Zombi
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Para otros usos de este término, véase Zombi (desambiguación).
Le Dit des trois morts et des trois vifs («Los tres vivos y los tres muertos»), cuadro del siglo XVII.
Es común encontrar que se relacionen en la cultura las adicciones con el estado de zombi. En la foto un
cartel de advertencia en un campo sembrado.
Un zombi (en plural zombis,1, del criollo haitiano zonbi, en ocasiones escrito con la
grafía inglesa zombie, en plural zombies)2 se refiere en términos generales a un ente que, de
una u otra manera, puede resucitar o volver a la vida. El concepto de zombi encuentra sus
orígenes en una figura legendaria propia del culto vudú. Se trata de un muerto resucitado por
medios mágicos por un hechicero para convertirlo en su esclavo. De acuerdo con la creencia,
un houngan, bokor o hechicero vudú, sería capaz, mediante un ritual, de resucitar a un
muerto, que quedaría, sin embargo, sometido en adelante a la voluntad de la persona que le
devuelve la vida. También, según una creencia popular, se dice que una persona que es
mordida por un zombi, se convierte en uno de ellos.3
Índice
1Etimología
2Orígenes del zombi
3Los tipos de zombis, el alma dual
o 3.1Zombi, alma sin cuerpo
o 3.2Zombi, cuerpo sin alma
4Investigaciones
5Zombi filosófico
6Zombis en la cultura
o 6.1Literatura
o 6.2Cine
o 6.3Historieta
o 6.4Televisión
o 6.5Videojuegos
o 6.6Marchas de zombis
7Apocalipsis zombi
8Véase también
9Notas
10Referencias
11Bibliografía
12Enlaces externos
Etimología[editar]
Se han propuesto diferentes palabras y raíces de las cuales el término «zombi», como
derivado del criollo haitiano zonbi, pudo haber surgido.4 Hans-W. Ackermann y Jeanine
Gauthier han recabado algunas, proponiendo que es más factible que, debido a la relación
racial, lingüística y cultural, de Haití con África, el término haya derivado de lenguas africanas.5
Término Significado Lengua País
fúmbi Espíritu. Yoruba Cuba
Individuo cataléptico o la parte invisible de
mvumbi - Área del Congo
un hombre.
ndzumbi Cadáver. Mitsogho Gabón
nsumbi Demonio. - Área del Congo
nvumbi Un cuerpo sin alma. - Angola
nzambi El espíritu de una persona muerta. Kongo Área del Congo
zan La traducción al español sería “El coco” y se
Ewe, Mina Ghana, Togo, Benín
bibi o zan bii usa para asustar a los niños.
Kikongo, Área
zombi Retornado (el que ha regresado de la muerte).
Bonda del Congo, Angola
Orígenes del zombi[editar]
Disfraces de zombi en la Plaza de los Vosgos.
