LEYENDAS
1. LA CAMPANA DE ORO I
En el lugar hoy denominado Pueblo Viejo (Recuay) existía una torre muy alta, donde se
encontraba colocada una campana de oro. Su tañido era muy hermoso, su melodía
regocijaba a toda la población e incluso llegaba a las estancias más alejadas, que dentro de
ellas tenían cierta envidia por no poseer este tipo de campana. Los del Pueblo Viejo se
sentían muy orgullosos y arrogantes porque era la única en toda la región.
Los Waras (Huaraz) que dominaban esa región fueron los más envidiosos y quisquillosos,
por lo que se organizaron y decidieron atacar a los de Recuay, con la intención de apropiarse
y llevarse la campana de oro a su tierra. Al enterarse los de Pueblo Viejo, y como contaba
con un ejército bien organizado, los esperaron. Después de unas arengas se trenzaron en
una batalla campal, sangrienta y encarnizada, prolongándose por algunos días. Los
invasores tomaron la torre y lograron sacar la campana de oro y a rastras la llevaron hasta
la altura del Puente Alegre.
En ese lugar se agarraron dos aguerridos soldados, uno de cada bando en pelea de muerte.
Y cuando estaban forcejeando, en el fragor del combate, de las manos de ambos se les fue
la campana, la cual comenzó a rodar hasta llegar al Hatun Mayo o Rio Santa donde se hundió
por vida, a la vista de los soldados de ambos bandos. La leyenda nos dice que en las noches
de luna llena se escucha el tañido de la campana, con la misma alegría que emociona al ser
humano, que escucha y puede ver su brillo por debajo del Puente Alegre. Esto nos lo pueden
confirmar las personas y viajeros que han pasado por ese lugar, a las doce de la noche y en
luna llena. Esta y Otras leyendas nos contaban nuestros profesores cuando éramos niños en
la escuelita fiscal.
2. LA CAMPANA DE ORO DE RECUAY II
Durante la invasión de los españoles en el valle de Hatun Mayo (Rio Santa), en el Reino de
Socoricay en el lugar denominado Tuctu-Recuay, fue encontrada una inmensa campana de
oro. Los del lugar la tenían escondida para que los invasores no se apropiaran de ella. Al
enterarse los del lugar, llamaron a sus autoridades y los obligaron a colocar la campana en
la torre más alta, ubicada en el cerro hoy llamado Pueblo Viejo. Cuando tocaban la campana,
su tañido era escuchado por la población y pueblos vecinos a muchos kilómetros de
distancia, que les llenaba de alegría y gozo de paz y unidad en la población. La campana
estuvo ubicada en la torre por mucho tiempo. Su tañido, para muchos les llevaba regocijo y
paz; para otros pueblos vecinos les llenaba de envidia por no tener este tipo de campana.
De pronto un día, la campana dejo de sonar y se extrañaron, dándose con la sorpresa que
desapareció, los pobladores hombres y mujeres, la buscaban por todas partes: por los
pueblos, los cerros, quebradas, en la cordillera blanca y negra, pero no lo hallarlo. La
población lloraba, clamaban a sus dioses para que aparezca, pero nada. Cuando estaban en
esa preocupación, una noche de luna llena, cuando la noche se veía como de día, se escucha
el tañido de la campana de oro, con el mismo vigor y entusiasmo que recordaba la
población. Se llenaron de emoción y trataron de ubicar de donde venía el sonido. En plena
búsqueda, se dan con la sorpresa, de que el tañido de la campana de oro salía del fondo de
la laguna de Antacocha. Los pobladores no se imaginaban como llego a este lugar. Todas las
noches de luna llena, la campana vibraba con su hermosa melodía y llenaba a la población
de un inmenso gozo.
Al escuchar este hermoso tañido, los de la laguna de Kerococha sienten envidia por los de
la laguna Antacocha, por lo que deciden invadir Antacocha y apoderarse de la campana.
Enterados de esta invasión, salen del seno de Antacocha, un ejército de soldados, con cascos
de plata, que brillaban como el sol bajo el resplandor de la luna, y con un uniforme de color
azul, con borde de plata; mientras que de las profundidades de la laguna Kerococha, salen
unos guerreros, con elegantes vestidos de color rojo y cascos de oro, que resplandecían
como el propio sol. En eso, inicia una lucha sangrienta, sin tregua ni piedad, de uno y otro
bando, pierden a sus guerreros más valerosos, el campo de batalla esta ensangrentado.
Después de varios días de batalla, pierden los de Antacocha, obteniendo la victoria los de
Kerococha. La campana de oro, conocedora de esta victoria sale volando de las linfas del
Antacocha, se dirige y se sumerge en las profundidades del seno de la laguna de Kerococha
y que permanece ahí hasta ahora. La campana no se olvida de la laguna Antacocha, porque
allí derramaron su sangre los soldados y guerreros valientes, por esa razón, las aguas
cristalinas se convirtieron en un color rojo naranja.
En las noches de luna llena la campana sigue con sus tañidos, no con la emoción de antaño,
sino que son lóbregas; un poco tristes, los pobladores que escuchan se llenan de pena y
nostalgia, cuando cesa de tocar la campana, dicen que los de la laguna Kerococha, que salen
a sus pampas unas bellas damas que bailan con hermosas melodías, acompañados de unos
hermosos carros de oro y plata, ante la vista de sus guerreros festejando su victoria, todo
esto termina al rayar la aurora y cuando cantan anunciando el nuevo amanecer.
3. LA LAGUNA DE ANTACOCHA
Las personas de Avanzada edad nos contaban que, en tiempos inmemoriales, en la actual
laguna de Antacocha, existía un pueblo prospero, con ciertos adelantos para su época, por
lo que se creían lo máximo. Eran vanidosos y hasta prepotentes. Un día en este lugar
organizaron una gran fiesta, donde asistió toda la población con sus mejores vestidos y
llenos de vanidad. Cuando estaban en lo mejor de la fiesta, se presentó una anciana mal
vestida y llena de harapos, la cual les pidió que le invitaran algo de comer.
Nadie le hizo caso, la despreciaban, y hasta pedían que la saquen de la fiesta. Ninguno de la
fiesta escuchaba sus ruegos.
Por otro lado, observaba la cocinera, quien se compadeció y llamo a la anciana a la cocina y
le invito su almuerzo. Agradeciendo la anciana, se despidió de la cocinera y le dice que salga
inmediatamente del pueblo, porque va a desaparecer, y que camine sin voltear por más que
haya ruido alguno. La cocinera sale inmediatamente. La anciana abandono el pueblo y
desapareció, mientras la cocinera escuchaba un estruendoso sonido. Este volteo por curiosa
y se convirtió en piedra, la cual hasta la fecha puedes observar.
El pueblo se hundió lentamente, a los de la fiesta poco les intereso. Pero cuando se dieron
cuenta era tarde, todo el pueblo desapareció y se hundió formándose una laguna. Así se
formo está laguna que lleva el nombre de Antacocha, en cuyo seno se encuentra un pueblo
hermoso con sus habitantes y casas.
4. SHECLLAPATA
Un joven muy bien puesto de buena presencia y trabajador vivía en Shecllapata, a la derecha
de Recuay, es la parte más alta con una enorme planicie lleno de vegetación como la Sheclla
(icho o paja), animales silvestres y en contacto con la Cordillera Blanca. Este joven se
enamoró locamente de una bella mujer de Tuctu, en sus encuentros constantes y secretos
decidieron escaparse a otro lugar y formar su hogar, fijaron la fecha para que lo esperase
en las pampas de Shecllapata, (para entonces era un oconal y no existía la laguna). Llegado
el día el joven lo espero, soportando el frio, el calor y la baja temperatura, no dormía ni
comía y así pasaron muchísimos días, el joven lloraba por el tremendo engaño y decía:
Sheclla, Sheclla entiérrame bajo tus raíces, en lo más profundo de la mama pacha, en eso
se enteró que la mujer que amaba se había ido con otro hombre, peor fue su pena y se puso
al centro de la planicie y lloraba a gritos diciendo, trágame tierra, Sheclla cubre mi cuerpo,
has de mortaja que ya no quiero vivir, sus lágrimas se inundaba.
Ante tanta lamentación los Apus (espíritus de la montaña) se compadecieron y permitieron
que se hunda en el centro de la planicie, cuando su cuerpo desapareció de inmediato
comenzó a brotar agua en abundancia y los que lo veían decían que son las lágrimas de
joven que perdió a su amada. Cada luna nueva en la penumbra de la noche el joven aparece
sentado al borde de la laguna sobre una piedra cantando lindas melodías esperando a su
amor.
