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Tipicidad en Derecho Penal: Conceptos Clave

Este documento estudia la tipicidad y el derecho penal. Expone el marco teórico sobre el tipo, las causas de justificación, el tipo penal, la tipicidad, la tipificación penal, la causalidad, la imputación objetiva, la imputación subjetiva, el dolo y la culpa. También analiza jurisprudencia nacional relacionada con estos temas. El objetivo es exponer de forma sucinta la teoría de la conducta y la tipicidad como primer elemento del hecho punible, de acuerdo con el principio de legalidad.
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Tipicidad en Derecho Penal: Conceptos Clave

Este documento estudia la tipicidad y el derecho penal. Expone el marco teórico sobre el tipo, las causas de justificación, el tipo penal, la tipicidad, la tipificación penal, la causalidad, la imputación objetiva, la imputación subjetiva, el dolo y la culpa. También analiza jurisprudencia nacional relacionada con estos temas. El objetivo es exponer de forma sucinta la teoría de la conducta y la tipicidad como primer elemento del hecho punible, de acuerdo con el principio de legalidad.
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UNIVERSIDAD SEÑOR DE SIPAN

FACULTAD DE DERECHO

ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE DERECHO

TIPICIDAD Y DERECHO PENAL

Integrantes:
Abril Ojeada Yeny Yojany
Bartures Duarez Herberth Rolando
Monteza Salazar Noemi
Pérez Roncal María de los Angeles
Suclupe Sandoval César Augusto

Ciclo/ Sección:
III – G

Docente:
Dra. Arévalo Infante Elena Cecilia

Pimentel, junio del 2019


INDICE

INDICE ........................................................................................................................................ 2

Propósito de estudio .................................................................................................................... 5

Objetivos de estudio .................................................................................................................... 5

ANTECEDENTES ...................................................................................................................... 6
JURISPRUDENCIA NACIONAL RELACIONADA CON ESTE CAPÍTULO .................. 6

MARCO TEÓRICO ................................................................................................................. 11

I. EL TIPO ............................................................................................................................. 11
2. Faz objetiva del tipo .............................................................................................................. 11
3. Teoría de la imputación objetiva ........................................................................................ 12
4. Resultado................................................................................................................................ 12

II. CAUSAS DE JUSTIFICACIÓN .................................................................................. 15

III. EL TIPO PENAL, LA TIPICIDAD Y LA TIPIFICACIÓN PENAL ...................... 15


1. Tipo penal .......................................................................................................................... 15
2. Tipicidad ............................................................................................................................ 15
3. Categorías del tipo ............................................................................................................. 16
4. Elementos del tipo ............................................................................................................. 16
5. Funciones del tipo .............................................................................................................. 17
6. Evolución del tipo penal .................................................................................................... 18
7. Tatbestand y corpus delicti............................................................................................... 20
8. Importancia del tipo .......................................................................................................... 20
9. Estructura del tipo ............................................................................................................ 21
10. Ausencia de tipo............................................................................................................. 21
11. Juicio de tipicidad.......................................................................................................... 21

IV. LA CAUSALIDAD ........................................................................................................ 22


1. Teorías sobre la causalidad en derecho penal................................................................. 22
2. Dificultades prácticas de la teoría de la equivalencia..................................................... 24

2
V. IMPUTACIÓN OBJETIVA ............................................................................................. 26
1. Imputación a la conducta ................................................................................................. 26
2. Imputación al resultado .................................................................................................... 27
3. Imputación del resultado en el ámbito de responsabilidad por el producto ................ 29

VI. IMPUTACIÓN SUBJETIVA ....................................................................................... 30


1. El dolo................................................................................................................................. 30
2. Error de tipo como cara negativa del dolo ...................................................................... 31
3. Clases de dolo..................................................................................................................... 32
4. La culpa .............................................................................................................................. 32
5. Causas de atipicidad.......................................................................................................... 33
6. Error de tipo ...................................................................................................................... 33

CONCLUSIÓN .......................................................................................................................... 34

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS .................................................................................... 35

3
INTRODUCCIÓN

La tipicidad, como primer elemento del hecho o conducta punible, se deriva del principio
nullum crimen sine lege (principio de legalidad), esto es, la garantía de que sólo los hechos
contemplados previamente en la ley como delitos podrán ser penados.

El derecho penal, como mecanismo de control social formal, intenta regular los conflictos
sociales mediante su intervención, que en virtud del carácter fragmentario y de ultima
ratio, se dirige sólo a las conductas más graves e importantes para la sociedad. Por esto,
a través de la tipicidad el legislador intenta garantizar el respeto a una determinada forma
de solución del conflicto social o pauta de conducta, considerada acorde al ordenamiento
jurídico.

Así, pues, para que los individuos a los cuales va dirigida la pauta de conducta puedan
adecuar su actuar conforme a lo exigido por el ordenamiento jurídico, el tipo penal debe
describir en forma clara, precisa y comprensible la conducta exigida o prohibida. Y dado
que existen diversidad de subsumir las diferentes modalidades del actuar humano. Por
ejemplo, se describe el tipo penal de homicidio como “el que matare a otro” garantizando
la norma “no matar”, más sin embargo no se dice cómo, porqué, para qué o a quién se da
muerte, dejando la descripción desde un plano general. Además, como ya hemos
mencionado, sería imposible incluir en el tipo penal una descripción detallada de todas
las circunstancias casuísticas que se pudieren presentar; si fuere así, el decálogo de
artículos sería interminable.

Desde este punto de vista se puede decir que la “tipicidad” puede comportar dos
acepciones:

Primero: Como expresión genérica configurativa del primer elemento del hecho punible,
que contiene las características generales que ha de poseer la conducta humana para que
se origine la intervención penal.

Segundo: Como cualidad atribuida a un comportamiento cuando es subsumible en el


supuesto de hecho de una norma penal. Según esta acepción, la tipicidad sería el proceso
de adecuación del hecho cometido a la descripción que de ese hecho se hace por la ley
penal en cada especie de infracción (tipo penal).

4
Propósito de estudio

Se busca realizar una definición del tipo, la faz objetiva del tipo, la teoría de la imputación
objetiva y el resultado. Estudiar también las causas de justificación, el tipo penal, la
tipicidad y la tipificación penal, los elementos del tipo (subjetivos, normativos, objetivos
y constitutivos), las funciones del tipo, la evolución del tipo penal, el tatbestand y corpus
delicti, la importancia del tipo, la estructura del tipo, la ausencia de tipo y el juicio de
tipicidad.

Objetivos de estudio

Exponer de una forma sucinta la teoría de la conducta y la tipicidad, como configurante


del primer elemento básico del hecho punible, sustentado en el principio constitucional
de legalidad.

