Herstory: Mujeres en el Arte
Herstory: Mujeres en el Arte
Investigación joven
con perspectiva de
género III
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Edición y coordinación:
Edita: Instituto de Estudios de Género, Universidad Carlos III de Madrid. 2018
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[Link]
ISBN: 978-84-16829-28-6
La responsabilidad de las opiniones emitidas en este documento corresponde exclusivamente de
los/as autores/as. El Instituto Universitario de Estudios de Género de la Universidad Carlos III de
Madrid no se identifica necesariamente con sus opiniones. Instituto Universitario de Estudios de
Género, Universidad Carlos III de Madrid. 2018
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Libro de Actas del III Congreso Internacional de Estudios de Género,
Perspectivas y Retos de Futuro: Jóvenes Investigadores (Getafe, 13, 14
y 15 de junio de 2018)
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EDITORIAL .......................................................................................... 8
Interdisciplinariedad y sororidad: Dos pilares fundamentales para el desarrollo de
los estudios de género en España ............................................................................ 8
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LA INVISIBILIDAD DE LAS MUJERES EN EL ARTE. UNA HERSTORY ES
POSIBLE
RESUMEN:
La historia del arte se ha contado tradicionalmente en masculino exclusivo, generando un relato
donde la historia creada por las mujeres no tenía cabida y una mirada sobre las cosas que excluye
a la mitad de la población. Grandes creadoras, con un corpus de obra artística extraordinario, han
sido invisibilizadas aún a pesar de cumplir los mismos parámetros de éxito que los artistas
mundialmente conocidos. Desde los años 70 el feminismo y los estudios de género vienen
construyendo una historiografía que completa la mitad ausente del relato global. A este relato es
al que se le denomina Herstory. Cuenta la historia de ellas, her, de las mujeres que ha sido
sistemáticamente ninguneadas. La necesidad de corregir este déficit democrático es la que lleva
a la creación de este artículo.
1. Introducción
El paradigma de la creación de la historia del arte como algo creado exclusivamente por hombres
es un constructo cultural que se viene cuestionando desde los gender studies aparecidos en los
Estados Unidos y Gran Bretaña en los años 70. A pesar del abundante corpus teórico existente,
en los manuales de estudio de la historia del arte la presencia de mujeres artistas es nula.
Este artículo aspira a contribuir a la construcción y reconstrucción de una imagen de la mujer
como sujeto de creación y protagonista de la historia, alejándola de esa idea tradicional como ser
pasivo y como objeto de contemplación para la mirada masculina. Se aportan datos y nombres
de mujeres artistas que lograron el éxito de crítica y mercado suficientes para considerar que su
borrado de los manuales de la historia del arte y su exclusión del canon es una injusticia
democrática e histórica que es necesario reparar.
81
2. Fuentes
Es necesario citar a las historiadoras del arte que han llevado a cabo investigaciones para
visibilizar a las mujeres artistas: Whitney Chadwick con Mujer, arte y sociedad;; Germaine Greer
con La carrera de obstáculos y Lynda Nead, con su análisis de la mujer como objeto de creación
y contemplación en El desnudo femenino.
En España, la recopilación de Estrella de Diego con su ensayo La mujer y la pintura del XIX
español. 400 olvidadas y algunas más;; De Rosario Camacho Martínez y Aurora Miró Domínguez,
Iconografía y creación artística. Estudios sobre la identidad femenina desde las relaciones de
poder;; y Amparo Serrano de Haro con Mujeres en el arte, espejo y realidad.
Todas ellas aportan una valoración crítica feminista de la historia del arte y ayudan a comprender
cómo es posible llevar a cabo un cambio de paradigma. Rocío de la Villa y Ana Martínez Collado
con la página web Estudios on line sobre arte y mujer, dieron difusión a las críticas de arte
feministas norteamericanas, web que ha sido de una gran valía para esta investigación. Para
entender la especificidad de la invisibilidad de las mujeres en la historia del arte, Creación artística
y mujeres, Geografías de la mirada y ¿Para qué el arte? de Marian L. F. Cao han sido
fundamentales;; para tener una guía sobre arte contemporáneo, seguimos a la catedrática de
historia del arte Anna Guasch.
La editorial Taschen tiene publicado un magnifico diccionario de mujeres artistas del siglo XX, en
su mayoría nacidas después de 1960 y, desde los años 80 son las mismas artistas, como es el
caso de las Guerrilla Girls entre tantas otras, las que están luchando por su propia visibilización.
