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Humanismo y Renacimiento: Características Clave

un texto descriptivo del renacimiento

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1.

Características del Humanismo y del Renacimiento

El Renacimiento y la Edad Media

El Palazzo Vecchio, de Florencia, en Italia, se encuentra en la Plaza de la Señoría, y en su


interior acoge un museo en el que se exponen obras de Bronzino, Miguel Ángel y Giorgio
Vasari

La primera dificultad que se plantea al hablar del Renacimiento es la de señalar con precisión
sus límites con respecto a la edad media. Al igual que ocurre con otras clasificaciones históricas
resulta difícil deslindar el final de una época y el comienzo de otra, de tal modo que,
dependiendo de los historiadores y de los lugares y factores que toman en consideración,
podemos considerar que el Renacimiento se desarrolla en los siglos XV y XVI, haciendo avanzar
a retroceder sus orígenes a lo largo del siglo XV en función de las consideraciones que
hayamos tomado en cuenta, y alargando su final hasta bien entrado el siglo XVII, lo que
supone un margen de imprecisión importante.

No menor dificultad representa la cuestión de determinar si el Renacimiento supone una


radical ruptura o una continuidad con respecto a la edad media. El desarrollo de la burguesía,
clase social impulsora de los ideales renacentistas, comienza en la edad media, y va asociada al
desarrollo del individualismo; la penetración de la filosofía griega en occidente se había
realizado ya a través de las escuelas de traductores (Toledo, Vich, Nápoles, Palermo...) a lo
largo de la edad media, especialmente durante el siglo XIII, lo que supone un despertar
"medieval" del retorno a los clásicos, que será otra de las características clave del
Renacimiento. Lo mismo ocurre con el desarrollo de la ciencia, mediante la actividad de los
medievales Ockham, Oresme y Buridano, a lo que podemos añadir otros acontecimientos
importantes que dejarán sentir su influencia con posterioridad, como el descubrimiento de
América o de la imprenta.

Pero si es cierto que podemos encontrar algunos elementos de continuidad entre la edad
media y el Renacimiento, como los señalados anteriormente, eso no basta para reducir el
Renacimiento a una mera continuidad de la edad media. Por supuesto que todas las épocas
históricas se generan a partir de otras anteriores en las que podemos encontrar en germen
algunos de sus caracteres principales; pero ni el grado de desarrollo de dichos elementos, ni su
significación, es reducible al que tenían en la época anterior. Y eso ocurre también con el
Renacimiento. Los europeos del siglo XVI tenían una clara conciencia de ruptura con respecto a
la edad media, conciencia mantenida por la sucesión de una serie de transformaciones
sociales, políticas, religiosas, económicas, culturales, que nacían con una clara voluntad de
oposición a lo "medieval". Entre ellas podemos destacar la desintegración de la iglesia y el
desarrollo de la reforma luterana, y el de la iglesia anglicana con Enrique VIII, que se producen
en el marco de la consolidación de los Estados nacionales y de las monarquías absolutas que
van a configurar un nuevo mapa político en Europa, al que hay que asociar el desarrollo de la
burguesía y su papel predominante, con la expansión del comercio, lo que supondrá el
principio del fin del feudalismo. El desarrollo de la cartografía, el descubrimiento de la brújula,
la utilización de la pólvora, son elementos que va a conducir al descubrimiento y colonización
de América, lo que provocará un aumento de la desconfianza respecto al saber medieval. El
descubrimiento de la imprenta facilitará la circulación de las nuevas ideas.

A.- Caracteres generales del Humanismo y del Renacimiento

Las relaciones entre humanismo y Renacimiento se presentan bajo el aspecto de una


polémica: mientras que el humanismo se caracterizará por el retorno a la sabiduría clásica, en
el marco de una preocupación fundamentalmente de signo filológico y teológico, el
Renacimiento lo hará como impulsor del desarrollo de la ciencia. Así, el Renacimiento, sin
renunciar a los temas básicos del humanismo, le superará, al desligar tales temas de la
perspectiva teológica y enlazarlos con el pensamiento científico

a) Caracteres del humanismo

1. Uno de los rasgos distintivos más conocidos y destacados del humanismo es su interés por
lo "antiguo", por lo clásico, interés en el que predomina el punto de vista de la investigación
filológica. Este interés provoca el desarrollo de la perspectiva histórica en el acercamiento a
otra cultura, por que se puede afirmar que con el humanismo se consolida la historicidad como
clave del pensamiento europeo.

La Torre inclinada de Pisa, que es el campanario de la catedral, comenzó a construirse en 1173,


segun diseño atribuido a Guglielmo y Bonanno Pisano. La torre alcanza una altura de 55,7
metros, con 294 escalones.

