Pronunciación del Quenya: Guía Básica
Pronunciación del Quenya: Guía Básica
LECCIÓN UNO:
Pronunciación y Acentuación:
COMENTARIOS GENERALES:
El Quenya como entidad en nuestro propio mundo, existe principalmente como un idioma
escrito: los entusiastas del Quenya se hallan muy dispersos y, por regla general comparten
sus composiciones tan solo mediante la escritura (me referiré a los usuarios del Quenya
como escritores y no como parlantes). No obstante, habéis de saber que podemos
aproximarnos mucho a la pronunciación que Tolkien imaginó, así como a sus intenciones.
Existen algunas grabaciones del propio Tolkien leyendo textos en Quenya. En una
entrevista para la televisión, recitó el solemne elen síla lúmenn’ omentielvo. Hizo
también dos notabilísimas grabaciones de Namárië (cantado y hablado). La versión
hablada está disponible en la red, en:
[Link] (bajo
Poema Elfico).
Hay algunas líneas de esta versión de Namárië que son diferentes a las correspondientes
en LotR. La grabación dice: inyar únóti nar ve rámar aldaron / inyar ve lintë yulmar
vánier, en vez de decir: yen únótime ve rámar aldaron / yen ve lintë yuldar(a)
vánier, como aparece en LotR. La grabación se hizo antes de publicar el libro (por
consiguiente antes de las revisiones finales). También existe una grabación muy posterior
con el mismo texto que el del libro. No la he oído y por eso no la comentaré.
La mayor parte de las grabaciones existentes son interesantes, pero no son nuestra
principal fuente de información. La gran mayoría de todo lo que sabemos sobre la
pronunciación Quenya, se basa en las notas que Tolkien escribió sobre como debían
pronunciarse sus lenguas, sobre todo la información disponible en el apéndice E de LotR
(realmente, la pronunciación en las grabaciones de Tolkien no es precisamente la mejor
posible, si nos atenemos a sus propias descripciones técnicas, pero claro, es que él no era
tampoco un nativo Quenyaparlante).
Cualquier lengua “normal” tiene una fonética, una serie de reglas que definen los sonidos
que deben usarse, como deben variar y comportarse, y como deben combinarse. Esto vale
para cualquier lengua, incluso para una inventada. El Quenya no es una horda de sonidos
caóticos; Tolkien construyó su fonética cuidadosamente en dos sentidos: uno, dotándola de
entidad (el Quenya clásico fue desarrollándose gradualmente a partir del Elfico Primitivo), y
el otro, dotándola de una forma fija (definiendo el tipo de Quenya que se usaba como
lengua ceremonial en la Tierra Media). Hizo observar a Pengolodh, el sabio de Gondolin,
que las lenguas élficas tendían a usar relativamente pocos sonidos: “para hacer un Eldar
docto, un arte que no sea despilfarrado a fuerza de prodigarse en proyectos ruinosos, para
admirar una lengua que debería usarse de forma experta y armoniosa, con unos cuantos
sonidos bien equilibrados, en vez de profusionarse desordenadamente...” (PM:398).
Ninguno de los sonidos del Quenya es especialmente exótico desde el punto de vista
europeo, pero se hallan combinados de manera exquisita. Comparados con el Elfico de
Tolkien, muchos idiomas de los llamados reales, parecen verdaderamente mucho más
complicados.
CONSIDERACIONES BASICAS:
Vamos a establecer unas consideraciones básicas (los que tengan algún entrenamiento
lingüístico no perderán demasiado tiempo en esta sección). Los sonidos de cualquier
idioma, se dividen en dos grandes categorías: vocales y consonantes. Las vocales son
sonidos que dejan circular libremente el aire a través de la boca: las diferentes vocales, se
producen modificando la posición de la lengua y los labios, de forma que no se obstruya el
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
SILABAS:
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
como alqua (cisne) solo tiene dos sílabas: al-qua(=al-cwa). No debemos pensar en al-qu-a
y deducir que son tres sílabas. En la escritura Tengwar la qu está representada por un solo
signo, y en la mayoría de las fuentes antiguas, Tolkien tan solo usó la q para representarla.
CONSONANTES DOBLES:
Es difícil pronunciar una secuencia de varias consonantes, por eso la mayoría de los
idiomas del mundo las reducen a grupos relativamente pequeños. La palabra típica en
cualquier idioma, está formada por una serie de vocales y consonantes (consonantes
simples o grupos de ellas relativamente cortos), alternándose. El núcleo de cada sílaba
lleva generalmente una vocal. El Quenya de Tolkien no es una excepción; este idioma
posee unas reglas bastante restrictivas en cuanto a como deben combinarse vocales y
consonantes dentro de las sílabas y las palabras más largas. A pesar de todo, los grupos de
consonantes son bastante comunes, pero no se distribuyen "libremente" como p.e.: en
inglés. Mientras que en inglés y en Sindarin se permiten grupos de consonantes al principio
de las palabras, en el Quenya no (SD:417-418). Una palabra como "scream" que comienza
con un grupo de no menos de tres consonantes, sería una forma imposible en Quenya y,
por supuesto, impensable en español. Tolkien advirtió que el nombre con el que los Woses
u Hombres Salvajes se autodenominaban: Drughu, se adaptó al Quenya como Rú
(UT:385). El Quenya no podía conservar el grupo inicial dr- de la forma original de esta
palabra tomada de otra lengua (esto, además del hecho de que el Quenya nunca podría
tener una d- en esta posición). El Quenya permite un número medianamente limitado de
consonantes en grupo, entre las vocales en el centro de las palabras; entre los "frecuentes"
de los grupos "favoritos", Tolkien citó: ld, mb, mp, nc, nd, ng, ngw, nqu, nt, ps, tx, x(=cs).
Así tenemos algunos estilos típicos de palabras como Elda "Elfo", lambë "lengua, idioma",
tumpo "encorvarse", ranco "brazo", etc. Finalmente diremos que, al final de una palabra
solo puede haber una de estas cinco consonantes: -l, -n, -r, -s, -t. (Cartas:425; sin
embargo, la mayoría de las palabras Quenya terminan en vocal). Los grupos de
consonantes o las consonantes dobles no se encuentran al final de las palabras, aunque a
veces puede ocurrir, si una vocal final desaparece (elisión), porque la siguiente palabra
empiece por la misma o una vocal con sonido similar. En LotR tenemos curiosamente una
terminación -nn en la frase: lúmenn' omentielvo (en la hora de nuestro encuentro), pero
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
tan solo motivada por la reducción de lúmenna omentielvo (esta forma completa,
aparece en WJ:367 y Cartas:424). El único grupo de consonantes genuino que se puede
encontrar al final de una palabra, parece ser -nt, usado como una específica terminación
gramatical (el dativo dual que veremos en próximas lecciones), p.e.: ciryant (por un par
de barcos), formado a partir de cirya (barco). Los experimentos del Quenya más viejo de
Tolkien, como nos recuerda el QL de 1915, eran más liberales a este respecto. Qenya,
permitía más consonantes finales y hasta algún grupo de consonantes al final, pero según
el estilo Quenya de LotR, desarrollado en las notas de Tolkien, la fonética se hizo más
estricta. Así nos dio una lengua con un sabor más claramente definido.
PRONUNCIACION:
Vocales:
Las vocales en Quenya, son puras. Para quiénes quieran pronunciar las vocales élficas con
cierto grado de precisión, Tolkien recomendó el modelo de las vocales italianas (como hizo
Zamenhof con el Esperanto, más o menos). Los angloparlantes han adquirido el hábito de
"empañar" algunas vocales, especialmente cuando no son completamente enfatizadas; así
en una palabra como "banana" tan solo la a del centro es la que tiene el sonido propio y
real de la a. Las otras dos no se enfatizan, suenan (insisto) como "empañadas", con una
oscura reducción que los lingüistas llaman schwa (de la palabra hebrea que significa
"insignificancia"; los libros de texto ingleses prefieren a veces el vocablo shwa). Pero en
Quenya, todas las vocales en todas las posiciones deben pronunciarse clara y
distintamente; aunque algunas tendencias "empañadoras" aún persistan.
Recordemos que el Quenya tiene vocales largas y cortas; las largas se marcan con un
acento: á, é, í, ó, ú, mientras que las cortas se escriben normalmente. Las largas y las
cortas deben pronunciarse de forma diferente. A veces una vocal larga, es lo único que
diferencia a dos palabras que, de no ser así, serían muy similares, p.e.: cu, con una u
corta, significa "sumergido", mientras que cú con una ú larga, es "creciente".
La á larga se puede asimilar a la del "father" inglés: má "mano", nárë "llama", quáco
"cuervo". Sin embargo, el inglés no tiene nada que se parezca a la a corta del Quenya (2).
Es absolutamente necesario dominar este tema, ya que la a corta es, con diferencia, la
vocal más utilizada en el Quenya. Tolkien indicó que debía ser más abierta que la á larga.
Lo que estamos buscando es una vocal que por su propio sonido (o calidad) se halle a
medio camino entre la de "father" y la de "cat", pero en su longitud (o cantidad) debería
expresar todo su significado en una palabra tan corta como la última de las dos citadas. La
vocal que se oye en el vocablo español "padre", sería la correcta. Los angloparlantes se
aferran a una a corta, aislando la primera parte del diptongo ai, como p.e. en "aisle"
(pasillo).
NOTA: Si dispones de la versión original de Starwars, escucha cuidadosamente cuando Harrison Ford aparece
por espacio de 45 minutos, presentándose a sí mismo como Han Solo: Ford consigue una pronunciación perfecta
del estilo Quenya para la a corta, cuando dice: "Han", produciendo un sonido vocal como sería el del Quenya
(p.e.: hanu "macho", handa "inteligente"; aparentemente en la palabra "Han", subyace cierta raíz Quenya).
Pero después, en el transcurso de la película, la vocal de "Han" se pronuncia sin consistencia, de nuevo como la a
larga del inglés, como la de "father" o la de "cat", que es precisamente la vocal que en Quenya debe evitarse. La
consistencia lingüística no era la, ejem... "fuerza" de Starwars. Y ya de paso, ¿recuerdas Endor, la luna verde
donde George Lucas colocó a sus reinventados "ositos de peluche" en la 3ª película? ¡Adivina cual es la palabra
Quenya que significa "Tierra Media"! Seguramente, Lucas diría que su intención era rendir un homenaje a
Tolkien...
NOTA ACTUALIZADA: Ahora ha aparecido la película de Peter Jackson, La Comunidad del Anillo, y puedo
citar ejemplos de la banda sonora de esta película; la mayoría de los interesados en el trabajo de Tolkien habrán
visto ya la película, y muchos la habrán comprado en video o DVD. Hay buenos ejemplos de la a corta élfica en el
nombre sindarin Caradhras "Cuerno Rojo", tal y como lo pronuncia Christopher Lee (Saruman) en la escena
en la que está epiandoa las tropas volviendo a Isengard: "Así Gandalf, intenta conducirlos a Caradhras...". Lee,
hace aquí una más o menos correcta pronunciación de la a corta en otra escena, poco después de la citada,
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
cuando está en lo más alto de Isengard, leyendo una invocación en Quenya: "Nai yarvaxëa rasselya taltuva
notto-carinnar..." (pero la última palabra suena como cárinnar, alargando la primera vocal. Después de todo,
Chris Lee no es tampoco un nativo Quenyaparlante!).
Un desafío extra para los angloparlantes es pronunciar –a como una verdadera vocal al
final de una palabra. Donde la ortografía inglesa tiene una –a final, la pronunciación suele
convertirla en un schwa. Contrastemos la pronunciación inglesa y la española de la vocal
final en un nombre como Sara; en español, el estilo inglés de reducción o empañamiento
de la vocal final no se produce. En una fuente muy antigua, Tolkien sentó que el Qenya,
como el inglés, cambia el final, convirtiendo la –a átona en un schwa (“como en un drama
inglés...”, QL:9), pero no hay nada que indique que esa idea sea válida décadas después
de haber escrito LotR. Aunque en realidad la fuente citada solo hacía referencia a un
importante dialecto como era el Qenya, donde no se producía la debilidad de la –a final.
Por eso, debemos intentar pronunciar una a completa en todas las posiciones: nunca las a
en una palabra como anna (regalo), deben pronunciarse como las del nombre Anna en
inglés.
La é larga es otro sonido que no se encuentra en el inglés contemporáneo. La é larga del
inglés, se convierte en i larga (la í del Quenya) desde hace siglos, pienso que es porque
desciende de una forma más habitual, como es la ee de see (ver)(3). La é Quenya tiene el
valor de la eh alemana, como en Mehr. La pronunciación de ai en la palabra inglesa air, se
aproxima algo a la é, pero en realidad es una e corta seguida de un schwa. Tolkien dice
que la é debe ser más cerrada que la e corta (ver el apéndice E de LotR), aunque solo
alargando la vocal que se oye en la voz inglesa end, no será suficiente. La calidad que se
busca en esta vocal, debe estar a medio camino entre el sonido end y el sonido see, pero
tan larga como la última: nén “agua”, ré “día”, ména “región”.
La e corta se pronuncia como la inglesa de end. En Quenya, este sonido puede también
estar al final de la palabra. Aunque en inglés, la e final es generalmente muda, Tolkien
solía emplear el carácter ë en esta posición y, por eso, lo haremos así en este curso. Esto
es tan solo para recordar a los ingleses que, en Quenya esta letra se pronuncia de forma
diferente. Pero aunque el final e nunca aparece en el inglés hablado, algunos tienden a
sustituirla por i o ey (siguiendo la práctica inglesa en los raros casos en que un final en e
tiene sonido, como cuando se pronuncia Jesse como “Yesi”, o Karate como “karatey”). La e
Quenya debe tener el valor descrito más atrás en todas las posiciones. No debe
pronunciarse i, no debe ser como el sonido de una –y- arrastrándose: lómë “noche”, morë
“negro”, tinwë “destello”.
La í larga se pronuncia como la de machine, lo mismo que la ee inglesa de see: la palabra
Quenya sí (ahora) es similar en sonido. Otros ejemplos serían: nís “mujer”, ríma “borde”.
Esta í larga debe ser considerablemente más larga que la i corta, que debe pronunciarse
como la del vocablo inglés pit: Titta “diminuto”, imbë “entre”, vinya “nuevo”. En una
antigua fuente, Tolkien adoptó precisamente la palabra pit como ejemplo de la i corta
Quenya (QL:8). Los últimos escritos sugieren que la calidad de sonido de esta vocal, debe
ser como la i de machine, que en inglés es similar a la terminación (también inglesa) ee,
que empieza con sonido y se corta en seco (la final ee también puede acortarse en inglés,
lo que sirve para hacer la distinción entre la i y la í). Significaremos que la i nunca se
pronunciará ai como en la palabra inglesa fine (fain)(La palabra Quenya finë “alarce” tiene
dos sílabas, las vocales vienen a sonar como la de pit (mejor algo más cerrada), y la de
pet, respectivamente). Por supuesto esto también sirve para el final en –i (generalmente
una terminación plural). Si se me permite otra referencia a Starwars, os diré que el Jedi de
George Lucas, podrá pronunciarse Jedai, pero el Quendi de Tolkien definitivamente no
admite la pronunciación quendai. En Quenya, el final –i debe pronunciarse como en Iraqui,
Mississippi, etc....
La ó larga se pronuncia más o menos como la de la palabra inglesa sore, pero
preferiblemente un poco más tensa y cerrada (a mitad de camino entre el sonido de sore y
el vocablo inglés oo, como son)(4): mól “esclavo”, tó “lana”, óma “voz”. La o corta como
la del inglés for (cuando se acentua), o como en box. La calidad de esta última vocal, debe
ser algo más abierta que la a según las descripciones de Tolkien. Él ya usó esta
pronunciación en la mayoría de los casos en que grabó la lectura de Namárië; quizá se le
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
podría atribuir el acento inglés. Algunas palabras con o: rondo “cueva”, olos “sueño”,
tolto “ocho”. Por supuesto, la o Quenya no se pronuncia ow como la inglesa de so,
also(5); una palabra como tolto, no deberá sonar “tol-tow”. Nunca debe reducirse el
sonido de la o a un schwa; hay que tener especial cuidado con la terminación –on, que
generalmente se encuentra en nombres masculinos (y también en genitivos plurales como
en el Silmarillion; ver las últimas lecciones). El estilo inglés de pronunciación para un
nombre como Sauron, daría como resultado a un Elfo escribiendo algo como “Sór’n” (o
más bien: “Sóren”). La terminación –on debería sonar como la primera sílaba de la palabra
inglesa online, con la vocal completamente intacta aunque no acentuada, igual que en
Sauron. En la película de Jackson los actores exhiben una buena pronunciación de este
nombre, especialmente oyendo como lo pronuncian Gandalf y Saruman. Un buen ejemplo
de la o corta lo tenemos en el nombre de Mordor tal y como lo pronuncian los dos actores
citados.
La ú larga es la vocal de la palabra inglesa brute, lo que en inglés suena habitualmente
como oo (fool): Númen “oeste”, cú “creciente”, yuyo “ambos”. Debemos distinguir entre
la u corta y la ú larga. La primera suena como la del inglés put. La forma ideal de la u
corta, sería algo más redondeada que la de put; debería ser una versión más corta de la ú
larga, u oo, como se describió antes: Cúndu “príncipe”, nuru “muerte”, ulundo
“monstruo”. Advierto que la u Quenya nunca se pronuncia yu como en el inglés union(6);
ulundo no puede decirse yulundo.
Los que hablan inglés deben poner cuidado especial cuando se encuentren con una
combinación vocal+r. En las combinaciones ar, or muchos tienen tendencia a alargar la
vocal cuando en realidad debería acortarse (y muchos hacen la r casi sorda, especialmente
cuando va seguida por otra consonante). Pero en Quenya, palabras como narda “nudo” o
lorna “dormido”, la vocal que va ante la r debe acortarse, indicando así la ausencia de
acento. No se permite dejar arrastrar la pronunciación hacia “ná(r)da”, “ló(r)na”, no
caigamos en la tentación de dejarnos llevar por los defectos de conversación del inglés.
Donde aparecen los grupos er, ir, ur (p.e.: en palabras como sercë “sangre”, tirno
“vigilante”, turma “escudo”), los angloparlantes deberán tener cuidado de NO pronunciar
las vocales según el modelo inglés serve, girl, turn (una vez tuve una profesora de inglés
que describía la vocal de girl como “uno de los sonidos más feos del mundo de los
idiomas”. Ella enseñaba inglés de nivel universitario por lo que algo debería de saber,
aunque creo que no lo decía completamente en serio...). La e, i, u cortas, deben sonar tal y
como se describen más atrás, completamente independientes de la r que les sigue. En el
apéndice E de LotR, Tolkien recalcó que er, ir, ur deben sonar, no como en inglés fern, fir,
fur, sino como air, eer, oor(7) (así debe hacerse, en la forma natural en que un
angloparlante pronunciaría air, eer, oor, aunque debemos comprender que esto es tan solo
un modo aproximado a lo que sería la pronunciación ideal). En la película de Peter Jackson,
los actores luchan por pronunciar correctamente la sílaba final del nombre Isildur, con
resultados variables. En la escena de recuerdo (flashback), donde Elrond (interpretado por
Hugo Weaving), lleva a Isildur al Monte Maldito y le apremia para que destruya el Anillo, la
pronunciación que hace Weaving del nombre Isildur es muy buena, siguiendo al pie de la
letra las líneas maestras que dictó Tolkien.
Los diptongos: Como complemento a lo básico, que es la explicación dada acerca del
sonido de las vocales (lo que los lingüistas han dado en llamar monotongos), tenemos
ahora los diptongos: combinaciones de dos vocales básicas que van juntas dentro de una
misma sílaba, tomadas como una única vocal a la hora de construir palabras. Los diptongos
en Quenya, son: ai, au, eu, iu, oi, ui.
El diptongo ai: Tiene el mismo sonido que aparece en la palabra inglesa aisle(8). No es
como el de mail(8), aunque en la ortografía inglesa, el diptongo ai representa a este último
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
sonido (mail). La primera sílaba de faila “justo, generoso”, no se pronuncia como fail en
inglés, sino que tiene el sonido de I (ai), como eye: Aica “terrible”, caima “cama”, aira
“contento”. Por supuesto, la primera sílaba de la última palabra, no suena como la inglesa
air!.
El diptongo au: Se pronuncia como Haus en alemán, o más o menos como ow del inglés
cow: aulë “invento”, laurëa “dorado”, taurë “bosque”. Nunca sonará como en el inglés
caught, aura (en estas palabras au se pronuncia como la ó del Quenya). En sus Notas
sobre la Pronunciación, el apéndice del Silmarillion, Christopher Tolkien dice que la primera
sílaba de Sauron debe ser como la del inglés sour y no como la de sore (sin embargo, el
diptongo de sour en el inglés británico, va seguido por un schwa, una temerosa
reminiscencia de otro tipo de terminación en r sorda. Este schwa, no debe sonar cuando se
pronuncie Sauron).
El diptongo eu: No existe en inglés, pero no es muy diferente a la o del inglés so. La única
diferencia es que, en inglés, la primera parte del diptongo sería un schwa, mientras que en
Quenya, sería una e normal (como la de end). Algunas pronunciaciones inglesas de alto
nivel que hacen sonar la o como en so, están más cercanas al eu Quenya (cosa que no
ocurre con la pronunciación americana). Los ejemplos Quenya: leuca “serpiente”, neuma
“trampa”, peu “par de labios”. Este diptongo no es muy común.
El diptongo iu: Suena yu como el inglés yule, con arreglo a la pronunciación habitual en la
Tercera Edad. Tolkien imaginó que, originalmente este diptongo se habría creado a partir
de otros diptongos Quenya, enfatizando más en el primer elemento que en el último
(apéndice E de LotR). Sin embargo, la pronunciación de la Tercera Edad en esta materia,
se parece bastante a la inglesa. Este diptongo no es raro en absoluto; en las Etimologías,
se halla en una buena cantidad de palabras (miule “gimoteando”, piuta “escupir”, siulë
“incitación”, y el grupo tiuca “obeso, gordo”, tiuco “muslo” y tiuya “hinchazón”; se
pueden encontrar algunos ejemplos más de iu en los materiales más antiguos).
El diptongo oi: Es fácil. Corresponde al sonido inglés oi u oy, como el de oil, toy, etc.:
coirëa “viviendo”, soica “sediento”, oira “eterno”.
El diptongo ui: A veces lo compara Tolkien con el sonido inglés ruin. Es un extraño
ejemplo, teniendo en cuenta que la palabra ruin no se pronuncia como diptongo, sino con
dos sílabas distintas: ru-in. Más bien sería ooy, como en la frase inglesa too young: huinë
“sombra”, cuilë “vida”, uilë “(larga, trepadora) planta”. Vemos que la combinación qui no
contiene este diptongo; es tan solo una forma visual de definir cwi (p.e.: orqui
“orcos”ÍÎorcwi).
Todos los otros grupos de vocales no son diptongos, sino simplemente vocales que
pertenecen a sílabas separadas y que deben pronunciarse separadamente. En términos
lingüísticos, las vocales que se encuentran en contacto directo entre ellas sin formar por
ello un diptongo, se define como hiato. El Elfico Primitivo no tiene aparentemente este tipo
de combinaciones, al menos en el centro de las palabras: para el Fëanor, Tolkien saca la
siguiente conclusión: “nuestros padres...construyeron palabras con las vocales y las
separaron mediante las consonantes, como si fueran paredes...” (VT39:10). Pero algunas
consonantes se han perdido en Quenya, por eso las vocales (en un principio separadas),
han ido tomando contacto directo (VT39:6). En Quenya podemos encontrar palabras
polisílabas compuestas exclusivamente por vocales, como Ëa (uno de los nombres del
universo), o como oa (fuera). Las combinaciones más frecuentes de vocales formando
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
hiato, son: ea, eo, ie, io, oa; cada vocal debe sonar con su propio sonido. Tolkien enfatizó
este hecho añadiendo diéresis o puntos a una de las vocales, y dentro de la inconsistencia
gramatical aquí impuesta por el escaso material disponible, nosotros vamos a escribir: ëa
(Eä), ëo (Eö), oë. De esta manera no tendremos excusa para cometer errores al pronunciar
ëa como en el inglés Herat o please, o oë como en canoe o foetus (son posibles también
otras distorsiones: Cate Blanchett, simplemente redujo Eärendil a Erendil en la única vez
que su versión de Galadriel tuvo que pronunciar ese nombre en la película de Jackson: “Te
doy la luz de E(ä)rendil, nuestra más bienamada estrella...” ¿Podría alguien por favor
ponernos una vocal más en la versión del director?
En este curso no vamos a usar la diéresis en la combinación ie (excepto cuando sea
terminación), y oa, pero como se indica en ciertos manuscritos de Tolkien acerca del
deletreo de ië y oä, las vocales deben pronunciarse por separado, y no juntas como en el
inglés piece, tie, load(9). De acuerdo con esto, Christopher Tolkien en Notas sobre la
Pronunciación que añadió al Silmarillion, indica que el nombre Nena de be pronunciarse
Ni-enna, no Nena como si ie fuera una sola pieza (inmediatamente después del punto en
el que Cate Blanchett distorsiona el nombre Eärendil, pronuncia la palabra namárië
(adiós). Me alegro de poder decir que, en esta ocasión, hizo un mejor trabajo con esta
palabra, pronunciando el –ië más o menos bien!) Algunas palabras con vocales en hiato:
fëa “alma”, lëo “sombra”, loënde “año-medio” (el día medio del año en el calendario
Elfico), coa “casa”, tië “camino”.
Consonantes:
La mayoría de las consonantes Quenya son fáciles de pronunciar para la gente que está
habituada a un idioma occidental. Debemos observar estos puntos:
[.] La c siempre se pronuncia k, nunca s; es cierto que Tolkien usa la letra k en vez de la c
en muchas fuentes. Celma (canal), o cirya (barco) no se pronuncian selma y sirya (esto
viene de la gramática Sindarin: cuando Celeborn se pronunciaba Seleborn, en la versión
animada de LotR de Rankin/Bass, lo que da a entender que los productores nunca han
visto el famoso apéndice E).
[.] En los grupos hw, hy, hl, hr, la letra h no se pronuncia por separado. Estos son
dígrafos que representan una consonante unitaria.
[.] ¿Cómo podemos pronunciar hl, hr, cuando en su origen tanto l como r eran sordas?
Esto era así porque se pronunciaban sin hacer vibrar las cuerdas vocales, resultando lo que
podría describirse como susurrantes versiones de l y r normales (si eres capaz de aislar la l
inglesa de please, tendrás una l sorda, aunque en este caso, es solo incidentalmente sorda
debido a la influencia de la p sorda explosiva que le precede. En inglés no existe una l
sorda como sonido independiente, como pasaba en el Qenya original). En el Quenya estos
sonidos son bastante raros; los ejemplos incluyen: hrívë (invierno), hlócë (serpiente,
dragón).
Tolkien sin embargo, afirmó que en la Tercera Edad hr y hl venían pronunciándose como
las r y l sordas normales, aún cuando el deletreo hl, hr aún persiste en la escritura.
[.] Como hw se corresponde con la wh inglesa en los dialectos donde ésta se distingue de
la w normal (p.e.: witch y which son dos palabra audiblemente distintas; en el inglés-
americano así como en el del norte británico se mantiene esta distinción, aunque ya se ha
abandonado en la Pronunciación Británica Recomendada). Hw es simplemente una (débil)
versión del sonido que se hace cuando se sopla una vela. Hw no es un sonido muy
frecuente en el Quenya, pero aquí hay una pequeña muestra de las palabras que nos
podemos encontrar: hwan (hongo), hwarma (barrera), hwarin (torcido), hwermë
(muestra, código), gesta (brisa, aliento, soplo de aire)(también como verbo: hwesta =
soplar), hwindë (remolino).
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
[.] Como hy representa a un sonido que puede encontrarse en inglés, pero que no se
reconoce como dos consonantes diferentes en este idioma. Hy denota lo que era un
término alemán definido como ich-Laut o “sonido ich”, hasta que se ejemplificó como ch en
la palabra alemana ich (yo)(10). Para los angloparlantes podría sonar más como sh
(alguien podría imaginarse a Kennedy entrenando larga y duramente para terminar
diciendo: “Ish bin ein Berliner”). Como ya he dicho, en inglés se puede oir una débil
versión de este sonido en cuestión, en palabras como hew, huge, human; la h se puede
pronunciar como una (oscura) hy. En SD:418-419, Tolkien afirma que en Quenya o
Avalonio el sonido hy es “aproximadamente equivalente a la...h de huge”. En el apéndice E
de LotR, también puntualizó que hy es como la relación existente entre y y hw (ya
explicada) con la w normal: una es sorda y la otra sonora. Así, otra forma de llegar a hy,
sería empezar con el sonido de la y (como en you), y producir una variedad susurrante de
esta. Una vez extendido el sonido, solo tienes que consolidarlo; se debe pronunciar con la
misma fuerza que la sh inglesa: hyarmen (sur), hyalma (concha), hyellë (cristal). Parece
ser que hy aparece como normal general al principio de las palabras; ahya- (cambio), es el
único ejemplo conocido (de momento) de hy colocada entre vocales y en el centro de una
palabra. No obstante, en la combinación ht, la h siguiendo a ciertas vocales debe
pronunciarse como hy; ver más adelante. En el apéndice E de LotR, Tolkien asegura que
los parlantes del Westron (Oestron en la traducción española)(el supuesto “lenguaje
original” del Libro Rojo que Tolkien “tradujo” al inglés), sustituían el sonido sh por el
Quenya hy. Los angloparlantes que no cuiden la sutileza de los detalles fonológicos,
pueden por supuesto hacer lo mismo: convertir una palabra como hyalma en “shalma”.
Esta sería en teoría una pronunciación que también existiría en la Tierra Media, aunque no
sería más importante que la propia pronunciación Elfica (y parece más seguro apostar por
la segunda!). Supongo que habrá muchos angloparlantes a los que les resultará difícil
explicar la diferencia. Incidentalmente, se puede conseguir un bonito sonido hy empezando
por el de sh; solo hay que asegurarse de que tu lengua no esté levantada (puedes apretar
su punta contra los dientes inferiores para obtener el efecto deseado). Si intentas
pronunciar sh con la lengua en esta posición, deberías poder conseguir un sonido como el
de hy.
[.] Aparte de su función en los grupos hw, hy, hl, hr, la letra h representa un sonido
independiente, que se pronuncia de forma diferente dependiendo de la posición que ocupe.
Parece que, originalmente la h Quenya (al menos por la parte que le toca de la kh del
Elfico Primitivo), era típicamente más fuerte que la h inglesa, es decir, una h “aspirada”
como la de high. En Fëanoriano parece ser que se pronunciaba como la ch del alemán
ach(11), o como la escocesa de loch(12), o como la x cirílica. En la fonética de la escritura,
el sonido se representaba como (x). Más tarde, en el principio de las palabras se fue
debilitando la (x) y convirtiéndose en un sonido como el de la h inglesa. En el apéndice E
de LotR Tolkien nos informa de que la letra Tengwar que corresponde a esa (x), se llamaba
originalmente harma; se llamaba así naturalmente porque la inicial del nombre era un
ejemplo del sonido de la letra en cuestión (x). Pero cuando (x) en esta posición, cambió
eventualmente a la h inglesa, el tengwa correspondiente se renombró como aha, de forma
que, (x) en el centro de las palabras no quedara debilitada. Se extraen estas reglas de todo
esto: al principio de las palabras (ante una vocal), la letra h se pronunciaba como la h
inglesa, pero en el centro de las palabras, la h se pronunciaba (x): como entre vocales, en
aha (ira), y de forma similar ante la t en palabras como pahta (cerrado), ohta (guerra),
nuhta- (atrofiar).
En una fuente posterior, Tolkien afirma que “en Quenya y en Telerin, la (x) se convierte en
h en la mayoría de los casos” (VT41:9). Cualquier palabra como aha puede sin embargo
pronunciarse con el estilo inglés de h “aspirada”. Pero el grupo ht probablemente deba
siempre pronunciarse (xt); la h “aspirada” más débil sería difícilmente audible en esas
circunstancias.
Esta regla precisa de una modificación. Probablemente la h ante la t se pronunciaba
originalmente (x) en todos los casos. Siguiendo a alguna de las vocales a, o, u, persistía la
pronunciación como en los ejemplos pahta, ohta, nuhta anteriores. Pero siguiendo a las
vocales i, e, el original (x) se convertía en un sonido similar al alemán ich (el alemán pudo
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
[.] La l Quenya “representa más o menos el sonido inglés de la l inicial en “let”” (apéndice
E de LotR). ¿Porqué especificó Tolkien que la l Quenya corresponde al sonido de la l inicial
inglesa (con independencia de la posición que esta ocupe en la palabra Quenya)? Tolkien
era perfectamente consciente de que la l en el inglés británico se pronuncia de forma
diferente según la posición que ocupe. Una inicial l, como en let, tiene un sonido
claramente “de l” y, este es el tipo de l que se usa en Quenya en todas las posiciones (lo
que es también el caso de otros idiomas como el alemán). Pero cuando la l no es inicial, el
inglés en la mayoría de los casos emplea lo que podríamos llamar una “l oscura”, que se
diferencia de la “clara” en que la primera se pronuncia arqueando hacia arriba la parte
trasera de la lengua: contrastemos los dos sonidos de la l, en dos palabras como let (l
clara) u fill (l oscura). Comparada con la clara, la oscura suena en un tono más bajo, y este
es precisamente el sonido que debemos evitar en Quenya. Este puede ser uno de los
problemas de los americanos, ya que sus l tienden a ser más oscuras en todas las
posiciones, incluso las que son iniciales (al menos así es como se perciben con unas orejas
europeas). Los perfeccionistas también observarán otro detalle: en Cartas:425, Tolkien
mencionó la l Quenya “entre dientes”, sonido que se consigue tocando con la punta de la
lengua los dientes superiores. En inglés se usa habitualmente una l “alveolar”, que es un
sonido producido con la punta de la lengua colocada algo más atrás, por la parte anterior
de los dientes pero sin tocarlos. Esto también produce un sonido más oscuro. Cuando
pronunciemos una l Quenya, deberemos asegurarnos de que la lengua toque los dientes.
[.] La n Quenya es como la inglesa. Por regla general, este sonido ha sido siempre el de
una n normal, pero en algunos casos representa a la vieja ng como la del inglés king, ding
(debo advertir que con la g no hay diferencia entre lo que se lee y lo que se escribe). A
diferencia del inglés, en Quenya si puede haber una g al principio de una palabra. Como ya
se ha dicho a la hora de describir las reglas ortográficas, Tolkien usó a veces la letra ñ para
representar a la vieja ng, p.e.: ñoldor. Añadió en una ocasión una nota al pie a la palabra
Noldor (deletreada así), informando al lector de que la inicial n se pronunciaba ng como
en ding (Cartas:176). Esta es, sin embargo, la pronunciación arcaica; la gente que habla el
Quenya diario de Frodo dice simplemente Noldor: el apéndice E de LotR indica claramente
que en la Tercera Edad, la inicial ñ debía pronunciarse como una n normal, e incluso la ñ
Elfica se ha traducido como n. Aquí hemos adoptado el mismo sistema, por lo que la n en
todos los casos representará a la n inglesa normal, independientemente de su historial
fonológico en Quenya. Digo “en todos los casos” porque delante de la c(=k), g, qu, la n
aún se pronuncia ñ. Esto no supone un gran problema, pues es la forma habitual de
pronunciación del inglés y bastantes más idiomas. En una palabra como anca (mandíbula),
el grupo nc pasa a pronunciarse nk como en inglés tank, y en una palabra como anga
(hierro) la ng debe sonar como la ng inglesa de finger(13). Tengamos en cuenta que
cuando aparece en el centro de las palabras, la ng Quenya debe pronunciarse con la g muy
audible (esto sirve también para el grupo ngw como en tengwa “letra”). Hemos descrito
no solo la ñ sino también la ng inglesa de king, ya que ambas son la misma g (pero,
cuidado: la ng Quenya no debe pronunciarse con sonido nj como en ángel, sino como en
soga. El sonido de una g blanda como la del inglés gin(14), no existe en Quenya.
[.] La r Quenya “representa una r vibrante en todas las posiciones”; el sonido no decae
ante una consonante (como ocurre en el inglés británico con part)(apéndice E de LotR). La
r inglesa es mucho más débil que la Quenya. Esta debilidad viene dada por la tendencia a
desaparecer de la pronunciación ante otra consonante y al final de las palabras (excepto
cuando la siguiente palabra empieza en vocal y, por analogía, algunos angloparlantes
introducen el sonido r cuando una palabra debería terminar en vocal y va ante otra que
empieza también en vocal. Esto sería como si vanilla ice(15) se convirtiera en vanillar ice
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
[.] La consonante s es siempre sorda, "...como en inglés lo son: "so", "geese"..." (apéndice
E de LotR). La s en inglés suele sonar como z, aunque se escriba s. Por ejemplo, aunque la
s de house es sorda, en su plural houses tiene sonido (por esta razón Tolkien afirmó que a
él le hubiera gustado más el término houzes; ver PM:24). Cuando pronunciemos Quenya,
deberemos tener cuidado de no hacer la s sonora, convirtiéndola en z: asar (fiesta), olos
(sueño), nausë (imaginación). El Quenya del Exilio en la Tercera Edad no tiene ningún
sonido z (Tolkien imaginó que habría tenido quizá una z en el primer período, pero con el
tiempo se convirtió en r, fundiéndose con la r original. Por ejemplo, en UT:396, se indica
que el plural de olos (sueño) era en un principio olozi, pero después se convirtió en
olori). Donde figura entre vocales, la s representa a la vieja ф (más o menos th como en
thin); las palabras asar y nausë mencionadas antes, representan a las antiguas aфar y
nauфë que se encontraban en la ortografía Tengwar.
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
acaben las dos pronunciándose s). Así la letra llamada wilya=vilya, aún se usa como v
representando a la w, mientras que otra letra vala, se usaba simplemente como v. En el
caso de los grupos lw y lv , la distinción podría definirse alterando la pronunciación de la
última: "para lv y no para lw, muchos Elfos usaban lb" (apéndice E de LotR). Así que una
palabra como elvëa (estrellado, radiante), podría pronunciarse elbëa, y también podría
escribirse en tengwar. Aunque frecuente, esta no parece ser una pronunciación demasiado
habitual, y la ortografía empleada por Tolkien apunta hacia la forma lv. Por ejemplo celvar
(o kelvar "animales"), en vez de celbar en el habla de Yavanna y Manwë en el Silm,
capítulo 2. En PM:340, Tolkien dá una palabra Quenya que significa "rama", y es olba en
vez de olva (a pesar de todo).
[.] La letra y solo se usa como consonante, como la del inglés yes: Tolkien simplificó este
tema y lo definió como "una de las mayores aportaciones del latín a las reglas gramaticales
del Quenya" (Cartas:176). La "vocal" y, como la alemana ü o la francesa u de lune, no
existe en Quenya (aunque sí en Sindarin).
El tema de la aspiración:
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
que oscile la llama (ya que el aire que debería salir y no sale, es el que provoca el efecto
de la aspiración).
