Tipicidad en Derecho Penal: Conceptos Clave
Tipicidad en Derecho Penal: Conceptos Clave
FACULTAD DE DERECHO
Integrantes:
Abril Ojeada Yeny Yojany
Bartures Duarez Herberth Rolando
Monteza Salazar Noemi
Pérez Roncal María de los Angeles
Suclupe Sandoval César Augusto
Ciclo/ Sección:
III – G
Docente:
Dra. Arévalo Infante Elena Cecilia
INDICE ........................................................................................................................................ 2
ANTECEDENTES ...................................................................................................................... 6
JURISPRUDENCIA NACIONAL RELACIONADA CON ESTE CAPÍTULO .................. 6
I. EL TIPO ............................................................................................................................. 11
2. Faz objetiva del tipo .............................................................................................................. 11
3. Teoría de la imputación objetiva ........................................................................................ 12
4. Resultado................................................................................................................................ 12
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V. IMPUTACIÓN OBJETIVA ............................................................................................. 26
1. Imputación a la conducta ................................................................................................. 26
2. Imputación al resultado .................................................................................................... 27
3. Imputación del resultado en el ámbito de responsabilidad por el producto ................ 29
CONCLUSIÓN .......................................................................................................................... 34
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INTRODUCCIÓN
La tipicidad, como primer elemento del hecho o conducta punible, se deriva del principio
nullum crimen sine lege (principio de legalidad), esto es, la garantía de que sólo los hechos
contemplados previamente en la ley como delitos podrán ser penados.
El derecho penal, como mecanismo de control social formal, intenta regular los conflictos
sociales mediante su intervención, que en virtud del carácter fragmentario y de ultima
ratio, se dirige sólo a las conductas más graves e importantes para la sociedad. Por esto,
a través de la tipicidad el legislador intenta garantizar el respeto a una determinada forma
de solución del conflicto social o pauta de conducta, considerada acorde al ordenamiento
jurídico.
Así, pues, para que los individuos a los cuales va dirigida la pauta de conducta puedan
adecuar su actuar conforme a lo exigido por el ordenamiento jurídico, el tipo penal debe
describir en forma clara, precisa y comprensible la conducta exigida o prohibida. Y dado
que existen diversidad de subsumir las diferentes modalidades del actuar humano. Por
ejemplo, se describe el tipo penal de homicidio como “el que matare a otro” garantizando
la norma “no matar”, más sin embargo no se dice cómo, porqué, para qué o a quién se da
muerte, dejando la descripción desde un plano general. Además, como ya hemos
mencionado, sería imposible incluir en el tipo penal una descripción detallada de todas
las circunstancias casuísticas que se pudieren presentar; si fuere así, el decálogo de
artículos sería interminable.
Desde este punto de vista se puede decir que la “tipicidad” puede comportar dos
acepciones:
Primero: Como expresión genérica configurativa del primer elemento del hecho punible,
que contiene las características generales que ha de poseer la conducta humana para que
se origine la intervención penal.
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Propósito de estudio
Se busca realizar una definición del tipo, la faz objetiva del tipo, la teoría de la imputación
objetiva y el resultado. Estudiar también las causas de justificación, el tipo penal, la
tipicidad y la tipificación penal, los elementos del tipo (subjetivos, normativos, objetivos
y constitutivos), las funciones del tipo, la evolución del tipo penal, el tatbestand y corpus
delicti, la importancia del tipo, la estructura del tipo, la ausencia de tipo y el juicio de
tipicidad.
Objetivos de estudio
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ANTECEDENTES
IMPUTACIÓN OBJETIVA
“[No] importa individualizar quién de los agresores sustrajo la billetera... por cuanto por
lógica se colige, que el acusado al pedir el dinero y obtener una respuesta negativa del
agraviado, lo agrede con un puñete y después desaparece el dinero ... [Basta] la intención
en el ilícito submateria con la intencionalidad de facilitar el robo ... [En] tal situación, se
hace permisible la aplicación del principio de reparto funcional de roles, por el cual las
distintas contribuciones deben considerarse como un todo y el resultado total debe
atribuirse a cada coautor, por la forma como han actuado en agravio de su víctima...”
(Santos Peña/Estrella Cama/Salinas Valenzuela. Exp. Nº 98-0429-070701JP06).