5
ANTECEDENTES

JURISPRUDENCIA NACIONAL RELACIONADA CON ESTE CAPÍTULO

IMPUTACIÓN OBJETIVA

Principio de responsabilidad penal: falta de imputación objetiva por prohibición de


regreso

“En el análisis de si las conductas devienen en penalmente relevantes es necesario


determinar el rol desempeñado por el agente en el contexto de la acción. El concepto de
rol está referido a un sistema de posiciones de- finidas de modo normativo, ocupado por
individuos intercambiables, de modo que el quebrantamiento de los límites que nos
impone dicho rol es aquello que objetivamente se imputa a su portador. Una vez
establecido esto, cabe afirmar, que, tratándose de actividades realizadas por una
pluralidad de agentes, la comunidad que surge entre ellos, no es, de manera alguna,
ilimitada, ya que quien conduce su comportamiento del modo adecuado socialmente, no
puede responder por el comportamiento lesivo de la norma que adopte otro. Por ello,
queda demostrado que el procesado se limitó a desempeñar su rol de taxista, el cual,
podríamos calificar de inocuo, ya que no es equivalente, ni siquiera en el plano valorativo,
al delito de robo agravado. De otro lado, se ha establecido en autos que el citado
encausado, en un momento determinado del desarrollo de la acción, tuvo pleno
conocimiento de la ilicitud de los hechos desplegados por sus con- tratantes, lo cual
tampoco es sustento suficiente

“[No] importa individualizar quién de los agresores sustrajo la billetera... por cuanto por
lógica se colige, que el acusado al pedir el dinero y obtener una respuesta negativa del
agraviado, lo agrede con un puñete y después desaparece el dinero ... [Basta] la intención
en el ilícito submateria con la intencionalidad de facilitar el robo ... [En] tal situación, se
hace permisible la aplicación del principio de reparto funcional de roles, por el cual las
distintas contribuciones deben considerarse como un todo y el resultado total debe
atribuirse a cada coautor, por la forma como han actuado en agravio de su víctima...”
(Santos Peña/Estrella Cama/Salinas Valenzuela. Exp. Nº 98-0429-070701JP06).

6
IMPUTACIÓN SUBJETIVA (DOLO)

“Que, del análisis de las pruebas actuadas, se advierte que el encausado Marino Huamán
Pillaca utilizó el documento falso como si fuera legítimo para trasladarse a la ciudad de
Nazca, realizándose el comportamiento exigido por el tipo penal para la consumación del
delito, pues lo realizó conscientemente; que, además, se advierte que de su uso ha
resultado un perjuicio para la agraviada Esther Rina Libera Gerenia Núñez”. (R.N. Nº
418-2004, Lima. Corte Suprema de Justicia - Segunda Sala Penal Transitoria).

Determinación del tipo penal - dolo eventual.

“La opinión dominante ha estimado que no puede ser suficiente la representación de la


alta probabilidad del resultado para imputarlo a título de dolo. Conforme a la ‘teoría de la
aceptación’, representativa de una posición volitiva, debe ponerse el acento en un
elemento emocional. Si acaso el autor aprueba el evento no pretendido, hay que investigar
si se había contentado con la producción del resultado dolo eventual o si él, livianamente,
con un injustificado optimismo, había actuado con la confianza de que todo va a salir
bien, supuesto este, en el cual solo habrá culpa consciente. Aquí ha jugado un papel
preponderante la ‘segunda fórmula de Frank’, según la cual, un sujeto actuaría en forma
dolosa si se dijera: ‘Suceda así o de otra manera, en cualquier caso, continúo adelante con
mi acción’”. (Exp. Nº 23231-2004. Caso Utopía).

Dolo eventual y culpa consciente: diferencia.

“Lo que diferencia al dolo eventual de la culpa consciente es que en el primer caso el
agente considera seriamente la probabilidad del resultado dañoso, aceptando
necesariamente dicha probabilidad con la realización de la conducta peligrosa, per se, o
por otra persona. En la culpa consciente existe por el contrario la creencia de que el
peligro no va a concretarse. Es de señalar que la ‘aceptación’ a la que se alude en el dolo
eventual, en los términos aquí planteados, no se refiere a la aceptación del resultado
dañoso (por ejemplo, producción de muertes o lesiones a las personas), sino únicamente
a la conducta capaz de producirlo”. (Exp. Nº 23231-2004. Caso Utopía).

7
CULPA O IMPRUDENCIA

Delito imprudente: sistema de numerus clausus en la imputación de responsabilidad penal


por imprudencia (o culpa).

“En el error superable se elimina el dolo, pero subsiste la culpa y el hecho será sancionado
como un delito culposo siempre y cuando se encuentre tipificado específicamente como
tal en el Código Penal, ya que según lo establece el artículo 12º del código sustantivo,
con relación a los delitos culposos se adopta el sistema de numerus clausus”. (R.N. Nº63-
04 La Libertad)

AUTORÍA Y PARTICIPACIÓN

Dominio de la organización: responsabilidad del ejecutor material.

“El dominio de la organización no niega la libertad con la que actúa el ejecutor material
en la realización del delito, pero lo hace bajo los vínculos de disciplina, sujeción y espíritu
de grupo a los que se encuentra sometido, situación que lo lleva a asumir la decisión y
perpetración del hecho punible”. (Pablo Talavera Elguera / David Loli Bonilla / Victoria
Sánchez Espinoza. Expediente acumulado Nº 560-03. Caso Abimael Guzmán).

Participación en el delito y complicidad primaria y secundaria.

“[Se] considera que existe participación como cómplice secundario cuan- do durante la
comisión del iter criminis no se impidió el asalto, como tampoco se actuó en forma
adecuada de pedir auxilio o comunicar a la ronda campesina, máxime si pidió permiso a
su centro de trabajo el día de la comisión de los hechos... [Existe] participación en calidad
de cómplice primaria cuando la coacusada tuvo el arma de comisión de los hechos bajo
su custodia viabilizando la comisión del delito y fue quien pidió la intervención de otras
personas en el ilícito, además de ser confidente del acusado”. (Expediente Nº 98-0227-
121001JP02).

8
Instigación y autoría mediata: límites de la imputación objetiva.

“La instigación hecha por los acusados a los menores a fin de que dieran muerte al
agraviado, se halla contemplada en el artículo 24º del Código Penal, por el cual se reprime
como autor del hecho punible al que determine a otro a cometerlo. El autor mediato sólo
debe responder en la medida que el hecho principal concuerde con su intención, no
resultando responsable del exceso en el que han incurrido los agentes a quienes utilizó, al
no tener ya dominio ni control del hecho”. (R. N. Nº 3840-97)

Autoría y complicidad: diferencias.

“Es autor y no cómplice aquel que ha tenido el control del acontecer típico y antijurídico
y, a su vez, la posibilidad de evitar el resultado, a la luz de la moderna teoría del dominio
del hecho. El cómplice secundario, por el contrario, ocupa un lugar accesorio en el hecho
dominado por el autor, no teniendo ninguna posibilidad objetiva de dirigir, dominar y
evitar el resultado”. (R.N. Nº 4354-97 Callao).

Autoría y participación.

“En el caso sub análisis, se ha determinado que el acusado no ha sido quien realizó los
disparos, menos el que causó la muerte al agraviado, sino que estos han sido ocasionados
por su coacusado, teniendo este la calidad de autor del hecho criminoso; empero es
necesario tener en cuenta que el primero de los nombrados es partícipe del hecho
incriminado, por cuanto su participación en el evento delictivo, como ha quedado
acreditado con la testimonial en la que se indica que ‘éste lo sostenía para que no se
defienda’, contribuyendo así a la realización de hecho ilícito”. (Inst. Nº 2000-392-
160101JP01).