Etnólogos e historiadores han llegado a la conclusión de que el zombi haitiano, en su génesis,
está íntimamente relacionado con la esclavitud y la opresión dentro de Haití.56
En 1697 se dio la primera aparición significativa del concepto y la palabra zombi, dentro de la
novela autobiográfica de Pierre-Corneille de Blessebois, Le Zombi du Grand Pérou, ou La
comtesse de Cocagne.7 Dentro de la novela la figura del zombi resulta muy ambigua y se
refiere principalmente a una entidad incorpórea.7 También en el siglo XIX, el visitador y
ministro residente en Haití Spenser St. John contaba a sus amistades británicas cuentos
de canibalismo y vudú que incluían la ingesta de infantes y la exhumación de cadáveres como
parte de ciertos rituales.8
La relación entre el esclavo y la figura del zombi ha sido anotada por varios estudiosos del
tema;96105 generalmente se comparan características como los hábitos de comida, la ropa
rasgada, la transición hacia la esclavitud marcada por el bautismo o la asignación de un nuevo
nombre, la pérdida de toda relación con el ser que se era antes de la esclavitud, la muerte
social, ausencia de un rito funeral luego de la muerte y su estatus sociológico de objeto.7
La figura del zombi en Haití también pudo haber surgido como receptáculo o representación
del miedo que causaban la esclavitud y sus consecuencias dentro de la isla,711 incluso se le ha
relacionado, en su origen, con el mesmerismo.12 Se ha argumentado también que el concepto
de zombi proliferó (sobre todo a principios del siglo XX, y principalmente en Norteamérica),
gracias al contexto de explotación y denigración en Haití, debido a que productos culturales
como el libro The Magic Island (1929) de William Seabrook o la película The White
Zombie (1932) de Victor Halperin pudieron haber ayudado a justificar (en la opinión pública
norteamericana) la intervención política y militar de los Estados Unidos de América (entre
1915 y 1934) en una isla considerada “barbárica”.13
Es importante mencionar también que el concepto de zombi en Haití está fuertemente anclado
a la creencia del alma dual, y esta forma de concebir el alma ya estaba presente (con diversos
matices) dentro de algunas religiones africanas
(en Benín, Camerún, Ghana, Nigeria, Togo, Tanzania, y Zaire, por ejemplo).1415 Por lo tanto es
importante, a la hora de discutir los orígenes del concepto de zombi', tener en cuenta la
significativa relación que guarda la religión vudú con algunas de las religiones africanas.5
A través de la literatura y los diarios de viajero, la figura del zombi pasó a ser parte de
la cultura popular mundial, pero se puede decir que “desde sus primeras apariciones en la
literatura, la palabra zombi ya estaba relacionada con el luto, la muerte y la esclavitud".7
Los tipos de zombis, el alma dual[editar]
Hombre disfrazado de zombi.
Dentro de la religión vudú, está presente el concepto de alma dual que se encuentra
íntimamente ligado con la figura del zombi.5 Existen por lo menos dos tipos de alma según
esta tradición: el Gros Bon Ange (gran buen ángel) y el Ti Bon Ange (pequeño buen ángel).
El primero es un concepto espiritual al que se le atribuye la memoria, los sentimientos y la
personalidad de la persona.5 Esta alma está en relación directa con el cuerpo. Algunos
estudiosos consideran que, dentro de la religión vudú, perder el Gros Bon Ange equivale a
perder la vida.16
El segundo tipo de alma, el Ti Bon Ange, está ligado al cerebro, a la sangre, a la cabeza y a la
conciencia del hombre.16 Representa, por un lado, al zombi (zombi incorpóreo) y por otro, su
ausencia, o robo (por parte del hechicero o bokor) explican, dentro del imaginario haitiano, la
condición de zombi de una persona (zombi corpóreo).165 A pesar de las discusiones acerca de
las características y función que ambos tipos de alma tienen, se ha llegado a aceptar
generalmente que es el Ti bon Ange el que está directamente relacionado con lo que los
creyentes llaman el proceso de zombificación.161718
Esta división del alma en la religión vudú es importante para entender el concepto de zombi,
particularmente en lo relativo al Ti Bon Ange, pues es a partir de esa forma de alma que se
desenvuelven los dos tipos de zombi que han sido estudiados a partir de testimonios: el zombi
corpóreo y el incorpóreo, o como algunos estudiosos los han llamado: “el cuerpo sin alma” y el
“alma sin cuerpo”.5
Está bien documentado que no hay una división tajante entre ambos tipos de zombis dentro
del pensamiento mágico en Haití; se puede observar que, dentro de los relatos recogidos por
