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Solemnidad de Cristo Rey del Universo

"Sí, como dices, soy Rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz" (Jn 18,37). El Reino de Dios es un Reino de solidaridad, de despojo y de pobreza de espíritu, es el Reino de las Bienaventuranzas en el Sermón de la Montaña. Nuestro Rey es pobre, Su trono es la Cruz, Su corona es de espinas y no tiene dónde recostar la cabeza. A Éste Rey es al que seguimos los católicos.
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Solemnidad de Cristo Rey del Universo

"Sí, como dices, soy Rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz" (Jn 18,37). El Reino de Dios es un Reino de solidaridad, de despojo y de pobreza de espíritu, es el Reino de las Bienaventuranzas en el Sermón de la Montaña. Nuestro Rey es pobre, Su trono es la Cruz, Su corona es de espinas y no tiene dónde recostar la cabeza. A Éste Rey es al que seguimos los católicos.
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¡Viva

Cristo Rey!
La celebración de la Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo,
Rey del Universo, cierra el Año Litúrgico en el que se ha
meditado sobre todo el misterio de Su vida, Su predicación y el
anuncio del Reino de Dios. La Fiesta de Cristo Rey fue
instaurada por el Papa Pío XI el 11 de diciembre de 1925. El Papa
quiso motivar a los católicos a reconocer en público que el
mandatario de la Iglesia es Cristo Rey.

Durante el anuncio del Reino, Jesús nos muestra lo que éste


significa para nosotros como Salvación, Revelación y
Reconciliación ante la mentira mortal del pecado que existe en
el mundo. Jesús responde a Pilatos cuando le pregunta si en
verdad Él es el Rey de los judíos: “Mi Reino no es de este mundo.
Si mi Reino fuese de este mundo, mi gente habría combatido para
que no fuese entregado a los judíos; pero mi Reino no es de
aquí” (Jn 18,36). Jesús no es el Rey de un mundo de miedo,
mentira y pecado: Él es el Rey del Reino de Dios que nos trae y
al que nos conduce.

1
SOLEMNIDAD DE CRISTO REY DEL UNIVERSO
+ÚLTIMO DOMINGO DEL AÑO LITÚRGICO+
La Fiesta de Cristo Rey (I)
Cristo Rey anuncia la Verdad, y esa Verdad es la Luz que ilumina el camino
amoroso que Él ha trazado con Su Vía Crucis hacia el Reino de Dios. “Sí, como
dices, soy Rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar
testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz” (Jn 18,37).
Jesús nos revela Su misión reconciliadora de anunciar la verdad ante el engaño del
pecado. Así como el demonio tentó a Eva con engaños y mentiras para que fuera
desterrada, ahora Dios mismo se hace hombre y devuelve a la humanidad la
posibilidad de regresar al Reino, cuando cual cordero se sacrifica amorosamente
en la cruz.

Esta Fiesta celebra a Cristo como el Rey bondadoso y sencillo, que como pastor
guía a Su Iglesia peregrina hacia el Reino Celestial y le otorga la comunión con este
Reino, para que pueda transformar el mundo en el cual peregrina.

La posibilidad de
alcanzar el Reino de
Dios fue establecida
por Jesucristo al
dejarnos el Espíritu
Santo, que nos
concede las gracias
necesarias para lograr
la santidad y
transformar el mundo
en el amor. Ésa es la
misión que le dejó
Jesús a la Iglesia al
establecer Su Reino.

2
SOLEMNIDAD DE CRISTO REY DEL UNIVERSO
+ÚLTIMO DOMINGO DEL AÑO LITÚRGICO+
La Fiesta de Cristo Rey (II)
Puede pensarse que sólo se llegará al Reino de Dios luego de pasar por la muerte,
pero la verdad es que el Reino de Dios ya está instalado en el mundo a través de
la Iglesia que peregrina al Reino Celestial. Justamente con la obra de Jesucristo, las
dos realidades de la Iglesia -peregrina y celestial- se enlazan de manera definitiva,
así se fortalece el peregrinaje con la oración de los peregrinos y la gracia que
reciben por medio de los Sacramentos. “Todo el que es de la verdad escucha mi
voz” (Jn 18,37). Todos los que se encuentran con el Señor, escuchan Su llamado a
la santidad y emprenden ese camino: se convierten en miembros del Reino de
Dios.