9
Delito cometido por organización criminal: grado de participación de los agentes.

“En función de las grandes dimensiones de una operación criminal, a las tareas que se
desarrollan según el plan, ninguno de los intervinientes más allá de su nivel directriz o de
coordinación sectorial– lleva a cabo to- dos los elementos del tipo con exclusividad;
ninguno tiene el dominio del hecho en su totalidad, con exclusión de los demás, pues en
ese caso habría autoría directa unipersonal o plural focalizada en unos cuantos sujetos, y
los demás intervinientes serían partícipes. En conclusión, todos los imputados son
coautores del delito, ello sin perjuicio de apreciar la entidad concreta –el ámbito
específico– de su aporte en el hecho global, cuya significación es de valorar para medir
la pena”. (R. N. Nº 828-2007).

10
MARCO TEÓRICO

I. EL TIPO

El tipo es una figura que crea el legislador para hacer una valoración de determinada
conducta delictiva. En sencillas palabras, podemos decir que es una descripción abstracta
de la conducta prohibida. Es un instrumento legal, lógicamente necesario y de naturaleza
predominantemente descriptiva, que tiene por función la individualización de las
conductas humanas penalmente relevantes.

2. Faz objetiva del tipo

a) Conducta

Es toda actuación controlada y dirigida por la voluntad del hombre que causa un resultado
en el mundo fenomenológico.

b) Nexo entre la conducta y el resultado

La prueba de la relación de causalidad es un elemento imprescindible en los delitos de


resultado para calificar como típica a la conducta. La teoría causal más extendida y
comúnmente admitida es la teoría de la equivalencia de condiciones, si bien no en su
versión tradicional (conditio sine qua non) sino como teoría causal que explica
lógicamente porque a una acción le sigue un resultado en el mundo exterior, según las
leyes de la naturaleza (Puppe). Una vez constatada la existencia de una relación de
causalidad, en algunos supuestos será necesario comprobar que, además, la conducta es
imputable a su autor. Esta atribución se realiza, según la teoría de la imputación objetiva,
en base a criterios normativos limitadores de la causalidad natural. En primer lugar, habría
que constatar que la conducta o acción incrementó el riesgo prohibido y, a continuación,
que el riesgo creado fue el que se materializó efectivamente en el resultado producido.

11
3. Teoría de la imputación objetiva

Ante la crítica doctrinal de la teoría de la causalidad en España y Alemania, se elaboró


esta teoría alternativa. Existen tipos penales de cuya causalidad se duda o que, siendo
causales, se duda de su tipicidad. El ejemplo más claro de esta crítica son los delitos
omisivos. En estos tipos, la no realización de una conducta es lo que se pena, pero no es
racionalmente posible atribuir a esa inacción el posible resultado posterior, pues no se
sabe qué sucedería si el agente hubiese actuado como se lo pide la norma. Ante este
obstáculo, la doctrina ha elaborado la teoría del “riesgo típicamente relevante”, para poder
atribuir tipicidad a una acción. En primer lugar, se analiza si, efectivamente, la conducta
realizada des- pliega un riesgo de entre los tutelados por la norma penal

De esta forma, causar la muerte a otro clavándole una aguja en el dedo, provocando así
una reacción química inesperada, no es un riesgo de los previstos por la norma penal,
pues el clavar una aguja a otra persona no es una conducta socialmente vista como
suficientemente riesgosa para causar un homicidio (aunque, efectivamente, exista una
relación causal). Por el otro lado, en el supuesto de un delito omisivo, como el no socorrer
a alguien que está en peligro, la conducta de no hacer nada no es causal del posible daño
posterior, pero sí despliega un riesgo de los previstos por la norma. Es decir, no hacer
nada ante esa situación es justamente aquello que la norma penal busca prevenir (igual
que la del homicidio busca evitar las conductas socialmente consideradas idóneas para
matar). A partir de la constatación de ese riesgo típicamente relevante, se debe constatar
que el resultado (la muerte, las lesiones, etc.) es expresión de ese riesgo, y no fruto de
otras conductas o eventos ajenos al agente. Este último análisis no se realiza en delitos
llamados “de mera actividad”, en los que no hace falta un resultado para que haya delito
(omisión de socorro, allanamiento de morada, etc.).

4. Resultado

El resultado es la consecuencia externa y observable derivada de la acción (manifestación


de voluntad). Los códigos penales castigan en algunos casos la acción (delitos de simple
actividad) y en otros el resultado que se deriva de esta (delitos de resultado). Pero también

12
puede haber conductas de no hacer o dejar de hacer que traen como consecuencia un
resultado y puede ser formal o material.

(Zaffaroni, 2005) define el tipo penal como un instrumento legal, lógicamente necesario
y de naturaleza predominantemente descriptivos, que tiene por función la
individualización de las conductas humanas penalmente relevantes (por estar penalmente
prohibidas). El tipo es la descripción concreta de la conducta prohibida (del contenido o
de la materia de la norma). Es una figura puramente conceptual.

(Hurtado, 2005) señala que toda disposición jurídico-penal completa está constituida por
dos partes: el precepto y la sanción. El tipo legal es concebido como el conjunto de todos
los presupuestos necesarios para aplicar la pena. Es decir, todas las circunstancias
(antijuricidad, culpabilidad, condiciones objetivas de punibilidad, etc.) que caracterizan
las acciones punibles y que, por tanto, fundamentan la consecuencia jurídica.

(Muñoz, 2007) afirma que el tipo es, por tanto, la descripción de la conducta prohibida
que lleva a cabo el legislador en el supuesto de hecho de una norma penal. El tipo tiene,
en derecho penal, una triple función: a) una función seleccionadora de los
comportamientos humanos penalmente relevantes; b) una función de garantía, en la
medida que solo los comportamientos subsumibles en él pueden ser sancionados
penalmente; c) una función motivadora general, ya que, con la descripción de los
comportamientos en el tipo penal, el legislador indica a los ciudadanos qué
comportamientos están prohibidos y espera que, con la conminación penal contenida en
los tipos, los ciudadanos se abstengan de realizar la conducta prohibida, la materia de
prohibición.

