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Kamikazes: Pilotos Japoneses en Guerra

1) Los kamikazes eran pilotos japoneses que se estrellaban deliberadamente con sus aviones cargados de explosivos contra buques enemigos durante la Segunda Guerra Mundial, en un intento de detener el avance aliado en el Pacífico. 2) El término "kamikaze" surgió por una errónea traducción y en Japón eran conocidos como Shinpū tokubetsu kōgeki tai o tokkōtai. 3) La táctica suicida de los kamikazes fue el resultado

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Kamikazes: Pilotos Japoneses en Guerra

1) Los kamikazes eran pilotos japoneses que se estrellaban deliberadamente con sus aviones cargados de explosivos contra buques enemigos durante la Segunda Guerra Mundial, en un intento de detener el avance aliado en el Pacífico. 2) El término "kamikaze" surgió por una errónea traducción y en Japón eran conocidos como Shinpū tokubetsu kōgeki tai o tokkōtai. 3) La táctica suicida de los kamikazes fue el resultado

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CAMICACE

Dentro de la historia de la segunda guerra mundial, se denominaba los Kamikazes a los jóvenes
pilotos Japoneses, quienes hacían parte de la Armada Imperial Japonesa, eran entrenados para
dar su vida si era necesario en los combates, usaban sus aviones como proyectil para
contrarrestar los ataques de sus enemigos que en el océano pacifico buscaban invadir las costas
japonesas, cada piloto japonés era utilizado como bala humana, plan que surgió del almirante
Takijiro Onishi en el año 1944, en vista de que no contaban con un imperio lo suficientemente
con suficiente armamento para vencer a la tropa estadounidense se dirigía hacia sus objetivos
cargados con bombas y explosivos de hasta 250 kilogramos que impactaban deliberadamente
contra los buques enemigos.
Cabe aclarar aquí que la historia de esta palabra era un término muy usado entre los japoneses
mucho antes de la segunda guerra mundial.

Kanjis que forma la palabra Shinpū, interpretado erróneamente por los traductores
estadounidenses como kamikaze.
La palabra kamikaze, si bien tiene su origen en el idioma japonés, surge de la lectura equivocada
del tipo kun'yomi por parte de los traductores estadounidenses durante la Segunda Guerra
Mundial de los kanji 神 (lit. dios) y 風 (lit. viento), cuando su pronunciación correcta debería ser
del tipo on'yomi y pronunciado como Shinpū (神風?). El empleo de la palabra kamikaze se
propagó fuera de Japón y fue aceptada mundialmente como válida, aunque, dentro del mismo
país, a los pilotos que dirigían sus aviones para estrellarse deliberadamente contra barcos
enemigos se les conocía por el nombre de Shinpū tokubetsu kōgeki tai (神風特別攻撃隊
«Unidad Especial de Ataque Shinpū»?) o por su abreviación tokkōtai (特攻隊?).5
Desde la culminación de la Segunda Guerra Mundial, el término se ha seguido aplicando a
diversos tipos de atentados, donde el protagonista se sacrifica deliberadamente (como en el caso
de ataques terroristas), o como una forma metafórica donde el individuo tiene pocas o escasas
probabilidades de éxito con un riesgo considerable.
Origen
Artículo principal: Invasiones de los mongoles a Japón.
El origen del mito kamikaze se origina en el siglo XIII, cuando una flota procedente de
Mongolia, bajo el mando de Kublai Khan, se presentó en dos ocasiones (la primera en 1274 y la
segunda en 1281)6 en costas japonesas con la finalidad de invadir el país. Afortunadamente para
los habitantes, quienes no estaban preparados para combatir contra un ejército mucho mejor
preparado y enfrentar una invasión de grandes proporciones, un tifón arrasó la flota invasora
durante el intento de invasión de 1281.7 Dicho tifón fue llamado Viento Divino (神風?) y
considerado como una señal de que Japón era el elegido por los dioses y, por lo tanto, éstos se
encargarían de su seguridad8 y supervivencia.9
Contexto
Contexto histórico
Artículo principal: Frente del Sudeste de Asia en la Segunda Guerra Mundial.