“Por ellos ruego; no ruego por el mundo, sino por los que Tú me has dado, Padre,
porque son Tuyos; y todo lo mío es Tuyo y todo lo Tuyo es mío; y Yo he sido
glorificado en ellos. Yo ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo,
y Yo voy a Ti. Padre Santo, cuida en Tu Nombre a los que me has dado, para que
sean uno como Nosotros… No te pido que los retires del mundo, sino que los
guardes del Maligno. Ellos no son del mundo, como Yo no soy del mundo.
Santifícalos en la verdad: Tu Palabra es verdad.” (Jn 17,9-11.15-17).

Esta es la oración que recita Jesús antes de ser entregado y manifiesta Su deseo de
que el Padre nos guarde y nos proteja. En Sus palabras, cargadas de profunda
ternura e intenso amor -una oración llena de amor hacia nosotros- Jesús pide al
Padre que lleguemos a la vida divina por la cual Él se ha sacrificado: “Padre Santo,
cuida en Tu Nombre a los que me has dado, para que sean uno como Nosotros”.
Y Pide que, a pesar de estar en el mundo, vivamos bajo la luz de la verdad de La
Palabra de Dios.

Así, Jesucristo es el Rey y el Pastor del Reino de Dios.


Sacándonos de las tinieblas, nos guía y cuida en nuestro camino hacia la comunión
plena con Dios Amor.
Sólo con los ojos de la fe podemos adentrarnos en el misterio de este Reino que
nos ha sido dado en heredad.
El horizonte del Calvario habla de despojo, abajamiento, abandono y muerte.
El Rey que lo preside está en una Cruz, con la cabeza inclinada y el costado herido
por una lanza.
Habla de perdón (Lc 23,34) y ofrece el Paraíso (Lc 23,42).
Esto es, la vida en plenitud.

3
SOLEMNIDAD DE CRISTO REY DEL UNIVERSO
+ÚLTIMO DOMINGO DEL AÑO LITÚRGICO+
¿Por qué Jesucristo es Rey? (I)
Desde la antigüedad se ha llamado Rey a Jesucristo, en sentido metafórico, en
razón al supremo grado de excelencia que posee y que Le encumbra entre todas
las cosas creadas. Así, se dice que:

† reina en las inteligencias de los hombres, porque Él es La Verdad, y porque


los hombres necesitan beber de Él y recibir obedientemente La Verdad;

† reina en las voluntades de los hombres, no sólo porque en Él la voluntad


humana está entera y perfectamente sometida a la Santa Voluntad Divina,
sino también porque con Sus mociones e inspiraciones influye en nuestra
libre voluntad y la enciende en nobles propósitos;

† reina en los corazones de los hombres porque, con Su supereminente


caridad y con Su mansedumbre y benignidad, se hace amar por las almas
de manera que jamás nadie -entre todos los nacidos- ha sido ni será nunca
tan amado como Cristo Jesús;

† reina en la Iglesia, “Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia” (Col


1,12-20).

También en sentido propio y estricto, a Jesucristo le pertenece como hombre el


título y la potestad de Rey, ya que del Padre recibió la potestad, el honor y el
Reino; además, siendo Verbo de Dios, cuya substancia es idéntica a la del Padre,
no puede menos de tener común con Él lo que es propio de la divinidad, y por
tanto, posee también como el Padre el mismo imperio supremo y absolutísimo
sobre todas las criaturas.

4
SOLEMNIDAD DE CRISTO REY DEL UNIVERSO
+ÚLTIMO DOMINGO DEL AÑO LITÚRGICO+
El Reino de Dios es un Reino de solidaridad, de despojo y pobreza de espíritu, de
salida al encuentro del prójimo, de compromiso especialmente con los
empobrecidos de la Tierra. Nuestro Rey es pobre, su trono es la Cruz, su corona
es de espinas y no tiene dónde recostar la cabeza. A Él es a quien seguimos.