3. Hipótesis iniciales
La historia del arte es parte de nuestro proceso evolutivo, no es algo que podamos desprender
de nuestra evolución como especie social. Para aproximarse a comprender como “sucedieron”
determinadas piezas de arte es necesario acercarse a ellas desde la pluridisciplinaridad y con la
mente abierta para admitir todo tipo de posibilidades.
La primera ocasión es posible que tuviera lugar con ese calco de la mano. La segunda, quizás
sucediera acumulando el pigmento elegido en la boca y poniendo la mano de silueta, generando
la “pintura” de la mano en negativo, marcando el contorno sobre ella para, finalmente, “descubrir”
lo que en 1797 recibirá el nombre de “efecto Venturi”.
82
Podemos pensar que la primera pintura fue la propia sangre. También podemos pensar que las
primeras en pintar fuimos las mujeres… o no, o fueron los hombres… o no… o fueron seres
asexuados ni hombres ni mujeres: brujas, brujos… Podemos aventurar lo que queramos y luego
“demostrar” que fue así como sucedió, ya que ninguna de las personas que sobre esto indaga
estuvo allí.
El estudio de Dean Snow, de la Universidad de Pennsilvania, que afirma que la mayoría de las
pinturas de manos en negativo fueron realizadas por mujeres, se inició en 2012. Hasta pocos
años antes, en el imaginario colectivo, la figura del artista siempre era la de un hombre. Blanco
a ser posible. Heterosexual a ser posible. Europeo. Por supuesto.
El cuestionamiento que la herstory puede aportar a los estudios del arte es precisamente este:
¿Hubo mujeres creadoras? Emulando a Linda Nochlin en su artículo de ¿Por qué no ha habido
grandes artistas mujeres? publicado en 1971 por ArtNews.
4. Metodología
La creación de la Herstory, concepto acuñado por Robin Morgan en uno de los artículos de su
libro recopilatorio de escritos fundadores del feminismo de la segunda ola, Sixterhood is
powerfull21, en el cual se identifica como una miembra de WITCH22, decodificando el acrónimo
de Women Inspired to Commit Herstory [Mujeres decididas a comprometer la historia].
En este artículo se presenta otra historiografía posible que complementa y completa la historia
del arte oficial que ha sido la historia del arte creada por los hombres, habitualmente para la
mirada masculina. Se presenta una aproximación a una historiografía del arte lineal que ofrece
una recopilación de mujeres artistas realizada con el “sistema de vidas” tradicional, cuyo
representante es Vasari (1511-1574), quien, en el Renacimiento Italiano escribe Le vite de`piú
eccellenti Architetti, Pittori et Scultori da Cimabue insino a `tempi nostri creando un modo de
narrar y entender la historia del arte desde la biografía individual y que no ha recibido una revisión
crítica desde que se comienza a difundir de este modo lineal e incuestionable. Esta historiografía
está insertada en los currículos escolares y universitarios desde final del siglo XIX, considerando
las bellas artes como algo inamovible, la arquitectura, la escultura y la pintura, generalmente al
óleo y desde la academia.
21
MORGAN, Robin. 1970. Nos referimos al pie de página de su artículo Goodbye to All That [Adios a todo esto] incluido
en Sisterhood is powerful.
22
El grupo WITCH (Women's International Terrorist Conspiracy from Hell entre otras interpretaciones del acrónimo), se
forma al mismo tiempo que la New York Radical Women (NYRW) en 1969.
[Link] capturado el 20 de
marzo de 2017
83
Cuando las mujeres del movimiento utilizan herstory, su propósito es enfatizar la vida de
las mujeres, los hechos y acciones, y la participación en los asuntos de la humanidad que
han sido devaluados en las historias estándar23.
Esta minoría de presencia de mujeres creadoras tiene consecuencias sobre la construcción de las
posibilidades de futuro del alumnado, dado que la ausencia de una genealogía precedente es la
que permite construir un futuro posible. Si las alumnas no tienen referentes nunca creerán en la
posibilidad de llegar a ser.
5. Herstory
Después de la presentación de estas fuentes y este marco hipotético, se procede al relato lineal
de la herstory del arte, es decir, de la historia del arte creada por las mujeres cuya presencia se
considera imprescindible dentro del canon de la historia.
5.1. Prehistoria
Aunque en esta sociedad en la que vivimos el individuo es la unidad básica a la hora de hablar
de los humanos, es importante comprender que en la Prehistoria el individuo no existe como tal.