Avance japonés en el Pacífico entre 1937 y 1942. En rojo se muestran los países Aliados.
Japón vivió un crecimiento acelerado después de instituirse el gobierno Meiji, y pasó de ser un
país agrario a una potencia en la región asiática. Las reformas tomadas por el nuevo gobierno
cambiaron la forma en que el país era dirigido y se enfocó en el desarrollo de tecnología, al
mismo tiempo que creó un ejército fuerte y moderno, lo que llevó a una fuerte militarización del
país. Un gobierno cada vez más bélico vio la oportunidad de basarse en el modelo del
colonialismo europeo, dando lugar a una gran cantidad de conflictos armados en el continente
Asiático como la Primera Guerra Sino-japonesa de 1894, la Guerra Ruso-japonesa de 1904 -
1905 y la Segunda Guerra Sino-japonesa de 1937.
Varios años atrás, los estadounidenses habían presionado a Japón con embargos y brindando
apoyo a sus enemigos ya que el país era visto como una amenaza en la región. Durante el verano
de 1941, los Estados Unidos, el Reino Unido y los Países Bajos ejercieron un embargo petrolero
como protesta a la presencia de tropas japonesas ocupando China.10 Diplomáticos japoneses
trataron de convencer a los respectivos países para que se levantara el embargo, pero debido a la
negativa, el Emperador dio la orden de atacar Pearl Harbor, ataque que se llevó a cabo el día 7 de
diciembre simultáneamente con ataques a Filipinas y los territorios británicos de Malaya y Hong
Kong.11 Al día siguiente, 8 de diciembre, Estados Unidos le declaró la guerra a Japón.12
El ejército japonés siguió avanzando en el Pacífico. En los seis meses siguientes al ataque a Pearl
Harbor habían conseguido casi todos sus objetivos navales y su flota permanecía relativamente
intacta. Habían hundido o dañado de manera importante todos los acorazados de Estados Unidos
en el Pacífico. Las flotas británica y holandesa del Lejano Oriente habían sido destruidas, y la
Real Armada Australiana había sido rechazada hacia sus puertos de origen.13
La única fuerza estratégica Aliada de importancia, que permanecía oponiéndose a todo esto, era
la base naval de Pearl Harbor, incluyendo los tres portaaviones de la Flota del Pacífico de los
Estados Unidos.14 Los japoneses enviaron una flota hacia las islas Midway, un atolón periférico
del archipiélago de Hawái, con el objetivo de atraer lo que quedaba de la flota estadounidense a
una batalla decisiva. El 5 de junio, bombarderos estadounidenses avistaron la fuerza japonesa y
hundieron 4 de sus mejores portaaviones, un acorazado y 275 aviones durante la batalla de
Midway, a un costo de un solo portaaviones, el Yorktown.15 Ésta fue una victoria muy
importante para los Estados Unidos y marcó el punto de inflexión en la guerra del Pacífico. La
capacidad estadounidense en la construcción de barcos y aviones superaba ampliamente a la
japonesa, la cual nunca disfrutaría otra vez de tal superioridad numérica.
Después de la victoria en la batalla de Midway, las fuerzas de Estados Unidos comenzaron un
avance implacable en las costas del océano Pacífico. Rápidamente los aviones de combate
japoneses se vieron superados tanto en número como en características técnicas de los nuevos
aviones estadounidenses, sobre todo con la entrada del F6F Hellcat y el F4U Corsair. El Servicio
Aéreo de la Flota Imperial Japonesa fue derrotada durante los combates aéreos de las campañas
de las Islas Salomón y la de Nueva Guinea. Finalmente, durante la batalla del Mar de Filipinas,
los japoneses perdieron más de 400 aviones y pilotos. Los pilotos más veteranos y con mejor
preparación comenzaron a escasear.
Antes de la creación oficial de un cuerpo especial se habían registrado colisiones deliberadas por
parte de pilotos cuyo avión había sido severamente dañado y no querían verse capturados,
situación que ocurrió tanto del lado japonés como en el de las fuerzas aliadas. De acuerdo a
Axell & Kase, estos suicidios «eran individuales, decisiones tomadas en el mismo momento de
hombres que estaban mentalmente preparados para morir».16 En la mayoría de los casos existe
poca evidencia que fueran algo más que colisiones accidentales, normales en las intensas batallas
tierra - mar.
Desde 1942 diferentes voces dentro del ejército japonés se levantaron con el afán de recurrir a
tácticas suicidas para emplearse en la guerra y tratar de revertir nuevamente los papeles. En
medio de grandes controversias, uno de los protagonistas y principales opositores era el
vicealmirante Yokoi, quien exponía que los motivos para oponerse, más allá de la muerte de los
pilotos, eran tres principalmente:17
Era sumamente costoso adiestrar a un piloto para que él y su avión tan sólo hicieran un sólo
viaje.
Los aviones por sí solos no tendrían una fuerza de impacto tal para destruir o dañar severamente
un portaaviones, a menos que se estrellara contra la pista de aterrizaje cuando ésta tuviera
muchos aviones enemigos.
Era sumamente difícil analizar los resultados ya que el protagonista resultaría muerto de la
acción.
Unidades especiales suicidas finalmente se implementaron en tierra (como en el caso de la
«carga Banzai») y en el mar (como las lanchas Shin'yō). Finalmente a mediados de 1944, el
primer ministro Hideki Tōjō dio instrucciones para que los Cuerpos de Ataque Aéreo
organizaran una unidad especial,18 lo que daría nacimiento a lo que se conoce comúnmente
como kamikazes.
El desarrollo de la protección antiaérea en los barcos estadounidenses había alcanzado un nivel
tal que resultaba ilusorio pensar que el avión japonés podría sobrevivir al ataque incluso si esa
fuera su intención. En ese momento de la guerra, con toda la experiencia acumulada en ataques
de avión contra barco, la táctica de los kamikazes era una forma realista y racional de asumir la
limitación de que el piloto acabaría muerto igualmente. Así pues, los kamikazes fueron producto
de la intersección entre una tradición cultural de sacrificio suicida con la realidad táctica evidente
de que planear la retirada tras el ataque era ocioso.
Contexto cultural

