Identificar experiencias nacionales en R.S.E.
Y conocer políticas e
instrumentos de seguimiento y medición de la R.S.E.
Identificación de experiencias Nacionales de R.S.E:
La Responsabilidad social es un valor aplicado en el modo de ejercer en las empresas
hoy en día, que debe impulsarse a través de la presidencia o direcciones generales de las
mismas, para poder traducirse en una gestión perdurable que responda a los diferentes
stakeholders (grupos de interés), y que abarque el respeto por los derechos humanos del
consumidor, de los proveedores, trabajadores y comunidad.
A continuación se hará referencia algunas empresas venezolanas, en las cuales la R.S.E
está arraigada en sus políticas de funcionamiento:
DIRECTV: uno de los objetivos principales de la empresa es brindar apoyo a las
comunidades más necesitadas para que allí desarrollen proyectos sustentables
con sus propios recursos, uno de sus programas se llama Escuela Plus, que es
una iniciativa de televisión educativa que busca complementar y enriquecer lo que
.
los niños aprenden en los centros educativos con The Fórum se donan espacios
en pantalla para que se conozca el trabajo de las ONG y Fundaciones, así como
se brinda ayuda a las casas de reposo y comunidades con Piedra, Papel y Tijera,
con el fin de refaccionar y remodelar estructuras en mal estado.
CHRYSLER DE VENEZUELA: Para Chrysler de Venezuela, la responsabilidad
social es un valor corporativo heredado desde sus primeros años de creación y
arraigado fuertemente en su cultura operativa. Convencidos de que el desarrollo
de una empresa debe ir a la par con la sociedad en la cual está inmersa, Chrysler
de Venezuela ha puesto en marcha diversos proyectos de Responsabilidad Social,
orientados principalmente a las áreas de ambiente, educación, salud preventiva,
fortalecimiento comunitario y al mejoramiento de la calidad de vida de sus
trabajadores.
o De la mano con el ambiente: Todos los procesos se realizan cumpliendo
estrictamente con la legislación ambiental vigente en materia de control de
emisiones atmosféricas, de efluentes líquidos, control de desechos
peligrosos y no peligrosos.
o Programas de excelencia ambiental: avances en materia ambiental,
entre los desde 1998 hasta nuestros días que destacan:
o ·Recirculación de agua.
o ·Toma de medidas para reducir el consumo de energía eléctrica.
o ·Reciclaje de solventes.
o Reciclaje en todas las oficinas de la planta de papel y desechos No
Peligrosos.
o Transferencia de conocimiento a niños y jóvenes de colegios aliados.
Empresas Polar: Fortalecimiento de la sociedad y las comunidades: a través de la
inversión eficiente de Fundación Empresas Polar (FEP), Centro de Atención Nutricional
Infantil Antímano (Cania), Fundación para la Investigación Agrícola Danac, Casa
Veroes y Centro de Desarrollo Deportivo Empresas Polar. Así mismo, desarrollan
iniciativas sociales desde las gerencias de Ciudadanía y Entorno.
Publicación de un informe bianual pormenorizado en el cual se muestran de manera
transparente los vínculos entre accionistas, trabajadores, consumidores, proveedores,
clientes, competidores y comunidades.
La Fundación Empresas Polar asesora, impulsa y acompaña a los líderes y a los
expertos de los diferentes negocios para la organización, diseño, análisis, monitoreo y
seguimientos para el logro de la sustentabilidad con los estándares internacionales
más actuales
Apuesta por el deporte y la recreación como actividades para contribuir con la
formación y promoción del sueño deportivo de las comunidades. En este sentido, el
Centro de Desarrollo Deportivo Empresas Polar en el municipio San Joaquín del
estado Carabobo, beneficia a más de 1.300.000 niños, jóvenes y adultos con
seminarios, talleres de formación, cursos sobre temas deportivos, valores y
ciudadanía, clínicas y charlas deportivas para personas de bajos recursos,
organización de torneos y el “Juego de mi vida” con la presencia de peloteros
profesionales, así como donaciones a las escuelas deportivas que realizan sus
prácticas en las instalaciones de este centro deportivo.
