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com
Hormigón y Acero 2019; 70(287):7-14
[Link]

Mantenimiento y rehabilitación de sistemas de atirantamiento:


tecnologías, patologías tipo, inspección, monitorización y reparaciones
Maintenance and rehabilitation of stay cable systems: Technologies, typical defects,
inspection, monitoring and repairs

Nicolas Trotina,*, Jorge Sánchez de Prado b, Patrick Ladret c y Pablo Vilchez Motinod
a
Ingeniero Industrial, Freyssinet España, Ingeniero Departamento Técnico, Madrid, España
b
Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, Freyssinet España, Director Área de Estructuras Cableadas y Mantenimiento, Madrid, España
c
Ingeniero Civil, Freyssinet España, Director Desarrollo Internacional, Madrid, España
d
Ingeniero Industrial, Freyssinet España, Director Técnico, Madrid, España

Recibido el 11 de abril de 2017; aceptado el 26 de mayo de 2017

RESUMEN
Este artículo trata de las tecnologías más comunes de sistemas de atirantamiento y las principales patologías que se han
registrado a lo largo de las inspecciones llevadas a cabo en los últimos años. A medida que se va observando y conociendo
mejor la variada casuística de problemas en tirantes, se desarrollan nuevas técnicas de inspección de sus distintos compo-
nentes y nuevas soluciones para su mantenimiento o mejora. Las publicaciones al respecto son numerosas, así que este
artículo se centrará en los métodos de inspección y mantenimiento con aplicaciones más recientes.
© 2017 Asociación Española de Ingeniería Estructural (ACHE). Publicado por Cinter Divulgación Técnica S.L.L. Todos los derechos reservados.
PALABRAS CLAVE: Mantenimiento; Rehabilitación; Inspección; Tecnologías de tirantes

A B S T R AC T
This article presents the most common technologies for stay cables systems, and the main defects that have been registered
during the inspections carried out in the last few years. When the defects on stay cables are observed and their understand-
ing improves, new methods for the inspection of the components of a stay cable are developed, as well as new solutions
for their maintenance and upgrade. There are many publications on this issue, thus this article will mainly focus on the
inspection and maintenance methods more recently developed and used on site.
© 2017 Asociación Española de Ingeniería Estructural (ACHE). Published by Cinter Divulgación Técnica S.L.L. All rights reserved.
KEYWORDS: Maintenance; Rehabilitation; Inspection; Stay cable technologies

1
TECNOLOGÍAS EMPLEADAS EN SISTEMAS DE tes. A continuación se describen brevemente las tecnologías
TIRANTES Y PATOLOGÍAS MÁS FRECUENTES más comunes y las patologías asociadas.

Las tecnologías empleadas en los sistemas de tirantes están 1.1. Cables cerrados y helicoidales
en constante evolución desde hace más de 35 años. A medida
que se han ido descubriendo patologías, y gracias a los avan- Compuestos por un núcleo central de hilos paralelos situa-
ces tecnológicos, se han modificado las características de los do en el interior de una espiral de una o varias capas de
cables, de las barras y de los sistemas de protección de tiran- hilos en forma de Z, los cables cerrados iban antiguamente
cubiertos por una protección formada por una tela embetu-
* Autor para correspondencia. nada o una capa de pintura. Actualmente disponen de una
Correo electrónico: nicolas_t@[Link] (N. Trotin).

[Link]
0439-5689/© 2019 Asociación Española de Ingeniería Estructural (ACHE). Publicado por Cinter Divulgación Técnica S.L.L. Todos los derechos reservados.
vaina extrusionada en el propio cable, recubrimiento metá-
lico anticorrosivo y/o productos de relleno de intersticios.
Las primeras aplicaciones datan de los años 1950 a 1970.
Se siguen empleando en cables para cubiertas y péndolas,
principalmente.
Generalmente por falta de mantenimiento, los primeros
cables cerrados se encontraban expuestos a la intemperie
y empezaron a desarrollar patologías, principalmente origi-
nadas por la corrosión de los hilos: rotura de hilos en capa
exterior (fig. 1), desprendimiento de varios hilos rotos, en-
trada de agua en las capas interiores y corrosión no visible
de los hilos (detectable por el cambio puntual del diámetro
del cable). Figura 2. Fisura longitudinal en acoplador de tirante de barras.
Las zonas de anclaje en macizos de hormigón suelen ser
puntos de acumulación de agua, no accesibles para la inspec-
ción. Los cables helicoidales, formados por hilos trenzados,
presentan patologías similares. temperatura conducen al bombeo de vapor y humedad en el
interior del tirante, en tramos con vaina dañada.
1.2. Cordones de pretensado de 7 alambres en vaina En tirantes de barras se pueden apreciar, además, fisuras
inyectada en los acopladores por ciclos de fatiga (fig. 2).
El desconocimiento del comportamiento de la lechada en
Constan de una tecnología similar a la de los tendones de cables verticales (exudación excesiva) y las limitaciones de
pretensado exterior: cordones de 7 alambres, con o sin gal- la época en cuanto a aditivos y equipos de inyección pro-
vanizado, paralelos y cubiertos por una vaina global cuyo in- vocaron, en algunos casos, la aparición de «falsos llenados»
terior se inyecta con lechada de cemento. Un hilo con forma que dejaban un tramo del tirante sin lechada y, por tanto, los
de hélice, colocado alrededor del haz, de cordones permite cordones sin protección.
crear una separación entre estos y la vaina, en la generatriz Para remediar este problema y evitar altas presiones de
superior del tirante, para facilitar el paso de la lechada y dejar inyección, se solía perforar la vaina en distintos puntos para
un recubrimiento mínimo. inyectarla en varias fases. Aunque ese proceso era más seguro,
Las zonas de anclaje (en algunos casos hasta el desviador) dejaba varios puntos débiles en la vaina, favoreciendo su fisu-
van inyectadas con resina epoxy. Esta tecnología se empleó ración (por concentración de tensiones) o la entrada de agua
a partir de mediados de los años setenta hasta mediados de (en caso de falla, con el tiempo, del sistema de sellado del
los años ochenta. Existen varios casos de tirantes donde se agujero de inyección) (fig. 3).
instalaron barras de pretensado con acopladores en vez de
cordones. Por su longitud limitada, el uso de barras introdu- 1.3. Hilos paralelos en vaina inyectada y anclaje con
ce un componente adicional: los acopladores, que pueden resina
revelarse un punto débil en un tirante sometido a fatiga.
Las patologías más comunes son: fisuración de la vaina Más conocidos como button head wires o cables HiAm, son
global, agrietamiento de la lechada (aparición del fenómeno una solución similar a la de cordones de pretensado en una
de fretting corrosion), entrada de agua y corrosión de los cor- vaina inyectada. Se utilizaron por primera vez en tirantes en
dones de acero (o barras), variación de volumen en ciclo de 1960, y de forma continua, hasta 1985. Las patologías obser-
hielo/deshielo, etc. vadas son también muy parecidas: fisuración de la vaina y de
El agrietamiento de la lechada favorece la circulación de la lechada, entrada de agua y corrosión de los hilos (fig. 4).
agua más allá de las fisuras visibles en la vaina de polietile- Mientras que los tirantes con tecnología de cordones
no. Adicionalmente, se ha observado que las variaciones de paralelos (PSS) se ensamblaban in situ, los tirantes de hi-

Figura 1. Hilos exteriores rotos en cable cerrado.

