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El pozo Airón: leyendas y romances

1. El documento analiza las similitudes entre un romance sefardí llamado "El pozo Airón" y una balada griega llamada "El pozo endemoniado". 2. Describe una versión del romance sefardí y la balada griega, notando sus coincidencias argumentales. 3. Explica que estudios anteriores habían sugerido que el romance sefardí era una traducción y adaptación de la balada griega, basado en otros casos documentados de baladas griegas incorporadas al repertorio sefardí.

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El pozo Airón: leyendas y romances

1. El documento analiza las similitudes entre un romance sefardí llamado "El pozo Airón" y una balada griega llamada "El pozo endemoniado". 2. Describe una versión del romance sefardí y la balada griega, notando sus coincidencias argumentales. 3. Explica que estudios anteriores habían sugerido que el romance sefardí era una traducción y adaptación de la balada griega, basado en otros casos documentados de baladas griegas incorporadas al repertorio sefardí.

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- ^ -,

260: 1- romanzo -^ XVIlf ""• Í9§3

del testo o una glossa non diversa da quella che abbiamo appena El pozo Airón: dos romances y dos leyendas
visto. '• - . ' ''
Ora le glosse o le parafrasi lasciano un margine-di incertezza sul-
1'ubicazione precisa del testo parafrasato o glossato, tanto che altri
potrebbe addurre testi diversi da quelli da noi presentati. Quello che
si puó escludere e che si tratti di citazioni tradotte alia lettera: ció ri-
sutta da un'escussione delle Wortkonkordanz zwn Decretum Gra-
tioni, a cura di Timothy Reuter e Gabriel Silagi (Monaco di Baviera,
Monumenta Germaniae Histórica, 1990, 5 voll.)- Ma si deve esclu- En un estudio ya clásico de Samuel G. Armistead y Joseph H. Sil-
dere anche che si tratti di citazioni da testi inesistenti, perché i due ri- verman1, se desvelaban los paralelismos arguméntales y formulísti-
scontri precisi índicati non lasciano dubbi sul fatto che Juan Ruiz cos existentes entre el romance de El pozo Airón, que nunca se ha
conoscesse il Decretum. II tutto porta a concludere che l'Arciprete documentado en la Península ibérica pero sí en la comunidad se-
non ironizzava nel rimandare al Decretum e non era affatto di- fardí de Salónica, y la balada neohelénica de To stoijeiomeno pe-
stratto o mal infórmalo nel citarlo: anzi lo conosceva tanto bene da gad! (El pozo endemoniado}, bastante difundida en la tradición
poterlo citare, alcune volte alia lettera e altre parafrasandolo. griega moderna. Las claras similitudes entre ambos tipos de textos
C'é infine un passo che offre una conferrna di quanlo siamo ve- llevaron a ambos profesores a afirmar que el romance sefardí debía
ñutí dícendo, cioé che la farniliaritá di Juan Ruiz con Íl Decretum ser una traducción y adaptación al judeoespañol del tema neohelé-
era tale da conserrtirgli di citarlo in parte parafrasandolo e in parte nico, posibilidad reforzada por el paralelo de otros casos análogos
traducendolo. TI passo sí trova verso la fine del prologo e non é stato de baladas griegas incorporadas al repertorio sefardí. Para poder
mal commentato: «lo primero, que quiera bien entender y bien juz- apreciar sus coincidencias con detalle, conozcamos en primer lugar
gar la mi intención, por qué lo fiz, e la sentencia de lo que y dize, e una versión del romance sefardí de El pozo Airón tal como fue edi-
no el son feo de las palabras; e segund derecho, las palabras sirven a tada por ambos estudiosos:
la intención e non la intención a !as palabras» (79-81). Quí Juan
Ruiz ha presente il canotié «Humanae aures» della Causa XXII, Ya se van los siete crínanos, ya se van para Aragó.
quaeslio V (cap. II): «Humanae aures verba nostra talia judicant, 2 Las kalores eran fuertes; agua non se les topó.
Por en medio del kamino, toparon un pogo airó.
qualia foris sonanl. Divina vero judicia, talia ea audiunt, qualia ex
4 Echaron pares i nones; a el chiko le kayó.
intimis proferuntur. Certe noverit Ule, qui intentionem et voluntatem Ya lo atan kon la kuedra; ya lo echan al pogo airó.
alterius variis explicat verbis: quia non debet aliquis verba conside- 6 Por en medio de akel pogo, la kuedra se le rompió.
rare, sed voluntatem et intentionem, quia non debet inlentio verbis La agua se les izo sangre, las piedras kulevros son;
deserviré, sed verba intentioni». II riscontro potrebbe autorizzare la 8 kulevros i alakranes, kele komen el korasón.
- Si vos pregunta la mi madre, la dirás: jairas kedo!
correzione di derecho in decreto - ripelendo quindi il suggerimento
10 Si vos pregunta el mi padre, lo diréS: ¡al pogo airó!
giá fatto per un altro caso - o quanto meno confcrmare il fatto che Si vos pregunta la mi muzer: ¡bivda mueva ya kedó!
1'Arcipreste usi qui il termine come sinónimo di 'diritto canónico'. 12 SÍ vos preguntan los mis izos: ¡giierfanikos muevosson 2 !
PAOLO CHERCHI A continuación podremos analizar las indudables coincidencias
The Universíty of Chicago
1 «Baladas griegas en el romancero sefardí», En lomo a¡ romancero sefardí (hispa-
nismo y balea nismo de la tradición judeo-espuñoía) (Madrid 1982), ps. 151-68. Sobre el
romance de El pozo airón, vid. concretamente las ps. 154-6. El trabajo de ambos profe-
sores ha sido modelo y fermento decisivo para el mío. Pero además, las indicaciones di-
rectas de Samuel G. Armistead, hechas con su característica generosidad, han contri-
buido muy especialmente al enriquecimiento de este trabajo.
2 Armislead ySilverman, «Baladas», p. 154.
inri
Medioevo romanzo • XVlll • 1993 Pedrosa • El pozo Airón 263

