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Novación en el Derecho Romano

Este documento presenta una introducción a la novación, una figura jurídica del derecho de obligaciones que permite extinguir una obligación mediante su sustitución por otra nueva. Se define la novación y explica que puede darse de forma objetiva, por cambio del objeto o título de la obligación, o de forma subjetiva, por cambio de los sujetos acreedor o deudor. Además, analiza aspectos como la naturaleza jurídica de la novación y sus diferentes formas.

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Novación en el Derecho Romano

Este documento presenta una introducción a la novación, una figura jurídica del derecho de obligaciones que permite extinguir una obligación mediante su sustitución por otra nueva. Se define la novación y explica que puede darse de forma objetiva, por cambio del objeto o título de la obligación, o de forma subjetiva, por cambio de los sujetos acreedor o deudor. Además, analiza aspectos como la naturaleza jurídica de la novación y sus diferentes formas.

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DEDICATORIA

A Dios por habernos permitido llegar hasta este punto y habernos dado salud,
ser el manantial de vida y darnos lo necesario para seguir adelante día a día
para lograr nuestros objetivos.
PRESENTACIÓN

Presentamos ante Ud. la siguiente monografía titulada “NOVACION”, que fue


desarrollado de acuerdo a nuestro criterio académico basado a aspectos
doctrinarios y elementos de la realidad jurídica peruana. Con el propósito de
satisfacer las expectativas de su conocimiento en la materia y plasmar en el
desarrollo del tema un análisis juridico para lograr contribuir al mejor
entendimiento de esta institución jurídica que se remonta a la época del
Derecho Romano.
INTRODUCCIÓN

La novación es una de las instituciones del Derecho de Obligaciones que, su


antigüedad, aún presenta posiciones doctrinarias encontradas, a la par que
diversa regulación en las legislaciones de nuestra tradición jurídica. A ello
obedece, sin duda, el que su estudio continúe siendo de gran interés. La
novación, sin duda, es una de las vías extintivas de obligaciones que el Derecho
auspicia (esta figura se encuentra legislada en la Sección Segunda del Libro VI
del Código Civil de 1984). De allí que, conforme al criterio de la normalidad, la
novación puede catalogarse como un medio normal de extinción de obligaciones.
DERECHO DE OBLIGACIÓNES

NOVACION

CONCEPTO

Nuestra legislación define la novación en el libro de obligaciones sección


segunda, titulo tercero Art º 1277

“Por la novación se sustituye una obligación por otra. Para que exista
novación es preciso que la voluntad de novar se manifieste
indubitablemente en la nueva obligación, o que la existencia de la anterior
sea incompatible con la nueva.”

La novación es el medio extintivo de obligaciones que opera mediante la


sustitución de una obligación por otra.

GUILLERMO SUAREZ, anota que la palabra novación viene de la voz latina


“novare”, que significa cambiar, hacer algo nuevo. Nova una obligación, quien
la reemplaza o sustituye por otra.

POITHER, dice que la novación es la sustitución de una nueva deuda por otra
antigua, quedando esta última extinguida por aquélla. Por ese motivo, la
novación se cuenta entre los modos de extinguir una obligación.

MESSINEO, señala que la novación es un modo de extinción de la obligación


ala que acompaña inseparablemente la sustitución de una obligación nueva.

Sin embargo, se ha dicho que la novación supone una simplificación de


operaciones, una metamorfosis, una conversión, una transformación, una
modificación una sustitución de la obligación.

Otros autores, estiman que la novación importa tan sólo la transformación de la


obligación originaria.

GORGE JOAQUÍN LLAMBÍAS, señala que la novación es un convenio por el


cual se extingue una obligación transformándola en otra sustitutiva de la primera.

Según FELIPE OSTERLING PARODI y CASTILLO FREYRE, La novación es un


medio extintivo de obligaciones, la misma que puede tener su origen tanto en la
voluntad como en la ley y cuyo objeto es extinguir una obligación, pero a la vez
crear otra.

