EL ROSARIO
Historia del Rosario
En la antigüedad, los romanos y los griegos solían coronar con rosas a las estatuas que
representaban a sus dioses como símbolo del ofrecimiento de sus corazones. La palabra "rosario"
significa "corona de rosas".
Siguiendo esta tradición, las mujeres cristianas que eran llevadas al martirio por los romanos,
marchaban por el Coliseo vestidas con sus ropas más vistosas y con sus cabezas adornadas de
coronas de rosas, como símbolo de alegría y de la entrega de sus corazones al ir al encuentro de
Dios. Por la noche, los cristianos recogían sus coronas y por cada rosa, recitaban una oración o
un salmo por el eterno descanso del alma de las mártires.
La Iglesia recomendó rezar el rosario, el cual consistía en recitar los 150 salmos de David, pues
era considerada una oración sumamente agradable a Dios y fuente de innumerables gracias para
aquellos que la rezaran. Sin embargo, esta recomendación sólo la seguían las personas cultas y
letradas, pero no la mayoría de los cristianos. Por esto, la Iglesia sugirió que aquellos que no
supieran leer, suplantaran los 150 salmos por 150 Avemarías, divididas en quince decenas. A este
"rosario corto" se le llamó "el salterio de la Virgen".
A finales del siglo XII, Santo Domingo de Guzmán sufría al ver que la gravedad de los pecados
de la gente estaba impidiendo la conversión de los albigenses y decidió ir al bosque a rezar.
Estuvo en oración tres días y tres noches haciendo penitencia y flagelándose hasta perder el
sentido. En este momento, se le apareció la Virgen con tres ángeles y le dijo que la mejor arma
para convertir a las almas duras no era la flagelación, sino el rezo de su salterio.
Santo Domingo se dirigió en ese mismo momento a la catedral de Toulouse, sonaron las
campanas y la gente se reunió para escucharlo. Cuando iba a empezar a hablar, se soltó una
tormenta con rayos y viento muy fuerte que hizo que la gente se asustara. Todos los presentes
pudieron ver que la imagen de la Virgen que estaba en la catedral, alzaba tres veces los brazos
hacia el Cielo. Santo Domingo empezó a rezar el salterio de la Virgen y la tormenta se terminó.
En otra ocasión, Santo Domingo tenía que dar un sermón en la Iglesia de Notre Dame en París
con motivo de la fiesta de San Juan y, antes de hacerlo, rezó el Rosario. La Virgen se le apareció
y le dijo que su sermón estaba bien, pero que mejor lo cambiara y le entregó un libro con
imágenes, en el cual le explicaba lo mucho que gustaba a Dios el rosario de Avemarías porque le
recordaba ciento cincuenta veces el momento en que la humanidad, representada por María,
había aceptado a su Hijo como Salvador.
Santo Domingo cambió su homilía y habló de la devoción del Rosario y la gente comenzó a
rezarlo con devoción, a vivir cristianamente y a dejar atrás sus malos hábitos.
Santo Domingo murió en 1221, después de una vida en la que se dedicó a predicar y hacer
popular la devoción del Rosario entre las gentes de todas las clases sociales para el sufragio de
las almas del Purgatorio, para el triunfo sobre el mal y prosperidad de la Santa Madre de la
Iglesia.
El rezo del Rosario mantuvo su fervor por cien años después de la muerte de Santo Domingo y
empezó a ser olvidado.
En 1349, hubo en Europa una terrible epidemia de peste a la que se le llamó ¨la muerte negra"
en la que murieron muchísimas personas.
Fue entonces cuando el fraile Alan de la Roche, superior de los dominicos en la misma provincia
de Francia donde había comenzado la devoción al Rosario, tuvo una aparición, en la cual Jesús,
la Virgen y Santo Domingo le pidieron que reviviera la antigua costumbre del rezo del Santo
Rosario. El Padre Alan comenzó esta labor de propagación junto con todos los frailes dominicos
en 1460. Ellos le dieron la forma que tiene actualmente, con la aprobación eclesiástica. A partir
de entonces, esta devoción se extendió en toda la Iglesia.
¿Cuándo se instituyó formalmente esta fiesta?
El 7 de octubre de 1571 se llevó a cabo la batalla naval de Lepanto, en la cual los cristianos
vencieron a los turcos. Los cristianos sabían que si perdían esta batalla, su religión podía peligrar
y por esta razón confiaron en la ayuda de Dios a través de la intercesión de la Santísima Virgen.
