Redacción Técnica
Fuentes propuestas para Examen Parcial sobre violencia de género
Fuente: ¿Qué significa violencia de género?
La definición más aceptada de violencia de género es la propuesta por la ONU en 1995: “Todo acto de violencia
sexista que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psíquico, incluidas las amenazas, la
coerción o la privación arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o privada”. Puede adoptar
formas diferentes: física, verbal, psíquica, sexual, social, económica, etcétera.
Los principales modelos teóricos sobre violencia de género tienden a explicar las conductas del maltratador
sobre la base de causas externas. Proponen teorías asentadas en problemas de tipo individual, investigan
alteraciones de la personalidad, disposiciones biológicas o experiencias violentas a temprana edad que puedan
explicar tales reacciones. Las teorías basadas en la dinámica familiar asumen que la violencia es el resultado
de problemas derivados de una interacción inadecuada en la familia y de los patrones desadaptativos de
resolución de problemas de pareja o familiares (o ambos) inherentes en sus relaciones. Las teorías sociales y
culturales, por su parte, abogan por la existencia de valores culturales que legitiman el control del hombre
sobre la mujer. De hecho, los estereotipos sobre cómo unos y otras deben comportarse, las experiencias que
refuerzan la conducta estereotípica y la estructura social que apoyan la desigualdad de poder entre géneros han
contribuido a que se origen patrones de violencia a lo largo de nuestro ciclo vital.
Micromachismos
Tal como mantiene Luis Bonino, psiquiatra y director del Centro de estudios de la condición masculina, existe
una serie de micromachismos que dificulta la visualización del fenómeno del maltrato. Estos buscan atentar
contra la autonomía de la mujer. Entre tales maniobras destacan la insistencia abusiva (el varón persiste en
imponer su punto de vista hasta que la mujer cede por cansancio) o la intimidación (el autor insinúa que si no
se le obedece, puede suceder algo), el paternalismo protector a través del cual el hombre argumenta actuar
siempre por el bien de la mujer (porque la quiere), maniobras de desautorización (descalifica cualquier
trasgresión del papel tradicional) o incluso el impedimento de que la víctima busca ayuda para poner fin a una
relación abusiva, mediante estrategias de lástima (el hombre se muestra incapaz de cuidarse solo) o con méritos
(regalos, promesas de cambio y conductas de seducción).
Extraído y adaptado de [Link]
Fuente: La adolescencia ante la violencia de género 2.0
En las agresiones a través de internet y del móvil, es preciso distinguir entre las ciberagresiones o
Cyberbullying, referido al acoso en línea de jóvenes y adolescentes, y las ciberagresiones en las que interviene
la variable género. Cabe destacar que en ambos casos al término acoso se le atribuye la acepción moral de
daño integral a la persona. Según la publicación que realizó la organización WHOA (2012), un 80 % de las
víctimas de acoso a través de la red fueron mujeres y dos tercios de los agresores fueron hombres. «El
ciberacoso en tanto que violencia de género […] tiene como objetivo la dominación, la discriminación y, en
definitiva, el abuso de la posición de poder donde el hombre acosador tiene o ha tenido alguna relación afectiva
o de pareja con la mujer acosada» (Torres, 2013, p. 27).
Extraído y adaptado de [Link]
Fuente: Existen más de cinco tipos de violencia contra la mujer
Según el Programa Nacional Contra la Violencia Familiar y Sexual del Ministerio de la Mujer y Poblaciones
Vulnerables (MIMP), en el 2017, hubo 81,009 víctimas de maltrato físico, psicológico y sexual. Además, solo
entre enero y mayo de 2018, se han registrado 51,196 víctimas, lo cual representa un incremento de 52% con
respecto al año anterior. De hecho, el Plan Nacional contra la violencia de género 2016 – 2021, indica que
existen más de 16 modalidades de violencia, entre las que se cuentan las esterilizaciones forzadas, la violencia
por orientación sexual, el acoso político, la violencia económica, la trata de personas, el hostigamiento sexual,
la violencia durante conflictos sociales y la violencia que ocurre mediante tecnologías de la información y
comunicación.
Violencia psicológica, física y sexual
Se trata de los 3 tipos de violencia que, según INEI, agruparon más víctimas el año pasado. La violencia
psicológica incluye las agresiones verbales, amenazas, la necesidad de tener control sobre cada acto de la
mujer, así como hacerla sentir inferior o desacreditar sus opiniones e ideas. Los daños que producen afectan
directamente a su autoestima e impiden su desarrollo personal e incluso laboral.
La violencia física ocupó el segundo lugar en número de víctimas en 2017. Esta incluye todo acto que dañe el
cuerpo: desde empujones y sacudidas hasta golpes con puño u objetos. El tercer tipo más reportado fue la
violencia sexual, la cual implica todo acto forzado que amenaza la libertad sexual de las mujeres, implica la
prostitución forzada y el acoso y abuso sexual.
Violencia económica y laboral
Aunque es menos conocida por el nombre, a diario se ejerce mucho. La violencia económica implica hacer
que la mujer pierda sus recursos económicos o patrimoniales limitando su accionar y sus decisiones, por
ejemplo, controlar sus ingresos y “dar permiso” para saber en qué puede o no gastar, o la errónea idea de que
“porque el hombre trabaja ella no tiene derecho a elegir nada”.
En cuanto a la violencia laboral, esta implica que las mujeres ganen menos que los hombres por hacer el mismo
trabajo, lo cual sucede a menudo en nuestro país, pues según INEI, las mujeres ganan 29% menos que los
hombres. Otros ejemplos es que, en sus centros laborales, su opinión no sea tomada en cuenta solo por ser
mujer o que se les limite el acceso a puestos de alto rango.
Violencia Obstétrica y Simbólica
La violencia obstétrica se refiere al maltrato que tiene el personal de salud con las mujeres. Esto implica desde
el trato poco humano con gritos y violencia verbal, hasta el abuso de medicinas, lo cual genera que la
autoestima y autonomía de las mujeres se vean afectadas.
Por su parte, la violencia simbólica es denominada “invisible”, porque ocurre sutilmente; pero que, en muchos
casos, desencadena violencia psicológica, económica e incluso física. Frases como “calladita te ves más
bonita”, “arréglate para que te veas más bonita” o “una señorita no dice esas cosas” son ejemplo de ella. La
base de este tipo de violencia está en las creencias populares e imaginarios culturales que en muchos casos se
normalizan en los hogares.
Extraído y adaptado de [Link]
contra-la-mujer-noticia-1168696
Fuentes audiovisuales:
Violencia de género en el Perú (5:41)
[Link]
Casos de feminicidio (2:58)
[Link]
Comunidad LGTBI peruana sufre agresiones (2:41)
[Link]