Sábila: para qué sirve, beneficios y
cómo utilizarla
La sábila es una planta medicinal, conocida también como Aloe vera, que posee diversas
propiedades para la salud y es utilizada en diversos tratamientos de belleza, principalmente a nivel
del cabello y de la piel.
Su nombre científico es Aloe Vera y puede comprarse en tiendas de productos naturales,
farmacias de manipulación, algunos mercados municipales y supermercados. Además de esto,
puede ser fácilmente cultivada en casa, ya que no necesita cuidados especiales.
8 beneficios de la sábila que
posiblemente no conocías
Entre las propiedades de la sábila se encuentra:
• Es calmante, cicatrizante, humectante y regeneradora.
• Tiene propiedades anti-inflamatorias ideales para reducir problemas como el acné.
• Es depurativa, desintoxicante y favorece la digestión.
• Funciona como un potente antiviral.
• Contiene muchos aminoácidos, tales como el ácido glutámico, ácido aspártico, alanita, arginina,
glicina, entre otros.
• Regula la glucosa del organismo.
• Aporta gran cantidad de enzimas, tales como amilasa, lipasa, fosfatasa, entre otras.
• Se considera un suplemento dietético.
Características del aloe vera barbadensis
Se puede diferenciar principalmente por su aspecto. Sus hojas crecen hacia arriba y son más
gruesas cerca de la raíz. Su tacto es rugoso y en los bordes tienen unos filamentos duros que se
pueden confundir fácilmente con las púas de un cactus. Además, las hojas son de color verde, pero
es habitual que presenten manchas blanquecinas.
Se cultiva y mantiene sin demasiados cuidados porque es una planta bastante resistente. Sin
embargo, debemos cuidarla del frío. La temperatura ideal para que la sábila crezca saludable va de
los 16 a los 26 grados centígrados. Por esta razón, es preferible tenerla dentro de casa durante el
invierno o cultivarla en un invernadero.
Las propiedades del aloe vera se encuentran en el interior de sus hojas. Para extraer este jugo de
sábila tendremos que cortar una de sus hojas y abrirla. El tacto de la parte interna es viscoso y
carece de color. Este extracto es lo que comúnmente conocemos como gel de aloe vera puro.
Cómo sembrar una planta de áloe
vera (sábila)
Debes saber cuándo trasplantar. Las plantas de áloe tienen raíces relativamente cortas y hojas
pesadas, por ello es usual trasladarlas a una maceta más pesada cuando se vuelven muy pesadas y
se vuelcan. Si el áloe vera se queda sin espacio para el crecimiento de sus raíces, podría empezar a
producir "brotes" que puedes trasladar a su propia maceta (lee la sección de propagación). Si estás
más interesado en el cultivo de la planta adulta que en la producción de plantas nuevas,
trasplántala a una maceta más grande antes de que las raíces empiecen a rodear las paredes de su
recipiente.[1]
Si deseas trasplantar una planta joven (o plantón) que crece en la base de una planta más vieja, lee
la sección de propagación.
Dale a la planta suficiente luz solar y calor. Las plantas de áloe vera prefieren recibir 8 a 10 horas
de luz solar al día.[2] Aunque crecen mejor en temperaturas cálidas o calientes, son capaces de
sobrevivir a temporadas más frías en un estado más inactivo. Sin embargo, podrían sufrir daños si
las expones a temperaturas inferiores a -4 °C (25 °F).
Las zonas de rusticidad 9, 10 y 11 (de Estados Unidos) son más adecuadas para mantener el áloe
vera al exterior durante todo el año.[3] Si vives en otra zona, podrías mantener tu áloe vera al
exterior la mayor parte del año y llevarlo al interior antes de la helada.
Las ventanas más soleadas son las que están orientadas hacia el oeste o el sur si vives en el
hemisferio norte o las que están orientadas hacia el oeste o el norte si vives en el hemisferio sur.
A pesar de las adaptaciones de la planta que le permiten desarrollarse en condiciones calientes,
aún es posible quemarla. Trasládala a una área con sombra ligera si las hojas empiezan a ponerse
de color marrón.[4]
Planta el áloe vera en una tierra con buen drenaje. Las plantas de áloe vera están adaptadas para
sobrevivir en condiciones secas y podrían pudrirse si las plantas en una tierra que acumula agua
estancada. Usa una tierra para maceta de cactus o crea tu propia mezcla usando partes iguales de
suelo, arena y gravilla.[5]
Si vas a plantar el áloe vera en un recipiente, asegúrate de que tenga un agujero en la base para
que el agua drene a través de él.
Cubre el cepellón al momento de plantar, pero no dejes que las hojas topen el suelo. Coloca el
cepellón de áloe vera justo por debajo de la superficie del suelo. Si algunas de las hojas verdes
gruesas están parcialmente enterradas o topan el suelo, podrían pudrirse.
Cubre la superficie del suelo con gravilla o piedritas (opcional). Coloca una capa de rocas pequeñas
alrededor de la base de la planta de áloe para mantener la tierra en su lugar y reducir la
evaporación.[7] Esto no es necesario para el desarrollo de la planta de áloe, por lo tanto, podrías
dejar la tierra expuesta si prefieres esta apariencia.
Las piedras blancas reflejarán el calor del sol hacia la base de la planta, lo cual puede ser una
buena idea si no vives en un clima caluroso.
¿Cuánto tarda el Aloe Vera en crecer? La respuesta es relativa al tipo de Aloe Vera que tengas, hay
unas que pueden crecer en 60 días, pero generalmente es una planta que toma bastante tiempo
en surgir de 3 a 5 años. De igual forma te sugerimos empezar con una maceta grande de barro,
una gravilla ubicada al fondo de la maceta como drenaje y el aloe que querrás cultivar.