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Tentacion Trascendental
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La Tentacion Trascendental Critica de la religion y lo paranormal Paul Kurtz Profesor emérito de filosofia, Universidad Estatal de Nueva York© Derechos reservados (1986) de Paul Kurtz de la versién original en inglés de The Transcendental Temptation. A Critique of Religion and the Paranormal, Buffalo, NY: Prometheus Books, 1991. © Primera edicién castellana por Rdiciones de Filosofia Aplicada/ AERPFA, Lima (2008). Traduccién del inglés por: M.A. Paz y Mifio (caps. VIII; XM, 2a, parte-XVI; Victor Montero Cam (cap. IX); José Matirtua A. (caps. X y XD; y Alberto Gonzales Z. (cap. XL, 1a. parte. Revisidn de la traducci6n y edicién: M.A. Paz y Mio. Ediciones de Filosofia Aplicada Corteo-e: filosofia_aplicada@[Link] Pagina web: [Link]/filosofia_aplicadaINDICE Prefacio a la edicién en castellano p. 7 Prefacio a la edicién en inglés (en ristica) p. 9 Prefacio: El eseéptico contra el creyente p. 11 Introduceién: No s6lo para filésofos p. 16 La filosofia y los nuevos medios p. 21 La necesidad de sabiduria reflexiva p. 24 Primera Parte: EL ESCEPTICISMO Y EL SIGNIFICADO DE LA VIDA p. 31 I: Significado y trascendencia p. 33 El valor de la vida: Cosas dejadas sin decir p. 33 {Por qué el humanismo secular fracasé en tener asidero? p. 39 La bisqueda de trascendencia p. 41 Ii: El escepticismo p. 45 Elescepticismo como duds ilimitada p. 45 El escepticismo como duda selectiva p. 54 Ik: El método cientifico p. 62 {Qué es la ciencia? p. 62 Lametodologia subjetivista p. 65 ‘Comprobando las afirmaciones sobre la verdad en la ciencia p. 68 La evidencia p. 69 La coherencia légica p. 74 Consecuencias pragmaticas p. 78 Defensa del método cientifico p. 79 IV: La inteligencia critica p. 86 Elracionalismo p. 86 {Qué es la inteligencia critica? p. 87 Un catélogo de habilidades intelectuales p. 89 EI papel de la educacién p. 94 V: La justificacién de la ereencia p. 97 Delegando a la costumbre p. 97 La apelacién a la emocién p. 101 La apelacién a la autoridad p. 104 Subjetivismo e intuicién p. 109La fe como justificacién de la creencia p. 112 Segunda Parte: MISTICISMO, REVELACION ¥ DIOS p. 123 ‘VI: La apelacién al misticismo p. 125 {Qué es el misticismo? p. 125 Algunas explicaciones naturalistas p. 132 Los alucinégenos y el misticismo p. 137 Evaluando la experiencia mistico-psicodélica p. 140 VII: EI mito Jesiis p. 143 La apelacién a la revelacién y los milagros p. 143 La critica biblica p. 143 ¢Existié Jestis? p. 148 {Quién fue el Jestis histérico? p. 156 Los eriticos de Jests p. 163 El ministerio de Jesis p. 165 Las enseflanzas éticas de Jestis p. 167 (Estaba perturbado Fests? p. 171 (Fue Jestis un mage? p. 173 Milagros atribuidos a Jesiis p. 177 Objeciones a los milagros p. 179 Algunas explicaciones naturalistas alternativas p. 183 La crucifixién y muerte de Jesis p. 191 La resurreccién: {Cual es la evidencia? p. 198 Conclusién p. 207 VIII: Moisés y el pueblo elegido p. 211 {Fue Moisés egipeio? p. 215 {Qué dicen las fuentes peganas? p. 218 Las revelaciones de Moisés p. 223 {Fue Moisés un mago? p. 229 Moisés el legistador p. 242 La tierra prometida p. 255 Posdata posmoderna p. 257 Resumen: Algunas reflexiones humanistas p. 260 IX: Mahoma: El profeta del Islam p. 262 Antecedentes p. 262 Documentos histéricos p. 264Las primeras revelaciones p. 267 Un diagnéstico psicofisiolégico p. 270 Los primeros conversos p. 274 Medina: La espada del Islam p. 277 El Profeta de Ald p. 285 La obediencia a Dios: La virtud més elevada p. 289 X: Profetas diversos: Mayores y menores p. 296 José Smith y el Libro del Mormén p. 297 José Smith, excavador de tesoros p. 297 José Smith, el profeta p. 309 Edificando una nueva iglesia p. 320 Lapoligamia p. 327 El Libro de Abraham p. 331 William Miller y la profecfa del Dia del Juicio Final p. 333, Elena G. de White: La profetisa inspirada p. 340 Revelaciones y visiones desde lo alto p. 340 (Fue Elena de White una plagiaria? p. 349 Falsos profetas p. 351 La conclusién: El argumento de la revelacién reexaminado p. 354 XI: ZExiste Dios? Deidad e impermanencia p. 364 {Por qué el desorden y el caos? p. 366 @Existe un orden subyacente? p. 375 Elargumento cosmolégico p. 378 El escenario de un universo inflacionario p. 385 El argumento del disefio p. 388 El argumento ontoligico: {Qué es Dios? p. 399 El significado del concepto de Dios p. 402 {Qué es lo que queda?: La piedad natural p. 404 Tercera Parte: LA CIENCIA Y LO PARANORMAL p. 407 ‘XIE: Cientificos, espiritistas y mediums p. 409 Las hermanas Fox: De quién son los golpecitos en mi piso? p. 410 D.D. Home: Flota a través del aire con la mayor facilidad p. 420 Levitando sobre Londres p. 426 La Sociedad de Investigacién Psiquica p. 430 Eusapia Palladino p. 436Ciencia, engaiio y la predisposicién a creer p. 441 XIII: Lo paranormal: Psiquicos, percepeién extrasensorial y parapsicologia p. 455 La parapsicologia y Ia religién paranormal: J.B. Rhine p. 456 iBxiste la PES? p. 463 El escdndalo Soal p. 474 El superpsiquico Uri Geller p. 490 Conelusién p. $03 XIV: ¢Existe vida después de In vida? p. S11 Objeciones légicas p. 512 Cuestiones evidenciales p. 514 La reencarnacién: Las vidas pasadas p. $22 El argumento del valor p. 525 XV: Religiones de la era espacial: La astrologia y la ovnilogia p. 531 Laastrologia p.532 Asuneiones histéricas p. 532 Las criticas cientificas p. 537 La astrologia de signo solar p. S41 Los hordscopos p. 545 Conclusién: gPor qué persiste la astrologia? p. 548 La ovnilogia y la vida extraterrestre p. 550 Raptos p. 552 La hipétesis extraterrestre y los ovnis p. 558 Ejemplos tipicos de avistamientos de ovnis p. 562 Otros monstruos, otros mares, ctras galaxias p. 564 Cuarta parte: MAS ALLA DE LA RELIGION p. 569 XVI: La tentacién trascendental p. 571 El pensamiento mégiso p. 571 {Es el pensamiento migico causal? p. 577 El papel de la imaginacién ereadora p. 581 {Tiene la religién una base de biogenética? p. 588 La funcién moral de la religién p. 595 La biisqueda de etnicidad p. 601 Celebrando los ritos de pasaje p. 603, ¢Podemos trascender la tentacién trascendental? p. 608Prefacio a la edicién en castellano Estoy muy contento y encantado de que ahora esté disponible una tra- duccién castellana de La Tentacién Trascendental para el mundo de habla hispana. Ya se la habia traducido a varios idiomas. Esta obra, que se publicé por primera vez hace unos veinte afios, trata de las afirmaciones religiosas y las paranormales, encontrando pro- pensiones psicol6gicas y sociales similares para la credulidad y Ia creen- cia. Desde esa época varios fundamentalismos han aparecido en el mun- do, muy notoriamente un resurgimiento islimico, el fundamentalismo ‘evangélico protestante en los [Link]., la ortodoxia hind y otros. Esto plantea la pregunta de por qué las causas religioso-sobrenatura- les parecen atraer a muchisimas personas. He postulado la fuerza de una tentacién trascendental enraizada en la biologia y la evolucién hu- ‘manas también como la memética socio-cultural. ,La sociedad nos lava el cerebro 0 condiciona tanto para que seamos receptivos al sefiuelo de las voces trascendentales? Si es asi, esta tentacién esta ausente en mu- chas sociedades y no todo el mundo es presa de su seduccién; ademis, se pueden desarrollar defensas para resistir su llamado, de modo notorio un aprecio por el pensamiento critico, los métodos de ciencia y la dispo- nibilidad de perspectivas seculares alternativas. Es muy interesante que los cientificos de élite del mundo en muchos paises sean escépticos, ateos o agnésticos sobre la creencia en Dios 0 lo sobrenatural; por ejemplo, 1os miembros de la Sociedad Real de Gran Bretafia o la Fundacién Nacional de Ciencia de los Estados Unides, son en mayor parte no creyentes; de acuerdo con esto, es claro que zl des- cubrir las causas naturales de los supuestos milagros 0 anomalias paranormales, se puede evitar la apelaci6n a la explicacién magica. Asi, el “argumento de la ignorancia”, que si no sabe la causa de un fenéme- no, debe ser sobrenatural, es por lo tanto engafioso y la carga de la prue- tba esti en la persona que hace la afirmacién, de ese modo no se requie- re que el escéptico pruebe lo contrario. Algunas personas afirman que Jos seres humanos estan estructurados firmemente para creer en Dios; pero cémo explicar el hecho que grandes sectores de la sociedad con- temporanea, notablemente en Europa y partes de Asia, sean posreligiosos 7yestén muy secularizados; aunque los Esrados Unidos no lo estén. Ade~ ‘més, los contenidos de los sistemas de erzencias religiosas han variado dentro de diferentes periodos culturales y no todas las religiones siguen el monoteismo de las religiones abrahémicas. Todo esto pareceria ser evidencia para el hecho que aun cuando es “hereditable”, no es univer- sal. Ademis, es claro ahora que es posible transcender Ia tentacién trascendental; pero esto requiere un duro trabajo, una valoracién de los ‘métodos cientificos y el cultivo de la inteligencia critica en la poblacién general. Es alentador que en Las tiltimas dos décadas Espafia haya lleg do a ser mas secular, abandonando el asidero del catolicismo romano ortodoxo. Asimismo, muchos paises latinoamericanos han abrazado for- mas diversas de evangelicalismo protestante y sectores significativos del mundo hispano-parlante han legado a ser seculares, sin duda, in- fluenciados por una cultura del consumo, la democracia, la educacién y la ciencia en lugar de la mera supersticién. En La Tentacién Trascendental tralo de mostrar empiricamente por qué pienso que las raices de las religiones abrahdmicas se funda- mentan en la Revelacién, enterradas por las arenas del tiempo y e6mola cerudicién biblica y corénica modemas han demostrado cum falaces son los fundamentos de la religién ortodoxa, De modo semejante, para las afirmaciones actuales de lo paranormal que los métodos de ciencia pue- den examinar eriticamente. La civilizacién modema depende del au- mento de la investigacién racional y cientifica, y esto puede ser un pro- ceso lento. No obstante, los seres humanos a menudo son capaces de evitar le tentacién trascendental y aceptar una comprensién naturalista viable del Universo y los valores humanistas seeulares, como alternati- vas a los antiguos dogmas precientificos misticos y religiosos del pasa- do. Aunque a veces dificil de lograr, es posible superar las tentaciones de lo trascendental. Paul Kurtz, 1°, de mayo del 2007.Prefacio a la edicién en inglés (en rustica) iBxiste una poderosa tendencia a aceptar explicaciones trascendenta- les/paranormales de la realidad oculta profundamente en los corazones y las mentes de los hombres y las mujeres? Si es asi es esta incliracién tan fuerte que puede explicar la persistencia de sistemas tefstas orto- doxos de religin —a pesar de las refutaciones abrumadoras a sus pre- tensiones— y la reciente aparicién de nuevos cultos de lo paranormal para reemplazar doctrinas y dogmas antiguos? En los afios intermedios desde la primera publicacién de la edicién en pasta dura de este libro, mi investigacién ha reforzado en mi propie men- te la validez de la tesis de la tentacién trascendental. Primero, yo habia estado profundamente involucrado con muchos investigadores en el es- tudio de los “sanadores por fe”. Hemos visitado numerosos servicios de sanacién por fe para observar sanadores de fe en el trabajo. Y hemos sido aturdidos por el grado de auto engafto y culpabilidad mostrados por el gran numero de personas en biisqueda de curaciones milagrosas. Nuestros mejores esfuerzos no han sido capaces de encontrar Paul Kurtz, Decision and the Condition of Man (La Decisién y la Condicién del Hombre) (Seattle: University of Washington Press, 1965), cap. 5 61III: El método cientifico Qué es la ciencia? ‘Ya que la cieneia presupone algiin grado de escepticismo en su método, podemos preguntar, “existe tal cosa como e/ métado cientifico?". Al- gunos lo han negado. Si existe tal método, ,e6mo opera? La metodolo- gia cientifica no es ciertamente un camino esotérico al conocimiento disponible s6lo para una elite limitada y sofisticada. Mas bien, surge de Jos intereses y propésitos de la vida ordinaria, y continua con el uso de la inteligencia critica en otras partes. ‘Algunos han interpretado la ciencia solamente en cuanto su hallaz~ £205, esto es, como un cuerpo coherente de conocimiento abstracto siste- miticamente organizado. Como tal, la ciencia es divisible en campos de especializacién, Algunos de estos se superponen y comparten principios ‘comunes. Las ciencias naturales, por ejemplo, aprovechan los prineipios de la fisica y la quimica; las teorias de astronomifa refuerzan las de geo- logia. De modo semejante, las ciencias naturales usan los principios de biologia genética y molecular. Las ciencias de la conducta y las sociales también acttian reciprocamente al compartir en algunas instancias con- ceptos, hipétesis y teorias comunes. Pero la ciencia en un sentido més profundo es una forma de conduc- ta humana, una manera de indagar en la naturaleza. La ciencia, en este sentido, se refiere a un proceso activo de investigacién, un procedimien- to para comprobar hipétesis y leyes. El cuerpo organizado de conoci- miento cientifico de acuerdo con esto es simplemente el producto de su proceso o métodos de indagacién. Los propésitos de ciencia son sin ninguna duda mailtiples. La meta de Ja investigacién tedrica bisica es el entendimiento. Aqui la tarea de la indagacién cientifica es (1) observar y describir datos, (2) fechar, regis- tar y clasificar adecuadamente 1a materia observada, (3) formular hi- pétesis y leyes generales acerca de las regularidades, (4) explicar y dar cuenta de lo que es observado por referencia a las condiciones y causas antecedentes, (5) verificar sus hipétesis y leyes por medio de prediccio- 2La Tentacién Trascendental nes y experimentos, y (6) relacionar y conectar estos por medio de teo- rias mas extensas y generales. precedente es un modelo general, pero hay amplias desviaciones de él. Y hay ciencias en desarrollo o protociencias, que no parecen cumplir todas estas condiciones. Algunas ciencias, particularmente las ciencias sociales, han sido capaces hasta ahora de desarrollar sélo un niimero limitado de correlaciones estadisticas ¢ hipotesis comprobadas de bajo o mediano rango. Algunas ciencias no han aleanzado los tipos de explicaciones generales o teorias de alto nivel comprobadas tales como se descubren en la fisica y las ciencias naturales. La biisqueda cientifica surge de los intereses pricticos de la vida cotidiana. A menudo la investigacién teérica es estinmulada por tales preocupaciones. Las necesidades sociales, politicas y econémicas alientan a los cientificos a hallar soluciones a los problemas sociales. La ciencia de la mecénica, por ejemplo, fue generada en parte por el deseo de los expertos de las balisticas de planear los caminos de los proyectiles dis- parados de los caiiones recién inventados, que fueron usados para derri- bar las fortificaciones. La investigacién en energia atémica fue acelera- da por la carrera competitiva por las armas nucleares durante la Segun- da Guerra Mundial y después de ésta. La investigacién del céncer fue alentada por un aumento en la incidencia de la terrible enfermedad, por el extenso deseo piiblico de hallarle una cura, y por el desembolso de grandes sumas de dinero por las agencias gubemnamentales y privadas. Aqui la inteligencia es pragmética y utilitaria: la meta es resolver proble- mas, descubrir remedios, superar obstéculos, descubrir aplicaciones. Algo de la investigacién cientifica, sin embargo, es principalmente teérica, aunque la biisqueda de explicaciones satisface una penetrante curiosidad humana. La pregunta bisica que se ha hecho es ésta: “{Exis- te una metodologia de la ciencia establecida, un conjunto de procedi- mientos que los cientificos siguen para alcanzar sus metas?”, Muchos fildsofos de la ciencia han intentado deseribir lo que pensaron era el proceso de indagacién y descubrimiento. Asi, los empiristas intentaron rastrear el conocimiento a su origen en percepciones y sensaciones, sosteniendo que la mente es un bloc en blanco, escrita por la experien- cia. Los racionalistas relacionaron teorias generales a los procesos 63Paul Kurta deductivos de intuicién e inferencia. Los pragmatistas relacionaron to- das las hipétesis a procesos de solucién de problemas. Lamentablemente, estos esfuerzos estn mal dirigidos, no hay ningu- na ldgica simple del descubrimiento que siga todo el mundo. El conoci- ‘miento puede originarse en una variedad de maneras. La penicilina fue descubierta por una observacién accidental por Sit Alexander Fleming. Claude Bernard, esforzindose por resolver el problema sobre la causa de la azticar en la sangre de los animales, dijo que lleg6 a su explicacién reflexionando sobre los datos experimentales, Einstein desarroll6 sus teorias de la relatividad al cuestionar los postulados de Newton. Los procesos de descubrimiento creativo, asi, son complejos y diversos. Ne- cesitamos sumergimos en los datos, conocer los hechos empiricos, y poder hacer inferencias para resolver los problemas encontrados en el proceso de investigacién. Lo que es central desde el punto de vista de la ciencia no es tanto la génesis de una idea o hipétesis como su aprobacién y comprobacién. Asies el criterio de validar o verificar el conocimiento, cémo establece- ‘mos o garantizamos la creencia, lo que debe preocuparnos. Esto no sig- nifica que el investigador cientifico no posee ciertas calidades mentales que son esenciales en el curso de su investigacién. Debe ser un obser- vador perspicaz de los hechos. Como fuere, su mente debe ser pasiva. Debe escuchar lo que la naturaleza le dice sin dejar que estorben sus tendencias preconcebidas. Formularé predicciones y delineara inferencias, si sus hipétesis son verdaderas, y observara meticulosa y cuidadosa- ‘mente los resultados. El método experimental depende asi directamente de los datos conocidos. Pero mirar simplemente los hechos nunca ¢s suficiente. El cientifico debe hacer preguntas sobre la naturaleza. Su in- dagacién es estimulada por el enigma o la duda, y su hipétesis, que pue- de ser iniciada por intuicién creadora o conjetura ideada, es una solucién al problema. Asi, la mente del cientifico es tanto receptiva como pasiva, activa como manipulativa, Los datos no se dan simplemente sino que se toman, interpretan, generalizan, se relacionan a otras formas de datos. Se incluye de ese modo alguna habilidad abstracta. Se desarrollan rela~ ciones y teorias unificadoras; se elabora la coherencia de un conjunto de explicaciones y cémo encajan juntas. Por ejemplo, los principios evoluti- ‘vos tienen pertinencia te6rica no s6lo en biologia, antropologia y genética oLa Tentaciin Trscendental sino también en astronomfa, geologia y otras ciencias naturales. De modo parecido, la teoria microbiana de la enfermedad tiene una gama amplia de aplicaciones. Las teorfas cientificas exitosas tienden a ser amplias en el alcance de sus explicaciones. La inteligencia critica —reflexiva, demostrativa, interpretiva, analiti- ca, perceptiva— opera por todo el proceso de descubrimiento y valida- cién de hipétesis cientificas. Pero la pregunta que hago de nuevo es ésta: {cuales son las normas de validacién? Esto es particularmente pertinente cuando preguntamos cémo distinguir creencias veridicas de las falsas, ciencia de pseudociencia. La metodologia subjetivista Algunos filésofos de la ciencia han negado que haya alguna norma de validacién de hip6tesis y teorias cientificas. Paul Feyerabend es quizés el exponente més extremo de este punto de vista escéptico radical. Ar- gumenta: “La idea de un método que contenga principios fijos, inmuta bles y absolutamente obligatorios para conducir la empresa de la ciencia encuentra considerable dificultad cuando es confrontada con los resul- tados de la investigacién hist6rica. Hallamos, entonces, que no hay una ‘inica regla, sin embargo, creible, y sin embargo, firmemente fundamen- tada en la epistemologia, que no sea violada en alguna época u otra Hay s6lo un principio que puede ser defendido bajo foda circunstancia yen todo estadio del desarrollo humano. Es el principio que odo vale” Sosticne, por ejemplo, qu la revulucign eopernicana ye surgimiento de la teoria ondulatoria de la luz ocurrieron porque algunos cientificos no se sintieron limitados por las reglas metodolégicas y las rompieron. “Cuan- do Copémico introdujo un punto de vista nuevo del Universo”, segin Feyerabend, “no consulté a sus predecesores cientificos, consult6 aun pitagorico loco, tal como Filolao, adopts sus ideas y las sostuvo frente a todas las reglas leg{timas del método cientifico”. Ahora, Feyerabend tiene raz6n obviamente que no hay ningiin prin- cipio fijo, inmutable y absolutamente obligatorio involucrado en la inda- gacién cientifica. La historia de Ia ciencia muestra claramente que el establecimiento de principios cientificos a menudo es un asunto bastante 65Poul Kurtz flojo y que ingresa todo un nimero de consideraciones no pertinentes. Los cientificos, como todo el mundo, son seres humanos, y los caprichos y las predilecciones subjetivas pueden entrometerse en su trabajo. Mu- ‘chos cientificos ciertamente violan las reglas de inferencia y experimen- tacién. Sin embargo, sus resultados permanecen, y finalmente pueden ser aceptados por otros cientificos ¢ ineorporados en el conjunto de los principios cientificos. El hecho que puede garantizarse un aspecto de Ia investigacién de un cientifico no significa que otras partes de su vision del mundo no estén erradas. Newton, por ejemplo, creia firmemente en la Biblia y Ia astrologia. El punto es que los cientificos no siguen pulcramente reglas dispuestas de validacidn en todas sus indagaciones. {Podemos entonces inferir que no hay reglas o criterios para esta- blecer el conocimiento cientifico? {Bs la anarquia epistemolégica la tnt ca teorfa fidedigna? Feyerabend cree que aunque la ciencia fue liberadora durante la Hustracién, ahora ha Hegado a ser una religién y una ideologia y que a menudo es enemiga de la libertad de pensamiento. Como resul- tado, él defiende la astrologia e incluso Ta ensefianza del creacionismo junto con la teorfa de evolucién en las escuelas piiblicas. Para Feyerabend las teorias de la ciencia hoy dia no estén més cerca a la verdad que los cuentos de hadas u otros mitos, y si los contribuyentes creen en la medi- cina herbolaria y la acupuntura chinas, el vudii, la curacién por fe, o la danza ceremonial de la Iluvia y la cosmologia hopis, entonces se debe ensefiar en las escuelas junto con la ciencia dominante, que compara a una iglesia estatal. Esta teoria subjetivista extrema tiene consecuencias confusas. Por- que si no hay ninguna norma objetiva, entonces {cualquier creencia es tan verdadera como la siguiente? Si no hay ninguna norma rigurosa para comprobar las afirmaciones, entonces {no es algo tan cierto como cual- quier otra cosa? Pero ciertamente hay una diferencia, por ejemplo, en- tre un procedimiento cientifico que puede aislar y localizar los virus que causan la polio y desarrollar una vacuna contra ellos y el que atribuye la enfermedad al diablo, Lo que es significativo es que hay un rango perti- nente de evidencia que decide la cuestién. Si concedemos que es dificil identificar reglas firmes y fijas, esto no significa que no haya ninguna. La alternativa entre hipétesis y teorias no es arbitraria, 66LaTemacién Traseendental En verdad una de las pruebas de una afirmacién cientifica son sus resultados: en tecnologia y practica. No obstante, Feyerabend discute este punto, afirmando que otras ideologias también tienen resultados. Las religiones construyen catedrales y salvan almas, ylas doctrinas revo- lucionarias derrocan sociedades establecidas. Pero los tipos de conse~ cuencias experimentales de la indagacién cientifica son independientes, en un sentido, de nuestros propios anhelos impuestos en el mundo. Cuan- do se le pregunté por qué tomaba aviones en lugar de escobas, Fey rabend contest impertinentemente, “Sé cémo usar aviones pero no sé como usar escobas, y no puedo molestarme en aprender”. Si Feyerabend no cree en normas objetivas de la verdad, ,por qué no salta por la ven- tana de un edificio de cincuenta pisos? La respuesta es clara: hay realidades inflexibles que se imponen a nuestros deseos, los bloquean 0 realizan. La teorfa de Feyerabend es autoderrotista, ya que no puede dar ninguna razén objetiva de por qué debemos aceptar su teotia aparte del gusto o el capricho. Hay prineipios que gobiernan el viaje aéreo, y un salto desde una ventana alta deberé prepararse para apoyar sus opinio- res que no hay ninguna norma diferenciadora de investigacién. Segtin Feyerabend, la ciencia es un fenémeno social, profundamente integrado en todo un medio cultural. Puede relacionarse a una visién religiosa del mundo (como durante los dias de Aquino) o puede encon- trarse en oposicién a ella (durante la época modema). Tiene fuertes afinidades con el Estado y la economia, que se benefician de sus hallaz- g0sy aplicaciones y,o alientan (por apoyo) o impiden (por restricciones) su visién del mundo. Lysenko fue ayudado por el Estado stalinista por- que suteoria de la evolucién biolégica apoyabs la ideologia reinante, yla investigacién nuclear fue masivamente apoyada durante la Segunda Guerra Mundial y después a causa de su potencial militar. Se da todo eso por sentado, Pero, es la conclusién a ser formulada que la objetivi- dad cientifica es un mito completo y que todo lo que queda es una forma de relativismo social? Thomas S. Kuhn, en un famoso libro, La estructura de la revolu- ciones cientificas, apunta al hecho que en algunas épocas histéricas todo un armazén 0 paradigma puede abrir el camino a otro‘. En tales perfodos diversos factores sociales y culturales revolucionarios pueden contribuir a tal cambio. Kuhn describe “Ia transferencia de fidelidad” de orPow Kurtz un paradigma como un tipo de “experiencia de conversién”. Al princi- pio, puede haber fuerte oposicién auna armazén teérica rival, pero final- mente puede abrir el camino y virtualmente toda la comunidad cientifica puede adoptarla, A menudo los factores contribuyentes son extracien- tificos, y la eleccién de una teoria no se parece a una prueba en légica formal o matematica. {Vamos igualmente a inferir de la explicacién de Kuhn de lo que ha pasado a menudo en la historia de la ciencia que no hay ninguna norma objetiva de validez cientifica? Algunos han sugerido que los paradigmas nuevos triunfan a causa de alguna “estética mistica”. Algunos defenso- res de visiones paranormales del mundo actualmente citan a Kuhn para apoyar y santificar con aprobacién sus teorias no probadas. E] mismo niega estas implicaciones; piensa que la resistencia continua a las nue- ‘vas teorias (nosotros en el caso de Joseph Priestley, por ejemplo) seria ilégica ono cientifica. El hombre que continiia resistiéndose y oponién- dose a la nueva visién después de que la profesién entera ha sido con- vertida a ella ha cesado de ser un cientifico. Aunque Kuhn cree que intervienen formas extralégicas de persuasién, esto no significa que "no haya muchas buenas razones para sugerir una teoria en lugar de otra”. Sostiene que éstas son “razones de exactamente el tipo normal en [la] filosofia de la ciencia”®. Comprobando las afirmaciones sobre la realidad en la ciencia Las preguntas que necesitamos hacer son: “zqué constituyen buenas razones para la eleccién de una ipétesis 0 teoria y qué constituyen buenas bases para su aceptacién!”