En este sentido, la novación se distingue de otros medios extintivos de


obligaciones, los que únicamente tienen por finalidad "extinguir", ya que a través
de la novación siempre se dará origen a una obligación nueva y diferente.

Dentro de tal orden de ideas, la novación no tiene por objeto, ni siquiera


ficticiamente, dar por extinguida una obligación considerándola cumplida.
Justamente procede cuando la obligación que se desea extinguir es una sobre
la cual las partes no tienen un verdadero, “animus solvendi”, por lo menos en
los términos (objeto o sujetos) en que ha sido contraída.

Con ello no estamos expresando, desde luego, que las partes de la relación
obligatoria no deseen extinguir la obligación, sino que quieren hacerlo pero
novándola, es decir, cambiándola por otra.

De esta forma, el pago o ejecución se efectuará respecto de la segunda


obligación y no de la primera.

NATURALEZA JURÍDICA.

La novación entraña un contrato extintivo de obligaciones, salvo los casos de la


novación subjetiva por cambio de deudor en la modalidad de expromisión y de
la novación legal. Esta última tiene rasgos característicos singulares.

Así lo entienden CAZEAUX Y TRIGO REPRESAS, al anotar que para ciertos


tratadistas, la novación es simplemente un contrato, por cuanto
concomitantemente extingue una relación obligatoria y crea otra que la sustituye,
pero consideran que es más exacto decir que se trata de una "CONVENCIÓN
LIBERATORIA", o mejor aún, de un acto jurídico bilateral que tiene por fin
inmediato extinguir y crear simultáneamente obligaciones.

En opinión de OSPINA FERNÁNDEZ, la novación es un acto jurídico híbrido o


complejo que participa, a la vez, de la naturaleza de las convenciones extintivas,
en cuanto soluciona, al igual que el pago puro y simple, una obligación
preexistente, y de la naturaleza de los contratos, en cuanto da nacimiento a una
obligación nueva.

El Código Civil Peruano de 1984 legisla a la novación como un medio extintivo


de obligaciones y, como tal, puede calificarse de la manera que enunciamos a
continuación.

Por su idoneidad, como un medio no ideal de extinción de obligaciones, por


cuanto constituye una desviación en el destino natural de la relación obligatoria.

Adviértase que esta figura jurídica -en cualquiera de sus modalidades- importa
la sustitución de una obligación por otra.

Por las partes que intervienen, puede ser un medio unilateral de extinción de
obligaciones o uno de carácter bilateral, según la modalidad novatoria que se
analice.

Por otra parte, la novación presenta dos facetas claramente identificables, ya


que puede producirse en dos formas:

 Forma Objetiva: Por cambio del objeto “la prestación”


 sea por cambio en la prestación o
 por cambio en el título de la obligación

La novación objetiva, exigen del acuerdo entre deudor y acreedor para sustituir
una obligación por otra. Por tal razón, estas formas novatorias, desde la misma
óptica señalada, pueden catalogarse como un medio bilateral de extinción de
obligaciones.

Así por ejemplo si un obligación de dar suma de dinero se sustituye por la de dar
una cosa cierta, o si la obligación de hacer se sustituye por otra de dar; hay un
cambio en el objeto.

 Forma Subjetiva: Por cambio de los sujetos:


 que se produzca por cambio de acreedor o
 por cambio de deudor (tanto en la modalidad de delegación, como
en la modalidad de expromisión).
Finalmente, queda en claro que una novación nunca supondrá la coexistencia
de la obligación anterior y de la nueva. La creación o el nacimiento de la nueva
obligación importarán, necesariamente, la extinción de la anterior.

a. LA NOVACION OBJETIVA:
Cuando el acreedor y el deudor sustituyen la obligación primitiva por otra,
con prestación distinta o a título diferente.

Puede observarse que en estos supuestos el título es el mismo, lo que cambia


es el objeto de la prestación; no obstante, podría darse el caso que no cambie
en estricto ni lo uno ni lo otro, sino que el cambio que da lugar a la novación
incida en otro elemento sustancial, como podría ser, alterando un poco.

