El mimo
En Grecia y Roma, el mimo gozaba de gran importancia, porque en los
grandes teatros al aire libre, el público podía ver el espectáculo pero era
imposible que todos escucharan el parlamento de los actores. En este
sentido, el mimo era un farsante del género cómico, un bufón hábil en
gesticular y en imitar a otras personas, que facilitaba la interpretación de
su papel valiéndose de los gestos.
En Asia, el mimo era ya una forma de recreación mucho antes de que se
convirtiera en una forma teatral en el mundo occidental.
En la India, muchos siglos antes del nuestro se representaban la danza y
el retrato de personajes, acompañados de música y canciones.
El mimo es el arte dramático mudo, que emplea como medio de
comunicación con el público los gestos faciales y los movimientos
corporales frente a las palabras. Dentro del teatro, el mimo desempeñó
desde siempre un papel principal, especialmente en lo que se refiere a
expresión corporal.