de este romance sefardí con una traducción española de la balada tema, el trabajo más completo que tenemos sobrzpozos Airones en
neohelénica de El pozo endemoniado. La versión procede de la isla la toponimia y en la literatura española es uno de Miguel Herrero 6
griega de Chalke: que señala que existen pozos con este nombre cerca de las poblacio-
nes de Castillo de Garci-Muñoz y Almarcha (Cuenca), Medina del
Cuatro y cinco eran, nueve hermanos. Campo (Valladolid), Granada y Málaga. En el mismo estudio de
2 Oyeron [contar] de la guerra y se armaron.
Por el camino donde iban, tuvieron sed. Herrero se señalan las menciones de pozos de este nombre en obras
4 Encuentran un pozo y era muy profundo; de Cervantes (Viaje del Parnaso}, de Quiñones de Benavente (entre-
cincuenta brazas de ancho y cien de hondo. més de El borracho) y de otro dramaturgo barroco anónimo (autor
6 Echan suertes a ver quién baja del entremés de El barbero'), así como de diversos historiadores y
y la suerte le cae al pequeño Constantino:
8 - Atadme, hermanos, y yo bajaré -.
geógrafos de los siglos XVI y siguientes, sin que ninguno aporte da-
Lo atan los hermanos y lo bajan. tos que permitan reconstruir los motivos folclóricos que sin duda, y
10 Procuran sacarlo; no podían. a tenor de sus muchas citas y alusiones, debían ir asociados al topó-
Otra vez procuran; se rompió la cuerda. nimo. Yo mismo he reunido nuevas menciones del motivo, que tam-
12 - Idos, mis hermanos, idos a nuestra buena madre. poco arrojan demasiada luz sobre su dimensión folclórica, pero de
Y si nuestra buena madre os pregunta qué ha sido de mí,
14 no le vayáis a decir que me ahogué. cuya amplitud y eclecticismo da idea el hecho de que vayan desde un
Sólo decidle que me casé proceso inquisitoria] instruido en Belinchón (Cuenca) en 1565, en
16 y que tomé a la hija de un brujo, la niña de una hechicera. que se acusa a supuestas brujas de reunirse en el pozo Airón ¿de Al-
La ropa que me está haciendo, que la venda marcha? con el diablo que presumiblemente lo habitaba 7 , hasta un
18 y que procure casar a mi prometida 3 .
soneto erótico barroco, de posible atribución a Góngora, que con-
La relación entre ambos textos es palpable, y se apoya hasta en vierte la alusión a este pozo en metáfora del sexo femenino:
algunas de sus diferencias. Por ejemplo, si en la balada griega apare- Amaina el toldo, pálida podenca,
cen nueve hermanos y en el romance sefardí siete, es porque cada que bien conozco el galgo que te tumba,
uno de estos números es el comodín numérico característico de las y sé que el pozairón se te derrumba
tradiciones poéticas griega e hispánica, respectivamente. Ello justi- del continuo escanciar a la flamenca 8 .
fica la conclusión de los dos estudiosos norteamericanos de que «no
cabe duda de que la balada neohelénica ha sido fielmente traducida En el siglo XVIII, un Pronóstico para el año 1731 de Diego
al judeoespañol. Pero esa traducción no se ha realizado a un nivel Torres Villarroel volvía a convertir un pozo Ayrón en escenario de
verbal, palabra por palabra. . . sino fórmula por fórmula y tópico actividades brujeriles9. En el XIX, Pascual Madoz se limitaba a se-
por tópico - y por quien manejaba las dos lenguas y las dos tradicio- ñalar que el pozo Ayron situado cerca del pueblo de Aldea de Pinar
nes poéticas a la perfección y sin necesidad de utilizar pluma y pa- (Burgos) parecía no tener fondo y estar habitado por peces entera-
pel -» 4 . Resulta interesante, sin embargo, la indicación de que «el
motivo del pozo airón [es] bien conocido en el folklore y en la mi- fi «T-l pozo airón», Estudios geográficos u (1941), ps. 567-73. Algunos datos adicio-
crotoponimia españoles» 5 , porque prueba que al ingrediente helé- nales sobre menciones de pozos airones en documentos del siglo XVI y posteriores se en-
nico se le ha sumado al menos algún resto folclórico netamente cuentran en Miguel Salas, Almarcha (Cuenca 19SO), ps. 37-41. Agradezco la cesión par-
liculm-deeste úllimo libro a mi amigo Luis Carretero, bibliotecario del Instituto Cervan-
hispano que pone de relieve el hibridismo característico de la tradi- tes del CS1C.
ción sefardí. Hasta que los dos profesores - Silverman a título la- 7 Heliodoro Cordcnle Martínez, Brujería y hechicería en e! Obispado fie Cuenca

mentablemente postumo - publiquen su prometida ampliación del (Cuenca 1990), p. 68.


s Ms. 4117 de la Biblioteca Nacional de Madrid, f. 213, vs. 1-4. Cl'r. Fierre Alzieu,
Robcrl Janimes e Yvan Lissorgues, Poesía erótica del Siglo de Oro (reed. Barcelona
3 Armistead y Silverman, «Baladas», p. 156. 1983), p. 229.
•> Armistead y Silverman, «Baladas», p. 156. 9 Vid. Juan Francisco Blanco, Brujería y oíros oficios populares de ¡a magia (Sala-