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Figura 3. Corrosión en punto de inyección (izquierda) y en interior de vaina fisurada (derecha).

los paralelos (PWS) se prefabricaban y se transportaban en lo que da pie a la corrosión de las mismas y de los cordones,
bobinas, sometiendo la vaina de polietileno a tensiones al- puesto que carecen de vaina de PEAD en esta zona. Asimismo,
tas que, con el tiempo, favorecen la fisuración bajo tensión los anclajes de esta tecnología no disponen de filtro de flexión,
prematura y reducen la vida útil de esta primera barrera de dispositivo que permite evitar que las tensiones de flexión en
protección del tirante. el cordón alcancen el bloque de anclaje, y que las vibraciones
puedan terminar llegando a las cuñas. En algunos puentes se
1.4. Cordones de 7 alambres, autoprotegidos y sin ha observado deslizamiento de cuñas y, puntualmente, roturas
vaina global repentinas de cordones (fig. 5).
No obstante, este sistema deja más posibilidades de mante-
Este sistema, empleado desde finales de los años ochenta hasta nimiento que la tecnología anterior con vaina inyectada, pues-
mediados de los noventa, presenta las mejoras aportadas a los to que se tiene acceso a cada cordón de forma individual.
cordones a lo largo del tiempo, de manera individual, pues-
to que estos disponen de 3 capas de protección (galvanizado, 1.5. Cordones de 7 alambres, autoprotegidos y con
vaina individual de PEAD y material de relleno) y cuñas para vaina global
anclado diseñadas para un mejor comportamiento a fatiga.
Además, los anclajes disponen de una cámara de estanqueidad El sistema más reciente (principio de los años 2000, con pri-
(zona de transición), generalmente inyectada con un producto meros desarrollos para el puente de Normandía después de
de protección flexible como la cera petrolífera. No obstante, 1995) consiste en cordones de 7 alambres con triple protec-
la ausencia de vaina global limita ampliamente la estanquei- ción individual además de una vaina global, generalmente de
dad del sistema y, por tanto, facilita generalmente la entrada de polietileno de alta densidad, con tratamiento para mejorar
agua en el tubo de encofrado inferior. su resistencia a los rayos UV. La mayoría de las estructuras
Por otra parte, el perfil aerodinámico del tirante, incluso dotadas de este sistema disponen de un manual de mante-
con el haz de cordones compactados, no es el óptimo y las vi- nimiento y están sometidas a inspecciones rutinarias en las
braciones suelen ser más importantes con este sistema, llegan- cuales no se han detectado, hasta la fecha, patologías impor-
do a provocar también rattling y desgastes en los dispositivos
de desvío del tirante.
El nivel de daño en los desviadores puede ser tal que las
vibraciones lleguen al anclaje, dañando las rejillas de su sistema
de estanqueidad provocando la entrada de agua hasta las cuñas,

Figura 4. Tirante con hilos paralelos roto a proximidad Figura 5.


del anclaje inferior. Rotura de un cordón.

N. Trotin et al. / Hormigón y Acero 2017; 2019; 70(287):7-14 – 9


tantes. Según las recomendaciones internacionales vigentes,
los tirantes equipados con esta tecnología deben tener una
vida útil de diseño de 100 años, incluyendo operaciones de
mantenimiento periódico [1].

2
TÉCNICAS DE INSPECCIÓN Y MONITORIZACIÓN NO
DESTRUCTIVAS

2.1. Inspección visual

Es la intervención más básica. Sus alcances vienen definidos en


el manual de mantenimiento de la estructura y vienen recopila-
dos en el Manual de Tirantes [2]. Suelen quedar bastante limi- Figura 7. Interior de un anclaje vaciado.
tados por la dificultad de acceso a toda la longitud de todos los
tirantes y sus anclajes, pero pueden ser llevados a cabo de mane-
ra frecuente por personal no especializado, además de ser aplica- En el caso de tirantes con capots inyectados con mortero o
bles a todos los tipos de cables. La inspección visual es el primer cualquier otro material no flexible, se ve dificultado el acceso
paso, imprescindible, hacia la detección de posibles defectos en a los cordones. Se puede contemplar retirar el material de re-
el tirante. Las restantes inspecciones, que son descritas a conti- lleno siempre y cuando el método empleado asegure que no
nuación, deberán ser realizadas por personal especializado. se dañen los cordones ni las cuñas (o manguitos de extrusión,
en su caso).
2.2. Inspección especializada: zona de anclajes El acceso al anclaje inferior para tirantes pasantes a través
del tablero es más difícil: se requiere usar una plataforma de
Los problemas que se pueden potencialmente observar en la inspección móvil (camión de inspección) o la plataforma de
zona de anclajes se suelen concentrar principalmente en el mantenimiento del propio puente, si esta existe y está en con-
anclaje inferior del tirante: acumulación de agua y suciedad, diciones de uso adecuadas.
proyecciones de sal, agua y suciedad por el tráfico, movimien-
tos del tablero (y giros asociados) mayores que en la torre, etc. 2.2.2. Inspección del interior del anclaje mediante vaciado
La zona propicia a la aparición de defectos se encuentra en el
2.2.1. Exterior del anclaje interior del bloque, donde están la cuña y por detrás del bloque
La operación más sencilla, en caso de fácil acceso al anclaje de anclaje, dentro de la zona de transición entre tramo libre y
inferior, es la retirada de las protecciones desmontables de los anclaje. Para poder inspeccionar esta zona se ha desarrollado
anclajes y del material de relleno flexible que cubre los cordo- una técnica de vaciado del interior de los anclajes inferiores de
nes (fig. 6). Esta operación, que se puede realizar con medios los tirantes (los anclajes superiores no suelen presentar estos
ligeros, permite examinar el anclaje inferior para detectar pre- problemas). Consiste en aprovechar los taladros pasantes exis-
sencia de agua en el capot de inyección, relleno inadecuado del tentes en el bloque donde se alojan las cuñas (que se usan al
mismo o aparición de corrosión en las cuñas, los cordones o el final de la construcción para inyectar el interior de los anclajes)
bloque de anclaje. para introducir resistencias que, al calentarse, permiten derre-
En función del resultado de esta operación y del estado tir la cera. El anclaje se vacía luego por gravedad.
de cordones, cuñas y bloques, se debe estudiar la necesidad de Estos mismos taladros pasantes del bloque sirven a continua-
profundizar la inspección, a través de ultrasonidos, o de rea- ción para insertar una cámara (boroscopio) e inspeccionar el inte-
lizar una inspección visual del interior del anclaje mediante rior del anclaje (fig. 7). El resultado de la inspección dependerá en
vaciado e introducción de un boroscopio. gran parte de la calidad del vaciado, que depende a su vez de las
condiciones ambientales (el frío y la lluvia afectan el proceso de
limpieza) y de la calidad de los materiales inyectados inicialmente
y fuertemente de los restos añadidos por las posibles filtraciones
de agua, restos de oxidaciones del tubo de encofrado u otros.
Aunque la visibilidad en el interior del anclaje sea reduci-
da, la inspección con boroscopio resulta útil para detectar ano-
malías en esta zona no accesible, estando está limitada al ser
una inspección meramente visual. Además permite disponer
de más información antes de tomar decisiones sobre posibles
actuaciones futuras más invasivas, como pueden ser la extrac-
ción de cordones y la realización de ensayos en laboratorio.

