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Versiones Libres del Paramilitarismo en Paz

Este documento presenta una introducción al proceso de Justicia y Paz en Colombia, el cual fue creado para juzgar los crímenes de los paramilitares y negociar con grupos armados ilegales. Luego, describe brevemente la historia del paramilitarismo en Colombia y las primeras investigaciones y medidas gubernamentales al respecto. Finalmente, explica las etapas del proceso de Justicia y Paz, incluyendo la investigación de versiones libres, la citación de víctimas, la etapa probatoria y la etapa de reparación a
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Versiones Libres del Paramilitarismo en Paz

Este documento presenta una introducción al proceso de Justicia y Paz en Colombia, el cual fue creado para juzgar los crímenes de los paramilitares y negociar con grupos armados ilegales. Luego, describe brevemente la historia del paramilitarismo en Colombia y las primeras investigaciones y medidas gubernamentales al respecto. Finalmente, explica las etapas del proceso de Justicia y Paz, incluyendo la investigación de versiones libres, la citación de víctimas, la etapa probatoria y la etapa de reparación a
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VERSIONES LIBRES DE LOS PARAMILITARES ACOGIDOS AL

PROCESO DE JUSTICIA Y PAZ

Investigación financiada por Foundation Open Society Institute

GRUPO DE MEMORIA HISTÓRICA

COMISIÓN NACIONAL DE REPARACIÓN Y RECONCILIACIÓN


INDICE

1ª PARTE: EL PARAMILITARISMO Y EL PROCESO DE JUSTICIA Y PAZ.

Introducción

I. ESBOZO DE UNA HISTORIA DEL PARAMILITARISMO.


1. Una breve cronología del paramilitarismo
a. Las autodefensas de Puerto Boyacá
b. Las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio, ACMM
c. Muerte a Secuestradores, MAS
d. Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU)
2. Primeras investigaciones y medidas gubernamentales.
3. Hacia la conformación de las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC
4. Primeras negociaciones de paz con las AUC.
5. La desmovilización de las AUC
II. TALANQUERA DE JUSTICIA Y PAZ.
1. La Etapa Investigativa
a. Versiones Libres
b. Citación a victimas a partir de lo que se dice en las Versiones Libres.
c. La verdad caleidoscópica
d. Procesos de verificación en campo adelantados por los Fiscales.
2. La Etapa Probatoria. Audiencias de imputación y legalización de cargos.
3. La Etapa Conciliatoria: Incidentes de Reparación.

2ª PARTE: EL PARAMILITARISMO EN LA ESCENA JUDICIAL

III. REPRESENTACIONES DE UN PASADO VIOLENTO

Introducción

1. Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio. Un modelo patriarcal


a. Introducción
b. La mirada del fiscal sobre las ACMM
c. Límites del modelo propuesto por el fiscal
d. Versiones libres de las ACMM. La verdad de los postulados vs. la
verdad de las víctimas.
-Enaltecimiento de las ACMM por parte de Ramón Isaza
-Testimonios de víctimas rebaten a Ramón Isaza
e. Las jornadas de imputación de cargos
2. El Bloque Calima. Miedo y ocultamiento de la verdad
a. Desmovilización del Bloque Calima. Menos de los que eran y pocos
postulados
b. Las voces de los victimarios. Heroísmo, traición y miedo a hablar.
-La experiencia paramilitar como equivocación y a la vez como
triunfo.
-De sujetos de la historia a objetos manipulados y traicionados.
-La difícil reconstrucción de la verdad a través de los silencios
sobre el pasado.
c. La construcción del Bloque Calima por parte del fiscal de Justicia y
Paz
-Los límites de la construcción del fiscal
d. Las figuras jurídicas para representar lo que fue el bloque Calima
- El Concierto para delinquir y la homogenización de un grupo
heterogéneo.
- Crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad
- Los roles de las víctimas y los victimarios en las imputaciones
de cargos.
- Los delitos de violencia sexual y la imposibilidad de su
reconocimiento.
- La figura de la coautoría, entre la horizontalidad y la
verticalidad de la acción criminal.

3. Bloque Norte. El afán de sistema y el problema del origen


a. La fase administrativa. Tensiones de una negociación inconclusa
b. Las voces del victimario en las versiones libres
- Misticismo de la tierra y refundación de la patria.
- Estrategias de guerra y de paz.
c. Interpretación de los procedimientos por parte de la fiscal
- Lenguaje de la guerra y lenguaje judicial.
-Las víctimas y el juego de las distancias
-El diseño de los cuestionarios
d. El trabajo de imputar
-Entre la parte y el todo. La verdad que puede la justicia
-Responsabilidad penal y representación histórica
4. Bloque Centauros. Un modelo eficaz de reconstrucción histórica
a. Introducción
b. La fiscal 5ª de Justicia y Paz, un estilo de trabajo
- El proceso investigativo del despacho quinto de Justicia y Paz
c. Versiones Libres de los postulados del Bloque Centauros
d. Evolución del paramilitarismo en los Llanos Orientales
e. El Bloque Centauros según Justicia y Paz
-El Centauros en la perspectiva de la fiscal
-El Centauros en la perspectiva de los postulados

3ª PARTE: EN LAS FRONTERAS DEL SISTEMA DE JUSTICIA Y PAZ


IV. BÚSQUEDAS EXTRAJUDICIALES E IMAGINARIOS DE VERDAD.
1. La memoria como signo de la ausencia
2. Cuando Dios hace justicia, las piedras son policías y los árboles jueces.
3. Eficacia simbólica de la verdad revelada.

V. EL PAPEL DE LOS MEDIOS EN EL CUBRIMIENTO DE JUSTICIA Y


PAZ
1. Justicia y Paz, los medios de comunicación y la opinión pública
2. Del secreto de un proceso político a la publicidad de un proceso judicial
a. El proceso de paz bajo una “estricta confidencialidad
b. De delincuentes políticos a delincuentes comunes
-Las Autodefensas como actores y delincuentes políticos
-El caso del Bloque Cacique Nutibara en El Colombiano
-Cómo empezó el camino de héroes a villanos: La visita de las
AUC al Congreso en julio de 2004
-La respuesta del Gobierno y de los paramilitares: de delincuentes
políticos a combatientes
-La negativa rotunda de la justicia: Los paramilitares no son
delincuentes políticos
c. El momento legislativo: “¡Será que el debate está abierto?”
3. 2007: A pesar de la estricta reserva, el Año de la Verdad
a. La batalla perdida por la publicidad
b. Credibilidad de las versiones libres
c. Las verdades del 2007: Las delaciones y la barbarie del
paramilitarismo
4. La exportación de la verdad: El momento de las extradiciones masivas en
Mayo de 2008
a. La voz del victimario en los medios
b. La exportación de la verdad
c. La continuación del proceso desde los Estados Unidos
5. Más publicidad para las víctimas en un proceso en crisis
a. La apuesta de la Fiscalía por la publicidad de la investigación
b. Intento de Relegitimación del proceso a partir de construir un público
privilegiado: las víctimas
c. De cómo las víctimas empezaron a ser una fuente para los medios.
6. Audiencias públicas pero ignoradas
a. Las imputaciones son públicas pero en la práctica hay restricciones
b. El desgaste que implican las audiencias ante el Tribunal
c. Los Incidentes de Reparación
1ª PARTE.

EL PARAMILITARISMO Y EL PROCESO DE JUSTICIA Y PAZ.

INTRODUCCIÓN

Si es cierto, como parece serlo, que la memoria colectiva es un campo de


disputa, es forzoso aceptar que toda forma del recuerdo deba tener un estandarte y un
proyecto. Elaborar el sufrimiento social producido por tantas noches de miedo y
exterminio y tantas vergonzosas complicidades tiene la forma de una apuesta por lo que
debe y no debe ser recordado (proyecto y estandarte). En ese sentido, ninguna estrategia
del recuerdo, abierta al campo variable y tenso de la memoria colectiva, deja de ser
terapéutica de un largo sufrimiento. Estrategia política de la memoria y elaboración del
sufrimiento social son, pues, dos rasgos que sólo con fines analíticos pueden ser
distinguidos en las luchas por la memoria de los excesos. Estas luchas son en primer
lugar luchas en la palabra, apuestas por el sentido del pasado y por la forma como éste
se relaciona secreta o escandalosamente con el presente.

Los objetos de esta investigación son unos discursos que expresan, a menudo en
contradicción entre ellos, apuestas concretas por las formas de organizar socialmente el
recuerdo de nuestra tragedia. Pero no se trata de cualquier discurso. Dado que hablamos
de luchas concretas y reales de hombres de carne y hueso y no de luchas abstractas entre
ideas, dado que hemos asumido que toda memoria es a la vez política y terapéutica del
sufrimiento, sus condiciones históricas y sociales de producción no pueden ser
ignoradas. Aquí nos hemos ocupado fundamentalmente de unos discursos producidos en
función, en el marco y con ocasión del sistema de Justicia y Paz, creado con el doble fin
de juzgar los crímenes del paramilitarismo y de servir de marco para negociar con otros
grupos armados ilegales. Eso impone unos matices que el lector encontrará al menos
sugeridos en los capítulos que siguen. A modo de introducción podemos dar algunos
elementos que orienten la lectura de este informe.

Una pregunta que el lector debería poder hacerse en cada página es por la
relación entre verdad judicial y verdad histórica. Desde Nüremberg al menos, aunque el
tema pueda rastrearse en una vieja historia de guerras y pactos que desde antiguo
mitógrafos e historiadores no han dejado de contar, verdad histórica y verdad judicial,
su diferencia, el abismo que las separa y el juego de sus recíprocas determinaciones, han
sido objeto de reflexión académica y de decisiones políticas. La instauración de un
Tribunal para el juzgamiento de los crímenes de la Alemania nazi no tuvo como único
fin imponer castigos adecuados a las dimensiones de los crímenes y a los niveles de
participación de los imputados. En Nüremberg se tomaron decisiones sobre la forma
como hoy debemos representarnos los crímenes de la Alemania nazi: un terrible y
gigantesco Estado genocida arremetió contra poblaciones neutrales e indefensas. En ese
sentido, la Alemania nazi es un espectro maligno, encarnación de fuerzas primordiales y
excesivas, que arremetieron contra el mundo humano (de ahí la idea, nacida en
Nüremberg, de un “crimen contra la humanidad”). Si bien los crímenes del
nacionalsocialismo son repudiables y justifican más de una medida restrictiva por fuera
del garantismo liberal en contra de los acusados (aunque, curiosamente, en Nüremberg
se haya observado siempre el debido proceso), es indudable que representarse lo
sucedido en Europa desde el ascenso del nacionalsocialismo en Alemania hasta el fin de
la Segunda Guerra Mundial con un modelo de victimización exclusivamente vertical
(un Estado omnipotente que arrasa con una población impotente) implica desconocer la
accidentada lógica, poblada de matices, lagunas y zonas grises, según la cual tuvieron
lugar los crímenes. En Nüremberg, la forma de salvar la honra y los intereses de las
víctimas fue oponer en términos absolutos la pureza de las últimas al signo oscuro,
aquel en que nadie puede reconocerse, de los victimarios: doble purificación, pues, de la
víctima que no es más que víctima, por un lado, y del victimario que no es más que
victimario, por el otro. Ante los excesos, la justicia produce formas puras de la bondad y
la maldad para la representación histórica.

La respuesta del Tribunal de Nüremberg ha sido y es aún referencia necesaria de


todos los experimentos transicionales del mundo, y de toda pregunta por las relaciones
entre verdad judicial y verdad histórica. En lo fundamental, el “modelo de Nüremberg”
sigue siendo hegemónico en la articulación del problema y en el diseño e
implementación de propuestas de solución, a pesar de esfuerzos como los
materializados en los “principios de Chicago” y del llamado de más de un doctrinante a
complejizar las nociones de víctima y victimario para la representación y el juicio
adecuado de los crímenes de sistema. En tanto que sistema de justicia transicional,
Justicia y Paz no es ajeno a la influencia de Nüremberg; también en él opera una forma
binaria y estática de comprensión de la guerra.1

La tradición jurídica internacional y colombiana ha tenido que ser


permanentemente reinterpretada en el diseño del sistema de Justicia y Paz teniendo en
cuenta los objetivos concretos que lo hicieron posible. Las tareas con que ha tratado de
dársele cumplimiento a dichos objetivos responden a un contexto que puede ser
caracterizado por el cruce de dos conjuntos heterogéneos de exigencias: por un lado, las
exigencias políticas de poner fin al conflicto armado interno (en este caso se trató de la
desmovilización de uno de los actores más sanguinarios de la guerra en Colombia, tarea
para la cual la tradición jurídica colombiana, en particular la referida al delincuente
político,2 está particularmente dotada con herramientas útiles y razonables) y, por el
otro, las exigencias a la vez morales y jurídicas del Sistema Internacional de los
Derechos Humanos. En ese sentido, si bien el “modelo de Nüremberg” cuadra bien con
las exigencias del universalismo humanitario del Sistema Internacional en la medida en

1
No es cierto, sin embargo, que Justicia y Paz sea una copia del Tribunal de Nüremberg para Colombia.
Lo que sí es cierto es que en Justicia y Paz, entre otras lógicas que veremos operar, la oposición entre
formas puras del bien y del mal sigue teniendo un peso considerable en la representación del conflicto y
en la asignación de responsabilidades jurídicas.
2
Cfr. Iván Orozco, Combatientes, rebeldes y terroristas.
que privilegia, tanto desde el punto de vista jurídico como desde el punto de vista
histórico, la defensa de las víctimas (sus derechos, reclamos y versiones) sobre la
defensa de los reos, dicho modelo suele restringir ostensiblemente las posibilidades de
una salida negociada a la guerra.3

Así pues, además de las fuertes limitaciones que impone en el ámbito de la


representación del pasado violento, las exigencias morales de una justicia que se
enfrenta a los excesos pueden poner en riesgo la posibilidad de que una sociedad salga
por vía pacífica de un conflicto que la consume. En este difícil campo de tensiones
gravita el sistema de Justicia y Paz, que es a su vez, en su forma variable e inacabada,
un campo de disputas por la memoria. Se lucha, pues, en un sistema inestable
construido sobre el fondo de otras luchas. En los estratos descifrables de este
amontonamiento inestable de luchas se producen discursos: los victimarios, los fiscales,
las víctimas, los defensores, los expertos y los jueces toman la palabra. Pero esos
discursos no se quedan en la escena en que son enunciados (la jurídica, se entiende), ni
referidos a los que en esa escena son reconocidos como partes en el proceso, sino que,
según la lógica más o menos democrática y más o menos mercantil de los medios de
comunicación, van dando forma a ideas y creencias en la opinión pública.

El informe que se presenta a continuación es un análisis estratificado de las


luchas por el sentido del pasado violento en el marco de Justicia y Paz. Conscientes de
que la cercanía del problema de investigación pone en cuestión nuestra imparcialidad
como investigadores (cercanía a la vez temporal, pues se trata de un proceso que aún no
termina, y subjetiva, pues Memoria Histórica es un actor más de ese difícil sistema),
hemos preferido evitar hacer una evaluación del proceso.4 Nuestro propósito ha sido
fundamentalmente descriptivo: hemos intentado hacer, con los medios disponibles, una
descripción de las luchas por el sentido que tienen lugar en el sistema de Justicia y Paz.
La descripción la hemos acompañado, en los casos en que nos pareció posible, de
explicaciones que admitimos que son parciales y no concluyentes.

El orden de este ejercicio descriptivo es el siguiente. Primero, hemos propuesto


un esquema del desarrollo histórico del paramilitarismo en Colombia. El objetivo de
este esquema es dar al lector elementos para la comprensión del momento en que, en
medio de álgidos debates en la opinión pública y en el Congreso de la República, es
diseñado el sistema de Justicia y Paz. Sin ubicar Justicia y Paz como momento en la
historia del paramilitarismo colombiano queda sin explicar mucho de su especificidad.
Segundo, hemos hecho una cuidadosa descripción de la escena judicial del sistema, lo
que hemos llamado la “talanquera de Justicia y Paz”, en la multiplicidad de sus
3
En cierto sentido, para usar el modelo de Nüremberg hay que haber ganado la guerra. Las exigencias de
un castigo implacable para los victimarios, en quienes se condensa la representación del mal, y de
satisfacción de las víctimas, en quienes se condensa la idea del sumo bien, no parecen ofrecer incentivos
convincentes para que actores armados, que creen ser héroes de un pueblo, acepten salir pacíficamente de
la guerra.
4
Sabemos, por otra parte, que hay instituciones públicas y privadas que han hecho rigurosos balances del
funcionamiento del sistema, sobre todo desde una perspectiva jurídica. Pueden verse los informes de la
GTZ (proyecto PROFIS), de la Comisión Colombiana de Juristas y de la Procuraduría General de la
Nación, entre otros.
momentos. La descripción de las normas, los incentivos y los espacios de cada uno de
los momentos procesales (descripción en la que se manifiesta ya el sentido de los
procedimientos que Justicia y Paz pone en marcha) es la clave de una comprensión de la
ley que articula los elementos punitivos a los representativos y expresivos (en el espacio
y el procedimiento, la ley no solo castiga, también da las claves de un relato y pone las
condiciones de los encuentros y los desencuentros). Tercero, hemos intentado articular
una lectura del conjunto de las luchas por el sentido que se dan en la escena judicial en
torno a la representación de lo que fueron cuatro bloques de las desmovilizadas AUC:
Bloque Norte, Bloque Calima, Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio y
Bloque Centauros. En cada caso hemos procurado señalar las estrategias de producción
y destrucción del sentido de la violencia asociada al fenómeno paramilitar. La
comparación entre los casos arroja elementos para la caracterización general y la
diferenciación específica de las estrategias de fiscales, jueces y versionados en sus
luchas por el sentido (pues finalmente, en últimas, lo que está juego en la escena judicial
es la respuesta a la pregunta: ¿cómo debemos entender el paramilitarismo?), todas ellas
en el marco de un accidentado esquema de incentivos que, ya vimos, está fundado sobre
cruces de tensiones. Cuarto, hemos documentado algunos casos de expresión del trauma
y elaboración del duelo por parte de víctimas, en los márgenes del Sistema de Justicia y
Paz.5 Por tratarse de un sistema poroso y con deficiencias procedimentales, la escena
judicial es frecuentemente desbordada por unos márgenes en los que deambulan
personas que buscan darle un sentido personal a sus pérdidas. En esos márgenes, lugares
donde la víctima toma la palabra sin las restricciones que le impone ser parte en un
proceso judicial montado sobre un principio de cooperación con la justicia, el sistema se
convierte en espacio de expresión del trauma, en repetición performativa de una
ausencia, en espacio fantasmagórico pero excesivamente real de conformación de una
comunidad en el dolor y en la esperanza. Finalmente, quinto, analizamos la forma como
los medios de comunicación (en particular la prensa escrita) cubrieron el sistema desde
el debate congresional de su diseño hasta su primera sentencia en firme. Ese análisis
cubre al menos dos campos. Por un lado, el constante reacomodamiento de los límites
de lo publicable sobre el sistema (desde las negociaciones hasta las sentencias), que es,
en cierto sentido, la pregunta por el equilibrio entre los principios de publicidad y
reserva en los diferentes momentos de un proceso a la vez político y judicial de carácter
transicional. Por el otro, la forma como los medios de comunicación incluyen en sus
agendas mediáticas los contenidos de lo publicable y de lo impublicable acerca del
proceso (es decir, lo que les interesa, los énfasis y las exclusiones que hacen, etc.). En el
cruce de esos dos campos está la pregunta por el impacto (o la falta de impacto) que el
sistema ha tenido en la formación de una opinión pública crítica y democrática.
Creemos que Justicia y Paz es ante todo, con los problemas que sin duda tiene y que en
su momento señalaremos, una apuesta por la democratización del país mediante la

5
Lo que aquí entendemos por margen es, por ahora, difícilmente comprensible. En un primer sentido, se
trata de lo que no ocurre en la escena judicial, lo que no se expresa en ella, pero que ella suscita. Veremos,
sin embargo, sobre todo en los capítulos 2-4 de esta investigación, que el margen está en el centro del
sistema.
discusión de su pasado. Queremos creerlo así, basados en argumentos que el lector verá
aparecer en las páginas que siguen, y queremos creer que fue algo más que un fracaso.

I. ESBOZO DE UNA HISTORIA DEL PARAMILITARISMO

Un terrorismo revolucionario precedió y convivió al principio con el terrorismo


de Estado, y no se puede comprender el uno sin el otro. La cuestión que me
preocupa no tiene que ver con la evaluación de las dos ideologías que se
enfrentaron y siguen teniendo sus partidarios; es la de la comprensión histórica.
Pues una sociedad necesita conocer la Historia, no solamente tener memoria. La
Historia nos ayuda a salir de la ilusión maniquea en la que a menudo nos
encierra la memoria: la división de la humanidad en dos compartimentos
estancos, buenos y malos, víctimas y verdugos, inocentes y culpables. Los riesgos
de una memoria incompleta. Tzvetan Todorov. El País, Madrid.

Ann Carrigan al constatar, en las páginas finales de su libro sobre el holocausto


del Palacio de Justicia, que esa guerra abierta y brutal que tuvo por escenario el corazón
de la capital de Colombia se había retirado nuevamente al anonimato de los pueblos
pequeños y los barrios de los desplazados, “regresó al campo, a los ranchos y a las
pequeñas fincas lejanas. De nuevo la guerra se instaló en las tierras de los indígenas,
donde no existen monumentos históricos, o archivos, o cámaras de televisión de que
preocuparse. Se fue por allá lejos, donde viven los pobres y las bajas son políticamente
invisibles”.6 El presente informe aborda una tragedia de enormes proporciones no solo
por el cúmulo de crímenes cometidos durante más de treinta años, sino porque ocurre en
el anonimato de veredas apartadas, de pueblos pequeños y en los barrios pobres de
algunas ciudades, lugares donde miles de colombianos fueron asesinados y
desaparecidos en nombre de una “guerra de liberación” acaudillada por los paramilitares
y sus aliados políticos. Conocemos el rostro de muchos de los muertos de esta tragedia,
sin embargo, son miles los muertos y desaparecidos que no verán nunca la luz de la
justicia. A ellos dedicamos este esfuerzo investigativo.
Debemos, sin embargo, hacer algunas aclaraciones. En lo que sigue a
continuación el lector no encontrará una rigurosa historia del paramilitarismo
colombiano, ni una caracterización más o menos satisfactoria y sugestiva de la tragedia
de la que los paramilitares fueron protagonistas. Si hemos acudido a la “historia” ha
sido con el fin de enriquecer y ubicar el problema que nos ocupa y que puede ser
formulado más o menos en los siguientes términos. Ciertamente es muy pronto para
establecer con rigor que efectos ha tenido el proceso de Justicia y Paz; más allá de las
6
Véase Ann Carrigan. El Palacio de Justicia. Una tragedia colombiana. Icono Editorial Limitada; Bogotá,
2009.
cifras, en las que algunos leen sus éxitos y otros sus fracasos, es difícil dar cuenta de lo
que está sucediendo en el marco y en relación con el sistema de Justicia y Paz. Con este
informe, el grupo de Memoria Histórica ha intentado, consciente de que él mismo hace
parte de este difícil aunque, creemos, necesario proceso, dar claves para una lectura
posible y admisible del proceso penal especial de Justicia y Paz. Nuestra apuesta
interpretativa de lo que ha sido Justicia y Paz pone en relación al conflicto armado
interno colombiano (la guerra), con la racionalidad jurídica (el derecho), y el relato que
como sociedad podemos y debemos hacer de nuestra historia de violencia (la memoria).
En este capítulo daremos cuenta del primer momento del proceso, aquel en que tienen
lugar las negociaciones con los grupos de autodefensa durante el primer gobierno del
presidente Álvaro Uribe, enmarcándolas en una historia más general del
paramilitarismo.

Esta investigación está basada, principalmente, en fuentes primarias como las


versiones libres rendidas por los paramilitares acogidos a la Ley 975 o ley de Justicia y
Paz, en información recogida durante las audiencias públicas de imputación y
legalización de cargos, en entrevistas hechas a los paramilitares desmovilizados en
varias cárceles colombianas y a cuatros fiscales de Justicia y Paz, además de la revisión
de buena parte de los estudios sobre paramilitarismo en Colombia disponibles a la
fecha. No sin dificultades debido a las restricciones y reservas existentes, el proyecto
tuvo acceso a numerosas grabaciones en video hechas por la Fiscalía de Justicia y Paz
de largas sesiones de interrogatorios y contra interrogatorios durante los cuales se fue
develando la dimensión y la naturaleza de los crímenes cometidos por la organización
paramilitar en Colombia. Gracias a la confianza que tuvo la Fiscalía en el grupo de
Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, CNRR el
proyecto pudo contar con fuentes de gran valor que permitieron documentar temas
como los orígenes del paramilitarismo, sus estructuras, las modalidades de
reclutamiento, los hechos ocurridos, las zonas de influencia de cada bloque, los tipos de
crímenes cometidos y demás aspectos relacionados. Los datos aportados por las
versiones libres fueron reforzados y ampliados con numerosas entrevistas hechas a
paramilitares desmovilizados postulados a la ley de Justicia y Paz y a sus abogados
defensores, a víctimas de los paramilitares y a sus abogados defensores, a fiscales de la
Unidad de Justicia y Paz, a procuradores judiciales, a funcionarios de la CNRR y de la
Mapp-OEA y demás personas que han estado vinculadas al proceso judicial.
Los orígenes y posterior desarrollo del paramilitarismo en Colombia han sido
objeto de numerosas investigaciones por parte de científicos sociales, a lo largo de los
últimos veinte años. En efecto, se trata de un fenómeno que ha sido estudiado
profusamente, a partir de fuentes muy diversas y con variados enfoques; por ello
remitimos al lector interesado en ampliar su perspectiva a la amplia bibliografía
existente sobre el tema.7 A pesar del enorme cúmulo de investigaciones publicadas,
7
Véase Fernando Cubides, 1998. De lo privado a lo público en la violencia colombiana: los
paramilitares, en: Jaime Arocha, et al. comps. Las violencias: inclusión creciente, Bogotá, Universidad
Nacional de Colombia;
1999. Los paramilitares y su estrategia, en: Malcolm Deas y María Victoria Llorente, Eds. Reconocer la
guerra para construir la paz, Bogotá, Editorial Norma, Cerec y Universidad de los Andes;
paradójicamente la Fiscalía de Justicia y Paz que es la encargada de juzgar y condenar a
los paramilitares desmovilizados y acogidos a la Ley 975, no ha sabido nutrirse de
dichas investigaciones debido a su escaso nivel probatorio y ha preferido valerse de los
datos aportados por la Policía Judicial, la DIJIN, la SIJIN, el CTI de la Fiscalía y la
justicia penal ordinaria.
Uno de los aspectos más polémicos ha girado en torno al carácter del
paramilitarismo como fuerza anti insurgente y antisubversiva. Mauricio Romero, por
ejemplo, llama a los paramilitares “empresarios de la coerción” y dice que surgen en
contextos de negociaciones de paz con las guerrillas. Se trata de contextos que propician
potenciales redefiniciones a favor de las guerrillas, de sus aliados y simpatizantes, lo
que, según Romero, implica un riesgo y una amenaza al equilibrio del poder regional.
Según el autor, las negociaciones del gobierno con las guerrillas propician un divorcio
entre la dirigencia del estado central y la alta oficialidad del ejército. 8 Por otro lado la
corporación Nuevo Arco Iris considera que el carácter contrainsurgente del
paramilitarismo es más un mito político que una realidad militar y que, con contadas
excepciones, fue poco efectivo como instrumento de derrota militar de la guerrilla. 9
Fernando Cubides, por su lado, considera que la definición que ofrecen de sí mismos los
paramilitares como fuerza unitaria es tan contradictoria que más parece una caricatura
pues se definen como “organización político-militar de carácter civil y antisubversivo”
y la cosa es aún peor cuando hablan de sí mismos como “organización civil armada no
estatal”.10

2004. Burocracias armadas. Grupo Editorial Norma, Bogotá.


Fernando Cubides, Ana Cecilia Olaya y Carlos Miguel Ortiz, 1995. Tendencias en el Desarrollo
Municipal y Violencia en Colombia, Centro de Estudios Sociales de la Universidad Nacional de
Colombia, Bogotá.
Carlos Medina, 1990. Autodefensas, paramilitares y narcotráfico en Colombia. Origen, desarrollo y
consolidación. El caso de Puerto Boyacá; Editorial Documentos Periodísticos, Bogotá;
Alejandro Reyes. 1991. Paramilitares en Colombia: contexto, aliados y consecuencias, en: Revista
Análisis Político, N° 12, enero-abril; IEPRI, Universidad Nacional; Bogotá;
Daniel Pécaut, 2006. Colombia en la Tormenta. En: Crónica de cuatro décadas de política colombiana.
Grupo Editorial Norma, Bogotá;
Mauricio Romero. 1999. Élites regionales, identidades y paramilitares en el Sinú. En: Ricardo Peñaranda
y Javier Guerrero, Comps, De las armas a la política. Bogotá: IEPRI- TM Editores.
2000. Democratización política y contra reforma paramilitar en Colombia. En: Bull. Inst. Fr. Études
Andines Vol. 3., No. 29;
2003. Paramilitares y autodefensas, 1982-2003. Bogotá: Editorial Planeta – IEPRI; Comisión Verificadora
de los Actores Violentos en Urabá, 1995. "Informe Final, Apartadó”, pp 37-40;
Gustavo Salazar, 1999. Paramilitarismo: una aproximación a sus orígenes y evolución 1980–1999,
Bogotá, Presidencia de la República;
Rafael Pardo. 2007. Fin del paramilitarismo ¿Es posible su desmonte?; Ediciones B; Bogotá.
Glenda Martínez. 2004. Salvatore Mancuso. Su vida. Grupo Editorial Norme; Bogotá.
Juan Carlos Garzón. 2005. La complejidad paramilitar. Una aproximación estratégica. En Alfredo
Rangel, Ed. El poder paramilitar; Editorial Planeta; Bogotá.
Andrés Fernando Suarez. 2007. Identidades políticas y exterminio recíproco. Masacres y guerra en Urabá,
1991-2001; Colección Ojo de Agua; La Carreta Editores y IEPRI Universidad Nacional; Medellín.
8
Véase Mauricio Romero, 2003: 18.
9
Véase López Hernández, Claudia. La refundación de la patria, de la teoría a la evidencia. En Claudia
López, Ed. Y refundaron la patria…De cómo mafiosos y políticos reconfiguraron el Estado colombiano.
Random House Mondadori; Bogotá, 2010.
10
Cubides, 2004.
Es posible que, como asegura la corporación Arco Iris, el paramilitarismo como
instrumento de derrota de la guerrilla haya sido poco efectivo, sin embargo dicha
aseveración no invalida la tesis acerca del componente antisubversivo que orientó sus
acciones; es cierto, sin embargo, que lo antisubversivo del paramilitarismo es mucho
más complejo que la simple disputa militar de territorios a la guerrilla. Como ha
señalado Romero (2003), lo antisubversivo es también, en lo regional, oposición a las
negociaciones del gobierno con la guerrilla. La hipótesis que dice que el
paramilitarismo fue un proceso de captura y reestructuración cooptada del Estado no
cancela sino refuerza y hace más complejo el elemento antisubversivo que está en el
centro del discurso paramilitar. Como decía Mancuso en sus primeras sesiones de
versión libre ante un fiscal de Justicia y Paz, el paramilitarismo debe leerse como un
fenómeno social, político, militar y cultural que se enfrentó a otro fenómeno social,
político, militar y cultural que fue la guerrilla. Lo antisubversivo, lejos de ser una
máscara ideológica que “esconde” lo que realmente fue el paramilitarismo, es el signo
equívoco (y entre más equivoco más peligroso) de un discurso rigurosamente
relacionado con prácticas violentas, un discurso que, si bien no deja de ser estratégico,
es expresión de esas prácticas. Esa ambigüedad de lo “antisubversivo” es, en efecto, el
primer dato que hay que tomar con seriedad.
El primer lugar de aparición de lo antisubversivo en el discurso del victimario es
el relato de su vida familiar. En entrevistas hechas en las cárceles por Memoria
Histórica a los paramilitares desmovilizados, aunadas a los datos aportados por las
versiones libres, resulta evidente la frecuencia con que los paramilitares desmovilizados
aluden al acoso de la guerrilla cuando tratan de explicar porque entraron al grupo
armado. Por ejemplo, Jorge Iván Laverde, alias El Iguano relata lo siguiente:

“Mientras viví en el campo, no conocí más estado que el de la guerrilla del EPL.
En donde yo nací nunca vimos un soldado, nunca los vimos como los Robin Hood
que decían ser. Aun así, los soportamos estoicamente durante largos años. Hasta
que los guerrilleros nos obligaron a abandonar la tierra y luego mataron a uno
de mis hermanos. La familia tuvo que irse para Turbo y empezar una nueva
vida”. 11

Otro relato que hace referencia a las presiones de la guerrilla es el de Jhon Jairo
Esquivel Cuadrado, alias “El Tigre”, quien en una entrevista hecha en la cárcel Modelo
de Barranquilla relata cómo cuando era joven enfermó su abuelo, hecho por el cual él
tuvo que retirarse del ejército para trabajar en la finca familiar de la vereda El Tiempo,
del municipio de Valencia, Córdoba. La zona era de orden público y estaba muy
convulsionada por las actividades de la guerrilla por lo cual su familia le aconsejó a que
se fuera pues él era soldado profesional y la guerrilla lo podía matar. Por ello “El Tigre”
se fue para Montería y allí buscó trabajo pero, según él, no encontró ninguno. Su abuelo
se llamaba Anselmo Esquivel y fue secuestrado por el V frente de las FARC en 1997 y
posteriormente asesinado.12
11
Véase el portal Verdad Abierta El oficio de Matar, informe especial. Diciembre 8 de 2007.
12
Entrevista con John Jairo Esquivel, alias El Tigre. Cárcel Modelo, Barranquilla, Julio 30 de 2008.
Pero quizá la historia más dramática la narra Adán Rojas quien al hacerlo
establece un vínculo evidente entre La Violencia de la década de 1950 en el
departamento del Huila y la violencia paramilitar de la década de 1980 en la costa
Caribe. Adán Rojas le contó a Verdad Abierta que cuando él tenía doce años, en 1956,
un grupo de guerrilleros comandados por Pedro Antonio Marín, alias ‘Tirofijo’, quien
años más tarde sería el comandante de las FARC, llegó hasta la finca de su familia en
Chapinero, Huila, para asesinar a su padre, hecho que tuvo lugar delante de todos sus
hijos. Según Rojas esto lo hicieron

“Porque no quisimos darle panela a Tirofijo…Nosotros éramos once hermanos;


mi papá se les puso bravo a los guerrilleros y llegó un man y mi papá estaba
escogiendo, se le pasó por atrás, cogió una pistola y le metió cinco tiros por aquí
en la espalda. Cayó mi papá al suelo y llegó otro y se sacó una peinilla y le metió
cinco machetazos para cortarle la cabeza delante de nosotros”. 13

La decisión del joven Adán Rojas fue la misma de miles de campesinos en los
años cincuenta del siglo pasado: coger las armas para proteger a su familia y vengar la
muerte de su padre. Con tal fin se unió a Jesús María Oviedo, alias ‘Mariachi’, un
bandolero liberal y anticomunista que delinquió en los años cincuenta en el sur del
Tolima.14 Años más tarde Adán Rojas dejará su tierra y se irá a vivir a las estribaciones
de la Sierra Nevada de Santa Marta en el departamento del Magdalena y estando allí
conformará un grupo armado integrado por sus hijos, tíos, hermanos y primos y se
dedicará a asesinar guerrilleros y presuntos guerrilleros.
Está relativamente comprobado que, si bien los paramilitares fueron muy
eficaces para masacrar y desplazar civiles indefensos, fueron relativamente débiles para
enfrentar en combate a la guerrilla. Conscientes de su bajo poder de confrontación
armada en el campo de batalla, los grupos paramilitares optaron por privilegiar una
“guerra psicológica.”15 Cubides asegura que los paramilitares son el actor armado más
mediático de la guerra colombiana pues combina sus conocidas prácticas de terror sobre
las poblaciones que habitan territorios en los que están presentes grupos insurgentes,
con una estrategia, más o menos coherente, de salida a la opinión pública a través de los
medios de comunicación y de sus alianzas con sectores de las élites regionales. Si bien
puede decirse, como lo hace la Corporación Nuevo Arco Iris (2010), que tanto
guerrilleros como paramilitares nacieron como grupos de autodefensa, es necesario
señalar, como ellos lo hacen, que además de que uno y otro nacieron para defender los
intereses de grupos sociales radicalmente diferentes -los primeros nacen para defender
los intereses del campesinado en general, y de los colonos en particular, mientras los
segundos nacen para defender los intereses de terratenientes y ganaderos- también
tienen trayectorias distintas. El poderío militar de las FARC, principal enemigo de los
grupos paramilitares, superaba con mucho al de estos últimos. La estrategia paramilitar
de “quitarle el agua al pez” fracasó militarmente porque, en efecto, la supervivencia de

13
Entrevista a Adán Rojas hecha por Memoria Histórica en Santa Marta. Julio 21 de 2009.
14
Entrevista a Adán Rojas. Verdad Abierta. La venganza es muy jodida. Octubre 26 de 2010.
15
Véase Cubides, 2005
las FARC se respaldaba fundamentalmente en la fortaleza de su aparato militar y no
tanto en sus vínculos con los actores sociales regionales. Rompiendo esos vínculos, los
paramilitares ganaron control territorial sin llegar a derrotar a las FARC. En este
contexto de desigualdad militar, los paramilitares se especializaron en prevenir el
regreso de la guerrilla mediante la estructuración de formas de gobierno que hicieran
muy difícil a la guerrilla retomar los territorios de donde había sido expulsada.
Memoria Histórica considera que es inexacto afirmar que el movimiento que se
expandió a lo largo de la década de 1990 y se desmovilizó a partir de 2003 bajo el
marco legal de la ley de Justicia y Paz, fue una federación de carteles del narcotráfico
denominada Autodefensas Unidas de Colombia, AUC. El paramilitarismo, tal como lo
conocimos durante la década de 1990 y hasta mediados de la primera década del siglo
XXI, fue más que una banda de narcotraficantes. Nadie puede poner en duda la
centralidad del narcotráfico en el nacimiento, expansión e incluso, como veremos, en el
proceso de negociación y desmovilización. No se puede negar tampoco que los intereses
del narcotráfico más de una vez coincidieron con los intereses de los grupos
paramilitares. De hecho, como afirma Nuevo Arco Iris, la relativa independencia
económica de los grupos paramilitares no puede entenderse sin considerar el peso que el
narcotráfico tuvo en la organización interna y en la orientación estratégica de las
acciones.
Sin embargo, y considerando la evidencia disponible, tampoco podemos afirmar
que paramilitarismo y economía del narcotráfico son lo mismo. Primero, porque
también las guerrillas, sus enconados enemigos, se han articulado a ciertos eslabones de
la economía del narcotráfico. Segundo, porque la complejidad de los ordenes regionales
construidos con el doble objetivo de retener el avance de la guerrilla y de
institucionalizar a sangre y fuego los intereses de ciertos sectores de las elites
regionales, queda pobremente comprendida si únicamente se la vincula a la defensa del
narcotráfico: nada queda dicho sobre la evidente complicidad de millones de personas
en las ciudades, ensombrecido queda el hecho de que las formas aprendidas de tramitar
conflictos en vastas regiones marginales del país precisan de mediaciones violentas. Si
no denunciamos las complicidades tácitas e implícitas que habitan en la aparente
banalidad de nuestras vidas cotidianas, las fuentes sociales del paramilitarismo
permanecerán intocadas.
A continuación ponemos a consideración del lector un breve relato,
cronológicamente organizado, de la historia reciente del paramilitarismo en Colombia.
Este no es ni pretende ser exhaustivo. Nos proponemos ofrecer rápidamente un sentido
posible y general de esta historia, enfatizando los momentos en que ésta ha sufrido, a
nuestro juicio orientaciones decisivas.

1. Una breve cronología del paramilitarismo


Sin pretender ser exhaustivos respecto al desarrollo en el tiempo del fenómeno
paramilitar, queremos marcar algunos hitos que consideramos importantes a partir de la
aparición de los primeros grupos de autodefensa. En tal sentido proponemos una línea
de tiempo que abarca desde los primeros grupos de autodefensa hasta la conformación
de las Autodefensas Unidas de Colombia, conglomerado que a pesar de su deseo de
aparentar unidad y homogeneidad, representa a una serie de dinámicas regionales y
locales muy disímiles. Al respecto Carlos Castaño, su fundador, afirmaba en un editorial
que las AUC eran “una confederación de fuerzas antisubversivas” mientras que Adolfo
Paz las definía como “un sancocho.” 16
Dado que las actividades subversivas se fueron extendiendo por el territorio
nacional a partir de 1964, y que ello significó un asedio creciente a sectores ligados al
campo, hacia finales de la década de 1970 comenzaron a surgir en algunas zonas
dominadas por la guerrilla, cuadrillas campesinas dispuestas a defenderse de esta; unas
fueron espontáneas, otras organizadas por el Ejército. Las zonas donde operaron están
ubicadas en los departamentos de Bolívar y Sucre en la costa Caribe; en Guachicono,
Belalcazar, Buenos Aires y Ortega en el Cauca; en Tierralta, Córdoba; en Santa María,
Nátaga y Colombia en el Huila y en Planadas y Riochiquito en el sur del Tolima. El
ejército nunca admitió haber creado formalmente a este tipo de agrupaciones. 17

a. Las Autodefensas de Puerto Boyacá.

Según las declaraciones dadas por Diego Viáfara, ex concejal de Puerto Boyacá, al
entonces Procurador Horacio Serpa Uribe, fueron Gonzalo de Jesús Pérez y sus dos
hijos Henry y Marcelo Pérez quienes, junto con mandos militares del Batallón Bárbula,
convocaron a los ganaderos para que colaboraran en la estructuración de un grupo de
autodefensas en l región del Magdalena Medio. Su finalidad era limpiar la región
matando a los cabecillas de la guerrilla y a sus colaboradores. Medina Gallego (1990),
basándose en parte en las declaraciones dadas por Viáfara, ubica el nacimiento de las
autodefensas de Puerto Boyacá en el año 1982.18 Paralelamente a estas actividades se
fundó la Asociación de Campesinos y Ganaderos del Magdalena Medio, ACDEGAM.
16
Tomado de Juan Carlos Garzón. “La complejidad paramilitar: una aproximación estratégica”. En
Alfredo Rangel, Ed. El poder paramilitar; Editorial Planeta; Bogotá, 2005: 47.
17
Véase Rafael Pardo. Fin del paramilitarismo ¿Es posible su desmonte? Ediciones B; Bogotá, 2007: 15.
18
En la primera reunión para tratar la conformación de un grupo paramilitar participaron Gonzalo de
Jesús y Henry Pérez -padre e hijo, ambos ganaderos que luego se convirtieron en narcotraficantes y
posteriormente serían los líderes paramilitares más reconocidos en la década de 1980; Nelson Lesmes,
propietario de una compañía de pollos y de bienes raíces, a la postre se convertiría en directivo de
ACDEGAM; Pedro y Jaime Parra, terratenientes de Puerto Boyacá; Rubén Estrada, delegado de
terratenientes de Caldas; Luis Suárez, delegado del esmeraldero Gilberto Molina -un poderoso empresario
que también se dedicaba a actividades criminales. Por parte de los militares asistieron el coronel Jaime
Sánchez Arteaga y el capitán Oscar Echandía que se desempeñó como alcalde militar de Puerto Boyacá y
Puerto Berrio. Los autores de la iniciativa fueron los militares y a ella se acogieron los ganaderos,
terratenientes, el agro - industrial y el representante de la mafia. Véase Barón, Mauricio & Francisco
Gutiérrez. 2005. Re-Stating The State: Paramilitary Territorial Control and Political Order in Colombia
(1978-2004). London School of Economics. Working Paper no.66: Barón, Mauricio & Francisco
Gutiérrez. 2006. Estado, control territorial paramilitar y orden político en Colombia. Notas para una
economía política del paramilitarismo, 1978-2004. En Francisco Gutiérrez, María Emma Wills y Gonzalo
Sánchez, Coor. Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en Colombia ; Bogotá:
Editorial Norma; Universidad Nacional.
Uno de sus fundadores fue Iván Roberto Duque, más tarde conocido con el alias de
“Ernesto Baez quien se refiere a la creación de las autodefensas:

“A finales de 1982 se dio la primera reunión de ganaderos, agricultores y


comerciantes de la región de puerto Boyacá. Cerca de 250 empresarios se
organizaron para defenderse de los atropellos de la guerrilla con base en las
disposiciones legales de 1965 y 1968 (Ley 48 de 1968) que permitía a los
ciudadanos portar armas con salvoconductos. El espíritu de la ley pretendía que
los ciudadanos se organizaran y cuidaran sus predios con la colaboración de la
Fuerzas armadas. Como era algo legal, surgió la primera asociación de
autodefensa colectiva, ACDEGAM….Las Farc nunca se imaginaron que esta
agremiación de damnificados de la guerrilla se convertiría en el cimiento de las
autodefensas. De calcularlo nos habrían aplastado”. 19

Sin embargo, Memoria Histórica considera que no es correcto ubicar el


surgimiento de las autodefensas en el Magdalena Medio en 1982 como consecuencia de
reuniones entre representantes de las elites regionales y militares adscritos al Batallón
Bárbula por las siguientes razones. La primera es que no hay que olvidar, como lo
mencionamos anteriormente, que a finales de la década de 1970 ya habían surgido
numerosas cuadrillas campesinas cuya finalidad era defenderse de la guerrilla. 20 Por otro
lado, en el Magdalena Medio existen testimonios de fundadores de grupos de
autodefensa que dicen que algunos grupos se constituyeron sin la influencia inicial de
los Pérez y con anterioridad al año 1982. Es el caso de Ramón Isaza quien asegura que
el primer grupo de autodefensa que él conformó en la zona de Las Mercedes, en lo que
hoy se conoce como Puerto Triunfo, Antioquia, se organizó en 1977. Otro caso es el de
“Don Chepe” quien dice haber conformado un grupo de autodefensas en 1980, en La
Dorada, Caldas. Un tercer caso también muy significativo es el del grupo de
autodefensa de San Juan Bosco Laverde en Simacota, Santander, una autodefensa
campesina que se conformó en 1980, de acuerdo con Zamora.21

b. Las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio, ACMM.

El mejor ejemplo de lo que fueron los primeros grupos de autodefensa en


Colombia, y su posterior evolución, lo ofrece la región del Magdalena Medio, una zona
de frontera interna y de poblamiento muy tardío por parte de colonos expulsados por la
violencia de otras regiones del país. Las autodefensas que allí se conformaron fueron
una iniciativa de ganaderos y finqueros locales que acosados por la guerrilla contaron
con el apoyo de las Fuerzas Armadas y posteriormente de los narcotraficantes del Cartel
de Medellín, en especial de José Gonzalo Rodríguez Gacha, alias “El Mexicano.” El IV
frente de las FARC operó en la zona del Magdalena Medio a partir de extorsiones,
secuestros y asesinatos, lo que llevó al campesino Ramón María Isaza, alias “El Viejo o

19
Véase Mauricio Aranguren. 2001. Mi confesión. Carlos Castaño revela sus secretos. Editorial Oveja
Negra; Bogotá, p. 96.
20
Véase Rafael Pardo, 2007: 15.
21
Véase Zamora, Gloria Lucía. 1983 Los moradores de la represión, Bogotá, Cinep.
El Patrón,” a armarse para defender a su familia y enfrentar a la guerrilla. Isaza reunió a
ganaderos y trabajadores de las haciendas ganaderas y solicitó ayuda al Batallón
Bárbula del ejército con el fin de perseguir y liquidar a todos los sospechosos de auxiliar
a la guerrilla. La decisión la tomó siendo concejal de San Luis, Antioquia, en febrero de
1978 y después de la incursión de una patrulla del IX Frente de las FARC con
instrucciones de asesinarlo. Así nacieron las Autodefensas Campesinas del Magdalena
Medio, ACMM. El Batallón Bárbula, adscrito a la Brigada XIV, fue una de las unidades
militares que brindó apoyo para la conformación de las autodefensas, según consta en
las denuncias instauradas por la Procuraduría y por organizaciones defensoras de los
derechos humanos que acusan a la Brigada XIV por facilitar armamento y
entrenamiento. En efecto, reconocidos jefes paramilitares de la región del Magdalena
Medio han afirmado en entrevistas que las unidades adscritas a la XIV Brigada les
vendían armas y facilitaban la consecución de los salvoconductos. Entre los
denunciantes se puede mencionar a Oscar Restrepo de Puerto Berrío, Luis Arturo
Ramírez de Puerto Boyacá y Don Chepe de La Dorada.22

c. Muerte a Secuestradores, MAS.

Un antecedente claro del MAS fueron las extorsiones que las guerrillas le venían
haciendo a narcotraficantes, sin embargo, el hecho que otorgó justificación plena para
su conformación fue el secuestro de Marta Nieves Ochoa, hija y hermana de varios de
los integrantes del cartel de Medellín. 23 En efecto, el 12 de Noviembre de 1981 una
célula del movimiento guerrillero M-19 secuestró a la estudiante de séptimo semestre de
Economía de la universidad de Antioquia, Martha Nieves Ochoa Vásquez, por cuyo
rescate exigieron doce millones de dólares. El secuestro motivó la reunión de varios
narcotraficantes en el estadero Las Margaritas de propiedad de los Ochoa, quienes
acudieron en solidaridad con dicha familia. En la reunión se acordó que cada familia
aportaría una millonaria suma de dinero que podía ser en pesos o su equivalente en
armas u hombres. Además se buscarían los contactos para identificar a los miembros del
M-19 comprometidos en el secuestro, y se trasmitiría la información recabada por los
canales acordados en la reunión.24 Tras una agotadora persecución, el M-19 aceptó
negociar y a cambio de recibir una gruesa suma en dólares liberó a Martha Nieves
Ochoa el 16 de febrero de 1982 en la ciudad de Armenia. Con su liberación se selló un
pacto de paz entre Pablo Escobar Gaviria y el M-19 que trascendería con el tiempo. Una
vez conformado el fondo común para financiar la guerra, el 2 de Diciembre de 1981 se

22
Incluso, en el periódico Puerto Rojo, dirigido por Pablo Guarín, este explicaba cómo proveía de armas
la XIV Brigada a los grupos de autodefensa. “Las armas se adquieren en la Brigada 14, indudablemente
por todas las personas que las necesitan y llenando los requisitos que para ello se exigen, es decir, por
los procedimientos legales, del propio peculio del que las adquiere. Los campesinos que las adquieren
para defenderse obtienen el salvoconducto respectivo y son de las que fabrica el Ejército Nacional a
través de su industria militar”. Tomado de Autodefensas. Puerto Rojo. No. 209 página 2. 31 de agosto de
1987.
23
Tomado de “El comienzo: los años del MAS y las autodefensas del Magdalena Medio (1981-1991)”.
Portal Verdad Abierta.
24
Tomado de Fabio Castillo. Los jinetes de la Cocaína, Documentos Periodísticos; Bogotá, 1987: p. 112.
oficializó la creación del MAS con el lanzamiento, desde una avioneta y sobre el estadio
Pascual Guerrero de Cali, de miles de panfletos alusivos al movimiento.
El MAS estuvo bajo el liderazgo de los narcotraficantes Juan David y Jorge Luis
Ochoa, Carlos Lehder, Gonzalo Rodríguez Gacha y Jairo Correa Alzate, alias “El
Arete.”25 En las acciones protagonizadas por el MAS también participaron activamente
José Santacruz Londoño, hombre fuerte del Cartel de Cali y Fidel Castaño Gil, un
hombre al que Pablo Escobar apreciaba por su capacidad militar y valentía. Entre 1981
y 1984 el MAS se consolida regionalmente y se expande cuando “El Mexicano” le
imprime una nueva dinámica mandando a sus hombres para Meta y Caquetá con el fin
de exterminar la base social y política de la Unión Patriótica. Entre 1986 y 1987
Rodríguez Gacha establece sus comandos en El Azul cerca a Puerto Asís, Putumayo
donde se asienta el grupo denominado “Los Masetos” recordado por sus métodos de
exterminio y su extrema crueldad. Hacia finales de la década de 1980, los tentáculos del
MAS se fueron extendiendo hacia el occidente de Boyacá, el nordeste Antioqueño,
Córdoba y Urabá. La sigla MAS se convirtió en una franquicia en el Magdalena Medio
a partir de su utilización por parte del grupo de narcotraficantes del Cartel de Medellín
que reaccionaron al secuestro de Martha Nieves Ochoa. Aunque esta organización fue
desmontada una vez fue liberada la joven, las autodefensas del Magdalena Medio
constituyeron otra organización paramilitar con el mismo nombre. El mismo Pablo
Escobar aclaró esto en 1983:

“Yo sí fundé el MAS. Yo fui su jefe, pero resuelto el problema de los secuestros
que usted sabe, desapareció el MAS. Lo que sucede es que hoy la sigla la siguen
usando los que defienden la ley para hacer su trabajo sucio. En este momento yo
no tengo nada que ver con el MAS.”26

d. Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU)

Un episodio que marcará el surgimiento y posterior desarrollo del grupo


comandado por los hermanos Castaño fue el secuestro en 1979, y posterior homicidio en
1981, del señor Jesús Antonio Castaño González por parte del IV Frente de las FARC.
Muerto el padre sus hijos Fidel, Carlos y Vicente Castaño Gil conformaron una empresa
delictiva que posteriormente será conocida como Casa Castaño y cuyo fin primordial
fue vengar la muerte del padre y combatir a la guerrilla. Para ello buscaron el apoyo de
algunos ganaderos y finqueros de la región del Magdalena Medio quienes fueron
entrenados por el mayor Walter Frantini del Batallón Bomboná de Puerto Berrío con el
fin de dar de baja a los secuestradores del señor Castaño, lo que ocurrió en el año
1982.27 Como parte de la estrategia de consolidación de los grupos de autodefensa se
seleccionaron algunos individuos que operaban en el Magdalena Medio, en Urabá,
Putumayo y en la región del Ariari en el Meta con el fin de que fueran entrenados por ex

25
Véase Garzón, 2005: 56.
26
Véase. Germán Castro Caicedo. 1996. En Secreto; Editorial Planeta, Pág. 333.
27
Datos tomados del Informe de Campo de la Fiscalía 3ª de Justicia y Paz.
militares israelíes y británicos a través de ACDEGAM.28 Con esos entrenamientos los
grupos paramilitares experimentaron la cualificación de sus tácticas lo que se vio
reflejado en un elevado número de asesinatos y masacres realizados en el Magdalena
Medio y en áreas aledañas. Esas actividades de capacitación en tácticas militares y anti
subversivas tuvieron como escenario a Puerto Boyacá durante el año de 1987, y que fue
gracias a los contactos y al dinero aportado por el cartel de Medellín que se pudo
implementar este tipo de entrenamiento militar.
Las ACCU fueron fundadas en 1994 y se convirtieron en la organización
paramilitar y contra insurgente mejor consolidada, con extensas redes de apoyo e
influencias locales y regionales y cerca de 6000 combatientes. Su consolidación en la
región de Urabá coincidió con la elección de Álvaro Uribe Vélez como gobernador de
Antioquia para el período de 1995 a 1997, y con la creación de las cooperativas de
seguridad Convivir. A finales de 1995 el general Rito Alejo del Río fue nombrado por
Uribe Vélez comandante de la XVII Brigada del Ejército con sede en Carepa, la región
fue declarada zona especial de orden público en junio de 1996, con amplias atribuciones
logísticas y resultados nulos en la detención del avance del paramilitarismo. Las ACCU
dedicaron sus esfuerzos a liquidar a quienes sus dirigentes denominaban “guerrilleros de
civil”, lo que equivalía a población desarmada integrante de redes de apoyo urbano,
testaferros, simpatizantes, activistas sociales, sindicalistas, opositores políticos y
pobladores de las áreas en disputa por parte de guerrilleros y paramilitares. 29
Desde inicios de la década de 1980 Fidel Castaño, en asocio con sectores del
ejército y la policía había implantado el terror en los municipios mineros del nordeste
antioqueño. En 1983 fue acusado de participar en el asesinato de 22 campesinos en los
límites entre los municipios de Remedios y Segovia siendo informante del batallón
Bomboná. 30 En 1985 Fidel Castaño Gil se trasladó al departamento de Córdoba con la
idea de comprar tierras baratas que estuvieran abandonadas. Luego de una estratégica
selección y apoyado en mapas de alto relieve, se instaló en la finca Las Tangas, un
extenso globo de terreno que estaba ubicado a orillas del Río Sinú, en el Municipio de
Valencia en Córdoba. Fidel traía consigo el modelo de las Autodefensas del Magdalena
Medio y rápidamente comenzó a implementar sus estrategias para combatir a la
guerrilla. Debido a estas en Montería se comenzó a hablar de él como “El Señor de allá
arriba” al que acudían angustiados ciudadanos en procura de protección contra los
embates de la guerrilla. El grupo conformado por Fidel Castaño fue conocido como
“Los Tangueros” y estuvo conformado por antioqueños procedentes de los municipios
antioqueños de Amalfi, Segovia, Yolombó, Remedios y Vegachí, estos últimos pueblos
vecinos a Amalfi, cuna de los hermanos Castaño. Desde la finca Las Tangas los Castaño
iniciaron su lucha antisubversiva sobre las márgenes altas de los ríos San Jorge y Sinú,
con aproximadamente cien hombres. Hacia 1987 Henry Pérez y su padre Gonzalo
compraron tierras en Urabá y de esta manera dieron un primer paso para penetrar en esa
región; durante el año 1988 asesoraron y coordinaron con Fidel Castaño la ejecución de

28
Véase Cubides, 2004: 70.
29
Romero, 2003:119.
30
Véase William Ramirez. 1997. Urabá, los inciertos confines de una crisis. Editorial Planeta; Bogotá.
las primeras masacres en la zona bananera de Urabá. 31 Hacia finales de la década de
1980 los Castaño habían consolidado su expansión por el territorio antioqueño, desde la
región del Nordeste hasta el Magdalena Medio, Urabá y el Suroeste antioqueño,
liderando una guerra sin cuartel contra la subversión. Como comandante de las
operaciones antisubversivas fue designado alias “Rodrigo Doble Cero”, hombre de
confianza de la Casa Castaño que habría de protagonizar numerosas acciones violentas
antes de morir asesinado. Años más tarde la Casa Castaño extendería sus tentáculos a
los Llanos Orientales y a otras regiones apartadas y distantes de su epicentro.
Además de los grupos antes citados, hubo proliferación de pequeños grupos
paramilitares en toda la zona norte del país desde finales de la década de 1980 y
comienzos de 1990. Se trata de los Mocha Cabezas y los Hasbum de Urabá, este último
organizado por Emilio Hasbum, alias Pedro Ponte, ganadero de la región del río San
Jorge; el grupo Ojo por Ojo de Córdoba; la banda de Los Rojas al mando de Adán Rojas
y la de Los Chamizos de Hernán Giraldo en la Sierra Nevada de Santa Marta; el grupo
de Juancho Prada en el departamento del Magdalena; los R-15 en el Atlántico; Los
Cirujanos del Cesar, los Tunebos, La Mano Negra, Los Encapuchados, Levantando
Banderas, Los Invencibles y Los Masetos, entre otros. Según la fiscalía 3ª de Justicia y
Paz cada uno de estos grupos operaba en sus zonas de influencia defendiendo intereses
particulares, sin que existiera ninguna unidad de mando.32 En el Magdalena Medio y en
Antioquia operaron MACO (Muerte a Comunistas), la Triple A (Acción Anticomunista
Americana) y MRN (Muerte a Revolucionarios del Nordeste) grupo que se atribuyó la
masacre de 1988 en Segovia, Antioquia. La imbricación de estos grupos con agentes
estatales fue demasiado notoria en ese momento como para sugerir una autonomía de
los grupos paramilitares.33 En la literatura sobre paramilitarismo este primer momento
ha sido considerado como muy centrado en el narcotráfico, visión que hace perder de
vista el papel que jugó la Fuerza Pública en la conformación y dispersión regional del
paramilitarismo por fuera del Magdalena Medio y bajo la órbita de la casa Castaño.
Respecto a ello, Mancuso dice lo siguiente:

“Carlos Castaño tenía una estrategia, desde muchos años antes de que yo lo
conociera, de infiltrar los diferentes estamentos en especial con las Fuerzas
Militares: ¿quién era el comandante Camilo Pérez Betancur?, ¿quién me lo
manda? Carlos Castaño; ¿quien fue comandante de allá del bloque? el capitán
Fino, Marlon; el segundo de él, Mauro, José Losada, teniente del ejército, tercero
al mando y luego se lo muestro en la estructura; quién era Andrés? el

31
El Escorpión, antiguo paramilitar miembro del grupo conocido como “Los Tangueros” al mando de
Fidel Castaño, se refirió al apoyo que ese grupo recibió de las autodefensas de Puerto Boyacá. “Fidel
vivía muy agradecido con Henry porque le había dado el primer empujón para que él creara su primer
grupo de autodefensas. Cuando Fidel comenzó con las autodefensas Henry le mandó unos hombres bien
entrenados para que le mostraran el manejo de las cosas y ellos estuvieron seis meses en Córdoba
mandando y organizando todo y después le devolvieron el mando a Fidel”. Tomado de la entrevista con el
Escorpión hecha por Memoria Histórica el 7 de julio de 2009 en la cárcel Modelo de Barranquilla.
32
Información recogida en las audiencias de legalización de cargos del Bloque Norte. Bogotá, 2010.
33
A propósitos de la participación de agentes del Estado en las masacres y actos atroces durante los años
finales de la década de 1980 véanse los informes de La Rochela y Segovia del grupo de Memoria
Histórica.
comandante del bloque Chinú? un capitán de la Fuerza Aérea, estuvo en las
Fuerzas Militares formado allá, ¿quién fue René Ríos?”34

2. Primeras Investigaciones y Medidas Gubernamentales

A principios de la administración del presidente Belisario Betancur (1982-1986)


las denuncias hechas por sectores sociales afectados por la acción del paramilitarismo
originaron una investigación de la Procuraduría General de la Nación, en coordinación
con la Dirección Nacional de Instrucción Criminal. Las conclusiones de las primeras
investigaciones, reveladas a la opinión pública por el Procurador Carlos Jiménez,
señalaban a los paramilitares como los principales responsables de la intensificación de
la violencia, con el apoyo de miembros activos del Ejército y la Policía. A pesar de las
denuncias esas investigaciones preliminares no afectaron a la estructura paramilitar que
operaba en el Magdalena Medio la cual siguió actuando a sus anchas.35
Durante la administración del presidente Virgilio Barco (1986-1990) y en medio
de una intensa persecución al narcotráfico, el gobierno se percató del peligro que
representaban estos grupos paramilitares pues se habían convertido en ejércitos de la
mafia, en pleno proceso de expansión. En consecuencia, el presidente Barco derogó el
artículo de la Ley 48 de 1968 que autorizaba la defensa colectiva y la creación de
grupos de apoyo a la fuerza pública, declarando ilegales a las autodefensas. 36 Su
gobierno asumió medidas dirigidas específicamente contra el paramilitarismo, dispuso
la organización de una comisión asesora para coordinar la lucha contra este fenómeno37
y creó un cuerpo armado especial para combatirlo. 38 Además, declaró ilegal la
promoción, financiación, entrenamiento y participación en grupos paramilitares.39
En marzo de 1989, el DAS en cabeza del general Miguel Maza Márquez generó
un informe rotulado como confidencial en el cual se describía por primera vez y de
manera detallada, la organización paramilitar del Magdalena Medio. El informe fue
publicado por la Revista Semana bajo el título “El Dossier Paramilitar” y en él se
revelaban los vínculos existentes entre unidades militares y policiales con los mandos de
las autodefensas de Puerto Boyacá. Para entonces, mediados de 1987, el DAS estimaba
que había alrededor de cinco mil hombres en armas, con una fuerte estructura y muchos
simpatizantes.40 Aunque el conjunto de medidas tomadas durante el gobierno del
presidente Barco marcaron, al menos formalmente, el tránsito del paramilitarismo a la
34
Tomado de la Versión Libre de Salvatore Mancuso del 19 de Diciembre de 2006. Centro Administrativo
de La Alpujarra, Medellín.
35
Véase el Informe sobre la masacre de La Rochela publicado en 2010 por el grupo de Memoria
Histórica.
36
En abril de 1989 el presidente Barco dijo ante el Congreso, refiriéndose a las masacres paramilitares
que “la mayoría de sus víctimas no son guerrilleros. Son hombres, mujeres e incluso niños que no han
tomado las armas contra las instituciones. Son colombianos pacíficos”. El Tiempo, 20 de abril de 1989.
Citado en Guido Piccoli, “El sistema del pájaro: Colombia, paramilitarismo y conflicto;” ILSA; Bogotá.
2005. pág. 94.
37
Decreto 813 de 1989.
38
Decreto 814 de 1989.
39
Decreto 1194 de 1989.
40
Tomado de Rafael Pardo, 2007: pp 22 y 23.
ilegalidad, no se tradujeron en capturas o en la desarticulación de las estructuras
consolidadas de las Autodefensas del Magdalena Medio, ni de las nacientes y en
proceso de consolidación como el grupo paramilitar de los hermanos Castaño. Las bajas
de jefes paramilitares o el desmonte de algunas de sus estructuras fueron más efecto de
purgas internas o de procesos de recomposición organizacional paramilitar que una
consecuencia de la presión ejercida por las fuerzas de seguridad del Estado.

3. Hacia la Conformación de las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC

En diciembre de 1991 fue designado segundo comandante del Batallón Junín en


Montería el Mayor del ejército Walter Fratini quien había estado bajo las órdenes del
general Faruk Yanine Díaz, comandante de la XIV Brigada del ejército con sede en
Puerto Berrío. El mayor Fratini traía la experiencia de haber combatido a la guerrilla en
el Magdalena Medio lo que lo convertiría en un personaje determinante para el
desarrollo del paramilitarismo en el departamento de Córdoba. Su antiguo comandante
había sido nombrado por el presidente Belisario Betancur como cabeza de la doctrina de
Seguridad Nacional, una doctrina que orientaba el combate contra el enemigo interno
representado por la guerrilla. En los casinos de la Escuela Superior de Guerra se dieron
los primeros pasos para crear la alianza entre civiles y militares con el objeto de
combatir a la guerrilla, utilizando para ello “todas las formas de lucha”, estrategia que
copiaba la implementada por la guerrilla de las FARC. 41 El objetivo de Fratini era
fomentar entre los sectores ganaderos de Córdoba que habían sido duramente golpeados
por las acciones de la guerrilla, la necesidad de organizarse. A las primeras reuniones
convocadas por el mayor a las afueras de Montería asistía el empresario agrícola
Salvatore Mancuso quien no se perdía los entrenamientos, el polígono y la asistencia
asidua al casino de oficiales de la XI Brigada. 42 En estos ires y venires se selló una
fuerte amistad entre Mancuso y Fratini, ambos descendientes de migrantes italianos.
Fratini se encargó de entrenar a los escoltas de los ganaderos con métodos reservados
para el ejército, les inculcó la importancia de trabajar como un colectivo para el cual
cada quien era responsable de una zona específica y les hizo ver que la seguridad
dependía de la buena comunicación y de la información. Como parte de la estrategia
anti subversiva las haciendas ganaderas fueron enlazadas con sistemas de radio teléfono
y conectadas con la Brigada Militar y los escoltas de los ganaderos recibieron
entrenamiento en técnicas militares y los predios comenzaron a ser patrullados en las
noches por grupos conocidos como “Los Rurales.” El mayor Fratini fue asesinado por la
guerrilla del EPL en Turbo después de derribar su helicóptero y Mancuso fue el único
civil que vio su cuerpo destrozado. A la muerte del militar, su padre Salvatore Fratini le
regaló a Mancuso la pistola Pietro Beretta de su hijo sellando de esa manera una
hermandad que habría de marcar la trayectoria delictiva de Mancuso.43

41
Véase Glenda Martínez, 2004: 17.
42
Ibidem, p. 10.
43
Datos tomados del Informe de Campo hecho por la Fiscal 3ª de Justicia y Paz.
Como parte de la estrategia gubernamental para contener el crecimiento de las
guerrillas, en 1994 el Gobierno Nacional expidió el decreto 356 de 1994 reglamentando
los servicios de seguridad privada a través de unas cooperativas denominadas Convivir.
Dichas cooperativas habrán de convertirse en la base de consolidación y expansión del
paramilitarismo a lo largo y ancho de la costa Caribe colombiana, en los departamentos
de Córdoba, Sucre, Bolívar, Atlántico, Magdalena y Guajira. En efecto, al amparo de
ese decreto gubernamental Salvatore Mancuso tramitó a nombre de Sergio Manuel
Córdoba Ávila, alias “El Gordo”, “Gustavo”, “09”, “Orotu” ó “120” la Convivir
denominada Horizonte Ltda, cuya personería jurídica le fue otorgada el 27 de Abril de
1995. La mencionada Convivir estuvo integrada, en su mayoría, por soldados del
Batallón Junín que habían sido facilitados por el Mayor Walter Fratini;44 Mancuso
también tuvo otra Convivir de nombre Guaymaral. En el resto de la costa Caribe fueron
creadas otras cooperativas Convivir como la denominada “Abibe” de Jesús Ignacio
Roldan, alias “Mono Leche”; la Convivir “Costa Azul” de Arnoldo Vergara; la Convivir
“Nuevo Amanecer” de Rodrigo Mercado Peluffo, alias “Cadena”, en alianza con
Francisco Javier Piedrahita, un ganadero de la región; la Convivir “Los Arrayanes” de
Juancho Prada; la Convivir “Conservar” de Hernán Giraldo en la región de la sierra
nevada de Santa Marta y otras tantas que llegaron a sumar cuatrocientas catorce en todo
el país.45 En el año 1997 las Convivir fueron declaradas ilegales lo que obligó a todos
aquellos que las lideraban a cambiar de razón social o pasar a la clandestinidad.
La primera operación militar de Mancuso al lado de los Castaño fue llevada a
cabo por unas autodefensas incipientes que estaban integradas por unos 40 hombres y
lideradas por los hermanos Castaño. Estos se habían propuesto recoger a algunos grupos
armados que estaban dispersos en los municipios de Planeta Rica, Ayapel y Montelibano
en Córdoba, en Sincelejo, Sucre y un grupo que tenían en el Guamo, Bolívar. 46 En una
de sus versiones libres, Salvatore Mancuso relató como Carlos Castaño lo “reclutó” en
1995 y le ordenó que, junto con “Rodrigo Doble Cero” hiciera una incursión al
campamento guerrillero ubicado en Las Changas, Urabá. Al respecto dice Mancuso:

“Quién es Rodrigo Doble Cero? Rodrigo Doble Cero era un militar retirado del
ejército que ellos tenían infiltrado dentro del ejército y que luego tuvo unos
problemas y tuvo que vincularse de lleno ya plenamente a las autodefensas.”

Como parte de la estrategia de expansión y consolidación, el 16 de Noviembre


de 1996 se llevó a cabo una conferencia que reunió a los principales comandantes de las
autodefensas y cuyo objetivo fue aceptar la adhesión de tres nuevas organizaciones: las
autodefensas de Santander y sur del Cesar (AUSAC), las autodefensas del Casanare y
las autodefensas de Cundinamarca. En abril de 1997 tuvo lugar una nueva reunión que
agrupó a los hermanos Fidel y Carlos Castaño y a Ramón Isaza quienes decidieron crear
las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, un movimiento político militar que, según
44
Datos aportados por el Fiscal 8° de Justicia y Paz en una reunión en la CNRR. Bogotá, Junio 22 de
2010.
45
Datos tomados del Informe de campo de la Fiscalía 3ª de Justicia y Paz.
46
Tomado de la Versión Libre de Salvatore Mancuso. 19 de Diciembre de 2006. Centro Administrativo de
La Alpujarra, Medellín.
sus fundadores, era de carácter antisubversivo, hacía uso del derecho a la legítima
defensa, y reclamaba transformaciones del Estado sin atentar contra él.47
Las AUC quedaron integradas por las siguientes estructuras: las Autodefensas
Campesinas de Córdoba y Urabá con sus 20 frentes establecidos, las Autodefensas de
los Llanos Orientales, las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio de Ramón
Isaza y las Autodefensas de Puerto Boyacá. En la reunión durante la cual fueron creadas
participaron por las ACCU, Carlos Castaño, Cesar Marín, Salvatore Mancuso y Fredy
Rendón Herrera; por las autodefensas de Puerto Boyacá estuvieron Arnubio Triana
Mahecha, alias “Botalón” y Cesar Salazar (sin identificar); por las autodefensas de
Ramón Isaza fueron Ramón Isaza y Alexander González Montoya, alias “Teniente
González” y por las autodefensas de los Llanos Orientales, Humberto Castro y Ulises
Mendoza.48 Salvatore Mancuso tiene su propia versión de la creación de las AUC:

“El 18 de abril de 1997 se conformaron las Autodefensas Unidas de Colombia,


compuestas por fuerzas independientes, con un norte político social y capacidad
de respuesta en caso de fuego en la guerra. Se determinó agrupar a los diferentes
frentes de autodefensas en un movimiento nacional, integrado por las
autodefensas campesinas de Córdoba y Urabá, las autodefensas de los Llanos
Orientales, las autodefensas de Ramón Isaza, y las autodefensas de Puerto
Boyacá. Un día antes del acuerdo del Nudo del Paramillo en mayo 16 de 1998, y
para darle una presentación política más sólida a las Autodefensas Unidas de
Colombia, se adicionan tres nuevas organizaciones de autodefensas: las
autodefensas de Santander y del sur del Cesar, las autodefensas de Casanare y
las autodefensas de Cundinamarca. Las AUC se presentan como una especie de
asociación de ejércitos regionales cuya conformación obedeció a la estrategia
política concebida por el comandante Carlos Castaño para presentar las distintas
estructuras como un todo consolidado cuando en realidad se trataba de un
modelo que nace confederado, es decir, cada una de las estructuradas asociadas
gozaban de autonomía en el campo militar, político y financiero”.49

Esa primera versión libre de Mancuso coincide con la opinión de Cubides quien
considera que muchos grupos atomizados se reunieron bajo la bandera de las AUC con
el propósito de presentarse como una organización con un mando unificado, un plan
nacional, una coordinación multi regional de las acciones y una agenda con pretensiones
programáticas, todo con miras a lograr un espacio en la negociación con el Estado y un
estatus que garantizara, a futuro, su reconocimiento como actor político. 50 Con el paso
del tiempo Mancuso se refiere a la creación y posterior desarrollo de las AUC poniendo
en duda su misma existencia pues considera que estas fueron más una creación ideal de

47
Datos tomados del Informe de Campo de la Fiscalía 3ª de Justicia y Paz.
48
Datos tomados durante la audiencia de legalización de cargos del Bloque Norte. Bogotá, 2010.
49
Tomado de la Versión Libre de Salvatore Mancuso del 19 de Diciembre de 2006. Centro Administrativo
de La Alpujarra, Medellín.
50
Véase Verdad Abierta “La expansión: el nacimiento de las Autodefensas Unidas de Colombia (1997-
2002)”.
Carlos Castaño que un ejército propiamente dicho, con sus estatutos y reglas de juego.
Así lo expresa cuando dice:

“Para darle solidez, consistencia, credibilidad e impulso publicitario a la


conformación de las AUC, Carlos Castaño dictó estatutos en los que ideó la
existencia del supuesto estado mayor, el cual solo existía en documentos escritos
por él y en algunas entrevistas dadas a los medios de comunicación también lo
mencionaba. Más en la realidad esto no funcionaba así”.51

Desde 1998, momento en que las AUC sellan su vínculo definitivo con el
narcotráfico, su crecimiento adquirió un ritmo constante. Según cifras proporcionadas
por Carlos Castaño, en 2003 se calculaba que tenían entre 15.00 y 17.000 hombres en
armas y al menos unos 10.000 fusiles de asalto AK 47 importados en dos grandes
embarques, 3000 provenientes de Nicaragua y 7000 de Bulgaria. 52 Las masacres
formaron parte de la estrategia de terror implementada por las AUC en la costa Norte
del país entre 1998 y 2001, como expresión de una lógica de expansión que buscaba
crear un corredor que dividiera el norte del país de la región central y que, a su vez,
permitiera el control de la producción de cocaína entre Urabá, Bajo Cauca, sur de
Bolívar y la región del Catatumbo.

4. Primeras Negociaciones de Paz con las AUC.

En medio del contexto de violencia implantado por las Autodefensas Unidas de


Colombia tuvo lugar una primera negociación de paz entre estas y el gobierno del
presidente Andrés Pastrana. Dichas negociaciones se concretaron el 26 de julio de 1998
cuando se dieron los primeros acercamientos entre representantes del gobierno y
miembros representantes del “estado mayor” de las AUC. El mencionado encuentro fue
llamado “Acuerdo del Nudo de Paramillo o de Córdoba” y se firmó en el municipio de
Tierralta, Córdoba. En tal sentido es importante escuchar a Salvatore Mancuso respecto
a la existencia del supuesto “estado mayor” de las AUC el que, según él, no fue más que
una invención de Carlos Castaño quien cito a una reunión previa a la del Nudo de
Paramillo para acordar su existencia:

“Hubo una primera reunión citada por el comandante Carlos a mediados de 1997
en la que asistieron algunos comandantes de algunas estructuras de autodefensas
del país; fueron muy pocos, estaba Ramón Isaza, un representante de los Llanos
que firmó como Clodomiro Agamez, Camilo Morantes, el teniente Isaza que se
mató en el carro en el que transportaba unas granadas al regreso de la reunión,
el comandante Alemán Carlos Correa, Rodrigo Doble Cero, un señor Pacho
Casanare, Adolfo Paz, dos o tres personas más que no recuerdo; Vicente no
estuvo. El comandante Carlos nos dijo a los presentes que él tenía que dar una
presentación política al movimiento de autodefensa a nivel nacional e
51
Tomado de la citada Versión Libre de Salvatore Mancuso.
52
Pardo, 2007: 33.
internacional, para buscar un acercamiento con el gobierno nacional y la
comunidad internacional que nos permitiera legitimar nuestro accionar dentro
del conflicto colombiano, mostrándonos como un estado de facto a nivel
nacional”.53

Según Mancuso los medios masivos de comunicación replicaban para la opinión


pública una imagen de las AUC que era la que Carlos Castaño quería que vieran los
colombianos:

“Lo que pasa es que los medios de comunicación presentan una situación que era
como nosotros la presentábamos al país”.54

Mancuso caracteriza esos primeros encuentros entre las AUC y las instancias
gubernamentales de la siguiente manera:

“Como estructura confederada, el mando fue eminentemente horizontal y su


conformación como AUC obedeció a una estrategia a través de la cual se
viabilizaría una negociación política con el gobierno. Uno de los primeros
efectos de esta estrategia fue el encuentro en julio de 1998 en el Nudo del
Paramillo con la sociedad civil que se denominó Acuerdo del Nudo del
Paramillo.” 55

La expansión de las AUC hacia finales de la década de 1990 y comienzos del


2000 se hizo a partir de una agenda que luego empezó a desdibujarse por la pugna
interna entre la línea contrainsurgente y la línea narcotraficante de las AUC. Los
paramilitares se agruparon en estructuras de coordinación regional y nacional y
cooptaron a la clase política local y regional, dando lugar a lo que se conoce como el
proceso de la parapolítica. Lo anterior sucedió desde principios de la década de 1990
hasta el inicio de los procesos de desmovilización en el 2003. Según la Corporación
Arco Iris, las autodefensas perdieron la agenda contrainsurgente pero capitalizaron el
discurso anti insurgente.56
Con la llegada a la presidencia de la República de Álvaro Uribe Vélez se inicia
la desmovilización y el desarme de 34 bloques de las Autodefensas Unidas de Colombia
y se da comienzo al proceso de Justicia y Paz con el que se buscará establecer la verdad
acerca de los crímenes del paramilitarismo. Las AUC se disuelven oficialmente el 18 de
julio de 2002 cuando Salvatore Mancuso y Carlos Castaño anuncian su desarticulación
pues, según ellos, se trataba de “grupos atomizados y altamente penetrados por el
narcotráfico” que perdieron su “identidad y sus principios”. Los mencionados líderes
reconocen la existencia de cuatro organizaciones de autodefensas independientes que
53
Versión Libre de Salvatore Mancuso del 19 de Diciembre de 2006. Centro Administrativo de La
Alpujarra, Medellín.
54
Ibidem
55
Ibidem.
56
Ariel Fernando Ávila. “Injerencia política de los grupos armados ilegales” En Claudia López, Ed. Y
refundaron la patria…De cómo mafiosos y políticos reconfiguraron el Estado colombiano. Random
House Mondadori; Bogotá, 2010. P. 92-98.
son: Las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU), Las Autodefensas
Campesinas del Magdalena Medio (ACMM), el Bloque Central Bolívar (B.C.B) y los
grupos disidentes del Meta, Casanare y Tolima. Sin embargo, el 8 de septiembre de
2002 Carlos Castaño anuncia la reunificación de las Autodefensas Unidas de Colombia
como organización antisubversiva a nivel nacional, reconociendo a Salvatore Mancuso
y a Vicente Castaño como sus cabecillas.
El 12 de noviembre de 2002, dos semanas antes de que las Autodefensas Unidas
de Colombia le anunciaran al país un cese al fuego y empezaran a negociar con el
gobierno las condiciones para desmovilizar a sus tropas, el ex comisionado de paz Luis
Carlos Restrepo se reunió en secreto con la plana mayor de ese grupo armado en una
finca en Córdoba. A esa reunión asistieron Carlos Castaño y Salvatore Mancuso, este
último jefe del Bloque Catatumbo; Ramón Isaza, comandante de las Autodefensas
Campesinas del Magdalena Medio y algunos paramilitares más.57 En dicha reunión el
Comisionado de Paz se refirió a dos tipos de zonas donde tenían influencia los
paramilitares: en unas ejercían un verdadero control territorial mientras que en las otras,
que llamó “zonas de frontera”, el dominio paramilitar era relativo por lo cual el
gobierno dejaría a los paramilitares "operar defensivamente" mientras llegaba la política
del gobierno denominada Seguridad Democrática. Esta última fue definida por el
Comisionado de Paz como “redes de informantes, soldados campesinos, aumento de la
Fuerza Pública y retorno de la institucionalidad.” 58 La preocupación que tenían los
paramilitares con las zonas de frontera tenía que ver con la posibilidad de que la
guerrilla retomara nuevamente esos territorios antes de que llegara la fuerza pública. El
Comisionado propuso una desmovilización en tres etapas y los paramilitares solicitaron
que les fuera reconocido status de actores políticos del conflicto. Ante tal petición el
Comisionado dijo que el gobierno los reconocería como Estado de facto y habló de
reformar la Ley 418 para facilitar la desmovilización. Al final de la reunión los
paramilitares se comprometieron a decretar un cese al fuego unilateral a partir del
primero de diciembre de 2002 y a emitir un comunicado donde dejarían claro que su
compromiso con el país iba en serio y que sería a largo plazo.

5. La Desmovilización de las AUC

El 29 de noviembre de 2002, es decir dos semanas después de la reunión con el


Comisionado de Paz, el país conoció un comunicado de las Autodefensas Unidas de
Colombia en el que decretaban unilateralmente, y a partir del primero de diciembre de
2002, un cese de hostilidades contra la guerrilla. Igual pronunciamiento hizo días
después el Bloque Central Bolívar, BCB, anunciando un “cese unilateral, incondicional
e indefinido de hostilidades, a partir de las cero horas del cinco de diciembre de 2002”.
De igual manera, el 8 de diciembre de 2002 la Alianza Oriente –compuesta por las
Autodefensas Campesinas de Casanare y las Autodefensas de Meta y Vichada– se
57
Véase Verdad Abierta “Documentos exclusivos: Así se fraguó el acuerdo de paz con los 'paras'”. El
portal publica información de una transcripción de la reunión que fue grabada por los paramilitares y que
reposa en varios expedientes de parapolítica.
58
Ibidem, Verdad Abierta.
comprometió a decretar un cese de hostilidades a partir del mes de diciembre en
cumplimiento de los requisitos exigidos por el Gobierno. De esta iniciativa quedó
excluido el Bloque Metro el cual se había separado de las AUC y se mostraba adverso
al proceso.59
El 23 de diciembre de 2002 el presidente Uribe firmó la Ley 782 con la cual se
prorrogaba y se hacían cambios a la Ley 418 de 1997. El más importante de ellos
estipulaba que no era necesario reconocerle estatus político a los grupos armados
ilegales con lo cual quedaba abierto el camino para una negociación con las AUC. Ese
mismo día, a partir de la Resolución 185 de 2002, el Presidente de la República ordenó
“integrar una Comisión Exploratoria de Paz para propiciar acercamientos y establecer
contactos con los Grupos de Autodefensas”. En las primeras semanas del año 2003, el
Alto Comisionado para la Paz y la Comisión Exploratoria atendieron cuatro mesas de
diálogo paralelas, una con las AUC, otras dos con el Bloque Central Bolívar y la
Alianza Oriente y una cuarta con las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio
que se negaron a compartir mesa con las anteriores. 60 A partir de la separación del
Bloque Central Bolívar de las AUC dicha estructura adoptó una estrategia de contención
al avance de frentes conjuntos de las FARC y el ELN en jurisdicción de los municipios
de Cantagallo, San Pablo y Santa Rosa en el Sur de Bolívar.
La desmovilización de las AUC se materializó a partir del Acuerdo de Santa Fe
de Ralito firmado el 15 de julio de 2003 en Tierralta, Córdoba entre representantes de la
Iglesia Católica, integrantes de las AUC y funcionarios del gobierno del presidente
Uribe Vélez, sobre la base de diez puntos. 61 Para entonces varios narcotraficantes ya
habían "comprado" la franquicia de algunos bloques de las AUC y habían adquirido
mucho peso dentro de la organización paramilitar de tal manera que lograron quedar
incluidos en los tratos que tuvieron lugar en Santa Fe de Ralito. Entre estos
estaban Francisco Javier Lindo, alias “Gordolindo”, “Los Mellizos” Mejía Múnera y
Miguel Arroyave. Mientras las reuniones entre el gobierno y las AUC tenían lugar,
Mancuso se dedicó a mover los hilos de la política y en una de tantas reuniones a las
que asistió le pidió a los legisladores apoyo para encontrar una forma jurídica de perdón
que no exigiera el reconocimiento de status político a las AUC. Desde las primeras
reuniones con el gobierno los temas del perdón judicial y de la no extradición de los
desmovilizados hicieron parte de la agenda oculta que el país nunca conoció y que fue
la que verdaderamente orientó las conversaciones y negociaciones.62 Como resultado de
los pactos adelantados, el 25 de noviembre de 2003 se desmovilizó el primer bloque, el
Cacique Nutibara en Medellín con 873 integrantes y con posterioridad se
desmovilizaron otros más.
Con el fin de reforzar los acuerdos pactados y darle un marco jurídico a la
desmovilización de los paramilitares, en agosto de 2003 el gobierno de Uribe Vélez

59
Información facilitada por la Fiscalía 3ª de Justicia y Paz..
60
Ibidem
61
Mediante la Resolución 092 del 2004 el gobierno nacional creó una zona de ubicación temporal en el
corregimiento de Santa Fé de Ralito, municipio de Tierralta, Córdoba con el fin de facilitar el proceso de
diálogo, negociación y firma de acuerdos con los miembros de las AUC. Consejería para la Paz, Oficio
09-00098336/AUV 12300 del 18 de septiembre del 2009.
62
Véase Pardo, 2007: 56.
presentó a consideración del Congreso un proyecto de ley denominado de
“alternatividad penal.” El proyecto tenía por objeto facilitar la reincorporación de los
desmovilizados de las AUC sin someterlos a la justicia, por lo cual terminó finalmente
archivado por sus visos de impunidad y su talante de perdón y olvido. Al año siguiente
el mencionado proyecto fue modificado y su nombre cambió por el de proyecto de
Verdad, Justicia y Reparación; en él se estipulaba la existencia de un proceso judicial
que implicada investigación de los crímenes del paramilitarismo y un laxo juzgamiento
de los mismos, así como el estableciendo de penas mínimas de cinco años para los
delitos no indultables. Los líderes de las AUC se mostraron en desacuerdo con esta
segunda versión del proyecto pues consideraron que las condiciones del proyecto de ley
eran incompatibles con el espíritu de la negociación política que habían hecho con el
Comisionado de Paz. Finalmente, en 2005 se aprobó la ley 975 de Justicia y Paz con la
cual se dio inició al proceso de justicia transicional que desde entonces juzga los
crímenes del paramilitarismo. La nueva ley fue impugnada y demandada por numerosas
ONG´s defensoras de derechos humanos y por organizaciones de víctimas por lo cual la
Corte Constitucional introdujo algunas modificaciones al expedir la sentencia C-370
con la cual obligó a los desmovilizados que fueran postulados por el gobierno a la ley de
Justicia y Paz a confesar integralmente sus crímenes, introduciendo modificaciones a
favor de las víctimas, entre otros temas más.63 Todo este arduo proceso legislativo fue
duramente criticado por un editorial publicado el martes 5 de Julio en el periódico The
New York Times y titulado “La capitulación de Colombia”. Allí se calificada a la ley de
Justicia y Paz como “una ley de impunidad para asesinos, terroristas y grandes
traficantes de cocaína”.64
Para darle continuidad a las negociaciones, el gobierno nacional y las AUC
firmaron un nuevo acuerdo con el fin de legalizar una zona donde serían ubicados los
paramilitares mientras se definían los aspectos jurídicos y políticos de la
desmovilización. La mencionada zona estuvo ubicada en Santa Fé de Ralito en el
departamento de Córdoba. Este segundo pacto fue conocido como Acuerdo de Fátima y
se firmó el 12 y 13 de mayo de 2004 entre el Alto Comisionado para la Paz, en nombre
del gobierno nacional, y los miembros del Estado Mayor Negociador de las
Autodefensas Unidas de Colombia, con el acompañamiento de la Misión de Apoyo al
Proceso de Paz en Colombia de la OEA, MAPP/OEA y la Iglesia Católica.65
A medida que transcurría el tiempo se hizo evidente el fracaso del cese de
hostilidades al que se habían comprometido las cúpulas de las AUC por lo cual en enero
de 2004 el Presidente Álvaro Uribe y el entonces Secretario General de la OEA, César
Gaviria, firmaron un convenio que permitió poner en marcha la Misión de Apoyo al
Proceso de Paz en Colombia de la Organización de Estados Americanos, conocido bajo
la sigla MAPP/OEA. La misión se comprometió a tres cosas: 1. Verificar el cese de
hostilidades lo que contribuyó a perfeccionar la decisión tomada por las AUC. 2.
Acompañar los procesos de desmovilización tanto individual como colectiva. 3.
Acompañar a las comunidades que han sufrido los rigores de la violencia. En

63
Tomado de Rafael Pardo, 2007: 116.
64
Citado por Pardo, 2007: 100.
65
Fiscalía 3ª de Justicia y Paz.
consecuencia, la misión se dedicó a monitorear el cese al fuego y de hostilidades, la
desmovilización y el desarme, y la reinserción de los paramilitares. El portal Verdad
Abierta centró sus esfuerzos en la investigación y documentación del proceso de
desmovilización, desarme y reinserción y entre agosto de 2002 y enero de 2010
confirmó que se habían desmovilizado 52.403 personas, 31.671 procedentes de grupos
paramilitares que dejaron las armas de manera colectiva, y 20.732 miembros de grupos
guerrilleros y paramilitares que se desmovilizaron individualmente. Según información
de la Policía Nacional, entre el año 2001 y el mes de diciembre de 2009 han sido
capturados 5.890 desmovilizados y han muerto 2.210. 66 De las 31.650 personas
desmovilizadas, cerca de 29.000 no fueron investigadas y se decretó un cese de
procedimientos en los términos del decreto 128 de 2003.
Finalmente en agosto de 2006 el gobierno le entregó a la Fiscalía de Justicia y
Paz una lista integrada por 2.695 nombres de desmovilizados que serían sometidos a la
ley 975 y que de ahí en adelante serían conocidos como “versionados” o “postulados.”
Son estos ex combatientes quienes rendirán versión libre, a quienes se les imputaran
cargos y se les juzgará por los crímenes cometidos por la organización paramilitar.

66
Véase Verdad Abierta “La desmovilización: el proceso de paz (2003-2006)”. [Link]
II. LA TALANQUERA DE JUSTICIA Y PAZ

Antes de 2002 las leyes que regularon el desarme y la desmovilización de los


grupos armados ilegales fueron la ley 418 de 1997, prorrogada por la ley 548 de 1999 y,
posteriormente, por la 782 de 2002 que modifica las anteriores. Esta última solo
contemplaba la amnistía y el indulto para delitos políticos y conexos, cometidos por los
miembros de la organización ilegal. Por lo tanto, y de acuerdo con los tratados
internacionales suscritos por Colombia, era necesaria una nueva ley que facilitara la
reincorporación individual o colectiva a la vida civil de criminales políticos o no que
estaban implicados en crímenes de lesa humanidad, y que, al mismo tiempo, garantizara
los derechos de las víctimas sin someter al “perdón y olvido” las graves violaciones a
los derechos humanos, crímenes de guerra y delitos contra el Derecho Internacional
Humanitario. Esas razones orientaron la aprobación de la Ley 975 del 25 de Junio de
2005, conocida como Ley de Justicia y Paz por parte del Congreso de la República. 67
Por lo tanto, la Unidad Nacional de Justicia y Paz fue creada a partir de la Ley 975 con
sede principal en Bogotá; casi un año después de su creación, en septiembre de 2005,
cuando comenzaron a llegar los postulados se crearon las sedes alternas en las ciudades
de Barranquilla y Medellín. 68 La primera versión libre la rindió alias “El Loro” el 14 de
Diciembre de 2006, seguido por Salvatore Mancuso.
Una vez desmovilizadas las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC se dio
inicio al proceso de Justicia y Paz el que, a semejanza de otros procesos judiciales, ha
pretendido articular dos sentidos de justicia: la retributiva, expresada en un mecanismo
de alternatividad penal que no debe confundirse con la amnistía ni con el indulto, y la
restaurativa, que tiene que ver con el diseño de medidas de reparación individuales y
colectivas, planteadas como resarcimiento del daño producido y del sufrimiento causado
por el accionar violento de los grupos paramilitares. La articulación entre uno y otro
sentido de justicia es eminentemente política: no se debe olvidar que este proceso es
resultado tanto de unas negociaciones de paz como del control que sobre el proceso han
ejercido legisladores y magistrados.
Desde el momento en que comenzaron a desmovilizarse los grupos paramilitares
y antes de que éstos entraran formalmente al proceso de Justicia y Paz, tuvieron lugar
una serie de procedimientos que alteraron y modificaron las estructuras de las AUC tal y
como estas venían funcionando en la cotidianidad. La primera modificación
corresponde a las denominaciones que recibieron las estructuras armadas en el momento
de su desmovilización, las cuales no necesariamente coinciden con las que existían
antes de la desmovilización. Estas denominaciones fueron adoptadas por la Fiscalía de
Justicia y Paz al repartir responsabilidades entre los diferentes fiscales. Un ejemplo de
ello es la segmentación que sufrieron estructuras como las del Bloque Norte de las AUC
al ser repartidas entre diferentes fiscales; de esta manera estructuras paramilitares que en
la vida real compartieron un mismo territorio y estuvieron bajo un mismo mando,
quedaron en manos de diferentes fiscales que no siempre intercambian y cruzan
67
Véase [Link]
68
Ibidem
información. Sin embargo, algunos fiscales han intentado, en la medida de sus
posibilidades, hacer fluidos los canales de comunicación interna con el fin de compartir
información con sus colegas. En efecto, ese es uno de los objetivos elementales que se
plantearon con la creación del Sistema de Información de Justicia y Paz (SIJYP) y que
ha tenido efectos positivos. También el contacto entre investigadores de la Policía
Judicial, asignados a diferentes despachos, ha sido provechoso: muchos son antiguos
compañeros de trabajo provenientes de unidades de inteligencia del Estado y, en medio
de la camaradería cotidiana, se pasan información sobre sus respectivos bloques.
Otro aspecto interesante del proceso ha sido la forma como cada fiscal ha
abordado los temas que le han sido asignados y el dinamismo que ha imprimido al
proceso de verificación de los hechos confesados por los postulados. Con el fin de
documentar lo anterior, en la 2ª Parte de este informe abordamos el estudio de cuatro
casos, poniendo en relación la perspectiva clasificatoria e interpretativa de cada fiscal
con las voces de los victimarios. Allí mismo se analizan las razones profundas y
estratégicas que afloran en las Versiones Libres y que orientaron tanto las acciones de
guerra como los discursos de los desmovilizados. Con el fin de entender las diferencias
procedimentales y los diferentes matices investigativos de cada fiscal, se escogieron los
siguientes cuatro bloques paramilitares: Centauros, Norte, Calima y las Autodefensas
Campesinas del Magdalena Medio.
Según una de las fiscales de Justicia y Paz que entrevistamos, los fiscales que
fueron vinculados al sistema asumieron sus funciones una vez que el director de la
unidad
“había estructurado el tema por bloques, había dividido el país judicial y las
fiscalías por bloques, ya había dispuesto que estuviera una unidad en Bogotá,
otra en Medellín y otra en Barranquilla, un grupo de fiscales y a cada fiscal se le
daría la responsabilidad por bloques”.69
Los fiscales abordaron su labor investigativa desconociendo las dimensiones de
las estructuras criminales que tendrían que enfrentar, sus áreas de influencia y las
características del dominio impuesto por estas. Con el fin de ir conociendo el universo a
su cargo se valieron de recursos ya existentes lo que implicó revisar los miles de
expedientes de la justicia ordinaria que reposaban en los archivos locales y regionales;
igualmente consultaron los datos aportados por la Policía Judicial y por el Cuerpo
Técnico de Investigaciones de la Fiscalía. Con este inmenso cúmulo de material, que en
algunos casos pudo implicar la revisión y lectura de hasta 50.000 expedientes judiciales,
comenzó un proceso de indagación que una de las fiscales entrevistadas caracterizó
como
“muy diferente, muy novedoso; revisamos los procesos, de ahí los investigadores
sacaron de esos procesos alias, sacaron zonas donde ellos cometieron los delitos;
entonces empezó a darnos una luz la revisión de procesos, empezando por la geo
referenciación, dónde estuvieron ellos, dónde delinquieron más; también los
69
Tomado de la entrevista a la Fiscal 5ª de Justicia y Paz en Bogotá. 17 de Agosto y 3 de Septiembre de
2010.
investigadores llegaron… que de ahí salió información importante de alias,
siempre las denuncias dicen… eso lo hizo Cara de Cuchillo, Don Mario, entonces
uno comienza a colocar nombres que desconocía y a tenerlos en cuenta; eso nos
permitió también analizar unas estructuras, unos tiempos, unos años.” 70
Según el testimonio anterior, los fiscales fueron reconstruyendo pistas, ubicando
nombres e identificando que delitos correspondían a la guerrilla y cuales a los
paramilitares. Esa investigación preliminar le permitió al fiscal ir haciéndose a una idea
de las estructuras armadas que debía comprender a cabalidad para poder imputar los
delitos y adquirir los suficientes conocimientos para poder no solo interrogar a los
postulados sino contra interrogarlos. Los conocimientos preliminares que adquirió cada
fiscal sobre la estructura armada que le fue asignada varían mucho de uno a otro, lo
mismo que la pericia para interrogar. Otra fuente de información consultada por los
fiscales antes de dar inicio al proceso como tal, provino de las mismas víctimas. En
efecto, durante la etapa de indagaciones preliminares la mayoría de los fiscales, aunque
no todos, organizaron encuentros regionales y locales con las víctimas con el fin de
corroborar los datos aportados por otras fuentes e ir perfeccionando su conocimiento
acerca de las modalidades de crímenes cometidos.
Tal y como su nombre lo indica, Justicia y Paz es un proceso de justicia
transicional que, de manera simultánea, imputa delitos y aplica castigos individuales a
los perpetradores mientras, por otro lado, implementa mecanismos para subsanar,
material y simbólicamente, los daños causados a las víctimas por el accionar violento de
los perpetradores. Por el lado de las víctimas, pese a su centralidad en la definición de
los propósitos de la ley 975, el proceso judicial no incentiva la expresión de sus traumas
colectivos, ni de sus reclamos históricos, por lo cual estas se ven inhabilitadas para
articular reclamos colectivos y se limitan a reclamar por sus parientes asesinados. Es
como si la necesaria individualización de la pena en el proceso judicial implique la
individualización del objeto de reclamo que hace la víctima. Este proceso de justicia
alterna ha sido implementado en varias fases, algunas de las cuales suceden a puerta
cerrada, en recintos de acceso restringido, mientras otras son públicas pues ocurren en
recintos de acceso abierto y llegan al público en forma de notas publicadas en la parte
judicial de los periódicos. El acceso a los medios, así sea de manera parcial, permitiría
suponer que el proceso tendría que permear amplias esferas de la cultura y de la vida
pública del país, algo que no sucede según consta en el análisis que se hace en la 4ª
Parte de este informe donde se aborda el impacto de Justicia y Paz en la escena
mediática.
A continuación hacemos una descripción pormenorizada de cada una de las etapas del
proceso de justicia transicional mediante el cual se juzgan los crímenes del
paramilitarismo en Colombia.

1. La Etapa Investigativa

70
Ibidem.
Tres son los escenarios que hacen parte formal de la investigación a cargo de la
Fiscalía: la versión libre, la citación a víctimas, y las diligencias de investigación
realizadas en zonas de frontera y conflicto. 71 Se puede decir que estos hacen parte de
tres momentos de la articulación de conjuntos de verdades producidas dinámicamente
por la interconexión entre diversas esferas prácticas. El primer momento es el de la
enunciación de la verdad, un espacio donde hace su primera aparición, donde el
versionado la pone de presente. Por lo tanto, tiene la forma de un encuentro posible
entre la víctima y su verdad a través de la mediación del victimario quien la pone de
presente.72 El segundo es un momento de registro e incorporación de esa verdad dentro
del proceso, puede decirse que la verdad se oficializa, al igual que la víctima. El tercero
corresponde a la corroboración empírica de la verdad enunciada por el versionado y a
los procedimientos para su efecto.73

a. Versiones Libres

71
Una vez que la lista de desmovilizados-postulados propuesta por parte del gobierno nacional llega a la
Fiscalía General de la Nación, se da comienzo a las investigaciones preliminares que buscan “verificar la
existencia de hechos delictivos [y] determinar la vinculación de los postulados a los mismos [grupos
armados organizados al margen de la ley, GAOML] y a la existencia de partícipes, recolectar material
probatorio y asegurar el cumplimiento de responsabilidades derivadas del delito”. Luego viene una parte
propiamente investigativa que comprende las actividades desde la versión libre hasta la audiencia de
imputación de cargos. Dicha indagación implica la recolección de “elementos materiales probatorios y
evidencias físicas que permitan fundamentar una acusación”. En general la investigación se concentra en
el modo de operar de los Grupos Armados Organizados al Margen de la Ley. Una vez ratificado su
acogimiento a Justicia y Paz y los hechos delictivos cometidos durante su pertenencia al grupo armado, se
indican los bienes que se entregarán.
72
La perspectiva general bajo la cual se configura esta investigación gira en torno a lo que se conoce
como “observación participante”, la que aglutina una variedad amplia de metodologías que van desde los
itinerarios o historias de vida individual y colectiva hasta la conversación informal. El investigador no
solo observa los procesos sociales que le interesen, sino que adicionalmente participa, en la medida de lo
posible, en su vida social. Esta participación implica grandes retos y compromisos, máximo en escenarios
de violencia, en donde la presencia del otro (particularmente quien ha sufrido los embates de la violencia)
no emerge como mera fuente de información (una actitud usual entre muchas formas de investigar) sino
como parte de un proceso de colaboración. El objeto final de esta perspectiva es tener una mirada desde
adentro, desde el punto de vista de los actores sociales, de la manera como construyen significados del
mundo tejidos íntimamente con su entorno. Por lo general, esto implica, en el mejor de los casos,
relaciones de mutua confianza que se construyen a lo largo de muchos encuentros. A esta perspectiva
participativa en el proceso legal (sobre todo en procesos de transición como Sudáfrica, Sierra Leona y
algunos otros) se le ha denominado antropología de la ley, en donde la ley no se ve como un ámbito (de
especialistas) ajeno a la sociedad, sino como parte de campos más amplios de relaciones de poder. Desde
esta perspectiva, la ley es un artefacto cultural.
73
Los planteamientos anteriores se fundamentan en la idea según la cual el pasado (o la experiencia
vivida de la violencia) se localiza o se reconoce como pasado (como experiencia que se vivió) a través de
un proceso social. Localizar hace referencia a una serie de operaciones conceptuales y políticas por medio
de las cuales se autoriza, –mediante coordenadas espaciales y temporales–, se consigna, se codifica, y se
nombra el pasado en cuanto tal. Este ejercicio es esencialmente similar al ejercicio de producir un mapa.
No cabe duda, según esto, que la experiencia vivida de la guerra o la violencia habita, como lo plantean
diversas disciplinas, diversos lugares, entre personales y sociales.
La versión libre es un procedimiento mediante el cual “los miembros de grupos
armados organizados al margen de la ley” (paramilitares y de la guerrilla) “[confiesan]
los hechos delictivos cometidos durante y con ocasión de su pertenencia [al] grupo
armado, (…) anteriores a su desmovilización (…)”74. El interés del análisis que
proponemos a continuación se centra en la estructura formal (temporal y espacial) de la
diligencia de versión libre, en el carácter simbólico del lugar donde ésta se desarrolla y,
particularmente, en la manera como se establece un intercambio entre víctima y
victimario en un intento por aclarar la muerte y desaparición de seres queridos. 75 Como
veremos, es en el momento de un eventual fracaso, cuando la víctima se retira del
recinto sin resolver nada, en el que, en tanto situación límite, se evidencia este proceso
de mediación en donde —a partir de diferentes pedazos y fragmentos de recuerdos— se
trata de establecer o esclarecer el pasado violento. Es sobre esa verdad caleidoscópica,
como la llamaremos, que emerge más que en ninguna otra situación, en ese momento de
ausencia de la verdad, de ausencia de respuesta a una búsqueda, y que es leído por las
víctimas en un claro registro de desesperanza y desilusión, que versará nuestra
descripción.
En el centro de esta primera etapa se destaca la ausencia del cuerpo y la
imposibilidad de situar un evento en una trama histórica e incluso vivencial. Al
concentrarse en este orden de lo invisible, este orden de lo que no se ve, de lo que pasa
desapercibido, es posible dilucidar no solo la dinámica de la versión en sí misma sino
entender una dimensión social del sufrimiento humano y su puesta en escena. En cada
versión hay una serie de participantes que deben estar presentes: los versionados, el o la
fiscal que lleva a cabo la investigación, los investigadores que acompañan al fiscal y
tienen la tarea de tomar y organizar la información, los abogados representantes de los
versionados, y un representante de la Procuraduría que vela porque el proceso se lleve de
acuerdo a la ley. Así mismo, existen sistemas de control espacial o zonas que se crean
dentro de la sala de versión. En este orden de ideas, se ponen en juego lo que podría
denominarse sistemas de control de flujo y movimiento: hay momentos para entrar, hay
momentos para salir, y en caso de necesidad de moverse, el postulado por lo general
debe pedir permiso y ser acompañado por un guardia. En otras palabras, hay rutas
establecidas, de circulación. En algunas salas observadas la entrada es la misma salida y
por ahí entran y salen tanto versionados como funcionarios. En otras salas, versionados
ingresan por una puerta diferente a la de los funcionarios. Aunque esto no es una regla en
cuanto a la sala de versión, si lo es en cuanto al acceso del postulado al edificio de la
fiscalía. Por lo general, llegan en buses oficiales, acondicionados para el transporte de
prisioneros, que se estacionan en un lugar asignado para dejar a sus ocupantes. En lo
observado en Bogotá o en Barranquilla, por ejemplo, así se procedía rutinariamente. Por
74
Ley de Justicia y Paz del 2005. Artículo 17, Diario Oficial 45.980.
75
En este contexto se usa el término “víctima”, y no “sobreviviente”, como en otros escenarios sociales
(Sudáfrica), haciendo referencia a una condición particular gestada por el efecto de la violencia,
“realizada por grupos armados organizados al margen de la ley”, sobre un individuo o colectivo y
establecida en el contexto de la ley de Justicia y Paz, artículo 5º. No constituye ni una metáfora ni un
término genérico —las víctimas de la violencia en Colombia—, aunque si establece de manera muy clara
itinerarios de reparación y relaciones particulares con el Estado. Todas las referencias relativas a
Sudáfrica son tomadas del texto de Alejandro Castillejo. Los Archivos del Dolor: Ensayos sobre la
Violencia y el Recuerdo en la Sudáfrica Contemporánea. Bogotá, Colombia: Universidad de los Andes.
lo general, aunque este es un factor más marcado en otro tipo de audiencias, hay formas
concretas de control ambiental. Dicho control se traduce en una temperatura “razonable”
que permita la versión, en que este aislada, en lo posible, y en que se permitan una serie
de condiciones más o menos buenas de audibilidad, restringiendo el flujo de personas y
funcionarios autorizados. En el caso de las versiones las sesiones son cerradas, con
excepción de víctimas interesadas y funcionarios), y no hay acceso al público general.76
Así mismo, este proceso de relatar-confesar tiene una estructura temporal que se
organiza por fases. Son estas fases, en primera instancia, las que delimitan el tiempo y
las sensaciones asociadas que describen la experiencia del tiempo: lento, rápido, eterno,
y así sucesivamente. La pregunta ¿cuánto se demora una sesión de versión libre?” hecha
por una víctima en Bogotá, depende de protocolos externos e internos. En cuanto a la
salida de prisioneros los penales tienen una serie de requisitos; a veces el cumplimiento
de estos requisitos incide en que el versionado llegue a una hora en particular, se demore
o incluso no llegue nunca, por ejemplo, cuando por razones de seguridad la diligencia es
cancelada a última hora. Hay esperas en la organización del dossier o de los equipos, que
a veces no funcionan. Una vez iniciada la sesión hay otra serie de procedimientos como
las palabras de apertura y los procesos de identificación, a viva voz, de cada persona
presente para que quede constancia; en este contexto se hace evidente que la verdad gira
en torno a la voz y a la presencia. En este sentido el abogado puede ser en un momento
dado, el único ungido para hablar por otros, y en el lenguaje de la ley: “Mi nombre”
[dice una abogada en una legalización de cargos y frente a un micrófono] “es Mariela
María, mi cédula es tal y tal, y vengo en representación de los casos 123, 124, 125 (…)”,
y así sucesivamente hasta llagar al 200. Estos protocolos de verificación de identidades
toman tiempo. En la versión también hay una identificación de los asistentes, no solo
quienes están dentro de la sala sino “afuera”, como se mostrará más adelante.
No solo está el tiempo como experiencia, su percepción (lento, rápido, pesado),
también hay modos específicos de “contarlo”, marcadores sociales dentro del proceso
mismo. De hecho, es la ley 975 el determinante temporal más importante. En otras
palabras, temporalmente hablando la versión es un evento dentro de otro evento mayor.
Es una unidad temporal dentro de otra unidad temporal más amplia. Es una fase, dentro
de un proceso más largo también constituido por fases. En este sentido, sin atención a las
cotidianidades del proceso, la ley establece y determina un ritmo general basado,
precisamente, en las rutas investigativas y en los procedimientos que giran alrededor de
los archivos y papeles que se acumulan y circulan. Y es dentro de ese ritmo general que
se articulan o se conectan experiencias del tiempo más pequeñas, ritmos más pequeños.
Es ahí cuando una víctima puede decir que el proceso de Justicia y Paz es “lento” de cara
a un final esperado, a las expectativas creadas, al tiempo en que la víctima y su caso
habían estado en silencio. Y es en esta coyuntura que la persona tiene una sensación
desarticulada de la experiencia del tiempo. Como se mencionará más adelante, es en la
citación pública de las víctimas cuando se gesta una conexión entre el tiempo de lo
oficial y el tiempo de lo personal.

76
Para entrar a una sala de víctimas, donde estas escuchan lo que dice el victimario, se requiere permiso o
alguna suerte de carta oficial. Hay que estar autorizado, con permiso de ingreso, para poder observar.
Sin embargo, la parte más extensa del proceso es la versión libre en sí misma
donde los versionados deben confesar los crímenes perpetrados durante y con ocasión a
su pertenencia a “grupos armados organizados al margen de la ley”. Deben proveer, en
ese orden de ideas, las circunstancias de modo, tiempo y lugar, con particular atención a
los muertos o al destino de los desaparecidos. Aunque la dinámica que marca muchas de
las audiencias es la de la confesión “voluntaria” (y también forzada en la medida que el
versionado haya sido incriminado por otra versión, convirtiendo el procedimiento mismo
en una red o en un árbol de mutuas incriminaciones) la actitud del Fiscal debe ser en este
punto activa y dinámica. Aclarando hechos, tratando de entender procesos, momentos
históricos, incluso motivaciones. Hay así mismo una serie de aspectos sobre los que el
fiscal debe poner atención: delitos confesados, circunstancias de tiempo, modo y lugar,
la estructura jerárquica del grupo, las referencias geográficas y temporales en las que
operaba el grupo. La conexión entre la estructura militar y el momento de operación le
permite al fiscal asignar diferentes formas de responsabilidad sobre un hecho.
Así mismo, el fiscal rastrea “las finanzas”, es decir, la manera como se
financiaban y relacionaban con otros ámbitos de la sociedad. Y finalmente, los
versionados consignan en listas los bienes que entregarán para reparar a las víctimas. En
el protocolo de presentación se resume estructuradamente esta información, que sumada
a la investigación y corroboración, constituye una parte del proceso. En tiempo real
existe correlación entre el rango del desmovilizado y lo que potencialmente puede saber.
La masa de detalles ínfimos, las búsquedas específicas dentro de un proceso o un evento
(que a veces emergen de tal manera que se le dedican largas sesiones y citaciones
específicas) y las listas de bienes reconocidos por los postulados, cifran inevitablemente
el ritmo del proceso. En esta temporalidad, las víctimas emergen por lo general cuando
su caso personal se cruza con lo que sucede y los abogados aparecen cuando los casos
que llevan son mencionados. Es raro, sin embargo, ver abogados en este punto pues
hasta ahora se oficializan los hechos.
La conjunción entre los ritmos de las versiones y el orden espacial de las mismas
configuran un proceso regulado, incluso repetitivo. A pesar de las reglas de
comportamiento que se deben seguir durante la versión, donde se espera compostura,
concentración, colaboración de cara a la justicia y a las víctimas presentes en una sala
alterna, también hay diversos espacios de trasgresión donde la dinámica se desplaza,
fracturando el orden de la cosas, el orden del procedimiento. El refuerzo de fronteras y
límites suele ser más estricto en la versión que en otro tipo de audiencias pues hay menos
público, menos espacio para apropiarse del evento, menos campo para el teatro. Aunque
es difícil generalizar también las personalidades de quienes hablan, incluso su capacidad
para hablar, juegan un papel importante. Por supuesto que hay control sobre la
“posibilidad de convertir el escenario de la justicia en un circo”, como comentará un
magistrado en una ocasión.
Hay diversos momentos de la versión libre cuando los límites y las zonas entre
unos y otros se fragmentan, no de manera estructural sino por circunstancias del proceso.
Por ejemplo, la frontera espacial que se regula más visiblemente es la frontera entre la
víctima y el victimario, el espacio de quien sufre por la violencia se diferencia del
espacio de quien generó el sufrimiento: esta es, en abstracto, una frontera moral entre la
maldad y la inocencia. En el contexto de la versión libre de un jefe del Bloque Norte en
Barranquilla, por ejemplo, se permitió romper ese “protocolo” diseñado, en teoría, por
razones de seguridad para evitar interacciones irrespetuosas del dolor del otro, o
peligrosas incluso para cualquiera de las partes. La razón aducida por el fiscal fue que
una ruptura regulada de estos espacios diferenciados permitiría crear un “escenario de
reconciliación,”77 el gran concepto hacia donde mira Justicia y Paz y, en general, todas
las políticas de transición. La razón de dicha ruptura fue la entrega de unas “manillas” o
pulseras a un grupo de víctimas, como “gesto” de reconciliación y perdón para dejar
atrás el pasado, según dijo el versionado. Las manillas estaban tejidas por los propios
versionados, y hacían referencia a partes de la Biblia. En una de ellas se leía la palabra
“reconciliémonos” (Mateo, 5 versículos 23 y 24). El versionado pediría perdón, en una
repentina, aunque calculada, intervención. Este versionado, en particular, siempre tendría
en el proyector de la pantalla de su portátil las fotos de sus hijos pequeños, y haría
referencia a sus propios errores y al deseo de volver con su familia, apelando, en este
sentido, a lo más humano para conectarse con el otro y de esta manera ponerle la cara al
familiar del muerto. Las víctimas, por lo general, respondían con temor y escepticismo;
otras sentían un descanso al saber que pasó con su familiar; otras más, sollozaban y otras
le botaban por la cara la manilla y le repetían incesantemente que esperaban “que se
pudriera en el infierno.” Pero en general, eran inmensamente bondadosas con sus
respuestas. En otros escenarios de guerra tanta bondad por parte de las víctimas es algo
más difícil. En este sentido, y desprendiéndose de lo anterior, la diferenciación del
espacio en categorías, las categorías del proceso judicial, implicaba también diferentes
modos de interlocución y de hablar entre las personas. Se espera que la gente, según su
localización dentro del proceso, trabe una relación con el otro a través de la palabra.
Viendo otros contextos sociales, es importante resaltar las variedades culturales
en este tema, incluso en contextos de reglas muy rígidas. Se está hablando entonces del
espacio del versionado, del espacio de la víctima, del lugar del fiscal y de los
acompañantes, incluso del lugar del público que asiste pero cuya participación se reduce
a la observación. En el caso de las audiencias públicas de la Comisión de la Verdad en el
Perú, víctimas de actos violentos testificaban públicamente ante grandes escenarios
sociales; en audiencias públicas donde los victimarios enfrentaban a los comisionados, el
público participaba directamente. A pesar de las grandes diferencias entre los dos
procesos, los comisionados en el Perú y los fiscales en Colombia fungen como
administradores del proceso, de la palabra, como reguladores de estos escenarios de
comunicación. En parte debido al código de etiqueta en donde el relato controlado, frío y
hasta calculado hace parte de la puesta en escena de la objetividad de lo que se habla. Si
se interrumpe el testimonio o se interrumpe la confesión se hará reguladamente. En
Sudáfrica, el público, empático con la víctima, remitía en gesto de comprensión las
últimas palabras que dijera, como replicando una conversación. Así mismo, de los
agentes del estado llamados a testificar se esperaba respeto por el tema y por las
77
Parte de las discusiones políticas y académicas en las últimas dos décadas tiene que ver con la noción
misma de reconciliación, un término con un fuerte contenido religioso. Las reflexiones sobre el tema se
mueven alrededor de la idea de la reconciliación como un fin en sí mismo. Es un término que fundamenta
el lenguaje social que se gesta en el seno de sociedades que llevan a cabo cambios políticos, parte de lo
que diversos autores han denominado el “evangelio global del perdón y la reconciliación”.
víctimas, limpiando sus formas de hablar de referencias racistas de cualquier clase. Los
asistentes hablan y actúan de acuerdo al lugar que ocupan no solo en el espacio sino en la
estructura de roles.
El escenario de la versión es en realidad un conjunto de escenarios
interconectados: hay como mínimo dos salones u oficinas debidamente acondicionadas y
conectadas por un sistema de comunicación de audio y video y administrado por
auxiliares de la Fiscalía. En el primero de ellos se encuentran los versionados, un grupo
de varios hombres, usualmente el comandante de frente y sus lugartenientes. El primero,
con frecuencia mejor trajeado que los otros, en una visible jerarquía dado que es quien
usualmente habla. Es difícil imaginar la cantidad de crímenes cometidos por algunos de
ellos. En una ocasión había uno “no mayor de treinta años” que era acusado de haber
asesinado a más de cincuenta personas con sus propias manos: a bala, descuartizados a
machete, a golpes; en otros casos los integrantes de la versión colectiva podían ser
responsables de miles de crímenes dado que el paramilitarismo era una gran red militar y
clientelar al punto en que la línea divisoria entre el orden institucional y el no
institucional parece más la excepción que la regla; sus miembros, según los grados que
ostentaban en la organización y según los modelos de imputación usados por los fiscales
y magistrados, tendrán que responder por miles de crímenes. En la sala de los
versionados se encuentran el abogado defensor de los acusados, el fiscal de Justicia y
Paz y dos investigadores que lo acompañan. Uno toma nota de lo que acontece segundo
a segundo y el otro anota las solicitudes del fiscal o consigna otra información relevante.
También se sienta un representante de la Procuraduría General de la Nación quien
constata la legalidad del proceso. Rara vez se tiene acceso directo a este escenario. Es
restringido.
La audiencia de versión libre usualmente comienza a media mañana y luego de
identificar a cada uno de los asistentes a la sala de versionados y de certificar la
presencia de victimas en la otra, que en ocasiones puede estar localizada en otra ciudad o
región del país, se da comienzo a la sesión. El fiscal retoma la diligencia que en
ocasiones puede extenderse semanas enteras, incluso años. Tal ha sido el caso de dos
comandantes de frente del Bloque Norte, alias “Carlos Tijeras” y alias “Don Antonio”
quienes llevan más de dos años en este proceso sumando más de 55 sesiones. Este
simple hecho le imprime al proceso un ritmo increíblemente lento, y una enorme
dificultad para su seguimiento. El mapa operativo de una diligencia de versión libre, que
implica un proceso de corroboración judicial, puede llevar a un escenario de múltiples
espacios, entrecruzando itinerarios y diferentes tipos de movimientos en diferentes
lugares. Encarna el reto de estudiar no lugares sino redes.
El versionado continúa su narración de eventos; en este ejercicio lo que hace es
relatar y a la vez declarar lo que él considera crímenes realizados por él o su frente bajo
su mando. El peso de la verdad y, en el fondo de la auto-inculpación, recae en el
versionado. El fiscal busca definir la organización jerárquica del frente durante el
periodo de operación, desde su nacimiento hasta su desmovilización, para
posteriormente localizar geográficamente los lugares donde operaron. El cruce entre
tiempo y espacio permitirá establecer la autoría de crímenes llevados a cabo mas no
reconocidos por los victimarios; crímenes que son llevados a la fiscalía por parientes de
la víctima pero que ningún frente ha reconocido. Es en este punto, cuando nadie
reconoce la muerte de una persona pero hay una víctima en la sala que la reclama, que se
crea un espacio fantasmal, de presencias y ausencias, que se encarna en la voz de la
víctima, en la voz de un pariente cercano que la reclama.

b. Citación a Victimas a partir de lo que se dice en las Versiones Libres.

Hay otra sala, que los funcionarios llaman sala de víctimas, acondicionada con
asientos ubicados frente a una pantalla de televisión. A ella asisten víctimas certificadas,
o por certificar, una vez que el versionado ha mencionado eventos relevantes para alguna
de ellas, durante alguno de sus relatos. Normalmente, el fiscal toma nota del hecho en
alguna sesión anterior y convoca a algún pariente cercano del muerto o desaparecido.
También se acercan víctimas que habiéndose enterado de la versión por algún conducto,
a través de alguno de los edictos publicados en los medios, decide ir independientemente
a preguntar por su muerto. En este pequeño salón usualmente hay abogados o
representantes de víctimas, en particular cuando lo que van a decir los versionados tiene
que ver con alguno de los casos específicos que llevan, y en otras ocasiones solo
víctimas. También hay representantes de organizaciones que hacen las veces de veedores
o “acompañantes”, como la Organización de Estados Americanos, funcionarios y
sicólogos de organizaciones certificadas para acompañar victimas y manejar situaciones
críticas. No hay protocolos muy claros ante eventos de dolor, salvo un abrazo y una
aspirina. Se observaron sicólogas dando vasos de agua y palmadas en la espalda a
madres sollozando por el solo hecho de sentarse en la sala de víctimas. Este encuentro,
así sea a través de una pantalla de televisión, puede ser una experiencia brutal. Las
víctimas van llegando poco a poco durante la mañana. Algunas de ellas vienen de
lugares distantes, no solo en el sentido geográfico del término, sino distantes en el
tiempo recorrido desde la muerte de un ser querido. Muchos vienen en busca del cuerpo,
del instante de su desaparición, de una explicación que ponga fin a ese trasegar por las
mismas preguntas: “Quiero preguntarle al señor ¿porqué?, ¿Porqué asesino a mi hijo?
¿Qué le hizo para ser tratado así?” De nuevo el intento de los familiares, entendiendo
que es en la vida cotidiana donde los significados más humanos se construyen, por dar
sentido a una acción que no lo tiene. Las expresiones de cansancio dibujándose en sus
rostros, las largas horas, los largos años de espera, la inseguridad de cómo actuar de cara
a lo que se le diga, de cómo responder. No hay medida estadística que registre esta
dimensión de la experiencia.78
78
Una investigación en este punto se alimentaría de las conversaciones posteriores a estos encuentros.
“¿Que pensó, qué le dijo? que sintió?”, podrían ser algunas de las preguntas planteadas a las víctimas
asistentes, incluso bajo la ficción de “darles una voz”. En esta investigación nos distanciamos
conscientemente de esa posibilidad por razones esencialmente humanas y éticas. La experiencia de
investigación en el campo de la cotidianidad en otros lugares arrasados por la violencia ha demostrado
cómo el momento catártico del descubrimiento de la verdad, revelada o escuchada, por alguien que ha
sufrido la violencia, se constituye, simultáneamente, en un escenario de posible re-traumatización. Una
situación análoga se da en la investigación con víctimas. Por carecer de una agenda de investigación
La sala se adecua con asientos plásticos mientras un ayudante de la fiscalía anota
los nombres de los asistentes, quienes quedan registrados en una hoja de asistencia. De
ahí salen parte de las estadísticas de atención a víctimas. En general, a estas audiencias
solo ingresan víctimas, personal autorizado y funcionarios encargados de hacer
seguimiento al proceso. En uno de los costados se encuentra una televisión en cuya
pantalla aparecen las imágenes de la audiencia y los enlaces satelitales con cualquiera de
las salas de víctimas que hayan sido arregladas para la diligencia. En ocasiones, una gran
pantalla de video o de proyección reemplaza la televisión. Algunas de estas pantallas son
ubicadas allí donde la masa crítica de víctimas sea mayor, en los pueblos o cabeceras
municipales cercanas a los escenarios de la muerte. Por un rato, las víctimas se sientan
también en silencio, intercambiando aquí y allá comentarios sueltos con el vecino de
asiento. No son necesariamente escenarios muy concurridos (aunque depende por
supuesto de la magnitud de los eventos narrados) y en ocasiones quienes asisten son
realmente los abogados defensores en una búsqueda (casi quirúrgica) de acontecimientos
y hechos delictivos que clarifiquen los casos asignados, particularmente los abogados de
oficio de la Defensoría del Pueblo.
Los intercambios verbales entre las personas se dan en función de la experiencia
vivida de la violencia: “vengo por mi esposo que fue asesinado” o “vine a que me den
razón de mi hijo que se lo llevaron en noviembre de 1998,” haciendo clara alusión a los
detenidos que están sentados al otro lado de la pantalla. Como lo han establecido una
serie de investigaciones sobre las relaciones entre el testimonio y lo traumático, víctimas
de violencia en general transforman información que puede ser fragmentaria en un relato
cargado de detalles específicos que se repiten. Con frecuencia estos relatos se congregan
en patrones colectivos o núcleos de significados compartidos por varios testimonios en
un contexto cultural particular. Las madres y hermanas, porque la mayoría de los
acudientes son mujeres, recuerdan con relativa precisión circunstancias relativas a la
muerte de sus seres queridos, detalles del contexto que sitúan a la persona en una red de
relaciones espaciales y temporales. En otros casos, esta información contextual se
estructura o se ordena inconscientemente en historias que con el tiempo tienden a
estandarizarse a fuerza de repetirse, en contextos de entrevistas e investigaciones
sociales o jurídicas (cuando la víctima se convierte en informante profesional) o bien a
fuerza de trasegar preguntas sin respuestas. Con frecuencia estas historias constituyen
“itinerarios de sentido”, como se le ha venido a llamar, en donde procesos históricos de
gran envergadura se entrecruzan con procesos personales. Así, narraciones de mujeres
sobre eventos traumáticos suelen diferir de las de hombres en la medida en que cada cual
localiza su testimonio en un lugar diferente. Ante años de silenciamiento forzado,
sobrevivientes del terror y la guerra localizan la violencia exactamente en el cuerpo de su
ser querido o en el cuerpo de la comunidad dañada, porque es un cuerpo, en realidad, el
que ha sido desmembrado con la muerte y el desplazamiento forzado.
El silencio se va transformando en conversaciones y discusiones de diverso tipo.
Los rastros de los muertos y exhumados van dando paso a un torbellino de emociones.

estructurada en múltiples planos, más allá de la mera documentación, que minimizara los efectos directos
de la investigación en el plano de la experiencia personal, este trabajo no siguió ese camino.
Algunas madres guardan estoico silencio, absolutamente aterrorizadas ante el hecho de
estar sentadas ahí. Otras comienzan a hablar duro, afirmando su sorpresa ante lo que
pasaría en los siguientes momentos. La atmósfera sigue siendo densa y en ella el silencio
crónico y el miedo instalado conviven de forma contradictoria con el reclamo a voz en
cuello: la madre que llora desconsolada, incapaz de articular palabra, se sienta al lado de
otra madre, de una hermana o de un padre que abiertamente hablan al público asistente,
enfrentado imaginariamente al versionado. Como cualquier otro escenario o espacio
social, los momentos de intercambio pueden dar origen a dinámicas diversas, a una
cascada de conversaciones y reclamos que se integran con las personalidades, las
expectativas y las experiencias de los presentes. Hay en esto un cierto carácter aleatorio,
imprevisible. Los ánimos se caldean por momentos hasta que, finalmente, la audiencia
comienza.
El versionado continúa su versión al referirse a detalles en la “conformación del
grupo armado ilegal”, como reza la terminología oficial. El fiscal, por otro lado, es
responsable del desarrollo de la audiencia en la medida en que interpela directamente en
busca de aclaraciones. Luego de pasar por detalles operativos o financieros del grupo, el
paramilitar hace un listado donde referencia los crímenes o delitos en los que reconoce
participación por acción directa o por línea de mando (porque era el responsable final de
las actuaciones de sus subalternos en un momento dado). Aparece en el escenario una
macabra lista de nombres de personas, junto a los crímenes de los que fueron objeto.
Durante la versión, se dan mayores detalles, con frecuencia atrozmente exactos
considerando el tiempo que ha pasado. El listado de nombres es en sí reminiscente de la
manera como operaban. Con lista en mano, y acusaciones de colaboracionismo con la
guerrilla (o porque estaba dedicado al crimen), unidades de hombres armados llegaban a
las cabeceras de los pueblos, a las fincas o a los barrios y luego de agrupar a la gente,
identificaban las personas para posteriormente ejecutarlas, a veces en la espesura del
monte, a veces en la misma plaza, a veces frente a la familia. En otras ocasiones, se
localizaba a la persona y se le daba de baja. En la lógica de la matanza y del
paramilitarismo, la idea es culpar a la víctima de su propia miseria y muerte, en el marco
de una violencia que se cree restaurativa del orden social. Esta enunciación de crímenes
servirá a la Fiscalía para localizar a los parientes del muerto y son ellos quienes
finalmente asisten a las versiones, cuando las usualmente difíciles condiciones
económicas y de transporte lo permiten. A través de abogados representantes, los
investigadores y asistentes del fiscal realizan una lista de “casos que serán tratados
durante la siguiente diligencia de versión, de tal manera que los interesados puedan
asistir”. Es bajo esta expectativa que se da el encuentro judicial e histórico de la versión
libre. Judicial por que se enmarca en un proceso de esta índole, alrededor de delitos, e
histórico porque a través de este encuentro se instauran concepciones del pasado, de
relaciones de causa y efecto.
La versión del paramilitar encuentra resistencia al menos en dos niveles: en
relación con la veracidad y justificación de sus actos cuando hay un manto de duda en
los detalles y las explicaciones que ofrece para auto-justificarse, y, en cierto sentido, en
la existencia del acto mismo. Veamos un fragmento de testimonio donde se ilustra la
segunda posibilidad:

“Señora Fiscal, el señor Pedro Peñalosa vivía en la vereda La Pedrera en el


Corregimiento Agua Azul. Yo lo mandé matar (…) eso fue por allá en julio creo
del 2002 (…) lo mandé matar porque recibí una información de que este
muchacho estaba atracando y robando gente del pueblo para comprar vicio. El
metía vicio, doctora (…) Era un vicioso y estaba haciéndole daño a la
comunidad. Nosotros hablamos con la madre que era una buena señora y le
advertimos lo del hijo. Pero él no hizo caso y tuvimos que darlo de baja.”