Edificio principal del santuario Yasukuni.


Durante los años 1944 y 1945, los japoneses estaban profundamente influenciados por el
sintoísmo estatal, el cual enfatizó profundamente reverenciar al emperador desde que fue
establecido como religión oficial durante la restauración Meiji. Conforme fueron avanzando los
años, se promovieron fuertemente los sentimientos nacionalistas. En 1890 se aprobó la re
estructuración Imperial de la Educación, con la que los estudiantes debían hacer un juramento de
ofrecerse «con coraje» al Estado así como de «proteger a la familia Imperial». El último
ofrecimiento era dar la propia vida. El morir por el país o por el emperador era considerado como
todo un honor. Los autores Axel & Kase apuntan:
El hecho es que innumerables soldados, marineros y pilotos estaban determinados a morir, a
convertirse en Eirei, que significa Espíritus Guardianes del país[...] Muchos japoneses sentían
que ser consagrados al santuario Yasukuni era un honor especial dado que el emperador lo
visitaba dos veces por año para pagar tributo.19 El Yasakuni era el único templo que deificaba
hombres comunes,19 el cual el emperador visitaba.20
Los jóvenes japoneses eran adoctrinados desde una temprana edad con estos ideales. Además del
argumento del santuario Yasukuni, se comenzaron a construir una gran cantidad de monumentos
conmemorativos de guerra desde 1905 después de la guerra Ruso-Japonesa. Es de hacer notar su
construcción cerca de las escuelas y no cerca de templos.19 Después del comienzo de las tácticas
suicidas, periódicos y libros distribuyeron avisos, artículos e historias sobre estos pilotos con la
finalidad de ayudar en el reclutamiento. En octubre de 1944, el Nippon Times citó al comandante
Sekio Nishina:
El espíritu de la Unidad de Ataque Especial es el gran espíritu que corre por la sangre de todo
japonés [...] La acción de estrellarse que simultáneamente mata al enemigo y al piloto mismo sin
error es llamado Ataque Especial [...] Cada japonés es capaz de convertirse en un miembro de la
Unidad de Ataque Especial.21

La «bandera del sol naciente» era la insignia naval de Japón, la cual portaron muchos pilotos en
su último viaje.
Los publicistas también fomentaron la idea de que los pilotos suicidas eran consagrados al
santuario Yasukuni y distribuyeron historias exageradas de su valentía, incluso distribuyendo
cuentos para niños con pilotos suicidas como tema central.22
Antes de la salida de cada piloto a su misión final se llevaban a cabo ceremonias en las que se les
entregaba la bandera de Japón o la bandera del sol naciente (insignia de la flota naval japonesa)
con inscripciones inspiracionales o espirituales, una pistola o una katana y generalmente se les
ofrecía una copa de sake o té antes de despegar. Los pilotos usaban además una banda con el sol
naciente y una senninbari o «cinta de mil puntadas» tejida por mil mujeres quienes hacían una
puntada cada una.23 Los pilotos solían componer y recitar un jisei no ku (辞世の句? poema
compuesto cercano a la muerte), tradición que efectuaban los samuráis antes de cometer
seppuku. Los pilotos llevaban plegarias de su familia y se les concedían condecoraciones
militares.
Historia

Nacimiento de la Unidad Especial

El vicealmirante Ōnishi, quien instituyó el Grupo Especial de Ataque tokkōtai.