Una muerte al “yo” para que nazca el “nosotros”.


Su mensaje es actual: en un mundo individualista y egoísta,
urge el cultivo del “nosotros”.

Poner los dones dados por Dios al servicio de los demás.


Exponer la vida a favor de un mundo más justo y más fraterno.
Dar testimonio de ser cristiano con el ejemplo de vida.

Sin triunfalismos, el “Reino del Hijo querido” (Col 1,13) invita a gestos de
humildad y servicio concretos. Y también invita a resistir en la adversidad
(Lc 23,35).

5
SOLEMNIDAD DE CRISTO REY DEL UNIVERSO
+ÚLTIMO DOMINGO DEL AÑO LITÚRGICO+
“Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no camina en
tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Jn 8,12)

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SOLEMNIDAD DE CRISTO REY DEL UNIVERSO
+ÚLTIMO DOMINGO DEL AÑO LITÚRGICO+
¿Por qué Jesucristo es Rey? (II)
Que Cristo es Rey lo confirman muchos pasajes de las Sagradas Escrituras y del
Nuevo Testamento. Esta doctrina fue seguida por la Iglesia -Reino de Cristo sobre
la Tierra- con el propósito de celebrar y glorificar durante el ciclo anual de la
Liturgia, a Su autor y fundador como a Soberano Rey de reyes y Señor de señores.

En el Antiguo Testamento:

† adjudican el título de Rey a aquel que deberá nacer de la estirpe de Jacob;

† el que por el Padre ha sido constituido Rey sobre el Monte Santo de Sión
y recibirá las gentes en herencia y en posesión los confines de la Tierra;

† se predice que Su Reino no tendrá fin ni límites y que estará enriquecido


con los dones de la justicia y de la paz: “Florecerá en sus días la justicia y
la abundancia de paz… y dominará de un mar a otro, y desde el uno
hasta el otro extremo del orbe de la Tierra” (Salmo 71);
† le llaman el Dominador que ha de nacer de la estirpe de Jacob;

† el salmo nupcial, donde bajo la imagen y representación de un Rey muy


opulento y muy poderoso se celebraba al que había de ser verdadero Rey
de Israel, contiene estas frases: “El trono tuyo, ¡oh Dios!, permanece por
los siglos de los siglos; el cetro de su reino es cetro de rectitud” (Salmo
44);

† a estos testimonios se añaden otros, aún más copiosos, de los profetas, y


principalmente del conocidísimo de Isaías: “Nos ha nacido un Párvulo y
se nos ha dado un Hijo, el cual lleva sobre sus hombros el principado; y
tendrá por nombre el Admirable, el Consejero, Dios, el Fuerte, el Padre
del siglo venidero, el Príncipe de Paz. Su imperio será amplificado y la paz
no tendrá fin; se sentará sobre el solio de David, y poseerá su reino para
afianzarlo y consolidarlo haciendo reinar la equidad y la justicia desde
ahora y para siempre” (Is 9:6-7);

† Zacarías predice al “He aquí que viene a ti tu rey: justo él y victorioso,


humilde y montado en un asno, en un pollino, cría de asna” (Zacarías 9);
† Jeremías predice que de la estirpe de David nacerá “el vástago justo […]
reinará como Rey y será sabio y juzgará en la Tierra” (Jer 23,5), así como
Daniel anuncia que el Dios del Cielo fundará un reino que “no será jamás
destruido… permanecerá eternamente” (Dan 2,44).

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SOLEMNIDAD DE CRISTO REY DEL UNIVERSO
+ÚLTIMO DOMINGO DEL AÑO LITÚRGICO+
¿Por qué Jesucristo es Rey? (III)
En el Nuevo Testamento, esta misma doctrina sobre Cristo Rey se halla presente
desde el momento cumbre de la visita del Ángel a la Virgen:

† la anunciación del Arcángel Gabriel a la Virgen María, por el cual ella fue
advertida que daría a luz un niño a quien Dios había de dar el trono de
David, y que reinaría eternamente en la casa de Jacob, y que su reino
jamás tendría fin;