Se entiende que todo trabajo tiene que tener una utilidad para la tribu y, por tanto, el concepto
de la naturaleza social de las artes en su producción, distribución y recepción, lo que
consideramos mercado del arte, todavía no existe.
Que la creación llevada a cabo en el Paleolítico y en el Neolítico, como se ha venido diciendo,
tengan una división por géneros, arte creado por hombres o arte creado por mujeres, no tiene
ningún tipo de defensa. De hecho, ni siquiera se hace una abierta defensa de esta división en la
23
MILLER, Casey. y SWIFT, Kate. 1976 (traducción propia).
84
creación, pero los estereotipos potenciados por las imágenes en libros de texto, publicidad, video
clips, películas, etc., dan por sentado que los sujetos de creación en la prehistoria eran los
hombres.
Es difícil comprender y tratar el concepto de creación colectiva desde la sociedad del siglo XXI
tan individualista, pero en la prehistoria todas las artes son colectivas, aunque:
Esta suposición no dejaría de ser un aporte más a la historiografía hasta ahora contada, en la
que el hombre era el gran proveedor y la mujer se presuponía que era un ser pasivo, sin
participación y poco decisivo a la hora del desarrollo social y cuyo papel se veía limitado a la
procreación, quedando la creación en manos masculinas. Fue necesario que apareciera la
arqueología de género y que las teorías feministas empaparan esta ciencia para que se llegara a
cuestionar el papel adjudicado a las mujeres, desde finales del siglo XIX y el siglo XX, en los
primeros esquemas sociales de la humanidad.
“Estas figuras, bisontes, alces, osos, caballos, águilas, mujeres, hombres, no tienen edad.
Han nacido hace miles y miles de años, pero nacen de nuevo cada vez que alguien las
mira. ¿Cómo pudieron ellos, nuestros remotos abuelos, pintar de tan delicada manera?
[…] ¿Cómo pudieron ellos...? ¿O eran ellas?”
sólo se puede suponer, que primero se mancharan las manos de sangre, de zumo de frutas, de
tierra y, posándolas en la pared, descubrieran la “estética” que provocaba su huella. La primera
vez, es posible que fuera un accidente, la segunda también, pero en algún momento surgió la
intención de dejar la huella.
Ese momento de intención es posible que sea el momento del nacimiento del arte: cuando dejó
de ser casualidad para ser causalidad. Cuando la sensibilidad del “descubrimiento” llevó a la
observación. Algo que, a día de hoy, los seres humanos tenemos posibilidad de “descubrir” de
nuevo en nuestra cotidianeidad.
24
Actas de las terceras jornadas de investigación interdisciplinaria. La imagen de la mujer en el arte español. 1990:22.
25
GALEANO, Eduardo. Espejos. 2008:8
85
En Egipto las mujeres eran las creadoras de sofisticadas técnicas de maquillaje y elaboradoras de
perfumes. Invertían mucha creatividad en la decoración de sus cuerpos y eran expertas en la
realización de tatuajes. En Egipto las mujeres no tenían mucho espacio para la individualidad y
no se ha encontrado documentación que demuestre si accedieron a las llamadas artes mayores.
Cuenta Galeano, con mucha gracia, la mención que Heródoto hace de las costumbres de las
mujeres egipcias:
“Ellas, fueran nobles o plebeyas, se casaban libremente y sin renunciar a sus nombres ni
a sus bienes. La educación, la propiedad, el trabajo y la herencia eran derechos de ellas,
y no sólo de ellos, y eran ellas quienes hacían las compras en el mercado mientras ellos
estaban tejiendo en casa. Según Heródoto, que era bastante inventón, ellas meaban de
pie y ellos, de rodillas”26.
No obstante, en Egipto no sucedía lo que en Grecia será un fenómeno global, y es la autoría de
las obras. Aunque en Egipto si hay arquitectos y escultores con nombre propio, no es algo que
se destaque de un modo especial hasta la Grecia clásica. Será de Grecia de quien la historia del
arte recogerá la costumbre de la creación artística como algo de autoría individual, aunque en
Grecia la autoría de las obras es siempre a mayor gloria de los dioses.
La tradición recogida por Plinio el Viejo (23 - 79 d. n. e.) en su Historia Naturalis27, narra que la
pintura fue una invención femenina: la joven hija del alfarero Butades Sicyonius trazó sobre un
muro el contorno de la sombra del rostro de su amado cuando partía para lejanas tierras. La
Historia Naturalis además de discurrir acerca de los orígenes de la pintura y la escultura en el
mundo clásico, reseña a seis mujeres artistas de la antigüedad. Tres son pintoras griegas que
vivieron antes de su época: Timarete, Aristarete y Olimpia, sobre las cuales no aporta información,
ni histórica ni biográfica. De las otras tres, todas ellas artistas helenísticas, dos son identificadas
como hijas de pintores.
