Versiones Libres del Paramilitarismo en Paz
Versiones Libres del Paramilitarismo en Paz
Introducción
Introducción
INTRODUCCIÓN
Los objetos de esta investigación son unos discursos que expresan, a menudo en
contradicción entre ellos, apuestas concretas por las formas de organizar socialmente el
recuerdo de nuestra tragedia. Pero no se trata de cualquier discurso. Dado que hablamos
de luchas concretas y reales de hombres de carne y hueso y no de luchas abstractas entre
ideas, dado que hemos asumido que toda memoria es a la vez política y terapéutica del
sufrimiento, sus condiciones históricas y sociales de producción no pueden ser
ignoradas. Aquí nos hemos ocupado fundamentalmente de unos discursos producidos en
función, en el marco y con ocasión del sistema de Justicia y Paz, creado con el doble fin
de juzgar los crímenes del paramilitarismo y de servir de marco para negociar con otros
grupos armados ilegales. Eso impone unos matices que el lector encontrará al menos
sugeridos en los capítulos que siguen. A modo de introducción podemos dar algunos
elementos que orienten la lectura de este informe.
Una pregunta que el lector debería poder hacerse en cada página es por la
relación entre verdad judicial y verdad histórica. Desde Nüremberg al menos, aunque el
tema pueda rastrearse en una vieja historia de guerras y pactos que desde antiguo
mitógrafos e historiadores no han dejado de contar, verdad histórica y verdad judicial,
su diferencia, el abismo que las separa y el juego de sus recíprocas determinaciones, han
sido objeto de reflexión académica y de decisiones políticas. La instauración de un
Tribunal para el juzgamiento de los crímenes de la Alemania nazi no tuvo como único
fin imponer castigos adecuados a las dimensiones de los crímenes y a los niveles de
participación de los imputados. En Nüremberg se tomaron decisiones sobre la forma
como hoy debemos representarnos los crímenes de la Alemania nazi: un terrible y
gigantesco Estado genocida arremetió contra poblaciones neutrales e indefensas. En ese
sentido, la Alemania nazi es un espectro maligno, encarnación de fuerzas primordiales y
excesivas, que arremetieron contra el mundo humano (de ahí la idea, nacida en
Nüremberg, de un “crimen contra la humanidad”). Si bien los crímenes del
nacionalsocialismo son repudiables y justifican más de una medida restrictiva por fuera
del garantismo liberal en contra de los acusados (aunque, curiosamente, en Nüremberg
se haya observado siempre el debido proceso), es indudable que representarse lo
sucedido en Europa desde el ascenso del nacionalsocialismo en Alemania hasta el fin de
la Segunda Guerra Mundial con un modelo de victimización exclusivamente vertical
(un Estado omnipotente que arrasa con una población impotente) implica desconocer la
accidentada lógica, poblada de matices, lagunas y zonas grises, según la cual tuvieron
lugar los crímenes. En Nüremberg, la forma de salvar la honra y los intereses de las
víctimas fue oponer en términos absolutos la pureza de las últimas al signo oscuro,
aquel en que nadie puede reconocerse, de los victimarios: doble purificación, pues, de la
víctima que no es más que víctima, por un lado, y del victimario que no es más que
victimario, por el otro. Ante los excesos, la justicia produce formas puras de la bondad y
la maldad para la representación histórica.
1
No es cierto, sin embargo, que Justicia y Paz sea una copia del Tribunal de Nüremberg para Colombia.
Lo que sí es cierto es que en Justicia y Paz, entre otras lógicas que veremos operar, la oposición entre
formas puras del bien y del mal sigue teniendo un peso considerable en la representación del conflicto y
en la asignación de responsabilidades jurídicas.
2
Cfr. Iván Orozco, Combatientes, rebeldes y terroristas.
que privilegia, tanto desde el punto de vista jurídico como desde el punto de vista
histórico, la defensa de las víctimas (sus derechos, reclamos y versiones) sobre la
defensa de los reos, dicho modelo suele restringir ostensiblemente las posibilidades de
una salida negociada a la guerra.3
5
Lo que aquí entendemos por margen es, por ahora, difícilmente comprensible. En un primer sentido, se
trata de lo que no ocurre en la escena judicial, lo que no se expresa en ella, pero que ella suscita. Veremos,
sin embargo, sobre todo en los capítulos 2-4 de esta investigación, que el margen está en el centro del
sistema.
discusión de su pasado. Queremos creerlo así, basados en argumentos que el lector verá
aparecer en las páginas que siguen, y queremos creer que fue algo más que un fracaso.
“Mientras viví en el campo, no conocí más estado que el de la guerrilla del EPL.
En donde yo nací nunca vimos un soldado, nunca los vimos como los Robin Hood
que decían ser. Aun así, los soportamos estoicamente durante largos años. Hasta
que los guerrilleros nos obligaron a abandonar la tierra y luego mataron a uno
de mis hermanos. La familia tuvo que irse para Turbo y empezar una nueva
vida”. 11
Otro relato que hace referencia a las presiones de la guerrilla es el de Jhon Jairo
Esquivel Cuadrado, alias “El Tigre”, quien en una entrevista hecha en la cárcel Modelo
de Barranquilla relata cómo cuando era joven enfermó su abuelo, hecho por el cual él
tuvo que retirarse del ejército para trabajar en la finca familiar de la vereda El Tiempo,
del municipio de Valencia, Córdoba. La zona era de orden público y estaba muy
convulsionada por las actividades de la guerrilla por lo cual su familia le aconsejó a que
se fuera pues él era soldado profesional y la guerrilla lo podía matar. Por ello “El Tigre”
se fue para Montería y allí buscó trabajo pero, según él, no encontró ninguno. Su abuelo
se llamaba Anselmo Esquivel y fue secuestrado por el V frente de las FARC en 1997 y
posteriormente asesinado.12
11
Véase el portal Verdad Abierta El oficio de Matar, informe especial. Diciembre 8 de 2007.
12
Entrevista con John Jairo Esquivel, alias El Tigre. Cárcel Modelo, Barranquilla, Julio 30 de 2008.
Pero quizá la historia más dramática la narra Adán Rojas quien al hacerlo
establece un vínculo evidente entre La Violencia de la década de 1950 en el
departamento del Huila y la violencia paramilitar de la década de 1980 en la costa
Caribe. Adán Rojas le contó a Verdad Abierta que cuando él tenía doce años, en 1956,
un grupo de guerrilleros comandados por Pedro Antonio Marín, alias ‘Tirofijo’, quien
años más tarde sería el comandante de las FARC, llegó hasta la finca de su familia en
Chapinero, Huila, para asesinar a su padre, hecho que tuvo lugar delante de todos sus
hijos. Según Rojas esto lo hicieron
La decisión del joven Adán Rojas fue la misma de miles de campesinos en los
años cincuenta del siglo pasado: coger las armas para proteger a su familia y vengar la
muerte de su padre. Con tal fin se unió a Jesús María Oviedo, alias ‘Mariachi’, un
bandolero liberal y anticomunista que delinquió en los años cincuenta en el sur del
Tolima.14 Años más tarde Adán Rojas dejará su tierra y se irá a vivir a las estribaciones
de la Sierra Nevada de Santa Marta en el departamento del Magdalena y estando allí
conformará un grupo armado integrado por sus hijos, tíos, hermanos y primos y se
dedicará a asesinar guerrilleros y presuntos guerrilleros.
Está relativamente comprobado que, si bien los paramilitares fueron muy
eficaces para masacrar y desplazar civiles indefensos, fueron relativamente débiles para
enfrentar en combate a la guerrilla. Conscientes de su bajo poder de confrontación
armada en el campo de batalla, los grupos paramilitares optaron por privilegiar una
“guerra psicológica.”15 Cubides asegura que los paramilitares son el actor armado más
mediático de la guerra colombiana pues combina sus conocidas prácticas de terror sobre
las poblaciones que habitan territorios en los que están presentes grupos insurgentes,
con una estrategia, más o menos coherente, de salida a la opinión pública a través de los
medios de comunicación y de sus alianzas con sectores de las élites regionales. Si bien
puede decirse, como lo hace la Corporación Nuevo Arco Iris (2010), que tanto
guerrilleros como paramilitares nacieron como grupos de autodefensa, es necesario
señalar, como ellos lo hacen, que además de que uno y otro nacieron para defender los
intereses de grupos sociales radicalmente diferentes -los primeros nacen para defender
los intereses del campesinado en general, y de los colonos en particular, mientras los
segundos nacen para defender los intereses de terratenientes y ganaderos- también
tienen trayectorias distintas. El poderío militar de las FARC, principal enemigo de los
grupos paramilitares, superaba con mucho al de estos últimos. La estrategia paramilitar
de “quitarle el agua al pez” fracasó militarmente porque, en efecto, la supervivencia de
13
Entrevista a Adán Rojas hecha por Memoria Histórica en Santa Marta. Julio 21 de 2009.
14
Entrevista a Adán Rojas. Verdad Abierta. La venganza es muy jodida. Octubre 26 de 2010.
15
Véase Cubides, 2005
las FARC se respaldaba fundamentalmente en la fortaleza de su aparato militar y no
tanto en sus vínculos con los actores sociales regionales. Rompiendo esos vínculos, los
paramilitares ganaron control territorial sin llegar a derrotar a las FARC. En este
contexto de desigualdad militar, los paramilitares se especializaron en prevenir el
regreso de la guerrilla mediante la estructuración de formas de gobierno que hicieran
muy difícil a la guerrilla retomar los territorios de donde había sido expulsada.
Memoria Histórica considera que es inexacto afirmar que el movimiento que se
expandió a lo largo de la década de 1990 y se desmovilizó a partir de 2003 bajo el
marco legal de la ley de Justicia y Paz, fue una federación de carteles del narcotráfico
denominada Autodefensas Unidas de Colombia, AUC. El paramilitarismo, tal como lo
conocimos durante la década de 1990 y hasta mediados de la primera década del siglo
XXI, fue más que una banda de narcotraficantes. Nadie puede poner en duda la
centralidad del narcotráfico en el nacimiento, expansión e incluso, como veremos, en el
proceso de negociación y desmovilización. No se puede negar tampoco que los intereses
del narcotráfico más de una vez coincidieron con los intereses de los grupos
paramilitares. De hecho, como afirma Nuevo Arco Iris, la relativa independencia
económica de los grupos paramilitares no puede entenderse sin considerar el peso que el
narcotráfico tuvo en la organización interna y en la orientación estratégica de las
acciones.
Sin embargo, y considerando la evidencia disponible, tampoco podemos afirmar
que paramilitarismo y economía del narcotráfico son lo mismo. Primero, porque
también las guerrillas, sus enconados enemigos, se han articulado a ciertos eslabones de
la economía del narcotráfico. Segundo, porque la complejidad de los ordenes regionales
construidos con el doble objetivo de retener el avance de la guerrilla y de
institucionalizar a sangre y fuego los intereses de ciertos sectores de las elites
regionales, queda pobremente comprendida si únicamente se la vincula a la defensa del
narcotráfico: nada queda dicho sobre la evidente complicidad de millones de personas
en las ciudades, ensombrecido queda el hecho de que las formas aprendidas de tramitar
conflictos en vastas regiones marginales del país precisan de mediaciones violentas. Si
no denunciamos las complicidades tácitas e implícitas que habitan en la aparente
banalidad de nuestras vidas cotidianas, las fuentes sociales del paramilitarismo
permanecerán intocadas.
A continuación ponemos a consideración del lector un breve relato,
cronológicamente organizado, de la historia reciente del paramilitarismo en Colombia.
Este no es ni pretende ser exhaustivo. Nos proponemos ofrecer rápidamente un sentido
posible y general de esta historia, enfatizando los momentos en que ésta ha sufrido, a
nuestro juicio orientaciones decisivas.
Según las declaraciones dadas por Diego Viáfara, ex concejal de Puerto Boyacá, al
entonces Procurador Horacio Serpa Uribe, fueron Gonzalo de Jesús Pérez y sus dos
hijos Henry y Marcelo Pérez quienes, junto con mandos militares del Batallón Bárbula,
convocaron a los ganaderos para que colaboraran en la estructuración de un grupo de
autodefensas en l región del Magdalena Medio. Su finalidad era limpiar la región
matando a los cabecillas de la guerrilla y a sus colaboradores. Medina Gallego (1990),
basándose en parte en las declaraciones dadas por Viáfara, ubica el nacimiento de las
autodefensas de Puerto Boyacá en el año 1982.18 Paralelamente a estas actividades se
fundó la Asociación de Campesinos y Ganaderos del Magdalena Medio, ACDEGAM.
16
Tomado de Juan Carlos Garzón. “La complejidad paramilitar: una aproximación estratégica”. En
Alfredo Rangel, Ed. El poder paramilitar; Editorial Planeta; Bogotá, 2005: 47.
17
Véase Rafael Pardo. Fin del paramilitarismo ¿Es posible su desmonte? Ediciones B; Bogotá, 2007: 15.
18
En la primera reunión para tratar la conformación de un grupo paramilitar participaron Gonzalo de
Jesús y Henry Pérez -padre e hijo, ambos ganaderos que luego se convirtieron en narcotraficantes y
posteriormente serían los líderes paramilitares más reconocidos en la década de 1980; Nelson Lesmes,
propietario de una compañía de pollos y de bienes raíces, a la postre se convertiría en directivo de
ACDEGAM; Pedro y Jaime Parra, terratenientes de Puerto Boyacá; Rubén Estrada, delegado de
terratenientes de Caldas; Luis Suárez, delegado del esmeraldero Gilberto Molina -un poderoso empresario
que también se dedicaba a actividades criminales. Por parte de los militares asistieron el coronel Jaime
Sánchez Arteaga y el capitán Oscar Echandía que se desempeñó como alcalde militar de Puerto Boyacá y
Puerto Berrio. Los autores de la iniciativa fueron los militares y a ella se acogieron los ganaderos,
terratenientes, el agro - industrial y el representante de la mafia. Véase Barón, Mauricio & Francisco
Gutiérrez. 2005. Re-Stating The State: Paramilitary Territorial Control and Political Order in Colombia
(1978-2004). London School of Economics. Working Paper no.66: Barón, Mauricio & Francisco
Gutiérrez. 2006. Estado, control territorial paramilitar y orden político en Colombia. Notas para una
economía política del paramilitarismo, 1978-2004. En Francisco Gutiérrez, María Emma Wills y Gonzalo
Sánchez, Coor. Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en Colombia ; Bogotá:
Editorial Norma; Universidad Nacional.
Uno de sus fundadores fue Iván Roberto Duque, más tarde conocido con el alias de
“Ernesto Baez quien se refiere a la creación de las autodefensas:
19
Véase Mauricio Aranguren. 2001. Mi confesión. Carlos Castaño revela sus secretos. Editorial Oveja
Negra; Bogotá, p. 96.
20
Véase Rafael Pardo, 2007: 15.
21
Véase Zamora, Gloria Lucía. 1983 Los moradores de la represión, Bogotá, Cinep.
El Patrón,” a armarse para defender a su familia y enfrentar a la guerrilla. Isaza reunió a
ganaderos y trabajadores de las haciendas ganaderas y solicitó ayuda al Batallón
Bárbula del ejército con el fin de perseguir y liquidar a todos los sospechosos de auxiliar
a la guerrilla. La decisión la tomó siendo concejal de San Luis, Antioquia, en febrero de
1978 y después de la incursión de una patrulla del IX Frente de las FARC con
instrucciones de asesinarlo. Así nacieron las Autodefensas Campesinas del Magdalena
Medio, ACMM. El Batallón Bárbula, adscrito a la Brigada XIV, fue una de las unidades
militares que brindó apoyo para la conformación de las autodefensas, según consta en
las denuncias instauradas por la Procuraduría y por organizaciones defensoras de los
derechos humanos que acusan a la Brigada XIV por facilitar armamento y
entrenamiento. En efecto, reconocidos jefes paramilitares de la región del Magdalena
Medio han afirmado en entrevistas que las unidades adscritas a la XIV Brigada les
vendían armas y facilitaban la consecución de los salvoconductos. Entre los
denunciantes se puede mencionar a Oscar Restrepo de Puerto Berrío, Luis Arturo
Ramírez de Puerto Boyacá y Don Chepe de La Dorada.22
Un antecedente claro del MAS fueron las extorsiones que las guerrillas le venían
haciendo a narcotraficantes, sin embargo, el hecho que otorgó justificación plena para
su conformación fue el secuestro de Marta Nieves Ochoa, hija y hermana de varios de
los integrantes del cartel de Medellín. 23 En efecto, el 12 de Noviembre de 1981 una
célula del movimiento guerrillero M-19 secuestró a la estudiante de séptimo semestre de
Economía de la universidad de Antioquia, Martha Nieves Ochoa Vásquez, por cuyo
rescate exigieron doce millones de dólares. El secuestro motivó la reunión de varios
narcotraficantes en el estadero Las Margaritas de propiedad de los Ochoa, quienes
acudieron en solidaridad con dicha familia. En la reunión se acordó que cada familia
aportaría una millonaria suma de dinero que podía ser en pesos o su equivalente en
armas u hombres. Además se buscarían los contactos para identificar a los miembros del
M-19 comprometidos en el secuestro, y se trasmitiría la información recabada por los
canales acordados en la reunión.24 Tras una agotadora persecución, el M-19 aceptó
negociar y a cambio de recibir una gruesa suma en dólares liberó a Martha Nieves
Ochoa el 16 de febrero de 1982 en la ciudad de Armenia. Con su liberación se selló un
pacto de paz entre Pablo Escobar Gaviria y el M-19 que trascendería con el tiempo. Una
vez conformado el fondo común para financiar la guerra, el 2 de Diciembre de 1981 se
22
Incluso, en el periódico Puerto Rojo, dirigido por Pablo Guarín, este explicaba cómo proveía de armas
la XIV Brigada a los grupos de autodefensa. “Las armas se adquieren en la Brigada 14, indudablemente
por todas las personas que las necesitan y llenando los requisitos que para ello se exigen, es decir, por
los procedimientos legales, del propio peculio del que las adquiere. Los campesinos que las adquieren
para defenderse obtienen el salvoconducto respectivo y son de las que fabrica el Ejército Nacional a
través de su industria militar”. Tomado de Autodefensas. Puerto Rojo. No. 209 página 2. 31 de agosto de
1987.
23
Tomado de “El comienzo: los años del MAS y las autodefensas del Magdalena Medio (1981-1991)”.
Portal Verdad Abierta.
24
Tomado de Fabio Castillo. Los jinetes de la Cocaína, Documentos Periodísticos; Bogotá, 1987: p. 112.
oficializó la creación del MAS con el lanzamiento, desde una avioneta y sobre el estadio
Pascual Guerrero de Cali, de miles de panfletos alusivos al movimiento.
El MAS estuvo bajo el liderazgo de los narcotraficantes Juan David y Jorge Luis
Ochoa, Carlos Lehder, Gonzalo Rodríguez Gacha y Jairo Correa Alzate, alias “El
Arete.”25 En las acciones protagonizadas por el MAS también participaron activamente
José Santacruz Londoño, hombre fuerte del Cartel de Cali y Fidel Castaño Gil, un
hombre al que Pablo Escobar apreciaba por su capacidad militar y valentía. Entre 1981
y 1984 el MAS se consolida regionalmente y se expande cuando “El Mexicano” le
imprime una nueva dinámica mandando a sus hombres para Meta y Caquetá con el fin
de exterminar la base social y política de la Unión Patriótica. Entre 1986 y 1987
Rodríguez Gacha establece sus comandos en El Azul cerca a Puerto Asís, Putumayo
donde se asienta el grupo denominado “Los Masetos” recordado por sus métodos de
exterminio y su extrema crueldad. Hacia finales de la década de 1980, los tentáculos del
MAS se fueron extendiendo hacia el occidente de Boyacá, el nordeste Antioqueño,
Córdoba y Urabá. La sigla MAS se convirtió en una franquicia en el Magdalena Medio
a partir de su utilización por parte del grupo de narcotraficantes del Cartel de Medellín
que reaccionaron al secuestro de Martha Nieves Ochoa. Aunque esta organización fue
desmontada una vez fue liberada la joven, las autodefensas del Magdalena Medio
constituyeron otra organización paramilitar con el mismo nombre. El mismo Pablo
Escobar aclaró esto en 1983:
“Yo sí fundé el MAS. Yo fui su jefe, pero resuelto el problema de los secuestros
que usted sabe, desapareció el MAS. Lo que sucede es que hoy la sigla la siguen
usando los que defienden la ley para hacer su trabajo sucio. En este momento yo
no tengo nada que ver con el MAS.”26
25
Véase Garzón, 2005: 56.
26
Véase. Germán Castro Caicedo. 1996. En Secreto; Editorial Planeta, Pág. 333.
27
Datos tomados del Informe de Campo de la Fiscalía 3ª de Justicia y Paz.
militares israelíes y británicos a través de ACDEGAM.28 Con esos entrenamientos los
grupos paramilitares experimentaron la cualificación de sus tácticas lo que se vio
reflejado en un elevado número de asesinatos y masacres realizados en el Magdalena
Medio y en áreas aledañas. Esas actividades de capacitación en tácticas militares y anti
subversivas tuvieron como escenario a Puerto Boyacá durante el año de 1987, y que fue
gracias a los contactos y al dinero aportado por el cartel de Medellín que se pudo
implementar este tipo de entrenamiento militar.
Las ACCU fueron fundadas en 1994 y se convirtieron en la organización
paramilitar y contra insurgente mejor consolidada, con extensas redes de apoyo e
influencias locales y regionales y cerca de 6000 combatientes. Su consolidación en la
región de Urabá coincidió con la elección de Álvaro Uribe Vélez como gobernador de
Antioquia para el período de 1995 a 1997, y con la creación de las cooperativas de
seguridad Convivir. A finales de 1995 el general Rito Alejo del Río fue nombrado por
Uribe Vélez comandante de la XVII Brigada del Ejército con sede en Carepa, la región
fue declarada zona especial de orden público en junio de 1996, con amplias atribuciones
logísticas y resultados nulos en la detención del avance del paramilitarismo. Las ACCU
dedicaron sus esfuerzos a liquidar a quienes sus dirigentes denominaban “guerrilleros de
civil”, lo que equivalía a población desarmada integrante de redes de apoyo urbano,
testaferros, simpatizantes, activistas sociales, sindicalistas, opositores políticos y
pobladores de las áreas en disputa por parte de guerrilleros y paramilitares. 29
Desde inicios de la década de 1980 Fidel Castaño, en asocio con sectores del
ejército y la policía había implantado el terror en los municipios mineros del nordeste
antioqueño. En 1983 fue acusado de participar en el asesinato de 22 campesinos en los
límites entre los municipios de Remedios y Segovia siendo informante del batallón
Bomboná. 30 En 1985 Fidel Castaño Gil se trasladó al departamento de Córdoba con la
idea de comprar tierras baratas que estuvieran abandonadas. Luego de una estratégica
selección y apoyado en mapas de alto relieve, se instaló en la finca Las Tangas, un
extenso globo de terreno que estaba ubicado a orillas del Río Sinú, en el Municipio de
Valencia en Córdoba. Fidel traía consigo el modelo de las Autodefensas del Magdalena
Medio y rápidamente comenzó a implementar sus estrategias para combatir a la
guerrilla. Debido a estas en Montería se comenzó a hablar de él como “El Señor de allá
arriba” al que acudían angustiados ciudadanos en procura de protección contra los
embates de la guerrilla. El grupo conformado por Fidel Castaño fue conocido como
“Los Tangueros” y estuvo conformado por antioqueños procedentes de los municipios
antioqueños de Amalfi, Segovia, Yolombó, Remedios y Vegachí, estos últimos pueblos
vecinos a Amalfi, cuna de los hermanos Castaño. Desde la finca Las Tangas los Castaño
iniciaron su lucha antisubversiva sobre las márgenes altas de los ríos San Jorge y Sinú,
con aproximadamente cien hombres. Hacia 1987 Henry Pérez y su padre Gonzalo
compraron tierras en Urabá y de esta manera dieron un primer paso para penetrar en esa
región; durante el año 1988 asesoraron y coordinaron con Fidel Castaño la ejecución de
28
Véase Cubides, 2004: 70.
29
Romero, 2003:119.
30
Véase William Ramirez. 1997. Urabá, los inciertos confines de una crisis. Editorial Planeta; Bogotá.
las primeras masacres en la zona bananera de Urabá. 31 Hacia finales de la década de
1980 los Castaño habían consolidado su expansión por el territorio antioqueño, desde la
región del Nordeste hasta el Magdalena Medio, Urabá y el Suroeste antioqueño,
liderando una guerra sin cuartel contra la subversión. Como comandante de las
operaciones antisubversivas fue designado alias “Rodrigo Doble Cero”, hombre de
confianza de la Casa Castaño que habría de protagonizar numerosas acciones violentas
antes de morir asesinado. Años más tarde la Casa Castaño extendería sus tentáculos a
los Llanos Orientales y a otras regiones apartadas y distantes de su epicentro.
Además de los grupos antes citados, hubo proliferación de pequeños grupos
paramilitares en toda la zona norte del país desde finales de la década de 1980 y
comienzos de 1990. Se trata de los Mocha Cabezas y los Hasbum de Urabá, este último
organizado por Emilio Hasbum, alias Pedro Ponte, ganadero de la región del río San
Jorge; el grupo Ojo por Ojo de Córdoba; la banda de Los Rojas al mando de Adán Rojas
y la de Los Chamizos de Hernán Giraldo en la Sierra Nevada de Santa Marta; el grupo
de Juancho Prada en el departamento del Magdalena; los R-15 en el Atlántico; Los
Cirujanos del Cesar, los Tunebos, La Mano Negra, Los Encapuchados, Levantando
Banderas, Los Invencibles y Los Masetos, entre otros. Según la fiscalía 3ª de Justicia y
Paz cada uno de estos grupos operaba en sus zonas de influencia defendiendo intereses
particulares, sin que existiera ninguna unidad de mando.32 En el Magdalena Medio y en
Antioquia operaron MACO (Muerte a Comunistas), la Triple A (Acción Anticomunista
Americana) y MRN (Muerte a Revolucionarios del Nordeste) grupo que se atribuyó la
masacre de 1988 en Segovia, Antioquia. La imbricación de estos grupos con agentes
estatales fue demasiado notoria en ese momento como para sugerir una autonomía de
los grupos paramilitares.33 En la literatura sobre paramilitarismo este primer momento
ha sido considerado como muy centrado en el narcotráfico, visión que hace perder de
vista el papel que jugó la Fuerza Pública en la conformación y dispersión regional del
paramilitarismo por fuera del Magdalena Medio y bajo la órbita de la casa Castaño.
Respecto a ello, Mancuso dice lo siguiente:
“Carlos Castaño tenía una estrategia, desde muchos años antes de que yo lo
conociera, de infiltrar los diferentes estamentos en especial con las Fuerzas
Militares: ¿quién era el comandante Camilo Pérez Betancur?, ¿quién me lo
manda? Carlos Castaño; ¿quien fue comandante de allá del bloque? el capitán
Fino, Marlon; el segundo de él, Mauro, José Losada, teniente del ejército, tercero
al mando y luego se lo muestro en la estructura; quién era Andrés? el
31
El Escorpión, antiguo paramilitar miembro del grupo conocido como “Los Tangueros” al mando de
Fidel Castaño, se refirió al apoyo que ese grupo recibió de las autodefensas de Puerto Boyacá. “Fidel
vivía muy agradecido con Henry porque le había dado el primer empujón para que él creara su primer
grupo de autodefensas. Cuando Fidel comenzó con las autodefensas Henry le mandó unos hombres bien
entrenados para que le mostraran el manejo de las cosas y ellos estuvieron seis meses en Córdoba
mandando y organizando todo y después le devolvieron el mando a Fidel”. Tomado de la entrevista con el
Escorpión hecha por Memoria Histórica el 7 de julio de 2009 en la cárcel Modelo de Barranquilla.
32
Información recogida en las audiencias de legalización de cargos del Bloque Norte. Bogotá, 2010.
33
A propósitos de la participación de agentes del Estado en las masacres y actos atroces durante los años
finales de la década de 1980 véanse los informes de La Rochela y Segovia del grupo de Memoria
Histórica.
comandante del bloque Chinú? un capitán de la Fuerza Aérea, estuvo en las
Fuerzas Militares formado allá, ¿quién fue René Ríos?”34
41
Véase Glenda Martínez, 2004: 17.
42
Ibidem, p. 10.
43
Datos tomados del Informe de Campo hecho por la Fiscal 3ª de Justicia y Paz.
Como parte de la estrategia gubernamental para contener el crecimiento de las
guerrillas, en 1994 el Gobierno Nacional expidió el decreto 356 de 1994 reglamentando
los servicios de seguridad privada a través de unas cooperativas denominadas Convivir.
Dichas cooperativas habrán de convertirse en la base de consolidación y expansión del
paramilitarismo a lo largo y ancho de la costa Caribe colombiana, en los departamentos
de Córdoba, Sucre, Bolívar, Atlántico, Magdalena y Guajira. En efecto, al amparo de
ese decreto gubernamental Salvatore Mancuso tramitó a nombre de Sergio Manuel
Córdoba Ávila, alias “El Gordo”, “Gustavo”, “09”, “Orotu” ó “120” la Convivir
denominada Horizonte Ltda, cuya personería jurídica le fue otorgada el 27 de Abril de
1995. La mencionada Convivir estuvo integrada, en su mayoría, por soldados del
Batallón Junín que habían sido facilitados por el Mayor Walter Fratini;44 Mancuso
también tuvo otra Convivir de nombre Guaymaral. En el resto de la costa Caribe fueron
creadas otras cooperativas Convivir como la denominada “Abibe” de Jesús Ignacio
Roldan, alias “Mono Leche”; la Convivir “Costa Azul” de Arnoldo Vergara; la Convivir
“Nuevo Amanecer” de Rodrigo Mercado Peluffo, alias “Cadena”, en alianza con
Francisco Javier Piedrahita, un ganadero de la región; la Convivir “Los Arrayanes” de
Juancho Prada; la Convivir “Conservar” de Hernán Giraldo en la región de la sierra
nevada de Santa Marta y otras tantas que llegaron a sumar cuatrocientas catorce en todo
el país.45 En el año 1997 las Convivir fueron declaradas ilegales lo que obligó a todos
aquellos que las lideraban a cambiar de razón social o pasar a la clandestinidad.
La primera operación militar de Mancuso al lado de los Castaño fue llevada a
cabo por unas autodefensas incipientes que estaban integradas por unos 40 hombres y
lideradas por los hermanos Castaño. Estos se habían propuesto recoger a algunos grupos
armados que estaban dispersos en los municipios de Planeta Rica, Ayapel y Montelibano
en Córdoba, en Sincelejo, Sucre y un grupo que tenían en el Guamo, Bolívar. 46 En una
de sus versiones libres, Salvatore Mancuso relató como Carlos Castaño lo “reclutó” en
1995 y le ordenó que, junto con “Rodrigo Doble Cero” hiciera una incursión al
campamento guerrillero ubicado en Las Changas, Urabá. Al respecto dice Mancuso:
“Quién es Rodrigo Doble Cero? Rodrigo Doble Cero era un militar retirado del
ejército que ellos tenían infiltrado dentro del ejército y que luego tuvo unos
problemas y tuvo que vincularse de lleno ya plenamente a las autodefensas.”
Esa primera versión libre de Mancuso coincide con la opinión de Cubides quien
considera que muchos grupos atomizados se reunieron bajo la bandera de las AUC con
el propósito de presentarse como una organización con un mando unificado, un plan
nacional, una coordinación multi regional de las acciones y una agenda con pretensiones
programáticas, todo con miras a lograr un espacio en la negociación con el Estado y un
estatus que garantizara, a futuro, su reconocimiento como actor político. 50 Con el paso
del tiempo Mancuso se refiere a la creación y posterior desarrollo de las AUC poniendo
en duda su misma existencia pues considera que estas fueron más una creación ideal de
47
Datos tomados del Informe de Campo de la Fiscalía 3ª de Justicia y Paz.
48
Datos tomados durante la audiencia de legalización de cargos del Bloque Norte. Bogotá, 2010.
49
Tomado de la Versión Libre de Salvatore Mancuso del 19 de Diciembre de 2006. Centro Administrativo
de La Alpujarra, Medellín.
50
Véase Verdad Abierta “La expansión: el nacimiento de las Autodefensas Unidas de Colombia (1997-
2002)”.
Carlos Castaño que un ejército propiamente dicho, con sus estatutos y reglas de juego.
Así lo expresa cuando dice:
Desde 1998, momento en que las AUC sellan su vínculo definitivo con el
narcotráfico, su crecimiento adquirió un ritmo constante. Según cifras proporcionadas
por Carlos Castaño, en 2003 se calculaba que tenían entre 15.00 y 17.000 hombres en
armas y al menos unos 10.000 fusiles de asalto AK 47 importados en dos grandes
embarques, 3000 provenientes de Nicaragua y 7000 de Bulgaria. 52 Las masacres
formaron parte de la estrategia de terror implementada por las AUC en la costa Norte
del país entre 1998 y 2001, como expresión de una lógica de expansión que buscaba
crear un corredor que dividiera el norte del país de la región central y que, a su vez,
permitiera el control de la producción de cocaína entre Urabá, Bajo Cauca, sur de
Bolívar y la región del Catatumbo.
“Hubo una primera reunión citada por el comandante Carlos a mediados de 1997
en la que asistieron algunos comandantes de algunas estructuras de autodefensas
del país; fueron muy pocos, estaba Ramón Isaza, un representante de los Llanos
que firmó como Clodomiro Agamez, Camilo Morantes, el teniente Isaza que se
mató en el carro en el que transportaba unas granadas al regreso de la reunión,
el comandante Alemán Carlos Correa, Rodrigo Doble Cero, un señor Pacho
Casanare, Adolfo Paz, dos o tres personas más que no recuerdo; Vicente no
estuvo. El comandante Carlos nos dijo a los presentes que él tenía que dar una
presentación política al movimiento de autodefensa a nivel nacional e
51
Tomado de la citada Versión Libre de Salvatore Mancuso.
52
Pardo, 2007: 33.
internacional, para buscar un acercamiento con el gobierno nacional y la
comunidad internacional que nos permitiera legitimar nuestro accionar dentro
del conflicto colombiano, mostrándonos como un estado de facto a nivel
nacional”.53
“Lo que pasa es que los medios de comunicación presentan una situación que era
como nosotros la presentábamos al país”.54
Mancuso caracteriza esos primeros encuentros entre las AUC y las instancias
gubernamentales de la siguiente manera:
59
Información facilitada por la Fiscalía 3ª de Justicia y Paz..
60
Ibidem
61
Mediante la Resolución 092 del 2004 el gobierno nacional creó una zona de ubicación temporal en el
corregimiento de Santa Fé de Ralito, municipio de Tierralta, Córdoba con el fin de facilitar el proceso de
diálogo, negociación y firma de acuerdos con los miembros de las AUC. Consejería para la Paz, Oficio
09-00098336/AUV 12300 del 18 de septiembre del 2009.
62
Véase Pardo, 2007: 56.
presentó a consideración del Congreso un proyecto de ley denominado de
“alternatividad penal.” El proyecto tenía por objeto facilitar la reincorporación de los
desmovilizados de las AUC sin someterlos a la justicia, por lo cual terminó finalmente
archivado por sus visos de impunidad y su talante de perdón y olvido. Al año siguiente
el mencionado proyecto fue modificado y su nombre cambió por el de proyecto de
Verdad, Justicia y Reparación; en él se estipulaba la existencia de un proceso judicial
que implicada investigación de los crímenes del paramilitarismo y un laxo juzgamiento
de los mismos, así como el estableciendo de penas mínimas de cinco años para los
delitos no indultables. Los líderes de las AUC se mostraron en desacuerdo con esta
segunda versión del proyecto pues consideraron que las condiciones del proyecto de ley
eran incompatibles con el espíritu de la negociación política que habían hecho con el
Comisionado de Paz. Finalmente, en 2005 se aprobó la ley 975 de Justicia y Paz con la
cual se dio inició al proceso de justicia transicional que desde entonces juzga los
crímenes del paramilitarismo. La nueva ley fue impugnada y demandada por numerosas
ONG´s defensoras de derechos humanos y por organizaciones de víctimas por lo cual la
Corte Constitucional introdujo algunas modificaciones al expedir la sentencia C-370
con la cual obligó a los desmovilizados que fueran postulados por el gobierno a la ley de
Justicia y Paz a confesar integralmente sus crímenes, introduciendo modificaciones a
favor de las víctimas, entre otros temas más.63 Todo este arduo proceso legislativo fue
duramente criticado por un editorial publicado el martes 5 de Julio en el periódico The
New York Times y titulado “La capitulación de Colombia”. Allí se calificada a la ley de
Justicia y Paz como “una ley de impunidad para asesinos, terroristas y grandes
traficantes de cocaína”.64
Para darle continuidad a las negociaciones, el gobierno nacional y las AUC
firmaron un nuevo acuerdo con el fin de legalizar una zona donde serían ubicados los
paramilitares mientras se definían los aspectos jurídicos y políticos de la
desmovilización. La mencionada zona estuvo ubicada en Santa Fé de Ralito en el
departamento de Córdoba. Este segundo pacto fue conocido como Acuerdo de Fátima y
se firmó el 12 y 13 de mayo de 2004 entre el Alto Comisionado para la Paz, en nombre
del gobierno nacional, y los miembros del Estado Mayor Negociador de las
Autodefensas Unidas de Colombia, con el acompañamiento de la Misión de Apoyo al
Proceso de Paz en Colombia de la OEA, MAPP/OEA y la Iglesia Católica.65
A medida que transcurría el tiempo se hizo evidente el fracaso del cese de
hostilidades al que se habían comprometido las cúpulas de las AUC por lo cual en enero
de 2004 el Presidente Álvaro Uribe y el entonces Secretario General de la OEA, César
Gaviria, firmaron un convenio que permitió poner en marcha la Misión de Apoyo al
Proceso de Paz en Colombia de la Organización de Estados Americanos, conocido bajo
la sigla MAPP/OEA. La misión se comprometió a tres cosas: 1. Verificar el cese de
hostilidades lo que contribuyó a perfeccionar la decisión tomada por las AUC. 2.
Acompañar los procesos de desmovilización tanto individual como colectiva. 3.
Acompañar a las comunidades que han sufrido los rigores de la violencia. En
63
Tomado de Rafael Pardo, 2007: 116.
64
Citado por Pardo, 2007: 100.
65
Fiscalía 3ª de Justicia y Paz.
consecuencia, la misión se dedicó a monitorear el cese al fuego y de hostilidades, la
desmovilización y el desarme, y la reinserción de los paramilitares. El portal Verdad
Abierta centró sus esfuerzos en la investigación y documentación del proceso de
desmovilización, desarme y reinserción y entre agosto de 2002 y enero de 2010
confirmó que se habían desmovilizado 52.403 personas, 31.671 procedentes de grupos
paramilitares que dejaron las armas de manera colectiva, y 20.732 miembros de grupos
guerrilleros y paramilitares que se desmovilizaron individualmente. Según información
de la Policía Nacional, entre el año 2001 y el mes de diciembre de 2009 han sido
capturados 5.890 desmovilizados y han muerto 2.210. 66 De las 31.650 personas
desmovilizadas, cerca de 29.000 no fueron investigadas y se decretó un cese de
procedimientos en los términos del decreto 128 de 2003.
Finalmente en agosto de 2006 el gobierno le entregó a la Fiscalía de Justicia y
Paz una lista integrada por 2.695 nombres de desmovilizados que serían sometidos a la
ley 975 y que de ahí en adelante serían conocidos como “versionados” o “postulados.”
Son estos ex combatientes quienes rendirán versión libre, a quienes se les imputaran
cargos y se les juzgará por los crímenes cometidos por la organización paramilitar.
66
Véase Verdad Abierta “La desmovilización: el proceso de paz (2003-2006)”. [Link]
II. LA TALANQUERA DE JUSTICIA Y PAZ
1. La Etapa Investigativa
70
Ibidem.
Tres son los escenarios que hacen parte formal de la investigación a cargo de la
Fiscalía: la versión libre, la citación a víctimas, y las diligencias de investigación
realizadas en zonas de frontera y conflicto. 71 Se puede decir que estos hacen parte de
tres momentos de la articulación de conjuntos de verdades producidas dinámicamente
por la interconexión entre diversas esferas prácticas. El primer momento es el de la
enunciación de la verdad, un espacio donde hace su primera aparición, donde el
versionado la pone de presente. Por lo tanto, tiene la forma de un encuentro posible
entre la víctima y su verdad a través de la mediación del victimario quien la pone de
presente.72 El segundo es un momento de registro e incorporación de esa verdad dentro
del proceso, puede decirse que la verdad se oficializa, al igual que la víctima. El tercero
corresponde a la corroboración empírica de la verdad enunciada por el versionado y a
los procedimientos para su efecto.73
a. Versiones Libres
71
Una vez que la lista de desmovilizados-postulados propuesta por parte del gobierno nacional llega a la
Fiscalía General de la Nación, se da comienzo a las investigaciones preliminares que buscan “verificar la
existencia de hechos delictivos [y] determinar la vinculación de los postulados a los mismos [grupos
armados organizados al margen de la ley, GAOML] y a la existencia de partícipes, recolectar material
probatorio y asegurar el cumplimiento de responsabilidades derivadas del delito”. Luego viene una parte
propiamente investigativa que comprende las actividades desde la versión libre hasta la audiencia de
imputación de cargos. Dicha indagación implica la recolección de “elementos materiales probatorios y
evidencias físicas que permitan fundamentar una acusación”. En general la investigación se concentra en
el modo de operar de los Grupos Armados Organizados al Margen de la Ley. Una vez ratificado su
acogimiento a Justicia y Paz y los hechos delictivos cometidos durante su pertenencia al grupo armado, se
indican los bienes que se entregarán.
72
La perspectiva general bajo la cual se configura esta investigación gira en torno a lo que se conoce
como “observación participante”, la que aglutina una variedad amplia de metodologías que van desde los
itinerarios o historias de vida individual y colectiva hasta la conversación informal. El investigador no
solo observa los procesos sociales que le interesen, sino que adicionalmente participa, en la medida de lo
posible, en su vida social. Esta participación implica grandes retos y compromisos, máximo en escenarios
de violencia, en donde la presencia del otro (particularmente quien ha sufrido los embates de la violencia)
no emerge como mera fuente de información (una actitud usual entre muchas formas de investigar) sino
como parte de un proceso de colaboración. El objeto final de esta perspectiva es tener una mirada desde
adentro, desde el punto de vista de los actores sociales, de la manera como construyen significados del
mundo tejidos íntimamente con su entorno. Por lo general, esto implica, en el mejor de los casos,
relaciones de mutua confianza que se construyen a lo largo de muchos encuentros. A esta perspectiva
participativa en el proceso legal (sobre todo en procesos de transición como Sudáfrica, Sierra Leona y
algunos otros) se le ha denominado antropología de la ley, en donde la ley no se ve como un ámbito (de
especialistas) ajeno a la sociedad, sino como parte de campos más amplios de relaciones de poder. Desde
esta perspectiva, la ley es un artefacto cultural.
73
Los planteamientos anteriores se fundamentan en la idea según la cual el pasado (o la experiencia
vivida de la violencia) se localiza o se reconoce como pasado (como experiencia que se vivió) a través de
un proceso social. Localizar hace referencia a una serie de operaciones conceptuales y políticas por medio
de las cuales se autoriza, –mediante coordenadas espaciales y temporales–, se consigna, se codifica, y se
nombra el pasado en cuanto tal. Este ejercicio es esencialmente similar al ejercicio de producir un mapa.
No cabe duda, según esto, que la experiencia vivida de la guerra o la violencia habita, como lo plantean
diversas disciplinas, diversos lugares, entre personales y sociales.
La versión libre es un procedimiento mediante el cual “los miembros de grupos
armados organizados al margen de la ley” (paramilitares y de la guerrilla) “[confiesan]
los hechos delictivos cometidos durante y con ocasión de su pertenencia [al] grupo
armado, (…) anteriores a su desmovilización (…)”74. El interés del análisis que
proponemos a continuación se centra en la estructura formal (temporal y espacial) de la
diligencia de versión libre, en el carácter simbólico del lugar donde ésta se desarrolla y,
particularmente, en la manera como se establece un intercambio entre víctima y
victimario en un intento por aclarar la muerte y desaparición de seres queridos. 75 Como
veremos, es en el momento de un eventual fracaso, cuando la víctima se retira del
recinto sin resolver nada, en el que, en tanto situación límite, se evidencia este proceso
de mediación en donde —a partir de diferentes pedazos y fragmentos de recuerdos— se
trata de establecer o esclarecer el pasado violento. Es sobre esa verdad caleidoscópica,
como la llamaremos, que emerge más que en ninguna otra situación, en ese momento de
ausencia de la verdad, de ausencia de respuesta a una búsqueda, y que es leído por las
víctimas en un claro registro de desesperanza y desilusión, que versará nuestra
descripción.
En el centro de esta primera etapa se destaca la ausencia del cuerpo y la
imposibilidad de situar un evento en una trama histórica e incluso vivencial. Al
concentrarse en este orden de lo invisible, este orden de lo que no se ve, de lo que pasa
desapercibido, es posible dilucidar no solo la dinámica de la versión en sí misma sino
entender una dimensión social del sufrimiento humano y su puesta en escena. En cada
versión hay una serie de participantes que deben estar presentes: los versionados, el o la
fiscal que lleva a cabo la investigación, los investigadores que acompañan al fiscal y
tienen la tarea de tomar y organizar la información, los abogados representantes de los
versionados, y un representante de la Procuraduría que vela porque el proceso se lleve de
acuerdo a la ley. Así mismo, existen sistemas de control espacial o zonas que se crean
dentro de la sala de versión. En este orden de ideas, se ponen en juego lo que podría
denominarse sistemas de control de flujo y movimiento: hay momentos para entrar, hay
momentos para salir, y en caso de necesidad de moverse, el postulado por lo general
debe pedir permiso y ser acompañado por un guardia. En otras palabras, hay rutas
establecidas, de circulación. En algunas salas observadas la entrada es la misma salida y
por ahí entran y salen tanto versionados como funcionarios. En otras salas, versionados
ingresan por una puerta diferente a la de los funcionarios. Aunque esto no es una regla en
cuanto a la sala de versión, si lo es en cuanto al acceso del postulado al edificio de la
fiscalía. Por lo general, llegan en buses oficiales, acondicionados para el transporte de
prisioneros, que se estacionan en un lugar asignado para dejar a sus ocupantes. En lo
observado en Bogotá o en Barranquilla, por ejemplo, así se procedía rutinariamente. Por
74
Ley de Justicia y Paz del 2005. Artículo 17, Diario Oficial 45.980.
75
En este contexto se usa el término “víctima”, y no “sobreviviente”, como en otros escenarios sociales
(Sudáfrica), haciendo referencia a una condición particular gestada por el efecto de la violencia,
“realizada por grupos armados organizados al margen de la ley”, sobre un individuo o colectivo y
establecida en el contexto de la ley de Justicia y Paz, artículo 5º. No constituye ni una metáfora ni un
término genérico —las víctimas de la violencia en Colombia—, aunque si establece de manera muy clara
itinerarios de reparación y relaciones particulares con el Estado. Todas las referencias relativas a
Sudáfrica son tomadas del texto de Alejandro Castillejo. Los Archivos del Dolor: Ensayos sobre la
Violencia y el Recuerdo en la Sudáfrica Contemporánea. Bogotá, Colombia: Universidad de los Andes.
lo general, aunque este es un factor más marcado en otro tipo de audiencias, hay formas
concretas de control ambiental. Dicho control se traduce en una temperatura “razonable”
que permita la versión, en que este aislada, en lo posible, y en que se permitan una serie
de condiciones más o menos buenas de audibilidad, restringiendo el flujo de personas y
funcionarios autorizados. En el caso de las versiones las sesiones son cerradas, con
excepción de víctimas interesadas y funcionarios), y no hay acceso al público general.76
Así mismo, este proceso de relatar-confesar tiene una estructura temporal que se
organiza por fases. Son estas fases, en primera instancia, las que delimitan el tiempo y
las sensaciones asociadas que describen la experiencia del tiempo: lento, rápido, eterno,
y así sucesivamente. La pregunta ¿cuánto se demora una sesión de versión libre?” hecha
por una víctima en Bogotá, depende de protocolos externos e internos. En cuanto a la
salida de prisioneros los penales tienen una serie de requisitos; a veces el cumplimiento
de estos requisitos incide en que el versionado llegue a una hora en particular, se demore
o incluso no llegue nunca, por ejemplo, cuando por razones de seguridad la diligencia es
cancelada a última hora. Hay esperas en la organización del dossier o de los equipos, que
a veces no funcionan. Una vez iniciada la sesión hay otra serie de procedimientos como
las palabras de apertura y los procesos de identificación, a viva voz, de cada persona
presente para que quede constancia; en este contexto se hace evidente que la verdad gira
en torno a la voz y a la presencia. En este sentido el abogado puede ser en un momento
dado, el único ungido para hablar por otros, y en el lenguaje de la ley: “Mi nombre”
[dice una abogada en una legalización de cargos y frente a un micrófono] “es Mariela
María, mi cédula es tal y tal, y vengo en representación de los casos 123, 124, 125 (…)”,
y así sucesivamente hasta llagar al 200. Estos protocolos de verificación de identidades
toman tiempo. En la versión también hay una identificación de los asistentes, no solo
quienes están dentro de la sala sino “afuera”, como se mostrará más adelante.
No solo está el tiempo como experiencia, su percepción (lento, rápido, pesado),
también hay modos específicos de “contarlo”, marcadores sociales dentro del proceso
mismo. De hecho, es la ley 975 el determinante temporal más importante. En otras
palabras, temporalmente hablando la versión es un evento dentro de otro evento mayor.
Es una unidad temporal dentro de otra unidad temporal más amplia. Es una fase, dentro
de un proceso más largo también constituido por fases. En este sentido, sin atención a las
cotidianidades del proceso, la ley establece y determina un ritmo general basado,
precisamente, en las rutas investigativas y en los procedimientos que giran alrededor de
los archivos y papeles que se acumulan y circulan. Y es dentro de ese ritmo general que
se articulan o se conectan experiencias del tiempo más pequeñas, ritmos más pequeños.
Es ahí cuando una víctima puede decir que el proceso de Justicia y Paz es “lento” de cara
a un final esperado, a las expectativas creadas, al tiempo en que la víctima y su caso
habían estado en silencio. Y es en esta coyuntura que la persona tiene una sensación
desarticulada de la experiencia del tiempo. Como se mencionará más adelante, es en la
citación pública de las víctimas cuando se gesta una conexión entre el tiempo de lo
oficial y el tiempo de lo personal.
76
Para entrar a una sala de víctimas, donde estas escuchan lo que dice el victimario, se requiere permiso o
alguna suerte de carta oficial. Hay que estar autorizado, con permiso de ingreso, para poder observar.
Sin embargo, la parte más extensa del proceso es la versión libre en sí misma
donde los versionados deben confesar los crímenes perpetrados durante y con ocasión a
su pertenencia a “grupos armados organizados al margen de la ley”. Deben proveer, en
ese orden de ideas, las circunstancias de modo, tiempo y lugar, con particular atención a
los muertos o al destino de los desaparecidos. Aunque la dinámica que marca muchas de
las audiencias es la de la confesión “voluntaria” (y también forzada en la medida que el
versionado haya sido incriminado por otra versión, convirtiendo el procedimiento mismo
en una red o en un árbol de mutuas incriminaciones) la actitud del Fiscal debe ser en este
punto activa y dinámica. Aclarando hechos, tratando de entender procesos, momentos
históricos, incluso motivaciones. Hay así mismo una serie de aspectos sobre los que el
fiscal debe poner atención: delitos confesados, circunstancias de tiempo, modo y lugar,
la estructura jerárquica del grupo, las referencias geográficas y temporales en las que
operaba el grupo. La conexión entre la estructura militar y el momento de operación le
permite al fiscal asignar diferentes formas de responsabilidad sobre un hecho.
Así mismo, el fiscal rastrea “las finanzas”, es decir, la manera como se
financiaban y relacionaban con otros ámbitos de la sociedad. Y finalmente, los
versionados consignan en listas los bienes que entregarán para reparar a las víctimas. En
el protocolo de presentación se resume estructuradamente esta información, que sumada
a la investigación y corroboración, constituye una parte del proceso. En tiempo real
existe correlación entre el rango del desmovilizado y lo que potencialmente puede saber.
La masa de detalles ínfimos, las búsquedas específicas dentro de un proceso o un evento
(que a veces emergen de tal manera que se le dedican largas sesiones y citaciones
específicas) y las listas de bienes reconocidos por los postulados, cifran inevitablemente
el ritmo del proceso. En esta temporalidad, las víctimas emergen por lo general cuando
su caso personal se cruza con lo que sucede y los abogados aparecen cuando los casos
que llevan son mencionados. Es raro, sin embargo, ver abogados en este punto pues
hasta ahora se oficializan los hechos.
La conjunción entre los ritmos de las versiones y el orden espacial de las mismas
configuran un proceso regulado, incluso repetitivo. A pesar de las reglas de
comportamiento que se deben seguir durante la versión, donde se espera compostura,
concentración, colaboración de cara a la justicia y a las víctimas presentes en una sala
alterna, también hay diversos espacios de trasgresión donde la dinámica se desplaza,
fracturando el orden de la cosas, el orden del procedimiento. El refuerzo de fronteras y
límites suele ser más estricto en la versión que en otro tipo de audiencias pues hay menos
público, menos espacio para apropiarse del evento, menos campo para el teatro. Aunque
es difícil generalizar también las personalidades de quienes hablan, incluso su capacidad
para hablar, juegan un papel importante. Por supuesto que hay control sobre la
“posibilidad de convertir el escenario de la justicia en un circo”, como comentará un
magistrado en una ocasión.
Hay diversos momentos de la versión libre cuando los límites y las zonas entre
unos y otros se fragmentan, no de manera estructural sino por circunstancias del proceso.
Por ejemplo, la frontera espacial que se regula más visiblemente es la frontera entre la
víctima y el victimario, el espacio de quien sufre por la violencia se diferencia del
espacio de quien generó el sufrimiento: esta es, en abstracto, una frontera moral entre la
maldad y la inocencia. En el contexto de la versión libre de un jefe del Bloque Norte en
Barranquilla, por ejemplo, se permitió romper ese “protocolo” diseñado, en teoría, por
razones de seguridad para evitar interacciones irrespetuosas del dolor del otro, o
peligrosas incluso para cualquiera de las partes. La razón aducida por el fiscal fue que
una ruptura regulada de estos espacios diferenciados permitiría crear un “escenario de
reconciliación,”77 el gran concepto hacia donde mira Justicia y Paz y, en general, todas
las políticas de transición. La razón de dicha ruptura fue la entrega de unas “manillas” o
pulseras a un grupo de víctimas, como “gesto” de reconciliación y perdón para dejar
atrás el pasado, según dijo el versionado. Las manillas estaban tejidas por los propios
versionados, y hacían referencia a partes de la Biblia. En una de ellas se leía la palabra
“reconciliémonos” (Mateo, 5 versículos 23 y 24). El versionado pediría perdón, en una
repentina, aunque calculada, intervención. Este versionado, en particular, siempre tendría
en el proyector de la pantalla de su portátil las fotos de sus hijos pequeños, y haría
referencia a sus propios errores y al deseo de volver con su familia, apelando, en este
sentido, a lo más humano para conectarse con el otro y de esta manera ponerle la cara al
familiar del muerto. Las víctimas, por lo general, respondían con temor y escepticismo;
otras sentían un descanso al saber que pasó con su familiar; otras más, sollozaban y otras
le botaban por la cara la manilla y le repetían incesantemente que esperaban “que se
pudriera en el infierno.” Pero en general, eran inmensamente bondadosas con sus
respuestas. En otros escenarios de guerra tanta bondad por parte de las víctimas es algo
más difícil. En este sentido, y desprendiéndose de lo anterior, la diferenciación del
espacio en categorías, las categorías del proceso judicial, implicaba también diferentes
modos de interlocución y de hablar entre las personas. Se espera que la gente, según su
localización dentro del proceso, trabe una relación con el otro a través de la palabra.
Viendo otros contextos sociales, es importante resaltar las variedades culturales
en este tema, incluso en contextos de reglas muy rígidas. Se está hablando entonces del
espacio del versionado, del espacio de la víctima, del lugar del fiscal y de los
acompañantes, incluso del lugar del público que asiste pero cuya participación se reduce
a la observación. En el caso de las audiencias públicas de la Comisión de la Verdad en el
Perú, víctimas de actos violentos testificaban públicamente ante grandes escenarios
sociales; en audiencias públicas donde los victimarios enfrentaban a los comisionados, el
público participaba directamente. A pesar de las grandes diferencias entre los dos
procesos, los comisionados en el Perú y los fiscales en Colombia fungen como
administradores del proceso, de la palabra, como reguladores de estos escenarios de
comunicación. En parte debido al código de etiqueta en donde el relato controlado, frío y
hasta calculado hace parte de la puesta en escena de la objetividad de lo que se habla. Si
se interrumpe el testimonio o se interrumpe la confesión se hará reguladamente. En
Sudáfrica, el público, empático con la víctima, remitía en gesto de comprensión las
últimas palabras que dijera, como replicando una conversación. Así mismo, de los
agentes del estado llamados a testificar se esperaba respeto por el tema y por las
77
Parte de las discusiones políticas y académicas en las últimas dos décadas tiene que ver con la noción
misma de reconciliación, un término con un fuerte contenido religioso. Las reflexiones sobre el tema se
mueven alrededor de la idea de la reconciliación como un fin en sí mismo. Es un término que fundamenta
el lenguaje social que se gesta en el seno de sociedades que llevan a cabo cambios políticos, parte de lo
que diversos autores han denominado el “evangelio global del perdón y la reconciliación”.
víctimas, limpiando sus formas de hablar de referencias racistas de cualquier clase. Los
asistentes hablan y actúan de acuerdo al lugar que ocupan no solo en el espacio sino en la
estructura de roles.
El escenario de la versión es en realidad un conjunto de escenarios
interconectados: hay como mínimo dos salones u oficinas debidamente acondicionadas y
conectadas por un sistema de comunicación de audio y video y administrado por
auxiliares de la Fiscalía. En el primero de ellos se encuentran los versionados, un grupo
de varios hombres, usualmente el comandante de frente y sus lugartenientes. El primero,
con frecuencia mejor trajeado que los otros, en una visible jerarquía dado que es quien
usualmente habla. Es difícil imaginar la cantidad de crímenes cometidos por algunos de
ellos. En una ocasión había uno “no mayor de treinta años” que era acusado de haber
asesinado a más de cincuenta personas con sus propias manos: a bala, descuartizados a
machete, a golpes; en otros casos los integrantes de la versión colectiva podían ser
responsables de miles de crímenes dado que el paramilitarismo era una gran red militar y
clientelar al punto en que la línea divisoria entre el orden institucional y el no
institucional parece más la excepción que la regla; sus miembros, según los grados que
ostentaban en la organización y según los modelos de imputación usados por los fiscales
y magistrados, tendrán que responder por miles de crímenes. En la sala de los
versionados se encuentran el abogado defensor de los acusados, el fiscal de Justicia y
Paz y dos investigadores que lo acompañan. Uno toma nota de lo que acontece segundo
a segundo y el otro anota las solicitudes del fiscal o consigna otra información relevante.
También se sienta un representante de la Procuraduría General de la Nación quien
constata la legalidad del proceso. Rara vez se tiene acceso directo a este escenario. Es
restringido.
La audiencia de versión libre usualmente comienza a media mañana y luego de
identificar a cada uno de los asistentes a la sala de versionados y de certificar la
presencia de victimas en la otra, que en ocasiones puede estar localizada en otra ciudad o
región del país, se da comienzo a la sesión. El fiscal retoma la diligencia que en
ocasiones puede extenderse semanas enteras, incluso años. Tal ha sido el caso de dos
comandantes de frente del Bloque Norte, alias “Carlos Tijeras” y alias “Don Antonio”
quienes llevan más de dos años en este proceso sumando más de 55 sesiones. Este
simple hecho le imprime al proceso un ritmo increíblemente lento, y una enorme
dificultad para su seguimiento. El mapa operativo de una diligencia de versión libre, que
implica un proceso de corroboración judicial, puede llevar a un escenario de múltiples
espacios, entrecruzando itinerarios y diferentes tipos de movimientos en diferentes
lugares. Encarna el reto de estudiar no lugares sino redes.
El versionado continúa su narración de eventos; en este ejercicio lo que hace es
relatar y a la vez declarar lo que él considera crímenes realizados por él o su frente bajo
su mando. El peso de la verdad y, en el fondo de la auto-inculpación, recae en el
versionado. El fiscal busca definir la organización jerárquica del frente durante el
periodo de operación, desde su nacimiento hasta su desmovilización, para
posteriormente localizar geográficamente los lugares donde operaron. El cruce entre
tiempo y espacio permitirá establecer la autoría de crímenes llevados a cabo mas no
reconocidos por los victimarios; crímenes que son llevados a la fiscalía por parientes de
la víctima pero que ningún frente ha reconocido. Es en este punto, cuando nadie
reconoce la muerte de una persona pero hay una víctima en la sala que la reclama, que se
crea un espacio fantasmal, de presencias y ausencias, que se encarna en la voz de la
víctima, en la voz de un pariente cercano que la reclama.
Hay otra sala, que los funcionarios llaman sala de víctimas, acondicionada con
asientos ubicados frente a una pantalla de televisión. A ella asisten víctimas certificadas,
o por certificar, una vez que el versionado ha mencionado eventos relevantes para alguna
de ellas, durante alguno de sus relatos. Normalmente, el fiscal toma nota del hecho en
alguna sesión anterior y convoca a algún pariente cercano del muerto o desaparecido.
También se acercan víctimas que habiéndose enterado de la versión por algún conducto,
a través de alguno de los edictos publicados en los medios, decide ir independientemente
a preguntar por su muerto. En este pequeño salón usualmente hay abogados o
representantes de víctimas, en particular cuando lo que van a decir los versionados tiene
que ver con alguno de los casos específicos que llevan, y en otras ocasiones solo
víctimas. También hay representantes de organizaciones que hacen las veces de veedores
o “acompañantes”, como la Organización de Estados Americanos, funcionarios y
sicólogos de organizaciones certificadas para acompañar victimas y manejar situaciones
críticas. No hay protocolos muy claros ante eventos de dolor, salvo un abrazo y una
aspirina. Se observaron sicólogas dando vasos de agua y palmadas en la espalda a
madres sollozando por el solo hecho de sentarse en la sala de víctimas. Este encuentro,
así sea a través de una pantalla de televisión, puede ser una experiencia brutal. Las
víctimas van llegando poco a poco durante la mañana. Algunas de ellas vienen de
lugares distantes, no solo en el sentido geográfico del término, sino distantes en el
tiempo recorrido desde la muerte de un ser querido. Muchos vienen en busca del cuerpo,
del instante de su desaparición, de una explicación que ponga fin a ese trasegar por las
mismas preguntas: “Quiero preguntarle al señor ¿porqué?, ¿Porqué asesino a mi hijo?
¿Qué le hizo para ser tratado así?” De nuevo el intento de los familiares, entendiendo
que es en la vida cotidiana donde los significados más humanos se construyen, por dar
sentido a una acción que no lo tiene. Las expresiones de cansancio dibujándose en sus
rostros, las largas horas, los largos años de espera, la inseguridad de cómo actuar de cara
a lo que se le diga, de cómo responder. No hay medida estadística que registre esta
dimensión de la experiencia.78
78
Una investigación en este punto se alimentaría de las conversaciones posteriores a estos encuentros.
“¿Que pensó, qué le dijo? que sintió?”, podrían ser algunas de las preguntas planteadas a las víctimas
asistentes, incluso bajo la ficción de “darles una voz”. En esta investigación nos distanciamos
conscientemente de esa posibilidad por razones esencialmente humanas y éticas. La experiencia de
investigación en el campo de la cotidianidad en otros lugares arrasados por la violencia ha demostrado
cómo el momento catártico del descubrimiento de la verdad, revelada o escuchada, por alguien que ha
sufrido la violencia, se constituye, simultáneamente, en un escenario de posible re-traumatización. Una
situación análoga se da en la investigación con víctimas. Por carecer de una agenda de investigación
La sala se adecua con asientos plásticos mientras un ayudante de la fiscalía anota
los nombres de los asistentes, quienes quedan registrados en una hoja de asistencia. De
ahí salen parte de las estadísticas de atención a víctimas. En general, a estas audiencias
solo ingresan víctimas, personal autorizado y funcionarios encargados de hacer
seguimiento al proceso. En uno de los costados se encuentra una televisión en cuya
pantalla aparecen las imágenes de la audiencia y los enlaces satelitales con cualquiera de
las salas de víctimas que hayan sido arregladas para la diligencia. En ocasiones, una gran
pantalla de video o de proyección reemplaza la televisión. Algunas de estas pantallas son
ubicadas allí donde la masa crítica de víctimas sea mayor, en los pueblos o cabeceras
municipales cercanas a los escenarios de la muerte. Por un rato, las víctimas se sientan
también en silencio, intercambiando aquí y allá comentarios sueltos con el vecino de
asiento. No son necesariamente escenarios muy concurridos (aunque depende por
supuesto de la magnitud de los eventos narrados) y en ocasiones quienes asisten son
realmente los abogados defensores en una búsqueda (casi quirúrgica) de acontecimientos
y hechos delictivos que clarifiquen los casos asignados, particularmente los abogados de
oficio de la Defensoría del Pueblo.
Los intercambios verbales entre las personas se dan en función de la experiencia
vivida de la violencia: “vengo por mi esposo que fue asesinado” o “vine a que me den
razón de mi hijo que se lo llevaron en noviembre de 1998,” haciendo clara alusión a los
detenidos que están sentados al otro lado de la pantalla. Como lo han establecido una
serie de investigaciones sobre las relaciones entre el testimonio y lo traumático, víctimas
de violencia en general transforman información que puede ser fragmentaria en un relato
cargado de detalles específicos que se repiten. Con frecuencia estos relatos se congregan
en patrones colectivos o núcleos de significados compartidos por varios testimonios en
un contexto cultural particular. Las madres y hermanas, porque la mayoría de los
acudientes son mujeres, recuerdan con relativa precisión circunstancias relativas a la
muerte de sus seres queridos, detalles del contexto que sitúan a la persona en una red de
relaciones espaciales y temporales. En otros casos, esta información contextual se
estructura o se ordena inconscientemente en historias que con el tiempo tienden a
estandarizarse a fuerza de repetirse, en contextos de entrevistas e investigaciones
sociales o jurídicas (cuando la víctima se convierte en informante profesional) o bien a
fuerza de trasegar preguntas sin respuestas. Con frecuencia estas historias constituyen
“itinerarios de sentido”, como se le ha venido a llamar, en donde procesos históricos de
gran envergadura se entrecruzan con procesos personales. Así, narraciones de mujeres
sobre eventos traumáticos suelen diferir de las de hombres en la medida en que cada cual
localiza su testimonio en un lugar diferente. Ante años de silenciamiento forzado,
sobrevivientes del terror y la guerra localizan la violencia exactamente en el cuerpo de su
ser querido o en el cuerpo de la comunidad dañada, porque es un cuerpo, en realidad, el
que ha sido desmembrado con la muerte y el desplazamiento forzado.
El silencio se va transformando en conversaciones y discusiones de diverso tipo.
Los rastros de los muertos y exhumados van dando paso a un torbellino de emociones.
estructurada en múltiples planos, más allá de la mera documentación, que minimizara los efectos directos
de la investigación en el plano de la experiencia personal, este trabajo no siguió ese camino.
Algunas madres guardan estoico silencio, absolutamente aterrorizadas ante el hecho de
estar sentadas ahí. Otras comienzan a hablar duro, afirmando su sorpresa ante lo que
pasaría en los siguientes momentos. La atmósfera sigue siendo densa y en ella el silencio
crónico y el miedo instalado conviven de forma contradictoria con el reclamo a voz en
cuello: la madre que llora desconsolada, incapaz de articular palabra, se sienta al lado de
otra madre, de una hermana o de un padre que abiertamente hablan al público asistente,
enfrentado imaginariamente al versionado. Como cualquier otro escenario o espacio
social, los momentos de intercambio pueden dar origen a dinámicas diversas, a una
cascada de conversaciones y reclamos que se integran con las personalidades, las
expectativas y las experiencias de los presentes. Hay en esto un cierto carácter aleatorio,
imprevisible. Los ánimos se caldean por momentos hasta que, finalmente, la audiencia
comienza.
El versionado continúa su versión al referirse a detalles en la “conformación del
grupo armado ilegal”, como reza la terminología oficial. El fiscal, por otro lado, es
responsable del desarrollo de la audiencia en la medida en que interpela directamente en
busca de aclaraciones. Luego de pasar por detalles operativos o financieros del grupo, el
paramilitar hace un listado donde referencia los crímenes o delitos en los que reconoce
participación por acción directa o por línea de mando (porque era el responsable final de
las actuaciones de sus subalternos en un momento dado). Aparece en el escenario una
macabra lista de nombres de personas, junto a los crímenes de los que fueron objeto.
Durante la versión, se dan mayores detalles, con frecuencia atrozmente exactos
considerando el tiempo que ha pasado. El listado de nombres es en sí reminiscente de la
manera como operaban. Con lista en mano, y acusaciones de colaboracionismo con la
guerrilla (o porque estaba dedicado al crimen), unidades de hombres armados llegaban a
las cabeceras de los pueblos, a las fincas o a los barrios y luego de agrupar a la gente,
identificaban las personas para posteriormente ejecutarlas, a veces en la espesura del
monte, a veces en la misma plaza, a veces frente a la familia. En otras ocasiones, se
localizaba a la persona y se le daba de baja. En la lógica de la matanza y del
paramilitarismo, la idea es culpar a la víctima de su propia miseria y muerte, en el marco
de una violencia que se cree restaurativa del orden social. Esta enunciación de crímenes
servirá a la Fiscalía para localizar a los parientes del muerto y son ellos quienes
finalmente asisten a las versiones, cuando las usualmente difíciles condiciones
económicas y de transporte lo permiten. A través de abogados representantes, los
investigadores y asistentes del fiscal realizan una lista de “casos que serán tratados
durante la siguiente diligencia de versión, de tal manera que los interesados puedan
asistir”. Es bajo esta expectativa que se da el encuentro judicial e histórico de la versión
libre. Judicial por que se enmarca en un proceso de esta índole, alrededor de delitos, e
histórico porque a través de este encuentro se instauran concepciones del pasado, de
relaciones de causa y efecto.
La versión del paramilitar encuentra resistencia al menos en dos niveles: en
relación con la veracidad y justificación de sus actos cuando hay un manto de duda en
los detalles y las explicaciones que ofrece para auto-justificarse, y, en cierto sentido, en
la existencia del acto mismo. Veamos un fragmento de testimonio donde se ilustra la
segunda posibilidad:
c. La verdad caleidoscópica
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Esta aseveración es producto de observaciones directas en momentos en donde la persona que busca un
ser querido, el lugar donde fue enterrado el cuerpo, o esclarecer la responsabilidad por su muerte, no logra
acceder a esta información. Es quizás el momento menos deseado del proceso, donde se fractura, donde
de alguna manera fracasa. Cuando hay una solicitud de este tipo por parte de una víctima pueden pasar
varias cosas. Que el grupo lo acepte pues se acuerdan de él o ella (incluso después de una discusión
interna); que no den razón porque no lo conocen o no se acuerdan, o porque entre tanta muerte algunas
personas se vuelven indistinguibles unas de otras. Puede haber otra opción, intermedia, plagada de
ambigüedad, de ambivalencia: que tengan dudas, que lo confundan con otra persona, que no estén
seguros. Es esta opción la que le interesa a este trabajo puesto que en su dinámica hay un colapso, un
desencuentro que dispara un proceso de negociaciones justo antes de concluir, que tampoco lo conocen.
En este intercambio se explayan datos minúsculos, detalles, rastros de la persona buscada.
Esta mediación se conforma a partir de un circuito lingüístico sectorizado. Los
versionados escuchan pero no pueden ver quien les habla. Las víctimas pueden ver y
oír la respuesta que dan y que se refleja en los recuadros de la pantalla, usualmente
poco nítidos y con pocas posibilidades de atender a detalles faciales expresivos. En
realidad, el rostro (con sus detalles milimétricos) pierde nitidez en el fuerte granulado
de una definición de baja calidad. Lo importante en este contexto es la voz, lo que se
dice, no necesariamente lo que se ve. En medio de esta voz flotante, sin rostros, que
viene transportada con un eco como si fuera de ultratumba, se da lo que podría llamarse
una verdad caleidoscópica construida a partir de fragmentos que conectados, a través de
un principio rector, configuran una imagen. El escenario de las versiones es
fundamentalmente acústico ─sin que con esto no se considere su dimensión visual
inseparable─ en donde los días pasan con hombres auto-inculpándose y culpando a
otros en medio de voces sin cuerpo, una detrás de la otra, día tras día, caso tras caso. Un
escenario de múltiples voces estructuradas por un formato de relaciones que las
posibilita, definidas por una serie de reglas de interacción, de temporalidades que las
ordena. Pero las voces no poseen cuerpos en la inmediatez: no existe un cara-a-cara que
de hecho es vetado por los protocolos de seguridad. De nuevo, eso no quiere decir que
esos protocolos no se rompan en condiciones específicas. Este encuentro se concentra
en un voz-a-voz donde incluso en ocasiones se negocia, en un ejercicio similar al del
calidoscopio, la posibilidad de la existencia de nuevos hechos delictivos, en últimas,
nuevos cuerpos, de nuevas víctimas, las que se buscan en los documentos de la Fiscalía,
en las fosas o diligencias de investigación forense.
La dinámica de las intervenciones parece devenir en transacciones que buscan
las coordenadas espaciales del hecho, de la muerte. Las referencias de la víctima, por
ejemplo, un viejo mayor y visiblemente nervioso, son comunicadas al asistente en
largos intervalos de tiempo. El anciano hombre habla muy bajito, y aunque el asistente
tiene disposición a entender parece costarle trabajo. La interacción es fragmentaria,
lenta, incluso angustiosa. Pasan los minutos, la audiencia se extiende inesperadamente.
Con frecuencia el proceso es más escueto: saben o no saben, luego de un corto ejercicio
caleidoscópico. El asistente toma una hoja de papel, ante el desconocimiento del
versionado, y dibuja ─interpretando las palabras de la víctima─ una especia de mapa de
la zona: una representación a mano alzada: “para arriba queda la finca El Morichal”,
dice el viejo. El asistente interpreta ese arriba no en un sentido fluvial, río arriba, sino
geométrico: dibuja un recuadro que llama la finca encima, en la parte posterior de la
hoja de papel. El viejo mira y repite insistentemente, “El Floral, ahí queda”, señalando
la hoja en general. Aquí emerge una mediación adicional, un modelo de representación
adicional. El procedimiento busca localizar un lugar basado en fragmentos de
experiencia. Luego de veinticinco minutos, el fiscal no logra establecer nada. Una
mezcla de nombres y una serie de mapas se entrecruzan. Había una finca, una tienda,
una zona con el mismo nombre al parecer. El asistente remite verbalmente la
información de un proceso visual. Se genera una confusión. El caleidoscopio gira de un
lado al otro. Los fragmentos no se consolidan. Nada sucede. La imagen completa es
imposible y la sensación de totalidad es un juego de espejos. La verdad es incompleta.
La idea de que haya algo completo es una abstracción, un artefacto. El muerto no existe
pero ahí está. El viejo lo repite. El lugar no existe de cara el proceso judicial, que
produce lugares, hechos y tiempos. El viejo se va con su fantasma.
El paramilitar dice no conocer, no obstante conocer. La fuerza de la verdad recae
a la larga sobre lo que él quiera reconocer. La voz se retira. Hay una fila de personas
esperando hablar de su caso. Mientras esto sucedía, los otros asistentes a la sala de
víctimas hacían sus charlas, sin poner mayor atención. Murmuraban, hablaban duro. El
fiscal está cansado. Cierra la sesión y la convoca para la tarde para continuar con la
agenda. Más voces vendrán. A la salida el viejo habla, y nosotros lo interpelamos, sin
querer, en su decepción: “Machete es un mentiroso”, contesta. El viejo campesino se fue
con su versión libre, con el muerto desvanecido y con él las indemnizaciones y demás
reparaciones establecidas por la ley de reconciliación nacional.
En la medida en el que el versionado va articulando el relato, nombres de
personas y eventos, es decir “circunstancias de tiempo, modo y lugar”, van apareciendo.
Este sistema de clasificación de hechos genera grupos de víctimas cuyos procesos (y
ellas mismas en tanto sujetos de derecho) son ya parte oficial de Justicia y Paz. En otras
palabras, Justicia y Paz es un proceso mediante el cual se configura un universo de
víctimas y daños oficiales.80 La citación es el momento cuando esa oficialidad se torna
pública. Ese encuentro entre los múltiples participantes de Justicia y Paz (entre los que
se encuentran potenciales abogados representantes, funcionarios de diversa índole,
representantes de organizaciones internacionales, y un grupo nutrido de consultores-
observadores), en donde lo emocional hace parte de un mecanismo que crea una
comunidad que se congrega alrededor del sufrimiento compartido, está a medio camino
entre el reconocimiento del dolor del otro y la escenificación realizada por la Fiscalía.
Este espacio público funciona como una bisagra en donde se conectan dinámicamente
un proceso general de esclarecimiento histórico y judicial con la experiencia del
sufrimiento individual, donde procesos globales confluyen con experiencias
individuales. Aunque aquí el protagonista es el reconocimiento de la víctima como
víctima por parte del Estado, con frecuencia se hace, por las condiciones de la
presentación, literalmente de cara a la ausencia de muchos otros seres humanos cuyos
rastros han desaparecido del archivo social. A diferencia del escenario anteriormente
descrito, este no se preocupa por lo que no pudo ser documentado, sino todo lo
contrario, por lo que sí logró ser documentado.
En esto las voces del más allá o la presencia de quienes no están, siguen siendo
cuestiones centrales cuando se habla de violencia, de reparación, del lazo social. Cuando
en la versión emerge un nombre, un hecho, eventualmente la Fiscalía organiza citaciones
generales a víctimas. Los cuerpos de sus seres queridos, los responsables han aparecido.
Este es un trayecto de sufrimiento diferente. En esas sesiones la Fiscalía General de la
Nación, particularmente un fiscal de Justicia y Paz, realiza una presentación ante las
víctimas de los avances en cuanto a la determinación de las circunstancias de “tiempo,
modo y lugar” de hechos violentos (asesinatos y masacres) que habían sido aceptados
80
Esto por supuesto hace referencia, entre otras cosas, a la total ausencia del reconocimiento de los daños
que la sociedad colombiana, al igual que otras sociedades en América Central y en África, ha tenido por
causas estructurales como la pobreza y la exclusión crónicas. En este orden de ideas, la ley establece una
definición restringida de la noción de violencia.
por los paramilitares que hacían parte del proceso de la Ley de Justicia y Paz y que
estaban rindiendo versiones libres. En estas citaciones, eran los familiares de estos
muertos y desaparecidos los que se sentarían en auditorios u otros salones de
congregación pública. Con esta presentación, se da inicio a lo que podría ser
denominado el periplo o itinerario que toda victima oficializada comienza a recorrer
para obtener algún tipo de reparación. La presentación se realiza con la intención de
dignificar los muertos y sus sobrevivientes y de paso introducir a todas las instituciones
que harán parte de este proceso de una manera u otra, al igual que a los abogados de
confianza o de oficio que los representaran en las audiencias y demás momentos legales.
Los funcionarios oficiales de la Comisión Nacional de Reparación, la Defensoría del
Pueblo, la Misión de Apoyo al Proceso de Desmovilización de la Organización de
Estados Americanos, entre otros, servían como testigos del carácter eminentemente
institucional del encuentro. Visto desde cierto punto de vista, la citación, por momentos,
se asemeja a un escenario de rendición de cuentas.
El carácter simbólico restitutivo, aunque pasajero, del reconocimiento a las
víctimas se da propiamente al comienzo cuando fotografías de cada una de ellas son
presentadas en una gran pantalla de cine. Este modo de recordar que consiste en asociar
fotos a nombres de muertos y desaparecidos, se ha convertido en un patrón repetido de
memoria: basta recordar las madres-abuelas de la Plaza de Mayo en Argentina, o la
galería Itinerante del Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado. En un
caso particular de estos, durante el proceso de repaso de fotos que en algunos casos
puede durar hasta casi cuarenta minutos, cada familiar esperaba expectante la aparición
de su muerto para reconocerlo, muchas veces en silencio y otras en voz alta, en público.
De aquella presentación, que luego fue adobada con discursos oficiales en torno al éxito
material del proceso, una de las cuestiones que más llamó la atención fue como emergen
las imágenes de quienes fueron asesinados.
Primero que todo, una pequeña porción de fotos fue sacada de álbumes
familiares: el muerto posando en vida con su familia durante festejos o momentos
íntimos. Esas fotografías daban testimonio de la manera como seres humanos
particulares están inmersos en redes de relaciones familiares y sociales en general e
ilustran lo que se fractura con la muerte, con la guerra. La vida cotidiana, la continuidad
temporal que se gesta entre generaciones retratadas. Por supuesto, son fotos
seleccionadas por los dolientes para mostrar un mundo mejor, un mundo que ya no
existe. Son el rastro no solo del pasado sino de los sentimientos en el presente. Aquí las
fotos alcanzan a ser rostros: se vislumbra una historia, una serie de recorridos
existenciales reconocidos por sus deudos, por sus dolientes, en la fisonomía de una
época de la vida. Comentarios de los asistentes daban muestra de ese vínculo: “mira si
estaba gordo”, “míralo con Rosita el día del matrimonio de doña Ana”. Son fotos
inusualmente íntimas, considerando las circunstancias. Son una sedimentación de la
memoria, una pila de recuerdos, unos al lado de otros. Sin embargo, en el auditorio se
percibe subrepticiamente una especie de comunidad de reconocimiento en la medida que
varias personas responden empáticamente las interpelaciones a la imagen, a lo que
representa, a la nostalgia.
Segundo, la mayoría de los registros visuales eran tomados de archivos de
periódico. Muchas de estas fotos eran realmente fotocopias, en buena parte, de algún
amarillento matutino que había sacado la noticia de su muerte. La Fiscalía realizo una
búsqueda y organizó un archivo con este material. El hecho es que la gran mayoría de
fotos eran de la cara de personas, con el cuerpo por fuera del marco de la fotografía. En
este grupo de fotografías hubo un intento por ponerle una cara al muerto para
recordarlo, para identificarlo, habiendo pasado más de una década desde el homicidio o
la desaparición. Pero la identificación no era fácil en algunos casos. En esas fotos el
muerto es, en cierto sentido, una abstracción para el público que las ve no obstante su
empatía y la comunidad que se crea ante el dolor colectivo. Estas fotos no hacían
referencia a las relaciones de cercanía y distancia, de intimidad y anonimato, que las
anteriores si. Las caras estaban como suspendidas en la pantalla y en la historia, más allá
de cualquier contexto específico. En muchos casos, la fotocopia no estaba en mal estado,
permitiendo que las personas se vieran relativamente bien, con sus facciones delineadas,
sus arrugas y pliegues como dibujados, retocados. En esos pliegues hay un pequeño
instante de confusión en donde la tinta inconstante e irregular de la fotocopia, convergía
sutilmente con el rostro a través de las arrugas y de los contornos montañosos que
constituyen la cara cuando es vista a escala diferente, muy pequeña. La artificialidad de
la foto y la realidad física del rostro se unían en un pequeño mundo visual, que constituía
la presencia del otro. Así, había fotos en las que no se sabía quién era la persona y qué
correspondía al artilugio de la imagen: eran casi indistinguibles.
En la presentación hecha hay una serie de relaciones que se establecen entre el
reconocimiento y la desaparición. Las fotos emergen en un contexto específico, bajo una
serie de condiciones de aparición. Las familias salen al final del evento. Lloran en
público; así sean difusos sus muertos estos ya tienen nombre público. Con estas
citaciones se dispara un proceso de corroboración. Lo interesante es que la citación es un
momento que conecta una política global con una experiencia particular de sufrimiento,
donde el lenguaje oficial se conecta con la expectativa particular. Pero, a partir de aquí,
¿qué camino ha de tomar la investigación? Las víctimas salen del evento. Sus historias
han adquirido un carácter oficial y un valor.