La madre, en este punto de la declaración, estalla indignada en la sala de


víctimas: “ese hombre es un mentiroso”, dice, “mi hijo no era un vicioso y yo se lo dije.
Era un muchacho trabajador.” En la eventualidad de que una víctima requiera
información de alguien y crea que la persona que está declarando puede tenerla, la
dinámica se torna fragmentaria79 y un asistente funge como mediador entre las dos salas.
La víctima, durante una sesión de audiencia, puede interpelar al victimario aunque de
manera indirecta, sin tener acceso a un rostro. Esto es, como se mencionó, parte de un
protocolo de anonimato u ocultamiento del rostro que se estableció por razones de
seguridad. Sin embargo, este anonimato es relativo ya que indicios de identidad son
desplegados permanentemente. Lo puede hacer a través de un formato estandarizado de
preguntas que se distribuye al comienzo de la sesión. Este es un procedimiento rutinario.
El formato una vez lleno le es remitido al fiscal quien lo lee en voz alta, punto por punto.
El paramilitar responde. La segunda posibilidad se da cuando el asistente en la sala de
víctimas intermedia, toma la información que la víctima le da in situ y la traduce, por
decirlo así, a través del micrófono a la sala de audiencias. Allá escuchan y los
paramilitares responden. En este procedimiento, la interacción y conversación es muy
compleja y la traducción es una especie de formalización momentánea que en ocasiones
interpreta más de lo debido. El asistente toma la información que le da la persona y
extrae los datos jurídicamente relevantes desde su punto de vista.

c. La verdad caleidoscópica

79
Esta aseveración es producto de observaciones directas en momentos en donde la persona que busca un
ser querido, el lugar donde fue enterrado el cuerpo, o esclarecer la responsabilidad por su muerte, no logra
acceder a esta información. Es quizás el momento menos deseado del proceso, donde se fractura, donde
de alguna manera fracasa. Cuando hay una solicitud de este tipo por parte de una víctima pueden pasar
varias cosas. Que el grupo lo acepte pues se acuerdan de él o ella (incluso después de una discusión
interna); que no den razón porque no lo conocen o no se acuerdan, o porque entre tanta muerte algunas
personas se vuelven indistinguibles unas de otras. Puede haber otra opción, intermedia, plagada de
ambigüedad, de ambivalencia: que tengan dudas, que lo confundan con otra persona, que no estén
seguros. Es esta opción la que le interesa a este trabajo puesto que en su dinámica hay un colapso, un
desencuentro que dispara un proceso de negociaciones justo antes de concluir, que tampoco lo conocen.
En este intercambio se explayan datos minúsculos, detalles, rastros de la persona buscada.
Esta mediación se conforma a partir de un circuito lingüístico sectorizado. Los
versionados escuchan pero no pueden ver quien les habla. Las víctimas pueden ver y
oír la respuesta que dan y que se refleja en los recuadros de la pantalla, usualmente
poco nítidos y con pocas posibilidades de atender a detalles faciales expresivos. En
realidad, el rostro (con sus detalles milimétricos) pierde nitidez en el fuerte granulado
de una definición de baja calidad. Lo importante en este contexto es la voz, lo que se
dice, no necesariamente lo que se ve. En medio de esta voz flotante, sin rostros, que
viene transportada con un eco como si fuera de ultratumba, se da lo que podría llamarse
una verdad caleidoscópica construida a partir de fragmentos que conectados, a través de
un principio rector, configuran una imagen. El escenario de las versiones es
fundamentalmente acústico ─sin que con esto no se considere su dimensión visual
inseparable─ en donde los días pasan con hombres auto-inculpándose y culpando a
otros en medio de voces sin cuerpo, una detrás de la otra, día tras día, caso tras caso. Un
escenario de múltiples voces estructuradas por un formato de relaciones que las
posibilita, definidas por una serie de reglas de interacción, de temporalidades que las
ordena. Pero las voces no poseen cuerpos en la inmediatez: no existe un cara-a-cara que
de hecho es vetado por los protocolos de seguridad. De nuevo, eso no quiere decir que
esos protocolos no se rompan en condiciones específicas. Este encuentro se concentra
en un voz-a-voz donde incluso en ocasiones se negocia, en un ejercicio similar al del
calidoscopio, la posibilidad de la existencia de nuevos hechos delictivos, en últimas,
nuevos cuerpos, de nuevas víctimas, las que se buscan en los documentos de la Fiscalía,
en las fosas o diligencias de investigación forense.
La dinámica de las intervenciones parece devenir en transacciones que buscan
las coordenadas espaciales del hecho, de la muerte. Las referencias de la víctima, por
ejemplo, un viejo mayor y visiblemente nervioso, son comunicadas al asistente en
largos intervalos de tiempo. El anciano hombre habla muy bajito, y aunque el asistente
tiene disposición a entender parece costarle trabajo. La interacción es fragmentaria,
lenta, incluso angustiosa. Pasan los minutos, la audiencia se extiende inesperadamente.
Con frecuencia el proceso es más escueto: saben o no saben, luego de un corto ejercicio
caleidoscópico. El asistente toma una hoja de papel, ante el desconocimiento del
versionado, y dibuja ─interpretando las palabras de la víctima─ una especia de mapa de
la zona: una representación a mano alzada: “para arriba queda la finca El Morichal”,
dice el viejo. El asistente interpreta ese arriba no en un sentido fluvial, río arriba, sino
geométrico: dibuja un recuadro que llama la finca encima, en la parte posterior de la
hoja de papel. El viejo mira y repite insistentemente, “El Floral, ahí queda”, señalando
la hoja en general. Aquí emerge una mediación adicional, un modelo de representación
adicional. El procedimiento busca localizar un lugar basado en fragmentos de
experiencia. Luego de veinticinco minutos, el fiscal no logra establecer nada. Una
mezcla de nombres y una serie de mapas se entrecruzan. Había una finca, una tienda,
una zona con el mismo nombre al parecer. El asistente remite verbalmente la
información de un proceso visual. Se genera una confusión. El caleidoscopio gira de un
lado al otro. Los fragmentos no se consolidan. Nada sucede. La imagen completa es
imposible y la sensación de totalidad es un juego de espejos. La verdad es incompleta.
La idea de que haya algo completo es una abstracción, un artefacto. El muerto no existe
pero ahí está. El viejo lo repite. El lugar no existe de cara el proceso judicial, que
produce lugares, hechos y tiempos. El viejo se va con su fantasma.
El paramilitar dice no conocer, no obstante conocer. La fuerza de la verdad recae
a la larga sobre lo que él quiera reconocer. La voz se retira. Hay una fila de personas
esperando hablar de su caso. Mientras esto sucedía, los otros asistentes a la sala de
víctimas hacían sus charlas, sin poner mayor atención. Murmuraban, hablaban duro. El
fiscal está cansado. Cierra la sesión y la convoca para la tarde para continuar con la
agenda. Más voces vendrán. A la salida el viejo habla, y nosotros lo interpelamos, sin
querer, en su decepción: “Machete es un mentiroso”, contesta. El viejo campesino se fue
con su versión libre, con el muerto desvanecido y con él las indemnizaciones y demás
reparaciones establecidas por la ley de reconciliación nacional.
En la medida en el que el versionado va articulando el relato, nombres de
personas y eventos, es decir “circunstancias de tiempo, modo y lugar”, van apareciendo.
Este sistema de clasificación de hechos genera grupos de víctimas cuyos procesos (y
ellas mismas en tanto sujetos de derecho) son ya parte oficial de Justicia y Paz. En otras
palabras, Justicia y Paz es un proceso mediante el cual se configura un universo de
víctimas y daños oficiales.80 La citación es el momento cuando esa oficialidad se torna
pública. Ese encuentro entre los múltiples participantes de Justicia y Paz (entre los que
se encuentran potenciales abogados representantes, funcionarios de diversa índole,
representantes de organizaciones internacionales, y un grupo nutrido de consultores-
observadores), en donde lo emocional hace parte de un mecanismo que crea una
comunidad que se congrega alrededor del sufrimiento compartido, está a medio camino
entre el reconocimiento del dolor del otro y la escenificación realizada por la Fiscalía.
Este espacio público funciona como una bisagra en donde se conectan dinámicamente
un proceso general de esclarecimiento histórico y judicial con la experiencia del
sufrimiento individual, donde procesos globales confluyen con experiencias
individuales. Aunque aquí el protagonista es el reconocimiento de la víctima como
víctima por parte del Estado, con frecuencia se hace, por las condiciones de la
presentación, literalmente de cara a la ausencia de muchos otros seres humanos cuyos
rastros han desaparecido del archivo social. A diferencia del escenario anteriormente
descrito, este no se preocupa por lo que no pudo ser documentado, sino todo lo
contrario, por lo que sí logró ser documentado.
En esto las voces del más allá o la presencia de quienes no están, siguen siendo
cuestiones centrales cuando se habla de violencia, de reparación, del lazo social. Cuando
en la versión emerge un nombre, un hecho, eventualmente la Fiscalía organiza citaciones
generales a víctimas. Los cuerpos de sus seres queridos, los responsables han aparecido.
Este es un trayecto de sufrimiento diferente. En esas sesiones la Fiscalía General de la
Nación, particularmente un fiscal de Justicia y Paz, realiza una presentación ante las
víctimas de los avances en cuanto a la determinación de las circunstancias de “tiempo,
modo y lugar” de hechos violentos (asesinatos y masacres) que habían sido aceptados
80
Esto por supuesto hace referencia, entre otras cosas, a la total ausencia del reconocimiento de los daños
que la sociedad colombiana, al igual que otras sociedades en América Central y en África, ha tenido por
causas estructurales como la pobreza y la exclusión crónicas. En este orden de ideas, la ley establece una
definición restringida de la noción de violencia.
por los paramilitares que hacían parte del proceso de la Ley de Justicia y Paz y que
estaban rindiendo versiones libres. En estas citaciones, eran los familiares de estos
muertos y desaparecidos los que se sentarían en auditorios u otros salones de
congregación pública. Con esta presentación, se da inicio a lo que podría ser
denominado el periplo o itinerario que toda victima oficializada comienza a recorrer
para obtener algún tipo de reparación. La presentación se realiza con la intención de
dignificar los muertos y sus sobrevivientes y de paso introducir a todas las instituciones
que harán parte de este proceso de una manera u otra, al igual que a los abogados de
confianza o de oficio que los representaran en las audiencias y demás momentos legales.
Los funcionarios oficiales de la Comisión Nacional de Reparación, la Defensoría del
Pueblo, la Misión de Apoyo al Proceso de Desmovilización de la Organización de
Estados Americanos, entre otros, servían como testigos del carácter eminentemente
institucional del encuentro. Visto desde cierto punto de vista, la citación, por momentos,
se asemeja a un escenario de rendición de cuentas.
El carácter simbólico restitutivo, aunque pasajero, del reconocimiento a las
víctimas se da propiamente al comienzo cuando fotografías de cada una de ellas son
presentadas en una gran pantalla de cine. Este modo de recordar que consiste en asociar
fotos a nombres de muertos y desaparecidos, se ha convertido en un patrón repetido de
memoria: basta recordar las madres-abuelas de la Plaza de Mayo en Argentina, o la
galería Itinerante del Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado. En un
caso particular de estos, durante el proceso de repaso de fotos que en algunos casos
puede durar hasta casi cuarenta minutos, cada familiar esperaba expectante la aparición
de su muerto para reconocerlo, muchas veces en silencio y otras en voz alta, en público.
De aquella presentación, que luego fue adobada con discursos oficiales en torno al éxito
material del proceso, una de las cuestiones que más llamó la atención fue como emergen
las imágenes de quienes fueron asesinados.
Primero que todo, una pequeña porción de fotos fue sacada de álbumes
familiares: el muerto posando en vida con su familia durante festejos o momentos
íntimos. Esas fotografías daban testimonio de la manera como seres humanos
particulares están inmersos en redes de relaciones familiares y sociales en general e
ilustran lo que se fractura con la muerte, con la guerra. La vida cotidiana, la continuidad
temporal que se gesta entre generaciones retratadas. Por supuesto, son fotos
seleccionadas por los dolientes para mostrar un mundo mejor, un mundo que ya no
existe. Son el rastro no solo del pasado sino de los sentimientos en el presente. Aquí las
fotos alcanzan a ser rostros: se vislumbra una historia, una serie de recorridos
existenciales reconocidos por sus deudos, por sus dolientes, en la fisonomía de una
época de la vida. Comentarios de los asistentes daban muestra de ese vínculo: “mira si
estaba gordo”, “míralo con Rosita el día del matrimonio de doña Ana”. Son fotos
inusualmente íntimas, considerando las circunstancias. Son una sedimentación de la
memoria, una pila de recuerdos, unos al lado de otros. Sin embargo, en el auditorio se
percibe subrepticiamente una especie de comunidad de reconocimiento en la medida que
varias personas responden empáticamente las interpelaciones a la imagen, a lo que
representa, a la nostalgia.
Segundo, la mayoría de los registros visuales eran tomados de archivos de
periódico. Muchas de estas fotos eran realmente fotocopias, en buena parte, de algún
amarillento matutino que había sacado la noticia de su muerte. La Fiscalía realizo una
búsqueda y organizó un archivo con este material. El hecho es que la gran mayoría de
fotos eran de la cara de personas, con el cuerpo por fuera del marco de la fotografía. En
este grupo de fotografías hubo un intento por ponerle una cara al muerto para
recordarlo, para identificarlo, habiendo pasado más de una década desde el homicidio o
la desaparición. Pero la identificación no era fácil en algunos casos. En esas fotos el
muerto es, en cierto sentido, una abstracción para el público que las ve no obstante su
empatía y la comunidad que se crea ante el dolor colectivo. Estas fotos no hacían
referencia a las relaciones de cercanía y distancia, de intimidad y anonimato, que las
anteriores si. Las caras estaban como suspendidas en la pantalla y en la historia, más allá
de cualquier contexto específico. En muchos casos, la fotocopia no estaba en mal estado,
permitiendo que las personas se vieran relativamente bien, con sus facciones delineadas,
sus arrugas y pliegues como dibujados, retocados. En esos pliegues hay un pequeño
instante de confusión en donde la tinta inconstante e irregular de la fotocopia, convergía
sutilmente con el rostro a través de las arrugas y de los contornos montañosos que
constituyen la cara cuando es vista a escala diferente, muy pequeña. La artificialidad de
la foto y la realidad física del rostro se unían en un pequeño mundo visual, que constituía
la presencia del otro. Así, había fotos en las que no se sabía quién era la persona y qué
correspondía al artilugio de la imagen: eran casi indistinguibles.
En la presentación hecha hay una serie de relaciones que se establecen entre el
reconocimiento y la desaparición. Las fotos emergen en un contexto específico, bajo una
serie de condiciones de aparición. Las familias salen al final del evento. Lloran en
público; así sean difusos sus muertos estos ya tienen nombre público. Con estas
citaciones se dispara un proceso de corroboración. Lo interesante es que la citación es un
momento que conecta una política global con una experiencia particular de sufrimiento,
donde el lenguaje oficial se conecta con la expectativa particular. Pero, a partir de aquí,
¿qué camino ha de tomar la investigación? Las víctimas salen del evento. Sus historias
han adquirido un carácter oficial y un valor.

d. Procesos de verificación en campo adelantados por los Fiscales

Cuando emerge información concreta sobre hechos delictivos específicos en el


contexto de la versión libre, la fiscalía esta en la obligación de iniciar un proceso de
investigación general que los corrobore. Eso se puede lograr cotejando datos o
documentos de diferente clase, por ejemplo, a través de entrevistas sobre temas
concretos, y de testimonios de víctimas “directas” o “indirectas” que aparecen en el
relato de quien confiesa.81 Cuando emergen nombres, o bien porque ha habido una
“consulta interna” por parte de los miembros de las Autodefensas en la cárcel o bien
porque lo han declarado dentro de su versión, la citación a víctimas y el contacto directo
con ellas amplía la escala pública y da existencia judicial a un sufrimiento escondido en
el ámbito de la familia y la persona.82 Documentos públicos, archivos de la policía,
cuando existen, e informes de otras entidades oficiales, hacen parte de este proceso de
corroboración. Lo que se corrobora es la existencia del evento mismo, y en lo posible,
sus autores materiales, al igual las circunstancias de modo, tiempo y lugar, y por
supuesto sus efectos. Localizar en el lugar, en el territorio, en la experiencia personal o
grupal el efecto de esta violencia hace parte de esta corroboración. En cierta forma,
evidenciar los rastros de la muerte o de la violencia o del desplazamiento hace parte de
lo que se podría denominar procedimiento de verificación. Sin embargo, de cara a la
sentencia final del proceso —donde el versionado, luego de ser imputado y de aceptar
los cargos sobre él impuestos es sentenciado a un término de prisión y de alguna manera
obligado a reparar a las víctimas de sus actos— esta verificación (que en el contexto de
un escenario de reparación toma la forma de un balance de daños y perjuicios materiales,
económicos y morales) entra a formar parte de los cálculos económicos de la reparación.

2. La Etapa Probatoria. Audiencias de imputación y legalización de cargos

La segunda fase del proceso está constituida por una serie de audiencias públicas
que tienen lugar en el Tribunal Superior de Bogotá de las cuales hacen parte los
magistrados de conocimiento, el fiscal delegado ante el tribunal encargado del bloque
paramilitar, los versionados junto con sus abogados defensores, los representantes del
Ministerio Público y los defensores de víctimas. En la medida en que son audiencias
públicas el acceso a ellas no está restringido, como en las versiones libres, a quienes
hacen parte dentro del proceso. Se supone, en efecto, que es deseable que, en la medida
en que logísticamente sea posible, el ciudadano común y corriente haga presencia en
estas audiencias. La participación de quienes no son parte del proceso debe ser pasiva,
limitada a la escucha atenta de lo que se dice en la audiencia, a menos que los
magistrados dispongan algo distinto.83
81
En el Artículo 5° de la ley 975 se lee: “Definición de víctima. Para los efectos de la presente ley se
entiende por víctima la persona que individual o colectivamente haya sufrido daños directos tales como
lesiones transitorias o permanentes que ocasionen algún tipo de discapacidad física, psíquica y/o sensorial
(visual y/o auditiva), sufrimiento emocional, pérdida financiera o menoscabo de sus derechos
fundamentales. Los daños deberán ser consecuencia de acciones que hayan transgredido la legislación
penal, realizadas por grupos armados organizados al margen de la ley. También se tendrá por víctima al
cónyuge, compañero o compañera permanente, y familiar en primer grado de consanguinidad, primero
civil de la víctima directa, cuando a esta se le hubiere dado muerte o estuviere desaparecida”.
82
Es usual, en cualquier parte del proceso, que una víctima en busca de su ser querido, se acerque a
buscar información concreta. Esto, dentro de escenarios oficiales de Justicia y Paz. En ocasiones, cuando
el confesante no conoce o dice no conocer a la persona en cuestión puede suceder que se comprometa a
indagar con los miembros del bloque o frente del que hacía parte. José Gregorio Mangones , alias “Carlos
Tijeras”, comandante del Frente William Rivas del Bloque Norte, en casos como este durante una
audiencia respondía: “No mi señora, no conozco el nombre, pero créame que me comprometo a buscar
información entre los miembros del grupo”.
83
Es común que los magistrados citen a investigadores o centros de investigación sobre violencia
reconocidos a nivel nacional con el fin de que provean el contexto necesario para imputar adecuadamente
Las audiencias de imputación y legalización de cargos vienen inmediatamente
después de la solicitud y realización de la audiencia preliminar de formulación de
imputación de cargos que se lleva a cabo ante el magistrado con funciones de control de
garantías. En la solicitud de audiencia, “el fiscal presenta al imputado los cargos por los
delitos confesados y los que hayan surgido como consecuencia de las investigaciones;
se indica el título, capítulo y artículo correspondientes del Código Penal” 84 y el
imputado, en el entendido de que se trata de un proceso penal especial fundado en buena
medida sobre el compromiso del postulado con la construcción colectiva de la verdad,
acepta libremente los cargos imputados. En este momento procesal debe hacerse,
adicionalmente, la solicitud del incidente de reparación integral. Acto seguido, en la
audiencia preliminar de formulación de imputación, no sólo se le vuelven a comunicar
al postulado los delitos que se le imputan sino que se solicita a los magistrados la
adopción de medidas cautelares contra la persona y los bienes del postulado. Este
momento procesal sirve de puente entre la etapa esencialmente investigativa y la etapa
de juzgamiento o probatoria. En primer lugar, porque en él el fiscal ensaya su uso
propio del lenguaje jurídico para dar cuenta de los hallazgos de su investigación, lo que
no quiere decir, como veremos más adelante, que la investigación no se haya adelantado
sin que algunas categorías jurídicas la hayan orientado. En segundo lugar, porque el
procedimiento judicial acentúa progresivamente sus elementos acusatorios: el
versionado se va convirtiendo en imputado que debe ser sancionado penalmente, aunque
se trate de una pena alternativa. Nótese, pues, como la acentuación del lenguaje jurídico
en la representación del pasado viene acompañada por la acentuación de los elementos
acusatorios en el funcionamiento de los procedimientos.
Las audiencias ante magistrados con funciones de control de garantías tienen
como antesala necesaria una serie de prácticas investigativas adelantadas con miras a
satisfacer las exigencias que impone el uso del lenguaje jurídico (versiones libres,
comisiones de investigación, etc.), pero es sólo en estas audiencias que dicho lenguaje
está autorizado para producir juicios concretos sobre lo que pasó y sus responsables.
Antes de las audiencias, el lenguaje jurídico impone exigencias investigativas, mientras
en las audiencias ese mismo lenguaje se articula en juicios que asignan
responsabilidades a individuos concretos. En ese sentido, lo que trataremos de
introducir a continuación (para un análisis detallado recomendamos la lectura del
capítulo siguiente) es una descripción de la manera como se produce ese cambio en el
uso del lenguaje jurídico: cómo se pasa de la exigencia investigativa al enjuiciamiento
en la escena judicial.
Habría que distinguir entre los usos del lenguaje jurídico que dan forma a la
escena judicial y el establecimiento de las exigencias “subjetivas” que cada uso proyecta
sobre los postulados. Esa estricta correspondencia entre usos del lenguaje jurídico y
transformación subjetiva del postulado es no sólo un dato sino una exigencia de este
sistema transicional. La verdad que produce el juez al juzgar debe estar acompañada de
muestras de arrepentimiento y peticiones de perdón por parte del postulado. Sólo así es

responsabilidad penal en fenómenos de macrocriminalidad.


84
Cfr. PROFIS-GTZ, Aprendizaje significativo de la Ley de Justicia y Paz, 132.
legítima la concesión de una pena alternativa. Así, a medida que el uso “judicativo” 85
del lenguaje jurídico redistribuye los espacios, los tiempos y los privilegios en el uso de
la palabra, el versionado debe sufrir considerables transformaciones desde el punto de
vista subjetivo. El enjuiciamiento, entendido como proceso de producción de un juicio
jurídico, es simultáneamente ponderación de los argumentos del fiscal y sometimiento
progresivo del postulado. El cambio progresivo en la relación entre la “justicia” y el
procesado, es decir su paso de postulado a versionado, de versionado a imputado y de
imputado a condenado, exige sinceras muestras de arrepentimiento. La escena judicial
exige al postulado que se apropie de los cambios que éste experimenta en su relación
con la justicia, exige que esos cambios de posición se manifiesten en sentimientos de
culpa, peticiones de perdón y promesas de no repetición. En otros términos, el uso
judicativo del lenguaje jurídico en este sistema transicional requiere del sometimiento
objetivo y subjetivo del acusado.
Preparado el terreno de esta correspondencia, se abre a la mirada el conjunto
complejo de interacciones posibles en las audiencias de imputación y legalización de
cargos ante magistrados con función de conocimiento. 86 El espacio ya no es el mismo
aunque no deje de ser laberíntico. Hasta la fecha de redacción de este informe, 103
postulados estaban en proceso de imputación y 58 ya habían terminado formulación de
imputación. Todas las audiencias ante magistrados de conocimiento correspondientes a
estos 161 procesos se han llevado a cabo en las salas del Tribunal Superior de Bogotá.
Primer dato relevante: todo esto ocurre en el frío altiplano bogotano, en unas salas
ubicadas justo al frente del búnker de la Fiscalía, sobre la Avenida la Esperanza. Salvo
contadas excepciones, debidas éstas a la falta de disponibilidad de las salas, las
audiencias son citadas a las 9:30 am y suelen comenzar aproximadamente una hora más
tarde. Los postulados son recluidos en el pabellón R-3 (o pabellón de Justicia y Paz) de
la cárcel de la Picota, ubicada en el extremo sur de la capital. A veces los problemas de
movilidad de la ciudad retrasan más de lo esperado el inicio de la audiencia; otras veces,
son los procedimientos del INPEC los que demoran la llegada de los postulados al
Tribunal. En las salas no se puede comer ni, cuando comienza la audiencia, leer cosas
no relacionadas con la audiencia, hablar por celular o usar audífonos. Todo aquel que
esté en la sala debe concentrar su atención en lo que está teniendo lugar. Si el
magistrado percibe que algún asistente está interrumpiendo el desarrollo de la diligencia
puede ordenar a los representantes de la Policía Nacional que lo llamen al orden o que
85
Usamos la palabra “judicativo” conscientes de que aparentemente pertenece a cierta “jerga académica”.
La idea es la siguiente: en los momentos procesales que constituyen la etapa investigativa del proceso, el
lenguaje jurídico funciona como idea “regulativa” del uso de los procedimientos en la medida en que el
fiscal y su equipo deben pensar sus investigaciones en los términos de una eventual imputación; en la
etapa de juzgamiento, el lenguaje jurídico es la herramienta mediante la cual se adjudican
responsabilidades penales y se proyecta un sentido posible del pasado violento. En ese sentido decimos
que hay un uso judicativo del lenguaje jurídico en la etapa de juzgamiento. Evitamos decir “uso judicial”
porque ambos usos tienen lugar en la escena judicial y, por lo tanto, ambos pueden ser considerados
judiciales.
86
Entre las audiencias ante el magistrado con funciones de control de garantías y las audiencias ante
magistrados de la sala de conocimiento, tiene lugar una etapa intermedia de verificación de los hechos
imputados. Se trata de 60 días prorrogables con que cuenta el fiscal para constatar la certeza de lo
confesado (no se trata, pues, de controversia probatoria en la medida en que se procede sobre la idea de la
construcción colectiva de la verdad).
lo saquen de la sala. Los primeros en llegar suelen ser la fiscal, su equipo de
investigadores y algunos defensores de víctimas. Luego van llegando los representantes
del Ministerio Público, otros defensores de víctimas y los defensores de los postulados.
Después entran los postulados, esposados y fuertemente custodiados por miembros del
INPEC, dirigidos directamente al estrado. En ese momento saludan a sus abogados y,
algunos, sobre todo los comandantes, dialogan con los otros funcionarios (fiscales,
investigadores, ministerio público). A veces hablan de la diligencia, otras veces del frío
bogotano. También a veces callan. Los últimos en llegar son los magistrados, llegan por
una puerta distinta de la del resto de intervinientes y asistentes (vienen de un pasillo
ubicado detrás del estrado), vestidos con una toga negra de bordes dorados, y a su
llegada todos los que están en la sala deben levantarse reverentemente.87
Antes de narrar lo que ocurre en la sesión describiremos brevemente el espacio
en que tiene lugar. Son salas de unos 20 metros de largo y 10 de ancho, pobremente
iluminadas, con pequeñas ventanas laterales que, por su tamaño y por estar polarizadas,
no permiten que pase la luz natural. La sala está partida en dos. En la parte delantera se
ubican los magistrados en el estrado y justo al frente de estos, a menos de dos metros,
están el fiscal, su equipo y el representante del ministerio público, a la derecha del
fiscal, en una mesa aparte, están los defensores de víctimas y a la izquierda los
postulados con sus defensores. En el extremo superior izquierdo de la sala hay una
pantalla en la que se proyectan imágenes de la sala de víctimas organizada en la ciudad
más cercana a los lugares donde tuvieron los hechos que son materia de legalización.
Todas las “partes intervinientes” están, virtual o realmente, en esa parte, la más
pequeña, de la sala. Esta parte está separada por una pequeña cerca de madera de la otra,
más grande, alfombrada y colmada de sillas acolchadas distribuidas cuidadosamente en
filas y columnas, donde están los asistentes que no son partes intervinientes.
Representantes de la Policía merodean entre las filas de sillas para cerciorarse de que los
asistentes están poniendo atención a lo que sucede en el estrado. Su vigilancia le
recuerda al asistente que la justicia es rito y que sin reverencia, sin esa suerte de culto
misterioso del que las togas son un signo más, la justicia pierde algo de su eficacia.
En este espacio, una vez han entrado los magistrados, comienza el proceso de
identificación de las partes intervinientes. Todos los que van a hablar en el estrado
deben dejar su nombre, su cédula y el título bajo el cual les es permitido tomar la
palabra. Sólo el postulado y las víctimas, cuando asisten a la sala en Bogotá o a la sala
de víctimas proyectada virtualmente, hablan estrictamente a título personal, todos los
demás son representantes de una institución (de la Fiscalía, del Tribunal, del Ministerio
Público) o de una persona o grupo de personas (víctimas o postulados). En teoría, las
únicas subjetividades que deben aparecer en la escena judicial son las de víctimas y
victimarios, mientras el conjunto de representantes deben mediar ese difícil encuentro.
En la práctica, sin embargo, necesariamente, la subjetividad, los sentimientos y las
apuestas morales de todos, incluso de los asistentes, están puestas en juego.

87
En este orden de llegada lo único necesario es que los magistrados sean los últimos en llegar. Las
demás partes intervinientes pueden llegar en el puesto que quieran, menos en el último.
Con la presentación de los intervinientes comienza la diligencia. 88 En estas
audiencias, a diferencia de lo que sucede en las versiones libres, la palabra la tiene ante
todo el fiscal (aunque aquel que tiene el poder de concederla es siempre la
magistratura). Tras el interminable y razonablemente libre discurso del postulado, el
fiscal debe traducir en modelos de imputación y tipos penales los hallazgos
investigativos. El postulado normalmente calla: sus intervenciones se restringen a las
aclaraciones que pide el magistrado cuando, a su juicio, hay vacíos en la investigación
presentada por el fiscal. A veces se trata de detalles importantes que fueron pasados por
alto en la investigación adelantada por la fiscalía. Otras veces los magistrados muestran
interés por la reconstrucción de ciertos aspectos o momentos de la historia del bloque al
que perteneció el postulado en cuestión, aun cuando esa información ya había sido dada
en versión libre y elaborada por el fiscal. En ese sentido, no es raro que las exigencias
de la magistratura sean recibidas con desánimo por quienes han estado haciendo
seguimiento al proceso: por enésima vez tendrán que oír el manido relato de los
orígenes del grupo o de los cambios históricos de comandantes, o de relaciones con
miembros de la fuerza pública, o de rutas del narcotráfico, todo más de una vez dicho,
cuya verdad más de una vez ha sido jurada y para cuya investigación ya las copias han
sido compulsadas a las unidades pertinentes. ¿Será que los magistrados no leen lo que
presenta el fiscal?, ¿será que ni siquiera ponen atención a las presentaciones que los
representantes del ente acusatorio preparan con esmero para el día en que se abre
espacio en la agitada agenda de la Sala para adelantar las audiencias correspondientes a
la etapa de juzgamiento? Aunque el somnoliento aspecto de algunos magistrados
durante más de una sesión parece confirmar la hipótesis de que los cuatro magistrados
asignados al proceso de Justicia y Paz, sobrecargados de trabajo, difícilmente evitan
“dormir sesión”, como se dice en los corredores, y que, por lo tanto, cuando final y
felizmente despiertan vuelven a preguntar lo que ya deberían saber, sostenemos que el
asunto de la repetición, ciertamente exasperante, hace parte del ritual jurídico al que
están siendo sometidos los postulados. La repetición no es el accidente que hay que
eliminar: el sistema de Justicia y Paz funciona repitiendo. Cuando no se repite lo que
hay que repetir, el magistrado interrumpe la audiencia y exige al postulado intervenir.
La traducción jurídica de la voz del victimario comienza como repetición
metódica de una selección de lo dicho. De los cientos de horas de versión el fiscal debe
extraer un conjunto de pertinencias en función de las exigencias de la sala. La primera
elaboración jurídica tiene la forma de un recorte sobre el fondo de lo dicho en función
de “los puntos que exigen los magistrados”, que pueden ser invariables o variables.
Veamos primero los invariables. En primer lugar, todos los fiscales deben
necesariamente presentar en la audiencia un contexto histórico y geográfico del bloque
paramilitar al que pertenecía el ahora postulado. El contexto histórico es construido por
cada fiscal de acuerdo con la comprensión que tiene no sólo del bloque sino del

88
En la primera sesión de la audiencia todos los defensores de víctimas deben presentarse y dejar dicho
en nombre de qué casos y qué víctimas toman la palabra en el estrado. En las audiencias de imputación y
legalización a las que ha asistido el grupo de Memoria Histórica, los representantes de víctimas que
menos víctimas representan tienen 40 o 50 a su cargo. Hay algunos que pasan de las 400 víctimas. Es
común, por lo tanto, que la primera sesión de audiencia se vaya sólo en presentaciones de intervinientes.
conflicto armado colombiano. Ha habido quienes comienzan su exposición recordando
a la audiencia la violencia de la “conquista” española e inscribiendo, al final, al
paramilitarismo como un episodio más de la larga y quizás ineludible historia violenta
colombiana. Otros son menos audaces y comienzan por el asesinato de Jorge Eliécer
Gaitán el 9 de abril de 1948. Otros más comienzan por 1964, año de nacimiento de las
FARC, grupo armado ilegal que suscitó la respuesta paramilitar. La Sala permite
cualquiera de estas interpretaciones (no parece ser importante que nuestro conflicto sea
pintorescamente interpretado como eco de la conquista, como efecto lejano del
asesinato aleve de Gaitán, o como una guerra entre insurgentes y contrainsurgentes
cuyos orígenes deben rastrearse en los últimos coletazos de la Violencia de mediados
del siglo pasado) con tal de que quede en el acta un relato que asegure que Colombia
vive un conflicto armado. Debe reconocerse que hay conflicto armado, sin importar por
lo pronto sus causas y su sentido.89
Cuando de los orígenes del conflicto se pasa a la historia geográficamente
referenciada del bloque paramilitar en cuestión, aumenta considerablemente el interés
de los magistrados. A medio camino entre el relato de los orígenes y la enunciación de
los hechos concretos aparentemente desconectados, los magistrados suelen exigir una
rigurosa construcción de lo regional. En audiencia de legalización de cargos adelantada
contra Uber Banquez Martínez, alias “Juancho Dique” en julio de 2009, la magistrada
que presidía anotó: “la verdad no puede ser parcial, los hechos son la manifestación de
estructuras generales… para entender los hechos es necesario primero saber lo general,
los contextos, las alianzas que hicieron posibles a esos hechos”. Eso general, sin
embargo, no es el origen, concebido a la vez como punto de partida y fundamento, sino
las redes de poder local, los miembros de la fuerza pública y los sectores de la economía
que, en cada región, hicieron posible y duradero al fenómeno paramilitar. Si bien es
difícil asegurar que los magistrados tengan de entrada una idea relativamente clara de lo
que fue el paramilitarismo, debe reconocerse que proceden según una pista correcta:
cualquier cosa que sea nuestro conflicto, al paramilitarismo como aparato organizado de
poder hay que estudiarlo desde un punto de vista regional. Un localismo exacerbado es
tan distorsionador del fenómeno como una imperiosa búsqueda de sentido general del
conflicto. En ese sentido, cada región tuvo su propio paramilitarismo, su propia forma
de enfrentar a su guerrilla. El paramilitarismo se debe declinar regionalmente. Y en esa
cuidadosa declinación regional se especifican históricamente las estructuras
organizativas del grupo (la evolución de estructuras, su distribución en el territorio, los
fenómenos de expansión o contracción, los cambios de comandantes, los ascensos, las
pugnas internas). Es preciso anotar que el énfasis en lo regional está ligado a la tarea de
imputación: sólo mediante un riguroso examen de lo regional es posible reconstruir la
89
A la luz de las presentaciones hechas por los fiscales, el conflicto colombiano puede ser entendido
como una reacción inconsciente a la violencia que nos vio nacer como país (conquista e independencia),
el efecto tardío de un populismo abruptamente abortado (asesinato de Gaitán), el escenario en que
compiten por la vía de las armas dos modelos más o menos modernos, más o menos tradicionales, de país
(conflicto político-social que enfrenta a extremos radicales de izquierdas y derechas). En estas primeras
sesiones de audiencia no importa el “sentido” del conflicto armado, sólo es necesario establecer que tal
conflicto existe en la medida en que hay grupos armados ilegales que disputan el poder. Con la prueba de
que existe un conflicto se abre la posibilidad de probar crímenes de guerra.
estructura y la dinámica del aparato organizado de poder al que perteneció el postulado
y, a partir de ahí, conociendo el lugar que ocupaba el individuo dentro de la
organización, pensar modelos adecuados de imputación de responsabilidad penal para
los casos en que no puede ser imputado como autor material. Esta primera exigencia, o
mejor, este primer conjunto de exigencias constituye la parte más larga de la audiencia.
El detalle en el contexto regional y el detalle en la estructura y dinámica organizativa
del grupo armado ilegal suele tomarse semanas enteras de sesiones diarias de 8 horas.
Así pues, la primera exigencia invariable de la magistratura es un relato
inespecífico de los orígenes (reconocimiento formal del conflicto) y una cuidadosa
construcción de contexto regional. Acto seguido (segunda exigencia invariable), el fiscal
debe acreditar ante los magistrados que el postulado (o los postulados, en caso de
acumulación de diligencias de varios postulados en una sola audiencia) que está siendo
sometido a la etapa de juzgamiento es un legítimo beneficiario de la pena alternativa
contemplada en la Ley de Justicia y Paz. Para ello, el fiscal debe señalar que el sujeto ha
cumplido hasta el momento con los requisitos de elegibilidad establecidos por el
legislador (Ley 975, art. 10). Después de haber encuadrado los hechos confesados por el
postulado en la historia y la geografía del conflicto armado, o, en términos legales, que
los hechos objeto de imputación y formulación fueron cometidos durante y con ocasión
de la pertenencia del postulado al grupo armado ilegal, el fiscal procede a probar que
dicho grupo efectivamente se desmovilizó, que no se organizó con fines de narcotráfico
y que el postulado en cuestión ha cumplido después de su desmovilización con las
condiciones que le permiten ser beneficiario de la pena alternativa (su no reincidencia
en conductas delictivas y sus compromisos con la justicia tanto en términos de
construcción de la verdad como en términos de reparación simbólica y material de las
víctimas). La prueba de la “elegibilidad” del postulado suele hacerse rápidamente: se
presentan ante la sala los documentos que acreditan que el Ejecutivo efectivamente lo
ha postulado como beneficiario de la pena alternativa, los documentos que prueban que
hubo desmovilización, entrega de armas, de secuestrados y de menores combatientes, y
se verifica la ausencia de procesos en curso en la jurisdicción ordinaria en contra del
postulado por reincidencia después de la expedición de la Ley 975.
Así pues, mediante las exigencias invariables, la magistratura obliga al fiscal a
dar cuenta de la región, de la estructura del grupo armado ilegal y del postulado desde el
punto de vista de lo jurídicamente pertinente. Luego de este largo recorrido, vienen las
exigencias variables que tienen que ver con la prueba de los hechos concretos objeto de
imputación. Son variables porque dependen del tipo penal a imputar y del modelo de
imputación mediante el cual es posible imputar el delito tipificado. Veamos un ejemplo.
A un postulado se le puede imputar “homicidio en persona protegida” (o sea, mató a
alguien protegido por el Derecho Internacional Humanitario) de muy distintas maneras:
pudo haber estado ahí y materialmente haber cometido el asesinato, pudo haber dado la
orden, pudo haber diseñado la política criminal en el marco de la cual, sin haber dado la
orden explícita, se cometió el asesinato, pudo simplemente ser comandante de la zona
en la época en que tuvieron lugar los hechos o pudo, por falta de control de sus tropas,
por omisión, ser responsable de la que estas hicieron. En este ejemplo, el “homicidio en
persona protegida” es el tipo penal, mientras para las distintas formas de
responsabilidad penal hay diferentes modelos de imputación (autoría material, autoría
intelectual, coautoría material impropia, responsabilidad del superior, autoría mediata a
través de aparatos organizados de poder, empresa criminal conjunta y posición de
garante, entre otros). Una cosa es lo que sucedió y otra cómo y en qué medida eso que
sucedió es responsabilidad del postulado. Aquí es decisiva la elaboración de la prueba
judicial por parte del fiscal en función de las elecciones que hace de tipos penales y de
modelos de imputación. Cada tipo penal así como cada modelo de imputación tiene
elementos probatorios específicos que deben ser presentados en la audiencia por el
fiscal. En esa interacción entre modelo de imputación y tipos penales se juegan formas
jurídicamente mediadas de comprensión del pasado violento. En el siguiente capítulo
exploraremos en detalle, haciendo seguimiento a algunos casos, los dilemas que
acompañan a ese conjunto de decisiones y tensiones que están a la base del trabajo de
imputaciones.
El juicio del magistrado es una síntesis de lo invariable y lo variable. Son juicios
que ponen en relación la historia de la violencia, la geografía de la guerra, la
responsabilidad penal del imputado y los acuerdos políticos de una difícil negociación.
Mediado por el lenguaje jurídico, Justicia y Paz produce un relato sobre la violencia
colombiana que tiene el privilegio de estar recubierto por el hecho de ser “verdad
judicial”, es decir, una verdad que se ajusta en su producción a unos procedimientos que
la hacen indudable y a unos ritos que la hacen incuestionable. Desde el punto de vista
del juicio y del relato que de la historia hace la justicia, las intervenciones de las
víctimas son marginales en estas audiencias. Cuando intervienen, suelen hacerlo en
función de sus trabajos de duelo, preguntando por las razones que tuvieron los hoy
postulados para asesinar a sus familiares y amigos, por la ubicación de los cuerpos, por
el responsable concreto, por los últimos momentos del familiar asesinado o
desaparecido y otros temas afines. El trabajo de duelo no puede ser un dato de la
justicia, aunque marque de modo decisivo su ámbito. Es llamativo que se haya vuelto
costumbre de los magistrados dar la palabra a las víctimas durante los 15 o 30 primeros
minutos de la audiencia para que hagan preguntas. Son preguntas que no pueden dar
lugar a un debate probatorio pero sí dan el tono del rito al que asistimos: rito de una
sociedad que hace duelo por los excesos que fue, y es aún hoy, incapaz de evitar.

3. La Etapa Conciliatoria. Incidentes de Reparación

La fase final del proceso de Justicia y Paz tiene como fin subsanar los daños
causados por el accionar paramilitar para lo cual el proceso judicial ha diseñado unos
incidentes de reparación colectiva. Aunque las víctimas se hacen presentes en las
versiones y en las audiencias, es en los incidentes donde estas materializan su presencia,
sea de manera física estando presentes en el espacio donde se lleva a cabo el incidente o
de manera virtual a través de las pantallas de televisión y donde se puede decir que
existe un careo con los versionados. Cuando ocurren encuentros cara a cara entre
perpetradores y victimas, estos son muy emotivos y dan lugar a reclamos airados,
llantos desconsolados y solicitudes y otorgamientos de perdón. Sin embargo, los
incidentes son el único espacio pensado en términos de reconciliación. Cinco años
después de iniciado el proceso de Justicia y Paz se han producido dos fallos
condenatorios, uno de ellos anulado por la Corte Suprema de Justicia y el otro aprobado,
y dos incidentes de reparación colectiva, el de la comunidad de Mampujan, Bolívar,
desplazada por paramilitares del Bloque Norte en el año 2000 y el del frente Fronteras
del Bloque Catatumbo.
Los incidentes de reparación configuran la fase final del proceso de Justicia y
Paz y tienen lugar una vez que el Fiscal del caso ha imputado y legalizado cargos a los
versionados y antes de que sea proferida sentencia condenatoria por parte de los
magistrados. El incidente tiene por objeto reparar únicamente los daños causados por
los hechos que la Fiscalía le imputa al versionado, los cuales son apenas un pequeño
porcentaje de los hechos cometidos por este. Los hechos legalizados pueden
corresponder a patrones de victimización que fueron frecuentes; también pueden tener
características comunes respecto al móvil, modo o medio de afectación a las víctimas. 90
Cuando éstos hechos configuran patrones de victimización, la evaluación del daño
resulta pertinente ya que puede dar cuenta de la forma como este está asociado a la
responsabilidad penal que ha reconocido tener el postulado. También es pertinente la
evaluación del daño colectivo cuando se reconocen patrones de victimización en cuya
actuación participaron no solo los postulados que asisten a la Audiencia del Incidente de
Reparación sino otros miembros del grupo armado. Dado que la configuración de
patrones de victimización no es atribuible a los postulados de manera individual sino
que corresponde al accionar de todo el grupo, aquellos postulados que van avanzando en
el proceso judicial con imputaciones o legalizaciones de cargos que obedecen a un
mismo patrón de victimización que causa el daño colectivo, son llamados a reparar los
daños causados.91
Es en esta etapa final del proceso judicial donde verdaderamente irrumpen las
víctimas, tanto física como virtualmente, poniendo en escena algo que ha sido elusivo
en las etapas previas del proceso: el trauma individual y colectivo. Sin embargo, con
excepción del incidente de reparación de Mampujan, el cual cobijó a una comunidad
afrocolombiana cristiana, la aparición de las víctimas en esta escena sucede de manera
individual por lo cual está lejos de conformar un verdadero teatro de la justicia, y menos
aún de escenificar una crisis cultural. 92 Sería incorrecto referirse a los incidentes de

90
Deberán tenerse en cuenta los hechos que configuran violaciones individuales en forma sistemática o
generalizada, violación de derechos colectivos y violaciones a los derechos de los sujetos colectivos.
Tomado del documento interno del área de Reparación de la CNRR: “El Daño colectivo Una
aproximación en el ámbito del conflicto armado. Diciembre de 2010.
91
Véase Compiani M.F. (2001). Responsabilidad por daños colectivos. Revista Jurídica. Folder julio. El
solo hecho de integrar un grupo que despliega una actividad riesgosa implica cooperar con ese riesgo y,
en consecuencia, participar de la causación del daño, autorizando la presunción de causalidad a nivel de
autoría en relación a cada integrante. Ello se explica pues el hecho de participar en el grupo aún en un rol
pasivo implica tácita aceptación del riesgo desenvuelto grupalmente y, por tanto, ser uno de sus
componentes eficaces.
92
Véase Shoshana Felman, The Juridical Unconscious. Trials and Traumas in the Twentieth Century.
Harvard University Press, 2002.
reparación como la expresión de traumas colectivos ya que no provocan en la sociedad
colombiana una identificación colectiva alrededor del drama de las personas
involucradas en el incidente. En suma lo que hemos visto en los incidentes de
reparación son traumas privados que no logran convertirse en iconos colectivos.
Existen muchas definiciones del trauma y no es nuestra intención entrar a
discutirlas aquí. Sin embargo, de acuerdo con las teorías contemporáneas sobre trauma
podríamos decir que durante el proceso de justicia transicional aparecen dos tipos de
trauma. El primero se produce cuando una fuerza exterior asalta a la persona
abrumándola de tal manera que el individuo queda preso de una repetición compulsiva.
En medio de tales repeticiones se produce una identificación con la escena traumática
que no permite distancia entre la persona y el evento. A esta categoría pertenecen, por lo
general, los traumas de los sobrevivientes de masacres, de ataques masivos que dejan
una gran destrucción, de explosiones de minas antipersona y demás eventos violento de
gran impacto. En estos casos la víctima no tiene conocimiento cabal de la experiencia
traumática y es incapaz de ponerla en palabras. El otro tipo de trauma afecta a personas
que no han sido impactadas directamente en su propio cuerpo, sino que han sufrido
heridas de manera indirecta al perder familiares y seres queridos. Son personas
afectadas por golpes en sus vidas sociales y familiares, capaces de ser espectadoras de
su propio drama y de traducirlo en narrativas coherentes; este tipo de trauma afecta, por
lo general, a familiares de desaparecidos, de secuestrados, etc. 93 Tanto en las escenas de
los incidentes de reparación como en escenas extrajudiciales veremos emerger el trauma
de familiares, predominantemente mujeres, que atestiguaron la desaparición, homicidio
o secuestro de sus familiares, entre otros crímenes.
Para los fines prácticos que implica la preparación de los incidentes de
reparación se ha entendido por trauma la expresión de un profundo daño moral que se
traduce en la modificación del entender de la persona afectada, en el desenvolvimiento
de su capacidad de querer o sentir, lo que da por resultado un modo de estar de la
persona diferente de aquél en que se hallaba antes del hecho, como consecuencia de éste
y anímicamente perjudicial, y que, por lo tanto, tiene consecuencias o repercusiones
anímicas o psicológicas.
A cinco años de iniciado el proceso de Justicia y Paz, únicamente han tenido
lugar dos Incidentes de Reparación y ambos han contado con muy poco tiempo para una
adecuada preparación, lo que ha dado lugar a improvisaciones, errores procedimentales
e inconsistencias procesales. El primer incidente tuvo como actor central a la
comunidad de Mampujan, Bolivar, desplazada por órdenes del comandante del frente
Héroes de los Montes de María, Edwar Cobos, alias “Diego Vecino”. Al incidente
asistieron en representación del frente paramilitar, Uber Banquez, alias “Juancho
Dique” y Edwar Cobos junto con las víctimas de Mampujan. El segundo incidente
involucró al versionado Jorge Iván Laverde, alias El Iguano, comandante militar del
frente Fronteras del Bloque Catatumbo y a la comunidad de un barrio marginal de la
ciudad de Cúcuta. Dado que el incidente de Mampujan será analizado muy en detalle
por el proyecto sobre las Versiones Libres que financió el gobierno de Canadá para el
93
Véase Francisco Ortega, Ed. 2011. Trauma, cultura e Historia. Reflexiones interdisciplinarias para el
nuevo milenio. Facultad de Ciencias Humanas y CES; Universidad Nacional, Bogotá.
grupo de Memoria Histórica, aquí nos referiremos al incidente de El Iguano y
analizaremos algunos aspectos de otros incidentes que están en preparación como son el
del Bloque Norte, representado por cuatro versionados, y el del bloque Calima
representado por el patrullero alias “Gian Carlo”.
Cada incidente tiene características particulares que tienen que ver con el tipo de
comunidad que se vio afectada por los crímenes cometidos. El daño es la base de la
responsabilidad cuando se trata de un proceso judicial donde se busca señalar al autor de
una conducta punible. En ese escenario, si no hubo daño o este no se puede determinar,
“hasta allí ha de llegarse”, pero es importante tener en cuenta que el daño puede
independizarse de la responsabilidad, es decir, puede haber daño y no existir
responsabilidad si falta el factor de atribución, y también puede existir daño y no mediar
ilicitud objetiva o antijuridicidad.94 Para hablar de daño colectivo se necesita que exista
un colectivo de gente cuyos miembros se identifican entre ellos a partir de algo que
comparten. En términos antropológicos, los colectivos pueden tener formas muy
variadas pues puede tratarse de una comunidad religiosa o que comparte un mismo
credo y se siente unida por ello (como es el caso de la comunidad cristiana de
Mampuján); puede tratarse de un grupo étnico indígena o afrocolombiano; puede ser un
partido político (como fue el caso de la Unión Patriótica), puede ser un equipo
deportivo, un vecindario cuyos habitantes están aglutinados de algún modo, una vereda
cuyos habitantes se conocen y se frecuentan o un barrio con identidad propia. El sujeto
colectivo es un grupo de personas que comparten de alguna manera una “unidad de
sentido,” algo diferente a la mera suma de individuos dentro de un grupo.
Cuando el sujeto colectivo antecede a las violaciones de los derechos humanos
de los que se trata, podría pensarse que experimenta daños de naturaleza colectiva
debido a su carácter de sujeto colectivo. Cuando preexiste un sujeto colectivo, este
puede ser razonablemente considerado como víctima si hubo violación de derechos
colectivos, violación masiva o sistemática de derechos individuales y violación de
derechos individuales con graves impactos colectivos, como el asesinato, la
desaparición o la tortura de autoridades públicas, administrativas y religiosas
tradicionales.95 Memoria Histórica considera que los daños colectivos o socioculturales
resultan del menoscabo a los referentes que convocan y regulan la organización del
tejido social.96
Las instituciones que participan activamente en la preparación de los Incidentes
de Reparación son la Fiscalía de Justicia y Paz, la Procuraduría y la Defensoría del
Pueblo, con la asesoría de la CNRR y de la Mapp-OEA. En el recinto judicial donde
tienen lugar los incidentes se discuten conceptos provenientes de las ciencias sociales
que no son usuales entre abogados y fiscales. Por ejemplo, un concepto que se ha
abierto camino, no sin dificultades, es el de “unidad de afectación”, término acuñado
por el área de reparación de la CNRR para referirse al daño colectivo. No siempre es
fácil determinar la existencia de un daño colectivo, problema que se hizo evidente en el
94
Tomado del documento del área de Reparación de la CNRR, Bogotá, 2010.
95
REPARAR EN COLOMBIA, Los dilemas en contexto, Pobreza y Exclusión.
96
Informe Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación. Grupo de Memoria Histórica. Bojayá: La
guerra sin límites. Cap. II. Memorias de los daños producidos por la violencia: Cambios, pérdidas y
rupturas de la vida de Bojayá y la región.
incidente de reparación de Jorge Iván Laverde, alias El Iguano, comandante del Frente
Fronteras del Bloque Catatumbo. Como comandante del mencionado bloque, Mancuso
ordenó al comandante del frente Fronteras ubicarse en Cúcuta con sus hombres con el
fin de contener y asesinar a la gente que llegara allí huyendo de las matanzas ejecutadas
por el Bloque Catatumbo en La Gabarra y Tibú, Norte de Santander. El frente Fronteras
se dedicó fundamentalmente a hacer limpieza social en los barrios marginales de Cúcuta
donde llegaban los trabajadores cocaleros que venían huyéndole a las masacres. Según
se deduce de las intervenciones del fiscal Cabana en las diferentes audiencias, las
operaciones de “limpieza social” eran vistas con condescendencia y aprobación por
parte de la sociedad cucuteña.
Hay que recordar que el narcotráfico fue el motivo para que la Casa Castaño
entrara al Catatumbo con el fin de arrebatarle el negocio a la guerrilla de las FARC, lo
que hizo cometiendo numerosas y sangrientas masacres. Se trataba de controlar bares,
establecimientos y negocios que giraban alrededor del narcotráfico, por lo cual la
mayoría de las víctimas fueron trabajadores de los laboratorios de cocaína, conocidos
como “raspachines”, prostitutas y expendedores de droga. Dichas masacres propiciaron
una huida masiva de los pobladores hacia los barrios marginales de Cúcuta,
concretamente hacia el barrio Juan Atalaya. Por otro lado, en Cúcuta venía operando un
grupo de justicia privada conocido como “Los Polleros”, que estaba conformado por
integrantes del Grupo Maza del Ejército y liderado por Victor Hugo Matamoros, a las
órdenes de la Casa Castaño.97 Las listas con los nombres de las personas que debían ser
asesinadas en Cúcuta por el frente Fronteras fueron elaboradas por el Ejército mientras
que para ejecutar los asesinatos fue liberado de la cárcel donde estaba confinado Jorge
Iván Laverde, alias El Iguano, operación que contó con la complicidad del director del
penal y de la Policía.98
Las instituciones involucradas en el Incidente de Reparación de Jorge Iván
Laverde, alias El Iguano propusieron que este fuera escenificado en Cúcuta y no en
Bogotá, ya que la mayoría de las víctimas involucradas provenían de esa ciudad y era
conveniente llevar la justicia al escenario de los hechos. Sin embargo, el Consejo
Superior de la Judicatura decidió que el incidente se llevara a cabo en el Tribunal
Superior de Bogotá con retransmisión televisiva a Cúcuta. Durante la primera sesión del
incidente de Reparación de “El Iguano” se hicieron presentes la viuda y las dos hijas del
fiscal Carlos Arturo Pinto, asesinado por el frente Fronteras por investigar los crímenes
del paramilitarismo en Cúcuta; como parte de la misma estrategia de intimidación
también fue asesinada la fiscal María del Rosario Silva. El incidente comenzó con la
intervención del Fiscal 8° de Justicia y Paz a cuyo cargo está la investigación sobre el
frente Fronteras. La Fiscalía había convenido previamente con algunas de las victimas
para que intervinieran y manifestaran públicamente las dimensiones del daño que les
fuera causado por los hechos delictivos. Por ello, en primera instancia habló Isabel
Zoraida, la mujer del fiscal Pinto, quien se encontraba sentada al lado del fiscal. Habló
en nombre de sus dos hijas y del suyo y leyó algo que traía por escrito. Se refirió a la
voluntaria omisión del Estado, enunció algunas críticas al proceso de Justicia y Paz y
97
Datos aportados por el Fiscal 8° de Justicia y Paz en reuniones en las CNRR durante el año 2010.
98
Ibidem.
reclamó porque las víctimas no hayan sido reparadas integralmente. Centró su discurso
alrededor del rompimiento del núcleo familiar y dijo que ella y sus hijas, a raíz del
incidente, no confían en nada, ni en nadie. Sus palabras fueron reiterativas y giraron
alrededor de sentimientos de odio, rencor e impotencia. Declaró que en el asesinato de
su esposo participaron policías e integrantes de las AUC y dijo que el Estado
colombiano está en la obligación de protegerlas. Manifestó que no hay reparación
posible para el daño que les causaron y confesó que ella y sus hijas están totalmente
destruidas. Exigió que se les devuelva el fiscal asesinado porque cuando él estaba ella y
sus hijas tenían salud, bienestar mental y económico y que todo eso lo perdieron. Se
mostró en total estado de indefensión. Cuando ella terminó su intervención sus hijas
permanecieron calladas.
Acto seguido la magistrada le dio la palabra el versionado Jorge Iván Laverde
quien saludó a la Audiencia y dijo:

“desistí de hacer la guerra para no causar más víctimas y tanto dolor”.


Reconozco haber matado a mucha gente y le pido perdón a la viuda y a todo
Norte de Santander: “le pido perdón a usted y a todo Norte de Santander por
haber seguido las directivas de los comandantes. Nosotros no dormimos y
seguiremos trabajando inquebrantablemente por este proceso. Pido perdón por
mí y por los demás combatientes. Hemos despertado de un sueño y miramos a
nuestro alrededor tanto daño.” 99

El Fiscal Cabana tomó nuevamente la palabra y se refirió a la intervención de la


señora del Fiscal Pinto, recordándole a la audiencia que han pasado nueve años desde
que este fue asesinado en 2001. Para terminar la sesión la Fiscalía solicitó se le ordene a
Jorge Iván Laverde reparar a las víctimas de los 32 hechos que se le imputan y que
fueron aceptados por el versionado con los cuales se conformó el incidente de
reparación.
La desidia y la falta de compromiso de algunos abogados de oficio se hizo
patente en una de las sesiones de la audiencia de legalización de cargos de Iván
Laverde, alias El Iguano en el Tribunal Superior de Bogotá. 100 Eran las diez de la
mañana y en el recinto solo estaba el versionado, esposado y sentado solo de espaldas al
salón destinado para el público el cual estaba vacío. Al lado derecho del versionado
había más de una decena de abogados de oficio quienes esperaban a que se hiciera
presente la magistrada del Tribunal Superior de Bogotá para iniciar la sesión. Mientras
esperaban en el estrado, los abogados se enfrascaron en una conversación muy agitada
donde discutían que era más rentable si representar a muchas víctimas o a pocas; uno de
ellos dijo, por ejemplo, que lo mejor era conseguirse a una viuda rica porque ahí si la
renta subía de categoría. La conversación dejó ver la ausencia de consideraciones
humanitarias y la prevalencia de intereses económicos y personales entre los abogados
de oficio que se encontraban allí. Una vez iniciada la audiencia, las víctimas que se
encontraban en la ciudad de Cúcuta escucharon la sesión a través de la pantalla de un
99
Audiencia del incidente de Reparación. Tribunal Superior de Bogotá, Julio 7 de 2010.
100
Audiencia de legalización de cargos…….
televisor y cuando la magistrada les dio la palabra, interpelaron a El Iguano. Durante sus
intervenciones televisadas se pudo constatar la existencia de múltiples traumas
resultantes de la trasgresión a sus derechos, agravios a la dignidad de los muertos, a la
honorabilidad e integridad física de los asesinados y desaparecidos. Una de las mujeres
le preguntó por qué había matado a su hermano, le dijo qué lo perdonaba pero le exigió
que hiciera una reparación económica y que limpiara el nombre de su hermano. Otra
mujer le dijo al versionado qué su mamá estaba muy enferma y qué duerme con la
pantaloneta de su hermano y pregunta constantemente porque fue asesinado. Después
habló la madre de otra víctima y preguntó:

“que pruebas tenía el teniente Rozo para mandar matar a mi hijo por
extorsionista cuando en realidad era mensajero”.

El Iguano tomó nuevamente la palabra, volvió a pedir perdón, y dijo que no tenía
como explicar a las víctimas porque fueron asesinados sus familiares. Afirmó que los
autores materiales son los que tienen que responder. Y nuevamente dijo:

“yo vengo a pedir perdón y a tratar de que se conozca la verdad, lo que no ha


sido fácil porque fueron muchos los asesinatos cometidos por el frente Fronteras”.

También dijo que ya ha dado los nombres de los comerciantes que hicieron de
informantes y que no evade su responsabilidad como comandante del frente.101
Más adelante habló nuevamente el fiscal y dijo que su despacho estaba tratando
de comprobar si efectivamente pobladores y comerciantes fueron los señaladores e
informantes del frente Fronteras. El Procurador recalcó la postura de las víctimas que
exigen conocer cuáles fueron los motivos y cuales las pruebas que se tuvieron para
asesinar a la gente. Trajo a colación lo dicho por el postulado quien afirmó que él
apenas se está despertando de un sueño, refiriéndose a la oleada de crímenes cometidos,
y que apenas comienza a darse cuenta de lo que pasó y de lo que hicieron. Para terminar
el Procurador dijo que el caso podría convertirse en un ejercicio válido de justicia
restaurativa y de reparación en términos de equidad, aseveración que fue contestada por
algunas de las víctimas.
La magistratura se pronunció respecto a las medidas de reparación colectiva que
tendrán que aplicarse respecto a los 32 hechos que se le imputan al versionado. Le
asignó responsabilidades a la gobernación de Norte de Santander y a la alcaldía de
Cúcuta en cuanto a la recuperación de la memoria colectiva y la reconstrucción social
de la verdad. Habló de la reasignación del uso de ciertos espacios públicos y de la
promoción de un foro público. A la CNRR le asignó la tarea de realizar pedagogía social
con las comunidades afectadas pues parece ser que en el lugar podría estarse gestando
una situación reincidente por parte de los actores armados. La Magistrada se mostró en
desacuerdo con algunos de los planteamientos expresados por el Procurador y le
preguntó cómo creía él que se debería hacer memoria histórica del frente Fronteras. La
101
Testimonios provenientes del Incidente de Reparación de El Iguano. Tribunal Superior de Bogotá.
Julio 16 de 2010.
Magistrada preguntó quién debería solicitar perdón, si es la institución o un
representante de esta; preguntó si debería efectuarse alguna ceremonia y si esta debería
hacerse en una fecha especial. El Procurador sugirió que la ceremonia podría hacerse
durante la instalación del Foro propuesto como medida de reparación. La Magistrada
habló de la necesidad de fortalecer la democracia local y las veedurías ciudadanas. Se
refirió a la promoción de garantías de no repetición, a la prohibición del porte de armas
y a la suspensión de salvoconductos.
La magistrada ubicó las víctimas del frente Fronteras en dos grupos, el primero
conformado por los habitantes pobres del barrio Juan Atalaya de Cúcuta y el segundo
integrado por funcionarios públicos, entre los cuales se destacan los dos fiscales y otros
funcionarios judiciales asesinados. El Procurador aclaró que el diagnóstico de daño
colectivo se hizo a partir de lo dicho por la Fiscalía en el sentido de que el caso del
frente Fronteras fue de desinstitucionalización y no de marginalidad o pobreza, por lo
cual el diagnóstico de que se trató de una victimización de sectores marginales no era
correcto. El Procurador también agregó que las medidas de no repetición no eran viables
en el corto plazo debido a la presencia de bandas criminales en la zona, ante lo cual la
magistrada acusó al Procurador de ser pesimista y le recordó que es necesario soñar y
que es inadmisible decir que las medidas de no repetición son inviables.
En suma, resulta evidente que los alegatos que se han dado en los recintos
judiciales respecto a los Incidentes de Reparación ponen en evidencia los altos niveles
de improvisación, la ausencia de criterios para definir lo que es el daño colectivo, la
debilidad de los protocolos y las dificultades que tienen los magistrados para contener y
regular los reclamos que hacen las víctimas. Pero quizá el aspecto más problemático de
esta etapa final del proceso sea la definición del daño colectivo. En la preparación del
incidente de reparación de alias “Giancarlo”, patrullero del frente Coperol del Bloque
Calima, ha sido muy problemático definir la naturaleza del daño colectivo debido a que
los hechos que se le imputan a este versionado fueron individuales y ejecutados en
lugares distantes entre si pues abarcan una zona geográfica muy extensa y heterogénea.
En efecto, entre 2001 y 2004 el versionado operó en las poblaciones de El Bordo y
Mercaderes en el sur del Cauca y en el municipio de San José de Isnos, Huila. Se le
imputan 32 homicidios y 26 hechos, sin embargo el fiscal Arias a cargo del bloque
Calima no habló ni de daños colectivos, ni de daños individuales, únicamente de
homicidios en persona protegida.
Otro incidente que está en preparación es el del Bloque Norte a cargo de la
Fiscal 3a de Justicia y Paz. El incidente reúne a cuatro versionados, dos comandantes y
dos patrulleros pertenecientes a dos frentes paramilitares que poco tuvieron que ver
entre si cuando estaban activos: el frente William Rivas y el frente José Pablo Diaz. Las
instituciones que se han hecho presentes para definir el incidente han sido la Fiscalía 3ª
de Justicia y Paz, la Procuraduría, la Defensoría del Pueblo y la CNRR. En una de las
sesiones de trabajo la Procuraduría reiteró a los asistentes que con el fin de definir el
daño colectivo causado por el frente William Rivas al mando de José Gregorio
Mangones Lugo, alias “Carlos Tijeras”, era necesario ceñirse únicamente a los 562
hechos imputados por la Fiscalía y ya legalizados. El versionado Mangones Lugo tiene
registradas 26.000 víctimas, lo que puede dar lugar a un incidente de grandes
proporciones. Como parte de la caracterización del tipo de delitos cometidos por este
frente, la Fiscal 3ª hizo énfasis en la parapolítica, en la afectación de las instituciones
locales de la Salud, especialmente las IPS, en la cooptación que hizo el frente de la
Policía y el Ejército y en la incidencia que tuvo el narcotráfico. Por su lado, los
funcionarios de la CNRR centraron su intervención en el artículo 49 de la Ley 975
donde se habla de reparación colectiva y arguyeron que un daño colectivo no
necesariamente está relacionado con hechos concretos, como lo piensa la Fiscalía.
Pusieron como ejemplo el caso de un líder cuyo asesinato altera la estructura social de
la comunidad o el caso de otro hecho individual que tenga impacto sobre todo un
colectivo. Existen daños colectivos a partir de impactos individuales sistemáticos, tal es
el caso del exterminio del partido político Unión Patriótica cuyos integrantes fueron
asesinados uno a uno durante el transcurso de varios años. Por lo tanto, para la CNRR
resultó insuficiente la presentación que hizo la Fiscalía 3ª del caso del Bloque Norte al
referirse únicamente a hechos individuales pues de allí es imposible deducir daños
colectivos. La CNRR también señaló que el daño colectivo tiene una doble condición: el
que está asociado a los hechos mismos, y el que se configura a partir del
desconocimiento y la desatención del daño a lo largo del tiempo.
2ª PARTE

EL PARAMILITARISMO EN LA ESCENA JUDICIAL

III. REPRESENTACIONES DE UN PASADO VIOLENTO.

Introducción

Este estudio se enmarca en el cruce de dos líneas investigativas no muy


recurrentes ni extendidas en el análisis del conflicto, la violencia y la memoria
colombianas. En primer lugar, hemos encuadrado la reflexión sobre la violencia en el
marco de lo que llamamos “cultura política”, entendiendo ésta última como un proceso
de mediación entre, de un lado, las necesidades de legitimación del poder político
(“ideológicas”, si se quiere, en un sentido marxista) y, del otro lado, la proyección
política con la que los actores sociales dotan de sentido su actuar en la esfera pública
(Perea, 2006). Así, la pregunta por la voz del victimario, que constituye el núcleo
problemático de esta investigación, se convierte a su vez, aunque esta sea una materia
que dejamos abierta para próximas investigaciones, en una pregunta por las prácticas
culturales en las que se “enquista” el discurso del victimario y produce sus efectos
(tanto en el nivel práctico, como en el nivel cognitivo). Habría que estudiar, en efecto, la
familiaridad que nos escandaliza en el discurso del victimario; en él se reproducen
lugares comunes anclados en nuestra cotidianidad y, por esta vía, se enfatiza la
continuidad en el discurso y en la acción con los valores que, aunque
fragmentariamente, han dado forma a la nación colombiana.

En la perspectiva abierta por la relación entre violencia y cultura política, nos


hemos ocupado de un conjunto de producciones verbales hechas por desmovilizados de
las Autodefensas Unidas de Colombia postulados a la Ley de Justicia y Paz, en los
escenarios judiciales dispuestos por esta ley para el juicio de los hechos cometidos
durante y con ocasión de la pertenencia de estas personas al grupo armado ilegal. Al
tomar la decisión de estudiar la relación entre cultura política y violencia en los
discursos de algunos victimarios, hemos encuadrado nuestro trabajo en una línea de
investigación que otros ya han explorado y a cuyos trabajos remitimos para familiarizar
al lector con el tipo de preguntas que nos hicimos durante el desarrollo de esta
investigación. De entrada, y siguiendo en ello una valiosa observación de Íngrid
Bolívar, tenemos que subrayar la distancia que separa a los discursos de lo que
realmente fue el paramilitarismo. El discurso sobre el paramilitarismo que vamos a
analizar, y más aún en las condiciones políticas, históricas y jurídicas en las que se
produce, no expresa directa ni necesariamente la historia del paramilitarismo. Es, sin
duda, una interpretación (cuya verdad o falsedad no nos atrevemos a juzgar) sobre una
historia violenta de la que el sujeto es a veces el protagonista, otras la víctima, unas más
testigo, e incluso, y no del todo infrecuentemente, un historiador empírico con una
agudeza redoblada que le viene de su propia historia de guerra.
Esa interpretación de un pasado violento, que es al mismo tiempo una
interpretación de hechos pasados y del paso del tiempo, tiene además visos estratégicos
ineludibles. Las producciones verbales que constituyen nuestro principal objeto de
estudio fueron hechas en el marco de un conjunto de espacios y procedimientos
jurídicamente establecido y reglamentado como efecto y aparente conclusión de un
proceso accidentado e incompleto de negociación entre los grupos de autodefensa y el
gobierno de Álvaro Uribe Vélez. No se comprende, en efecto, el conjunto de discursos
que son objeto de esta investigación (o se los comprendería mal, en todo caso) si se
olvida que “coronan” un proceso de negociación y se producen en un entorno judicial
excepcional de carácter transicional.

Y, por esta vía, llegamos a la segunda línea de investigación que anunciábamos


más arriba. Se trata, en términos muy generales, de la relación entre guerra y derecho.
No, por cierto, para señalar ni refutar la eventual relación entre impunidad y violencia,
ni para investigar los niveles de cooptación (si los hay) de las instancias judiciales por
parte de grupos armados al margen de la ley, ni tampoco para estudiar las formas de
victimización que se han ejercido históricamente contra operadores de justicia. Se trata
más bien de lo que el derecho puede hacer pensable, mediante su propia racionalidad,
sobre la guerra o, por decirlo de otro modo, de las facultades y los límites
representacionales del lenguaje jurídico para un contexto violento.

Aunque la discusión sobre lo “transicional” de la “justicia transicional”


colombiana sigue en pié, el modelo jurídico creado mediante la Ley de Justicia y Paz se
autocomprende como modelo transicional. Eso tiene varias implicaciones que irán
apareciendo a lo largo de esta investigación, pero retengamos por el momento la
siguiente: la justicia transicional, de un modo mucho más enfático que la justicia
ordinaria, desborda en sus funciones la simple imputación de delitos por adecuación de
tipos penales a conductas antijurídicas en la medida en que ella, la justicia transicional,
no sólo es el ámbito de un trabajo de imputación, sino que en ella se juegan también,
simultáneamente, la representación que un país hace de su pasado traumático (guerra o
dictadura según sea el caso) y la posibilidad de que una sociedad elabore
expresivamente, performativamente, su dolor tras sus historias de violencia y exclusión
(funciones expresivas de los ámbitos judiciales de carácter transicional).

Este camino investigativo ha sido mucho menos explorado en nuestro país. El


capítulo 3 del recientemente aparecido informe del Grupo de Memoria Histórica de la
Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación sobre la masacre de la Rochela es
un primer avance en la elaboración de preguntas en este sentido. Los estudios
publicados hasta el momento por el Centro Internacional de Toledo para la Paz así como
el informe de la GTZ dirigido por el profesor Kai Ambos en colaboración con Florian
Huber y los publicados por la CCJ bajo la dirección de Gustavo Gallón, si bien son
sumamente ricos en elementos para una valoración jurídica del sistema de Justicia y
Paz, dejan por fuera el análisis detallado de las funciones representacionales y
expresivas de la justicia transicional. Ello, sin embargo, tiene sus razones. La
autorreferencialidad de la racionalidad jurídica, fundamento lógico de la autonomía de
la justicia, suele prevenir contra una intervención no sólo de los legos (ciudadanos no
expertos) sino también de categorías ajenas a las formas propias del derecho,
entendiendo aquí por “formas del derecho” aquellas definidas en el derecho positivo,
para el examen de sus propios procedimientos. Conscientes de que lo que acontece en
la escena judicial responde en buena medida a las reglas que la racionalidad jurídica
define y desplaza en su funcionamiento, nos hemos preguntado por la capacidad
expresiva y representacional de las categorías jurídicas sin abstraer la forma de los
procedimientos judiciales, es decir, sin olvidar que la tarea fundamental, en función de
la cual suele evaluarse al sistema de Justicia y Paz, es “impartir justicia” (lo que para
muchos quiere decir: señalar responsabilidades y establecer penas proporcionales).

El carácter “especial” del procedimiento penal definido por la Ley de Justicia y


Paz hace que tengamos que tener en cuenta no sólo la racionalidad propia de los
procedimientos jurídicos (la autorreferencialidad a la que hacíamos referencia más
arriba) sino la forma como los expertos (fiscales, magistrados, defensores de víctimas y
de excombatientes y delegados del Ministerio Público), muchos de ellos acostumbrados
a desempeñarse en la justicia ordinaria, interpretan y hacen funcionar los
procedimientos, que además de especiales han sido objeto de reglamentaciones
cambiantes, de Justicia y Paz. El “sistema” de Justicia y Paz es el ámbito de un exigente
conflicto interpretativo sobre lo que es y cómo se hace un proceso judicial de carácter
transicional. Debemos subrayar, adicionalmente, el desbordante volumen de trabajo que
está a la base de este conflicto interpretativo. La Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía
General de la Nación, algunos despachos de un modo más comprometido que otros, ha
enfrentado el gigantesco desafío que supone hacerse cargo del componente judicial o de
sometimiento a la justicia que supone el modelo transicional adoptado mediante la Ley
975. No es este el lugar para su evaluación, aunque más adelante hagamos algunas
observaciones en sentido crítico, sino, sobre todo, para su reconocimiento. Reconocer el
trabajo de los que imputan (aunque no sólo imputen; exhuman cuerpos, trabajan con
víctimas, trabajan con excombatientes en las cárceles, en sus despachos, etc.) y ver las
formas según las cuales se imputa responsabilidad penal a quienes, como veremos,
orientan su discurso en busca de reconocimiento (los “excombatientes”): tal es, entre
otros, uno de los objetivos fundamentales en esta investigación.

Así pues, nos hemos preguntado por el sentido de una serie de discursos que
pretenden dar cuenta de un “pasado” signado por la violencia, una serie de discursos
que funcionan como piedra de toque de un proceso ambiguo y fragmentario de
negociación. Se trata ante todo de la representación de un “pasado” violento, aunque no
por ello supongamos, en el espíritu transicional que da forma a la Ley de Justicia y Paz,
que el conflicto armado interno colombiano y la violencia a él asociada no constituyan
elementos centrales del presente. Los informes del área de Desarme, Desmovilización y
Reinserción de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, así como los
estudios, polémicos todos ellos, de la Corporación Nuevo Arco Iris, del Centro de
Recursos para el Análisis del Conflicto (CERAC), del Centro de Investigación y
Educación Popular (CINEP), los informes de la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de
la Organización de los Estados Americanos (Mapp-OEA) y las denuncias de algunas de
las comunidades que viven en territorios afectados por la presencia de grupos que tienen
algún grado de continuidad con las estructuras de autodefensas desmovilizadas durante
el gobierno de Uribe Vélez –sea porque los integrantes de estos nuevos grupos hayan
hecho parte de alguna estructura desmovilizada (efecto de “reciclaje”), sea porque
tienen las mismas formas de operación y los objetivos de los grupos paramilitares– , son
pruebas elocuentes de que la violencia asociada al conflicto, y en particular a quienes
hicieron parte de grupos armados desmovilizados durante el gobierno Uribe, está lejos
de predicarse exclusivamente del pasado. Sin embargo, el diseño institucional de
Justicia y Paz, como todos los que hasta ahora se han hecho en el marco de procesos
transicionales en otros países, orienta la operación judicial, tanto en sus funciones
“penales”, como en las representacionales y expresivas, hacia el pasado; las cuestiones
relativas al presente no solamente son excluidas de Justicia y Paz sino que, por su parte,
sólo son tenidas en cuenta como causal de exclusión de los postulados. El presente,
cuando aparece, anula el funcionamiento de Justicia y Paz, inscribe el problema en la
jurisdicción ordinaria, convierte el trabajo de los operadores judiciales en un ejercicio
de adecuación de tipos penales definidos en el código penal vigente a hechos
antijurídicos, cambian los espacios y los tiempos, las palabras y los gestos; el
procedimiento penal especial se despliega en la representación del pasado, mientras el
presente se mantiene como ámbito de la justicia ordinaria: para el presente sólo cabe la
observación vigilante de una reintegración difícil y el castigo ejemplar de las conductas
que se gestan en las lagunas de una negociación fragmentada. Surge, de este modo, una
serie de cuestiones: ¿cómo representarnos la violencia del presente de cara a un tribunal
que mira hacia el pasado?, ¿es acaso posible y justo volver la mirada de la justicia hacia
el pasado cuando el presente sigue desgarrado por violencias que se enquistan en esa
historia de violencia?, ¿no impone el énfasis en el pasado, propio de todo esquema
transicional, un sesgo intolerable en un país que sigue en guerra? Antes que resolver
estas preguntas procuramos movernos en ellas a lo largo de este escrito.

En esta investigación abordamos, tan rigurosamente cómo fue posible, en medio


de las restricciones derivadas tanto de los avatares del conflicto armado y de la
coyuntura política como de la inestabilidad en los criterios interpretativos debida al
aprendizaje que para la justicia ha significado este proceso, la producción discursiva en
el marco de Justicia y Paz en relación con cuatro bloques de las desmovilizadas
Autodefensas Unidas de Colombia. En capítulos anteriores hemos expresado nuestras
reservas en relación con esa aparente gran federación de grupos de autodefensa liderada
por los Castaño y autodenominada “Autodefensas Unidas de Colombia”. En este
capítulo queremos ver cómo esa idea de las AUC, idea nacida con miras a unas
negociaciones políticas, es a la vez refrendada e impugnada por el sistema de Justicia y
Paz. Si, como creemos, es cierto que las AUC fueron más una coartada que una realidad
organizativa y operativa, no es menos cierto que se trata de una coartada necesaria pero
también contra la cual el sistema de Justicia y Paz no ha dejado de batirse.
Paradójicamente, si no hubiera AUC, no se justificaría Justicia y Paz, pero precisamente
por Justicia y Paz sabemos que la idea de que hubo algo así como una gran federación
de grupos de autodefensa llamada AUC es poco más que una coartada. En esa paradoja
habita el sistema y en el examen de esa paradoja proponemos una lectura de lo que es
este sistema.

Ahora bien, que las AUC hayan sido una coartada, una ficción creada en el
contexto de unas negociaciones, no quiere decir que el paramilitarismo no haya existido
ni que el drama de miles sea inventado. La realidad de la tragedia no pierde nada con la
denuncia de las ficciones con las que hasta ahora se la ha dotado de sentido. Por
familiaridad con las regiones y disponibilidad de fuentes hemos centrado nuestro
estudio en cuatro bloques de las desmovilizadas AUC. Se trata del Bloque Norte (el más
grande de las AUC, tanto por el número de hombres desmovilizados como por la
cantidad de crímenes cometidos), del Bloque Calima (comandado por Éver Veloza, alias
“H.H.”, operaba en regiones que son la cuna del fenómeno de las “Bacrim”, o de la
“tercera generación del paramilitarismo” como algunos han preferido llamarlo), del
Bloque Centauros (estructura exportada desde Córdoba, muy cercana al narcotráfico,
que entra en sangrientos conflictos internos durante el proceso de negociaciones) y de
las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio (bloque antiguo y originario que
seguirá siendo emblema de “genuina autodefensa” para las AUC aún después de las
desmovilizaciones). Con el estudio pormenorizado de estos cuatro casos esperamos
contribuir a la lectura crítica de los relatos que sobre nuestro pasado violento se están
produciendo en el sistema de justicia y paz, sin olvidar que lo que hay detrás de esta
lucha constante por el sentido de nuestra historia es la tragedia cierta y anónima de
miles de colombianos que han perdido más que sus vidas. ¿Cómo, a través de
mediaciones jurídicas, de esa tragedia se hace una historia? Esa será una pregunta
fundamental para los capítulos que siguen.

Con fines analíticos, hemos dividido la presentación de nuestros hallazgos según


los momentos procesales del sistema de Justicia y Paz, inscribiendo en cada momento
procesal las preguntas que dan forma a nuestra investigación. Hemos definido, en
consecuencia, tres momentos en la presentación de cada frente, además de una corta
introducción que enmarca nuestro análisis en un momento particular de las
negociaciones con los grupos de autodefensa, el proceso de desmovilización, siguiendo
las líneas interpretativas generales que han sido construidas en otros capítulos de este
mismo informe.

Tras la introducción, el primer momento analizado son las versiones libres. En


ellas cruzamos dos preguntas. Por un lado, ¿cómo el excombatiente da cuenta de su
pasado violento? Por el otro, ¿cómo el fiscal interpreta y hace funcionar el
procedimiento de las versiones libres? Son dos preguntas generales que serán
desarrolladas con los matices propios de cada fiscal y de cada versionado. Sugerimos
pensar la relación entre estas dos preguntas según la forma de un diálogo: un
excombatiente da cuenta de su pasado a medida que un fiscal interpreta las reglas de un
procedimiento especial. Puede ocurrir, en todo caso, que el diálogo fracase y, en la
distancia de las dos posiciones, la del fiscal y la del versionado, Justicia y Paz se
convierta en el espacio de dos monólogos que se cruzan sin verse. El juicio en cada caso
es difícil y el lector tendrá que sacar sus propias conclusiones.
Debemos confesar, de entrada, que no fue posible revisar la totalidad de las
versiones libres hasta ahora rendidas por los excombatientes pertenecientes a estos
frentes debido a dos razones elementales: primero, por las restricciones a su acceso;
segundo, por el volumen de información que contienen. Aún si hubiéramos tenido
acceso completo sin ningún tipo de restricciones, habrían sido necesarios más recursos
humanos, temporales y presupuestales para abarcar tal cantidad de fuentes. De cierto
modo, accedimos al volumen de fuentes que éramos capaces de enfrentar. Ello, sin
embargo, limita el alcance de nuestras observaciones y hace un llamado a futuros
investigadores para que pongan a prueba lo que esas fuentes, aún muy actuales para
nosotros, nos hicieron pensar.

El segundo momento son las audiencias de formulación, imputación, aceptación


y legalización de cargos. La pregunta allí, siendo esquemáticos, es por las tensiones que
hay entre el afán de imputar y hacer justicia en un sentido retributivo (establecer
responsabilidades penales y castigos proporcionales, habida cuenta de que estamos ante
crímenes de sistema), y la representación histórica de un pasado violento. En la vía de
las reflexiones hechas por Iván Orozco, nos preguntamos por la relación entre derecho
y representación histórica de la violencia. En este sentido, estudiamos el conjunto de
decisiones prácticas que hacen los fiscales sobre las categorías jurídicas y los modelos
de imputación usados para representar adecuadamente el pasado violento, basándose
para ello en el diseño especial de Justicia y Paz –su espíritu (cualquier cosa que esto
signifique) y su letra (las leyes, los decretos reglamentarios, la Sentencia C-370 de la
Corte Constitucional, los autos de la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de
Justicia)–, en jurisprudencia nacional e internacional, en sus propias convicciones y en
otras fuentes que veremos según el caso. La pregunta aquí es por la relación entre dos
funciones del derecho en un sistema de justicia transicional: la función propiamente
penal y la función representacional. Analizaremos, para los casos estudiados, las
decisiones que toman los fiscales en esta doble perspectiva.

El tercer y último momento son los incidentes de reparación. Un lector atento y


políticamente correcto habrá advertido que, hasta el momento, no hemos nombrado a las
víctimas. El silencio es elocuente. La voz de las víctimas es marginal en la escena
judicial durante los dos primeros momentos procesales, por más esfuerzos que hagan
algunos fiscales para hacerlas partícipes del proceso. Sólo en los incidentes de
reparación las víctimas irrumpen en la escena judicial. Y con ellas irrumpe el trauma, la
repetición que no cesa, el dolor que agota cualquier palabra y la vuelve grito, el gesto de
indignación bajo el cual todo Justicia y Paz oscila, se tambalea, presiente la
arbitrariedad que está en su base y la injusticia que, quizás inconscientemente, sanciona.
Allí pues, al final pero en la base, lo irrepresentable, el grito sordo que ha mantenido en
vilo o bajo sospecha a la totalidad del sistema. Veremos entonces las formas de esa
aparición y las nociones que, en ese espacio y con el afán de conjurar el trastorno del
sistema, son creadas y puestas a circular (daño colectivo, medidas de reparación, etc.).
1. Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio. Un modelo Patriarcal

a. Introducción

El paramilitarismo que se desarrolló en el Magdalena Medio Puerto Boyacá debe


entenderse como un proceso regional en el que conspiraron factores muy complejos,
algunos de los cuales son: a) La precaria presencia estatal en el Magdalena Medio. b) La
excesiva autonomía de las unidades militares en la zona. c) Las estrategias de expansión
territorial y financiación de las FARC en las que la extorsión y el secuestro eran
actividades centrales. d) La férrea oposición a las políticas de paz por parte de
comandantes militares de las brigadas acantonadas en el Magdalena Medio. e) La
radicalización antisubversiva de las organizaciones criminales más importantes del país,
que se estaban viendo afectadas, de distintas formas, por la guerrilla. f) La organización
de los ganaderos alrededor de la Asociación Campesina de Agricultores y Ganaderos del
Magdalena Medio (Acdegam), esta asociación cumplía tres funciones: 1. Velar por los
intereses de los ganaderos; 2. Implementar un conjunto de actividades cívicas, por
ejemplo, poseía droguerías y centros de salud con tarifas económicas para la población,
y 3. Organizar y coordinar las operaciones paramilitares. g) La conformación de una
dirección política liderada por una facción del Partido Liberal, que a comienzos de la
década de los ochenta ganó las elecciones locales, esta facción pro paramilitar del
Partido estuvo liderada por Pablo Emilio Guarín Vera, y luego de su asesinato por Luis
Rubio.

Las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio (ACMM), fueron una


organización paramilitar comandada por Ramón Isaza. La trayectoria de Isaza como jefe
paramilitar abarca treinta años (1977 – 2006). En 1977, el Frente Noveno de las FARC
estaba presionando a distintos sectores de la población del oriente antioqueño, ante esta
situación, Isaza solicitó apoyo a los comandantes de distintas unidades militares
acantonadas en el Magdalena Medio, pero ninguno de ellos atendió sus peticiones.
Isaza, en ese entonces un campesino, decidió proponerles a ganaderos y madereros de la
región conformar un grupo de autodefensa, para repeler las incursiones de las FARC,
esta vez sus solicitudes si fueron escuchadas, y recibió de manos de ganaderos y
madereros un millón de pesos con lo que adquirió las escopetas necesarias para armar a
los ocho hombres que conformaban ese naciente grupo de autodefensas.

Hacia comienzos de la década de 1980, fueron conformadas con el apoyo de


militares, ganaderos, agroindustriales, militantes del Partido Liberal, empresarios
esmeralderos y narcotraficantes del Cartel de Medellín, las Autodefensas de Puerto
Boyacá. Desde su nacimiento, esta organización paramilitar dispuso la unificación de
los grupos de autodefensa que operaban desde los 1970s en distintas zonas del
Magdalena Medio y territorios aledaños, este proceso de agregación paramilitar se
desarrolló bajo la égida de Gonzalo y Henry Pérez (padre e hijo) y cobijó al grupo
organizado por Ramón Isaza. La estructura paramilitar de Puerto Boyacá se expandió no
sólo por gran parte del Magdalena Medio sino que también azotó a Urabá, los Llanos
Orientales, Cundinamarca y Córdoba. Luego de este avance sostenido, las Autodefensas
de Puerto Boyacá colapsaron a comienzos de la década de 1990 como consecuencia del
enfrentamiento de sus comandantes contra Pablo Escobar, y de pugnas internas. El fin
de las Autodefensas de Puerto Boyacá significó la autonomización de la organización
liderada por Ramón Isaza; más o menos, en 1993, Ramón Isaza, inició un proceso de
expansión primero por el oriente antioqueño, y posteriormente, para el año 2000, la
influencia de su organización se extendió hacia el nororiente del departamento de
Caldas y el norte del Tolima, y para la administración de los frentes que hacían
presencia en estos territorios reclutó a sus cinco hijos, a un yerno y a media docena de
sobrinos.

De esta manera, nacieron las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio


(ACMM) lideradas por Ramón Isaza, y conformadas por los siguientes frentes: Frente
John Isaza102: comandante: Ovidio Isaza (alias, Roque), zona de influencia: municipios
de Norcasia, La Victoria, Samaná, Pensilvania, en el departamento de Caldas; Frente
Omar Isaza103: comandante: Wálter Ochoa Guisao104 (alias, Gurre), zona de influencia:
La Dorada (Caldas) y norte del Tolima; Fresno, Herveo, Mariquita, Falan, Palocabildo,
Casabianca, Honda y Guayabal; Héroes del Prodigio: comandante, Oliverio Isaza (alias,
Terror), zona de influencia: el prodigio (San Luis), Puerto Nare; Frente José Luis
Zuluaga: comandante: Luis Eduardo Zuluaga105, (alias McGyver), zona de influencia:
San Francisco, San Luis, Argelia, Sonsón, La Unión, Carmen de Viboral, Sonsón, San
Luis, y Comuna 13, en Medellín; Frente Celestino Mantilla: Mauricio Antonio Gallo
Bedoya (alias, Pájaro), noroccidente de Cundinamarca zonas de influencia Guaduas,
Albán, Bituima, Quipile, Anapoima, San Juan de Rioseco, La Mesa, Tocaima, Apulo,
Villeta, y Beltrán).

Vale la pena mencionar que un esfuerzo de unificación estaba teniendo lugar en


el momento de las negociaciones, encabezado por paramilitares de Córdoba y Urabá –
con quienes los antiguos líderes paramilitares de Puerto Boyacá habían tenido estrechos
vínculos –, quienes entre 1997 y 1998 crearon una federación nacional paramilitar,
Autodefensas Unidas de Colombia (AUC)106. Aparentemente, uno de los aspectos más
contradictorios de esta unificación nacional de grupos paramilitares como reza en el acta
de constitución de las AUC es que “esta alianza se produce bajo los preceptos de las
Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá” 107. La creación de las AUC fue una
estrategia de Castaño encaminada a darle la apariencia de una organización nacional a

102
John era hijo de Ramón Isaza, fue asesinado por órdenes de Escobar, igual suerte corrieron cinco de
sus primos.
103
Omar Isaza murió en 1998, en una explosión cuando transportaba unas granadas para mortero.
104
Hijo adoptivo de Ramón Isaza.
105
Yerno de Ramón Isaza.
106
La reunión de constitución de las AUC tuvo lugar el 18 de abril de 1997 en Urabá, el acta de
constitución de dicha organización está firmaba por Carlos Castaño, Santander Lozada, José Alfredo
Berrio y Cesar Marín (Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá); Botalón y Cesar Salazar
(Autodefensas de Puerto Boyacá); Ramón Isaza y Teniente González (Autodefensas de Ramón Isaza);
Humberto Castro y Ulises Mendoza (Autodefensas de los Llanos Orientales). Colombia Siglo XXI. Las
Autodefensas y la Paz. Constitución de las Autodefensas Unidas de Colombia.
107
Ídem.
los grupos de autodefensas dispersos por todo el país y de dotarlas de una semblanza
política, pero en términos generales, las organizaciones que confluyeron en las AUC
mantuvieron su independencia, incluyendo a las ACMM. Excepciones notables, como la
de buena parte de las estructuras de autodefensa que había en la región Caribe antes de
la creación de las AUC, que fueron “recogidas” por el Bloque Norte comandado por
Rodrigo Tovar, alias “Jorge 40”, siguieron rumbos distintos y diseñaron estrategias
particulares de carac al proceso de negociación y desmovilización con el gobierno
nacional. Más adelante veremos con atención esas particularidades.

La desmovilización de las ACMM tuvo lugar en 2006, en el corregimiento Las


Mercedes, del municipio de Puerto Triunfo, en el departamento de Antioquia; allí se
desmovilizaron 990 hombres y fueron entregadas 754 armas. Como estructura más o
menos independiente y ordenada en torno a la figura del histórico líder Ramón Isaza, su
desmovilización se hizo según los mandos y las jerarquías que tenía la estructura
cuando operaba militarmente. Salvo casos marginales, los hombres pertenecientes al
grupo de las ACMM se desmovilizaron respetando la estructura que hemos esbozado
mas arriba y que, en términos generales, ha sido validada por la investigación
académica y judicial más reciente. Este hecho que parece una perogrullada es, como
veremos más adelante, uno de los rasgos específicos de las ACMM: buena parte de los
otros bloques de las AUC hicieron del proceso de preparación de las desmovilizaciones
un momento de reinvención, al menos discursiva, de sus propias estructuras con
objeticos muy concretos. En las ACMM, un de las estructuras “históricas” de las
autodefensas, no hay reinvención de sus estructuras operativas en el momento de la
desmovilización.

Al fiscal Carlos Alberto Gordillo Lombana le fue asignado el proceso de Justicia


y Paz de las ACMM. De acuerdo con el fiscal Gordillo, entre 2005 y 2008, la Unidad de
Justicia y Paz de la Fiscalía contaba con menos de 20 fiscales, por eso, a cada fiscal de
la unidad le eran asignados los procesos de más de tres bloques; a este fiscal le fueron
asignados los procesos de las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio al mando
de Ramón Isaza, de las Autodefensas de Puerto Boyacá comandadas por Arnubio Triana
alias “Botalón”, del Bloque Tolima al mando de Diego José Martínez Goyeneche, y de
las Autodefensas Campesinas de Ortega que operaban en el corregimiento de Cajibío,
en el departamento del Cauca.

De acuerdo con el fiscal Gordillo, en 2008, fueron asignados nuevos fiscales a la


Unidad de Justicia y Paz, con esta adición el número de fiscales de la unidad llegó a 37.
Como consecuencia de esto a uno de los nuevos fiscales le fue asignado el proceso de
las Autodefensas de Puerto Boyacá y el fiscal Gordillo mantuvo bajo su responsabilidad
los procesos de Justicia y Paz de las ACMM y de las Autodefensas Campesinas de
Ortega; aunque en la práctica, solamente ha asumido el desarrollo de los procesos
atenientes a las ACMM, dado que las Autodefensas Campesinas de Ortega no
culminaron su proceso de desmovilización.
En este texto pretendemos aproximarnos a la manera como el fiscal Carlos
Alberto Gordillo perfiló a las ACMM e indicar cómo la imagen que este fiscal adoptó
para mostrar lo que fue este bloque paramilitar, influyó en el esclarecimiento de la
verdad. Partimos de la tesis de que el fiscal Gordillo con el fin de acometer su tarea de
caracterización de las ACMM ideó un difuso arquetipo de esa organización paramilitar,
para ello agrupó elementos de lo que pudo extraer y discernir de las versiones libres de
Ramón Isaza y otros postulados. Pero su arquetipo de las ACMM 108 tiene serios vacíos e
inconsistencias que a lo largo de texto pondremos en evidencia y analizaremos. En todo
caso, el fiscal Gordillo deja su signatura personal del arquetipo de autodefensas,
añadiéndole una serie de atributos inusuales y hasta incoherentes si se observa la
evidencia de la que dispone el fiscal. ¿De qué manera el desarrollo de las versiones
libres está relacionado con esta definición del perfil de las ACCM tan desacertada?, ¿la
información proveída por Ramón Isaza en su interacción con el fiscal Gordillo fue
insuficiente o hubo algún tipo sesgo que afectó en el desarrollo de las versiones libres
generando una disonancia entre lo que fueron las ACCM y su imagen consolidada en el
desarrollo del proceso de Justicia y Paz?

El texto está dividido en las siguientes secciones: en la primera sección


describimos y hacemos algunas observaciones a la metodología de trabajo del fiscal. En
la segunda sección entramos a analizar el arquetipo de las ACMM ideado en el marco
del proceso de Justicia y Paz. En la tercera parte, damos cuenta de la manera del
desarrollo de las versiones libres de Ramón Isaza, haciendo énfasis en las que rindió en
2007, dado que sus contenidos demarcaron al fiscal la senda analítica para definir el
arquetipo de las ACMM. Aquí mismo, ponemos en relieve la autodefinición que hace
Ramón Isaza de sí mismo como jefe paramilitar y su definición de su organización, y
mostramos cómo las denuncias de las víctimas contradicen su perspectiva.

b. La mirada del fiscal sobre las ACMM

El fiscal Gordillo estaba inconforme con su ocupación, por eso, le pareció una
buena opción vincularse a Justicia y Paz. Gracias a su cargo anterior en el Gaula el
Fiscal Gordillo, tenía alguna noción de las Autodefensas Campesinas del Magdalena
Medio (ACMM):“…conocí de casos de unos fiscales del Gaula acá en Bogotá, de
secuestros de autodefensas, inclusive miembros de las autodefensas a veces nos
108
Cuando hablo de arquetipo acojo algunos de los preceptos del concepto de arquetipo de C. G. Jung.
“los arquetipos pueden ser difundidos no sólo por medio de la tradición, el lenguaje y la migración sino
que también pueden ser producidos de forma espontánea”. Estas imágenes [los arquetipos] son
“originales” en la medida en que son peculiares al género. La suma de estas imágenes constituyen la
inconciencia colectiva, que está potencialmente presente en cada individuo”. (Frankfort y Bing: P. 169).
La relación del arquetipo de Jungius con el ideal Platónico: “Los arquetipos son también afines a lo que
Platón llamó la idea. Pero la idea de Platón es un modelo de suprema perfección únicamente en
“luminoso” sentido, mientras que el arquetipo de Jung es bipolar, encierra el lado oscuro así como las luz
(Helterman, 1968: P. 3). Aunque no necesariamente debemos acoger su teoría de la inconciencia
colectiva, sus descripciones de las manifestaciones de los arquetipos pueden ser útiles; para analizar la
aproximación de Justicia y Paz a los bloques paramilitares, la idea de la “inconciencia colectiva” no
parece útil puesto que el arquetipo que idean los fiscales no siempre es compartido por los versionados,
las víctimas, los defensores y actores externos.
solucionaban casos de secuestros”. Una vez se vinculó a Justicia y Paz la información
acerca de las ACMM provino de la recopilación que realizó un grupo interinstitucional
de Inteligencia, conformado por personal de la Policía Nacional, de la Armada
Nacional, del Ejército Nacional, de la Fuerza Aérea, del CTI de la Fiscalía, Procuraduría
cuyas funciones consistían en recopilar y organizar información procedente de distintos
medios de comunicación, y archivos judiciales; además, de informes de inteligencia del
ejército.
No sobra aclarar que estas labores de recolección y clasificación tomaron 14
meses, que transcurrieron a partir de la creación de la Unidad de Justicia y Paz, y
permitieron definir los territorios de influencia de cada bloque paramilitar. A primera
vista, uno podría pensar que la labor de documentarse sobre la historia y actividades de
un bloque paramilitar como las ACMM se perfilaba como una labor titánica, no
obstante, el fiscal Gordillo considera que el grupo interinstitucional de Inteligencia que
apoyo a los fiscales de Justicia y Paz en su labor de estructurar un dossier de cada
bloque paramilitar le facilitó mucho esa tarea. Por otro lado, cuenta, al igual que los
demás fiscales de Justicia y Paz, con un grupo de Policía Judicial y sus asistentes, juntos
suman más o menos 20 personas, también existen otros grupos de Policía Judicial a
disposición del fiscal Gordillo en la Dorada – cuatro en total –, en Honda – tres en total
–, y uno en Medellín. También existe un grupo denominado Subunidad de
Exhumaciones que como su nombre lo indica está encargado de apoyar a los fiscales de
Justicia y Paz con la ubicación de fosas comunes y exhumación de cuerpos a partir de la
información entregada por los postulados.

Posteriormente, en 2006, fue revelada la primera lista de postulados, en esencia,


esta lista estaba integrada por los principales comandantes de cada bloque; el afán de
estos comandantes, incluyendo a los de las ACMM era postularse lo más pronto posible
con la esperanza de salir libres lo antes posible. Vale anotar que los primeros
versionados por el fiscal Gordillo fueron Arnubio Triana Mahecha, alias “Botalón”,
comandante de las Autodefensas de Puerto Boyacá; Daniel Goyeneche, comandante del
Bloque Tolima; y con Ramón Isaza. Sin embargo, el proceso tomó un rumbo que hizo
inviable una gestión rápida, en el caso de las ACMM, sus principales comandantes se
postularon en 2006 pero varios meses después fue claro para ellos y para el fiscal Carlos
Alberto Gordillo que su información era útil para hacerse a una idea de la estructura y
de la evolución de las ACMM, pero no para documentar hechos delictivos específicos
en los que estuvieran involucrados miembros de sus distintos frentes.

El fiscal Gordillo trató el tema con los comandantes de la organización y con el


Comisionado de Paz, esto encaminó de forma distinta el proceso de Justicia y Paz de las
ACMM. En primer lugar, fueron incorporados al proceso mandos medios y
paramilitares rasos que tenían conocimiento directo de hechos y acciones específicas de
la organización. En segundo lugar, también cambió el estilo de las versiones libres, en
un comienzo – con los principales comandantes de la organización como los únicos
vinculados al proceso de Justicia y Paz – estas versiones eran individuales; luego de la
vinculación de comandantes de zona y patrulleros rasos, las versiones libres fueron
conjuntas109, a ellas fueron convocados por el fiscal los miembros de la organización
que operaron en una misma zona y época, de esta manera, la información comenzó a
fluir de abajo hacia arriba y no de arriba hacia abajo como ocurrió en un primer
momento. En palabras del fiscal Gordillo este cambio de estrategia ha permitido ir
“construyendo la verdad judicial, por épocas y por personas, con base en una estrategia
de versiones libres”.

Resulta evidente que el fiscal Gordillo está interesado en ir develando una


verdad judicial que exige la construcción de una historia pues en el proceso de Justicia y
Paz construir verdad judicial supone hacer historia. Para ello en las versiones libres el
fiscal ha centrado su atención en aspectos como hechos fundacionales de la
organización, ideología, figuras emblemáticas, tácticas de guerra, formas de expansión
territorial, colaboradores, formas de reclutamiento y entrenamiento, enemigos armados,
articulación con otros grupos de autodefensa, actitud hacia el Estado, actitud hacia
actores de izquierda, interacción con distintos sectores sociales, y formas de
financiación. Por otro lado, las versiones libres conducidas por el fiscal Gordillo tienen
otra característica que es necesario anotar, aparte del énfasis que pone el fiscal en
desentrañar los hechos que le permitan develar la verdad judicial y la verdad histórica,
también presta mucha atención a factores individuales que ayudan a entender por qué
los paramilitares versionados decidieron ingresar a la organización así como la manera
cómo encararon sus funciones dentro de la organización. Dentro de esta categoría de
aspectos individuales tomados en cuenta por el fiscal están antecedentes familiares,
ideología política, situación económica, nivel educativo, y haber sido víctima de la
guerrilla; el fiscal Gordillo considera esenciales estos aspectos individuales para
comprender cómo se desenvolvía la organización en determinadas zonas porque “la
vida de la persona, permite establecer si usted tiene tendencias a la violencia, si usted
por razón de su vivencia al interior de su familia fue maltratado, eso generó en usted
sicopatías que lo hacen violento, que lo llevaron a actuar simplemente por una sicopatía
que viene desde su familia, porque fue maltratado, fue ultrajado, fue violado… si usted
mira la hoja de vida de Steven110, la vida de Steven es una tragedia desde que nació y
entonces cómo va uno a esperar de una persona que tenga ese historial tan dantesco, en
su crecimiento, en su familia, la vida lo hizo un psicópata”.

Si bien es cierto que el fiscal Gordillo ha hecho ajustes al proceso que adelanta
con los antiguos miembros de las ACMM hay aspectos de su metodología de trabajo
que son cuestionables. El primero de ellos es la centralidad que le otorga a los
victimarios en su labor de esclarecimiento de la verdad, mientras que las víctimas solo

109
En palabras del fiscal Gordillo el nuevo matiz de las versiones libres se produjo así: “Cuando contamos
con ese número de personas postuladas, entonces es cuando por razón de las exigencias internacionales y
nacionales, para llegar a una solución pronta al tema, buscando dinamizar el tema, entonces fue que
abordamos el tema de las versiones conjuntas de confesión, donde traemos varios postulados para tratar
temas por zonas”.
110
Alias “Steven” fue cabecilla del Frente Omar Isaza (FOI) que operó en distintos municipios del norte
del Tolima y es reconocido por ser uno de los miembros de esa organización más proclive a cometer actos
de extrema brutalidad contra sus víctimas.
son tenidas en cuenta para denunciar los atropellos a los que fueron sometidas 111; esto
puede verse como un desperdicio, porque estas personas por vivir en las zonas de
influencia de las ACMM suelen tener algún conocimiento de la manera cómo operaban
sus hombres, formas de financiación, relación con la población y con políticos, lo
mismo puede decirse de pobladores que no fueron afectados de forma directa o brutal
por los miembros de las ACMM. El segundo aspecto, que de hecho esta relacionado con
el anterior, es que al equipo más cercano al fiscal y a él mismo les faltó hacer más
visitas a las zonas donde hicieron presencia las ACMM, para conocer su geografía,
contactarse con miembros de las fuerzas de seguridad del Estado, habitantes del común
y políticos.

Pensamos que estas estrategias de recolección y confrontación de la información


obtenida por los fiscales de Justicia y Paz pueden ser provechosas para ellos porque en
las versiones libres los miembros de una organización paramilitar, con contadas
excepciones, ofrecen con sus relatos una imagen sesgada e idealizada de lo que fueron
sus organizaciones; al acudir a otros informantes, en este caso víctimas y habitantes de
las zonas de influencia paramilitar se pueden cotejar distintos datos entregados por los
ex paramilitares acerca de las estructuras de sus antiguas organizaciones, dicho de otra
manera, las víctimas no solo pueden ofrecer sus testimonios para llegar a la verdad
judicial sino que también pueden ser determinantes en la construcción de la verdad
histórica.

En suma, la vinculación de un ex paramilitar al proceso de Justicia y Paz implica


la realización de versiones libres que se pueden extender varios meses, y además el
fiscal y su equipo de apoyo deben procurar que la “verdad” del versionado no sea el
único acervo de “verdad”, para ello deben acudir a estrategias de respaldo como la
búsqueda de expedientes judiciales que correspondan a los hechos confesados, la
identificación de testigos, entre otras estrategias. En el caso del proceso de las ACMM
consideramos que esto no se ha cumplido a cabalidad. En todo caso, con la información
obtenida, el fiscal Gordillo configuró un arquetipo de las ACMM con inconsistencias y
vacíos considerables.

c. Límites del modelo propuesto por el fiscal

Es innegable que a pesar de los reparos que se le puedan hacer al fiscal Carlos
Alberto Gordillo hay que reconocer que logró estructurar una cronología que se ajusta a
la evolución de las ACCM, por lo menos en lo que concierne a sus etapas; su sinopsis de

111
Los canales de información destinados reservados para las víctimas fueron: una página de Internet
donde las víctimas podían diligenciar un formato para denunciar los hechos de los que fueron víctimas,
obtener información sobre los procedimientos y requisitos de Justicia y Paz; las denominadas jornadas de
víctimas desarrolladas en zonas donde hicieron presencia las ACMM; la línea 800 se trataba de una línea
abierta y gratuita a donde las víctimas podían llamar para denunciar hechos; además de la Fiscalía, las
personerías y alcaldías municipales pueden recibir denuncias de las víctimas.
la evolución de las ACMM – presentada en el inicio de las audiencias de imputación de
cargos – da cuenta de sus aspectos fundacionales, de su fusión con las Autodefensas de
Puerto Boyacá, en la década de 1980s, así como de su independización a comienzos de
la década de 1990 y su posterior expansión por los departamentos de Antioquia, Caldas,
Tolima y Cundinamarca. No obstante, hay puntos de fondo que son cuestionables, quizá
el más importante sea que el fiscal Gordillo haya escogido el arquetipo de autodefensa
para definir lo que fueron las ACMM.

En ámbitos políticos, periodísticos, judiciales e incluso académicos la


denominación de los grupos que surgieron primordialmente a partir de la década de
1980 para enfrentarse a la guerrilla ha sido un tema de debate, en los círculos
académicos tiende haber un consenso alrededor del poco poder explicativo de la
distinción entre paramilitares y autodefensas. Romero (2002) considera que “si bien ese
elemento analítico tuvo razón de ser para ayudar a diferenciar el origen de algunos
grupos de autodefensa que reaccionaron frente a la extracción de recursos y el
autoritarismo de la guerrilla a principios de los años ochenta, puede ser engañoso para
apreciar la evolución del conflicto armado…la fluidez y polarización del conflicto
armado ha tendido a diluir esas diferencias iniciales entre autodefensas y paramilitares”
(39). Por su parte, Duncan (2007) afirma que “tradicionalmente se señala el inicio de los
grupos paramilitares en 1982 con la conformación del movimiento MAS (Muerte a
Secuestradores)…pero en la práctica resulta difícil precisar el momento, en la medida
que conceptualmente no es claro lo que significa el término paramilitar y en la práctica
sus características rebasan o se quedan cortas con respecto a las distinciones que
comúnmente se le atribuyen al concepto. Se ha referido a los paramilitares como fuerzas
que el Estado organiza para llevar a cabo asesinato selectivo de opositores políticos,
como grupo de mercenarios anticomunistas propios de la guerra fría, como ejércitos
adscritos a intereses del corte de terratenientes o gamonales y como escuadrones de la
muerte al servicio de narcotraficantes. Más allá de la discusión sobre su significado
exacto, los hechos históricos muestran que existieron en el caso colombiano rasgos de
cada una de las definiciones anteriores, aunque estos rasgos variaban de acuerdo con el
momento histórico, los actores involucrados y las regiones donde operaban”. (240-
241).

Una de estas manifestaciones anterior a los años 1980s, fueron los grupos
armados al servicio de los señores de las esmeraldas en el Occidente de Boyacá, estos
grupos estaban encargados de proteger los intereses de sus patrones contra las amenazas
de esmeralderos enemigos, evitar el acceso a las minas de esmeraldas de ladrones,
combatir a la guerrilla, entre otras funciones. Por otra parte, antes de 1982, en el
Magdalena Medio hubo grupos armados conformados por finqueros que con el apoyo
del ejército combatieron a la guerrilla. En tercer lugar, se tiende asociar la disposición y
estrategia militar para enfrentarse a la guerrilla con los conceptos de autodefensa o
paramilitar. Cuando un grupo armado se dedicaba primordialmente a permanecer en un
territorio para prevenir ataques de la guerrilla o defenderlo de incursiones guerrilleras,
usualmente se le identifica como un grupo de autodefensas. Y cuando un grupo armado
no sólo se consagra a defender un territorio sino que hace algún despliegue de
movilidad incursionando a distintas zonas con el fin de erradicar a la guerrilla se define
como un grupo paramilitar.

La diferencia entre autodefensas y paramilitares es tan difusa que incluso Henry


Pérez, quien fuera comandante de las Autodefensas de Puerto Boyacá hasta su asesinato
en 1991 afirmaba qué no tenía claro que era un grupo paramilitar aunque sí creía saber
qué era un grupo de autodefensa:

“Yo sé muy bien qué es una autodefensa, pero no sé muy bien qué es un
paramilitar…las autodefensas nacen a raíz de un conflicto que se presenta con
los grupos guerrilleros en el Magdalena medio y a una necesidad de
defendernos”112.

Nótese que la definición de Pérez recoge la idea de que las autodefensas están
para defender un territorio específico de los embates guerrilleros, en su caso el
Magdalena Medio.

Otro rasgo muy importante, sobre todo reivindicado por los líderes de los grupos
de autodefensa, es el de su independencia con respecto a los organismos del Estado,
para ellos, los paramilitares son organizaciones derivadas de la vena del ejército, como
ocurrió en Centroamérica y en Perú; en cambio las autodefensas son supuestamente
independientes del gobierno y de las Fuerzas Armadas. Hernán Gómez Hernández,
antiguo asesor de Carlos Castaño, sintetiza esto al referirse a la naturaleza de las AUC
en las conversaciones que sostuvo con el periodista Mauricio Aranguren:

“La Autodefensa en Colombia es difícil que la entiendan fuera del país, porque
la encasillan en el típico paramilitarismo que existió, por ejemplo, en
Guatemala, en donde los paramilitares marchaban el día de la independencia
detrás del ejército…al conformarse las Autodefensas Unidades de Colombia, el
18 de abril de 1997, se probó que esta organización no la conformaban unos
paramilitares inventados por el Estado, sino una fuerza independiente.
Tolerada, es otra cosa”113.

En la primera audiencia conjunta de imputación de cargos el fiscal Carlos


Alberto Gordillo, en el segmento de su exposición destinado a las denominadas
“generalidades”, en donde los fiscales de Justicia y Paz deben describir la trayectoria de
las organizaciones paramilitares cuyos procesos tienen a cargo, el fiscal Carlos Alberto
Gordillo presentó su síntesis de la historia de las ACMM, centrada en la historia de vida
del comandante paramilitar Ramón Isaza. Otro aspecto que ejerce mucha influencia en
el arquetipo de las ACMM ideado por el fiscal Gordillo, son las características de la
génesis de esta organización paramilitar, dicho mejor, a los aspectos fundacionales de la
organización el fiscal Gordillo les da el estatus de definidores del estatus de las ACMM

112
El enemigo de Escobar. Semana. 06/04/1991. pp. 14-22.
113
Aranguren Mauricio (2001): “Mi confesión: Carlos Castaño revela sus secretos” Oveja Negra, Bogotá.
Págs. 201 – 202.
como grupo armado, o sea el de autodefensas. En este orden de ideas, el fiscal Gordillo
afirma que las ACMM “surgieron en respuesta a la presencia y los delitos cometidos en
la zona de Antioquia por los frentes noveno y 47 de las FARC”.
La apreciación del fiscal es afín a la justificación que ofrece Ramón Isaza para
fundar las autodefensas, él rememora la fundación de su primer grupo de autodefensas
de esta manera:

“Un 22 de febrero del año 1978, hace ya 27 años, a la vereda la Estrella, del
Corregimiento La Merced o Las Mercedes, como se le conoce comúnmente, en
aquel entonces jurisdicción del Municipio de San Luís (Antioquia), hoy de
Puerto Triunfo, incursionó una patrulla de las FARC, esta vez con órdenes
específicas de asesinar a varias personas, a quienes acusaban de colaborar con
el ejército, y como retaliación, porque no les colaboraban con ganado vacuno, o
porcino, o con aves de corral, con dinero o con hijos para reclutarlos. En la
lista me encontraba yo, Ramón Isaza, por ese entonces líder comunitario,
concejal en San Luís, en representación de Puerto Triunfo…Ese 22 de febrero,
la sorpresa para las FARC, fue grande, “fueron por lana y salieron
trasquilados”, pues no lograron su cometido, pero en cambio sí perdieron 3
hombres en ese momento y luego otro, de los 7 que se llevaron heridos. Fue ese
el primer combate librado por los valerosos hombres de esta vereda contra la
guerrilla, y ese día nacieron las AUTODEFENSAS CAMPESINAS, las que este
próximo martes arriban a los 27 años de existencia”114.

Pero esta primera apreciación del fiscal acerca del origen de las ACMM en 1978
como una reacción a la presión del los frentes 9 y 47 de las FARC no tiene asidero
puesto que los dos frentes tuvieron origen años después, el Frente 9 surgió a comienzos
de la década de 1980, y el Frente 47 en 1995. Claro que esta imprecisión no es tan
grave, porque de todos modos Isaza si se dispuso a enfrentar a las FARC, pero lo que
ocurrió en realidad es que se enfrentó en un comienzo contra el Frente IV, precisamente
en la década de 1970 este frente de las FARC fue el de mayor influencia en el
Magdalena Medio y territorios aledaños.

Otro aspecto del que da buena cuenta el fiscal Gordillo es el de la vigorosa


expansión territorial de las ACMM. Al remitirnos a los grupos de autodefensa del
Magdalena Medio de finales de la década de 1970, queda claro que estos apoyándose en
la cobertura del ejército incursionaban en territorios distintos a su nicho de origen para
combatir a la guerrilla. De hecho, Ramón Isaza hablando para Memoria Histórica en
una entrevista realizada en septiembre de 2008 aseguró:

“A los días [a mediados de 1977] llamó un coronel del Batallón Bárbula y se


organizó una reunión con tres ganaderos, pero ahí no se acordó ir a Las
Mercedes sino a Puerto Nare, a la zona del Prodigio yo como guía. Me dieron

114
Carta abierta de Ramón Isaza. Verdad Abierta. [Link]
de-barbarie-paramilitar
un fusil G3 con proveedores, un camuflado y equipo de campaña. A mí al
comienzo me sirvió mucho que la gente de la zona me conocía porque yo tenía
un trío de músicos y nos íbamos a tocar gratis a donde nos llamaran. Una
señora de la JAC del Prodigio nos dijo dónde estaba el campamento de la
guerrilla y se organizó la emboscada, murieron siete guerrilleros, luego hablé
por radio con el coronel del Bárbula para que autorizara seguir a los
guerrilleros que se habían escapado, los seguimos y también les dimos duro y
les quitamos armamento. Luego ya comprometí a otros campesinos en San Luis,
en los primeros patrullajes dimos de baja a 11 guerrilleros y les quitamos
armamento y equipo de campaña, a medida que íbamos teniendo éxito el
ejército fue llevando más soldados”.

De este testimonio se puede deducir que a pesar de que el interés de Ramón


Isaza era organizar un grupo de autodefensas para repeler a las FARC de Las Mercedes
– en esa época corregimiento del municipio de San Luis –, la primera acción del
naciente grupo de autodefensas no se llevó a cabo allí sino en Puerto Nare, es decir, que
el grupo liderado por Isaza desde muy temprano se involucró en incursiones militares
fuera de su lugar de origen con el ánimo de perseguir a la guerrilla, y luego si vinieron
las operaciones para desterrar a las FARC de San Luis. Este hecho, acaecido justamente
en el proceso de génesis de las ACMM, denota la incompatibilidad de esta organización
con el atributo de autodefensa que le asigna el fiscal, lo que equivale a la defensa de un
territorio específico sin apelar a acciones ofensivas.115

La tendencia a incursionar en poblaciones distintas a Las Mercedes se consolidó


en la siguiente etapa de este grupo de autodefensas, en buena medida, gracias a su
fusión, en 1982, con las Autodefensas de Puerto Boyacá. Una de las principales
estrategias de las Autodefensas de Puerto Boyacá fue la ejecución de masacres en
poblaciones consideradas como hostiles,116 estrategia que afectó, particularmente, a
distintas poblaciones de la región del Carare. Por otra parte, esta expansión también
afectó a distintas zonas del país, de hecho Ramón Isaza fue enviado con algunos de sus
hombres a los Llanos del Yarí para combatir a la guerrilla, y a lo mismo fue enviado al
departamento de Córdoba donde apoyó a Fidel Castaño. En resumen, durante la época
de adhesión de las autodefensas de Ramón Isaza a la organización paramilitar de Puerto
Boyacá la tendencia a incursionar en territorios distintos al oriente antioqueño se arraigo
aun más dentro de la organización. Luego de la descomposición de las Autodefensas de
Puerto Boyacá, Isaza se propuso con éxito reorganizar su grupo de autodefensas como
una organización armada independiente. En 1993, Ramón Isaza, inició un proceso de

115
Es decir había la voluntad pero no los medios para organizar un grupo genuino de autodefensas
116
Según el relato de un paramilitar capturado que participó en una de estas masacres, en el
corregimiento de Vuelta Acuña, en el municipio de Cimitarra, él y sus compañeros tenían la orden de
arrasar con el pueblo. Luego de la masacre regresaron a Vuelta Acuña a decapitar a dos mujeres
propietarias de una tienda que ellos habían saqueado. La orden de asesinar a esas dos mujeres la dio un
sargento que advirtió que ellas podían reconocerlos. Luego secuestraron a un ganadero acusado de haber
colaborado con la guerrilla, su finca fue saqueada y posteriormente quemada. CONTINUACION DE LA
DECLARACION DEL SEÑOR MARTIN EMILIO SANCHEZ RODRIGUEZ. ACDEGAM 1589 (II) C
6[1].
expansión primero por el oriente antioqueño, y posteriormente, para el año 2000, la
influencia de su organización se extendió hacia el nororiente del departamento de
Caldas y el norte del Tolima. Con el fin de administrar los frentes que hacían presencia
en estos territorios reclutó a sus cinco hijos, a un yerno y a media docena de sobrinos.

Hay algunas deducciones del fiscal Gordillo que no se ajustan en lo más mínimo
a lo que fue el desarrollo de las ACMM; es claro que desde sus inicios hasta su
desmovilización, la organización paramilitar comandada por Ramón Isaza no se
mantuvo inalterada, justamente cada una de las coyunturas por las que atravesó – y de
las que el fiscal Gordillo da buena cuenta – produjeron cambios en sus estructuras y
naturaleza. Es difícil sostener que una organización que entabló estrechas alianzas y
duros enfrentamientos con distintos actores armados que también experimentaron
importantes cambios se haya mantenido intacta a lo largo del tiempo. Antes de
comenzar a nombrar algunas de las transformaciones más importantes, es necesario
señalar que hay aspectos que ponen en entredicho la “pureza” del sentido
contrainsurgente de los comandantes de las ACMM que les atribuye el fiscal ya que
varios de ellos se enriquecieron gracias a su pertenencia a la organización, expropiaron
de sus bienes a quienes supuestamente debían proteger, y otros tantos ingresaron a la
organización con la esperanza de mejorar su situación económica.

Un tema de primer orden que el fiscal Gordillo aborda a medias es el de la


relación de las ACMM con las fuerzas de seguridad de Estado. El fiscal debidamente da
cuenta de que aunque es claro que Ramón Isaza tuvo la iniciativa de organizar un grupo
de autodefensa el primer impulso para comenzar operaciones vino del Batallón Bárbula,
batallón que entre otras cosas estuvo muy ligado al origen de las Autodefensas de Puerto
Boyacá. Pero de ahí en adelante, el fiscal no ofrece datos de cómo siguió y cambio la
relación de la organización comandad por Isaza con miembros del Ejército y la Policía
Nacional, existe información de que a partir de la década de los 1990s el nexo de las
ACMM con las fuerzas de seguridad fue ambiguo, en algunos casos, fue evidente la
intervención de oficiales del ejército pertenecientes a unidades militares acantonadas en
el Magdalena Medio, pero en otros casos, fue palpable su distanciamiento. El caso del
general Alfonso Manosalva, quien a mediados de la década de 1990 era comandante de
la IV Brigada, tuvo mucha resonancia al ser señalado por Ramón Isaza como el autor
intelectual de la masacre de 14 campesinos ocurrida en 1996, cuyo escenario fue
Carmen de Viboral, esta acción armada la ejecutó un grupo perteneciente a las ACMM
dirigido Omar Isaza, hijo de Ramón; de acuerdo con Isaza el general Manosalva le
entregó a Omar una lista de 47 personas que debían ser asesinadas117.

Aparte de este caso específico hubo otros hechos más constantes y evidentes de
nexos entre unidades militares y grupos paramilitares en el Magdalena Medio. Por
ejemplo, alias McGyver, yerno de Ramón Isaza y comandante del Frente José Luis
Zuluaga, que operaba en el oriente antioqueño, tenía su principal centro de operaciones
en La Danta, corregimiento de Sonsón (Antioquia), para ingresar a este corregimiento
había que pasar por dos retenes paramilitares, era vox populi que McGyver dirigía su
117
La estela roja de Ramón Isaza. Semana. 28/04/2007; La estrategia del olvido. Semana. 05/05/2007.
frente desde allí, sin embargo, ninguna de las unidades acantonadas en la región hizo
esfuerzos para capturarlo. Pero también es cierto que hubo otros casos en los que el
distanciamiento con los miembros de la fuerza pública fue evidente. Al contrario de lo
que ocurrió en la década de 1980, cuando los grupos de autodefensas del Magdalena
Medio no se atrevían a atentar contra miembros de las fuerzas de seguridad del Estado,
en la década de 1990, los comandantes subalternos de Isaza coaccionaron 118 o
asesinaron a miembros de las fuerzas de seguridad del Estado 119 que se atrevían a
investigarlos o a enfrentarlos120. A la luz de estos hechos es difícil sostener
categóricamente que tanto en su origen como en su desarrollo las ACMM no tuvieron
como aliados a miembros de las fuerzas armadas, pero así mismo tampoco se puede
afirmar que sin excepciones estos funcionarios estatales colaboraron con las ACMM, en
este orden de ideas, el atributo del arquetipo referido a la independencia de los grupos
de autodefensa sobre todo en su surgimiento tal como lo expresaba Hernán Gómez
Hernández no es muy compatible con los orígenes y desarrollo de las ACMM. No
obstante, el análisis de esta complicada relación brilla por su ausencia en el análisis del
fiscal Gordillo. En este sentido el arquetipo de autodefensas que ofrece el fiscal Gordillo
no es el más adecuado para comprender los orígenes y evolución de las ACMM
comandadas por Ramón Isaz pues existen aspectos que el fiscal pasa por alto y que se
derivan de otorgarle demasiada importancia a los aspectos fundacionales de las ACMM.

El fiscal Gordillo, se refiere a un desinterés y a la vez a una carencia de las


ACMM de un proyecto sociopolítico en zonas de influencia, en sus propias palabras
durante la jornada de imputación de cargos de noviembre de 2010, este vacío se resume
así:“…la Fiscalía nunca ha propuesto que el grupo armado ilegal tuviera un proyecto
social vinculado a su creación, a su auge y a su incidencia en la zona, razón por la cual
no puedo presentar la explicación en ese sentido”. Esta afirmación es endeble puesto
que existe evidencia copiosa y hasta escandalosa de que las ACMM si configuraron un
proyecto sociopolítico que afectó a distintos ámbitos de la vida regional; vamos a
comenzar por referirme a su articulación con la población concentrándonos en sus
formas de justicia y en los sectores de la población que rechazaban. Dentro de las
estrategias de legitimación de las ACMM a lo largo de su existencia central la represión
a la pequeña criminalidad, en este sentido, ladrones, personas agresivas, drogadictos
entre otros “indeseables” fueron sometidos a amenazas, trabajos forzados, y en última
instancia, a asesinatos; los expendedores de droga y violadores eran asesinados sin tener
derecho a ninguna instancia anterior, lo mismo ocurrió con homosexuales, enfermos

118
En diciembre de 2001, en Fresno, Tolima, cuatro paramilitares se enfrentaron a una comisión
combinada del CTI y la Policía del municipio que buscaba darles captura. “Dos ex 'paras' de Tolima
confiesan secuestros y asesinatos”, Verdad Abierta, 27/08/2009, [Link]
mas/violencia-contra-las-mujeres/1557-dos-ex-paras-de-tolima-confiesan-secuestros-y-asinatos
119
Ramón Isaza siempre tuvo cierto respeto por la Policía, recordemos que uno de los motivos para
enfrentarse a Escobar fue la campaña homicida contra miembros de la Policía.
120
En enero de 2003, dos paramilitares abordaron el taxi de Henry Fernando Bernal y lo asesinaron, este
taxista era hermano de un funcionario del DAS que investigaba a las autodefensas, con su asesinato se
pretendía intimidar a su hermano. La Palabra Digital. Imputan 115 crímenes a Ramón Isaza.02-04-2009,
[Link]
115-crimenes-a-ramon-isaza&catid=99:politica-nacional&Itemid=291
mentales e indigentes121. En el caso de habitantes que no eran reconocidos como
delincuentes sino que por alguna u otra razón estaban involucrados en problemas de
convivencia había toda una gama de castigos que incluía trabajos forzados, reclusiones
temporales, amenazas, entre otras; es muy importante señalar que era común que la
propia población elogiara este tipo de justicia y hasta la solicitara. Obviamente, los
habitantes que se oponían a la presencia de las ACMM eran amenazados y en el peor de
los casos asesinados. Los políticos que se oponían a los objetivos e intereses de las
ACMM también eran reprimidos, igualmente, en esta esfera de enemigos por cuestiones
políticas se encontraban los sindicalistas y algunos activistas sociales.