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IMPUTACIÓN SUBJETIVA (DOLO)
“Que, del análisis de las pruebas actuadas, se advierte que el encausado Marino Huamán
Pillaca utilizó el documento falso como si fuera legítimo para trasladarse a la ciudad de
Nazca, realizándose el comportamiento exigido por el tipo penal para la consumación del
delito, pues lo realizó conscientemente; que, además, se advierte que de su uso ha
resultado un perjuicio para la agraviada Esther Rina Libera Gerenia Núñez”. (R.N. Nº
418-2004, Lima. Corte Suprema de Justicia - Segunda Sala Penal Transitoria).
“Lo que diferencia al dolo eventual de la culpa consciente es que en el primer caso el
agente considera seriamente la probabilidad del resultado dañoso, aceptando
necesariamente dicha probabilidad con la realización de la conducta peligrosa, per se, o
por otra persona. En la culpa consciente existe por el contrario la creencia de que el
peligro no va a concretarse. Es de señalar que la ‘aceptación’ a la que se alude en el dolo
eventual, en los términos aquí planteados, no se refiere a la aceptación del resultado
dañoso (por ejemplo, producción de muertes o lesiones a las personas), sino únicamente
a la conducta capaz de producirlo”. (Exp. Nº 23231-2004. Caso Utopía).
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CULPA O IMPRUDENCIA
“En el error superable se elimina el dolo, pero subsiste la culpa y el hecho será sancionado
como un delito culposo siempre y cuando se encuentre tipificado específicamente como
tal en el Código Penal, ya que según lo establece el artículo 12º del código sustantivo,
con relación a los delitos culposos se adopta el sistema de numerus clausus”. (R.N. Nº63-
04 La Libertad)
AUTORÍA Y PARTICIPACIÓN
“El dominio de la organización no niega la libertad con la que actúa el ejecutor material
en la realización del delito, pero lo hace bajo los vínculos de disciplina, sujeción y espíritu
de grupo a los que se encuentra sometido, situación que lo lleva a asumir la decisión y
perpetración del hecho punible”. (Pablo Talavera Elguera / David Loli Bonilla / Victoria
Sánchez Espinoza. Expediente acumulado Nº 560-03. Caso Abimael Guzmán).
“[Se] considera que existe participación como cómplice secundario cuan- do durante la
comisión del iter criminis no se impidió el asalto, como tampoco se actuó en forma
adecuada de pedir auxilio o comunicar a la ronda campesina, máxime si pidió permiso a
su centro de trabajo el día de la comisión de los hechos... [Existe] participación en calidad
de cómplice primaria cuando la coacusada tuvo el arma de comisión de los hechos bajo
su custodia viabilizando la comisión del delito y fue quien pidió la intervención de otras
personas en el ilícito, además de ser confidente del acusado”. (Expediente Nº 98-0227-
121001JP02).
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Instigación y autoría mediata: límites de la imputación objetiva.
“La instigación hecha por los acusados a los menores a fin de que dieran muerte al
agraviado, se halla contemplada en el artículo 24º del Código Penal, por el cual se reprime
como autor del hecho punible al que determine a otro a cometerlo. El autor mediato sólo
debe responder en la medida que el hecho principal concuerde con su intención, no
resultando responsable del exceso en el que han incurrido los agentes a quienes utilizó, al
no tener ya dominio ni control del hecho”. (R. N. Nº 3840-97)
“Es autor y no cómplice aquel que ha tenido el control del acontecer típico y antijurídico
y, a su vez, la posibilidad de evitar el resultado, a la luz de la moderna teoría del dominio
del hecho. El cómplice secundario, por el contrario, ocupa un lugar accesorio en el hecho
dominado por el autor, no teniendo ninguna posibilidad objetiva de dirigir, dominar y
evitar el resultado”. (R.N. Nº 4354-97 Callao).
Autoría y participación.
“En el caso sub análisis, se ha determinado que el acusado no ha sido quien realizó los
disparos, menos el que causó la muerte al agraviado, sino que estos han sido ocasionados
por su coacusado, teniendo este la calidad de autor del hecho criminoso; empero es
necesario tener en cuenta que el primero de los nombrados es partícipe del hecho
incriminado, por cuanto su participación en el evento delictivo, como ha quedado
acreditado con la testimonial en la que se indica que ‘éste lo sostenía para que no se
defienda’, contribuyendo así a la realización de hecho ilícito”. (Inst. Nº 2000-392-
160101JP01).
