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Técnicas de Psicodrama por Fernando Castelli

El documento describe las técnicas y procedimientos del psicodrama. Explica que hay tres procedimientos dramáticos principales: psicodrama, sociodrama y role playing. También describe las principales técnicas psicodramáticas como el soliloquio y el doblaje o doble, explicando cómo se utilizan para explorar los sentimientos y pensamientos de los participantes y ayudar a progresar en la terapia.

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Técnicas de Psicodrama por Fernando Castelli

El documento describe las técnicas y procedimientos del psicodrama. Explica que hay tres procedimientos dramáticos principales: psicodrama, sociodrama y role playing. También describe las principales técnicas psicodramáticas como el soliloquio y el doblaje o doble, explicando cómo se utilizan para explorar los sentimientos y pensamientos de los participantes y ayudar a progresar en la terapia.

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Psicodrama: Técnicas y procedimientos.

Por Fernando Castelli


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Psicodrama: Técnicas y procedimientos.

Por Fernando Castelli

En el psicodrama hay técnicas y procedimientos.


Los procedimientos dramáticos incluyen técnicas dramáticas y son prácticas
complejas que se caracterizan por una finalidad determinada. Hay tres
procedimientos dramáticos principales: psicodrama, sociodrama y role playing.
El psicodrama y el sociodrama tienen finalidad terapéutica. La terapia de
individuos se realiza por el psicodrama y la de grupos e instituciones, etc por el
sociodrama. Actualmente esta distinción es más de orden conceptual que práctico
si bien algunas prácticas acentúan más uno u otro. Pero considerando nuestra
concepción de los grupos y de la escena hoy hablamos de un “apropiarse del
grupo de la escena del individuo transformándola en una escena individual,
múltiple y grupal”. Individual porque se trabaja la escena personal de un integrante
en particular del grupo. Múltiple por la resonancia de dicha escena en los demás
integrantes afectando su subjetividad y versionando la escena original. Grupal
porque esa escena es una escena de ese grupo, porque surgió en el entramado
del mismo, algo de lo que ocurrió en el flujo del grupo fue aconteciendo hacia esa
escena determinada.
El otro procedimiento dramático es el Role-playing cuya finalidad es pedagógica.
Por ejemplo: mejor desempeño en las actividades laborales. Tiene que ver con
una función y un rol. Pero el Role-playing tampoco es un lugar estanco que no se
vincula con los otros procedimientos, ya que una ejercicio de role playing puede
transformarse o asociarse a una escena personal o a un juego sociodramático.
Una de las cosas que tienen en común estos tres procedimientos son las técnicas
con que se abordan.
Las técnicas dramáticas son recursos elementales utilizados por la coordinación y
los miembros de un grupo que ha decidido emplear el lenguaje dramático. Son
como una pantalla compleja y móvil en la cual se dibuja o proyecta la vida
imaginaria o como un medio donde se hace patente, se pone de manifiesto, lo
imaginario latente. (Fundamentos para una teoría del psicodrama –
MartinezBouquet).
Las principales técnicas psicodramáticas son:
Soliloquio:
El soliloquio es una técnica utilizada en teatro. Es el discurso que una persona o
un personaje se dirige a sí mismo. El soliloquio más aún que el monólogo se
refiere a una situación en la que el personaje medita sobre su situación psicológica
y moral, desvelando de este modo, gracias a una convención teatral, aquello que
de lo contrario sería un simple monólogo interior. La técnica del soliloquio revela al
espectador el alma o el inconsciente del personaje: de aquí su dimensión épica y
lírica, y su capacidad para convertirse en un fragmento escogido separable de la
obra y dotado de un valor autónomo. (Diccionario de teatro – PatricePavis)
Podemos rescatar algunos elementos de esta definición para aplicarlos a la
técnica psicodramática.
Moreno aclara:
En el psicodrama el soliloquio tiene un nuevo sentido. Lo utiliza el paciente para
reproducir sentimientos y pensamientos ocultos que tuvo realmente en una
situación con una persona asociada a él en la vida o que tiene ahora, en el
momento de la actuación. Su valor reside en su veracidad. Su fin es la catarsis.
(Psicodrama – Moreno)
