AQUELLOS PUMAS 4
LOS SUAVECITOS
Hola amigos hechos en C. U., hoy quiero compartirles algunas cosas que sucedieron antes de la
época dorada de los PUMAS en los 70’s.
Para empezar eran tiempos difíciles, solo los verdaderos aficionados seguíamos al equipo y
asistíamos a los partidos que, para ese tiempo eran los jueves a las 5 de la tarde en el Olímpico y 15
días después a las 12 el domingo. Cabe mencionar que la jornada semanal comenzaba con un
partido en Guadalajara los miércoles en la noche así que había veces que un equipo que jugaba el
domingo tenía que jugar el miércoles. Eran otros tiempos y los jugadores realmente se morían por el
equipo.
Por esas fechas llegaron al equipo tres jugadores extranjeros que le cambiarían el rostro al equipo y
darían rumbo a una historia de éxitos que aún sigue. Me refiero al serbio Velibor “Bora” Milutinovich y
a los cariocas Spencer Coello y Evanivaldo Castro Cabiño. Pero esto no es lo que me ocupa hoy, ya
lo hablaremos después con calma.
Ese romántico equipo, al que íbamos a ver los estudiantes para la pinta de los jueves, contaba con
una defensiva que no imponía respeto, no, estos gladiadores literalmente daban miedo. Se jugaba
en ese entonces con un 4-3-3 y los que alineaban como defensas eran el “Negro” Genaro Bermúdez
(QEPD), el “Doctor” Miguel Mejía Barón, el “Suavecito Héctor Sanabria y el “Gonini” Arturo Vázquez
Ayala. Ellos no lo inventaron pero realmente aplicaban aquel sistema de “pasa el jugador o el balón,
pero los dos juntos nunca”.
La anécdota que les comparto no es para que alguien la repita pues no estuvo del todo bien pero
pinta de un brochazo el carácter de esa defensiva imbatible. Resulta que se acercaba el juego contra
el América y por algunos duelos anteriores el entonces mediocampista y motor de los cremas, Carlos
Reinoso, criticó la manera de jugar de la defensa puma y en especial del “Suavecito” Sanabria.
Pues déjenme platicarles que llegó la hora del juego, que tocó a las 12 el domingo en C. U., y los
ánimos estaban ya calientes. Inicia el juego, casi al inicio, primera jugada ofensiva de los entonces
canarios, Reinoso toma el balón adelante del círculo central ya en campo universitario y, cuando se
disponía a encarar a la defensa felina, llega el Suavecito y se tira en plancha con las dos piernas
contra las espinillas del andino y se lo lleva puesto. El resultado: ninguno de los dos siguió en el
partido, roja para Sanabria y camilla para Reinoso. No recuerdo ni el marcador y repruebo la
violencia en las canchas, pero ese día lo que quedó claro en la memoria de los pumas y sus odiados
rivales fue quién ganó esa discusión.
Saludos azules y abrazos de oro.
MORRIS