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Delito cometido por organización criminal: grado de participación de los agentes.
“En función de las grandes dimensiones de una operación criminal, a las tareas que se
desarrollan según el plan, ninguno de los intervinientes más allá de su nivel directriz o de
coordinación sectorial– lleva a cabo to- dos los elementos del tipo con exclusividad;
ninguno tiene el dominio del hecho en su totalidad, con exclusión de los demás, pues en
ese caso habría autoría directa unipersonal o plural focalizada en unos cuantos sujetos, y
los demás intervinientes serían partícipes. En conclusión, todos los imputados son
coautores del delito, ello sin perjuicio de apreciar la entidad concreta –el ámbito
específico– de su aporte en el hecho global, cuya significación es de valorar para medir
la pena”. (R. N. Nº 828-2007).
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MARCO TEÓRICO
I. EL TIPO
El tipo es una figura que crea el legislador para hacer una valoración de determinada
conducta delictiva. En sencillas palabras, podemos decir que es una descripción abstracta
de la conducta prohibida. Es un instrumento legal, lógicamente necesario y de naturaleza
predominantemente descriptiva, que tiene por función la individualización de las
conductas humanas penalmente relevantes.
a) Conducta
Es toda actuación controlada y dirigida por la voluntad del hombre que causa un resultado
en el mundo fenomenológico.
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3. Teoría de la imputación objetiva
De esta forma, causar la muerte a otro clavándole una aguja en el dedo, provocando así
una reacción química inesperada, no es un riesgo de los previstos por la norma penal,
pues el clavar una aguja a otra persona no es una conducta socialmente vista como
suficientemente riesgosa para causar un homicidio (aunque, efectivamente, exista una
relación causal). Por el otro lado, en el supuesto de un delito omisivo, como el no socorrer
a alguien que está en peligro, la conducta de no hacer nada no es causal del posible daño
posterior, pero sí despliega un riesgo de los previstos por la norma. Es decir, no hacer
nada ante esa situación es justamente aquello que la norma penal busca prevenir (igual
que la del homicidio busca evitar las conductas socialmente consideradas idóneas para
matar). A partir de la constatación de ese riesgo típicamente relevante, se debe constatar
que el resultado (la muerte, las lesiones, etc.) es expresión de ese riesgo, y no fruto de
otras conductas o eventos ajenos al agente. Este último análisis no se realiza en delitos
llamados “de mera actividad”, en los que no hace falta un resultado para que haya delito
(omisión de socorro, allanamiento de morada, etc.).
4. Resultado
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puede haber conductas de no hacer o dejar de hacer que traen como consecuencia un
resultado y puede ser formal o material.
(Zaffaroni, 2005) define el tipo penal como un instrumento legal, lógicamente necesario
y de naturaleza predominantemente descriptivos, que tiene por función la
individualización de las conductas humanas penalmente relevantes (por estar penalmente
prohibidas). El tipo es la descripción concreta de la conducta prohibida (del contenido o
de la materia de la norma). Es una figura puramente conceptual.
(Hurtado, 2005) señala que toda disposición jurídico-penal completa está constituida por
dos partes: el precepto y la sanción. El tipo legal es concebido como el conjunto de todos
los presupuestos necesarios para aplicar la pena. Es decir, todas las circunstancias
(antijuricidad, culpabilidad, condiciones objetivas de punibilidad, etc.) que caracterizan
las acciones punibles y que, por tanto, fundamentan la consecuencia jurídica.
(Muñoz, 2007) afirma que el tipo es, por tanto, la descripción de la conducta prohibida
que lleva a cabo el legislador en el supuesto de hecho de una norma penal. El tipo tiene,
en derecho penal, una triple función: a) una función seleccionadora de los
comportamientos humanos penalmente relevantes; b) una función de garantía, en la
medida que solo los comportamientos subsumibles en él pueden ser sancionados
penalmente; c) una función motivadora general, ya que, con la descripción de los
comportamientos en el tipo penal, el legislador indica a los ciudadanos qué
comportamientos están prohibidos y espera que, con la conminación penal contenida en
los tipos, los ciudadanos se abstengan de realizar la conducta prohibida, la materia de
prohibición.