5 Armistead y Silverman, «Baladas», p. 155. manca 1992), ps. 91-92.


Til
Pedrosa • El pozo_-Air,(ín 265

mente,negros 1 . 0 , Y yo tengo .informes orales segú[Link]-'cuales en: el reflexionar con mucha prudencia acerca del carácter específica-
pueblo de Orellana (Badajoz) existe un pozo que ocasionalmente de- mente hispánico - como sugería José M a Blázquez - o no de este
nominan Airón (aunque es más conocido por Pozarancó), y del que dios o genio Airón. En realidad, hay indicios que sugieren su inter-
cuentan que una vez se tragó una carreta con bueyes y ocupantes in- nacionalidad. Así, uno de los genios de las aguas de que hablan las
cluidos". leyendas de Suliac y de Bretaña, en el noroeste de Francia, lleva
En realidad, el topónimo es mucho más viejo de lo que cabría justamente el nombre deAézraouant, muy similar al Airón español,
esperar. José M a Blázquez lo ha relacionado con una «deidad acuá- y es «un demonio que vive en los pozos y en los estanques, adonde
tica» autóctona déla Hispania antigua, denominada Airo o Airón, intenta atraer a las mujeres y a los niños engañándoles bajo la apa-
que debió mantener algún tipo de culto durante la dominación ro- riencia de un collar, pulsera, peine, alfiler, sortija, etc. A menudo
mana, ya que en el lugar llamado Fuente Redonda, cerca de Uclés les atrae haciéndoles ver un espejo que hace flotar en la superficie
(Cuenca), se conserva una lápida latina ofrecida como exvoto al del agua. Desdichado del imprudente que se baja para cogerlo; A'éz-
DEO A1RONÍ, seguramente el genio de la fuente 12 . Para Blázquez, raouant, escondido bajo las hierbas, le mete en su palacio de cristal
es segura la conexión entre la antigua divinidad acuática y los pozos o le encadena sometiéndole para siempre a los trabajos más du-
Airones dispersos por la geografía española - además de algunos ya ros» 17 .
mencionados, cita otros en Ciudad Rodrigo (Salamanca), y en las La relación entre el topónimo que repetidamente asoma en
cercanías da San Esteban de Gormaz (Soria) -; opinión que com- nuestra geografía y en nuestra literatura y la antigua deidad prerro-
parten Manuel Salinas de Frías 13 y Juan Francisco Blanco, quien mana internacional relacionada con el mundo de ultratumba y que
añade a la lista de pozos Airones conocidos otros dos de Ahigal de exigía exvotos y sacrificios en los pozos, es no sólo sugerente, sino
Villarino y Villar de Peralonso (Salamanca) 14 . Hay que tener en además convincente. Sin embargo, la suma de datos que nos ofrece
cuenta, además, que en la mitología vasca hay un dios, relacionado la epigrafía antigua, la literatura áurea y la microtoponimia y mito-
con la muerte, de nombre parecido: Herio 15 . ¿Pariente del antiguo logía modernas sigue sin ofrecernos indicios suficientes que nos per-
dios celtibérico Airo o Airón? Y que, en general, el culto de los po- mitan relacionarlo con creencias o tramas folclóricas o legendarias
zos ha solido tener alguna relación con las divinidades de la muerte. de alguna entidad, ni mucho menos conectadas con las del romance
Así, explica el padre Pineda que, en la edad clásica, «el culantrillo sefardí; ello nos impide aún atar los cabos que quedan sueltos y ad-
de pozo [se consagraba] a Pluíón» 16 , Esta asociación entre pozos de quirir una visión coherente de! motivo.
agua y dioses de la muerte fuera del ámbito hispánico debe hacernos Probemos, pues, a salir otra vez de España, y analicemos la
única versión del romance judeoespañol que se ha documentado
10 Madoz, Diccionario geogrófico-esladfstico-liistórico de España y sus posesiones fuera de Salónica. Fue anotado por Manuel Manrique de Lara de la-
de Ultramar [Madrid 1845-1850], vol. dedicado a Burgos (reed. Valladolkl 1984), p. 38. bios de una mujer sefardí de Tetuán (Marruecos) en .1916, y según
Agradezco la comunicación del dato y envío de la copia del libro a mis amigos burgaleses
Elias Rubio y César Palacios.
ios profs. Armistead y Silverman «ha pasado a Marruecos» desde
11 Información de Máximo Pastor, de 34 años, recogida en diversas encuestas reali- su tierra natal griega 18 . En realidad, el texto comienza por una ver-
zadas en Orellana en el verano de 1990. sión (hasta el verso 12) del romancillo estrófico de La gentil por-
12 Blázquez, Religiones primitivas cía Hispania i Fuentes Hiera rías y epigráficas
(Madrid 1962), ps. 167-168. La inscripción dice DEO. A / 1RONI / FEC1T. FA / MI- quera, y sólo a partir del verso 13 parece iniciarse un motivo relacio-
LIA. OC / VLES(Ís). VSB(tana) / C(aÍus), TITINNI(us) / CRISPlNV(s). nado coii El pozo Airón:
13 Salinas de Frías, «La religión de los celtiberos (i)», Siitdia Histórica (Historia an-
tigua),n-iun" 1 (1984-1985), ps.81-102: p. 90.
14 Blanco, Brujería, ps. 91-2. 17 H. Gaidoz y E. Rolland, «Les noyes ct les génies des eaux», Mélitsine ir (1884-
15 Cfr. José Miguel de Barandiarán, De etnografía cié Navarra (Sari Sebastián
1885), cois. 250-1. Ambos autores citan el libro de Mme. Elvirede Cerny, Saint-Snliac el
1987), ps. 19-20: «Cuando los perros aullan tristemente, se dice Herioa ikitsten dn: 'vea ses Traditíons (1861), p. 54, aclarando que además de en la región a la que se refiere
Herio', al genio de la muerte, la agonía ... Se dice que no es Dios quien envía la muerte, Mme. Cerny, «les noms du génic cité appartiennenl á la Bretagne breíonnante. II est
sino Herio, que es el nombre del supuesto personaje que viene a buscar a uno sacarlo de probable que, pour donncr de l'ínterét au rccit des legendas de son village, cette dame luí
esta vida. Por eso es corriente el dicho: Heríoa bilaña da 'el Herio es buscador'». aura attribué des traditions du pays voisin, ofi Ton parle brelon-annoricain ».
16 Juan de Pineda, Diálogos familiares de ¡a Agricultura Cristiana, ed. J. Meseguer,
18 Armistead y Silverman, «Baladas», p. 156, nota 10.
5 vols. (Madrid 1963-1964), n (BAE 162), cap. vm:ix, p. 167.
Medioevo'romanzo -'XVIIT" ¡993. Pedrosa • El pozo Airón 267
266