2.2.3. Inspección del interior del anclaje mediante ultrasonidos


Figura 6. Vista de anclaje inferior, después de retirar La técnica de inspección por ultrasonidos se basa en el prin-
el capot (izquierda) y la cera (derecha). cipio de reflectometría ultrasónica, según el cual una onda de

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Figura 8. Inspección por ultrasonidos. Figura 9. Sonda en tirante de prueba para calibración.

muy alta frecuencia se ve en parte reflejada hacia su punto de polietileno (o polipropileno) inyectadas con lechada de ce-
emisión cuando se encuentra con una discontinuidad en la sec- mento o similar.
ción del hilo. Esta onda guiada es generada por un transductor La durabilidad de este tipo de tirantes se ve condicionada
ultrasónico colocado en el extremo del hilo. El eco (señal de por el proceso inyección de la vaina y las zonas de anclaje, así
vuelta) permite identificar daños en el hilo y localizar aproxi- como por la calidad del producto inyectado. La similitud de
madamente las discontinuidades. estos tirantes con los tendones de pretensado exterior implica
Para cables de 7 alambres o hilos paralelos, las tecnologías que se pueden observar los mismos defectos, como son las
actuales operan hilo por hilo (fig. 8). inyecciones incompletas o la presencia de lechada de mala
La detección tiene un alcance de varias decenas de centí- calidad, generalmente en «puntos altos» del tirante.
metros, lo que corresponde generalmente a la zona inaccesible Este método también permite detectar, además de las
de los anclajes (dentro del bloque de anclaje), en la cual se oquedades en el interior de una vaina de plástico, la presen-
pueden desarrollar fenómenos de corrosión. Los materiales de cia de acero, agua o «pasta blanca».
relleno, flexibles o no, así como el contacto entre hilos, facilitan Un oscilador emite una onda entre dos electrodos. La
la dispersión de las ondas, llevando a resultados poco fiables frecuencia medida de vuelta varía en función de los mate-
para longitudes mayores. riales situados entre los electrodos. La variación de material
En particular, en la tecnología de tirantes de los años se- (aire, lechada, PEAD, agua, etc.) modifica el valor de ca-
tenta a mediados de los años ochenta, tanto en cordones como pacidad y altera la frecuencia de la oscilación medida. Los
en hilos individuales, la cabeza de anclaje puede ir inyectada resultados pueden indicar qué material o combinación de
con resina epoxy en la cual vienen embebidas bolitas de acero. materiales se encuentra en la vaina y dónde están ubicados,
Las ondas ultrasónicas se ven rápidamente atenuadas en tales gracias a un dispositivo de medición de distancias integrado
zonas de anclaje. en la sonda.
La señal de la sonda se transmite a un ordenador portátil
2.3. Inspección especializada: tramo libre del tirante por tecnología Bluetooth, con el fin de visualizar los resulta-
dos en tiempo real, registrar los datos y llevar a cabo análisis a
2.3.1. Sonda capacitiva posteriori.
El método de inspección por sonda capacitiva se centra En primer lugar el operario procede a mover la sonda (fig. 9)
principalmente en la detección de oquedades en vainas de siguiendo la generatriz superior del tirante (las bolsas de aire

Figura 10. Sección de tirante con defecto de inyección.

N. Trotin et al. / Hormigón y Acero 2019; 70(287):7-14 – 11


suelen encontrarse en esa zona). En tiempo real, se visualiza
la evolución de la señal; cuando se detecta un posible defecto,
se realiza una rotación alrededor de la vaina para obtener una
imagen de la sección completa del tirante (fig. 10).
Los defectos se van identificando a lo largo de la gráfica ob-
tenida durante la traslación longitudinal de la sonda, para tener
una referencia en cuanto a su posición y la de las rotaciones
llevadas a cabo con el dispositivo.
Este método de inspección está especialmente recomenda-
do por el Setra [3].