etnólogos, la distinción entre un zombi y otro no es clara ni definitiva, pues los relatos pueden
describir por ejemplo, a un zombi que camina por la calle, que ha salido de su tumba, o uno
que habita una vasija para ser vendido después y brindar protección, pero ambos, por
ejemplo, dentro del imaginario haitiano, pueden funcionar como servidumbre doméstica.16
Zombi, alma sin cuerpo[editar]
De una manera semejante a la figura del espíritu familiar en el folclore europeo, el zombi como
espíritu o presencia (zombi incorpóreo) se encuentra en la tradición oral de Haití
principalmente en el periodo pre-revolucionario.7 En términos generales, se puede afirmar que,
dentro de la tradición oral haitiana, la palabra zombi también se puede adjudicar a una entidad
espiritual, específicamente al Ti bon Ange.161719 El Ti bon Ange, una forma de alma del
humano según la tradición vudú, sería capturado por el hechicero (Bokor) de diversas formas
y para distintos propósitos: existen testimonios que afirman que el Ti Bon Ange es capturado
(antes o después de la muerte) y depositado en un cántaro (canari).161020 Poseer el Ti Bon
Ange de una persona resulta muy valioso, pues el hechicero puede venderlo o rentarlo, de la
misma forma que ocurriría con los zombis de carne y hueso.16 Se dice que, una vez que
el bokor posee el alma de alguien ya nadie la puede tomar.16
Puede ocurrir también que se pague a un bokor y éste ponga polvos especiales en el camino
por el que la víctima vuelve del trabajo, al pisar estos polvos (wangas), el alma (Ti Bon Ange)
de la víctima es robada.105 Se han recolectado relatos que afirman que una costurera, por
ejemplo, puede "disponer de un zombi que va en busca de clientes y los atrae como un imán,
[o bien], un estudiante que tiene dificultades en la escuela puede recibir de sus padres un
zombi que entonces será alojado en la punta de su pluma para ayudarlo en los exámenes".16
Un zombi incorpóreo, dentro de la tradición oral haitiana, puede también usarse para asesinar
a alguien, hacer que alguien caiga enfermo o para destruir cosechas.2122
Zombi, cuerpo sin alma[editar]
Este tipo de zombi (corpóreo) responde al paradigma de una criatura que, en términos
generales, es regresada de la muerte por el hechicero, a través de distintos medios, y para
diversos propósitos.23516 Desde la tradición oral haitiana se dice, por ejemplo, que una vez
enterrada la persona en cuestión, ésta es exhumada y llamada tres veces por su nombre por
parte del hechicero.1816 Otros relatos recolectados afirman que el alma (Ti Bon Ange) es
robada antes de que la víctima muera.1617
De la misma forma, se habla de individuos que no mueren, sino que son inducidos a una
muerte aparente (un letargo) a través del envenenamiento y posteriormente son enterrados
vivos y sacados de sus tumbas. El envenenamiento puede ir acompañado del robo del Ti Bon
Ange, lo cual significaría que "el zombi es realmente un individuo con el alma incompleta".24
Existen también versiones en las cuales, la forma de zombificación radica en que el hechicero
aspira el alma de la víctima a través de una grieta en la puerta de su casa, para luego
traspasarla a una botella o cántaro; la persona entonces cae enferma, muere y es enterrada.
Posteriormente, el hechicero pide permiso al cuidador del cementerio para extraer al cuerpo y
así poner debajo de su nariz la botella con el alma de la víctima, mientras le administra una
droga especial.23 Se dice además que una vez resucitado el cuerpo no puede ingerir alimentos
con sal, pues volvería a la normalidad.16
A través de la cultura popular se ha diseminado la creencia de que aquella persona convertida
en zombi era usada para ciertos tipos de trabajos forzados, ya sea en plantaciones o como
sirviente domé[Link] 1 A pesar de que estas ideas existen verdaderamente en el imaginario
haitiano, y que han pasado, a través de la cultura de masas, al mundo entero, no hay
evidencia de que tales fenómenos ocurren en la realidad.252656
Investigaciones[editar]
En 1937 la folclorista estadounidense Zora Neale Hurston conoció en Haití el caso de Felicia
Félix-Mentor, fallecida y enterrada en 1907 y a quien, sin embargo, muchos lugareños
aseguraban haber visto viva treinta años después convertida en zombi.27 Hurston se interesó
por rumores que afirmaban que los zombis existían realmente aunque no eran muertos
vivientes sino personas sometidas a drogas psicoactivas que les privaban de voluntad. Sin
embargo, no pudo encontrar datos que fueran más allá del mero rumor.27
Zora Neale Hurston.