Sabemos que la sociedad ateniense, está caracterizada por el dominio de los ciudadanos “varones
atenienses libres” sobre los “otros” mujeres, esclavos, extranjeros...
Se puede suponer que la cerámica fuera ejecutada por mujeres, pero no se tiene constancia dado
el lugar de estas en el sistema social ateniense. En la creación de su cerámica,
independientemente de si la ejecutaba una mano de mujer o de hombre, la mirada y el relato
son inequívocamente masculinos.
26
GALEANO, Eduardo. Espejos. 2008:35
27
CHADWICK, Witney. 1999:32
86
Como conclusión, en tanto sujeta, la mujer griega aparece esporádicamente siempre al margen
del ejercicio filosófico, médico o literario, salvo excepciones que confirman la regla de la propiedad
masculina del dominio intelectual como son Safo e Hypathia. Cuando Filón de Alejandría distingue
el intelecto -masculino- de la sensación –femenina- resume un aspecto importante de la
concepción griega de la diferencia sexual que será una constante hasta nuestros días28.
La participación de la mujer en el arte medieval como directa creadora de obras de arte es muy
reducida, debido tanto a su propia formación como al sistema del aprendizaje y de la organización
del trabajo en los gremios y en los monasterios que eran los lugares de producción. No obstante,
presentamos algunos ejemplos de los muchos que pudo haber.
La monja Ende, firma en las miniaturas del ejemplar del Comentario del Apocalipsis de Beato de
Liébana, que se conserva en la Catedral de Gerona (terminado en el 975): aparecen los nombres
del monje Emeterio y de Ende, "pintora y sierva de Dios" (pintrix et Dei adiutrix).
“La exquisita sensibilidad femenina de Ende ha influido en el colorido de todo el códice
de Gerona, que en ese punto supera a todos sus predecesores” […] En este códice es
particularmente destacable la suavidad cromática de algunas escenas, como la
correspondiente al Señor en la nube, que contrasta con la burda representación de la
Crucifixión, que le atribuye Manuela Churruca, basándose en la errónea identificación de
los ladrones, que considera no imputable a un sacerdote29.
En 1151 la monja Hildegarda de Bingen (1098-1179) crea un legado intelectual, dentro del cual,
los textos que describen la experiencia religiosa son solo una pequeña parte de su producción.
Muchos estudiosos apuntan el gran parecido entre los dibujos de su devocionario y el Hortus
Deliciarum de Herrada. Hildegarda fue muy activa políticamente, además escribió sesenta y tres
signos, un misterio teatral, un opúsculo de medicina, “Causa et curae”, y un largo tratado en
nueve libros sobre las diferentes naturalezas de los árboles, las plantas, los animales, las aves,
los peces, los minerales, los metales y otras sustancias. Sus visiones abarcan gran parte del saber
científico y religioso de su tiempo y le corresponde el mérito de ser la única mujer que tiene un
volumen dedicado enteramente a su obra en Patrología Latina, compilación oficialista de los
padres de la Iglesia30.
28
DUBY, Georges y PERROT, Michelle. T 1. 2001:89
29
AZCÁRATE Actas de las terceras jornadas de investigación interdisciplinaria. La imagen de la mujer en el arte español.
1990:48
30
DUBY, Georges y PERROT, Michelle. 1991. T. II:59
87
En 1200, la miniaturista Claricia se representa en un salterio, con un hermoso vestido con mangas
amplias y larga cabellera suelta, aparece formando parte de la Q inicial del Salmo 5131. Es
sorprendente y excepcional el hecho de que se autorretrate, pero es también esta
autorepresentación la que nos permite sospechar que fueron muchas más las que trabajaron
iluminando códices y no se autorretrataron.
Rastreando recibos de pago y contratos aparecen, en el año 1271, los nombres de mujeres
miniaturistas que trabajan con sus maridos y/o hijos de quienes han aprendido el oficio. Es el
caso de la calígrafa Montanaria, casada con Onestom, que es contratada por Bencivenne,
bibliotecario florentino. En 1279, Allegra, esposa de Iván, promete a un sacerdote carmelita copiar
una Biblia entera.