2.3.2. Otros métodos Figura 11. Sensor de detección de roturas.


En el mercado existen otros métodos de inspección adecuados
para evaluar el estado de los tirantes. Se han desarrollado en
diversas publicaciones, entre las cuales puede citarse el Manual
de Tirantes [2], la síntesis realizada en obras del continente siendo los tramos comprendidos en los tubos de encofrado
norteamericano [4] y artículos como [5]: generalmente inaccesibles y, por tanto, el comportamiento
futuro de la estructura es difícil de prever.
• Método magneto-inductivo, para detección de defectos en La monitorización de la estructura mediante una serie
la sección de acero y cuantificación de la pérdida de sec- de sensores ubicados en los tirantes (acelerómetros), en los
ción. anclajes (célula de carga en cordones) y en la propia estruc-
• Radiografía, teóricamente aplicable a los tirantes pero con tura (inclinómetros, transductores de desplazamiento, galgas
riesgos sanitarios debidos al uso de elementos radioactivos extensométricas, detectores de roturas, etc.) facilita datos en
y problemas de tamaño de los equipos. tiempo real sobre el comportamiento de la estructura, como
• Potencial e intensidad de corrosión: este método requiere deformaciones, vibración de los tirantes y variaciones de car-
entrar en contacto con la armadura, por lo que se debe ga, roturas de hilos en cables, etc. (fig. 11).
abrir una ventana en la vaina. Estas últimas, en particular, se registran y se pueden ubi-
car con precisión en el tirante.
2.4. Instrumentación La monitorización de los tirantes es esencial a la hora
de planificar sustituciones de tirantes u otras actuaciones de
2.4.1. Medición de fuerza por cuerda vibrante o por pesaje gran impacto económico.
El método de la cuerda vibrante consiste en medir la frecuen-
cia natural del tirante, sabiendo que es función de la fuerza
(T), la masa lineal (μ) y la longitud libre del tirante (l). Esta 3
técnica se ha desarrollado de manera pormenorizada en varios ACTUACIONES DE MANTENIMIENTO Y
estudios [6] y queda recogida en [2] y [5]. El método estándar MODERNIZACIÓN
se basa en el uso de acelerómetros instalados sobre los tirantes,
pero se han desarrollado nuevas técnicas que permiten me- Las inspecciones llevadas a cabo mediante las distintas téc-
dir la frecuencia de vibración de un tirante mediante láser, lo nicas descritas en los párrafos anteriores tienen como objetivo
que reduce tiempos y necesidades de acceso. Las referencias definir las actuaciones de mantenimiento necesarias para redu-
de aplicación de esta nueva tecnología son, a día de hoy, poco cir el impacto de las condiciones ambientales sobre los cables y
numerosas. sus componentes, o modernizar el sistema de tirantes con tec-
La medición de fuerza se puede realizar de manera más nologías que podían no estar disponibles en el momento de la
precisa mediante pesaje con gato anular, que ayuda a dedu- construcción. En definitiva, prolongar la vida útil de los cables.
cir la longitud libre real del tirante (depende de la presencia Aparte de las operaciones comunes, tales como la sustitu-
de amortiguadores, desviadores y rigidez de su conexión a la ción de piezas de desgaste, juntas de estanqueidad, tornillería,
estructura). Al combinar estas técnicas con un levantamiento o el restablecimiento de los revestimientos de protección an-
topográfico de la estructura, en las mismas condiciones que la ticorrosión, y de varias actuaciones más específicas como son
medición de fuerza, se obtiene una imagen fiable de su estado. los ajustes de carga, la sustitución de cordones individuales o
de tirantes, la instalación de amortiguadores, la reparación lo-
2.4.2. Monitorización de la estructura cal de la vaina, o la reinyección de lechada, cabe destacar las
Después de haber realizado la inspección de los tirantes y, siguientes soluciones:
en su caso, del resto de la estructura, se dispone de un cier-
to grado de conocimiento de su estado en ese momento. No 3.1. Mejora del perfil aerodinámico del tirante
obstante, se desconoce generalmente cómo va a evolucionar
la estructura en el futuro. De esta evolución dependerán las A principios de los años noventa, y como consecuencia de
actuaciones de mantenimiento o sustitución descritas a con- las limitaciones del sistema de tirantes con cordones o hilos
tinuación. paralelos en una vaina de plástico inyectada, se empezó a ins-
Asimismo, las técnicas mencionadas anteriormente no talar tirantes de cordones paralelos o incluso barras sin vaina
permiten inspeccionar el 100% de la longitud de los cables, global, exponiendo por tanto los tirantes a la intemperie y

12 – N. Trotin et al. / Hormigón y Acero 2019; 70(287):7-14


La segunda opción, en caso de que siga llegando agua
al anclaje, es rellenar la parte inferior del tubo de encofra-
do con un producto flexible e hidrófobo que se adapte al
movimiento de los cables sin dejar pasar el agua. Se realiza
un taladro de purga por encima del nivel del relleno para
evacuar el agua que pueda entrar en el tubo. Los productos
de relleno flexibles son retirables para futuras inspecciones.

3.3. Protección contra el fuego

A raíz de varios accidentes de tráfico que se han produci-


Figura 12. Vaina en dos mitades en curso de instalación. do en la calzada de puentes atirantados que han supuesto
una exposición de los tirantes a fuegos con combustión de
hidrocarburos durante varias horas, ciertas recomendaciones
internacionales (PTI 6th edition [7], por ejemplo) han inclui-
provocando acumulaciones de agua en los tubos de encofrado do requerimientos relativos a la protección contra incendios.
inferiores, además de vibraciones importantes. Aunque originalmente concebidas para tirantes nuevos, las
Estos fenómenos se pueden reducir drásticamente median- protecciones contra incendios se pueden implementar tam-
te la instalación de una vaina global de plástico formada por 2 bién sobre tirantes existentes, desde la parte visible del tubo
semicáscaras que tiene como principal ventaja la posibilidad de de encofrado hasta la altura requerida en proyecto, mediante
montarse sin actuar sobre el propio tirante. Esta vaina consiste cobertura con elementos en dos mitades que se unen a poste-
en un tubo en 2 mitades (fig. 12) que encajan perfectamente riori con roblones o tornillos.
mediante un sistema de clip integrado en la pieza extrusionada. El sistema de protección consta de una capa de material
De dimensiones más compactas que la vaina de tirantes ha- intumescente combinada con una capa de aire, y es capaz de
bitual, permite reducir los efectos aerodinámicos combinados mantener el tirante a una temperatura inferior a 300 °C du-
con lluvia (va equipada con un doble ribete helicoidal), mejora rante más de una hora, mientras está expuesto a condiciones
la evacuación del agua mediante una campana de conexión al de fuego según la curva de hidrocarburos del Eurocódigo 1
tubo de encofrado y protege los cables o barras de las radiacio- [8], sin perder su capacidad portante.
nes ultravioletas.
Los sistemas de tirante con vaina global lisa, generalmente 3.4. Actuaciones en tirantes inyectados con lechada de
anteriores a la aparición del ribete helicoidal, se pueden ver cemento
mejorados mediante la soldadura automatizada de este ribete
en toda su longitud libre, que realiza un robot que se desplaza Las actuaciones a llevar a cabo sobre tirantes con vaina inyec-
a lo largo del tirante. tada dependen fuertemente del grado de oxidación del acero.
La evaluación de la sección remanente del acero (ya sea en
3.2. Protección de los anclajes cordones, hilos o barras) y del estado de los tirantes adyacen-
tes en la estructura es necesaria para decidir las operaciones
En línea con la finalidad de la instalación de una vaina global a llevar a cabo.
(reducción de la entrada de agua), se pueden llevar a cabo La actuación menos invasiva consiste en retirar la vaina en
varias operaciones con el objetivo de proteger el anclaje y una longitud mayor que el tramo dañado o fisurado y picar
evitar la penetración de agua en su interior. la lechada hasta encontrar acero y lechadas sanos a ambos
La primera operación consiste simplemente en destapar lados de la zona afectada (fig. 13). La corrosión del acero y
los orificios de purga del tubo de encofrado o taladrar orifi- las fisuras en la lechada pueden propagarse más que los daños
cios nuevos si fuese necesario. visibles en la vaina.