BIGOTT: Maneja sus programas de Responsabilidad Social bajo la perspectiva de
tres principios:
1. Agregar valor a las comunidades en las que opera
2. Mantener y promover altos estándares de conducta, integridad y responsabilidad social
3. Respetar los derechos humanos fundamentales, reconocidos universalmente
La participación de esta organización socialmente responsables ha llevado a desarrollar
programas de fortalecimiento cívico, tales como:
o Creciendo, a través del cual se empodera y brindan herramientas a los docentes,
con el propósito de mejorar su práctica educativa y lograr detectar y prevenir
conductas de riesgo en niños, niñas y adolescentes.
o Voluntarios por Venezuela: programa de voluntariado corporativo que surgió en el
2001 como iniciativa de los trabajadores para canalizar su responsabilidad
individual hacia las comunidades.
o Fundación Bigott, institución con 36 años de actividad que se ha convertido en la
principal fundación privada en promover y divulgar nuestra cultura popular de raíz
tradicional.
PROTINAL-PROAGRO: Actualmente la empresa mantiene el compromiso de generar
acciones que generen valor social a sus miembros y a su entorno. Un ejemplo de ello es
el Programa de Formación de Microempresarios, acción conjunta con la Universidad José
Antonio Páez, que atiende a trabajadores y también es abierto a sus familiares que estén
interesados en adquirir competencias para echar adelante emprendimientos familiares.
Protinal Proagro mantiene un Centro de Desarrollo de los Trabajadores que ha impartido
más de 200 mil horas de capacitación en los últimos ocho años. Algo que distingue la
acción social y formativa de la empresa es la participación de los propios empleados. Este
mismo centro ha implementado un modelo de formación de facilitadores entre el propio
personal, lo que ha permitido que sus empleados puedan transferir técnicas y
conocimientos tanto del ámbito avícola como en el de manufactura y también el tema del
fortalecimiento de manejo personal y emocional. El voluntariado es una pieza clave para
la ejecución de actividades que permitan unirse para generar acción social.
Políticas e instrumentos de seguimiento y medición de la R.S.E.
Frente a una opinión pública cada vez más sensibilizada frente a los abusos de las
multinacionales, se exige a éstas no sólo ser honradas sino especialmente parecerlo.
Las grandes empresas sufren una pesada (y más que frecuentemente injusta) presunción
de culpabilidad que les mueve a buscar diversas alternativas que refuercen y limpien su
imagen corporativa ante la sociedad. Las principales vías utilizadas en la actualidad para
afrontar las obligaciones de RSC en esta vertiente social son:
las listas de empresas socialmente responsables;
los índices de sostenibilidad;
el establecimiento de códigos de conducta;
la adhesión o ratificación a declaraciones/normas internacionales;
la emisión de informes sociales que buscan incrementar la transparencia de las
actuaciones en gestión de recursos humanos;
la certificación del respeto a determinadas normas de gestión ética de recursos
humanos de manera que se consigue la acreditación de cumplimiento de forma
parecida a las ya tradicionales normas de calidad o medioambientales (como las
ISO 9000 ó 14000).
Hoy en día, la medición del impacto de los programas de RSC se ha convertido en
una necesidad en el seno de las empresas para analizar la aportación de valor de sus
actuaciones sobre sus grupos de interés y promover el control y la mejora continua de
los resultados de estos programas. La cuantificación se impone así como un
requerimiento tanto para la comunicación no financiera de las actividades de la
organización, como para la evaluación y seguimiento de la gestión de su RSC.
Para el desarrollo de esta labor, las empresas pueden seguir sus propios criterios
y normas o aplicar alguna metodología establecida previamente. Mientras que la
primera opción proporciona una mayor flexibilidad y adaptabilidad, el uso de
indicadores externos ofrece credibilidad, comparabilidad, fiabilidad y consistencia a
lo largo del tiempo. Resolver esta disyuntiva lleva, sin embargo, a otra decisión no
menos importante: la de definir qué metodologías son las más adecuadas para
medir el impacto de la RSE en cada organización.