En cuanto a las prácticas políticas de la organización, sus comandantes


ordenaron la intervención en las campañas electorales para elegir funcionarios locales, a
los candidatos a la alcaldía “bendecidos” con la simpatía de las ACMM los apoyaban
con facilidades de transporte, seguridad, proselitismo a su favor y financiaban sus
campañas, pero independientemente de quién resultara elegido, el nuevo alcalde estaba
obligado a buscar estrategias para transferir recursos a las autodefensas. Las estrategias
más comunes para que estos recursos fluyeran a las arcas de las autodefensas eran el
giro de cheques y la adjudicación de contratos a contratistas de obras cercanos a las
autodefensas, quienes se comprometían a entregar entre el 30 y el 50% del valor del
contrato a los paramilitares122. Vale la pena aclarar que los contratistas que no tenían
ningún contacto con las autodefensas también estaban obligados a entregar una parte del
valor del contrato a las autodefensas. Algunos paramilitares en su afán de percibir más
dinero, obligaban a los contratistas a dar empleo a determinadas personas y éstas a su
vez debían entregar entre el 20 y el 40% del salario que devengaban a los comandantes
paramilitares.

Hubo casos realmente pavorosos de interacción entre alcaldes y paramilitares del


Magdalena Medio. Uno de los casos que más cobertura mediática ha tenido fue el de La
Dorada en el departamento de Caldas, Cesar Alzate, alcalde del municipio entre 2001 y
2003, no sólo transfirió recursos del erario público a las autodefensas de los Isaza sino
que enviaba médicos y drogas para atender a paramilitares heridos o enfermos. También
existen denuncias sobre adjudicación de viviendas de interés social a miembros del
Frente Omar Isaza123. Precisamente el caso de los políticos apoyados por las ACMM es

121
Fiscales archivaron investigaciones porque víctimas eran gays, delincuentes y locos. Verdad Abierta.
24/08/2009. [Link]
investigaciones-porque-victimas-eran-gays-delincuentes-y-locos
122
Por ejemplo, los alcaldes de Fresno y Mariquita, en el período 2001 – 2003, recibieron el apoyo las
ACMM durante la campaña electoral que adelantaron en el Tolima en el año 2000, y a su vez, como
contraprestación a esa ayuda traspasaron fondos del erario público a las autodefensas a través de cheques
y contratos. Condenan 4 ex alcaldes del Norte del Tolima por vínculos con paramilitares. El Tiempo,
16/06/2010,
[Link]
[Link]
123
“El ocaso de un poderoso de La Dorada”, Eje 21, Sin fecha [Link]
option=com_content&task=view&id=22032&Itemid=2; “El último contraataque de una senadora
uribista”, El Espectador, 25/05/2008,
[Link]
senadora-uribista-0?page=0,2 .
un buen ejemplo de cómo Ramón Isaza determinó importantes movidas de los frentes
de su organización; ya que los políticos del oriente de Antioquia, Caldas y el norte del
Tolima ansiosos del respaldo de las ACMM tenían que dialogar con él en Puerto
Triunfo, Antioquia, para que él les diera su “aval”. En este contexto, los políticos de la
oposición o veedores ciudadanos que se atrevieran a obstaculizar este flujo de recursos,
a través de denuncias, eran amenazados o asesinados.

Otros hechos muy dicientes de la intervención de las ACMM en las democracias


locales fueron los del ex alcalde de La Dorada, Orlando Echeverri, político liberal que
se desmovilizó en 2006 con las ACMM, lo mismo ocurrió con la ya mencionada
Maribel Galvis, antigua concejal del Partido de la U del mismo municipio 124. Un
antecedente que se debe tener presente en este conjunto de estrategias de injerencia en la
vida política regional desplegadas por las ACMM es el surgimiento y posicionamiento
del Movimiento del Pueblo. Las ACMM buscaron aprovechar lo que la primera
generación de paramilitares del Magdalena Medio apenas alcanzó a usufructuar, nos
referimos a las profundas transformaciones que experimentó el panorama político del
país entre finales de la década de 1980 e inicios de la década de 1990. Esta nueva
estrategia era una adaptación ilegal al auge que entonces experimentó el país, uno de
cuyos principales aspectos fue la descentralización fiscal y administrativa. La elección
popular de alcaldes a partir de 1988, medida tomada en el contexto reformista que daría
lugar a la Asamblea Nacional Constituyente un par de años más tarde, favoreció, pese al
espíritu plural y participativo que la animaba, una relación más estrecha entre gobiernos
locales y grupos armados ilegales; además de una profunda fragmentación y des-
institucionalización de los partidos políticos tradicionales. En este contexto, el
Movimiento del Pueblo apoyado por paramilitares de Puerto Boyacá y La Dorada
endosó ataques a “políticos tradicionales,” acusándolos de embaucadores. El
Movimiento del Pueblo estuvo liderado por Jairo Correa Alzate, antiguo lugarteniente
de Pablo Escobar y jefe paramilitar del Magdalena Medio, Iván Roberto Duque, para
este punto un veterano político ligado al paramilitarismo que posteriormente se
convirtió en el jefe político del Bloque Central Bolívar, y el cura Nicolás Gómez. Este
grupo político se opuso a las prácticas clientelistas del cacique Liberal, Víctor Renán
Barco y en 1994 obtuvo una resonante victoria electoral cuando derrotó a los candidatos
para alcaldía respaldados por el senador Barco. El epicentro del movimiento político
liderado por paramilitares fue La Dorada, pero también tuvo influencia en municipios
vecinos.125 El grupo mantiene personería jurídica y referirse a él en esa ciudad es lo
mismo que hacerlo al partido de 'la U'. A luz de todas estas evidencias es imposible
afirmar que la estructura de las ACMM no incorporaba un proyecto sociopolítico como
lo sugiere el arquetipo elaborado por el fiscal Gordillo.

124
Condenas a ex alcaldes ratifican parapolítica en el Magdalena Medio. La Patria. 2010-06-18.
[Link]
medio
125
La Dorada, Victoria, Puerto Berrio, Puerto Nare, Puerto Triunfo, Puerto Parra, Cimitarra, Honda,
Mariquita, Guaduas, Puerto Salgar, Yacopí.
Otro atributo de autodefensa sugerido en el arquetipo de las ACMM de Justicia y
Paz es que esta organización no se dedicó al narcotráfico y que su única relación con
esta industria ilegal fue el cobro de un impuesto de gramaje a los narcotraficantes
presentes en sus zonas de influencia. La reflexión que hace el fiscal para respaldar esta
afirmación combina una reseña de la Ley 975 con una referencia a los orígenes de las
ACMM: “Quinta exigencia del artículo 10 de la ley 975, “que el grupo no se haya
organizado para el tráfico de estupefacientes o enriquecimiento ilícito”; la información
con que cuenta la Fiscalía indica que de acuerdo a la génesis del grupo, este surgió
como una respuesta armada frente a la existencia de delitos cometidos en la zona de
Antioquia por la subversión, frente 9 y 47 de las FARC; ello descarta en principio que
hubiera surgido para el tráfico y el enriquecimiento ilícito, no obstante es de destacar
que en plurales versiones libres, es decir, varias versiones de diferentes postulados, han
referido al narcotráfico como fuente de financiación del grupo armado ilegal”.

Y ante el cuestionamiento de una defensora pública durante la primera jornada


de imputación de cargos del mes de noviembre “consideró que esto es supremamente
importante, es que el señor Fiscal hizo referencia a que algunos han admitido el
narcotráfico como fuente de financiación del grupo y me parece que ese es un aspecto
que está ligado con los requisitos de elegibilidad, que se debe ampliar para saber si eso
se constituyó realmente en una actividad propia del grupo o como una fuente alterna de
financiación”. El fiscal Gordillo aclaró: “Sobre este particular señor Magistrado, debo
recordar que me expresé frente al tema del narcotráfico, por decir que uno de los
requisitos de elegibilidad expresos en el artículo 10 de la ley 975, implica que se
demuestre que el grupo armado ilegal nació para el narcotráfico; en respuesta he dicho
que la Fiscalía tiene información en cuanto a la génesis de las autodefensas campesinas
de Magdalena Medio, que su creación no fue relacionada con el narcotráfico, porque fue
una respuesta a la existencia y auge del frente 9no y 47 de las FARC en Antioquia y eso
lo acompase indicando, que lo que sí se ha reconocido por parte de varios postulados en
versiones libres, es que el narcotráfico fue tenido como fuente de financiación en
determinadas zonas, donde se exigía un impuesto de gramaje a las personas que se
dedicaban al cultivo ilícito, en las zonas de incidencia de las autodefensas. Yo no tengo
medios probatorios, para sostener que las autodefensas campesinas del Magdalena
Medio nacieron para el narcotráfico”.

Al igual que en el punto anterior hay evidencias que contradicen al fiscal


Gordillo puesto que demuestran que las ACMM recurrieron a financiarse del
narcotráfico no sólo de manera indirecta a través del cobro de un impuesto de gramaje
sino también de forma directa con cultivos y laboratorios de su propiedad. En abril de
2010, se realizó en La Dorada (Caldas) la denominada Gran Jornada Regional con
Víctimas del Conflicto Armado, esta jornada se extendió tres días, los principales
objetivos de esta jornada eran recibir denuncias de víctimas de las ACMM e indicarles
los trámites a seguir para acceder a la reparación. Pues bien en el marco de esta jornada
de víctimas María Orfelina González Márquez denunció:
“Soy desplazada de San Diego (Samaná) hace 10 años, donde teníamos una
finquita y los paracos nos la quitaron para sembrar coca. A mi papá me lo
desaparecieron en San Diego y mataron a mi hermana. Llevo más de cuatro
años en este proceso y nada que me dan respuesta”126.

El tema del narcotráfico también salió a colación en una versión libre conjunta
de miembros del Frente Omar Isaza (FOI), llevada a cabo en julio de 2010, en la ciudad
de Ibagué, en esa ocasión ante las acusaciones de un político de Fresno, de nombre
Hernando Díaz Carvajal, alias ‘Pedro Pum Pum’ respondió:

"Ese señor Hernando Díaz es un mentiroso. Además, él fue colaborador del


FOI, llevó unas semillas de coca sin el permiso de ‘Memo Pequeño’ y después
se las compró a los campesinos con dólares falsos…
él (Hernando Díaz) llevó las semillas de coca de los cultivos que fueron
sembrados en el cañón del Guarinó y las veredas Fátima, España, entre otras".

Parados en este punto, creemos que es importante recalcar que el fiscal ha sido
recurrente en la utilización del argumento de que las ACMM surgieron para combatir a
los frentes 9 y 47 de las FARC y que por eso no cometieron determinadas acciones, esto
fue evidente con respecto a los temas de la intervención de esta organización armada en
el orden sociopolítico regional y en la industria del narcotráfico. Por otra parte, debemos
mencionar que el argumento del fiscal no sólo es inconsistente con respecto a la
evidencia a mano sino también lo es con relación a su propio criterio, ya que él
considera que la mayoría de los comandantes y rangos medios de las ACMM estaban
motivados por la codicia y no por la lucha contrainsurgente: “[Ramón Isaza] es un
hombre de convicciones y no soy yo para decidir si está errado o no está errado; ese tipo
de cosas a mí por lo menos lo que me representa es que es una persona de convicciones,
no obstante, que es iletrado, es un hombre de convicciones, su lucha fiel a eso… usted
sabe que Ramón Isaza digamos que es el icono del paramilitarismo, en cuanto al
esquema…nace el primer grupo de ideología, de ultraderecha…[mientras que] la
mayoría [de los miembros de la organización] fueron de índole económico, porque no
tenían otra opción de vida distinta a esa; porque son muy pocos los que contestan mi
lucha era…”.

Así mismo, al revisar los antecedentes de las ACMM, tanto en el ámbito


sociopolítico como en el ámbito de relación con el narcotráfico surgen dudas al observar
el arquetipo de las ACMM que ofrece el fiscal Gordillo. En el ámbito sociopolítico las
Autodefensas de Puerto Boyacá organización a la que perteneció el grupo de Isaza, tenía
como práctica común aniquilar a habitantes de la región que consideraban parte de la
base social de las FARC. Esto conllevó la devastación del Partido Comunista, que para
1982 había desaparecido electoralmente, así como el asesinato de miembros del Partido
Liberal que no estaban de acuerdo con las operaciones de las autodefensas 127.
126
Víctimas de paramilitares denunciaron en La Dorada. LA PATRIA. 17/04/2010.
[Link]
127
Por ejemplo, en febrero de 1983, en Puerto Berrio fue asesinado el presidente del Directorio Liberal y
concejal de ese municipio. Este político pertenecía al Comité de Derechos Humanos de Puerto Berrio y
Igualmente, fueron víctimas de la ofensiva paramilitar los sindicatos de trabajadores,
cuyos afiliados o líderes fueron amenazados o asesinados. No es de extrañarse entonces
que este tipo de prácticas continuara siendo aplicado en el Magdalena Medio pero por
las ACMM comandadas por Ramón Isaza. Antes de que los paramilitares asumieron el
grueso de las acciones contra estos sectores sociales y políticos eran los militares los
que desaparecían a campesinos, sindicalistas y a políticos de izquierda, por ejemplo, a
finales de abril de 1976, Cimitarra el Comandante del Batallón Rafael Reyes, Teniente
Coronel Néstor Espitia Sotelo, reunió a la población para informarle que "como ustedes
no quieren al gobierno y estamos en zona de guerra, vamos a terminar con los
comunistas... El Concejo mayoritario de la UNO que eligieron el 18 de abril no se lo
vamos a dejar funcionar"; y en mayo fueron asesinados no sólo concejales de izquierda
sino también campesinos128.

Con el narcotráfico ocurre lo mismo, al revisar los antecedentes, puede rastrearse


una fuerte ligazón entre las Autodefensas de Puerto Boyacá y esta economía ilegal no
sólo en términos de una alianza entre narcotraficantes y autodefensas sino también en
términos de una penetración a la estructura interna y cambios palpables en las prácticas
de las autodefensas. En la década de 1980, aquellos miembros de las autodefensas que
eran particularmente afortunados o mostraban una excelente disciplina o una destacada
pericia militar, eran incorporados a los laboratorios de cocaína de la organización, como
“cocineros”, donde tenían la oportunidad de entrar al negocio del tráfico de drogas y
hacerse ricos. Oficiales retirados también buscaron unirse a la organización, motivados
por incentivos económicos129.

La alianza narcoparamilitar también implicó nuevas funciones para las


autodefensas. Para finales de la década de 1980, un reporte oficial concluyó que las
tropas paramilitares tenían cuatro funciones básicas:

1. Proteger a la “comunidad” y sus propiedades del arrasamiento de la guerrilla y


grupos rivales;
2. Velar por la seguridad de los líderes tanto del Cartel de Medellín como de las
autodefensas;
3. Producir cocaína en los laboratorios de la organización (y claro proteger dichos
laboratorios);
4. Organizar ataques contra sectores de izquierda, funcionarios del gobierno
políticos que se oponían a los narcotraficantes130.
No sería raro que los paramilitares de las ACMM ya como actores armados que
no les deben obediencia a los narcotraficantes decidieran asumir las riendas del negocio
en el Magdalena Medio. En conclusión, los argumentos y el relato del fiscal Gordillo

había sido uno de los promotores de una marcha que se realizó en esa población en octubre de 1982 para
protestar contra las acciones de las autodefensas.
128
Ver: [Link]
129
Terrorismo 411- Fiscalia Regional Delegada Antinarcóticos, de Santafé de Bogotá D.C., 12
Septiembre de 1993.
130
Proceso 1589, Delito: Concierto Para Delinquir Cuaderno Copia No. 6, Folios 86-172, Secreto
Departamento Administrativo de Seguridad, Bogotá D.E., 16 marzo de 1989.
para sustentar su arquetipo de las ACMM es abiertamente ambiguo, ya que la versión de
la trayectoria de la organización que el mismo fiscal reconstruye contiene elementos que
lo contradicen; adicionalmente, el fiscal Gordillo tiene una fuerte de convicción de que
las motivaciones individuales de los miembros de la organización para ingresar a la
organización fueron económicas y no ideológicas, esto es incompatible con un arquetipo
que ofrece la imagen de un grupo armado motivado únicamente por la lucha
contrainsurgente. No obstante, es claro que el fiscal tiene elementos suficientes y
además hay evidencia significativa para ofrecer un arquetipo más adecuado de lo que
fueron las ACMM, en buena medida, la equivocación del fiscal en el arquetipo que
estructuró radica en que la distinción entre autodefensas y paramilitares no es una
estrategia analítica muy fructífera.

d. Versiones libres de las ACMM. La verdad de los postulados vs. la verdad de las
víctimas

La respuesta a las cuestiones planteadas en la introducción radica en la relación


entre lenguaje y la estructura de relaciones entre los participantes en las versiones libres.
A lo largo del año 2007, en las distintas versiones libres que rindió Ramón Isaza
presenta unos principios de su trayectoria como paramilitar que más o menos coinciden
con algunos atributos del arquetipo de autodefensas, entonces, no es para extrañarse que
el fiscal Gordillo haya definido a las ACCM como una organización netamente de
autodefensa sobre todo teniendo en cuenta que el fiscal le otorga más valor a las
declaraciones de Isaza en comparación con los testimonios de los demás versionados;
por eso no es exagerado decir que en buena medida la imagen de las ACMM que ofrece
el fiscal es casi que un recuento de la historia de Ramón Isaza como actor armado.

Antes de adentrarnos en el análisis de algunos de los contenidos de las versiones


libres que rindiera Ramón Isaza en 2007, es necesario señalar aspectos básicos de su
desarrollo. Uno de los aspectos que más determinaron la dinámica de las versiones
libres de Isaza fueron sus constantes olvidos sobre eventos, nombres, formas de
estructuración de su organización etc. El fiscal trató de subsanar esta situación
pidiéndole repetidamente a este asesorarse con sus subalternos, adicionalmente, tuvo
que retomar varias veces los mismos temas para ir armando el cuadro completo de cada
temática, ya que en cada recuento surgían nuevos elementos. Otra estrategia a la que
acudió el fiscal para contrarrestar los problemas de memoria de Isaza fue recordarle lo
que ya había relatado acerca de los temas sobre los que era interrogado. Por ejemplo,
entre abril y junio de 2007, los temas de los frentes que constituyeron a las ACMM, sus
comandantes, número de integrantes y armamento fueron tratados en 5 ocasiones hasta
que finalmente se llegó a perfilar adecuadamente la estructura de esa organización
paramilitar.
Por su parte, Ramón Isaza enfrentó sus problemas de memoria – de los que tanto
se quejó en las jornadas de versiones libres – llevando relatos escritos sobre su
trayectoria como jefe paramilitar, estos relatos fueron elaborados con ayuda de sus
subalternos y de su abogado defensor. A los problemas de memoria de Isaza se añadió la
manera demasiado formal con la que solía expresarse el fiscal puesto que a veces
confundía al postulado, una persona casi analfabeta.

La preocupación del fiscal por la estructura de frentes no era gratuita puesto que
constituía un prerrequisito para la imputación de cargos. Dicho de otra manera, tener
claridad sobre la estructura de las ACMM permitiría saber en cuáles territorios operaban
los frentes de esa organización, quiénes eran sus cabecillas y demás miembros y así
clarificar en qué hechos contra la población civil estuvieron implicados. De hecho, otra
cuestión recurrente en el interrogatorio que el fiscal Gordillo le hizo a Isaza fueron las
estrategias contrainsurgentes de su organización que de algún modo pudieron afectar a
la población civil. A pesar de que el fiscal trató de ser estricto al abordar e interrogar
sobre su trayectoria y la de su organización hubo temas que se pasaron por alto o que no
fueron tratados de manera suficientemente exhaustiva. Desde nuestro punto de vista
hubo dos temas de mucha importancia en los que esta superficialidad en el tratamiento
fue evidente: las prácticas políticas y las formas de financiamiento de las ACMM.

En el tema de las prácticas políticas de las ACMM, no hubo tanta insistencia por
parte del fiscal al interrogar a Isaza como sí ocurrió con otros aspectos. El interrogatorio
del fiscal Gordillo se concentró en asuntos puntuales: el caso de Maribel Galvis 131, y la
participación de Isaza en un evento político realizado en 2002, que tuvo lugar en el
municipio de Norcasia, departamento de Caldas132. En el caso de Galvis, Isaza
desconoció que hiciera parte de su organización porque

“no tenía arma ni uniforme, pero estaba en actividades que hacíamos con las
comunidades” (Mayo 2. 4:23).

Con respecto a la reunión afirmó que conocía de los antecedentes del candidato
y que por eso lo apoyó, pero que en general él ni su organización intervenían en
elecciones porque no le gusta la política 133. El fiscal le insistió, preguntándole por sus
nexos con políticos y funcionarios públicos en las zonas de influencia de las ACMM,
Isaza reconoció entonces que “le pedía a los alcaldes que respetaran el presupuesto que
no se lo robaran” y que contaba con un “político” para manejos relacionados con
131
Ex concejal de La Dorada, Caldas, se desmovilizó el 7 de febrero del 2006 junto a los demás hombres
de Isaza. En febrero de 2006, fue denunciada por representantes de la embotelladora de Coca – Cola en
La Dorada por extorsión. Minhacienda: “Siempre he hecho política de manera abierta y pública”. Revista
Semana. [Link]
132
En dicho evento político, Isaza pidió a los asistentes votar por el candidato a la alcaldía de Norcasia,
Horacio Arias. Aparte de eso habla de su apoyo a distintos alcaldes de la región y de los favores que
recibe de estos. “El último contraataque de una senadora uribista”, El Espectador, 25/05/2008,
[Link]
senadora-uribista-0?page=0,2; Divulgan grabación de paramilitar colombiano que reconoce manejo de
alcaldías. Terra. 11 de abril de 2007. [Link]
133
Isaza reforzó esta afirmación diciendo que “mi única política era combatir a la subversión”. (sesión de
mayo 2 de 2007).
asuntos políticos, dijo esta persona era alias “ALAN” pero justo cuando iba a explicar
las funciones de este “político” y su trayectoria en la organización, una llamada al fiscal
interrumpió la versión libre. Cuando el fiscal regresó de atender la llamada – que por
cierto era de carácter institucional – retomó el tema la ubicación geográfica de los
frentes de las ACMM.

Posteriormente, en la versión libre de junio 6 de 2007, en el inicio de la versión


libre el procurador intervino para decir que era necesario profundizar en el tema de la
relación de políticos con miembros de las ACMM, el fiscal decide entonces volver a
proyectar el video de Isaza en una manifestación política en Norcasia, Isaza
básicamente repitió lo que ya había dicho pero no habló del “político” miembro de la
organización que se encargaba de manejar las relaciones de la organización con
políticos y funcionarios estatales en los municipios donde había presencia de las
ACMM.

Mucho después, el 11 de noviembre de 2010, alias “ALAN” rindió su primera y


hasta la fecha única versión libre. El fiscal aclaró a alias “ALAN” que su citación no
sólo obedecía a que se desmovilizó con las ACMM sino porque distintos ex miembros
de esa organización lo han señalado como uno de sus jefes políticos. “ALAN” negó eso
y afirmó nunca haber tenido mayor rango dentro de la organización y que no tenía
hechos que confesar, la versión libre llegó a su fin con la advertencia del fiscal al
postulado de que en caso de que llegara a comprobar que no ha sido dicha la verdad
sería excluido de Justicia y Paz. La actitud del fiscal con alias “ALAN”, cuyo nombre
verdadero es Joaquín Augusto Londoño Acevedo, es susceptible de críticas de fondo. La
primera, el fiscal Gordillo no tenía elementos para interrogar de mejor manera a
Londoño Acevedo, entre otras razones porque no interrogó debidamente a Isaza sobre
sus funciones. La segunda crítica que se le pude hacer al fiscal es que a pesar de no
tener claridad sobre el estatus de Londoño en las ACMM, en la jornada de imputación
del 22 de noviembre de 2010, de cargos se refirió a él en los siguientes términos:“…no
obstante la independencia económica y logística de sus frentes, inclusive en la fecha de
la desmovilización colectiva se mantuvo Ramón María Isaza como comandante general
de la estructura como comandante del frente central de la misma, siendo reconocida su
jerarquía por todos los demás comandantes, y como comandante político general de la
estructura se desempeñó Joaquín Augusto Londoño Acevedo alias Alan”.

Con esto no queremos dejar la idea de que a través de las versiones libres no se
ventilaron hechos que el fiscal no les dio la misma importancia que a otros temas
particularmente a los relacionados con evolución de las estructuras de las ACMM 134.
Algo similar puede decirse de las formas de financiación, y como veremos más adelante
estas omisiones o falta de mayor énfasis tuvieron que ver con el arquetipo que ideó el
fiscal para aproximarse a lo que fueron las ACMM.

134
De hecho las versiones libres sacaron a la luz las relaciones entre las ACMM y políticos en zonas de
influencia por ejemplo, el caso del ex senador Carlos Arturo Clavijo; el del ex representante a la Cámara
por el departamento del Tolima, Javier Ramiro Devia; el de la ex representante Rocío Arias; la
investigación que se le abrió al entonces Ministro del Interior Fabio Valencia Cossio, entre otros hechos.
Enaltecimiento de las ACMM por parte de Ramón Isaza

Las versiones libres que Ramón Isaza rindió a lo largo de 2007 no se limitan
simplemente a un recuento plano de su vida como jefe paramilitar sino que expresan
una categorización o idealización de dicha trayectoria. El discurso de Isaza entraña
formas de autorepresención positivas y formas de representación negativas de sus
enemigos, en otras palabras, en las versiones libres Ramón Isaza sataniza a la guerrilla
mientras resalta las “bondades” de su organización. Es importante decir que buena parte
de la definición de Isaza sobre su organización coincide con el arquetipo estructurado
por el fiscal Gordillo, lo que confirma nuestra afirmación de que el fiscal le dio mucho
peso a lo expresado por Ramón Isaza en las versiones libres para analizar a las ACMM.
Es viable resumir lo dicho por Isaza en unos principios, casi abstractos:

Origen y misión de las autodefensas: Las autodefensas nacieron por y para


combatir a la guerrilla. Precisamente, Isaza en su primera versión libre, el 30 de abril de
2007, se refirió a un hecho que para él entraña el origen de las autodefensas del
Magdalena Medio, el 22 de febrero de 1978, en la vereda la Estrella, del Corregimiento
La Merced o Las Mercedes, como se le conocía, en aquel entonces jurisdicción del
Municipio de San Luís (Antioquia), un grupo de hombres comandados por Isaza
emboscó a una patrulla de las FARC que pretendía “ajusticiar” a varios habitantes de
Las Mercedes porque no colaboraban con la guerrilla y en cambio simpatizaban con el
ejército. Esa acción Ramón Isaza la define como el nacimiento de sus autodefensas, y
cada año conmemoraba esa emboscada con una fiesta para sus hombres135.
En distintas oportunidades, a lo largo de sus relatos en las versiones libres,
Ramón Isaza se refirió a su lucha contra la guerrilla y a las diversas operaciones de las
ACMM como algo motivado por “la causa” (reclutamiento, motivaciones individuales,
muerte de miembros de la organización). Por ejemplo, en su primera versión libre Isaza
afirmó:
“Los hombres que estuvieron en el primer grupo no estaban por plata o porque
les pagaran un sueldo, ellos estaban por la causa, por ahí a veces los ganaderos
regalaban una plata y la repartíamos entre todos o nos daban ropa”

Esta alusión a “la causa” también la utilizó en la versión libre del 6 de junio de
2007 cuando estaba tratando el tema de las formas de reclutamiento, en esa versión libre
dijo:

“yo no tenía que ponerme a buscar la gente porque de todo lado me llegaban
muchachos que se querían unir a nuestra causa”

Aunque Isaza cuando fue cuestionado por el fiscal sobre sí su lucha contra la
guerrilla desbordaba el ámbito militar para abarcar también el ámbito ideológico, el jefe

135
“Esa fecha la cogimos nosotros como el día de las ACMM, y cada 22 de febrero se hacía una fiesta con
carne asada y se le hacía una atención a los muchachos”. Versión libre del 30 de abril de 2007.
paramilitar respondió “no porque la guerrilla solo destruye”136, posteriormente, en la
misma versión libre Isaza aseguró que “hacíamos reuniones con la población, iban
niños, señoras, señores, ancianos, todos, para decirles que no colaboraran con la
guerrilla que se dieran cuenta lo de los campos minados”. Otra forma de quitarle base
social a la guerrilla consistía en implementar obras, fiestas, obsequiar materiales de
construcción y alimentos, entre otras. En la versión libre del 7 de junio de 2007
profundizó en las formas de proselitismo que su organización implementaba para minar
el apoyo de la población a la guerrilla:

“Nosotros para ganarnos a la gente hacíamos fiestas, regalábamos comida o


materiales para obras, les hacíamos fiestas a los campesinos”

La ineficiencia del Estado para ofrecer seguridad a la población justificó la


conformación de las autodefensas. Para Isaza la incapacidad o falta de voluntad del
Estado para defender a la población de los abusos de la guerrilla legitimó la
conformación de las autodefensas. Este es uno de sus principios más interesantes porque
expresa un discurso contraestatal que rompe con la idea tradicional de que las
autodefensas defienden las instituciones estatales. En su versión libre del 30 de abril
planteó lo siguiente:

“Nosotros fuimos con varios ganaderos a la base de Calderón pero o nos dieron
respuesta, el comandante de allá nos dijo que no tenía suficientes hombres,
entonces pensamos en ir a Bogotá, y así los hicimos, pudimos hablar con el
Comandante del Ejército y tampoco nos pudo ayudar, lo único que nos dijo es
que nos iba a tocar a nosotros mismos organizarnos para enfrentar a la
guerrilla. Nosotros ya al ver que no había presencia del Estado ni el Estado
cumplía con su deber de protegernos nos armamos como pudimos para
enfrentar a la guerrilla”.

Este principio cuestiona el funcionamiento de las instituciones del Estado y


justifica usurpar sus funciones desde la ilegalidad, esto implica no sólo combatir a la
guerrilla sino también reprimir a la delincuencia común. En medio de esta concepción
de Estado ineficiente, las fuerzas de seguridad oficiales son vistas como aliadas no
como enemigas, esto fue evidente en el relato que hizo Ramón Isaza sobre una
operación para capturarlo que ejecutó un cuerpo del DAS en Las Mercedes, en
diciembre de 1994. Los hombres de las ACMM lograron evitar la captura de su
comandante e incluso fueron capaces de retener a la totalidad de los hombres del DAS,
en medio de su diálogo con los agentes del DAS, Isaza asegura que les argumentó:
“nosotros atacamos a la guerrilla, que no éramos enemigos”137.

A esta altura puede dar la impresión de que la única objeción de Ramón Isaza
sobre el desempeño del Estado tiene que ver con su ineficiencia para enfrentar a la
guerrilla, pero en realidad su cuestionamiento no termina allí, cuando Isaza fue
interrogado por el fiscal Gordillo acerca la intervención en política de su organización
136
Versión libre del 30 de abril de 2007.
137
Versión libre del 30 de abril.
en los municipios donde ejercía alguna influencia, afirmó que los comandantes de los
frentes de las ACMM, por indicación de él debían velar por la transparencia en el uso
adecuado de los recursos públicos. En su versión libre del 6 de junio de 2007 aseguró:

“yo le dije a Oliverio organice reuniones con el alcalde y dígale que tenga
mucha pulcritud con la plata del municipio que no se la robe”

Incluso como haciendo alarde de eficacia administrativa en la misma versión


libre dijo que él y sus hombres “la plata la volvíamos obras”.

Las autodefensas son un movimiento campesino. Los miembros de las


autodefensas se reivindican como gente campesina y redimen su ejercicio armado como
la defensa de campesinos a los atropellos de la guerrilla. En las versiones libres que
rindió Isaza a lo largo de 2007, hace alusiones a sí mismo y a su organización como
entidades con un carácter netamente campesino, obviamente esto puede tener cierto
grado de verdad, pero también puede ser una estrategia de Isaza para esquivar o aliviar
algunas de sus responsabilidades en el contexto de Justicia y Paz, al comienzo de su
relato en su primera versión libre cuando se disponía a enumerar los bienes a ser
entregados con el objetivo de reparar materialmente a las víctimas inició diciendo:

“la gente piensa que yo soy un hombre poderoso y lleno de plata, yo quiero que
la gente vea que yo soy un campesino pobre que vive con lo necesario”.

En ese mismo sentido también afirmó que

“nosotros éramos campesinos combatientes y cuando no estábamos combatiendo


a la guerrilla nos dedicábamos a hacer lo que sabíamos hacer, trabajar en
agricultura y a hacer obras para la comunidad”.

Otra idea que trataba de dar Isaza sobre él y su organización es que se trataban
de campesinos defendiendo a sus pares. Esta idea en la argumentación tiene sus
justificaciones, la primera, y que está directamente relacionada con la concepción ideal
de lucha contrainsurgente es que la población no debe ser objetivo militar de las
autodefensas porque su misión es golpear exclusivamente las estructuras guerrilleras
Por último, supuestamente la población sabía del daño que conllevaba la guerrilla y por
eso colaboraba con las autodefensas para combatirla.

En distintas ocasiones Isaza trató de reforzar la idea de que su organización no


desplazaba ni atentaba contra la población civil y que por el contrario la población civil
era beneficiosa paras la ACMM porque entregaba información sobre los movimientos
de la guerrilla. En otras oportunidades este jefe paramilitar trató de demostrar la
supuesta cercanía de su organización con la población con argumentos menos
instrumentales, mostrándose compresivo de la situación de los habitantes de zonas
disputadas por guerrilla y paramilitares. Por ejemplo, en la versión libre de mayo 2
cuando el fiscal Gordillo le pedió a Isaza que dijera cuántas personas murieron por
colaborar con la guerrilla, el jefe paramilitar afirmó
“pocas, porque la gente era amiga de las autodefensas y yo les decía a mis
hombres que a mí también me había tocado colaborar a la fuerza con la guerrilla
cuando no tenía cómo defenderme”.

En otro momento durante la misma versión afirmó

“si la guerrilla mataba o desplazaba a la gente que nos colaboraba, nosotros no


podíamos hacer lo mismo porque a quiénes íbamos a defender”.

La delincuencia es un problema que también le compete a las autodefensas. Las


ACMM reprimían o eliminaban cualquier persona que fuera asimilada como
desalineada o como potencialmente perturbadora del orden social y político que
defendía esa organización. En la primera versión libre que rindió Ramón Isaza, el fiscal
Gordillo, cuestionó al jefe paramilitar, luego de que éste declarara que su organización
también reprimía a la pequeña delincuencia, preguntándole ¿por qué si su enemigo
natural era la subversión asesinaban ladrones y violadores?, a lo que Isaza respondió:

“La misma población fue la que nos comenzó a pedir que castigáramos a los
ladrones y violadores, nosotros comenzamos fue a advertirles, a castigarlos o a
desterrarlos pero no los matábamos, ya cuando yo me uní a Henry [Pérez], él si
dio la orden de hacer limpieza”.

Los colaboradores de la guerrilla son equivalentes a un enemigo militar. Esta


idea es tan radical que Isaza les da casi el mismo estatus bélico de un guerrillero
armado, por eso, justifica darlos de baja. Esto dijo sobre el tratamiento que su
organización le daba a lo colaboradores de la guerrilla en su versión libre del 7 de junio:

“yo le di la orden a mis hombres de atacar a la población civil ajena a la


guerrilla pero a los colaboradores si había que eliminarlos porque ellos dan
información para que lo cojan o lo maten a uno”.

Las autodefensas fueron garantes de la propiedad privada. Dentro de esta lógica


la población campesina era más proclive a colaborar con las autodefensas porque éstas
protegían sus bienes de los abusos de la guerrilla.

“la gente era amiga de las autodefensas por que sabía que nosotros estábamos
defendiendo sus tierras y sus pertenencias”.

Las ACMM fueron vigilantes del manejo de los dineros públicos. En distintas
versiones libres Isaza afirmó que él le indicó a sus subalternos que vigilaran el
desempeño de los funcionarios públicos para evitar que malversaran los dineros
públicos.

Línea de mando. Ramón Isaza se presenta a sí mismo como el principal líder y


actor determinante de los cambios en la estructura y rumbo de las ACMM, claro está,
que este papel lo desempeñó luego de que se independizó de las Autodefensas de Puerto
Boyacá. Según Isaza, sus subalternos tenían que rendirle cuentas no sólo de sus
operaciones contra la guerrilla sino de sus acciones a favor de la población. Pero en todo
caso, la orden que primaba para los comandantes de los frentes de su organización era
“al enemigo había que ganarle la guerra”, de esa manera, es decir con ese objetivo muy
claro cada frente tenía cierto margen de maniobra para organizar operaciones
contraguerrilleras sin consultar a Isaza o contar con su presencia en los territorios en
disputa aunque si hubo coordinación de operaciones entre los frentes.

Testimonios de víctimas rebaten a Ramón Isaza

Estos “loables” principios expresados por Ramón Isaza refiriéndose al pasado de


su organización se deshacen cuando las víctimas directas e indirectas de las acciones
ejecutadas por miembros de las ACMM describen sus casos y piden explicaciones 138.
Por ejemplo, hubo víctimas que denunciaron expropiación de bienes o que las acciones
de hombres de las ACMM afectaron economías familiares 139. Además, muchas víctimas
denunciaron innumerables casos de asesinatos de familiares sin justificación, la
abrumadora mayoría de estas denuncias echan por tierra la argumentación de Isaza de
que las ACMM fueron respetuosas de la población civil. Igualmente, los testimonios de
Isaza en las versiones libres, dejan claro que en realidad ni Isaza ni las ACMM eran tan
cercanos a los campesinos como trató de darlo a entender en sus versiones libres sino
que eran afines a los ganaderos, vale mencionar que la expansión territorial de las
ACMM, en buena medida, respondió a las solicitudes de ganaderos de implantar frentes
de autodefensa en sus regiones.
A pesar de lo cruciales que fueron los testimonios y denuncias de las víctimas
para tener una imagen adecuada de las ACMM, no es posible decir que las víctimas
hayan tenido a lo largo de las versiones libres del proceso de Justicia y Paz una
participación libre de constreñimientos. En el inicio de las jornadas de versiones libres
de Ramón Isaza, en abril de 2007, fue tal la afluencia de personas que de una u otra
manera se sentían afectadas por las acciones de los de Isaza que la capacidad de las
salas dispuestas por la Fiscalía para acoger a las víctimas no fue suficiente. El fiscal
Gordillo tuvo que ofrecer disculpas por la incomodidad y aclaró que por cada familia
solo podría asistir un representante para evitar futuras congestiones. Otro inconveniente
que se agregó a esta inesperada afluencia de víctimas de las ACMM fue que varias de
ellas no estaban aun registradas en la base de datos del Despacho Quinto de la Unidad

138
Desde la primera versión libre que rindió Ramón Isaza, el fiscal Carlos Alberto Gordillo, leyó apartes
del Decreto 315 (“Por medio del cual se reglamenta la intervención de de las víctimas durante la etapa de
investigación en los procesos de Justicia y Paz de acuerdo con lo previsto por la ley 975 de 2005”). El
fiscal hizo énfasis en el Artículo 3 que dispone que las víctimas deberán acreditar esa condición ante las
unidades de la fiscalía de Justicia y Paz para poder participar en el proceso de Justicia y Paz. Para esto la
fiscalía dispuso varios medios para diligenciar un formato que posibilitara el registro de víctimas:
jornadas de víctimas; una página Web; también en los municipios, las personerías, las alcaldías
municipales y en donde hubiera las sedes de Fiscalías locales; así mismo se dispuso la atención a las
víctimas sin registrar en las jornadas de versiones libres. De hecho, durante la primera jornada de versión
libre de Ramón Isaza se hicieron presentes numerosas víctimas sin registro ante la Fiscalía, el fiscal les
pidió llenar el formulario para que pudieran ingresar a la sala de víctimas y solicitar respuesta a sus casos.
139
En la versión libre del 6 de junio de 2007, el fiscal dio lectura a la pregunta formulad desde la sala de
víctimas acerca de la expropiación de un balneario y unas cabezas de ganado que ejecutaron sus hombres
contra una familia de La Dorada (Caldas).
de Justicia y Paz de la Fiscalía, por lo tanto, su registro debió adelantarse el mismo día
de las versiones libres. Es importante mencionar que por temor a represalias no todas las
víctimas sin registrar estuvieron dispuestas a llenar el formulario de las fiscalías para ser
reconocidas como tales por el sistema de Justicia y Paz.

Es necesario aclarar que puesto que las primeras versiones libres estaban
orientadas hacia el tema de las “generalidades” 140, hubo cierto debate acerca de la
pertinencia de la participación de las víctimas en estas primeras jornadas de versiones.
En un comienzo, el fiscal Gordillo expresó, según su criterio, que no era imprescindible
que las víctimas asistieran a las versiones de la etapa del proceso dedicada a las
“generalidades” sino que lo hicieran cuando dicha etapa fuera agotada e iniciara la etapa
del proceso enfocada en hechos particulares (asesinatos, desapariciones,
desplazamientos, expropiaciones etc.) cuando serían tratados asuntos de mayor interés
para las víctimas. La apreciación del fiscal no fue compartida ni por el Procurador
delegado ni por los defensores de las víctimas, el Procurador argumentó que la etapa de
generalidades conlleva una reflexión sobre el conflicto y que por lo tanto debe ser un
escenario, como todo el sistema, de construcción colectiva de la verdad y que las
víctimas quieren conocer las generalidades; uno de los defensores de víctimas afirmó
que éstas quieren conocer toda la historia.

Ante los argumentos del Procurador y el defensor de víctimas, el fiscal Gordillo


aclaró que él no consideraba que para las víctimas careciera de interés la etapa de
generalidades y que prueba de ello fueron las 1800 comunicaciones que su unidad envió
a las víctimas para que asistieran a la primera ronda de versiones libres con Ramón
Isaza. De cualquier manera, hay que reconocer que el fiscal se comprometió a motu
propio con la agilización de la etapa de generalidades con el propósito de comenzar a
tratar cuanto antes hechos específicos. Este anuncio del fiscal sobre la agilización de la
etapa de la generalidades tuvo lugar el 30 de abril de 2007, no obstante, para el mes de
junio seguía vigente el tema de las generalidades. Esta dilación en el adentramiento en
hechos específicos que involucraran a víctimas se debió a las dificultades de Ramón
Isaza para ofrecer recuentos debidamente detallados y coherentes de la trayectoria de las
ACMM, y al hecho de que la historia de esta estructura paramilitar abarca más de 30
años. Para tratar de contrarrestar esta obligada demora el fiscal optó por abrir un espacio
al inicio y al final de cada versión para tratar hechos denunciados por las víctimas, con
el propósito de que Isaza consultara con sus subalternos las circunstancias que rodearon
la ejecución de determinadas acciones contra la población civil y así poder, más
adelante explicar a las víctimas lo qué ocurrió.
El resultado de este viraje fueron versiones libres en las que se alternaban las
denominadas generalidades con hechos que competían directamente a las víctimas, en
ellas Isaza y su abogado defensor alternadamente hicieron lectura de unas listas de

140
Aunque el fiscal Gordillo nunca especificó claramente a qué se refería con el término generalidades,
uno puede intuir por sus preguntas y la orientación que le dio a las primeras versiones libres de Ramón
Isaza que pretendía elaborar un perfil de las ACMM a través de la definición sus creencias, actitudes y
valores en el tiempo y en el espacio. Con estas preguntas, el fiscal Gordillo responde a las exigencias
contenidas en los decretos reglamentarios del procedimiento de versiones libres.
víctimas. Sobre estas listas, el 6 de junio de 2007, el fiscal expresó sus reparos a su
organización, el primero de ellos, consistió en la disonancia entre el registro de algunas
víctimas consignado en la primera lista que entregó Isaza y el estatus que poseía la
Fiscalía de esas mismas víctimas, mientras que en la lista de Isaza estas víctimas
aparecían como personas asesinadas en el registro con el que contaba el fiscal Gordillo
tenían el estatus de desaparecidos, por eso, el fiscal le pidió a Isaza entregar la ubicación
de los restos de estas víctimas. Lo único que atinó a responder Isaza fue:

“por ahí, hay gente que no sé quiénes son, ni si están muertos o son
desaparecidos, ni quién los mató porque a veces los muchachos mataban gente
cuando estaban borrachos”.

Esta afirmación de Isaza en tono de disculpa sobre la indisciplina y


desobediencia de sus hombres se repitió en otras ocasiones e incluso remarcó lo excesos
de comandantes como alias “El Gurre”141 y alias “Steven”, ambos comandantes del
Frente Omar Isaza (FOI)142. A pesar del desconocimiento o desaprobación de algunas de
las acciones de sus hombres, Ramón Isaza asumió la responsabilidad de dichas acciones
por línea de mando. Dicho sea de paso, este reconocimiento hecho por Isaza cuestiona
la firmeza de la línea de mando de las ACMM.
En segundo lugar, el fiscal pidió a Isaza y a su defensor explicar cuáles fueron
las fuentes a las que recurrieron para estructurar la lista que estaban entregando, el
defensor de Isaza manifestó que se trataba de investigadores de campo contratados por
él para recoger testimonios sobre muertos y desaparecidos en los municipios donde
operaron las ACMM, e Isaza agregó que también sus subalternos le habían colaborado.
Por último, el fiscal señaló que la simple confesión no era suficiente porque era
imprescindible hacer un relato de las circunstancias que rodearon cada hecho confesado
que tenga que ver con las víctimas.
El procurador y los defensores de víctimas compartieron las observaciones del
fiscal y añadieron otras, el procurador remarcó la importancia de explicar las
circunstancias en que ocurrieron los hechos confesados con el fin de proveer a las
víctimas de la información necesaria para cuestionar a los postulados a Justicia y Paz.
Uno de los defensores de víctimas consideró descuidada e irrespetuosa la manera como
Isaza y su defensor dieron lectura a la lista de víctimas – de afán y en algunos omitiendo
datos importantes como fechas y fiscalías donde están radicadas las denuncias.143 Ante
estas quejas el fiscal le solicitó a Isaza que se manifestara, el postulado respondió
141
“[“El Gurre”] “mataba, mataba y mataba pero no decía que pasaba”. “Isaza da pistas sobre asesinato de
arquitecto y líder campesino de La Dorada”, Verdad Abierta, 05/08/2009,
[Link]
campesino-de-la-dorada
142
En una versión libre conjunta realizada en Ibagué en 2 de febrero de 2009, dedicada a los delitos
cometidos por alias “Steven” en el municipio de Mariquita en el Tolima, el fiscal se refirió al caso de un
desertor asesinado y descuartizado el 15 de marzo de 2002, Isaza afirmó que ese tipos de hechos iba
contra las “políticas” de su organización porque “a los desertores yo los ponía a trabajar en una finca
sembrando plátano, maíz y yuca por 3 meses”. Las confesiones de Ramón Isaza. Verdad Abierta. 12 de
Noviembre de 2008. [Link]
de-ramon-isaza
143
Versión libre del 6 junio 2007.
“Quisiera más que saber todo para contarlo pero no sé todo y yo entiendo el
dolor de las víctimas de tener un familiar desaparecido. Pido perdón por los
errores”. Para mí fue doloroso oír esa lista porque no la conocía y le pido ayuda
a los familiares para que digan quiénes fueron los que desaparecieron o mataron
a sus familiares”.

En todo caso, los llamados del fiscal, el procurador y los defensores de víctimas
a Isaza y en general, a los demás postulados de las ACMM rindieron sus frutos ya que
muchos de los casos tratados en versiones libres dedicadas exclusivamente a las
víctimas fueron documentados – al menos desde su punto de vista – por los postulados.
Para lograr esto fueron importantes las reuniones que el propio Ramón Isaza solicitó
sostener con algunos de sus antiguos subalternos, así como las versiones libres
conjuntas144. Esto no quiere decir que las víctimas hayan sentido que los postulados
fueron honestos o que sintieran que les fue revelada la “verdad”. Es oportuno mencionar
el contraste que se observa en la relación entre las víctimas y los postulados de las
ACMM a medida que avanzaban las versiones libres. Mientras en las versiones iniciales
dedicadas a las denominadas generalidades, las víctimas debían expresarse por
intermedio de los investigadores asistentes del fiscal o de los defensores de víctimas, en
las versiones posteriores, las dedicadas a esclarecer las circunstancias de los hechos que
afectaron directa o indirectamente a las víctimas, las víctimas aunque rara vez
interactuaron cara a cara con los postulados si podían confrontarlos comunicándose con
ellos a la sala de audiencias por medio de un teléfono celular.

e. Las jornadas de imputación de cargos

En esta sección se expondrán algunos de los aspectos que rodean la imputación


de cargos como consecuencia de las versiones libres y de las investigaciones en curso al
momento de la desmovilización. En las jornadas de imputación de cargos se le informan
a los postulados los hechos jurídicamente relevantes que se investigan en su contra, en
ellas además, cada fiscal de justicia y paz hará dicha imputación en concordancia con
las hipótesis delictivas que ha ido estructurando a lo largo del proceso de Justicia y Paz.

Esta imputación e hipótesis sobre las acciones delictivas de las autodefensas


deben estar vinculadas con el conflicto armado, ya que la ley de Justicia y Paz se
concibe como un mecanismo de justicia tradicional145. Por otra parte, hito significativo
lo fijó la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia con la sentencia de

144
Por medio de estas estrategias se conocieron de 18 masacres cometidas por hombres de las ACMM. Ex
paras del Magdalena Medio confiesan 18 masacres. Revista Semana. 4 Septiembre 2009.
[Link]
masacres/[Link]. Inicialmente Isaza admitió conocer de 3 masacres (la masacre de Carmen de
Viboral, ejecutada en el oriente antioqueño, ejecutada en 1997; la masacre de cazadores, ocurrida en
Falan (Tolima), en 2003; y la Masacre Pescadores, ocurrida el 7 de enero de 2003 en la finca San Jorge,
Corregimiento de Méndez, Armero, Guayabal (Tolima).
145
CSJ, Sala de Casación Penal, auto del 21 de septiembre de 2009, radicado nº 32022, M.P. Sigifredo
Espinosa Pérez.
segunda instancia, proferida en julio de 2009, en el proceso de Wilson Salazar
Carrascal, alias “El Loro”. Este fallo replanteó los criterios que deben seguir los fiscales
en el desarrollo de las imputaciones parciales disponiendo como delito base para
Justicia y Paz el concierto para delinquir agravado e impeliendo a Fiscalía General de la
Nación para que haga un análisis de las violaciones masivas y sistemáticas de los
derechos humanos cometidas por los Grupos Armados al Margen de la Ley, y no como
hasta esa época se venía haciendo por medio de conductas individuales de los miembros
de los grupos paramilitares146. Esto implicó para los fiscales realizar y presentar un
análisis del conflicto armado y del grupo paramilitar de su competencia con el propósito
de que realizar imputaciones en el marco del derecho internacional y el bloque de
constitucionalidad.

Cabe remarcar que el tema de la imputación parcial de cargos estuvo sometido a


un debate persistente entre 2008 y 2009, la procedencia de las imputaciones parciales
estuvo en discusión en términos de la aplicabilidad del delito de concierto para delinquir
al paramilitarismo; y la viabilidad de una formulación de cargos progresiva, en la
medida en que se fueran develando hechos en los que participaron los postulados. Un
primer momento de este debate se ubica el 28 de mayo de 2008 con la disposición por
parte de la Sala de Casación Penal de permitir una imputación parcial a pesar de que la
Fiscalía no imputó el delito de concierto para delinquir, pero advirtió que fue una
equivocación de parte de la Fiscalía147. Otra fecha importante para la definición de la
naturaleza de las imputaciones parciales fue el 23 de julio de 2008 cuando por medio de
auto, la Sala de Casación Penal aclaró que es posible hacer imputaciones parciales de
hechos contra un postulado y aún quedan hechos por investigar148. Esta postura de la
Sala de Casación Penal, también esgrimía un sentido pragmático y realista del proceso
de Justicia y Paz:

“efectos prácticos de la ruptura de la unidad procesal también son positivos,


porque se avanza más rápidamente en el trámite y solución de fondo del
asunto”149.

Posteriormente, en julio de 2009, volvió a referirse en estos términos al delito de


concierto para delinquir a propósito del proceso contra Wilson Salazar, alias “El Loro”:

146
Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, sentencia del 31 de julio de 2009. Radicado 31539.
M.P. Augusto Ibáñez Guzmán.
147
En esta ocasión la Sala de Casación Penal advirtió “[…] por cuerda paralela y subsiguiente, se
formulara la imputación que tanto la defensa como el Ministerio Público echan de menos, relativa al
concierto para delinquir agravado, y las otras que surjan de las indagaciones sobre los daños
colectivamente causados por la organización –durante y con ocasión de la militancia del señor WILSON
SALAZAR CARRASCAL– conforme a las fronteras espaciales y temporales específicas de aquella”.
CSJ, Sala de Casación Penal, auto del 28 de mayo de 2008, radicado nº 29560, M.P. Augusto Ibáñez
Guzmán.
148
Otros autos importantes de la Sala de Casación Penal a este respecto son el del 9 de febrero de 2009
(radicado 30955, M.P. José Leonidas Bustos Martínez), el auto del 16 de abril de 2009 (radicado 31115,
M.P. José Leonidas Bustos Ramírez) y el auto del 14 de diciembre de 2009 (radicado 32575).
149
CSJ, Sala de Casación Penal, auto del 23 de julio de 2008, radicado nº 30120, M.P. Alfredo Gómez
Quintero.
“El legislador, en la LJP (artículo 24), previó que la sentencia condenatoria,
además de contener la pena principal y las accesorias, debe incluir la pena
alternativa, los compromisos de comportamiento del desmovilizado, las
obligaciones de reparación moral y económica a las víctimas y la extinción del
dominio de los bienes que serán destinados a la reparación, beneficios
supeditados a su desmovilización y, por ende, a la sanción por su pertenencia al
grupo, de donde surge que esa conducta punible -concierto para delinquir es un
elemento sustancial del proceso de Justicia Paz y, por ende, requisito sine qua
non para la imposición de la pena alternativa”150.

En marzo de 2010, la Sala de Casación Penal volvió a pronunciarse para reiterar la


viabilidad de las imputaciones parciales:

“La Corporación ha precisado que en tanto exista imputación por el delito


de concierto para delinquir – delito base que permite al postulado acceder a
los beneficios de la Ley 975 de 2005– no se descarta la realización de
imputaciones y formulación de cargos por aquellos comportamientos
realizados en desarrollo de la asociación ilícita. Así lo expresó la Sala en su
más reciente decisión del 14 de diciembre de 2009 (radicado 32575), tras
hacer referencia y dar alcance a los precedentes jurisprudenciales ya
citados”.

Con estos elementos en mente discutiremos el criterio de las imputaciones


parciales a propósito del proceso de Justicia y Paz de las ACMM, por un lado,
denotando la relación entre el arquetipo de este bloque paramilitar ideado por el fiscal y
la imputación de cargos, y por otro lado, analizando pormenores de las imputaciones de
cargos realizadas por el fiscal Gordillo.

Los vacíos y ambigüedades del arquetipo de las ACMM estructurado por la


Fiscalía han sido señalados arriba, sin embargo, su evocación en las jornadas de
imputación de cargos ha facilitado esta labor al fiscal Gordillo. Esta evocación en las
jornadas de imputación de cargos se produce de dos maneras. La primera es explícita y
tiene lugar en la exposición que hace el fiscal sobre la génesis, evolución y
georeferenciación del bloque paramilitar. La segunda tiene un carácter más implícito y
ocurre en la imputación de cargos propiamente dicha, de hecho, el delito base de
concierto para delinquir agravado se deriva de la pertenencia a la organización
paramilitar151. Precisamente este criterio esencial de la imputación de cargos engrana

150
CSJ, Sala de Casación Penal, auto del 31 de julio de 2009, radicado n° 31539, M.P. Augusto Ibáñez
Guzmán.
151
Normalmente, las jornadas de imputación de cargos siguen estas etapas: exposición de la génesis y
georreferenciación de la organización paramilitar a la que pertenecieron los postulados; requisitos de
elegibilidad de los miembros de de dicha organización; estructuras a las que perteneció el postulado;
recuento de actividades sistemáticas y generalizadas en contra de la población y la forma en que el
postulado ejerció dichas actividades ilícitas con ocasión de su pertenencia al grupo irregular; y
formulación de cargos. El fiscal Gordillo ha modificado ligeramente la metodología estándar de las
jornadas de imputación de cargos, él ha optado por iniciar las imputaciones de cargos haciendo una reseña
bien con el arquetipo ideado por el fiscal Gordillo, específicamente en lo que se refiere a
la definición de las ACMM como un bloque paramilitar compacto, con una estricta línea
de mando y conformado por frentes cuyos territorios de incidencia estaban bien
definidos. Recordemos que más arriba citamos testimonios del propio Ramón Isaza
quejándose de los excesos de sus hombres, de su falta de información sobre todas las
acciones cometidas por su organización y de cómo éstas contradecían las políticas
organizativas dispuestas por él.

Antes de proceder a distinguir los tipos penales, debemos destacar que desde
2009 el fiscal Gordillo ha acudido a solicitar e implementar imputaciones de cargos
colectivas, en ellas han participado miembros de los distintos frentes de las ACMM.
Dentro de estas jornadas de imputación colectiva de cargos se destaca las jornadas de
noviembre de 2010 en la que se le imputaron cargos a 33 desmovilizados de las ACMM.
En las imputaciones de cargos realizadas por el fiscal Gordillo tal y como lo ha
dispuesto y enfatizado la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia en
distintas sentencias ha tomado como delito base el concierto para delinquir agravado, no
obstante, ha enriquecido este referente acudiendo a nociones jurídicas que apoyan la ley
de Justicia y Paz, lo que ha redundado en darle cierto equilibrio a las imputaciones que
él realiza, puesto que en ellas no privilegia ni a los comandantes de ni a sus subalternos.
El fiscal logra esto haciendo conciencia de las restricciones de acudir al concierto para
delinquir como punto de partida para tipificar los delitos cometidos por miembros de las
ACMM. La limitación de fondo remarcada por él se refiere a las conductas individuales
que desbordaron las políticas de la organización o las disposiciones de los principales
comandantes de las ACMM. En la jornada de imputación de cargos del 22 de noviembre
de 2010 su criterio para imputar cargos a los miembros de las ACMM:

“Tratándose sin embargo de la micro criminalidad a la que está dirigida la


ley 975, debe observarse que más allá del elemento subjetivo y los
elementos objetivos básicos, penados por el concierto para delinquir,
convergen otros que trascienden la esfera misma del concierto y se ubican
como elementos que determinan la atribución punible a título de coautoría
por dominio funcional del hecho respecto de los delitos ejecutados, en
desarrollo de la concertación del grupo, dado que se trata de elementos
objetivos adicionales esenciales para la constitución, o alcance de las reglas
del bloque; esos elementos adicionales están dados por la constitución y de
unas políticas generales del grupo, basados en la ideología política que lo
anima y ligado a eso, la preparación de su miembros en técnicas de guerra,
en inteligencia y contra inteligencia militar, además de la dotación de
armas, municiones, uniformes, insignias, medios de comunicación y
logística básica y la determinación de una georeferenciación, en donde va a
actuar el grupo”.

de los orígenes y trayectoria delictiva de los postulados, luego de tratar la naturaleza de las ACMM ha
expuesto su criterio sobre la definición de los tipos penales más adecuados a los delitos cometidos por esa
organización.
La estrategia del fiscal Gordillo tiene una connotación significativa con respecto
al tipo de conducta punible y al matiz que asume el delito base de concierto para
delinquir para tipificar los hechos criminales cometidos por miembros de las ACMM.
Basándose en contenidos de la ley 100 de 1980 y de la ley 599 de 2000, afirma:

“[…] puede afirmarse que los responsables de la creación del grupo


armado ilegal, adquirieron con ella una obligación de control del aparato y
de las personas que lo conformaban, orientada a impedir resultados
antijurídicos que no consultaran los propósitos para los cuales se había
creado el grupo y resultados antijurídicos por conductas desbordadas y
arbitrarias de sus integrantes, esto es cometidas por fuera de las políticas y
al margen de las órdenes superiores; como varios de los delitos que se traen
a esta imputación, responden a esa simbología específica”152.

Precisamente, la ley 599 de 2000 en su artículo 25 (ACCION Y OMISION) dispone


que:

“Quien tuviere el deber jurídico de impedir un resultado perteneciente a una


descripción típica y no lo llevare a cabo, estando en posibilidad de hacerlo,
quedará sujeto a la pena contemplada en la respectiva norma penal. A tal
efecto, se requiere que el agente tenga a su cargo la protección en concreto
del bien jurídico protegido, o que se le haya encomendado como garante la
vigilancia de una determinada fuente de riesgo, conforme a la Constitución
o a la ley”.

En la línea de argumentación del fiscal Gordillo los fundadores y principales


comandantes de las ACMM, como garantes de esa organización, tenían la obligación de
controlar a sus subalternos para evitar que éstos desbordaran los propósitos para los
cuales se habían conformado las ACMM, dicho en otras palabras, los comandantes de
las ACMM debían impedir que sus hombres cometieran acciones al margen de las
políticas y de las órdenes superiores, como no siempre ocurrió. De su análisis, el fiscal
señala que Isaza y los demás comandantes de las ACMM incurrieron en el delito de
coautoría por omisión de control del grupo y sus integrantes; esta tipificación de la
conducta punible se basa en dos nociones: la de garante y la de omisión.

Estas dos nociones se apoyan en el arquetipo que el fiscal Gordillo concibió y en


el cual Ramón Isaza como “padre” fundador de las ACMM y los subcomandantes con
los que él decidió compartir el manejo de la organización configuraron una línea de
mando estricta. En palabras del fiscal, la coautoría de los jefes de las ACMM de muchos
de los delitos cometidos por sus subalternos:

152
Jornada de imputación de cargos del 22 de noviembre de 2010.
“[…] emerge del organigrama de las autodefensas campesinas del
Magdalena Medio, conlleva a la afirmación según la cual, quien lideró y
creó el grupo y quienes se sumaron a la idea y participaron como
comandantes en colaboración de las directrices y políticas generales del
grupo, tienen respecto de él, de sus integrantes y de sus acciones, un deber
de custodia, que impidiera el desbordamiento de las políticas y de los
hombres”153.

De esta manera, el fiscal Carlos Alberto Gordillo argumenta por qué acude a la
figura de coautoría en todos los casos conocidos por él y que implican a miembros de
las ACMM, de esta forma, explica que la responsabilidad de Ramón Isaza y los
comandantes de sus frentes se deriva del poder de mando que ostentaron, no sobra
aclarar que en otros casos, esta responsabilidad se deduce de la emisión de órdenes que
implicaban la comisión de delitos. Este criterio le permitió al fiscal, a noviembre de
2010, imputar 620 delitos. Este esquema (organigrama) es cuestionable, a la luz de lo
expuesto por los propios victimarios en las versiones libres, como hemos remarcado, los
comandantes de los frentes de las ACMM no le consultaban la totalidad de las
decisiones, ni las rutinarias ni otras más importantes, a Isaza. Tampoco es posible
afirmar que en un sentido estricto en las ACMM hubiese un encargado del
adoctrinamiento y coherencia políticas los miembros de la organización, recordemos
que hasta la fecha la Fiscalía no tiene certeza ni del rango ni de la pertenencia a la
organización del encargado de estas tareas, o sea el supuesto comandante político
general Joaquín Augusto Londoño Acevedo, alias “Alan”, como lo referenció el fiscal
Gordillo en la audiencia de imputación de cargos de noviembre 22 de 2010.

Podemos concluir que la acumulación argumentativa que presenta el fiscal en las


imputaciones de cargos y la acumulación descriptiva obtenida por medio de las
versiones libres y las investigaciones (evidencia) no son compatibles. Aunque la
tipificación de las conductas punibles que hace el fiscal es juiciosa carece de fuerza
demostrativa por no tomar en cuenta las evidencias incluso cuando se contradicen entre
sí. A pesar de que muchas de las afirmaciones esgrimidas por la Fiscalía sobre las
ACMM sean ciertas, éstas se hallan incorporadas a una imagen ficticia de dicha
organización paramilitar, imagen que resulta útil para la imputación de cargos pero que
no da cuenta de la contradictoria realidad de las ACMM y en general del fenómeno
paramilitar colombiano.

153
Ibídem.
2. El Bloque Calima. Miedo y ocultamiento de la verdad

El Bloque Calima fue un grupo paramilitar que, como otros, estaba adscrito a las
Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá conocidas como las ACCU comandadas
por los hermanos Castaño. Operó en los departamentos de Valle del Cauca, Cauca,
Huila y Quindío. Sus primeros combatientes llegaron inicialmente al centro del Valle en
la segunda mitad de 1999 provenientes de Córdoba y el Urabá antioqueño, se
multiplicaron, extendieron sus operaciones a otros municipios y departamentos en los
años siguientes y se desmovilizaron a finales del año 2004. Después de seis años de su
desmovilización lo que se sabe de este bloque es muy poco, existen algunas
investigaciones de la corporación Nuevo Arco Iris (2005, 2007) y la Fundación
Seguridad y Democracia (2005) centradas en la dinámica de este grupo, su expansión
territorial, el contexto regional en el que actuaron y su desmovilización. También hay
algunas investigaciones realizadas por organizaciones de derechos humanos centradas
en la experiencia trágica de las víctimas de este bloque y algunas próximas a ser
publicadas por parte de organizaciones de este tipo en el Cauca, también recogiendo las
experiencias de las víctimas en esta región. Pero todas estas investigaciones tienen en
común grandes vacíos con respecto a los detalles de la llegada de este grupo, sus redes
de apoyo y el tipo específico de presencia que ejercieron en las distintas zonas. Así
mismo, Éver Veloza García alias “H.H”, comandante general de este bloque se ha
caracterizado por ser uno de los jefes paramilitares que menos producciones discursivas
tiene, sus declaraciones siempre son muy escuetas y la historia de su vida no ha sido
narrada en libros, de modo que la historia del Bloque Calima está por contar.

La justicia transicional en su función expresiva tiene el deber de construir la


verdad histórica, lo que permite la posible imputación de responsabilidades políticas a
sujetos colectivos así como establecer el contexto del conflicto armado en que se
produjeron este tipo de crímenes. Por lo tanto la Fiscalía 18 de Justicia y Paz encargada
de llevar el proceso de Justicia y Paz con el Bloque Calima, además de establecer cuáles
fueron las circunstancias factuales de los hechos cometidos y confesados por cada uno
de los postulados, necesariamente produce también un relato sobre la historia de este
bloque y lo que significó su accionar 154. Dicho relato es producido bajo unas
circunstancias específicas y en un contexto determinado, lo que le imprime
características propias. Hasta ahora, mucho de lo que ha documentado la Fiscalía 18
constituye el único material que existe sobre algunos aspectos del accionar de este
bloque en las regiones donde actuó. Este material es construido con ayuda de distintas
154
Al momento de redactar este informe se anunció que la Fiscalía General de la Nación asignó dos
nuevos despachos en mayo de 2011 para apoyar la judicialización del Bloque Calima hasta ahora sólo en
manos de la Fiscalía 18, los nuevos fiscales delegados ante el tribunal de Justicia y Paz son: Juan Carlos
Aponte (Fiscal 40 y coordinador de la Unidad de Cali) y María Patricia Meza (Fiscal 53), Ver:
[Link]
justicia-y-paz-de-cali. Por lo tanto hay que aclarar que este informe sólo cubre el período entre abril 2010
y marzo 2011 en donde el proceso estuvo a cargo exclusivamente de la Fiscalía 18.
fuentes, siendo una de las más importantes las versiones libres de los desmovilizados
postulados a la ley de Justicia y Paz, que luego son documentadas por parte de
miembros de la Policía Judicial que forman parte del equipo asignado al Fiscal 18 de
Justicia y Paz. La confesión de los hechos en las versiones libres aporta información
importante para comprender la llegada y la dinámica del bloque, pero también ha
callado otra igualmente significativa y estos silencios también dicen mucho sobre los
poderes que están detrás de las acciones de este grupo. Lo que muestra que si bien la
sociedad vallecaucana y caucana especialmente no ha estado presente en este proceso de
Justicia y Paz, algunos sectores de esta misma sociedad, por el contrario, nunca han
dejado de estar pendientes de este proceso así sea de manera indirecta y subrepticia. De
esta forma, el material proveniente de las versiones libres nos muestra hechos
desconocidos de este bloque, pero también nos habla de la perspectiva con que se acerca
el Fiscal al conocimiento de este grupo armado, de las tensiones que atraviesan este
proceso y de las características particulares que le imprime cada postulado a sus
relatos155.

En este capítulo intentaremos mostrar cómo se ha realizado esta reconstrucción


histórica del Bloque Calima por parte del proceso de Justicia y Paz y qué consecuencias
tiene para la representación de lo que fue este grupo, tomando en cuenta las
características que ha tenido la desmovilización del Bloque Calima, su proceso de
postulación a la ley de Justicia y Paz, las voces de los victimarios a las que se enfrenta
el Fiscal 18, la metodología utilizada por éste y las interferencias externas que han
afectado el proceso, así como los tipos penales y los modelos de imputación que ha
escogido el Fiscal 18 para tipificar los delitos cometidos por los miembros de este
bloque e imputarles responsabilidades por éstos.

155
Se asistió a las versiones libres individuales de 18 postulados y a cinco colectivas en el 2010 y 2011,
de las cuales se tomó notas y se hicieron grabaciones. Se contó con los informes de 13 versiones libres
llevadas a cabo en el año 2009, que fueron suministradas por la sede regional del Valle del Cauca de la
CNRR y con una transcripción de las versiones libres de alias “H.H” desde el año 2007 cedidas por una
profesora de la Universidad de los Andes. También se obtuvo el video de las versiones de Giancarlos
Gutiérrez, cedido por la Fiscalía al grupo de Memoria Histórica. Mucho de este material estaba
incompleto ya que en ocasiones no fue posible grabar por restricciones de la Fiscalía, los informes de la
CNRR sobre las versiones son bastante resumidos y la transcripción de las versiones de “H.H” tenían
muchos espacios en blanco. Por esto el peso principal de este material estuvo en las versiones en las
cuales se pudo asistir personalmente y se usó el material restante como complemento. Se asistió también a
las Audiencias de formulación e imputación de cargos de Juvenal Alvarez Yepes alias “Cocacolo” y
Rover Enrique Oviedo Yañez alias “El Chacal”, en donde se tuvo acceso a la contextualización del
Bloque Calima realizada por la Fiscalía y presentada en estas audiencias como uno de los requisitos que
pide el Tribunal de Justicia y Paz. Se realizaron también dos entrevistas con el Fiscal 18 José Joaquín
Arias encargado de llevar el proceso de Justicia y Paz con el Bloque Calima, así como con el investigador
principal de la Fiscalía y varios miembros de su equipo. Así mismo, se realizaron entrevistas con víctimas
del Bloque Calima que asistieron a las versiones libres y las que asistieron a la Jornada de atención de
víctimas en Barragán, Valle. Se participó también de las reuniones de la Fiscalía con la Procuraduría,
Defensoría, Acción Social y CNRR en las Mesas Interinstitucionales de Atención a Víctimas y en las
reuniones preparatorias del incidente de reparación de Giancarlo Gutiérrez, en donde se pudo ahondar en
la perspectiva del Fiscal y el funcionamiento de este proceso. Todo este material primario se
complementó con revisión de prensa y consulta del portal de Verdad Abierta.
a. Desmovilización del Bloque Calima. Menos de los que eran y pocos postulados.

A finales del año 2003 Éver Veloza García alias “H.H” reúne a los comandantes
de grupo en Jamundí, entre los que se encontraban José de Jesús Pérez Jiménez alias
“Sancocho”, Juan de Dios Úzuga David alias “Giovanni” y Elkin Casarrubia Posada
alias “El Cura” para informarles de la posibilidad de un diálogo de paz con el gobierno
y la inminencia de la desmovilización, a la que todos accedieron por unanimidad según
la versión de Juan Mauricio Aristizábal alias “El Fino”. De esta forma, se decreta el cese
de hostilidades, (que no será cumplido a cabalidad) y empieza el repliegue de tropas
preparándose para la entrega final de armas ante el gobierno el 18 diciembre del 2004
en el corregimiento Galicia (Bugalagrande). Allí se desmovilizaron 564 hombres156,
encabezados por Éver Veloza García alias “Hernán Hernández”, “H.H” o “Carepollo”,
quien semanas antes había liderado también la desmovilización del Bloque Bananero en
el Urabá.

El número de hombres desmovilizados suscita desde un comienzo inquietudes


sobre la suerte del resto de combatientes de este bloque: “Si se hace un ejercicio simple
de sumar el número de hombres que, según la Tercera Brigada, tiene el Bloque Calima
en el Valle, daría como resultado 900 combatientes y descontándoles los 100 del
Pacífico, esta cifra sería de 800. Cómo se mencionó, los desmovilizados fueron 557,
habría que preguntarse entonces por la suerte de los 243 restantes157.

Aunque se ha especulado mucho sobre cuántos combatientes conformaban el


Bloque Calima, la última cifra que se ha dado por parte de uno de los postulados
encargado del manejo financiero del grupo es de 1.300 hombres, como el total de
combatientes que llegaron a pasar por este bloque. Una posible explicación a esta
diferencia de cifras entre el total de miembros que hicieron parte del Bloque Calima y
los que efectivamente se desmovilizaron se encuentra en Guzmán y Moreno (2007).
Según ellos, antes de la desmovilización, en el transcurso del año 2004, las AUC del
Valle recibieron serios golpes que afectaron su estructura al resultar capturados o
asesinados varios de sus cabecillas. Uno de ellos fue Elkin Casarrubia Posada, alias
“Mario” o “El Cura”, comandante militar de este grupo quien es detenido el 27 de
agosto de 2004 en el barrio El Poblado de Medellín, acusado de planear y dirigir la
masacre del Alto Naya. Esta situación habría provocado un cierto grado de dispersión de
los hombres al mando de estos dirigentes desaparecidos y el posible reciclaje de algunos
de ellos en las organizaciones de los Rastrojos y los Machos158, que les habrían ofrecido
dinero para obtener su vinculación. También puede haber contribuido a este número
final las bajas y capturas que sufrieron antes de la desmovilización, la vuelta a sus
lugares o bloques de origen para la desmovilización de muchos de los miembros

156
De estos desmovilizados según informe de la Fiscalía 18, 31 han fallecido por conductas punibles y 58
ha fallecido por otros motivos. Informe presentado en la Mesa Interinstitucional de Atención a Víctimas
el día junio 2 de 2010 en Cali.
157
Fundación Seguridad y Democracia. Desmovilización del bloque Calima de las AUC. En:
[Link]
158
Bandas delincuenciales al servicio de narcotraficantes del norte del Valle.
provenientes de otras regiones del norte del país, y que otro tanto no se haya
desmovilizado como ocurrió en Buenaventura.

En todo caso, del total de desmovilizados sólo 21 hombres fueron postulados al


proceso de Justicia y Paz, lo que retrasó la dinámica de las versiones libres con este
bloque. Este escaso número de postulados tuvo que ver con la actitud particular que
tomó Éver Veloza alias “H.H” frente al proceso. Por un lado, en la lista de personas a
ser postuladas que hizo este ex comandante como representante del grupo, no incluyó a
los paramilitares que fueron capturados antes de la desmovilización. Además de esto, el
Bloque Calima se quedó por un tiempo sin un jefe que reconociera a los ex
paramilitares para que pudieran ser postulados en Justicia y Paz, ya que “H.H” se fugó
en agosto de 2006159 cuando el gobierno le ordenó a los jefes paramilitares recluirse en
la Ceja, Antioquia, siendo capturado sólo hasta abril de 2007, por lo que el número de
nominados de este Bloque quedó limitado a los iniciales.

Ante la actitud adoptada por “H.H” de no reconocer a los ex miembros del grupo
160
presos , algunos de ellos consiguieron ser postulados de distintas formas antes del
decreto 4719 de 2008, como por ejemplo a través del reconocimiento de otros jefes
paramilitares o exigiendo su postulación a cambio de la entrega de fosas comunes 161. El
primer caso lo ejemplifican los postulados Jeins Puertas alias el “Gato” y Luis Miguel
Arango, alias “Diego”, el primero ex comandante de la zona de Calima-Darién se
desmovilizó con el bloque Bananero y el segundo se desmovilizó con el Bloque
Catatumbo.

“Cuando estuve preso hablábamos con “H.H” y me dice directamente yo no


quiero saber nada de presos, don Berna nos colaboró para que Mancuso nos
diera el aval, eso hay un enredo doctor, yo me desmovilicé con el Bloque
Catatumbo, el aval nos lo dio Salvatore Mancuso, pero no llegué a trabajar con
ellos. “H.H” no nos quiso reconocer (Alias “Diego”).

Ciento tres nuevos postulados pudieron llegar a rendir versiones sólo a raíz del
decreto 4719 de 2008 que expidió el gobierno de Álvaro Uribe, el cual permitió que
exparamilitares que estaban presos pudieran solicitar su postulación de forma
individual. Con todo, la mayoría de postulados, aparte de “H.H”, fueron ex patrulleros
de la organización, es decir, pertenecientes al rango más bajo dentro de la organización.
159
Al respecto “H.H” dice en entrevista con Semana lo siguiente: “el Presidente hace un llamado
voluntario a que se presenten en el centro de reclusión en La Ceja. Muchos fueron capturados,
supuestamente conducidos, pero uno no puede ser conducido cuando no ha sido citado a una fiscalía. Yo
asumí esa posición porque no tenía orden de captura y era un llamado voluntario. Yo estaba esperando
que se fijara la fecha de versión libre y me iba a presentar. Nosotros no nos presentamos a La Ceja porque
la conducción era voluntaria, no obligatoria”. SEMANA. “Habla Éver Veloza, alias “H.H”. 06/08/2007.
Disponible en: [Link] Al
momento de la fuga, tanto “H.H” como Vicente Castaño estaban siendo señalados de haberse confabulado
para matar a Carlos Castaño, y así favorecer a los mafiosos que buscaban una silla en Ralito.
160
Sin embargo, en diligencia de versión libre “H.H” argumenta, cuando es interrogado por las listas de
los postulados detenidos en prisión, que él sí tenía intención de entregarlas pero el Alto Comisionado para
la Paz en ese momento no quiso recibirlas, primero aduciendo problemas legales y luego por otros
motivos diferentes.
161
El País. “En Montañitas habría fosa con quince cuerpos”. Pag.A8, 24 de junio de 2007.
El segundo hombre más importante después de “H.H”, conocido como “El Cura” quien
fue el comandante militar de este Bloque, sólo fue postulado al proceso de Justicia y Paz
durante el primer semestre de 2010, iniciando sus versiones libres sobre el Bloque
Calima sólo hasta finales de febrero del año 2011. Dentro de los mandos medios
escuchados en versiones libres hay siete únicamente: José de Jesús Pérez Jiménez alias
“Sancocho”, Rover Enrique Oviedo Yañez, alias “Chacal”, Juan Mauricio Aristizabal
Ramírez, alias “El Fino”; Armando Lugo, alias “El Cabezón”; Jair Alexánder Muñoz
Borja alias “Sizas”, Albeiro Úsuga Graciano alias “Róbinson” y José Ruperto García
Quiroga alias “El Gato”. Esta situación tiene repercusiones en la reconstrucción
histórica que se está haciendo sobre el Bloque Calima, ya que por lo general los mandos
medios manejan mucha más información y una visión más de conjunto sobre el accionar
del grupo al que pertenecieron, y su menor representación dentro de los postulados hace
que esta historia construida por la Fiscalía, con algunos retazos medianos y muchos
pequeños, sea bastante difícil de armar.

Además de ser pocos los desmovilizados del Bloque Calima en el proceso de


Justicia y Paz y en su mayoría patrulleros, poco antes de la desmovilización, en
diciembre de 2004, fueron asesinados varios comandantes, con lo que se perdió
información valiosa sobre el accionar de este grupo y sus relaciones con políticos y
empresarios. Cinco de los comandantes de zona que operaron junto a “H.H” no están
dentro del proceso de Justicia y Paz. Tanto Juan de Dios Úzuga David alias “Giovanni”
como “Ramiro”162, comandantes del frente la Buitrera se desmovilizaron con el Bloque
Calima pero se fueron para Urabá. “Julián”, otro de los comandantes de zona fue
asesinado en Tuluá; “Clavijo” y “Tigre”, comandantes en Caicedonia están muertos, el
primero murió en combates con la guerrilla y el segundo fue asesinado después de la
desmovilización; y de “Marco Gavilán” y “Camilo” se desconoce su paradero a pesar de
que el segundo se desmovilizó con el Bloque Calima. De los urbanos del Frente Central,
“Gregorio” fue asesinado en Tuluá antes de la desmovilización al igual que “Galeno”.
Jhon Henry Jaramillo alias el “Mocho” y Wilber Valencia alias “Félix”, comandantes
militares en la zona de Buenaventura fueron asesinados, el primero en Urabá y el
segundo en Buenaventura después de la desmovilización. Alias “El Indio”, alias “Sergio
el Teniente”, “Jorge”, “Pirry” y alias “Gallo” comandantes urbanos de la organización,
se habrían retirado de ésta antes de la desmovilización. De los ex comandantes de zona
que operaron en la región del Cauca, varios están muertos como alias “Daniel”,
“Cepillo”, “Chan” y “Bola de Cacao”163.

Juan Mauricio Aristizábal alias “El Fino”, comandante financiero del Bloque
Calima, relata los sucesos que precedieron la desmovilización del Bloque Calima:

“Yo me doy cuenta que matan a “Diego la Marrana” y al mes y medio matan
también a “Fernando”, a finales de la desmovilización había un malestar y una
cantidad de roces, habían matado inclusive otro comandante, a “Julián” lo

162
Se nombran sólo sus alias ya que se desconoce su nombre verdadero.
163
La mayoría de esta información fue extraída de la versión libre de Éver Veloza García alias “H.H” ante
la Fiscal 17, el día 6 de noviembre de 2007 en Medellín y el resto de las versiones de otros postulados.
mataron en Tulúa, a “Diego” lo encontraron por la entrada a Galicia y a
“Fernando” lo mata un sector de acá del centro, a “Tocayo” también lo
desaparecen; en ese tiempo empiezan a surgir muertes de personas; yo al final
me mantenía en la región de Medellín, de Santo Domingo”.164

Lo anterior muestra las enormes dificultades que enfrenta el Fiscal 18 encargado


del proceso de Justicia y Paz con el Bloque Calima, José Joaquín Arias, para reconstruir
la verdad de lo que fue este Bloque y establecer cómo funcionaban las estructuras de
poder detrás de la comisión de los crímenes, objetivos que diferencian este proceso de
los de la justicia ordinaria. El Fiscal tiene entonces que lidiar con un escaso número de
postulados, la mayoría de ellos patrulleros que aportan un conocimiento muy limitado
de las políticas y estrategias del grupo, mientras el comandante de más alto rango está
extraditado desde el 5 de marzo de 2009 después de haber hablado mucho en sus
versiones libres sobre el Bloque Bananero pero poco del Bloque Calima 165. Y además
también enfrenta presiones externas para que esta verdad no se conozca, las cuales se
traducen en ex miembros de este grupo asesinados antes de la desmovilización y
amenazas a los postulados, así como un miedo generalizado para hablar de los políticos
y empresarios involucrados con este bloque que describiremos más adelante, lo que
impone serios sesgos y vacíos a la representación que pueda resultar de este proceso de
Justicia y Paz sobre el pasado violento que protagonizó el Bloque Calima de las AUC en
las regiones en que operó.

En la actualidad el proceso de Justicia y Paz referente al Bloque Calima de las


AUC cuenta con 134 postulados a esta ley, 21 postulados iniciaron versiones libres y el
resto fueron postulados hace sólo 7 meses. En la actualidad hay aproximadamente 80 de
estos postulados que han comenzado ya el proceso de versiones libres a cargo del Fiscal
18. De estos postulados, 30 se desmovilizaron colectivamente, 16 están en libertad y el
resto se postularon estando presos.

Hasta noviembre de 2010 los postulados habían enunciado 23 masacres, aunque


la Fiscalía ha documentado 73; también han sido enunciados 545 homicidios, 15
secuestros, 4 casos de violaciones, 25 casos de hurto, 14 casos de desplazamientos
colectivos y 50 delitos de otra clase166. Como resultado de los hechos confesados en esas
diligencias de versión libre a junio 2 de 2010, la unidad de exhumaciones de la Fiscalía
18 había exhumado 79 cuerpos167.

164
Versión Libre Juan Mauricio Aristizabal, 21 de julio de 2010, en la Fiscalía de Cali.
165
Antes de ser extraditado, Éver Veloza García, alias “H.H”, representante del Bloque y máximo
comandante de éste, rindió versión libre ante la Fiscal 17 Nubia Estela Chávez Niño, quien le formuló 88
cargos parciales. “H.H” confesó que fue autor de la muerte de más de mil personas entre los años 2000 y
2001 en Buenaventura y tendrá que responder por más de seis mil crímenes. Verdad Abierta. “Desde
Colombia formulan cargos a “H.H”, preso en Estados Unidos. 5 de mayo de 2010. Disponible en:
[Link]
166
Verdad Abierta. “Así van las confesiones del Bloque Calima en Justicia y Paz”. 12 de noviembre de
2010.
167
Informe de la Fiscalía presentado en la Mesa Interinstitucional de Atención a Víctimas del Valle del
Cauca, el 2 de junio de 2010 en Cali.
A. Las Voces de los Victimarios. Heroísmo, traición y miedo a hablar.

En esta sección vamos a analizar el discurso de algunos ex miembros del Bloque


Calima dentro del proceso de Justicia y Paz, tomados de sus versiones libres y
complementados con algunas entrevistas realizadas por fuentes periodísticas, ya que no
pudimos acceder al centro de reclusión donde se encuentran los postulados del Bloque
Calima. Nos preguntamos por los sentimientos morales profundamente arraigados que
afloran en estos discursos y que sirvieron de soporte al paramilitarismo en nuestro país.
Sentimientos y convicciones que no son exclusivos de estos ex militantes, sino que al
ser compartidos por distintos segmentos de nuestra sociedad permitieron la difusión de
este fenómeno y su tolerancia. Estos elementos discursivos que intentamos rastrear y
reconstruir no aparecen de manera coherentemente articulada en sus manifestaciones
verbales, sino que aparecen más bien de forma fragmentaria y a veces contradictoria con
otras partes de su discurso, mezclados además con las justificaciones estratégicas que
también despliegan en estos discursos y que son impuestas por el esquema de incentivos
en Justicia y Paz. Aún así, se encuentran regularidades y argumentos comunes en los
discursos de los versionados que nos permiten acercarnos a esas justificaciones
profundas del paramilitarismo que enmarcaron el sentido que le dieron a sus acciones y
que nos ayudan a entender no sólo la dimensión que tuvo este fenómeno a niveles más
personales, sino también los distintos relatos que pueden llegar a construir estos ex
combatientes en un proceso como el de Justicia y Paz y a los que el Fiscal de Justicia y
Paz debe hacer frente en la escena judicial.

La experiencia paramilitar como equivocación y a la vez como triunfo.

Casi sin excepción cuando los postulados del Bloque Calima tienen que hablar
sobre sus motivaciones para ingresar al grupo armado ante Fiscales o periodistas no han
dudado en explicar esta vinculación como un error debido a su edad, a su ignorancia, su
inmadurez política o a las duras circunstancias de la vida que les tocó vivir. Algunos
refuerzan este argumento trayendo a la memoria las veces que trataron de dejar las
armas o abandonar el grupo. En este mismo sentido, en este balance general y abstracto
que hacen de la guerra en que participaron, las personas sobre las que recayó su
accionar son calificadas como víctimas inocentes, culpables sólo de estar en medio de
esta guerra que afectó principalmente a la población civil, argumento del que se
desprenden las peticiones de perdón hacia las víctimas. Éver Veloza alias “H.H” expresa
por ejemplo, en su entrevista con la revista Semana lo siguiente:

“Yo siempre les he dicho a las víctimas que les pido perdón porque soy un
convencido que la mayoría que murió en la guerra era inocente. Todas son
personas que murieron de civil, en sus casas o en sus lugares de trabajo”168.

168
Entrevista con la Revista Semana 01/08/08: [Link]
Estas evaluaciones retrospectivas de su accionar violento en el pasado se
corresponden con las manifestaciones de arrepentimiento que, como gesto de paz,
presupone la participación dentro del proceso de Justicia y Paz y son implícitamente
exigidas por éste. Sin embargo, un discurso diferente se despliega a otro nivel. Al tener
que hacer un balance más pragmático y concreto del accionar del grupo armado al que
se perteneció, comienza a aparecer una visión del paramilitarismo como un movimiento
liberador del “yugo de la guerrilla”, plenamente justificado por los excesos de su
contraparte en el país y la incapacidad del Estado para contrarrestar a la subversión. En
su entrevista para la revista Semana Éver Veloza alias “H.H” retrata de esta forma su
experiencia en el Urabá:

“El Urabá es una zona que lleva muchos años bajo el yugo de la guerrilla, la
población estaba cansada y la Fuerza Pública estaba maniatada, entonces
cuando llegamos nosotros como ofreciendo una solución y demostrándole a la
comunidad y a la Fuerza Pública que éramos capaces de derrotar a la guerrilla
militarmente entonces contamos con el apoyo de la Fuerza Pública y las mismas
comunidades, contábamos con el apoyo de la gente, por eso el Urabá fue
liberado”. 169

Como en los discursos de otros jefes paramilitares, de nuevo está presente la


idea de las AUC como salvadoras del caos en el que había puesto al país la expansión
guerrillera, el cual justificaba tomar la justicia por las propias manos, por fuera de los
canales institucionales. La percepción de la Fuerza Pública como estando “maniatada”
se refiere a los límites impuestos por las normas del debido proceso y las limitaciones
humanitarias a la guerra que impiden que la acción del Ejército y la Policía se ejerza por
fuera ciertos parámetros que la regulan y la contienen, normas que en este contexto
fueron consideradas por los paramilitares y algunos miembros de la Fuerza Pública
como obstáculos para ganar una guerra antes que como garantías de los derechos
[Link] actuar reactivo, sin límites, con la libertad de actuar por fuera de las
normas legales, si bien les posibilitó un ejercicio de la violencia contra los grupos
subversivos sin las restricciones que cobijaban a la Fuerza Pública, es a su vez
reconocido por los desmovilizados como una fuente permanente de injusticias contra la
población. La mayoría ha confesado que asesinaron personas o cometieron masacres de
personas inocentes basados en rumores que casi nunca verificaban.

Aunque las consecuencias de los actos desarrollados en medio de la guerra son


calificadas como errores y excesos, la necesidad de la guerra y su victoria permanecen
incuestionadas por parte de sus antiguos comandantes. Aunque Éver Veloza alias “H.H”
reconoció haberse sentido profundamente afectado por el encuentro directo que sostuvo
con un grupo de víctimas quienes le mostraron vívidamente el horror y el dolor que sus
acciones desencadenaron en sus vidas y en sus familias, esto no bastó para afectar su
profunda convicción de que sus acciones se enmarcaron en lo que para él fue una guerra
justificada:

169
Entrevista con la Revista Semana 01/08/08: [Link]
“era una guerra necesaria porque la guerrilla estaba en ese momento totalmente
apoderada y nosotros ganamos la guerra, es un hecho que la ganamos porque a
la guerrilla la replegamos, y la guerrilla hoy en día dónde está? En la selva
donde ni siquiera hay comunidades”170.

Se trata entonces de personas que se ven a sí mismas como sujetos de la historia


que hicieron lo que tenían que hacer en su momento y lo hicieron, no sin errores, pero sí
exitosamente. Y fue una victoria que para ellos se tradujo en beneficios políticos y
económicos tanto a nivel nacional como regional. En el primer caso dice Armando Lugo
alias “Cabezón” en una entrevista para el diario El Espectador del 4 de marzo del año
2009:

“la guerrilla está debilitada porque nos pusimos las botas....Si las AUC no
hubieran aparecido, dónde estaría la guerrilla? podríamos tener un presidente
guerrillero”171.

Y en el segundo caso, Juan Mauricio Aristizábal alias “El Fino” se refiere con orgullo a
la reactivación económica que trajo el accionar paramilitar:

“Cuando rebaja el índice de secuestros en Buenaventura, con hechos, la gente de


ahí ya cree en nosotros y es donde toman ese partido de creer en nosotros, con
hechos concretos, la gente que no podía ir a sus pesqueras, a sus fábricas, ya
iban normal al puerto de Buenaventura, vivían allí tranquilos.”172

En sus rememoraciones del pasado se sigue exaltando su accionar violento, el


grupo al que pertenecieron sigue siendo motivo de orgullo y recuerdo de glorias
pasadas, como cuando alias “El Fino” relató en su versión libre, con lágrimas en los
ojos, cómo lloró amargamente cuando iba en el avión después de capturado, con sus
manos esposadas, rebajado a la condición de un vulgar delincuente mirando por la
ventana las tierras en donde otrora había construido un gran emporio. En este contexto,
las manifestaciones de arrepentimiento y las solicitudes de perdón que son
continuamente expresadas por los postulados se refieren más bien a sus excesos en la
guerra, a los errores que cometieron en medio del calor de ésta, pero no se refieren al
sentido en sí de la misma.

Las víctimas del Bloque Calima que, en el discurso más abstracto y general
sobre el balance de la guerra que hacen los postulados, son catalogadas por ellos como
inocentes y miembros de la población civil, vuelven a ser culpables de su propia muerte
al ser señaladas como guerrilleras o colaboradoras de estos grupos cuando el discurso
versa sobre hechos concretos. El mismo Éver Veloza alias “H.H” que pidió perdón a los
pueblos indígenas sacrificados en la masacre del Naya sobre la base de que fueron
víctimas que nunca debieron morir porque no tenían nada que ver con el conflicto, ya en
170
Ibidem.
171
El Espectador. “El fin de nosotros es la muerte o la cárcel”. 4 de marzo de 2009. Disponible en:
[Link]
172
Versión libre Juan Mauricio Aristizábal alias “El Fino” ante el Fiscal 18 de Justicia y Paz, el 21 de julio
de 2010 en Cali.
el relato concreto que hace del hecho argumenta que las personas que fueron asesinadas
durante esta incursión fueron señaladas por un guerrillero del ELN que capturaron y que
muchas eran “realmente” guerrilleros de civil173. Así mismo, cuando el Fiscal 18,
después de interrogar a Elkin Posada Casarrubia sobre una de las masacres en las que
participó, le pregunta que si tiene algo que decirle a las víctimas presentes en la sala
dispuesta para ellas, este postulado, en consecuencia del relato que acaba de ofrecer, en
el que hizo referencia a la existencia de un informante de la guerrilla que les señaló a
sus víctimas, responde lo siguiente:

“yo les hago un llamado a las víctimas para que vean que colaborarle a la
guerrilla no trae nada bueno porque luego esos mismos a los que ustedes les
dieron comida luego los delataron.”174

Quien busca en estos relatos al exparamilitar arrepentido y digno de perdón, o


aquel que busca al ex paramilitar cínico y orgulloso queda perplejo al encontrar una
mezcla de ambos en un mismo relato. Pero en todo caso estos discursos muestran que
las ideas que justificaron el accionar de estos ex militantes no han sido deslegitimadas o
por lo menos les siguen pareciendo razones valederas.

De sujetos de la historia a objetos manipulados y traicionados.

Ante la expectativa de su extradición y tal vez tratando de impedirla Éver Veloza alias
“H.H” le da un giro a su discurso, en el que pasan de ser héroes de la patria a títeres
utilizados por otros y en donde la lógica de reciprocidad, con la cual explicaban sus
actos de guerra como respuesta a la amenaza guerrillera y a las acciones de este grupo,
se transforma en una lógica económica al servicio de los intereses de esos otros que los
utilizaron y quienes se transforman en los verdaderos responsables de la guerra.

“Los grandes beneficiados con la guerra son los grandes empresarios de este
país. Se beneficiaron los narcos, los políticos, el pueblo es el que ha perdido. Son
más responsables ellos que nosotros, ellos usaron la guerra en beneficio de sus
emporios económicos, tendrán que responder algún día...Cuando iniciamos lo
hicimos con un objetivo totalmente antisubversivo, una lucha que nosotros nos
metimos en la cabeza y con unos ideales pero que ahora con el transcurso de los
años se ve que lo único que hicimos fue daño al país en beneficio de unos pocos,
esos políticos, esos militares que se llenaban el pecho de medallas, y personas
muy prestantes del país.”175.

Este discurso tiene un carácter eminentemente estratégico pues busca evitar la


extradición de este ex jefe paramilitar argumentando la necesidad de conocer las

173
Entrevista con la Revista Semana 01/08/08: [Link]
174
Versión libre Elkin Posada Casarrubia alias “El Cura” ante el Fiscal 18 de Justicia y Paz, el día 22 de
febrero de 2011 en Cali.
175
Entrevista realizada por Hollman Morris a Éver Veloza García alias “H.H” y presentada en el programa
Contravía: [Link]
identidades de estos personajes detrás de la guerra, cuya penalización sería incluso más
importante que la de los mismos paramilitares y para lo cual se haría necesaria la
presencia de alias “H.H” en el país. Pero a la vez revela un rasgo importante del Bloque
Calima no llevado al nivel discursivo hasta ahora y es el carácter de fuerza armada
importada al Valle del Cauca por poderes regionales que vieron necesaria su presencia
para el logro de sus intereses y objetivos. Se entiende entonces por qué la inminencia de
su extradición es entendida como una traición por “H.H”, que en ese momento evalúa su
pasado como un trabajo sacrificado y heroico cuyos réditos se lo llevaron finalmente
otros, lo que hace de él un simple títere que fue usado y desechado según las
necesidades de los poderosos. En este discurso, combatir a la guerrilla deja de ser el
verdadero objetivo del grupo al que perteneció. Se combatía a ésta en tanto amenazara
intereses económicos de ciertos sectores a los cuales servían las autodefensas, por lo que
son éstos revelados como los fines últimos que guiaron el accionar de los bloques a los
que perteneció este ex comandante.

De ahí que el discurso frente al Estado también cambie. El Estado, doblegado


por la guerrilla y limitado por la Constitución, al que sienten el deber de ayudar y del
que se sienten de alguna forma parte (como decía Elkin Casarrubia:

“uno se creía un miembro más de la fuerza pública”), pasa a ser ahora uno más
de aquellos que los utilizaron: “El gobierno le teme a la verdad. Esto es un
problema de Estado porque fueron muchos coroneles, generales, políticos, las
personas encargadas de velar por la seguridad de este país que nos utilizaron a
nosotros para poder garantizar la seguridad”176.

Por lo tanto este segundo discurso, si bien motivado por circunstancias


contextuales muy particulares, hace que los objetivos antisubversivos de las
autodefensas se desdoblen en otros cuyos móviles son más pragmáticos. Mostrando a
las autodefensas por un lado, como un grupo con unos ideales antisubversivos
característicos de su origen, pero al mismo tiempo como un instrumento armado al
servicio de intereses económicos y políticos regionales.

La difícil reconstrucción de la verdad a través de los silencios sobre el pasado.

Aparte de los problemas que se han presentado en el proceso de postulación y


desarrollo de las versiones libres, la reconstrucción de la historia del Bloque Calima por
parte de la Fiscalía debe enfrentar distintas formas de silenciamiento respecto a lo que
fue este grupo y sus redes de apoyo y tiene el deber de confrontar estos silencios en la
escena judicial. Como veremos parecen existir presiones para que no se conozcan
algunos nombres ni se toquen algunas personas que tuvieron una presunta participación
en el accionar del bloque, lo que resulta en vacíos a la hora de contar esta historia en un
trasfondo de temor generalizado compartido tanto por las víctimas, los versionados
como los mismos operadores judiciales. Esta situación concuerda con la tesis que
176
Ibidem.
sostiene Osiel177 (2009, p. 76) quien argumenta que el procesamiento judicial para los
que son señalados como responsables de las atrocidades masivas es más probable en
aquellas transiciones en las que los perpetradores y quienes los apoyan sufren una
pérdida considerable de su poder político. Aunque no podemos afirmar que quienes
encabezan el gobierno regional mantienen relaciones y alianzas informales con los que
hicieron parte del Bloque Calima, la falta de procesos judiciales en contra de los
políticos y empresarios que apoyaron el accionar de este bloque, en donde el Valle es
una de las regiones con menos procesos por parapolítica en el país, sí nos indica que no
han habido en esta región procesos de deslegitimación o sanción social a las élites
políticas y económicas involucradas en estos hechos violentos, por lo que puede
presumirse que su poder no se ha visto disminuido de manera considerable. En los
países en donde se han adelantado este tipo de procedimientos judiciales contra los
perpetradores sin que antes éstos y sus colaboradores pierdan influencia y poder político
ha sucedido que aún si los criminales no logran bloquear los juicios en su totalidad,
pueden impedir la imparcialidad de independencia judicial, lo que lleva a que la
transparencia de los resultados de los juicios se vea comprometida por presiones
políticas y que, por lo tanto, éstos sean considerados como ilegítimos por la opinión
pública (Osiel, 2009, p, 76).

Estas formas de silenciamiento de la verdad para el caso del Bloque Calima se


presentan desde el mismo momento que se negocia la desmovilización de las AUC. Las
desapariciones de Carlos Efrén Guevara alias “Fernando Político” a mediados de
septiembre de 2004 cuando es asesinado en Cali y Darly Perdomo alias “La Marrana”,
constituyen una forma efectiva de ocultar los nombres de las personas que tuvieron
vínculos con el Bloque Calima, ya que ambos se encargaban de manejar las relaciones
con políticos y Fuerza Pública. Es muy revelador que incluso Jairo Guevara Cano,
hermano de alias “Fernando” está refugiado en el exterior por amenazas en su contra 178.
La misma forma en que es asesinado alias “La Marrana”, el cual es encontrado
“bien picadito”, deja un mensaje de terror a los desmovilizados. Este tipo de hechos han
producido dentro de los postulados del Bloque Calima un miedo generalizado que sin
duda condiciona su actuación dentro de Justicia y Paz. Ellos mismos han manifestado en
sus versiones libres el miedo que sienten ante una amenaza que es presentada como
indefinida pero casi omnipresente y sumamente efectiva: “Si yo estuviera en la calle ya
me habrían matado porque están matando a todos los que saben mucho de la
organización” (alias “El Cabezón”179).

Existe ya una lista de comerciantes, empresarios, políticos y miembros de la


Fuerza Pública vinculados al accionar del Bloque Calima. A partir de la información
aportada por los postulados en las versiones libres; los fiscales han logrado recopilar
esas listas en las cuales sin embargo, también figuran muchas personas ya fallecidas o
que estaban presas por otros procesos o ya mencionadas por Éver Veloza alias “H.H”. El

177
Osiel, Mark. Making sense of mass atrocity. New York: Cambridge University Press. 2009.
178
El País. “'HH' y 'El señor del Pacífico' declararán en proceso contra Juan Carlos Martínez”. Abril 7 de
2010. Sección Colombia.
179
Versión libre Armando Lugo alias “El Cabezón” ante el Fiscal 18, el día 30 de julio de 2010 en Cali.
ambiente predominante en la sección de la versión libre en donde los postulados son
cuestionados por este tipo de nombres ha sido el de la aprehensión, el temor y la
dilación en la entrega de información, mostrando un patrón de resistencia a la
enunciación de este tipo de datos.180 A pesar de que “H.H” ha sido catalogado como el
jefe paramilitar que quizás ha contado más verdades a lo largo de su versión libre ante la
Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía, éstas se refieren mucho más al Bloque
Bananero181 que al Calima. Aunque sobre este último confesó muchos crímenes y
también hizo entrega de un importante número de fosas, desde sus versiones libres las
omisiones de información comienzan a presentarse, pareciendo haber marcado la pauta
de lo que podía o no ser mencionado en las versiones del resto de postulados.

¿Quiénes fueron los primeros empresarios que habrían lanzado un llamado de


auxilio a las AUC y en qué forma lo hicieron? Estos son temas aún muy oscuros en las
versiones libres. Como mencionamos más arriba varios versionados se han referido a
dos reuniones que se hicieron: una a la llegada de “H.H” y la otra en el año 2002 con
empresarios, propietarios de ingenios, ganaderos, narcotraficantes y comerciantes.
Sobre la identidad de estos empresarios “H.H” hace algunas acusaciones en su versión
libre. Dice que a su llegada al Bloque Calima empieza a hacer contactos por intermedio
de alias “El Rolo” comandante de las AUC en Tuluá y Darién con personas del Ingenio
San Carlos, en donde identifica al jefe de seguridad y la gerente, menciona que estas
personas hacían un aporte mensual de 20 millones de pesos al Bloque Calima y a
cambio se le prestaba seguridad a la gerente en una finca que tenía en Calima –
Darién182. También señala que en un comienzo el Bloque Calima percibía un total de
250 millones de pesos que aportaban todas estas personas. El dinero lo recibía “alias
Pepe” que era el secretario de Vicente Castaño, para instalar el grupo de las AUC en el
km 18 en la vía Cali-Buenaventura183. Otro de los señalados por “H.H” se trata del ex
gobernador del Cauca Juan José Chaux Mosquera quien con su tío habrían ayudado a
fortalecer el grupo que ya había en el Cauca. Otras de las personas acusadas en su
versión son: Luis Fernando Castro Botero184, presidente de la Plaza de Toros y ganadero
180
Como lo demostraron los pasados comicios electorales en el Valle del Cauca para Senado y Cámara, el
poder de sectores políticos relacionados con actividades ilegales y antidemocráticas parece bastante fuerte
en la región actualmente. Según una nota del diario El País, el departamento donde más fraude hubo y en
el que más actuaciones irregulares se registraron fue el Valle. El País. “Aumento de votación es inusitado
en el Valle”. Marzo 17 de 2010. El País constató que en 14 de las 42 localidades del departamento esa
votación experimentó un aumento superior al 40%, frente a los comicios del 2006. Incluso en municipios
como Yumbo y Calima-El Darién el incremento estuvo por encima del 60%. En el consolidado del Valle,
la votación se incrementó en un 33,6%. Por este tipo de hechos es posible imaginar que algunos
miembros de sectores políticos puedan estar por detrás de las presiones a los postulados para que no
revelen información que los pueda afectar.
181
Sobre el Bloque Bananero “H.H” reveló detalles sobre sus acciones en el Urabá antioqueño en la
segunda mitad de los 90; entregó decenas de fosas; acusó a empresas bananeras, como la Chiquita Brands
de financiar a su bloque y aseguró que muchos militares de esta zona, incluido el general Rito Alejo del
Río, colaboraron abiertamente con su grupo.
182
Información extraída de la Contextualización del Bloque Calima presentada por el Fiscal 18 en la
Audiencia de Imputación de Cargos de Juvenal Alvarez Yepes en el Tribunal Superior de Bogotá el día 9
de agosto de 2010.
183
Ibidem.
184
El Tiempo. “Alias “H.H” revive los nexos de “paras” con personalidades del Valle”. Sección Justicia. 9
de febrero de 2011.
del Valle quien sería el propietario de la finca Corcovado, lugar que fue base de este
grupo, y el señor Mario Fernando Prado185 (periodista) quien habría ayudado a financiar
un grupo de este bloque en el km 18; así como el presidente de la Asociación de
Harineros, hermano del médico que murió en cautiverio con el ELN 186. Según “H.H”
esas personas financiaban a los grupos de autodefensa del Valle del Cauca y Cauca con
dineros que iban directamente a las manos de Carlos y Vicente Castaño187.

Pero cada vez que se le preguntaba a “H.H” en sus versiones libres acerca del
resto de personas que conformaban ese grupo de colaboradores que participaron en una
reunión con cincuenta personas, así como por políticos y miembros de las fuerzas
militares, éste contestaba que necesitaba reunirse primero con sus hombres y financieros
con el fin de revelar datos más precisos, por lo que esas preguntas las contestaría en
futuras versiones, que no se han realizado desde su extradición a los Estados Unidos el
5 de marzo de 2009.

“Yo sí pido por favor también un poco más de tiempo para podernos preparar un
poco mejor para poder dar nombres con más precisión con hechos de la realidad
y ser más específicos y más responsables en estas declaraciones”. (versión libre
“H.H”)

En la entrevista que concedió este ex jefe paramilitar a la revista Semana,


también utilizó la misma estrategia, cuando es interrogado por los ingenios azucareros
que le prestaron colaboración al Bloque Calima de nuevo repite que esa información la
presentará en futuras o versiones o “cuando llegue de Estados Unidos”188.

La insistencia de la Fiscal 17, ante quien rindió la versión libre este ex


comandante, fue fundamental para conseguir lo poco que confesó, el siguiente extracto
muestra la manera en que la Fiscal contrapreguntó a “H.H”, mostrando un amplio
conocimiento de su trayectoria, con lo que lo confronta e insta fuertemente a decir lo
que sabe, actitud que no se ha visto tan marcada por parte del actual Fiscal 18 en su
relación con los versionados,

“si bien es cierto esas circunstancias que usted manifiesta pueden de alguna
manera afectar una presentación o recordar algunos hechos, también lo es el
hecho de haber pertenecido casi 10 años al Bloque Bananero y haber sido
comandante del Bloque Bananero y del Bloque Calima, pues hay muchos hechos

185
Información extraída de la Contextualización del Bloque Calima presentada por el Fiscal 18 en la
Audiencia de Imputación de Cargos de Juvenal Alvarez Yepes en el Tribunal Superior de Bogotá el día 9
de agosto de 2010.
186
En su versión libre alias “El Cura” relató la forma en que un grupo a su mando intentó, sin conseguirlo,
capturar a alias “El Profe”, comandante del ELN que tenía en su poder a los secuestrados después de la
reunión de algunos familiares de éstos con Castaño en Urabá. Versión libre Elkin Casarrubia Posada alias
“El Cura” ante el Fiscal 18, el día 22 de febrero de 2011 en Cali.
187
Aunque la Fiscalía compulsó copias para investigar a estas personas, ellas no aceptaron cargos y en la
actualidad no están vinculadas con ningún proceso en su contra con excepción de Juan José Chaux
Mosquera y el ex jefe de seguridad del Ingenio San Carlos.
188
SEMANA. “Sólo quiero contar la verdad antes de irme”. Agosto 2 de 2008. Disponible en:
[Link]
que no requieren sino simplemente hacer acopio de la memoria por lo mismo que
son circunstancias y hechos muy relevantes, nombres muy precisos, es probable
que no todos los recuerde usted y no todos en los cuales usted haya tenido una
participación directa, pero muy seguramente que usted como comandante
responsable de esos bloques tenía los reportes de esos coordinadores, así que
habrá algunos hechos que efectivamente no se requerirá ese encuentro, esa
comunicación por parte de sus subalternos sino que simplemente es el recuerdo,
su memoria en esas circunstancias y hechos, máximo teniendo en cuenta que al
Bloque Calima usted ingresó en el 2000 y hasta el momento de la desmovilización
realmente fueron 4 años los que usted estuvo allí y no son tan lejanos como los
del bloque Bananero”. (Versión libre Éver Veloza alias “H.H” ante la Fiscal 17,
el día 6 de noviembre de 2007, Medellín)

Con la extradición de “H.H” quedaron por esclarecer al menos 11 mil hechos


delictivos que la Fiscalía había recopilado contra este ex jefe de los Bloques Bananero y
Calima de las Autodefensas. Ocho mil de esos delitos estaban relacionados con la
actividad de las autodefensas en Urabá y tres mil más, en el departamento del Valle del
Cauca189. De igual forma, en su versión libre del 25 al 27 de octubre de 2010, el
extraditado190 Fracisco Javier Zuluaga, alias “Gordolindo” advirtió que en su próxima
versión entregaría los nombres de empresarios que simpatizaron con las autodefensas en
el Valle191, sin embargo, aunque ha continuado con las diligencias de versiones libres,
éstas no se han transmitido a Colombia y la prensa no ha documentado nada al respecto
de declaraciones en este sentido.

Alias “El Fino”, ex comandante financiero del Bloque Calima ha expresado su


temor de revelar la información que posee, pidiendo garantías para una posterior
confesión más completa:

“Cosas que más adelante, como le he manifestado señor fiscal, más adelante
ampliaré esto, porque son temas delicados y necesito de las autoridades que me
puedan ayudar en ese campo para que se establezca la verdad, en cuanto yo me
sienta seguro, ya que no es de cosas y muertos que voy hablar, sino de seres vivos
que han crecido más y que están ahí y son los que verdaderamente patrocinaron
el conflicto, pero le ruego que me den herramientas… esto me traería unos
riesgos impresionantes, tanto para la familia como para mí...como le he
189
Verdad Abierta. “Extraditado Éver Veloza alias “H.H”. 5 de marzo de 2009. Después de emitido el
concepto de la CSJ y según informó el Fiscal General de la Nación, el gobierno tomó la decisión de
aplazar la extradición de alias “H.H” por un período de seis meses, hasta que el jefe paramilitar culminara
sus versiones libres y cumpliera con la reparación debida a las víctimas. Posteriormente, y en
contradicción con lo antes planteado, el 21 de agosto de 2008 el Presidente de la República mediante
resolución concedió su extradición a los Estados Unidos. Comisión Colombiana de Juristas. Colombia:
La metáfora del desmantelamiento de los grupos paramilitares. Segundo informe de balance sobre la
aplicación de la ley 975 del 2005. Bogotá. 2010. pp. 280. Disponible en:
[Link]
190
Francisco Javier Zuluago fue extraditado en mayo del 2008 y el 9 de octubre de 2008 fue condenado
por la Corte Federal del Sur de la Florida a 21 años de prisión por los delitos de tráfico de drogas y lavado
de activos.
191
El Espectador. “ El destape de Gordolindo”. 15 de noviembre de 2010
manifestado en el departamento del Valle me da temor empezar a hablar de las
personas que financiaron la guerra... traerme a mí a versionar al Valle del
Cauca, diría que es como tratar de acallar las cosas.”192

A raíz de esta petición este postulado fue trasladado a la cárcel de Itaguí donde
expresó que se sentiría más seguro, no obstante en la última versión que dio ya estando
en Medellín adujo que aún no había realizado esta lista de colaboradores por falta de
tiempo y acusó al Inpec de ser el responsable de la desaparición en la cárcel de un
cuaderno donde guardaba importante información después de un episodio de registro
violento en el penal193.

Además de los nombres de quienes mantuvieron relaciones o apoyaron el


accionar del Bloque Calima, ha sido común entre los versionados negar que poseen
bienes con los cuales puedan reparar a las víctimas. El mismo comandante financiero
alias “El Fino” de quien se esperaba que aportara en este sentido, sólo hizo mención de
dos propiedades en el Calima-Darién, un hotel y una finca 194, mientras “H.H” entregó
diez predios todos ellos ubicados en Antioquia.

Otro de los temas sobre el que más silencio se podría decir que se presenta
también en estas versiones es el de la violencia sexual y el de los delitos cometidos
contra personas por causa de su orientación sexual. En el primer caso sólo se han
confesado cuatro casos de violaciones contra mujeres y en el segundo existe un silencio
absoluto a pesar de que el Fiscal 18 ha hecho en reiteradas ocasiones preguntas a los
versionados sobre este tipo de delitos. Cuando se les pregunta por hechos de
violaciones, la mayoría ha dicho que no tiene conocimiento de ningún caso de este tipo
y que esa era una falta muy grave dentro del grupo. El mismo “H.H” manifestó que no
tenía conocimiento que esto hubiera ocurrido alguna vez con los hombres bajo su
mando:

“en caso de violaciones no tengo conocimiento que se hayan presentado estas


situaciones en el grupo y si se presentaba un hecho era castigado con la pena de
muerte en la organización, no tengo conocimiento de que se haya presentado en
el bloque Calima y de pronto atropellos contra mujeres no tengo conocimiento si
se ha presentado o no se ha presentado serían hechos aislados tomados a
conciencia y responsabilidad de las personas que los hayan cometido.”195

192
Versión libre Juan Mauricio Aristizábal alias “El Fino” ante el Fiscal 18, el día 21 de julio de 2010 en
Cali.
193
Versión libre Juan Mauricio Aristizabal alias “El Fino” ante el Fiscal 18, el día 14 de febrero de 2011
en Medellín.
194
Versión libre Juan Mauricio Aristizabal alias “El Fino” ante el Fiscal 18, el día 15 de febrero de 2011
en Medellín.
195
Versión libre Éver Veloza alias “H.H” ante la Fiscal 17, el día 6 de noviembre de 2010 en Medellín.
Pero de que se cometieron este tipo de actos lo prueban no sólo los testimonios de las víctimas sino los
distintos reportajes que se han hecho como uno de la revista Semana titulado “Los paraquitos”, en donde
se documenta el caso de 30 niños en un municipio del Cauca que son hijos de los paramilitares del Bloque
Calima que se asentaron allí, muchos de ellos producto de violaciones a sus madres y que conviven a su
vez con muchos otros niños huérfanos víctimas de sus padres. Semana. “Los paraquitos”. 21 de agosto de
2010. Disponible en: [Link]
Algunas declaraciones de los versionados dejan entrever la forma como “H.H”
ejercía una influencia importante en ellos, actuando como una especie de filtro en las
declaraciones de éstos dentro de las versiones libres, al aconsejarles sobre los hechos de
los que podían o no hablar. Su ida parece haber significado más que un relajamiento de
los condicionantes para hablar, una pérdida del norte que puede haber provocado en
muchos el mutismo ante ciertos temas frente a los cuales prefieren callar antes que
arriesgarse. En este contexto, durante el desarrollo de las versiones libres es evidente la
utilización de ciertas estrategias para evadir las preguntas que indagan por sectores
relacionados con la actividad del Bloque Calima en el Valle, y ante las cuales las
preguntas del Fiscal quedan sin respuestas. Las fórmulas más comunes utilizadas por los
versionados para justificar su desconocimiento de ciertos hechos y personas, si bien
pueden ser ciertas, sirven para proteger al versionado de la enunciación de información
que consideran peligrosa y podrían listarse de la siguiente forma. Una de las estrategias
más comunes es señalar a compañeros que ya están muertos como los únicos portadores
de la información que se requiere.

“Sí sé que había vínculos con personas de la política o de la Fuerza Pública pero
no sé los nombres, el que tenía esta información es Darly Perdomo alias “La
Marrana” (comandante medio del Bloque Calima asesinado en Yumbo antes de
la desmovilización).

“Los que saben son los comandantes de zona bajo mi mando, yo sólo recibía
reportes pero ellos eran los que ejecutaban todas las acciones”.

La anterior fue la respuesta de alias “Sancocho”, comandante militar o de grupo


para evadir la pregunta que le hace una víctima sobre los empresarios y políticos que
colaboraron en el Cauca durante su versión libre. La posterior afirmación del
comandante financiero, alias “El Fino” en su versión libre, pondría en duda esta
justificación al señalar que

“Todos los comandantes militares sabían cómo se manejaron las finanzas en sus
zonas”.

Contraria a la anterior, otra de las respuestas recurrentes para evadir las


preguntas comprometedoras ha sido la siguiente:

“Como patrullero no tenía acceso a esa información, quienes manejaban eso


eran los comandantes de grupo o de zona”.

Cuando se trata de los comandantes medios, además de apelar a los subalternos


como los portadores del conocimiento de lo que sucedía con estos temas, muchos se han
remitido también a un comandante superior:
“El que conseguía los recursos y el armamento era Mario”. “Esos temas de por
allá arriba era con “Carepollo”, eso no lo ventilan entre la tropa ni mandos
medios”.
Pero llegado el turno de contestar estas preguntas a Elkin Casarrubia alias
“Mario” o “El Cura”, este a su vez se ha remitido al asesinado primer comandante del
Bloque Calima alias “Román” o a “H.H”, alegando que son ellos los que sí saben.
Algunos excomandantes se refieren a sí mismos como “simples patrulleros” o “simples
comandantes medios” con la aparente pretensión de quitarse importancia y justificar un
pretendido desconocimiento sobre temas que un comandante estaría en capacidad de
responder. Así por ejemplo alias “el Chacal”, que fue comandante medio se refiere a sí
mismo de la siguiente forma:
“Yo era un patrullero de camuflado en el monte”,
O alias “Sancocho”, quien fuera un importante comandante del Frente
Farallones, dice lo siguiente cuando una víctima le insiste sobre un hecho en el que cree
que él debería tener más información de la que está dando en su versión libre:
“yo quiero ser claro con las preguntas que me han hecho, soy un comandante
más, yo recibo órdenes”.
En las versiones libres hacen referencia también a una división de funciones en
donde la información quedaba fragmentada y la difusión entre los distintos niveles o
jerarquías se muestra como imposible.
“Yo estaba en el monte y no me daba cuenta de las relaciones con políticos y
empresarios, los encargados de eso eran los urbanos”. “Yo de lo político o finanzas no
sé nada, yo era apenas de lo militar”.
La referencia a la imposibilidad de hacer preguntas e indagar sobre los motivos
de las órdenes que acataban por parte de los patrulleros también es frecuente. Una frase
típica al respecto es la siguiente:
“No tuve conocimiento de cómo se financiaba el grupo, allá uno no puede
preguntar eso porque lo matan”.
Pero estas fórmulas no pueden ser vistas como simples estratagemas para evadir
la verdad, sino que son posibles por la misma forma de organización del grupo armado.
Dentro de organizaciones grandes como lo fue el Bloque Calima, muchas tareas son
necesariamente delegadas, con el resultado de que aquellos en las posiciones más altas
muchas veces no están directamente involucrados en decidirlas. Una vez que se han
diseminado directivas centrales para combatir o eliminar ciertas categorías de enemigos,
los comandantes de grupo o locales pueden malinterpretar esas directivas como si
requirieran un alcance mucho mayor de asesinatos y otros pueden usar la autoridad que
se les ha dado para perseguir agendas personales, tomando venganzas (Osiel, 2009, p.
42). La división de tareas dentro de este tipo de organizaciones hace que sea posible que
cada elemento de un hecho criminal sea cometido por una persona diferente, de modo
que ningún participante individualmente pueda dar cuenta de todos los elementos que
constituyeron un hecho dado. Este tipo de situación es muy frecuente durante las
versiones libres, cuando los versionados relatan que llevaron a la víctima hasta donde su
comandante pero de ahí no saben qué pasó con ella, o se encargaron de asesinarla pero
el cuerpo lo enterró otro, etc, de modo que aunque participan en un hecho les es
imposible dar cuenta de la secuencia completa que permita saber qué fue lo que pasó
exactamente de principio a fin con una víctima concreta. El funcionamiento efectivo de
la organización permite una especie de micro administración en una base regular, por lo
tanto, como lo ha señalado Osiel (2009, p. 36), es irrazonable esperar que los que toman
las decisiones en los niveles más altos de la organización ejerzan control sobre la
miríada de detalles operacionales. Por otra parte, el control sobre los subordinados
puede ser altamente fluido, puede disminuir con el tiempo o entre un lugar y otro,
dependiendo de muchos factores, de forma que las cadenas de mando con frecuencia
prueban ser mucho más complejas de lo que parecen a través de los diagramas
organizacionales que las representan.

La presencia por períodos cortos en distintas zonas de los miembros de este


grupo bajo el mando de distintos comandantes, así como sus continuos movimientos y
traslado de personal por la región hace que se acentúen este tipo de rasgos. En estas
organizaciones existen también intermediarios que ocupan posiciones informales dentro
de la organización pero que se encargan de mediar entre entidades cuyos miembros
desean tener poco contacto directo, como por ejemplo entre las unidades armadas
regulares y las milicias irregulares quienes son los que perpetran la peor violencia. Este
último caso está bien representado en el Bloque Calima por la figura de Armando Lugo
alias “El Cabezón” quien ostentaba el cargo de coordinador logístico, según ha
manifestado, y era el encargado de reunirse con miembros del Ejército y la Policía para
coordinar operaciones y compra de material de guerra, evitando que comandantes del
bloque lo hicieran de manera directa. La consecuencia de esta forma de funcionamiento
como ha mostrado Osiel (2009) es que facilita operaciones a través de redes informales,
lo que permite a los jefes de las organizaciones negar la responsabilidad por las
atrocidades resultantes. Todas estas características de la forma de organización que tuvo
este grupo hacen que sea más difícil determinar cuándo sus miembros están ocultando
algo intencionalmente o su desconocimiento se debe simplemente a estas mismas
características que implican la división de tareas, el gran tamaño del grupo y la
complejidad de las formas de autoridad internas y de ejecución de las acciones.

Los versionados que se han atrevido a desafiar estas pautas de silencio han
recibido distintos tipos de sanciones. Armando Lugo alias “El Cabezón” mencionó en
sus versiones libres del año 2010, en una proporción mucho mayor al resto de
versionados, los nombres de varios miembros de la Fuerza Pública y de congresistas del
Valle del Cauca y Cauca, al tiempo que acusó a varios postulados de estar ocultando
información196. En virtud de la información altamente sensible que Armando Lugo alias
“El Cabezón” supuestamente tiene sobre miembros de la Fuerza Pública y políticos de
la región, éste dijo haber recibido en varias ocasiones, a lo largo de su reclusión, la
visita de abogados enviados por personas afectadas por sus posibles declaraciones con
el objetivo de disuadirlo de no hablar de ellos. Y en los últimos meses del año 2010 alias
“El Cabezón” fue efectivamente trasladado a la cárcel de Popayán, a pesar de haber
solicitado que no lo trasladaran de la cárcel de Palmira por motivos de seguridad. Esta
decisión dejó prácticamente aislado a este postulado, ya que los que se encontraban en
196
La información suministrada por este versionado es, no obstante, bastante cuestionable a los ojos de la
Fiscalía y la Policía Judicial ya que éstos han comprobado la falsedad de varios testimonios que ha dado a
la justicia y aunque no niegan que pueda estar dando alguna información verdadera, sus antecedentes
descalifican lo que pueda aportar, pero lo que sí se puede decir es que marca un cambio importante en la
dinámica que venían presentando las versiones hasta el momento y desata una reacción que podría por lo
menos ser sospechosa.
la cárcel de Popayán fueron trasladados al Pabellón de Justicia y Paz de la cárcel de
Palmira197. En su siguiente aparición en la versión colectiva sobre la masacre del Naya
en los primeros meses del año 2011, solo habló cuando fue requerido expresamente por
el Fiscal y manifestó además que no tenía las garantías suficientes para contar la verdad.

El otro versionado que sufrió reprimendas al parecer por sus declaraciones en


Justicia y Paz fue Rover Enrique Oviedo Yañez alias “El Chacal”. Éste había revelado a
la Fiscalía varios nombres de miembros de la Fuerza Pública involucrados con las AUC
sobre todo en el municipio de Yumbo, así como la forma en que funcionó el cartel de la
gasolina en el departamento del Valle. A comienzos del año 2011 su familia fue víctima
de dos fuertes atentados en donde murió su suegra, fue herida su esposa y su hijo fue
retenido por cuatro horas.

Otra de las circunstancias que ha generado preocupación sobre la dinámica de


las versiones libres, ha sido el reemplazo de los Defensores Públicos que representaban
a los postulados por Fernando Villota, el abogado privado de “H.H”, y por otras dos
abogadas más de Medellín, quienes abarcaron la representación de todos los postulados
del Bloque Calima. Este cambio se presenta luego de que 116 desmovilizados del
Bloque Calima, presos en Palmira le pidieran apoyo a Daniel Rendón Herrera, alias
“Don Mario” para continuar el proceso ante Justicia y Paz a través de una carta que le
enviaron en septiembre de 2010.

“Nuestras necesidades se llevan a raíz de la irresponsabilidad del comandante


del bloque (Éver Veloza, alias 'H.H.'), donde ni siquiera se dignó a reconocer la
gente que estaba capturada en diferentes cárceles del país",

Según los desmovilizados, algunos capturados hace más de 10 años, 'H.H.'


los dejó sin acompañamiento y piden la colaboración de 'Don Mario' para que
abogados los asesoren en los procesos que afrontan ante Justicia y Paz.

"Nos encontramos desamparados y en lo que usted nos pueda colaborar, pues


usted también vivimos esta guerra absurda que se creó y ahora vivimos el repudio
de la sociedad, el abandono de nuestras familias, agradecemos lo que pueda
hacer por nosotros para resocializarnos".

Aunque 'Don Mario' aceptó brindar su colaboración, como ya lo ha hecho con los
desmovilizados del frente Capital, será el fiscal 18 de Cali el que decida. "El
acompañamiento sería jurídico, con los abogados que tiene 'Don Mario'198

197
El traslado de alias “El Cabezón” sucede después de una huelga realizada por los presos del Pabellón
de Justicia y Paz en la que solicitaban mejorar las condiciones de alimentación dentro del centro y además
tener el derecho de preparar su propia comida, ya que alegaban que esta estaba siendo preparada por
presos ex guerrilleros. En esta huelga alias “El Cabezón” había tomado el papel de líder junto a otros
internos. El País. “En huelga de hambre 103 internos de la cárcel de Palmira”. 25 de octubre de 2010:
[Link] “Uno de
los internos argumentó que hace cuatro meses ganaron una tutela en la que se les amparaba el derecho a
preparar su propia alimentación, sin embargo, al parecer esto no se está cumpliendo.”
198
El Tiempo. “Desmovilizados del bloque Calima piden que 'Don Mario' los apadrine”. 30 de septiembre
de 2010. Sección Justicia.
La preocupación que tiene Memoria Histórica se relaciona con el papel que el
abogado de “H.H” pueda jugar en la dinámica que tomen las versiones libres. Mucho
antes de su designación como abogado del resto de postulados, uno de éstos había
expresado en su versión libre lo siguiente: “El abogado de “El Cura” y “H.H” siempre
quiere estar pendiente de todo y estarle diciendo a uno “hasta aquí hable” y le dice a uno
que cuidado que él puede ver las versiones”. Efectivamente, después de la designación
de este abogado ha sido aún más notoria la prevención para hablar con nombres propios
de las personas colaboradoras de este grupo en las versiones libres.

Una de las versiones más esperadas, la del ex comandante militar del Bloque
Calima Elkin Casarrubia Posada que se llevó a cabo el 21 y 22 de febrero de 2011, se
caracterizó por la poca información nueva que aportó sobre nombres de colaboradores,
incluso negó que hubiera sostenido reuniones con personajes de alto nivel de la política
o con empresarios y que hubiera coordinado hechos directamente con miembros de la
Fuerza Pública, como se esperaba por su alto cargo en la organización y por las
declaraciones del resto de postulados. Ante este tipo de declaraciones que niegan
aspectos importantes del funcionamiento del Bloque Calima para esclarecer la verdad
de lo ocurrido, no hay quién confronte a estos versionados. Si bien el Fiscal 18 ha
expresado que no ha sufrido amenazas hasta ahora y permanentemente insta a los
versionados a que confiesen todo lo que saben y aprovechen esta oportunidad que les da
la justicia, en la sala de víctimas, en donde se transmite la sesión de versión libre, no
deja de ser desconcertante para los asistentes que el Fiscal no confronte de manera más
contundente las negaciones y los silencios en que incurren los postulados, lo que parece
revelar el temor que sienten también estos funcionarios.