- Irme quiero, madre, a la romería.


guel Salas ha publicado un detallado relato de la que existe en torno
2 "Vo vos encomiendo, por mi linda amiga. al pozo Airón de Almarcha (Cuenca). Hela aquí resumida en lo
Me la paréis mientes como a vuestras hijas. esencial:
4 Irme quiero, madre, a la romersanta.
Yo vos encomiendo por mi Linda amada. A comienzos del siglo XI existía en La Almarcha un moro, lugarteniente del
6 Me la paréis mientes como a mis hermanas. rey de Sevilla, al que los aimarcheños rendían pleitesía y sumisión. Su nombre
- El día, mi hijo, labrando y cosiendo; era don Hueso, y le distinguían su crueldad y su bien nutrido harén, en el que
8 la noche, mi hijo, anillado durmiendo, tenía cautivas a las muchachas más bellas de la comarca.
El día, mi hijo,. cusiendo y labrando Un día reunió a veinticuatro de sus concubinas, a las que había pensado
10 y la noche, mi hijo, a mi lado folgando -. ahogar en el pozo Airón, y dijo que quería escoger entre ellas a su esposa legí-
Ya se va don GÜeso a la romersanta; tima. La elegida les dijo que sería la que primero cruzase a nado el pozo Airón,
12 gritos de María por ahí le daban. aunque él esperaba que se ahogasen todas. Llegados todos al pozo, las ordenó
Se vuelve don Güeso vuelta y sin mázale. que se desnudasen, pero una de las damas, la más hermosa y gentil, le pidió que
14 Cayóse en un pozo, en un pozo airóle; volviese la espalda mientras ella se desnudaba. Al hacerlo, la muchacha le pre-
culebros me pican en el corazone. cipitó al pozo, donde don Bueso se ahogó. Antes, «asido a la raíz de un árbol
16 Saqueisme, la bella, de este pozo de agua; que se desgaja, pugna por sostenerse, finalmente alcanza la falda de una mora
culebros me pican en telas del alma. [que se había asomado para verle morir] y, después de una desesperada lucha,
18 -SÍ culebros te pican en el corazone, ruedan ambos al abismo» 2 0 .
yo voy a ser reina en todo Aragone.
20 Si culebros te pican en telas del alma, E! parecido de esta fábula conquense con !a del romancillo se-
; yo me voy a ser reina en toda la España. -
22 En eso don Güeso entregó el alma 19 .
fardí de Tetuán resulta sorprendente: no sólo el argumento es simi-
lar, sino que hasta los topónimos y antropónhnos (Airón y don
Se observa en seguida que este texto tetuaní de El pozo Airón Bueso en Cuenca, y Airóle y don Güeso en Tetuán) son equivalen-
presenta llamativas coincidencias, pero también profundas discre- tes. Ello confirma la estrecha dependencia de ambas fábulas de un
pancias, con respecto a las versiones sefardíes de Salónica. Entre las prototipo común, presumiblemente español. ¿Presumiblemente?
coincidencias está la identificación del/?o^o airóle y la mención a los Eso parecen indicar las coincidencias toponímicas onomásticas que
culebros que pican «en el corazone», y quizá la alusión a «Ara- se aprecian entre ambos documentos y que sólo pueden ser de proce-
gone» también presente en alguna versión oriental - aunque, como dencia española, aunque lo cierto es que los orígenes, a su vez, de
tópico formulístico, este «Aragón» ha podido desarrollarse inde- ese supuesto prototipo español, parecen estar conectados con otras
pendientemente en cada rama ~. Entre las discrepancias está el he- ramas baládicas europeas y perderse en ¡a oscuridad de nuestra pre-
cho de que el texto marroquí tienda al hexasilabismo y a la alternan- historia literaria. Existe, en efecto, una balada que en ei área francó-
cia en la rima ó[.e] (con paragoge) y á.a, en contraste con el octosila- fona se suele titular Le roí Renaud, en la anglogermánica Pleer Ha-
bisrno y la rima regular en ó de Sos documentos salonicenses. Pero la lewijii, etc. 21 y que guarda sorprendentes similitudes con el motivo
diferencia quizá más significativa es la de que en la versión tetuaní folclórico que nos ocupa ahora. Centrémonos en la tipología fran-
sea una mujer la que arroja al pozo a un hombre (don Güeso), mien- cesa, cuyo protagonista, un caballero llamado Renaud, lleva un
tras que en las de Salónica son los seis hermanos los que abandonan nombre que es la correspondencia folclórica francesa de nuestro
al séptimo dentro del pozo.
Semejantes diferencias poéticas y arguméntales cobran sorpren-
2n Salas, «La leyenda de don Bueso», Almarcha, ps. 51-2.
dente relieve cuando se contrastan con algunas leyendas, cuya cita 21 Vid. sobre ella de H.O. Nygard, The bailad of'Heer ffalewijn'. ¡tsfonnsand va-
he reservado hasta ahora, relativas a pozos Airones españoles, Mi- nations in Wesiern Europe: A study ofíhe History and Nalure ofa Bailad Traditioa [FF
Commum'caü'oiis, 169] (Helsinki ] 958). Esta balada está relacionada además, dentro del
ámbito hispánico, con el romance de Rico /-"raneo. Cl"r. al respecto Armistead y SUvcr-
19 Versión perteneciente al Archivo Menéndez Pidal de Madrid (n° L 5/S) y editada
Tiian, The Judeo-Spitnisli Bailad Chapbooks of Yacob Abralian Yoná(Bcrkeley-Los An-
en Armistead y otros, El romancero judeo-español en el Archivo Menéndez Pida!: Catá- geles-Londres 1971), ps. 241-54; y de Alessandra Bonamore Graves, [talo-Híspanlc Bai-
logo-l ndice de romances y canciones, 3 vols. (Madrid 1978), ni, ps. 36-7. La voz mázale lad Relalíonsliips: ¡he conunon poetic Heritage (Londres 1986), ps. 45-50.
es del hb. 'suerte'.
•.-268 . " '' V .. "V ' . ' ;-••?'.-• ' '-' Pedrosa •' El pozoSfÁirón:. '• ' 269