(Stratenwerth, 2005) dice que el concepto de tipo se refiere solo a las circunstancias de
hecho que fundamentan el ilícito. Como es natural, su núcleo tiene que ser en los delitos
de acción la descripción de la acción prohibida. Pero las acciones tienen un lado externo
y otro interno. Por ello, es conveniente clasificar los requisitos particulares del tipo en
aquellos que caracterizan la conducta por lo externo y aquellos otros que lo hacen por lo
interno. En correspondencia con ello, se distingue entre tipo objetivo y tipo subjetivo. Se
divide en tres los elementos estructurales del tipo: la conducta típica, sus sujetos y sus
objetos. La conducta típica tiene una parte objetiva y otra subjetiva. La parte objetiva del
tipo abarca el aspecto externo de la conducta. Solo en determinados tipos como veremos,
llamados “delitos de resultado “se exige además un efecto separado de la conducta y
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posterior a ella (por ejemplo, la muerte de la víctima en el tipo de homicidio). Este
resultado separado no es, pues, un elemento necesario de todo tipo. La parte subjetiva del
tipo se halla constituida siempre por la voluntad consciente, como en el dolo, o sin
conciencia suficiente de su concreta peligrosidad, como en la imprudencia, y a veces por
especiales elementos subjetivos (por ejemplo, el “ánimo de lucro” en el delito de hurto).
De otro lado, los sujetos de la conducta típica son: el sujeto activo (quien realiza el tipo);
el sujeto pasivo (el titular del bien jurídico-penal atacado por el sujeto activo) y el Estado
(llamado a reaccionar con una pena). Finalmente, los objetos del delito son: el objeto
material (u objeto de la acción), que es la persona o cosa sobre la que ha de recaer
físicamente la acción y, el objeto jurídico equivale al bien jurídico, es decir, el bien objeto
de la protección de la Ley.
Villa, (2008) afirma que el comportamiento humano, para resultar delictivo, tiene que
reunir los caracteres descritos en algún o algunos de los supuestos paradigmáticos
contenidos en el catálogo de delitos y penas. A estos supuestos paradigmáticos de
conducta, se les conoce como tipos penales. Asimismo, clasifica a los tipos del siguiente
modo: (i) por la modalidad de la acción (tipos de resulta- do y de mera actividad, tipos de
acción y de omisión, tipos de medios determinados y resultativos, tipos de un acto, de
pluralidad de actos y alternativos); (ii) por los sujetos (tipos comunes y tipos especiales;
tipos de mano propia; tipos de autoría y de participación); y (iii) por el bien jurídico (tipos
de lesión y tipos de peligro).
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II. CAUSAS DE JUSTIFICACIÓN
1. Tipo penal
Los tipos penales están compilados en Parte Especial de un Código Penal. El tipo penal
es el concepto legal y se las compila en un código.
2. Tipicidad
Es la adecuación del acto humano voluntario ejecutado por el sujeto a la figura descrita
por la ley penal como delito. Es la adecuación, el encaje, la subsunción del acto huma- no
voluntario al tipo penal. Si se adecua es indicio de que es delito. Si la adecuación no es
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completa no hay delito. La adecuación debe ser jurídica, no debe ser una adecuación
social.
Graves
Este tipo establece delitos graves con sanciones penales también agravadas, como
pueden ser el asesinato, el parricidio, etc.
Menos graves
Las sanciones son menos graves. Por ejemplo, la sanción para el homicidio es más
corta que para el asesinato.
Leves
Las consecuencias jurídicas son leves. Por ejemplo, el castigo para el dolo.
Elementos subjetivos
Son características y actividades que dependen del fuero interno del agente. Son
tomados en cuenta para describir el tipo legal de la conducta, por eso estos
elementos tienen que probarse.
Precisamente las alocuciones “El que, a sabiendas, ...” o “Quien se atribuya
falsamente la calidad de titular...”, que usa el Código Penal para describir tipos
delictivos, aluden a los elementos subjetivos de los mismos. Se debe probar que
sabía; se debe probar que actuó en calidad de titular, etc.
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Elementos normativos
Estos se presentan:
1. Cuando el legislador considera y describe conductas que deben ser
tomados como delitos.
2. Cuando el juez examina el hecho para establecer su adecuación al tipo
penal respectivo.