. Aqui el enfoque debe estar en el criterio para comprobar una afirmacién, no el procedimiento 0 método por el cual se llega a ella. Aqui de nuevo, no pienso que haya criterios o reglas fécilmente formulables que se puedan dictar de antemano. Necesitamos extender nuestro escepticismo, hasta cierta medida, a la ciencia misma y refutar cualquier mito que la ciencia o el método cientifico sean indefectibles e infalibles. 68La Tentacién Trascendental Todos los cientificos tienen las debilidades de los demas seres huma- nos; y la ciencia, donde esta institucionalizada, Meva todo el peso y los inconvenientes de sus prejuicios y tradicién. Los cientificos pueden ser tan dogmaticos y hostiles a las nuevas partidas en el pensamiento como otros. Los habitos incrustados no son posesidn exclusiva de la religién, la clase econdmica, o la etnicidad sino que afectan todos los esfuerzos hhumanos, A pesar de eso, hay algunas normas para comprobar las afirmacio- nes. Estas pueden ser ideales, y pueden haber amplias desviaciones de cllasen la practica real. Hay un minimo de tres criterios importantes: (1) Ia necesidad de la evidencia, (2) la consistencia légica, y (3) las conse- cuencias tecnologicas y experimentales. La evidencia El principio de corroboracién. Los positivistas légicos intentaron introducir criterios rigurosos que pensaron nos posibilitarian determinar la suficiencia de las hipétesis cientificas, Desde entonces estos critetios hhan caido bajo la influencia de fuerte critica, particularmente el principio de verificabilidad, que fue recomendado como una teoria del significado yy que se suponfa nos ayudarfa a distinguir las proposiciones genuinas de las falsas. Un proposicién empirica o sintética, decian los positivistas, es significativa si y s6lo si hay condiciones bajo las que su afirmacién de verdad se puede probar. Los criticos han sefalado que este criterio era bastante rigido. Muchas proposiciones en las ciencias son teéricas y no tienen contenido confirmable ficilmente. Ademés, no siempre se puede determinar a priori qué es verificable. Concebido en términos generales, el intento del principio de verifi- cabilidad era valioso: ayudamos a desenmarafiar la necedad patentemen- te sin sentido en la metafisica, la teologia y las pseudociencias de las hi- potesis significativas. Desgraciadamente, los criterios impuestos son de- masiado estrechos, una camisa de fuerza en la investigacién cientifica; es una sobresimplificacién decir que se puede determinar meramente por el andlisis el antecedente para indagar cuales oraciones son genui- 69Paul Kurtz nas y cudles son sin sentido. A menudo se esta cireunscrito por el propio paradigma, que permite rechazar algo de inmediato. El principio de comprobacién, distinto de la verificabilidad, es una variacién en el criterio empirista. Es un componente esencial de la me~ todologia cientifica, El principio de comprobacién tiene tanto un aspecto positivo como uno negativo. Primero, una hipétesis es verdadera (como distinta de significativa) si se ha verificado, directa 0 indirectamente, y si hay un rango de evidencia que se puede usar para apoyarla. Como se~ fialé Hume, sin embargo, nunca podemos decir con certeza que estén completas nuestras indueciones basadas en las observacién y el experi- mento. De ahi, ninguna hipétesis esté definitivamente comprobada, s6lo es probable. Ni podemos confirmar el principio de induccién mismo. Karl Popper ha buscado modificar este criterio por un principio ne~ gativo: la no falsabilidad. Argumenté que el procedimiento real en las Ciencias es introducir conjeturas o hipétesis, a menudo basadas en supo- siciones creadoras ¢ intuitivas. Esto no siempre necesariamente es apo- yado por la recoleccién de datos o los experimentos esmerados. Sin embargo, el asunto decisivo es si I hipétesis conjeturada esti garantiza- da; y aqui hay pruebas que se pueden realizar; en el peor de los casos necesitamos poder falscar la teoria viendo si se puede refutar o sostener por medio de la evidencia empirica. Una teoria es sin sentido sino hay ninguna condicién bajo la cual no pueda ser confirmada. Estoy de acuerdo con ambos criterios de comprobacién positivo y negativo, Una terminologia més adecuada que mejor transmite Io que sigue seria el principio de corroboracién. Primero tratamos de esta- blecer una afirmacién por referencia a observaciones y experimentos claramente establecidos. Sin embargo, en muchos casos no tenemos datos suficientes; algunas hipétesis complicadas solamente pueden ser establecidas o por una sola prueba (p. ¢j., el experimento de Michelson- Morley fue concebido para confirmar la teorfa de Einstein de larelatividad acerca de la velocidad de la luz) 0 por una prueba no confirmante de explicaciones alternativas. Si una teoria resiste las pruebas mas severas que se pueden formular, es corroborada y aceptada —aunque puede, por supuesto, ser reemplazada cuando se descubran explicaciones més frescas y datos novedosos. 70La Tentacién Trascendental La corroboracién intersubjetiva, El principio de corroboracién se refiere a la evidencia piiblica. Esto es, simples informes privados de introspeccién u observaciones subjetivas que son considerados por una sola persona nunca son suficientes. En principio deben ser capaces de corroboracién independiente por otros observadores imparciales. Los misticos y los videntes afirman tener algiin camino interno a la verdad. Se reficren a un tipo de comprensién o iluminacién que ellos s6lo po- seen. Tratar de traducirlo a informes observables, dicen, pierde su esen- cia, ya que es “inefable”. Pero la ciencia no puede aceptar afirmaciones subjetivas como verdaderas; necesita reproducir la experiencia o el ex- perimento. Esto significa que cualquier cientifico en cualquier laborato- rio bajo condiciones normales podria lograr las mismas reacciones qui- micas u observar los mismos fendmenos con sus instrumentos. Uno de los problemas de las pseudociencias es el hecho que muy a ‘menudo las afirmaciones hechas por creyentes devotos resiste la corro- boracién de investigadores independientes 0 neutrales. Uno de los pro- blemas basicos en la investigacién parapsicolégica actualmente es la dificultad que tienen los investigadores independientes en reproducir los resultados de otros. Los investigadores incluyen no sélo escépticos, quie- nes casi nunca obtienen resultados, pero también otros parapsicélogos en otros laboratorios quienes encuentran los datos alegados huidizos y que es dificil especificar o determinar las condiciones bajo las que el efecto ha de ocurrir. Un problema similar se aplica a los llamados cono- cimientos revelados basicos de las principales religiones. {Cémo sabe- ‘mos que las experiencias de quienes, segin se alega, recibieron las re- velaciones fueron “auténticas” a menos que pudieran se corroboradas por otros? Debe haber por lo menos algiin testimonio presencial fiable, particularmente acerca de las afirmaciones que se desvian de nuestras expectativas normales acerca del mundo, No estoy hablando acerca de la evidencia del rumor, que ya se sabe que es desconfiable, sino del testimonio directo de mis de una persona. Se debe advertir seriamente incluso aqui acerea de algunos de los llamados testimonios presenciales. Aunque la percepcién sensorial es el fundamento de cualquier criterio de evidencia empirico-experimental, sin el que ciencia no puede proceder, puede ser una trampa. En el pri- mer caso, el observador no entrenado 0 indisciplinado a menudo puede mPaul Kurtz juzgar mal los “hechos” delante de él. Los tres hombres ciegos quienes describieron formas diferentes del mismo elefante ilustran la dificultad. ‘Muchas personas pueden dar testimonio de un delito, como fue el caso en la pelicula Rashomdn, y cada uno dara una versién diferente de lo que pasd; esto se basa en el propio punto de ventaja. He encontrado personalmente gente que jura haber sido llevada a bordo de un ovni al espacio exterior o haber sido visitada por el espiritu de un pariente difun- to. Lo que es percibido se hace raramente sin interpretacidn en términos de una idea, hipétesis, 0 teoria preconcebida, particularmente cuando estamos buscando las causas. Aqui un ojo critico es un componente esencial de observacién, Para ver algo, debemos saber qué buscar. Las percepciones sin conceptos interpretativos pueden ser ininteligibles. Requerimos el uso creativo de la inferencia y Is lgica para interpretar los datos, sin embargo, no la inferencia que distarsiona los hechos o los, tifle para encajar en una teoria preconcebida, sino la inferencia condi- cionada por lo que esté alli realmente. Lo que es necesario es que haya observadores entrenados que puedan verificar la veracidad de una ob- servacién y entonces le den alguna corroboracién intersubjetiva. Nece~ sitamos preguntar no slo lo que est aconteciendo, sino por qué o como; y s6lo investigaciones activas pueden contestar esto proponiendo pre~ {guntas y desenmarafiando posibles respuestas. ‘Amenudo se hace la pregunta: ";qué constituye evidencia suficiente para que una afirmacién sea aceptada?”. No hay ninguna respuesta simple, Si se esté predispuesto hacia una teorfa, entonces se pueden considerar s6lo unos ejemplos como suficientes para establecer su cre~ dibilidad. En algunos casos, un solo experimento decisivo seria suficien- te, En otro casos, sin embargo, necesitariamos examinar y reexaminar los datos antes que estemos satisfechos de que estén garantizadas nues- tras hipétesis. Probabilidad, falibilidad, escepticismo. Aqui volvemos a nuestro punto anterior, a saber, que ninguna teoria est4 confirmada finalmente de modo decisivo, ya que podemos estar equiveeados y descubrir datos nuevos. Una teorfa es sélo tan buena como la evidencia aducida en su apoyo; y ésta es a menudo s6lo comparativa. Todas las otras explicacio- nes pueden o parecer menos probables o fallar completamente; aunque 72La Tentacién Trascendental la teorfa que tengamos puede no ser hermética. Aqui surge la duda constructiva de nuevo como el ingrediente bisico de la investigacién en progreso. Las hipdtesis son ideas en funcionamiento 0 formulaciones provisionales hasta que sean corroboradas. Muchas de esas hipétesis Megan a estar bien establecidas por repetida corroboracién. Dada la his- toria de la ciencia, sin embargo, debemos preparamos para permitir la posibilidad de que puedan necesitar revisién en alguna fecha posterior. La cuestién sobre el grado de certeza de las teorias de uno es espe- cialmente pertinente a la interpretacién famosa de Hume de los mila- gros: es més probable que aceptemos una afirmacién sino es discordan- te con nuestra propia experiencia o lo que ya sabemos que es verdad La hipétesis puede ser nueva, pero requiere no contradecir la masa de la evidencia que ha sido ya acumulada. Donde una afirmacién promete volear una masa entera de datos e hipétesis que ahora aceptamos sobre la base de fuertes fundamentos, entonces antes que la aceptemos, de- ‘emos tener incluso fundamentos més fuertes para hacerlo. Asi, afir~ ‘maciones extraordinarias requieren grados extras de evidencia. De ese modo, antes que podamos invocar explicaciones milagrosas 0 misterio- sas que derroquen eyes y regularidades de la experiencia y la naturale- za muy bien establecidas, requeriremos de evidencia muy fuerte Podemos observar la pertinencia del argumento de Hume en los cam- pos de la parapsicologia, la astrologia y lo paranormal. A menudo se hace una afirmacién que, si es verdadera, suplantaria principios bien establecidos de tanto Ia ciencia como la vida ordinaria. C.D Broad ha seftalado varios principios que los parapsicélogos al parecer quieren de- rribar: (1) que los sucesos futuros no pueden afectar el presente antes de que sucedan (Ia causalidad al revés); (2) que la mente de una perso- na no puede efectuar un cambio en el mundo material; tiene que haber intervencién de alguna energia 0 fuerza fisica; (3) que una persona no puede saber que el contenido de la mente de otra persona excepto por el uso de inferencias basadas en la experiencia y trazadas a partir de ob- servaciones del lenguaje o la conducta; (4) que no podemos saber direc- tamente qué pasa a puntos distantes en el espacio sin alguna percepeién ‘oenergia sensorial transmitida a nosotros; y (5) que los seres incorpéreos no existen como personas separadas de cuerpos fisicos*, Se han elabo- rado estos principios generales a partir de una gran cantidad de obser- 73Poul Kurtz vaciones y no se deben abandonar hasta que haya un grado sobreabun- dante de evidencia que harfa su rechazo més creible que su aceptacién. Quienes usan el término paranormal creen que han descubierto un cuer- po de hechos empiricos que ponen precisamente en cuestionamiento esos principios. Si permanecen o no se veri en la futura investigacién. Estos principios no son sagrados y pueden un dia necesitar ser modifica- dos pero sélo si la evidencia empfrica lo hace necesario. Ahora me parece que se puede llevar el argumento de Hume bas- tante lejos. Necesitamos dudar de los empefios del razonamiento a priori que dice que ya que algunas hipétesis son incomprensibles a la presente armazén coneeptual por eso son falsas. El argumento de Hume puede ser usado como una cachiporra por los escépticos de mente estrecha que repudian todas las nuevas teorfas revolucionarias; se debe vigilar contra sus posibles mal usos. No obstante, debemos prepararnos para alterar radicalmente nuestra armazén conceptual, pero sélo si hay sufi- cientes datos nuevos que no pueden ser explicados por cualquier otro medio. Toda teoria en tltimo andlisis debe dar paso a la evidencia. Se necesita evidencia fuerte y confiable antes que se esté preparado para derrocar teorias bien establecidas. Pero en el proceso de la investiga- cién cientifica, ha pasado a menudo; y debemos estar preparados siem- pre para hacerlo. La coherencia légica Claridad analitica. La prueba inicial de la suficiencia de 1a creen- cia es la precisién con la que se formula. Asi, antes que podamos eva- luar una proposicién, necesitamos analizar el significado de las ideas y los conceptos que estén involucrados en ella. Antes que podemos decir silas proposiciones que se hacen estén garantizadas, debemos saber si tienen sentido. De ese modo, la clarificacién linglistica y laldgica son un prolegémeno a cualquier investigacién empirica. Hay muchos errores que comete la gente, No se establecen las ideas claramente; pueden ser vvagas, incluso incoherentes. A veces a las ideas abstractas les falta al- iin referente; pueden estar desprovistas de significado claro. Es dudo- 74La Tentacién Trascendental so que haya un criterio tinico de claridad. Pero hay algunos lineamientos importantes. Primero, debemos buscar siempre definir nuestros términos, si es posible, por el uso de sindnimos o apuntando a las caracteristicas 0 pro- piedades a las que se refieren las palabras, particularmente si son térmi- nos descriptivos. A algunos términos les falta una connotacién clara. (Los términos éticos, por ejemplo, tales como bueno 0 correcto son di- ficiles de definir al designar propiedades observables del mundo. Sin embargo, se entienden). Segundo, debemos buscar examinar los contextos en los que se usan los términos para ver si podemos entender qué significan. Esto quiere decir que para entender el lenguaje necesitamos estar intimamente rela- cionados con el tema y cémo los términos y Jos conceptos actian reci- procamente en las sittaciones Tercero, para hacer esto necesitamos ver cémo se emplean los tét- ‘minos y qué papel o funcién ejecutan. Debemos siempre buscar ast el uso de un término y ver qué trabajo hace en un contexto para compren- der lo que podria significar. En las ciencias es esencial alguna precisién, tanto como sea posible, sobre todo, si vamos a desarrollar hipétesis o teorias que son examinables. En poesia y religién, los términos pueden tener s6lo usos metaféricos 0 simbdlicos, y pueden servir para evocar sentimientos humores, des- pertar la pasién y el compromiso, en lugar de estimular el pensamiento cognoscitivo o la imagenes perceptuales. Es importante que no confun- damos los significados de los términos en los usos variados. Pueden ‘ansmnitir informacién, particularmente cuando se hallan en oraciones en la forma de proposiciones afirmativas 0 negativas; pero pueden ser mperativas (que expresan érdenes), interrogativas (hacen preguntas), 0 de funcién ejecutiva (ceremonial). La filosofia analitica contempordnea ha hecho contribuciones importantes a nuestra comprensién del lengua- je. Pero hablamos aqui acerca del significado del lenguaje, no de la ver- dad de las afirmaciones o las creencias. No podemos decir que algo es verdadero si es jerigonza o sin sentido, Pero actararlo todavia deja sin resolver la pregunta de si es verdadero. Hablamos no s6lo de la clarificacién de partes del lenguaje, las pala- bras, los términos y los conceptos sino también de las oraciones 0 las BPaul Kurtz proposiciones. Estas se pueden clasificar como descriptivas, analiticas, expresivas, prescriptivas, imperativas, ejecutivas, interrogativas, etc.,en forma y funcién. Desde el punto de vista del conocimiento, nos interesa (1) las proposiciones descriptivas, teéricas o explicativas, y si se pueden establecer como verdaderas y cémo, y (2) las proposiciones prescriptivas, y si funcionan o no y las consecuencias de su uso. Validez interna. Las ideas, las hip6tesis, las creencias o las proposi- ciones nunca son sostenidas o pronunciadas en aislamiento. Por otra parte, serian pedazos fragmentarios. Necesitamos ver cémo se relacio- nan a otras creencias u oraciones en una armazin o estructura. Nues- tras creencias asi se conectan por inferencia légica, y pueden tener al- guna simetria interior. De acuerdo con eso, una condicién necesaria (pero no suficiente) para la verdad o la suficiencia de una hipétesis es que sea consistente con otras proposiciones que son aceptadas. Aqui se aplican las reglas de la I6gica deductiva. Algunos filsofos han pensado {que esta consistencia interior es suficiente en si misma. Si Rip Van Winkle volviera a su hogar después de veinte afios, des- prevenido de cualquiera de las proposiciones verdaderas hechas por las personas alrededor suyo, todavia podria verificar la veracidad de sus proposiciones viendo si contradicen o no aserciones anteriores. Pero no podria explicar totalmente lo que encontrara 2 menos que corroborara empiricamente los datos. Nuestras premisas y teorias siempre necesi- tan algiin contenido empirico, si tienen que ser consideradas como ver- daderas. Amplia coherencia. No obstante, aunque podemos juzgar y cierta- mente juzgamos silogismos y argumentos especificos, o hipstesis y teo- rias en una tinica ciencia, por criterio interno de esa investigacién 0 dis- ciplina, siempre existe el esfuerzo de ampliar y generalizar. Buscamos relacionar ciencias especificas unas con otras, y éstas a principios mas amplios. ‘Algunos filésofos han pensado que si pudieran desarrollar un sistema bastante amplio y elegante, finalmente podrian incorporar todas las pro- posiciones posibles y asi comprender la verdad acerea del Universo en general. Esto es conocido como la doctrina de las relaciones interiores. 76a Tentaciin Trascendental EI peligro en esto es que aunque se puede establecer como vilido un conjunto de proposiciones filos6ficas, teolégicas 0 ideolégicas e inte- grarlas en un sistema més amplio, si toda la estructura es verdadera a ‘menudo es lo que esti precisamente en juego. El tomismo y el marxismo ilustran tales sistemas amplios. Se han dedicado grandes esfuerzos ad hoc para explicar alguna discrepancia descubierta en tales sistemas. Desgraciadamente, el compromiso con un sistema total puede distorsio- nar el juicio y la percepeién de uno. Se puede asi ser arrastrado por su amplia perspectiva y su respuesta totalista a las cuestiones fundamenta- les que las diferencias de hecho son negadas, pasadas por alto, o muy bien explicadas. Aunque los argumentos usados para elaborar y defen- der el sistema de creencia pueden ser formalmente validos, no pueden ser verdaderos acerea del mundo material. Muchas teorias son conse- cuentes internamente, pero ya que una o mas de sus premisas son fal- sas, el sistema es falso. La pregunta a ser planteada siempre es: ;son las premisas fécticamente verdaderas 0 defendibles? No se deberin probar éstas simplemente por una apelacién a la “intuicién” o la cogni- cién, sino por la evidencia. Asi, el problema con el tomismo es su premi- sa acerca de Dios, que es insustanciada, y con el marxismo, las leyes dialéeticas no confirmadas de la historia. Aqui hemos ido mis allé de la ciencia a la metafisica, la teologia y la propia filosofia. Una cosa es buscar y desarrollar proposiciones unifica- doras dentro de una ciencia o a través de las ciencias (el principio de evolucién ilustra lo ultimo), pero es totalmente distinta desarrollar una teoria unificadora de la historia o una teoria ontolégica de la realidad dilti- ‘ma. Aqui estamos en el reino metacientifico. Una amplia filosofia de la naturaleza se basa a menudo en una generalizacién de las ciencias en una fase del desarrollo del conocimiento y en reflexiones filoséficas en los primeros principios de la ciencia, la religién y las artes, Tales empre- sas, sin embargo, a menudo son peligrosas. Los esfuerzos en construir amplios sistemas filoséficos sin ninguna duda tienen algiin mérito, por- ‘que nos dan alguna perspectiva y buscan integrar nuestro conocimiento, Pero no se pueden probar tales sistemas solamente por criterio analitico ylo deductivo; requieren pruebas empfricas y consecuenciales si tienen que tener algtin grado de confiabilidad. 