Las contrapuestas “sonoras” a t, p, c/k, son d, b, g(fuerte) respectivamente, y no son
aspiradas en inglés. Por esta razón, los que están acostumbrados a los sonidos sordos
pronunciados en sus variaciones aspiradas (erróneamente), perciben sonidos sordos sin
aspirar, como sonidos complementarios. Pronunciadas sin aspirar, las palabras Quenya
como tarya (rígido), parma (libro) o calma (lámpara), pueden sonar como darya, barma,
galma a los oídos de los angloparlantes (los franceses, rusos o fineses no tendrán
confusión). Cuando se pronuncian algunas de estas palabras, no se deben hacer vibrar las
cuerdas vocales para producir los sonidos d, b, g. Aunque no deberíamos perder demasiado
tiempo en intentar añadirles aspiración; como ya he dicho, la pronunciación correcta de las
t, p, c Quenya, no se encuentra publicada en ningún sitio. Si realmente no es correcto el
añadir la aspiración a estas consonantes, por lo menos nos equivocaremos menos que
Tolkien cuando leyó Namárië.
En Quenya encontramos palabras como nyarma (cuento), tyalië (jugar) o nwalca (cruel).
Del deletreo de ellas, parece desprenderse que algunas palabras empiezan con grupos de
consonantes: n+y, t+y, n+w. Sin embargo, esto no estaría de acuerdo con lo establecido
en el Informe Lowdham, que dice: “El Adunáico como el Avalonio (Quenya), no permiten
más de una consonante básica al principio de cualquier palabra” (SD:417-418). Entonces,
¿cómo se explica esto?
La solución parece estar en que las “combinaciones” como la ny de nyarma, se consideran
como una sola consonante: ny no sería un grupo formado por n+y, sino un mismo y único
sonido oportunamente representado por la letra ñ de la ortografía española (como en
señor). Por supuesto, el sonido real se parecerá mucho más a senyor, aunque la ñ sea en
realidad una sola consonante. Esta supuesta ñ no es más que una versión “palatalizada” de
la n, una n que se “tiñe”, se matiza hacia la y. El inglés usa una consonante palatalizada
diferente, representada por el dígrafo sh (lo que no es, ni mucho menos, un conjunto s+h);
esto se puede describir como “una s palatalizada”. Con el fin de comparar al detalle la
pronunciación de s y sh , podemos percibir el mecanismo de palatalización en nuestra
propia boca: una consonante se palataliza cuando se arquea la parte de atrás de la lengua
hacia el “tejado” de la boca (el paladar, de ahí el término “palatalizada”). La relación entre
la s y la sh es similar a la que existe entre la n y la ny Quenya (ñ española).
Además de la ny en Quenya son también palatalizadas las consonantes ty, ly, ry (p.e.: en
tyalië (jugar), alya (río), verya (hervir)); estas son palatalizadas contrarias a las
normales t, l, r. Con referencia a ty, Tolkien escribió que se podía pronunciar como la t del
inglés tune (ver p.e.: SD:418-419); (debemos advertir que, cuando dice esto, está
pensando en dialectos donde existen vocablos como tyoon; este no es el caso del inglés
americano).
En Gondor, algunos Mortales Quenyaparlantes pronunciaban supuestamente la ty como ch
, como la del inglés church, lo que no se acercaba ni de lejos a lo que debería ser la
pronunciación Elfica correcta. Así que para la consonante ly, sería similar el uso de lh como
en el portugués olho (ojo). En el apéndice E de LotR, Tolkien hizo notar que la l debería
tener también “cierto grado de palatalización, entre la e, i y una consonante, o como
terminación después de e, i”. La frase “cierto grado”, parece sugerir que la l no debe tener
un “soplo completo” de palatalización en las posiciones descritas (como en el sonido ly),
sino que en palabras como Eldar, Elfos o amil (madre), la l debería tener un ligero tinte
de palatalización.
Además de las consonantes palatalizadas, tenemos las labializadas: nw, gw, qu(=cw). No
son realmente grupos n+w, g+w, c+w. Por el contrario, representan a n, g, c(k),
pronunciadas con labios de “pucheros”, como para pronunciar la w: con los labios de
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
“pucheros”, la consonante se “labializa” (esta palabra viene del término latín que se usa
para definir “labios”). La qu Quenya, puede pronunciarse como la inglesa de queen, pero lo
ideal sería pronunciarla como k y w unidas en un sonido único (es verdad que existe cierta
fuente antigua en la que Tolkien afirma que, aunque qu era en su origen solo una k
“acompañada por labios redondeados”, “ahora suena prácticamente como la qu inglesa”:
una k “redondeada” y seguida por un sonido w independiente”: Ver Parma Eldalamberon,
número 13, página 63. No obstante, creo que esta idea puede descartarse por medio de la
información suministrada por fuentes más modernas, indicando que en el Quenya no
existen grupos de consonantes en los inicios de las palabras: SD:417-418). Nw y gw
representan versiones unidas de n/w, g/w. Debemos concluir que nw es una sola
consonante labializada y solo al principio de la palabra, donde representa a la antigua ngw
(p.e.: Tolkien podría también haber deletreado ñw usando la ñ en vez de la ng). En el
centro de las palabras, p.e.: en vanwa (ido, perdido), la nw es realmente un grupo n+w, y
así está descrito en la ortografía Tengwar, pero las consonantes labializadas qu y gw
también se hallan en el centro de las palabras. De hecho, gw tan solo se encuentra en esa
posición, y siempre en la combinación ngw (no ñw, sino ñgw, incluso usando ñ como hizo
Tolkien): lingwë (pez), nangwa (mandíbula), sungwa (vaso).
El tema de la longitud:
Puede parecer que cuando se encuentran entre vocales, las consonantes palatalizadas y
labializadas cuentan como largas o dobles (como si los dígrafos representaran grupos de
consonantes después de todo). Contra el uso de la ñ con el valor español, está el de la n
palatalizada (y no como Tolkien hacía con frecuencia: el de la ng como en king), nos
podemos plantear si una palabra como atarinya (mi padre)(LR:61), se representa como
atariña. Si es así, el grupo ny en el centro de las palabras denotaría una n “muy”
palatalizada. Entonces, la misma palabra “Quenya”, se pronunciaría Queña en vez de
Quen-ya. Otra posibilidad sería Queñya, con la n palatalizada correctamente, aunque aún
habría un sonido relativamente distinto al de la y que le sigue y no sería el mismo sonido
que el de la ny al principio de la palabra). Al leer una versión de Namárië, Tolkien
pronunció (al menos una vez) la palabra inyar con el sonido iññar (aunque la segunda vez
dijo simplemente inyar, con n+y). En cualquier caso, los grupos ny, ly, ry, ty, qu(=cu),
deben contar (para la aplicación del acento) como dos consonantes largas o un grupo de
consonantes (ver más adelante), aunque también está claro que, a veces, deben analizarse
por separado, como consonantes unitarias.
Acentuación / Énfasis:
Dondequiera que exista un idioma con palabras polisílabas, sus parlantes enunciaran
algunas de estas sílabas con más fuerza que las otras. Decimos en este caso, que esas
sílabas son enfatizadas o acentuadas. En algunos idiomas, no se enfatizan unas más que
otras, p.e.: el japonés pone la misma intensidad aproximada en todas las sílabas,
resultando para los extranjeros un idioma poco atractivo, al que se refieren como a “una
máquina de disparar palabras”. Pero en los idiomas occidentales, lo normal es una gran
variedad de énfasis: algunas sílabas se enfatizan, y otras, naturalmente no...
Las reglas que definen cuales se enfatizan y cuales no, varían considerablemente. Algunos
idiomas usan un sistema muy simple: en francés, las palabras que no llevan énfasis se
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
acentúan siempre en la última sílaba. Para los nativos, París no es PARís como sería por
ejemplo en inglés, sino parIS (la s en francés y en esa posición no se pronuncia, pero esto
no influye para nada en el acento). El sistema finés es también muy simple, enfatizando
todas las palabras en la primera sílaba: los ingleses dirían “naturalmente” HelSINKI, pero
los residentes de la ciudad insistirían en llamarla HELsinki.
Dado que el finés fue una fuente importante en la inspiración de Tolkien, se podía pensar
que se limitó a copiar ese simple sistema de acentuar todas las palabras en la primera
sílaba para aplicarlo al Quenya. En la historia ficticia o “interna” del idioma, imaginó un
período antiguo en el que las palabras se acentuaban así (el llamado “período de
retractación”, WJ:366). No obstante, este sistema fue reemplazado por uno nuevo, antes
ya de que los Noldor partieran hacia el Exilio, por lo que el Quenya como idioma en la
tradición de la Tierra Media, empleó diferentes diseños de acentuación que se describen
con detalle en el apéndice E de LotR. Este es el sistema que usaremos (parece que Tolkien
lo copiara del Latín!)
Las palabras de una sola sílaba como nat (cosa), no plantean ningún problema como es
obvio; esta única sílaba es también la única candidata a recibir el acento. Las palabras
polisílabas más simples, las de dos sílabas, tampoco crean ningún problema: en el
apéndice E de LotR, Tolkien observó que “en palabras de dos sílabas (el acento) recae,
prácticamente en todos los casos, en la primera sílaba”. Como implica esta frase, puede
haber algunas excepciones; la única conocida es la de la palabra avá (no lo hagas!), que
se acentúa en la sílaba final: aVÁ (aunque esta única palabra también aparece con la forma
alternativa áva, acentuada en la primera sílaba cumpliendo con la regla general: Áva). El
nombre del Reino Bendito, Aman, lo he escuchado pronunciar varias veces con el acento
en la segunda sílaba en vez de en la primera, aunque la pronunciación correcta sería AMan
si nos fiamos de las reglas dadas por Tolkien (AmAN podría ser la capital de Jordania!)
Las palabras largas con tres o más sílabas, son ligeramente más complicadas para
acentuar. Muchas de ellas se acentuan en la segunda o en la última sílaba. Sin embargo,
en algunos casos el espacio entre la segunda sílaba y la última, no está cualificado para
llevar un acento: esta sílaba no se acentúa si es corta. ¿Cómo se reconoce una sílaba
corta?: si no contiene una vocal larga (acentuada), es sin duda, un buen principio. Una
vocal así, es necesariamente corta. Si la vocal va seguida por una sola consonante o por
ninguna en absoluto, esa sílaba tiene alguna posibilidad de llevar un acento. Lo único que
ya podría confundirla con una sílaba larga, sería que, en vez de una vocal corta, fuera uno
de los diptongos: ai, au, eu, oi, ui, iu. Dos vocales combinadas en un diptongo, tienen el
mismo valor en cuanto a longitud que una sola vocal larga (marcada con un acento). Pero
si no hay diptongo, si no hay vocal larga y no hay vocal corta seguida por más de una
consonante, la sílaba en cuestión será irremediablemente corta. Si todo esto se concentra
de la segunda a la última sílaba en una palabra de tres o más sílabas, la penúltima de esas
sílabas tiene todos los números para llevar el acento. En algunos casos, el acento se
traslada una posición hacia delante, cayendo en la tercera sílaba desde el final (no importa
lo que esta sílaba parezca). Tolkien hizo notar que las palabras con varias formas “son las
favoritas de los idiomas Eldarin, principalmente del Quenya”. Ejemplos:
[.] Una palabra como westalë (boda) se acentua VESTalë. De la segunda a la última sílaba
no pueden recibir el acento porque su vocal (la a) es corta y va seguida por solo una
consonante (la l); así que el acento se traslada una posición hacia delante, a la tercera
sílaba desde el final. Las formas plurales como Teleri (el mar de los Elfos) e Istari (los
Magos), a veces se pronuncian mal: TelERI, IsTARI; aplicando las reglas de Tolkien, hemos
de concluir que se deben pronunciar: TELeri, ISTari. La penúltima y corta sílaba en estas
palabras, no se puede acentuar.
[.] A una palabra como Eressëa (el nombre de una isla cercana al Reino Bendito) han
intentado colocarle el acento en la segunda sílaba desde el final (siguiendo el diseño de
acentuación aplicado a Eritrea!) Pero, la segunda sílaba desde el final en Er-ess-e-a, es
justamente la ë corta, no seguida por un grupo de consonantes (ni siquiera por una), esta
sílaba no se puede acentuar y el acento deberá trasladarse a la sílaba anterior: ErESSëa.
Otras palabras con el mismo diseño (sin consonante que siga a la vocal corta en la segunda
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
sílaba desde el final): Eldalië (el pueblo de los Elfos)(ElDAlië, aunque la palabra Elda (Elfo)
va, por supuesto, acentuada Elda), Tilion “El Cornudo”, nombre de Maía, TILion, laureä
(dorado): LAURëa, Yavannië (Septiembre): YaVANNië, Silmarillion (La Historia de los
Simarils): SilmaRILLion.
Pero aunque algunas palabras eran sus “favoritas”, no faltan ciertamente palabras que
puedan recibir el acento en la segunda sílaba desde el final. Ejemplos:
1.- El título Varda Elentári (Estrella Reina), se pronuncia ElenTÁRI, ya que la vocal á en la
segunda sílaba desde el final, es larga (si hubiera sido una a corta, no hubiera ido
acentuada de no hallarse seguida por más de una consonante, y la tercera sílaba desde el
final lo hubiera llevado en su lugar: ELENtari, pero esta palabra no existe). Los nombres
Númenórë, Valinórë, se acentuan asimismo en la ó larga (la segunda sílaba desde el
final, mientras que en las formas cortas Númenor, Valinor, el acento recae en la tercera
sílaba desde el final: NÚMenor, VALinor.
3.- Los nombres como Elendil e Isildur, se acentuan: ELENDil e IsILDur, ya que la vocal
de la segunda sílaba desde el final, aunque es corta, va seguida por más de una
consonante (los grupos nd y ld respectivamente). Una consonante doble tendría el mismo
efecto que un grupo de consonantes diferentes; por ejemplo:Elenna(Estrella Protectora,
un nombre de Númenor), se pronuncia : ELENNa (contrastar con el adjetivo elena (estelar,
de las estrellas): este se puede acentuar Elena, ya que la segunda sílaba desde el final en,
es corta y por lo tanto incapaz de llevar acento, al contrario de lo que sucede con la sílaba
larga enn de Elenna).
AVISO: Una letra x representa a dos consonantes ks. Por consiguiente, una palabra como
Helcaraxë (el nombre de un sitio), se acentúa HelcarAXë (no HelCARaxë como si hubiera
solo una consonante siguiendo a la a en la segunda sílaba desde el final). Ver la forma
alternativa Helkarakse en Etym, entrada KARAK.
Como citábamos más atrás, algunas combinaciones pueden aparentemente tomarse como
consonantes únicas: qu (por cw/kw), representa a la labializada k, no a k+w. De la misma
manera, ny, ty, ly, ry, representarían a las palatalizadas n, t, l, r (la primera = ñ
española). Pero en el centro de las palabras, a la hora de colocar los acentos, parece que
qu, ly, ny, ty, etc., cuentan como grupos de consonantes (dobles consonantes o grupos –
no podemos precisar lo que pensaba Tolkien). En WJ:407, Tolkien indica que el nombre
compuesto ciryaquen (marinero)(compuesto de cirya (barco) y de quen (persona)), se
acentuaba cirYAquen. Si qu(=cw/kw), fuera tomada en ese caso como una consonante
simple, una k labializada, no habría un grupo de consonantes siguiendo a la a y no podría
llevar acento: entonces la palabra debería pronunciarse CIRyaquen. Debemos suponer que
aquí, la qu cuenta como un conjunto k+w, o bien representa a una larga o doble k
labializada (o una kw labializada, seguida por w). La última línea, es: “se pronuncia
cirYAquen”, y esto implica que todo lo demás son simplemente vaguedades académicas.
Algunas otras palabras incluyen esta combinación en cuestión: Elenya (el primer día de la
semana de seis días del Eldarin, acentuado: ELENya), Calacirya o Calacilya (un sitio en el
Reino Bendito, acentuado: CalaCIrya, CalaCILya).
Advertimos de que la marca de acento que puede aparecer sobre las vocales (á, é, í, ó, ú),
tan solo indica que la vocal en cuestión es larga. Mientras este símbolo suele indicar por
regla general a la sílaba acentuada, no es así en el caso de la ortografía de Tolkien para el
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
Quenya (alguien podría pensar que, basándonos en eso, Pokémon tampoco podría
acentuarse en la é, por eso Tolkien no profundizó demasiado en este tema!) Una vocal
larga normalmente recibirá el acento, como en el ejemplo de Elentári ya citado, aunque
puede no ser así necesariamente: si la vocal larga no aparece en la segunda sílaba desde el
final, su longitud (y por consiguiente el acento que la distinguiría!), sería irrelevante para la
colocación del acento. En una palabra como Úlairi, que es el nombre Quenya para definir a
los Espectros del Anillo o Nazgûl, el acento recae en el diptongo ai y no en la ú. El deletreo
palantír está mal empleado, pues esa palabra debería llevar el acento en tír. Este es el
comentario de Ian McKellen, que interpreta a Gandalf en la película de Peter Jackson, lo
que describió cuando la película se rodaba:
“...he aprendido una nueva pronunciación. He estado todo el tiempo diciendo “palanTÍR” en vez de acentuar como
en el viejo inglés en la primera sílaba. Con esa palabra estuve a punto de cometer un error, lo que evitó Andrew
Jack el tutor del Dialecto; él me enseñó un acento que se usa en Norfolk para Restauración, y para supervisar los
acentos de LotR, los idiomas y todo lo referente a las vocales: Palantír, siendo estrictos con su origen élfico,
debería seguir las reglas de Tolkien que dicen que una sílaba ante una consonante doble debe acentuarse:
paLANTír sería el sonido más cercano a la “iluminación”...”
Velocidad:
Finalmente, una pequeña nota acerca de algo que conocemos poco: ¿Se debe conversar
rápido al hablar en Quenya? Las pocas grabaciones de Tolkien no son reveladoras en este
sentido; él, inevitablemente hablaba muy pausadamente en Quenya, pero recordando a
Míriel, la madre de Fëanor...: “ella hablaba rápidamente y se vanagloriaba de su
destreza” (PM:333).
Hablar Quenya rápido es, por supuesto, tener un buen Quenya. Cuando Tolkien escribió
también que: “los Elfos hacían un uso considerable de...gestos concomitantes” (WJ:416),
nos hace recordar lo mucho que le gustaba el italiano (ver Cartas:223).
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Las vocales Quenya son: a, e, i, o, u; las vocales largas van marcadas con un acento: á, é,
í, ó, ú. Las vocales deben ser puras, pronunciadas con sus valores italianos; la á y la é
largas, son notablemente más cerradas que la a y la e cortas. Algunas vocales llevan
diéresis (ä, ë, etc.), pero esto no afecta a su pronunciación, tan solo es una aclaración para
los habituales de la ortografía inglesa. Los diptongos son: ai, au, eu, oi, ui, iu. La
consonante c se pronuncia siempre como k; la l se pronuncia como en clear, con l dental;
la r debe ser vibrante; la s es siempre sorda; la y solo se usa como consonante (como en
you). Idealmente, las consonantes t, p, c, deben pronunciarse sin aspiración. Las
consonantes palatalizadas se representan con dígrafos acabados en –y (ty, ny, etc.); las
consonantes labializadas se escriben con dígrafos terminados en –w (p.e.: nw, pero cw
debe deletrearse como qu). La h se pronuncia (x) como en alemán ach-Laut ante la t, a
menos que esta combinación ht vaya precedida por una de las dos vocales e o i , en cuyo
caso, la h sonará como en alemán ich-Laut. De otra manera, la h se pronunciará como la
inglesa; los dígrafos hy, hw, representan a las voces ich-Laut y a la w sorda (como la
angloamericana wh) respectivamente. Las combinaciones hl, hr, se representan con las l, r
sordas, pero en la Tercera Edad estos sonidos se pronunciaban como las l, r normales. En
las palabras polisílabas, el acento se pone en la segunda sílaba desde el final cuando esta
es larga (incluyendo también una vocal larga, un diptongo o una vocal seguida por un
grupo de consonantes o una consonante doble). Si la segunda sílaba desde el final es
corta, el acento se traslada a la tercera sílaba desde el final (a menos que la palabra tenga
solo dos sílabas, en cuyo caso la primera sílaba será la que lleve el acento,
independientemente de que sea corta o larga).
EJERCICIOS:
1.: Determinar que tipo de vocal (única o diptongo) llevará el acento en las palabras
siguientes (no es necesario indicar donde empieza y acaba la sílaba):
A. Alcar (gloria)
B. Alcarë (variante más larga de la anterior)
C. Alcarinqua (glorioso)
D. Calima (brillo)
E. Oronti (montañas)
F. Únótimë (incontable, innumerable)
G. Envinyatar (renovador)
H. Ulundë (inundación, inundar)
I. Eärnilë (alga)
J. Ercassë (acebo)
Oyendo algunas líneas de Sindarin en la película, vemos que uno de los ejemplos más
prominentes de Quenya en La Comunidad del Anillo de Peter Jackson, es la escena en la
que Saruman (Christopher Lee) en lo más alto de Isengard, lee una invocación para
provocar una avalancha que detenga a la Comunidad. Pide a la montaña que intentan
cruzar: “Nai yarvaxëa rasselya taltuva notto-carinnar!” (“que tu sangriento cuerno
caiga sobre las cabezas de mis enemigos!”)(no está traducido en la película). El actor
acentúa así las palabras: “nai yarVAXëa RASSelya TALTuva notto-CARinnar”. ¿Están todas
las palabras correctamente acentuadas, de acuerdo con las líneas maestras dictadas por
Tolkien? Si no es así, ¿cuáles están bien y cuáles mal?
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
2.: En las palabras Quenya en que aparece la h tal y como se ha especificado, se puede
pronunciar de varias maneras. Ignorando los dígrafos hw y hy, la h se puede pronunciar:
a: Como una “h aspirada” como en el inglés high
b: más o menos como la inglesa huge, human, o idealmente como la ch alemana de ich
Laut
c: como la ch alemana de ach o la escocesa loch (fonéticamente x)
d: la h no se pronuncia en forma alguna, solo indica que la consonante siguiente era
sorda en el Quenya arcaica.
Selecciona las palabras siguientes, dentro de cada una de las cuatro categorías anteriores:
K. Ohtar (guerrero)
L. Hrávë (engordar)
M. Nahta (un mordisco)
N. Heru (señor)
O. Nehtë (punta de lanza)
P. Mahalma (trono)
Q. Hellë (cielo)
R. Tihtala (parpadeante)
S. Hlócë (serpiente)
T. Hísië (neblina)
NOTAS:
(1): sore = sour (2): father = la a de padre (3): see = si (4): soon = sun
(5): so = sou, also = alsou (6): union = yunion (7): air = er, eer = ir, oor = ur
(8): aisle = aisl (9): piece = pis, tie = tai, load =lod (10): ich = ij (11): ach = ak
(12): loch = lok (13): finger = finguer (14): gin = yin (15): vanilla ice = vanila
ais (16): vanilla rice = vanila rais (17): r “uvular” = “egue” (18): vine = vain,
wine = guain
(N. del T.)
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
LECCIÓN DOS:
Las palabras que definen cosas como oposición a las acciones, se llaman nombres. Las
cosas en cuestión pueden ser inanimadas (como una piedra), animadas (como una
persona, mujer, chico), naturales (como un árbol), artificiales (como un puente, una casa),
concretas (como (otra vez) una piedra) o completamente abstractas (como el odio). Los
nombres de personas como Pedro o María, también se consideran nombres.
A veces, un nombre puede definir no a un objeto o personas distintas, sino a una sustancia
completa (como el oro o el agua). Esto como es natural, incluye muchas cosas.
En la mayoría de los idiomas un nombre se puede declinar, es decir que puede aparecer de
varias formas que modifican su significado, o bien lo hace dentro de un específico contexto
gramatical. Por ejemplo en inglés: si quisiéramos conectar dos nombres como María y
casa, de manera que quedara claro que María es la dueña de la casa, modificaríamos el
nombre de María añadiéndole la terminación –‘s, y convirtiéndolo en María’s que, al leerse
conectado con casa, daría la frase: Mary’s house (María’s casa = la casa de María). O bien
comenzando con un nombre como tree (árbol), si queremos dejar claro que estamos
hablando de más de un árbol modificaremos la palabra a su forma plural, añadiendo la
terminación –s, y obteniendo trees (árboles). En inglés, un nombre no puede tener muchas
más formas y, tampoco en la mayoría de los idiomas; está el singular: girl (chica), su
plural: girls (chicas), la forma que se usa para indicar que “al nombre le pertenece algo”
(genitivo sajón): girl’s (de la chica), y la combinación del plural y ese posesivo (genitivo
sajón): girls’ (de las chicas), que por desgracia no se diferencia mucho en su sonido al
plural o al posesivo singular, aunque los angloparlantes consiguen entenderse sin
demasiados problemas (tenemos la seguridad de que los equivalentes en Quenya son muy
distintos en su forma!) Así que un nombre en inglés tan solo puede manifestarse de cuatro
maneras diferentes.
Un nombre Quenya por el contrario, puede presentarse en cientos de formas diferentes.
Puede llevar finales no solo para dos diferentes tipos de plural, sino que además puede
denotar “un par” de cosas, así como también puede llevar finales para expresar
significados de emplazamientos colocados delante del nombre, que en inglés (y en otros
idiomas –la mayoría-), se concretan con palabras cortas como: for (para, por), in/on (en,
dentro, dentro de, encima de, sobre), from (de, desde), to (a, para), of (de), with (con).
Finalmente, diremos que un nombre Quenya también puede llevar terminaciones que
indiquen quien es el “propietario de ello”, p.e.: -rya- (suyo, de ella), en la palabra máryat
(las manos de ella), en Namárië (el final –t de esta forma, es uno de los finales que
definen un par de algo, en este caso un par natural de manos).
Habiendo leído lo anterior, no debéis sucumbir a la idea de que el Quenya es un idioma
terriblemente difícil (imagínate: “cientos de formas diferentes de expresar lo que en inglés
y en la mayoría de idiomas se hace solo con cuatro”!), o pensar que el Quenya es una
especie de “superidioma” (guau!: “cientos de formas diferentes de combinaciones,
mientras que los pobres nativos de otros idiomas tienen que conformarse con un penoso
manojo de cuatro o pocas más”!) Simplemente, se organiza la información de forma
diferente, eso es todo –un idioma “normal” prefiere una “sarta de palabras cortas”,
mientras que el Quenya salta entre las ideas para expresarlas dentro de un gran vocablo.
Los cientos de formas diferentes quedan reducidos a un número mucho más bajo y
manejable con posibilidades de combinarse, así que no hay razón para desesperarse. La
explicación a lo que digo es sencilla: no necesitamos aprender doscientos cincuenta
símbolos numéricos diferentes para aprender a contar hasta 250; bastará con que
aprendamos solo diez: del 0 al 9.
La mayoría de las terminaciones de los nombres no las veremos antes de que hayan
pasado algunas lecciones. Empezaremos con algo que será bastante familiar, que se puede
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
Hay más ejemplos de final –ië como tiër (caminos) en Namárië; comparar con el singular
tië (camino)(con arreglo a las especificaciones aquí empleadas, la diéresis de tië se pierde
en la formación del plural tier, porque los puntos solo indican que el final –ë no es mudo,
pero en tier, la e no es el final ya que se ha añadido otro y por eso se quitan los puntos).
Los ejemplos de plurales de nombres terminados en –i son raros, ya que los mismos
nombres con este final, también son raros, pero en MR:229 encontramos quendir como
plural de quendi (mujer Elfo/Elfa)(?) (y también quendur como plural de quendu (elfo);
los nombres acabados en –u tampoco abundan).
Esta palabra singular: quendi (elfa), no debe confundirse con el plural quendi que
muchos lectores de Tolkien recordarán del Silm, en la descripción que se hace en el
capítulo 3, acerca del despertar de los Elfos: “...se llamaron a sí mismos los Quendi, que
significa aquellos que hablan con voz, porque hasta entonces no habían encontrado a
ningún ser vivo que hablara o cantara...”. Quendi es la forma plural de Quendë (Elfo); los
nombres terminados en –ë, habitualmente forman su plural terminándolo en –i y como
vemos, esta –i sustituye al final –ë en vez de añadírsele. En WJ:361, Tolkien se refiere
explícitamente a “los nombres con final –ë, la mayoría de los cuales, formaban su plural
terminándolo en –i...”
Como todo esto implica, hay excepciones; existen algunos nombres acabados en –ë con
otra terminación plural: -r. Una excepción ya la hemos visto: donde la –ë es parte de –ië;
también tenemos plurales acabados en –ier, como tier (caminos). Así que deberemos
evitar formas plurales tan complicadas como **tii. Otras excepciones no se pueden
explicar con facilidad. En el apéndice E de LotR, tenemos tyeller (categorías) que,
evidentemente, es el plural de tyellë. ¿Porqué tyeller en vez de **tyelli? En LR:47 se
indica asimismo que el plural de mallë (senda), es maller, ¿porqué no **malli? Puede
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
que los nombres que acaban en -lë formen su plural en -ler porque la terminación normal
**-li podría confundirse con el partitivo plural que acaba en -li y que ya hemos mencionado
de pasada. Por desgracia tenemos pocos ejemplos que puedan desmentir o confirmar este
extremo (y es por eso, que no nos arriesgaremos a construir ejercicios basados en meras
suposiciones, aunque también podría seguir esa fórmula en mis propias composiciones
Quenya). La forma tyeller confundió a los primeros investigadores; con muy pocos
ejemplos, sacaron la errónea conclusión de que los nombres terminados en -ë, llevaban
generalmente sus plurales terminados en -er. El nombre de la antigua revista Parma
Eldalamberon (Libro de las Lenguas Elficas, aún hoy publicada esporádicamente), refleja
claramente este error: el título incorpora **lamber como supuesto plural de lambë
(lengua, idioma), aunque nosotros ahora sabemos que el plural correcto debe ser lambi. A
pesar de que este error se descubrió muy pronto, y fue reconocido por todos, el editor
nunca se preocupó de corregir el nombre de la revista y cambiarlo por el correcto, que
hubiera sido: Parma Eldalambion (de vez en cuando recibo algún E-mail preguntándome
porque mi web se llama Ardalambion en vez de Ardalamberon...) En algunos casos el
mismo Tolkien parecía indeciso acerca de la terminación plural que debía usar. En PM:332,
la forma plural de Ingwë (Elfo del Primer Clan, llamado también el Elfo-Rey de este Clan),
se da como Ingwi como era previsible; algunas páginas más adelante en PM:340,
encontramos Ingwer (el contexto es el siguiente: se dice que el Primer Clan, los Vanyar,
se habían llamado a sí mismos Ingwer, entonces ¿esta es una forma reflejo de un uso
especial Vanyarin?) En el antiguo "Qenya" de Tolkien, abundaban más los nombres
terminados en -ë que formaban su plural terminando en -er. Por ejemplo, al antiguo
poema Narqelion, lleva lasser como el plural de lassë (hoja), pero en Namárië en LotR,
Tolkien usó la forma lassi para el plural.
Por lo que yo sé, las palabras de los ejercicios que hay al final de la lección, siguen al
dedillo la regla general y normal: los nombres que terminan en -ë (excepto si -ë forma
parte de -ië), llevan el plural acabado en -i.
Esto ya solo nos deja un grupo de nombres a considerar: los que acaban en consonante.
Estos nombres, como los que acaban en -ë, llevan el plural acabado en -i. Algunos
ejemplos: Eleni (estrellas), es la forma plural de Elen (estrella) que aparece en Namárië
(y también en WJ:362, donde se citan ambos, el singular y el plural). El Silmarillion tiene
atani (hombres; no "machos", sino "humanos", en comparación con los Elfos); esta forma
viene de la palabra singular atan. En concordancia con WJ:388, la palabra casar (enano),
tiene como plural a casari (enanos).
NOTA ACERCA DE LAS DIFERENTES PALABRAS QUE EXISTEN PARA DEFINIR "ELFO":
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
Como un atento lector ya habrá deducido de todo lo leído hasta ahora, hay más de una
palabra para definir "Elfo". La palabra con la aplicación más amplia bajo el punto de vista
de la ficción creada por Tolkien, era Quendë, plural Quendi. Esta forma se asocia con la
forma hablada (quet-), y últimamente Tolkien especuló con el hecho de que estas palabras
eran efectivamente derivadas de la base primitiva KWE-, teniendo sonido de vocal (ver
WJ:391-392). Cuando los Elfos despertaron en el lago de Cuíviénen, se autodenominaron
Quendi (Kwendî en Elfico Primitivo), ya que no habían conocido a ninguna criatura viva
parlante. Eventualmente, el dios Oromë los encontró bajo la luz de las estrellas y les dio un
nombre nuevo, que en su propio idioma era Eldâi, casi siempre traducido como "El Pueblo
de la Estrella". En Quenya, esta antigua palabra aparece más tarde como Eldar, singular
Elda. En un principio el término Eldar (Eldâi) se aplicó a la raza completa de los Elfos,
pero más tarde, solo se usaba para referirse a los Elfos que aceptaron la invitación del
Valar a marchar y morar en el Reino Bendito de Aman, embarcándose en el Gran Exilio
hacia allí (el término Eldar también puede aplicarse a aquellos que nunca hicieron el
Camino hacia Aman, como los Sindar o Elfos Grises que se quedaron en Beleriand).
Aquellos que rechazaron la invitación se llamaron Avari (los Rehusadores) y, de esta
manera, todos los Elfos (Quendi) se pueden dividir en dos grupos: Eldar y Avari. Tan solo
los primeros tuvieron un papel destacado en las narraciones de Tolkien. La situación en el
Quenya moderno, ha quedado así: Quendë, plural Quendi, que permanece como el
universal y verdaderamente único término para definir a los Elfos de cualquier tipo, aunque
esta era una palabra técnica, usada principalmente por los Maestros del Conocimiento, y no
una palabra de uso diario. El género de Quendë (Elfo), tiene variaciones específicas:
quendu (masculino) y quendi (femenino), que se usan exclusivamente cuando se quiere
especificar si la referencia es a un sexo o al otro: no existen en el Quenya palabras para
definir hombre o mujer (las palabras para esa función serían nér y nís, pero aplicables a
cualquier raza racional, no solo a los Elfos). El término normal, de diario para definir a un
Elfo, era Elda y de hecho, esa palabra no se aplicaba técnicamente a los Elfos de las tribus
de la oscura Avarin, que vivían en algún sitio lejano, hacia el este de la Tierra Media, lo
cual no era un problema ya que nunca se habían visto. Atendiendo al compuesto Eldalië
(combinación de Elda con lië "gente"), Tolkien escribió que "...cuando uno de los Elfos de
Aman usó esta palabra, "mencionó" vagamente a toda la raza de los Elfos, aunque es
seguro que no estaba pensando en los Avari ..." (WJ:374). A lo largo de los ejercicios de
este curso, he usado Elda (en vez de Quendë), como la traducción standard de Elfo, sin
tener en cuenta ningún significado especial que pudiera subyacer en el mito creado por
Tolkien. Como ya dije en la Introducción, en estos ejercicios encontraremos amplias y
específicas referencias a las narraciones y los mitos de Tolkien.
EL ARTICULO:
Aún queda tiempo para algo más en esta lección: el artículo. Un artículo, lingüísticamente
hablando, es como las palabras el, ella, o un, una, uno. Estas palabras pequeñas se usan
conjuntamente con los nombres para expresar diferentes matices de significado, como: el
caballo, un caballo... Cualquiera que sea capaz de leer este texto, sabrá cual es la
diferencia y no necesitará más explicaciones. Resumiendo: un caballo, se refiere a un
caballo que no se ha mencionado antes, por eso lleva el artículo un como a modo de
introducción: Mira, hay un caballo fuera!. También podemos usar un caballo, si queremos
decir algo cierto acerca de algún caballo, como: un caballo es un animal. Si por el
contrario, decimos: el caballo, nos estaremos refiriendo a un caballo determinado, así que
el, será el artículo definido o determinado, mientras que un, una, uno, al carecer de
aspecto definido, será el artículo indeterminado o indefinido.
Al menos en este aspecto el Quenya es tan simple como lo pueda ser cualquier otro
idioma. En Quenya solo hay un artículo, que corresponde al artículo determinado (el/ella)
(si existiera el indeterminado lo distinguiríamos, pero tan solo podemos hablar de "el
artículo", cuando trabajamos con Quenya). La palabra correspondiente al artículo, es i. En
Namárië por ejemplo, consta i eleni (las estrellas). Como puede deducirse de esto, el
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
Quenya no tiene palabras que se correspondan con "un, una, uno". Cuando se traduce
Quenya, tan solo debemos preocuparnos de colocar "un, una, uno", donde nuestra propia
gramática lo requiera, lo cual es válido prácticamente para cualquier idioma, como en el
famoso y magnífico elen síla lúmenn' omentielvo (una estrella brilla sobre nosotros en
el momento de nuestro encuentro). Como vemos, la primera palabra de la frase es
simplemente elen (estrella), sin nada delante que se parezca a un artículo indefinido (se
deduce por la misma frase). En Quenya no hay manera de distinguir entre "estrella" y "una
estrella"; ambas son elen. Afortunadamente, no hay mucho que distinguir. Los idiomas
como el árabe, hebreo y griego clásico emplean un sistema similar: hay un artículo definido
(determinado) que corresponde a "el/ella", pero no hay nada que signifique "un/una/uno"
(también es así en Esperanto). Después de todo, la ausencia del artículo determinado
deberá ser suficiente para señalar que un nombre (común) es indefinido, así que, visto de
esa manera, el artículo determinado puede resultar incluso superfluo. Tolkien decidió hacer
su Quenya sin él, por consiguiente, tan solo deberemos conocer i (el/ella).
A veces Tolkien conecta el artículo a la siguiente palabra por medio de un guión o un
punto: i-mar (la Tierra)(Canción de Fíriel), [Link] (el pan de la vida)(PM:396). Sin
embargo, no lo hizo en LotR (ya hemos citado el ejemplo i eleni (las estrellas) en
Namárië) y nosotros tampoco lo haremos.
El artículo Quenya se usa generalmente como el nuestro. No obstante, algunos nombres
que en nuestro idioma requerirían del artículo, figuran en Quenya como nombres propios y,
por consiguiente, sin el artículo. Por ejemplo, la frase: Anar caluva tielyanna, se traduce
como: "el Sol brillará sobre nuestro camino" (UT:22,51); en la frase Quenya no hay
artículo. El Sol, no se escribe **i Anar, sino simplemente Anar, que aquí se percibe como
nombre propio, designando a un único cuerpo celeste y por eso no se puede decir "el
Anar", por el mismo motivo que no decimos "el Marte". El nombre de la Luna, Isil, tiene
indudablemente el mismo tratamiento a este respecto. También podemos ver que ambas
palabras se usan como nombres propios en Silm, capítulo 11: "Isil fue la primera que se
engendró y preparó, y la primera en levantarse de entre la bendición de las estrellas...Anar
se levantó glorioso, y el primer amanecer del Sol fue como una gran llama..."