El primer ejemplo, que "A" se obligue originalmente a vender a "B" un automóvil


nuevo, pero luego acuerden que "A" venderá el mismo vehículo pero cuando
tenga 20,000 kms. De recorrido, de modo que conforme a la nueva obligación en
rigor la venta sería de un automóvil usado, solo que dicho bien es el mismo objeto
de la prestación original, lo que ocurre es que se entregará en condiciones
distintas, según lo estipulado en la nueva obligación. Cabe aclarar que si la
voluntad de novar es manifiesta (conforme al artículo 1277), en este supuesto
hay sin duda novación, pues se ha alterado un elemento sustancial que respecta
al objeto de la prestación (el estado del bien); es decir, no se trata de un caso
de no considerado como novación a que se refiere el artículo 1279, ya que el
cambio no es accesorio.

De otro lado, la novación objetiva por cambio de título se da cuando se modifica


la fuente (causa fuente) de la cual emana la obligación. Aquí las partes siguen
estando obligadas (claro que luego de haber sustituido la relación obligatoria),
pero por una razón distinta a la original.

Por ejemplo, si "A" se obliga originalmente a vender a "B" el inmueble "X", y luego
las partes convienen, en una nueva obligación, que "A" ya no venda el inmueble,
sino que se lo entregue a "B" a título de arrendamiento. El inmueble (objeto de
la prestación es el mismo), la prestación (dar) es la misma; lo que cambia es el
título de la entrega (propiedad por posesión y uso).

O también si "A" se obliga, a título de venta, a dar a "B" un cuadro "X" pintado
por un tercero; y luego se conviene que "A" pintará el cuadro (se modifica el
título, compraventa por obra; la prestación, dar por hacer; e incluso el objeto de
la prestación, un cuadro por otro, ya que al pintarlo "A" el cuadro no será el mismo
que originalmente se pensaba entregar pintado por un tercero. O si "A" debía dar
en préstamo de uso una computadora a "B", pero luego se nova la obligación
estableciéndose que "A" dé en arrendamiento una impresora (aquí hay cambio
de título y de objeto de la prestación).

Así, por ejemplo, si "A" se obligó originalmente a entregar en venta un vehículo


nuevo a "B", y luego ambas partes convienen que, en virtud de la novación, el
objeto sobre el que recaerá la prestación de dar ya no será el vehículo nuevo
sino otro vehículo ya usado. O si "A" se obligó a hacer el servicio de
mantenimiento y limpieza de la casa de "B", y luego se conviene que dicho
servicio se haga en la oficina de "B". O finalmente, si "A" se obliga a no vender
en la zona norte de la ciudad los mismos productos que comercializa "B", y luego
las partes convienen que la abstención sea en la zona sur de la ciudad.

LA NOVACIÓN SUBJETIVA

LA NOVACION SUBJETIVA ACTIVA: Se sustituye al acreedor, y para esto se


requiere además del acuerdo entre el acreedor que se sustituye y el sustituido,
el asentimiento del deudor.

LA NOVACION SUBJETIVA POR DELEGACION: (PASIVA)

Porque se trata de la sustitución del deudor de la obligación. Consiste en un acto


plurilateral en que intervienen tres sujetos: el deudor y el acreedor de la
obligación original, por supuesto, un tercero que se asume la obligación de pagar
la deuda de aquel a este. Dado este negocio, al deudor originario se le denomina
delegante, al deudor que asume la deuda del delegante, se le llama delegado, y
finalmente al acreedor se le denomina delegatario.
La delegación, así delineaba, supone que al acreedor (delegatario), acepta al
nuevo deudor que le propone el deudor original (delegante); y simultáneamente,
que el nuevo deudor (delegado), acepta asumir la deuda del deudor original.