La catarsis no es la única finalidad que tiene el soliloquio si bien para quien
dramatiza pareciera que así lo fuera. Posibilita una vía de comunicación y
expresión de contenidos que permiten una mejor comprensión de los aspectos
latentes del momento representado y añade una información sobre las
características estructurales del soliloquiante (La compresión del psicótico a través
del psicodrama – Cristina Rosales Fontcuberta).
Es soliloquio es un medio catártico. En algunas escenas ocurre que como
directores percibimos algún gesto, cambio corporal, enrojecimiento, ojos llorosos y
le preguntamos al personaje (protagonista o yo auxiliar) que esta sintiendo. Al
expresarlo la persona esta transmitiendo su mundo interno pudiendo producirse
alivio en ella develando así algunos elementos que podrían estar bloqueando el
fluir de la escena psicodramática. En grupos entrenados en psicodrama o que
tienen asimilado la dinámica, a veces, surge espontáneamente desde le mismo
protagonista pedir hacer un soliloquio. Algo así como “tengo que decirlo ahora”.
Para el director el soliloquio es una técnica imprescindible de exploración y
orientación para saber “de que va la escena” o si los actores están bien caldeados.
El soliloquio se expresa en tiempo presente. Es ahora. Un ejemplo de lo que
venimos diciendo: Un hombre de unos cuarenta años relata y dramatiza una
escena de su infancia cuando la familia muy numerosa se juntaba a celebrar
navidad y se armaba una gran fiesta. Cuenta que estas fiestas le causaban mucha
felicidad y que ahora, debido a peleas, fallecimientos, mudanzas la familia se
había ido separando y sus navidades ahora eran con su mujer y sus hijos,
ocasionalmente algún primo. La escena que el pide dramatizar es la de su
infancia, feliz y divirtiéndose con sus primos, tíos, hermanos, padres, abuelos,
amigos. Hacemos la escena. Cuando lo consideramos necesario detenemos la
dramatización y le pedimos un soliloquio a cada uno de los personajes. Los yo
auxiliares expresan diversión, alegría y felicidad. Cuando se le pregunta al
protagonista este dice “nostalgia”, le preguntamos “¿nostalgia de qué?- Y…me
vienen recuerdos, los que ya no están….
Esta nostalgia es verdadera, es auténtica pero nos está dando el indicio de que el
protagonista no está implicado en esa escena sino en una más actual. Nos da la
idea de cuan caldeado está el protagonista y los auxiliares dentro de la escena. Se
puede proseguir ubicando y caldeando al protagonista en la escena, es decir
llevarlo al escenario de su relato. También puede ocurrir que tal vez la escena a
trabajar sea la más actual es decir sus navidades presentes con unos pocos y con
las ausencias de la familia numerosa.
El soliloquio no solo es un medio de expresión y catarsis, también nos orienta
como directores en el grado de implicación de los actores.
Si bien parece simple es una técnica compleja que requiere del director una
escucha atenta, y del protagonista o yo auxiliar una adecuada conexión con sus
sentimientos. Esto último no es muy fácil ya que no estamos acostumbrados
cotidianamente a concientizar este tipo de registro. Suele ocurrir en personas o
grupos poco entrenados o resistentes que en lugar de contestar lo que sienten
digan lo que piensan, o que a la pregunta del director contesten “nada”. A veces
es difícil poner en palabras lo que sentimos no porque no sintamos sino porque
sentimos muchas cosas a la vez. Lo importante es que el director pueda caldear
adecuadamente la escena para que haya conexión con y entre los personajes.
Quiero citar un texto de David Viscott del libro El lenguaje de los sentimientos que
si bien este autor no es psicodramatista nos sirve para transmitir la importancia del
soliloquio.
Nuestros sentimientos son un sexto sentido, el sentido que interpreta, ordena,
dirige y resume los otros cinco. Los sentimientos nos dicen si lo que
experimentamos es amenazador, doloroso, lamentable, triste o regocijante.
Podemos describirlos y explicarlos de manera sencilla y directa, ya que no hay en
ellos nada de místico ni de mágico. Confirman todo un lenguaje propio. Cuando
hablan los sentimientos, nos vemos obligados a escuchar y a veces, a actuar, aun
cuando no siempre comprendamos el porqué. No tener conciencia de los propios
sentimientos, no comprenderlos o no saber cómo utilizarlos y expresarlos es peor
que la ceguera, la sordera o la parálisis. No sentir es no estar vivo. Más que
ninguna otra cosa, los sentimientos nos hacen humanos. Nos hacen, en fin,
semejantes.