(Stratenwerth, 2005) dice que el concepto de tipo se refiere solo a las circunstancias de
hecho que fundamentan el ilícito. Como es natural, su núcleo tiene que ser en los delitos
de acción la descripción de la acción prohibida. Pero las acciones tienen un lado externo
y otro interno. Por ello, es conveniente clasificar los requisitos particulares del tipo en
aquellos que caracterizan la conducta por lo externo y aquellos otros que lo hacen por lo
interno. En correspondencia con ello, se distingue entre tipo objetivo y tipo subjetivo. Se
divide en tres los elementos estructurales del tipo: la conducta típica, sus sujetos y sus
objetos. La conducta típica tiene una parte objetiva y otra subjetiva. La parte objetiva del
tipo abarca el aspecto externo de la conducta. Solo en determinados tipos como veremos,
llamados “delitos de resultado “se exige además un efecto separado de la conducta y

13
posterior a ella (por ejemplo, la muerte de la víctima en el tipo de homicidio). Este
resultado separado no es, pues, un elemento necesario de todo tipo. La parte subjetiva del
tipo se halla constituida siempre por la voluntad consciente, como en el dolo, o sin
conciencia suficiente de su concreta peligrosidad, como en la imprudencia, y a veces por
especiales elementos subjetivos (por ejemplo, el “ánimo de lucro” en el delito de hurto).
De otro lado, los sujetos de la conducta típica son: el sujeto activo (quien realiza el tipo);
el sujeto pasivo (el titular del bien jurídico-penal atacado por el sujeto activo) y el Estado
(llamado a reaccionar con una pena). Finalmente, los objetos del delito son: el objeto
material (u objeto de la acción), que es la persona o cosa sobre la que ha de recaer
físicamente la acción y, el objeto jurídico equivale al bien jurídico, es decir, el bien objeto
de la protección de la Ley.

Villa, (2008) afirma que el comportamiento humano, para resultar delictivo, tiene que
reunir los caracteres descritos en algún o algunos de los supuestos paradigmáticos
contenidos en el catálogo de delitos y penas. A estos supuestos paradigmáticos de
conducta, se les conoce como tipos penales. Asimismo, clasifica a los tipos del siguiente
modo: (i) por la modalidad de la acción (tipos de resulta- do y de mera actividad, tipos de
acción y de omisión, tipos de medios determinados y resultativos, tipos de un acto, de
pluralidad de actos y alternativos); (ii) por los sujetos (tipos comunes y tipos especiales;
tipos de mano propia; tipos de autoría y de participación); y (iii) por el bien jurídico (tipos
de lesión y tipos de peligro).

(Villavicencio, 1990) nos dice que el tipo es la descripción concreta de la conducta


prohibida hecha por el legislador (del contenido, o de la materia de la norma). Es una
figura puramente conceptual. El tipo es un instrumento legal, pues pertenece al texto de
la ley. El tipo viene a ser la más valiosa consecuencia del principio de legalidad.

En síntesis, podemos decir que el tipo es consecuencia del principio de legalidad,


pertenece a la ley, describe todos los presupuestos de una conducta prohibida que son
pasibles de una sanción penal, señalando la conducta típica, los sujetos activo y pasivo y
los objetos material y jurídico que son protegidos legalmente. El tipo tiene una triple
función: seleccionadora, de garantía y motivadora.

14
II. CAUSAS DE JUSTIFICACIÓN

Se denominan también causas eximentes o causas de exclusión del injusto. Son


situaciones admitidas por el propio derecho penal que eliminan la antijuridicidad de un
acto voluntario insumible en un tipo de delito y lo tornan jurídicamente lícito. Es decir,
las acciones hacen en tipicidad (el acto se subsume al tipo), pero no en antijuridicidad,
donde el comportamiento es justo. Estas situaciones que “hacen perder la antijuridicidad”
a la acción típica tienen origen en un estado de necesidad como es la legítima defensa, el
ejercicio de un derecho, oficio o el cargo, o cumplimiento de la ley o un deber.

El estado de necesidad tiene doble ubicación sistemática: es causa de justificación


también es causa de inculpabilidad de la conducta. Tiene esta doble ubicación porque
subsana la inconveniencia de mantener a priori una clasificación de las causas de
justificación y causa de inculpabilidad. La de- terminación de su naturaleza queda librada
a la jurisprudencia o a la doctrina (Bacigalupo, 2004).

III. EL TIPO PENAL, LA TIPICIDAD Y LA TIPIFICACIÓN PENAL

1. Tipo penal

Es la descripción de un acto omisivo o activo como deli- to establecido en el presupuesto


jurídico de una ley penal. Los tipos penales están compilados en Parte Especial de un
Código Penal. El tipo penal es el concepto legal. El tipo penal es la descripción de las
acciones que son punibles, y se las compila en un código (Bacigalupo, 2004).

Los tipos penales están compilados en Parte Especial de un Código Penal. El tipo penal
es el concepto legal y se las compila en un código.

2. Tipicidad

Es la adecuación del acto humano voluntario ejecutado por el sujeto a la figura descrita
por la ley penal como delito. Es la adecuación, el encaje, la subsunción del acto huma- no
voluntario al tipo penal. Si se adecua es indicio de que es delito. Si la adecuación no es

15
completa no hay delito. La adecuación debe ser jurídica, no debe ser una adecuación
social.

Estos se estiman comportamientos adecuados socialmente; no deben considerarse típicos


y mucho menos antijurídicos ni penalmente relevantes.

La tipificación penal es la criminalización de una norma de cultura realizada por el


legislador y establecida en una ley penal.

La tipicidad lo aplica el juez, la tipificación lo realiza el legislador, la calificación de un


comportamiento como delito lo hace el fiscal.

3. Categorías del tipo

 Graves
Este tipo establece delitos graves con sanciones penales también agravadas, como
pueden ser el asesinato, el parricidio, etc.
 Menos graves
Las sanciones son menos graves. Por ejemplo, la sanción para el homicidio es más
corta que para el asesinato.
 Leves
Las consecuencias jurídicas son leves. Por ejemplo, el castigo para el dolo.

4. Elementos del tipo

 Elementos subjetivos
Son características y actividades que dependen del fuero interno del agente. Son
tomados en cuenta para describir el tipo legal de la conducta, por eso estos
elementos tienen que probarse.
Precisamente las alocuciones “El que, a sabiendas, ...” o “Quien se atribuya
falsamente la calidad de titular...”, que usa el Código Penal para describir tipos
delictivos, aluden a los elementos subjetivos de los mismos. Se debe probar que
sabía; se debe probar que actuó en calidad de titular, etc.

16
 Elementos normativos
Estos se presentan:
1. Cuando el legislador considera y describe conductas que deben ser
tomados como delitos.
2. Cuando el juez examina el hecho para establecer su adecuación al tipo
penal respectivo.
 Elementos objetivos
Son los diferentes tipos penales que están en la Parte Especial del Código Penal y
que tienen como punto de arranque una descripción objetiva de determinados
estados y procesos que deben constituir base de la responsabilidad criminal.
(Roxin, 1997).
 Elementos constitutivos
Sujetos (activo y pasivo), conducta y objetos (material y jurídico).

5. Funciones del tipo

a) Función garantizadora

 Garantiza a los ciudadanos contra toda clase de persecución penal que no esté
fundamentada en norma expresa dictada con anterioridad a la comisión del hecho,
excluyendo de este modo de aplicar las leyes penales por analogía o en forma
retroactiva.
 Evita que alguien sea juzgado sin el lleno de los requisitos legales. El juez no
podrá enjuiciar como ilícitos aquellos comportamientos que no se adecuen a
alguno de ellos, aun cuando parezcan manifiestamente injustos o contrarios a la
moral.
 Garantiza aquel postulado democrático en virtud del cual es lícito todo
comportamiento humano que no esté legalmente prohibido.