don Bueso español22, y muestra también una inclinación patológica El caballero se desnuda
y ha saltado al agua.
a ahogar mujere's'-en uña laguna. Una versión de. la balada le pre- Al primer intento de nadar,
senta conduciendo a una dama en la grupa de su caballo y advirtién- se ha hundido.
dola de que ella será su víctima número catorce. El desenlace del Al segundo intento de nadar,
poema, que traduzco del francés, dice: se ha ido al fondo.
Al tercer intento de nadar,
Cuando llegaron al lado de la laguna, se ha ahogado.
él la dice: - Hermosa, te tienes que desnudar. La doncella se pone a llorar:
- No es costumbre entre caballeros - ¡Caballero, os ahogáis!
mirar a una dama mientras se desnuda. - No le digas a mí madre
La costumbre entre caballeros que yo me he ahogado.
es coger un pañuelo y vendarse los ojos -. Mejor habrá que decirle
La hermosa hace ademán de abrazarle que me he casado.
y le arroja a la laguna. Con la joven más hermosa
- Vete, Renaud, a pescar al fondo, que hay en la ciudad 25 .
allí donde están tus trece damas -.
El dice: - Hermosa, dame tu mano, ¿No resultan, otra vez, sorprendentes las coincidencias de este fi-
te devolveré al camino. nal con el de la balada neohelénica de El pozo endemoniado:
- Vete, Renaud, a pescar al fondo,
allí donde están tus trece damas ... 2 3 . ... y si nuestra buena madre os pregunta qué ha sido de mi,
14 no le vayáis a decir que me ahogué.
Por otro lado, hay que señalar que el motivo folclórico del ca- Sólo decidle que me casé
ballero que mientras se ahoga manda recados a sus parientes, es un Í6 y que tomé a la hija de un brujo, la niña de una hechicera?
tópico internacional que no aparece sólo en las veriones sefardíes de
El pozo Airón y en las griegas de El pozo endemoniado. Otra ba- Más adelante habrá ocasión de trazar un mapa global de los mo-
lada, la de El buceador, difundida en toda Europa, desde Francia a tivos folklóricos que concurren y se cruzan en unas ramas u otras de
Lituania y Grecia 24 , lo suele llevar incorporado como desenlace, si nuestra fábula. De momento, podemos limitarnos a señalar, muy a
bien el resto de la trama difiere mucho, por supuesto, de la de El grandes rasgos, que ésta parece tener - haciendo abstracción de cruces
pozo Airón, Veamos la traducción del final de una versión francesa ocasionales - dos áreas de distribución y dos tipos arguméntales bá-
cuyo inicio presentaba a una doncella que pierde en el agua su pala sicos: en el oriente mediterráneo existe un romance sefardí y una ba-
de lavandera y acepta que un caballero que se enamora de ella in- lada griega que tienen como protagonistas a un joven abandonado
tente rescatar el utensilio. En el desenlace podremos apreciar la por sus hermanos mayores en el interior de un pozo - denominado
estrecha conexión con los textos sefardíes y neohelénicos de El pozo Airón en las versiones sefardíes -. Y en el occidente mediterráneo y
europeo (entre los sefardíes de Marruecos, en España y en el noroes-
Airón: te de Francia) hay un romance y una leyenda (conectados además,
en último término, con la baladística paneuropea) que sitúa en otro
22 Sobre el don Bueso hispánico, personaje recurrente de romances como La her- pozo Airón la muerte de un caballero asesino empujado por una de
mana cautiva, La muerte ocultada, algunas versiones de La mala suegra, o de La jactan- sus víctimas femeninas, o que - en Francia - habla de un genio Aez-
cia del conde Vélez, el sefardí Rey envidioso de su sobrino, etc., vid, de R.. Menéndcz
Pidal, «Los romances de don Bueso», De primitiva lírica española y antigua épica (Ma- raouant que ahogaba doncellas y niños en los pozos. La leyenda de
drid 19773), ps. 97-106. Almarcha, al situar en territorio español algunos de los motivos bá-
23 Auguste Gittée, «Renaud el ses l'cmmes: chanson wallone», Revue des Tradí-
sicos de ambas ramas de la fábula, parece constituirse en documento
tions Populaires n (París 1887}, ps. 293-4.
24 Vid. sobre esta balada, que también se documenta, de manera independíente de crucial para entender sus orígenes y evolución. Pero aún se puede ci-
El pozo Airón, entre los sefardíes de Oriente, el fundamental estudio de Armistead y Sil-
verman, « El buceador: una canción popular francesa en la tradición sefardí», En torno,
25 A. Certaux,«La ronde du BatLoir», RTPi (París 1886), ps. 290-2.
ps. 234-9; así como Bonamore, Italo-Híspanlc Dallad Relatlonships, ps. 107-10.
Pedrosa • El pozo .Airón 271
270 ' : -';> 'Medioevo romanzo'•. XVIII..-.-1993