Elementos objetivos
Son los diferentes tipos penales que están en la Parte Especial del Código Penal y
que tienen como punto de arranque una descripción objetiva de determinados
estados y procesos que deben constituir base de la responsabilidad criminal.
(Roxin, 1997).
Elementos constitutivos
Sujetos (activo y pasivo), conducta y objetos (material y jurídico).
a) Función garantizadora
Garantiza a los ciudadanos contra toda clase de persecución penal que no esté
fundamentada en norma expresa dictada con anterioridad a la comisión del hecho,
excluyendo de este modo de aplicar las leyes penales por analogía o en forma
retroactiva.
Evita que alguien sea juzgado sin el lleno de los requisitos legales. El juez no
podrá enjuiciar como ilícitos aquellos comportamientos que no se adecuen a
alguno de ellos, aun cuando parezcan manifiestamente injustos o contrarios a la
moral.
Garantiza aquel postulado democrático en virtud del cual es lícito todo
comportamiento humano que no esté legalmente prohibido.
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b) Función fundamentadora
Los tipos penales permiten diferenciar una figura penal de otra, por semejante que
parezca, en aspectos atinentes a sus elementos constitutivos (sujetos, conducta, objetos).
c) Función motivadora
d) Función sistematizadora
La teoría del tipo ha servido para tender puente de unión entre la parte general y
la parte especial del derecho penal.
Ernst von Beling (1906) decía que el tipo tiene un carácter puramente descriptivo y sin
conexión con la conducta o con la antijuridicidad. Dice que el tipo es la descripción del
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delito, que señala sus elementos constitutivos en cada clase de delito sin hacer ninguna
valoración.
d) Etapa indiciaria
Karl Binding critica la teoría de Beling y dice que la tipicidad realiza una función
indiciaria respecto a la antijuridicidad: la tipicidad de una conducta es indicio de
antijuridicidad.
Hasta estas etapas se explicaba y se entendía que el tipo era solo un esquema rector del
delito, que estaba en el exterior y no era considerado como elemento. Un acto era típico
y antijurídico.
(Mezger, 1935) critica esta concepción, dice que el tipo es la razón de ser de la
antijuridicidad, el acto debe encajar en el tipo (marco externo del delito), por eso un acto
ya no es típico y antijurídico sino es típicamente antijurídico.
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7. Tatbestand y corpus delicti
Tatbestand proviene de tat, ‘hecho’ y besteheen, ‘consistir’. De ahí que Sebastián Soler
exponga que tatbestand significa ‘aquello en que el delito consiste’. En el tecnicismo
penal, la traducción penal que predomina, a sugerencia de Jiménez de Asúa, es la de
‘tipicidad’.
a) Garantía procesal
b) Garantía penal
Si las leyes se refieren a modos de obrar, es obvio que nadie puede ser penalmente
incriminado por lo que es sino sólo por lo que hace. Así, nadie puede ser obligado a hacer
lo que la Constitución y las leyes no manden, ni privarse de lo que no prohíban.
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9. Estructura del tipo
Significa esto que en la composición de todos los tipos siempre están presentes los
siguientes elementos:
1. Sujeto activo;
2. Conducta; y
3. Bien jurídico.
a) Sujeto activo
El delito como obra humana siempre tiene un autor, aquel que precisamente
realiza la acción penal prohibida u omite la acción esperada.
b) Conducta
En todo tipo hay una conducta, entendida como comporta- miento humano (acción
u omisión) que vienen descritas en los códigos penales por un verbo rector.
c) Bien jurídico
La norma penal tiene la función protectora de bienes jurídicos. Un bien jurídico
en la teoría del delito es un valor penal quiere proteger de comportamientos
humanos que puedan dañarlo. Este valor es una cualidad que el legis- lador
atribuye a determinados intereses que una sociedad considera fundamental para el
vivir bien.
Esto supone que el hecho cometido no es delito; el hecho no está descrito en el Código
Penal como delito. La ausencia de tipo presupone la absoluta imposibilidad de dirigir la
persecución contra el autor de una conducta no descrita en la ley” (Jiménez, 2005)
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(Villavicencio, 1990). La tipicidad es la adecuación de un hecho cometido a la descripción
que de ese hecho hace la ley penal (Muñoz, 2007). La tipicidad significa tan sólo que la
conducta contradice la prohibición o mandato asegurados penalmente (Stratenwerth,
2005). La característica de una acción de adecuarse a un tipo legal constituye la tipicidad
(Hurtado, 2005), pero no debe confundirse el tipo con la tipicidad. El tipo es la fórmula
que pertenece a la ley, en tanto que la tipicidad pertenece a la conducta. La tipicidad es la
característica que tiene una conducta en razón de estar adecuada a un tipo penal, es decir,
individualizada como prohibida por un tipo penal (Zaffaroni, 2005).