LA NOVACION SUBJETIVA POR EXPROMISION:

Por cambio de deudor, en la modalidad de expromisión, sólo requiere de la


voluntad del acreedor y del tercero que se sustituye y se puede efectuar aun
contra la voluntad del deudor primitivo (artículo 1282).

En este sentido, la novación, desde la óptica de las personas que intervienen en


la obligación primigenia, constituye un medio de extinción unilateral.

Según la intervención de la voluntad humana, la novación es un medio voluntario


de extinción de obligaciones, ya que lejos de operar por mandato de la ley, lo
hace en virtud de la voluntad del acreedor o de mutuo acuerdo entre acreedor y
deudor, con la salvedad de los casos de novación legal.

En tal sentido, la novación resulta ser al mismo tiempo medio extintivo y fuente
creadora de obligaciones.

REQUISITOS.

Para que pueda configurarse la novación es necesaria la presencia de los


siguientes requisitos:

Preexistencia de una obligación válida.

La novación exige para su validez de la existencia previa de una obligación cuyo


cumplimiento se halle aún pendiente.

Refieren CAZEAUX Y TRIGO REPRESAS, que si la novación es el reemplazo


de una obligación por otra, va de suyo que el primer requisito de este instituto es
la existencia de una primera obligación, que habrá de resultar extinguida al
procederse a su sustitución, ya que no se puede novar lo que no existe.

MANUEL BORJA SORIANO, expresa que a falta de obligación anterior, la


novación carece de base. No se entiende contraer una obligación sino para
extinguir otra.
A decir de BOFFI BOGGERO, este requisito surge por claras razones lógicas. Si
no hay obligación anterior que se extinga, habrá nacimiento llano y liso de una
obligación, pero estaríamos lejos de la figura sub examine.

De igual manera, GUILLERMO SUAREZ, señala que la novación, en cuanto


modo de extinguir obligaciones, supone, como condición previa, la existencia de
una obligación que pueda extinguirse. Si no existiera un vínculo jurídico anterior,
la novación carecería de objeto, ya que no puede extinguirse lo que no existe.

CREACIÓN DE UNA NUEVA OBLIGACIÓN.

El segundo requisito esencial de la novación es el nacimiento de una nueva


obligación que reemplaza a la anterior que se extingue.

Anotan (PLANIOL y RIPERT) que el acreedor no ha entendido renunciar a su


derecho gratuitamente. La extinción de su crédito está subordinada a la creación
de una deuda nueva. Luego, si ésta no nace, la novación no tiene lugar y subsiste
el crédito que se pretendía extinguir.

Sin duda, la novación precisa de una diferencia sustancial entre la obligación que
se extingue y la que se crea.

PLANIOL Y RIPERT agregan que la segunda obligación debe diferir de la


primera por un elemento nuevo, suficiente para que se distinga una de otra. Si
faltase esta diferencia, la antigua obligación continuaría existiendo sin cambiar,
y la pretendida novación no sería sino su reconocimiento.

En este sentido, MANUEL BORJA SORIANO, expresa que la novación supone,


por definición, un elemento nuevo. Si no existe diferencia entre la primera
obligación y la segunda no puede haber allí novación, sino solamente
reconocimiento de la primera deuda.

GUILLERMO SUÁREZ afirma que la novación requiere que la nueva obligación


destinada a reemplazar a la antigua sea en un todo distinto a la primera, que se
diferencie fundamentalmente de ella, porque de lo contrario la nueva obligación
no es sino confirmación de la primera, y si las dos obligaciones son iguales no
hay novación.
SALVAT Precisa que para que exista novación, es indispensable que la nueva
obligación contenga algún elemento nuevo con relación a la anterior, por ejemplo
si hay un cambio de causa o del objeto de la primitiva obligación (si convenimos
que una suma que se tenía en calidad de préstamo, continúe en poder del deudor
en calidad de depósito, o si convenimos que en lugar de devolverse una suma
de dinero que se adeuda, se devuelva una cierta cantidad de mercadería); si hay
un cambio de deudor (si convenimos que la obligación que Pedro tiene pendiente
con Pablo, será pagada por Juan); o si hay un cambio de acreedor (si
convenimos que la obligación que tiene Pedro pendiente con Pablo, será pagada
a Juan).