Desde ese día, hace cientos de años, Shecllapata se ha convertido en un lugar muy hermoso,
turístico, atractivo, bello para los del lugar y los visitantes, porque estas en contacto con la
Cordillera Blanca y el cielo.
5. SEÑOR DE CANLLAPAMPA
Muchísimos años atrás, cuando todavía no habíamos nacido los de nuestra generación, en
la Iglesia Matriz de San Ildefonso de Recuay, unos facinerosos sustrajeron la custodia con la
Hostia Consagrado del alta mayor del templo. Ante esta situación el sacerdote, angustiado
comunico a toda la población, y el pueblo, indignado reacciono de inmediato. Se puso en
pie y comenzaron la búsqueda de la custodia y los ladrones, por todos los lugares y rincones
de la ciudad, y los caseríos de la localidad. La búsqueda era infructuosa y sin resultados
favorables, la gente estaba desesperada, y lloraban pensando que se venía un castigo de
Dios. Así pasaron los días de profunda preocupación y zozobra. Un buen día unos niños
pasteaban sus ovejitas en el lugar denominado Canllapampa, (lugar plano con abundante
vegetación), estos niños durante sus juegos observaban, dentro de un conjunto de espinas,
un objeto que brillaba como un espejo con bordes doradas, y lo pasaban por desapercibido
sin avisar ni comunicar a nadie.
En uno de esos días entre las espinas salió un niño con cabellos dorados y vestido blanco,
con el cual los pastorcitos se pusieron a jugar durante todo el día. Los niños pastores al llegar
por la tarde a sus casas contaron a sus padres lo sucedido. Al día siguiente los niños y sus
padres se fueron al lugar; los pastorcitos señalaron las espinas de donde salió el niño rubio,
y al observar los padres se dan con la gran sorpresa de que dentro de las espinas se
encontraba escondida la custodia con la con la Hostia Consagrada que había sido robada.
Comunicaron de inmediato al párroco y a la población, fueron llegando rápidamente al
lugar, comprobándose que efectivamente se encontraba dentro de las espinas. El Sacerdote
hizo las oraciones de desagravio al Santísimo Sacramento y traslado el objeto sagrado en
procesión, acompañado por toda la población, a la Iglesia de Recuay.
Esto sucedió un 19 de mayo, no conocemos exactamente el año, Por eso cada 19 de mayo
se va y se vuelve en procesión, de Recuay a Canllapamp, donde se construyó una capilla.
6. CAPILLA DE SAN FRANCISCO
Muchos de nosotros todavía nos acordaremos de la capilla de San Francisco, ubicada en el
Jirón del mismo nombre y Jr. Jorge Chávez, calle que se dirige a la gruta de San Patricio. Esta
capilla se llena de anécdotas y cuentos muertos, almas y aparecidos; por eso, por las noches
era muy difícil cruzar o acercarse y mirar por la rendija por la puerta al interior del templo.
La persona que me conto no recuerdo el año que empezaron con la construcción del templo,
pero aproximadamente en 1898, llegaron los frailes franciscanos, y después de ubicar el
terreno en el lugar ya mencionado, con la comunidad en faenas comenzaron a labrar los
adobes, de ochenta centímetros por cincuenta; se prepararon cientos de adobes. Después
de voltearlos y secarlos, los pircaron para empezar la construcción. Un fraile franciscano,
que tenía conocimiento de albañilería, dirigió la construcción, y cuando estaban
terminándose de levantar las paredes, después de muchos meses, el fraile en plena faena
falleció.
Los trabajos continuaron, inclusive con el techado a dos aguas. Una de esas noches cuando
el cuidador de los materiales se encontraba en el templo, mascando su coquita, vio caminar
dentro de la construcción a un fraile con capucha alzada que cubría su cara. El guardián, al
principio, pensó que era un fraile y dudaba por donde podía ingresar al interior, porque las
paredes eran muy altas y las puertas estaban cerradas. El alma del fraile caminaba de un
lugar a otro con mucha rapidez, el guardián, todo sorprendido, abandono la guardianía de
esa noche y conto a los otros trabajadores.
Al día siguiente continuaron con el trabajo, por la noche se quedaron dos guardianes, y
nuevamente el fraile apareció, pero no dejo mostrar su rostro, caminaba siempre
encapuchado y murmurando en voz baja y gangosa. Los guardianes, presos de miedo,
huyeron abandonándolo todo. Esto sucedía todas las noches, el fraile aparecía inclusive en
la puerta de la capilla, asustando a toda persona que pasaba por el lugar. Conocedor de lo
sucedido, el Padre Guardián Superior de los Franciscano y demás frailes de Huaraz, se
constituyeron a Recuay, y en la noche asistieron con sus oraciones y el alma se les vuelva a
aparecer. Uno de los frailes se acercó al espíritu, preguntándole quien era, y el alma levanto
un poco de la capucha que cubría su cara, el franciscano se acercó, y se dio con la sorpresa
que eso no era una cara, sino una horrible calavera, totalmente desfigurada, cayo
desmayado por el espanto, los otros hermanos acudieron en su apoyo con otras personas y
el alma, nuevamente mostro la cara horripilante que llevaba debajo de la capucha.
En la población circulo esta novedad, por lo que tenían temor de acercarse a la capilla,
especialmente de noche. Sin embargo, al concluirse la construcción de la capilla, esta fue
bendecida y pusieron como patrón a San Francisco. Muy pocas veces se habría el templo
para algunas misas y oraciones, de parte de las hermanas terciarias o para la porciúncula.
Hasta el año 1970 existió este templo, y de vez en cuando aparecía este condenado vestido
de fraile, con la capucha en su cabeza, sin mostrar su cara. Con el terremoto se destruyó,
pero el condenado sigue caminando por las noches.
7. EL TORO DE ORO
Cuentan los pobladores de Pampacancha y de los pueblos aledaños a la laguna de
Antacocha que en la profundidad de sus aguas vive un inmenso toro cubierto de oro puro,
resguardado por ocho hombres petrificados que son vigilantes permanentes para que no se
salga a la parte superior de la laguna y vigilado por un poblador elegantemente vestido con
el traje típico del lugar. Dicen los del lugar, que hace muchísimos años este poblador vivía
juntamente con sus padres. Este era un apersona ambiciosa y exigía a sus progenitores que
sus tierras sean dadas a él, ante la negativa de ellos, los torturo y mató despiadadamente a
ambos. La justicia lo condeno por treinta años de cárcel; en la prisión trama con escaparse,
matarse, no sabe qué hacer, cuando en eso se le presenta satanás disfrazado de gendarme
y le propone su libertad, con la condición que cuando el muera su alma estaría a su servicio
como esclavo para el resto de su vida, esta persona acepto gustosamente con la única
condición de conseguir su libertad. El demonio hizo sus artimañas y desapareció el legajo
de acusación y salió en libertad. Cuando ya gozaba de su libertad una noche se le presento
satanás a su casa para que cumpla su palabra, la persona se hizo al desentendido y decía no
recordaba nada; satanás muy enojado se lo llevo al hombre hacia la laguna de Antacocha,
lo condeno y le puso de guardián del toro de oro y de los tesoros que se encuentran en el
fondo de la laguna, además era el encargado de pastar al toro en las noches de luna llena
hasta el alba.
Los del lugar en muchas oportunidades han tratado de coger al toro de oro, pero es
imposible por cuanto su guardián lo defiende con bravura. Los pobladores buscan a alguien
más poderoso para vencerlos y liberar al guardián del dominio de satanás.
8. NACIMIENTO DE ATOCC-HUANCAYPACHUYACU
En el Callejón de Huaylas, durante los primeros años de su existencia, se fueron formando
pequeños pueblos a lo largo y ancho del valle. Es así, como se formó la localidad hoy
denominada Recua, un lugar carente de ríos y riachuelos, por lo que sus pobladores sufrían
mucho de escasez de agua a la hora de sembrar sus productos, esto se agravaba en épocas
de sequía. Un día los pobladores se llegaron a enterar de que en un lugar lejano a la
población vivía un anciano bondadoso, que tenía dos cantaros, uno lleno de agua cristalina
y el otro lleno de chicha, por lo que los pobladores, conocedores de su bondad, fueron a
solicitarle un poco de agua para regar sus plantaciones y un poco de chicha para saciar su
sed. El anciano se los concedía, les daba agua de lluvia para regar sus cultivos y chicha en
sus vasijas para saciar su sed. Así fue por muchos años, pero dentro del pueblo no faltaba la
gente envidiosa. Un día el anciano tuvo la necesidad de salir de su choza con dirección al
pueblo, para adquirir pan, sal, coca, entre otras necesidades, por lo que dejo sus cosas y sus
cantaros bien escondidos y cuidadosamente protegidos.