† Cristo mismo da testimonio de Su realeza, mientras ora en Su último


discurso al pueblo, al hablar del premio y de las penas reservadas
perpetuamente, a los justos y a los réprobos respectivamente;

† Cristo ora también al responder al gobernador romano que le pregunta


públicamente si es Rey;

† ora, finalmente, después de Su resurrección, al encomendar a los apóstoles


el encargo de enseñar y bautizar a todas las gentes;

† siempre, y en toda ocasión oportuna, se atribuyó el título de Rey y


públicamente confirmó que es Rey;

† declaró solemnemente que le ha sido dado todo poder en el Cielo y en


la Tierra.

Además, ¿qué cosa habrá para nosotros más dulce y suave que el pensamiento de
que Cristo impera sobre nosotros, no sólo por derecho de naturaleza, sino también
por derecho de conquista, adquirido a costa de la Redención? ¿Qué puede darnos
más paz y seguridad que sentirnos bajo la protección, el amor y el cobijo del Rey
de Reyes? El mismo que un día dijo: “¡Jerusalén, Jerusalén, (…) cuántas veces he
querido reunir a tus hijos, como una gallina su nidada bajo las alas, y no habéis
querido!”, es El mismo que nos espera con los brazos abiertos en el Reino de los
Cielos.

¡Cuánto le hemos costado a nuestro Salvador! Con Su preciosa Sangre, como de


Cordero Inmaculado y sin tacha, fuimos redimidos del pecado, No somos, pues,
ya nuestros, puesto que Cristo nos ha comprado por precio grande; hasta nuestros
cuerpos son miembros de Jesucristo.

8
SOLEMNIDAD DE CRISTO REY DEL UNIVERSO
+ÚLTIMO DOMINGO DEL AÑO LITÚRGICO+
La Realeza de Cristo (I)
EN LO ESPIRITUAL:

† Jesucristo lo confirma con su modo de obrar, además de los textos citados


de la Escritura: queda demostrado que este Reino de Dios es
principalmente espiritual y se refiere sólo a las cosas espirituales.
† Cuando los judíos, y aún los Apóstoles, imaginaron erróneamente que el
Mesías devolvería la libertad del yugo de los romanos al pueblo y
restablecería el Reino de Israel, Cristo les quitó y arrancó esa vana idea.
† Cuando iba a ser proclamado Rey por la muchedumbre, que le rodeaba
llena de admiración y exaltación, Jesús rehusó tal título de honor,
huyendo y escondiéndose en soledad.
† Finalmente, en presencia del gobernador romano manifestó directamente
que Su Reino no es de este mundo.
† Este Reino se nos muestra en el Evangelio con tales características, que los
hombres, para entrar en él, deben prepararse haciendo penitencia; y no
pueden entrar sino por la fe y por el bautismo, el que produce la
regeneración interior.
† Este Reino únicamente se opone al principado de Satanás, el príncipe de
las tinieblas y el príncipe de este mundo, y a la potestad misma de las
tinieblas.
† Este Reino exige de sus súbditos que despeguen sus almas de las cosas y
riquezas terrenas, y que además, guarden costumbres ordenadas y tengan
hambre y sed de justicia, que se nieguen a sí mismos y tomen su cruz.