La segunda fase del proceso está constituida por una serie de audiencias públicas
que tienen lugar en el Tribunal Superior de Bogotá de las cuales hacen parte los
magistrados de conocimiento, el fiscal delegado ante el tribunal encargado del bloque
paramilitar, los versionados junto con sus abogados defensores, los representantes del
Ministerio Público y los defensores de víctimas. En la medida en que son audiencias
públicas el acceso a ellas no está restringido, como en las versiones libres, a quienes
hacen parte dentro del proceso. Se supone, en efecto, que es deseable que, en la medida
en que logísticamente sea posible, el ciudadano común y corriente haga presencia en
estas audiencias. La participación de quienes no son parte del proceso debe ser pasiva,
limitada a la escucha atenta de lo que se dice en la audiencia, a menos que los
magistrados dispongan algo distinto.83
81
En el Artículo 5° de la ley 975 se lee: “Definición de víctima. Para los efectos de la presente ley se
entiende por víctima la persona que individual o colectivamente haya sufrido daños directos tales como
lesiones transitorias o permanentes que ocasionen algún tipo de discapacidad física, psíquica y/o sensorial
(visual y/o auditiva), sufrimiento emocional, pérdida financiera o menoscabo de sus derechos
fundamentales. Los daños deberán ser consecuencia de acciones que hayan transgredido la legislación
penal, realizadas por grupos armados organizados al margen de la ley. También se tendrá por víctima al
cónyuge, compañero o compañera permanente, y familiar en primer grado de consanguinidad, primero
civil de la víctima directa, cuando a esta se le hubiere dado muerte o estuviere desaparecida”.
82
Es usual, en cualquier parte del proceso, que una víctima en busca de su ser querido, se acerque a
buscar información concreta. Esto, dentro de escenarios oficiales de Justicia y Paz. En ocasiones, cuando
el confesante no conoce o dice no conocer a la persona en cuestión puede suceder que se comprometa a
indagar con los miembros del bloque o frente del que hacía parte. José Gregorio Mangones , alias “Carlos
Tijeras”, comandante del Frente William Rivas del Bloque Norte, en casos como este durante una
audiencia respondía: “No mi señora, no conozco el nombre, pero créame que me comprometo a buscar
información entre los miembros del grupo”.
83
Es común que los magistrados citen a investigadores o centros de investigación sobre violencia
reconocidos a nivel nacional con el fin de que provean el contexto necesario para imputar adecuadamente
Las audiencias de imputación y legalización de cargos vienen inmediatamente
después de la solicitud y realización de la audiencia preliminar de formulación de
imputación de cargos que se lleva a cabo ante el magistrado con funciones de control de
garantías. En la solicitud de audiencia, “el fiscal presenta al imputado los cargos por los
delitos confesados y los que hayan surgido como consecuencia de las investigaciones;
se indica el título, capítulo y artículo correspondientes del Código Penal” 84 y el
imputado, en el entendido de que se trata de un proceso penal especial fundado en buena
medida sobre el compromiso del postulado con la construcción colectiva de la verdad,
acepta libremente los cargos imputados. En este momento procesal debe hacerse,
adicionalmente, la solicitud del incidente de reparación integral. Acto seguido, en la
audiencia preliminar de formulación de imputación, no sólo se le vuelven a comunicar
al postulado los delitos que se le imputan sino que se solicita a los magistrados la
adopción de medidas cautelares contra la persona y los bienes del postulado. Este
momento procesal sirve de puente entre la etapa esencialmente investigativa y la etapa
de juzgamiento o probatoria. En primer lugar, porque en él el fiscal ensaya su uso
propio del lenguaje jurídico para dar cuenta de los hallazgos de su investigación, lo que
no quiere decir, como veremos más adelante, que la investigación no se haya adelantado
sin que algunas categorías jurídicas la hayan orientado. En segundo lugar, porque el
procedimiento judicial acentúa progresivamente sus elementos acusatorios: el
versionado se va convirtiendo en imputado que debe ser sancionado penalmente, aunque
se trate de una pena alternativa. Nótese, pues, como la acentuación del lenguaje jurídico
en la representación del pasado viene acompañada por la acentuación de los elementos
acusatorios en el funcionamiento de los procedimientos.
Las audiencias ante magistrados con funciones de control de garantías tienen
como antesala necesaria una serie de prácticas investigativas adelantadas con miras a
satisfacer las exigencias que impone el uso del lenguaje jurídico (versiones libres,
comisiones de investigación, etc.), pero es sólo en estas audiencias que dicho lenguaje
está autorizado para producir juicios concretos sobre lo que pasó y sus responsables.
Antes de las audiencias, el lenguaje jurídico impone exigencias investigativas, mientras
en las audiencias ese mismo lenguaje se articula en juicios que asignan
responsabilidades a individuos concretos. En ese sentido, lo que trataremos de
introducir a continuación (para un análisis detallado recomendamos la lectura del
capítulo siguiente) es una descripción de la manera como se produce ese cambio en el
uso del lenguaje jurídico: cómo se pasa de la exigencia investigativa al enjuiciamiento
en la escena judicial.
Habría que distinguir entre los usos del lenguaje jurídico que dan forma a la
escena judicial y el establecimiento de las exigencias “subjetivas” que cada uso proyecta
sobre los postulados. Esa estricta correspondencia entre usos del lenguaje jurídico y
transformación subjetiva del postulado es no sólo un dato sino una exigencia de este
sistema transicional. La verdad que produce el juez al juzgar debe estar acompañada de
muestras de arrepentimiento y peticiones de perdón por parte del postulado. Sólo así es
87
En este orden de llegada lo único necesario es que los magistrados sean los últimos en llegar. Las
demás partes intervinientes pueden llegar en el puesto que quieran, menos en el último.
Con la presentación de los intervinientes comienza la diligencia. 88 En estas
audiencias, a diferencia de lo que sucede en las versiones libres, la palabra la tiene ante
todo el fiscal (aunque aquel que tiene el poder de concederla es siempre la
magistratura). Tras el interminable y razonablemente libre discurso del postulado, el
fiscal debe traducir en modelos de imputación y tipos penales los hallazgos
investigativos. El postulado normalmente calla: sus intervenciones se restringen a las
aclaraciones que pide el magistrado cuando, a su juicio, hay vacíos en la investigación
presentada por el fiscal. A veces se trata de detalles importantes que fueron pasados por
alto en la investigación adelantada por la fiscalía. Otras veces los magistrados muestran
interés por la reconstrucción de ciertos aspectos o momentos de la historia del bloque al
que perteneció el postulado en cuestión, aun cuando esa información ya había sido dada
en versión libre y elaborada por el fiscal. En ese sentido, no es raro que las exigencias
de la magistratura sean recibidas con desánimo por quienes han estado haciendo
seguimiento al proceso: por enésima vez tendrán que oír el manido relato de los
orígenes del grupo o de los cambios históricos de comandantes, o de relaciones con
miembros de la fuerza pública, o de rutas del narcotráfico, todo más de una vez dicho,
cuya verdad más de una vez ha sido jurada y para cuya investigación ya las copias han
sido compulsadas a las unidades pertinentes. ¿Será que los magistrados no leen lo que
presenta el fiscal?, ¿será que ni siquiera ponen atención a las presentaciones que los
representantes del ente acusatorio preparan con esmero para el día en que se abre
espacio en la agitada agenda de la Sala para adelantar las audiencias correspondientes a
la etapa de juzgamiento? Aunque el somnoliento aspecto de algunos magistrados
durante más de una sesión parece confirmar la hipótesis de que los cuatro magistrados
asignados al proceso de Justicia y Paz, sobrecargados de trabajo, difícilmente evitan
“dormir sesión”, como se dice en los corredores, y que, por lo tanto, cuando final y
felizmente despiertan vuelven a preguntar lo que ya deberían saber, sostenemos que el
asunto de la repetición, ciertamente exasperante, hace parte del ritual jurídico al que
están siendo sometidos los postulados. La repetición no es el accidente que hay que
eliminar: el sistema de Justicia y Paz funciona repitiendo. Cuando no se repite lo que
hay que repetir, el magistrado interrumpe la audiencia y exige al postulado intervenir.
La traducción jurídica de la voz del victimario comienza como repetición
metódica de una selección de lo dicho. De los cientos de horas de versión el fiscal debe
extraer un conjunto de pertinencias en función de las exigencias de la sala. La primera
elaboración jurídica tiene la forma de un recorte sobre el fondo de lo dicho en función
de “los puntos que exigen los magistrados”, que pueden ser invariables o variables.
Veamos primero los invariables. En primer lugar, todos los fiscales deben
necesariamente presentar en la audiencia un contexto histórico y geográfico del bloque
paramilitar al que pertenecía el ahora postulado. El contexto histórico es construido por
cada fiscal de acuerdo con la comprensión que tiene no sólo del bloque sino del
88
En la primera sesión de la audiencia todos los defensores de víctimas deben presentarse y dejar dicho
en nombre de qué casos y qué víctimas toman la palabra en el estrado. En las audiencias de imputación y
legalización a las que ha asistido el grupo de Memoria Histórica, los representantes de víctimas que
menos víctimas representan tienen 40 o 50 a su cargo. Hay algunos que pasan de las 400 víctimas. Es
común, por lo tanto, que la primera sesión de audiencia se vaya sólo en presentaciones de intervinientes.
conflicto armado colombiano. Ha habido quienes comienzan su exposición recordando
a la audiencia la violencia de la “conquista” española e inscribiendo, al final, al
paramilitarismo como un episodio más de la larga y quizás ineludible historia violenta
colombiana. Otros son menos audaces y comienzan por el asesinato de Jorge Eliécer
Gaitán el 9 de abril de 1948. Otros más comienzan por 1964, año de nacimiento de las
FARC, grupo armado ilegal que suscitó la respuesta paramilitar. La Sala permite
cualquiera de estas interpretaciones (no parece ser importante que nuestro conflicto sea
pintorescamente interpretado como eco de la conquista, como efecto lejano del
asesinato aleve de Gaitán, o como una guerra entre insurgentes y contrainsurgentes
cuyos orígenes deben rastrearse en los últimos coletazos de la Violencia de mediados
del siglo pasado) con tal de que quede en el acta un relato que asegure que Colombia
vive un conflicto armado. Debe reconocerse que hay conflicto armado, sin importar por
lo pronto sus causas y su sentido.89
Cuando de los orígenes del conflicto se pasa a la historia geográficamente
referenciada del bloque paramilitar en cuestión, aumenta considerablemente el interés
de los magistrados. A medio camino entre el relato de los orígenes y la enunciación de
los hechos concretos aparentemente desconectados, los magistrados suelen exigir una
rigurosa construcción de lo regional. En audiencia de legalización de cargos adelantada
contra Uber Banquez Martínez, alias “Juancho Dique” en julio de 2009, la magistrada
que presidía anotó: “la verdad no puede ser parcial, los hechos son la manifestación de
estructuras generales… para entender los hechos es necesario primero saber lo general,
los contextos, las alianzas que hicieron posibles a esos hechos”. Eso general, sin
embargo, no es el origen, concebido a la vez como punto de partida y fundamento, sino
las redes de poder local, los miembros de la fuerza pública y los sectores de la economía
que, en cada región, hicieron posible y duradero al fenómeno paramilitar. Si bien es
difícil asegurar que los magistrados tengan de entrada una idea relativamente clara de lo
que fue el paramilitarismo, debe reconocerse que proceden según una pista correcta:
cualquier cosa que sea nuestro conflicto, al paramilitarismo como aparato organizado de
poder hay que estudiarlo desde un punto de vista regional. Un localismo exacerbado es
tan distorsionador del fenómeno como una imperiosa búsqueda de sentido general del
conflicto. En ese sentido, cada región tuvo su propio paramilitarismo, su propia forma
de enfrentar a su guerrilla. El paramilitarismo se debe declinar regionalmente. Y en esa
cuidadosa declinación regional se especifican históricamente las estructuras
organizativas del grupo (la evolución de estructuras, su distribución en el territorio, los
fenómenos de expansión o contracción, los cambios de comandantes, los ascensos, las
pugnas internas). Es preciso anotar que el énfasis en lo regional está ligado a la tarea de
imputación: sólo mediante un riguroso examen de lo regional es posible reconstruir la
89
A la luz de las presentaciones hechas por los fiscales, el conflicto colombiano puede ser entendido
como una reacción inconsciente a la violencia que nos vio nacer como país (conquista e independencia),
el efecto tardío de un populismo abruptamente abortado (asesinato de Gaitán), el escenario en que
compiten por la vía de las armas dos modelos más o menos modernos, más o menos tradicionales, de país
(conflicto político-social que enfrenta a extremos radicales de izquierdas y derechas). En estas primeras
sesiones de audiencia no importa el “sentido” del conflicto armado, sólo es necesario establecer que tal
conflicto existe en la medida en que hay grupos armados ilegales que disputan el poder. Con la prueba de
que existe un conflicto se abre la posibilidad de probar crímenes de guerra.
estructura y la dinámica del aparato organizado de poder al que perteneció el postulado
y, a partir de ahí, conociendo el lugar que ocupaba el individuo dentro de la
organización, pensar modelos adecuados de imputación de responsabilidad penal para
los casos en que no puede ser imputado como autor material. Esta primera exigencia, o
mejor, este primer conjunto de exigencias constituye la parte más larga de la audiencia.
El detalle en el contexto regional y el detalle en la estructura y dinámica organizativa
del grupo armado ilegal suele tomarse semanas enteras de sesiones diarias de 8 horas.
Así pues, la primera exigencia invariable de la magistratura es un relato
inespecífico de los orígenes (reconocimiento formal del conflicto) y una cuidadosa
construcción de contexto regional. Acto seguido (segunda exigencia invariable), el fiscal
debe acreditar ante los magistrados que el postulado (o los postulados, en caso de
acumulación de diligencias de varios postulados en una sola audiencia) que está siendo
sometido a la etapa de juzgamiento es un legítimo beneficiario de la pena alternativa
contemplada en la Ley de Justicia y Paz. Para ello, el fiscal debe señalar que el sujeto ha
cumplido hasta el momento con los requisitos de elegibilidad establecidos por el
legislador (Ley 975, art. 10). Después de haber encuadrado los hechos confesados por el
postulado en la historia y la geografía del conflicto armado, o, en términos legales, que
los hechos objeto de imputación y formulación fueron cometidos durante y con ocasión
de la pertenencia del postulado al grupo armado ilegal, el fiscal procede a probar que
dicho grupo efectivamente se desmovilizó, que no se organizó con fines de narcotráfico
y que el postulado en cuestión ha cumplido después de su desmovilización con las
condiciones que le permiten ser beneficiario de la pena alternativa (su no reincidencia
en conductas delictivas y sus compromisos con la justicia tanto en términos de
construcción de la verdad como en términos de reparación simbólica y material de las
víctimas). La prueba de la “elegibilidad” del postulado suele hacerse rápidamente: se
presentan ante la sala los documentos que acreditan que el Ejecutivo efectivamente lo
ha postulado como beneficiario de la pena alternativa, los documentos que prueban que
hubo desmovilización, entrega de armas, de secuestrados y de menores combatientes, y
se verifica la ausencia de procesos en curso en la jurisdicción ordinaria en contra del
postulado por reincidencia después de la expedición de la Ley 975.
Así pues, mediante las exigencias invariables, la magistratura obliga al fiscal a
dar cuenta de la región, de la estructura del grupo armado ilegal y del postulado desde el
punto de vista de lo jurídicamente pertinente. Luego de este largo recorrido, vienen las
exigencias variables que tienen que ver con la prueba de los hechos concretos objeto de
imputación. Son variables porque dependen del tipo penal a imputar y del modelo de
imputación mediante el cual es posible imputar el delito tipificado. Veamos un ejemplo.
A un postulado se le puede imputar “homicidio en persona protegida” (o sea, mató a
alguien protegido por el Derecho Internacional Humanitario) de muy distintas maneras:
pudo haber estado ahí y materialmente haber cometido el asesinato, pudo haber dado la
orden, pudo haber diseñado la política criminal en el marco de la cual, sin haber dado la
orden explícita, se cometió el asesinato, pudo simplemente ser comandante de la zona
en la época en que tuvieron lugar los hechos o pudo, por falta de control de sus tropas,
por omisión, ser responsable de la que estas hicieron. En este ejemplo, el “homicidio en
persona protegida” es el tipo penal, mientras para las distintas formas de
responsabilidad penal hay diferentes modelos de imputación (autoría material, autoría
intelectual, coautoría material impropia, responsabilidad del superior, autoría mediata a
través de aparatos organizados de poder, empresa criminal conjunta y posición de
garante, entre otros). Una cosa es lo que sucedió y otra cómo y en qué medida eso que
sucedió es responsabilidad del postulado. Aquí es decisiva la elaboración de la prueba
judicial por parte del fiscal en función de las elecciones que hace de tipos penales y de
modelos de imputación. Cada tipo penal así como cada modelo de imputación tiene
elementos probatorios específicos que deben ser presentados en la audiencia por el
fiscal. En esa interacción entre modelo de imputación y tipos penales se juegan formas
jurídicamente mediadas de comprensión del pasado violento. En el siguiente capítulo
exploraremos en detalle, haciendo seguimiento a algunos casos, los dilemas que
acompañan a ese conjunto de decisiones y tensiones que están a la base del trabajo de
imputaciones.
El juicio del magistrado es una síntesis de lo invariable y lo variable. Son juicios
que ponen en relación la historia de la violencia, la geografía de la guerra, la
responsabilidad penal del imputado y los acuerdos políticos de una difícil negociación.
Mediado por el lenguaje jurídico, Justicia y Paz produce un relato sobre la violencia
colombiana que tiene el privilegio de estar recubierto por el hecho de ser “verdad
judicial”, es decir, una verdad que se ajusta en su producción a unos procedimientos que
la hacen indudable y a unos ritos que la hacen incuestionable. Desde el punto de vista
del juicio y del relato que de la historia hace la justicia, las intervenciones de las
víctimas son marginales en estas audiencias. Cuando intervienen, suelen hacerlo en
función de sus trabajos de duelo, preguntando por las razones que tuvieron los hoy
postulados para asesinar a sus familiares y amigos, por la ubicación de los cuerpos, por
el responsable concreto, por los últimos momentos del familiar asesinado o
desaparecido y otros temas afines. El trabajo de duelo no puede ser un dato de la
justicia, aunque marque de modo decisivo su ámbito. Es llamativo que se haya vuelto
costumbre de los magistrados dar la palabra a las víctimas durante los 15 o 30 primeros
minutos de la audiencia para que hagan preguntas. Son preguntas que no pueden dar
lugar a un debate probatorio pero sí dan el tono del rito al que asistimos: rito de una
sociedad que hace duelo por los excesos que fue, y es aún hoy, incapaz de evitar.
La fase final del proceso de Justicia y Paz tiene como fin subsanar los daños
causados por el accionar paramilitar para lo cual el proceso judicial ha diseñado unos
incidentes de reparación colectiva. Aunque las víctimas se hacen presentes en las
versiones y en las audiencias, es en los incidentes donde estas materializan su presencia,
sea de manera física estando presentes en el espacio donde se lleva a cabo el incidente o
de manera virtual a través de las pantallas de televisión y donde se puede decir que
existe un careo con los versionados. Cuando ocurren encuentros cara a cara entre
perpetradores y victimas, estos son muy emotivos y dan lugar a reclamos airados,
llantos desconsolados y solicitudes y otorgamientos de perdón. Sin embargo, los
incidentes son el único espacio pensado en términos de reconciliación. Cinco años
después de iniciado el proceso de Justicia y Paz se han producido dos fallos
condenatorios, uno de ellos anulado por la Corte Suprema de Justicia y el otro aprobado,
y dos incidentes de reparación colectiva, el de la comunidad de Mampujan, Bolívar,
desplazada por paramilitares del Bloque Norte en el año 2000 y el del frente Fronteras
del Bloque Catatumbo.
Los incidentes de reparación configuran la fase final del proceso de Justicia y
Paz y tienen lugar una vez que el Fiscal del caso ha imputado y legalizado cargos a los
versionados y antes de que sea proferida sentencia condenatoria por parte de los
magistrados. El incidente tiene por objeto reparar únicamente los daños causados por
los hechos que la Fiscalía le imputa al versionado, los cuales son apenas un pequeño
porcentaje de los hechos cometidos por este. Los hechos legalizados pueden
corresponder a patrones de victimización que fueron frecuentes; también pueden tener
características comunes respecto al móvil, modo o medio de afectación a las víctimas. 90
Cuando éstos hechos configuran patrones de victimización, la evaluación del daño
resulta pertinente ya que puede dar cuenta de la forma como este está asociado a la
responsabilidad penal que ha reconocido tener el postulado. También es pertinente la
evaluación del daño colectivo cuando se reconocen patrones de victimización en cuya
actuación participaron no solo los postulados que asisten a la Audiencia del Incidente de
Reparación sino otros miembros del grupo armado. Dado que la configuración de
patrones de victimización no es atribuible a los postulados de manera individual sino
que corresponde al accionar de todo el grupo, aquellos postulados que van avanzando en
el proceso judicial con imputaciones o legalizaciones de cargos que obedecen a un
mismo patrón de victimización que causa el daño colectivo, son llamados a reparar los
daños causados.91
Es en esta etapa final del proceso judicial donde verdaderamente irrumpen las
víctimas, tanto física como virtualmente, poniendo en escena algo que ha sido elusivo
en las etapas previas del proceso: el trauma individual y colectivo. Sin embargo, con
excepción del incidente de reparación de Mampujan, el cual cobijó a una comunidad
afrocolombiana cristiana, la aparición de las víctimas en esta escena sucede de manera
individual por lo cual está lejos de conformar un verdadero teatro de la justicia, y menos
aún de escenificar una crisis cultural. 92 Sería incorrecto referirse a los incidentes de
90
Deberán tenerse en cuenta los hechos que configuran violaciones individuales en forma sistemática o
generalizada, violación de derechos colectivos y violaciones a los derechos de los sujetos colectivos.
Tomado del documento interno del área de Reparación de la CNRR: “El Daño colectivo Una
aproximación en el ámbito del conflicto armado. Diciembre de 2010.
91
Véase Compiani M.F. (2001). Responsabilidad por daños colectivos. Revista Jurídica. Folder julio. El
solo hecho de integrar un grupo que despliega una actividad riesgosa implica cooperar con ese riesgo y,
en consecuencia, participar de la causación del daño, autorizando la presunción de causalidad a nivel de
autoría en relación a cada integrante. Ello se explica pues el hecho de participar en el grupo aún en un rol
pasivo implica tácita aceptación del riesgo desenvuelto grupalmente y, por tanto, ser uno de sus
componentes eficaces.
92
Véase Shoshana Felman, The Juridical Unconscious. Trials and Traumas in the Twentieth Century.
Harvard University Press, 2002.
reparación como la expresión de traumas colectivos ya que no provocan en la sociedad
colombiana una identificación colectiva alrededor del drama de las personas
involucradas en el incidente. En suma lo que hemos visto en los incidentes de
reparación son traumas privados que no logran convertirse en iconos colectivos.
Existen muchas definiciones del trauma y no es nuestra intención entrar a
discutirlas aquí. Sin embargo, de acuerdo con las teorías contemporáneas sobre trauma
podríamos decir que durante el proceso de justicia transicional aparecen dos tipos de
trauma. El primero se produce cuando una fuerza exterior asalta a la persona
abrumándola de tal manera que el individuo queda preso de una repetición compulsiva.
En medio de tales repeticiones se produce una identificación con la escena traumática
que no permite distancia entre la persona y el evento. A esta categoría pertenecen, por lo
general, los traumas de los sobrevivientes de masacres, de ataques masivos que dejan
una gran destrucción, de explosiones de minas antipersona y demás eventos violento de
gran impacto. En estos casos la víctima no tiene conocimiento cabal de la experiencia
traumática y es incapaz de ponerla en palabras. El otro tipo de trauma afecta a personas
que no han sido impactadas directamente en su propio cuerpo, sino que han sufrido
heridas de manera indirecta al perder familiares y seres queridos. Son personas
afectadas por golpes en sus vidas sociales y familiares, capaces de ser espectadoras de
su propio drama y de traducirlo en narrativas coherentes; este tipo de trauma afecta, por
lo general, a familiares de desaparecidos, de secuestrados, etc. 93 Tanto en las escenas de
los incidentes de reparación como en escenas extrajudiciales veremos emerger el trauma
de familiares, predominantemente mujeres, que atestiguaron la desaparición, homicidio
o secuestro de sus familiares, entre otros crímenes.
Para los fines prácticos que implica la preparación de los incidentes de
reparación se ha entendido por trauma la expresión de un profundo daño moral que se
traduce en la modificación del entender de la persona afectada, en el desenvolvimiento
de su capacidad de querer o sentir, lo que da por resultado un modo de estar de la
persona diferente de aquél en que se hallaba antes del hecho, como consecuencia de éste
y anímicamente perjudicial, y que, por lo tanto, tiene consecuencias o repercusiones
anímicas o psicológicas.
A cinco años de iniciado el proceso de Justicia y Paz, únicamente han tenido
lugar dos Incidentes de Reparación y ambos han contado con muy poco tiempo para una
adecuada preparación, lo que ha dado lugar a improvisaciones, errores procedimentales
e inconsistencias procesales. El primer incidente tuvo como actor central a la
comunidad de Mampujan, Bolivar, desplazada por órdenes del comandante del frente
Héroes de los Montes de María, Edwar Cobos, alias “Diego Vecino”. Al incidente
asistieron en representación del frente paramilitar, Uber Banquez, alias “Juancho
Dique” y Edwar Cobos junto con las víctimas de Mampujan. El segundo incidente
involucró al versionado Jorge Iván Laverde, alias El Iguano, comandante militar del
frente Fronteras del Bloque Catatumbo y a la comunidad de un barrio marginal de la
ciudad de Cúcuta. Dado que el incidente de Mampujan será analizado muy en detalle
por el proyecto sobre las Versiones Libres que financió el gobierno de Canadá para el
93
Véase Francisco Ortega, Ed. 2011. Trauma, cultura e Historia. Reflexiones interdisciplinarias para el
nuevo milenio. Facultad de Ciencias Humanas y CES; Universidad Nacional, Bogotá.
grupo de Memoria Histórica, aquí nos referiremos al incidente de El Iguano y
analizaremos algunos aspectos de otros incidentes que están en preparación como son el
del Bloque Norte, representado por cuatro versionados, y el del bloque Calima
representado por el patrullero alias “Gian Carlo”.
Cada incidente tiene características particulares que tienen que ver con el tipo de
comunidad que se vio afectada por los crímenes cometidos. El daño es la base de la
responsabilidad cuando se trata de un proceso judicial donde se busca señalar al autor de
una conducta punible. En ese escenario, si no hubo daño o este no se puede determinar,
“hasta allí ha de llegarse”, pero es importante tener en cuenta que el daño puede
independizarse de la responsabilidad, es decir, puede haber daño y no existir
responsabilidad si falta el factor de atribución, y también puede existir daño y no mediar
ilicitud objetiva o antijuridicidad.94 Para hablar de daño colectivo se necesita que exista
un colectivo de gente cuyos miembros se identifican entre ellos a partir de algo que
comparten. En términos antropológicos, los colectivos pueden tener formas muy
variadas pues puede tratarse de una comunidad religiosa o que comparte un mismo
credo y se siente unida por ello (como es el caso de la comunidad cristiana de
Mampuján); puede tratarse de un grupo étnico indígena o afrocolombiano; puede ser un
partido político (como fue el caso de la Unión Patriótica), puede ser un equipo
deportivo, un vecindario cuyos habitantes están aglutinados de algún modo, una vereda
cuyos habitantes se conocen y se frecuentan o un barrio con identidad propia. El sujeto
colectivo es un grupo de personas que comparten de alguna manera una “unidad de
sentido,” algo diferente a la mera suma de individuos dentro de un grupo.
Cuando el sujeto colectivo antecede a las violaciones de los derechos humanos
de los que se trata, podría pensarse que experimenta daños de naturaleza colectiva
debido a su carácter de sujeto colectivo. Cuando preexiste un sujeto colectivo, este
puede ser razonablemente considerado como víctima si hubo violación de derechos
colectivos, violación masiva o sistemática de derechos individuales y violación de
derechos individuales con graves impactos colectivos, como el asesinato, la
desaparición o la tortura de autoridades públicas, administrativas y religiosas
tradicionales.95 Memoria Histórica considera que los daños colectivos o socioculturales
resultan del menoscabo a los referentes que convocan y regulan la organización del
tejido social.96
Las instituciones que participan activamente en la preparación de los Incidentes
de Reparación son la Fiscalía de Justicia y Paz, la Procuraduría y la Defensoría del
Pueblo, con la asesoría de la CNRR y de la Mapp-OEA. En el recinto judicial donde
tienen lugar los incidentes se discuten conceptos provenientes de las ciencias sociales
que no son usuales entre abogados y fiscales. Por ejemplo, un concepto que se ha
abierto camino, no sin dificultades, es el de “unidad de afectación”, término acuñado
por el área de reparación de la CNRR para referirse al daño colectivo. No siempre es
fácil determinar la existencia de un daño colectivo, problema que se hizo evidente en el
94
Tomado del documento del área de Reparación de la CNRR, Bogotá, 2010.
95
REPARAR EN COLOMBIA, Los dilemas en contexto, Pobreza y Exclusión.
96
Informe Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación. Grupo de Memoria Histórica. Bojayá: La
guerra sin límites. Cap. II. Memorias de los daños producidos por la violencia: Cambios, pérdidas y
rupturas de la vida de Bojayá y la región.
incidente de reparación de Jorge Iván Laverde, alias El Iguano, comandante del Frente
Fronteras del Bloque Catatumbo. Como comandante del mencionado bloque, Mancuso
ordenó al comandante del frente Fronteras ubicarse en Cúcuta con sus hombres con el
fin de contener y asesinar a la gente que llegara allí huyendo de las matanzas ejecutadas
por el Bloque Catatumbo en La Gabarra y Tibú, Norte de Santander. El frente Fronteras
se dedicó fundamentalmente a hacer limpieza social en los barrios marginales de Cúcuta
donde llegaban los trabajadores cocaleros que venían huyéndole a las masacres. Según
se deduce de las intervenciones del fiscal Cabana en las diferentes audiencias, las
operaciones de “limpieza social” eran vistas con condescendencia y aprobación por
parte de la sociedad cucuteña.
Hay que recordar que el narcotráfico fue el motivo para que la Casa Castaño
entrara al Catatumbo con el fin de arrebatarle el negocio a la guerrilla de las FARC, lo
que hizo cometiendo numerosas y sangrientas masacres. Se trataba de controlar bares,
establecimientos y negocios que giraban alrededor del narcotráfico, por lo cual la
mayoría de las víctimas fueron trabajadores de los laboratorios de cocaína, conocidos
como “raspachines”, prostitutas y expendedores de droga. Dichas masacres propiciaron
una huida masiva de los pobladores hacia los barrios marginales de Cúcuta,
concretamente hacia el barrio Juan Atalaya. Por otro lado, en Cúcuta venía operando un
grupo de justicia privada conocido como “Los Polleros”, que estaba conformado por
integrantes del Grupo Maza del Ejército y liderado por Victor Hugo Matamoros, a las
órdenes de la Casa Castaño.97 Las listas con los nombres de las personas que debían ser
asesinadas en Cúcuta por el frente Fronteras fueron elaboradas por el Ejército mientras
que para ejecutar los asesinatos fue liberado de la cárcel donde estaba confinado Jorge
Iván Laverde, alias El Iguano, operación que contó con la complicidad del director del
penal y de la Policía.98
Las instituciones involucradas en el Incidente de Reparación de Jorge Iván
Laverde, alias El Iguano propusieron que este fuera escenificado en Cúcuta y no en
Bogotá, ya que la mayoría de las víctimas involucradas provenían de esa ciudad y era
conveniente llevar la justicia al escenario de los hechos. Sin embargo, el Consejo
Superior de la Judicatura decidió que el incidente se llevara a cabo en el Tribunal
Superior de Bogotá con retransmisión televisiva a Cúcuta. Durante la primera sesión del
incidente de Reparación de “El Iguano” se hicieron presentes la viuda y las dos hijas del
fiscal Carlos Arturo Pinto, asesinado por el frente Fronteras por investigar los crímenes
del paramilitarismo en Cúcuta; como parte de la misma estrategia de intimidación
también fue asesinada la fiscal María del Rosario Silva. El incidente comenzó con la
intervención del Fiscal 8° de Justicia y Paz a cuyo cargo está la investigación sobre el
frente Fronteras. La Fiscalía había convenido previamente con algunas de las victimas
para que intervinieran y manifestaran públicamente las dimensiones del daño que les
fuera causado por los hechos delictivos. Por ello, en primera instancia habló Isabel
Zoraida, la mujer del fiscal Pinto, quien se encontraba sentada al lado del fiscal. Habló
en nombre de sus dos hijas y del suyo y leyó algo que traía por escrito. Se refirió a la
voluntaria omisión del Estado, enunció algunas críticas al proceso de Justicia y Paz y
97
Datos aportados por el Fiscal 8° de Justicia y Paz en reuniones en las CNRR durante el año 2010.
98
Ibidem.
reclamó porque las víctimas no hayan sido reparadas integralmente. Centró su discurso
alrededor del rompimiento del núcleo familiar y dijo que ella y sus hijas, a raíz del
incidente, no confían en nada, ni en nadie. Sus palabras fueron reiterativas y giraron
alrededor de sentimientos de odio, rencor e impotencia. Declaró que en el asesinato de
su esposo participaron policías e integrantes de las AUC y dijo que el Estado
colombiano está en la obligación de protegerlas. Manifestó que no hay reparación
posible para el daño que les causaron y confesó que ella y sus hijas están totalmente
destruidas. Exigió que se les devuelva el fiscal asesinado porque cuando él estaba ella y
sus hijas tenían salud, bienestar mental y económico y que todo eso lo perdieron. Se
mostró en total estado de indefensión. Cuando ella terminó su intervención sus hijas
permanecieron calladas.
Acto seguido la magistrada le dio la palabra el versionado Jorge Iván Laverde
quien saludó a la Audiencia y dijo:
“que pruebas tenía el teniente Rozo para mandar matar a mi hijo por
extorsionista cuando en realidad era mensajero”.
El Iguano tomó nuevamente la palabra, volvió a pedir perdón, y dijo que no tenía
como explicar a las víctimas porque fueron asesinados sus familiares. Afirmó que los
autores materiales son los que tienen que responder. Y nuevamente dijo:
También dijo que ya ha dado los nombres de los comerciantes que hicieron de
informantes y que no evade su responsabilidad como comandante del frente.101
Más adelante habló nuevamente el fiscal y dijo que su despacho estaba tratando
de comprobar si efectivamente pobladores y comerciantes fueron los señaladores e
informantes del frente Fronteras. El Procurador recalcó la postura de las víctimas que
exigen conocer cuáles fueron los motivos y cuales las pruebas que se tuvieron para
asesinar a la gente. Trajo a colación lo dicho por el postulado quien afirmó que él
apenas se está despertando de un sueño, refiriéndose a la oleada de crímenes cometidos,
y que apenas comienza a darse cuenta de lo que pasó y de lo que hicieron. Para terminar
el Procurador dijo que el caso podría convertirse en un ejercicio válido de justicia
restaurativa y de reparación en términos de equidad, aseveración que fue contestada por
algunas de las víctimas.
La magistratura se pronunció respecto a las medidas de reparación colectiva que
tendrán que aplicarse respecto a los 32 hechos que se le imputan al versionado. Le
asignó responsabilidades a la gobernación de Norte de Santander y a la alcaldía de
Cúcuta en cuanto a la recuperación de la memoria colectiva y la reconstrucción social
de la verdad. Habló de la reasignación del uso de ciertos espacios públicos y de la
promoción de un foro público. A la CNRR le asignó la tarea de realizar pedagogía social
con las comunidades afectadas pues parece ser que en el lugar podría estarse gestando
una situación reincidente por parte de los actores armados. La Magistrada se mostró en
desacuerdo con algunos de los planteamientos expresados por el Procurador y le
preguntó cómo creía él que se debería hacer memoria histórica del frente Fronteras. La
101
Testimonios provenientes del Incidente de Reparación de El Iguano. Tribunal Superior de Bogotá.
Julio 16 de 2010.
Magistrada preguntó quién debería solicitar perdón, si es la institución o un
representante de esta; preguntó si debería efectuarse alguna ceremonia y si esta debería
hacerse en una fecha especial. El Procurador sugirió que la ceremonia podría hacerse
durante la instalación del Foro propuesto como medida de reparación. La Magistrada
habló de la necesidad de fortalecer la democracia local y las veedurías ciudadanas. Se
refirió a la promoción de garantías de no repetición, a la prohibición del porte de armas
y a la suspensión de salvoconductos.
La magistrada ubicó las víctimas del frente Fronteras en dos grupos, el primero
conformado por los habitantes pobres del barrio Juan Atalaya de Cúcuta y el segundo
integrado por funcionarios públicos, entre los cuales se destacan los dos fiscales y otros
funcionarios judiciales asesinados. El Procurador aclaró que el diagnóstico de daño
colectivo se hizo a partir de lo dicho por la Fiscalía en el sentido de que el caso del
frente Fronteras fue de desinstitucionalización y no de marginalidad o pobreza, por lo
cual el diagnóstico de que se trató de una victimización de sectores marginales no era
correcto. El Procurador también agregó que las medidas de no repetición no eran viables
en el corto plazo debido a la presencia de bandas criminales en la zona, ante lo cual la
magistrada acusó al Procurador de ser pesimista y le recordó que es necesario soñar y
que es inadmisible decir que las medidas de no repetición son inviables.
En suma, resulta evidente que los alegatos que se han dado en los recintos
judiciales respecto a los Incidentes de Reparación ponen en evidencia los altos niveles
de improvisación, la ausencia de criterios para definir lo que es el daño colectivo, la
debilidad de los protocolos y las dificultades que tienen los magistrados para contener y
regular los reclamos que hacen las víctimas. Pero quizá el aspecto más problemático de
esta etapa final del proceso sea la definición del daño colectivo. En la preparación del
incidente de reparación de alias “Giancarlo”, patrullero del frente Coperol del Bloque
Calima, ha sido muy problemático definir la naturaleza del daño colectivo debido a que
los hechos que se le imputan a este versionado fueron individuales y ejecutados en
lugares distantes entre si pues abarcan una zona geográfica muy extensa y heterogénea.
En efecto, entre 2001 y 2004 el versionado operó en las poblaciones de El Bordo y
Mercaderes en el sur del Cauca y en el municipio de San José de Isnos, Huila. Se le
imputan 32 homicidios y 26 hechos, sin embargo el fiscal Arias a cargo del bloque
Calima no habló ni de daños colectivos, ni de daños individuales, únicamente de
homicidios en persona protegida.
Otro incidente que está en preparación es el del Bloque Norte a cargo de la
Fiscal 3a de Justicia y Paz. El incidente reúne a cuatro versionados, dos comandantes y
dos patrulleros pertenecientes a dos frentes paramilitares que poco tuvieron que ver
entre si cuando estaban activos: el frente William Rivas y el frente José Pablo Diaz. Las
instituciones que se han hecho presentes para definir el incidente han sido la Fiscalía 3ª
de Justicia y Paz, la Procuraduría, la Defensoría del Pueblo y la CNRR. En una de las
sesiones de trabajo la Procuraduría reiteró a los asistentes que con el fin de definir el
daño colectivo causado por el frente William Rivas al mando de José Gregorio
Mangones Lugo, alias “Carlos Tijeras”, era necesario ceñirse únicamente a los 562
hechos imputados por la Fiscalía y ya legalizados. El versionado Mangones Lugo tiene
registradas 26.000 víctimas, lo que puede dar lugar a un incidente de grandes
proporciones. Como parte de la caracterización del tipo de delitos cometidos por este
frente, la Fiscal 3ª hizo énfasis en la parapolítica, en la afectación de las instituciones
locales de la Salud, especialmente las IPS, en la cooptación que hizo el frente de la
Policía y el Ejército y en la incidencia que tuvo el narcotráfico. Por su lado, los
funcionarios de la CNRR centraron su intervención en el artículo 49 de la Ley 975
donde se habla de reparación colectiva y arguyeron que un daño colectivo no
necesariamente está relacionado con hechos concretos, como lo piensa la Fiscalía.
Pusieron como ejemplo el caso de un líder cuyo asesinato altera la estructura social de
la comunidad o el caso de otro hecho individual que tenga impacto sobre todo un
colectivo. Existen daños colectivos a partir de impactos individuales sistemáticos, tal es
el caso del exterminio del partido político Unión Patriótica cuyos integrantes fueron
asesinados uno a uno durante el transcurso de varios años. Por lo tanto, para la CNRR
resultó insuficiente la presentación que hizo la Fiscalía 3ª del caso del Bloque Norte al
referirse únicamente a hechos individuales pues de allí es imposible deducir daños
colectivos. La CNRR también señaló que el daño colectivo tiene una doble condición: el
que está asociado a los hechos mismos, y el que se configura a partir del
desconocimiento y la desatención del daño a lo largo del tiempo.
2ª PARTE
Introducción
Así pues, nos hemos preguntado por el sentido de una serie de discursos que
pretenden dar cuenta de un “pasado” signado por la violencia, una serie de discursos
que funcionan como piedra de toque de un proceso ambiguo y fragmentario de
negociación. Se trata ante todo de la representación de un “pasado” violento, aunque no
por ello supongamos, en el espíritu transicional que da forma a la Ley de Justicia y Paz,
que el conflicto armado interno colombiano y la violencia a él asociada no constituyan
elementos centrales del presente. Los informes del área de Desarme, Desmovilización y
Reinserción de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, así como los
estudios, polémicos todos ellos, de la Corporación Nuevo Arco Iris, del Centro de
Recursos para el Análisis del Conflicto (CERAC), del Centro de Investigación y
Educación Popular (CINEP), los informes de la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de
la Organización de los Estados Americanos (Mapp-OEA) y las denuncias de algunas de
las comunidades que viven en territorios afectados por la presencia de grupos que tienen
algún grado de continuidad con las estructuras de autodefensas desmovilizadas durante
el gobierno de Uribe Vélez –sea porque los integrantes de estos nuevos grupos hayan
hecho parte de alguna estructura desmovilizada (efecto de “reciclaje”), sea porque
tienen las mismas formas de operación y los objetivos de los grupos paramilitares– , son
pruebas elocuentes de que la violencia asociada al conflicto, y en particular a quienes
hicieron parte de grupos armados desmovilizados durante el gobierno Uribe, está lejos
de predicarse exclusivamente del pasado. Sin embargo, el diseño institucional de
Justicia y Paz, como todos los que hasta ahora se han hecho en el marco de procesos
transicionales en otros países, orienta la operación judicial, tanto en sus funciones
“penales”, como en las representacionales y expresivas, hacia el pasado; las cuestiones
relativas al presente no solamente son excluidas de Justicia y Paz sino que, por su parte,
sólo son tenidas en cuenta como causal de exclusión de los postulados. El presente,
cuando aparece, anula el funcionamiento de Justicia y Paz, inscribe el problema en la
jurisdicción ordinaria, convierte el trabajo de los operadores judiciales en un ejercicio
de adecuación de tipos penales definidos en el código penal vigente a hechos
antijurídicos, cambian los espacios y los tiempos, las palabras y los gestos; el
procedimiento penal especial se despliega en la representación del pasado, mientras el
presente se mantiene como ámbito de la justicia ordinaria: para el presente sólo cabe la
observación vigilante de una reintegración difícil y el castigo ejemplar de las conductas
que se gestan en las lagunas de una negociación fragmentada. Surge, de este modo, una
serie de cuestiones: ¿cómo representarnos la violencia del presente de cara a un tribunal
que mira hacia el pasado?, ¿es acaso posible y justo volver la mirada de la justicia hacia
el pasado cuando el presente sigue desgarrado por violencias que se enquistan en esa
historia de violencia?, ¿no impone el énfasis en el pasado, propio de todo esquema
transicional, un sesgo intolerable en un país que sigue en guerra? Antes que resolver
estas preguntas procuramos movernos en ellas a lo largo de este escrito.
Ahora bien, que las AUC hayan sido una coartada, una ficción creada en el
contexto de unas negociaciones, no quiere decir que el paramilitarismo no haya existido
ni que el drama de miles sea inventado. La realidad de la tragedia no pierde nada con la
denuncia de las ficciones con las que hasta ahora se la ha dotado de sentido. Por
familiaridad con las regiones y disponibilidad de fuentes hemos centrado nuestro
estudio en cuatro bloques de las desmovilizadas AUC. Se trata del Bloque Norte (el más
grande de las AUC, tanto por el número de hombres desmovilizados como por la
cantidad de crímenes cometidos), del Bloque Calima (comandado por Éver Veloza, alias
“H.H.”, operaba en regiones que son la cuna del fenómeno de las “Bacrim”, o de la
“tercera generación del paramilitarismo” como algunos han preferido llamarlo), del
Bloque Centauros (estructura exportada desde Córdoba, muy cercana al narcotráfico,
que entra en sangrientos conflictos internos durante el proceso de negociaciones) y de
las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio (bloque antiguo y originario que
seguirá siendo emblema de “genuina autodefensa” para las AUC aún después de las
desmovilizaciones). Con el estudio pormenorizado de estos cuatro casos esperamos
contribuir a la lectura crítica de los relatos que sobre nuestro pasado violento se están
produciendo en el sistema de justicia y paz, sin olvidar que lo que hay detrás de esta
lucha constante por el sentido de nuestra historia es la tragedia cierta y anónima de
miles de colombianos que han perdido más que sus vidas. ¿Cómo, a través de
mediaciones jurídicas, de esa tragedia se hace una historia? Esa será una pregunta
fundamental para los capítulos que siguen.
a. Introducción
102
John era hijo de Ramón Isaza, fue asesinado por órdenes de Escobar, igual suerte corrieron cinco de
sus primos.
103
Omar Isaza murió en 1998, en una explosión cuando transportaba unas granadas para mortero.
104
Hijo adoptivo de Ramón Isaza.
105
Yerno de Ramón Isaza.
106
La reunión de constitución de las AUC tuvo lugar el 18 de abril de 1997 en Urabá, el acta de
constitución de dicha organización está firmaba por Carlos Castaño, Santander Lozada, José Alfredo
Berrio y Cesar Marín (Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá); Botalón y Cesar Salazar
(Autodefensas de Puerto Boyacá); Ramón Isaza y Teniente González (Autodefensas de Ramón Isaza);
Humberto Castro y Ulises Mendoza (Autodefensas de los Llanos Orientales). Colombia Siglo XXI. Las
Autodefensas y la Paz. Constitución de las Autodefensas Unidas de Colombia.
107
Ídem.
los grupos de autodefensas dispersos por todo el país y de dotarlas de una semblanza
política, pero en términos generales, las organizaciones que confluyeron en las AUC
mantuvieron su independencia, incluyendo a las ACMM. Excepciones notables, como la
de buena parte de las estructuras de autodefensa que había en la región Caribe antes de
la creación de las AUC, que fueron “recogidas” por el Bloque Norte comandado por
Rodrigo Tovar, alias “Jorge 40”, siguieron rumbos distintos y diseñaron estrategias
particulares de carac al proceso de negociación y desmovilización con el gobierno
nacional. Más adelante veremos con atención esas particularidades.
El fiscal Gordillo estaba inconforme con su ocupación, por eso, le pareció una
buena opción vincularse a Justicia y Paz. Gracias a su cargo anterior en el Gaula el
Fiscal Gordillo, tenía alguna noción de las Autodefensas Campesinas del Magdalena
Medio (ACMM):“…conocí de casos de unos fiscales del Gaula acá en Bogotá, de
secuestros de autodefensas, inclusive miembros de las autodefensas a veces nos
108
Cuando hablo de arquetipo acojo algunos de los preceptos del concepto de arquetipo de C. G. Jung.
“los arquetipos pueden ser difundidos no sólo por medio de la tradición, el lenguaje y la migración sino
que también pueden ser producidos de forma espontánea”. Estas imágenes [los arquetipos] son
“originales” en la medida en que son peculiares al género. La suma de estas imágenes constituyen la
inconciencia colectiva, que está potencialmente presente en cada individuo”. (Frankfort y Bing: P. 169).
La relación del arquetipo de Jungius con el ideal Platónico: “Los arquetipos son también afines a lo que
Platón llamó la idea. Pero la idea de Platón es un modelo de suprema perfección únicamente en
“luminoso” sentido, mientras que el arquetipo de Jung es bipolar, encierra el lado oscuro así como las luz
(Helterman, 1968: P. 3). Aunque no necesariamente debemos acoger su teoría de la inconciencia
colectiva, sus descripciones de las manifestaciones de los arquetipos pueden ser útiles; para analizar la
aproximación de Justicia y Paz a los bloques paramilitares, la idea de la “inconciencia colectiva” no
parece útil puesto que el arquetipo que idean los fiscales no siempre es compartido por los versionados,
las víctimas, los defensores y actores externos.
solucionaban casos de secuestros”. Una vez se vinculó a Justicia y Paz la información
acerca de las ACMM provino de la recopilación que realizó un grupo interinstitucional
de Inteligencia, conformado por personal de la Policía Nacional, de la Armada
Nacional, del Ejército Nacional, de la Fuerza Aérea, del CTI de la Fiscalía, Procuraduría
cuyas funciones consistían en recopilar y organizar información procedente de distintos
medios de comunicación, y archivos judiciales; además, de informes de inteligencia del
ejército.
No sobra aclarar que estas labores de recolección y clasificación tomaron 14
meses, que transcurrieron a partir de la creación de la Unidad de Justicia y Paz, y
permitieron definir los territorios de influencia de cada bloque paramilitar. A primera
vista, uno podría pensar que la labor de documentarse sobre la historia y actividades de
un bloque paramilitar como las ACMM se perfilaba como una labor titánica, no
obstante, el fiscal Gordillo considera que el grupo interinstitucional de Inteligencia que
apoyo a los fiscales de Justicia y Paz en su labor de estructurar un dossier de cada
bloque paramilitar le facilitó mucho esa tarea. Por otro lado, cuenta, al igual que los
demás fiscales de Justicia y Paz, con un grupo de Policía Judicial y sus asistentes, juntos
suman más o menos 20 personas, también existen otros grupos de Policía Judicial a
disposición del fiscal Gordillo en la Dorada – cuatro en total –, en Honda – tres en total
–, y uno en Medellín. También existe un grupo denominado Subunidad de
Exhumaciones que como su nombre lo indica está encargado de apoyar a los fiscales de
Justicia y Paz con la ubicación de fosas comunes y exhumación de cuerpos a partir de la
información entregada por los postulados.
Si bien es cierto que el fiscal Gordillo ha hecho ajustes al proceso que adelanta
con los antiguos miembros de las ACMM hay aspectos de su metodología de trabajo
que son cuestionables. El primero de ellos es la centralidad que le otorga a los
victimarios en su labor de esclarecimiento de la verdad, mientras que las víctimas solo
109
En palabras del fiscal Gordillo el nuevo matiz de las versiones libres se produjo así: “Cuando contamos
con ese número de personas postuladas, entonces es cuando por razón de las exigencias internacionales y
nacionales, para llegar a una solución pronta al tema, buscando dinamizar el tema, entonces fue que
abordamos el tema de las versiones conjuntas de confesión, donde traemos varios postulados para tratar
temas por zonas”.
110
Alias “Steven” fue cabecilla del Frente Omar Isaza (FOI) que operó en distintos municipios del norte
del Tolima y es reconocido por ser uno de los miembros de esa organización más proclive a cometer actos
de extrema brutalidad contra sus víctimas.
son tenidas en cuenta para denunciar los atropellos a los que fueron sometidas 111; esto
puede verse como un desperdicio, porque estas personas por vivir en las zonas de
influencia de las ACMM suelen tener algún conocimiento de la manera cómo operaban
sus hombres, formas de financiación, relación con la población y con políticos, lo
mismo puede decirse de pobladores que no fueron afectados de forma directa o brutal
por los miembros de las ACMM. El segundo aspecto, que de hecho esta relacionado con
el anterior, es que al equipo más cercano al fiscal y a él mismo les faltó hacer más
visitas a las zonas donde hicieron presencia las ACMM, para conocer su geografía,
contactarse con miembros de las fuerzas de seguridad del Estado, habitantes del común
y políticos.
Es innegable que a pesar de los reparos que se le puedan hacer al fiscal Carlos
Alberto Gordillo hay que reconocer que logró estructurar una cronología que se ajusta a
la evolución de las ACCM, por lo menos en lo que concierne a sus etapas; su sinopsis de
111
Los canales de información destinados reservados para las víctimas fueron: una página de Internet
donde las víctimas podían diligenciar un formato para denunciar los hechos de los que fueron víctimas,
obtener información sobre los procedimientos y requisitos de Justicia y Paz; las denominadas jornadas de
víctimas desarrolladas en zonas donde hicieron presencia las ACMM; la línea 800 se trataba de una línea
abierta y gratuita a donde las víctimas podían llamar para denunciar hechos; además de la Fiscalía, las
personerías y alcaldías municipales pueden recibir denuncias de las víctimas.
la evolución de las ACMM – presentada en el inicio de las audiencias de imputación de
cargos – da cuenta de sus aspectos fundacionales, de su fusión con las Autodefensas de
Puerto Boyacá, en la década de 1980s, así como de su independización a comienzos de
la década de 1990 y su posterior expansión por los departamentos de Antioquia, Caldas,
Tolima y Cundinamarca. No obstante, hay puntos de fondo que son cuestionables, quizá
el más importante sea que el fiscal Gordillo haya escogido el arquetipo de autodefensa
para definir lo que fueron las ACMM.
Una de estas manifestaciones anterior a los años 1980s, fueron los grupos
armados al servicio de los señores de las esmeraldas en el Occidente de Boyacá, estos
grupos estaban encargados de proteger los intereses de sus patrones contra las amenazas
de esmeralderos enemigos, evitar el acceso a las minas de esmeraldas de ladrones,
combatir a la guerrilla, entre otras funciones. Por otra parte, antes de 1982, en el
Magdalena Medio hubo grupos armados conformados por finqueros que con el apoyo
del ejército combatieron a la guerrilla. En tercer lugar, se tiende asociar la disposición y
estrategia militar para enfrentarse a la guerrilla con los conceptos de autodefensa o
paramilitar. Cuando un grupo armado se dedicaba primordialmente a permanecer en un
territorio para prevenir ataques de la guerrilla o defenderlo de incursiones guerrilleras,
usualmente se le identifica como un grupo de autodefensas. Y cuando un grupo armado
no sólo se consagra a defender un territorio sino que hace algún despliegue de
movilidad incursionando a distintas zonas con el fin de erradicar a la guerrilla se define
como un grupo paramilitar.
“Yo sé muy bien qué es una autodefensa, pero no sé muy bien qué es un
paramilitar…las autodefensas nacen a raíz de un conflicto que se presenta con
los grupos guerrilleros en el Magdalena medio y a una necesidad de
defendernos”112.
Nótese que la definición de Pérez recoge la idea de que las autodefensas están
para defender un territorio específico de los embates guerrilleros, en su caso el
Magdalena Medio.
Otro rasgo muy importante, sobre todo reivindicado por los líderes de los grupos
de autodefensa, es el de su independencia con respecto a los organismos del Estado,
para ellos, los paramilitares son organizaciones derivadas de la vena del ejército, como
ocurrió en Centroamérica y en Perú; en cambio las autodefensas son supuestamente
independientes del gobierno y de las Fuerzas Armadas. Hernán Gómez Hernández,
antiguo asesor de Carlos Castaño, sintetiza esto al referirse a la naturaleza de las AUC
en las conversaciones que sostuvo con el periodista Mauricio Aranguren:
“La Autodefensa en Colombia es difícil que la entiendan fuera del país, porque
la encasillan en el típico paramilitarismo que existió, por ejemplo, en
Guatemala, en donde los paramilitares marchaban el día de la independencia
detrás del ejército…al conformarse las Autodefensas Unidades de Colombia, el
18 de abril de 1997, se probó que esta organización no la conformaban unos
paramilitares inventados por el Estado, sino una fuerza independiente.
Tolerada, es otra cosa”113.
112
El enemigo de Escobar. Semana. 06/04/1991. pp. 14-22.
113
Aranguren Mauricio (2001): “Mi confesión: Carlos Castaño revela sus secretos” Oveja Negra, Bogotá.
Págs. 201 – 202.
como grupo armado, o sea el de autodefensas. En este orden de ideas, el fiscal Gordillo
afirma que las ACMM “surgieron en respuesta a la presencia y los delitos cometidos en
la zona de Antioquia por los frentes noveno y 47 de las FARC”.
La apreciación del fiscal es afín a la justificación que ofrece Ramón Isaza para
fundar las autodefensas, él rememora la fundación de su primer grupo de autodefensas
de esta manera:
“Un 22 de febrero del año 1978, hace ya 27 años, a la vereda la Estrella, del
Corregimiento La Merced o Las Mercedes, como se le conoce comúnmente, en
aquel entonces jurisdicción del Municipio de San Luís (Antioquia), hoy de
Puerto Triunfo, incursionó una patrulla de las FARC, esta vez con órdenes
específicas de asesinar a varias personas, a quienes acusaban de colaborar con
el ejército, y como retaliación, porque no les colaboraban con ganado vacuno, o
porcino, o con aves de corral, con dinero o con hijos para reclutarlos. En la
lista me encontraba yo, Ramón Isaza, por ese entonces líder comunitario,
concejal en San Luís, en representación de Puerto Triunfo…Ese 22 de febrero,
la sorpresa para las FARC, fue grande, “fueron por lana y salieron
trasquilados”, pues no lograron su cometido, pero en cambio sí perdieron 3
hombres en ese momento y luego otro, de los 7 que se llevaron heridos. Fue ese
el primer combate librado por los valerosos hombres de esta vereda contra la
guerrilla, y ese día nacieron las AUTODEFENSAS CAMPESINAS, las que este
próximo martes arriban a los 27 años de existencia”114.
Pero esta primera apreciación del fiscal acerca del origen de las ACMM en 1978
como una reacción a la presión del los frentes 9 y 47 de las FARC no tiene asidero
puesto que los dos frentes tuvieron origen años después, el Frente 9 surgió a comienzos
de la década de 1980, y el Frente 47 en 1995. Claro que esta imprecisión no es tan
grave, porque de todos modos Isaza si se dispuso a enfrentar a las FARC, pero lo que
ocurrió en realidad es que se enfrentó en un comienzo contra el Frente IV, precisamente
en la década de 1970 este frente de las FARC fue el de mayor influencia en el
Magdalena Medio y territorios aledaños.
114
Carta abierta de Ramón Isaza. Verdad Abierta. [Link]
de-barbarie-paramilitar
un fusil G3 con proveedores, un camuflado y equipo de campaña. A mí al
comienzo me sirvió mucho que la gente de la zona me conocía porque yo tenía
un trío de músicos y nos íbamos a tocar gratis a donde nos llamaran. Una
señora de la JAC del Prodigio nos dijo dónde estaba el campamento de la
guerrilla y se organizó la emboscada, murieron siete guerrilleros, luego hablé
por radio con el coronel del Bárbula para que autorizara seguir a los
guerrilleros que se habían escapado, los seguimos y también les dimos duro y
les quitamos armamento. Luego ya comprometí a otros campesinos en San Luis,
en los primeros patrullajes dimos de baja a 11 guerrilleros y les quitamos
armamento y equipo de campaña, a medida que íbamos teniendo éxito el
ejército fue llevando más soldados”.
115
Es decir había la voluntad pero no los medios para organizar un grupo genuino de autodefensas
116
Según el relato de un paramilitar capturado que participó en una de estas masacres, en el
corregimiento de Vuelta Acuña, en el municipio de Cimitarra, él y sus compañeros tenían la orden de
arrasar con el pueblo. Luego de la masacre regresaron a Vuelta Acuña a decapitar a dos mujeres
propietarias de una tienda que ellos habían saqueado. La orden de asesinar a esas dos mujeres la dio un
sargento que advirtió que ellas podían reconocerlos. Luego secuestraron a un ganadero acusado de haber
colaborado con la guerrilla, su finca fue saqueada y posteriormente quemada. CONTINUACION DE LA
DECLARACION DEL SEÑOR MARTIN EMILIO SANCHEZ RODRIGUEZ. ACDEGAM 1589 (II) C
6[1].
expansión primero por el oriente antioqueño, y posteriormente, para el año 2000, la
influencia de su organización se extendió hacia el nororiente del departamento de
Caldas y el norte del Tolima. Con el fin de administrar los frentes que hacían presencia
en estos territorios reclutó a sus cinco hijos, a un yerno y a media docena de sobrinos.
Hay algunas deducciones del fiscal Gordillo que no se ajustan en lo más mínimo
a lo que fue el desarrollo de las ACMM; es claro que desde sus inicios hasta su
desmovilización, la organización paramilitar comandada por Ramón Isaza no se
mantuvo inalterada, justamente cada una de las coyunturas por las que atravesó – y de
las que el fiscal Gordillo da buena cuenta – produjeron cambios en sus estructuras y
naturaleza. Es difícil sostener que una organización que entabló estrechas alianzas y
duros enfrentamientos con distintos actores armados que también experimentaron
importantes cambios se haya mantenido intacta a lo largo del tiempo. Antes de
comenzar a nombrar algunas de las transformaciones más importantes, es necesario
señalar que hay aspectos que ponen en entredicho la “pureza” del sentido
contrainsurgente de los comandantes de las ACMM que les atribuye el fiscal ya que
varios de ellos se enriquecieron gracias a su pertenencia a la organización, expropiaron
de sus bienes a quienes supuestamente debían proteger, y otros tantos ingresaron a la
organización con la esperanza de mejorar su situación económica.
Aparte de este caso específico hubo otros hechos más constantes y evidentes de
nexos entre unidades militares y grupos paramilitares en el Magdalena Medio. Por
ejemplo, alias McGyver, yerno de Ramón Isaza y comandante del Frente José Luis
Zuluaga, que operaba en el oriente antioqueño, tenía su principal centro de operaciones
en La Danta, corregimiento de Sonsón (Antioquia), para ingresar a este corregimiento
había que pasar por dos retenes paramilitares, era vox populi que McGyver dirigía su
117
La estela roja de Ramón Isaza. Semana. 28/04/2007; La estrategia del olvido. Semana. 05/05/2007.
frente desde allí, sin embargo, ninguna de las unidades acantonadas en la región hizo
esfuerzos para capturarlo. Pero también es cierto que hubo otros casos en los que el
distanciamiento con los miembros de la fuerza pública fue evidente. Al contrario de lo
que ocurrió en la década de 1980, cuando los grupos de autodefensas del Magdalena
Medio no se atrevían a atentar contra miembros de las fuerzas de seguridad del Estado,
en la década de 1990, los comandantes subalternos de Isaza coaccionaron 118 o
asesinaron a miembros de las fuerzas de seguridad del Estado 119 que se atrevían a
investigarlos o a enfrentarlos120. A la luz de estos hechos es difícil sostener
categóricamente que tanto en su origen como en su desarrollo las ACMM no tuvieron
como aliados a miembros de las fuerzas armadas, pero así mismo tampoco se puede
afirmar que sin excepciones estos funcionarios estatales colaboraron con las ACMM, en
este orden de ideas, el atributo del arquetipo referido a la independencia de los grupos
de autodefensa sobre todo en su surgimiento tal como lo expresaba Hernán Gómez
Hernández no es muy compatible con los orígenes y desarrollo de las ACMM. No
obstante, el análisis de esta complicada relación brilla por su ausencia en el análisis del
fiscal Gordillo. En este sentido el arquetipo de autodefensas que ofrece el fiscal Gordillo
no es el más adecuado para comprender los orígenes y evolución de las ACMM
comandadas por Ramón Isaz pues existen aspectos que el fiscal pasa por alto y que se
derivan de otorgarle demasiada importancia a los aspectos fundacionales de las ACMM.
118
En diciembre de 2001, en Fresno, Tolima, cuatro paramilitares se enfrentaron a una comisión
combinada del CTI y la Policía del municipio que buscaba darles captura. “Dos ex 'paras' de Tolima
confiesan secuestros y asesinatos”, Verdad Abierta, 27/08/2009, [Link]
mas/violencia-contra-las-mujeres/1557-dos-ex-paras-de-tolima-confiesan-secuestros-y-asinatos
119
Ramón Isaza siempre tuvo cierto respeto por la Policía, recordemos que uno de los motivos para
enfrentarse a Escobar fue la campaña homicida contra miembros de la Policía.
120
En enero de 2003, dos paramilitares abordaron el taxi de Henry Fernando Bernal y lo asesinaron, este
taxista era hermano de un funcionario del DAS que investigaba a las autodefensas, con su asesinato se
pretendía intimidar a su hermano. La Palabra Digital. Imputan 115 crímenes a Ramón Isaza.02-04-2009,
[Link]
115-crimenes-a-ramon-isaza&catid=99:politica-nacional&Itemid=291
mentales e indigentes121. En el caso de habitantes que no eran reconocidos como
delincuentes sino que por alguna u otra razón estaban involucrados en problemas de
convivencia había toda una gama de castigos que incluía trabajos forzados, reclusiones
temporales, amenazas, entre otras; es muy importante señalar que era común que la
propia población elogiara este tipo de justicia y hasta la solicitara. Obviamente, los
habitantes que se oponían a la presencia de las ACMM eran amenazados y en el peor de
los casos asesinados. Los políticos que se oponían a los objetivos e intereses de las
ACMM también eran reprimidos, igualmente, en esta esfera de enemigos por cuestiones
políticas se encontraban los sindicalistas y algunos activistas sociales.
121
Fiscales archivaron investigaciones porque víctimas eran gays, delincuentes y locos. Verdad Abierta.
24/08/2009. [Link]
investigaciones-porque-victimas-eran-gays-delincuentes-y-locos
122
Por ejemplo, los alcaldes de Fresno y Mariquita, en el período 2001 – 2003, recibieron el apoyo las
ACMM durante la campaña electoral que adelantaron en el Tolima en el año 2000, y a su vez, como
contraprestación a esa ayuda traspasaron fondos del erario público a las autodefensas a través de cheques
y contratos. Condenan 4 ex alcaldes del Norte del Tolima por vínculos con paramilitares. El Tiempo,
16/06/2010,
[Link]
[Link]
123
“El ocaso de un poderoso de La Dorada”, Eje 21, Sin fecha [Link]
option=com_content&task=view&id=22032&Itemid=2; “El último contraataque de una senadora
uribista”, El Espectador, 25/05/2008,
[Link]
senadora-uribista-0?page=0,2 .
un buen ejemplo de cómo Ramón Isaza determinó importantes movidas de los frentes
de su organización; ya que los políticos del oriente de Antioquia, Caldas y el norte del
Tolima ansiosos del respaldo de las ACMM tenían que dialogar con él en Puerto
Triunfo, Antioquia, para que él les diera su “aval”. En este contexto, los políticos de la
oposición o veedores ciudadanos que se atrevieran a obstaculizar este flujo de recursos,
a través de denuncias, eran amenazados o asesinados.
124
Condenas a ex alcaldes ratifican parapolítica en el Magdalena Medio. La Patria. 2010-06-18.
[Link]
medio
125
La Dorada, Victoria, Puerto Berrio, Puerto Nare, Puerto Triunfo, Puerto Parra, Cimitarra, Honda,
Mariquita, Guaduas, Puerto Salgar, Yacopí.
Otro atributo de autodefensa sugerido en el arquetipo de las ACMM de Justicia y
Paz es que esta organización no se dedicó al narcotráfico y que su única relación con
esta industria ilegal fue el cobro de un impuesto de gramaje a los narcotraficantes
presentes en sus zonas de influencia. La reflexión que hace el fiscal para respaldar esta
afirmación combina una reseña de la Ley 975 con una referencia a los orígenes de las
ACMM: “Quinta exigencia del artículo 10 de la ley 975, “que el grupo no se haya
organizado para el tráfico de estupefacientes o enriquecimiento ilícito”; la información
con que cuenta la Fiscalía indica que de acuerdo a la génesis del grupo, este surgió
como una respuesta armada frente a la existencia de delitos cometidos en la zona de
Antioquia por la subversión, frente 9 y 47 de las FARC; ello descarta en principio que
hubiera surgido para el tráfico y el enriquecimiento ilícito, no obstante es de destacar
que en plurales versiones libres, es decir, varias versiones de diferentes postulados, han
referido al narcotráfico como fuente de financiación del grupo armado ilegal”.
El tema del narcotráfico también salió a colación en una versión libre conjunta
de miembros del Frente Omar Isaza (FOI), llevada a cabo en julio de 2010, en la ciudad
de Ibagué, en esa ocasión ante las acusaciones de un político de Fresno, de nombre
Hernando Díaz Carvajal, alias ‘Pedro Pum Pum’ respondió:
Parados en este punto, creemos que es importante recalcar que el fiscal ha sido
recurrente en la utilización del argumento de que las ACMM surgieron para combatir a
los frentes 9 y 47 de las FARC y que por eso no cometieron determinadas acciones, esto
fue evidente con respecto a los temas de la intervención de esta organización armada en
el orden sociopolítico regional y en la industria del narcotráfico. Por otra parte, debemos
mencionar que el argumento del fiscal no sólo es inconsistente con respecto a la
evidencia a mano sino también lo es con relación a su propio criterio, ya que él
considera que la mayoría de los comandantes y rangos medios de las ACMM estaban
motivados por la codicia y no por la lucha contrainsurgente: “[Ramón Isaza] es un
hombre de convicciones y no soy yo para decidir si está errado o no está errado; ese tipo
de cosas a mí por lo menos lo que me representa es que es una persona de convicciones,
no obstante, que es iletrado, es un hombre de convicciones, su lucha fiel a eso… usted
sabe que Ramón Isaza digamos que es el icono del paramilitarismo, en cuanto al
esquema…nace el primer grupo de ideología, de ultraderecha…[mientras que] la
mayoría [de los miembros de la organización] fueron de índole económico, porque no
tenían otra opción de vida distinta a esa; porque son muy pocos los que contestan mi
lucha era…”.
había sido uno de los promotores de una marcha que se realizó en esa población en octubre de 1982 para
protestar contra las acciones de las autodefensas.
128
Ver: [Link]
129
Terrorismo 411- Fiscalia Regional Delegada Antinarcóticos, de Santafé de Bogotá D.C., 12
Septiembre de 1993.
130
Proceso 1589, Delito: Concierto Para Delinquir Cuaderno Copia No. 6, Folios 86-172, Secreto
Departamento Administrativo de Seguridad, Bogotá D.E., 16 marzo de 1989.
para sustentar su arquetipo de las ACMM es abiertamente ambiguo, ya que la versión de
la trayectoria de la organización que el mismo fiscal reconstruye contiene elementos que
lo contradicen; adicionalmente, el fiscal Gordillo tiene una fuerte de convicción de que
las motivaciones individuales de los miembros de la organización para ingresar a la
organización fueron económicas y no ideológicas, esto es incompatible con un arquetipo
que ofrece la imagen de un grupo armado motivado únicamente por la lucha
contrainsurgente. No obstante, es claro que el fiscal tiene elementos suficientes y
además hay evidencia significativa para ofrecer un arquetipo más adecuado de lo que
fueron las ACMM, en buena medida, la equivocación del fiscal en el arquetipo que
estructuró radica en que la distinción entre autodefensas y paramilitares no es una
estrategia analítica muy fructífera.
d. Versiones libres de las ACMM. La verdad de los postulados vs. la verdad de las
víctimas
La preocupación del fiscal por la estructura de frentes no era gratuita puesto que
constituía un prerrequisito para la imputación de cargos. Dicho de otra manera, tener
claridad sobre la estructura de las ACMM permitiría saber en cuáles territorios operaban
los frentes de esa organización, quiénes eran sus cabecillas y demás miembros y así
clarificar en qué hechos contra la población civil estuvieron implicados. De hecho, otra
cuestión recurrente en el interrogatorio que el fiscal Gordillo le hizo a Isaza fueron las
estrategias contrainsurgentes de su organización que de algún modo pudieron afectar a
la población civil. A pesar de que el fiscal trató de ser estricto al abordar e interrogar
sobre su trayectoria y la de su organización hubo temas que se pasaron por alto o que no
fueron tratados de manera suficientemente exhaustiva. Desde nuestro punto de vista
hubo dos temas de mucha importancia en los que esta superficialidad en el tratamiento
fue evidente: las prácticas políticas y las formas de financiamiento de las ACMM.
En el tema de las prácticas políticas de las ACMM, no hubo tanta insistencia por
parte del fiscal al interrogar a Isaza como sí ocurrió con otros aspectos. El interrogatorio
del fiscal Gordillo se concentró en asuntos puntuales: el caso de Maribel Galvis 131, y la
participación de Isaza en un evento político realizado en 2002, que tuvo lugar en el
municipio de Norcasia, departamento de Caldas132. En el caso de Galvis, Isaza
desconoció que hiciera parte de su organización porque
“no tenía arma ni uniforme, pero estaba en actividades que hacíamos con las
comunidades” (Mayo 2. 4:23).
Con respecto a la reunión afirmó que conocía de los antecedentes del candidato
y que por eso lo apoyó, pero que en general él ni su organización intervenían en
elecciones porque no le gusta la política 133. El fiscal le insistió, preguntándole por sus
nexos con políticos y funcionarios públicos en las zonas de influencia de las ACMM,
Isaza reconoció entonces que “le pedía a los alcaldes que respetaran el presupuesto que
no se lo robaran” y que contaba con un “político” para manejos relacionados con
131
Ex concejal de La Dorada, Caldas, se desmovilizó el 7 de febrero del 2006 junto a los demás hombres
de Isaza. En febrero de 2006, fue denunciada por representantes de la embotelladora de Coca – Cola en
La Dorada por extorsión. Minhacienda: “Siempre he hecho política de manera abierta y pública”. Revista
Semana. [Link]
132
En dicho evento político, Isaza pidió a los asistentes votar por el candidato a la alcaldía de Norcasia,
Horacio Arias. Aparte de eso habla de su apoyo a distintos alcaldes de la región y de los favores que
recibe de estos. “El último contraataque de una senadora uribista”, El Espectador, 25/05/2008,
[Link]
senadora-uribista-0?page=0,2; Divulgan grabación de paramilitar colombiano que reconoce manejo de
alcaldías. Terra. 11 de abril de 2007. [Link]
133
Isaza reforzó esta afirmación diciendo que “mi única política era combatir a la subversión”. (sesión de
mayo 2 de 2007).
asuntos políticos, dijo esta persona era alias “ALAN” pero justo cuando iba a explicar
las funciones de este “político” y su trayectoria en la organización, una llamada al fiscal
interrumpió la versión libre. Cuando el fiscal regresó de atender la llamada – que por
cierto era de carácter institucional – retomó el tema la ubicación geográfica de los
frentes de las ACMM.
Con esto no queremos dejar la idea de que a través de las versiones libres no se
ventilaron hechos que el fiscal no les dio la misma importancia que a otros temas
particularmente a los relacionados con evolución de las estructuras de las ACMM 134.
Algo similar puede decirse de las formas de financiación, y como veremos más adelante
estas omisiones o falta de mayor énfasis tuvieron que ver con el arquetipo que ideó el
fiscal para aproximarse a lo que fueron las ACMM.
134
De hecho las versiones libres sacaron a la luz las relaciones entre las ACMM y políticos en zonas de
influencia por ejemplo, el caso del ex senador Carlos Arturo Clavijo; el del ex representante a la Cámara
por el departamento del Tolima, Javier Ramiro Devia; el de la ex representante Rocío Arias; la
investigación que se le abrió al entonces Ministro del Interior Fabio Valencia Cossio, entre otros hechos.
Enaltecimiento de las ACMM por parte de Ramón Isaza
Las versiones libres que Ramón Isaza rindió a lo largo de 2007 no se limitan
simplemente a un recuento plano de su vida como jefe paramilitar sino que expresan
una categorización o idealización de dicha trayectoria. El discurso de Isaza entraña
formas de autorepresención positivas y formas de representación negativas de sus
enemigos, en otras palabras, en las versiones libres Ramón Isaza sataniza a la guerrilla
mientras resalta las “bondades” de su organización. Es importante decir que buena parte
de la definición de Isaza sobre su organización coincide con el arquetipo estructurado
por el fiscal Gordillo, lo que confirma nuestra afirmación de que el fiscal le dio mucho
peso a lo expresado por Ramón Isaza en las versiones libres para analizar a las ACMM.
Es viable resumir lo dicho por Isaza en unos principios, casi abstractos:
Esta alusión a “la causa” también la utilizó en la versión libre del 6 de junio de
2007 cuando estaba tratando el tema de las formas de reclutamiento, en esa versión libre
dijo:
“yo no tenía que ponerme a buscar la gente porque de todo lado me llegaban
muchachos que se querían unir a nuestra causa”
Aunque Isaza cuando fue cuestionado por el fiscal sobre sí su lucha contra la
guerrilla desbordaba el ámbito militar para abarcar también el ámbito ideológico, el jefe
135
“Esa fecha la cogimos nosotros como el día de las ACMM, y cada 22 de febrero se hacía una fiesta con
carne asada y se le hacía una atención a los muchachos”. Versión libre del 30 de abril de 2007.
paramilitar respondió “no porque la guerrilla solo destruye”136, posteriormente, en la
misma versión libre Isaza aseguró que “hacíamos reuniones con la población, iban
niños, señoras, señores, ancianos, todos, para decirles que no colaboraran con la
guerrilla que se dieran cuenta lo de los campos minados”. Otra forma de quitarle base
social a la guerrilla consistía en implementar obras, fiestas, obsequiar materiales de
construcción y alimentos, entre otras. En la versión libre del 7 de junio de 2007
profundizó en las formas de proselitismo que su organización implementaba para minar
el apoyo de la población a la guerrilla:
“Nosotros fuimos con varios ganaderos a la base de Calderón pero o nos dieron
respuesta, el comandante de allá nos dijo que no tenía suficientes hombres,
entonces pensamos en ir a Bogotá, y así los hicimos, pudimos hablar con el
Comandante del Ejército y tampoco nos pudo ayudar, lo único que nos dijo es
que nos iba a tocar a nosotros mismos organizarnos para enfrentar a la
guerrilla. Nosotros ya al ver que no había presencia del Estado ni el Estado
cumplía con su deber de protegernos nos armamos como pudimos para
enfrentar a la guerrilla”.
A esta altura puede dar la impresión de que la única objeción de Ramón Isaza
sobre el desempeño del Estado tiene que ver con su ineficiencia para enfrentar a la
guerrilla, pero en realidad su cuestionamiento no termina allí, cuando Isaza fue
interrogado por el fiscal Gordillo acerca la intervención en política de su organización
136
Versión libre del 30 de abril de 2007.
137
Versión libre del 30 de abril.
en los municipios donde ejercía alguna influencia, afirmó que los comandantes de los
frentes de las ACMM, por indicación de él debían velar por la transparencia en el uso
adecuado de los recursos públicos. En su versión libre del 6 de junio de 2007 aseguró:
“yo le dije a Oliverio organice reuniones con el alcalde y dígale que tenga
mucha pulcritud con la plata del municipio que no se la robe”
“la gente piensa que yo soy un hombre poderoso y lleno de plata, yo quiero que
la gente vea que yo soy un campesino pobre que vive con lo necesario”.
Otra idea que trataba de dar Isaza sobre él y su organización es que se trataban
de campesinos defendiendo a sus pares. Esta idea en la argumentación tiene sus
justificaciones, la primera, y que está directamente relacionada con la concepción ideal
de lucha contrainsurgente es que la población no debe ser objetivo militar de las
autodefensas porque su misión es golpear exclusivamente las estructuras guerrilleras
Por último, supuestamente la población sabía del daño que conllevaba la guerrilla y por
eso colaboraba con las autodefensas para combatirla.
“La misma población fue la que nos comenzó a pedir que castigáramos a los
ladrones y violadores, nosotros comenzamos fue a advertirles, a castigarlos o a
desterrarlos pero no los matábamos, ya cuando yo me uní a Henry [Pérez], él si
dio la orden de hacer limpieza”.
“la gente era amiga de las autodefensas por que sabía que nosotros estábamos
defendiendo sus tierras y sus pertenencias”.
Las ACMM fueron vigilantes del manejo de los dineros públicos. En distintas
versiones libres Isaza afirmó que él le indicó a sus subalternos que vigilaran el
desempeño de los funcionarios públicos para evitar que malversaran los dineros
públicos.
138
Desde la primera versión libre que rindió Ramón Isaza, el fiscal Carlos Alberto Gordillo, leyó apartes
del Decreto 315 (“Por medio del cual se reglamenta la intervención de de las víctimas durante la etapa de
investigación en los procesos de Justicia y Paz de acuerdo con lo previsto por la ley 975 de 2005”). El
fiscal hizo énfasis en el Artículo 3 que dispone que las víctimas deberán acreditar esa condición ante las
unidades de la fiscalía de Justicia y Paz para poder participar en el proceso de Justicia y Paz. Para esto la
fiscalía dispuso varios medios para diligenciar un formato que posibilitara el registro de víctimas:
jornadas de víctimas; una página Web; también en los municipios, las personerías, las alcaldías
municipales y en donde hubiera las sedes de Fiscalías locales; así mismo se dispuso la atención a las
víctimas sin registrar en las jornadas de versiones libres. De hecho, durante la primera jornada de versión
libre de Ramón Isaza se hicieron presentes numerosas víctimas sin registro ante la Fiscalía, el fiscal les
pidió llenar el formulario para que pudieran ingresar a la sala de víctimas y solicitar respuesta a sus casos.
139
En la versión libre del 6 de junio de 2007, el fiscal dio lectura a la pregunta formulad desde la sala de
víctimas acerca de la expropiación de un balneario y unas cabezas de ganado que ejecutaron sus hombres
contra una familia de La Dorada (Caldas).
de Justicia y Paz de la Fiscalía, por lo tanto, su registro debió adelantarse el mismo día
de las versiones libres. Es importante mencionar que por temor a represalias no todas las
víctimas sin registrar estuvieron dispuestas a llenar el formulario de las fiscalías para ser
reconocidas como tales por el sistema de Justicia y Paz.
Es necesario aclarar que puesto que las primeras versiones libres estaban
orientadas hacia el tema de las “generalidades” 140, hubo cierto debate acerca de la
pertinencia de la participación de las víctimas en estas primeras jornadas de versiones.
En un comienzo, el fiscal Gordillo expresó, según su criterio, que no era imprescindible
que las víctimas asistieran a las versiones de la etapa del proceso dedicada a las
“generalidades” sino que lo hicieran cuando dicha etapa fuera agotada e iniciara la etapa
del proceso enfocada en hechos particulares (asesinatos, desapariciones,
desplazamientos, expropiaciones etc.) cuando serían tratados asuntos de mayor interés
para las víctimas. La apreciación del fiscal no fue compartida ni por el Procurador
delegado ni por los defensores de las víctimas, el Procurador argumentó que la etapa de
generalidades conlleva una reflexión sobre el conflicto y que por lo tanto debe ser un
escenario, como todo el sistema, de construcción colectiva de la verdad y que las
víctimas quieren conocer las generalidades; uno de los defensores de víctimas afirmó
que éstas quieren conocer toda la historia.
140
Aunque el fiscal Gordillo nunca especificó claramente a qué se refería con el término generalidades,
uno puede intuir por sus preguntas y la orientación que le dio a las primeras versiones libres de Ramón
Isaza que pretendía elaborar un perfil de las ACMM a través de la definición sus creencias, actitudes y
valores en el tiempo y en el espacio. Con estas preguntas, el fiscal Gordillo responde a las exigencias
contenidas en los decretos reglamentarios del procedimiento de versiones libres.
víctimas. Sobre estas listas, el 6 de junio de 2007, el fiscal expresó sus reparos a su
organización, el primero de ellos, consistió en la disonancia entre el registro de algunas
víctimas consignado en la primera lista que entregó Isaza y el estatus que poseía la
Fiscalía de esas mismas víctimas, mientras que en la lista de Isaza estas víctimas
aparecían como personas asesinadas en el registro con el que contaba el fiscal Gordillo
tenían el estatus de desaparecidos, por eso, el fiscal le pidió a Isaza entregar la ubicación
de los restos de estas víctimas. Lo único que atinó a responder Isaza fue:
“por ahí, hay gente que no sé quiénes son, ni si están muertos o son
desaparecidos, ni quién los mató porque a veces los muchachos mataban gente
cuando estaban borrachos”.