2. A diferencia de lo que ocurría en la edad media, donde el hombre era considerado


fundamentalmente desde una perspectiva teológica, los humanistas valorarán el hombre
desde una perspectiva mundana, no-divina, es decir, el hombre será visto como un ser natural
e histórico. La religión, aparte de su función redentora, es considerada ante todo en su función
civil. Así, tanto la religión como la tolerancia religiosa son instrumentos válidos para asegurar
el ideal de la paz civil. La creencia en la unidad última de todas las religiones es afirmada,
consecuentemente, desde esta caracterización.

b) Caracteres del Renacimiento

1. El ideal común de este período viene definido por la esperanza de un renacer del ser
humano a una vida verdaderamente "humana", mediante el recurso a las artes, las ciencias, la
investigación... poniendo de manifiesto la consideración del ser humano como ser natural, en
oposición a la consideración medieval del ser humano como ser-para-Dios.

2. El retorno a los antiguos significa no sólo la recuperación de su obra, sino


fundamentalmente el retorno al principio, a los orígenes de la vida humana, cultural, del ser
humano. Volver al principio no significa volver a Dios, sino precisamente al terreno del hombre
y del mundo humano. De ahí la valoración del pensamiento filosófico pre-cristiano. El retorno
significa, además, una conquista. La vuelta a los orígenes, al principio, conlleva la conquista de
la personalidad humana. El que este retorno se efectúa mediante las artes y las ciencias, y no
mediante experiencias místicas interiores, por ejemplo, significa una búsqueda de la
objetividad. En efecto, sólo la objetividad puede poner en evidencia el status original del
hombre frente a la naturaleza, es decir, manifestar su origen y su condición humana.

3. Por lo mismo, el hombre es libre de decidir su conducta, de elegir su destino, lo que supone
una exaltación de la libertad individual tanto en el orden teológico como el orden cultural y
social.

B.- Principales corrientes filosóficas del Renacimiento

a) Platonismo.

b) Aristotelismo averroista (Padua, un solo entendimiento) y Aristotelismo alejandrino


(Alejandro de Afrodisia, muchos entendimientos).

c) Estoicismo, epicureísmo, escepticismo.

d) Naturalismo: Bruno, Telesio, Campanella.

e) A ellas hay que sumar la actividad científica representada por Copérnico, Galileo y Kepler, en
lo que supondrá la renovación de la concepción del Universo.

C.- Características filosóficas

1. Una de las características más notables del Renacimiento es el antropocentrismo, lo que


supone una valoración no sólo de la personalidad del ser humano, sino también de su
individualidad.

2. También el naturalismo irá asociado al desarrollo del Renacimiento. Se destacan los


aspectos naturales del hombre versus los aspectos sobrenaturales. Es algo de lo que
encuentran los renacentistas que "vuelven" a Aristóteles: la separación del universo y de Dios
y la exaltación de la naturaleza; al igual que los que se "vuelven" hacia Platón, buscando una
religiosidad natural y la exaltación del hombre y de su libertad (el hombre no es malo, es
ignorante, no necesita, pues, la gracia divina para su redención).

3. Bacon, Copérnico, Galileo, Kepler, son figuras centrales en el desarrollo de la ciencia, que
supondrá la destrucción de la imagen ptolomeica del mundo, inspirada en el universo cerrado
y geocéntrico de las dos esferas; la creciente y progresiva matematización de la naturaleza y el
desarrollo del método experimental serán dos de las bazas más significativas de su triunfo.
4. El Renacimiento supone pues el renacer del espíritu de libertad de un ser humano que se
quiere inserto en la naturaleza y en la historia.

2. Humanismo y Reforma

El ser humano y la libertad en el humanismo y en la Reforma

El Humanismo

El humanismo de Lorenzo Valla, de Vives, de Budé, de Tomás Moro, está impregnado de una
visión del ser humano como ser natural e histórico que debe realizarse en el uso de la libertad.
Tal humanismo lo podemos considerar entroncado en el de Erasmo de Rotterdam (1467-
1536), del que destacamos las siguientes características:

Erasmo según el grabado de Philippe GalleLa vida humana es comprendida por Erasmo como
una cooperación del hombre con Dios. El hombre no es malo por naturaleza (la naturaleza
humana no queda corrompida por el pecado original, nos dice Erasmo, contrariamente a lo
que sostendrán los reformadores). Los elementos bíblicos y evangélicos, junto con la gracia,
permitirán al hombre aspirar a la salvación, para lo que es necesario el uso de la libertad. El
hombre ha sido privado por el pecado original de los bienes sobrenaturales que Dios le había
concedido, pero conserva las facultades y las fuerzas que requiere una vida moral. Una de
estas facultades precisamente la libertad. La afirmación de la libertad humana es necesaria
para obtener la salvación. El hombre, ayudado por la gracia y eligiendo libremente el recto
comportamiento moral puede aspirar a la recuperación de los bienes perdidos con el pecado,
puede aspirar a la salvación. La gracia sola no bastaría. La salvación está al alcance del ser
humano, pero necesita quererla y buscarla en el ejercicio de su libertad, aunque no dependa
exclusivamente de ella, ya que, sin la gracia, la libertad sóla tampoco bastaría para conseguirla.