Doblaje o doble:

El terapeuta, un yo auxiliar o cualquier miembro del grupo se ubica junto o por


detrás del paciente tomando su misma forma y manifiesta aquellos pensamientos
que son inconscientes o no dichos.
Se refieren a pensamientos que el protagonista no es capaz de expresar.
En nuestra concepción el doblaje no se limita al protagonista sino que abarca
también al resto de los yo auxiliares que se encuentran en la escena. No es una
función única del yo auxiliar sino de cualquier miembro del grupo, ya sea que se
encuentre como público o formando parte de la escena.
El director congela la escena e invita al público a que participe haciendo doblajes.
Esta consigna también comprende a los yo auxiliares que están en la escena.
No solo es la expresión de lo no dicho o lo alternativo del protagonista sino
también de la escena.
Un miembro del público pasa y toma contacto corporal con el personaje al que
quiere doblar y habla como si fuese ese personaje. Un error muy común cuando
se hace por primera vez esta técnica es que quien quiere doblar no hablé como el
personaje sino “al” personaje. El director en ese caso tiene que marcar la
diferencia y solicitar a quien lo esté haciendo que lo haga nuevamente pero
hablando como el personaje.
Esta técnica es importante porque empieza a abrir la escena al grupo. Con el
doblaje el grupo comienza a apropiarse de esta escena individual y la comienza a
versionar.
Algunos de los diferentes doblajes suelen echar luz sobre la versión del
protagonista. El grupo se expresa desde la escena de uno de sus integrantes
habitando la escena con múltiples voces.
El doblaje también abarca a personajes que son personificaciones de objetos.
Escena de ejemplo. Sábado por la noche, un hombre (protagonista) al que el
cajero automático no solo le traga su tarjeta sino que además no le entregó su
dinero. Se le pide que elija a alguien que haga del cajero automático. Este es un
caso de concretización o personificación. Como el cajero es un personaje de la
escena también se le puede hacer doblajes.
El doblaje también se puede utilizar para que el público explore el “entre” de una
escena. Escena de ejemplo. Un hombre y una mujer que no se conocen en un
ascensor que se detiene en un entrepiso. Ambos se echan la culpa de que el otro
abrió la puerta antes o que toco un botón que no correspondía. Además de doblar
a los personajes el grupo puede explorar el “entre” que forman los dos. Puede ser
con palabras, sonidos, gestos y movimientos.
La escena a veces tiene lugares que piden hablar y que en un primer momento el
director no los ha detectado pero que en el devenir de la misma se empieza a
transformar y a tomar protagonismo un lugar o elemento que era insignificante. A
ese lugar que pide hablar el grupo lo puede explorar con la técnica del doblaje.
El doblaje es una herramienta psicodramática y grupal que despliega la escena y
la puebla de sentidos. Para el coordinador también es una herramienta para
realizar algunos señalamientos desde un rol dramático.

Inversión de roles:

Un encuentro de dos: ojo a ojo, cara a cara.