IV. LA CAUSALIDAD
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a) Teoría de la equivalencia
Los problemas relativos a la causalidad tienen su origen a finales siglo XIX en los
planteamientos empíricos positivistas de John Stuart Mill. Doctrina, a su vez, adaptada al
ámbito jurídico por el procesalita austriaco Julius Glaser y por el magistrado del tribunal
supremo alemán Maximilian von Buri. Su mérito radica en que por primera vez se da una
res- puesta concreta a la pregunta de cuándo existe relación de causalidad entre una
conducta y un resultado. Esta doctrina se conoce con el nombre de teoría de la condición.
Ella parte de la base que es causa del resultado toda condición que ha intervenido en su
producción con su independencia de su mayor o menor proximidad temporal. Por esta
razón es también conocida como teoría de la equivalencia, pues- to que todas las
condiciones del resultado se consideran equivalentes. Identificar si una conducta ha
condicionado causalmente un resultado se resuelve mediante la utilización de la siguiente
hipótesis: es causal toda condición del resultado que, suprimida mentalmente, haría
desaparecer el resultado. Para los seguidores de esta postura, establecer la causalidad
como condición era suficiente para afirmar la presencia del tipo objetivo.
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2. Dificultades prácticas de la teoría de la equivalencia
a) Regressus ad infinitum
El postulado central de la teoría, según el cual toda condición del resultado es igualmente
causa del mismo conduce a una determinación excesivamente amplia de la causalidad.
En efecto, no distinguir entre causas o condiciones jurídico-penalmente relevantes
conduce a un regressus ad infinitum. Lo anterior conduce a afirmar que también será
causa de un homicidio (y, por tanto, responsable el autor de la acción que se trate) no sólo
el acto de contraer los músculos de la mano derecha que permitieron la percusión del
arma homicida, sino también el acto quirúrgico ejecutado por el médico tratante, que
recuperó el proceso motriz perdido, en momentos previos por el autor del evento que se
juzga. El desconocimiento del médico impide la imputación del tipo subjetivo. Ante ello,
no existe mayor dificultad; no obstante, agreguemos un plus hipotético (ex curso que
adelanta nuestra exposición) en esta descripción ficticia: el médico tratante sabe las
ulteriores intenciones
del paciente, darle muerte a otro, percutiendo un artefacto de fuego, necesitando una mano
derecha hábil para ello; en efecto, si el traumatólogo no restablece a su paciente su
endeble mano derecha, este nunca hubiese podido ejecutar su objetivo criminoso
conforme a su plan.
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cognitiva) podrían haber evitado el curso lesivo hubiese bastado la voluntad de hacerlo a
pesar de la no evitación, no han quebrantado su rol de ciudadanos que se comportan de
conformidad a las expectativas sociales. En una sociedad organizada en reparto de tareas
(división del trabajo), con un intercambio de información y de bienes extremadamente
complejo (que denominamos, siguiendo a Durkheim, solidaridad orgánica), ha de
diferenciarse de manera rigurosa lo que es el sentido objetivo de un contacto social y qué
es lo que los intervinientes pretenden con ese contacto desde el punto de vista subjetivo
(animus).
La dificultad aludida ha sido ejemplificada por (Roxin, 1997): “Si se quiere saber si la
ingestión de un somnífero durante el embarazo ha causado la malformación de los niños
nacidos subsiguientemente, no sirve de nada suprimir mentalmente el consumo del
somnífero y preguntar si en tal caso habría desaparecido el resultado; pues a esa pregunta
sólo se puede responder si se sabe si el somnífero es causal o no respecto de las
malformaciones. Pero si eso se sabe, la pregunta está de más.”
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necesaria del acto desvalorado. Sin conocimientos previos (el dogmático), conforme a
este método de análisis, no podrá resolver la cuestión de causalidad controvertida, que
justificaría epistemológicamente la teoría de la equivalencia.