El 19 de octubre de 1944 el vicealmirante Takijirō Ōnishi, quien estaba al mando de la Primera
Flota Aérea de la Armada Imperial Japonesa, arribó a Mabalacat (en la isla de Luzón,
perteneciente a Filipinas) donde se encontró primeramente con el comandante Rikihei Inoguchi,
oficial del Estado Mayor de la Primera Flotilla Aérea (parte de la Primera Flota Aeronaval
Japonesa), y el comandante Asaiki Tamai, quien se encontraba al mando del Grupo Aéreo 201, y
les solicitó una reunión oficial en la cual también estuvieron presentes:24
Oficial Chuichi Yoshioka
Teniente Ibusuki
Teniente Yokohama
En esta reunión el Vicealmirante Ōnishi les informó a los presentes que se había activado la
Operación Sho25 un día atrás, por lo que sería necesario retrasar por lo menos una semana a la
flota estadounidense con la finalidad de permitir el arribo de la Segunda Flota al mando del
vicealmirante Kurita (la cual incluía los acorazados Musashi y Yamato) con la finalidad de hacer
frente con todo el potencial armamentístico de Japón.
El vicealmirante Ōnishi hizo hincapié en que la única manera efectiva de lograr este objetivo,
desde su punto de vista, era implementar un grupo especial de ataque suicida formados de cazas
Zero cargados con bombas de 250 kilogramos.26 La reunión continuó hasta la madrugada del 20
de octubre, donde fue formalizada la formación del grupo especial. El comandante Inoguchi
propuso nombrar la unidad especial como Shinpū27 y el Vicealmirante Ōnishi ordenó que el
nuevo Grupo Especial de Ataque Shinpū estuviera dividido en cuatro grupos:28
Shikishima (nombre poético de Japón)
Yamato (antiguo nombre de Japón)28
Asahi (sol de mañana)28
Yamazakura (sakura de montaña)28
La fecha tentativa para el primer ataque fue fijada para el 25 de octubre y contaría con la
participación de 26 aviones cazas (13 tokkōtai y 13 escoltas) comandados por el teniente Yukio
Seki.
Operaciones de la Unidad Especial en Filipinas

Fotografía de la ceremonia del primer ataque tokkōtai donde aparecen Yukio Seki recibiendo una
taza con agua y el vicealmirante Takijirō Ōnishi (al centro de la foto, de espaldas).
Desde la mañana del 20 de octubre se realizaron rondas de reconocimiento con la finalidad de
comenzar la operación de la recién formada Unidad Shinpū, pero debido al mal clima no fue
posible localizar la ubicación de la flota estadounidense.29
Para el día 23, los submarinos de los Estados Unidos atacaron la avanzada de la flota del
vicealmirante Kurita, hundiendo los buques insignia Atago y Maya, además de que el crucero
pesado Takao fue severamente averiado y dejado fuera de combate sin que pudieran hacerles
frente.30
Al día siguiente la flota estadounidense localizó y atacó la Segunda Flota de Kurita, donde fue
hundido el acorazado Musashi y dejado fuera de combate el crucero pesado Myoko. La unidad
Shinpū no pudo brindar ayuda debido al intenso fuego antiaéreo.31
La flota del Almirante Shōji Nishimura fue atacada al amanecer del 25 de octubre en el estrecho
de Surigao, siendo arrasada en pocos minutos. Los acorazados Yamashiro y Fuso fueron
hundidos junto con tres destructores, resultando además averiado el crucero Mogami y puesto
fuera de combate. Unidades de ataque de los aliados regresaron más tarde y hundieron los
cruceros Mogami y Abukuma.32
La primera misión oficial exitosa de la unidad Especial se llevó a cabo finalmente en el
transcurso de ese mismo día 25, cuando la Unidad Shikishima localizó a 50 kilómetros al noreste
de la isla de Suluan un contingente estadounidense. Cinco tokkōtai y cuatro escoltas arribaron al
lugar y el primer avión impactó contra un portaaviones, lo mismo que el segundo, por lo que el
portaaviones se hundió. El tercer piloto impactó otro portaaviones y lo incendió, el cuarto piloto
hizo blanco en un crucero ligero hundiéndolo, mientras que el quinto no pudo hacer contacto.33
34
El día 26 de octubre se realizó el segundo ataque, ahora con la participación de la Unidad
Yamato, la cual estaba formada por dos grupos: el primero compuesto de dos tokkōtai y un
escolta y el segundo de tres tokkōtai y dos escoltas. La participación del primer grupo no pudo
ser confirmada debido a que el encargado de entregar el reporte no regresó a la base, pero se sabe
que el segundo grupo impactó un portaaviones aliado con dos aviadores y lo hundió, mientras
que el tercero hizo impacto con otro, averiándolo.35
Después del tremendo golpe que recibieron las fuerzas del vicealmirante Kurita y del almirante
Nishimura estaba claro que había fallado la Operación Sho, misma que había servido de pretexto
para formar la Shinpū tokubetsu kōgeki tai (神風特別攻撃隊 «Unidad Especial de Ataque
Shinpū»?). Sin embargo, las operaciones de este tipo continuarían desde Filipinas hasta el mes de
enero de 1945, cuando tropas Aliadas desembarcaron en Filipinas y se decidió instruir otra base
en Formosa.