Esta leyenda leonesa reviste extraordinario interés, porque, com-


tar una segunda leyenda española que puede contribuir a aclarar o a
plementado de forma reveladora a la leyenda de Almarcha, permite
completar, aún más, tales cuestiones. En una encuesta que realicé en
localizar - o confirmar la localización - sobre el solar español de al-
el pueblo de Tejerina, en una zona muy montañosa del norte de
guno de los motivos folclóricos más característicos de los romances
León, rne enteré de que en las cercanías del pueblo existía una la-
y leyendas de El pozo Airón de Grecia, Marruecos y España. Ad-
guna a la que llaman pozo Airón o Lairón, y que la vecindad ha mi-
viértase sobre todo la referencia a anímales terroríficos que «llegan
rado siempre con una mezcla de misterio y veneración. No saben
al corazón », presente, ahora ya, en las tres ramas; y la asonancia en
por qué le llaman así. Algunos dicen que, como sus aguas e inmedia-
ó de su parte poética, característica de las versiones sefardíes de Sa-
ciones son muy frías (de hecho no es raro que hasta en verano se
lónica, y rastreable también (parcialmente y con paragoge de [-e] en
conserve nieve en sus estribaciones), al asomarse sale de su fondo un
la sefardí de Marruecos). Pero quizá el mayor valor del documento
aire frío que le habría dado el nombre. ¿Quién sabe? El caso es que
leonés sea precisamente que con él adquirimos nuevos indicios para
el pozo Airón de Tejerina cuenta también con su leyenda, que recogí
pensar que el prototipo español pudo ser un texto poético (posible-
en tres versiones grabadas a distintos habitantes del'pueblo. Doy
mente en pareados paralelísticos como el marroquí) con este tipo de
aquí una versión facticia que reúne datos de las tres: asonancia, total o parcial. En apoyo de esta posibilidad traeré a co-
Había en el pueblo dos hermanas que solían ir a divertirse cerca del pozo lación parte de las conclusiones de Menéndez Pídal sobre los «ro-
Airón (o Lairón). Una era muy hermosa y la otra muy envidiosa, de forma que mances de don Bueso» que se sabe [Link] indirectos que
una tarde que bailaban ambas a orillas del pozo, la envidiosa arrojó al fondo a existieron, sin que fueran documentados, en la Edad Media y en el
la más hermosa. Esta', mientras se ahogaba, gritaba a su hermana: Renacimiento. Aunque no pensaba Menéndez Pidal en el de E!pozo
María Lidon, María Lidón, A/ron al formular estas conclusiones, su plena coincidencia con las
dile a mi madre nuestras refuerza a ambas:
y dile a mi padre
y dile a mí lindo amor 1°. Los romances de don Bueso, tan famosos y tan viejos en el siglo XV,
que los sapos y las culebras no sabemos cuáles pudieran ser.
me llegan al corazón. 2°. La abundante recolección romancística del siglo XVI, tanto la hecha
con destino a la imprenta como la manuscrita en cartapacios de poesía,
No la volvieron a ver viva. Sólo la madre alcanzaría a recoger, tiempo
no recogió ningún romance de don Bueso, [aunque] Ambrosio de Mo-
después, el anillo de la ahogada, que apareció en una fuente muy alejada del
rales conocía varios.
pozo, con el cual, aparentemente, debía tener comunicación 26 .
3°. En la tradición moderna hay dos romances principales de don Bueso: el
Rescate de la hermana cautiva y La muerte ocultada. Los dos tienen
26 Las tres versiones que poseo de esta leyenda fueron recogidas a Beatriz González,
de 81 años; a Salomé García, de 72 y su hija Donri González García, de 32 años; y a una forma primitiva hexasílaba en pareados, y una forma derivada refun-
familia de nombre dcsconcído. Todos fueron entrevistados en Tejerina el ,21-8-1989. Se dida en octosílabos 27 .
pueden citar oirás leyendas españolas parecidas, aunque ninguna tan claramente relaeio-
nable con los motivos más extendidos internacional mente déla fábula de El pozo Airón. Ahora acaso se podría añadir que también debió existir un canto
Per ejemplo, José Luis García Arias, en «Aportaciones al folclore asturiano», Bolclfn
del Instituto de Estudios Asturianos xxix (1975), ps. 651-701: p. 663, relata la leyenda en pareados hexasílabos de E!pozo Airón que no dejó rastros en la
del Pozu Pispirón (adviértase el parecido toponímico) de esta manera: « U n a moza tradición antigua y que apenas los dejó en ia moderna (en Tetuán y,
estaba junto al Pozu Pispirón (al pie de la gran mole caliza que es la Pena. Sobia) y se le
apetecieron unos nisus de un arbolillo que estaba a la boca misma del pozo; un traspiés,
sin duda asustada por las muchas grachas que merodeaban por los contornos, la preci- comunica con el río a la altura de Entepenas (Entrego)». Reproduce esta leyenda M a Jo-
pita para siempre en las profundidades. Nada más se supo de ella, a no ser que al cabo de sefa Canellada, Cuentos populares asturianos (Gijón 1980), p. 22. Otra que presenta el
cierlo tiempo, parte de sus corales y uno sus brazos fueron a aparecer a Las Fuércigas, motivo de la aparición del collar de una pastora ahogada en un Poza C/iugii que sale por
enormes grietas del terreno, situadas como a un kilómetro de distancia del lugar del in- una fuente lejana, se puede encontrar en José Manuel González, «La mitología de ¡as.
fortunio. Hay quien dice, no obstante, que donde realmente aparecieron sus alhajas fue fuentes en Vale/uno (Asturias)», RDTP xm (1957), ps. 64-76: p. 75; otra similar, sobre
en la parte de abajo del pueblo de Berrueño, en una fuente de agua muy apreciada y que el pendiente de otra niña ahogada, en I. Ruíz Vclezy otros, Leyendas y fiestas populares
brola en una finca llana, que por lal motivo adoptó la denominación de La [Link]. Algo del norte de Burgos (V'úlarczyo 1988), p. 16..
similar acaeció a otra doncella que cayó al Pozu Montoulu (Torce), cuyos corales fueron 21 Menéndez Pidal, «Los romances de don Bueso», p. 106.
a dar a la Ponte La Zreizal (Barriu); y en Marabiu, a otra que se despeñó en un pozo que
[Link]. >\XVJI¡'- 1993 Pedrosa • El 273
272 •%. v:

