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RCEP: El mayor tratado de libre comercio

El RCEP, que incluye 15 países de Asia, será el mayor tratado de libre comercio del mundo, abarcando el 47% de la población global y eliminando más del 90% de aranceles. Este acuerdo, impulsado por China, busca fortalecer la integración económica en la región, aunque enfrenta críticas por no abordar barreras no arancelarias como derechos laborales y medio ambiente. A pesar de los desafíos, el RCEP representa un avance significativo hacia el libre comercio y podría influir en futuras negociaciones comerciales en Asia-Pacífico.

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RCEP: El mayor tratado de libre comercio

El RCEP, que incluye 15 países de Asia, será el mayor tratado de libre comercio del mundo, abarcando el 47% de la población global y eliminando más del 90% de aranceles. Este acuerdo, impulsado por China, busca fortalecer la integración económica en la región, aunque enfrenta críticas por no abordar barreras no arancelarias como derechos laborales y medio ambiente. A pesar de los desafíos, el RCEP representa un avance significativo hacia el libre comercio y podría influir en futuras negociaciones comerciales en Asia-Pacífico.

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RCEP: en vísperas de la creación del mayor tratado de libre comercio del mundo

Lo integrarán 15 países de Asia (ASEAN + Australia, China, Corea del Sur, Japón y Nueva
Zelanda). Explicará a nivel global el 47% (3.400M) de la población, un tercio (USD2,27 B) del
PIB, 32.5% de la inversión y 40% del comercio, y se elimina más del 90% de aranceles de los
bienes intercambiados.

En un logro inédito para el libre comercio y la integración económica, el 4 de noviembre de


2019, en el marco de la 35ª Reunión de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN)
en Bangkok, quince países de Asia concluyeron las negociaciones para crear la mayor zona de
libre comercio del mundo, conocida como la Asociación Económica Integral Regional (RCEP),
prevista a firmarse para inicios de 2020. Luego de 7 años de negociaciones y con China como
su gran promotor, este tratado excluye a Estados Unidos, pero en esta ocasión, no por decisión
del presidente Donald Trump como sucedió con el Tratado Integral y Progresista de Asociación
Transpacífico (CPTPP), sino por convicción de los países asiáticos, posicionando a China como
el gran adalid de la globalización, el libre comercio y multilateralismo en medio de un sistema
internacional adverso y proteccionista propulsado por Washington.

¿Qué es el RCEP?

Si bien la ASEAN cuenta actualmente con tratados de libre comercio por separado con cada
uno de los otros cinco países del RCEP, no todos estos últimos tienen tratados entre ellos,
como China no los tiene con Japón, lo que se traduciría en una mayor ampliación de mercados.
Además, el alcance arancelario del RCEP es más ambicioso que el de los acuerdos comerciales
bilaterales existentes, ya que se eliminaría más del 90% de aranceles de los bienes
intercambiados. Asimismo, este tratado permitirá la actualización de las reglas de origen
incrementando el valor agregado de los productos manufacturados en los países miembros,
estipula mecanismos para la resolución de disputas entre los países e incluye protecciones en
materia de propiedad intelectual y capítulos sobre inversiones, comercio de bienes y servicios
y nuevas reglas para el desarrollo del comercio electrónico, lo que se espera contribuya al
crecimiento del comercio digital, así como de los sectores financieros, telecomunicaciones,
transporte y turismo.

Sin embargo, a pesar de todas estas ventajas, una de las principales críticas del RCEP es, que a
diferencia del CPTPP, se concentra en la reducción de los aranceles, sin considerar las barreras
no arancelarias como la protección del medio ambiente y de los derechos laborales, así como
la homologación normativa de conformidad con los acuerdos comerciales de última
generación.

Un renovado impulso a las negociaciones

Que las negociaciones a este tratado llegaran a un buen puerto y relativamente en corto
tiempo no es producto de la casualidad. Un factor determinante para que las negociaciones se
aceleraran luego de escasos avances en sus diversas rondas fue la decisión del presidente
Trump de abandonar las negociaciones del entonces llamado Acuerdo Estratégico
Transpacífico de Asociación Económica, ahora conocido como el CPTPP, al inicio de su
gobierno y promovido por el expresidente Barack Obama para fortalecer la presencia
económica de Estados Unidos en la región. Este acuerdo, que excluye a China, finalmente se
firmó entre el resto de los países negociadores en ambos lados del Pacífico (Australia, Brunéi,
Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam). Sin
embargo, se estima que el CPTPP perdió fuerza en términos económicos y geoestratégicos con
la retirada de Estados Unidos, particularmente para los países asiáticos, por la exclusión del
atractivo mercado estadounidense y su integración a las cadenas productivas asiáticas, espacio
que China supo recuperar.