7Paul Kurtz Consecuencias pragméticas La prueba experimental. Este criterio se relaciona con el empirismo yelrequisito que hay evidencia corroborativa, pero va un paso mas alld Para el conocimiento no es simplemente una descripeién de lo que es sino de lo que puede ser. Las afirmaciones de las creencias en un senti- do, son planes o reglas de accién; hacen predicciones acerca de lo que es probable que pase si emprendemos ciertas formas de conducta. Decir que “el azticar es soluble” significa que si fuéramos a poner una cucharada de aziicar en un vaso de agua, muy probablemente se disolverfa, Se puede interpretar la proposicién en términos operacionales ‘Muchas o Ia mayoria de oraciones en ciencia toman una forma hipotéti- cao condicional, tal que si fuéramos a hacer algo, entonces sucederian ciertas consecuencias, Cada teorfa explicativa tiene dentro de ella algu- nas predicciones implicitas (directa o indirectamente); por otra parte, no se puede decir que son verdaderas. Por esto, no quiero decir que cada frase en una teoria es equivalente a su significado operacional —este criterio riguroso es demasiado estrecho— pero salvo que una teorfa pueda ser relacionada, por lo menos indirectamente, con oraciones que son operacionalmente examinables. El experimentalismo no es reducible al empirismo. El segundo se refiere a los datos de los sentidos y los informes observacionales, vistos pasivamente; el primero se refiere mas explicitamente a las condicio- nes, por las que se prueban las hipétesis. Las juzgamos por sus conse~ cuencias verificadas La resolucién de los problemas y las aplicaciones tecnolégicas. Otro examen acerca del cual es mas dificil generalizar es el hecho que rnuestras creencias e hipétesis tienen una relacién con nuestra conducta al generar ideas adicionales que pueden modificar el mundo en que vivi- mos. Se ha justificado la investigacién pura en las ciencias naturales en maneras sorprendentes en los tiempos modemos a causa de la aplic: cin tecnolégica de los principios descubiertos y el hecho que a tal cono- cimiento se le ha dado usos poderosos. Las ideas son asi reglas y directivas: cumplen nuestros propésitos y metas y se pueden estimar de ese modo por si encontramos valioso ono 78La Tentacién Trascendental el fin aleanzado. Hay asi un componente evaluativo. Aqui, la prueba no s simplemente si una proposicidn o hipétesis es descriptivamente ver- dadera 0 analiticamente sensata sino si satisface o se ajusta a la situa- cién. Juzgamos las ideas en parte por su efectividad —por a lo que evan, lo que producen, lo que forman. La fisica newtoniana nos dio la tecnologia de la maquina a vapor y la bomba de agua, y la fisica contem- pordnea nos llevé a los viajes espaciales y la tecnologia de la computa- cién, No siempre podriamos valorar las aplicaciones tecnolégicas, pero los resultados de las ideas son pertinentes en alguna manera a su ver~ dad. Es el poder de una ereencia lo que se puede demostrar que es verdadero, que en algiin sentido provee una prueba de su suficiencia Las ideas ayudan a mitigar las dudas, superan los obstéculos y re- suelven los problemas. Son instrumentos y herramientas; pero ademés, son herramientas de descubrimiento y creacién. El pensamiento es ins- ‘trumental —para el hombre ordinario, cuyos pensamientos se pueden juzgar si lo habilitan a hacer frente a la vida, y para el cientifico, cuyas ideas tienen consecuencias observables en el mundo. Defensa del método cientifico En suma, el método cientifico envuelve tres componentes principales: (I) evidencia, (2) validez l6gica, y (3) practicabilidad. Estos criterios son continuos con la manera que las creencias funcionan en la vida cotidic- na donde esta dindose la inteligencia critica, Esto es pertinente a otro asunto importante: la defensa o Ia justificacién del método cientifico. Dos consideraciones bastante fundamentales son pertinentes. La pr~ ‘mera, el compromiso con el método cientifico esté de acuerdo con el uso de la inteligencia critica en la experiencia ordinaria, yla segunda, el método tiene conveniencia pragmatica. Muchos criticos filoséficos y teolégicos de la ciencia han demandado la justificacién total de la ciencia y el método cientifico. Pero esto es impropio, porque la ciencia estd implicita en nuestras formas ordinarias de pensamiento y en los procesos tecnolégicos de razonamiento ya invo- lucrados en la prictica. aPaul Kurtz ‘Ademés, las reglas que gobiernan el pensamiento ordinario no son culturalmente relativas o meramente una predileccién de la civilizacion occidental, como los budistas zen y otros parecen argumentar cuando afirman que el método cientffico conceptual y empirico es occidental, mientras que hay una manera “intuitiva” y “mistica” de conocer en las culturas asiaticas. Mas bien, tanto como podemos decir desde un andi sis de los datos antropolégicos, alguna manera teleonémica de medios finales de conocer se aplica a todas las culturas, incluso las primitivas. La teoria del estructuralismo de Claude Levi-Strauss parece apoyar la nocién de un conjunto subyacente de condiciones invariantes de la men- talidad humana’. Esto es, incluso si la mente primitiva es grabada en su tradici6n mistico-religiosa, esto no mina 0 invalida su compromiso con el razonamiento tecnolégico. Mas bien, lo complementa, y esté presente siempre como un componente necesario del vivir. En verdad, negar un nivel minimo de pensamiento objetivo haria imposible la vida en cual- quier cultura. Asf, ademis, no podemos negar los usos importantes del sentido comiin y el método cientifico en ciertas areas de la vida, tanto para el primitivo como el modemo. Hacerlo asi seria oponerse a lo ob- vio. Empero, la cuestidn es: “cuanto debemos extender este método?” Demandar una justificacién de primeros principios ya profundamen- te establecidos y funcionar en el mundo vital de la prictica es hacer una pregunta espuria, Respecto a la justificacién de la deduccién, la jus- tificacién de reglas generales deriva tanto de los juicios particulares en los que rechazamos 0 aceptamos las inferencias deductivas como de un examen de las mismas reglas generales. Arist6teles podia s6lo formali- zar principios de inferencia deductiva que ya estaban implicitos en los |juicios de los hombres ordinarios y en las habilidades de argumentacién de los sofistas. Asi, las reglas y las inferencias particulares incluso se justifican por producir un acuerdo entre si. Una regla es corregida si produce una inferencia que no estamos dispuestos a aceptar; una infe- rencia es rechazada si viola una regla que no estamos dispuestos a co- regi Consideraciones similares se aplican al método hipotético-deduetivo de las indueciones cientificas. Se justifican las hipatesis particulares si se ajustan a los cdnones validos de la investigaci6n inductiva; y las céno- nes son validos si codifican correctamente las pricticas inductivas acep- 80La Tentacién Trascendental tadas. De esa manera, podemos detenernos de plagarnos con preguntas ilegitimas acerca de la justificacién de la induceién cientifica y examinar en cambio el uso real. La definicién de una regla general se relaciona con tales usos. Este punto ligico es importante. La defensa de la meto- dologia cientifica esta basada en gran medida en un andlisis y una re- flexién de lo que ya hacemos, las reglas intrinsecas de los usos. No es una meta regla impuesta en el tema de nuestros procesos ordinarios de investigacién Ya que el método cientifico es al mismo tiempo una propuesta nor- ‘mativa, la apelacién al uso existente por si mismo no basta —especial- mente si se quiere justificar una extensién del método a otras Areas. De ahi que se deben realizar consideraciones adicionales sobre la cuestién de la justificacién. Hay otro punto légico importante acerca de los tipos de preguntas @ ser planteadas. No hay ninguna pregunta “iiltima”, s6lo pentltimas, y esto se aplica tanto a la justificacién de lo que ya hacemos, los procedi- mientos que empleamos, como lo que debemos hacer. Exigir la justifica- cién de los primeros principios derivandolos de primeros principios toda- via ms basicos requeriria o que los reduzeamos a términos indefinibles © proposiciones indemostrables, que son las ltimas, © que cometamos una petitio principi al asumir el mismo principio que queremos probar. Por eso, no se “justifica” los primeros prineipios; sin embargo, se intenta hacerlos parecer razonables. Aqui, una defensa filosofica involuera un argumento razonado, en el que tratamos de defender nuestra posicién ‘general. El procedimiento no es diferente que el empleado en un contex- to legal, en que se intenta probar un caso, no simplemente por deduccién de los primeros principios, sino por una reunidn, enfoque 0 convergencia de consideraciones, factores y argumentos, que hacen la defensa pare- cer convincente, Hay una consideracién contextual bisica aqui. Nunca empezamos tal razonamiento de novo o de improviso. Las discusiones de la defensa son forzadas en el caso a mano por sittaciones reales y problemas con- cretos. En la experiencia humana no hay primeros principios ni fines concluyentes para la sucesién de principios morales. Més bien, se pue- den hacer diferentes niveles de preguntas y dar contestaciones apropia- das. La defensa del primer principio del humanismo cientifico —esto es, atPaul Kurt el uso del conocimiento cientifico como lo ideal —no es distinta a la efensa dada en la vida cotidiana por un conjunto de procedimientos que deseamos adoptar en lugar de otro, sea en la jardinerfa, la zapateria o la mecénica. Consideraciones similares se aplican al razonamiento en el dominio ético y la defensa de otros principios normativos; siempre rela- cionados a la situacin o el contexto ante nosotros. Asi, incluso para aquellas areas en que ahora no usamos los métodos y los procedimien- tos cientificos, el tipo de defensa que podemos dar para ganar la adop- cién es el tipo de defensa que debe apelar al hombre ordinario, porque 5 usa para toda la vida. Las consecuencias empfricas constituyen una consideracién central: no es por las palabras sino por los hechos 0 los frutos que juzgamos. Es cui bien funciona un principio en la prictica a largo plazo lo que es la base para nuestra decisién de continuar usarlo, desecharlo o modificar- Jo, Asi, aunque los primeros principios del naturalismo cientifico no son verdaderos necesariamente, son creibles al hombre ordinario cuando inspecciona los resultados de su uso; en verdad, la mayoria de seres hu- manos tiende a juzgar las ideas y los ideales por sus consecuencias pragméticas, independientes de sus opiniones filos6ficas. Las consecuen- cias del método cientifico de investigacién son tales que: (1) facilita el desarrollo de nuevo conocimiento, ya que su uso controlado ha llevado a un progreso sostenido; (2) su uso nos capacita a hacer el conocimiento que ya poseemos més coherente; y (3) no importa cuales sean nuestros deseos, fines 0 valores, nos capacita a realizerlos de forma muy adecua- da, siendo el instrumento més efectivo que tenemos para manejar el mundo. “Aqui esti el dilema que el naturalista cientifico siempre encara cuan- do intenta defender su posicién, y es el carga que Platén hace contra el sofista Protégoras: gpor qué aceptar lo que el hombre ordinario hace cuando toma en cuenta las normas de las consecuencias o la efectivi- dad? El naturalista cientifico empieza con el hombre ordinario y regresa a ély al sentido comin para garantizar su posicién; no permanece alli pero considera su principio una propuesta normativa. El problema de nuevo no es simplemente defender los procedimientos induetivos exis- tentes sino defender su extensién —es decir, la religién o la moralidad, donde no estén ahora siendo usados— y hacerlos un modelo para todo 82La Tentacién Trascendental conocimiento ¢ investigacién. ;Cémo debemos juzgar las proposicio- nes?, preguntamos. Las proposiciones implican juicios de valor. ,No presupone el naturalismo cientifico asi un juicio de valor mas basico que es controlador? La tinica respuesta que se puede dar aqui es admitir, como han admi- tido Mill, Dewey, Hook y una veintena de otros pensadores, que no hay normas iiltimas descubribles de valor por las que se pueda juzgat los principios epistemolégicos. El inico argumento al estimar juicios de va- lor importantes es un argumento comparativo —en otras palabras y en Ultimo andlisis, un caso pragmético basado en una apreciacién balan- ceada de afirmaciones en conflicto. Todas las otras posiciones encaran un dilema similar al lanzado al ‘humanista cientifico aunque compuesto. Es injusto agobier al huma- nista cientifico con el “enigma de la induccién”, porque hay un “enigma de la intuicién” o un “enigma del subjetivismo” o un “enigma” para cual- quier otro método. E1intuicionista, el mistico o el subjetivista sélo pueden justificar su posicién asumiendo su método para hacerlo, cometiendo asi una petitio principi. La carga de la prueba descansa con estas posicio- nes alternativas. Ademis, tanto como el intuicionista, el mistico o el subjetivista intenten justificar su método y emplear el argumento y la razén para hacerlo, ya estin concediendo un punto al naturalista cienti- fico. Incluso buscar una justificacién es presuponer la objetividad como un ideal. ,Qué significa la palabra justificacién? En cierto sentido, es equivalente a lo que es empleado en el modo objetivista de investigacién y en la vida ordinaria cuando demandamos las bases de la creencia. Incluso plantear la cuestién de la defensa es sugerir una solucién. Decir que la justificacién es una cuestidn sin resolver es abrir el ruedo para un examen objetivo de todas las afirmaciones del conocimiento, que es un criterio metodolégico importante del naturalismo meto-dolégico. La tmi- ca contestacién no objetivista es negarse a justificar su método, Podemos preguntar: “{Qué reglas de procedimiento a la larga pare- cen mejor o mis efectivas en obtener resultados?”. Niego que el huma- nista cientifico esté estipulando meramente o que su propuesta sea una definicién arbitraria, persuasiva de “conocimiento”, Si todas las posicio- nes involucran alguna cuestién de principio y estan en la misma base en esta consideracién, podemos preguntar: “;Cual es la menos autoderro- 83Paul Kurtz tista? {Cudl concuerda mejor, con los hechos, con la inteligibilidad, como es entendida cominmente, 0 cual nos capacita mejor para satisfacer nuestros diversos deseos?”. Los humanistas cientificos han aclarado, por ejemplo, que no excluyen sobre bases a priori los informes de los miisticos, los intuicionistas, los psiquicos o incluso de personas bajo la influencia del LSD y otros psicodélicos; no excluyen, simplemente por definicién, la referencia a un reino trascendental, a Dios o la inmortali- dad. Al contrario, debemos examinar esos informes con cuidado y con precaucién. Pero insistimos en alguna responsabilidad al valorar las afir- maciones hechas en nombre del subjetivismo o el trascendentalismo. Necesitamos dejar la cuestién pendiente y no bloquear la investigacién negando sobre bases a priori, como hacen los subjetivistas, que tales cosas no pueden ser conocidas por los métodos objetivos de investiga- cién, Por el contrario, y como hemos visto, todos los otros métodos en algtin punto deben presuponer el uso de métodos objetivos ademas de sus propios métodos. En otras palabras, algunos métodos objetivos son en alguna medida inevitables si vamos a vivir y actuar en el mundo, y todos tienen que asumirlos hasta cierto punto; no se puede decir la mis- ‘ma cosa de los otros métodos. No debemos sostener una fe ciega en la metodologia cientifica creer que una extensién de estos métodos rigurosos a otros campos de investigacién debe tener éxito inevitablemente. No debemos ser tan in- ‘genuos acerca de asumir que se pueden solucionar todos los problemas humanos y resolver todos los dilemas. Sin embargo, si examinamos los argumentos principales que se usaron en el pasado contra el estudio cientifico de la naturaleza y la conducta humana, podemos cuestionar tal negativismo a priori. Se puede imaginar que en los dias prearistotélicos ‘© pregalileanos a alguien objetando la propuesta de desarrollar una cien- cia de la naturaleza como ilegitima, arbitraria, y en contra de los modos tradicionales de ver el mundo, No obstante, de buena gana concedo que si el primer principio del humanismo cientifico —esto es, el uso de la ‘metodologia cientifiea—es la aproximacién mas fiable al explicar todas las complejidades de la naturaleza y la conducta humana es todavia una cuestién por resolver y puede ser juzgado segtin proceda la investiga- cién, Ademés, lo que debe resultar no es deductivamente seguro. Pero a la luz de las obtenciones fructiferas ya registradas en las ciencias 8La Tentactin Trascendental naturales, biolégicas y de la condueta, tenemos buenas razones para creer que la investigacién cientifica continuaré progresando, Algimn es- cepticismo, sin ninguna duda, debe estar presente todavia, incluso acer- ca de esta expectativa, sobre todo si se encuadra en la forma de un cientismo muy confiado, Notas "Paul Feyerabend, Against Method {Contra el Método] (Nueva York: Schocken Books, 1977). Citado en Emest Nagel, “Philosophical Depreciations of Scientific Method” [Depreciaciones filoséficas del método cientifico}, The Humanist (El Humanista] 36, no. 4 (julio/ag., 1976) 34-35, 2 Paul Feyerabend, “How to Defend Society Against Science” [Cémo defender la sociedad contra la ciencial. Citado en Klerake, etal, Introductory Readings in the Philosophy of Science (Lecturas Introductorias «la filosofia de la ciencia] (Buffal: Prometheus, 1981), de Radical Philosophy [Filosofia Radical] 11 (1975): 3-8 > Véase Martin Gardner, “Anti-Science: The Strange Case of Paul Feyerabend” (La Anticiencia: El caso extrafio de Paul Feyerabend], Free Inquiry [Libre investigacin] 3 lnvierno 1982/83): 32-34. “Thomas Kuhn, The Siructure of Scientific Revolutions {La Estructura de las Revolu- cciones Cientficas), 2da ed. (Chicago: University of Chicago Press, 1971). SCitado en Klemke, etal. Introductory Readings in the Philosophy of Science [Lecturas Introductorias a la Filosofia de la Ciencia], p. 208, de “Theory Choice” [La eleccién de lateoria], Criticism and Growth of Knowledge [Critica y Aumento del Conocimiento’, ced. I. Lakatos y A. Musgrave (Nueva York: Cambridge University Press, 1970), pp 260-62, C.D. Broad, “The Relevance of Psychical Research to Philosophy” [La pertinencia de la investigacién psiquica para la filosofis], Philosophy [Filosofia] 24 (1949): 291- 308. 7 Claude Levi-Straus, Sructural Anthropology (Antrapalogia Estractural] (Nueva York Basic Books, 1963).IV: La inteligencia critica Elracionalismo La cuestién que ahora encararemos cs si el método cientifico puede, 0 de hecho deberia, aplicarse para resolver los problemas de la vida. Esto ‘a menudo es dificil de hacer; ademas ciertamente no queremos que los técnicos cientificos nos digan en qué creer 0 cémo comportarnos en nuestra vida personal. Sin embargo, se puede dar razones a favor de ex- tender los prineipios de la racionalidad cientifica a los procesos de toma de decisiones de la vida cotidiana evaluando cognitivamente las creen- cias y juzgando las afirmaciones sobre la realidad. Pero esto significa que debemos ampliar también nuestra definicién de método cientifico. El término racionalismo se ha usado para describir una perspectiva y una aproximacién distintivas de la vida. El Diccionario de Webster define el racionalismo como “la prictica de guiar las propias opiniones y acciones solamente por lo que se considera razonable”. El término ra~ cionalismo no carece de cierta confusién, no obstante, se lo ha identifi- cado en la historia del pensamiento filoséfico con una teoria especializa- da del conocimiento que da énfasis a la cognicién racional, la intuicién y la inferencia deductiva como el origen primario y la prueba del conoci- miento. Los empiristas han objetado, afirmando que el eriterio de verdad analitica, la consistencia légica y la validez son insuficientes en si mis- mos para establecer afirmaciones sobre la realidad, porque carecen de contenido factual. Los empiristas insisten que los métodos inductivos en lugar de los deductivos deben ser la prueba del conocimiento, Dicen que debemos examinar la evidencia antes de asentir una afirmacién. Un uso mas amplio del término racionalismo se puso en boga el siglo pasado, Cuando los racionalistas de hoy exigen el uso de la razén ena vida, se oponen a las apelaciones al subjetivismo, el misticismo, la autoridad, la fe 0 la revelacién como base del conocimiento, y dejan lu- gar tanto para la logica como la experiencia como examen de la verdad, incorporando asi lo mejor del racionalismo y el empirismo. Apelar a la raz6n es apelar a los principios generales de la investigacién objetiva, y 86La Tentacién Trascendental Esta es sindnimo de método cientifico en tanto es concebido ampliamen- te. La Rationalist Press Association [Asociacién de Prensa Racionalis- ta], que fue fundada en Gran Bretafia en 1899, atrajo bajo su estandarte un gran niimero de intelectuales comprometidos con estos ideales. Ci- tando la breve declaracién que se emiti6 en su fundacién: 1 predominio del “espiritu del Racionalismo” ..es uno de los rasgos principales que distingue la vida yel pensariento modernos de los medievales... Creemos que este espiritu del Racionalismo se asociaestrechamente eon el progreso de lacieneia moderna y la investigacién critica... El Racionalismo se define como la actitud ‘mental que acepta sin reservas la supremaeia de la razén y apunta a establecer un sistems de filosofiay ética verificables por la experiencia e independientes de todas las asunciones arbitrarias 0 de autoridad! EL uso aqui de los términos razén, racionalidad y racionalismo para designar una perspectiva y un método de acercamiento a las cucs- tiones de creencia tiene mucho a su favor. Tal uso puede ser confuso no obstante —al menos en la mente de sus eriticos— y aiin por otra raz6n: sugiere frialdad, impersonalidad e impenetrabilidad al contenido psicol6- gico de la experiencia vivida. Se ha planteado una critica similar contra ¢eluso del método cientifico como ta manera basica de conocer. Muchos filésofos naturalistas, que han seffalado el éxito del método de la ciencia al establecer el conocimiento y que han exigido su extensién a otras 4reas de la vida, han sido duramente apaleados por poner demasiada fe en la ciencia, y el término peyorativo de cientismo se ha usado para ridiculizar sus esfuerzos. Qué es la inteligencia critica? Laterminologia que mejor connota el significado que busco transmitir es inteligencia eritica. Incorpora el uso de la razén y la experiencia en el desarrollo del conocimiento; y se aplica no s6lo a los campos cientificos y técnicos de investigacién sino también a la vida ordinaria y las éreas normativas, tales como la ética y la politica, También puede incorporar bajo su nibrica el sentido comiin y la sabiduria prictica. Ademés, el es- cepticismo es un aspecto intrinseco de la inteligencia critica. a7Poul Kurtz Felizmente, la capacidad para la inteligencia critica esté profunda- mente enraizada en la naturaleza humana. Este el principal instrumento gue ha habilitado a la especie humana a adaptarse y sobrevivir a través de todo el curso de la evolucién. Su desarrollo debe ser el propésito pri- mario de la educaci6n y su presencia la marca principal de la persona culta, Desgraciadamente, a menudo queda inactiva en algunos indivi- duos, quienes buscan sofocar su conciencia o amortiguar sus sensibili- dades eriticas, Los seres humanos son mas que seres inteligentes, con la emocién y la pasi6n que compiten por el control del alma humana ya ‘menudo ganan su dominio. Algunos individuos estén tan sobtecargados por el hibito y la costumbre que son incapaces de usar el pensamiento critico en éreas vitales de sus vidas y sociedades. El pensamiento critico es a menudo mis potencialidad que realidad. No obstante, debe ser usa~ do por todos en alguna medida, si las personas han de vivir y actuar en el mundo. El cristiano doctrinal considera la bitsqueda del conocimiento la cau- sade la caida del hombre. Eva tent6 a Adén a comer del érbol del cono- cimiento del bien y el mal, y por eso Dios arrojé al hombre del Jardin del Edén, Para el humanista, por el contrario, Ios dos pecados cardinales son (1) credulidad e ignorancia y (2) cobardia y temor. Estos son los defectos originales de la naturaleza humana. Credulidad ¢ ignorancia son la fuente de mucho sin sentido en la religién, la ideologia, la morali- dad y la politica. La credulidad tienta a los seres humanos con el sefiuelo de cosas maravillosas. La tinica terapia para la fe infantil es el cultivo de una inteligencia critica que puede examinar y evaluar las afirmaciones sobte la realidad y en consecuencia lograr el conocimiento. La inteligencia critica se refiere a la capacidad o disposicién de men- te, un método, actitud o enfoque que se pueden usar para entender, dis- cemir y evaluar las relaciones y manejar los problemas. La aplicacién de la inteligencia critica puede frustrarse por los obsticulos encontrados en Ia naturaleza, en otras personas 0 en nosotros. Se usa a veces efec~ tivamente; otras veces puede permanecer en reposo. {Qué queremos decir por inteligencia? {Se refiere siempre al Ila- mado CL [coeficiente intelectual] de un persona? Se han hecho esfuer- zos para examinar el coeficiente intelectual de grupos de individuos es- tadistica y comparativamente. {La inteligencia mide cudntos hechos pue~ 88La Tentaciin Trascendental de recordar una persona en una prueba o cuin bien informada esti’ Undica habilidad verbal, agudeza matemética, o cuén bien una persona puede resolver problemas abstractos, visuales o pricticos? La inteligen- cia ciertamente involucra alguna habilidad —innata y desarrollada— que los individuos poseen. Asi, se dice que una persona muy inteligente es brillante o perspicaz, y los examinadores la ealificarén y compararén con otras. El poder de 1a inteligencia, no obstante, es el mismo como su uso. Los psicélogos estiman que aproximadamente 80 por ciento de la inteli- gencia innata de un persona es debida a la herencia y que se adquiere ese 20 por ciento. La inteligencia puede caer en desuso y ser potencial, suprimirse y malgastarse, 0 puede estar enfocada por una persona muy motivada, He aplicado el adjetivo critico. Aqui, es selectivo en deno- taciGn. Critico se refiere al examen y la aplicacién analitica de la inteli- gencia a un problema o una hipétesis; estima la evidencia y evalia las ideas; considera las relaciones ¢ infiere las conclusiones. Como una po-