En este caso, varias condiciones independientes, actúan conjuntamente, siendo cada una
de ellas suficiente para la producción del resultado (Bacigalupo, 1999). Todas ellas son
efectivas al mismo tiempo para el resultado disvalioso. La hipótesis de la supresión
mental no nos sirve en este caso para afirmar la relevancia de determinado acto alternativo
a otros igual- mente eficientes, como causa de la consecuencia final.
V. IMPUTACIÓN OBJETIVA
1. Imputación a la conducta
a) Riesgo permitido
Hay riesgos tolerables como permisibles debido a la utili- dad social que ellas implican;
pero si el individuo rebase más allá de ese riesgo, el resultado ocasionado debe de ser
imputado al tipo objetivo.
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b) Riesgo insignificante
c) Principio de confianza
2. Imputación al resultado
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a) Relación de riesgos
El resultado causado debe verse como realización del riesgo inherente a la conducta.
b) Riesgos concurrentes
Se niega la imputación cuando a pesar que el resultado ha sido causado por una conducta
que creó un riesgo prohibido, sin embargo, el resultado final es producto de otro riesgo
ajeno al sujeto.
e) Consecuencias tardías
Son aquellas que no hayan sido captadas como parte del conflicto social generado por la
primera lesión, y consecuentemente, no conmuevan la confianza en la norma que prohíbe
el segundo resultado.
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f) Fin de protección de la norma
El resultado debe estar comprendido dentro del fin de protección de la norma penal donde
se va a prever las conductas delictivas.
No hay imputación objetiva cuando el agente haya actuado bajo una obligación específica
derivada de su función o profesión.
El acto médico constituye como afirma un sector de la doctrina penalista nacional una
causal genérica de atipicidad.
b) Consentimiento
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VI. IMPUTACIÓN SUBJETIVA
1. El dolo
El dolo ha sido definido por numerosos e importantes autores. Según Hernando Grisanti,
el dolo es la voluntad consciente, encaminada u orientada a la perpetración de un acto que
la ley tipifica como delito. Según Francesco Carrara el dolo es la intención más o menos
perfecta de hacer un acto que se sabe contrario a la ley. Manzini define al dolo como la
voluntad consciente y no coaccionada de ejecutar u omitir un hecho lesivo o peligroso
para un interés legítimo de otro, del cual no se tiene la facultad de disposición conociendo
o no que tal hecho está reprimido por la ley. (Jiménez, 2005) dice que el dolo es la
producción del resultado típicamente antijurídico con la conciencia de que se está
quebrantando el deber, con conocimiento de las circunstancias de hecho y del curso
esencial de la relación de causalidad existente entre las manifestaciones humana y el
cambio en el mundo exterior, con la voluntad de realizar la acción y con representación
del resultado que se requiere.
Es así como para el causalismo escuela penal alemana que tuvo su auge entre 1870 y 1930
aproximadamente en ese país, clásico y neoclásico, el elemento cognitivo del dolo
comprende el conocimiento de los hechos, esto es, el conocimiento del comportamiento
que se está realizando, y el conocimiento de la antijuridicidad del hecho, es decir, el
conocimiento de que el comportamiento que se está realizando se encuentra prohibido
por el derecho penal. El dolo en el causalismo es concebido como un elemento o
característica de la culpabilidad, categoría en la cual se evalúan la mayor parte de los
aspectos subjetivos o psicológicos del hecho punible.
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Por el contrario, para el finalismo escuela penal germana que tuvo su esplendor entre
1945 y 1960 aproximadamente, el elemento cognitivo del dolo sólo abarca el
conocimiento de los hechos, valga decir, el conocimiento del comportamiento que se está
realizando. El dolo en el finalismo es ubicado como un elemento de la tipicidad,
conformando el denominado tipo subjetivo del delito doloso. El conocimiento de la
antijuridicidad, o sea, el conocimiento de que el comportamiento que se realiza está
proscrito por el derecho penal, es deslindado del dolo y es concebido como un elemento
de la culpabilidad.
El error de tipo en todos los casos elimina el dolo, restan- do sólo la posibilidad de
considerar una eventual tipicidad culposa si se trata de un error vencible (siempre que se
encuentre prevista la estructura típica para el delito de que se trate [confusión propia del
tipo delictivo]) (Bacigalupo, 1999).