Tácticas defensivas de los aliados


A comienzos de 1945 el comandante John Thach, quien ya era famoso por el desarrollo de
tácticas en contra de ataques de aviones japoneses, desarrolló un estrategia en contra de los
pilotos suicidas llamada «Gran Manta Azul».62 Esta maniobra contemplaba mantener todo el
tiempo posible patrullajes aéreos alrededor de la flota aliada; sin embargo, debido a que se
detuvo la capacitación de nuevos pilotos, no había los elementos suficientes para mantener
segura la flota y detener la amenaza japonesa.
Del mismo modo, Thach recomendó patrullas de combate aéreo con más elementos, ataques
intensivos en contra de las bases japonesas aéreas, bombardeo de las pistas de aterrizaje con
bombas de acción retardada para hacer más difíciles las reparaciones y una avanzada de
destructores y destructores escolta a por lo menos 80 kilómetros de la flota principal para poder
recibir las señales de radar con anticipación. Además, mejoró la coordinación entre las fuerzas
aéreas de los portaaviones con el resto de la flota.
A finales de 1944 la flota británica del Pacífico utilizó sus aviones Supermarine Seafire a
grandes alturas para tareas de patrullaje y combate aéreo. Estos aviones fueron utilizados
frecuentemente para contraatacar los ataques suicidas japoneses durante y posterior a la batalla
de Iwo Jima.
Conforme avanzó la guerra las tropas aliadas comenzaron a acostumbrarse a la metodología de
los ataques suicidas, además de que la poca o nula experiencia con que contaban los pilotos
facilitaba la labor defensiva ya que un piloto experimentado no tenía problemas en perseguir y
derribar a uno novato. Se desarrollaron también otro tipo de tácticas, como el de disparar justo
enfrente del avión rasante para crear una barrera de agua la cual hundía el avión enemigo.
Concepción de la sociedad japonesa actual

Pertenencias de un piloto tokkōtai exhibidas en el Museo de la Paz Chiran.


Las muestras de afecto y aprecio de la sociedad mostrada durante la Segunda Guerra Mundial,
donde se repetían imágenes de gente despidiéndolos con sonrisas y flores, se disiparon al
terminar la guerra. La imagen pública que se tenía de los pilotos tokkōtai, así como de los
integrantes de otras fuerzas de ataque suicida, cambió radicalmente. Términos despectivos como
«los degenerados de la Unidad de Ataque Especial» y «aquellos fanáticos ex-miembros de la
Unidad de Ataque Especial» se hicieron recurrentes.63
Desde el final de la ocupación estadounidense a Japón en 1952 a la fecha, estos pilotos han ido
recobrando gradualmente su estatus de «héroes históricos» que gozaron durante finales de la
Segunda Guerra.
A lo largo de los últimos años se han erigido diversos museos dedicados exclusivamente a este
tema en los que se presentan fotografías, testimonios, aviones restaurados y otras armas
utilizadas durante la guerra. Uno de los principales museos existentes de este tema es el Museo
de la Paz Chiran, el cual se inauguró en 1975 en una antigua base de operaciones aéreas
localizada en la prefectura de Kagoshima. El museo recibe más de 500.000 visitas al año64 y es
considerado como uno de los factores que han hecho cambiar la concepción que la sociedad
japonesa tenía de las unidades de ataque suicidas.65
Junto con los museos, diversos monumentos a lo largo del país se han erigido en honor de los
«pilotos caídos», ya sea en forma de lápidas de piedra, torres, figuras humanas o en forma de
estatuas budistas de Kannon.

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