9
SOLEMNIDAD DE CRISTO REY DEL UNIVERSO
+ÚLTIMO DOMINGO DEL AÑO LITÚRGICO+
La Realeza de Cristo (II)
EN LO TEMPORAL:

† Se cometería un grave error el negársele a Cristo-Hombre el poder sobre


todas las cosas humanas y temporales, puesto que el Padre Le confió un
derecho absolutísimo sobre las cosas creadas, de tal manera que todas
están sometidas a Su arbitrio.
† Sin embargo, mientras Él vivió sobre la Tierra se abstuvo enteramente de
ejercitar este poder, pudiendo hacerlo: despreció completamente la
posesión y el cuidado de las cosas humanas, y permitió -y sigue
permitiendo- que los poseedores de ellas las utilicen.
† Como dice el Apocalipsis: ese amor, ese servicio del Rey a los hombres,
es el que nos libera de nuestros pecados y nos abre el camino al Cielo, a
la vida eterna.
† Es Cristo el que viene en las nubes como Rey y Señor del universo.
† Se declara a sí mismo como El Alfa y el Omega, el principio y fin de todo.
† El que era, es y vendrá al fin de los tiempos para llevar a toda la creación
al Padre.
† La realeza de Jesús viene de Su Padre Dios Eterno, y no tiene su base y
apoyo en las fuerzas armadas, sino en el amor y en la verdad, una verdad
que hace libres a los hombres.
† Sólo quienes están aquí a favor de la verdad, como los niños que Lo
aclamaron a Su entrada en Jerusalén, pueden captar la realeza de Jesús.
† La Fiesta de Cristo Rey es también la fiesta de todos los bautizados, ya que
estamos invitados a participar del reinado de Dios: Reino de verdad y de
vida, Reino de justicia y de paz.
† En el Nuevo Testamento, la autoridad personal del ejemplo sustituye el
ansia de poder y de dominio.
† Dios dio poder al hombre desde el principio para dominar el mundo y
hacerlo crecer, y desde luego, desea reinar en el corazón de todos los
hombres.

10
SOLEMNIDAD DE CRISTO REY DEL UNIVERSO
+ÚLTIMO DOMINGO DEL AÑO LITÚRGICO+
“Jesucristo es Aquél a quien el Padre ha ungido con el
Espíritu Santo y lo ha constituido “SACERDOTE, PROFETA
Y REY”. Todo el Pueblo de Dios participa de estas tres
funciones de Cristo y tiene las responsabilidades de misión
y de servicio que se derivan de ellas”
(CIC: Catecismo de la Iglesia Católica, Art. 9, #783)

11
SOLEMNIDAD DE CRISTO REY DEL UNIVERSO
+ÚLTIMO DOMINGO DEL AÑO LITÚRGICO+
Frutos de La Fiesta de Cristo Rey (I)

Para el bien de la Iglesia y de la sociedad, estos son los frutos que nos promete el
público homenaje de culto a Cristo Rey:

PARA LA IGLESIA

† Tributando estos honores a la soberanía real de Jesucristo, los hombres


recordarán necesariamente que la Iglesia, como sociedad perfecta
instituida por Cristo, exige -por derecho propio e imposible de renunciar-
plena libertad e independencia del poder civil; y que en el cumplimiento
del oficio encomendado a ella por Dios, reclama la misma libertad e
independencia en enseñar, regir y conducir a la eterna felicidad a cuantos
pertenecen al Reino de Cristo, lo que no puede depender del arbitrio de
nadie.

† El Estado debe conceder la misma libertad e independencia a las Órdenes


y Congregaciones Religiosas de ambos sexos, las cuales -siendo, como son,
valiosísimos auxiliares de los pastores de la Iglesia- cooperan grandemente
al establecimiento y la propagación del Reino de Cristo: combatiendo con
la observación de los tres votos [pobreza, castidad y obediencia] la triple
concupiscencia del mundo [mundo, demonio y carne], y profesando una
vida más perfecta, merced a la cual aquella santidad que el Divino
Fundador de la Iglesia quiso dar a ésta como nota característica de ella,
resplandece y alumbra cada día con perpetuo y más vivo esplendor,
delante de los ojos de todos.

PARA LA SOCIEDAD CIVIL

† La celebración de esta Fiesta, que se renovará cada año, enseñará a las


naciones que el deber de adorar públicamente y de obedecer a Jesucristo,
no sólo obliga a los particulares, sino también a los magistrados y
gobernantes; a éstos les traerá a la memoria el pensamiento del juicio
final, cuando Cristo, no tanto por haber sido arrojado de la gobernación
del Estado como por haber sido ignorado o menospreciado, vengará
terriblemente todas estas injurias; pues su regia dignidad exige que la
sociedad entera se ajuste a los Mandamientos Divinos y a los principios
cristianos.