Y cuando estés cerca arrancaré tus ojos
Y los colocaré en el lugar de los míos,
Y tú arrancaras mis ojos
Y los colocaras en el lugar de los tuyos,
Entonces te miraré con tus ojos
Y tú me mirarás con los míos.
Jacobo Levy Moreno.
Este es parte de un poema con el que Moreno comienza su primer libro,
Psicodrama.
En la inversión de roles el director le pide al protagonista que tome el lugar de uno
de los personajes de la escena y este tomar el rol del protagonista. Es importante
que tanto el protagonista como el yo auxiliar puedan implicarse en el personaje
que les ha tocado asumir a partir de la inversión de roles. Si el protagonista está
auténticamente implicado en el rol de su alterego tendrá la oportunidad de explorar
en la subjetividad de ese determinado lugar y comprender o empatizar en una
dimensión difícil de acceder desde el solo discurso del pensamiento.
Seguramente hemos expresado o escuchado varias veces en nuestra vida la frase
“ponete en mi lugar”. A esta consigna cotidiana y que forma parte de nuestras
“frases culturales” le falta una parte para que pueda obtener la potencia
transformadora que tiene la técnica de la inversión de roles. La manera completa
seria “ponete en mi lugar y yo me pongo en el tuyo” No alcanza con que uno solo
cambie de lugar para poder comprender y transformar un conflicto.
Por la técnica de la inversión de roles el protagonista se corre de su única visión y
versión y puede vivenciar la escena con “otros ojos”.
Es muy útil para agilizar una escena que se encuentra hermética de afectos y
sentidos.
Se la utiliza también para el armado de la puesta en escena. En este momento se
le pide al protagonista que vuelva a contar su escena y que elija a los personajes
que van a participar de la misma.
No se le pide que describa a los personajes sino que haga de ellos, que los
muestre dramáticamente mientras el yo auxiliar que le tocará desempeñar ese
papel lo observa desde el lugar del protagonista.

Además de mostrar cómo es tal personaje, la inversión de roles sirve para que el
protagonista y los yo auxiliares se vayan caldeando en la escena.

Dice Moreno: El protagonista debe aprender a asumir el rol de todos aquellos con
quienes tiene relaciones significativas, para experimentar a esas personas
pertenecientes a su átomo social y sus relaciones con él y entre ellas.
Sea en el momento que sea es recomendable pedirles a cada uno que están
sintiendo en ese lugar (soliloquio dentro de la inversión de roles)
Para concluir con esta técnica se debe volver a cada uno al lugar original de la
escena, es decir el protagonista debe volver a su lugar.
La inversión de roles siempre se hace desde el protagonista. Salvo que se quiera
realizar alguna innovación terapéutica por algún motivo ocasional no representa
ningún sentido realizar una inversión de roles entre yo auxiliares sin mover al
protagonista.
Una variante de esta técnica es La Rotación de Roles utilizada en alguna escena
grupal inventada o imaginada en la que ninguno de los personajes en si es el
protagonista.
Espejo:

Esta técnica consiste en retirar al protagonista de la escena y colocar un yo


auxiliar en su lugar. La finalidad es que se vea y se conecte con lo que siente al
verse (soliloquio dentro de la técnica del espejo) en su escena desde afuera. Una
manera de proseguir es preguntarle al protagonista que ve y que es lo que
quisiera ver, es decir que le cambiaría desde su rol. Cuando lo expresa se le
puede pedir al yo auxiliar que representa al protagonista que respete el nuevo
guion o directamente pediré que ingrese en la escena y tome su lugar respetando
el nuevo guion sugerido por él mismo.
Otra aplicación es pedirle que desde afuera del escenario se de indicaciones a si
mismo (es decir al yo auxiliar que lo representa) a la manera de un entrenador o
couch de que es lo que tiene que hacer.
Cuando el paciente no puede representarse a sí mismo, en palabras o acciones, el
yo auxiliar se coloca en la parte activa del espacio psicodramático. El paciente o
los pacientes permanecen sentados en el grupo. El yo auxiliar reactúa al paciente
copiando su comportamiento y tratando de expresar sus sentimientos con la
palabra y el movimiento y muestra así al paciente o a los pacientes, “como en un
espejo”, de qué manera lo perciben los demás.
El espejo puede ser exagerado mediante técnicas de distorsión deliberada, para
despertar en el paciente el deseo de adelantarse y de cambiar su rol de
espectador por el de participante activo o actor, a fin de corregir lo que le parece
una representación e interpretación incorrectas de él mismo (El psicodrama.
Terapia de acción y principios de su práctica – Moreno)
Para algunos pacientes desbordados emocionalmente por la intensidad de su
escena esta técnica les permite ir adentrándose en su escena para ir implicándose
y tomando el protagonismo de la misma. Una forma de hacerlo es pedirle que
haga doblajes de todos los personajes de su escena para que la vaya recorriendo
y habitando con su propio cuerpo y voz. El siguiente paso sería pedirle que se
quede dentro de la escena tomando su propio rol.