En todo caso, los llamados del fiscal, el procurador y los defensores de víctimas
a Isaza y en general, a los demás postulados de las ACMM rindieron sus frutos ya que
muchos de los casos tratados en versiones libres dedicadas exclusivamente a las
víctimas fueron documentados – al menos desde su punto de vista – por los postulados.
Para lograr esto fueron importantes las reuniones que el propio Ramón Isaza solicitó
sostener con algunos de sus antiguos subalternos, así como las versiones libres
conjuntas144. Esto no quiere decir que las víctimas hayan sentido que los postulados
fueron honestos o que sintieran que les fue revelada la “verdad”. Es oportuno mencionar
el contraste que se observa en la relación entre las víctimas y los postulados de las
ACMM a medida que avanzaban las versiones libres. Mientras en las versiones iniciales
dedicadas a las denominadas generalidades, las víctimas debían expresarse por
intermedio de los investigadores asistentes del fiscal o de los defensores de víctimas, en
las versiones posteriores, las dedicadas a esclarecer las circunstancias de los hechos que
afectaron directa o indirectamente a las víctimas, las víctimas aunque rara vez
interactuaron cara a cara con los postulados si podían confrontarlos comunicándose con
ellos a la sala de audiencias por medio de un teléfono celular.
144
Por medio de estas estrategias se conocieron de 18 masacres cometidas por hombres de las ACMM. Ex
paras del Magdalena Medio confiesan 18 masacres. Revista Semana. 4 Septiembre 2009.
[Link]
masacres/[Link]. Inicialmente Isaza admitió conocer de 3 masacres (la masacre de Carmen de
Viboral, ejecutada en el oriente antioqueño, ejecutada en 1997; la masacre de cazadores, ocurrida en
Falan (Tolima), en 2003; y la Masacre Pescadores, ocurrida el 7 de enero de 2003 en la finca San Jorge,
Corregimiento de Méndez, Armero, Guayabal (Tolima).
145
CSJ, Sala de Casación Penal, auto del 21 de septiembre de 2009, radicado nº 32022, M.P. Sigifredo
Espinosa Pérez.
segunda instancia, proferida en julio de 2009, en el proceso de Wilson Salazar
Carrascal, alias “El Loro”. Este fallo replanteó los criterios que deben seguir los fiscales
en el desarrollo de las imputaciones parciales disponiendo como delito base para
Justicia y Paz el concierto para delinquir agravado e impeliendo a Fiscalía General de la
Nación para que haga un análisis de las violaciones masivas y sistemáticas de los
derechos humanos cometidas por los Grupos Armados al Margen de la Ley, y no como
hasta esa época se venía haciendo por medio de conductas individuales de los miembros
de los grupos paramilitares146. Esto implicó para los fiscales realizar y presentar un
análisis del conflicto armado y del grupo paramilitar de su competencia con el propósito
de que realizar imputaciones en el marco del derecho internacional y el bloque de
constitucionalidad.
146
Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, sentencia del 31 de julio de 2009. Radicado 31539.
M.P. Augusto Ibáñez Guzmán.
147
En esta ocasión la Sala de Casación Penal advirtió “[…] por cuerda paralela y subsiguiente, se
formulara la imputación que tanto la defensa como el Ministerio Público echan de menos, relativa al
concierto para delinquir agravado, y las otras que surjan de las indagaciones sobre los daños
colectivamente causados por la organización –durante y con ocasión de la militancia del señor WILSON
SALAZAR CARRASCAL– conforme a las fronteras espaciales y temporales específicas de aquella”.
CSJ, Sala de Casación Penal, auto del 28 de mayo de 2008, radicado nº 29560, M.P. Augusto Ibáñez
Guzmán.
148
Otros autos importantes de la Sala de Casación Penal a este respecto son el del 9 de febrero de 2009
(radicado 30955, M.P. José Leonidas Bustos Martínez), el auto del 16 de abril de 2009 (radicado 31115,
M.P. José Leonidas Bustos Ramírez) y el auto del 14 de diciembre de 2009 (radicado 32575).
149
CSJ, Sala de Casación Penal, auto del 23 de julio de 2008, radicado nº 30120, M.P. Alfredo Gómez
Quintero.
“El legislador, en la LJP (artículo 24), previó que la sentencia condenatoria,
además de contener la pena principal y las accesorias, debe incluir la pena
alternativa, los compromisos de comportamiento del desmovilizado, las
obligaciones de reparación moral y económica a las víctimas y la extinción del
dominio de los bienes que serán destinados a la reparación, beneficios
supeditados a su desmovilización y, por ende, a la sanción por su pertenencia al
grupo, de donde surge que esa conducta punible -concierto para delinquir es un
elemento sustancial del proceso de Justicia Paz y, por ende, requisito sine qua
non para la imposición de la pena alternativa”150.
150
CSJ, Sala de Casación Penal, auto del 31 de julio de 2009, radicado n° 31539, M.P. Augusto Ibáñez
Guzmán.
151
Normalmente, las jornadas de imputación de cargos siguen estas etapas: exposición de la génesis y
georreferenciación de la organización paramilitar a la que pertenecieron los postulados; requisitos de
elegibilidad de los miembros de de dicha organización; estructuras a las que perteneció el postulado;
recuento de actividades sistemáticas y generalizadas en contra de la población y la forma en que el
postulado ejerció dichas actividades ilícitas con ocasión de su pertenencia al grupo irregular; y
formulación de cargos. El fiscal Gordillo ha modificado ligeramente la metodología estándar de las
jornadas de imputación de cargos, él ha optado por iniciar las imputaciones de cargos haciendo una reseña
bien con el arquetipo ideado por el fiscal Gordillo, específicamente en lo que se refiere a
la definición de las ACMM como un bloque paramilitar compacto, con una estricta línea
de mando y conformado por frentes cuyos territorios de incidencia estaban bien
definidos. Recordemos que más arriba citamos testimonios del propio Ramón Isaza
quejándose de los excesos de sus hombres, de su falta de información sobre todas las
acciones cometidas por su organización y de cómo éstas contradecían las políticas
organizativas dispuestas por él.
Antes de proceder a distinguir los tipos penales, debemos destacar que desde
2009 el fiscal Gordillo ha acudido a solicitar e implementar imputaciones de cargos
colectivas, en ellas han participado miembros de los distintos frentes de las ACMM.
Dentro de estas jornadas de imputación colectiva de cargos se destaca las jornadas de
noviembre de 2010 en la que se le imputaron cargos a 33 desmovilizados de las ACMM.
En las imputaciones de cargos realizadas por el fiscal Gordillo tal y como lo ha
dispuesto y enfatizado la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia en
distintas sentencias ha tomado como delito base el concierto para delinquir agravado, no
obstante, ha enriquecido este referente acudiendo a nociones jurídicas que apoyan la ley
de Justicia y Paz, lo que ha redundado en darle cierto equilibrio a las imputaciones que
él realiza, puesto que en ellas no privilegia ni a los comandantes de ni a sus subalternos.
El fiscal logra esto haciendo conciencia de las restricciones de acudir al concierto para
delinquir como punto de partida para tipificar los delitos cometidos por miembros de las
ACMM. La limitación de fondo remarcada por él se refiere a las conductas individuales
que desbordaron las políticas de la organización o las disposiciones de los principales
comandantes de las ACMM. En la jornada de imputación de cargos del 22 de noviembre
de 2010 su criterio para imputar cargos a los miembros de las ACMM:
de los orígenes y trayectoria delictiva de los postulados, luego de tratar la naturaleza de las ACMM ha
expuesto su criterio sobre la definición de los tipos penales más adecuados a los delitos cometidos por esa
organización.
La estrategia del fiscal Gordillo tiene una connotación significativa con respecto
al tipo de conducta punible y al matiz que asume el delito base de concierto para
delinquir para tipificar los hechos criminales cometidos por miembros de las ACMM.
Basándose en contenidos de la ley 100 de 1980 y de la ley 599 de 2000, afirma:
152
Jornada de imputación de cargos del 22 de noviembre de 2010.
“[…] emerge del organigrama de las autodefensas campesinas del
Magdalena Medio, conlleva a la afirmación según la cual, quien lideró y
creó el grupo y quienes se sumaron a la idea y participaron como
comandantes en colaboración de las directrices y políticas generales del
grupo, tienen respecto de él, de sus integrantes y de sus acciones, un deber
de custodia, que impidiera el desbordamiento de las políticas y de los
hombres”153.
De esta manera, el fiscal Carlos Alberto Gordillo argumenta por qué acude a la
figura de coautoría en todos los casos conocidos por él y que implican a miembros de
las ACMM, de esta forma, explica que la responsabilidad de Ramón Isaza y los
comandantes de sus frentes se deriva del poder de mando que ostentaron, no sobra
aclarar que en otros casos, esta responsabilidad se deduce de la emisión de órdenes que
implicaban la comisión de delitos. Este criterio le permitió al fiscal, a noviembre de
2010, imputar 620 delitos. Este esquema (organigrama) es cuestionable, a la luz de lo
expuesto por los propios victimarios en las versiones libres, como hemos remarcado, los
comandantes de los frentes de las ACMM no le consultaban la totalidad de las
decisiones, ni las rutinarias ni otras más importantes, a Isaza. Tampoco es posible
afirmar que en un sentido estricto en las ACMM hubiese un encargado del
adoctrinamiento y coherencia políticas los miembros de la organización, recordemos
que hasta la fecha la Fiscalía no tiene certeza ni del rango ni de la pertenencia a la
organización del encargado de estas tareas, o sea el supuesto comandante político
general Joaquín Augusto Londoño Acevedo, alias “Alan”, como lo referenció el fiscal
Gordillo en la audiencia de imputación de cargos de noviembre 22 de 2010.
153
Ibídem.
2. El Bloque Calima. Miedo y ocultamiento de la verdad
El Bloque Calima fue un grupo paramilitar que, como otros, estaba adscrito a las
Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá conocidas como las ACCU comandadas
por los hermanos Castaño. Operó en los departamentos de Valle del Cauca, Cauca,
Huila y Quindío. Sus primeros combatientes llegaron inicialmente al centro del Valle en
la segunda mitad de 1999 provenientes de Córdoba y el Urabá antioqueño, se
multiplicaron, extendieron sus operaciones a otros municipios y departamentos en los
años siguientes y se desmovilizaron a finales del año 2004. Después de seis años de su
desmovilización lo que se sabe de este bloque es muy poco, existen algunas
investigaciones de la corporación Nuevo Arco Iris (2005, 2007) y la Fundación
Seguridad y Democracia (2005) centradas en la dinámica de este grupo, su expansión
territorial, el contexto regional en el que actuaron y su desmovilización. También hay
algunas investigaciones realizadas por organizaciones de derechos humanos centradas
en la experiencia trágica de las víctimas de este bloque y algunas próximas a ser
publicadas por parte de organizaciones de este tipo en el Cauca, también recogiendo las
experiencias de las víctimas en esta región. Pero todas estas investigaciones tienen en
común grandes vacíos con respecto a los detalles de la llegada de este grupo, sus redes
de apoyo y el tipo específico de presencia que ejercieron en las distintas zonas. Así
mismo, Éver Veloza García alias “H.H”, comandante general de este bloque se ha
caracterizado por ser uno de los jefes paramilitares que menos producciones discursivas
tiene, sus declaraciones siempre son muy escuetas y la historia de su vida no ha sido
narrada en libros, de modo que la historia del Bloque Calima está por contar.
155
Se asistió a las versiones libres individuales de 18 postulados y a cinco colectivas en el 2010 y 2011,
de las cuales se tomó notas y se hicieron grabaciones. Se contó con los informes de 13 versiones libres
llevadas a cabo en el año 2009, que fueron suministradas por la sede regional del Valle del Cauca de la
CNRR y con una transcripción de las versiones libres de alias “H.H” desde el año 2007 cedidas por una
profesora de la Universidad de los Andes. También se obtuvo el video de las versiones de Giancarlos
Gutiérrez, cedido por la Fiscalía al grupo de Memoria Histórica. Mucho de este material estaba
incompleto ya que en ocasiones no fue posible grabar por restricciones de la Fiscalía, los informes de la
CNRR sobre las versiones son bastante resumidos y la transcripción de las versiones de “H.H” tenían
muchos espacios en blanco. Por esto el peso principal de este material estuvo en las versiones en las
cuales se pudo asistir personalmente y se usó el material restante como complemento. Se asistió también a
las Audiencias de formulación e imputación de cargos de Juvenal Alvarez Yepes alias “Cocacolo” y
Rover Enrique Oviedo Yañez alias “El Chacal”, en donde se tuvo acceso a la contextualización del
Bloque Calima realizada por la Fiscalía y presentada en estas audiencias como uno de los requisitos que
pide el Tribunal de Justicia y Paz. Se realizaron también dos entrevistas con el Fiscal 18 José Joaquín
Arias encargado de llevar el proceso de Justicia y Paz con el Bloque Calima, así como con el investigador
principal de la Fiscalía y varios miembros de su equipo. Así mismo, se realizaron entrevistas con víctimas
del Bloque Calima que asistieron a las versiones libres y las que asistieron a la Jornada de atención de
víctimas en Barragán, Valle. Se participó también de las reuniones de la Fiscalía con la Procuraduría,
Defensoría, Acción Social y CNRR en las Mesas Interinstitucionales de Atención a Víctimas y en las
reuniones preparatorias del incidente de reparación de Giancarlo Gutiérrez, en donde se pudo ahondar en
la perspectiva del Fiscal y el funcionamiento de este proceso. Todo este material primario se
complementó con revisión de prensa y consulta del portal de Verdad Abierta.
a. Desmovilización del Bloque Calima. Menos de los que eran y pocos postulados.
A finales del año 2003 Éver Veloza García alias “H.H” reúne a los comandantes
de grupo en Jamundí, entre los que se encontraban José de Jesús Pérez Jiménez alias
“Sancocho”, Juan de Dios Úzuga David alias “Giovanni” y Elkin Casarrubia Posada
alias “El Cura” para informarles de la posibilidad de un diálogo de paz con el gobierno
y la inminencia de la desmovilización, a la que todos accedieron por unanimidad según
la versión de Juan Mauricio Aristizábal alias “El Fino”. De esta forma, se decreta el cese
de hostilidades, (que no será cumplido a cabalidad) y empieza el repliegue de tropas
preparándose para la entrega final de armas ante el gobierno el 18 diciembre del 2004
en el corregimiento Galicia (Bugalagrande). Allí se desmovilizaron 564 hombres156,
encabezados por Éver Veloza García alias “Hernán Hernández”, “H.H” o “Carepollo”,
quien semanas antes había liderado también la desmovilización del Bloque Bananero en
el Urabá.
156
De estos desmovilizados según informe de la Fiscalía 18, 31 han fallecido por conductas punibles y 58
ha fallecido por otros motivos. Informe presentado en la Mesa Interinstitucional de Atención a Víctimas
el día junio 2 de 2010 en Cali.
157
Fundación Seguridad y Democracia. Desmovilización del bloque Calima de las AUC. En:
[Link]
158
Bandas delincuenciales al servicio de narcotraficantes del norte del Valle.
provenientes de otras regiones del norte del país, y que otro tanto no se haya
desmovilizado como ocurrió en Buenaventura.
Ante la actitud adoptada por “H.H” de no reconocer a los ex miembros del grupo
160
presos , algunos de ellos consiguieron ser postulados de distintas formas antes del
decreto 4719 de 2008, como por ejemplo a través del reconocimiento de otros jefes
paramilitares o exigiendo su postulación a cambio de la entrega de fosas comunes 161. El
primer caso lo ejemplifican los postulados Jeins Puertas alias el “Gato” y Luis Miguel
Arango, alias “Diego”, el primero ex comandante de la zona de Calima-Darién se
desmovilizó con el bloque Bananero y el segundo se desmovilizó con el Bloque
Catatumbo.
Ciento tres nuevos postulados pudieron llegar a rendir versiones sólo a raíz del
decreto 4719 de 2008 que expidió el gobierno de Álvaro Uribe, el cual permitió que
exparamilitares que estaban presos pudieran solicitar su postulación de forma
individual. Con todo, la mayoría de postulados, aparte de “H.H”, fueron ex patrulleros
de la organización, es decir, pertenecientes al rango más bajo dentro de la organización.
159
Al respecto “H.H” dice en entrevista con Semana lo siguiente: “el Presidente hace un llamado
voluntario a que se presenten en el centro de reclusión en La Ceja. Muchos fueron capturados,
supuestamente conducidos, pero uno no puede ser conducido cuando no ha sido citado a una fiscalía. Yo
asumí esa posición porque no tenía orden de captura y era un llamado voluntario. Yo estaba esperando
que se fijara la fecha de versión libre y me iba a presentar. Nosotros no nos presentamos a La Ceja porque
la conducción era voluntaria, no obligatoria”. SEMANA. “Habla Éver Veloza, alias “H.H”. 06/08/2007.
Disponible en: [Link] Al
momento de la fuga, tanto “H.H” como Vicente Castaño estaban siendo señalados de haberse confabulado
para matar a Carlos Castaño, y así favorecer a los mafiosos que buscaban una silla en Ralito.
160
Sin embargo, en diligencia de versión libre “H.H” argumenta, cuando es interrogado por las listas de
los postulados detenidos en prisión, que él sí tenía intención de entregarlas pero el Alto Comisionado para
la Paz en ese momento no quiso recibirlas, primero aduciendo problemas legales y luego por otros
motivos diferentes.
161
El País. “En Montañitas habría fosa con quince cuerpos”. Pag.A8, 24 de junio de 2007.
El segundo hombre más importante después de “H.H”, conocido como “El Cura” quien
fue el comandante militar de este Bloque, sólo fue postulado al proceso de Justicia y Paz
durante el primer semestre de 2010, iniciando sus versiones libres sobre el Bloque
Calima sólo hasta finales de febrero del año 2011. Dentro de los mandos medios
escuchados en versiones libres hay siete únicamente: José de Jesús Pérez Jiménez alias
“Sancocho”, Rover Enrique Oviedo Yañez, alias “Chacal”, Juan Mauricio Aristizabal
Ramírez, alias “El Fino”; Armando Lugo, alias “El Cabezón”; Jair Alexánder Muñoz
Borja alias “Sizas”, Albeiro Úsuga Graciano alias “Róbinson” y José Ruperto García
Quiroga alias “El Gato”. Esta situación tiene repercusiones en la reconstrucción
histórica que se está haciendo sobre el Bloque Calima, ya que por lo general los mandos
medios manejan mucha más información y una visión más de conjunto sobre el accionar
del grupo al que pertenecieron, y su menor representación dentro de los postulados hace
que esta historia construida por la Fiscalía, con algunos retazos medianos y muchos
pequeños, sea bastante difícil de armar.
Juan Mauricio Aristizábal alias “El Fino”, comandante financiero del Bloque
Calima, relata los sucesos que precedieron la desmovilización del Bloque Calima:
“Yo me doy cuenta que matan a “Diego la Marrana” y al mes y medio matan
también a “Fernando”, a finales de la desmovilización había un malestar y una
cantidad de roces, habían matado inclusive otro comandante, a “Julián” lo
162
Se nombran sólo sus alias ya que se desconoce su nombre verdadero.
163
La mayoría de esta información fue extraída de la versión libre de Éver Veloza García alias “H.H” ante
la Fiscal 17, el día 6 de noviembre de 2007 en Medellín y el resto de las versiones de otros postulados.
mataron en Tulúa, a “Diego” lo encontraron por la entrada a Galicia y a
“Fernando” lo mata un sector de acá del centro, a “Tocayo” también lo
desaparecen; en ese tiempo empiezan a surgir muertes de personas; yo al final
me mantenía en la región de Medellín, de Santo Domingo”.164
164
Versión Libre Juan Mauricio Aristizabal, 21 de julio de 2010, en la Fiscalía de Cali.
165
Antes de ser extraditado, Éver Veloza García, alias “H.H”, representante del Bloque y máximo
comandante de éste, rindió versión libre ante la Fiscal 17 Nubia Estela Chávez Niño, quien le formuló 88
cargos parciales. “H.H” confesó que fue autor de la muerte de más de mil personas entre los años 2000 y
2001 en Buenaventura y tendrá que responder por más de seis mil crímenes. Verdad Abierta. “Desde
Colombia formulan cargos a “H.H”, preso en Estados Unidos. 5 de mayo de 2010. Disponible en:
[Link]
166
Verdad Abierta. “Así van las confesiones del Bloque Calima en Justicia y Paz”. 12 de noviembre de
2010.
167
Informe de la Fiscalía presentado en la Mesa Interinstitucional de Atención a Víctimas del Valle del
Cauca, el 2 de junio de 2010 en Cali.
A. Las Voces de los Victimarios. Heroísmo, traición y miedo a hablar.
Casi sin excepción cuando los postulados del Bloque Calima tienen que hablar
sobre sus motivaciones para ingresar al grupo armado ante Fiscales o periodistas no han
dudado en explicar esta vinculación como un error debido a su edad, a su ignorancia, su
inmadurez política o a las duras circunstancias de la vida que les tocó vivir. Algunos
refuerzan este argumento trayendo a la memoria las veces que trataron de dejar las
armas o abandonar el grupo. En este mismo sentido, en este balance general y abstracto
que hacen de la guerra en que participaron, las personas sobre las que recayó su
accionar son calificadas como víctimas inocentes, culpables sólo de estar en medio de
esta guerra que afectó principalmente a la población civil, argumento del que se
desprenden las peticiones de perdón hacia las víctimas. Éver Veloza alias “H.H” expresa
por ejemplo, en su entrevista con la revista Semana lo siguiente:
“Yo siempre les he dicho a las víctimas que les pido perdón porque soy un
convencido que la mayoría que murió en la guerra era inocente. Todas son
personas que murieron de civil, en sus casas o en sus lugares de trabajo”168.
168
Entrevista con la Revista Semana 01/08/08: [Link]
Estas evaluaciones retrospectivas de su accionar violento en el pasado se
corresponden con las manifestaciones de arrepentimiento que, como gesto de paz,
presupone la participación dentro del proceso de Justicia y Paz y son implícitamente
exigidas por éste. Sin embargo, un discurso diferente se despliega a otro nivel. Al tener
que hacer un balance más pragmático y concreto del accionar del grupo armado al que
se perteneció, comienza a aparecer una visión del paramilitarismo como un movimiento
liberador del “yugo de la guerrilla”, plenamente justificado por los excesos de su
contraparte en el país y la incapacidad del Estado para contrarrestar a la subversión. En
su entrevista para la revista Semana Éver Veloza alias “H.H” retrata de esta forma su
experiencia en el Urabá:
“El Urabá es una zona que lleva muchos años bajo el yugo de la guerrilla, la
población estaba cansada y la Fuerza Pública estaba maniatada, entonces
cuando llegamos nosotros como ofreciendo una solución y demostrándole a la
comunidad y a la Fuerza Pública que éramos capaces de derrotar a la guerrilla
militarmente entonces contamos con el apoyo de la Fuerza Pública y las mismas
comunidades, contábamos con el apoyo de la gente, por eso el Urabá fue
liberado”. 169
169
Entrevista con la Revista Semana 01/08/08: [Link]
“era una guerra necesaria porque la guerrilla estaba en ese momento totalmente
apoderada y nosotros ganamos la guerra, es un hecho que la ganamos porque a
la guerrilla la replegamos, y la guerrilla hoy en día dónde está? En la selva
donde ni siquiera hay comunidades”170.
“la guerrilla está debilitada porque nos pusimos las botas....Si las AUC no
hubieran aparecido, dónde estaría la guerrilla? podríamos tener un presidente
guerrillero”171.
Y en el segundo caso, Juan Mauricio Aristizábal alias “El Fino” se refiere con orgullo a
la reactivación económica que trajo el accionar paramilitar:
Las víctimas del Bloque Calima que, en el discurso más abstracto y general
sobre el balance de la guerra que hacen los postulados, son catalogadas por ellos como
inocentes y miembros de la población civil, vuelven a ser culpables de su propia muerte
al ser señaladas como guerrilleras o colaboradoras de estos grupos cuando el discurso
versa sobre hechos concretos. El mismo Éver Veloza alias “H.H” que pidió perdón a los
pueblos indígenas sacrificados en la masacre del Naya sobre la base de que fueron
víctimas que nunca debieron morir porque no tenían nada que ver con el conflicto, ya en
170
Ibidem.
171
El Espectador. “El fin de nosotros es la muerte o la cárcel”. 4 de marzo de 2009. Disponible en:
[Link]
172
Versión libre Juan Mauricio Aristizábal alias “El Fino” ante el Fiscal 18 de Justicia y Paz, el 21 de julio
de 2010 en Cali.
el relato concreto que hace del hecho argumenta que las personas que fueron asesinadas
durante esta incursión fueron señaladas por un guerrillero del ELN que capturaron y que
muchas eran “realmente” guerrilleros de civil173. Así mismo, cuando el Fiscal 18,
después de interrogar a Elkin Posada Casarrubia sobre una de las masacres en las que
participó, le pregunta que si tiene algo que decirle a las víctimas presentes en la sala
dispuesta para ellas, este postulado, en consecuencia del relato que acaba de ofrecer, en
el que hizo referencia a la existencia de un informante de la guerrilla que les señaló a
sus víctimas, responde lo siguiente:
“yo les hago un llamado a las víctimas para que vean que colaborarle a la
guerrilla no trae nada bueno porque luego esos mismos a los que ustedes les
dieron comida luego los delataron.”174
Ante la expectativa de su extradición y tal vez tratando de impedirla Éver Veloza alias
“H.H” le da un giro a su discurso, en el que pasan de ser héroes de la patria a títeres
utilizados por otros y en donde la lógica de reciprocidad, con la cual explicaban sus
actos de guerra como respuesta a la amenaza guerrillera y a las acciones de este grupo,
se transforma en una lógica económica al servicio de los intereses de esos otros que los
utilizaron y quienes se transforman en los verdaderos responsables de la guerra.
“Los grandes beneficiados con la guerra son los grandes empresarios de este
país. Se beneficiaron los narcos, los políticos, el pueblo es el que ha perdido. Son
más responsables ellos que nosotros, ellos usaron la guerra en beneficio de sus
emporios económicos, tendrán que responder algún día...Cuando iniciamos lo
hicimos con un objetivo totalmente antisubversivo, una lucha que nosotros nos
metimos en la cabeza y con unos ideales pero que ahora con el transcurso de los
años se ve que lo único que hicimos fue daño al país en beneficio de unos pocos,
esos políticos, esos militares que se llenaban el pecho de medallas, y personas
muy prestantes del país.”175.
173
Entrevista con la Revista Semana 01/08/08: [Link]
174
Versión libre Elkin Posada Casarrubia alias “El Cura” ante el Fiscal 18 de Justicia y Paz, el día 22 de
febrero de 2011 en Cali.
175
Entrevista realizada por Hollman Morris a Éver Veloza García alias “H.H” y presentada en el programa
Contravía: [Link]
identidades de estos personajes detrás de la guerra, cuya penalización sería incluso más
importante que la de los mismos paramilitares y para lo cual se haría necesaria la
presencia de alias “H.H” en el país. Pero a la vez revela un rasgo importante del Bloque
Calima no llevado al nivel discursivo hasta ahora y es el carácter de fuerza armada
importada al Valle del Cauca por poderes regionales que vieron necesaria su presencia
para el logro de sus intereses y objetivos. Se entiende entonces por qué la inminencia de
su extradición es entendida como una traición por “H.H”, que en ese momento evalúa su
pasado como un trabajo sacrificado y heroico cuyos réditos se lo llevaron finalmente
otros, lo que hace de él un simple títere que fue usado y desechado según las
necesidades de los poderosos. En este discurso, combatir a la guerrilla deja de ser el
verdadero objetivo del grupo al que perteneció. Se combatía a ésta en tanto amenazara
intereses económicos de ciertos sectores a los cuales servían las autodefensas, por lo que
son éstos revelados como los fines últimos que guiaron el accionar de los bloques a los
que perteneció este ex comandante.
“uno se creía un miembro más de la fuerza pública”), pasa a ser ahora uno más
de aquellos que los utilizaron: “El gobierno le teme a la verdad. Esto es un
problema de Estado porque fueron muchos coroneles, generales, políticos, las
personas encargadas de velar por la seguridad de este país que nos utilizaron a
nosotros para poder garantizar la seguridad”176.
177
Osiel, Mark. Making sense of mass atrocity. New York: Cambridge University Press. 2009.
178
El País. “'HH' y 'El señor del Pacífico' declararán en proceso contra Juan Carlos Martínez”. Abril 7 de
2010. Sección Colombia.
179
Versión libre Armando Lugo alias “El Cabezón” ante el Fiscal 18, el día 30 de julio de 2010 en Cali.
ambiente predominante en la sección de la versión libre en donde los postulados son
cuestionados por este tipo de nombres ha sido el de la aprehensión, el temor y la
dilación en la entrega de información, mostrando un patrón de resistencia a la
enunciación de este tipo de datos.180 A pesar de que “H.H” ha sido catalogado como el
jefe paramilitar que quizás ha contado más verdades a lo largo de su versión libre ante la
Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía, éstas se refieren mucho más al Bloque
Bananero181 que al Calima. Aunque sobre este último confesó muchos crímenes y
también hizo entrega de un importante número de fosas, desde sus versiones libres las
omisiones de información comienzan a presentarse, pareciendo haber marcado la pauta
de lo que podía o no ser mencionado en las versiones del resto de postulados.
Pero cada vez que se le preguntaba a “H.H” en sus versiones libres acerca del
resto de personas que conformaban ese grupo de colaboradores que participaron en una
reunión con cincuenta personas, así como por políticos y miembros de las fuerzas
militares, éste contestaba que necesitaba reunirse primero con sus hombres y financieros
con el fin de revelar datos más precisos, por lo que esas preguntas las contestaría en
futuras versiones, que no se han realizado desde su extradición a los Estados Unidos el
5 de marzo de 2009.
“Yo sí pido por favor también un poco más de tiempo para podernos preparar un
poco mejor para poder dar nombres con más precisión con hechos de la realidad
y ser más específicos y más responsables en estas declaraciones”. (versión libre
“H.H”)
“si bien es cierto esas circunstancias que usted manifiesta pueden de alguna
manera afectar una presentación o recordar algunos hechos, también lo es el
hecho de haber pertenecido casi 10 años al Bloque Bananero y haber sido
comandante del Bloque Bananero y del Bloque Calima, pues hay muchos hechos
185
Información extraída de la Contextualización del Bloque Calima presentada por el Fiscal 18 en la
Audiencia de Imputación de Cargos de Juvenal Alvarez Yepes en el Tribunal Superior de Bogotá el día 9
de agosto de 2010.
186
En su versión libre alias “El Cura” relató la forma en que un grupo a su mando intentó, sin conseguirlo,
capturar a alias “El Profe”, comandante del ELN que tenía en su poder a los secuestrados después de la
reunión de algunos familiares de éstos con Castaño en Urabá. Versión libre Elkin Casarrubia Posada alias
“El Cura” ante el Fiscal 18, el día 22 de febrero de 2011 en Cali.
187
Aunque la Fiscalía compulsó copias para investigar a estas personas, ellas no aceptaron cargos y en la
actualidad no están vinculadas con ningún proceso en su contra con excepción de Juan José Chaux
Mosquera y el ex jefe de seguridad del Ingenio San Carlos.
188
SEMANA. “Sólo quiero contar la verdad antes de irme”. Agosto 2 de 2008. Disponible en:
[Link]
que no requieren sino simplemente hacer acopio de la memoria por lo mismo que
son circunstancias y hechos muy relevantes, nombres muy precisos, es probable
que no todos los recuerde usted y no todos en los cuales usted haya tenido una
participación directa, pero muy seguramente que usted como comandante
responsable de esos bloques tenía los reportes de esos coordinadores, así que
habrá algunos hechos que efectivamente no se requerirá ese encuentro, esa
comunicación por parte de sus subalternos sino que simplemente es el recuerdo,
su memoria en esas circunstancias y hechos, máximo teniendo en cuenta que al
Bloque Calima usted ingresó en el 2000 y hasta el momento de la desmovilización
realmente fueron 4 años los que usted estuvo allí y no son tan lejanos como los
del bloque Bananero”. (Versión libre Éver Veloza alias “H.H” ante la Fiscal 17,
el día 6 de noviembre de 2007, Medellín)
“Cosas que más adelante, como le he manifestado señor fiscal, más adelante
ampliaré esto, porque son temas delicados y necesito de las autoridades que me
puedan ayudar en ese campo para que se establezca la verdad, en cuanto yo me
sienta seguro, ya que no es de cosas y muertos que voy hablar, sino de seres vivos
que han crecido más y que están ahí y son los que verdaderamente patrocinaron
el conflicto, pero le ruego que me den herramientas… esto me traería unos
riesgos impresionantes, tanto para la familia como para mí...como le he
189
Verdad Abierta. “Extraditado Éver Veloza alias “H.H”. 5 de marzo de 2009. Después de emitido el
concepto de la CSJ y según informó el Fiscal General de la Nación, el gobierno tomó la decisión de
aplazar la extradición de alias “H.H” por un período de seis meses, hasta que el jefe paramilitar culminara
sus versiones libres y cumpliera con la reparación debida a las víctimas. Posteriormente, y en
contradicción con lo antes planteado, el 21 de agosto de 2008 el Presidente de la República mediante
resolución concedió su extradición a los Estados Unidos. Comisión Colombiana de Juristas. Colombia:
La metáfora del desmantelamiento de los grupos paramilitares. Segundo informe de balance sobre la
aplicación de la ley 975 del 2005. Bogotá. 2010. pp. 280. Disponible en:
[Link]
190
Francisco Javier Zuluago fue extraditado en mayo del 2008 y el 9 de octubre de 2008 fue condenado
por la Corte Federal del Sur de la Florida a 21 años de prisión por los delitos de tráfico de drogas y lavado
de activos.
191
El Espectador. “ El destape de Gordolindo”. 15 de noviembre de 2010
manifestado en el departamento del Valle me da temor empezar a hablar de las
personas que financiaron la guerra... traerme a mí a versionar al Valle del
Cauca, diría que es como tratar de acallar las cosas.”192
A raíz de esta petición este postulado fue trasladado a la cárcel de Itaguí donde
expresó que se sentiría más seguro, no obstante en la última versión que dio ya estando
en Medellín adujo que aún no había realizado esta lista de colaboradores por falta de
tiempo y acusó al Inpec de ser el responsable de la desaparición en la cárcel de un
cuaderno donde guardaba importante información después de un episodio de registro
violento en el penal193.
Otro de los temas sobre el que más silencio se podría decir que se presenta
también en estas versiones es el de la violencia sexual y el de los delitos cometidos
contra personas por causa de su orientación sexual. En el primer caso sólo se han
confesado cuatro casos de violaciones contra mujeres y en el segundo existe un silencio
absoluto a pesar de que el Fiscal 18 ha hecho en reiteradas ocasiones preguntas a los
versionados sobre este tipo de delitos. Cuando se les pregunta por hechos de
violaciones, la mayoría ha dicho que no tiene conocimiento de ningún caso de este tipo
y que esa era una falta muy grave dentro del grupo. El mismo “H.H” manifestó que no
tenía conocimiento que esto hubiera ocurrido alguna vez con los hombres bajo su
mando:
192
Versión libre Juan Mauricio Aristizábal alias “El Fino” ante el Fiscal 18, el día 21 de julio de 2010 en
Cali.
193
Versión libre Juan Mauricio Aristizabal alias “El Fino” ante el Fiscal 18, el día 14 de febrero de 2011
en Medellín.
194
Versión libre Juan Mauricio Aristizabal alias “El Fino” ante el Fiscal 18, el día 15 de febrero de 2011
en Medellín.
195
Versión libre Éver Veloza alias “H.H” ante la Fiscal 17, el día 6 de noviembre de 2010 en Medellín.
Pero de que se cometieron este tipo de actos lo prueban no sólo los testimonios de las víctimas sino los
distintos reportajes que se han hecho como uno de la revista Semana titulado “Los paraquitos”, en donde
se documenta el caso de 30 niños en un municipio del Cauca que son hijos de los paramilitares del Bloque
Calima que se asentaron allí, muchos de ellos producto de violaciones a sus madres y que conviven a su
vez con muchos otros niños huérfanos víctimas de sus padres. Semana. “Los paraquitos”. 21 de agosto de
2010. Disponible en: [Link]
Algunas declaraciones de los versionados dejan entrever la forma como “H.H”
ejercía una influencia importante en ellos, actuando como una especie de filtro en las
declaraciones de éstos dentro de las versiones libres, al aconsejarles sobre los hechos de
los que podían o no hablar. Su ida parece haber significado más que un relajamiento de
los condicionantes para hablar, una pérdida del norte que puede haber provocado en
muchos el mutismo ante ciertos temas frente a los cuales prefieren callar antes que
arriesgarse. En este contexto, durante el desarrollo de las versiones libres es evidente la
utilización de ciertas estrategias para evadir las preguntas que indagan por sectores
relacionados con la actividad del Bloque Calima en el Valle, y ante las cuales las
preguntas del Fiscal quedan sin respuestas. Las fórmulas más comunes utilizadas por los
versionados para justificar su desconocimiento de ciertos hechos y personas, si bien
pueden ser ciertas, sirven para proteger al versionado de la enunciación de información
que consideran peligrosa y podrían listarse de la siguiente forma. Una de las estrategias
más comunes es señalar a compañeros que ya están muertos como los únicos portadores
de la información que se requiere.
“Sí sé que había vínculos con personas de la política o de la Fuerza Pública pero
no sé los nombres, el que tenía esta información es Darly Perdomo alias “La
Marrana” (comandante medio del Bloque Calima asesinado en Yumbo antes de
la desmovilización).
“Los que saben son los comandantes de zona bajo mi mando, yo sólo recibía
reportes pero ellos eran los que ejecutaban todas las acciones”.
“Todos los comandantes militares sabían cómo se manejaron las finanzas en sus
zonas”.
Los versionados que se han atrevido a desafiar estas pautas de silencio han
recibido distintos tipos de sanciones. Armando Lugo alias “El Cabezón” mencionó en
sus versiones libres del año 2010, en una proporción mucho mayor al resto de
versionados, los nombres de varios miembros de la Fuerza Pública y de congresistas del
Valle del Cauca y Cauca, al tiempo que acusó a varios postulados de estar ocultando
información196. En virtud de la información altamente sensible que Armando Lugo alias
“El Cabezón” supuestamente tiene sobre miembros de la Fuerza Pública y políticos de
la región, éste dijo haber recibido en varias ocasiones, a lo largo de su reclusión, la
visita de abogados enviados por personas afectadas por sus posibles declaraciones con
el objetivo de disuadirlo de no hablar de ellos. Y en los últimos meses del año 2010 alias
“El Cabezón” fue efectivamente trasladado a la cárcel de Popayán, a pesar de haber
solicitado que no lo trasladaran de la cárcel de Palmira por motivos de seguridad. Esta
decisión dejó prácticamente aislado a este postulado, ya que los que se encontraban en
196
La información suministrada por este versionado es, no obstante, bastante cuestionable a los ojos de la
Fiscalía y la Policía Judicial ya que éstos han comprobado la falsedad de varios testimonios que ha dado a
la justicia y aunque no niegan que pueda estar dando alguna información verdadera, sus antecedentes
descalifican lo que pueda aportar, pero lo que sí se puede decir es que marca un cambio importante en la
dinámica que venían presentando las versiones hasta el momento y desata una reacción que podría por lo
menos ser sospechosa.
la cárcel de Popayán fueron trasladados al Pabellón de Justicia y Paz de la cárcel de
Palmira197. En su siguiente aparición en la versión colectiva sobre la masacre del Naya
en los primeros meses del año 2011, solo habló cuando fue requerido expresamente por
el Fiscal y manifestó además que no tenía las garantías suficientes para contar la verdad.
Aunque 'Don Mario' aceptó brindar su colaboración, como ya lo ha hecho con los
desmovilizados del frente Capital, será el fiscal 18 de Cali el que decida. "El
acompañamiento sería jurídico, con los abogados que tiene 'Don Mario'198
197
El traslado de alias “El Cabezón” sucede después de una huelga realizada por los presos del Pabellón
de Justicia y Paz en la que solicitaban mejorar las condiciones de alimentación dentro del centro y además
tener el derecho de preparar su propia comida, ya que alegaban que esta estaba siendo preparada por
presos ex guerrilleros. En esta huelga alias “El Cabezón” había tomado el papel de líder junto a otros
internos. El País. “En huelga de hambre 103 internos de la cárcel de Palmira”. 25 de octubre de 2010:
[Link] “Uno de
los internos argumentó que hace cuatro meses ganaron una tutela en la que se les amparaba el derecho a
preparar su propia alimentación, sin embargo, al parecer esto no se está cumpliendo.”
198
El Tiempo. “Desmovilizados del bloque Calima piden que 'Don Mario' los apadrine”. 30 de septiembre
de 2010. Sección Justicia.
La preocupación que tiene Memoria Histórica se relaciona con el papel que el
abogado de “H.H” pueda jugar en la dinámica que tomen las versiones libres. Mucho
antes de su designación como abogado del resto de postulados, uno de éstos había
expresado en su versión libre lo siguiente: “El abogado de “El Cura” y “H.H” siempre
quiere estar pendiente de todo y estarle diciendo a uno “hasta aquí hable” y le dice a uno
que cuidado que él puede ver las versiones”. Efectivamente, después de la designación
de este abogado ha sido aún más notoria la prevención para hablar con nombres propios
de las personas colaboradoras de este grupo en las versiones libres.
Una de las versiones más esperadas, la del ex comandante militar del Bloque
Calima Elkin Casarrubia Posada que se llevó a cabo el 21 y 22 de febrero de 2011, se
caracterizó por la poca información nueva que aportó sobre nombres de colaboradores,
incluso negó que hubiera sostenido reuniones con personajes de alto nivel de la política
o con empresarios y que hubiera coordinado hechos directamente con miembros de la
Fuerza Pública, como se esperaba por su alto cargo en la organización y por las
declaraciones del resto de postulados. Ante este tipo de declaraciones que niegan
aspectos importantes del funcionamiento del Bloque Calima para esclarecer la verdad
de lo ocurrido, no hay quién confronte a estos versionados. Si bien el Fiscal 18 ha
expresado que no ha sufrido amenazas hasta ahora y permanentemente insta a los
versionados a que confiesen todo lo que saben y aprovechen esta oportunidad que les da
la justicia, en la sala de víctimas, en donde se transmite la sesión de versión libre, no
deja de ser desconcertante para los asistentes que el Fiscal no confronte de manera más
contundente las negaciones y los silencios en que incurren los postulados, lo que parece
revelar el temor que sienten también estos funcionarios.
Por otro lado, las organizaciones de víctimas del Valle del Cauca han brillado
por su ausencia en las diligencias de versiones libres. Los miembros de la red de
organizaciones de víctimas del Valle, REDOVIC, que agrupa 162 organizaciones en este
departamento, afirman que decidieron no asistir a estas diligencias porque no están
dadas las garantías de seguridad para ello y temen por sus vidas199.
c. La construcción del Bloque Calima por parte del fiscal de Justicia y Paz
Al Fiscal José Joaquín Arias le fue asignado el proceso de Justicia y Paz del
Bloque Calima en el año 2007, luego de haberse desempeñado como Fiscal en la
Unidad de Vida de la Fiscalía encargada de investigar homicidios en Cali, lo que puede
suponer una mayor pericia en la tarea de establecer circunstancias factuales de hechos
aislados que en lidiar con crímenes de sistema. Su despacho contaba al momento de esta
investigación con 12 investigadores de Policía Judicial y 3 fiscales de apoyo, recurso
que le parecía insuficiente frente a la gran cantidad de trabajo que implica la
verificación de los hechos cometidos por este bloque, la atención a las víctimas y la
preparación de las versiones libres y audiencias de imputación de cargos. La
investigación sobre el Bloque Calima que emprendió este despacho con miras a
determinar la georeferenciación de este grupo, así como su estructura y dinámica en los
años que operó, se ha realizado a partir de la información obtenida en las versiones
libres de los postulados, la revisión de procesos en la justicia ordinaria, la consulta de
prensa, los informes de policía judicial de la época, del CTI, DAS, de la Unidad de
Derechos Humanos, los informes de inteligencia del ejército y de información
suministrada por las víctimas en la base de datos de la Fiscalía, SIJYP, que es recopilada
tanto en la Fiscalía como en las jornadas de atención a víctimas que realiza esta unidad
periódicamente.
El Fiscal Arias admite que como en todo proceso nuevo al comienzo hubo
mucha improvisación pero que su equipo de trabajo se apegó a los lineamientos del
programa metodológico que establece la ley, tendiente a establecer el contexto general
en el que operó el Bloque Calima, la determinación del momento exacto de su llegada a
la región, las zonas que ocuparon, así como determinar si el grupo había efectivamente
intentado cumplir su propósito principal que era supuestamente hacerle frente a la
subversión, para lo cual debían determinar a qué grupos combatieron y qué
enfrentamientos se presentaron en la región a través de la información de las
guarniciones militares con quienes identificaron a los grupos armados que hacían
presencia antes de la llegada de los paramilitares.
La documentación que posee la Fiscalía 18 (al momento de esta investigación)
sobre el Bloque Calima ha sido producto de un proceso sumamente complejo, ya que
todas las informaciones obtenidas deben ser sometidas a un proceso de verificación,
comparación y valoración de la veracidad, tanto la de los versionados como las de las
víctimas, quienes por lo general no recuerdan con exactitud fechas ni lugares. El
procesamiento de tal cantidad de información también ha sobrepasado las capacidades
de esta unidad, según el Fiscal 18 esperan agilizar más esta labor gracias a un apoyo
reciente que recibieron a finales del año 2010 de un personal de digitadores que empezó
a incluir la información relacionada con víctimas en la base de datos de la Fiscalía y a
una donación de la Embajada Americana quien les suministró un software que les va a
permitir realizar cruces de información. Otro aspecto que ha hecho difícil este tipo de
investigación dentro del proceso de Justicia y Paz ha sido el de la formación de los
investigadores. Según el Fiscal Arias éstos estaban habituados a trabajar con un
esquema distinto al que requiere este nuevo proceso, acostumbrados a realizar
seguimientos, interceptaciones, allanamientos, operativos, criminalística, etc, por lo que
parte del trabajo con ellos ha sido el de cambiarles el enfoque hacia uno más analítico y
con formas distintas de recolectar la información.
La improvisación con que inició este proceso de Justicia y Paz hizo que las
versiones libres se organizaran sin un criterio definido, por lo que éstas tuvieron lugar
de forma individual según el orden de postulación. Debido a ello los primeros
versionados no se privilegiaron por su lugar en la jerarquía del grupo, no tenían ninguna
relación entre sí, ni habían actuado en las mismas partes, lo que hizo difícil obtener una
mirada más global de la actuación del Bloque por zonas. Debido a las presiones por
resultados y condenas, la Fiscalía 18 comenzó a organizar desde el 29 de noviembre del
año 2010 las versiones colectivas. La primera que inició con este formato fue la versión
colectiva de los postulados que tenían como rasgo común haber participado en la
masacre del Naya, con el fin de lograr imputar rápidamente este hecho de manera
colectiva. En ésta, 36 postulados del Bloque Calima que fueron capturados y
condenados por la masacre del Alto Naya comenzaron a rendir esta diligencia en grupos
de 5 y hasta 9 postulados por día. El segundo grupo que rindió versión colectiva en
febrero de 2011 fue el de los postulados que actuaron en el municipio de Caicedonia, y
el tercero, que se realizó a finales de este mismo mes, fue el de los comandantes
postulados que estuvieron desde sus inicios en el Bloque Calima y que actuaron en la
zona central del departamento. De esta forma se espera evacuar lo que fue el accionar de
este bloque en esa subregión y pasar a otras, lo que sin duda dará una visión más
completa de lo que significó la presencia de este bloque en cada zona y hará más fácil
llenar de contenido la propuesta de reparación colectiva en los próximos incidentes de
reparación pensándola no por postulado sino por municipios o zonas donde actuaron los
frentes del Bloque Calima.
Este afán del Fiscal Arias por la documentación de los hechos atribuibles al
Bloque Calima más que por elementos del contexto como informaciones sobre la
presencia de intereses económicos legales e ilegales, los conflictos sociales presentes en
la región y las redes de poder locales, que podrían ser suministradas por las víctimas, al
parecer proviene de su propia experiencia en este proceso. La primera formulación de
cargos que hizo el Fiscal Arias fue la del postulado Giancarlo Gutiérrez el 15 de
diciembre de 2008. En ésta el Fiscal recibió fuertes críticas por parte de la Procuraduría
en relación a las verificaciones que hizo su unidad de los veintiséis casos a ser
imputados, se le acusó de no haber establecido la clase de heridas de la víctima, de no
haber realizado cotejos, entre otros. Si bien el Fiscal no está de acuerdo con estas
críticas, ya que pretenden un nivel de detalle que no está acorde con las necesidades de
un proceso de justicia transicional, sí parecen haber influido de alguna manera en sus
preocupaciones a la hora de recoger información de las víctimas y los postulados,
enfocando su búsqueda más en este tipo de detalles que en aspectos contextuales. De
esta forma, la investigación que hacen para entender el escenario de la llegada de este
bloque a los municipios donde delinquieron incluye solamente información sobre la
división política del municipio, datos geográficos como extensión, altitud, temperatura,
algunos datos muy generales sobre las actividades económicas legales, sobre el tipo de
población existente, datos sobre la presencia guerrillera en el municipio tomada de
órdenes de batalla y una relación de las autoridades administrativas y policiales. Se
excluye o no es tenida en cuenta información importantísima sobre el tipo de presencia
y las rutas del narcotráfico en esas zonas, la existencia de megaproyectos o intereses
económicos, las fuerzas políticas de la región, los conflictos sociales más importantes,
etc., que permitirían una mejor comprensión del interés de los grupos armados en los
territorios, las características de su accionar y sus dinámicas de inserción y relación con
la población.
Lo anterior se corresponde además con la mirada que tiene la Fiscalía del Bloque
Calima, la cual tiende a minimizar sus diferencias con otros bloques del país y a pasar
un poco de largo sus características propias, adjudicando el discurso público
antisubversivo de las AUC sin mayores interpelaciones. Cuando es interrogado por las
diferencias entre el Bloque Calima y el resto responde: “Se sabe que el fenómeno
paramilitar en Colombia ha tenido una dinámica muy definida, pues cuales eran los
objetivos de ellos, como fueron sus estructuras, como funcionaron; de pronto hay más
tendencias más marcadas en unos bloques que en otros, pero en términos generales esos
delitos y esos actos atribuidos a esos grupos armados, es algo general; de pronto hay
tendencias, en la zona por ejemplo de Urabá, del Choco o de la Costa, el problema era
más de tierras, hay un fenómeno distinto; pero el fin fue el mismo y el resultado fue el
mismo en todas partes, afectar a la población civil que está en medio de todo el
conflicto. Cuál fue la razón por la que ellos vinieron acá, cuál fue el trasfondo, era el
hecho de que había zonas donde había guerrilla y querían controlar esa zona; esa fue la
motivación que los trajo a ellos. En diferencias con otros bloques, el método de ellos fue
el mismo, la formación, en fin los comunes denominadores fueron muy definidos entre
éstos”. 200
La hipótesis más aceptada tanto por fuentes académicas y periodísticas como por
la misma Fiscalía, es que quien estaría más directamente implicado con la llegada del
Bloque Calima al Valle del Cauca es el narcotraficante Diego León Montoya alias “Don
Diego203”, junto con Luis Fernando Gómez alias “Rasguño204” y Arcángel de Jesús
Henao, alias el “Mocho”205. En las informaciones recogidas por la Fiscalía así como en
las versiones de algunos postulados se dice que “Don Diego” patrocinó los primeros
meses al Bloque Calima con dineros para la nómina del grupo, material de intendencia y
armamento exigiendo como contraprestación al comandante “Román” que le custodiara
203
Extraditado a Estados Unidos en mayo de 2008.
204
Fue capturado en Cuba en el año 2004, repatriado a Colombia y luego extraditado a Estados Unidos.
205
Capturado por la policía panameña en el año 2004 y luego extraditado a Estados Unidos.
los laboratorios donde procesaba los alcaloides. Como evidencia de esta financiación la
Fiscalía cuenta con un escrito de fecha 5 junio de 2000 dirigido por el comandante
“Román” a los miembros del Estado Mayor de las ACCU donde les dice que los
narcotraficantes están en capacidad de aportar 50 millones de pesos al año206.
Hay que recordar que las relaciones entre narcotraficantes del Valle del Cauca y
las Autodefensas datan de años atrás, cuando en la organización de los Perseguidos por
Pablo Escobar, los Pepes, confluyeron Chepe Santacruz y Pacho Herrera, tercero y
cuarto en la sucesión de mando del Cartel de Cali, con los hermanos Castaño de
Córdoba y Urabá. Como es sabido, después de la desintegración del Cartel de Cali, el
negocio se reorganizó en microcarteles dentro de los cuales tomó mucha fuerza el del
norte del Valle, el cual mantuvo una estructura diferente al de Cali, pero sin ejercer una
hegemonía en el departamento, por lo que el avance de la guerrilla a finales de los años
noventa representaba una seria amenaza para el control de sus zonas de cultivos y
laboratorios que necesitaban protección. Para esa época el Bloque Occidental de las
FARC se había fortalecido mucho, especialmente bajo el mando de Pablo Catatumbo.
De esta forma, los propietarios de terrenos legales e ilegales en zonas planas de
Jamundí, Pradera y Tuluá eran extorsionados por la guerrilla. El Cañón de Garrapatas y
la vía Cali-Buenaventura eran permanentemente asediados o muchas veces controlados
por la insurgencia, lo que dificultaba a los narcotraficantes el acceso a importantes
corredores para el tráfico de drogas y la llegada a los puertos para su comercialización.
El acuerdo de los paramilitares con los narcotraficantes aliados a “Don Diego”
consistía, según lo han expresado varios desmovilizados, en que las autodefensas no
ingresarían al norte del departamento, en donde los grupos armados al servicio de estos
narcotraficantes tendrían ya un suficiente control territorial, lo que explicaría la nula
presencia de este grupo en esta zona207.
206
Formulación de Cargos de Rover Enrique Oviedo Yañez ante un Magistrado de control de garantías del
3-5 de noviembre de 2010 en Bogotá.
207
Al respecto, en una de sus versiones libres, alias “El Chacal” ilustra esta situación: “Si iban al norte del
Valle los paras era para hacer un trabajo extra, ese era territorio de los Urdinola, tenía convenio de no
matar a nadie dentro del pueblo”. Versión Libre Rover Enrique Oviedo Yañez alias “El Chacal” el día 3
de junio de 2010 en la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía de Cali.
208
Versión libre Éver Veloza García alias “H.H” el día 6 de noviembre de 2007 ante la Fiscal 17 en
Medellín.
éste ya había nombrado como segundo a un ex teniente de nombre Luis. Por estas
razones los hermanos Castaño enviaron para el mes de mayo-junio del año 2000 a Éver
Veloza alias “H.H” como comandante de ese bloque y ordenaron el regreso a la zona del
Urabá de alias “José” o “39”, quien posteriormente fue asesinado en el año 2006 en
Medellín.
Además de los grandes aportes que hicieron narcotraficantes como Diego León
Montoya y Francisco Javier Zuluaga, alias “Gordolindo”, los versionados también han
nombrado varios otros que muestran que este apoyo financiero no se limitó sólo a la
llegada del Bloque Calima y a la zona central del departamento. En Santander de
Quilichao alias “El Cabezón” mencionó la colaboración de varios importantes
narcotraficantes y en la región del lago Calima, donde varios narcotraficantes tenían
lujosas propiedades y se habían visto afectados por la presencia guerrillera y sus
acciones contra ellos como secuestros y cobro de vacunas, alias “El Fino” indicó que
este bloque también recibió la colaboración financiera de varios de ellos en especial de
un socio de Iván Urdinola que aportó 100 millones de pesos217.
posteriormente embarcarla por los esteros del Pacífico y de allí ser llevada hacia Panamá y México por
un narcotraficante de nombre Victor Hugo, operación que se realizaba cada 15 días. Información extraída
de la contextualización del Bloque Calima presentada por el Fiscal 18 en la Audiencia de Imputación de
Cargos a Juvenal Alvarez Yepes ante un Magistrado de Control de garantías en el Tribunal Superior de
Bogotá el día 9 de agosto de 2010.
213
Ibidem.
214
Versión Libre Bladimir González alias “El Gavilán”. 20 de septiembre de 2010 ante el Fiscal 18 en
Cali.
215
Versión Libre Éver Veloza alias “H.H”, 11 de febrero de 2009 ante la Fiscal 17 en Medellín.
216
Versión libre Jimmy Alberto Jurado alias el “Gringo” ante el Fiscal 18, el día 9 de febrero de 2011 en
Cali.
217
Versión libre Juan Mauricio Aristizabal alias “El Fino” ante el Fiscal 18, el día 14 de febrero de 2011
en Medellín.
El Fiscal 18 también relaciona la presencia de cada frente del Bloque Calima con
los grupos guerrilleros que operaban en las zonas a donde llegan estos frentes, es decir,
los frentes son definidos según propósitos antisubversivos exclusivamente,
estableciendo una clara relación entre expansión del Bloque y la presencia de la
guerrilla en el departamento, sin explorar otras variables que pudieran explicar la
dirección de esta expansión. Pero de las mismas declaraciones de los postulados se
desprende que en muchos casos esta expansión se debió efectivamente a intereses
relacionados con el narcotráfico. La expansión del Bloque Calima desde el centro del
Valle hacia el departamento del Cauca y municipios como Buenaventura ejemplifica
este caso. Alias 'El Cura' relató que él y sus hombres llegaron al departamento de Cauca
por solicitud del extraditado narcoparamilitar Francisco Javier Zuluaga Lindo, alias
'Gordolindo'218. El exjefe paramilitar contó que el extraditado narcotraficante se hizo
cargo del sostenimiento del grupo y les envió armamento. Juan Mauricio Aristizábal
alias “El Fino” también señaló en su versión libre que alias “Gordolindo” había
financiado el primer grupo de militantes de las AUC que llegó a Buenaventura, lo que
les permitió ir creciendo hasta que adquirieron el control y fueron autónomos
financieramente en el puerto219. El narcotraficante preso Víctor Patiño Fómeque220 según
alias “Diego” y “El Fino” les habría colaborado también a este grupo con 30 millones
de pesos que envió desde la cárcel para financiar los grupos que operaron en
Buenaventura221
El aporte del narcotráfico habría sido tan importante para que el Bloque Calima
subsistiera durante cinco años que el mismo ex comandante financiero de este grupo
señaló que este bloque tuvo un crecimiento muy rápido y no hubiera podido sostenerse
en la región mucho tiempo de no ser por la ayuda externa recibida en forma de hombres
que les enviaban del Urabá antioqueño y de armas que adquirían gracias al intenso flujo
de dinero proveniente del narcotráfico. En este sentido, alias “El Fino” ha relatado que
“cuando nos capturaban 100 personas nos mandaban 150 de Urabá”. Los capturados de
la operación del Naya en el 2001 y las bajas dadas por la guerrilla en La Elsa (sitio
ubicado en la carretera vieja de Buenaventura) sumaron más de 140 hombres, que
fueron tal como lo relata el “Fino” rápidamente reemplazados, así como los fusiles que
se perdieron, los cuales fueron donados por Diego Montoya 222. Un hecho que sí afectó
profundamente al Bloque Calima fue el conflicto entre Diego Montoya y Wilber
Varela223. Según este versionado, a raíz de esta guerra muchos de los que aportaban
218
Verdad Abierta. “Las masacres y asesinatos antes de El Naya”. Sección Justicia y Paz. 24 de marzo de
2011. Disponible en: [Link]
219
A cambio de este apoyo, alias “Gordolindo” habría intentado apoderarse del Bloque Calima, a lo que
se opuso “H.H”, según relató alias “El Fino”, pero a raíz de ésto descontinuó sus aportes . Versión libre
Juan Mauricio Aristizabal alias “El Fino” ante el Fiscal 18, el día 14 de febrero de 2011 en Medellín.
220
Ex agente de la policía y extraditado capo del Cartel de Cali.
221
Versión Libre Luis Miguel Arango alias “Diego” ante el Fiscal 18 el día 9 de septiembre de 2010 en
Cali.
222
Versión libre Juan Mauricio Aristizabal alias “El Fino” ante el Fiscal 18, el día 15 de febrero de 2011
en Medellín.
223
El cual según alias “El Fino” inicia hacia finales del año 2000 y va hasta el año 2002, pero que la
prensa ha documentado que se da a mediados del año 2003 y durante todo el 2004.
monetariamente al Bloque Calima huyeron hacia Panamá y Bogotá, lo que se tradujo en
una decaída financiera muy fuerte para este grupo.
Hay que señalar también que varios de los miembros de los sectores de la vida
política y económica involucrados con las Autodefensas parecen no haber tenido
relaciones tan aisladas con los miembros del narcotráfico, según dejan ver las
declaraciones de los postulados. Se ha señalado una reunión que se hizo a la llegada de
“H.H” con empresarios, propietarios de ingenios, ganaderos y comerciantes en una finca
del Mono Arcano en el municipio de Cartago en el Valle y donde además participaron
Vicente Castaño, Ernesto Baez, “Don Berna”, y algunos narcotraficantes entre ellos
Diego Montoya, “Rasguño” y el “Mocho Arcángel”. En total se dice que en esa reunión
participaron entre 40 y 50 personas y allí Vicente Castaño y Diego Fernando Murillo
hablaron de la necesidad de apoyar al Bloque Calima para seguir creciendo y avanzando
hacia otros territorios con la finalidad de combatir la guerrilla; se dijo que se requería la
colaboración económica de ellos ya que manejaban el poder en el Valle del Cauca 224.
Una segunda reunión ya en el año 2002, también sostenida en Cartago, es relatada por
alias “El Cura”, en donde según él participaron empresarios, narcotraficantes y dueños
de fincas, y en donde se acordó que estas personas realizarían unos aportes al Bloque
Calima para que éste tomara el control de Barragán y así evitaran que la guerrilla bajara
a los sectores en donde tenían sus fincas, dando como consecuencia la segunda masacre
de Barragán el 26 de agosto del 2002225.
Así mismo, algunas de las capturas de políticos por nexos con las autodefensas
como las de Luis Carlos Restrepo Orozco y Juan Carlos Martínez, demuestran más que
una estrecha relación de políticos con el Bloque Calima, profundos nexos entre algunos
sectores de la política regional y el narcotráfico, a partir de los cuales establecieron
relaciones con miembros de las AUC. Es decir estos políticos tuvieron vínculos con el
Bloque Calima en virtud de su trayectoria previa con sectores del narcotráfico. 226 Según
224
Ibidem.
225
Versión libre Elkin Casarrubia Posada alias “El Cura” ante el Fiscal 18, el día 22 de febrero de 2011 en
Cali.
226
La Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia en mayo de 2010 dictó medida de aseguramiento en
contra de Luis Carlos Restrepo Orozco, representante a la Cámara vallecaucano por el partido de la U,
señalado por sus presuntos vínculos con miembros del Bloque Calima a través de los cuales habría
cometido delito de enriquecimiento ilícito . Pero estas acusaciones tienen que ver más con narcotráfico
que con parapolítica, ya que las pruebas de la Corte en contra de éste se refieren a una supuesta
colaboración con Luis Hernando Gómez, alias Rasguño, extraditado a Estados Unidos por narcotráfico y
con Jhon Eidelber Cano Correa, alias Jhonny Cano. Lo interesante es que Restrepo, que es oriundo de
Cartago, se conoce como uno de los hombres de mayor influencia en el norte del Valle y llegó a la
Cámara siendo fórmula de la senadora Dilián Francisca Toro SEMANA. Luis Carlos Restrepo Orozco y
su carrera por el Norte del Valle. Abril 29 de 2010. Disponible en: [Link]
justicia/luis-carlos-restrepo-orozco-su-carrera-norte-del-valle/[Link]. Otro de los políticos
capturados en el año 2009 por requerimiento de la Corte Suprema de Justicia se trata del ya mencionado
ex congresista Juan Carlos Martínez Sinisterra. Martínez había sido senador por Convergencia
Ciudadana. La Corte encontró pruebas que lo relacionan con narcos del cartel del Pacífico como Olmes
Durán Ibargüen, alias de ‘El Doctor’, extraditado a los Estados Unidos y Weceslao Caicedo, alias ¨W´.
Este congresista surgió de la sombra del polémico ex parlamentario Carlos Herney Abadía, condenado
por el proceso 8.000 tras recibir dineros del cartel de Cali y gestor del Movimiento Popular Unido, MPU,
con el que Martínez extendió sus redes burocráticas en el sur occidente colombiano. Verdad Abierta.
“Confirman detención contra Juan Carlos Martínez”. Septiembre 18 de 2009. Disponible en:
la información ofrecida en las versiones libres se trataría de una clase política que
recurre a actores armados ilegales para resolver sus conflictos y garantizar su poder en
las zonas donde tienen influencia.
Por último, las relaciones de la Fuerza Pública con actores de poder ilegales
también tienen antecedentes históricos en la región, en especial con las redes mafiosas.
Uno de los hechos más macabros que puso en evidencia estas relaciones fue la masacre
de Trujillo en 1990. En las investigaciones que se hicieron posteriormente se encontró
que, desde el año 1987, el Batallón Palacé de Buga realizaba gestiones para conformar
grupos paramilitares en Trujillo. Se demostró, además, una alianza entre miembros de
este batallón y los dos narcotraficantes más ricos de la zona, con el fin de alejar a la
guerrilla, dejando como resultado esta masacre 227. En 1993, desde el mismo Batallón se
planeó la masacre de Riofrío, a favor de los intereses de otro narcotraficante 228 y, con la
llegada de las AUC al Valle este Batallón aparece de nuevo como uno de sus principales
promotores y colaboradores, asociado también a su expansión por el departamento,
mostrando la continuidad de estas relaciones y la compenetración entre las lógicas de
acción. Las declaraciones de “H.H” sobre los vínculos con miembros de la Fuerza
Pública dejan ver la continuidad en las relaciones entre narcotraficantes y algunos
miembros de los organismos del Estado. Este es el caso por ejemplo del coronel en
retiro Byron Carvajal, quien según este ex-comandante paramilitar le ayudó de manera
logística a las autodefensas en su guerra contra las FARC en Urabá 229. El 11 de febrero
de 2010, el Juez Cuarto Penal Especializado de Cali condenó a Carvajal a 54 años de
prisión como responsable de la muerte de 10 oficiales antinarcóticos en Jamundí,
ocurrida el 22 de mayo de 2006, cuando tropas bajo su mando dispararon contra una
patrulla de la Policía que iba a cumplir un procedimiento legal. La justicia descubrió
que detrás de este hecho estaba toda una trama de complicidad de Carvajal con jefes del
narcotráfico en esa región.
En síntesis, la mirada particular que tiene el Fiscal Arias sobre las AUC, sumado
a las formas en que se han organizado las versiones libres, privilegiando las de carácter
individual y la manera de recoger la información sobre el accionar de este bloque
despreciando información sobre las dinámicas y conflictos locales, ha dado como
resultado una construcción hasta ahora del Bloque Calima que hace énfasis en la
atribución a éste de un carácter antisubversivo per se, aislado de otros intereses conexos,
a la vez que deja muchos vacíos en cuanto a la relación de este bloque con los poderes
locales en las distintas zonas en que operó, lo que dificulta una comprensión de lo que
fue el Bloque Calima como parte de las AUC en su configuración regional, así como la
interpelación y confrontación que puede hacer este Fiscal a los relatos de los
versionados sobre sus acciones y versiones de los hechos. La forma en que el Fiscal
integre esta nueva información que están produciendo las versiones libres con estos
nuevos datos sobre la relación del Bloque Calima con el narcotráfico y las
verificaciones que pueda hacer su unidad investigativa, mostrará si las hipótesis del
Fiscal sobre el Bloque Calima toman rumbos diferentes acordes a estos nuevos datos o
si decide obviar esta información para mantener su idea inicial sobre el bloque.
230
Ver: BARNEY, Alvaro Guzmán y MORENO, Renata. "Autodefensas, narcotráfico y comportamiento
estatal en el Valle del Cauca", en: ROMERO, Mauricio y VALENCIA, León (eds). Parapolítica, La ruta
de la expansión paramilitar y los acuerdos políticos. Corporación Nuevo Arco Iris, CEREC y ASDI.
2007. p.p: 165 - 237.
Después que los postulados han comenzado a rendir las versiones libres, los
fiscales pueden seguir a la siguiente etapa del proceso que es cuando le formulan
imputación de cargos a estos acusados. Estas formulaciones pueden ser de tipo parcial o
total231, de modo que se imputen delitos por un grupo de hechos ya confesados por el
postulado y de los cuales la Fiscalía ya ha reunido pruebas suficientes para asegurar que
efectivamente fueron cometidos por éste. Estas audiencias se realizan ante los
magistrados de control de garantías, ante los cuales el fiscal debe realizar la
individualización del postulado, adelantar una reseña general del bloque con el cual se
desmovilizó, un esquema general del accionar delincuencial del mismo, así como de su
financiamiento, entre otros aspectos. Igualmente, el fiscal debe delimitar las funciones
que cumplía el postulado en la organización y realizar un recuento de las diligencias de
versión libre llevadas a cabo, así como hacer referencia al cumplimiento de los
requisitos de eligibilidad por parte del postulado. Una vez terminada esta parte, el Fiscal
hace una precisa descripción de los hechos, los cuales enmarca en un tipo penal
específico, aunque aquí solamente se le comunica al procesado los delitos que se le
imputarán en una futura oportunidad. El proceso de Justicia y Paz se hace mucho más
lento en esta etapa del proceso pues hay una sola Sala de Conocimiento de Justicia y
Paz que queda en Bogotá, encargada de la legalización de cargos, la sentencia del
postulado y el incidente de reparación. De modo que, una vez finalizada la etapa de
versiones libres, total o parcialmente, el Fiscal le solicita a la Sala del Tribunal que lo
convoque para presentar la diligencia de formulación de imputación o legalización de
cargos, y ya que hay varios fiscales esperando lo mismo, estas citaciones pueden
demorar bastante, sin contar con los recursos de apelaciones que también se toman su
tiempo. El primer imputado del Bloque Calima por parte del Fiscal 18 muestra
claramente la lentitud que representa este mecanismo. El 15 de diciembre de 2008 se
realizó la primera formulación de cargos al postulado Giancarlos Gutiérrez, un miembro
de base del Bloque Calima que se desempeñó como patrullero y al cual se le imputan
alrededor de 29 hechos, (una cifra que es muy baja comparada con los miles de hechos
que se le imputan a jefes como “H.H”), y actualmente, en el año 2011, todavía se está a
la espera de que se convoque al incidente de reparación, que es la etapa final del
proceso. Aunque la Corte Suprema de Justicia ha indicado que la construcción de la
verdad se debe realizar en la audiencia de legalización de cargos entre todos los
intervinientes, tomando como base lo confesado por el postulado y la investigación
adelantada por la Fiscalía y en donde las víctimas pueden ser escuchadas y aportar
desde su conocimiento a esa verdad, lo cierto es que éstas últimas poco asisten a estas
diligencias y si lo hacen rara vez se pronuncian y más bien se limitan a escuchar en
silencio. Por lo tanto, esta reconstrucción de la verdad en el Proceso de Justicia y Paz
queda básicamente en manos de la Fiscalía.
231
Las imputaciones totales suponen que el postulado haya terminado de versionar, de modo que se le
impute la totalidad de lo confesado y probado. Las imputaciones parciales no requieren que el postulado
haya terminado de versionar.
Bloque Calima que permiten las categorías jurídicas empleadas para definir la
responsabilidad atribuida a los miembros de este bloque en los crímenes que
cometieron. Para identificar la forma en que la Fiscalía está tipificando los delitos
cometidos por el Bloque Calima se examinó, a modo de ilustración, una de las
audiencias de formulación de imputación parcial de cargos contra Rover Enrique
Oviedo Yañez alias “El Chacal”232, un antiguo mando medio de este bloque,
complementando con algunos apuntes sobre el proceso de Giancarlo Gutiérrez alias
“Pirata”233, ex patrullero del Bloque Calima. A partir de estas tipificaciones y de la
responsabilidad penal atribuida por las conductas delictivas cometidas por éstos, es
posible describir la manera en que el proceso de Justicia y Paz va creando una
representación de lo que fue el Bloque Calima a través de las categorías jurídicas que el
Fiscal 18, en diálogo con los magistrados con funciones de control de garantías y de
conocimiento, decide utilizar para explicar los hechos, las cadenas de mando, su
estructura y funcionamiento. Como lo ha señalado Mark Osiel 234 la forma de describir la
relación entre los que participan en hechos de atrocidades masivas tiene implicaciones
para la historia que el juicio va a contar, y ya que los resultados de aquellos
procedimientos judiciales contribuyen a la memoria colectiva, es importante que la ley
transmita un significado apropiado de los eventos que juzga y establezca el peso relativo
de la contribución de cada acusado.
Este mismo autor (Osiel, 2009) ha mostrado en sus trabajos la difícil empresa que
supone la labor de señalar responsabilidades por atrocidades masivas en individuos
particulares. Estas dificultades no solo tienen que ver con los vacíos e incertidumbres
que dejan las evidencias forenses, la complejidad de los largos testimonios de los
victimarios que cubren varios lugares y períodos de varios años atrás, sino, y
principalmente, con el comportamiento colectivo que implican estos hechos. Esta
característica fundamental hace que las líneas de causación sean múltiples y turbias, la
agencia dispersa y el trabajo dividido. Pero también están las dificultades para
determinar el grado de influencia de los líderes sobre los seguidores y de asignarle una
medida a la libertad de los involucrados en estos hechos. A diferencia de historiadores y
sociólogos que analizan este tipo de fenómenos determinando las condiciones que los
hicieron posibles y los factores que ayudan a explicarlos, los fiscales deben definir cuál
fue la responsabilidad individual que tuvo cada uno de los acusados en estos hechos y
deben garantizar que las penas impuestas se correspondan con el daño causado y
cumplan la función de hacer justicia y reparar. Una labor de una gran complejidad dadas
las particularidades que acabamos de señalar y para las cuales difícilmente encaja el
repertorio conceptual generalmente utilizado por la justicia ordinaria, acostumbrado a
232
Audiencia realizada en Bogotá del 3 al 5 de noviembre de 2010. Este ex miembro del Bloque Calima
oriundo de Valledupar perteneció a este grupo desde el año 2000 hasta el 2003, se desempeñó como
patrullero en un comienzo cuando operó en el Cauca, luego hizo parte de las milicias urbanas en Jamundí,
Vijes, Tuluá y por último se desempeñó como jefe de urbanos en Yumbo, Guachinte y Yotoco.
233
Audiencia de Legalización de Cargos contra Giancarlos Gutiérrez realizada el 30 de septiembre de
2010 en Bogotá.
234
Osiel, Mark. Making sense of mass atrocity. New York: Cambridge University Press. 2009.
tratar como irrelevante el contexto sociopolítico y a utilizar nociones individualistas
para tratar casos de desviación convencional.
No nos interesa juzgar aquí si las figuras penales utilizadas para tipificar los
delitos cometidos por los postulados fueron las más adecuadas desde un punto de vista
jurídico o si debieron ser otras. Nos interesa más bien analizar qué nos dicen esas
figuras sobre nuestro pasado violento, de qué forma lo hacen y cómo se diferencian los
distintos modelos de imputación que utilizan los fiscales para representar la actuación
de estos grupos.
235
Comisión Colombiana de Juristas. Colombia: La metáfora del desmantelamiento de los grupos
paramilitares. Segundo informe de balance sobre la aplicación de la ley 975 del 2005. Bogotá. 2010.
Disponible en: [Link]
Justicia y Paz les ha imputado casos ante el Tribunal de Justicia y Paz. Ellos son
Giancarlos Gutiérrez Suárez alias “Pirata”, Jeins Puerta Flórez alias “Gato”, Juvenal
Álvarez Yépes alias “Cocacolo”, Robert Enrique Oviedo alias “Chacal” y Albeiro
Úsuga Graciano alias “Róbinson”. Por su parte, la Fiscal 17 de Justicia y Paz le ha
estado imputando cargos a Éver Veloza García alias “H.H” en audiencias parciales
desde el año 2008. Según Osiel (2009), la contribución del acusado a la atrocidad
masiva es ininteligible si se mira aislado de muchas otras acciones de terceros, que están
o estuvieron con frecuencia distantes en lugar y tiempo.
El esquema inicial de versiones libres del Bloque Calima llevadas a cabo de forma
individual, seguido de imputaciones también de tipo individual hace que de alguna
forma se acentúe esta problemática que señala Osiel. Al analizarse caso por caso,
postulado por postulado en forma aislada de los demás, se dificulta la comprensión del
tipo de responsabilidad de cada uno de ellos dentro del accionar del bloque en su
conjunto, así como la evaluación del daño colectivo que su actuación causó junto al
resto del grupo al que perteneció 236. Sin embargo, este aislamiento de los casos
analizados se busca contrarrestar a partir de la exposición del contexto y las
generalidades del bloque, con las que el Fiscal 18 inicia siempre este tipo de diligencias
y que pretenden colocar los hechos que se le imputan al postulado en relación con la
actuación y organización general del bloque al que perteneció. A falta de testimonios de
otros postulados que actuaron junto al que se le imputan los hechos, esta
contextualización funciona como prueba de que los hechos confesados por el postulado
fueron probables. También lo hace para sustentar la sistematicidad y la generalidad de
los delitos cometidos por los postulados, que, vistos de forma separada parecen hechos
aislados.
“Yo mataba porque me mandaban, yo tomé esto como un trabajo que si no hacía
las cosas no me pagaban, (El Chacal)”.
“...inclusive Carlos Castaño decía que si, que no, no sé con qué otro comandante
habrá hablado, por la procedencia del ganado, eso me comentaba “JC”; hubo
bastante repercusión por ese hecho dentro de la empresa.....
238
El miedo a los tutsis generó rabia, reforzada por la ambición, la avaricia, la falla del nervio moral, el
deseo de ser un hombre o recibir aprobación de los pares, patriotismo y lealtad a la propia tribu, incluso
sadismo. Véase Osiel, Mark. Making sense of mass atrocity. New York: Cambridge University Press.
2009. pp 67.
Sin embargo, cuando se les pregunta por los objetivos del grupo al que
pertenecieron y el carácter de éste, todos han sido enfáticos en señalar el componente
antisubversivo del grupo como el principal:
“Había un propósito que era combatir la guerrilla y esos fueron los ideales,
desde un comienzo donde sabíamos que había guerrilla, ahí estábamos
mandando operativos y combatiendo con ellos. (El Fino)”.
En este mismo sentido está la respuesta de uno de los versionados oriundo del
Valle que fue patrullero, ante la pregunta por los objetivos y la ideología del grupo:
“La ideología que tenían las autodefensas la sabrán esos señores, yo no sé tras
de qué íbamos nosotros verdaderamente (Gavilán)”239.
Las diferencias con los grupos guerrilleros que manifiestan tener estos
versionados provienen de la propia experiencia de muchos en estos grupos, pues varios
de ellos entraron a las autodefensas luego de haber pertenecido al EPL o las FARC, son
los casos de comandantes como “El Cura”, “Giovanni” y “Sizas” que eran del EPL o de
“Félix”, “Fernando Político” y alias “Marrana” 241 que pertenecieron al Frente VI de las
Farc, entre otros. Así mismo, la gran cantidad de guerrilleros que aceptaban en sus filas
les traían las historias de cómo era la vida en esos grupos. Pero es revelador que las
diferencias entre ser guerrillero o ser paramilitar se expresen en términos materiales
antes que ideológicos. Esta cita del Chacal sobre estas diferencias, resume la opinión
común de los versionados sobre estos grupos:
“dicen que allá no hay dinero, para tener una mujer es duro, para un permiso es
duro, no dejaban ver a la familia, eso no era vida, psicológicamente estaban mal.
240
Sin embargo, la Fiscalía tiene varios reportes oficiales del año 1998 en donde se menciona la presencia
de presuntas autodefensas. En uno de ellos se informa que en Tenerife apareció un comunicado en donde
se amenazaba a los habitantes de la zona por apoyar a la guerrilla y en el otro se informa que en el
municipio del Águila se estaban armando un grupo de personas prestantes para enfrentar a las Farc.
Información presentada por el Fiscal 18 durante la Versión libre colectiva del 24 de febrero de 2011 en
Cali. Los denominados Mártires de Ortega es quizás el único en la región en donde antes de la llegada de
las AUC, ya un grupo de campesinos de este municipio, víctima de una brutal incursión por parte de la
guerrilla, había decidido armarse y enfrentar a estos grupos subversivos, siendo después cooptados por el
Bloque Calima quien les suministró armamento, les dio entrenamiento y sería quien les colocaría el
nombre con el que se conocerían públicamente, “Los Mártires de Ortega”. Según las versiones de algunos
de los miembros de este grupo que están rindiendo versiones libres, la guerrilla del ELN en esta zona de
Ortega les asesinó a varios de sus familiares, quemó casas y produjo el desplazamiento de muchos de sus
habitantes. Por esto aproximadamente 50 personas de la región se reunieron en los cerros del pueblo para
defenderse ellos mismos desde el año 1979, en su mayoría indígenas-campesinos que no pertenecían a
ningún resguardo, sin más táctica que defender su territorio combatiendo desde improvisadas trincheras y
sin armamento adecuado a la guerrilla del ELN y luego a las FARC, uno de sus líderes habría sido el
señor Lizardo Vicoche. A la llegada de las AUC fueron entrenados en la finca La Mosquitera por alias “El
Cura”,”El Cabo”,”Político chiquito”, “El Capi”,“Paisa Negro” y alias “Nechi”. Este último fue justamente
quien bautizó a este grupo de personas que entrenaron con el nombre de “Mártires de Ortega” según la
versión de uno de los postulados. Pero no todos continuaron con las autodefensas, después del
reentrenamiento, 15 hombres del grupo inicial salieron del grupo. Alias “El Cabo”encargado del
entrenamiento de este grupo indicó en su versión que este retiro se dio porque muchos de ellos pensaban
que las AUC les darían simplemente armas para que siguieran combatiendo la guerrilla, pero al darse
cuenta que se les requería para pertenecer a este grupo y lo duro que era, habían decidido regresar a
Ortega
241
Según algunas declaraciones entregadas por los versionados este sujeto fue asesinado por miembros de
la misma organización por haber sido descubierto su exagerado enriquecimiento con el negocio al robo de
gasolina que tenía este grupo en Yumbo y otros municipios por donde pasa el tubo de Ecopetrol.
Con el ejército iban presos, en cambio con las autodefensas podían seguir
delinquiendo”242.
Por otro lado, muchos de los comandantes que llegaron al Valle habían recibido
entrenamiento por varios meses en las escuelas de la 35 y la ECA, habían sido
socializados en los estatutos de la organización y habían recibido algún tipo de
instrucción política, mientras que los versionados del Valle han demostrado poco
conocimiento de los estatutos de la organización, han hecho referencia a cortos
entrenamientos con énfasis en el manejo de armas como los que se realizaron en Pardo
Alto (Tuluá, Valle), La Sonora (Trujillo, Valle), Calima-Darién, Cañón de Garrapatas
(Dovio, Valle) o en San Miguel (en Buenos Aires, Cauca) y muchos otros han indicado
que nunca recibieron ningún tipo de entrenamiento, ya sea porque eran reservistas del
Ejército y conocían cómo se manejaban las armas o porque de esta instrucción se había
encargado algún compañero.
Las actividades que confesaron haber realizado en esta región los versionados se
corresponden con este menor grado de formación y disciplina de los combatientes y se
relacionan con objetivos que contradicen ese acuerdo contrainsurgente que se supone
informó los motivos y las acciones de este grupo. Por un lado, están los relatos sobre el
robo de hidrocarburos en Yumbo, Vijes, Yotoco y Dagua, y cómo esta actividad se
convirtió en todo un fin en sí mismo para la organización en las zonas por donde pasa el
poliducto de Ecopetrol y gracias a la cual varios integrantes se enriquecieron robando
parte de las ganancias de esta actividad que deberían ser entregadas al grupo, actividad
que es descrita por el Fiscal como una fuente de financiación del bloque 244. La provisión
de servicios de seguridad por los cuales cobraban un impuesto a los comerciantes, no
estuvo tampoco siempre asociado a actividades antisubversivas, como es el caso del
accionar del Bloque Calima en el sector de San Andresito en Cali, en donde alias “El
242
Versión Libre Rover Enrique Oviedo Yañez alias “El Chacal”, 1 de junio de 2010 ante el Fiscal 18 en
Cali.