En la escultura medieval hay que mencionar a Savina. Se le atribuyen las escenas del ciclo de La
Muerte y Coronación de la Virgen en el crucero de la Catedral de Estrasburgo. Esta adscripción
se fundamenta en el texto que lleva uno de los Apóstoles en la escena del Tránsito de la Virgen,
que dice: “Por gracia de la piedad divina ejecutó esta obra Savina”32.
Son numerosas las referencias en los Libros de la Fábrica de la Catedral de Toledo respecto a la
participación de mujeres en las obras del templo, pero siempre citadas a un nivel muy inferior,
junto al peonaje. Así, también es verosímil que, al igual que actualmente hacen las monjas de
Astudillo y de conventos de clausura sin medios económicos, donde las restauraciones se llevan
a cabo de modo voluntario y gratuito, interviniesen de manera anónima en las labores de
restauración y conservación de los edificios conventuales.
5.4. Renacimiento
En el siglo XV se comienza a producir en Italia un cambio en la valoración social del artista que
se extiende a lo largo del Renacimiento y el Barroco. Se produce un profundo cambio sobre la
concepción del arte, pasando a ser fundamental la copia del natural y concretamente el dibujo
del cuerpo humano desnudo, actividad por completo vedada a la mujer, la cual mantiene una
absoluta dependencia del varón, accediendo a la profesión de la mano de un protector, un marido
artista o un padre artista. A pesar de ello, muchas son las mujeres que durante el Renacimiento
se dedicaron al arte, como la monja Caterina de’Vigri, la escultora Barbara Longhi o la pintora
Catharina van Hemessen.
En este entorno escribe Boccaccio De Claris Mulieribus (1355-1359) compilación de 104 biografías
de mujeres. Por primera vez aparece una obra del humanismo italiano que se refiere a la cultura
31
DUBY, Georges y PERROT, Michelle. 1991. T. II:461
32
AZCÁRATE, Citado por… Estudios de la Mujer de la Universidad Autónoma de Madrid. 1990:48
88
femenina, que provocaría posteriormente la respuesta de Christine de Pizan (1364–hacía 1430).
Esta escritora francesa nacida en Italia y, según Chadwick, la primera escritora profesional en la
historia de occidente, replica a Boccaccio en la Cité des Dames (1405), imaginando la construcción
de una alegórica ciudad en las que grandes damas independientes vivían a salvo de las calumnias
de los hombres.
Christine de Pizan nos habla de una pintora parisina contemporánea suya, especializada en
miniaturas y llamada Anastoise, cuya obra está todavía sin identificar, y a quien se atribuye la
autoría de la iluminación del manuscrito de Pizan.
En la Venecia del siglo XVI la familia seguía siendo la unidad de producción y la unidad de
consumo. Es en este entorno que se educa Marietta Robusti (1554–1590), hija del Tintoretto.
Observaciones de Carlos Ridolfi, biógrafo del Tintoretto, nos permiten sugerir que Marietta
participaba del cambiante ideal de feminidad, que daba mucha importancia a la adquisición de
cierta cultura, y que trabajaba de artista. Sus pinceladas parecen imposibles de distinguir de las
de su padre y su fama debió perdurar después de su temprano fallecimiento, ya que Ridolfi la
situó entre las más ilustres mujeres de todas las épocas.
Como precursora de las mujeres artistas renacentistas, Sofonisba Anguisola (hacia 1535-1625),
a la cual, con seguridad, le han sido atribuidas 50 obras, entre las cuales se encuentran varios
autorretratos, uno de ellos pintado a la edad de 80 años. Es la autora del retrato de Felipe II que
fue atribuido a Juan Pantoja de la Cruz hasta el año 1998. Citando a Chadwick:
“La compleja relación de Sofonisba con las tradiciones de la Italia del norte y la retratística
española han llevado a que su obra haya sido confundida con la de Tiziano, Leonardo da
Vinci y Moroni, pero también con la de Van Dyck, Sustermans, Coello y Zurbarán”.
5.5. Barroco
En el siglo XVII en el norte de Europa los pintores de flores figuraban entre los mejor pagados
de su época. En este entorno se desarrolla el trabajo de Clara Peeters, de la vida de la cual poco
se sabe, sin embargo, el Museo del Prado guarda cuatro cuadros suyos en su colección, siendo
la primera mujer pintora de la que hay una antológica en esta pinacoteca, en el año 2016. En
Países Bajos, aparece un amplio grupo de practicantes del arte no profesionales. Houbraken
publicó la “Gran historia de los pintores y pintoras holandeses” en 1718, puso junto a un retrato
de Rembrant otro de Anna María Schurman, docta y erudita feminista, pintora y grabadora
aficionada, que fue admitida en la guilda de San Lucas de Utrech en 1641.