Interpolación de resistencias:

Consiste en introducir una consigna al yo auxiliar con la finalidad de que el


protagonista explore nuevas situaciones y comprobar si sus ansiedades se
corresponden con el relato de su escena o por el contrario forman parte de su
estructura interna.
El protagonista puede desconocer o no dicha consigna. Depende de la estructura
del mismo la decisión que se tome al respecto.
Escena de ejemplo: Un hombre de cuarenta años que vive con su hijo adolescente
cuenta que todos los días se están peleando. Plantea una escena de una de estas
peleas. La escena se desarrolla una vez. Antes de realizar el segundo pasaje por
la escena se le dice en secreto al yo auxiliar que hace del hijo que tenga buena
onda que no busque conflicto y que siempre sea agradable con “su padre”. Al rato
de desarrollada la escena en la que el yo auxiliar desempeño fielmente el papel
que se le había pedido, el protagonista busca una manera de desestimar a su hijo
con un comentario sobre su timidez con las chicas.
Aquí queda en evidencia que el conflicto no estaba en su hijo como el relataba “se
enoja y me pelea por cualquier cosa” sino que era una manera de vincularse.
Otro ejemplo. Una mujer de treinta y dos años quiere separarse de su pareja
conflictiva paro no se atreve a decírselo. Dice que lo llama por teléfono pero que
siempre atiende el contestador. Se elige a un yo auxiliar para que haga de
contestador y que reproduzca lo que dice el contestador (usted se ha comunicado
con…) Se le pide que haga varias veces la escena dejando distintos tipos de
mensaje. En un momento se le pide al yo auxiliar que atienda como si fuese el
amante en cuestión. La protagonista se sonroja y se queda muda.

Estas son las técnicas más habituales y utilizadas.


Dentro de nuestra práctica tanto como en los cursos de psicodrama y en nuestras
prácticas clínicas en el EIPASO vamos desarrollando el psicodrama a la manera
de un mapeo donde las técnicas van cobrando nueva vida. Es indudable la
vigencia de las técnicas inventadas por Moreno, pero de nada servirían si no nos
metemos en el espíritu de las mismas y simplemente las utilizamos como botones
de un control remoto.
Esta posibilidad de sentir las técnicas como una materia fluyente nos permite crear
nuestras propias técnicas que van surgiendo en la misma práctica.
Una de las técnicas que ya hemos incorporado casi como obligatoria dentro de
nuestros grupos es “la despedida del personaje”. Técnica creada por Silvia
Schverdfinger y que se aplica al final de la escena. Consiste en que una vez que
se realizó la escena y antes de pasar al espacio de multiplicación dramática cada
participante sale de la misma y desde fuera del escenario, ya siendo él mismo y no
el personaje le dice algo a ese personaje que realizó. Es una manera de
despojarse definitivamente del personaje y quedarse solamente con la resonancia
en la propia historia. Esta técnica es muy recomendable en grupos o pacientes
con tendencia al acting para poder diferenciar su estar como personaje (juego
simbólico) de su estar como persona (su acontecer real en su cotidianeidad)

Relación de algunas técnicas psicodramáticas con las etapas del desarrollo


infantil.:

Según Moreno las fases más importantes del desarrollo precoz del niño son:

1- La fase de identidad del Yo con el Tú, del sujeto con los objetos del entorno.
Esta fase puede ser investigada al nivel del adulto con la técnica del doble. Hay
un paralelismo de la idea del doble con la relación entre madre e hijo antes y
después del nacimiento. La madre funciona como yo auxiliar del niño poniéndole
palabras a sus distintos estados.

2- La Fase del reconocimiento del Yo, de su peculiaridad como persona.


Corresponde a la técnica psicodramática del espejo. Cuando utilizamos esta
técnica no hacemos más que echar mano de las vivencias fundamentales del niño.
El paciente en la escena ve su conflictiva, su psique en acción.
3- La Fase del reconocimiento del tú, del reconocimiento de los otros. Esta fase
esta relacionada con la técnica de la inversión de roles. Suponemos
simbólicamente que el niño se vuelve capaz de salir de su yo y se pone en el lugar
de su madre y que la madre se siente en el papel de su hijo.

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