Dentro de tal orden de ideas, cabe preguntarnos si cualquier cambio en la


obligación primigenia importa novación.

Sin duda, sólo un cambio sustancial en la primera obligación produce novación.


Todo cambio que genere una modificación en la esencia de una relación
obligatoria supone siempre su extinción y la consecuente creación de una nueva.

Ahora bien, este cambio -que hemos venido en llamar sustancial- se produce
cuando los contratantes de mutuo acuerdo convienen en modificar alguno de los
elementos constitutivos de la relación obligatoria, suprimir la condición a que se
hallaba sujeta la obligación primigenia o, por el contrario, sujetar la obligación
originalmente pura, a una condición, todo ello con las restricciones y límites que,
al respecto, contempla el propio Código Civil.

Animus novandi o voluntad de novar:

La ley civil peruana en el segundo parágrafo del artículo 1277: "Para que exista
novación es preciso que la voluntad de novar se manifieste
indubitablemente en la nueva obligación, o que la existencia de la anterior
sea incompatible con la nueva."

La sustitución de una obligación por otra, que al nacer, extingue


simultáneamente la anterior, exige como presupuesto es llamado “animus
novandi”, ósea la intención de los sujetos de crear una nueva obligación para
extinguir la anterior. Por ello es que la novación es siempre consecuencia de un
acto jurídico bilateral, que la doctrina italiana reputa estructuralmente como un
contrato, aun cuando entre nosotros, sea más propia aludir a una convención
liberatoria.

La novación no se presume. Es preciso que la voluntad de las parte se manifieste


claramente en la nueva convención, o que la existencia de la anterior obligación
sea incompatible con la nueva.

En opinión de MALAURIE Y AYNÈS, desde que la novación entraña la extinción


de una deuda y la creación de otra, ella constituye la renuncia a un derecho y
como tal precisa del acuerdo de partes.

Según HÉCTOR LAFAILLE, el “animus novandi” es la voluntad, el propósito de


introducir modificaciones en la relación jurídica existente, capaces de alterar la
situación de las partes, extinguiendo la obligación anterior para crear una nueva.

La intención de novar debe establecerse claramente, pues de lo contrario se


entenderá que no hay novación y, por tanto, coexistirán dos obligaciones (la
obligación primigenia y la nueva), estando el deudor obligado a efectuar el pago
de ambas. Este es el riesgo que asume el deudor que no exprese con claridad
la intención de novar una obligación.

Sobre la base de estas consideraciones, resulta claro que para que exista
novación se requiere que la voluntad de novar se manifieste indubitablemente
en la nueva obligación.

Pero, ¿significa esto que los contratantes tienen que declarar expresamente su
intención de novar la obligación?

La intención de novar no requiere ser necesariamente expresa, pero sí debe ser


indubitable.

Es indubitable cuando los sujetos de una relación obligatoria convienen en


efectuar un cambio en la esencia de la obligación, que demuestre la intención de
novar.

Añade LAFAILLE que el hecho de que el “animus novandi” no se presuma no


quiere decir que la voluntad de novar deba ser siempre expresa. Significa que la
ley no entra a apreciar la voluntad sino en casos muy especiales, como lo es el
de la incompatibilidad entre la primera y la segunda obligación.
Un caso de incompatibilidad de obligaciones que permita suponer la intención de
novar podría ser el que seguidamente mencionamos.

Un ingeniero constructor se obliga ante el propietario de un edificio a levantar un


departamento en los aires del último piso de dicho inmueble. La construcción
original, sin embargo, sólo permite edificar un piso adicional sobre los aires del
último piso, razón por la cual sólo será posible construir un departamento más.
Antes de iniciarse la construcción del departamento, y a propuesta del dueño del
edificio, ambas partes convienen que en dichos aires se construirá un auditorio.
Si las partes no han expresado que han querido novar su obligación, esto no
será obstáculo para que se entienda que ha habido novación, ya que la
existencia de la obligación original -la de construir el departamento- es
incompatible con la nueva obligación -la de construir el auditorio-, pues sobre el
último piso del edificio solamente se podrá levantar uno más, el mismo que
podría ser el departamento o el auditorio. Por tal razón, resulta evidente que la
obligación de levantar un departamento ha sido novada.