Los casos en Italia, de Lavinia Fontana, Artemisia Gentileschi, Elisabetta Sirani, Properzia de’Rossi
o Diana Mantuana, en España de María Luisa Roldán, así como de Judith Leyster en Holanda, son
ejemplos de aprendizaje en el taller familiar que tendrán lugar durante el barroco
89
Un aspecto importante que destacar durante el Barroco es el rechazo de los artistas al cobro de
honorarios por la realización de su obra, ya que el trabajo remunerado era considerado un "oficio"
indigno de caballeros. Los artistas, para poder desarrollar su actividad, buscan la protección de
la nobleza o la monarquía.
En este sentido, la aceptación social de algunas pintoras se debió precisamente a que fueron
damas de la corte, cómo es el caso de Sofonisba Anguissola en la corte española de Felipe II, así
como también el caso de Levina Teerlinc en la corte inglesa. Si no eras una dama de alta cuna,
tenías que valerte a través del padre, el esposo o el hermano.
Artemisia Gentileschi (1593 - 1652), una de las grandes artistas del barroco italiano, que se
convierte en la primera mujer admitida en la Academia Vasari de Dibujo de Florencia. Hija del
conocido pintor Orazio Gentileschi, fue una adolescente prodigio en el taller de su padre y a los
diecisiete años ya había pintado muchos cuadros, incluyendo a Susana y los Viejos. Sus figuras
preferidas fueron las heroínas de la Biblia, mujeres heroicas, valientes, e incluso suicidas que
defienden su honor muriendo.
En estos años se desarrolla en Alemania el trabajo de María Sibylla Merian (1647-1717, Francfort),
que se interesó por el mundo de los insectos y de las plantas. De ella podemos decir que fue
grabadora y pintora, pero también entomóloga. A los 28 años publicó su primer libro con las
ilustraciones de insectos grabadas en planchas de cobre, siendo su trabajo más importante
Metamorfosis Insectorum Srinamensium, donde se documentaba por primera vez, la
metamorfosis de las mariposas.
En España, la granadina Luisa Roldan (1652-1704), hija de escultor de gran renombre en Sevilla.
En 1692, el rey Carlos II le concede el título de escultora de cámara, pero la situación política,
social y económica que atravesaba entonces el país impide que se materialice. Con la muerte de
Carlos II, en 1700, y la llegada al poder de Felipe V, presenta al nuevo rey dos obras, un Entierro
de Cristo y un Nacimiento, a la vez que envía una solicitud para que confirme el nombramiento
como escultora de Cámara. Las peticiones continuaron hasta que, con fecha de octubre de 1701,
el nuevo rey le concede otra vez el nombramiento de escultora de Cámara. A partir de 1704 no
se tienen más noticias de la escultora. En la iglesia parroquial de San Andrés de Madrid, se
encontró la partida de defunción con fecha 10 de enero de 1706, donde hay escrito que unos
días antes había hecho una declaración de pobreza.
En Venecia triunfa Rosalía Carriera (1675-1757), siendo académica de mérito de la Academia de
San Lucas en Roma. Recibe encargos de Cristiano Ludovico de Meclemburgo, del Elector del
Palatinado Giovanni Guglielmo y del rey Federico IV de Dinamarca. En 1720 es admitida en la
Academia de Bolonia y también en la Academia Real de Pintura y Escultura de París, en 1730 está
en la Corte de Viena, donde retrata a la emperatriz Amalia y a otros miembros de la familia real.
90
Entre 1728 y 1730 permaneció en Viena. Recibió encargos de la mayoría de las cortes europeas
y fue artista de moda de la alta sociedad de su época. Murió en Venecia en 1757.
5.6. Neoclasicismo
El siglo XVIII fue una época de grandes cambios y grandes revoluciones. Durante la Ilustración
se amplía poco a poco el campo profesional de las mujeres, sobre todo en la enseñanza, por lo
que muchas artistas se convierten en maestras de estas disciplinas acogiendo pupilas. Es el caso
de Adélaïde Labille-Guiard (1749–1803), Marie Guillemine Benoist (1768–1826) y Constance
Marie Charpentier (1767-1849) donde, además, algunas de cuyas obras han sido erróneamente
atribuidas a David en el pasado, aunque investigaciones recientes han tratado de identificar sus
contribuciones individuales. El Autorretrato de la señorita de Val d`Ognes, es de Marie Carpentier
y estaba atribuido a David en el Metropolitan Museum. Cuando lo reatribuyeron “perdió parte de
su calidad”, siendo devaluado su precio en el museo.