17
b) Función fundamentadora

 Fundamenta la responsabilidad penal en sentido amplio, porque tanto la


imposición de una pena como la aplicación de una medida de seguridad requieren
que el sujeto activo haya realizado una acción adecuada al tipo penal.
 Una conducta no puede ser calificada como delictiva mientras el legislador no la
haya descrito previamente y conminado con sanción penal.

Los tipos penales permiten diferenciar una figura penal de otra, por semejante que
parezca, en aspectos atinentes a sus elementos constitutivos (sujetos, conducta, objetos).

El tipo penal sirve de soporte para el instituto de la participación criminal porque


dada la naturaleza accesoria de esta, solo podrá ser considerado partícipe punible quien
ha colaborado con el autor de una acción adecuada a un tipo penal.

c) Función motivadora

 Con la descripción de los comportamientos en el tipo penal, el legislador indica a


los ciudadanos qué comportamientos están prohibidos y espera que, con la
conminación penal contenida en los tipos, los ciudadanos se abstengan de realizar
la conducta prohibida.

d) Función sistematizadora

 La teoría del tipo ha servido para tender puente de unión entre la parte general y
la parte especial del derecho penal.

6. Evolución del tipo penal

c) Etapa de la independencia del tipo

Ernst von Beling (1906) decía que el tipo tiene un carácter puramente descriptivo y sin
conexión con la conducta o con la antijuridicidad. Dice que el tipo es la descripción del

18
delito, que señala sus elementos constitutivos en cada clase de delito sin hacer ninguna
valoración.

d) Etapa indiciaria

Karl Binding critica la teoría de Beling y dice que la tipicidad realiza una función
indiciaria respecto a la antijuridicidad: la tipicidad de una conducta es indicio de
antijuridicidad.

Hasta estas etapas se explicaba y se entendía que el tipo era solo un esquema rector del
delito, que estaba en el exterior y no era considerado como elemento. Un acto era típico
y antijurídico.

e) Etapa de la ratio essendi

(Mezger, 1935) critica esta concepción, dice que el tipo es la razón de ser de la
antijuridicidad, el acto debe encajar en el tipo (marco externo del delito), por eso un acto
ya no es típico y antijurídico sino es típicamente antijurídico.

Modernamente se entiende por tipo penal al elemento in- separable y previo a la


antijuridicidad que tiene como función la garantía de legalidad.

f) El tipo en la teoría finalista de la acción

Un razonamiento totalmente opuesto al mantenido por Ernst von Beling y a la concepción


dominante en la doctrina, es defendido por los representantes de la teoría finalista de la
acción.

Partiendo de la aseveración de que la acción se caracteriza, fundamentalmente, por estar


orientada hacia un fin determinado, ellos consideran a la intención como un elemento de
la acción y, por tanto, del tipo. Por esta razón, los finalistas distinguen, de un lado, una
parte objetiva del tipo (referida a la acción, resultado, sujetos activo y pasivo, etc.) y, del
otro, una parte subjetiva (referida al dolo, tendencias, etc.) (Zaffaroni, 2005)

19
7. Tatbestand y corpus delicti

Tatbestand proviene de tat, ‘hecho’ y besteheen, ‘consistir’. De ahí que Sebastián Soler
exponga que tatbestand significa ‘aquello en que el delito consiste’. En el tecnicismo
penal, la traducción penal que predomina, a sugerencia de Jiménez de Asúa, es la de
‘tipicidad’.

Se han sugerido también las versiones de ‘encuadrabilidad’ y la de ‘caso penal’. La


jurisprudencia chilena y mexicana prefiere traducir tatbestand como ‘cuerpo del de- lito’.
Pero Jiménez de Asúa no está de acuerdo con esto, ya que dice que “el cuerpo del delito
es el objeto mate- rial del mismo y, en todo caso, el instrumento con que se perpetra”
(Jiménez, 2005).

8. Importancia del tipo

Es importante porque desempeña las funciones de garantía procesal y penal.

a) Garantía procesal

Si el supuesto de hecho encaja en la descripción, es decir, si hay suficientes indicios de


culpabilidad, solo así se dictará auto de culpa. Sobre esta base recién el plenario
comprobará si dicha conducta fue antijurídica y culpable.

b) Garantía penal

Si las leyes se refieren a modos de obrar, es obvio que nadie puede ser penalmente
incriminado por lo que es sino sólo por lo que hace. Así, nadie puede ser obligado a hacer
lo que la Constitución y las leyes no manden, ni privarse de lo que no prohíban.

20
9. Estructura del tipo

Significa esto que en la composición de todos los tipos siempre están presentes los
siguientes elementos:

1. Sujeto activo;
2. Conducta; y
3. Bien jurídico.
a) Sujeto activo
El delito como obra humana siempre tiene un autor, aquel que precisamente
realiza la acción penal prohibida u omite la acción esperada.
b) Conducta
En todo tipo hay una conducta, entendida como comporta- miento humano (acción
u omisión) que vienen descritas en los códigos penales por un verbo rector.
c) Bien jurídico
La norma penal tiene la función protectora de bienes jurídicos. Un bien jurídico
en la teoría del delito es un valor penal quiere proteger de comportamientos
humanos que puedan dañarlo. Este valor es una cualidad que el legis- lador
atribuye a determinados intereses que una sociedad considera fundamental para el
vivir bien.

10. Ausencia de tipo

Esto supone que el hecho cometido no es delito; el hecho no está descrito en el Código
Penal como delito. La ausencia de tipo presupone la absoluta imposibilidad de dirigir la
persecución contra el autor de una conducta no descrita en la ley” (Jiménez, 2005)

11. Juicio de tipicidad

La tipicidad es el resultado de la verificación de si la conducta y lo descrito en el tipo,


coinciden. A este proceso de verificación de denomina juicio de tipicidad, que es un pro-
ceso de imputación donde el intérprete, tomando como base el bien jurídico protegido, va
a establecer si un determinado hecho puede ser atribuido a lo contenido en el tipo penal

21
(Villavicencio, 1990). La tipicidad es la adecuación de un hecho cometido a la descripción
que de ese hecho hace la ley penal (Muñoz, 2007). La tipicidad significa tan sólo que la
conducta contradice la prohibición o mandato asegurados penalmente (Stratenwerth,
2005). La característica de una acción de adecuarse a un tipo legal constituye la tipicidad
(Hurtado, 2005), pero no debe confundirse el tipo con la tipicidad. El tipo es la fórmula
que pertenece a la ley, en tanto que la tipicidad pertenece a la conducta. La tipicidad es la
característica que tiene una conducta en razón de estar adecuada a un tipo penal, es decir,
individualizada como prohibida por un tipo penal (Zaffaroni, 2005).

En síntesis, la tipicidad pertenece a la conducta y cuando se realiza el juicio de tipicidad


se verifica si una determinada conducta se ha adecuado a un tipo penal.