Por otro lado, las organizaciones de víctimas del Valle del Cauca han brillado
por su ausencia en las diligencias de versiones libres. Los miembros de la red de
organizaciones de víctimas del Valle, REDOVIC, que agrupa 162 organizaciones en este
departamento, afirman que decidieron no asistir a estas diligencias porque no están
dadas las garantías de seguridad para ello y temen por sus vidas199.

En síntesis, uno de los investigadores de Justicia y Paz hace un balance y resalta


lo que ha sido positivo del proceso: ha sido muy importante en términos de que las
víctimas conozcan sobre la suerte de sus familiares asesinados o desaparecidos, también
199
Entre las mismas víctimas asistentes a las salas de versiones también se percibe un temor generalizado
por preguntar y por organizarse para exigir sus derechos, una de ellas comentó por ejemplo que la
trabajadora social que los estaba ayudando a organizarse en Tuluá descontinuó su labor luego de recibir
amenazas; otras han manifestado su temor dada la presencia en sus zonas de origen de grupos como los
Rastrojos, a los que relacionan con los paramilitares. Después de la Jornada de Atención a las víctimas del
Naya realizada en Timba en el mes de septiembre de 2010, los líderes del cabildo que habían ayudado con
su organización denunciaron que habían recibido llamadas extrañas que los hicieron sentir amenazados.
Según la revista Semana, en los tres últimos años, media docena de los líderes de las víctimas en esta
región fueron asesinados y otros están amenazados; uno de los casos más sonados fue el de Alexander
Quintero, baleado el 23 de mayo de 2010 cerca de su casa en Santander de Quilichao, Cauca. SEMANA.
“Los 'paras' invisibles”. Edición 1468 - Fecha: 21/06/2010. La Consultoría para los Derechos Humanos y
el Desplazamiento (Codhes) denunció el asesinato de Beto Ufo Pineda Muñoz y la agresión física contra
Olga Castillo el 24 de agosto de 2010, ambos líderes de las víctimas del desplazamiento en Popayán,
Cauca. Verdad Abierta. “El miedo ronda a defensores y líderes de víctimas”. Conflicto hoy-Rearmados.
26 de agosto de 2010.
porque se reabrieron procesos que ya estaban cerrados o habían prescrito y se han
podido devolver muchos restos a familias cuyo dolor se prolongaba sin esperanzas de
acabarse. Pero en términos de consecución de la verdad y de establecer quiénes
estuvieron detrás del Bloque Calima en el Valle del Cauca y el resto de regiones donde
actuó, este proceso parece insuficiente.

A continuación veremos cómo el Fiscal encargado de este bloque lidia con la


dualidad puesta de manifiesto en la primera sección de este capítulo sobre la tensión en
el Bloque Calima entre los objetivos antisubversivos y su papel como grupo armado al
servicio de intereses económicos, así como con las demás limitaciones del proceso de
Justicia y Paz para construir una representación de lo que fue el Bloque Calima.

c. La construcción del Bloque Calima por parte del fiscal de Justicia y Paz

Al Fiscal José Joaquín Arias le fue asignado el proceso de Justicia y Paz del
Bloque Calima en el año 2007, luego de haberse desempeñado como Fiscal en la
Unidad de Vida de la Fiscalía encargada de investigar homicidios en Cali, lo que puede
suponer una mayor pericia en la tarea de establecer circunstancias factuales de hechos
aislados que en lidiar con crímenes de sistema. Su despacho contaba al momento de esta
investigación con 12 investigadores de Policía Judicial y 3 fiscales de apoyo, recurso
que le parecía insuficiente frente a la gran cantidad de trabajo que implica la
verificación de los hechos cometidos por este bloque, la atención a las víctimas y la
preparación de las versiones libres y audiencias de imputación de cargos. La
investigación sobre el Bloque Calima que emprendió este despacho con miras a
determinar la georeferenciación de este grupo, así como su estructura y dinámica en los
años que operó, se ha realizado a partir de la información obtenida en las versiones
libres de los postulados, la revisión de procesos en la justicia ordinaria, la consulta de
prensa, los informes de policía judicial de la época, del CTI, DAS, de la Unidad de
Derechos Humanos, los informes de inteligencia del ejército y de información
suministrada por las víctimas en la base de datos de la Fiscalía, SIJYP, que es recopilada
tanto en la Fiscalía como en las jornadas de atención a víctimas que realiza esta unidad
periódicamente.

El Fiscal Arias admite que como en todo proceso nuevo al comienzo hubo
mucha improvisación pero que su equipo de trabajo se apegó a los lineamientos del
programa metodológico que establece la ley, tendiente a establecer el contexto general
en el que operó el Bloque Calima, la determinación del momento exacto de su llegada a
la región, las zonas que ocuparon, así como determinar si el grupo había efectivamente
intentado cumplir su propósito principal que era supuestamente hacerle frente a la
subversión, para lo cual debían determinar a qué grupos combatieron y qué
enfrentamientos se presentaron en la región a través de la información de las
guarniciones militares con quienes identificaron a los grupos armados que hacían
presencia antes de la llegada de los paramilitares.
La documentación que posee la Fiscalía 18 (al momento de esta investigación)
sobre el Bloque Calima ha sido producto de un proceso sumamente complejo, ya que
todas las informaciones obtenidas deben ser sometidas a un proceso de verificación,
comparación y valoración de la veracidad, tanto la de los versionados como las de las
víctimas, quienes por lo general no recuerdan con exactitud fechas ni lugares. El
procesamiento de tal cantidad de información también ha sobrepasado las capacidades
de esta unidad, según el Fiscal 18 esperan agilizar más esta labor gracias a un apoyo
reciente que recibieron a finales del año 2010 de un personal de digitadores que empezó
a incluir la información relacionada con víctimas en la base de datos de la Fiscalía y a
una donación de la Embajada Americana quien les suministró un software que les va a
permitir realizar cruces de información. Otro aspecto que ha hecho difícil este tipo de
investigación dentro del proceso de Justicia y Paz ha sido el de la formación de los
investigadores. Según el Fiscal Arias éstos estaban habituados a trabajar con un
esquema distinto al que requiere este nuevo proceso, acostumbrados a realizar
seguimientos, interceptaciones, allanamientos, operativos, criminalística, etc, por lo que
parte del trabajo con ellos ha sido el de cambiarles el enfoque hacia uno más analítico y
con formas distintas de recolectar la información.

La improvisación con que inició este proceso de Justicia y Paz hizo que las
versiones libres se organizaran sin un criterio definido, por lo que éstas tuvieron lugar
de forma individual según el orden de postulación. Debido a ello los primeros
versionados no se privilegiaron por su lugar en la jerarquía del grupo, no tenían ninguna
relación entre sí, ni habían actuado en las mismas partes, lo que hizo difícil obtener una
mirada más global de la actuación del Bloque por zonas. Debido a las presiones por
resultados y condenas, la Fiscalía 18 comenzó a organizar desde el 29 de noviembre del
año 2010 las versiones colectivas. La primera que inició con este formato fue la versión
colectiva de los postulados que tenían como rasgo común haber participado en la
masacre del Naya, con el fin de lograr imputar rápidamente este hecho de manera
colectiva. En ésta, 36 postulados del Bloque Calima que fueron capturados y
condenados por la masacre del Alto Naya comenzaron a rendir esta diligencia en grupos
de 5 y hasta 9 postulados por día. El segundo grupo que rindió versión colectiva en
febrero de 2011 fue el de los postulados que actuaron en el municipio de Caicedonia, y
el tercero, que se realizó a finales de este mismo mes, fue el de los comandantes
postulados que estuvieron desde sus inicios en el Bloque Calima y que actuaron en la
zona central del departamento. De esta forma se espera evacuar lo que fue el accionar de
este bloque en esa subregión y pasar a otras, lo que sin duda dará una visión más
completa de lo que significó la presencia de este bloque en cada zona y hará más fácil
llenar de contenido la propuesta de reparación colectiva en los próximos incidentes de
reparación pensándola no por postulado sino por municipios o zonas donde actuaron los
frentes del Bloque Calima.

Al respecto de las fuentes de información, si bien la Fiscalía 18 tiene en cuenta


información suministrada por las víctimas, acusa sentir cierta carencia de insumos que
podrían estar siendo aportados por instituciones que tengan trabajo con víctimas, lo que
complementaría y enriquecería el trabajo de la Fiscalía, ya que con estas instituciones
puede suceder que las víctimas se sientan menos cohibidas para hablar como les puede
suceder frente a ciertas autoridades del Estado. Pero a pesar de que admite esta carencia,
no ha logrado articular un trabajo con este tipo de organizaciones que le permita
superarla. Como estrategia para recoger información de las víctimas y para realizar las
verificaciones de los hechos confesados o enunciados por los postulados, la Fiscalía 18
se ha valido, como las demás en el país, de las Jornadas de Atención a Víctimas, de las
cuales se han realizado alrededor de 15 en total en el Valle y Cauca, cinco en el año
2010. En éstas, el Fiscal ha hecho presencia sólo en una. En estas jornadas han sido
escuchados, por el equipo investigativo de la Fiscalía y otras instituciones,
sobrevivientes de las masacres de Barragán, El Naya y Alaska, contando con una
presencia masiva de víctimas. En la última que se realizó en el corregimiento de Alaska
asistió un total de 292 personas, según datos de la CNRR. Para el Fiscal Arias el
objetivo principal de estas jornadas debería ser el de realizar las verificaciones
completas de los hechos confesados por los versionados, sin embargo, por diversos
problemas, el trabajo se ha concentrado más en diligenciar formatos de registro para
identificar las víctimas de una determinada zona, lo que si bien permite establecer un
número potencial de víctimas, tiene pocos efectos para fines judiciales donde se
requiere la documentación de esas víctimas y las pruebas de los hechos victimizantes.

Este afán del Fiscal Arias por la documentación de los hechos atribuibles al
Bloque Calima más que por elementos del contexto como informaciones sobre la
presencia de intereses económicos legales e ilegales, los conflictos sociales presentes en
la región y las redes de poder locales, que podrían ser suministradas por las víctimas, al
parecer proviene de su propia experiencia en este proceso. La primera formulación de
cargos que hizo el Fiscal Arias fue la del postulado Giancarlo Gutiérrez el 15 de
diciembre de 2008. En ésta el Fiscal recibió fuertes críticas por parte de la Procuraduría
en relación a las verificaciones que hizo su unidad de los veintiséis casos a ser
imputados, se le acusó de no haber establecido la clase de heridas de la víctima, de no
haber realizado cotejos, entre otros. Si bien el Fiscal no está de acuerdo con estas
críticas, ya que pretenden un nivel de detalle que no está acorde con las necesidades de
un proceso de justicia transicional, sí parecen haber influido de alguna manera en sus
preocupaciones a la hora de recoger información de las víctimas y los postulados,
enfocando su búsqueda más en este tipo de detalles que en aspectos contextuales. De
esta forma, la investigación que hacen para entender el escenario de la llegada de este
bloque a los municipios donde delinquieron incluye solamente información sobre la
división política del municipio, datos geográficos como extensión, altitud, temperatura,
algunos datos muy generales sobre las actividades económicas legales, sobre el tipo de
población existente, datos sobre la presencia guerrillera en el municipio tomada de
órdenes de batalla y una relación de las autoridades administrativas y policiales. Se
excluye o no es tenida en cuenta información importantísima sobre el tipo de presencia
y las rutas del narcotráfico en esas zonas, la existencia de megaproyectos o intereses
económicos, las fuerzas políticas de la región, los conflictos sociales más importantes,
etc., que permitirían una mejor comprensión del interés de los grupos armados en los
territorios, las características de su accionar y sus dinámicas de inserción y relación con
la población.

Lo anterior se corresponde además con la mirada que tiene la Fiscalía del Bloque
Calima, la cual tiende a minimizar sus diferencias con otros bloques del país y a pasar
un poco de largo sus características propias, adjudicando el discurso público
antisubversivo de las AUC sin mayores interpelaciones. Cuando es interrogado por las
diferencias entre el Bloque Calima y el resto responde: “Se sabe que el fenómeno
paramilitar en Colombia ha tenido una dinámica muy definida, pues cuales eran los
objetivos de ellos, como fueron sus estructuras, como funcionaron; de pronto hay más
tendencias más marcadas en unos bloques que en otros, pero en términos generales esos
delitos y esos actos atribuidos a esos grupos armados, es algo general; de pronto hay
tendencias, en la zona por ejemplo de Urabá, del Choco o de la Costa, el problema era
más de tierras, hay un fenómeno distinto; pero el fin fue el mismo y el resultado fue el
mismo en todas partes, afectar a la población civil que está en medio de todo el
conflicto. Cuál fue la razón por la que ellos vinieron acá, cuál fue el trasfondo, era el
hecho de que había zonas donde había guerrilla y querían controlar esa zona; esa fue la
motivación que los trajo a ellos. En diferencias con otros bloques, el método de ellos fue
el mismo, la formación, en fin los comunes denominadores fueron muy definidos entre
éstos”. 200

Esta mirada analítica refleja una forma de entender la dinámica de la guerra en la


cual se le da primacía a los actores centrales y su política a nivel nacional sobre los
actores y clivajes locales. Lo que conlleva una serie de limitaciones, ya que como ha
demostrado Statis Kalyvas,201 las dinámicas que toman las guerras civiles están
determinadas por los conflictos locales, ya que los clivajes a este nivel tienen un
impacto sustancial en la distribución de lealtades así como en el contenido, la dirección
e intensidad de la violencia: “Los actores individuales y locales toman ventaja de la
guerra para resolver conflictos locales o privados que con frecuencia implican poca o
ninguna relación con las causas de la guerra o las metas de los beligerantes” (Kalyvas,
2003 p. 481). Por eso sus estudios sugieren que para entender la violencia hay que tener
en cuenta los clivajes locales que a veces toman forma en redes preexistentes como las
clientelistas o en facciones locales por ejemplo. La primacía analítica dada a esta
dimensión nacional y central de las Autodefensas por parte del Fiscal implica que las
dinámicas locales son percibidas como una mera manifestación local de los clivajes
centrales o de la política a nivel nacional de esta organización. De esta forma, las
manifestaciones regionales de la guerra son consideradas como reflejos automáticos de
acciones y decisiones localizadas en los niveles más altos. Como señala Kalyvas (2003),
en esta perspectiva, los actores locales solamente pueden ser réplicas de los actores
centrales y no se hace problemático hacer generalizaciones del nivel central hacia el
local, lo que conlleva una mirada de los actores como unitarios y portadores de motivos
que son uniformes para todos los miembros individuales y sus acciones. Todo esto
200
Entrevista con el Fiscal 18, José Joaquín Arias, el día 11 de agosto de 2010 en Cali.
201
Kalyvas, Stathis N. The Ontology of "Political Violence": Action and Identity in Civil Wars .
Perspectives on Politics, Vol. 1, No. 3 (Sep., 2003), pp. 475-494
permite entender por qué no es tenida en cuenta de manera más sistemática información
sobre las dinámicas regionales como la señalada más arriba.

Estas características del tipo de información recogida y la perspectiva analítica


con que entiende la guerra ha resultado también en un escaso poder de confrontación
por parte del Fiscal hacia los versionados. Si bien existe interpelación por parte del
Fiscal, ésta se hace confrontando la versión del postulado con la información obtenida
de los registros de hechos aportados por las víctimas, de entrevistas de otros
desmovilizados y de informes de policía judicial o de la justicia ordinaria sobre los
hechos, pero poco se ha visto en las diligencias de versiones libres la interpelación a las
respuestas de los versionados con base en el conocimiento del Fiscal sobre otros hechos
relacionados a partir de información de las dinámicas regionales que le permitiría a éste
poner en duda o intentar ampliar las declaraciones de los versionados en estos espacios.
La mirada analítica sobre la guerra del Fiscal también trae consecuencias para la forma
en que se reconstruye lo que fue el Bloque Calima a partir de la política a nivel nacional
de las Autodefensas y la forma como se enmarca el conflicto a nivel central antes que
local como veremos a continuación.

Los límites de la construcción del fiscal

Esta forma particular de recolectar la información y construir el contexto del accionar


del Bloque Calima privilegia los datos sobre la presencia guerrillera en las distintas
zonas en donde operó el bloque sobre otras variables como los proyectos económicos
que inciden sobre el interés que pueda tener una región para grupos de poder ilegales.
Esto a pesar de la amplia información que tiene la Fiscalía sobre dinámicas como el
narcotráfico en estos departamentos y de los distintos datos sobre este tema aportados
por los versionados que, sin embargo, no son integrados a esta contextualización. Lo
anterior, sumado a las preguntas en el cuestionario de las versiones libres que buscan
comprobar si las AUC efectivamente combatieron a los grupos subversivos, tienden
justamente a confirmar que el objetivo principal del Bloque Calima fue exclusivamente
la lucha en contra de la guerrilla.

La visión del bloque Calima que se desprende entonces de la reconstrucción que


hace el Fiscal 18, es la de un grupo paramilitar que llega principalmente por solicitud de
unos poderosos narcotraficantes a los que en un inicio se pone a su servicio, pero luego
recupera las banderas antisubversivas de las AUC gracias a la reestructuración de la
comandancia que hacen los hermanos Castaño y a la financiación por parte de sectores
económicos de la región como empresarios y comerciantes. Se dedica a combatir los
grupos guerrilleros en las distintas zonas del departamento, empresa para la cual se vale
del narcotráfico como una fuente de financiación entre otras a través del cobro del
impuesto al gramaje202. De esta forma logra una cierta autonomía de su base social
202
Se trata del cobro que hacían las AUC a narcotraficantes por cada kilo de droga que comercializaban
por las zonas dominadas por estos grupos. Según Éver Veloza por cada kilo que sacaran se les cobraba 50
dólares.
inicial así como cumplir con las directrices contrainsurgentes de su organización a nivel
nacional. En ninguna parte de la construcción de este bloque se hace referencia a la
existencia en la región de intereses de tipo económico o procesos políticos que ayuden a
explicar la presencia y accionar de este grupo.

Aunque la Fiscalía 18 señala el papel determinante que jugó el narcotráfico en la


llegada de este Bloque, utiliza las declaraciones dadas por los versionados que se
refieren a este tema para mostrar cómo este grupo se va desligando de las relaciones con
los jefes del cartel del norte del Valle y acaba separando el carácter antisubversivo que
tuvo este grupo de otros intereses conexos, dando lugar a una historia en donde el papel
que juegan los narcotraficantes del Valle es muy contradictorio y se omite hablar de la
tensión que parece haber existido dentro de las AUC entre las corrientes que
representaban ideales antisubversivos y las corrientes en las cuales se le daba prioridad
a intereses estratégicos relacionados con el narcotráfico, dentro de las cuales también
parece haber oscilado el Bloque Calima.

Como se afirmaba por otras fuentes, la Fiscalía coincide en establecer la llegada


del Bloque Calima al Valle del Cauca en el año 1999 por orden de los hermanos Carlos
y Vicente Castaño. El primer contingente que llega para conformar este bloque se
concentra en los municipios de Tuluá, Bugalagrande, Sevilla y Andalucía, con 50
hombres provenientes del Urabá antioqueño bajo el mando de Rafael Antonio Londoño,
alias “Rafa Putumayo”. Este comandante estuvo con el bloque dos meses y luego fue
relevado por Norberto Hernández Caballero, alias “Román” (un sargento retirado del
ejército, quien según Elkin Posada alias “El Cura “tenía muy buenas relaciones con el
Batallón Palacé)” y David Hernández Rojas, alias “José” o “39” (un mayor retirado del
ejército). La Fiscalía 18 documenta que un mes después llegó otro contingente de 30-40
hombres desde el Urabá al mando de Elkin Casarrubia Posada, alias “Mario” o “El
Cura”. Este grupo llegó al municipio de Cartago desde donde fueron llevados a una
finca en Zarzal en donde se reunieron con los demás hombres que ya estaban en el Valle
y con los narcotraficantes Diego Montoya y Arcángel de Jesús Henao. Desde la finca de
Zarzal se desplegaron las primeras acciones armadas del Bloque Calima bajo la
consigna de Carlos Castaño de hacerse sentir en el Valle del Cauca para que la
población temiera seguirle colaborando a la guerrilla.

La hipótesis más aceptada tanto por fuentes académicas y periodísticas como por
la misma Fiscalía, es que quien estaría más directamente implicado con la llegada del
Bloque Calima al Valle del Cauca es el narcotraficante Diego León Montoya alias “Don
Diego203”, junto con Luis Fernando Gómez alias “Rasguño204” y Arcángel de Jesús
Henao, alias el “Mocho”205. En las informaciones recogidas por la Fiscalía así como en
las versiones de algunos postulados se dice que “Don Diego” patrocinó los primeros
meses al Bloque Calima con dineros para la nómina del grupo, material de intendencia y
armamento exigiendo como contraprestación al comandante “Román” que le custodiara

203
Extraditado a Estados Unidos en mayo de 2008.
204
Fue capturado en Cuba en el año 2004, repatriado a Colombia y luego extraditado a Estados Unidos.
205
Capturado por la policía panameña en el año 2004 y luego extraditado a Estados Unidos.
los laboratorios donde procesaba los alcaloides. Como evidencia de esta financiación la
Fiscalía cuenta con un escrito de fecha 5 junio de 2000 dirigido por el comandante
“Román” a los miembros del Estado Mayor de las ACCU donde les dice que los
narcotraficantes están en capacidad de aportar 50 millones de pesos al año206.

Hay que recordar que las relaciones entre narcotraficantes del Valle del Cauca y
las Autodefensas datan de años atrás, cuando en la organización de los Perseguidos por
Pablo Escobar, los Pepes, confluyeron Chepe Santacruz y Pacho Herrera, tercero y
cuarto en la sucesión de mando del Cartel de Cali, con los hermanos Castaño de
Córdoba y Urabá. Como es sabido, después de la desintegración del Cartel de Cali, el
negocio se reorganizó en microcarteles dentro de los cuales tomó mucha fuerza el del
norte del Valle, el cual mantuvo una estructura diferente al de Cali, pero sin ejercer una
hegemonía en el departamento, por lo que el avance de la guerrilla a finales de los años
noventa representaba una seria amenaza para el control de sus zonas de cultivos y
laboratorios que necesitaban protección. Para esa época el Bloque Occidental de las
FARC se había fortalecido mucho, especialmente bajo el mando de Pablo Catatumbo.
De esta forma, los propietarios de terrenos legales e ilegales en zonas planas de
Jamundí, Pradera y Tuluá eran extorsionados por la guerrilla. El Cañón de Garrapatas y
la vía Cali-Buenaventura eran permanentemente asediados o muchas veces controlados
por la insurgencia, lo que dificultaba a los narcotraficantes el acceso a importantes
corredores para el tráfico de drogas y la llegada a los puertos para su comercialización.
El acuerdo de los paramilitares con los narcotraficantes aliados a “Don Diego”
consistía, según lo han expresado varios desmovilizados, en que las autodefensas no
ingresarían al norte del departamento, en donde los grupos armados al servicio de estos
narcotraficantes tendrían ya un suficiente control territorial, lo que explicaría la nula
presencia de este grupo en esta zona207.

Las declaraciones de varios postulados señalan el supuesto momento de esa


fractura de unidad de acción e intereses con el narcotráfico que la Fiscalía toma como
referencia. Según declaró “H.H” en una de sus versiones libres 208, éste llegó a comandar
el Bloque Calima en mayo del año 2000, debido a que este primer grupo de
autodefensas que llegaron al Valle se habría puesto exclusivamente al servicio del
narcotraficante Diego Montoya, dedicándose únicamente a la vigilancia de sus
laboratorios e intereses, situación que quería ser corregida por los hermanos Castaño.
Por otro lado, existían problemas internos entre los comandantes “Román” y “José”. La
Fiscalía ha documentado ampliamente cómo “Román” habría fingido un auto secuestro
para pedir por su rescate dineros de la propia organización, por lo que fue asesinado en
julio del año 2000 en Tuluá, al parecer por el propio “José”, quien antes de la muerte de

206
Formulación de Cargos de Rover Enrique Oviedo Yañez ante un Magistrado de control de garantías del
3-5 de noviembre de 2010 en Bogotá.
207
Al respecto, en una de sus versiones libres, alias “El Chacal” ilustra esta situación: “Si iban al norte del
Valle los paras era para hacer un trabajo extra, ese era territorio de los Urdinola, tenía convenio de no
matar a nadie dentro del pueblo”. Versión Libre Rover Enrique Oviedo Yañez alias “El Chacal” el día 3
de junio de 2010 en la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía de Cali.
208
Versión libre Éver Veloza García alias “H.H” el día 6 de noviembre de 2007 ante la Fiscal 17 en
Medellín.
éste ya había nombrado como segundo a un ex teniente de nombre Luis. Por estas
razones los hermanos Castaño enviaron para el mes de mayo-junio del año 2000 a Éver
Veloza alias “H.H” como comandante de ese bloque y ordenaron el regreso a la zona del
Urabá de alias “José” o “39”, quien posteriormente fue asesinado en el año 2006 en
Medellín.

Según la versión de “H.H” un grupo de empresarios locales también habría


estado involucrado en la llegada del Bloque Calima así como en la denuncia ante los
hermanos Castaño del fuerte vínculo de los primeros miembros del bloque con el
narcotráfico. Según la versión de estos hechos que entregó “H.H” a la Fiscal 17 209, para
el año 2000 en límites entre Córdoba y Urabá, Carlos Castaño se reunió con el señor
Edgar Lenis (expresidente de Avianca y en ese entonces gerente de pastas La Muñeca) y
con personas de apellido Mejía Escarpeta y Guzmán que dicen ser familiares de los
secuestrados de La María y el km 18, (ocurridos en el año 1999 y 2000) 210. Estas
personas manifestaron que tenían familiares secuestrados en poder de las FARC y el
ELN y posterior a este hecho los hermanos Castaño enviaron a dos emisarios al
departamento del Valle, quienes se reunieron con empresarios e ingenieros de apellidos
Vásquez, Valencia y Flórez. Se ha dicho que estas personas que estaban lideradas por
Edgar Lenis se quejaron ante los dos emisarios de los hermanos Castaño de que el
comandante del Bloque Calima, el mayor David Hernández o “don José”, estaba para
esa época aliado con el narcotráfico211. Según “H.H”, por este motivo Carlos Castaño se
opone rotundamente a que siga “don José”.

Aunque la Fiscalía ha respaldado la tesis de algunos versionados de que el aporte


voluntario que hicieron algunos empresarios, ganaderos y narcotraficantes duró
mientras las AUC desalojó de los territorios a la guerrilla y luego estas personas no
siguieron aportando a la organización, lo que conllevó a que se buscaran finanzas a
través del cobro del gramaje a todos los narcotraficantes, recientes declaraciones de
alias “El Fino” han revelado que Diego Montoya les regaló 300 fusiles AK-47 en el año
2001, mostrando que la colaboración de narcotraficantes como éste se mantuvo por lo
menos hasta este año. La tesis de que el Bloque Calima sólo se dedicó al cobro del
gramaje también parece insuficiente a la luz de las declaraciones de varios postulados e
informaciones con que cuenta la Fiscalía que indican una relación más compleja de este
bloque con el negocio del narcotráfico. La misma Fiscalía tiene evidencias de que las
actividades que realizaba este grupo en zonas del Pacífico no se limitaron solamente al
cobro de gramaje sino que involucraban también el transporte de la droga para su
comercialización212. La Fiscalía también tiene documentados los servicios de vigilancia
209
Versión libre Éver Veloza García alias “H.H” el día 6 de noviembre de 2007 ante la Fiscal 17 en
Medellín.
210
Dentro de los secuestrados en la iglesia La María en Cali en mayo de 1999 se encontraba el hermano
de Joaquín Mario Valencia, conocido como “El caballista” quien fue extraditado a los Estados Unidos.
211
Información extraída de la contextualización que presentó el Fiscal 18 en la Audiencia de Formulación
de Cargos a Rover Enrique Oviedo Yañez ante un Magistrado de control de Garantías en el Tribunal
Superior de Bogotá el 3 de noviembre de 2010.
212
Como lo describe la declaración del reinsertado Fabi Pretel Murillo en el año 2003. Éste informa sobre
la presencia de un grupo de este bloque en la zona del Bajo Calima comandando por alias “Chicorio”,
quien se encargaba de entregarle a otro grupo la droga que era transportada por el río San Juan, para
que prestó un grupo de 400 hombres del Bloque Calima comandados por alias “Mario”
en el área del Cañón de Garrapatas 213, lugar en donde varios narcotraficantes de la
región compraban la droga. Postulados como Bladimir González alias “El Gavilán” han
relatado en sus versiones que, además del cobro al impuesto del gramaje, otra de sus
funciones en el Cauca en zonas como San Joaquín y Mercaderes en el año 2002 y 2003
fue la de prestar protección a laboratorios para el procesamiento de alcaloides y cómo
bajo su amparo crecieron en el Cauca los cultivos y laboratorios 214. La prestación de
servicios de ajuste de cuentas a importantes jefes del narcotráfico por parte de miembros
del bloque también fue al parecer frecuente. Uno de estos casos es señalado por “H.H”
quien relata cómo su grupo asesinó a una persona que se dedicaba a los negocios del
narcotráfico en Jamundí porque le debía mucho dinero a capos como alias “Chupeta” y
“Fosforito”215. En este mismo sentido alias el “Gringo” relató un hecho en que su grupo
secuestró a un comerciante de Sevilla en el año 2001 por orden del “Cura”, con el fin de
quitarle todos sus bienes por medio del traspaso de éstos a testaferros, como cobro de
unos dineros producto del narcotráfico que le debía este hombre al sobrino de Carlos
Castaño216. Toda esta evidencia podría ayudar a respaldar más bien tesis en el sentido de
que las AUC en el Valle funcionaron como agentes reguladores del negocio del
narcotráfico en esta región, entrando a llenar de esta forma el vacío que había después
de la propagación de nuevos carteles más pequeños de narcotráfico que se crearon a raíz
de la desaparición del Cartel de Cali y que, con cultivos y laboratorios de su propiedad
en la región necesitaban fortalecer sus estrategias de protección y regulación.

Además de los grandes aportes que hicieron narcotraficantes como Diego León
Montoya y Francisco Javier Zuluaga, alias “Gordolindo”, los versionados también han
nombrado varios otros que muestran que este apoyo financiero no se limitó sólo a la
llegada del Bloque Calima y a la zona central del departamento. En Santander de
Quilichao alias “El Cabezón” mencionó la colaboración de varios importantes
narcotraficantes y en la región del lago Calima, donde varios narcotraficantes tenían
lujosas propiedades y se habían visto afectados por la presencia guerrillera y sus
acciones contra ellos como secuestros y cobro de vacunas, alias “El Fino” indicó que
este bloque también recibió la colaboración financiera de varios de ellos en especial de
un socio de Iván Urdinola que aportó 100 millones de pesos217.

posteriormente embarcarla por los esteros del Pacífico y de allí ser llevada hacia Panamá y México por
un narcotraficante de nombre Victor Hugo, operación que se realizaba cada 15 días. Información extraída
de la contextualización del Bloque Calima presentada por el Fiscal 18 en la Audiencia de Imputación de
Cargos a Juvenal Alvarez Yepes ante un Magistrado de Control de garantías en el Tribunal Superior de
Bogotá el día 9 de agosto de 2010.
213
Ibidem.
214
Versión Libre Bladimir González alias “El Gavilán”. 20 de septiembre de 2010 ante el Fiscal 18 en
Cali.
215
Versión Libre Éver Veloza alias “H.H”, 11 de febrero de 2009 ante la Fiscal 17 en Medellín.
216
Versión libre Jimmy Alberto Jurado alias el “Gringo” ante el Fiscal 18, el día 9 de febrero de 2011 en
Cali.
217
Versión libre Juan Mauricio Aristizabal alias “El Fino” ante el Fiscal 18, el día 14 de febrero de 2011
en Medellín.
El Fiscal 18 también relaciona la presencia de cada frente del Bloque Calima con
los grupos guerrilleros que operaban en las zonas a donde llegan estos frentes, es decir,
los frentes son definidos según propósitos antisubversivos exclusivamente,
estableciendo una clara relación entre expansión del Bloque y la presencia de la
guerrilla en el departamento, sin explorar otras variables que pudieran explicar la
dirección de esta expansión. Pero de las mismas declaraciones de los postulados se
desprende que en muchos casos esta expansión se debió efectivamente a intereses
relacionados con el narcotráfico. La expansión del Bloque Calima desde el centro del
Valle hacia el departamento del Cauca y municipios como Buenaventura ejemplifica
este caso. Alias 'El Cura' relató que él y sus hombres llegaron al departamento de Cauca
por solicitud del extraditado narcoparamilitar Francisco Javier Zuluaga Lindo, alias
'Gordolindo'218. El exjefe paramilitar contó que el extraditado narcotraficante se hizo
cargo del sostenimiento del grupo y les envió armamento. Juan Mauricio Aristizábal
alias “El Fino” también señaló en su versión libre que alias “Gordolindo” había
financiado el primer grupo de militantes de las AUC que llegó a Buenaventura, lo que
les permitió ir creciendo hasta que adquirieron el control y fueron autónomos
financieramente en el puerto219. El narcotraficante preso Víctor Patiño Fómeque220 según
alias “Diego” y “El Fino” les habría colaborado también a este grupo con 30 millones
de pesos que envió desde la cárcel para financiar los grupos que operaron en
Buenaventura221

El aporte del narcotráfico habría sido tan importante para que el Bloque Calima
subsistiera durante cinco años que el mismo ex comandante financiero de este grupo
señaló que este bloque tuvo un crecimiento muy rápido y no hubiera podido sostenerse
en la región mucho tiempo de no ser por la ayuda externa recibida en forma de hombres
que les enviaban del Urabá antioqueño y de armas que adquirían gracias al intenso flujo
de dinero proveniente del narcotráfico. En este sentido, alias “El Fino” ha relatado que
“cuando nos capturaban 100 personas nos mandaban 150 de Urabá”. Los capturados de
la operación del Naya en el 2001 y las bajas dadas por la guerrilla en La Elsa (sitio
ubicado en la carretera vieja de Buenaventura) sumaron más de 140 hombres, que
fueron tal como lo relata el “Fino” rápidamente reemplazados, así como los fusiles que
se perdieron, los cuales fueron donados por Diego Montoya 222. Un hecho que sí afectó
profundamente al Bloque Calima fue el conflicto entre Diego Montoya y Wilber
Varela223. Según este versionado, a raíz de esta guerra muchos de los que aportaban

218
Verdad Abierta. “Las masacres y asesinatos antes de El Naya”. Sección Justicia y Paz. 24 de marzo de
2011. Disponible en: [Link]
219
A cambio de este apoyo, alias “Gordolindo” habría intentado apoderarse del Bloque Calima, a lo que
se opuso “H.H”, según relató alias “El Fino”, pero a raíz de ésto descontinuó sus aportes . Versión libre
Juan Mauricio Aristizabal alias “El Fino” ante el Fiscal 18, el día 14 de febrero de 2011 en Medellín.
220
Ex agente de la policía y extraditado capo del Cartel de Cali.
221
Versión Libre Luis Miguel Arango alias “Diego” ante el Fiscal 18 el día 9 de septiembre de 2010 en
Cali.
222
Versión libre Juan Mauricio Aristizabal alias “El Fino” ante el Fiscal 18, el día 15 de febrero de 2011
en Medellín.
223
El cual según alias “El Fino” inicia hacia finales del año 2000 y va hasta el año 2002, pero que la
prensa ha documentado que se da a mediados del año 2003 y durante todo el 2004.
monetariamente al Bloque Calima huyeron hacia Panamá y Bogotá, lo que se tradujo en
una decaída financiera muy fuerte para este grupo.

Hay que señalar también que varios de los miembros de los sectores de la vida
política y económica involucrados con las Autodefensas parecen no haber tenido
relaciones tan aisladas con los miembros del narcotráfico, según dejan ver las
declaraciones de los postulados. Se ha señalado una reunión que se hizo a la llegada de
“H.H” con empresarios, propietarios de ingenios, ganaderos y comerciantes en una finca
del Mono Arcano en el municipio de Cartago en el Valle y donde además participaron
Vicente Castaño, Ernesto Baez, “Don Berna”, y algunos narcotraficantes entre ellos
Diego Montoya, “Rasguño” y el “Mocho Arcángel”. En total se dice que en esa reunión
participaron entre 40 y 50 personas y allí Vicente Castaño y Diego Fernando Murillo
hablaron de la necesidad de apoyar al Bloque Calima para seguir creciendo y avanzando
hacia otros territorios con la finalidad de combatir la guerrilla; se dijo que se requería la
colaboración económica de ellos ya que manejaban el poder en el Valle del Cauca 224.
Una segunda reunión ya en el año 2002, también sostenida en Cartago, es relatada por
alias “El Cura”, en donde según él participaron empresarios, narcotraficantes y dueños
de fincas, y en donde se acordó que estas personas realizarían unos aportes al Bloque
Calima para que éste tomara el control de Barragán y así evitaran que la guerrilla bajara
a los sectores en donde tenían sus fincas, dando como consecuencia la segunda masacre
de Barragán el 26 de agosto del 2002225.

Así mismo, algunas de las capturas de políticos por nexos con las autodefensas
como las de Luis Carlos Restrepo Orozco y Juan Carlos Martínez, demuestran más que
una estrecha relación de políticos con el Bloque Calima, profundos nexos entre algunos
sectores de la política regional y el narcotráfico, a partir de los cuales establecieron
relaciones con miembros de las AUC. Es decir estos políticos tuvieron vínculos con el
Bloque Calima en virtud de su trayectoria previa con sectores del narcotráfico. 226 Según
224
Ibidem.
225
Versión libre Elkin Casarrubia Posada alias “El Cura” ante el Fiscal 18, el día 22 de febrero de 2011 en
Cali.
226
La Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia en mayo de 2010 dictó medida de aseguramiento en
contra de Luis Carlos Restrepo Orozco, representante a la Cámara vallecaucano por el partido de la U,
señalado por sus presuntos vínculos con miembros del Bloque Calima a través de los cuales habría
cometido delito de enriquecimiento ilícito . Pero estas acusaciones tienen que ver más con narcotráfico
que con parapolítica, ya que las pruebas de la Corte en contra de éste se refieren a una supuesta
colaboración con Luis Hernando Gómez, alias Rasguño, extraditado a Estados Unidos por narcotráfico y
con Jhon Eidelber Cano Correa, alias Jhonny Cano. Lo interesante es que Restrepo, que es oriundo de
Cartago, se conoce como uno de los hombres de mayor influencia en el norte del Valle y llegó a la
Cámara siendo fórmula de la senadora Dilián Francisca Toro SEMANA. Luis Carlos Restrepo Orozco y
su carrera por el Norte del Valle. Abril 29 de 2010. Disponible en: [Link]
justicia/luis-carlos-restrepo-orozco-su-carrera-norte-del-valle/[Link]. Otro de los políticos
capturados en el año 2009 por requerimiento de la Corte Suprema de Justicia se trata del ya mencionado
ex congresista Juan Carlos Martínez Sinisterra. Martínez había sido senador por Convergencia
Ciudadana. La Corte encontró pruebas que lo relacionan con narcos del cartel del Pacífico como Olmes
Durán Ibargüen, alias de ‘El Doctor’, extraditado a los Estados Unidos y Weceslao Caicedo, alias ¨W´.
Este congresista surgió de la sombra del polémico ex parlamentario Carlos Herney Abadía, condenado
por el proceso 8.000 tras recibir dineros del cartel de Cali y gestor del Movimiento Popular Unido, MPU,
con el que Martínez extendió sus redes burocráticas en el sur occidente colombiano. Verdad Abierta.
“Confirman detención contra Juan Carlos Martínez”. Septiembre 18 de 2009. Disponible en:
la información ofrecida en las versiones libres se trataría de una clase política que
recurre a actores armados ilegales para resolver sus conflictos y garantizar su poder en
las zonas donde tienen influencia.

Por último, las relaciones de la Fuerza Pública con actores de poder ilegales
también tienen antecedentes históricos en la región, en especial con las redes mafiosas.
Uno de los hechos más macabros que puso en evidencia estas relaciones fue la masacre
de Trujillo en 1990. En las investigaciones que se hicieron posteriormente se encontró
que, desde el año 1987, el Batallón Palacé de Buga realizaba gestiones para conformar
grupos paramilitares en Trujillo. Se demostró, además, una alianza entre miembros de
este batallón y los dos narcotraficantes más ricos de la zona, con el fin de alejar a la
guerrilla, dejando como resultado esta masacre 227. En 1993, desde el mismo Batallón se
planeó la masacre de Riofrío, a favor de los intereses de otro narcotraficante 228 y, con la
llegada de las AUC al Valle este Batallón aparece de nuevo como uno de sus principales
promotores y colaboradores, asociado también a su expansión por el departamento,
mostrando la continuidad de estas relaciones y la compenetración entre las lógicas de
acción. Las declaraciones de “H.H” sobre los vínculos con miembros de la Fuerza
Pública dejan ver la continuidad en las relaciones entre narcotraficantes y algunos
miembros de los organismos del Estado. Este es el caso por ejemplo del coronel en
retiro Byron Carvajal, quien según este ex-comandante paramilitar le ayudó de manera
logística a las autodefensas en su guerra contra las FARC en Urabá 229. El 11 de febrero
de 2010, el Juez Cuarto Penal Especializado de Cali condenó a Carvajal a 54 años de
prisión como responsable de la muerte de 10 oficiales antinarcóticos en Jamundí,
ocurrida el 22 de mayo de 2006, cuando tropas bajo su mando dispararon contra una
patrulla de la Policía que iba a cumplir un procedimiento legal. La justicia descubrió
que detrás de este hecho estaba toda una trama de complicidad de Carvajal con jefes del
narcotráfico en esa región.

La profunda imbricación del narcotráfico en la vida social y económica del Valle


del Cauca hace que minimizar esa variable para entender el accionar de un grupo
armado ilegal que se caracterizó por la defensa del statu quo como las AUC sea bastante
problemático. Este grupo necesariamente actuó dentro de un contexto en el que las redes
de poder establecidas fueron producto en buena medida de unos procesos de
modernización en la región en donde el narcotráfico jugó un papel muy importante 230. Y
en este contexto, la lucha contrainsurgente en la región se dio a partir de alianzas entre
[Link]
martinez. Sin embargo, recientemente Yesid Pacheco Sarmiento, alias “El Cabo” declaró en el proceso
que se le lleva al senador Martínez desmintiendo las declaraciones de “H.H”, al asegurar que no se le
prestó ningún tipo de apoyo a este político en Buenaventura para que ganara las elecciones del 2002. El
País. “Alias El Cabo dio versión en juicio contra Juan Carlos Martínez”, enero 20 de 2011. Disponible en:
[Link]
carlos-martinez
227
CNRR Área de Memoria Histórica. Trujillo una tragedia que no cesa. Bogotá: Editorial Planeta
Colombiana S.A, 2008.
228
CINEP, Deuda con la humanidad: Paramilitarismo de Estado en Colombia, 1998-2003, 2004, p. 380.
229
Verdad Abierta. “HH confiesa nexos entre monseñor Duarte Cancino y ex gobernador Chaux con las
AUC”. Febrero 11 de 2010. Disponible en: [Link]
versiones-seccion/879-hh-reveleva-nuevos-nexos-entre-personajes-publicos-y-las-auc
las fuerzas del Estado y los nuevos terratenientes vinculados a la economía ilegal, sobre
la base del objetivo común de la contención y eliminación de la guerrilla. Antecedentes
que difícilmente se pueden obviar para entender la acción antisubversiva que desplegó
el Bloque Calima, que sin duda fue muy amplia, pero hacen que sea importante
también plantearse la pregunta por los sectores a los que más les convenía esa acción
contrainsurgente en ese momento.

La caracterización del bloque que hace la Fiscalía desligándolo de cualquier


relación con el narcotráfico más allá del cobro de gramaje, es sustentada con pruebas
que incluyen: los estatutos de las ACCU, entrevistas a los desmovilizados, los panfletos
del grupo armado, registros noticiosos y revisión de expedientes. Pruebas que sin
embargo parecen recoger con mayor peso la imagen pública que el grupo ha querido dar
de sí mismo desde un inicio, como se ve en el comunicado con que anunciaron su
llegada el 22 de julio de 1999 en los medios de comunicación. En él las autodefensas
afirmaron que a partir de esa fecha ingresaban al Valle del Cauca para combatir a la
guerrilla, criticaron las conversaciones de paz que en ese momento el gobierno hacía
con las FARC, y alegaron que su presencia era consecuencia del clamor de algunos
habitantes de la región y que extenderían sus operaciones en todo el suroccidente del
país.

En síntesis, la mirada particular que tiene el Fiscal Arias sobre las AUC, sumado
a las formas en que se han organizado las versiones libres, privilegiando las de carácter
individual y la manera de recoger la información sobre el accionar de este bloque
despreciando información sobre las dinámicas y conflictos locales, ha dado como
resultado una construcción hasta ahora del Bloque Calima que hace énfasis en la
atribución a éste de un carácter antisubversivo per se, aislado de otros intereses conexos,
a la vez que deja muchos vacíos en cuanto a la relación de este bloque con los poderes
locales en las distintas zonas en que operó, lo que dificulta una comprensión de lo que
fue el Bloque Calima como parte de las AUC en su configuración regional, así como la
interpelación y confrontación que puede hacer este Fiscal a los relatos de los
versionados sobre sus acciones y versiones de los hechos. La forma en que el Fiscal
integre esta nueva información que están produciendo las versiones libres con estos
nuevos datos sobre la relación del Bloque Calima con el narcotráfico y las
verificaciones que pueda hacer su unidad investigativa, mostrará si las hipótesis del
Fiscal sobre el Bloque Calima toman rumbos diferentes acordes a estos nuevos datos o
si decide obviar esta información para mantener su idea inicial sobre el bloque.

d. Las figuras jurídicas para representar lo que fue el Bloque Calima

230
Ver: BARNEY, Alvaro Guzmán y MORENO, Renata. "Autodefensas, narcotráfico y comportamiento
estatal en el Valle del Cauca", en: ROMERO, Mauricio y VALENCIA, León (eds). Parapolítica, La ruta
de la expansión paramilitar y los acuerdos políticos. Corporación Nuevo Arco Iris, CEREC y ASDI.
2007. p.p: 165 - 237.
Después que los postulados han comenzado a rendir las versiones libres, los
fiscales pueden seguir a la siguiente etapa del proceso que es cuando le formulan
imputación de cargos a estos acusados. Estas formulaciones pueden ser de tipo parcial o
total231, de modo que se imputen delitos por un grupo de hechos ya confesados por el
postulado y de los cuales la Fiscalía ya ha reunido pruebas suficientes para asegurar que
efectivamente fueron cometidos por éste. Estas audiencias se realizan ante los
magistrados de control de garantías, ante los cuales el fiscal debe realizar la
individualización del postulado, adelantar una reseña general del bloque con el cual se
desmovilizó, un esquema general del accionar delincuencial del mismo, así como de su
financiamiento, entre otros aspectos. Igualmente, el fiscal debe delimitar las funciones
que cumplía el postulado en la organización y realizar un recuento de las diligencias de
versión libre llevadas a cabo, así como hacer referencia al cumplimiento de los
requisitos de eligibilidad por parte del postulado. Una vez terminada esta parte, el Fiscal
hace una precisa descripción de los hechos, los cuales enmarca en un tipo penal
específico, aunque aquí solamente se le comunica al procesado los delitos que se le
imputarán en una futura oportunidad. El proceso de Justicia y Paz se hace mucho más
lento en esta etapa del proceso pues hay una sola Sala de Conocimiento de Justicia y
Paz que queda en Bogotá, encargada de la legalización de cargos, la sentencia del
postulado y el incidente de reparación. De modo que, una vez finalizada la etapa de
versiones libres, total o parcialmente, el Fiscal le solicita a la Sala del Tribunal que lo
convoque para presentar la diligencia de formulación de imputación o legalización de
cargos, y ya que hay varios fiscales esperando lo mismo, estas citaciones pueden
demorar bastante, sin contar con los recursos de apelaciones que también se toman su
tiempo. El primer imputado del Bloque Calima por parte del Fiscal 18 muestra
claramente la lentitud que representa este mecanismo. El 15 de diciembre de 2008 se
realizó la primera formulación de cargos al postulado Giancarlos Gutiérrez, un miembro
de base del Bloque Calima que se desempeñó como patrullero y al cual se le imputan
alrededor de 29 hechos, (una cifra que es muy baja comparada con los miles de hechos
que se le imputan a jefes como “H.H”), y actualmente, en el año 2011, todavía se está a
la espera de que se convoque al incidente de reparación, que es la etapa final del
proceso. Aunque la Corte Suprema de Justicia ha indicado que la construcción de la
verdad se debe realizar en la audiencia de legalización de cargos entre todos los
intervinientes, tomando como base lo confesado por el postulado y la investigación
adelantada por la Fiscalía y en donde las víctimas pueden ser escuchadas y aportar
desde su conocimiento a esa verdad, lo cierto es que éstas últimas poco asisten a estas
diligencias y si lo hacen rara vez se pronuncian y más bien se limitan a escuchar en
silencio. Por lo tanto, esta reconstrucción de la verdad en el Proceso de Justicia y Paz
queda básicamente en manos de la Fiscalía.

En esta última parte nos concentraremos en el análisis de una de estas diligencias


de formulación de imputación de cargos y lo que nos dice sobre la representación del

231
Las imputaciones totales suponen que el postulado haya terminado de versionar, de modo que se le
impute la totalidad de lo confesado y probado. Las imputaciones parciales no requieren que el postulado
haya terminado de versionar.
Bloque Calima que permiten las categorías jurídicas empleadas para definir la
responsabilidad atribuida a los miembros de este bloque en los crímenes que
cometieron. Para identificar la forma en que la Fiscalía está tipificando los delitos
cometidos por el Bloque Calima se examinó, a modo de ilustración, una de las
audiencias de formulación de imputación parcial de cargos contra Rover Enrique
Oviedo Yañez alias “El Chacal”232, un antiguo mando medio de este bloque,
complementando con algunos apuntes sobre el proceso de Giancarlo Gutiérrez alias
“Pirata”233, ex patrullero del Bloque Calima. A partir de estas tipificaciones y de la
responsabilidad penal atribuida por las conductas delictivas cometidas por éstos, es
posible describir la manera en que el proceso de Justicia y Paz va creando una
representación de lo que fue el Bloque Calima a través de las categorías jurídicas que el
Fiscal 18, en diálogo con los magistrados con funciones de control de garantías y de
conocimiento, decide utilizar para explicar los hechos, las cadenas de mando, su
estructura y funcionamiento. Como lo ha señalado Mark Osiel 234 la forma de describir la
relación entre los que participan en hechos de atrocidades masivas tiene implicaciones
para la historia que el juicio va a contar, y ya que los resultados de aquellos
procedimientos judiciales contribuyen a la memoria colectiva, es importante que la ley
transmita un significado apropiado de los eventos que juzga y establezca el peso relativo
de la contribución de cada acusado.

Este mismo autor (Osiel, 2009) ha mostrado en sus trabajos la difícil empresa que
supone la labor de señalar responsabilidades por atrocidades masivas en individuos
particulares. Estas dificultades no solo tienen que ver con los vacíos e incertidumbres
que dejan las evidencias forenses, la complejidad de los largos testimonios de los
victimarios que cubren varios lugares y períodos de varios años atrás, sino, y
principalmente, con el comportamiento colectivo que implican estos hechos. Esta
característica fundamental hace que las líneas de causación sean múltiples y turbias, la
agencia dispersa y el trabajo dividido. Pero también están las dificultades para
determinar el grado de influencia de los líderes sobre los seguidores y de asignarle una
medida a la libertad de los involucrados en estos hechos. A diferencia de historiadores y
sociólogos que analizan este tipo de fenómenos determinando las condiciones que los
hicieron posibles y los factores que ayudan a explicarlos, los fiscales deben definir cuál
fue la responsabilidad individual que tuvo cada uno de los acusados en estos hechos y
deben garantizar que las penas impuestas se correspondan con el daño causado y
cumplan la función de hacer justicia y reparar. Una labor de una gran complejidad dadas
las particularidades que acabamos de señalar y para las cuales difícilmente encaja el
repertorio conceptual generalmente utilizado por la justicia ordinaria, acostumbrado a

232
Audiencia realizada en Bogotá del 3 al 5 de noviembre de 2010. Este ex miembro del Bloque Calima
oriundo de Valledupar perteneció a este grupo desde el año 2000 hasta el 2003, se desempeñó como
patrullero en un comienzo cuando operó en el Cauca, luego hizo parte de las milicias urbanas en Jamundí,
Vijes, Tuluá y por último se desempeñó como jefe de urbanos en Yumbo, Guachinte y Yotoco.
233
Audiencia de Legalización de Cargos contra Giancarlos Gutiérrez realizada el 30 de septiembre de
2010 en Bogotá.
234
Osiel, Mark. Making sense of mass atrocity. New York: Cambridge University Press. 2009.
tratar como irrelevante el contexto sociopolítico y a utilizar nociones individualistas
para tratar casos de desviación convencional.

El proceso colombiano se ha caracterizado además por la falta de directrices


claras frente a la forma y el contenido que deben seguir estos procedimientos judiciales
y los fiscales sienten que no hay seguridad jurídica frente a lo que deben presentar ante
el Tribunal en estas diligencias, ya que las exigencias cambian, se amplían o se
contradicen de una audiencia a otra. Así por ejemplo, en un primer momento, la
diligencia de imputación parcial de cargos a Juvenal Álvarez Yepes, un postulado del
Bloque Calima, fue declarada ilegal por un magistrado de control de garantías quien
consideró inaceptable que esta imputación tuviera el carácter de parcial, pero luego, ante
el recurso de apelación presentado por el Fiscal 18, la Sala de Casación Penal aprobó la
formulación parcial de imputación. Las exigencias de los contenidos a ser presentados
por el Fiscal en estas diligencias también han cambiado según el magistrado. En
audiencia de legalización de cargos contra el postulado Giancarlos Gutiérrez, el 4 de
febrero de 2010 adelantada ante la Sala de conocimiento de Justicia y Paz, la magistrada
encargada de la actuación solicitó al Fiscal presentar de manera detallada aspectos que
van más allá de la reconstrucción de lo que fue el Bloque Calima, como la
especificación de la génesis, estructura, áreas y forma de operación de las bandas
criminales emergentes que operan actualmente en la zona donde actúo el postulado,
argumentando que era una información necesaria de cara a las medidas de reparación
que debería tomar posteriormente el Tribunal. Para este mismo caso, el Procurador le
criticó al Fiscal la escasa profundidad con que había verificado los hechos. Después de
la legalización de cargos que hizo la Sala de Justicia y Paz, la Corte no lo aprobó y lo
devolvió alegando que las conductas debían estar mejor clasificadas. En fin, todo esto
muestra como la actuación del Fiscal en estas diligencias se desarrolla dentro de un
proceso que se va enredando a partir de las distintas interpretaciones jurídicas, las
cambiantes exigencias probatorias y las expectativas sociales frente al proceso, todo lo
cual crea tensiones que se reflejan en la verdad que se construye.

No nos interesa juzgar aquí si las figuras penales utilizadas para tipificar los
delitos cometidos por los postulados fueron las más adecuadas desde un punto de vista
jurídico o si debieron ser otras. Nos interesa más bien analizar qué nos dicen esas
figuras sobre nuestro pasado violento, de qué forma lo hacen y cómo se diferencian los
distintos modelos de imputación que utilizan los fiscales para representar la actuación
de estos grupos.

La Comisión Colombiana de Juristas ha encontrado que los distintos fiscales de


Justicia y Paz no tienen una única forma de conducir las diligencias de imputación
parcial de cargos, sino que ante la falta de directrices claras y unificadas, los fiscales
imputan los hechos de maneras muy distintas unos de otros. 235 Con respecto al Bloque
Calima, hasta el momento de la investigación, a cinco versionados la Fiscalía 18 de

235
Comisión Colombiana de Juristas. Colombia: La metáfora del desmantelamiento de los grupos
paramilitares. Segundo informe de balance sobre la aplicación de la ley 975 del 2005. Bogotá. 2010.
Disponible en: [Link]
Justicia y Paz les ha imputado casos ante el Tribunal de Justicia y Paz. Ellos son
Giancarlos Gutiérrez Suárez alias “Pirata”, Jeins Puerta Flórez alias “Gato”, Juvenal
Álvarez Yépes alias “Cocacolo”, Robert Enrique Oviedo alias “Chacal” y Albeiro
Úsuga Graciano alias “Róbinson”. Por su parte, la Fiscal 17 de Justicia y Paz le ha
estado imputando cargos a Éver Veloza García alias “H.H” en audiencias parciales
desde el año 2008. Según Osiel (2009), la contribución del acusado a la atrocidad
masiva es ininteligible si se mira aislado de muchas otras acciones de terceros, que están
o estuvieron con frecuencia distantes en lugar y tiempo.

El esquema inicial de versiones libres del Bloque Calima llevadas a cabo de forma
individual, seguido de imputaciones también de tipo individual hace que de alguna
forma se acentúe esta problemática que señala Osiel. Al analizarse caso por caso,
postulado por postulado en forma aislada de los demás, se dificulta la comprensión del
tipo de responsabilidad de cada uno de ellos dentro del accionar del bloque en su
conjunto, así como la evaluación del daño colectivo que su actuación causó junto al
resto del grupo al que perteneció 236. Sin embargo, este aislamiento de los casos
analizados se busca contrarrestar a partir de la exposición del contexto y las
generalidades del bloque, con las que el Fiscal 18 inicia siempre este tipo de diligencias
y que pretenden colocar los hechos que se le imputan al postulado en relación con la
actuación y organización general del bloque al que perteneció. A falta de testimonios de
otros postulados que actuaron junto al que se le imputan los hechos, esta
contextualización funciona como prueba de que los hechos confesados por el postulado
fueron probables. También lo hace para sustentar la sistematicidad y la generalidad de
los delitos cometidos por los postulados, que, vistos de forma separada parecen hechos
aislados.

El Concierto para delinquir y la homogenización de un grupo heterogéneo.

En la etapa de imputación de cargos a los postulados dentro del proceso de


Justicia y Paz el “concierto para delinquir” ha sido tomado como el delito base, a partir
del cual es posible imputar responsabilidades por otros delitos cometidos en desarrollo
del conflicto armado. Este supone la prueba de un acuerdo para participar en una
organización criminal. De esta forma, en la diligencia de legalización de cargos contra
Giancarlo Gutiérrez se le legalizó el cargo de concierto para delinquir agravado 237
argumentando que los delitos por él cometidos lo fueron en cumplimiento de una
política antisubversiva informada desde la cúpula de la organización conforme a la cual
en su condición de patrullero le correspondía hacer inteligencia para obtener
información sobre la población civil en relación con los que presuntamente eran
señalados como auxiliadores o miembros de la guerrilla, para luego, mediante su aporte
efectivo o directamente, dar de baja a quienes fueran así señalados. En el caso de este ex
236
El primer incidente de reparación que está preparando la Fiscalía actualmente va a girar alrededor de
un patrullero al que se le imputan 29 hechos, la mayoría homicidios aislados, en donde el concepto de
daño colectivo ha sido bastante difícil de definir.
237
Agravado por el hecho de ser un ex miembro de la Policía Nacional.
patrullero del Bloque Calima, el postulado manifiesta explícitamente que su vinculación
al grupo se da por venganza contra la guerrilla ya que en un combate que sostuvo con
este grupo siendo policía quedó discapacitado. Pero, a diferencia de este caso, es difícil
concluir que todos los miembros de la base compartan los términos de cualquier
acuerdo antisubversivo implícito con los altos mandos como la figura de concierto para
delinquir supone. Como han encontrado distintos estudiosos de las organizaciones
criminales, las motivaciones de los hombres de la base suelen ser por lo general muy
variadas, cambiantes y con frecuencia confusas. Para el caso de Ruanda por ejemplo,
Osiel (2009) ha mostrado que para los perpetradores que hacían parte de las bases, los
objetivos políticos más amplios perseguidos por sus jefes estaban bastante más allá de
su comprensión: “debajo de los escalones más altos, la mezcla de motivos era
mundano”238, éstos tenían que ver más con la ambición, la aprobación social, el
sadismo, entre muchos otros. Si miramos las motivaciones para ingresar al Bloque
Calima que han expresado los postulados en el transcurso de las versiones libres
podemos concordar con Osiel, encontrando motivaciones de tipo económicas por
ejemplo, mucho más recurrentemente que otras más políticas.

Cuando se les pregunta por los motivos de ingreso a la organización, la mayoría,


en especial los postulados del Valle y Cauca, ha contestado que ingresaron porque no
tenían trabajo o por sus difíciles condiciones económicas, viendo en la organización una
forma de adquirir recursos. Por lo general el sentido que se le da a las actividades
realizadas dentro del grupo por parte de los versionados se enmarcan dentro del
concepto de “trabajo” cuya recompensa es la remuneración monetaria y la organización
es asumida como una “empresa” que les proporciona ese trabajo:

“Yo mataba porque me mandaban, yo tomé esto como un trabajo que si no hacía
las cosas no me pagaban, (El Chacal)”.

Reforzando el sentido de “lugar de trabajo” dado a la organización armada, la


palabra “empresa” aparece espontáneamente en varios de ellos cuando se están
refiriendo a la organización:

“...inclusive Carlos Castaño decía que si, que no, no sé con qué otro comandante
habrá hablado, por la procedencia del ganado, eso me comentaba “JC”; hubo
bastante repercusión por ese hecho dentro de la empresa.....

Fiscal: ¿Quién financió el operativo?

GG: La misma empresa, o sea las AUC. (Giancarlo Gutiérrez)”.

“No sé si lo mató la empresa. (Gavilán)”

238
El miedo a los tutsis generó rabia, reforzada por la ambición, la avaricia, la falla del nervio moral, el
deseo de ser un hombre o recibir aprobación de los pares, patriotismo y lealtad a la propia tribu, incluso
sadismo. Véase Osiel, Mark. Making sense of mass atrocity. New York: Cambridge University Press.
2009. pp 67.
Sin embargo, cuando se les pregunta por los objetivos del grupo al que
pertenecieron y el carácter de éste, todos han sido enfáticos en señalar el componente
antisubversivo del grupo como el principal:

“Las AUC nacimos para combatir la guerrilla. Estábamos enfocados era en la


guerrilla. (Alias Sancocho)”

“Cuando ingresé al bloque, ya tenía tiempo de estar operando en la región, pero


el bloque se da para combatir a la guerrilla. La principal actividad fue combatir
la guerrilla o desplazarla de los territorios que ellos tenían controlados.
(Giancarlo Gutiérrez)”.

“Había un propósito que era combatir la guerrilla y esos fueron los ideales,
desde un comienzo donde sabíamos que había guerrilla, ahí estábamos
mandando operativos y combatiendo con ellos. (El Fino)”.

“Fiscal: qué sabe usted de por qué surgió el Bloque Calima?

Alias “Pechón”: por la guerrilla, lo poco que sé es que siempre le


hacíamos la contra a las Farc”.

A pesar de la reiteración del objetivo antisubversivo del grupo, cuando son


interrogados más a fondo sobre éste, la mayoría deja entrever que no era un objetivo
muy entendido ni interiorizado y del cual, sobre todo los combatientes reclutados en el
Valle y en Cauca, no tuvieron mucha información o trabajo ideológico al respecto. La
siguiente cita del postulado alias Diego ilustra esta situación:

Fiscal: conoce sobre el desarrollo histórico de estos grupos?

Diego: el proyecto de expansión lo vine a conocer luego de desmovilizado porque


allá no, ni doctrina como tal no. Liberar el pueblo del yugo al cual lo tenía
sometido el terrorismo era lo que se escuchaba, pero así que nos explicaran no,
era vaya y haga y ya. Después de la desmovilización me vine a dar cuenta de la
finalidad que era apoyar la lucha con el Estado, por eso ellos nos apoyaban, es
que antes no nos quedaba tiempo ni de hablar.

En este mismo sentido está la respuesta de uno de los versionados oriundo del
Valle que fue patrullero, ante la pregunta por los objetivos y la ideología del grupo:

“La ideología que tenían las autodefensas la sabrán esos señores, yo no sé tras
de qué íbamos nosotros verdaderamente (Gavilán)”239.

Afirmaciones como ésta denotan una forma de pertenecer a este grupo en


función principalmente de la obtención de recursos, que se corresponde con los bajos
niveles de entrenamiento que se dieron en el Valle del Cauca y Cauca comparados con
otras regiones, pero también con las formas como la población rural se relacionaba con
239
Versión Libre Bladimir González alias “El Gavilán”. 20 de septiembre de 2010 ante el Fiscal 18 en
Cali.
la guerrilla en estos departamentos, en donde en cierta medida, las poblaciones
campesinas lidiaban con la presencia de estos grupos de formas tal vez menos
problemáticas que en otras regiones. A diferencia de otras partes del país, en la región
en que operó el Bloque Calima no se habían presentado experiencias previas de
organización en contra de los grupos guerrilleros, con excepción de lo que se conocería
como las Autodefensas de Ortega en el Cauca240que fue un caso muy particular y
circunscrito al área de este municipio. Operaban más bien grupos de seguridad armados,
asociados a grupos de narcotraficantes y a la Fuerza Pública, así como grupos de
sicarios dependientes del crimen organizado más generalizado.

Las diferencias con los grupos guerrilleros que manifiestan tener estos
versionados provienen de la propia experiencia de muchos en estos grupos, pues varios
de ellos entraron a las autodefensas luego de haber pertenecido al EPL o las FARC, son
los casos de comandantes como “El Cura”, “Giovanni” y “Sizas” que eran del EPL o de
“Félix”, “Fernando Político” y alias “Marrana” 241 que pertenecieron al Frente VI de las
Farc, entre otros. Así mismo, la gran cantidad de guerrilleros que aceptaban en sus filas
les traían las historias de cómo era la vida en esos grupos. Pero es revelador que las
diferencias entre ser guerrillero o ser paramilitar se expresen en términos materiales
antes que ideológicos. Esta cita del Chacal sobre estas diferencias, resume la opinión
común de los versionados sobre estos grupos:

“dicen que allá no hay dinero, para tener una mujer es duro, para un permiso es
duro, no dejaban ver a la familia, eso no era vida, psicológicamente estaban mal.

240
Sin embargo, la Fiscalía tiene varios reportes oficiales del año 1998 en donde se menciona la presencia
de presuntas autodefensas. En uno de ellos se informa que en Tenerife apareció un comunicado en donde
se amenazaba a los habitantes de la zona por apoyar a la guerrilla y en el otro se informa que en el
municipio del Águila se estaban armando un grupo de personas prestantes para enfrentar a las Farc.
Información presentada por el Fiscal 18 durante la Versión libre colectiva del 24 de febrero de 2011 en
Cali. Los denominados Mártires de Ortega es quizás el único en la región en donde antes de la llegada de
las AUC, ya un grupo de campesinos de este municipio, víctima de una brutal incursión por parte de la
guerrilla, había decidido armarse y enfrentar a estos grupos subversivos, siendo después cooptados por el
Bloque Calima quien les suministró armamento, les dio entrenamiento y sería quien les colocaría el
nombre con el que se conocerían públicamente, “Los Mártires de Ortega”. Según las versiones de algunos
de los miembros de este grupo que están rindiendo versiones libres, la guerrilla del ELN en esta zona de
Ortega les asesinó a varios de sus familiares, quemó casas y produjo el desplazamiento de muchos de sus
habitantes. Por esto aproximadamente 50 personas de la región se reunieron en los cerros del pueblo para
defenderse ellos mismos desde el año 1979, en su mayoría indígenas-campesinos que no pertenecían a
ningún resguardo, sin más táctica que defender su territorio combatiendo desde improvisadas trincheras y
sin armamento adecuado a la guerrilla del ELN y luego a las FARC, uno de sus líderes habría sido el
señor Lizardo Vicoche. A la llegada de las AUC fueron entrenados en la finca La Mosquitera por alias “El
Cura”,”El Cabo”,”Político chiquito”, “El Capi”,“Paisa Negro” y alias “Nechi”. Este último fue justamente
quien bautizó a este grupo de personas que entrenaron con el nombre de “Mártires de Ortega” según la
versión de uno de los postulados. Pero no todos continuaron con las autodefensas, después del
reentrenamiento, 15 hombres del grupo inicial salieron del grupo. Alias “El Cabo”encargado del
entrenamiento de este grupo indicó en su versión que este retiro se dio porque muchos de ellos pensaban
que las AUC les darían simplemente armas para que siguieran combatiendo la guerrilla, pero al darse
cuenta que se les requería para pertenecer a este grupo y lo duro que era, habían decidido regresar a
Ortega
241
Según algunas declaraciones entregadas por los versionados este sujeto fue asesinado por miembros de
la misma organización por haber sido descubierto su exagerado enriquecimiento con el negocio al robo de
gasolina que tenía este grupo en Yumbo y otros municipios por donde pasa el tubo de Ecopetrol.
Con el ejército iban presos, en cambio con las autodefensas podían seguir
delinquiendo”242.

Los conceptos de “carisma de grupo” o de “fantasías glorificadoras” que


encuentra Ingrid Bolívar243 en su análisis de los discursos de los comandantes de las
AUC que analiza en su libro “Discursos emocionales”, no parecen tan claros en las
diferenciaciones que establecen con la guerrilla estos ex-paramilitares del Bloque
Calima en su mayoría patrulleros.

Por otro lado, muchos de los comandantes que llegaron al Valle habían recibido
entrenamiento por varios meses en las escuelas de la 35 y la ECA, habían sido
socializados en los estatutos de la organización y habían recibido algún tipo de
instrucción política, mientras que los versionados del Valle han demostrado poco
conocimiento de los estatutos de la organización, han hecho referencia a cortos
entrenamientos con énfasis en el manejo de armas como los que se realizaron en Pardo
Alto (Tuluá, Valle), La Sonora (Trujillo, Valle), Calima-Darién, Cañón de Garrapatas
(Dovio, Valle) o en San Miguel (en Buenos Aires, Cauca) y muchos otros han indicado
que nunca recibieron ningún tipo de entrenamiento, ya sea porque eran reservistas del
Ejército y conocían cómo se manejaban las armas o porque de esta instrucción se había
encargado algún compañero.

Las actividades que confesaron haber realizado en esta región los versionados se
corresponden con este menor grado de formación y disciplina de los combatientes y se
relacionan con objetivos que contradicen ese acuerdo contrainsurgente que se supone
informó los motivos y las acciones de este grupo. Por un lado, están los relatos sobre el
robo de hidrocarburos en Yumbo, Vijes, Yotoco y Dagua, y cómo esta actividad se
convirtió en todo un fin en sí mismo para la organización en las zonas por donde pasa el
poliducto de Ecopetrol y gracias a la cual varios integrantes se enriquecieron robando
parte de las ganancias de esta actividad que deberían ser entregadas al grupo, actividad
que es descrita por el Fiscal como una fuente de financiación del bloque 244. La provisión
de servicios de seguridad por los cuales cobraban un impuesto a los comerciantes, no
estuvo tampoco siempre asociado a actividades antisubversivas, como es el caso del
accionar del Bloque Calima en el sector de San Andresito en Cali, en donde alias “El
242
Versión Libre Rover Enrique Oviedo Yañez alias “El Chacal”, 1 de junio de 2010 ante el Fiscal 18 en
Cali.
243
Bolívar, Ingrid. Discursos Emocionales y experiencias de la política: Las FARC y las AUC en los
procesos de negociación del conflicto (1998-2005). Bogotá: Uniandes-Ceso/ CINEP, 2006.
244
Los encargados de manejar estas operaciones en Yumbo, Vijes, Yotoco y Dagua fueron Barney Veloza
García (hermano de “H.H”), alias “Farley” , alias “La Marrana” y Rover Enrique Oviedo Yañez alias “El
Chacal”. Cuando el grupo tenía necesidad de gasolina llamaban a este último quien se encargaba de
distribuir el combustible hacia donde fuera solicitado. Esta actividad se realizó en coordinación con
miembros de la policía así como con la colaboración de empleados de Ecopetrol. El combustible sacado
de Yumbo era llevado a estaciones de gasolina en Yotoco, Buga, Juanchito y en Cali en Santa Elena, en
donde se comercializaba a más bajo precio. Este “negocio” en un principio era monopolizado por la
guerrilla, por lo que los paramilitares entraron a disputarle esta fuente de recursos, quedando distribuído
el hurto de hidrocarburos entre ambos grupos con predominio de las autodefensas en la zona plana y de la
guerrilla en la parte montañosa de los tramos del polioducto. Información extraída de la
Contextualización del Bloque Calima presentada por el Fiscal 18 en la Audiencia de Imputación de
Cargos de Juvenal Alvarez Yepes en el Tribunal Superior de Bogotá el día 9 de agosto de 2010.
Chacal” relató cómo miembros de este grupo se enriquecuieron gracias a los dineros
recaudados en este sector por evitar los delitos que pudieran afectar al comercio en esta
zona245. Otros relatos revelan que los móviles de la acciones de este grupo fueron
también distintos según ciertas coyunturas y alejados de cuestiones políticas:

“En ese cambio de mando que hubo en Yumbo (año 2003) eso se desordenó y se
comenzó a matar por plata (alias Chacal)”246.

Dado este panorama no parece tan fácil igualar las motivaciones de todos los que
participaron en este grupo armado, ni mucho menos suponer que sus miembros
compartían los mismos objetivos e intereses, lo que crea problemas al empleo de la
figura del concierto para delinquir para representar el accionar del Bloque Calima, en la
medida en que su uso indistinto supone que las partes que integraron esta empresa
compartieron un acuerdo antisubversivo que en la práctica no operaba para todos de la
misma forma. Más bien lo que parece haber existido es una mezcla compleja y ambigua
de identidades y acciones en donde interactuaron intereses políticos y privados
simultáneamente, pero que quedan ocultos bajo el paraguas de la lucha antisubversiva,
usado para explicar la dinámica de este grupo en retrospectiva, sucediendo lo que Statis
Kalyvas ha descrito de la siguiente forma: “una vez que la guerra ha acabado, la
narrativa del clivaje principal provee una forma manejable de simplificar ex post facto
las ambiguedades y contradicciones de la guerra” (Kalyvas, 2003, p.487).

Crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad

Los delitos que han sido imputados por el Fiscal 18 de Justicia y Paz en todas las
audiencias llevadas a cabo hasta el momento han sido calificados por éste en primera
instancia como crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad. El Fiscal justificó esta
denominación por tratarse de crímenes internacionales perpetrados en desarrollo del
conflicto armado que vive nuestro país y cuyas víctimas corresponden a miembros de la
población civil protegidas por el D.I.H, generalmente señaladas de mantener alguna
clase de vínculos con la guerrilla; además porque se trata de delitos que tuvieron una
forma sistemática y generalizada que constituyeron una ofensa grave a la humanidad en
su conjunto. Esta enmarcación general de los delitos cometidos por este bloque parte así
del reconocimiento de un conflicto armado en nuestro país, otorgando calidad de actor
en éste a las Autodefensas Unidas de Colombia de las cuales hacía parte el Bloque
Calima. Éstas a su vez son catalogadas como responsables de un ataque sistemático y
generalizado contra la población civil, entendida ésta como separada del conflicto
interno.

En la diligencia analizada a Rover Enrique Oviedo se le imputaron 21 hechos


con los siguientes delitos: 1) homicidio en persona protegida, 2) tentativa de homicidio
245
Versión libre Rover Enrique Oviedo Yañez, alias “El Chacal” ante el Fiscal 18, el día 2 de junio de
2010 en Cali.
246
Versión libre Rover Enrique Oviedo Yañez alias “El Chacal” ante el Fiscal 18, el día 1 de junio de
2010 en Cali
en persona protegida, 3) homicidio agravado, 4) deportación, expulsión, traslado,
desplazamiento forzado de población civil, 5) secuestro simple y extorsivo, 6) actos de
terrorismo, 7) destrucción y apropiación de bienes protegidos, 8) tortura y tortura en
persona protegida, 9) desaparición forzada agravada, 10) represalias, 11) hurto
calificado agravado, 12) fabricación, tráfico y porte de armas y munición de uso
privativo de las fuerzas armadas, 13) fabricación, tráfico y porte de armas y munición de
defensa personal, 14) daño en bien ajeno. Por su parte a Giancarlos Gutiérrez se le
legalizaron cargos en relación a 31 homicidios en persona protegida, un desaparimiento
forzado, cinco secuestros agravados, una extorsión, un desplazamiento forzado y porte
ilegal de armas.

Visto a través de estas categorías que dan cuenta de la actuación parcial de dos
de los miembros de este bloque se percibe un grupo armado cuyo accionar delincuencial
fue bastante amplio, que realizó homicidios selectivos, algunos de ellos con tortura y
cuyos cuerpos en muchos casos fueron desaparecidos, y que además hizo uso del
secuestro; hechos que afectaron individualmente a la población pero también de manera
colectiva con desplazamientos forzados, actos de terrorismo y de destrucción y daño de
bienes. A su vez también se refleja un grupo que realizó infracciones propias de un
conflicto armado pero que también llevó a cabo delitos propios de la delincuencia
común como el hurto calificado o las extorsiones. Estos delitos así listados podrían
pensarse como un inventario del horror que muestra el extremo de degradación que
alcanzó el accionar de este grupo con acciones que involucraron todo tipo de vejaciones
sobre la población a la que no sólo se asesinó, sino que se torturó, desapareció,
desplazó, robó y se le dañaron sus bienes.

Los roles de las víctimas y los victimarios en las imputaciones de cargos.

En la mayoría de los casos imputados se ha identificado como móvil de la acción


el señalamiento de las víctimas como miembros o colaboradores de la guerrilla. Pero en
todos los casos dentro de la diligencia de Rover Enrique Oviedo, la Fiscalía advirtió que
no pudo establecer que efectivamente la víctima haya sido parte de un grupo guerrillero,
por lo que la representación que resulta entonces del accionar del bloque, es la de un
grupo que estigmatizó de manera generalizada a la población como perteneciente al
bando enemigo, ocasionando la muerte de personas que no tenían ningún tipo de
vínculo con los actores armados. Sin embargo, para el caso de la imputación de cargos
de Giancarlos Gutiérrez, el Fiscal 18 señaló en otra parte 247 que sí logró establecer
antecedentes judiciales en este sentido para algunas de las víctimas de este postulado, lo
que entró en contradicción con la memoria que tenían los familiares de las víctimas que
asistieron a la audiencia sobre sus seres queridos, para los cuales éstas no eran
guerrilleras ni nada parecido. Ante ésto, la posición del Tribunal fue privilegiar la
verdad de estos últimos. Este tipo de posiciones en esta clase de procedimientos
judiciales se corresponden con lo que Iván Orozco248 ha identificado como el marco de
247
Reunión de la Fiscalía 18 de Justicia y Paz con la CNRR para discutir el incidente de reparación de
Giancarlo Gutiérrez, llevada a cabo el 25 de agosto del año 2010 en Cali.
248
Orozco, Iván. “Reflexiones impertinentes: sobre la memoria y el olvido, sobre el castigo y la
clemencia”. En: Rettberg, Angelika (comp.) Entre el perdón y el paredón: preguntas y dilemas de la
la nueva conciencia humanitaria, en donde lo “políticamente correcto” es interpretar los
conflictos armados como el colombiano a la manera de “guerras contra la población”, lo
que invisibiliza la participación y la responsabilidad de la sociedad en la guerra y ofrece
una visión verticalizada de los procesos de victimización. Este tipo de interpretaciones
según este autor (Orozco, 2005, p.183) son efecto del nuevo derecho humanitario el cual
se basa en el establecimiento de una diferencia entre combatientes y pobladores 249, de
manera que se ve forzado a exagerar la distancia y la diferencia entre los victimarios y
las víctimas, dando como resultado sentencias judiciales que exageran con frecuencia la
separación y la estabilidad de los roles de la víctima y el victimario. Autores como Nora
Segura250 y Ana María Arjona251 han mostrado por el contrario cómo en los contextos de
conflicto armado las interacciones entre los grupos armados y la población desarmada
son bastante más complejas de lo que las miradas más simplistas pretenden hacer ver
como categorías sociales independientes, que reducen la experiencia de quienes
conviven con los actores armados a ser víctimas o “simpatizantes entusiastas”. En las
circunstancias signadas por la guerra, argumenta Segura (2001, p.202), el miedo, la
polarización y la inseguridad para sobrevivir hacen que para los pobladores sea
necesario nadar entre dos aguas y acudir a estrategias que combinan el pragmatismo, el
silencio y otras formas de búsqueda de seguridad o de no confrontación. Pero también
operan lealtades y simpatías reales hacia los distintos ejércitos por parte de segmentos
particulares de la población, se desarrollan vínculos (no siempre deseados, aclara)
mediante el reclutamiento de miembros de la familia o vecindario, circulan sentimientos
humanitarios frente al dolor, etc. Interacciones y formas de relacionarse que dependen
de factores como el sistema de autoridad vigente al momento de la llegada del grupo
armado (Arjona, 2008), del tipo de violencia ejercido por los actores armados y de la
presencia institucional del Estado, entre otros. Pero todas estas complejidades se pasan
por alto ante la necesidad de probar que la población civil fue el objeto principal del
ataque, como lo exige el concepto de crimen de lesa humanidad.

Los delitos de violencia sexual y la imposibilidad de su reconocimiento.

justicia transicional. Bogotá: Universidad de los Andes, Facultad de Ciencias Sociales, Departamento de
Ciencia Política, CESO, Ediciones Uniandes; Canadá: International Development Research Centre,
c2005. pp.181.
249
Dentro de los elementos probatorios de los crímenes de lesa humanidad está el que la población civil
debe ser el objeto principal del ataque, población que es entendida como las personas que no tienen lugar
en el enfrentamiento armado. Según este autor esto se debe a que el nuevo discurso globalizante de los
D.D.H.H hegemónico es producto de la victoria de los aliados en la II Guerra Mundial sobre un Estado y
un régimen genocidas, por lo que los tratados de D.D.H.H y de derecho penal internacional miran la
guerra como un doble proceso paralelo de victimización vertical, que convierte a los enemigos en
análogos del Estado, aliados en la tarea de victimizar población civil (Orozco, [Link], p.180).
250
Segura, Nora. “Los desplazados en Colombia: violencia y exclusión”. En: Valencia, Alberto (editor).
Exclusión social y construcción de lo público en Colombia. Bogotá: CEREC y Cidse, Universidad del
Valle. 2001. pp 199-220.
251
Arjona, Ana María. “Grupos armados, comunidades y órdenes locales: interacciones complejas”. En:
González, Fernán (editor). Hacia la reconstrucción del país: Territorio, Desarrollo y Política en regiones
afectadas por el conflicto armado. Bogotá: CINEP-ODECOFI. 2008. pp. 105-167.
A pesar de que no aparecen mencionados delitos de violencia sexual, sí se hizo
referencia en uno de los hechos a esta situación. Se trata de la masacre de Piedritas,
ocurrida del 22 al 25 de septiembre del año 1999, en donde un grupo de 100
paramilitares incursionaron en varias veredas del corregimiento San Rafael ubicado en
el municipio de Tuluá y procedieron a asesinar a 11 personas, desmembrando a algunas,
lo que ocasionó el desplazamiento de la población. Dentro de los testimonios publicados
por uno de los periódicos que cubrió este hecho (citados por la Fiscalía en la audiencia),
uno de ellos hizo referencia a la violación sexual de una de estas víctimas, sin embargo
este delito no fue imputado por la Fiscalía ya que los protocolos de necropsia no dieron
cuenta de este hecho ni tampoco la confesión de Rover E. Oviedo. Teniendo en cuenta
la escasez de confesiones de este tipo de delitos entre los versionados del Bloque
Calima y lo poco probable que esto haya quedado registrado en las necropsias de esa
época, se puede hablar de la enorme dificultad para que este tipo de delitos puedan ser
reconocidos a través de este proceso.

La figura de la coautoría, entre la horizontalidad y la verticalidad de la acción


criminal.

De los hechos imputados a Rover Enrique Oviedo, la gran mayoría (19) se


refieren a homicidios, los otros dos son una masacre y el desplazamiento forzado
producto de las masacres en la zona centro del Valle a la llegada del Bloque Calima. En
estos hechos, la participación del Rover E. Oviedo es calificada por el Fiscal usando
principalmente la figura de la coautoría. En muchos de estos hechos el postulado estuvo
relacionado de manera indirecta, ya sea acompañando a los integrantes que dispararon
efectivamente contra la víctima o prestando seguridad al grupo mientras otros
integrantes le dieron muerte a éstas. En estos casos la calificación que se le otorga a su
responsabilidad en los delitos es la de coautor impropio. Mientras que en los homicidios
en los que él directamente dispara contra la víctima se le califica de coautor propio,
argumentándose que hubo una división del trabajo y fueron varias personas las que
participaron de estos hechos. Hay otro caso en el que se le califica al imputado como
coautor impropio que se diferencia del primero. Se trata de los casos en que actuando
como comandante urbano, es decir, en calidad de mando medio, dá la orden de asesinar
a las víctimas a sus subalternos después de haber obtenido autorización de su
comandante superior o haciendo cumplir una orden de éste. Por lo tanto, este mayor
grado de autoridad o jerarquía queda invisibilizado al equiparar dos situaciones bajo la
misma categoría en las cuales el imputado ostenta posiciones de poder distintas.

La figura de la coautoría que es incorporada al Código Penal colombiano en su


artículo 29 representa la ejecución de un delito cometido conjuntamente por varias
personas, que participan voluntaria y conscientemente de acuerdo a una división de
funciones. Según la Comisión Colombiana de Juristas 252 la mayoría de los fiscales han
252
Comisión Colombiana de Juristas. Colombia: La metáfora del desmantelamiento de los grupos
paramilitares. Segundo informe de balance sobre la aplicación de la ley 975 del 2005. Bogotá. 2010.
Disponible en: [Link]
optado por imputar, a quienes desde un puesto de mando ordenaron la comisión de
crímenes, responsabilidad penal a título de coautoría impropia, como es el caso del
Fiscal 18 de Justicia y Paz. La coautoría impropia es una modalidad de la coautoría que
implica que todos los autores cometen el hecho en conjunto, aunque dividiéndose el
trabajo, unos planificando los crímenes y los otros ejecutándolos. En este modelo de
imputación todos los intervinientes comparten una disposición de rango equivalente, es
decir, parte de la horizontalidad de la relación entre los coautores. Por esto, según
Orozco (citar), cuando se utiliza este modelo para tipificar la acción de miembros de
organizaciones más grandes y jerarquizadas como las AUC, se invisibiliza la diferencia
entre superiores jerárquicos y mandos medios y bajos y su contribución a la guerra, tal
como vimos más arriba. Este modelo de la coautoría ha generado discusión dentro de
los juristas. Para la CCJ este modelo no sería adecuado para tipificar los crímenes de las
AUC ya que este grupo se organizó de tal manera que ha sido posible identificar jefes
por cada bloque y frente paramilitar por lo que no habría la supuesta horizontalidad.
También porque es evidente que muchos de los crímenes cometidos por los
paramilitares no se cometieron conjuntamente entre jefes y subalternos, sino que éstos
últimos los llevaron a cabo cumpliendo las directrices del grupo pero sin conocimiento
de los primeros o sin la orden directa de éstos. En este mismo sentido, para la Comisión
Colombiana de Juristas, reconocer y develar la estructura organizada y jerárquica de
estos grupos, así como sus directrices de operación, permitiría demostrar que los
crímenes se cometieron obedeciendo a un plan, es decir, de manera sistemática. Así
mismo, permitiría ligar de mejor manera la responsabilidad de los miembros de la
Fuerza Pública y de otros sectores de la sociedad que participaron en la conformación
de los grupos paramilitares y la comisión de crímenes253.

Teniendo en cuenta las críticas que se le hacen a esta figura podría decirse que
ésta representa principalmente la dimensión horizontal de la acción criminal que
desplegó el Bloque Calima, dejando a un lado la vertical, ya que el uso de la figura de la
coautoría no da cuenta de las relaciones jerárquicas dentro de este grupo. Privilegia así
sólo una de las dimensiones que permiten entender lo que fue el accionar de un grupo
como éstos, ya que como ha señalado Osiel (2009, p. 44) hay una dimensión vertical y
otra lateral de las dinámicas sociales entre aquellos involucrados en las atrocidades
masivas. Las instrucciones por lo general son dadas de arriba hacia abajo, pero por otro
lado, aquellos en el mismo nivel en la jerarquía con frecuencia tienen que cooperar para
implementar tales instrucciones y a veces actúan más allá de sus límites formales. La
interacción entre las partes interesadas es así simultáneamente organizada y espontánea,
vertical y horizontal. Este vacío en la representación de las relaciones verticales de la
acción criminal es sin embargo suplida por el Fiscal por fuera de las figuras penales, a
través de la descripción de la estructura organizativa que hace en la presentación de las
generalidades del grupo armado, en donde caracteriza al postulado de acuerdo a las
distintas posiciones que ocupó en el grupo y señala cómo estaban conformadas las
estructuras jerárquicas de las que hizo parte. Hay entonces un divorcio entre el esfuerzo
que se hace en la construcción de estos diagramas de la estructura organizativa del
253
[Link], p. 222.
grupo armado y la responsabilidad penal que se le atribuye al postulado, en donde esta
última no logra representar adecuadamente la posición del postulado dentro de la
jerarquía del grupo al momento de cometer un determinado crimen.

La mirada analítica del Fiscal sobre la guerra que toma el discurso


antisubversivo a nivel central de las autodefensas para explicar el accionar del Bloque
Calima sin articularlo a las dinámicas locales para entender su configuración y
significación regional, encaja en la categoría jurídica del concierto para delinquir que, a
través de la presunción de la existencia de un acuerdo de voluntades favorece la
búsqueda de un motivo supraindividual, homogéneo y permanente para explicar las
actividades criminales, en donde el objetivo antisubversivo es tomado como el eje de
ese acuerdo cumpliendo así con los requerimientos de la figura del concierto para
delinquir y trasladando así una percepción limitada sobre la dinámica de la guerra a una
representación jurídica sobre el Bloque Calima. Si bien se admite la existencia de un
conflicto armado en nuestro país a través de la figura de los crímenes de guerra, la otra
figura jurídica utilizada para caracterizarlo, la de crímenes de lesa humanidad, tiene
limitaciones para dar cuenta de este conflicto. Por ser concebida para enmarcar los
crímenes cometidos por un Estado genocida como fue el régimen nazi, que significó el
establecimiento de una violencia vertical en donde los perpetradores ejercían un poder
casi ilimitado sobre la población víctima de sus ataques por contar con los recursos y el
aparato de Estado a su servicio, si bien se asemeja en parte a ciertos episodios de la
violencia paramilitar, es insuficiente para entender una guerra que también tiene muchos
aspectos de violencia de tipo horizontal como ha señalado Iván Orozco e invisibiliza la
participación de la sociedad vallecaucana en ella. Por lo que esta figura acaba también
resumiendo la mirada analítica sobre la guerra en la cual se entiende el accionar del
Bloque Calima como producto de las políticas de las autodefensas que son dadas a nivel
central, sin preguntarse cómo éstas son asimiladas por las alianzas que se establecen a
nivel local y cómo entran a dinamizar o transformar las problemáticas ya existentes en
la región, de modo que la sociedad local, tan importante para entender la dinámica de la
violencia que ejerció este bloque, es enfocada sólo en calidad de víctima pero no en el
carácter participativo que también tuvo. Lo que se acaba de acentuar con la utilización
de la figura de la coautoría para establecer las responsabilidades penales, en donde,
como vimos, se privilegian los detalles de la acción criminal y de las formas de
participación y coordinación en ésta de los perpetradores más directos antes que
aspectos de jerarquía y estructura organizativa del grupo que permitan vincular a los
miembros de la sociedad regional que estuvieron involucrados en el funcionamiento de
este grupo. De este modo la sociedad local prácticamente desaparece en la narrativa
que posibilitan las categorías penales, si bien en la reconstrucción del contexto que las
precede, el Fiscal hace un recuento de los vínculos de este grupo con distintos sectores
sociales, políticos, empresariales y estatales. Vemos pues cómo este proceso que inicia
con fuertes vacíos y ocultamientos sobre “los hombres de atrás” por parte de los
postulados en las versiones libres, cierra así en esta etapa judicial el círculo de silencio
en el que se trata de escribir la historia de este bloque y que esperamos que algún día
pueda ser quebrado.
3. El Bloque Norte. El afán de sistema y el problema del origen.

a. La fase administrativa. Tensiones de una negociación inconclusa.

Mediante las resoluciones 017 del 26 de enero y 041 del 17 de febrero de 2006,
el Presidente de la República, en ejercicio de sus funciones constitucionales y legales, y
en especial las que le confería la ley 782 de 2002, establece como zonas de ubicación
temporal de los miembros de las Autodefensas Unidas de Colombia, Bloque Norte, con
miras a su desmovilización, el caserío “El Mamón”, ubicado en la vereda La Mesa,
municipio de Valledupar, capital del Cesar, y el corregimiento de “Chimila”, ubicado en
el municipio El Copey, departamento del Cesar. Rodrigo Tovar Pupo alias “Jorge 40”,
miembro representante reconocido por el Ministerio de Defensa Nacional mediante la
resolución 199 del 4 de agosto del 2005, presentó un listado de 2215 personas para
desmovilizar en el corregimiento de Chimila y un listado de 2545 para desmovilizar en
el caserío “El Mamón”. Entre ambos listados sumaban 4760254 desmovilizados del
Bloque Norte, con lo que se conseguía, en marzo de 2006, la más numerosa
desmovilización producida en el marco de los procesos de negociación adelantados por
el primer gobierno de Álvaro Uribe Vélez y los grupos de autodefensa.255

Una desmovilización, especialmente numerosa, pero también tardía. La


desconfianza producida por el presentimiento de que el Estado, de nuevo, faltaría a sus
compromisos aplazó la decisión de desmovilizar a las tropas. El entonces comandante
del Bloque Norte es públicamente enfático en sus temores, temores que se organizan en
dos líneas. Por un lado, sostiene que el Estado no puede dejar en manos del “enemigo de
la paz” (las guerrillas comunistas) los territorios “liberados” por las autodefensas. Ahora
que sus fusiles dejan de empuñarse en defensa del pueblo caribe es responsabilidad del
Estado garantizar la “persistencia” de las condiciones de una óptima convivencia. Por
otro lado, la negociación política no puede convertirse en sometimiento a la justicia. La
justicia, decía Tovar Pupo, no puede ser venganza, y la Ley de Justicia y Paz
promulgada el 25 de julio de 2005, más de siete meses antes de la desmovilización del
Bloque Norte, cierra el espacio de la política e inscribe el proceso en un ámbito
eminentemente judicial.

En entrevistas adelantadas por el grupo de Memoria Histórica durante el año


2010 en algunos centros penitenciarios del país con postulados otrora pertenecientes al
254
En verdad se desmovilizan 4759 miembros del Bloque Norte de las autodefensas: Ricardo Manuel
Hernández Mora aparece en los dos listados. Información presentada por Fiscalía en la Audiencia de
Legalización de Cargos de Edgar Ignacio Fierro Flórez, Omar Enrique Martínez Ossías, José Gregorio
Mangones Lugo y Andrés Mauricio Torres León.
255
Oficina del Alto Comisionado para la Paz. Proceso de paz con las autodefensas. Informe ejecutivo.
Pág. 99.
Bloque Norte de las AUC apareció un nuevo aunque relacionado complejo de razones
que aplazaron la desmovilización y que, a nuestro juicio, son centrales en el análisis de
lo que sucede en los escenarios judiciales del sistema de Justicia y Paz. Para empezar,
señalan en coro, la confrontación armada principalmente con las FARC seguía vigente.
Contrario al discurso, retórico y emotivo, de Jorge 40 en las ceremonias de
desmovilización, el Estado no recibía unos territorios “liberados” de guerrilla para
“mantener” el orden dejado por las autodefensas. El Estado recibía territorios en
confrontación habitados, cuando estaban habitados, por comunidades profundamente
fracturadas por lo que vivieron y por lo que les tocó transigir para mantenerse con vida.
La guerra seguía viva tanto en los hechos (los combates, los hostigamientos, las
emboscadas) como en sus efectos sobre las comunidades. Algunos postulados,
particularmente mandos medios y altos, interpretan el aplazamiento de las
desmovilizaciones en esta doble perspectiva: no podían irse sin antes derrotar por
completo al enemigo y, además e íntimamente relacionado con este primer objetivo, sin
reconciliarse con las comunidades caribeñas por medio de obras, justicia social, la
apertura de espacios de participación política y el control de la gestión de los
funcionarios públicos. Muchos de ellos sienten que estaban avanzando sustancialmente
en ambas vías y que desmovilizarse implicaba interrumpir abruptamente el proceso y
dejarlo en manos de un Estado corrupto e irresponsable.

Este argumento, recurrente en postulados de este Bloque para explicar su


desmovilización tardía, debe ser analizado con detenimiento. Tenían que “terminar” la
“guerra” antes de desmovilizarse, explican. Se trata de una obligación que, en sus
relatos, articula el contenido de una “misión” guerrera que se desdobla en sus
componentes estrictamente militares y en aquellos otros de carácter “social”. Hay una
obligación a la que no podían sustraerse cobardemente, un destino a cuya altura debían
comportarse. Pero no es, sin más, la obligación militar de acabar con el enemigo; ganar
la guerra quería decir, al final, ganarse a las poblaciones. De ahí que tanto Salvatore
Mancuso, comandante del Bloque Norte desde mediados de 1997 hasta el 10 de
diciembre de 2004, fecha en que se desmoviliza en la finca “Brisas del Sardinata”,
corregimiento Campo Dos, municipio de Tibú, Norte del Santander, a la cabeza del
Bloque Catatumbo, en una entrevista concedida a la Revista Semana el 11 de agosto de
2003, como Rodrigo Tovar Pupo256 en el discurso pronunciado en la ceremonia de
desmovilización que tuvo lugar en el corregimiento “Chimila” de El Copey, Cesar, el 8
de marzo de 2006, no duden en “apropiarse” discursivamente de las poblaciones que
habitaban los territorios en los que ellos hacían presencia. Los comandantes hablan a sus
tropas y con su discurso coronan su victoria; 257 las poblaciones ya fueron ganadas,
aseguran ante el escepticismo de sus tropas, y por lo tanto la guerrilla no tendrá en
adelante ninguna posibilidad de volver sobre la tierra “liberada”. Es responsabilidad del

256
Quien asume la vocería de buena parte del Bloque Norte en la mesa de negociaciones con el gobierno
nacional tras la desmovilización de Salvatore Mancuso, pero que para 2004 ya fungía como comandante
de algunas fuerzas que operaban en los departamentos del Cesar y de Magdalena.
257
“Hoy hacemos entrega de nuestras armas invictas” dice Tovar Pupo en la ceremonia del 10 de
diciembre. El discurso de los comandantes en la desmovilización, salvo contados casos, como veremos,
tiene la forma de un parte de victoria.
Estado defender a estas “sus” poblaciones. El hecho, que sorprende al Alto
Comisionado de Paz Luis Carlos Restrepo, de que algunas poblaciones hayan rodeado
mediante cordones humanos los camiones en que se desplazaba la tropa hacia el lugar
de las desmovilizaciones con el fin de impedir la salida de la región de los grupos de
autodefensa, es interpretado por los comandantes como un signo de que las poblaciones
eran “suyas”, de que finalmente, y a costa de ingentes esfuerzos, “se las habían ganado”.
El Estado sólo tenía ahora que completar la victoria protegiendo a las poblaciones.

En el momento de las desmovilizaciones, el discurso de los comandantes oscila


entre la heroicidad y el martirio. La heroicidad está asociada al contenido misional y,
por lo tanto, a la necesidad del destino (curiosa y temible idea del destino necesario a la
que sólo los cobardes o “los que se creen mejores”, como suele decir Jorge 40, se
sustraen). “Es apenas lógico”, dicen, que ante la ausencia del Estado y el acoso de la
guerrilla, surjan espontáneamente movimientos de autodefensa. Si es “apenas lógico”,
se deduce que la voluntad, en principio, juega un papel marginal: la lógica no necesita
de la voluntad de nadie para ser cierta. Por lo tanto, en cuanto “héroes”, es su destino y
la dignidad con que lo asumen lo que importa.

Pero aquí no se trata sólo de héroes, también son mártires. Y con la figura del
mártir hacemos referencia a un nuevo juego de valores que se pone a circular a veces en
contradicción con la retórica de los héroes. No es gratuito que, luego de crisis
consecutivas en la mesa de negociaciones, el 7 de octubre de 2004, día de Nuestra
Señora del Rosario, las autodefensas den a conocer al gobierno y a la opinión pública un
comunicado titulado “Acto de fe por la paz”, por medio del cual se establece un
cronograma de desmovilizaciones que permitiría sacar de la guerra a más de 3000
combatientes antes del 31 de diciembre de 2004. El título del comunicado es elocuente:
se trata de una comprensión religiosa de un gesto espontáneo que aparece en el marco
de unas negociaciones políticas. Para el grupo de Memoria Histórica es evidente que no
se podría entender el movimiento de autodefensas en el Caribe colombiano sin tener en
cuenta ciertas formas de religiosidad popular según las cuales los combatientes
interpretan y subliman sus experiencias de la guerra.258 Y es precisamente en el marco
de los valores religiosos donde aparece la voluntad como voluntad de entrega y
sacrificio, voluntad que encuentra su punto culminante en una “entrega” a las
autoridades sin un marco jurídico definido de manera concertada. La desmovilización es
presentada como el último gesto de los mártires.

Así pues, contra lo que era legítimo esperar, el discurso público de los
comandantes de las autodefensas en el momento de la desmovilización no está
articulado como discurso vengativo. Ni héroes ni mártires actúan por venganza. Como
veremos, es en el orden de lo autobiográfico, que suele aparecer tanto en las primeras
versiones libres como en reportajes periodísticos, donde el resentimiento articula el
discurso y da sentido a la guerra. La voz de los comandantes en la desmovilización tiene
258
Es cierto que no se debe olvidar que estos pronunciamientos fueron hechos en el marco de un proceso
de negociación y que, por lo tanto, encierran un carácter estratégico ineludible, pero Memoria Histórica
considera que reconocer su carácter estratégico no invalida la pregunta urgente por la relación entre
ciertas formas de experiencia religiosa y los fenómenos violentos.
como destinatario eminente aunque no exclusivo a sus propias tropas (este hecho es
mucho más evidente en Jorge 40 que en Mancuso) y, mediante su discurso, parecen
querer decirles que la desmovilización es el encuentro del héroe y el mártir, es el
momento en que el destino se realiza como entrega, como sacrificio. Es, finalmente, la
victoria. El discurso del comandante dialoga, pues, con el escepticismo del mando
medio y del patrullero. En ese diálogo más o menos secreto que tiene lugar en el
momento de las desmovilizaciones se manifiesta por primera vez una serie de elementos
que, relativamente articulados, como veremos, dieron forma al discurso de los
victimarios en la escena judicial al menos durante sus primeras apariciones.

Otro hallazgo significativo del grupo de Memoria Histórica que da luces sobre
algunas dificultades que enfrenta actualmente el sistema de Justicia y Paz es el proceso
de preparación y organización interna que hicieron las Autodefensas en general, y el
Bloque Norte en particular, para desmovilizarse. Al prepararse para la desmovilización,
las Autodefensas crean ficciones, y son esas ficciones, junto con la información que la
Fiscalía recupera de algunos organismos de inteligencia del Estado (información
fragmentaria y a veces equívoca por más de una razón) y de los expedientes
pertenecientes a procesos abiertos contra excombatientes en justicia ordinaria, las que
sirven de punto de partida al sistema. A los fiscales, en efecto, les son asignadas
estructuras tal como fueron desmovilizadas. Este hecho implica al menos dos grandes
problemas de los que la investigación de los fiscales es cada vez más consciente:
primero, en muchos casos las estructuras tal como fueron desmovilizadas no son las
estructuras que operaron realmente; segundo, así las estructuras se desmovilizaran
respetando la forma organizativa según la cual operaban en el momento previo a las
desmovilizaciones, tales estructuras desmovilizadas no podían ser sino “instantáneas”
de unas organizaciones que, por lo menos en el caso del Bloque Norte, se mantuvieron
en permanente transformación. El afán de descubrir la verdad que Justicia y Paz encarna
debe enfrentar esta ficción desdoblada que circula en las desmovilizaciones.

Habría que preguntar por las razones que llevaron a los miembros de las AUC a
construir ficciones sobre ellos mismos tanto en los discursos producidos en el marco de
los procesos de negociación con el Gobierno Nacional como en los actos de
desmovilización llevados a cabo entre finales de 2003 y mediados de 2006. Para
Memoria Histórica, lo que explica la construcción de esas ficciones es el afán de
construir una imagen de unidad, y esto en dos momentos. En primer lugar, la necesidad
sentida por los comandantes de las Autodefensas de presentarse como estructura unitaria
en el momento de las negociaciones implica la producción de algunas ficciones. En una
carta dirigida al Alto Comisionado para la Paz el día 5 de marzo de 2004, el Estado
Mayor de las Autodefensas Unidas de Colombia advierte a sus propias tropas sobre la
necesidad de crear una “Mesa Única de Negociaciones a pesar del carácter disperso de
la lucha”259, necesidad que será enfatizada en una misiva dirigida tanto al Alto
Comisionado para la Paz como al delegado de la OEA Sergio Caramagna el 31 de
marzo de ese mismo año. La desaparición de Carlos Castaño, máximo comandante de
259
Oficina del Alto Comisionado para la Paz. Proceso de paz con las autodefensas. Memoria documental.
Tomo 1. Pág. 150.
las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá, ocurrida el 16 de abril de 2004, da el
tono de lo que fue ese proceso accidentado y sangriento de unificación con miras a la
negociación. Ya desde el reportaje autobiográfico que le hiciera Mauricio Aranguren en
2001, Carlos Castaño instaba a los movimientos de autodefensa a unificarse en torno a
un rígido discurso antisubversivo que les permitiera presentarse como actores políticos,
fuertes a nivel nacional, para negociar con futuros gobiernos dispuestos a sentarse a
negociar la paz con grupos armados ilegales de cualquier signo ideológico. 260 Es
necesario tener en cuenta que la unificación se hace en función de una posible
negociación y no como estrategia militar de lucha antisubversiva; dicho en otros
términos, las autodefensas tratan de unirse para negociar con el gobierno, no para
derrotar militarmente a la guerrilla. Este hecho es decisivo. Castaño, al pensar la
unificación, piensa también en los peligros que de ella se derivan para una eventual
negociación: hay que sacar a los “explícitamente narcotraficantes” del proceso de
unificación para que la postura política sea creíble y para evitar el riesgo latente de la
extradición. Esa posición, coinciden en afirmar postulados entrevistados por el grupo de
Memoria Histórica, es la que lo condena a muerte.

Con el esfuerzo para alcanzar unidad se diseñan, aunque en abstracto, 261


estatutos que supuestamente regulan el comportamiento de las AUC, se conciben rígidas
estructuras con cadenas de mando claramente distinguibles usadas para hacer creer al
gobierno y a la opinión pública de las ciudades que se trata de grandes ejércitos
contrainsurgentes que, cansados de la guerra y confiando en Dios y en la justicia
colombiana, quieren dejar las armas. En una palabra, las AUC como gran asociación
nacional de grupos de autodefensa bajo el modelo de las ACCU es una ficción liderada
desde 1997 por la casa Castaño,262 que, para realizarse, exige la muerte de su primer
ideólogo.

La unidad de las autodefensas sólo se conquista tras la muerte del primer


unificador. La traición al más poderoso comandante (traición que, algunos dicen,
aunque judicialmente no haya pruebas contundentes, es decidida finalmente por su
hermano Vicente Castaño) sella con sangre la unidad inventada abriendo campo en ella
a las más distintas estructuras de autodefensa repartidas por el territorio nacional. Sólo
con la muerte de Castaño el Bloque Central Bolívar se sienta en la mesa de
negociaciones montada por las AUC y un par de meses después, en junio 18 de 2004, se
abre formalmente un proceso de paz con unas autodefensas casi totalmente unificadas
(salvo por la disidencia del Bloque Élmer Cárdenas comandado por Freddy Rendón

260
No obstante, para el momento en que fue hecho este reportaje los grupos de Martín Llanos y de Miguel
Arroyave se enfrentaban sin tregua por el control de los Llanos Orientales.
261
En diligencia de versión libre adelantada el 19 de diciembre de 2006 en Medellín, Salvatore Mancuso
se refiere a estas estructuras, estatutos y cadenas de mando como “virtuales”. Eso, asegura el postulado,
sólo existió en la mente de Carlos Castaño.
262
Úber Banquez Martínez alias “Juancho Dique”, excomandante del Frente Canal del Dique del Bloque
Héroes de los Montes de María, perteneciente al Bloque Norte de las AUC, preguntó al grupo de
Memoria Histórica en entrevista realizada el 11 de noviembre de 2010 en la cárcel La Picota si no había
sido eso de las AUC “un invento” tardío y confuso que no daba cuenta de lo que fue el movimiento de
autodefensas, por lo menos en los Montes de María.
Herrera, alias “El Alemán”) que entienden su futura desmovilización como una
transformación del grupo armado en movimiento político.263

Adicionalmente, Memoria Histórica encontró mediante entrevistas que,


justamente como desarrollo de este proceso de unificación de los movimientos de
autodefensa, los actos de desmovilización tuvieron también su propio proceso de
preparación. Además de las denuncias hechas en su momento por algunas comunidades
advirtiendo que se estaban desmovilizando civiles y que los armados seguían en las
regiones (denuncias que han sido objeto de interminables disputas y que actualmente
suelen ser “confirmadas” con la evidencia de la presencia masiva de desmovilizados de
las AUC en las llamadas bandas emergentes), incluso la tropa que se desmovilizó fue
objeto de un cuidadoso plan de desmovilizaciones, que tenía como propósito continuar
la ficción “unitaria” y “jerárquica” con base en la cual se llevó a cabo la negociación. Si
la desmovilización debía ser la transformación del grupo armado en movimiento
político, el último acto de la tropa, su dejación de armas, debía manifestar la unidad de
criterios del grupo y la convicción interna de la tropa. De manera que las estructuras que
se desmovilizaron lo hicieron de tal modo que parecían reproducir en su organización y
modus operandi las prácticas de un ejército relativamente disciplinado. 264 Sólo así cabía
esperar que la política se impusiera sobre la judicialización que cada vez se veía más
inminente.

Así pues, el afán de unidad tanto en el momento de las negociaciones como en el


de las desmovilizaciones, en un contexto de fragmentación que se expresa en guerras
internas y disidencias de la mesa, da forma a la ficción sobre la que se funda el sistema
de Justicia y Paz en general y el procedimiento penal especial en particular. La fase
administrativa del sistema de Justicia y Paz265 introduce la ficción en el procedimiento
penal especial que analizaremos en las siguientes secciones del capítulo, pero también
anuncia los contenidos de un discurso mediante el cual los otrora combatientes de las
autodefensas dan sentido a la guerra de la que hicieron parte.

b. Las voces del victimario en las Versiones Libres

En esta sección del capítulo vamos a reconstruir sumariamente los elementos del
discurso que han producido algunos postulados del Bloque Norte en los escenarios

263
Oficina del Alto Comisionado para la Paz. Proceso de paz con las autodefensas. Memoria documental.
Tomo 1. Págs 191 y ss. El documento se titula “La fecha histórica”.
264
El diario de campo de la Fiscal 3 de Justicia y Paz, Deicy Jaramillo es un documento sumamente
interesante al respecto. La fiscal trata de reconstruir cada uno de los frentes y bloques que hacían parte del
Bloque Norte a la luz de su investigación previa y de las estructuras desmovilizadas; su gigantesco
esfuerzo, expresado en cientos de páginas de notas, se estrella una y otra vez con la ficción de la que
venimos hablando.
265
La fase administrativa consta de tres actuaciones que son llevadas a cabo por el ejecutivo: la constancia
del acto de desmovilización, la postulación de los desmovilizados para hacerlos beneficiarios de la pena
alternativa consagrada en la Ley de Justicia y Paz, y la evaluación de cumplimiento de los requisitos de
elegibilidad.
judiciales de las versiones libres, complementando dicha información con entrevistas
llevadas a cabo en centros penitenciarios y con revisión de literatura pertinente referida
tanto al contexto nacional como al de otros países.266 Hemos evitado conscientemente
hacer incriminaciones trayendo acusaciones hechas por postulados del Bloque que no
hayan sido objeto de sentencia por parte de la justicia y que por lo tanto constituyen
actualmente objeto de reserva judicial. Nuestra pregunta, antes que por el detalle de lo
dicho y sus efectos penales, es, por el momento, por el sentido de lo que algunos
postulados han dicho en la escena judicial.

Debemos partir de un hecho que implica dilemas éticos y que puede ser muy
polémico. Y es que más allá o más acá de las justificaciones estratégicas a las que incita
el esquema de incentivos de Justicia y Paz, en las versiones libres han aparecido series
más o menos coherentes de “sentimientos morales” profundamente arraigados que,
según creemos, han dado forma, amplitud y firmeza al paramilitarismo en la historia y
la geografía colombianas.267 A continuación daremos cuenta del discurso paramilitar
producido por postulados otrora pertenecientes al Bloque Norte, esforzándonos por
construir un esquema que permita hacernos una idea de los componentes esenciales de
ese discurso (para ello hemos tratado de articular, en la medida de lo posible,
afirmaciones a veces dispersas y ambivalentes hechas en el contexto y, generalmente, en
los escenarios de la justicia transicional), distinguiendo en ese esquema niveles de la
argumentación y señalando los lugares comunes en los que está fundado.

Así pues, con respecto a los contenidos del discurso, es pertinente distinguir
entre, por un lado, las razones profundas, convicciones, sentimientos morales que sirven
de fundamento al discurso y, por el otro, las razones estratégicas, “pragmáticas” que dan
cuenta tanto de la lógica concreta de la guerra como de los hechos punibles cometidos.
A continuación presentamos los hallazgos correspondientes a cada uno de estos niveles
y algunas reflexiones sobre su articulación.

Misticismo de la tierra y refundación de la patria.


266
Debido a restricciones de tiempo y a las impuestas por la reserva judicial, sólo tuvimos acceso a un
conjunto restringido de versiones libres. Los resultados que se presentan a continuación partieron drl
análisis de las siguientes sesiones de versión libre: todas las de Salvatore Mancuso y de Rodrigo Tovar
Pupo, alias “Jorge 40”, rendidas en Colombia con anterioridad a su extradición; la rendida por Edward
Cobos Téllez, alias “Diego Vecino” el día 18 de Julio de 2007; las rendidas conjuntamente por Adolfo
Guevara, alias “101”, ex comandante del frente Mártires de Upar, Geovani Andrade Racini, alias “Paco”,
Jairo Luis Bermúdez Rodríguez, Jaider Vides Causil, alias “Jota”, y Jorge Armando Tuizo Ibáñez, alias
“Tribilin” que tuvieron lugar entre el 18 y el 21 de Mayo de 2010. Las versiones rendidas por Hernán
Giraldo entre el 18 y el 21 de septiembre de 2007; las primeras sesiones de versión libre de Oscar Ospino,
alias “Tolemaida”, que tuvieron lugar entre el 24 y el 27 de Mayo de 2010; las de Juan Francisco Prada,
alias “Juancho Prada”, rendidas los días 16 y 17 del mes de Mayo de 2007; la de John Jairo Esquivel
Cuadrado, alias “El Tigre”, rendida el día 10 de Diciembre de 2007; y fragmentos de las sesiones de
versión libre rendidas por Uber Banquez, alias “Juancho Dique” los días 17-19 de diciembre de 2007; 28-
30 de Mayo de 2008, 29-31 de Julio de 2008 y 21-23 de Octubre del mismo año. Toda esta información
fue debidamente complementada con entrevistas a desmovilizados dentro y fuera de las cárceles, fiscales,
funcionarios de policía judicial y expertos en el tema y con la revisión bibliográfica disponible sobre la
materia.
267
Reconocemos nuestra deuda con los trabajos de Íngrid Bolívar sobre la articulación de “discursos
emocionales” de las AUC en el contexto de las negociaciones. Nuestras conclusiones, sin embargo, se
separan en varios puntos de las que consigue su trabajo.
De conformidad con la reglamentación del procedimiento de versiones libres en
el marco de la Ley 975, en la primera sesión de versión libre (que a veces puede
extenderse varios días) el postulado tiene la posibilidad de referirse explícitamente a las
razones que lo llevaron a hacer parte del grupo armado ilegal allegando para ello los
contextos que él considere pertinentes (su historia de vida, la historia de la región, del
país, de las fuerzas militares, de la política criminal, etc.). Se trata, pues, de un ejercicio
de racionalización, por parte del postulado, de los orígenes de la violencia que él
protagonizó, es decir, de hacer un relato con sentido que dé cuenta de por qué y cómo el
postulado hizo de su vida una prolongación de la historia de la guerra. Veamos a
continuación qué elementos comparten tales discursos.

En un estudio publicado en 2006 por la Universidad de los Andes, Íngrid


Bolívar, tras analizar los discursos de las FARC y de las AUC en los procesos de
negociación adelantados con el gobierno Pastrana, en el primer caso, y con el primer
gobierno de Uribe Vélez, en el segundo, caracterizaba a las AUC como una “formación
elitista orientada a la defensa”. En términos generales, Memoria Histórica ha encontrado
que, por lo menos en el caso de los postulados del Bloque Norte analizados, esa forma
de autorepresentación se mantiene en los escenarios judiciales de Justicia y Paz aunque
reorientada. El primer elemento para comprender en qué consiste esa reorientación es lo
que llamaremos en este informe un cierto “misticismo de la tierra” que se expresa
también como misticismo de lo regional.

En todas las versiones libres revisadas la idea de que el paramilitarismo fue un


movimiento de “liberación” de la tierra suele estar antecedido de un elogio
decididamente estetizante de la tierra. En versión libre realizada el 20 de diciembre de
2006 en el Centro Administrativo de la Alpujarra en Medellín, Salvatore Mancuso
declaraba lo siguiente:

“El inicio de esta gesta tuvo como motivación única la angustia por perder el
privilegio de ser libre y feliz en las llanuras y colinas espléndidas del Valle del
Sinú que se hicieron de las sonrisas de Dios. ¡Vivan los pueblos que defienden su
libertad!”

El mismo tono lo encontramos en el discurso pronunciado en la ceremonia de


desmovilización del Bloque Córdoba llevada a cabo el 18 de enero de 2005 en Santa Fe
de Ralito:

“Piso la tierra que escogieron mis padres para darme vida. Estoy en mi tierra.
En la tierra de mi niñez, en la de mi adolescencia, en la de mis amores y en la que
aprendí a querer y retocé desde mis primeros años. Estoy en Córdoba donde
quiero vivir, donde he trabajado, donde he luchado siempre y donde espero morir.
La desmovilización de las Autodefensas en Córdoba, mi tierra querida, contiene
una simbología personal que atañe a mis fibras más sensibles. Todo empezó por
amor a la libertad y al solaz de respirar este aire; el inicio de esta gesta tuvo
como motivación única, la angustia por perder el privilegio de ser libre y feliz, en
estas llanuras y colinas espléndidas, que se hicieron de las sonrisas de Dios.
Cuando ya no esté, solo quiero ser recordado como un hombre que “amó a su
tierra con toda el alma”. Ese ha sido el signo de mi vida y debe ser mi único
epitafio”.

Rodrigo Tovar Pupo, en un escrito entregado a la Fiscalía Tercera de Justicia y


Paz titulado “Mi vida como autodefensa”, explicaba su ingreso al movimiento de
autodefensas comandado por los Castaño diciendo que,

“como la “Loperena” en la época de Bolívar, 268 el pueblo cesarense necesitaba


de un nuevo Libertador frente al flagelo de las guerrillas, por eso, así como en el
ayer, volveríamos a sacar la casta si era para defender nuestra vida, nuestra
libertad, nuestra noción de país”.

La nueva “Loperena”, sostiene el excomandante del Bloque Norte, fue el


movimiento de autodefensa, fueron sus tropas y, de un modo privilegiado, él, su
comandante. Entre las “sonrisas de Dios” en el discurso de Mancuso y la casta de la
“Loperena” en el de Tovar, se desliza una comprensión estetizante de la tierra y de la
región que justifica su “liberación” por vía armada, haciendo posible a su vez la
espectacular mística del héroe-mártir que hemos visto más arriba en el análisis de las
desmovilizaciones.

Nótese que tanto para Mancuso como para Tovar la exaltación de la tierra pasa
por la afirmación de derechos básicos de la persona (vida, libertad) que, sin embargo, se
mantienen en abstracto. Es interesante el contraste que surge entre la comprensión de la
tierra que tiene el excomandante del Frente Resistencia Tayrona, Hernán Giraldo, y la
comprensión al mismo tiempo abstracta y estética que se deriva de los discursos de
Mancuso y Tovar. Para Hernán Giraldo también hubo “liberación” de la tierra, pero se
trataba de “su” tierra, casi que de su finca, sin ninguna pretensión de expandirse
territorialmente en el enfrentamiento con la guerrilla. En el discurso pronunciado en la
ceremonia de desmovilización del Frente Resistencia Tayrona, llevada a cabo el 3 de
febrero de 2006 en el corregimiento de Guachaca, Santa Marta, Hernán Giraldo
señalaba: “No serán hoy nuestras palabras con las cuales pretendamos cambiar nuestra
imagen; son nuestras comunidades campesinas las cuales han reclamado nuestra
presencia, con miras a proteger el espacio geográfico en el cual laboramos. Nuestra
organización campesina no es exportadora de violencia; operamos en la misma zona
donde laboramos y vivimos”. ¿En qué consiste la diferencia entre el discurso de Giraldo
y los de Mancuso y Tovar? Debemos reconocer que en ambos se habla de una “tierra”
que debe ser “liberada”, la diferencia está en lo que esas palabras significan para cada
uno. Para Giraldo la “tierra” es el lugar donde labora, lugar de las comunidades
campesinas que se resisten a la expoliación guerrillera, y “liberarla” quiere decir sacar a
la guerrilla de “su tierra”. Se trata, esquematizando, del discurso mediante el cual se
comprende a sí mismo el modelo de autodefensa campesina tal como fue constituido en
el Magdalena Medio y, en cierto sentido, exportado a la vertiente occidental de la Sierra

268
María Concepción Loperena fue una “heroína” del movimiento independentista en la ciudad de
Valledupar.
Nevada de Santa Marta.269 Mancuso y Tovar, aunque suelen aludir a sus regiones de
origen, consiguen formular una idea de tierra lo suficientemente abstracta para
fundamentar en ella la necesidad de la expansión del movimiento liberador; en sus
discursos, en efecto, la mistificación de la tierra, que es también su abstracción como
realidad concreta al hacerla portadora de valores abstractos, es el correlato de una
“gesta” libertadora equiparable a la gesta independentista. Para ellos lo que estaba en
juego era mucho más que la tierra de su labor: el destino del país y el espíritu de libertad
que le ha dado forma eran los verdaderos objetos de la amenaza guerrillera. Y ese
espíritu de libertad, ese destino del que ellos se sintieron dignos, es el que habita en su
comprensión mistificada y estetizada de la tierra.

Lo anterior no obsta para que, en sus versiones libres, estos comandantes se


refieran a la aparente reactivación económica que el accionar de las autodefensas llevó a
las regiones. Rodrigo Tovar Pupo, más que ningún otro, es enfático al señalar que las
autodefensas devolvieron la prosperidad perdida a algunas regiones e incluso crearon
sus condiciones de posibilidad en otras históricamente abandonadas por el Estado. La
tierra fue recuperada para ponerla al servicio de las economías regionales o, más
exactamente en los términos de Tovar Pupo, para “devolvérsela a los empresarios”. Así
pues, el ideal abstracto de una tierra mística que fundamenta la posibilidad de una gesta
libertadora se traduce pragmáticamente en la implantación por la fuerza de un modelo
de desarrollo regional que privilegia los intereses del “empresariado” 270. En un informe
recientemente publicado, el grupo de Memoria Histórica señala con insistencia y
preocupación el proceso de descampesinización que para la región Caribe implicó la
expansión paramilitar; “liberar la tierra” según el modelo paramilitar, tal como hemos
venido estudiándolo al nivel del discurso en este informe, se tradujo prácticamente en la
descampesinización de una región históricamente caracterizada por la efervescencia de
sus movimiento agrarios.271

Al misticismo de la tierra, correlato de la descampesinización de la región, se


añade otro elemento fundamental en la reorientación que los postulados del Bloque
Norte han hecho de su discurso en los escenarios judiciales de Justicia y Paz. Se trata de
269
Es llamativo que no sólo Hernán Giraldo sino, con él, un número importante de sus hombres (y de sus
enemigos: las fuerzas de Adán Rojas), provengan de departamentos de la zona andina en los que tuvo
lugar el primer modelo de autodefensa que hemos visto en capítulos anteriores. El modelo de “señores de
la guerra” puesto en práctica por Giraldo y sus hombres, estudiado por Gustavo Duncan, parece una
exportación del fenómeno andino de autodefensa a las condiciones de vida particulares de la Sierra
Nevada de Santa Marta. Un caso similar de autodefensa sin proyección expansiva, centrada en la defensa
de la tierra comprendida como espacio de labor cotidiana, es el de las Autodefensas del Sur de Magdalena
e Isla San Fernando (conocidos como los “Cheperos” por su jefe José María Barrera, alias “Chepe
Barrera” quien, por su parte, es oriundo del municipio de Galán, Santander), incorporadas al Bloque
Norte en el gran proceso expansivo de la casa Castaño hacia finales de la década de los noventa.
270
La idea de empresariado en el discurso de estos postulados es muy vaga. Suelen decir que los
“empresarios” son la gente que invierte en la región, los “dolientes” de la región, los que hacen que ésta
progrese. Evidentemente un ideal de progreso regional da forma al discurso, aunque en la práctica muchas
veces los “empresarios” beneficiados, más que aportadores al progreso regional, hayan sido
colaboradores de las autodefensas o amigos personales, cuando no familiares, de sus comandantes.
271
Grupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, 2010, La
tierra en disputa. Memorias del despojo y resistencias campesinas en la costa Caribe (1960-2010),
Bogotá, Taurus.
la definición por un lado de sus relaciones con el Estado y, por el otro, del enemigo. Ya
hemos visto que lo que, a juicio de los postulados, la guerrilla amenazaba era mucho
más que las propiedades de quienes hacían parte del movimiento de autodefensa. Ahora
debemos preguntar por las características de un enemigo tal que es capaz de poner en
tela de juicio los valores más profundos de la nacionalidad colombiana. Todas las
versiones libres revisadas, unas más que otras, se refieren a la guerrilla como enemiga
de la nación. ¿Por qué de la nación y no del Estado, el gobierno o las Fuerzas Militares?
Veamos primero, entonces, cómo en el discurso del postulado aparecen las relaciones
entre el fenómeno paramilitar y las instituciones del Estado.

El “abandono del Estado”, presente siempre como acusación y justificación en


las versiones, ha sido la condición de posibilidad tanto de la violencia guerrillera como
de la reacción paramilitar. La guerra encuentra su posibilidad en la ausencia de Estado.
Al respecto señala Tovar Pupo:

“tanto las Autodefensas como las guerrillas han estado en contra de la oligarquía
colombiana con una gran diferencia, mientras la guerrilla quiere destruirla y
formar su propio Estado oligárquico, nosotros queremos criticarla para que ella
cumpla con sus funciones”272.

Así pues, ambos, tanto guerrilla como paramilitares, se enfrentan al Estado como
aparato al servicio de una oligarquía centralista: los unos para formar su propia
“oligarquía”, los otros para criticarla (el paramilitarismo, pues, como veeduría armada).
También Mancuso, en versión libre del 19 de diciembre de 2006, señala el carácter
“crítico” del movimiento de autodefensa en relación con el Estado.273 Ahora bien, esa
“crítica” sólo se hace en medio de la connivencia y la captura más profundas. Ninguno
de los postulados omite en su confesión las relaciones que mantenía con agentes de
diversas instituciones del Estado, al punto que algunos comprenden a las autodefensas
como “Estado de facto”, es decir, como prolongación del Estado allí donde este, por
debilidad o negligencia, no ejercía su autoridad. ¿Qué quiere decir entonces que el
movimiento de autodefensa fuera crítico con respecto al Estado cuando el primero se
define a sí mismo como prolongación del segundo?, ¿no será acaso simplemente una
contradicción, por lo demás comprensible, debida en parte a las exigencias a las que son
sometidos los postulados en el sistema de Justicia y Paz? En lo que sigue argumentamos
que no se trata de una contradicción aunque en sentido lógico tenga su forma. Debemos
aclarar que no hemos supuesto coherencia interna en sentido lógico en el discurso de los
postulados ni individual ni colectivamente. Muchos de ellos, por no decir todos, se
contradicen a sí mismos y entre sí y es fácil rastrear dichas contradicciones en su
discurso. Lo que, sin embargo, no podemos aceptar es que el discurso del victimario no
diga nada y sólo encubra. Jugando un poco con las palabras, puede muy bien suceder
que el discurso del postulado sea ilógico pero no por ello es incoherente o inconexo. Lo
272
Documento presentado ante la Fiscalía Tercera de Justicia y Paz, titulado “Mi vida como autodefensa”.
273
Aunque, advierte, la idea de que las autodefensas criticaran al Estado no era bien acogida por el
comandante Carlos Castaño. En versión rendida el 15 de mayo de 2007, Mancuso declara: “nosotros no
fuimos revolucionarios pero hemos sido rebeldes ante un estado de cosas que no satisfacen los aspectos
de la justicia social y la seguridad”
más peligroso de su discurso, en efecto, son las conexiones que le dan coherencia: la
mistificación de la tierra y la correlativa justificación de su gesta pueden no formar un
todo lógico pero no por ello dejan de ser coherentes y eficaces. No podemos dejar de
advertir, en efecto, que en la profundidad de esa coherencia habitan los peligros más
terribles del discurso paramilitar.

Salvatore Mancuso, en versión libre rendida el 15 de mayo de 2007 ante la


Fiscalía Octava de la Unidad de Justicia y Paz, sostuvo que él, y con él el movimiento
que comandaba, primero fue paramilitar y después autodefensa. El argumento es más o
menos el siguiente. El paramilitarismo fue una política de Estado que se desarrolló y
fortaleció a instancias de la Doctrina de Seguridad Nacional formulada en el marco de la
Guerra Fría. Los argumentos esgrimidos para defender esta tesis se combinan en dos
registros distintos: por un lado, Mancuso trae a la audiencia un juicioso estudio sobre la
forma como es abordada, en el marco de la lucha antisubversiva, la relación entre civiles
y militares en los Manuales de Contraguerrilla del Ejército Colombiano redactados
desde el Frente Nacional (1958-1974)274 hasta finales de la década de los ochenta; por el
otro, su propia historia de vida en relación con la fuerza pública cordobesa en general y
con el difunto Mayor Walter Fratini en particular. Con el estudio de los Manuales de
Contraguerrilla, Mancuso señala que efectivamente en la puesta en práctica de la
doctrina de Seguridad Nacional a las Fuerzas Militares se les instruyó en un nuevo tipo
de guerra que precisaba de una relación estrecha con los civiles. Por esta vía, además,
Mancuso exculpa individualmente a los miembros de la fuerza pública,

“en tanto que su comportamiento obedecía a una política de Estado


preestablecida en normas de obligatorio cumplimiento como los manuales a los
que me he estado refiriendo”.

Con la historia de su propia vida, Mancuso hace de sí mismo la prueba de que


los manuales efectivamente se aplicaron y tuvieron como efecto al paramilitarismo:

“yo soy prueba fehaciente del paramilitarismo de Estado”.