Varias décadas más tarde, en 1982, el antropólogo y etnobotánico canadiense Wade
Davis viajó a Haití para estudiar lo que pudiera haber de verdad en la leyenda de los zombis y
llegó a la conclusión —publicada en dos libros: The Serpent and the Rainbow (1985)
y Passage of Darkness: The Ethnobiology of the Haitian Zombie (1988)— de que se podía
convertir a alguien en zombi mediante el uso de dos sustancias en polvo. Con la primera,
llamada coup de poudre (en francés, literalmente, «golpe de polvo», 'golpe de pólvora', un
juego de palabras con coup de foudre, que significa «golpe de rayo» y también «flechazo»
amoroso), se induciría a la víctima a un estado de muerte aparente. Sus parientes y amigos la
darían por muerta y la enterrarían, y poco después sería desenterrada y revivida por el
hechicero. En ese momento entrarían en acción los segundos polvos, una sustancia
psicoactiva capaz de anular la voluntad de la víctima.24
El ingrediente principal de la primera sustancia, el coup de poudre, sería
la tetrodotoxina (TTX), una toxina que se encuentra en el pez globo, que habita las costas
del Japón y el Mar Caribe, con actividad paralizante de la placa motriz neuro-muscular, como
el Curare que se usa en anestesia. La TTX, administrada en una dosis semiletal (LD50 de 1
mg), es capaz de crear un estado de muerte aparente durante varios días, en los cuales el
sujeto sigue consciente a pesar de todo. Otras fuentes hablan del uso del estramonio o datura,
que en Haití se llama concombre zombi, esto es, «pepino zombi». Según la creencia popular,
la ingestión de sal liberaría al zombi de los efectos de la droga.24
Davis popularizó también la historia de Clairvius Narcisse, un hombre que aseguraba haber
sido víctima de esta práctica y haber vivido como esclavo zombi en una plantación durante
dos años.24
Las publicaciones del antropólogo Wade Davis atrajeron la atención de los estudiosos del
tema debido a la amplia difusión de su libro The Serpent and the Rainbow que fue además
base para la película homónima de Wes Craven en 1988; sin embargo, sus teorías han sido
ampliamente refutadas por varios investigadores:2829 se afirma por ejemplo, que los efectos
que son supuestamente provocados por la zombificación pueden explicarse completamente a
partir de la amnesia, la esquizofrenia y otros trastornos mentales.25 También se dijo que los
ejemplos proporcionados por Davis “contenían ingredientes confusos, o cuyo efecto era
incierto o nulo”.5 Además, sólo dos de los ocho tipos de polvo presentados por Davis en sus
estudios contenían pequeñas (y aparentemente inofensivas) cantidades de tetrodotoxina.2830
Se alega igualmente que el hecho de que Davis haya pasado tan poco tiempo en Haití, su
desconocimiento de la lengua criolla, los pocos conocimientos que parecía tener sobre la
religión y la Historia del lugar, además de la manera ficcionalizada en que presenta algunas de
sus publicaciones, da como resultado que sus investigaciones sean “poco profundas y
crédulas”.6
Por otra parte, es falso que el código penal haitiano prohíba expresamente el uso de
sustancias susceptibles de provocar la zombificación, meme o idea falsa que en ocasiones se
cita como demostración de la existencia real de estas prácticas. Usualmente se cita el artículo
246 del Código Penal haitiano que hace referencia al envenenamiento o al uso de enervantes
para privar de la vida a una persona y, si bien no se hace ninguna referencia al término zombi,
sí se específica que, cuando una persona, después ser envenenada, es enterrada viva, se
considerará como [Link] 231El concepto base en el 'zombi' sería análogo al del 'Golem'
de la literaura yidis. (Gustav Meyrink)
Zombi filosófico[editar]
Representación artística de un zombi vudú entre cañas de azúcar.
Véase también: Problema difícil de la consciencia
Se ha sugerido que este artículo o sección sea fusionado con Zombie
filosófico (discusión).