También advertimos que ante un plural que define a un pueblo entero (o raza), no se usa
el artículo. WJ:404, menciona un dicho: Valar valuvar (se hará la voluntad de Valar)(o
más literalmente: "Valar juzgará"). El Valar en Quenya, es simplemente Valar, no i Valar.
De forma similar PM:395 tiene: lambë Quendion, como "Lengua de los Elfos", y coimas
Eldaron, como "pan de vida de los Eldar", y no: **lambë i Quendion, ni **coimas i
Eldaron (el final -on añadido aquí, a los plurales Quendi, Eldar, significa "de"; este final no
debería afectar a la aparición o no del artículo ante la palabra en cuestión).
Comparemos este uso con el que Tolkien da a la palabra "Hombres" cuando aparece en sus
narraciones, cuando se refiere a la Raza Humana: "Hombres despertaron en Hildórien a la
salida del Sol...Una oscuridad cayó sobre los corazones de Hombres...Hombres (se dijo),
eran por aquél entonces poco numerosos..." (Silm, capítulo 17). Por el contrario, "los
Hombres" no se hubiera referido a la raza completa, sino tan solo a un grupo casual de
Hombres o Humanos. Los plurales Quenya que definen pueblos o razas enteras, parecen
funcionar de forma parecida. En un texto Quenya no habría artículos ante plurales como:
Valar, Eldar, Vanyar, Noldor, Lindar, Teleri, Atani, etc., desde el momento en que se
está considerando al pueblo o raza por entero, aunque en las narraciones en inglés, Tolkien
habla de "el Valar", "el Eldar", etc. Sin embargo, si sustituimos Eldar por su equivalente
Elfos, vemos que en nuestro idioma tampoco será imprescindible el artículo (p.e.: "Elfos
son maravillosos" = "Eldar nar vanyë"; si decimos "los Elfos son maravillosos" = "i Eldar
nar vanyë", probablemente estaremos describiendo por UNA vez a un grupo PARTICULAR
de Elfos, y NO a la raza COMPLETA).
Ocasionalmente, sobre todo en poesía, el artículo parece desaparecer sin motivo alguno
aparente. Quizá se omita simplemente por cuestiones de métrica de los versos. La primera
línea de Namárië: ai! laurië lantar lassi súrinen, la tradujo Tolkien como: "ah! Como el
oro caen (las) hojas ...", aunque i no figura ante lassi (hojas) en el texto Quenya
"original". El poema Markirya también se olvida del artículo en algunos sitios, si tenemos
que opinar sobre la traducción de Tolkien.
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
Hay una terminación plural que es -li, cuya función aún no se ha comprendido del todo, por
ese motivo la dejaremos de lado por el momento. El plural normal se forma añadiendo -r a
los nombres que terminan en a, i, o, u, además de a los nombres acabados en -ië. Si por el
contrario, los nombres terminan en -ë (excepto por supuesto la -ë que forma parte de -ië),
la terminación plural será -i (suprimiendo el final -ë); los nombres que terminan en
consonante también forman sus plurales acabados en -i. El artículo definido (determinado)
Quenya, se corresponde con "el/ella", y es i; no existe en Quenya el artículo indefinido
(indeterminado).
VOCABULARIO:
[Link]
EJERCICIOS:
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
A. roccor
B. aran
C. i rocco
D. i roccor
E. Arani
F. Minë lië nu minë aran
G. I aran ar i tári
H. Vendi
LECCION TRES:
NOMBRE DUAL:
En la lección anterior hemos visto dos formas del plural Quenya: el siempre misterioso
partitivo plural terminado en –li, y el plural normal acabado en –r o en –i (dependiendo de
la forma de la palabra). Como casi todos los idiomas reales, el Quenya posee una forma
dual, la cual no tiene contrapartida en inglés. El nombre dual hace referencia a “dos cosas”,
“una pareja de cosas”. El dual se forma con una de estas dos terminaciones: -u o –t.
Dentro del espacio temporal ficticio creado por Tolkien, estas dos terminaciones tenían en
un principio significados diferentes y así, no terminaban de ser completamente
intercambiables. Una nota al pie, en Cartas:427 proporciona alguna información sobre
esto. La final –u (del Elfico Primitivo –û), se usaba en al caso de pares naturales, de dos
cosas o personas pertenecientes de alguna manera a una pareja lógica. P.e.: con arreglo a
VT39:9,11, la palabra pé “labio” tiene su forma dual en peu “labios”, que se refiere al “par
de labios” de una persona (y no por ejemplo al labio superior de una y al inferior de otra,
ya que para definir esto último usaríamos el término “dos labios” y no el de “un par
natural”). El nombre veru ”pareja casada, marido-mujer”, tiene forma dual; en este caso
no existe la raíz correspondiente al singular “esposa” (aunque tenemos verno “marido” y
vessë “esposa” de la misma raíz; ver LR:352). El nombre alda “árbol” aparece en la forma
dual refiriéndose no a una casual pareja de árboles, sino a los Dos Árboles de Valinor:
Aldu.
Advertimos que, si el final –u se añade a un nombre terminado en vocal, esta se
desplazará: así, el dual de alda será aldu en vez de **aldau, aunque una palabra
señalada en PM:138, reproduciendo un borrador de los apéndices de LotR, parece sugerir
que Tolkien consideró en algún momento la última de las formas citadas. Hay también una
fuente antigua que lleva el término aldaru, aparentemente formado por la adición de la
terminación dual –u a aldar “árboles” (el plural normal), pero esto parece ser tan solo un
antiguo experimento de Tolkien que, probablemente ya estaría obsoleto cuando se escribió
LotR. En la forma dual peu, la vocal final de pé “labio” no se desplaza por la terminación
dual –u. Sin embargo, pé parece descender de la forma del Elfico Primitivo peñe, en tanto
que la forma dual peu viene de peñû (VT39:9), por eso la e de peu no era el final
originalmente.
En cuanto a –t, la otra terminación dual, y de acuerdo a lo que figura en Cartas:427,
diremos que representa un elemento antiguo: ata. Este, según Tolkien, era originalmente
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
“un puro numeral”; efectivamente se refiere a la palabra Quenya que define al numeral
“dos”: atta. Pero con la frase “un puro numeral”, quiso evidentemente decir qye la
terminación dual –t denotaría dos cosas relacionadas casualmente. Por ejemplo, ciryat
como la forma dual de cirya “barco”, se referiría a dos barcos cualesquiera; ciryat podría
ser solo una forma abreviada de la frase atta ciryar “dos barcos”. No obstante, Tolkien en
un examen posterior,, indicó que en el “Quenya moderno”, las formas duales “se usaban
solo para referirse a parejas naturales”. Precisamente no queda muy claro lo que quiere
decir con “Quenya moderno”; podría referirse al Quenya como lengua ritual en la Tierra
Media, en vez de a la lengua vernácula de los Eldar en Valinor. En cualquier caso el Quenya
de la Tercera Edad al que nos apuntamos en este curso, debe incluirse en lo que Tolkien
llama “Quenya moderno”, así que aquí seguiremos la regla que dice que cualquier forma
dual debe referirse a algún tipo de pareja natural o lógica, y no a dos cosas relacionadas
casual o accidentalmente. En otras palabras, la terminación dual –t viene a tener el mismo
significado que la terminación dual –u. Un dual como ciryat “dos barcos” (llamados
curiosamente ciriat en Cartas:427), podría no referirse en el Quenya moderno a dos
barcos cualesquiera, sino a dos barcos que, de alguna manera, constituyen una pareja,
como dos barcos hermanos. Si nos queremos referir a dos barcos que no constituyan una
pareja lógica o natural (como serían dos barcos vistos juntos al pasar), no deberíamos usar
la forma dual, sino simplemente el numeral atta “dos” = atta ciryar.
Como quiera que las dos terminaciones –t y –u vienen a tener el mismo significado, será
necesario determinar algunas reglas para su uso. El definir cual de las dos deberemos usar
en cada caso, vendrá determinado por la propia forma de la palabra (así como la forma de
la palabra determina también el tipo de terminación plural que debe llevar –i o –r). En
Cartas:427, Tolkien advirtió que “la elección de –t o –u, (se) decidía mediante “eufonía””,
es decir: la que sonara mejor, añadiendo como ejemplo que –u debería preferirse a –t, si la
palabra que debe llevar la terminación dual ya lleva una t o una d (como sonido similar).
Así pues, el dual de alda será aldu en vez de **aldat. Parece que por lo que concierne al
“Quenya moderno”, la final –t podría ser la mejor opción, aunque si el nombre en cuestión
ya tiene una t o una d, optaremos por la –u (recordando que este final desplaza a cualquier
vocal final). En la lista de duales de la Carta Plotz, ciryat (una pareja de barcos) y lasset
(una pareja de hojas), formados a partir de cirya “barco” y lassë “hoja”; se confirma que
las palabras que no llevan t o d, tendrán su terminación dual en –t. Quizá sería preferible el
final en –u en el caso de los nombres que terminen en consonante, aunque –t no se
pudiera añadir directamente a algunas palabras sin provocar un final con un grupo de
consonantes, cosa que la fonética Quenya no permite; por desgracia, no hay ejemplos (si a
pesar de todo, se usa el final –t, habrá que insertar una vocal ante él, produciendo
inevitablemente una terminación más larga (probablemente –et). En los ejercicios que
siguen, mostraremos este problema mientras alguien no consiga la solución).
Está claro no obstante, que el Quenya posee algunas formas duales antiguas, que no
siguen las reglas normales de la terminación en –t, sustituida por –u solo cuando hay una
d o una t en la palabra a la que se ha de añadir. Los ejemplos veru “pareja casada” y peu
“labios, par de labios”, son prueba de ello; en esas palabras no hay t ni d, pero la
terminación es en –u en vez de en –t. Presumiblemente, estas son formas duales
“fosilizadas”, que reflejan el sistema más antiguo, en el cual, solo la forma –u se usa en el
caso de partes del cuerpo pares, como por ejemplo: orejas, ojos, brazos, piernas, pies,
manos, etc. (La otra terminación –t, puede emplearse si otras terminaciones se imponen
ante el final dual propiamente dicho; volveremos a esto en las siguientes lecciones). La
palabra en Quenya que significa “brazo”, es ranco; la forma dual para definir “el par de
brazos de una persona”, no está confirmada, pero mis mejores suposiciones me indican
que debe ser rancu. El compuesto hendumaica (perspicaz, sagaz), que se menciona en
WJ:337, puede llevar el dual hendu “(par de) ojos”. La palabra Quenya que significa “ojo”,
es hen o hend antes de un final (las Etim. Solo mencionan el plural normal hendi “ojos”,
LR:364). En el caso de esta palabra, la terminación dual debería ser –u en vez de –t , ya
que hay una d en hend. La palabra tál “pie”, probablemente lleve el dual talu (ver más
adelante el acortamiento de la vocal).
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
VARIACIÓN DE LA RAIZ:
Este es un tema con el que habremos de emplear algunas líneas y, aún cuando estemos en
los primeros niveles de este curso, es algo que no se puede evitar. Entraré en detalles,
pero podéis estar seguros de que no seréis capaces de recordar todas las palabras y
ejemplos que vais a ver; limitaos pues, a intentar entender lo máximo posible de este
apartado.
A veces la forma de una palabra Quenya sufre cambios cuando se le añaden terminaciones.
Yan antes hemos mencionado dos palabras. Si añades un final a tál "pie", p.e.: -i, para
formar el plural, o una -u para formar el dual, la vocal larga á, se acortará y se convertirá
en a. Así, el plural "pies", será tali en vez de **táli y el dual "un par de pies", será talu en
vez de **tálu. En cada caso, se puede decir que tál "pie", tiene la raíz -tal. De la misma
manera la palabra hen "ojo", tiene la raíz hend- y su plural será hendi en vez de **heni.
La forma de la raíz no se produce sola, sino que se forma mediante adiciones. Cuando
presentamos una glosa, representaremos cada variación radical mediante la forma original
seguida de la forma radical (entre paréntesis), con un guión donde comienza la
terminación, p.e.: tál (tal-) "pie", hen (hend-) "ojo".
En el caso de tál frente a tal-, la variación se debe al hecho de que frecuentemente las
vocales se alargaban en las palabras monosílabas, pero cuando la palabra tenía
terminaciones, obviamente quedaba con más de una sílaba, y entonces, el alargarla no
tenía demasiado sentido (otro ejemplo del mismo caso, parece ser nér "hombre", plural
neri "hombres", MR:213/LR:354). Originalmente, la vocal era corta en todas las formas. Es
cierto que la forma de la raíz da una idea de cómo quedará la palabra, y en una primera
etapa de la larga evolución lingüística, Tolkien tuvo una idea detallada de todo esto. Hen
"ojo" en su raíz hend-, refleja la "base" primitiva KHEN-D-E, de la cual es el último
derivado (LR:364). El Quenya podría no tener -nd al final de una palabra y simplificarlo a
un final -n cuando la palabra está sola (así hen representaría de alguna manera la forma
completa imposible que sería hend), pero ante una terminación, -nd- no es el final y, por
consiguiente, puede estar. Muchas variaciones radicales se componen de enjambres de
sonidos que no se permiten al final de las palabras, por lo que pueden aparecer por
cualquier otro sitio. Una palabra como talan "piso, planta", no tiene a **talani como
plural, como cabría esperar, sino a talami. El radical es talam- porque es esa la forma de
la raíz de la palabra en el Elfico Primitivo: TALAM (LR:390). Porque Quenya se desarrolló a
partir del Elfico Primitivo, y este tiene una regla que dice que solo determinadas
consonantes pueden estar al final de las palabras, y m no es precisamente una de ellas. La
consonante permitida más cercana, es n, y por eso la vieja palabra talam se convirtió en
talan, aunque su plural sigue siendo talami (y otras formas que se pueden añadir a la
palabra), la m que no va al final, persiste sin embargo. Otro caso similar es filit "pajarito",
que tiene el radical filic-, plural filici "pajaritos": la raíz primitiva de la palabra era PHILIK
(LR:381), pero Quenya no permite la -k al final de una palabra, por eso debe ir la -t.
Cuando no sea final, dejaremos la k (mejor dicho: la c, en este curso).
En algunos casos, la forma "independiente" es un tipo de palabra simplificada o acortada,
donde la forma del radical es reflejo de la forma original. Por ejemplo, Tolkien imaginó que
la palabra merendë "fiesta, festival" se acortaba a meren, aunque el radical es merend-
(LR:372). Así que el plural de meren es merendi, y no **mereni. Cuando está sola, la
palabra nissë "mujer", se reduce a nis (o nís con vocal larga) , pero ante el final, se
mantiene la doble ss, por lo que el plural "mujeres" será nissi (LR:377, MR:213). Un caso
parecido es el de Silmarillë, el nombre de una de las legendarias joyas creadas por los
Fëanor; generalmente esta palabra se acorta a Silmaril, pero ante las terminaciones, la
doble ll de la forma completa, se preserva (Silmarill-), por lo que el plural será siempre
Silmarilli. En el caso de las palabras compuestas, es decir, palabras formadas por otras
varias palabras, el segundo elemento del compuesto acostumbra a reducirse, pero la forma
completa puede volver a aparecer en una terminación, p.e.: el nombre Sindel "Elfo Gris"
(WJ:384), incorpora -el como una forma reducida de Elda "Elfo". El plural de Sindel no es
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
**Sindeli, sino Sindeldi, preservando el grupo -ld- que aparece en Elda (aunque la
terminación -a se pierde en el compuesto, no podemos formar el plural **Sindeldar).
En otros casos, una palabra se puede contraer cuando se le añaden terminaciones. En
estos casos, la forma radical no refleja la más vieja y completa forma de la palabra en
cuestión. Estas contracciones se llevan a cabo generalmente en palabras de dos sílabas
que contienen dos vocales idénticas, p.e.: feren "haya", se reduce a fern- ante una
terminación, y su plural será ferni en vez de **fereni. WJ:416, indica asimismo que
laman "animal" se puede reducir a lamn- ante una terminación, así tendremos lamni
"animales", aunque la forma reducida lamani también se usa. Ocasionalmente, las formas
contraidas sufren algunos cambios cuando se comparan con las normales; como el plural
de seler "hermana" que podría ser **selri, pero que como lr es un grupo no permitido en
Quenya, deberemos cambiar a ll, con lo que el plural "hermanas", será selli (LR:392).
Hay otra variante del radical que está bastante menos comprobada en cuanto a los
nombres se refiere, pero hay indicios de algunos efectos de cambio en la vocal final de
algunas palabras cuando se les añade una terminación. En Quenya, las vocales finales -o y
-ë, se convierten a veces en las finales -u e -i del Elfico Primitivo. En una cierta etapa de la
evolución de la lengua, la versión original de la -i corta, se convertía en -e cuando la vocal
era final; lo mismo pasaba con la -u corta que se convertía en -o. Por ejemplo: la palabra
primitiva tundu "colina", se convierte en tundo en Quenya (LR:395). Aunque este cambio
solo se produce cuando la vocal es final, es posible que se conservara el atributo original
ante una terminación. El plural "colinas" podría muy bien ser tundur en vez de tundor,
aunque ninguno de los dos está contrastado. Con arreglo a SD:415, el nombre Quenya
lómë "noche" tiene a lómi- como radical, lo que evidentemente, significa que la vocal final
-ë, cambia a -i si se añade una terminación tras ella. P.e.: añadiendo a lómë la
terminación del dual -t (para expresar "un par de noches"), tendríamos lómit en vez de
lómet. Esto es así, porque lómë procede del vocablo primitivo dômi (LR:354), e -i nunca
se convertirá en -e excepto cuando sea final. Pienso que ciertas palabras de Namárië como
lírinen y súrinen, son buenos ejemplos de este fenómeno: estas son formas de lírë
"canción" y súre "viento" (la última da testimonio de sí misma en MC:222; el significado
del final -nen que se ve en lírinen y súrinen se dilucidará en una próxima lección). Si
originalmente, esta palabra que terminaba en -i se convirtió más tarde en -ë (solo siendo
final), podría ser porque en esta palabra, -ë fuera plausible de convertirse en -i- ante la
terminación. Diríamos entonces que el radical de súrë, es súri-.
Parece ser que existen variaciones similares concerniendo a la vocal final -o que, en
algunos casos, proviene del final primitivo -u; otra vez el atributo antiguo de la vocal,
puede resurgir si se le añade una terminación. Por ejemplo: rusco "zorro", se dice que
tiene el radical ruscu-, por eso, si le añadimos la terminación dual hablando de "un par de
zorros", la forma resultante sería probablemente ruscut en vez de ruscot. Sin embargo,
el tratamiento de este fenómeno no es extensivo a los escritos publicados de Tolkien; de
acuerdo con lo establecido en SD:415 y VT41:10, lómë y rusco, tienen los radicales lómi-
y ruscu-, siendo estas las referencias explícitas más acertadas que hemos conseguido.
No debemos desesperar, pero pensemos que todas estas cosas extrañas suceden cuando
se añaden terminaciones a una palabra Quenya, así que disponemos de un enorme
potencial para cometer embarazosos errores (o al menos una gran cantidad de material
para memorizar). La mayoría de las palabras Quenya, parecen comportarse bastante bien,
sin diferencias que tener que recordar en sus formas radicales; solo añadir la terminación y
ya está. Donde sepamos que hay formas radicales diferentes (o donde tengamos buenas
razones para sospechar que las hay), lo indicaremos al presentar la palabra, si es relevante
para los ejercicios.
Además de la(s) forma(s) plural(es), el Quenya tiene también un número "dual" para
definir un par de cosas formando un tipo de pareja natural o lógica (asumimos que dos
cosas asociadas solo casualmente, se definen con un plural normal en conjunción con el
numeral atta "dos"). El dual se forma con una de estas dos terminaciones: -t o -u (la
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
última desplaza a la vocal final; el dual de alda "árbol", será aldu y no **aldau. La
elección preferida parece ser -t pero si la palabra ya lleva una terminación añadida y esta
contiene una t o una d, es preferible el final alternativo en -u (por motivos de eufonía, si
quieres, para evitar una aglomeración de t o sonidos similares). Sin embargo, parece haber
cierto número de viejas y fosilizadas formas duales que terminan en -u aunque no haya t o
d en la palabra en cuestión, como veru (pareja casada), y peu (par de labios). El último
ejemplo sugiere que todas las partes del cuerpo que se presentan en parejas, deben
definirse con la forma dual terminada en -u y no en -t, independientemente de la forma de
la palabra (aunque es evidente que se prefiere la -t, si hay otras terminaciones inmiscuidas
ante el propio final dual; tendremos más de todo esto más adelante).
Unas pocas palabras en Quenya sufren cambios cuando las terminaciones son apéndices de
ellas mismas, como talan “piso” que se convierte en talam-, plural talami. Sería talam-
la forma radical de talan. De la misma manera, las vocales finales –o y –ë, aparecen a
veces como –u e –i respectivamente si se añade alguna terminación; de esta manera,
Lomé “noche” tiene como radical a lómi-. En muchos casos, la forma del radical
rememora la vieja forma de las palabras (sonidos o combinaciones que no sobrevivieron al
final de una palabra, son preservados pero no como final), aunque la forma del radical
también puede representar una contracción.
VOCABULARIO:
Atta : dos
Hen (hend-): ojo
Ranco : brazo
Ando: puerta
Cirya: barco
Aiwë: pájaro
Talan (talam-): piso
Nér (ner-): hombre (macho adulto de una especie racional: Elfo, Mortal u otros)
Nís (niss-): mujer (similarmente: hembra adulta de una especie racional)
Sar (sard-): piedra (piedra pequeña, no piedra como material)
Alda: árbol
Oron (oront-): montaña
EJERCICIOS:
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
P. Hombres y mujeres
LECCION CUATRO:
[1] Combinándose con el nombre al cual describe, dando como resultado frases del tipo de:
"hombres altos", o: "(un/el)libro rojo". Estas frases se pueden insertar en una oración
completa, como "los hombres altos me asustaron", o "el libro rojo es mío", en donde las
palabras "alto" y "rojo", añaden más información acerca de los nombres a los que
acompañan. Esta acción se realiza atributivamente: la cualidad en cuestión, se presenta
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
como un atributo del nombre, o se le atribuye a él (hombres altos, con lo que sabemos
exactamente de que tipo de hombres estamos hablando: altos. Su altura es su atributo).
[2] Construyendo oraciones en las que el punto principal de interés sea que alguien o algo
posea una cualidad específica. No se puede tan solo presuponer la altura cuando hablamos
de "hombres altos", queremos decir que "los hombres SON altos", y esa es la parte que
queremos definir, como en este caso "los hombres", y se le añade el adjetivo que
determina la cualidad que poseen. Este tipo de adjetivo se llama predicativo.
Como cualquier lector atento habrá sospechado por lo leído, hay más de una complicación:
no se puede decir "los hombres altos", sino "los hombres son altos". Las oraciones del tipo
de "los hombres altos", podrían ser válidas en bastantes idiomas (el Quenya incluso podría
ser uno de ellos), pero en el nuestro hay que pasar por una palabra como "son" o "es",
colocada ante el adjetivo, cuando se usa como predicado: "el libro es rojo", "los hombres
son altos". Este "es"/"son", no da en realidad un significado completo (he aquí la razón por
la que algunos idiomas no usan este tipo de palabras), pero se usa para emparejar al
adjetivo con las palabras que nos dicen realmente de quien queremos hablar (como el
libro y los hombres de nuestros ejemplos). "Es"/"son", se llama cópula. En oraciones como
"el oro es maravilloso", "estoy elegante", o "las piedras son duras", se puede percibir la
función principal de la cópula (aquí manifestada como "es", "estoy" y "son"), que es
simplemente, conectar a los adjetivos que la siguen: "maravilloso", "elegante" y "duras",
con la cosa(s) o persona(s) sobre las que estamos hablando: "oro", "yo" y "piedras". La
cópula es parte integrante del predicado de la oración. Esta es una de las construcciones
más importantes que los de habla inglesa tienen a su diposición cuando quieren decir que
X posee la cualidad de Y.
Bien, volvamos al Quenya. Cuando se compara con la plétora de formas que puede tener
un nombre, un adjetivo parece bastante restringido. La gran mayoría de los adjetivos
Quenya acaban en -a o en -ë. La última es menos común y aparece generalmente para
definir los colores: minquë "blanco", morë "negro", carnë "rojo", varnë "marrón", etc.
Cuando un adjetivo no termina ni en -a ni en -ë, lo hace siempre en -in, p.e.: firin
"muerto", hwarin "torcido", melin "querido" o latin "abierto, libre, claro (de tierra)". El
último de estos se encuentra también en los escritos de Tolkien, como latin(a) (LR:368),
sugiriendo que latin es una forma acortada de la forma más larga latina, apareciendo
ambas en el idioma (quizá todos los adjetivos terminados en -in se consideren formas
cortas de otras formas más completas terminadas en -ina). Los adjetivos que no terminan
en -a, -ë, -in, son muy raros; al menos tenemos constancia de la existencia de teren
"delgado", pero incluso este, tiene una forma larga acabada en -ë: terenë. Los adjetivos
que acaban en -a son, con diferencia, los más comunes. La -a como vocal final, puede
aparecer por sí misma, como en lára "piso", pero acostumbra a ser parte de un final
adjetival más largo, como -wa, -na (variante -da), -ima, -ya. Ejemplos: helwa "pálido",
harna "herido", melda "querido, amado", melima "adorable", vanya "maravilloso". La
misma palabra Quenya, tiene su origen en el final adjetival -ya, que significa Quendi de
los Elfos, aunque Tolkien decidió que provenía del uso de un nombre del Alto Elfico
(Cartas:176, WJ:360-361, 374).
En Quenya, un adjetivo también se puede combinar directamente con un nombre,
describiéndolo. Tenemos muchos ejemplos de adjetivos que se usan atributivamente de
esa manera; incluidos en las oraciones: lintë yuldar "corriente veloz" (Namárië), luini
tellumar "bóvedas azules" (prosa estilo Namárië), fána cirya "un barco blanco"
(Markirya), quantë tengwi "signos completos" (término usado por los primeros lingüistas;
no discutiremos aquí su verdadero significado; ver VT39:5). En estos ejemplos, el orden de
las palabras es el mismo que en inglés y el inverso al castellano: ADJETIVO+NOMBRE,
aunque en Quenya puede también darse el caso de que el adjetivo siga al nombre, p.e.: en
Markirya está anar púrëa "sol nubloso" (literalmente: "(un) sol nubloso"), y en LR:47,
tenemos: mallë téra (literalmente "carretera recta", en vez de "recta carretera")(LR:43).
Quizá se emplee este orden cuando se quiera enfatizar el adjetivo: el contexto en LR:47,
indica que esta es una "recta carretera" en oposición a una con curvas. No obstante, el que
el adjetivo siga al nombre, puede ser algo habitual en el caso de un título adjetival, que se
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
“Debería añadir que, debido a la extrema carencia de ejemplos, no podemos asegurar cual es el orden ideal de las
palabras. A partir del ejemplo vanwa ná...Valimar “perdido está...Valimar” en Namárië, se podría argumentar
que ná debería seguir al adjetivo, por lo que “el libro es rojo” debería ser i parma carnë na “el libro rojo es”.
Sería interesante saber si ná “es/está” podría seguir detrás de vanwa “perdido”, si colocamos Valimar al
principio de la oración; ¿sería Valimar está perdido = Valimar ná vanwa al estilo inglés, o quizá: Valimar
vanwa ná? En los ejemplos citados y en los ejercicios siguientes, he organizado las oraciones siguiendo el orden
inglés, pero Tolkien puede que haya hecho algo más exótico. No hay forma de saber como era lo anterior al
metrial publicado...”
He revisado esta lección en Noviembre de 2001 y este pasado verano he añadido algunos
ejemplos más, concernientes a la palabra ná. Parece existir cierta tendencia a colocar ná
al final de la oración, como en el ejemplo lá caritas...alasaila ná (literalmente: “no
hacerlo imprudente es”)(VT42:34). El mismo artículo en donde se proporciona este
ejemplo, cita también la fórmula A ná calima lá B (literalmente: “A brilla más allá de B”),
como la forma de expresión Quenya “A brilla tanto como B” (VT42:32). Advertimos que
esta fórmula utiliza el sistema inglés del orden de las palabras, con ná “es/está”,
precediendo en vez de siguiendo a calima “brillo”. Así, parece que las oraciones como i
parma ná carnë, corresponden palabra por palabra a la inglesa “el libro es rojo”, después
de todo. Por consiguiente, no he revisado muchos de los ejemplos o ejercicios de este
curso, usando el orden inglés de las palabras en lo que a la cópula se refiere. Sin embargo,
el orden i parma carnë ná “el libro rojo es”, también debe considerarse como una
alternativa perfectamente válida, y Tolkien pudo haber hecho de este último el orden más
común. Debemos esperar a tener más ejemplos, para obtener mayor seguridad.
Nueva nota de Enero de 2002:
“Este mes he añadido nuevos ejemplos a lo ya publicado. Parece que el nuevo orden de las palabras es
simplemente una prueba. El ejemplo elyë na manna “benditos seáis” de VT43:26, lleva el orden del estilo inglés
y la cópula “es/son”, aparece con la forma corta na en vez de con ná. Sin embargo, mantengo ná en los
ejercicios de este curso; la palabra na tiene otros y muy diferentes significados. Quizá la forma corta na- sea
preferible cuando haya que añadir alguna terminación; la forma plural es nar “son/están”. Por supuesto, la forma
nár aunque no está contrastada, sería igualmente válida por lo que sabemos hasta ahora...”
En la Canción de Fíriel (un texto pre-LotR, la palabra que figura para “es/está” es ye en
vez de ná o na: írima ye Númenor “bonita es Númenor” (LR:72). Sin embargo en el
QL:64 y en Etym. (LR:374), se apunta ná y en Namárië tenemos también esta última en el
texto más moderno. Tanto Etym como QL, son anteriores a la Canción de Fíriel, pero
Namárië es posterior, así que parece ser que ye tan solo fue un experimento más de la
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
evolución del Quenya de Tolkien. En la Canción de Fíriel vemos también una terminación
para “es/está” en –ië, añadido a los adjetivos y desplazando a las vocales finales: así, en
esta canción tenemos márië “(ello) es bueno”, derivado del adjetivo mára “bueno”. Esta
terminación está muy relacionada con la palabra ye. No creo que el sistema de utilización
de la terminación –ië “es/está”, sea válido para el estilo Quenya de LotR, y no
recomendaré su uso. El final –ië tiene otras funciones en el Quenya moderno.
Otro sistema que puede ser válido: no usar ninguna cópula. Simplemente yuxtaponer el
nombre y el adjetivo, dando “es/está” por entendido: Ilu vanya “el Mundo (es) bello”
(Canción de Fíriel), maller raicar “carreteras (son) curvas” (LR:47). La fórmula “A brilla
más allá de B” = “A es tan brillante como B”, referida más atrás como “A (ná) calima lá
B” en VT42:32. Como se sugiere por los paréntesis, ná se puede omitir. El ejemplo malle
téra “una carretera recta” mencionado más atrás, también podría interpretarse como “una
carretera (es) recta”, si el contexto lo permite. La versión final de la traducción que Tolkien
hizo de la Salve, publicada en Enero de 2002, está desprovista de cópulas: Aistana elyë,
ar aistana i yávë mónalyo “bendita (seas) tú, y bendito (es) el fruto de tu matriz”.
Debemos asumir que la cópula ná, nar, no se limita a la combinación de nombres y
adjetivos, sino que también se usa para igualar a los nombres: parmar nar engwi “libros
son cosas”, Fëanáro ná Noldo “Fëanor es un Noldo” (advierto de pasada que la última
forma Quenya del nombre Fëanor, es Fëanáro; Fëanor es una forma “híbrida” Quenya-
Sindarin, que se usaba en la Tierra Media después de su muerte). Vemos otra vez que se
puede mantener el significado sin necesidad de conservar la cópula: parmar nati,
Fëanáro Noldo.
Los adjetivos Quenya deben concordar en número con el número que describen. Esto es: si
el nombre es plural, el adjetivo debe ser plural; si el adjetivo describe a varios nombres
también debe ser plural, aunque cada uno de esos nombres será singular. Esto es así
también en español, y no nos debe extrañar que Tolkien hiciera concordar a los adjetivos
en un lenguaje altamente declinable como este.
No tenemos ejemplos de lo que podría pasar si un adjetivo tuviera que concordar con un
nombre en la forma dual (o con un nombre en partitivo plural terminado en –li). Aunque
generalmente se asume que no hay formas especiales de los adjetivos para el dual y el
partitivo plural, sino solo para el plural (¿o deberíamos decir el “no singular”?)
¿Cómo se construye entonces la forma plural de los adjetivos? Por los ejemplos que
tenemos disponibles, vemos que Tolkien experimentó con varios sistemas a través de los
años. En las fuentes más antiguas, los adjetivos terminados en –a forman sus plurales
añadiendo el final –r, así como los nombres lo hacen en –a. Por ejemplo: el mapa más
antiguo del mundo imaginario de Tolkien (descrito como un barco imaginario), incluye una
referencia a i Nori Landar. Esto evidentemente significa “las Tierras Anchas” (LT1:84-85);
el adjetivo landa “ancho” aparece en Etym, entrada LAD. En LT1:85, Christopher Tolkien
sugiere la traducción “Las Grandes Tierras”. Aquí el nombre plural nori “tierras” se
describe con el adjetivo landa “ancho” (otro ejemplo de un adjetivo atributivo siguiendo al
nombre), y como el nombre es plural, el adjetivo toma la terminación plural –r para
concordar con él. Este sistema que tienen los adjetivos para formar el plural, era aún
válido después de 1937 o un poco antes; ya hemos señalado el ejemplo maller raicar
“carreteras (son) curvas” de LR:47, donde el adjetivo raica “curva” (enumerado por él
mismo en LR:383), es plural en concordancia con maller.
Sin embargo, este sistema no es recomendable a la hora de escribir; la evidencia
demuestra que en el estilo LotR ya se abandonó. Tolkien de alguna manera, recuperó del
pasado y revivió un sistema que habría usado en su primer “Qenya”, para el primer poema
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
que escribió: Narqelion de 1915-16. En este poema, los adjetivos acabados en –a forman
sus plurales por medio de la terminación –i. Por ejemplo, la frase sangar úmëai, que
aparece en este poema, aparentemente significa “multitudes grandes” = “grandes
multitudes”; el adjetivo úmëa “grande” se enumera en el primer QL (QL:97), aunque en el
Quenya moderno la palabra úmëa significa “maligno”. Más tarde Tolkien introdujo una
complicación añadida: los adjetivos terminados en –a tienen su plural en –ai tan solo en el
Quenya arcaico. En el Quenya del Exilio, el que hablaban los Noldor después de volver a la
Tierra Media, -ai se redujo a –ë al final de las palabras de más de una sílaba (WJ:407;
considerando la terminación –vë como representación del arcaico “Q-vai”). Así, mientras la
forma plural de quanta “completo” era quantai en las etapas más antiguas del idioma,
más tarde se convirtió en quantë. Esta forma ya la hemos visto en algunos ejemplos
señalados antes: quentë tengwi “signos completos”, donde quanta aparece en la forma
plural en concordancia con tengwi “signos” (VT39:5).
Hay un caso especial a considerar: los adjetivos terminados en -ëa como laurëa "dorado".
En el Quenya arcaico su forma plural era laurëai, pero ¿cuándo se convirtió -ai en -
e?¿Porqué? Laurëe no fue una forma duradera; para erradicar la molesta combinación de
dos -e's concomitantes, la primera se convirtió en i. Así es como la forma plural de laurëa
en el Quenya del Exilio aparece como laurië, como en la primera línea de Namárië: Ai!
laurië lantar lassi súrinen... "Ah!, doradas caen las hojas en el viento...!" (el adjetivo va
en plural en concordancia con el nombre al que describe: lassi "hojas").
Los adjetivos terminados en -ë, parecen comportarse como la mayoría de los nombres con
la misma forma: -ë se convierte en -i en el plural. No tenemos muchos ejemplos, pero la
frase luini tellumar "bóvedas azules" en la versión en prosa de Namárië, parece
incorporar la forma plural de un adjetivo: luinë "azul" (actualmente no se encuentra con
esa forma, pero como se observó antes, axisten muchos adjetivos-colores, terminados en -
ë). Aún más, En Etym Tolkien llama la atención acerca del adjetivo maitë "cercano", que
tiene como forma plural a maisi (LR:371). Evidentemente, aclararemos esta forma plural
antes de pasar a otro punto: estos adjetivos acabados en -itë, tienen sus formas plurales
en -isi, la consonante t se convierte en s ante la i. Esta idea particular parece haber surgido
más tarde: en una fuente posterior a LotR, Tolkien escribió hloníti tengwi, y no hlonísi
tengwi "signos fonéticos" (WJ:395). Por eso quizá la forma plural de maitë pudiera ser
simplemente maiti.
Algunas formas plurales de adjetivos terminan en una consonante, como firin "muertos",
aunque no hay demasiados ejemplos para guiarnos. Tradicionalmente se asume que
forman sus plurales terminados en -i, tal y como hacen los nombres con esa forma, y eso
parece lo más razonable.
Por eso, "muertos hombres/hombres muertos", podría ser firini neri. Si se puede levantar
algún argumento en contra de esto, será que los adjetivos terminados en -in, parecen ser
formas acortadas de los adjetivos más largos terminados en -ina. Como se apuntó más
atrás, Tolkien definió el adjetivo que significa "abierto, libre, claro (de la tierra)", como
latin(a), indicando dos formas: latin y latina. La forma plural de latina debería ser
latinë, antiguamente latinai. Pero, ¿qué pasa con latin? Si tan solo fuera una forma
acortada de latina, la forma plural ¿sería latinë en vez de latini? No podemos estar
seguros; en los ejercicios que siguen al final de la lección, me he ceñido a lo que está
tradicionalmente aceptado, usando los plurales terminados en -i.
Los adjetivos que acaban en consonante son, de cualquier forma, muy raros, por eso es
incierto que pongan en peligro la calidad de nuestros propios textos Quenya.
¿En que posiciones concuerdan en número los adjetivos? Ejemplos comprobados como el
ya señalado luini tellumar "bóvedas azules", parecerían indicar que un adjetivo atributivo
delante de un nombre, muestra concordancia. También lo hace un adjetivo atributivo
siguiendo a un nombre; en Markirya tenemos: i fairi nécë "los pálidos fantasmas" (néca,
plural nécë "vago, difuminado, indefinido, difícil de ver", etc., MC:223). Un adjetivo
separado del nombre al que describe, también concuerda en número, como lauréa
"dorado" aparece en la forma plural laurië en la primera línea de Namárië: laurië lantar
lassi "doradas caen las hojas" (en la prosa Namárië, es: lassi lantar laurië "hojas caen
doradas"). De los adjetivos predicativos también tenemos pocos ejemplos. En alemán, los
adjetivos atributivos concuerdan en número, pero los predicativos no. El viejo ejemplo
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
Como ya se ha descrito, Tolkien en cierta etapa decidió que los adjetivos terminados en -a
tuvieran sus plurales terminados en -ar (si se usaban como nombres), porque en algunos
casos se declinaban como nombres. Dejó instaurado que,en vez de decir penyë tengwi
"signos inadecuados", los Elfos se podían referir simplemente al penyar de "algunos
inadecuados" (usando(el adjetivo)penya como nombre técnico; VT39:19). Uno de los
ejemplos más conocidos lo proporciona el adjetivo vanya "amable, maravilloso"; este
podría tener su forma plural en vanyë (p.e.: vanyë nissi "mujeres maravillosas"). No
obstante, el adjetivo vanya, se puede usar también como nombre: un Vanya o un Gentil,
palabra usada para describir a cierto miembro del Primer Clan de los Eldar, por lo que
deducimos que el Clan completo se definía como los Vanyar, tal y como aparece en Silm,
capítulo 3: "...los Vanyar eran (de Ingwë) la gente; son los Elfos Gentiles...". Usando otro
adjetivo: "maravilloso", en Quenya vanima, Treebeard (Bárbol) empleó otro plural con
estilo de nombre, cuando saludó a Celeborn y Galadriel como a vanimar "los maravillosos"
(traducido en Cartas:308).