aún más borrosamente^en Tejerina), aunque una forrna refundida Pues bien, el hipotético cantar narrativo español antiguo de El
en octosílabos sí sobrevivió con más fuerza entre los sefardíes .de Sa- pozo Airón no fue documentado en las fuentes literarias de la Edad
lónica. , Media ni de los Siglos de Oro españoles. ¿Por qué? En primer lugar,
Con esto podemos considerar mucho más completo el círculo porque hay que pensar que la grandísima mayoría de los cantos vi-
donde coinciden y se mezclan los motivos folclóricos que, en distin- vos en aquel período no fueron nunca recogidos por escrito y acaba-
tas tradiciones, informan la fábula de El pozo Airón. En espera de ron perdiéndose. Y en segundo lugar, porque es muy probable que
los nuevos documentos y conclusiones que, sin duda, la investiga- tal cantar narrativo estuviese en pareados hexasílabos, metro que,
ción irá sumando a los ya conocidos, podemos de momento trazar como es bien sabido, despreciaron las fuentes documentales anti-
un panorama provisional de sus posibles orígenes y evolución. guas, aunque de su existencia y venerable antigüedad nadie duda 28 .
En los tiempos anteriores a la romanización debió venerarse en Recuérdese que la versión sefardí de Marruecos, de aspecto y for-
Europa occidental un dios de las fuentes de agua llamado Airón mulística tan conservadores, está en pareados hexasílabos paralelís-
- Airón en español, Aézraouant en bretón -, al que todavía en tiem- ticos con asonancia parcial en ó (y paragoge de [e]); que la leyenda
pos de la dominación romana se ofrecían sacrificios y lápidas voti- de Tejerina lleva engastada un fragmento poético de medida irregu-
vas. Aunque con la evolución religiosa y cultural acabaría extin- lar pero con varios versos hexasílabos y asonancia total en -ó; y que
guiéndose el culto de esta deidad acuática, huellas de su antigua exis- el romance salonicense, aunque haya refundido su metro en molde
tencia quedaron asociadas a la denominación de bastantes pozos., octosílabo, también tiene asonancia en -ó. Si a estos indicios se su-
dispersos por toda España, que han seguido llamándose Airones, y man los señalados por Menéndez Pidal en torno a otros romances
a la denominación de un genio de los pozos, Aézraouant, en el no- que sufrieron evoluciones parecidas (del hexasilabismo y alternancia
de rimas paralelfsücas al octosilabismo con rima regular), alcanza-
roeste de Francia. Es seguro que también se mantendrían vivas du-
mos mayor seguridad sobre que el prototipo medieval de El pozo
rante siglos creencias y fábulas relativas a estos pozos, relacionadas
Airón pudo ser un poema en pareados hexasílabos paralelísticos con
probablemente con ritos de sacrificio y aplacamiento como los que
asonancia, al menos parcial, en -ó. Pero pese a su falta de documen-
antiguamente debió exigir su dios titular. Pero tales fábulas no nos
tación antigua, hay indicios de que el asunto de la doncella que se re-
son conocidas sino a través de raras y fragmentarias leyendas y can-
siste a ser ahogada en el pozo Airón pudo ser bien conocido hasta al
tos recogidos de la tradición oral moderna de España, de Francia, y
menos el siglo XVII. De esa época es el entremés de El borracho de
de las comunidades sefardíes de Salónica y Marruecos; leyendas y
Quiñones de Benavente, cuyo fragmento relativo al pozo Airón
cantos cuyo cotejo y engarce permiten reconstruir en alguna medida - sobre el que ya llamó la atención Miguel Herrero - cobra, a la luz
la vieja fábula. de los últimos datos allegados sobre sus víctimas femeninas, y pese a
Probablemente, los antecedentes de tal materia folclórica debie- su carácter paródico, nuevo sentido para nosotros:
ron cristalizar, en la España medieval, en un canto narrativo cuyo
argumento presentaría a un hombre cruel y sanguinario, llamado En la torre de Babel,
don Hueso - trasunto de la antigua divinidad del pozo exigente de junto a Medina del Campo,
ofrendas y sacrificios ~, aficionado a ahogar doncellas. Es posible a una dama hermosa y rica
que en época muy antigua esta fábula se encontrase y cruzase con te- en el Pozo Airón echaron.
Nunca más salió a ver luz,
mas parecidos existentes en otras tradiciones europeas. A destacar, y lastimado del caso,
porque luego reclamará otra vez nuestra atención, el hecho de que pretendieron cierto día
en Grecia exista una balada de E! pozo endemoniado que comparte de sacaría cinco soldados 29 .
algunos elementos con sus lejanos congéneres occidentales: aunque
sus protagonistas sean siete hermanos y no un hombre y una mujer, 28 Vid. sobre el tema, R. Menéndez Pidal, Romancero hispánico (hispano-portu-
el motivo del pozo y de los recados a la familia del ahogado se rela- gnés, americano y sefardí), 2 vols. (Madrid 1953) cap. iv, especialmente TV: 19 y 20.
cionan presumiblemente con algunos documentos españoles y fran- 29 Emilio Cotarelo y Morí, Colección de entremeses, loas, bailes, jácaras y mojigan-
gas, 2 vols. {Madrid 1911), n [NBAExvm], p. 565.
ceses modernos.
Medioevo romanzo • XVIII •: ¡993 Pedrosa • El pozo Airón 275
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Igual sucede con el anónimo entremés de£7 barbero, cuya ironía diante sorteo, el abandono del hermano menor), y motivos presen-
no disfraza el dato, precioso de nuevo para nosotros, 'de que en el si- tes en las ramas tanto occidental como oriental de ésa y de otras fá-