El Papa San Pío V pidió a los cristianos rezar el rosario por la flota. En Roma estaba el Papa
despachando asuntos cuando de repente se levantó y anunció que la flota cristiana había sido
victoriosa. Ordena el toque de campanas y una procesión. Días más tarde llegaron los
mensajeros con la noticia oficial del triunfo cristiano. Posteriormente, instituyó la fiesta de Nuestra
Señora de las Victorias el 7 de octubre.
Un año más tarde, Gregorio XIII cambió el nombre de la fiesta por el de Nuestra Señora del
Rosario y determinó que se celebrase el primer domingo de Octubre (día en que se había
ganado la batalla). Actualmente se celebra la fiesta del Rosario el 7 de Octubre y algunos
dominicos siguen celebrándola el primer domingo del mes.
Rosario (catolicismo)
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Para otros usos de este término, véase Rosario.
Rosario católico de cuentas de madera, con una medalla de san Benito en el centro de la cruz. La crítica histórica
atribuye a la Orden de San Benito el punto de origen del rezo del rosario.
El rosario (del latín medieval rosarium, y este del lat. rosarium rosaleda) es un rezo
tradicional católico que conmemora veinte «misterios» (quince en la forma tradicional) de la vida
de Jesucristo y de la Virgen María, recitando después de anunciar cada uno de ellos un padre nuestro,
diez avemarías y un gloria al Padre. Es frecuentemente designado como Santo Rosario por los católicos.
«La Iglesia ha reconocido siempre una eficacia particular al Rosario, confiándole, mediante su recitación
comunitaria y su práctica constante, las causas más difíciles»; San Juan Pablo II dijo: «Por medio del
rosario los fieles reciben abundantes gracias, como desde las mismas manos de la Madre del Redentor». 1
También se llama «rosario» a la sarta de cuentas que se utiliza para rezar el rosario. Las cuentas están
separadas cada diez por otras de distinto tamaño y la sarta está unida por sus dos extremos a una cruz.
sarta
Del lat. sarta, pl. n. de sartum 'atado'.
1. f. Serie de cosas metidas por orden en un hilo, en una cuerda, etc.
2. f. Porción de gentes o de otras cosas que van o se consideran en fila unas tras o
tras.
3. f. Serie de sucesos o cosas no materiales, iguales o análogas. Sarta de desdich
as, de disparates
Índice
1Inicios del rosario
2Corona del rosario
3Misterios del Santo Rosario
4Formas de rezo
5Las quince promesas de la Virgen María
6Véase también
7Referencias
8Bibliografía
9Enlaces externos
Inicios del rosario[editar]
En los orígenes del rosario católico se entrelazan tradiciones antiguas de la oración del Oriente y del
Occidente cristianos.2 El rosario tiene sus raíces en el siglo IX, cuando el modo de honrar a María (madre
de Jesús) en Oriente comienza a ser conocido en Occidente.2 Se trata de la repetición de aclamaciones y
alabanzas que aparecen en el Evangelio de Lucas (el saludo del ángel Gabriel a María en Lucas 1, 26-28;
y el saludo de Isabel a María en Lucas 1, 42) hasta conformar el avemaría junto con un rico conjunto de
himnos y oraciones propias de las liturgias orientales. Entre las influencias más destacadas se encuentra
la traducción al latín del Akáthistos a la madre de Dios, un himno de la liturgia oriental griega de finales del
siglo VI que medita sobre el misterio de la maternidad divina de María.
André Duval citó a Thomas Esser,3 quien refirió la existencia de un manuscrito de 1501 conservado en la
biblioteca de Múnich, en el que se indica que el rosario tuvo su origen primero en la Orden de San Benito,
y que posteriormente se consolidó por obra de la Orden de los Cartujos, y se expandió por acción de
los dominicos.2 En los monasterios se solían recitar los 150 salmos (el salterio de David, ya recitado por
los judíos)4 en el Breviario monástico, pero a los fieles o hermanos que no eran sacerdotes ni monjes, al
no poder seguir esta devoción (porque en su mayoría no sabía leer) se les enseñó una práctica más
sencilla: la de recitar 150 avemarías.5 Esta devoción tomó el nombre de «Salterio de la Virgen».