Citado en Douglas Clyde Macintosh, The Problem of Religious Knowledge [El Proble- ma del Conocimiento Religioso] (Nueva York: Harper, 1940), eap. 2 * Spiritual Mirror [Espejo Espiritual], . Ul citado en Butler, Western Mysticism, p.9 * Ascent of Carmel [El Ascenso al Carmelo] , Il, €. 24,26, cit, en Butler, Western Mysticism, p. 10 "Treatise of the Love of God [Tratado del Amor de Dios), VI, 12, eit. en Buller, Western Mysticism, p. 11 " Bertrand Russell, Mysticism [Misticismo} Citedo en Walter Kaufmann, Critique of Philosophy and Religion (Critica dela Filosofia y la Religion] (Garden City, Nueva York: Doubleday, 1961), p. 315. ‘William James, Varieties of Religious Experience [Variedades de la Experiencia Rel siosa}, pp. 422-24, 428. Citado en Butler, Western Mysticism, p. 137 San Agustin, De Genesi a ltterum, 26, 53. Ci. en Butler. Western Mysticism. p. 50. San Gregorio, Benedictine Monachism (Monasticismo Benedictino]. Cit. en Butler, Western Mysticism, p 67. "Cit. en James H. Leuba, The Psychology of Religious Mysticism [La Psicologia del Misticismo Retigioso], ed. rev. (Londres: Routledge, Kezan Paul, 1929), p. 250-58, ° Cit, en Ben-Ami Scharfstein, Mystical Experience [Experiencia Mistca] (n-diandpolis: Bobbs-Merril, 1973, p. 135. ™ Leuba, Psychology of Religious Mysticism, pp. 116-17, ™ Cit. en Evelyn Underbill, Mysticism [Misticismo](Nueva York: World/ Meridian, 1972) Cit, en Leuba. Psychology of Religious Mysticism, p. 76. ® Cit. en Andrew Neher, The Psychology of Transcendence [Psicologia de la trascen dencia] (Englewood Cliffs, N.J: Prentice-Hall, 1980), p. 113. Cit. en Butler, Western Mysticism, p. 10 » Lbid., pp. 8-9. » Ibid. p98. * Leiba, Pahology of Religions Mysticiom.n. 62. ® Aldous Huxley, The Doors of Perception [Las Puertas de la Percepeién] (Nueva Yorke Harper, 1954), ® Walter Palnke, “LSD and Religious Experience” (LSD y a experiencia religiosa] en Richard C. De Bold y Russell C. Leaf, eds., LSD, Man and Society (LSD, Hombre y Sociedad] (Middletown, Conn.; Wesleyan University Press. 1967); también Edward F. Heenan, Myster; Magic and Miracle Religion in a Post-Aquarian Age (Mister, Magia yyla Religion del Milagro en la Era Posacuariana] (Englewood Cliffs, N.J: Prentice-Hall, 1973), p. 32 ® Timothy Leary, “The Religious Experience: Its Production and Interpretation” [La experiencia religiosa: su produccién einterpretaciin] en Heenan, Mystery, Magic and Miracle Religion, pp. 36-37. Ronald D. Laing, The Politics of Experience {La Politica de la Experiencia] (Londres Penguin Books, 1967), pp. 31-45. 142VII: El mito Jess La apelacién a la revelacién y los milagros Los libros sagrados de las tres mayores religiones monotefstas del mun- do: judaismo, eristianismo e islamismo, se basan en supuestas revelacio- nes milagrosas recibidas de lo alto. Estos documentos afirman que tres grandes figuras: Moisés, Jestis y Mahoma, han tenido contacto con Dios y han llevado mensajes a la Tierra como sus profetas o, en el caso de Jesiis, como su hijo. Dios supuestamente se revel6 de una manera espe- cial a Moisés y Mahoma, y Jestis proclam6 el mensaje divino, que afir- 1mé le fue transmitido por su padre; y se deca que podia ejecutar mila- sos. Los discipulos inmediatos de Moisés, Jesiis y Mahoma se impre~ sionaron tanto por las afirmaciones hechas por y a favor de estos pro‘e- tas que Ilegaron a ser apéstoles de nuevas religiones. La cuestién que necesitamos examinar es si se deben considerar co- mo veridicas tales revelaciones histéricas. ;Son fuentes especiales dela verdad? ;Podemos autenticar las declaraciones de sus seguidores acer- a de los origenes divinos del mensaje de los profetas? Aunque es su- ‘mamente dificil para los escépticos cientificos considerar estas reve'a- cciones seriamente, dada la fuerza y la persistencia de la creencia biblica y cordnica, tales “evidencias” no se pueden desechar sin més Las apelaciones a la revelacién han sido hechas por otros: Pablo de ‘Tarso, José Smith, Baha'u'llah, Elena de White, Mary Baker Eddy, Oral Roberts y el Rev, Sun Myung Moon. ,Cémo debemos tratar actualmen- te aun individuo que afirma tener poderes profiticos o dones especiales espirituales 0 mAgicos? Si no hablan con Dios, hoy por lo menos afirman tener poderes tinicos. Trataremos estos fenémenos en el momento debi- do. Pata el presente quiero enfocarme en las afirmaciones histéricas que unos pocos individuos excepcionales, embriagados de Dios fueron designados o seleccionados en algtin sentido para proclamar las veréa- des divinas a la humanidad. Estas verdades no se expresan simplemente €n simbolos misticos inefables; ni son sostenidas como verdades de rea- lidades trascendentes por encima y més alla de toda experiencia hursa- na, Se han comunicado a la humanidad, 0 por medios verbales o en 193Paul Kurtz forma de parabolas y alegorias —a menudo en relacidn con acciones y curaciones milagrosas. Ya que tienen una dimensién historia, se puc~ den someter al andlisis histérico y Ia investigacién. No trataré alos tres grandes fundadores del judaismo, el cristianismo y el islamismo en orden cronolégico, pero primero me ocuparé de Jestis, quiz4s el profeta reli- gioso mas notable cuya reputacién ha sobrevivido desde los tiempos antiguos al presente. La critica biblica Tanto se ha escrito y proclamado acerca de Jess que uno se pregunta si hay algo nuevo que tenga que agregarse. Desgraciadamente, ya que la mayorfa de los comentarios acerca de Jestis son de los que han profe- sado la fe que Cristo es el hijo de Dios, es dificil hacer un juicio imparcial acerca del Jestis histérico y las afirmaciones hechas acerca de su divi- nidad. En su nombre se han fundado iglesias poderosas y se ha empten- dido una lucha persistente para suprimir Ia critica y la herejia. La base para la fundacién de nuevas sectas han sido diferencias bastante meno- res en las interpretaciones textuales, y han engendrado rivalidades y dios intensos, como demuestran las disputas entre el catolicismo rom: no, la ortodoxia griega y las numerosas variantes del protestantismo. El relato de Jestis ha fascinado mucho a cada generacién que cada una ha releido los Evangelios en sus propios términos, interpretando la vida y el mensaje de Jestis a la luz de sus propias necesidades, intereses ¢ idio- ma. La mitologia de Jestis sigue siendo bastante poderosa para transfor- mar la condueta y subvertir todos los principios de la ligica y el sentido comiin, Esto no significa que no hay un cuerpo considerable de textos, eriticos. Muchos de los grandes fildsofos, tales como Spinoza y Hume, leyeron la Biblia cuidadosamente y publicaron eriticas escépticas. En el siglo XVIII la religién biblica fue sometida a una devastadora critica por parte de Voltaire, D’Holbach, Diderot, Thomas Paine y otros. Hermann Samuel Reimarus, en £! propésito de Jestis y sus diseipulos, interpre- 6 a Jestis como un revolucionario politico quien luché para librar a los {judios del yugo romano. No tuvo éxito como rey de los judios, y después de su fracaso, sus disc{pulos interpretaron mal sus ensefianzas. En el 144La Tentacién Traseendental siglo XIX D.F. Strauss, en su influyente Vida de Jestis, distinguié las interpretaciones sobrenaturales y las mitolégicas de Jestis del hombre Jestis; se enfocd en la iiltima. Ludwig Feuerbach proveyé una interpre- taci6n materialista del cristianismo y la religién. Bruno Bauer traté de demostrar que Jesiis fue un mito, la personificacién de un culto del siglo Il. En Francia Emest Renan, en La Vie de Jesus, aplieé criterios ra- cionalistas al Nuevo Testamento. El abad Loisy también publicé critica textual rigurosa y fue excomulgado por negar la existencia de Jesis John M. Robertson y otros publicaron trabajos similares en Inglaterra. Albert Schweitzer intenté naturalizar y humanizar la ensefianza de Je- siis en su libro La busqueda del Jestis historico. Como resultado de esta investigacién biblica se esbozaron varias conclusiones no convencionales, escépticas que fueron muy perjudicia- les para Ia fe cristiana. Los académicos han argumentado que no hay ninguna evidencia fuerte de que Jestis existi6. Incluso si asumnimos que si, sabemos muy poco acerca de él que se puede corroborar. Los princi- pales documentos del Evangelio y el Nuevo Testamento estin repletos de contradicciones ¢ inexactitudes, y hay, si es que la hay, poca confir- macién independiente de sus afirmaciones. El Jestis que aparece en ellos es principalmente la creacién de una iglesia reciente emergente en los siglos Ty If que necesitaba justificar sus puntos de vista para si mis- ma y el mundo externo, Nuestro conocimiento del nacimiento, ministe- rio, crucifixidn y resurreccién de Jestis esté por eso cargado de incerti- dumbre, Si la religién cristiana deseansa en una afirmacién histérica, yi a afirmacién esti Ilena de agregados mitoldgicos, entonces es dificil aceptar el cristianismo como fiable. En el siglo XX muchos te6logos, desde Barth a Bultmmann, han reac- cionado a este callején sin salida adoptando una respuesta paradéjica y cesencialmente irracional. Rechazan el método histérico completamente, © (como Bultmann) aceptan s6lo como estrategia evocar la fe en cl Evangelio. No podemos saber nada, admiten, confiada y definitivamen- te acerca de la personalidad historica de Jests o su vida. Una vez. que se desmitologiza la figura del Cristo, el cristianismo es visto esencialmente ‘como una forma de fe en el kerygma (literalmente, proclamacién). In- volucra la creencia en el mensaje esencial de Cristo y en su encamacién y resurreccién. Esta postura curiosa abandona toda norma de inteligen- 145Paul Kurtz cia critica objetiva. No ha refutado los resultados de la investigacién escéptica, s6lo los ignora y en cambio proclama un absurdo como algo verdadero. “Creo porque es absurdo”, afirman Tertuliano, Kier-kegaard y los apologistas recientes del cristianismo. Hay una total contradiecién aqui que hace que algunas mentes acepten de buena gana Ia creencia en lo absurdo, insistiendo que es justificable, incluso heroica. La razén para esto, por supuesto, es que la buisqueda del Jestis histérico eva a la inferencia que la fe en Cristo como Dios encarnado no tiene fundamen- to racional. La tinica esperanza del cristianismo es insistir que eso es verdadero a pesar de toda la evidencia en contra. Hoy es importante que echemos un fresca mirada al Nuevo Testa- mento y las leyendas construidas alrededor de su figura central. No de- ‘bemos abandonar la rica tradicién de la critica biblica, aunque algunos académicos cristianos han dejado de indagar, sosteniendo que es ilegiti- ‘mo porque el Jestis verdadero de la historia es incognoscible. Debemos continuar dedicéndonos a la critica biblica como un campo importante de indagacién e insistir que el registro biblico sea examinado de un modo riguroso, usando los mejores métodos del andlisis textual, la critica lingtlis- tica y filol6gica, los hallazgos de las ciencias, la historia, la antropologia comparativa y la arqueologia. Se han descubierto en décadas recientes nuevos documentos que arrojaron luz adicional sobre la Palestina de los siglos I II. Los pergaminos del Mar Muerto y los cédites Nag Hammadi presentan un cuadro mis claro de la cultura de la que y en la que surgié el cristianismo. Los descubrimientos futuros pueden aumentar nuestro conocimiento y demostrar que el cristianismo no era tinico. Mi propio punto de vista al examinar la Biblia proviene del estudio empirico de las nuevas sectas religiosas que han prosperado en la esce- na contempordnea. Al releer la Biblia, me he estremecido por los para- lelos con los sistemas de creencia paranormales y sectarios de hoy en dia, Podemos ver la aparicién de varias sectas cristianas 0 casi cristia- nas en el siglo XIX, tales como los mormones, los ad ventistas del sépti- mo dia, los testigos de Jehova y los cientificos cristianos [cient6logos} ‘Todas estaban basadas en la Biblia, pero agregaron nuevos materiales esbozados a partir de las revelaciones posteriores de sus fundadores. Estas sectas han crecido rapidamente, sin embargo, sus fundamentos son débiles, incluso fraudulentos. De modo semejante a las afirmacio- 146La Temacién Trascendental nes de los psiquicos y los sanadores por fe, los astrélogos y los ovniloxistas, sostienen nuevos sistemas de fe paranormal, Las aualogias eon las reli- giones clisicas son notables, y nos dicen algo acerea de un rasgo omni- presente de la naturaleza humana: una voluntad de aceptar lo increfble sin evidencia suficiente. Ademis, el hecho que muchisimas de las see- ‘as religiosas contemporaneas extraen su inspiracién del Nuevo Testa- ‘mento nos insta a hacer preguntas acerca de su veracidad histérica. Qué, en particular, debemos decir acerca del Jestis historico? Se conoce bien el relato tradicional: nacié en Belén de una virgen, crecié hasta hacerse hombre y empez6 a clamar que eta el Cristo (un mesias) como fue profetizado en el Antiguo Testamento, y que vino a liberar a la humanidad. Manifesté poderes milagrosos, podia curar a los enfermos, resucitar muertos, exorcizar demonios, y ejecutar actos maravillosos que violaban las leyes de la naturaleza. También proclamé una ética de obe- diencia a Dios y el amor para toda la humanidad, un ética de humildad, aceptacién, simple sinceridad y confianza. Tenia muchos enemigos, fue detenido y llevado a juicio ante Poncio Pilato en Jerusalén, y fue crucifi- cado. Se levanté de los muertos a los tres dias y se aparecié a sus dis- cipulos. Se ha considerado como evidencia de su divinidad su resurrec- ciény también como una promesa para los primeros cristianos que “quien- quiera que creyera en él tendré vida eterna”. {Cuil es Ia evidencia de estas afirmaciones? Es principalmente una reunidn de veintisiete documentos conocidos como el Nuevo Testamen- to, que incluyen los cuatro Evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y Juan) y las cartas de Pablo de Tarso y otros. Hay varias preguntas que hacer. Primero, ,deberdn considerarse estas escrituras como testimonio per- sonal definitivo de la existencia de Jestis y/o prueba de su divinidad? ‘Segundo, hay confirmacién independiente de su existencia y divinidad? El cristianismo como religién se apoya en un caso hist6rico y muchi- simas afirmaciones tipicas empiricas: (1) que habia un hombre llamado Jestis; (2) que nacié de una virgen; (3) que realiz6 milagros; (4) que fue crucificado y luego resucit6; (5) que fue el hijo de Dios; (6) que procla- ‘m6 el fin del mundo y el reino de Dios; (7) que se premiarén a los que ereen en él con Ia salvacién eterna. Es posible aceptar algunas de estas, proposiciones, por ejemplo, que Jesis existi6, y rechazar algunas 0 todas las demés, 147Paul Kurtz cExistié Jesis? Hay ahora una tradicién fuerte en la erudicién biblica aunque hoy es s6lo una opinién minoritaria: que el Jestis histérico no existid. «Como intentamos resolver esta cuestién? Podemos hacer la misma pregunta acerea de cualquier otro nombre famoso en la antigiiedad. {Existieron Sécrates, Isis, Osiris, Julio César, Alejandro? {Como resolvemos la pregunta de la existencia del Jestis histérico? Uno puede leer las mismas sagradas escrituras biblicas. Los cuatro Evangelios, como veremos, sin embargo, se pueden considerar apenas como documentos histéricos fiables u objetivos porque fueron testamentos escritos por misioneros comprometidos en justificar y expandir la fe cris- tiana. Para evaluar su exactitud histérica, es importante que hallemos corroboracién independiente. Asi, necesitamos examinar la literatura no biblica de algunos de los primeros siglos de la e.c.*. Me refiero aqui (1) a cualquier parangén entre el cristianismo y los precursores paganos 0 judios; (2) a cualquier referencia secular de autores paganos y judios; (3) alo que los primeros criticos del cristianismo tenian que decir; y (4) ala extensa literatura apécrifa, los evangelios y las epistolas que fueron rechazados subsiguientemente por la iglesia. {Es el relato de Cristo un mito comparable a las leyendas de Osiris, tis, Krishna, Dionisio, Mitra y otras deidades que atrajeron a numero- sos seguidores en el mundo antiguo? Al leer la literatura clisica greco- romana uno se estremece por las similitudes entre el relato de Cristo y otras figuras veneradas. Tales relatos a menudo involucraban un ser di- vino quien llega a encarnarse como hombre, ingresa a nuestro mundo para realizar hechos milagrosos o expiantes, y entonces regresa al cielo. Era comin atribuir al emperador romano atributos divinos. Por ejemplo, al escribir en el 30 a.e.c, Horacio compuso una oda a Augusto aclamén- dolo como la encamnacién del dios Mercurio. Los hijos de Dios y las dei- dades resucitadas eran numerosos en los tiempos antiguos. Apolonio, quien vivid en Asia Menor (Tiana) en el siglo Ly murié cerca al 78 e.c., tuvo una carrera notablemente similar a la que se le * Usaré ae.e. para indicar cantes de la era comin», y ec. para referirme a wera comin», en lugar de a.C. (antes de Cristo) y A.D. (anno Domini o aio del Seon). 148La Tentacién Trascendental atribuy6 a Jestis. Cuando joven, fue enviado a estudiara la ciudad helena de Tarso. Finalmente Ilegé a ser un pitagérico y adopté las reglas ascé ticas estrictas de la hermandad, renunciando a la carne, el vino y el ma- trimonio, Distribuy6 su herencia entre sus parientes y vivié como un monje sin dinero, vagando por las ciudades del mundo mediterrdneo. Ensefié que detrés del mundo existia una deidad suprema incognoscible. Los seguidores de Apolonio sostuvieron que eta el hijo de Dios y le atribuyeron muchos milagros. Podia caminar a través de las puertas ce- rradas, sanar enfermos, expulsar demonios y se dijo incluso que habia regresado a la vida a una muchacha muerta. Orden6 a sus discipulos no dafiar a ninguna criatura viviente y huir del odio, los celos y la enemis- tad. “No podemos odiar a nuestros semejantes”, predicd, apoyando un tipo muy simple de comunismo. Acusado de brujeria y sedicién, fue a Roma a responder los cargos ante Domiciano, se lo encarcel6 pero es- capé. Sus seguidores afirmaron que Apolonio se les aparecié después de que murié y que ascendié corporalmente a los cielos'. Existe evidencia considerable de que Apolonio existié como una per- sona real, ya que hay numerosas referencias de él en la literatura anti- gua. Si tuvo atributos divinos, como sus seguidores insistieron, es otro asunto. Se pueden hacer preguntas similares acerca de Jestis: ,existi6? {Son las leyendas construidas alrededor de él y transmitidas por sus seguidores relatos exactos de su vida y sus poderes? {Era verdadera- mente un mesias enviado por Dios tinicamente para salvar Israel y a la suftiente humanidad? La investigacién histérica de los origenes del mensaje cristiano ha sido cnormemente enriquccida por el descubrimiento de los pergaminos del Mar Muerto en Qumran en la Palestina jordénica. Los documentos de pergamino y papiro descubiertos primero en 1947 han tenido una relacién con los origenes cristianos. Fueron escritos al parecer por una secta judia conocida como los esenios. Lo que es llamativo para el histo- riador de las religiones son las muchas similitudes entre esta literatura y el Nuevo Testamento, entre los esenios y las primeras comunidades, cristianas. Los esenios practicaban una forma de exclusividad aseética -ymantuvieron una disciplina rigida. Esta comunidad muy unida expresa- ‘ba mutuo amor y respeto, y practicaba el comunismo primitivo (como los primeros cristianos), no estaba de acuerdo con el judaismo estableci- 149Paul Kurta do, participé en una comida ritual o banquete eucaristico de algin tipo, prestaba atencidn especial a los profetas biblicos, y bautizaba a sus ini- ciados. De interés especial fue su enseflanza acerca de un mesias futu- ro, que nacerfa del linaje de David, que produciria un orden mundial divino. Este reino de Dios surgiria s6lo después de un periodo de guerras ‘yrevoluciones. El mesfas llevaria las fuerzas de la luz contra los poderes de la oscuridad a través de una batalla apocaliptica, Cuando se establez~ ca el reino de Dios totalmente, el mesfas ayudaria a liberar Israel y ju- garia un papel intermediario entre Dios y los hombres. Sin ninguna duda, hay diferencias entre los pergaminos y el Nuevo Testament, el salva- dor cristiano y el mesias esenio, que los académicos cristianos suelen sefialar, Incluso los pergaminos minan la idea que el mensaje cristiano fuera tinico. Al contrario, demuestran que el cristianismo, como todos los otros cultos, manifesté y surgié de creencias que eran comunes en la época. En lugar de ser la revelacién de Dios en la historia humana, el deseo humano influy6 en la forma y el cardcter que la revelacién tenia que tomar. La biisqueda del Jestis histérico y Ia naturaleza de su mensaje son importantes. Pero es notoriamente dificil determinar los hechos, porque, fuera de los Evangelios, hay poca confirmacién fiable, sea de su exis- tencia o los detalles reales de su vida. Preguntamos: ,cudndo se escribieron los Evangelios? (Fueron con- tempordneos con Jestis? {Tienen que ser considerados como fiables? (Estan los detalles contenidos en ellos apoyados por la corroboracién independiente? {Pudo haberse desarrollado el cristianismo por Pablo, Pedro y otros, sin una figura histérica? Entre las referencias tempranas de Cristo estin dos pasajes en la obra de Josefo, el historiador judio (quien murié por el 100 e.c.). Pero de ‘modo bastante concluyente se ha demostrado, incluso por tedlogos cris- tianos, que el pasaje mAs largo ha sido una interpolacién, probablemente escrita por un cristiano, Es una descripcién muy comprometedora y es improbable que un judio ortodoxo tal como Josefo la hubiera escrito?. ‘Ademés, aparece en medio de una seccién que trata de otras materias. El comentario de Josefo que “el clan de los cristianos... no esti extinto en esta época”, es bastante raro si fue escrito durante su vida, pero no lo es si fue interpolado mucho mas tarde. En verdad, las referencias a la 160La Tentaciin Traseendental cita de Josefo no aparecen hasta el siglo IV. El segundo pasaje consta de slo una frase que se refiere a Santiago, “el hermano de Jestis, lama- do Cristo”. Si éste es auténtico es también discutible’. Otra referencia a menudo citada es la del historiador Tacito, quien en sus Anales, escritos por el 120 €.©., dice: “Aquél de quien el nomtre (christianus) se deriva, Christus, fue condenado a muerte por el pro- curador Poncio Pilato en el reino de Tiberio”. En esta referencia no usa el nombre Jestis. Ademds, en otra referencia repite lo que normalmente era dicho en su tiempo por los cristianos. Técito menciona que “una multitud inmensa de christiani” estaba presente en Roma durante el tiempo de Nerén. Eso se refiere a los cristianos o los que erefan en un mesias (del que hubo numerosos aspirantes), no necesariamente a los, seguidores de Jestis, quienes eran bastante pocos en mimero. En todo caso, Técito no se refiere a Jestis, pero sélo a sus seguidores. Otra referencia en la literatura no cristiana esta en una carta de Plinio el joven (aprox. 110), que pide a Trajano consejo sobre el trato a los cristianos, Suetonio (aprox. 125) menciona una persecucién similar y dice que Claudio desterré a “los judios que, avivados por Cristo, causa ron disturbios piblicos”, Pero todo esto demuestra sélo la existencia de los cristianos, la cual no esté en duda, y no la realidad histérica de Jesus. {Qué debemos hacer de esto? La evidencia no biblica de Jestis es bastante incierta. Gordon Stein estima que algunos sesenta historiado- res y cronistas vivieron en el siglo I en el mundo romano. Si Jestis hubie- ra tenido tal efecto en las multitudes como los escritores del Nuevo ‘Testamento proclamaron, entonces se pensaria que su impacto habria sido notado por mas historiadores*, Los pasajes citados son fragmenta- ris a lo més. ;Debemos negar que Jesis existi6? :Pudo el cristianismo, como otras religiones mitolégicas antiguas, haber existido sin una figura histérica detrés suyo?. El eristianismo presenta algunas similitudes con la antigua religién mistérica de Egipto, que involucra dos figuras importantes: Isis, la diosa dela maternidad y la fertilidad, y Osiris, su hermano y marido, el dios éel submundo y el juez. de los muertos. Segiin el mito, Osiris vivié en un cuerpo, y habria suftido, habria sido mutilado y muerto; entonces su. cuerpo fue reconstituido y levantado de los muertos hacia los cielos por el dios encarnado en él. Ambos Osiris e Isis aparecieron en la Tierra 151Paul Kurtz como seres humanos; eran dioses que Ilegaron a encarnarse en cuerpos mortales, como se afirmé acerca de Jestis El mitraismo también tiene muchas similitudes sorprendentes con el cristianismo. La religidn tenia raices profundas en la historia persa ¢ hind’ y empezé a atraer una amplia atencién de Romaa finales del siglo Te.c. A fines del siglo Il, el culto se habia extendido rapidamente por las diversas clases del mundo romano, que incluia la clase mercantil, el ejér- cito y los esclavos. El mitraismo prosperé bajo los auspicios de los em- peradores a causa de su apoyo al derecho divino de gobernar; bien avan- zados los siglos I y TIT compitié en fidelidad con el eristianismo, pero Constantino lo destruyé cuando establecis el cristianismo como la reli- gién oficial del imperio a fines del siglo IV, aunque sobrevivi6 a través del V en una escala muy reducida. ‘Vastos restos de templos y estatuas de la época atestiguan su gran influencia. La religién fue establecida alrededor del mitico Mitra, quien era considerado como un mediador entre la humanidad y el dios desco- nocido que reinaba en el Universo. Mitra, segiin se alega, nacié de una roca, un prodigio atestiguado por ciertos pastores, que trajeron regalos y Ie adoraron, Mitra podfa ejecutar grandes milagros. Por ejemplo, cuan- do una sequfa terrible fue impuesta sobre la Tierra, Mitra disparé una flecha contra una roca produciendo milagrosamente agua de ella. Las analogias con el cristianismo temprano son inequivocas. Las comunida- des mitraicas, compuestas de personas de origen humilde, expresaban un espiritu fratemal y comunal. Adem, los sacerdotes mitraicos usa- bban campanifllas, velas y agua santa en sus servicios de comunién, don- de se ofrecian a los adoradores pan y agua consagrados; santificaron el domingo y el 25 de diciembre. Su credo insistfa en la conducta moral, exigia abstinencia y autocontrol, alentaba a los célibes y las virgenes a servira Dios, y postulaba el cielo y el infierno, una revelacién primitiva, un mediador del Logos que emana de lo sagrado, un sacrificio de repa- racién, una lucha constante entre las fuerzas del bien y el mal (con el triunfo final del primero), la inmortalidad del alma, el juicio final, laresu- rreccién de la came y la destruccién ardiente del Universo. Después de la muerte todos los hombres aparecern ante el sillén del juicio de Mitra; las almas inmundas sufrirén tormento eterno, mientras las puras serén recibidas en cl fulgor radiante del cielo, Mitra era claramente una figura 152La Tentacién Trascendental mitolégica, y finalmente la religiGn se deshizo bajo el ataque cristiano. Nuestro conocimiento del mitraismo proporciona otra razén para pre- guntar si el cristianismo pudo haberse desarrollado sin Jesés. No obstante, es interesante que pocos de los mas implacables oposi- tores paganos 0 judios del cristianismo negaran la existencia de Jesus Estos incluyen a Celso, Luciano y Porfirio. El iiltimo cuestioné la exac- titud hist6rica del Nuevo Testamento, y los antiguos eriticos reconocie- ron os elementos miticos del cristianismo. No obstante, no discutieron la historicidad de Jesiis. Aunque seria dificil afirmar con algin grado de certeza que Jestis existid, me parece probable que viviera algin hombre semejante, muy probablemente en Palestina en la primera mitad del si- glo I, que fue crucificado 0 colgado (aunque pudo no haber muerto), y que se desarroll6 una secta de cristianos que proclamé su divinidad (Aunque no aventuraré la misma afirmacién acerca de un Mitra hist6ri- co). Sabemos muy pocos hechos auténticos, sin embargo, acerca de Testis mas alld de este pobre esbozo. EY qué de los argumentos cristianos a su favor? Necesitamos ir di- rectamente a Ia antigua literatura cristiana, pero cuando lo hacemos, en- contramos varios problemas. Primero, es dificil saber cual es el texto auténtico del Nuevo Testamento y si ha sido adecuadamente trascrito. EL fragmento mas viejo existente que tenemos (consta de s6lo unos ver- sos de Juan) es fechado no antes del 150 e.c. Segundo, hay muchisimos testamentos que han sobrevivido. Estos incluyen la literatura Hamada apécrifa, que contienen los escritos de Clemente, Barrabés, Tomis, Ni- codemo y otros, algunos de los cuales son poco amables con Jestis. Por Jo menos se sabe que han existido treinta