243
Bolívar, Ingrid. Discursos Emocionales y experiencias de la política: Las FARC y las AUC en los
procesos de negociación del conflicto (1998-2005). Bogotá: Uniandes-Ceso/ CINEP, 2006.
244
Los encargados de manejar estas operaciones en Yumbo, Vijes, Yotoco y Dagua fueron Barney Veloza
García (hermano de “H.H”), alias “Farley” , alias “La Marrana” y Rover Enrique Oviedo Yañez alias “El
Chacal”. Cuando el grupo tenía necesidad de gasolina llamaban a este último quien se encargaba de
distribuir el combustible hacia donde fuera solicitado. Esta actividad se realizó en coordinación con
miembros de la policía así como con la colaboración de empleados de Ecopetrol. El combustible sacado
de Yumbo era llevado a estaciones de gasolina en Yotoco, Buga, Juanchito y en Cali en Santa Elena, en
donde se comercializaba a más bajo precio. Este “negocio” en un principio era monopolizado por la
guerrilla, por lo que los paramilitares entraron a disputarle esta fuente de recursos, quedando distribuído
el hurto de hidrocarburos entre ambos grupos con predominio de las autodefensas en la zona plana y de la
guerrilla en la parte montañosa de los tramos del polioducto. Información extraída de la
Contextualización del Bloque Calima presentada por el Fiscal 18 en la Audiencia de Imputación de
Cargos de Juvenal Alvarez Yepes en el Tribunal Superior de Bogotá el día 9 de agosto de 2010.
Chacal” relató cómo miembros de este grupo se enriquecuieron gracias a los dineros
recaudados en este sector por evitar los delitos que pudieran afectar al comercio en esta
zona245. Otros relatos revelan que los móviles de la acciones de este grupo fueron
también distintos según ciertas coyunturas y alejados de cuestiones políticas:
“En ese cambio de mando que hubo en Yumbo (año 2003) eso se desordenó y se
comenzó a matar por plata (alias Chacal)”246.
Dado este panorama no parece tan fácil igualar las motivaciones de todos los que
participaron en este grupo armado, ni mucho menos suponer que sus miembros
compartían los mismos objetivos e intereses, lo que crea problemas al empleo de la
figura del concierto para delinquir para representar el accionar del Bloque Calima, en la
medida en que su uso indistinto supone que las partes que integraron esta empresa
compartieron un acuerdo antisubversivo que en la práctica no operaba para todos de la
misma forma. Más bien lo que parece haber existido es una mezcla compleja y ambigua
de identidades y acciones en donde interactuaron intereses políticos y privados
simultáneamente, pero que quedan ocultos bajo el paraguas de la lucha antisubversiva,
usado para explicar la dinámica de este grupo en retrospectiva, sucediendo lo que Statis
Kalyvas ha descrito de la siguiente forma: “una vez que la guerra ha acabado, la
narrativa del clivaje principal provee una forma manejable de simplificar ex post facto
las ambiguedades y contradicciones de la guerra” (Kalyvas, 2003, p.487).
Los delitos que han sido imputados por el Fiscal 18 de Justicia y Paz en todas las
audiencias llevadas a cabo hasta el momento han sido calificados por éste en primera
instancia como crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad. El Fiscal justificó esta
denominación por tratarse de crímenes internacionales perpetrados en desarrollo del
conflicto armado que vive nuestro país y cuyas víctimas corresponden a miembros de la
población civil protegidas por el D.I.H, generalmente señaladas de mantener alguna
clase de vínculos con la guerrilla; además porque se trata de delitos que tuvieron una
forma sistemática y generalizada que constituyeron una ofensa grave a la humanidad en
su conjunto. Esta enmarcación general de los delitos cometidos por este bloque parte así
del reconocimiento de un conflicto armado en nuestro país, otorgando calidad de actor
en éste a las Autodefensas Unidas de Colombia de las cuales hacía parte el Bloque
Calima. Éstas a su vez son catalogadas como responsables de un ataque sistemático y
generalizado contra la población civil, entendida ésta como separada del conflicto
interno.
Visto a través de estas categorías que dan cuenta de la actuación parcial de dos
de los miembros de este bloque se percibe un grupo armado cuyo accionar delincuencial
fue bastante amplio, que realizó homicidios selectivos, algunos de ellos con tortura y
cuyos cuerpos en muchos casos fueron desaparecidos, y que además hizo uso del
secuestro; hechos que afectaron individualmente a la población pero también de manera
colectiva con desplazamientos forzados, actos de terrorismo y de destrucción y daño de
bienes. A su vez también se refleja un grupo que realizó infracciones propias de un
conflicto armado pero que también llevó a cabo delitos propios de la delincuencia
común como el hurto calificado o las extorsiones. Estos delitos así listados podrían
pensarse como un inventario del horror que muestra el extremo de degradación que
alcanzó el accionar de este grupo con acciones que involucraron todo tipo de vejaciones
sobre la población a la que no sólo se asesinó, sino que se torturó, desapareció,
desplazó, robó y se le dañaron sus bienes.
justicia transicional. Bogotá: Universidad de los Andes, Facultad de Ciencias Sociales, Departamento de
Ciencia Política, CESO, Ediciones Uniandes; Canadá: International Development Research Centre,
c2005. pp.181.
249
Dentro de los elementos probatorios de los crímenes de lesa humanidad está el que la población civil
debe ser el objeto principal del ataque, población que es entendida como las personas que no tienen lugar
en el enfrentamiento armado. Según este autor esto se debe a que el nuevo discurso globalizante de los
D.D.H.H hegemónico es producto de la victoria de los aliados en la II Guerra Mundial sobre un Estado y
un régimen genocidas, por lo que los tratados de D.D.H.H y de derecho penal internacional miran la
guerra como un doble proceso paralelo de victimización vertical, que convierte a los enemigos en
análogos del Estado, aliados en la tarea de victimizar población civil (Orozco, [Link], p.180).
250
Segura, Nora. “Los desplazados en Colombia: violencia y exclusión”. En: Valencia, Alberto (editor).
Exclusión social y construcción de lo público en Colombia. Bogotá: CEREC y Cidse, Universidad del
Valle. 2001. pp 199-220.
251
Arjona, Ana María. “Grupos armados, comunidades y órdenes locales: interacciones complejas”. En:
González, Fernán (editor). Hacia la reconstrucción del país: Territorio, Desarrollo y Política en regiones
afectadas por el conflicto armado. Bogotá: CINEP-ODECOFI. 2008. pp. 105-167.
A pesar de que no aparecen mencionados delitos de violencia sexual, sí se hizo
referencia en uno de los hechos a esta situación. Se trata de la masacre de Piedritas,
ocurrida del 22 al 25 de septiembre del año 1999, en donde un grupo de 100
paramilitares incursionaron en varias veredas del corregimiento San Rafael ubicado en
el municipio de Tuluá y procedieron a asesinar a 11 personas, desmembrando a algunas,
lo que ocasionó el desplazamiento de la población. Dentro de los testimonios publicados
por uno de los periódicos que cubrió este hecho (citados por la Fiscalía en la audiencia),
uno de ellos hizo referencia a la violación sexual de una de estas víctimas, sin embargo
este delito no fue imputado por la Fiscalía ya que los protocolos de necropsia no dieron
cuenta de este hecho ni tampoco la confesión de Rover E. Oviedo. Teniendo en cuenta
la escasez de confesiones de este tipo de delitos entre los versionados del Bloque
Calima y lo poco probable que esto haya quedado registrado en las necropsias de esa
época, se puede hablar de la enorme dificultad para que este tipo de delitos puedan ser
reconocidos a través de este proceso.
Teniendo en cuenta las críticas que se le hacen a esta figura podría decirse que
ésta representa principalmente la dimensión horizontal de la acción criminal que
desplegó el Bloque Calima, dejando a un lado la vertical, ya que el uso de la figura de la
coautoría no da cuenta de las relaciones jerárquicas dentro de este grupo. Privilegia así
sólo una de las dimensiones que permiten entender lo que fue el accionar de un grupo
como éstos, ya que como ha señalado Osiel (2009, p. 44) hay una dimensión vertical y
otra lateral de las dinámicas sociales entre aquellos involucrados en las atrocidades
masivas. Las instrucciones por lo general son dadas de arriba hacia abajo, pero por otro
lado, aquellos en el mismo nivel en la jerarquía con frecuencia tienen que cooperar para
implementar tales instrucciones y a veces actúan más allá de sus límites formales. La
interacción entre las partes interesadas es así simultáneamente organizada y espontánea,
vertical y horizontal. Este vacío en la representación de las relaciones verticales de la
acción criminal es sin embargo suplida por el Fiscal por fuera de las figuras penales, a
través de la descripción de la estructura organizativa que hace en la presentación de las
generalidades del grupo armado, en donde caracteriza al postulado de acuerdo a las
distintas posiciones que ocupó en el grupo y señala cómo estaban conformadas las
estructuras jerárquicas de las que hizo parte. Hay entonces un divorcio entre el esfuerzo
que se hace en la construcción de estos diagramas de la estructura organizativa del
253
[Link], p. 222.
grupo armado y la responsabilidad penal que se le atribuye al postulado, en donde esta
última no logra representar adecuadamente la posición del postulado dentro de la
jerarquía del grupo al momento de cometer un determinado crimen.
Mediante las resoluciones 017 del 26 de enero y 041 del 17 de febrero de 2006,
el Presidente de la República, en ejercicio de sus funciones constitucionales y legales, y
en especial las que le confería la ley 782 de 2002, establece como zonas de ubicación
temporal de los miembros de las Autodefensas Unidas de Colombia, Bloque Norte, con
miras a su desmovilización, el caserío “El Mamón”, ubicado en la vereda La Mesa,
municipio de Valledupar, capital del Cesar, y el corregimiento de “Chimila”, ubicado en
el municipio El Copey, departamento del Cesar. Rodrigo Tovar Pupo alias “Jorge 40”,
miembro representante reconocido por el Ministerio de Defensa Nacional mediante la
resolución 199 del 4 de agosto del 2005, presentó un listado de 2215 personas para
desmovilizar en el corregimiento de Chimila y un listado de 2545 para desmovilizar en
el caserío “El Mamón”. Entre ambos listados sumaban 4760254 desmovilizados del
Bloque Norte, con lo que se conseguía, en marzo de 2006, la más numerosa
desmovilización producida en el marco de los procesos de negociación adelantados por
el primer gobierno de Álvaro Uribe Vélez y los grupos de autodefensa.255
256
Quien asume la vocería de buena parte del Bloque Norte en la mesa de negociaciones con el gobierno
nacional tras la desmovilización de Salvatore Mancuso, pero que para 2004 ya fungía como comandante
de algunas fuerzas que operaban en los departamentos del Cesar y de Magdalena.
257
“Hoy hacemos entrega de nuestras armas invictas” dice Tovar Pupo en la ceremonia del 10 de
diciembre. El discurso de los comandantes en la desmovilización, salvo contados casos, como veremos,
tiene la forma de un parte de victoria.
Estado defender a estas “sus” poblaciones. El hecho, que sorprende al Alto
Comisionado de Paz Luis Carlos Restrepo, de que algunas poblaciones hayan rodeado
mediante cordones humanos los camiones en que se desplazaba la tropa hacia el lugar
de las desmovilizaciones con el fin de impedir la salida de la región de los grupos de
autodefensa, es interpretado por los comandantes como un signo de que las poblaciones
eran “suyas”, de que finalmente, y a costa de ingentes esfuerzos, “se las habían ganado”.
El Estado sólo tenía ahora que completar la victoria protegiendo a las poblaciones.
Pero aquí no se trata sólo de héroes, también son mártires. Y con la figura del
mártir hacemos referencia a un nuevo juego de valores que se pone a circular a veces en
contradicción con la retórica de los héroes. No es gratuito que, luego de crisis
consecutivas en la mesa de negociaciones, el 7 de octubre de 2004, día de Nuestra
Señora del Rosario, las autodefensas den a conocer al gobierno y a la opinión pública un
comunicado titulado “Acto de fe por la paz”, por medio del cual se establece un
cronograma de desmovilizaciones que permitiría sacar de la guerra a más de 3000
combatientes antes del 31 de diciembre de 2004. El título del comunicado es elocuente:
se trata de una comprensión religiosa de un gesto espontáneo que aparece en el marco
de unas negociaciones políticas. Para el grupo de Memoria Histórica es evidente que no
se podría entender el movimiento de autodefensas en el Caribe colombiano sin tener en
cuenta ciertas formas de religiosidad popular según las cuales los combatientes
interpretan y subliman sus experiencias de la guerra.258 Y es precisamente en el marco
de los valores religiosos donde aparece la voluntad como voluntad de entrega y
sacrificio, voluntad que encuentra su punto culminante en una “entrega” a las
autoridades sin un marco jurídico definido de manera concertada. La desmovilización es
presentada como el último gesto de los mártires.
Así pues, contra lo que era legítimo esperar, el discurso público de los
comandantes de las autodefensas en el momento de la desmovilización no está
articulado como discurso vengativo. Ni héroes ni mártires actúan por venganza. Como
veremos, es en el orden de lo autobiográfico, que suele aparecer tanto en las primeras
versiones libres como en reportajes periodísticos, donde el resentimiento articula el
discurso y da sentido a la guerra. La voz de los comandantes en la desmovilización tiene
258
Es cierto que no se debe olvidar que estos pronunciamientos fueron hechos en el marco de un proceso
de negociación y que, por lo tanto, encierran un carácter estratégico ineludible, pero Memoria Histórica
considera que reconocer su carácter estratégico no invalida la pregunta urgente por la relación entre
ciertas formas de experiencia religiosa y los fenómenos violentos.
como destinatario eminente aunque no exclusivo a sus propias tropas (este hecho es
mucho más evidente en Jorge 40 que en Mancuso) y, mediante su discurso, parecen
querer decirles que la desmovilización es el encuentro del héroe y el mártir, es el
momento en que el destino se realiza como entrega, como sacrificio. Es, finalmente, la
victoria. El discurso del comandante dialoga, pues, con el escepticismo del mando
medio y del patrullero. En ese diálogo más o menos secreto que tiene lugar en el
momento de las desmovilizaciones se manifiesta por primera vez una serie de elementos
que, relativamente articulados, como veremos, dieron forma al discurso de los
victimarios en la escena judicial al menos durante sus primeras apariciones.
Otro hallazgo significativo del grupo de Memoria Histórica que da luces sobre
algunas dificultades que enfrenta actualmente el sistema de Justicia y Paz es el proceso
de preparación y organización interna que hicieron las Autodefensas en general, y el
Bloque Norte en particular, para desmovilizarse. Al prepararse para la desmovilización,
las Autodefensas crean ficciones, y son esas ficciones, junto con la información que la
Fiscalía recupera de algunos organismos de inteligencia del Estado (información
fragmentaria y a veces equívoca por más de una razón) y de los expedientes
pertenecientes a procesos abiertos contra excombatientes en justicia ordinaria, las que
sirven de punto de partida al sistema. A los fiscales, en efecto, les son asignadas
estructuras tal como fueron desmovilizadas. Este hecho implica al menos dos grandes
problemas de los que la investigación de los fiscales es cada vez más consciente:
primero, en muchos casos las estructuras tal como fueron desmovilizadas no son las
estructuras que operaron realmente; segundo, así las estructuras se desmovilizaran
respetando la forma organizativa según la cual operaban en el momento previo a las
desmovilizaciones, tales estructuras desmovilizadas no podían ser sino “instantáneas”
de unas organizaciones que, por lo menos en el caso del Bloque Norte, se mantuvieron
en permanente transformación. El afán de descubrir la verdad que Justicia y Paz encarna
debe enfrentar esta ficción desdoblada que circula en las desmovilizaciones.
Habría que preguntar por las razones que llevaron a los miembros de las AUC a
construir ficciones sobre ellos mismos tanto en los discursos producidos en el marco de
los procesos de negociación con el Gobierno Nacional como en los actos de
desmovilización llevados a cabo entre finales de 2003 y mediados de 2006. Para
Memoria Histórica, lo que explica la construcción de esas ficciones es el afán de
construir una imagen de unidad, y esto en dos momentos. En primer lugar, la necesidad
sentida por los comandantes de las Autodefensas de presentarse como estructura unitaria
en el momento de las negociaciones implica la producción de algunas ficciones. En una
carta dirigida al Alto Comisionado para la Paz el día 5 de marzo de 2004, el Estado
Mayor de las Autodefensas Unidas de Colombia advierte a sus propias tropas sobre la
necesidad de crear una “Mesa Única de Negociaciones a pesar del carácter disperso de
la lucha”259, necesidad que será enfatizada en una misiva dirigida tanto al Alto
Comisionado para la Paz como al delegado de la OEA Sergio Caramagna el 31 de
marzo de ese mismo año. La desaparición de Carlos Castaño, máximo comandante de
259
Oficina del Alto Comisionado para la Paz. Proceso de paz con las autodefensas. Memoria documental.
Tomo 1. Pág. 150.
las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá, ocurrida el 16 de abril de 2004, da el
tono de lo que fue ese proceso accidentado y sangriento de unificación con miras a la
negociación. Ya desde el reportaje autobiográfico que le hiciera Mauricio Aranguren en
2001, Carlos Castaño instaba a los movimientos de autodefensa a unificarse en torno a
un rígido discurso antisubversivo que les permitiera presentarse como actores políticos,
fuertes a nivel nacional, para negociar con futuros gobiernos dispuestos a sentarse a
negociar la paz con grupos armados ilegales de cualquier signo ideológico. 260 Es
necesario tener en cuenta que la unificación se hace en función de una posible
negociación y no como estrategia militar de lucha antisubversiva; dicho en otros
términos, las autodefensas tratan de unirse para negociar con el gobierno, no para
derrotar militarmente a la guerrilla. Este hecho es decisivo. Castaño, al pensar la
unificación, piensa también en los peligros que de ella se derivan para una eventual
negociación: hay que sacar a los “explícitamente narcotraficantes” del proceso de
unificación para que la postura política sea creíble y para evitar el riesgo latente de la
extradición. Esa posición, coinciden en afirmar postulados entrevistados por el grupo de
Memoria Histórica, es la que lo condena a muerte.
260
No obstante, para el momento en que fue hecho este reportaje los grupos de Martín Llanos y de Miguel
Arroyave se enfrentaban sin tregua por el control de los Llanos Orientales.
261
En diligencia de versión libre adelantada el 19 de diciembre de 2006 en Medellín, Salvatore Mancuso
se refiere a estas estructuras, estatutos y cadenas de mando como “virtuales”. Eso, asegura el postulado,
sólo existió en la mente de Carlos Castaño.
262
Úber Banquez Martínez alias “Juancho Dique”, excomandante del Frente Canal del Dique del Bloque
Héroes de los Montes de María, perteneciente al Bloque Norte de las AUC, preguntó al grupo de
Memoria Histórica en entrevista realizada el 11 de noviembre de 2010 en la cárcel La Picota si no había
sido eso de las AUC “un invento” tardío y confuso que no daba cuenta de lo que fue el movimiento de
autodefensas, por lo menos en los Montes de María.
Herrera, alias “El Alemán”) que entienden su futura desmovilización como una
transformación del grupo armado en movimiento político.263
En esta sección del capítulo vamos a reconstruir sumariamente los elementos del
discurso que han producido algunos postulados del Bloque Norte en los escenarios
263
Oficina del Alto Comisionado para la Paz. Proceso de paz con las autodefensas. Memoria documental.
Tomo 1. Págs 191 y ss. El documento se titula “La fecha histórica”.
264
El diario de campo de la Fiscal 3 de Justicia y Paz, Deicy Jaramillo es un documento sumamente
interesante al respecto. La fiscal trata de reconstruir cada uno de los frentes y bloques que hacían parte del
Bloque Norte a la luz de su investigación previa y de las estructuras desmovilizadas; su gigantesco
esfuerzo, expresado en cientos de páginas de notas, se estrella una y otra vez con la ficción de la que
venimos hablando.
265
La fase administrativa consta de tres actuaciones que son llevadas a cabo por el ejecutivo: la constancia
del acto de desmovilización, la postulación de los desmovilizados para hacerlos beneficiarios de la pena
alternativa consagrada en la Ley de Justicia y Paz, y la evaluación de cumplimiento de los requisitos de
elegibilidad.
judiciales de las versiones libres, complementando dicha información con entrevistas
llevadas a cabo en centros penitenciarios y con revisión de literatura pertinente referida
tanto al contexto nacional como al de otros países.266 Hemos evitado conscientemente
hacer incriminaciones trayendo acusaciones hechas por postulados del Bloque que no
hayan sido objeto de sentencia por parte de la justicia y que por lo tanto constituyen
actualmente objeto de reserva judicial. Nuestra pregunta, antes que por el detalle de lo
dicho y sus efectos penales, es, por el momento, por el sentido de lo que algunos
postulados han dicho en la escena judicial.
Debemos partir de un hecho que implica dilemas éticos y que puede ser muy
polémico. Y es que más allá o más acá de las justificaciones estratégicas a las que incita
el esquema de incentivos de Justicia y Paz, en las versiones libres han aparecido series
más o menos coherentes de “sentimientos morales” profundamente arraigados que,
según creemos, han dado forma, amplitud y firmeza al paramilitarismo en la historia y
la geografía colombianas.267 A continuación daremos cuenta del discurso paramilitar
producido por postulados otrora pertenecientes al Bloque Norte, esforzándonos por
construir un esquema que permita hacernos una idea de los componentes esenciales de
ese discurso (para ello hemos tratado de articular, en la medida de lo posible,
afirmaciones a veces dispersas y ambivalentes hechas en el contexto y, generalmente, en
los escenarios de la justicia transicional), distinguiendo en ese esquema niveles de la
argumentación y señalando los lugares comunes en los que está fundado.
Así pues, con respecto a los contenidos del discurso, es pertinente distinguir
entre, por un lado, las razones profundas, convicciones, sentimientos morales que sirven
de fundamento al discurso y, por el otro, las razones estratégicas, “pragmáticas” que dan
cuenta tanto de la lógica concreta de la guerra como de los hechos punibles cometidos.
A continuación presentamos los hallazgos correspondientes a cada uno de estos niveles
y algunas reflexiones sobre su articulación.
“El inicio de esta gesta tuvo como motivación única la angustia por perder el
privilegio de ser libre y feliz en las llanuras y colinas espléndidas del Valle del
Sinú que se hicieron de las sonrisas de Dios. ¡Vivan los pueblos que defienden su
libertad!”
“Piso la tierra que escogieron mis padres para darme vida. Estoy en mi tierra.
En la tierra de mi niñez, en la de mi adolescencia, en la de mis amores y en la que
aprendí a querer y retocé desde mis primeros años. Estoy en Córdoba donde
quiero vivir, donde he trabajado, donde he luchado siempre y donde espero morir.
La desmovilización de las Autodefensas en Córdoba, mi tierra querida, contiene
una simbología personal que atañe a mis fibras más sensibles. Todo empezó por
amor a la libertad y al solaz de respirar este aire; el inicio de esta gesta tuvo
como motivación única, la angustia por perder el privilegio de ser libre y feliz, en
estas llanuras y colinas espléndidas, que se hicieron de las sonrisas de Dios.
Cuando ya no esté, solo quiero ser recordado como un hombre que “amó a su
tierra con toda el alma”. Ese ha sido el signo de mi vida y debe ser mi único
epitafio”.
Nótese que tanto para Mancuso como para Tovar la exaltación de la tierra pasa
por la afirmación de derechos básicos de la persona (vida, libertad) que, sin embargo, se
mantienen en abstracto. Es interesante el contraste que surge entre la comprensión de la
tierra que tiene el excomandante del Frente Resistencia Tayrona, Hernán Giraldo, y la
comprensión al mismo tiempo abstracta y estética que se deriva de los discursos de
Mancuso y Tovar. Para Hernán Giraldo también hubo “liberación” de la tierra, pero se
trataba de “su” tierra, casi que de su finca, sin ninguna pretensión de expandirse
territorialmente en el enfrentamiento con la guerrilla. En el discurso pronunciado en la
ceremonia de desmovilización del Frente Resistencia Tayrona, llevada a cabo el 3 de
febrero de 2006 en el corregimiento de Guachaca, Santa Marta, Hernán Giraldo
señalaba: “No serán hoy nuestras palabras con las cuales pretendamos cambiar nuestra
imagen; son nuestras comunidades campesinas las cuales han reclamado nuestra
presencia, con miras a proteger el espacio geográfico en el cual laboramos. Nuestra
organización campesina no es exportadora de violencia; operamos en la misma zona
donde laboramos y vivimos”. ¿En qué consiste la diferencia entre el discurso de Giraldo
y los de Mancuso y Tovar? Debemos reconocer que en ambos se habla de una “tierra”
que debe ser “liberada”, la diferencia está en lo que esas palabras significan para cada
uno. Para Giraldo la “tierra” es el lugar donde labora, lugar de las comunidades
campesinas que se resisten a la expoliación guerrillera, y “liberarla” quiere decir sacar a
la guerrilla de “su tierra”. Se trata, esquematizando, del discurso mediante el cual se
comprende a sí mismo el modelo de autodefensa campesina tal como fue constituido en
el Magdalena Medio y, en cierto sentido, exportado a la vertiente occidental de la Sierra
268
María Concepción Loperena fue una “heroína” del movimiento independentista en la ciudad de
Valledupar.
Nevada de Santa Marta.269 Mancuso y Tovar, aunque suelen aludir a sus regiones de
origen, consiguen formular una idea de tierra lo suficientemente abstracta para
fundamentar en ella la necesidad de la expansión del movimiento liberador; en sus
discursos, en efecto, la mistificación de la tierra, que es también su abstracción como
realidad concreta al hacerla portadora de valores abstractos, es el correlato de una
“gesta” libertadora equiparable a la gesta independentista. Para ellos lo que estaba en
juego era mucho más que la tierra de su labor: el destino del país y el espíritu de libertad
que le ha dado forma eran los verdaderos objetos de la amenaza guerrillera. Y ese
espíritu de libertad, ese destino del que ellos se sintieron dignos, es el que habita en su
comprensión mistificada y estetizada de la tierra.
“tanto las Autodefensas como las guerrillas han estado en contra de la oligarquía
colombiana con una gran diferencia, mientras la guerrilla quiere destruirla y
formar su propio Estado oligárquico, nosotros queremos criticarla para que ella
cumpla con sus funciones”272.
Así pues, ambos, tanto guerrilla como paramilitares, se enfrentan al Estado como
aparato al servicio de una oligarquía centralista: los unos para formar su propia
“oligarquía”, los otros para criticarla (el paramilitarismo, pues, como veeduría armada).
También Mancuso, en versión libre del 19 de diciembre de 2006, señala el carácter
“crítico” del movimiento de autodefensa en relación con el Estado.273 Ahora bien, esa
“crítica” sólo se hace en medio de la connivencia y la captura más profundas. Ninguno
de los postulados omite en su confesión las relaciones que mantenía con agentes de
diversas instituciones del Estado, al punto que algunos comprenden a las autodefensas
como “Estado de facto”, es decir, como prolongación del Estado allí donde este, por
debilidad o negligencia, no ejercía su autoridad. ¿Qué quiere decir entonces que el
movimiento de autodefensa fuera crítico con respecto al Estado cuando el primero se
define a sí mismo como prolongación del segundo?, ¿no será acaso simplemente una
contradicción, por lo demás comprensible, debida en parte a las exigencias a las que son
sometidos los postulados en el sistema de Justicia y Paz? En lo que sigue argumentamos
que no se trata de una contradicción aunque en sentido lógico tenga su forma. Debemos
aclarar que no hemos supuesto coherencia interna en sentido lógico en el discurso de los
postulados ni individual ni colectivamente. Muchos de ellos, por no decir todos, se
contradicen a sí mismos y entre sí y es fácil rastrear dichas contradicciones en su
discurso. Lo que, sin embargo, no podemos aceptar es que el discurso del victimario no
diga nada y sólo encubra. Jugando un poco con las palabras, puede muy bien suceder
que el discurso del postulado sea ilógico pero no por ello es incoherente o inconexo. Lo
272
Documento presentado ante la Fiscalía Tercera de Justicia y Paz, titulado “Mi vida como autodefensa”.
273
Aunque, advierte, la idea de que las autodefensas criticaran al Estado no era bien acogida por el
comandante Carlos Castaño. En versión rendida el 15 de mayo de 2007, Mancuso declara: “nosotros no
fuimos revolucionarios pero hemos sido rebeldes ante un estado de cosas que no satisfacen los aspectos
de la justicia social y la seguridad”
más peligroso de su discurso, en efecto, son las conexiones que le dan coherencia: la
mistificación de la tierra y la correlativa justificación de su gesta pueden no formar un
todo lógico pero no por ello dejan de ser coherentes y eficaces. No podemos dejar de
advertir, en efecto, que en la profundidad de esa coherencia habitan los peligros más
terribles del discurso paramilitar.
Una vez construidos estos dos registros, Mancuso hace la siguiente aseveración:
274
En el Frente Nacional no se habla propiamente de Manuales de Contraguerrilla sino de Manuales de
Combate contra Bandoleros y Guerrilleros. Evitamos profundizar en la distinción en la medida en que,
además de dispendiosa, es irrelevante para nuestro argumento. Al respecto puede consultarse el libro de
Gonzalo Sánchez y Donny Meertens, 2008, Bandoleros, gamonales y campesinos, El caso de la Violencia
en Colombia (primera edición de 1982), Bogotá, El Áncora.
gobierno de César Gaviria. La alianza tenía como objetivo eliminar a Pablo Escobar y
“recoger” a sus hombres.275 El exterminio del Cartel de Medellín fue la primera victoria
decisiva conseguida por ese modelo de “paramilitarismo de Estado moderno que nace
con el gobierno Gaviria”. Como forma de agradecimiento y como parte de los acuerdos
logrados, el gobierno Gaviria firma el Decreto 356 de 1994 por medio del cual se
autoriza la creación de las Cooperativas de Seguridad “Convivir”.
275
En la jerga paramilitar “recoger” quiere decir: obligarlos a que abandonen el grupo del que hacen parte
y se integren a las filas del paramilitarismo o eliminarlos.
276
En versión rendida el 15 de mayo de 2007, Mancuso anotaba lo siguiente: “esto choca hoy con razón y
afortunadamente a quienes han nacido bajo el influjo de la doctrina de derechos humanos e incluso del
derecho internacional humanitario pero el conflicto armado en Colombia nació con otras reglas bien
distintas dentro del marco de una guerra irregular donde sí se practicaba aquello de que el mejor enemigo
es el enemigo muerto, esto tanto para guerrilleros como para contraguerrilleros legales o ilegales, civiles o
militares, autodefensas o ideólogos de uno u otro bando, de ahí venimos, de esa lacra perversa y
despreciable de la guerra irregular adoctrinados unos desde los Estados Unidos, otros desde la Unión
Soviética y Cuba”.
277
La idea de la “privatización” del paramilitarismo de Estado está detrás de la comprensión de los
Bloques y Frentes de las Autodefensas como “franquicias” de la Casa Castaño. Al respecto vale la pena
traer la siguiente afirmación de Mancuso hecha en la audiencia de versión libre del 16 de mayo de 2007:
“Franquicia es la implementación del fenómeno que veníamos desarrollando en Córdoba, en Urabá y en
el norte de Colombia, en las zonas de ellos, eso es una franquicia. Es como si yo le compro una franquicia
a McDonald’s, quiero montar en Montería una venta de McDonald’s, tengo que comprarle la franquicia,
tengo que decirle cómo lo hago, préstenla, guíeme, cómo se hace, ellos venían por esa franquicia”.
Mancuso, y con él, aunque según un argumento menos armado, Rodrigo Tovar,
Óscar Ospino (alias “Tolemaida” postulado ex comandante del Frente Juan Andrés
Álvarez), Úber Banquez (alias “Juancho Dique”, postulado ex comandante del Frente
Canal del Dique del Bloque Héroes de los Montes de María), Edwar Cobos (alias
“Diego Vecino” postulado ex comandante del Bloque Héroes de los Montes de María),
tanto en versiones libres como en entrevistas adelantadas por el grupo de Memoria
Histórica, se refieren a sí mismos como “pruebas vivientes” del “paramilitarismo de
Estado”. Hasta aquí entonces es claro, independientemente de que sea cierto o falso, la
forma como en los discursos aparecen las relaciones de connivencia con agentes del
Estado. Pero, en este marco, ¿qué quiere decir, entonces, que ellos hayan sido críticos
del Estado? Quiere decir, escuetamente, que su propósito era “refundar la patria” 278.
Dice Mancuso:
“es bueno que se sepa que ésta es una guerra de civiles, por eso cuando se hace
la pregunta o cuando se dice que ha sido una guerra donde las víctimas han sido
civiles, yo lo que quisiera es que los colombianos por favor se tomaran un poco
de tiempo para estudiar la historia del conflicto en Colombia, la historia de los
conflictos en Colombia la hemos hecho los civiles, aquí los que menos han estado
278
Mucho se ha escrito sobre la refundación de la patria a manos del paramilitarismo, haciéndose eco de
los términos en que fue suscrito el acuerdo de Santa Fe de Ralito de 2001 que ha concursado como prueba
en contra de exparlamentarios juzgados por parapolítica. A continuación presentamos un pequeño análisis
de lo que se dice de la famosa “refundación de la patria” en los estrados judiciales sin volver sobre los
términos del pacto de Ralito.
279
Salvatore Mancuso en versión libre rendida el día 16 de mayo de 2007 ante el Fiscal Octavo de la
Unidad de Justicia y Paz.
280
Confrontar al respecto el siguiente extracto de la primera versión libre de Mancuso, rendida el 19 de
diciembre de 2006: “en cada bala disparada por mí o por mis hombres iba una esperanza, en cada acción
militar iba un deseo, en cada pensamiento estaba la visión de un mejor país”.
en el teatro de la guerra, han sido las fuerzas institucionales, que tenían el
derecho de defender a las sociedades de cualquier tipo de ataques, exterior o
interior y ellos fueron las que se hicieron ciegos, sordos, mudos, aquí se
levantaron unas expresiones contra el Estado y contra la sociedad y nos
levantamos otras expresiones contra ésas fuerzas que nos atacaron, pero aquí las
fuerzas institucionales y el Estado permitió todo, lo ha permitido todo en
Colombia”281
Así pues, los postulados dan cuenta de la guerra desde un lugar y un tiempo
hechos posibles por su voluntad de paz. Ésta aparente banalidad hace parte de una lucha
permanente y decisiva puesta de presente en casi todos los discursos estudiados. Para
los postulados, en efecto, uno de los problemas, si no el más grave, que tiene el sistema
de Justicia y Paz es que “judicializó” un proceso de negociaciones eminentemente
político. Hacer de la distancia temporal la manifestación de un gesto de paz quiere decir,
en este sentido, que las confesiones deben ser entendidas en el marco de un proceso
político. Para los postulados, la verdad, cuya fuente fundamental son las versiones libres
aunque el lugar de su enunciación definitiva sean las sentencias, 285 es un efecto de la
política. Ese es un punto que los postulados consideran incuestionable y es ese,
justamente, uno de los campos de disputa más álgidos en la interpretación de lo que es y
debe ser el sistema de Justicia y Paz: ¿no debe acaso fundarse la verdad en el
reconocimiento de la culpa y no debe conducir ante todo al establecimiento de
responsabilidades de tipo penal? Dejamos abierta la pregunta exigiendo al lector una
toma de posición.
Veamos ahora cómo estos “gestores de paz” 286 hablan de la lógica de su guerra.
Su testimonio tiene la frialdad de un interminable y tedioso parte de guerra que se
articula en torno a una lógica de “reciprocidad” y “asimilación”. La emotividad de las
razones profundas que animaba su discurso en las primeras versiones se diluye en la
relación escueta de los hechos en la “segunda sesión” (que, por su parte, puede tomarse
varios días, meses y años). A la enunciación de los hechos debe seguir una cuidadosa
285
Sentencia T-049 de 2008. M. P. Marco Gerardo Monroy Cabra. Corte Constitucional de Colombia.
Esta sentencia será analizada más adelante, en su literalidad y en sus efectos, en el capítulo sobre Justicia
y Paz en la escena mediática.
286
Expresión con la que Mancuso se refiere a sí mismo en versión libre rendida el 19 de diciembre de
2006.
relación de sus circunstancias de tiempo, modo y lugar de manera que, además de hacer
posibles las imputaciones del fiscal y las acusaciones a terceros desmovilizados o no
desmovilizados mediante la compulsa de copias a las instancias pertinentes, permita a
su vez establecer la identidad de las víctimas asociadas a estos hechos registradas o no
en el SIJYP (Sistema de Información de Justicia y Paz de la Unidad Nacional de
Fiscalías para la Justicia y la Paz) y citarlas para hacer el proceso de “verificación”,
tanto de su condición de víctimas como de lo dicho por el postulado, conducente a
hacerlas beneficiarias de las medidas de reparación por vía judicial que sean
establecidas en la sentencia.287 Así pues, lo escueto de la relación y la consiguiente
restricción de las posibilidades de elaboración retórica del discurso son presupuestos del
funcionamiento expedito del sistema.
287
En otro capítulo hemos ofrecido una detenida descripción de la citación a víctimas en el momento
investigativo del sistema. Es necesario tener en cuenta que la reparación por vía judicial no es la única a
la que en teoría tienen derecho las víctimas en el marco de Justicia y Paz. También existe la posibilidad de
la reparación por vía administrativa que, como es natural, tiene otras exigencias y otros problemas en los
que aquí no nos detendremos.
288
Para una discusión sobre la categoría de reciprocidad en un sentido similar al que es utilizada en este
informe, ver: Osiel, Mark, The end of reciprocity, Cambridge University Press, 2010.
289
La expresión es literalmente tomada de entrevistas (no de versiones libres) adelantadas por el grupo de
Memoria Histórica. La recurrencia de su aparición, casi en un sentido formular, hace que sea difícil
remitirnos a una sola fuente.
290
Salvatore Mancuso, versión libre rendida el 19 de diciembre de 2006.
291
Mancuso, ibid.
Así pues, la realidad en general, para el postulado, es pensable según leyes de
acción y reacción de las que él se concibe a sí mismo, en este nivel argumentativo,
como un engranaje más que garantiza y reproduce su funcionamiento en un contexto
signado por la guerra. La reciprocidad es ley de la naturaleza y la guerra, por más asunto
humano que sea, no se sustrae a dicha ley. La sola enunciación de los hechos en las
primeras versiones de Mancuso y de Tovar permite encontrar sin dificultades la
aparición, la repetición casi compulsiva e incluso a veces el agotamiento, de esta lógica.
En el caso de Mancuso no hay enunciación de hecho concreto que no pase por su
calificación como “operación antisubversiva”, y en el caso de Tovar, por su inserción en
un contexto más o menos cuidadosamente construido con el cual señala en qué medida
la supuesta “operación antisubversiva” era efectivamente una respuesta a una violencia
o amenaza de violencia primigenia.292
Esa lógica tiende a agotarse cuando hay participación activa de las víctimas en la
versión y más aún cuando el postulado se enfrenta a un fiscal que cuida de la integridad
moral de las víctimas restringiendo el repertorio retórico del versionado. Para los
postulados, sin embargo, el agotamiento de la lógica de la reciprocidad, única lógica que
ellos admiten, es efecto de lagunas en la memoria. Óscar Ospino, alias “Tolemaida”,
excomandante del Frente Juan Andrés Álvarez del Bloque Norte de las AUC, señalaba
lo siguiente:
“la guerra no se hace con santos, en la guerra hay muertos, en la guerra hay
excesos, en especial cuando hay una guerra que estamos imitando a la
guerrilla”.
Con respecto a las incriminaciones a terceros vale la pena traer, de nuevo, unas
palabras de Mancuso:
Ahora bien, el carácter del movimiento de autodefensa hizo que las tácticas
políticas se orientaran en la defensa de una cierta forma de funcionamiento de la política
en las regiones. Todos sin excepción dicen que en ningún momento obligaron a nadie a
votar por nadie,303 que lo único que hacían era decirle a la población que votaran “por
gente de la región, por gente que tuviera intereses en la región, por gente que le doliera
la región” y que, en algunos casos, recomendaban votar por cierto candidato o candidata
pero sólo porque él o ella era una candidata idónea para defender luego, en el Congreso
contra la guerrilla pero al mismo tiempo como extensión de las fuerzas militares. Ya hemos aludido a esa
comprensión de sí mismos como “extensión”. Está por hacer sin embargo un estudio riguroso sobre la
presencia y funciones de antiguos miembros de la Fuerza Pública en los grupos de autodefensa. En las
versiones revisadas se hace mención de éste fenómeno sobre todo cuando se toca el tema de las “Escuelas
de Formación” tanto militar como ideológica que, en casi todas las ocasiones, fueron dirigidas o al menos
asistidas por exmilitares. La presencia de exmilitares como combatientes de las autodefensas parece no
ser masiva: sin contar a quienes prestaron servicio militar obligatorio, la Fiscalía ha identificado
plenamente a 21 exmilitares que hicieron parte del Bloque Norte de las AUC. Si tenemos en cuenta que
hasta el momento se ha establecido plenamente la identidad de 3137 de los 4759 desmovilizados del
Bloque Norte, podemos decir que menos de un 1% de los integrantes del Bloque Norte habían hecho
parte de las Fuerzas Militares (Datos presentados por la Fiscalía Tercera en la Audiencia de Imputación de
Cargos de José Gregorio Mangonez Lugo). Es llamativa la presencia marginal de exmilitares en el Bloque
Norte, a sabiendas de los estrechos vínculos que entre unos y otros hubo en la región caribe. Si bien es
probable que las alianzas hayan sido recurrentes, y que incluso hayan llevado a cabo operaciones
militares de manera mancomunada, nunca fueron “los mismos”.
302
Las reflexiones que siguen caben también para las relaciones entre los actores armados y los gremios
económicos aunque deba aclararse que las menciones a la paraeconomía son además de escuetas poco
concluyentes en términos judiciales. De ahí que algunas organizaciones de víctimas y académicos
objeten, con razón, que los principales beneficiarios del paramilitarismo en términos económicos están
siendo ocultados por el sistema.
303
Mancuso sugiere incluso que esa es una diferencia entre las AUC y el BCB.
de la República, los intereses de la región. Así pues, los paramilitares usaban tácticas
irregulares, copiadas de la guerrilla, para llevar a cabo lo que más arriba hemos llamado
“la refundación de la patria”; usaron su posición social para hacer una guerra más
efectiva (mimética) y, a la vez, usaron su aprendizaje mimético para darle a sus regiones
la forma política que querían.304
Hasta aquí hemos explorado con algún detalle los argumentos de algunos
postulados del Bloque Norte por medio de los cuales éstos interpretan su pasado
violento en un escenario judicial especial. Veamos ahora lo que la Fiscalía Tercera de
Justicia y Paz ha hecho, en desarrollo de sus funciones establecidas en la Ley 975 de
2005, de cara a este discurso.
Deicy Jaramillo Rivera, Fiscal 3 de Justicia y Paz a cargo del Bloque Norte de
las Autodefensas Unidas de Colombia, lleva 25 años trabajando con la rama judicial. En
esos 25 años no sólo han cambiado las normas que ha tenido que defender con
convicción mediante sus decisiones sino también los cargos desde los que ha tenido que
hacerlo.305 Arriba de la única ventana que tiene su oficina (pequeño espacio ocupado
casi en su totalidad por un escritorio y montones de expedientes cuidadosamente
organizados) se distingue una imagen del Milagroso de Buga. “A Él me encomiendo
para enfrentar todo esto” dice mientras deja salir una sonrisa angustiada que traiciona
momentáneamente la dureza de una mujer que ha lidiado con algunos de los peores
criminales de nuestra historia reciente. Su fe y sus convicciones éticas de compromiso
304
Es importante señalar que en versiones libres la parapolítica aparece ante todo como una forma de
hacer política más que como un conjunto de contenidos. El contenido de la parapolítica aparece ante la
Corte Suprema y como un efecto de su enunciación formal, con restos marginales de contenido, en la
versión libre.
305
Antes de la creación de la Fiscalía General de la Nación mediante la Constitución de 1991, Deicy
Jaramillo fue juez municipal, juez penal del circuito y juez de orden público. Cuando nace la Fiscalía, los
jueces de instrucción se vinculan al trabajo de la Fiscalía. Ya en Fiscalía, Jaramillo ha hecho parte de la
Unidad de Terrorismo, de Secuestro y ahora está vinculada a la Unidad de Justicia y Paz como fiscal
tercera.
con la justicia son presupuestos elementales del gigantesco trabajo que ha adelantado
esta fiscal en el proceso de Justicia y Paz, y con ella su equipo, conformado por cuatro
investigadores de Policía Judicial y tres fiscales de apoyo ubicados en Valledupar (Jorge
Humberto Vaca Méndez, Fiscal 58 de la Unidad de Justicia y Paz), Santa Marta (Bertha
Lucía Rodríguez Espinel, Fiscal 31) y Barranquilla (Eduardo Manuel Buelvas Torres,
Fiscal 12, este fiscal tiene a su cargo hechos delictivos cometidos en los departamentos
de Atlántico y la Guajira).306 Para algunos, entre ellos Luis González, primer director de
la Unidad Nacional de Fiscalías para la Justicia y la Paz, y más de un postulado a su
cargo, se trata de la Fiscal y del equipo “estrella” del proceso.
Con esta idea, aún muy esquemática, en mente, Deicy y su equipo despliegan
una diligente tarea de articulación y triangulación de información disponible en otras
instituciones del Estado (Ministerio Público, Instituto de Medicina Legal, Acción
Social) y de la sociedad civil (ONG’s que trabajaban o bien sobre problemáticas de
territorios pertenecientes a la región caribe, o bien sobre población afectada por
conductas delictivas constitutivas del modus operandi que, en el cruce entre fuentes de
inteligencia y expedientes judiciales, el equipo de investigadores había ido
construyendo en la caracterización del grupo armado ilegal). También los registros
disponibles en instituciones administrativas de nivel departamental y municipal en
relación con delitos de alto impacto como el desplazamiento forzado fueron tenidos en
cuenta en la construcción sistematizada de un archivo.
Ahora bien, este trabajo de acopio y crítica documental no fue adelantado sin
una comprensión previa del tipo de grupo ilegal que tenían al frente y del tipo de
crímenes de los que sus integrantes, y particularmente sus mandos medios y altos, eran
responsables. En efecto, la sistematización de la información disponible tuvo desde el
principio el propósito de probar la sistematicidad de las conductas punibles, aunque
siguiendo dicho propósito sólo se consiguiera probar, como es habitual en este tipo de
crímenes, atrocidad y generalización, y dar sólo rasgos generales, casi esquemáticos, de
una “política criminal”.308 Así pues, mientras los comandantes del Bloque Norte
construían retóricamente el escenario de sus desmovilizaciones presentándose a sí
mismos como héroes y mártires sobre el fondo de una tierra mistificada, la fiscal y su
equipo instruían causas contra ellos por crímenes de lesa humanidad. No se debe
olvidar, en efecto, que fue con el fin de negociar y sacar del conflicto armado a
presuntos criminales de lesa humanidad que el Congreso discutió y aprobó la Ley de
Justicia y Paz. En efecto, para el momento en que se llevaron a cabo las negociaciones
con los grupos paramilitares ya había marcos legales, aún hoy vigentes, como la Ley
782 de 2002, que permiten hacer uso de mecanismos como la amnistía y el indulto en la
negociación con responsables de delitos políticos y conexos. Se aclaraba, sin embargo,
que tanto los crímenes de lesa humanidad como las graves infracciones al derecho
internacional humanitario, en tanto imprescriptibles e inamnistiables, no podían ser
conexos con los delitos políticos. Así pues, la Ley de Justicia y Paz se hizo con el
propósito de ofrecer una salida al aparente punto ciego al que conducían las limitaciones
en el uso de los mecanismos de indulto y amnistía en las negociaciones con los grupos
paramilitares. El dilema teórico al que el legislador tuvo que hacer frente en la discusión
de este proyecto era más o menos como sigue: ¿cómo garantizar, al mismo tiempo, el
derecho a la paz de la sociedad colombiana y el derecho a la justicia de las víctimas del
paramilitarismo?309 Prácticamente el dilema se formuló así: ¿mediante qué estrategia
legal que no contradiga al bloque de constitucionalidad puede consolidarse un necesario
proceso de negociación con presuntos criminales de lesa humanidad o infractores del
derecho internacional humanitario? El proceso penal especial, que no es amnistía ni
indulto sino alternatividad penal,310 diseñado mediante la ley de Justicia y Paz y sus
decretos reglamentarios constituyó la respuesta jurídicamente ponderada a estas
cuestiones.311
308
Para establecer “sistematicidad”, en efecto, es necesario probar que hubo una “política criminal” que se
materializó en una serie de hechos atroces. No obstante, aún sin una política criminal probada, el número
de hechos y las poblaciones afectadas pueden dar forma a un crimen de lesa humanidad bajo la doble
figura de la atrocidad y la generalización de las conductas punibles.
309
“Así pues, la justicia transicional admite la existencia de una tensión entre el objetivo social de lograr
un tránsito efectivo hacia la paz o la democracia, y los derechos de las víctimas a que las violaciones de
derechos sean investigadas, enjuiciadas y castigadas por el Estado, y a que se logre una efectiva
reparación. Para la resolución de esta tensión, el Derecho Internacional, partiendo de la base de que los
compromisos de los Estados en el respeto de los Derechos Humanos no se suspenden ni interrumpen por
las circunstancias de transición, formula ciertos lineamientos a fin de asegurar estándares mínimos en
materia de justicia, verdad y reparación”. Sentencia C-370 de 2006, Corte Constitucional, apartado 4.2.5.
310
Lo que quiere decir que no se suspenden investigaciones sino que sólo se suspende la ejecución de la
pena al final del procedimiento y se impone al postulado una alternativa que oscila entre los 5 y los 8
años.
311
La Sentencia C-370 del 18 de mayo de 2006, antes citada, mediante la cual la Corte Constitucional
declara “ajustadas a la Constitución” casi todas las disposiciones contenidas en la Ley 975 de 2005, ha
sido la fuente fundamental, aunque no la única, en el diseño y la implementación de los procedimientos
que desarrollan el esquema transicional de la Ley. Es de notar, sin embargo, que dado que el trabajo
investigativo de la Fiscal Tercera comienza casi 9 meses antes de la publicación de la sentencia, dicho
trabajo fue determinado por la Ley 975 tal como fue aprobada y publicada el 25 de julio de 2005 sin las
modificaciones que introdujo luego la Corte Constitucional.
AUC, que durante esta época está en proceso desmovilización, como grupo armado
ilegal compuesto, al menos en sus cúpulas, buena parte de sus mandos medios y algunos
patrulleros,312 por criminales de lesa humanidad, antes que infractores del DIH. Ese
encuadramiento puede responder también al afán de evitar comprometerse en la
discusión, animada no pocas veces desde la oficina de prensa de la Presidencia de la
República y replicada en escenarios académicos, sobre la caracterización de los “hechos
violentos” asociados a aparatos organizados de poder en el contexto colombiano. Si,
como se decía entonces, no es seguro que Colombia estuviera inmersa en un conflicto
armado interno (pues podía tratarse de una “amenaza terrorista” contra una “democracia
asediada”)313, tampoco era seguro suponer, como primera hipótesis que diera forma a la
investigación, que los crímenes del paramilitarismo fueran infracciones al derecho
internacional humanitario.314
En este sentido, para ellos, en la implementación de la Ley de Justicia y Paz el afán desmedido de acusar
y penalizar a los paramilitares puede terminar lesionando los derechos de las víctimas a una reparación
integral.
316
Después de la Cuarta Conferencia de las Autodefensas Unidas de Colombia aumentan las
desapariciones y los descuartizamientos. Según versión libre rendida por Pedro Pablo Sánchez Delgado,
alias “Picachu”, esa fue la instrucción dada por los principales comandantes de la Casa Castaño con el fin
de conjurar los perversos efectos mediáticos que producían masacres (ellos las llaman “grandes
operaciones”) como las de El Salado, Chengue, etc.
317
Lo que no quiere decir que sólo esas 93.693 personas, casi el 14% del total de desplazamientos
registrados en la región, hayan sido desplazadas por los paramilitares: esas 93.693 personas son las que
han denunciado expresamente, en regiones donde sus victimarios aún conservan recursos de poder, a las
autodefensas como responsables de su desplazamiento forzoso; a manera de contraste habría que señalar
que la “guerrilla” (tanto FARC como ELN y reductos no desmovilizados del EPL), aparecen en esta base
de datos como responsables del desplazamiento forzado de 81.112 personas en la región, algo menos que
el 12% del total, y la fuerza pública, de menos del 1% del total de los casos (4.330 personas). Se impone
preguntar, entonces, ¿quién desplazó al 73% restante? Pues bien: sobre todo actores no identificados. El
problema de los límites de la información cuantitativa, que todos los científicos sociales que estudian la
violencia colombiana han conocido y padecido, es una de las fronteras contra las que la investigación de
esta Fiscal no deja de estrellarse en su afán de sistematicidad.
función de una gran política criminal contrainsurgente que, al definir vagamente al
enemigo, se tradujo en ataques sistemáticos contra poblaciones civiles. En esta
comprensión general, la política criminal es estática aunque se realice dinámicamente:
la lucha contrainsurgente, presente desde el principio y hasta el final, se realiza histórica
y geográficamente según estrategias diversas que incluyen ataques sistemáticos contra
población civil; sistematicidad y generalización tienden, pues, a confundirse en la
construcción de las pruebas, de modo que los hechos y, sobre todo, su número se
conviertan en la prueba elemental de la política criminal. Este proceder está autorizado
por la doctrina y la jurisprudencia internacionales, y, en efecto, ha resultado
relativamente eficaz en la consecución de resultados por parte de esta Fiscal. Con todo,
y de cara a las voces de los victimarios, quisiéramos señalar los problemas que se
derivan de este uso de la categoría “crimen de lesa humanidad” en la representación del
pasado violento y en particular del fenómeno paramilitar en el contexto colombiano.
Hemos visto más arriba que el discurso de los postulados en la escena judicial
hacía del paramilitarismo, en el cruce entre la “mística de la tierra” y la “refundación de
la patria”, como una política contrainsurgente e irregular de Estado que impuso,
además, conjuntos de prácticas culturales que la legitimaron. Es, resumiendo sus
términos, una política de Estado enquistada en y que renueva valores culturales. En este
sentido, desde el discurso de los postulados, el paramilitarismo fue mucho más que
contrainsurgencia. La autocomprensión del postulado es notablemente más rica en
detalles y sentido, que la “política criminal” pensada por la fiscalía.
La preocupación por el lenguaje usado tanto por los postulados como por los
otros intervinientes, incluidas las víctimas, en la escena judicial de las versiones libres
tiene el doble propósito de evitar, por un lado, “revictimizaciones” y, por el otro, de
hacer de la escena judicial un lugar de encuentro pacífico y posible reconciliación. La
“libertad” de la versión libre encuentra su límite en la idea de la reconciliación,
correlativa de la idea de la “construcción colectiva de la verdad” 318. La verdad, se
supone, sólo aparece allí donde hay reconciliación, lo que implica que la verdad tiene
que ver tanto con un conjunto objetivo de cosas dichas, es decir, con el contenido de las
versiones, como con los efectos subjetivos de lo dicho. La libertad debe ser restringida
con miras a dos objetivos: primero, para evitar la mentira pero también, segundo, para
evitar que verdades insoportables, intolerablemente formuladas, produzcan efectos
nocivos sobre los otros intervinientes, y en particular sobre las víctimas. Ahora bien, en
la práctica esos dos objetivos casi se confunden en la medida en que la validez de la
verdad que produce el sistema es simultáneamente objetiva o factual y subjetiva o
pragmática. La verdad es lo que pasó, es cierto, pero sólo lo que, de eso que pasó, puede
ser elaborado subjetivamente. La validez del conjunto de procedimientos que
determinan el modo de funcionamiento de las versiones libres, validez que justifica la
imposición de restricciones en los usos del lenguaje, se funda en la posibilidad de
alcanzar una verdad que sea “adecuada” tanto en relación con los hechos que tuvieron
un modo, un tiempo y un lugar, como en relación con la vida de las víctimas en
particular y de la sociedad colombiana en general. Así pues, el control en el lenguaje es
mucho más que una simple corrección de palabras. Tiene que ver, antes bien y
necesariamente, con el tipo de verdad posible en la escena judicial.
318
Cfr. Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, autos del 21 de septiembre de 2009 (Radicado
32022, M.P. Sigifredo Espinosa Pérez), del 12 de mayo de 2009 (Radicado 31150, M.P. Augusto Ibáñez
Guzmán) y del 20 de mayo de 2009 (Radicado 31495, M.P. José Leonidas Bustos Martínez). En estos
autos se trata, por un lado, de determinar qué es la “verdad” y particularmente por qué debe entendérsela
como un derecho individual (de la víctima) y colectivo (de la sociedad), y, por el otro, de la forma como
debe entenderse el procedimiento de “versión libre” con relación a esa noción de “verdad”. Para los
magistrados, la versión libre debe ser regulada conforme a lo dispuesto en el Código de Procedimiento
Penal establecido en la Ley 600 de 2000 (el sistema penal acusatorio definido mediante la Ley 906 de
2004 es tenido en cuenta para reglamentar las audiencias en la etapa de juzgamiento). La “verdad” del
sistema transicional precisa del principio de complementariedad de las normas definido en el Artículo 62
de la Ley 975 de 2005.
Aquí tipos penales, allá acciones de guerra. En esa misma sesión Tovar había
dicho: “quien está aquí respondiendo, está respondiendo precisamente por su
responsabilidad en la guerra, por eso es bueno dejar claro que quien responde aquí es
quien fungía de comandante en esos momentos en un teatro de guerra; luego el lenguaje
y el vocabulario tienen que ser el lenguaje y el vocabulario que se utilizaba en ese
escenario de guerra, respetando las leyes de Colombia y respetando la normatividad”.
Eso, para Deicy, es inaceptable. El lenguaje que se usa debe ser adecuado al espacio en
que es usado, y este espacio es ante todo un espacio judicial. Hay que hacer que la
guerra se cuente en términos judiciales. No es adecuada, pues, una guerra contada
militarmente. Y no es adecuada, primero, porque a veces oculta con eufemismos el
carácter ilegal y muchas veces excesivo de los hechos confesados, también, segundo,
porque tiende a justificar los hechos en la lógica militar en que los encuadra
(produciendo, por esta vía, revictimizaciones), y, finalmente, tercero, porque es el
lenguaje jurídico el que hace posible el funcionamiento de los procedimientos
establecidos en las leyes con el fin de dar curso al modelo de justicia transicional.
Esquemáticamente, para este bloque, podemos decir que las versiones pasan
progresivamente de un discurso político-militar (primeras versiones en que se confirman
y desarrollan los argumentos expresados en el proceso de desmovilizaciones) a un
discurso que, sin dejar de ser militar, se pone en relación con lo jurídico.
“uno no estaba preparado para darse cuenta de todo el daño que había causado
a toda esa gente, los de la CNRR han ayudado mucho a darnos cuenta de eso y
también a enseñarnos cómo hacer para no hacerles más daño a las víctimas,
porque uno es campesino y habla como campesino y sin que uno quiera los
ofende, por la misma forma de hablar uno ¿me entiende? Entonces eso nos ha
ayudado”.
Esta, sin embargo, está lejos de ser una experiencia generalizada. En el momento
en que escribimos este informe, los primeros pasos en la exportación de esta experiencia
a otros centros penitenciarios que albergan postulados a la Ley de Justicia y Paz eran
interrumpidos y desandados en el contexto de un reordenamiento institucional orientado
según el diseño, aún en discusión, de la Ley de Víctimas, próxima a ser aprobada por el
Congreso. Memoria Histórica espera que el reordenamiento institucional no ponga fin a
estos esfuerzos en la resocialización de los postulados ni se echen en saco roto los
aprendizajes adquiridos por la CNRR en su trabajo en las cárceles.
319
Cfr. Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, Auto del 2 de octubre de 2007. Radicado
27484. M.P. Dr. Augusto J. Ibáñez.
jurisprudencial establecida por la Sentencia C-370 de la Corte Constitucional, que, a
medida que avanza la fase investigativa y en particular cuando el proceso entra en su
fase de juzgamiento, el tipo de participación de las víctimas cambia: pasan
progresivamente de ser apoyo para la investigación del ente instructor a ser
contradictores de la voz del victimario en la etapa de juzgamiento. Sólo así, asegura esta
alta Corte, se preserva el “orden natural” del procedimiento.
Habría que decir que en las versiones libres adelantadas por Deicy Jaramillo con
postulados del Bloque Norte las víctimas hacen mucho más que verificar información
aunque mucho menos que contradecir la versión del postulado. Las víctimas, lo
decíamos más arriba, más que verificar hacen preguntas. Un buen número de sus
preguntas son factuales, muchas víctimas quieren saber qué pasó con su familiar, dónde
está su cuerpo, quién dio la orden, etc. Atendiendo a lo dicho por la Corte Suprema en el
sentido de que las víctimas deben apoyar el trabajo investigativo de la Fiscalía
“verificando” lo dicho por el postulado, algunos fiscales, entre ellos Deicy, organizaron
grupos de víctimas de hechos relacionados por modo, tiempo y/o lugar. En diálogo con
esos grupos, los fiscales no sólo confrontan hechos puntuales confesados sino también
lo relativo a la organización interna del grupo y a las estrategias por él desplegadas
espacial y temporalmente. Este trabajo organizativo no siempre es solitario. En el caso
del Bloque Norte, por ejemplo, hay defensores de víctimas que han ayudado a articular
grupos de víctimas por territorio, tiempo y postulado (tal es el caso, muy valioso por lo
demás, de Cristina Montalvo, representante de víctimas del Frente William Rivas, en
Ciénaga, Magdalena) no sólo con miras al esclarecimiento judicial sino también, y
quizás incluso más importante, a crear espacios comunitarios de elaboración del
duelo.320
323
Hay postulados que han completado más de 30 sesiones de versión, además de las diferentes
audiencias que componen el proceso.
324
Para lo relativo al plan metodológico de la investigación de los fiscales puede consultarse la
Resolución 3998 de la Fiscalía General de la Nación del 6 de diciembre de 2006.
325
Cfr. Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, auto del 31 de julio de 2009, Radicado 31539,
M.P. Augusto Ibáñez Guzmán. En esa misma providencia el magistrado obliga al fiscal a preguntar por
los tiempos y los lugares de la militancia del postulado en el grupo armado ilegal. Este auto es el que
“tumba” la sentencia proferida por el Tribunal Superior de Bogotá contra el postulado Wilson Salazar
Carrascal, alias “El Loro”. Es importante notar que la obligación de imputar concierto para delinquir
agravado es tardía.
alcanzar dicho objetivo”; tercero, “que la expectativa de la realización de las actividades
que proponen sus miembros ponga en peligro o alteren la seguridad pública”. 326 Para el
31 de julio de 2009 habían transcurrido más de dos años desde que postulados del
Bloque Norte habían comenzado a versionar. A simple vista, la observación de la Corte
en relación con la necesidad de imputar “concierto para delinquir agravado” como delito
base habría hecho necesaria la revisión no solo de las imputaciones sino del proceso
investigativo que las hizo posibles: la Corte no sólo exigía que se imputara un tipo penal
particular sino, sobre todo, que a través del “concierto para delinquir agravado” se
enriqueciera la comprensión a la vez jurídica e histórica del fenómeno paramilitar. Sin
embargo, el cuestionario no se modificó: la investigación se mantuvo la misma aunque
variaran las imputaciones. En lo que sigue trataremos de responder a la siguiente
pregunta: ¿Qué es lo que permite esta aparente fijeza en los procedimientos
investigativos aun cuando las imputaciones tienen que obedecer a nuevos
requerimientos?
Hay dos elementos que pueden explicar ese aparente desfase en los dos
momentos procesales. Primero, y esto lo veremos con detenimiento más adelante, Deicy
Jaramillo comprende el “concierto para delinquir agravado” como un tipo penal entre
otros antes que como un modelo de imputación que permite comprender en su
complejidad al fenómeno paramilitar. En este sentido, Deicy sólo acoge a medias las
recomendaciones de la Corte Suprema; la Corte, en efecto, parece sugerir que el
“concierto para delinquir agravado” sea concebido como un complejo modelo de
imputación con la capacidad de hacer una representación adecuada del fenómeno
paramilitar. Deicy en ningún momento modifica su comprensión del Bloque Norte, ni
sus formas de investigación; si la Corte le pide que formule cargos por concierto para
delinquir busca en su sorprendente archivo la información necesaria y construye los
elementos probatorios requeridos en el código penal colombiano. Su proceder en este
sentido es ajustado formalmente a lo que se le exige aunque sustancialmente, de nuevo,
su interpretación de las normas se traduzca en un evidente déficit representacional de las
categorías jurídicas.
Eso no quiere decir, sin embargo, que el postulado no reconozca que el Bloque
Norte tiene la suerte de haber sido puesto en manos de una “excelente fiscal, tal vez la
mejor de Justicia y Paz”328. ¿Qué es lo que, según Ospino, los fiscales están lejos de
entender? Las estructuras organizativas del paramilitarismo, sus formas de
funcionamiento. ¿Por qué? Porque esas estructuras son construidas en el cruce de, por
un lado, lo que más arriba hemos llamado el afán de ficción de los entonces
comandantes de las Autodefensas Unidas de Colombia en el momento de las
negociaciones (ficción de unidad que se intensifica tras la desaparición de Carlos
Castaño), y, por el otro, del afán de dar con una estructura organizativa coherente
aunque cambiante por parte de la Fiscal. Ahora bien, los postulados entienden que esas
ficciones son tan necesarias para que la justicia funcione como lo fueron en su momento
para el proceso de negociación y de desmovilización.329 Por eso la mejor fiscal debe
necesariamente tener una comprensión al menos enrarecida de lo que fue el
paramilitarismo: para que la justicia funcione, afirman los postulados, hay que pensar al
327
En este sentido, Deicy Jaramillo sólo ordena en un coherente plan metodológico las disposiciones
contenidas en las Resoluciones 0-3998 de 2006, 0-2296 y 0-4773 de 2007 expedidas por la Fiscalía
General de la Nación que tienen como objetivo reglamentar el procedimiento de las versiones libres
atendiendo a las observaciones contenidas en el fallo de constitucionalidad de la Ley 975 de 2005
publicado el 18 de mayo de 2006 (Sentencia C-370 de la Corte Constitucional). Además de la distinción
de “sesiones” en la versión libre, las resoluciones exigen al ente instructor preguntar por graves
violaciones a los Derechos Humanos y al Derecho Internacional Humanitario que actualmente son de
conocimiento del Sistema Interamericano de Derechos Humanos o de la Organización Internacional para
el Trabajo, establecer si el postulado cumple con los “requisitos de eligibilidad” para el beneficio de la
pena alternativa (esos requisitos están definidos en la Ley de Justicia y Paz, art. 10, y son los siguientes
seis: que el grupo armado ilegal se haya desmovilizado y desmantelado, que se entreguen los bienes
producto de la actividad ilegal, que el grupo ponga a disposición del ICBF la totalidad de los menores
reclutados, que el grupo cese cualquier tipo de actividad ilícita, que el grupo no se haya organizado para
el tráfico de estupefacientes y que liberen a las personas que tengan secuestradas), preguntar por víctimas
y partícipes de los hechos confesados (de los que debe darse su fecha, su lugar y su motivo) y establecer
la ubicación de los cuerpos de las personas desaparecidas.
328
Entrevista realizada por el grupo de Memoria Histórica en La Picota el día 30 de noviembre de 2010.
329
Los postulados son conscientes de que Justicia y Paz necesita dosis de ficción para funcionar. En la
audiencia correspondiente al incidente de reparación por el desplazamiento de Mampuján, Edwar Cobos,
alias “Diego Vecino” llegó a decir públicamente: “Yo no estuve ese día en el pueblo, pero si ustedes
quieren o necesitan que yo diga eso, pues lo digo”. La magistrada que dirigía la audiencia inmediatamente
advirtió que en este escenario debía decirse la verdad y que si él no estuvo ese día en Mampuján no tenía
por qué decir que estuvo.
paramilitarismo matizando la verdad de su dispersión, de su presencia absolutamente
visible (y por lo tanto casi invisible por evidente), de las lagunas en su funcionamiento,
de su movimiento constante, de sus frágiles equilibrios internos y externos que no
duraban más que semanas. No hubo un “gran Bloque Norte”: hubo más bien una serie
de grupos mal articulados, presentes en toda la región caribe, estrechamente vinculados
con sus poblaciones (sobre todo a sus élites y a las Fuerzas Militares), ligados a
actividades relacionadas con el narcotráfico (cuando no abiertamente narcotraficantes),
y terriblemente homicidas.
330
Se puede revisar al respecto la información presentada en la audiencia de legalización de cargos
formulados contra José Gregorio Mangones Lugo, excomandante del Frente William Rivas.
331
Ver: Segundo Gran Informe del Grupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y
Reconciliación, La masacre de El Salado. Esa guerra no era nuestra.
332
Hemos dicho que la tarea investigativa de la Fiscal no se agota en el registro de lo dicho en versiones.
Su gran archivo es elocuente al respecto. Sí sostenemos, sin embargo, que la reconstrucción de las
estructuras pertenecientes al Bloque Norte se hace con base en lo dicho por los postulados y en lo
incautado en 2006 (ya hemos visto que las fuentes de inteligencia sólo permitían elaborar hipótesis
frágiles y fragmentarias cuando no completamente inadecuadas, y que los trabajos académicos estaban
lejos de poder precisar, por restricciones obvias de información, las estructuras internas de los grupos de
autodefensa).
al Bloque Norte, es de carácter contrainsurgente. ¿Dónde encuentra ella la
contrainsurgencia? No, como quisieran los postulados, en los orígenes del
movimiento;333 la contrainsurgencia está en los hechos: en los tiempos, los espacios, los
modos y las víctimas. En cada hecho se afirma y confirma simultáneamente el carácter
contrainsurgente: su número prueba su generalización, y su detalle, su atrocidad. En el
hecho concreto, exponencialmente multiplicado, como todo en el Bloque Norte, está la
clave de la sistematicidad pero también, en un lenguaje menos jurídico, del sentido de lo
que fue el paramilitarismo. Se puede decir, así, que en el Bloque Norte cada hecho es
metonímico: en cada hecho, juiciosamente diseccionado, está la totalidad del fenómeno
paramilitar, el sentido de su historia, las redes locales de poder que lo hicieron posible,
la política criminal que intentó, lamentablemente con éxito, realizar.
Así pues, en esos hechos que sólo pueden ser establecidos contra el horizonte de
una ficción legal en permanente construcción, la fiscal despliega el sentido del
fenómeno paramilitar. Su investigación, orientada por la noción de crimen de lesa
humanidad, responde a las exigencias que los magistrados le imponen mediante una
rigurosa aproximación al detalle de los hechos; en ellos la fiscal encuentra el sistema
que le permite, como veremos en seguida, hacer su trabajo en materia de imputaciones.
Hasta aquí hemos ofrecido algunas pistas para pensar el enfrentamiento entre
fiscales y postulados en el momento investigativo del procedimiento penal especial de
Justicia y Paz. Ahora bien, nuestro examen sería incompleto si prescindiéramos del
momento en que el fiscal decide sobre los términos en que se formula una acusación y
el juez se pronuncia decidiendo simultáneamente sobre tres cosas: el tipo de conducta a
333
Aunque la fiscal tiene información sobre las Convivir y hemos visto que en el relato que hacen los
victimarios dichas cooperativas de seguridad son un momento obligado de referencia en el paso del
paramilitarismo de Estado a las autodefensas ilegales, la investigación respectiva aún está en buena
medida por hacer.
334
Para esta parte, además de las entrevistas y la literatura a la que nos hemos venido refiriendo, tuvimos
acceso a la totalidad de las audiencias de imputación y legalización de cargos formulados contra José
Gregorio Mangones Lugo, alias “Carlos Tijeras,” Edgar Ignacio Fierro Florez, alias “Don Antonio”,
Andrés Mauricio Torres León, alias “Jesucristo” y Omar Enrique Martinez Ossias, alias “Maicol”.
También asistimos a las audiencias contra Uber Banquez, alias “Juancho Dique” y Edward Cobos, alias
“Diego Vecino” pero esa información no se incluye aquí dos razones. Primero, porque el despacho de la
fiscal Deicy Jaramillo no está a cargo del Bloque Héroes de los Montes de María y, segundo, porque ya se
ha adelantado un análisis detallado de estas audiencias por parte del equipo de investigación dirigido por
Patricia Linares y Nubia Herrera del equipo de Memoria Histórica.
imputar, el modo según el cual el individuo particular es penalmente responsable (uno
puede ser responsable porque hizo algo, porque dejó de hacer, porque dio la orden,
porque no controló a sus subalternos, porque lo que pasó puede desprenderse de órdenes
que uno mismo dio sin prever suficiente ni razonablemente sus efectos) y, lo que
trataremos de poner de relieve particularmente en este informe, lo que no puede dudarse
acerca de nuestro pasado violento. Justicia y Paz da sentido a la historia mediante un
ejercicio negativo diciendo: “al menos esto que nosotros decimos no puede ser negado”.
Es como si la verdad judicial fuera el límite que la historia no puede franquear sin
traicionar su pretensión de validez epistemológica y política. Veremos entonces que eso
que “al menos no puede ser negado” vehicula ya una interpretación del conflicto
armado en general y del fenómeno paramilitar en particular que se produce en el
enfrentamiento con la voz del victimario en todas las fases del proceso.
Una de las críticas más recurrentes al discurso que está produciendo el sistema
de Justicia y Paz sobre el paramilitarismo colombiano tiene que ver con su carácter
fragmentario. Los primeros y más contundentes críticos de la fragmentación de la
verdad no fueron, sin embargo, las organizaciones de víctimas, ni la academia, ni las
organizaciones de defensa de los derechos humanos, fueron los legisladores que
diseñaron la ley de Justicia y Paz, los magistrados de la Corte Constitucional que
fallaron la constitucionalidad de la ley y los magistrados de la Corte Suprema de Justicia
en su fallo de casación con respecto a los conflictos surgidos con ocasión de la primera
sentencia proferida por la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Justicia de
Bogotá.338 Puede decirse, en efecto, que el esquema de incentivos originalmente
337
La confrontación no puede desembocar, sin embargo, en contradicción probatoria. Es significativo que,
en desarrollo del principio de complementariedad, por razones fáciles de comprender, la Corte Suprema
haya reglamentado las versiones libres preferentemente mediante Ley 600, mientras las audiencias
relativas al momento de juzgamiento lo hayan sido con Ley 906 (sistema penal acusatorio). Ver: Corte
Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, los siguientes autos: auto del 12 de mayo de 2009, Radicado
31150, M. P. Augusto Ibáñez Guzmán, auto del 20 de mayo de 2009, Radicado 31495, M. P. José
Leonidas Bustos Martínez, auto del 21 de septiembre de 2009, Radicado 32022, M. P. Sigifredo Espinosa
Pérez y auto del 14 de abril de 2010, Radicado 33494, M. P. Javier Zapata Ortiz.
338
Sentencia del Tribunal Superior de Bogotá contra Wilson Carrascal, alias “El Loro”, que fue tumbada
mediante el auto del 31 de julio de 2009, Radicado 31539, M. P. Augusto Ibáñez Guzmán, de la sala de
Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia. Hasta el momento solo hay una sentencia en firme de la
definido en la Ley de Justicia y Paz se esforzaba por evitar la producción de una verdad
fragmentada e incompleta sobre el fenómeno paramilitar. En cierto sentido, se suponía
que el compromiso del postulado con la verdad se traduciría en confesiones completas y
veraces que, sumadas a las otras estrategias investigativas adelantadas por la Fiscalía en
desarrollo de su “programa metodológico, hicieran posibles en un plazo razonable
imputaciones globales, es decir, imputaciones que dieran cuenta de la totalidad de
acciones de las que eran penalmente responsables los procesados. Si bien es cierto,
como han señalado varios autores,339 que la justicia, en la medida en que precisa de la
individualización de la responsabilidad penal para poder funcionar, implica ya cierto
grado invisibilización de lo colectivo en la guerra, permitir que la fragmentación
franqueara incluso el umbral de lo individual era considerado como inaceptable por los
legisladores y magistrados encargados de hacer funcionar al sistema. En el diseño
original de la ley, la globalidad de la imputación, necesaria para sentar las bases de un
relato coherente y confluyente del pasado violento colombiano, se enfrentaba al límite
trazado por el carácter individual de la responsabilidad penal.
347
Ver: Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, auto del 14 de diciembre de 2009, radicado
32575, M. P. María del Rosario González de Lemos.
348
Es importante notar que, de acuerdo con las providencias de la Corte Suprema, son las sentencias
judiciales y no la escena judicial el ámbito de una posible democratización. En la medida en que la escena
judicial está, como su nombre lo indica, jurídicamente reglamentada y, por lo tanto, cerrada sobre sí
misma, son las sentencias las que deben sentar la base de un proceso de democratización que sea también
de reconciliación, es decir, una democratización que no ignore lo que tuvo lugar en el pasado.
349
Entrevista ya citada adelantada por el grupo de Memoria Histórica.
En lo que sigue procedemos sobre la distinción entre tipos penales y modelos de
imputación. Una cosa, en efecto, es la tipificación de las conductas punibles con arreglo
a lo que está consagrado en las normas, y otra decidir sobre la forma como el procesado
participa del hecho ilícito. Pongamos un ejemplo. En la audiencia de imputación de
cargos a José Gregorio Mangones Lugo adelantada el 9 de diciembre de 2008, la
Fiscalía presentó ante el tribunal 564 hechos de sangre, representables jurídicamente
mediante tipos penales como: homicidio, homicidio agravado, homicidio en persona
protegida, desplazamiento forzado, tortura, hurto, etc. De esos 564 hechos de sangre así
tipificados, la Fiscalía dijo que Mangones Lugo era “coautor material impropio”, en los
términos definidos por el art. 23 del Decreto 100 de 1980, en 548 casos. Aquí la
“coautoría material impropia” sirve de modelo de imputación de responsabilidad penal
al comandante por acciones ejecutadas por sus subordinados. No basta con decir qué fue
lo que pasó sino según qué figura eso que pasó es responsabilidad del postulado. Así
pues en lo que sigue daremos algunos elementos para pensar, primero, los tipos penales
usados por la Fiscal Tercera de Justicia y Paz, y, luego, sus modelos de imputación. No
se trata, sin embargo, de una evaluación jurídica de las actuaciones de este despacho
sino de un análisis que, sin desconocer lo jurídico, subraye los efectos de estas
actuaciones sobre la representación histórica del Bloque Norte de las AUC.
La figura que permite esa asociación de tipos penales diferentes de los crímenes
de lesa humanidad para enriquecer la comprensión de los crímenes de sistema es la
“concurrencia”. La Corte Suprema ha establecido que, siempre que se respete el
principio de legalidad, es posible imputar crímenes de lesa humanidad y crímenes de
guerra a un mismo versionado.350 El respeto al principio de legalidad quiere decir que el
procesado debe ser juzgado con arreglo a la normatividad vigente en el momento en que
cometió el ilícito. Las graves infracciones contra bienes y personas protegidas por el
derecho internacional humanitario son incorporadas al Código Penal colombiano en el
350
Ver: Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, auto del 11 de marzo de 2010, radicado
33301, M. P. Alfredo Gómez Quintero.
año 2000 (Ley 599, Libro Segundo, Título II, Capítulo Único). Es materia de debate si
se pueden imputar crímenes de guerra con anterioridad al 2000 sin violar el principio de
legalidad. Según el auto citado, en efecto, parecería que imputar crímenes de guerra
antes de la entrada en vigencia de la Ley 599 de 2000 es violatorio de dicho principio.
Se podría argumentar, sin embargo, que, en la medida en que el Derecho Internacional
Humanitario era reconocido por el sistema internacional mucho antes de que Colombia
lo incluyera en el Código Penal, se pueden imputar crímenes de guerra en relación con
hechos ocurridos antes del año 2001 (la Ley 599 entra en vigencia el 25 de julio de
2001) apelando al bloque de constitucionalidad.351
Pero más allá de los problemas derivados del principio de legalidad para la
concurrencia de diferentes tipos de delitos, habría que notar las tensiones que ella
produce en la representación histórica del paramilitarismo. La concurrencia implica que
los versionados puedan ser acusados simultáneamente de ser agresores de la humanidad,
combatientes que exceden los límites de la guerra y delincuentes comunes. La ausencia
de un modelo de imputación claramente definido (asunto que explicaremos más
adelante) impide que la fiscal jerarquice los tipos penales que imputa en torno a una
comprensión relativamente homogénea y coherente del fenómeno paramilitar en
particular y de la historia reciente de la violencia armada en Colombia en general.
Trasladando el lenguaje jurídico al lenguaje usado en la literatura sobre la historia de la
violencia colombiana, la forma como son imputados los cargos en el Bloque Norte dan
lugar a una “comprensión” de la violencia que oscila entre una guerra contra la
sociedad,352 un conflicto armado interno (o conflicto armado no internacional) y una
amenaza a la seguridad a manos de bandas criminales. Podría decirse que una
comprensión de la situación de violencia asociada a la existencia de grupos armados
ilegales vivida por Colombia durante las últimas décadas escrita en los términos de una
“guerra contra la sociedad” tendería, en lo jurídico, a acentuar el carácter de criminales
de lesa humanidad de los miembros de grupos armados ilegales, mientras una
comprensión escrita en los términos de un “conflicto armado interno” tendería a
privilegiar los crímenes de guerra, y, finalmente, se esperaría que una comprensión
escrita en los términos de una “amenaza de intereses privados a la seguridad” pusiera en
primer plano los delitos comunes cometidos por los postulados.
En el caso del Bloque Norte, el énfasis que, en la etapa investigativa Deicy pone
en el afán de archivación, en la desconcertante base de datos que ha construido en el
cruce de cientos de cifras, no se traduce, en la etapa de juzgamiento, en una hipótesis
interpretativa aglutinante y coherente de la historia de este grupo armado. Con esto no
estamos diciendo que la falta de jerarquización entre los tipos de delitos que concurren
en las imputaciones le ahorra a la fiscal la construcción de un contexto. Uno de los
elementos más impresionantes en estas audiencias, en efecto, es que la construcción de
351
Ahora bien, en el contexto de la legislación colombiana es difícil sostener que del bloque de
constitucionalidad se puedan desprender tipos penales imputables. Éstos, en efecto, deben ser definidos
en el Código Penal.
352
La expresión “guerra contra la sociedad” es retomada de Pécaut (Guerra contra la sociedad, Bogotá,
Espasa, 2001).
contexto, necesaria para representar fenómenos de macro criminalidad, en ausencia de
una hipótesis que enlace la totalidad de los delitos imputados, se convierte en una suerte
de delirio por la exhaustividad en el inventario de los datos (aunque siempre falten
cosas, como suelen señalar los defensores de víctimas por fuera de la escena judicial).
En efecto, dada la falta de claridad en la hipótesis a probar, todo es pertinente.
Los hechos, en el rigor con que son establecidos, son metonimia a la vez de la
multiplicación rigurosa de las cifras en la pobreza del sentido de la hipótesis. Si, en
cierto sentido, Justicia y Paz opone resistencia a la voz del victimario es porque la hace
entrar en su juego, y en ese juego el sentido se va diluyendo a medida que se radicalizan
las acusaciones. Es, pues, ante todo, una destrucción sistemática del discurso del
victimario, su radical puesta en cuestión mediante el juego reglado de los
procedimientos que hacen parte del proceso penal especial de Justicia y Paz, lo que da
forma a la exitosa estrategia de nuestra fiscal en la instrucción de una serie de causas
contra el Bloque Norte. Un éxito que, sin embargo, paradójicamente, no configura una
alternativa coherente de sentido con respecto a nuestro pasado (y presente) violento.