Los adjetivos terminados en -ë, deberían tener sus formas plurales terminadas en -i si se
usan como nombres, ya que la mayoría de los nombres terminados en -ë también tienen -i
como terminación de sus plurales.
Los adjetivos son palabras que se usan para describir cualidades como "alto, maravilloso".
Se pueden combinar con los nombres, formando frases como "(un/el) libro rojo", "hombres
altos", donde los adjetivos "rojo" y "altos", describen a los nombres "libro" y "hombres";
este tipo de adjetivo se llama atributivo. Pero también se pueden formar oraciones como
"el libro es rojo" o "los hombres son altos", donde el punto principal de la oración queda
adscrito a cierta cualidad de un nombre determinado; aquí el adjetivo se usa como
predicado. En algunos casos, se usan cópulas como "es/son" (en los ejemplos), para dejar
clara la relación entre el nombre y el adjetivo. Algunos idiomas lo hace sin la cópula (como
sería escribir "el libro rojo"), y esto parece estar también permitido en el Quenya, a pesar
de que, la cópula concreta ná "es/está", o nar "son/están", también se usa.-_La mayoría
de los adjetivos en Quenya, terminan en vocal -a, y algunos también en -ë; los únicos que
terminan en consonante, son unos cuantos que acaban en -in (aparentemente la forma
corta de -ina). Los adjetivos Quenya concuerdan en número; si un adjetivo describe a un
nombre plural o a más de un nombre, el adjetivo deberá ir también en plural. Los adjetivos
terminados en -a, forman sus plurales acabados en -ë (el viejo -ai); advertimos que si el
adjetivo termina en -ëa, su forma plural será -ië para evitar una terminación -ëe). Los
adjetivos que terminan en -ë forman sus plurales acabados en -i; de los pocos adjetivos
que terminan en -in no hay muchos ejemplos, pero asumiremos que para sus plurales se
les añadirá una terminación en -i.
VOCABULARIO:
Excepto por las dos primeras palabras, todas las demás son adjetivos. No te preocupes de
las otras palabras que aparecen en los ejercicios que siguen; aquellas que ya has
memorizado cuidadosamente, siguiendo las instrucciones de la Lección Dos:
38
Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
Neldë: "tres"
Ná: "es/está" (nar: "son/están")
Vanya: "maravilloso, gentil"
Alta: "grande" (=usado en sentido físico)
Calima: "brillo"
Taura: "poderoso"
Saila: "sabio, prudente" (usaremos esta forma más moderna que sustituye a la antigua
saira)
Úmëa: "malvado, maligno"
Carnë: "rojo" (sospechamos que el Católico Devoto Tolkien pensaba en los cardenales con
sus rojas vestiduras; la palabra italiana earne "(roja) carne", también tiene su importancia
en esto)
Minquë: "blanco"
Morë: "negro"
Firin: "muerto"
EJERCICIOS:
1. Traducir al español:
A. morë rocco
B. calimë hendu
C. neldë firini neri
D. vanyë aiwi
E. tári ná taura nís
F. I oronti nar altë
G. Aran taura (dos posibles traducciones)
H. I nér ar i nís sar sailë
2. Traducir al Quenya:
I. La puerta blanca
J. Un barco grande
K. El suelo es rojo
L. Una piedra negra y tres piedras blancas
M. Los reyes prudentes son hombres poderosos
N. El hombre poderoso y la mujer maravillosa son malignos
O. Los Elfos son maravillosos
P. Los Elfos son gente maravillosa
LECCION CINCO:
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
verbos nunca representan la pura y primitiva palabra-raíz, sino que son derivados
formados por la adición de terminaciones a esa raíz. Los finales más frecuentes de los
verbos de este grupo, son -ye y -ta; veremos también, pero más raramente la final -na o
solo -a. Ejemplos:
Calya "iluminar" (raiz KAL-)
Tulta "enviar a por, buscar, convocar" (raíz TUL-)
Harna "herir" (raíz SKAR-; la inicial primitiva sk- convertida en h-)
Mapa "agarrar, asir" (raíz MAP-)
(La regla es que cuando se escriben verbos derivados como estos, debemos añadir un
guión al final; Tolkien lo hacía en sus escritos. La derivación de un verbo es una forma
básica por la cual empezamos a derivarlo hacia otras formas, como son los diferentes
tiempos).
Si estos verbos con raíz A, se pueden definir como verbos derivados, la otra categoría no
puede llamarse de otra forma más que no derivados o primarios. Estos son verbos que no
muestran tantas terminaciones. La derivación verbal en cuestión se puede denominar como
primaria o básica, pues representa esencialmente una raíz primitiva sin adiciones. P.e.: el
verbo mat- "comer" viene directamente de la raíz MAT- de significado similar. Tac-
"sujetar" representa a la raíz TAK- "fijo, sujeto", tul-"venir" se identifica con la raíz TUL-
"venir, aproximarse, mover hacia" (contrasta con el derivado tulta- "enviar a, buscar,
convocar" de la misma raíz, derivado por el significado de la terminación -ta). En el caso
de las raíces MEL- "amor" y SIR- "fluir, manar", Tolkien no usó ninguno de los dos en sus
glosas de los verbos Quenya (ver LR:372,385).
Cuando estudiemos los verbos Quenya necesitaremos referirnos a la vocal derivada. Esta
es la vocal de la palabra raíz subyacente al verbo tal y como aparece en Quenya. En el
caso de los verbos primarios, como mel- “amar”,la vocal derivada es por supuesto
fácilmente reconocible ya que es la única vocal (la e), y también podemos tener la
seguridad de que esa será la vocal subyacente en la raíz MEL-. En el caso de los verbos
derivados como pusta- “parar” o ora- “empujar”, las vocales de la terminación añadida
(aquí esas terminaciones son –ta y –a),no contarán como vocal derivada. Pusta- por
ejemplo, deriva de la raíz PUS- y su vocal derivada es por consiguiente, la u y no la a. En
la inmensa mayoría de casos, la vocal derivada es simplemente la primera vocal del verbo
(aunque no es así necesariamente, pues podría haber algún prefijo).
Con todos los términos necesarios ya colocados en su sitio, podemos por fin comenzar el
estudio de la formación del tiempo presente. Empezaremos con los verbos primarios, cuyo
tiempo presente deberá parecerse al del verbo mel- “amar”, como se atestigua en LR:61,
cuando Elendil le dice a su hijo Herendil: yonya inyë tye-méla “to también, hijo mío, te
amo”. Aquí tenemos un verbo describiendo una acción presente o continua (en este caso
permanente). Otro ejemplo del tiempo presente del verbo primario, se puede encontrar en
el mismo LotR, en el saludo famoso elen síla lúmenn’ omentielvo “una estrella
brilla/está brillando sobre la hora de nuestro encuentro”. Síla, sería el presente del verbo
sil- “brillar con luz blanca o plateada”, tal y como aparece en elapéndice de Silm. Méla y
síla muestran la misma relación con las simples derivadas verbales mel- y sil-: las formas
de los tiempos presentes se construyen alargando la vocal derivada (la cual se destaca por
supuesto, por llevar un acento) y añadiendo la terminación –a. Esta conclusión se sustenta
con un ejemplo en VT41:13: el verbo quet- “hablar, decir”, aparece en tiempo presente
como quéta “está diciendo”.
Aunque las formas como méla y síla pueden traducirse usando el tiempo presente simple,
parece que el tiempo presente en Quenya denota también acciones continuas que se
traducirían mejor utilizando el compuesto: “ser/estar”+ el gerundio del verbo en cuestión,
como en el ejemplo anterior quéta que se ha traducido como “está diciendo”,en vez de
“dice”. Llegamos pues a la conclusión de que el tiempo presente denota más bien una
acción continuada,y esto se confirma también por otra evidencia: el tiempo presente
Quenya del verbo primario mat- “comer”, no se halla contrastado en ningún sitio del
material publicado. Sin embargo Tolkien estableció que mata era “el derivado de la forma
continua”, que podía traducirse como “está comiendo” (VT39:9; â representa aquí una á
larga).
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
Tolkien pone un asterisco (*) delante de mata para marcarlo como una forma no
comprobada, así que deberemos tomarla como una forma del Elfico Primitivo y no como
una forma puramente Quenya. Así es como el Quenya desarrollado a partir del lenguaje
primitivo, puede verse influido por muchos otros ejemplos; sabemos que mata podría
convertirse en máta. Esta forma podría sufrir las mismas variaciones que méla, síla y
quéta: la vocal derivada alargada y terminada en –a (y recapitulando podemos deducir
que Tolkien quiso decir que méla, síla, quéta, derivan del Elfico Primitivo mélâ, sílâ,
kwétâ). Presumiblemente, estas son todas las formas continuas;la palabra primitiva mata
“está comiendo”,enfatiza la naturaleza de continuidad de la acción: síla puede ser
literalmente “está brillando” en vez de “brilla”. Quizá la longitud de la vocal derivada
simbolice de alguna manera la continuidad o el mantenimiento de la acción. En el caso de
méla en la oración inyë tye-méla, es más normal la traducción como “te amo” en vez de
“te estoy amando”, aunque este último significado parece ser el más literal.
Debemos considerar al segundo y más largo grupo de verbos, como el de raíz A. En este
caso, la información de VT41, es particularmente valiosa.
Parece que los verbos de raíz A forman su presente de manera parecida a la regla con que
lo hacen los verbos primarios, pero la regla necesita de una pequeña adaptación a la forma
de un verbo de raíz A. Nuestro único ejemplo fiable, es el verbo ora- “urgir, apremiar”. En
VT41:13, se indica que su presente es orea “está urgiendo, apremiando”. Como en el caso
de los verbos primarios, la vocal derivada se ha alargado y se le ha añadido la terminación
–a. Hay sin embargo una complicación: como quiera que la derivada verbal ora- ya
termina en –a, se deberá cambiar esta vocal a una –e con el fin de evitar a’s consecutivas:
por tanto, lo que debería ser óra-a termina siendo orea. Así, debemos concluir que los
verbos como mapa- “agarrar,asir” y lala- “sonreir”, figurarán como mápëa, lálëa en el
tiempo presente.
Los de raiz A cortos como ora-, mapa- son sin embargo una forma bastante inusual, pues
se limitan a la acción simple de una vocal –a, a la raíz original. Como se ha dicho antes, los
de raiz A que tienen la –a tan solo como una parte de la terminación derivada más larga
(casi siempre –ya o –ta), son mucho más normales. Ya hemos destacado ejemplos como
calya- “iluminar” y tulta- “convocar” (raices KAL-, TUL-). Estos de raiz A complejos,llevan
un grupo de consonantes siguiendo a la vocal de la raiz original, como ly y lt en los
ejemplos citados. No tenemos ejemplos de los tiempos presentes de estos verbos. Si
hemos de aplicar lo deducido a partir del ejemplo de orea “está urgiendo”, deberían
aparecer formas como (?)cályëa “está iluminando” y (?)túltëa “está convocando”. Sin
embargo parece existir en Quenya cierta regla fonológica prohibiendo una vocal larga
inmediatamente delante de un grupo de consonantes. Podría ser que la palabra (?)túltëa
no existiera (pero francamente no estoy seguro en el caso de cályëa, ya que ly/ny/ry
suelen contar a veces como consonantes palatalizadas unitarias, en vez de hacerlo como
grupo). A falta de ejemplos debemos aceptar que solo en algunos casos se puede acortar
la longitud de la vocal, como ocurre en el presente de los verbos calya- y tulya-, que
serían calyëa y tultëa (aunque como ya se ha dicho, (?)cályëa también sería posible por
lo que sabemos). Esto podría aplicarse en cualquier lugar donde aparezca un grupo de
consonantes siguiendo a la vocal del derivado verbal. Otros ejemplos son lanta- “caer”,
harna- “herir” y pusta- “parar”,los cuales, presumiblemente, formarían sus tiempos
presentes acabados en –ëa: lantëa “está cayendo”, harnëa “está hiriendo”, pustëa “está
parando”.
Este sistema se aplica también donde hay un diptongo en el derivado verbal, como cuando
hay una vocal delante de un grupo de consonantes, un diptongo no se puede alargar de
ninguna manera. Las formas de los presentes de los verbos como faina- “emitir luz” o
auta- “pasar”, podrían ser fainëa y autëa.
Ya sabemos lo suficiente como para empezar a construir oraciones sencillas:
*Isil síla “la Luna está brillando” (el tiempo presente síla se forma a partir del verbo
primario sil- “brillar”).
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
*I Elda lálëa “el Elfo está sonriendo” (el tiempo presente se forma a partir del corto verbo
de raiz A lala- “sonreir”).
*Lassë lantëa “una hoja está cayendo” (el tiempo presente se forma a partir del complejo
verbo de raiz A lanta- “caer”; no podemos usar **lántëa alternativamente, porque una
vocal larga no puede ir ante un grupo de consonantes).
Podemos incluir algunos términos útiles. Una vez se incluye un verbo en la oración
denotando algún tipo de acción, se debe dedicar otra parte de la oración a decir quien está
realizando esa acción. La parte que “hace” cualquier cosa que el verbo nos diga que se
“está haciendo”, constituye el “sujeto” de la oración. En una oración como Isil síla “la
Luna está brillando”, tenemos que Isil (la luna) es el sujeto, ya que es la luna la que
“hace” el brillo del que nos habla el verbo síla. En una frase como i Elda máta “el Elfo
está comiendo”, i Elda “el Elfo” es el sujeto, pues el Elfo es quien “está comiendo”.
Esta misma oración i Elda máta, tiene más posibilidades. Podemos añadir un elemento
más, como el nombre massa “pan”, y tendremos: i Elda máta massa “el Elfo está
comiendo pan”. ¿Cuál es la función de la palabra que hemos añadido? Es el objetivo de la
acción verbal, en este caso “lo que está siendo comido”. El objetivo de la acción verbal se
llama “el objeto”, la contrapartida pasiva del sujeto activo: el sujeto hace algo, pero el
objeto es lo que el sujeto está haciéndole a algo. El sujeto sujeta al objeto en algún tipo de
acción. Esta acción puede ser por supuesto, mucho menos dramática que en este caso, en
el que el sujeto se come al objeto. Por ejemplo, podemos sustituirlo por la oración “el
sujeto mira al objeto” (se puede rellenar con un verbo de cualquier otro de los cinco
sentidos), donde la acción del sujeto no afecta físicamente al objeto de ninguna manera.
Este no es nuestro objetivo por ahora. La idea básica del sujeto/objeto dicotómico, es
simplemente que el sujeto le hace algo al objeto, aunque “hacerle algo a...” podría no
comprenderse en un sentido más profundo.
NOTA: Debo advertir sin embargo, que en las orfaciones con la cópula ná/nar “es/son”,p.e.: i alda ná tasar “el
árbol es un sauce”, tasar “un sauce” no cuenta como el objeto de i alda “el árbol”. Por supuesto i alda es el
sujeto, ya que es quien realiza la acción que existe en la oración: “el árbol es...”, pero tasar “un sauce” no es el
objeto, porque en esta oración el árbol no le hace nada al sauce (y lo que identifica al objeto es que se le haga
algo). Más que hacerle algo al sauce, el árbol es un sauce, que son cosas diferentes: Aquí tasar es el predicado
de i alda, como se vió en la lección anterior. Pero si sustituimos máta “está comiendo” por ná “es”, estamos
volviendo a la construcción sujeto-verbo-objeto: I alda máta tasar “el árbol está comiendo un sauce”. Si estás
algo preocupado porque piensas (indebidamente) que estos sonidos son algo disparatados, puedes tener la
completa seguridad de que gramaticalmente son inapelables.
En el caso de algunos verbos no hay objeto. En el caso concreto de lanta- “caer”, podemos
tener un sujeto y decir: i Elda lantëa “el Elfo está cayendo”. Aquí el sujeto no le hace
nada al objeto; es el sujeto quien se hace algo a sí mismo. Un verbo como mat- “comer”,
sería la única opción que nos permitiría rellenar la oración con un objeto si quisiéramos
decir i Elda máta (massa) “el Elfo está comiendo (pan)”;esto funciona como una oración
completa aunque sin el objeto. Pero algunos verbos demandan un objeto para su
significado, y la oración podría quedar incompleta sin él. Si decimos i Elda mápëa “el Elfo
está cogiendo”, provocaremos la pregunta: “el Elfo está cogiendo...¿qué?”, y deberemos
hacernos con un objeto que complete la oración.
En la Carta Plotz Tolkien indicó que en una variante del Quenya subtitulada como Libro
quenya, los nombres tienen una forma especial cuando hacen funciones de objeto. Los
nombres singulares terminados en una vocal, convertían esta vocal en larga (p.e.: cirya
“barco”, sería ciryá si apareciera como objeto en una oración), y los nombres que
normalmente llevan el plural acabado en –r lo cambian a –i (así “barcos” como objeto,
sería ciryai en vez de ciryar). Esta forma especial de objeto, lo que en términos
lingüísticos es el caso acusativo, era supuestamente la utilizada para escribir Quenya (¿el
arcaico?). Sin embargo, este acusativo no aparece en los textos más modernos, como en
Namárië o incluso en la última versión del poema Markirya, la cual es contemporánea de la
Carta Plotz. Namárië cantado por Galadriel, es quizá la obra más representativa del uso del
Quenya hablado de la Tercera Edad. En cualquier caso, yo no uso ese acusativo distinto en
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
los ejercicios de este curso (ni en mis propias composiciones Quenya). Parece claro que el
uso del acusativo está lejos del universal, dentro o fuera del contexto ficticio. Así que yo
diría cirya(r) “barco(s)”, si la palabra aparece como el objeto de una oración.
Con el sujeto y el objeto colocados, podemos adentrarnos en otra faceta del verbo Quenya.
Así como los adjetivos concuerdan en número con los nombres a los que describen, los
verbos también concuerdan en número con sus sujetos. Vamos a echar un vistazo a la
primera línea de Namárië: laurië lantar lassi “como oro caen las hojas”, o literalmente:
“doradas caen (las) hojas”. Aquí el adjetivo laurëa “dorado” aparece en su forma plural
laurië, concordando en número con el nombre plural lassi “hojas”, como se vió en la
lección anterior. Pero el verbo lanta- “caer” también debe concordar con su sujeto plural
que es lassi. Por consiguiente, el verbo lanta- toma la terminación –r (el último verbo se
parece a un supuesto tiempo aoristo, que veremos más adelante; podemos pensar que el
aoristo lantar es la contrapartida del presente lantëar, como en nuestro idioma sería
“caer”, frente a “están cayendo” respectivamente). El plural terminado en –r nos lo hemos
encontrado ya en el apartado de los nombres, como en Eldar “Elfos”, pero los nombres
también pueden tener plurales acabados en –i, dependiendo de su forma. En el caso de los
verbos, la terminación plural en –r parece ser la universal, independientemente de cómo
sea el verbo. El final en –r no es exclusivo del presente, sino que se usa de forma parecida
en los demás tiempos verbales dondequiera que aparezca un sujeto en plural.
Tenemos ya que la terminación plural del verbo ná- “es”, sería nar “son” (alguien podría
preguntar porque el plural de ná- no puede ser nár, manteniendo intacta la vocal larga. Es
cierto, podría serlo...si no fuera porque podría llevarnos a confusión con el nombre nár
“llama”).
La existencia de más de un sujeto, produce en el verbo el mismo efecto que un solo sujeto
plural: el verbo tomará la terminación –r en ambos casos:
I arani matar “los reyes están comiendo” (singular: i aran máta “el rey está
comiendo”
I aran ar i tári mátar “el rey y la reina están comiendo” (si queremos que el verbo
mat- “comer” aparezca en el presente singular máta, debemos enviar a paseo al rey o a la
reina para que quede un solo sujeto).
Por otra parte, tanto en el caso de un objeto plural como en el de objetos múltiples no se
produce ningún efecto sobre el verbo, p.e.: i aran máta massa ar apsa “el rey está
comiendo pan y carne” (apsa “comida cocinada, carne”). El verbo solo concuerda en
número con el sujeto.
Tendremos en cuenta que el verbo tan solo tiene una forma plural que es la terminada en
–r. En otras palabras: el verbo llevará el final –r no solo donde el sujeto sea un plural
normal (acabado en –r o en –i), sino también donde sea dual (acabado en –u o en –t), y
donde sea partitivo plural (acabado en –li). No obstante, no tenemos ejemplos en el
Quenya de LotR y en particular, no podemos estar seguros de que el verbo tenga una
forma dual especial para usar con objetos duales (acabados en –t en la mayoría de los
nombres como en Aldu sílat, en vez de Aldu sílar “los dos árboles están...brillando
(??????)”. El material publicado hasta el momento, no nos permite sacar conclusiones
fiables en este aspecto, por eso solo los sujetos llevan forma dual en los ejercicios de este
curso.
Lo último que debemos considerar en el tema de los verbos es la cuestión del orden de las
palabras. ¿En qué parte de la oración debe colocarse el verbo? Generalmente, en las
oraciones van el sujeto, el verbo y el objeto (si hay objeto), por ese orden. El lector atento
ya habrá advertido que las oraciones Quenya vistas más atrás, están organizadas de la
misma manera. Este parece ser el orden típico de las palabras en la prosa Quenya.
Ejemplos de esto, son: lassi lantar “hojas caen”, y: mornië caita “la oscuridad cae
(sobre las espumosas olas)” (ambas de la versión en prosa de Namárië). Pero hay también
ejemplos de oraciones que llevan primero el verbo, p.e.: en el llanto de Fingon delante de
Nirmaeth Arnoediad: auta i Lomé!, literalmente: “pasa la noche!”, pero traducido como:
“la noche está pasando!” en el Silm capítulo 20. Los dos ejemplos señalados con el orden
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
En inglés y en otros idiomas europeos, los adjetivos tienen formas especiales para usarlos
en comparaciones. En español, el comparativo se forma anteponiendo al adjetivo la
partícula “más”, y el superlativo, anteponiendo al adjetivo la partícula “el/la/lo más”, p.e.:
el adjetivo alto: su comparativo sería “más alto” y su superlativo “el más alto”. La función
de estas formas, es la de facilitar la comparación entre varias partes. Si queremos decir
que una de las partes posee la cualidad descrita por el adjetivo en mayor medida que otra
de las partes, deberemos usar el comparativo: “Pedro es más alto que Pablo”. La forma
superlativa se usa cuando queremos decir que una de las partes posee la cualidad descrita
por el adjetivo en mayor medida quie cualquier otra de las partes que pudieran
considerarse: “Pedro es el chico más alto de la clase”.
En la primera versión de esta lección, publicada en Diciembre de 2000, escribí: “cuando
intentamos trasladar todo esto al Quenya, no hay mucho que decir. El material publicado
no contiene absolutamente ninguna información sobre las formas comparativas; no
tenemos una palabra que podamos usar como “más””.
Desde entonces, la situación afortunadamente ha cambiado; durante el 2001 apareció una
pequeña información en las revistas Tyalië Tyelelliéva y Vinyar Tengwar. Ahora ya tenemos
una palabra que significa “más”: malda, y también conocemos una fórmula para usar en
las comparaciones: “A es más brillante que B”, se puede expresar A ná calima lá B,
literalmente: “A brilla más allá que B” (VT42:32). Sin embargo, la palabra lá tiene otros
significados además de “más allá”, y será más práctico ver y ensayar esos usos en las
comparaciones en una lección posterior (“Los diferentes usos de lá”, Lección Dieciocho).
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
Aquí y ahora nos centraremos en la forma superlativa de los adjetivos. Hay disponible un
diminuto rastro de evidencias: En Cartas:278-279, Tolkien explicó la forma adjetival
ancalima que aparece en LotR. La tradujo como “excesivamente brillante” y estableció
que era la construcción calima “brillante” con el prefijo an- añadido, tomando a este
último como “un prefijo superlativo o intensivo”. Por esta razón, muchos han usado el
prefijo an- como el equivalente a la terminación inglesa –est, ó a la partícula española
el/la/lo más, para construir la forma superlativa de los adjetivos, p.e.: anvanya “el más
bello”, de vanya “bello/maravilloso” (pero debemos recordar que ancalima sigue siendo el
único ejemplo comprobado del prefijo an- usado de este modo).
Uno desearía que esta forma del prefijo an- fuera realmente la equivalente al superlativo,
es decir: la forma del adjetivo que implica tener la mayor parte de la cualidad descrita, en
comparación con todos los demás involucrados. Hay que advertir que Tolkien tradujo
ancalima no como “el más brillante”, sino como “excesivamente brillante”. Cuando
describe an- como un prefijo superlativo o intensivo, puede casi tomarse como “un prefijo
superlativo en vez de intensivo”. Así pues, an- quizá implique “muy, excesivamente”, en
vez de “el más” en comparación con otros. Hay que observar a pesar de todo, que el
contexto en el qe se encuentra la palabra, parece implicar cierto grado de “comparación”:
en LotR, ancalima aparece como parte de la alocución en la Lengua de Frodo, en la
guarida de Shelob (Ella-Laraña) (volumen 2, Libro 4, capítulo IX): Aiya Eärendil Elenion
Ancalima. No hay traducción en el mismo LotR, pero más tarde Tolkien estableció este
significado: “Hola Eärendil la más brillante de las estrellas” (Cartas:385). En la mitología de
Tolkien, Eärendil lleva el brillante Silmaril depositado en los cielos y que daba el brillo a las
estrellas. Así, aquí el significado parece ser un superlativo genuino: “la más brillante de las
estrellas” en el sentido más completo de “más brillante que cualquiera de entre todas las
otras”. En cualquier caso, no existe más información en cuanto a como deben formarse los
superlativos, así que elegiremos esta opción. Deberemos no obstante estar preparados por
si en futuras publicaciones apareciera más información al respecto.
El prefijo an- no puede aplicarse mecánicamente a cualquier adjetivo Quenya, o a grupos
de consonantes en los que el Quenya no lo permitiría. An- se puede usar de las siguientes
formas, con los adjetivos que empiezan en vocal, o en c-, n-, qu-, t-, v-, w- e y-:
Lo que pasaría en otros casos, no lo sabemos con certeza. También podría insertarse una
vocal extra (e o a) entre el prefijo y el adjetivo con el fin de romper cualquier tipo
imposible de grupo consonántico, o cambiar la –n final del prefijo convirtiéndola en algo
similar (o igual) a la primera consonante del adjetivo. Se observan algunas similitudes en
varios sitios de nuestra recopilación, así que esta se ha convertido en nuestra teoría
favorita en cuanto al uso de an-. Ante la consonante p, la n de an- debería pronunciarse
con los labios cerrados, ya que la pronunciación de la p requiere ser algo cerrada; así pues
n podría convertirse en m. De pitya “pequeño” podríamos derivar a ampitya “el más
pequeño”, lo cual sería el resultado remodelado de la palabra imposible en Quenya
anpitya (En Quenya no existe el conjunto –np- y, por el contrario, el grupo –mp- es
bastante común).
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
Ante las consonantes l-, r-, s-, m-, la n de an- se asimilaría completamente al convertirse
en la idéntica consonante a la del principio de la siguiente palabra:
Las dos grandes categorías de los verbos Quenya son: los verbos primarios que
representan una antigua raíz sin adiciones, y los verbos de raíz A, que llevan adicionado un
final que incluirá la vocal a de la raíz original (a veces solo –a, aunque por lo general son
finales más largos como –ya o –ta). Los verbos primarios forman sus presentes alargando
la vocal derivada y añadiendo –a, p.e.: síla “está brillando”, de sil- “brillar”. Los de raíz A,
forman sus presentes de alguna manera con la misma regla, excepto cuando se añade la
terminación –a en determinados derivados (que ya terminan en –a), que deberían ser –aa
y se cambian a –ëa. En nuestro único ejemplo comprobado del presente de un verbo de
raíz A, orea de ora- “impeler”, la vocal derivada se ha alargado. Sin embargo, en la
fonología Quenya hasta donde la entendemos, una vocal no puede estar delante de un
grupo de consonantes, y la mayoría de los derivados de A tienen un grupo de este tipo
siguiendo a la vocal derivada (p.e.: lanta- “caer”, hilva- “seguir”). Probablemente algunos
verbos podrían formar su presente terminado en –ëa, pero la vocal derivada seguiría
siendo corta. Solo los (relativamente pocos) derivados de A sin un grupo de consonantes
siguiendo a la vocal derivada, pueden alargarla en el presente. Un verbo concuerda en
número con su sujeto, llevando el final –r si el sujeto es plural: elen síla “una estrella
está brillando”, eleni sílar “las estrellas están brillando”.
La forma superlativa de los adjetivos se obtiene añadiendo el rpefijo an-, como en
ancalima “el más brillante”, de calima “brillo”. Debemos tener en cuenta sin embargo,
que la n de este prefijo (an-) se asemeja en muchos casos a la primera consonante del
adjetivo, o al grupo de consonantes que la fonología Quenya no permitiría formar. P.e.:
an+lauca “templado” podría producir allauca “el más templado” (**anlauca es una
palabra imposible en Quenya).
VOCABULARIO:
Canta “cuatro”
Nauco “enano”
Parma “libro”
Tiuca “gordo”
Mapa- “agarrar, asir”
Tir- “vigilar, guardar”
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
Lala- “sonreir” (de acuerdo con la última fuente PM:359; anteriormente el verbo lala- de
una derivación diferente significaba “negar”: ver la entrada LA- en Etym. No
necesitamos saber cual de los dos es más obsoleto; aquí usaremos lala- como “sonreir”).
Caita- “tumbarse, yacer”
Tulta- “convocar”
Linda- “cantar” (la palabra Ainulindalë o “Música (cantada) de los Ainur”).
Mat- “comer”
Cenda- “leer”
EJERCICIOS:
[Link] al español:
A. I nís lálëa
B. I antiuca Nauco máta
C. I tári tíra i aran
D. I analta oron ná taura
E. I nér tultëa i anvanya vendë
F. I aiwë lindëa
G. I Naucor mápëar I canta Eldar
H. I antaura aran ná saila
2. Traducir al Quenya:
Curso@[Link]
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
LECCION SEIS:
Tiempo Pasado:
En la lección anterior hemos visto el tiempo presente, el cual describe la acción que se
desarrolla en el mismo momento en que se habla. Sin embargo, el Quenya tiene diferentes
tiempos que cubren el pasado, el presente y el futuro: el pasado sirve para recuperar
eventos pasados.
En Quenya la mayoría de los pasados se forman añadiendo una terminación a la raíz verbal.
Por lo que sabemos todos los tiempos pasados de los verbos terminan en -ë (aunque
muchas terminaciones, como las plurales que acaban en -r que se usa en el caso de un
sujeto plural por supuesto, pueden añadirse después de esta vocal). En muchos casos, esta
vocal -ë es parte de la terminación -në, que parece ser la terminación más normal del
pasado en Quenya.
Como hemos visto en la lección anterior, la mayoría de los verbos Quenya son de raíz A-, lo
que significa que terminan en -a. Los pasados de estos verbos se forman generalmente con
la simple adición del final -në, p.e.: las Etym mencionan el verbo orta- “levantar” (ver la
entrada ORO-), y en Namárië en LotR, su pasado parece ser ortanë (la traducción más
simple de ortanë es por supuesto “levantó”; la interpretación libre en LotR, emplea la
traducción “ha levantado”, pero en la traducción interlineal en RGEO:67, Tolkien lee:
“levantado” (lo que es una mera palabra alternativa a “levantó”)). Otros ejemplos de las
notas de Tolkien:
Podríamos añadir al verbo ahyanë “cambió”, del que solo consta el tiempo pasado, como
parte de la pregunta: manen lambë Quendion ahyanë? “Quién cambió la lengua de los
Elfos?” (PM:395). El verbo “cambiar” podría ser ahya-.
Observando el verbo ava- (que aparentemente significa “rehusar, prohibir”), Tolkien hizo
notar que su pasado avanë “...reveló que no tenía en su origen una fuente o raíz verbal
básica...”. La última es más o menos parecida a un verbo primario. El llamó a avanë “una
forma débil” del tiempo pasado (WJ:370). Probablemente sirva para todos los tiempos
pasados que veremos (lo que Tolkien pudiera denominar como un tiempo pasado “fuerte”,
no está del todo claro. Quizá usaría ese término para los pasados formados por infijos
nasales -ver más adelante).
Debemos considerar también los “básicos” o “primarios” verbos sin terminación, verbos que
a diferencia de los de raíz A-, no llevan una vocal final: verbos como sil- “brillar”, tir-
“mirar, vigilar”, mat- “comer”.
Parece que el final -në se puede usar también para formar el pasado de algunos verbos
primarios. Tolkien citó tirnë como el pasado de tir- “vigilar” (Etym, entrada TIR-), y
también tamnë como el pasado de tam- “dar golpecitos” (Etym, entrada TAM-). En estos
casos, la adición de -në a la raíz verbal en cuestión, no produce grupos de consonantes
imposibles: tanto rn como mn, están permitidos en la fonética Quenya. Por esta razón, el
final -në también puede añadirse (probablemente) a las raices verbales terminadas en -n,
ya que la nn está asimismo aceptada en Quenya. P.e.: el pasado del verbo cen- “ver”
puede ser cennë “vió”, aunque no existan ejemplos contrastados del pasado de verbos con
esa forma.
Pero en el momento en que la raíz de un verbo básico termine en cualquier otra consonante
que no sea -m, -n, -r, el solo hecho de añadir la terminación -në, producirá un grupo
consonántico no permitido en Quenya. Los pasados de verbos como mat- “comer”, top-
“cubrir” o tac- “abrochar”, no pueden ser **matnë, **topnë, **tacnë, ya que los grupos
tn, pn, cn, no existen en el idioma. Entonces ¿qué vamos a hacer ahora?
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La forma difícil de describir lo que pasa, es decir que la n del final -në debe cambiarse por
un infijo nasal que colaremos ante la última consonante de la raíz verbal. ¿Qué es un infijo?
Ya hemos hablado de los sufijos, elementos que se añaden al final de una palabra (como el
que forma el plural (-r), que añadido por ejemplo al nombre Elda, nos dá el plural Eldar), y
también hemos hablado de los prefijos, elementos añadidos al principio de una palabra
(como el prefijo superlativo an-, que se añade al adjetivo calima “brillante” para construir
la forma superlativa ancalima “la más brillante”). Si queremos añadir algo a una palabra,
hay unas cuantas posiciones donde lo podemos hacer; si no son prefijos ni sufijos, la única
opción que nos queda es el “infijo”, esto es: incrustado dentro de la palabra. P.e.: el verbo
mat- “comer” tiene el pasado mantë “comió” (VT39:7), ó sea: una n infija incluida ante la
consonante final de la raíz verball (la t convertida en nt). Similarmente, el verbo hat-
“romper en pedazos” cuyo pasado es hantë (Etym, entrada SKAT-).
Ante la consonante p, el infijo toma la forma m en vez de n, así el pasado de top- “cubrir”
es tompë (Etym, entrada TOP-). Ante la c, el infijo aparece como n (o a veces ñ, ver más
adelante), así el pasado de tac- “abrochar” es tancë (Etym, entrada TAK-). Las diferentes
formas del infijo (n, m, ñ, dependiendo del entorno), son todas nasales, sonidos
pronunciados haciendo salir el aire por la nariz y no por la boca. El infijo nasal es el término
correcto para definir este proceso fonológico.
Como ya dije, la dificultad estriba en explicar que pasa. Por hacerlo más simple: si se añade
a un verbo primario la terminación del pasado -në, resultaría uno de los grupos imposibles:
tn, cn, pn, y la n intercambiaría su posición con la consonante que va ante ella. Tn y cn se
convertirían en nt y nc; con objeto de hacer una pronunciación más fácil, np cambia
también a mp (similarmente nc podría cambiar a ñc, usando la ñ con sonido ng como hizo
Tolkien a veces -pero de acuerdo con las reglas estblecidas aquí, ñc se representará como
nc). Así:
Esta, es por lo menos la forma más fácil para enseñar como funciona. No podemos asegurar
que Tolkien lo imaginara realmente así: una forma como matnë, aparece en una etapa
antigua, pero últimamente convertida en mantë, intercambiando las consonantes. El
término lingüístico que define la trasposición de dos sonidos, es “metátesis”, y existen otros
ejemplos de esto en la evolución imaginaria de los idiomas de Tolkien (ver por ejemplo en
Etym la entrada KEL-). Sin embargo, hay algunas pistas que sugieren que Tolkien imaginó
que estos tiempos pasados reflejaban el genuino infijo nasal que ya aparecía en el Elfico
Primitivo, y que no eran una mera y posterior trasposición de consonantes. Después de
todo, en cierta ocasión observó que “...el infijo nasal tiene una importancia relevante en el
Avalonio...” (SD:433; el Avalonio es otro de los nombres del Quenya). Esto es tan solo una
cuestión académica...
Los verbos primarios cuya consonante final es -l, merecen atención especial. El verbo vil-
“volar” parece tener como pasado a villë (Etym, entrada WIL-). Esta ll representa
probablemente alguna combinación de l y n. Quizá villë represente a la vieja wilnë con la
terminación normal del pasado (en cuyo caso la v se convertiría en la vieja w: raíz WIL-),
convirtiendo en el Quenya al grupo ln en ll. No obstante, otros ejemplos sugieren que el
viejo ln podría producir el ld Quenya. Podría ser que villë representara al viejo winlë, esto
es: una variante del infijo nasal del verbo wil- (aunque en Quenya, nl se convierte en ll,
p.e.: el nombre nellë, parece que procede del viejo nen-le: Etym, entrada NEN-).
Cualquiera que fuera el desarrollo que Tolkien imaginara, los verbos primarios que llevan la
l como consonante final, forman su tiempo pasado añadiendo -lë.
NOTA: En Telerin, la lengua hermana del Quenya en el Reino Bendito, un verbo formado a partir de la raíz DEL-
“ir”, tiene como pasado a delle (WJ:364). Como puntualizó Ales Bican, esta forma desciende probablemente del
viejo denle (con infijo nasal). Si descendiera de delne, podría haber permanecido inalterable en Telerin, puesto
que en ese idioma el grupo ln está permitido (como la palabra Telerin elni “estrellas”, WJ:362). Esta observación
sostiene el punto de vista de que los tiempos pasados con infijo nasal ya existían en el Elfico Primitivo.