A continuación se presenta una visión general de las metodologías más relevantes
para la medición de la RSE:
LBG: contribuciones, logros e impactos
Instalada en España desde 2007, la metodología de London Benchmarking Group
busca lograr una gestión estratégica y efectiva de los programas de compromiso
social con el fin de evaluar los impactos conseguidos y lograr una comunicación
homogénea y fiable de los mismos Para ello, ha desarrollado un modelo que
distingue tres niveles de medición de las actuaciones. En primer lugar, se
clasifican las contribuciones, esto es, los recursos dedicados al compromiso social,
según su motivación, la esfera de la contribución y el tipo de aportación. En
segundo lugar, se realiza una evaluación de los logros o resultados concretos
conseguidos, tanto para la comunidad –de forma directa y a través del efecto
multiplicador de las acciones- como para la empresa. Por último, la metodología
mide los impactos que la acción realizada ha tenido, en su doble dimensión
económica y social. A través de la matriz LBG, que recoge los puntos clave de
este modelo, se intentan cuantificar no sólo los logros a corto plazo, sino también
los impactos a largo plazo de las iniciativas de compromiso social empresarial.
GC Value Driver Model: el foco en el reporting financiero a inversores
Desarrollado por el Pacto Mundial en 2013, el modelo Value Driver tiene como
objetivo principal la comunicación del valor económico de estrategias empresariales
sostenibles a los inversores y analistas con interés en la organización, buscando la
traslación de los resultados a los indicadores financieros de la organización. La
metodología distingue tres dimensiones como mecanismos de generación de valor:
crecimiento, productividad y gestión del riesgo. Bajo crecimiento se agrupan las vías
de creación de valor a través de un incremento de ingresos (nuevos mercados y
geografías, aumento de cuota de mercado, innovación en productos y servicios, y
estrategia de largo plazo). En cuanto a productividad, esta metodología mide las
reducciones de coste logradas a través de una mayor eficiencia operacional y una
gestión más eficiente del capital humano de la organización.
El modelo recoge por último la gestión del riesgo –operacional, regulatorio,
reputacional, de cadena de suministro, de adaptabilidad- como una fuente de creación
de valor a través de estrategias de RSC.
Business in the Community: CR Index y Community Footprint
La organización británica Business in the Community ha desarrollado dos
herramientas con el objetivo de cuantificar el impacto de las acciones responsables de
las organizaciones.
De un lado, encontramos el CR Index, un índice basado en una encuesta online, en el
que se agrupa a los participantes en cinco bandas de desempeño según su
rendimiento en cuatro dimensiones: estrategia corporativa, integración, gestión y
rendimiento e impacto. Su foco de acción reside fundamentalmente en la
transparencia al gestionar y comunicar el valor social de las acciones de RSC de las
empresas.
Por otra parte, BITC lidera un proyecto con el que se pretende proporcionar un
conjunto de herramientas con las que las empresas puedan medir y gestionar su
impacto socioeconómico a nivel local: Community Footprint.
Este programa, de momento en fase de piloto, se organiza en cinco fases que
permitirán a las empresas valorar la importancia de sus impactos, mejorarlos de
acuerdo con las necesidades locales y detectar oportunidades de acción.
rsc2: una visión global del valor económico
Desarrollada en 2011 por la Fundación Seres, basada en el sustainibility compass
de McKinsey & Company, rsc2 es una metodología de medición integral del valor
económico generado por las acciones de responsabilidad social de las empresas. Se
trata de una herramienta de ayuda a la toma de decisiones en RSC –a través del
análisis de retorno de la inversión-, así como de una base para las acciones de
comunicación, tanto interna como externa, de sus programas de RSC. rsc 2 recoge el
valor económico generado para la empresa con sus acciones de RSC a través de tres
dimensiones: crecimiento, retorno del capital y gestión del riesgo. En crecimiento se
incluye la creación de valor a través un incremento de ingresos, con palancas como el
acceso a nuevos mercados, la innovación y nuevos productos y el posicionamiento
competitivo y social. Bajo retorno del capital, la metodología recoge reducciones de
coste a través de la optimización de la cadena de suministro, el aumento de la
eficiencia operacional y el desarrollo del capital humano. Por último, rsc2 también
ayuda a cuantificar el impacto de la RSC a través de una reducción del riesgo
operacional, reputacional y regulatorio
Estándares internacionales.