La Reforma

Entre los temas más destacados del pensamiento de la Reforma se encuentra la valoración de
la experiencia interior del hombre frente a la acción hipócrita externa, que acentuará el
subjetivismo. Ello se acompaña de una manifiesta hostilidad a la teología que será combatida
con la "lectura interior" de la Biblia y los Evangelios. Además, la suerte del alma depende
exclusivamente de Dios, lo que supondrá la afirmación del determinismo y la negación de la
libertad humana apoyándose, para ello, en la consideración de la corrupción natural del
hombre por el pecado original. Toda la pureza y bondad inicial del ser humano, con las que fue
creado por Dios, se pierde con el pecado original, por lo que no puede haber realmente una
acción moral que emane de la voluntad humana, corrompida ya por dicho pecado original.
Martin LuteroUno de los personajes clave de la reforma será Martín Lutero (1483-1546), en
quien predomina una concepción pesimista de la naturaleza humana: el hombre está
corrompido desde el pecado original, privado de toda rectitud, interior o exterior. Sólo con la
ayuda de la gracia puede hacer algún bien. La rectitud moral, pues, no puede ser consecuencia
de la libertad del hombre ya que esta no es más que una vana creencia. Depende
exclusivamente de la voluntad arbitraria de Dios lo que le conduce a un estricto determinismo
moral. En consecuencia, ni siquiera la ley moral puede ser cumplida, ya que la naturaleza
"caída" del hombre lo impide. Sólo hay salvación en la fe de Cristo, que ha merecido el cielo
para todo el que crea en Él. El hombre carga sus pecados a Cristo y éste nos imputa sus
méritos. De modo que el hombre está predestinado y sólo a Dios pertenece la fijación eterna
de la suerte del alma en la vida futura.

Entre los humanistas y los reformadores hay, pues, algunos puntos de contacto, pero notables
diferencias.

a) Entre los puntos de contacto podemos destacar la coincidencia en el ataque a la teología


oficial y a los representantes de la iglesia; la afirmación del papel central del hombre en el
universo y el interés despertado por el tema de la libertad del hombre.

b) Entre las diferencias, mientras los renacentistas y los humanistas destacan la bondad natural
del ser humanoy exaltan su libertad, los reformadores las niegan. Para los representantes de la
reforma el hombre es naturalmente malo y carece de libertad, lo que les conduce al
determinismo moral. Para el humanismo cristiano sin embargo el hombre no es malo por
naturaleza y la voluntad no es un don pasivo, sino que debe ejercerse en la libertad, sin la cual
hablar de salvación del alma no tiene sentido. (Es conocida la polémica que mantuvo Erasmo
con Lutero sobre la libertad en su obra "Sobre el libre albedrío", a la que respondió Lutero con
"Sobre el albedrío esclavo").

3. Estado moderno y filosofía política

El Estado moderno

El campanile de la catedral de Florencia, obra de Giotto, quien comenzó su construcción en


1334, que sería terminada postriormente por Francesco Talenti

En los siglos XV y XVI observamos el desarrollo del absolutismo político, cambio histórico que
se verá reflejado en la filosofía política de la época. Entre los acontecimientos más
significativos al respecto podemos considerar, en Inglaterra, la aparición del absolutismo de los
Tudor, iniciado con Enrique VII (1485-1509), al establecer un poder monárquico centralizado al
término de la guerra de las Dos Rosas. En España, el matrimonio de Fernando e Isabel, (1469),
reunió los reinos de Castilla y Aragón bajo la misma corona, base del desarrollo del
absolutismo español que culmina con Carlos V (1516-1556). También en Francia podemos
situar el origen del absolutismo en 1453, al término de la guerra de los Cien Años. A diferencia
de lo ocurrido en España, en Inglaterra y Francia los comerciantes apoyaron la centralización
del poder, a expensas de la nobleza feudal. Ello no significa, por supuesto, que el despotismo
monárquico fuera la única teoría política del Renacimiento, sino que debe interpretarse como
la expresión de la necesidad de unidad ante las cambiantes circunstancias económicas e
históricas. En este sentido, la defensa del absolutismo político es una consecuencia de la
creencia de que sólo un poder centralizado, fuerte y sin apenas limitaciones, es capaz de
controlar las fuerzas que tienden a la "disolución" de la sociedad.

A medida que el absolutismo político se impone se desarrolla la teorización sobre algunos


problemas derivados de la justificación del poder. Entre ellos podemos destacar:

— La teoría del derecho divino de los Reyes y la limitación de su poder.