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en Namárië de LotR. Se podría esperar que el pasado de lav- “lamer” fuera **lambë en
vez de lávë. La forma de pasado lambë se podría construir con el infijo nasal de la raíz
original de la palabra LAB- (también contemplada en Etym): En Quenya la b acostumbra a
convertirse en v siguiendo a una vocal, pero la b persiste sin cambios en el grupo mb. El QL
presenta a ambë como pasado del verbo av- “partir, marchar” (QL:33); este podría ser un
ejemplo de este fenómeno. Sin embargo **lambë como pasado de lav- podría confundirse
con el nombre lambë “lengua, idioma”; quizá por este motivo, Tolkien se decidiera por la
forma irregular lávë. ¿O deberíamos generalizar a partir de lav- y permitir que todos los
verbos primarios Quenya terminados en -v formen sus pasados con la forma de lávë?
Afortunadamente, estos verbos no son muy numerosos. Hay otro verbo lav- diferente que
significa “permitir, conceder” (raíz DAB-, ver Etym), posiblemente un verbo tuv-
“encontrar” (raíz verbal procedente de una forma más larga), más tyav- “probar” (ver la
entrada KYAB- en Etym).
¿El pasado “probó” debería ser tyambë o tyavë? La última forma es la que aparece en QL.,
página 49, aunque la forma usada en QL está comparada bastante libremente con el
Quenya moderno, no tenemos la seguridad de que esta información sea válida en las
úlltimas etapas de la concepción de Tolkien (tyávë está contrastado en una fuente post-
LotR como el nombre “sabor”, por lo que no está muy claro que forma debe usarse para
decir “probó”. En el Lexicon de 1915, Tolkien tenía nombres y tiempos verbales idénticos y
coexistiendo; ver QL:49, entrada KUMU-).
Hay algunos casos curiosos de verbos derivados algo más largos “dejando caer sus finales”
y aplicando el estilo lávë- en los pasados derivados directamente de la raíz inacabada. Un
ejemplo antiguo es el verbo serta- “atar”, pasado sérë (QL:83) en vez de **sertanë como
podría esperarse. Estas construcciones están lejos de ser las del Lexicon de 1915, pero la
idea no estaba completamente obsoleta en el Quenya moderno: las Etym de la mitad de los
’30, recuerdan que el verbo onta- “crear” tiene dos pasados posibles: además de la forma
regular ontanë, tenemos también la forma irregular ónë (Etym, entrada ONO-).
Los verbos de raíz A más simples, los que añaden la terminación corta -a a la raíz (y no una
terminación más larga como: -ta, -ya), pueden perder también esa terminación en la
fomación de algún pasado. Más atrás hemos señalado que la forma tyávë en QL, es una
forma pasada comprobada del verbo tyar- “probar”, pero en el Lexicon de 1915, el verbo
“probar” es de raíz A: tyava-: no es el verbo primario tyav- como ocurría en las fuentes
más modernas (QL:49, frente a Etym entrada KYAB-). Con arreglo al último sistema,
podríamos esperar que uno de raíz A como tyava- tuviera el pasado tyavanë, pero la
validez de ambas formas en el Quenya estilo LotR, es muy cuestionable. Es más común
hacer los pasados de los de raíz A más simples, de forma más “regular” si pretendes ignorar
la terminación -a!
Como ya se ha señalado, oranë es un ejemplo de un pasado regular de un verbo de raíz A
simple (ora- “urgir, apremiar”), pero después de escribir oranë Tolkien añadió ornë como
un parentético alternativo (VT41:13). Por supuesto oranë podría ser perfectamente una
forma regular si fuera el tiempo pasado del verbo primario **or- (p.e.: tur- “gobernar”,
pasado turnë). En efecto, ora- se comporta como un verbo primario en tiempo pasado,
descartando su terminación e incluyéndolo en otra clase. El material más antiguo tiene
ejemplos del mismo fenómeno: En el QL las formas del pasado de los verbos papa- “vibrar”
y pata- “dar golpecitos”, se dan como pampë y pantë (página 72), y no **papanë,
**patanë como cabría esperar teniendo en cuenta el sistema “regular”. El infijo nasal
pasado, tiene una forma perfectamente regular, si asumimos que en el pasado, los verbos
de raíz A papa- y pata-, están disfrazados de verbos primarios (**pap-, **pat-). Así
pues, no podemos saber con certeza cual es el tiempo pasado del verbo mapa- “agarrar”,
que debería ser mapanë o mampë; los dos se encuentran escritos en diferentes sitios. Ya
que Tolkien parece indicar que tanto oranë como onë podrían ser los pasados del verbo
ora-, quizá los dos estén permitidos.
NOTA: En QL:59, Tolkien definió el pasado de mapa- como nampë (literal!) En el contexto de 1915, habría dos
raíces diferentes: MAPA- y NAPA-, que compartían el pasado nampë. ¿Debemos asumir que esto sigue siendo
válido décadas después? El varbo mapa- figura en Etym, pero si Tolkien imaginó que su pasado sería el irregular
nampë, tiendo a pensar que podía haber sido citado explícitamente también en Etym. Es más: en Etym, no hay
rastro de la raíz alternativa NAPA-; solo encontramos MAP- (LR:371), que se corresponde con MAPA- de QL. Por
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otra parte, la forma nampë está comprobada, pero si te gustan más las formas dudosas mapanë o mampë, eres
libre de usarlas.
El verbo lala- “sonreir” es otro ejemplo de uno de los más simples verbos de raíz A. Su
pasado puede ser lalanë, pero también podría ser que fuera como el de un verbo primario.
De ser así, deberemos tener en cuenta el hecho de que lala- es un derivado del viejo g-
lada- (PM:359); este es uno de los casos en los que una d siguiendo a una vocal se
convierte en l en vez de en r (influenciado por la l inicial de la palabra).
Si lala- tiene un pasado “corto” no será seguramente lallë, sino landë (derivado del infijo
nasal del original g-lada-). Por otro lado, el parecido pero a la vez distinto verbo lala-
“negar”, se encuentra en Etym (LR:367) sin llevar una d, así que su pasado será lallë (a
menos que sea lalanë, y creo que me inclinaré por esta forma).
Etym proporciona algunos ejemplos de los más complejos verbos de raíz A que también
pierden su terminación y se transforman efectivamente a sí mismos en verbos primarios en
el tiempo pasado. El verbo farya- “bastar” parece tener su pasado en farnë (Etym, entrada
PHAR-); aquí desaparece todo el final -ya en el pasado, que se forma como si fuera el de un
verbo primario **fer-. Basándonos en algunos ejemplos regulares como el que ya hemos
visto (ulya- “verter”, pasado ulyanë), podríamos suponer que el pasado de ferya- fuera
**feryanë. Pues bien, nuestro ejemplo “regular” ulya- tiene también un pasado
alternativo que es ullë (Etym, entrada ULU-), y este es un ejemplo particularmente
interesante, para el que Tolkien dio algunos significados diferentes. Hay un desarrollo más
completo sobre esto en la Lección Diez; de momento será suficiente con saber que la mayor
parte de los verbos terminados en -ya, pueden conservar ese final cuando se les añade el
sufijo pasado -në (pero ullë como pasado de ulya- formado directamente de ul- en vez de
hacerlo desde la forma completa del verbo, confirmaría el hecho de que los verbos
primarios acabados en -l tienen sus pasados terminados en -lë. Exceptuando a ullë, solo
tenemos el ejemplo de vil- “volar”, pasado villë, lo que es una añadida aunque indirecta
confirmación de que esta forma es bastante correcta!)
Por último vamos a ocuparnos de una extraña forma de pasado que afecta a los verbos
terminados en -ta. Quizá no sea irregular, pero Tolkien describió esta forma de pasado,
como “regular...para los verbos de esta clase terminados en -ta” (WJ:366). Sin embargo,
esta formación no está ni mucho menos clara. Ya se ejemplificó en el material más antiguo:
el Lexicon de 1915 contiene el verbo lahta- (QL:50; el verbo no está descrito claramente),
cuyo pasado no es **lahtanë como podríamos suponer: en su lugar encontramos lahantë.
En otras palabras: el verbo lahta- se reconvierte a lahat- (la vocal derivada se repite entre
la segunda y la tercera consonante, rompiendo el grupo de consonantes, mientras que
desaparece el final -a), y el pasado lahantë resulta que se forma a partir de lahat-, lo que
significa que se ha añadido el infijo nasal -ë, resultando todo ello un proceso bastante
familiar en la formación de los verbos primarios.
Un ejemplo muy posterior se encuentra en Etym, donde al verbo orta- “levantar” se le
asigna el pasado orontë (Etym, entrada ORO-), aunque orontë no es una forma
claramente Quenya: en Etym no está muy claro a que idioma pertenece cada cosa. Pero en
algunos bocetos antiguos de Tolkien sobre Namárië, el pasado de orta- aparecía como
orontë y no se convertía en la versión final irregular ortanë. Entonces, ¿qué hacemos?
Nuestra única pista real, es lo que Tolkien escribió en WJ:366, donde declaraba
sorpresivamente que la forma oantë (el pasado de auta- “marchar, salir”), es una forma
bastante regular “...para los tipos de verbos acabados en -ta...”. Con arreglo al sistema
“regular” hemos intentado redactar oantë en vez de **autanë que, inevitablemente nos
parece muy irregular. Tolkien derivó el verbo auta- de la raíz AWA- (WJ:365), cuya forma
en el idioma primitivo significa probablemente awatâ (mi reconstrucción). Como sabemos,
el Quenya deriva del Elfico Primitivo, donde desaparece la segunda de dos vocales cortas
idénticas, en sílabas concomitantes; así pues, awatâ podría haberse acortado a aw’tâ =
autâ y esto nos devuelve directamente al auta- del Quenya ancestral. Pero parece que el
viejo pasado de un verbo como awatâ, con una vocal precediendo al final -tâ, se formaba
con infijo nasal: Tolkien dio explícitamente el pasado del verbo primitivo como awantê
(WJ:366); la forma usada es áwa-n-tê, los guiones antes y después de la n,
aparentemente sirven para enfatizar el hecho de que es un infijo (el acento en la á inicial,
tan solo indica el énfasis, no que la vocal sea larga).
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En el caso de una palabra como awantê, la regla de que la segunda de dos vocales
idénticas se pierde, no se puede aplicar (**aw’ntê), porque esto no puede ocurrir
inmediatamente delante de un grupo de consonantes, y el infijo nasal produce aquí un
grupo nt. La forma final de awantê en Quenya, renombrada a oantë, se halla de alguna
manera oscurecida porque el grupo awa se convierte después en oa en Quenya (aunque
este cambio no afecta a la formación del pasado). Ahora podemos explicar porque un verbo
como orta- tiene como pasado a orontë: en Etym, la raíz original figura como ORO-
(LR:379), con lo que probablemente Tolkien quiso decir que el verbo orta- descendía del
viejo orotâ- tras la pérdida normal de la segunda vocal. Pero el pasado de este orotâ-, era
la forma infijo-nasal orontê (ambas son reconstrucciones mías), y esto produjo el vocablo
Quenya orontë, la segunda vocal permanece en este caso, porque le sigue el grupo
consonántico nt (nadie quiere pronunciar **orntë!, ¿verdad?)
Cuando Tolkien cambió de parecer y alteró el pasado de orta-, pasándolo de orontë a
ortanë (una forma “regular” de acuerdo con el sistema que hemos presentado), parecía
sugerir que ya había decidido que las formas primitivas fueran ortâ- con el pasado orta-
nê: no habría ninguna vocal delante del final -tâ después de todo, y en cualquier caso, el
pasado no estaba formado por un infijo nasal, pues la terminación independiente era -nê (-
në en Quenya). No es este el único ejemplo en el que Tolkien cambió de parecer acerca de
que verbos pertenecían a esta exclusiva clase. Etym contiene también el verbo atalta-
“colapsar, caer” (entrada TALÁT-); no se menciona el pasado, pero en un texto tenemos
atalantë (LR:56, traducido como “venido abajo”). Esto parece presumir que las formas
primitivas eran atalatâ-, pasado atalantê (mis reconstrucciones citan WJ:319 formando
ATALAT como una forma derivativa de la raíz TALAT-). Ya en los últimos textos de Tolkien,
el pasado de atalta- era ataltanë (LR:47 y SD:247), formado simplemente añadiendo la
terminación normal -në. Probablemente Tolkien tenía en la cabeza formas primitivas como
ataltâ-, pasado atalta-nê (según mis reconstrucciones).
Si las aparentes revisiones orontë>ortanë y atalantë>ataltanë no reflejan cambios en
sus ideas sobre las formas del Elfico Primitivo, pudiera ser porque imaginó un desarrollo, en
el lugar en que los Eldar recolocaron las formas más complejas del tiempo pasado, con
formas más simples y analógicas. P.e.: orontë como pasado de orta- podría sustituirse por
ortanë debido a la analogía existente con algunas formas de pasado poco claras, como
hehta-, pasado hehtanë (WJ:366). En Etym, la forma orontë está marcada con un
símbolo que indica que es “poética o arcaica” (LR:347); ¿quiere esto dar a entender que
habitualmente debe sustituirse por la forma no arcaica ortanë? Considerando
especialmente como Tolkien imaginaba últimamente la historia de la lengua Quenya (usada
como lengua ceremonial en la Tierra Media, pero sin ser la lengua materna de mucha
gente), podríamos decir con relativa seguridad que su gramática se simplificó, sus
formaciones más complejas fueron suprimidas y reemplazadas por otras más simples y
analógicas. De hecho, es oantë en vez de **autanë (como pasado de auta- “dejar”), el
único verbo en el que pienso que debemos usar esta especial formación de tiempo pasado,
a menos que aceptemos sin reservas algunos de los materiales más antiguos del Quenya
(yo lo hago por completo).
Con esto concluimos nuestra salvación de unas cuantas extrañas e irregulares formas del
tiempo pasado; como ya dije, los ejercicios que vienen a continuación tienen sin embargo la
función de reflejar el sistema regular.
Recordemos que al igual que en el presente, la forma del pasado lleva también el final en -r
si tiene un sujeto plural (o varios sujetos). P.e.: el pasado más simple del verbo lanta-
“caer” es lantanë, pero con un sujeto plural sería lantaner (SD:246). Naturalmente, la
diéresis sobre la -ë final, desaparece ya que la vocal no tiene un final largo cuando se le
añade la terminación -r del plural.
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Mientras se suceden las formaciones irregulares, parece que el pasado de los verbos en
Quenya, se forma típicamente de acuerdo con estas reglas: los verbos de raíz A, llevan el
final -në. Los verbos primarios o de final indefinido, pueden llevar también ese final si sus
últimas consonantes son -r o -m , probablemente también -n (aunque no hay ejemplos). Si
a un verbo primario terminado en -l se le añade el final -në, se convertirá en -lë (dando
como resultado una ll, p.e.: villë como pasado de vil- “volar”).
Los verbos primarios terminan en una de estas consonantes: p, t, c y tienen sus pasados
construidos con la adición del final -ë combinado con un infijo nasal insertado ante la última
consonante de la raíz verbal; el infijo se manifiesta como una m ante una p (así tompë será
el pasado de top- “cubrir”), otras veces como una n (mantë sería el pasado de mat-
“comer”).
VOCABULARIO:
Lempë = cinco
Elen = estrella
Harma = tesoro (nombre)
Sil- = brillar (verbo)(con luz blanca o plateada, como el brillo de una estrella o de la Luna)
Hir- = encontrar (verbo)
Cap- = saltar (verbo)
Tec- = escribir (verbo)
Quet- = hablar, decir (verbo)
Mel- = amar (verbo)(como amigo, no existe una palabra Quenya para definir el amor
erótico entre sexos, al menos no se ha publicado)
Cen- = ver (verbo)(relativo a cenda- “leer”, palabra derivada de otra forma más antigua
de la misma raíz y significado, básicamente “mirar de cerca”)
Orta- = levantar (verbo)(también se usa para “elevar, alzar”)
Harya- = poseer, tener (verbo)(relativo al nombre harma “tesoro”, referido básicamente a
“posesión”)
EJERCICIOS:
2: Traducir al Quenya:
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LECCION SIETE:
EL TIEMPO FUTURO:
En esta lección presentaremos dos nuevos tiempos del verbo: el futuro y el aoristo. Nos
llevará algún tiempo el intentar definir la función del último, pero la del futuro no será muy
difícil de comprender: este tiempo se usa para referirse a acciones futuras.
En inglés no existen tiempos futuros distintos, a diferencia de otros idiomas (...)(1). Los
idiomas como Quenya y Sindarin, poseen verdaderos tiempos futuros en sus verbos. P.e.: el
futuro de hir- “encontrar” aparece en Namárië, en la oración nai elye hiruva “puede que
tu encontrarás (lo)” (posiblemente tu lo encontrarás). El ejemplo hiruva “encontrarás”
incluye lo que parece ser un normal (posiblemente universal) futuro Quenya, marcado: la
terminación -uva. Esta forma se confirma en el Poema Markirya que incluye los ejemplos:
cenuva “tendré en cuenta”, tiruva “vigilaré” y hlaruva “oiré” (de los verbos: cen- “ver,
percibir”, tir- “vigilar”, hlar- “oir”). En LR:63, Tolkien traduce el verbo queluva como
“caerá”, por lo que un ejemplo del presente o “no pasado”, se adaptaría también al futuro.
El contexto indica claramente que la acción verbal en cuestión pertenece al futuro: Man
tárë antáva nin Ilúvatar, Ilúvatar, enyárë tar i tyel írë Anarinya queluva? “¿Qué me
darás Ilúvatar, oh Ilúvatar, en el día después del final, cuando caiga mi Sol?” (literalmente:
“caerá”).
Los ejemplos posteriores tan solo recogen el futuro de los verbos primarios o sin
terminación. Parece que el final -uva se usa también en el caso de los (más numerosos)
verbos de raíz A, los que sin embargo, pierden su -a final ante la terminación del futuro que
se debe añadir (ver una excepción en la nota que hay más adelante). En una fuente post-
LotR, el futuro del verbo linda- “cantar”, aparece como linduva (comprobado con un final
secundario; ver el artículo de Taum Santoski en Octubre de 1985, publicado en el boletín
“Más allá de Bree”). También tenemos el futuro del verbo de raíz A ora- “urgir, empujar”
que aparentemente, es oruva en otra fuente post-LotR (VT41:13,18; Tolkien escribió oruv.
pero el editor puntualizó que: “el punto podría ser una inadvertida a incompleta”: ninguna
palabra Quenya termina en -v).
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NOTA: El final -a no desaparece ante la terminación -uva, cuando se usa esa -a es también la única vocal de la
raíz verbal. Así, la forma futura de las cópulas derivadas de la raíz NÂ- “ser” (ná = es), no será **nuva, sino
nauva: Esta palabra que significa “será”, está comprobada en VT42:34.
Puede que Tolkien en algún momento imaginara algún sistema más complicado referente a
los verbos de raíz A. Antes hemos destacado una línea del texto pre-LotR llamado La
Canción de Fíriel, que incluye antáva como futuro de anta- “dar” (LR:63-72). Aquí Tolkien
parece usar un sistema mediante el cual los verbos de raíz A, forman su futuro alargando la
final -a, a una -á y añadiendo el final -va (¿una variante más corta de -uva?) No obstante, a
la luz de los últimos ejemplos linduva y oruva (en vez de **lindáva y **oráva),
podemos concluir que Tolkien decidió hacer de -uva la, más o menos forma universal de
futuro: este final solo produce la desparición del final -a de los de esa raíz A. Mis mejores
intuiciones me dicen que en el Quenya estilo LotR, el futuro de anta- debería ser antuva
en vez de antáva, por lo que Tolkien habría simplificado el sistema.
Hay sin embargo una posible complicación también en el Quenya estilo LotR, en lo que se
refiere a los verbos primarios. En Namárië de LotR, aparece la forma futura enquantuva
“rellenará, volverá a llenar”. Quitando el prefijo en- “re”, tenemos quantuva “llenará”. Esta
palabra acostumbra a usarse como futuro del verbo quanta- “llenar”, relativo al adjetivo
quanta “lleno”. En el vocabulario del primer Quenya de Tolkien, figura este verbo (QL:78:
qanta-). Sin embargo, como media década después de la publicación de LotR, en el ensayo
Quendi y Eldar, Tolkien citó el verbo Quenya “llenar” como quat- (WJ:392). Este puede
parecer un verbo primario cuyo pasado sea posiblemente quantë (también se dá el pasado
qantë en QL:78, pero existe un motivo evidente para permitir la forma corta de la completa
qantanë; el pasado regular del verbo quanta-, sería también quantanë en el Quenya
actual). Si Tolkien ha decidido que el verbo Quenya para “llenar” sea quat- y su futuro
quantuva como en Namárië, ¿debemos concluir que los verbos que forman sus pasados
con infijo nasal + final -ë, formarán sus futuros con infijo nasal + final -uva? P.e.: ¿deben
los futuros de mat- “comer”, top- “cubrir” y tac- “abrochar”, ser: mantuva “comerá”,
tompuva “cubrirá”, tancuva “abrochará”? (comparar con el infijo nasal en las formas del
pasado: mantë, tompë, tancë). ¿O simplemente deberíamos añadir el final -uva a la raíz
verbal, sin más manipulaciones, dando como resultado: mantuva, topuva, tacuva? Los
principios generales sugieren esto último, pero subsiste el curioso ejemplo de quantuva
junto a quat-. Si existe el infijo nasal en el futuro, deberíamos aceptar que el verbo “llenar”
podría ser cualquiera de los dos: quanta- o quat-, con sus diferentes futuros: quantuva y
quatuva.
He usado formas de futuro con infijo nasal en algunas de mis propias composiciones (y hay
quienes ponen una gran confianza en mi experta opinión en la medida de lo posible). Pero
bien pudiera ser que Tolkien al mencionar la forma quat- en WJ:392, tan solo estuviera
intentando que la raíz subyacente KWATA- se manifestara de alguna manera en el Quenya.
El vocablo exacto en la fuente, hace una referencia a “la raíz verbal *KWATA, Quenya quat-
“llenar”. Si quat- solamente es la forma de la raíz antigua KWATA- que aparece en Quenya,
el verbo actual “llenar” podría ser también quanta-, futuro quantuva (comparar por
ejemplo la entrada PAT- de las Etym, la cual produce el verbo Quenya panta- “abrir”).
También hay un adjetivo panta “abierto” en un perfecto paralelismo con quanta “lleno”,
cercano al verbo quanta- “llenar”; quizá el verbo derive del adjetivo en ambos casos.
Alternativamente, quat- realmente es el verbo “llenar” y no solamente una forma de raíz
subyacente, aunque el futuro quantuva ya presupone un quanta- derivado de A más
largo. Quizá Tolkien habría planeado olvidar que ya había publicado una forma de raíz A del
verbo quanta- “llenar” y por eso no lo liberó de su final más largo para dejarlo reducido al
verbo primario quat- (ver en PM:367-371 un ejemplo del trabajo de Tolkien con algunas
elaboradas explicaciones cuando lo desechó porque descubrió que entraba en conflicto con
lo que ya había publicado en LotR, una fatal nota al pie en los apéndices, en la que se
obligaba a renunciar a sus nuevas ideas!).
Así pues, el material disponible no nos permite sacar conclusiones fiables a este respecto.
Los escritores pueden aplicar con los verbos, el mismo criterio en cuanto al infijo nasal para
formar los futuros, que el que se aplica con los pasados (argumentando que lo de esta
pareja: quat-/quantuva, es el trabajo del idioma), o bien pueden elegir el dar una
explicación de cuales son las diferencias entre quat- y la forma del futuro de un verbo
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
primario al que se le añade tan solo la terminación -uva (como en hir-/hiruva). Como
quiera que los usuarios del Quenya probablemente podrán permitirse el lujo de vivir con esa
duda, hasta que lleguen futuras publicaciones que aporten algo más, nos permitiremos
ahorrarnos la explicación verdadera.
Se debe aceptar que el futuro, como los otros tiempos, llevará el final -r donde haya un
sujeto plural (p.e.: elen siluva “una estrella brillará”; cuyo plural sería eleni siluvar “”las
estrellas brillarán”.
EL AORISTO:
Hasta ahora hemos visto los tres tiempos correspondientes a la trinidad básica: pasado,
presente y futuro. Pero, el verbo Quenya tiene además otros tiempos. Uno de ellos es el
Aoristo. El uso de este término con referencia a la gramática Quenya fue largamente
discutido por algunos, pero finalmente un texto de Tolkien aparecido en Julio de 2000
demuestra que realmente inventó un tiempo Quenya llamado Aoristo (VT41:17).
Es tan difícil entender la función que tiene el Aoristo, como para alguien sin entrenamiento
lingüístico entender que el presente, el pasado y el futuro son cuatro tiempos (algunos
lingüistas dirían que el aoristo no es estrictamente un tiempo, de acuerdo con ciertas
definiciones del término; sin embargo Tolkien usó las frases “tiempo aoristo” en VT41:17.
No discutiremos eso aquí. Esa es una cuestión meramente académica). Entonces, ¿qué es
realmente un aoristo?
Comenzaremos por la palabra en sí misma: viene del griego y significa literalmente algo
como ilimitado o indeterminado. La palabra se acuñó originalmente para describir cierta
forma del verbo griego. En griego, esta forma contrasta con el tiempo pasado o imperfecto;
el último se usa para definir una acción pasada que está siendo hecha a lo largo de un
período de tiempo (no es exactamente una acción momentánea). Por otro lado, el aoristo
no tiene implicaciones que observen la duración de la acción. Tan solo denota una acción
pasada, un período, sin demasiadas distinciones. Cuando se compara con el imperfecto, el
aoristo griego puede usarse para una acción momentánea o con un final muy fijado, muy
claro (no una acción continua). Otro uso del aoristo griego no se asocia especialmente con
el pasado: el aoristo puede usarse para expresar “verdades generales” que no tienen un
límite específico de tiempo, como: “la oveja come hierba”.
Pero ese es el aoristo griego; el Quenya no se usa exactamente de la misma forma.
Seguramente el hecho de que las funciones de ambos coincidan parcialmente, fue lo que
decidió a Tolkien a emplear este término tomado de la gramática griega. Intentaremos
determinar la función del aoristo Quenya antes de abordar como se forma. Por ahora, tenéis
mi palabra de que los verbos citados en los ejemplos son aoristos.
El aoristo Quenya como el griego, puede usarse para expresar “verdades generales”.
Nuestro mejor ejemplo es una oración que aparece en WJ:391, donde los Elfos son
descritos como i carir quettar ómainen “los que hacen palabras con las voces”. El verbo
aoristo carir- “hacer” denota aquí un hábito general de los Elfos, que cubre el pasado, el
presente y el futuro, ya que los Elfos hacen palabras con las voces a lo largo de toda su
historia de forma habitual. La frase polin quetë “puedo hablar” (VT41:6) incluye otro verbo
aoristo, y otra vez una “verdad general” se nos presenta, aunque en este caso, es solo
relativa al que habla: el significado es por supuesto: “yo puedo (siempre) hablar”,
presentando una capacidad general, no solo temporal que se pudiera aplicar solo al
presente (como si el que habla fuera mudo ayer y pudiera volver a hablar mañana). Así
tenemos que una función importante del aoristo Quenya, es que se usa o puede usarse,
para definir acciones verbales que trascienden el “aquí y el ahora” (describiendo una
situación general e intemporal). En Namárië de LotR, Galadriel describe el estado
deprimente de la Tierra Media usando un verbo aoristo: sindanóriello caita mornië “fuera
del país gris, cae la oscuridad” (no se presenta caitëa “está cayendo”, como si fuera un
fenómeno estrictamente presente, próximo a desaparecer). Las primeras palabras de
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
Namárië también incluyen un aoristo: laurië lantar lassi “como el oro caen las hojas”,
pero no es solo una descripción del “aquí y ahora” de las hojas cayendo (lo que sería
lantëar, en presente): las líneas siguientes indican que Galadriel describe la situación
general en la Tierra Media, el efecto otoñal recurrente da la sensación de que ella ha
estado viéndolas caer yéni únótimë “durante años incontables”. Así pues, nuestro ejemplo
“la oveja come hierba” es probablemente el mejor homenaje que podemos hacer al uso de
un verbo aoristo: mámar matir salquë (singular “oveja” = máma, “hierba” = salquë).
Como se demuestra en el ejemplo polin quetë “puedo hablar”, el aoristo se puede usar
para describir las capacidades o hábitos de un solo individuo: i máma matë salquë “la
oveja come hierba”.
Sin embargo parece que el aoristo Quenya no solo se usa para describir “verdades
intemporales”. En algunos casos el mismo Tolkien dudaba en la elección entre el aoristo y el
presente, describiendo este último típicamente una acción aquí/ahora continuada. Esta duda
por parte de Tolkien, da a entender hasta que punto estos tiempos son intercambiables.
Tenemos un aoristo en la frase órenya quetë nin “mi corazón me dice” (VT41:11), la cual
tiene aparentemente alguna similitud con los vocablos alternativos órenya quéta nin
(VT41:13), usando un tiempo presente en lugar de un aoristo. En el saludo famoso: elen
síla lúmenn’ omentielvo “una estrella brilla [está brillando] en la hora de nuestro
encuentro”, Tolkien decidió finalmente usar una forma presente (pero en bocetos anteriores
usó el aoristo silë: RS:324). Este saludo, tiene relevancia solo para “nuestro encuentro”,
obviamente no puede describir una “verdad general” trascendiendo al tiempo.
Aparentemente está permitido usar una forma aorista en algunos contextos (aunque Tolkien
decidiera que era mejor usar el presente).
Vemos como el aoristo Quenya se asocia generalmente con el presente y no con el pasado,
como en el griego. Como escribió Jerry Caveney sobre Tolkien en la Lista Elfica (3 de Agosto
de 2000):
"El tipismo de su creatividad y la diversión en la creación de los idiomas, reside en que tomó la idea del aoristo y
dijo: 'si un idioma utiliza el aoristo para contrastar acciones del presente general (ilimitado), con acciones del
presente continuo, en vez de usarlo para contrastar acciones del pasado general con el presente continuo (como en
el griego clásico), el resultado es el presente aoristo de Tolkien'. De esta manera, creó un idioma que podía
distinguir acciones del presente continuo general, que es algo que el griego clásico no podría hacer y que algunos
idiomas modernos como el inglés o el francés solo podrían hacer con palabras extras (yo ando, yo estoy andando,
etc.). Sospecho que Tolkien se divertía con la elegancia de esta básica distinción gramatical, la cual no creo que
tengan muchos de los idiomas "vivos"..."
Por otra parte, Carl [Link] cree que el aoristo Quenya se usa para describir una acción
puntual, habitual o sin duración concreta (VT41:15). Esto debe ser correcto en la mayoría
de los casos, describiendo la función típica del aoristo. Algunos ejemplos sugieren que sería
mejor decir que mientras que el tiempo presente identifica explícitamente una acción
continuada, el aoristo Quenya se limita a no determinar la duración del acto en cuestión. No
es necesario contrastarlo con el presente continuo; un aoristo como tal, no indica que una
acción verbal deba ser no continuada o sin duración establecida. A menudo, como dice
Caveney, es una forma general y la propuesta completa del tiempo presente simplemente
no entra en la cuestión de si la acción denotada es continuada, habitual o momentánea.
Como observó Luká Novák en la Lista Elfica (1 de Agosto de 2000): "parece que el aoristo,
que es 'aoristos' (griego: "ilimitado"), puede expresar casi cualquier cosa..."
En la exclamación auta i lómë! "la noche está pasando!" (Silm. capítulo 20), la forma auta
podría ser un aoristo (contrastando con el presente que será casi con toda seguridad
autëa). Tolkien usó la traducción "está pasando" en vez de "pasa". Así pues, parece que el
aoristo puede usarse también en una acción continua; aunque esto no esté dicho con
concreción, gramaticalmente hablando. Si esto es así, sería difícil precisar en que casos
concretos sería un error reemplazar el presente por un aoristo. Usaremos el aoristo
simplemente como una manera neutral de definir acciones presentes, aunque algunas de
estas acciones sean continuas, habituales o una mera expresión de verdades generales (así:
mámar matir salquë "la oveja come hierba", se podría entender como "la oveja está
comiendo hierba", aunque este significado sea probablemente mejor (pero fuertemente
obligatorio), para usarlo con el presente mátar). En la elección entre el aoristo y el
presente la única regla difícil y rápida que debemos tener en cuenta, parece ser que el
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presente no debe usarse con referencia a las acciones sin duración definida: el presente
Quenya también se usa en algunos tipos de acciones continuas (en realidad hay quien se
refiere al tiempo presente en lugar de hablar de la forma continua). Más allá de esta única
restricción, parece que podemos escoger libremente entre el aoristo y el presente.
Sin embargo, por regla general parece que el aoristo Quenya se corresponde con el
presente simple (al menos en inglés, el cual se distingue por llevar o no una -s final,
dependiendo del contexto gramatical). Tolkien tradujo aoristos Quenya como p.e.: topë
"cubre" (LR:394), macë "tala" (VT39:11), tirin "veo" (LR:394). El presente Quenya por
otra parte, tiene su mejor traducción usando la construcción inglesa "is...ing": tópa "está
cubriendo", máca "está talando", tíran "estoy vigilando" (el durativo español). El final -n en
los ejemplos tirin/tíran, al igual que en la forma polin "yo puedo" citada más atrás,
significa "yo": este sufijo se estudiará en la siguiente lección.
En la Lección Cinco, vimos que el presente quéta denota "está diciendo" en vez de "dice";
inversamente el aoristo quetë significa "dice" en vez de "está diciendo". Si el aoristo
Quenya se usa de alguna manera como el presente inglés simple, podrá usarse para
describir acciones que se perciben con una duración menor de la habitual. P.e.: un aoristo
como capë "salta", puede describir una acción que es momentánea (el salta) o
habitual/característica (las ranas saltan).
Parece que hay también algunos ejemplos de Tolkien del uso del presente continuo Quenya
en lugar del aoristo, donde el inglés traduce el verbo en cuestión como una simple forma
presente y no como una construcción is...ing. Consideremos la siguiente línea de Namárië:
hísië untúpa Calaciryo míri "el misterio cubre las joyas de Calacirya". El presente untúpa
describe una acción continua, más literalmente "está cubriendo", pero aquí Tolkien escribió
"cubre". Presumiblemente, no se escribió usando un aoristo. Después de todo, que el
misterio cubre las joyas de Calacirya, se percibe claramente como un estado general de las
cosas, no solamente como un fenómeno metereológico continuo que pudiera desaparecer
en cualquier momento! (el aoristo sería seguramente untupë -¿quizá esta forma,
acentuada en la primera y no en la penúltima sílaba, se ajustaría mejor a la métrica del
poema de Tolkien?- De cualquier forma, el último elemento de este verbo untup- parece
ser una variedad de top- que aparece en las Etym; ambos verbos significan "cubrir").
Otro ejemplo de un tiempo presente donde podría esperarse ver un aoristo, se puede
encontrar en El Juramento de Cirion (UT:305,317), en la oración: i hárar mahalmassen
mi Númen "aquellos que se sientan en los tronos del Oeste". Esto se refiere a los Valar, y
su entronación en el Oeste se debe considerar como una "verdad general", tanto como lo es
una verdad general el hecho de que los Elfos hacen (aoristo: carir) palabras con sus voces.
Tolkien usó lo que parece ser un presente en vez de un aoristo: hára, plural hárar,
aparentemente en alusión al verbo primario har- "sentarse". El aoristo plural, sería harir.
Debemos notar que Tolkien tradujo hárar como "sentado" en la traducción de UT:305, y
empleó la traducción más literal "están sentados" en su desarrollo lingüístico en UT:317.
Esto parece demostrar que en Quenya, se puede usar indistintamente el presente y el
aoristo para describir un estado general de las cosas. Después de todo, la gran cantidad de
tiempo que ha pasado desde que los Valar fueron entronizados lo convierte en una "moda
continua". También en la frase yonya inyë tye-méla "yo también, hijo mío, te amo"
(LR:61), Tolkien usa un presente en vez del aoristo: literalmente inyë tye-méla,
significaría "te estoy amando", pero la referencia debe ser un estado emocional más
permanente. Si lo hubiese escrito otro que no fuera Tolkien, dificilmente yo lo hubiera
advertido si el escritor en cuestión hubiera usado un aoristo (melë) en vez de méla (sigo
creyendo que en este caso, era más adecuado el uso del aoristo, aunque...si Tolkien lo
escribió así..!) Este ejemplo confirma que el presente también se puede usar para describir
verdades generales o situaciones más o menos permanentes, aunque este sea más
típicamente el territorio del aoristo.
Puedo imaginar pefectamente que tras este desarrollo, el estudiante esté ansioso por saber
si hay algún punto concreto en el que se puedan distinguir el aoristo del presente, sin que
sus funciones se sobrepongan unas a otras (la única regla concreta es que si algún tipo de
acción presente no puede ser continua en modo alguno, o no tiene una duración concreta,
deberemos usar el aoristo). En cualquiera de los otros contextos posibles, sirven
aparentemente ambos, y el uso del aoristo puede no ser necesario, implicando que la acción
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tiene menos duración de lo esperado, p.e.: se podría describir también una verdad general
o profundizar en una acción continua (como en auta "está pasando"). El contexto debe
tomarse en consideración.
Solo puedo decir que yo no hice este idioma (fué otro chico...) Quizá en futuras
publicaciones se arroje más luz sobre estas sutiles distinciones que Tolkien tenía en la
cabeza. En los ejercicios que he preparado para este curso, he usado aoristos consistentes y
compatibles con el presente simple inglés, del mismo modo que he usado el presente
Quenya para la construcción inglesa is...ing. Creo que los escritores que trasladen este uso
del inglés al Quenya, encontrarán acertada esta fórmula (o al menos, yo no he localizado
errores palpables!) para la mayoría de los casos.
Esta es la función del aoristo, difícil pero precisa. Ahora nos centraremos en como se forma
el aoristo Quenya.
Parece ser que en el Elfico Primitivo, las reglas acerca de como se construía el aoristo, eran
bastante simples: en el caso de un verbo derivado o de raíz A-, el tiempo aoristo era
simplemente idéntico a la propia raíz verbal (independientemente del hecho de que el
aoristo pudiera por supuesto, recibir algunas terminaciones secundarias (como la -r del
plural), cuando fuera necesario). El presente no tenía una terminación determinada para el
tiempo. Observando a los verbos de raíz A-, resulta que este sistema persiste en el Quenya.
El aoristo de un verbo como lanta- "caer", es simplemente lanta "cae" (aparece en
Namárië, aunque con la terminación -r del plural, concordando con su sujeto "hojas": laurië
lantar lassi "doradas caen (las) hojas".
En el caso del primario o verbo sin raíz A-, como mat- "comer", originariamente (en el
Elfico Primitivo) formaba su aoristo con el final -i: "come" sería mati. En modo alguno se
puede asegurar que el final -i pertenezca estrictamente al aoristo. Si fuera así, podríamos
verlo también en la formación de los tiempos aoristos de los verbos derivados o de raíz A-.