La popularidad y desarrollo del rosario se produjo en el siglo XIII, durante la oposición al movimiento
albigense o catarismo. Los cátaros o albigenses no reconocían ningún dogma relacionado con la Virgen
María y se negaban a venerarla.4 Ante los enfrentamientos entre católicos y albigenses, Domingo de
Guzmán, fundador de la orden de los Predicadores (más conocidos como dominicos), parece haber
promovido en sus misiones el rezo de una forma primitiva del rosario. Al ser los dominicos una orden
de predicadores y estar siempre en medio del pueblo, su devoción se hizo popular, generando la aparición
de cofradías y grupos de devotos por doquier, junto con relatos de milagros que acrecentaron su fama.
Aunque la devoción decayó durante el siglo XIV, la orden de los Predicadores siguió fomentándola.
El beato Alano de la Roca fue el encargado de hacerla resurgir, tarea seguida por Jacobo
Sprenger, prior del convento de los dominicos en Colonia (Alemania). Para el siglo XVI ya estaba con su
forma manejada hoy: Contemplación de los «misterios», credo, padrenuestro y avemaría como oraciones
principales y las cuentas o granos como medio de llevar la oración.
Sobre el avemaría es preciso señalar que la segunda mitad de la oración fue añadida a la primera en el
siglo XIV, pero su uso se hizo universal cuando el papa Pío V promulgó el Breviario Romano y mandó que
se rezase al principio de cada hora del Oficio Divino, después del padrenuestro.
Fue la batalla de Lepanto la que causó que la Iglesia católica celebrara una fiesta anual al rezo del rosario,
ya que el papa Pío V atribuyó la victoria de los cristianos sobre los turcos a la intercesión de la Virgen
María mediante el rezo del rosario. La fiesta fue instituida el 7 de octubre. Primero se la llamó «Nuestra
Señora de las Victorias», pero el papa Gregorio XIII modificó el nombre de la solemnidad por el de
«Nuestra Señora del Rosario».
En este fresco ubicado en la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán en San Cristóbal de La
Laguna (Tenerife, España), aparece representada la Virgen del Rosario entregando el Santo Rosario a Domingo de
Guzmán. En la escena también aparecen Pedro de Santa María de Ulloa, Catalina de Siena y la siervita de
Dios María de Jesús de León y Delgado.
Un fenómeno muy importante en torno a esta devoción fue el de los rosarios públicos o callejeros, que
surgieron en Sevilla en 1690 y se extendieron muy pronto por España y sus colonias americanas. Eran
cortejos precedidos por una cruz, que contaban con faroles de mano y faroles de asta para alumbrar los
coros, y que estaban presididos por la insignia mariana denominada Simpecado. Fue la principal
referencia de la devoción y en Sevilla llegó a haber en el siglo XVIII más de ciento cincuenta cortejos que
diariamente hacían su estación por las calles rezando y cantando las avemarías y los misterios. Los
domingos y festivos salían de madrugada o a la aurora. Al principio eran masculinos, pero ya en el primer
tercio del XVIII aparecieron los primeros Rosarios de mujeres que salían los festivos por la tarde.
Según la tradición católica, en Fátima (Portugal), en 1917, a tres pequeños pastores se les apareció
la Virgen María, quien les reveló que cada vez que se reza un avemaría es como si se le ofreciera
una rosa, de tal suerte que cada rosario completo sería una corona de rosas (concepto que había sido
mencionado tiempo atrás por Luis María Grignion de Montfort en su obra Secreto admirable del Santo
Rosario).