glo XVII debía ser común la asociación de. pozos Airones con don- bulas folclóricas internacionales (los recados a la familia de la víc-
cellas ahogadas: tima). No quiero dejar de mencionar aquí un motivo folclórico que
se hace patente en alguno de ¡os textos y leyendas que hemos anali-
Es el caso zado - por ejemplo, en el romance de El pozo Airón salonicense o
que allá en el Pozo Airón, en la balada francesa de El buceador -, y que resulta ciertamente
junto a Medina del Campo, misterioso hasta que se analiza a la luz de una viejísima superstición
cayó una hermosa doncella, difundida en toda Europa: la de que no se debe intentar salvar la
y como estaba tan alto,
nadie se atrevió a sacalla30. vida o retirar del agua a un ahogado, porque entonces el salvador
queda condenado a morir de esa misma forma 31 . El total abandono
Pese a que su popularidad se mantendría viva aún en el Siglo de en el agua del muchacho por parte de sus hermanos - en el romance
Oro, la viejísima fábula debió irse progresivamente olvidando en sefardí oriental - o del joven galeantador - en la balada francesa de
España, donde sólo han quedado sus restos en dos tipos de leyendas El buceador - pierde así mucho de su dramático misterio y gana
locales, cuya resistencia definitiva al olvido debe tener mucho que todavia más en profundidad mítica.
ver con su asociación a sendos pozos Airones existentes en su en- Con este ejercicio de arqueología folclórico-Kteraria, el mundo
torno real: uno en Almarcha (Cuenca), donde se localiza la historia deí romance hispánico se nos presenta como íntimamente relacio-
de un asesino de doncellas que se corresponde con la tradición ñor- nado con el de la leyenda y el cuento, como extraordinariamente di-
pirenaica, con la sefardí de Marruecos y posiblement también con su námico y con antecedentes que ocasionalmente se pierden, como ha
prototipo arcaico; y otro en Tejerina (León), protagonizado por una sucedido en este caso, en la noche remota de los más viejos mitos,
hermana envidiosa y asesina que acaso sea un tópico evolucionado creencias y supersticiones populares. Y la tradición sefardí se nos
del anterior - la conocidísima historia bíblica de José arrojado al vuelve a mostrar corno punto de engarce de lo arcaico con lo reno-
pozo por sus hermanos envidiosos ha podido actuar como sustrato vado, y como interesantísimo puente de unión entre pueblos, len-
propiciador de evoluciones como ésta ~. En Bretaña y Suliac algu- guas y tradiciones que, en el crisol de su personaiidad única, dieron
nas leyendas siguen recordando el motivo del genio de los pozos ase- frutos de un hibridismo, complejidad y riqueza singulares.
sino de mujeres y niños. JOSÉ MANUEL PEDROSA
Sin duda los pareados hexasílabos de El pozo Airón, en una Madrid
forma muy similar a la que debieron tener en España en la Edad Me-
dia, pasaron muy pronto, en torno o poco después de 1492, a los do-
31 Vid. numerosas variantes de esta supcrslicíón en Gaidoz y Rolland, «On ne doit
minios sefardíes de Marruecos y de Oriente. En Marruecos pervivi- pas porler sccours aux Noyes», Mélusine u, cois. 251-2, donde se considera «prejuicio
rían precariamente hasta los inicios del siglo XX. En Oriente acaba- general en Europa» el de que «no se debe sacar a un ahogado del agua», y se afirma que
rían olvidándose, excepto en el dominio griego, y más concreta- para los pescadores de Shelland, «está prohibido salvar a una persona que se ahoga»,
mente - hasta donde hoy sabemos - de Salónica, en el que se encon- porque «el hombre que salva de ahogarse a otro deberá perecer él mismo en su lugar; el
mar quiere tener su botín, y si un hombre le quita la víctima, debe tomar su puesto»
traron con un congénere parecido y probablemente de orígenes muy (p. 251); del multicultural arraigo de esta superstición da ejemplo el hecho de que «en
remotamente relacionados con los suyos: la balada neohelénica de Kamchatka se cree que es una gran culpa salvar a un hombre que se ahoga, porque el que
El pozo endemoniado, con la que se mezclaron, refundiendo su me- le libra será ahogado en su lugar» (p. 252). En lona Opie y Moíra Tatem, A D'ictionary
ofSitpersiidans (reed. Oxford 1992), ps. 126-7 se dan muchas más referencias sobre csla
tro en octosílabos, y con la que adquirieron renovada vitalidad. Así creencia. Estando en prensa este artículo, lacob M. Hassán me ha facilitado copia de su
quedó conformado el romance de los sefardíes de Salónica: sobre trabajo «Las Coplas de í'íwe/sefardíes y la poesía oral», en prensa en \i\sActas del Ter-
motivos llegados de España (la denominación de pozo Airón, los cer Coloquio Internacional sobre Romancero y otras formas poéticas tradicionales (Ma-
animales terroríficos que «se comen el corazón»), motivos adapta- drid, I6-ÍS dic. ¡982), cri el que ofrece datos sugeridores de que en el primer tercio del si-
glo XVIII, la forma sefardí de El pozo airón non sólo estaba viva en aquella tradición,
dos de la balada griega (los muchos hermanos, la designación me- sino que además compartía rasgos formulísticos y otros elementos poéticos con obras li-
terarias sefardíes de la época, como las Coplas de Yosefác Abraham Toledo o el Me'am
Lo'ez. -•
30 Cotarelo, Colección, p. 750.

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