IV. LA CAUSALIDAD

1. Teorías sobre la causalidad en derecho penal

A efecto de determinar cuándo podemos atribuir o imputar un resultado disvalioso,


(Jakobs 1991), asume que debemos realizar como primer punto de estudio un juicio
natural de causalidad entre la acción y el resultado. Este análisis epistemológico causal
ha sido conceptualizado por diferentes teorías, desde las propuestas naturalistas más
puras, como la teoría de la equivalencia de las condiciones, hasta otras de corte
neokantiano, que introducen aspectos valorativos al juicio de causalidad, como son la
teoría de la condición adecuada y la relevancia.

Hemos considerado irrenunciable, sin ánimo exhaustivo, describir la evolución histórica


de las más importantes teorías, previas a la imputación objetiva, que explican la relación
antecedente/consecuente de la acción con el resultado injusto: la teoría de la equivalencia
o conditio sine qua non, la teoría de la adecuación o condición adecuada y finalmente la
teoría de la relevancia.

22
a) Teoría de la equivalencia

Los problemas relativos a la causalidad tienen su origen a finales siglo XIX en los
planteamientos empíricos positivistas de John Stuart Mill. Doctrina, a su vez, adaptada al
ámbito jurídico por el procesalita austriaco Julius Glaser y por el magistrado del tribunal
supremo alemán Maximilian von Buri. Su mérito radica en que por primera vez se da una
res- puesta concreta a la pregunta de cuándo existe relación de causalidad entre una
conducta y un resultado. Esta doctrina se conoce con el nombre de teoría de la condición.
Ella parte de la base que es causa del resultado toda condición que ha intervenido en su
producción con su independencia de su mayor o menor proximidad temporal. Por esta
razón es también conocida como teoría de la equivalencia, pues- to que todas las
condiciones del resultado se consideran equivalentes. Identificar si una conducta ha
condicionado causalmente un resultado se resuelve mediante la utilización de la siguiente
hipótesis: es causal toda condición del resultado que, suprimida mentalmente, haría
desaparecer el resultado. Para los seguidores de esta postura, establecer la causalidad
como condición era suficiente para afirmar la presencia del tipo objetivo.

En otros términos, la relación de causalidad entre acción y resultado parte de la


equivalencia o igualdad entre cada uno de los antecedentes o condiciones físicas previas
al resultado. La causalidad consiste en que la acción del autor, de alguna manera, fue
eficaz en la producción del resulta- do. Cualquier circunstancia, en el sentido de las
ciencias naturales que haya sido causal para el resultado, es también causal en sentido
jurídico. De acuerdo con la teoría de la equivalencia de condiciones, no se puede
distinguir entre factores que han determinado el resultado y, por tan- to, tampoco se puede
distinguir entre causa y condición. Cada factor, dentro de esta teoría, que haya contribuido
al resultado es causa. De acuerdo con esta propuesta, se par- te del principio de que cada
acontecimiento natural tiene como antecedente una causa, pues cada acontecimiento es
determinado (Roxin, 1997).

La teoría de la equivalencia, a pesar de haber sido aceptada universalmente como la


doctrina que mejor explica los procesos causales en la teoría del delito, no por ello no
acepta una supervisión crítica.

23
2. Dificultades prácticas de la teoría de la equivalencia

a) Regressus ad infinitum

El postulado central de la teoría, según el cual toda condición del resultado es igualmente
causa del mismo conduce a una determinación excesivamente amplia de la causalidad.
En efecto, no distinguir entre causas o condiciones jurídico-penalmente relevantes
conduce a un regressus ad infinitum. Lo anterior conduce a afirmar que también será
causa de un homicidio (y, por tanto, responsable el autor de la acción que se trate) no sólo
el acto de contraer los músculos de la mano derecha que permitieron la percusión del
arma homicida, sino también el acto quirúrgico ejecutado por el médico tratante, que
recuperó el proceso motriz perdido, en momentos previos por el autor del evento que se
juzga. El desconocimiento del médico impide la imputación del tipo subjetivo. Ante ello,
no existe mayor dificultad; no obstante, agreguemos un plus hipotético (ex curso que
adelanta nuestra exposición) en esta descripción ficticia: el médico tratante sabe las
ulteriores intenciones

del paciente, darle muerte a otro, percutiendo un artefacto de fuego, necesitando una mano
derecha hábil para ello; en efecto, si el traumatólogo no restablece a su paciente su
endeble mano derecha, este nunca hubiese podido ejecutar su objetivo criminoso
conforme a su plan.

Como ha asumido (Jakobs, 2003), la prohibición de regreso se configura únicamente,


cuando una conducta causal anterior es por definición inocua.

En este sentido, afirma que el carácter conjunto de un comportamiento no puede


imponerse de modo unilateral y arbitrario. Por tanto, quien asume con otro un vínculo
que de modo estereotipado es inofensivo, no quebranta su rol como ciudadano, aunque el
otro incardine dicho vínculo a una organización no permitida. Por consiguiente, existe
una prohibición de regreso cuyo contenido es que un comportamiento insustancial (como
curar la mano derecha del sujeto de nuestro ejemplo) no constituye participación en una
organización no permitida (el homicidio)

Es en este contexto normativo en el que Jakobs advierte el ámbito principal de la


prohibición de regreso, es decir, de la prohibición de recurrir o retornar, en el marco de
la imputación, a personas que si bien causalmente (desde una perspección física o

24
cognitiva) podrían haber evitado el curso lesivo hubiese bastado la voluntad de hacerlo a
pesar de la no evitación, no han quebrantado su rol de ciudadanos que se comportan de
conformidad a las expectativas sociales. En una sociedad organizada en reparto de tareas
(división del trabajo), con un intercambio de información y de bienes extremadamente
complejo (que denominamos, siguiendo a Durkheim, solidaridad orgánica), ha de
diferenciarse de manera rigurosa lo que es el sentido objetivo de un contacto social y qué
es lo que los intervinientes pretenden con ese contacto desde el punto de vista subjetivo
(animus).

b) Las dificultades como método de comprobación posterior

La fórmula de la hipótesis negativa, se ha definido como un método de comprobación


posterior que no arroja ninguna luz sobre el fundamento material de la relación causal.
Esta teoría solo es aplicable cuando ya se ha comprobado en supuestos anteriores la
eficacia de la condición, pues en el caso que se desconozca la virtualidad de la causa el
fundamento material de la relación causal la supresión mental no resuelve el problema de
si ha tenido algún influjo en la producción del resultado.

La dificultad aludida ha sido ejemplificada por (Roxin, 1997): “Si se quiere saber si la
ingestión de un somnífero durante el embarazo ha causado la malformación de los niños
nacidos subsiguientemente, no sirve de nada suprimir mentalmente el consumo del
somnífero y preguntar si en tal caso habría desaparecido el resultado; pues a esa pregunta
sólo se puede responder si se sabe si el somnífero es causal o no respecto de las
malformaciones. Pero si eso se sabe, la pregunta está de más.”