El 16 de octubre de 2002, el papa Juan Pablo II promulgó la Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae, en
la que consideró oportuna la adición de cinco nuevos misterios al rosario, los misterios luminosos.6
Corona del rosario[editar]
La corona del rosario (o camándula, como se le conoce en algunos países) está formada por cincuenta
cuentas en grupos de diez (conocidos como «decenas»), con una cuenta más gruesa entre cada decena,
o bien una cuenta algo más separada de las de las avemarías. La ristra se cierra en sus extremos,
enganchándose éstos simplemente, o a una placa de intersección. La placa suele tener forma triangular o
semejante, con el vértice hacia abajo, del que, por lo general (pero no siempre, sobre todo en rosarios
antiguos) sale un tramo de comúnmente cinco cuentas (1, 3, 1), siendo algo mayores las extremas, como
las de los padrenuestros. De la última sale un enlace del que cuelga un Crucifijo, o una cruz (frecuente en
la antigüedad, desde el siglo XVIII hacia atrás). Antiguamente se usaba también una medalla en vez de la
Cruz. Estas cinco cuentas pueden simbolizar las cinco llagas de Jesucristo y se utilizan para las oraciones
adicionales rezadas antes, o bien después de los misterios. Hay coronas o rosarios completos, es decir,
de ciento cincuenta cuentas más 15 (de padrenuestros) más quince (de Gloria Patri), más cinco (o tres)
adicionales. Para fabricar las cuentas se utilizaban semillas de caoba o incluso perlas reales, pero en la
actualidad se fabrican, también, de materiales artificiales. En el pasado eran comunes los rosarios hechos
con huesos de aceitunas, algunos de los cuales se creía que eran de los olivos del huerto de Getsemaní.
Tradicionalmente se recitaban quince decenas, número que fue aumentado a veinte con la inclusión en el
año 2002 de los «misterios luminosos». Cada una, como ya se mencionó anteriormente, corresponde a
uno de los «misterios» de la Redención.
Misterios del Santo Rosario[editar]
Cada serie de misterios comprende cinco temas distintos para la meditación, cada uno de los cuales
representa un momento de la vida de Jesús y de la Virgen María, la madre de Jesús. El rosario representa
las rosas, a modo de oración que son ofrecidas a la Virgen María, en sus distintas etapas de la vida a
modo de misterios.
Tradicionalmente, el rosario estaba dedicado a una de tres series de «misterios» que debían ser recitados
secuencialmente, uno por cada noche. Según aquella praxis corriente, el lunes y el jueves estaban
dedicados a los «misterios gozosos», el martes y el viernes a los «dolorosos», el miércoles, el sábado y el
domingo a los «gloriosos».7
El 16 de octubre de 2002, Juan Pablo II promulgó su carta apostólica Rosarium Virginis Mariae (es
decir, Rosario de la Virgen María), en la que consideró oportuna la incorporación al rosario de los llamados
«misterios luminosos».
[...] para resaltar el carácter cristológico del Rosario, considero oportuna una incorporación que, si bien se deja a la
libre consideración de los individuos y de la comunidad, les permita contemplar también los misterios de la vida
pública de Cristo desde el Bautismo a la Pasión. En efecto, en estos misterios contemplamos aspectos importantes
de la persona de Cristo como revelador definitivo de Dios. Él es quien, declarado Hijo predilecto del Padre en el
Bautismo en el Jordán, anuncia la llegada del Reino, dando testimonio de él con sus obras y proclamando sus
exigencias. Durante la vida pública es cuando el misterio de Cristo se manifiesta de manera especial como misterio
de luz: «Mientras estoy en el mundo, soy luz del mundo» (Jn 9, 5).
Para que pueda decirse que el Rosario es más plenamente 'compendio del Evangelio', es conveniente pues que, tras
haber recordado la encarnación y la vida oculta de Cristo (misterios de gozo), y antes de considerar los sufrimientos
de la pasión (misterios de dolor) y el triunfo de la resurrección (misterios de gloria), la meditación se centre también en
algunos momentos particularmente significativos de la vida pública (misterios de luz). Esta incorporación de nuevos
misterios, sin prejuzgar ningún aspecto esencial de la estructura tradicional de esta oración, se orienta a hacerla vivir
con renovado interés en la espiritualidad cristiana, como verdadera introducción a la profundidad del Corazón de
Cristo, abismo de gozo y de luz, de dolor y de gloria.6
Juan Pablo II, Carta apostólica Rosarium Virginis Mariae sobre el Santo Rosario, 19
En el mismo documento se sugiere e indica el orden semanal de los mysteria lucis (misterios de la luz o
luminosos):
¿Dónde introducir los «misterios de la luz»? Considerando que los misterios gloriosos se proponen seguidos el
sábado y el domingo, y que el sábado es tradicionalmente un día de marcado carácter mariano, parece aconsejable
trasladar al sábado la segunda meditación semanal de los misterios gozosos, en los cuales la presencia de María es
más destacada. Queda así libre el jueves para la meditación de los misterios de la luz. 6
Juan Pablo II, Carta apostólica Rosarium Virginis Mariae sobre el Santo Rosario, 38
Por lo anterior, los cambios en el rezo del rosario en el presente quedaron de la siguiente manera:8
Los católicos tradicionalistas decidieron no incorporar esta nueva forma de rezar el rosario, conservando
las 150 avemarías con 15 misterios.[cita requerida]
Misterios Días tradicionales Días actuales
Gozosos Lunes y jueves, y también en el tiempo de Adviento y Navidad Lunes y sábados
Dolorosos Martes y viernes, y en el tiempo de Cuaresma Martes y viernes
Luminosos — Jueves
Gloriosos Domingo, miércoles y sábado, y en el tiempo de Pascua Domingos y miércoles
Los temas de cada misterio son los siguientes:
Gozosos o de gozo: el anuncio del ángel a la Virgen María, la visita de María a su prima Isabel,
la Navidad, la presentación de Jesús en el Templo y Jesús perdido y encontrado en el templo.