Su ausencia duro tres días., Enterados de la ausencia del anciano, dos hombres malvados y
llenos de envidia se pusieron de acuerdo para robarle, después de buscar sus cosas y ultrajar
su chocita, robaron los dos cantaros, al estar huyendo ven que el anciano ya estaba de
regreso, subía la cuesta y para no ser sorprendidos por el anciano, estos malhechores
tomaron distintos caminos; el que tenía el cántaro con agua por el este y el de chicha por el
oeste. Al llegar el bondadoso anciano a su humilde hogar se da con la sorpresa de que
habían robado sus cosas, junto a ellos los dos cantaros que servían para ayudar a la gente
pobre con su sembrío y saciar la sed. Indignado, el anciano salió a la puerta de su choza y
dio un grito de maldición. En esos instantes, que huían los dos ladrones, los dos tropezaron,
rodando y cayeron a un abismo, muriendo destrozados trágicamente. El que iba por el este
cayo al pie del nevado Mururaju, que dio origen al rio Atocc-Huacanca, de agua cristalina;
el que huía por el oeste cayo a la laguna de Llacsa (minas de Triunfo y Gran Socavon), dando
origen al rio Pachuyacu o rio Alcaparrosa, hoy llamado rio Colorado, por su color
amarillento-rojizo. Así nacieron los dos riachuelos de Recuay.
9. EL TESORO DE LA GRUTA DE SAN PATRICIO.
La gruta de San Patricio conocida desde tiempos inmemoriales, es un lugar de leyendas y
cuentos de aparecidos y otros. Hasta el siglo XIX, se decía que era un lugar lleno de
fantasmas, duendes y malignos, que en cualquier hora del día se aparecían.
Nuestros ancestros comentaban que el socavón que se encuentra en la gruta es de época
prehistórica y otros de la época de los incas, quienes lo prepararon para esconder su tesoro
cuando los invadieron los españoles, dando lugar a muchas leyendas. Historias a las que el
poblador de entonces tenía cierto temor, por lo que no pasaban cerca de la gruta en horas
de la tarde o noche. Nos decían los ancianos de entonces, que la cueva de la gruta era de
muchos kilómetros de profundidad, que inclusive llegaba a Casma o Huarmey. Decían que
dentro de la gruta existía un gran tesoro, y que por eso se veían hermosos animales como
gallos, conejos, llamas; que eran muchas las personas que habían sido tentadas para buscar
dentro de la cueva. Un trio de amigos se decidió aventurarse y buscar ese tesoro.
Una tarde, provistos de todas las herramientas necesarias, ingresaron a la cueva; a la
distancia vieron que algo brillaba, como si fueran muchas monedas de oro, en eso salió un
hermoso conejo como quien dice síganme. Estos amigos ambicionaban también al conejo
lo persiguieron. A medida que avanzaban por la cueva no se daban cuenta cuanto habían
caminado, ya no veían la salida, pero sin embargo seguían con la ambición de tener el oro,
que aparentemente se veía cerca. La ambición de los tres era cada vez mayor, querían tener
esas monedas, encontraron las primeras, pero no podían tenerlos en la mano por que se les
caían, así que siguieron caminando.
Al fondo de la cueva vieron una estatua de oro, del tamaño de una persona normal, rodeada
de unos soldados bien armados y otros más pequeños que parecían ser duendes, y a los
pies de ellos diversos animales. En eso escucharon decir: “Lleven todo el oro o nada, de lo
contrario morirán”. Al escuchar esa voz tenebrosa de un soldado, uno de ellos cogió una
moneda de oro y los tres salieron corriendo en la oscuridad, cayéndose y levantándose; los
perseguían los soldados y los duendes, y cuando estaban a punto de salir de la cueva se
produjo un derrumbe. Pasando dos, pero el que llevaba la moneda de oro se quedó
enterrado hasta la fecha.
Los amigos salieron de la cueva sin fuerza, no sabían si llorar o gritar, estaban tendidos en
el pasto, al pie de la gruta, cuando en eso paso un vecino que los reconoció y aviso a sus
familiares. Luego de eso quedaron muy enfermos, por buen tiempo, y posteriormente ellos
contaron todo lo sucedido. El tercer amigo se quedó en la cueva de la gruta como guardián
de ese inmenso tesoro que hasta ahora, guardado en la cueva.
CUENTOS
[Link] CONDENADO:
Dos jóvenes retornaban de Panpacancha con destino a Ayacayana, después de una reunión.
La noche era muy oscura, solo se escuchaba el silbido del viento y de la paja. (ichu).
Caminaban muy ligeros, el camino es de bajada, con mucho cado para no caerse en su
recorrido, hasta llegar al riachuelo de Ayacayana, donde se escuchaba el crujir de los árboles
de eucalipto y otras plantas.
Al terminar de cruzar el puente sobre el riachuelo uno de los jóvenes le dice al otro: “Ya
estamos cerca” y su amigo le contesta, con una voz de ultratumba. El primero le replica:
“¿Fuiste tú?, él le contesta: “No, no fui yo”. Ambos se ponen nerviosos, sus cabellos se erizan
y voltean hacia atrás; ven un ser raro muy grande y de color oscuro, que venía a gran
velocidad arrojando chispas de la boca y del piso cuando rozaba su manto [Link] un
condenado que los perseguía. Los amigos llenos de susto corrían y veían como los alcanzaba,
uno de3ellos gritó: “Recemos al Señor de Ayacayana para que nos proteja”. Cuando
rezaban, el condenado se alejaba de ellos, pero cuando dejaban de rezar se acercaba más.
Ambos rezaron en voz alta y el condenado al escuchar se alejó de ellos. Al llegar a la primera
casa de Ayacayana, sin golpearla puerta, se metieron en forma brusca.
Los dueños de la casa asustados por lo sucedido y después de escucharles, se pusieron a
rezarju7nto a los jóvenes. El Condenado no ingresó a la casa, pero cuando estaban rezando
apedreó el techo rompiendo algunas tejas. Los pobladores del lugar dicen que cuando
camines de noche por ese lugar tienes que rezar a la virgen, para que no te aparezca el
condenado que anda suelto por las noches.
[Link] CHISMOSA:
En la ciudad de Recuay, cuando todavía no había luz eléctrica ni agua potable, vivía en jirón
de La Unión (Barrio Arriba) una beatita, en una casa hermosa, colonial, con ventanas que
daban a la calle. Era la señora Alejandrina, quien se dedicaba en las mañanas a las oraciones
matutinas y asistir a misa todos los días; era una persona muy amable, amigable, cariñosa y
respetuosa.
Pero su defecto era ser muy curiosa y chismosa, le gustaba enterarse de la vida ajena y
comentar con su agregado, invitaba a sus amigas a su casa para enterarse delas últimas
novedades, todas las tardes salía a darse una vuelta por el pueblo, averiguando que ha
pasado durante la mañana y enterándose de la vida ajena.
En las noches esta señora se sentaba y se acomodaba en una de las ventanas,
estratégicamente ubicada para poder observar, mirar, escuchar y ver quienes pasaban y
caminaban por la calle, que hacían y que decían. De todo estaba enterada, nadase le
escapaba a ella. En una de esas noches, cuando la calle estaba silenciosa, observa por la
ventana, a la distancia, de que venía una muchedumbre, con las velas encendidas. Ella
piensa que es una procesión de alguna imagen de la que no estaba enterada, y toda curiosa
estira el cuello.
La muchedumbre se va acercando cada vez más a la ventana y se sorprende al ver lo que
llevaba la gente; era un difunto, todos vestían de luto y estaban en silencio. Ella se
preguntaba quien seria, y en ese momento tocan su puerta con fuerza.
Va corriendo a abrir, pero loe entro el miedo, se paralizo su cuerpo, un temor muy grande
invade su cuerpo, vuelven a tocar la puerta. Ella les abre, y dos personas con voz de
ultratumba le encargan dos cirios grandes diciendo: “Mañana los vendremos a recoger”.
Ella no los reconoció, cerro su puerta y los atranco con palos, puso las dos ceras encima de
la mesa de su comedor, con miedo y temor se fue a su cuarto para acostarse; según ella no
pudo dormir toda la noche pensando en lo que había sucedido. Al día siguiente, muy de
madrugada y preocupada, se va a ver el encargo que le hicieron, envuelto en papel
periódico.
Al revisar se da con la sorpresa que no eran cirios lo que recibió, sino dos huesos humanos
(fémures). Despavorida sale a la calle gritando, contándole a sus vecinos, por lo que fueron
donde el sacerdote.