Figura 13. Tramo de tirante limpio (con hilo separador en forma de hélice).

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Después de haber limpiado adecuadamente la zona afec- ciones y los gastos correspondientes mediante un seguimien-
tada, se instala una vaina de polietileno de diámetro superior to de la evolución de los daños en los tirantes.
a la existente, con soldadura longitudinal en una o dos gene-
ratrices según el método de instalación y solapes en ambos Bibliografía
extremos. Una vez asegurada la estanqueidad en zonas de so-
[1] P. Ladret, Inspección de tirantes en puentes, Asociación Técnica de Carrete-
lape, se inyecta la vaina nueva con lechada de cemento con
ras. Comité de Puentes, 2011.
formulación ensayada según normativas actuales [9].
[2] ACHE, Manual de Tirantes, 2007, apartado 5, pp. 177-200.
Este tipo de reparación, con lechadas de épocas distintas,
[3] Sétra, Note de sensibilisation sur les ouvrages existants à précontrainte ex-
favorece la creación de una interfaz entre elementos de pH térieure protégée par du coulis de ciment au contact des armatures, 2007.
diferentes; en el caso de mantenerse la humedad y el oxígeno [4] Tabatabai H., Inspection and maintenance of bridge stay cable systems: A
mínimo necesario, esto podría originar corrosión en las zonas synthesis of highway practice, vol. 535 of NCHRP synthesis, 2005.
vecinas al tramo reparado. [5] H. Yun, S. Kim, L. Wu, J. Lee, Development of inspection robots for bridge
Si la sección remanente de acero se estima insuficiente o cables, ScientificWorldJournal 2013 (2013) ID 967508.

si se tienen dudas sobre el estado real del tirante (en zonas no [6] P. Ladret, M.A. Belinchon, J.R. Casas, Inspection of cable forces of cablesta-
yed bridges using a modified taut-string method, First International Confe-
inspeccionables con las técnicas disponibles), se deberá plan- rence on Bridge Maintenance, Safety and Management, Barcelona (2002).
tear la sustitución del tirante completo, ya que estos sistemas [7] PTI DC45. 1-12, Recommendations for stay cable design, testing and insta-
de atirantamiento no permiten sustituciones parciales. llation, 2012, pp 39-40.
La sustitución de un tirante implica generalmente una [8] Eurocódigo 1, Bases de Proyecto y acciones en estructuras, parte 2-2, Accio-
campaña de inspección del resto de la estructura y la eventual nes en estructuras. Acciones en estructuras expuestas al fuego.
sustitución de más tirantes. Los sistemas de monitorización [9] ETAG 013, Guideline for European technical approval of post-tensioning
kits for prestressing of structures, 2002.
descritos en el párrafo 2.4.2 permiten escalonar las sustitu-

14 – N. Trotin et al. / Hormigón y Acero 2019; 70(287):7-14


Disponible en [Link]
Hormigón y Acero 2019; 70(287):15-21
[Link]

Influencia de la orientación y la densidad de las fibras en la resistencia


a tracción por flexión de hormigones
Influence of fibre volume fraction and fibre orientation on the residual flexural
tensile strength of fibre-reinforced concrete

Jesús Mínguez Algarraa,*, Dorys González Cabrerab, y Miguel Ángel Vicente Cabrerac
a
Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Dr. por la Universidad de Burgos. Universidad de Burgos, Profesor Asociado, Burgos, España
b
Dr. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Universidad de Burgos, Profesor Contratado Doctor Fijo, Burgos, España
c
Dr. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Universidad de Burgos, Profesor Titular de Universidad, Burgos, España

Recibido el 14 de abril de 2017; aceptado el 23 de mayo de 2017

RESUMEN
Esta investigación se centra en analizar la relación que existe entre la orientación de las fibras y su densidad, por un lado, y
la resistencia residual a tracción del hormigón reforzado, por otro. Para ello se fabricó una viga pared de hormigón reforzado
con fibras metálicas, del que se extrajeron una serie de probetas prismáticas, de diferentes zonas. En primer lugar, todas las
probetas fueron sometidas a un ensayo de tomografía axial computarizada (CT-Scan) para obtener la posición y orientación
de sus fibras. A continuación, dichas probetas fueron sometidas al ensayo de flexión en tres puntos, de acuerdo a la norma-
tiva vigente, y se obtuvieron los valores de resistencia residual a tracción del hormigón (fR,i).
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PALABRAS CLAVE: Hormigón reforzado con fibras; Tomografía computarizada; Orientación de fibras; Densidad de fibras; Ensayo de flexión en tres
puntos

A B S T R AC T
In this paper, a study is conducted on the relationship between fibre orientation and fibre volume fraction and residual
flexural tensile strength. In order to do this, one steel fibre reinforced concrete deep beam was casted. A set of prismatic
specimens were extracted from different parts of this deep beam and with different orientations. First, all these specimens
were subjected to a computed tomography (CT-Scan) study in which the fibre orientation and fibre volume fraction was
determined. These specimens were then subjected to 3-point bending testing, in accordance with current standards, and
the residual flexural tensile strengths values were obtained (fR,i).
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KEYWORDS: Fibre reinforced concrete; Computed tomography; Fibre orientation; Fibre volume fraction; 3-Point bending testing

1
INTRODUCCIÓN suración (fR,i). De acuerdo con el Model Code 2010 [1], el
diseño estructural de estos hormigones se basa en la tensión
El modo de fallo de los hormigones reforzados con fibras residual proporcionada por el refuerzo de fibras. En parti-
sometidos a cargas de flexión, con o sin esfuerzo axil, está cular, los valores de fR,1 y fR,3 son utilizados en la formula-
fuertemente condicionado por la resistencia residual posfi- ción, definidos estos como los valores de resistencia residual a
tracción asociados a una apertura de fisura de 0,5 y 2,5 mm,
* Autor para correspondencia. respectivamente.
Correo electrónico: jminguez@[Link] (J. Mínguez Algarra).

[Link]
0439-5689/© 2019 Asociación Española de Ingeniería Estructural (ACHE). Publicado por Cinter Divulgación Técnica S.L.L. Todos los derechos reservados.

