ARGUMENTO
El núcleo del delito de secuestro gira alrededor de la privación o
restricción de la libertad personal, lo que supone una injustificada
limitación de la capacidad de desplazamiento o de la facultad de
trasladarse de un lugar a otro de manera libre y voluntaria. El tipo
penal exige que se realice la conducta sin derecho, motivo ni
facultad justificada. Y es que en algunos casos dichos
comportamientos pueden no ser antijurídicos. Así por ejemplo, en el
ejercicio razonable del derecho de corrección sobre los hijos
(prohibición temporal a salir de casa); el internamiento de enfermos
mentales, etc.
Entendemos que el caso propuesto se adecua a la descripción
típica del delito de secuestro, pues ha habido una injustificada
privación de la libertad personal de José. En efecto, se le ha privado
de la facultad de trasladarse libremente de un lugar a otro. El móvil,
la modalidad, las circunstancias o el tiempo que duró la privación de
libertad, según el legislador, son indistintos para la consumación del
delito, es decir, no lo justifican ni enervan. Si nos atenemos a la
redacción del tipo penal, toda privación de la libertad personal sin
derecho, motivo o facultad “justificada” debe sancionarse como un
delito de secuestro.
En materia de Política Criminal no existe
una investigación académica, ni social; es por ello, que se quieren
arreglar todos los problemas con la ley. En nuestro país la política
criminal atiende a los delitos en sujetos de delitos graves y no
delitos menores o en los infractores, no existe investigación, los
estudios acerca de la delincuencia están desligados y desviados
de la educación, es imprescindible poner atención en un cambio de
la cultura. Para resolver los grandes problemas, primero debemos
atender los pequeños problemas que aquejan a
la sociedad humana.
COMENTARIOS:
El repugnante y vil delito del secuestro parece estar
enseñoreándose en Norte de Santander con toda su carga de
dolor y tragedia para sus víctimas y sus agobiados círculos
familiares.
No puede ser más preocupante la situación que registran los
medios sobre el auge de esta criminal y abominable actividad.
Solo en los últimos 20 días, cuatro personas fueron
secuestradas en nuestro departamento al parecer por grupos
criminales con presuntas vinculaciones al Eln y al reducto del
Epl conocido como ´Los Pelusos’. En lo que va del año al
menos otras 15 personas fueron víctimas de los
secuestradores en Norte de Santander.
Son cifras alarmantes que obligan a exigir al Gobierno
Nacional y a las autoridades militares y policiales de la región
acciones contundentes y efectivas contra este flagelo. En
ninguna otra región del país se sufre tanto el azote del
secuestro como nos está ocurriendo en los últimos tiempos.
Sentimos, además, que estamos solos en esta terrible
situación y nos desgarra el alma la sensación de indiferencia
de los poderes centrales. Ojalá estemos equivocados.
Ya es hora de que el Gobierno ponga en la raya al Eln y le
exija como condición para seguir hablando de paz, que diga si
tiene o no responsabilidad en la comisión de los secuestros de
los últimos días en Norte de Santander. Y, si tiene
secuestrados, que los liberen a todos y pronto.
No puede haber diálogos ni negociaciones con el desgarrador
sufrimiento y dolor de los secuestrados y sus familias.
CASOS DE SECUESTROS:
1- ELIZABETH SHOAF, CAROLINA DEL NORTE
En 2006, Elizabeth Shoaf fue secuestrada con tan solo 14 años por Vinson
Filyaw, que se hizo pasar por un oficial de policía. Le dijo que estaba bajo
arresto y la condujo al bosque. Allí, en un búnker oscuro y estrecho que
había cavado en el suelo, la desnudó y la encadenó por el cuello y la violó.
La tuvo encerrada durante 10 días.
Cuando llegó al bosque, Elizabeth se quitó sus zapatos con la esperanza de
que alguien los encontrara. Más tarde, cuando ya se había ganado la
confianza de su secuestrador y le permitió salir del búnker, se arrancó
mechones de pelo y los tiró al suelo como pista.
Elizabeth finalmente se salvó gracias a que envió a su madre un mensaje
de texto desde el teléfono del secuestrador cuando éste se había ido a
dormir. Cuando el secuestrador se enteró de que lo estaban buscando,
escapó y ella pudo salir del búnker. Fue encontrada en el bosque y llevada
al hospital. Vinson finalmente fue atrapado y condenado a 421 años de
cárcel.
2. JAYCEE DUGARD, CALIFORNIA
Jaycee Dugard tenía solo 11 años cuando fue secuestrada en 1991. Su
secuestrador, Phillip Garrido, la sorprendió con una pistola eléctrica,
dejándola inconsciente.
En un primer momento, la niña fue encerrada en un espacio muy
pequeño, donde su secuestrador la obligaba a ducharse con él y la
violaba, mientras la mantenía esposada.
Meses después, fue trasladada a una unidad más grande y esposada a la
cama, donde le daba anfetaminas y producía material pornográfico.
Cuando solo tenía 13 años, se quedó embarazada de su primer hijo. Tres
años más tarde, dio a luz a una niña.
Cuando Jaycee finalmente fue encontrada, ella se negó a admitir lo que
había sucedido. No fue hasta que el secuestrador lo confesó, cuando ella
reveló su identidad. Más tarde se hizo evidente que después de 18 años
de cautiverio, Jaycee sufría síndrome de Estocolmo. Su secuestrador fue
condenado a 431 años de prisión.
3- SHAWN HORNBECK, MISSOURI
Shawn tenía 11 años cuando fue secuestrado por Michael J. Devlin
mientras montaba en bicicleta en 2002. Pasó más de cuatro años
en cautiverio.
Shawn pasó su primer mes de cautiverio atado y con la boca tapada
con cinta adhesiva. Su secuestrador lo amenazó con que si trataba
de escapar, lo matarían. Además de la tortura, su secuestrador le
hizo fotografías y vídeos pornográficos.
No fue hasta que Michael secuestró a uno de sus vecinos, cuando
la policía sospechó de él y entró en su apartamento. Cuatro días
después los encontraron a los dos. Michael fue condenado por
secuestro, abuso de menores y producción pornográfica infantil. Un
total de 1.850 años.