El sacerdote, después de confesarla, le aconseja que ya no vuelva a ser la persona de antes
y se aleje de todo chisme, y como penitencia le dijo que rezara 10 Padres Nuestros y 10 Ave
Marías durante 10 días, para que no regresen las almas condenadas, y estas almas malignas
no regresaron más.
[Link] VIAJERO Y EL DIABLO
En el campo las viviendas se encuentran dispersas a buena distancia una de la otra, pero sin
embargo los pobladores viven siempre unidos y trabajan en comunidad. Un buen dia un
viajero pasaba por ese lugar y le encanto muchísimo, por lo que decidió quedarse ahí por
unos días. Pidió hospedaje en una casa para descansar, por encontrarse demasiado cansado
después de su viaje.
Era la primera noche de hospedaje, el viajero quedo profundamente dormido, cuando a
media noche escucha tocar la puerta de su cuarto toc toc toc. El huésped, intrigado, se
preguntaba quien será a esta hora, por lo que todo aturdido, soñoliento y preocupado abre
la puerta. Sorprendido, logro ver que era una niña pequeña, con su carita desfigurada, y le
preguntó: “¿Qué deseas niña? ¿Y por qué andas por aquí tan tarde?”. Ella le responde: Por
favor “¿Me regalarías un vaso con agua?”. “Claro que si” le respondió el viajero. Recibiendo
el vaso con agua, la niña se retiró hacia la oscuridad, a lo que el viajero se pensando. Estas
de la niña sucedían por varios días y a media noche para hacerle una serie de preguntas.
Cuando a la media noche la niña toca nuevamente la puerta del viajero, él la recibe y le pide
la niña que le regale otro vaso con agua. Luego de atenderla, en seguida le pregunta: “¿Para
donde llevas todas las noches los vasos con agua?”. La niña responde: “Son para mi papá”.
El viajero le vuelve a preguntar-. “¿Dónde está tu papá?”. Y la niña responde: “En el
infierno”. El viajero, sorprendido le dice: “¿Y quién es tu papá?”. La niña vuelve a responder,
esta vez con voz de ultratumba y terrorífica:” ¡Es el DIABLOOOOO!”.
Este grito fue escuchado por todos los campesinos del lugar y el viajero aterrorizado cayo
desmayado al piso. A las pocas horas, después de una agonía terrible, lo encontraron
muerto. Se dice que esta niña salía por las noches para buscar a los viajeros avaros e
inmorales de doble vida. Se preguntaron los campesinos ¿A QUIEN LE TOCARA LA
PROXIMA? .
[Link] MULA
En los lugares solitarios de la noche oscura, cuentan las personas antiguas como de
Tucuhuain, Cachipata, Aquillin, Sutil, Santa Rosa, Oconal y alrededores sobre Nina Mula, que
corría a galope por todos estos lugares y campos como si arrastrara cadenas de metal, con
relinches estrambóticos y terroríficos.
En otras ocasiones tienen llanto de mujer de lamentaciones y tristeza, corretea botando
fuego por la boca, sus ojos y sus patas cuando pisa la tierra y choca con la piedra del suelo;
su olor característico es a azufre. Es muy perverso y cruel, mata o hiere muy gravemente a
la gente que encuentra en su camino con su fuego o con las patadas que da. Dicen que este
animal maldito es una mujer condenada de conducta repudiable, venenosa, perversa e
indecorosa, otros que es el mismo demonio que sale del infierno a partir de la media noche
y recorre todos estos lugares. Llega inclusive a la plaza principal, pero cuando llega a la
iglesia automáticamente desaparece.
Las personas cuando ven al Nina Mula, se desesperan y se sienten débiles. Para espantarlo
tienen que invocar a Dios de corazón diciendo:” Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,
aparte de mi maligno”, hacer una cruz con los dedos de la mano se4ñ[Link]
esto el espectro maligno se alejará.
[Link] ETERNO
En una población, muy cercana a la ciudad, dos jóvenes se enamoraron locamente. Después
de un tiempo de romance decidieron casarse y juraron delante de una cruz amarse toda la
vida hasta la muerte. El joven va a pedir la mano de su amada a sus padres, pero estos se
negaron y le prohibieron rotundamente seguir sus relaciones con la joven. Ante esta
prohibición, la noche siguiente ambos se reúnen y deciden fugarse. A media noche, en un
caballo, cargando sus víveres y frazadas, salen sin rumbo llegando a instalarse en una casita
abandonada (estos acontecimientos siempre sucedían en la población, denominándose
SUWANACUY, que significa robar a la hija).
Vivieron muchos días felices. Hasta que un día víveres que llevaron se terminaron, por lo
que el joven decide regresar a su casa para conseguir alimentos. A la media noche ingresa,
pero cuando está cogiendo un poco de papas, su papá se da cuenta. Pensando que era un
ladrón, con una raja de leña, golpea con todas sus fuerzas en la cabeza al muchacho, una y
otra vez. Llama a su señora, que prende el candil (chiuchi) y se dan con la sorpresa que había
matado a su hijo.
Mientras tanto su amada lo esperaba, pasaron uno, dos días y presentía que algo malo
podría haberle pasado. Triste, se quedó dormida la joven, cuando a media noche un alma
se le apareció en sueños y le entrego comida. Al despertarse ella pregunto qué sucedió. No
lo pudo ver, pero escucho la voz de su amado y le dijo que estaba muerto. La joven huyo
despavorida, sin rumbo, pero la voz de su amado la seguía y le decía que él la amaba y que
tenían un juramento. Ella en su desesperación siguió corriendo hasta que se tropezó, cayó
a un abismo y murió.
Se dice que las dos almas se unieron para siempre y se fueron volando al cielo. Al amanecer
una campesina encontró el cadáver de la joven, y ya nos imaginamos lo que paso en las dos
familias. Los jóvenes cumplieron con su juramento de amarse hasta la
muerte.
[Link] ALMA DE LA QUINTA
En barrio abajo, a las espaldas de la antigua cárcel de Recuay, existía un molino, llamado LA
QUINTA, donde se molían cereales y granos, de la propiedad de Don Cástulo Gonzales; se
encontraba en medio de un bosque frondoso de eucaliptos y otros árboles, lugar de muchos
árboles, lugar de muchas leyendas, mitos y cuentos que muchos de nosotros hemos vivido.
A media noche, después de haber hecho moler sus cereales (cebada tostada-machcca y
harina de trigo), dos hermanas salieron del molino, caminando por el bosque solitario y
silencioso, donde solo se escuchaba el crujir de los arboles con el viento. De la sequía de
agua que iba hacia el molino, salió una dama alta y esbelta, vestida de blanco. Al verla las
hermanas decidieron alcanzarla para acompañarse, porque el tramo es largo, oscuro y
tenebroso, pero cuanto más avanzaban ellas, la dama avanzaba mucho más rápido, una de
las hermanas le exigía a la otra que corra para alcanzarla, pero con el peso de la harina ya
no podía más, el miedo y el temor les invadió, estaban confundidas. En ese trance, ellas
observaron que la dama no caminaba, no pisaba el suelo, sino que volaba. Sorprendidas las
hermanas comenzaron a orar diciendo: “Santo Dios, Santo fuerte, santo inmortal …”.
Llegando así a la calle principal Jirón La Libertad, como las hermanas se dirigían a la
población de Ayacayana la dama siguió su camino, llegando hasta el cementerio antiguo,
(hoy plaza de toros).
Cuando estaban viendo ellas, el alma ingreso por la puerta del cementerio, con el corazón
en la boca, los pelos parados de miedo, casi mudas, les parecía un camino interminable.
Cuando llegaron a su casa les contaron lo sucedido a sus padres. Ellos les contaron que una
de las hijas de su compadre había fallecido. Entonces ellas, que hasta ese momento no
reconocían a la dama, dijeron: “Se nos apareció el alma de la hija de su compadre”.
Asistieron a su funeral, recordando y contando todo lo que habían vivido esa noche.
[Link] MAL SACRISTÁN
Cuentan que en los años 1890 nuestra tierra no tenía todavía luz eléctrica y no contaba con
un sacerdote en la parroquia, la población era muy religiosa y devota de la Virgen Purísima,
por los que todos los días se reunía para rezar en las noches después de sus quehaceres
cotidianos. Resulta que cada semana, en forma indistinta, se presentaba a cierta distancia
un alma o un condenado que asustaba a la gente, que salía despavorida de la iglesia, por los
que muchos de estos feligreses ya dejaban de concurrir por temor al alma, los pocos que
asistían a estas oraciones acordaron rezar al pie de una de las torres. Aprovechándose de
esta circunstancia el alma se aparecía en la parte más alta de la torre con su vestido blanco,
la gente no podía hacer nada.