Una vez construidos estos dos registros, Mancuso hace la siguiente aseveración:

“la cumbre del paramilitarismo de Estado fue la guerra contra [Pablo]


Escobar”.

El ex comandante del Bloque Norte afirma que en la conformación de lo que


entonces fue conocido por la opinión pública como los “Perseguidos por Pablo
Escobar” (los “Pepes”) participaron miembros del Cartel de Cali, Fidel Castaño y sus
hombres, el grupo conocido como “Los Doce Apóstoles” del que hacía parte el
narcotraficante Miki Ramírez, la Embajada de los Estados Unidos en Colombia y el

274
En el Frente Nacional no se habla propiamente de Manuales de Contraguerrilla sino de Manuales de
Combate contra Bandoleros y Guerrilleros. Evitamos profundizar en la distinción en la medida en que,
además de dispendiosa, es irrelevante para nuestro argumento. Al respecto puede consultarse el libro de
Gonzalo Sánchez y Donny Meertens, 2008, Bandoleros, gamonales y campesinos, El caso de la Violencia
en Colombia (primera edición de 1982), Bogotá, El Áncora.
gobierno de César Gaviria. La alianza tenía como objetivo eliminar a Pablo Escobar y
“recoger” a sus hombres.275 El exterminio del Cartel de Medellín fue la primera victoria
decisiva conseguida por ese modelo de “paramilitarismo de Estado moderno que nace
con el gobierno Gaviria”. Como forma de agradecimiento y como parte de los acuerdos
logrados, el gobierno Gaviria firma el Decreto 356 de 1994 por medio del cual se
autoriza la creación de las Cooperativas de Seguridad “Convivir”.

Con las “Convivir” inicia lo que Mancuso, en versión libre rendida el 16 de


mayo de 2007, llama “la privatización del paramilitarismo de Estado”. ¿Por qué se
privatiza el paramilitarismo? Mancuso apela a la Constitución de 1991 y al clima
político del que dicho acuerdo es al mismo tiempo expresión y marco: después de su
expedición era públicamente insostenible una política de paramilitarismo de Estado,
pero al mismo tiempo no era posible renunciar a la estrategia paramilitar en la lucha
antisubversiva. Para Mancuso, en resumidas cuentas, el Estado colombiano tenía que
hacer frente a problemas de “Seguridad Nacional” (derrotar a la guerrilla) en un
esquema normativo orientado por el respeto a los Derechos Humanos. 276 La única salida
fue, entonces, la privatización del paramilitarismo en cabeza de Carlos Castaño. 277 Y a la
vuelta de la privatización estaba la criminalización.

Cuando Mancuso afirma que él primero fue paramilitar y después autodefensa


está diciendo, pues, que él primero fue un civil colaborador de los militares según la
forma como fue implementada la Doctrina de Seguridad Nacional y que luego, debido a
la privatización y criminalización del movimiento después de la derrota de Escobar,
terminó siendo autodefensa ilegal. El relato de su vida tiene la misma secuencia de la
historia del paramilitarismo: comienza como colaborador del Ejército y ve morir a su
admirado amigo Walter Fratini (época paramilitar), hacia mediados de los noventa
participa de algunas acciones con la gente de Carlos Castaño aunque sigue siendo
colaborador del Ejército (época híbrida de autodefensa-paramilitar) y desde 1997 que
libran orden de captura en su contra se integra al grupo armado ilegal de los hermanos
Castaño (época de autodefensa).

275
En la jerga paramilitar “recoger” quiere decir: obligarlos a que abandonen el grupo del que hacen parte
y se integren a las filas del paramilitarismo o eliminarlos.
276
En versión rendida el 15 de mayo de 2007, Mancuso anotaba lo siguiente: “esto choca hoy con razón y
afortunadamente a quienes han nacido bajo el influjo de la doctrina de derechos humanos e incluso del
derecho internacional humanitario pero el conflicto armado en Colombia nació con otras reglas bien
distintas dentro del marco de una guerra irregular donde sí se practicaba aquello de que el mejor enemigo
es el enemigo muerto, esto tanto para guerrilleros como para contraguerrilleros legales o ilegales, civiles o
militares, autodefensas o ideólogos de uno u otro bando, de ahí venimos, de esa lacra perversa y
despreciable de la guerra irregular adoctrinados unos desde los Estados Unidos, otros desde la Unión
Soviética y Cuba”.
277
La idea de la “privatización” del paramilitarismo de Estado está detrás de la comprensión de los
Bloques y Frentes de las Autodefensas como “franquicias” de la Casa Castaño. Al respecto vale la pena
traer la siguiente afirmación de Mancuso hecha en la audiencia de versión libre del 16 de mayo de 2007:
“Franquicia es la implementación del fenómeno que veníamos desarrollando en Córdoba, en Urabá y en
el norte de Colombia, en las zonas de ellos, eso es una franquicia. Es como si yo le compro una franquicia
a McDonald’s, quiero montar en Montería una venta de McDonald’s, tengo que comprarle la franquicia,
tengo que decirle cómo lo hago, préstenla, guíeme, cómo se hace, ellos venían por esa franquicia”.
Mancuso, y con él, aunque según un argumento menos armado, Rodrigo Tovar,
Óscar Ospino (alias “Tolemaida” postulado ex comandante del Frente Juan Andrés
Álvarez), Úber Banquez (alias “Juancho Dique”, postulado ex comandante del Frente
Canal del Dique del Bloque Héroes de los Montes de María), Edwar Cobos (alias
“Diego Vecino” postulado ex comandante del Bloque Héroes de los Montes de María),
tanto en versiones libres como en entrevistas adelantadas por el grupo de Memoria
Histórica, se refieren a sí mismos como “pruebas vivientes” del “paramilitarismo de
Estado”. Hasta aquí entonces es claro, independientemente de que sea cierto o falso, la
forma como en los discursos aparecen las relaciones de connivencia con agentes del
Estado. Pero, en este marco, ¿qué quiere decir, entonces, que ellos hayan sido críticos
del Estado? Quiere decir, escuetamente, que su propósito era “refundar la patria” 278.
Dice Mancuso:

“Refundar la patria significa volver a retomar los compromisos que tiene el


gobierno dentro de la Constitución del 91 en esa región… que el Estado asumiera
la función que le corresponde por Constitución y mandato, no lo estaban
haciendo, ¿quiénes lo estábamos haciendo? Un Estado paralelo implantado por
nosotros al haber derrotado al Estado guerrillero”.279

No se trata, pues, como advertía Tovar, de reemplazar al Estado sino de


devolvérselo a las regiones. Los postulados se conciben a sí mismos como la prueba
viviente de que hubo paramilitarismo de Estado con el fin de liberar la tierra para que el
Estado llegara luego, sin su mano negra, a hacerse cargo; se trata, pues, de nuevo, de la
retórica de los héroes y los mártires: nacen por la fuerza de los hechos y la complicidad
necesitada del Estado para acabar con el “enemigo de la nación” y, luego, sacrifican su
libertad en nombre de una tierra mística. Al concebirse como prueba viviente, la crítica
de los paramilitares al Estado tiene la forma de una nueva mística: la del combatiente
que sacrifica y se sacrifica.280

El conjunto de estas abstracciones culmina en la descripción del enemigo. Vale


la pena al respecto citar una extensa declaración de Tovar:

“es bueno que se sepa que ésta es una guerra de civiles, por eso cuando se hace
la pregunta o cuando se dice que ha sido una guerra donde las víctimas han sido
civiles, yo lo que quisiera es que los colombianos por favor se tomaran un poco
de tiempo para estudiar la historia del conflicto en Colombia, la historia de los
conflictos en Colombia la hemos hecho los civiles, aquí los que menos han estado

278
Mucho se ha escrito sobre la refundación de la patria a manos del paramilitarismo, haciéndose eco de
los términos en que fue suscrito el acuerdo de Santa Fe de Ralito de 2001 que ha concursado como prueba
en contra de exparlamentarios juzgados por parapolítica. A continuación presentamos un pequeño análisis
de lo que se dice de la famosa “refundación de la patria” en los estrados judiciales sin volver sobre los
términos del pacto de Ralito.
279
Salvatore Mancuso en versión libre rendida el día 16 de mayo de 2007 ante el Fiscal Octavo de la
Unidad de Justicia y Paz.
280
Confrontar al respecto el siguiente extracto de la primera versión libre de Mancuso, rendida el 19 de
diciembre de 2006: “en cada bala disparada por mí o por mis hombres iba una esperanza, en cada acción
militar iba un deseo, en cada pensamiento estaba la visión de un mejor país”.
en el teatro de la guerra, han sido las fuerzas institucionales, que tenían el
derecho de defender a las sociedades de cualquier tipo de ataques, exterior o
interior y ellos fueron las que se hicieron ciegos, sordos, mudos, aquí se
levantaron unas expresiones contra el Estado y contra la sociedad y nos
levantamos otras expresiones contra ésas fuerzas que nos atacaron, pero aquí las
fuerzas institucionales y el Estado permitió todo, lo ha permitido todo en
Colombia”281

Las diferencias entre combatientes y no combatientes tienden a diluirse en la


caracterización del conflicto colombiano como guerra entre civiles. Y sin embargo, “las
poblaciones no delinquen”282: “las poblaciones sencillamente buscan solución a los
problemas que tienen y cuando no los encuentran en la legalidad lo hacen por fuera de
la legalidad o en quienes ostenten el poder, por eso se vinculan al poder del fenómeno
de la zona donde están las guerrillas o donde están las autodefensas”283. Como ha sido
señalado, entre otros muchos, por las investigaciones cuantitativas del CERAC y
CINEP, la presencia de grupos paramilitares solía estar asociada a altos niveles de
victimización de civiles, superiores a los de cualquier organización de carácter
subversivo. Si las poblaciones no delinquen, si sólo hacen lo que les toca, ¿quiere decir
que los postulados entienden que no hicieron otra cosa que perseguir, asesinar,
desaparecer, etc., inocentes? La respuesta evidente es que no, ellos dicen haber estado
peleando contra el enemigo de la nación, es decir, la guerrilla. Pero la guerrilla está
compuesta, a juicio de Tovar, por civiles. Civil es cualquiera, cualquiera puede ser
guerrillero, luego el enemigo es cualquiera. La aparente simpleza del argumento no lo
hace menos peligroso: los misticismos que hemos venido examinando se ponen en
marcha, con todo su potencial destructivo, contra “cualquiera”, el enemigo es una suerte
de fantasma que se encarna en cualquier rostro. Ese “cualquiera”, civil y por lo tanto
inocente, es sacrificado en el altar de una patria que hay que refundar.

Hasta aquí, pues, un examen rápido de las razones profundas esgrimidas.


Veamos ahora los complejos de razones estratégicas tal como se despliegan en el marco
del sistema de Justicia y Paz.

Estrategias de guerra y de paz.

El análisis de las razones estratégicas en el discurso de los postulados parte de la


distinción de dos sentidos en los que se entiende “estrategia”. En sentido fuerte,
entendemos por estrategia “el arte de dirigir ejércitos” 284. En sentido débil, el arte
mediante el cual el postulado conduce su proceso en las instancias de Justicia y Paz. A
continuación veremos que la forma de contar y explicar la estrategia de guerra, la forma
281
Rodrigo Tovar en versión libre rendida el día 5 de julio de 2007 ante la Fiscal Tercera de la Unidad de
Justicia y Paz.
282
Rodrigo Tovar en “Mi vida como autodefensa”.
283
Salvatore Mancuso en versión libre rendida el 19 de diciembre de 2006 en el Centro Administrativo La
Alpujarra, Medellín.
284
Tal es, en efecto, el significado que se deriva de su etimología.
de dar sus razones, configura una estrategia argumentativa en Justicia y Paz. En la
sección siguiente veremos la forma como la fiscal dialoga, impugna o ignora, según el
caso, las formas de esta argumentación.

Dar razón de la guerra hace necesario, de entrada, establecer una distancia. El


postulado suele comenzar por trazar una distancia temporal con el conjunto de hechos
que son objeto de confesión. Las fórmulas mediante las cuales se produce la distancia
varían en cada caso pero puede decirse que todas sin excepción tienen la forma de un
gesto de paz. La distancia temporal, así, es construida en función de una voluntad de paz
cuyas razones cambian según el postulado y también según el tiempo (para algunos, la
voluntad de paz es producto del cansancio de la guerra, para otros, del afán de volver al
hogar, otros más, sobre todo comandantes, aseguran que el gesto de paz es signo de
amor por la patria; en casi todos los discursos estudiados la construcción de la distancia
temporal pasa por una combinación de estos motivos de paz). La voluntad de paz es la
clave de la interpretación que el postulado hace de la distancia que separa al momento
confesional, aquel en que su discurso es posible y legítimo, del momento en que
tuvieron lugar los hechos objeto de confesión. Su acto confesional, de hecho, se
entiende como un gesto más de su voluntad de paz.

Así pues, los postulados dan cuenta de la guerra desde un lugar y un tiempo
hechos posibles por su voluntad de paz. Ésta aparente banalidad hace parte de una lucha
permanente y decisiva puesta de presente en casi todos los discursos estudiados. Para
los postulados, en efecto, uno de los problemas, si no el más grave, que tiene el sistema
de Justicia y Paz es que “judicializó” un proceso de negociaciones eminentemente
político. Hacer de la distancia temporal la manifestación de un gesto de paz quiere decir,
en este sentido, que las confesiones deben ser entendidas en el marco de un proceso
político. Para los postulados, la verdad, cuya fuente fundamental son las versiones libres
aunque el lugar de su enunciación definitiva sean las sentencias, 285 es un efecto de la
política. Ese es un punto que los postulados consideran incuestionable y es ese,
justamente, uno de los campos de disputa más álgidos en la interpretación de lo que es y
debe ser el sistema de Justicia y Paz: ¿no debe acaso fundarse la verdad en el
reconocimiento de la culpa y no debe conducir ante todo al establecimiento de
responsabilidades de tipo penal? Dejamos abierta la pregunta exigiendo al lector una
toma de posición.

Veamos ahora cómo estos “gestores de paz” 286 hablan de la lógica de su guerra.
Su testimonio tiene la frialdad de un interminable y tedioso parte de guerra que se
articula en torno a una lógica de “reciprocidad” y “asimilación”. La emotividad de las
razones profundas que animaba su discurso en las primeras versiones se diluye en la
relación escueta de los hechos en la “segunda sesión” (que, por su parte, puede tomarse
varios días, meses y años). A la enunciación de los hechos debe seguir una cuidadosa
285
Sentencia T-049 de 2008. M. P. Marco Gerardo Monroy Cabra. Corte Constitucional de Colombia.
Esta sentencia será analizada más adelante, en su literalidad y en sus efectos, en el capítulo sobre Justicia
y Paz en la escena mediática.
286
Expresión con la que Mancuso se refiere a sí mismo en versión libre rendida el 19 de diciembre de
2006.
relación de sus circunstancias de tiempo, modo y lugar de manera que, además de hacer
posibles las imputaciones del fiscal y las acusaciones a terceros desmovilizados o no
desmovilizados mediante la compulsa de copias a las instancias pertinentes, permita a
su vez establecer la identidad de las víctimas asociadas a estos hechos registradas o no
en el SIJYP (Sistema de Información de Justicia y Paz de la Unidad Nacional de
Fiscalías para la Justicia y la Paz) y citarlas para hacer el proceso de “verificación”,
tanto de su condición de víctimas como de lo dicho por el postulado, conducente a
hacerlas beneficiarias de las medidas de reparación por vía judicial que sean
establecidas en la sentencia.287 Así pues, lo escueto de la relación y la consiguiente
restricción de las posibilidades de elaboración retórica del discurso son presupuestos del
funcionamiento expedito del sistema.

La “simplificación” del discurso conduce a su esquematización en torno a una


lógica de reciprocidad, en primer lugar, y, luego, de asimilación. ¿En qué sentido
“reciprocidad”?288 El postulado entiende sus acciones armadas como respuestas, a veces
excesivas, otras tantas adecuadas, a ofensas o amenazas reales previamente acontecidas.
En eso consiste esquemáticamente la reciprocidad de su relato: todo acto de violencia es
respuesta a una violencia previa, toda operación militar es reactiva. De tal modo que el
relato escueto mediante el cual da cuenta de las circunstancias de tiempo, modo y lugar
de los hechos confesados vehicula una comprensión de la lógica de la guerra como
reciprocidad y una justificación implícita de las acciones (“uno tampoco va a dejarse
joder, ni bobo que fuera”289). Como señala Mancuso, en la lógica de la reciprocidad se
diluye la oposición de lo bueno y lo malo:

“la opción idealizada entre la escogencia de lo bueno y lo malo quedaba en un


segundo plano para cederle importancia al asunto pragmático de la elección
entre el mal mayor y el mal menor; en medio de lo blanco y lo negro surgían cada
vez más nítidas las zonas grises y confusas del conflicto armado, cargado de
complejidades tan difíciles de descifrar como imposibles de comprender y mucho
menos admitir o resistir”290.

Es esa paradójica nitidez de lo gris la que tiene la forma simple y “natural” de la


reciprocidad:

“los hechos [continúa Mancuso] tienen la elocuencia de la realidad”291.

287
En otro capítulo hemos ofrecido una detenida descripción de la citación a víctimas en el momento
investigativo del sistema. Es necesario tener en cuenta que la reparación por vía judicial no es la única a
la que en teoría tienen derecho las víctimas en el marco de Justicia y Paz. También existe la posibilidad de
la reparación por vía administrativa que, como es natural, tiene otras exigencias y otros problemas en los
que aquí no nos detendremos.
288
Para una discusión sobre la categoría de reciprocidad en un sentido similar al que es utilizada en este
informe, ver: Osiel, Mark, The end of reciprocity, Cambridge University Press, 2010.
289
La expresión es literalmente tomada de entrevistas (no de versiones libres) adelantadas por el grupo de
Memoria Histórica. La recurrencia de su aparición, casi en un sentido formular, hace que sea difícil
remitirnos a una sola fuente.
290
Salvatore Mancuso, versión libre rendida el 19 de diciembre de 2006.
291
Mancuso, ibid.
Así pues, la realidad en general, para el postulado, es pensable según leyes de
acción y reacción de las que él se concibe a sí mismo, en este nivel argumentativo,
como un engranaje más que garantiza y reproduce su funcionamiento en un contexto
signado por la guerra. La reciprocidad es ley de la naturaleza y la guerra, por más asunto
humano que sea, no se sustrae a dicha ley. La sola enunciación de los hechos en las
primeras versiones de Mancuso y de Tovar permite encontrar sin dificultades la
aparición, la repetición casi compulsiva e incluso a veces el agotamiento, de esta lógica.
En el caso de Mancuso no hay enunciación de hecho concreto que no pase por su
calificación como “operación antisubversiva”, y en el caso de Tovar, por su inserción en
un contexto más o menos cuidadosamente construido con el cual señala en qué medida
la supuesta “operación antisubversiva” era efectivamente una respuesta a una violencia
o amenaza de violencia primigenia.292

Esa lógica tiende a agotarse cuando hay participación activa de las víctimas en la
versión y más aún cuando el postulado se enfrenta a un fiscal que cuida de la integridad
moral de las víctimas restringiendo el repertorio retórico del versionado. Para los
postulados, sin embargo, el agotamiento de la lógica de la reciprocidad, única lógica que
ellos admiten, es efecto de lagunas en la memoria. Óscar Ospino, alias “Tolemaida”,
excomandante del Frente Juan Andrés Álvarez del Bloque Norte de las AUC, señalaba
lo siguiente:

“Hoy en día cualquier víctima me enfrenta a mí y prácticamente yo estoy como


que en la obligación de aceptarle que era inocente cuando nosotros lo que
combatíamos era guerrilla. Pero cómo le digo yo o cómo le compruebo yo a una
víctima que su familiar era guerrillero: primero, estaba de civil, en un pueblo. Y
si tuve la prueba de inteligencia 10 años atrás hoy ya no la tengo, o no la
recuerdo. ¿Qué puedo hacer con eso?”293

También Mancuso alegaba y se disculpaba por fallas en su memoria. 294 Pero no


sólo por la cantidad de años, personas y hechos sino también porque, para tranquilizar
su ánimo, muchas veces “hizo el esfuerzo de olvidar” 295. Podemos decir, siguiendo la
292
En 16 diligencias de versión libre adelantadas antes de su extradición, Salvatore Mancuso usó 67 veces
la expresión “operación antisubversiva” en la enunciación de sus hechos. Hubo, con todo, hechos
confesados que no recibieron esta denominación: se trataba de confesiones relativas a los modos de
financiación, a la relación con políticos y a las formas de organización interna de las autodefensas. En las
versiones de Rodrigo Tovar el uso de la expresión “operación antisubversiva” es, en las primeras
sesiones, combinado con el término “operación militar de conquista”. Es necesario señalar que en el caso
de Tovar el uso de estas expresiones es mucho menos extendido (no encontramos más de 14 expresiones
de este tipo en 12 diligencias estudiadas). Sin duda ello se debe en buena medida a la actitud de la Fiscal
que tiene a cargo su caso: ella se empeña, como veremos en la próxima sección, en “limpiar” el lenguaje
del postulado de las justificaciones implícitas en la lógica de la reciprocidad. El rodeo explicativo que
hace Tovar por el contexto de los hechos es la contrapartida de la depuración de su lenguaje exigida por la
Fiscal.
293
Entrevista adelantada por el grupo de Memoria Histórica el día 30 de noviembre de 2010.
294
“Nosotros o por lo menos yo no sabía que me iba a enfrentar a un fenómeno como éste, que teníamos
que venir acá nosotros; en todo momento pensábamos que salíamos de allí con una ley como las que ha
cobijado a la guerrilla en el país, entonces ¿qué hacía yo con una información de esas?” Salvatore
Mancuso, versión rendida el día 20 de diciembre de 2006.
295
Versión libre rendida el 15 de mayo de 2007: “Mire es que uno durante tantos años de conflicto es
imposible recordar tantas cosas cuando uno lo que trató en principio fue olvidar… y tratar de recordar…
lógica de Mancuso, que una memoria que no sea olvidadiza es inepta para la guerra (la
memoria del horror paralizaría al guerrero) así como, a la inversa, es posible que una
justa memoria, razonablemente libre de los abusos que su fragilidad hace posibles, sea
un buen recurso contra la guerra. Esto, sin embargo, no anula la posibilidad de que el
olvido sea una forma estratégica del ocultamiento, pero sí reconoce que hay una verdad
del olvido que pone en evidencia un rasgo de la guerra.

Volvamos al argumento. El quiebre de la reciprocidad es concebido por el


postulado como falla, como laguna. El postulado sostiene entonces que, en ausencia de
una lógica de reciprocidad, la guerra es irracional e incomprensible; si no se encuentra
su razón (y aquí para ellos razón quiere decir la violencia a la que los hechos confesados
respondieron en su momento), lo único que queda es el exceso del hecho concreto,
exceso incomprensible que, con su sombra, impedirá comprender al paramilitarismo.296

Ahora bien, la profundización en los excesos injustificables (que generalmente


es animada por la participación de las víctimas) lleva al discurso hacia una lógica que,
aunque diferente de la de la reciprocidad que hemos venido reconstruyendo, debe ser
vista como complementaria. Se trata de la idea de la asimilación. 297 Los excesos, dicen,
los aprendieron del enemigo. Veamos al respecto la idea ampliamente difundida entre
los postulados sobre la “degradación de la guerra”.

Mancuso distingue dos razones para explicar la “degradación de la guerra”.


Primero, desde el punto de vista de una lógica de la reciprocidad, “las dimensiones del
contraataque subversivo desbordaron las capacidades de instrucción y control interno de
las autodefensas”298 de modo que los patrulleros, el eslabón menos políticamente
preparado, gozaron de una perversa autonomía en la planificación y ejecución de las
acciones de respuesta a la contraofensiva guerrillera que tuvo lugar después de las
supuestas primeras victorias del paramilitarismo. Poco menos de un mes después, en
versión libre rendida el 16 de enero de 2007, Mancuso desarrolla una segunda razón:

“la guerra no se hace con santos, en la guerra hay muertos, en la guerra hay
excesos, en especial cuando hay una guerra que estamos imitando a la
guerrilla”.

Nótese cómo, en la explicación del exceso como reciprocidad, el hecho es


reconocido pasivamente, por “línea de mando”, en una organización cuyo tamaño y

no ha sido fácil reconstruir todos estos años de historia”.


296
En versión libre, Tovar decía: “si se fijan sólo en los excesos no van a entender nada del
paramilitarismo”.
297
Es posible que esta lógica de la asimilación táctica a la guerrilla tenga como objetivo estratégico en el
marco de Justicia y Paz “politizar” al movimiento paramilitar.
298
Tomado de la versión rendida el 19 de diciembre de 2005.
diseño organizativo diluyen la responsabilidad,299 mientras que, en la explicación del
exceso como asimilación, se reconoce activamente la participación en los hechos.300

El reconocimiento activo de la comisión de hechos excesivos pasa por la


asimilación con el enemigo. Pero de este modo no sólo se dan cuenta de los excesos; a
partir del mecanismo de la asimilación (que otros autores han llamado el efecto
“mimético”) el postulado articula, por un lado, el grueso de sus incriminaciones a
terceros y, por el otro, su eventual vinculación en hechos relacionados con el
narcotráfico.

Con respecto a las incriminaciones a terceros vale la pena traer, de nuevo, unas
palabras de Mancuso:

“si esto de los contactos políticos y sociales funcionaba en el caso de los


enemigos de la democracia y del Estado, ¿por qué no habría de funcionar en el
caso de las autodefensas que ni eran enemigos del Estado, ni buscaban suprimir
la democracia y que además jamás se habrían inclinado por la lucha armada si
no hubiese existido previamente la agresión de la guerrilla?”

Esta cita es elocuente no sólo de la forma como funciona el mecanismo de la


asimilación sino también de su profunda articulación con el mecanismo de la
reciprocidad. En esa pequeña frase aparece condensado un argumento que hemos visto
repetirse con insistencia en versiones libres y en entrevistas adelantadas con otros
postulados pertenecientes al Bloque Norte: para “responder” eficazmente a la guerrilla
había que actuar “como ella”. Para algunos postulados, por lo menos en sus primeras
versiones, las derrotas consecutivas sufridas por el Ejército colombiano a manos de la
guerrilla durante los gobiernos de Ernesto Samper y de Andrés Pastrana (la toma de
Mitú, los golpes a fuerzas élites del Ejército en el sur del país, etc.) se debían a que, por
la imperante doctrina de los derechos humanos, las fuerzas militares no pudieran
responder a la guerrilla en los términos en que ésta las agredía. Hacía falta que un grupo
“irregular”, y por lo tanto sin las limitaciones de una fuerza “regular”, respondiera
“irregularmente” a la guerrilla.301 Y esa irregularidad se tradujo a su vez en formas
299
Este es justamente uno de los desafíos más duros del trabajo de los fiscales. Tal como veremos a
continuación, los fiscales tienen en el deber no sólo de imputar responsabilidad penal por hechos
cometidos por “aparatos organizados de poder” sino de ofrecer una representación adecuada de lo que
fueron esos “aparatos organizados de poder”. Y, para ambas cosas, deben usar el lenguaje jurídico.
Veremos cómo los fiscales, y con ellos los magistrados, se mueven permanentemente en estas tensiones.
300
Es interesante señalar que el mecanismo de asimilación encuentra uno de sus límites más recurrentes
en las diferencias organizativas entre los grupos en conflicto. Como señala Óscar Ospino en entrevista
con el grupo de Memoria Histórica: “en ellos [la guerrilla] hay más disciplina, más control. La guerrilla
funciona más en la clandestinidad nosotros éramos prácticamente un ejército más legal, nosotros éramos
más visibles”. Debido a la particular relación que tenían los grupos paramilitares con el Estado (relación
que hemos estudiado más arriba), éstos tenían características organizativas diferentes a las guerrilleras
aunque en ocasiones copiaran nombres (frentes, escuadras, etc.).
301
Úber Banquez alias “Juancho Dique”, en la relación de los combates librados en los Montes de María a
finales de la década de los noventa y comienzos de la década del 2000 con el Frente 37 de las FARC
comandado por alias “Martín Caballero”, asegura que los grupos de autodefensa eran la vanguardia del
ataque (vanguardia a la que se le permitía actuar irregularmente) mientras las tropas del Ejército
“apoyaban” ya cerrando el cerco o con soporte aéreo a las operaciones. Independientemente de que esto
sea cierto o no, nótese cómo el postulado comprende al paramilitarismo como fuerza de choque irregular
irregulares de interacción con las comunidades cuya forma, en todo caso, ya había sido
inaugurada por las guerrillas.

Así pues, para los postulados estudiados, la parapolítica es efecto de la


“combinación de todas las formas de lucha” que los grupos paramilitares aprendieron a
medida que combatían al enemigo de la nación. 302 Este aprendizaje tuvo dos vías:
primero, la observación, el análisis y las operaciones de inteligencia sobre el enemigo;
segundo, y a menudo más importante, la incorporación de exguerrilleros a las filas de
las autodefensas. Fueron antiguos guerrilleros los que les enseñaron a pelear una guerra
irregular, los que les mostraron el terreno, los que señalaron a sus antiguos
colaboradores (“las bases sociales de la guerrilla”) y les indicaron las tácticas de
relacionamiento con la población (ya fuera el terror en el caso de poblaciones afectas a
la guerrilla, donde había que llegar a “romper zona”, o la persuasión y extorsión en
zonas y sectores sociales que podían ser afectos a su discurso). A esas tácticas se suma
el hecho de que buena parte de los postulados estudiados se conciben a sí mismos como
pertenecientes a la élite regional (no sólo Mancuso y Tovar, cuyas pretensiones de
presentarse como élite regional pueden ser más justificadas) y, por lo tanto, según dicen,
sus relaciones con los gremios económicos y con los líderes políticos de la región eran
más constantes y fluidas. De cierto modo, lo que el enemigo les enseñó fue a canalizar
los recursos que se derivaban de su posición social para ponerlos al servicio de una
guerra irregular.

Ahora bien, el carácter del movimiento de autodefensa hizo que las tácticas
políticas se orientaran en la defensa de una cierta forma de funcionamiento de la política
en las regiones. Todos sin excepción dicen que en ningún momento obligaron a nadie a
votar por nadie,303 que lo único que hacían era decirle a la población que votaran “por
gente de la región, por gente que tuviera intereses en la región, por gente que le doliera
la región” y que, en algunos casos, recomendaban votar por cierto candidato o candidata
pero sólo porque él o ella era una candidata idónea para defender luego, en el Congreso
contra la guerrilla pero al mismo tiempo como extensión de las fuerzas militares. Ya hemos aludido a esa
comprensión de sí mismos como “extensión”. Está por hacer sin embargo un estudio riguroso sobre la
presencia y funciones de antiguos miembros de la Fuerza Pública en los grupos de autodefensa. En las
versiones revisadas se hace mención de éste fenómeno sobre todo cuando se toca el tema de las “Escuelas
de Formación” tanto militar como ideológica que, en casi todas las ocasiones, fueron dirigidas o al menos
asistidas por exmilitares. La presencia de exmilitares como combatientes de las autodefensas parece no
ser masiva: sin contar a quienes prestaron servicio militar obligatorio, la Fiscalía ha identificado
plenamente a 21 exmilitares que hicieron parte del Bloque Norte de las AUC. Si tenemos en cuenta que
hasta el momento se ha establecido plenamente la identidad de 3137 de los 4759 desmovilizados del
Bloque Norte, podemos decir que menos de un 1% de los integrantes del Bloque Norte habían hecho
parte de las Fuerzas Militares (Datos presentados por la Fiscalía Tercera en la Audiencia de Imputación de
Cargos de José Gregorio Mangonez Lugo). Es llamativa la presencia marginal de exmilitares en el Bloque
Norte, a sabiendas de los estrechos vínculos que entre unos y otros hubo en la región caribe. Si bien es
probable que las alianzas hayan sido recurrentes, y que incluso hayan llevado a cabo operaciones
militares de manera mancomunada, nunca fueron “los mismos”.
302
Las reflexiones que siguen caben también para las relaciones entre los actores armados y los gremios
económicos aunque deba aclararse que las menciones a la paraeconomía son además de escuetas poco
concluyentes en términos judiciales. De ahí que algunas organizaciones de víctimas y académicos
objeten, con razón, que los principales beneficiarios del paramilitarismo en términos económicos están
siendo ocultados por el sistema.
303
Mancuso sugiere incluso que esa es una diferencia entre las AUC y el BCB.
de la República, los intereses de la región. Así pues, los paramilitares usaban tácticas
irregulares, copiadas de la guerrilla, para llevar a cabo lo que más arriba hemos llamado
“la refundación de la patria”; usaron su posición social para hacer una guerra más
efectiva (mimética) y, a la vez, usaron su aprendizaje mimético para darle a sus regiones
la forma política que querían.304

Las confesiones relativas al narcotráfico responden también a la lógica de la


asimilación: para financiar un ejército capaz de enfrentar a la guerrilla había que
conseguir finanzas suficientes y, al hacerlo, cortar las fuentes de recursos del enemigo
(de nuevo, mezcla de reciprocidad y asimilación). Mediante las confesiones se
mencionan las rutas y las personas que, dentro de la organización (generalmente los
principales comandantes), manejaban estos recursos. El narcotráfico, así, no es otra cosa
que la fuente de financiación que les enseñó a usar el enemigo y que, usándola,
contribuyen a la destrucción del enemigo quitándole una de sus principales fuentes de
financiación. El paramilitarismo, por esta vía, huye de su comprensión como grupo
armado organizado por y para narcotraficantes aunque reconoce que el narcotráfico hizo
parte importante de sus finanzas y de su táctica de guerra.

Hasta aquí hemos explorado con algún detalle los argumentos de algunos
postulados del Bloque Norte por medio de los cuales éstos interpretan su pasado
violento en un escenario judicial especial. Veamos ahora lo que la Fiscalía Tercera de
Justicia y Paz ha hecho, en desarrollo de sus funciones establecidas en la Ley 975 de
2005, de cara a este discurso.

c. Interpretación de los procedimientos por parte de la Fiscal.

Deicy Jaramillo Rivera, Fiscal 3 de Justicia y Paz a cargo del Bloque Norte de
las Autodefensas Unidas de Colombia, lleva 25 años trabajando con la rama judicial. En
esos 25 años no sólo han cambiado las normas que ha tenido que defender con
convicción mediante sus decisiones sino también los cargos desde los que ha tenido que
hacerlo.305 Arriba de la única ventana que tiene su oficina (pequeño espacio ocupado
casi en su totalidad por un escritorio y montones de expedientes cuidadosamente
organizados) se distingue una imagen del Milagroso de Buga. “A Él me encomiendo
para enfrentar todo esto” dice mientras deja salir una sonrisa angustiada que traiciona
momentáneamente la dureza de una mujer que ha lidiado con algunos de los peores
criminales de nuestra historia reciente. Su fe y sus convicciones éticas de compromiso
304
Es importante señalar que en versiones libres la parapolítica aparece ante todo como una forma de
hacer política más que como un conjunto de contenidos. El contenido de la parapolítica aparece ante la
Corte Suprema y como un efecto de su enunciación formal, con restos marginales de contenido, en la
versión libre.
305
Antes de la creación de la Fiscalía General de la Nación mediante la Constitución de 1991, Deicy
Jaramillo fue juez municipal, juez penal del circuito y juez de orden público. Cuando nace la Fiscalía, los
jueces de instrucción se vinculan al trabajo de la Fiscalía. Ya en Fiscalía, Jaramillo ha hecho parte de la
Unidad de Terrorismo, de Secuestro y ahora está vinculada a la Unidad de Justicia y Paz como fiscal
tercera.
con la justicia son presupuestos elementales del gigantesco trabajo que ha adelantado
esta fiscal en el proceso de Justicia y Paz, y con ella su equipo, conformado por cuatro
investigadores de Policía Judicial y tres fiscales de apoyo ubicados en Valledupar (Jorge
Humberto Vaca Méndez, Fiscal 58 de la Unidad de Justicia y Paz), Santa Marta (Bertha
Lucía Rodríguez Espinel, Fiscal 31) y Barranquilla (Eduardo Manuel Buelvas Torres,
Fiscal 12, este fiscal tiene a su cargo hechos delictivos cometidos en los departamentos
de Atlántico y la Guajira).306 Para algunos, entre ellos Luis González, primer director de
la Unidad Nacional de Fiscalías para la Justicia y la Paz, y más de un postulado a su
cargo, se trata de la Fiscal y del equipo “estrella” del proceso.

En entrevista adelantada por el grupo de Memoria Histórica, Deicy Jaramillo


recordaba el camino que la condujo a la Unidad de Justicia y Paz y a hacerse cargo de la
estructura de las AUC que más hombres desmovilizó. Para su carrera, se trataba de
continuidad con el tema que venía trabajando desde la Fiscalía antes de la creación de la
Unidad (entonces participaba como delegada del Fiscal General para los procesos
voluntarios de desmovilización individual en el marco establecido por las leyes 428 de
1997, 548 de 1999 y 782 de 2002) y del ascenso normal tras años de una cuidadosa
dedicación. Luis Camilo Osorio, Fiscal General durante el periodo 2001-2005, la
ascendió a Fiscal delegada ante Tribunal pero la notificación de su nombramiento sólo
la recibió el día en que Mario Iguarán se posesionaba como nuevo Fiscal General de la
Nación. Ese mismo día, Jaramillo se entrevista con Iguarán con el fin de pedir su
autorización para tomar posesión de su cargo. Iguarán acepta el nombramiento hecho
por su antecesor y le encomienda, desde ese día, trabajar en el proceso de Justicia y Paz
cuyo marco normativo era entonces objeto de discusión dentro y fuera de los espacios
legislativos. Corría el mes de agosto de 2005, la Ley 975 ya había sido sancionada y
había una enorme expectativa en torno a los fallos de la Corte Constitucional con
respecto a las denuncias hechas por ciudadanos y legisladores sobre presuntas
violaciones a las reglas y al espíritu de la Constitución de 1991 en el texto aprobado.

La ley, sin embargo, no podía esperar a las decisiones de la Corte. Dando


cumplimiento a lo estipulado en el Art. 33 de la Ley 975 de 2005, el Fiscal General de la
Nación, mediante la resolución 0-3461 del 13 de septiembre de 2005, resuelve crear la
Unidad Nacional de Fiscalías para la Justicia y la Paz. La nueva Unidad estaría a cargo
del doctor Luis González. Desde la conversación con Iguarán, Deicy había comenzado a
trabajar con González, de quien se sabía, desde antes de su nombramiento, que dirigiría
la Unidad que ordenaba crear la Ley de Justicia y Paz, en el diseño de la estructura de
ese nuevo ente, en las formas de distribución y articulación del trabajo y en el programa
metodológico de las investigaciones. De cierto modo puede decirse que Deicy Jaramillo
está en Justicia y Paz antes de que Justicia y Paz existiera.

Desde entonces (agosto-septiembre de 2005) Luis González asigna a Deicy


Jaramillo las estructuras del Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia.
Hay un problema, sin embargo, y es que en septiembre de 2005 no se han
306
Cada fiscal de apoyo cuenta con un reducido grupo de investigadores de Policía Judicial (dos o tres
según el caso) que le colaboran en su tarea.
desmovilizado las estructuras del Bloque Norte. Así pues, Deicy no sólo llegó a Justicia
y Paz antes de que Justicia y Paz existiera, sino que comenzó a investigar sobre el
Bloque Norte antes de que sus miembros pudieran ser beneficiarios de la pena
alternativa establecida en la Ley 975 por no haber cumplido aún con la etapa
administrativa del proceso. Ese afán de anticiparse, eficaz la mayoría de las veces, es
constitutivo del trabajo investigativo de esta Fiscal. Su anticipación, como veremos, es
razonablemente menos audaz en la etapa de juzgamiento dentro del proceso judicial.

La investigación de Deicy Jaramillo comienza como ejercicio de archivación (es


decir, como recolección de testimonios) y de organización de archivos. 307 Su primera
fuente son los organismos de inteligencia del Estado y la información por estos provista
venía por departamentos. Mediante esa información, la Fiscal Tercera construyó una
primera idea de las estructuras, modus operandi, mandos y combatientes rasos del
Bloque Norte. Uno de los investigadores de Policía Judicial asignado al despacho de la
doctora Jaramillo había sido parte de organismos de inteligencia del Estado en el
departamento del Atlántico durante los años en que el Bloque Norte hacía presencia
visible y frecuente en toda la región caribe. En entrevista con Memoria Histórica, este
investigador describió escuetamente la labor de los organismos para los que trabajaba
entonces en el desmantelamiento de los grupos armados ilegales existentes en los
siguientes términos: “esos grupos eran como una casa, nosotros más o menos la
podíamos ver desde afuera, pero ninguno sabía bien lo que pasaba adentro”. La
fragmentación de la información, debida en parte a las labores de contrainteligencia del
grupo armado ilegal, pero también al miedo y a la eventual complicidad de algunos
investigadores, sólo permitía hacer hipótesis parciales y que, confiesa el entrevistado,
rara vez se sostenían en el tiempo. Esas primeras fuentes están lejos de dar lugar a
hipótesis perentorias sobre la estructura interna y la dinámica del paramilitarismo sea
cual sea la escala geográfica o temporal del análisis.

A la información conseguida de los organismos de inteligencia del Estado se


sumaron miles de expedientes provenientes de la justicia ordinaria, por medio de los
cuales se habían instruido causas contra presuntos paramilitares en la época en que el
Bloque Norte hacía presencia en la región caribe y en los departamentos que
constituyen dicha región. Esos expedientes estaban dispersos en inspecciones de policía,
en seccionales del CTI, de Policía Judicial y del GAULA, en la SIJIN, en Batallones y
Brigadas del Ejército y en Corregidurías, de modo que fue necesario, primero, ir a cada
uno de estos archivos buscando casos que respondieran, por su modus operandi, por su
fecha y por el lugar de su ocurrencia, a los patrones que el equipo de investigadores
liderado por la Fiscal iba definiendo como criterio para su selección. De este modo, los
criterios de selección, dado que el carácter fragmentario de las primeras fuentes
consultadas (la información de los organismos de inteligencia del Estado colombiano)
no permitió construir criterios estables de antemano, iban formulándose a medida que
los expedientes eran seleccionados. De un total de aproximadamente 100 mil
307
La información que se presenta a continuación está elaborada con base en entrevistas hechas por el
grupo de Memoria Histórica con la Fiscal Tercera de Justicia y Paz y algunos de los investigadores que
tiene asignados a su despacho en Bogotá entre octubre y diciembre del año 2010.
expedientes, la Fiscal y su equipo seleccionaron algo más de 6 mil que podían tener
relación directa o indirecta con la presencia del grupo en la zona. De la revisión y
organización geográfica y cronológica de la información contenida en este enorme
cuerpo documental nacieron nuevas hipótesis sobre las estructuras internas y las tácticas
y estrategias militares de los grupos de autodefensa. Entre documentos de inteligencia y
expedientes de la justicia ordinaria se organizó el primer archivo y comenzó a ganar
forma una idea sobre lo que fue el Bloque Norte y sus variaciones en el tiempo.

Con esta idea, aún muy esquemática, en mente, Deicy y su equipo despliegan
una diligente tarea de articulación y triangulación de información disponible en otras
instituciones del Estado (Ministerio Público, Instituto de Medicina Legal, Acción
Social) y de la sociedad civil (ONG’s que trabajaban o bien sobre problemáticas de
territorios pertenecientes a la región caribe, o bien sobre población afectada por
conductas delictivas constitutivas del modus operandi que, en el cruce entre fuentes de
inteligencia y expedientes judiciales, el equipo de investigadores había ido
construyendo en la caracterización del grupo armado ilegal). También los registros
disponibles en instituciones administrativas de nivel departamental y municipal en
relación con delitos de alto impacto como el desplazamiento forzado fueron tenidos en
cuenta en la construcción sistematizada de un archivo.

En el caso del Bloque Norte hay dos importantes incautaciones de información


sin las cuales, como reconoce la Fiscal Tercera de Justicia y Paz, el trabajo hubiera sido
mucho más dispendioso y difícilmente sistematizable. Se trata, primero, del famoso
“computador de Jorge 40” incautado al hoy postulado Édgar Ignacio Fierro Flórez (alias
“Don Antonio”, excomandante del Frente José Pablo Díaz que operaba en el
departamento del Atlántico) el día 11 de marzo de 2006 en el barrio residencial Villa
Canaria de la ciudad de Santa Marta; y segundo, pero más importante aún, el
allanamiento realizado el 28 de julio de ese mismo año en predios pertenecientes a
Rodrigo Tovar ubicados en el municipio Sabanas de San Ángel, Magdalena. En
entrevista con el grupo de Memoria Histórica, Deicy Jaramillo subrayaba que el afán de
alias “Jorge 40” por mantener registros contables y de operaciones militares ayudó
notablemente a la investigación del bloque con más hombres, más víctimas y más
territorios de las AUC. Sin esas incautaciones, las hipótesis fragmentarias de los órganos
de inteligencia, los expedientes de la justicia ordinaria y las bases de datos construidas
por organizaciones no gubernamentales habrían quizás fracasado en su diálogo.

Ahora bien, este trabajo de acopio y crítica documental no fue adelantado sin
una comprensión previa del tipo de grupo ilegal que tenían al frente y del tipo de
crímenes de los que sus integrantes, y particularmente sus mandos medios y altos, eran
responsables. En efecto, la sistematización de la información disponible tuvo desde el
principio el propósito de probar la sistematicidad de las conductas punibles, aunque
siguiendo dicho propósito sólo se consiguiera probar, como es habitual en este tipo de
crímenes, atrocidad y generalización, y dar sólo rasgos generales, casi esquemáticos, de
una “política criminal”.308 Así pues, mientras los comandantes del Bloque Norte
construían retóricamente el escenario de sus desmovilizaciones presentándose a sí
mismos como héroes y mártires sobre el fondo de una tierra mistificada, la fiscal y su
equipo instruían causas contra ellos por crímenes de lesa humanidad. No se debe
olvidar, en efecto, que fue con el fin de negociar y sacar del conflicto armado a
presuntos criminales de lesa humanidad que el Congreso discutió y aprobó la Ley de
Justicia y Paz. En efecto, para el momento en que se llevaron a cabo las negociaciones
con los grupos paramilitares ya había marcos legales, aún hoy vigentes, como la Ley
782 de 2002, que permiten hacer uso de mecanismos como la amnistía y el indulto en la
negociación con responsables de delitos políticos y conexos. Se aclaraba, sin embargo,
que tanto los crímenes de lesa humanidad como las graves infracciones al derecho
internacional humanitario, en tanto imprescriptibles e inamnistiables, no podían ser
conexos con los delitos políticos. Así pues, la Ley de Justicia y Paz se hizo con el
propósito de ofrecer una salida al aparente punto ciego al que conducían las limitaciones
en el uso de los mecanismos de indulto y amnistía en las negociaciones con los grupos
paramilitares. El dilema teórico al que el legislador tuvo que hacer frente en la discusión
de este proyecto era más o menos como sigue: ¿cómo garantizar, al mismo tiempo, el
derecho a la paz de la sociedad colombiana y el derecho a la justicia de las víctimas del
paramilitarismo?309 Prácticamente el dilema se formuló así: ¿mediante qué estrategia
legal que no contradiga al bloque de constitucionalidad puede consolidarse un necesario
proceso de negociación con presuntos criminales de lesa humanidad o infractores del
derecho internacional humanitario? El proceso penal especial, que no es amnistía ni
indulto sino alternatividad penal,310 diseñado mediante la ley de Justicia y Paz y sus
decretos reglamentarios constituyó la respuesta jurídicamente ponderada a estas
cuestiones.311

En esta perspectiva, la primera decisión de la Fiscalía 3, basada sin duda en el


esquema de incentivos de la Ley de Justicia y Paz, fue pensar al Bloque Norte de las

308
Para establecer “sistematicidad”, en efecto, es necesario probar que hubo una “política criminal” que se
materializó en una serie de hechos atroces. No obstante, aún sin una política criminal probada, el número
de hechos y las poblaciones afectadas pueden dar forma a un crimen de lesa humanidad bajo la doble
figura de la atrocidad y la generalización de las conductas punibles.
309
“Así pues, la justicia transicional admite la existencia de una tensión entre el objetivo social de lograr
un tránsito efectivo hacia la paz o la democracia, y los derechos de las víctimas a que las violaciones de
derechos sean investigadas, enjuiciadas y castigadas por el Estado, y a que se logre una efectiva
reparación. Para la resolución de esta tensión, el Derecho Internacional, partiendo de la base de que los
compromisos de los Estados en el respeto de los Derechos Humanos no se suspenden ni interrumpen por
las circunstancias de transición, formula ciertos lineamientos a fin de asegurar estándares mínimos en
materia de justicia, verdad y reparación”. Sentencia C-370 de 2006, Corte Constitucional, apartado 4.2.5.
310
Lo que quiere decir que no se suspenden investigaciones sino que sólo se suspende la ejecución de la
pena al final del procedimiento y se impone al postulado una alternativa que oscila entre los 5 y los 8
años.
311
La Sentencia C-370 del 18 de mayo de 2006, antes citada, mediante la cual la Corte Constitucional
declara “ajustadas a la Constitución” casi todas las disposiciones contenidas en la Ley 975 de 2005, ha
sido la fuente fundamental, aunque no la única, en el diseño y la implementación de los procedimientos
que desarrollan el esquema transicional de la Ley. Es de notar, sin embargo, que dado que el trabajo
investigativo de la Fiscal Tercera comienza casi 9 meses antes de la publicación de la sentencia, dicho
trabajo fue determinado por la Ley 975 tal como fue aprobada y publicada el 25 de julio de 2005 sin las
modificaciones que introdujo luego la Corte Constitucional.
AUC, que durante esta época está en proceso desmovilización, como grupo armado
ilegal compuesto, al menos en sus cúpulas, buena parte de sus mandos medios y algunos
patrulleros,312 por criminales de lesa humanidad, antes que infractores del DIH. Ese
encuadramiento puede responder también al afán de evitar comprometerse en la
discusión, animada no pocas veces desde la oficina de prensa de la Presidencia de la
República y replicada en escenarios académicos, sobre la caracterización de los “hechos
violentos” asociados a aparatos organizados de poder en el contexto colombiano. Si,
como se decía entonces, no es seguro que Colombia estuviera inmersa en un conflicto
armado interno (pues podía tratarse de una “amenaza terrorista” contra una “democracia
asediada”)313, tampoco era seguro suponer, como primera hipótesis que diera forma a la
investigación, que los crímenes del paramilitarismo fueran infracciones al derecho
internacional humanitario.314

En ese contexto, la fiscal, sin tener su primer postulado, comienza su tarea


poniendo en relación todas las bases de datos que mostraban la atrocidad y la
generalización de las conductas punibles efectuadas por presuntos miembros del Bloque
Norte en el periodo definido por la ley (es decir, hasta la fecha de su expedición, según
el Art. 72 de la Ley 975, salvo si se trata de crímenes de ejecución permanente, según lo
expresado por la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, auto del 13 de
mayo de 2010, Radicado 33610, M.P. Alfredo Gómez Quintero)315 e intentando precisar
312
Para los desmovilizados que sólo habían cometido el delito de ser parte de un grupo armado
organizado al margen de la ley y de portar uniformes de uso privativo de la Fuerza Pública se pensó en el
“principio de oportunidad” para cerrar sus procesos ante la justicia. La jurisprudencia, sin embargo, ha
sido equívoca sobre la materia. Los efectos de estos equívocos no serán analizados en este informe.
313
La idea de que en Colombia hay una “democracia asediada” por grupos e intereses ilegales es de
Eduardo Pizarro, pero quienes hicieron de esa expresión un argumento para negar la existencia de un
conflicto armado interno en Colombia fueron otros, algunos de ellos funcionarios del gobierno Uribe,
otros entusiastas afectos a sus políticas.
314
Según los artículos comunes 2 y 3 de los Convenios de Ginebra, estos aplican para conflictos armados
internacionales o no internacionales y su objetivo es precisamente humanizar la guerra. Su aplicación, en
consecuencia, exige reconocer la existencia de un “conflicto armado” o “guerra civil”. La ambigüedad del
discurso presidencial al respecto será analizada en el capítulo dedicado a la escena mediática del proceso
de Justicia y Paz. Álvaro Uribe Vélez llegó a sostener en el mismo discurso que el delito político era un
“sofisma del terrorismo” (léase, de la guerrilla) y que los paramilitares debían ser considerados
delincuentes políticos.
315
Este asunto fue desde el principio objeto de disputa por parte de los postulados pertenecientes a
estructuras desmovilizadas con posterioridad a la promulgación de la Ley 975. Ellos insisten en que la ley
debe cobijar todos los hechos cometidos, y no sólo delitos de ejecución permanente, durante y con
ocasión de su pertenencia al grupo armado ilegal con anterioridad a su desmovilización y no con
anterioridad al 25 de julio de 2005. Si ellos no se habían desmovilizado, dicen, es porque la guerra seguía
viva en las regiones y no podían sustraerse cobardemente a ella. Sus detractores alegan que, si bien es
cierto que el 25 de julio de 2005 casi la mitad de la totalidad de los hombres finalmente desmovilizados
de las estructuras de autodefensa aún seguía en armas, no se debe olvidar que los comandantes de esas
tropas habían firmado compromisos de cese al fuego con base en los cuales continuaba el accidentado
proceso de negociación. El hecho de que la ley dispusiera que los beneficios de la pena alternativa sólo
puedan aplicarse a hechos cometidos con anterioridad a la fecha de su promulgación era una forma de
asegurarse legalmente, bajo la amenaza de la pérdida de beneficios, de que el grupo armado ilegal
cumpliera con su compromiso de cese al fuego. Ahora bien, esta última posición, plausible en el momento
de las negociaciones, ha sido también fuertemente discutida a lo largo del proceso y particularmente por
algunas organizaciones de víctimas. En efecto, para algunas de estas organizaciones, el traslado de estos
procesos a la justicia ordinaria atenta contra el derecho a la verdad que tienen las víctimas en particular y
la sociedad colombiana en general y, peor aún, contra el derecho de las víctimas de crímenes de lesa
humanidad cometidos con posterioridad a la promulgación de la ley a obtener reparación por vía judicial.
con los medios disponibles, aunque fuera vagamente, los rasgos generales de una
“política criminal” de la que los hechos concretos pudieran ser considerados su
despliegue.

Así las cosas, debido a la estrategia investigativa de la fiscal, que atiende a su


modo los límites y los incentivos del sistema de Justicia y Paz, la primera idea del
Bloque Norte es construida numéricamente, es, de hecho, poco más que un conjunto de
cifras escandalosas: 342 masacres que tienen más de 1.100 víctimas, varios
comandantes especializados en cometer masacres (como John Jairo Esquivel Cuadrado
alias “El Tigre” (excomandante del Frente Juan Andrés Álvarez hasta su captura en el
año 2000, año en que asume el mando Óscar Ospino, alias “Tolemaida”) que participó
en al menos 30 masacres de las cuales la que menos víctimas reporta tiene 15 personas
asesinadas), más de 27.000 homicidios (que representan más del 90% del total de
conductas delictivas, estimadas en 30.000, atribuidas a postulados del Bloque Norte),
más de 1.700 personas desaparecidas en la región caribe entre 2001 y 2004 cuando las
masacres parecían retroceder,316 casi 677.000 personas desplazadas en toda la región
caribe durante el periodo 1988-2008, de las cuales por lo menos 93.693 denunciaron a
los grupos de autodefensa como responsables de su partida 317, y podríamos seguir
páginas enteras trayendo datos construidos por la Fiscal en su esfuerzo de
“documentación de la sistematicidad de las conductas delictivas” del Bloque Norte, es
decir, en su esfuerzo por hacer de este Bloque un “criminal de lesa humanidad”.

Ahora bien, la caracterización del Bloque Norte y de algunos de sus otrora


integrantes como responsables de crímenes de lesa humanidad ha encontrado límites a
medida que avanzan las investigaciones. Como hemos dicho más arriba, probar que
hubo “crímenes de lesa humanidad” implica, en su versión más exigente, aunque sea
habitual que, por las exigencias que esta empresa demanda, fiscales y magistrados se lo
ahorren, dar una definición de la o las políticas criminales en desarrollo de las cuales se
llevaron a cabo ataques generalizados contra la población civil. Atendiendo a esto,
Deicy Jaramillo ha pensado al Bloque Norte como criminal de lesa humanidad en

En este sentido, para ellos, en la implementación de la Ley de Justicia y Paz el afán desmedido de acusar
y penalizar a los paramilitares puede terminar lesionando los derechos de las víctimas a una reparación
integral.
316
Después de la Cuarta Conferencia de las Autodefensas Unidas de Colombia aumentan las
desapariciones y los descuartizamientos. Según versión libre rendida por Pedro Pablo Sánchez Delgado,
alias “Picachu”, esa fue la instrucción dada por los principales comandantes de la Casa Castaño con el fin
de conjurar los perversos efectos mediáticos que producían masacres (ellos las llaman “grandes
operaciones”) como las de El Salado, Chengue, etc.
317
Lo que no quiere decir que sólo esas 93.693 personas, casi el 14% del total de desplazamientos
registrados en la región, hayan sido desplazadas por los paramilitares: esas 93.693 personas son las que
han denunciado expresamente, en regiones donde sus victimarios aún conservan recursos de poder, a las
autodefensas como responsables de su desplazamiento forzoso; a manera de contraste habría que señalar
que la “guerrilla” (tanto FARC como ELN y reductos no desmovilizados del EPL), aparecen en esta base
de datos como responsables del desplazamiento forzado de 81.112 personas en la región, algo menos que
el 12% del total, y la fuerza pública, de menos del 1% del total de los casos (4.330 personas). Se impone
preguntar, entonces, ¿quién desplazó al 73% restante? Pues bien: sobre todo actores no identificados. El
problema de los límites de la información cuantitativa, que todos los científicos sociales que estudian la
violencia colombiana han conocido y padecido, es una de las fronteras contra las que la investigación de
esta Fiscal no deja de estrellarse en su afán de sistematicidad.
función de una gran política criminal contrainsurgente que, al definir vagamente al
enemigo, se tradujo en ataques sistemáticos contra poblaciones civiles. En esta
comprensión general, la política criminal es estática aunque se realice dinámicamente:
la lucha contrainsurgente, presente desde el principio y hasta el final, se realiza histórica
y geográficamente según estrategias diversas que incluyen ataques sistemáticos contra
población civil; sistematicidad y generalización tienden, pues, a confundirse en la
construcción de las pruebas, de modo que los hechos y, sobre todo, su número se
conviertan en la prueba elemental de la política criminal. Este proceder está autorizado
por la doctrina y la jurisprudencia internacionales, y, en efecto, ha resultado
relativamente eficaz en la consecución de resultados por parte de esta Fiscal. Con todo,
y de cara a las voces de los victimarios, quisiéramos señalar los problemas que se
derivan de este uso de la categoría “crimen de lesa humanidad” en la representación del
pasado violento y en particular del fenómeno paramilitar en el contexto colombiano.

Hemos visto más arriba que el discurso de los postulados en la escena judicial
hacía del paramilitarismo, en el cruce entre la “mística de la tierra” y la “refundación de
la patria”, como una política contrainsurgente e irregular de Estado que impuso,
además, conjuntos de prácticas culturales que la legitimaron. Es, resumiendo sus
términos, una política de Estado enquistada en y que renueva valores culturales. En este
sentido, desde el discurso de los postulados, el paramilitarismo fue mucho más que
contrainsurgencia. La autocomprensión del postulado es notablemente más rica en
detalles y sentido, que la “política criminal” pensada por la fiscalía.

Este aparente déficit representacional en el establecimiento, por parte de la


fiscal, de una “política criminal” en desarrollo de la cual tuvieron lugar ataques
generalizados contra la población civil hace que el horizonte de sentido pueda ser a la
vez ampliado y llenado por la voz del victimario. Pareciera que, sin un uso exigente de
la noción “crimen de lesa humanidad”, que permita una formulación compleja y
dinámica de la “política criminal”, es el victimario el que decide sobre el sentido del
pasado. Eso, sin embargo, no es cierto. A continuación veremos rápidamente a través de
ejemplos ilustrativos cómo en la interpretación del procedimiento, y particularmente en
tres elementos: el control del lenguaje, la participación de las víctimas y la formulación
del cuestionario, la Fiscalía se enfrenta, a veces con éxito, al sentido y los efectos de la
voz del victimario.

Lenguaje de la guerra y lenguaje judicial.

La preocupación por el lenguaje usado tanto por los postulados como por los
otros intervinientes, incluidas las víctimas, en la escena judicial de las versiones libres
tiene el doble propósito de evitar, por un lado, “revictimizaciones” y, por el otro, de
hacer de la escena judicial un lugar de encuentro pacífico y posible reconciliación. La
“libertad” de la versión libre encuentra su límite en la idea de la reconciliación,
correlativa de la idea de la “construcción colectiva de la verdad” 318. La verdad, se
supone, sólo aparece allí donde hay reconciliación, lo que implica que la verdad tiene
que ver tanto con un conjunto objetivo de cosas dichas, es decir, con el contenido de las
versiones, como con los efectos subjetivos de lo dicho. La libertad debe ser restringida
con miras a dos objetivos: primero, para evitar la mentira pero también, segundo, para
evitar que verdades insoportables, intolerablemente formuladas, produzcan efectos
nocivos sobre los otros intervinientes, y en particular sobre las víctimas. Ahora bien, en
la práctica esos dos objetivos casi se confunden en la medida en que la validez de la
verdad que produce el sistema es simultáneamente objetiva o factual y subjetiva o
pragmática. La verdad es lo que pasó, es cierto, pero sólo lo que, de eso que pasó, puede
ser elaborado subjetivamente. La validez del conjunto de procedimientos que
determinan el modo de funcionamiento de las versiones libres, validez que justifica la
imposición de restricciones en los usos del lenguaje, se funda en la posibilidad de
alcanzar una verdad que sea “adecuada” tanto en relación con los hechos que tuvieron
un modo, un tiempo y un lugar, como en relación con la vida de las víctimas en
particular y de la sociedad colombiana en general. Así pues, el control en el lenguaje es
mucho más que una simple corrección de palabras. Tiene que ver, antes bien y
necesariamente, con el tipo de verdad posible en la escena judicial.

Por lo menos así lo ha interpretado la Fiscal Tercera de Justicia y Paz. En versión


libre rendida por Rodrigo Tovar el día 5 de julio de 2007, Deicy Jaramillo, notoriamente
contrariada por el tono en que Tovar enunciaba los hechos objeto de confesión, advirtió:
“debo precisarle varias situaciones a saber, primero, allá en el grupo se conocieron
como acciones de guerra, aquí en la ley de justicia y paz se llaman como los denomina
la ley, es un hecho que aquí es la categoría de homicidio, desaparición, secuestro,
homicidio múltiple, pues precisamente el inciso tercero del artículo 50 la ley 782, decía
“dentro del proceso de desmovilización, aquellos delitos como homicidio, terrorismo,
homicidios cometidos fuera de combate y secuestro, no van bajo ésta ley, por tal motivo
esos delitos no son susceptibles de ninguna situación preclusión, absolución o cesación
de procedimiento”; como es un requisito que establece la ley 975, venimos entonces de
la ley 1106 a la 975 para establecer eso, para que aquí en este escenario de justicia y
verdad se sancionen a la luz de nuestra legislación penal y de los convenios que ha
ratificado Colombia a la luz del estatuto de Roma, a través de la C578 y de las
legislaciones internacionales y aquí se denominarán de esa forma, allá como usted lo ha
dicho acciones, aquí homicidio, secuestro, desaparición”.

318
Cfr. Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, autos del 21 de septiembre de 2009 (Radicado
32022, M.P. Sigifredo Espinosa Pérez), del 12 de mayo de 2009 (Radicado 31150, M.P. Augusto Ibáñez
Guzmán) y del 20 de mayo de 2009 (Radicado 31495, M.P. José Leonidas Bustos Martínez). En estos
autos se trata, por un lado, de determinar qué es la “verdad” y particularmente por qué debe entendérsela
como un derecho individual (de la víctima) y colectivo (de la sociedad), y, por el otro, de la forma como
debe entenderse el procedimiento de “versión libre” con relación a esa noción de “verdad”. Para los
magistrados, la versión libre debe ser regulada conforme a lo dispuesto en el Código de Procedimiento
Penal establecido en la Ley 600 de 2000 (el sistema penal acusatorio definido mediante la Ley 906 de
2004 es tenido en cuenta para reglamentar las audiencias en la etapa de juzgamiento). La “verdad” del
sistema transicional precisa del principio de complementariedad de las normas definido en el Artículo 62
de la Ley 975 de 2005.
Aquí tipos penales, allá acciones de guerra. En esa misma sesión Tovar había
dicho: “quien está aquí respondiendo, está respondiendo precisamente por su
responsabilidad en la guerra, por eso es bueno dejar claro que quien responde aquí es
quien fungía de comandante en esos momentos en un teatro de guerra; luego el lenguaje
y el vocabulario tienen que ser el lenguaje y el vocabulario que se utilizaba en ese
escenario de guerra, respetando las leyes de Colombia y respetando la normatividad”.
Eso, para Deicy, es inaceptable. El lenguaje que se usa debe ser adecuado al espacio en
que es usado, y este espacio es ante todo un espacio judicial. Hay que hacer que la
guerra se cuente en términos judiciales. No es adecuada, pues, una guerra contada
militarmente. Y no es adecuada, primero, porque a veces oculta con eufemismos el
carácter ilegal y muchas veces excesivo de los hechos confesados, también, segundo,
porque tiende a justificar los hechos en la lógica militar en que los encuadra
(produciendo, por esta vía, revictimizaciones), y, finalmente, tercero, porque es el
lenguaje jurídico el que hace posible el funcionamiento de los procedimientos
establecidos en las leyes con el fin de dar curso al modelo de justicia transicional.
Esquemáticamente, para este bloque, podemos decir que las versiones pasan
progresivamente de un discurso político-militar (primeras versiones en que se confirman
y desarrollan los argumentos expresados en el proceso de desmovilizaciones) a un
discurso que, sin dejar de ser militar, se pone en relación con lo jurídico.

En este sentido, lo “militar” es el “engranaje” o “puente” que permite a la fiscal


pasar de lo político a lo jurídico mediante el control formal del lenguaje. Si, como
hemos dicho más arriba, no es la construcción de una política criminal compleja la
estrategia de choque de la fiscal frente al sentido del discurso del victimario, ese sentido
es impugnado formalmente mediante la traducción jurídica de la lógica de la guerra. Es
de notar que la Fiscalía, una vez ha concedido a los postulados que la política, o mejor
la “parapolítica”, debe entenderse como un atributo de la lógica de la guerra y no al
revés, subraya la importancia de la guerra forzando al discurso que da cuenta de ella a
hablar en un lenguaje jurídico. El control formal impugna el sentido “profundo” de la
voz del victimario al hacer de la lógica de la guerra, núcleo de su discurso, el camino
mediante el cual el otrora integrante de un “movimiento político en armas” da cuenta de
su pasado como criminal de lesa humanidad. Deicy dice: sí, aquí se trata de una guerra,
pero de una guerra que se descompone en conductas delictivas que, por su atrocidad y
generalización, configuran crímenes de lesa humanidad. La descomposición que opera
el lenguaje jurídico sobre la lógica de la guerra tal como es relatada por el postulado
constituye una poderosa arma contra su politización, y simultáneamente la base del
trabajo de imputaciones que vendrá después.

Las víctimas y el juego de distancias.

Todos los postulados pertenecientes al Bloque Norte de las Autodefensas Unidas


de Colombia entrevistados por el grupo de Memoria Histórica afirmaron que, por
razones que varían en cada caso, lo más difícil del proceso ha sido, aunque no ha pasado
con mucha frecuencia, tener que encontrarse de frente con sus víctimas. Para los
postulados recluidos en la cárcel La Picota de Bogotá ha sido sumamente útil el
conjunto de talleres que las áreas Jurídica y de Reconciliación de la Comisión Nacional
de Reparación y Reconciliación, con el apoyo de la Mapp-OEA y del INPEC, adelantó
entre 2008 y 2010 con el fin de “sensibilizar” a los postulados para que se condujeran de
una manera adecuada en el sistema de Justicia y Paz pero también para que en ellos
tuviera lugar un efectivo proceso de resocialización. En palabras de Úber Banquez:

“uno no estaba preparado para darse cuenta de todo el daño que había causado
a toda esa gente, los de la CNRR han ayudado mucho a darnos cuenta de eso y
también a enseñarnos cómo hacer para no hacerles más daño a las víctimas,
porque uno es campesino y habla como campesino y sin que uno quiera los
ofende, por la misma forma de hablar uno ¿me entiende? Entonces eso nos ha
ayudado”.

Esta, sin embargo, está lejos de ser una experiencia generalizada. En el momento
en que escribimos este informe, los primeros pasos en la exportación de esta experiencia
a otros centros penitenciarios que albergan postulados a la Ley de Justicia y Paz eran
interrumpidos y desandados en el contexto de un reordenamiento institucional orientado
según el diseño, aún en discusión, de la Ley de Víctimas, próxima a ser aprobada por el
Congreso. Memoria Histórica espera que el reordenamiento institucional no ponga fin a
estos esfuerzos en la resocialización de los postulados ni se echen en saco roto los
aprendizajes adquiridos por la CNRR en su trabajo en las cárceles.

Habida cuenta de esa aparentemente generalizada falta de preparación de los


postulados para enfrentarse a sus víctimas en la escena judicial (más adelante veremos
las formas de ese enfrentamiento en escenas no judiciales), debemos señalar la forma,
cuidadosamente controlada, como la fiscal hace posible la intervención de las víctimas.
Aseguramos que se trata de una segunda forma de control esta vez no solo formal que se
despliega con miras a garantizar que la verdad sea dicha en el doble sentido que hemos
señalado más arriba: como lo que realmente ocurrió pero también como lo que en su
formulación no atenta de nuevo contra la vida que ha tratado de escapar a la
destrucción. Verdad objetiva y subjetiva, decíamos. Con la intervención de las víctimas
la fiscal dispone de una voz ajena a la suya, voz moralmente superior por el sufrimiento
que la carga, que puede poner en cuestión los contenidos del discurso del victimario y
no sólo sus formas.

En todo caso, según lo establecido por la Corte Suprema de Justicia, la


participación de las víctimas en este momento procesal no tiene el objetivo de
“confrontar dialécticamente” la versión, sino de contribuir a la verificación de la
información en ella contenida, como parte del programa metodológico desarrollado por
la Fiscalía para adelantar su investigación.319 La Corte ha dicho, en desarrollo de la línea

319
Cfr. Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, Auto del 2 de octubre de 2007. Radicado
27484. M.P. Dr. Augusto J. Ibáñez.
jurisprudencial establecida por la Sentencia C-370 de la Corte Constitucional, que, a
medida que avanza la fase investigativa y en particular cuando el proceso entra en su
fase de juzgamiento, el tipo de participación de las víctimas cambia: pasan
progresivamente de ser apoyo para la investigación del ente instructor a ser
contradictores de la voz del victimario en la etapa de juzgamiento. Sólo así, asegura esta
alta Corte, se preserva el “orden natural” del procedimiento.

Habría que decir que en las versiones libres adelantadas por Deicy Jaramillo con
postulados del Bloque Norte las víctimas hacen mucho más que verificar información
aunque mucho menos que contradecir la versión del postulado. Las víctimas, lo
decíamos más arriba, más que verificar hacen preguntas. Un buen número de sus
preguntas son factuales, muchas víctimas quieren saber qué pasó con su familiar, dónde
está su cuerpo, quién dio la orden, etc. Atendiendo a lo dicho por la Corte Suprema en el
sentido de que las víctimas deben apoyar el trabajo investigativo de la Fiscalía
“verificando” lo dicho por el postulado, algunos fiscales, entre ellos Deicy, organizaron
grupos de víctimas de hechos relacionados por modo, tiempo y/o lugar. En diálogo con
esos grupos, los fiscales no sólo confrontan hechos puntuales confesados sino también
lo relativo a la organización interna del grupo y a las estrategias por él desplegadas
espacial y temporalmente. Este trabajo organizativo no siempre es solitario. En el caso
del Bloque Norte, por ejemplo, hay defensores de víctimas que han ayudado a articular
grupos de víctimas por territorio, tiempo y postulado (tal es el caso, muy valioso por lo
demás, de Cristina Montalvo, representante de víctimas del Frente William Rivas, en
Ciénaga, Magdalena) no sólo con miras al esclarecimiento judicial sino también, y
quizás incluso más importante, a crear espacios comunitarios de elaboración del
duelo.320

La organización de las víctimas como apoyo de la investigación de la fiscal trajo


aparejado el desarrollo de versiones libres de varios postulados al mismo tiempo (lo que
hoy se conoce como versiones libres conjuntas o colectivas). Las preguntas factuales
que hacen las víctimas organizadas, así como la necesidad que enfrenta la Fiscal de
pensar formas de imputación de responsabilidad penal a miembros de aparatos
organizados de poder, fueron imponiendo progresivamente, desde finales de 2007 y
comienzos de 2008, la realización de versiones conjuntas. Es importante notar que es el
trabajo con las víctimas en materia de verificación factual el que va dando forma a la
idea de las versiones conjuntas; de cierto modo son las víctimas las que van haciendo
necesarias las versiones conjuntas.321 Luego, a medida que fueron teniendo lugar las
320
También hay que reconocer el importante esfuerzo que algunos movimientos nacionales de víctimas,
como el MOVICE, u organizaciones de defensa de los derechos humanos como la Comisión Colombiana
de Juristas (CCJ), el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo (CAJAR) o las organizaciones de
mujeres regadas por toda la geografía nacional, han venido haciendo, muchas veces antes de la aparición
del sistema de Justicia y Paz, con miras a la justicia pero también al duelo y a la reconstrucción de
comunidades y cotidianidades arrasadas por la guerra. Al respecto se pueden consultar las páginas web de
cada uno de estos grupos o el Informe del Grupo de Memoria Histórica, Memorias en tiempo de guerra.
Repertorio de iniciativas., y la base de datos anexa a dicho informe.
321
Adicionalmente, las versiones conjuntas pueden evitar revictimización. En entrevista con MH, Deicy
Jaramillo sostuvo: “para qué voy a llevar hoy uno, mañana otro, y pasado mañana otro cuando está el que
dio la orden, el que la ejecutó, el que la aplicó, o sea, cómo voy a llevar la víctima tres veces a que
versiones conjuntas, la Fiscalía nota progresivamente que su trabajo de imputación
también puede verse agilizado siguiendo esta estrategia.322

El diálogo con las víctimas desarrollado en el marco de la investigación judicial


adelantada por la Fiscalía con el fin de esclarecer los hechos ha inducido
transformaciones en la implementación de los procedimientos. Pero las víctimas
preguntan no sólo por los hechos: sus preguntas no siempre son factuales, e incluso
cuando lo son y su pregunta es respondida “caleidoscópicamente” (para los no pocos
casos en que el caleidoscopio no produce respuestas o las que produce están lejos de ser
satisfactorias, remitimos a la Introducción en la primera parte de este informe), éstas
suelen venir acompañadas de preguntas para las que no hay respuesta: “¿por qué
causaron tanto dolor?”, “yo acepto que mi hijo era vicioso, ¿pero con qué autoridad
vienen ustedes a matarlo?”. Más que preguntas que buscan una respuesta, son
expresiones de sufrimiento que tienen la forma de preguntas con el fin de adecuarse al
conjunto de prácticas legítimas en el espacio judicial. Las víctimas saben que en este
momento procesal sólo pueden “hacer preguntas”; pues bien, han aprendido a hacer
preguntas que son expresión pública de su sufrimiento. Otras veces, menos que las
preguntas sin respuesta, las víctimas, tras la elucidación de los hechos, intervienen para
conceder perdón casi gratuito, comúnmente anclado en ciertas formas de religiosidad
popular, a sus victimarios.

Se trata, pues, de preguntas o concesiones de perdón que hace la víctima en su


condición de sufriente y que difícilmente la Fiscal puede sancionar o reprimir. Cuando
la víctima formula su dolor como pregunta sin respuesta posible o como concesión de
perdón, sin permitirse ataques verbales o físicos al postulado (cuando esto pasa la
Policía debe atajar a la víctima y la Fiscalía interrumpir su intervención) ni una
“contradicción dialéctica” de lo dicho en versión, se acentúa la distancia moral entre
víctimas y victimarios en la escena judicial: las víctimas aparecen separadas de los
victimarios por el abismo de sufrimiento que éstos les causaron. La separación espacial
de víctimas y postulados (las primeras están en una salita aparte, los segundos frente a
las cámaras y al lado de las demás partes intervinientes) es habitada y reconstruida
moralmente por las expresiones de sufrimiento de las víctimas. Acentuar esta distancia,
aunque no siempre sea útil en términos de la investigación que adelanta la Fiscalía,
invierte elementos centrales de la argumentación del postulado. Más arriba hemos
señalado que, en su voz, la guerra era ante todo una “guerra de civiles”, y su gesta, una
demanda de su “destino” que sólo un cobarde ignoraría. Pues bien, ni guerra de civiles,
ni gesta heroica, ni martirio; la palabra del que sufre recuerda que estamos ante un
grupo de criminales que, con pretextos intolerables, con místicas enmarañadas
escuche que usted dio la orden, a que escuche que usted fue el que disparó y a que escuche que yo fui la
que la descuarticé, o sea, cómo le voy a causar ese dolor cuando tengo la posibilidad de llevar a los tres,
reconstruir la verdad del hecho y la víctima una sola vez y una sola verdad completa”. Para Deicy, la
verdad completa que sólo se logra en versiones conjuntas evita la revictimización.
322
Hay, sin embargo, quienes sospechan de las versiones conjuntas alegando que en ellas, cuando hay un
comandante, los postulados de rangos medios o bajos se inhiben ante su presencia. Para algunos, entre
ellos la CCJ, la versión conjunta permite que los comandantes controlen las versiones de sus otrora
subordinados. Esta opinión, sin embargo, no es generalizada entre fiscales ni entre organizaciones de
víctimas.
construidas en el vacío de su propio exceso, se ensañaron contra gente con la suficiente
altura moral y conciencia de su propia dignidad para formular valientemente su dolor y
conceder altivamente su perdón. Esto no quiere decir que, para las víctimas, el discurso
que el postulado hace sobre su propio pasado sea necesariamente falso. No, tal vez no
sea falso, pero es inaceptable.

Las víctimas, así, no solo han inducido transformaciones procedimentales; es su


voz el mejor antídoto contra el embeleso que produce la mística del victimario. En el
caso del Bloque Norte, en el que, a diferencia de casi todos los otros Bloques, la
presencia de víctimas en las salas de versión generalmente es masiva, la apenas audible
voz de la víctima, su preguntar a veces deshilvanado, constituye una importante reserva
contra el sentido de lo que dice el victimario y su momentánea hegemonía en la
caracterización del pasado violento. Por momentos, desgraciadamente los más, sin
embargo, esa voz se apaga (porque no hay cómo llegar a Barranquilla, o porque no hay
señal, o porque los largos tiempos del sistema no permiten que las víctimas acompañen
todas las etapas, 323 o por la necesidad de hacer más expedito el proceso, o por
problemas de seguridad, o porque el sufrimiento se transforma en ira y la ira es
inaceptable en la escena judicial) o no pasa de la averiguación factual (qué pasó, dónde
está el cuerpo) en la que el postulado, solo o en grupo, sigue siendo el depositario de la
verdad.

El diseño de los cuestionarios.

El último recurso que consideraremos en la actuación de la Fiscal Tercera en el


escenario de las versiones libres es el diseño de los cuestionarios que, se supone, deben
desarrollar el plan metodológico de la investigación.324 De acuerdo con la Corte
Suprema de Justicia, en decisión del 31 de julio de 2009, el cuestionario que debe
orientar las versiones libres desde la segunda sesión tiene como punto de partida
establecer que el postulado hizo parte de un “concierto para delinquir agravado”. 325 En
vista de los desarrollos contenidos en la legislación colombiana, probar que alguien hizo
parte de un “concierto para delinquir agravado” quiere decir probar tres cosas: primero,
“la existencia de una organización que con carácter permanente tenga como objetivo
lesionar intereses o bienes jurídicos indeterminados”; segundo, “que los miembros de
dicha organización lo sean en virtud de un acuerdo de voluntades que los une para

323
Hay postulados que han completado más de 30 sesiones de versión, además de las diferentes
audiencias que componen el proceso.
324
Para lo relativo al plan metodológico de la investigación de los fiscales puede consultarse la
Resolución 3998 de la Fiscalía General de la Nación del 6 de diciembre de 2006.
325
Cfr. Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, auto del 31 de julio de 2009, Radicado 31539,
M.P. Augusto Ibáñez Guzmán. En esa misma providencia el magistrado obliga al fiscal a preguntar por
los tiempos y los lugares de la militancia del postulado en el grupo armado ilegal. Este auto es el que
“tumba” la sentencia proferida por el Tribunal Superior de Bogotá contra el postulado Wilson Salazar
Carrascal, alias “El Loro”. Es importante notar que la obligación de imputar concierto para delinquir
agravado es tardía.
alcanzar dicho objetivo”; tercero, “que la expectativa de la realización de las actividades
que proponen sus miembros ponga en peligro o alteren la seguridad pública”. 326 Para el
31 de julio de 2009 habían transcurrido más de dos años desde que postulados del
Bloque Norte habían comenzado a versionar. A simple vista, la observación de la Corte
en relación con la necesidad de imputar “concierto para delinquir agravado” como delito
base habría hecho necesaria la revisión no solo de las imputaciones sino del proceso
investigativo que las hizo posibles: la Corte no sólo exigía que se imputara un tipo penal
particular sino, sobre todo, que a través del “concierto para delinquir agravado” se
enriqueciera la comprensión a la vez jurídica e histórica del fenómeno paramilitar. Sin
embargo, el cuestionario no se modificó: la investigación se mantuvo la misma aunque
variaran las imputaciones. En lo que sigue trataremos de responder a la siguiente
pregunta: ¿Qué es lo que permite esta aparente fijeza en los procedimientos
investigativos aun cuando las imputaciones tienen que obedecer a nuevos
requerimientos?

Hay dos elementos que pueden explicar ese aparente desfase en los dos
momentos procesales. Primero, y esto lo veremos con detenimiento más adelante, Deicy
Jaramillo comprende el “concierto para delinquir agravado” como un tipo penal entre
otros antes que como un modelo de imputación que permite comprender en su
complejidad al fenómeno paramilitar. En este sentido, Deicy sólo acoge a medias las
recomendaciones de la Corte Suprema; la Corte, en efecto, parece sugerir que el
“concierto para delinquir agravado” sea concebido como un complejo modelo de
imputación con la capacidad de hacer una representación adecuada del fenómeno
paramilitar. Deicy en ningún momento modifica su comprensión del Bloque Norte, ni
sus formas de investigación; si la Corte le pide que formule cargos por concierto para
delinquir busca en su sorprendente archivo la información necesaria y construye los
elementos probatorios requeridos en el código penal colombiano. Su proceder en este
sentido es ajustado formalmente a lo que se le exige aunque sustancialmente, de nuevo,
su interpretación de las normas se traduzca en un evidente déficit representacional de las
categorías jurídicas.

El segundo elemento que da luces sobre la tensión antedicha y que se articula a


la interpretación restringida del concierto para delinquir agravado es el marcado énfasis
de esta fiscal en cuestiones organizativas, primero, y, segundo, su atención obsesiva por
los hechos concretos. A la reconstrucción en lenguaje jurídico de la voluntad criminal
del postulado sigue un cuidadoso interrogatorio que tiene como objetivo dar cuenta de
la estructura interna del Bloque Norte y sus variaciones temporales para luego rastrear,
en el examen pormenorizado de los hechos, los avatares de la política criminal. En los
cuestionarios de Deicy, hablando esquemáticamente, se pueden distinguir tres
momentos: en el primero, en atención a lo expuesto más arriba, se pregunta por los
motivos subjetivos que dieron forma a una voluntad criminal; en el segundo, se intenta
determinar la “forma” en que se materializó ese acuerdo criminal de voluntades;
326
Estos elementos probatorios fueron recogidos del texto Modelos de imputación y tipos penales para
crímenes de sistema. De la justicia de imputación a la justicia de reparación, elaborado por el Grupo de
Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (sin publicar).
finalmente, en el tercero, se despliegan las preguntas por el “sentido” a través del
examen de los hechos concretos.327 Sostendremos que, en la investigación sobre este
Bloque, la pregunta por el sentido es la pregunta por lo más concreto, por los hechos y
sus detalles, por su tiempo y su espacio, por el arma y el móvil, mientras la pregunta por
la forma, es decir, por la estructura organizativa del grupo, está atravesada por un juego
abstracto de ficciones.

En entrevista con el grupo de Memoria Histórica, el postulado Óscar Ospino


advertía:

“Los fiscales no entienden, ellos creen que funcionamos como una


contraguerrilla del Ejército, y algunos ni siquiera saben cómo funciona una
contraguerrilla del Ejército”.

Eso no quiere decir, sin embargo, que el postulado no reconozca que el Bloque
Norte tiene la suerte de haber sido puesto en manos de una “excelente fiscal, tal vez la
mejor de Justicia y Paz”328. ¿Qué es lo que, según Ospino, los fiscales están lejos de
entender? Las estructuras organizativas del paramilitarismo, sus formas de
funcionamiento. ¿Por qué? Porque esas estructuras son construidas en el cruce de, por
un lado, lo que más arriba hemos llamado el afán de ficción de los entonces
comandantes de las Autodefensas Unidas de Colombia en el momento de las
negociaciones (ficción de unidad que se intensifica tras la desaparición de Carlos
Castaño), y, por el otro, del afán de dar con una estructura organizativa coherente
aunque cambiante por parte de la Fiscal. Ahora bien, los postulados entienden que esas
ficciones son tan necesarias para que la justicia funcione como lo fueron en su momento
para el proceso de negociación y de desmovilización.329 Por eso la mejor fiscal debe
necesariamente tener una comprensión al menos enrarecida de lo que fue el
paramilitarismo: para que la justicia funcione, afirman los postulados, hay que pensar al
327
En este sentido, Deicy Jaramillo sólo ordena en un coherente plan metodológico las disposiciones
contenidas en las Resoluciones 0-3998 de 2006, 0-2296 y 0-4773 de 2007 expedidas por la Fiscalía
General de la Nación que tienen como objetivo reglamentar el procedimiento de las versiones libres
atendiendo a las observaciones contenidas en el fallo de constitucionalidad de la Ley 975 de 2005
publicado el 18 de mayo de 2006 (Sentencia C-370 de la Corte Constitucional). Además de la distinción
de “sesiones” en la versión libre, las resoluciones exigen al ente instructor preguntar por graves
violaciones a los Derechos Humanos y al Derecho Internacional Humanitario que actualmente son de
conocimiento del Sistema Interamericano de Derechos Humanos o de la Organización Internacional para
el Trabajo, establecer si el postulado cumple con los “requisitos de eligibilidad” para el beneficio de la
pena alternativa (esos requisitos están definidos en la Ley de Justicia y Paz, art. 10, y son los siguientes
seis: que el grupo armado ilegal se haya desmovilizado y desmantelado, que se entreguen los bienes
producto de la actividad ilegal, que el grupo ponga a disposición del ICBF la totalidad de los menores
reclutados, que el grupo cese cualquier tipo de actividad ilícita, que el grupo no se haya organizado para
el tráfico de estupefacientes y que liberen a las personas que tengan secuestradas), preguntar por víctimas
y partícipes de los hechos confesados (de los que debe darse su fecha, su lugar y su motivo) y establecer
la ubicación de los cuerpos de las personas desaparecidas.
328
Entrevista realizada por el grupo de Memoria Histórica en La Picota el día 30 de noviembre de 2010.
329
Los postulados son conscientes de que Justicia y Paz necesita dosis de ficción para funcionar. En la
audiencia correspondiente al incidente de reparación por el desplazamiento de Mampuján, Edwar Cobos,
alias “Diego Vecino” llegó a decir públicamente: “Yo no estuve ese día en el pueblo, pero si ustedes
quieren o necesitan que yo diga eso, pues lo digo”. La magistrada que dirigía la audiencia inmediatamente
advirtió que en este escenario debía decirse la verdad y que si él no estuvo ese día en Mampuján no tenía
por qué decir que estuvo.
paramilitarismo matizando la verdad de su dispersión, de su presencia absolutamente
visible (y por lo tanto casi invisible por evidente), de las lagunas en su funcionamiento,
de su movimiento constante, de sus frágiles equilibrios internos y externos que no
duraban más que semanas. No hubo un “gran Bloque Norte”: hubo más bien una serie
de grupos mal articulados, presentes en toda la región caribe, estrechamente vinculados
con sus poblaciones (sobre todo a sus élites y a las Fuerzas Militares), ligados a
actividades relacionadas con el narcotráfico (cuando no abiertamente narcotraficantes),
y terriblemente homicidas.

La Fiscal Tercera ha privilegiado la estructura general dada por Rodrigo Tovar


en versiones rendidas con anterioridad a su extradición y ha recurrido a los
excomandantes de los frentes para establecer las fechas y áreas de influencia de éstos
últimos.330 Ospino y Banquez, ambos excomandantes de Frentes del Bloque Norte, son
conscientes de que se trata de una especie de ficción. Necesaria y con algún contenido
de verdad, pues es cierto que en temas políticos y financieros y en una que otra
operación militar de envergadura (como El Salado, por ejemplo) 331 hubo articulación
entre todos los grupos del Bloque Norte, respetando estructuras de mando más o menos
claras que coronaban los hermanos Castaño y Salvatore Mancuso. Pero una ficción, al
fin y al cabo: esa gran estructura de las AUC, que en sus transformaciones renueva su
coherencia, es una coartada, articulada en torno a objetivos políticos confusamente
formulados y a intereses económicos misteriosamente ocultos, necesaria, primero, para
la desmovilización y, luego, para la justicia.332

Es necesario aclarar que se trata de “ficciones de derecho” o “ficciones legales”,


no de mentiras. Lo que dice la Fiscalía no es falso, Memoria Histórica está convencida
de que la Fiscal Tercera de Justicia y Paz dice miles de cosas ciertas y de que posibilita
que la Corte Suprema diga otras más. Lo que causa perplejidad es que lo que hace
posible la enunciación de todas estas verdades es una ficción legal cuidadosamente
construida por postulados y fiscal en un diálogo acontecido en la escena judicial.

Pero el cuestionario de Deicy no se agota en las estructuras organizativas del


Bloque Norte. Decíamos que ella confiere una atención particular también a los hechos
y que, en efecto, es a través de su rigurosa construcción que da cuenta del “sentido” del
paramilitarismo, es decir, de su “razón de ser”. Ya vimos que para Deicy Jaramillo la
política criminal que enmarca los ataques dirigidos contra la población civil, que
configuran los crímenes de lesa humanidad cometidos por paramilitares pertenecientes

330
Se puede revisar al respecto la información presentada en la audiencia de legalización de cargos
formulados contra José Gregorio Mangones Lugo, excomandante del Frente William Rivas.
331
Ver: Segundo Gran Informe del Grupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y
Reconciliación, La masacre de El Salado. Esa guerra no era nuestra.
332
Hemos dicho que la tarea investigativa de la Fiscal no se agota en el registro de lo dicho en versiones.
Su gran archivo es elocuente al respecto. Sí sostenemos, sin embargo, que la reconstrucción de las
estructuras pertenecientes al Bloque Norte se hace con base en lo dicho por los postulados y en lo
incautado en 2006 (ya hemos visto que las fuentes de inteligencia sólo permitían elaborar hipótesis
frágiles y fragmentarias cuando no completamente inadecuadas, y que los trabajos académicos estaban
lejos de poder precisar, por restricciones obvias de información, las estructuras internas de los grupos de
autodefensa).
al Bloque Norte, es de carácter contrainsurgente. ¿Dónde encuentra ella la
contrainsurgencia? No, como quisieran los postulados, en los orígenes del
movimiento;333 la contrainsurgencia está en los hechos: en los tiempos, los espacios, los
modos y las víctimas. En cada hecho se afirma y confirma simultáneamente el carácter
contrainsurgente: su número prueba su generalización, y su detalle, su atrocidad. En el
hecho concreto, exponencialmente multiplicado, como todo en el Bloque Norte, está la
clave de la sistematicidad pero también, en un lenguaje menos jurídico, del sentido de lo
que fue el paramilitarismo. Se puede decir, así, que en el Bloque Norte cada hecho es
metonímico: en cada hecho, juiciosamente diseccionado, está la totalidad del fenómeno
paramilitar, el sentido de su historia, las redes locales de poder que lo hicieron posible,
la política criminal que intentó, lamentablemente con éxito, realizar.

Así pues, en esos hechos que sólo pueden ser establecidos contra el horizonte de
una ficción legal en permanente construcción, la fiscal despliega el sentido del
fenómeno paramilitar. Su investigación, orientada por la noción de crimen de lesa
humanidad, responde a las exigencias que los magistrados le imponen mediante una
rigurosa aproximación al detalle de los hechos; en ellos la fiscal encuentra el sistema
que le permite, como veremos en seguida, hacer su trabajo en materia de imputaciones.

d. El trabajo de Imputar 334

Hasta aquí hemos ofrecido algunas pistas para pensar el enfrentamiento entre
fiscales y postulados en el momento investigativo del procedimiento penal especial de
Justicia y Paz. Ahora bien, nuestro examen sería incompleto si prescindiéramos del
momento en que el fiscal decide sobre los términos en que se formula una acusación y
el juez se pronuncia decidiendo simultáneamente sobre tres cosas: el tipo de conducta a
333
Aunque la fiscal tiene información sobre las Convivir y hemos visto que en el relato que hacen los
victimarios dichas cooperativas de seguridad son un momento obligado de referencia en el paso del
paramilitarismo de Estado a las autodefensas ilegales, la investigación respectiva aún está en buena
medida por hacer.
334
Para esta parte, además de las entrevistas y la literatura a la que nos hemos venido refiriendo, tuvimos
acceso a la totalidad de las audiencias de imputación y legalización de cargos formulados contra José
Gregorio Mangones Lugo, alias “Carlos Tijeras,” Edgar Ignacio Fierro Florez, alias “Don Antonio”,
Andrés Mauricio Torres León, alias “Jesucristo” y Omar Enrique Martinez Ossias, alias “Maicol”.
También asistimos a las audiencias contra Uber Banquez, alias “Juancho Dique” y Edward Cobos, alias
“Diego Vecino” pero esa información no se incluye aquí dos razones. Primero, porque el despacho de la
fiscal Deicy Jaramillo no está a cargo del Bloque Héroes de los Montes de María y, segundo, porque ya se
ha adelantado un análisis detallado de estas audiencias por parte del equipo de investigación dirigido por
Patricia Linares y Nubia Herrera del equipo de Memoria Histórica.
imputar, el modo según el cual el individuo particular es penalmente responsable (uno
puede ser responsable porque hizo algo, porque dejó de hacer, porque dio la orden,
porque no controló a sus subalternos, porque lo que pasó puede desprenderse de órdenes
que uno mismo dio sin prever suficiente ni razonablemente sus efectos) y, lo que
trataremos de poner de relieve particularmente en este informe, lo que no puede dudarse
acerca de nuestro pasado violento. Justicia y Paz da sentido a la historia mediante un
ejercicio negativo diciendo: “al menos esto que nosotros decimos no puede ser negado”.
Es como si la verdad judicial fuera el límite que la historia no puede franquear sin
traicionar su pretensión de validez epistemológica y política. Veremos entonces que eso
que “al menos no puede ser negado” vehicula ya una interpretación del conflicto
armado en general y del fenómeno paramilitar en particular que se produce en el
enfrentamiento con la voz del victimario en todas las fases del proceso.

Según datos suministrados por Deicy Jaramillo en entrevista adelantada por el


grupo de Memoria Histórica, actualmente hay 653 postulados por el gobierno nacional a
ser beneficiarios de la pena alternativa contemplada en la Ley de Justicia y Paz que
pertenecieron al Bloque Norte de las AUC.335 Si bien la postulación es requisito de
elegibilidad del desmovilizado, éste último debe surtir también lo que la Corte Suprema
ha llamado un “requisito de procedibilidad”: la ratificación en el sistema. 336 Ratificarse
quiere decir aceptar las condiciones del proceso y por lo tanto, particularmente,
renunciar voluntariamente al derecho de no auto incriminarse en las diligencias de
versión. Al ratificarse, el postulado se convierte en versionado. Más arriba hemos visto
la forma como fiscales, víctimas y versionados se enfrentan en la escena judicial en el
momento investigativo del proceso. Pero en la escena judicial no sólo se investiga,
también se juzga. La etapa investigativa se cierra con una audiencia de formulación de
imputación ante un magistrado de control de garantías. En esa audiencia se ensaya la
eficacia jurídica de los tipos penales que el fiscal cree adecuados para imputar
335
Es necesario aclarar que para la fecha de redacción de este informe (diciembre de 2010) había al
menos 30 excombatientes pertenecientes al Bloque Norte cuya postulación estaba siendo solicitada por la
Fiscalía Tercera al gobierno nacional. La postulación, correspondiente a la fase administrativa del
proceso, es para muchos, particularmente para los críticos del sistema (ver CCJ, 2010), la forma por
excelencia según la cual el Ejecutivo puede seguir influyendo sobre el curso del proceso. Ahora bien,
Memoria Histórica ha constatado que, por lo menos en el caso del Bloque Norte, tanto las exclusiones
como las no postulaciones son justificadas por incumplimiento de los requisitos de eligibilidad; si bien es
cierto que la postulación es un acto discrecional del Ejecutivo (y en ese sentido es cierto también que el
Ejecutivo controla la producción de la verdad en Justicia y Paz en la medida en que es él quien define
quiénes son los que pueden hablar en la escena judicial), también es justo decir, primero, que la
discrecionalidad no ha sido una disculpa para ahorrarse la justificación pública de las decisiones y,
segundo, que estas últimas no han puesto en tela de juicio los derechos de las víctimas a obtener una
reparación integral (si la reparación en muchos casos está empantanada, como en efecto lo está, no es
debido a las exclusiones o a las no postulaciones hechas por el Ejecutivo). La Corte Constitucional ha
dicho, en efecto, que el derecho de las víctimas a obtener una reparación integral no depende de la
identificación precisa del victimario (lo que en la práctica quiere decir que con la sola prueba del daño y
la prueba de su nexo causal con la presencia del grupo armado ilegal, sin determinar específicamente
quién fue, ni asegurando la postulación de aquel o aquellos cuya identidad se ha establecido, la víctima
puede hacer efectivo su derecho a una reparación integral). Ver: Corte Constitucional, Sentencia C-370 de
2006 y Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, auto del 10 de abril de 2008, Radicado 29472,
M. P. Yesid Ramírez Bastidas.
336
Ver: Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, auto del 11 de marzo de 2009, Radicado
31162, M. P. Julio Enrique Socha Salamanca.
responsabilidades penales por los ilícitos cometidos y se dictan medidas cautelares
sobre los procesados. Este momento es el puente entre dos momentos procesales bien
distintos tanto por sus objetivos como por sus formas. De un escenario jurídico que, por
lo menos idealmente, debe enmarcar un proceso de construcción colectiva de la verdad,
pasamos a otro definido por la confrontación casi en sentido acusativo, de carácter
mucho más adevrsarial, entre magistrados y versionados.337 El paso de desmovilizado a
postulado, de postulado a versionado, de versionado a imputado y de imputado a
condenado viene acompañado de la radicalización de los elementos acusatorios y
adversariales, en el proceso de Justicia y Paz. Es en este sentido que los postulados se
quejan de que un proceso que originalmente era político se haya convertido en un
proceso de sometimiento a la justicia.

A continuación proponemos algunos elementos centrales para analizar el


lenguaje en que ese sistema progresivamente acusatorio y adversarial se articula en
forma de juicios con pretensiones de validez (aunque sea mínima: “al menos esto no
puede ser negado”) que tienen al mismo tiempo funciones de imputación de
responsabilidad penal y funciones representacionales de lo que fue el Bloque Norte de
las AUC. Distinguiremos dos momentos en la presentación de esos elementos. En
primer lugar, abordaremos la discusión sobre la parcialidad o la globalidad de la verdad
al momento de las imputaciones, y, luego, en segundo lugar, los dilemas jurídicos a la
hora de asignar responsabilidad penal en fenómenos de macro criminalidad.

Entre la parte y el todo: la verdad que puede la justicia.

Una de las críticas más recurrentes al discurso que está produciendo el sistema
de Justicia y Paz sobre el paramilitarismo colombiano tiene que ver con su carácter
fragmentario. Los primeros y más contundentes críticos de la fragmentación de la
verdad no fueron, sin embargo, las organizaciones de víctimas, ni la academia, ni las
organizaciones de defensa de los derechos humanos, fueron los legisladores que
diseñaron la ley de Justicia y Paz, los magistrados de la Corte Constitucional que
fallaron la constitucionalidad de la ley y los magistrados de la Corte Suprema de Justicia
en su fallo de casación con respecto a los conflictos surgidos con ocasión de la primera
sentencia proferida por la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Justicia de
Bogotá.338 Puede decirse, en efecto, que el esquema de incentivos originalmente
337
La confrontación no puede desembocar, sin embargo, en contradicción probatoria. Es significativo que,
en desarrollo del principio de complementariedad, por razones fáciles de comprender, la Corte Suprema
haya reglamentado las versiones libres preferentemente mediante Ley 600, mientras las audiencias
relativas al momento de juzgamiento lo hayan sido con Ley 906 (sistema penal acusatorio). Ver: Corte
Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, los siguientes autos: auto del 12 de mayo de 2009, Radicado
31150, M. P. Augusto Ibáñez Guzmán, auto del 20 de mayo de 2009, Radicado 31495, M. P. José
Leonidas Bustos Martínez, auto del 21 de septiembre de 2009, Radicado 32022, M. P. Sigifredo Espinosa
Pérez y auto del 14 de abril de 2010, Radicado 33494, M. P. Javier Zapata Ortiz.
338
Sentencia del Tribunal Superior de Bogotá contra Wilson Carrascal, alias “El Loro”, que fue tumbada
mediante el auto del 31 de julio de 2009, Radicado 31539, M. P. Augusto Ibáñez Guzmán, de la sala de
Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia. Hasta el momento solo hay una sentencia en firme de la
definido en la Ley de Justicia y Paz se esforzaba por evitar la producción de una verdad
fragmentada e incompleta sobre el fenómeno paramilitar. En cierto sentido, se suponía
que el compromiso del postulado con la verdad se traduciría en confesiones completas y
veraces que, sumadas a las otras estrategias investigativas adelantadas por la Fiscalía en
desarrollo de su “programa metodológico, hicieran posibles en un plazo razonable
imputaciones globales, es decir, imputaciones que dieran cuenta de la totalidad de
acciones de las que eran penalmente responsables los procesados. Si bien es cierto,
como han señalado varios autores,339 que la justicia, en la medida en que precisa de la
individualización de la responsabilidad penal para poder funcionar, implica ya cierto
grado invisibilización de lo colectivo en la guerra, permitir que la fragmentación
franqueara incluso el umbral de lo individual era considerado como inaceptable por los
legisladores y magistrados encargados de hacer funcionar al sistema. En el diseño
original de la ley, la globalidad de la imputación, necesaria para sentar las bases de un
relato coherente y confluyente del pasado violento colombiano, se enfrentaba al límite
trazado por el carácter individual de la responsabilidad penal.

Sin embargo, la puesta en práctica de estos lineamientos encontró obstáculos


casi invencibles más acá de lo individual. El caso del Bloque Norte es emblemático al
respecto. Con el objetivo de conjurar, en lo posible, la “fragmentación de la verdad”,
Deicy Jaramillo decidió privilegiar, en la medida de lo posible, la investigación y
judicialización de los comandantes de las estructuras. Partiendo de la idea de Bloque
Norte que había construido mediante la serie de procedimientos investigativos
implementados en desarrollo de su programa metodológico, es decir, de acuerdo con lo
dicho más arriba, partiendo de la idea de Bloque Norte construida a instancias de la
noción de “crimen de lesa humanidad”, la fiscal Jaramillo supone que quienes tenían
mando son fuentes privilegiadas desde el punto de vista jurídico e histórico. Si la
responsabilidad penal sólo puede establecerse individualmente, había que privilegiar
cronológicamente en la imputación a los individuos en cuyo proceso se pudiera dar
cuenta del funcionamiento del grupo armado ilegal en tanto grupo. Esos individuos no
podían ser patrulleros y difícilmente serían mandos medios: se trata de los
comandantes.340

Privilegiar a los comandantes en las imputaciones lleva a la fiscal a una tarea


desbordada. Por “línea de mando”, cada comandante confiesa cientos de crímenes. Tal
es el caso de José Gregorio Mangones Lugo, alias “Carlos Tijeras”, ex comandante del
Frente William Rivas, que operó en el departamento de Magdalena, particularmente en
los municipios de Ciénaga, Zona Bananera, Aracataca y Fundación, y que, según el
sala de Justicia y Paz. Se trata de la sentencia contra Uber Banquez Martínez y Edward Cobos Téllez
proferida por el Tribunal el día 29 de junio de 2010 y confirmada por la Corte Suprema el pasado 29 de
abril de 2011.
339
Entre ellos Mark Osiel, Paul Ricoeur y Carlo Ginzburg.
340
Lo que no quiere decir que patrulleros y mandos medios sean menos importantes. Deicy Jaramillo, en
la entrevista ya citada, asegura que, si bien es cierto que las estructuras, las redes de poder local, las
formas de financiación y la política criminal eran más fácilmente determinables con el comandante, las
circunstancias de modo, tiempo y lugar de los delitos precisan generalmente de la colaboración de los
patrulleros y mandos medios. El privilegio de los comandantes es sólo temporal: Deicy supone que ellos
le dan el marco que hace comprensibles los mil detalles del patrullero.
análisis hecho por la Fiscalía de las versiones libres rendidas en el marco de la Ley 782
de 2002,341 no registraba el número suficiente de miembros para ser considerado un
“Frente” del “Bloque Norte”. Un frente pequeño, tan pequeño que a duras penas califica
para ser considerado “frente”, a cuyo comandante, para la fecha de redacción de este
informe, se le han imputado 834 crímenes. Y, en sus versiones y en las audiencias,
Mangones recuerda con insistencia que aún le queda mucho por confesar. Un caso
similar es el de Édgar Ignacio Fierro Flórez, alias “Don Antonio”, ex comandante del
Frente José Pablo Díaz, que al parecer delinquió en todos los municipios del Atlántico,
del que muy poco se sabía hasta la desmovilización y al que, curiosamente, nadie dijo
pertenecer en las versiones libres hechas por Ley 782. A “Don Antonio”, hoy testigo
clave en los procesos por parapolítica en el departamento del Atlántico ante la Corte
Suprema de Justicia, se le han imputado a la fecha 312 crímenes. El Bloque Norte es, de
lejos, el grupo armado ilegal que más imputaciones tiene en el sistema de Justicia y Paz:
si bien es cierto que con 4759 es la estructura que más desmovilizó gente (poco más del
15% del total de desmovilizados colectivamente durante el primer gobierno de Álvaro
Uribe), a este Bloque se le habían imputado, a enero de 2010, 1761 crímenes de los
4310 hasta entonces imputados por el sistema de Justicia y Paz, es decir, más del 40%
del total.342 Hablando esquemáticamente, el 15% de lo que se desmovilizó es
responsable del 40% de lo que hasta ahora se ha comprobado que hicieron. Esto puede
tener, al menos, dos explicaciones complementarias: primero, de acuerdo con literatura
especializada en la historia del paramilitarismo colombiano, efectivamente la región
caribe soportó durante por lo menos los últimos 20 años la presencia de una de las
estructuras armadas más sanguinarias de la historia nacional. Masacre tras masacre se
limpió un conjunto de corredores que conecta al golfo de Urabá con la serranía del
Perijá y que, además, garantizan salida al mar Caribe.343

Pero también es importante, segundo, tener en cuenta la diligencia de Deicy


Jaramillo y la estrategia particular que hemos venido explicitando. Su afán de
sistematicidad, su obsesión por la cifra que generaliza la atrocidad de los ataques, ha
resultado ser sumamente eficaz en la producción de resultados dentro del sistema de
341
Inmediatamente después de la ceremonia de dejación de armas tuvieron lugar pequeñas “versiones
libres” de quienes se desmovilizaban. En esas versiones se le preguntaba al desmovilizado sus datos de
identificación (nombre y cédula), el frente al que perteneció, la edad que tenía al desmovilizarse, el
número de meses que permaneció vinculado al grupo armado ilegal, la edad a la que fue reclutado, el año
Entre ellos Mark Osiel, Paul Ricoeur y Carlo Ginzburg.
Lo que no quiere decir que patrulleros y mandos medios sean menos importantes. Deicy Jaramillo, en la
entrevista ya citada, asegura que, si bien es cierto que las estructuras, las redes de poder local, las formas
de financiación y la política criminal eran más fácilmente determinables con el comandante, las
circunstancias de modo, tiempo y lugar de los delitos precisan generalmente de la colaboración de los
patrulleros y mandos medios. El privilegio de los comandantes es sólo temporal: Deicy supone que ellos
le dan el marco que hace comprensibles los mil detalles del patrullero.
Inmediatamente después de la ceremonia de dejación de armas tuvieron lugar pequeñas “versiones
libres” de en que fue reclutado, el arma que utilizó, los alias que tuvo, el entrenamiento que recibió, las
zonas donde hizo presencia en calidad de miembro del grupo armado ilegal, los comandantes que tuvo,
los motivos para desmovilizarse, la situación de las personas secuestradas por el grupo y los bienes que va
a entregar para la reparación a las víctimas.
342
Todos los datos de este párrafo fueron construidos a partir de información provista en el portal Verdad
Abierta y en la página web de la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía General de la Nación.
343
Ver: Bolívar, González y Vásquez (2003), Romero (2003), Villarraga (2009), entre otros.
Justicia y Paz. La mayor visibilidad del Bloque Norte en el conjunto de estructuras
desmovilizadas y sometidas a la Ley 975 no se debe sólo a los excesos de sus crímenes
sino también a la estrategia investigativa y de imputaciones de la fiscal.

Ahora bien, un número tan elevado de crímenes es inmanejable en el corto e


incluso en el mediano plazo si se exigen imputaciones totales. El número de crímenes
confesados es particularmente desafiante y más teniendo en cuenta que, según lo
establecido por la Corte Suprema de Justicia, sobre las confesiones, para que puedan ser
tenidas en cuenta como pruebas, es necesario realizar un juicio de legalidad formal y un
juicio de legalidad material.344 No es suficiente con que la confesión haya tenido lugar
con arreglo a los procedimientos definidos legalmente: es necesario establecer su
pertinencia, eficacia y profundidad de acuerdo con los criterios de la sana crítica, y eso
sólo se puede hacer mediante un ejercicio de corroboración de lo dicho. Con todo, no es
claro hasta dónde deben ir los fiscales en este ejercicio. Por principio de
complementariedad algunos han pensado que la confesión tiene efectos similares a la
figura de la “sentencia anticipada” consagrada en el art. 40 de la Ley 600 o al
“allanamiento a cargos” de los arts. 348 y siguientes de la Ley 906. En ambos casos, la
confesión, generalmente auto incriminatoria, pone fin a la investigación penal y, por
ahorrarle trabajo a la justicia, promueve la concesión de beneficios penales (reducción
del tiempo en prisión condiciones privilegiadas de encierro) para el confesor. Así, “una
confesión valorada adecuadamente, de acuerdo con los criterios de la sana crítica,
debería poder, por sí misma, soportar una formulación de imputación”345. Para otros,
hacer eso puede resultar en un privilegio intolerable de la versión del postulado: la
verdad que produzca el sistema se identificaría con la voz del victimario. La Corte ha
dicho que, si bien la idea es que los Fiscales corroboren con otras fuentes lo dicho por
los postulados en las versiones, en ciertos casos es válido hacer imputaciones y formular
cargos con la sola confesión.

Adicionalmente, en auto del 23 de julio de 2008, esta misma corporación


autorizó la realización de imputaciones de cargos antes de que finalizara la etapa de
versión libre.346 Por medio de esta decisión, la Corte abrió las puertas para que se
imputaran cargos sin que el postulado hubiera terminado de confesar todo lo que estaba
obligado y dispuesto a confesar. En el fallo de segunda instancia por medio del cual se
anuló la sentencia proferida por el Tribunal Superior de Bogotá contra el postulado
Wilson Carrascal, alias “El Loro”uno de los principales argumentos desarrollados por la
Corte Suprema fue que la Fiscalía y los Magistrados de la sala de conocimiento debían
siempre y en todo caso procurar que se hicieran imputaciones totales y sólo en caso
límite dar lugar a imputaciones parciales. En ese sentido sólo se autorizaban de manera
generalizada formulaciones parciales de imputación de cargos ante el magistrado de
344
Ver: Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, auto del 12 de mayo de 2009, radicado 31150,
M. P. Augusto Ibáñez. Se recomienda al lector, para un análisis eminentemente jurídico, el informe
monográfico del Centro Internacional de Toledo para la Paz (CITpax) sobre el proceso penal especial de
Justicia y Paz, disponible en: [Link] Recuperado el día 3 de marzo
de 2011.
345
CITpax, op. Cit., 57.
346
Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, radicado 30120, M. P. Alfredo Gómez Quintero.
control de garantías, de modo que éste pudiera decretar en cada caso medidas cautelares
contra los postulados mientras las imputaciones ante la sala de conocimiento sólo
excepcionalmente podrían ser parciales.

Con el tiempo, sin embargo, y dadas las crecientes exigencias de resultados


hechas al sistema de Justicia y Paz, la Corte volvió a autorizar las imputaciones
parciales por argumentos de “razón práctica”.347 Los tiempos requeridos para hacer
imputaciones globales a base de confesiones debidamente sometidas a un juicio formal
y material exceden con mucho los horizontes de expectativas de las víctimas en
particular y de la sociedad colombiana en particular. A pesar de su evidente y recalcado
componente jurídico, este es un proceso transicional que, para funcionar, debe ser
discutido públicamente por la opinión. Cerrar la posibilidad de que en el corto plazo el
sistema se pronuncie, así sea fragmentariamente, sobre los hechos cometidos por el
paramilitarismo, cancelaría a su vez las posibilidades de que este proceso contribuyera a
la democratización del país.348

Los cambios en la jurisprudencia han producido graves traumatismos en la


práctica. Al respecto señala Deicy: “eso fue un complique porque entonces, la Corte
primero dijo: sí imputaciones parciales, y bueno estábamos trabajando eso. Cuando: no
imputaciones parciales, entonces se paró todo, tocó correr fechas, tocó pedir prórroga de
términos para poder uno trabajar sobre los temas de las imputaciones totales, entonces
claro sí hubo un poco ahí de descontrol porque entonces tocó pasar todas las audiencias
para buscar todo el tema total, pero para trabajar sobre el tema total es bien difícil
porque hay mucho crimen, o sea, llevar mil crímenes es duro, duro, duro al tiempo”349.

No se trata solamente de que los cambios en los criterios produzcan


traumatismos en la medida en que, además de crear incertidumbre entre los operadores
de justicia, hacen necesarios cambios dramáticos en la aplicación e incluso en el diseño
de los procedimientos, sino también de la inmensa dificultad que tiene el sistema de
Justicia y Paz para producir un relato más o menos coherente de lo que fue el Bloque
Norte. Sólo un juego metonímico como el que hemos visto aparecer en el diseño de los
cuestionarios puede referirse, sin alcanzarla nunca, a la totalidad que el lenguaje jurídico
aplaza indefinida y necesariamente. La construcción metonímica del hecho en la tensión
entre responsabilidad penal y fenómenos de macro criminalidad constituye, así, el
último momento de nuestro análisis.

Responsabilidad penal y representación histórica.

347
Ver: Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, auto del 14 de diciembre de 2009, radicado
32575, M. P. María del Rosario González de Lemos.
348
Es importante notar que, de acuerdo con las providencias de la Corte Suprema, son las sentencias
judiciales y no la escena judicial el ámbito de una posible democratización. En la medida en que la escena
judicial está, como su nombre lo indica, jurídicamente reglamentada y, por lo tanto, cerrada sobre sí
misma, son las sentencias las que deben sentar la base de un proceso de democratización que sea también
de reconciliación, es decir, una democratización que no ignore lo que tuvo lugar en el pasado.
349
Entrevista ya citada adelantada por el grupo de Memoria Histórica.
En lo que sigue procedemos sobre la distinción entre tipos penales y modelos de
imputación. Una cosa, en efecto, es la tipificación de las conductas punibles con arreglo
a lo que está consagrado en las normas, y otra decidir sobre la forma como el procesado
participa del hecho ilícito. Pongamos un ejemplo. En la audiencia de imputación de
cargos a José Gregorio Mangones Lugo adelantada el 9 de diciembre de 2008, la
Fiscalía presentó ante el tribunal 564 hechos de sangre, representables jurídicamente
mediante tipos penales como: homicidio, homicidio agravado, homicidio en persona
protegida, desplazamiento forzado, tortura, hurto, etc. De esos 564 hechos de sangre así
tipificados, la Fiscalía dijo que Mangones Lugo era “coautor material impropio”, en los
términos definidos por el art. 23 del Decreto 100 de 1980, en 548 casos. Aquí la
“coautoría material impropia” sirve de modelo de imputación de responsabilidad penal
al comandante por acciones ejecutadas por sus subordinados. No basta con decir qué fue
lo que pasó sino según qué figura eso que pasó es responsabilidad del postulado. Así
pues en lo que sigue daremos algunos elementos para pensar, primero, los tipos penales
usados por la Fiscal Tercera de Justicia y Paz, y, luego, sus modelos de imputación. No
se trata, sin embargo, de una evaluación jurídica de las actuaciones de este despacho
sino de un análisis que, sin desconocer lo jurídico, subraye los efectos de estas
actuaciones sobre la representación histórica del Bloque Norte de las AUC.

Partamos de los tipos penales. Ya hemos dicho que la investigación adelantada


por la fiscal previamente a la recepción de las versiones libres estaba orientada por la
idea de que los paramilitares son culpables de crímenes de lesa humanidad y que, en ese
sentido, había que probar la atrocidad, generalidad y sistematicidad de sus ataques
dirigidos contra la población civil. Deicy no renuncia a esta caracterización de los
hechos. Sin embargo, a medida que avanza el trabajo de imputación, ella se ve obligada
a asociar los crímenes de lesa humanidad con otras infracciones consagradas en el
Código Penal, incluidos los crímenes de guerra, y con las definidas en las Convenciones
Internacionales ratificadas por el Estado colombiano. De la idea de crímenes de lesa
humanidad que cumple funciones regulativas en el diseño y la implementación de los
procedimientos investigativos, la fiscalía abre el espectro en la etapa de juzgamiento
para pensar en toda su complejidad los crímenes de sistema cometidos por el Bloque
Norte.

La figura que permite esa asociación de tipos penales diferentes de los crímenes
de lesa humanidad para enriquecer la comprensión de los crímenes de sistema es la
“concurrencia”. La Corte Suprema ha establecido que, siempre que se respete el
principio de legalidad, es posible imputar crímenes de lesa humanidad y crímenes de
guerra a un mismo versionado.350 El respeto al principio de legalidad quiere decir que el
procesado debe ser juzgado con arreglo a la normatividad vigente en el momento en que
cometió el ilícito. Las graves infracciones contra bienes y personas protegidas por el
derecho internacional humanitario son incorporadas al Código Penal colombiano en el
350
Ver: Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, auto del 11 de marzo de 2010, radicado
33301, M. P. Alfredo Gómez Quintero.
año 2000 (Ley 599, Libro Segundo, Título II, Capítulo Único). Es materia de debate si
se pueden imputar crímenes de guerra con anterioridad al 2000 sin violar el principio de
legalidad. Según el auto citado, en efecto, parecería que imputar crímenes de guerra
antes de la entrada en vigencia de la Ley 599 de 2000 es violatorio de dicho principio.
Se podría argumentar, sin embargo, que, en la medida en que el Derecho Internacional
Humanitario era reconocido por el sistema internacional mucho antes de que Colombia
lo incluyera en el Código Penal, se pueden imputar crímenes de guerra en relación con
hechos ocurridos antes del año 2001 (la Ley 599 entra en vigencia el 25 de julio de
2001) apelando al bloque de constitucionalidad.351

Pero más allá de los problemas derivados del principio de legalidad para la
concurrencia de diferentes tipos de delitos, habría que notar las tensiones que ella
produce en la representación histórica del paramilitarismo. La concurrencia implica que
los versionados puedan ser acusados simultáneamente de ser agresores de la humanidad,
combatientes que exceden los límites de la guerra y delincuentes comunes. La ausencia
de un modelo de imputación claramente definido (asunto que explicaremos más
adelante) impide que la fiscal jerarquice los tipos penales que imputa en torno a una
comprensión relativamente homogénea y coherente del fenómeno paramilitar en
particular y de la historia reciente de la violencia armada en Colombia en general.
Trasladando el lenguaje jurídico al lenguaje usado en la literatura sobre la historia de la
violencia colombiana, la forma como son imputados los cargos en el Bloque Norte dan
lugar a una “comprensión” de la violencia que oscila entre una guerra contra la
sociedad,352 un conflicto armado interno (o conflicto armado no internacional) y una
amenaza a la seguridad a manos de bandas criminales. Podría decirse que una
comprensión de la situación de violencia asociada a la existencia de grupos armados
ilegales vivida por Colombia durante las últimas décadas escrita en los términos de una
“guerra contra la sociedad” tendería, en lo jurídico, a acentuar el carácter de criminales
de lesa humanidad de los miembros de grupos armados ilegales, mientras una
comprensión escrita en los términos de un “conflicto armado interno” tendería a
privilegiar los crímenes de guerra, y, finalmente, se esperaría que una comprensión
escrita en los términos de una “amenaza de intereses privados a la seguridad” pusiera en
primer plano los delitos comunes cometidos por los postulados.

En el caso del Bloque Norte, el énfasis que, en la etapa investigativa Deicy pone
en el afán de archivación, en la desconcertante base de datos que ha construido en el
cruce de cientos de cifras, no se traduce, en la etapa de juzgamiento, en una hipótesis
interpretativa aglutinante y coherente de la historia de este grupo armado. Con esto no
estamos diciendo que la falta de jerarquización entre los tipos de delitos que concurren
en las imputaciones le ahorra a la fiscal la construcción de un contexto. Uno de los
elementos más impresionantes en estas audiencias, en efecto, es que la construcción de

351
Ahora bien, en el contexto de la legislación colombiana es difícil sostener que del bloque de
constitucionalidad se puedan desprender tipos penales imputables. Éstos, en efecto, deben ser definidos
en el Código Penal.
352
La expresión “guerra contra la sociedad” es retomada de Pécaut (Guerra contra la sociedad, Bogotá,
Espasa, 2001).
contexto, necesaria para representar fenómenos de macro criminalidad, en ausencia de
una hipótesis que enlace la totalidad de los delitos imputados, se convierte en una suerte
de delirio por la exhaustividad en el inventario de los datos (aunque siempre falten
cosas, como suelen señalar los defensores de víctimas por fuera de la escena judicial).
En efecto, dada la falta de claridad en la hipótesis a probar, todo es pertinente.

En la audiencia de imputación de cargos contra José Gregorio Mangones Lugo,


alias “Carlos Tijeras”, la fiscal formuló 1461 cargos distribuidos como sigue: por
concierto para delinquir (1), extorsión (1), secuestro (1), utilización ilegal de uniformes
e insignias (1), actos sexuales violentos (1), fraude a resolución judicial (1),
desaparición forzada (2), amenazas (7), daño en bien ajeno (7), hurto (7), tortura (12),
tentativa de homicidio (18), fabricación, tráfico, porte ilegal de armas y municiones de
uso privativo de las fuerzas militares (84), desplazamiento forzado (280), fabricación,
tráfico y porte ilegal de armas y municiones (477), homicidios/ homicidio en persona
protegida (561).353 Alguien con una posición no muy definida con respecto a lo que fue
el paramilitarismo que tomara la decisión de seguir rigurosamente las audiencias de
imputación del Bloque Norte tendría a su disposición miles de datos sin una
organización diferente de la cronológica y geográfica. Sabría de los relevos geográficos,
reconocería patrones de acción, quizás, confiando en que este observador imaginario
tenga una buena memoria, llegaría a aprenderse el orden de los comandantes de cada
frente, pero difícilmente articularía una respuesta a una pregunta fundamental: “Bueno,
pero a todas estas, ¿qué fue el paramilitarismo?” Una gran confusión rigurosamente
documentada reinaría en sus intentos de respuesta a esta pregunta.

Adicionalmente, y debido a los apretados tiempos de la Sala de Conocimiento


del Tribunal Superior de Bogotá, la fiscal Deicy Jaramillo ha tenido que adelantar
audiencias de imputación de cargos contra postulados pertenecientes a diferentes frentes
del Bloque Norte que, en ocasiones, poco o nada tuvieron que ver. Tal fue el caso de las
audiencias adelantadas a mediados de 2010 con Edgar Ignacio Fierro Flórez
(Cmandante del Frente José Pablo Díaz), Omar Enrique Martínez Ossías (perteneciente
a varios frentes, pero se desmoviliza con el William Rivas), José Gregorio Mangones
Lugo (Comandante del Frente William Rivas) y Andrés Mauricio Torres León
(Patrullero del Frente Mártires de Upar). En la ausencia de un modelo de imputación
definido, es a la vez posible y legítimo reunir en una misma audiencia miembros de
estructuras vagamente relacionadas en su historia. Es necesario subrayar el hecho de
que, en buena medida, la ausencia de un modelo de imputación que dé coherencia a los
tipos penales imputados es una responsabilidad compartida con los magistrados de la
Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Bogotá.

No tenemos nada que objetar a la adecuación típica de las conductas punibles


hecha por la fiscal. Su pericia en asuntos penales le ha permitido, en efecto, sobresalir
en el grupo de fiscales asignados a la Unidad de Justicia y Paz. El uso, sin embargo, de
fórmulas tan deficientes en términos representacionales como la “coautoría material
impropia”, en la que no se distinguen las funciones de quienes hacen parte del grupo
353
Datos procesados por Cifras y conceptos.
armado ilegal,354 de cara a los desafíos a la vez históricos y judiciales que tiene el
sistema de Justicia y Paz, no puede dejarse a un lado en la discusión sobre lo que es y
debe ser este sistema.

Los hechos, en el rigor con que son establecidos, son metonimia a la vez de la
multiplicación rigurosa de las cifras en la pobreza del sentido de la hipótesis. Si, en
cierto sentido, Justicia y Paz opone resistencia a la voz del victimario es porque la hace
entrar en su juego, y en ese juego el sentido se va diluyendo a medida que se radicalizan
las acusaciones. Es, pues, ante todo, una destrucción sistemática del discurso del
victimario, su radical puesta en cuestión mediante el juego reglado de los
procedimientos que hacen parte del proceso penal especial de Justicia y Paz, lo que da
forma a la exitosa estrategia de nuestra fiscal en la instrucción de una serie de causas
contra el Bloque Norte. Un éxito que, sin embargo, paradójicamente, no configura una
alternativa coherente de sentido con respecto a nuestro pasado (y presente) violento.
Más arriba decíamos que la verdad judicial tiene, de entrada, la forma de una
restricción: “al menos esto que dice la justicia no puede ser negado”. La verdad de la
justicia es la verdad mínima de nuestra historia. Si la argumentación que hemos
construido hasta aquí es correcta, la verdad mínima de la justicia es el exceso ciego de
la violencia, el oscuro sinsentido que la fiscal Deicy Jaramillo ha logrado documentar.

4. El Bloque Centauros. Un modelo eficaz de reconstrucción histórica

a. Introducción

Aunque en el marco de Justicia y Paz existe un proceso específico para el


Bloque Centauros, lo cierto es que para 2004 este bloque estaba disuelto, sus frentes se
desmovilizaron como organizaciones independientes; el Frente Héroes del Llano y
Guaviare, se desmovilizó en abril de 2006, en total se entregaron 1765 hombres 355, pero
finalmente alias “Cuchillo” no se desmovilizó y siguió operando, fundando una
organización que se denominó Ejército Revolucionario Popular Antisubversivo de
Colombia (ERPAC) que comandó hasta su muerte en diciembre de 2010. El Frente

354
Es decir: si bien la figura sirve para imputar responsabilidad penal a todos los miembros de un aparato
organizado de poder, no distingue claramente entre formas de ser responsable de acuerdo al tipo de
participación y a las estructuras jerárquicas internas del grupo. En este sentido, todos los miembros de la
organización, independientemente del mando, son coautores materiales impropios de los crímenes
cometidos por esa organización en los que no participaron directamente.
355
Para efectos de la desmovilización de los frentes Héroes del Llano y Héroes del Guaviare se reconoció
la calidad de miembros representantes a Manuel de Jesús Pirabán –alias El Pirata y Don Jorge- y a Pedro
Oliverio Guerrero Castillo –alias Cuchillo- a partir del 31 de marzo de 2006, por el término de dos meses
(Resoluciones Ejecutivas 076 y 077 de 2006 respectivamente). CONTEXTO DEL PROCESO DE
DESMOVILIZACIÓN COLECTIVA DE LAS AUTODEFENSAS UNIDAS DE COLOMBIA AUC Y
OTROS GRUPOS ARMADOS AL MARGEN DE LA LEY.
[Link]
Pedro Pablo González y el Frente Capital se desmovilizaron como parte del Bloque
Centauros, de hecho alias “Andrés Camilo”, anunció pocos días después del asesinato
de Arroyave la desmovilización de estos dos frentes356. Esta desmovilización se
consumó en septiembre de 2005, de lo que quedaba del Bloque Centauros se
desmovilizaron 1.135 hombres, el miembro representante para la desmovilización fue
José Vicente Castaño.357 Aunque parece arbitraria, esta dispersa desmovilización de
frentes adscritos a lo que fue el Bloque Centauros en realidad respondió al hecho de que
luego del asesinato de Miguel Arroyave, hombre de confianza de la Casa Castaño, el
frente Héroes del Llano y Guaviare se desligó del bloque Centauros quedando como
reductos de este bloque los frentes Pedro Pablo González y el frente Capital.

La Ley de Justicia y Paz posicionó la verdad y la memoria no sólo como


derechos de las víctimas, sino también como herramientas pedagógicas para evitar que
se repitan hechos violentos. El compromiso de los Fiscales de Justicia y Paz con la
verdad y la memoria está orientado por su concepción de las organizaciones
paramilitares cuyos procesos les asignen, dicha concepción es configurada a partir de la
información que estos reciben de Policía Judicial, la DIJIN, la SIJIN, el CTI de la
Fiscalía y la justicia penal ordinaria. En este texto pretendemos aproximarnos a la
manera como la fiscal Elba Beatriz Silva perfiló al bloque Centauros e indicar cómo esa
imagen que ella ha ido estructurando del Bloque Centauros guarda mucha afinidad con
el devenir de este bloque. En el caso de esta fiscal sus resultados de investigación
concuerdan con lo que hoy sabemos del Bloque Centauros y son sensibles a los matices
de la historia.