Más arriba decíamos que la verdad judicial tiene, de entrada, la forma de una
restricción: “al menos esto que dice la justicia no puede ser negado”. La verdad de la
justicia es la verdad mínima de nuestra historia. Si la argumentación que hemos
construido hasta aquí es correcta, la verdad mínima de la justicia es el exceso ciego de
la violencia, el oscuro sinsentido que la fiscal Deicy Jaramillo ha logrado documentar.
a. Introducción
354
Es decir: si bien la figura sirve para imputar responsabilidad penal a todos los miembros de un aparato
organizado de poder, no distingue claramente entre formas de ser responsable de acuerdo al tipo de
participación y a las estructuras jerárquicas internas del grupo. En este sentido, todos los miembros de la
organización, independientemente del mando, son coautores materiales impropios de los crímenes
cometidos por esa organización en los que no participaron directamente.
355
Para efectos de la desmovilización de los frentes Héroes del Llano y Héroes del Guaviare se reconoció
la calidad de miembros representantes a Manuel de Jesús Pirabán –alias El Pirata y Don Jorge- y a Pedro
Oliverio Guerrero Castillo –alias Cuchillo- a partir del 31 de marzo de 2006, por el término de dos meses
(Resoluciones Ejecutivas 076 y 077 de 2006 respectivamente). CONTEXTO DEL PROCESO DE
DESMOVILIZACIÓN COLECTIVA DE LAS AUTODEFENSAS UNIDAS DE COLOMBIA AUC Y
OTROS GRUPOS ARMADOS AL MARGEN DE LA LEY.
[Link]
Pedro Pablo González y el Frente Capital se desmovilizaron como parte del Bloque
Centauros, de hecho alias “Andrés Camilo”, anunció pocos días después del asesinato
de Arroyave la desmovilización de estos dos frentes356. Esta desmovilización se
consumó en septiembre de 2005, de lo que quedaba del Bloque Centauros se
desmovilizaron 1.135 hombres, el miembro representante para la desmovilización fue
José Vicente Castaño.357 Aunque parece arbitraria, esta dispersa desmovilización de
frentes adscritos a lo que fue el Bloque Centauros en realidad respondió al hecho de que
luego del asesinato de Miguel Arroyave, hombre de confianza de la Casa Castaño, el
frente Héroes del Llano y Guaviare se desligó del bloque Centauros quedando como
reductos de este bloque los frentes Pedro Pablo González y el frente Capital.
356
A Arroyave lo mató el narcotráfico: 'Camilo' (Semana). [Link]
bloques/323-qa-arroyave-lo-mato-el-narcotraficoq
357
Proceso de paz con las Autodefensas. Informe Ejecutivo. Presidencia de la República. Oficina Alto
Comisionado para la Paz.
[Link]
orígenes, desarrollo, pugnas internas, estrategias militares, prácticas políticas,
finaciamiento y articulación con la población de este bloque paramilitar.
Al igual que los demás fiscales de Justicia y Paz, la primera información para
iniciar sus labores provino de distintos cuerpos de investigación del Estado (Ejército,
Policía, DAS, CTI etc.); pero a diferencia de lo que hicieron otros fiscales de Justicia y
Paz, que recibieron esta información sin cuestionarla demasiado, la fiscal Silva
comenzó a percibir inconsistencias en esta información. En primer lugar, gracias al
énfasis que ella puso en el trabajo de campo 358 en las zonas de influencia del Bloque
Centauros, particularmente, asumiendo la dirección e implementación de jornadas de
víctimas, pudo detectar vacíos que tenía la información recogida por los cuerpos de
seguridad estatales en términos de líneas de mando y en la ubicación de sus
358
Para la fiscal Silva el trabajo de campo en la región fue muy importante porque “…tuvimos la
oportunidad de recorrer el departamento del Meta, no todo, pero si un buen trayecto dentro de 24 horas
seguidas y ahí pude conocer muchos sitios como la Cooperativa, donde se vieron esas masacres, conocer
la sabana, ver ese amanecer llanero tan hermoso y ese atardecer tan bello y percibir uno la pobreza, el
aislamiento, la gente, la soledad, son sabanas inmensas… Es bellísimo, pero también… eso también nos
permitió a nosotros conocer muchas cosas; después de que hicimos esos recorridos y avanzamos y
estructuramos, dijimos vamos a sentarnos a hacer la versión libre…”.
estructuras359. En segundo lugar, la confrontación interna de la información que recibía
de cada cuerpo de seguridad le permitió a la fiscal darse cuenta de “que Ejército,
Policía, DAS y CTI, los mismos años y los mismos sectores, tenían personas diferentes,
yo decía ¿cómo así?, no coincidía, por años y por cosas, no coincidía; nosotros armamos
con base en lo que nos decían las víctimas, con base en lo que veía en los procesos,
armamos una propia estructura y desde luego con lo que decía Policía Judicial; por
ejemplo Policía Judicial decía… cuál es el cabecilla… fulano de tal, en tal año y resulta
que a ese señor ya lo habían matado, no actualizaban las estructuras de ellos ni la
georeferenciación.”
Hasta este punto hemos mostrado como el equipo del Despacho Quinto de
Justicia y Paz se ha empeñado en incorporar a las víctimas de una manera más activa al
proceso de Justicia y Paz ubicándolas, convenciéndolas de tomar parte de este proceso y
hasta buscando la manera de que asistan a las versiones libres; sin embargo, para este
equipo de la fiscalía fue necesario reconocer que las víctimas están interesadas más que
nada en hallar respuesta a su tragedia personal y que sus exigencias se hacen en un
lenguaje distinto del jurídico y con el cual el investigador judicial tiene que
familiazarse, algo que en buena medida se logra con el trabajo de campo en las zonas de
influencia de los bloques paramilitares. La reflexión que nos ofreció la fiscal Silva
ilustra bien este último aspecto: “…entonces uno [debe] hablarles en su idioma, en sus
expresiones y empezar por entender, porque había expresiones que uno no entendía,
porque yo no soy llanera, entonces me tocaba preguntar, empezar a saber qué era la
cachamera y cosas que uno no manejaba para poderles entender de qué hablaban ellos,
cuando decían es que a ese lo tenemos enterrado en la mata, yo al principio me imagino
una mata y cuando va uno a ver una mata de una o dos hectáreas…”.
Otro aspecto esencial de los testimonios rendidos por los postulados del Bloque
Centauros en sus versiones libres fue que permitieron conocer las operaciones de esta
organización. El procedimiento subsiguiente fue la documentación de las operaciones
confesadas antes de seguir ahondando en ellas –este procedimiento no fue exclusivo de
la fiscal Silva sino que también lo implementaron los demás fiscales de Justicia y Paz.
Esta labor de ponerse al corriente sobre los hechos declarados por el postulado, no sólo
supuso la revisión de expedientes judiciales o archivos de prensa, también implicó tratar
de localizar a las víctimas directas e indirectas de las acciones reconocidas por los
postulados del Bloque Centauros, pero es fundamental enfatizar que esta referencia a las
víctimas no sólo responde al interés de la fiscal de documentar determinados hechos o
de cumplir llanamente con los requisitos de la Ley de Justicia y Paz, no, para la fiscal
Silva los derechos de las víctimas son un elemento primordial del proceso que ella
adelanta con el Bloque Centauros, así como lo son sus testimonios para el
esclarecimiento de la verdad.363 Gracias a esto familiares de víctimas directas de hechos
de violencia atribuidos en principio a la guerrilla supieron que en realidad los
victimarios habían sido miembros del Bloque Centauros.
Antes del inicio de cada versión libre, la fiscal Silva exigía a las victimas
guardar compostura, para evitar que las versiones libres se truncaran, esto además puede
ser entendido como una manera de involucrar a las víctimas en las versiones libres. En
palabras de la fiscal Silva, así fue su aproximación a las víctimas del Bloque Centauros
antes de cada versión libre: “…antes de empezar las versiones, me iba con los
investigadores a la sala de víctimas y les explicaba a las víctimas, aquí está esta
pantalla, aquí va a estar sentado fulano, aquí voy a estar sentada yo, aquí los
investigadores y les explicaba cuál era el proceso y que no iba a permitir que fuese a
haber algún inconveniente”.
Uno de los rasgos más predominante del Bloque Centauros fue la brutalidad de
sus acciones contra la población, gracias a la labor de la fiscal Elba Beatriz Silva y de su
equipo de investigación no sólo se han podido conocer los hechos que rodearon las
masacres de Mapiripán364 y de Caño Jabón365 sino que se pudo saber de otras masacres
de las que hasta el momento no se tenía noticia. Por ejemplo, entre el 4 y el 7 octubre de
2010, hubo versiones libres conjuntas, en la del 4 de octubre, Elkin Casarrubia, alias “El
Cura” y Dúmar Jesús Guerrero alias ‘Carecuchillo’ reconocieron que el 6 de julio de
1998 asesinaron a 5 indígenas en un sitio denominado La Picota.
La otra masacre ejecutada en los Llanos Orientales y que también fue conocida a
nivel nacional, fue la masacre de Caño Jabón, y también gracias a las versiones libres se
han podido conocer circunstancias desconocidas que rodearon esta matanza. La primera
es que al contrario de lo que ocurrió en el caso de la masacre de Mapiripán, no hubo
participación de todos los grupos paramilitares que conformaban el Bloque Centauros,
ni las Autodefensas Campesinas del Casanare ni las del Meta y Vichada intervinieron en
la incursión a Caño Jabón. En segundo lugar, un aspecto que merece destacarse, es que
en las versiones libres conjuntas en las que participaron miembros representativos de los
“urabeños” y de los frentes paramilitares que hacían presencia en los Llanos Orientales
desde la década de 1980, hubo consenso en que los acontecimientos más brutales
ocurridos en medio de la masacre fueron en gran medida responsabilidad de miembros
de los “urabeños”. En versión libre conjunta del 11 de agosto de 2010, cuando la fiscal
les preguntó a “Pirata”, “Don Mario”, “Carecuchillo y “El Cura” por el asesinato de una
niña que escapaba en una canoa con otras personas el día de la masacre, “Pirata”
respondió:
“Pollo Roger comenzó a disparar con una M60 al embarcadero porque una
gente se estaba volando en canoa y ahí murió la niña”.
367
En versión libre del 7 de octubre, alias “El Cura” afirmó que entre los cabecillas del Bloque Centauros
estaba Pablo Trigos.
368
Alias “Raúl” fue uno de los primeros comandantes paramilitares provenientes de Urabá con el objetivo
de configurar un bloque paramilitar en los Llanos Orientales.
“Fiscal: ¿Hubo alguna coordinación con la Fuerza Pública en esta masacre?,
¿Por qué no hubo Fuerza Pública?, llegó todo el mundo primero y ustedes se
movilizaban como si nada. ¿Por qué la Fuerza Pública llegó tan tarde?
Pirata: En Caño Jabón en realidad no había Fuerza Pública. Usted por esos
lados podía moverse días y no veía ni a un policía ni a un soldado. Además
antes el ejército no era rápido se demoraba mucho en llegar a cualquier zona.
Cura: Yo era comandante de los “urabeños” y de verdad que no hubo nada con
la Fuerza Pública”.
El lector no debe hacerse la idea de que en Mapiripán como en Caño Jabón las
únicas masacres cometidas por el Bloque Centauros fueron las de julio de 1997 y mayo
de 1998, no, las dos poblaciones padecieron sucesivas incursiones de hombres del
Centauros en las que fueron asesinados muchos pobladores.369 Es evidente que el
Bloque Centauros fue reiterativo en la ejecución de masacres contra la población civil,
esto ha propiciado confusiones entre los postulados a la ley de Justicia y Paz, en la
versión libre del 20 de enero de 2011 que rindió Luis Arlex Arango Cardenas, alias
“Chatarro”, fue evidente su confusión cuando la fiscal Silva lo interrogó sobre una
masacre cometida el 3 de mayo de 1999, en la que fueron asesinadas cinco personas en
el municipio La Primavera en el departamento de Vichada:
369
En versiones libres ante la Fiscalía 59 de Justicia y Paz José Baldomero Linares, alias ‘Guillermo
Torres’, José Delfín Villalobos, alias ‘Alfa Uno’, Miguel Achury y Rafael Salgado, alias ‘El Águila’;
afirmaron que en 2004 ellos participaron en la ejecución de otra masacre en Mapiripán.
La decisión de la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia de
negar la extradición de alias “Don Mario”370 se constituyó en un hecho muy importante
que determinó el buen desarrollo de las versiones libres del Bloque Centauros, en
términos de asuntos que salieron a la luz con relación a las operaciones y relaciones de
dicho bloque. La información de “Don Mario” ha sido vital para entender entre otros
temas las formas de financiamiento del Bloque Centauros, casos de falsos positivos en
los Llanos Orientales, parapolítica, etc. En ese mismo sentido, fue clave no expulsar del
proceso de Justicia y Paz a alias “Carecuchillo” luego de su fuga y recaptura, porque él
ha entregado información vital a la Fiscalía sobre las masacres de Mapiripán y Caño
Jabón así como de las Convivir de los Llanos Orientales 371. Lo mismo podría decirse de
alias “Pirata” cuya colaboración al comienzo no fue la mejor, puesto que no entregaba
información o trataba de manejar un perfil bajo pero a pesar de eso la fiscal Silva optó
por no excluirlo del proceso, y eso ha permitido conocer pormenores de distintas
masacres perpetradas por paramilitares en los Llanos Orientales, conflictos internos del
Bloque Centauros, la evolución del paramilitarismo en los Llanos Orientales372.
Lo escrito en este texto sobre los hechos sobre el Bloque Centauros que han
salido a la luz gracias al proceso de Justicia y Paz se ha enfocado en la evolución y en
las acciones del Centauros, pero hay que decir que también se sabe de casos en los
cuales campesinos aprovecharon la presencia paramilitar para deshacerse de vecinos
con los que no tenían una buena relación o a quienes envidiaban su tierra. 373 Pero el
esclarecimiento de la naturaleza y de distintos hechos en los que estuvo involucrado el
Bloque Centauros en el marco del proceso de Justicia y Paz no ha sido únicamente
gracias a que a pesar de sus circunstancias se hayan mantenido en el proceso a antiguos
jefes del Centauros o a su colaboración, también fueron esenciales el compromiso y las
destrezas de la Fiscal Silva, la perspicacia de sus interrogatorios en las versiones libres
permitieron aprovechar la información con la que contaban los postulados, pero que no
370
La Corte Suprema de Justicia en providencia del 17 de marzo del 2010 consideró que la extradición de
“Don Mario” vulnera la Ley de Justicia y Paz.
371
Sobre los casos de ”Don Mario” y “Caracuchillo” la fiscal Silva le dijo a Memoria Histórica “ Otra
verdad se descubrió, las Convivir, eso estaba totalmente en la sombra, eso no se sabía y Cara de Cuchillo
lo dijo, por eso es que la Fiscalía a veces… ustedes piensan que Cara de Cuchillo se voló y porqué no lo
sacaron del proceso, que lo manden, pero uno aprovecha ésta gente; con el Dr. González estamos dando la
pela, el gobierno americano está bravo porque no se va don Mario, pero afortunadamente la Corte es la
que decide y entonces al ver que ese hombre está contando ciertas cosas”.
372
Sobre alias “Pirata” la fiscal afirmó en entrevista con Memoria Histórica “Es un proceso con él, que
nosotros no hemos querido decir está incumpliendo, porque no se trata de acabar con el proceso, sino
darle chance y él ya está cambiando de actitud, porque ya vamos a ir a imputación con él y yo les he
dicho… yo llevó a imputación al que crea que está cumpliendo, yo no me voy a dar la pela por ninguno
de ustedes ante un magistrado, aquí ustedes me pueden decir que no, pero ante un magistrado ustedes no
van a salir con cuentos raros, no se los va a creer nadie, yo les digo así en la versión, esto no se lo cree
nadie, que usted sea comandante y no… no se lo cree nadie, es su problema, no mi problema, es su
problema, el proceso es suyo”.
373
Investigador: Este fenómeno paramilitar también se dio para eso, yo le tengo bronca a mi vecino y le
envidió su tierra y su finca porque produce… comandante ese “man” es guerrilla.
F: En las audiencias hemos descubierto eso, campesinos hablaron de vecinos y eso fue muy doloroso,
porque tenemos a veces familias en la sala de víctimas y pensar que fue el vecino y ahí estaba la familiar
de ese otro, porque posteriormente lo mataron”.
siempre surgía de manera sencilla o fluida sino a través de exhaustivas estrategias de
indagación.
Por eso es necesario describir, así sea someramente, cuales son las estrategias de
indagación de las que se vale la fiscal Silva para interactuar con los postulados del
Bloque Centauros en las versiones libres.
1. Contrarrestar las omisiones en los relatos de los postulados. Los postulados del
Bloque Centauros son proclives a omitir en sus relatos la descripción de incidentes
importantes de los casos en los que participaron; la fiscal Silva ha sido celosa en evitar
que esta estrategia moldee las versiones libres. Esta estrategia fue vital para develar
acciones y modos de operar del Bloque Centauros que eran desconocidos, para conocer
de estos aspectos, la fiscal Silva tuvo que contrarrestar la estrategia discursiva de los
postulados basada en la omisión. Cuando ellos hablaban de las masacres, básicamente
se limitaban a decir que un número determinado de paramilitares se ingresó a un
poblado y mató a cierto número de personas. Con preguntas como ¿qué hicieron durante
el recorrido hacia las poblaciones donde cometían masacres?, ¿con quién se cruzaron?,
¿qué ocurrió con las personas con las que se toparon?, ¿quiénes participaron en la
planeación y ejecución de las masacres?, ¿cómo ejecutaban personas?, ¿cuál era la
procedencia de los miembros del Centauros más violentos? etc. salió a la luz
información nueva sobre la naturaleza del Centauros y sus acciones. Este tipo de
preguntas apuntan a averiguar sobre asuntos que en los relatos de los postulados y en el
criterio de algunos fiscales se sobreentienden o están entrelíneas y por eso, no ahondan
mucho en ellos, pero los interrogatorios de la fiscal Silva muestran que dichos asuntos
ayudan a consolidar una imagen más completa de las organizaciones paramilitares y a
entender mejor por qué determinados hechos en los que participaron devinieron como
devinieron.374
2. Conocer y utilizar términos empleados por los postulados. La fiscal Silva en algunas
de las versiones libres que realizó con ex miembros del Bloque Centauros acudió al uso
de palabras – no siempre muy castizas – para interrogarlos por sus acciones. Esto
generó un ambiente propicio para los postulados, al permitirles expresarse por medio de
palabras que utilizaban cotidianamente en su vida como paramilitares. Un buen ejemplo
de lo útil que puede ser para un fiscal acudir a esta estrategia lo ofrece la versión libre
que ella adelantó el 11 de agosto de 2010, particularmente en una parte de su
interrogatorio a “Carecuchillo”, la fiscal acude al improvisado verbo “acampamentar”
que esgrimió alias “El Cura” para referirse a las ocasiones en las que los hombres a su
mando acampaban en el interludio de sus patrullajes o en su trayecto hacia poblaciones
donde iban a cometer masacres: “Señor Dumar Guerrero, para usar el término que usó
374
Un buen ejemplo de la meticulosidad de los interrogatorios realizados por la fiscal Silva, es el
interrogatorio que le realizó a alias “Chatarro” sobre una masacre de 5 personas en la que él participó y
que tuvo lugar en Acacias (Meta) el 10 de agosto de 2001, para la ejecución de esta masacre los
paramilitares se hicieron pasar por agentes del CTI, la fiscal Silva no sólo preguntó por las motivaciones
que llevaron a la masacre y por la manera como se ejecutó, también indagó por la procedencia de los
brazaletes del CTI, su paradero y por el tipo de operaciones en los que eran utilizados.
el señor Elkin Casarrubia, ¿mientras ustedes estaban “acampamentando” mataron a
alguien?”
4. Prepararse antes de cada versión libre. Cuando hay audiencias de versiones libres la
fiscal Silva se reúne con su equipo para documentarse sobre la trayectoria de los
versionados, los hechos sobre los que los va interrogar, aspectos relevantes de las
operaciones del Bloque Centauros, y aspectos relacionados.375
5. Realizar jornadas alternas de indagación con los postulados. La fiscal Silva ha puesto
mucho énfasis en la realización de jornadas de trabajo con los postulados del Bloque
Centauros aparte de las versiones libres, podría decirse que se trata de talleres en los que
participan varios postulados para reflexionar sobre la historia del Centauros. 376 Este tipo
375
En entrevista con Memoria Histórica uno de los miembros del equipo de investigadores del Despacho
Quinto de Justicia y Paz señaló lo siguiente: “Yo quiero resaltar, que la doctora cuando tienen una
audiencia ella la prepara, en trabajo mancomunado con nosotros, con policía judicial”.
376
“…nosotros estamos trabajando en las estructuras y entonces estamos trabajando año por año, semestre
por semestre las estructuras, quién cambió, cómo cambio, cómo se llamaba, mataron a ese entonces tocó
cambiar la estrategia, entonces a ese lo pasaron para finanzas, entonces vamos a controlar carreteras; toda
esa historia ya nosotros la tenemos… Así como hicimos en Picota, la hicimos también en el búnker,
porque en la Picota es complicado, pero es tenaz porque parecen loros hablando todos; pero lo fantástico
es que el uno dice ahí estaba fulano y el otro dice no señor, yo me acuerdo que fulano se rompió una
pierna y a él le tocó salir de ahí y lo reemplazó fulano, entonces esas estructuras están quedando”.
de actividades coadyuvan para llegar a la “verdad” y mejoran el desarrollo de las
versiones libres.377
Una cosa es contar con el crimen organizado como un miembro más de una
coalición y otra es incorporarlo como el principal patrocinador, esto alteró el panorama
del paramilitarismo de Puerto Boyacá, y lo fortaleció en distintos sentidos. En el aspecto
financiero, los nuevos fondos dispusieron las condiciones para implementar una
vigorosa expansión territorial. En distintas zonas rurales del país, ganaderos y en
algunos casos agroindustriales comenzaron a crear grupos de autodefensa tomando
377
La fiscal Silva también ha dedicado jornadas de versiones libres para indagar sobre temas específicos
como formas de financiamiento, política y estructuras. Por ejemplo, en el mes de febrero de 2010 y en el
mes de abril de 2011 hubo varias versiones libres dedicadas exclusivamente a ahondar en las formas de
financiamiento del Bloque Centauros.
378
‘Ex militar inglés habla de su participación en los entrenamientos de los grupos paramilitares de
Gacha’, El Espectador, 10 septiembre de 1994.
como ejemplo al grupo de Puerto Boyacá, y buscaron comunicarse e intercambiar
experiencias con sus líderes.
“…un día empezaron los rumores de que la guerrilla, dizque el Eln, se iba a
meter a la zona. La gente estaba nerviosa y eso fue lo que pasó. Los guerrilleros
llegaron a mi finca y no tuve cómo defenderme. Por esos días había conocido a
Gonzalo Rodríguez Gacha y me dijo que iba a realizarse una reunión en el
Magdalena Medio, que me invitaba, que fuera porque él quería que yo
conociera a unos señores que estaban teniendo los mismos problemas que yo
con la guerrilla. Fui y Rodríguez Gacha me presentó como un líder en
Casanare. Me extrañó porque yo no era más que un campesino con ganas de no
dejarse quitar su tierra. Yo tampoco tenía grandes estudios ni nada de eso. Pero
bueno, yo lo dejé. Y me presentó a los otros dos señores que estaban allí: el
primero se identificó como Henry Pérez y el otro como Ramón Isaza. Yo salí de
esa reunión con 100 fusiles que me regaló El Mexicano para que me defendiera.
Y así llegué a mi finca. Y otra vez la guerrilla se metió. Ya yo les había
entregado los fusiles a unos trabajadores míos y a gente del pueblo. Y esos
guerrillos se volvieron a meter a mi finca. Mataron mucha gente, como a 20, y
yo sentí que ese era el fin. Pero de nuevo Rodríguez Gacha me animó y me
mandó más armas y así fue como empezó todo”379.
Entre los miembros de las Autodefensas del Magdalena que fueron a parar a los
Llanos Orientales estuvieron Ramón Isaza380, Gerardo Zuluaga (alias Ponzoña)381, y el
379
El Tripas’, en primera persona. El Espectador. 10 Abril de 2010.
[Link]
380
Isaza en distintos testimonios ha señalado que Henry Pérez, quien fue jefe militar de las Autodefensas
del Magdalena Medio a lo largo de los años 1980s, lo envió a combatir y a ayudar a consolidar grupos de
autodefensa en distintas zonas del país, entre ellas los Llanos del Yarí.
381
Zuluaga, en su versión libre del 17 de Febrero de 2009, aseguró que combatió en el Caquetá y en
Putumayo. Posteriormente, para mediados de la década de 1990, alias “Ponzoña” se convirtió en el
segundo comandante de las Autodefensas de Puerto Boyacá.
propio Manuel de Jesús Pirabán (alias Pirata)382. El único de estos paramilitares
pertenecientes a las Autodefensas del Magdalena Medio que echó raíces en los Llanos
Orientales fue Pirabán.
Por otra parte, hay que aclarar que al igual que ocurrió en otras regiones del país
como por ejemplo, en la Sierra Nevada y en el Oriente Antioqueño donde Adán Rojas y
Ramón Isaza respectivamente conformaron desde la década de 1970 grupos de
autodefensa antes de ser absorbidos por estructuras paramilitares con pretensiones de
implantar una estructura de mando unificado de grupos paramilitares, en los Llanos
Orientales también hubo autodefensas autóctonas o mejor dicho que antecedieron al
Bloque Centauros las más notables fueron el grupo de los “Buitrageños”, cuyo máximo
comandante fue Héctor Buitrago y que también en su momento fue patrocinado por
Gonzalo Rodríguez Gacha, posteriormente esta organización se denominó Autodefensas
Campesinas del Casanare (ACC); el mismo Pirabán organizó, luego del colapso de las
Autodefensas del Magdalena Medio, un grupo de autodefensas en San Martín (Meta);
otro de estos grupos antecesores del Bloque Centauros fue el de Baldomero Linares
(alias Guillermo Torres), y que se denominó Autodefensas Campesinas de Meta y
Vichada (ACMV), y que coloquialmente también eran denominados los “Carranceros”
por su supuesta cercanía con el esmeraldero Víctor Carranza, aunque Torres
repetidamente ha negado esto. Estas organizaciones operaron de manera independiente
hasta 1997, año en el que la Casa Castaño, entre otras razones, por petición de
ganaderos y terratenientes de la región comienza a penetrar y a alterar el semblante del
paramilitarismo llanero.
382
Piraban, al igual que Isaza y Zuluaga, estuvo a órdenes de Henry Pérez, en un comienzo, bajo la égida
de las Autodefensas del Magdalena Medio, Manuel de Jesús Pirabán operó como paramilitar en la
provincia de Rionegro en Cundinamarca, posteriormente, a comienzos de los años 1990s, fue trasladado a
los Llanos Orientales y se le encomendó desplegar la lucha contrainsurgente en las poblaciones de
Castilla Nueva, San Carlos de Guaroa, Puerto Lleras y Mapiripán, su labor allí, básicamente consistió en
aniquilar a militantes de la UP.
hasta 2002, años en que se crea el Bloque Centauros, bajo el mando de Miguel
Arroyave; y la segunda se extiende de 2002 hasta septiembre de 2004, fecha en que fue
asesinado Arroyave, a manos de los hombres cercanos a Manuel de Jesús Pirabán.
Revisemos, así sea de manera breve, lo que ocurrió en estas dos etapas.
De esta manera, en 1997 llegaron los “urabeños” a los Llanos Orientales, sin
embargo, la llegada de tropas pertenecientes a la Casa Castaño no estuvo únicamente
determinada por el pedido de auxilio de ganaderos llaneros, hubo un catalizador todavía
más determinante, la necesidad de copar las rutas, cultivos y laboratorios del
narcotráfico en el sur del país, en este aspecto puso mucho énfasis Vicente Castaño 383.
En comienzo José Uber Coca Cevallos coordinó con Guillermo Torres las acciones
iniciales de un pequeño grupo conformado por “urabeños”, y en 1997, Carlos y Vicente
Castaño decidieron que era el momento de enviar a los llanos más hombres y además
organizar una operación de gran talante contra las FARC. Se proyectó que dicha
operación se ejecutara en Caño Jabón porque en esa población supuestamente vivían
varios colaboradores de la guerrilla, y precisamente uno de los guías contactados para la
misión era habitante de Caño Jabón, se trataba de Dumar Guerrero Castillo (alias Cara
de Cuchillo), hermano de alias Cuchillo. Sin embargo, por problemas de coordinación
con los “Buitragueños” no se llevó a cabo esta avanzada paramilitar hacia Caño Jabón,
por lo que se decidió ejecutar la masacre contra los supuestos colaboradores de las
FARC en Mapiripán, esto a pesar de no tener certeza de quiénes entre sus pobladores
eran colaboradores de la guerrilla; la masacre se extendió por 5 días y fueron asesinadas
más o menos 50 personas. No obstante, la improvisación que rodeó esta acción
paramilitar, su ejecución sirvió como un brutal anuncio de la llegada de las ACCU a los
Llanos Orientales.
En 2001, Miguel Arroyave, alias “El Arcángel”, hizo contactos con los Castaño
para proponerles que dado que él contaba con mando sobre bandas de crimen
organizado en Bogotá y que además transportaba insumos químicos hacia el Guaviare,
se estructurara un frente en ese departamento, cuyos grupos de autodefensa funcionaban
de manera independiente con respecto al Bloque Centauros. Arroyave, viajó al Guaviare
a evaluar la situación, concluyó que en ese departamento no había una organización
paramilitar fuerte y a la vez, que las potenciales fuentes de financiación eran
significativas. En consecuencia, pidió a los Castaño que le permitieran hacerse cargo del
Bloque Centauros, ellos aceptaron. Arroyave asumió el manejo del Bloque Centauros en
2002, en sus manos ese bloque paramilitar creció exponencialmente gracias a su feroz
estrategia de extracción de rentas. Pero fue precisamente esta avidez la que condujo al
resquebrajamiento de la estructura interna del Bloque Centauros, los miembros de esa
organización que habían pertenecido a los grupos paramilitares que venían operando en
los Llanos antes de la llegada de los “Urabeños”, no vieron con buenos ojos los manejos
de Arroyave, porque estaban afectando a ganaderos y terratenientes que los apoyaban
desde la década de 1980.
384
Entrevista con las Fiscal Quinta de Justicia y Paz.
385
De hecho Hernán Gómez Hernández, antiguo asesor de Carlos Castaño, aseguraba hacia finales de la
década de 1990, que en la conformación de las AUC fue relevante “la fuerza armada de los arroceros de
San Martín”.
386
Se puede decir que El Bloque Centauros, fue una organización paramilitar comandada por Miguel
Arroyave. La estructuración de este bloque fue impulsada por la Casa Castaño, este proceso implicó la
irrupción de una fuerza invasora representada en las tropas enviadas por los Castaño desde Urabá y
también la sumisión de los grupos de autodefensa que desde mediados de la década de 1980 operaban en
Meta y Guaviare.
Como consecuencia de estas discrepancias, alias “Pirata” y otros jefes
paramilitares que también estaban descontentos con los manejos de Arroyave planearon
su asesinato, que se consumó el 19 de septiembre de 2004 en el Meta 387. Con Arroyave
fuera del camino, alias “Pirata” se propuso recomponer las deterioradas relaciones con
la población, así lo afirma alias “Chatarro”:
“Es que son tantas las cosas bárbaras que se hicieron, que opaca… no se
nombra y si se dice es porque usted ya lo dice, entonces se respeta la palabra,
pero no es importante; claro que se hicieron obras y se hicieron gestos muy
bonitos, gestos de política de comandante de autodefensas, se acaba el Bloque
Centauros y pasa a ser Héroes del Llano, eran tres comandantes, tres
comandantes y cuatro frentes o cinco frentes, pasa Manuel de Jesús Piraban a
la cabeza como comandante del bloque Héroes del Llano y de ahí para abajo
siguen dos comandantes que es Soldado y mi persona, con un pensamiento
netamente de autodefensa, fuera del narcotráfico y de todo lo relacionado con
narcotráfico, porque no nos agradaba y comenzamos a hacer ese trabajo,
comenzamos a hacer escuelas, carreteras, a hacer unos gestos para la época.
Hoy en día la gente…es que lo hacían para agradarle a la comunidad, ellos lo
hacían no porque les gustaba, eso lo sabemos solamente nosotros, pero nosotros
lo hacíamos porque nos gustaba, porque afortunadamente nosotros teníamos
una empresa donde había más plata o sabíamos manejar más plata que la
misma alcaldía o la misma gobernación”.
No sobra recalcar que esto implicó un cambio radical en la estructura del Bloque
Centauros, alias “Pirata” constituyó la organización que denominó Héroes del Llano y
Guaviare, donde compartía el mando con alias “Cuchillo”. Por su parte, los “urabeños”
cogen distintos caminos, algunos se unieron a los Héroes del Llano y Guaviare; otros
continuaron o se unieron al Frente Pedro Pablo González, que se mantenía bajo la égida
de la Casa Castaño, al igual que el Frente Capital; mientras que otros retornaron a
Urabá.388
El equipo del Despacho Quinto de Justicia y Paz, al igual que otros despachos de
Justicia y Paz, también ha recurrido a los dos arquetipos, el de autodefensas y el de
387
Alias “Andrés Camilo” fue nombrado como el reemplazo de Arroyave, este paramilitar se definió así
mismo como jefe político del Bloque Centauros.
388
Por ejemplo, en marzo de este año fue capturado en el municipio de Chigorodó (Antioquia), alias
“Gato Negro o Patacón” antiguo miembro del Frente Pedro Pablo González. Cayó exparamilitar
sindicado de masacres en Casanare y Cundinamarca. Caracol. Marzo 10 de 2011.
[Link]
paramilitares para analizar la evolución de las distintas organizaciones que convergieron
en algún momento en lo que se conoció como el Bloque Centauros. A diferencia de la
excesiva idealización en la que han incurrido otros fiscales que han optado por
categorizar a cada bloque como autodefensa o como paramilitar, la fiscal Silva tiene
claro que los frentes que conformaron el Centauros tuvieron cada uno una evolución
particular que hace imposible incluirlos rígidamente en una u otra categoría.
La caracterización del Bloque Centauros que estructuró la fiscal Silva junto con
su equipo de trabajo combina atributos básicos de dos arquetipos: el de autodefensa y el
de paramilitar. Dichos atributos pueden resumirse así: tanto los grupos de autodefensa
como los paramilitares están comprometidos con la lucha contrainsurgente, pero
mientras las autodefensas se dedican a defender territorios específicos, los paramilitares
tienen un ánimo expansionista, pretenden copar distintos territorios en su afán de
combatir a las organizaciones guerrilleras, si se quiere, puede decirse que los
paramilitares tienen un carácter ofensivo, y las autodefensas haciendo eco a su
membrete tienen un carácter más defensivo. Por otra parte, hay que tener en cuenta la
independencia de estos grupos con relación a las fuerzas de seguridad del Estado, esta
independencia también puede expresarse con respecto a narcotraficantes u otras
organizaciones armadas. El rasgo clave que hay que tener presente es la iniciativa de
pobladores nativos de un territorio con influencia guerrillera para organizar un grupo
armado que le haga frente a los grupos guerrilleros.
Asistente de la fiscal: “cada uno tenía su zona, se respetaron y cuando llegó Pirata con
su grupito se ubicó en San Martín y Vistahermosa, llegó Guillermo Torres y se ubicó en
Puerto Gaitán, en Puerto López, cada cual sabía la existencia y cada uno se respetaba su
territorio; además porque ellos sabían quiénes eran los patrones, ellos no eran como tal
los patrones inicialmente, llegaron como comandantes pero venía gente mucho más
poderosa detrás de ellos. Cuando las autodefensas, sobretodo en el Llano… ¿cuándo se
transforman los autodefensas en los Llanos?, cuando llegan los Urabeños, ellos pasan de
ser defensivos a ser ofensivos”.
Fiscal Silva: “Aunque esa cuestión tampoco la podemos tomar desde ese punto de vista
como autodefensa como tal; yo pienso que las autodefensas estuvieron antes de los años
90, no son autodefensa, porque con la llegada de Pirata que venía de [Rodríguez]
Gacha, que era narcotráfico, no podemos decir que es netamente autodefensa; los
reportes que nosotros tenemos, es que ellos llegaron acá para cubrir el territorio de
algunas personas que tenían sus negocios y sus minas, a protegerlos, fue como una
guardia armada; ahí yo consideraría que esas no son autodefensas”.
Siendo congruente con este criterio, la fiscal Silva señala a las autodefensas de
El Dorado como un genuino ejemplo de grupo de autodefensas: “En El Dorado dicen ya
no queremos más guerrilla y ellos son los que cuenta Vladimir, se organizan en 15, pero
del pueblo, gente del pueblo, consiguen escopetas y ya no dejan entrar más guerrilla”.
Otro aspecto en el que se puso mucho énfasis en la etapa de la Casa Castaño fue
en el crecimiento organizacional y en el incremento de las rentas que no sólo sirvieron
para mejorar la capacidad operativa del Bloque Centauros sino para enriquecer a sus
principales cabecillas, esto trajo consecuencias negativas en las formas de interacción
entre paramilitares y habitantes de los Llanos Orientales porque este afán por mejorar
los aspectos financieros implicó presionar a distintos sectores de la población, en
especial a los ganaderos y terratenientes. Precisamente alias “Chatarro” expresó su
desacuerdo con los manejos de Miguel Arroyave a Memoria Histórica:
“Antes de llegar los de Urabá, del 96 al 98, era una autodefensa meramente
muy reducida, en un espacio muy reducido, porque operábamos solamente en la
jurisdicción de San Martín, era una autodefensa campesina, con esa tradición y
esa forma de pensar de las antiguas autodefensas de los 80; cuando llegan las
autodefensas de Urabá, llegan con otro pensamiento, enfocados en el mismo
enemigo que eran las FARC, pero con otro pensamiento y otras formas de
actuar, de pronto de una manera más brusca, algo que nosotros no habíamos
hecho anteriormente, como las masacres, eso no lo conocíamos nosotros ahí en
San Martín o asesinar gente tan indiscriminadamente, sin haber hecho antes
una investigación a fondo, sin comprobar las cosas”.
La fiscal Silva tiene claro esto, ella expresa muy bien cómo la ambición de
Arroyave fue deteriorando las relaciones con la población y de paso fue agrietando la
estructura interna del Bloque Centauros: “Miguel [Arroyave] me gustó esa tierra venga
para acá o negocio con la viuda, a mucha gente la hicieron venir a Bogotá a firmar
escrituras y la gente comenzó a quejarse con Pirata…si nosotros a ustedes les pagamos,
389
Entrevista a alias “Chatarro”, cárcel La Picota, septiembre de 2010.
390
Al igual que otros fiscales de Justicia y Paz, la fiscal Silva reconoce la importancia de analizar el perfil
de los comandantes para comprender porqué determinadas organizaciones actuaban como actuaban, esto
lo explicó a Memoria Histórica: “Para poder estudiar estos grupos y ver de pronto la violencia, lo que
sucedió y cómo eran las atrocidades, hay que analizar también a los comandantes y hay comandantes de
comandantes, cuando uno ve esas zonas de desmembramientos, de abusos y de todas esas cosas, uno
mira cuál era el comandante y uno dice… ah no; en cambio Pirata tiene un perfil menos agresivo”.
entonces Pirata acumule y acumule… porque él desde el 2002 empezó a manejar el
tema, pero dicen las malas lenguas, que Miguel Arroyavé como era tan ambicioso y
quería tener dinero y dinero, [que] empezó a usurpar tierras, a matar gente, a desplazar
gente, ganaderos pequeños, medianos y grandes.”
“Arroyave les hizo saber a los Buitrago que debían unificarse y que él estaba
dispuesto a permitirles seguir mandando en su zona, pero que todo debía ser
manejado con su autorización. En pocas palabras, se autoproclamó como el jefe
único, con lo que ni Héctor Buitrago ni sus hijos ‘Caballo’ y ‘Martín Llanos’
estaban de acuerdo. No aceptaron esta orden y decidieron que si tenían que
morir para no permitir que esto pasara, estaban dispuestos a entregar sus
vidas”391.
Para cerrar esta sección es apropiado resaltar que el análisis y definición que
hacen la fiscal Silva y su equipo de investigadores del Bloque Centauros añaden nuevos
elementos para sopesar las limitaciones de los análisis sobre la evolución de distintos
bloques paramilitares estrechamente circunscritos a la dicotomía autodefensas –
paramilitares; algunos de estos elementos pueden considerarse como derivados de la tan
mencionada dicotomía (despliegue de operaciones conjuntas, y crecimiento
organizacional), otros en cambio, deben entenderse como aspectos que se escapan al
análisis demasiado arraigado en la dicotomía autodefensas – paramilitares
(resquebrajamiento organizacional, despliegue extremadamente brutal de violencia,
perfil de los comandantes).
Es importante decir que la historia del Bloque Centauros que ha ido fluyendo en
el trasegar del proceso de Justicia y Paz guarda mucha correspondencia con la manera
como se desmovilizaron los frentes que lo constituyeron, es decir, estos frentes se
desmovilizaron no como parte del Centauros sino como estructuras separadas e
independientes. El discurso de los postulados del Bloque Centauros, principalmente de
alias “Pirata”, sus antiguos subalternos y aliados muestra que las organizaciones que
ellos dirigían no eran del todo afines con los criterios y prácticas de la facción de los
“Urabeños”. Por su lado, los antiguos cabecillas de los “urabeños,” particularmente alias
“Don Mario” y alias “El Cura,” no han controvertido la perspectiva del sector de
postulados cercanos a “Pirata” sino que se han dedicado a describir las formas de operar
del Centauros, algunos hechos puntuales y la evolución de la estructura del bloque,
aspectos que en general confirman la perspectiva que tienen “Pirata” y sus hombres más
cercanos. Manteniendo esto presente es posible resumir en una serie de fundamentos lo
expresado por los postulados del Bloque Centauros:
-La llegada de los “Urabeños” a los Llanos orientales conllevó el escalamiento de la
violencia paramilitar. La influencia de la Casa Castaño en los Llanos implicó un
aumento de la violencia en términos de número de personas asesinadas pero también en
el grado de brutalidad en las formas de matar. Para ilustrar este punto es oportuno
recordar lo que afirmó – con algo de impresión – “Carecuchillo” sobre alias “Pollo
Roger”, un paramilitar de la vena de la Casa Castaño392:
“Pollo era muy violento, por eso la orden de los comandantes era ponerlo a
matar, porque él en Urabá mató mucho, por eso él se estaba enfermando, se
estaba volviendo loco. Los más matones estaban con Cura”393.
Las facciones “nativas” de los Llanos Orientales eran más respetuosas de la población.
En distintas versiones libres alias “Pirata” ha afirmado que la organización que él dirigía
respetaba más a la población que los “Urabeños” y que fueron estos últimos los que
emplearon la violencia indiscriminada contra la población civil. En la versión libre del
20 de enero de 2011, a propósito de una masacre cometida en La Primavera un
municipio del Vichada, y el subsiguiente desplazamiento de la población del municipio,
Pirata reconoció su responsabilidad en el transporte de los paramilitares que ejecutaron
la matanza, pero en su diálogo con la fiscal trató de aclarar que no fue por orden suya
que ocurrieron esos hechos:
Pirata: Es lamentable que todo eso haya pasado, que se haya desplazado a la
población y se haya acabado con el pueblo394.”
En los Llanos orientales la Casa Castaño fue una organización predatoria. De acuerdo
con lo relatado en las versiones libres tanto por antiguos miembros de los “urabeños”
como por ex miembros de los frentes paramilitares que los antecedieron en los Llanos,
lo que más impulsó a los Castaño a incursionar a los Llanos Orientales fueron las rentas
provenientes de las economías legales e ilegales de esa región del país. 395 Este usufructo
de las economías de los Llanos era directo o indirecto; por ejemplo, en el caso del
392
Versión libre del 11 de agosto de 2010.
393
A propósito de “Pollo” la fiscal Silva recordó en entrevista con Memoria Histórica que de este
paramilitar “todo el mundo dice que era un enfermo, [que] tenía que matar a diario”.
394
Versión libre del 20 enero de 2011.
395
En palabras de alias “Don Mario”, “Vicente [Castaño] no vendió franquicias. Miguel [Arroyave] le
mandaba plata, pero él fue nombrado”. Primera versión de “Don Mario”, 3 de noviembre 2009. Verdad
Abierta. [Link]
auc-se-financiaron-con-la-coca. En su segunda versión reconoció que él era el encargado de las cuentas
del Bloque Centauros y que recibía dinero que estaba destinado a Vicente Castaño.
narcotráfico el bloque Centauros contaba con sus propios cultivos y laboratorios, y por
otra parte, dispusieron de un impuesto al que denominaron “impuesto de tránsito de
coca”. También estaban las tradicionales “vacunas” a ganaderos, agricultores, a distintas
empresas, particularmente a las empresas petroleras.396 Otra estrategia de
enriquecimiento de Vicente Castaño y Miguel Arroyave fue la expropiación de tierras a
ganaderos y agricultores. Uno de esos casos de expropiación fue el de la finca La
Argentina, ubicada en el Casanare, inicialmente Jesús Pereira, alias 'Alfonso', por orden
de Vicente Castaño obligó a su dueño a hacer un traspaso de ganado, luego Castaño
ordenó despojarlo de sus tierras y asesinarlo. Según el abogado que representa al dueño
legítimo de la finca La Argentina,397 efectivamente a mediados de enero de 2001,
Vicente Castaño le ordenó a alias “Alfonso” despojar de la finca a su dueño y
asesinarlo, pero en sus propias palabras los eventos siguieron otro curso:
Es muy importante advertir que las expropiaciones de predios por parte de los
máximos jefes del Bloque Centauros no sólo afectaron a distintos propietarios de tierras
en los Llanos, sino también a los propios miembros del bloque Centauros. En versión
libre conjunta del 25 de febrero de 2011, alias “Alfonso”, el mismo que ejecutó la
expropiación de la finca La Argentina, afirmó lo siguiente:
“A mí Miguel Arroyave me cogió “El Chaparrito”, esa era una finca que yo tenía
en el Pore, Casanare y que yo le compré a Arroyave cuando él estaba en la
cárcel, en el 2000”399.
La logística del Bloque Centauros fue compleja. A pesar de que la cohesión entre
los frentes y jefes paramilitares del Bloque Centauros fue endeble en términos de
acuerdo de criterios y prácticas, buena parte de sus operaciones tanto las comunes como
las de mayor calibre implicaron planeación hasta de varios meses, consecución de
armamento y munición, coordinación, movilización masiva de tropas cuyos hombres
pertenecían a distintos frentes, y coordinación con miembros de las fuerzas de seguridad
del Estado. En las versiones libres en las que los postulados describen operaciones
conocidas y acciones del Centauros que salieron a la luz gracias al proceso de Justicia y
Paz, suelen estar presentes los mencionados rasgos.
En esta parte del texto nos ocuparemos de esa violencia a cuenta gotas que
también ejercieron los grupos paramilitares y que se traduce en desapariciones y
asesinatos selectivos aislados que no dan lugar a estadísticas escalofriantes, ni a duelos
compartidos, ni a memorias colectivas. Una violencia invisible que origina entre los
afectados la necesidad moral de comprender y relatar lo sucedido, por lo cual algunas
personas emprenden itinerarios solitarios en busca de la verdad de lo que ocurrió con
sus familiares asesinados o desaparecidos. En efecto, entre las miles de víctimas que ha
dejado el conflicto armado colombiano, es frecuente encontrar personas que se mueven
entre los intersticios judiciales, al margen de las instituciones que imparten justicia. Se
trata de itinerarios vitales que pasan desapercibidos y que, según estudios recientes,
demostrarían cómo algunas mujeres que han sido impactadas por la violencia prefieren
centrar sus narrativas de pérdida y dolor en el contexto de la vida cotidiana, sin hacer
referencia a marcos nacionales más amplios.400
En zonas marginales pobres y apartadas de los centros urbanos, como el Oriente
Antioqueño, los Montes de María, los municipios de la zona bananera en el
departamento del Magdalena o las numerosas veredas del Magdalena Medio, es
frecuente encontrar mujeres que habiendo sufrido en carne propia los rigores de la
guerra al perder a familiares que fueron asesinados o desaparecidos, se niegan a
inscribirse en los circuitos institucionales que administran la verdad y la reparación. Tal
renuencia obedece a diversos factores entre los cuales cabe mencionar la falta de
recursos económicos para movilizarse de la región donde se vive a los centros urbanos,
la ausencia de canales institucionales que orienten a los familiares de los desaparecidos
y la desconfianza natural, tan común en los sectores populares, hacia las instituciones
que imparten justicia. Sin embargo, hay otros factores que pesan igualmente y estos son,
la imposibilidad de acceder a las confesiones voluntarias de los paramilitares que tienen
lugar en los recintos judiciales de las grandes ciudades, y el hecho de ser víctimas de
paramilitares que no han sido postulados a la ley 975 o ley de justicia y Paz.
400
Passerini, Luisa. Memory and Totalitarianism. Oxford University Press, 1992; Das, Veena. “The
Act of
Witnessing: Violence, Poisonous Knowledge, and Subjectivity”. En Violence and Subjectivity. Eds. V.
Das et ál. Berkeley: University of California Press, 2000 pp. 205-25; Motsemme, Nthabiseng. “The Mute
Always Speak: On Women’s Silences at the Truth and Reconciliation Commission”. En Current
Sociology, 52.(5), Sept. 2004, pp. 909-32. Sage; London.
Generalmente, cuando esto último ocurre, por falta de información muchas víctimas
llegan a creer que la no postulación de su victimario suspende sus derechos para acceder
a cualquier reparación, sin embargo desde el punto de vista de la reparación por vía
administrativa no es necesario que el victimario esté postulado. Ahora bien, una víctima
sin postulado tiene muchas más dificultades para saber por vía judicial lo que pasó con
su familiar. Lo que una víctima sin postulado pierde son posibilidades de dar forma a su
reclamo en la escena judicial. Lo anterior lleva a muchos familiares a indagar por sus
muertos y desaparecidos buscando encuentros cara a cara con los perpetradores que
están presos en diversas cárceles del país o que se han reintegrado a la vida civil. La
búsqueda de la verdad de lo ocurrido a través de la memoria del perpetrador está
orientada por un profundo rechazo a los procedimientos legales que enmarcan el
proceso de justicia transicional. Por un lado los familiares se muestran desconfiados de
las instancias judiciales y, por el otro lado, se niegan a inscribir su dolor en las teodiceas
del poder y prefieren construir espacios que les permitan indagar personalmente por la
suerte de sus seres queridos mientras elaboran en silencio sus duelos. Son personas que
expresan sus memorias de pérdida y dolor valiéndose de medios extra judiciales y aun
de elocuentes silencios.
Durante las largas sesiones de la audiencia de legalización de cargos del Bloque
Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia, ocurridas en el Tribunal de Superior de
Bogotá durante el mes de marzo de 2010, el equipo de Memoria Histórica tuvo la
oportunidad de conversar largamente con varios abogados defensores de víctimas. Entre
estos había predominio de abogados de oficio designados por la Defensoría del Pueblo
con el fin de que representen a víctimas pobres que carecen de los recursos para pagar
abogados privados. Sin desconocer que muchos de estos abogados llevan sus casos de
manera eficiente, en los recintos judiciales puede verse como muchos de ellos ejercen la
defensoría pública sin ningún tipo de compromiso ético. Prueba de ello es lo dicho por
una mujer, familiar de víctima, que vivió el calvario de tener un defensor de oficio:
Entre los abogados entrevistados por Memoria Histórica estaba una abogada que
representaba a numerosas víctimas de desplazamiento y a varias que habían sido
víctimas de las acciones de un paramilitar que nunca fue postulado para rendir versión
libre en Justicia y Paz. Uno de los temas que tratamos con ella fue el de la necesidad
que sienten algunos familiares de hablar personalmente con los autores del homicidio o
desaparición de su familiar. La abogada nos dijo que muchas de sus defendidas estaban
convencidas de que, a raíz de la extradición a Estados Unidos de las cúpulas del
paramilitarismo, los mandos medios y los patrulleros que rendían versiones libres ante
la Fiscalía de Justicia y Paz no iban a contar la verdad de lo ocurrido. Por esa razón ellas
preferían ir a las cárceles a preguntar personalmente. Los abogados que representan a
personas que desconfían de las instancias judiciales, buscan contactos cercanos con los
postulados presos con el fin de indagar personalmente acerca de los homicidios y
desapariciones que afectan a sus múltiples víctimas. Configuran listas y consiguen fotos
de los muertos y desaparecidos y los llevan a las cárceles para que los postulados las
miren y les digan si reconocen a alguien como su víctima.
La abogada entrevistada por Memoria Histórica nos explicó en qué consistía el
procedimiento mediante el cual ella convencía a sus defendidas de buscar encuentros
cara a cara con los perpetradores:
“Yo le ayudé con eso, ella me dejó el caso y yo le dije, ojalá algún día puedas
sacar el rencor de tu corazón para que ya puedas volver a sonreír, yo sé que eso
es pedirte demasiado pero es lo único que te deseo. Hasta hace dos días que la
volví a llamar y ¿usted podría creer que yo a toda esa gente los llevo para que
encuentren verdad? Yo les digo: vente a trabajar conmigo y créame que si
estuvieran conmigo….. pero no es mi función ni tampoco ninguno le va a decir…
Mi trabajo es más que todo que ellas sepan la verdad y para eso tengo que
conocer quiénes son los postulados y para eso tengo que buscar un acercamiento
con ellos para que ellas vayan a verlos. Pero dejé de hacerlo porque entendí que
ellas necesitaban un apoyo psicológico.402
La abogada también nos contó que sus averiguaciones extrajudiciales iban
precedidas de la siguiente pregunta dirigida al versionado: “Mire la lista a ver a cuáles
de mis víctimas les puede regalar una verdad.” La frase anterior incita al versionado a
revelar una verdad que solo él conoce, poniendo en evidencia una dimensión de la
verdad que llamaremos imaginaria, debido a que no hay manera de corroborar si lo que
el versionado puede confesarle a la víctima ocurrió realmente. Se trata de una
transacción verbal que está basada en la confianza y en la buena fe, dimensión que ha
sido muy poco explorada y que implica una transacción, pues se negocia a cambio de
401
Entrevista con una mujer adulta, familiar de desaparecido. Ciénaga, Febrero de 2010.
402
Entrevista con Abogada defensora de víctimas del Bloque Norte. Tribunal Superior de Bogotá……….
favores, perdón u olvido. La verdad, en este caso, es la revelación de unos recuerdos
que subyacen en la memoria personal de aquel que ordenó o cometió los crímenes y que
tiene carácter de urgencia para la víctima. Como por lo general se trata de individuos
que llegan a confesar cientos y miles de homicidios cometidos por unidades que estaban
bajo su mando, los detalles de cada hecho permanecen sin mayores precisiones en el
contexto de sus recuerdos de la guerra. Como a muchos de los familiares no les basta
con que el perpetrador confiese sus crímenes ante las instancias judiciales, necesitan
oírlo directamente de él, en encuentros cara a cara. Lo anterior contrasta con otra actitud
también muy común entra algunas mujeres campesinas que evitan a toda costa la
confrontación directa con los perpetradores, negándose a conocer siquiera el nombre o
los nombres de los perpetradores de los crímenes que afectaron a sus familiares; muchas
de ellas optan por cultivar una memoria performativa que ponga en evidencia su pérdida
y su dolor.
Con el fin de ilustrar las prácticas de búsqueda extrajudicial, tan comunes como
invisibles, que tienen lugar en los intersticios de las actuaciones judiciales, revisaremos
los itinerarios de búsqueda de tres mujeres que sufrieron la desaparición forzada y
posterior asesinato de algún familiar, y lo haremos a partir de sus testimonios recogidos
en entrevistas hechas en municipios de los departamentos de Antioquia y Magdalena.
Según Jean Amery, el resentimiento es un sentimiento moral que opera en contra del
olvido, es una manera de oponerse a la fatalidad de la historia. La defensa del
resentimiento que lleva a cabo Amery no debe leerse únicamente como una apología
justiciera de la venganza pues, en sus términos, se trata de una herida que se resiste a
curar, un estigma que se convierte en señal de identidad para quien ha sido lastimado. 403
Cuando una persona ha sido herida de una manera tan devastadora que anula cualquier
posibilidad de venganza o de reconciliación, lo único que le queda es persistir en la
denuncia incesante de la injusticia. El resentimiento supone, en este caso, un rechazo a
la normalización del crimen, a que este se integre al curso normal de las cosas; lo que
busca la persona lastimada es una explicación para algo que, en sus propios términos, no
la tiene. Busca una explicación dotada de sentido.404
403
Véase Jean Amery. Más allá de la culpa y la expiación. Pre-Textos: Valencia, 2001.
404
Véase Slavoj Zizek. Sobre la violencia. Seis reflexiones marginales. Paidós, Barcelona, 2009.
405
Los testimonios que aparecen citados en el texto fueron recogidos durante el trabajo de campo hecho
en el Oriente antioqueño y en el departamento del Magdalena. Los nombres de las mujeres entrevistadas y
de los lugares donde transcurren los hechos han sido cambiados como medida de protección, ya que ellas
viven en zonas donde aún persiste el conflicto armado.
1. La memoria como signo de la ausencia
MARÍA DE LA CRUZ 406 es una mujer adulta casada y con varios hijos, cuyo
nombre hace honor a su condición de víctima. En una noche cualquiera del año 1996,
hombres armados entraron a su vereda, situada en el municipio de Carmen de Viboral,
en Antioquia, y se llevaron consigo a su marido y a otros diez y seis campesinos de los
que no se volvió a saber nada. Años más tarde, durante el desarrollo del proceso de
Justicia y Paz, María de la Cruz y demás familiares de las víctimas desaparecidas se
enteraron de quienes fueron los autores de la desaparición forzada de sus familiares:
pertenecían a un grupo de las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio, al
mando de Oliverio Isaza, alias “Terror”. 407 Desde entonces, María de la Cruz nunca
volvió a saber de su marido, ni pudo recuperar su cuerpo, hecho que la sumió en
profunda desesperanza y dolor. A pesar de los años transcurridos cada vez que recuerda
lo que pasó o habla de su marido ausente, su cuerpo se conmociona y rompe en llanto.
Como Hécuba, la dolorosa griega, María de la Cruz fue privada del derecho a llorar a su
ser querido y darle una sepultura digna, algo que sucede frecuentemente con las
víctimas de desaparición forzada. Sin embargo, al igual que Hécuba, también ella ha
contado con el apoyo permanente de la comunidad de mujeres que la acompañan en las
conmemoraciones que, año tras año, organizan los familiares de las víctimas. La historia
de dolor de esta mujer, como la de tantas otras mujeres en Colombia, no trasciende los
límites del lugar donde ocurrieron los hechos y sus memorias están condensadas en unas
cuantas imágenes que María de la Cruz carga consigo y que expresan lo que ella no ha
podido poner en palabras.
En efecto, esta mujer carga consigo una bolsa negra de esas que se utilizan para
tirar la basura y en ella guarda celosamente varios retratos pintados de su marido y
demás desaparecidos de la vereda. Qué paradoja tan singular esa de cargar lo más
preciado precisamente en un dispositivo tan deleznable. Las imágenes que carga
consigo María de La Cruz no son pedazos de memoria sino signos de una ausencia y
corresponden a retratos pintados de su marido y de su sobrino, también desaparecido.
María de la Cruz literalmente lleva unas memorias a cuestas que insisten en el carácter
irremediable del daño sufrido, por eso la necesidad que tiene de inscribir
mnemónicamente su pérdida. 408
406
Entrevista a mujer adulta, familiar de víctima desaparecida, habitante de la vereda La Esperanza del
municipio de Carmen de Viboral, Antioquia. Vereda la Esperanza, Agosto de 2008
407
Las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio (ACMM) operaron en una zona muy amplia que
cubre los departamentos de Antioquia, Boyacá, Santander y Cundinamarca. Los hechos que afectaron la
vida de María de la Cruz fueron reconocidos por el paramilitar Oliverio Isaza, alias “Terror”, en una de
sus versiones libres ante la Fiscalía de Justicia y Paz.
408
Ortega, Francisco. “Rehabitar la cotidianidad”. Veena Das: Sujetos de dolor, agentes de dignidad, Ed.
Francisco Ortega. Bogotá: Instituto Pensar-Pontificia Universidad Javeriana/CES-Universidad Nacional
de Colombia, 2008. 15-69.
2. Cuando Dios hace justicia, las piedras son policías y los árboles jueces.409
CIELO410 es una mujer joven que narra su historia de una manera ininterrumpida, desde
el momento en que a su padre se lo llevaron un grupo de paramilitares y policías de un
corregimiento del departamento del Magdalena. Su relato comienza así:
En los pueblos y veredas donde hay conflicto armado, los guerrilleros y paramilitares
suelen llevarse mercancías, robar animales y pedir comida a los habitantes. La solicitud
plantea una disyuntiva pues si colaboran con el grupo armado serán considerados
auxiliadores de éste por el grupo contrario y si no colaboran pueden morir asesinados.
Mi padre decía que hago yo cuando llegue el otro grupo, que hago cuando llegue
la guerrilla, porque yo no quiero aparecer como auxiliador de ninguno de los dos
bandos. Pasada como la una de la tarde lo mandaron a buscar con una persona,
que el jefe lo mandaba a invitar a almorzar porque les había dado mercancía.
Pero esa invitación fue coercitiva, con personas que lo mandaron a buscar que
iban armados, no era una invitación libre. A eso de la una de la tarde salió mi
papá y al sol de hoy no ha regresado. Eso fue a la una de la tarde.
A las tres de la tarde ingresó un grupo de policía, ingresaron por la entrada del
cementerio del pueblo, ingresó la policía, se dispusieron como a combatir, pero al
rato ya no hubo combate sino por el contrario la policía estaba con el grupo de
paramilitares. Mi familia es de cuatro miembros: mi papá, mi hermana, mi mamá
y yo. Somos dos mujeres, dos hermanas.
La connivencia entre paramilitares y fuerza pública ha sido una constante en los pueblos
del departamento de Magdalena, así lo dejan ver numerosos testimonios y así mismo se
constata en las versiones libres rendidas por los integrantes de varios de los frentes que
operaron en el Magdalena.
Nosotras al ver la demora, al ver que mi papá no llegaba, salimos a buscarlo por
todo el pueblo. Mi hermana cogió una zona y yo cogí la otra zona para buscarlo.
409
Métafora utilizada por Cielo, la mujer entrevistada por memoria Histórica para referirse a la justicia
divina.
410
Entrevista hecha a Cielo, familiar de víctima desaparecida en una vereda del departamento del
Magdalena. Ciénaga, Febrero de 2010.
Mi hermana lo vio a mi papá, lo estaban torturando, lo tenían en una casa, lo
estaban torturando, mi hermana vino y avisó que lo estaban torturando y yo me
acerqué a donde estaba el grupo de paramilitares con la policía y les dije que
dónde estaba mi papá.
Las dos hermanas se acercan al sitio donde tienen detenido al padre y lo están
torturando e indagan a la Policía por su suerte sin obtener ninguna respuesta.
C: En esos ires y venires nunca obtuvimos respuesta de la Cruz Roja, nunca hubo
una respuesta positiva, tampoco hubo una respuesta contundente en cuanto al
proceso penal de desaparición forzada, no hay un solo policía que esté preso, que
esté de pronto cuestionado por esos hechos que fueron evidentes, hechos que
reposan en el expediente, hechos que en las minutas de la policía aparece que
ellos se desplazaron a tal y a tal corregimiento ese día, el día que ocurrieron los
hechos. También tengo una denuncia en la Corte Interamericana de Derechos
Humanos, hasta el momento no hemos obtenido nada.
En el aparte anterior Cielo denuncia la desidia y la impunidad que circundan el caso de
su papá, la ausencia de un proceso y la falta de resultados. Es por todo ello que decide ir
a la cárcel a indagar personalmente por la suerte de su ser querido.
Por tratarse de una persona profesional, con educación, el caso de Cielo es especial pues
tal como ella dice tuvo acceso al expediente judicial lo que le facilitó seguir ciertas
pistas, indagar por un lado y otro. Eso no ocurre con las mujeres campesinas, muchas de
las cuales no saben leer y nunca tienen acceso a conocer los detalles del caso de sus
familiares desaparecidos. Con suerte cuentan con un abogado de oficio.
Cielo se muestra muy desconfiada de las instituciones y muy reacia a ser reparada
económicamente por la desaparición y muerte de su padre, ante lo cual su abogada trata
de calmarla e infundirle confianza en el sistema judicial:
Abogada de Cielo: “tranquila, que yo te voy a ayudar a mirar cómo hacemos para
esclarecer los hechos, yo estoy en contacto con algunos personajes, yo estoy
representando víctimas y estoy en contacto con algunos de estos personajes
reinsertados”.
La abogada conoce a Cielo por primera vez en Playón de Orozco y al verla tan
desesperada le dice que la va a ayudar a encontrar a su padre. Llama a otra amiga,
abogada de víctimas también, y le pide que le muestre la foto del padre de Cielo a varios
versionados con el fin de saber si alguno de ellos recuerda haberlo matado.
411
Cielo se refiere a la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, CNRR.
412
La abogada se refiere al hijo de Adán Rojas, paramilitar que operó en zona de Santa Marta.
413
Aquí la abogada se refiere a José Gregorio Mangones Lugo, comandante del frente William Rivas del
bloque Norte de las AUC, quien también operó en la zona donde desaparecieron al padre de Cielo.
Efectivamente la foto del padre de Cielo llega a manos de alias 5.7 y este le manda decir
a la abogada que lo busque por tiene algo que aclararle:
Alias “5.7”: ¿Usted distingue a la abogada B? Es que ella me dejó una foto aquí
averiguando por un desaparecido, dígale que me llame a este número, que yo le tengo
razón.
Abogada de Cielo: Sí, bueno, te voy a pedir el favor para ver si de pronto nos ayudas a
ubicarlo.
A la cárcel van las dos abogadas acompañando a Cielo quien para entonces comenta lo
siguiente:
C: Yo fui e iba con esa tragedia de que… es fácil contarlo, pero vivirlo y contarlo
es más difícil.
Con la frase anterior Cielo está manifestando su profunda desconfianza hacia un sistema
judicial que, según ella, permite que los versionados se atribuyan hechos que no
cometieron con el fin de obtener beneficios adicionales por parte de Justicia y Paz.
C: No no, gracias.
C: No señor, gracias. Bueno yo me decía: tanta gente que han ajusticiado, cómo
han de acordarse de cada caso en particular? Le pregunté, ¿qué ocurrió?
Alias “5.7”: Los hechos ocurrieron que… hicimos una reunión, en ese pueblo hicimos
una reunión en la noche y tu papá se sentó en un asientico y tu papá dijo, lo que pasa es
que yo tengo un montesito para allá.
C: Mi papá tenía una finca. Efectivamente, mi papá dijo eso. De igual forma yo
también me cercioré que en mis declaraciones que yo había hecho en mi proceso
en la Fiscalía, esos hechos yo no los había contado, porque si yo los cont,é él los
pudo haber leído y los está repitiendo como un loro, pero yo esos hechos no los
conté en mi denuncia, es decir, él estaba contando que sí ocurrieron los hechos y
que yo no lo había puesto en mi declaración ante la fiscalía. Ok. entonces sí sabe
de los hechos.
Alias “5.7”: efectivamente la reunión la empezó una persona que supuestamente había
hecho parte de la guerrilla y que empezó la reunión diciendo: yo hice parte de la
guerrilla pero me di cuenta de que no funciona y me pasé para esto
Alias “5.7”: bueno, nosotros estábamos en una entrada del pueblo que es como una
“Y”, tiene dos accesos, nosotros estábamos ahí, yo guindé mi hamaca y esa persona que
dijo haber sido de la guerrilla dijo que su papá auxiliaba a la guerrilla. Y yo le dije:
bueno, investigue bien y yo le doy la orden (de matarlo)
Alias “5.7”: no sé del carro. Unas personas de acá de esta ciudad fueron hasta el pueblo
de ustedes a traer el resto de la mercancía en la camioneta.
Entre los múltiples temas que se tocaron en esa dramática conversación, Cielo le
reclamó a su victimario haber acabado con la alegría de su casa:
C: Mi mamá no tiene brillo en sus ojos, mi mamá era una mujer feliz, una mujer
alegre, mi mamá hoy no tiene brillo en sus ojos.
Otras frases de Cielo hicieron alusión a los esfuerzos que los padres campesinos
tuvieron que hacer para educar a las hijas y cómo esos esfuerzos, a pesar de todo, no
fueron en vano:
C: Si. Y nosotras el mismo día cogimos pintura y tapamos todo eso porque
nosotros no somos guerrilleros.
La escena de confrontación fue tan inusual que algunos compañeros del preso salieron
de sus celdas al patio de la cárcel buscando defenderlo de las recriminaciones que le
estaba haciendo Cielo. Mangones Lugo se sentó a la mesa y le dijo a Cielo que bajara la
voz, que se callara porque su interpelado iba a reconocer el asesinato de su padre en las
versiones libres que estaba rindiendo ante la Fiscalía, a lo cual Cielo respondió:
C: ¿y quién le dijo a usted que yo estoy aquí por 20 millones de pesos? Quien le
dijo a usted eso señor? Yo me puedo hacer 20 millones de pesos así me toque
trabajar días y noches, pero me los puedo hacer. Yo estoy aquí porque mi padre
no fue un guerrillero, porque mi padre era un campesino trabajador y la dignidad
de él hoy no se sabe, qué pasó con él no se sabe, dónde está no se sabe.
Alias “5.7”, el paramilitar que estaba siendo interpelado por Cielo quedó muy
sorprendido ante la actitud valerosa y desafiante de su interlocutora, ante lo cual hizo el
siguiente comentario:
Alias “5.7” No, lo que pasa es que el resto de víctimas siempre han venido acá y nos
han rogado que reconozcamos los hechos para que las reparen a lo cual Cielo respondió:
417
Aquí Cielo se refiere a José Gregorio Mangones Lugo, alias “Carlos Tijeras”, comandante del frente
William Rivas y compañero de “5.7” en la cárcel Modelo.
En la parte final de su relato, Cielo hizo alusión a la omnipotencia con que actuaban los
paramilitares, en asocio con la Policía, y se refirió a la desesperanza que sentían las
comunidades que habitaban en las veredas azotadas por la violencia paramilitar, pues
estaban aterrorizadas por la violencia y convencidas de que nunca se haría justicia:
C: Igual qué quiero dejar sentado, que el Estado trate de hacer justicia, que trate
de darle a las víctimas verdad y no verdades a medias. En mi pueblo cuando
estaban las AUC y la policía en pleno fulgor, le quitaban los mofles a las motos y
sonaban las motos en las calles con una imponencia y una altivez, como que
nunca iba a llegar la justicia o nunca iba a llegar la ley.
Sin embargo Cielo reconoce que el proceso de justicia transicional ha tenido sus
aciertos:
Y al señor “5.7” ese día yo le preguntaba que por qué se acordaba de ese caso de
mi papá y me dijo: sabes por qué me acuerdo de ese caso? Porque me preguntó la
Cruz Roja por él, porque un policía me llamó para decirme que yo tenía que ir a
resolverle el asunto que les había dejado con una peladita loca que andaba
denunciando, por eso me acuerdo de este caso en particular.
C: Porque yo quería saber, tanta gente y por qué se va a acordar de ese caso.
Alias “5.7”: hay un poco de policías que me llamaron, que yo les fuera a resolver el
problema que les había dejado allá y les dije: yo no voy a resolver eso, entonces hay
muchas cosas del Estado involucradas en esto, hay muchas situaciones del Estado
involucradas.
C: Cuando fuimos al Playón le digo señora que yo me sentí triste porque llegaron
cuatro abogados, eso parecía un comercio, o sea, estaban comerciando con el
dolor de nosotros. Y mis víctimas de Playón peleándose por cuánto daba el
Estado por un niño que no había nacido cuando le mataron al esposo, un niño
que estaba en el vientre de la madre, que cuánto daba el Estado por eso y el
Estado quiere es eso. El efecto que quiere surtir, una promesa de entregarle a uno
una reparación administrativa es esa. Que uno se prostituya, por así decirlo, que
se deje comprar.
C: Mientras que hoy a grupos desmovilizados, el Estado les entrega granjas, les
entrega dinero, les entrega auxilios. Y si vamos de pronto también a las oficinas
de Acción Social encontramos que para que una víctima o un beneficiario reciba
una ayuda tiene que entutelar, porque los tribunales están llenos de tutelas para
que les entreguen recursos humanitarios, para que les entreguen ayuda.
Alias “5.7”: “doctora, usted que entiende la situación de nosotros, usted que es muy
abierta, usted que no nos rechaza, haga de cuenta por un momento que usted no es la
abogada de las víctimas, que usted es la abogada mía…. yo le diría que no estoy
postulado y que quiero entregar un cuerpo, salgo, voy a exhumarlo… ¿usted no es
abogada de víctimas? Haga de cuenta que le estoy pagando 200 millones de pesos para
que me represente”.
Abogada B: “O sea, mire todo lo que me dijo y yo le dije, para responderte tendría que
ser tu abogada, pero desafortunadamente hay algo que no puedo quitar y es que
represento a más de mil víctimas, hasta ahí quedó la cosa”.
Finalmente Cielo se refirió el abandono en que están los familiares de víctimas pobres y
desconocidas que no cuentan con ningún apoyo por parte de las instituciones:
Para terminar, la abogada entrevistada por Memoria Histórica nos contó que los
postulados que están detenidos en la cárcel Modelo de Barranquilla no olvidan la escena
en la cual Cielo se enfrentó con su verdugo y le hizo conocer las dimensiones de su
pérdida. Nos contó también que un día alias “Juancho Prada” la llamó para decirle:
“Doctora ¿se le quitaron las ganas de traer a más gente después de la que cogió y gritó a
“5.7”? que casi le pega y gritó a “Tijeras”? A lo cual la abogada contestó: “No, no se me
quitaron las ganas, quedé satisfecha porque una sola víctima le dijo a ellos lo que era.
Yo vuelvo y entro allá y a Cielo la recuerdan, no se han olvidado, todos, todo el mundo
salió de la celda, ella estaba en el patio. Todo el mundo”.
ILUMINADA418 era muy joven cuando perdió a su hermano Reinaldo, en agosto de 1998,
cuando un grupo de hombres armados se lo llevó del caserío donde vivían. Su relato
comienza delineando el contexto donde tuvieron lugar los hechos:
I: A las siete de la noche, siendo un domingo, entró un bloque de las
Autodefensas a la plaza principal del pueblo en la zona bananera. Ellos llegaron
y mandaron a toda la gente que estaba en la plaza que se tiraran al piso, estaban
buscando a una persona que le decían el barbón y mi hermano siempre utilizaba
barba. Algunos a los que ellos preguntaron dijeron que allá era la tienda de mi
hermano, y ellos llegaron y abrieron la puerta a la fuerza. Llegaron y le
preguntaron que dónde estaban las armas.
Reinaldo: “Yo no tengo armas”
Paramilitares: “Entonces usted se tiene que ir con nosotros”.
Sin una identificación confiable, ignorando su nombre, los paramilitares se llevan al de
las barbas que hubiera podido ser cualquiera:
I: A él se lo llevan y se llevan aparte cheques, efectivo, medicinas: saquearon, y a
mi sobrina, que les lloraba y les decía que no le hicieran daño a su papá, le
418
Entrevista a mujer adulta, familiar de desaparecido, hecha en Abril 30 de 2010 en Ciénaga Magdalena.
Duración de la entrevista 1 hora y 10 minutos. El nombre de la mujer entrevistada ha sido cambiado por
razones de seguridad.
dijeron que no, que se callara, si no la mataban a ella, que se callara que no le
iba a pasar nada. A él se lo llevan en una camioneta, que para esa época las
llamaban orejas de perro, son unas camionetas cuatro puertas, doble cabina.
Ellos llegaron en una camioneta roja y en una camioneta blanca, era un grupo
como de quince o veinte, no sé. Era, por decir, una cuadrilla, un escuadrón de
ellos. Ellos se lo llevan y hasta el momento en que a él se lo llevan solo le
informan a mi hermano, se lo llevaron, se lo llevaron, lo secuestraron.
Las consecuencias anímicas de la desaparición de Reinaldo comenzaron a afectar a la
familia, tal como lo relata Iluminada:
I: Mi mama entró en una depresión porque era su hijo mayor y el eje de la
familia. La decisión que tomaba él era la que todo el mundo acataba. Era el buen
hermano, el buen hijo, él no era una persona sociable, era una persona muy
callada, más bien de leer, “no hablen así”, “no digan malas palabras”. Mi mamá
muere a los dos años. Ella tenía aplasia medular y se le juntó con la pena moral.
El dictamen de la muerte de mi mamá fue pena moral. Ella no quiso vivir más. Se
le olvidó que tenía otros siete hijos y vivió en busca de él. La muerte de mi mamá
fue muy dolorosa. Nosotros tuvimos que traer a una persona que se parecía a mi
hermano para que ella en su hora de muerte lo tocara y creyera que él era el que
había llegado. Para que se pudiera ir tranquila y nosotros, en el dolor, decirle,
“mamá, tranquila, Reinaldo está acá, llegó”, y ella verle la luz en los ojos. Creo
que fue lo más doloroso de todo el proceso que hemos pasado.
Con el paso del tiempo y la ausencia de noticias sobre el paradero de su hermano,
Iluminada siente la necesidad de buscar al culpable de su desaparición para preguntarle
por su suerte, cosa que consulta con su abogada. Esta le cuenta que hay un paramilitar
preso de nombre Édgar 419que operaba en la zona donde tuvieron lugar los hechos por la
época en que desapareció Reinaldo, y que sería bueno visitarlo en la cárcel. Iluminada
se muestra de acuerdo y le dice a la abogada:
I: yo tengo que ir a hablar con él.
Abogada: ¿y tú te atreves a ir a hablar con él?
Ante la pregunta de la abogada Iluminada comenta:
I: a la abogada le daba miedo que yo fuera, porque, según decía, allá ha habido
desmayadas, allá se grita, allá les da infarto y allá vienen y les dicen de todo, y
yo soy muy reacia en esas cosas.
Sin embargo, Iluminada manifiesta su coraje y le responde:
I: Tú me conoces a mí y tú sabes que yo no soy de escándalos, pero yo quiero que
él me lo diga a mí en la cara por qué mató a mi hermano, porque esa es la
obligación que él tiene conmigo.
El itinerario que emprende Iluminada no es tan solitario como el de Cielo, pues hace las
cosas acompañada de su esposo, una hermana y la abogada:
419
Edgar es un paramilitar desmovilizado que a pesar de múltiples solicitudes no ha sido postulado a la
ley de Justicia y Paz. Sus víctimas se cuentan por centenares y viven en un limbo jurídico pues no pueden
acceder a las reparaciones administrativas que otorga el Estado.
I: Yo hago todo eso con mi esposo, que es quien tiene conocimiento; otra
hermana, que prácticamente es la parte económica, y la doctora, mi abogada.
Ella, en todo caso, es siempre ella.
Iluminada narra el encuentro en la cárcel con Édgar, presunto autor de la desaparición
de su hermano, en los siguientes términos:
I: Yo llegué ese día a la cárcel y no me iban a dejar entrar; me iban a dejar
entrar, pero no me iban a autorizar la visita con él. No sé qué pasó, fue un ángel,
pero en un momento me dijeron “sigue” y cuando vi a Édgar ni siquiera sabía
que era él. La abogada me lo presentó. Entonces yo lo saludo “hola, como está,
mucho gusto”. Él empezó con esa charla que tienen ellos de venir a darle
sicología a uno, donde ellos son los victimarios y nosotros las víctimas, y
empiezan a justificar, porque ahora son cristianos. Empezó como a darme la
palabra y a hablarme de que él ya era cristiano, 420 y él pedía perdón al lado de la
Biblia. Y entonces yo le dije que sinceramente yo no venía a darle perdón a él. Yo
le dije que él era la persona que nos había quitado los últimos momentos de mi
hermano y que, como él los tenía, yo quería que él me los compartiera a mí,
porque nosotros no lo habíamos vuelto a ver, y [que me dijera] qué había pasado
con él en ese momento, qué hizo, qué habló.
En este punto Iluminada alude a una noción de verdad que se mencionó unas páginas
atras y que está relacionada con algo precioso que se encuentra encapsulado en la
memoria del victimario y cuya transmisión se constituye en un deber para con la
víctima. Según dicen los familiares de las víctimas, ellos tienen derecho a conocer lo
que les fue robado, es decir, los últimos pensamientos y sentimientos de su familiar
antes de ser asesinado.
I: Édgar me dijo, lo que pasa es que nosotros hicimos un enfrentamiento y ahí
cayó un muchacho de la guerrilla; él cayó herido y él nos dio una lista y dentro
de la lista iba su hermano. Nos dijo que él era colaborador de la guerrilla.
Iluminada no respondió a la acusación que le estaba haciendo Édgar porque ante todo lo
que a ella le urgía era saber qué pasó con su hermano; por eso sin dilaciones le preguntó
ansiosa:
I: Sí, pero qué pasó?
Y como la respuesta de Édgar no fue muy precisa, Iluminada tuvo que recordarle las
circunstancias que rodearon la desaparición de su hermano:
I: Había muchas cosas que él no recordaba y con la abogada empezamos a
recordarle. Yo por ejemplo le dije que las cosas no habían ocurrido un día 13,
que era 10, [que] la camioneta era roja y blanca, [que] no sabíamos dónde
estaba la fosa, y Édgar dijo que estaba en una finca que se llama El Achiote.
Iluminada quería saber concretamente qué había dicho su hermano:
I: Si […] había suplicado, quería saber cómo había sido su muerte, si su muerte
había sido de súplica o había sido una muerte digna. Si me van a matar mátenme,
pero yo no les voy a suplicar.
420
Es una constante entre los excombatientes que cargan a cuestas gran número de homicidios convertirse
al cristianismo y refugiarse en la lectura de la Biblia. Muchos de ellos se convierten en pastores como
fórmula para redimir sus culpas.
Édgar: “Yo no fui el que lo mató. Gracias a Dios yo soy del bloque el único que ha
quedado vivo, el que lo mató ya está muerto”. Como veremos más adelante, no hay
manera de saber si lo que está diciendo Édgar es cierto o falso. Sin embargo, sus
palabras causaron tal impacto en la mujer que esta sintió un vacío en el estómago
porque pensó que Édgar no le iba a aclarar nada acerca del paradero de su hermano.
Decepcionada comentó lo siguiente:
I: Quedé otra vez como que él no me iba a decir las cosas. Él empezó a decirme
que nos pedía perdón, a mi familia, a mí, por lo que había pasado, y yo realmente
le dije que yo no era quién para darle el perdón, que de mí no recibiera un
perdón, que yo hacia él no tenía ningún sentimiento, porque el solo hecho de
tenerle un sentimiento de odio era una vinculación con él. Que para mí él era una
persona que vi hoy y mañana no recuerdo quién es. Simplemente sé que fue el
comandante que dio la orden de matar a mi hermano. Pero que no me pidiera
perdón, porque yo no era la persona autorizada para perdonarle, que si quería
pedir perdón se lo pidiera a Dios. Él se quedó callado.
A diferencia de lo que ocurre con los familiares de víctimas cuando son creyentes, la
conversación entre Édgar e Iluminada deja ver la inexistencia de una instancia moral
que pudiera mediar entre la rabia que siente Iluminada frente a la falsa solicitud de
perdón del perpetrador y la renuencia de este a recordar y su insistencia en pedir perdón.
Durante el encuentro en la cárcel Édgar se mostró muy nervioso, mientras que
Iluminada estuvo muy tranquila. Después de un rato terminaron sentados uno al lado del
otro, separados por una reja, y ella aprovechó para decirle muchas cosas. Entre otros
muchos temas, Iluminada y Édgar hablaron de la negativa del gobierno a postularlo para
la Ley de Justicia y Paz, a pesar de las múltiples solicitudes hechas por la Fiscal 3 a,
encargada del Bloque Norte de las AUC, por la abogada y por el mismo Edgar quien
quedó relegado del proceso por continuar delinquiendo después de la desmovilización.