— Las nuevas reflexiones sobre la naturaleza y las bases de la sociedad política.

— El desarrollo de la conciencia nacional y su fundamento, justificación y límites.

— Las nuevas reflexiones sobre la ley natural y los derechos naturales. La ley natural implicaría
una limitación en el ejercicio del poder político y actuaría como fundamento de los derechos
naturales (propiedad privada, herencia, etc....) de los individuos.

— La reconsideración de la relación de la Iglesia con el Estado.

— El desarrollo de las teorías del contrato como fundamento de la sociedad civil.

La filosofía política

A) Nicolás Maquiavelo (1469-1527)

Nicolás MaquiaveloMaquiavelo nace en Florencia en 1469, de familia noble, y recibe una


educación esmerada. Participa activamente en la vida política hasta los 44 años, dedicándose
entonces a la teoría política. Su obra más importante es "El Príncipe". Maquiavelo se interesó
fundamentalmente por presentar la mecánica del gobierno, prescindiendo de las cuestiones
morales, y formulando los medios por los cuales el poder político puede ser establecido y
mantenido. En la medida en que el fin del Estado es garantizar la seguridad y el bienestar, el
gobernante tiene derecho a valerse de medios inmorales para la consolidación y conservación
del poder. El pensamiento de Maquiavelo está dominado por el realismo político: se ha de
analizar el acto político puro, sin connotaciones trascendentes o morales. Este acto sólo es
válido si resulta eficaz. Mediante este análisis pretende alcanzar las leyes inmutables y
necesarias que rigen la historia del hombre, puesto que ésta se repite inexorablemente,
pudiendo deducirse así lo que será la historia futura de la humanidad.
En este contexto, le resulta especialmente interesante el análisis de la personalidad del
político. El político ha de ser una persona hábil, capaz de manipular situaciones valiéndose de
cualquier medio; ha de poseer destreza, y una equilibrada combinación de fuerza y tesón,
además de intuición para sortear los obstáculos que se le presente y una carencia total de
escrúpulos. Ha de ser además capaz de actuar según los cambios momentáneos, buscando
apoyos o forzando traiciones según las circunstancias. En consecuencia, el político no debe
poseer virtud alguna, pero ha de estar en condiciones de simular poseerlas todas, lo que
supone actuar con absoluta indiferencia ante el bien y el mal (amoral) con absoluto
despotismo.

Respecto a las formas de gobierno, Maquiavelo considera la República como la mejor forma de
gobierno posible, lo que parece difícilmente conciliable con su doctrina del despotismo político
anteriormente expuesta. No obstante, el despotismo estaría justificado sólo como paso previo
a la ordenación del Estado sobre el que se establecería la República. El despotismo político
sería entonces un mal menor que conllevaría la posibilidad de establecer un gobierno
republicano, es decir, un gobierno de la mayoría. El gobernante es bueno, es decir, justificable,
por su eficacia, no por sus connotaciones ético-religiosas. No se trata de describir estados
ideales, sino de gobernar estados reales. En definitiva, la "modernidad" de Maquiavelo parece
radicar en el énfasis que puso en el Estado como un cuerpo soberano que mantiene su vigor y
unidad mediante una política de fuerza, aunque no elaboró ninguna teoría sistemática e ni se
preocupó tampoco nunca de hacerlo.

B) Tomás Moro (1478-1535)

Tomás Moro

Bajo la influencia platónica (de la "República") escribió una novela filosófica que describe un
Estado Ideal en la Isla de Utopía, teniendo como fondo una idealización de la vida moral de su
época y, al mismo tiempo, una crítica de las condiciones sociales y económicas. Aunque
desconocía "El Príncipe" su obra iba dirigida contra el ideal del gobierno despótico defendido
por Maquiavelo. Igualmente se opone a la explotación comercial y contiene ideas que
reaparecen posteriormente en el socialismo.

En su novela nos presenta una sociedad agrícola, en contraste con una sociedad adquisitiva,
cuya unidad central es la familia. No existe propiedad privada ni el dinero es el medio medio
de intercambio. Los medios de vida están asegurados para todos, en vistas a la creación de
tiempo libre que se emplearía en objetivos culturales. La libertad y la tolerancia religiosa,
dentro del respeto de la religión natural, son las piedras angulares de la vida en Utopía, en la
creencia de que la vida política y la moral no podrían ser disociadas.

La Utopía de Tomás Moro, aun conteniendo aspectos ilustrados y prácticos, es ante todo una
idealización de las sociedades cooperativas del pasado y, en algunos aspectos, se opone al
avance de las fuerzas y tendencias que darán paso a la modernidad (como la expansión del
comercio y la separación de poderes, entre otras).

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