Quizá la regla para la formación del aoristo en el Elfico Primitivo podría ser algo como esto:
"El aoristo es normalmente idéntico a la raíz verbal, pero en el caso del verbo primario o sin
derivación verbal, llevará el final -i como recurso ante la ausencia de cualquier otra
terminación". (Debería añadir que este simplificado punto de vista no está exento de
problemas, pero funcionaría en la mayoría de los casos). Este sistema persiste
especialmente en el Quenya, donde el desarrollo fonético derivado del Elfico Primitivo, ha
añadido una complicación menor: donde había un final -i en el Elfico Primitivo, se cambia
ahora por -ë. (p.e.: el nombre Quenya rincë "sacudida rápida" que desciende del primitivo
rinki: ver la entrada RIK(H)- en Etym. La -i Quenya del final, acostumbra a ser la versión
acortada de la antigua -î larga). Así la vieja forma mati "come" se ha convertido en Quenya
en matë. Pero aunque este cambio solo ocurre donde hay una -i final, aún podemos ver
mati- si el aoristo no lleva ninguna terminación, aparte de la -r si el sujeto es plural. Así,
Nauco matë "un Enano come", con el sujeto plural, sería: Naucor matir "los enanos
comen". El final -i enmascarado, resulta que no era un final real después de todo y, por
consiguiente, no cambia a -ë.
NOTA 1:
Hay algunos ejemplos de lo que parecen ser formas aoristas donde la terminación -ë persiste en la forma -e-,
incluso si el aoristo recibe una terminación. P.e.: ¿cuál debería ser el aoristo plural del verbo ettul- "aparecer"? =
Figura como ettuler (en vez de la forma esperada ettulir) en SD:290. Quizá Tolkien imaginó en algún momento
que la primitiva terminación -i se convertiría en -e en todas las ocasiones, incluso cuando no fuera final (como
ettulir se cambia a ettuler en analogía con la forma sin final ettulë). Esto parece haber sido solo una fase
"pasajera" en la evolución del Quenya de Tolkien: en nuestra mejor fuente, el ensayo Quendi y Eldar de 1960, el
aoristo plural de car- "hacer", figura como carir y no **carer (WJ:391). Tolkien había restablecido el sistema que
empleó un cuarto de siglo antes, en Etym (la forma ettuler se traduce (aparentemente) como "están a mano" en
SD:290; una traducción más literal, sería "están apareciendo". Esto confirmaría que el aoristo también podría
usarse para definir acciones continuas; este tiempo es simplemente intrascendente para la duración de la acción,
mientras que el presente o continuo, identifica explícitamente una acción continuada. En nuestros ejercicios,
usaremos el aoristo en su forma más típica (para denotar acciones que son momentáneas o habituales, pero sin
tiempo determinado).
NOTA 2:
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
En el caso de los verbos primarios, el aoristo y el presente no solo se diferencian en la terminación. En el presente,
la raíz vocálica está alargada (máta "está comiendo"), mientras que en el aoristo permanece corta (matë "come").
Hay también algunas formas extrañas que parecen aoristos por su terminación, pero siguen llevando una vocal
larga en la raíz, p.e.: tápë "para, bloquea, tapona" (Etym, entrada TAP-), donde hubiéramos esperado ver tapë,
con una vocal corta (estoy a punto de creer que el acento sobre la a, no es más que una mancha de tinta del
manuscrito de Tolkien...) Podemos observar también que algunos verbos derivados (raíz A-), incluyen una vocal
intrínsecamente larga, p.e.: cúna- "doblar", súya- "respirar" o móta- "trabajar duro, esforzarse". Para usar el
último verbo como ejemplo, diré que su aoristo sería seguramente móta, aunque pudiera parecer el presente de
un inexistente verbo primario **mot- (debemos aceptar que el presente de móta, será mótëa).
En Quenya, el futuro se forma con la terminación –uva. Cuando se añade a un verbo de raíz
A-, la –a de la raíz se pierde ante la terminación, p.e.: el futuro del verbo linda- “cantar” es
linduva (no **lindauva). El Quenya tiene también un tiempo llamado aoristo, que se
diferencia del presente en que este último describe explícitamente una acción continuada. El
aoristo no dice nada sobre la duración de la acción y mientras se usa un aoristo, no se
presupone si la acción que se describe va a terminar, o va a continuar; parece ser que el
uso de este tiempo es, sobre todo, para describir acciones sin duración determinada o
establecida, puntuales, habituales, características o cualquier otro tipo de acción que no
conlleve una definición temporal. Un ejemplo de aoristo es quetë “habla”, como opuesto al
presente quéta “está hablando”. Puede ser que el aoristo Quenya se corresponda con la
construcción inglesa “is...ing” “está hablando” (la durativa española). En el caso de los
verbos de raíz A-, el aoristo es idéntico a la raíz verbal (con independencia de las
terminaciones secundarias que el aoristo pudiera recibir). En el caso de los verbos
primarios, el aoristo se forma con el final –i, el cual sin embargo, se cambiará a –ë, si no
hay una terminación secundaria siguiéndole (p.e.: -r para el plural). Así pues, el aoristo de
mat- “comer”, será matë “come” si no hay más terminaciones que añadir a la palabra,
pues de lo contrario, sería mati- + la terminación (p.e.: matir “comen”, en el caso de un
sujeto plural).
VOCABULARIO:
Enquë : “seis”.
Ilya : (nombre/adjetivo): “todo, cada” (“cada” ante un nombre singular. P.e.: ilya Elda
(cada Elfo), pero ilya por si mismo, significa “todo”). Vemos como con un nombre plural,
esta palabra significa también “todo” y se declina en el plural como un adjetivo normal, así
tenemos la forma ilyë en vez de la más vieja ilyai (ilyë tier “todos los caminos” en
Namárië, e ilyë mahalmar “todos los tronos” en El Juramento de Cirion).
Rimba: (adjetivo): “numeroso”, usado aquí como “muchos” (seguramente derivado de
rimbë cuando se usa en conjunción con nombres plurales, si se declina como otro adjetivo
–así, p.e.: rimbë rávi “muchos leones”).
Atan : “Hombre” (no macho que sería nér, sino Hombre Mortal como opuesto al Elfo
Inmortal, o al Enano. Dentro del mito de Tolkien, esta palabra se usa especialmente para
definir a los amigos de los Elfos de Beleriand y a sus descendientes, los llamados Eldain o
Dúnedain en Sindarin. Fuera del contexto del mito, esta palabra solo se usa para definir a
los Humanos como opuestos a los Elfos, y así la usaremos aquí. Las palabras de Ilúvatar en
el Silm, capítulo I: “contempla la Tierra, que será el lugar para los Quendi y los Atani (Elfos
y Hombres)!”.
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Ohtar : “guerrero”.
Rá (ráv-): “león”
Ambar : “el Mundo” (el mundo Quenya probablemente no requiera el artículo i; está en
mayúsculas y es tratado como un nombre propio).
Hrávë : “carne”
Macil: “espada”
Fir- : (verbo): “morir, expirar” (el adjetivo firin “muerto”)
Tur- : (verbo): “gobernar, controlar, dominar”
Or : (preposición): “sobre, encima”.
EJERCICIOS:
1:Traducir al español:
2: Traducir al Quenya:
(1): Hay aquí algunas explicaciones acerca de la formación del tiempo futuro en inglés que, por ser
irrelevantes en esta versión en español, no voy a incluir en la traducción. (N. Del T.)
LECCION OCHO:
EL TIEMPO PERFECTO:
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
Seguramente Tolkien imaginó un verbo Quenya con más tiempos de los que hasta ahora
han sido publicados, pero tan solo uno de estos tiempos conocidos nos queda por revisar
aquí. Este último tiempo conocido del verbo Quenya es el perfecto (aún hay varias formas
verbales que tendremos que revisar más tarde, como el infinitivo, el gerundio y el
imperativo, pero estas formas no cuentan como tiempos).
Lingüísticamente hablando, el inglés no tiene tiempo perfecto, igual que no tiene tiempo
futuro (1). El tiempo perfecto (el pretérito compuesto español), describe una acción que en
sí misma es pasada, pero usando el tiempo perfecto se enfatiza el hecho de que esa acción
pasada, es aún relevante e influye de alguna manera en el momento presente: “Pedro se ha
ido (y aún está ido!/marchado/salido)”, “los invitados han comido” ( y aún están felizmente
saciados en el momento en que estamos hablando), etc.
El Quenya dispone de un verdadero tiempo perfecto (una forma unitaria del verbo que
expresa este significado, sin circunloquios ni palabras extras. La mayoría de los ejemplos
del perfecto, se hallan en LotR. Dos de ellos se encuentran en el capítulo El
Senescal/Mayordomo y el Rey, en el volumen 3. El primer ejemplo es de la Declaración de
Elendil, repetida por Aragorn en su coronación. Es: Et Eärello Endorenna utúlien “salí del
Gran Mar y (literal) estoy venido a la Tierra Media” (o: “he venido”). Considerando el final –
n con el significado de “yo”, tendremos que el presente puro (“ha(s) venido”), sería utúlië
(que, con arreglo a las reglas establecidas anteriormente deberá llevar la e con diéresis,
cuando esta sea final). Otro ejemplo en el mismo capítulo: Aragorn encuentra el retoño del
Arbol Blanco y exclama Yé! Utúvienyes! “Lo he encontrado!” (la palabra yé no está
traducida. Es una exclamación/interjección del tipo de “Oh!”, “Ah!”, etc.). Utúvienyes
podría desmenuzarse en utúvie-nye-s “he encontrado yo lo” (literal). Utúvie sería el
perfecto del verbo tuv- “encontrar” (este verbo no está comprobado en modo alguno, a
menos que sea el mismo que el verbo tuvu- “recibir”, encontrado en un material muy
antiguo (1917); ver GL:71. Suponiendo que tuv- tuviera un significado diferente que el de
hir-, no podríamos saberlo. En los ejercicios de este curso, uso siempre hir- como
“encontrar”).
Un ejemplo de un tiempo perfecto del Quenya post-LotR, se encuentra en VT39:9; Tolkien
menciona una forma irícië “ha retorcido” (evidentemente el perfecto del verbo primario ric-
“retorcer”), y no otro tipo, comprobado en Etym bajo la raíz primitiva RIK(H)- = “sacudida,
movimiento brusco/repentino”). Como ya se ha establecido más atrás, la forma untúvië
“ha encontrado”, parece que concierne al verbo tuv- “encontrar”, y al verbo utúlië “ha
venido”, y es el perfecto del verbo tul- “venir”, que está reflejado en Etym (entrada TUL-).
De estos ejemplos resulta claro que el perfecto se forma con la terminación –ië, pero la raíz
del verbo se mantiene también de otras maneras. En el caso de los verbos primarios por lo
menos, la raíz de la vocal se alarga: utúvië, utúlië, irícië.
El estudiante atento recordará que se producía un “alargamiento” similar en el presente
(tendríamos túva “está buscando”, túla “está viniendo”, ríca “está retorciendo”, pero la
formación del perfecto difiere de la del presente no solo en el hecho de que este último lleva
la terminación –ië en vez de –a. El perfecto es el único tiempo Quenya de todos los
conocidos, que solo lleva un tipo de prefijo. Este prefijo varia en la forma, pero es siempre
igual que la vocal raíz (solo que corta). Así los verbos tul- “venir”, y tuv- “encontrar”, se
convierten en el perfecto en utúlië y utúvië (he subrayado el prefijo), porque su vocal raíz
es u. Por otro lado, el verbo ric- “retorcer” con la vocal raíz i, se convierte en el perfecto en
irícië. Algunos ejemplos más (construidos por mí, a los que he subrayado el prefijo y la
vocal raíz):
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
posible el uso de muchas palabras de adorno, lo que provoca que el tiempo perfecto Quenya
pueda incluir una raíz vocálica reduplicada, que es prefijada como un “aumento”.
Hasta ahora solo hemos usado ejemplos de verbos primarios. La evidencia es
extremadamente escasa en lo que se refiere a los verbos de raíz A-. Los principios
generales sugieren que perderían la terminación –a ante una terminación añadida –ië. P.e.:
el perfecto de lala- “reir” o de mapa- “coger”, sería: alálië “ha reido” y amápië “ha
cogido”. (Cuando en otros tiempos un verbo lleva una raíz vocálica larga, en el perfecto
permanece igual cuando debería alargarse de cualquier modo. El aumento debería ser
probablemente una vocal corta; así que un verbo como móta- “trabajar duro”, debería
tener como perfecto a omótië “ha trabajado duro”.
Sin embargo, muchos verbos de raíz A- llevan un grupo de consonantes siguiendo a la raíz
vocálica, p.e.: rn siguiendo a la primera A en el verbo harna- “herir”. Aunque el Quenya no
tiene excesivo cariño por las vocales largas colocadas inmediatamente delante de grupos de
consonantes, debemos asumir que la longitud de las raíces vocálicas simplemente no
aparece en los verbos con esta forma. Por otro lado, el tiempo perfecto debería formarse
con arreglo a las reglas normales: reduplicando la raíz vocálica como un aumento(?) y
sustituyendo la –a final por la terminación –ië (“ha herido”, sería aharnië, y no
**ahárnië). Tenemos algunos ejemplos de perfectos comprobados “sin aumento”(?) que
se han saltado la longitud de la raíz vocálica donde existe un grupo de consonantes
siguiéndola (ver más adelante).
Los numerosos verbos de raíz A- que terminan en –ya, pueden suponer algo especial.
Tenemos un verbo como hanya- “entender”. Con arreglo a las reglas normales largamente
referidas, el perfecto “ha entendido” debería ser **ahanyië (o incluso **ahányië con una
vocal alargada ya que no está del todo claro si ny cuenta aquí como un grupo de
consonantes o como una sola consonante –n palatalizada como la ñ española). Sin
embargo, dicha forma es imposible porque la combinación yi no existe en Quenya.
Quizá nos sirva de guía este nuevo ejemplo: En Namárië, tenemos el tiempo perfecto
avánië “ha pasado” (aparece en plural: yéni avánier ve lintë yuldar lisse-miruvóreva
= “los años han pasado como veloces sorbos de dulce aguamiel”, recordemos que el
perfecto, como los otros tiempos, lleva el final –r cuando tiene un sujeto plural). En el
ensayo Q&E de 1960, Tolkien presentó avánië (o vánië sin el aumento), como el tiempo
perfecto del verbo muy irregular auta- (WJ:366). Pero, un cuarto de siglo antes, en Etym,
había citado el verbo vanya- “ir, partir, desaparecer” (ver la entrada WAN-). Es muy
posible que cuando escribió Namárië en los años ’40, pensara aún en (a)vánië como el
tiempo perfecto de este verbo vanya-, aunque más tarde diera otra explicación (¿esperaba
evitar quizá la posible confusión con el adjetivo vanya “correcto”, aunque no sean ambas
palabras difíciles de diferenciar?) Si es así, Tolkien nos enseñó como hay que tratar a los
verbos terminados en –ya: en el tiempo perfecto, la terminación –ya entera, desaparece
cuando se le añade –ië, y lo que queda del verbo, recibe el tratamiento correspondiente a
un verbo primario. El tiempo perfecto mostraría sin embargo el aumento y la longitud de la
raíz vocálica, reultando algo así:
Por supuesto, desde las formas del perfecto no podemos determinar con precisión cual es la
raíz del verbo original. P.e.: ihílië podría ser también el perfecto del supuesto verbo
primario **hil-, o una corta derivación de A-, como **hila-. No hay muchos verbos
conocidos en este caso, pero utúlië podría ser no solo el perfecto de tulya- “emplomar”,
sino también el de un verbo primario diferente como tul- “venir”. Dependerá
aparentemente del contexto en donde se encuentre: el perfecto utúlië se formará de
tulya- (y significará “ha emplomado”), o bien de tul- (y significará “ha venido”). Ocurre lo
mismo con el perfecto ahárië: esta forma significaría “ha poseído” si proviniera de harya-,
pero sería “se ha sentado, ha sido sentado”, si fuera el perfecto de har- (aparentemente un
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
verbo primario que significa “sentarse”; solo el presente plural de este verbo (hárar =
“están sentados”) está comprobado en UT:305,317.
En algunos casos puede haber cierta dificultad a la hora de determinar cual es la raíz
vocálica. En un verbo que contenga un diptongo en –i o en –u, será probablemente la
primera vocal del diptongo, la que hace las funciones de “aumento” en el tiempo perfecto.
P.e.: el perfecto de verbos como taita- “prolongar”, o roita- “perseguir”, serán: ataitië,
oroitië, y el perfecto de hauta- “cesar” será ahautië (la vocal derivada es dificilmente
alargable cuando es parte de un diptongo, de lo contrario podrían ser: **atáitië,
**oróitië, **aháutië). Las raíces originales de estos verbos vienen en Etym como TAY-,
ROY-, KHAW- respectivamente; así pues, las vocales raíces de estos verbos serán: A-, O-,
A-, también respectivamente. Las finales –i o –u de los diptongos Quenya que hemos visto,
provienen de las consonantes -y, -w, por lo que no cuentan como vocales raíz.
El material contiene algunos ejemplos de verbos en t¡empo perfecto que están construidos
siguiendo las reglas al dedillo, excepto por que no tienen prefijo aumentativo. MR:250
(reproduciendo una fuente post-LotR), menciona la forma fírië “ha expirado, ha muerto”, y
en un posterior “ha muerto” ha desaparecido el aumento, aunque no hay razón para pensar
que la forma completa ifírië sea incorrecta (la última traducción que se ha dado de fírië en
MR:350, es: “ella había expirado”, y aunque no se localiza ningún elemento con el
significado de “ella”, se sobreentiende). El verbo avánier “ha pasado” que aparece en
Namárië, se convirtió en vánier (sin aumento), en la primera edición de LotR; Tolkien puso
el aumento en la segunda edición (1966). Antes de esto, en el ensayo Q&E de 1960, explicó
que la variedad sin aumento no era más que una forma poética (WJ:366). Añadiendo una
sílaba, como hizo Tolkien cuando presentó la forma completa avánier en el poema de
1966, no se rellena demasiado bien la métrica (pero evidentemente decidió que debía darle
prioridad al cuidado gramatical).
En los otros tiempos perfectos aparecidos en LotR (utúlien, utúvienyes), el aumento
estaba también presente en la primera edición de 1954-55. A pesar de todo, parece que la
idea del aumento en el tiempo perfecto de los verbos, apareció relativamente tarde en la
concepción creativa y evolutiva del Quenya de Tolkien. En fuentes más antiguas el aumento
no aparece. P.e.: la frase “los Elfos han venido”, aparece como: i·Eldar tulier en el
“Qenya” más antiguo de Tolkien (LT1:114,270). El tiempo perfecto de tul- aparece aquí con
la misma terminación –ië que en el Quenya estilo LotR, y el aumento con la misma longitud
que la raíz vocálica, cuando aún no se había introducido en el idioma. Revisando esta
oración de LotR, por medio de las últimas revisiones de Tolkien, se produciría Eldar utúlier
(con un aumento en el perfecto y sin artículo delante de Eldar, cuando nos referimos a la
raza completa de los Elfos).
Mucho más tarde, pero antes de LotR, encontramos lantië (con el sujeto plural lantier)
como una forma del verbo lanta- “caer” (LR:56). Estas formas parecen tiempos perfectos
sin aumentar, mostrando las características propias de la terminación –ië en este tiempo.
Realmente Tolkien tradujo estas formas como “cayó” (lantië nu huinë “cayó bajo las
sombras”, ëari lantier “los mares cayeron”), como si representaran algún tipo de tiempo
pasado (y no el perfecto “ha/han caido”). No obstante, más tarde advirtió que “las formas
del pasado y del perfecto van acercándose progresivamente en el Quenya” (WJ:366). Si
esto significa que el Quenya puede a veces usar un tiempo perfecto donde debería haber un
pasado, quedaría explicado el porque de “cayó” en lugar de “ha/han caido” como posible
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
Los verbos que empiezan con una vocal plantean un problema. Cuando un verbo tiene un
prefijo que empieza en vocal, el aumento puede introducirse entre el prefijo y la mayoría de
las raíces verbales básicas. P.e.: el verbo enyal- "recordar" es, literalmente: en-yal-, donde
yal- (que no en-) es la raíz verbal básica, incorporando a la raíz vocálica; la mayoría de
nosotros pensaríamos que el perfecto debe ser enayálië. Pero, algunos verbos comienzan
en vocal y en cambio no tienen ningún elemento como prefijo, p.e.: anta- "dar". En este
caso, la primera vocal es también la raíz vocálica y, al mismo tiempo, no hay ninguna
consonante ante ella. Un verbo también podría llevar un prefijo que fuera idéntico a la raíz
vocálica, p.e.: onot- "sumar" (formado por not- "contar" y el prefijo o- "juntos", aquí
onot- es, literalmente, "contar juntos"). Otra raíz verbal con la raíz vocálica ya prefijada
como una especie de intensificación, es atalta- "colapsar, caer" (contra el verbo talta- que
tiene un significado algo menos áspero: "inclinar, deslizar"). En todos estos casos es difícil
prefijar la raíz vocálica como un aumento en el tiempo perfecto. No podemos usar a'antië
como "ha dado", o'onótië como "ha sumado", a'ataltië como "ha colapsado". Entonces
¿qué vamos a usar?
Popularmente se ha asumido en estos casos que la primera sílaba entera, se reduplica como
un aumento: así pues, el tiempo perfecto de anta- "dar", sería anantië (antantië?) y ya
está. Con la publicación del número 41 de VT, en Julio de 2000, esta teoría quedó "casi"
confirmada. Sin embargo, en una fuente de las más modernas, Tolkien usó orórië como el
perfecto del verbo ora- "urgir, apremiar" (VT41:13,18; esta forma no está explícitamente
identificada como el tiempo perfecto, así que aún podría complicarse algo más). Advierto
que la primera sílaba entera (or-) se reduplica en el perfecto: reduplicar la consonante que
sigue a la raíz vocálica con otra raíz vocálica igual, nos da una forma tan complicada como
**o'órië, que deberemos evitar a toda costa; en orórië, la consonante (r) reduplicada,
permite conservar el aumento y dejar a la vocal inicial de la raíz verbal confortablemente
alejada. Muy bien: ahora el único problema es que Tolkien, después de anotar la forma
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
orórië...la borró! Puede que esto signifique que debemos volver a la forma antigua, o
puede que Tolkien la eliminara no porque quisiera invalidarla, sino simplemente porque no
le gustaba hablar sobre el perfecto del verbo ora-. Lo cierto y real, es que nadie lo sabe.
Por consiguiente no está nada claro como debemos añadir el aumento a la mayoría de los
verbos que empiezan en vocal, así que, simplemente evitaré el tiempo perfecto de algunos
verbos en los ejercicios que he hecho. Aunque el no aumentar los perfectos está permitido,
la solución más fácil será simplemente omitir el aumento en el caso de algunos verbos:
anta- "dar" ÍÎ antië "ha dado", onot- "sumar" ÍÎ onótië "ha sumado" (aunque este
también es el perfecto de not- "contar"), y eso es todo. Después de rechazar la forma
orórië, Tolkien escribió orië. ¿Era esto una sustitución del perfecto sin aumento? Yo
hubiera imaginado órië con una raíz vocálica alargada; orië parece más una forma algo
diferente del verbo (quizá un gerundio, a los que veremos en otras lecciones). Esta palabra
traerá más noticias...siempre igual.
Antes de dejar el tiempo perfecto, debo comentar una extraña forma que aparece en Silm,
capítulo 20. Tenemos la exclamación utúlie'n aurë, traducida como "el día ha llegado".
Utúlie (Utúlië), es claramente el perfecto de tul- "venir", como confirma la propia
traducción. Sin embargo, la 'n añadida es algo misterioso. ¿Qué significa esa consonante
extra? La forma utúlie'n es una reminiscencia de utúlien "estoy viniendo/he venido/he
llegado" de la Declaración de Elendil en LotR, pero aquí la -n es una terminación pronominal
"yo" (ver la lección siguiente). No hay muchos presentes con la terminación de utúlie'n. El
apóstrofe insertado ante la última n, probablemente indica una pronunciación diferente; la
consonante final de utúlie'n quizá deba interpretarse como el sonido de otra sílaba
diferente. Puede ser que esta n se haya añadido simplemente para evitar la eufonía,
impidiendo que haya tres vocales consecutivas (puesto que la palabra siguiente también
empieza en vocal, contando el diptongo au de aurë como dos vocales, tendríamos cuatro
vocales seguidas). Si un perfecto aparece sin una terminación secundaria añadida -ië, y la
siguiente palabra empieza en vocal, ¿deberíamos introducir siempre una 'n para evitar
demasiadas vocales en hiato? He usado este sistema en al menos una composición propia,
pero esta conclusión es demasiado tentadora: en los ejercicios que siguen al final de la
lección, no he usado esta 'n extra, ya que no conozco realmente su función. Algunos creen
que representa una reencarnación alternativa del artículo (que normalmente es i). Después
de todo Tolkien empleó la traducción "el día ha llegado", así que: utúlie'n aurë = (?)utúlië
en aurë, o: (?)utúlië in aurë "ha llegado el día(?)(?)(?)" (para ver un uso posible en
Quenya de in como artículo, consultar PM:395). Esperemos que próximas publicaciones
arrojen algo más de luz sobre todo esto. Haré notar que Christopher Gilson, que tiene
acceso al material aún no publicado de Tolkien, aboga por la interpretación de 'n como
artículo.
PRONOMBRES:
Es la hora de presentar uno de los dispositivos más rentables de cualquier idioma: los
pronombres (si sabes perfectamente bien lo que es un pronombre, y conoces también las
tres diferentes personas en las que se dividen los pronombres personales, por favor, sigue
avanzando hasta que encuentres la palabra Quenya en rojo. No te haré perder el tiempo
con esto!)
La palabra "pronombre" significa "por/en vez de un nombre". Los pronombres son palabras
(o terminaciones) que pueden sustituir a un nombre, haciendo referencia a ese nombre que
ya ha sido mencionado. Así no hay que repetir el mismo nombre todo el tiempo.
Los pronombres constituyen un tipo de vocablo corto, ahorrando un lenguaje más largo y
tedioso. Gracias a los pronombres podemos mantener una conversación sin tener que
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
repetir continuamente los nombres de los reunidos cada vez que nos dirijamos a ellos; el
pronombre "tu" sustituye a todo eso. En vez de decir: "el grupo al que me refiero", o: "la
gente que está presente en la reunión", tenemos a nuestra disposición la rápida y corta
palabra "ellos". Imagina como podrías referirte a ti mismo, si no existiera el pronombre
"yo". Frases como "esta persona", o "la persona que está hablando ahora", resultarían
realmente engorrosas, tanto más para referirte a ti mismo.
Hay varios tipos de pronombres (además de los interrogativos como "¿quién?"), pero los
más frecuentes son los pronombres personales, en los que hemos enfocado esta
introducción. Habitualmente se hallan divididos en tres personas diferentes (lo que no
quiere decir que se refieran solo a entes con sentido o racionales; "persona" en este
contexto es solo un término para establecer una clase de pronombre). Esta tradición
"tripartita" provoca la tabla siguiente:
El concepto de estas tres personas es casi universal para todos los idiomas del mundo,
aunque hay idiomas que, arbitrariamente, incluyen ciertas distinciones en sus tablas de
pronombres. El sistema no es simétrico. Los pronombres mantienen las diferencias entre el
plural y el singular, pero en algunos idiomas como el inglés, esta diferencia desaparece
repentinamente en la 2ª persona. El finlandés (de importancia relevante en este trabajo por
ser una de las máximas inspiraciones de Tolkien), solo tiene una palabra (hän) que cubre
las posibilidades “el” y “ella”: Felizmente, los finlandeses siguen adelante sin hacer este tipo
de distinciones. En el otro lado, están idiomas como el hebreo: pensando seguramente en
que la distinción entre lo masculino y lo femenino era muy importante, no se conformaron
con tener palabras diferentes para “el” y “ella”, sino que además las tienen separadas
también para la 2ª persona “tú” (atta cuando se le habla a un hombre, y att cuando se
dirigen a una mujer); este principio se aplica también al plural “ellos” “ellas”: hem (un
grupo de hombres), mientras que la referencia a un grupo de mujeres es henna; para
entendernos: un grupo mixto siempre tenderá hacia la referencia masculina hem, y no
puedo dejar de maravillarme cuando pienso en un grupo de 100.000 mujeres y 1 hombre,
al que sin duda se dirigirán como a hem “ellos”, en lugar de hacerlo como a henna “ellas”.
Y en Quenya, ¿qué distinciones pronominales les dio Tolkien a los Elfos?
Existen ciertas dificultades para decir algo definitivo acerca del sistema pronominal del
Quenya. Aún hoy, con enormes cantidades de material todavía por publicar, lo que sí se
puede decir es que la seguridad acerca de los pronombres Quenya es inestable
(probablemente más que otros aspectos de sus construcciones lingüísticas). Las tablas de
pronombres parecen haber sufrido infinitas revisiones, y hay quien incluso asegura que
Tolkien nunca llegó a ajustarlos al detalle (yo personalmente, pienso que si lo hizo, el
problema es que lo hizo demasiado a menudo!)
Sabemos que el sistema pronominal del Quenya tal y como lo diseñó Tolkien en sus últimos
años, tiene algunas diferencias que no aparecen en otros idiomas que nos son más
familiares, como por ejemplo el inglés. Por una parte, solo el Quenya tiene una forma dual
del nombre añadida a las formas singular y plural, así pues, habrá al menos algún
pronombre dual. En la 1ª persona no tenemos solo el singular “yo” y el plural “nosotros”,
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
sino que hay además otro distinto pronombre llamado dual que viene a significar “tu y yo”,
o “los dos de nosotros”. Otra sutil distinción aparece en las palabras con significado
“nosotros”: en Quenya hay diferentes palabras o terminaciones que significan “nosotros”,
dependiendo de si la parte a la que nos dirigimos está incluida en “nosotros” o no. Por otro
lado, parece que el Quenya no siempre mantiene la distinción entre “el, ella y ello”, sino que
todas estas formas se hallan cubiertas por un mismo pronombre.
Siguiendo la manera de proceder de este curso, veremos varias partes de la tabla de
pronombres y sus oscuras conexiones, reparando también en las diferencias pronominales
especiales del Quenya. No obstante, vamos a presentar ya algunos de estos pronombres.
Debemos entender otra cosa más: en Quenya, los pronombres aparecen generalmente
como terminaciones y no como palabras independientes (donde aparece un pronombre
Quenya como una palabra separada, esta es enfática, produciendo el mismo efecto que
cuando se quiere distinguir una palabra con otro tipo de escritura: “Tú lo hiciste”.
Volveremos más tarde a los pronombres independientes). En las últimas líneas de Namárië,
tenemos la palabra hiruvalyë, traducida como “tu lo encontrarás”. Si habéis trabajado
cumpliendo el programa de ejercicios del curso, recordaréis la forma hiruva como futuro de
hir- “encontrar”. Este hiruva “encontrará(s)”, aparece aquí con la terminación pronominal
–lyë añadida, denotando el sujeto del verbo. Esta terminación –lyë pertenece a la 2ª
persona y significa “tu, vosotros”. Así pues, hiruvalyë = “tú lo encontrarás”. El sufijo –lyë
puede añadirse al verbo para indicar que su sujeto es “tú”.
Una vez mencionado este pronombre, nos adentramos ya sin remedio en ese Instante de
Oscuridad Absoluta que es una situación en la que nos veremos sumergidos a la hora de
hablar de los pronombres Quenya. No está muy claro si la terminación –lyë sirve para el
singular y el plural de la 2ª persona o no; en Namárië es singular, como queda demostrado
por la traducción (2). En uno de los borradores de los apéndices de LotR, Tolkien escribió
que los idiomas élficos no hacían distinciones entre el pronombre de 2ª persona singular o
plural: “...todos estos idiomas no hacían originalmente distinción alguna entre el singular o
el plural de los pronombres de segunda persona; pero tenían una marcada diferencia entre
la forma familiar (coloquial) y la cortés (formal)...” (PM:42-43). La terminación –lyë usada
por Galadriel al dirigirse a un “extraño” como era Frodo, podría interpretarse como un
formal o cortés “usted”. En Namárië se usa entonces “thou” (3) como singular, para
dirigirse a una sola persona, de acuerdo con PM:42-43, que indica que también podría
servir para el plural “vosotros” (de esta manera, suponiendo que todos los miembros de la
Hermandad entendieran el Quenya, no hubieran podido saber con seguridad si Galadriel se
dirigía a todos ellos o solo a Frodo).
Sin embargo, en el ensayo Q&E escrito hacia la mitad de la década posterior a la publicación
de LotR, Tolkien reveló la existencia de terminaciones pronominales que hacen una
distinción entre el singular y el plural de 2ª persona (WJ:364). Aquí los citamos como “los
afijos pronominales de 2ª persona”, que incluyen la –t en el singular y la –l en el plural.
Esta –l podría ser perfectamente una forma reducida de –lyë, que pasaría entonces a ser el
plural “vosotros”. A pesar de esto, Tolkien indudablemente usó esta forma para el singular
en Namárië, ya que lo tradujo como “tú” en el texto de LotR. Esta terminación más corta en
–l, es también una parte contrastada del verbo hamil- “tu juzgas” (VT42:33), y puede
tomarse también como un singular “tu”, aunque el contexto no es concluyente en este
sentido. Podría haber ocurrido que en la segunda mitad de los ’50, Tolkien hubiera
reconsiderado el sistema pronominal. Todo lo establecido en el borrador del texto de los
apéndices de LotR, no hacía distinciones entre el singular y el plural de la 2ª persona, a los
efectos del élfico, y tampoco lo hacía en la publicación de LotR. Por consiguiente, él no puso
los límites... (en cualquier momento en que debamos manejar el material de Tolkien que se
publicó después de su muerte, nos encontraremos con la total incertidumbre acerca de lo
ortodoxa que pueda ser la información disponible. El autor cambiaba a menudo de opinión,
especialmente en lo concerniente a su trabajo sobre los idiomas).
Tolkien aparentemente descubrió que el Quenya posee distintos pronombres para el
singular y el plural de 2ª persona después de todo. Quizá la nueva idea (1960), surgió de
algo así: -lyë y su variante más corta –l, serían el plural propiamente dicho “vosotros”, pero
esta forma también se usa como un singular formal o cortés “usted”, por lo que la
traducción “thou” en Namárië, sería “usted”. La idea de dirigirse a una sola persona como si
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
“’Thou’ es la segunda persona del singular “tú”, y ‘you’ es la segunda persona del plural
‘vosotros’, con la regla añadida de que en el contexto formal está permitido usar el plural
aún cuando nos refiramos a un individuo singular. Es parecido al francés ‘tu’
(singular/informal) y ‘vous’ (plural/formal). En inglés se ha generalizado el uso de ‘you’ para
ambos: singular y plural, usando una fórmula menos cortés, pero esto es una innovación
relativamente moderna; hace unos 100 o 200 años, los angloparlantes utilizaban
habitualmente ‘thou’ en contextos informales o familiares. La situación actual es que,
debido a este histórico cambio, la mayoría de nosotros aún podemos encontrar ‘thou’ en
contextos históricos y formales, como en la Biblia...y de esta manera, si lo usamos,
estaremos sonando como especialmente formales y corteses. La carga de
formalidad/cortesía ha quedado ya antigua y obsoleta...”
Puede ser entonces que la terminación Quenya –lyë o –l, corresponda al uso original del
inglés “you”, antes del histórico cambio que describe Skala, pero a causa de este cambio, -
l(yë) usado como singular cortés, podría interpretarse como “thou” en la traducción de
Tolkien en LotR.
Para resumir: el final –l(yë) puede usarse como el singular “you” (tu), y probablemente en
una forma cortés/formal más que en una familiar o íntima. Es posible que –l(yë) cubra
también el plural “vosotros”, e incluso podría tener su propio significado, aunque aquí las
cosas se pondrían aún más oscuras. Tolkien seguramente cambió de opinión en un sentido
y otro, acerca de los detalles. En los ejercicios que siguen, he usado simplemente la palabra
neutra “you” (5), como equivalente a –l(yë). Así será imposible equivocarse...
Parece que nos hemos atascado en la 2ª persona; volvamos a la 1ª: en la 1ª persona del
singular, las cosas afortunadamente son claras como el cristal (o al menos “casi” como el
cristal). El pronombre “yo” está representado la mayoría de las veces por –n (los lingüistas
han hecho hincapie en que en los idiomas del mundo, el término que significa “yo, mi, me”,
lleva a menudo un marcado sonido nasal como el de la N o la M. De cualquier forma,
subyacen en este fenómeno ciertos hechos sutiles de la psicología humana; a Tolkien
parecía gustarle esta asociación y la trabajo en muchos de sus idiomas. En Sindarin, “yo” =
im). Veamos como se añade la terminación –n a los verbos utúlië (perfecto de tul- “venir”)
y maruva (futuro de mar- “morar”), en La Declaración de Elendil:
Et Eärello Endorenna utúlien = “salí del Gran Mar a la Tierra Media yo he venido”
Sinomë maruvan = “en este sitio yo moraré”
No obstante la terminación –n “yo”, aparece también como una variante más larga –nyë
(como hemos dicho antes, el final –lyë “tu, vosotros” tiene a –l como su versión corta; la
variación –nyë enfrentada a –n tienen cierto paralelismo con la anterior). Esta variante más
larga se ve en una palabra que ya hemos citado en esta lección, la forma utúvienyes “lo he
encontrado!” (una exclamación de Aragorn al encontrar el retoño del Arbol Blanco) La
palabra utúvië, aparentemente el perfecto del verbo tuv- “encontrar”, aparece aquí con
“dos” terminaciones pronominales. La primera de ellas es –nyë “yo”, que denota el sujeto
del verbo: utúvië + nyë “he encontrado + yo” = “lo he encontrado”. Sin embargo,
siguiendo a –nyë tenemos otra terminación pronominal, el sufijo –s de la 3ª persona del
singular, que significa “lo, ello”. Así pues, tenemos concentrada en una sola palabra una
oración completa compuesta de verbo, sujeto y objeto: utúvienyes “yo lo he encontrado”.
NOTA 1:
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
Recuerdo que, conforme a lo aquí establecido, el final –ë pierde su diéresis en el momento en que se añade una
terminación: utúvië + nyë = utúvienyë, y no **utúviënyë; si además añadimos una –s a utúvienyë,
produciremos utúvienyes y no **utúvienyës. Esto es tan solo un tema ortográfico.
NOTA 2:
Podemos extraer esta regla gramatical: si un verbo lleva “dos” terminaciones pronominales, una denota al sujeto
del verbo y la segunda al objeto, la terminación del sujeto se coloca primero y la del objeto a continuación. En el
material publicado, hay dos o tres ejemplos más de esto, además de utúvienyes.
Es obvio el porque es preferible la forma larga –nye-. Aunque utúvien sería una forma
cómoda para decir “yo lo he encontrado”, la terminación del objeto –s “lo”, no podría
añadirse a la terminación corta –n ya que **utúviens es una forma imposible en Quenya.
