Es una actividad que caracteriza a los niños y niñas.
A
partir de esta, experimentan y se desarrollan
interrelacionándose con su entorno natural, biológico y
social.
Los niños y niñas adquieren el sentido de lo que sucede a
medida que exploran su entorno
Entran en contacto con la sociedad y la naturaleza,
construyendo representaciones que serven de cimientos
para conceptualizaciones y construcciones mentales más
complejas
Los niños y las niñas asocian las experiencias biológicas,
físicas, sociales y culturales en una realidad de la cual
participan y hacen parte.
La curiosidad de los niños y niñas es una constante que debe estimularse y
promoverse en todos sus medios de exploración tanto por los padres, como los diversos
agentes educativos; no resolviendo rápidamente sus preguntas, sino más bien
incentivándolos a la investigación con prácticas pedagógicas que permitan el
descubrimiento y el desarrollo de sus potencialidades. Así pues, en la educación inicial con
el uso adecuado de prácticas pedagógicas se puede promover la actitud de asombro,
indagación, búsqueda, problematización y formulación de hipótesis en el niño y niña ante
los fenómenos que experimentan, con el debido acompañamiento de un adulto que servirá
de guían en su progreso.
Según la Comisión Intersectorial de Primera Infancia (2013) «“Entorno”: los espacios
físicos, sociales y culturales donde habitan los seres humanos, en los que se producen una
intensa y continua interacción entre ellos y el contexto que les rodea (espacio físico y
biológico, ecosistema, comunidad, cultura y sociedad en general). Se caracteriza por tener
unos contornos precisos y visibles, unas personas con roles definidos y una estructura
organizativa. Su riqueza radica en la capacidad que tiene de favorecer el desarrollo de las
niñas y niños, para promover la construcción de su vida subjetiva y cotidiana y para