La población cansada de esta situación, se dirigió al obispado de Huaraz solicitándole un
sacerdote para que atienda a las personas que lo necesitaban, después de muchos tramites
llegaron a conseguir un sacerdote. Este tomo posesión de la parroquia y fue muy bien
recibido por la población.
Una noche cuando la población se encontraba rezando se apareció nuevamente el alma, la
gente fueron corriendo donde el sacerdote y este acudió inmediatamente, al principio un
poco temeroso, ante la vista de la gente se comenzó a acercarse lentamente al alma que le
gritaba con voz de ultratumba diciendo: “Hombre de Dios, no te acerques ¿Qué buscas de
mí?”. El sacerdote rezaba, bendecía y con su mano hacia la cruz, el alma grito nuevamente:
“Hombre de Dios, no te acerques ¿Qué buscas de mí?”. El sacerdote se acercó más y más
hacia el alma, cuando estaban cara a cara él le dijo: “Hombre de Dios ¿Quién eres y que
buscas?”. El alma se doblego y suavemente se puso de rodillas, al verlo para sorpresa del
sacerdote, vio que era el sacristán de la iglesia, le llamo por su nombre y le dijo: “Vete,
mañana te espero en la iglesia temprano para confesarte”. El sacerdote avanzo a la feligresía
que veía todo este acontecimiento les dijo: “Váyanse tranquilos a sus casas, el alma nunca
más volverá a perturbar sus oraciones”. La población, muy agradecida del sacerdote, se
retiraron a sus casas con la seguridad de que el sacerdote había vencido al alma o
condenado.
[Link] DE UN JOVEN ENAMORADO
Recuay era una ciudad muy activa de intenso movimiento, casas comerciales amplios y de
múltiples servicios, sus calles eran bellas, empedradas con piedras a colores donde primaba
el azul llevadas del Rio Santa; la calle de San Francisco que va con dirección a la Gruta San
Patricio es una calle de muchas leyendas, misterios y enigmas, donde los jóvenes de esa
época caminaban enamorando a las jovencitas por su belleza.
Era el año de 1940 entre los jóvenes existía uno de muy buena pinta (simpático) muy
hablador, medio fanfarrón y hasta mentiroso, sus amigos no le creían de lo que él hablaba,
se fascinaba llenándose la boca que todas las chicas más bellas del pueblo habían sido de él
sus amores y que había conseguido sus propósitos placenteros, y así de ese modo se burlaba
de sus amigos.
Era mediados del mes de octubre cuando las lluvias se inician en la sierra, para esos días
llego a la población una linda muchacha, de ojos claros y casi rubia como el sol lo que llamo
mucho la atención de los jóvenes de entonces quienes se quedaron prendados de la belleza
de la muchacha, como de costumbre el joven enamorador se le acercaba a buscarle
conversación y al mismo tiempo hablarle de cosas del amor, según él estaba loco por ella y
de todas manera ella seria suya de cuerpo y alma; los amigos se sentían un poco envidiosos
solo se satisfacían con saludarlos y recibir una amable sonrisa y las chicas del pueblo se
mostraban celosas por la atracción que tenía la chica . El muchacho donde veía a la forastera
se le acercaba y le decía palabras bonitas de amor y solo le sonría sin darle ninguna
respuesta, estaba obsesionado con ella y quería hacerle suya, pero un buen día la chica le
dio su nombre de Margarita, feliz a todo ello desafío a sus amigos apostándoles que ella iba
a ser suya.
Transcurrieron los días Margarita iba conociendo al fanfarrón y sus intenciones, hasta que
una mañana pasando por la plaza y cuando este se le acerca ella le entrega un papelito
donde le decía “mañana es Todos los Santos te espero en la puerta de la capilla de San
Francisco a las nueve de la noche, y seré toda tuya”. (La capilla se encontraba ubicada en
las esquinas del Jirón San Francisco y Jirón Jorge Chávez). Feliz el hombre por conseguir su
objetivo y pensando en una nueva aventura se preparó para el día y hora de la cita con el
mejor vestido, uso la mejor loción que atraiga a la doncella y salió a la conquista de su
damisela que le volvía loco.
Cuando está en camino así al encuentro, comenzó la lluvia, a principio lentamente y
posteriormente fue torrencial, con rayos y truenos, el cielo se iluminaba como si fueran
fuegos artificiales que destruían el firmamento y los derribaba hacia la tierra con la luz de
los relámpagos.
Era la hora del encuentro, las calles empedradas se inundaron con agua como riachuelos,
era imposible pasar, pero tenía que llegar a la hora, las calles ya estaban silenciosas y
oscuras, venció toda dificultad y trato de llegar al lugar de la cita, cuando en la puerta de la
capilla en medio de la oscuridad ve a Margarita vestida como toda una reina que le
esperaba, el sin importarle nada que estaba bastante húmedo la abrazo a la dama y ella le
respondió con un beso tierno dulce y amoroso que le puso loco, su corazón ardía como una
fogata llena de emoción.
Ahora ellos se encontraban solos en el atrio del templo, dan rienda suelta a sus pasiones, se
entrega el uno al otro, la lluvia torrencial persiste con sus rayos y relámpagos, nada les
interesaba, las caricias se intensificaban, las manos del joven comienzan a trabajar, le agarra
sus piernas y le alza su falda, viven su pasión, se olvidaron de la tormenta mientras que las
luces del cielo alumbraban en la oscuridad los rostros de la pareja, ella vivía su pasión, la
libido hace levantar en ella levantar su falda con el propósito que el joven cumpla con su
objetivo de consumar el encuentro, al bajarla sus medias se da con la sorpresa en la
oscuridad de la noche que Margarita tenía una piernas blancas, muy bellas, cuando estaba
por consumar su aventura el joven, un rayo cayó en las piernas de Margarita, todo
sorprendido el joven la coge y la abraza cuando se da cuenta de que era un esqueleto
humano, puro huesos, con pies de gallina, empujándolo al joven que se estrella contra la
pared; Margarita, comienza a reírse a carcajadas, con voz de ultratumba, de terror, y
estrepitosa, era el demonio disfrazado.
El joven ante esta situación reacciono rápidamente y comenzó a correr por la calle, el
demonio le lanzaba su fuego, pero como él tenía una cadenita de plata con una cruz pidió a
Dios que lo liberara del demonio y cayéndose, arrastrándose, sin fuerza, ni ánimo, llegando
a las justas la plaza donde quedó tendido y perdió el conocimiento. En la madrugada fue
encontrado por unas personas muy grave, llevado a su casa casi muerto, donde duro
muchos días para recuperarse un poco y conto lo sucedido, quedando enfermo para
siempre. Le pusieron su chapa supaypa wuawan (Hijo del Diablo).
[Link] MULA
Cuentan desde tiempos inmemoriales, que cuando los españoles llegaron al Perú, entre
ellos los misioneros o calachaquis (porque caminaban con sandalias), estos enamoraban a
las mujeres solteras o casadas, que se convertían en sus mujeres o convivientes a
escondidas para que nadie se enterase. En época de luna llena, por las noches salía una
mula a correr por las calles del pueblo o por el campo, relinchando y haciendo sonar sus
patas con herraduras. Esto causaba miedo y preocupación a los que vivían en el lugar.
Cuando pasaba eso, la gente murmuraba y decía que había alguna mujer manteniendo
relaciones inmorales con un fraile o cura, por lo que le llamaban la mula o mujer del cura
(Warmi Mula). Los pobladores organizados correteaban al animal hasta cogerlo, así
descubrían que mujer traicionaba a su marido o que soltera convivía con el cura, lo que era
motivo, tanto de separación o divorcio como de arrepentimiento. Cogido el cura por los
pobladores, lo botaban del pueblo montado en una mula, mirando en sentido contrario al
animal, recibiendo golpes, escupitajos, palazos y a toda velocidad por su mal ejemplo.
[Link] PERROS DE LA HACIENDA
Mi padre Don Moisés Lugo de la Cruz tenía la habilidad para contar cuentos, de los muchos
que recuerdo este es uno de ellos: En cierto lugar dos personas tenían sus haciendas
limitadas entre sí, separadas por una acequia y montículos de tierra. Eran grandes
enemigos, se peleaban por quitarse las tierras, estos propietarios tenían unos perros muy
feroces y bravos que no permitían el ingreso de ninguna persona. Estas dos personas
llevaron sus perros y provocaron una pelea en el lindero de la hacienda, los dos animales
entraron en un combate feroz, se destrozaron a mordiscos, mientras sus amos observaban
como se desgarraban, los azuzaban con tono de maldad y venganza en lugar de separarlos.