Así, podemos formular otra regla: la forma larga –nye (-nye-) NO se acorta a –n, debe
usarse como “yo” si le sigue otra forma pronominal (similarmente usaremos la terminación
larga –lyë (-lye-) como “you” (tu, vosotros), y no la forma más corta –l, si se le añade una
segunda terminación pronominal: “has encontrado / habéis encontrado”, podría ser utúviel
o utúvielyë, pero “lo has / habéis encontrado”, debe ser utúvielyes en vez de
**utúviels, que sería imposible).
La terminación larga –nyë “yo” puede no obstante aparecer, aunque no haya un objeto
pronombre siguiéndola (al igual que la forma larga –lyë “tu/vosotros” de hiruvalyë “lo
encontrarás” en Namárië). La forma linduvanyë “cantaré” aparece en el frontispicio de la
edición francesa bilingüe de Las Aventuras de Tom Bombadil de 1975 (ISBN 2-264-00913-
6). Dicho frontispicio reproduce una página manuscrita de Tolkien que incluye algunas notas
lingüísticas breves (Taum Santoski analiza estas notas en el boletin Más Allá de Bree, de
Octubre de 1985, leyendo esa forma como linduvanya –aunque según lo apuntado por Carl
[Link], Tolkien probablemente pensó en linduvanye. Tolkien tenía una bonita
caligrafía, pero sus manuscritos eran un desafío para los transcriptores!) Mientras no le siga
una segunda terminación pronominal, es completamente opcional el uso de la terminación
larga –nyë o el de la corta –n, significando “yo”. Tenemos la terminación larga en
linduvanyë “cantaré”, pero en la Declaración de Elendil, se usa la corta en maruvan
“cumpliré”. Estos ejemplos podrían mezclarse para producir linduvan, maruvanyë, con,
exactamente el mismo significado.
Sin embargo parece que la terminación corta –n es mucho más común que el sufijo más
largo –nyë. Ya hemos encontrado esta –n añadida a varios verbos como: polin-“puedo”,
tirin-“miro”, en la lección anterior. A menudo Tolkien cita verbos primarios como estos,
relacionándolos tal y como aparecen en la 1ª persona del aoristo (con la terminación –i
intacta, debido a que va seguida por otra terminación y, por lo tanto, no es final sin
posibilidad de ese modo, de convertirse en –ë). Tirin- es un ejemplo encontrado en Etym,
entrada TIR-, pero abundan los ejemplos con esta forma: carin “hago, construyo” (entrada
KAR-), lirin “canto” (GLIR-), cantó (LIR¹), nutin “ato” (NUT-), nyarin “digo” (NAR²), rerin
“siembro” (RED-), serin “descanso” (SED-), sucin “bebo” (SUK-), tamin “tapo” (TAM-),
tucin “dibujo” (TUK-), tulin “vengo” (TUL-), turin “manejo” (TUR-), tyavin “pruebo”
(KYAP-), vilin “vuelo” (WIL-), umin “no hago” (UGU-/UMU-). La forma polin “puedo”
(VT41:6) es uno de los varios ejemplos de las fuentes post-LotR.
Seguramente no nos equivocaremos si usamos la terminación larga –nyë (p.e.: polinyë),
aunque –n sea la terminación más común empleada en todo lo publicado. Pero,
especialmente en poesía, es usual el poder elegir entre una terminación pronominal corta o
larga, en función a las necesidades de la métrica de los poemas.
Advierto también de que la terminación –nyë al igual que –lyë (tu/vosotros), provoca que el
acento recaiga en la sílaba precedente a la terminación, puesto que en este caso, ny y ly
contarán como un grupo de consonantes según las reglas del énfasis recogidas en la Lección
Uno. Si hiruvanyë “encontraré” (con el acento en la a) no suena bien en tu poema,
también puedes usar la forma corta hiruvan y entonces, el acento “aterrizará” en la i de la
primera sílaba (una vez más tenemos el mismo sistema para la 2ª persona: es muy posible
que Tolkien en Namárië escribiera hiruvalyë en vez de la forma corta hiruval,
simplemente porque la primera es más práctica y tiene mejor métrica).
Por lo que respecta a la –s con el significado de “lo/ello”, diremos que aparece como objeto
pronombre en utúvienyes “lo he encontrado”, aunque podría servir también como sujeto.
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
P.e.: si polin es “puedo”, deberemos aceptar que “ello/lo puede”, debería ser polis. No
obstante, la terminación –s nos lleva a la 3ª persona, con su propia dósis de oscuridades,
las cuales intentaremos salvar algo más tarde (Lección Quince). En los ejercicios que hay
más adelante, se emplea la –s de la misma manera que en el ejemplo utúvienyes: añadida
a otra terminación pronominal para denotar el objeto del verbo (así como la primera
terminación añadida al verbo, denota al sujeto).
El tiempo perfecto Quenya, se forma añadiendo la terminación –ië a la raíz verbal (si el final
de la raíz es una vocal, se omitirá esta ante la terminación –ië; los verbos terminados en –
ya, parece que pierden toda la terminación). A menos que vaya seguida por un grupo de
consonantes, la raíz vocálica se alarga. Normalmente, se reduplica en forma de un aumento
prefijado al verbo (ric- “doblar, retorcer” ÍÎ irícië “ha doblado, ha retorcido”, hanya-
“entender” ÍÎ ahánië “ha entendido”). Sin embargo, también aparecen publicados
algunos tiempos perfectos sin aumento (fírië en vez de ifírië “ha expirado”), así que está
permitida la omisión del aumento, consiguiendo igualmente una forma perfecta válida (la
mayoría de los pronombres Quenya aparecen como terminaciones en vez de hacerlo
mediante palabras separadas). Entre estas terminaciones pronominales, tenemos: -n o –
nyë “yo”, -l o –lyë “tu/vosotros”, y –s “lo/ello”. Se pueden añadir dos terminaciones
pronominales al mismo verbo, la primera de las cuales denotará al sujeto del verbo, y la
segunda a su objeto.
VOCABULARIO:
Otso: “siete”
Seldo: “chico, muchacho” (Tolkien no proporcionó una glosa explícita, pero la palabra se
cita en un contexto en el que se estaban barajando palabras Quenya para
definir niños, y seldo parece ser una forma masculina. Ver la entrada SEL-D- en Etym)
Mól: “esclavizado, esclavo”
An: “para, por” (o incluso “porque”, dando paso a una oración que da una “razón”, como:
“yo confío en él porque me ha ayudado con frecuencia...”
Tul-: (verbo): “venir”
Lanta-: (verbo): “caer”
Nurta-: (verbo): “esconder” (el Nurtalë Valinóreva o “Encubrimiento de Valinor”, relatado
en Silm)
Lerya-: (verbo): “liberar, dejar marchar, dejar libre”
Metya-: (verbo): “acabar, terminar, poner fin a...”
Roita-: (verbo): “perseguir”
Laita-: (verbo): “bendecir, alabar”
Imbë: (preposición): “entre”
EJERCICIOS:
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2. Traducir al Quenya:
I: El hombre ha venido
J: Los siete Enanos han comido
K: Los chicos han visto un león entre los árboles
L: Los seis Elfos han perseguido a los siete Enanos
M: El Enano ha escondido un tesoro
N: He alabado al rey, porque el rey ha liberado a todos los esclavos
O: Te has caido y lo he visto
P: He puesto fin a eso (lo he acabado)
NOTAS:
(1): Al igual que en la lección anterior, he omitido aquí también ciertos párrafos referentes tan solo a la gramática
inglesa (N del T).
(2): En la traducción, Tolkien cita el pronombre inglés “thou” que significa “tu” (en singular), a diferencia de lo que
courre con la forma normal “you” que sirve igual para el singular (tu) que para el plural (vosotros). Así nos dio a
entender que su traducción era singular, usando una forma antigua (pero inconfundible), como “thou” (N del T).
(3): Como ya hemos dicho, “thou” = “you” = “tá” (la forma inglesa que aparece en la traducción de Tolkien y a la
que nos hemos referido en la nota anterior (N del T)
(4): El párrafo que sigue, concierne tan solo a la gramática y traducción inglesas. Lo incluyo simplemente como
comentario aclaratorio definitivo de las notas anteriores (N del T)
(5): Recordamos que “you” en inglés es singular y plural (tu/vosotros). En esta traducción adaptaremos los
ejercicios a la forma que más convenga (sin desvirtuarlos) a nuestro propio idioma, según el contexto de la frase
(N del T).
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
LECCION NUEVE:
El Infinitivo. / El verbo negativo. / Participios Activos:
EL INFINITIVO:
Todas las formas del verbo que hemos visto hasta ahora, todos los tiempos son, por
llamarlos de alguna manera formas finitas del verbo. La definición de un “verbo finito” es:
un verbo que tiene también la capacidad de hacer funciones de predicado de una oración, la
parte de la oración que nos dice lo que el sujeto hace (o lo que es –en la Lección Cuatro
dijimos que una frase construida con cópula+nombre/adjetivo cuenta también como
predicado, p.e.: “el oro es maravilloso”, aunque aquí trataremos con verbos más normales).
En una oración como: i Elda máta massa “el Elfo está comiendo pan”, los lingüistas
pueden etiquetar todas las partes de la oración, como: i Elda (el Elfo) es el sujeto, y
massa (pan) es el objeto, entonces al verbo máta (está comiendo) no le quedará más
remedio que ser el predicado de la oración. Y precisamente porque la forma máta, presente
de mat- “comer” es aquí capaz de funcionar como predicado, podemos decir que máta es
una forma finita del verbo.
El infinitivo es otra historia. Es, como sugiere su nombre, in-finito. No está influenciado por
el tiempo como los otros casos verbales. No lleva la terminación –r a menos que el sujeto
de la oración sea plural. Además, un infinitivo por sí mismo, no tiene capacidad para
funcionar como predicado de una oración. Un infinitivo no puede asociarse directamente con
un sujeto. Entonces, ¿cuál es su función?
Los infinitivos que conocemos tienen varios usos, pero quizá el uso más importante es el de
permitir a varios verbos combinarse en una misma oración. En una frase como “los enanos
querían comer”, el verbo “querían” tiene una forma finita, apareciendo en un tiempo
específico (pasado en este caso). Pero el verbo “comer” aparece como infinitivo,
complementando al verbo finito para formar una frase verbal más larga: “querían comer”.
En español, los infinitivos se caracterizan por terminar en ar, er o ir (las tres conjugaciones
posibles en nuestro idioma). En Quenya no parece haber una marca o terminación
independiente para el infinitivo, así que no tendremos que preocuparnos de donde
deberemos incluirla u omitirla. Los ejemplos fiables de infinitivo Quenya no abundan
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
precisamente, pero está la oración polin quetë “puedo hablar” (VT41:6). En ella, el verbo
polin “puedo” es una forma finita, el aoristo del verbo primario pol- aparece con la
terminación pronominal –n “yo” añadida, pero la palabra quetë debe analizarse como un
infinitivo. Por supuesto, quetë es similar en su forma al aoristo “habla”, pero como se
indica por la traducción “hablar” en el contexto en cuestión, aquí la forma quetë es
infinitiva. Podemos pues decir, que los verbos primarios como quet- tienen los infinitivos
terminados en –ë (la indudable representación de la –i del Elfico Primitivo). La terminación
se puede analizar como una especie de recurso para sustituir o suplir la ausencia de otra
terminación, o quetë puede verse como la representación de una “raíz-yo” primitiva
indeclinable. No importa como imaginemos la última derivación y el significado del final -ë,
probablemente sepamos suficiente como para empezar a usar la forma infinitiva de los
verbos primarios. Aquí hay algunos ejemplos (caseros), combinando infinitivos con varias
formas finitas (tiempos), de los verbos mer- “desear, querer” y pol- “poder, ser capaz”.
Los verbos finitos en rojo y los infinitivos en azul:
i Elda polë cenë i Nauco “el Elfo puede ver al Enano” (advierto que los verbos pol-
“querer” y cen- “ver”, llevan la terminación –ë, pero el primero es un aoristo y el último un
infinitivo: el contexto decidirá si la forma cenë debe considerarse como el aoristo “ve”, o el
infinitivo “ver”).
i Naucor merner matë “los Enanos querían comer” (el verbo finito merner “querían”,
influenciado por el pasado y el plural + el infinitivo matë “comer”)
i seldo pollë hlarë ilya quetta “el chico podía oir cada palabra”
polilyë carë ilqua “tu puedes hacerlo todo”
i nissi meruvar tulë “las mujeres querrán venir”
¿Y qué pasa con los verbos de raíz A-? En Etym, Tolkien glosó los verbos derivados de A,
como si fueran infinitivos, p.e.: anta- “presentar, dar”, varya- “proteger” o yelta-
“aborrecer” (entradas ANA¹-, BAR-, DYEL-). Esta no es por sí misma una evidencia
concluyente de que una forma como anta, pueda usarse como infinitivo “dar” en un texto
Quenya, ya que en la tradición de los lingüistas del Oeste, un infinitivo es la forma que se
usa para nombrar, relacionar o glosar un verbo en los vocabularios. Este sistema, a veces
nos lleva a través de ciertas glosas que son estrictamente falsas: un vocabulario Hebreo-
Inglés da la traducción de nathan como dar, cuando en realidad significa él dá, la cual es la
forma más básica y simple de este verbo, la forma lógica en que debe ponerse en un
diccionario. No obstante, una forma como anta- es simplemente, un verbo de raíz A sin
declinar, y Tolkien se refirió a él en ciertas circunstancias gramaticales “cuando se usa la
raíz desnuda del verbo...como infinitivo” (MC:223). El sistema general también parece
sugerir que los de raíz A sin añadidos, pueden hacer funciones de infinitivo (advertimos que
los infinitivos tanto de los verbos primarios como de los de raíz A, parecen ser similares en
su forma a los aoristos sin terminación). Así que, supongo que podemos ver oraciones como
las siguientes (y dejadme que subraye los infinitivos con el fin de preservar al texto de
demasiados colorines):
En algunos casos, en inglés se prefiere una forma –ing (gerundio), a la del infinitivo regular,
por ejemplo tras los verbos “empezar” y “parar”. Creo que es fácil de adivinar que el
Quenya usa el infinitivo normal en todos los casos:
i neri merir cenda ar tecë rimbë parmar “los hombres querían leer y escribir muchos
libros”
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
Todo lo considerado hasta ahora, no es todo lo que tenemos que decir sobre los infinitivos
Quenya. Se conocen algunos detalles más y los iremos suministrando a lo largo del curso,
pero hay más puntos oscuros. En algunas notas de 1969, Tolkien se refería a “el (aoristo)
general infinitivo, formado por la adición de –i” (VT41:17), pero como solo se han publicado
breves notas sobre este material, no tenemos muy claro cual es su significado: ¿Hay un
aoristo infinitivo específico? Se ha suscitado una discusión por la distinción hecha entre
varias formas como máta “está comiendo” (presente continuo) y matë “come” (aoristo).
¿Se extienden en Quenya estas distinciones al infinitivo, pudiéndose diferenciar entre
“comer” (infinitivo aoristo) y “estar comiendo” (infinitivo continuo)? Más aún: ¿a qué se
refiere Tolkien con lo de “añadir –i”? Obviamente a un infinitivo que se formaría añadiendo
–i a la raíz verbal (al menos a la de los verbos primarios). Este final, ¿es tan solo un sufijo
del Quenya contemporáneo, o representa a una forma del Elfico Primitivo? Como ya hemos
mencionado, el infinitivo quetë “decir” podría representar a la forma primitiva kweti, que
procede de la raíz kwet- con la adición de –i. Pero si esta terminación –i es un sufijo
Quenya contemporáneo, habría un infinitivo alternativo queti “decir”. Como se usa, y saber
si es intercambiable con la forma quetë que está ya aceptada, son cosas que aún no hemos
averiguado. En el ensayo Q&E, Tolkien mencionó unas cuantas formas verbales que parecen
ejemplos del infinitivo terminado en –i, como: auciri y hóciri, que significan las dos
“cortar” (en dos sentidos diferentes; ver WJ:365-366). Pero en el mismo ensayo, un poco
más adelante, señaló las mismas formas con un guión agregado (auciri-, hóciri-), como si
estas fueran raíces verbales en vez de formas infinitivas independientes (WJ:368). Así que
no podemos estar seguros de nada, y deberemos esperar a la publicación de más material.
Nota 1: En inglés, los infinitivos van precedidos de “to”, y se usan para describir una intención: “vine a verte” (I
came to see you). En muchos contextos, parece que el Quenya no usa esta forma largamente discutida (en
español tampoco se usa), sino una construcción bastante diferente (el gerundio en dativo, que veremos en una de
las siguientes lecciones).
EL VERBO NEGATIVO:
Este puede ser un buen sitio para presentar un verbo Quenya muy peculiar. Antes hemos
hablado de la cópula ná “es”, que se refiere a un tiempo del verbo “ser” (no me preguntes
porque ná es el presente o aoristo; y los otros tiempos de este verbo son desgraciadamente
aún más oscuros: el verbo “ser” es notoriamente irregular en la gran mayoría de los
idiomas del mundo, y Tolkien podría perfectamente haber inventado también algunas
bonitas irregularidades para el Quenya).
De cualquier modo, el Quenya tiene también un verbo unitario que significa “no ser”; se
puede expresar este significado combinando alguna forma de ná, con la palabra separada
que equivale a “no” (ya que el Quenya dispone de tipos de negación). Este verbo aparece
en Etym, entrada UGU- / UMU-, donde figura como umin “yo no soy/estoy” (otro ejemplo
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
del hábito de Tolkien de citar verbos primarios en la 1ª persona del aoristo). El pasado
también consta, aunque algo irregular: es úmë, y no **umnë como sería lo correcto con
arreglo al “regular” más simple. Úmë como pasado del verbo primario um- parecería
pertenecer a la misma forma que lávë, derivado de lav- “lamer” (unduláve “lamido” =
“cubierto” en Namárië de LotR). Deberemos tener cuidado de no confundir el pasado úmë
“no era” con umë aoristo sin terminación “no es”.
Podríamos esperar que el futuro de este verbo fuera umuva, y aunque esta no es una
forma contrastada, podría ser aceptable, pero en la Canción de Fíriel aparece la forma más
corta úva. La frase en cuestión, es úva...farëa “no será suficiente” (farëa = adjetivo
“bastante, suficiente”). Posiblemente este úva sea el futuro de otro verbo: junto a umin
“no soy” de la raíz UMU-. Tolkien también puso uin con el mismo significado
(aparentemente derivado de la raíz UGU-). Quizá úva sea estrictamente el futuro de este
último. Podría representar una forma primitiva parecida a uguba, ya que uin es derivado
de ugin (o ugi-ni en una época más antigua). La g entre vocales se perdió en el Quenya,
así que las dos u’s de uguba convergen en una ú larga en úva, así como la u y la i de ugin
convergieron en el diptongo ui (como en uin), cuando la desaparición de la g llevó a las dos
vocales a entrar en contacto directo. Cualquiera que sea el desarrollo que imaginó Tolkien,
usaremos úva como el futuro de um- “no ser”, evitando el no contrastado (aunque posible)
umuva.
Aquí vemos como ná, esta cópula negativa, puede usarse para conectar un sujeto con un
nombre o un adjetivo:
Pero, antes he dicho que este ra un buen sitio para presentar el verbo negativo: esto debe
ser porque se combina también con infinitivos. Tenemos varios ejemplos, pero en la entrada
UGU-/UMU- en Etym, Tolkien indicó que umin no siempre significa “yo no soy”. Puede
significar también “yo no hago”. Combinando algún verbo con un infinitivo, seguramente se
podrá anular a los verbos en cuestión. Aquí hay algunos ejemplos caseros que implican a
varios tiempos del verbo negativo:
Debemos aceptar que, siguiendo al verbo negativo, también en otros contextos, se pueden
combinar a veces varios infinitivos, como merë y cenë en esta frase (el verbo finito en
rojo, los dos infinitivos en azul y rosa respectivamente):
i Elda umë merë cenë i Nauco “el Elfo no quería ver al Enano”
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
i Nauco úva merë cenda i parma “el Enano no querrá leer el libro”
Seguramente el presente continuo del verbo negativo (que debería ser úma), podrá usarse
para negar la existencia de una acción continuada:
Contrastar con el aoristo: i Nauco umë linda “el Enano no canta”. Este último, tendría a
menudo (no necesariamente) una explicación más completa, como: “el Enano no es un
cantante”. De cualquier forma, soportaremos el aoristo en los próximos ejercicios.
PARTICIPIOS ACTIVOS:
Las variadas partes de la gramática, como los nombres, adjetivos y verbos, conservan
distintas categorías la mayor parte del tiempo. Sin embargo, algunas palabras pierden las
propiedades de ciertas partes de la gramática. Los participios, son palabras con una
función básicamente adjetival, derivadas directamente de los verbos y, en el caso de los
activos, son incluso capaces de llevar un objeto.
Los participios se dividen en dos categorías: presentes y pasados. Estos términos son de
alguna manera engañosos, ya que la diferencia más importante entre ellos, nada tiene que
ver con los tiempos. Son mejores los términos alternativos activos y pasivos, y así los
denominaremos.
Guardaremos el pasado o pasivo para la siguiente lección y nos centraremos ahora en el
presente o activo. Esta forma se reconoce en inglés por su terminación –ing, y en español,
por la terminación –ndo. P.e.: el verbo “follow”/”seguir”, tiene como participio activo (en
español gerundio), a “following”/”siguiendo”. Este adjetivo verbal describe el estado de algo
o de alguien que lleva a cabo la acción del verbo correspondiente: “el día que sigue”, se
describe como: “el día siguiente”.
Si el verbo puede llevar un objeto, ese será su participio correspondiente. Una persona que
quiera a los Elfos puede ser descrita como una persona “amante de los Elfos”.
En inglés, la forma que deriva de añadir la terminación –ing a los verbos, es bastante
ambigua. También puede hacer funciones de nombre. El participio activo de un verbo como
“kill”, es “killing”, como se deduciría claramente de la frase adjetival “a killing experience”
(una experiencia asesina), pero en la frase “the killing must stop” (el crimen debe acabar),
queda igualmente claro que hace funciones de nombre. En esta última frase, “killing” en un
nombre verbal, un nombre abstracto que denota la acción del crimen. Aquí solo nos
interesan los adjetivos verbales = participios. En Quenya, no coinciden los dos en la forma.
En Quenya el final correspondiente al inglés –ing (usado como participio/gerundio español),
es –la. Hay algunos ejemplos de participios activos en el poema Markirya. P.e.: Tolkien en
su anotación indicó que ilkala(...es el) participio de ilka “brillar en blanco” (MC:223). El
participio ilcala (tal y como esta aquí), significa “brillando”, y así se usa en el poema, en
una frase traducida como “en la Luna brillando...” (MC:215).
Parece que en un participio activo Quenya, la raíz vocálica se alarga si ello es posible. En
ilcala, la i no se puede alargar porque hay un grupo de consonantes siguiéndola. Sin
embargo, Tolkien en MC:223, también mencionó el verbo hlapu- “volar, desplazarse en el
viento” (una de las extrañas raíces de U, una oscura categoría de los verbos). Su participio
aparece como hlápula en la página anterior a la citada: winga hlápula, traducido como
“espuma voladora” (MC:214). Entonces, debemos asumir que el participio de un verbo
como lala- “reir” es lálala(!) “riendo”: la raíz vocálica se alarga. Si la raíz verbal incluye
una vocal que ya es larga, simplemente permanecerá larga en el participio: los participios
de píca- “disminuir” y rúma- “trasladar”, aparecen como pícala y rúmala en el poema
Markirya.
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
En el caso de las raíces verbales más largas, donde la raíz vocálica aparece dos veces, como
en falasta- “espumar”(la raíz es evidentemente PHALAS-), parece que es la segunda
aparición de la raíz vocálica la que se alarga si es posible. En este caso, no puede alargarse
ya que va seguida por un grupo de consonantes; el participio “espumando” está contrastado
(en Markirya) como falastala. La primera aparición de la raíz vocálica pdría alargarse tanto
como lo requiriera la fonética (**fálastala), pero esta vocal, evidentemente, no cuenta
para el alargamiento (presumiblemente no se alarga en el presente: falastëa “está
espumando”; ¿encuentras difícil fálastëa?, pues es mucho más difícil **falástëa).
Los verbos primarios tienen un problema: añadiendo la terminación –la a sus raíces,
resultaría en algunos casos un grupo de consonantes imposible en Quenya. P.e.: el
participio del verbo tir- “mirar” no puede ser **tirla, ni tampoco **tírla; son palabras
absolutamente imposibles en Quenya. Se ha aceptado que en muchos casos, se podría
construir la raíz continua (similar a un presente) mediante el alargamiento de la raíz
vocálica y añadiendo la terminación –a. P.e.: tíra “está mirando”, y obtener el participio
añadiendo la raíz participal –la a esta forma: tírala “mirando”. Markirya tiene hácala como
participio (“bostezando”); desafortunadamente el verbo “bostezar” en cuestión, no está
comprobado, pero si es el verbo primario hac- la forma de participio comprobada
confirmaría esta teoría. Por supuesto, el verbo correspondiente a este participio hácala
podría también ser uno de raíz A-, como haca- o háca- (hlápula “soplando”, de hlapu-, y
pícala “disminuyendo” de píca-).
Con la publicación de Los Pueblos de la Tierra Media en 1996, surgió una forma que pudiera
parecer el participio de un verbo primario: PM:363, referida a la raíz “it (como en) itila
‘centelleando’, e íta ‘un destello’, ita- verbo ‘brillar’”. Pero, ¿es realmente itila el participio
del verbo primario it-? Tolkien se refiere a it- como a una raíz (PM:346), y no como a un
verbo Quenya. El verbo en cuestión, se cita como ita-, un verbo corto de raíz A- que
significa “brillar”. Su participio, sería ítala y no itila. Si este último fuera un participio, sería
muy peculiar: no presenta alargamiento de la raíz vocálica (no es **ítila), y lleva insertada
la vocal de conexión –i- ante la terminación –la. Ya que el aoristo del verbo it-, sería iti
(convirtiéndose en itë solo ante la ausencia de otras terminaciones), podríamos plantearnos
si itila es un participio aoristo. Esto significaría que el Quenya es capaz de hacer
distinciones entre el aoristo presente y el participio, lo que daría dos formas diferentes de
“haciendo” (habitual o momentáneamente), y “haciendo” (continuamente); quizá sería algo
como carila y cárala, respectivamente (del verbo car- “hacer”). Pero esto es tan solo una
especulación, y no puedo recomendar este sistema; deberemos aguardar a la publicación de
más material. Podría ser que itila fuera simplemente una vieja forma adjetival, más que
algún tipo de adjetivo en Quenya. El final –la aparece también en los adjetivos, p.e.: saila
“sabio”; indudablemente –la es, en su origen, simplemente una terminación adjetival que
viene a parecerse al sufijo usado para formar los adjetivos verbales = participios.
Aún así los participios Quenya, se establecen a sí mismos como formaciones bastante
distintas de los adjetivos, de los que difieren en su comportamiento: a diferencia de los
adjetivos, los participios activos no parecen concordar en número, p.e.: en Markirya está
rámar sisílala, traducido como “alas brillantes” (la segunda palabra es el
participio/gerundio del verbo sisíla-, una variedad más larga del verbo sil- “brillo blanco”).
Como recordaremos, los adjetivos normales terminados en –a, tienen su forma plural
acabada en –ë (que representa a la terminación arcaica –ai). Entonces, si sisílala tuviera
que concordar en número con el nombre al que describe, debería ser **rámar sisílalë.
Quizá Tolkien no quiso que los participios terminados en –la concordaran en número, puesto
que la forma plural de la terminación del participio debería terminar en ese caso en –lë, y
este final podría confundirse con la prominente terminación abstracta –lë que se añade a la
raíz verbal que deriva de los nombres verbales, p.e.: lindalë “cantando”, de linda- “cantar”
(como en Ainulindalë “canción de Ainu”, traducido como “Música de los Ainur”). Ambos:
lindala y lindalë se traducen como “cantando”, aunque la última sea un nombre (un
cantando/cantante), a pesar de estar en forma adjetival.
En inglés se usa el participio activo para expresar una acción continuada, combinando el
participio con una cópula como “es” o “era”, p.e.: “el chico está riendo”. En lo referente a la
acción presente, el Quenya podría expresar este mismo significado usando un presente
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continuo genuino: i seldo lálëa. Nadie podrá decir que la forma inglesa, que sería i seldo
ná lálala sea válida en Quenya; suponemos que, aunque inteligible, el Eldar Tolkien
pensaría que no es un “buen Quenya”.
Mientras no tengamos pruebas de un participio activo llevando un objeto, asumiremos que
es solo posible, p.e.: Nauco tírala Elda “un Enano mirando a un Elfo”.
El infinitivo es una forma del verbo que no está influenciada por tiempo alguno, y por
consiguiente, no hace funciones de predicado de una oración (como lo haría un verbo
“finito”); un infinitivo puede combinarse con otros verbos para formar frases verbales más
largas. Aunque los detalles no son demasiado claros, parece que un infinitivo Quenya es
idéntico a la raíz verbal, excepto el de los verbos primarios, que llevarán la terminación –ë,
p.e.: quet- “hablar” en la oración polin quetë “puedo hablar”. Este infinitivo parece poder
usarse cuando los verbos finito e infinito se combinan (como en el ejemplo señalado, donde
el infinitivo quetë se combina con una forma finita del verbo pol- “poder”). – El verbo
negativo um- (pasado úmë, futuro úva), puede funcionar como cópula negativa (“no ser”)
y como verbo combinado con el infinitivo de otros verbos para expresar el “no hacer
algo...”, p.e.: umin quetë “no hablo). – El participio activo (un adjetivo verbal describiendo
el estado de una acción denotada por el verbo correspondiente), se obtiene mediante la
adición del final –la a la raíz verbal correspondiente. La raíz vocálica, se alarga si no hay un
grupo de consonantes siguiéndola. No está muy claro como se añade el final –la a las raíces
de los verbos primarios, pero una posible solución podría ser que la terminación sea un
sufijo de la forma continua (con el alargue de la raíz vocálica terminando en –a, p.e.: tíra
de tir- “mirar”), con lo que el participio sería tírala “mirando”.
VOCABULARIO:
Tolto: “ocho”
Pol- : “ser capaz” (físicamente), traducido generalmente como “poder” (donde se refiere a
una capacidad física y no a “poder” en el sentido de “saber como...”, que se referiría a una
capacidad intelectual, ni tampoco a “poder” en el sentido de “temer autorización/permiso
para...” referido a estar libre de prohibiciones. Para estos otros significados, el Quenya
utiliza otros verbos).
Um- : (verbo negativo): “no hacer” o “no ser/estar”, pasado úmë, futuro úva.
Mer- : “desear, querer”
Hlar-: “oir” (traducido del Sindarin lhaw, como en Amon Lhaw “la Colina del Oyente”
mencionada en LotR).
Verya-: “desafiar” (de la misma raíz que el nombre Sindarin Beren, que significa “valiente,
desafiante”).
Lelya-: “ir, proceder, viajar”, pasado lendë, perfecto (e)lendië (hay más acerca de este
verbo irregular en la próxima lección).
Pusta-: “parar”
Ruhta-: “aterrorizar, atemorizar” (últimamente relacionado con Urco u Orco, las palabras
Quenya que significan “trasgo” “Orco”).
Coa: “casa” (solo el edificio, no en el sentido de “familia”).
Mir: (preposición): “dentro, en”
Ter: (preposición): “a través de...” (está también la variedad terë, pero en los ejercicios
hemos usado ter).
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
EJERCICIOS:
1: Traducir al español:
2: Traducir al Quenya:
LECCION DIEZ:
ADVERBIOS:
Los adverbios son una parte de la gramática que se usan para suministrar información
extra en una oración. Una oración típica proporciona información acerca de “quien hace
que cosa (a quien)”, utilizando un sujeto, un predicado y si es necesario un objeto. Pero
puede pasar que también queramos información acerca del cuando, el donde o la manera
en que ocurre la acción verbal. Aquí es donde los adverbios entran en escena.
En muchos casos, los adverbios son a los verbos lo que los adjetivos son a los nombres. De
la misma manera que un adjetivo describe a un nombre, un adevrbio describe la naturaleza
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
Podemos ver como en algunas fuentes más antiguas Tolkien usa adverbios terminados en
–o en vez de en –vë. La única prueba de este último es la ya apuntada andavë, derivada
del adjetivo anda “largo”.
No obstante, existe una oración del antiguo “Qenya” traducida como “los Elfos durmieron
un largo sueño en Kovienéni (más tarde Cuiviénen)”; ver VT número 27. En esta oración el
adverbio “largo” aparece como nando y no como andavë. Otros ejemplos de adverbios
acabados en –o, son ento “próximo, cercano, junto, siguiente”, y rato “luego, pronto” (de
una oración Artica señalada en Cartas de Navidad del Padre –obviamente una forma de
“Qenya”, aunque aparezca en un contexto que nada tiene que ver con la seria producción
literaria de Tolkien). También podemos incluir el adverbio voro “siempre, continuamente”,
que proviene de una relativamente moderna fuente como es Etym (entrada BOR-), aunque
en el caso de esta palabra, la final en –o es simplemente una raíz vocálica reduplicada y
sufijada.
El ejemplo ando “largo” (no confundir con el nombre de “puerta”), que se deriva del
adjetivo anda, podría indicar que el final –o puede usarse para derivar adverbios a partir
de los adjetivos. ¿Podemos pensar que tulco “firmemente” que viene de tulca “firme”, es
una alternativa a tulcavë? O por el contrario, ¿debemos pensar que en la época de LotR,
Tolkien decidió abandonar –o como terminación adverbial? Si fuera así, nos presentó a –vë
como un sustituto y no como una alternativa (cambiando ando por andavë).
No podemos estar completamente seguros de que –o sea una terminación válida de
adverbio en el estilo Quenya de LotR. Pero cuando derivemos adverbios a partir de los
adjetivos, os recomiendo que uséis la terminación “segura” (o la “más segura”) –vë. En los
ejercicios, no he usado la terminación –o sino solo –vë. Por otro lado, en esa época no he
hallado adverbios como ento, rato, voro, manipulados para cambiarlos a (?)entavë, etc...
¿Concuerdan en número los adverbios como lo hacen los adjetivos? Se ha sugerido que
andavë es un adverbio plural, concordando con un verbo plural (andavë laituvalmet
“largas nuestras alabanzas a ellos” –advertimos que el sujet plural está representado por la
terminación añadida al verbo). Si es así, -vë podría ser la forma plural de la terminación
singular adverbial –va, la cual no está en absoluto comprobada. Con arreglo a este
sistema, tendríamos algunas variaciones como: i nér lendë andava “el hombre viajó
lejos” (adverbio singular correspondiente a un verbo singular), frente a: i neri lender
andavë “los hombres viajaron lejos” (adverbio plural que va con un verbo plural). Pero
esto es hipotético al cien por cien. Como quiera que en esa época no existen unas reglas
concretas, tiendo a creer que no hay variaciones. Más probablemente, la terminación
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
adverbial –vë debe ser una forma invariable, relativa a la preposición ve “como”, tal y
como se ha sugerido antes.
Para terminar, debo mencionar que algunos adverbios Quenya derivan de otras partes de
la gramática además de hacerlo de los adjetivos. En Namárië tenemos oialë como el
adverbio que significa “para siempre, siempre (o ‘eternamente’”, como la traducción
interlineal que hay en RGEO:67). Pero en Etym, entrada OY-, se indica que oialë es
propiamente o en su origen, un nombre que significa “era/edad eterna”. Aparentemente,
en Namárië se usa como adverbio.
Las frases que llevan preposiciones suelen comenzar con una función adverbial, y a veces,
a partir de ellas, se pueden desarrollar adverbios unitarios: en El Juramento de Cirion, está
tennoio como otra palabra Quenya que significa “eterno, para siempre”, pero en UT:317,
Tolkien explica que esta forma solo es una contracción de dos palabras distintas y
originales: la preposición tenna “tan lejos como, lejano” + oio (un período sin final).
Finalmente, tenemos lo que he llamado “adverbios básicos”, que no derivan de ninguna
otra parte de la gramática. Aqua “completamente” y sí “ahora”, que ya he mencionado,
son solo dos ejemplos; también podemos incluir palabras como amba “hacia arriba”, háya
“a lo lejos” (también puede leerse esta última haya, como la forma de la Tercera Edad), oi
“siempre”, y otros...
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
terminado en –o, no parece demasiado apropiado (algunas otras podrían ser –lto a –ltë en
el Quenya estilo LotR, aunque no hay evidencias de ninguna de estas terminaciones). Me
decanto por pensar que a Tolkien esta terminación le disgustaba y, la reemplazó por –ntë.
La opinión generalizada es que –lto es válida igualmente. Se podría interpretar la nota de
Tolkien diciendo que –ntë usada “donde no hay sujeto previamente mencionado” en un
sentido absoluto: no sería suficiente con que el sujeto ‘no haya sido mencionado
previamente’ en la ‘misma oración’, como dijimos antes. Por supuesto, cuando se usa la
palabra “ellos” en otro idioma, se refiere usualmente a algún grupo mencionado con
anterioridad en el texto o la conversación. De acuerdo con la estricta interpretación de la
nota de Tolkien sobre –ntë, esta terminación pronominal no puede usarse como “ellos”
cuando se refiere a algún grupo citado con anterioridad, aunque se encuentre en una
oración diferente. La terminación –ntë apuntaría más allá, hacia algún grupo que deberá
identificarse más tarde en el texto o la oración (como es el caso del Juramento de Cirion).
“Ellos”, refiriéndose a algún otro grupo (ya mencionado en otra oración) requeriría una
terminación algo diferente, quizá –lto, comprobada en las fuentes más antiguas.
No puedo asegurar que esta no sea una posible interpretación de las palabras de Tolkien
sobre los ejemplos disponibles. Sin embargo, tengo ciertas reservas acerca del uso de la
terminación –lto en el Quenya estilo LotR. En los ejercicios que he hecho para este curso,
he ignorado –lto, asumiendo que –ntë debe usarse como terminación pronominal con el
significado de “ellos” en un sentido general. Cuando Tolkien habla de –ntë usada solo para
un sujeto que no ha sido previamente mencionado, tengo claro que quiere decir “no
mencionado previamente en la misma oración” (porque si un sujeto plural hubiera ya
aparecido, el verbo recibiría tan solo la final –r del plural normal). Así pues, podemos
(presumiblemente) conseguir formas como las que siguen a continuación, con la
terminación –ntë añadida a los variados tiempos de pusta- “parar”:
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
Y además:
Porbablemente este último ejemplo se refiere a dos grupos diferentes. “Ellos se pararon a
sí mismos”, se expresaría seguramente de otra manera (por desgracia, no sabemos
exactamente como...).
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de objeto: "el esclavo osó mirar a ellos", será: i mól veryanë cenitat, la -ta- extra
colocada entre el infinitivo y la terminación del objeto.