Adelaide Labille-Guiard además de dedicarse a la enseñanza realizaba retratos de la Familia Real
Francesa y de la aristocracia anterior a la Revolución Francesa. Fue elegida miembro de la
Academia Real el mismo día que Elizabeth Vigée-Le Brun, en 1783. Poco después la Academia
limitó el número de mujeres, pero Adelaide Labille-Guiard hizo campaña para que otras mujeres
también tuvieran este privilegio.
Este es el siglo en el que crece el número de mujeres dedicadas al arte y se afirma en la sociedad
la idea de la mujer artista, pero es también un siglo de grandes contradicciones pues, si bien la
mujer va adquiriendo derechos sociales, laborales, económicos, por otro lado, el restrictivo
modelo femenino victoriano relega a la mujer al papel de esposa, madre y ángel del hogar. A lo
largo del siglo se crean asociaciones de mujeres artistas y los grandes maestros abren las puertas
de sus talleres a las mujeres quienes, además, empiezan a tener sus propios estudios y a fundar
escuelas. Podemos señalar entre las muchas artistas a Kitti Kielland, Louise Breslau, Rosa
Bonheur, Marie Bashkirtseff, Lilla Cabot Perry, Elizabeth Eleanor Siddal.
Las mujeres artistas del siglo XIX tienen los mismos problemas para acceder a las Academias que
las mujeres del XVIII, pero surge otro tipo de entidades de carácter más liberal, como las
sociedades de artistas en general y las asociaciones de mujeres artistas en particular, que se
crean para defender los intereses de estas mujeres instituyendo premios y bolsas de estudio,
organizando exposiciones y luchando contra la discriminación de los organismos oficiales. En la
segunda mitad del siglo las grandes Escuelas de Bellas Artes comienzan a aceptar mujeres, pero
aumentando para ellas las cuotas de inscripción y manteniendo la prohibición de copiar desnudos
del natural.
91
En el arte aparecen movimientos de ruptura que exponen en salones paralelos a los oficiales
como el Salon des Refusés. Estos salones atraen a mujeres como Berthe Morisot, Camille Claudel,
Eva González o Mary Cassatt, que no podían exponer en los salones aprobados por la Academia.
Son estas artistas las que dejan de ser objetos de representación para dar un cambio a los temas
iconográficos y pasar a ser “sujetas” de su propia representación.
Utilizo este término a pesar del rechazo significativo que provoca en los ambientes academicistas,
suscribiendo lo que dice Josemi Lorenzo Arribas “que perciben una difusa amenaza en una
expresión que sugiere un exceso de militancia política, indeseable en los recintos donde se
considera aséptica e imparcial la labor de escribir la historia”.
Rosa Bonheur (1822–1899), es hija de un modesto pintor paisajista que anima a la niña a que se
dedique al arte. Expone en el Salón durante varios años consecutivos. Para poder pasar
inadvertida y así observar mejor, solicita un permiso especial a la policía para poder travestirse
en público. Seguía también los usos masculinos al montar a caballo, fumaba y llevaba el cabello
corto. A pesar del éxito que cosechó, Bonheur se vio limitada por la sociedad de su tiempo acerca
del confinamiento de las mujeres en lo privado y lo doméstico.
Berthe Morisot (1841–1895) fue miembra fundadora del grupo de los impresionistas, exponiendo
con ellos en 1874 y participando en todas sus exposiciones, menos en una de 1878, año en que
nació su hija. También fue incluida en las subastas del Hotel Drouot en 1875, donde su cuadro
Interior (hoy llamado Jovencita con un espejo, 1875), se cotizó en 480 francos, la suma más alta
pagada por un cuadro.
Mary Cassatt (1844-1926), la primera pintora de renombre norteamericana, es la responsable de
introducir el impresionismo en los Estados Unidos. Se forma en la Pennsylvania Academy en 1861,
siendo parte de un numeroso grupo de estudiantes entre las que figuraban Alice Barber Stephens,
Catherine A. Drinker, Susan MacDowell Eakins, Anna Sellers, Cecilia Meaux y Anna Klumpke.
Hacia 1866 se instaló en París.