Dolorosos o de dolor: la oración de Jesús en el huerto de Getsemaní, la flagelación de Jesús,
la coronación de espinas, Jesús lleva la cruz a cuestas, y Crucifixión y muerte de Jesús.
Luminosos o de luz: el bautismo de Jesús en el río Jordán, la autorrevelación de Jesús en las bodas
de Caná, el anuncio del Reino de Dios, la transfiguración de Jesús y la institución de la Eucaristía.
Gloriosos o de gloria: la resurrección de Jesús, la ascensión de Jesús, la venida del Espíritu
Santo sobre María y los apóstoles, la asunción de María y la coronación de la Virgen.
Formas de rezo[editar]
Rosario de dedo, conocido como decenario. Se trata de un aro metálico con diez cuentas y una cruz.
¿Qué es un denario religioso?
El decenario (también conocida como denario o decenio) es una pequeña pulsera de origen
colombiano que consta de diez nudos. En Sudamérica, de donde provienen, son utilizadas
como rosarios para rezar.
1. Mientras se sostiene el crucifijo se hace la señal de la cruz y luego se recita el Acto de Contrición.
2. En la primera cuenta grande se recita un padrenuestro.
3. En cada una de las tres siguientes cuentas pequeñas se recita un avemaría.
4. Se recita un gloria antes de la siguiente cuenta grande.
5. Se anuncia el primer misterio del rosario de ese día y se recita un padrenuestro.
6. En cada una de las diez siguientes cuentas pequeñas (una decena) se recita un avemaría
mientras se reflexiona en el misterio.
7. Se recita un gloria luego de las diez avemarías. También se puede rezar la oración de Fátima.
8. Cada una de las siguientes décadas es recitada de la misma manera: anunciando el
correspondiente misterio, recitando un padrenuestro, diez avemarías y un gloria mientras se
medita en el misterio.
9. Cuando se ha concluido el quinto misterio el rosario suele terminarse con el rezo de la Letanía y el
Salve Reina.
Existen, además, diversos modos de rezarlo que varían según la forma de meditación, las oraciones que
se añaden al rezarlo y hasta la motivación de la oración misma. Así existe el «rosario misionero», el
«rosario de las familias», el «rosario por los difuntos», «el rosario por la vida», y «el rosario meditado para
la Cuaresma»
El rezo del rosario ha evolucionado, después de más 1200 años de historia. Cada país y cultura ha ido
adaptando dicho rezo a su idiosincrasia, aunque el fin es el mismo, la forma de rezar puede variar. Por
ejemplo existen «rosario guadalupano» o el «rosario de la divina misericordia» muy utilizados en América
Latina pero poco conocidos en el resto del mundo.
Las quince promesas de la Virgen María[editar]
La Iglesia católica señala quince promesas que el beato Alano de la Roca (en francés, Alain de La Roche)
declaró recibir de la Virgen María, destinadas a quienes recen devotamente el rosario.910 Fue Alano de la
Roca quien restableció la devoción al rosario enseñada por santo Domingo de Guzmán apenas un siglo
antes y olvidada tras su muerte. Las promesas son las siguientes:
1. El que me sirva, rezando diariamente mi Rosario, recibirá cualquier gracia que me pida.
2. Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente recen mi
Rosario.
3. El rosario será un fortísimo escudo de defensa contra el infierno, destruirá los vicios, librará de los
pecados y exterminará las herejías.