Cuando la dogmática requiere de una teoría que explique satisfactoriamente en qué


momento estamos ante una relación causal relevante para el sistema penal, la doctrina
que se trate deberá ser capaz de formular un marco teórico que presente posturas
generalizadas frente a cualquier acontecimiento, es decir, una interpretación ex ante que
no necesite fatalmente de datos empíricos. Los hechos históricos o planteos hipotéticos
podrán ser desenlazados sin la necesidad de apelar a la experiencia en casos análogos, de
lo contrario la doctrina carecerá de persuasión dogmática. En este orden, la doctrina de la
equivalencia pretende explicar cuándo una acción es antecedente de un resultado; no
obstante, requiere la identificación empírica de ese resultado como consecuencia

25
necesaria del acto desvalorado. Sin conocimientos previos (el dogmático), conforme a
este método de análisis, no podrá resolver la cuestión de causalidad controvertida, que
justificaría epistemológicamente la teoría de la equivalencia.

c) Casos de causalidad alternativa

En este caso, varias condiciones independientes, actúan conjuntamente, siendo cada una
de ellas suficiente para la producción del resultado (Bacigalupo, 1999). Todas ellas son
efectivas al mismo tiempo para el resultado disvalioso. La hipótesis de la supresión
mental no nos sirve en este caso para afirmar la relevancia de determinado acto alternativo
a otros igual- mente eficientes, como causa de la consecuencia final.

V. IMPUTACIÓN OBJETIVA

La imputación requiere comprobar, primero, si la acción ha creado un peligro


jurídicamente desaprobado y, segundo, si el resultado es producto del mismo peligro.
Estos dos criterios son la base para la determinación de la imputación objetiva.

A partir de estos dos principios es posible diferenciar entre imputación objetiva de la


conducta e imputación objetiva del resultado. En este sentido, la creación del riesgo debe
apreciarse ex ante y la realización del resultado con- juntamente con la relación de
causalidad debe apreciarse ex post.

1. Imputación a la conducta

a) Riesgo permitido

Hay riesgos tolerables como permisibles debido a la utili- dad social que ellas implican;
pero si el individuo rebase más allá de ese riesgo, el resultado ocasionado debe de ser
imputado al tipo objetivo.

26
b) Riesgo insignificante

Siendo el bien jurídico el encargado de darle significa- ción a la realización típica,


creemos que también no son imputables las conductas que le suponen una insignifi- cante
afectación.

c) Principio de confianza

Quien realiza un comportamiento riesgoso, en general lícito, actúa confiado en que


quienes participan con él van a actuar correctamente, conforme a las reglas pre-
existentes.

d) Prohibición de regreso y las conductas neutrales

Se constituye como un criterio delimitador de la imputación de la conducta a ciertos


comportamientos que pueden haber sido causales, pero que se hallan fuera del interés del
derecho penal.

e) Ámbito de competencia de la víctima

Si es la misma víctima quien con su comportamiento con- tribuye de manera decisiva a


la realización del riesgo no permitido, esté no se realizará en el resultado.

2. Imputación al resultado

El presupuesto de la imputación objetiva del resultado es la imputación de la conducta,


sin embargo, tampoco es suficiente una simple sucesión de estos dos criterios, sino que
además es necesaria una relación objetiva entre ellas (Roxin, 1997).

27
a) Relación de riesgos

El resultado causado debe verse como realización del riesgo inherente a la conducta.

b) Riesgos concurrentes

Se niega la imputación cuando a pesar que el resultado ha sido causado por una conducta
que creó un riesgo prohibido, sin embargo, el resultado final es producto de otro riesgo
ajeno al sujeto.

c) Nexos causales desviados

Se verifica si el supuesto se desarrolló dentro de los márgenes del riesgo que


objetivamente existían durante la realización del riesgo en el resultado, no lo que el agente
se haya imaginado sobre las consecuencias de su conducta.

d) Interrupción del nexo causal

Son modificaciones de la causalidad natural siempre y cuando ésta genere un aumento o


anticipe en el tiempo el resultado, mediante la intensificación del peligro.

e) Consecuencias tardías

Son aquellas que no hayan sido captadas como parte del conflicto social generado por la
primera lesión, y consecuentemente, no conmuevan la confianza en la norma que prohíbe
el segundo resultado.

28
f) Fin de protección de la norma

El resultado debe estar comprendido dentro del fin de protección de la norma penal donde
se va a prever las conductas delictivas.

3. Imputación del resultado en el ámbito de responsabilidad por el producto


Cumplimiento de deberes

No hay imputación objetiva cuando el agente haya actuado bajo una obligación específica
derivada de su función o profesión.

El acto médico constituye como afirma un sector de la doctrina penalista nacional una
causal genérica de atipicidad.

a) Obrar por disposición de la ley

No hay imputación objetiva cuando el agente ha actuado en cumplimiento de un deber


jurídico.

b) Consentimiento

Si concurre consentimiento no hay necesidad de intervención del derecho penal, quedan


fuera del ámbito de protección de la norma y con ello se excluye la imputación objeti- va,
pues la libre determinación del titular prevalece sobre el interés social en la conservación
del sustrato material.

29
VI. IMPUTACIÓN SUBJETIVA

1. El dolo

El dolo ha sido definido por numerosos e importantes autores. Según Hernando Grisanti,
el dolo es la voluntad consciente, encaminada u orientada a la perpetración de un acto que
la ley tipifica como delito. Según Francesco Carrara el dolo es la intención más o menos
perfecta de hacer un acto que se sabe contrario a la ley. Manzini define al dolo como la
voluntad consciente y no coaccionada de ejecutar u omitir un hecho lesivo o peligroso
para un interés legítimo de otro, del cual no se tiene la facultad de disposición conociendo
o no que tal hecho está reprimido por la ley. (Jiménez, 2005) dice que el dolo es la
producción del resultado típicamente antijurídico con la conciencia de que se está
quebrantando el deber, con conocimiento de las circunstancias de hecho y del curso
esencial de la relación de causalidad existente entre las manifestaciones humana y el
cambio en el mundo exterior, con la voluntad de realizar la acción y con representación
del resultado que se requiere.

En suma, puede decirse que el dolo es conocimiento y voluntad de realizar un delito o


una conducta punible. El dolo está integrado entonces por dos elementos: un elemento
cognitivo (conocimiento de realizar un delito), y un elemento volitivo (voluntad de
realizar un delito o en pocas palabras significa: “El querer de la acción típica”).

En las diversas escuelas penales modernas la discusión en relación con el dolo se ha


escenificado sobre el alcance que se le da al elemento cognitivo del dolo y su ubicación
sistemática.

Es así como para el causalismo escuela penal alemana que tuvo su auge entre 1870 y 1930
aproximadamente en ese país, clásico y neoclásico, el elemento cognitivo del dolo
comprende el conocimiento de los hechos, esto es, el conocimiento del comportamiento
que se está realizando, y el conocimiento de la antijuridicidad del hecho, es decir, el
conocimiento de que el comportamiento que se está realizando se encuentra prohibido
por el derecho penal. El dolo en el causalismo es concebido como un elemento o
característica de la culpabilidad, categoría en la cual se evalúan la mayor parte de los
aspectos subjetivos o psicológicos del hecho punible.