12
SOLEMNIDAD DE CRISTO REY DEL UNIVERSO
+ÚLTIMO DOMINGO DEL AÑO LITÚRGICO+
Frutos de La Fiesta de Cristo Rey (II)

PARA LOS FIELES

† Porque si a Cristo nuestro Señor le ha sido dado todo poder en el Cielo y


en la Tierra; si los hombres, por haber sido redimidos con Su Sangre están
sujetos por un nuevo título a Su autoridad; si -en fin- esta potestad abraza
a toda la naturaleza humana, claramente se ve que no hay en nosotros
ninguna facultad que se sustraiga a tan alta soberanía.

† Es necesario que Cristo reine en la inteligencia del hombre, la cual, con


perfecto acatamiento, ha de asentir firme y constantemente a las verdades
reveladas y a la doctrina de Cristo.

† Es necesario que Cristo reine en la voluntad del hombre, la cual ha de


obedecer totalmente a las leyes y los preceptos Divinos.

† Es necesario que Cristo reine en el corazón de los hombres, el mismo


corazón que debe amar a Dios sobre todas las cosas, incluso sobre sí
mismo, y sólo a Él estar unido.

† Es necesario que Cristo reine en el cuerpo y en todos sus miembros, que,


como instrumentos [o como lo dice el Apóstol San Pablo, “como armas
de justicia para Dios” (Efesios 6)] deben servir para la interna santificación
del alma.

Dios vive en el corazón del hombre.


El Espíritu Santo revela el único lugar donde Dios habita para siempre:
Dios ha elegido su morada en el corazón del que ama.
Allí se busca a Dios, allí se Le encuentra.
¡La fe en el Resucitado es pura vida interior!

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SOLEMNIDAD DE CRISTO REY DEL UNIVERSO
+ÚLTIMO DOMINGO DEL AÑO LITÚRGICO+
Encíclica QUAS PRIMAS
del Sumo Pontífice Pío XI
sobre La Fiesta de Cristo Rey
[Link]

La “paz de Cristo en el Reino de Cristo”

1. Exhortamos a buscar la paz de Cristo en el Reino de Cristo: no hay medio


más eficaz para restablecer y vigorizar la paz que procurar la restauración del
reinado de Jesucristo.

2. Una actitud nueva en unos y reavivada en otros es la esperanza de tiempos


mejores: muchos que hasta entonces habían estado como desterrados del
Reino del Redentor, por haber despreciado Su soberanía, se preparan
felizmente y hasta con prisa para volver a sus deberes de obediencia.

“Año Santo”

3. Vienen de todas partes a Roma, guiados por sus obispos y sacerdotes: con el
único propósito de postrarse, con sus almas purificadas, ante el sepulcro de
los Apóstoles y proclamar que viven y vivirán sujetos a la soberanía Real de
Jesucristo.

4. Como una nueva luz resplandece este Reinado de nuestro Salvador, cuando
después de comprobar los extraordinarios méritos y virtudes de seis vírgenes
y confesores, los hemos elevado al honor de los altares.

5. Al cumplirse el Año Jubilar el XVI Centenario del Concilio de Nicea,


celebramos esta Fiesta en la Basílica Vaticana, cuanto que aquel sagrado
concilio definió y proclamó como dogma de fe católica la consustancialidad
del Hijo Unigénito con el Padre, además de que, al incluir las palabras
“CUYO REINO NO TENDRÁ FIN” en su Símbolo o fórmula de fe, promulga
la Real Dignidad de Jesucristo.

14
SOLEMNIDAD DE CRISTO REY DEL UNIVERSO
+ÚLTIMO DOMINGO DEL AÑO LITÚRGICO+
Reino de Dios
Enciclopedia Católica Online

[Link]

(En Mateo, generalmente Reino de los Cielos)


En esta expresión se sintetiza la enseñanza más profunda del Antiguo Testamento,
pero se debe tener en cuenta que la palabra reino significa también gobierno; por
lo tanto, significa no tanto el reinado propiamente dicho, sino el dominio del rey.

1Sam 8,7:
“Porque no te han rechazado a ti, me han rechazado a mí, para que no reine
sobre ellos”.