Partimos de la tesis de que si bien la fiscal Silva se apoya en la distinción entre


paramilitares y autodefensas para explicar la evolución del Bloque Centauros y su
incidencia en el conflicto armado al sur del país; su visión crítica y su referencia
constante a la información con la que cuenta han evitado que esta vaga dicotomía afecte
su caracterización del Bloque Centauros. Dos atributos de la labor de la fiscal Silva que
es necesario resaltar y que se tratarán con más detalle en este texto, el primero de ellos
es postura analítica inductiva, lo que ha evitado que sesgue, rechace o pase por alto
información, en otras palabras, la fiscal solo se atiene a la información que posee para
caracterizar al Bloque Centauros, evitando de esa manera que el modelo analítico
basado en la dicotomía entre autodefensas y paramilitares vicie la caracterización del
bloque, cosa que sí le ha ocurrido a otros fiscales de Justicia y Paz cuando tratan de
ofrecer un perfil de los bloques cuyos procesos tienen a cargo. También es necesario
advertir que la descripción preliminar que estructuró la fiscal Silva se constituye en la
semblanza más completa del Bloque Centauros pues no existen estudios académicos ni
reportes periodísticos que ofrezcan un registro igual de exhaustivo acerca de los

356
A Arroyave lo mató el narcotráfico: 'Camilo' (Semana). [Link]
bloques/323-qa-arroyave-lo-mato-el-narcotraficoq
357
Proceso de paz con las Autodefensas. Informe Ejecutivo. Presidencia de la República. Oficina Alto
Comisionado para la Paz.
[Link]
orígenes, desarrollo, pugnas internas, estrategias militares, prácticas políticas,
finaciamiento y articulación con la población de este bloque paramilitar.

El texto está dividido en las siguientes secciones: en la primera sección


describimos y hacemos algunas observaciones a la metodología de trabajo de la fiscal
Elba Beatriz Silva, aquí abarcamos su trabajo investigativo, su desenvolvimiento en las
versiones libres y su ejercicio de reflexión; en la segunda, ofrecemos una síntesis de la
evolución del paramilitarismo en los Llanos Orientales; en la tercera parte, exponemos
algunos elementos analíticos sobre el arquetipo de autodefensas y posteriormente, en
esta misma sección entramos a analizar el arquetipo del Bloque Centauros ideado en el
marco del proceso de Justicia y Paz, recogiendo la perspectiva de la fiscal y la de los
postulados.

b. La fiscal 5ª de Justicia y Paz, un estilo de trabajo

El proceso investigativo del despacho quinto de Justicia y Paz

La fiscal Silva perteneció a la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía, así


que sintió que era completamente idónea para asumir el reto que suponía el sistema de
Justicia y Paz, como ella misma lo afirma: “ya teniendo una experiencia compartida con
los demás fiscales, dijimos ¿cómo vamos a hacer la versión libre?, entonces hagamos un
protocolo entre nosotros de lo qué es una versión libre y nos reunimos varios fiscales
con la dirección del Dr. González, con las experiencias que él había tenido, con las
experiencias de cada uno, porque cada uno de los fiscales que estábamos en ese
momento, llevábamos 13, 14, 15 años…Deisy estuvo en la unidad de terrorismo, yo
estuve en derechos humanos, Morales fue jefe de la segunda instancia; había un grupo
interesante de experiencias, de gente con experiencia que se nos convocó inicialmente”.

Al igual que los demás fiscales de Justicia y Paz, la primera información para
iniciar sus labores provino de distintos cuerpos de investigación del Estado (Ejército,
Policía, DAS, CTI etc.); pero a diferencia de lo que hicieron otros fiscales de Justicia y
Paz, que recibieron esta información sin cuestionarla demasiado, la fiscal Silva
comenzó a percibir inconsistencias en esta información. En primer lugar, gracias al
énfasis que ella puso en el trabajo de campo 358 en las zonas de influencia del Bloque
Centauros, particularmente, asumiendo la dirección e implementación de jornadas de
víctimas, pudo detectar vacíos que tenía la información recogida por los cuerpos de
seguridad estatales en términos de líneas de mando y en la ubicación de sus

358
Para la fiscal Silva el trabajo de campo en la región fue muy importante porque “…tuvimos la
oportunidad de recorrer el departamento del Meta, no todo, pero si un buen trayecto dentro de 24 horas
seguidas y ahí pude conocer muchos sitios como la Cooperativa, donde se vieron esas masacres, conocer
la sabana, ver ese amanecer llanero tan hermoso y ese atardecer tan bello y percibir uno la pobreza, el
aislamiento, la gente, la soledad, son sabanas inmensas… Es bellísimo, pero también… eso también nos
permitió a nosotros conocer muchas cosas; después de que hicimos esos recorridos y avanzamos y
estructuramos, dijimos vamos a sentarnos a hacer la versión libre…”.
estructuras359. En segundo lugar, la confrontación interna de la información que recibía
de cada cuerpo de seguridad le permitió a la fiscal darse cuenta de “que Ejército,
Policía, DAS y CTI, los mismos años y los mismos sectores, tenían personas diferentes,
yo decía ¿cómo así?, no coincidía, por años y por cosas, no coincidía; nosotros armamos
con base en lo que nos decían las víctimas, con base en lo que veía en los procesos,
armamos una propia estructura y desde luego con lo que decía Policía Judicial; por
ejemplo Policía Judicial decía… cuál es el cabecilla… fulano de tal, en tal año y resulta
que a ese señor ya lo habían matado, no actualizaban las estructuras de ellos ni la
georeferenciación.”

Para calibrar la información sobre el Bloque Centauros también fueron


importantes otras fuentes de datos, entre ellas: prensa, entrevistas con periodistas y
expedientes judiciales.360 Algo que resaltó la fiscal Elba Beatriz Silva, en la entrevista
que le concedió a Memoria Histórica, es que la interacción de ella y su equipo de
investigadores con las víctimas del paramilitarismo permitió darle más profundidad a la
conducción de las versiones libres al dotarla de elementos para interactuar con los
postulados a Justicia y Paz. De esta manera reconoce la fiscal Silva el aporte de las
víctimas a su gestión: “Lo que queremos decirle también es que a través de estas
versiones, nosotros hemos podido corroborar toda esa primera información de los
procesos, de lo que dicen las víctimas, porque a nosotros el dicho de las víctimas nos
permite confrontar al postulado, el postulado no es lo que él quiera venir a decir, sino
que yo tengo que llegar a la verdad y para llegara la verdad tengo que interrogar, tengo
que confrontar, tengo que cuestionar; entonces yo al postulado, sin estarle violentando
ningún derecho, porque ya lo definió la Corte y nosotros así lo teníamos establecido, yo
en una versión no solamente escucho, yo escucho, interrogo, contra interrogo”. Como
les ocurrió a otros fiscales de la Unidad de Justicia y Paz, a la Fiscal Quinta de esta
unidad inicialmente le correspondió trabajar el proceso de una organización paramilitar
que luego debió entregar a otro fiscal como consecuencia de la reestructuración de
Justicia y Paz, en su caso, se trató de la organización de Baldomero Linares, cuyo
proceso fue transferido al Fiscal 59, luego de esto la fiscal Silva se concentró
exclusivamente en el Bloque Centauros.

Aunque en general los fiscales de Justicia y Paz le han dado mérito a la


coordinación interinstitucional en el marco de Justicia y Paz, particularmente en lo que
se refiere al apoyo que han encontrado en los organismos de seguridad estatales para
elaborar los perfiles de los distintos bloques paramilitares 361, pocos han pensado y
evaluado la coordinación interinstitucional en el ámbito de su interacción con las
359
En palabras de la fiscal Silva el peso de las jornadas de víctimas fue decisivo en su comprensión del
Bloque Centauros: “Entonces reunimos a las víctimas y pudimos percibir también la realidad, las víctimas
empezaron a decir… las de arriba, por ejemplo las de Casanare…”es que aquí el que era comandante era
Diego”, entonces empezó a quedarnos a nosotros Diego, todo el mundo mencionaba a Diego; aparte de
Diego estaba fulano, entonces empezamos nosotros a estructurar”.
360
La fiscal calcula que revisaron entre 40 y 50 mil expedientes judiciales y escogieron unos 20 mil para
documentarse sobre el paramilitarismo en los llanos.
361
A pesar de las inconsistencias que la fiscal Silva encontró en los datos provistos por dichos
organismos, ella reconoce que fueron un importante punto de partida para el análisis del Bloque
Centauros.
víctimas, quizá porque el espacio que le han concedido a estas personas ha sido
restringido, aunque esto no sólo se ha debido a los diseños institucionales de Justicia y
Paz o por el criterio de los fiscales sino también por limitaciones externas al proceso. La
perspectiva que tiene del proceso de Justicia y Paz la fiscal Silva le posibilitó develar
los descuidos en la coordinación interinstitucional con respecto al tratamiento a las
víctimas no sólo en lo referente al acompañamiento judicial sino también al apoyo
psicológico. En palabras de la fiscal Silva estos fueron los obstáculos que encontró
cuando buscó apoyo de las instituciones adecuadas para aproximarse a las víctimas:“…a
la fiscalía le tocó absolutamente todo, no teníamos conexión con la Comisión Nacional
de Reparación, no teníamos conexión con Acción Social, exclusivamente Acción Social
para entregarle los bienes, no más, las jornadas de víctimas las hacíamos solos…
cuando fui yo a hablar en la Defensoría del Pueblo, por ejemplo en los Llanos
Orientales me decían doctora…todo eso lo maneja el nivel central, nosotros aquí no
tenemos ninguna instrucción, nosotros no tenemos infraestructura, solamente aquí
tenemos es… esa ley arrancó con la responsabilidad de todas las autoridades, pero no
hubo ninguna coordinación, ni nada, nos dejaron solos, los fiscales solos con policía
judicial, nosotros hacíamos de psicólogos, de todo porque a la persona no se le puede
llegar… cuando llegábamos nosotros a entrevistar a las personas, cuando llegábamos
nosotros a las víctimas a tomarles el registro, la víctima llora, maldice, bendice, reniega
y uno no puede decirle no señora; hay que escucharla, entenderla, consolarla, decirle ya
estamos aquí y ésta es la oportunidad, hay que convencerla de que venga el proceso”.

Pero el problema no se limitaba a que las víctimas tuviesen la voluntad de


participar en el proceso sino que también tenía que ver con su disponibilidad de recursos
para desplazarse hasta Bogotá para asistir a las versiones libres. Con el fin de subsanar
esta dificultad en algunas ocasiones el Despacho Quinto de Justicia y Paz de la Fiscalía
buscaba la manera de traer a la capital a las víctimas en grupos grandes.
Adicionalmente, la Fiscal Quinta disponía de dos semanas para realizar las versiones
libres, y por criterio de ella, una de esas semanas sería dedicada a las víctimas,
permitiéndoles interrogar a los postulados sobre casos específicos.

Hasta este punto hemos mostrado como el equipo del Despacho Quinto de
Justicia y Paz se ha empeñado en incorporar a las víctimas de una manera más activa al
proceso de Justicia y Paz ubicándolas, convenciéndolas de tomar parte de este proceso y
hasta buscando la manera de que asistan a las versiones libres; sin embargo, para este
equipo de la fiscalía fue necesario reconocer que las víctimas están interesadas más que
nada en hallar respuesta a su tragedia personal y que sus exigencias se hacen en un
lenguaje distinto del jurídico y con el cual el investigador judicial tiene que
familiazarse, algo que en buena medida se logra con el trabajo de campo en las zonas de
influencia de los bloques paramilitares. La reflexión que nos ofreció la fiscal Silva
ilustra bien este último aspecto: “…entonces uno [debe] hablarles en su idioma, en sus
expresiones y empezar por entender, porque había expresiones que uno no entendía,
porque yo no soy llanera, entonces me tocaba preguntar, empezar a saber qué era la
cachamera y cosas que uno no manejaba para poderles entender de qué hablaban ellos,
cuando decían es que a ese lo tenemos enterrado en la mata, yo al principio me imagino
una mata y cuando va uno a ver una mata de una o dos hectáreas…”.

Este esfuerzo de abrir un espacio más significativo a las víctimas en el proceso


de Justicia y Paz no es únicamente el deseo de mejorar este proceso, también obedece a
la sensibilidad del equipo del Despacho Quinto de la Fiscalía de Justicia y Paz hacia las
víctimas, que llevó a sus miembros a tratar de ir más allá de las funciones que les
imponen sus cargos. Según el testimonio que la fiscal Silva le dio a Memoria Histórica,
esta sensibilidad hacia la situación de las víctimas es un atributo necesario de cualquier
equipo de la Fiscalía para interactuar con las víctimas en el marco del proceso de
Justicia y Paz:“… [A la víctima] hay que mostrarle calidad humana, que fue lo que
siempre les dije a los investigadores, yo no puedo trabajar con alguien que no tenga
calidad humana, lo que pasa es que ellos se pasaron de calidad humana, porque hicieron
un excelente trabajo. Yo veía investigadores por ejemplo, que me decían…estamos
reuniendo plata… mire esa familia que me llegó 3-4 muchachitos descalzos y muertos
del hambre; uno veía eso en el investigador, su buena voluntad, eso fue terrible,
terminábamos las jornadas, yo de mujer y madre, ver a los investigadores llorando, eso
era duro”.

A diferencia de lo que hacen otros fiscales, la fiscal quinta y su equipo tienen un


vivo interés en la inclusión activa y casi protagónica de las víctimas en la fase
investigativa del proceso penal especial de Justicia y Paz. La mayoría de fiscales suelen
descargar esta tarea en las propias víctimas, es decir, los fiscales esperan que éstas
acudan a las jornadas de víctimas; que diligencien un formato a través de Internet; que
llamen a la línea 800 de la Fiscalía; o que acudan a las personerías y alcaldías
municipales o a las sedes locales de la Fiscalía a pesar de que no todas las víctimas
están en capacidad de acudir por distintas razones carencia de los medios necesarios
para hacer uso de los medios de que dispone Justicia y Paz para registrar sus denuncias,
desconfianza, temor, o dificultades de comprensión. La inclusión activa de las víctimas
en la fase investigativa, que no contradice las disposiciones de la Corte Suprema de
Justicia en la medida que no hace de su participación un acto de controversia probatoria,
está relacionada con la mayor precisión de Elba Beatriz en la caracterización que hace
del Bloque Centauros.

c. Versiones libres de los postulados del Bloque Centauros

Las circunstancias que rodearon el origen y la ruptura de la coalición de grupos


paramilitares que se denominó Bloque Centauros, están bien reflejadas en las temáticas
y en el giro que tomaron las versiones libres de antiguos miembros del Bloque
Centauros. Las versiones libres de alias “Pirata”, “Don Mario”, alias “Chatarro”, alias
“Carecuchillo”, entre otros, dan cuenta de las motivaciones y los efectos “positivos” y
negativos que conllevó la irrupción de la Casa Castaño en los Llanos Orientales. Un
curso interesante que fueron tomando las versiones libres rendidas por antiguos
miembros del Bloque Centauros, fue la relativa coincidencia que hubo, por un lado, en
los relatos de antiguos miembros de las distintas facciones paramilitares que
confluyeron en el bloque, o sea, los denominados “urabeños” y, por el otro, la facción
conformada por miembros de los grupos paramilitares que hacían presencia en los
Llanos Orientales desde la década de 1980. Esta coincidencia fue evidente en temas
sensibles como el crecimiento organizacional que representó el Bloque Centauros, las
formas de financiamiento basadas en el narcotráfico, la apropiación de dineros de los
gobiernos departamentales y municipales y la extorsión, los abusos contra la población
como masacres, asesinatos indiscriminados, y expropiaciones de tierras, los contrastes
entre las formas de operar de los paramilitares provenientes de Urabá y los que
operaban allí desde los 1980s; y los cambios en los mandos de la organización.

Luego de adelantar el proceso de documentación y valoración de fuentes la


fiscal y su equipo se dispusieron a iniciar las versiones libres. Desde un comienzo, la
fiscal Silva tuvo claro cómo iba a conducir estas versiones: “…entonces dijimos
hagamos un protocolo y organizamos un protocolo de cómo íbamos a hacer las
versiones: una primera sesión que la íbamos a desarrollar preguntando toda la dinámica
del funcionamiento, es decir… desde el momento en que el postulado inicia en las
autodefensas, hasta el momento en que se desmoviliza o hasta el momento que es
capturado, toda su vida, que nos contara todo ese trasegar, que cada uno de ellos nos
contara cómo era la estructura que conocía, en qué grupo estuvo año por año, tocaba
año por año dónde estuvo, en qué grupo estuvo, cómo se llamaba, cuáles eran sus alias,
quiénes eran los comandantes, cómo estaba organizado política, organizativa,
financieramente y militarmente, cómo eran los medios de financiación del grupo, si
había narcotráfico cómo era eso; desarrollar esa dinámica de funcionamiento de cada
postulado, no es como en la justicia permanente que uno le pregunta simplemente por
sus generales de ley y cuénteme el hecho”.

Desde el comienzo de las jornadas de versiones libres la fiscal y su equipo


advirtieron dos factores que podían viciar el desarrollo del proceso de Justicia y Paz del
Bloque Centauros. Por un lado, varios de los desmovilizados del bloque estaban
ocultando o mintiendo acerca de su rango, su permanencia y su trayectoria en la
organización362. Por otro lado, al comienzo del proceso de Justicia y Paz la manera
como el gobierno encaró la negociación y el proceso de desmovilización también afectó
la labor de la fiscal Silva, varios desmovilizados mostraron su desconcierto con ella por
el rumbo que había tomado el proceso de Justicia y Paz, muchos de los desmovilizados
pensaban que solamente tenían que declarar e inmediatamente saldrían para sus
regiones a ocuparse de proyectos productivos.

En cuanto al primer obstáculo, es importante anotar que la estrategia del equipo


del despacho quinto de Justicia y Paz de la Fiscalía fue esencial para contrarrestar la
astucia de algunos de los desmovilizados del Bloque Centauros. En estas primeras
362
En el argot de la Policía Judicial este tipo de estrategias ocultar la identidad se conocen como “cambiar
de chapa”.
versiones – aparte de relatar su historia – se le pidió a los desmovilizados que
observaran fotos de sus antiguos compañeros de bloque y que contaran lo que sabían
sobre ellos, esto permitió poner en evidencia las falsedades que encerraban los
testimonios de varios desmovilizados. En palabras de la Fiscal Quinta de Justicia y Paz
esta fue una de las ventajas de su estrategia en las primeras versiones libres: “…
entonces advertimos a través de las versiones, que ellos cuando miraban las fotos,
decían…ese es fulano y nosotros lo teníamos como el Negro y ellos le decían Brayan y
era un comandante y resulta que era un comandante que llevaba 10 o 12 años [en la
organización] y que había estado en todas las masacres; eso también nos lo permitió la
versión”.

Otro aspecto esencial de los testimonios rendidos por los postulados del Bloque
Centauros en sus versiones libres fue que permitieron conocer las operaciones de esta
organización. El procedimiento subsiguiente fue la documentación de las operaciones
confesadas antes de seguir ahondando en ellas –este procedimiento no fue exclusivo de
la fiscal Silva sino que también lo implementaron los demás fiscales de Justicia y Paz.
Esta labor de ponerse al corriente sobre los hechos declarados por el postulado, no sólo
supuso la revisión de expedientes judiciales o archivos de prensa, también implicó tratar
de localizar a las víctimas directas e indirectas de las acciones reconocidas por los
postulados del Bloque Centauros, pero es fundamental enfatizar que esta referencia a las
víctimas no sólo responde al interés de la fiscal de documentar determinados hechos o
de cumplir llanamente con los requisitos de la Ley de Justicia y Paz, no, para la fiscal
Silva los derechos de las víctimas son un elemento primordial del proceso que ella
adelanta con el Bloque Centauros, así como lo son sus testimonios para el
esclarecimiento de la verdad.363 Gracias a esto familiares de víctimas directas de hechos
de violencia atribuidos en principio a la guerrilla supieron que en realidad los
victimarios habían sido miembros del Bloque Centauros.

Antes del inicio de cada versión libre, la fiscal Silva exigía a las victimas
guardar compostura, para evitar que las versiones libres se truncaran, esto además puede
ser entendido como una manera de involucrar a las víctimas en las versiones libres. En
palabras de la fiscal Silva, así fue su aproximación a las víctimas del Bloque Centauros
antes de cada versión libre: “…antes de empezar las versiones, me iba con los
investigadores a la sala de víctimas y les explicaba a las víctimas, aquí está esta
pantalla, aquí va a estar sentado fulano, aquí voy a estar sentada yo, aquí los
investigadores y les explicaba cuál era el proceso y que no iba a permitir que fuese a
haber algún inconveniente”.

Otra táctica central para favorecer la participación de las víctimas en las


versiones libres fue desmontar la imagen heroica que de sí mismos tienen los ex
paramilitares, esto es necesario porque esta imagen puede llevar a que los postulados
363
“Cuando nosotros terminamos de hablar con los fiscales, dijimos vamos a hacer una segunda etapa
donde ubiquemos a las víctimas, cuando tengamos las víctimas, citamos a las víctimas y hacemos la
versión libre; porque lo primordial era que la versión libre no se podía hacer sin las víctimas, no se puede
hacer sin las víctimas la versión libre; porque entonces el derecho a la verdad no va a ser dirigido a
nosotros, si no es dirigido a ellos”. Testimonio de la Fiscal Elba Beatriz Silva.
menosprecien a las víctimas o las traten peyorativamente. Según Elba Beatriz Silva,
antes de cada versión “se le hacían las advertencias a los postulados, a mí me gustaba
reunir a todos los postulados y se les decía, no se admite que ustedes se vayan a referir a
las víctimas de manera despectiva, ni que se vayan a reír o burlar, ustedes tienen que
respetar, ustedes lo que cometieron fueron crímenes, aquí estamos hablando de
crímenes, ustedes esa ideología de que le hicieron un favor al país, acábenla, estamos en
un proceso judicial y no político, cuéntenle lo político al gobierno, pero aquí tienen que
respetar”.

Uno de los rasgos más predominante del Bloque Centauros fue la brutalidad de
sus acciones contra la población, gracias a la labor de la fiscal Elba Beatriz Silva y de su
equipo de investigación no sólo se han podido conocer los hechos que rodearon las
masacres de Mapiripán364 y de Caño Jabón365 sino que se pudo saber de otras masacres
de las que hasta el momento no se tenía noticia. Por ejemplo, entre el 4 y el 7 octubre de
2010, hubo versiones libres conjuntas, en la del 4 de octubre, Elkin Casarrubia, alias “El
Cura” y Dúmar Jesús Guerrero alias ‘Carecuchillo’ reconocieron que el 6 de julio de
1998 asesinaron a 5 indígenas en un sitio denominado La Picota.

En cuanto a las masacres paramilitares en los llanos de las que ya se tenía


noticia, particularmente la de Mapiripán, que simbolizó la irrupción de la Casa Castaño
a los Llanos Orientales, por medio de las versiones libres fueron develadas
circunstancias desconocidas de la manera como ocurrió. El propósito de la masacre era
golpear a la guerrilla en sus zonas de dominio asesinando a habitantes de una población
habitada por guerrilleros, sus familiares y simpatizantes de la guerrilla, con esos
criterios los Castaño planearon originalmente ejecutar la masacre en Caño Jabón. De
acuerdo con lo relatado por Elkin Casarrubia, alias 'El Cura'; Dúmar de Jesús Guerrero,
alias 'Carecuchillo'; Manuel de Jesus Pirabán, alias 'Pirata' y Daniel Rendón Herrera,
alias 'Don Mario' en las versiones libres que rindieron el 9 y el 11 de agosto de 2010, la
lista de las personas que debían ser asesinadas fue elaborada con base en informaciones
de guías, y como se suponía que iba a ser una operación de envergadura se dispuso que
se realizara de forma conjunta contando con la participación de las principales
organizaciones paramilitares de la época (las Autodefensas de San Martín, comandadas
por alias “Pirata”366; las Autodefensas Campesinas del Casanare, comandadas por la
familia Buitrago; las Autodefensas Campesinas de Meta y Vichada, comandadas por
alias “Guillermo Torres.”
En el comienzo los paramilitares que cometieron la masacre tenían planeado
dirigirse a Caño Jabón, pero su plan se vio alterado debido a que a última hora hubo
problemas de coordinación con el ejército y por eso, no pudieron entrar a Caño Jabón
como lo tenían planeado, sin embargo, los guías propusieron entrar a Mapiripán,
calculando que por su cercanía con Caño Jabón (40 kilómetros por carretera) la
364
La masacre de Mapiripán fue ejecutada entre el 15 y 20 de julio de 1997. Véase María Victoria Uribe.
2004. Antropología de la Inhumanidad. Editorial Norma, Bogotá.
365
La masacre de Caño Jabón tuvo lugar el 4 de mayo de 1998.
366
En las versiones libres que alias “Pirata” rindió en septiembre de 2008, reconoció los asesinatos de 17
líderes de la UP y negó cualquier participación en la masacre de Mapiripán. Posteriormente, en 2010,
reconoció su participación
movilización de los hombres encargados de cometer la masacre no sería demasiado
complicada y además existía la posibilidad de que algunas de las personas incluidas en
la lista como supuestos guerrilleros o sus colaboradores se encontraran allí.
Otro hecho de la masacre de Mapiripán que permaneció inédito hasta las
versiones libres fue la participación de las Convivir en la planeación de la masacre. De
acuerdo con el testimonio de Dúmar de Jesús Guerrero, alias “Carecuchillo” durante la
versión libre conjunta del 11 de agosto de 2010, Pablo Trigos, jefe de la Convivir de San
Martín (Meta), participó activamente en la planeación de la masacre, incluso afirmó que
él fue reclutado por Trigos367. En versión libre conjunta del 12 de agosto de 2010, alias
“Carecuchillo” afirmó que:

“…después de prestar servicio me fui a San Martín, a trabajar en una bomba,


allá conocí a Pablo Trigos, él sabía que yo era desplazado de Caño Jabón y me
ofreció trabajo de chofer. Él me llevó a hablar con Raúl 368 y con Jorge
[Pirata]”.

La otra masacre ejecutada en los Llanos Orientales y que también fue conocida a
nivel nacional, fue la masacre de Caño Jabón, y también gracias a las versiones libres se
han podido conocer circunstancias desconocidas que rodearon esta matanza. La primera
es que al contrario de lo que ocurrió en el caso de la masacre de Mapiripán, no hubo
participación de todos los grupos paramilitares que conformaban el Bloque Centauros,
ni las Autodefensas Campesinas del Casanare ni las del Meta y Vichada intervinieron en
la incursión a Caño Jabón. En segundo lugar, un aspecto que merece destacarse, es que
en las versiones libres conjuntas en las que participaron miembros representativos de los
“urabeños” y de los frentes paramilitares que hacían presencia en los Llanos Orientales
desde la década de 1980, hubo consenso en que los acontecimientos más brutales
ocurridos en medio de la masacre fueron en gran medida responsabilidad de miembros
de los “urabeños”. En versión libre conjunta del 11 de agosto de 2010, cuando la fiscal
les preguntó a “Pirata”, “Don Mario”, “Carecuchillo y “El Cura” por el asesinato de una
niña que escapaba en una canoa con otras personas el día de la masacre, “Pirata”
respondió:

“Pollo Roger comenzó a disparar con una M60 al embarcadero porque una
gente se estaba volando en canoa y ahí murió la niña”.

Un aspecto que es necesario mencionar relacionado con las masacres de


Mapiripán y Caño Jabón es que según los postulados en la de Mapiripán hubo apoyo del
ejército mientras que en la de Caño Jabón no. En la versión conjunta del 11 de agosto de
2010, la fiscal Silva, luego de mostrarles un video de un noticiero de televisión en el que
se informaba sobre la masacre, preguntó:

367
En versión libre del 7 de octubre, alias “El Cura” afirmó que entre los cabecillas del Bloque Centauros
estaba Pablo Trigos.
368
Alias “Raúl” fue uno de los primeros comandantes paramilitares provenientes de Urabá con el objetivo
de configurar un bloque paramilitar en los Llanos Orientales.
“Fiscal: ¿Hubo alguna coordinación con la Fuerza Pública en esta masacre?,
¿Por qué no hubo Fuerza Pública?, llegó todo el mundo primero y ustedes se
movilizaban como si nada. ¿Por qué la Fuerza Pública llegó tan tarde?

Pirata: En Caño Jabón en realidad no había Fuerza Pública. Usted por esos
lados podía moverse días y no veía ni a un policía ni a un soldado. Además
antes el ejército no era rápido se demoraba mucho en llegar a cualquier zona.

Cura: Yo era comandante de los “urabeños” y de verdad que no hubo nada con
la Fuerza Pública”.

Aunque gracias a los medios de comunicación se conoce algo de la brutalidad de


los paramilitares de los llanos para ejecutar a sus víctimas, las versiones libres han
arrojado información más precisa sobre las formas de matar de los paramilitares de los
llanos, la fiscal Silva en entrevista con Memoria Histórica se refirió así a ese aspecto:
“Uno se acostumbra a escuchar tanto esas cosas que son tan crueles y terribles, en varios
de los homicidios, ahora algunos postulados nos han confesado cómo hacían para
matarlos, a la persona lo primero que hacían era arrodillarla en la fosa y cortarle el
cuello, estando viva y dejarla desangrar, arrodillada en la fosa, para que después sea más
fácil, lo empujan y que no se arme reguero; son procedimientos tan aberrantes”.

El lector no debe hacerse la idea de que en Mapiripán como en Caño Jabón las
únicas masacres cometidas por el Bloque Centauros fueron las de julio de 1997 y mayo
de 1998, no, las dos poblaciones padecieron sucesivas incursiones de hombres del
Centauros en las que fueron asesinados muchos pobladores.369 Es evidente que el
Bloque Centauros fue reiterativo en la ejecución de masacres contra la población civil,
esto ha propiciado confusiones entre los postulados a la ley de Justicia y Paz, en la
versión libre del 20 de enero de 2011 que rindió Luis Arlex Arango Cardenas, alias
“Chatarro”, fue evidente su confusión cuando la fiscal Silva lo interrogó sobre una
masacre cometida el 3 de mayo de 1999, en la que fueron asesinadas cinco personas en
el municipio La Primavera en el departamento de Vichada:

“Fiscal: ¿Cuál era su rango?

“Chatarro”: Tercer comandante general. Perdón doctora pero creo que me


confundí, yo no estuve en esa masacre, en la que sí estuve fue en la de Caño
Cristales, es que fueron tantas masacres y siempre con el mismo modus
operandi. Yo sólo participé en esa masacre transportando a los hombres hasta
un punto.

Fiscal: Es necesario rectificar porque usted ya había aceptado participación en


esa masacre, yo llevaré esta situación ante la magistratura.

Chatarro: Con tantos hechos es fácil caer en errores”.

369
En versiones libres ante la Fiscalía 59 de Justicia y Paz José Baldomero Linares, alias ‘Guillermo
Torres’, José Delfín Villalobos, alias ‘Alfa Uno’, Miguel Achury y Rafael Salgado, alias ‘El Águila’;
afirmaron que en 2004 ellos participaron en la ejecución de otra masacre en Mapiripán.
La decisión de la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia de
negar la extradición de alias “Don Mario”370 se constituyó en un hecho muy importante
que determinó el buen desarrollo de las versiones libres del Bloque Centauros, en
términos de asuntos que salieron a la luz con relación a las operaciones y relaciones de
dicho bloque. La información de “Don Mario” ha sido vital para entender entre otros
temas las formas de financiamiento del Bloque Centauros, casos de falsos positivos en
los Llanos Orientales, parapolítica, etc. En ese mismo sentido, fue clave no expulsar del
proceso de Justicia y Paz a alias “Carecuchillo” luego de su fuga y recaptura, porque él
ha entregado información vital a la Fiscalía sobre las masacres de Mapiripán y Caño
Jabón así como de las Convivir de los Llanos Orientales 371. Lo mismo podría decirse de
alias “Pirata” cuya colaboración al comienzo no fue la mejor, puesto que no entregaba
información o trataba de manejar un perfil bajo pero a pesar de eso la fiscal Silva optó
por no excluirlo del proceso, y eso ha permitido conocer pormenores de distintas
masacres perpetradas por paramilitares en los Llanos Orientales, conflictos internos del
Bloque Centauros, la evolución del paramilitarismo en los Llanos Orientales372.

Lo escrito en este texto sobre los hechos sobre el Bloque Centauros que han
salido a la luz gracias al proceso de Justicia y Paz se ha enfocado en la evolución y en
las acciones del Centauros, pero hay que decir que también se sabe de casos en los
cuales campesinos aprovecharon la presencia paramilitar para deshacerse de vecinos
con los que no tenían una buena relación o a quienes envidiaban su tierra. 373 Pero el
esclarecimiento de la naturaleza y de distintos hechos en los que estuvo involucrado el
Bloque Centauros en el marco del proceso de Justicia y Paz no ha sido únicamente
gracias a que a pesar de sus circunstancias se hayan mantenido en el proceso a antiguos
jefes del Centauros o a su colaboración, también fueron esenciales el compromiso y las
destrezas de la Fiscal Silva, la perspicacia de sus interrogatorios en las versiones libres
permitieron aprovechar la información con la que contaban los postulados, pero que no

370
La Corte Suprema de Justicia en providencia del 17 de marzo del 2010 consideró que la extradición de
“Don Mario” vulnera la Ley de Justicia y Paz.
371
Sobre los casos de ”Don Mario” y “Caracuchillo” la fiscal Silva le dijo a Memoria Histórica “ Otra
verdad se descubrió, las Convivir, eso estaba totalmente en la sombra, eso no se sabía y Cara de Cuchillo
lo dijo, por eso es que la Fiscalía a veces… ustedes piensan que Cara de Cuchillo se voló y porqué no lo
sacaron del proceso, que lo manden, pero uno aprovecha ésta gente; con el Dr. González estamos dando la
pela, el gobierno americano está bravo porque no se va don Mario, pero afortunadamente la Corte es la
que decide y entonces al ver que ese hombre está contando ciertas cosas”.
372
Sobre alias “Pirata” la fiscal afirmó en entrevista con Memoria Histórica “Es un proceso con él, que
nosotros no hemos querido decir está incumpliendo, porque no se trata de acabar con el proceso, sino
darle chance y él ya está cambiando de actitud, porque ya vamos a ir a imputación con él y yo les he
dicho… yo llevó a imputación al que crea que está cumpliendo, yo no me voy a dar la pela por ninguno
de ustedes ante un magistrado, aquí ustedes me pueden decir que no, pero ante un magistrado ustedes no
van a salir con cuentos raros, no se los va a creer nadie, yo les digo así en la versión, esto no se lo cree
nadie, que usted sea comandante y no… no se lo cree nadie, es su problema, no mi problema, es su
problema, el proceso es suyo”.
373
Investigador: Este fenómeno paramilitar también se dio para eso, yo le tengo bronca a mi vecino y le
envidió su tierra y su finca porque produce… comandante ese “man” es guerrilla.
F: En las audiencias hemos descubierto eso, campesinos hablaron de vecinos y eso fue muy doloroso,
porque tenemos a veces familias en la sala de víctimas y pensar que fue el vecino y ahí estaba la familiar
de ese otro, porque posteriormente lo mataron”.
siempre surgía de manera sencilla o fluida sino a través de exhaustivas estrategias de
indagación.

Por eso es necesario describir, así sea someramente, cuales son las estrategias de
indagación de las que se vale la fiscal Silva para interactuar con los postulados del
Bloque Centauros en las versiones libres.

1. Contrarrestar las omisiones en los relatos de los postulados. Los postulados del
Bloque Centauros son proclives a omitir en sus relatos la descripción de incidentes
importantes de los casos en los que participaron; la fiscal Silva ha sido celosa en evitar
que esta estrategia moldee las versiones libres. Esta estrategia fue vital para develar
acciones y modos de operar del Bloque Centauros que eran desconocidos, para conocer
de estos aspectos, la fiscal Silva tuvo que contrarrestar la estrategia discursiva de los
postulados basada en la omisión. Cuando ellos hablaban de las masacres, básicamente
se limitaban a decir que un número determinado de paramilitares se ingresó a un
poblado y mató a cierto número de personas. Con preguntas como ¿qué hicieron durante
el recorrido hacia las poblaciones donde cometían masacres?, ¿con quién se cruzaron?,
¿qué ocurrió con las personas con las que se toparon?, ¿quiénes participaron en la
planeación y ejecución de las masacres?, ¿cómo ejecutaban personas?, ¿cuál era la
procedencia de los miembros del Centauros más violentos? etc. salió a la luz
información nueva sobre la naturaleza del Centauros y sus acciones. Este tipo de
preguntas apuntan a averiguar sobre asuntos que en los relatos de los postulados y en el
criterio de algunos fiscales se sobreentienden o están entrelíneas y por eso, no ahondan
mucho en ellos, pero los interrogatorios de la fiscal Silva muestran que dichos asuntos
ayudan a consolidar una imagen más completa de las organizaciones paramilitares y a
entender mejor por qué determinados hechos en los que participaron devinieron como
devinieron.374

2. Conocer y utilizar términos empleados por los postulados. La fiscal Silva en algunas
de las versiones libres que realizó con ex miembros del Bloque Centauros acudió al uso
de palabras – no siempre muy castizas – para interrogarlos por sus acciones. Esto
generó un ambiente propicio para los postulados, al permitirles expresarse por medio de
palabras que utilizaban cotidianamente en su vida como paramilitares. Un buen ejemplo
de lo útil que puede ser para un fiscal acudir a esta estrategia lo ofrece la versión libre
que ella adelantó el 11 de agosto de 2010, particularmente en una parte de su
interrogatorio a “Carecuchillo”, la fiscal acude al improvisado verbo “acampamentar”
que esgrimió alias “El Cura” para referirse a las ocasiones en las que los hombres a su
mando acampaban en el interludio de sus patrullajes o en su trayecto hacia poblaciones
donde iban a cometer masacres: “Señor Dumar Guerrero, para usar el término que usó

374
Un buen ejemplo de la meticulosidad de los interrogatorios realizados por la fiscal Silva, es el
interrogatorio que le realizó a alias “Chatarro” sobre una masacre de 5 personas en la que él participó y
que tuvo lugar en Acacias (Meta) el 10 de agosto de 2001, para la ejecución de esta masacre los
paramilitares se hicieron pasar por agentes del CTI, la fiscal Silva no sólo preguntó por las motivaciones
que llevaron a la masacre y por la manera como se ejecutó, también indagó por la procedencia de los
brazaletes del CTI, su paradero y por el tipo de operaciones en los que eran utilizados.
el señor Elkin Casarrubia, ¿mientras ustedes estaban “acampamentando” mataron a
alguien?”

La respuesta de “Carecuchillo” fue afirmativa y rica en detalles sobre las


circunstancias en las que él y sus compañeros acabaron con la vida de varias personas
durante sus patrullajes en marzo de 1998. Lo que queremos resaltar no es solamente que
la fiscal utilice términos coloquiales para interrogar a los postulados sino también que es
capaz de entender la manera como operaban las patrullas del Bloque Centauros y las
palabras que usaban para referirse a sus rutinas militares.

3. Conocer la geografía donde operaba el Bloque Centauros. Dado lo abigarrado del


panorama del conflicto armado en los Llanos Orientales con la presencia de varios
frentes guerrilleros así como de distintas organizaciones paramilitares es importante
contar con un mediano conocimiento de la geografía de la región para sopesar el
dominio territorial de cada actor armado. Los imponderables y las improvisaciones que
signaron la ocurrencia de la masacre de Mapiripán permiten valorar la importancia del
conocimiento de la geografía no sólo física sino la geografía del conflicto en los Llanos
Orientales. Como ya se ha señalado la masacre no iba a ser en Mapiripán sino en Caño
Jabón, zona donde operaban “Los Buitragueños” o las ACC, o sea que los demás grupos
paramilitares hacían parte de una operación conjunta en un territorio que les era ajeno.
Las vicisitudes que impidieron a estos paramilitares llegar a Caño Jabón los obligaron
cambiar de blanco eligiendo a Mapiripán, los guías paramilitares pensaron en esta
población por su cercanía con Caño Jabón. Por otra parte, una afirmación recurrente de
los postulados sobre la manera cómo identificaban a colaboradores o simpatizantes de la
guerrilla es que en las zonas donde la guerrilla ejerce su dominio, las personas que allí
viven o poseen propiedades lo hacen o porque colaboran o simpatizan con las FARC.

4. Prepararse antes de cada versión libre. Cuando hay audiencias de versiones libres la
fiscal Silva se reúne con su equipo para documentarse sobre la trayectoria de los
versionados, los hechos sobre los que los va interrogar, aspectos relevantes de las
operaciones del Bloque Centauros, y aspectos relacionados.375

5. Realizar jornadas alternas de indagación con los postulados. La fiscal Silva ha puesto
mucho énfasis en la realización de jornadas de trabajo con los postulados del Bloque
Centauros aparte de las versiones libres, podría decirse que se trata de talleres en los que
participan varios postulados para reflexionar sobre la historia del Centauros. 376 Este tipo

375
En entrevista con Memoria Histórica uno de los miembros del equipo de investigadores del Despacho
Quinto de Justicia y Paz señaló lo siguiente: “Yo quiero resaltar, que la doctora cuando tienen una
audiencia ella la prepara, en trabajo mancomunado con nosotros, con policía judicial”.
376
“…nosotros estamos trabajando en las estructuras y entonces estamos trabajando año por año, semestre
por semestre las estructuras, quién cambió, cómo cambio, cómo se llamaba, mataron a ese entonces tocó
cambiar la estrategia, entonces a ese lo pasaron para finanzas, entonces vamos a controlar carreteras; toda
esa historia ya nosotros la tenemos… Así como hicimos en Picota, la hicimos también en el búnker,
porque en la Picota es complicado, pero es tenaz porque parecen loros hablando todos; pero lo fantástico
es que el uno dice ahí estaba fulano y el otro dice no señor, yo me acuerdo que fulano se rompió una
pierna y a él le tocó salir de ahí y lo reemplazó fulano, entonces esas estructuras están quedando”.
de actividades coadyuvan para llegar a la “verdad” y mejoran el desarrollo de las
versiones libres.377

d. Evolución del paramilitarismo en los Llanos Orientales

El primer proceso de expansión paramilitar en los Llanos Orientales se efectuó


desde el Magdalena Medio, específicamente desde Puerto Boyacá, en este proceso
fueron vitales los recursos provistos por el narcotráfico. El crimen organizado hizo parte
de la coalición detrás del paramilitarismo de Puerto Boyacá, sin embargo, la mayoría de
las primeras masacres y demás actividades criminales fueron dirigidas por ganaderos y
miembros del ejército, no por jefes de la mafia. Además, una revisión del armamento
usado por las autodefensas muestra que a pesar de que era una organización respaldada
por notables regionales, estaba lejos de tener el nivel necesario para lanzar una ofensiva
militar capaz de erradicar definitivamente a la guerrilla del Magdalena Medio. Los
paramilitares estaban armados con revólveres, pistolas, escopetas de cinco tiros,
machetes, en fin armas que podían ser suficientes para masacrar civiles y así “quitarle el
agua al pez”, pero no para confrontar al pez mismo, este no era el equipamiento de un
ejército de narcotraficantes y /o esmeralderos.

La revisión de los expedientes judiciales de este período muestra un


mejoramiento significativo del armamento de los paramilitares del Magdalena Medio:
fusiles Galil y G-3, ametralladoras Madsen y granadas; también contaban con avionetas,
una flota de vehículos y equipos sofisticados de comunicación (Gutiérrez y Barón,
2005). También en esta etapa además de seguir contando con el entrenamiento del
ejército, podían contar con instructores internacionales como corresponde a un negocio
global como el narcotráfico. En 1987 las Autodefensas del Magdalena Medio
organizaron una escuela para sus combatientes más destacados, provenientes de
distintas zonas del país, los instructores de dicha escuela fueron el coronel Israelí, Yair
Klein, y varios mercenarios británicos378.

Una cosa es contar con el crimen organizado como un miembro más de una
coalición y otra es incorporarlo como el principal patrocinador, esto alteró el panorama
del paramilitarismo de Puerto Boyacá, y lo fortaleció en distintos sentidos. En el aspecto
financiero, los nuevos fondos dispusieron las condiciones para implementar una
vigorosa expansión territorial. En distintas zonas rurales del país, ganaderos y en
algunos casos agroindustriales comenzaron a crear grupos de autodefensa tomando

377
La fiscal Silva también ha dedicado jornadas de versiones libres para indagar sobre temas específicos
como formas de financiamiento, política y estructuras. Por ejemplo, en el mes de febrero de 2010 y en el
mes de abril de 2011 hubo varias versiones libres dedicadas exclusivamente a ahondar en las formas de
financiamiento del Bloque Centauros.
378
‘Ex militar inglés habla de su participación en los entrenamientos de los grupos paramilitares de
Gacha’, El Espectador, 10 septiembre de 1994.
como ejemplo al grupo de Puerto Boyacá, y buscaron comunicarse e intercambiar
experiencias con sus líderes.

De hecho, ese fue el caso Héctor José Buitrago, el patriarca de los


“Buitragueños” –posteriormente, este grupo se hizo conocer como las Autodefensas
Campesinas del Casanare –; de acuerdo con el testimonio que entregó a las autoridades,
en sus comienzos su trayectoria como paramilitar estuvo marcada por las Autodefensas
del Magdalena Medio:

“…un día empezaron los rumores de que la guerrilla, dizque el Eln, se iba a
meter a la zona. La gente estaba nerviosa y eso fue lo que pasó. Los guerrilleros
llegaron a mi finca y no tuve cómo defenderme. Por esos días había conocido a
Gonzalo Rodríguez Gacha y me dijo que iba a realizarse una reunión en el
Magdalena Medio, que me invitaba, que fuera porque él quería que yo
conociera a unos señores que estaban teniendo los mismos problemas que yo
con la guerrilla. Fui y Rodríguez Gacha me presentó como un líder en
Casanare. Me extrañó porque yo no era más que un campesino con ganas de no
dejarse quitar su tierra. Yo tampoco tenía grandes estudios ni nada de eso. Pero
bueno, yo lo dejé. Y me presentó a los otros dos señores que estaban allí: el
primero se identificó como Henry Pérez y el otro como Ramón Isaza. Yo salí de
esa reunión con 100 fusiles que me regaló El Mexicano para que me defendiera.
Y así llegué a mi finca. Y otra vez la guerrilla se metió. Ya yo les había
entregado los fusiles a unos trabajadores míos y a gente del pueblo. Y esos
guerrillos se volvieron a meter a mi finca. Mataron mucha gente, como a 20, y
yo sentí que ese era el fin. Pero de nuevo Rodríguez Gacha me animó y me
mandó más armas y así fue como empezó todo”379.

El caso de “Los Buitragueños” es sólo es un ejemplo del apoyo decidido que


ofrecieron Rodríguez Gacha y las Autodefensas del Magdalena Medio al
paramilitarismo en los Llanos Orientales, hay que agregar que en esto también fueron
determinantes jefes esmeralderos como Gilberto Molina. Queda entonces claro que la
influencia de Rodríguez Gacha en los Llanos Orientales se materializó por medio de las
Autodefensas del Magdalena Medio, organización que para mediados de la década de
1980 había establecido fuertes lazos con el Cartel de Medellín, de manera que hombres
pertenecientes a esta organización llegaron a los Llanos a conformar y a poner en
marcha un grupos de autodefensas.

Entre los miembros de las Autodefensas del Magdalena que fueron a parar a los
Llanos Orientales estuvieron Ramón Isaza380, Gerardo Zuluaga (alias Ponzoña)381, y el
379
El Tripas’, en primera persona. El Espectador. 10 Abril de 2010.
[Link]
380
Isaza en distintos testimonios ha señalado que Henry Pérez, quien fue jefe militar de las Autodefensas
del Magdalena Medio a lo largo de los años 1980s, lo envió a combatir y a ayudar a consolidar grupos de
autodefensa en distintas zonas del país, entre ellas los Llanos del Yarí.
381
Zuluaga, en su versión libre del 17 de Febrero de 2009, aseguró que combatió en el Caquetá y en
Putumayo. Posteriormente, para mediados de la década de 1990, alias “Ponzoña” se convirtió en el
segundo comandante de las Autodefensas de Puerto Boyacá.
propio Manuel de Jesús Pirabán (alias Pirata)382. El único de estos paramilitares
pertenecientes a las Autodefensas del Magdalena Medio que echó raíces en los Llanos
Orientales fue Pirabán.

Por otra parte, hay que aclarar que al igual que ocurrió en otras regiones del país
como por ejemplo, en la Sierra Nevada y en el Oriente Antioqueño donde Adán Rojas y
Ramón Isaza respectivamente conformaron desde la década de 1970 grupos de
autodefensa antes de ser absorbidos por estructuras paramilitares con pretensiones de
implantar una estructura de mando unificado de grupos paramilitares, en los Llanos
Orientales también hubo autodefensas autóctonas o mejor dicho que antecedieron al
Bloque Centauros las más notables fueron el grupo de los “Buitrageños”, cuyo máximo
comandante fue Héctor Buitrago y que también en su momento fue patrocinado por
Gonzalo Rodríguez Gacha, posteriormente esta organización se denominó Autodefensas
Campesinas del Casanare (ACC); el mismo Pirabán organizó, luego del colapso de las
Autodefensas del Magdalena Medio, un grupo de autodefensas en San Martín (Meta);
otro de estos grupos antecesores del Bloque Centauros fue el de Baldomero Linares
(alias Guillermo Torres), y que se denominó Autodefensas Campesinas de Meta y
Vichada (ACMV), y que coloquialmente también eran denominados los “Carranceros”
por su supuesta cercanía con el esmeraldero Víctor Carranza, aunque Torres
repetidamente ha negado esto. Estas organizaciones operaron de manera independiente
hasta 1997, año en el que la Casa Castaño, entre otras razones, por petición de
ganaderos y terratenientes de la región comienza a penetrar y a alterar el semblante del
paramilitarismo llanero.

Cabe anotar que en la década de 1990, también coexistieron grupos de


autodefensa conformados por iniciativa de habitantes de pequeños poblados, así ocurrió
en El Dorado, cuyos pobladores se cansaron de los abusos de las FARC y se armaron
para repeler a la guerrilla. Su modo de operar se limitada a proteger sus poblaciones, por
lo tanto no tenían aspiraciones expansionistas ni tampoco intentaban perseguir a la
guerrilla más allá de los territorios que defendían. A lo largo de la década de los 1990s,
el panorama de la lucha contrainsurgente en los Llanos Orientales se mantuvo
relativamente inalterado, con los remanentes de las Autodefensas del Magdalena Medio,
los grupos de estirpe esmeraldera y los pequeños grupos de autodefensa organizados en
algunas poblaciones.

Hacia 1994, el conflicto armado en los Llanos Orientales inició una


transformación muy ligada a la voluntad de los Castaño de comenzar a golpear a las
FARC en los Llanos Orientales en donde se encontraban sus bloques más fuertes y sus
redes más significativas de financiación ligadas al narcotráfico. La irrupción de la Casa
Castaño en los Llanos Orientales, puede dividirse en dos etapas, la primera va de 1997

382
Piraban, al igual que Isaza y Zuluaga, estuvo a órdenes de Henry Pérez, en un comienzo, bajo la égida
de las Autodefensas del Magdalena Medio, Manuel de Jesús Pirabán operó como paramilitar en la
provincia de Rionegro en Cundinamarca, posteriormente, a comienzos de los años 1990s, fue trasladado a
los Llanos Orientales y se le encomendó desplegar la lucha contrainsurgente en las poblaciones de
Castilla Nueva, San Carlos de Guaroa, Puerto Lleras y Mapiripán, su labor allí, básicamente consistió en
aniquilar a militantes de la UP.
hasta 2002, años en que se crea el Bloque Centauros, bajo el mando de Miguel
Arroyave; y la segunda se extiende de 2002 hasta septiembre de 2004, fecha en que fue
asesinado Arroyave, a manos de los hombres cercanos a Manuel de Jesús Pirabán.
Revisemos, así sea de manera breve, lo que ocurrió en estas dos etapas.

En la década de 1990, la guerrilla se desenvolvía sin demasiadas dificultades en


los Llanos Orientales, los grupos de autodefensa que hacían presencia allí solamente
eran capaces de repeler el avance insurgente en territorios muy específicos, entre otras
razones porque no operaban de manera coordinada. Más o menos en 1993, varios
ganaderos desesperados con el acoso de la guerrilla contactaron a los Castaño, para
pedirles que implantaran un grupo paramilitar en la región. En 1994, los Castaño
enviaron a los llanos a José Uber Coca Cevallos, cuya misión era evaluar las
condiciones para disponer allí una estructura paramilitar de envergadura.

De esta manera, en 1997 llegaron los “urabeños” a los Llanos Orientales, sin
embargo, la llegada de tropas pertenecientes a la Casa Castaño no estuvo únicamente
determinada por el pedido de auxilio de ganaderos llaneros, hubo un catalizador todavía
más determinante, la necesidad de copar las rutas, cultivos y laboratorios del
narcotráfico en el sur del país, en este aspecto puso mucho énfasis Vicente Castaño 383.
En comienzo José Uber Coca Cevallos coordinó con Guillermo Torres las acciones
iniciales de un pequeño grupo conformado por “urabeños”, y en 1997, Carlos y Vicente
Castaño decidieron que era el momento de enviar a los llanos más hombres y además
organizar una operación de gran talante contra las FARC. Se proyectó que dicha
operación se ejecutara en Caño Jabón porque en esa población supuestamente vivían
varios colaboradores de la guerrilla, y precisamente uno de los guías contactados para la
misión era habitante de Caño Jabón, se trataba de Dumar Guerrero Castillo (alias Cara
de Cuchillo), hermano de alias Cuchillo. Sin embargo, por problemas de coordinación
con los “Buitragueños” no se llevó a cabo esta avanzada paramilitar hacia Caño Jabón,
por lo que se decidió ejecutar la masacre contra los supuestos colaboradores de las
FARC en Mapiripán, esto a pesar de no tener certeza de quiénes entre sus pobladores
eran colaboradores de la guerrilla; la masacre se extendió por 5 días y fueron asesinadas
más o menos 50 personas. No obstante, la improvisación que rodeó esta acción
paramilitar, su ejecución sirvió como un brutal anuncio de la llegada de las ACCU a los
Llanos Orientales.

Posteriormente, en mayo de 1998, por orden de Vicente Castaño, hubo una


incursión paramilitar en Caño Jabón donde fue asesinado un número indeterminado de
campesinos. Hay que aclarar que estas no fueron sus únicas irrupciones, entre 1997 y
1998; en efecto, para este período la Fiscalía cuenta con evidencias de numerosas
incursiones paramilitares a distintos poblados que dejaron como víctimas fatales cientos
de habitantes de los Llanos Orientales.
383
En palabras de la Fiscal Quinta de Justicia y Paz, Elba Beatriz Silva desde 1994 “…la casa Castaño,
había dicho tenemos que entrar a los Llanos Orientales, porque los Llanos Orientales como fuente de
financiación de narcóticos es muy importante, esa parte la manejaba Vicente Castaño, porque Vicente era
el comandante máximo de todo, era el más importante, inclusive que Carlos, Carlos era la imagen política
y militar hacia afuera, pero quien mandaba era Vicente, sin lugar a dudas Vicente era el comandante”.
Luego de la masacre de Mapiripán, los Castaño enviaron 200 hombres para
mantener su avanzada en los llanos, los grupos que allí operaban desde mediados de la
década de 1980, fueron convocados para incorporarse a las ACCU, entre estos el que
comandaba alias “Pirata”, a este jefe paramilitar le resultaba muy difícil rechazar esta
invitación puesto que apenas contaba con 40 hombres. Se delegó a Humberto Victoria
(alias Raúl) la coordinación de esta filial de la Casa Castaño en los llanos, pero su
gestión no satisfizo a los Castaño, así que lo reemplazaron por alias Eduardo 400,
antiguo escolta de los Castaño, este paramilitar reconoció la acogida que tenía “Pirata”
entre la población y decidió nombrarlo segundo jefe militar de la organización384.

Este asentamiento de paramilitares provenientes de Urabá era reconocido en los


Llanos como una filial de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU)
luego de su articulación con antiguos grupos de autodefensa de la región. Eduardo 400,
dispuso algunos cambios. Primero, con el argumento de que como ya se habían llevado
a cabo las conferencias que dieron origen a las AUC385 era necesario darle una identidad
propia a la estructura paramilitar de los Llanos, fue así como a comienzos de 1999
surgió la idea de denominar a esa fuerza “Bloque Centauros”386. En 2000 fue capturado
Eduardo 400, y “Pirata” asumió la dirección de la organización, sin embargo, su
comandancia no se prolongó por mucho.

En 2001, Miguel Arroyave, alias “El Arcángel”, hizo contactos con los Castaño
para proponerles que dado que él contaba con mando sobre bandas de crimen
organizado en Bogotá y que además transportaba insumos químicos hacia el Guaviare,
se estructurara un frente en ese departamento, cuyos grupos de autodefensa funcionaban
de manera independiente con respecto al Bloque Centauros. Arroyave, viajó al Guaviare
a evaluar la situación, concluyó que en ese departamento no había una organización
paramilitar fuerte y a la vez, que las potenciales fuentes de financiación eran
significativas. En consecuencia, pidió a los Castaño que le permitieran hacerse cargo del
Bloque Centauros, ellos aceptaron. Arroyave asumió el manejo del Bloque Centauros en
2002, en sus manos ese bloque paramilitar creció exponencialmente gracias a su feroz
estrategia de extracción de rentas. Pero fue precisamente esta avidez la que condujo al
resquebrajamiento de la estructura interna del Bloque Centauros, los miembros de esa
organización que habían pertenecido a los grupos paramilitares que venían operando en
los Llanos antes de la llegada de los “Urabeños”, no vieron con buenos ojos los manejos
de Arroyave, porque estaban afectando a ganaderos y terratenientes que los apoyaban
desde la década de 1980.

384
Entrevista con las Fiscal Quinta de Justicia y Paz.
385
De hecho Hernán Gómez Hernández, antiguo asesor de Carlos Castaño, aseguraba hacia finales de la
década de 1990, que en la conformación de las AUC fue relevante “la fuerza armada de los arroceros de
San Martín”.
386
Se puede decir que El Bloque Centauros, fue una organización paramilitar comandada por Miguel
Arroyave. La estructuración de este bloque fue impulsada por la Casa Castaño, este proceso implicó la
irrupción de una fuerza invasora representada en las tropas enviadas por los Castaño desde Urabá y
también la sumisión de los grupos de autodefensa que desde mediados de la década de 1980 operaban en
Meta y Guaviare.
Como consecuencia de estas discrepancias, alias “Pirata” y otros jefes
paramilitares que también estaban descontentos con los manejos de Arroyave planearon
su asesinato, que se consumó el 19 de septiembre de 2004 en el Meta 387. Con Arroyave
fuera del camino, alias “Pirata” se propuso recomponer las deterioradas relaciones con
la población, así lo afirma alias “Chatarro”:

“Es que son tantas las cosas bárbaras que se hicieron, que opaca… no se
nombra y si se dice es porque usted ya lo dice, entonces se respeta la palabra,
pero no es importante; claro que se hicieron obras y se hicieron gestos muy
bonitos, gestos de política de comandante de autodefensas, se acaba el Bloque
Centauros y pasa a ser Héroes del Llano, eran tres comandantes, tres
comandantes y cuatro frentes o cinco frentes, pasa Manuel de Jesús Piraban a
la cabeza como comandante del bloque Héroes del Llano y de ahí para abajo
siguen dos comandantes que es Soldado y mi persona, con un pensamiento
netamente de autodefensa, fuera del narcotráfico y de todo lo relacionado con
narcotráfico, porque no nos agradaba y comenzamos a hacer ese trabajo,
comenzamos a hacer escuelas, carreteras, a hacer unos gestos para la época.
Hoy en día la gente…es que lo hacían para agradarle a la comunidad, ellos lo
hacían no porque les gustaba, eso lo sabemos solamente nosotros, pero nosotros
lo hacíamos porque nos gustaba, porque afortunadamente nosotros teníamos
una empresa donde había más plata o sabíamos manejar más plata que la
misma alcaldía o la misma gobernación”.

No sobra recalcar que esto implicó un cambio radical en la estructura del Bloque
Centauros, alias “Pirata” constituyó la organización que denominó Héroes del Llano y
Guaviare, donde compartía el mando con alias “Cuchillo”. Por su parte, los “urabeños”
cogen distintos caminos, algunos se unieron a los Héroes del Llano y Guaviare; otros
continuaron o se unieron al Frente Pedro Pablo González, que se mantenía bajo la égida
de la Casa Castaño, al igual que el Frente Capital; mientras que otros retornaron a
Urabá.388

e. El Bloque Centauros según Justicia y Paz

El Centauros en la perspectiva de la fiscal

El equipo del Despacho Quinto de Justicia y Paz, al igual que otros despachos de
Justicia y Paz, también ha recurrido a los dos arquetipos, el de autodefensas y el de
387
Alias “Andrés Camilo” fue nombrado como el reemplazo de Arroyave, este paramilitar se definió así
mismo como jefe político del Bloque Centauros.
388
Por ejemplo, en marzo de este año fue capturado en el municipio de Chigorodó (Antioquia), alias
“Gato Negro o Patacón” antiguo miembro del Frente Pedro Pablo González. Cayó exparamilitar
sindicado de masacres en Casanare y Cundinamarca. Caracol. Marzo 10 de 2011.
[Link]
paramilitares para analizar la evolución de las distintas organizaciones que convergieron
en algún momento en lo que se conoció como el Bloque Centauros. A diferencia de la
excesiva idealización en la que han incurrido otros fiscales que han optado por
categorizar a cada bloque como autodefensa o como paramilitar, la fiscal Silva tiene
claro que los frentes que conformaron el Centauros tuvieron cada uno una evolución
particular que hace imposible incluirlos rígidamente en una u otra categoría.

La caracterización del Bloque Centauros que estructuró la fiscal Silva junto con
su equipo de trabajo combina atributos básicos de dos arquetipos: el de autodefensa y el
de paramilitar. Dichos atributos pueden resumirse así: tanto los grupos de autodefensa
como los paramilitares están comprometidos con la lucha contrainsurgente, pero
mientras las autodefensas se dedican a defender territorios específicos, los paramilitares
tienen un ánimo expansionista, pretenden copar distintos territorios en su afán de
combatir a las organizaciones guerrilleras, si se quiere, puede decirse que los
paramilitares tienen un carácter ofensivo, y las autodefensas haciendo eco a su
membrete tienen un carácter más defensivo. Por otra parte, hay que tener en cuenta la
independencia de estos grupos con relación a las fuerzas de seguridad del Estado, esta
independencia también puede expresarse con respecto a narcotraficantes u otras
organizaciones armadas. El rasgo clave que hay que tener presente es la iniciativa de
pobladores nativos de un territorio con influencia guerrillera para organizar un grupo
armado que le haga frente a los grupos guerrilleros.

Como lo han hecho otros fiscales de la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía, la


fiscal Elba Beatriz Silva, también ha tenido muy presentes los aspectos fundacionales y
la irrupción del paramilitarismo en los Llanos Orientales. La fiscal Silva y su equipo
tienen claro que principalmente el auge y consolidación del paramilitarismo en esta
región del país se debió a actores armados provenientes de otras regiones del país esto
es válido durante la década de 1980 así como en los años 1990s en adelante.

En los años 80 del siglo pasado, no es posible hablar de autodefensas para


referirse a las Autodefensas Campesinas de Meta y Vichada (ACMV), Autodefensas
Campesinas del Casanare (ACC), mucho menos lo era el grupo que organizó alias
“Pirata” en San Martín precisamente porque su llegada a los llanos fue consecuencia de
la expansión de las Autodefensas del Magdalena Medio. La fiscal Silva tiene muy
presente que aunque estos grupos comparten algunos rasgos del arquetipo de
autodefensas, como su tendencia a defender territorios específicos y no tener mucha
proclividad a expandirse hacia otras zonas, el hecho de que su origen haya estado ligado
a agentes no nativos de los Llanos Orientales les quita el carácter de autodefensas; estas
apreciaciones fueron patentes en la entrevista que dieron a Memoria Histórica la fiscal
Silva y uno de sus investigadores, en medio de esta entrevista ambos intercambiaron
perspectivas:

Asistente de la fiscal: “cada uno tenía su zona, se respetaron y cuando llegó Pirata con
su grupito se ubicó en San Martín y Vistahermosa, llegó Guillermo Torres y se ubicó en
Puerto Gaitán, en Puerto López, cada cual sabía la existencia y cada uno se respetaba su
territorio; además porque ellos sabían quiénes eran los patrones, ellos no eran como tal
los patrones inicialmente, llegaron como comandantes pero venía gente mucho más
poderosa detrás de ellos. Cuando las autodefensas, sobretodo en el Llano… ¿cuándo se
transforman los autodefensas en los Llanos?, cuando llegan los Urabeños, ellos pasan de
ser defensivos a ser ofensivos”.

Fiscal Silva: “Aunque esa cuestión tampoco la podemos tomar desde ese punto de vista
como autodefensa como tal; yo pienso que las autodefensas estuvieron antes de los años
90, no son autodefensa, porque con la llegada de Pirata que venía de [Rodríguez]
Gacha, que era narcotráfico, no podemos decir que es netamente autodefensa; los
reportes que nosotros tenemos, es que ellos llegaron acá para cubrir el territorio de
algunas personas que tenían sus negocios y sus minas, a protegerlos, fue como una
guardia armada; ahí yo consideraría que esas no son autodefensas”.

Siendo congruente con este criterio, la fiscal Silva señala a las autodefensas de
El Dorado como un genuino ejemplo de grupo de autodefensas: “En El Dorado dicen ya
no queremos más guerrilla y ellos son los que cuenta Vladimir, se organizan en 15, pero
del pueblo, gente del pueblo, consiguen escopetas y ya no dejan entrar más guerrilla”.

Claramente, el caso de las autodefensas de El Dorado se ajusta al arquetipo de


autodefensas por sus atributos: espíritu contrainsurgente, defensa de un territorio
específico, ausencia de ánimo expansionista y la iniciativa de sus propios pobladores
nativos de enfrentar a la guerrilla. Adicionalmente, la fiscal Silva, basándose en la
información que ha recogido sobre estas autodefensas, define otros atributos del
arquetipo de autodefensas: “No se meten a la política, ni se toman la autoridad de
asesinar a personas de la misma población, sino [que] ellos se defienden”.

Sin embargo, dado lo difusa que es la distinción conceptual entre autodefensas y


paramilitares, no es de extrañarse que organizaciones paramilitares que se estructuraron
en los Llanos Orientales bajo la égida de esmeralderos, narcotraficantes o las
Autodefensas del Magdalena Medio esgriman tácticas de combate o actitudes propias de
genuinos grupos de autodefensa. Dado que estas organizaciones comenzaron a operar en
distintas zonas de los Llanos Orientales para proteger los intereses de poderosos
individuos relacionados con las industrias de las esmeraldas y del narcotráfico sus
operaciones se limitaron a contener el ingreso de la guerrilla a territorios que eran
importantes para sus patrones; la fiscal Silva tiene esto claro por eso categoriza de
manera distinta a estas organizaciones ligadas a esmeralderos y narcotraficantes
definiéndolas como “guardia armada”.

Hacia mediados de los años 90 del siglo pasado la llegada de miembros de la


Casa Castaño a los Llanos Orientales con el fin de ir estructurando una organización
satélite en esa inmensa región fue el catalizador de tremendos cambios en el rumbo y
dinámica del paramilitarismo llanero. Como ya se ha señalado, la incidencia de la Casa
Castaño en los Llanos Orientales se divide en dos etapas, la primera va de 1997 hasta
2002, cuando toma las riendas de la organización paramilitar Miguel Arroyave, la
segunda, se extiende entre 2002 y 2004, año en que fue asesinado Arroyave por sus
subalternos, en plena negociación de paz con el gobierno.

El primer período de presencia fuerte de la Casa Castaño en los Llanos


Orientales estuvo marcado por la comandancia de dos hombres de confianza de los
Castaño, el primero de ellos fue alias “Raúl” cuyo desempeño no satisfizo a los Castaño
por lo que decidieron reemplazarlo por alias “Eduardo 400” antiguo escolta de los
Castaño. Este período se caracterizó por una inserción, sin demasiados inconvenientes,
en la región de las fuerzas de la familia Castaño. Por otro lado, precisamente en 1997,
fue cuando los Castaño se embarcaron en la configuración de lo que denominaron
Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), en este sentido y por criterio de Eduardo
400, la organización que estaban estructurando los Castaño en los llanos dejó de
denominarse Autodefensas de Córdoba y Urabá y hacia 1999 se dispuso ponerle el
nombre de Bloque Centauros.

El apelativo no fue lo único que cambio con la consolidación de la Casa Castaño


en los Llanos Orientales, hubo otros cambios más dramáticos y de fondo, y que entre
otras cosas son muy palpables en el recuento y el análisis que hacen la fiscal Silva y su
grupo de investigadores. Podemos comenzar por revisar cómo cambiaron las relaciones
entre las Autodefensas de San Martín (al mando de alias “Pirata”), las Autodefensas
Campesinas de Casanare (comandadas por los Buítrago), Autodefensas Campesinas de
Meta y Vichada (bajo la égida de alias “Guillermo Torres”), y claro los “Urabeños”.
Recordemos que en la década anterior, o sea la de 1980, estas organizaciones no se
preocuparon por coordinar operaciones, sus comandantes sabían de la existencia de sus
colegas pero con el criterio de respetar sus territorios no había ningún ánimo para
construir lazos más estrechos; pues los Castaño cambiaron esto, dado que su idea de las
AUC era integrar a los distintos grupos de autodefensa del país, una consecuencia
derivada de ese propósito fue la coordinación de operaciones.

Otro aspecto en el que se puso mucho énfasis en la etapa de la Casa Castaño fue
en el crecimiento organizacional y en el incremento de las rentas que no sólo sirvieron
para mejorar la capacidad operativa del Bloque Centauros sino para enriquecer a sus
principales cabecillas, esto trajo consecuencias negativas en las formas de interacción
entre paramilitares y habitantes de los Llanos Orientales porque este afán por mejorar
los aspectos financieros implicó presionar a distintos sectores de la población, en
especial a los ganaderos y terratenientes. Precisamente alias “Chatarro” expresó su
desacuerdo con los manejos de Miguel Arroyave a Memoria Histórica:

“…porque veníamos con un pensamiento diferente ahora años y llegar con un


comandante mucho más hostil, que fue Miguel. Nosotros como mando medio, yo
para esa época ya tenía mando, comencé a ver que se estaba desenfocando la
lucha armada y estábamos yendo hacia el narcotráfico y más hacia el secuestro y
la extorsión. Obvio que las autodefensas tienen que vivir de lo ilegal, no teníamos
otra opción, pero de una manera más humana; le doy un ejemplo…si usted tiene
500 cabezas de ganado, obvio que usted como campesino me tiene que colaborar,
no es si quiere, me tiene que colaborar a mi, pero de una manera que usted quede
con su capital, de sus ganancias me dé a mi, no es ir a quitarle sus 500 cabezas
de ganado y fuera de quitarle las 500 cabezas de ganado, quitarle la finca, eso
fue lo que hizo don Miguel Arroyave; eso iba en contra de las políticas o el
pensamiento de las mismas autodefensas en que nosotros habíamos estado desde
el 1996”

El testimonio de alias “Chatarro”, quien fue el segundo al mando de la


organización de Manuel de Jesús Pirabán, alias “Pirata”, resume bien cómo cambió el
paramilitarismo en los llanos por la influencia de la Casa Castaño:

“…cuando llegaron en el 98 las [autodefensas] de Urabá crecieron digamos un


30%, cuando llegaron las autodefensas del Bloque Centauros que lo cogió en
sus manos Miguel Arroyavé crecieron un 200 o 300%, como una chispa, porque
comenzó a inyectarse de dineros de otra manera, producto del narcotráfico o de
las vacunas, se intensificó la cuestión de las vacunas389.”

De la mano con este mejoramiento del poder de fuego y financiero del


paramilitarismo en los llanos vino también una degeneración de las tácticas de guerra,
se hicieron comunes las masacres, los asesinatos ejecutados con brutalidad extrema y el
arrasamiento de poblados. Alias “Chatarro” mano derecha de alias “Pirata” afirmó en
entrevista con Memoria Histórica que este tipo de prácticas fueron implantadas en los
Llanos Orientales por los “urabeños”390:

“Antes de llegar los de Urabá, del 96 al 98, era una autodefensa meramente
muy reducida, en un espacio muy reducido, porque operábamos solamente en la
jurisdicción de San Martín, era una autodefensa campesina, con esa tradición y
esa forma de pensar de las antiguas autodefensas de los 80; cuando llegan las
autodefensas de Urabá, llegan con otro pensamiento, enfocados en el mismo
enemigo que eran las FARC, pero con otro pensamiento y otras formas de
actuar, de pronto de una manera más brusca, algo que nosotros no habíamos
hecho anteriormente, como las masacres, eso no lo conocíamos nosotros ahí en
San Martín o asesinar gente tan indiscriminadamente, sin haber hecho antes
una investigación a fondo, sin comprobar las cosas”.

La fiscal Silva tiene claro esto, ella expresa muy bien cómo la ambición de
Arroyave fue deteriorando las relaciones con la población y de paso fue agrietando la
estructura interna del Bloque Centauros: “Miguel [Arroyave] me gustó esa tierra venga
para acá o negocio con la viuda, a mucha gente la hicieron venir a Bogotá a firmar
escrituras y la gente comenzó a quejarse con Pirata…si nosotros a ustedes les pagamos,
389
Entrevista a alias “Chatarro”, cárcel La Picota, septiembre de 2010.
390
Al igual que otros fiscales de Justicia y Paz, la fiscal Silva reconoce la importancia de analizar el perfil
de los comandantes para comprender porqué determinadas organizaciones actuaban como actuaban, esto
lo explicó a Memoria Histórica: “Para poder estudiar estos grupos y ver de pronto la violencia, lo que
sucedió y cómo eran las atrocidades, hay que analizar también a los comandantes y hay comandantes de
comandantes, cuando uno ve esas zonas de desmembramientos, de abusos y de todas esas cosas, uno
mira cuál era el comandante y uno dice… ah no; en cambio Pirata tiene un perfil menos agresivo”.
entonces Pirata acumule y acumule… porque él desde el 2002 empezó a manejar el
tema, pero dicen las malas lenguas, que Miguel Arroyavé como era tan ambicioso y
quería tener dinero y dinero, [que] empezó a usurpar tierras, a matar gente, a desplazar
gente, ganaderos pequeños, medianos y grandes.”

Otra consecuencia significativa de la avidez de Arroyave fue el conflicto con las


Autodefensas Campesinas de Casanare, según alias “Don Mario”, el entonces
comandante del Bloque Centauros les dio el siguiente ultimátum a los Buitrago:

“Arroyave les hizo saber a los Buitrago que debían unificarse y que él estaba
dispuesto a permitirles seguir mandando en su zona, pero que todo debía ser
manejado con su autorización. En pocas palabras, se autoproclamó como el jefe
único, con lo que ni Héctor Buitrago ni sus hijos ‘Caballo’ y ‘Martín Llanos’
estaban de acuerdo. No aceptaron esta orden y decidieron que si tenían que
morir para no permitir que esto pasara, estaban dispuestos a entregar sus
vidas”391.

La actitud ambiciosa y autoritaria de Arroyave rompió el delicado equilibrio que


había mantenido alias “Eduardo 400”, que se basaba en que los miembros de las ACCU
y los de las demás organizaciones paramilitares presentes en los llanos colaboraba en
operaciones conjuntas en distintos territorios cuando era necesario pero sin
comprometer los dominios territoriales de cada organización. La fiscal Silva tiene claro
que Arroyave fue el factor que alteró dicho esquema: “…los llaneros y las ACCU
(Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá), dividieron territorio, de aquí hasta acá
es mío y se respetaban, cuando los Buitrago por ejemplo, iban a tener una confrontación
y necesitaban apoyo los de las ACCU o las AUC los ayudaban y Guillermo Torres, se
unían; de hecho varias de las masacres fueron en conjunto, entonces todos eran amigos,
se dividían el territorio, lo respetaban, todo estaba bien, en la normalidad, hasta que
llega Miguel y se despelota todo”.

Además, progresivamente Arroyave estaba tratando de desplazar de la dirigencia


a comandantes de tradición en los llanos como alias “Pirata”, y sus subalternos, con el
fin de traer a sus paisanos antioqueños a comandar entre ellos a Julián el hermano de
Mono Leche, a alias “Mauricio”. Ante esta cantidad de amenazas, ambición desbordada,
y desmedro de la base social que respaldaba al paramilitarismo en los Llanos Orientales,
algunos hombres más cercanos a alias “Pirata” deciden eliminar a Arroyave e
independizarse de la Casa Castaño.

Es necesario detenernos brevemente a examinar la actitud analítica de la fiscal


Silva para definir el arquetipo del Bloque Centauros. Si bien ella acude – como lo hacen
otros fiscales de Justicia y Paz – a la contraposición conceptual entre autodefensas y
paramilitares para perfilar a esa organización paramilitar en sus distintas etapas así
como a los frentes que la integraron, su aplicación de esta contraposición tiene
391
Memorias de un 'para' (el diario de 'Don Mario'). Semana. 17 Marzo 2007.
[Link]
diferencias de fondo con respecto a la de otros fiscales. Mientras otros fiscales han
optado por considerar esta contraposición como una dicotomía rígida, que dicho de
paso, termina por viciar el análisis de los bloques paramilitares cuyos procesos tienen a
cargo, la fiscal Silva ha optado por una aproximación inductiva al paramilitarismo de
los Llanos Orientales, razón por la cual en lugar de dejar de lado información que no
encaje bien con la distinción conceptual autodefensas – paramilitares ha enriquecido
hábilmente su modelo de análisis basado en esa distinción.

De esta manera, el equipo del Despacho Quinto de la Unidad de Justicia y Paz


de la Fiscalía ha hecho de la contraposición autodefensas – paramilitares un modelo
analítico flexible capaz de incluir a las distintas manifestaciones del paramilitarismo
colombiano en los Llanos Orientales. Dentro del esquema analítico consolidado por las
fiscal Silva y su equipo de investigadores dicha contraposición deja de ser un sistema
clasificatorio inflexible de organizaciones contrainsurgentes que exige definir a unas de
estas organizaciones como autodefensas y otras como paramilitares, para pasar a
constituirse en una especie de eje continuo cuyos puntos extremos son los arquetipos de
autodefensas y paramilitares, y donde cada organización dependiendo de su origen y
evolución está más o menos cerca de uno u otro de los puntos extremos.

Para cerrar esta sección es apropiado resaltar que el análisis y definición que
hacen la fiscal Silva y su equipo de investigadores del Bloque Centauros añaden nuevos
elementos para sopesar las limitaciones de los análisis sobre la evolución de distintos
bloques paramilitares estrechamente circunscritos a la dicotomía autodefensas –
paramilitares; algunos de estos elementos pueden considerarse como derivados de la tan
mencionada dicotomía (despliegue de operaciones conjuntas, y crecimiento
organizacional), otros en cambio, deben entenderse como aspectos que se escapan al
análisis demasiado arraigado en la dicotomía autodefensas – paramilitares
(resquebrajamiento organizacional, despliegue extremadamente brutal de violencia,
perfil de los comandantes).

El Centauros en la perspectiva de los postulados

Es importante decir que la historia del Bloque Centauros que ha ido fluyendo en
el trasegar del proceso de Justicia y Paz guarda mucha correspondencia con la manera
como se desmovilizaron los frentes que lo constituyeron, es decir, estos frentes se
desmovilizaron no como parte del Centauros sino como estructuras separadas e
independientes. El discurso de los postulados del Bloque Centauros, principalmente de
alias “Pirata”, sus antiguos subalternos y aliados muestra que las organizaciones que
ellos dirigían no eran del todo afines con los criterios y prácticas de la facción de los
“Urabeños”. Por su lado, los antiguos cabecillas de los “urabeños,” particularmente alias
“Don Mario” y alias “El Cura,” no han controvertido la perspectiva del sector de
postulados cercanos a “Pirata” sino que se han dedicado a describir las formas de operar
del Centauros, algunos hechos puntuales y la evolución de la estructura del bloque,
aspectos que en general confirman la perspectiva que tienen “Pirata” y sus hombres más
cercanos. Manteniendo esto presente es posible resumir en una serie de fundamentos lo
expresado por los postulados del Bloque Centauros:
-La llegada de los “Urabeños” a los Llanos orientales conllevó el escalamiento de la
violencia paramilitar. La influencia de la Casa Castaño en los Llanos implicó un
aumento de la violencia en términos de número de personas asesinadas pero también en
el grado de brutalidad en las formas de matar. Para ilustrar este punto es oportuno
recordar lo que afirmó – con algo de impresión – “Carecuchillo” sobre alias “Pollo
Roger”, un paramilitar de la vena de la Casa Castaño392:

“Pollo era muy violento, por eso la orden de los comandantes era ponerlo a
matar, porque él en Urabá mató mucho, por eso él se estaba enfermando, se
estaba volviendo loco. Los más matones estaban con Cura”393.

Las facciones “nativas” de los Llanos Orientales eran más respetuosas de la población.
En distintas versiones libres alias “Pirata” ha afirmado que la organización que él dirigía
respetaba más a la población que los “Urabeños” y que fueron estos últimos los que
emplearon la violencia indiscriminada contra la población civil. En la versión libre del
20 de enero de 2011, a propósito de una masacre cometida en La Primavera un
municipio del Vichada, y el subsiguiente desplazamiento de la población del municipio,
Pirata reconoció su responsabilidad en el transporte de los paramilitares que ejecutaron
la matanza, pero en su diálogo con la fiscal trató de aclarar que no fue por orden suya
que ocurrieron esos hechos:

Fiscal: ¿Había orden de desplazar a la población?

Pirata: Nosotros recomendamos buen trato a la población.

Fiscal: Pero también arrasaron con el pueblo, ¿qué opina de eso?

Pirata: Es lamentable que todo eso haya pasado, que se haya desplazado a la
población y se haya acabado con el pueblo394.”

En los Llanos orientales la Casa Castaño fue una organización predatoria. De acuerdo
con lo relatado en las versiones libres tanto por antiguos miembros de los “urabeños”
como por ex miembros de los frentes paramilitares que los antecedieron en los Llanos,
lo que más impulsó a los Castaño a incursionar a los Llanos Orientales fueron las rentas
provenientes de las economías legales e ilegales de esa región del país. 395 Este usufructo
de las economías de los Llanos era directo o indirecto; por ejemplo, en el caso del

392
Versión libre del 11 de agosto de 2010.
393
A propósito de “Pollo” la fiscal Silva recordó en entrevista con Memoria Histórica que de este
paramilitar “todo el mundo dice que era un enfermo, [que] tenía que matar a diario”.
394
Versión libre del 20 enero de 2011.
395
En palabras de alias “Don Mario”, “Vicente [Castaño] no vendió franquicias. Miguel [Arroyave] le
mandaba plata, pero él fue nombrado”. Primera versión de “Don Mario”, 3 de noviembre 2009. Verdad
Abierta. [Link]
auc-se-financiaron-con-la-coca. En su segunda versión reconoció que él era el encargado de las cuentas
del Bloque Centauros y que recibía dinero que estaba destinado a Vicente Castaño.
narcotráfico el bloque Centauros contaba con sus propios cultivos y laboratorios, y por
otra parte, dispusieron de un impuesto al que denominaron “impuesto de tránsito de
coca”. También estaban las tradicionales “vacunas” a ganaderos, agricultores, a distintas
empresas, particularmente a las empresas petroleras.396 Otra estrategia de
enriquecimiento de Vicente Castaño y Miguel Arroyave fue la expropiación de tierras a
ganaderos y agricultores. Uno de esos casos de expropiación fue el de la finca La
Argentina, ubicada en el Casanare, inicialmente Jesús Pereira, alias 'Alfonso', por orden
de Vicente Castaño obligó a su dueño a hacer un traspaso de ganado, luego Castaño
ordenó despojarlo de sus tierras y asesinarlo. Según el abogado que representa al dueño
legítimo de la finca La Argentina,397 efectivamente a mediados de enero de 2001,
Vicente Castaño le ordenó a alias “Alfonso” despojar de la finca a su dueño y
asesinarlo, pero en sus propias palabras los eventos siguieron otro curso:

“…milagrosamente “Alfonso” se apiadó del dueño, porque ya era un señor de


edad y le hacía acordar del Papá, y entonces le dijo a Vicente Castaño que ya
era un señor de edad, la orden quedó en que le quitaban la finca pero sin
matarlo, lo obligaron a hacer el negocio apenas por 350 millones y con eso el
viejo se fue para Bolivia a probar suerte, y cuando oyó lo de la desmovilización
se devolvió para ver si podía recuperar lo que le robaron. Esa finca después la
resultaron comprando Oscar de Jesús López Cadavid,398 representante a la
Cámara y luego gobernador, y el socio de él, Benedictino Romero, ellos le
pagaron a “Alfonso” 400 millones por la finca, él se cogió 50 millones y le dio
350 millones a mi representado”.

Es muy importante advertir que las expropiaciones de predios por parte de los
máximos jefes del Bloque Centauros no sólo afectaron a distintos propietarios de tierras
en los Llanos, sino también a los propios miembros del bloque Centauros. En versión
libre conjunta del 25 de febrero de 2011, alias “Alfonso”, el mismo que ejecutó la
expropiación de la finca La Argentina, afirmó lo siguiente:

“A mí Miguel Arroyave me cogió “El Chaparrito”, esa era una finca que yo tenía
en el Pore, Casanare y que yo le compré a Arroyave cuando él estaba en la
cárcel, en el 2000”399.

Las expropiaciones a finqueros y ganaderos de los Llanos Orientales estaban


afectando la base social de “Pirata”, este fue uno de los factores que impulsó la violenta
disolución del Bloque Centauros. Esta impresión es compartida por la fiscal Silva,
396
En versión libre del 23 de marzo de 2010, “Don Mario” y alias “Flechas” afirmaron que la
multinacional Perenco financiaba al Bloque Centauros.
397
Entrevista al abogado representante del dueño de la finca La Argentina. La entrevista del abogado con
Memoria Histórica se realizó durante el receso de la versión libre del 11 de abril de 2011.
398
Las versiones libres de los postulados del Bloque Centauros han sido prolijas en la descripción de las
relaciones entre políticos y el Bloque Centauros. Entre los políticos señalados por vínculos con el
Centauros están Euser Rondón, Edilberto Castro Rincón (Gobernador del Meta para el período 2004 –
2007), y los ex gobernadores del Guaviare Nebio Echeverry (2001- 2004) y José Alberto Pérez (2004-
2007. También se sabe que Arroyave decidió financiar campañas para la gobernación en distintos
departamentos de los llanos con el fin de acaparar contratos para obras públicas.
399
En la misma versión libre fueron narrados otras expropiaciones del mismo tipo.
según sus palabras: “Por lo menos, lo que uno ha podido percibir es que la población lo
apreciaba, él Manuel de Jesús Pirabán, alias “Pirata” era la autoridad, no era una pera en
dulce y además ellos también se nutrieron del narcotráfico y esas cosas; pero no era tan
rechazado y lo que nosotros podemos advertir es que a partir de la llegada, de los que
llamaban Urabeños, los Negros, explotó toda esa parte muy violenta. De hecho, ese fue
el encontronazo que tuvieron, que más adelante daña la historia, porque Pirata decía “es
que empezaron a matar un poco de gente que yo conocía, con los que nos habíamos
criado” y ellos veían que había una parte injusta, si me gustó esa finca quítenla como
sea, tráigame al dueño de la finca”.

La logística del Bloque Centauros fue compleja. A pesar de que la cohesión entre
los frentes y jefes paramilitares del Bloque Centauros fue endeble en términos de
acuerdo de criterios y prácticas, buena parte de sus operaciones tanto las comunes como
las de mayor calibre implicaron planeación hasta de varios meses, consecución de
armamento y munición, coordinación, movilización masiva de tropas cuyos hombres
pertenecían a distintos frentes, y coordinación con miembros de las fuerzas de seguridad
del Estado. En las versiones libres en las que los postulados describen operaciones
conocidas y acciones del Centauros que salieron a la luz gracias al proceso de Justicia y
Paz, suelen estar presentes los mencionados rasgos.

El Bloque Centauros si tenía una inspiración contraguerrillera. En distintas


versiones libres alias “Pirata”, alias “Chatarro”, y alias “Carecuchillo” se han declarado
víctimas de la guerrilla. “Pirata” en sus primeras versiones libres declaró que en su
pueblo de origen, San Cayetano (Cundinamarca), las FARC asesinaron a personas
cercanas a él y por eso decidió combatir a la guerrilla. “Chatarro”, ha afirmado que el
fue desplazado cuatro veces por culpa de las FARC, y “Carecuchillo” afirma que fue
campesino desplazado de Caño Jabón.

La fiscal Silva es consciente de la importancia de este aspecto en la definición


del arquetipo del Bloque Centauros, en este sentido en una de las entrevistas que le
concedió a Memoria Histórica señaló lo siguiente: “nuestra labor, aparte de investigar y
documentar el tema del paramilitarismo, se inicia con la documentación del tema de la
subversión, tiene que ser así, para nosotros poder determinar si efectivamente el
paramilitarismo surge como una respuesta a la presencia insurgente y de eso
determinamos nosotros que sí nació inicialmente de esa presencia insurgente y que esa
fue la reacción que tuvo, las autodefensas”.
3ª PARTE

EN LAS FRONTERAS DEL SISTEMA DE JUSTICIA Y PAZ

IV. BUSQUEDAS EXTRAJUDICIALES E IMAGINARIOS DE VERDAD

En esta parte del texto nos ocuparemos de esa violencia a cuenta gotas que
también ejercieron los grupos paramilitares y que se traduce en desapariciones y
asesinatos selectivos aislados que no dan lugar a estadísticas escalofriantes, ni a duelos
compartidos, ni a memorias colectivas. Una violencia invisible que origina entre los
afectados la necesidad moral de comprender y relatar lo sucedido, por lo cual algunas
personas emprenden itinerarios solitarios en busca de la verdad de lo que ocurrió con
sus familiares asesinados o desaparecidos. En efecto, entre las miles de víctimas que ha
dejado el conflicto armado colombiano, es frecuente encontrar personas que se mueven
entre los intersticios judiciales, al margen de las instituciones que imparten justicia. Se
trata de itinerarios vitales que pasan desapercibidos y que, según estudios recientes,
demostrarían cómo algunas mujeres que han sido impactadas por la violencia prefieren
centrar sus narrativas de pérdida y dolor en el contexto de la vida cotidiana, sin hacer
referencia a marcos nacionales más amplios.400
En zonas marginales pobres y apartadas de los centros urbanos, como el Oriente
Antioqueño, los Montes de María, los municipios de la zona bananera en el
departamento del Magdalena o las numerosas veredas del Magdalena Medio, es
frecuente encontrar mujeres que habiendo sufrido en carne propia los rigores de la
guerra al perder a familiares que fueron asesinados o desaparecidos, se niegan a
inscribirse en los circuitos institucionales que administran la verdad y la reparación. Tal
renuencia obedece a diversos factores entre los cuales cabe mencionar la falta de
recursos económicos para movilizarse de la región donde se vive a los centros urbanos,
la ausencia de canales institucionales que orienten a los familiares de los desaparecidos
y la desconfianza natural, tan común en los sectores populares, hacia las instituciones
que imparten justicia. Sin embargo, hay otros factores que pesan igualmente y estos son,
la imposibilidad de acceder a las confesiones voluntarias de los paramilitares que tienen
lugar en los recintos judiciales de las grandes ciudades, y el hecho de ser víctimas de
paramilitares que no han sido postulados a la ley 975 o ley de justicia y Paz.

400
Passerini, Luisa. Memory and Totalitarianism. Oxford University Press, 1992; Das, Veena. “The
Act of
Witnessing: Violence, Poisonous Knowledge, and Subjectivity”. En Violence and Subjectivity. Eds. V.
Das et ál. Berkeley: University of California Press, 2000 pp. 205-25; Motsemme, Nthabiseng. “The Mute
Always Speak: On Women’s Silences at the Truth and Reconciliation Commission”. En Current
Sociology, 52.(5), Sept. 2004, pp. 909-32. Sage; London.
Generalmente, cuando esto último ocurre, por falta de información muchas víctimas
llegan a creer que la no postulación de su victimario suspende sus derechos para acceder
a cualquier reparación, sin embargo desde el punto de vista de la reparación por vía
administrativa no es necesario que el victimario esté postulado. Ahora bien, una víctima
sin postulado tiene muchas más dificultades para saber por vía judicial lo que pasó con
su familiar. Lo que una víctima sin postulado pierde son posibilidades de dar forma a su
reclamo en la escena judicial. Lo anterior lleva a muchos familiares a indagar por sus
muertos y desaparecidos buscando encuentros cara a cara con los perpetradores que
están presos en diversas cárceles del país o que se han reintegrado a la vida civil. La
búsqueda de la verdad de lo ocurrido a través de la memoria del perpetrador está
orientada por un profundo rechazo a los procedimientos legales que enmarcan el
proceso de justicia transicional. Por un lado los familiares se muestran desconfiados de
las instancias judiciales y, por el otro lado, se niegan a inscribir su dolor en las teodiceas
del poder y prefieren construir espacios que les permitan indagar personalmente por la
suerte de sus seres queridos mientras elaboran en silencio sus duelos. Son personas que
expresan sus memorias de pérdida y dolor valiéndose de medios extra judiciales y aun
de elocuentes silencios.
Durante las largas sesiones de la audiencia de legalización de cargos del Bloque
Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia, ocurridas en el Tribunal de Superior de
Bogotá durante el mes de marzo de 2010, el equipo de Memoria Histórica tuvo la
oportunidad de conversar largamente con varios abogados defensores de víctimas. Entre
estos había predominio de abogados de oficio designados por la Defensoría del Pueblo
con el fin de que representen a víctimas pobres que carecen de los recursos para pagar
abogados privados. Sin desconocer que muchos de estos abogados llevan sus casos de
manera eficiente, en los recintos judiciales puede verse como muchos de ellos ejercen la
defensoría pública sin ningún tipo de compromiso ético. Prueba de ello es lo dicho por
una mujer, familiar de víctima, que vivió el calvario de tener un defensor de oficio:

“Quien aparece radicando la denuncia es mi hermano Julio Cesar pero yo


siempre he estado al frente de todo. Nos adjudicaron un abogado de Acción
Social de la Defensoría Pública y eso es muy dispendioso, es un caos completo. A
los ocho días el abogado nos mandó una carta diciendo que él era el abogado, un
tal…. no me acuerdo. Le preguntamos qué sabia él sobre el caso de mi hermano y
nos dijo que no, que por ahora estaban en la apertura y que no había pasado
nada. Nos cambiaron el abogado de Acción Social y nunca nos notificaron. Entre
tanto, nosotros trabajando por aparte con una doctora que nos ha colaborado
inmensamente en todo el proceso de mi hermano. Ella trabajando con nosotros,
ahí fue donde empezamos a avanzar en el proceso de mi hermano. Acción Social
cambió al abogado y puso otra abogada que ni siquiera sabía que ella era la
abogada del caso pues nosotros la llamamos y ella no sabía. Nosotros mandamos
un oficio donde le solicitamos a la Fiscalía, a la CNRR y a la Defensoría que ya
no queríamos abogado de oficio. Nosotros no tenemos ahora abogado de defensa
porque escogimos a una doctora amiga y ella es nuestra abogada privada. Hace
una semana me llegó un oficio de la abogada de oficio donde me notifica cuáles
son sus horarios. Tan desordenado estará eso que hace un año nosotros
cancelamos al abogado público y ella todavía no lo sabe. En ese orden de ideas,
la doctora que nos representa empezó a ir a las audiencias, yo empecé a ir a las
audiencias, donde había audiencia de algún versionado allá estábamos, mirando
a ver, haciendo preguntas sobre mi hermano”.401

Entre los abogados entrevistados por Memoria Histórica estaba una abogada que
representaba a numerosas víctimas de desplazamiento y a varias que habían sido
víctimas de las acciones de un paramilitar que nunca fue postulado para rendir versión
libre en Justicia y Paz. Uno de los temas que tratamos con ella fue el de la necesidad
que sienten algunos familiares de hablar personalmente con los autores del homicidio o
desaparición de su familiar. La abogada nos dijo que muchas de sus defendidas estaban
convencidas de que, a raíz de la extradición a Estados Unidos de las cúpulas del
paramilitarismo, los mandos medios y los patrulleros que rendían versiones libres ante
la Fiscalía de Justicia y Paz no iban a contar la verdad de lo ocurrido. Por esa razón ellas
preferían ir a las cárceles a preguntar personalmente. Los abogados que representan a
personas que desconfían de las instancias judiciales, buscan contactos cercanos con los
postulados presos con el fin de indagar personalmente acerca de los homicidios y
desapariciones que afectan a sus múltiples víctimas. Configuran listas y consiguen fotos
de los muertos y desaparecidos y los llevan a las cárceles para que los postulados las
miren y les digan si reconocen a alguien como su víctima.
La abogada entrevistada por Memoria Histórica nos explicó en qué consistía el
procedimiento mediante el cual ella convencía a sus defendidas de buscar encuentros
cara a cara con los perpetradores:
“Yo le ayudé con eso, ella me dejó el caso y yo le dije, ojalá algún día puedas
sacar el rencor de tu corazón para que ya puedas volver a sonreír, yo sé que eso
es pedirte demasiado pero es lo único que te deseo. Hasta hace dos días que la
volví a llamar y ¿usted podría creer que yo a toda esa gente los llevo para que
encuentren verdad? Yo les digo: vente a trabajar conmigo y créame que si
estuvieran conmigo….. pero no es mi función ni tampoco ninguno le va a decir…
Mi trabajo es más que todo que ellas sepan la verdad y para eso tengo que
conocer quiénes son los postulados y para eso tengo que buscar un acercamiento
con ellos para que ellas vayan a verlos. Pero dejé de hacerlo porque entendí que
ellas necesitaban un apoyo psicológico.402
La abogada también nos contó que sus averiguaciones extrajudiciales iban
precedidas de la siguiente pregunta dirigida al versionado: “Mire la lista a ver a cuáles
de mis víctimas les puede regalar una verdad.” La frase anterior incita al versionado a
revelar una verdad que solo él conoce, poniendo en evidencia una dimensión de la
verdad que llamaremos imaginaria, debido a que no hay manera de corroborar si lo que
el versionado puede confesarle a la víctima ocurrió realmente. Se trata de una
transacción verbal que está basada en la confianza y en la buena fe, dimensión que ha
sido muy poco explorada y que implica una transacción, pues se negocia a cambio de

401
Entrevista con una mujer adulta, familiar de desaparecido. Ciénaga, Febrero de 2010.
402
Entrevista con Abogada defensora de víctimas del Bloque Norte. Tribunal Superior de Bogotá……….
favores, perdón u olvido. La verdad, en este caso, es la revelación de unos recuerdos
que subyacen en la memoria personal de aquel que ordenó o cometió los crímenes y que
tiene carácter de urgencia para la víctima. Como por lo general se trata de individuos
que llegan a confesar cientos y miles de homicidios cometidos por unidades que estaban
bajo su mando, los detalles de cada hecho permanecen sin mayores precisiones en el
contexto de sus recuerdos de la guerra. Como a muchos de los familiares no les basta
con que el perpetrador confiese sus crímenes ante las instancias judiciales, necesitan
oírlo directamente de él, en encuentros cara a cara. Lo anterior contrasta con otra actitud
también muy común entra algunas mujeres campesinas que evitan a toda costa la
confrontación directa con los perpetradores, negándose a conocer siquiera el nombre o
los nombres de los perpetradores de los crímenes que afectaron a sus familiares; muchas
de ellas optan por cultivar una memoria performativa que ponga en evidencia su pérdida
y su dolor.
Con el fin de ilustrar las prácticas de búsqueda extrajudicial, tan comunes como
invisibles, que tienen lugar en los intersticios de las actuaciones judiciales, revisaremos
los itinerarios de búsqueda de tres mujeres que sufrieron la desaparición forzada y
posterior asesinato de algún familiar, y lo haremos a partir de sus testimonios recogidos
en entrevistas hechas en municipios de los departamentos de Antioquia y Magdalena.
Según Jean Amery, el resentimiento es un sentimiento moral que opera en contra del
olvido, es una manera de oponerse a la fatalidad de la historia. La defensa del
resentimiento que lleva a cabo Amery no debe leerse únicamente como una apología
justiciera de la venganza pues, en sus términos, se trata de una herida que se resiste a
curar, un estigma que se convierte en señal de identidad para quien ha sido lastimado. 403
Cuando una persona ha sido herida de una manera tan devastadora que anula cualquier
posibilidad de venganza o de reconciliación, lo único que le queda es persistir en la
denuncia incesante de la injusticia. El resentimiento supone, en este caso, un rechazo a
la normalización del crimen, a que este se integre al curso normal de las cosas; lo que
busca la persona lastimada es una explicación para algo que, en sus propios términos, no
la tiene. Busca una explicación dotada de sentido.404

Como se podrá constatar a través de los respectivos testimonios, la búsqueda


desesperada de la verdad o la renuencia a conocer detalles de lo ocurrido con los
familiares durante el conflicto, marca de manera profunda los itinerarios de muchas
mujeres que, a pesar de las dificultades y de la falta de apoyo institucional, emprenden
itinerarios que pueden abarcar meses y hasta años. Examinaremos tres casos que tienen
en común el crimen de desaparición forzada, casos donde nunca existió un cuerpo que
permitiera constatar la muerte del ser querido, lo que da lugar a duelos prolongados
circundados por una total incertidumbre. Como veremos, a pesar de los esfuerzos
personales de los familiares se trata de historias que no tienen un buen final.405

403
Véase Jean Amery. Más allá de la culpa y la expiación. Pre-Textos: Valencia, 2001.
404
Véase Slavoj Zizek. Sobre la violencia. Seis reflexiones marginales. Paidós, Barcelona, 2009.
405
Los testimonios que aparecen citados en el texto fueron recogidos durante el trabajo de campo hecho
en el Oriente antioqueño y en el departamento del Magdalena. Los nombres de las mujeres entrevistadas y
de los lugares donde transcurren los hechos han sido cambiados como medida de protección, ya que ellas
viven en zonas donde aún persiste el conflicto armado.
1. La memoria como signo de la ausencia

MARÍA DE LA CRUZ 406 es una mujer adulta casada y con varios hijos, cuyo
nombre hace honor a su condición de víctima. En una noche cualquiera del año 1996,
hombres armados entraron a su vereda, situada en el municipio de Carmen de Viboral,
en Antioquia, y se llevaron consigo a su marido y a otros diez y seis campesinos de los
que no se volvió a saber nada. Años más tarde, durante el desarrollo del proceso de
Justicia y Paz, María de la Cruz y demás familiares de las víctimas desaparecidas se
enteraron de quienes fueron los autores de la desaparición forzada de sus familiares:
pertenecían a un grupo de las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio, al
mando de Oliverio Isaza, alias “Terror”. 407 Desde entonces, María de la Cruz nunca
volvió a saber de su marido, ni pudo recuperar su cuerpo, hecho que la sumió en
profunda desesperanza y dolor. A pesar de los años transcurridos cada vez que recuerda
lo que pasó o habla de su marido ausente, su cuerpo se conmociona y rompe en llanto.
Como Hécuba, la dolorosa griega, María de la Cruz fue privada del derecho a llorar a su
ser querido y darle una sepultura digna, algo que sucede frecuentemente con las
víctimas de desaparición forzada. Sin embargo, al igual que Hécuba, también ella ha
contado con el apoyo permanente de la comunidad de mujeres que la acompañan en las
conmemoraciones que, año tras año, organizan los familiares de las víctimas. La historia
de dolor de esta mujer, como la de tantas otras mujeres en Colombia, no trasciende los
límites del lugar donde ocurrieron los hechos y sus memorias están condensadas en unas
cuantas imágenes que María de la Cruz carga consigo y que expresan lo que ella no ha
podido poner en palabras.
En efecto, esta mujer carga consigo una bolsa negra de esas que se utilizan para
tirar la basura y en ella guarda celosamente varios retratos pintados de su marido y
demás desaparecidos de la vereda. Qué paradoja tan singular esa de cargar lo más
preciado precisamente en un dispositivo tan deleznable. Las imágenes que carga
consigo María de La Cruz no son pedazos de memoria sino signos de una ausencia y
corresponden a retratos pintados de su marido y de su sobrino, también desaparecido.
María de la Cruz literalmente lleva unas memorias a cuestas que insisten en el carácter
irremediable del daño sufrido, por eso la necesidad que tiene de inscribir
mnemónicamente su pérdida. 408

406
Entrevista a mujer adulta, familiar de víctima desaparecida, habitante de la vereda La Esperanza del
municipio de Carmen de Viboral, Antioquia. Vereda la Esperanza, Agosto de 2008
407
Las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio (ACMM) operaron en una zona muy amplia que
cubre los departamentos de Antioquia, Boyacá, Santander y Cundinamarca. Los hechos que afectaron la
vida de María de la Cruz fueron reconocidos por el paramilitar Oliverio Isaza, alias “Terror”, en una de
sus versiones libres ante la Fiscalía de Justicia y Paz.
408
Ortega, Francisco. “Rehabitar la cotidianidad”. Veena Das: Sujetos de dolor, agentes de dignidad, Ed.
Francisco Ortega. Bogotá: Instituto Pensar-Pontificia Universidad Javeriana/CES-Universidad Nacional
de Colombia, 2008. 15-69.
2. Cuando Dios hace justicia, las piedras son policías y los árboles jueces.409

CIELO410 es una mujer joven que narra su historia de una manera ininterrumpida, desde
el momento en que a su padre se lo llevaron un grupo de paramilitares y policías de un
corregimiento del departamento del Magdalena. Su relato comienza así:

El día que llegaron a mi pueblo, llegaron un 6 de abril de 1998, ese 6 de abril


del año 1998 hicieron una reunión con todo el pueblo en las horas de la noche,
estaban advirtiendo al pueblo sobre sus ideales, sobre su forma de actuar, su
forma de pensar.

Memoria Histórica: Y usted estuvo en la reunión?

Yo estuve en la reunión, sí señora, yo estuve en la reunión y también al día


siguiente; mi papá tenía un negocio de víveres, una tienda, uno normalmente
llama tienda, y le pidieron mercancía.

En los pueblos y veredas donde hay conflicto armado, los guerrilleros y paramilitares
suelen llevarse mercancías, robar animales y pedir comida a los habitantes. La solicitud
plantea una disyuntiva pues si colaboran con el grupo armado serán considerados
auxiliadores de éste por el grupo contrario y si no colaboran pueden morir asesinados.

Mi padre decía que hago yo cuando llegue el otro grupo, que hago cuando llegue
la guerrilla, porque yo no quiero aparecer como auxiliador de ninguno de los dos
bandos. Pasada como la una de la tarde lo mandaron a buscar con una persona,
que el jefe lo mandaba a invitar a almorzar porque les había dado mercancía.
Pero esa invitación fue coercitiva, con personas que lo mandaron a buscar que
iban armados, no era una invitación libre. A eso de la una de la tarde salió mi
papá y al sol de hoy no ha regresado. Eso fue a la una de la tarde.

A las tres de la tarde ingresó un grupo de policía, ingresaron por la entrada del
cementerio del pueblo, ingresó la policía, se dispusieron como a combatir, pero al
rato ya no hubo combate sino por el contrario la policía estaba con el grupo de
paramilitares. Mi familia es de cuatro miembros: mi papá, mi hermana, mi mamá
y yo. Somos dos mujeres, dos hermanas.

La connivencia entre paramilitares y fuerza pública ha sido una constante en los pueblos
del departamento de Magdalena, así lo dejan ver numerosos testimonios y así mismo se
constata en las versiones libres rendidas por los integrantes de varios de los frentes que
operaron en el Magdalena.

Nosotras al ver la demora, al ver que mi papá no llegaba, salimos a buscarlo por
todo el pueblo. Mi hermana cogió una zona y yo cogí la otra zona para buscarlo.
409
Métafora utilizada por Cielo, la mujer entrevistada por memoria Histórica para referirse a la justicia
divina.
410
Entrevista hecha a Cielo, familiar de víctima desaparecida en una vereda del departamento del
Magdalena. Ciénaga, Febrero de 2010.
Mi hermana lo vio a mi papá, lo estaban torturando, lo tenían en una casa, lo
estaban torturando, mi hermana vino y avisó que lo estaban torturando y yo me
acerqué a donde estaba el grupo de paramilitares con la policía y les dije que
dónde estaba mi papá.

Las dos hermanas se acercan al sitio donde tienen detenido al padre y lo están
torturando e indagan a la Policía por su suerte sin obtener ninguna respuesta.

C: Y yo les dije si no le va a pasar nada ¿por qué lo tenían amarrado? lo dije en


presencia de la Policía y en presencia de las AUC. La policía no hizo nada, dejó
que a mi papá se lo llevaran, permitió que le violaran sus derechos. A eso de las
tres de la tarde se presentó una camioneta de color vino tinto y llegaron a la
residencia de mi padre y empezaron a buscar entre las cosas, supuestamente a
buscar armas, no encontraron nada porque efectivamente no había armas y
empezaron a cargar todo el negocio de mi papá, a robárselo. En eso encontraron
una batería de carro, mi papá tenía un camión, encontraron la batería del carro,
le colocaron la batería al carro y también se llevaron el camión 300 de mi papá.
En ese transcurso pasó más o menos un año, en ese año pues mi papá no
apareció, no hubo señales de nada, no nos pidieron rescate, no hubo nada.

Como cualquier ciudadano, Cielo y su familia acuden a las instancias judiciales a


denunciar la desaparición:

C: Acudimos a denunciar el caso ante la Fiscalía General de la Nación y ante la


Cruz Roja Internacional, personalmente lo hice yo y la denuncia ante la Fiscalía
por mucho tiempo estuvo archivada, incluso la mandaron para un juez de circuito
de un pueblo vecino, donde por solicitud a la Fiscalía General de la Nación
ahorita se pudo lograr que le cambiaran la asignación de ese proceso después de
todos esos años por el delito de desaparición forzada. En el proceso de esa
denuncia también fui víctima de amenazas. Entre febrero y mayo del año 2000 yo
me desempeñaba como inspectora de policía en un pueblo del Magdalena. Pero a
raíz de que estaba, según las AUC y según las autoridades de ese momento,
dando lora con mis denuncias, intentando ubicar a mi padre, intentando
buscarlo, me fueron a asesinar en ese municipio. Afortunadamente, o gracias a
Dios, pude salir ilesa de esa situación y renuncié.

C: En esos ires y venires nunca obtuvimos respuesta de la Cruz Roja, nunca hubo
una respuesta positiva, tampoco hubo una respuesta contundente en cuanto al
proceso penal de desaparición forzada, no hay un solo policía que esté preso, que
esté de pronto cuestionado por esos hechos que fueron evidentes, hechos que
reposan en el expediente, hechos que en las minutas de la policía aparece que
ellos se desplazaron a tal y a tal corregimiento ese día, el día que ocurrieron los
hechos. También tengo una denuncia en la Corte Interamericana de Derechos
Humanos, hasta el momento no hemos obtenido nada.
En el aparte anterior Cielo denuncia la desidia y la impunidad que circundan el caso de
su papá, la ausencia de un proceso y la falta de resultados. Es por todo ello que decide ir
a la cárcel a indagar personalmente por la suerte de su ser querido.

C: Me trasladé a la cárcel Modelo, tuve la oportunidad de hablar con un


reinsertado, una persona que fue miembro de las AUC y que estaba liderando el
proceso en el año 1998 en esos pueblos circunvecinos, el señor con el alias de
“5.7”. Tuve la oportunidad de hablar con él, y él manifestó que estuvo al mando
y estuvo al frente de todos esos hechos que ocurrieron en la zona en el año 1998 y
especialmente en el caso de mi padre. Fue importante para mí porque pude de
pronto a una persona, por lo menos a una persona, dejarle sentado la
honorabilidad y la dignidad de mi padre; porque se quiere hacer ver en Colombia
que todo el que fue víctima de los grupos al margen de la ley tenía una
situación…

C: Yo he estado muy de cerca de la investigación del caso de mi papá, por ser


abogada he tenido acceso al expediente, con luchas pero he tenido acceso al
expediente, es decir he podido analizar algunos apartes del expediente, algunos
documentos, tuve la oportunidad de leer en uno de los documentos en donde se
relaciona que la desaparición de mi padre estuvo muy cerca de una persona
llamada “Leona”, una persona que se apodaba “Leona”.

Por tratarse de una persona profesional, con educación, el caso de Cielo es especial pues
tal como ella dice tuvo acceso al expediente judicial lo que le facilitó seguir ciertas
pistas, indagar por un lado y otro. Eso no ocurre con las mujeres campesinas, muchas de
las cuales no saben leer y nunca tienen acceso a conocer los detalles del caso de sus
familiares desaparecidos. Con suerte cuentan con un abogado de oficio.

En ese tratar de investigar tengo oportunidad lastimosamente de conocer a un


miembro de las AUC que se apodaba Octavio entonces también he tenido la
oportunidad de conocer, no de cerca, pero sí de pronto, como dice uno, rebuscar,
de rebuscar algunas cosas y todo apuntaba a “5.7”, todo apuntaba a que el jefe
de la zona era “5.7”. Una de las cosas que también pude de pronto entrar a
comprobar es que, cuando a mi papá se lo llevaron, decía mucha gente que la
persona que estaba liderando tenía un problema en su ojo. El señor “5.7”,
físicamente tiene un estrabismo. Eso hoy me permite de pronto tener una premisa
más acentuada de que el señor “5.7” tiene responsabilidad en el hecho.

MH: Y tu lo fuiste a buscar por voluntad propia?

C: Yo lo fui a buscar por voluntad propia.

MH: Y cómo fue ese encuentro?

C: En el municipio de Playón de Orozco, el 9 de enero del año 1999 realizaron


una masacre grande, de 35 personas y quemaron viviendas. Entonces la
Comisión de Reparación 411 de víctimas y Acción Social, nueve años después
fueron a ese pueblo a conocer la gente, a querer conocer los hechos, a reivindicar
y pare de contar. Entonces yo fui la primera vez a Playón de Orozco y
personalmente no me gustó porque en ese momento los desplazados de ese
corregimiento todo el interés lo centraron en la bendita reparación económica y
yo me vine en el carro en que venía la Comisión de Reparación de víctimas, venía
un zar que crearon en la gobernación del Magdalena para los actos de violencia,
un cargo que crearon, venía ese señor ahí, y yo pues me sentía muy indignada,
como víctima me sentía muy indignada y empecé a expresar lo que sentía, en el
vehículo. Empecé a decir que el Estado nos quería comprar, empecé a decir que
nadie estaba pensando en el dolor y en la aflicción que cada familia había tenido
y que se estaban olvidando de esa parte, que todo lo querían reparar con veinte
millones de pesos que es la reparación administrativa, que nadie estaba pensando
en el dolor, que nadie estaba pensando en la falencia, que nadie estaba pensando
en el puesto desocupado, en el puesto que está allí esperando por ese ser querido
y estaba una señora llamada Josefina.

Cielo se muestra muy desconfiada de las instituciones y muy reacia a ser reparada
económicamente por la desaparición y muerte de su padre, ante lo cual su abogada trata
de calmarla e infundirle confianza en el sistema judicial:

Abogada de Cielo: “tranquila, que yo te voy a ayudar a mirar cómo hacemos para
esclarecer los hechos, yo estoy en contacto con algunos personajes, yo estoy
representando víctimas y estoy en contacto con algunos de estos personajes
reinsertados”.

La abogada conoce a Cielo por primera vez en Playón de Orozco y al verla tan
desesperada le dice que la va a ayudar a encontrar a su padre. Llama a otra amiga,
abogada de víctimas también, y le pide que le muestre la foto del padre de Cielo a varios
versionados con el fin de saber si alguno de ellos recuerda haberlo matado.

Abogada B: “A mí me llama la abogada de Cielo y me dice que acaba de estar en una


reunión en Playón de Orozco con unas víctimas, que estuvo con la Comisión, que
estuvo Acción Social y que conoció a una muchacha, que si yo le hacía el favor y le
averiguaba en la cárcel Modelo, que ella me tenía la foto del señor y que si le podía
averiguar quién había tenido que ver con los hechos. Yo le mostré la foto a Rigoberto
Rojas412 y me dijo que no sabía, le mostré la foto a José Gregorio Mangones413 y me dijo
que él no estaba en esa época, le mostré la foto a los hermanos Ochoa, le mostré la foto
como a diez personas y nada. “57” estaba en Bogotá entonces yo le dejé la foto con un
muchacho y le dije: cuando llegue, le dices por favor que si conoce a este señor, que si
lo distingue, que necesitaba ubicarlo con urgencia porque él no estaba en Bogotá”.

411
Cielo se refiere a la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, CNRR.
412
La abogada se refiere al hijo de Adán Rojas, paramilitar que operó en zona de Santa Marta.
413
Aquí la abogada se refiere a José Gregorio Mangones Lugo, comandante del frente William Rivas del
bloque Norte de las AUC, quien también operó en la zona donde desaparecieron al padre de Cielo.
Efectivamente la foto del padre de Cielo llega a manos de alias 5.7 y este le manda decir
a la abogada que lo busque por tiene algo que aclararle:

Alias “5.7”: ¿Usted distingue a la abogada B? Es que ella me dejó una foto aquí
averiguando por un desaparecido, dígale que me llame a este número, que yo le tengo
razón.

Abogada B: Entonces yo llamé a la abogada de Cielo y le dije: ya te hice el favor, mira


que el personaje es “5.7”.

Abogada de Cielo: Sí, bueno, te voy a pedir el favor para ver si de pronto nos ayudas a
ubicarlo.

Abogada B: Entonces ya un día me llama y me dice que si puedo acompañarla, que la


hija del señor es abogada y que quiere ir a hablar con él allá. Yo salía del tribunal, del
juzgado y ellas me llamaron que estaban allá. Yo les dije denme 10, 15 minutos yo cojo
un taxi y llego, no vayan a entrar sin mí. Y yo fui y las llevé y entonces yo dije: bueno,
las tres somos abogadas, entremos. Y nos entramos allá al pabellón de Justicia y Paz de
la cárcel Modelo. Entramos e hicimos llamar a “5.7”.

A la cárcel van las dos abogadas acompañando a Cielo quien para entonces comenta lo
siguiente:

C: Yo fui e iba con esa tragedia de que… es fácil contarlo, pero vivirlo y contarlo
es más difícil.

Con el propósito de enfrentar al perpetrador, Cielo se superpone al miedo que la invade


y pone en escena su propio trauma en el espacio conformado por el patio de la cárcel
Modelo de Barranquilla donde está consignado el perpetrador. El proceder de Cielo
contrasta con el de aquel sobreviviente del Holocausto llamado K-Zetnik, testigo por
excelencia en el juicio a Eichmann en Jerusalén, quien, según Hanna Arendt, fue
llamado a testificar porque había conocido a Eichmann en Auschwitz. Durante el juicio,
este hombre profundamente perturbado, no logró hablar de su drama personal ante el
auditorio y más bien se embarcó en un monólogo delirante para luego caer al piso al
perder la conciencia.414 La confrontación directa de Cielo con el asesino de su padre y la
formulación verbal que ella hace de las dimensiones de su trauma, contradicen lo dicho
por algunos autores respecto de la mudez que caracteriza a las víctimas que al enfrentar
a los asesinos no logran articular en palabras el drama de su victimización:415

C: Entonces entramos, la persona llegó, tenía hasta educación, saludó y nos


sentamos y la persona empezó a contar; yo decía yo prefiero que mi muerto se
pierda antes que una persona que no tuvo que ver en los hechos hoy quiera
endilgarse ese hecho para obtener los beneficios de Justicia y Paz. De pronto ese
414
Arendt, Hannah. Eichmann in Jerusalem: A report On the banality of evil. New York: Penguin
Books,
1994.
415
Szasz, Thomas. Ideology and Insanity: Essays on the Psychiatric Dehumanization of Man. Nueva
York: Doubleday/Anchor Books, 1970.
fue el motivo por el cual fui a la cárcel para hablar con él, porque quería tener la
certeza de que él había estado en el lugar de los hechos para yo poder decir sí,
fue usted; y no que esas mismas víctimas que ellos ajusticiaron les vayan a servir
para hacer méritos en el sistema de Justicia y Paz. El motivo por el cual fui fue
ese: tener la certeza de que esa persona conocía los hechos, sabía de los hechos y
perfectamente podía usar a mi muerto para hacerse a los beneficios de Justicia y
Paz. Mientras no tuviera la certeza de eso, téngalo por seguro que hubiera
preferido que nadie diera cuenta de él. Llegamos al patio y el señor compró agua.

Con la frase anterior Cielo está manifestando su profunda desconfianza hacia un sistema
judicial que, según ella, permite que los versionados se atribuyan hechos que no
cometieron con el fin de obtener beneficios adicionales por parte de Justicia y Paz.

Alias “5.7”: ¿toman agua?

C: No no, gracias.

Alias “5.7”: ¿no me va a recibir agua?

C: No señor, gracias. Bueno yo me decía: tanta gente que han ajusticiado, cómo
han de acordarse de cada caso en particular? Le pregunté, ¿qué ocurrió?

Alias “5.7”: Los hechos ocurrieron que… hicimos una reunión, en ese pueblo hicimos
una reunión en la noche y tu papá se sentó en un asientico y tu papá dijo, lo que pasa es
que yo tengo un montesito para allá.

C: Mi papá tenía una finca. Efectivamente, mi papá dijo eso. De igual forma yo
también me cercioré que en mis declaraciones que yo había hecho en mi proceso
en la Fiscalía, esos hechos yo no los había contado, porque si yo los cont,é él los
pudo haber leído y los está repitiendo como un loro, pero yo esos hechos no los
conté en mi denuncia, es decir, él estaba contando que sí ocurrieron los hechos y
que yo no lo había puesto en mi declaración ante la fiscalía. Ok. entonces sí sabe
de los hechos.

Alias “5.7”: efectivamente la reunión la empezó una persona que supuestamente había
hecho parte de la guerrilla y que empezó la reunión diciendo: yo hice parte de la
guerrilla pero me di cuenta de que no funciona y me pasé para esto

C: ok, efectivamente esos hechos pasaron.

Alias “5.7”: bueno, nosotros estábamos en una entrada del pueblo que es como una
“Y”, tiene dos accesos, nosotros estábamos ahí, yo guindé mi hamaca y esa persona que
dijo haber sido de la guerrilla dijo que su papá auxiliaba a la guerrilla. Y yo le dije:
bueno, investigue bien y yo le doy la orden (de matarlo)

C: A mi papá se lo llevaron al día siguiente

Alias “5.7”: Él habló, contó los hechos


C: bueno, a mi papá se lo llevaron en un carro

Alias “5.7”: no sé del carro. Unas personas de acá de esta ciudad fueron hasta el pueblo
de ustedes a traer el resto de la mercancía en la camioneta.

C: Cuando él terminó de hablar me dio el uso de la palabra. Entonces yo en ese


momento le decía que nosotros los seres humanos tenemos un instinto de
supervivencia y si a mi casa, a un negocio de tienda, llega un grupo al margen de
la ley, así como llegaron ellos diciendo usted me tiene que dar, yo le aseguro que
yo le entrego lo que tengo y lo que no tengo, porque los humanos tenemos un
instinto de proteger la vida, de supervivencia, que a veces no tenemos límite. Sí,
efectivamente, para unas elecciones del año 1997 a la zona llegó un grupo que
decía ser guerrilla, y no sólo llegó a mi casa, llegó a varias. Y yo le dije, si usted
tiene rabia con la guerrilla, mátese con la guerrilla. No me joda a mi que soy
población civil, incluso también le dije, usted estaba armado y yo estaba
desarmada.

Entre los múltiples temas que se tocaron en esa dramática conversación, Cielo le
reclamó a su victimario haber acabado con la alegría de su casa:

C: Mi mamá no tiene brillo en sus ojos, mi mamá era una mujer feliz, una mujer
alegre, mi mamá hoy no tiene brillo en sus ojos.

Otras frases de Cielo hicieron alusión a los esfuerzos que los padres campesinos
tuvieron que hacer para educar a las hijas y cómo esos esfuerzos, a pesar de todo, no
fueron en vano:

C: Mis padres eran campesinos y nos hicieron profesionales, mi hermana es


médico y yo soy abogado.416 Eso tiene un valor importante, para nosotras tiene un
valor importante porque eran personas campesinas que dieron su vida, su mayor
esfuerzo por educarnos. Y ahí está el puesto desocupado, mi mamá quedó de 38
años y no se ha vuelto a casar, el puesto está ahí, desocupado, esperando. Hemos
alcanzado logros y ha hecho falta ese abrazo. Incluso en mi casa, la casa la
rayaron colocando logos de la guerrilla.

MH: ¿cómo dando a entender que ahí vivían guerrilleros?

C: Si. Y nosotras el mismo día cogimos pintura y tapamos todo eso porque
nosotros no somos guerrilleros.

MH: ¿Qué dijo“5.7” mientras le decías todo eso?

C: yo le dije, yo me gradué y me faltó el abrazo de mi papá

La abogada defensora de Cielo estuvo presente durante el encuentro entre ella y el


asesino de su padre y cuenta que este último lo único que le decía a Cielo era, tranquila,
416
En este punto resulta muy inquietante la utilización que Cielo hace del género para referirse a las
profesiones de ella y su hermana, masculinizándolas.
tranquila, hable, hable. Y Cielo cuenta que de pronto ella empezó a alzar el tono de su
voz para decirle al preso:

C: Señor, si usted me va a atracar yo le digo mire señor, aquí se le quedó un


billete porque el espíritu de supervivencia es eso señor. Incluso le relacionaba y le
decía, en mi casa mis papás no tuvieron hijos varones y yo tengo dos hijos
varones, yo le decía, le robó a mis hijos la oportunidad de tener un abuelo y le
robó a mi padre la oportunidad de criar hijos hombres. Bueno de pronto llegó un
señor “Tijeras”417 y se sentó a la mesa y me dijo: baje la voz, cállese, porque
“5.7” va a reconocer el hecho.

La escena de confrontación fue tan inusual que algunos compañeros del preso salieron
de sus celdas al patio de la cárcel buscando defenderlo de las recriminaciones que le
estaba haciendo Cielo. Mangones Lugo se sentó a la mesa y le dijo a Cielo que bajara la
voz, que se callara porque su interpelado iba a reconocer el asesinato de su padre en las
versiones libres que estaba rindiendo ante la Fiscalía, a lo cual Cielo respondió:

C: ¿y quién le dijo a usted que yo estoy aquí por 20 millones de pesos? Quien le
dijo a usted eso señor? Yo me puedo hacer 20 millones de pesos así me toque
trabajar días y noches, pero me los puedo hacer. Yo estoy aquí porque mi padre
no fue un guerrillero, porque mi padre era un campesino trabajador y la dignidad
de él hoy no se sabe, qué pasó con él no se sabe, dónde está no se sabe.

Alias “5.7”, el paramilitar que estaba siendo interpelado por Cielo quedó muy
sorprendido ante la actitud valerosa y desafiante de su interlocutora, ante lo cual hizo el
siguiente comentario:

Alias “5.7” No, lo que pasa es que el resto de víctimas siempre han venido acá y nos
han rogado que reconozcamos los hechos para que las reparen a lo cual Cielo respondió:

C: No señor, ese no es mi caso; yo no estoy aquí para que el Estado me regale 20


millones, me dolería ponerme unos zapatos con esa plata. Porque yo prefiero un
abrazo de mi padre, se lo cambio señor, se lo cambio por todo el dinero que
pueda ofrecer el Estado. Se lo cambio señor, todo el dinero del mundo se lo
cambio por volver a ver a mi padre, por sentir su abrazo, por ver a mi familia
nuevamente como somos. Porque el dinero se acaba, mi papá tuvo que morir
para nosotras ser mejores personas, porque nos tocó duro, nos tocó pedir chance
en los buses, nos tocó que la gente nos mirara porque los zapatos estaba
despegados, nos tocó aguantar que la gente dijera que a mi papá se lo habían
llevado por malo, acabaron con nuestra honra, acabaron con nuestra
honorabilidad y no solo con mi familia más cercana, también con los hermanos
de mi papá porque igual mi papá era una persona trabajadora, una persona que
ayudaba incluso a sus hermanos, era de pronto como una línea a seguir, y no era
político.

417
Aquí Cielo se refiere a José Gregorio Mangones Lugo, alias “Carlos Tijeras”, comandante del frente
William Rivas y compañero de “5.7” en la cárcel Modelo.
En la parte final de su relato, Cielo hizo alusión a la omnipotencia con que actuaban los
paramilitares, en asocio con la Policía, y se refirió a la desesperanza que sentían las
comunidades que habitaban en las veredas azotadas por la violencia paramilitar, pues
estaban aterrorizadas por la violencia y convencidas de que nunca se haría justicia:

C: Igual qué quiero dejar sentado, que el Estado trate de hacer justicia, que trate
de darle a las víctimas verdad y no verdades a medias. En mi pueblo cuando
estaban las AUC y la policía en pleno fulgor, le quitaban los mofles a las motos y
sonaban las motos en las calles con una imponencia y una altivez, como que
nunca iba a llegar la justicia o nunca iba a llegar la ley.

Sin embargo Cielo reconoce que el proceso de justicia transicional ha tenido sus
aciertos:

C: Hoy la ley quizás tuvo un momento de lucidez al momento en que fueron


aprehendidos, al momento en que se reinsertaron. Cuáles fueron los objetivos de
esa reinserción?, yo no los conozco, pero si sé que no son los que ellos
imaginaron. Y hoy la ley tiene lucidez. Es eso, sí, que les va a dar beneficios por
contar la verdad, perfecto, porque todos tenemos esa oportunidad de resarcir el
pasado, de quizás intentar blanquear las hojas que fueron negreadas o ponerle
cloro a una tela negra. Pero que lo hagan con dignidad, que lo hagan asumiendo,
quien tenga que hacer que lo haga asumiendo que se les fueron las luces o que el
asunto se les salió de las manos, pero que hicieron esto y esto.

Y al señor “5.7” ese día yo le preguntaba que por qué se acordaba de ese caso de
mi papá y me dijo: sabes por qué me acuerdo de ese caso? Porque me preguntó la
Cruz Roja por él, porque un policía me llamó para decirme que yo tenía que ir a
resolverle el asunto que les había dejado con una peladita loca que andaba
denunciando, por eso me acuerdo de este caso en particular.

C: Porque yo quería saber, tanta gente y por qué se va a acordar de ese caso.

Alias “5.7”: hay un poco de policías que me llamaron, que yo les fuera a resolver el
problema que les había dejado allá y les dije: yo no voy a resolver eso, entonces hay
muchas cosas del Estado involucradas en esto, hay muchas situaciones del Estado
involucradas.

C: Cuando fuimos al Playón le digo señora que yo me sentí triste porque llegaron
cuatro abogados, eso parecía un comercio, o sea, estaban comerciando con el
dolor de nosotros. Y mis víctimas de Playón peleándose por cuánto daba el
Estado por un niño que no había nacido cuando le mataron al esposo, un niño
que estaba en el vientre de la madre, que cuánto daba el Estado por eso y el
Estado quiere es eso. El efecto que quiere surtir, una promesa de entregarle a uno
una reparación administrativa es esa. Que uno se prostituya, por así decirlo, que
se deje comprar.

MH: Y como se sintió después de hablar con el?


C: Le cuento que salí mejor de lo que había entrado, por lo menos salí y por lo
menos mi familia me apoyó mucho porque muchos de mis tíos, mi mamá, mi
hermana, sabían que yo iba a estar en eso ese día y cuando entré me llamaron y
cuando iba a salir también me llamaron, que qué había pasado, porque de pronto
yo estoy representando el dolor de mi familia. Sí, pero hay un repudio que no
podrán borrar, porque el dinero podrá comprar zapatos, podrá comprar equipo,
podrá comprar muebles, podrá comprar carros, podrá pagar especializaciones,
pero nunca podrá borrar dolor y tragedia.