Cada vez sus heridas eran más grandes, fluía sangre a chorros, el campo verde donde
peleaban estaba tintado de rojo. Uno de los dueños le gritaba a su perro con ferocidad
diciendo: “Muérdelo en el cuello ¡Mátalo!, Clava tus colmillos en su garganta”. El otro dueño
no se quedó atrás, y le gritaba a su animal; “! ¡Mátalo! ¡Mátalo! No lo sueltes”. A los dueños
se les veía su salvaje alegría sin compasión, viendo cómo se destrozaban ambos perros.
La feroz lucha continua, los perros derraman sus últimas gotas de sangre, sus heridas los
debilitan, hasta que uno de ellos logra derribar al otro, dispuesto a matarlo. “! ¡Ahora es
tuyo! ¡Hazlo pedazos!”, le decía su dueño. Solo se veía un remolino de dientes, ojos furiosos
y de lomos erizados sobre el campo de batalla, “¡Mátalo!, le repetía el dueño a su perro.
Aquella batalla debía de terminar con la muerte de uno o los dos combatientes.
Por este lugar pasaba un viejo perro, con cara de filósofo, que había observado la batalla,
se acercó a ellos y les hablo en lenguaje perruno, preguntándoles: “¿Porque pelean?, pero
ellos no le contestaron. Continuaron peleando, estaban furiosos, seguían desgarrándose y
mordiéndose con sus últimas fuerzas. Entonces el perro viejo salto, colocándose entre los
dos y les vuelve a preguntar: “Hermanos, ¿Por qué pelean?”. Sin contestarle, comenzaron a
atacarle, pensando que era uno de sus enemigos. El perro viejo les pregunta: “¡¿Por qué me
atacan?! ¡¿Que les hice?!”.
Los combatientes paralizaron su pelea, totalmente ensangrentados, y el perro viejo les pidió
que le escucharan un momento. Los peleadores se tranquilizaron y dejaron de mostrar sus
dientes, aceptando el dialogo. Entonces el perro viejo se dirigió a uno de ellos: “Dime tú
¿Por qué peleas?”, él le responde: “Porque mi amo me lo ordeno”. Y pregunto al otro: “Y
tú, ¿Por qué peleas?”. También este respondió: ¡Porque mi amo me lo ordeno”! El perro
viejo les dijo: “Me lo imaginaba. Ustedes son igual que los hombres, luchan en los campos
de batalla, defendiendo los intereses de los grandes. Entre ellos tampoco hay enemistad
personal alguna. Pero se matan hermano contra hermano, defendiendo las riquezas de los
millonarios y el poder de los grandes, que son los verdaderos culpables de toda guerra”. Los
dos perros, avergonzados, bajaron la cabeza, y el perro viejo les hizo una nueva pregunta:
“¿Quieren seguir pelando?”.
Ninguno de los dos contestos, pero ambos se acercaron mansamente y en señal de
hermandad se lamieron las heridas. “Así me gusta”, dijo el viejo, “Trátense como
hermanos”. Ante la pasividad de los dos animales, los amos insistieron que sigan peleando,
pero estos se fueron contra sus jefes, mostrándoles los dientes, porque ahora sabían que
ellos eran los enemigos. “Cuando les ordenen pelear de nuevo, muérdanlos en vez de pelear
entre ustedes”, dijo el viejo antes de continuar su camino, dejándoles una valiosa lección.
[Link] Y EL DUENDE
En Recuay había una señora llamada Victoria, que tenía su único hijo, su engreído, a quien
llamábamos Vicchu. Era un niño al que le gustaba jugar con sus canicas con todos los niños
de la localidad, en la plaza o las calles, tanto de Barrio Arriba o Barrio Abajo. Su ambición
era ganar, aun con trampa, ganaba y acumulaba gran cantidad de canicas, que tenía,
guardadas en sus bolsillos como trofeo. Un día se fue a buscar con quien jugar por la
alameda, al costado del cequión, ahí encuentra a un niño un poco más pequeño que él y le
reta a jugar. Vicchu no se da cuenta que era un duende, asi que empieza jugando con
trampas como de costumbre.
Al percatarse, el duende se enoja y trata de llevarse a su alma, pero para fortuna del chico,
en ese instante su mama apareció y vio como el duende revolcaba a su hijo en el suelo, por
lo que corrió en su defensa. Al ver a la madre de Vicchu, el duende desapareció en el
cequión. Esto lo conto ella misma en reiteradas ocasiones.
[Link] VIERNES SANTO Y EL PATRON
En Recuay se celebra la Semana Santa con recogimiento, meditación y mucha piedad.
Estábamos prohibidos de escuchar música popular y jugar en la calle, especialmente los días
jueves y viernes santo. Hace muchísimos años atrás los trabajadores de una hacienda del
lugar solicitaron al patrón no trabajarían el Viernes Santo, porque tenían que asistir a la
ceremonia religiosa, ante esta petición el patrón se negó rotundamente, les amenazó
diciéndoles que si no asistían al trabajo serian castigados severamente. El patrón era un
hombre muy rico y ambicioso, era una persona déspota, no sabía respetar a nadie, lo único
que le importaba era tener más dinero. Cuando llego el viernes santo los trabajadores le
solicitaron salir más temprano para cumplir sus preceptos, el patrón lanzo improperios
contra la fe y les obligo a cumplir con su jornada del día. En horas de la tarde el patrón
andaba a caballo acompañado de su repuntero (capataz) recogiendo a su ganado, en eso
vio a un toro hermoso, de color negro. Ordeno al repuntero que llame a los demás
trabajadores para que cogieran a ese toro y lo incorporaran a su ganadería, pero ellos le
dijeron que ese animal no era de su rebaño, por lo tanto, no le pertenecía.
Ante la rebeldía de los trabajadores, el patrón fue solo tras el toro, persiguiéndolo con un
lazo y con la intención de cogerlo. El animal escapaba, con el patrón detrás de él
persiguiéndolo, perdiéndose de la vista de los trabajadores. Como se hacía tarde estos se
retiraron con el ganado y esperaron en la casa hacienda al patrón, pero este no volvía de su
persecución. Por la mañana, el repuntero y los trabajadores salieron en búsqueda del
patrón, lo buscaron por todas partes, pero no apareció jamás. Los trabajadores de la
hacienda dijeron que aquel toro era el diablo, que vino a saldar cuentas con el patrón por
su avaricia.
Dicen los del lugar llamado Compina, que cada Viernes Santo aparece el patrón montado
en su caballo persiguiendo a un toro negro, lamentando sus penas y purgando sus pecados.
Para los del lugar el Viernes Santo es sagrado, si no cumplen con este día de precepto, se
pueden encontrar con el patrón y este los persigue y atormenta hasta finalizar Semana
Santa.
[Link] NIÑO Y EL MUQUI
Cuando construían la carretera para Aija, uno de los trabajadores llamado Don Aquicho
(Aquiles), manejaba el tractor que abría la trocha para la carretera. Era de condición
humilde, todos los días a la una de la tarde su pequeño hijo de ocho años llamado Julián le
llevaba en un portaviandas el almuerzo que su esposa le preparaba con mucho cariño. El
niño era muy puntual en su llegada, su papá ya sabía a qué hora debía estar. Un día, Julián
se tardó mucho más de lo esperado, su papá no lograba divisarlo, se desesperaba, pensaba
que le había pasado algo malo, por lo que se vio obligado a ir a buscarlo. Lo buscaba por el
camino, sin lograr encontrarlo; corría más y más tratando de hallar a su hijo, pero no lo
encontró, cuando corría por Cachipata, en esa desesperación vio a Julián jugando con otro
niño, como si nada le importase. Ante esta situación, al padre le dio mucha cólera, por lo
que saco su correa para castigarlo severamente.
Camino sin hacer ruido, entre las ramas de los árboles y arbustos. Los muchachos estaban
jugando con canicas que brillaban como el sol, ante esta situación se quedo atónito. En ese
momento, se fijó en el otro niño, lo observo y se da con la sorpresa que era un pequeño
Muqui, amigable y juguetón. Don Aquicho los sorprendió de un salto y el Muqui escapo
velozmente, dejando todas las bolitas con las que jugaba. Al ver las bolitas Don Aquicho se
da cuenta de que eran de oro, sorprendido mira arriba y abajo, su hijo no comprende lo que
pasaba.
Como nadie los veía, y el Muqui ya había desaparecido entre los árboles, llenaron sus
bolsillos y los de su hijo con las bolitas de oro, luego se fueron rápidamente a su casa y conto
lo sucedido a su esposa. Desde esa fecha la vida de la familia cambió.