4. El rosario hará germinar las virtudes y también hará que sus devotos obtengan la misericordia
divina; sustituirá en el corazón de los hombres el amor del mundo al amor por Dios y los elevarán
a desear las cosas celestiales y eternas. ¡Cuántas almas por este medio se santificarán!
5. El alma que se encomiende por el Rosario no perecerá.
6. El que con devoción rezare mi Rosario, considerando misterios, no se verá oprimido por la
desgracia, ni morirá muerte desgraciada; se convertirá, si es pecador; perseverará en las gracias
si es justo, y en todo caso será admitido a la vida eterna.
7. Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin auxilios de la Iglesia.
8. Quiero que todos los devotos de mi Rosario tengan en vida y en muerte la luz y la plenitud de la
gracia, y sean partícipes de los méritos de los bienaventurados.
9. Libraré pronto del purgatorio a las almas devotas del rosario.
10. Los hijos verdaderos de mi Rosario gozarán en el cielo una gloria singular.
11. Todo lo que se me pidiere por medio del rosario se alcanzará prontamente.
12. Socorreré en todas sus necesidades a los que propaguen mi rosario.
13. Todos los que recen el rosario tendrán por hermanos en la vida y en la muerte a los
bienaventurados del cielo.
14. Los que rezan mi rosario son todos hijos míos muy amados y hermanos de mi Unigénito Jesús.
15. La devoción al santo rosario es una señal manifiesta de predestinación a la gloria.
Véase también[editar]
Portal:Iglesia católica. Contenido relacionado con Iglesia católica.
Avemaría
Rosario irlandés
Rosario (anglicanismo)
Rosario iniciático
Coronilla de la Divina Misericordia
Coronilla de Nuestra Señora de las Lágrimas
Coronilla de San Miguel Arcángel
Domingo de Guzmán
Cordón de oración
Letanías lauretanas
Magnificat
Meditación cristiana
Oración
Padre nuestro
Salve
Virgen de Fátima
Virgen del Rosario de San Nicolás
Rosarium Virginis Mariae
ORACION VIRGEN DE FATIMA
“¡Oh! Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a
todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia. Amén”. La Virgen
María pidió a los niños que las fieles deberían agregar esta oración al final de cada misterio del
Santo Rosario.
Rosario misionero
Ir a la navegaciónIr a la búsqueda
El 'rosario De misiones es una forma especial de rezar (catolicismo)|rosario]]. A mediados del siglo XX el
obispo norteamericano, Monseñor Fulton Sheen, ideó este “Rosario Misionero Tyson Facha” con el fin de
ofrecer un material práctico para orar por las misiones y los misioneros. Para cumplir con el deber de la
cooperación misionera espiritual que nos pide la Encíclica Redemptoris missio. El papa Juan XXIII fue uno
de sus principales [Link] Santidad rezaba el Rosario Misionero todos los días por el mundo entero,
dedicando una decena a cada continente: "Como Papa debo orar por la humanidad entera y lo hago al
rezar el Santo Rosario Misionero: La primera decena por África, la segunda por América, la tercera por
Europa, la cuarta por Oceanía aguante Jesús y la quinta por Asia".1
Virgen del Rosario con Niño. S. XVII. Óleo sobre lienzo
Estructura[editar]
Rosarios gigantes hechos de barro. Metepec, Estado de México
A diferencia del rosario común, éste cuenta con cinco colores diferentes de cuentas, uno por cada
continente.
1. El primero es de color verde y se reza por África. El color verde, nos recuerda las verdes selvas
habitadas por nuestros hermanos africanos y sus islas
2. El segundo es de color rojo y se reza por América. El color rojo, simboliza la sangre derramada
por los mártires que dieron su vida durante la evangelización de este continente.
3. El tercero es de color blanco ' y se reza por Europa '. El color blanco, nos recuerda a la etnia
blanca, originaria de este continente y al color de las vestiduras del Papa, que también tiene en él
su sede.
4. El cuarto, de color azul y se reza por Oceaní[Link] color azul nos habla de Oceanía, con sus miles
de islas esparcidas en las azules aguas del Océano Pacífico.