Alias “5.7”: ah! Pero es que yo le voy a pedir perdón.

C: Mientras que hoy a grupos desmovilizados, el Estado les entrega granjas, les
entrega dinero, les entrega auxilios. Y si vamos de pronto también a las oficinas
de Acción Social encontramos que para que una víctima o un beneficiario reciba
una ayuda tiene que entutelar, porque los tribunales están llenos de tutelas para
que les entreguen recursos humanitarios, para que les entreguen ayuda.

Abogada B: “Él la jugada la entiende, mira la diferencia. Yo no sé en qué momento una


amiga de Cielo se dejó engañar de esa manera. Porque si yo siendo abogada de un
postulado mi cliente me dice que va a entregar un cuerpo, yo le voy a decir ¡ey! Tu vas a
entregar cuerpos sin estar postulado? Después que los entregues ya no les vas a
interesar. Porque tu postulación es el negocio de voy a entregar verdad y voy a entregar
cosas y voy a entregar desaparecidos y después que los encuentres… o sea, esa es mi
parte como abogada. Cielo no le va a decir ¿dónde está? Porque ella es abogada, y él no
lo va a hacer si no está postulado. Él le podrá decir mentiras, le podrá dar pañitos de
agua tibia, contentarla, pero salirle con firmeza y decirle aquí está tu papá? No, no lo va
a hacer si no está postulado. Un día “5.7” me dijo”:

Alias “5.7”: “doctora, usted que entiende la situación de nosotros, usted que es muy
abierta, usted que no nos rechaza, haga de cuenta por un momento que usted no es la
abogada de las víctimas, que usted es la abogada mía…. yo le diría que no estoy
postulado y que quiero entregar un cuerpo, salgo, voy a exhumarlo… ¿usted no es
abogada de víctimas? Haga de cuenta que le estoy pagando 200 millones de pesos para
que me represente”.

Abogada B: “O sea, mire todo lo que me dijo y yo le dije, para responderte tendría que
ser tu abogada, pero desafortunadamente hay algo que no puedo quitar y es que
represento a más de mil víctimas, hasta ahí quedó la cosa”.

Finalmente Cielo se refirió el abandono en que están los familiares de víctimas pobres y
desconocidas que no cuentan con ningún apoyo por parte de las instituciones:

C: Recuerdo que cuando a mi papá recién se lo llevaron a la senadora Piedad


Córdoba supuestamente se la habían llevado unos grupos de AUC, algo así, y me
acuerdo que hicieron bombos y platillos para rescatarla, para hacer contactos,
para que la sacaran. Y cuando un campesino común y corriente, cuando 30
personas masacradas como en el corregimiento del Playón, cuando dos personas
víctimas que fueron masacradas, que les abrieron sus estómagos y los tiraron al
río para que se las llevara la corriente, ocurrían hechos como esos, no se
aparecía una sola autoridad. Es decir, se necesita tener poder político para que
los derechos de una u otra manera le puedan resultar a uno o para que se los
puedan salvaguardar. Si no tiene poder político, dice uno en la costa, un bolero
más que se muere o un animal más que se murió y que no tiene dolientes. Y eso
era lo que les molestaba, que con mi papá habían aparecido dolientes, había
gente buscando, había gente diciendo qué pasó? Y en cada oportunidad que
teníamos de preguntar, de averiguar qué pasó, lo hacíamos.

Para terminar, la abogada entrevistada por Memoria Histórica nos contó que los
postulados que están detenidos en la cárcel Modelo de Barranquilla no olvidan la escena
en la cual Cielo se enfrentó con su verdugo y le hizo conocer las dimensiones de su
pérdida. Nos contó también que un día alias “Juancho Prada” la llamó para decirle:
“Doctora ¿se le quitaron las ganas de traer a más gente después de la que cogió y gritó a
“5.7”? que casi le pega y gritó a “Tijeras”? A lo cual la abogada contestó: “No, no se me
quitaron las ganas, quedé satisfecha porque una sola víctima le dijo a ellos lo que era.
Yo vuelvo y entro allá y a Cielo la recuerdan, no se han olvidado, todos, todo el mundo
salió de la celda, ella estaba en el patio. Todo el mundo”.

3. Eficacia simbólica de la verdad revelada

ILUMINADA418 era muy joven cuando perdió a su hermano Reinaldo, en agosto de 1998,
cuando un grupo de hombres armados se lo llevó del caserío donde vivían. Su relato
comienza delineando el contexto donde tuvieron lugar los hechos:
I: A las siete de la noche, siendo un domingo, entró un bloque de las
Autodefensas a la plaza principal del pueblo en la zona bananera. Ellos llegaron
y mandaron a toda la gente que estaba en la plaza que se tiraran al piso, estaban
buscando a una persona que le decían el barbón y mi hermano siempre utilizaba
barba. Algunos a los que ellos preguntaron dijeron que allá era la tienda de mi
hermano, y ellos llegaron y abrieron la puerta a la fuerza. Llegaron y le
preguntaron que dónde estaban las armas.
Reinaldo: “Yo no tengo armas”
Paramilitares: “Entonces usted se tiene que ir con nosotros”.
Sin una identificación confiable, ignorando su nombre, los paramilitares se llevan al de
las barbas que hubiera podido ser cualquiera:
I: A él se lo llevan y se llevan aparte cheques, efectivo, medicinas: saquearon, y a
mi sobrina, que les lloraba y les decía que no le hicieran daño a su papá, le

418
Entrevista a mujer adulta, familiar de desaparecido, hecha en Abril 30 de 2010 en Ciénaga Magdalena.
Duración de la entrevista 1 hora y 10 minutos. El nombre de la mujer entrevistada ha sido cambiado por
razones de seguridad.
dijeron que no, que se callara, si no la mataban a ella, que se callara que no le
iba a pasar nada. A él se lo llevan en una camioneta, que para esa época las
llamaban orejas de perro, son unas camionetas cuatro puertas, doble cabina.
Ellos llegaron en una camioneta roja y en una camioneta blanca, era un grupo
como de quince o veinte, no sé. Era, por decir, una cuadrilla, un escuadrón de
ellos. Ellos se lo llevan y hasta el momento en que a él se lo llevan solo le
informan a mi hermano, se lo llevaron, se lo llevaron, lo secuestraron.
Las consecuencias anímicas de la desaparición de Reinaldo comenzaron a afectar a la
familia, tal como lo relata Iluminada:
I: Mi mama entró en una depresión porque era su hijo mayor y el eje de la
familia. La decisión que tomaba él era la que todo el mundo acataba. Era el buen
hermano, el buen hijo, él no era una persona sociable, era una persona muy
callada, más bien de leer, “no hablen así”, “no digan malas palabras”. Mi mamá
muere a los dos años. Ella tenía aplasia medular y se le juntó con la pena moral.
El dictamen de la muerte de mi mamá fue pena moral. Ella no quiso vivir más. Se
le olvidó que tenía otros siete hijos y vivió en busca de él. La muerte de mi mamá
fue muy dolorosa. Nosotros tuvimos que traer a una persona que se parecía a mi
hermano para que ella en su hora de muerte lo tocara y creyera que él era el que
había llegado. Para que se pudiera ir tranquila y nosotros, en el dolor, decirle,
“mamá, tranquila, Reinaldo está acá, llegó”, y ella verle la luz en los ojos. Creo
que fue lo más doloroso de todo el proceso que hemos pasado.
Con el paso del tiempo y la ausencia de noticias sobre el paradero de su hermano,
Iluminada siente la necesidad de buscar al culpable de su desaparición para preguntarle
por su suerte, cosa que consulta con su abogada. Esta le cuenta que hay un paramilitar
preso de nombre Édgar 419que operaba en la zona donde tuvieron lugar los hechos por la
época en que desapareció Reinaldo, y que sería bueno visitarlo en la cárcel. Iluminada
se muestra de acuerdo y le dice a la abogada:
I: yo tengo que ir a hablar con él.
Abogada: ¿y tú te atreves a ir a hablar con él?
Ante la pregunta de la abogada Iluminada comenta:
I: a la abogada le daba miedo que yo fuera, porque, según decía, allá ha habido
desmayadas, allá se grita, allá les da infarto y allá vienen y les dicen de todo, y
yo soy muy reacia en esas cosas.
Sin embargo, Iluminada manifiesta su coraje y le responde:
I: Tú me conoces a mí y tú sabes que yo no soy de escándalos, pero yo quiero que
él me lo diga a mí en la cara por qué mató a mi hermano, porque esa es la
obligación que él tiene conmigo.
El itinerario que emprende Iluminada no es tan solitario como el de Cielo, pues hace las
cosas acompañada de su esposo, una hermana y la abogada:

419
Edgar es un paramilitar desmovilizado que a pesar de múltiples solicitudes no ha sido postulado a la
ley de Justicia y Paz. Sus víctimas se cuentan por centenares y viven en un limbo jurídico pues no pueden
acceder a las reparaciones administrativas que otorga el Estado.
I: Yo hago todo eso con mi esposo, que es quien tiene conocimiento; otra
hermana, que prácticamente es la parte económica, y la doctora, mi abogada.
Ella, en todo caso, es siempre ella.
Iluminada narra el encuentro en la cárcel con Édgar, presunto autor de la desaparición
de su hermano, en los siguientes términos:
I: Yo llegué ese día a la cárcel y no me iban a dejar entrar; me iban a dejar
entrar, pero no me iban a autorizar la visita con él. No sé qué pasó, fue un ángel,
pero en un momento me dijeron “sigue” y cuando vi a Édgar ni siquiera sabía
que era él. La abogada me lo presentó. Entonces yo lo saludo “hola, como está,
mucho gusto”. Él empezó con esa charla que tienen ellos de venir a darle
sicología a uno, donde ellos son los victimarios y nosotros las víctimas, y
empiezan a justificar, porque ahora son cristianos. Empezó como a darme la
palabra y a hablarme de que él ya era cristiano, 420 y él pedía perdón al lado de la
Biblia. Y entonces yo le dije que sinceramente yo no venía a darle perdón a él. Yo
le dije que él era la persona que nos había quitado los últimos momentos de mi
hermano y que, como él los tenía, yo quería que él me los compartiera a mí,
porque nosotros no lo habíamos vuelto a ver, y [que me dijera] qué había pasado
con él en ese momento, qué hizo, qué habló.
En este punto Iluminada alude a una noción de verdad que se mencionó unas páginas
atras y que está relacionada con algo precioso que se encuentra encapsulado en la
memoria del victimario y cuya transmisión se constituye en un deber para con la
víctima. Según dicen los familiares de las víctimas, ellos tienen derecho a conocer lo
que les fue robado, es decir, los últimos pensamientos y sentimientos de su familiar
antes de ser asesinado.
I: Édgar me dijo, lo que pasa es que nosotros hicimos un enfrentamiento y ahí
cayó un muchacho de la guerrilla; él cayó herido y él nos dio una lista y dentro
de la lista iba su hermano. Nos dijo que él era colaborador de la guerrilla.
Iluminada no respondió a la acusación que le estaba haciendo Édgar porque ante todo lo
que a ella le urgía era saber qué pasó con su hermano; por eso sin dilaciones le preguntó
ansiosa:
I: Sí, pero qué pasó?
Y como la respuesta de Édgar no fue muy precisa, Iluminada tuvo que recordarle las
circunstancias que rodearon la desaparición de su hermano:
I: Había muchas cosas que él no recordaba y con la abogada empezamos a
recordarle. Yo por ejemplo le dije que las cosas no habían ocurrido un día 13,
que era 10, [que] la camioneta era roja y blanca, [que] no sabíamos dónde
estaba la fosa, y Édgar dijo que estaba en una finca que se llama El Achiote.
Iluminada quería saber concretamente qué había dicho su hermano:
I: Si […] había suplicado, quería saber cómo había sido su muerte, si su muerte
había sido de súplica o había sido una muerte digna. Si me van a matar mátenme,
pero yo no les voy a suplicar.

420
Es una constante entre los excombatientes que cargan a cuestas gran número de homicidios convertirse
al cristianismo y refugiarse en la lectura de la Biblia. Muchos de ellos se convierten en pastores como
fórmula para redimir sus culpas.
Édgar: “Yo no fui el que lo mató. Gracias a Dios yo soy del bloque el único que ha
quedado vivo, el que lo mató ya está muerto”. Como veremos más adelante, no hay
manera de saber si lo que está diciendo Édgar es cierto o falso. Sin embargo, sus
palabras causaron tal impacto en la mujer que esta sintió un vacío en el estómago
porque pensó que Édgar no le iba a aclarar nada acerca del paradero de su hermano.
Decepcionada comentó lo siguiente:
I: Quedé otra vez como que él no me iba a decir las cosas. Él empezó a decirme
que nos pedía perdón, a mi familia, a mí, por lo que había pasado, y yo realmente
le dije que yo no era quién para darle el perdón, que de mí no recibiera un
perdón, que yo hacia él no tenía ningún sentimiento, porque el solo hecho de
tenerle un sentimiento de odio era una vinculación con él. Que para mí él era una
persona que vi hoy y mañana no recuerdo quién es. Simplemente sé que fue el
comandante que dio la orden de matar a mi hermano. Pero que no me pidiera
perdón, porque yo no era la persona autorizada para perdonarle, que si quería
pedir perdón se lo pidiera a Dios. Él se quedó callado.
A diferencia de lo que ocurre con los familiares de víctimas cuando son creyentes, la
conversación entre Édgar e Iluminada deja ver la inexistencia de una instancia moral
que pudiera mediar entre la rabia que siente Iluminada frente a la falsa solicitud de
perdón del perpetrador y la renuencia de este a recordar y su insistencia en pedir perdón.
Durante el encuentro en la cárcel Édgar se mostró muy nervioso, mientras que
Iluminada estuvo muy tranquila. Después de un rato terminaron sentados uno al lado del
otro, separados por una reja, y ella aprovechó para decirle muchas cosas. Entre otros
muchos temas, Iluminada y Édgar hablaron de la negativa del gobierno a postularlo para
la Ley de Justicia y Paz, a pesar de las múltiples solicitudes hechas por la Fiscal 3 a,
encargada del Bloque Norte de las AUC, por la abogada y por el mismo Edgar quien
quedó relegado del proceso por continuar delinquiendo después de la desmovilización.
Cuando ya había transcurrido buena parte del diálogo entre Edgar e Iluminada, la
abogada se retiró de la cárcel y ellos dos quedaron solos. Edgar continuó hablando y le
contó a Iluminada que él tiene más de mil quinientos hechos por confesar y que
prácticamente todos sus casos son desapariciones forzadas. Se mostró muy molesto por
la negativa del gobierno a postularlo y comentó lo siguiente:
Edgar: “No sé por qué el gobierno antepone un caso de droga a mil quinientas
desapariciones. Yo eso no lo he podido comprender. 421 Yo tengo un documento
preparado para cuando me postulen donde yo voy a hablar todo lo que se, el problema
es que el gobierno no quiere que yo hable porque yo sí soy el que tiene la verdad de
todo este proceso. Yo sé realmente qué fue lo que pasó y yo sé quiénes son los
culpables, quiénes son los intelectuales del proceso. Si usted quiere, colabóreme y nos
colaboramos en que me postulen. Yo le aseguro a usted que si a mí me postulan yo voy
a hablar. Porque yo tengo el documento y lo voy a entregar.”
421
Édgar continuó delinquiendo después de la desmovilización en asuntos relacionados con narcotráfico y
por ello perdió el derecho a rendir versión libre, a confesar sus crímenes y a recibir penas alternativas
como parte de las prerrogativas que otorga la Ley de Justicia y Paz. El caso de este paramilitar
desmovilizado, que no ha sido postulado a esta ley, ha dejado a sus innumerables víctimas sin la
posibilidad de ser reparadas por el Estado colombiano. La postulación es una prerrogativa del Ministerio
del Interior y de Justicia y queda a discreción del ministro.
Si quien habla fuera un simple patrullero o soldado raso, tendríamos la certeza que
miente y que lo hace para hacer méritos ante Justicia y Paz, presumiendo que sabe más
de lo que sabe. Pero Édgar fue comandante de frente, era quien daba las órdenes y es
muy posible que conozca hechos y circunstancias que pueden resultar incómodas para
algunos políticos y funcionarios locales. Después de un rato terminó la conversación y
antes de retirarse Iluminada comentó:
I: Eso fue lo que hablamos.
Ante la aparente voluntad de cooperación mostrada por Édgar durante el diálogo en la
cárcel, Iluminada dio un paso más y le planteó el tema de la posible ubicación de la fosa
donde está enterrado su hermano. Le dijo que ella iba a ir al sitio donde supuestamente
estaba ubicada la fosa a tomar unas fotos para traerlas a la cárcel, confiando en que él
pudiera reconocer el lugar y así si pudiera hacer la exhumación de los restos.
I: Voy a ir al lugar a tomar las fotos y la doctora te trae las fotos a ti para que tú
recuerdes el sitio exacto
Édgar rememoró y recordó que en el lugar había una palmera y un quiosco. Convencida
de estar sobre una pista certera, Iluminada hizo el viaje al lugar para tomar las fotos:
I: [Entonces] nosotros nos fuimos a la semana con mi esposo y mi cuñado y
llegamos a la finca diciendo que era que el abuelo de mi esposo había estado por
esas tierras, que él había vivido en Suecia y que entonces él venía a recorrer las
tierras y a mirar cómo era, que si podíamos tomar fotos. Y efectivamente nosotros
grabamos toda la finca, tomamos las fotos.
Cuando la abogada finalmente llevó las fotos a la cárcel para mostrárselas a Édgar a este
se le aguaron los ojos y dijo:
Edgar: “Ay, doctora, usted no sabe pero a mí estas fotos me traen tantos recuerdos, es
que yo allá pasé los mejores momentos de mi vida”.
El comentario de Édgar escandalizó a Iluminada y la puso a dudar, por primera vez, de
las buenas intenciones del preso. Se indignó y dijo que los “buenos momentos” a los
cuales se refería el preso eran precisamente los que vivió en la zona donde desapareció
su hermano, cometiendo asesinatos y desapareciendo personas:
I: Comandar, matar, robar, secuestrar, y todavía él en la charla anterior me decía
que lo perdonara. En esa situación, ¿cómo pueden ellos estar pidiendo perdón
verdaderamente cuando eso les recuerda los mejores momentos de la vida? 422
Cuando uno tiene buenos momentos uno no se arrepiente de ellos.
El párrafo anterior trae a colación una escena muy recurrente entre los paramilitares
desmovilizados y es la solicitud permanente de perdón a las víctimas, un gesto que hace
parte del canon de buen comportamiento que deben mostrar los versionados que aspiran
a ser incluidos o, si ya lo están, a permanecer dentro de los marcos legales del proceso
de Justicia y Paz: deben confesar sus crímenes, mostrar arrepentimiento y solicitar
perdón por estos, tratar con respeto a las víctimas, etc. A pesar de las dudas e
incongruencias que fue planteando Edgar a lo largo del diálogo, Iluminada se puso de
acuerdo con él para ir al lugar donde supuestamente estaría enterrado Reinaldo. La
búsqueda de fosas comunes implica una salida de campo que la Fiscalía autoriza y
422
El cinismo y la desfachatez ante los asesinatos cometidos suele ser una constante entre los
desmovilizados, que cuando están entre ellos se ufanan de sus crímenes.
coordina y que involucra al preso, quien debe dejar temporalmente la cárcel y estar
acompañado por un fiscal y un antropólogo forense.
I: Quedamos así. Fuimos entonces nuevamente, porque […] yo creo que él sueña
conmigo [el doctor que hace las exhumaciones], de tanto que le molesto la vida.
Nuevamente le dimos las coordenadas al doctor, fuimos, él autorizó una ida allá.
A Édgar lo iban a sacar de la cárcel para que fuera, pero él no quiso salir porque
los que fueron a sacarlo no se identificaron como de la Fiscalía, y me imagino
que él debe ser una persona muy cuidadosa de quién es que se lo va a llevar,
porque debe ser que prácticamente él es una bomba andando. Él no salió, y no se
pudo ir allá a ubicar el sitio.
Como era previsible, Edgar no asistió a la diligencia. La abogada molesta con ello le
preguntó por qué no había ido a la diligencia a lo cual él respondió:
Edgar: “no sabía que era para el caso de su hermano, no me dijeron para qué era y por
eso no salí”.
Hasta ahí llegaron los esfuerzos de Iluminada para que Edgar ubicara los restos de
Reinaldo su hermano. Unas semanas más tarde la abogada de Iluminada se enteró de la
existencia de otro paramilitar, de nombre Jairo, preso en una cárcel del Meta que
afirmaba recordar a un hombre de barbas al que había asesinado en una población de la
zona bananera. Después de considerar la posibilidad de ir a buscarlo debido a la
distancia y a la escasez de recursos, Iluminada y su abogada decidieron viajar a la
remota población a entrevistarse con Jairo. Durante el diálogo que tuvieron con él en la
cárcel, el preso aceptó haber matado a Reinaldo por órdenes de Édgar y se comprometió
a ubicar la fosa donde reposan sus restos. A pesar de lo contradictorio de la situación y
sin saber a ciertas cual de los dos presos estaba mintiendo, la confesión de Jairo renovó
las esperanzas de Iluminada de encontrar a su hermano y nuevamente se planteó otra
salida de campo al sitio con el fin de que el preso identificara el lugar. Y nuevamente
comenzo el calvario. El extenso relato de Iluminada describe un galimatías de
equívocos, dudas e imprecisiones respecto al sitio donde Jairo creía que se encontraban
los restos del desaparecido
I: Nosotros llegamos allá. Bueno, yo ya conocía el sitio, […] ya había ido, pero la
ubicación que nos había dicho Édgar, que era frente a una palma, no era. Había
que entrar [por] un falso portillo y era al frente de un palo de guásimo. 423 ¿Qué
pasó? Esa finca está ahora cultivada de palma y en épocas de sequía lo que
hacen es que mandan agua por desnivel para que moje la palma y la palma no se
seque. Cuando llegamos eso era un pantano completo. Yo iba muy ilusionada,
porque [me] dije: Jairo va a saber el sitio exacto y a mi hermano lo vamos a
encontrar ya. Y calladita, porque no le dije a mi familia porque la sorpresa se las
iba a dar. Nos fuimos para el sitio y nos encontramos con que eso era un
pantano. Jairo tenía la disposición de hacerlo y dijo entonces: ¿qué hacemos?”
Antropóloga forense: “acá es muy difícil por la calidad de la tierra, la calidad del suelo
no nos lo permite, está lleno de agua, pero hagámosle, hagámosle”.
En efecto, Jairo fue llevado hasta el sitio donde se quitó la ropa y se quedó en
pantaloncillos, se metió al pantano, cogió una vara larga y marcó el sitio donde él creía
423
Árbol nativo de las tierras cálidas de Colombia.
que estaba el cuerpo de Reinaldo. Valiéndose del machete desmontó toda la maleza que
había y dijo:
Jairo: “doctora, acá es el sitio y acá hay otra fosa, pero yo sé que la fosa de Reinaldo
está acá, al frente del palo de guásimo”. Efectivamente, en el lugar había un árbol alto y
frondoso, que llevaba muchos años allí. Sin embargo, ante las circunstancias climáticas
adversas, el fiscal y la antropóloga forense decidieron que no se podía hacer nada, si
sacaban los restos. Iluminada corroboró la decisión de los expertos cuando dijo:
I: “mi hermano llevaba doce años allí y allí lo que podía haber era polvo”.
Por su lado Jairo no quería que suspendiéran la exhumación porque decía: “yo quiero
que sepan que estoy colaborando; esto es lo que yo quiero, para que me trasladen y me
postulen, porque yo quiero colaborar, yo quiero entregar, pero ¿por qué no me quieren
escuchar?” Nuevamente hubo un segundo viaje con el fiscal y a Jairo lo trajeron
nuevamente del Meta; por segunda vez el sitio estuvo lleno de agua y no se pudo hacer
nada. En una tercera oportunidad fueron Iluminada con su esposo y la abogada.
I: Vea doctor que eso ya está seco, que vamos, que vamos. Fuimos y se empezó a
excavar un poquito pero a medida que excavábamos, el agua y no se pudo hacer
nada. Ya nosotros desesperados porque iba a empezar la época de lluvia…
Pasados unos días la abogada me llamó nuevamente hacia el 6 de marzo y me
dijo, Iluminada hay una última oportunidad de ir allá porque al doctor lo van a
operar, sale de licencia. Pero hay que conseguir una maquina; el antropólogo ya
me había dicho que a esto había que meterle maquina.

Después de varios intentos fallidos, la familia de Iluminada consiguió el dinero para


contratar una máquina retro excavadora que pudiera limpiar el terreno en busca de los
restos de Reinaldo.

I: Duramos tres días tratando de conseguir una maquina retro excavadora y no


conseguimos, tuvimos que cancelar cuatro millones de pesos para conseguir una
retro excavadora. El 8 de marzo nos fuimos con retro excavadora, equipo de
exhumación, mi hermano, la abogada, mi esposo y yo. Duramos desde las siete de
la mañana hasta las cinco de la tarde, creo que hicieron algo como de 60 o 80
metros cuadrados donde estaban los puntos. El palo de guásimo lo cortaron pero
de todas maneras el punto que Jairo había dejado ahí estaba y yo lo recordaba
muy bien. Empezaron a sacar tierra de acá, tierra de allá. Duramos hasta las
cinco de la tarde y no conseguimos absolutamente nada.

Antropólogo forense: “esto es muy extraño porque si él da el punto, y él estaba muy


convencido porque incluso él fue el que se puso bravo y decía, no sigamos que acá es,
sigamos. Pero es que acá ni siquiera hay muestras de que la tierra haya tenido un
cambio, que las capas estén revueltas, que no estén parejas, acá no hay eso”. La
presencia de la retro excavadora llenó de expectativas a Iluminada quien comentó:

I: Todo el mundo en mi casa sabía hoy si va a aparecer. Me llamaban cada quince


minutos ya? No, nada, Ya?, no nada. Yo estuve en un momento que sentí algo muy
fuerte en el corazón y unas ganas de llorar. Yo le dije a la abogada, yo no sé qué
me pasa, no sé que siento pero yo me siento mal. Yo tengo un revoltillo de
emociones que no se qué es si lo vamos a encontrar o no lo vamos a encontrar”.

Abogada: “reza mucho, de golpe tú tienes mucha conexión con el alma de tu hermano”.

I: Si, somos muy conectados, incluso, le voy a decir algo, cuando yo fui al sitio yo
le dije una vez a la abogada, yo llevo tres días soñándome con un sitio donde
siento caer mucha agua y hay árboles y hay como una piedrita y todo eso.

Abogada: “¿será Iluminada que ese es el sitio?”

I: Yo no sé. Cuando yo llegué al sitio llamé a la abogada y le dije: este sitio es el


sitio que yo me había soñado durante tres días

Abogada: “es que tú tienes mucha conexión con él de pronto porque tú eras la niña de la
casa, la consentida”.

I: No sé, hoy de pronto estoy sintiendo la conexión de él ahí”. Fue algo como
cuestión de tres minutos y se me pasó. Después el antropólogo me miró y me dijo,
no hay nada. Ya eran las cinco de la tarde, que más se hacía? Eso estaba
completamente revuelto y yo les dije bueno si no se consiguió ahora es muy
difícil. Y el fiscal me decía Iluminada, yo no entiendo que pasa. Y yo le dije, eso
se lo tendrá que preguntar a Samper, y el dijo: yo salgo a licencia pero yo voy a
dar la orden nuevamente del traslado de él.

Para esos días a Jairo lo trasladaron nuevamente desde la cárcel en el Meta y lo llevaron
al sitio. Él se molestó porque supo que Iluminada y los forenses habían ido nuevamente
al sitio con la retro excavadora y sin él ante lo cual se indignó lo que dio lugar a que la
abogada comentara:

I: Que porqué era tan atrevido de molestarse en eso si, al contrario, esa plata y
toda la inversión que nosotros hemos hecho no lo ha hecho el gobierno, nosotros
nos hemos gastado casi diez millones de pesos consiguiendo a mi hermano en el
trascurso de año y medio y eso no lo ha hecho el estado, eso lo estamos haciendo
nosotros. Que porqué se molestaba si eso nos tocó a nosotros, peso por peso
conseguir para hacer eso, porque nosotros queríamos a mi hermano, nosotros
queremos cerrar ya ese capítulo.

Jairo se molestó aún más y dijo que quería hablar con alguien de la familia que no fuera
Iluminada porque no se atrevía a hacerlo sino con un hombre. En este punto Iluminada
comienza a sospechar que todo obedece a un montaje de Jairo:

I: Yo le dije a la abogada, a mi me parece que él quiere pedir plata porque si él se


entera que nosotros conseguimos una retro excavadora que costó cuatro millones
de pesos el dice: ah, ellos pueden tener plata. Pero no sabe con qué sacrificio
consigue uno las cosas. Mi esposo iba a ir y no autorizaron la entrada, el lo
llamó y le dijo que no, que a ver si le podían dar una colaboración para los
muchachos que les estaban colaborando allá. Mi esposo le dijo la verdad que eso
yo no lo puedo autorizar, tengo que comentar con la familia. Inmediatamente
nosotros llamamos a la abogada y yo le dije que él quería plata, todo el trabajo
lo dañó. El la llamó y ella le dijo que como era ese atrevimiento, que cual
colaboración si nosotros somos los que hemos hecho todo el trabajo, cual gente
está allá buscando en el sitio si nosotros llevamos la retro excavadora? No sé que
le pasó a él realmente, no sé que le pasó.

Decepcionada Iluminada decide ponerle punto final al montaje de Jairo:

I: Hasta acá creo que nosotros llegamos. Nosotros decidimos que las cosas se
quedan así. Si mi hermano algún día aparece, que nos llamen y nos digan,
encontramos un resto, un hueso, un cabello o lo que sea y es de su hermano y ahí
está. Pero nosotros ya agotamos todas las instancias.

Sin embargo, antes de dejar la escena Iluminada formula la siguiente pregunta, la única
pregunta que verdaderamente le interesaba:
I: Yo soy la hermana de Reinaldo y yo quiero saber cuáles fueron los últimos
momentos de la muerte de él, por qué lo mataron.
Jairo: “Pues yo simplemente recibía órdenes. A mí la orden me la dio mi comandante,
yo lo traje acá a eso de las 10, 11 de la noche y simplemente lo matamos.
I: Pero mi hermano ¿le dijo que él tenía familia?, ¿que no lo mataran? ¿Que no
le hicieran eso? Yo quiero saber qué pasó con él, quiero saber cómo fue su
angustia”.
Jairo: “No, él no me dijo nada. Yo simplemente le dije: hermano, qué pena, pero lo
vamos a matar, y lo matamos”. Paradójicamente la revelación hecha por Jairo
reconfortó a Iluminada, quien declaró al respecto:
I: Hay algo que me tranquiliza y es saber eso, que no se humilló a decirles “no
me maten”, porque ellos no eran superiores a él; todos somos iguales,
simplemente ellos estaban haciendo una acción mal y él iba a ser la víctima. El
hecho [de] que él de pronto hubiera dicho “no me maten, miren que mi familia” a
ellos eso los hubiera enriquecido más, porque hubieran dicho, “ay, sí, yo me
acuerdo que lloró y que dijo que no se qué, y su hermano se desmayó y todo.
Jairo: “él no dijo nada, simplemente lo matamos”.
I: Y si él no dijo nada, ¿ustedes por qué lo recuerdan tanto a él?, ¿por qué dicen
que el caso de mi hermano no se les va de la mente?, ¿por qué, si él es uno más
del montón, a ustedes él no se les olvida?
Jairo: “Yo no sé qué pasa con él, pero siempre lo tenemos en la mente, este es un caso
en que nos dicen y nosotros recordamos qué pasó con él”.
En este punto del relato Iluminada aclara que si el caso no se les olvidó fue por el hecho
de que su hermano no imploró clemencia, no les suplicó que no lo mataran
I: Cuando una persona no pide cacao 424 a uno nunca se le olvida esa persona.
Sentí tranquilidad y sentí, no sé si no deba decir eso, sentí orgullo de hermana. Él
era mi hermano mayor, yo tengo mi papá vivo, pero él era para mí como mi papá,
424
Con “pedir cacao” se quiere decir “suplicar, pedir clemencia”.
mi segundo papá. Yo soy la parte femenina de él, yo soy igual a él en todo, en mi
modo de pensar, en mi modo de actuar, en mi modo de ser y hasta en mi propio
orgullo, yo soy igual a él. Y cuando Jairo me contó que mi hermano no dijo nada,
yo sentí como si yo le hubiera dicho lo mismo, me sentí orgullosa, no les lloró, no
les suplicó. Eso era lo que a mí me mortificaba. Y creo que a toda mi familia le
mortificaba eso, porque no hay nada que a uno le moleste más que saber que lo
humillan sin justa causa.

Para terminar quisiéramos recapitular acerca del papel que juega el resentimiento
en los casos de desaparición forzada, entendiéndolo como un sentimiento moral que
opera en contra del olvido y como una forma eficaz que se opone a la fatalidad de la
historia; ante la ausencia de un cuerpo que testifique la muerte del ser querido, la herida
se resiste a curar convirtiéndose en una señal de identidad para quien ha sido
lastimado.425 A la luz de dicho concepto, analicemos los imaginarios de verdad que
recorren los relatos de las tres mujeres.
María de la Cruz es una mujer campesina con un nivel precario de
escolarización, rasgo que se refleja en un itinerario de búsqueda de la verdad que no
busca ni verbalizar su experiencia de dolor, ni dilucidar las circunstancias del crimen, ni
conocer a los culpables. A pesar del resentimiento que la mueve a asistir a todo tipo de
reuniones con otros familiares de víctimas, dentro y fuera de su vereda, María de la
Cruz opta por el silencio pues no le interesa averiguar quiénes fueron los que se llevaron
a su marido y lo que quiere es preservar a toda costa su recuerdo y representarlo. Por
ello carga consigo a donde va, unos retratos pintados de su marido, su sobrino y algunos
vecinos desaparecidos. Durante los años transcurridos después de la desaparición, María
de la Cruz ha elaborado su duelo de una manera performativa, llevando a cuestas unas
memorias pintadas que insisten en el carácter irremediable de su pérdida, un itinerario
que comparte con otras mujeres que también vieron desaparecer a sus seres queridos.
Cielo, en cambio, es una mujer educada y con estudios profesionales que
experimenta la pérdida de su padre como un vacío insoportable que únicamente podrá
ser subsanado en la medida en que ella se lo haga conocer al asesino de su padre. Una
vez que lo confronta, Cielo no espera que el perpetrador aclare los aspectos relacionados
con los últimos momentos de su padre amado, simplemente quiere poner en escena su
duelo haciéndole saber al perpetrador de todo lo que la privó con la desaparición
intempestiva del padre.
Iluminada es, quizás, de todas ellas la que lleva al límite su necesidad de saber
qué pasó con la persona desaparecida, en este caso, su hermano. Para ello se asesora de
una abogada y emprende un itinerario largo y tortuoso, animada por el deseo de conocer
en detalle cómo fueron los últimos momentos de su ser querido, una verdad que solo
conoce el perpetrador. Se trata de tres voces en busca de certezas de diversa índole,
mujeres que luchan por establecer la verdad de lo ocurrido con sus familiares muertos o
desaparecidos, y lo hacen explorando rutas extrajudiciales.

425
Amery, Jean. Más allá de la culpa y la expiación. Pre-Textos: Valencia, 2001.
Las revelaciones que hacen los postulados en los recintos judiciales adquieren
peso de verdad en la medida que los fiscales logren probar los hechos confesados e
imputar cargos. Son verdades que, a partir de procedimientos probatorios, adquieren un
valor judicial que se configura dentro de las salas públicas de los tribunales. El acceso
de los familiares de las víctimas a los espacios judiciales donde transcurren las
versiones libres está muy restringido pues son ubicados en salas aparte donde pueden
observar a los paramilitares que rinden versión libre a través de una pantalla de
televisión. Ello impide una interpelación directa a los paramilitares por parte de las
propias víctimas por lo cual algunos familiares escriben los nombres de sus víctimas y
las circunstancias de su desaparición en papeles que le hacen llegar al fiscal del caso
para que sea él quien indague por su paradero. Los protocolos relacionados con esas
indagaciones son laxos y cada fiscal toma decisiones según su criterio. Unos, por
ejemplo, dejan entrar a las víctimas a los recintos judiciales y permiten encuentros cara
a cara con sus victimarios, los cuales suscitan emociones encontradas y explosiones de
llanto. Otros fiscales son enfáticos en que esto no debe hacerse y no lo permiten.
Los tres casos analizados dejan ver la naturaleza porosa del proceso de Justicia
Transicional mediante el cual se están juzgando los crímenes del paramilitarismo en
Colombia. Se trata de un proceso cuyos bordes y límites son tan imprecisos que
permiten búsquedas intersticiales de verdad y negociaciones extra judiciales. La
búsqueda del contacto cara a cara con el perpetrador le otorga a este un poder que no
hace parte de la estructura jurídica formal pero que, sin embargo, flota entre sus
segmentos. La omnipotencia de aquel que dispone de la vida de otros se expresa con
toda su perversidad cuando el perpetrador revela su verdad ante una víctima que
implora por esta. Dicha solicitud configura una situación asimétrica entre unos
perpetradores que poseen algo que los familiares de víctimas desean fervientemente
conocer y unos familiares que harán cualquier cosa por obtener una confesión.
Un abismo separa a unos y a otros debido al agravio moral y al sentimiento de
injusticia que embarga a los familiares de las víctimas.426 A pesar de esta distancia
abismal, la memoria personal del perpetrador es capaz de tender un puente que genera
sentimientos encontrados en la víctima pues por un lado, la libera de la incertidumbre
que la agobia y, al mismo tiempo, inaugura una segunda etapa de victimización al forzar
a la persona que busca la verdad a aceptar las condiciones impuestas por el perpetrador.
Como vimos con el caso de Iluminada, el perpetrador puede estar mintiendo y de esta
manera somete a la víctima a sus caprichos. Los itinerarios narrados por María de la
Cruz, Cielo e Iluminada hacen parte de ese mundo informal e intersticial en medio del
cual se debaten algunos familiares de víctimas en su afán por esclarecer hechos que
partieron en dos sus vidas. Son familiares de personas desaparecidas que no logran
acceder a los circuitos institucionales que administran las reparaciones porque no
encuentran cómo hacerlo, porque no creen que se haga justicia o porque consideran
infame la reparación administrativa que otorga el Estado. Es frecuente oírles decir que

426
Felman, Shoshana. The Juridical Unconscious. Trials and Traumas in the Twentieth Century.
Cambridge: Harvard University Press, 2002.
aceptar dinero equivale a ponerle precio al familiar desaparecido y afirman que sus
muertos no lo tienen.
V. EL PAPEL DE LOS MEDIOS EN EL CUBRIMIENTO DE JUSTICIA Y PAZ

1. Justicia y Paz, los medios de comunicación y la opinión pública

“¿Oportunidad histórica o farsa monumental?”427 Con esta pregunta terminó uno de


los primeros reportajes que se escribió sobre las versiones libres en el marco del proceso
de Justicia y Paz. De acuerdo con la Ley 975 de 2005, este proceso, entre otros, debe
satisfacer el derecho a la verdad de las víctimas y de la sociedad colombiana. Por eso,
posiblemente, cuando muchos periodistas y columnistas han respondido a la pregunta
asegurando que el proceso puede ser una oportunidad histórica, no sólo se están
refiriendo a la desmovilización de más de 30 mil paramilitares y a la postulación al
proceso de más de 2500, sino a la posibilidad de que al poner en el centro de las
condiciones que deben cumplir los ex paramilitares para acceder a los beneficios de la
ley, la obligación de decir toda la verdad sobre sus crímenes, se pueda conocer lo “qué
pasó y por qué, para que no se repita la barbarie.” 428 Y es que el proceso de Justicia y
Paz no sólo tiene como objetivo la imputación y juzgamiento de los responsables de
graves violaciones a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario, sino
que debe contribuir a la construcción y en muchos casos a la redefinición de la historia y
la memoria de la violencia a partir de un marco de categorías y procedimientos
principalmente jurídicos.

Diferentes estudios de procesos de justicia transicional han dicho que,


independientemente de su intención de producir verdad judicial, los grandes procesos
por los que se intenta juzgar a los responsables de crímenes atroces cumplen
principalmente funciones de memoria y son incluso pedagógicos, en tanto que marcan,
a la manera de los rituales de paso, una línea gruesa divisoria entre el pasado y el futuro
y contribuyen con ello a la transformación de la identidad histórica de una sociedad a
través de la confrontación de su pasado violento.429

La función de los fiscales y jueces en un proceso de justicia transicional, está a


medio camino entre la labor del juez de justicia ordinaria y la del historiador. Su tarea
427
María Teresa Ronderos, “Justicia y Paz por dentro”, Semana, 4 de agosto de 2007.
428
Esta es una cita de varios fiscales de la Unidad de Justicia y Paz que entrevistó María Teresa Ronderos.
En: María Teresa Ronderos, “Justicia y Paz por dentro”, Ibid.
429
Tanto normativa como descriptivamente se ha intentado dar cuenta de esta función de la
administración de justicia como mecanismo inscrito en procesos de transición de la dictadura a la
democracia o de la guerra a la paz. Las descripciones que se han hecho de los juicios del Holocausto, en
especial podríamos citar el libro de Lawrence Douglas dedicado a demostrar si los distintos juicios sobre
el Holocausto, en espacios y tiempos diferentes, le hicieron justicia a la representación adecuada del
pasado violento nos muestran los juicios como instrumentos de pedagogía colectiva para dar cuenta de
historias del trauma. Lawrence Douglas, The Memory of judgement, Yale University Press, New Haven,
2001. Recientemente cuando se habla de los principios de Chicago, especialistas en justicia transicional y
derecho penal internacional enumeran como uno de los requisitos de procesos como estos, la construcción
de la memoria histórica colectiva de la violencia. Ver: M. Cherif Bassiouni ed, The Pursuit of
International Criminal Justice: A World Study on Conflicts, Victimization, and Post-Conflict Justice
Intersentia, 2010.
ciertamente no se reduce a la representación muy segmentada de las conductas
individuales desviadas propias del derecho penal liberal ordinario, pero tampoco llega
tan lejos como la de los historiadores de profesión, en cuanto obligados a identificar
múltiples niveles de análisis y complejas cadenas explicativas y de causalidad430. Al
respecto, podría decirse que cumpliendo con los estándares internacionales sobre
justicia transicional, en Colombia, de acuerdo con la Ley de Justicia y Paz y la
interpretación que hizo la Corte Constitucional, el derecho a la verdad en el proceso
debe ser satisfecho desde tres ámbitos: el derecho subjetivo y fundamental a la verdad
de las víctimas, el derecho colectivo a la verdad de la sociedad, y el deber correlativo de
memoria “a fin de prevenir las deformaciones de la historia.” 431 Para garantizar que los
tres ámbitos del derecho fueran debidamente cumplidos, se estableció que los artículos
48432 y 58433 de la norma jurídica debían ser interpretados como la obligación del Estado
de realizar una difusión completa de la verdad producida en el proceso. En esta medida,
se entendió que uno de los mecanismos más importantes para satisfacer el derecho a la
verdad y para promover el deber de la memoria colectiva era la reconstrucción de un
relato histórico que pudiera nutrirse principalmente con la verdad “destapada” en el
proceso.434 En efecto, en varios artículos de la ley se ordenó a las autoridades públicas la
investigación exhaustiva de los hechos y su difusión pública como condición para la
satisfacción de los derechos de las víctimas y de la sociedad a la verdad y a la memoria.
Esta es una muestra de cómo la verdad judicial exigida en un proceso de justicia
transicional le apunta a establecer los hechos puntuales, sus responsables y sus
respectivas penas, pero además y en la medida en que cede en términos de justicia
punitiva, debe garantizar que la verdad sobre la violencia como fenómeno social, y no
sólo sobre los hechos delictivos individuales, sea conocida.435

430
En este sentido, el debate en torno a las imputaciones parciales y a las imputaciones holísticas a que
dio lugar la sentencia de la Corte Suprema en torno al caso de “El Loro” debe conducir a respuestas que
se desplieguen en un terreno intermedio representacional que trascienda las imputaciones individuales
aisladas y descontextualizadas pero que no se entrampe en la exigencia imposible de saber todo sobre el
accionar de los grupos armados en el marco de amplios contextos espacio-temporales. Ver: Corte
Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, Sentencia del 31 de julio 2009. Postulado: Wilson Salazar
Carrascal alias “El Loro”
431
Ver: Corte Constitucional. Sentencia C-370 de 2006. Aparte [Link] de las consideraciones de la Corte;
y Ley 975 de 2005 Artículo 7° sobre el derecho a la verdad.
432
Ley 975 de 2005 Artículo 48. Medidas de satisfacción y garantías de no repetición. Las medidas de
satisfacción y las garantías de no repetición, adoptadas por las distintas autoridades directamente
comprometidas en el proceso de reconciliación nacional, deberán incluir: La verificación de los hechos y
la difusión pública y completa de la verdad judicial, en la medida en que no provoque más daños
innecesarios a la víctima, los testigos u otras personas, ni cree un peligro para su seguridad.
433
Ley 975 de 2005 Artículo 58. Medidas para facilitar el acceso a los archivos. El acceso a los archivos
debe ser facilitado en el interés de las víctimas y de sus parientes para hacer valer sus derechos. Cuando el
acceso se solicite en interés de la investigación histórica, las formalidades de autorización sólo tendrán la
finalidad del control de acceso, custodia y adecuado mantenimiento del material, y no con fines de
censura. En todo caso se deberán adoptar las medidas necesarias para resguardar el derecho a la intimidad
de las víctimas de violencia sexual y de las niñas, niños y adolescentes víctimas de los grupos armados al
margen de la ley, y para no provocar más daños innecesarios a la víctima, los testigos u otras personas, ni
crear un peligro para su seguridad.”
434
Corte Constitucional. Sentencia C-370 de 2006. Apartes [Link].12., [Link].13., [Link].14.
435
Especialmente la Corte Suprema de Justicia ha destacado la obligación que tienen los funcionarios
judiciales de justicia y paz de reconstruir el contexto del conflicto armado en que acontecieron los hechos
individuales por los que sean juzgados los ex paramilitares. En este sentido, la figura del concierto para
Situados como están en la difícil tensión entre las exigencias representacionales y
comunicacionales muy limitadas de la justicia ordinaria y los retos representacionales y
comunicacionales muy ambiciosos que les impone la justicia transicional, los fiscales y
jueces del proceso de Justicia y Paz, solamente podrán enfrentarse de manera adecuada
a la pregunta sobre cómo construir por medio del derecho verdades más históricas y
holísticas en torno al fenómeno de la violencia, en la medida en que vayan más allá de
la verdad procesal y de la imputación de responsabilidades individuales y se pongan
como objetivo de su trabajo la construcción de la memoria colectiva. Pero también
deberán hacerse la pregunta sobre cómo hacer que este derecho sea efectivo y
contribuya en efecto a la reconstrucción de la memoria histórica del conflicto.

Esta última preocupación exige que se ponga en el centro del debate la pregunta
sobre ¿Cómo llegarles a los grandes públicos para generar cambios estructurales?,
siendo la primera gran dificultad, cómo construir estrategias adecuadas que permitan
que el proceso cumpla con el objetivo de reconstrucción de la memoria histórica y, que
en el desarrollo de estas políticas los recursos materiales y humanos sean suficientes
para hacerlas efectivas.

Para el ciudadano común y corriente “Justicia y Paz”, como proceso de justicia


transicional que privilegia los juicios como mecanismo para dar cuenta de la violencia,
pero también como ventana de un conjunto de “verdades” sobre el fenómeno
paramilitar, sólo aparece como titular de periódico, boletín de radio o clip de noticiero.
El público, que no es víctima directa ni experto concernido, sabe lo que sabe de éste
proceso, mucho o poco, cierto o falso, por aquello que los medios de comunicación
dicen o dejan de decir sobre él. Si, como hemos visto, un proceso como este debe
contribuir a la reconstrucción de la memoria histórica y de la identidad del país, habría
que preguntarse cuáles son los canales por los que la información producida en los
espacios judiciales (Fiscalía, Tribunal) llega al público y, acto seguido, dar cuenta de los
cambios sufridos en la relación entre las diferentes instituciones encargadas de la
implementación de la Ley de Justicia y Paz y los medios de comunicación. Estos
canales o rutas de comunicación entre las instituciones y el público han sido más
abiertos o más cerrados, más fluidos o se han estancado en diferentes momentos del
proceso. En este informe sostenemos que estos cambios pueden explicarse,
principalmente, a partir de cómo han sido resueltas las tensiones entre publicidad y
reserva en el tiempo.

En primer lugar, los cambios en los canales de comunicación en el proceso de


Justicia y Paz se pueden explicar a partir de las distintas formas como se ha resuelto la
tensión entre el principio de publicidad, constitutivo de una sociedad democrática y su

delinquir ha sido exigida como el delito base que debe ser imputado a todos los postulados en la medida
en que este tipo penal es el que permite dar cuenta de las estructuras armadas en las que operaban. Corte
Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, Sentencia del 31 de julio 2009. Postulado: Wilson Salazar
Carrascal alias “El Loro”. Recientemente, en la sentencia en la que la Corte Suprema confirma el primer
fallo del Tribunal de Justicia y Paz se enumeran las diferencias entre la justicia ordinaria y la transicional.
Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, Sentencia de 27 de abril de 2011, Proceso 34547,
Postulados: Edgar Cobos Téllez y Uber Banquez Martínez.
límite, la reserva. Como principio axial de un sistema democrático, la publicidad exige
que la información, especialmente la que proviene del Estado, sea de libre acceso para
asegurar el debate público y construir la legitimidad del sistema. 436 La reserva, por su
parte, se concibe como la excepción constitucional o legal al libre acceso de la
información pública para proteger derechos fundamentales, bienes de especial
importancia como la seguridad nacional, o la eficacia de investigaciones judiciales,
entre otros.437

En Justicia y Paz, aunque por ser un proceso con características judiciales, podría
alegarse que la información debe ser reservada -en efecto se ha dicho en las normas y la
jurisprudencia correspondiente que su fase investigativa está regulada bajo el principio
de la reserva judicial-, en la medida en que éste es uno de los mecanismos
implementados dentro de un proceso de justicia transicional, podría pensarse, sin
embargo, que incluso la fase investigativa debería ser más pública que en los procesos
ordinarios. Por su carácter transicional y pedagógico, los espacios judiciales deben dar
lugar a la discusión democrática del pasado violento, abriendo la posibilidad de que se
pueda controvertir la versión de los victimarios sobre la guerra tanto dentro del proceso
judicial como en la opinión pública. 438 Un proceso de esta envergadura requiere la
posibilidad y la eventual necesidad de abrir caminos para la democratización y la
reconciliación del país, aunque de hecho, en el desarrollo del proceso y lo que se ha
dicho sobre él, este objetivo sólo se haya logrado parcialmente y de manera
fragmentada.

Esta primera tensión entre el principio de publicidad y su excepción se suma a una


segunda tensión derivada de un segundo sentido de publicidad. Según este sentido, la
publicidad también puede ser entendida como la estrategia, premeditada o no, que
diseñan los actores económicos, sociales y políticos para “vender” su agenda en la
esfera pública. Las disposiciones normativas sobre el libre acceso de la información
como principio general y la reserva como su excepción inciden en las estrategias de
comunicación – de publicidad – de las instituciones encargadas de implementar el
proceso de Justicia y Paz, pero también son utilizadas por diferentes actores – los
postulados, las víctimas, las organizaciones representantes de víctimas, los políticos y
militares que han sido denunciados por los ex paramilitares, e inclusive por los medios
de comunicación- para elegir qué decirle al público sobre el proceso y legitimar estas
decisiones, incidiendo inclusive en la transformación de las mismas políticas de
436
Sobre el derecho al acceso a la información ver el artículo 74 de la Constitución Política. “Artículo 74.
Todas las personas tienen derecho a acceder a los documentos públicos salvo los casos que establezca la
ley.” Sobre la publicidad como principio constitutivo de un sistema democrático ver: Jurgen Habermas,
The estructural transformation of the public sphere. MIT Press, 1991.
437
Según la Corte Constitucional existen diversos tipos de restricciones legítimas al acceso a la
información; aquellas que buscan garantizar la defensa de derechos fundamentales de terceros (como la
intimidad o el bienestar de los menores de edad), la seguridad y defensa nacional, la eficacia de
investigaciones estatales y judiciales (penales, disciplinarias, aduaneras o cambiaria) y el secreto de
información con valor comercial o industrial. Ver: Corte Constitucional, sentencia C-491-2007, C-038-
1996 y C-872 de 2003; C-370 de 2006. Apartes [Link].8., [Link].9.
438
Sobre las diferentes etapas del proceso de Justicia y Paz ver el primer capítulo de este Informe. Se
podrá constatar que en el caso de la justicia transicional colombiana en la etapa investigativa del proceso
judicial las víctimas aparecen, sobre todo, de manera virtual.
publicidad y reserva. La estrategia de comunicación escogida no sólo está mediada por
las normas sobre reserva de cierta información y por los intereses particulares de los
agentes involucrados, sino también por inercias institucionales, como por ejemplo el
papel que han jugado los tradicionales celos institucionales en la definición de políticas
de comunicación coordinadas. Esta segunda tensión se da entre lo que se elige decir o
no decir sobre el proceso, a partir de las diferentes estrategias de los actores que
compiten en la arena pública para dar cuenta del pasado violento y de la legitimidad del
proceso mismo.

El proceso de Justicia y Paz y las negociaciones que lo precedieron han dado lugar a
que el relato del conflicto armado conocido por el público cuente con la voz directa de
los victimarios, no sólo como voceros políticos dentro de un proceso de paz, sino como
testimonio del pasado violento. Pero los testimonios por sí solos no ajustan las cuentas
de una sociedad con su pasado, no las resuelven. Las versiones libres de los ex
paramilitares han sido inquietantes en cuanto en ellas se han confesado detalles
espeluznantes y perturbadores de la violencia que ejercieron. Estas confesiones, sin
embargo, no sola, ni necesariamente revelan toda la verdad sobre el conflicto armado.
Son apenas relatos, explicaciones y justificaciones de comportamientos desviados o
versiones personales de lo que ocurrió y que dio lugar al conflicto, que aportan a la
construcción de las verdades sobre la violencia. 439 Por eso, en la medida en que en el
proceso judicial se dispuso la centralidad del testimonio del versionado a través de la
versión libre como principal prueba de la ocurrencia de los hechos violentos, los
medios de comunicación son el espacio clave que pueden utilizar los diferentes actores
políticos y sociales, tanto oficiales como de carácter privado, para expresar sus
opiniones y contestar a las versiones de los ex paramilitares. Además, porque no toda la
sociedad tiene acceso directo a las versiones libres, los medios son también el espacio
por donde circula el testimonio de los victimarios para el acceso del público. 440 La
publicidad en sus dos sentidos, como principio de libre acceso a la información dentro
de una sociedad democrática y como la estrategia de diferentes actores para avanzar su
agenda política, permite así, que, a partir de lo que ocurre dentro del proceso de Justicia
y Paz en su etapa judicial, se construya un campo de enfrentamientos discursivos sobre
lo qué pasó y su sentido, y de esa manera se puedan abrir los caminos hacia la
reconciliación, objetivo último de la justicia transicional.

En ausencia de evidencias fuertes obtenidas en forma independiente por la Fiscalía y


la policía judicial, lo que se ha sabido de las versiones libres, a través de distintos
canales de comunicación, ha forzado a las víctimas, los sobrevivientes y los activistas
de derechos humanos a sostener sus propias, y muchas veces contrarias, interpretaciones
del pasado frente al público. Además el gran número de delaciones a políticos, militares
439
Sobre las confesiones de los perpetradores en sociedades en transición y el papel de los medios de
comunicación ver: Leigh Payne. “Relatos inquietantes: las confesiones de los perpetradores y los
medios.” En: Cuadernos del Conflicto: Verdad, memoria histórica y medios de comunicación, FIP,
Semana, Bogotá, 2008. Tomado de:
[Link]
df
440
Leigh Payne. “Relatos inquietantes: las confesiones de los perpetradores y los medios.” Ibid.
e inclusive a empresarios que han salido de las versiones libres, ha dado lugar a que
estas personas se defiendan en los medios, dando a conocer su propia versión de lo
ocurrido. Así, todos estos se han disputado por los hechos, la interpretación de los
mismos, y su significado para explicar el pasado y de esa manera construir la política
contemporánea.

A partir del proceso se ha dicho mucho sobre las versiones libres: algunos,
interesados sobre todo en la denuncia de fenómenos como la parapolítica o la
vinculación de la fuerza pública con los paramilitares, las han tenido por verdaderas;
otros, en cambio, interesados en su propia defensa frente a las acusaciones que se les
hacen, las han calificado como falsas. Entre las víctimas y sobrevivientes son muchos
los que promueven las confesiones como un medio para conocer los hechos y posibilitar
o buscar algún tipo de justicia retributiva. Pero no faltan tampoco defensores del
paramilitarismo y espectadores desprevenidos que han extraído de estas confesiones una
imagen del perpetrador como un salvador y aplauden sus acciones del pasado como
necesarias bajo circunstancias de violencia guerrillera.

En medio de las batallas por la credibilidad y el sentido de las confesiones de los


paramilitares, los mismos periodistas han reconocido el papel de los medios de
comunicación en la divulgación de lo que se dice sobre y a partir del proceso de Justicia
y Paz. En mayo de 2007, casi cuatro años después de la desmovilización del Bloque
Cacique Nutibara441 y meses después de que empezara la primera versión libre442,
Martha Ruiz, editora de seguridad y justicia de la revista Semana, afirmó que: “si mitad
de la sociedad colombiana, mitad de los ciudadanos de a pie, piensan que el
paramilitarismo fue un mal necesario, entonces tenemos que preguntarnos muy a fondo
en qué estamos fallando como generadores de opinión.” 443 Esto, a propósito de los
resultados, según ella “desalentadores”, arrojados por la encuesta sobre la percepción de
la opinión pública del proceso de paz con los grupos de Autodefensas, del fenómeno
paramilitar y de su relación con el poder estatal, que había sido publicada por Semana
ese mismo mes. De acuerdo con la encuesta el 55% de los encuestados respondieron
“No”, a la pregunta sobre si el paramilitarismo era justificado, 25% respondió “Sí” y un
20% dijo “No estar seguro.” Adicionalmente, más de la mitad justificó que los políticos,
militares y ganaderos hubiesen actuado de la mano con los paramilitares. Un conjunto
muy amplio, de 58 por ciento (tres de cada cinco encuestados) consideró justificable que
ante la ausencia del Estado, los ganaderos y terratenientes se defendieran por sí mismos,
incluso con las armas. Todo esto, mientras que, al mismo tiempo, un 80% de los

441
La desmovilización del Bloque Cacique Nutibara fue la primera desmovilización de un Bloque de
Autodefensas dentro del proceso de negociaciones. Ocurrió el 25 de noviembre de 2003.
442
La primera versión libre empezó el 14 de diciembre de 2006 en la Unidad de Justicia y Paz - sede
Barranquilla. El postulado rindiendo la versión libre era Wilson Salazar Carrascal alias “El Loro”. Cinco
días después, el 19 de diciembre de 2006 comenzó su versión libre el jefe del Estado Mayor de las
Autodefensas Unidas de Colombia, Salvatore Mancuso, en Medellín.
443
Marta Ruiz, “Tiempos difíciles para el periodismo”. Seminario internacional sobre libertad de prensa.
Herramientas y estrategias. Tomado de: [Link]
encuestados afirmó que “Sí” conocían las masacres, las fosas comunes, y los cadáveres
flotando en los ríos, atribuidos al paramilitarismo.444

Aunque, contrario a lo dicho por Marta Ruiz, algunos periodistas habrían afirmado
que los resultados arrojados por la encuesta no estaban en sus manos - que su tarea es
informar y listo -, algunos otros defenderían que los medios de comunicación, unos más
que otros, influyen en la construcción de la opinión pública y que en esa medida en el
cubrimiento del proceso y de lo que se ha dicho sobre el paramilitarismo y el por qué de
la violencia “no basta con informar qué pasó. Hay que entender por qué pasó.” 445
Inclusive, argumentarían algunos que este poder de influenciar la opinión pública
debería utilizarse para incidir en la deslegitimación del paramilitarismo a través de un
cubrimiento del proceso que incluya un debate sobre las causas y consecuencias del
fenómeno, pero también de las discusiones que se han desarrollado en la arena política a
partir de este proceso de “justicia transicional”. Al respecto, Javier Darío Restrepo
denunció la cobertura hecha por los medios afirmando: “La cobertura mediática del
proceso de paz ha contribuido a la impunidad y al olvido, dado que se ha refugiado
detrás de las explicaciones generales del conflicto y de la violencia. Eso provoca
pasividad y resignación en las audiencias.”446

Al informar, los medios se convierten en productores de un relato particular de la


“realidad” construido a partir de la visibilización de ciertos hechos, ciertos actores
sociales y el silencio de otros. Incluso cumpliendo la función de informar, que algunos
periodistas identifican con contar lo ocurrido y punto, los medios cumplen un papel
fundamental en la generación de la opinión pública sobre lo que sucedió. Al seleccionar
la información, los periodistas proponen una versión de lo que ocurrió que no es estática
ni homogénea. En ocasiones la versión presentada por primera vez a la ciudadanía
cambia con la aparición de nuevas fuentes en el relato mediado o con los resultados de
los debates que incentivan la producción de una información más compleja y completa.
Las fuentes que nutren la información y los debates presentados por los medios son
oficiales (provenientes de entidades públicas estatales) o privadas (empresas,
organizaciones no gubernamentales, organizaciones de la sociedad civil). En este
sentido los medios proponen relatos que alientan la formación de una opinión pública
crítica y democrática. “Esto, por supuesto, hace del periodismo un discurso social que

444
“La Gran Encuesta de la parapolítica”, Semana. 5 de mayo de 2007. Tomado de:
[Link]
445
Alejandro Santos, en: Cuadernos del Conflicto Verdad, memoria histórica y medios de comunicación,
FIP, Semana, Bogotá, 2008. Tomado de:
[Link]
df
446
Entrevista a Javier Darío Restrepo por el Grupo de Memoria Histórica, Diciembre de 2010. Javier
Darío Restrepo es periodista y analista de medios. Con respecto al cubrimiento en particular que ha hecho
la televisión, Omar Rincón se preguntó lo siguiente: "Lo poco que queda de periodismo televisivo no va
más allá de la noticia y el registro. Las grandes historias periodísticas no se ven. Por ejemplo, ¿dónde está
el gran reportaje televisivo que necesitamos urgentemente sobre el proceso de Justicia y Paz?"
“Televisión e Historia”, [Link], 12 de enero de 2008 [Link]
nacion/television-historia/[Link].
debe ser construido a partir de múltiples voces. Tal es su dimensión en tanto foro del
debate público de la sociedad.”447

Sin embargo, el papel de puente que cumplen los medios entre actores públicos y/o
privados y la sociedad, a través de ser portadores, generadores y líderes de la opinión
pública, no debe entenderse por fuera de su carácter empresarial. Los medios son
empresas con metas económicas y agendas políticas y sociales particulares. La
publicidad de estos intereses se ha convertido también en función principal de los
medios.448 Pero los medios no han sido sólo el vehículo de mercadeo de sus dueños, sino
de otros actores económicos, sociales y políticos que se han valido de la posibilidad de
hacer publicidad en los medios para hacerse propaganda.

Vemos cómo en estas maneras de entender cómo funcionan los medios de


comunicación, se entiende la opinión pública y el principio de publicidad en los dos
sentidos descritos anteriormente. Por un lado, se entiende la opinión pública como el
ejercicio vigilante de la crítica al poder económico, social y político en un sistema
democrático que para hacerse efectivo debe estar sujeto al primado del acceso libre y en
lo posible igualitario de todos a la mayor cantidad de información posible. Por otro
lado, se entiende la opinión pública como sujeta a ser moldeada a favor de ciertas ideas
e instituciones a partir de una campaña de publicidad particular, en cuyo caso el negocio
de la publicidad de los medios es utilizado por diferentes actores públicos y privados
para presentar una imagen corporativa favorable, que los “venda” bien.449 Estas dos
maneras de entender la publicidad, como principio y como estrategia, se mezclan
cuando la información sobre ciertos acontecimientos, o la reiteración de otros, son
utilizadas para incidir en la imagen a favor de personas o instituciones particulares. Los
intereses particulares de actores políticos, sociales y económicos se mezclan con
intereses políticos de la sociedad apareciendo así como intereses del público.

Entonces, ¿qué y cómo informar sobre el proceso de Justicia y Paz? ¿A quiénes


debería ir dirigida esta información? ¿Cómo y quiénes deberían hacerlo? Tanto la
decisión sobre cuál información debe ser reservada, como las estrategias de publicidad o
de divulgación del proceso han incidido en la respuestas a estas preguntas. A partir del
análisis de cómo han sido los canales de comunicación entre el proceso y el público y de
cómo ha sido el cubrimiento del proceso de Justicia y Paz por parte de los medios de
comunicación, en especial de la prensa nacional y regional daremos cuenta de cuáles
han sido las circunstancias sociales, políticas y culturales que han permitido polemizar
públicamente sobre el proceso judicial y su antecedente inmediato, las negociaciones
entre el Gobierno Uribe y las Autodefensas Unidas de Colombia.

El mensaje de la justicia transicional, pero sobre todo la prerrogativa de que las


víctimas tienen un derecho a que sean castigados los perpetradores, a la verdad y a la

447
Germán Rey en: Proyecto Antonio Nariño, la televisión del conflicto. La representación del conflicto
armado colombiano en los noticieros de televisión. 2005. p.25
448
Noam Chomski. Manufacturing consent. The political economy of the mass media. Pantheon Books,
New York, 1981
449
Jurgen Habermas, The estructural transformation of the public sphere. Op Cit.
reparación, ha irrumpido y ha penetrado con tanta fuerza nuestro imaginario social que
en parte por ello pero en parte también porque el desarrollo por etapas de los
procedimientos político y judicial de Justicia y Paz así lo han exigido, la historia de su
representación mediática ha estado marcada por la hegemonía, también secuencial, de
esos mismos tres grandes temas. Alrededor de estos tres temas, el capítulo está dividido
en cinco partes: La primera parte la dedicaremos al debate político y congresional que
condujo a la aprobación de la ley 975 del 2005, y cuyo asunto central publicitado y
debatido en los medios de comunicación fue sin duda el del castigo. La gran pregunta
que está en el corazón de todo proceso de justicia transicional, vale decir, la pregunta
sobre si había que castigar o no a los grandes victimarios, adoptó entonces la forma del
debate sobre si la fórmula contenida en el proyecto de “alternatividad penal” no
representaba sino una amnistía encubierta contraria al deber estatal de castigar, pero
adoptó así mismo la forma del debate en torno a si a las autodefensas se las debería
tratar como delincuentes políticos o como delincuentes comunes. Al fin y al cabo, esta
disyuntiva representacional había sido el eje de la reflexión en torno a los límites del
castigo y a las justificaciones posibles para la amnistía y el indulto, en la tradición
jurídico-política nacional hasta hace poco tiempo. El debate abstracto sobre el castigo
tuvo su cenit pero así mismo su gran final cuando la Corte Constitucional declaró
inexequible por vicios de forma el tratamiento de los paramilitares como “sediciosos” y
para rematar, sin tocar la fórmula sacralizada de una pena alternativa de entre cinco y
ocho años, endureció ostensiblemente las condiciones de su cumplimiento.

La segunda parte trata sobre el comienzo del proceso judicial de Justicia y Paz lo que
determinó la rápida degradación de las negociaciones políticas iniciales en unas
negociaciones judiciales. Lo que había comenzado como una negociación política entre
iguales o casi iguales, se transformó de pronto –por la presión de muchos, ejercida a
través de los medios- en un ejercicio de sometimiento a la justicia.

La etapa de preparación administrativa del proceso judicial y su comienzo estuvieron


muy marcados por el debate en torno al grado de publicidad que debería recibir el
proceso. Las Ongs de derechos humanos defendían que las versiones libres ante la
Fiscalía deberían ser públicas, a pesar de la “reserva” a la que está sometida la etapa
investigativa en los procesos penales, porque se estaba frente a un procedimiento
extraordinario y transicional que debía aportar una verdad que debía ser ampliamente
difundida y conocida por todos. Finalmente triunfó la aprensión de quienes liderados
por las Fiscalía, consideraban que debía protegerse la seguridad de la investigación
mediante la reserva. Con esta determinación, que volvió difícil el acceso de los medios a
las audiencias y que hizo depender la información publicada de pequeños resúmenes
oficiales, de la comunicación entre las víctimas y los periodistas, y de las filtraciones, se
selló en buena medida la suerte mediática del proceso.

Cuando por fin comenzó el proceso judicial y con éste las versiones libres de quienes
hasta hace poco tiempo habían sido los grandes líderes de las autodefensas, llegó la hora
del gran debate sobre la verdad. La verdad que resonó primero en las salas de audiencias
y después en los medios fue la de Mancuso, Jorge 40, El Alemán, Macaco, Ernesto
Baez, por mencionar solamente algunos de los nombres que protagonizaron las noticias
de entonces, a pesar de la sordina de la reserva. Fue entonces cuando los grandes
victimarios, sintiéndose traicionados por el Gobierno, por las cortes y por el país, e
interesados en presentar su responsabilidad en la barbarie como parte de una gran culpa
colectiva, alternaron sus relatos entre heroicos y arrepentidos con las delaciones de sus
aliados reales o presuntos en el mundo de los militares y de los políticos.450

La estrategia de delatar públicamente a sus supuestos compinches fue todo un éxito.


Los medios le dieron gran despliegue y favorecieron con ello un giro fundamental en el
entendimiento público de lo que había sucedido en el país. Los implicados refutaban y
proclamaban su inocencia pero sobre todo ponían en duda la credibilidad de los
bandidos en sus confesiones. Los activistas humanitarios y la izquierda, aplaudían y
daban por sentada la veracidad de los testimonios. En cualquier caso, la ley de Justicia y
Paz, que había sido concebida para representarse los crímenes del paramilitarismo y a lo
sumo en parte también los de la guerrilla, dejando fuera de foco los llamados crímenes
de Estado, re-direccionó sus faros e iluminó el ámbito hasta entonces a oscuras de los
crímenes y de la responsabilidad parcial histórica del Estado, con lo cual el proceso todo
se topó, de forma no prevista, con una fuente de legitimidad que le ha permitido todavía
hasta ahora compensar por lo menos en parte sus muchas y muy gravosas falencias.

Pero con el paso del tiempo, cuando empezaba a hacerse sentir el cansancio de los
medios y de los públicos por una historia repetitiva y a la que la reserva le había
perjudicado se extraditó a los que hasta el momento habían sido sus principales
protagonistas. A partir del acontecimiento de las extradiciones masivas de mayo de
2008, en la tercera parte del capítulo mostraremos cómo desde entonces y hasta hoy, en
los medios se debatió si con la exportación de los cabecillas de las autodefensas “se
extraditó la verdad”. Muchos entendieron que con ello, tanto las negociaciones de paz
con las AUC como el proceso mismo de Justicia y Paz perdieron toda legitimidad y
fueron declarados muertos. El proceso todo entró así en una crisis profunda de apatía
mediática y de pérdida de legitimidad.

Fue entonces cuando la Fiscalía, que hasta entonces había defendido en forma tozuda
el “principio de reserva”, se decidió, de cara a una crisis de publicidad y de legitimidad
que amenazaba con quitarle el piso a su esfuerzo de años, por diseñar una ambiciosa
estrategia de publicidad cuyo público privilegiado sería las víctimas. A partir de los
cambios en las políticas de publicidad, en la cuarta parte del capítulo relataremos cómo
se trató de escapar la crisis de legitimidad que atravesaba el proceso a través de la
reivindicación de los derechos de las víctimas al acceso, a la participación y a la justicia.
El ente acusador puso mayor importancia y llamó la atención de los medios, sobre todo,
los locales, a las jornadas de víctimas en las más apartadas regiones y se acercó a las
emisoras locales para invitar a las víctimas y de paso, para publicitar su trabajo. Al igual
que la Fiscalía las múltiples entidades encargadas de la implementación de la Ley 975

450
Entre otras razones se puede decir que los paramilitares se sintieron traicionados porque pasaron de
negociadores políticos a delincuentes comunes, porque en la versión final de la Ley 975 no tendrían
lugares de reclusión especiales y porque tendrían que pasar un tiempo en la cárcel.
de 2005 de manera descoordinada intentaron revitalizar el proceso poniendo en el centro
de sus estrategias de comunicaciones a las víctimas. De nuevo se completó otro ciclo, en
el que los victimarios fueron reemplazados por las víctimas como centro de articulación
de las estrategias mediáticas.

Pero la voluntad de publicidad de la Fiscalía llegó tarde. Los fiscales fueron


rápidamente relevados por los jueces de conocimiento y en consecuencia, el tema de la
verdad por el de la reparación. El mundo de la reserva investigativa fue oficialmente
sustituido por el de la publicidad de la etapa del juicio. Pero para entonces ya los medios
habían perdido buena parte de su interés en cubrir las audiencias y la sociedad en
informarse. Si al comienzo había pues dominado la escena pública el debate sobre el
castigo, y después, ya bajo la égida de la Fiscalía habían reinado la cuestión de la verdad
delatora del victimario y la de su extradición, ahora, cuando el proceso dejaba atrás por
fin la reserva de la etapa investigativa y se adentraba en la publicidad autorizada de la
de juzgamiento, le llegó el turno al tema de la reparación, a través de las audiencias
judiciales sobre la materia. Finalmente la quinta parte del capítulo la dedicaremos a
contar cómo ha sido la estrategia de publicidad desarrollada por el Tribunal de Justicia y
Paz que después de una larga etapa investigativa que aún hoy no acaba, le llegó la
batuta del proceso.

Salvo por la importancia intrínseca del asunto, nada permitía anticipar que las
audiencias públicas ante el Tribunal, en particular los incidentes de reparación llegarían
a tener algún interés mediático. No solamente parecía haber fatiga de los medios y de
los públicos. Para rematar, los jueces de conocimiento no estaban interesados, a pesar
del carácter público de las audiencias, en publicitarlas. En ello seguramente jugó un
papel la convicción arraigada de que los jueces están para hacer justicia y no para hacer
propaganda o pedagogía. Pero también pudo ser determinante para que la Sala de
Justicia y Paz del tribunal Superior de Bogotá haya sido tan decididamente indolente
frente al tema de la publicidad, la seguridad y la tranquilidad que otorga el bajo perfil.

2. Del secreto de un proceso político a la publicidad de un proceso judicial

Como “secreta” y “confidencial”, pero también como “recóndita” y “escondida” fue


calificada por distintas voces la información mientras el gobierno Uribe negoció con las
Autodefensas Unidas de Colombia. Entre diciembre de 2002, momento en el que se
creó la Comisión Exploratoria de Paz y julio de 2006, momento en el que se realizaron
las últimas desmovilizaciones colectivas de grupos de Autodefensa, el proceso de paz
con los paramilitares estuvo a cargo del Gobierno, representado por la Oficina del Alto
Comisionado para la Paz, el Ministerio del Interior y de Justicia y la misma Presidencia.
La política de escasa publicidad y prudencia que estableció el Gobierno, pero que en
ocasiones no fue seguida por todas sus instituciones y funcionarios, fue cambiando de
acuerdo con las reacciones que suscitó en otras instituciones estatales como el Congreso
y la Rama Judicial, las organizaciones representantes de las víctimas, la comunidad
internacional, los miembros representantes de los paramilitares y por supuesto los
medios de comunicación. Lo que se publicó en los medios, muchas veces no tuvo nada
que ver con lo que el Gobierno dijo sobre el proceso. La filtración de información, pero
también las múltiples interpretaciones de lo que se decía a partir de ellas, tanto o más
que los discursos oficiales, incidieron en la forma como fueron entendidas las
negociaciones.

Los cuatro años entre los cuales discurre el período analizado pueden ser divididos
en dos momentos: 1) el de las negociaciones y desmovilizaciones y 2) el de la discusión
legislativa. No se trata de dos momentos completamente separados sino parcialmente
traslapados en el tiempo. Los temas de las discusiones coincidieron, e inclusive hoy en
día esas mismas discusiones vuelven a ser noticia de última hora. Sin embargo, para
facilitar el análisis, los trataremos como dos momentos distintos reconociendo sus
coincidencias cuando haya lugar a ello.

En esta primera parte del capítulo nos ocupamos del tratamiento que le dio el
Gobierno a la publicidad de la información tanto en el momento de las negociaciones
como en el de la discusión legislativa del marco jurídico que estableció cómo serían
juzgados los crímenes cometidos por los paramilitares, y de cómo esta política y
estrategia de publicidad fue respondida por otros actores en los medios de
comunicación, describiendo los vehículos que los actores involucrados utilizaron para
comunicarse con el público. La discusión en torno al tratamiento que debían recibir los
paramilitares, la posibilidad de que pudieran hacer parte de una amnistía colectiva fue el
foco de la opinión pública. Mientras el Gobierno y los paramilitares buscaron mostrar y
demostrar el carácter principalmente político del proceso y el papel igualmente político
que jugaron las autodefensas como contraparte en un proceso de paz, otros actores
defendieron el derecho al castigo como uno de los pilares de la justicia transicional. Fue
así, como expuesta al escrutinio público la interpretación de las partes negociadoras
sobre el fenómeno paramilitar, se cuestionó duramente, por parte de muchos,
poniéndose en tela de juicio el papel político atribuido a los paramilitares. Entre las altas
cortes, pero también entre segmentos importantes de la opinión pública nacional e
internacional triunfó la tesis de que se trataba de simples delincuentes comunes que
debían someterse a la justicia amparándose en el derecho al castigo en cabeza de las
víctimas. Fue así como aquello que había empezado como una negociación política
terminó siendo apenas una negociación judicial. Este fue, pues, el contexto en el cual se
definieron las políticas y estrategias de publicidad para el proceso de Justicia y Paz que
se pondría en marcha en diciembre de 2006.

a. El proceso de paz bajo una “estricta confidencialidad


Contrario a lo que veremos después para el proceso de Justicia y Paz, las políticas
sobre la publicidad de las negociaciones con las Autodefensas fueron definidas desde su
primera etapa. De acuerdo con la resolución 185 de 23 de diciembre de 2002, el
Gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez designó una “Comisión Exploratoria de
Paz” con la tarea de realizar contactos con los grupos de autodefensas que habían
declarado públicamente un cese de hostilidades, y expresado voluntad de iniciar
acercamientos para adelantar un proceso de paz. Los miembros de dicha comisión se
comprometieron a realizar sus labores bajo “la más estricta confidencialidad”. Toda la
responsabilidad de informar sobre los desarrollos y avances del proceso quedó en manos
del Alto Comisionado para la Paz.451

Del interés en la estricta confidencialidad del proceso en la primera etapa de


negociaciones, se pasó a la propuesta de diseño de una política de comunicaciones que
incluyera la posibilidad de permitir el acceso del público a la mesa de negociaciones,
manteniéndose, no obstante, la política de que quien informaría sobre el proceso sería el
Alto Comisionado, Luis Carlos Restrepo. En 2004, una vez empezaron las
desmovilizaciones colectivas, se decidió asignar una zona de ubicación en la que se
continuaría con los diálogos. En el Acuerdo para la Constitución de esta zona, entre las
normas básicas de funcionamiento, se estableció que el Comité de Seguridad y
Convivencia sería el encargado de definir una política de comunicaciones y
reglamentaría el acceso de los medios de comunicación a la zona de ubicación. Este
Comité de Seguridad y Convivencia estaría conformado por: Un delegado de la Oficina
del Alto Comisionado para la Paz, un delegado de la MAPP / OEA y un delegado de las
Autodefensa Unidas de Colombia. Serían invitados permanentes: La Iglesia, un
delegado del Ministerio de Defensa, la Alcaldía de Tierralta, la Gobernación de
Córdoba, y un delegado de la comunidad. 452 Sin embargo esta propuesta de diseño de
una política de comunicaciones no parece haberse hecho efectiva. Un año después, en el
informe presentado por el Alto Comisionado, el 27 de enero de 2005, sobre la Zona de
Ubicación en Santa fe de Ralito en su primer periodo de vigencia no se habla de qué
hizo el Comité encargado en el tema de comunicaciones. 453 Se sabe, por las memorias
documentales del proceso que algunas organizaciones tramitaron permisos para visitar
la zona de ubicación, pero no se dice nada sobre visitas de los medios de
comunicación.454

451
Oficina del Alto Comisionado para la Paz, “Comunicado de Prensa”, 23 de diciembre de 2002 y
Resolución 185 de 2002. En: Proceso de Paz con las Autodefensas – Memoria Documental, Oficina de
Prensa del Alto Comisionado para la Paz, Bogotá, 2009. Tomo1, p. 28 y 29
452
“Acuerdo entre Gobierno Nacional y las Autodefensas Unidas de Colombia para la Zona de ubicación
en Tierralta”, Córdoba, Mayo 13 de 2004. En: Proceso de Paz con las Autodefensas – Memoria
Documental, Tomo1, p. 181.
453
“Informe de la zona de Ubicación en Santa Fe Ralito – Córdoba”, enero 27 de 2005. En: Proceso de
Paz con las Autodefensas – Memoria Documental, Tomo 2, p. 21
454
Según el informe, la Embajada de los Estados Unidos había visitado en Julio 16 de 2004; UNICEF en
Julio 23 de 2004; International Crisis Group en Julio 30 de 2004; Iniciativa de Mujeres por la Paz el 18 de
agosto de 2004; Asociación de Municipios Amigos de los Procesos de Paz el 20 de agosto de 2004;
Cabildo Indígena kankuamo el 21 de octubre de 2004; el Congreso de la República el 4 de noviembre de
2004.
Pero este marco, en el que se pretendió encuadrar la publicidad del proceso, se fue
modificando en la práctica. Las filtraciones de información que fueron expuestas por los
medios desde el inicio del trabajo de la comisión exploratoria obligaron a los voceros,
incluso los no oficiales - el Alto Comisionado, el Presidente, el Ministro del Interior e
inclusive los jefes de las Autodefensas- a pronunciarse sobre temas, que hacían parte de
esa ‘estricta confidencialidad’. Fue así como tan sólo un mes después de instalada la
comisión exploratoria, el Presidente Uribe dijo que frente a una eventual negociación
con los grupos ilegales de autodefensa, el Gobierno Nacional no aceptaría
espectacularidad publicitaria ni cartas guardadas.455 Esta declaración fue hecha después
de que, tras la primera reunión de la Comisión exploratoria con los grupos de
autodefensas, los medios publicaran una carta del Bloque Elmer Cárdenas en la que se
apartaba de la mesa de negociaciones.

Un año después en una entrevista a Vanguardia Liberal, el presidente volvió sobre la


política de confidencialidad y dijo: “La guachafita es como una fiesta anárquica. Todo el
mundo termina en ella. (…) Me parece importante volver a lo que se había dicho al
inicio del Gobierno: los procesos de paz deben estar sometidos no a clandestinidad, pero
sí a prudencia, a discreción.” Frente a la pregunta de Vanguardia: “En el tema de la paz
con las AUC usted dice que lo maneja el Comisionado de Paz, pero su prudencia
también tiene con los pelos de punta al país. ¿No cree que la comunidad debía saber un
poco más?”, el Presidente respondió: “Creo que lo que ha pasado lo conoce el país.
Encontré en la campaña un reclamo nacional: Que cualquier proceso de paz tenía que
adelantarse con discreción. Por eso me atreví a decir la semana pasada que esto no
podría convertirse en un proceso de espectacularidades, que tenía que volver a un punto
de discreción.”456

En principio los comunicados de prensa de la Oficina del Alto Comisionado y de


Presidencia, contaban con frases alentadoras y muy vagas como: “la negociación está
avanzando”, “continúa la voluntad de encontrar caminos para la paz del país”, “se
convoca a la comunidad internacional y a la sociedad colombiana a respaldar todos los
esfuerzos que lleven a la reconciliación nacional y fortalezcan el Estado de Derecho.” 457
Sin embargo, el debate sobre el carácter político de los paramilitares no tardó en
obligarle al Gobierno a salirse del formato amparado por la política de estricta
confidencialidad para referirse al papel del narcotráfico y a las extradiciones de estos
comandantes de autodefensas que aunque querían presentarse como jefes políticos
tenían, en su mayoría, órdenes para ser extraditados por sus negocios con el
narcotráfico. Con el tiempo, los comunicados empezaron a referirse a estos temas
particulares aludiendo a casos controversiales, puestos en la arena pública a partir de los
“destapes” de los medios.

455
“Noticia Gobierno no acepta espectacularidad en proceso con autodefensas”, enero 30 de 2003. S.P.
En: Proceso de Paz con las Autodefensas – Memoria Documental, Tomo 1, p. 37
456
Entrevista al presidente, Vanguardia Liberal, Marzo 17 de 2004. En: Proceso de Paz con las
Autodefensas – Memoria Documental, Tomo 1, p. 153
457
“Comunicado a la opinión pública conjunto Gobierno – Autodefensas”, Marzo 21 de 2003. En:
Proceso de Paz con las Autodefensas – Memoria Documental, Tomo 1, p. 41
Por ejemplo, en el 2004, los medios de comunicación revelaron que uno de los
mellizos Mejía, reconocido narcotraficante y extraditable, estaba en la mesa de
negociaciones. 458 El editorial de El Colombiano alrededor del destape estableció: “El
proceso de desmovilización que viene realizándose con las autodefensas ha propiciado
una especie de unión entre algunos narcotraficantes y paras, alianza que beneficiaría a
capos de la droga al hacer parte de la negociación, circunstancia que debe ser analizada
cuidadosamente por el gobierno para no desvirtuar el proceso.” 459 En el 2006 se contó
que el mellizo que hacía falta, Víctor, también se había desmovilizado con el Bloque
Vencedores de Arauca.460 Esto generó un gran escándalo. Entonces, el Gobierno publicó
varios comunicados acompañados por declaraciones del presidente en los que se
advirtió que la extradición para narcotraficantes no era negociable, y que en el proceso
sólo se reconocería como Autodefensas a aquellos que no tuvieran como actividad
principal el tráfico de drogas. Al interés inicial de mostrar al grupo de autodefensas en la
mesa de negociaciones como una organización armada con un orden de mando,
jerarquías claras y fines políticos se tuvo que añadir la discusión sobre el papel del
narcotráfico en la violencia y su impacto en la supuesta organización de los
paramilitares.461

El tema del narcotráfico volvió a tener que ser tratado por el Gobierno cuando los
senadores Rafael Pardo y Rodrigo Rivera denunciaron un “narcomico” en el proyecto
de ley de justicia y paz presentado por el Gobierno. En esta ocasión el mismo presidente
se encargó del tema y llamó a La W de Caracol Radio para desmentir las acusaciones. 462
Según la noticia publicada en El Tiempo sobre el acontecimiento, esta no era la primera
vez que “el jefe de Estado decide salirles al paso a sus antagonistas y llamar a los
medios para pedir replicar. Hasta ahora no se había referido de forma tan detallada al
proyecto que ha desatado uno de los debates más fuertes de su Gobierno.”463

Pero las declaraciones públicas e intentos de divulgar lo que pasaba en el proceso de


negociaciones no fueron suficientes. Junto con los “destapes”, entre los medios se
458
“Dos gallos tapados en Ralito”, El Tiempo, Julio 4 de 2004
459
El Colombiano, 13 de abril de 2004
460
“Comisionado de Paz explica por qué se admitió al extraditable Víctor Mejía como desmovilizado.” El
Tiempo, 28 de agosto de 2006.
461
Como veremos más adelante el papel del narcotráfico en las Autodefensas fue un problema que
tuvieron que enfrentar los grupos que se pretendían desmovilizar. Mientras unos bloques trataban de
presentarse ante la opinión como paramilitares “pura sangre” cuya relación con el narcotráfico era de
conveniencia, otros que tenían relaciones con el narcotráfico que difícilmente puede decirse de mera
financiación, ese criterio inmediatamente no los excluyera de la mesa. Estos últimos, en otras palabras,
querían presentar a narcotraficantes “pura sangre” como paramilitares. Existen hipótesis de algunos
postulados a la Ley de Justicia y Paz que defienden que Carlos Castaño fue asesinado, precisamente por
defender la primera posición. Entrevista de Manuel Jesús Pirabán, alias Pirata con el Grupo de Memoria
Histórica, Junio 18 de 2010.
462
Además de los comunicados de prensa y los informes oficiales de resultados, las entrevistas a
funcionarios del Gobierno, en especial al Alto Comisionado y al mismo Presidente fueron recurrentes a lo
largo del proceso de negociaciones. En ocasiones estas entrevistas fueron convocadas por los mismos
medios pero también resultaban de la llamada inesperada del Presidente a cadenas radiales. “Entrevista a
Álvaro Uribe por Caracol radio.” Julio 16 de 2003. En: Proceso de Paz con las Autodefensas – Memoria
Documental, Tomo 1, p. 50
463
“Denuncian Un Narcomico En Ley De Justicia Y Paz”, El Tiempo, Marzo 11 de 2005; “Uribe Niega
Existencia De Narcomico” El Tiempo, 11 de marzo de 2005
denunció el secretismo en numerosas ocasiones. En entrevista con el Grupo de Memoria
Histórica, Arturo Guerrero, lo explicó de la siguiente manera: “Los medios, desde su
exclusión y el secretismo de las negociaciones de Ralito, sienten como si hubieran sido
invitados a cubrir un proceso del que no fueron testigos – un proceso poco transparente
donde no se dijeron las cosas como son.”464 Frases como “lo único claro es que el Alto
Comisionado debería explicar al país lo que está sucediendo” 465; o “Este asunto está a
todas luces peor manejado que el proceso del Gobierno anterior con las FARC, así el
Presidente Uribe diga lo contrario. La gran diferencia es que el Gobierno de Pastrana
siempre actuó de buena fe frente a la guerrilla… en cambio en esta causa el Gobierno de
Uribe no parece estar actuando de buena fe, no ha hablado claro y siempre le queda a
uno la sensación de que hay algo recóndito, secreto, podrido” 466; o “La noticia que este
diario publicó ayer … logró algo que en los últimos meses no ha sido fácil: que el
comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, dé una entrevista” 467 fueron recurrentes en el
periodo de las negociaciones, inclusive en el del debate legislativo y vuelven varios
años después con el escándalo de las desmovilizaciones falsas. Todas son explicativas
de la poca legitimidad y credibilidad con la que cuenta el periodo de las
negociaciones.468

El reproche de secretismo no sólo fue determinante del modo como se seleccionó y


se valoró la información que se fue haciendo conocida del proceso, sino que incidió en
la legitimidad del proceso mismo. No se exigía solamente que la información estuviera
disponible para el público, sino que además se denunciaba que el proceso se estuviera
haciendo de espaladas al país. Lo importante no era sólo presentar más comunicados al
público, sino hacer de las negociaciones una discusión en la que la opinión pública
pudiera incidir. Aunque, en últimas, los “destapes” de los medios incidieran en la
decisión del gobierno en torno a qué decir sobre el proceso, la política de “estricta
confidencialidad”, llevó a que las negociaciones fueran ajenas al público y con ello, a
que fueran perdiendo legitimidad.

464
Entrevista de Arturo Guerrero por el Grupo de Memoria Histórica, Diciembre 16 de 2010
465
El Espectador, semana de 18-24 de junio de 2006
466
El Espectador, semana 31 de julio al 6 de agosto de 2004
467
“Comisionado de Paz explica por qué se admitió al extraditable Víctor Mejía como desmovilizado.” El
Tiempo, 28 de agosto de 2006.
468
No sólo los medios de comunicación, también otras publicaciones como el documento de la GTZ de
2010 sobre el proceso de justicia y paz denunciaron el secretismo con que el Gobierno llevó a cabo las
negociaciones con las Autodefensas. “También fue objeto de críticas la ausencia de una participación más
amplia de la ciudadanía en el proceso de negociaciones, realizado principalmente en Santa Fe de Ralito, y
en el trámite legislativo. Por un lado, ya que las negociaciones previa a las desmovilizaciones de grupos
paramilitares no contaron con la suficiente publicidad para permitir a los interesados conocer los temas y
definiciones de dichas negociaciones. En ese sentido, se criticó el desarrollo secreto de dichas
negociaciones y la falta de inclusión en las mismas de la sociedad civil e incluso de integrantes de los
mismos GAOML (Grupos Armados Organizados al Margen de la Ley) cuya jerarquía en el grupo no les
permitió conocer de los compromisos definidos en las negociaciones por sus comandantes. Por otro lado,
en el escenario legislativo, ello se podría explicar por la urgencia e insistencia impartida por el gobierno
el 16 de febrero de 2005 de contar con un mecanismo que pudiese enfrentar los intereses de algunos
sectores políticos, voceros de grupos armados y algunos representantes de víctimas.” Kai Ambos.
Procedimiento de la Ley de Justicia y Paz (Ley 975 de 2005) y Derecho Penal Internacional, ProFis GTZ
- Temis, Bogotá, 2010. p. 15. Tomado de :
[Link]
Queriendo salirle al paso a las dificultades que generó la política de “estricta
confidencialidad” del gobierno, en marzo de 2004, Rafael Pardo en un informe sobre las
audiencias públicas de concertación social para discutir los proyectos de ley sobre
Justicia y Paz recomendó:

“promover una instancia de presencia de la sociedad civil que acompañe el desarrollo


del proceso. Por ser este un proceso suis-generis y por haberse adelantado en estricta
reserva hay mucha incomprensión y no pocas críticas al proceso actual. Parecería
conveniente que el gobierno, sin ceder en su potestad exclusiva de conducir las
negociaciones, estimulara el acompañamiento de organizaciones de la sociedad civil
que acompañen el proceso. De no abrirse formalmente este tipo de espacios es
posible que sectores diversos y desordenadamente busquen espacios por su propia
cuenta. Un modelo como el de la Asamblea de la Sociedad Civil vigente en el
proceso de paz de Guatemala podría examinarse.”469

Aunque nunca realizaran actividades para demostrar su intención de involucrar a


la comunidad en las negociaciones de paz, según algunos medios, los jefes paramilitares
también exigían una mayor apertura del proceso a la opinión pública. En abril de 2004
el Bloque Central Bolívar que para ese momento estaba empezando a hablar con el
Gobierno y conversando sobre la posibilidad de establecer una única mesa de
negociaciones anunció en su página de Internet que reclamaba un espacio de discusión
política del proceso. “Exigimos al Gobierno, la garantía al derecho de que
personalmente el país nos escuche, nos cuestione, nos contradiga, nos entienda, nos
censure, nos reclame. Que en vivo y en directo (…) pueda la organización de
Autodefensas Campesinas hacerse oír, convocar el debate, confrontar ideas y generar
consensos.”470 Esta demanda estaba acompañada por la intención que hicieron expresa
en el mismo comunicado, de mostrar el proceso como una negociación principalmente
política, condición que según ellos debería darles la certeza de no ser extraditados.

b. De delincuentes políticos a delincuentes comunes

A la par de la información que se divulgó sobre el proceso, se fueron construyendo


opiniones sobre éste y sobre el fenómeno del paramilitarismo. Por fuera de las mesas de
negociaciones a las que se pudo acceder con muchas restricciones, el lugar donde se
construyeron las opiniones fue el de la prensa y en general, el de los espacios de
publicidad utilizados por los actores directamente involucrados en las negociaciones.
Por lo general la prensa revisada en el marco de este estudio se centró en el
hecho/suceso/incidente, así por ejemplo, en la desmovilización de un bloque, la
suspensión de las negociaciones, la muerte de un desmovilizado, o la marcha de un
469
“Informe presentado por el senador, Rafael Pardo, sobre las audiencias públicas de concertación social
para superar el fenómeno del paramilitarismo.” Marzo 31 de 2004. En: Proceso de Paz con las
Autodefensas – Memoria Documental, Tomo 1. p. 159
470
“BCB dice que no habrá más desmovilizaciones parciales”, El Colombiano, 13 de abril de 2004
grupo de desmovilizados en determinada ciudad. Las reacciones a los hechos
registrados se caracterizaron por recoger las declaraciones de autoridades e instituciones
gubernamentales y de “voceros políticos” o “líderes” de las Autodefensas, como fueron
llamados en este momento. Las organizaciones de víctimas y las víctimas mismas
fueron muy pocas veces mencionadas y muchas menos veces fueron usadas como
fuente. Como veremos, ello cambió cuando el debate sobre el proceso de paz pasó a
centrarse en el diseño del marco jurídico para resolver la situación jurídica de los
paramilitares. El debate legislativo se tornó más público, las organizaciones de víctimas
empezaron a ser actores relevantes y se le quitó protagonismo a la voz a los
paramilitares.

Desde la primera publicación sobre el futuro proceso de paz entre el Gobierno Uribe
y los paramilitares, una semana antes del anuncio del cese de hostilidades unilateral por
parte de las Autodefensas, la Revista Semana llamó la atención sobre los “problemas de
credibilidad”471 y los “obstáculos”472 que, de entrada, tendría que superar el acuerdo.
Entre estos, la revista destacó como obstáculo, una de las exigencias de los
paramilitares: que “el Gobierno reafirme, en todos los ámbitos a su alcance, la
condición del Movimiento Nacional de Autodefensas como actor del conflicto armado y
político colombiano.” Aunque, la expedición y sanción de la Ley 782 de 2002, un día
antes de la declaración de la Autodefensas, eliminó el requisito de otorgar estatus
político a los grupos armados para iniciar diálogos, y esto le dio vía libre al Gobierno
para continuar con la negociación, según el artículo 19 de esta misma ley sólo se podría
conceder indultos o amnistías a los culpables por delito político. La ley como tal no
resolvía la exigencia de los paramilitares y tampoco permitía el indulto o la amnistía
para delincuentes comunes. Supuesta la doble condición de ejército contra-insurgente y
de empresa narcotraficante que sustentaba la ambigua naturaleza de las AUC, el
Gobierno solamente podía negociar de igual a igual si realzaba su carácter político.
Críticos y escépticos de la negociación enfatizaban en cambio su carácter
narcotraficante.

En cualquier caso, el intento de cumplir con la exigencia de tratarlos como actores


políticos abrió un agrio debate que debilitó la credibilidad del proceso. Los más
incrédulos frente a la bondad de las negociaciones afirmaron que se estaba frente a una
táctica muy bien diseñada por las Autodefensas, acaso con ayuda del Gobierno, para
posicionarse políticamente ante la opinión y la comunidad internacional luego del “agua
sucia que les había llovido con la solicitud de extradición de Carlos Castaño y Salvatore
Mancuso y el operativo del FBI en Costa Rica, donde capturaron a unos paramilitares
que estaban traficando con droga.”473

No obstante, para lograr este objetivo tendrían, además, que demostrar la unión,
jerarquía y unidad de mando de las autodefensas, asuntos para ese momento bastante
problemáticos. Meses antes se había sabido, por declaraciones de Carlos Castaño, que

471
“Negociación secreta” Semana, Noviembre 23 de 2002
472
“Carrera de obstáculos”, Semana, Diciembre 1 de 2002
473
“Carrera de obstáculos”, Semana, Diciembre 1 de 2002
había fricciones y resquebrajamientos en el interior de los grupos de autodefensas, que
funcionaban, más bien como una federación descoordinada de bandas criminales. El
propio Castaño, cuando se retiró de la dirección nacional de las AUC, dijo que no podía
controlar ni responder por unas ruedas sueltas de la organización. Afirmó que el
narcotráfico estaba carcomiéndose la unión de las autodefensas.474

Las Autodefensas como actores y delincuentes políticos

Una vez se hizo pública la creación de la comisión exploratoria y empezaron, bajo la


estrategia oficial de “estricta confidencialidad” los diálogos entre las partes, en los
pocos comunicados de prensa del Gobierno, y en las entrevistas al Presidente y al Alto
Comisionado se abordó el estatus de las autodefensas como actores políticos del
conflicto armado, afirmándose que tanto el fin perseguido por las guerrillas como el de
las autodefensas era político, por lo que los últimos también podían ser contraparte en
un proceso de paz.475 Según el argumento del Gobierno los fines perseguidos por unos y
otros, por las guerrillas y por las autodefensas, podían dar lugar a su tratamiento como
delincuentes políticos. Al fin y al cabo, tanto Autodefensas como guerrillas, las primeras
de forma definitiva como rebeldes y las segundas de forma transitoria como sediciosos,
pretendían suplantar el Estado.476

Pero el argumento no quedaba ahí. De acuerdo con las declaraciones del gobierno en
esta primera etapa de las negociaciones, la suplantación transitoria del Estado se
justificaba porque en los últimos años no se había podido encontrar seguridad en varias
partes del territorio nacional debido al accionar de las guerrillas. 477 Continuaba el
argumento afirmando que con la política de seguridad democrática del Presidente Uribe,
el sistema democrático se profundizaba y por lo tanto, dejaba de existir la razón de ser
de las Autodefensas, justificándose la posibilidad de sentarse a una mesa de
negociaciones para dialogar su futura desmovilización. Fue así como, al mismo tiempo,
el Gobierno argumentó a favor de la acción paramilitar, definió sus delitos como
políticos, y legitimó la política de seguridad democrática, al punto de afirmar que en
Colombia ya no existía conflicto armado.

474
“Castaño se reinventa”, Semana, Julio 29 de 2002
475
Noticia Gobierno no acepta espectacularidad en proceso con autodefensas, enero 30 de 2003. En:
Proceso de Paz con las Autodefensas – Memoria Documental, Tomo 1
476
Intervención del Alto comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, en el acto de apertura del
Seminario Justicia y Reparación, universidad Javeriana, Noviembre 18 de 2003. En: Proceso de Paz con
las Autodefensas – Memoria Documental. Tomo 1
477
Ponencia: “Futuro del proceso de negociación con las Autodefensas”, presentada por el Alto
Comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, en Foro convocado por las Comisiones de Paz del
Senado y la Cámara de Representantes. Enero 15 de 2004. En: Proceso de Paz con las Autodefensas –
Memoria Documental, Tomo 1. Ver también: Noticia Proceso de paz con las Autodefensas debe ser
creíble. Presidente Alvaro Uribe en la cadena radial RCN. Julio 2 de 2004. En: Proceso de Paz con las
Autodefensas – Memoria Documental, Tomo 1
Mientras el Gobierno defendía el carácter político de los delitos cometidos por los
paramilitares, estos intentaron posicionarse como actores políticos con una agenda
encaminada, supuestamente, a proteger la “base social” que representaban. Justificaron
su papel en la guerra recordando las razones por las cuales “tuvieron que armarse y todo
lo que tuvieron que sacrificar.” Nunca se refirieron al pasado para dar cuenta de las
atrocidades que cometieron. Todavía no estaba, ni siquiera en su discurso, la posibilidad
de legitimarse como actores dentro de un proceso de paz, a partir del cumplimiento de
los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación.478

Fue así como antes de la instalación oficial de la Mesa de Negociación entre el


Gobierno y las AUC, el “Estado Mayor Negociador” publicó un documento en el que se
decía que su propósito principal era negociar su tránsito a una vida política en la que
mantuvieran su capital económico y simbólico.479

Para mostrarse como un actor político sólido y demostrar que su Movimiento


agrupaba a todas las autodefensas a nivel nacional, los paramilitares tuvieron que
presentarse como una organización con unidad de mando. Sin embargo, como lo decía
la Revista Semana en el 2002, argumentar la unidad y la jerarquía de los grupos
sentados en las varias mesas de diálogo no iba a ser fácil. El 26 de noviembre de 2002 el
Heraldo publicó una noticia sobre la imposibilidad de que las autodefensas se unieran
para las negociaciones. Los paramilitares, respondieron 3 días después enérgicamente,
afirmando que “ante un hecho tan trascendental como el que estamos afrontando es
natural que se presenten discrepancias en nuestra Organización, no sustantivas pero sí
de procedimiento y operativas (…)480

Pero las “discrepancias”, contrario a lo que alegaban, sí parecían “sustanciales”.


Después de una de las primeras reuniones entre las partes, Carlos Castaño y Salvatore
Mancuso se mostraron complacidos. Sin embargo el comandante del Bloque Elmer
Cárdenas, Freddy Rendón Herrera alias “El Alemán” envió una carta al Alto
Comisionado, que rápidamente se filtró entre los medios, en la que discrepaba de
Castaño y Mancuso en la medida en que en el proceso se estaban mostrando unas
Autodefensas corrompidas por el narcotráfico. Aunque en la carta se mantuvo el
argumento de que las “Autodefensas son las representantes de una base social que

478
“(…) las nuestras han sido acciones realizadas como suplencia del Estado ausente frente a sus
obligaciones, en una lucha que siempre ha tenido como horizonte una Patria mejor, y siempre también a
favor de una Colombia en orden y en paz. Analizados de manera objetiva y con la necesaria perspectiva
histórica no caben dudas de que nuestros actos han sido acciones de tipo político.” Declaración por la paz
de Colombia. Declaración de las Autodefensas, 29 de noviembre de 2002
479
Documento de las Autodefensas. Junio 18 de 2004 “ la fecha histórica”
480
“El no trascender hacia la vida política activa en el futuro generaría un rompimiento sumamente
nocivo y brusco con las comunidades de base, que le transmitieron sustento político a las Autodefensas en
su larga fase irregular. De ahí que la transformación de nuestra Organización en un movimiento político
de masas disipa cualquier tentativa futura de resurgimiento del fenómeno, bajo la forma de grupo armado.
La gente aldeana continuará contando con la Organización, pero desde la perspectiva social, política y
legal y, desde luego, con la presencia del Estado social de derecho como telón de fondo (…) Desde la
Mesa Única Nacional trabajaremos a fondo para superar lo militar y trascender en lo político (…)”
Noviembre 29 de 2002, Declaración por la paz de Colombia, Movimeinto de Autodefensas. Tomo 1, 21
anhela la paz”, las diferencias sustanciales en cuanto al papel del narcotráfico en la
organización llevaron a este bloque a suspender el cese de hostilidades.481

Como organización política, sus voceros, ex comandantes, empezaron a ser


mostrados en sus discursos como figuras carismáticas con ideas y agendas políticas
claras. Antes de la primera desmovilización colectiva, la “Dirección Política del Estado
Mayor Regional del Bloque Cacique Nutibara” en el comunicado de prensa
anunciándola estableció:

“Esta primera desmovilización, no tiene otra mejor muestra de voluntad de paz, y se


convierte en el primer acto protagónico real de paz para Colombia, y envía una señal
de humo blanco al mundo exterior, para que entienda que las Autodefensas no somos
merecedores de la estigmatización ofensiva contra el bien común y el orden
establecido, sino al contrario, defensores y guardianes de la democracia y oferentes
de propuestas pacificadoras y estimulantes del desarrollo social, político y
económico del país que tanto queremos. Bienvenida sea entonces, (…) la fuerza de
voluntad entregada a la reconciliación ciudadana de Medellín por la autodefensa del
Bloque Cacique Nutibara (BCN), en cabeza de nuestro humanista mayor, el
comandante Adolfo paz, que en el silencio característico de los hombres sabios, ha
hecho del trabajo por Medellín, un modelo de vida pacífica, ejemplo para los demás
interesados en el cambio, digno de imitar, y sin ánimos de contraprestación alguna.
En medio de la tempestad, siempre mantuvo una mano en el timón y la otra en el
binóculo, que le advertía en la lejanía, la proximidad al puerto de llegada.” 482

Los discursos del gobierno y de los paramilitares fueron recibidos y transmitidos


por los medios de maneras diversas. Por ejemplo, en los medios impresos, El Tiempo,
registró esta primera desmovilización haciendo una descripción detallada de la agenda
del evento y destacando las intervenciones de los voceros paramilitares y de algunos
miembros del Gobierno. Mientras que a estos últimos se les citó sólo para agregar datos
sobre futuras desmovilizaciones y asuntos logísticos sobre el futuro inmediato de los
desmovilizados, las citas de los paramilitares incluyeron su justificación como actores
armados y su propuesta política. Ni siquiera se mencionó el argumento del Gobierno
sobre la política de seguridad democrática como la oportunidad que se les presentó a los
paramilitares para desmovilizarse. Se transcribieron las citas de los jefes paramilitares,

481
“Con respeto, pero también con dignidad, debo manifestarle que los términos y esquemas planteados
por el Gobierno Nacional en el proceso de exploración, dejan entrever una negociación orientada
prioritariamente a beneficiar la imagen política del gobierno Uribe, a costa del sacrificio de la
Organización de Autodefensas, y que no consulta la voluntad de los colombianos, en especial de aquellos
más pobres y desprotegidos y a quienes se corre el riesgo de devolver al dominio del terrorismo
guerrillero. Nuestro anhelo de paz, el mismo de los millones de Colombianos, nos hace necesariamente
receptivos de toda propuesta que pueda devolver la tranquilidad a nuestras regiones, pero no puede, en
ningún caso, comprometernos con un proceso en el que se parte de definiciones erróneas como son las
consideraciones que pretenden presentar a las Autodefensas como narcotraficantes, o plantear que nuestra
existencia es en sí misma un problema para la sociedad colombiana o la comunidad internacional.” Carta
del Bloque Elmer Cárdenas de las Autodefensas a Luis Carlos Restrepo. En: Proceso de Paz con las
Autodefensas – Memoria Documental, Tomo 1.
482
Documento de las Autodefensas, Noviembre 1 de 2003 (Documento de desmovilización del Bloque
Cacique Nutibara). En: Proceso de Paz con las Autodefensas – Memoria Documental, Tomo 1.
nombrándolos como miembros del estado mayor, voceros políticos, inspector nacional,
sin presentar ninguna posición contrapuesta.483

La revista Semana, por su parte, un medio que como su nombre lo indica tiene una
edición semanal, no diaria como El Tiempo, y que se dedica a hacer reportajes más que
noticias sobre lo recientemente acontecido, dedicó parte de la edición posterior a la
semana de la desmovilización a responder 10 preguntas que según Semana “se hace la
gente después de la desmovilización masiva de autodefensas.” En un artículo mucho
más crítico que el de El Tiempo, el artículo de Semana cuestionó la veracidad de la
desmovilización:

“¿Se desmovilizó todo el Bloque Cacique Nutibara en Medellín?”

SEMANA hizo un recorrido el miércoles 26, un día después de la masiva y


publicitada desmovilización, por las zonas de influencia del Bloque Cacique
Nutibara en Medellín y encontró varios grupos de jóvenes acostados en las esquinas.
"Muchachos, somos de la prensa. ¿Cómo están las cosas por aquí?". "Bien, cuidando
que no se nos meta gente extraña". "¿Vigilando?". "Sí, esa es nuestra misión".
"¿Ustedes son de las autodefensas? Acaso, ¿no se desmovilizaban todos ayer?".
Todos rieron y callaron. Luego un líder comunal respondió la pregunta: "Claro que
los muchachos que están allá son de las autodefensas. No se entregaron todos porque
no iban a dejar los barrios sin su presencia".

En el artículo de Semana, no se llamó “vocero político” a ningún paramilitar y


en vez de citar a los grandes jefes se entrevistó a los patrulleros. No se habló de la futura
agenda política anunciada por los ex comandantes, sino de la vida cotidiana que le
esperaba a los desmovilizados. Finalmente, contrario a El Tiempo, Semana en su
artículo citó a una víctima. La pregunta 9 del cuestionario, “¿Es posible perdonarlos?”,
es respondida por “Doña Ana, de 52 años, quien pasa las cuentas de su camándula
mientras mira el atardecer de Medellín desde la cima, en el barrio París. ‘Yo le pido a
Dios que me dé fuerzas para mirar con ojos de perdón a las autodefensas. Ellos me
mataron a Augusto, mi chiqui, de apenas 15 años, y antes de que se desmovilizaran
pasaban por mi puerta todos los días. Eso me ofendía. Los que lo mataron se fueron el
martes y dicen que volverán buenos en 20 días. Yo no sé.’ ”

El caso del Bloque Cacique Nutibara en El Colombiano

483
“Después del Himno Nacional y de un minuto de silencio por las víctimas de la violencia, vinieron los
videos de tres minutos enviados por los miembros del estado mayor de las AUC Carlos Castaño y
Salvatore Mancuso. Las AUC no se desmovilizan para cederle espacios a la subversión sino para que los
acojan las fuerzas del Estado , dijo Castaño. A través de otro video, el enigmático comandante del Bloque
Cacique Nutibara -el mismo que se desmovilizó- e inspector nacional de las Auc, Adolfo Paz o Don
Berna , cuya cara poco se había visto, pidió que el Estado haga presencia de manera constante en las
zonas que hasta ayer dominaron ilegalmente sus huestes. Luego, de cuerpo presente, el comandante R ,
vocero político del bloque, pidió perdón por el sufrimiento y las pérdidas que involuntariamente hubieran
podido causar.” “Diciembre 7, próxima entrega” El Tiempo, 26 de noviembre de 2003
El cubrimiento que se hizo de la desmovilización del Bloque Cacique Nutibara en el
diario El Colombiano ilustra cómo los paramilitares utilizaron los medios de
comunicación para representarse como actores políticos del conflicto armado, a través
de un discurso de justificación heroica de su pasado violento enfocándose en su futuro
como organización política. Después de su desmovilización en diciembre de 2003 hasta
por lo menos la expedición de la Ley de Justicia y Paz en julio de 2005, aparecieron en
el periódico noticias, entrevistas, y opiniones sobre la exitosa desmovilización del
Bloque.

La Corporación Democracia, Ong creada por un grupo de desmovilizados del


Bloque, se convirtió en la fuente privilegiada del periódico para cubrir las
desmovilizaciones. Sus representantes, en particular Giovanni Marín, y Diego Fernando
Murillo alias Don Berna, quien en El Colombiano es más bien citado como “Adolfo
Paz”, el alias que este jefe paramilitar escogió para actuar como vocero político, son
entrevistados y citados constantemente.484

Pocos días después de la desmovilización, en contravía de lo expresado en el


reportaje crítico de Semana, y aún de la opinión de algunos de sus propios
columnistas485, El Colombiano transcribió las entrevistas de los voceros del Bloque
Cacique Nutibara para mostrar que la desmovilización había sido total y que los
“excombatientes” iban por un buen camino hacia la reinserción.486 En esta primera etapa
de la desmovilización El Colombiano se muestra, como un medio pro-institucional a
favor del proceso de reinserción. Se exalta en él la “reeducación de los excombatientes”,
se cuenta que estos “preparan un proyecto de vida a 10 años que los involucre a ellos y a
sus familias”, y se promociona el proceso, pidiendo la ayuda del sector privado para la
futura contratación de los desmovilizados. Esta “funcionalidad de los medios”, en
particular de El Colombiano, acaso puede interpretarse como la expresión del acuerdo
tácito entre los actores políticos hegemónicos en la región y en el Gobierno central, que
para la prensa implicó extremar el cuidado y la prudencia en el tratamiento de la
información sobre temas estratégicos de la política de gobierno.487

También es cierto sin embargo que algunas noticias parecieron favorecer,


únicamente, la versión de los paramilitares, incluso en contra del gobierno. Cuando un
mes después de la desmovilización se anunció la próxima salida de los desmovilizados
484
“Suspendido el proceso con el BCN”, El Colombiano, Febrero 1 de 2005 p. 10ª; “El Cacique moverá
cartas políticas”, El Colombiano, Febrero 2 de 2005 p. 10ª; “Ramón Isaza, nuevo jefe máximo de AUC”,
El Colombiano, Febrero 3 de 2005 (primera página); “AUC buscan espacios políticos”, El Colombiano,
20 de febrero de 2005 (primera página); “AUC moverán sus fichas políticas”, El Colombiano, 21 de
febrero de 2005; “Al proceso con AUC le falta pueblo”, El Colombiano, 21 de febrero de 2005.
485
Gustavo Álvarez Gardeazabal. “El fracaso de Don Berna”, El Colombiano, 30 de diciembre de 2003
486
“Bcn dice que nada esconde en la Ceja”, El Colombiano, 4 de diciembre de 2003; “El martes
desmovilizados terminan etapa de concentración”, El Colombiano, diciembre 14 de 2004; “Bcn concluyó
su etapa de reeducación”, El Colombiano, 17 de diciembre de 2003
487
La funcionalidad de los medios fue explicada de manera similar por Guillermo Sunkel, “La prensa en
la transición chilena”. En: Prensa y transición democrática. Experiencias recientes de Europa y América
Latina, Vervuert, Frankfurt, 1994, p. 172
de la sede de Prosocial donde estaban recluidos, y el Gobierno declaró que no había
recursos para poder pagarle la primera mensualidad al Bloque desmovilizado, El
Colombiano citó al “vocero político” Giovanni Marín, en extenso, denunciando la
actitud del Ejecutivo, en particular del Alto Comisionado para la Paz. Para contrastar la
posición de Marín ni siquiera se hace un recuento de las posibles razones por las cuales
el Gobierno no pudo garantizar la salida de los “excombatientes.”488No siempre es fácil
saber donde termina el cálculo político a favor de la paz y donde comienza la simpatía
por los violentos de Derecha.

A partir de la salida de los desmovilizados de la sede de Prosocial, una vez se


constituyó la Corporación Democracia, los “voceros políticos” de los paramilitares
empezaron a ser citados con más insistencia, dando cuenta de sus futuros y esperados
“éxitos políticos”. En febrero de 2005, para mostrar la agenda política de la Corporación
Democracia, se publicó una noticia en El Colombiano dedicada exclusivamente a
explicar por qué Giovanni Marín, desmovilizado del Bloque se iba a lanzar a la Cámara
de representantes. “Luego de catorce meses de dejación de las armas y la realización de
varias marchas en la ciudad, los desmovilizados del Bloque Cacique Nutibara, una de
las fuerzas de las Autodefensas Unidas de Colombia, que copó numerosos espacios en
Medellín y el Valle de Aburrá, consideran que llegó el momento de dejarse evaluar en
las urnas, por una curul en la Cámara de Representantes con su vocero civil, Giovanni
Marín.”489 Sin recordar los crímenes que cometieron antes de desmovilizarse,
solamente diciendo que “coparon” territorio, y mostrándolos como una “fuerza” de las
Autodefensas, no como un ex bloque militar altamente barbarizado, el periódico
informó que uno de sus voceros se lanzaría al Congreso. En la noticia no aparecieron
reacciones a esta decisión de los paramilitares, ni las razones por las cuales un
desmovilizado, que además había sido uno de los comandantes del Bloque que tantos
crímenes había cometido en Medellín, podía lanzarse a la Cámara a pesar de no haber
resuelto su situación jurídica.490

Para contar el pasado violento, el diario regional optó por hacerlo citando
textualmente a los ex comandantes de las AUC. Así, se transcribieron varias entrevistas
a alias Don Berna diciendo: “Hemos sido jueces, curas, policías dirigentes comunales,
paliando de una u otra manera las necesidades de estas comunidades. Esto es
sensibilidad social. Uno de los elementos que hace que la izquierda sea la izquierda. Lo
que pasa es que en Colombia, en alguna notaría las FARC escrituraron que el único
discurso de izquierda era el de ellos.”491 Pero, como si no fuera suficiente la trascripción
de la entrevistas, en un recuadro titulado “contexto” el mismo diario afirmó que Adolfo
Paz podía ser considerado un hombre de derecha con ideas de izquierda en la medida
en que como parte de la organización había realizado proyectos sociales. El diario fue
488
“Bcn espera los recursos para salir”, El Colombiano, 16 de diciembre de 2003; Después de que
salieron de la sede de Prosocial en El Colombiano también se citó a los voceros de los desmovilizados
denunciando la situación de desempleo en la que estaban la mayoría de excombatientes. “Piden a OEA
verificar denuncias contra Bcn”, El Colombiano, 16 de abril de 2003
489
“El Cacique moverá cartas políticas”, El Colombiano, febrero 2 de 2005
490
“La alternatividad en el aire”, El Colombiano, 11 de abril de 2004
491
“Al Proceso con AUC le falta pueblo”, El Colombiano, 21 de febrero de 2005
utilizado, por lo menos en la etapa de las negociaciones como un medio más de
propaganda política para el Bloque Cacique Nutibara. La prensa nacional era, sin duda,
por aquellos días, acaso sobre todo gracias a su mayor independencia frente a los
poderes fácticos locales, por lo menos más sobria si no más crítica.

Cómo empezó el camino de héroes a villanos: La visita de las AUC al Congreso en


julio de 2004

Pero el uso casi irrestricto de los medios por parte de los paramilitares para
legitimarse como actores políticos tuvo que cambiar. En abril de 2004, las noticias que
cubrieron el proceso de negociaciones del gobierno con las Autodefensas se
concentraron en la desaparición de Carlos Castaño, quien hasta el momento había sido
mostrado como el líder del grupo en las mesas, antes de que anunciara su retiro. Aunque
ningún medio lo afirmó, todos insinuaron que Castaño había sido asesinado por los
mismos paramilitares debido a discrepancias sobre cómo debía hacerse la
desmovilización del que el mismo Castaño había bautizado “Movimiento Nacional de
Autodefensas”.492 Con Castaño fuera de las mesas, se empezó a hablar de una
reestructuración del Estado Mayor Negociador de la Autodefensas anotándose, que en la
nueva estructura ocho de los jefes paramilitares estaban en la lista de los grandes
terroristas y narcotraficantes del mundo. Se concluyó entonces, que lo que antes era
apenas probable, después de la reestructuración era lo que seguramente pasaría: las
negociaciones girarían en torno al tema del narcotráfico y la extradición de los jefes
paramilitares que ya habían sido pedidos por Estados Unidos.493

La pregunta que le hizo El Colombiano a Mancuso después de la desaparición de


Castaño muestra el argumento que defendieron los medios por esos días y que apuntaba
a la deslegitimación de las negociaciones. “¿Cómo puede el país participar y avalar un
proceso de negociación con un grupo que está matando a sus propios jefes?” Mancuso
492
La desaparición de Castaño fue registrada por El Colombiano durante una semana completa en la que
publicaron las entrevistas sin editar que el diario había hecho a Salvatore Manuso y a Rodrigo o
Doblecero. Contrario a como se publicaron las entrevistas de los desmovilizados del Bloque Cacique
Nutibara, en un párrafo introductorio a la entrevista de Mancuso se dijo lo siguiente: “En el compromiso
de airear el proceso con las AUC, El Colombiano, vía correo electrónico, interrogó a Salvatore Mancuso
sobre la suerte de Carlos Castaño. Dada la gravedad de los acontecimientos, la entrevista se reproduce a
continuación, sin ninguna edición.
El periódico brinda nuevamente sus páginas para la discusión con los aportes breves y respetuosos…” “
‘No hubo atentado’: Mancuso”, El Colombiano, 22 de abril de 2004; “Rodrigo rompió su silencio”, El
Colombiano, 26 de abril de 2004
493
“Las AUC tienen nuevas estructuras de poder”, El Colombiano, 21 de abril de 2004; “El rompecabezas
de AUC y Castaño”, El Colombiano, 25 de abril de 2004. El Espectador, insinuó este cambio en la agenda
política de las mesas de negociaciones afirmando: “El modelo de negociación entre el Gobierno y las
Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) con el que se pretende desactivar una máquina de guerra para
convertirla en partido político, cambiará de dinámica la próxima semana. Se habla de los preparativos que
se están haciendo para la intervención en el Congreso y del nombramiento de los 36 negociadores que
incluyen a extraditables.” “La agenda en Santa Fe de Ralito cambiará de dinámica”, El Espectador,
Semana del 11 al 17 de julio de 2004.
respondió diciendo: “Primero, no estamos matando a nuestros propios jefes y segundo
le pedimos al Gobierno nacional que le permita al país participar en la mesa de
negociaciones. Hay que plantear la necesidad de mantener una participación activa del
ciudadano del común en esta negociación política, y un acuerdo político centrado en la
seguridad y la defensa de los colombianos. Realmente no se han dado espacios de
debate público suficientes para construir una concertación social dinámica y efectiva.”
Como se comprobó después, lo primero resultó falso, pues efectivamente el homicidio
fue confesado por alias “Monoleche”. Como veremos enseguida, cuando el mismo
Mancuso acompañado por Ernesto Báez y Ramón Isaza tuvieron la oportunidad de ir al
Congreso y hablarle a la sociedad colombiana directamente, ni siquiera aceptaron
preguntas de los congresistas, mucho menos de los medios o de cualquier otra persona
que hubiera podido entrar al recinto.

Pero, antes de la visita y después de la desaparición de Castaño, las varias mesas de


negociaciones se unificaron. El 1 de julio de 2004 se instaló la mesa única de
negociación en Santa Fe de Ralito (Tierralta –Córdoba). Ernesto Báez comandante del
Bloque Central Bolívar, una estructura de la que se decía que era una fachada del
narcotráfico, le dijo al público que –como si se tratara de una guerrilla de derecha- los
temas de la mesa de negociación serían: “Derecho Internacional Humanitario,
redefinición del cese de hostilidades, zona de concentración, sustitución y erradicación
de cultivos ilícitos; políticas integrales de seguridad democrática y seguridad jurídica,
derechos políticos y garantías de reinserción.”494 Sin embargo, ese mismo público que
hacía un par de meses se había enterado de la desaparición y posible homicidio del que
había sido reconocido como fundador y líder de las Autodefensas y que tras su
reestructuración pensaba que el proceso de paz no iba a ser más que una forma de
indultar narcotraficantes, no recibió la unificación de las mesas como una buena
noticia.

Al parecer los voceros de los paramilitares, que en Julio 28 de 2004 asistieron al


Congreso, no evaluaron la opinión pública, o aún evaluándola consideraron pertinente
hacer sus discursos en un tono heroico sin reconocer el papel que había jugado el
narcotráfico en su organización. En entrevista con Memoria Histórica alias Pirata,
recluido en la Picota se refirió a aquella visita al Congreso como un gran error, y todo
parece indicar que tenía razón.

Salvatore Mancuso después de referirse a sí mismo como un “creyente en Dios,


hombre de empresa y padre de familia”, dijo cómo sólo hasta el proceso de paz “se
conoce la historia dura, heroica y hasta mítica de las autodefensas. Verdadera epopeya
de libertad de la Nación y del pueblo colombiano cuando se hizo cuestión de vida o
muerte asumir con dignidad la defensa Patria y tomar medidas excepcionales para
libertar nuestro suelo del azote guerrillero. Hemos sido víctimas de la prolongación del
chantaje guerrillero durante décadas de abandono por parte de un Estado débil e
irresoluto sin coraje ni sensibilidad social, sordo a la Colombia marginal y periférica
que todavía hoy lucha por liberarse del flagelo guerrillero con su secuela inevitable de
494
“AUC llegan con cinco puntos a la mesa de negociación”, El Colombiano, 1 de julio de 2004
miseria e injusticias.” Agregó, además, que “como recompensa a nuestro sacrificio por
la Patria de haber liberado de las guerrillas a media república y evitar que se consolidara
en el suelo patrio otra Cuba o la Nicaragua de otrora no podemos recibir la cárcel.” 495

Con un discurso más corto, leído por el secretario de la Cámara de Representantes,


Ramón Isaza, siguiendo el mismo hilo argumentativo que aun hoy utiliza para justificar
su acción armada, dio cuenta de su origen como autodefensa campesina y de sus “26
años de lucha antiguerrillera.”496 Iván Roberto Duque, alias “Ernesto Báez” fue el único
que se refirió al narcotráfico como una “circunstancia fáctica” casi inevitable que “ha
expuesto en grave riesgo el referente político de los actores irregulares.” Por eso, dijo él
que era imprescindible introducir el tema de “la abolición del comercio de las drogas
ilegales” a la negociación, para lo que invitaba a la sociedad colombiana a “congregarse
en Santa Fe de Ralito del 17 al 19 de septiembre próximos, en el foro que hemos
denominado: Conflicto Armado y Narcotráfico: solución integral para la paz.”497

Al evento en el Congreso no fueron todos los congresistas, no dejaron entrar a las


víctimas, y lo que parecía una clara prueba del fracaso mediático que prometía ser el
proceso de paz, ningún representante del Gobierno asistió. Sólo Iván Cepeda ingresó al
recinto portando un retrato de su papá, víctima de los paramilitares. En el 2008, en la
publicación de sus memorias sobre el proceso de desmovilización de las AUC, Evelio
Henao, quien fue funcionario de Ministerio del Interior y de Justicia entre el 2006 y el
2008, recordó como Luis Carlos Restrepo había contado que él no había sido partidario
de la visita de los representantes de las AUC al Congreso, puesto que en vez de mejorar
la imagen del proceso la empeoró.498

Y en efecto las críticas a la visita al Congreso no se dejaron de escuchar por un rato.


La portada de El Espectador después de la visita titulaba “Tormenta política por visita
de las AUC al Congreso.” Según el editorial del semanario, “La visita de los lideres de
las Autodefensas al Congreso el pasado miércoles, provocó una tempestad política de
incalculables consecuencias ante la opinión pública y la comunidad internacional.” De
acuerdo con la mayoría de los columnistas de El Espectador esa semana, los discursos
de los jefes paramilitares eran una razón más para criticar el proceso de paz, aunque la
visita había hecho que el “malestar” creciera. En particular varios columnistas llamaron
la atención sobre el supuesto “sacrificio”499 de Mancuso y como entonces después de
tanto daño parecía que la sociedad colombiana le “salía a deber.”500
495
Intervención del Miembro Representante de las AUC, Salvatore Mancuso en evento realizado en el
Salón Elíptico del Capitolio Nacional. Julio 28 de 2004. En: Proceso de Paz con las Autodefensas –
Memoria Documental, Tomo 1, p. 217
496
Intervención del Miembro Representante de las AUC, Ramón Isaza Arango en evento realizado en el
Salón Elíptico del Capitolio Nacional, Julio 28 de 2004. En: Proceso de Paz con las Autodefensas –
Memoria Documental, Tomo 1, p. 227
497
Discurso del Miembro Representante de las AUC, Iván Roberto Duque en evento realizado en el Salón
Elíptico del Capitolio Nacional, Julio 28 de 2004. En: Proceso de Paz con las Autodefensas – Memoria
Documental, Tomo 1, p. 210
498
Evelio Henao, El fin de las AUC ¿verdad o ficción?, Intermedio, Bogotá, 2009. p. 223
499
Francisco Gutiérrez Sanín, “Para-Colombia”. El Espectador, semana 31 de julio al 6 de agosto de
2004.
500
Humberto de la Calle, “Salimos a deber”, El Espectador, semana 31 de julio al 6 de agosto de 2004
La historia que publicó la revista Semana sobre la visita al Congreso fue escrita por
Héctor Abad Faciolince y de la mano con otros columnistas criticó el “monólogo” en el
que se convirtió el discurso de los representantes de las AUC. “…su prisa por volverse a
ir era tanta que ni siquiera tuvieron tiempo para escucharse a sí mismos.”501

Sin duda, la visita de las AUC al Congreso que fue transmitida en directo por los
canales nacionales de televisión, tuvo mucho de monólogo. Sobre todo si pensamos que
la transmisión que vio el público se acabó después de que los tres ex comandantes
paramilitares terminaran sus discursos y no se dio ningún espacio para mostrar
opiniones sobre qué significaba la visita y qué se podía decir sobre los discursos. Héctor
Abad Faciolince que sí permaneció en el Congreso después de que finalizara la
transmisión dio cuenta en su artículo de lo que pasó después. Habría sido muy
importante para la audiencia ver a congresistas de la oposición como Antonio Navarro y
Gustavo Petro pronunciándose sobre la visita, y a congresistas uribistas como Gina
Parodi denunciando lo que acababa de pasar en el Congreso."¡Este Congreso no es una
sucursal de Santa Fe de Ralito!, protestó con vehemencia. Ahora resulta que quienes se
imponen por la fuerza y la violencia adquieren derechos políticos que no son capaces de
adquirir por las vías democráticas; además vienen, dan cátedra y se van. El ejemplo que
se le está dando a la sociedad es que el que cometa delitos o crímenes atroces puede
llegar al Congreso de la República como un héroe. Lo que sí sabemos los colombianos
es que muchos de quienes se encuentran allí son narcotraficantes disfrazados de líderes
políticos."502 La discusión democrática del discurso propuesto por los paramilitares
habría sido muy importante para presentar lo que ocurrió en el Congreso.