Mientras existe una gran cantidad de estándares externos que cubren uno o más
aspectos de la Responsabilidad Social Empresarial, sólo unos pocos cubren todos los
aspectos. Entre ellos tenemos:
Iniciativa de Reporte Global (GRI): Es un estándar internacional para uso
voluntario por parte de organizaciones que deseen reportar sobre las dimensiones
económicas, medioambientales y sociales de sus actividades, productos y
servicios. El GRI (Global Reporting Initiative) fue convocado por CERES (Coalición
por Economías Ambientalmente Responsables) e incorpora la activa participación
de corporaciones, organizaciones no gubernamentales, organizaciones
internacionales, agencias de Naciones Unidas, consultores, asociaciones
empresariales, universidades y otros stakeholders.
Principios Globales de Sullivan: En 1977, el reverendo León Sullivan desarrolló los
llamados Principios Sullivan, un código de conducta para los derechos humanos y
la igualdad de oportunidades para compañías que operan en Sudáfrica. Los
principios de Sullivan son reconocidos por haber sido uno de los esfuerzos más
eficaces para acabar con la discriminación racial en los lugares de trabajo en
Sudáfrica y por haber contribuido a desmantelar el apartheid.
Social Accountability 8000 (SA 8000): Es un estándar de gestión voluntario
elaborado por SAI (Social Accountability International) de las Naciones Unidas,
publicada en 1997, sobre las condiciones de trabajo y un sistema de control
independiente para la producción de bienes y servicios de forma ética así como
con unas condiciones laborales adecuadas. Basa su sistema de control en las
estrategias de en los sistemas de gestión de la calidad (conjunto de normas ISO
9000) y se centra en diferentes convenciones de la Organización Internacional del
Trabajo (OIT), en la Declaración de los Derechos humanos y en la Convención
sobre los Derechos del Niño. Su enfoque está dirigido a evitar la ventaja
competitiva que supone menores costes de producción gracias a un nivel inferior
en las condiciones de trabajo. Esta norma es muy interesante para las compañías
que desarrollan sus actividades en países con un entorno social y cultural menos
exigente que el occidental y por ello con un menor desarrollo que los aspectos de
seguridad y salud en el trabajo.
Los principios de “The Caux Round Table” (CRT): Son un compromiso de los
líderes empresariales de Europa, Japón y Norteamérica que promueven principios
de liderazgo empresarial y la creencia de que los negocios tienen un rol crucial en
la identificación y promoción de soluciones sostenibles y equitativas a los temas
claves a nivel global que afectan el ambiente físico, social y económico.
Pacto Global de Naciones Unidas: El Pacto Global fue anunciado en el Foro
Económico Mundial de Davos (Suiza), en enero de 1999, y formalmente fue
lanzado en septiembre de 2000. El Secretario General de la ONU, Kofi Annan,
hizo un llamado a los líderes empresariales a que voluntariamente “abrazaran y
desarrollaran” un conjunto de nueve principios (posterioremnte se aprobó un
décimo referido a la lucha contra la corrupción) en sus prácticas corporativas
individuales y a través de un apoyo complementario a iniciativas de políticas
públicas.
En definitiva, ante el amplio abanico de posibilidades y opciones disponibles, habrá de
ser la organización la que valore cuáles se adaptan mejor a sus necesidades y
particularidades, tratando de elegir el mix de herramientas que permita obtener una
visión comprensiva del impacto social y empresarial de los programas de RSC de la
empresa.
En esta tarea, la organización ha de tener presente que todas estas metodologías no son
excluyentes, sino que se pueden utilizar varias herramientas en función de los objetivos
que se persiguen y la estrategia de la empresa.
Lo fundamental en cualquier caso es implantar una cultura de medición de las acciones
de RSC que permitan a la organización una mejora de sus procesos de toma de
decisiones, y un incremento del impacto, tanto en la esfera social como en la empresarial.