Sin embargo, no está claro que los verbos de raíz A- funcionen de la misma manera. VT
número 41, publicó solo una breve nota de las de Tolkien de 1969 (por lo que parece, el
editor necesitaba espacio para cosas más importantes, como un profundo artículo acerca
de la óptima traducción al búlgaro del Poema del Anillo). La nota, reproducida más atrás,
parece referirse solamente a los infinitivos de los verbos primarios (los que tienen
terminaciones aoristas en -ë o con finales en -i). Algunos escritores piensan que los verbos
de raíz A- funcionando como infinitivos, añadirían la termianción -ta ante cualquier sufijada
terminación pronominal de objeto. Así, con verbos como metya- "acabar, terminar, poner
fin a...", y mapa- "agarrar", podría ocurrir algo como esto:
Quizá estas oraciones estén bien y quizá no. Actualmente no hay nada concreto al
respecto. Hay dudas de que la terminación -ta se añadiera a la raíz de un verbo terminado
así mismo en -ta, como orta- "levantar". ¿Debería "puedo levantarlo" ser: polin ortatas?
Generalmente, el Quenya no es demasiado cariñoso con dos sílabas adyacentes y con
sonido similar, como las dos -ta de las que estamos hablando. Afortunadamente, podemos
despejar esta incógnita: simplemente, deberemos evitar el añadir terminaciones de objeto
pronominal a los infinitivos de los verbos de raíz A-, a menos que sepamos que es un
objeto pronombre independiente, p.e.: te "a/de ellos", en vez de la terminación -t, con lo
que para decir "tu querías cogerlos", tendríamos mernelyë mapa te, en vez de la incierta
construcción (?)mernelyë mapatat. Veremos los pronombres independientes en una
próxima lección. En los ejercicios de ésta, los infinitivos terminados en -ita + el sufijo-
objeto concerniendo solo a los verbos primarios.
Es interesante observar que Tolkien tradujo caritas como "haciéndolo" (VT41:17). Esto
podría sugerir que algunos infinitivos pueden usarse también como el sujeto de una
oración, p.e.: cenitas farya nin "viendo que es suficiente para mí" (farya- (verbo): "ser
suficiente, bastar"; nin "a/para mí").
En la Lección Seis establecimos algunas reglas para la formación del tiempo pasado
"regular", pero también tocamos algunas formas "irregulares" (esto es, la formación de los
pasados que no casan fácilmente en la mayoría de los patrones comunes). Algunos de
estos tiempos, pueden formar subgrupos que son suficientemente "regulares" de acuerdo
con sus propias y especiales reglas.
Permitidme primero presentar un par de términos que facilitarán el subsiguiente desarrollo:
transitivo e intransitivo. En términos lingüísticos, se dice que un verbo es transitivo si
puede tener un objeto. La mayoría de los verbos pueden tenerlo, pero no todos. Un verbo
como "caer" no es transitivo (=intransitivo). El sujeto en sí mismo puede "caer", pero el
sujeto no puede "caer a nada/nadie más"; no hay objeto. Un verbo intransitivo típico
describe una acción que tan solo el mismo sujeto realiza, y no una acción que es, o puede
ser, hecha "a alguien" o "a algo" (digo "típico", porque en Quenya hay verbos que no
pueden llevar sujeto, los llamados verbos impersonales, que veremos en la Lección
Dieciocho).
Algunos verbos forman parejas, donde uno es transitivo y el otro intransitivo. El sujeto
puede incorporar un objeto (transitivamente), pero el sujeto por sí mismo puede también
originarlo (intransitivamente), sin involucrar a ningún objeto. Ejemplos de estos pares, son
el transitivo "derribar" o el intransitivo "yacer" frente al intransitivo "acostarse". Pero, en
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
muchos casos, en la mayoría de los idiomas, se usa el mismo verbo para ambas formas:
transitiva e intransitiva, p.e.: "hundir, sumergir".
Un sujeto puede "hundir" un objeto, p.e.: "el torpedo hundió al barco" (verbo transitivo con
sujeto y objeto), y el sujeto puede también "hundirse a sí mismo", p.e.: "el barco se
hundió" (verbo intransitivo solo con sujeto); obviamente "hundió" se usa aquí con dos
significados bastante diferentes. Esta ambigüedad se da también en el Quenya, p.e.: orta-
cubre ambas posibilidades: "levantar" y "subir", y será el contexto el que determine el
significado que ha de tener (por ser más concretos: comprobemos si la siguiente oración
contiene o no un objeto: i aran orta = "el rey sube", o: i aran orta ranco = "el rey
levanta un brazo").
Vamos a tomar en consideración algunos verbos Quenya irregulares. El verbo farya-
"bastar, ser suficiente" tiene su pasado en farnë, irregular en el sentido de que la
terminación -ya de la raíz verbal, desaparece ante la terminación -në del pasado:
podríamos haber construido **faryanë, pero las Etym contienen unos cuantos verbos más
que nos dan ejemplos del mismo fenómeno: vanya- "salir, ir, partir, desaparecer", tiene
su pasado como vannë (probablemente Tolkien a última hora sustituyó el verbo vanya-
por auta- de similar significado). A estos ejemplos de Etym (ver las entradas PHAR-, WAN-
) podemos añadir un verbo que, seguramente, ya habremos memorizado como parte de la
lección anterior: lelya- "ir, proceder, viajar" de WJ:363. Su pasado no es **lelyanë, sino
lendë, una forma bastante irregular (aunque no tan irregular como por ejemplo la del
inglés "to go", frente a su pasado "went"!) La súbita aparición del grupo -nd- no es un
misterio; procede de un infijo nasal de la raíz original LED- (esta raíz figura en las Etym,
aunque con arreglo a otra fuente más moderna, LED deriva del primitivo DEL. Lelya-
parece descender de la forma primitiva ledyâ- (ledjâ-), aunque en Quenya "la -dj- se
convierte en -ly-" (WJ:363). El pasado lendë podría venir de lendê que no es tan diferente
del verbo ledyâ- como las otras formas que vinieron después). Aquí el verdadero misterio
es otro: ¿Porqué los verbos farya-, vanya y lelya- pierden la terminación -ya en el
pasado?
Se puede observar que por sus significados, los tres verbos citados son claramente
intransitivos: "bastar", "desaparecer", "ir". Podría ser solo una coincidencia por supuesto,
pero Etym nos suministra otro ejemplo muy interesante: en la entrada ULU-, hay un verbo
ulya- "verter". Tolkien indicó que este verbo tenía un tiempo pasado "doble". Si el verbo
se usa como transitivo: "el sirviente vertió agua en la copa", el pasado "vertió" será
ulyanë (esta sería una forma completamente regular). Sin embargo, si el verbo se usa en
sentido intransitivo, el pasado de ulya- será ullë (representando probablemente al más
antiguo unlë, formado por un infijo nasal ul- sin la terminación -ya, p.e.: villë pasado de
vil- "volar", aunque en el último caso no aparece la terminación -ya en ninguna forma del
verbo). Así pues, si queremos traducir "el río se vertió en un desfiladero", usaremos la
forma ullë y no ulyanë.
Parece que por fin podemos discernir un patrón más o menos fiable: los verbos
intransitivos terminados en -ya pierden este final en el pasado; el pasado se forma a partir
de la raíz sin terminación, como en el caso de los verbos primarios. O, de otra manera: en
el pasado, los verbos intransitivos que acaban en -ya pierden esta terminación
disfrazándose de verbos primarios. En los raros casos en los que un verbo pueda ser
transitivo e intransitivo, se conservará la terminación -ya cuando se use en sentido
transitivo (como ulyanë), pero se suprimirá cuando se use en sentido intransitivo (ullë).
¿Porqué ha de ser este punto tan complicado? En los otros tiempos aparte del pasado, el
verbo ulya- "verter" aparecería en la misma forma sin importar si es transitivo o
intransitivo (el aoristo: ulya "vierte", el presente: ulyëa "está vertiendo", el futuro:
ulyuva "verterá", etc.) Pero nunca fue la intención de Tolkien la de fabricar otro Esperanto,
una lengua 100% regular y lógica. Dentro de sus mitos, se suponía que el Quenya era una
lengua de uso ordinario, desarrollada a lo largo de miles de años. Así que incluyó en ella
deliberadamente todo aquello que debe encontrarse en un idioma natural: ciertos hechos
que no tienen necesariamente demasiado sentido.
La mayoría de los verbos que acaban en -ya, son transitivos y, casi seguro que
conservarán sus terminaciones en el pasado, añadiendo ante él, el sufijo -në (como en
ulyanë). Aquí tenemos algunos de los verbos intransitivos que acaban en -ya, aunque
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
Tolkien no mencionó sus pasados en ningún caso: hwinya- "girar", pasado: hwinnë(?);
mirilya- "brillar", pasado: mirillë(?); ulya-, pasado: ullë; ranya- "perderse", pasado:
rannë(?); súya- "respirar", pasado: súnë(?), tiuya- "engordar", pasado: tiunë(?). El
verbo yerya- puede ser transitivo "llevar puesto", e intransitivo "envejecer". Quizá el
pasado sea yeryanë en el primer caso, y yernë en el segundo, ¿pueden coexistir de la
misma manera el transitivo ulyanë y el intransitivo ullë, como pasados con el significado
de "vertió"?
Debo añadir que todo esto es algo hipotético, ya que Tolkien no hizo mención a los pasados
de muchos verbos intransitivos acabados en -ya. Perod debemos al menos tener
conocimiento de los pasados "irregulares" comprobados, incluyendo el pasado doble de
tulya- "verter", y especialmente lendë "fue" como la sorpresiva forma del pasado de
lelya- "ir, viajar".
NOTA: El tiempo perfecto de este verbo aparece como lendië en algunos textos. SD:56, indica que en un
borrador, Tolkien usó lendien en vez de utúlien "he venido", en la Declaración de Elendil "salí del Gran Mar y
hacia la Tierra Media he venido". Lendien significaría, literalmente: "he ido/fui/viajé" o algo similar. Esta forma
perfecta no está aumentada, quizá simplemente porque Tolkien aún no había inventado el aumento con el que
habitualmente se prefija el tiempo perfecto. Yo lo sustituyo usando elendië como perfecto de lelya-. He usado
este perfecto en (la solución de) uno de los ejercicios que siguen.
PARTICIPIOS PASIVOS:
Ahora volveremos a los participios. La contrapartida lógica de los participios activos que
hemos visto en la lección anterior, debe ser obviamente los pasivos. Se les llama
habitualmente participios "pasados" (ya que los activos se refieren con frecuencia a los
presentes). Sin embargo, el término "participio pasivo" es muy apropiado. Este participio
es una forma adjetival derivada de la raíz de un verbo, y describe el estado en que queda
algo o alguien tras someterse a la correspondiente acción del verbo. P.e.: si escondemos
"algo", estará "escondido". Así pues, "escondido" será el participio pasivo del verbo
"esconder". La palabra "escondido" puede usarse como adjetivo predicativo ("el tesoro está
escondido"), y atributivo ("tesoro escondido"). El participio pasivo "escondido" contrasta
con el participio activo "escondiendo": el último describe el estado del sujeto, la parte
activa, mientras que el pasivo describe el estado del objeto, pasivamente expuesto a la
acción del verbo.
En el caso de los verbos intransitivos, en los que no existe un objeto afectado, este
participio describe el estado del mismo sujeto "después" de desarrollada la acción verbal en
cuestión: si te "caes", después estarás "caido"; si te "vas", después de irte estarás "ido".
Aquí, el término habitual "participio pasado" si tiene verdadero sentido; los participios
como "caido" o "ido", describen la condición del sujeto tras una acción pasada. Vale la pena
que los comparemos con los participios presentes (activos) "cayendo" y "yendo", que
describen la condición del sujeto mientras se desarrolla o está presente la acción del verbo.
Pero cuanto más tratamos con los verbos transitivos (y la mayoría lo son), más convencido
estoy de que es mejor llamarlos participios activos y participios pasivos.
La inmensa mayoría de los participios Quenya parece que se forman con la terminación -
na, o su variante -ina. Algunos participios comprobados de raíz A-, incluyen la terminación
más larga, la -a final de la raíz vocálica y la i del sufijo -ina, convergiendo en un diptongo -
ai- (que llevará el acento/énfasis como cualquier diptongo en la segunda sílaba desde el
final). Un ejemplo lo da la frase: Arda Hastaina "Arda Ensombrecida", un término élfico
para definir al mundo contaminado por la maldición de Morgoth (MR:254). Este hastaina
"ensombrecido, triste", podría ser el participio pasado del verbo hasta- "ensombrecer,
entristecer", ya que no hay ningún otro contrastado. Sin embargo, el verbo hosta-
"recoger", está en Etym (entrada KHOTH-) y en el poema Markirya (MC:222-223). Su
participio pasivo aparece en La Canción de Fíriel como hostaina (comprobado en la forma
hostainiéva "será recogido"; el sufijo -iéva "será" es dificilmente válido en el Quenya
estilo LotR, pero el participio subyacente si lo es). Debemos concluir que los verbos de raíz
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
A- terminados en -ta tienen casi siempre sus participios terminados en -taina. Ya que
anta- significa "dar", el participio "dado" deberá ser antaina. Ya que orta- significa
"levantar" ("subir" en modo intransitivo), "levantado" será ortaina ("subido" también).
¿Puede la terminación –ina añadirse a casi todos los verbos de raíz A-? A partir de un verbo
como mapa- “asir, agarrar”, creo que podría derivarse mapaina como su participio “asido,
agarrado” (indirectamente apoyado por lo siguiente: la terminación –ina también se usa
para derivar adjetivos, como en valaina “divino” –obviamente una formación adjetival
basada en Vala, que es un nombre análogo en su forma a un verbo simple de raíz A- como
mapa-. Efectivamente se da a entender que el nombre Vala deriva originalmente de un
verbo simple de raíz A-: vala- “ordenar, tener poder”: WJ:403-4. Si hubiera permanecido
solo el verbo, valaina podría significar “ordenado”).
El comportamiento de los verbos de raíz A- acabados en –ya, es ligeramente más oscuro.
En las Etym, Tolkien dio la raíz PER- (dividir por la mitad, partir; del Sindarin: perian-
“mediano, Hobbit”). Mencionó una palabra Quenya: perya-, que evidentemente es un
verbo preservando su raíz. Inmediatamente después de perya-, dio una palabra
indefinida: perina. ¿Es este el participio pasado “dividido”? Creo que el significado de esta
palabra es casi seguro, pero quizá deberíamos verlo como una formación adjetival
independiente derivada directamente de la raíz, y no como el participio pasivo del verbo
perya- (podríamos pensar que es périna –con una –é- larga-, si fuera un participio
pasivo; ver más adelante donde se ve el patrón racina).
En otro sitio, también en Etym en la entrada GYER-, tenemos el verbo yerya- “ajar, hacer
viejo, envejecer”. La misma entrada menciona también la palabra yerna “ajado”. Por lo
que concierne al inglés, yerna podría ser el participio pasado del verbo yerya-. ¿Podemos
entonces concluir que los verbos terminados en –ya forman sus participios pasivos
sustituyendo esta terminación por –na? Yo creo que yerna no es el participio de yerya-,
sino una formación adjetival independiente. Para asegurar esto, me baso en los siguientes
hechos: 1): Tolkien diseñó yerna basándose en una forma completa del Elfico Primitivo:
gyernâ, por eso no puede derivarse de un verbo más moderno; 2): Tolkien dio a conocer
la forma yerna antes de mencionar el verbo yerya-, evitando así que se pudiera pensar
que la primera es derivada de la segunda; 3): yerna se glosa como algo “ajado, viejo”, y
la primera de estas glosas sugiere que yerna se consideró un adjetivo independiente y no
un participio. Ocurre lo mismo con perina, visto antes. Esto podría servir para una pareja
como halya y halda “velado, escondido” (entrada SKAL¹-): La última forma la relacionó
Tolkien con la forma del Elfico Primitivo skalnâ (la inicial sk- se convierte en h-, y –ln- se
convierte en –ld- en Quenya). Pudiera ser que en el Elfico Primitivo skalnâ no contase
como el participio pasivo de la raíz verbal SKAL- “cubrir, esconder”, pues halda, su
descendiente Quenya, se ha desarrollado dentro de un adjetivo independiente (una de las
glosas de Tolkien para esta palabra “sombreado”, también es un adjetivo). Así que, halda
no es necesariamente el participio pasivo del verbo halya- derivado de la misma raíz,
aunque tenga el mismo significado que el participio.
Entonces, ¿qué tratamiento vamos a dar a los verbos terminados en –ya? Creo que una
pista muy interesante se ofrece en MR:326 (MR:315), donde Christopher Tolkien nos dice
que en un texto post-LotR, su padre usó mirruyainar o mirroyainar “los Encarnados”
(plural). Estos podrían parecer participios pasivos declinados como nombres: “los/unos
Encarnados”. Si quitamos la terminación –r del plural, nos quedaremos con mirruyaina /
mirroyaina como el posible participio “encarnado”, y si despegamos la presumible
terminación de participio, el verbo “encarnar” podría ser mirruya- o mirroya-. Más tarde
Tolkien cambió la palabra por mirroanwi, sin ninguna partícula –ya, pero las formas
rechazadas pueden repetirse en la medida en que el participio pasivo de un verbo
terminado en –ya pudiera necesitarlas. Algunos verbos podrían tener participios
terminados en –yaina, de la misma manera que los verbos acabados en –ta tienen
participios terminados en –taina. Dando por hecho que lanya- es el verbo “tejer”, “tejido”
deberá ser lanyaina. Los participios pasivos regulares de los verbos perya- “compartir”,
yerya- “ajar”, halya- “velar”, serían de forma similar: peryaina, yeryaina, halyaina
(acercándose mucho a los significados de los adjetivos: perina, yerna, halda, aunque al
último no se le puede considerar declinado en la forma que presenta –ver más adelante
harna y harnaina).
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Concluiremos que casi todos los verbos de raíz A- forman sus participios pasivos añadiendo
la terminación –ina. La única excepción en el corpus publicado es la forma envinyanta
“cicatrizado”,o más literalmente: “renovado” (MR:405). Podría parecer el participio pasivo
del verbo envinyata- “renovar” (no comprobado como verbo, sino más bien por el título
de Aragorn: Envinyatar “el Renovador”). Este participio está formado por un infijo nasal
insertado ante la terminación –ta. No podemos saber si la formación más “regular”
envinyataina, no comprobada, sería una forma válida.
No obstante, la terminación –inano solo se usa en el caso de los verbos de raíz A-; los
verbos primarios con c o t como consonante final, también forman sus participios pasivos
con esa terminación. El poema Markirya incluye la forma rácina “roto” (man tiruva
rácina cirya(?) = “¿quién verá (vigilará) un barco roto?”: MR:222). Tolkien identificó
explícitamente rácina como el participio pasado (pasivo) del verbo rac- “romper”
(MC:223). El verbo “contar, recontar”, es not-, y en La Canción de Fíriel tenemos nótina
como el participio pasivo “contado”. Parece entonces que los verbos primarios terminados
en consonantes sordas como c y t, forman sus participios pasivos alargando la raíz vocálica
y añadiendo la terminación larga –ina. No creo que haya ningún ejemplo comprobado del
participio de ningún verbo primario terminando en –p (otra sorda), pero podría existir
alguna posibilidad con la misma forma: el verbo top- “cubrir”, podría tener como participio
pasivo a tópina “cubierto” (el verbo top- figura en Etym; el poema Namárië de LotR,
parece sugerir que Tolkien lo cambió por tup-. Si fuera así, el participio sería túpina).
Quizá los verbos primarios terminados en –v formen sus participios pasivos con arreglo a
esta forma, p.e.: lávina “permitido, consentido”, del verbo lav- “permitir, consentir” (no
confundir con el sonido similar del verbo que significa “lamer”). Tenemos, de cualquier
forma, pocos ejemplos...
Los ejemplos comprobados de otros verbos primarios tampoco abundan precisamente,
pero la mayoría de ellos prefieren seguramente la terminación corta –na a la más larga –
ina. MR:408 (MR:405), indica que Tolkien usó vincarna como “cicatrizado”; el significado
más literal, es claramente “renovado” o en un sentido literario absoluto “hecho de nuevo”:
vin- es la raíz del adjetivo Quenya vinya “nuevo” y carna “hecho”, solo puede ser el
participio pasivo del verbo car- “hacer”. Así, los verbos primarios terminados en –r, tienen
la terminación de sus participios pasivos en –rna (y como aquí, el grupo de consonantes es
relevante, la raíz vocálica precedente no puede obviamente alargarse como en rácina que
hemos visto antes). Dado que mer- es el verbo Quenya que significa “querer”, el “Wanted”
de los posters del Salvaje Oeste Quenya, sería Merna evidentemente. Quizá mérina,
cárina (siguiendo el ejemplo de rácina), fueran también posibles alternativas de
participios pasivos de mer- y car-, y quizá no. Creo que lo mejor va a ser dejarnos guiar
por el ejemplo comprobado de carna.
Para los verbos primarios acabados en –m y –n, solo tenemos lo que podríamos llamar
“ejemplos indirectos” de sus participios pasivos, lo que probablemente no sea suficiente. El
verbo nam- “juzgar” (namin = “yo juzgo”, VT41:13), parece tener su participio pasivo en
namna. Esta forma está comprobada como un nombre con el significado de “estatuto,
decreto” (como en: Namna Finwë Míriello = “el Estatuto/Decreto de Finwë y Míriel”,
MR:258). Aparentemente, el participio namna que, básicamente significa “juzgado”, se
usa también como nombre: “veredicto, decisión judicial”, y por consiguiente “estatuto,
decreto”. Para los verbos primarios terminados en –n vamos a revisar algunos nombres
como anna “regalo” y onna “criatura”, frente a los verbos anta- “dar” y onta- “crear”
(ver las entradas ANA¹- y ONO-, en Etym). Estos por supuesto, no son verbos primarios (y
en Quenya, sus participios deberían ser antaina, ontaina), ya que los nombres anna,
onna, pueden descender de las formaciones primitivas del participio basadas en la raíz
desnuda de la palabra que se añadía delante de –ta, para producir los verbos tal y como
aparecen en Quenya. Así anna podría provenir del participio primitivo “dado”, solo más
tarde usado como nombre “algo que se ha dado” = “regalo”. Asimismo onna podría
representar un participio pasivo original “creado”, usado más tarde como el nombre “un
creado” = “criatura”. A pesar de todo, me inclino a pensar que la terminación –na puede
añadirse a las raíces de los verbos primarios Quenya terminados en –n. P.e.: siendo cen-
el verbo “ver”, cenna debería ser el participio pasivo “visto”. Pero cénina también podría
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
ser una forma alternativa permitida (quizá pudiéramos usar también námina como
“juzgado”, por lo que yo sé).
¿Qué pasa con los verbos primarios terminados en –l como mel- “amar”? No recurriremos
al patrón de rácina una vez más, usando mélina como “amado”; la terminación –na
debería añadirse directamente a la raíz verbal. Pero ya que **melna no es una palabra
posible en Quenya, convertiremos la –ln- en –ld-, como en el ejemplo citado anteriormente
(la palabra Quenya halda descendiente de skalnâ del Elfico Primitivo) Las Etym contienen
la palabra melda traducida como “amado, querido”. Estas glosas son adjetivos, ya que por
sus significados se hallan muy cercanos al participio “amado”. ¿Tenemos otra vez un
participio original que se ha desarrollado dentro de un adjetivo independiente?¿Debería el
participio de mel- diferir en su forma, precisamente para distinguirse de este adjetivo? Si
es así, deberíamos otra vez reparar en mélina. O, ¿es melda la que realiza ambas
funciones: adjetivo “querido” y participio “amado”? Podemos preguntarnos donde está el
punto exacto de diferencia entre ambos para intentar distinguirlos, ya que sus significados
son virtualmente idénticos.
Debemos considerar otro ejemplo: el verbo Quenya “llevar, transportar, portar” parece ser
col-, aunque aún no ha sido contrastado independientemente: solo varias derivaciones se
han encontrado. Una de ellas aparece en MR:385: colla = “puesto” (se usa también como
nombre “vestido, ropa”, considerado como “algo que se lleva puesto”) ¿Es este un ejemplo
de participio pasado de un verbo primario con final –l? ¿Podemos usar mella como
“amado”? Creo que colla es un derivado adjetival (quizá represente al primitivo konlâ con
el infijo nasal de la raíz KOL- (no está en Etym)). Por su derivación original, podría ser
paralelo a un adjetivo Quenya como panta “abierto” (al cual se refirió Tolkien como
procedente de pantâ del Elfico Primitivo, derivado de la raíz PAT- que figura en Etym). Me
temo que no disponemos de los conocimientos necesarios como para alcanzar a
comprender los participios pasivos de los verbos primarios terminados en –l, aunque creo
que lo más seguro sería emplear el final –da (que representa al antiguo –na), o la
terminación más larga –ina, combinada con el alargamiento de la raíz vocálica.
¿Deben los participios pasivos concordar en número como lo hacen los adjetivos normales?
En otras palabras: ¿debe la final –a convertirse en –ë (la vieja –ai), si el participio describe
un nombre plural? Por lo que se vé, lo publicado no proporciona ejemplos que nos puedan
guiar. Podría parecer que los participios pasivos (acabando en –la) no concuerdan en
número. Sin embargo, me inclino a pensar que se comportan como los adjetivos normales
en esa situación. Hemos visto en muchos casos que es difícil poder determinar que forma
debe considerarse un participio pasivo o un adjetivo, ya que los adjetivos pueden derivarse
con el mismo significado (desarrollemos un poco: un adjetivo como “desnudo”, podría
haber sido un participio pasivo por su forma; sin embargo, no existe el verbo
correspondiente **desnudar, así que no podemos formar una pareja **desnudar /
**desnudado, como amar / amado). Ya que los adjetivos valaina “divino” y yerna “viejo”
concuerdan en número, es difícil imaginar que los participios como hastaina “estropeado”
o carna “hecho” no muestren alguna concordancia. Yo cambiaría la final –a por –ë, allí
donde el participio describa a un nombre plural (o a varios nombres singulares).
Una nota final: En algunos casos, las formas acabadas en –na que originalmente son
participativas o adjetivales, se han convertido a sí mismas en verbos de raíz A-. La palabra
primitiva skarnâ, que figura en la entrada SKAR- de Etym, quizá fuera originalmente un
participio pasivo “dividido, llorado” (ya que la raíz SKAR- en sí misma significa “llorar,
dividir”). En Quenya, skarnâ se convirtió en harna “herido”, probablemente con más
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carácter de adjetivo que de participio. Lo divertido es que harna- también viene a usarse
como el verbo “herir” y si este verbo tiene su propio participio pasivo harnaina, habremos
completado el círculo! La verdad es que tanto harna como harnaina se pueden traducir
como “herido”, pero sin embargo, harna decribiría simplemente el estado de estar herido,
mientras que harnaina implica claramente que los heridos eran los afectados (?)
Los adverbios son palabras que se usan para porporcionar una información extra sobre el
“como”, el “cuando” o el “donde” se describe la acción verbal en la oración. Un adverbio
puede usarse también para modificar el significado de un adjetivo, o incluso de otro
adverbio. –La terminación pronominal en Quenya para “ellos”, es –ntë (probablemente
Tolkien suprimió la terminación –lto que aparecía en el material más antiguo); la
terminación del objeto que se corresponde con “a/de ellos” parece ser –t (aunque algunos
piensan que es la del dual “los dos de ellos”). Los verbos primarios, cuyos infinitivos
acaban en –ë, p.e.: quetë- “hablar, decir”, convierten esta terminación en –ita, si se les
añade una terminación pronominal denotando al objeto (p.e.: quetitas “decirlo”), con el
final –s “ello/lo”. – Los ejemplos disponibles parecen sugerir que los verbos intransitivos
acabados en –ya, pierden esa terminación en el pasado, el cual se forma directamente de
la raíz verbal (como si el verbo fuera primario). P.e.: el pasado de farya- “bastar, ser
suficiente”, es farnë y no **faryanë. Los participios pasivos son derivativos adjetivales
que describen el estado provocado a algo o alguien como consecuencia de la acción verbal:
lo que tu escondes (verbo), se convierte en algo “escondido” (participio pasivo). Los verbos
de raíz A-, forman sus participios pasivos terminados en –ina, p.e.: hastaina “estropeado”
de hasta- “estropear”. Esta termianción se usa también en el caso de los verbos primarios
que terminan en –t y –c , probablemente también en –p, e incluso hasta quizá los que
terminan en –v; en esta clase de verbos, la terminación se combina con el alargamiento de
la raíz vocálica, p.e.: rácina “roto” de rac- “romper”. Se puede aplicar el mismo patrón a
“todos” los verbos primarios, pero los verbos que acaban en –r terminan simplemente en –
na, sin alargamiento de la raíz vocálica (carna “hecho”, derivado de car- “hacer”). Los
verbos primarios que terminan en –m, y probablemente también los que terminan en –n,
tomarían de forma parecida la terminación simple –na, p.e.: namna “juzgado” de nam-
“juzgar”, cenna “visto” de cen- “ver”. No está claro como deberemos tratar a los verbos
primarios terminados en –l; si usamos la terminación simple –na, esta debería convertirse
en –da, por razones fonéticas, p.e.: melna>melda “amado”, como el participio pasivo de
mel- “amar”; melda está comprobado como el adjetivo que significa “amado, querido”.
Los participios pasados concuerdan seguramente en número de la misma manera que los
adjetivos, cambiando –a por –ë, si describen a un nombre plural o a varios nombres
singulares.
VOCABULARIO:
Nertë: "nueve"
Núra: "profundo"
Anwa: "real, actual, verdadero"
Nulda: "secreto"
Telda: "final" (adjetivo derivado de la misma raíz que el nombre de Teleri, el Tercer Clan
de los Eldar, así llamados porque fueron también los últimos o postreros durante la marcha
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
de Cuiviénen, lejos, más allá de los Vanyar y los Noldor, quiénes estaban más deseosos
por alcanzar El Reino Bendito)
Linta: "veloz"
Hosta-: "reunir, convocar"
Nórë: "tierra" (asociada a un pueblo en particular, WJ:413)
Lambë: "lengua, idioma" (no la lengua de la boca)
Car-: "hacer"
Farya-: "ser suficiente, bastar" (pasado: farnë y no **farnayë, quizá...¿por qué el verbo
es intransitivo?)
Ve: (preposición): "como"
EJERCICIOS:
1: Traducir al español:
A. melinyet núravë
B. lindantë vanyavë, ve Eldar
C. ilyë nertë andor nar tirnë
D. merintë hiritas lintavë
E. haryalyë atta parmar, ar teldavë ecendielyet
F. anwavë ecénien Elda
G. i nurtaina harma úva hirma
H. úmentë merë caritas, an cenitas farnë
2: Traducir al Quenya:
Curso@[Link]
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VOCABULARIO:
VOCABULARIO QUENYA-ESPAÑOL:
¤ á: (variante a) (partícula imperativa, combinada con una forma del verbo, similar al
infinitivo, p.e.: á carë! ¡”hazlo!”)
¤ an: (conjunción y preposición): “por”, “para” (en este curso se usa como conjunción)
¤ anta-: (verbo): “dar”, pasado irregular: ánë aunque la forma regular (?)antanë podría
ser válida también
1
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¤ ar (conjunción): “y”
¤ Atan: (nombre): “Hombre” (genérico: Hombre Mortal, “Humano” como opuesto a “Elfo”,
en contraste con el término genérico nér)
¤ atta: (cardinal): “dos”, attëa: (ordinal): “segundo” (sustituyendo a los antiguos tatya,
atya)
¤ aurë: (nombre): “día” (el período de luz del día, no el total de las 24 horas)
¤ auta-: (verbo): “dejar, ir, pasar”, pasado: oantë, perfecto: oantië (el acto físico de
“dejar un sitio” para “ir a otro”, puesto que el pasado vánë y el perfecto avánier han
desaparecido)
¤ áva: “¡no!” (la partícula imperativa á+la negación –va; la forma áva se combina con
una forma del verbo similar al infinitivo para expresar una orden negativa, p.e.: áva carë!
“¡no [lo] hagas!”)
¤ elmë: (pronombre enfático): “nosotros” (inclusivo) (la forma elmë no está probada,
pero se ha extrapolado a través de la correspondiente terminación –lmë)
2
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¤ enta: (demostrativo): “eso [más allá]”, “[el único] de allá” (de tiempo, referido a alguna
entidad futura)
¤ firin: (adjetivo): “muerto” (no confundir con firin “yo muero”, la 1ª persona aorista del
verbo fir-)
3
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¤ ilya: (nombre/adjetivo): “todo” (ante un nombre singular, significa “cada”, p.e.: ilya
Elda “cada Elfo”, pero apareciendo solo podría significar “todo”. Ante un nombre plural,
significa también “todo(s)”; en esta posición se declina como un adjetivo, es decir que
asume la forma ilyë, p.e.: ilyë tier “todos los caminos” –Namárië-)
¤ ista-: (verbo): “saber, conocer”, pasado irregular: sintë. Ante un infinitivo, este verbo
se usa como “poder, ser capaz”, en el sentido de “saber [como]”
¤ laman (lamn-): (nombre): “animal” (la forma de la raíz puede ser solo laman-)
¤ lelya-: (verbo): “ir, porceder, viajar”, pasado irregular: lendë, perfecto: [e]lendië
¤ limpë: (nombre): “vino” (en el mito de Tolkien es también algún tipo especial de bebida
de los Elfos o de los Valar)
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
¤ Menel: (nombre): “el firmamento, el cielo, los cielos” (tratado como nombre propio)
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
¤ ná-: (verbo): “es”; nar: “son”, futuro: nauva “será”; ver también né
¤ nauva: ver ná
¤ ondo: (nombre): “piedra” (como material); se usa también como “(una) roca”
¤ or- (también ora-): (verbo impersonal): “urgir, apremiar, empujar” (usado con una
forma dativa para expresar “[alguien] se siente movido [a hacer algo]”
6
Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
¤ osto: (nombre): “ciudad (fortificada)” (usado en este sentido a lo largo de este curso,
aunque la palabra también puede referirse a una fortaleza)
¤ pol-: (verbo): “ser (físicamente) capaz de...”, por lo general traducido como “poder”
(referido a una habilidad física: no “poder” con el significado de “saber como...”, lo que
sería ista-, o “poder” como “estar permitido”, que sería lerta-)
¤ quainëa: (ordinal): “décimo” (con arregloa a una fuente moderna; presupone a otra
palabra además de a cainen como cardinal “diez”)
¤ quen: (pronombre indefinido): “uno, alguien, alguno”
¤ rimba: (adjetivo): “numeroso” (en este curso se tradujo como “muchos”, apareciendo en
la forma plural rimbë cuando conecta con nombres plurales)
¤ ruc-: (verbo): “sentir miedo o terror” “temer”; se construye con “de/del” objeto temido
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
¤ sa: partícula “que”; introduce a las oraciones nominales (con arreglo a una fuente de
valor bastante cuestionable)
¤ seldo: (nombre): (?)”chico” (Tolkien no nos dio una glosa explícita, pero la palabra se
cita en un contexto en el que se desarrollan las posibles palabras Quenya para definir
“chico”, y seldo parece ser la forma masculina)
¤ tatya: (ordinal arcaico): “segundo” (en una fuente moderna Tolkien escribe que los Elfos
sustituían tatya por attëa, de atta “dos”)
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
¤ um-: (verbo negativo): “no hacer, no ser”, pasado: úmë, futuro: úva
¤ vanwa: se considera el participio pasado de auta-, pero resulta tan irregular que solo lo
trataremos como a un adjetivo independiente; el significado es, en cualquier caso:
“perdido, ido, pasado, evadido...”, etc...
¤ ya: (pronombre relativo): “que, cual”, generalmente con terminación de casos; como
pronombre relativo alternando con i
¤ yana: (demostrativo): “eso” = “el último” (de tiempo, referido a una entidad pasada)
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VOCABULARIO ESPAÑOL-QUENYA:
Alegría: alassë
Alto: halla
Allá: tanna
Amar: mel-
Amistad: nilmë
Ancho: núra
Árbol: alda
Asir: mapa-
Bajo: nu (posición)
Barco: cirya
Beber: suc-
Blanco: ninquë
Boca: anto
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
Brillar: sil-
Brillo: calima
Caballo: rocco
Caer: lanta-
Cantar: linda-
Carne: hrávë
Casa: coa
Cielo: Menel
Cinco: lempë
Ciudad: osto
Coger: mapa-
Colina: ambo
Comer: mat-
Como: ve
Como: manen
Copa: yulma
Cosa: engwë
Cual: i, ya
Cuando: írë
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
Cuerpo: hroa
Decir: quet-
Dejar: auta-
Dentro: mir
Desear: mer-
Después: apa
Día: aurë
Doce: (?)rasta
Doncella: vendë
Dos: atta
El/La: i
Elfo: Elda
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Enano: Nauco
Encontrar: hir-
Entre: imbë
Enviar: menta-
Era: né(?)
Es: ná
Esclavo: mól
Esconder: nurta-
Escribir: tec-
Eso: ta
Espada: macil
Esposos: veru
Estrella: elen
Evadido: vanwa
Firmamento: Menel
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Gordo: tiuca
Guerrero: ohtar
Habitación: sambë
Habitar: mar-
Hablar: quet-
Hacer: car-
Hasta: tenna
Herir: harma-
Hijo: yondo
Idea: noa
Invierno: hrívë
Leer: cenda-
Lejos: haira
Lengua: lambë
León: rá (ráv-)
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Levantar: orta-
Libre: lerya
Libro: parma
Luchar: mahta-
Luz: cala
Malvado: úmëa
Mano: má
Martillo: namba
Miedo: ruc
Mirar: tir-
Morar: mar-
Muchos: rimba
Muerto: firin
Mundo: Ambar
Muro: ramba
Negro: morë
No: lá, verbo negativo “no ser”: um-, pasado: úmë, futuro: úva
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
Numeroso: rimba
Oir: hlar-
Once: minquë
Oro: malta
Oscuridad: mornië
Pájaro: aiwë
Pánico: ruhta
Parar: pusta-
Pared: ramba
Partícula imperativa: á, a
Partícula interrogativa: ma
Pasado: vanwa
Paz: sérë
Perdido: vanwa
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
Pero: nan
Perseguir: roita-
Poder: pol-
Poderoso: taura
Posesión: arwa
Primero: minya
Proteger: varya-
Puerta: ando
Querer: mer-
Quinto: lempëa
Regalo: anna
Reina: tári
Reir: lala-
Relajar: lerya-
Remoto: haira
Renovar: envinyata-
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
Rey: aran
Rico: alya
Río: sírë
Roca: ondo
Rojo: carnë
Romper: rac-
Sabio: saila
Saltar: cap-
Santuario: yána
Sauce: tasar
Será: nauva
Sitio: nómë
Son: nar
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
Taza: yulma
Temer: ruc-
Terror: ruhta
Tesoro: harma
Tres: neldë
Tú: tye
Tumbarse: caita-
Urgir: ora-
Útil: mára
Veneno: sangwa
Venir: tul-
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Helge K. Fauskanger traducción Antonio Palomino (Grupo Lambenor)
Ver: cen-
Verdad: anwa
Vigilar: tir-
Vino: limpë
Y: ar
Yacer: caita-
Curso@[Link]
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