A través de todo el salterio se encuentra este mismo pensamiento (Sal 9-10,5); se


insiste constantemente en que el trono de Dios está en el Cielo y que allí está Su
Reino: esto puede explicar la preferencia de San Mateo por la expresión “Reino
de los Cielos” como más familiar para los hebreos para quienes él escribió.

Los profetas insisten en este pensamiento de que Dios es el Rey Supremo, y por Él
sólo gobiernan todos los reyes (Isaías 37:16-20). Y cuando la monarquía temporal
ha fallado, este mismo pensamiento del gobierno final de Dios sobre Su pueblo
empieza a manifestarse con más claridad hasta culminar en la gran profecía de
Daniel (7,13), a la que se tuvieron que haber vuelto los pensamientos de los
oyentes de Cristo cuando le oían hablar de Su Reino. En esa visión, el poder de
gobernar sobre todas las fuerzas del mal -simbolizadas por las cuatro bestias, que
son los cuatro reinos- es dado a “uno como el Hijo de hombre”.

En los salmos apócrifos de Salomón se vislumbra cómo los de mentes carnales, lado
a lado con la verdad, abrigaron la idea de una soberanía temporal del Mesías, idea
que ejercería tan funesta influencia en las siguientes generaciones (Lucas 19,11;
Mateo 18,1; Hechos 1,6).

En el salmo de Salomón (17:23-28) se suplica a Dios que suscite el Rey, el hijo de


David, para que aplaste a las naciones y purifique a Jerusalén.

En el Libro de la Sabiduría griego, se encuentra la más perfecta realización de lo


que implica verdaderamente este “gobierno” de Dios: “Ella -la Sabiduría- conduce
al hombre justo por sendas de acceso directo y le muestra el Reino de Dios”.

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SOLEMNIDAD DE CRISTO REY DEL UNIVERSO
+ÚLTIMO DOMINGO DEL AÑO LITÚRGICO+
Cristo, Rey de todos los Santos
Vatican News

De los bienaventurados del Cielo y de los santos que se están formando en la Tierra
-en la Iglesia Peregrina de hoy, en medio de un mundo cada vez más alejado de
Dios-. Los nuevos Santos están caminando en la fe, “en la santidad de lo cotidiano”
según afirma el Papa Francisco.

Los santos de esta época -época de profunda crisis en y de la Iglesia- son “luces
amables” (Papa Francisco) en medio de la oscuridad del mundo. Y es Jesús quien
los hace brillar, no ellos por sí mismos.

En “Gaudete et Exsultate” (“Alegraos y Regocijaos”), exhortación apostólica del


Papa Francisco, el pontífice llama a la santidad en el mundo actual:

† Los santos nos alientan y acompañan + La santidad se presenta en una


dinámica popular, en la dinámica de un pueblo + La santidad de la puerta
de al lado, la clase media de la santidad, es la Iglesia militante de hoy.

† La santidad es para ti, para mí, para todos + El consagrado, se hace santo
viviendo su entrega con alegría; el casado, amando y ocupándose de su
esposo/esposa y de sus hijos; el trabajador, cumpliendo con honradez y
competencia su oficio al servicio de los demás; el abuelo o la abuela,
enseñando con paciencia a las nuevas generaciones a seguir a Jesús; quien
tiene autoridad, luchando por el bien común y renunciando a los intereses
personales.

† En la Iglesia, santa y compuesta de pecadores, “encontrarás todo lo que


necesitas para crecer hacia la santidad”. Citando a Benedicto XVI, el Papa
Francisco dice: “La santidad no es sino la caridad plenamente vivida”.

† Cada santo encarna “en un momento determinado de la historia, un


aspecto del Evangelio”.

† La santidad no es pasividad + Todo lo contrario, ¡es estar más vivo! + No


es sopor ni lentitud + Se ama el silencio, pero no se rehúye el encuentro
con el otro por amar el silencio + Se busca la oración sin menospreciar el
servicio + Esto no implica despreciar los momentos de quietud, soledad y
silencio en la intimidad con Dios.

16
SOLEMNIDAD DE CRISTO REY DEL UNIVERSO
+ÚLTIMO DOMINGO DEL AÑO LITÚRGICO+

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