FORMALIDADES.

El acuerdo mediante el cual acreedor y deudor convienen novar una deuda por
otra no exige formalidad alguna.

Basta la voluntad del acreedor de liberar de la obligación precedente al deudor,


aceptando en su lugar la obligación nueva.

Por otra parte, la novación es un acto que por regla general se celebra
consensualmente, vale decir, que no requiere, para su validez, del
cumplimiento de formalidad alguna, o, dicho en otras palabras, que el
consentimiento se exprese a través de cierta formalidad.

Sobre el tema, resulta de interés anotar que en el Derecho Romano de la época


clásica, la novación debía celebrarse mediante una forma solemne: aquella en
la que se había contraído la obligación. Pero por requerir la estipulación de la
forma a través de la cual se podía contraer toda clase de obligaciones, ésta se
convirtió en la solemnidad que el acuerdo novatorio debía observar.
La extinción de las obligaciones -durante la época clásica del Derecho Romano
debía, necesariamente, efectuarse mediante la forma en que se había contraído
la obligación.

La novación debía hacerse, en el Derecho Romano, mediante un contrato formal,


bien fuese verbal o literal.

En el Derecho moderno, y singularmente en el Código Peruano de 1984, sería


discutible que la novación, en numerosos casos, exigiera, para su validez, del
requisito de forma, porque tal solemnidad no está impuesta por la ley, como sí
ocurre con otros modos de extinción de las obligaciones, tales como la
transacción.

Cabe recordar, por lo demás, que el Código Civil, en su artículo 1413, establece
que las modificaciones del contrato original deben efectuarse en la forma
prescrita para ese contrato.

Debemos reparar en que este numeral, si bien menciona a las modificaciones,


no alude a las regulaciones ni a la extinción del contrato original.

En tal sentido, podría interpretarse que la regulación del contrato original no


requeriría de formalidad alguna, en la medida en que las partes no estarían
variando sus términos, sino solamente efectuando precisiones en relación con
dicho acto jurídico.

Modificar la relación contractual no significa necesariamente novar las


obligaciones en ella contenidas, pues podría tratarse de cambios en las
relaciones obligatorias de la naturaleza de aquellas mencionadas en el artículo
1279 del Código Civil, vale decir, de modificaciones accesorias, las mismas que,
como ya ha sido expresado, no generan novación.

De esta forma, queda claro que no toda modificación a una relación contractual
importa un acuerdo novatorio.

LEGISLACIÓN COMPARADA

Recuerda LLAMBÍAS que el artículo 801 del Código Civil Argentino prescribe
que "la novación es la transformación de una obligación en otra". Empero, añade
que ese concepto no es completo porque si bien en toda novación hay
transformación, no toda transformación implica novación. Debe indicarse,
agrega, qué índole de transformación causa la novación de una obligación, y
para ello a la idea de transformación hay que agregarle las de extinción y la de
creación sustitutiva.

El Derecho Romano entiende por novación la transformación de una obligación


existente en otra nueva distinta de la primera por su forma. La novación moderna
no es, por la forma de realizarse ni por la función que cumple, la novación del
Derecho Romano.

La novación más que un cambio de la obligación supone una auténtica


sustitución.

Esta es, por cierto, la opinión hoy dominante en doctrina: la novación es la


sustitución de una obligación por otra.

Para el Derecho Español puede ser simplemente modificatoria de obligaciones.

En efecto, la ley civil española da a la novación un doble matiz: la novación es


una forma de extinguir las obligaciones o tan sólo una forma de modificarlas.