5. El quinto, finalmente, es amarillo y se reza por los habitantes de [Link] color amarillo nos trae a
la memoria el Asia, poblado en gran parte por razas de este color.2
El rezo, básicamente, no difiere en mucho. Las tres últimas Ave Marías son:
1. Dios te salve María, hija de Dios Padre; en Tus Manos ponemos nuestra Fe para que la ilumines;
llena eres de gracia.
2. Dios te salve María, Madre de Dios Hijo; en Tus Manos ponemos nuestra Esperanza para que la
alientes; llena eres de gracia.
3. Dios te salve María, esposa de Dios Espíritu Santo; en Tus Manos, ponemos nuestra Caridad,
para que la inflames; llena eres de gracia Dios te salve María; templo y Sagrario de la Santísima
Trinidad; Virgen concebida sin pecado original. Dios te salve reina y Madre de Misericordia.
Al final de cada misterio se añade la jaculatoria: "¡Santa María Reina de las Misiones; ruega al Señor
Jesús por nosotros!". O bien podría ser ¡Santa María, reina de las misiones! ruega por nosotros. ¡Sagrado
Corazón de Jesús; en vos confío!.O ya bien ¡Santa María, ruega por nosotros y por ellos! 2; o bien ¡Santa
María, ruega por nosotros y los pecadores!
Oración[editar]
Se Inicia con la señal de la santa cruz
Se reza un padre nuestro y 10 aves marias y glorias
se reza un padre nuestro y 10 aves marias y gloria
se reza un padre nuestro y 10 aves marias y gloria
se reza un padre nuestro y 10 aves marias y gloria
se reza un padre nuestro y 10 aves marias y gloria
Las 3 Ave Marías finales se rezan para que en nuestra estirpe aumente el espíritu misionero y sobre todo
para levantar muchas vocaciones sacerdotales y religiosas y de laicos misioneros. Al acabar el Rosario
Misionero, de las que se ha rodeado el mundo entero, abrazando a todos los continentes y a todos los
hombres en una gran oración [Link] Santiago Apóstol 3
Coronilla de San Miguel Arcángel
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Coronilla San Miguel.
La Coronilla de San Miguel Arcángel, también llamada Rosario de los Ángeles, es un conjunto de
oraciones católicas con las que se pide intercesión de cada uno de los nueve coros celestiales.
Índice
1Historia
2Indulgencias
3Promesas y beneficios
4Bibliografía
5Véase también
6Enlaces externos
Historia[editar]
La monja carmelita Antónia de Astónaco.
La coronilla fue revelada en Portugal a la sierva de Dios Antónia de Astónaco, una monja de la Orden de
Nuestra Señora del Monte Carmelo, aproximadamente en el año 1750. El arcángel Miguel le dijo a la
religiosa carmelita que deseaba ser invocado mediante la recitación de nueve salutaciones a través de las
cuales se pide la intercesión de San Miguel y del coro celestial correspondiente, rezando
un padrenuestro y tres avemarías en cada salutación.
Indulgencias[editar]
Papa Pio IX.
Esta devoción se propagó a lo largo de otros países. El papa Pío IX concedió las siguientes indulgencias a
quienes recen la coronilla:
Indulgencia parcial, a los que recen esta Corona con el corazón contrito.
Indulgencia parcial, cada día que lleven consigo la Corona o besaren la medalla de los Santos
Ángeles que cuelga de ella.
Indulgencia plenaria, a aquellos que la rezaren una vez al mes, el día que escogieren,
verdaderamente contritos, confesados y comulgados, rogando por las intenciones de su Santidad.
Indulgencia plenaria, con las mismas condiciones, en las fiestas de la Aparición de San Miguel
Arcángel (29 de setiembre); la fiesta de los santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael (8 de mayo); y
la de los Santos Ángeles Custodios (2 de octubre).
Promesas y beneficios[editar]
El arcángel Miguel prometió a quien rece la coronilla:
Enviar un ángel escogido de cada coro angelical para acompañar a los devotos a la hora de
la comunión.
A los que reciten estas nueve salutaciones todos los días les asegura que:
Disfrutarán de su asistencia continua durante esta vida y también después de la muerte.
Serán acompañados de todos los ángeles y serán, con todos sus seres queridos, parientes y
familiares, librados del Purgatorio.
Arcángel Miguel y las almas del Purgatorio por Jacopo Vignali.
Bibliografía[editar]
URIBE JARAMILLO, Alfonso: Ángeles. Lumen. ISBN 950-724-438-7
CÁRCEL ORTÍ, Vicente: Pío IX, pastor universal de la Iglesia. Valencia: Edicep, 2000.