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Estos valores son empíricos para cada dosificación de hor- diferente del muro y, además, según una orientación diferente.
migón, y se obtienen a través del correspondiente ensayo nor- En consecuencia, cada probeta presenta una densidad de fibras
malizado de flexión en tres puntos [2]. y una orientación diferentes. Previamente a la realización del en-
El resultado obtenido en este ensayo está fuertemente sayo de flexión en tres puntos, todas las probetas son escaneadas
condicionado por la densidad de fibras y su orientación, ade- para obtener la orientación y la distribución de las fibras.
más de por el tipo de fibra. Por un lado, cuanto mayor es la
cantidad de fibras o, dicho de otro modo, su densidad, mayor
es la resistencia residual. Por otra parte, cuando las fibras 2.
se encuentran orientadas paralelamente a la dirección de la PROGRAMA EXPERIMENTAL
tracción, su eficiencia estructural es más alta y el resultado
macroscópico es una mayor resistencia residual. Por el con- En este apartado se describe el material, el procedimiento
trario, si las fibras se encuentran orientadas perpendicular- de fabricación de las probetas y el proceso de escaneado y
mente a la dirección de la tracción, su influencia es nula y, tratamiento de imágenes, así como los ensayos de caracteri-
de facto, el material se comporta como si no tuviese fibras. zación realizados.
Hasta la fecha, la orientación de las fibras es un fenóme-
no que no es controlable durante la construcción, lo que in- 2.1. Materiales
troduce incertidumbre en el resultado final. La orientación
de las fibras, como tantos otros fenómenos en el hormigón, El material utilizado en este trabajo es un hormigón de alta
muestra un claro efecto de escala. Esto hace que en probe- resistencia reforzado con fibras metálicas, realizado con ári-
tas pequeñas, como las que habitualmente se utilizan en los do silíceo de 12 mm de tamaño máximo, cemento tipo CEM
ensayos de caracterización de los hormigones con fibras, la I 52.5 R, humo de sílice y superplastificante. Las probetas
orientación de estas sea, fundamentalmente, a lo largo del eje fueron prismáticas de 100 × 100 × 350 mm, con una resis-
de la misma, mientras que en elementos más grandes (vigas tencia a compresión de 78,2 MPa. El hormigón fue reforza-
o losas) su orientación sea muy diferente. Este hecho afecta do con fibras metálicas (1% vol) tipo hook-ended, de 45 mm
significativamente a la resistencia residual real del hormigón, de longitud y 1,2 mm de diámetro. La resistencia a tracción
puesto que en la probeta se obtienen, por norma general, va- de las fibras es de 1.200 MPa.
lores de resistencia residual sustancialmente más altos que los
que se obtienen en las piezas más grandes [3–5]. 2.2. Proceso de fabricación de las probetas
Existen numerosos trabajos de investigación que cons-
tatan cómo la densidad de fibras y su orientación modifican Se construyó un muro vertical de dimensiones 900 × 350 ×
los valores de fR,i [6–12]. Sin embargo, en todas ellas tanto 100 mm para posteriormente extraer probetas en diferentes
la densidad de las fibras como su orientación son valores zonas. El hormigonado del mismo se realizó desde su cara
meramente estimativos. En el caso de la densidad se llevan superior. Para su compactación se utilizaron vibradores de
a cabo diferentes dosificaciones con diferente contenido en aguja convencionales (fig. 1).
fibras. Se asume que todas las probetas de una misma ama- Las probetas fueron marcadas en el muro (fig. 2) para
sada tienen la misma densidad, sin tener en cuenta que la su posterior tallado con unas dimensiones 100 × 100 ×
distribución de las fibras no es perfecta y que unas probetas 350 mm. El objetivo de la disposición de las probetas ta-
pueden tener más fibras que otras. lladas es utilizar posiciones diferentes donde la densidad y
De forma análoga, en los estudios que tratan de estimar orientación de fibras serán presumiblemente distintas. Una
la influencia de la orientación de las fibras se desarrolla un vez extraídas del muro, adicionalmente, a todas las probe-
proceso de fabricación de las probetas que condiciona una tas se les talló una entalla, de acuerdo a lo recogido en la
orientación de las fibras dominante. Se asume la hipótesis de
que las fibras de todas las probetas muestran dicha orienta-
ción, sin tener en cuenta que el proceso no es perfecto y que
no todas las fibras presentan la orientación esperada.
Este trabajo de investigación tiene por objeto determi-
nar la resistencia residual a tracción (fR,i) de probetas de
hormigón de alta resistencia reforzado con fibras metálicas
cuya distribución de fibras es previamente conocida, la cual
ha sido obtenida utilizando un equipo de tomografía axial
computarizada (CT-Scan). Esta técnica, no destructiva, per-
mite conocer la orientación y la posición de cada una de
las fibras individualmente. A partir de estos datos es posible
conocer los histogramas de distribución de las fibras y su
orientación dominante, y también la densidad de fibras en
la probeta. Una explicación más detallada del proceso se
puede encontrar en la referencia [13].
En este trabajo se analizan un total de 8 probetas prismáti-
cas, de 100 × 100 × 350 mm, extraídas a partir de un muro de
900 × 350 × 100 mm. Cada probeta es extraída de una región Figura 1. Fabricación del muro.

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Figura 2. Muro con las probetas marcadas.

EN 14651:2005 [2] Las probetas se clasifican en 4 series.


Cada una de ellas muestra características diferentes a priori:
• Serie A. Compuesta por dos probetas extraídas de la par-
te superior del muro y con orientación perpendicular a
la dirección de hormigonado.
• Serie M. Compuesta por dos probetas extraídas de la
parte central del muro y con orientación perpendicular
a la dirección de hormigonado.
• Serie B. Compuesta por dos probetas extraídas de la par-
te inferior del muro y con orientación perpendicular a la
dirección de hormigonado.
• Serie C. Compuesta por dos probetas extraídas de la
parte central del muro y con orientación paralela a la
dirección de hormigonado.