En el artículo 1156 del Código Civil Español incluye a la novación entre los
modos de extinguir las obligaciones, por la más pura tradición (el fuerte puntal
que supone ser la copia del artículo 1234 del Código Civil Francés), y el artículo
1203 la considera capaz de modificarlas en virtud a un hecho: el cambio de
objeto, de la persona del deudor o del acreedor, puede reducirse a suponer una
simple modificación.
JURISPRUDENCIA

Sentencia Nº: 72 de Sala de Casación Civil, Expediente Nº 99-973 de fecha


05/02/2002

Materia: Derecho Civil – Obligaciones.

Tema: Novación

Asunto: La delegación no produce novación.

La delegación, en el sentido señalado por el denunciado artículo 1.317


del Código Civil, esto es, en el riguroso y estrechísimo de adjudicación novativa,
no es otra cosa que un encargo hecho por el deudor a un tercero de cumplir con
obligaciones en su lugar al acreedor; encargo al que se sigue la liberación del
deudor frente al acreedor. La delegación no puede obtenerse más que reuniendo
el consentimiento del delegante, del delegado y del delegatario, hecho este
último admitido por las partes en el presente proceso. Reuniendo estos tres
consentimientos, la delegación es perfecta, sin que sea necesario al efecto la
manifestación contemporánea de las tres voluntades....En efecto, según
GEORGI (Tratado de las Obligaciones. Ed. Reus S.A. Madrid. Tomo VII. Pág.
466) aquí se trata de un típico caso de delegación imperfecta o adjudicación
simple, de la cual, si bien no se puede hablar sin destruir todo el título de la
novación y su lógica esencia; sin embargo, hay necesidad de comprenderla en
el tratado sobre la novación. Así lo exige la doctrina, porque los signos
característicos de la delegación imperfecta sirven para circunscribir el límite de
la delegación perfecta y para completar su noción. Uno de los artículos que
caracteriza la delegación imperfecta, es precisamente el denunciado 1.317 del
Código Civil, según el cual, la delegación no produce novación, si el acreedor
delegatario no declara expresamente que libera al delegante, de donde la simple
indicación, hecha por el deudor, de una persona que debe cumplir las
obligaciones en su lugar, no basta legalmente para producir la novación, esto es,
así como la “cessio pro soluto” corresponde a la delegación perfecta, la “cessio
pro solvendo” responde a la delegación imperfecta, llamada comúnmente
adjudicación simple. Por tanto, -en criterio de la recurrida,- de ninguno de los
documentos citados por la defensa aparece manifestación de voluntad que
implique expresamente liberación de las obligaciones asumidas por el Banco
Unión".
CONCLUSIONES

 La novación es una forma de extinción de la Obligación,


extinguiendo la Obligación originaria y dando nacimiento a una
nueva Obligación.
 La sustitución puede afectar a cualquiera de los elementos de la
Obligación.
 La novación presenta dos facetas claramente identificables, ya que
pueden producirse de dos formas.
Forma objetiva: por cambio de objeto “la prestación”
 Sea por cambio de la prestación o
 Por cambio en el título de la obligación.
Forma subjetiva: por cambio de los sujetos
 Que se produzca por cambio del acreedor o
 Por cambio de deudor (tanto en la modalidad de delegación,
como en la modalidad de expromisión).
 Para la existencia de la novación existen tres requisitos:
 Una Obligación anterior que se extingue.
 Una Obligación siguiente que se diferencia de la Primera y
se sustituye.
 Voluntad de novar.
 La voluntad de novar no se presume.
 La Novación no exige formalidad alguna.
BIBLIOGRAFIAS

 Código Civil comentado por los 100 mejores especialistas – TOMO VI –


Derecho De Obligaciones.
 Manual de Derecho Civil Obligaciones – PEDRO BAAUTISTA TOMA Y
JORGE HERRERO PONS.
 Guía de Derecho de Obligaciones – Universidad Alas Peruanas.
 [Link]/jurisprudencia-novacion.

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