30
Por el contrario, para el finalismo escuela penal germana que tuvo su esplendor entre
1945 y 1960 aproximadamente, el elemento cognitivo del dolo sólo abarca el
conocimiento de los hechos, valga decir, el conocimiento del comportamiento que se está
realizando. El dolo en el finalismo es ubicado como un elemento de la tipicidad,
conformando el denominado tipo subjetivo del delito doloso. El conocimiento de la
antijuridicidad, o sea, el conocimiento de que el comportamiento que se realiza está
proscrito por el derecho penal, es deslindado del dolo y es concebido como un elemento
de la culpabilidad.

2. Error de tipo como cara negativa del dolo

El error de tipo en todos los casos elimina el dolo, restan- do sólo la posibilidad de
considerar una eventual tipicidad culposa si se trata de un error vencible (siempre que se
encuentre prevista la estructura típica para el delito de que se trate [confusión propia del
tipo delictivo]) (Bacigalupo, 1999).

El error de tipo no es más que la falta de representación requerida por el dolo. El error de
tipo será vencible cuando el sujeto, aplicando el cuidado debido, pueda salir del error en
que se hallaba y, por ende, no realizar el tipo objetivo. En tal supuesto, si existe tipo
culposo y se dan los demás requisitos de esa tipicidad, la conducta será típica por
imprudencia, pero nunca por dolo. Cuando el agente, aplicando el cuidado debido,
tampoco hubiese podido salir del error en que se hallaba, la acción no sólo será atípica
del tipo doloso sino también de su eventual tipicidad culposa.

En síntesis: el error de tipo excluye siempre la tipicidad dolosa (sea vencible o


invencible); siendo vencible puede haber tipicidad culposa (si existe tipo legal y si se dan
los demás requisitos de esta estructura típica; y cuando sea invencible elimina también
toda posibilidad de tipicidad culposa).

31
3. Clases de dolo

c) Dolo directo

Se produce cuando un sujeto se representa en su conciencia el hecho típico, es decir, el


hecho constitutivo de deli- to. En el dolo directo el autor tiene el total control mental de
querer y saber cuál es la conducta típica que se plantea realizar y la comete,
independientemente de que aquella acción dé sus resultados esperados.

d) Dolo indirecto

Es aquel que se materializa cuando el sujeto se representa el hecho delictivo, pero no


como un fin, sino como un hecho o efecto inevitable o necesario para actuar o desarrollar
la conducta típica.

e) Dolo eventual

Es aquel que se produce cuando el sujeto se representa el hecho como posible, lejano,
pero que podría llegar a ocurrir; no obstante, actúa aceptando dicha posibilidad.

4. La culpa

El tipo culposo individualiza una conducta (al igual que el doloso). La conducta no se
concibe sin voluntad, y la voluntad no se concibe sin finalidad; la conducta que individua-
liza el tipo culposo tendrá una finalidad, al igual que la que individualiza el tipo doloso.

Pero el tipo culposo no individualiza la conducta por la finalidad sino porque en la forma
en que se obtiene esa finalidad se viola un deber de cuidado.

La culpa puede darse de las siguientes formas:

 Imprudencia: Afrontar un riesgo de manera innecesaria pudiendo evitarse.


 Negligencia: Implica una falta de actividad que produce daño (no hacer).

32
 Impericia: Se presenta en aquellas actividades que para su desarrollo exigen
conocimientos técnicos especiales.
 Inobservancia de reglamentos: Implica dos cosas: que conociendo las normas
estas sean vulneradas implicando “imprudencia”; o se desconozcan los
reglamentos debiendo conocerse por obligación, implicando ello “negligencia”.

5. Causas de atipicidad

Las causas de atipicidad se dan en los supuestos en los que concurren unas determinadas
circunstancias que suponen la exclusión de la tipicidad de la conducta, negando con ello
su inclusión dentro del tipo penal.

6. Error de tipo

Es el aspecto negativo del elemento intelectual del dolo. Es la falla de la conciencia de


los elementos del tipo penal, ya sea por error o ignorancia. Es el desconocimiento de las
circunstancias objetivas del tipo.

El error de tipo tiene como efecto principal eliminar el dolo. Si el dolo es la voluntad de
realizar el tipo objetivo con conocimiento de todos y cada uno de sus elementos,
evidentemente el error que recae sobre el conocimiento de alguno de los componentes
objetivos eliminará el dolo en todos los casos.

En efecto, el error de tipo se presenta bajo dos formas: a) invencible; b) vencible. En los
dos casos se elimina el dolo, pero en el segundo de los supuestos deja subsistente la
imprudencia, siempre y cuando se encuentre incriminado el tipo culposo.

La consecuencia que se prevé para este tipo de error es al desaparecer el dolo la atipicidad
de la conducta si el error es invencible, y el castigo con la pena del delito culposo, cuando
el error es vencible, siempre que esté tipificado, ya que hay un sistema cerrado con
relación a los tipos penales culposos. Resulta entonces que, si no hay tipo culposo, aun-
que el error sea vencible, la conducta resultará atípica (Roxin, 1997).

33
CONCLUSIÓN

La Tipicidad es la resultante positiva del juicio de tipicidad. Según esto, la tipicidad sería
la adecuación de una conducta a un tipo penal, no como proceso (concepción que
generalmente se tiene de ella por los juristas) sino como resultado mismo de aquel. Se
puede afirmar que, en materia de derecho penal, la tipicidad y el tipo penal cumplen
diferentes funciones, de acuerdo con los diferentes puntos de vista y teorías existentes de
la misma, así:

La tipicidad y la teoría del tipo penal garantizan que sólo y únicamente las conductas que
estén descritas en la ley puedan reputarse delictivas y ser merecedoras de pena. Es la
expresión directa del principio de legalidad. Según esto, la tipicidad protege la seguridad
jurídica de los miembros de una sociedad, al no permitir la punición de conductas que se
encuentren por fuera de la esfera de dominio de la normatividad

Mediante el proceso de adecuación típica y su resultado positivo o negativo, se realiza


una labor “selectiva”, dado que implica un juicio de valor selectivo del funcionario
judicial. De idéntica manera, recuérdese que el legislador, mediante la elaboración de los
tipos penales, selecciona las conductas jurídicamente relevantes y dignas de consignarse
en el ordenamiento jurídico-penal. La tipicidad motiva a que las personas, a las cuales va
dirigida la pauta de conducta, reciban claramente el significado y el contenido de la misma
mediante la descripción clara, precisa y comprensiva de la conducta exigida o prohibida

Mediante el tipo penal y su estudio, se tiende un puente entre la parte general y la especial
del código penal. Es evidente que sin la parte especial del código (tipos penales), la parte
general no tendría ningún sentido, y viceversa. Mediante el tipo penal se empieza a erigir
el hecho punible como tal, es el punto de partida del examen judicial de una conducta.
Para algunos la tipicidad es un indicio de antijuridicidad y por tal es su fundamento; para
otros es el cimiento inicial del “injusto típico”; lo cierto es que, sea cual fuere la posición
adoptada, se trata del primer elemento analizable del hecho punible.

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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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