Cuando ya había transcurrido buena parte del diálogo entre Edgar e Iluminada, la
abogada se retiró de la cárcel y ellos dos quedaron solos. Edgar continuó hablando y le
contó a Iluminada que él tiene más de mil quinientos hechos por confesar y que
prácticamente todos sus casos son desapariciones forzadas. Se mostró muy molesto por
la negativa del gobierno a postularlo y comentó lo siguiente:
Edgar: “No sé por qué el gobierno antepone un caso de droga a mil quinientas
desapariciones. Yo eso no lo he podido comprender. 421 Yo tengo un documento
preparado para cuando me postulen donde yo voy a hablar todo lo que se, el problema
es que el gobierno no quiere que yo hable porque yo sí soy el que tiene la verdad de
todo este proceso. Yo sé realmente qué fue lo que pasó y yo sé quiénes son los
culpables, quiénes son los intelectuales del proceso. Si usted quiere, colabóreme y nos
colaboramos en que me postulen. Yo le aseguro a usted que si a mí me postulan yo voy
a hablar. Porque yo tengo el documento y lo voy a entregar.”
421
Édgar continuó delinquiendo después de la desmovilización en asuntos relacionados con narcotráfico y
por ello perdió el derecho a rendir versión libre, a confesar sus crímenes y a recibir penas alternativas
como parte de las prerrogativas que otorga la Ley de Justicia y Paz. El caso de este paramilitar
desmovilizado, que no ha sido postulado a esta ley, ha dejado a sus innumerables víctimas sin la
posibilidad de ser reparadas por el Estado colombiano. La postulación es una prerrogativa del Ministerio
del Interior y de Justicia y queda a discreción del ministro.
Si quien habla fuera un simple patrullero o soldado raso, tendríamos la certeza que
miente y que lo hace para hacer méritos ante Justicia y Paz, presumiendo que sabe más
de lo que sabe. Pero Édgar fue comandante de frente, era quien daba las órdenes y es
muy posible que conozca hechos y circunstancias que pueden resultar incómodas para
algunos políticos y funcionarios locales. Después de un rato terminó la conversación y
antes de retirarse Iluminada comentó:
I: Eso fue lo que hablamos.
Ante la aparente voluntad de cooperación mostrada por Édgar durante el diálogo en la
cárcel, Iluminada dio un paso más y le planteó el tema de la posible ubicación de la fosa
donde está enterrado su hermano. Le dijo que ella iba a ir al sitio donde supuestamente
estaba ubicada la fosa a tomar unas fotos para traerlas a la cárcel, confiando en que él
pudiera reconocer el lugar y así si pudiera hacer la exhumación de los restos.
I: Voy a ir al lugar a tomar las fotos y la doctora te trae las fotos a ti para que tú
recuerdes el sitio exacto
Édgar rememoró y recordó que en el lugar había una palmera y un quiosco. Convencida
de estar sobre una pista certera, Iluminada hizo el viaje al lugar para tomar las fotos:
I: [Entonces] nosotros nos fuimos a la semana con mi esposo y mi cuñado y
llegamos a la finca diciendo que era que el abuelo de mi esposo había estado por
esas tierras, que él había vivido en Suecia y que entonces él venía a recorrer las
tierras y a mirar cómo era, que si podíamos tomar fotos. Y efectivamente nosotros
grabamos toda la finca, tomamos las fotos.
Cuando la abogada finalmente llevó las fotos a la cárcel para mostrárselas a Édgar a este
se le aguaron los ojos y dijo:
Edgar: “Ay, doctora, usted no sabe pero a mí estas fotos me traen tantos recuerdos, es
que yo allá pasé los mejores momentos de mi vida”.
El comentario de Édgar escandalizó a Iluminada y la puso a dudar, por primera vez, de
las buenas intenciones del preso. Se indignó y dijo que los “buenos momentos” a los
cuales se refería el preso eran precisamente los que vivió en la zona donde desapareció
su hermano, cometiendo asesinatos y desapareciendo personas:
I: Comandar, matar, robar, secuestrar, y todavía él en la charla anterior me decía
que lo perdonara. En esa situación, ¿cómo pueden ellos estar pidiendo perdón
verdaderamente cuando eso les recuerda los mejores momentos de la vida? 422
Cuando uno tiene buenos momentos uno no se arrepiente de ellos.
El párrafo anterior trae a colación una escena muy recurrente entre los paramilitares
desmovilizados y es la solicitud permanente de perdón a las víctimas, un gesto que hace
parte del canon de buen comportamiento que deben mostrar los versionados que aspiran
a ser incluidos o, si ya lo están, a permanecer dentro de los marcos legales del proceso
de Justicia y Paz: deben confesar sus crímenes, mostrar arrepentimiento y solicitar
perdón por estos, tratar con respeto a las víctimas, etc. A pesar de las dudas e
incongruencias que fue planteando Edgar a lo largo del diálogo, Iluminada se puso de
acuerdo con él para ir al lugar donde supuestamente estaría enterrado Reinaldo. La
búsqueda de fosas comunes implica una salida de campo que la Fiscalía autoriza y
422
El cinismo y la desfachatez ante los asesinatos cometidos suele ser una constante entre los
desmovilizados, que cuando están entre ellos se ufanan de sus crímenes.
coordina y que involucra al preso, quien debe dejar temporalmente la cárcel y estar
acompañado por un fiscal y un antropólogo forense.
I: Quedamos así. Fuimos entonces nuevamente, porque […] yo creo que él sueña
conmigo [el doctor que hace las exhumaciones], de tanto que le molesto la vida.
Nuevamente le dimos las coordenadas al doctor, fuimos, él autorizó una ida allá.
A Édgar lo iban a sacar de la cárcel para que fuera, pero él no quiso salir porque
los que fueron a sacarlo no se identificaron como de la Fiscalía, y me imagino
que él debe ser una persona muy cuidadosa de quién es que se lo va a llevar,
porque debe ser que prácticamente él es una bomba andando. Él no salió, y no se
pudo ir allá a ubicar el sitio.
Como era previsible, Edgar no asistió a la diligencia. La abogada molesta con ello le
preguntó por qué no había ido a la diligencia a lo cual él respondió:
Edgar: “no sabía que era para el caso de su hermano, no me dijeron para qué era y por
eso no salí”.
Hasta ahí llegaron los esfuerzos de Iluminada para que Edgar ubicara los restos de
Reinaldo su hermano. Unas semanas más tarde la abogada de Iluminada se enteró de la
existencia de otro paramilitar, de nombre Jairo, preso en una cárcel del Meta que
afirmaba recordar a un hombre de barbas al que había asesinado en una población de la
zona bananera. Después de considerar la posibilidad de ir a buscarlo debido a la
distancia y a la escasez de recursos, Iluminada y su abogada decidieron viajar a la
remota población a entrevistarse con Jairo. Durante el diálogo que tuvieron con él en la
cárcel, el preso aceptó haber matado a Reinaldo por órdenes de Édgar y se comprometió
a ubicar la fosa donde reposan sus restos. A pesar de lo contradictorio de la situación y
sin saber a ciertas cual de los dos presos estaba mintiendo, la confesión de Jairo renovó
las esperanzas de Iluminada de encontrar a su hermano y nuevamente se planteó otra
salida de campo al sitio con el fin de que el preso identificara el lugar. Y nuevamente
comenzo el calvario. El extenso relato de Iluminada describe un galimatías de
equívocos, dudas e imprecisiones respecto al sitio donde Jairo creía que se encontraban
los restos del desaparecido
I: Nosotros llegamos allá. Bueno, yo ya conocía el sitio, […] ya había ido, pero la
ubicación que nos había dicho Édgar, que era frente a una palma, no era. Había
que entrar [por] un falso portillo y era al frente de un palo de guásimo. 423 ¿Qué
pasó? Esa finca está ahora cultivada de palma y en épocas de sequía lo que
hacen es que mandan agua por desnivel para que moje la palma y la palma no se
seque. Cuando llegamos eso era un pantano completo. Yo iba muy ilusionada,
porque [me] dije: Jairo va a saber el sitio exacto y a mi hermano lo vamos a
encontrar ya. Y calladita, porque no le dije a mi familia porque la sorpresa se las
iba a dar. Nos fuimos para el sitio y nos encontramos con que eso era un
pantano. Jairo tenía la disposición de hacerlo y dijo entonces: ¿qué hacemos?”
Antropóloga forense: “acá es muy difícil por la calidad de la tierra, la calidad del suelo
no nos lo permite, está lleno de agua, pero hagámosle, hagámosle”.
En efecto, Jairo fue llevado hasta el sitio donde se quitó la ropa y se quedó en
pantaloncillos, se metió al pantano, cogió una vara larga y marcó el sitio donde él creía
423
Árbol nativo de las tierras cálidas de Colombia.
que estaba el cuerpo de Reinaldo. Valiéndose del machete desmontó toda la maleza que
había y dijo:
Jairo: “doctora, acá es el sitio y acá hay otra fosa, pero yo sé que la fosa de Reinaldo
está acá, al frente del palo de guásimo”. Efectivamente, en el lugar había un árbol alto y
frondoso, que llevaba muchos años allí. Sin embargo, ante las circunstancias climáticas
adversas, el fiscal y la antropóloga forense decidieron que no se podía hacer nada, si
sacaban los restos. Iluminada corroboró la decisión de los expertos cuando dijo:
I: “mi hermano llevaba doce años allí y allí lo que podía haber era polvo”.
Por su lado Jairo no quería que suspendiéran la exhumación porque decía: “yo quiero
que sepan que estoy colaborando; esto es lo que yo quiero, para que me trasladen y me
postulen, porque yo quiero colaborar, yo quiero entregar, pero ¿por qué no me quieren
escuchar?” Nuevamente hubo un segundo viaje con el fiscal y a Jairo lo trajeron
nuevamente del Meta; por segunda vez el sitio estuvo lleno de agua y no se pudo hacer
nada. En una tercera oportunidad fueron Iluminada con su esposo y la abogada.
I: Vea doctor que eso ya está seco, que vamos, que vamos. Fuimos y se empezó a
excavar un poquito pero a medida que excavábamos, el agua y no se pudo hacer
nada. Ya nosotros desesperados porque iba a empezar la época de lluvia…
Pasados unos días la abogada me llamó nuevamente hacia el 6 de marzo y me
dijo, Iluminada hay una última oportunidad de ir allá porque al doctor lo van a
operar, sale de licencia. Pero hay que conseguir una maquina; el antropólogo ya
me había dicho que a esto había que meterle maquina.
Abogada: “reza mucho, de golpe tú tienes mucha conexión con el alma de tu hermano”.
I: Si, somos muy conectados, incluso, le voy a decir algo, cuando yo fui al sitio yo
le dije una vez a la abogada, yo llevo tres días soñándome con un sitio donde
siento caer mucha agua y hay árboles y hay como una piedrita y todo eso.
Abogada: “es que tú tienes mucha conexión con él de pronto porque tú eras la niña de la
casa, la consentida”.
I: No sé, hoy de pronto estoy sintiendo la conexión de él ahí”. Fue algo como
cuestión de tres minutos y se me pasó. Después el antropólogo me miró y me dijo,
no hay nada. Ya eran las cinco de la tarde, que más se hacía? Eso estaba
completamente revuelto y yo les dije bueno si no se consiguió ahora es muy
difícil. Y el fiscal me decía Iluminada, yo no entiendo que pasa. Y yo le dije, eso
se lo tendrá que preguntar a Samper, y el dijo: yo salgo a licencia pero yo voy a
dar la orden nuevamente del traslado de él.
Para esos días a Jairo lo trasladaron nuevamente desde la cárcel en el Meta y lo llevaron
al sitio. Él se molestó porque supo que Iluminada y los forenses habían ido nuevamente
al sitio con la retro excavadora y sin él ante lo cual se indignó lo que dio lugar a que la
abogada comentara:
I: Que porqué era tan atrevido de molestarse en eso si, al contrario, esa plata y
toda la inversión que nosotros hemos hecho no lo ha hecho el gobierno, nosotros
nos hemos gastado casi diez millones de pesos consiguiendo a mi hermano en el
trascurso de año y medio y eso no lo ha hecho el estado, eso lo estamos haciendo
nosotros. Que porqué se molestaba si eso nos tocó a nosotros, peso por peso
conseguir para hacer eso, porque nosotros queríamos a mi hermano, nosotros
queremos cerrar ya ese capítulo.
Jairo se molestó aún más y dijo que quería hablar con alguien de la familia que no fuera
Iluminada porque no se atrevía a hacerlo sino con un hombre. En este punto Iluminada
comienza a sospechar que todo obedece a un montaje de Jairo:
I: Hasta acá creo que nosotros llegamos. Nosotros decidimos que las cosas se
quedan así. Si mi hermano algún día aparece, que nos llamen y nos digan,
encontramos un resto, un hueso, un cabello o lo que sea y es de su hermano y ahí
está. Pero nosotros ya agotamos todas las instancias.
Sin embargo, antes de dejar la escena Iluminada formula la siguiente pregunta, la única
pregunta que verdaderamente le interesaba:
I: Yo soy la hermana de Reinaldo y yo quiero saber cuáles fueron los últimos
momentos de la muerte de él, por qué lo mataron.
Jairo: “Pues yo simplemente recibía órdenes. A mí la orden me la dio mi comandante,
yo lo traje acá a eso de las 10, 11 de la noche y simplemente lo matamos.
I: Pero mi hermano ¿le dijo que él tenía familia?, ¿que no lo mataran? ¿Que no
le hicieran eso? Yo quiero saber qué pasó con él, quiero saber cómo fue su
angustia”.
Jairo: “No, él no me dijo nada. Yo simplemente le dije: hermano, qué pena, pero lo
vamos a matar, y lo matamos”. Paradójicamente la revelación hecha por Jairo
reconfortó a Iluminada, quien declaró al respecto:
I: Hay algo que me tranquiliza y es saber eso, que no se humilló a decirles “no
me maten”, porque ellos no eran superiores a él; todos somos iguales,
simplemente ellos estaban haciendo una acción mal y él iba a ser la víctima. El
hecho [de] que él de pronto hubiera dicho “no me maten, miren que mi familia” a
ellos eso los hubiera enriquecido más, porque hubieran dicho, “ay, sí, yo me
acuerdo que lloró y que dijo que no se qué, y su hermano se desmayó y todo.
Jairo: “él no dijo nada, simplemente lo matamos”.
I: Y si él no dijo nada, ¿ustedes por qué lo recuerdan tanto a él?, ¿por qué dicen
que el caso de mi hermano no se les va de la mente?, ¿por qué, si él es uno más
del montón, a ustedes él no se les olvida?
Jairo: “Yo no sé qué pasa con él, pero siempre lo tenemos en la mente, este es un caso
en que nos dicen y nosotros recordamos qué pasó con él”.
En este punto del relato Iluminada aclara que si el caso no se les olvidó fue por el hecho
de que su hermano no imploró clemencia, no les suplicó que no lo mataran
I: Cuando una persona no pide cacao 424 a uno nunca se le olvida esa persona.
Sentí tranquilidad y sentí, no sé si no deba decir eso, sentí orgullo de hermana. Él
era mi hermano mayor, yo tengo mi papá vivo, pero él era para mí como mi papá,
424
Con “pedir cacao” se quiere decir “suplicar, pedir clemencia”.
mi segundo papá. Yo soy la parte femenina de él, yo soy igual a él en todo, en mi
modo de pensar, en mi modo de actuar, en mi modo de ser y hasta en mi propio
orgullo, yo soy igual a él. Y cuando Jairo me contó que mi hermano no dijo nada,
yo sentí como si yo le hubiera dicho lo mismo, me sentí orgullosa, no les lloró, no
les suplicó. Eso era lo que a mí me mortificaba. Y creo que a toda mi familia le
mortificaba eso, porque no hay nada que a uno le moleste más que saber que lo
humillan sin justa causa.
Para terminar quisiéramos recapitular acerca del papel que juega el resentimiento
en los casos de desaparición forzada, entendiéndolo como un sentimiento moral que
opera en contra del olvido y como una forma eficaz que se opone a la fatalidad de la
historia; ante la ausencia de un cuerpo que testifique la muerte del ser querido, la herida
se resiste a curar convirtiéndose en una señal de identidad para quien ha sido
lastimado.425 A la luz de dicho concepto, analicemos los imaginarios de verdad que
recorren los relatos de las tres mujeres.
María de la Cruz es una mujer campesina con un nivel precario de
escolarización, rasgo que se refleja en un itinerario de búsqueda de la verdad que no
busca ni verbalizar su experiencia de dolor, ni dilucidar las circunstancias del crimen, ni
conocer a los culpables. A pesar del resentimiento que la mueve a asistir a todo tipo de
reuniones con otros familiares de víctimas, dentro y fuera de su vereda, María de la
Cruz opta por el silencio pues no le interesa averiguar quiénes fueron los que se llevaron
a su marido y lo que quiere es preservar a toda costa su recuerdo y representarlo. Por
ello carga consigo a donde va, unos retratos pintados de su marido, su sobrino y algunos
vecinos desaparecidos. Durante los años transcurridos después de la desaparición, María
de la Cruz ha elaborado su duelo de una manera performativa, llevando a cuestas unas
memorias pintadas que insisten en el carácter irremediable de su pérdida, un itinerario
que comparte con otras mujeres que también vieron desaparecer a sus seres queridos.
Cielo, en cambio, es una mujer educada y con estudios profesionales que
experimenta la pérdida de su padre como un vacío insoportable que únicamente podrá
ser subsanado en la medida en que ella se lo haga conocer al asesino de su padre. Una
vez que lo confronta, Cielo no espera que el perpetrador aclare los aspectos relacionados
con los últimos momentos de su padre amado, simplemente quiere poner en escena su
duelo haciéndole saber al perpetrador de todo lo que la privó con la desaparición
intempestiva del padre.
Iluminada es, quizás, de todas ellas la que lleva al límite su necesidad de saber
qué pasó con la persona desaparecida, en este caso, su hermano. Para ello se asesora de
una abogada y emprende un itinerario largo y tortuoso, animada por el deseo de conocer
en detalle cómo fueron los últimos momentos de su ser querido, una verdad que solo
conoce el perpetrador. Se trata de tres voces en busca de certezas de diversa índole,
mujeres que luchan por establecer la verdad de lo ocurrido con sus familiares muertos o
desaparecidos, y lo hacen explorando rutas extrajudiciales.
425
Amery, Jean. Más allá de la culpa y la expiación. Pre-Textos: Valencia, 2001.
Las revelaciones que hacen los postulados en los recintos judiciales adquieren
peso de verdad en la medida que los fiscales logren probar los hechos confesados e
imputar cargos. Son verdades que, a partir de procedimientos probatorios, adquieren un
valor judicial que se configura dentro de las salas públicas de los tribunales. El acceso
de los familiares de las víctimas a los espacios judiciales donde transcurren las
versiones libres está muy restringido pues son ubicados en salas aparte donde pueden
observar a los paramilitares que rinden versión libre a través de una pantalla de
televisión. Ello impide una interpelación directa a los paramilitares por parte de las
propias víctimas por lo cual algunos familiares escriben los nombres de sus víctimas y
las circunstancias de su desaparición en papeles que le hacen llegar al fiscal del caso
para que sea él quien indague por su paradero. Los protocolos relacionados con esas
indagaciones son laxos y cada fiscal toma decisiones según su criterio. Unos, por
ejemplo, dejan entrar a las víctimas a los recintos judiciales y permiten encuentros cara
a cara con sus victimarios, los cuales suscitan emociones encontradas y explosiones de
llanto. Otros fiscales son enfáticos en que esto no debe hacerse y no lo permiten.
Los tres casos analizados dejan ver la naturaleza porosa del proceso de Justicia
Transicional mediante el cual se están juzgando los crímenes del paramilitarismo en
Colombia. Se trata de un proceso cuyos bordes y límites son tan imprecisos que
permiten búsquedas intersticiales de verdad y negociaciones extra judiciales. La
búsqueda del contacto cara a cara con el perpetrador le otorga a este un poder que no
hace parte de la estructura jurídica formal pero que, sin embargo, flota entre sus
segmentos. La omnipotencia de aquel que dispone de la vida de otros se expresa con
toda su perversidad cuando el perpetrador revela su verdad ante una víctima que
implora por esta. Dicha solicitud configura una situación asimétrica entre unos
perpetradores que poseen algo que los familiares de víctimas desean fervientemente
conocer y unos familiares que harán cualquier cosa por obtener una confesión.
Un abismo separa a unos y a otros debido al agravio moral y al sentimiento de
injusticia que embarga a los familiares de las víctimas.426 A pesar de esta distancia
abismal, la memoria personal del perpetrador es capaz de tender un puente que genera
sentimientos encontrados en la víctima pues por un lado, la libera de la incertidumbre
que la agobia y, al mismo tiempo, inaugura una segunda etapa de victimización al forzar
a la persona que busca la verdad a aceptar las condiciones impuestas por el perpetrador.
Como vimos con el caso de Iluminada, el perpetrador puede estar mintiendo y de esta
manera somete a la víctima a sus caprichos. Los itinerarios narrados por María de la
Cruz, Cielo e Iluminada hacen parte de ese mundo informal e intersticial en medio del
cual se debaten algunos familiares de víctimas en su afán por esclarecer hechos que
partieron en dos sus vidas. Son familiares de personas desaparecidas que no logran
acceder a los circuitos institucionales que administran las reparaciones porque no
encuentran cómo hacerlo, porque no creen que se haga justicia o porque consideran
infame la reparación administrativa que otorga el Estado. Es frecuente oírles decir que
426
Felman, Shoshana. The Juridical Unconscious. Trials and Traumas in the Twentieth Century.
Cambridge: Harvard University Press, 2002.
aceptar dinero equivale a ponerle precio al familiar desaparecido y afirman que sus
muertos no lo tienen.
V. EL PAPEL DE LOS MEDIOS EN EL CUBRIMIENTO DE JUSTICIA Y PAZ
430
En este sentido, el debate en torno a las imputaciones parciales y a las imputaciones holísticas a que
dio lugar la sentencia de la Corte Suprema en torno al caso de “El Loro” debe conducir a respuestas que
se desplieguen en un terreno intermedio representacional que trascienda las imputaciones individuales
aisladas y descontextualizadas pero que no se entrampe en la exigencia imposible de saber todo sobre el
accionar de los grupos armados en el marco de amplios contextos espacio-temporales. Ver: Corte
Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, Sentencia del 31 de julio 2009. Postulado: Wilson Salazar
Carrascal alias “El Loro”
431
Ver: Corte Constitucional. Sentencia C-370 de 2006. Aparte [Link] de las consideraciones de la Corte;
y Ley 975 de 2005 Artículo 7° sobre el derecho a la verdad.
432
Ley 975 de 2005 Artículo 48. Medidas de satisfacción y garantías de no repetición. Las medidas de
satisfacción y las garantías de no repetición, adoptadas por las distintas autoridades directamente
comprometidas en el proceso de reconciliación nacional, deberán incluir: La verificación de los hechos y
la difusión pública y completa de la verdad judicial, en la medida en que no provoque más daños
innecesarios a la víctima, los testigos u otras personas, ni cree un peligro para su seguridad.
433
Ley 975 de 2005 Artículo 58. Medidas para facilitar el acceso a los archivos. El acceso a los archivos
debe ser facilitado en el interés de las víctimas y de sus parientes para hacer valer sus derechos. Cuando el
acceso se solicite en interés de la investigación histórica, las formalidades de autorización sólo tendrán la
finalidad del control de acceso, custodia y adecuado mantenimiento del material, y no con fines de
censura. En todo caso se deberán adoptar las medidas necesarias para resguardar el derecho a la intimidad
de las víctimas de violencia sexual y de las niñas, niños y adolescentes víctimas de los grupos armados al
margen de la ley, y para no provocar más daños innecesarios a la víctima, los testigos u otras personas, ni
crear un peligro para su seguridad.”
434
Corte Constitucional. Sentencia C-370 de 2006. Apartes [Link].12., [Link].13., [Link].14.
435
Especialmente la Corte Suprema de Justicia ha destacado la obligación que tienen los funcionarios
judiciales de justicia y paz de reconstruir el contexto del conflicto armado en que acontecieron los hechos
individuales por los que sean juzgados los ex paramilitares. En este sentido, la figura del concierto para
Situados como están en la difícil tensión entre las exigencias representacionales y
comunicacionales muy limitadas de la justicia ordinaria y los retos representacionales y
comunicacionales muy ambiciosos que les impone la justicia transicional, los fiscales y
jueces del proceso de Justicia y Paz, solamente podrán enfrentarse de manera adecuada
a la pregunta sobre cómo construir por medio del derecho verdades más históricas y
holísticas en torno al fenómeno de la violencia, en la medida en que vayan más allá de
la verdad procesal y de la imputación de responsabilidades individuales y se pongan
como objetivo de su trabajo la construcción de la memoria colectiva. Pero también
deberán hacerse la pregunta sobre cómo hacer que este derecho sea efectivo y
contribuya en efecto a la reconstrucción de la memoria histórica del conflicto.
Esta última preocupación exige que se ponga en el centro del debate la pregunta
sobre ¿Cómo llegarles a los grandes públicos para generar cambios estructurales?,
siendo la primera gran dificultad, cómo construir estrategias adecuadas que permitan
que el proceso cumpla con el objetivo de reconstrucción de la memoria histórica y, que
en el desarrollo de estas políticas los recursos materiales y humanos sean suficientes
para hacerlas efectivas.
delinquir ha sido exigida como el delito base que debe ser imputado a todos los postulados en la medida
en que este tipo penal es el que permite dar cuenta de las estructuras armadas en las que operaban. Corte
Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, Sentencia del 31 de julio 2009. Postulado: Wilson Salazar
Carrascal alias “El Loro”. Recientemente, en la sentencia en la que la Corte Suprema confirma el primer
fallo del Tribunal de Justicia y Paz se enumeran las diferencias entre la justicia ordinaria y la transicional.
Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, Sentencia de 27 de abril de 2011, Proceso 34547,
Postulados: Edgar Cobos Téllez y Uber Banquez Martínez.
límite, la reserva. Como principio axial de un sistema democrático, la publicidad exige
que la información, especialmente la que proviene del Estado, sea de libre acceso para
asegurar el debate público y construir la legitimidad del sistema. 436 La reserva, por su
parte, se concibe como la excepción constitucional o legal al libre acceso de la
información pública para proteger derechos fundamentales, bienes de especial
importancia como la seguridad nacional, o la eficacia de investigaciones judiciales,
entre otros.437
En Justicia y Paz, aunque por ser un proceso con características judiciales, podría
alegarse que la información debe ser reservada -en efecto se ha dicho en las normas y la
jurisprudencia correspondiente que su fase investigativa está regulada bajo el principio
de la reserva judicial-, en la medida en que éste es uno de los mecanismos
implementados dentro de un proceso de justicia transicional, podría pensarse, sin
embargo, que incluso la fase investigativa debería ser más pública que en los procesos
ordinarios. Por su carácter transicional y pedagógico, los espacios judiciales deben dar
lugar a la discusión democrática del pasado violento, abriendo la posibilidad de que se
pueda controvertir la versión de los victimarios sobre la guerra tanto dentro del proceso
judicial como en la opinión pública. 438 Un proceso de esta envergadura requiere la
posibilidad y la eventual necesidad de abrir caminos para la democratización y la
reconciliación del país, aunque de hecho, en el desarrollo del proceso y lo que se ha
dicho sobre él, este objetivo sólo se haya logrado parcialmente y de manera
fragmentada.
El proceso de Justicia y Paz y las negociaciones que lo precedieron han dado lugar a
que el relato del conflicto armado conocido por el público cuente con la voz directa de
los victimarios, no sólo como voceros políticos dentro de un proceso de paz, sino como
testimonio del pasado violento. Pero los testimonios por sí solos no ajustan las cuentas
de una sociedad con su pasado, no las resuelven. Las versiones libres de los ex
paramilitares han sido inquietantes en cuanto en ellas se han confesado detalles
espeluznantes y perturbadores de la violencia que ejercieron. Estas confesiones, sin
embargo, no sola, ni necesariamente revelan toda la verdad sobre el conflicto armado.
Son apenas relatos, explicaciones y justificaciones de comportamientos desviados o
versiones personales de lo que ocurrió y que dio lugar al conflicto, que aportan a la
construcción de las verdades sobre la violencia. 439 Por eso, en la medida en que en el
proceso judicial se dispuso la centralidad del testimonio del versionado a través de la
versión libre como principal prueba de la ocurrencia de los hechos violentos, los
medios de comunicación son el espacio clave que pueden utilizar los diferentes actores
políticos y sociales, tanto oficiales como de carácter privado, para expresar sus
opiniones y contestar a las versiones de los ex paramilitares. Además, porque no toda la
sociedad tiene acceso directo a las versiones libres, los medios son también el espacio
por donde circula el testimonio de los victimarios para el acceso del público. 440 La
publicidad en sus dos sentidos, como principio de libre acceso a la información dentro
de una sociedad democrática y como la estrategia de diferentes actores para avanzar su
agenda política, permite así, que, a partir de lo que ocurre dentro del proceso de Justicia
y Paz en su etapa judicial, se construya un campo de enfrentamientos discursivos sobre
lo qué pasó y su sentido, y de esa manera se puedan abrir los caminos hacia la
reconciliación, objetivo último de la justicia transicional.
A partir del proceso se ha dicho mucho sobre las versiones libres: algunos,
interesados sobre todo en la denuncia de fenómenos como la parapolítica o la
vinculación de la fuerza pública con los paramilitares, las han tenido por verdaderas;
otros, en cambio, interesados en su propia defensa frente a las acusaciones que se les
hacen, las han calificado como falsas. Entre las víctimas y sobrevivientes son muchos
los que promueven las confesiones como un medio para conocer los hechos y posibilitar
o buscar algún tipo de justicia retributiva. Pero no faltan tampoco defensores del
paramilitarismo y espectadores desprevenidos que han extraído de estas confesiones una
imagen del perpetrador como un salvador y aplauden sus acciones del pasado como
necesarias bajo circunstancias de violencia guerrillera.
441
La desmovilización del Bloque Cacique Nutibara fue la primera desmovilización de un Bloque de
Autodefensas dentro del proceso de negociaciones. Ocurrió el 25 de noviembre de 2003.
442
La primera versión libre empezó el 14 de diciembre de 2006 en la Unidad de Justicia y Paz - sede
Barranquilla. El postulado rindiendo la versión libre era Wilson Salazar Carrascal alias “El Loro”. Cinco
días después, el 19 de diciembre de 2006 comenzó su versión libre el jefe del Estado Mayor de las
Autodefensas Unidas de Colombia, Salvatore Mancuso, en Medellín.
443
Marta Ruiz, “Tiempos difíciles para el periodismo”. Seminario internacional sobre libertad de prensa.
Herramientas y estrategias. Tomado de: [Link]
encuestados afirmó que “Sí” conocían las masacres, las fosas comunes, y los cadáveres
flotando en los ríos, atribuidos al paramilitarismo.444
Aunque, contrario a lo dicho por Marta Ruiz, algunos periodistas habrían afirmado
que los resultados arrojados por la encuesta no estaban en sus manos - que su tarea es
informar y listo -, algunos otros defenderían que los medios de comunicación, unos más
que otros, influyen en la construcción de la opinión pública y que en esa medida en el
cubrimiento del proceso y de lo que se ha dicho sobre el paramilitarismo y el por qué de
la violencia “no basta con informar qué pasó. Hay que entender por qué pasó.” 445
Inclusive, argumentarían algunos que este poder de influenciar la opinión pública
debería utilizarse para incidir en la deslegitimación del paramilitarismo a través de un
cubrimiento del proceso que incluya un debate sobre las causas y consecuencias del
fenómeno, pero también de las discusiones que se han desarrollado en la arena política a
partir de este proceso de “justicia transicional”. Al respecto, Javier Darío Restrepo
denunció la cobertura hecha por los medios afirmando: “La cobertura mediática del
proceso de paz ha contribuido a la impunidad y al olvido, dado que se ha refugiado
detrás de las explicaciones generales del conflicto y de la violencia. Eso provoca
pasividad y resignación en las audiencias.”446
444
“La Gran Encuesta de la parapolítica”, Semana. 5 de mayo de 2007. Tomado de:
[Link]
445
Alejandro Santos, en: Cuadernos del Conflicto Verdad, memoria histórica y medios de comunicación,
FIP, Semana, Bogotá, 2008. Tomado de:
[Link]
df
446
Entrevista a Javier Darío Restrepo por el Grupo de Memoria Histórica, Diciembre de 2010. Javier
Darío Restrepo es periodista y analista de medios. Con respecto al cubrimiento en particular que ha hecho
la televisión, Omar Rincón se preguntó lo siguiente: "Lo poco que queda de periodismo televisivo no va
más allá de la noticia y el registro. Las grandes historias periodísticas no se ven. Por ejemplo, ¿dónde está
el gran reportaje televisivo que necesitamos urgentemente sobre el proceso de Justicia y Paz?"
“Televisión e Historia”, [Link], 12 de enero de 2008 [Link]
nacion/television-historia/[Link].
debe ser construido a partir de múltiples voces. Tal es su dimensión en tanto foro del
debate público de la sociedad.”447
Sin embargo, el papel de puente que cumplen los medios entre actores públicos y/o
privados y la sociedad, a través de ser portadores, generadores y líderes de la opinión
pública, no debe entenderse por fuera de su carácter empresarial. Los medios son
empresas con metas económicas y agendas políticas y sociales particulares. La
publicidad de estos intereses se ha convertido también en función principal de los
medios.448 Pero los medios no han sido sólo el vehículo de mercadeo de sus dueños, sino
de otros actores económicos, sociales y políticos que se han valido de la posibilidad de
hacer publicidad en los medios para hacerse propaganda.
447
Germán Rey en: Proyecto Antonio Nariño, la televisión del conflicto. La representación del conflicto
armado colombiano en los noticieros de televisión. 2005. p.25
448
Noam Chomski. Manufacturing consent. The political economy of the mass media. Pantheon Books,
New York, 1981
449
Jurgen Habermas, The estructural transformation of the public sphere. Op Cit.
reparación, ha irrumpido y ha penetrado con tanta fuerza nuestro imaginario social que
en parte por ello pero en parte también porque el desarrollo por etapas de los
procedimientos político y judicial de Justicia y Paz así lo han exigido, la historia de su
representación mediática ha estado marcada por la hegemonía, también secuencial, de
esos mismos tres grandes temas. Alrededor de estos tres temas, el capítulo está dividido
en cinco partes: La primera parte la dedicaremos al debate político y congresional que
condujo a la aprobación de la ley 975 del 2005, y cuyo asunto central publicitado y
debatido en los medios de comunicación fue sin duda el del castigo. La gran pregunta
que está en el corazón de todo proceso de justicia transicional, vale decir, la pregunta
sobre si había que castigar o no a los grandes victimarios, adoptó entonces la forma del
debate sobre si la fórmula contenida en el proyecto de “alternatividad penal” no
representaba sino una amnistía encubierta contraria al deber estatal de castigar, pero
adoptó así mismo la forma del debate en torno a si a las autodefensas se las debería
tratar como delincuentes políticos o como delincuentes comunes. Al fin y al cabo, esta
disyuntiva representacional había sido el eje de la reflexión en torno a los límites del
castigo y a las justificaciones posibles para la amnistía y el indulto, en la tradición
jurídico-política nacional hasta hace poco tiempo. El debate abstracto sobre el castigo
tuvo su cenit pero así mismo su gran final cuando la Corte Constitucional declaró
inexequible por vicios de forma el tratamiento de los paramilitares como “sediciosos” y
para rematar, sin tocar la fórmula sacralizada de una pena alternativa de entre cinco y
ocho años, endureció ostensiblemente las condiciones de su cumplimiento.
La segunda parte trata sobre el comienzo del proceso judicial de Justicia y Paz lo que
determinó la rápida degradación de las negociaciones políticas iniciales en unas
negociaciones judiciales. Lo que había comenzado como una negociación política entre
iguales o casi iguales, se transformó de pronto –por la presión de muchos, ejercida a
través de los medios- en un ejercicio de sometimiento a la justicia.
Cuando por fin comenzó el proceso judicial y con éste las versiones libres de quienes
hasta hace poco tiempo habían sido los grandes líderes de las autodefensas, llegó la hora
del gran debate sobre la verdad. La verdad que resonó primero en las salas de audiencias
y después en los medios fue la de Mancuso, Jorge 40, El Alemán, Macaco, Ernesto
Baez, por mencionar solamente algunos de los nombres que protagonizaron las noticias
de entonces, a pesar de la sordina de la reserva. Fue entonces cuando los grandes
victimarios, sintiéndose traicionados por el Gobierno, por las cortes y por el país, e
interesados en presentar su responsabilidad en la barbarie como parte de una gran culpa
colectiva, alternaron sus relatos entre heroicos y arrepentidos con las delaciones de sus
aliados reales o presuntos en el mundo de los militares y de los políticos.450
Pero con el paso del tiempo, cuando empezaba a hacerse sentir el cansancio de los
medios y de los públicos por una historia repetitiva y a la que la reserva le había
perjudicado se extraditó a los que hasta el momento habían sido sus principales
protagonistas. A partir del acontecimiento de las extradiciones masivas de mayo de
2008, en la tercera parte del capítulo mostraremos cómo desde entonces y hasta hoy, en
los medios se debatió si con la exportación de los cabecillas de las autodefensas “se
extraditó la verdad”. Muchos entendieron que con ello, tanto las negociaciones de paz
con las AUC como el proceso mismo de Justicia y Paz perdieron toda legitimidad y
fueron declarados muertos. El proceso todo entró así en una crisis profunda de apatía
mediática y de pérdida de legitimidad.
Fue entonces cuando la Fiscalía, que hasta entonces había defendido en forma tozuda
el “principio de reserva”, se decidió, de cara a una crisis de publicidad y de legitimidad
que amenazaba con quitarle el piso a su esfuerzo de años, por diseñar una ambiciosa
estrategia de publicidad cuyo público privilegiado sería las víctimas. A partir de los
cambios en las políticas de publicidad, en la cuarta parte del capítulo relataremos cómo
se trató de escapar la crisis de legitimidad que atravesaba el proceso a través de la
reivindicación de los derechos de las víctimas al acceso, a la participación y a la justicia.
El ente acusador puso mayor importancia y llamó la atención de los medios, sobre todo,
los locales, a las jornadas de víctimas en las más apartadas regiones y se acercó a las
emisoras locales para invitar a las víctimas y de paso, para publicitar su trabajo. Al igual
que la Fiscalía las múltiples entidades encargadas de la implementación de la Ley 975
450
Entre otras razones se puede decir que los paramilitares se sintieron traicionados porque pasaron de
negociadores políticos a delincuentes comunes, porque en la versión final de la Ley 975 no tendrían
lugares de reclusión especiales y porque tendrían que pasar un tiempo en la cárcel.
de 2005 de manera descoordinada intentaron revitalizar el proceso poniendo en el centro
de sus estrategias de comunicaciones a las víctimas. De nuevo se completó otro ciclo, en
el que los victimarios fueron reemplazados por las víctimas como centro de articulación
de las estrategias mediáticas.
Salvo por la importancia intrínseca del asunto, nada permitía anticipar que las
audiencias públicas ante el Tribunal, en particular los incidentes de reparación llegarían
a tener algún interés mediático. No solamente parecía haber fatiga de los medios y de
los públicos. Para rematar, los jueces de conocimiento no estaban interesados, a pesar
del carácter público de las audiencias, en publicitarlas. En ello seguramente jugó un
papel la convicción arraigada de que los jueces están para hacer justicia y no para hacer
propaganda o pedagogía. Pero también pudo ser determinante para que la Sala de
Justicia y Paz del tribunal Superior de Bogotá haya sido tan decididamente indolente
frente al tema de la publicidad, la seguridad y la tranquilidad que otorga el bajo perfil.
Los cuatro años entre los cuales discurre el período analizado pueden ser divididos
en dos momentos: 1) el de las negociaciones y desmovilizaciones y 2) el de la discusión
legislativa. No se trata de dos momentos completamente separados sino parcialmente
traslapados en el tiempo. Los temas de las discusiones coincidieron, e inclusive hoy en
día esas mismas discusiones vuelven a ser noticia de última hora. Sin embargo, para
facilitar el análisis, los trataremos como dos momentos distintos reconociendo sus
coincidencias cuando haya lugar a ello.
En esta primera parte del capítulo nos ocupamos del tratamiento que le dio el
Gobierno a la publicidad de la información tanto en el momento de las negociaciones
como en el de la discusión legislativa del marco jurídico que estableció cómo serían
juzgados los crímenes cometidos por los paramilitares, y de cómo esta política y
estrategia de publicidad fue respondida por otros actores en los medios de
comunicación, describiendo los vehículos que los actores involucrados utilizaron para
comunicarse con el público. La discusión en torno al tratamiento que debían recibir los
paramilitares, la posibilidad de que pudieran hacer parte de una amnistía colectiva fue el
foco de la opinión pública. Mientras el Gobierno y los paramilitares buscaron mostrar y
demostrar el carácter principalmente político del proceso y el papel igualmente político
que jugaron las autodefensas como contraparte en un proceso de paz, otros actores
defendieron el derecho al castigo como uno de los pilares de la justicia transicional. Fue
así, como expuesta al escrutinio público la interpretación de las partes negociadoras
sobre el fenómeno paramilitar, se cuestionó duramente, por parte de muchos,
poniéndose en tela de juicio el papel político atribuido a los paramilitares. Entre las altas
cortes, pero también entre segmentos importantes de la opinión pública nacional e
internacional triunfó la tesis de que se trataba de simples delincuentes comunes que
debían someterse a la justicia amparándose en el derecho al castigo en cabeza de las
víctimas. Fue así como aquello que había empezado como una negociación política
terminó siendo apenas una negociación judicial. Este fue, pues, el contexto en el cual se
definieron las políticas y estrategias de publicidad para el proceso de Justicia y Paz que
se pondría en marcha en diciembre de 2006.
451
Oficina del Alto Comisionado para la Paz, “Comunicado de Prensa”, 23 de diciembre de 2002 y
Resolución 185 de 2002. En: Proceso de Paz con las Autodefensas – Memoria Documental, Oficina de
Prensa del Alto Comisionado para la Paz, Bogotá, 2009. Tomo1, p. 28 y 29
452
“Acuerdo entre Gobierno Nacional y las Autodefensas Unidas de Colombia para la Zona de ubicación
en Tierralta”, Córdoba, Mayo 13 de 2004. En: Proceso de Paz con las Autodefensas – Memoria
Documental, Tomo1, p. 181.
453
“Informe de la zona de Ubicación en Santa Fe Ralito – Córdoba”, enero 27 de 2005. En: Proceso de
Paz con las Autodefensas – Memoria Documental, Tomo 2, p. 21
454
Según el informe, la Embajada de los Estados Unidos había visitado en Julio 16 de 2004; UNICEF en
Julio 23 de 2004; International Crisis Group en Julio 30 de 2004; Iniciativa de Mujeres por la Paz el 18 de
agosto de 2004; Asociación de Municipios Amigos de los Procesos de Paz el 20 de agosto de 2004;
Cabildo Indígena kankuamo el 21 de octubre de 2004; el Congreso de la República el 4 de noviembre de
2004.
Pero este marco, en el que se pretendió encuadrar la publicidad del proceso, se fue
modificando en la práctica. Las filtraciones de información que fueron expuestas por los
medios desde el inicio del trabajo de la comisión exploratoria obligaron a los voceros,
incluso los no oficiales - el Alto Comisionado, el Presidente, el Ministro del Interior e
inclusive los jefes de las Autodefensas- a pronunciarse sobre temas, que hacían parte de
esa ‘estricta confidencialidad’. Fue así como tan sólo un mes después de instalada la
comisión exploratoria, el Presidente Uribe dijo que frente a una eventual negociación
con los grupos ilegales de autodefensa, el Gobierno Nacional no aceptaría
espectacularidad publicitaria ni cartas guardadas.455 Esta declaración fue hecha después
de que, tras la primera reunión de la Comisión exploratoria con los grupos de
autodefensas, los medios publicaran una carta del Bloque Elmer Cárdenas en la que se
apartaba de la mesa de negociaciones.
455
“Noticia Gobierno no acepta espectacularidad en proceso con autodefensas”, enero 30 de 2003. S.P.
En: Proceso de Paz con las Autodefensas – Memoria Documental, Tomo 1, p. 37
456
Entrevista al presidente, Vanguardia Liberal, Marzo 17 de 2004. En: Proceso de Paz con las
Autodefensas – Memoria Documental, Tomo 1, p. 153
457
“Comunicado a la opinión pública conjunto Gobierno – Autodefensas”, Marzo 21 de 2003. En:
Proceso de Paz con las Autodefensas – Memoria Documental, Tomo 1, p. 41
Por ejemplo, en el 2004, los medios de comunicación revelaron que uno de los
mellizos Mejía, reconocido narcotraficante y extraditable, estaba en la mesa de
negociaciones. 458 El editorial de El Colombiano alrededor del destape estableció: “El
proceso de desmovilización que viene realizándose con las autodefensas ha propiciado
una especie de unión entre algunos narcotraficantes y paras, alianza que beneficiaría a
capos de la droga al hacer parte de la negociación, circunstancia que debe ser analizada
cuidadosamente por el gobierno para no desvirtuar el proceso.” 459 En el 2006 se contó
que el mellizo que hacía falta, Víctor, también se había desmovilizado con el Bloque
Vencedores de Arauca.460 Esto generó un gran escándalo. Entonces, el Gobierno publicó
varios comunicados acompañados por declaraciones del presidente en los que se
advirtió que la extradición para narcotraficantes no era negociable, y que en el proceso
sólo se reconocería como Autodefensas a aquellos que no tuvieran como actividad
principal el tráfico de drogas. Al interés inicial de mostrar al grupo de autodefensas en la
mesa de negociaciones como una organización armada con un orden de mando,
jerarquías claras y fines políticos se tuvo que añadir la discusión sobre el papel del
narcotráfico en la violencia y su impacto en la supuesta organización de los
paramilitares.461
El tema del narcotráfico volvió a tener que ser tratado por el Gobierno cuando los
senadores Rafael Pardo y Rodrigo Rivera denunciaron un “narcomico” en el proyecto
de ley de justicia y paz presentado por el Gobierno. En esta ocasión el mismo presidente
se encargó del tema y llamó a La W de Caracol Radio para desmentir las acusaciones. 462
Según la noticia publicada en El Tiempo sobre el acontecimiento, esta no era la primera
vez que “el jefe de Estado decide salirles al paso a sus antagonistas y llamar a los
medios para pedir replicar. Hasta ahora no se había referido de forma tan detallada al
proyecto que ha desatado uno de los debates más fuertes de su Gobierno.”463
464
Entrevista de Arturo Guerrero por el Grupo de Memoria Histórica, Diciembre 16 de 2010
465
El Espectador, semana de 18-24 de junio de 2006
466
El Espectador, semana 31 de julio al 6 de agosto de 2004
467
“Comisionado de Paz explica por qué se admitió al extraditable Víctor Mejía como desmovilizado.” El
Tiempo, 28 de agosto de 2006.
468
No sólo los medios de comunicación, también otras publicaciones como el documento de la GTZ de
2010 sobre el proceso de justicia y paz denunciaron el secretismo con que el Gobierno llevó a cabo las
negociaciones con las Autodefensas. “También fue objeto de críticas la ausencia de una participación más
amplia de la ciudadanía en el proceso de negociaciones, realizado principalmente en Santa Fe de Ralito, y
en el trámite legislativo. Por un lado, ya que las negociaciones previa a las desmovilizaciones de grupos
paramilitares no contaron con la suficiente publicidad para permitir a los interesados conocer los temas y
definiciones de dichas negociaciones. En ese sentido, se criticó el desarrollo secreto de dichas
negociaciones y la falta de inclusión en las mismas de la sociedad civil e incluso de integrantes de los
mismos GAOML (Grupos Armados Organizados al Margen de la Ley) cuya jerarquía en el grupo no les
permitió conocer de los compromisos definidos en las negociaciones por sus comandantes. Por otro lado,
en el escenario legislativo, ello se podría explicar por la urgencia e insistencia impartida por el gobierno
el 16 de febrero de 2005 de contar con un mecanismo que pudiese enfrentar los intereses de algunos
sectores políticos, voceros de grupos armados y algunos representantes de víctimas.” Kai Ambos.
Procedimiento de la Ley de Justicia y Paz (Ley 975 de 2005) y Derecho Penal Internacional, ProFis GTZ
- Temis, Bogotá, 2010. p. 15. Tomado de :
[Link]
Queriendo salirle al paso a las dificultades que generó la política de “estricta
confidencialidad” del gobierno, en marzo de 2004, Rafael Pardo en un informe sobre las
audiencias públicas de concertación social para discutir los proyectos de ley sobre
Justicia y Paz recomendó:
Desde la primera publicación sobre el futuro proceso de paz entre el Gobierno Uribe
y los paramilitares, una semana antes del anuncio del cese de hostilidades unilateral por
parte de las Autodefensas, la Revista Semana llamó la atención sobre los “problemas de
credibilidad”471 y los “obstáculos”472 que, de entrada, tendría que superar el acuerdo.
Entre estos, la revista destacó como obstáculo, una de las exigencias de los
paramilitares: que “el Gobierno reafirme, en todos los ámbitos a su alcance, la
condición del Movimiento Nacional de Autodefensas como actor del conflicto armado y
político colombiano.” Aunque, la expedición y sanción de la Ley 782 de 2002, un día
antes de la declaración de la Autodefensas, eliminó el requisito de otorgar estatus
político a los grupos armados para iniciar diálogos, y esto le dio vía libre al Gobierno
para continuar con la negociación, según el artículo 19 de esta misma ley sólo se podría
conceder indultos o amnistías a los culpables por delito político. La ley como tal no
resolvía la exigencia de los paramilitares y tampoco permitía el indulto o la amnistía
para delincuentes comunes. Supuesta la doble condición de ejército contra-insurgente y
de empresa narcotraficante que sustentaba la ambigua naturaleza de las AUC, el
Gobierno solamente podía negociar de igual a igual si realzaba su carácter político.
Críticos y escépticos de la negociación enfatizaban en cambio su carácter
narcotraficante.
No obstante, para lograr este objetivo tendrían, además, que demostrar la unión,
jerarquía y unidad de mando de las autodefensas, asuntos para ese momento bastante
problemáticos. Meses antes se había sabido, por declaraciones de Carlos Castaño, que
471
“Negociación secreta” Semana, Noviembre 23 de 2002
472
“Carrera de obstáculos”, Semana, Diciembre 1 de 2002
473
“Carrera de obstáculos”, Semana, Diciembre 1 de 2002
había fricciones y resquebrajamientos en el interior de los grupos de autodefensas, que
funcionaban, más bien como una federación descoordinada de bandas criminales. El
propio Castaño, cuando se retiró de la dirección nacional de las AUC, dijo que no podía
controlar ni responder por unas ruedas sueltas de la organización. Afirmó que el
narcotráfico estaba carcomiéndose la unión de las autodefensas.474
Pero el argumento no quedaba ahí. De acuerdo con las declaraciones del gobierno en
esta primera etapa de las negociaciones, la suplantación transitoria del Estado se
justificaba porque en los últimos años no se había podido encontrar seguridad en varias
partes del territorio nacional debido al accionar de las guerrillas. 477 Continuaba el
argumento afirmando que con la política de seguridad democrática del Presidente Uribe,
el sistema democrático se profundizaba y por lo tanto, dejaba de existir la razón de ser
de las Autodefensas, justificándose la posibilidad de sentarse a una mesa de
negociaciones para dialogar su futura desmovilización. Fue así como, al mismo tiempo,
el Gobierno argumentó a favor de la acción paramilitar, definió sus delitos como
políticos, y legitimó la política de seguridad democrática, al punto de afirmar que en
Colombia ya no existía conflicto armado.
474
“Castaño se reinventa”, Semana, Julio 29 de 2002
475
Noticia Gobierno no acepta espectacularidad en proceso con autodefensas, enero 30 de 2003. En:
Proceso de Paz con las Autodefensas – Memoria Documental, Tomo 1
476
Intervención del Alto comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, en el acto de apertura del
Seminario Justicia y Reparación, universidad Javeriana, Noviembre 18 de 2003. En: Proceso de Paz con
las Autodefensas – Memoria Documental. Tomo 1
477
Ponencia: “Futuro del proceso de negociación con las Autodefensas”, presentada por el Alto
Comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, en Foro convocado por las Comisiones de Paz del
Senado y la Cámara de Representantes. Enero 15 de 2004. En: Proceso de Paz con las Autodefensas –
Memoria Documental, Tomo 1. Ver también: Noticia Proceso de paz con las Autodefensas debe ser
creíble. Presidente Alvaro Uribe en la cadena radial RCN. Julio 2 de 2004. En: Proceso de Paz con las
Autodefensas – Memoria Documental, Tomo 1
Mientras el Gobierno defendía el carácter político de los delitos cometidos por los
paramilitares, estos intentaron posicionarse como actores políticos con una agenda
encaminada, supuestamente, a proteger la “base social” que representaban. Justificaron
su papel en la guerra recordando las razones por las cuales “tuvieron que armarse y todo
lo que tuvieron que sacrificar.” Nunca se refirieron al pasado para dar cuenta de las
atrocidades que cometieron. Todavía no estaba, ni siquiera en su discurso, la posibilidad
de legitimarse como actores dentro de un proceso de paz, a partir del cumplimiento de
los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación.478
478
“(…) las nuestras han sido acciones realizadas como suplencia del Estado ausente frente a sus
obligaciones, en una lucha que siempre ha tenido como horizonte una Patria mejor, y siempre también a
favor de una Colombia en orden y en paz. Analizados de manera objetiva y con la necesaria perspectiva
histórica no caben dudas de que nuestros actos han sido acciones de tipo político.” Declaración por la paz
de Colombia. Declaración de las Autodefensas, 29 de noviembre de 2002
479
Documento de las Autodefensas. Junio 18 de 2004 “ la fecha histórica”
480
“El no trascender hacia la vida política activa en el futuro generaría un rompimiento sumamente
nocivo y brusco con las comunidades de base, que le transmitieron sustento político a las Autodefensas en
su larga fase irregular. De ahí que la transformación de nuestra Organización en un movimiento político
de masas disipa cualquier tentativa futura de resurgimiento del fenómeno, bajo la forma de grupo armado.
La gente aldeana continuará contando con la Organización, pero desde la perspectiva social, política y
legal y, desde luego, con la presencia del Estado social de derecho como telón de fondo (…) Desde la
Mesa Única Nacional trabajaremos a fondo para superar lo militar y trascender en lo político (…)”
Noviembre 29 de 2002, Declaración por la paz de Colombia, Movimeinto de Autodefensas. Tomo 1, 21
anhela la paz”, las diferencias sustanciales en cuanto al papel del narcotráfico en la
organización llevaron a este bloque a suspender el cese de hostilidades.481
481
“Con respeto, pero también con dignidad, debo manifestarle que los términos y esquemas planteados
por el Gobierno Nacional en el proceso de exploración, dejan entrever una negociación orientada
prioritariamente a beneficiar la imagen política del gobierno Uribe, a costa del sacrificio de la
Organización de Autodefensas, y que no consulta la voluntad de los colombianos, en especial de aquellos
más pobres y desprotegidos y a quienes se corre el riesgo de devolver al dominio del terrorismo
guerrillero. Nuestro anhelo de paz, el mismo de los millones de Colombianos, nos hace necesariamente
receptivos de toda propuesta que pueda devolver la tranquilidad a nuestras regiones, pero no puede, en
ningún caso, comprometernos con un proceso en el que se parte de definiciones erróneas como son las
consideraciones que pretenden presentar a las Autodefensas como narcotraficantes, o plantear que nuestra
existencia es en sí misma un problema para la sociedad colombiana o la comunidad internacional.” Carta
del Bloque Elmer Cárdenas de las Autodefensas a Luis Carlos Restrepo. En: Proceso de Paz con las
Autodefensas – Memoria Documental, Tomo 1.
482
Documento de las Autodefensas, Noviembre 1 de 2003 (Documento de desmovilización del Bloque
Cacique Nutibara). En: Proceso de Paz con las Autodefensas – Memoria Documental, Tomo 1.
nombrándolos como miembros del estado mayor, voceros políticos, inspector nacional,
sin presentar ninguna posición contrapuesta.483
La revista Semana, por su parte, un medio que como su nombre lo indica tiene una
edición semanal, no diaria como El Tiempo, y que se dedica a hacer reportajes más que
noticias sobre lo recientemente acontecido, dedicó parte de la edición posterior a la
semana de la desmovilización a responder 10 preguntas que según Semana “se hace la
gente después de la desmovilización masiva de autodefensas.” En un artículo mucho
más crítico que el de El Tiempo, el artículo de Semana cuestionó la veracidad de la
desmovilización:
483
“Después del Himno Nacional y de un minuto de silencio por las víctimas de la violencia, vinieron los
videos de tres minutos enviados por los miembros del estado mayor de las AUC Carlos Castaño y
Salvatore Mancuso. Las AUC no se desmovilizan para cederle espacios a la subversión sino para que los
acojan las fuerzas del Estado , dijo Castaño. A través de otro video, el enigmático comandante del Bloque
Cacique Nutibara -el mismo que se desmovilizó- e inspector nacional de las Auc, Adolfo Paz o Don
Berna , cuya cara poco se había visto, pidió que el Estado haga presencia de manera constante en las
zonas que hasta ayer dominaron ilegalmente sus huestes. Luego, de cuerpo presente, el comandante R ,
vocero político del bloque, pidió perdón por el sufrimiento y las pérdidas que involuntariamente hubieran
podido causar.” “Diciembre 7, próxima entrega” El Tiempo, 26 de noviembre de 2003
El cubrimiento que se hizo de la desmovilización del Bloque Cacique Nutibara en el
diario El Colombiano ilustra cómo los paramilitares utilizaron los medios de
comunicación para representarse como actores políticos del conflicto armado, a través
de un discurso de justificación heroica de su pasado violento enfocándose en su futuro
como organización política. Después de su desmovilización en diciembre de 2003 hasta
por lo menos la expedición de la Ley de Justicia y Paz en julio de 2005, aparecieron en
el periódico noticias, entrevistas, y opiniones sobre la exitosa desmovilización del
Bloque.
Para contar el pasado violento, el diario regional optó por hacerlo citando
textualmente a los ex comandantes de las AUC. Así, se transcribieron varias entrevistas
a alias Don Berna diciendo: “Hemos sido jueces, curas, policías dirigentes comunales,
paliando de una u otra manera las necesidades de estas comunidades. Esto es
sensibilidad social. Uno de los elementos que hace que la izquierda sea la izquierda. Lo
que pasa es que en Colombia, en alguna notaría las FARC escrituraron que el único
discurso de izquierda era el de ellos.”491 Pero, como si no fuera suficiente la trascripción
de la entrevistas, en un recuadro titulado “contexto” el mismo diario afirmó que Adolfo
Paz podía ser considerado un hombre de derecha con ideas de izquierda en la medida
en que como parte de la organización había realizado proyectos sociales. El diario fue
488
“Bcn espera los recursos para salir”, El Colombiano, 16 de diciembre de 2003; Después de que
salieron de la sede de Prosocial en El Colombiano también se citó a los voceros de los desmovilizados
denunciando la situación de desempleo en la que estaban la mayoría de excombatientes. “Piden a OEA
verificar denuncias contra Bcn”, El Colombiano, 16 de abril de 2003
489
“El Cacique moverá cartas políticas”, El Colombiano, febrero 2 de 2005
490
“La alternatividad en el aire”, El Colombiano, 11 de abril de 2004
491
“Al Proceso con AUC le falta pueblo”, El Colombiano, 21 de febrero de 2005
utilizado, por lo menos en la etapa de las negociaciones como un medio más de
propaganda política para el Bloque Cacique Nutibara. La prensa nacional era, sin duda,
por aquellos días, acaso sobre todo gracias a su mayor independencia frente a los
poderes fácticos locales, por lo menos más sobria si no más crítica.
Pero el uso casi irrestricto de los medios por parte de los paramilitares para
legitimarse como actores políticos tuvo que cambiar. En abril de 2004, las noticias que
cubrieron el proceso de negociaciones del gobierno con las Autodefensas se
concentraron en la desaparición de Carlos Castaño, quien hasta el momento había sido
mostrado como el líder del grupo en las mesas, antes de que anunciara su retiro. Aunque
ningún medio lo afirmó, todos insinuaron que Castaño había sido asesinado por los
mismos paramilitares debido a discrepancias sobre cómo debía hacerse la
desmovilización del que el mismo Castaño había bautizado “Movimiento Nacional de
Autodefensas”.492 Con Castaño fuera de las mesas, se empezó a hablar de una
reestructuración del Estado Mayor Negociador de la Autodefensas anotándose, que en la
nueva estructura ocho de los jefes paramilitares estaban en la lista de los grandes
terroristas y narcotraficantes del mundo. Se concluyó entonces, que lo que antes era
apenas probable, después de la reestructuración era lo que seguramente pasaría: las
negociaciones girarían en torno al tema del narcotráfico y la extradición de los jefes
paramilitares que ya habían sido pedidos por Estados Unidos.493
Sin duda, la visita de las AUC al Congreso que fue transmitida en directo por los
canales nacionales de televisión, tuvo mucho de monólogo. Sobre todo si pensamos que
la transmisión que vio el público se acabó después de que los tres ex comandantes
paramilitares terminaran sus discursos y no se dio ningún espacio para mostrar
opiniones sobre qué significaba la visita y qué se podía decir sobre los discursos. Héctor
Abad Faciolince que sí permaneció en el Congreso después de que finalizara la
transmisión dio cuenta en su artículo de lo que pasó después. Habría sido muy
importante para la audiencia ver a congresistas de la oposición como Antonio Navarro y
Gustavo Petro pronunciándose sobre la visita, y a congresistas uribistas como Gina
Parodi denunciando lo que acababa de pasar en el Congreso."¡Este Congreso no es una
sucursal de Santa Fe de Ralito!, protestó con vehemencia. Ahora resulta que quienes se
imponen por la fuerza y la violencia adquieren derechos políticos que no son capaces de
adquirir por las vías democráticas; además vienen, dan cátedra y se van. El ejemplo que
se le está dando a la sociedad es que el que cometa delitos o crímenes atroces puede
llegar al Congreso de la República como un héroe. Lo que sí sabemos los colombianos
es que muchos de quienes se encuentran allí son narcotraficantes disfrazados de líderes
políticos."502 La discusión democrática del discurso propuesto por los paramilitares
habría sido muy importante para presentar lo que ocurrió en el Congreso.
En últimas, el balance que la prensa hizo de la visita de las AUC al Congreso podría
resumirse en lo que dijo el senador Rafael Pardo: "Esta audiencia salió mal para el
gobierno, mal para el Congreso, mal para las autodefensas y mal para el mismo proceso
de paz. Mancuso vino a decir cuáles son los temas del proceso, las zonas que se deben
despejar y la forma en que no se los debe castigar; el gobierno está dedicado
simplemente a la logística y a ponerles los carros."503
501
Héctor Abad Faciolince, “Paras en el Congreso”, Semana, agosto 2 de 2004. En el mismo sentido,
Francisco Gutiérrez denunció en su columna que no se hubiera podido contra argumentar a los
paramilitares: “un evento en el que se les garantizó a los paras el derecho a monologar con el país – pues
al Congreso se le otorgó el papel de comparsa.” Francisco Gutiérrez Sanín, “Para-Colombia”. El
Espectador, semana 31 de julio al 6 de agosto de 2004.
502
Gina Parodi, citada por: Héctor Abad Faciolince, “Paras en el Congreso”, Semana, agosto 2 de 2004
503
Rafael Pardo, citado por: Héctor Abad Faciolince, “Paras en el Congreso”, Semana, agosto 2 de 2004.
Otras columnas de opinión sobre el mismo tema: Felipe Zuleta, “Un espectáculo grotesco”, El
Espectador, semana 31 de julio al 6 de agosto de 2004; Ramiro Bejarano, “Festival paraco”, El
Espectador, semana 31 de julio al 6 de agosto de 2004
La respuesta del Gobierno y de los paramilitares: de delincuentes políticos a
combatientes
Una de las cosas que más extrañaron de la visita de las AUC fue la ausencia del
Gobierno. En entrevista con Semana, el Alto Comisionado para la Paz declaró que esa
no era una invitación del Gobierno, sino del Congreso, y que el Presidente se había
limitado a conceder el salvoconducto en vista de la solicitud de la Cámara de
Representantes.504 Según Semana, “Da la impresión de que a última hora, y previendo la
reacción internacional tan negativa al pantallazo mediático de los paras -uno de ellos
pedido en extradición por Estados Unidos-, el Gobierno no quiso aparecer directamente
comprometido con la audiencia. Pero no hay quien niegue que la reunión habría sido
impensable sin el apoyo del Presidente de la República.”
Aunque esta sea una razón explicativa de la actitud del Gobierno, lo cierto fue que
después de la visita de las AUC, el Gobierno empezó a ser públicamente más crítico de
las Autodefensas, al punto de empezarlos a mostrar ya no como delincuentes políticos
justificando su lucha antisubversiva, sino como delincuentes políticos en tanto que
combatientes pertenecientes a un grupo armado organizado al margen de la ley.
Si su alegato heroico en el sentido de haber actuado movidos por ideales y con ello
orientados por un fuerte altruismo motivacional había resultado ofensivo y
contraproducente en un momento en que ya los destapes habían puesto en evidencia sus
métodos bárbaros y su naturaleza narcotraficante, lo más sensato era ampararse ahora –
para salvar el carácter político de la negociación- en un discurso más sobrio como es el
de que de todas manera eran un verdadero ejército y de que habían sido, con ello, parte
en un conflicto armado, bajo el entendido, por supuesto, de que también ello acarrearía
finalmente su reconocimiento por la puerta de atrás como delincuentes políticos.
Fue así, como el argumento que había ganado el Gobierno después del trámite de la
Ley 782 de 2002 revivió en Agosto de 2004 cuando el Alto Comisionado intervino ante
el Congreso en las discusiones del proyecto de ley de Alternatividad Penal. Según el
Alto Comisionado, el Gobierno podía sentarse en una mesa de negociación con los
paramilitares porque, de acuerdo con el artículo 2 de la ley 782, eran grupos armados
ilegales que tenían un mando responsable y una influencia sostenida en zonas del
territorio nacional. Esta definición tomada del Derecho Internacional Humanitario, en
particular del Protocolo II de Ginebra, permitía, según el Alto Comisionado pasar de
una definición subjetiva del delito político a una objetiva. 505 Se describía a los
504
La respuesta dada por el Alto Comisionado parece confirmar la opinión del senador Pardo el día de la
visita de las AUC al Congreso según la cual el gobierno se había limitado hacer trámites logísticos en el
proceso de paz, dejando la vocería a los paramilitares.
505
Intervención del Alto Comisionado para la Paz en plenaria del Senado, Agosto 3 de 2004. En: Proceso
de Paz con las Autodefensas – Memoria Documental, Tomo1, p. 231 En el mismo sentido la siguiente
intervención del Comisionado: “Se ha pasado por demás de una definición subjetiva del delito político –
considerado como altruista- a una definición objetiva, entendiéndolo como la participación en un grupo
armado ilegal que interfiere con el normal funcionamiento del orden constitucional y legal. Tanto el
Código Penal como la ley 782 de 2002 van en este sentido. Hoy por hoy el delito político es el concierto
paramilitares como un grupo armado organizado al margen de la ley, en términos del
DIH, y como un grupo con objetivos anti-subversivos, lo que les permitía, en el ámbito
nacional argumentar que también podían ser cobijados por los beneficios otorgados a
los delincuentes políticos.506
para delinquir en el que incurren los miembros de las guerrillas o las autodefensas que buscan suplantar la
autoridad legítima, o interferir con sus funciones constitucionales y legales.” Luis Carlos Restrepo,
“Redefinir el delito político”. En: Libardo Botero comp. Crímenes atruistas. Las razones del presidente
Uribe para abolir el delito político en Colombia. Fundación Centro de Pensamiento Primero Colombia,
Bogotá, 2007. P. 103. Tomado de El Tiempo, 27 de marzo de 2005. Ver también: Noticia Gobierno no está
manejando indultos en la mesa con las Autodefensas, Septiembre 30 de 2004. En: Proceso de Paz con las
Autodefensas – Memoria Documental, Tomo 1; Luis Carlos Restrepo, De la negociación a la gracia,
marzo 11 de 2005. En: Libardo Botero comp. Crímenes atruistas. Op Cit.
506
La ley 782 de 2002, marco jurídico bajo el cual se desmovilizaron las estructuras armadas de las
Autodefensas dispuso en su artículo 19 que el Gobierno nacional podía conceder el indulto a los
combatientes que fueran culpables de delito político, siempre y cuando no hubieran además cometido
graves violaciones a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario.
507
Intervención del Presidente Uribe ante la Asociación de Exmagistrados. En: Libardo Botero comp.
Crímenes atruistas. Op Cit. P. 65-67
eligieran, pues ese Gobierno pudo decir: aquí hay una democracia que no se puede
atacar por la vía de las armas. Entonces, cuando la democracia opera y se profundiza,
como ocurre en Colombia, el “delito político” apoyado en armas se convierte en
terrorismo. En Europa, se denomina terrorismo a toda acción política, religiosa o
ideológica basada en armas o en amenaza de uso de armas. Pero mientras se da ese
paso, por lo menos igualemos a todos estos actores del terrorismo. No creo que hay
razón para negarles a unos el tratamiento que se les da a los otros, cuando las víctimas
no pueden distinguir que su dolor lo haya causado el guerrillero o el paramilitar.”508
Sin perder de vista su necesidad práctica de encontrarle una vía jurídica a las
desmovilizaciones de paramilitares, el Gobierno Uribe le estaba apostando a controlar la
narrativa de la historia y la memoria de la violencia en Colombia. Negar el conflicto
permitía asfixiar simbólicamente, a través de la invisibilización de su dimensión
política, la posible legitimación de las guerrillas. Esta opción discursiva era favorecida
sin duda por el cambio de las viejas guerras político-ideológicas propias de los tiempos
del conflicto Este/Oeste a las llamadas nuevas guerras –que acaso no lo son tanto-, de
naturaleza más compleja, disputadas por aparatos entre políticos y criminales muy
contaminados por fenómenos criminales como el narcotráfico, propias de la post-guerra
Fría pero sobre todo de realidades como la colombiana a partir de la década de los
ochenta. El discurso de la amenaza terrorista, puesto en el centro de la discusión
internacional para representar la violencia después de septiembre 11 por el Gobierno de
los Estados Unidos le permitía al Gobierno escalar la criminalización de las guerrillas,
y estrechar los lazos y la cooperación con el país del norte.
Este es, sin duda, el eje del nicho contextual discursivo sobre el cual se edificó la ley
de Justicia y Paz. Así se explica, en buena medida, que la misma haya sido concebida
para iluminar la violencia de los actores armados no-estatales pero así mismo, para dejar
en la penumbra y en la periferia discursiva la violencia de los actores estatales. Sobre la
marcha, sin embargo y como veremos más adelante, en su implementación y gracias a la
convergencia de múltiples factores entre los cuales se destaca el interés coincidente de
los paramilitares y de quienes representan a sus víctimas en poner al Estado en la picota
pública, el proceso de Justicia y Paz ha terminado por otorgarle mayor centralidad en las
representaciones públicas sobre la verdad de lo sucedido en Colombia durante las
últimas décadas, a los crímenes y las responsabilidades atribuibles al Estado y a sus
agentes.
508
Entrevista al presidente Uribe con El País de Cali, 23 de mayo de 2005, En: Libardo Botero comp.
Crímenes atruistas. Ibid. P. 62
El fracaso rotundo que significó para la estrategia política de los paramilitares la
presentación de sus tres grandes líderes en el Congreso, y el hundimiento subsiguiente
del proyecto de alternatividad penal y su reemplazo por la llamada ley de Justicia y Paz
-mediante la cual la pretendida negociación entre casi iguales se transformó en un
ejercicio de sometimiento-, dejaron en ellos la impresión de que habían sido
traicionados por el Gobierno pero acaso sobre todo por el Consejero de Paz.509
Previendo que el Congreso habría de decidirse por un marco jurídico que los
definiría como simples delincuentes comunes en un proceso de sometimiento a la
justicia, los paramilitares sentaron su inconformidad frente a cómo el Gobierno llevaba
y mostraba las negociaciones ante el público y ante el mismo Congreso. 510 En este
mismo sentido, culparon a los medios de comunicación de mostrar una imagen
tergiversada del proceso de paz. Para los jefes paramilitares encargados de la vocería de
las negociaciones, los medios estaban contribuyendo a la idea de que ellos eran unos
simples delincuentes movidos por intereses oscuros. Y es que en efecto, en septiembre
de 2004 los medios habían publicado unas grabaciones, según ellos falsas, que dejaban
al descubierto cómo varios desmovilizados habían seguido delinquiendo desde las
cárceles en las que estaban recluidos.511
Así las cosas, la denuncia de que el proceso estaba en su peor momento se volvió
recurrente en los comunicados de los líderes del Movimiento de Autodefensas que
lideraba las negociaciones. Las palabras pronunciadas por Mancuso, en tono defensivo
y quejumbroso, durante una de las desmovilizaciones hechas a finales de 2004 son un
buen ejemplo de cómo en esta etapa del proceso los paramilitares empezaron a sentirse
abandonados y traicionados:
“Sé que no es fácil entender nuestras motivaciones. Para los que no nos conocen y
viven fuera de la órbita de las regiones colombianas, no debe ser fácil entender que
entreguemos los fusiles, que nos despojemos de la potestad de dar la última palabra
en todo aspecto de la vida regional, que renunciemos al poder que otorgan las armas.
509
En septiembre de 2004 la revista Semana publicó la trascripción de unas grabaciones en las que se oía
al comisionado de paz, Luis Carlos Restrepo, hablar sobre la no extradición. Esto generó un gran
escándalo que fue mitigado por el comunicado del Presidente ratificando al comisionado en su cargo y
dándole toda su confianza y un comunicado de las mismas Autodefensas negando lo dicho en las
grabaciones. Sin embargo el rumor fue que Mancuso era el que había filtrado las grabaciones porque
estaba interesado en que el comisionado renunciara. “Así Se Vivió La Crisis En Santa Fe De Ralito”, El
Tiempo, 1 de octubre de 2004.
510
“Si AUC rompen el proceso, cinco días para dejar Ralito”, El Colombiano, 24 de febrero de 2005
511
“Ante la campaña funesta de varios medios de comunicación para acabar de tajo con la histórica
oportunidad de iniciar la desactivación de la guerra en Colombia, a partir de la desmovilización de uno de
sus principales actores… Si bien es cierto que respetamos, en marco de las potestades de la prensa libre,
el derecho de los medios de otorgarle a las distintas fuentes de información, las interpretaciones
conceptos y lecturas que juzguen acertado o conveniente para sus intereses; no lo es menos, nuestro
derecho a rechazar, por tendenciosas o falsas afirmaciones o conjeturas que le hacen un enorme daño a la
paz del país, como en el caso de hoy, cuando las grabaciones que dicen estar en posesión de algunos
medios de comunicación fueron manipuladas y perversamente editadas. Una vez más, invitamos a los
medios, a los columnistas, editorialistas, académicos, políticos y demás orientadores de opinión, para que
entablemos en Santa Fe de Ralito un diálogo amplio y franco, que permita disipar dudas y aclarar
conceptos, desde el escenario mismo de los hechos.” Comunicado de las Autodefensas, Septiembre 27 de
2004. En: Proceso de Paz con las Autodefensas – Memoria Documental, Tomo 1.
Y esa incomprensión la entiendo. Parte de una displicente sensación de superioridad,
que les dicta a quienes la sienten, que somos una horda de mercenarios al servicio de
nosotros mismos. Ellos se niegan a entender la realidad de las provincias. Así nos ha
mostrado la prensa, nos ven con los ojos extranjeros de esos militantes de extrema
izquierda que desde las ONG de la guerrilla, viven de desprestigiar nuestro
fundamento, intentando proyectar al mundo una caricatura macabra de las
Autodefensas, que buscan afianzar como nuestra imagen pública. A esos los
derrotarán los hechos de paz que estamos produciendo y poco a poco aprenderán a
desarrollar una visión más colombiana de nuestra realidad nacional. Esa
incomprensión tiene antídoto: ¡Nuestra inquebrantable decisión de paz!”512
En la ley 975 que fue aprobada por el Congreso en julio de 2005 se incluyó un
artículo en el que se adicionaba al delito de sedición la conducta criminal de los
paramilitares. Sin embargo en el 2006, en la sentencia de la Corte Constitucional sobre
la ley, se declaró la inexiquibilidad por vicios de forma del artículo 71 que disponía el
cambio de la legislación penal. En septiembre de 2007 la Corte Suprema de Justicia
cerró cualquier posibilidad de revivir el artículo 71 declarando la inconstitucionalidad
por vicios de fondo de la misma disposición.514 Según los argumentos de la Corte
512
Intervención del Miembro Representante de las AUC durante la ceremonia de desmovilización del
Bloque Calima. Diciembre 18 de 2004. En: Proceso de Paz con las Autodefensas – Memoria Documental,
Tomo 1.
513
Mauricio Romero, “The demobilization of paramilitaries and self-defenses: risky, controversial and
necessary”. Background paper presented at the seminar, Paramilitarism in Colombia - Are demobilisation
and peace compatible with justice and human rights?, April 18, 2005, arranged by Colombia Forum,
Collegium for Development Studies, Uppsala University.
514
Esta no había sido la posición de la Corte Suprema de Justicia en fallos anteriores a la sentencia del
2007. Para ver las citas de la sentencia ver: Evelio Henao, El fin de las AUC ¿Verdad o ficción?, Op Cit.
p. 274
Suprema el acuerdo para cometer las actividades delictivas de los paramilitares en
ningún caso podía ser catalogado como sedición, sino como un concierto para delinquir
agravado por lo que los desmovilizados no podían acceder a los beneficios otorgados a
los delincuentes políticos, es decir que no podían ser indultados para evadir el castigo.
Después de varios años de discusión pública sobre la materia, la sentencia estableció
que los paramilitares no tenían un proyecto –altruista- de subversión del orden
constitucional y que por lo tanto no podían ser incluidos en la conducta de sedición.
Según la propia sentencia,
Para el Gobierno la consecuencia del fallo no fue sólo que los más de 20 mil
desmovilizados que únicamente eran culpables de concierto para delinquir agravado no
fueran indultados, sino que implicaba la deslegitimación del proceso de paz. 516 Hasta ese
momento se había argumentado que aunque las negociaciones no fueran con grupos
guerrilleros, eran legítimas porque los grupos de Autodefensas aunque no pudieran ser
catalogados como rebeldes sí podían ser sediciosos en la medida en que tenían como
objetivo suplantar al Estado transitoriamente. Por esta vía le habían dado a los
paramilitares desmovilizados un papel como actores políticos. Quitarles el status de
sediciosos implicaba entonces quitarles el status político, lo que en últimas significaba
515
Corte Suprema de Justicia, sentencia de julio 11 de 2007, proceso No. 26945.
516
Evelio Henao, El fin de las AUC ¿verdad o ficción? Op Cit. p. 283
apoyar un proceso de paz con simples delincuentes comunes sin intereses políticos
reconocidos. Días después de la sentencia de la Corte Suprema, el presidente Uribe, en
un acto de conmemoración de los dos años de la ley de Justicia y Paz volvió a los
argumentos que el Gobierno había defendido para equiparar los delitos de las guerrillas
con los de las Autodefensas y denunció el problema práctico que significaba tener en el
limbo jurídico a una cantidad considerable de desmovilizados.
“Por qué se consagró la sedición en la Ley de Justicia y Paz? Por varias razones. Una
de ellas: yo dije con toda claridad a mis compatriotas, en el proceso electoral que
condujo a las elecciones de 2002, que no podíamos seguir estableciendo diferencias
entre los delitos de la guerrilla, para tratarlos con atenuantes, y los delitos de los
paramilitares, para tratarlos con agravantes. Que eran iguales. (…) Y aparece un
problema práctico. Me pregunto: ¿qué puedo hacer de ahora en adelante frente a la
sentencia de la Corte Suprema de Justicia? (..) Porque el proceso de paz es del
Estado. No es un capricho del presidente. Y así como hay que obligar a los
paramilitares a que cumplan con el proceso de paz, el Estado también tiene que
cumplir. Entonces aquí lo que queremos es salvar un proceso en el cual se han
desmovilizado 43 mil personas. Porque de un lado veo la sentencia de la Corte
Constitucional sobre la ley de Justicia y Paz, y entonces encuentro que declaró
inexequible la sedición no por razones de fondo, sino por trámite legislativo. Pero
mientras eso se infiere de la sentencia de la Corte Constitucional, sentencia general
sobre la ley, en una sentencia sobre un caso individual de la Honorable Corte
Suprema de Justicia, se infiere que no hay sedición e interpreta que sí hay
retroactividad. Al Gobierno responsable de la conducción este proceso, le queda muy
difícil entre esas dos sentencias.”517
517
Tomado de [Link]. En Evelio Henao, El fin de las AUC ¿verdad o ficción? Op Cit p. 288-
291
están siendo procesados por masacres y otros delitos atroces, para recordar en realidad
quienes fueron.”518
Para diseñar una estrategia y entender la recién expedida sentencia los paramilitares
planearon una especie de foro para hablar sobre el tema. El foro que fue divulgado por
los medios incluyó un encuentro con víctimas de la violencia en la cárcel de Itagüí; dos
reuniones con la Comisión Facilitadora de Paz de Antioquia y la de Medellín, así como
encuentros entre comandantes de autodefensas. Siguiendo con su interés por mostrar su
influencia política en las regiones donde habían comandado, la jornada de reuniones
para hablar de la ley y de la sentencia concluyó con una marcha en diferentes ciudades.
Adicionalmente, se realizaron actos en las cárceles de todo el país donde los presos
quemaron papeles que simbolizaban sus delitos. Y en cada una de ellas fueron
nombrados reclusos como voceros de las autodefensas para pedir la postulación a la Ley
de Justicia y Paz.522
Optaron, entonces por seguir mostrándose como actores políticos a partir del apoyo
de los sectores de la población que, según ellos, habían salvado de la guerrilla. La
estrategia tuvo resultados en un comienzo pues los medios registraron todas estas
manifestaciones de apoyo a los paramilitares, inclusive más que las manifestaciones de
protesta de las víctimas. 526 En septiembre de 2007, por ejemplo, El Colombiano contó
como “en una particular protesta, un grupo de 50 personas comenzó a caminar desde
520
“ ‘Báez’se Volvió Incómodo Para Ex AUC”, El Tiempo, 22 de julio de 2006
521
“ ‘Seguimos en el proceso de paz’”, Semana, 19 de julio de 2006
522
“¿Se Reúnen ‘Galán’ Y ‘Don Berna’?”, El Tiempo, 8 de febrero de 2006.
523
Evelio Henao, El fin de las AUC ¿verdad o ficción? Op Cit, p. 187
524
Evelio Henao, El fin de las AUC ¿verdad o ficción? Ibid, p. 220
525
Evelio Henao, El fin de las AUC ¿verdad o ficción? Ibid. p. 227
Caucasia ataviados con caretas y aletas de buzo, como una muestra de apoyo al
desmovilizado jefe de las autodefensas, Carlos Mario Jiménez, alias Macaco, recluido
en un buque de guerra.”527 Noticias sobre marchas a favor de las AUC, carreras en
hipódromos, entre otras manifestaciones públicas celebrando su desmovilización, fueron
anunciadas en la prensa y en la televisión con imágenes de las pancartas que se
mostraban con entusiasmo en agradecimiento por la labor que habían desempeñado en
ciertas regiones.528
Pero al parecer las manifestaciones que captaron la atención de los medios no eran
tan voluntarias. Una vez iniciaron las versiones libres y las muestras de apoyo a los
paramilitares se trasladaron a las fiscalías, la agencia de prensa IPC publicó en la revista
Semana la denuncia de varias instituciones educativas en Medellín que habían sido
conminadas por grupos de desmovilizados para llevar a los estudiantes a la audiencia de
versión libre de alias “Don Berna”. De acuerdo con el artículo, “Con el argumento de
que se trata de una concentración para apoyar el proceso de paz de Medellín, jóvenes
reinsertados de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) e integrantes de bandas
controladas desde la cárcel Bellavista presionaron a las instituciones educativas para
que participaran en ella, justo el mismo día que inicia su audiencia ante los fiscales de
Justicia y Paz el jefe paramilitar Diego Fernando Murillo Bejarano, conocido con los
alias de “don Berna” o “Adolfo Paz”.” 529 Después de que las manifestaciones de apoyo
a los desmovilizados se repitieron en las versiones libres de Fredy Rendón, alias “el
alemán” y Carlos Mario Jiménez, alias “Macaco” también en Medellín y en las
versiones libre de Rodrigo Tovar, alias “Jorge 40” y Hernán Giraldo en Barranquilla, el
Fiscal General de la Nación del momento, Mario Iguarán Arana, advirtió que cualquier
manifestación pública a favor de los jefes paramilitares “constituye una apología al
delito y al genocidio” y sus promotores “podrían ser procesados por la justicia”. Las
manifestaciones siguieron un tiempo pero ya no tan publicitadas, y con el tiempo se
acabaron.