Otro factor que impulsó las negociaciones del RCEP fue la actual desaceleración de algunas de
las economías asiáticas, lo que llevó a la necesidad de buscar una mayor integración y apertura
de sus mercados, en medio de las afectaciones del proteccionismo de Estados Unidos en China
y Corea del Sur. En palabras del Secretario General de la ASEAN, Lim Jock Hoi, “el RCEP creó
una nueva tracción para hacer frente a la incertidumbre mundial actual”.

Implicaciones del RCEP

Sin duda, para China, como promotora de la iniciativa, el éxito de las negociaciones no solo
representa un acceso a más mercados de importancia como Japón y la India (de sumarse al
tratado), en el marco de la desaceleración de su economía, sino un triunfo político y
diplomático por su liderazgo en la defensa del libre comercio y el multilateralismo y por el
fortalecimiento de su influencia en Asia, en medio del diferendo comercial y tecnológico que
libra con Estados Unidos. En otras palabras, el RCEP representa para China un acercamiento
económico con varios de los principales aliados de Estados Unidos en la región, cuyo
intercambio comercial podría traducirse en un mayor posicionamiento de China e
interdependencia con estos países. Para el resto de los países, representa un acceso
preferencial al atractivo y creciente mercado chino con una clase media pujante que supera ya
a la estadounidense en cuanto a número de personas.

La finalización de la negociación del RCEP da cuenta del renovado impulso de Asia con el libre
comercio y la integración económica, en la región con mayor dinamismo del orbe.

Asimismo, el RCEP podría ocasionar un avance hacia la eventual Área de Libre Comercio de
Asia Pacífico que se negocia entre veintiún economías de ambos lados del Pacífico en el seno
del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, en donde Estados Unidos y México son
parte, al haber un mayor número de países realizando sus intercambios bajo el libre comercio
entre ellos, y otros más con un papel dual como Australia, Brunéi, Japón, Malasia, Nueva
Zelanda, Singapur y Vietnam operando bajo las reglas del CPTPP y, eventualmente, del RCEP,
que podrían servir como países bisagra para facilitar la adaptación a un comercio más integral
y de reglas con los más altos estándares.

¿Y la India?

En virtud de una balanza comercial deficitaria, presiones internas y una industria


manufacturera poco competitiva en algunos sectores, la India prefirió no sumarse al RCEP por
temor a que su inclusión ocasione importaciones masivas de productos manufacturados chinos
y de productos agrícolas neozelandeses y australianos, provocando afectaciones considerables
en su industria de textiles, de aluminio y electrónicos, así como en el sector agrícola. Sin
embargo, se considera que ante los beneficios del libre comercio, si bien la India se
beneficiaría poco del RCEP por ser una economía menos competitiva que sus demás socios,
perdería más fuera del tratado en el mediano y largo plazo, al evitar que sus productos gocen
de accesos preferenciales a otros mercados atractivos e integrarse a las cadenas de valor
regionales. Ante ello, no se descarta la posibilidad de que el gobierno indio se adhiera
posteriormente, una vez que fortalezca su base industrial.

Retos

Sin embargo, a pesar de que los países negociadores del RCEP se comprometieron a firmar el
acuerdo en 2020, lo cual se estima podría realizarse en febrero y su ratificación en 2021, no
está exenta de algunos desafíos. Uno de ellos es el interés de Australia y Nueva Zelanda en
robustecer la protección a los derechos laborales y al medio ambiente con reglas con
estándares más altos de conformidad con otros acuerdos más integrales. Por otro lado, con
objeto de no retardar la suscripción y ratificación del tratado, se deberá prestar cuidado al
desarrollo de las relaciones actuales entre Corea del Sur y Japón como resultado de disputas
históricas por las consecuencias de la guerra bilateral con implicaciones actuales en las
limitaciones del turismo y al intercambio comercial en donde China podría jugar un papel clave
como conciliador en caso de escalar las diferencias. Por último, dada las discrepancias en el
desarrollo económico de los países parte del RCEP, no se descartan algunos problemas para la
adaptación y modernización de ciertas industrias en los países menos competitivos. Ante ello,
conforme a la marcha, se deberán de instrumentar mecanismos de apoyo para la protección
de ciertos sectores productivos.

Conclusión

Con todo ello, la finalización de la negociación del RCEP da cuenta del renovado impulso de
Asia con el libre comercio y la integración económica, en la región con mayor dinamismo del
orbe, que sin duda contribuirá positivamente a la defensa del comercio abierto basado en
reglas y al sistema multilateral de comercio en un contexto de incertidumbre económica
mundial. Asimismo, la capacidad de los países negociadores de poner sus discrepancias de un
lado con la conclusión de las negociaciones del RCEP refleja un mensaje y ejemplo claro de
pragmatismo y cooperación económica, a pesar de las diferencias de sus sistemas políticos y
niveles de desarrollo, así como de sus diferendos territoriales en algunos casos en el mar de
China Meridional y en el Pacífico entre China y Japón. Ante este escenario, la eventual
reconsideración de Estados Unidos al CPTPP se vislumbra como un camino viable para
recuperar su presencia económica en Asia.

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