El error de tipo no es más que la falta de representación requerida por el dolo. El error de
tipo será vencible cuando el sujeto, aplicando el cuidado debido, pueda salir del error en
que se hallaba y, por ende, no realizar el tipo objetivo. En tal supuesto, si existe tipo
culposo y se dan los demás requisitos de esa tipicidad, la conducta será típica por
imprudencia, pero nunca por dolo. Cuando el agente, aplicando el cuidado debido,
tampoco hubiese podido salir del error en que se hallaba, la acción no sólo será atípica
del tipo doloso sino también de su eventual tipicidad culposa.
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3. Clases de dolo
c) Dolo directo
d) Dolo indirecto
e) Dolo eventual
Es aquel que se produce cuando el sujeto se representa el hecho como posible, lejano,
pero que podría llegar a ocurrir; no obstante, actúa aceptando dicha posibilidad.
4. La culpa
El tipo culposo individualiza una conducta (al igual que el doloso). La conducta no se
concibe sin voluntad, y la voluntad no se concibe sin finalidad; la conducta que individua-
liza el tipo culposo tendrá una finalidad, al igual que la que individualiza el tipo doloso.
Pero el tipo culposo no individualiza la conducta por la finalidad sino porque en la forma
en que se obtiene esa finalidad se viola un deber de cuidado.
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Impericia: Se presenta en aquellas actividades que para su desarrollo exigen
conocimientos técnicos especiales.
Inobservancia de reglamentos: Implica dos cosas: que conociendo las normas
estas sean vulneradas implicando “imprudencia”; o se desconozcan los
reglamentos debiendo conocerse por obligación, implicando ello “negligencia”.
5. Causas de atipicidad
Las causas de atipicidad se dan en los supuestos en los que concurren unas determinadas
circunstancias que suponen la exclusión de la tipicidad de la conducta, negando con ello
su inclusión dentro del tipo penal.
6. Error de tipo
El error de tipo tiene como efecto principal eliminar el dolo. Si el dolo es la voluntad de
realizar el tipo objetivo con conocimiento de todos y cada uno de sus elementos,
evidentemente el error que recae sobre el conocimiento de alguno de los componentes
objetivos eliminará el dolo en todos los casos.
En efecto, el error de tipo se presenta bajo dos formas: a) invencible; b) vencible. En los
dos casos se elimina el dolo, pero en el segundo de los supuestos deja subsistente la
imprudencia, siempre y cuando se encuentre incriminado el tipo culposo.
La consecuencia que se prevé para este tipo de error es al desaparecer el dolo la atipicidad
de la conducta si el error es invencible, y el castigo con la pena del delito culposo, cuando
el error es vencible, siempre que esté tipificado, ya que hay un sistema cerrado con
relación a los tipos penales culposos. Resulta entonces que, si no hay tipo culposo, aun-
que el error sea vencible, la conducta resultará atípica (Roxin, 1997).
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CONCLUSIÓN
La Tipicidad es la resultante positiva del juicio de tipicidad. Según esto, la tipicidad sería
la adecuación de una conducta a un tipo penal, no como proceso (concepción que
generalmente se tiene de ella por los juristas) sino como resultado mismo de aquel. Se
puede afirmar que, en materia de derecho penal, la tipicidad y el tipo penal cumplen
diferentes funciones, de acuerdo con los diferentes puntos de vista y teorías existentes de
la misma, así:
La tipicidad y la teoría del tipo penal garantizan que sólo y únicamente las conductas que
estén descritas en la ley puedan reputarse delictivas y ser merecedoras de pena. Es la
expresión directa del principio de legalidad. Según esto, la tipicidad protege la seguridad
jurídica de los miembros de una sociedad, al no permitir la punición de conductas que se
encuentren por fuera de la esfera de dominio de la normatividad
Mediante el tipo penal y su estudio, se tiende un puente entre la parte general y la especial
del código penal. Es evidente que sin la parte especial del código (tipos penales), la parte
general no tendría ningún sentido, y viceversa. Mediante el tipo penal se empieza a erigir
el hecho punible como tal, es el punto de partida del examen judicial de una conducta.
Para algunos la tipicidad es un indicio de antijuridicidad y por tal es su fundamento; para
otros es el cimiento inicial del “injusto típico”; lo cierto es que, sea cual fuere la posición
adoptada, se trata del primer elemento analizable del hecho punible.
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