Junto a las estrategias arriba descritas para continuar mostrándose como actores
políticos de un conflicto armado, después del no rotundo que había dado la justicia a la
posibilidad de equiparar el paramilitarismo con el delito de sedición, el mayor cambio
en la estrategia de los paramilitares fue quizás un cambio adaptativo que acompañó el
agravamiento progresivo de su situación carcelaria, cambio un tanto imperceptible y en
todo caso paulatino y no lineal: pasaron de la definición de su pasado violento en los
términos de una auto-representación heroica como delincuentes políticos a los de una
auto-representación arrepentida como delincuentes comunes dispuestos a la
colaboración judicial. Y lo que es igualmente importante, empezaron a incluir en sus
relatos incriminantes, amparados en el derecho a la verdad, a sectores importantes,
públicos y privados, de la vida regional y nacional. Con otras palabras, en la medida en
526
“Apoyo de indígenas a Hernán Giraldo Serna causó malestar en comunidades”, [Link], 7 de
junio de 2007
527
“Aparecen más buzos solidarios con Macaco”, El Colombiano, 20 de septiembre de 2007
528
“Ex AUC celebraron 4 años en la legalidad”, El Colombiano, 26 de noviembre de 2007; “Picadito De
Ex Paras Y Ex Farc Por La Paz”, El Tiempo, 10 de noviembre de 2006.
529
“La presión de las bandas”, Semana, 16 de julio de 2007
que su encerramiento carcelario los quitó poder y en desarrollo del proceso de
judicialización, los paramilitares se vieron obligados a legitimar su posición como
actores en un proceso de paz a partir de su colaboración con la justicia. Colaboración
que se tradujo en el aumento de las delaciones a políticos y miembros de la fuerza
pública que los respaldaron, e inclusive a financiadores, ya fueran empresas nacionales
o internacionales.
530
Noviembre 23 de 2006, Declaración pública de autodefensas. En: Proceso de Paz con las Autodefensas
– Memoria Documental, Tomo 2, p. 426
531
“El Congreso inicia debate en ocho días”, El Colombiano, 15 de febrero de 2005. Con la frase: “El
debate está abierto” caracterizó El Colombiano la etapa de sesiones sobre la ley de justicia y paz en el
Congreso.
El hundimiento de la propuesta de ley sobre alternatividad penal presentada por el
gobierno en 2003, obligó a un cambio de estrategia. Al parecer la propuesta no fue bien
recibida por no incluir un sometimiento a la justicia, penas con cárcel efectiva, ni
confesión completa de los crímenes. Pero, sobretodo, a su trámite le había faltado mayor
publicidad y coordinación con las mayorías del Congreso y con la sociedad en
general.532 Como ya lo mencionamos, por propuesta del senador Rafael Pardo, para ese
momento todavía escudero del Gobierno Uribe, el 2004 comenzó, entonces, con unas
audiencias públicas convocadas por las comisiones de paz del senado y la cámara de
representantes sobre el fenómeno paramilitar y su problemática.
Después del desastre publicitario que había significado la visita de tres jefes
paramilitares al Congreso en Julio de 2004, la presentación de un proyecto de ley que,
por lo menos, pareciera incluir a la opinión pública era imprescindible. En efecto, en la
intervención del Alto Comisionado en el Congreso en Agosto 3 de 2004, antes de
comenzar las sesiones, se hizo explicita la necesidad de una concertación social sobre el
proyecto de ley que estaba en mora de expedirse para cumplir con la demanda de los
paramilitares en espera de un marco que les diera seguridad jurídica. 533 No obstante que
la presión de los paramilitares para que se expidiera con urgencia un marco jurídico fue
denunciada por el mismo Gobierno en un comunicado de prensa, días después de
presentado el proyecto de ley de Justicia y Paz, pronunciándose a favor de la
deliberación en el Congreso, el Gobierno reiteró que “1) no acepta ningún tipo de
presión contra el Congreso, los medios de comunicación, ni contra el ejecutivo, frente al
proyecto de Ley de Justicia y Paz que se encuentra en discusión; 2) El debate sobre este
proyecto debe darse en el seno de las instituciones democráticas, de manera libre y
autónoma; 3. El proyecto no ha sido, ni será tema de negociación con las organizaciones
armadas ilegales (…)”534
Pero después del esfuerzo hecho por los congresistas para incluir lo discutido en las
audiencias públicas, el Gobierno fue quitándole el apoyo a su propuesta. Finalmente en
febrero de 2005 se presentaron, por lo menos, 8 proyectos de ley, ya no llamados de
alternatividad penal, sino de Justicia y Paz. En contraposición al primer proyecto, en
esta oportunidad todos coincidieron en incluir penas para los paramilitares. El grupo de
congresistas presentó un proyecto diferente al del Gobierno.536 Iniciadas las sesiones de
discusión, la publicidad de las deliberaciones en el Congreso, defendida por el Gobierno
pareció llegar a su fin. El tema sobre la ley de Justicia y Paz se aplazó y se aplazó por
petición de la bancada uribista y se denunció en los medios que las discusiones sobre la
ley se estaban dando a puerta cerrada en la Casa de Nariño. 537 En el diario El
Colombiano, la denuncia se publicó así: “La oposición del Gobierno de Álvaro Uribe
Vélez mostró su descontento porque la discusión del texto de Verdad, Justicia y
Reparación no salga del seno de la Casa de Nariño (…) Una semana después, el
proyecto de verdad y paz no sale de la casa de Nariño. Era tema central de las sesiones.
Pero en el congreso avanza la ley de contratación.”538
541
La opinión del columnista Fernando Londoño es un ejemplo de la forma más radical de esta posición:
Fernando Londoño, “¿De qué se trata?”, El Colombiano, Febrero 8 de 2005
542
La columna escrita por Javier Darío Restrepo a partir de la presentación del proyecto de ley de Justica
y Paz publicada en El Colombiano muestra el punto de vista de esta posición. Javier Darío Restrepo, “A
quitarse la capucha”, El Colombiano, 10 de Febrero de 2005. Juan David Ramirez Correa , “Auschwitz y
la memoria”, El Colombiano, Febrero 1 de 2005. En esta misma fecha en la sección de paz y derechos
humanos sacan una noticia con el testimonio de una víctima. “Alba tuvo que dejar sus muertos.” Es una
víctima de la masacre en San Carlos en días anteriores. En la sección hay un recuadro que se titula
“Pedagogía” y dice: Masacre es una violación al DIH y citan los protocolos de Naciones Unidas. El
Colombiano, Febrero 3 de 2005. El editorial se llama Dos Ataques cobardes y dice: “Los colombianos
queremos vivir en paz. Que la verdad de estos crímenes de Nariño y de Antioquia, y de tantos otros se
conozca. Sin verdad no hay justicia. Sin justicia no habrá paz.”
3. 2007: A pesar de la estricta reserva, el Año de la Verdad
El año 2007 comenzó con la expectativa de ser “El año de la verdad”. Así lo declaró la
revista Semana y así lo empezaron a nombrar columnistas y periodistas. 543 Los medios
se referían al 2007 como el año de la verdad porque este fue el año en el que
comenzaron las versiones libres de los paramilitares que prometían ser un “destape”
detrás de otro. Según el mismo Gobierno, con el inicio de las versiones libres empezaba
una nueva etapa del proceso con las AUC. Si hasta entonces la mayor responsabilidad
en la conducción del proceso había estado en las manos del Gobierno y del Congreso
como órganos políticos, ahora le tocaba el turno de actuar a los órganos judiciales. “A
partir de la entrega, por parte del Gobierno Nacional, a la Fiscalía General de la Nación
del listado de los postulados a Justicia y Paz, el 16 de agosto de 2006, y la Declaración
Pública de los líderes desmovilizados de las antiguas autodefensas del 23 de noviembre
de 2006, en la que se comprometen a contar la verdad sobre lo sucedido, el proceso de
paz ha entrado en su segunda fase, caracterizada por la cabal aplicación de la justicia y
la reparación de las víctimas.”544 Aunque esta declaración del Alto comisionado para la
Paz sonaba a una “lavada de manos”545, lo cierto es que, después de las
desmovilizaciones -cuando la responsabilidad del proceso con las AUC parecía recaer
exclusivamente en el Gobierno-, una vez comenzaron los procesos judiciales, se hizo
necesaria la colaboración de muchas otras personas e instituciones del Estado,
especialmente de la Rama Judicial, representada por la Fiscalía General de la Nación a
través de la Unidad de Justicia y paz, por la sala de Justicia y Paz del Tribunal, y por las
altas Cortes. Otras instituciones de la rama ejecutiva también estaban directamente
involucradas: la recién creada Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, la
también nueva Alta Consejería para la Reintegración, la dirección de Justicia
Transicional del Ministerio del Interior y de Justicia, la Procuraduría, la Defensoría,
entre otras.
543
“Al pronosticar lo que se venía, con el proceso de Justicia y Paz y los destapes de la para-política, esta
revista bautizó este año como 'el de la verdad’ “ María Teresa Rondero, “Verdad: Modelo 2007”, Semana,
15 de diciembre de 2007; Miguel Silva, El año de la verdad, El Tiempo, 12 de enero de 2007
544
Memoria Documental 2002-2004 Tomo 1 p. 15
545
“‘Hemos terminado la desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia’, sentenció el lunes
el Alto Comisionado para la Paz, con tono de misión cumplida. Razones tiene para estar eufórico, pues
nadie puede pretender demeritar la importancia de que 30.150 combatientes ilegales hayan mostrado su
disposición a abandonar las armas. Ya el Fiscal General ha señalado sus preocupaciones con el afán del
gobierno de cerrar este capítulo, cuando poco o nada se ha avanzado en el marco institucional para la
aplicación de la ley de justicia y paz.” “Editorial”, El Espectador, 29 de abril de 2006.
histórica del país.546 De acuerdo con la sentencia de la Corte Constitucional, la verdad
del proceso sólo se entiende construida con la sentencia definitiva, momento en el cual
las pruebas conseguidas por la Fiscalía ya deben haber sido contrastadas por los jueces.
No obstante, la sentencia de la Corte también establece que las versiones libres de los
postulados son la oportunidad principal del proceso para conocer la verdad y, por lo
tanto, que es necesario exigir la confesión plena como requisito para que los
desmovilizados accedan a los beneficios contemplados en la Ley 975. En este sentido,
se le imprimió al proceso un carácter de mecanismo de mesa redonda y de colaboración
del imputado con la justicia, en contraposición al carácter adversarial, propio de la
justicia ordinaria.
546
Sobre el tema ver: Diana Esther Guzmán, Nelson Camilo Sánchez, Rodrigo Uprimny Yepes.
“Colombia”. En: Las víctimas y la justicia transicional. ¿Están cumpliendo los estados latinoamericanos
con los estándares internacionales?, Fundación para el debido proceso legal, Washington, 2010, p 112
547
Corte Suprema de Justica, Sala Penal. Sentencia de 27 de abril de 2011. Proceso No. 34547
versión libre y varios fiscales han reconocido que recurrieron a las jornadas de víctimas
para corroborar o complementar lo dicho por los versionados.
Hasta febrero de 2011, 2600 postulados habían iniciado versión libre. 548 De esta cifra
1342 no ratificaron su voluntad de acogerse a la ley 975 y son las versiones de estos
mismos postulados las que han finalizado. Por lo menos, 1900 postulados estaban
pendientes de iniciar diligencia de versión libre.549 La centralidad de la versión libre, ha
hecho que la posibilidad del proceso de satisfacer el derecho a la verdad de las víctimas
y de la sociedad, haya dependido del tipo y grado de la publicidad que han recibido pero
en último término y acaso sobre todo de la credibilidad que se le ha otorgado al
testimonio de los paramilitares por parte de las distintas audiencias mediáticas. Por
tratarse de un proceso de justicia transicional, la credibilidad de las versiones ha estado
atada a la publicidad que han recibido. Por un lado, se ha discutido su accesibilidad para
víctimas y medios, y por el otro, su credibilidad entre los distintos públicos. Porque la
batalla por publicidad de las versiones, por lo menos en esta etapa del proceso, la ganó
la reserva, los medios de comunicación cumplieron un papel importante como el
vehículo de estas discusiones. Al fin y al cabo fueron ellos quienes pusieron en el foro
público las preguntas sobre qué es el fenómeno paramilitar y cuáles han sido sus
consecuencias. Probablemente por la novedad del proceso judicial el 2007 aunque fue el
año con mayores reservas en términos de acceso a la información fue sin embargo el
año con más cubrimiento de las versiones libres por parte de los medios.
De acuerdo con la Ley 975, la satisfacción del derecho a la verdad en sus tres ámbitos
– individual, colectivo, y el deber de memoria- implica la divulgación adecuada de los
resultados de las actuaciones judiciales. En consecuencia, dicho estatuto estableció el
principio de publicidad como regla general en la etapa del juzgamiento, permitiendo
ciertas excepciones relacionadas con la protección de los derechos de las víctimas y los
testigos. Frente a la etapa de investigación, la Ley 975, guardó silencio. No dispuso
reglas particulares sobre la publicidad de las actuaciones producidas en esta etapa. La
548
“De las 31.671 personas que se habrían desmovilizado entre noviembre de 2003 y mediados del 2006,
solamente 2.695 manifestaron interés en acogerse a los beneficios de la Ley de Justicia y Paz. Sin
embargo, la Fiscalía habría verificado que sólo una cantidad significativamente menor se encuentra en
condiciones de ser debidamente ubicados y llamados a rendir versión libre. El resto, pese a aparecer en el
listado, no pudo en un principio ser ubicado por desconocimiento de sus domicilios, teléfonos o datos de
identificación efectiva. Al respecto, la Alta Consejería para la Reintegración Social (ACR) habría
desarrollado estrategias para llenar los vacíos de información, asimismo, el Estado afirma que los Fiscales
de la Unidad de Justicia y Paz habrían realizado gestiones importantes tendientes a la ubicación de estos
desmovilizados.” Informe Anual de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, 2007, Capítulo
IV, Colombia. [Link]
549
Las mayoría de estas cifras son actualizadas por la Unidad de justicia y paz de la Fiscalía General de la
Nación cada seis mese y pueden ser consultadas en: [Link] Los
datos citados en este capítulo corresponden a los que la Unidad de Justicia y Paz le dio al Grupo de
Memoria Histórica en respuesta a un derecho de petición.
remisión general de la Ley 975 al Código Penal tampoco llenó el vacío puesto que tanto
en el Código de la Ley 600 como en el de la Ley 906 no se regulaba completamente la
publicidad de la parte investigativa en el proceso penal.550
Por el vacío de las normas, y porque en este caso nos encontrábamos frente a un
proceso de justicia transicional, en 2007, una vez comenzaron las versiones libres
surgieron preguntas con respecto a su publicidad. ¿Serían estas unas de las diligencias a
las que sólo podrían acceder las víctimas? Y de ser así ¿cómo se dispondría quien era
una víctima y quien no? ¿Cómo informarían los medios sobre lo que ocurriera en las
versiones, si la sociedad como un todo también era titular del derecho a la verdad?
Sin haber especificado todavía quiénes podían catalogarse como víctimas, tres meses
antes de la primera versión libre en la prensa nacional empezaron a publicarse edictos
emplazatorios citando a las víctimas de los paramilitares a las audiencias. 551 Según
Gustavo Gallón, Director de la Comisión Colombiana de Juristas, Ong que desde los
primeros años del proceso representaba a varias víctimas, la discusión sobre la
publicidad empezó antes de la aplicación de la ley, con el jefe de la unidad de Justicia y
Paz y con Mario Iguarán, Fiscal general de la Nación. Según Gallón, la discusión giró
en torno a cómo se garantizaría la participación de cualquier persona en las audiencias,
porque lo que se estaba juzgando eran crímenes de lesa humanidad y en esa medida,
todas las personas podían tener un interés. En contra del privilegio de la publicidad
propuesto por la Comisión Colombiana de Juristas, a los representantes de la Fiscalía,
quienes argumentaron adhiriendo a las prácticas de publicidad propias de la justicia
ordinaria, les preocupaba aparecer como violadores de la reserva judicial de las
investigaciones. En su alegato, los representantes del ente acusador, afirmaban que un
manejo laxo de la publicidad podría perjudicar la capacidad de indagación del estado y
podría así mismo menoscabar la intimidad de las víctimas, la protección de los derechos
del postulado y los derechos al buen nombre e intimidad de terceros. De acuerdo con la
opinión expresada por los representantes de la Fiscalía, volver la etapa investigativa un
espectáculo mediático podría redundar en la deslegitimación del proceso, como uno
adecuado a las reglas del derecho.
550
“En la Sentencia C-228 de 2002, la Corte Constitucional reconoció que de acuerdo con los preceptos
constitucionales, el desarrollo del derecho internacional de los derechos humanos y el derecho
comparado, la participación de las víctimas en el proceso goza de una concepción amplia, que se funda en
sus derechos a la dignidad humana, a participar, a la tutela judicial efectiva del goce de sus derechos,
entre otros, “y que exige a las autoridades que orienten sus acciones hacia el restablecimiento integral de
sus derechos cuando han sido vulnerados por un hecho punible. Ello sólo es posible si a las víctimas y
perjudicados por un delito se les garantizan, a lo menos, sus derechos a la verdad, a la justicia y a la
reparación económica de los daños sufridos” (pág. 30). Hasta ese momento el ordenamiento penal
colombiano solo reconocía a las víctimas la posibilidad de constituirse en parte civil con el fin de
reclamar indemnización, en algunos momentos del proceso penal. En la sentencia mencionada la Corte
decidió que las disposiciones que limitaban de esta forma la participación de la víctima eran
inconstitucionales y cambió su jurisprudencia en el sentido de reconocer una perspectiva amplia del
derecho.” Diana Esther Guzmán, Nelson Camilo Sánchez, Rodrigo Uprimny Yepes. “Colombia”. En: Las
víctimas y la justicia transicional. Op Cit. p 112
551
“Con avisos de prensa citan a víctimas de ‘paras’ “, El Tiempo, 30 de septiembre de 2006.
Fue así, como se inició el debate sobre qué tan públicas debían ser las versiones libres.
Mientras un sector de la opinión, en especial las Ongs de derechos humanos y
representantes de las víctimas defendían, en nombre del universalismo humanitario, el
mayor acceso a las versiones, otro sector, representado por la Fiscalía, argüía que la
reserva judicial era una medida importante para asegurar la legalidad de un
procedimiento que aunque estaba inscrito en las lógicas de la justicia transicional no por
eso podía desconocer los principios más importantes de la justicia ordinaria.
Los primeros defendían, además, que aunque las versiones libres fueran una parte de la
construcción de la verdad, la sociedad debía poder opinar sobre ésta para poder discutir
democráticamente sobre su credibilidad y aportar diferentes versiones ya fuera en el
escenario judicial o a través de los medios de comunicación. Por el contrario, los
segundos citaban las razones por las cuales en un proceso ordinario la reserva de la
información es la regla general de la investigación y los efectos negativos que la
exposición de las versiones tendría en el público general. Estos últimos distinguían entre
el acceso que podían tener las víctimas y el acceso de la sociedad a través de los medios
de comunicación. Mientras a las víctimas, se les debía poder informar sobre los hechos
que les incumbieran por cuanto su colaboración en la construcción de la verdad de esos
hechos podía llegar a ser importante; para satisfacer el derecho a la verdad de la
sociedad, en cambio, consideraban que bastaría con hacer pública la parte de
juzgamiento del proceso, sobretodo la sentencia definitiva, en la medida que únicamente
en este momento se llegaría a tener una verdad contrastada, seria y completa.
En diciembre de 2006 y los primeros meses de 2007, mientras rendían versión libre los
primeros postulados, entre ellos, Salvatore Mancuso, el debate sobre el acceso a esta
parte del proceso, se dio en torno a la posible transmisión directa por televisión de las
audiencias de versión. Las posiciones de los que defendieron la transmisión directa por
televisión que por lo general eran los del primer grupo y las de sus opositores cambiaron
en lapsos cortos de tiempo, al punto que se llegaron a expedir órdenes de la Comisión
Nacional de Televisión (Cntv) para empezar a hacer las transmisiones, aunque en efecto
nunca se haya televisado una versión libre.
En el editorial de El Tiempo del 17 de enero de 2007 titulado ‘Todo debe ser público’,
se recogen varios de los argumentos que en el momento resultaron centrales en el
debate.552 El lenguaje del editorial fue bastante crítico. Iniciaba señalando que “En la
versión libre que rinden Salvatore Mancuso y otros jefes paramilitares hay muchas
cosas aterradoras. Pero figura una que, por incomprensible, descuella: que lo que están
diciendo no sea público.” Así, el editorial cuestionaba la decisión adoptada por el
Gobierno y la Fiscalía poniendo de manifiesto lo absurdo que resultaban no sólo las
trabas que se estaban poniendo a las víctimas para acceder a las versiones libres, sino
también el acceso restringido impuesto al público y a los medios de comunicación.
Resaltaba el papel clave que han jugado los medios en el esclarecimiento de la
paramilitarización del país y argumentaba que estos eran el “vehículo natural para
552
“Todo debe ser público”, El Tiempo, 18 de Enero, 2007
difundir estas confesiones y convertirlas en parte central de un debate público que le
hace inmensa falta a Colombia después de tantos años de sangre y horror.”
La decisión pareció tan firme que el entonces director de la Cntv, Juan Andrés Carreño,
se reunió el día 21 de enero con el director de Radio Televisión de Colombia (Rtvc) para
alistar la reglamentación de las transmisiones.555
La primera versión libre que sería transmitida por televisión sería la de Salvatore
Mancuso. Sin embargo la transmisión se postergó un día antes por solicitud de la
defensa del ex jefe paramilitar. La decisión fue aprobada por la Fiscalía General de la
Nación con el fin de que se preparará la logística necesaria para la transmisión por
televisión de la versión libre. En el mismo artículo funcionarios no identificados de la
Fiscalía expresaron públicamente su preocupación de que las declaraciones se pudiesen
salir de las manos y se dijeran cosas incómodas.556
553
“Audiencias públicas sin interrupciones”, el Colombiano, 23 de enero de 2007
554
“Todo listo para la transmisión de audiencias”, Vanguardia Liberal, 28 de enero de 2007
555
“Audiencias de ex AUC serán publicas”, El Colombiano, 19 de enero de 2007; “Versiones libres por
radio y t.v”, El Colombiano, 19 de enero de 2007; “Relato de ex jefes de AUC en vivo y en directo”, EL
Colombiano,24 de enero de 2007; “Fiscalía tiene el control de tv en caso de ex AUC”, El Colombiano, 26
de enero de 2007; “Fiscalía, Gobierno y Comisión de TV pagarán transmisión de audiencias”, Diario del
Magdalena, 30 de enero de 2007; “Televisión para las víctimas”, El Nuevo Siglo, 02 febrero de 2007;
“Audiencias de paras si serán transmitidas”, El Heraldo, 26 de enero 2007
556
“Otro golpe a Colombia por crimen ‘para’ “, El Tiempo, 24 de enero de 2007. Tomado de:
[Link] Ver también: “Ex AUC rechazan tv:
transmisión de audiencias va contra el proceso”, El Colombiano, 25 de enero de 2007.
Y fue así como empezaron las retractaciones. El Tiempo publicó otro artículo en el que
presentaba la petición que algunos ex jefes paramilitares incluyendo al propio Mancuso,
habían remitido al Ministro del Interior solicitando que se reconsiderara la decisión de
transmitir en directo las versiones libres. La solicitud, que fue firmada por 16 ex jefes
paramilitares, estaba sustentada en argumentos que pretendían demostrar cómo la
transmisión de las versiones libres vulneraba el debido proceso, el ordenamiento
jurídico, su seguridad jurídica y ponía en peligro a los familiares de los versionados. 557
El Tiempo, entonces aplaudió la decisión de la Fiscalía de postergar la transmisión de la
versión de Mancuso.558 En esta ocasión, el diario abrió una discusión sobre qué tan
conveniente resultaba para la sociedad colombiana presenciar las audiencias de los
paramilitares desmovilizados y si estas no podrían terminar por convertirse en una “un
show televisado o la apología del delito”.
“Hay unos temas que van a afectar el buen nombre de muchas personas. Venía un
problema enorme. Hay situaciones que nos llaman a la reflexión. En la primera versión
libre de (alias) Arbolito una víctima preguntó por el móvil con el cual él había matado
a su hermana y respondió que porque era auxiliadora de la guerrilla. La víctima siguió
preguntando que, ¿por qué la despellejaron como cerdo? Y entonces “arbolito”
respondió que la información se las había dado un sobrino de ella (el hijo de la señora
que estaba preguntando). Ante esto ¿la justicia ordinaria cómo hace? La gente puede
hacer justicia de propia mano. Esto nos puede atraer más violencia. También pasó con
un compañero sentimental y la información sobre el hijo de una víctima. El compañero
estaba al lado. Enseguida me preguntaron qué hacer. Si lo arrestaban. Yo respondí que
lo primero era separar a la señora y ponerle un psicólogo. Y a los pocos días llega
(alias) Steven – integrante del frente Omar Isaza de las Autodefensas Campesinas del
Magdalena Medio- y dice las barbaridades que hacía. En esas, llama el hijo de Steven
y pregunta si eso tan horrible que está oyendo en la radio que hacía un ex paramilitar lo
hacía él? Steven responde que sí. Y entonces pensamos: ¿esto lo van a ver los
menores? Los menores de las regiones van a ver que sus ídolos, sus dioses eran
557
“ ‘Paras’ piden a MinInterior que revoque decisión de transmitir versiones por T.V.” El Tiempo, 23 de
enero de 2007. Tomado de: [Link]/archivo/documento/CMS-3410978
558
“Paras por Tv”, El tiempo, 24 de enero de 2007
matones. Prende usted la televisión y ve al héroe del pueblo diciendo que ha torturado,
matado. Cuando uno va a las regiones pasaba, por ejemplo, que pedían permiso para
tocarlos. Los paras en las regiones son vistos como dioses. La transmisión entonces
podía terminar siendo una apología al crimen organizado. Se me olvidaba un asunto.
¿Quien llega primero a los testigos? ¿Llegamos nosotros o el crimen que está fuera?.
Cuando nosotros llegábamos a los testigos ya los habían buscado. El crimen que está
fuera no quiere que alguien los cite. Si ese alguien se elimina se acaba la cadena. Es
que no hay que olvidar que la verdad la pueden tener intermediarios.”559
Con base en las discusiones en torno al tema de la publicidad de las versiones libres el
Ministerio del Interior y de Justicia expidió el Decreto 315 de 2007 y la Fiscalía la
Resolución 387 de 2007. Lo primero que se resolvió fue el tema de quiénes se
considerarían víctimas y, por lo tanto, debían ser informadas de todas las etapas del
proceso. El Decreto estableció, que para ser acreditadas como víctimas, debía mediar la
identificación personal de la persona interesada y la demostración del daño sufrido
como consecuencia de las acciones de uno o varios miembros de grupos armados
559
Reunión con la Unidad de Fiscalías de Justicia y Paz por el Grupo de Memoria Histórica, Diciembre
17, 2010. Algunos de los casos mencionados por Luis González son corroborados por la revista Semana
en: “El oficio de matar”, Semana, 10 de diciembre de 2007.
560
Reunión con la Unidad de Fiscalías de Justicia y Paz por el Grupo de Memoria Histórica, Diciembre
17, 2010
561
Corte Constitucional, sentencia T-049 de 2008
organizados al margen de la ley que hubieran decidido acogerse al procedimiento y
beneficios de la Ley 975 de 2005.562
Acaso en parte como resultado de las restricciones impuestas por la Corte al acceso y a
la difusión de las versiones libres, el balance que hacen las víctimas y demás personas
concernidas sobre el modo como circuló la información durante esta etapa del proceso
es desastroso. Su condición de víctimas, determinó para muchas personas afectadas que
no pudieran acceder a las versiones. El exceso de trámite y burocracia les impidió
ejercer su derecho. Por su parte, los periodistas tuvieron que acudir a terceros para
hablar de lo que se decía en las versiones. Esto hizo que el relato que dieran no fuera de
primera mano, resultara muy parcializado y en ocasiones fuera tergiversado. Las
filtraciones que publicaron los medios fueron perjudiciales para la legitimación del
proceso y para la labor que estaba desempeñando la Fiscalía, por lo cual, como veremos
más adelante, las políticas de reserva tuvieron finalmente que restringirse a favor de la
publicidad.
Las críticas eran, al parecer, razonables. De acuerdo con las noticias sobre las primeras
versiones libres, en el primer semestre de 2007, muy pocas víctimas estaban asistiendo a
las versiones. El diario El Tiempo había pronosticado que 650 víctimas portando fotos y
documentos, intentarían entrar a la sala acondicionada en la que se transmitiría en
directo por circuito cerrado la confesión de Salvatore Mancuso. Sin embargo, como lo
reseñaron después de la primera versión libre de Mancuso, en diciembre de 2006, no se
vio a las víctimas.565 De acuerdo con la noticia, “Nadie da una explicación definitiva de
por qué, el año pasado, apenas 10 víctimas presenciaron la audiencia de Salvatore
Mancuso, teniendo en cuenta que hay 650 denuncias contra el ex comandante
paramilitar. Algunos dicen que las víctimas tienen miedo, El Gobierno y la Fiscalía
General estiman que no es necesario que estén en todo el proceso. Pero, ante los
reclamos, se comenzará a definir en qué condiciones podrán seguir asistiendo.” En el
mismo sentido, Daniel Millares, miembro de la comisión de verificación de la
MAPP/OEA, quien ha asistido a un gran número de versiones libres, le contó a
Memoria Histórica que a la primera versión libre, la de alias El Loro sólo asistieron 3 o
4 víctimas. Sobre la versión de Mancuso dijo que aunque muchos medios querían entrar
y no pudieron porque la Fiscalía les exigía acreditarse como víctimas, las víctimas
tampoco se vieron mucho.
Sin embargo, durante el desarrollo de las primeras versiones libres se fue haciendo
evidente que las medidas adoptadas por el Gobierno y la Fiscalía para guardar la reserva
no eran efectivas. De acuerdo con la normatividad expedida para el efecto, para
proteger la información recogida en estas audiencias de posibles intentos por difundirla,
los fiscales encargados en ese entonces hacían que las víctimas, pero también sus
representantes y las demás personas que por mandato legal tienen derecho a participar
en la citada diligencia firmaran un acuerdo de confidencialidad. 569 Sin embargo en
muchas ocasiones todos los asistentes a la audiencia no firmaban, y en todo caso los
periodistas accedían a la información por medio de representantes de víctimas o de
postulados, de las mismas víctimas e inclusive de funcionarios de la CNRR, la
Defensoría o la Procuraduría que asistían a las versiones. Uno de los encargados de
prensa de la Fiscalía nos contó que: “En un principio contratábamos una cámara y luego
distribuíamos clips e imágenes para los medios nacionales pero eso salía muy costoso.
Entonces decidimos invitar a que lo grabaran los propios medios. Entraban 3 por cada
versión y grababan lo que era periodísticamente interesante y lo que el fiscal permitía.”
Como funcionario de prensa él era el encargado de tomar notas y facilitárselas a los
medios. Sin embargo, la queja recurrente de los periodistas era que generalmente las
notas eran incompletas y por eso, tenían que recurrir a otras fuentes.570
implicaría por parte del Estado, la necesidad de prever mecanismos alternativos para suplir esta
deficiencia. Ver: Angélika Rettberg, Reparación en Colombia ¿Qué quieren las víctimas?, Gtz,
Universidad de los Andes, Bogotá, 2008.
567
Entrevista con Daniel Millares por el Grupo de Memoria Histórica, Febrero de 2011
568
Alianza FLIPYS Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) – Instituto Prensa y Sociedad (IPYS),
Periodistas reclamen garantías para cubrir el proceso de Justicia y Paz, Tomado de:
[Link]
569
Omaira Gómez, en Entrevista con Comisión Colombiana de Juristas por el Grupo de Memoria
Histórica, Febrero de 2011
570
En: Alianza FLIPYS Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) – Instituto Prensa y Sociedad
(IPYS), Periodistas reclamen garantías para cubrir el proceso de Justicia y Paz. p 42- 46
comunicación alrededor del país.571 Es importante resaltar que la reserva judicial
diseñada para evitar la filtración del contenido de las audiencias de versión libre no
cobijaba a los medios de comunicación, que están en su derecho –todavía hasta hoy- de
difundir cualquier información sobre éstas que logren obtener.572 Glemis Mogollón de la
CNRR en Medellín recordó cómo en el 2007, los periodistas -como ella- intentaban
complementar la información dada por la Fiscalía con relatos de las víctimas, abogados,
ONG y funcionarios de la CNRR que habían tenido acceso a la audiencia. También
cuenta que a veces lograba entrar por descuido general sin que nadie se opusiera, y que
en otras ocasiones se sentaba en el piso afuera de la sala y lograba escuchar todo que se
decía.573
El testimonio de Glemis, lleno de entusiasmo por las hazañas que hacía para lograr
conseguir la noticia, contrasta con el testimonio de periodistas que se quejan de la
misma situación. “No conozco una sala de audiencias, no conozco una sala de víctimas.
Jamás he podido entrar. Dejan entrar una cámara de todos los medios para que grabe
unos minutitos antes de la audiencia.”574, dice Fernando Cifuentes de Apa en el informe
de la Flip sobre periodistas, reclamando garantías para cubrir el proceso de Justicia y
Paz.
La opción por la reserva de las versiones, pero al mismo tiempo la centralidad del
testimonio en el relato que se podía hacer del conflicto armado en Justicia y Paz,
determinaron que la legitimidad del proceso como un ejercicio de memoria sobre la
violencia en Colombia, estuviera atado a la credibilidad de las versiones y al
cubrimiento que los medios hicieron sobre el proceso, a partir de la credibilidad que
estos le dieron a los testimonios de los paramilitares.
Por otro lado, llevados por el sentimiento de traición del Estado, que había cambiado
un proceso político que pensaban podía terminar en la amnistía o en el indulto, por lo
que ellos llamaban uno de sometimiento total a la justicia, los paramilitares habían
manifestado públicamente en septiembre de 2006, antes de que comenzaran las
versiones libres, que dirían toda la verdad y que por eso pedían a los políticos, militares
y empresarios que les habían colaborado que no se ofuscaran y que los acompañaran en
el destape. Fue así como empezaron a declarar los postulados. Pero, una vez sus
confesiones fueron expuestas al público -después de todas las barreras de acceso a la
información que tuvieron las versiones libres en los primeros años de implementación
de la ley- sus estrategias mediáticas no estuvieron libres de crítica.
A las insinuaciones de los medios sobre la poca credibilidad de las versiones de los ex
paramilitares o de la falta de voluntad de decir la verdad, los postulados no se quedaron
callados. La siguiente intervención de Rodrigo Tobar Pupo alias Jorge 40 en su versión
libre de julio 5 de 2007 es ilustrativa de cómo al mismo tiempo los paramilitares
combinaban su interés de ganarse los beneficios de la ley, con su necesidad moral de
justificar sus acciones.
“Buenos días. Señora fiscal yo quisiera empezar éste día aprovechando que están los
medios de comunicación, y ante versiones que ellos han difundido (…) Yo en ningún
momento he evadido mi responsabilidad sobre hechos de guerra que pudieron haberse
presentado en las diferentes zonas donde desarrollaba nuestra guerra el Bloque Norte.
Referente a unas inquietudes o algunas presentaciones de preguntas desde la sala
donde se encuentran las víctimas del conflicto, se me hicieron algunas preguntas a las
cuales les di respuesta precisamente anotando, para poder averiguar en el momento que
el gobierno me pueda a mi concentrar en algún sitio con todos los hombres que tengo
detenidos, para poder darle a estas personas una respuesta que se acerque o una
respuesta que sea real sobre los hechos (…) Pues aquí no se trata de ir a negar una
responsabilidad, pero tampoco por querer ganarse un beneficio ir a asumir
responsabilidades que no nos correspondan. Esa es mi voluntad y esa es la voluntad de
todos los hombres que pertenecían al bloque norte y que no sólo nos acogimos a este
proceso de paz, sino que estamos postulados con acogimiento a la ley 975, pues de eso
se trata, de venir nosotros a contar nuestra verdad, respetando también las verdades de
aquellas personas que el conflicto les causó dolor (…) No es mi intención tampoco en
ningún momento, evadir la responsabilidades que me correspondan como comandante
576
“Mancuso confesó unos 70 crímenes”, El [Link], 17 de enero de 2007. Tomado de:
[Link]
577
“Los paras se Contradicen entre sí” El Colombiano, 6 de junio de 2007; “Alguien está mintiendo en
versiones libres de ex AUC”, El Colombiano, 8 junio de 2007
578
“Doña Raquel consiguió que don Berna confesara la muerte de su hija”, El Colombiano, 30 de
noviembre de 2007
de un teatro de guerra; precisamente tengo entendido señora fiscal que el
excomandante Antonio ya ha reconocido algunos actos de guerra bajo el territorio de
su responsabilidad y si él ya los asumió yo también los asumo como comandante, si es
el caso me los puede poner de presente lo que él asumió, para yo también asumirlos,
para que quede muy claro que en ningún momento yo voy evadir la responsabilidad
que me corresponda como comandante de un teatro de operaciones, de un teatro de
guerra, donde mis hombres al mando mío ganamos la guerra y entregamos unos
territorios liberados para que llegara el Estado Social de Derecho a ejercer sus
funciones.”579
579
Versión Jorge 40. julio 5 de 2007. Ante Fiscal 3 de Justicia y Paz, Deicy Jaramillo.
580
“Prudencia ante la carta de Mancuso”, El Colombiano, 13 de junio de 2009
581
La verdad, 18 de enero de 2007
Las declaraciones que afirmaban la poca credibilidad de los exparamilitares por ser
delincuentes aparecían, por lo general, después de que estos hubieran delatado a
alguien. Aunque no siempre, las declaraciones en contra de lo dicho por el postulado
provenían de los mismos delatados. Esta no era vista como una defensa suficiente en la
medida que no atacaba el contenido de la declaración para comprobar porque era falsa,
sino simplemente la condición del declarante. Aunque en un principio podía parecer una
estrategia persuasiva por parte de los delatados, era un argumento muy frágil. En el
2008, cuando alias HH denunció ante un fiscal de Justicia y Paz que había recibido
peticiones de algunos funcionarios del Gobierno para que no hablara del embajador
Juan José Chaux ni del general Rito Alejo del Río, el secretario de prensa de
Presidencia, César Mauricio Velásquez, dijo: “Eso es totalmente falso”....Indico que
alias HH es “un mentiroso compulsivo” y llamó la atención sobre la historia del ex jefe
paramilitar. “Lo que quiero es que la opinión pública en Colombia reflexione sobre un
dato: un señor que ha confesado 20 masacres, donde han muerto más de 200 personas,
ese señor que verdad puede tener.” 582 HH no se quedó callado y declaró que:
“Lamentablemente cuando se habla la verdad que toca a las personas de la maquinaria
de este país, somos unos mentirosos”.... “¿Qué cómo le van a creer a un criminal?
¿Entonces, para que nos tienen aquí sentados? ¿Quien puede contarle la verdad al país si
no nosotros, los que hicimos la guerra?”583
Y es que aunque su pasado criminal podía hacerlos ver como mentirosos, su presente
como sujetos de un proceso de paz en el que estaban, por lo menos de palabra
comprometidos a decir la verdad, hacía que la credibilidad de sus declaraciones acaso
fuera mayor que la credibilidad de los delincuentes comunes en la justicia ordinaria. A
pesar de que en procesos ordinarios también se pudiera acceder a beneficios a cambio
de información, en la medida en que ese era el objetivo principal de Justicia y Paz, la
relación entre la credibilidad de las confesiones y la particularidades del proceso como
uno de justicia transicional le imprimía al parecer un poco más de credibilidad a las
versiones hechas en el marco del segundo.
El compromiso de los postulados con la verdad sería determinante para que no los
expulsaran de Justicia y Paz y terminaran en justicia ordinaria. Ello, por lo menos al
principio, parecía ser un atractivo importante. 584 En esta medida la pregunta sobre cuáles
serían los requisitos para quitarle la postulación a un paramilitar se volvió muy
importante para los medios. Para ellos –pero también para todos aquellos que dudaban
de la disposición de los funcionarios de Gobierno y de Estado de reconocer sus culpas-
fue crucial la decisión de dejar en manos de la rama judicial la expulsión del proceso.
En algún momento cuando el Gobierno señaló que ya había expulsado de Justicia y Paz
a algunos ex paramilitares, a pesar de que la Fiscalía ya tenía programadas sus
respectivas versiones libres, los medios se mostraron más bien a favor de que dicha
582
“HH dice que hay presiones oficiales”, El Colombiano, 25 septiembre de 2008
583
“H.H se sostuvo en lo dicho”, El Colombiano, 26 septiembre de 2008
584
Como vimos al principio de este aparte que 1342 postulados no se hayan ratificado en el proceso de
justicia y paz y hayan preferido ser juzgados por justicia ordinaria es un indicio de que los incentivos de
justicia y paz no son tan atractivos.
facultad estuviera en cabeza de la Justicia y no del Ejecutivo. 585 En este escenario los
jueces, por cuanto a su juicio más imparciales, contaban con mayor legitimidad que el
Gobierno para decidir sobre la expulsión del proceso de los postulados.
Uno de los rumores que más afectó la credibilidad de las versiones de los
postulados fue el de la compra y venta de testimonios. Se empezó a decir que los
paramilitares estaban amenazando con la “verdad.” En Noviembre de 2007 Rafael
Pardo publicó una columna en El Tiempo en la que denunció el uso de las versiones con
la intención de hacer daño. Los medios, de cara a la información que circulaba sobre
ofrecimientos y amenazas de vincular nombres a cambio de dinero, hablaron de “tráfico
de versiones”.586
Las falsas expectativas de verdad estuvieron asociadas acaso sobre todo a los
escándalos suscitados por las delaciones. De acuerdo con la revista Semana, Mancuso
atribuía el éxito militar y la expansión de las AUC no únicamente a las habilidades de
él y sus tropas, sino también al "grupo de los ocho que eran fuerzas oscuras que sólo
Castaño conocía."587 Meses después Don Berna se refirió a esas “fuerzas oscuras” como
los seis notables que asesoraban a las AUC. 588 Una vez más los nombres, según el jefe
paramilitar, no se podían decir porque "el día que el país lo supiera se armaría un caos
que pondría en peligro la democracia".
Entre los muchos factores que podrían explicar este juego de anuncios de destapes que
finalmente resultaban más bien inanes, se encuentra sin duda el hecho que los
postulados cuando hacían sus anuncios solían recibir amenazas contra su vida y la de
sus familiares. En efecto, a lo largo del proceso han sido recurrentes las veces que se
han tenido que aplazar las versiones libres porque los paramilitares dicen estar
amenazados.589 Las amenazas, en ocasiones estaban acompañadas de o se nombraban
585
“Los vacíos tienen la ley de Justicia y Paz en ‘obra gris’ ”, El Colombiano, 18 de octubre de 2007
586
Rafael Pardo, “Versiones no tan libres”, El Tiempo, 15 noviembre de 2007.
587
“La estrategia de Mancuso”, Semana, 23 Diciembre 2006
588
“ 'Don Berna' acusó a Monseñor Isaías Duarte de ser uno de seis notables que asesoraban a las AUC”,
El [Link], 17 de julio de 2007
589
Sobre todo en el 2007 los homicidios a desmovilizados eran recurrentes. Muchos eran víctimas de los
mismos grupos paramilitares rearmados. Otros eran asesinados por delincuencia común. En todo caso,
para el 2007 según los medios, ya habían sido asesinados 284 desmovilizados. “Operación exterminio
entre ex paramilitares” El Heraldo, 15 de octubre de 2007; Ver también: “Otro crimen enrarece el proceso
con las AUC”, El Colombiano, 29 de diciembre de 2006; “Gobierno y ex AUC denuncian plan contra ex
combatientes”, El Colombiano, 30 diciembre de 2006
como “presiones” para denunciar o imputar a personas que ellos no conocían.590 De
acuerdo con los paramilitares estas presiones provenían del Gobierno, algunos jefes
políticos regionales e incluso de la misma Fiscalía.
Uno de los escándalos en los que estuvo involucrado Antonio López, alias Job, es un
buen ejemplo de construcción de una falsa expectativa de verdad como manera de, al
mismo tiempo, generar un espectáculo mediático a la espera de una gran confesión que
terminaba, sin embargo, en una gran desilusión, costosa en términos de legitimidad para
el proceso. Por intermedio de Monseñor Beltrán, alias Job había conseguido llevarle un
mensaje al Gobierno. El mensaje era que la próxima confesión de Mancuso iba a ser
explosiva. Que si se decía toda la verdad no iba a haber posibilidad de maniobra política
para la Presidencia. Por eso, por intermedio de la Iglesia católica proponía una “salida
política a la verdad”. Esta salida consistía, casi como los secretos de Fátima, en la
confesión en secreto a la Iglesia de esta verdad para que en un término prudente ésta se
los comunicaran al país.591 Las declaraciones de Mancuso no tumbaron al Gobierno y
como sería descubierto, más adelante, alias Job se vería involucrado en otro escándalo
en contra del magistrado Iván Velásquez de la Corte Suprema de Justicia para terminar
siendo tildado como parte de un complot del Ejecutivo para deslegitimar a la Corte.
Alias Job terminó asesinado por los mismos paramilitares en julio de 2008.592
Uno de los casos de “presiones” que sin duda más perjudicó la credibilidad de los
testimonios de los paramilitares fue el del fiscal de Justicia y Paz que aceptó haber
pedido dinero para desviar la versión libre de alias “Juancho Dique”. “En la Corte
Suprema de Justicia José Alfredo Jaramillo Matiz aceptó haber pedido 500 millones de
pesos para desviar la declaración del paramilitar identificado con el alias de 'Juancho
Dique' (…) El ex funcionario le solicitó dinero al empresario cartagenero Alfonso 'El
Turco' Hilsaca, para que el paramilitar Úber Enrique Bánquez, alias 'Juancho Dique', no
lo acusara de cuatro homicidios.” La investigación judicial por este caso había nacido de
la denuncia que EL TIEMPO, había hecho en junio de 2008. En esa ocasión el medio
590
“Hoy regresa a versión libre alias 'HH', ex comandante del bloque Bananero, El Colombiano, 14 abril
de 2008; “HH. amenazado: ex jefe paramilitar Ever Veloza dice que lo quieren callar”, El Colombiano, 15
abril de 2008; “Ya son 136 los ex AUC asesinados”, El Colombiano, 25 de septiembre de 2007; “Ex AUC
denuncia que lo están obligando a confesar falsedades”, El Colombiano, 7 de diciembre de 2009;
“Postulados temen confesar”, El Colombiano, 27 junio de 2009; “'El Alemán' denunció presiones a ex
AUC para callar la verdad”, El Colombiano, 9 de junio de 2010.
591
Evelio Henao, El fin de las AUC ¿Verdad o ficción? Op Cit p. 179.
592
El otro complot en el que fue involucrado alias Job correspondió a las acusaciones hechas por el
mismo Presidente de Uribe en contra de magistrados de la Corte Suprema que de acuerdo con sus fuentes
(alias Job y alias Tasmania) habían comprado testigos para que inculparan al presidente de vínculos con el
paramilitarismo. Tras el destape de que alias Job y alias Tasmania habían hecho declaraciones falsas,
quedó en el aire la impresión de que a través de la maniobra urdida por alias Job, alias Tasmania, personas
cercanas a un Gobierno acosado por las delaciones habían querido minar la credibilidad de la Corte
Suprema y presentar al Presidente como una víctima de las maquinaciones de los altos magistrados, en un
contexto en el cual las delaciones de políticos y militares por parte de los versionados y de otros testigos
habían ido produciendo un desbalance en la credibilidad de los altos jueces y del Gobierno a favor de los
primeros. En 2011 la fiscal Vivianne Morales usó el caso de alias Job para construir el acuerdo criminal
conocido en los medios como las “chuzadas”. “Sí hubo complot”, Semana, 21 de mayo de 2011
había revelado testimonios y grabaciones de una reunión a la que asistieron el fiscal
Jaramillo e Hilsaca para hablar del tema.593
Lo cierto es, en cualquier caso, que en el marco de las audiencias de Justicia y Paz los
ademanes expresivos de los paramilitares se volvieron muy importantes para decidir
sobre la credibilidad de sus versiones libres. Los medios y probablemente todos los que
han asistido a una audiencia de Justicia y Paz acaso ven el arrepentimiento más en los
gestos que en las palabras. En el especial que la revista Semana hizo sobre la barbarie
del paramilitarismo a finales de 2007, se concluyó, a partir de los gestos y expresiones
de alias El Iguano, que en lo “recóndito de su espíritu no reconoce sus errores”. Después
de explicar que sus ojos expresaban frialdad y que sonreía con facilidad se estableció
que “Más que una expiación, su versión libre es apenas parte de un acuerdo oportunista
al que saca el máximo provecho.”594
593
“Por $500 Millones, Fiscal De Justicia Y Paz Habría Ofrecido No Involucrar A Empresario En
Asesinatos”, El Tiempo, 8 de junio de 2008
594
“El oficio de matar”, Semana, 10 de diciembre de 2010.
595
“Mancuso confesó unos 70 crímenes”, el [Link], 17 de enero de 2007. Tomado de:
[Link]
versión libre, compró un espacio de propaganda publicitaria en el que pidió perdón a las
víctimas por sus actos de violencia.596
Pero no fueron únicamente los desmovilizados los que recurrieron a esta estrategia
publicitaria para pedir perdón y demostrar actitudes que les garantizaran el acceso a los
beneficios de Justicia y Paz. Poniendo con ello en evidencia los problemas de
legitimidad que se derivan de la falta de igualdad en el trato propia de muchos de los
mecanismos de la justicia transicional, también los presos de varias cárceles del país
condenados por delitos comunes publicaron edictos en los periódicos pidiendo perdón a
sus víctimas. “Desde las cárceles de Antioquia, miembros de los grupos armados y
delincuentes comunes están publicando avisos y hasta pagando misas por las personas
que asesinaron. Voceros de las víctimas dicen que no hay reparación verdadera. Hace
dos semanas Juan, un preso por homicidio de la cárcel Bellavista en Medellín, mandó a
celebrar una misa por el alma de un hombre que él mismo asesinó. También le entregó a
la viuda un escrito con los detalles del crimen y lo publicó como un edicto en un diario
de Medellín.”598 Los mensajes eran por este estilo: “Yo Leonel Antonio Ríos Ayala con
cc 18469647 de Armenia Quindío, le pido perdón a la sociedad, en especial a la familia
Cano Torres por el homicidio de Estevan y me comprometo a no volver a reincidir en
actos delictivos.”
Junto a los gestos, las palabras que utilizaron los postulados para referirse a su
pasado violento y decir la verdad sobre sus crímenes se reflejó en la verdad que se
construyó en los medios a partir de sus declaraciones. Este lenguaje fue criticado por las
víctimas y las organizaciones que las representaban por ser equívoco, pero en ocasiones
también por los mismos medios de comunicación.
596
“A Través De Aviso, Mancuso Pide Perdón”, [Link], 31 de diciembre de 2006. Tomado de:
[Link]
597
Alianza FLIPYS Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) – Instituto Prensa y Sociedad (IPYS),
Periodistas reclamen garantías para cubrir el proceso de Justicia y Paz, Op Cit.
598
“Lluvia de edictos de paras presos” El tiempo, 10 de marzo de 2006
En los primeros años del proceso, los postulados en vez de confesar un “homicidio”,
confesaban haber “dado de baja a colaboradores de la guerrilla.” Se auto representaban
como combatientes en la misma medida en que nombraban a sus víctimas como
guerrilleras o colaboradores de la guerrilla. En todo caso no nombraban a las víctimas
como población civil indefensa.599 Ciertos delitos como los de violencia sexual y otras
violaciones que reproducen patrones socioculturales tradicionales de discriminación y
exclusión no eran mencionados por los postulados, y su silencio pasaba a los medios,
que por lo menos, al inicio del proceso no hacían muchas investigaciones propias para
complementar o contradecir las versiones de los paramilitares.
De acuerdo con un informe escrito por la Ong Dejusticia sobre el proceso de Justicia y
Paz en Colombia, “Esto resultaba ser especialmente lesivo para las víctimas por varias
razones. En primer lugar, este tipo de declaraciones contribuye a desdibujar lo ocurrido
y constituye prácticamente una negación de las atrocidades cometidas. En segundo
lugar, las víctimas que asisten a las audiencias, además de soportar la dureza de los
relatos y confrontar su pasado, deben soportar que no se haga justicia con el nombre de
sus familiares o de ellas mismas. Estas situaciones tienden a crear posibilidades
concretas de revictimización y ponen en duda la posibilidad de que la sociedad logre
conocer la verdad de lo ocurrido.”600
Después de que en una de sus sesiones de versión libre, Salvatore Mancuso llamó
guerrilleros a víctimas de la masacre de El Salado y a Emberá Katíos allegados al
asesinado líder Kimmi Pernía, las víctimas interpusieron una denuncia de injuria y
calumnia contra el jefe paramilitar. La demanda fue puesta en la Unidad de delitos
querellables de la Fiscalía en Medellín por la Comisión Colombiana de Juristas que
representa a estas víctimas. El objetivo era sentar un precedente para que "los
paramilitares no sigan justificando sus masacres como operaciones antisubversivas".
Durante las versiones de Mancuso otras víctimas, como las de la masacre de El Aro,
también se habían quejado por el lenguaje del ex jefe de las autodefensas. 601 En el
mismo sentido, Bayron Góngora, miembro de la Corporación Jurídica Libertad, ONG
de derechos humanos, representante de víctimas en Chocó, Oriente Antioqueño y
Medellín, afirmó que las víctimas se sienten minimizadas e irrespetadas cada vez que se
refieren a ellos o a sus familiares como “mis amigos invisibles” o “combatientes dados
de baja”602.
599
Algunos fiscales le exigían a los versionados que no utilizaran ciertas palabras para describir los
hechos. La fiscal 3ª, por ejemplo, no permitía que los desmovilizados del Bloque Norte dijeran “dimos de
baja”, “operación militar”. A Jorge 40 le prohibió que se refiriera a las victimas como “mis amigos
invisibles”.
600
Diana Esther Guzmán, Nelson Camilo Sánchez, Rodrigo Uprimny Yepes. “Colombia”. En: Las
víctimas y la justicia transicional. Op Cit., p 112
601
“Víctimas denuncian al ex jefe paramilitar Salvatore Mancuso por calumnia”, [Link], 23 de
marzo de 2007 Tomado de: [Link] “Nuevo
rechazo a versión de Mancuso”, El Colombiano, 13 de febrero de 2007.
602
Alianza FLIPYS Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) – Instituto Prensa y Sociedad (IPYS),
Periodistas reclamen garantías para cubrir el proceso de Justicia y Paz
El problema del lenguaje utilizado en las versiones libres como contraproducente para
la posibilidad de que el proceso satisficiera el derecho a la verdad de las víctimas y de la
sociedad se evidenció en el desespero que produjo que algunos jefes paramilitares en
sus sesiones de versión libre dedicaran varias horas a la justificación de su lucha
antisubversiva. Para las víctimas y para los medios este relato del pasado heroico
significó la pérdida de la verdad. En un editorial de El Heraldo en el que se denunciaba
la cancelación de una de las sesiones de versión libre de Jorge 40 se lee: “Muchos
habían venido desde muy lejos con el simple objetivo de desahogar su dolor frente a
quien fue el responsable de la muerte de sus familiares y preguntarle el porqué de sus
asesinatos. Así no tuvieran una respuesta concreta, tan solo querían expresar su rabia
represada tanto tiempo. Pero ni siquiera eso pudieron, ni han podido aún, a pesar de que
finalmente ayer compareció Jorge 40 ante la Fiscalía, porque este continua tratando de
justificar históricamente el surgimiento del paramilitarismo y, por ende, sus actuaciones.
De seguir con ese proceder se estarían desvirtuando los objetivos que se buscan con
estos procesos, enmarcados dentro de la Ley de Justicia y Paz, de conocer la verdad de
tantos crímenes para así avanzar hacia un perdón y una reconciliación entre los
colombianos.”603
Por último podríamos nombrar cómo las amenazas y asesinatos de quienes han
confrontado las versiones libres de postulados de las AUC, por dentro y por fuera de la
escena judicial, han resultado devastadoras para la credibilidad de los testimonios. Las
“presiones”, como en ocasiones las llamaron los medios, a víctimas y a periodistas han
sido recurrentes a lo largo del proceso. Ante las amenazas y la falta de un sistema de
protección adecuado brindado por el Estado, quienes podrían contrastar las versiones de
los paramilitares se abstienen de hacerlo. Esta situación genera la sensación de que la
verdad que se está construyendo en el proceso privilegia la versión del victimario sólo
por el poder de intimidación que ha tenido sobre sus posibles contendores.
Aunque las víctimas no tengan un espacio particular dentro de las audiencias para
establecer su versión de los hechos, a través de preguntas en la versión libre y de
entrevistas particulares con funcionarios de la Unidad de Justicia y Paz por fuera de las
instancias judiciales pueden lograr que su voz sea escuchada. Además, en los medios de
comunicación, cada vez más han tenido la oportunidad de dar a conocer su verdad sobre
la violencia. Probablemente por todo esto es que las víctimas del proceso de Justicia y
Paz han sido amenazadas y obligadas a guardar silencio una vez más. El Colombiano
denunció la situación de la siguiente manera: “Varios hechos, que para algunas
autoridades no son aislados, confirman esta hipótesis. Se trata de un plan calculado
milimétricamente por las ex AUC para ocultar víctimas y robo de propiedades. Lo
paradójico es que no hay dinero para proteger a esta nueva categoría de víctimas. La
Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación anda 'pasando el sombrero' en
busca de 800 millones de pesos que requiere con urgencia para proteger la vida de al
menos 40 familiares de víctimas de paramilitares.” 604 De acuerdo con la Corporación
603
“No más burlas”, El Heraldo, 3 de octubre de 2007 (Editorial)
604
“Estrategia para perseguir y amedrentar a familiares de víctimas adelantan grupos paramilitares”, El
Colombiano, 21 de julio de 2007
Jurídica Libertad, representante de víctimas, algunas personas sólo se atreven a asistir a
las audiencias cuando representantes de la Corporación los acompañan.605 La
expectativa de las víctimas de obtener información sobre el paradero de sus seres
queridos disminuye, y prefieren regresar al anonimato antes que aumentar el dolor de
sus familias. Para muchos sigue presente el caso de Yolanda Izquierdo, líder de un
movimiento social que busca recuperar las tierras usurpadas por paramilitares, quien fue
asesinada en febrero de 2007 en Montería, Córdoba. Yolanda había realizado denuncias
públicas sobre las amenazas que sufría después de haber asistido a las primeras
diligencias de versión libre de Mancuso y sus esfuerzos fallidos para buscar protección
del Estado. Su asesinato, que fue altamente registrado por los medios, generaría una alta
inasistencia de las víctimas a las audiencias.
Los otros que pueden confrontar la versión de los paramilitares son los periodistas que
durante mucho tiempo han investigado los crímenes y complicidades de las AUC, pero
que ahora que el proceso de Justicia y Paz ha traído la discusión a la luz pública,
intentan complementar y en ocasiones contradecir la versión de los paramilitares. De
acuerdo con lo narrado por uno de los periodistas que entrevistó Memoria Histórica y
las denuncias hechas por la Flip, en una de sus sesiones de versión libre, alias El
Alemán amenazó a los periodistas presentes. Al respecto Patricia Buriticá, comisionada
de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación declaró que el paramilitar
había asegurado en su versión libre que los medios de comunicación no estaban a favor
de las AUC porque “están infiltrados por la guerrilla”. Dijo entonces que estas “Son
afirmaciones delicadas y constriñen el libre ejercicio de la prensa en su papel de
denunciar.” Su opinión es que con esto, “Quiere descalificarse e intimidar a los
periodistas”.606
De acuerdo con el informe de la Flip sobre el año 2007, cada vez con mayor
frecuencia, la labor de estos periodistas estaba siendo observada y documentada – a
través de grabaciones y fotografías – con fines desconocidos. Adicionalmente, se
afirmó en el Informe que recibían mensajes y respuestas intimidantes en las entrevistas
que llevaban a cabo afuera del centro administrativo de Medellín, donde aún hoy se
realizan las diligencias de versión libre.607
605
Alianza FLIPYS Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) – Instituto Prensa y Sociedad (IPYS),
Periodistas reclamen garantías para cubrir el proceso de Justicia y Paz, Op Cit.
606
Periodistas denuncian intimidaciones mientras cubren audiencias de paramilitares en Medellín,
Semana, 8 de junio de 2007 Tomado de: [Link]
intimidaciones-mientras-cubren-audiencias-paramilitares-medellin/[Link]
607
Alianza FLIPYS Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) – Instituto Prensa y Sociedad (IPYS),
Periodistas reclamen garantías para cubrir el proceso de Justicia y Paz, Op Cit.
directa en la credibilidad otorgada a los postulados y con ellos al proceso como un
todo.608
En los pocos artículos en que la defensa de los delatados sí apareció, esta fue
contundente sobre la inocencia de los implicados, haciendo que el testimonio del
paramilitar perdiera credibilidad. Algunos casos como el del senador Velasco que el en
2007 fue acusado por HH demuestran lo rápido que se puede tildar a un paramilitar de
mentiroso. De acuerdo con la columna de opinión de Rafael Pardo sobre este caso,
“Velasco reacciono rápido y a fondo. Este mismo día denunció al denunciante por falso
testimonio. Al día siguiente en la versión, el fiscal puso de presente la denuncia del
senador y pidió a HH que bajo la gravedad de juramento reiterara la acusación. Este
dijo entonces que no le constaba y que no conocía al senador.” 609 Por supuesto que
retractaciones tan evidentes como esta generaron una pérdida de credibilidad en los
testimonios de los paramilitares.
Lo que los medios han privilegiado sobre lo dicho por los paramilitares en sus
versiones libres ha contribuido a construir una verdad sobre el fenómeno paramilitar
basado en sus excesos. Por un lado, los vínculos con el Estado local, regional, e
inclusive nacional y con las elites sociales y económicas ha sido el foco de lo divulgado
han llamado la mayor atención de los periodistas. Una de las grandes verdades que se
destapó con el proceso de Justicia y Paz, aunque en principio no haya sido ese su
objetivo, fue la corrupción del Estado en manos del paramilitarismo. Aunque Justicia y
Paz no es competente para juzgar a los para-políticos, a los para-militares o a la para-
policía, ni a la para-economía612, las versiones libres han funcionado como una caja de
Pandora que ha permitido argumentar la responsabilidad del Estado en el fenómeno
paramilitar. De otro lado, los medios también han denunciado los excesos sanguinarios
de quienes se mostraban como simples grupos antisubversivos. La corrupción política y
los excesos de violencia han sido sin duda los ejes de la información de los medios. Aún
más, en lo que atañe a la para-política cabe decir que los medios fueron pioneros en su
“destape”.
611
¿Esto Para Dónde Va?, Editorial, El [Link], 23 de Enero de 2007, Tomado de:
[Link]
612
Sobre la para-economía quizás la delación más escandalosa fue la de Mancuso a Chiquita Brands. Por
el domicilio principal de la Empresa – Estados Unidos- el impacto no sólo fue en Colombia, sino en la
prensa internacional. La discusión en las editoriales de la prensa nacional giró en torno a la reparación
que se le debía exigir y a la responsabilidad que se le debía imputar a la empresa. Sobre el acuerdo que
propuso en Estados Unidos para que los ejecutivos de Chiquita Brands pagaran 25 millones de dólares a
las víctimas pro no se abrieran caros penales contra ellos, la prensa dijo que estando de acuerdo con la
víctimas este era un “pacto de impunidad.” “Una historia de impunidad”, El espectador, 23 de septiembre
de 2007
Las delaciones por para-política empezaron antes de las versiones libres. Una vez se
expidió la Ley de Justicia y Paz y el panorama político parecía vaticinar que la Corte
Constitucional convertiría la norma en un mecanismo de sometimiento a la justicia
donde la exposición de la verdad sería el principal requisito para acceder a los
beneficios en la pena, los paramilitares desde las cárceles empezaron a dar entrevistas
en las que denunciaban la colaboración de políticos con las AUC.613
Una vez comenzaron las versiones, el interés de los medios, pero quizás en mayor
medida, el de las Ongs defensoras de derechos humanos fue el “destape” de esta verdad
sobre la corrupción del Estado. Lo que más se destacaba en las noticias que cubrían las
versiones antes y después de ocurridas, era la información revelada sobre el vínculo de
los políticos con los paramilitares. Inclusive en el escenario judicial el interés de las
Ongs por el destape de las alianzas entre políticos y funcionarios con paramilitares era
evidente. Elba Beatriz Silva, directora actual de la Unidad de Justicia y Paz de la
Fiscalía le contó a Memoria Histórica qué ocurría en las primeras versiones libres.
Según ella, “Era terrible. Algunas Ongs se metían en las versiones diciendo que eran
representantes de la humanidad. Uno sabe como maneja su audiencia. Las Ongs
alborotaban a la gente. En esa medida los representantes de las Ongs a obstaculizar (…)
Las Ongs preguntaban por parapolítica y se estaba hablando de un hecho concreto.”614
Iniciadas las versiones, la expectativa de la verdad que estas podían contar estaba
puesta en la posibilidad de destapar todo el fenómeno de la para-política y de las demás
infiltraciones del paramilitarismo en el Estado619. Por eso en las noticias sobre el
cubrimiento de las versiones se destaca principalmente las delaciones que el paramilitar
hizo.620
El interés de informar sobre las delaciones no sólo provenía de los medios y de las
víctimas y sus representantes. A pesar del testimonio de la fiscal Elba Beatriz, todo
parece indicar que éste también es el interés de la Fiscalía. Cuando le preguntamos a un
grupo de fiscales de Justicia y Paz ubicados en Bogotá qué era lo que se debía informar
al público sobre las versiones, nos respondieron: “Hay unos aspectos que sí se deben
transmitir. La información que ha salido sobre servidores públicos, sobre la
participación de la fuerza pública en masacres, lo que compromete a los empresarios. El
616
Ver: Claudia López ed., Y refundaron la patria… De cómo mafiosos y políticos reconfiguraron el
estado colombiano. Bogotá, 2010.
617
Marta Ruiz, “El caso de la para-política en Colombia”, En: Investigative journalism, access to public
information and Media Corporate Governance: Is there anything new?, 13 International Anti-Corruption
Conference, Atenas, Noviembre 2 de 2008
618
“El computador de ‘Jorge 40’ puede ser el inicio de un nuevo proceso 8.000”, Semana, 10 de octubre
de 2006. Tomado de: [Link]
8000/[Link]; El plan de ’40’ para tomarse la Costa, El Tiempo, 8 de octubre de 2006.
619
“Para- política y lo que falta”, El Tiempo, 22 enero de 2007
620
“33 exparamilitares de 16 bloques distintos han denunciado a políticos, militares y miembros de
agencias del Estado”, El Colombiano, 23 de junio de 2009
proceso no debe ser tan público, ni tan privado y reservado.” 621 En Medellín en
entrevista con el jefe de la unidad de Justicia y Paz allá, Hector Eduardo Moreno
Moreno, también confirmamos que aunque las versiones tuvieran que tener algún tipo
de reserva judicial, era muy importante que después de ser verificadas las noticias sobre
los vínculos del Estado con el paramilitarismo fueran expuestas al público.622
A pesar de las críticas que se le hace al proceso de Justicia y Paz en cada aniversario, el
logro que siempre se le reconoce es quizás el que no tiene que ver con su ámbito de
competencia. Las 9616 copias que han sido compulsadas a justicia ordinaria en lo que
va del proceso es la cifra, que casi siempre “salva” a Justicia y Paz. 623 La Unidad de
Justicia y Paz publica la cifra en su página de inicio de Internet. Representantes del
Estado encargados de “vender” el proceso enuncian que éste es uno de los grandes
aportes a la verdad que ha hecho el mecanismo judicial de Justicia y Paz. Inclusive
informes de Ongs críticas de los logros del proceso hablan del fenómeno de las
delaciones como lo único rescatable del proceso.624
Sin embargo algunas Ongs de derechos humanos y defensores de las víctimas opinan
que la verdad mediática sobre las delaciones que se han dado en el marco del proceso de
paz no ha contribuido al reconocimiento de la responsabilidad del Estado en la
violencia. Argumentan que las delaciones son mostradas como la vinculación con el
paramilitarismo de casos aislados, no como una política estatal de apoyar a estos
criminales. De acuerdo con la Comisión Colombiana de Juristas, “Esa verdad mediática,
repetida y entresacada de los expedientes, deja de profundizar en la responsabilidad del
Estado. Olvida mostrar que las operaciones de tipo paramilitar solamente han sido
posibles gracias a la tolerancia, a la complacencia, unidad de actuación con estructuras
regulares de organismos estatales - DAS, Fuerzas Militares, Policía Nacional- sus
blancos militares han sido líderes de la oposición, sindicalistas, defensores de derechos
humanos, líderes de organizaciones sociales, de desplazados. Se muestra a lo paramilitar
como infiltración en lo institucional, como si lo uno deriva en lo otro, y no al revés.”625
621
Reunión con la Unidad de Fiscalías de Justicia y Paz por el Grupo de Memoria Histórica, Diciembre
17, 2010
622
Entrevista a Héctor Eduardo Moreno Moreno por el Grupo de Memoria Histórica, abril de 2011.
623
Junto a esta cifra se suele mencionar el número de delitos confesados que eran desconocidos por la
justicia ordinaria. Estadísticas publicadas en la página web de la Fiscalía. Tomado de:
[Link]
624
International Crisis Group. Rectificar el curso: Las víctimas y la Ley de Justicia y Paz en Colombia.
Informe sobre América Latina N°29. Octubre de 2008. Ver también, Diana Esther Guzmán, Nelson
Camilo Sánchez, Rodrigo Uprimny Yepes. “Colombia”. En: Las víctimas y la justicia transicional. Op
Cit.
625
“La verdad periodística sobre Jorge 40”, 18 de octubre de 2006. Tomado de:
[Link]
626
“Informe Especial: La Barbarie que no vimos”, Semana, Diciembre 10 de 2007; “Los espejos de la
guerra (editorial)” Semana, Diciembre 10 de 2007
común”627, las descripciones que han hecho los paramilitares de las masacres y las
torturas que han cometido llegan a ser noticia.628 El interés en el horror de la guerra,
puede estar relacionado con que este puede convertirse en una historia bomba pues tiene
los elementos de morbo que capta el interés del lector o el televidente rápidamente.
Por eso y porque acaso nada suscita tanto interés por parte de los medios y de sus
públicos como aquello que se trata de ocultar, la historia de los desaparecidos y de las
fosas comunes ha sido, dentro del relato de la barbarie, recurrente en los medios. No por
casualidad, la identificación de las fosas comunes y de los restos ha sido el otro logro
que se destaca de Justicia y Paz. 629 Hasta el momento han sido exhumadas 3135 fosas
comunes, se han encontrado más de 3800 cadáveres, de estos se han identificado 1459,
y se le han entregado a sus familias 1356.630
Así las cosas y como el presente inventa el pasado, cabe afirmar que el destape de la
para-política en estos últimos años, dio lugar a una re-significación de la historia del
fenómeno paramilitar mostrándolo como si éste siempre hubiera operado sin una
verdadera dimensión contrainsurgente y movido por el interés dominante si no
exclusivo de construir y estabilizar órdenes políticos regionales fundados en la
corrupción.
El Derecho Internacional Humanitario, a pesar del fuerte deslinde de los roles del
victimario y la víctima implicada en el principio de distinción, está edificado en una
medida importante sobre una noción compleja de la víctima, inclusiva de la muy difícil
pregunta por la culpa de la víctima. En los términos del DIH, en caso de duda se asume
que la víctima es víctima porque es indefensa y no porque es inocente 633. Ello significa,
por lo pronto, reconocer la diferencia de fuerzas y poder entre victimarios y víctimas
donde es claro que las segundas son víctimas en tanto indefensas, pero permite al
mismo tiempo reconocer nexos afectivos pero también y acaso sobre todo, los intereses
políticos, sociales y económicos que ambos tienen y que pueden llegar, inclusive a
cuestionar en múltiples casos la inocencia de las víctimas.634
632
Erica Bouris, Complex Political Victims. Kumarian Press, Estado unidos de América, 2007.
633
Obsérvese, en este sentido, que mucho más que el DIH el discurso más ortodoxo de los derechos
humanos en cuanto concebido para vigilar sobre todo estados poderosos que monopolizan la violencia y
maltratan a su indefensa población, tiende a extremar la separación de los campos y de los roles de los
victimarios y las víctimas.
634
Iván Orozco, Justicia Transicional en tiempos del deber de memoria, Temis, Bogotá, 2009.
De cara a nuestro ya largo pasado de barbarie, la exclusión de la figura de la víctima
política compleja de las grandes narrativas humanitarias es perjudicial no sólo para la
historia y la memoria que se pueda construir a partir de lo que se “destape” en Justicia y
Paz, sino que además dificulta porque lo invisibiliza, que se deslegitime el origen del
paramilitarismo en los grupos de Autodefensa. Es sin duda loable la intención de
quienes para proteger y contribuir a empoderar a las víctimas del paramilitarismo se las
representan siempre como víctimas inocentes y sin ninguna responsabilidad en su
desgracia. Pero es alto el precio que se debe pagar por la invisibilización sistemática de
fenómenos como el de la culpa de la víctima, por cuanto ello implica entre otras
muchas cosas que la autodefensa no pueda ser entendida. Descartar el origen heroico
reivindicado por los paramilitares en sus versiones pero sin poder deslegitimarlo sobre
la base del entendimiento de las razones de quien se confiesa, genera un sinsentido que
podría contribuir a explicar los escandalosos resultados de la encuesta que publicó
semana en el 2007, y a la que ya nos referimos. La encuesta muestra que aunque la
opinión conozca las atrocidades y las complicidades escandalosamente corruptas del
paramilitarismo, justifica sin embargo la autodefensa y considera que los paramilitares
son apenas los terceros o cuartos responsables de la violencia después de las guerrillas,
los políticos corruptos y el narcotráfico.635
Uno de los editoriales del diario El Heraldo relata cómo el proceso dio cuenta de los
excesos del paramilitarismo desconociendo la ilegalidad e ilegitimidad de las
“operaciones antisubversivas”: “Cada audiencia que se lleva a cabo en la ciudad en el
marco de los procesos de la ley de justicia y paz nos revela las pavorosas dimensiones
que tuvo el paramilitarismo en la región. Los detalles de esos actos de la peor calaña son
analizados por las autoridades judiciales, para establecer las responsabilidades penales
que haya lugar. Al margen de las investigaciones penales que se adelantan en desarrollo
de la ley de Justicia y Paz, de las declaraciones y confesiones que dentro de ellas han
hecho varios jefes paramilitares va surgiendo una realidad que no podemos minimizar.
Una realidad que deberá ser analizada por sociólogos, antropólogos, y hasta siquiatras.
Tienen, pues, las mentes lúcidas de la región el reto de abordar el paramilitarismo como
un fenómeno que fue más allá de una defensa inicial contra la guerrilla y devino en una
barbarie que nadie se imaginó.”636
637
“Jorge 40: el gran elector”, El Tiempo, 22 de enero de 2006
638
“Los espejos de la guerra (editorial)” Semana, Diciembre 10 de 2007
639
Ver el capítulo sobre orígenes del paramilitarismo en este mismo Informe.
Con el fin del 2007 -“año de la verdad”- el cubrimiento mediático de las versiones
libres cayó considerablemente. El agotamiento de un proceso reservado que se nutría de
declaraciones repetitivas incidió sin duda en la caída del número de noticias dedicadas a
dar cuenta de lo que ocurría en el proceso. Junto a este agotamiento, el efecto producido
por las extradiciones masivas de 2008 terminó por lograr el desinterés de los medios y
con ellos de la opinión pública. Las víctimas también dejaron de asistir a las versiones y
se empezó a manejar la hipótesis de acuerdo con la cual una vez extraditados los
grandes jefes no se podría conseguir la verdad sobre lo ocurrido a ellas y a sus
familiares. De acuerdo con la base de datos construida por Memoria Histórica para
registrar el impacto de las extradiciones en el cubrimiento de las versiones libres desde
diciembre de 2006 hasta noviembre de 2010, la mayor cantidad de noticias sobre las
versiones se concentró en el año de 2007 registrándose una baja muy importante desde
principios de 2008, incluso antes de que empezaran las extradiciones. La caída en
número de noticias fue más o menos constante hasta junio de 2010, momento en el cual
se empezó a registrar un ascenso en el número de noticias sobre las versiones libres de
los paramilitares.640
El 7 de mayo del 2008 fue extraditado a los Estados Unidos para responder por cargos
relacionados con el narcotráfico, Carlos Mario Jiménez, alias ‘Macaco', ex jefe y
miembro representante del Bloque Central Bolívar. Macaco fue el primero de veinte y
nueve postulados al proceso de Justicia y Paz que fueron extraditados sin que hubiesen
terminado de rendir versión libre y entregado sus bienes para la reparación de las
víctimas.642 Seis días después de su extradición, el 13 de mayo, de forma imprevista, el
ex Presidente Álvaro Uribe anunció que se había extraditado a otros catorce postulados.
Estos incluyeron a Salvatore Mancuso, Rodrigo Tovar Pupo alias 'Jorge 40' ex jefe del
bloque Norte y Diego Fernando Murillo, 'Don Berna', inspector general de las AUC.
Desde entonces también se han extraditado catorce postulados de forma individual;
entre los que se encuentran los ex jefes paramilitares José Éver Veloza, alias “H.H”, jefe
del Bloque Bananero y Víctor Manuel Mejía Múnera, alias ‘Pablo Arauca o El Mellizo’,
jefe del Bloque Vencedores de Arauca.
Para dar cuenta del impacto que tuvieron las extradiciones en el cubrimiento del
proceso de Justicia y Paz a continuación daremos cuenta de cómo el énfasis que le
dieron los medios a la voz del victimario determinó lo que se decía sobre el proceso y su
éxito en los primeros años de recepción de las versiones. Por eso, entre otras razones,
cuando esas voces privilegiadas en el relato del proceso fueron extraditadas, el debate
público se concentró en cómo se iba a cumplir con el derecho a la verdad de las
víctimas y de la sociedad sin el testimonio de los principales protagonistas de la
barbarie. Adicionalmente contaremos brevemente cómo ha sido el cubrimiento de las
versiones que los extraditados han dado desde los Estados Unidos. De acuerdo con el
relato construido en los medios y por las organizaciones y defensores de las víctimas,
las transmisiones han tenido problemas logísticos y de acceso que no han permitido que
el vacío dejado en el proceso por los extraditados se haya llenado.
El primer año de versiones libres fue altamente cubierto por la prensa. Las noticias por
lo general se concentraron en las delaciones que hicieron los postulados sobre la
colaboración de políticos, elites y fuerza pública con el paramilitarismo. Las delaciones
provenían en primera instancia de los grandes jefes que, desde noviembre de 2006
anunciaron que si lo que les exigía la ley de Justicia y Paz era decir la verdad, que “por
favor todos los que les hubieran colaborado no se extrañaran al aparecer en sus
testimonios.” Además, para las víctimas, más que para los medios las confesiones de los
jefes eran las más importantes porque estos serían los que por cadena de mando
reconocerían su responsabilidad sobre un mayor número de crímenes. Salvatore
Mancuso, por ejemplo, llegó a tener más de 10.000 víctimas registradas en Justicia y
Paz644, 'Jorge 40' más de 11.000 y 'Don Berna', tuvo entre 13.000 y 32.000. 645 Fue así
como el rango de los postulados fue, y aún hoy sigue siendo un criterio muy importante
643
“Corte Suprema frena extradición de paras”, Verdad Abierta, 20 de agosto de 2009, Tomado de:
[Link]
644
“Calculo dramático”, Revista Cambio, 3 septiembre de 2009
645
“Víctimas de Don Berna ya superaron a las de Jorge 40”, El [Link], 15 de julio de 2007; “El
silencio de 'don Berna'”, Revista Cambio, 23 julio de 2009.
para que el público (tanto las víctimas como los medios) decida a cuáles versiones libres
asistir y a cuáles no.
De los 29 extraditados por lo menos 12 eran jefes y comandantes paramilitares. Por su
rango, pero además por su participación en las mesas de diálogo de Ralito muchos eran
bien conocidos por los medios de comunicación nacionales que le habían hecho
seguimiento a sus primeras versiones libres. En ese sentido concentrarnos en el
cubrimiento mediático que se le hizo a las versiones libres de los extraditados nos puede
dar luces al mismo tiempo de cómo era el cubrimiento de los medios en esta primera
etapa del proceso y cuál fue el impacto de las extradiciones en su cubrimiento.
Con estos objetivos, Memoria Histórica diseñó una base de datos donde se
sistematizaron todas las noticias que se publicaron en [Link] y en la versión
impresa de El Colombiano sobre las versiones libres rendidas por los 15 ex jefes
paramilitares extraditados en los primeros meses de 2008, en el periodo comprendido
entre diciembre de 2006 y noviembre de 2010. En este periodo los quince ex jefes
paramilitares que fueron extraditados realizaron un total de 144 días de versión libre.
De estas sesiones, 103 (72%) se realizaron antes de su extradición y 41 (28%)
después.646
De acuerdo con esta base de datos desde el inicio de las versiones libres hasta sus
respectivas extradiciones, en [Link] se publicaron 288 noticias, mientras que en
El Colombiano, se publicaron 127, que se concentraron sobre todo en el período
anterior a las extradiciones. Fue así como siguiendo el porcentaje de las versiones libres
realizadas antes y después de mayo de 2008, el 78% de las noticias en [Link]
sobre las versiones de los jefes paramilitares extraditados se publicaron antes de sus
extradiciones. Por su parte, en El Colombiano con un porcentaje más alto del 89%
también se publicaron más noticias antes que después de ocurridas las extradiciones. De
la mano del impacto que las extradiciones tuvieron en la escena judicial reflejado en un
número menor de versiones libres rendidas por algunos de los jefes que hasta el
momento de su extradición habían estado colaborando en diferentes medidas con la
justicia, las estadísticas del cubrimiento mediático replicaron lo ocurrido en los
despachos de los respectivos fiscales.
La comparación entre el cubrimiento de tres jefes extraditados, los tres mandos medios
escogidos y los tres patrulleros demostraron que en la prensa revisada un criterio de
selección muy importante para el cubrimiento de las versiones fue el rango del
postulado. Mientras que de las noticias incluidas en la base de datos (292), más del 67%
se trataron sobre las versiones de los tres jefes escogidos para hacer la comparación
(Jorge 40, Don Berna y Macaco)648, sólo el 12% se trataron sobre las versiones de los
tres mandos medios y 20% sobre las de los tres patrulleros. La mayor cantidad de
647
Por ejemplo de alias Juancho Prada, el mando medio cuyas versiones recibieron el mayor interés de la
prensa, en [Link] no apareció noticia alguna sobre las 21 sesiones de versión libre que realizó
después del 2007. En El Colombiano, por su parte, no se publicaron artículos sobre las versiones libres de
los patrulleros después del 2007 que desde entonces han tenido 25 días de versión libre.