Eva Gonzales (1849– 883), amiga y discípula de Manet que había aprendido en el taller de
Chaplin, sólo expuso en los salones oficiales. Su Soldadito (1870), influido por el sincero realismo
de El tocador de pífano (1866) de Manet, se expuso en el Salón de 1870.
Caso paradigmático es el de Camille Claudel (1864– 943), quien habiendo pasado a la historia
como la amante de Aguste Rodin, ha sido “popularmente rescatada” a final del siglo XX. Claudel
fue una de las pocas mujeres escultoras de su época que tuvo acceso a modelos desnudos. En
1893, cuando decide terminar su relación con Rodin, se dedica entonces a la escultura de manera
frenética, y se aísla cada vez más. Participando en varias exposiciones de galerías importantes,
pero apenas se comunica con nadie. Pobre y abandonada, se consume y, finalmente, enferma.
En diciembre de 1905 se organizó en París una última gran exposición con 13 de sus esculturas.
92
Fue internada en un hospital psiquiátrico donde le diagnosticaron paranoia y delirios de grandeza
en 1914. Allí pasará 30 años, en los que estaban prohibidas las visitas, muriendo en 1945
totalmente olvidada. No se recuperará su figura hasta finales del siglo XX.
Suzanne Valadon (1865-1938) y Paula Modersohn-Becker (1876–1907) fueron las dos primeras
artistas que trabajaron a fondo el desnudo femenino. No solo se atrevían con esas
configuraciones, sino que las desafiaban.
En España, Rosarito Weis (1814–1844), la hija de Leocadia Weis, compañera de Goya en sus
últimos años, que probablemente era hija del propio artista, realizó algunos dibujos en la línea
de su protector, que han generado problemas de atribución. Sus litografías denotan una
seguridad notable, aunque su personalidad carece de importancia. Murió a los 30 años siendo
profesora de dibujo de la Reina Isabel II y su hermana María Luisa Fernanda. Sin embargo, hay
muchos otros autores masculinos de breve biografía, que no son ninguneados por la historia del
arte como lo es Rosario Weiss.
En Estados Unidos, en Filadelfia, se celebra en 1876 la Exposición del Centenario, con un Pabellón
de la Mujer con más de 3.700 m2 de espacio para exponer, dedicado a la obra de casi mil
quinientas mujeres procedentes de al menos trece países. Las feministas radicales se negaron a
participar. Declaraba Elizabeth Cady Stanton que “el Pabellón no es una verdadera exposición del
arte femenino”, porque no incluía muestras de objetos realizados por mujeres en las fábricas
propiedad de hombres. Entre otros muchos cuadros de mujeres, figuraban los paisajes de Mary
Kollock, Sophia Ann Towne Darrah y Annie C. Shaw;; los bodegones de Fidelia Bridges y Virginia
y Henrietta Granberry;; dibujos del viejo Nueva York por Eliza Greatorex;; asuntos históricos de
Ida Waugh y Elizabeth C. Gardner;; y retratos de Anna Lea Merritt. La mezcla de las bellas artes
con las artes industriales y la artesanía, y de la obra de artistas profesionales con la de aficionadas,
equiparó la obra de todas las mujeres sobre la base de la mera feminidad. Los críticos se
apresuraron a recusar lo expuesto por su “falta de calidad”, y las mujeres tuvieron una vez más
que soportar calificaciones universalizantes de la producción “de mujeres” en un mundo separado
por sexos.
93
La cantidad de mujeres artistas en el siglo XX es inabarcable. Solo como ejemplos traemos a tres,
por ser menos visibles para el gran público y haber nacido antes de 1925. Barbara Hepworth nace
en 1903 y desarrolla gran parte de su obra alrededor de la mitad del siglo. Louise Bourgeois nace
en 1911 y se da a conocer en los ochenta, al igual que Alice Rahon y otras muchas. De modo
que para la generación de los años 60 ellas todavía no eran un referente, aunque ya estaban
hechas como artistas.
6. Conclusiones
Las estudiantes de la carrera de Bellas Artes han oído mencionar a Camille Claudel cuando el cine
o la editorial Circe han hablado de ella, no porque esté en el currículo universitario. Muchas, en
su ignorancia, las entienden como una excepción, no como la norma que están empezando a ser,
dado que en los manuales de ESO y Bachillerato son inexistentes.
La necesidad de incluirlas en los currículos escolares y universitarios es imprescindible para lograr
el obligado cumplimiento del artículo 24 de la ley de igualdad y para solucionar este déficit
democrático que es una injusticia histórica de necesaria reparación.
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