Una vez que hayas realizado la fusión de contenidos, pide la fusión de historiales aquí.
Este aviso fue puesto el 31 de marzo de 2018.
El dualismo, el conductismo y el funcionalismo son algunas de las tesis, dentro de la filosofía
de la mente, que han tratado de responder a las preguntas ¿qué es la conciencia?, ¿qué es
la mente?, ¿cuál es la naturaleza de los estados mentales? Sin embargo, en el siglo XIX con
el auge de la física varios filósofos creyeron que ésta podía y tenía que explicar todos los
fenómenos: el fisicalismo;32Nota 3 El fisicalismo en su forma clásica es un materialismo
reduccionista, postulando que la conciencia fenoménica puede ser explicada a través de las
teorías de otros fenómenos naturales; específicamente a través de la física.33
Para el fisicalismo cada tipo de estado o proceso mental es idéntico (es una y la misma cosa
que) a algún tipo de estado o proceso físico dentro del cerebro o del sistema nervioso
central.34 Varios autores trataron de refutar el concepto del fisicalismo a través del argumento
del zombi. En 1974 Robert KirkNota 4 fue el primer filósofo en introducir el término zombi en el
debate filosófico, sin embargo en los últimos años, es a David ChalmersNota 5 a quien más se le
asocia con la idea del zombi filosófico. El concepto zombi se refiere a una criatura que es
idéntica molecularmente al ser humano y por lo tanto produce una conducta de humano, pero
que, a diferencia de él, carece de qualia o sensaciones (consciencia fenoménica). Se
comporta como alguien que ve, escucha, sufre; pero en realidad no hace ninguna de esas
cosas.323535
El argumento del zombi postula que si los zombis filosóficos son posibles, entonces la
consciencia no puede ser explicada en términos fisicalistas, ya que la física es idéntica tanto
para el humano consciente como para el zombi inconsciente. Un filósofo lo expresó
formalmente de la siguiente manera:
O (la conciencia física) puede ocurrir sin el estado fenoménico F en algún duplicado zombi.
Trivialmente O no puede ocurrir sin O. Así, F tiene una propiedad modal de la que O carece, a saber, la
propiedad de poder ocurrir sin O. Así, por Ley de Leibniz:
Teorema: O no es idéntico con F
Alejandro Murillo "Conciencia, cerebro y Neurociencia"35
El argumento puede ser tomado como una defensa del dualismo de sustancias; sin embargo,
también aplica para el monismo de doble aspecto. Es en este último sentido que lo concibe
Chalmers; quien diría que la experiencia subjetiva no es explicable físicamente, pero solo en el
mismo sentido que los campos fermiónicos y bosónicos tampoco lo son (de ser cierta la física
de partículas actual): se asumen como fundamentales y se usan para explicar lo demás. De
cualquier manera, se han ensayado diferentes críticas al argumento del zombi. La más
importante de ellas es la que apela a la posibilidad del argumento del zombi. En tanto que éste
apela a la posibilidad lógica, muchos lo han descartado afirmando que los zombis no existen y
que por lo tanto el argumento carece de peso, ya que, del hecho de que algo sea concebible,
no se sigue que sea posible.36
Zombis en la cultura[editar]
Desde tiempos remotos, los zombis formaron parte de las folclóricas leyendas, las cuales
hablaban de cadáveres que regresan a la vida, como las momias o necrófagos, quienes en un
acto insólito regresaban para ajustar cuentas pendientes. En el escalafón de la monstruosidad
los zombis se consideraban los de menor relevancia.
Literatura[editar]
Hacia 1697, Paul-Alexis Blessebois llevó a la literatura occidental a esa figura siniestra de la
que había escuchado en diversos viajes que realizó a la América hostil. Tras vivir en la
isla Guadalupe y Perú, el francés escribió El Zombi del Gran Perú (Le Zombie du Grand
Pérou), un relato paródico, pero con tintes sobrenaturales.