2.3. Determinación de la orientación y la densidad de


las fibras

Una vez talladas las probetas, se escanearon utilizando un


equipo de CT-Scan para la obtención de la orientación y la
ubicación de cada una de las fibras de cada probeta (fig. 3).
El equipo de tomografía escanea la probeta y genera imá-
genes seccionales de la misma. La distancia entre imágenes es
de 200μm. El número total de imágenes es de 1.750. La reso-
lución de cada imagen es de 1.024 × 1.024 píxeles. El tamaño Figura 3. Imagen de la probeta dentro del equipo de tomografía.
del píxel es de 15 × 150μm. Las imágenes generadas están en
escala de grises en función de la densidad de cada punto. Los
tonos más claros corresponden a puntos de más densidad y La figura 4 muestra las orientaciones de cada una de las
los tonos más oscuros, a los puntos de menos densidad. probetas, ubicadas en su posición dentro del muro.
Mediante un proceso de segmentación se identifican los
píxeles pertenecientes a las fibras. A continuación, median- 2.4. Medida de la resistencia residual a tracción por
te un algoritmo matemático desarrollado por los autores, flexión
y descrito en [13], se agrupan, en primer lugar, los píxeles
pertenecientes a la misma fibra dentro de una misma ima- Las 8 probetas prismáticas fueron sometidas a un ensayo de
gen y, a continuación, los grupos de píxeles pertenecientes a flexión en tres puntos para determinar la capacidad a fle-
la misma fibra en diferentes imágenes. xotracción para diferentes valores de CMOD. La distancia
Una vez identificadas todas las fibras, se obtiene, en primer entre puntos de apoyo en el ensayo fue de 300 mm (fig. 5).
lugar, su posición, definida como el centro de gravedad de la Para la realización de los ensayos se utiliza un actua-
nube de puntos que conforma la fibra. En segundo lugar se dor dinámico de ± 50 kN de carga máxima, modelo MTS
obtiene la orientación de la fibra. Para ello se ajusta, mediante 244.41, dotado de una célula de carga modelo MTS 661.25
la técnica de mínimos cuadrados, una recta, que identifica su con un rango de ± 50 kN y una precisión de ± 0,5 kN, un ex-
orientación. La orientación de la fibra se define a partir del tensómetro de clip modelo MTS 634.12F-24 con un rango
ángulo que forma la recta con los planos principales de la pro- máximo de 10 mm y 0,01 mm de precisión, y dos transduc-
beta, a saber, XY, XZ e YZ. El eje Z es el eje longitudinal de la tores de desplazamiento inductivos, modelo HBM, de 20
probeta, el eje Y es el eje vertical y el eje X es el eje transversal. mm de rango y 0,01 mm de precisión.

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Figura 4. Orientación de las fibras de cada probeta.

El índice de eficiencia varía entre 0 y 1, correspondiendo


0 al caso de que todas las fibras estén contenidas en el plano
XY y 1 al caso de que todas las fibras sean ortogonales a
dicho plano.
El análisis global de las probetas muestra que las fibras
no están igualmente distribuidas en toda su masa, sino que
existen regiones con un contenido en fibras mayor y otras
con un contenido menor. Se propone entonces determinar un
índice de eficiencia parcial, correspondiente a las fibras que
se encuentran en el entorno de la sección central, que son las
que más activamente intervienen en la respuesta a flexión de
la probeta. Para ello se define una región central de 100 mm
Figura 5. Probeta durante el ensayo.
de longitud y centrada en torno a la sección a de la entalla.
La figura 6 muestra los histogramas globales de las dife-
3. rentes familias de probetas.
ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS La tabla 1 muestra los resultados del índice de eficiencia
global y de la región central.
A continuación se muestran los resultados obtenidos. En A partir de los datos recogidos se puede observar como
primer lugar se muestran los resultados obtenidos a partir las probetas de las series A, M y B (probetas ortogonales a la
de análisis con CT-Scan, en términos de índice de eficiencia dirección de hormigonado) muestran un índice de eficiencia
y densidad. En segundo lugar se muestran los resultados de alrededor de 0,6. Se trata de un valor alejado de 1, que era lo
los ensayos de flexión en tres puntos. inicialmente esperable. Por su parte, la serie C muestra índi-
ces de eficiencia menores, tal y como era de esperar, aunque
3.1. Resultados del análisis de las fibras con CT-Scan lejos de 0, que era lo inicialmente esperado. Por su parte,
cabe destacar que existe poca diferencia entre los índices
3.1.1. Índice de eficiencia de eficiencia de la región central y de la probeta completa.
En este caso particular, la dirección de interés es la ortogo-
nal al plano XY, pues es en la que se producirán las traccio-
nes en el ensayo de flexión en tres puntos. A partir de los TABLA 1
ángulos que forman cada una de las fibras respecto a este Índices de eficiencia global y de la región central de las diferentes probetas
plano es posible definir el «índice de eficiencia» según la si-
Probeta Índice de eficiencia Índice de eficiencia
guiente expresión (ecuación 1): global región central

A1 0,67 0,69
exy = Ȉ f Į xy VLQĮ xy (1) A2 0,62 0,66
M1 0,65 0,56
siendo f Įxy) la frecuencia relativa con la que aparece el án-
M2 0,47 0,48
gulo en cada una de las clases del histograma (cada clase está B1 0,52 0,70
formada por 10˚) y sin Įxy es el seno del ángulo promedio de B2 0,52 0,62
la clase del histograma considerada. El sumatorio de este pro- C1 0,31 0,26
ducto para todas las clases del histograma da como resultado el C2 0,40 0,38
índice de eficiencia global.

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Figura 6. Histogramas globales.

3.1.2. Densidad de fibras la serie C muestra un valor de densidad media ligeramente


En relación a la densidad de las fibras, interesa igualmente el inferior y una baja dispersión.
número de fibras que atraviesan la sección central, puesto que
son las que influyen en la respuesta estructural del elemento. 3.2. Resultados del ensayo de flexión en tres puntos
La densidad se define como el cociente entre el número de
fibras que atraviesan la sección central y el área de esta. En la figura 7 se muestran los diagramas tensión - CMOD
La tabla 2 muestra los resultados obtenidos en relación de todas las probetas.
a la densidad. Estas gráficas muestran que existe un comportamiento
Tal y como se puede apreciar en la tabla 2, existen di- muy diferente entre unas probetas y otras, aun cuando todas
ferencias notables entre las diferentes probetas, es decir, el provienen del mismo muro y, en consecuencia, el material
reparto de las fibras no es uniforme en todo el elemento que las conforma es el mismo.
estructural. La serie que muestra más densidad media es la Llama la atención, en primer lugar, que las probetas
B. Las series A y M muestran una densidad media similar, que presentan una densidad más baja, fundamentalmente
aunque esta última con una mayor dispersión. Por su parte, las probetas C1, C2 y M2, muestran un comportamiento

TABLA 2 TABLA 3
Densidad de fibras Valores de límite de proporcionalidad y resistencia residual de las probetas

Probeta Número de fibras que Densidad (m )