evangelios en algunos de los primeros siglos de la era cristiana. Fue s6lo en el siglo IV, siguiendo la amarga lucha del Concilio de Nicea en el 325, que se decid que incluir yy exeluir de la literatura canénica; s6lo los cuatro Evangelios que ahora tenemos se juzgaron como “oficiales”. Y no fue hasta el 367, mas de tres siglos después de la muerte de los seguidores originales de Jesis, que se registré en una carta de Atanaso, patriarca de Alejandrfa, la pri- ‘mera inscripeién oficial de los veintisiete libros del Nuevo Testamento. El problema de la evidencia hist6rica entonces es que si varios trozos de la literatura sobre una época sobreviven, 2podemos aceptar algunos y desechar otros? Por ejemplo, Sécrates fue en verdad una figura histé- 153Paul Kurtz rica; Platén escribié muchos dilogos en los que lo idolatr6. Jen6fanes y Aristételes también escribieron acerca de él, ademas del dramaturgo Aristéfanes, quien lo retrata mas bien de mala manera. Pero no nos negamos a leer a Arist6fanes. La literatura apécrifa trata de Jestis como un muchacho joven, quien puede elaborar milagros y tiene poderes asom- brosos. Pero en un ejemplo, por lo menos, mata a un joven compatiero de juegos*. ;Qué es realidad y qué es ficcién? ,Cémo decidimos? En cualquier caso, parece claro que ninguno de los Evangelios del Nuevo Testamento fue escrito por testigos oculares que conocieron a Jesiis. De hecho, la verdadera autoria de Marcos, Mateo, Lucas y Juan és incierta. Porque probablemente muchas décadas después que Jestis vivi6, el testimonio cristiano acerca de él era parte de una tradicién oral. Es muy probable que los relatos acerca de sus palabras y hechos fueron puestos en circulacién por sus seguidores, incluyendo supuestos testigos presenciales. Se predicaron estos relatos en las comunidades cristianas ‘mis tempranas de Jerusalén, Efeso, Antioquia y Cesérea. Estas comu- nidades separadas desarrollaron tradiciones diferentes. El testigo oral era reinterpretado como la persona, que supuestamente, conocia o ha- bia visto a Jestis empezar a morirse. Ya que el lapso promedio de vida cra bastante corto en ese tiempo, eso pasé répidamente. Temiendo que se perdiera el registro, se hicieron esfuerzos para preservar los relatos de la vida y las ensefianzas de Jestis. Se acepta gencralmente que el relato escrito mas antiguo fue el Evangelio de Marcos, que se escribié probablemente entre el 65 y el 70. Segin Eusebio, autor de una historia de la Iglesia en el siglo IV, Marcos no conocié a Jesiis, pero fue un discipulo de Pedro en Roma’. Segiin la leyenda, Marcos fue persuadido por los cristianos a escribir sus memorias, basado en los recuerdos ora- les de Pedro, a lo mucho un relato de segunda mano. Muchos académi- cos ahora dudan si Marcos realmente recibié su material de Pedro; lo que se piensa es que probablemente lo tomé de una tradicién general oral entonces existente en su comunidad cristiana. En efecto, se desco- noce quien era Marcos. Asi, el autor del Evangelio segtin Marcos per- manece andnimo. Las tradiciones orales son notoriamente inexactas. Los académicos creen que existié otro documento, el llamado Q (del alemén Quelle, que significa “fuente”), ahora perdido, que pudo haber contenido unos 250 dichos de Jesis. Si fue asi, se eseribié probablemen- 154La Tentacin Trascendental te aproximadamente en el 50 e.c. El Evangelio de Mateo, probablemen- te escrito entre 80 y 85 en Antioquia, incorporé la mayoria del relato de Marcos y repitié por lo menos 610 de los 661 pasajes, pero amplié el contenido y también extrajo en gran modo del documento Q. Mateo agregé un relato del nacimiento de Jests y procuré hallar profecias en el Antiguo Testamento que pensé que Jesus cumplié. Fue s6lo en el 85-90 que Lucas, un gentil, escribié su Evangelio re- produciendo una buena parte de Marcos y agregé otro material. Lucas también es el autor de los Hechos, que son un relato de la iglesia cristia- na primitiva. Es un cristiano de tercera generacién, quien nos dice en su Evangelio: “Muchos escritores han intentado redactar un relato de los sucesos que han pasado entre nosotros, siguiendo las tradiciones que nos transmitieron por medio de testigos presenciales originales y siervos del evangelio” (1:1-2). El asunto interesante es que ni Mateo ni Lucas conocieron a Jests. Los primeros tres Evangelios se Ilamaban sindpticos. ‘Se acepta extensamente que Lucas y Mateo conocfan el Evangelio de Mateos y extrajeron de é1, lo que los hace apartarse dos veces del tes- timonio directo. El cuarto Evangelio fue al parecer escrito al iiltimo y es diferente de los otros. Su paternidad literaria es desconocida. Ha habido toda clase de especulacién acerca de quien fue el autor del cuarto Evangelio. £1 mismo indica que era “el discipulo querido”, Pero ;quién es éste? {Bra Juan, un discipulo temprano, Lézaro, a quien Jestis, segtin se alega, le- -vanté de los muertos, o alguien mas? Hay elementos del Evangelio de Juan no contenidos en los otros Evangelios, y los Padres de la Iglesia primitiva reconocieron las diferencias. Clemente de Alejandria nota, por €1200, que, aunque los otros evangelistas conservaron los “hechos de la historia”, Juan escribié un “Evangelio espiritual”. La tradicién mas anti- gua de la iglesia consideraba a Juan haber sido uno de los primeros discipulos, quien escapé del destino de su hermano Santiago, que fue la ejecucién. Sin embargo, la mayoria de académicos ahora cree que éste noes el caso. Algunos han sugerido que el autor vivié por el afio 100 en. Efeso. Pero no hay ningiin acuerdo general y la mayorfa de comentaris- tas considera el texto como anénimo. El autor estaba evidentemente familiarizado con el Evangelio de Marcos, y pudo haber consultado a ‘Lucas. Suponiendo que asi fuera, el Evangelio de Juan omite una por- 185Paul Kurtz cién grande del relato sinéptico y enreda la sucesién de los aconteci- mientos en muchos aspectos importantes. Por ejemplo, su relato de la Ultima Cena difiere de lo contado en los sindpticos. Ademis, el autor refleja la influencia de la filosofia griega, sobre todo en su uso del Logos divino en el prélogo de la narracién. Parece claro que el de Juan se escribié mas tarde que los otros Evangelios, y no fue un relato de un testigo ocular, El autor habria tenido que vivir un tiempo muy largo para haber conocido a Jesis, y el término de la vida media de las personas en el Medio Oriente entonces era bastante corto. Hasta ahora no nos hemos referido a las epfstolas de Pablo, que jugaron un importante rol en la edificacién de la iglesia. En efecto, mu- chos comentaristas le han atribuido a Pablo el muy importante papel de crear el cristianismo como una religién. Las cartas paulinas, que apare- cen en el Nuevo Testament, se escribieron muy probablemente antes de los Evangelios. Pablo claramente no conocié a Jestis, aunque afirma haberlo visto y ofdo en una visién camino a Damasco. Pablo, original- mente llamado Saulo, era un judio devoto, un fariseo, de Tarso, capital de Cilicia, una provincia romana en Asia Menor. Saulo, un ciudadano romano, habia perseguido a los cristianos pero se convirtié a sus creen- cias después de que tuvo su visién de Jesiis. Luego de su conversién, Pablo se pone a esparcir el Evangelio del Cristo muerto y resucitado a los gentiles. Casi la mitad de sus cartas fueron escritas a varias iglesias de Europa y Asia. Lo que es interesante es que mucho de los relatos que aparecen en los cuatro Evangelios no aparecen en las epistolas paulinas, que fueron escritas muy probable- mente entre el 49 y el 62. Pablo emprendié tres giras misioneras a tra~ vésde parte del Imperio Romano, intentando construir la iglesia, y segiin la leyenda se lo encarcelé y decapité finalmente en Roma, aproximada- mente en el 64. Algunos relatos de sus viajes aparecen en los Hechos, Quién fue el Jestis historico? Las preguntas que gustaria hacer son: fue el relato de la vida de Jestis en el Nuevo Testamento (asumiendo que existié) preciso? ¢Se deben tomar como evidencia los Evangelios y las epistolas? 156La Tentacion Trascendewal Ahora tenemos tres problemas: primero, hay contradicciones serias en los diversos relatos. Segundo, los escritores no fueron testigos pre- senciales de los sucesos sino propagandistas que tenian interés en atracr seguidores a la fe. Terceto, aun cuando sus historias y relatos de segun- da y tercera mano vinieran de testigos presenciales, que transmitieron estos relatos por tradicién oral y luego de forma escrita (en el documen- to Q), estos relatos testimoniales deben seguir considerdndose sospe- chosos. Mis objeciones generales a lo tiltimo se basan en el argumento de Hume en contra los milagros y en la desconfianza general de los relatos testimoniales de personas primitivas, incultas o analfabet: {Cuan exactos son los relatos de la vide de Jestis registrados en el Nuevo Testamento? No mucho, admito, a causa de los relatos en pugna sin sustancia de las historias presentadas en los Evangelios. El Jestis de los Evangelios aparece come una figura carismatica po- derosa, pero la mayoria de su historia personal es oscura, y la mayoria de su vida no se explica atin. Los Evangeliosnos ofrecen leyenda y mito en lugar del hecho histérico. El Nuevo Testamento esta lleno de ficcio- nes introducidas para justificar su mesianismo y divinidad. Précticamen- te cada hecho declarado en el Nuevo Testarento es una discusién his- t6rica. Por ejemplo, los cristianos celebran hoy el 25 de diciembre como su cumpleaiios. Pero en tiempos antiguos se consideraba también el 25 de diciembre como el cumpleafios del Sol Invictus (cl Sol no dominado) y, como anoté, era la celebracién principal del culto mitraico. La tiltima semana de diciembre era una fiesta pagana, También se aproximaba a la celebracién judaica de la janukd, que ocurre cerca de finales de diciembre. Los académicos especulan que Jestis probablemente nacié cuatro afios antes, a causa de las fechas del reino de Herodes. No hay ninguna certeza sobre dénde nacié Jestis. {Nacié en Belén? ‘No podemos corroborar este lugar por medio de fuentes hist6ricas inde- pendientes. {Qué tienen que decir los Evangelios? Aqui también halla- mos dificultades. Lucas y Mateo dicen que nacié en Belén, mientras ‘Marcos y Juan implican que su origen fue Nazaret en Galilea; Pablo no ‘menciona su lugar de nacimiento. Sin embargo, se suponia que éste habfa sido un suceso notable. Juan indica que hubo una discusién en sus dias acerca de si Jestis era el mesias, porque éste habia de originarse de Ja semilla de David en Belén, pero dice que, en cambio, Jestis viene de 187Paul Kurtz Galilea (Juan 7:41-43; también 7:52). Para que Jestis fuera el mesias del linaje de David, tendria que haber nacido en Belén. ;Este lugar de naci- miento fue inventado por Lucas y Mateo para justificarlo como el mesias de los judios? Si fue asi, incluso Mateo y Lucas discrepan sobre las circunstancias alrededor de su nacimiento. Se implica en Mateo que José y Maria vivieron en Belén cuando Jestis nacié, permanecieron alli casi dos afios, y luego huyeron a Egipto. Volvieron a Palestina después de la muerte de Herodes, pero se mudaron a Nazaret. Lucas, por el contrario, sostiene que José y Maria vivieron en Nazaret, pero viajaron a Belén mientras Maria estaba embarazada para registrarse para un censo de impuestos (no hay ninguna confirmacién histérica que los ro- ‘manos tuvieran un censo que requerfa que las personas volvieran a sus domicilios originales, una inmensa tarea). Salieron de Belén unos cua- renta dias mds tarde y volvieron a Nazaret. Es claro que Jesis tuvo que nacer en Belén, si descendia del Rey David. {Pero esto fue asi? Ambos, Mateo y Lucas, intentan probar los origenes genealégicos. Mateo rastrea a Jesis hasta Abraham, mientras Lucas provee las generaciones todo el trayecto de regreso hasta Adin, Segiin Lucas, habfan cuarenta y un generaciones entre David y Jestis; segiin Mateo, s6lo veintiocho (realmente, enlista s6lo veintisiete). Los nombres en estas genealogias difieren, Por ejemplo, Lucas (3:23-26) te- nia a Jess como el hijo de José, quien era el hijo de Heli, mientras que Mateo (1:15-16) tiene al padre de José como Jacobo. Lucas: “Y Jestis empezé a tener aproximadamente treinta afios de edad, siendo (Como se suponia) el hijo de José, que era el hijo de Heli" (3:23-24—KIV"), ‘Mateo: “Y Jacob engendré a José, el marido de Maria, de quien nacié Jesis, quien es lamado el Cristo” (1:16—KIV), Pero si rastreamos el linaje de Jestis mas alld, obtenemos todo el trayecto genealogias discordantes. Miremos s6lo siete generaciones. *N-T: Traduciremos las citas de las versiones inglesas King James (KJV 0 Rey Jaime) y New English Bible (NEB o Nueva Biblia Inglesa, Cambridge, 1961-70) 1581a Tentacisn Trascendental Lucas Mateo José José Heli Jacobo Matat Matan Levi Eleazar Melchi Bud Janna Ajim José Sadoc La divergencia de estas genealogias es sorprendente, como si fueran inventadas por las primeras comunidades judaicas cristianas indepen- dientemente unas de otras. Algunos apologistas cristianos han sugerido que una de las genealogias es la de Maria. Pero el texto claramente nie- ga esto, y si Maria es pariente de Elizabeth (Lucas 1:36), entonces su li- naje no es davidico sino levitico, de la casa de Juda. Uno de los libros del ‘Nuevo Testamento apécrif, que no fue declarado canénico por el Conci- lio de Nicea en 325, el Evangelio del Nacimiento de Maria, dice que Ma- riano es de descendencia davidica. Identifica a su padre como Joaquin, que no aparece en la lista de la genealogia de Testis de Lucas o Mateo. Es muy dificil, incluso hoy por supuesto, para alguien remontar su genealogia por muchas generaciones, pero Lucas y Mateo intentan ha- cerlo, y difieren incluso acerca del abuelo y el bisabuelo de Fests, que de nuevo sugiere que estos pasajes son pura ficcién, En todo caso, ambos no pueden ser exactos a la vez. ‘Una diferencia ms amplia es que mientras Mateo y Lucas sostie- nen que Jestis nacié de una virgen, Marcos, Juan y Pablo no mencionan este hecho notable en absoluto. Ademés, se menciona este suceso mila- groso para demostrar que Jestis era el mesias judio. Un problema tex- ‘ual no resuelto concierne al nacimiento virginal. Segiin Mateo 1:18, Maria fue “hallada embarazada del Espiritu Santo” (KJV). José tiene un suefio que reitera la concepeién virginal de Jestis. Lucas 1:35 también tiene un angel que se aparece para decirle: “El Espiritu Santo vendré a ti, y el poder de lo Alto te cubriré: por eso también esa criatura santa que nace- rf de ti debera ser llamada el Hijo de Dios” (KJV). Si éste es el caso, entonces gen qué sentido era José el padre de Jestis? Y si Jestis no era el hijo de José, jentonces no puede descender 159Paul Kurtz de David! Los Evangelios estén cercados en una contradiceién irrecon- ciliable. ‘Muchos académicos han sefialado que los autores de los Evangelios estaban empefiéndose en probar que Jesiis era el mesias como fue pro- fetizado por Isafas en el Antiguo Testamento. Entonces pienso que la nocién entera de profecia es cuestionable. Si las profecias precognitivas son veridicas o han sido demostradas alguna vez es dudoso. A menudo Jo que se afirma es una prediccién psiquica es una inferencia basada en expectativas empiricas o racionales (que pueden resultar correctas) 0 ipura conjetura! Muy a menudo, las profecias son tan generales que pueden hacerse que se ajusten a muchos sucesos futuros. Creo que es lo que pasé con respecto a las profecias de Isaias —sin embargo, mu- chisimo de la fe en Jestis Cristo es predicado de ellas. El pasaje en cues- tidn es como sigue: “Por eso el Sefior mismo te dard una seftal: Miren, una virgen concebird, y pariré un hijo, y llamara su nombre Immanuel” (isa. 7:14—K3V). En primer lugar el significado del término virgen es discutible. La palabra hebrea usada por Isafas es almah, que significa “mujer joven, soltera”, no bethulah, que literalmente significa “virgen”. En efecto, la traduecién de la Nueva Biblia Inglesa ha ayudado a aclarar esto: “Por eso el Sefior le dara una sefial: Una joven esté embarazada, y naceré un hijo, y lo Hamaré Immanuel”. Todo lo cual significa que Lucas (quien fue muy probablemente grie- g0, no hebreo) ha confundido los términos virgen y mujer joven en la Septuaginta, la traduccién griega preetistiana del Antiguo Testamento hebreo. Jestis tuvo que haber “nacido de una virgen” para cumplit la profecia de Isaias, como Lucas lo interpret6, después del hecho. Es muy improbable, sin embargo, que Isaias estuviera profetizando algo progra- ‘mado para que pase siete siglos mis tarde. Los pasajes en Isaias proba- blemente conciemen al conflicto sirio-israelita del 734 a.e.c., con el pro- feta buscando asegurar al Rey Ahaz que la invasién de Juda no tendria éxito, Pero sus palabras proféticas fueron estiradas por los propagandistas cristianos para probar el mesianismo de Jestis demostrando su base en Jas escrituras antiguas. ‘Mateo, sin ninguna duda, fue hebreo y asi estaba en una mejor posi- cién para saber el significado del término almah, “mujer joven, soltera”, 160La Tentacién Trascendental aunque probablemente hubiera leido también la traduccién Septuagint Pero surgieron preguntas serias acerea de la moralidad de Maria (como veremos dentro de poco), particularmente el hecho que estaba embara- zada antes de casarse con José. {Fue el nacimiento de una virgen una invencién introducida, en parte, para superar los cargos alrededor de la ilegitimidad de Jestis? Naver fuera del matrimonio se consideraba un pecado atroz para los judios. De ahi, el noviazgo o matrimonio de Maria con José (cual sea, no esta claro) y su fecundacién por el Espiritu Santo hha de superar cualquier sospecha acerca de la ilegitimidad de Jestis. En efecto, los judios de la época, segtin Juan 8:41, se mofaron y ridiculiza- ron a Testis a cauisa de las cuestiones acerca de su padre real y el hecho que era “nacido de fornicacién” (KJV). No somos “nacidos del mal”, dicen (NEB), quizés implicando que Jestis era considerado ilegitimo. Aparte de todas esas advertencias, el asunto mis importante es la evidencia empleads para la afirmacién que Jestis nacié de una virgen y por eso era el hijo de Dios. Ni Pablo, cuyas epistolas precedieron la redaccién de los Evangelios, ni Marcos mencionan el nacimiento de la virgen. La concepcién de Jestis ciertamente fue percibida como un su- ceso milagroso por Mateo y Lucas. {Por qué el silencio de los demas? {Fue porque fue inventado por la tradicién subsiguiente y asi aceptado por Lucas y Mateo? Ne habia nadie que testificara que Maria concibié de manera sobrenatura’; ni habfa nadie en el cuarto con ella cuando el Espiritu Santo aparecié, De ahi que no haya ninguna corroboracién para la afirmacién. Segin Mateo: Entonces el nacimientoe Jess el Cristo fue de este modo: Cuando su madre Maria iba a desposarse con José antes de vivie juntos, se le hallé embarazada del Espiritu Santo (1:18—KIV), José se perturbé por esto, pero ya que no estaba dispuesto a hacerla un ejemplo piblico, pensé alejarse en secreto. Sin embargo, tuvo un suefio en que el angel del Seftor lo visité y le dijo que el embarazo de Maria era obra del Espiritu Santo: ero mientras pensaba en estas cosas, miren, el ngel del Sefor se le aparecié en un suefio, iciendo, José, i, hijo de David, no tengas miedo hacia tu Maria tu espos: porque lo que es concebido en ella es del Espiritu Santo (Mat 1:20—KIV), 161Paul Kurtz Si este sueiio realmente ocurri6, nosotros, por supuesto, no tenemos manera de saberlo. Se sabe que los suefios son poco fiables, y basar una religion en un suefio es dudoso, por decir Io menos. Segin Mateo, José hizo lo que el Angel le dijo: llevé a casa a Marfa para ser su esposa pero no tuvo ninguna relacién con ella hasta su hijo naci6. Acerca del caso de Marfa todo lo que tenemos es su testimonio que era una virgen y que el Espiritu Santo la visité. Segan Lucas, un angel la saludé y le dijo: No tengas miedo, Maria, porque tu has hallado favor en Dios. Y, mira, ti concebirds en tu itero y dards a luz un hij, y lamarés su nombre Jess (1:30-31—KIV), EI Espiritu Santo vendr sobre ti; y el poder de lo mas Alto te cubriré(1:35—KIV), No hay ningtin otro que dé testimonio de este suceso, Lucas mismo no fue testigo. En efecto, escribiendo alrededor del 90 e.c., aclara que esté escribiendo s6lo una narrativa siguiendo la tradicién transmitida a él por testigos oculares y siervos originales del Evangelio (Lucas 1:1-4). Afirmar que Lucas fue “inspirado” por Dios es una peticién de principio, porque necesitamos saber sobre qué base podemos validar que lo fue. Decir que es cuestién de fe no contrarresta el escepticismo inteligente acerca de las bases de la autenticidad del Evangelio. En la narrativa de Lueas hay una relato de la relacién de Maria con Zacar‘as, un sacerdote, y su esposa, Isabel, una pariente de Maria, quien no tenfa hijos. Seguin el adornamiento legendario de Lucas, el Angel Gabriel también se aparecié a Zacarfas y le informé que su esposa daria a luz un hijo, al parecer Juan el Bautista, lo cual hizo. Maria vivié con Zacarias e Isabel por aproximadamente tres meses. Maria no permanecié virgen por toda su vida, ya que Jestis tuvo varios hermanos y hermanas y en ninguna parte se declaré que se concibieron también por intervencién divina. Si pensamos en el contexto del siglo siguiente, cuando el cristianismo fue desarrollindose como culto, hallamos un relato completamente dife- rente acerca del linaje y nacimiento de Jesiis. Los primeros cristianos afirmaban que Jesis era el hijo de Dios. Muchas leyendas similares del linaje divino eran familiares al mundo romano. Segtin se alega se aplica- ron a los emperadores, quienes se llamaban hijos de Dios, y antes un 162La Temtacién Trascendental mito griego decia que Danae, madre de Perseo, fue fecundada por Zeus, quien se aparecié como una Iluvia de oto. ,Por qué no Maria para los cristianos pobres € incultos? Los criticos de Jestis {Cémo consideraron los ciuidadanos de Roma y los judios no eristianos cultos las afirmaciones del linaje divino de Jestis? Muchos al parecer hallaron el relato increible, y proveyeron otras versiones de su familia Es siempre una fuente de asombro que la gente esté dispuesta a creer los relatos més imaginativos; cuanto més imaginativa la exageracién, mis probable son las convicciones que crecen en irracionalidad e inten- sidad. Las primeras afirmaciones cristianas acerea de Cristo no care~ cieron de sus criticos y detractores. En efecto, el cristianismo tuvo que ‘emprender una batalla continua de apologética. Muchos de los primeros padres de la iglesia estuvieron siempre a la defensiva. Esto sugiere que incluso entonzes se emplearon refutaciones de inteligencia critica con- tra esta religiin mistérica surgiente. Los fil6sofos y los intelectuales, también como las fuerzas politicas y sociales dominantes de la época, buscaron refuiar el cristianismo, y algunos usaron medios violentos para suprimirlo. Sin embargo, al final, el cristianismo tuvo éxito en aplastar la cultura greco-romana, una de las grandes tragedias de la historia huma- na. El por qué sucedié esto ha desconcertado a los pensadores desde ‘entonces. El por qué el cristianismo persiste hoy después de dos milenios es desconcertante igualmente. Las respuestas no apuntan a su esencia verdadera—lejos de eso—sino mis bien a la debilidad de la inteligen- cia critica humana en la civilizacién principalmente y la disposicién de grandes sectores de nuestra especie para devorar los mitos, aunque puedan ser débiles 0 fraudulentos. Entre los muchos criticos tempranos del cristianismo, quizas los mas conocidos hoy sean Celso, un fildsofo pagano que vivi6 a fines del siglo IL, y Porfirio, en el siglo III. Huubo indudablemente muchos mas criticos; pero casi todes las obras criticas del mito cristiano habfan sido censura- das, destruidas o perdidas durante la era subsiguiente en que el eristia~ rnismo dominé Europa y Asia occidental. Casi todos los libros de Porfirio 163Paul Kurtz contra los cristianos, salvo unos fragmentos esparcidos, se han perdido. Somos afortunados, sin embargo, que la tradicién haya preservado algu- nos de los puntos de vista de Celso. Irénicamente, estamos en deuda con Origenes, un primer padre de la iglesia quien cité extensamente del tratado de Celso Discurso verdadero (escrito aproximadamente entre 161-180) o parafraseé sus puntos de vista para refutarlo. Esto lo halla- mos en la extensa obra Contra Celsus (Contra Celso), escrita en Ia primera parte del siglo HI. Segtin Origenes, Celso sostenia que ciertos creyentes cristianos eran “como personas que en un ataque de embriaguez ponen manos violen- tas sobre ellos mismos, han adulterado los Evangelios de su integridad original... un grado miltiple, y lo han remodelado para que puedan ser capaces de contestar las objeciones”. Esto apoya el argumento que los propagandistas cristianos escribieron los Evangelios para responder las objeciones a su religién y no como un registro del hecho histérico. Celso es un escéptico que quiere usar la razdn. Seguin Origenes, recomienda “que al adoptar opiniones debemos seguir la razén y una gufa racional, ya que quien afirma una opinién sin seguir este curso est muy propenso a ser engafiado”. Y “comparaa los creyentes irreflexivos. con los adivinos, ...0 algiin otro demonio 0 demonios”. “Entre tales per- sonas frecuentemente tienen que hallarse hombres malos, quienes, apro- vechandose de la ignorancia de los que son facilmente engafiados, los evan adonde desean, ...asi también... es el caso con los cristianos”. Ciertas personas “quienes no desean o dar o recibir una razén para su creencia, siguen repitiendo ‘No examines, jpero cree!” y “{Tu fe te sal- 4!”"". Sin ninguna duda Celso encontré en el cristianismo una ame- naza para la civilizacién pagana, la que quiso defender. Origenes objeta el enfoque de Celso y los de otros fildsofos. Re- ‘comienda la importancia de la fe en Cristo Jesiis, particularmente por la inmensa mayoria de la humanidad que, dice Origenes, es incapaz de seguir las finuras de la logica filos6fica Celso sigue atacando la idea del nacimiento virginal al que consi- dera absurdo, Ofrece una relato alternativo del embarazo de Maria: ‘Cuando estaba embarazada se aparecié ante las puertas del carpintero de quien se habia desposado, ya habia sido culpable de adulterio, y dio a luz aun nio de cierto soldado llamado Pantera™ 164La Tentacién Trascendental Sigue con el relato del nacimiento de Jests: Nacido en cierto pueblo judio de una mujer pobre del pais, quien se ganaba su sub- sistenciahilando, y quien se aparecié ante las puertas de su marido, un carpintero de oficio, po:que fue declarada culpable de adulterio; que después de alejrse de su ‘marido, y deambular por un tiempo, ella vergonzosamente dio aluz Jesis, un hijo ilegitimo" Esta idea fue al parecer ademiés sostenida por los judios de la época, El grueso del judaismo rechaz6 la afirmacién de Jestis que era el mesias. En los siglos siguientes a su muerte hubo un considerable proselitismo cristiano y huoo una respuesta judia, partes de la cual se expresan en los escritos talmiidicos. Los relatos del Talmud sostienen, junto con Celso, que Jestis nacié sin un padre legitimo, como el producto de una relacién ilicita entre Marfa y un soldado romano llamado Pandera, Panthera 0 Pantera. No obstante, otro escenario inferido de los libros apécrifos del Nuevo Testamento sugiere que Maria pudo haber sido embarazada por uno de los altos sacerdotes del Templo (quizas Zacarias), quien enton- ces selecciona a José como su marido a modo de encubrimiento. Es dificil zctualmente determinar la verdad. Mi punto principal aqui es que Marcos calla sobre el nacimiento de Jestis y los otros Evangelios proveen declaraciones contradictorias, asi que las nociones que Jestis nacié de una virgen en Belén, es del linaje de David y es el hijo de Dios no son corroboradas por los datos empiricos. De hecho, aparecieron re- latos alternativos en el siglo que siguié a la muerte de Jestis; estos suge- rirfan explicaciones crefbles, prosaicas de su vida y carrera. No hay ‘manera de corroborar otras partes de la leyenda: que el infante nacié en tun pesebre, segiin un suceso astronémico especial sobre Belén, 0 fue vi- sitado por tres hombres sabios 0 astr6logos babilonios, o que Herodes ordené la matanza de nifios inocentes a causa del miedo del nacimiento de Cristo, Todos los esfuerzos para verificar estas afirmaciones han fallado, 1o que apunta a los aspectos miticos de la leyenda de Cristo El ministerio de Jesis Aparte de estas cuestiones de su origen, se puede preguntar: ,qué hay acerca del ministerio de Jestis? {Qué logré en su propia vida? {Cuil fue 165Paul Kurtz su mensaje distintivo? ; Qué de la afirmacién presuntuosa que su pala- bra tenia autoridad divina? Con respecto a estos temas, las fuentes biblicas son contradictorias, yal significado de la vida de Jess se le puede dar una variedad de explicaciones. Realmente podemos decir muy poco con certeza acerca de la vida, la personalidad o los dichos de Jestis. Muchas interpretacio- nes diferentes de su vida pueden darse y se han dado. Parece posible que fue un judio galileo del siglo I, quien practicé el judaismo y no se desvi6 de la Tord, De acuerdo con esto, se debe interpretar su papel en el contexto de Ia sociedad judia y la época en que vivid, Terael estaba ocupado entonces por legiones romanas, y Jess —o por lo menos sus primeros seguidores judios—esperaban que los judios se pudieran librar de su yugo. Mucha de esta interpretacién de Jestis est4, sin ninguna du- da, matizada por el hecho que muchos de quienes creyeron en su minis- terio divino en la siguiente generacién y que escribieron los Evangelios primitivos, habian sido testigos de la revuelta judia contra Roma, la des- ‘truccién del Templo de Jerusalén en 66 a 70 (casi treinta y cinco afios después de la muerte de Jestis), y Ia gran matanza y dispersién de los jjudios después de eso. Asi, Jesiis, como es visto retrospectivamente por los ojos de los escritores del Evangelio, fue un mesias, “el Rey de los judios” quien vino a liberara Israel de la esclavitud como fue profetiza- do en el Antiguo Testamento. Tanto el Evangelio de Mateo, que apela a los judios, como el de Lucas, que apela alos gentiles, son conscientes de estos tiltimos sucesos. Cada persona que vive y respira est influenciada por las necesida- des y las aspiraciones de la época y el medio en que existe. Lo que era distintivo acerca de Jestis era, primero, su mensaje politico-moral, predi- cado y practicado con fervor y devocién —éste fue, en parte, una ética de amor y humildad. Segundo, existia a base milagrosa y paranormal de su ministerio mesiénico, que intenté dotar a sus palabras y acciones con autoridad divina especial. Esto fue principalmente debido a la transfor- macién de Pablo del mensaje en uno de salvacién a través de la fe en Cristo Jestis como el salvador de la humanidad. 166La Tentacién Trascendental Las ensefianzas éticas de Jesvis El c6digo moral de Jestis segiin aparece en los Evangelios era algo uni- versalista en aleance y énfasis. En muchos respectos, sin embargo, no era tinico sino que fue anticipado por el Antiguo Testamento y los esenios. Fue también caracteristico de mucha enseifanza rabinica del si-glo I, sobre todo su alabanza de los puros de corazén, los misericordiosos y los pacificadores. Se encuentran esfuerzos para construir una moralidad universal en las fuentes paganas, tales como los escritos de los fildsofos, sobre todo Platén (del que Jesis no era probablemente consciente), y en el enfoque ético del estoicismo, que dio énfasis a la hermandad de los hombres y fue sostenido ampliamente por las clases educadas del Impe- rio Romano. No obstante, hay algo poderoso, dramatico y conmovedor en el Sermén de la Montaa de Jestis y sus muchas pardbolas disefiadas para ilustrar una moralidad que hablase a toda la humanidad. Al parecer tuvo un efecto abrumador en muchos de los que mas tarde recibieron su. mensaje, Segtin los Evangelios, Jesiis predicd que lo que cuenta no es la letra de Ia ley sino el espiritu. Estaba preocupado no por los ricos y poderosos de la sociedad sino por los pobres, débiles, oprimidos y desva- lidos, incluso las mujeres pecadoras y perdidas. En lugar de la conocida dtica de retribucién, “ojo por ojo, diente por diente”, Jesiis predica soli- daridad y empatfa genuinas, perdén y amor. La moralidad de Jestis es muy simple en su elocuencia. Es casi im- posible, sin embargo, seguirla consecuentemente en la préctica. Hay pasajes que, cuando son citados fuera de contexto, parecen sumamente condenatorios y duros, como cuando dice: Haan ofdo que fue dicho por aquellos de antiguas épocas: no cometeris adulteri. Pero les digo, que cualquiera que mirase en una mujer para codiciarla ya ha cometido adulterio con ella en su corazén (Mat, $:27-28—KIV), Eso ciertamente parece como un aforismo extremo de cumplir, por- que haria malo al deseo sexual. Sin embargo, las pasiones sexuales es- tan profundamente arraigadas en la naturaleza humana, Las adverten- cias de Jesis proveyeron una base para la represién y el consecuente sufrimiento humano. Mucho de lo que es seguido en la tradicién ascéti- ca del cristianismo se puede rastrear a pasajes tales como estos. Esto, 167Paul Kurz desgraciadamente, Ilevé a una guerra contra el cuerpo, que fue conside- rado por Pablo y Agustin como pecarsinoso y adiiltero. De forma pare~ cida por la declaracién de Jestis: Quienquiera que se alejara de su esposa, excepto por causa de fornicacién, ocasiona que ella cometa adulterio: ycualquiera que se casara con ella, quien esti divorciada, ccomete adulterio (Mat, 5:32—KSV), Esto, sin ninguna duda, se aplica ¢ una sociedad patriarcal en la que se rebaja el lugar de las mujeres. Ciertamente no hay nada malo en casarse con una mujer que esta divorciada (a pesar de la Iglesia Catoli- co-Romana); y prohibir segundas nupcias es cruel y Iegalista. O consi- dérese la declaracién importante atribuida a Jest: Les digo, no resistan al mal: pero quienguiera que te pegue en la mejilla derecha, oftécele también Ia otra. Y si algiin hombre te demanda ante la ley, y se lleva tu brig, permitele que tenga tu manto tambien (Mat. 5:39-40—KJV). En relaci6n a la primera, si no fuéramos a resistir la tirania y el mal, protegiéndonos de la agresién o de un crimen infame, seriamos nosotros mismos malos. ;Cémo manejar a Atila, César Borgia, Hitler o Stalin? Ciertamente, jno por convertimos en pacifistas sin defensa! En contes- tacién a la segunda recomendacién de Jestis, si uno es injustamente tratado en una corte de ley, entonces uno debe defenderse a si mismo como mejor pueda a través del sistema legal y no arruinéndose regalan- do el manto si alguien ya ha tomado nuestro abrigo. Asi, la interpreta- cién literal de muchas de sus reglas puede Ilevar a mas dafio que bien. De buena gana concedo, sin embargo, que el aforismo global de Je- siis: “Ama a tus enemigos, bendice a los que te maldicen, haz el bien a los que te odian” (Mat. 5:44—KJV), tiene un toque de excelencia moral xy nobleza en él. Provee alguna gufa para nosotros en mucho de la vida, donde debemos buscar dar énfasis a la tolerancia, la cooperacién y la caridad. “Siempre traten a los demés como quieran que les traten”, dijo Jestis (Mat. 7:12—NEB). Este principio general tiene mucho que ala- arse, y se ha distinguido a través ée cada generacién. Este discerni- ‘miento moral y esperanza de Jesis habla asi a cada hombre. El amor universal y la beneficencia, sin embargo, es solo un principio entre otros. Hay varios prineipios y valores morales que podemos apreciar igual- 168La Temtacién Traseendental mente, no menos de los cuales esta la necesidad de usar la razén y la in- teligencia critica como guia de la vida. Sin embargo, otros son alabados especialmente hoy: los principios de los derechos humanos, la libertad, la igualdad y la justicia. Es la aplicacién de tales principios y valores ge~ nerales a las situaciones concretas de la vida lo que provoca problemas morales. No podemos aplicar simplemente un conjunto absoluto de man- damientos como los ereyentes religiosos nos lo harian hacer; es cémo los interpretamos y qué hacer cuando estin en conflicto lo que plantea el dilema. En la investigacién moral necesitamos ser sensibles a las com- plejidades de los dilemas morales, y la ética simplificada de Jestis nunca es suficiente para ayudarnos en la elaboracidn de opciones sabias. Todo esto es muy claro para alguien interesado en la ética filoséfica, tan dis- tinta de la moralidad religiosa. Que Jestis mismo siguié sus propios principios es cuestionable. Pare~ ce haber habido un doble patrén —uno que se aplicé a sus seguidores, otro que se aplicé a él mismo. Si hubo un Jesiis historico, zfue un segui- dor de los principios atribuidos a él por los defensores mas celosos de la fe moral de aquellos que se llamaban cristianos? Se pueden presentar argumentos al leer los Evangelios que Jestis mismo no fue un absolutis- ta; dificilmente fue un asceta. Comia y bebfa con recaudadores de im- puestos y pecadores y no condenaba los placeres de la vida (quizés esto s6lo describe la composicién social de! movimiento). De hecho los Evan- gelios informan que él y sus discipulos fueron reprendidos por no ayunar como los demis y que fue Hamado “glotén” y “bebedor”. Es el espiritu de la ley, no su letra legalista, lo que debemos seguir. ‘Asombrosamente, hay muchos casos en que Jesis abandona su éti- ca de amor y maldice a aquellos con quienes discrepa. Reprende a los que no siguen sus caminos: “Nunca los conoct; fuera de mi vista, juste- des y sus caminos malvados!” (Mat. 7:23NEB). Ataca a los eseribas y los fariseos, diciendo “Ay de ustedes, eseribas y fariseos” (Mat. 23:14 8s. KJV), llamandolos hipécritas. Demasiado humano, halla dificil man- tener la paciencia, reparte golpes a diestra y siniestra contra los que de- plora, diciendo: “Ustedes serpientes, generacién de viboras, ge6mo pue~ den escapar a la condenacién del infierno?” (Mat. 23:33—KJV). Estas son dificilmente las palabras de alguien entregado sin reservas a la ética del amor. En Lucas reprende no slo a fariseos sino a escribas y maes- 169Paul Kurz tros de la ley, exclamando “Ay de ustedes también, jmaestros de la ley!” (Lucas 11:46-52—KJV). Cuando es acusado de ser impuro, replica “Les digo esto: ningun pecado, ninguna calumnia, esta mas alld del per- én para los hombres; pero quienquiera que calumnia al Espiritu Santo [incluyendo a Jestis] nunca podra ser perdonado; es culpable de pecado ‘etemo” (Marcos 3:28-30—NEB). El Dios de amor es consumido por la ira cuando satisface su propésito. EL Jestis de los Evangelios estaba lejos de ser humilde; de hecho, era arrogante a veces, Estos informan que hablaba con gran autoridad y confianza hasta su juicio y erucifixiéa, cuando estuvo encarando la de- rota y la muerte inminentes. Por otra parte, exige que otros lo sigan, incluso dejando a sus padres, esposas € hijos en obediencia a él. Insulta a su madre y sus parientes. Después se le acusa de estar loco, su madre y hermanos estn afuuera de una casa con una muchedumbre y se le dice: “Tu madre y hermanos estin afuera preguntando por ti”. Y con- testa, “{Quign es mi madre? {Quiénes son mis hermanos?”. Mirando a los sentados alrededor de él en un circulo, dijo, “Aqui estén mi madre y ‘mis hermanos. Quienquiera que hace Ia voluntad de Dios es mi herma- no, mi hermana, mi madre” (Marcos 3:32-35—NEB), En otra ocasién, se dirige a Maria de una manera insultante, “Mujer, ,qué tengo que ver contigo?” (Juan 2:4—KJV). Lo peor de todo, el Jestis de los Evangelios tenia un complejo de su- perioridad. {Creia verdaderamente que tenia una misién divina y que todos los demas debian someterse a él 0 fue simplemente un acto —o ‘una combinacién de ambos—? “No deben pensar que he venido a traer la paz a la Tierra”, dice Jestis. “No he venido a traer paz, sino una espada. He venido a poner un hombre contra su padre, una hija contra su madre, la esposa de un hijo contra su suegra; y un hombre hallaré a sus enemigos bajo su propio techo” (Mat. 10:34-36-NEB). “Ningiin hom- brees digno de mi, quien se preocupa més por su padre 0 madre que por mi... [0 su] hijo o hija”, dice Jestis (Mat. 10:37-38-NEB). Si asumimos que Jestis fue un mero mortal, ;e6mo debemos interpretar estas decla- raciones? En cierto momento le dice a Pedro, “Algjate, Satanis. Eres piedra de tropiezo para mi. Piensas como los hombres piensan, no como Dios piensa”. De hecho, esto es una extrema autoglorificacién. Cuando se le pregunté lo que una persona debe hacer para entrar en el cielo, 170La Tentacién Trascendental Jestis contesté que debe dejar todo, riqueza y farilia, y prometié gran poder a sus doce discipulos. Se sentarian con él en el Dia del Juicio para juzgar a los criticos de Israel. Cuando leemos los Evan- gelios cuidadosamente, Jesiis aparece como un egotista extremo, Una mujer viene a él y vierte una pequefia botella de aceite fragante sobre su cabeza. Los discipulos estaban indignados por la pérdida y sugirieron que debiera haberse vendido y dado el dinero a los pobres. Jestis no esti de acuerdo con ellos y aplaude a la mujer. “Es una cosa buena lo que ha hecho por mi” (Mat. 26:10—NEB). Expresa indignacién, amenazando a quienes desobedecen sus palabras con el castigo eterno, Amenaza Judas, quien va a traicionarlo, diciendo: “Ay de ese hombre. ... Mejor hubiera sido para ese hombre si nunca hubiera nacido” (Mat. 26:25), ¢Estaba perturbado Jess? Todo esto sugiere que Jestis era una personalidad perturbada. Es dificil estar seguro, ya que no tenemos manera de someterlo a un intenso diag- néstico psiquiatrico. Usualmente hablaba en paribolas tanto a sus disci- pulos como al populacho, a menudo profiriendo vagas declaraciones, no diferente de las personalidades esquizofrénicas quienes estan fuera del contacto con la realidad. Parecia preocuparse sobre todo por su linaje celestial. Se Ilamaba a sf mismo el “Hijo de Hombre” y decia que su “Padre era Dios”, lo que sugiere una sensibilidad exacerbada por el posible chisme acerca de la trasgresién de su madre y su propio naci- miento ilegitimo, Sino hubiera sufrido esta confusidn psicologica o des- orden psic6tico, 1a posteridad nunca podria haterlo confundido con el hijo de Dios, y el cristianismo nunea habria racido. {Se crefa Jestis, verdaderamente el mesias 0 el hijo de Dios? Si alguna vez tuvo tales pretensiones de divinidad (sus discipulos pensaban que si), entonces es- taba trastornado. Siguié predicando que el dia del juicio final o los ulti- ‘mos dias estaban al alcance de la mano y que sélo él proveia la verdad y la luz y podria salvar a Israel y la humanidad de la destruceién inmi- nente. “Les digo esto: hay algunos de los que estan aqui quienes no saborearén la muerte antes de que hayan visto al Hijo de Hombre entrar en su reino” (Mat. 16:28—NEB). “Les digo esto: la generacién presen- te viviré para verlo todo” (Mat. 24:34-35—NEB). 1714Paul Kurtz 1Los discipulos de Jesis tomaron todo esto seriamente y en verdad esperaron que volviera de modo inminente y trajera la promesa de sal- vacién. Mucho de esto estaba, sin ninguna duda, enraizado en las falsas esperanzas y los miedos de sus seguidores, pero quizas él ayudé a ali- ‘mentar sus expectativas por medio de sus engafios psicéticos de gran- deza, sea como el mesias, el Rey de los judios o el hijo de Dios. Varios pasajes en los Evangelios nos dicen que muchas personas en Israel, incluyendo sus parientes y vecinos, pensaban que estaba loco, “posei- do” por un demonio. En Juan leemos: “Y muchos de ellos dijeron, tiene un diablo y esté loco; :por qué oirlo?” (Juan 10:20—KIV). “Esté posei- do, delira”* (NEB) (véase también Juan 8:52). En Marcos, leemos: “Y cuando sus amigos oyeron de l, salieron para Ilevarselo: porque dijeron, est fuera de si” (Marcos 3:21—KJV). Los escribas que habian bajado de Jerusalén dijeron, “Tiene a Belcebi’, y por el principe de los demo- nios arroja a los demonios” (Marcos 3:22—KJV). Le acusaron, dicien- do, “tiene un espiritu impuro”. En la Biblia, leemos el siguiente relato interesante de su visita a su ciudad natal, Nazaret. Jestis y sus discipulos habfan entradoa una casa y al parecer tenfan tal muchedumbre congre- ‘gada alrededor de ellos que no tuvieron oportunidad de comer: “Cuando su familia oy6 de esto, salieron para hacerse cargo de él, porque las personas decfan que estaba demente” (Marcos 3:20-21—NEB). De hecho, sialguien Hegara a presentarse hoy afirmando ser un mesfas, y predicando e! mensaje de Fests, se le considerarfa un loco. Hay miles de almas turbias similares que han acabado en asilos mentales. Jestis fue tan exasperante para las autoridades establecidas que lo crucifica- ron, un destino mucho peor. Pero gfue una de las razones que fuera psicético? No pienso ser injusto con Jestis, y sin ninguna duda se ofen- derin los cristianos devotos por la sugerencia. Uno podria hacer también la pregunta hipotética: era Jesiis un ho- ‘mosexual 0 bisexual? No hay, por ejemplo, ninguna evidencia que Jestis se casara. Hay indicaciones que hubo ritos de iniciacién secretos en los misterios det “Reino de Dios” que experimentaron sus diseipulos mas cercanos. Un pasaje relata que un joven estaba con Jesiis Ia noche de su arresto. Quizis habia participado en tales ritos. En Marcos leemos * Seconsideraba com el principe de los demonios a Beloebi. En El Paraiso perdido de Milton se dijo que Belcebi: era un angel caido, clasficdndose al lado de Satan 172La Tentacién Trascendental que seguidamente a la captura de Jesus todos sus discipulos lo abando- naron y huyeron: “Entre los que lo siguieron estaba un joven con nada encima excepto una tela de lino, Trataron de capturarlo; pero se desliz6 de la tela de lino y huyé desnudo” (Marcos 14:51-52—NEB).. E] descubrimiento reciente de Morton Smith de una carta escrita, al parecer, en el siglo Il por Clemente de Alejandria da algin crédito a la posibilidad de pricticas eréticas, Esta carta sugiere que habia un Evan- gelio de Marcos secreto que fue censurado subsiguientemente por los Padres de la Iglesia. El autor de Ia carta ataca a una temprana secta cristiana, los carpocratianos, por dedicarse a précticas libertinas y hallar alguna justificacién para éstas en Jestis y sus diseipulos. Seguin el Evan- gelio, Jestis vino a Betania y entré a una tumba para levantar a un joven de los muertos. La historia es similar al relato dado en Juan acerca del levantamiento de Lazaro de los muertos. El joven, continua ¢l relato, “amaba” a Jesiis y “empez6 a suplicarle que pueda estar con él”. El Evangelio continua: “En la tarde el joven viene a él, llevando una tela de lino encima del desnudo (cuerpo suyo). Y permanecié con él esa noche, por lo que Festi le enseiié el misterio del Reino de Dios”. Seguin Smith, habia ritos variados que Jest realizaba, la comunién o la cena eucaristica, en que ordené a sus discipulos a “comer mi cuerpo” y “beber mi san- gre” y también los ritos bautismales reservados principalmente para su circulo interno de discfpulos. Aunque estos pudieran haber tenido algu- nos componentes eréticos, también implican que Jestis se dedicaba @ una forma de magia y que sus celebraciones religiosas eran similares a las realizadas por otros magos de la época. Fue Jestis un mago? Cicrtamente, una interpretacién importante del ministerio de Jestis, que se debe tomar seriamente, es la opinién que Jesiis era un mago. De lo que hemos aprendido acerca de cémo han actuado los magos, gurties y psiquicos a través de los siglos, esta hipétesis es plausible”, De hecho, el mismo hecho que muchos de los eriticos paganos y judios de Jestis (tal como Celso) en Tos primeros siglos después de su muerte lo acusa- ron de ser un mago debe significar que la posibilidad merece algiin exa- 173Paul Kutz men, Ademés, el Evangelio mismo informa que Jestis fue criticado por sus detractores en su propia época por practicar hechiceria y magia. Era precisamente porque los discfpulos de Jestis ereyeron que é1 podia ejecutar milagros que se proclam6 su divinidad. En otras palabras, la au- toridad de la divinidad de Jesis fue atribuida primero al hecho que podia hacer cosas maravillosas y, segundo, a su resurreccién. En verdad, se usan estas afirmaciones para apoyar el articulo basico de fe de la reli- gién cristiana: que la Encarnacién habia ocurrido y que Dios habia asu- mido forma humana y revelado su plan de salvacién para la humanidad suftiente a través de Cristo Jests, su hijo. Sabemos que la magia, la supersticién y el fanatismo fueron muy difundidos en los siglos Ty I. Luciano, un autor romano nacido en Siria, testifica cuén expandidos estaban. La creencia en la astrologia y los presagios, los misterios psiquicos y las profecias, las artes misticas y ocultas eran comunes. En este medio social, los magos y los malabaris- tas, los oréculos y los videntes, los profetas y los sanadores tuvieron gran éxito, Prometian que podian “pronunciar un hechizo sobre los ene~ migos de uno”, “predecir su futuro”, “descubrir tesoros enterrados” 0 “restaurar la salud”. Se aceptaba la demonologia en general. Los profe- tas o exorcistas insistian que podian obligar a salir a los demonios de los posefddos, curar a los enfermos, sanara los cojos e incluso devolver a la vida a quienes habjan muerto. Luciano castigaba amargamente a los impostores que engafiaban a la personas por medio de malas artes. Estos charlatanes apelaban a los miedos supersticiosos y las esperanzas irracionales y vivian a costa de fa credulidad y Ia vanidad. Ya que la ciencia médica estaba inmadura, las personas desesperadamente buscaban a alguien que pudiera curar- las de sus aflicciones, sea lepra, pardlisis, ceguera, infeccién, cancer 0 formas variadas de desorden psiquidtrico. ,A dénde mas podian volver- se? Asi que dieron la bienvenida a los sanadores por fe y de buena gana buscaron ordculos y astrlogos, profetas y psiquicos. En su ensayo “El mentiroso patolégico”, Luciano se queja con amar- gura contra la conducta de tales curanderos. Se burla de las “personas que exoreizan fantasmas y curan a las vietimas de posesién demoniaca’™ Graficamente describe a un sirio en Palestina quien se especializa en tales casos. 