[Link] DUENDES DE SAN PATRICIO
Este es un cuento muy antiguo. Nuestras abuelitas nos contaban que en la Gruta de San
Patricio existían muchos duendes, y que estos llevaban a las personas, especialmente a los
niños, a una cueva donde se burlaban de ellos los golpeaban. Los que ingresaban allí se
quedaban para siempre convertidos en duendes. El martes de carnavales un hombre
regresaba de Sincuna, después de haber disfrutado de un huachigualito (cortamonte) a las
seis de la tarde, con unos tragos de más, a fin de que su esposa no lo regañe y lo recibiera
contenta, va por la Gruta a recoger un poco de leña para su casa, cuando llega al lugar ve
una gallina grande y gorda, el piensa: “¿De quién será?, se le habrá escapado a alguna
vecina”.
Divisa por todas partes para ver si alguien lo ve, como no había ninguna persona decidió
perseguir a la gallina. Corrió tras de ella, pero como estaba mareado se cayó una y otra vez,
rasguñándose los brazos y piernas, aun así, no sentía el dolor, su intención era atrapar a la
gallina y llevarla a su casa para tomar un rico caldo. Cuando estaba por agarrarla se encontró
en el ingreso de la cueva, de donde salieron unos pequeños hombrecitos riéndose a
carcajadas de él, se burlaban, saltando y brincando, pellizcándole y empujándole para que
ingrese a la cueva. La gallina gorda se convirtió en otro hombrecito pequeño, y en ese
instante al hombre se le paso la borrachera, entro en pánico. Su cuerpo se paralizó, el temor
cubrió todo su ser, hizo un esfuerzo para no ingresar a la cueva, pero los duendes lo
vencieron. Estaba ya perdiendo sus fuerzas, cuando en esos instantes se acordó de Dios y la
Virgen Santísima. Hizo un esfuerzo máximo para levantar la mano derecha para hacer la
señal de la cruz, y comenzó a rezar el padre nuestro con fuerza. Ante esta situación los
pequeños duendecillos se alborotaron, comenzaron a correr de un lado a otro.
Aprovechando eso el hombre escapó, llegó a su casa y conto desesperadamente al detalle
lo sucedido a su esposa. Por esta razón, las mamás, las abuelitas y las personas mayores nos
decían que no se podía ir solo a la Gruta de San Patricio, porque allí existían los duendes.
[Link] WAWA (El Hijo del Diablo)
Los esposos Trejo-Ramírez, asistieron a una reunión familiar en Collahuasi, la fiesta estuvo
muy alegre con una orquesta típica y bastante licor para beber, era las siete de la noche su
esposa le dice a su esposo que ya se retirarían de la fiesta porque era tarde en la casa le
esperaban sus hijos, el esposo que estaba muy alegre no quiso retirarse, al contrario, le dijo
que ella fuese adelantando, así lo hizo y paso el puente del Rio Ampec sin ninguna novedad.
Cuando ya era aproximadamente las once de la noche el Sr. Trejo se retiró y muy contento
emprendió el viaje para su casa, era noche de luna llena, todo se veía claro, caminaba
cantando los huaynitos que había escuchado a la orquesta, cuando en eso, se da con la
sorpresa que un niño venia llorando y ve que es su hijo, éste le observa y piensa que su
mujer lo había enviado para recoger a su padre, le llama por su nombre y cada vez se acerca
hacia él, y trata de abrazarlo para acariciarlo, pero este no se deja porque su cuerpo era
resbaladizo, le llamo por su nombre al niño y no le contestó, intentó abrazarlo de nuevo, no
se dejó y nuevamente se le resbala del abrazo de su padre, soy tu papa le dice Trejo, y con
una voz de ultra tumba y todo tenebrosa le contesta, tú no eres mi padre, mi padre es Supay
(el diablo) yo soy de otro mundo del infierno. Al escuchar esta respuesta se desespera y le
pasa toda la borrachera y ve como ese pequeño hombrecito que parecía ser su hijo va al
puente de Ampec y se mete debajo perdiéndose, el hombre desesperado, lleno de miedo y
terror cruza el puente a toda carrera para llegar a su casa gritando, sin habla, donde le
auxilian su esposa y sus familiares. Trejo estuvo muy enfermo por mucho tiempo, le hicieron
la shocma y le sobaron con cuy para curarle del susto.
Esto sucede constantemente en este sitio nos dicen del pueblo, por eso los pobladores del
lugar no quieren caminar por las noches por el puente, porque se encuentran con diablos,
fantasmas, almas, ánimas y aparecidos.
[Link] ALMA DEL PADRE EMILIANO
En Recuay hubo dos primos hermanos llamados Emiliano y Aquiles León. Estudiaron en el
Seminario Menor de Huaraz, concluyendo sus estudios sacerdotales en el Seminario Mayor
de Santo Toribio en Lima, hecho que los unió mucho más, tanto familiarmente como en sus
deseos de crecer en santidad. Al concluir sus estudios, estando a punto de ser designados
por su obispo para hacerse cargo de diferentes parroquias, los dos primos conversaron
largamente y se hicieron una promesa: Cuando uno de ellos muriese, el otro tendría que
asistir a sus funerales luego de celebrar dos santas misas semanales durante un año en su
honor; la primera los lunes, de Réquiem y la segunda el viernes, conmemorando la pasión
de Cristo.
Prometido esto, ambos sacerdotes partieron para su parroquia por la zona de los Conchucos
después de darse el abrazo de paz. Pasaron muchos años sirviendo a Dios y a su comunidad
en sus respectivas parroquias, se encontraban de vez en cuando en reuniones pastorales,
pero nunca conversaron sobre su promesa. El padre Emiliano León fue el primero en ser
llamado por Dios ante su presencia. Al enterarse de lo sucedido el padre Aquiles asistió a
sus funerales, con tristeza y congoja, haciendo mucha oración, penitencia y muchas obras
de caridad, pero se olvidó del compromiso formal con su primo.
Una mañana, cuando el padre Aquiles rezaba y meditaba ante el Santísimo, vio aparecer
una luz. Él se sorprendió, pero le dio poca importancia; el fenómeno se repitió una segunda
vez, pero el sacerdote no le prestó atención. De un momento a otro en la tercera vez se
aparece el alma del padre Emiliano casi a media luz, y mirándole con cariño al padre Aquiles
hizo recordar la promesa no cumplida, y le pidió que mantenga su palabra, porque era
necesario para que él pudiese estar al lado de Dios. El padre Aquiles, sorprendido, le pidió
disculpas por su olvido y le dijo que a partir de la fecha lo haría con frecuencia, con sus misas
oraciones y sacrificios. Solicitó a sus otros amigos sacerdotes para que dirigieran una misa
por el padre Emiliano, ya que era necesario para su salvación. Pasados algunos meses el
alma del padre Emiliano León se le vuelve aparecer al padre Aquiles, con un rostro muy
diferente y alegre, rodeado de una esplendorosa luz, le dijo: “Gracias primo querido, por la
Sangre de Cristo que me libero de mi sufrimiento. Ahora estoy en el cielo, contemplando la
gloria celestial”. El padre Aquiles dio gracias a Dios por su infinita misericordia y llego a
entender el gran poder y significado de la Santa Misa.
Esta es una de las muchas vivencias que me conto el padre Aquiles León con mucha emoción
y lágrimas en los ojos, cuando lo visite en su vivienda en Recuay.
ANECDOTAS
[Link] PELUQUERO
Una persona muy elegantemente vestida entra a la peluquería de don Pompeyo con un niño
tomado de la mano y le pide que les corte el cabello a los dos, pero como tiene una cita muy
importante con el señor, le pide que primero le arregle el pelo al niño y cuando regrese
pronto lo haría a él. Cumpliendo el encargo el peluquero lo sienta al niño en el sillón y el
señor le pide que tenga paciencia con el niño y al salir le dice “que a la vuelta le pagaría de
los dos”. Una vez cortado el cabello del niño el peluquero lo baja del sillón, lo sienta en la
silla para esperar al señor, así pasa casi una hora y no aparece la persona. “No te preocupes
niño” dice don Pompeyo, seguro que pronto vendrá tu papá por ti para recogerte”. El niño
queda sorprendido y le mira profundamente y le contesta. “Él no es mi papa”, “¿Cómo
viniste con él?” Le dice el peluquero. Yo estaba jugando en la plaza con mis amiguitos
cuando vino y me dijo vamos a cortarnos el pelo”.
[Link] ESPANTAPAJAROS
En la época de cosecha de cereales la señorita Delia se dirigía a su chacra de Cómpina, a
caballo acompañada de su perro Sultán. Al pasar una mañana por su chacra no se dio cuenta
de lo que había en el trigal, después de estar todo el día en la trilla, cuando ya estaba
anocheciendo, ordenó al partidario que ensillara su caballo para retornar a la población.