648
Para realizar esta comparación se escogieron a estos tres jefes porque aunque tuvieron el interés de la
prensa escogida en tal medida que aparecieron en un gran porcentaje de las noticias no habían sido sus
versiones las que habían recibido mayor cubrimiento.
artículos sobre las versiones de los patrulleros fueron sobre alias El Loro. Puesto que
este fue el primer postulado en versionar y sobre quien se trató la primera sentencia del
Tribunal de Justicia y Paz, la mayor cantidad de artículos sobre los patrulleros que sobre
los mandos medios puede ser explicada por la novedad que suponía el proceso contra El
Loro. Con la excepción de las versiones de El Loro, las de los otros dos patrulleros no
captaron el interés de los diarios revisados. Mientras alias El Pecoso apareció sólo en 27
artículos (9%) de la muestra, alias El Tuerto no apareció en ninguna.
Ahora bien, en las noticias sobre las versiones, por lo general se privilegió el
testimonio de los paramilitares. Aunque el mayor número de artículos revisados fueron
publicados en el 2007, año en el que las políticas de reserva impidieron el ingreso de los
medios a las salas de la Fiscalía, en muy pocos casos se citaron otras fuentes. 649 Si en
efecto como le dijeron a Memoria Histórica varios periodistas y funcionarios de la
Fiscalía y de la CNRR, en las primeras versiones libres los medios recurrieron a las
personas involucradas en los diferentes procesos que sí pudieron ingresar a las
audiencias para construir sus noticias, el hecho de que en pocos artículos aparezcan
citadas fuentes distintas a los postulados se puede deber por lo menos a dos razones.
Podría ser que, por lo general, se omitió citar a otras fuentes distintas a los postulados
para protegerlas. Como vimos en el acápite anterior las amenazas a víctimas y a sus
defensores se concentraron en los primeros años de implementación de la Ley de
Justicia y Paz. No obstante, parecería más plausible que se prefirió citar al versionado
aunque fuera de oídas, puesto que como lo hemos dicho, en esta etapa del proceso el
objetivo fue que la verdad construida girara en torno a las confesiones de los
paramilitares. Esta última razón es confirmada por el interés mostrado en las noticias
por describir lo que llevaban puesto los postulados y su actitud, por sobre la descripción
de las demandas de las víctimas que asistieron a las versiones. Por ejemplo, en las
noticias sobre las primeras versiones de Mancuso se leen párrafos en los que los
periodistas describieron los trajes de marca usados por el líder paramilitar y la claridad
de su exposición.
649
En casi el 60% se usó como fuente al postulado; en un poco más del 15% se usó como fuente a las
víctimas, mientras que a la Fiscalía se le citó en un 13% de los artículos. Finalmente, en un 10% de las
veces se citó a representantes de ONG de derechos humanos. Muy pocas veces se citó a los defensores de
los postulados y a otros funcionarios públicos, como el procurador o miembros de la Comisión Nacional
de Reparación y Reconciliación, aunque fueran actores permanentes en las audiencias.
650
Entrevista a Omar Rincón por el Grupo de Memoria Histórica, diciembre de 2010.
En entrevistas concedidas a Memoria Histórica, varios seguidores del cubrimiento del
proceso de Justicia y Paz coincidieron en afirmar que las víctimas han tenido muy poca
voz no sólo dentro de los despachos de fiscales y jueces, sino también en los medios. Un
funcionario de la Mapp-Oea encargado entre otras cosas de preparar informes diarios
sobre los que se dijo en los medios acerca del proceso le dijo a Memoria Histórica
cuáles podían ser los problemas de privilegiar la versión del victimario, inclusive en la
escena mediática. “Al corto plazo eso fortalece el imaginario colectivo entre las
víctimas y sectores de la sociedad de que este es un proceso pensado para los
victimarios, para su beneficio…una percepción muy notable. Al mediano plazo, este
cubrimiento tiene graves implicaciones en la construcción de la estructura de la verdad,
que excluye la posibilidad de confrontación o triangulación de la información, y se
conforma con la versión del postulado, quienes naturalmente llenan muchos vacíos con
sus propias especulaciones, y el peligro es que este es el discurso que sobrevivirá.”651
b. La exportación de la verdad
A finales del 2007 los medios ya habían perdido el interés en Justicia y Paz, pero con
las extradiciones el cubrimiento del proceso, mas no de las versiones que otros
postulados estaban realizando, revivió por algunos meses. Solo en el mes de abril de
2008 se publicaron 37 artículos en 16 medios nacionales sobre la dura controversia
jurídica que se abrió por la decisión de extraditar a alias “Macaco.” 652 En las noticias
publicadas por la prensa nacional se presentaron al mismo tiempo las razones del
Gobierno colombiano para autorizar el envío de los 15 postulados al proceso de Justicia
y Paz a Estados Unidos, así como las denuncias de los mismos paramilitares, las Ongs
de derechos humanos y demás organizaciones, en contra de la medida tomada por el
Ejecutivo. Fue así como en la opinión pública se debatió sobre si las extradiciones
representaban la exportación de la verdad o no.
A través de los medios el ex presidente Álvaro Uribe anunció como motivo para las
extradiciones masivas, el hecho de que “algunos (postulados) habían reincidido, otros
no colaboraban con la justicia y todos incumplían con la reparación de las víctimas.” 653
Ante las críticas que ya habían comenzado sobre cómo la medida tomada por el mismo
presidente afectaría el proceso de paz, Uribe ofreció públicamente garantías para que la
justicia de Colombia tuviera acceso a los extraditados encarcelados en los Estados
Unidos. Esta afirmación fue respaldada ante los medios por el embajador
norteamericano en Bogotá, William Brownfield, a pesar de que menos de un mes antes
El Colombiano le había citado advirtiendo al país que no había como garantizar verdad
651
Entrevista con Alexis del Pozo - Coordinador. Unidad de Comunicación, MAPP/OEA por el Grupo de
Memoria Histórica, Diciembre 2010
652
“El proceso de extradición de los ex jefes paramilitares (abril-mayo 2008)”, Observatorio de Procesos
de Desarme Desmovilización Y Reintegración (DDR), pp. 11-14
653
“Paras extraditados seguían delinquiendo e incumplían compromisos de ley de Justicia y Paz: Uribe”,
El Tiempo, 13 de mayo de 2008
y reparación a víctimas de extraditados. 654 Algunos sectores acusaron al Gobierno de
haber extraditado a los ‘ex paras’ “para salvar a salpicados por Parapolítica”, teoría
sustentada por muchos de los extraditados, ubicando de esta forma la motivación para
las extradiciones en el centro de un debate público en los medios de comunicación y en
la opinión pública.
Unos de los primeros en pronunciarse en contra de las extradiciones fueron los mismos
postulados que declararon que las acusaciones del gobierno sobre su reincidencia eran
falsas y que las extradiciones representaban una “traición” al proceso de paz por parte
del gobierno Uribe, que quizo silenciar las alianzas entre los políticos nacionales y
locales con el paramilitarismo. Mancuso, por ejemplo, envió una carta a la Corte
Suprema de Justicia donde advirtió que el Gobierno había faltado a su palabra, por lo
que él no había podido cumplir con su compromiso de confesar. “...cuando empecé a
contar las verdades tal como me exigen la ley y mi consciencia, y éstas empezaron a
tocar varios intereses políticos y económicos de la vida nacional, me volví incomodo y
por todos los medios han tratado de deslegitimarme e impedirme que reconstruya la
verdad.”655
Junto a los postulados sus defensores, aún hoy, incomunicados con sus clientes, por las
dificultades de acceso que han tenido a las cárceles de los Estados Unidos afirman que
definitivamente el interés con las extradiciones fue callar a los paramilitares. En un foro
sobre las extradiciones realizado por el Movimiento de las Víctimas de Estado
(Movice), la Consejería de Proyectos, la Corporación Colectivo de Abogados José
Alvear Restrepo y la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, la defensora de Diego
654
“A trabajar por la justicia de las víctimas,” El Colombiano, 16 abril de 2008.
655
“Gobierno ha puesto trabas para impedir que confiese: Mancuso”, El Universal, 29 agosto de 2009.
“Mancuso dice que lo quieren silenciar”, El Pais, 29 agosto de 2009
656
“Fiscal dice que no había razones para extraditar a jefes paramilitares”, Verdad Abierta. Tomado de:
[Link]
extraditar-a-jefes-paramilitares
657
“Dispuestos a hablar con la justicia colombiana a pesar de extradición están Mancuso y 'Jorge 40'”, El
Tiempo, 19 de mayo de 2008
Fernando Murillo, alias Don Berna dijo: “La extradición fue la mordaza que le puso el
gobierno a la verdad.” Fue así, como defendiendo posiciones como esta algunos
defensores de los postulados coordinados con defensores de víctimas han denunciado el
impacto negativo de las extradiciones en la protección del derecho a la verdad de las
víctimas.
Tres años después de las extradiciones, según documentos de Wikileaks publicados por
[Link] el verdadero motivo de las extradiciones masivas de 2008 pareció ser una
combinación de factores. En primer lugar la presión del gobierno de Estados Unidos
para que Uribe demostrara su mano firme y extraditara a los jejfes paramilitares fue
cada vez más creciente. Segundo, la tesis de las organizaciones de víctimas sobre el
impacto negativo que tendrían las extradiciones en el proceso de Justicia y Paz y sus
derechos a la verdad, a la justicia y a la reparación “empezaba a coger fuerza en el
mundo jurídico, y le preocupaba a Uribe, según le contó a la Embajada el secretario
jurídico de Palacio, Edmundo del Castillo.” Tercero, “la desconfianza que el presidente
les tenía a las Cortes en medio del célebre 'choque de trenes' acorralaron al presidente. Y
fue así como Uribe concluyó que la mejor opción era extraditar de una vez a todos los
jefes paramilitares.”659
658
La estrategia múltiple fue expuesta por Gustavo Gallón, director de la Comisión Colombiana de
Juristas en el foro: La Extradición de Líderes paramilitares: tomado el pulso tres años después convocado
por el Movimiento de las Víctimas de Estado (Movice), la Consejería de Proyectos, la Corporación
Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo y la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz en Junio 29 y
30 de 2011.
659
“El ajedrez de la extradición”, [Link], 7 mayo de 2011. Tomado de:
[Link]
valiosa en la memoria que hay de estas personas” 660; Luis González de la Unidad de
Fiscalías para la Justicia y la Paz manifestó que los fiscales enfrentarían, como
consecuencia de las extradiciones, nuevos obstáculos para obtener información, en
virtud de que los sospechosos más importantes ya no tenían un incentivo claro para
colaborar. Por su parte Eduardo Pizarro, presidente de la Comisión Nacional de
Reparación y Reconciliación, declaró que “si los ex jefes paramilitares seguían con
actividades delictivas, debieron ser despojados de los beneficios legales y pasar a manos
de la justicia ordinaria, y, de manera excepcional, ser extraditados.” Aclaró que la
extradición era una sanción, que “no puede ir de ninguna manera en detrimento de los
derechos de las víctimas a la verdad y a la reparación.’ ” Con Pizarro coincidieron
públicamente el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice),
además de Redepaz y otras ONG. En particular, el Movice afirmó que "La extradición
de los jefes paramilitares es un elemento adicional que revela el fracaso de la Ley de
Justicia y Paz, y constituye una nueva afrenta contra las víctimas.”661
Una vez los jefes fueron extraditados y se empezaron a expedir sentencias en su contra,
el descontento por las extradiciones no se mitigó. En la práctica el compromiso verbal
de Brownfield y de Uribe no fue efectivo.662 Puesto que los problemas logísticos para
permitir que los extraditados versionaran desde Estados Unidos no pudieron ser
resueltos se profundizó la opinión entre organizaciones de víctimas y en los mismos
medios de que la verdad que tenían por contar estos jefes paramilitares se quedó en
promesas. A las dificultades por el desplazamiento de los postulados, los fiscales de
Justicia y Paz y de las propias víctimas para poder realizar audiencias desde los Estados
Unidos, se sumaron las denuncias de los extraditados de estar amenazados, negándose
muchas veces a hablar cuando en alguna ocasión se logró coordinar a funcionarios de
ambos países para que efectivamente se llevaran a cabo las audiencias. Por ejemplo,
finalmente cuando se logró coordinar que alias Don Berna pudiera versionar desde los
Estados Unidos, al parecer se le canceló la visa de turista a su defensora y no se le
concedió la visa al Fiscal encargado de la versión. La audiencia entonces no se pudo
realizar porque el postulado que se veía desde una pantalla no podía tener acceso directo
a su defensora ni al fiscal.
Fue así como durante el 2009 y el 2010 las noticias de varios medios de comunicación
repitieron el descontento de las víctimas. “Cuando se enteraron de la extradición de los
jefes de AUC, las familias de las victimas sintieron que jamás conocerían lo que pasó
660
Procurador dice que los derechos de las víctimas quedan en el limbo con las extradiciones de los
paramilitares, EFE, Tomado de: [Link]
661
“La extradición otra maniobra para la impunidad”, Comunicado de prensa del Movice, Mayo 13 de
2008. Tomado de: [Link]
662
Entre mayo de 2008 y noviembre de ese mismo año no se realizó ninguna audiencia de versión libre
desde los Estados Unidos. Entre Noviembre de 2008 y octubre de 2009 sólo se realizaron 22 días de
versión libre y desde ese momento hasta Noviembre de 2010, no se registró ninguna sesión de versión
libre por parte de alguno de los 15 paramilitares extraditados en mayo de 2008.
con sus seres queridos. Con las dificultades que ha tenido el proceso, esa sensación es
hoy una realidad. La verdad no llega con las teleconferencias.” 663 De acuerdo con
Glemis Mogollón, funcionaria de la CNRR en Medellín, en las pocas ocasiones en que
se realizaron teleconferencias de las versiones realizadas por los extraditados, los
lugares escogidos para las transmisiones no correspondieron a la zona donde operó el
postulado en cuestión y eso “tuvo un impacto importante en cuanto se limitó que las
víctimas tuvieran acceso a estas versiones que tanto habían esperado.”664 Periodistas
entrevistados por Memoria Histórica denunciaron, además, que a estas teleconferencias
no les permitieron asistir.
Sin embargo, de acuerdo con Ongs como la Comisión Colombiana de Juristas (CCJ),
la hipótesis del gobierno no es cierta. “Después de las extradiciones hay versiones libres
pero los paras no dicen nada. Los jefes en USA no confiesan nada entonces los
subalternos que están acá no confiesan por miedo.” 667 Además de la percepción de Ongs
como la CCJ, en la Revista Cambio se afirmó que cuando alias Don Berna se negó a
seguir declarando desde los Estados Unidos, los investigadores de Justicia y Paz se
enfrentaron a una compleja situación porque fuera de 'don Berna' no había un
comandante de bloques bajo su mando que pudiera dar pistas sobre los crímenes. 668 En
todo caso algunos funcionarios de la Fiscalía afirmaron que aunque la hipótesis del
gobierno fuera cierta o no, lo preocupante era que después de las extradiciones las
víctimas dejaron de asistir a las versiones y en general el interés en el proceso se había
perdido.669
663
“La verdad se fue en avión de la DEA: victimas”, El Colombiano, 9 de mayo de 2009
664
Entrevista con Glemis Mogollón, Coordinadora del área de comunicaciones y prensa de la CNRR-
regional Medellín.
665
“Solo tres jefes 'paras' han vuelto a responder ante Justicia y Paz un año después de su extradición”,
[Link], 4 de mayo de 2009. Tomado de: [Link]
5133135
666
Ibid.
667
Entrevista a Gustavo Gallón y Omaira Gómez por el Grupo de Memoria Histórica, 11 de abril de 2011
668
“El silencio de ‘Don Berna’ ”, Revista Cambio, 23 de julio de 2009
669
Entrevista con funcionario de la Fiscalía – Unidad de Justicia y Paz por el Grupo de Memoria
Histórica.
Las dificultades para que los extraditados continuaran colaborando con el proceso de
Justicia y Paz desde los Estados Unidos trataron de resolverse en julio de 2010 cuando
el gobierno colombiano anunció un acuerdo judicial con los Estados Unidos para
facilitar las audiencias de Justicia y Paz para los ex paramilitares extraditados. El
acuerdo de cooperación internacional entre el Ministerio de Interior y la Fiscalía de
Estados Unidos, que aún en el 2011 está esperando para ser implementado busca que los
jueces y fiscales colombianos tengan más acceso a los extraditados reagrupándolos en
sólo dos establecimientos carcelarios. Con este fin, se anunció que se juntarían en una
cárcel en Miami (Florida) a los cinco ex paramilitares extraditados que ya habían sido
condenados por la justicia en los Estados Unidos y que habían expresado su intención
de continuar colaborando con la justicia colombiana. 670 Por su parte, seis de los otros
postulados, cuyos casos se encontraban en estado de fallo, fueron agrupados en una
cárcel en Northern Deck (Virginia).671 La selección se hizo priorizando a los ex jefes y
ex comandantes que manifestaron su disposición de seguir participando en el proceso.
En caso que el plan resulte exitoso, se anunció que también serían agrupados, de forma
similar, a los demás ex paramilitares extraditados interesados en participar una vez
fuesen condenados por narcotráfico. Hasta el momento, el traslado de los paramilitares
ha sido visto como una medida positiva, aunque algunas víctimas siguen preocupadas
por el acceso que pueden tener a las retransmisiones y la posibilidad de que sus
preguntas sean resueltas por los extraditados estando tan lejos.672
670
Estos extraditados eran Guillermo Pérez Alzate, alias “Pablo Sevillano”, Diego Ruiz Arroyave, Ramiro
“Cuco” Vanoy, Diego Fernando Murillo, alias “Don Berna” y Francisco Javier Zuluaga, alias “Gordo
Lindo”.
671
En este grupo de extraditados se incluyó a Salvatore Mancuso, Hernán Giraldo, Juan Carlos Sierra,
alias “El Tuso”, Miguel Angel Mejía, alias “el mellizo”, José Greforio Terán y Norberto Quiroga, alias
“Beto”. Sobre la selección de los extraditados ver: Carta Lanny A. Breuer, Assistant Attorney General,
U.S. State Department of Justice, 1p, junio de 2010, p. 1. Tomado de: [Link]
para-descargar/category/77-general?download=778%3A
672
Traslado de 'paras' no da esperanza de verdad, El Colombiano, 29 agosto de 2010
673
Entrevista con periodista en Medellín por el Grupo de Memoria Histórica, Abril 12 de 2011
de 155.000 víctimas del conflicto armado colombiano registradas hasta la fecha en la
Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía, la gran mayoría eran sobre todo observadoras y
no participantes activos en un proceso de justicia transicional. 674 Así las cosas, cabe
decir que la percepción generalizada de los observadores expertos en el proceso sobre el
desinterés del Gobierno y de gran parte de la sociedad política y civil, sumada a la baja
participación de las víctimas, anunciaba el fracaso del proceso judicial.
Para ese momento, tanto las políticas de acceso a la información como las de
divulgación del proceso parecían estar fracasando, y la escasa publicidad había sido
determinante en su deslegitimación. “Las víctimas desconocen a qué tienen derecho. No
saben a dónde dirigirse, con quién hablar, cuáles son las limitaciones de la ley, ni mucho
menos cuando el victimario se referirá a los hechos que les interesan.” 677 El camino a la
verdad se había convertido en una “búsqueda costosa y decepcionante.” Se necesitaba
un cambio con urgencia. Fue así como el acceso a las versiones empezó a ser menos
restringido y se implementaron medidas para lograr que las audiencias de versión libre
llegaran a más víctimas. Junto a la apertura de la escena judicial, se diseñó una
estrategia de re-legitimación del proceso a partir del reconocimiento de los derechos de
las víctimas como la medida principal para decidir la eficacia de Justicia y Paz,
privilegiando en todo caso el derecho a la reparación. La verdad que había estado en el
centro de las discusiones en los primeros años de implementación de la ley de Justicia y
Paz pasó a ser reconocida como un derecho en cabeza principalmente de las víctimas
íntimamente relacionado con la posibilidad de que fueran debidamente reparadas. Tanto
674
International Crisis Group. Rectificar el curso, Op Cit.
675
De acuerdo con las estadísticas publicadas en la página web de la Unidad de Justicia y Paz de la
Fiscalía a febrero de 2011, 60929 víctimas han participado en versiones libres, 25601 víctimas han
realizado preguntas a los postulados en versión libre. Tomado de:
[Link]
676
Iris Marín, Los retos de la justicia transicional en Colombia. Op Cit.
677
“La verdad: una búsqueda costosa y decepcionante”, El Heraldo, 2008. Tomado de:
[Link]
instituciones públicas como los medios de comunicación redirigieron el cubrimiento de
Justicia y Paz, tratando de poner a las víctimas como el centro de la noticia. Sin
embargo estos esfuerzos, si bien no tuvieron que remontar ya el obstáculo de la reserva,
no parecieron traducirse en la efectiva re-legitimación del proceso judicial y las
estrategias de divulgación de las instituciones encargadas de la implementación de la
Ley 975 no pudieron coordinarse para cumplir con este objetivo.
La ley de Justicia y Paz está edificada sobre el privilegio del derecho a la verdad. Así
se explica que haya establecido una fuerte reducción de la pena para los excombatientes
a cambio de su confesión. Por eso, entre sus objetivos centrales se cuenta la
construcción de la verdad histórica en torno al fenómeno paramilitar a partir de la
verdad judicial. Entendida así, la verdad sin embargo sólo podría alcanzarse de manera
plena en la etapa de juzgamiento del proceso cuando las versiones libres de los
postulados pudieran contrastarse con la investigación hecha por la Fiscalía, lo cual
permitiría una decisión ponderada de los jueces.
Sin embargo, a finales de 2008, desde aquella primera versión libre de alias “El Loro”
habían transcurrido dos años y todavía no existía la primera sentencia en firme. La
verdad judicial se estaba demorando mucho en llegar y los límites al acceso de la
información en la etapa investigativa, no ayudaban a la legitimación del proceso. Y este
de El Loro era el caso más avanzado. No es pues de extrañar que en los balances del
proceso se hayan dicho cosas como la siguiente: “Si se sigue el ritmo actual, la Fiscalía
tardaría unos 60 años para juzgar a los paramilitares cobijados por la ley. La ley de
Justicia y Paz es un caos. Tanto, que la Fiscalía General de la Nación está pensando en
la posibilidad de modificar el esquema del proceso y dejar de lado las audiencias
individuales para pasar a juzgar a los paramilitares en grupo (…) y plantear otras salidas
urgentes para salir del atolladero en el que se encuentra.”678
678
“Preocupante diagnóstico de Fiscalía a Ley de Justicia y Paz”, El Espectador, 9 de septiembre de 2007
Para salir de la crisis de legitimidad desde la Fiscalía se optó por abrir un poco las
puertas de las versiones en vista de que las audiencias ante los jueces y magistrados de
Justicia y Paz tardarían un poco más. Luis González, quien en el debate sobre la
publicidad de las versiones a principios de 2007 se había declarado como partidario de
la reserva, años después reconocía que “Para lograr la reconciliación (…) hay que decir
algunas cosas”. Por eso desde 2008, aproximadamente, afirmaba que “el asunto
elemental que deben resolver los fiscales es ¿qué se publicita, en qué momento y qué
información se mantiene bajo reserva?”679
De acuerdo con algunos periodistas entrevistados por Memoria Histórica, que asisten
regularmente a las versiones libres, la discrecionalidad de los fiscales corresponde a una
serie de intereses. En consecuencia de la necesidad de legitimar el proceso, por lo
general los fiscales permiten el ingreso de los medios a las versiones para hacer pública
la titánica labor de la Unidad de Justicia y paz. En ocasiones, sin embargo, los intereses
de los fiscales son más puntuales. Por ejemplo, cuando piden la presencia de los medios
en versiones determinadas porque se va a declarar sobre la participación de políticos o
militares importantes y su presencia permite que la delación sea conocida por la opinión
pública, lo que en últimas puede asegurar que el proceso no muera cuando la copia del
testimonio llegue a justicia ordinaria. “Lo que hacen los fiscales entonces, para que se
cubran ciertos aspectos que les interesa, los asuntos en los que hayan avanzado en el
proceso o revelaciones de mayor interés público, es que sacan las preguntas dirigidas a
eso en los primeros 20 minutos de la audiencia. Digamos que es una versión más
comprimida de la versión antes de seguir normalmente de forma más suave.” 684 Otras
veces, los fiscales requieren de la presencia de los medios para su propia protección,
pensando que la publicidad puede ayudar a su seguridad personal. Algunas veces, con
intereses más turbios, parece que algunos fiscales piden la presencia de los medios en
las versiones en las que los postulados declaran sobe el contexto de una región
particular antes de que hubiera incursionado el poder paramilitar. En estas versiones, por
lo general, el postulado habla de la caracterización de la población civil del lugar
descrito como guerrillera o simpatizante de las guerrillas. Algunos periodistas
interpretaron esta invitación como la necesidad de justificar a los paramilitares y hablar
de la mayor responsabilidad de las guerrillas en la violencia nacional.
683
Entrevista con funcionario de la Fiscalía realizada por el Grupo de Memoria Histórica, Abril 11 de
2010.
684
Entrevista con el equipo de Verdad Abierta en Bogotá por el Grupo de Memoria Histórica, Febrero de
2011
por intermedio de ellos que a través de los conductos ordinarios de la justicia. Los
periodistas, especialmente los más veteranos, podían también acordarse de la manera
como los medios habían cubierto hechos confesados por los paramilitares y eso les
podía ayudar a contrainterrogar a los postulados. En Barranquilla, algunos periodistas,
incluso nos contaron que en ocasiones la fiscal encargada les permitía hacer preguntas a
los postulados.
A pesar de la apertura que, todos los periodistas reconocen que tuvo el proceso,
muchos nos indicaron que todavía hay restricciones de acceso. Principalmente hay dos
razones para que se niegue la entrada de periodistas a las versiones: 1) porque el tema
que se va a tratar es delicado como es el caso del reclutamiento de menores y de
violencia sexual, o 2) porque el coordinador de la unidad, en cualquiera de las ciudades
donde se realizan versiones dé la orden de prohibir el ingreso de los periodistas. Esto
último, sobretodo nos lo contaron para referirse a la excusa recurrente que los fiscales
les han dado últimamente para impedir su ingreso a las versiones: “es que hubo cambio
de administración”.
El acceso de las víctimas a las versiones también cambió con el tiempo. Las
principales críticas que se hicieron a esta etapa del proceso fueron tres: 1) que las
víctimas no tenían maneras adecuadas de enterarse de la ocurrencia de las versiones y
de los derechos que tenían y podían ejercer en la audiencia; 2) que no existían
mecanismos de protección adecuados para la seguridad de las víctimas; y 3) que las
víctimas no podían desplazarse hasta las tres ciudades –Bogotá, Medellín, Barranquilla-
donde se estaban desarrollando las versiones libres. Para responder a las tres críticas se
implementaron medidas que aunque ayudaron, no han sido suficientes para satisfacer
los derechos de la totalidad de las víctimas del paramilitarismo.685
Frente al primer problema, la Fiscalía y cada fiscal para su propio caso decidió ampliar
los recursos ordinarios – edictos emplazatorios por televisión e internet- para
comunicarles a las víctimas sobre la existencia de la Unidad de Justicia y Paz, las
próximas versiones libres y las jornadas de víctimas encaminadas a conocer los hechos
por los que las habían victimizado. Elba Beatriz Silva y Deicy Jaramillo, ambas fiscales
de la Unidad de Justicia y Paz, la primera encargada del Bloque Centauros en los Llanos
Orientales y la segunda del Bloque Norte en la costa Caribe recurrieron a los medios
locales para hacer llegar su mensaje. Nos contó Elba Beatriz que: “Lo primero que hice
fue irme a las emisoras. Me dieron 10 minutos al aire que terminaba siendo una hora y
media explicando los objetivos y el procedimiento de la ley. Incluso empezaron a llamar
los oyentes. Nos dieron los horarios de la mañana (de 6 a 7 de la mañana). Eso lo
685
“El documento de diagnóstico de la Fiscalía sobre la ley de justicia y paz tiene un capítulo aparte para
las víctimas y señala que las mayores dificultades del proceso tienen que ver con su desplazamiento a los
sitios donde se entregan las versiones libres, los temores y amenazas, el asesinato de algunos de sus
líderes, el desconocimiento de la Ley y hasta la manipulación de abogados inescrupulosos. Se recomienda
adelantar una investigación para establecer el porqué algunas víctimas han desistido de las denuncias y
definir lo más pronto posible el programa de protección de víctimas del proceso de justicia y paz, con
base en un estudio realizado por Planeación Nacional. El panorama es desolador y el balón está en el
terreno del Gobierno Nacional.” “Preocupante diagnóstico de Fiscalía a Ley de Justicia y Paz”, El
Espectador, 9 de septiembre de 2007
hicimos en los Llanos, en Yopal. Fue estupendo. A través de los medios podíamos decir:
Justicia y Paz llegó, está aquí. Las víctimas me decían: es que escuchamos a la doctora
en la radio. Uno de los programas que recuerdo es ‘Marco Antonio Franco
informando’. El, por ejemplo, es el popular. El que se escucha en la vereda. Lo que
decíamos era sobre todo pedagógico, sobre cómo funciona Justicia y Paz.”686 Al parecer
esta estrategia fue recurrente en todo el país.687 Manuel Marulanda, encargado de prensa
de la Fiscalía en Medellín nos contó que para hacer los emplazamientos de Justicia y
Paz tenía que hacer de todo. “Lo que pasa es que en este proceso de Justicia
Transicional la prioridad son las víctimas, eso es la gran diferencia. Se convoca las
victimas por teléfono, se hace transmisiones, hasta se lleva las victimas a las
transmisiones en ciertos casos. Lo que sea necesario.”688
El uso de los medios locales para informar sobre las fechas y horas de versiones
también ha sido utilizado para hacer pedagogía de derechos a las víctimas. En
ocasiones, las radios comunitarias realizan programas especiales para explicar en qué
consiste Justicia y Paz y cuáles son los derechos que las víctimas pueden ejercer.
Inclusive en medios escritos regionales como El Colombiano, se incluyen con alguna
frecuencia recuadros sobre pedagogía en derechos.
Pero estos esfuerzos no han sido suficientes para asegurar el acceso de las víctimas a
las versiones. Resulta que las fechas y horarios que se comunican, muchas veces no
coinciden con los que efectivamente programa la Fiscalía, porque ésta no actualiza su
página web. Otras veces lo que pasa es que la audiencia se cancela a última hora y las
víctimas pierden el viaje. Esto genera la inasistencia para posteriores audiencias. Glemis
Mogollón, funcionaria de la CNRR en Medellín le explicó a Memoria Histórica que en
una ocasión ella intentó llevar el registro de las versiones libres para ayudar a la
divulgación de la información. Sin embargo hacer el registro fue imposible. La
información que se tenía en la página web de la fiscalía es, muchas veces, equivocada, y
ni a través de llamadas, siendo la Coordinadora del área de comunicación y prensa de la
CNRR Medellín, lograba esta información. Cuando pasaba repetidamente que las
versiones libres se cancelaban, muchas veces sin aviso, las victimas se enojaban y eso
afectaba el buen nombre de la CNRR así que tuvieron que abandonar esta iniciativa tan
importante. “Ahora, imagínese, si es complicado para nosotros enterarnos de las fechas
de las versiones libres, tiene que ser mas difícil para los periodistas, y aun más para las
víctimas.”689
En lo que atañe a la seguridad, como vimos en la segunda parte de este capítulo, desde
las primeras versiones libres muchas de las víctimas que asistieron fueron amenazadas y
algunas fueron asesinadas. Ante esta situación, el Comité Interinstitucional de Justicia y
Paz decidió implementar un sistema especial para la protección de las víctimas de
686
Reunión con la Unidad de Fiscalías de Justicia y Paz por el Grupo de Memoria Histórica , Diciembre
17, 2010
687
Ibid.
688
Entrevista con funcionario de la fiscalía por el Grupo de Memoria Histórica, Abril 11 de 2011
689
Entrevista con Glemis Mogollón. – Coordinadora del área de comunicación y prensa de la CNRR
Medellín, 11 de abril de 2011
Justicia y Paz que es coordinado por el Ministerio del Interior. Este sistema cuenta sin
embargo con muy pocos recursos económicos y su diseño ha sido muy difícil. De
acuerdo con Evelio Henao, funcionario del Ministerio del Interior y de Justicia entre
2006 y 2008, la única referencia que se tenía para elaborar el diseño era el sistema de
protección de testigos de la Fiscalía. Pero este era inadecuado para suplir las
necesidades de las víctimas de Justicia y Paz.690
El 24 de mayo de 2007, más de cinco meses después de que se iniciaron las versiones
libres se comenzó el plan piloto de videoconferencia en el municipio de Briceño. Con
las versiones libres de Jesús Higinio Arroyo Ojeda, alias “Caballo“, “Ocho Cinco” o
“Julián”, se puso a prueba la iniciativa que buscaba que las víctimas de municipios o
veredas apartadas de las ciudades, donde se llevan a cabo las audiencias, pudieran
participar sin tener que desplazarse.691 Después de esta iniciativa, el proyecto ProFis de
la Agencia Alemana de Cooperación Internacional GTZ y la Organización Internacional
para las Migraciones (OIM) empezaron a hacer la transmisión satelital o por cable de
las versiones libres a diferentes municipios, veredas y corregimientos de difícil acceso
del territorio nacional. Fue así como la primera transmisión se llevó a cabo en julio de
2008. Esto permitió que el proceso de Justicia y Paz se descentralizara a la vez que se
fragmentó más la escena judicial. Lo judicial ya no sólo ocurría en las tres ciudades sede
de Justicia y Paz en la sala de la versión y la sala de víctimas, sino además en las salas
de víctimas donde llegaba la retransmisión.
La legitimación del proceso sufrió no sólo por la comprobada poca participación de las
víctimas y las barreras que le pusieron a los medios para poder tener acceso a las
versiones libres, sino porque de acuerdo con una evaluación de cuál había sido el
resultado del proceso de Justicia y Paz en la opinión pública, se estableció que se había
estado privilegiando al victimario sobre la víctima. “Son, efectivamente, más visibles
ante los ojos del país los jefes paramilitares que los cientos de sus víctimas. Y el
Gobierno, y los partidos que lo apoyan, más diligentes en tratar de resolverles a aquellos
sus problemas jurídicos, que en tratar de aliviarles el dolor a los familiares de las
víctimas.”695 En las discusiones en el Congreso antes de la creación de la Ley de Justicia
y Paz y en el debate público antes de que se iniciara su implementación, se había
establecido como uno de los objetivos del proceso y de sus instituciones, en especial de
la recién creada Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, que llevaría al
centro del discurso y del debate público el tema de las víctimas. 696 Pero esto no había
sucedido.
694
“Rabia en Bojayá”, Semana, 31 de mayo de 2008.
695
“No más burlas”, El Heraldo, 3 de octubre de 2007
696
Francisco Gutierrez, “Verdades”. En: El Espectador, semana del 9 al 15 de octubre de 2005
importante en un proceso judicial eran los derechos del sindicado, no los de las
víctimas, la información se hizo más pública con lo cual, además se le dio un “nuevo
respiro”697 al proceso, a través de una estrategia diseñada para llevarlo a su público
privilegiado: las víctimas. En 2009, hacia el mismo momento en que la Fiscalía decidió
reforzar las políticas de publicidad de las versiones libres para que más víctimas
participaran en el proceso, las distintas entidades encargadas de la implementación de
Justicia y Paz también reforzaron sus estrategias de comunicación en el mismo sentido,
aunque, como veremos, de manera descoordinada.
Fue así como tanto la justicia como algunas instituciones del Ejecutivo se tornaron a
favor de las víctimas. Para el sistema penal esto significó su “humanización efectiva
cierta y real, no meramente formal y declarada” como lo llamó la misma Corte Suprema
de Justicia. En este sentido, los mismos fiscales de Justicia y Paz, aunque con algunas
excepciones, se dieron cuenta de que la legitimidad de su labor dependía de poner a la
víctima primero, más que de privilegiar el respeto por los derechos de los postulados.
Ahora, cobijados por los principios de la justicia transicional, entendieron por fin que su
trabajo no lo podían justificar exclusivamente en la lógica de la justicia ordinaria, a la
que estaban acostumbrados. Para facilitar el acceso de las víctimas a las versiones
libres, se concibieron entonces medidas extremas, más bien ignorantes del principio de
reserva y que implicaron la necesidad de hacerles conocer sus derechos y de tenerlas
presentes en la investigación. El caso de la fiscal 15 de Justicia y Paz encargada del
Bloque Mineros resulta ilustrativo de esto último. Como iniciativa propia decidió hacer
un simulacro o teatro de la versión libre con las víctimas y miembros de policía judicial
que actuaban como postulados, Procuraduría y los otros asistentes a la audiencia para
que las víctimas se familiarizaran con el proceso y se prepararan para su intervención.
Para el Ejecutivo poner en el centro a las víctimas significó, por un lado diseñar un
sistema de reparación administrativa, y por otro, aumentar las herramientas de
divulgación hechas por la CNRR para la pedagogía de las víctimas. La tardanza en
llegar a las audiencias ante el Tribunal de Justicia y Paz no sólo significó que la verdad
697
“Proceso de paz con ex AUC halla nuevo respiro”, El Colombiano, 16 de junio de 2009
698
Diana Esther Guzmán, Nelson Camilo Sánchez, Rodrigo Uprimny Yepes. “Colombia”. En: Las
víctimas y la justicia transicional. Op Cit. p. 102
judicial se demoraría, sino que además implicó que la reparación para las víctimas sería
muy lejana. Por eso, el Ministerio del Interior diseñó un sistema de reparación
administrativa que supliera las necesidades de la reparación judicial por un tiempo. “No
fue fácil concertar este programa, pues hubo radicalización en las posturas de algunos
de los comisionados, lo mismo que en el costo fiscal, que se estimó en ese momento en
7 billones de pesos; al final, sin que todos estuvieran de acuerdo en el articulado
completo, se logró concretar la iniciativa mediante la expedición del decreto 1290 de
2008 por medio del cual se crea el Programa de Reparación Individual por Vía
Administrativa para las víctimas de los grupos armados organizados al margen de la
ley.”699 Este programa fue muy criticado por lo menos por dos razones: 1) La reparación
en cabeza del Estado no era reconocida como una responsabilidad sino como mera
solidaridad, 2) La reparación administrativa no incluyó a las víctimas de Estado. Esto
creó una enorme diferencia entre víctimas, puesto que mientras las víctimas de grupos
armados organizados al margen de la ley podían acceder al sistema, en principio más
expedito diseñado por el gobierno, las víctimas de crímenes de estado tendrían que
esperar el largo proceso judicial para recibir algún tipo de reparación.
El lema del Programa, con el que se hizo la primera campaña publicitaria, fue: “Ellos
ya son víctimas no los hagas también víctimas de tus prejuicios. Sin importar de dónde
vengan, las víctimas son ciudadanos que tienen derecho a recuperar todos sus derechos.
Uno de cada diez colombianos es víctima de la violencia; tienen derecho a la verdad,
justicia y reparación.” Se hicieron 30600 cuñas radiales emitidas en 15 departamentos,
dos subregiones (Montes de María y Magdalena Medio) y Bogotá, a través de espacios
y medios radiales de carácter local, comunitario, regional y nacional. Así mismo, los
comerciales de televisión se han visto a través del Código Cívico que adjudica la
Comisión Nacional de Televisión acompañado de la emisión de 200 mensajes por Señal
Colombia. La campaña está compuesta por 17 piezas comunicativas entre cuñas
radiales, comerciales de televisión e impresos. En cualquier caso, la necesidad de re-
legitimar el proceso a partir de la selección de un público privilegiado, como era el de
las víctimas, hizo que se olvidaran los grandes públicos y la satisfacción del derecho
colectivo a la verdad.
La víctima que se puso en el centro de los cambios a las políticas de publicidad fue la
víctima promedio “inocente”, vale decir, sin ninguna culpa en su victimización. Tanto
interesados en evaluar la gestión de las instituciones involucradas en el proceso. Entre las publicaciones
escritas periódicamente también se cuenta el Boletín CNRR que después de 15 ediciones, desde enero de
2011 se cambió para incluir más columnas sobre asuntos políticos, que, por lo general incluyen al Vice-
Presidente, director actual de la CNRR.
702
Tomado de la página web del PNUD: [Link]
en la campaña del PNUD como en las declaraciones de la Fiscalía, y en los mismos
informes de la CNRR y en particular del Grupo de Memoria Histórica a favor de las
víctimas, se reconoce personas que se encontraban “en el momento y en el lugar
equivocados” cuando llegaron las máquinas de guerra –incluida la maquina estatal- a
visitarlos en sus pueblos y en sus veredas. En este sentido la hipótesis cierta de que los
ejércitos regulares e irregulares que transitan por Colombia funcionan en buena medida
como ejércitos de ocupación y con ello, como máquinas sin arraigo social ni político
entre las poblaciones triunfó en esta nueva manera de divulgar el proceso de Justicia y
Paz y sus resultados. Así las cosas, cabe pensar que la re-legitimación del proceso a
partir de volcarlo hacia las víctimas como personajes principales supuso cada vez más
una fuerte separación de los campos del victimario y de la víctima, ganando la idea de
que lo que se ha vivido en Colombia es una guerra contra la población.703
Aunque, por un giro en el proceso se haya intentado y en cierta medida logrado poner
en el centro del discurso público los derechos de las víctimas y su dignificación, el
resultado no ha sido la relegitimación del proceso. Aunque las historias contadas por las
víctimas podían tener que ver con lo que estaba ocurriendo en la escena judicial, los
especiales y notas investigativas, no amarraron la legitimidad de las víctimas como
fuente de información, con el proceso judicial. Y es que mientras todo esto pasaba, la
estrategia estatal de divulgación del proceso era muy descoordinada y no había logrado
unir los esfuerzos individuales de las instituciones por redefinir su labor en torno a la
satisfacción de los derechos de las víctimas con la relegitimación del proceso de Justicia
y Paz.
Previendo que todas estas instituciones debían coordinar su trabajo de alguna manera,
la misma ley creó el Comité interinstitucional de justicia y paz, conformado por los
representantes de cada institución involucrada. Una de las primeras labores de
coordinación que tuvo que enfrentar el comité fue para resolver un tema de publicidad.
En el 2008 el comité recibió quejas reiteradas de las víctimas y de algunas asociaciones
703
Ver: Daniel Pecaut, Guerra contra la sociedad, Espaza, Bogotá, 2001.
de víctimas en el sentido de que se las remitía de un lugar a otro sin darles información
completa sobre sus solicitudes y derechos, confundiéndolas a tal punto que preferían
abstenerse de seguir participando en el proceso. El Comité decidió entonces crear un
Subcomité de atención integral que diseñó e implementó el “Modelo de Atención
Integral.”704 Sin embargo, lo que pretendía ser integral no lo ha sido. Empezando por las
páginas web de cada una de las instituciones se puede notar que ni siquiera citan el
mismo concepto de víctima.
Dice María Eugenia Pinto, Alta Comisionada de Paz encargada que antes de que se
creara la Dirección de Justicia Transicional en el Ministerio de Interior, los asuntos
sobre comunicaciones del proceso de paz con las Autodefensas eran del resorte del Alto
Comisionado, pero así mismo que el tema era “un hoyo negro en términos de impacto”.
Dice también la funcionaria que una vez inició el proceso judicial, las definiciones de
política en torno a las comunicaciones le correspondieron a la Fiscalía y que sigue
siendo así. Según Pinto, sin embargo, en marzo de 2009 y para responder a la crisis de
legitimidad que sufría el proceso, se encargó al recién nombrado comisionado de paz,
Frank Pearl, para que fuera él quien coordinara una estrategia de comunicaciones que
relegitimara el proceso. La crisis de ese momento, la cual se venía incubando desde las
días de las extradiciones masivas, pareció llegar a su climax con la suspensión de
versiones que habían declarado los paramilitares y coincidió con la golpiza que le
estaban dando los medios a Justicia y Paz como mecanismo de verdad, justicia y
reparación. La labor de gerencia, como ella califica el nuevo cargo de Pearl, consistió de
un lado en buscar soluciones puntuales a los problemas que aquejaban al proceso, y del
otro, en encargarse de la administración del tema de la comunicación del proceso, es
decir, de “vender positivamente y mandar un mensaje positivo a nivel nacional y en el
exterior.”705 Para cumplir su segunda misión Pearl emprendió una labor que tenía tres
componentes principales: 1) Trabajo pedagógico con los medios de comunicación y la
provisión directa de documentos insumos para su publicación. “Frank no solo se reunía
con los editores de los medios sino también con sus unidades investigativas para
704
Evelio Henao, El fin de las AUC ¿verdad o ficción? Op Cit. p. 343
705
Entrevista con María Eugenia Pinto de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz por el Grupo de
Memoria Histórica, Febrero 2011
explicar el proceso, y les entregaba cartillas sobre la ruta del proceso.”706 2) Cumplir un
itinerario de viajes por Europa haciéndole publicidad al proceso, y 3) Crear espacios de
discusión nacional sobre Justicia y Paz.
Pero la “cabeza visible del proceso”, como se llamó a Frank Pearl mientras estuvo en
el cargo, no pretendía unificar la estrategia de divulgación de todas las instituciones. La
Dirección de Justicia Transicional del Ministerio del Interior parecía ser la entidad con
mayor facultad para generar la integración entre instituciones. De acuerdo con Andrea
León, asesora jurídica del Ministerio, actualmente se está trabajando en los términos de
referencia para crear una página web unificada con los resultados y servicios de Justicia
y Paz. Los términos todavía no han sido decididos porque falta que varias entidades
aporten la información requerida.707
Desde 2008 existe una matriz inter-institucional que se debería actualizar cada mes y
que consolida los datos entregados por cada una de las instituciones involucradas en la
implementación de la Ley de Justicia y Paz, a manera de informe de gestión. Pero a
veces la actualización no puede hacerse porque existen instituciones que no envían los
reportes o los envían tarde.708 Al tiempo que se intentó mantener al día la información,
desde el Ministerio del Interior se creó, mediante el Decreto 299 de 2010, un Sistema de
Información Interinstitucional de Justicia y Paz. “El objetivo del sistema es mantener la
información oficial consolidada y en tiempo real de todos los componentes de la
aplicación y desarrollo de la Ley 975 de 2005; información que servirá como fuente
fidedigna al Comité de Coordinación Interinstitucional de Justicia y Paz para hacer
seguimiento, evaluar y definir la política de Justicia Transicional.” De acuerdo con el
artículo 9 del decreto, “La Fiscalía General de la Nación, a través de la Oficina de
Informática, será el ente encargado de la Administración General del SIIJYP” y cada
institución involucrada deberá designar un encargado que pueda mantener actualizado el
sistema y coordine la entrega de la información con el Administrador del sistema. El
SIIJYP reflejará: 1. Registro de Personas. 2. Registro de Grupos Armados. 3. Registro
de Gestión de Postulaciones. 4. Registro de Bienes. 5. Registro de Hechos. 6. Registro
de Administración de Bienes. 7. Registro de estado Socioeconómico. 8. Registro de
Exhumaciones. 9. Registro de Gestión Procesal. 10. Registro de Atención Integral a
Víctimas. 11. Registro de Protección a Víctimas y Testigos de la Ley de Justicia y Paz.
12. Registro de Beneficios Jurídicos de la Ley 782 de 2002 y demás normas que la
prorroguen, modifiquen o adicionen. 13. Registro de Extradiciones.
Por entrevistas hechas con varios funcionarios que han asistido a las reuniones
preparatorias para la implementación del sistema se puede vaticinar que no va a tener
resultados efectivos. Muchos manifestaron que no asisten a las reuniones y que cuando
lo hacen siempre concluyen que es una pérdida de tiempo.
706
Ibid.
707
Entrevista con Andrea de león, asesora de Justicia Transicional del ministerio del Interior por el Grupo
de Memoria Histórica, enero de 2011
708
Entrevista con Jose Rafael Quijano del Ministerio del Interior ingeniero encargado de recoger los datos
para la matriz interinstitucional por el grupo de Memoria Histórica, Marzo de 2011
En síntesis, como respuesta a la crisis de legitimidad del proceso de Justicia y Paz en
cuanto ejercicio pedagógico orientado hacia la deslegitimación del paramilitarismo de
cara al conjunto de la sociedad, derivada de los excesos caprichosos de la reserva, de las
filtraciones distorsionantes, pero también del cansancio de los medios y de los públicos,
abrir y ampliar las audiencias en nombre de los derechos de las víctimas fue una salida
promisoria, pero que llegó tarde y de manera muy descoordinada.
c. De cómo las víctimas empezaron a ser una fuente para los Medios
Precisamente, fue de ese foro que salió la iniciativa de crear un medio o una sección en
un medio que se especializara en el cubrimiento de Justicia y Paz. [Link],
una alianza entre la Revista Semana y la Fundación Ideas para la Paz (FIP) empezó a
funcionar en enero de 2008, un poco antes de la primera gran desmovilización de los
jefes paramilitares a Estados Unidos. El objetivo del sitio en internet era aportar a la
construcción de la verdad y la memoria histórica del conflicto armado colombiano a
709
“Juicio a ‘paras’, sin memoria”, El Tiempo, 29 de noviembre de 2007; “Otra de las principales
falencias que arrojó este estudio se visibilizó en la falta de cubrimiento que se estaba haciendo de las
víctimas, pues se estaba tomando en cuenta sólo las versiones de los paramilitares como único argumento
de verdad y de construcción de la historia. Esta información descontextualizada desde los victimarios
formaba una narrativa que no permitía que la gente entendiera lo que había pasado. Había una sola
versión de los hechos, y los periodistas solo tomaban esto. Posibilidades y tratamiento periodístico de la
información derivada del proceso de Justicia y Paz.” [Link]
El 8 de julio de 2009 se llevó a cabo en la Universidad Nacional de Colombia el evento DDR y medios de
comunicación: hallazgos y retos, organizado por el ODDR, con el apoyo de la Embajada de Suecia y la
participación de entidades nacionales gubernamentales y no gubernamentales, representantes de la
comunidad internacional y algunos medios de comunicación regionales. El objetivo fue abordar los
modos como los medios de comunicación informan sobre esos procesos en Colombia, los efectos y retos
que de allí se derivan.
partir del cubrimiento del proceso de Justicia y Paz y de historias investigativas que
complementaran las versiones de los paramilitares, que hasta ese momento era lo que
privilegiaba la justicia. Creado un año después del que la misma revista Semana había
titulado el año de la verdad, el portal en Internet no estaba detrás de la “chiva”. Su
misión era de más largo aliento. Podría pensarse que si la verdad de la que hablaba
Semana en el 2007 se refería más a los “destapes”, la verdad del portal quería ser más
contrastada y decantada. Esta verdad buscaba servir a los periodistas que cubrieran
Justicia y Paz para que contrastaran fuentes y contextualizaran sus noticias, y aunque no
lo habían planeado así, incluso terminó sirviéndoles a los fiscales para que encontraran
datos que pudieran complementar sus investigaciones. Por el impacto que ha tenido el
portal convirtiéndose en referencia obligada de las personas interesadas en Justicia y
Paz, entre las que por supuesto se encuentran algunas víctimas, después de un tiempo
se diseñó una sección especial para que las víctimas también publicaran sus testimonios.
Por un lado, se realizaron y aún hoy se realizan talleres dirigidos por fundaciones de
periodismo que se concentran sobre todo en las prácticas del periodismo investigativo y
la historia del cubrimiento del conflicto armado en Colombia. Con su vasta experiencia
en el tema, Medios para la Paz ha realizado una serie de talleres enfocados en el proceso
de Justicia y Paz. En estos talleres ofrecen un marco histórico de lo que ha sido la
violencia así como el surgimiento de los actores armados. La Fundación Nuevo
Periodismo y la Fundación AVINA junto con el Programa de Estudios en Periodismo de
la Universidad Javeriana y el PNUD también han hecho talleres enfocados en
periodismo investigativo y acceso a la información y su aplicación en la Ley de Justicia
y Paz y el proceso de desmovilización.
En ambos tipos de talleres el tema del tratamiento de las víctimas, sus derechos y su re
dignificación como ciudadanos fue recurrente. Al parecer en estos talleres los
periodistas manifestaron que al principio del proceso les preocupaba entrevistarlas por
lo que preferían no incluir sus versiones. En los talleres se intentó resolver casos
prácticos, y en algunos, incluso, se invitó a víctimas del conflicto para que fueran ellas
mismas quienes les dijeran a los periodistas como preferirían ser abordadas.
Aunque los que condujeron los talleres aseguren que han sido efectivos, el cubrimiento
de las versiones libres ha cambiado muy poco. Después de la creación del portal de
Verdad Abierta, los periodistas contextualizan más sus noticias usando la información
publicada en internet. Aunque casi nunca citen la página electrónica en forma apropiada,
hablando con algunos de ellos, reconocieron que en muchas ocasiones redactan sus
noticias usando Verdad Abierta. Las víctimas, sin embargo, no están siendo utilizadas
con más frecuencia como fuente de información para construir las noticias sobre las
versiones libres. Esto se puede deber a que el formato de cubrimiento de las versiones
sigue estando centrado en el acontecimiento y deja por fuera las reacciones que otras
fuentes como ONG, delatados y hasta las mismas víctimas tienen al respecto.
En estos reportajes e historias más extensas, al igual que en las nuevas estrategias de
divulgación de las diferentes instituciones encargadas del proceso se reconoció a las
víctimas como la población civil indefensa que fue torturada, masacrada y desplazada
por grupos de paramilitares que decidían sus operaciones tildando como guerrilleras a
comunidades inocentes. Al mismo tiempo, en varias de estas historias se logró mostrar
el interés vengativo y antisubversivo de las autodefensas que por excesivo terminaba
asesinando a víctimas inocentes, sin ninguna relación con la guerra. La “equivocación”
alegada por los postulados en sus versiones también logró calarse en los relatos
mediáticos de la violencia.
Así por ejemplo, las historias de masacres que ocurrieron durante fiestas comunitarias
tuvieron como centro los testimonios de las víctimas sobrevivientes que contaron cómo
a sus seres queridos los mataron mientras bailaban o reían. Alrededor de este relato el
nacimiento del grupo paramilitar culpable del crimen era atribuido a la barbarie
guerrillera que ya fuera por tragedias personales o por inconformidades generales frente
a la desprotección en la que se encontraba la población civil, se convirtieron en las
justificaciones de las autodefensas para combatir a la subversión. Frases como, “La
alegría colectiva se convirtió en una noche de muerte y horror (…) dispararon contra
hombres, mujeres y niños que participaban en el fandango del domingo de
resurrección”713 fueron recurrentes para desvirtuar la idea generalizada, entre los que de
alguna manera respaldaron o justificaron a los grupos de autodefensa, que las masacres
mayo de 2009; “Las víctimas constituyen un primer lugar de la agenda nacional: Uribe”, El Informador,
31 de mayo de 2009; “Historias distantes con un dolor compartido”, El Colombiano, 31 de mayo de 2009;
“Las victimas ahora tienen voz”, El Colombiano, 22 noviembre de 2009; Las dos tragedias de Bojayá, El
Colombiano, 21 de noviembre de 2010.
le ocurrieron a los que eran guerrilleros o los apoyaban. Traer al público urbano la
experiencia de las víctimas, por lo general del campo, que no se sienten parte de ningún
bando y que no obstante sufrieron el dolor de la guerra fue muy importante para
empezar a contrastar el testimonio del victimario que era el que se había privilegiado y
aún hoy se privilegia sobre lo que se dice del proceso de justicia y paz.
Mientras que en las historias sobre masacres por lo general se olvida tildar de ilegítimo
el interés antisubversivo de los paramilitares y en esa medida se rompe la posibilidad de
que el público se identifique con el victimario reconociéndose un poco “paraco” y
avergonzándose de esta identificación, en los reportajes sobre homicidios selectivos
llamados “limpieza social” o ”limpieza moral”, aunque estos sean muchos menos sí se
nota un intento del periodista por establecer un vínculo más estrecho entre la culpa del
paramilitarismo y la del público. Es el caso de la historia también presentada en la
primera serie premiada de El Heraldo titulada: “La bruja que un pueblo creó y los paras
asesinaron.” En este reportaje se establece como Mangones Lugo alias “Carlos Tijeras”
asesinó a una jóven por peticiones de la “gente decente” del pueblo que la creían bruja e
inadecuada para vivir en la comunidad. “El ex para pretendía demostrar que asumió con
sentido patriótico las funciones que el Estado había abandonado en estas tierras. Lo más
triste en la zona bananera es que ese poder desbordado terminó sirviendo para
aterrorizar a un grupo de muchachos a quienes la ignorancia del pueblo señaló como
practicantes de brujería, y cuyo único pecado era pensar y querer portarse diferente: oír
rock en vez de vallenato y llevar el pelo largo en lugar del corte castrense de los paras.”
Pero inclusive en estas historias que denuncian actividades como la “limpieza social”
argumentando que más que un error era un propósito ilegítimo de los paramilitares y de
la comunidad que los instigó, el fenómeno paramilitar es deslegitimado por sus excesos,
por su “poder desbordado”, más no por lo que alegaron que era su actividad principal:
acabar con la guerrilla.
713
“El fandango de la muerte”, El Heraldo, 2008. Ver también, “Con sangre apagaron las velitas en
Villanueva”, El Heraldo, 2008
362
No sólo por su carácter público sino además porque las audiencias ante el Tribunal de
Justicia y Paz sólo ocurren en Bogotá y no corren con la suerte descentralizada de las
versiones, el nuevo escenario de Justicia y Paz ha debido favorecer a su interés
mediático. Sin embargo, aunque las audiencias públicas, centralizadas, permiten que la
escena judicial de Justicia y Paz pueda ser cubierta integralmente, en la práctica, la
centralización que le serviría a los medios se pierde por el poco interés que ahora tiene
el proceso. Adicionalmente, para las víctimas directas la participación en las audiencias
públicas ha revivido problemas de acceso, en la medida en que una vez más, como antes
de las transmisiones, las víctimas están ante la dificultad de movilizarse.714
cuenta de un relato en torno a cómo funcionó el fenómeno paramilitar, cuáles fueron sus
causas y consecuencias se parece más a aquello que identificamos como la contribución
que un proceso de justicia transicional le puede hacer a la memoria histórica de una
sociedad.716
Sin embargo, el resultado ha sido otro. Las audiencias públicas en la práctica no son
tan públicas. Una vez que la obligación de comunicación del proceso judicial pasó de la
Fiscalía al Consejo Superior de la Judicatura, lo poco o mucho que se ganó en
estrategias efectivas de publicidad para las víctimas y los medios, se ha perdido.
Además el desgaste que implica el proceso para los funcionarios judiciales, para
aquellos que nos toca analizarlo, y por supuesto también para los medios ha significado
la pérdida de interés y de cubrimiento de esta etapa procesal, por lo que a las audiencias
terminan yendo unos cuantos observadores del proceso, muy pocas víctimas y uno que
otro periodista especializado.
No obstante, los dos primeros incidentes de reparación, última etapa del proceso antes
de proferir sentencia, pero sobre todo el primero, despertaron por lo menos por un
instante la mirada abúlica de los medios, a pesar del autismo comunicacional de los
jueces.717 El proceso de Justicia y Paz contra alias “Diego Vecino” y alias “Juancho
Dique” por su responsabilidad en la masacre de 11 campesinos en la vereda de las
Brisas, el secuestro de 7 personas en Isla Múcura y el desplazamiento de la comunidad
de Mampuján, fue el primero en desplegarse plenamente y culminar con una sentencia
definitiva. La colaboración que finalmente reinó entre postulados y fiscalía contrastó
con el enfrentamiento entre víctimas y victimarios en los incidentes de reparación.
Frente a la etapa investigativa aunque por orden de la Corte Suprema se debía procurar
contrastar la versión del postulado con el mayor número de pruebas conseguidas por el
propio ente acusador, en la práctica la primera sentencia en firme demostró que lo que
se podía imputar era lo que los mismos paramilitares confesaran. Cosa distinta sucedió,
sin duda, con las víctimas cuando llegó el incidente de reparación que, acaso
favorecidas por el empeño postrero de la Fiscalía de llegar hasta ellas y de acercarlas a
la escena judicial, se hicieron presentes, de distintas maneras, en la sala. La
adversarialidad que, en términos generales, había estado ausente de buena parte del
proceso judicial de Justicia y Paz se desplegó de repente, en forma concentrada y
dramatizada por la estrechez del espacio físico compartido, de manera que las víctimas
716
Aunque los fiscales cada vez más han entendido por qué sus escritos de imputación deben incluir un
contexto más parecido a la labor de sociólogos e historiadores, de acuerdo con funcionarios del Proyecto
Profis de la GTZ, que en particular se han encargado de colaborarle a los jueces en su función de
construir un contexto para contribuir a la memoria histórica, los jueces todavía son muy reticentes a
incluir en su análisis este tipo de elementos. Nos contaron los de Profis que los funcionarios argumentan,
no sin razón que ellos son funcionarios jurídicos y no son historiadores, cuestionando así tanto su propia
capacidad como su responsabilidad y hasta la disponibilidad de tiempo para satisfacer este derecho de la
sociedad. Por ejemplo, para la preparación del fallo del caso de Mampuján, se contrató una politóloga del
CERAC quien había trabajado en la región para construir el contexto, pero su escrito terminó siendo
utilizado por el Tribunal como un aporte a la prueba de reparación colectiva. Entrevista con (GTZ):
Alejandro Potes Jiménez, Jefe de comunicaciones y Alejandro Guerrero Torres, Asistente Jurídico. Ambos
trabajan para el proyecto PROFIS
717
Sobre las etapas del proceso judicial de Justicia y Paz ver el capítulo II de este informe.
364
pudieron por fin confrontar, cara a cara, a sus victimarios, en relación con las tres
grandes asuntos que rigen las orientaciones de la justicia transicional, los mismos que
como vimos marcaron el cubrimiento mediático: el castigo, la verdad y la reparación. Y
esta adversarialidad fue, al parecer, la que despertó a los medios y permitió que por esta
ocasión Justicia y Paz fuera otra vez noticia de última hora.718
Cuando uno pasa por la Secretaría de la Sala del Tribunal de Justicia y Paz en Bogotá,
donde no entra la señal del celular se siente incomunicado. Esta es la misma sensación
que se tiene frente al proceso, ahora que finalmente llegaron las audiencias públicas.
Habíamos contado que la programación de las versiones libres que aparecen en la
página web de la Fiscalía no siempre se cumple y que en más de una ocasión las
sesiones eran canceladas sin previo aviso. Pues las audiencias públicas no aparecen
siquiera programadas en la web, aunque a veces la Fiscalía las anuncia en su página, no
sin el disgusto del Tribunal. A diferencia de la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía
que cuelga en su portal los edictos emplazatorios, las cifras del proceso, y una
recopilación de normas y sentencias, el Tribunal de Justicia y Paz todavía no cuenta con
una página web propia. Esto se puede deber a problemas de presupuesto o de falta de
personal que administre el portal.
En todo caso parecería que en esta última fase, los funcionarios judiciales encargados,
por lo menos en términos de acceso al proceso, vuelven a cobijarse con los principios de
reserva de la justicia ordinaria. El miedo de caer en los problemas de legitimidad de una
justicia espectáculo puede ser una de las razones por las cuales el Tribunal ha optado
por la poca publicidad. La comunicación de las audiencias, en efecto, se hace por los
métodos tradicionales de la publicación del edicto en el estado de la secretaría, es decir
en la cartelera que está en la Sala, en uno de los pisos subterráneos del edificio de los
Tribunales de Bogotá y Cundinamarca. A las víctimas se les comunica, además, por
otros medios. Se intenta, por lo menos, llamar a la mayoría para contarles que la
audiencia va a ocurrir, qué durará varios días, que probablemente su caso se tratará en
determinada fecha y que su presencia en la sala, en todo caso no es indispensable. A los
medios no se les dice nada, o por lo menos no lo hace el Tribunal directamente. La
Fiscalía y otros sujetos procesales que sí son comunicados de la fecha se encargan de
decirles a los periodistas, para que asistan a ciertas audiencias.
718
Los títulos de las notas periodísticas que cubrieron el primer incidente de reparación hacen evidente la
importancia del “cara a cara”. “Paras y víctimas negocian cara a cara”, [Link], 26 de abril de 2010
[Link] ; “Cara a cara de Vecino y víctimas”,
[Link], 27 de abril de 2010 [Link]
719
Reunión con el equipo de la página de Paz y derechos humanos de El Colombiano por el Grupo de
Memoria Histórica, Abril 12 de 2011
365
Una vez en la audiencia, por lo general, no se pueden tomar fotos ni hacer filmaciones.
Algunos periodistas a los que entrevistamos nos dijeron que si se enteraban de la
ocurrencia de una audiencia, iban y casi siempre los dejaban entrar. El problema estaba
cuando sacaban una cámara. Un señor se acercaba y les decía que las fotos no eran
permitidas. La razón probablemente sea la seguridad de los magistrados. En un país
donde en promedio cada semana es victimizado un funcionario judicial, es probable que
a los magistrados les preocupe que su imagen salga en televisión o en prensa. En
Medellín, algunos nos dijeron que otra razón podía ser que en la medida en que a lo
largo del proceso se crea una “camaradería entre funcionarios judiciales y postulados,
nadie quería que eso saliera fotografiado.”720
La opinión generalizada entre los periodistas que cubren Justicia y Paz y de muchos
seguidores del proceso es que “La arquitectura de Justicia y Paz está hecha para
desgastar a todo el mundo.” Y no les falta razón. El proceso judicial dispuesto por la
Ley 975, diseñado alrededor del cumplimiento del derecho de defensa y demás
garantías para el postulado y para las víctimas, supone la repetición hasta el cansancio
de lo que desde las versiones libres vienen diciendo los postulados. Las audiencias
preliminares ante el juez de garantías, y las de imputación y legalización de cargos ante
el Tribunal, suponen la repetición de los delitos confesados por los paramilitares en las
versiones y los pocos que se hayan descubierto en la investigación de la Fiscalía para
presentarlos ante la defensa y los jueces.724
720
Entrevistas con periodistas en Medellín, Abril de 2011
721
Reunión con la Unidad de Fiscalías de Justicia y Paz por el Grupo de Memoria Histórica, Diciembre
17, 2010
722
Entrevista con Glemis Mogollón por el Grupo de Memoria Histórica, Abril de 2011
723
“Haber cometido 192 asesinatos reconocerá el desmovilizado paramilitar H.H”, El Tiempo, 27 de
octubre de 2008
[Link]
724
Ver capítulo II del Informe.
366
Lo rescatado por la noticia, que seguramente fue lo que el periodista encargado pudo
resumir de horas de lectura de los delitos cometidos por el postulado fue la cantidad de
crímenes. Aunque esto puede ser importante, los números no dicen mucho sobre el
cómo y el por qué de la violencia, preguntas que supuestamente iban a ser respondidas
en esta parte del proceso después que la versión de los postulados fuera contrastada con
más fuentes. Un funcionario de prensa de la misma Fiscalía nos contó: “Se está
repitiendo mucha información en las audiencias públicas que se ha dicho en las
versiones libres, y eso ya no llama la atención de los medios. No es un problema de
interés sino de infraestructura. La Judicatura no tiene la logística, infraestructura o la
visión para hacer publicidad.”726 Pero es que aunque quisieran hacer una audiencia más
mediática, los procedimientos jurídicos requieren de la repetición para ser legítimos. Lo
que pasa con el interés de los medios es que, habiendo transcurrido más de cuatro años
desde la primera versión libre, la información que se produce en las audiencias públicas
deja de ser apetecible para los periodistas. Ya no hay posibilidad de exclusividad en lo
que salga de las audiencias. La lista de delitos ya ha sido dicha en otras oportunidades.
Además en estas audiencias, con excepción del incidente de reparación, por lo general
no existe la intervención de otros actores que permitirían enriquecer el relato que se ha
contado. Arturo Guerrero, periodista y tallerista de Medios para la Paz cree que
precisamente por la estructura del procedimiento judicial no se encuentran historias
sobresalientes que cubran las audiencias como tales, sino que las que sobresalen son las
investigaciones independientes que surgen a partir del proceso. “(…) hay un gran
desbalance en el cubrimiento de información relacionada al proceso de Justicia y Paz.
Hay mucha más información que se produce por cuenta propia (investigación) que la
que proviene y se aprovecha directamente de las audiencias.” 727 Eso podría obedecer,
argumenta, a criterios de redacción periodístico. Los periodistas buscan información
725
“Haber cometido 192 asesinatos reconocerá el desmovilizado paramilitar H.H”, El Tiempo, 27 de
octubre de 2008
[Link]
726
Entrevista con funcionario de la Fiscalía por el Grupo de Memoria Histórica, abril de 2011
727
Entrevista con Arturo Guerrero – Tallerista de Medios por la Paz por el Grupo de Memoria Histórica,
16 Diciembre 2010
367
Aunque los hechos delictivos presentados en el incidente puedan ser los mismos
dichos, hasta la saciedad, en audiencias previas, lo particular y lo que en últimas ha
generado el despertar del interés mediático en el proceso, se encuentra en su puesta en
escena. El incidente de reparación es el momento en el cual las víctimas logran
presentar sus pretensiones de reparación, es decir, manifiestan qué es lo que quieren y
consideran qué deben obtener de los ex paramilitares. En palabras de la presidenta del
Tribunal, la magistrada Uldi Teresa Jiménez, el sentido de la audiencia es garantizar los
derechos de las víctimas y restablecer su dignidad.731 Probablemente por este objetivo es
que los incidentes de reparación se parecen tanto a los juicios que vemos en televisión
donde hay confrontación entre las partes, en este caso entre las víctimas y los
victimarios. Este encuentro permite poner en escena no sólo las luchas por la
728
Entrevista con Arturo Guerrero – Tallerista de Medios por la Paz por el Grupo de Memoria Histórica,
16 Diciembre 2010
729
Especial: La primera condena de Justicia y Paz, [Link], 29 de junio de 2010. Tomado de:
[Link]
730
Este último incidente de reparación está reseñado en detalle en el capitulo II de este informe en lo que
toca a la Talanquera de Justicia y Paz.
731
Citado por, Michael Reed, “Sobre las reparaciones en el caso Mampuján”, El Colombiano, 29 de abril
de 2010.
368
reparación, sino que se vuelve a las disputas por la verdad y la justicia. Es en este
momento del proceso judicial cuando las víctimas, que han estado por lo general
calladas en las demás etapas del proceso, se pueden oír. Discusiones sobre los hechos,
acompañadas de peticiones y aceptaciones o negaciones de perdón hacen del incidente
un lugar lleno de emociones. Sobretodo en el cubrimiento del primer incidente de
reparación fueron estas emociones las que captaron la atención de los periodistas.
732
Entrevista Ayda Martinez – Comunicaciones y Prensa CNRR (Encargada de los talleres para
periodistas sobre JP) por el Grupo de Memoria Histórica, Diciembre 2010
733
Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, Sentencia de 27 de abril de 2011, Proceso 34547,
Postulados: Edgar Cobos Téllez y Uber Banquez Martínez.
369
En ese sentido, resulta explicable que asuntos como el hecho que en el incidente de
reparación, el juez de primera instancia no haya llamado al Estado como litisconsorte
necesario, a pesar de que le habría de corresponder a éste, por lo menos de manera
subsidiaria, indemnizar a las víctimas, o como el hecho que la Sala de Justicia y Paz
haya decidido tazar las indemnizaciones judiciales siguiendo criterios subsidiarios de
equidad y no criterios principales de ley, hayan sido calificados como defectos no
sustanciales y subsanables. Era la única manera de preservar la sentencia. Había que
salvar el proceso de Justicia y Paz, para, con el cambio de Gobierno y después de
hacerle alguna reingeniería que lo des-ordinarice y le devuelva su carácter
extraordinario, le otorgue un segundo aire y le permita rendir sus frutos. Y es que si bien
el proceso de Justicia y Paz ha alcanzado una peculiar y muy importante legitimidad no-
intencional en clave de verdad, en la medida en que las revelaciones de los postulados
confesos han permitido desplazar el centro focal desde la iluminación exclusiva de las
responsabilidades de los actores armados no estatales, pero sobre todo de los
paramilitares, hacia la iluminación de la zona de la responsabilidad parcial histórica del
Estado, ello no es suficiente. El país, a pesar del cansancio de los años, sigue a la espera
de que se haga una justicia punitiva menguada y ciertamente compensada con verdades
y reparaciones, pero justicia al fin y al cabo.
situaciones de colapso de los roles del victimario y de la víctima que casos como el de
Mampuján también permiten ilustrar. Al mismo tiempo los recuentos mediáticos que se
hicieron de las sentencias reprodujeron los hallazgos de la justicia y reafirmaron la
representación en blanco y negro del conflicto armado. Inclusive cuando los mismos
medios publicaron testimonios que permitirían dar cuenta de las diferentes formas en las
que los papeles jugados por las víctimas y los victimarios se confunden en la guerra
colombiana las interpretaciones de los periodistas optaron por darle la razón a la
justicia.
Fue así como la denuncia que algunas víctimas, no sin razón, hicieron en ese primer
incidente de reparación de acuerdo con la cual exigieron que se reconociera su
inocencia y se “limpiara” su nombre a través de la retractación de los postulados, de
algunos miembros del estado y de algunos medios sobre su calidad de guerrilleros, se
convirtió en uno de los asuntos que más atención mediática recibió. A la gran pregunta
de las víctimas, relatada por los medios cómo “¿Por qué dijeron que todos eramos
guerrilleros?”, las respuestas dadas en el proceso judicial y repetidas en el relato
mediático giraron en torno a la idea de que todo había sido un error. 734 Al lado del azar y
la ceguera producida por la misma guerra, justificaciones argumentadas por los mismos
postulados, se reafirmó la idea de que el fenómeno paramilitar había sido un exceso de
barbarie y de corrupción. Una vez más, como vimos anteriormente la política
antisubversiva de los paramilitares fue obviada para mostrar que sus actividades habían
sido producto de un gran error que demostraba que el actuar paramilitar nunca fue de
autodefensa sino de empresa criminal, en la cual las diferencias entre víctimas y
victimarios eran claramente reconocibles. Y con este hilo argumentativo se dejó de un
lado una vez más la pregunta por la legitimidad de las autodefensas y con esta la
deslegitimación del paramilitarismo en todas sus facetas.
Aunque los “grises” en la violencia son situaciones que resultan difíciles de reconocer
ignorarlas puede implicar desconocer una parte muy importante de la verdad de lo
ocurrido en el país, impidiendo la opción de que el paramilitarismo sea deslegitimado
no sólo por sus excesos de corrupción y de barbarie sino también por su propósito
antisubversivo. En últimas invisibilizar la posible condición de algunas víctimas que
aunque indefensas también son parte en el conflicto, imposibilita reconstruir la verdad
del conflicto armado en todas sus esferas y etapas. Esto puede resultar muy
contraproducente para el fin último de reconciliación momento en el cual la sociedad
tendrá necesariamente que identificarse no sólo con las víctimas, sino lo que pueda ser
más importante con el victimario. Sólo cuando esto ocurra podrá pensarse en términos
de responsabilidades colectivas.
734
“Para los campesinos de Mampuján, que vieron a los suyos masacrados y abandonaron sus tierras, lo
que más daño les hace es que aún los señalen como guerrilleros a pesar de que en Mampuján ni ‘paras’ ni
fuerza pública encontraron campamentos de las Farc. En estos diez años han tratado de limpiar su
nombre, de rescatar su honra, y esa tal vez ha sido la prueba más difícil. Por eso uno de los puntos más
importantes es que la justicia, los ‘paras’ y el Estado rechace esas acusaciones y que así se restablezca la
verdad.”
En: “Especial: La primera condena de Justicia y Paz”, [Link], 29 de junio de 2010
[Link]
371
Sin duda exageraban y mentían los paramilitares que se hicieron presentes en San
Cayetano, Mampuján, Isla Múcura, y comunidades aledañas cuando obnubilados por su
odio ideológico a la guerrilla, y para justificar la saña y la crueldad con las cuales se
volcaron sobre ellos como bestias salvajes, alegaban que las comunidades campesinas
de los Montes de María eran comunidades de apoyo a las guerrillas que circulaban por
la región y que se trataba de lugares de descanso y de refugio en los cuales habitaban
sobre todo los padres, los hermanos y las novias de los guerrilleros. No cabe duda de
que la inmensa mayoría de las víctimas del terror paramilitar que asoló la región fueron
gentes sin ningún tipo de culpa en su propia victimización. No es, sin embargo,
completamente cierto que las guerrillas, debido a su inserción más bien tardía, y a su
falta de arraigos políticos y sociales en la zona, y sobre todo a su carácter de máquina
militar auto-contenida y trashumante, no tenían sino relaciones coactivas con la
población.
Y sin embargo, se sabe, más por rumores que por declaraciones, que no todo era tan
perfecto y que tanto entre los victimarios como entre las víctimas hubo figuras de las
que Primo Levy habría llamado de “zona gris”, verdaderos innombrables, o nombrables
solamente después de haber sido purificados y exaltados a la condición de “víctimas
perfectas”.735
735
Primo Levi, Deber de Memoria, Libros del Zorzal, Buenos Aires, 2006.
372
Y sin embargo, contaba hace unos meses un alto funcionario del Gobierno Uribe, quien
por razón de su oficio conversó muchas veces y entabló una relación de alguna
confianza con alias Diego Vecino mientras éste estuvo preso en la cárcel de la Picota a
la espera de que se le resolviera su situación jurídica, que en alguna ocasión el jefe
paramilitar le dijo, palabras más palabras menos, Dr. Fulano, es verdad que yo autoricé
que contingentes paramilitares se abalanzaran a sangre y fuego sobre la comunidad de
Mampuján, pero lo hice porque a mí me habían tenido secuestrado en ese lugar. 737 Decía
nuestro funcionario que días después tuvo la oportunidad de reunirse con las víctimas de
dicha comunidad y que les preguntó si era verdad lo que decía Vecino. Y que algunas de
ellas, con mucho coraje y honestidad, le contestaron que sí, que era verdad y que
estaban dispuestas a pedir perdón. Pues bien, cómo pasaban los días sin que el Dr.
fulano hubiera vuelto a saber de la oferta, le preguntó a las “víctimas arrepentidas” que
en que había parado la cosa, y la respuesta que recibió esta vez fue que habían
consultado con sus abogados y que éstos, sin duda con muy buen criterio jurídico, les
dijeron que pedir perdón sería una forma de auto-incriminarse y que mejor guardaran
silencio. Y como era de esperarse después de aquella explicación, el asunto paró allí. A
pesar de que el DIH enseña que finalmente las víctimas son víctimas porque son
indefensas y no porque son inocentes, el riesgo de que el derecho penal, encarnado en
algún funcionario acucioso, las pudiera perseguir por su responsabilidad en su propia
desgracia, determinó que para mejor protegerlas contra una suerte de “segunda
victimización”, esta vez judicial, y en cualquier caso, contra toda justificación del
victimario, se quedaran calladas.
fue expulsada del derecho formal –para los victimarios- mediante la expulsión –
interesada- de la defensa de tu quoque en los grandes juicios de Nuremberg.
El caso de Mampuján da lugar a que por lo menos se llame la atención sobre dos tipos
de víctimas complejas. En la sentencia se reconoció como víctimas, sin ningún reparo, a
seis lugareños que fueron secuestrados por los mismos paramilitares a los que se les
exigió como pago para su libertad que señalaran el camino a la comunidad de Las
Brisas. Seguramente por la coacción vivida y por su misma desgracia estos seis
informantes fueron catalogados como víctimas e indemnizados sin distingo de
condiciones. No corrió la misma suerte el individuo que después del incidente de
reparación fue llamado “la víctima número doce”.
ello en el sentido más fuerte del término, frente a un innombrable. Haberlo listado como
víctima en el marco del proceso de Justicia y Paz habría significado una afrenta contra
las víctimas inocentes que muy seguramente fueron la inmensa mayoría. Pero haberlo
tratado como simple victimario habría implicado igualmente un contra-sentido desde el
punto de vista del derecho humanitario. En suma, hasta el momento de la sentencia, no
existió.739
La sentencia de Mampuján nos confirma que al derecho penal le cuesta trabajo lidiar
con las figuras de la zona gris. Su lógica binaria prefiere las narrativas en blanco y
negro. En cualquier caso, la idea de que la violencia que asoló Montes de María fue
apenas una doble violencia vertical, una simple guerra de guerrillas y de paras contra la
población civil no le hace honor, por lo menos no del todo, a la realidad. Representarse
lo sucedido en los términos de una separación tajante de los campos de los victimarios y
de las víctimas tiene algo de ficción ¿Cuánto? Difícil saberlo. Así las cosas, no tiene por
qué extrañarnos que durante el incidente de reparación, en medio de la audiencia a la
cual ya hicimos alusión cuando dijimos que las víctimas y sus representantes lo
pusieron entre los palos a punta de preguntarle que si él había sido el encapuchado de
“Las Brisas”, Vecino haya terminado por decir, después de reiterar en vano y hasta el
cansancio que no era él, pero que si con ello contribuía a darles tranquilidad de espíritu
y sosiego, él estaba dispuesto a decir que sí, que él era el encapuchado. Fue un momento
impresionante. Quienes hasta ese momento habíamos estado observando las reacciones
de un asesino confeso y que se revolvía en su silla como bestia enjaulada, estuvimos de
repente frente a una suerte de “Cristo” dispuesto a cargar, sin sombra de culpa pero
lleno de una voluntad redentora, con todos los pecados del mundo. Hasta la magistrada
que dirigía la audiencia pareció sentir pudor religioso e intervino rápidamente para
decirle que no era para tanto. Así, la confesión mentirosa de Vecino se superpuso al
cuadro parcialmente ficcional de lo sucedido.
Hay quienes afirman, no sin esgrimir algunas buenas razones, que aquello de que
existen figuras de zona gris es verdad, pero que es parte de una periferia
representacional que puede legítimamente ser ignorada si la narrativa central de la
verdad y la memoria transicionales están ocupadas por un relato justo y que ponga en
blanco y negro los buenos y los malos, y que permita con ello una suerte de “revolución
judicial” que demuestre que no haya sido en vano la sangre derramada por las víctimas
de los crímenes de Estado y que contribuya a través del empoderamiento de los más
débiles revertir por lo menos en parte injusticias estructurales como la representada en
739
Al respecto, de acuerdo con la entrevista realizada por el Grupo de Memoria Histórica a la fiscal del
caso, Yolanda Gómez, para el momento del incidente de reparación esta persona no representaba un
problema puesto que era claro que por lo avanzado del proceso no se podía incluir a última hora entre la
lista de víctimas. Su caso habría que tratarlo en otra ocasión. En la misma entrevista se habló de la
dificultad de establecer el carácter de víctima o victimario de esta persona. Mientras se dijo que la misma
comunidad de víctimas quiso incluir a los familiares de esta persona como parte de la reparación por
razones de solidaridad con sus vecinos, los investigadores de Memoria Histórica y la misma Fiscal
arguyeron que este individuo no podía ser considerado una víctima, que más bien había que evaluarse su
participación en el delito ya fuera como coautor o copartícipe. Precisamente por esta certeza de su calidad
de victimario concluyeron los asistentes que la mejor opción era excluir este caso del incidente puesto que
hubiera repercutido negativamente en lo que se probara sobre la comunidad de víctimas de Mampuján.
375
Puesto de esta manera, resulta comprensible, de cara una violencia paramilitar que en
parte se puso el traje mentiroso de la ideología anti-subversiva para despojar de sus
tierras a campesinos indefensos –no siempre inocentes-, que uno se diga “no importa
que se invisibilicen las simpatías y colaboraciones de algunos de ellos con la guerrilla y
en general, que se oculte cualquier vestigio de culpa de la víctima. Mientras más
claramente separados queden los campos del victimario y la víctima en las narrativas
sobre lo que sucedió y por qué sucedió, mejor se sustenta la causa de las víctimas,
mayor puede ser su empoderamiento –vía purificación y sacralización- y en
consecuencia mayor también la debilidad de la posición del victimario.” Y lo que es
finalmente más importante, “el relato en blanco y negro y sin grises que le hagan ruido a
la justicia de la causa, deberá conducir, en último término, en que se incremente por lo
menos un poco la probabilidad de éxito de los procesos de restitución y de reparación,
en general. Ello, con mayor razón, en un mundo hostil donde los testaferros y demás
beneficiarios de los despojadores están haciendo todo lo que está en sus manos –
inclusive seguir matando- para preservar las tierras que se robaron a mano armada
contra la voluntad gubernamental de regresarlas a sus legítimos propietarios y
poseedores.”