174La Tentacién Trascendemtal Sus pacientes son del tipo que lanza golpes.a lz Luna nueva, haciendo gira sus ojos ‘yechando espuma por la boca. Sin embargo, siempre logra curarlos, y los envia al ‘hogar absolutamente sanos,cabrandoles grandes honorarios por sus servicios. Cuando Jos encuentra yaciendo en la terra la primera pregunta que hace es: ",Qué estés| El paciente no da ninguna contestacin pero el diablo explica, sea in idioma extranjero, quién es, de dénde viene, y cémo entré en el hombre. Entonces el sirio comienza maldiciendo al diablo y si es necesario, amenaziindolo hasta que se vaya lejos! En suensayo “Alejandro o el ordculo falso”, Luciano oftece un rela- to extenso del famoso impostor y estafador quien no obstante hizo creer a la gente que tenia dotes paranormales especiales, que eta un sanador psiquico y tenia otros poderes milagrosos. Alejandro de Abonoteico em- 1pez6 como un prostituto joven que dormia con cualquiera que le pagase Uno de sus clientes era un mago, que le ensefié las artes magicas. Ob- serv6 que la vida humana es gobernada por dos tiranos, la esperanza y el miedo, y que la cosa que quiere més la gente cuando esté oprimida es Ja informacién acerca del futuro. Con esta perspectiva, Alejandro se es- pecializ6 en la profecia. Luciano dice cémo tramé una intriga para ente- rar en el barro una serpiente pequefia en una cascara de huevo vacia, que cuidadosamente peg y entonces procuré descubrir ante el popula- cho. Alejandro profirié algunos sonidos ininteligibles mientras se rompia el huevo, y la serpiente se deslizé hacia su palma. Esto asombré mucho a su piblico que empezé a gritar y proclamarlo milagro; ellos se arrodi- Maron y oraron, Desde entonces la carrera de Alejandro tomé un nuevo rumbo dramatico. Se instal6 en un hogar con una serpiente grande (ila pequeiia habia crecido al parecer répidamente en unos dias!), y empez6 a ofrecer lecturas como oréculo. Luciano describe los métodos por medio de los que Alejandro robaba alas personas que venian a consultarlo, Decia a cada cliente que apunte sus preguntas en un pedazo de papel, lo doble y lo selle con cera. Ale- jandro ideaba maneras ingeniosas de desdoblar el papel, ler la pregunta y resellar la cera para que no fuera detectada, Contestaba las preguntas de personas tontas e ingenuas, en gran modo confiando en sus talentos y sentido comtin, combinados con “conjetura imaginativa”. Sus contes- taciones, dice Luciano, eran a veces oscuras, ambiguas, incluso inson- dables, sin embargo, esto impresionaba a las personas en gran manera. Su reputacién se extendié extensamente. No sélo era considerado hébil 175Paul Kurtz para predecir el futuro, localizar esclavos fugitivos, descubrir ladrones y tesoros enterrados, sino incluso en algunos casos para “resucitar a los muertos”. Como su fama crecié, mandé misioneros a todos los rincones del Imperio Romano, advirtiendo de desastres inminentes y ofteciendo proteger a las personas de estos. Luciano, aunque por otra parte critico de los filésofos, relata cémo los filésofos epicircos eran eriticas de Alejandro y procuraron disuadir alas personas que acepten las supersticiones y cémo intentaron liberarlas de las esperanzas y las emociones itracionales. Los epiciireos buscaron que encaren los hechos y purifiquen sus mentes por medio de “Ia razén, la verdad y el simple hablar”. Alejandro odiaba a estos eriticos y conde- naba sus esfuerzos; su fama e indluencia continuaron extendiéndose a pesar de ellos. Era claramente un charlatin y mago, sin embargo, las personas ereyeron fervorosamente que tenia poderes paranormales es- peciales. El relato de Luciano es perspicaz, porque retrata exactamente cémo psiquicos, videntes, astrélogos y guriies pueden esquilmar al publi co incluso hoy. (Fue Jestis un charlatan? ;Sabia y practicaba magia? Segiin sus cri- ticos judios y paganos, en verdad si. EI Talmud sostuvo que Jesiis fue un hechicero y mago que engafié ¢ la gente que creia que podia hacer milagros. Y Celso afirmé que Jesiis habia vivido un tiempo en Egipto, donde adquirié las artes de la hechiceria. En Contra Celsus de Orige- nes hallamos la siguiente declaraeién atribuida a Celso: esis) se alquilé como sirviente en Egipto a causa de su pobreza, y habiendo ‘adquirido alll algunos poderes milagrosos, de los que los egipcios se enorgullecen _grandemente, volviéa su propio pais, muy exaltado a causa de ellos, ypor medio de estos se proclamé un dios" Celso sostuvo que las obras milagrosas ejecutadas por Jesis, tales como las curaciones, su resurrecci6n y la alimentacién de la multitud, se pueden comparar a “los trucos de los malabaristas”, quienes profesan hacer cosas mas maravillosas, y a los hechos de magia ejecutados por aquellos que han sido enseftados por los egipeios, y quienes “en medio del mercado, a cambio de unos 6galos impartiran el conocimiento de sus mis veneradas artes”, y “expulsarin demonios” de los hombres, “ E.F. Lofts, “Eyewitnesses: Essential but Unreliable” [Tetigos presenciales: Esen- ciales pero no confiables”, Psychology Today (Psicologia hoy} (feb., 1984) 2 Joann B. Rodgers, “The Malleable Memory of Eyewitnesses” [La memoria maleable de los testigos oculares), Science [Ciencia] 82 (junio, 1982). ® Véase E. A. Wallis Budge, Osiris: The Egyptian Religion of Resurrection [Osiris: La religidn egipcia de la resurreccién}, vol. 2,eap. 25, “Spitting as aReligious Act” [Escu- pir eomo acto religioso] (Nueva York: University Books, 1961), pp. 203 ss Hipéito, Philosophumena, trad. . Legge (Nueva York: Macmillan, 1921), pp. 2- 3.4045. ® Skeptical Inquirer (El Investigador Escéptico], verano, 1983 y otofo, 1983, ® Ban J, Singer y Vietor Benassi, “Fooling Some of the People All of the Time” {Haciendo tontas a algunas personas todo el tiempo", Skeptical Inquirer [El Investiga~ dor Escéptico},inviemo, 1980-81: 17-24, ® Para una discusién de cmo los psquieos hacen muchas lectus, véase Ray Hyman, “Cold Reading: How to Convince Strangers That You Know AllAbout Them” [Lectura fia: Como convencera losextrafios que sabes todo acerca de ellos”, Skeptical Inquirer, no. 2(primavera/verano, 1977). 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Esto ha despertado animosidad intensa entre los gentiles. EI Dios hebreo era una deidad posesiva, que exigia una obediencia sin cuestionamientos. Fue visto como favoreciendo a los hebreos de alguna manera especial, habiéndoles librado de Egipto y legado la Tierra Prometida. No obstante, dejé que se dispersaran y sean derrotados cuando lo desobedecian, y esto culmind en la gran didspora después de la des- truccién del Templo en Jerusalén en el 70 e.c. A través de su historia, los profetas, sacerdotes y rabies judios ensefiaron que su obligacién su- prema era obedecer la ley de Dios que fue transmitida por Moisés. Al- ‘gin dia, creyeron, surgirfa un mesias que les entregaria Israel. Esta creen- cia ha sido sustentada abiertamente o en secreto por los remanentes de Israel en todas las épocas, mientras suftian persecucién. Elantisemitismo es tan antiguo como los judios. Fueron perseguidos cen Egipto antes de que el c6digo mosaico fuera enunciado, Su patria fue ‘ms tarde invadida y fueron dispersados; algunos fueron secuestrados en periodos diferentes por los asirios y los babilonios. La persecucién continué intermitentemente a manos de los romanos, quienes mataron a grandes cantidades de ellos, como hicieron los seguidores de Mahoma ms tarde, Fueron cruelmente perseguidos durante la Inquisicién espa- fiola, los pogroms rusos y el holocausto producido por los nazis. En el si- ‘glo XX muchos judios hicieron de nuevo el éxodo de Egipto al volver a Palestina y establecer un Estado nuevo contra la oposicién implacable de los palestinos desplazados y el resto del mundo drabe. En los tiempos romanos los judios fueron esparcidos por todas las ciudades del mundo mediterraneo, Strabo, el ge6grafo griego del siglo T attPau Kurtz a.e.c. informé que “es dificil hallarun lugar en la Tierra habitable que no haya admitido a esta tribu de homares, y que no sea poseida por ella”! ‘A menudo intensamente religiosos, practicando su culto tradicional en aislamiento de las sociedades en las que residieron, un firme miicleo se ha aferrado a la ley y las tradiciones mosaicas. Ya que muchos celebra- ron matrimonios mixtos con las personas con las que vivieron —en vio- Jacién de una prohibicién contra eso— es dudoso que actualmente los judios que han sobrevivido sean del mismo linaje que sus antepasados. Hitler estaba equivocado, porque los judios modernos tenian sangre mezclada fluyendo en sus venas. Dondequiera que se establecieron se mezclaron con los cercanos a ellos, y legaron a ser rubios, triguefios y colorados también como de cabello negro, asimilando sangre egipcia y canaanita al principio, pero mis tarde griega y romana, espaftola y mora, europea y en tiempos modernos estadounidense y latinoamericana. En tiempos medievales los kazares dz las estepas rusas convertidos al ju- daismo, agregaron atin otro rasgo a los judios. Los judios disidentes abandonaron el judaismo y fundaron las dos grandes religiones competitivas Ce nuestros dias, el cristianismo y el marxismo, ambas, aunque inicialmente establecidas por los judios, aca- baron persiguiéndolos. Contribucicnes importantes a la civilizacién mun- dial han sido hechas por judios que transformaron 0 abandonaron su fe: Pablo, Spinoza, Marx, Freud y Einstein. Los judios se contaban en un estimado de siete millones en el Imperio Romano del siglo I (siete por ciento de la poblacién). Sus cantidades sélo se han logrado duplicar, a catorce millones, dos mil afios mas tarde, dada la continua friccién porla conversién y la pérdida de seis millones de judios en el holocausto.. Los judios de los tiempos modemnos de nuevo viven en virtualmente cada pais del mundo. En el Occidente proporcionan talento creativo y energia a las profesiones, los negocios, el comercio, y las artes y las ciencias. En cada generacién mucaisimos dejan la fe de sus padres 0 se asimilan. En algunos periodos han tenido familias enormes (como entre Jos judios rusos); en otros, la tasa denacimiento ha declinado dristicamente (como en los Estados Unidos del siglo XX). Sin embargo, un niimero impresionante se ha aferrado lealmente a las doctrinas antiguas. La saga judfa ha asumido un significado especial hoy, porque los jjudios, al volver a Palestina, han intentado prover una continuidad con 212La Tentactén Traseendental sus antiguas esperanzas y aspiraciones biblicas. Si no hubiera sido por ‘Theodor Herzl y el sionismo, que empez6 como un movimiento secular, y las politicas de exterminio de los nazis, es poco probable que se hubie- ra establecido el Estado de Israel. Muy probablemente, los judios en grandes sectores del mundo pudieron haberse asimilado ademés 2 la corriente dominante de otras naciones. En los iltimos tiempos ha habido un resurgimiento de los sentimientos nacionalistas entre los judos, una reminiscencia del Antiguo Testamento, y la creencia ferviente que Dios les prometié Israel y que los judios deberdn poseerlo como un derecho divino. Los judios més ortodoxos miran a Israel como la creacién espe- cial de Dios. Incluso los cristianos fundamentalistas ven el retorno de los jjudios a Israel como un cumplimiento de la profeeie biblica. Los que consideran la Biblia literalmente esperan que el Armagedén sea anun- ciado —despucs de la reconstruccién del Templo en lerusalén— como esti predicho en Daniel y el Libro de Revelacién. Las explicaciones de la persecucién continia de los judios son mu- chas. Fueron una minoria visible dondequiera que iban, siguiendo cos- tumbres y practicas religiosas extraffas. Los judios han tenido una fuerte fidelidad étnica, consolidada por el recuerdo de su pasado, leyes estric- tas contra el matrimonio mixto y el cambio de religién, y una estructura familiar cerrada, que fue rigurosamente defendida y que los hizo capa- ces de proveerles de una continuidad mientras sobrevivian. Su inte- lectualidad y duro trabajo les ha dado posiciones de prominencia y rique- za en muchas sociedades. Interesados en defender la libertad en contra del poder establecido, a menudo adoptaban causas literales y radicales y fundaron o se unieron a movimientos de protesta. Y asi llegaron a ser blancos faciles para los antisemitas. Han sido los chivas expiatorios eter- nos de los demagogos que buscaban poder politico o ganancia econémi- ca. Victimas de improperios ¢ insinuaciones, rumores y chismografia, fueron ctuelmente perseguidos —con mala fe e injustamente— para vergiienza moral de la humanidad, Elcristianismo y el islamismo también presentan sistemas tinicos de creencia, y ambos tienen su inspiracin original en el Antiguo Testamen- toy los profetas hebreos. Sin embargo, son religiones universales misio- eras que buscan reclutar nuevos creyentes. Alguien que abrace la fe puede unirse y las conversiones son bien recibidas. El mensaje hebreo, 213Paul Kurtz por el contrario, se especializa en un pueblo y es muy chauvinista: Dios intervino en la historia y les dio a los judios de un papel especial. Jehové es el Dios de los judios. Asi, el judafsmo es una religién encerrada en si misma, s6lo aplicable a los nacidos de una madre judia, En efecto, s6lo de mala gana, los judios dejan convertirse a los que se easan con no {judios. Incluso entonces no son considerados judios genuinos. Ademis, para calificar, los varones tienen que ser circuncidados, un rito de inicia- cién primitivo que se puede imponer en los infantes varones pero que es dificil de exigir alos adultos. En un sentido, 1a supervivencia milenaria de los judios se basa en una neurosis, que se ha apoyado y sostenido por la autoridad de la tradicién. La historia entera de un pueblo ha quedado fuera del contacto con la realidad. Su interpretacién de su existencia se basa en un sistema de creencia ilusorio que no tiene base de hecho. Esta neurosis ha permitido alos judios sobrevivir tenazmente, pero significé que serian condenados ‘a permanecer amontonados en medio de grupos hostiles, nutridos por su fe en las leyendas mosaicas, esperanzados en un mesias futuro. Se im- pusieron un sistema religioso que regulaba estrictamente su vida y un cédigo moral que justificaba la represién en nombre de Dios. A partir de esto se desarrollé una aficién al trabajo duro, la fidelidad familiar y un aprecio de los valores intelectuales y espirituales. Como minorfa, vivie- ron en un estado de alienacién de los mundos sociales de sus vecinos. Las naciones en que los judios a menudo se establecieron aprecia ban sus habilidades trabajadoras, y a veces les daban libertad para so- bresalir y prosperar. Pero serian despreciados con frecuencia a causa de su distincién y por ser envidiados por sus logros. Ya que ensefiaron cuidadosamente a sus jévenes en la familia y Ta sinagoga que eran los elegidos de Dios, se desarrollé un complejo de superioridad. Se conside- raban especiales si los que estaban cerca de ellos los odiaban o rechaza- ban. Ser capaces de leer el antiguo idioma hebreo, que nadie mas enten- dia, tuvo profunda importancia mistica para ellos ya que valoraban sus libros sagrados. Y eso les proveyé de apoyo para mantener su herencia diferenciadora. Pudieron resistirse a las mitologias o creencias de las culturas ajenas en que vivieron, y pudieron resist los ruegos de conver- sin de las religiones paganas, el cristianismo y el islamismo. Muchos judios sf se convirtieron y se perdieron para la tribu, porque querian ser 214La Tentacién Trascendental aceptados; sin embargo, un duro niicleo permanecié y persistié en cada época, confortado y sostenido por un sistema ilusorio de creencias y aspiraciones. Aunque los judios tuvieron que aprender el idioma y la cultura de las tierras en que vivieron y tuvieron que garantizar fidelidad a sus nuevas nacionalidades, su vieja herencia étnica y religién persistie- ron lado a lado con sus nuevas ciudadanias. ¢Fue Moisés egipcio? Para el judaismo es fundamental el Antiguo Testamento, sobre todo los primeros cinco libros, conocidos como el Pentateuco o la Tord, y central asta es la figura de Moisés, acerca del que cada joven judio, nutrido en la fe de sus padres, aprende. Moisés es la figura mas grande de la an- tigiledad judia: la inspiracién del judaismo. No sabemos nada acerca de Moisés mis alld de lo que se relata en el Antiguo Testamento y las tradiciones escritas e interpretativas basadas en él. La Tora era al prin- cipio el producto de una tradicién oral, y de las leyendas que crecieron alrededor de ella. Las personas tienen una veneracién curiosa por la antigledad remota. Las grandes religiones tienen sus raices en la leyen- da, el mito y algunos hechos histéricos, tan entrelazados que es dificil separar la realidad de la fantasia; y se compone una apologética post hoc {posterior al hecho] para dramatizar y mantener la autoridad de la tradicién, Es dificil decir cudntos de los relatos biblicos son ficcién y cudntos realmente sucedieron. Nunca se ha encontrado alguna eviden- cia independiente, corroborante de la existencia de Moisés. En verdad, hay académicos que se han preguntado incluso si Moisés existi6®. Nuestra fuente principal es la narrativa biblica, y ésta fue sin ninguna duda revi- sada, alterada y aumentada muchas veces antes de que fuera codifica- da en la versién que ahora tenemos. Los libros del Antiguo Testamento se escribieron por un periodo de milaffos como parte de la tradicin religiosa, politica e ideolégica de los judios. Los académicos biblicos han podido desenredar diferentes rela- tos de la Biblia. Bl primero es llamado yavista, simplemente a causa del uso relativamente consistente del nombre Yavé para el dios hebreo. Esto usualmente se Hama la forma J (por el alemin Jahweh); se pensaba que 215Pau Korte se habia redactado cerca del siglo X.a.e.c. Al lado de los relatos mosai- cos, hay dos fuentes posteriores, designadas como la Elohista (E) por- que usa el témino Elohim para Dios, y mucho mas tarde el cédigo sacerdotal (P por el inglés priestly}, La tradicién religiosa ortodoxa, por supuesto, atribuye la paternidad literaria de los primeros cinco libros de la Biblia a Moisés —incluso la descripcién de su propia muerte al final de Deuteronomio. Pero no hay ninguna evidencia para apoyar esta afir- macién de paternidad literaria. El Pentateuco, en la forma que lo tene- mos hoy, se escribié aproximadamente 400 a.e.c. después de la misién de Ezra, quien presenté una Tors canonizada y revisada a la comunidad judia. Se acepté ésta como sagrada y completa y legé a ser el funda- ‘mento del judaismo como religién aacional Si hubo un real Moisés, probablemente vivid en el siglo XIII 0 XIV a.e.¢. Su principal declaracién de fama fue que era el libertador de los judios, que los guid de la esclavitud en Egipto para conquistar y estable- cerse en Canaiin, después de que vagaron muchos afios en tierra desértica al este de Egipto. La historia del nacimiento y la crianza de Moisés es similar a las de otros grandes fimdadores de religiones: involucra un trasfondo de nobleza. En verdad, el origen de Moisés mantiene similitu- des con otras leyendas de nifios héroes. Es similar a las posteriores contadas acerca de Jestis, pero también mantiene una semejanza con los relatos del nacimiento de Sargin de Acad, Gilgamesh, Edipo, Ciro, Rémulo y Remo, Segiin Ia tradicidm acadia, la madre de Sargén lo lanzé a la deriva en el Biifrates en un cesto cubierto de brea, Un granjero res- cat6 al infante y lo cri6. Sargén mas tarde se alzé para desplazar al rey sumerio Ur-Zababa y lege a ser rey del imperio mesopotimico. Esta leyenda precede el relato mosaico por muchos siglos, Un tema comiin en tales relatos es que nace un nifio que es conside- rado una amenaza al trono. Un rey da érdenes de matar al niflo, y s6lo por intervencién de Dios puede crecer y cumplir su misién divina. (Enel ‘Nuevo Testamento Jestis fue salvado de la orden de Herodes de matar a todos los nifios varones y crecié para ser llamado rey de los judios). Segiin el relato, el Faraén estaba temeroso de la alta tasa de nacimiento de los hebreos y mandé matar a sus primogénitos, Para salvarlo, la ma- dre de Moisés lo puso en una cesio de junco hermético al agua, hecho con arcilla y alquitrén y lo dejé flotar en el Nilo, esperando que fuera 216La Tentacién Traseendental descubierto por la princesa egipcia. En fecto, lo hallé y tuvo que ama~ ‘mantarlo con una mujer hebrea (quien resulté ser su madre). Moisés fue adoptado por la familia real y criado en su casa. Més tarde pasé a desa~ fiar al Faradn y asi cumplié su destino. La princesa lo llamé Moisés porque, como dijo, “lo saqué del agua” (Exodo 2: 10)". En el relato biblico, era un hebreo descendiente de los levitas, aunque fue criado como egipcio. Algunos académicos biblicos se han hecho la pregunta de si Moisés (si existié verdaderamente) fue egipcio. El nombre que Moisés es egipcio, significa “nifio”, como en los nombres reales Thutmosis (Thotmes) y Rameses™ (Ramses). La inter- pretacién filologica hebrea asi se ha mantenido como insostenible. Sig- mund Freud hace central este punto en su nueva interpretacién del sur- gimiento del monoteismo?. Hay incluso alguna evidencia biblica de la posibilidad que Moisés fuera egipcio. Mas tarde, cuando vive en Madian, es descrito por las hijas de Reuel como un egipcio que las rescaté de los pastores (Ex. 2: 19). Sinduda, Moisés tenia el porte y la indumentaria de un egipeio y de ese modo habria sido muy identificado. Sin embargo, si fue 0 no hebreo o egipcio no es bastante claro. Habria sido un gran ataque a la identidad hebrea tener a su libertador nacional y el fundador de sureligién como extranjero. El Moisés que la leyenda inventé es una reminiscencia de otras leyendas; esti hecho para cumplir un fin ideol6- gico que da una tradicién y un propésito a un pueblo. La reconstruccién teérica radical de Freud va, sin embargo, mas alld, Sefial6 que Moisés no descubrié o enuncié una nueva religién sino que impuso mas bien una versién de una secta egipcia, la religién de Atén, que ya habia sido introdueida por Eknatén en Egipto y propagada en oposiciin al politeismo dominante. Esta religién nueva no rindié culto al dios del fuego o los animales; ni se enfocd en la doctrina de la inmor- talidad de las almas. Seguin Freud, Moisés era un sacerdote egipcio disi- dente quien segufa la nueva religién. No esti claro si Moisés creia en la forma del monoteismo estricto posterior desarrollado por los judios; cier- tamente uno puede leer los tempranos libros mosaicos definiendo y de- fendiendo un dios —el de los judios— quien compite con los otros dio- * Todas las referencias de este capitulo han sido tomadas de la New English Bible Ly traducidas para esta edicién}. "NT: En el original inglés los nombres son Moses, Thutmoses y Ramoses. 217Paul Kurtz ses. Mientras los narradores proclaman que los hijos de Israel no tienen que tener “ningtin otro dios” ante ellos, no afirman claramente que los otros dioses adorados por otros pueblos no existan. En verdad, es claro que el Pentateuco es tanto una declaracién nacionalista como una de- claracién religiosa; porque define un existencia nacional escrita después del hecho; y Dios es primero y principalmente el dios de los judios. Y no es atin claro a estas alturas que Moisés sacara a los hebreos fuera de Egipto o que tuvieran un distinto cardcter étnico o racial antes de eso. En verdad, si se leen las fuentes antiguas, se halla el punto de vista extensamente sostenido que Moisés sacé a una clase disidente de egipcios, quizas enfermos leprosos, de Egipto y que los hebreos no exis- tian aiin en ese tiempo, Se acepta generalmente entre los académicos que el término hebreo era una denominacidn que significaba “extranje- 10” mucho antes de que se usara para identificar a un grupo étnico. In- teresa también notar que la circuncisién fue practicada entre los egip- cios y otras antiguas tribus beduinas; asi que no era tinica de Moisés. Fue adoptada subsiguientemente por los hebreos a causa de sancién divina, y le dieron algin tipo de importancia magica. Qué dicen las fuentes paganas? Las fuentes paganas antijudias en los primeros siglos a.e.c. y de la e.c. sostuvieron que Moisés era de descendencia egipcia. En los escritos de Pseudomaneto, Queremén, Apién, Hecateo, Estrabo, Pompeyo Trogo y Técito, se sostenia que Moisés era un sacerdote egipcio quien fue ex- pulsado de Egipto junto con un grupo de habitantes que pudieron haber sido contaminados, Segtin el relato biblico, los hebreos, quienes Megaron a ser esclavos en Egipto, rastrearon su linaje a Abraham, Isaac, Jacob y José —origi- nalmente pastores de Canadn, En la narrativa familiar biblica José fue vendido para la esclavitud por sus hermanos. Mientras estaba en Egipto prosper como consejero del Faraén y finalmente invité a su familia en- tera a vivir alli, Mientras el tiempo pasaba, proliferaron. La Biblia dice que estuvieron en Egipto por 430 afios, pero también menciona sélo cua- tro generaciones (aproximadamente 80 afios), asf que hay una contradic- 218La Tentacién Trascendental cién en este punto. Por la época de Moisés hacian toda labor servil y eran oprimidos. Eran tan numerosos que pudieron haber excedido el ni- mero de egipcios. La Biblia dice que algunos 600,000 guerreros mascu- linos salieron de Egipto, que, si se toma literalmente, sugeriria una po- blacién total de dos y medio millones. ;Qué éxodo enorme habria sido! Es probable que el texto biblico esté exagerando, quizis para sostener el orgullo nacional. Seguin las fuentes biblicas los hebreos tenfan una iden- tidad nacional mientras estaban en Egipto. Hay algunas indicaciones que ésta pudo haber sido inventada post hoc por los sacerdotes y escri- boas, quienes querfan mantener viva la conciencia hebrea nacional y sa tificar su propia hegemonia y control del populacho. Después del éxodo de Egipto, los hebreos derrotaron a otras tribus en batalla y a menudo se casaron con sus mujeres. En un caso se nos dice que los guerreros hebreos tomaron 32,000 virgenes como sus espo- sas, matando a todo el resto. Esto también parece una figura inflada. Sin ‘embargo, hay la infusién constante de nuevas reservas tribales y étnicas, Los hebreos de épocas mis tardias eran una mezcla de los que vivian en Egipto, fusionados con los madianitas, canaanitas y otras sangres. En verdad, Ia primera esposa de Moisés era una madianita, como lo fueron sus hijos. Dondequiera que haya una inmigracién e invasién a gran es- cala, tiene que haber matrimonio mixto y mezela racial. Sin ninguna duda, la misma cosa les pas6 a los hebreos cuando formaron un grupo nacional. De acuerdo con eso, es posible que el grupo original de segui- dores que Moisés llevé no fueran hebreos per se. No tenian religién que los ligara —ésta les fue dada por Moisés—o tradiciones fuertes. Pue- den haber sido incluso un tipo de egipcios, incluyendo extranjeros, que estaban viviendo en Egipto. Sélo después del éxodo ciertamente empe- 26 el judaismo; se basé en las leyes y los rituales promulgados por M sés y mis tarde fue elaborado y desarrollado. Como he dicho, la literatura pagana —egipeia, griega y romana— sostenfa que éste era el caso. Pars el siglo Ila.e.c. los judios habian de- sarrolado una clara identidad nacional; y mis tarde, después de nume- rosas guerras y deportaciones, vivieron por todas partes del mundo me- diterréneo también como en Palestina. En particular, hubo una gran co- onia judia que vivia en Alejandria. Los judios de este periodo practica- ban la religion del judaismo, y habia una literatura de libros sagrados, el 219Paul Kurtz sistema del Templo y una clase rabinica, que trataba de guardar las observancias y mantener unidos a los judios. En esta consideracién, la leyenda mosaica llegé a ser vital, porque no s6lo les dio una herencia pa- sada (en que ellos y solo ellos eran el pueblo clegido de Dios) sino que fue también la base para la cohesién presente y un destino futuro. La tierra prometida, Eretz Israel, era un regalo de Yavé para ellos. Para en- tonces, muchos de los rasgos que han definido a los judios modernos habjan surgido, particularmente su exclusividad y su orgullo enraizado en su conviccién religiosa que tenian un lugar especial en el esquema de cosas. El judafsmo, en tiltimo andlisis, descansa en un orgullo nacional inflado y pretensiones teolégicas que no tienen base de hecho. Estos estan basados en las afirmaciones que Moisés liberté a los hebreos de la esclavitud, que fue un profeta de Dios, que recibid revelaciones de lo alto, incluyendo los Diez Mandamientos, y que es el deber de los judfos cumplir estos mandatos y mantener una identidad coherente. Encuentro todas estas afirmaciones falsas, en verdad presuntuosas. Volviendo a los escritores paganos, podemos preguntar: {Qué dije- ron estos no judios? Muchos de ellos, sin ninguna duda, eran antijudios, y en los primeros siglos de la e.c. también anticristianos. De acuerdo con eso, mirarian con considerable desdén e incredulidad el Antiguo Testa- mento, que aceptaban tanto judios como cristianos. Los cristianos ha- bian adoptado el discurso hebreo tradicional del Antiguo Testamento. Se suponia que el Nuevo Testamento era su cumplimiento. Y aceptaron los libros del Pentateuco, Génesis, Exodo, Levitico, Nimeros y Deuteronomio como la palabra de Dios. Se apoderaron totalmente de la doctrina he- brea aceptada acerca de Moisés. Los paganos en cambio, que escribie~ ron mil afios 0 mis después de Moisés, lo consideraron como un sacer- dote egipcio renegado, quien abandoné su anterior religién y aconsej6a sus seguidores, un grupo de desterrados, a despreciar a cualquier ex- tranjero y destruir los templos y religiones fordneos dondequiera que fueran. Les dio una rara religién nueva, que era extrafia a los ofdos paganos pero es menos extrafla para nosotros, porque ha capturado secciones grandes del mundo en su forma cristianizada. Hecateo de Abdera, un griego que escribié en el siglo IV ae.c., oftecié su propio relato de los judios y sus costumbres, que diferia del de laBiblia: 220La Tentacién Trascendental ‘Cuando una pestilencia seria se levanto en el antiguo Egipto, el populacho atribuyé la causa de las problemas a la divinidad. Visto que muchos grupos diferentes de forasteros extranjeros vivian alli y seguian pricticas extranjeras con respecto alos templos y los sacrficis, el resultado fue que se habia abandonado el culto tradicio- nal de los dioses. Asi, los nativos supusieron que a menos que se sacara a los ‘extranjeros no habria ningin final para sus dificultades* Hecateo entonces relata que “los extranjeros habian sido desterra- dos”, Muchos de ellos, dice, fueron a Grecia y otras regiones; el grupo mis grande, sin embargo, fue a lo que ahora es Hamado Judea. Este re- lato tiene a los egipcios expulsando a todos los extranjeros de Egipto, no sélo los judios. Otro relato es del autor egipcio Maneto (aproximadamente 300 a.