Pese a que Blessebois no estableció un concepto claro del personaje, sí sentó las bases para
esta clase de muerto viviente. Un siglo después, en 1789, Moreau de Saint-Méry escribió un
diccionario relativo a la isla Santo Domingo en el que afirma que zombi es una palabra criolla
para designar a un espíritu o fantasma que regresa de la tumba.
A los individuos embrujados se les conocería como zombis. Antes de que en el siglo XX se
vislumbraran algunos casos sobre la veracidad de esos seres, y que algunos haitianos
demostraran sus dotes para inducir un trance letárgico mediante pociones de hierbas y peces
exóticos, la literatura aportó sus propias historias.
Estas se originaron en el siglo XVIII, influenciadas por el oscuro romanticismo de Mary
Shelley y su Frankenstein de 1818. Aunque esta novela no aborda el tema zombi, sí plantea
uno de los puntos fundamentales de su origen: el concepto de la resurrección de los muertos,
desde la visión de un cientìfico y su carrera contra el tiempo.
Frankenstein inspiró a los estadounidenses Edgar Allan Poe y Ambrose Bierce: el primero
escribió dos relatos fundamentales para la narrativa zombi, La caída de la casa Usher (1839)
y La verdad sobre el caso del señor Valdemar (1845); mientras que el segundo, años más
tarde, hizo palpables las atmósferas terroríficas de los zombis (La muerte de Halpin Frayser,
1893).
En los años veinte del siglo XX, el norteamericano William Seabrook concretó el concepto
zombi en La isla mágica (1929). La historia, desarrollada en un Haití de culto vudú y repleta de
esclavos resucitados, fue tachada en su momento de sensacionalista y exagerada, pero se
convirtió en una de las primeras grandes referencias occidentales de los zombis.37
Uno de los primeros exponentes de la literatura de terror en incluir lo que se podría considerar
zombis modernos es H. P. Lovecraft (1890-1937) quien, por su ateísmo, usualmente presenta
en sus historias gran cantidad de muertos vivientes que no son resucitados por medios
mágicos ni sobrenaturales. Y si bien no en todas sus historias se explica cómo los muertos
resucitan, en dos de sus más conocidos textos sobre el tema —la serie Herbert West:
Reanimador y la novela El caso de Charles Dexter Ward—, los muertos son revividos por
medios científicos.
Existen diversos libros a nivel mundial que tratan el tema de los zombis, como Zombi - Guía
de supervivencia y Guerra mundial Z: Una historia oral de la guerra zombi, de Max Brooks.
En España se puede citar Apocalipsis Z, basado en un blog del mismo título del escritor Manel
Loureiro, y la novela Los caminantes, de Carlos Sisí; en Latinoamérica, la antología No entren
al 1408,38 editada por el ecuatoriano Jorge Luis Cáceres y que reúne 22 relatos, así como las
novelas Sobrevivientes de Sebastián Marín y Ciudad humana del cartagenero Carlos J. Lluch,
las cuales narran cómo una pandemia zombi arrasa con la civilización tal y como la
conocemos. La combinación clásica de vudú, zombis y hechizos se muestra de manera
perturbadora en Un saco de pesadillas, del caleño Andrés Gómez Ordóñez, relato ambientado
en los pantanos de Luisiana, donde el feroz zombi contagioso es reemplazado por uno
completamente pasivo, utilizado como herramienta del bokor para hallar el corazón de un
demonio. También colombianas son “Muérdeme suavemente”, de Fernando Gómez; “Virus”,
de Álvaro Vanegas; “Ellas se están comiendo el gato”, de Miguel Ángel Manrique y la novela
“A las puertas del abismo”, de Néstor Fabián Pulido y que tiene como premisa un mundo
donde los zombis casi han extinto a la humanidad. Por otro lado, en El baile de los secretos se
presenta una plaga de criaturas relacionadas con el zombi moderno y en ¡Oh no! Voy a
convertirme en zombi!, de Jason Daniel Greenfield y Martín Towers, en clave de humor, se
enseña a los zombis a sobrevivir en un mundo infectado por humanos. El autor
mexicano Pedro Paunero en su novela Una cierta hecatombe enmarca la trama apocalíptica
de un mundo poblado por varias especies, resultado de la hibridación humana con zombis
para, finalmente, resolverla en una utopía futurista.