Cuando pasaba por el trigal, iba oscureciendo más el día y ve en el medio de este a una
persona desconocida que se movía, parecía que se paraba y se inclinaba. El perro ladraba
cada vez más fuerte e insistente, como estaba oscureciendo la señorita Delia le dice: “Imata
Ruranqui” (Oye ¿qué haces?) Como el desconocido no le contestaba, ella le pregunto:
“Imatac Jutinqui” (¿Cómo te llamas?), pero este no le contestaba a y siguió con su
movimiento, como si estuviera recogiendo espigas del trigal. Ante esta situación ella se
acercó más, el extraño se movió con el aire, el miedo le invade y desde su caballo la señorita
Delia ordena a su perro: “ curga, curga, curga”, (muerde, ,muerde, muerde)”. El perro ladra,
se desespera y se acerca más y más por momentos, que también estaba asustado, aúlla y
corre por el sujeto, lo atrapa y lo destroza. La señorita Delia alumbrando con su linterna de
mano detrás del perro, ve destrozado a la persona y se preocupa, lo observa de cerca y se
da con la sorpresa que en realidad es un espantapájaros, debidamente preparado por el
partidario, con un sombrero grande y vestimenta, estratégicamente colocado para
ahuyentar a las aves del campo que se acercan para comer el trigo.
Sorprendida ante esta situación, la señora Delia dice: “! Qué horror Dios mío, ¿tanto me
podía haber equivocado? ¡Era un espantapájaros!”. Entre susto y sonrisa, continuo su viaje,
su perro trepo sobre el anca del caballo para cruzar el Rio Santa y regresar a su casa, como
de costumbre.
[Link] ESPEJO
Una mañana don Alejandro hacia compras en una tienda en Huaraz y estaba muy apurado,
se acercó a la caja para pagar y esperaba su vuelto, como demoraba en recibir su vuelto se
enfureció, lleno de cólera, frunció sus ojos y con ira baja su cabeza para mirar por la
ventanilla y se encuentra con otra persona frente a frente con una cara agria totalmente
irritada, furiosa que no había visto en su vida, Don Alejandro pensó que el, no había hecho
cosa mala para que lo mire así, solo estaba esperando su vuelto. Don Alejandro le dijo:
“dame mi vuelto, no me mire de esa manera”. Apenas termine de pedirle mi vuelto pensé
que aquel rostro hostil no era de otra persona sino la mía, baje la cabeza, mire por la
ventanilla, para sorpresa mía había un espejo en la caseta. Cuando paso esto me puse a
pensar cuan rara fortuna había sido poderme ver a mi mismo tal como las demás personas
me ven. Este acontecimiento fue motivo de cambiar mi forma de ser, recordando la cara
que vi en aquel espejo.
[Link] CHICO
Como todos los domingos a las nueve de la mañana se celebraban las misas dominicales,
donde la concurrencia de la población era masiva. Asistían los de barrio arriba y de barrio
abajo, como buenos cristianos. Un domingo, durante la comunión, la gente haciendo fila
para acercarse, avanzaba lentamente con reverencia y recogimiento. El Padre Camones al
dar la comunión decía: “Cuerpo de Cristo”, y la persona decía “Amén”. Nadie se dio cuenta
que en la fila se había colado un pequeño niño, aproximadamente de seis años. Cuando
llega este para comulgar el sacerdote le dice en voz alta: “Quita chico, esto es caca”. Los que
estaban cerca de él escucharon y sonrieron, mientras que el sacerdote proseguía con la
comunión.
[Link] DEL DELITO
Como no me voy a recordar de mi amigo Ricardo (Llica), que fue mi compañero en la
primaria y secundaria. Un día lo responsabilizaron de haber embarazado ala ahijada de unas
beatitas. Fue denunciado; pero como era menor de edad tenía que asistir ante el Juez
acompañado de una persona mayor. Es así que lo acompaño su mamá. Llegando al juzgado
encontraron al Dr. Borda, que después del juramento de ley empezó el interrogatorio
severo y constante, al ver a su hijo acorralado con las preguntas, interviene su madre, le
dice a su hijo enérgicamente: “Bájate el pantalón”.
Después de hacerlo, la madre, señalando y palpando el pene y los testículos de su hijo decía:
“¿Cree, ¿Señor Juez, que con esto puede haberle hecho dalo a la chica? Este es un muchacho
inocente, mire su pipilin (miembro viril) todo tranquilito (sigue palpando). Es inofensivo y
tierno, ¿Cómo puede pensar que haya cometido ese acto? Mi muchacho es puro e
inocente”. Hasta que el hijo le dice a su madre, en voz baja casi al oído: “Quita la mano
mamá, que se está levantando el cuerpo del delito, vamos a perder el juicio”.
[Link] GRANIZADA
Un grupo de niños de barrio arriba bajaron a la plaza para jugar entre ellos un niño, primo
de uno de ellos que recién había llegado de Lima, cuando estaban en pleno juego cae una
terrible granizada, el niño costeño que por primera vez ve la granizada manifiesta su
desagrado. Caramba, Dios hace muy mal en estar tirando esas piedritas blancas, cuando
menos debe de pensar que puede dañar o romper la cabeza a un niño. Uno de sus amiguitos
que estaba a su lado le dice: No hables así de Dios, en nuestro barrio todos los queremos,
Dios a ti te puede castigar.
[Link] ORQUESTA DE MI COLEGIO
Al colegio San Martin en el año 1963 llegó un profesor de música, Silvestre Gonzáles y
comenzó a organizar la banda de músicos y la orquesta del colegio, El Director de esa época
don Julio Ramírez quería que se presente en público la orquesta en un concierto con motivo
del aniversario del colegio y estrenaran de esa manera los nuevos instrumentos musicales.
Los profesores del colegio poco creíbles y dudosos se opusieron porque consideraban a los
alumnos de la orquesta poco preparados. El director insistió con fe. El día del concierto el
profesor Silvestre los arengó y le dio una palmadita en el hombro a cada alumno y se
subieron al proscenio. El profesor con el saxo en el cuello y su varita dio unos golpecitos en
el atril para llamar la atención a los improvisados músicos y les dijo en voz baja: el que no
está seguro de su partitura, que haga el ademan que está tocando. Levanta la batuta y
marca los primeros compás con gran brío y la orquesta contesto como si fueran grandes
profesionales con la primera pieza que recuerdo mucho “Mambo número nueve” de Pérez
Prado y otros, los profesores dudosos quedaron en silencio y el público aplaudió
largamente.
MITOS
[Link] DE LOS DIFUNTOS
En Recuay se tiene la costumbre recordar y celebrar a sus difuntos preparándose para
recibirlos, porque ellos regresaran a sus casas. Es así que el 1° de Noviembre, la familia
prepara los platos que más le gustaban al difunto en vida, y después de compartir este rico
potaje, a las 9.00de la noche se prepara una mesa debidamente decorada y se sirven los
platos, panes, dulces y frutas favoritas que más les gustaban a los finados, y en caso de los
parvulitos (bebés fallecidos) se le colocaba además su juguete favorito.
La comida para las animas es una tradición de nuestros ancestros, que se han venido
arrastrándola por costumbre, así honrando a los que nos adelantaron a la vida eterna. Las
personas mayores nos decían que las almas regresaban a ver a sus familias con permiso de
Dios. Una vez decorada la mesa con la comida, en familia se rezaba una oración por todas
las almas, en seguida en el suelo se esparcía ceniza, para ver al día siguiente las huellas de
las ánimas, y en lo posible se alejaba al perro o se le amarraba para evitar espantar al alma,
porque los perros pueden ver a estos seres.
Al día siguiente, el 2 de noviembre por la mañana, la familia revisaba con sumo cuidado el
piso con ceniza, logrando ver algunos rasgos de la presencia de su difunto, por lo que se
sienten complacidos. Luego pasan a recoger las ofrendas, participaban del almuerzo y en la
tarde asistían al cementerio llevando sus cruces, flores, coronas y agua bendita, para hacerle
cantar con un sacerdote o un cantor su responso y decir las oraciones.
Estos acontecimientos han traído innumerables anécdotas, como cuando en las noches
algunos palomillas, hijos y amigos de los deudos, ingresaban al cuarto donde estaba la
comida, se banqueteaban y sigilosamente salían después de hacer su fechoría, para
observar al día siguiente como si nada hubiera pasado. ¡Oh! Qué problema para los
familiares hay que suponerse. Esta costumbre se sigue manteniendo mayormente en el
campo, sin dejar de tomar su api (mazamorra) de quinua.