¢.c.) Surelato de Moisés va como sigue: Se dice que el sacerdote que establecié para ellos su constitucién y leyes fue un hheliopolitano llamado Osatsif segin el Dios Osiris en Helidpolis; cuando recorrié ‘esta nacin (Ios judfos) cambié su nombre y se lam Moisés Josefo, el historiador judo, que escribe en el siglo, cita a Maneto en un libro que defiende a los judios contra sus detractores. Escribe para rrefutar las afirmaciones que los hebreos fueron expulsados de Egipto a Siria junto con 80,000 leprosos quienes se aliaron a ellos bajo el sacerdo- te Osarsif para luchar contra el Faradn. Josefo atribuyé esto a “mera le- yenda,” pero es interesante que era un punto de vista entonces corrien- te. La propia explicacién de Josefo, de la antigitedad judia se basa prin- cipalmente en el relato biblico, que acepta acriticamente, milagros y todo. Denuncié todos los relatos paganos como mentiras. Insiste: “Nuestros padres no eran originalmente egipcios, ni fueron expulsados, a causa de enfermedades corporales 0 cualesquier otras calamidades de esa cl se” (Flavio Josefo, Contra Apién, libro 1) En el siglo I e.. otros relatos de Ia historia judia aparecieron en la Geografia de Estrabo. Se ha atribuido el texto griego a Posidonio- Estrabo. ‘Aunque (Jos habitantes de Judea) son aside origenes mixts, el informe predomi- nante de los corrientemente sostenidos acerca del templo en Jerusalén afirma que los egipeios son los antepasados de esas personas quienes ahora se llaman judios. 224Paul Kurtz Porque un cierto Moisés, quien fue uno de los sacerdotes egipcios, ocupé una seceidn de lo que es llamada la region (chdva) (baja). Pero lleg6 a estar descontento con la forma de vida y partié de ahi, a Jerusalén, en compaiia de muchos que rendian culto a la deidad* Aqui Estrabo estaba repitiendo la creencia extensamente sostenida por sus contempordneos acerca del origen egipcio de los judios. Esto fue apoyado por el historiador romano Técito (siglo I, ¢.c.), quien enu- mera cinco teorias diferentes acerca de los origenes judios pero, no obstante, mantiene que la teoria mas prevaleciente era que los judios descendian de los egipcios. Otro historiador romano, Pompeo Troyano, eseribié en Historiae Philippicni acerca de la expulsién de Moisés y sus seguidores de Egip- to. Afirmé que los egipcios fueron expuestos a “costras” y “una infec- cién superficial,” y expulsaron a Moisés junto con las personas enfer- ‘mas més alld de los confines de Egipto “para que la enfermedad no se extendiese a un mimero mayor de gente"”. Curiosamente, Pompeyo ofrece una explicacién para la separacién judfa, No fue porque eran el pueblo elegido, sino més bien: porque recordaban que habian sido expulsados de Egipto debido al temor de ‘contagio, se cuidaron de no vivir con forasteros para que no Ilegaran a ser odiosos a los natives por la misma razén (esto es, miedo de infeccién contagiosa). Esta regulacién, que surgié de una causa especific, (Moisés) la transformé gradualmen- teen uma costumbre y religidn Hija Es dificil de decir si esta explicacién es correcta. Fue prevaleciente durante ese periodo. Técito apoya el punto de vista cuando sostiene que los judios “se abstienen de la carne de cerdo en memoria de la plaga, porque la costra que ataca a este animal una vez los infects’, La leyen- da de la expulsién es repetida por Queremén y su contemporineo, Apién, dos escritores alejandrinos que afirmaron que el faraén egipcio “reunié 250,000 personas y los expuls6””. Pero podemos preguntar, ;quignes eran las personas que salieron de Egipto? De nuevo un nimero vasto de personas, segiin la versién no Jjudia; al parecer no tenan religién comtin o identidad nacional. ;Por qué debemos aceptar la narrativa biblica como historia objetiva, la cual ya se habfa transformado en un articulo de fe religiosa? Por qué no admitir 222La Tentacién Trascendental una explicacién alternativa de la historia judia? Quizds ambas estén prejuiciadas. Tal vez la verdad yace en alguna parte en medio. Las revelaciones de Moisés Permitasenos ahora resumir nuestro andlisis del relato del Antiguo Tes- tamento de Moisés y el éxodo. La tesis central de tanto el judaismo como el cristianismo, es que Moisés era un profeta establecido por Dios para llevar a los hijos de Israel fuera de Egipto. Esta misién sagrada se le confié por medio de revelaciones especiales. La pregunta bisica que debemos hacer es: “;Quién instruyé a Moisés con esta tarea y cual es la evidencia de eso? ,Cémo sabemos que fue Dios?”. El testimonio mayor es de Moisés mismo, como esté registrado en la Biblia. Hay un razona- miento circular aqui. Moisés es el profeta de Dios porque éste dijo que loera. {Cémo sabemos que fue Dios quien dijo que lo era? Porque Moi- sés (el autor del Pentateuco) nos dice que lo fue. Por lo menos ésa es la estructura del argumento del Pentateuco, La leyenda del Moisés de la Biblia va como sigue: Cuando fue un hombre adulto, Moisés vio a un egipcio golpear a un compatriota he- breo. Viendo que no habia nadie cerca, hirié al egipeio y escondié su cuerpo en la arena. Cuando el Faraén supo acerca de eso, traté de ma- tar a Moisés; pero éste escapé y se establecié en Madién y alli se casé con Séfora, quien le dio un hijo. Se nos dice en un lugar que su suegro era Reuel y en otro Jetro, sacerdote de Madién. Hay contradicciones en elrelato, porque su suegro tiene incluso otros nombres: Jeter, Cain, Hobab u Hobabén Revel De gran importancia es el primer encuentro de Moisés con Yavé Mientras se ocupaba del rebaiio de Jetro, fue a Horeb, la montafia de Dios. Alli se nos dice que “el dngel del Sefior se le aparecié a él en las Hamas de un arbusto ardiente” (Ex. 3: 2 ss.). Moisés se dio cuenta de que aunque el arbusto estaba ardiendo, no se quemaba. Estaba camino de ver la vista maravillosa cuando Yavé le grité del arbusto: “Moisés, Moisés”. iste contest6: “Si aqui estoy”. Y Dios le dijo que se quite sus sandalias porque estaba parado en tierra santa. Entonces Dios dijo, “Yo soy el Dios de tus antepasados, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el 223Poul Kurtz Dios de Jacob”. Moisés cubrié su cara porque tuvo miedo de contem- plar a Dios. Dios le dijo luego que habia sido testigo del sufrimiento de Jos judios en Egipto bajo sus amos que los esclavizaban y que enviaria a Moisés al Faraén para Ilevar a los israelitas, su pueblo, fuera de Egipto. Moisés objet6, “;Quién soy yo, que debo ir al Faraén y que debo hacer que los hijos de Israel salgan de Egipto?”. Y Dios contest6: “Yo estoy contigo. Esta sera la prueba que soy yo quien te ha enviado”, y le dijo a Moisés que él el pueblo debe rendir culto a Dios en la montafia (Ex. 3: 11-12). Entonces Moisés pregunté qué deberia decir si el pueblo preguntara el nombre de Dios. Dios contests: “YO SOY; ése es quien soy. Diles que YO SOY te ha enviado”. Esta exigencia del nombre se basa en la creencia antigua que el conocimiento del nombre correcto confiere al hombre algtin poder magico, incluyendo poder sobre la dei- dad, Pero la deidad es evasiva y no otorgard su nombre 0 poder sobre ella, Esta creencia persiste entre muchos judios incluso hoy; siguen atin reacios a escribir su nombre. {Es Dios un ser trascendente? {Cémo es capaz de meterse en los asuntos humanos, influenciar en los sucesos y comunicarse con personas especiales? Ahora tomando el texto en sus propios términos en el significado literal para el momento y dejando de lado todas las interpretaciones hi toricas, deberd ser claro que tenemos el asi llamado testimonio de un hombre, quien dice que encontré a Dios. No hubo ningiin testigo impar- cial en la escena, lo que provee excelente fundamento para que el es- céptico niegue algin tipo de asentimiento a las afirmaciones no corrobo- radas de la autoridad divina de Moisés. Curiosamente, los pasajes del Antiguo Testamento, de los que tanto depende, estin enraizados en apa- riciones 0 suefios no corroborados. El texto mismo es problematic en este punto, porque busca reforzar la misién divina. Moisés va a decir a los ancianos que va a sacarlos de Egipto a la tierra prometida. Moisés mismo dice, “Pero nunca me cree rn o escucharin; dirdn, “El Seffor no se te apareci6’” (Ex. 4: 1-2). Yen este punto, cl Sefior va a proveer a Moisés con el poder de hacer mila- gros como una sefial de su poder. Dios le ordena arrojar su vara en la tierra. Lo hace y la convierte en una serpiente. Se dice que cogié la ser~ piente por la cola, y cuando lo hace, tegresa a ser una vara. Moisés pone su mano dentro del pliegue de su capa y cuando la saca afuera 224La Tentacién Trascendental aparece enferma y tan blanca como la nieve (como si fuera leproso); cuando la vuelve a poner le devuelve la salud. También vierte agua del Nilo en la tierra seca y la convierte en sangre. Asi, tenemos el texto bi- blico apoyando la verosimilitud de la revelacién al referirse alas sefiales de los poderes milagrosos que Moisés, segiin se alega, tenia. Este ade- mis dice que es timido y lento de habla, y Dios le dice que su hermano ‘Aaron sera su portavoz para interceder ante los ancianos y el Faraén. Hay dos asuntos importantes aqui: Primero, el uso de los profetas de testimonio no corroborado para dar fe a la creencia que tuvieron revela- ciones, y segundo, el uso de la magia para estimular la creencia en el piiblico que eran verdaderamente los profetas de Dios. Volveré a la cuestién que si Moisés era mago, pero ahora quiero enfocarme en la afirmacién del conocimiento divino por medio de revelaciones. Si miramos los pasajes anteriores en el Génesis, veremos que Dios a ‘menudo se aparecia a los antepasados en encuentros privados. En un punto Yavé habla a Abram a solas y le muestra la tierra de Canaan a la distancia, diciendo que dard toda ella a él y sus descendientes para siempre (Gen. 13: 14-16). Mas tarde leemos: “La palabra del Sefior vino a Abram. enuna visién” (Gen. 15: 1). Cuando Abram tenia noventa y nueve afios, el Sefior de nuevo se le apareci6, haciendo un convenio con él y cam- biando su nombre a Abraham (Gen. 17: 1-6). Entre las historias mis famosas estaba el esfuerzo de Yavé de poner aprueba la fe y la obediencia de Abraham. El Sefior ordend a éste llevar a Isaac, su tinico hijo con Sara, a una de las colinas y ofrecerlo como sacrificio. La narrativa biblica tiene a Abraham montando su asno y_ Tlevando con él a dos de sus hombres ¢ Isaac. Cuando Ilegaron al lugar dijo a sus hombres, “Permanezcan aqui con el asno mientras yo y el muchacho vamos alla; y cuando hayamos adorado regresaremos a us- tedes” (Gen. 22: 5-6). Abraham va solo con Isaac y se prepara para ‘cumplir el mandato de Dios. Le dice a Isaac que venga, y lo pone sobre el altar encima de la madera. Cuando toma su cuchillo para matar a su hijo, el Angel del Sefior Hama del cielo y le dice que no sacrifique a su hijo, ya que ha probado que era temeroso y obediente de Dios. En cam- bio, Abraham sacrifiea un carnero que esta cerca. Esta es una impor- ante leccién moral que el Antiguo Testamento presenta contra la prac- tica barbara del sacrificio humano. Pero se describe como una revela- 225Paul Kurtz cién privada para Abraham, No tenemos atin el testimonio de Isaac que confirme el encuentro de su padre con Dios. Mis tarde, cuando Isaac es un hombre adulto, tiene una revelacién de Dios mientras esti en Beersheba. Leemos: “Esa misma noche el Sefior se le aparecié y dijo, “Yo soy el Dios de tu padre, Abraham. No temas nada, porque yo estoy contigo. Te bendeciré y daré muchos des- cendientes por causa de Abraharr. mi siervo"” (Gen. 26: 23-24). Mas tarde, leemos en Génesis del suefio de Jacob sobre una escalera, puesta sobre la Tierra con su parte superior llegando a los cielos. El Seftor le di- ce de nuevo que la tierra en la que esta yaciendo sera dada a sus des- cendientes. Jacob se despierta del suetio y dice, “En verdad, el Seftor esté en este lugar, y no lo saba” (Gen. 28: 16-17). Los suefios siempre han intrigedo a hombres y mujeres y, sin duda, tuvieron una fascinacién especial para la mente inculta. {Eran suefios proféticos? {Se deben tomar como mensajes de Dios? Se decia que José, mientras estaba en Egipto, habia podido interpretar el significado oculio de los suefios. Los suefios fueron citados por los autores de la Biblia para justificar la existencia de Dios. Pero las experiencias subje- tivas son bastante inconfiables, y el material del que se hacen los sueiios son el deseo, la imaginacién y la ilusién humanos. Que Dios debe llevar tan importante conocimiento a ind:viduos seleccionados mientras estén solos 0 en un estado de suefio es muy sospechoso. Una lectura cuidado- sa de la escritura biblica deberd hacer a uno cauto de las afirmaciones hechas en nombre de Dios, sea por Moisés 0 alguien més. Curiosamen- te, el mimero de ocasiones de cuando Dios se aparece a la multitud es bastante raro en el Pentateuco, comparado con sus visitas personales. Hay una incidente que involucra a Moisés que es bastante extrafio; sugiere los misterios mitolégicos primordiales de los que surgié el judais- mo antiguo. Dios habl6 a Moisés en Madién y le dijo que volviera a Egipto, porque todos los que querian matarlo estaban muertos. Moisés tomé a su esposa y nifios, los monté en un asno, y empezé su viaje de regreso a Egipto. “Durante el viaje, mientras acampaban para la noche, el Seftor encontré a Moisés, intenté matarlo, pero Séfora recogié un pedernal afilado, amput6 el prepueo de su hijo, y lo tocé con él, diciendo “Ti eres mi novio de sangre’. Asi, el Sefior dejé a Moisés en paz. Enton- ces ella dijo: ‘Novio de sangre por eircuncisién’” (Ex. 4: 24-26). Aqui no 226La Tentacin Trascendental solo Moisés sino también su esposa encuentra al Seftor. {Por qué el Sefior queria matarlo de noche después de haberlo encontrado de dia en el arbusto ardiente? {Fs porque Moisés habia invadido la tierra sagrada donde moraba Yavé? ;Encontré Yavé a Moisés y procuré matarlo, tan- to igual a como un demonio podria buscar proteger su dominio de cual- quier intruso? ,Y cual es el significado de la ofrenda de Séfora a la dei- dad del prepucio de su hijo en este relato burdo y oscuro? ;Apunta al papel simbélico que la circuncisién va a tener en aplacar a la deidad de dafiar a su pueblo? Los simbolos de sacrificio y sangre estin llenos de posibilidades sexuales. Freud consideré esto para implicar la entremez- cla de un complejo de castracién y el temor a Dios. La magia y el mis- terio sobrevivieron este suceso ficticio. ‘Quizas el ineidente mis importante en la vida de Moisés fue su en- cuentro con Yavé en el Monte Sinaf. En verdad, la reputacién de Moisés descansa en la conviccién que fue el legislador de los judios porque habia recibido los Diez Mandamientos y otras leyes directamente de Dios. Segiin el relato del Exodo, los judios estan vagando en el desierto. En el tercer mes después de que hubieron salido de Egipto, legaron al Sinai y levantaron sus tiendas en situacién opuesta a la gran montafia. Moisés subié la montafia y recibid un mensaje de Yavé, diciendo que hable a los hijos de Israel y les diga: “Si s6lo ahora me escucharan y ‘guardaran mi alianza, entonces de todos los pueblos llegaréin a ser mi es- pecial posesién; porque la Tierra entera es mia. Sern mireino de sacer- dotes, mi nacién santa” (Ex. 19: 1-6). Aqui es Moisés quien visita solo a Dios en la montafia (aunque en una ocasién éste también se comunica con Aarén e incluso el eémplice mis joven de Moisés, Josué de Nun, que llegaria a ser su sucesor). Moi- sés hace a Dios prohibir estrictamente que alguien mds suba a la mon- tafia para comunicarse con Yavé bajo pena de muerte. Dice: “Deben ser barreras alrededor de la montafia”, y advierte a los otros, “Cuidense de no subir la montafia o incluso tocar el margen de ella. A cualquier hombre que toque la montafia se le deberé matar” (Ex. 19: 12). Parece claro que Moisés busca encender el terror en los corazones de su grupo de seguidores. A él solo se le permite comunicarse con Dios y devolver su mensaje, y cualquier otro que intente verle o hablarle morira. Moisés reitera: “El Sefior le dijo a Moisés, ‘Baja; advierte solemnemente al pue~ 227Paul Kurtz blo que no debe forzar su camino directo al Sefior para ver-lo, o muchos de ellos perecerén” (Ex. 19: 21-22). Esta prohibicién también se aplica a los sacerdotes. “Baja; luego aparece y trae a Aarén contigo, mas no permitas que los sacerdotes ni el pueblo impongan su camino al Sefior, por miedo a que él pueda estallar contra ellos” (Ex. 19: 24). “Moisés se acercara al Sefior por él mismo”, se nos dice otra vez, “mas no los demis. El pueblo no puede subir con él en absoluto” (Ex. 24: 2). El relato asi tiene a Moisés subiendo y bajando de la montafia. En el acontecimiento mas dramatico hay fuertes nubes y truenos, incluso los estruendos de una trompeta, No se permite subir a nadie hasta el Sefior; asi Moisés sélo puede entregar los Mandamientos y las prohibiciones de Dios. Estas leyes, si son cuidadosamente lefdas, crean una clase sacer- dotal nueva, abrumdndoles de presentes sacrificatorios, y colocando a Moisés y Ia tribu de Levi a cargo de las vidas del pueblo. Moisés ha establecido una teocracia y una nueva elite privilegiada —todo en nom- bre del Dios invisible, quien le habla a é! solo. {Moisés verdaderamente experimenté el incidente del arbusto ar- diente? ,Oy6 voces genuinas o las imagin6? ;Estaba perturbado emo- cionalmente? ;Su conviccién fue tan fuerte que habia oido la voz de Dios y fue capaz de convencer a su compafieros de exilio que lo obe- dezean, por miedo a la ira del Sefior? (Cuando el Fara6n dejé que los judios particran de Egipto, Moisés afirmé que fue debido a las grandes plagas enviadas por Dios). {0 Moisés usé el engatio para aleanzar sus fines, y urdié el ardid y traicioné a sus seguidores al creer que tuvo re~ velaciones de lo alto, simplemente debido a que pudo manipularlos? ;0 fue el relato una manera de dar expresién concreta al crecimiento ético y las necesidades politicas del pueblo? Cuando Hegamos a la recepcién de los Diez Mandamientos, se pue- de hacer la pregunta: “En qué sentido Moisés usé este incidente crucial para convencer a sus seguidores que le obedezcan?”. Con seguridad se solidificarfa su gobierno si el pueblo creyera que él fue designado divina- mente como jefe sacerdotal de Ia nueva teoctacia que estaba estable- ciendo. Ya que de los otros monarcas de su época, incluyendo los Fa- raones, se crefa normalmente que habfan sido divinamente investidos, no debe ser sorprendente para Moisés también hacer esta afirmacién. Pero sus poderes fueron autoproclamados. 228La Tentacién Trascendemtal ‘Tenemos por lo menos cuatro hipétesis posibles que considerar al interpretar los sucesos de la época’ 1. La tradicional: que Moisés hablé a Dios y fue divinamente desig- nado para recibir Ia revelacién. No hay absolutamente ninguna eviden- cia a favor de esta afirmacién extraordinaria, aunque los fieles la han aceptado desde entonces. 2. El escepticismo ha proporcionado una interpretacién opuesta y parece creible. El tipo de argumento humeano reza asi: Los relatos de Moisés fueron invenciones de la mente supersticiosa. Se transmitieron en a tradicién oral y fueron adomados mas tarde por los escritores. Es- tosrelatos ficticios son productos de la imaginacién primitiva, sobre todo con respecto a los milagros fantisticos. Si alguna parte de estos sucesos realmente sucedi6, no tenemos manera de saber, pero si sucedieron se pueden dar explicaciones naturalistas. 3. Quizds parte del relato tradicional es verdadero. Una explicacién es que Moisés creia, por lo menos en parte, que habia oido voces; y asi atribuyé sucesos de su ambiente natural a fuerzas divinas. Quiz pens sinceramente que tenfa una misién divina. Esto significaria que estuvo embargado por las experiencias religiosas y que creyd que Dios le esta~ ba hablando y le habia encargado una tarea especial. Esto ha sido ver- dad hist6ricamente en otros individuos perturbados. Moisés indudable- mente fue influenciado por una cultura que aceptaba la realidad de las fuerzas ocultas, y asi puede haber estado psicolégicamente dispuesto a creer que alguna fuerza divina habia entrado en su vida. Su estado de fe, de cualquier modo equivocado de hecho, hubiera sido real para él; y lo hubiera movido a embarcarse con celo y pasidn en su misién. 4. Una cuarta explicacién posible para lo que ocurrié fue que Moisés fue un mago charlatin, con tendencias megalomanfacas. Interesado en el poder y control, engaiié a un grupo de campesinos ignorantes que lo siguieron como el profeta de Dios. Permitasenos que examinemos esta hipotesis. Fue Moisés un mago? La unién estrecha de la magia con la religién en los tiempos antiguos ha sido bien documentada. El sacerdote, como el mago, era capaz de cosas 229Paul Kurtz maravillosas que aparentemente desafiaban la explicacién natural: en ceremonias y celebraciones, podia invocar poderes magicos en que las deidades y los demonios aparentemente hicieron conocer su presencia Estos ritos misticos Hamaban a fuerzas que, se crefa, habilitaban a los, hombres a cumplir sus aspiraciones y aliviar sus miedos perturbadores. Sir James Frazier en La rama dorada sostuvo que “entre los pueblos primitivos, el rey es frecuentemente mago también como sacerdote; en efecto a menudo parece haber logrado poder por virtud de tal supuesta habilidad en la magia negra y blanca”, Frazier también sefiala: “En ninguna parte, quizés, estuvieron las artes mégicas mis cuidadosamente cultivadas, en ninguna parte disfretaron de més grande estima, ejercie- ron una influencia mas honda en la vida nacional que en'la tierra de los Faraones”™, Es probable que Moisés se hub:era familiarizado con las artes mégi- cas practicadas en la religién egipeia de su tiempo. Muchas de las cere- monias ejecutadas por los sacerdotes de su época eran similares a las que Moisés tuvo que ejecutar més tarde. Los egipcios temian la ira de los dioses, y erefan que su enojo rodia ser desviado por las ofrendas y los sacrificios. Los dioses eran a menudo dioses celosos que no tolera- rian ninguna falta de respeto, pero que podian ser aplacados por siervos obedientes. Los hombres santos en particular podian comunicarse con los espiritus de los dioses, y usaban su poder oculto para impresionar a sus devotos. {Bra Moisés también un mago? {Recurrian él y sus socios a las téc- nicas de conjuro para engafiar a sus confiados seguidores y despertar su obediencia? La Biblia misma testifica que el Faraén pensaba que Moi- sés y Aarén usaban hechizos mégicos, y procuré tener a sus propios magos y hechiceros compitiendo con ellos Leemos que Moisés y Aarén eecutaron varias hazafias delante del Faraén como una sefial del poder de Yavé. “En eso, el Faraén convocd a los hombres sabios y los hechiceros, y los magos egipeios también hicieron lo mismo por medio de sus hechizos” (Ex. 7: 11-12). Moisés hizo que Aarén arrojara una vara, la que inmediatamente se convirtié en una serpiente. Esto también lo hicieron los magos egipeios, pero sus serpientes fueron tragadas por la vara de Aarén. De modo semejante, Moisés y Aarén pudieron convertir las aguas del Nilo en sangre; los 230La Tentaciin Trascendental peces murieron y el rio apestaba. “Pero”, se nos dice, “los magos egip- cis hacian la misma cosa por medio de sus hechizos” (Ex. 7: 22). En- tonces hubo una gran plaga de ranas. También los magos pudieron ha- cer lo mismo. Cudnta verdad y cunta fantasfa yace en estos informes es dificil de decir. Segiin Josefo, quien sin ninguna duda conocfa la acu- sacién que Moisés era mago, éste se acercé al Faradn y le habl6 de las “seftales” que se hicieron en el Monte Sinai. El rey
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