Actualmente, este género goza de gran popularidad, produciéndose un fenómeno similar y
paralelo al que se da también con los vampiros y la saga Crepúsculo. Por ello, algunas
editoriales dedican buena parte de su producción a la temática zombi; incluso, han salido
recientemente al mercado diversas versiones de obras clásicas convertidas al género
zombi: El Quijote Z, Orgullo y prejuicio y zombis, Lazarillo Z.
Cine[editar]
Artículo principal: Cine de zombis
Maquillaje de un zombi en el cine de Hollywood.
El cine de zombis es un subgénero del cine de terror, a menudo encuadrado dentro de
la Clase B, pero que cuenta con una amplia representación de películas a lo largo de la
historia. Como género independiente, cuenta con sus propias convenciones, de las cuales la
única fundamental es la presencia de los “no muertos” o zombis. Su principal y más conocido
artífice es George A. Romero. Algunos libros sobre la materia en castellano son Zombie
evolution, de José Manuel Serrano Cueto, y Cine Zombi, de Ángel Gómez Rivero, editado por
Calamar Ediciones en 2009, con más de 400 películas de la temática comentadas. En
noviembre de 2009, en Argentina, Fan Ediciones lanzó ¡Zombis! Una enciclopedia del cine de
muertos vivos, de Luciano Saracino.
Historieta[editar]
Otro caso de zombis en la cultura popular son la serie de cómics Marvel Zombies, de Marvel
Comics. Otro ejemplo sería el manga Highschool of the Dead (Apocalipsis en el instituto)
basado en un holocausto zombi, así mismo el manga/novela ligera Kore wa Zombie Desu
ka? tiene como protagonista a un zombi. También hacen su aparición en la saga de Thriller
Bark, de la serie japonesa One Piece; así como en The Walking Dead, de la editorial Image
Comics; además, la familia Tao (Shaman King) usaba zombis como ejército. También,
en Hellsing los vampiros de nivel 1, al succionar la sangre a un humano, los convierten en
muertos vivientes. En el Universo DC, destaca el personaje de Solomon Grundy, un tipo de
zombi de grandes dimensiones; un muerto revivido de fuerza sobrehumana y con la capacidad
de volver una y otra vez de la muerte. Aparte de ello, en muchas editoriales se han publicado
historias cortas que involucran zombis de algún tipo (ya sea creados por magia o por alguna
causa "científica"). Curiosamente durante la década del 70' el Comics Code Authority prohibió
el uso de la palabra "zombi", recurriendo la editorial Marvel Comics a la palabra "zuvembies"
para designar a personas con características similares a los zombis que eran usadas como
sirvientes por supervillanos haitianos.
Televisión[editar]
Una de las apariciones más recordadas de zombis en la televisión es el video Thriller,
de Michael Jackson en 1983, donde aparecen zombis bailando con el cantante. A esta escena
se le han rendido muchos tributos y se ha vuelto una imagen importante de la cultura popular
masiva en general.
Han aparecido también zombis en capítulos especiales de series como The Simpsons, South
Park e Invader Zim.
En 2010, AMC estrenó The Walking Dead, una serie que se desarrolla durante un apocalipsis
zombi. El protagonista despierta después de un coma para encontrarse dentro de un hospital,
solo, en una ciudad donde sólo quedan muertos vivientes.
Una de las series/anime japonesas dio a estreno a la mundialmente conocida Highschool of
the Dead (Apocalipsis en el instituto), que se reprodujo a finales de 2011 en Hispanoamérica,
América y Asia. Esta serie con los géneros de horror, thriller y ecchi hizo creer a los jóvenes
que el apocalipsis sí existía y sería de estos seres a los que llamamos zombis.[cita requerida]