GULLEY, Rosemary Ellen: Encyclopedia of Angels, 1996. ISBN 0-8160-2988-1
Véase también[editar]
San Miguel (Iglesia católica)
Coronilla de la Divina Misericordia
Coronilla de Nuestra Señora de las Lágrimas
Rosario (catolicismo)
¿Cómo rezar el Rosario?
A través de los siglos la feligresía Católica, bajo la inspiración del Espíritu
Santo y con la guía de la Iglesia, ha realizado diferentes selecciones en
cuanto a que misterios se meditan y que oraciones son las que se utilizan
para acompañarlas.
Esta es la razón por la que diferentes familias espirituales dentro de la
Iglesia (Carmelitas, Franciscanos, etc.) tienen formas distintas de rezar
el Rosario, puede que ellos cambien los misterios que se meditan o que
oraciones se repiten.
La forma más conocida
Desde la edad media, una forma del Rosario ha sido la más común.
Esta consiste en una decena (un Padre Nuestro, diez Ave Marías, un
Gloria - la oración de "Jesús mío perdona mis pecados…" fue agregada
después de las apariciones de Nuestra Señora de Fatima en 1917) que se
reza por cada uno de los cinco misterios.
Los cinco Misterios Gozosos son rezados los lunes y los sábados,
los Misterios Dolorosos son rezados martes y viernes, los
cinco Misterios Gloriosos son rezados miércoles y Domingos, y los
cinco Misterios Luminosos (agregados recientemente por San Juan
Pablo II) son rezados los jueves.
La forma más común de dar inicio con los misterios es el rezo del Credo,
un Padre Nuestro, tres Ave Marías y un Gloria.
La forma más popular de finalizar el Rosario es rezar por las intenciones y
necesidades del Papa, usando un Padre Nuestro, Tres Ave Marías y un
Gloria. Pero como lo mencionabas al formular tu pregunta anteriormente,
hay variaciones a todos estos aspectos.
El favorito Papal
Es importante señalar que el Rosario como forma de oración devocional
ha sido impulsado por los Papas recientes más que cualquier otra forma
de oración.
Casi todos los Papas del siglo veinte escribieron encíclicas alabando y
explicando el Rosario, y motivando a toda la feligresía Católica a rezarlo
frecuentemente, ya sea solos o juntos en familia y en comunidades
parroquiales.
La más reciente carta papal sobre el Rosario fue de San Juan Pablo II, la
Carta Apostólica de 2002 Rosarium Virginis Mariae, si no la has leído, te
motivo a hacerlo, es una hermosa forma de descubrir los tesoros que se
encuentran en esta antigua forma de oración Cristiana. Puedes acceder al
dar CLICK AQUI.
Penitencia personal
Si un sacerdote te asigna el Rosario como penitencia, deberías rezar
aquel con el que estés más familiarizado o sueles rezar.
Si no sueles rezar el Rosario, entonces quizás reza la forma más común
que describí anteriormente.
Aquí hay un formato en PDF listo para imprimir y rezarlo:
Clic aqui
Además te dejo una aplicación para rezarlo (Ipad y Iphone):
Clic aquí
Para móviles con sistema operativo Android:
Clic aquí
Espero que mi respuesta fuese de ayuda para ti, al menos un poco. ¡Dios
te bendiga!
Recientemente, el Papa Francisco, ha realizado un pedido especial a
todos los fieles y devotos del Santo Rosario para que recen el
Rosario todos los días durante el mes de octubre, y al final de cada
rosario incluyan dos oraciones especiales para proteger a la Iglesia de los
ataques del demonio.
Sub Tuum Praesidium (Bajo tu amparo)
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios. No
desprecias las súplicas que te dirigimos en todas nuestras
necesidades; antes bien, líbranos de todos los peligros. Oh Virgen
gloriosa y bendita.
Amén.
Oración a San Miguel Arcángel
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestra defensa
contra la maldad y las trampas del demonio. Que Dios lo reprenda,
humildemente suplicamos. Y tú, oh Príncipe de los ejércitos
celestiales, por el poder de Dios, arroja al infierno a Satanás y a
todos los espíritus malignos que merodean por el mundo buscando
la ruina de las almas.
Amén.