Pararrayos
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Un pararrayos es un instrumento cuyo objetivo es atraer un rayo ionizado del aire para
conducir la descarga hacia la tierra, de tal modo que no cause daños a personas o
construcciones. Fue inventado en 1753 por Benjamín Franklin. El primer modelo se conoce
como «pararrayos Franklin», en homenaje a su inventor.
Un rayo golpeando el pararrayos de la CN Tower en Toronto, Canadá.
Índice
1Historia
2Estructura y funcionamiento
3Otros tipos de pararrayos
o 3.1Pararrayos desionizador de carga electrostática
3.1.1Pararrayos en estructuras metálicas y grúas
3.1.2Pararrayos en líneas de transmisión de alto voltaje
o 3.2Pararrayos con dispositivo de cebado
4Normativa de pararrayos
o 4.1Código Técnico de la Edificación
o 4.2UNE 21186
5Necesidad de los pararrayos
6Véase también
7Referencias
8Enlaces externos
Historia[editar]
En 1749 Benjamín Franklin inició sus experimentos sobre la electricidad; defendió la hipótesis
de que las tormentas son un fenómeno eléctrico y propuso un método efectivo para
demostrarlo. En 1753 inventó el pararrayos en América1 y quizás, independientemente,
también fue inventado por Prokop Diviš en Europa en 1754.2
El artículo más antiguo de Franklin acerca de la electricidad.3
En 1752 Franklin publicó en Londres, en su famoso almanaque (Poor Richard’s Almanack), un
artículo donde propuso la idea de utilizar varillas de acero en punta, sobre los tejados, para
protegerse de la caída de los rayos. Su teoría se ensayó en Inglaterra y Francia antes incluso
de que él mismo ejecutara su famoso experimento con una cometa en 1752. Inventó el
pararrayos y presentó la llamada teoría del fluido único para explicar los dos tipos de
electricidad atmosférica, la positiva y negativa...
A partir de entonces nacieron los pararrayos que, contrariamente a lo que indica su nombre,
se diseñaron para excitar y atraer la descarga y luego conducirla a tierra, lugar donde no
ocasiona daños. La confianza de protección era tan grande en la sociedad que,
inconscientemente, no contemplaban sus riesgos, e incluso llegaron a diseñarse estéticos
paraguas con pararrayos incorporado.
En 1753, el ruso Georg Wilhelm Richmann siguió las investigaciones de Franklin para verificar
el efecto de protección, pero en su investigación un impacto de rayo lo fulminó cuando éste
fue excitado y atraído por el pararrayos, y recibió una descarga eléctrica mortal cuando
manipulaba parte de la instalación del pararrayos.
En 1919 Nikola Tesla definió correctamente el principio de funcionamiento del pararrayos, y
rebatió las teorías y la técnica de Benjamín Franklin y su patente. Desde entonces, la industria
del pararrayos ha evolucionado y se fabrican modelos de distinto diseño, como pararrayos de
punta simple, pararrayos con multipuntas o pararrayos con punta electrónica, pero todos con
el mismo principio físico de funcionamiento: ionizar el aire a partir de un campo eléctrico
natural generado en el suelo por la tormenta, con el principio de excitar y captar los rayos que
pudieran caer en la zona que se desea proteger. Una instalación de pararrayos está
compuesta, básicamente, de tres elementos: un electrodo captador (pararrayos), una toma
de tierra eléctrica y un cable eléctrico para conducir la corriente del rayo, desde el pararrayos
a la toma de tierra.