−2 Probeta fL (MPa) fR,1 (MPa) fR,2 (MPa) fR,3 (MPa) fR,4 (MPa)
atraviesan la sección central
A1 6,1 5,7 5,1 4,6 6,1
A1 37 4.625
A2 8,4 8,9 7,2 4,5 8,4
A2 53 6.625
M1 6,2 6,8 6,2 5,3 6,2
M1 60 7.500
M2 3,6 3,8 3,5 3,4 3,6
M2 27 3.375
B1 7,5 7,7 6,7 4,8 7,5
B1 55 6.875
B2 57 7.125 B2 9,3 9,0 8,3 7,7 9,3

C1 34 4.250 C1 2,5 1,8 1,3 1,2 2,5


C2 44 5.500 C2 3,3 2,8 2,5 2,4 3,3

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Figura 7. Diagramas tensión - CMOD obtenidos.

posfisuración más frágil, con una caída muy brusca de la resistencia residual y el índice de eficiencia, por una parte, y
resistencia residual. En el caso de las probetas C1 y C2, este la densidad, por otra.
fenómeno se ve amplificado por el hecho de que su índice La figura 8 muestra una fuerte correlación entre la re-
de eficiencia es más bajo. sistencia residual y el índice de eficiencia y la densidad. En
La tabla 3 muestra los valores del límite de proporcio- ambos casos la relación es proporcional, de tal modo que un
nalidad y la resistencia residual a la flexión en tracción ob- incremento del índice de eficiencia y/o la densidad implican
tenidos. un incremento de la resistencia residual del hormigón.
Las probetas que muestran una mayor resistencia resi- Se trata de correlaciones muy interesantes, en la medida
dual media son las probetas dispuestas de forma horizontal en que permiten entender cómo se comportan elementos
en el muro (A, M y B). Esta mayor resistencia residual está más grandes de hormigón con fibras (losas o vigas, por ejem-
relacionada con un índice de eficiencia y densidad de fibras plo), que muestran una orientación de fibras muy distinta a
mayores. En la figura 8 se muestra la correlación entre la la de las probetas prismáticas de control.

Figura 8. Correlación de la resistencia residual con el índice de eficiencia y la densidad.

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4. ción y grupos de investigación noveles, convocatoria 2007»
CONCLUSIONES (Orden EDU/1160/2008).

En este artículo se ha estudiado experimentalmente la relación Bibliografía


existente entre la orientación y la densidad de las fibras y el com-
[1] International Federation for Structural Concrete (2010). Model Code
portamiento mecánico a tracción por flexión en el caso de hor-
for concrete structures. FIB Bulletin 65, Lausanne, Switzerland.
migones de alta resistencia reforzados con fibras metálicas. Para
[2] British Standards Institution (2008). Test method for metallic fiber con-
la determinación de la orientación y la densidad de las fibras se crete—Measuring the flexural tensile strength (limit of proportionality
ha utilizado la tecnología CT-Scan y un software de posproceso [LOP], residual). EN 14651:2005 + A1:2007, London.
especialmente desarrollado por los autores. A continuación se [3] R. Zerbino, J.M. Tobes, M.E. Bossio, G. Giaccio, On the orientation of
exponen las conclusiones más significativas de este trabajo: fibres in structural members fabricated with self compacting fibre rein-
forced concrete, Cement Concrete Comp. 34 (2) (2012) 191–200.
• La utilización de la tecnología CT-Scan en hormigón con
[4] L. Martinie, N. Roussel, Simple tools for fibre orientation prediction in
fibras abre una vía de estudio muy interesante, ya que se
industrial practice, Cement Concrete Res. 41 (10) (2011) 993–1000.
trata de un ensayo no destructivo. Es posible determinar
[5] M.C. Torrijos, B.E. Barragán, R. Zerbino, Placing conditions, mesos-
la orientación y la densidad exactas de cada probeta, sin tructural characteristics and post-cracking response of fibre reinforced
hipótesis previas, y a continuación realizar el ensayo de la self-compacting concretes, Constr. Build. Mater. 24 (6) (2010) 1078–
misma. 1085.

• Las probetas de las series A, M y B (probetas ortogonales [6] C. Lee, H. Kim, Orientation factor and number of fibers at failure plane
in ring-type steel fiber reinforced concrete, Cement Concrete Res. 40 (5)
a la dirección de hormigonado) muestran un índice de (2010) 810–819.
eficiencia alrededor de 0,6. Por su parte, la serie C mues- [7] S. Yacici, G. Inan, V. Tabak, Effect of aspect ratio and volume fraction of
tra índices de eficiencia menores debido a que su disposi- steel fiber on the mechanical properties of SFRC, Constr. Build. Mater.
ción es diferente con respecto al muro y a la dirección de 21 (2007) 1250–1253.
hormigonado. Sin embargo, en ambos casos se encuentran [8] Y. Ding, Investigations into the relationship between deflection and
crack mouth opening displacement of SFRC beam, Constr. Build. Mater.
lejos de los valores esperados a priori.
25 (2011) 2432–2440.
• Las probetas que muestran una mayor resistencia residual
[9] M.N. Soutsos, T.T. Le, A.P. Lampropoulos, Flexural performance of fibre
media son las probetas dispuestas de forma horizontal en reinforced concrete made with steel and synthetic fibres, Constr. Build.
el muro (A, M y B). Mater. 36 (2012) 704–710.
• Existe una relación directa entre la resistencia residual y [10] M. Pajak, T. Ponikiewski, Flexural behavior of self-compacting concrete
la densidad de fibras. Estas correlaciones son útiles para reinforced with different types of steel fibers, Constr. Build. Mater. 47
(2013) 397–408.
estimar la resistencia residual esperable en el caso de pie-
[11] D. Dupont, L. Vandewalle, Distribution of steel fibres in rectangular sec-
zas de hormigón más grandes (como losas o vigas).
tions, Cement Concrete Comp. 27 (2005) 391–398.
[12] D.C. González, M.A. Vicente, S. Ahmad, Effect of cyclic loading on the
Financiación residual tensile strength of steel fiber-reinforced high-strength concrete,
J. Mater. Civil Eng. 27 (9) (2015) 04014241-1–04014241-8.
Este trabajo ha sido financiado por la Junta de Castilla y [13] M.A. Vicente, D.C. González, J. Mínguez, Determination of dominant
León, dentro del «Programa de Apoyo a Proyectos de Inves- fibre orientations in fibre-reinforced high-strength concrete elements
based on computed tomography scans, Nondestruct. Test. Eva. 29 (2)
tigación para proyectos a realizar por grupos de investiga- (2014) 164–182.

J. Mínguez Algarra et al. / Hormigón y Acero 2019; 70(287):15-21 – 21

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