CAMBIOS CLIMATICOS
se define como la variación en el estado del sistema climático, formado por la
atmósfera, la hidrosfera, la criosfera, la litosfera y la biosfera, que perdura durante
periodos de tiempo suficientemente largos (décadas o más tiempo2) hasta alcanzar
un nuevo equilibrio. Puede afectar tanto a los valores medios meteorológicos como
a su variabilidad y extremos.
Los cambios climáticos han existido desde el inicio de la historia de la Tierra, han
sido graduales o abruptos y se han debido a causas diversas, como las relacionadas
con los cambios en los parámetros orbitales, variaciones de la radiación solar, la
deriva continental, periodos de vulcanismo intenso, procesos bióticos o impactos de
meteoritos. El cambio climático actual es antropogénico y se relaciona
principalmente con la intensificación del efecto invernadero debido a las emisiones
industriales procedentes de la quema de combustibles fósiles.34
Los científicos trabajan activamente para entender el clima pasado y futuro
mediante observaciones y modelos teóricos. Para ello recopilan un registro climático
del pasado remoto de la Tierra basado en la evidencia geológica a partir de sondeos
geotécnicos de perfiles térmicos, testigos de hielo, registros de la flora y fauna como
crecimiento de anillos de árboles y de corales, procesos glaciares y periglaciares,
análisis isotópico y otros análisis de las capas de sedimento y registros de los
niveles del mar del pasado. Cualquier variación a largo plazo observado a partir de
estos indicadores (proxies) puede indicar un cambio climático.
El registro instrumental provee de datos más recientes. Buenos ejemplos son los
registros instrumentales de temperatura atmosférica y las mediciones de la
concentración de CO2 atmosférico. No debemos olvidar el enorme flujo de datos
climatológicos procedente de los satélites en órbita pertenecientes principalmente
de los programas de observación de La Tierra de NASA5 y ESA6
Los modelos de circulación general se utilizan a menudo en los enfoques teóricos
para intentar reconstruir los climas del pasado7, realizar proyecciones futuras8 9y
asociar las causas y efectos del cambio climático10.
Los factores externos que pueden influir en el clima son llamados forzamientos
climáticos12. Los forzamientos climáticos son factores que inciden en el balance de
energía del sistema climático, modificando la cantidad de energía que el sistema
recibe del Sol o la cantidad de energía que el sistema pierde por emisión desde la
Tierra al espacio exterior. Los climatólogos que estudian el cambio climático actual
suelen denominarlos forzamientos radiativos y consideran básicamente cuatro de
ellos: la cantidad de la radiación solar en lo alto de la atmósfera (constante solar),
el albedo terrestre, la concentración de gases de efecto invernadero y la
concentración de aerosoles tanto de procedencia natural, como son los procedentes
de erupciones volcánicas, como los de origen antropogénico que proceden de
actividades humanas, entre otros.
Los paleoclimatólogos, sin embargo, consideran como forzamientos climáticos
externos un rango mucho más amplio de fenomenología extraterrestre que incluyen
las variaciones en los parámetros orbitales de la Tierra o la caída de meteoritos11.
Las variaciones orbitales, por ejemplo, cambian la distribución geográfica y
estacional de la radiación solar pero apenas modifican el balance de energía
planetario, es decir, no constituyen un forzamiento radiativo relevante.
Precisamente, uno de los objetivos de climatólogos y paleoclimatólogos es entender
qué mecanismos amplificadores inducen estas variaciones orbitales para explicar
los diferentes ciclos glaciales que se han producido en la historia de nuestro
planeta.12
En cuanto a los procesos internos, desde el punto de vista climatológico se estudia
principalmente la variabilidad natural 12 dentro del mismo sistema climático que no
provoca cambios en el balance radiativo de la atmósfera. Esta variabilidad se
produce como resultado de la interacción dinámica entre la atmósfera y el océano
típicamente en escalas temporales de unos a años a unas pocas décadas. Los
fenómenos más conocidos de esta variabilidad interna son la circulación
termohalina y ENSO (El Niño). Así por ejemplo, los años El Niño, como 1997, se
corresponden con temperaturas globales por encima de la media.
Los paleoclimatólogos añaden a los procesos internos aquellos inherentes a la
dinámica planetaria que afectan al clima11. Estos incluyen la orogénesis (formación
de montañas), tectónica de placas, vulcanismo y cambios biológicos a largo plazo
como la evolución de las plantas terrestres. La tectónica de placas junto a la erosión,
por ejemplo, puede contribuir, mediante el Ciclo Geoquímico Carbonato-Silicato, al
secuestro de CO2, disminuyendo la cantidad de gases de efecto invernadero y
disminuyendo por tanto la temperatura global. El vulcanismo masivo y constante
devuelve a la atmósfera el dióxido de carbono secuestrado en el manto por los
procesos de subducción. Estos procesos actúan en peridodos geológicos de entre
decenas de miles a varios millones de años.