Kintsugi: Arte y Filosofía de Reparación

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Existe una técnica japonesa llamada Kintsugi que consiste en reparar cerámicas rotas uniendo las piezas con resina de oro, plata u otro metal precioso, con la filosofía de que las fracturas …

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Michelle

Kintsugi (金継ぎ?

) (en japonés: carpintería de oro) o Kintsukuroi (金繕い


?) (en japonés: reparación de oro) es una técnica de origen japonés para arreglar
fracturas de la cerámicacon barniz de resina espolvoreado o mezclado con polvo
de oro, plata o platino. Forma parte de una filosofía que plantea que las roturas y
reparaciones forman parte de la historia de un objeto, y que deben mostrarse
en lugar de ocultarse, incorporarse y además hacerlo para embellecer el objeto,
poniendo de manifiesto su transformación e historia.[1][2][3]

Kintsugi

Recipiente reparado con el método Kintsugi

Creación 1450

Ubicación Japón

Material Cerámica

[editar datos en Wikidata]

La historia del kintsugi (en japonés carpintería de oro) se remonta a finales del
siglo XV cuando el shōgun, Ashikaga Yoshimasa envió a China, para ser
reparados, dos de sus tazones de té favoritos. Los tazones volvieron reparados
pero con unas feas grapas de metal, que los volvían toscos y desagradables a
la vista. El resultado no fue de su agrado, así que buscó artesanos japoneses
que hicieran una mejor reparación, dando así con una nueva forma de reparar
cerámicas, convertida en arte

[1/3 10:18 a. m.] Michelle: EL ARTE DEL KINTSUGI O LA BELLEZA DE LAS


CICATRICES

8 Septiembre 2015 Escultura


La práctica japonesa de reparar fracturas de la cerámica con resina de oro nos
habla directamente a todos: a veces los defectos son las más grandes virtudes.

Kintsugi Cultura Inquieta3

No hay una belleza realmente excelsa que no tenga una anomalía en sus
proporciones.

–Francis Bacon

Entre la afanosa muchedumbre de metáforas que relacionamos con la vida, la


de la cicatriz es una que nos atañe a todos. El mundo se encarga de
agrietarnos, de llenarnos de fisuras, y es allí donde reside para nosotros un
crisol de posibilidades; la cicatriz se convierte en una ocasión para enfrentarnos
al mundo. Mas nadie ha planteado esta metáfora con tanta belleza, con tanta
claridad, como los japoneses en el arte kintsugi (o kintsukuroi).

El kintsugi es la práctica de reparar fracturas de la cerámica con barniz o resina


espolvoreada con oro. Plantea que las roturas y reparaciones forman parte de
la historia de un objeto y deben mostrarse en lugar de ocultarse. Así, al poner
de manifiesto su transformación, las cicatrices hiembellecen el objeto.

Kintsugi Cultura-Inquieta

El poeta Rumi decía que “la herida es el lugar por donde entra la luz”.

En esta filosofía hay algo casi diametralmente opuesto a la manera occidental


de ver la fractura, tanto anímica como material. En lugar de que un objeto roto
deje de servir y lo desechemos, su función se transforma en otra: en un
mensaje activo. El objeto roto pasa de ser una cosa a ser un gesto gráfico que
nos incita a emular su poderosa transformación, y, metafóricamente, la herida
pasa de ser un trazo de oscuridad a ser una ventana de luz.

El kintsugi es silencioso y manifiesto. Solo el trazar un incidente doloroso con


polvo de oro es aceptarlo como una alhaja, como una raya luminosa en la piel
del tigre.
Kintsugi Cultura Inquieta2

Hay una grieta en todo, así es como entra la luz

― Leonard Cohen

[1/3 10:24 a. m.] Michelle: El kintsugi no es sino una técnica centenaria


japonesa mediante la que se reparan objetos de cerámica rotos, uniendo las
piezas con oro. La clave está en mostrar la belleza de esas grietas al
recomponerse, en vez de esconderlas. Así la experta defiende que “la herida
es iniciática, desde una perspectiva espiritual, y transformarla lenta y
pacientemente en oro es un proceso alquímico”.

[1/3 10:25 a. m.] Michelle: Existe un arte japonés en el cual se reparan las
fracturas de la cerámica utilizando barniz de resina espolvoreado o mezclado
con polvo de oro, plata o platino. Es decir, es el arte de arreglar lo que se ha
roto, con un metal precioso que le otorga un valor mayor al que tenía
originalmente la pieza. Este arte se llama Kintsugi, que traducido significa algo
así como “reparación con oro”. La filosofía que conlleva este arte es que lo que
tal vez nos parezca destruido o sin ningún valor, puede transformarse en algo
aún más hermoso y valioso, capaz de inspirar sentimientos de admiración.

¿Qué sucede si trasladamos este arte a nuestra propia vida? Tal vez sintamos
que nuestras relaciones o nuestro corazón están rotos; quizá pensemos que
nuestra vida ya no tiene ningún valor. Entonces, lo que tenemos que hacer es
reparar nuestras relaciones, nuestros corazones, pero sobre todo nuestra vida.
Tenemos que buscar nuestra resina mezclada con oro en cada uno de los
rincones de nuestro espíritu. De acuerdo al Kintsugi, el verdadero valor de un
objeto de cerámica radica en su historia. Trasladado a nuestra vida, esto
equivale a encontrar nuestro valor más allá de lo que a simple vista puede
verse o sentirse, en todo lo que hemos vivido y no solo en lo maltrecho que
sintamos nuestro corazón en algún momento.

Reparar nuestras imperfecciones con la resina de la reconciliación

Cada error cometido en nuestras vidas nos ha dejado una enseñanza, nos ha
convertido en las personas que somos. Si en lugar de ocultar nuestros errores,
mostramos nuestra fortaleza al superarlos, seremos como las pequeñas vasijas
japonesas que, orgullosas de su historia, muestran sus imperfecciones
cubiertas con el metal precioso de su cambio.
Si te equivocaste lastimando a aquellos que amabas, repara tus errores con el
oro de tu amor, de tu arrepentimiento y del cambio de conducta que te
transformará en una vasija envuelta en reconciliación y de mucho más valor.
Para ello, lo primero sería darnos cuenta que el oro, la plata o el platino que
utilizaremos para reparar nuestro corazón, están dentro de nosotros mismos.
Todos tenemos defectos, pero son más nuestras cualidades y éstas tienen que
sobresalir para resaltar nuestra belleza.

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