En últimas, el balance que la prensa hizo de la visita de las AUC al Congreso podría
resumirse en lo que dijo el senador Rafael Pardo: "Esta audiencia salió mal para el
gobierno, mal para el Congreso, mal para las autodefensas y mal para el mismo proceso
de paz. Mancuso vino a decir cuáles son los temas del proceso, las zonas que se deben
despejar y la forma en que no se los debe castigar; el gobierno está dedicado
simplemente a la logística y a ponerles los carros."503

Pero ni siquiera el privilegio de la voz de unos victimarios por parte de muchos


medios de comunicación fue capaz de evitar la indignación que suscitó su presentación
como padres de la patria en el recinto congresional. En este sentido, la visita de los tres
grandes comandantes de las AUC al Congreso de la República marcó simultáneamente
el punto más alto de su auto-representación heroica y el comienzo de su caída.

501
Héctor Abad Faciolince, “Paras en el Congreso”, Semana, agosto 2 de 2004. En el mismo sentido,
Francisco Gutiérrez denunció en su columna que no se hubiera podido contra argumentar a los
paramilitares: “un evento en el que se les garantizó a los paras el derecho a monologar con el país – pues
al Congreso se le otorgó el papel de comparsa.” Francisco Gutiérrez Sanín, “Para-Colombia”. El
Espectador, semana 31 de julio al 6 de agosto de 2004.
502
Gina Parodi, citada por: Héctor Abad Faciolince, “Paras en el Congreso”, Semana, agosto 2 de 2004
503
Rafael Pardo, citado por: Héctor Abad Faciolince, “Paras en el Congreso”, Semana, agosto 2 de 2004.
Otras columnas de opinión sobre el mismo tema: Felipe Zuleta, “Un espectáculo grotesco”, El
Espectador, semana 31 de julio al 6 de agosto de 2004; Ramiro Bejarano, “Festival paraco”, El
Espectador, semana 31 de julio al 6 de agosto de 2004
La respuesta del Gobierno y de los paramilitares: de delincuentes políticos a
combatientes

Una de las cosas que más extrañaron de la visita de las AUC fue la ausencia del
Gobierno. En entrevista con Semana, el Alto Comisionado para la Paz declaró que esa
no era una invitación del Gobierno, sino del Congreso, y que el Presidente se había
limitado a conceder el salvoconducto en vista de la solicitud de la Cámara de
Representantes.504 Según Semana, “Da la impresión de que a última hora, y previendo la
reacción internacional tan negativa al pantallazo mediático de los paras -uno de ellos
pedido en extradición por Estados Unidos-, el Gobierno no quiso aparecer directamente
comprometido con la audiencia. Pero no hay quien niegue que la reunión habría sido
impensable sin el apoyo del Presidente de la República.”

Aunque esta sea una razón explicativa de la actitud del Gobierno, lo cierto fue que
después de la visita de las AUC, el Gobierno empezó a ser públicamente más crítico de
las Autodefensas, al punto de empezarlos a mostrar ya no como delincuentes políticos
justificando su lucha antisubversiva, sino como delincuentes políticos en tanto que
combatientes pertenecientes a un grupo armado organizado al margen de la ley.

Si su alegato heroico en el sentido de haber actuado movidos por ideales y con ello
orientados por un fuerte altruismo motivacional había resultado ofensivo y
contraproducente en un momento en que ya los destapes habían puesto en evidencia sus
métodos bárbaros y su naturaleza narcotraficante, lo más sensato era ampararse ahora –
para salvar el carácter político de la negociación- en un discurso más sobrio como es el
de que de todas manera eran un verdadero ejército y de que habían sido, con ello, parte
en un conflicto armado, bajo el entendido, por supuesto, de que también ello acarrearía
finalmente su reconocimiento por la puerta de atrás como delincuentes políticos.

Fue así, como el argumento que había ganado el Gobierno después del trámite de la
Ley 782 de 2002 revivió en Agosto de 2004 cuando el Alto Comisionado intervino ante
el Congreso en las discusiones del proyecto de ley de Alternatividad Penal. Según el
Alto Comisionado, el Gobierno podía sentarse en una mesa de negociación con los
paramilitares porque, de acuerdo con el artículo 2 de la ley 782, eran grupos armados
ilegales que tenían un mando responsable y una influencia sostenida en zonas del
territorio nacional. Esta definición tomada del Derecho Internacional Humanitario, en
particular del Protocolo II de Ginebra, permitía, según el Alto Comisionado pasar de
una definición subjetiva del delito político a una objetiva. 505 Se describía a los
504
La respuesta dada por el Alto Comisionado parece confirmar la opinión del senador Pardo el día de la
visita de las AUC al Congreso según la cual el gobierno se había limitado hacer trámites logísticos en el
proceso de paz, dejando la vocería a los paramilitares.
505
Intervención del Alto Comisionado para la Paz en plenaria del Senado, Agosto 3 de 2004. En: Proceso
de Paz con las Autodefensas – Memoria Documental, Tomo1, p. 231 En el mismo sentido la siguiente
intervención del Comisionado: “Se ha pasado por demás de una definición subjetiva del delito político –
considerado como altruista- a una definición objetiva, entendiéndolo como la participación en un grupo
armado ilegal que interfiere con el normal funcionamiento del orden constitucional y legal. Tanto el
Código Penal como la ley 782 de 2002 van en este sentido. Hoy por hoy el delito político es el concierto
paramilitares como un grupo armado organizado al margen de la ley, en términos del
DIH, y como un grupo con objetivos anti-subversivos, lo que les permitía, en el ámbito
nacional argumentar que también podían ser cobijados por los beneficios otorgados a
los delincuentes políticos.506

Pero la referencia al DIH nunca significó para el Gobierno el reconocimiento de la


existencia de un conflicto armado. Mientras se revivía el delito político con fines
prácticos para resolver la situación jurídica de miles de desmovilizados, se abogaba
porque el delito político se aboliera como categoría jurídica para representarse la
violencia. De acuerdo con el Gobierno reconocerles motivaciones políticas a los grupos
de autodefensa, pero quizás sobretodo a las guerrillas, significaba mostrarlos como
altruistas y legitimarlos en su acción armada.

Finalmente, en vez de llamarlos rebeldes o sediciosos y con ello, delincuentes


políticos y partes en un conflicto armado, el Gobierno, en particular el mismo
Presidente Uribe, decidió referirse a los grupos guerrilleros así como a los de
autodefensa, como simples terroristas. En palabras que implicaron un cambio repentino
de opinión y que reflejaron sus profundas contradicciones internas en esta materia, el
Presidente Uribe dijo entonces: “La calificación de conflicto armado, en alguna forma
ennoblece la lucha, la legitima. Ahí viene la etimología histórica del conflicto armado.
Una democracia que se profundiza no puede legitimar ni darle un tratamiento
benevolente ni atenuar la acción de los violentos (…) Por eso he negado el conflicto.
Reconozco el problema social, pero a partir del problema social no se puede aceptar que
con los violentos hay un conflicto armado.”507

La flagrante contradicción implicada en redefinir un día el delito político para poder


tratar a los paramilitares de acuerdo con los parámetros dispuestos por el DIH para
grupos armados que son parte en un conflicto interno y, la propuesta casi simultánea de
abolirlo y de negar la existencia de un conflicto armado a través de generalizar para
todos los ilegales armados el mote de terroristas, fue evidenciada por el diario El País en
una entrevista al Presidente Uribe. En esa ocasión el mandatario de los colombianos
respondió que: “La primera propuesta es una reflexión a mediano plazo; la otra es para
el corto plazo. Cuando usted tiene en Colombia una democracia a plena prueba, un
Gobierno que dio seguridad a todos los candidatos de la oposición para que los

para delinquir en el que incurren los miembros de las guerrillas o las autodefensas que buscan suplantar la
autoridad legítima, o interferir con sus funciones constitucionales y legales.” Luis Carlos Restrepo,
“Redefinir el delito político”. En: Libardo Botero comp. Crímenes atruistas. Las razones del presidente
Uribe para abolir el delito político en Colombia. Fundación Centro de Pensamiento Primero Colombia,
Bogotá, 2007. P. 103. Tomado de El Tiempo, 27 de marzo de 2005. Ver también: Noticia Gobierno no está
manejando indultos en la mesa con las Autodefensas, Septiembre 30 de 2004. En: Proceso de Paz con las
Autodefensas – Memoria Documental, Tomo 1; Luis Carlos Restrepo, De la negociación a la gracia,
marzo 11 de 2005. En: Libardo Botero comp. Crímenes atruistas. Op Cit.
506
La ley 782 de 2002, marco jurídico bajo el cual se desmovilizaron las estructuras armadas de las
Autodefensas dispuso en su artículo 19 que el Gobierno nacional podía conceder el indulto a los
combatientes que fueran culpables de delito político, siempre y cuando no hubieran además cometido
graves violaciones a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario.
507
Intervención del Presidente Uribe ante la Asociación de Exmagistrados. En: Libardo Botero comp.
Crímenes atruistas. Op Cit. P. 65-67
eligieran, pues ese Gobierno pudo decir: aquí hay una democracia que no se puede
atacar por la vía de las armas. Entonces, cuando la democracia opera y se profundiza,
como ocurre en Colombia, el “delito político” apoyado en armas se convierte en
terrorismo. En Europa, se denomina terrorismo a toda acción política, religiosa o
ideológica basada en armas o en amenaza de uso de armas. Pero mientras se da ese
paso, por lo menos igualemos a todos estos actores del terrorismo. No creo que hay
razón para negarles a unos el tratamiento que se les da a los otros, cuando las víctimas
no pueden distinguir que su dolor lo haya causado el guerrillero o el paramilitar.”508

Sin perder de vista su necesidad práctica de encontrarle una vía jurídica a las
desmovilizaciones de paramilitares, el Gobierno Uribe le estaba apostando a controlar la
narrativa de la historia y la memoria de la violencia en Colombia. Negar el conflicto
permitía asfixiar simbólicamente, a través de la invisibilización de su dimensión
política, la posible legitimación de las guerrillas. Esta opción discursiva era favorecida
sin duda por el cambio de las viejas guerras político-ideológicas propias de los tiempos
del conflicto Este/Oeste a las llamadas nuevas guerras –que acaso no lo son tanto-, de
naturaleza más compleja, disputadas por aparatos entre políticos y criminales muy
contaminados por fenómenos criminales como el narcotráfico, propias de la post-guerra
Fría pero sobre todo de realidades como la colombiana a partir de la década de los
ochenta. El discurso de la amenaza terrorista, puesto en el centro de la discusión
internacional para representar la violencia después de septiembre 11 por el Gobierno de
los Estados Unidos le permitía al Gobierno escalar la criminalización de las guerrillas,
y estrechar los lazos y la cooperación con el país del norte.

Por su parte, la caracterización de la democracia colombiana como una democracia


asediada, le permitía al Presidente Uribe afirmar la inocencia absoluta del Estado y de
sus agentes e imputarle, por implicación, si no toda por lo menos sí la mayor parte de la
responsabilidad por la barbarie de las últimas décadas a las guerrillas. También los
paramilitares aparecían en este escenario como otra amenaza terrorista. Sin embargo, en
la medida en que éstos se habían desmovilizado voluntariamente debían acceder a una
serie de beneficios otorgados históricamente a los delincuentes políticos.

Este es, sin duda, el eje del nicho contextual discursivo sobre el cual se edificó la ley
de Justicia y Paz. Así se explica, en buena medida, que la misma haya sido concebida
para iluminar la violencia de los actores armados no-estatales pero así mismo, para dejar
en la penumbra y en la periferia discursiva la violencia de los actores estatales. Sobre la
marcha, sin embargo y como veremos más adelante, en su implementación y gracias a la
convergencia de múltiples factores entre los cuales se destaca el interés coincidente de
los paramilitares y de quienes representan a sus víctimas en poner al Estado en la picota
pública, el proceso de Justicia y Paz ha terminado por otorgarle mayor centralidad en las
representaciones públicas sobre la verdad de lo sucedido en Colombia durante las
últimas décadas, a los crímenes y las responsabilidades atribuibles al Estado y a sus
agentes.
508
Entrevista al presidente Uribe con El País de Cali, 23 de mayo de 2005, En: Libardo Botero comp.
Crímenes atruistas. Ibid. P. 62
El fracaso rotundo que significó para la estrategia política de los paramilitares la
presentación de sus tres grandes líderes en el Congreso, y el hundimiento subsiguiente
del proyecto de alternatividad penal y su reemplazo por la llamada ley de Justicia y Paz
-mediante la cual la pretendida negociación entre casi iguales se transformó en un
ejercicio de sometimiento-, dejaron en ellos la impresión de que habían sido
traicionados por el Gobierno pero acaso sobre todo por el Consejero de Paz.509

Previendo que el Congreso habría de decidirse por un marco jurídico que los
definiría como simples delincuentes comunes en un proceso de sometimiento a la
justicia, los paramilitares sentaron su inconformidad frente a cómo el Gobierno llevaba
y mostraba las negociaciones ante el público y ante el mismo Congreso. 510 En este
mismo sentido, culparon a los medios de comunicación de mostrar una imagen
tergiversada del proceso de paz. Para los jefes paramilitares encargados de la vocería de
las negociaciones, los medios estaban contribuyendo a la idea de que ellos eran unos
simples delincuentes movidos por intereses oscuros. Y es que en efecto, en septiembre
de 2004 los medios habían publicado unas grabaciones, según ellos falsas, que dejaban
al descubierto cómo varios desmovilizados habían seguido delinquiendo desde las
cárceles en las que estaban recluidos.511

Así las cosas, la denuncia de que el proceso estaba en su peor momento se volvió
recurrente en los comunicados de los líderes del Movimiento de Autodefensas que
lideraba las negociaciones. Las palabras pronunciadas por Mancuso, en tono defensivo
y quejumbroso, durante una de las desmovilizaciones hechas a finales de 2004 son un
buen ejemplo de cómo en esta etapa del proceso los paramilitares empezaron a sentirse
abandonados y traicionados:

“Sé que no es fácil entender nuestras motivaciones. Para los que no nos conocen y
viven fuera de la órbita de las regiones colombianas, no debe ser fácil entender que
entreguemos los fusiles, que nos despojemos de la potestad de dar la última palabra
en todo aspecto de la vida regional, que renunciemos al poder que otorgan las armas.
509
En septiembre de 2004 la revista Semana publicó la trascripción de unas grabaciones en las que se oía
al comisionado de paz, Luis Carlos Restrepo, hablar sobre la no extradición. Esto generó un gran
escándalo que fue mitigado por el comunicado del Presidente ratificando al comisionado en su cargo y
dándole toda su confianza y un comunicado de las mismas Autodefensas negando lo dicho en las
grabaciones. Sin embargo el rumor fue que Mancuso era el que había filtrado las grabaciones porque
estaba interesado en que el comisionado renunciara. “Así Se Vivió La Crisis En Santa Fe De Ralito”, El
Tiempo, 1 de octubre de 2004.
510
“Si AUC rompen el proceso, cinco días para dejar Ralito”, El Colombiano, 24 de febrero de 2005
511
“Ante la campaña funesta de varios medios de comunicación para acabar de tajo con la histórica
oportunidad de iniciar la desactivación de la guerra en Colombia, a partir de la desmovilización de uno de
sus principales actores… Si bien es cierto que respetamos, en marco de las potestades de la prensa libre,
el derecho de los medios de otorgarle a las distintas fuentes de información, las interpretaciones
conceptos y lecturas que juzguen acertado o conveniente para sus intereses; no lo es menos, nuestro
derecho a rechazar, por tendenciosas o falsas afirmaciones o conjeturas que le hacen un enorme daño a la
paz del país, como en el caso de hoy, cuando las grabaciones que dicen estar en posesión de algunos
medios de comunicación fueron manipuladas y perversamente editadas. Una vez más, invitamos a los
medios, a los columnistas, editorialistas, académicos, políticos y demás orientadores de opinión, para que
entablemos en Santa Fe de Ralito un diálogo amplio y franco, que permita disipar dudas y aclarar
conceptos, desde el escenario mismo de los hechos.” Comunicado de las Autodefensas, Septiembre 27 de
2004. En: Proceso de Paz con las Autodefensas – Memoria Documental, Tomo 1.
Y esa incomprensión la entiendo. Parte de una displicente sensación de superioridad,
que les dicta a quienes la sienten, que somos una horda de mercenarios al servicio de
nosotros mismos. Ellos se niegan a entender la realidad de las provincias. Así nos ha
mostrado la prensa, nos ven con los ojos extranjeros de esos militantes de extrema
izquierda que desde las ONG de la guerrilla, viven de desprestigiar nuestro
fundamento, intentando proyectar al mundo una caricatura macabra de las
Autodefensas, que buscan afianzar como nuestra imagen pública. A esos los
derrotarán los hechos de paz que estamos produciendo y poco a poco aprenderán a
desarrollar una visión más colombiana de nuestra realidad nacional. Esa
incomprensión tiene antídoto: ¡Nuestra inquebrantable decisión de paz!”512

La “inquebrantable decisión de paz” de los paramilitares se tradujo en una serie de


desmovilizaciones que se concentraron en la última semana de noviembre y las tres
primeras de diciembre de 2004. Meses antes, Salvatore Mancuso y Ernesto Báez, habían
hecho una declaración llamada “acto de fe por la paz”, en la cual anunciaron las
desmovilizaciones, decisión tomada “de manera unilateral, sin exigir la más mínima
contraprestación o condicionamiento”. Ante la crisis mediática del proceso, los
paramilitares se apresuraron a mostrar resultados tangibles al acercarse el primer año de
las desmovilizaciones iniciales y cuando se acercaba la fecha para la renovación de la
zona de ubicación. En efecto, el cese de hostilidades no se había cumplido como se
esperaba, las críticas locales e internacionales aumentaban por la desatención
gubernamental a los pedidos de verdad, justicia y reparación, las muertes por rivalidades
internas seguían, y no había un marco jurídico que les diera seguridad sobre la no
extradición a los Estados Unidos a los jefes concentrados.513

La negativa rotunda de la justicia: Los paramilitares no son delincuentes políticos

En la ley 975 que fue aprobada por el Congreso en julio de 2005 se incluyó un
artículo en el que se adicionaba al delito de sedición la conducta criminal de los
paramilitares. Sin embargo en el 2006, en la sentencia de la Corte Constitucional sobre
la ley, se declaró la inexiquibilidad por vicios de forma del artículo 71 que disponía el
cambio de la legislación penal. En septiembre de 2007 la Corte Suprema de Justicia
cerró cualquier posibilidad de revivir el artículo 71 declarando la inconstitucionalidad
por vicios de fondo de la misma disposición.514 Según los argumentos de la Corte
512
Intervención del Miembro Representante de las AUC durante la ceremonia de desmovilización del
Bloque Calima. Diciembre 18 de 2004. En: Proceso de Paz con las Autodefensas – Memoria Documental,
Tomo 1.
513
Mauricio Romero, “The demobilization of paramilitaries and self-defenses: risky, controversial and
necessary”. Background paper presented at the seminar, Paramilitarism in Colombia - Are demobilisation
and peace compatible with justice and human rights?, April 18, 2005, arranged by Colombia Forum,
Collegium for Development Studies, Uppsala University.
514
Esta no había sido la posición de la Corte Suprema de Justicia en fallos anteriores a la sentencia del
2007. Para ver las citas de la sentencia ver: Evelio Henao, El fin de las AUC ¿Verdad o ficción?, Op Cit.
p. 274
Suprema el acuerdo para cometer las actividades delictivas de los paramilitares en
ningún caso podía ser catalogado como sedición, sino como un concierto para delinquir
agravado por lo que los desmovilizados no podían acceder a los beneficios otorgados a
los delincuentes políticos, es decir que no podían ser indultados para evadir el castigo.
Después de varios años de discusión pública sobre la materia, la sentencia estableció
que los paramilitares no tenían un proyecto –altruista- de subversión del orden
constitucional y que por lo tanto no podían ser incluidos en la conducta de sedición.
Según la propia sentencia,

“El artículo 71 de la Ley 975 de 2005 materialmente es una norma contraria a la


Constitución Política porque asimila indebidamente los delitos comunes con los
delitos políticos. Tal presupuesto desconoce no sólo los fundamentos que guían la
actuación de ambas clases de delincuentes sino los postulados de la Carta que
permiten un trato diferente entre unos y otros (…) Los delitos cometidos por
personas vinculadas a grupos paramilitares, como es el caso de los miembros de los
grupos de autodefensa que en virtud de acuerdos con el Gobierno Nacional se han
desmovilizado, bajo ningún pretexto alcanzan a ser considerados como autores del
punible de sedición, por cuanto tales comportamientos no pueden ser asimilados al
concepto delito político. (…) Debido a que los hechos delictivos cometidos por
cuenta o en nombre de los paramilitares no fueron ejecutados con el propósito de
atentar contra el régimen constitucional y legal vigente, con denunciado apoyo de
importantes sectores institucionales y procurando obtener beneficios particulares,
pretender que una norma identifique como delito político conductas claramente
señaladas como delitos comunes resulta contrario a la Constitución vigente,
desconoce la jurisprudencia nacional y contradice la totalidad de doctrina nacional y
extranjera. (…) De lo dicho se sigue que quienes hayan estado vinculados a los
grupos paramilitares o de autodefensa, cualquiera sea el grado de participación en la
organización y en los delitos cometidos por cuenta de la misma, no pueden ser
beneficiarios de amnistía, indulto, su extradición está permitida y, por regla general,
no podrán acceder al servicio público y si llegasen a ser elegidos a alguna
corporación pública se encontrarán en causal de pérdida de la investidura por
subsistir la inhabilidad derivada del antecedente penal que surge de la comisión de un
delito que apareja pena de prisión.”515

Para el Gobierno la consecuencia del fallo no fue sólo que los más de 20 mil
desmovilizados que únicamente eran culpables de concierto para delinquir agravado no
fueran indultados, sino que implicaba la deslegitimación del proceso de paz. 516 Hasta ese
momento se había argumentado que aunque las negociaciones no fueran con grupos
guerrilleros, eran legítimas porque los grupos de Autodefensas aunque no pudieran ser
catalogados como rebeldes sí podían ser sediciosos en la medida en que tenían como
objetivo suplantar al Estado transitoriamente. Por esta vía le habían dado a los
paramilitares desmovilizados un papel como actores políticos. Quitarles el status de
sediciosos implicaba entonces quitarles el status político, lo que en últimas significaba
515
Corte Suprema de Justicia, sentencia de julio 11 de 2007, proceso No. 26945.
516
Evelio Henao, El fin de las AUC ¿verdad o ficción? Op Cit. p. 283
apoyar un proceso de paz con simples delincuentes comunes sin intereses políticos
reconocidos. Días después de la sentencia de la Corte Suprema, el presidente Uribe, en
un acto de conmemoración de los dos años de la ley de Justicia y Paz volvió a los
argumentos que el Gobierno había defendido para equiparar los delitos de las guerrillas
con los de las Autodefensas y denunció el problema práctico que significaba tener en el
limbo jurídico a una cantidad considerable de desmovilizados.

“Por qué se consagró la sedición en la Ley de Justicia y Paz? Por varias razones. Una
de ellas: yo dije con toda claridad a mis compatriotas, en el proceso electoral que
condujo a las elecciones de 2002, que no podíamos seguir estableciendo diferencias
entre los delitos de la guerrilla, para tratarlos con atenuantes, y los delitos de los
paramilitares, para tratarlos con agravantes. Que eran iguales. (…) Y aparece un
problema práctico. Me pregunto: ¿qué puedo hacer de ahora en adelante frente a la
sentencia de la Corte Suprema de Justicia? (..) Porque el proceso de paz es del
Estado. No es un capricho del presidente. Y así como hay que obligar a los
paramilitares a que cumplan con el proceso de paz, el Estado también tiene que
cumplir. Entonces aquí lo que queremos es salvar un proceso en el cual se han
desmovilizado 43 mil personas. Porque de un lado veo la sentencia de la Corte
Constitucional sobre la ley de Justicia y Paz, y entonces encuentro que declaró
inexequible la sedición no por razones de fondo, sino por trámite legislativo. Pero
mientras eso se infiere de la sentencia de la Corte Constitucional, sentencia general
sobre la ley, en una sentencia sobre un caso individual de la Honorable Corte
Suprema de Justicia, se infiere que no hay sedición e interpreta que sí hay
retroactividad. Al Gobierno responsable de la conducción este proceso, le queda muy
difícil entre esas dos sentencias.”517

Frente a esta discusión, los medios no dejaron de pronunciarse. La actitud que la


mayoría había escogido al principio de las negociaciones de llamar a los paramilitares
líderes y voceros políticos fue criticada. Una vez comenzó el proceso judicial como tal,
después de diciembre de 2006, la crítica se acentuó y los que antes habían sido llamados
políticos empezaron ahora a ser calificados como simples delincuentes y criminales con
mayor frecuencia. Al respecto, Darío Patiño, Director de Caracol Noticias en un foro
sobre el papel de los medios de comunicación en el proceso de Justicia y Paz dijo:
“María Teresa citaba el problema del lenguaje en una de las notas que presentamos en
Noticias Caracol sobre los líderes comunitarios que habían asistido a respaldar a alias El
Alemán en su versión libre. Desde mi punto de vista, lo grave no es que se haya dicho
simplemente que son unos líderes comunitarios; lo grave es más bien que los medios de
comunicación todavía sigamos refiriéndonos a los desmovilizados como líderes de las
autodefensas. Es decir, que les seguimos atribuyendo un carácter de líderes y que con
ello estamos trayendo un contexto a la nota periodística que permite una lectura
diferente de la realidad (…) En este sentido, sería adecuado incorporar al contexto el
que estos desmovilizados no son ningunos líderes de autodefensas, sino individuos que

517
Tomado de [Link]. En Evelio Henao, El fin de las AUC ¿verdad o ficción? Op Cit p. 288-
291
están siendo procesados por masacres y otros delitos atroces, para recordar en realidad
quienes fueron.”518

Pero, la distinción entre delincuentes políticos y delincuentes comunes no es un


asunto sencillo en el plano dogmático y muchísimo menos en el empírico. La idea del
delito común como aquél que está determinado por móviles egoístas, en contraposición
a la del delito político, motivado este último por fines altruistas, lleva implícita una
visión recortada del delincuente. También los grupos paramilitares, si bien tienen mucho
de empresa criminal dedicada al narcotráfico, se orientan, en cuanto contra-
revolucionarios por una suerte de proyecto ético-político, que si no se explicita es
precisamente porque coincide en lo fundamental con el proyecto histórico dominante en
el establecimiento socio-político que dicen defender.519 Pero en últimas y al margen de
cualquier especulación doctrinal al respecto, la calificación de delincuente común
acompañada del concierto para delinquir, utilizada por la Corte, parecía quitarle a los
paramilitares cualquier interés político. Esto, además, en el contexto de un proceso de
paz parecía desvirtuarlo, en la medida en que desprovistos de tal interés, lo único que
les quedaba a los paramilitares por negociar eran las condiciones de su sometimiento a
la justicia, en últimas de la forma como serían castigados.

No obstante, en las condiciones mismas de su sometimiento, los paramilitares


intentaron re-legitimarse como actores políticos en un proceso de paz que había
redefinido su centro en el ‘destape’ de la verdad. Entre sus nuevas estrategias de
legitimación los paramilitares aparecieron, después de toda esta discusión política y
jurídica como actores, en ocasiones hasta secundarios, de un proyecto político,
económico y social que incluyó a políticos reconocidos en el nivel local, regional y
nacional, miembros de la fuerza pública y empresarios nacionales e internacionales.
Para cumplir con su obligación de decir toda la verdad, los paramilitares se convirtieron
en los delatores de un fenómeno que trascendió los acuerdos entre actores ilegales. De
un proceso de negociación política que se había vivido como una discusión en torno a la
naturaleza de la delincuencia ejercida por los paramilitares y la exigencia de ser
castigados o no, se pasó a un proceso más judicial en el que la verdad pasó a ser el
centro del debate público.

Para los jefes paramilitares la primera sentencia de la Corte sobre la


constitucionalidad de la ley 975 disminuía sus beneficios como desmovilizados y se
parecía mucho a lo que habían temido durante las negociaciones: La ley no parecía estar
regulando un proceso de paz, sino un plan de sometimiento a la justicia. Según Ernesto
Báez la sentencia de la Corte Constitucional había sido “(…) un golpe bajo y mortal
para el proceso, por parte de un órgano que se dedicó a colegislar sin tener en cuenta los
esfuerzos históricos que se hicieron con la desmovilización de más de 30 mil hombres
518
Darío Fernando Patiño. Director de Caracol Noticias. En: Cuadernos del Conflicto: Verdad, memoria
histórica y medios de comunicación, FIP, Semana, Bogotá, 2008
[Link]
df
519
Iván Orozco, “Los diálogos con el narcotráfico: historia de la transformación fallida de un delincuente
común en un delincuente político”. En: Análisis Político No. 11, septiembre – diciembre de 1990.
de las autodefensas.”520 Sin embargo, todos ratificaron su intención de continuar con el
proceso. Incluso, Jorge 40, el gran escéptico de la mesa de negociaciones y uno de los
últimos cabecillas de las autodefensas en desmovilizarse declaró que: “No obstante la
soledad en que quedamos y la incertidumbre que nos asalta, reiteramos nuestra voluntad
de continuar avanzando en el proceso de paz, que entendemos como un paso
fundamental.”521

Para diseñar una estrategia y entender la recién expedida sentencia los paramilitares
planearon una especie de foro para hablar sobre el tema. El foro que fue divulgado por
los medios incluyó un encuentro con víctimas de la violencia en la cárcel de Itagüí; dos
reuniones con la Comisión Facilitadora de Paz de Antioquia y la de Medellín, así como
encuentros entre comandantes de autodefensas. Siguiendo con su interés por mostrar su
influencia política en las regiones donde habían comandado, la jornada de reuniones
para hablar de la ley y de la sentencia concluyó con una marcha en diferentes ciudades.
Adicionalmente, se realizaron actos en las cárceles de todo el país donde los presos
quemaron papeles que simbolizaban sus delitos. Y en cada una de ellas fueron
nombrados reclusos como voceros de las autodefensas para pedir la postulación a la Ley
de Justicia y Paz.522

A pesar de la negativa rotunda de la Justicia a reconocerlos como actores políticos en


un conflicto armado, las luchas por recuperar el status político que creían perdido
siguieron una vez iniciadas las versiones libres. En mayo de 2007, de acuerdo con el
relato del entonces funcionario del Ministerio del Interior y de Justicia, Evelio Henao,
los jefes paramilitares conversaron con el Gobierno para que se les devolviera su
interlocución política. Pedían, por ejemplo, que se rebajaran los requisitos para recibir a
periodistas en las cárceles y que les permitieran asistir a conferencias para promocionar
el proceso de paz.523 Al parecer, a las peticiones de los paramilitares, el Presidente Uribe
respondió que les restituiría la condición de miembros representantes a algunos, pero
que esto no los facultaría para salir de la cárcel. De ser necesario se implementaría un
sistema de teleconferencia para que ellos pudieran presentar sus argumentos en algún
foro al cual fueran invitados.524 Sin embargo ninguna de estas medidas fue
implementada y el acuerdo de cómo ejercerían su interlocución política, según el
testimonio de Henao, siguió en el aire.525

Optaron, entonces por seguir mostrándose como actores políticos a partir del apoyo
de los sectores de la población que, según ellos, habían salvado de la guerrilla. La
estrategia tuvo resultados en un comienzo pues los medios registraron todas estas
manifestaciones de apoyo a los paramilitares, inclusive más que las manifestaciones de
protesta de las víctimas. 526 En septiembre de 2007, por ejemplo, El Colombiano contó
como “en una particular protesta, un grupo de 50 personas comenzó a caminar desde
520
“ ‘Báez’se Volvió Incómodo Para Ex AUC”, El Tiempo, 22 de julio de 2006
521
“ ‘Seguimos en el proceso de paz’”, Semana, 19 de julio de 2006
522
“¿Se Reúnen ‘Galán’ Y ‘Don Berna’?”, El Tiempo, 8 de febrero de 2006.
523
Evelio Henao, El fin de las AUC ¿verdad o ficción? Op Cit, p. 187
524
Evelio Henao, El fin de las AUC ¿verdad o ficción? Ibid, p. 220
525
Evelio Henao, El fin de las AUC ¿verdad o ficción? Ibid. p. 227
Caucasia ataviados con caretas y aletas de buzo, como una muestra de apoyo al
desmovilizado jefe de las autodefensas, Carlos Mario Jiménez, alias Macaco, recluido
en un buque de guerra.”527 Noticias sobre marchas a favor de las AUC, carreras en
hipódromos, entre otras manifestaciones públicas celebrando su desmovilización, fueron
anunciadas en la prensa y en la televisión con imágenes de las pancartas que se
mostraban con entusiasmo en agradecimiento por la labor que habían desempeñado en
ciertas regiones.528

Pero al parecer las manifestaciones que captaron la atención de los medios no eran
tan voluntarias. Una vez iniciaron las versiones libres y las muestras de apoyo a los
paramilitares se trasladaron a las fiscalías, la agencia de prensa IPC publicó en la revista
Semana la denuncia de varias instituciones educativas en Medellín que habían sido
conminadas por grupos de desmovilizados para llevar a los estudiantes a la audiencia de
versión libre de alias “Don Berna”. De acuerdo con el artículo, “Con el argumento de
que se trata de una concentración para apoyar el proceso de paz de Medellín, jóvenes
reinsertados de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) e integrantes de bandas
controladas desde la cárcel Bellavista presionaron a las instituciones educativas para
que participaran en ella, justo el mismo día que inicia su audiencia ante los fiscales de
Justicia y Paz el jefe paramilitar Diego Fernando Murillo Bejarano, conocido con los
alias de “don Berna” o “Adolfo Paz”.” 529 Después de que las manifestaciones de apoyo
a los desmovilizados se repitieron en las versiones libres de Fredy Rendón, alias “el
alemán” y Carlos Mario Jiménez, alias “Macaco” también en Medellín y en las
versiones libre de Rodrigo Tovar, alias “Jorge 40” y Hernán Giraldo en Barranquilla, el
Fiscal General de la Nación del momento, Mario Iguarán Arana, advirtió que cualquier
manifestación pública a favor de los jefes paramilitares “constituye una apología al
delito y al genocidio” y sus promotores “podrían ser procesados por la justicia”. Las
manifestaciones siguieron un tiempo pero ya no tan publicitadas, y con el tiempo se
acabaron.

Junto a las estrategias arriba descritas para continuar mostrándose como actores
políticos de un conflicto armado, después del no rotundo que había dado la justicia a la
posibilidad de equiparar el paramilitarismo con el delito de sedición, el mayor cambio
en la estrategia de los paramilitares fue quizás un cambio adaptativo que acompañó el
agravamiento progresivo de su situación carcelaria, cambio un tanto imperceptible y en
todo caso paulatino y no lineal: pasaron de la definición de su pasado violento en los
términos de una auto-representación heroica como delincuentes políticos a los de una
auto-representación arrepentida como delincuentes comunes dispuestos a la
colaboración judicial. Y lo que es igualmente importante, empezaron a incluir en sus
relatos incriminantes, amparados en el derecho a la verdad, a sectores importantes,
públicos y privados, de la vida regional y nacional. Con otras palabras, en la medida en
526
“Apoyo de indígenas a Hernán Giraldo Serna causó malestar en comunidades”, [Link], 7 de
junio de 2007
527
“Aparecen más buzos solidarios con Macaco”, El Colombiano, 20 de septiembre de 2007
528
“Ex AUC celebraron 4 años en la legalidad”, El Colombiano, 26 de noviembre de 2007; “Picadito De
Ex Paras Y Ex Farc Por La Paz”, El Tiempo, 10 de noviembre de 2006.
529
“La presión de las bandas”, Semana, 16 de julio de 2007
que su encerramiento carcelario los quitó poder y en desarrollo del proceso de
judicialización, los paramilitares se vieron obligados a legitimar su posición como
actores en un proceso de paz a partir de su colaboración con la justicia. Colaboración
que se tradujo en el aumento de las delaciones a políticos y miembros de la fuerza
pública que los respaldaron, e inclusive a financiadores, ya fueran empresas nacionales
o internacionales.

Este cambio en su discurso se hizo evidente en una declaración que hicieron al


público a finales de 2006, pocos meses antes de que comenzaran las versiones libres:

“Entendemos y aceptamos que el fundamento esencial de la ley de Justicia y Paz


reside en la confesión de la verdad de todo lo acontecido en la reciente historia de
nuestra tragedia nacional. Así lo ratificó la honorable Corte Constitucional en
reciente sentencia, así lo espera la comunidad internacional, así lo ha exigido el país.
(…) Esta es la razón patriótica y humanitaria, para tomar la decisión de relatar la
verdad sobre el origen, la evolución y el modo de operar, de lo que fue nuestra
organización de autodefensas Campesinas. LO HACEMOS COMO UNA
CONTRIBUCIÓN A LA PAZ DEL PAÍS. Pedimos públicamente a quienes fueron
nuestros impulsores, colaboradores y beneficiarios directos, empresarios,
industriales, dirigentes políticos y gremiales, funcionarios, líderes regionales y
locales, miembros de la fuerza pública entre otros, que nos acompañen sin aprensión
ni temor en esta tarea. No queremos figurar como delatores. Nuestra convocatoria es
para que conjuntamente con nosotros, le demos la cara a un país, que reclama saber
la verdad de lo sucedido en esta aciaga etapa de la historia de Colombia. Es la hora
de comenzar a restañar heridas y pedir perdón a partir del principio reparador de la
verdad.”530

c. El momento legislativo: “¿Será que el debate está abierto?”531

Contrario a la “estricta confidencialidad” que caracterizó la etapa de negociaciones,


las discusiones en el Congreso en torno a la Ley 975, estuvieron antecedidas por
iniciativas encaminadas a conseguir una mayor publicidad del proceso y a través de ella,
un mayor consenso sobre su legitimidad. El debate en torno a la necesidad del castigo
para cumplir cabalmente con el derecho a la justicia en cabeza de las víctimas se tomó
el Congreso, de la misma manera en que se había tomado la discusión política de las
negociaciones a pesar de la política confidencial en la que se había querido desarrollar.

530
Noviembre 23 de 2006, Declaración pública de autodefensas. En: Proceso de Paz con las Autodefensas
– Memoria Documental, Tomo 2, p. 426
531
“El Congreso inicia debate en ocho días”, El Colombiano, 15 de febrero de 2005. Con la frase: “El
debate está abierto” caracterizó El Colombiano la etapa de sesiones sobre la ley de justicia y paz en el
Congreso.
El hundimiento de la propuesta de ley sobre alternatividad penal presentada por el
gobierno en 2003, obligó a un cambio de estrategia. Al parecer la propuesta no fue bien
recibida por no incluir un sometimiento a la justicia, penas con cárcel efectiva, ni
confesión completa de los crímenes. Pero, sobretodo, a su trámite le había faltado mayor
publicidad y coordinación con las mayorías del Congreso y con la sociedad en
general.532 Como ya lo mencionamos, por propuesta del senador Rafael Pardo, para ese
momento todavía escudero del Gobierno Uribe, el 2004 comenzó, entonces, con unas
audiencias públicas convocadas por las comisiones de paz del senado y la cámara de
representantes sobre el fenómeno paramilitar y su problemática.

Después del desastre publicitario que había significado la visita de tres jefes
paramilitares al Congreso en Julio de 2004, la presentación de un proyecto de ley que,
por lo menos, pareciera incluir a la opinión pública era imprescindible. En efecto, en la
intervención del Alto Comisionado en el Congreso en Agosto 3 de 2004, antes de
comenzar las sesiones, se hizo explicita la necesidad de una concertación social sobre el
proyecto de ley que estaba en mora de expedirse para cumplir con la demanda de los
paramilitares en espera de un marco que les diera seguridad jurídica. 533 No obstante que
la presión de los paramilitares para que se expidiera con urgencia un marco jurídico fue
denunciada por el mismo Gobierno en un comunicado de prensa, días después de
presentado el proyecto de ley de Justicia y Paz, pronunciándose a favor de la
deliberación en el Congreso, el Gobierno reiteró que “1) no acepta ningún tipo de
presión contra el Congreso, los medios de comunicación, ni contra el ejecutivo, frente al
proyecto de Ley de Justicia y Paz que se encuentra en discusión; 2) El debate sobre este
proyecto debe darse en el seno de las instituciones democráticas, de manera libre y
autónoma; 3. El proyecto no ha sido, ni será tema de negociación con las organizaciones
armadas ilegales (…)”534

Después de las sesiones públicas en el Congreso, el Gobierno decidió dejarle la


iniciativa a sectores parlamentarios, y quienes tomaron la delantera fueron los
congresistas Rafael Pardo y Gina Parodi, acompañados de Luis Guillermo Velasco y
Wilson Borja. Juntos y a pesar de su procedencia heteróclita, los congresistas
mencionados elaboraron un minucioso proyecto que pretendía regular, siguiendo
estándares internacionales, la satisfacción de los derechos de las víctimas y de la
sociedad a la verdad, el castigo y la reparación, además de precisos mecanismos
institucionales para lograr esos objetivos. De acuerdo con Rafael Pardo, “Lo primero es
definir el propósito central: poner fin al paramilitarismo-autodefensas. Esto implica
mirar el proceso, no como la solución de problemas jurídicos de los hoy jefes de
autodefensa, o como el adecuado castigo por sus crímenes, no como el reemplazo de
una seguridad privada por una pública en zonas rurales, no como un asunto que asegure
la adecuada desmovilización de los reinsertados. Todo esto puede tener cabida dentro de
532
Mauricio Romero, “The demobilization of paramilitaries and self-defenses: risky, controversial and
necessary”. Op Cit.
533
Intervención del Alto Comisionado en el Congreso, Agosto 3 de 2004. En: Proceso de Paz con las
Autodefensas – Memoria Documental
534
Comunicado del Gobierno Nacional, Febrero 23 de 2005. En: Proceso de Paz con las Autodefensas –
Memoria Documental, Tomo 2.
un propósito de eliminar las causas y motivaciones que han dado espacio a este
fenómeno pero el propósito general debe ir mucho más allá (…) La gran riqueza de los
planteamientos esbozados mostró la importancia de abrir espacios públicos y
relativamente seguros para la libre circulación de las ideas. Las exposiciones y
ponencias ampliaron la comprensión del fenómeno e hicieron posible compartir y
discutir distintas alternativas para el desmonte del paramilitarismo y la construcción de
la paz y la reconciliación.”535

Pero después del esfuerzo hecho por los congresistas para incluir lo discutido en las
audiencias públicas, el Gobierno fue quitándole el apoyo a su propuesta. Finalmente en
febrero de 2005 se presentaron, por lo menos, 8 proyectos de ley, ya no llamados de
alternatividad penal, sino de Justicia y Paz. En contraposición al primer proyecto, en
esta oportunidad todos coincidieron en incluir penas para los paramilitares. El grupo de
congresistas presentó un proyecto diferente al del Gobierno.536 Iniciadas las sesiones de
discusión, la publicidad de las deliberaciones en el Congreso, defendida por el Gobierno
pareció llegar a su fin. El tema sobre la ley de Justicia y Paz se aplazó y se aplazó por
petición de la bancada uribista y se denunció en los medios que las discusiones sobre la
ley se estaban dando a puerta cerrada en la Casa de Nariño. 537 En el diario El
Colombiano, la denuncia se publicó así: “La oposición del Gobierno de Álvaro Uribe
Vélez mostró su descontento porque la discusión del texto de Verdad, Justicia y
Reparación no salga del seno de la Casa de Nariño (…) Una semana después, el
proyecto de verdad y paz no sale de la casa de Nariño. Era tema central de las sesiones.
Pero en el congreso avanza la ley de contratación.”538

El debate en torno a la ley no fue pacífico. Ante la política de extrema


confidencialidad y de secreto adoptada por el Gobierno, la oposición en el Congreso, las
Ongs de derechos humanos y representantes de las víctimas sentaron su voz de protesta.
Denuncias sobre posibles ‘narcomicos’539 en el proyecto del Gobierno, o la falta de
exigencia de toda la verdad a los paramilitares fueron recurrentes. Las tensiones entre
las lógicas de la justicia restaurativa y las mucho más punitivas y menos obsecuentes
con los victimarios de la justicia transicional se trasladaron a los distintos foros que
entonces tuvieron lugar. Las denuncias acompañaron inclusive el Simposio
internacional de justicia restaurativa en Cali que reunió a más de 800 representantes de
víctimas de Colombia y otras partes del mundo que contaron sus experiencias y
exigieron medidas para la satisfacción de los derechos a la verdad, la justicia y la
reparación.540
535
Informe presentado por el senador, Rafael Pardo, sobre las audiencias públicas de concertación social
para superar el fenómeno del paramilitarismo. Marzo 31 de 2004. En: Proceso de Paz con las
Autodefensas – Memoria Documental, Tomo 2.
536
“Proyecto de Justicia y Paz será el oficial”, El Colombiano, 15 de febrero de 2005; “Listos ponentes
para justicia y reparación”, El Colombiano, 16 de Febrero de 2005.
537
“Tribunal de la Verdad: al margen de Justicia y Paz”, El Colombiano, 20 de febrero de 2005
538
“Las extras no salen de Casa de Nariño”, El Colombiano, 23 de febrero de 2005
539
Los “narcomicos” en el Congreso han sido relacionados con las normas que los congresistas han
aprobado sin mayores discusiones y que han favorecido a los narcotraficantes de manera directa o
indirecta.
540
“Cali debatirá justicia restaurativa”, El Colombiano, 13 de febrero de 2010
En las columnas de opinión se discutió agriamente el tema y se enfrentaron dos
posiciones: una primera de los que defendían el perdón y el olvido como condiciones
necesarias para lograr la paz,541 y la segunda, la de los que exigían verdad y justicia
como requisitos para alcanzar una paz duradera542. Aunque los proyectos de ley del
Gobierno y el del grupo de congresistas encabezados por Rafael Pardo eran muy
parecidos, los de la primera posición apoyaban el proyecto del Gobierno y los de la
segunda, por lo general apoyaban la de los congresistas. La ley 975 después de la
revisión que le hizo la Corte Constitucional, mediante la cual se elevaron notoriamente
los estándares de verdad, castigo y reparación, de manera que se los adecuó a las
exigencias de la comunidad internacional, concitó, sin duda, la aparente resignación de
los primeros pero sobre todo la mayor satisfacción de los segundos. Una de las
declaraciones más contundentes de la Corte fue, sin duda, la de exigir la confesión
completa por parte de los paramilitares como requisito para acceder a los beneficios de
la Ley, y la publicidad de la verdad judicial para satisfacer el derecho a la verdad no
sólo de las víctimas sino también de la sociedad colombiana. Por lo menos en este
punto, la verdad parecía ganar la batalla. La implementación de la norma, como
veremos enseguida, trajo consigo sin embargo otros retos en el difícil camino de hacer
efectivas las disposiciones normativas.

541
La opinión del columnista Fernando Londoño es un ejemplo de la forma más radical de esta posición:
Fernando Londoño, “¿De qué se trata?”, El Colombiano, Febrero 8 de 2005
542
La columna escrita por Javier Darío Restrepo a partir de la presentación del proyecto de ley de Justica
y Paz publicada en El Colombiano muestra el punto de vista de esta posición. Javier Darío Restrepo, “A
quitarse la capucha”, El Colombiano, 10 de Febrero de 2005. Juan David Ramirez Correa , “Auschwitz y
la memoria”, El Colombiano, Febrero 1 de 2005. En esta misma fecha en la sección de paz y derechos
humanos sacan una noticia con el testimonio de una víctima. “Alba tuvo que dejar sus muertos.” Es una
víctima de la masacre en San Carlos en días anteriores. En la sección hay un recuadro que se titula
“Pedagogía” y dice: Masacre es una violación al DIH y citan los protocolos de Naciones Unidas. El
Colombiano, Febrero 3 de 2005. El editorial se llama Dos Ataques cobardes y dice: “Los colombianos
queremos vivir en paz. Que la verdad de estos crímenes de Nariño y de Antioquia, y de tantos otros se
conozca. Sin verdad no hay justicia. Sin justicia no habrá paz.”
3. 2007: A pesar de la estricta reserva, el Año de la Verdad

El año 2007 comenzó con la expectativa de ser “El año de la verdad”. Así lo declaró la
revista Semana y así lo empezaron a nombrar columnistas y periodistas. 543 Los medios
se referían al 2007 como el año de la verdad porque este fue el año en el que
comenzaron las versiones libres de los paramilitares que prometían ser un “destape”
detrás de otro. Según el mismo Gobierno, con el inicio de las versiones libres empezaba
una nueva etapa del proceso con las AUC. Si hasta entonces la mayor responsabilidad
en la conducción del proceso había estado en las manos del Gobierno y del Congreso
como órganos políticos, ahora le tocaba el turno de actuar a los órganos judiciales. “A
partir de la entrega, por parte del Gobierno Nacional, a la Fiscalía General de la Nación
del listado de los postulados a Justicia y Paz, el 16 de agosto de 2006, y la Declaración
Pública de los líderes desmovilizados de las antiguas autodefensas del 23 de noviembre
de 2006, en la que se comprometen a contar la verdad sobre lo sucedido, el proceso de
paz ha entrado en su segunda fase, caracterizada por la cabal aplicación de la justicia y
la reparación de las víctimas.”544 Aunque esta declaración del Alto comisionado para la
Paz sonaba a una “lavada de manos”545, lo cierto es que, después de las
desmovilizaciones -cuando la responsabilidad del proceso con las AUC parecía recaer
exclusivamente en el Gobierno-, una vez comenzaron los procesos judiciales, se hizo
necesaria la colaboración de muchas otras personas e instituciones del Estado,
especialmente de la Rama Judicial, representada por la Fiscalía General de la Nación a
través de la Unidad de Justicia y paz, por la sala de Justicia y Paz del Tribunal, y por las
altas Cortes. Otras instituciones de la rama ejecutiva también estaban directamente
involucradas: la recién creada Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, la
también nueva Alta Consejería para la Reintegración, la dirección de Justicia
Transicional del Ministerio del Interior y de Justicia, la Procuraduría, la Defensoría,
entre otras.

A pesar de las múltiples instituciones involucradas, de acuerdo con la Ley 975, la


verdad construida en el proceso de Justicia y Paz parecía estar a cargo, principalmente,
de la rama judicial. Los fiscales y los jueces aparecen en la norma como los principales
guardianes de esta verdad que, como vimos, contribuye a la historia y a la memoria

543
“Al pronosticar lo que se venía, con el proceso de Justicia y Paz y los destapes de la para-política, esta
revista bautizó este año como 'el de la verdad’ “ María Teresa Rondero, “Verdad: Modelo 2007”, Semana,
15 de diciembre de 2007; Miguel Silva, El año de la verdad, El Tiempo, 12 de enero de 2007
544
Memoria Documental 2002-2004 Tomo 1 p. 15
545
“‘Hemos terminado la desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia’, sentenció el lunes
el Alto Comisionado para la Paz, con tono de misión cumplida. Razones tiene para estar eufórico, pues
nadie puede pretender demeritar la importancia de que 30.150 combatientes ilegales hayan mostrado su
disposición a abandonar las armas. Ya el Fiscal General ha señalado sus preocupaciones con el afán del
gobierno de cerrar este capítulo, cuando poco o nada se ha avanzado en el marco institucional para la
aplicación de la ley de justicia y paz.” “Editorial”, El Espectador, 29 de abril de 2006.
histórica del país.546 De acuerdo con la sentencia de la Corte Constitucional, la verdad
del proceso sólo se entiende construida con la sentencia definitiva, momento en el cual
las pruebas conseguidas por la Fiscalía ya deben haber sido contrastadas por los jueces.
No obstante, la sentencia de la Corte también establece que las versiones libres de los
postulados son la oportunidad principal del proceso para conocer la verdad y, por lo
tanto, que es necesario exigir la confesión plena como requisito para que los
desmovilizados accedan a los beneficios contemplados en la Ley 975. En este sentido,
se le imprimió al proceso un carácter de mecanismo de mesa redonda y de colaboración
del imputado con la justicia, en contraposición al carácter adversarial, propio de la
justicia ordinaria.

Al respecto, la Corte Suprema, en varias providencias, le quitó peso a la versión libre


como prueba reina y estableció la obligación imperiosa de la Fiscalía de conseguir
pruebas, diferentes a los testimonios de los paramilitares, para establecer los hechos y
responsabilidades de sus acusaciones. Sin embargo, últimamente, en la sentencia que
resolvió la apelación de la primera sentencia producida por el Tribunal de Justicia y Paz,
la Corte volvió a enfatizar las diferencias entre la justicia ordinaria y la transicional. De
acuerdo con la Corte “es necesario tener en cuenta que el acceso a la justicia
transicional reviste carácter voluntario, en el sentido de que a sus trámites solamente
ingresan quienes, haciendo parte de grupos armados al margen de la ley, así lo
manifiestan. Pero una vez allí, su permanencia depende de que confiesen integralmente
sus delitos, colaboren eficazmente con la justicia y acepten los cargos. Si no lo hacen
saldrán de inmediato de dicho marco y serán procesados por la justicia ordinaria. En
cambio, los procedimientos ordinarios están diseñados para ser aplicados a todo aquel
que es sindicado de cometer un delito, sin importar el querer del sujeto pasivo de la
acción, de manera que una vez puesta la noticia criminal o verificada la legitimidad de
quien la da a conocer en los casos de delitos querellables, es obligación para el Estado
adelantar el correspondiente procedimiento (…)”547

Independientemente de la intención normativa de las Altas Cortes en el sentido de que


el aparato investigativo de la justicia produzca pruebas con la capacidad de verificar o
falsear los testimonios, lo cierto es que en la práctica, la versión libre de los ex
paramilitares ha sido la principal fuente que han utilizado los fiscales y jueces para
demostrar la ocurrencia de hechos particulares e imputar las responsabilidades
respectivas. La escasa participación de las víctimas y de otros actores sociales en las
audiencias, sumada a las limitaciones seculares en la capacidad de la policía judicial y
la Fiscalía para producir evidencias independientes, sobre todo en un contexto de
conflicto armado, es un factor que ha limitado las posibilidades de que los testimonios
de los paramilitares sean contrastados con otras versiones de lo sucedido. No obstante,
el proceso contempla la inclusión de preguntas de las víctimas en el desarrollo de la

546
Sobre el tema ver: Diana Esther Guzmán, Nelson Camilo Sánchez, Rodrigo Uprimny Yepes.
“Colombia”. En: Las víctimas y la justicia transicional. ¿Están cumpliendo los estados latinoamericanos
con los estándares internacionales?, Fundación para el debido proceso legal, Washington, 2010, p 112
547
Corte Suprema de Justica, Sala Penal. Sentencia de 27 de abril de 2011. Proceso No. 34547
versión libre y varios fiscales han reconocido que recurrieron a las jornadas de víctimas
para corroborar o complementar lo dicho por los versionados.

Hasta febrero de 2011, 2600 postulados habían iniciado versión libre. 548 De esta cifra
1342 no ratificaron su voluntad de acogerse a la ley 975 y son las versiones de estos
mismos postulados las que han finalizado. Por lo menos, 1900 postulados estaban
pendientes de iniciar diligencia de versión libre.549 La centralidad de la versión libre, ha
hecho que la posibilidad del proceso de satisfacer el derecho a la verdad de las víctimas
y de la sociedad, haya dependido del tipo y grado de la publicidad que han recibido pero
en último término y acaso sobre todo de la credibilidad que se le ha otorgado al
testimonio de los paramilitares por parte de las distintas audiencias mediáticas. Por
tratarse de un proceso de justicia transicional, la credibilidad de las versiones ha estado
atada a la publicidad que han recibido. Por un lado, se ha discutido su accesibilidad para
víctimas y medios, y por el otro, su credibilidad entre los distintos públicos. Porque la
batalla por publicidad de las versiones, por lo menos en esta etapa del proceso, la ganó
la reserva, los medios de comunicación cumplieron un papel importante como el
vehículo de estas discusiones. Al fin y al cabo fueron ellos quienes pusieron en el foro
público las preguntas sobre qué es el fenómeno paramilitar y cuáles han sido sus
consecuencias. Probablemente por la novedad del proceso judicial el 2007 aunque fue el
año con mayores reservas en términos de acceso a la información fue sin embargo el
año con más cubrimiento de las versiones libres por parte de los medios.

a. La batalla perdida por la publicidad

De acuerdo con la Ley 975, la satisfacción del derecho a la verdad en sus tres ámbitos
– individual, colectivo, y el deber de memoria- implica la divulgación adecuada de los
resultados de las actuaciones judiciales. En consecuencia, dicho estatuto estableció el
principio de publicidad como regla general en la etapa del juzgamiento, permitiendo
ciertas excepciones relacionadas con la protección de los derechos de las víctimas y los
testigos. Frente a la etapa de investigación, la Ley 975, guardó silencio. No dispuso
reglas particulares sobre la publicidad de las actuaciones producidas en esta etapa. La
548
“De las 31.671 personas que se habrían desmovilizado entre noviembre de 2003 y mediados del 2006,
solamente 2.695 manifestaron interés en acogerse a los beneficios de la Ley de Justicia y Paz. Sin
embargo, la Fiscalía habría verificado que sólo una cantidad significativamente menor se encuentra en
condiciones de ser debidamente ubicados y llamados a rendir versión libre. El resto, pese a aparecer en el
listado, no pudo en un principio ser ubicado por desconocimiento de sus domicilios, teléfonos o datos de
identificación efectiva. Al respecto, la Alta Consejería para la Reintegración Social (ACR) habría
desarrollado estrategias para llenar los vacíos de información, asimismo, el Estado afirma que los Fiscales
de la Unidad de Justicia y Paz habrían realizado gestiones importantes tendientes a la ubicación de estos
desmovilizados.” Informe Anual de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, 2007, Capítulo
IV, Colombia. [Link]
549
Las mayoría de estas cifras son actualizadas por la Unidad de justicia y paz de la Fiscalía General de la
Nación cada seis mese y pueden ser consultadas en: [Link] Los
datos citados en este capítulo corresponden a los que la Unidad de Justicia y Paz le dio al Grupo de
Memoria Histórica en respuesta a un derecho de petición.
remisión general de la Ley 975 al Código Penal tampoco llenó el vacío puesto que tanto
en el Código de la Ley 600 como en el de la Ley 906 no se regulaba completamente la
publicidad de la parte investigativa en el proceso penal.550

Por el vacío de las normas, y porque en este caso nos encontrábamos frente a un
proceso de justicia transicional, en 2007, una vez comenzaron las versiones libres
surgieron preguntas con respecto a su publicidad. ¿Serían estas unas de las diligencias a
las que sólo podrían acceder las víctimas? Y de ser así ¿cómo se dispondría quien era
una víctima y quien no? ¿Cómo informarían los medios sobre lo que ocurriera en las
versiones, si la sociedad como un todo también era titular del derecho a la verdad?

Sin haber especificado todavía quiénes podían catalogarse como víctimas, tres meses
antes de la primera versión libre en la prensa nacional empezaron a publicarse edictos
emplazatorios citando a las víctimas de los paramilitares a las audiencias. 551 Según
Gustavo Gallón, Director de la Comisión Colombiana de Juristas, Ong que desde los
primeros años del proceso representaba a varias víctimas, la discusión sobre la
publicidad empezó antes de la aplicación de la ley, con el jefe de la unidad de Justicia y
Paz y con Mario Iguarán, Fiscal general de la Nación. Según Gallón, la discusión giró
en torno a cómo se garantizaría la participación de cualquier persona en las audiencias,
porque lo que se estaba juzgando eran crímenes de lesa humanidad y en esa medida,
todas las personas podían tener un interés. En contra del privilegio de la publicidad
propuesto por la Comisión Colombiana de Juristas, a los representantes de la Fiscalía,
quienes argumentaron adhiriendo a las prácticas de publicidad propias de la justicia
ordinaria, les preocupaba aparecer como violadores de la reserva judicial de las
investigaciones. En su alegato, los representantes del ente acusador, afirmaban que un
manejo laxo de la publicidad podría perjudicar la capacidad de indagación del estado y
podría así mismo menoscabar la intimidad de las víctimas, la protección de los derechos
del postulado y los derechos al buen nombre e intimidad de terceros. De acuerdo con la
opinión expresada por los representantes de la Fiscalía, volver la etapa investigativa un
espectáculo mediático podría redundar en la deslegitimación del proceso, como uno
adecuado a las reglas del derecho.

550
“En la Sentencia C-228 de 2002, la Corte Constitucional reconoció que de acuerdo con los preceptos
constitucionales, el desarrollo del derecho internacional de los derechos humanos y el derecho
comparado, la participación de las víctimas en el proceso goza de una concepción amplia, que se funda en
sus derechos a la dignidad humana, a participar, a la tutela judicial efectiva del goce de sus derechos,
entre otros, “y que exige a las autoridades que orienten sus acciones hacia el restablecimiento integral de
sus derechos cuando han sido vulnerados por un hecho punible. Ello sólo es posible si a las víctimas y
perjudicados por un delito se les garantizan, a lo menos, sus derechos a la verdad, a la justicia y a la
reparación económica de los daños sufridos” (pág. 30). Hasta ese momento el ordenamiento penal
colombiano solo reconocía a las víctimas la posibilidad de constituirse en parte civil con el fin de
reclamar indemnización, en algunos momentos del proceso penal. En la sentencia mencionada la Corte
decidió que las disposiciones que limitaban de esta forma la participación de la víctima eran
inconstitucionales y cambió su jurisprudencia en el sentido de reconocer una perspectiva amplia del
derecho.” Diana Esther Guzmán, Nelson Camilo Sánchez, Rodrigo Uprimny Yepes. “Colombia”. En: Las
víctimas y la justicia transicional. Op Cit. p 112
551
“Con avisos de prensa citan a víctimas de ‘paras’ “, El Tiempo, 30 de septiembre de 2006.
Fue así, como se inició el debate sobre qué tan públicas debían ser las versiones libres.
Mientras un sector de la opinión, en especial las Ongs de derechos humanos y
representantes de las víctimas defendían, en nombre del universalismo humanitario, el
mayor acceso a las versiones, otro sector, representado por la Fiscalía, argüía que la
reserva judicial era una medida importante para asegurar la legalidad de un
procedimiento que aunque estaba inscrito en las lógicas de la justicia transicional no por
eso podía desconocer los principios más importantes de la justicia ordinaria.

Los primeros defendían, además, que aunque las versiones libres fueran una parte de la
construcción de la verdad, la sociedad debía poder opinar sobre ésta para poder discutir
democráticamente sobre su credibilidad y aportar diferentes versiones ya fuera en el
escenario judicial o a través de los medios de comunicación. Por el contrario, los
segundos citaban las razones por las cuales en un proceso ordinario la reserva de la
información es la regla general de la investigación y los efectos negativos que la
exposición de las versiones tendría en el público general. Estos últimos distinguían entre
el acceso que podían tener las víctimas y el acceso de la sociedad a través de los medios
de comunicación. Mientras a las víctimas, se les debía poder informar sobre los hechos
que les incumbieran por cuanto su colaboración en la construcción de la verdad de esos
hechos podía llegar a ser importante; para satisfacer el derecho a la verdad de la
sociedad, en cambio, consideraban que bastaría con hacer pública la parte de
juzgamiento del proceso, sobretodo la sentencia definitiva, en la medida que únicamente
en este momento se llegaría a tener una verdad contrastada, seria y completa.

En diciembre de 2006 y los primeros meses de 2007, mientras rendían versión libre los
primeros postulados, entre ellos, Salvatore Mancuso, el debate sobre el acceso a esta
parte del proceso, se dio en torno a la posible transmisión directa por televisión de las
audiencias de versión. Las posiciones de los que defendieron la transmisión directa por
televisión que por lo general eran los del primer grupo y las de sus opositores cambiaron
en lapsos cortos de tiempo, al punto que se llegaron a expedir órdenes de la Comisión
Nacional de Televisión (Cntv) para empezar a hacer las transmisiones, aunque en efecto
nunca se haya televisado una versión libre.

En el editorial de El Tiempo del 17 de enero de 2007 titulado ‘Todo debe ser público’,
se recogen varios de los argumentos que en el momento resultaron centrales en el
debate.552 El lenguaje del editorial fue bastante crítico. Iniciaba señalando que “En la
versión libre que rinden Salvatore Mancuso y otros jefes paramilitares hay muchas
cosas aterradoras. Pero figura una que, por incomprensible, descuella: que lo que están
diciendo no sea público.” Así, el editorial cuestionaba la decisión adoptada por el
Gobierno y la Fiscalía poniendo de manifiesto lo absurdo que resultaban no sólo las
trabas que se estaban poniendo a las víctimas para acceder a las versiones libres, sino
también el acceso restringido impuesto al público y a los medios de comunicación.
Resaltaba el papel clave que han jugado los medios en el esclarecimiento de la
paramilitarización del país y argumentaba que estos eran el “vehículo natural para

552
“Todo debe ser público”, El Tiempo, 18 de Enero, 2007
difundir estas confesiones y convertirlas en parte central de un debate público que le
hace inmensa falta a Colombia después de tantos años de sangre y horror.”

Al parecer, la presión ejercida por diversas organizaciones de derechos humanos,


medios de comunicación y figuras de opinión en el país, logró que el Gobierno y la
Fiscalía se echaran para atrás en la decisión que inicialmente habían tomado. El 18 de
enero de 2007 varios medios de comunicación publicaron la noticia de que el Gobierno
colombiano, la Corte Suprema de Justicia y la Fiscalía habían tomado la decisión de
transmitir por televisión las audiencias de versión libre de los jefes paramilitares
desmovilizados. Al parecer, tras un análisis jurídico y político sobre esa posibilidad, la
decisión había sido adoptada en la sede del máximo tribunal después de una reunión en
la cual estuvieron presentes el ministro de Interior y Justicia, Carlos Holguín, el
presidente de la Corte Suprema, Alfredo Gómez Quintero y el Fiscal General de la
Nación, Mario Iguarán. En algunas declaraciones ante la prensa, el Presidente de la
Corte Suprema señaló que "se analizaron las consecuencias, la posibilidad y el aspecto
jurídico, y se llegó a la conclusión de que es procedente hacer público ese tipo de
declaraciones, en el marco de la ley de Justicia y Paz". El fiscal Mario Iguarán tomando
el argumento de la Comisión Colombiana de Juristas dijo: “Se trata de delitos de lesa
humanidad y esto hace que el universo de las victimas sea general y esa es una de las
razones que permite tomar la decisión de publicitar o permitir que asistan los medios de
comunicación.”553 Por su parte el Ministro del Interior, Carlos Holguín, estableció que,
“Colombia tiene derecho a conocer la verdad, las transmisiones van a servir como parte
de un proceso pedagógico y van a contribuir a la reconciliación y reflexión del país.”554

La decisión pareció tan firme que el entonces director de la Cntv, Juan Andrés Carreño,
se reunió el día 21 de enero con el director de Radio Televisión de Colombia (Rtvc) para
alistar la reglamentación de las transmisiones.555

La primera versión libre que sería transmitida por televisión sería la de Salvatore
Mancuso. Sin embargo la transmisión se postergó un día antes por solicitud de la
defensa del ex jefe paramilitar. La decisión fue aprobada por la Fiscalía General de la
Nación con el fin de que se preparará la logística necesaria para la transmisión por
televisión de la versión libre. En el mismo artículo funcionarios no identificados de la
Fiscalía expresaron públicamente su preocupación de que las declaraciones se pudiesen
salir de las manos y se dijeran cosas incómodas.556

553
“Audiencias públicas sin interrupciones”, el Colombiano, 23 de enero de 2007
554
“Todo listo para la transmisión de audiencias”, Vanguardia Liberal, 28 de enero de 2007
555
“Audiencias de ex AUC serán publicas”, El Colombiano, 19 de enero de 2007; “Versiones libres por
radio y t.v”, El Colombiano, 19 de enero de 2007; “Relato de ex jefes de AUC en vivo y en directo”, EL
Colombiano,24 de enero de 2007; “Fiscalía tiene el control de tv en caso de ex AUC”, El Colombiano, 26
de enero de 2007; “Fiscalía, Gobierno y Comisión de TV pagarán transmisión de audiencias”, Diario del
Magdalena, 30 de enero de 2007; “Televisión para las víctimas”, El Nuevo Siglo, 02 febrero de 2007;
“Audiencias de paras si serán transmitidas”, El Heraldo, 26 de enero 2007
556
“Otro golpe a Colombia por crimen ‘para’ “, El Tiempo, 24 de enero de 2007. Tomado de:
[Link] Ver también: “Ex AUC rechazan tv:
transmisión de audiencias va contra el proceso”, El Colombiano, 25 de enero de 2007.
Y fue así como empezaron las retractaciones. El Tiempo publicó otro artículo en el que
presentaba la petición que algunos ex jefes paramilitares incluyendo al propio Mancuso,
habían remitido al Ministro del Interior solicitando que se reconsiderara la decisión de
transmitir en directo las versiones libres. La solicitud, que fue firmada por 16 ex jefes
paramilitares, estaba sustentada en argumentos que pretendían demostrar cómo la
transmisión de las versiones libres vulneraba el debido proceso, el ordenamiento
jurídico, su seguridad jurídica y ponía en peligro a los familiares de los versionados. 557
El Tiempo, entonces aplaudió la decisión de la Fiscalía de postergar la transmisión de la
versión de Mancuso.558 En esta ocasión, el diario abrió una discusión sobre qué tan
conveniente resultaba para la sociedad colombiana presenciar las audiencias de los
paramilitares desmovilizados y si estas no podrían terminar por convertirse en una “un
show televisado o la apología del delito”.

Al editorial de El Tiempo le siguieron las declaraciones y conceptos de instituciones


como la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación que empezaron a poner
restricciones a la transmisión de las versiones. Lo primero fue establecer que sólo se
harían en diferido y que se editaría toda aquella información que pudiera resultar
perjudicial para las víctimas y otros afectados.

Lo cierto es que las transmisiones nunca se hicieron y en febrero de 2007 se expidieron


una serie de normas que restringieron el acceso a las versiones libres. Recordando este
momento, Luis González, ex director de la Unidad de Justicia y Paz le contó a Memoria
Histórica por qué el acceso a las versiones, aunque según él no estaba regulado con
claridad, no podía ser ilimitado. Sobre la marcha él y la Unidad se habían dado cuenta
por qué era peligroso transmitir las versiones por televisión.

“Hay unos temas que van a afectar el buen nombre de muchas personas. Venía un
problema enorme. Hay situaciones que nos llaman a la reflexión. En la primera versión
libre de (alias) Arbolito una víctima preguntó por el móvil con el cual él había matado
a su hermana y respondió que porque era auxiliadora de la guerrilla. La víctima siguió
preguntando que, ¿por qué la despellejaron como cerdo? Y entonces “arbolito”
respondió que la información se las había dado un sobrino de ella (el hijo de la señora
que estaba preguntando). Ante esto ¿la justicia ordinaria cómo hace? La gente puede
hacer justicia de propia mano. Esto nos puede atraer más violencia. También pasó con
un compañero sentimental y la información sobre el hijo de una víctima. El compañero
estaba al lado. Enseguida me preguntaron qué hacer. Si lo arrestaban. Yo respondí que
lo primero era separar a la señora y ponerle un psicólogo. Y a los pocos días llega
(alias) Steven – integrante del frente Omar Isaza de las Autodefensas Campesinas del
Magdalena Medio- y dice las barbaridades que hacía. En esas, llama el hijo de Steven
y pregunta si eso tan horrible que está oyendo en la radio que hacía un ex paramilitar lo
hacía él? Steven responde que sí. Y entonces pensamos: ¿esto lo van a ver los
menores? Los menores de las regiones van a ver que sus ídolos, sus dioses eran

557
“ ‘Paras’ piden a MinInterior que revoque decisión de transmitir versiones por T.V.” El Tiempo, 23 de
enero de 2007. Tomado de: [Link]/archivo/documento/CMS-3410978
558
“Paras por Tv”, El tiempo, 24 de enero de 2007
matones. Prende usted la televisión y ve al héroe del pueblo diciendo que ha torturado,
matado. Cuando uno va a las regiones pasaba, por ejemplo, que pedían permiso para
tocarlos. Los paras en las regiones son vistos como dioses. La transmisión entonces
podía terminar siendo una apología al crimen organizado. Se me olvidaba un asunto.
¿Quien llega primero a los testigos? ¿Llegamos nosotros o el crimen que está fuera?.
Cuando nosotros llegábamos a los testigos ya los habían buscado. El crimen que está
fuera no quiere que alguien los cite. Si ese alguien se elimina se acaba la cadena. Es
que no hay que olvidar que la verdad la pueden tener intermediarios.”559

En su testimonio el jefe de la Unidad argumentó también que la transmisión por


televisión era presupuestal y logísticamente imposible. “Otra pregunta: Si el proceso va
a ser público, ¿quien lo va a transmitir? Cuántos canales se necesitan? ¿39?, porque
estamos haciendo 39 versiones libres diarias.”560

Finalmente la Corte Constitucional pareció acabar el debate, en la sentencia que negó


la tutela interpuesta por la Comisión Colombiana de Juristas pidiendo la protección de
los derechos de las víctimas a través de la transmisión de las versiones libres por
televisión dijo que respecto de la publicidad de las diligencias en televisión, radio o
Internet debe tenerse en cuenta que hay disparidad de criterios entre las víctimas, pues
algunas de ellas “reclaman respeto por su dolor, buen nombre, exigiendo, lo contrario, la
no publicidad… no se debe perder de vista que las mujeres agredidas sexualmente, en
su mayoría, no desean para nada que sus hijos, esposos, hermanos, familiares, amigos,
vecinos y desconocidos vean por televisión toda una narración de su agresión. Igual
sucede con los menores”561

Hoy en día, cuando se le pregunta a los funcionarios de aquel entonces sobre la


discusión que hubo en torno a la transmisión directa por televisión de las versiones
libres, por lo general tienen que hacer una pausa, pensar un rato y sólo así acordarse del
tema. Su falta de memoria parece coincidir con que, ahora, cuando ya el proceso ha
llegado a su etapa más pública, la de las audiencias ante el tribunal de Justicia y Paz, la
pregunta por divulgar el proceso a los grandes públicos se olvidó.

Con base en las discusiones en torno al tema de la publicidad de las versiones libres el
Ministerio del Interior y de Justicia expidió el Decreto 315 de 2007 y la Fiscalía la
Resolución 387 de 2007. Lo primero que se resolvió fue el tema de quiénes se
considerarían víctimas y, por lo tanto, debían ser informadas de todas las etapas del
proceso. El Decreto estableció, que para ser acreditadas como víctimas, debía mediar la
identificación personal de la persona interesada y la demostración del daño sufrido
como consecuencia de las acciones de uno o varios miembros de grupos armados

559
Reunión con la Unidad de Fiscalías de Justicia y Paz por el Grupo de Memoria Histórica, Diciembre
17, 2010. Algunos de los casos mencionados por Luis González son corroborados por la revista Semana
en: “El oficio de matar”, Semana, 10 de diciembre de 2007.
560
Reunión con la Unidad de Fiscalías de Justicia y Paz por el Grupo de Memoria Histórica, Diciembre
17, 2010
561
Corte Constitucional, sentencia T-049 de 2008
organizados al margen de la ley que hubieran decidido acogerse al procedimiento y
beneficios de la Ley 975 de 2005.562

Con respecto a la publicidad de la audiencia de versión libre, como tal, la Resolución


387/2007 dispuso que ésta se transmitiría en directo a una sala habilitada para las
víctimas, quienes tendrían además, el derecho de acceder a una copia electrónica de la
misma. Tanto por razones logísticas como de reserva, la resolución estableció algunas
limitaciones importantes al acceso de las víctimas a las versiones. Por un lado, las
víctimas habilitadas sólo serían las que se hubieran acreditado como tales en el
respectivo proceso. Por otro, para proteger la integridad del expediente y la reserva de la
información recogida, la resolución estableció una obligación de guardar la reserva de
lo actuado para las víctimas, sus representantes y “las demás personas que por mandato
legal tienen derecho a participar en la citada diligencia o acceder al expediente
correspondiente.” En cuanto a los medios de comunicación, la norma dispuso que estos
podrían acceder a la sala durante el acto de instalación de la diligencia de versión libre y
hasta antes de que el fiscal del caso iniciara formalmente el interrogatorio al versionado,
momento en el cual deberían abandonar la sala.

A pesar de su reglamentación restrictiva de la reserva judicial, ambas normas


preservaron la posibilidad de que los fiscales encargados, dieran a conocer a la sociedad
algunos elementos del contenido de las audiencias de versión libre. Por eso, para que los
periodistas, y por medio de ellos la sociedad, se enteraran de lo que sucedió en las
versiones, se decidió que una vez finalizada la diligencia, una persona de la Oficina de
Prensa de la Fiscalía podría entregar un recuento de los hechos más importantes que el
postulado confesara. Sobre el cumplimiento del deber de memoria, la resolución,
además agregó que se llevaría una grabación de todas las versiones.563Adicionalmente se
dispuso que, para el público en general, una vez culminada la diligencia de versión libre
y las labores de verificación e investigación de la información, el fiscal podría disponer
la elaboración de un registro técnico de la versión libre. Posteriormente, es decir, en
diferido, el registro elaborado podría ser transmitido por los medios de comunicación.

Contrariados por la normatividad expedida y respondiendo a las peticiones de las


víctimas que representaban, la Comisión Colombiana de Juristas interpuso una acción
de tutela para proteger los derechos de sus representados y de la sociedad en general con
respecto al acceso a las versiones libres como parte importante de la satisfacción del
derecho a la verdad. Ante la controversia sobre la publicidad de las versiones y
respondiendo la acción de tutela, la Corte Constitucional, estableció, basándose en los
principios de publicidad de la justicia penal ordinaria, que la publicidad sin ninguna
excepción sólo se aplicaba en los dos momentos más importantes del proceso penal: En
primer lugar, en el transcurso de las actuaciones y procedimientos judiciales en los que
se dan a conocer a los sujetos procesales e, incluso, a la sociedad en general, la
existencia de los mismos y su desarrollo. En segundo lugar, también debe garantizarse
la publicidad cuando se ha adoptado una decisión judicial, pues el principio de
562
Artículo 3 del Decreto 315 de 2007
563
Artículo 7 de la Resolución 387 de 2007 de la Fiscalía General de la Nación.
publicidad supone el deber de los funcionarios judiciales de comunicar, dar a conocer y
divulgar a la opinión pública o a la comunidad en general, el contenido y los efectos de
sus decisiones. En este sentido la Corte optó por declarar el carácter reservado de las
versiones libres.564

Acaso en parte como resultado de las restricciones impuestas por la Corte al acceso y a
la difusión de las versiones libres, el balance que hacen las víctimas y demás personas
concernidas sobre el modo como circuló la información durante esta etapa del proceso
es desastroso. Su condición de víctimas, determinó para muchas personas afectadas que
no pudieran acceder a las versiones. El exceso de trámite y burocracia les impidió
ejercer su derecho. Por su parte, los periodistas tuvieron que acudir a terceros para
hablar de lo que se decía en las versiones. Esto hizo que el relato que dieran no fuera de
primera mano, resultara muy parcializado y en ocasiones fuera tergiversado. Las
filtraciones que publicaron los medios fueron perjudiciales para la legitimación del
proceso y para la labor que estaba desempeñando la Fiscalía, por lo cual, como veremos
más adelante, las políticas de reserva tuvieron finalmente que restringirse a favor de la
publicidad.

Las críticas eran, al parecer, razonables. De acuerdo con las noticias sobre las primeras
versiones libres, en el primer semestre de 2007, muy pocas víctimas estaban asistiendo a
las versiones. El diario El Tiempo había pronosticado que 650 víctimas portando fotos y
documentos, intentarían entrar a la sala acondicionada en la que se transmitiría en
directo por circuito cerrado la confesión de Salvatore Mancuso. Sin embargo, como lo
reseñaron después de la primera versión libre de Mancuso, en diciembre de 2006, no se
vio a las víctimas.565 De acuerdo con la noticia, “Nadie da una explicación definitiva de
por qué, el año pasado, apenas 10 víctimas presenciaron la audiencia de Salvatore
Mancuso, teniendo en cuenta que hay 650 denuncias contra el ex comandante
paramilitar. Algunos dicen que las víctimas tienen miedo, El Gobierno y la Fiscalía
General estiman que no es necesario que estén en todo el proceso. Pero, ante los
reclamos, se comenzará a definir en qué condiciones podrán seguir asistiendo.” En el
mismo sentido, Daniel Millares, miembro de la comisión de verificación de la
MAPP/OEA, quien ha asistido a un gran número de versiones libres, le contó a
Memoria Histórica que a la primera versión libre, la de alias El Loro sólo asistieron 3 o
4 víctimas. Sobre la versión de Mancuso dijo que aunque muchos medios querían entrar
y no pudieron porque la Fiscalía les exigía acreditarse como víctimas, las víctimas
tampoco se vieron mucho.

Adicionalmente a estos problemas de acceso, se manifestaba que para las víctimas, en


general muy pobres, movilizarse desde parajes remotos para asistir a las versiones libres
en Bogotá, Medellín y Barranquilla resultaba excesivamente costoso y demandaba
mucho tiempo566.
564
Corte Constitucional, sentencia T-049 de 2008
565
“¿Por qué no se ve a víctimas de Mancuso?”, El Tiempo, 15 de Enero 2007
566
Según Rettberg, autora de la encuesta realizada en 2008, ‘Reparación en Colombia ¿Qué quieren las
víctimas?’, la mayoría de las víctimas del conflicto armado cuentan con muy pocos recursos económicos.
Por eso se argumentaba que garantizar los derechos de las víctimas para participar en Justicia y Paz
Una vez dentro de la versión libre, en estos primeros meses, la Fiscalía fue muy
estricta en verificar que no saliera nada de la sala. Daniel Millares, cuenta como en una
ocasión el director de la Unidad de Justicia y Paz, después de tener que él mismo
organizar las sillas, angustiado porque entraran medios de comunicación, tuvo que
regañar en público a quien se encargaba del registro de víctimas. Además cuenta
Millares que no dejaban a nadie tomar notas. 567 De acuerdo con el informe de la
Fundación para la Libertad de Prensa (Flip), “Algunos periodistas han ingresado a
escuchar algunas de las audiencias, pero sin la posibilidad de grabar o registrar las
declaraciones de los ex paramilitares. Así, se limitan a las versiones que entregan en las
afueras de la sala los familiares de las víctimas y sus voceros, desmovilizados o
miembros de las Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación. Muchas de las
informaciones se construyen a partir de testimonios de terceros.”568

Sin embargo, durante el desarrollo de las primeras versiones libres se fue haciendo
evidente que las medidas adoptadas por el Gobierno y la Fiscalía para guardar la reserva
no eran efectivas. De acuerdo con la normatividad expedida para el efecto, para
proteger la información recogida en estas audiencias de posibles intentos por difundirla,
los fiscales encargados en ese entonces hacían que las víctimas, pero también sus
representantes y las demás personas que por mandato legal tienen derecho a participar
en la citada diligencia firmaran un acuerdo de confidencialidad. 569 Sin embargo en
muchas ocasiones todos los asistentes a la audiencia no firmaban, y en todo caso los
periodistas accedían a la información por medio de representantes de víctimas o de
postulados, de las mismas víctimas e inclusive de funcionarios de la CNRR, la
Defensoría o la Procuraduría que asistían a las versiones. Uno de los encargados de
prensa de la Fiscalía nos contó que: “En un principio contratábamos una cámara y luego
distribuíamos clips e imágenes para los medios nacionales pero eso salía muy costoso.
Entonces decidimos invitar a que lo grabaran los propios medios. Entraban 3 por cada
versión y grababan lo que era periodísticamente interesante y lo que el fiscal permitía.”
Como funcionario de prensa él era el encargado de tomar notas y facilitárselas a los
medios. Sin embargo, la queja recurrente de los periodistas era que generalmente las
notas eran incompletas y por eso, tenían que recurrir a otras fuentes.570

Algunos periodistas le contaron a Memoria Histórica cómo inclusive, en ocasiones,


uno de los asistentes a la versión ingresaba la grabadora del periodista para grabarle la
audiencia y al finalizar se la entregaba. La “filtración a cuentagotas” de los primeros
testimonios de los paramilitares permitió un cubrimiento masivo por los medios de

implicaría por parte del Estado, la necesidad de prever mecanismos alternativos para suplir esta
deficiencia. Ver: Angélika Rettberg, Reparación en Colombia ¿Qué quieren las víctimas?, Gtz,
Universidad de los Andes, Bogotá, 2008.
567
Entrevista con Daniel Millares por el Grupo de Memoria Histórica, Febrero de 2011
568
Alianza FLIPYS Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) – Instituto Prensa y Sociedad (IPYS),
Periodistas reclamen garantías para cubrir el proceso de Justicia y Paz, Tomado de:
[Link]
569
Omaira Gómez, en Entrevista con Comisión Colombiana de Juristas por el Grupo de Memoria
Histórica, Febrero de 2011
570
En: Alianza FLIPYS Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) – Instituto Prensa y Sociedad
(IPYS), Periodistas reclamen garantías para cubrir el proceso de Justicia y Paz. p 42- 46
comunicación alrededor del país.571 Es importante resaltar que la reserva judicial
diseñada para evitar la filtración del contenido de las audiencias de versión libre no
cobijaba a los medios de comunicación, que están en su derecho –todavía hasta hoy- de
difundir cualquier información sobre éstas que logren obtener.572 Glemis Mogollón de la
CNRR en Medellín recordó cómo en el 2007, los periodistas -como ella- intentaban
complementar la información dada por la Fiscalía con relatos de las víctimas, abogados,
ONG y funcionarios de la CNRR que habían tenido acceso a la audiencia. También
cuenta que a veces lograba entrar por descuido general sin que nadie se opusiera, y que
en otras ocasiones se sentaba en el piso afuera de la sala y lograba escuchar todo que se
decía.573

El testimonio de Glemis, lleno de entusiasmo por las hazañas que hacía para lograr
conseguir la noticia, contrasta con el testimonio de periodistas que se quejan de la
misma situación. “No conozco una sala de audiencias, no conozco una sala de víctimas.
Jamás he podido entrar. Dejan entrar una cámara de todos los medios para que grabe
unos minutitos antes de la audiencia.”574, dice Fernando Cifuentes de Apa en el informe
de la Flip sobre periodistas, reclamando garantías para cubrir el proceso de Justicia y
Paz.

De acuerdo con el testimonio de Luis González los problemas de acceso en esta


primera etapa del proceso se debían a que Justicia y Paz era un instrumento jurídico
nuevo para todo el mundo. Por eso, todavía no se sabía cómo manejar a las audiencias.
Así las cosas, se estableció que por insuficiencias logísticas no se podía tener a todo el
mundo en las salas.575 No obstante a este argumento hay que agregarle que una medida
como la transmisión por televisión, que acabaría con el problema del cupo dentro de las
salas de las versiones, fue descartada. El acceso a las versiones no sólo era pues
únicamente un problema logístico, sino más que todo un problema jurídico. ¿Cómo
legitimar un proceso de justicia ordinario sin tener que volverlo un espectáculo
mediático? Y ¿cómo volverlo un espectáculo público y pedagógico sin olvidar los
principios básicos de la justicia ordinaria como la reserva para la etapa investigativa?

Pero, el problema de acceso a las víctimas y a la sociedad a través de los medios de


comunicación, no debe ser tratado simplemente como un problema logístico o de
procedimiento jurídico. Justicia y Paz como un proceso que debía contribuir a la
reconstrucción de la verdad sobre el conflicto armado y a la reconciliación, quedaba
muy desprestigiada. Los múltiples factores que afectaban sus posibilidades de que las
víctimas participaran y que operaban como barrera de acceso a la justicia, incidían en
una muy baja participación efectiva de ellas en el proceso. De otro lado, debido al
571
Ibid.
572
El proyecto de ley denominado la Ley Lleras, que todavía no ha sido aprobado por el Congreso
propone sancionar inclusive a los periodistas por las filtraciones que se haga de información reservada.
573
Entrevista con Gemís Mogollón. – Coordinadora del área de comunicación y prensa de la CNRR
Medellín por el grupo de Memoria Histórica, 11 de abril de 2011
574
Alianza FLIPYS Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) – Instituto Prensa y Sociedad (IPYS),
Periodistas reclamen garantías para cubrir el proceso de Justicia y Paz. Op Cit
575
Reunión con la Unidad de Fiscalías de Justicia y Paz por el Grupo de Memoria Histórica, Diciembre
17, 2010
acceso limitadísimo de los medios a las versiones, la posibilidad de que el proceso
contribuyera a la reconstrucción de la memoria del país estaba en jaque, puesto que la
información que recibían los periodistas de las audiencias provenía, por lo general, de la
interpretación de algún tercero que había asistido a la audiencia y que probablemente
iba a brindar una versión muy parcializada de lo ocurrido dentro de la sala.

La opción por la reserva de las versiones, pero al mismo tiempo la centralidad del
testimonio en el relato que se podía hacer del conflicto armado en Justicia y Paz,
determinaron que la legitimidad del proceso como un ejercicio de memoria sobre la
violencia en Colombia, estuviera atado a la credibilidad de las versiones y al
cubrimiento que los medios hicieron sobre el proceso, a partir de la credibilidad que
estos le dieron a los testimonios de los paramilitares.

b. Credibilidad de las versiones libres

En su versión libre, los postulados no son solamente ex combatientes contando su


pasado violento. Como sujetos en un proceso judicial que, como vimos, se basa en la
colaboración de los sindicados con la justicia, saben que, de lo que digan en su versión
libre dependerá la posibilidad de acceder a los beneficios de la pena dispuestos por la
Ley 975. Pero también como actores sociales y morales, los ex paramilitares quieren
justificar sus acciones. El problema es que estas dos intenciones, por lo general, no
coinciden. Para acceder a los beneficios de Justicia y Paz no sólo deben contar toda la
verdad sobre su pasado violento, sino que además deben pedir perdón a las víctimas.
Decir la verdad va de la mano de mostrarse arrepentidos. Por el contrario, el interés de
justificar sus acciones puede llevarlos a mostrarse como “héroes de la patria”, sin
mostrar una gota de arrepentimiento.

Por otro lado, llevados por el sentimiento de traición del Estado, que había cambiado
un proceso político que pensaban podía terminar en la amnistía o en el indulto, por lo
que ellos llamaban uno de sometimiento total a la justicia, los paramilitares habían
manifestado públicamente en septiembre de 2006, antes de que comenzaran las
versiones libres, que dirían toda la verdad y que por eso pedían a los políticos, militares
y empresarios que les habían colaborado que no se ofuscaran y que los acompañaran en
el destape. Fue así como empezaron a declarar los postulados. Pero, una vez sus
confesiones fueron expuestas al público -después de todas las barreras de acceso a la
información que tuvieron las versiones libres en los primeros años de implementación
de la ley- sus estrategias mediáticas no estuvieron libres de crítica.

El cubrimiento mediático de las versiones mostró de inmediato que el gran problema


iba a ser cuanta credibilidad se le iba a dar a las confesiones. De esta credibilidad
dependería que los paramilitares cambiaran sus estrategias, pero también que el proceso
se adecuara a las exigencias del público y que de esa manera se legitimara o no. En
agosto de 2007, en la primera página de El Colombiano se leía “Fisuras en confesión de
ex jefes de las AUC”. Contaba la noticia que, Hernán Giraldo y Jorge 40 estaban siendo
investigados por evadir su responsabilidad de decir la verdad en sus primeras versiones
libres en el marco de Justicia y Paz. En enero de 2007, El Tiempo en una de las noticias
que publicó sobre las primeras sesiones de versión libre de Mancuso criticó la manera
como el jefe paramilitar había llevado a cabo su confesión. “Prácticamente imponía su
ritmo y se mostraba molesto cuando el fiscal de Justicia y Paz le pedía detalles sobre los
hechos que refería. Insistía en que estaba en su versión libre y en que lo dejara
continuar. Pero cuando no tenía escapatoria recurría a dos respuestas: “Eso solo lo sabía
Castaño” y “Eso no lo recuerdo”.” 576 Estas evaluaciones de la actitud de los postulados
estuvo acompañada también por la evidencia de contradicciones en sus propias
versiones y las contradicciones entre postulados. 577 Aunque muy pocas, también
hubieron noticias que rescataron la efectividad y legitimidad del proceso en tanto que
ayudó a satisfacer el derecho a la verdad de las víctimas. El Colombiano, que ya había
hecho una historia sobre Doña Raquel, una de las madres de la Candelaria que asistía a
las sesiones de versión libre de alias Don Berna publicó el 30 de noviembre de 2007:
“Doña Raquel consiguió que don Berna confesara la muerte de su hija”578

A las insinuaciones de los medios sobre la poca credibilidad de las versiones de los ex
paramilitares o de la falta de voluntad de decir la verdad, los postulados no se quedaron
callados. La siguiente intervención de Rodrigo Tobar Pupo alias Jorge 40 en su versión
libre de julio 5 de 2007 es ilustrativa de cómo al mismo tiempo los paramilitares
combinaban su interés de ganarse los beneficios de la ley, con su necesidad moral de
justificar sus acciones.

“Buenos días. Señora fiscal yo quisiera empezar éste día aprovechando que están los
medios de comunicación, y ante versiones que ellos han difundido (…) Yo en ningún
momento he evadido mi responsabilidad sobre hechos de guerra que pudieron haberse
presentado en las diferentes zonas donde desarrollaba nuestra guerra el Bloque Norte.
Referente a unas inquietudes o algunas presentaciones de preguntas desde la sala
donde se encuentran las víctimas del conflicto, se me hicieron algunas preguntas a las
cuales les di respuesta precisamente anotando, para poder averiguar en el momento que
el gobierno me pueda a mi concentrar en algún sitio con todos los hombres que tengo
detenidos, para poder darle a estas personas una respuesta que se acerque o una
respuesta que sea real sobre los hechos (…) Pues aquí no se trata de ir a negar una
responsabilidad, pero tampoco por querer ganarse un beneficio ir a asumir
responsabilidades que no nos correspondan. Esa es mi voluntad y esa es la voluntad de
todos los hombres que pertenecían al bloque norte y que no sólo nos acogimos a este
proceso de paz, sino que estamos postulados con acogimiento a la ley 975, pues de eso
se trata, de venir nosotros a contar nuestra verdad, respetando también las verdades de
aquellas personas que el conflicto les causó dolor (…) No es mi intención tampoco en
ningún momento, evadir la responsabilidades que me correspondan como comandante
576
“Mancuso confesó unos 70 crímenes”, El [Link], 17 de enero de 2007. Tomado de:
[Link]
577
“Los paras se Contradicen entre sí” El Colombiano, 6 de junio de 2007; “Alguien está mintiendo en
versiones libres de ex AUC”, El Colombiano, 8 junio de 2007
578
“Doña Raquel consiguió que don Berna confesara la muerte de su hija”, El Colombiano, 30 de
noviembre de 2007
de un teatro de guerra; precisamente tengo entendido señora fiscal que el
excomandante Antonio ya ha reconocido algunos actos de guerra bajo el territorio de
su responsabilidad y si él ya los asumió yo también los asumo como comandante, si es
el caso me los puede poner de presente lo que él asumió, para yo también asumirlos,
para que quede muy claro que en ningún momento yo voy evadir la responsabilidad
que me corresponda como comandante de un teatro de operaciones, de un teatro de
guerra, donde mis hombres al mando mío ganamos la guerra y entregamos unos
territorios liberados para que llegara el Estado Social de Derecho a ejercer sus
funciones.”579

Al mismo tiempo el jefe paramilitar, representándose como comandante en un


“teatro de guerra”, donde fue un héroe porque –según sus propias palabras- “entregamos
unos territorios liberados para que llegara el Estado Social de Derecho”, reconoció que
su deber en el proceso era contarle toda la verdad a aquellos a quienes “el conflicto”, no
él, les había causado dolor. El actuar estratégico del uso de ciertas palabras como
“verdad” y dolor de las víctimas lo insertan en el discurso necesario para acceder a los
beneficios de Justicia y Paz pero, por otro lado, su representación como combatiente de
una guerra necesaria de la que había salido triunfante lo muestra como un héroe que no
está arrepentido de su actos.

El valor que se le dio a las versiones de los ex paramiltares dependió de


diferentes circunstancias que se dieron a lo largo del proceso. A continuación
nombraremos algunas de ellas. Los postulados habían sido criminales que se habían
entregado a la justicia. Por eso la primera barrera que debían superar sus confesiones en
materia de credibilidad era precisamente que provenían de criminales. Según algunos,
inclusive miembros de la Presidencia, su pasado violento los volvía inmediatamente
mentirosos.

Al respecto, en julio de 2009, el embajador de los Estados Unidos, William


Brownsfield, al respecto de una carta enviada por Mancuso al presidente Uribe,
estableció que aunque el jefe paramilitar estaba en su derecho de escribir cualquier
documento y expresar en él lo que quisiera, al analizar el contenido de este se debe tener
en cuenta de quién procede. "Estamos hablando de un hombre acusado de genocidio,
asesinato, tortura y tráfico de drogas", dijo. En la carta, Mancuso le había anticipado al
Presidente que la información sobre los nexos de las autodefensas con integrantes de la
Fuerza Pública sería un capítulo “más doloroso y traumático que el de la
parapolítica.”580 Sobre la poca credibilidad de Mancuso por ser un delincuente también
se pronunció el Ministro del Interior, quien respondió con escepticismo a las delaciones
que éste hizo sobre políticos cercanos al gobierno y sobre su vínculo con el
paramilitarismo. En una columna de El Colombiano un columnista opina que la
manifestación del Ministro fue apresurada porque estaba desconociendo el mismo
Proceso de Justicia y paz promovido por el Gobierno.581

579
Versión Jorge 40. julio 5 de 2007. Ante Fiscal 3 de Justicia y Paz, Deicy Jaramillo.
580
“Prudencia ante la carta de Mancuso”, El Colombiano, 13 de junio de 2009
581
La verdad, 18 de enero de 2007
Las declaraciones que afirmaban la poca credibilidad de los exparamilitares por ser
delincuentes aparecían, por lo general, después de que estos hubieran delatado a
alguien. Aunque no siempre, las declaraciones en contra de lo dicho por el postulado
provenían de los mismos delatados. Esta no era vista como una defensa suficiente en la
medida que no atacaba el contenido de la declaración para comprobar porque era falsa,
sino simplemente la condición del declarante. Aunque en un principio podía parecer una
estrategia persuasiva por parte de los delatados, era un argumento muy frágil. En el
2008, cuando alias HH denunció ante un fiscal de Justicia y Paz que había recibido
peticiones de algunos funcionarios del Gobierno para que no hablara del embajador
Juan José Chaux ni del general Rito Alejo del Río, el secretario de prensa de
Presidencia, César Mauricio Velásquez, dijo: “Eso es totalmente falso”....Indico que
alias HH es “un mentiroso compulsivo” y llamó la atención sobre la historia del ex jefe
paramilitar. “Lo que quiero es que la opinión pública en Colombia reflexione sobre un
dato: un señor que ha confesado 20 masacres, donde han muerto más de 200 personas,
ese señor que verdad puede tener.” 582 HH no se quedó callado y declaró que:
“Lamentablemente cuando se habla la verdad que toca a las personas de la maquinaria
de este país, somos unos mentirosos”.... “¿Qué cómo le van a creer a un criminal?
¿Entonces, para que nos tienen aquí sentados? ¿Quien puede contarle la verdad al país si
no nosotros, los que hicimos la guerra?”583

Y es que aunque su pasado criminal podía hacerlos ver como mentirosos, su presente
como sujetos de un proceso de paz en el que estaban, por lo menos de palabra
comprometidos a decir la verdad, hacía que la credibilidad de sus declaraciones acaso
fuera mayor que la credibilidad de los delincuentes comunes en la justicia ordinaria. A
pesar de que en procesos ordinarios también se pudiera acceder a beneficios a cambio
de información, en la medida en que ese era el objetivo principal de Justicia y Paz, la
relación entre la credibilidad de las confesiones y la particularidades del proceso como
uno de justicia transicional le imprimía al parecer un poco más de credibilidad a las
versiones hechas en el marco del segundo.

El compromiso de los postulados con la verdad sería determinante para que no los
expulsaran de Justicia y Paz y terminaran en justicia ordinaria. Ello, por lo menos al
principio, parecía ser un atractivo importante. 584 En esta medida la pregunta sobre cuáles
serían los requisitos para quitarle la postulación a un paramilitar se volvió muy
importante para los medios. Para ellos –pero también para todos aquellos que dudaban
de la disposición de los funcionarios de Gobierno y de Estado de reconocer sus culpas-
fue crucial la decisión de dejar en manos de la rama judicial la expulsión del proceso.
En algún momento cuando el Gobierno señaló que ya había expulsado de Justicia y Paz
a algunos ex paramilitares, a pesar de que la Fiscalía ya tenía programadas sus
respectivas versiones libres, los medios se mostraron más bien a favor de que dicha

582
“HH dice que hay presiones oficiales”, El Colombiano, 25 septiembre de 2008
583
“H.H se sostuvo en lo dicho”, El Colombiano, 26 septiembre de 2008
584
Como vimos al principio de este aparte que 1342 postulados no se hayan ratificado en el proceso de
justicia y paz y hayan preferido ser juzgados por justicia ordinaria es un indicio de que los incentivos de
justicia y paz no son tan atractivos.
facultad estuviera en cabeza de la Justicia y no del Ejecutivo. 585 En este escenario los
jueces, por cuanto a su juicio más imparciales, contaban con mayor legitimidad que el
Gobierno para decidir sobre la expulsión del proceso de los postulados.

Uno de los rumores que más afectó la credibilidad de las versiones de los
postulados fue el de la compra y venta de testimonios. Se empezó a decir que los
paramilitares estaban amenazando con la “verdad.” En Noviembre de 2007 Rafael
Pardo publicó una columna en El Tiempo en la que denunció el uso de las versiones con
la intención de hacer daño. Los medios, de cara a la información que circulaba sobre
ofrecimientos y amenazas de vincular nombres a cambio de dinero, hablaron de “tráfico
de versiones”.586

Pero la amenaza con la “verdad” no sólo se refirió al tráfico de testimonios, sino


además a la falsa expectativa que creaban en los medios de que ya vendría la verdad que
iba a destruir el orden establecido. Si bien no es fácil desentrañar el sentido y la función
de estos ejercicios –intencionales o no- de creación de falsas expectativas, lo cierto es
que en más de una ocasión sucedió que antes de la versión libre el postulado declarara
ante los medios que iba a confesar algo muy importante como por ejemplo la
vinculación de algún político o militar con el paramilitarismo, pero cuando finalmente
llegaba la versión libre y los medios se presentaban, el postulado no salía con nada.

Las falsas expectativas de verdad estuvieron asociadas acaso sobre todo a los
escándalos suscitados por las delaciones. De acuerdo con la revista Semana, Mancuso
atribuía el éxito militar y la expansión de las AUC no únicamente a las habilidades de
él y sus tropas, sino también al "grupo de los ocho que eran fuerzas oscuras que sólo
Castaño conocía."587 Meses después Don Berna se refirió a esas “fuerzas oscuras” como
los seis notables que asesoraban a las AUC. 588 Una vez más los nombres, según el jefe
paramilitar, no se podían decir porque "el día que el país lo supiera se armaría un caos
que pondría en peligro la democracia".

Entre los muchos factores que podrían explicar este juego de anuncios de destapes que
finalmente resultaban más bien inanes, se encuentra sin duda el hecho que los
postulados cuando hacían sus anuncios solían recibir amenazas contra su vida y la de
sus familiares. En efecto, a lo largo del proceso han sido recurrentes las veces que se
han tenido que aplazar las versiones libres porque los paramilitares dicen estar
amenazados.589 Las amenazas, en ocasiones estaban acompañadas de o se nombraban

585
“Los vacíos tienen la ley de Justicia y Paz en ‘obra gris’ ”, El Colombiano, 18 de octubre de 2007
586
Rafael Pardo, “Versiones no tan libres”, El Tiempo, 15 noviembre de 2007.
587
“La estrategia de Mancuso”, Semana, 23 Diciembre 2006
588
“ 'Don Berna' acusó a Monseñor Isaías Duarte de ser uno de seis notables que asesoraban a las AUC”,
El [Link], 17 de julio de 2007
589
Sobre todo en el 2007 los homicidios a desmovilizados eran recurrentes. Muchos eran víctimas de los
mismos grupos paramilitares rearmados. Otros eran asesinados por delincuencia común. En todo caso,
para el 2007 según los medios, ya habían sido asesinados 284 desmovilizados. “Operación exterminio
entre ex paramilitares” El Heraldo, 15 de octubre de 2007; Ver también: “Otro crimen enrarece el proceso
con las AUC”, El Colombiano, 29 de diciembre de 2006; “Gobierno y ex AUC denuncian plan contra ex
combatientes”, El Colombiano, 30 diciembre de 2006
como “presiones” para denunciar o imputar a personas que ellos no conocían.590 De
acuerdo con los paramilitares estas presiones provenían del Gobierno, algunos jefes
políticos regionales e incluso de la misma Fiscalía.

Uno de los escándalos en los que estuvo involucrado Antonio López, alias Job, es un
buen ejemplo de construcción de una falsa expectativa de verdad como manera de, al
mismo tiempo, generar un espectáculo mediático a la espera de una gran confesión que
terminaba, sin embargo, en una gran desilusión, costosa en términos de legitimidad para
el proceso. Por intermedio de Monseñor Beltrán, alias Job había conseguido llevarle un
mensaje al Gobierno. El mensaje era que la próxima confesión de Mancuso iba a ser
explosiva. Que si se decía toda la verdad no iba a haber posibilidad de maniobra política
para la Presidencia. Por eso, por intermedio de la Iglesia católica proponía una “salida
política a la verdad”. Esta salida consistía, casi como los secretos de Fátima, en la
confesión en secreto a la Iglesia de esta verdad para que en un término prudente ésta se
los comunicaran al país.591 Las declaraciones de Mancuso no tumbaron al Gobierno y
como sería descubierto, más adelante, alias Job se vería involucrado en otro escándalo
en contra del magistrado Iván Velásquez de la Corte Suprema de Justicia para terminar
siendo tildado como parte de un complot del Ejecutivo para deslegitimar a la Corte.
Alias Job terminó asesinado por los mismos paramilitares en julio de 2008.592

Uno de los casos de “presiones” que sin duda más perjudicó la credibilidad de los
testimonios de los paramilitares fue el del fiscal de Justicia y Paz que aceptó haber
pedido dinero para desviar la versión libre de alias “Juancho Dique”. “En la Corte
Suprema de Justicia José Alfredo Jaramillo Matiz aceptó haber pedido 500 millones de
pesos para desviar la declaración del paramilitar identificado con el alias de 'Juancho
Dique' (…) El ex funcionario le solicitó dinero al empresario cartagenero Alfonso 'El
Turco' Hilsaca, para que el paramilitar Úber Enrique Bánquez, alias 'Juancho Dique', no
lo acusara de cuatro homicidios.” La investigación judicial por este caso había nacido de
la denuncia que EL TIEMPO, había hecho en junio de 2008. En esa ocasión el medio

590
“Hoy regresa a versión libre alias 'HH', ex comandante del bloque Bananero, El Colombiano, 14 abril
de 2008; “HH. amenazado: ex jefe paramilitar Ever Veloza dice que lo quieren callar”, El Colombiano, 15
abril de 2008; “Ya son 136 los ex AUC asesinados”, El Colombiano, 25 de septiembre de 2007; “Ex AUC
denuncia que lo están obligando a confesar falsedades”, El Colombiano, 7 de diciembre de 2009;
“Postulados temen confesar”, El Colombiano, 27 junio de 2009; “'El Alemán' denunció presiones a ex
AUC para callar la verdad”, El Colombiano, 9 de junio de 2010.
591
Evelio Henao, El fin de las AUC ¿Verdad o ficción? Op Cit p. 179.
592
El otro complot en el que fue involucrado alias Job correspondió a las acusaciones hechas por el
mismo Presidente de Uribe en contra de magistrados de la Corte Suprema que de acuerdo con sus fuentes
(alias Job y alias Tasmania) habían comprado testigos para que inculparan al presidente de vínculos con el
paramilitarismo. Tras el destape de que alias Job y alias Tasmania habían hecho declaraciones falsas,
quedó en el aire la impresión de que a través de la maniobra urdida por alias Job, alias Tasmania, personas
cercanas a un Gobierno acosado por las delaciones habían querido minar la credibilidad de la Corte
Suprema y presentar al Presidente como una víctima de las maquinaciones de los altos magistrados, en un
contexto en el cual las delaciones de políticos y militares por parte de los versionados y de otros testigos
habían ido produciendo un desbalance en la credibilidad de los altos jueces y del Gobierno a favor de los
primeros. En 2011 la fiscal Vivianne Morales usó el caso de alias Job para construir el acuerdo criminal
conocido en los medios como las “chuzadas”. “Sí hubo complot”, Semana, 21 de mayo de 2011
había revelado testimonios y grabaciones de una reunión a la que asistieron el fiscal
Jaramillo e Hilsaca para hablar del tema.593

El sistema de incentivos del proceso de Justicia y Paz establece que la exigencia


de decir la verdad debe estar acompañada del pedido de perdón a las víctimas por parte
del victimario. Ello si bien explica en buena medida la proliferación de pedidos de
perdón en el marco del proceso no nos dice todavía nada sobre su credibilidad. Acaso
porque en condiciones de ausencia de pruebas técnicas sólidas producidas en forma
independiente por la Fiscalía, la veracidad de las confesiones solamente puede
“demostrarse” performativamente a través del arrepentimiento –y solo más adelante
también a través de la coherencia comportamental de quien confiesa y obra en
consecuencia-, la mayor o menor credibilidad de las expresiones de arrepentimiento
parece haberse convertido en una suerte de prueba sustituta de la veracidad del
testimonio.

Lo cierto es, en cualquier caso, que en el marco de las audiencias de Justicia y Paz los
ademanes expresivos de los paramilitares se volvieron muy importantes para decidir
sobre la credibilidad de sus versiones libres. Los medios y probablemente todos los que
han asistido a una audiencia de Justicia y Paz acaso ven el arrepentimiento más en los
gestos que en las palabras. En el especial que la revista Semana hizo sobre la barbarie
del paramilitarismo a finales de 2007, se concluyó, a partir de los gestos y expresiones
de alias El Iguano, que en lo “recóndito de su espíritu no reconoce sus errores”. Después
de explicar que sus ojos expresaban frialdad y que sonreía con facilidad se estableció
que “Más que una expiación, su versión libre es apenas parte de un acuerdo oportunista
al que saca el máximo provecho.”594

En el mismo sentido, El Tiempo, en una noticia sobre la segunda sesión de versión


libre de Mancuso estableció cómo la frialdad con la que había llevado su testimonio era
apenas una muestra de los pocos crímenes que había confesado. Había confesado 70,
pero de seguro eran muchos más. “La imagen de Salvatore Mancuso arrepentido y
llorando, que en diciembre pasado sorprendió a las víctimas, no volvió a aparecer
durante los dos días de esta semana en los que el ex jefe paramilitar narró al menos 70
de los crímenes que confesó. Las víctimas vieron a un hombre frío, que en ocasiones
sonreía. Mancuso, que esta vez se presentó de corbata, se guió todo el tiempo por el
computador en el que tenía el documento de al menos 300 páginas que entregó a la
Fiscalía y en el que apenas esbozó los delitos en los que participó. Leía rápido, como si
estuviera rezando un rosario.”595

Para pedir perdón, los desmovilizados contrataron avisos publicitarios en la prensa.


Mancuso fue uno de los que en diciembre de 2006, antes de su primera sesión de

593
“Por $500 Millones, Fiscal De Justicia Y Paz Habría Ofrecido No Involucrar A Empresario En
Asesinatos”, El Tiempo, 8 de junio de 2008
594
“El oficio de matar”, Semana, 10 de diciembre de 2010.
595
“Mancuso confesó unos 70 crímenes”, el [Link], 17 de enero de 2007. Tomado de:
[Link]
versión libre, compró un espacio de propaganda publicitaria en el que pidió perdón a las
víctimas por sus actos de violencia.596

Estas muestras publicitarias de arrepentimiento que promocionaban la calidad de los


desmovilizados no fueron bien recibidas por la opinión. Las palabras, sobretodo
escritas, parecen no haber sido suficientes para demostrar verdadero arrepentimiento.
Sólo algunos gestos y expresiones parecieron tener esa capacidad. “A comienzos de
junio de este año (2007), la Fundación Villa de la Esperanza, organización civil cercana
a las AUC, pagó una página completa en el semanario ‘El Espectador’ donde resaltaba
la labor social del líder desmovilizado Carlos Mario Jiménez, alias ‘Macaco’, y lo
calificaba como un “empresario de la paz”. El publirreportaje – similar a otro publicado
por la misma ONG en el diario ‘El Tiempo’ para desagraviar al paramilitar ‘Cuco
Vanoy’ – indignó a varios sectores de opinión y representantes de organizaciones de
víctimas. Una semana después, ‘El Espectador’ emitió un comunicado donde se
disculpaba por haber publicado “un reportaje publicitario que promovía las opiniones y
las actuaciones de ciudadanos acusados de delitos atroces”.597

Pero no fueron únicamente los desmovilizados los que recurrieron a esta estrategia
publicitaria para pedir perdón y demostrar actitudes que les garantizaran el acceso a los
beneficios de Justicia y Paz. Poniendo con ello en evidencia los problemas de
legitimidad que se derivan de la falta de igualdad en el trato propia de muchos de los
mecanismos de la justicia transicional, también los presos de varias cárceles del país
condenados por delitos comunes publicaron edictos en los periódicos pidiendo perdón a
sus víctimas. “Desde las cárceles de Antioquia, miembros de los grupos armados y
delincuentes comunes están publicando avisos y hasta pagando misas por las personas
que asesinaron. Voceros de las víctimas dicen que no hay reparación verdadera. Hace
dos semanas Juan, un preso por homicidio de la cárcel Bellavista en Medellín, mandó a
celebrar una misa por el alma de un hombre que él mismo asesinó. También le entregó a
la viuda un escrito con los detalles del crimen y lo publicó como un edicto en un diario
de Medellín.”598 Los mensajes eran por este estilo: “Yo Leonel Antonio Ríos Ayala con
cc 18469647 de Armenia Quindío, le pido perdón a la sociedad, en especial a la familia
Cano Torres por el homicidio de Estevan y me comprometo a no volver a reincidir en
actos delictivos.”

Junto a los gestos, las palabras que utilizaron los postulados para referirse a su
pasado violento y decir la verdad sobre sus crímenes se reflejó en la verdad que se
construyó en los medios a partir de sus declaraciones. Este lenguaje fue criticado por las
víctimas y las organizaciones que las representaban por ser equívoco, pero en ocasiones
también por los mismos medios de comunicación.

596
“A Través De Aviso, Mancuso Pide Perdón”, [Link], 31 de diciembre de 2006. Tomado de:
[Link]
597
Alianza FLIPYS Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) – Instituto Prensa y Sociedad (IPYS),
Periodistas reclamen garantías para cubrir el proceso de Justicia y Paz, Op Cit.
598
“Lluvia de edictos de paras presos” El tiempo, 10 de marzo de 2006
En los primeros años del proceso, los postulados en vez de confesar un “homicidio”,
confesaban haber “dado de baja a colaboradores de la guerrilla.” Se auto representaban
como combatientes en la misma medida en que nombraban a sus víctimas como
guerrilleras o colaboradores de la guerrilla. En todo caso no nombraban a las víctimas
como población civil indefensa.599 Ciertos delitos como los de violencia sexual y otras
violaciones que reproducen patrones socioculturales tradicionales de discriminación y
exclusión no eran mencionados por los postulados, y su silencio pasaba a los medios,
que por lo menos, al inicio del proceso no hacían muchas investigaciones propias para
complementar o contradecir las versiones de los paramilitares.

De acuerdo con un informe escrito por la Ong Dejusticia sobre el proceso de Justicia y
Paz en Colombia, “Esto resultaba ser especialmente lesivo para las víctimas por varias
razones. En primer lugar, este tipo de declaraciones contribuye a desdibujar lo ocurrido
y constituye prácticamente una negación de las atrocidades cometidas. En segundo
lugar, las víctimas que asisten a las audiencias, además de soportar la dureza de los
relatos y confrontar su pasado, deben soportar que no se haga justicia con el nombre de
sus familiares o de ellas mismas. Estas situaciones tienden a crear posibilidades
concretas de revictimización y ponen en duda la posibilidad de que la sociedad logre
conocer la verdad de lo ocurrido.”600

Después de que en una de sus sesiones de versión libre, Salvatore Mancuso llamó
guerrilleros a víctimas de la masacre de El Salado y a Emberá Katíos allegados al
asesinado líder Kimmi Pernía, las víctimas interpusieron una denuncia de injuria y
calumnia contra el jefe paramilitar. La demanda fue puesta en la Unidad de delitos
querellables de la Fiscalía en Medellín por la Comisión Colombiana de Juristas que
representa a estas víctimas. El objetivo era sentar un precedente para que "los
paramilitares no sigan justificando sus masacres como operaciones antisubversivas".
Durante las versiones de Mancuso otras víctimas, como las de la masacre de El Aro,
también se habían quejado por el lenguaje del ex jefe de las autodefensas. 601 En el
mismo sentido, Bayron Góngora, miembro de la Corporación Jurídica Libertad, ONG
de derechos humanos, representante de víctimas en Chocó, Oriente Antioqueño y
Medellín, afirmó que las víctimas se sienten minimizadas e irrespetadas cada vez que se
refieren a ellos o a sus familiares como “mis amigos invisibles” o “combatientes dados
de baja”602.

599
Algunos fiscales le exigían a los versionados que no utilizaran ciertas palabras para describir los
hechos. La fiscal 3ª, por ejemplo, no permitía que los desmovilizados del Bloque Norte dijeran “dimos de
baja”, “operación militar”. A Jorge 40 le prohibió que se refiriera a las victimas como “mis amigos
invisibles”.
600
Diana Esther Guzmán, Nelson Camilo Sánchez, Rodrigo Uprimny Yepes. “Colombia”. En: Las
víctimas y la justicia transicional. Op Cit., p 112
601
“Víctimas denuncian al ex jefe paramilitar Salvatore Mancuso por calumnia”, [Link], 23 de
marzo de 2007 Tomado de: [Link] “Nuevo
rechazo a versión de Mancuso”, El Colombiano, 13 de febrero de 2007.
602
Alianza FLIPYS Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) – Instituto Prensa y Sociedad (IPYS),
Periodistas reclamen garantías para cubrir el proceso de Justicia y Paz
El problema del lenguaje utilizado en las versiones libres como contraproducente para
la posibilidad de que el proceso satisficiera el derecho a la verdad de las víctimas y de la
sociedad se evidenció en el desespero que produjo que algunos jefes paramilitares en
sus sesiones de versión libre dedicaran varias horas a la justificación de su lucha
antisubversiva. Para las víctimas y para los medios este relato del pasado heroico
significó la pérdida de la verdad. En un editorial de El Heraldo en el que se denunciaba
la cancelación de una de las sesiones de versión libre de Jorge 40 se lee: “Muchos
habían venido desde muy lejos con el simple objetivo de desahogar su dolor frente a
quien fue el responsable de la muerte de sus familiares y preguntarle el porqué de sus
asesinatos. Así no tuvieran una respuesta concreta, tan solo querían expresar su rabia
represada tanto tiempo. Pero ni siquiera eso pudieron, ni han podido aún, a pesar de que
finalmente ayer compareció Jorge 40 ante la Fiscalía, porque este continua tratando de
justificar históricamente el surgimiento del paramilitarismo y, por ende, sus actuaciones.
De seguir con ese proceder se estarían desvirtuando los objetivos que se buscan con
estos procesos, enmarcados dentro de la Ley de Justicia y Paz, de conocer la verdad de
tantos crímenes para así avanzar hacia un perdón y una reconciliación entre los
colombianos.”603

Por último podríamos nombrar cómo las amenazas y asesinatos de quienes han
confrontado las versiones libres de postulados de las AUC, por dentro y por fuera de la
escena judicial, han resultado devastadoras para la credibilidad de los testimonios. Las
“presiones”, como en ocasiones las llamaron los medios, a víctimas y a periodistas han
sido recurrentes a lo largo del proceso. Ante las amenazas y la falta de un sistema de
protección adecuado brindado por el Estado, quienes podrían contrastar las versiones de
los paramilitares se abstienen de hacerlo. Esta situación genera la sensación de que la
verdad que se está construyendo en el proceso privilegia la versión del victimario sólo
por el poder de intimidación que ha tenido sobre sus posibles contendores.

Aunque las víctimas no tengan un espacio particular dentro de las audiencias para
establecer su versión de los hechos, a través de preguntas en la versión libre y de
entrevistas particulares con funcionarios de la Unidad de Justicia y Paz por fuera de las
instancias judiciales pueden lograr que su voz sea escuchada. Además, en los medios de
comunicación, cada vez más han tenido la oportunidad de dar a conocer su verdad sobre
la violencia. Probablemente por todo esto es que las víctimas del proceso de Justicia y
Paz han sido amenazadas y obligadas a guardar silencio una vez más. El Colombiano
denunció la situación de la siguiente manera: “Varios hechos, que para algunas
autoridades no son aislados, confirman esta hipótesis. Se trata de un plan calculado
milimétricamente por las ex AUC para ocultar víctimas y robo de propiedades. Lo
paradójico es que no hay dinero para proteger a esta nueva categoría de víctimas. La
Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación anda 'pasando el sombrero' en
busca de 800 millones de pesos que requiere con urgencia para proteger la vida de al
menos 40 familiares de víctimas de paramilitares.” 604 De acuerdo con la Corporación
603
“No más burlas”, El Heraldo, 3 de octubre de 2007 (Editorial)
604
“Estrategia para perseguir y amedrentar a familiares de víctimas adelantan grupos paramilitares”, El
Colombiano, 21 de julio de 2007
Jurídica Libertad, representante de víctimas, algunas personas sólo se atreven a asistir a
las audiencias cuando representantes de la Corporación los acompañan.605 La
expectativa de las víctimas de obtener información sobre el paradero de sus seres
queridos disminuye, y prefieren regresar al anonimato antes que aumentar el dolor de
sus familias. Para muchos sigue presente el caso de Yolanda Izquierdo, líder de un
movimiento social que busca recuperar las tierras usurpadas por paramilitares, quien fue
asesinada en febrero de 2007 en Montería, Córdoba. Yolanda había realizado denuncias
públicas sobre las amenazas que sufría después de haber asistido a las primeras
diligencias de versión libre de Mancuso y sus esfuerzos fallidos para buscar protección
del Estado. Su asesinato, que fue altamente registrado por los medios, generaría una alta
inasistencia de las víctimas a las audiencias.

Los otros que pueden confrontar la versión de los paramilitares son los periodistas que
durante mucho tiempo han investigado los crímenes y complicidades de las AUC, pero
que ahora que el proceso de Justicia y Paz ha traído la discusión a la luz pública,
intentan complementar y en ocasiones contradecir la versión de los paramilitares. De
acuerdo con lo narrado por uno de los periodistas que entrevistó Memoria Histórica y
las denuncias hechas por la Flip, en una de sus sesiones de versión libre, alias El
Alemán amenazó a los periodistas presentes. Al respecto Patricia Buriticá, comisionada
de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación declaró que el paramilitar
había asegurado en su versión libre que los medios de comunicación no estaban a favor
de las AUC porque “están infiltrados por la guerrilla”. Dijo entonces que estas “Son
afirmaciones delicadas y constriñen el libre ejercicio de la prensa en su papel de
denunciar.” Su opinión es que con esto, “Quiere descalificarse e intimidar a los
periodistas”.606

De acuerdo con el informe de la Flip sobre el año 2007, cada vez con mayor
frecuencia, la labor de estos periodistas estaba siendo observada y documentada – a
través de grabaciones y fotografías – con fines desconocidos. Adicionalmente, se
afirmó en el Informe que recibían mensajes y respuestas intimidantes en las entrevistas
que llevaban a cabo afuera del centro administrativo de Medellín, donde aún hoy se
realizan las diligencias de versión libre.607

Además de las víctimas y de los periodistas, fueron los políticos, militares y


particulares involucrados con el paramilitarismo por los mismos postulados los que
tuvieron mayor interés de cuestionar la credibilidad de las versiones libres. Aunque las
declaraciones de los delatados aparecieron pocas veces en los artículos donde se daba
cuenta de lo que determinado paramilitar había denunciado en una de sus sesiones de
versión libre, el contraste entre los testimonios de ambos actores incidió de manera

605
Alianza FLIPYS Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) – Instituto Prensa y Sociedad (IPYS),
Periodistas reclamen garantías para cubrir el proceso de Justicia y Paz, Op Cit.
606
Periodistas denuncian intimidaciones mientras cubren audiencias de paramilitares en Medellín,
Semana, 8 de junio de 2007 Tomado de: [Link]
intimidaciones-mientras-cubren-audiencias-paramilitares-medellin/[Link]
607
Alianza FLIPYS Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) – Instituto Prensa y Sociedad (IPYS),
Periodistas reclamen garantías para cubrir el proceso de Justicia y Paz, Op Cit.
directa en la credibilidad otorgada a los postulados y con ellos al proceso como un
todo.608

En los pocos artículos en que la defensa de los delatados sí apareció, esta fue
contundente sobre la inocencia de los implicados, haciendo que el testimonio del
paramilitar perdiera credibilidad. Algunos casos como el del senador Velasco que el en
2007 fue acusado por HH demuestran lo rápido que se puede tildar a un paramilitar de
mentiroso. De acuerdo con la columna de opinión de Rafael Pardo sobre este caso,
“Velasco reacciono rápido y a fondo. Este mismo día denunció al denunciante por falso
testimonio. Al día siguiente en la versión, el fiscal puso de presente la denuncia del
senador y pidió a HH que bajo la gravedad de juramento reiterara la acusación. Este
dijo entonces que no le constaba y que no conocía al senador.” 609 Por supuesto que
retractaciones tan evidentes como esta generaron una pérdida de credibilidad en los
testimonios de los paramilitares.

En una columna de opinión publicada por El Colombiano, al respecto se estableció:


“Pesimismo y canibalismo son características colombianas, en especial de la clase
política. Pero ahora superan toda expectativa de vida normal en Colombia. Cada día nos
presentan nuevos culpables, nuevos políticos y entidades llamados a juicio, crece el
número de convictos y aumentan las dudas sobre todo aquello que tenga representación
gubernamental o constitucional y mientras tanto, el país se nos desvanece en medio de
rumores y acusaciones sin importar el origen, los intereses de los acusadores, las
distorsiones que buscan los testigos o los cambios de opinión, aún en los ya
juramentados, así como reales o supuestas revelaciones imposibles de comprobar. Hoy
parece que la norma de la oposición es: "acusen que algo queda". La presunción de
inocencia no cuenta en este torbellino de inculpaciones y además, cuando los resultados
de los juicios salgan finalmente a la luz pública... ya habrá pasado tanto tiempo que
serán inocuos. Muchos pueden perder la curul antes de ser juzgados. Los daños ya están
hechos.”610

Al respecto podríamos decir que aunque en términos generales, por lo menos el


fenómeno de la para-política - no tanto el de la vinculación de la fuerza pública con el
paramilitarismo- es una verdad aceptada por la opinión pública y en este sentido, que las
608
Entrevista con Pedro Vaca abogado de la FLIP por el Grupo de Memoria Histórica, Diciembre de 2010.
De acuerdo con la base de datos realizada por Memoria Histórica para analizar el impacto de las
extradiciones en el cubrimiento de las versiones libres, cuyos resultados serán expuestos en la siguiente
parte de este capítulo, en el [Link], por ejemplo, se citó a los políticos denunciados por los
paramilitares en 8% de los 370 artículos sistematizados. Esta cifra aumentó considerablemente después de
las extradiciones. En los mismos artículos se brindó un espacio a miembros de la Fuerza Pública
implicados con el paramilitarismo en 9%. Tras las extradiciones se usó como fuente a los militares
implicados en el 54% de las noticias. Este cambio puede ser explicado más que por el impacto de las
extradiciones, por la creciente denuncia que hicieron los delatados de los periodistas y medios de
comunicación que no publicaron su versión sobre las delaciones hechas por los paramilitares. El acoso
judicial sufrido por los periodistas hizo que cada vez más, las noticias sobre las versiones tuvieran la
respuesta de los implicados, al punto que en ocasiones se optó por no publicar lo que determinado
paramilitar había denunciado en su versión hasta tanto no se tuvieran más pruebas que confirmaran su
versión o la desmintiera.
609
Rafael Pardo, “Versiones no tan libres”, El Tiempo, 15 noviembre de 2007.
610
Enoris Restrepo de Martínez, “El canibalismo en la cultura colombiana”, El Colombiano,
delaciones de los paramilitares han tenido bastante credibilidad; cuando se habla de
casos particulares, la certeza sobre la credibilidad de las versiones de los paramilitares
no es contundente. En el debate público sobre los casos particulares aparecen siempre
los rumores sobre posibles compra-ventas de testimonios, o las afirmaciones en el
sentido de que la oposición está obstinada en implicar al Gobierno con el
paramilitarismo.

Ante la cantidad abrumadora de delaciones, quizás la propuesta de El Tiempo en una


de sus editoriales del año 2007 que prometía ser el año de la verdad sea la más
adecuada. “Los medios debemos respaldar la acción de la Fiscalía, la Corte Suprema de
Justicia y demás entidades y abogar por su fortalecimiento técnico y humano para
encarar la tarea colosal que les ha caído encima. Y saber decantar, contextualizar y
precisar la catarata de denuncias y señalamientos que sale de las audiencias de los
‘paras’. Bien manejado, el proceso puede ser un paso decisivo hacia la verdad, la paz y
la reconciliación. Mal manejado, puede sumir a la sociedad colombiana en una
confusión tan desmoralizadora como desestabilizadora.”611

c. Las verdades del 2007: Las delaciones y la barbarie del paramilitarismo

Lo que los medios han privilegiado sobre lo dicho por los paramilitares en sus
versiones libres ha contribuido a construir una verdad sobre el fenómeno paramilitar
basado en sus excesos. Por un lado, los vínculos con el Estado local, regional, e
inclusive nacional y con las elites sociales y económicas ha sido el foco de lo divulgado
han llamado la mayor atención de los periodistas. Una de las grandes verdades que se
destapó con el proceso de Justicia y Paz, aunque en principio no haya sido ese su
objetivo, fue la corrupción del Estado en manos del paramilitarismo. Aunque Justicia y
Paz no es competente para juzgar a los para-políticos, a los para-militares o a la para-
policía, ni a la para-economía612, las versiones libres han funcionado como una caja de
Pandora que ha permitido argumentar la responsabilidad del Estado en el fenómeno
paramilitar. De otro lado, los medios también han denunciado los excesos sanguinarios
de quienes se mostraban como simples grupos antisubversivos. La corrupción política y
los excesos de violencia han sido sin duda los ejes de la información de los medios. Aún
más, en lo que atañe a la para-política cabe decir que los medios fueron pioneros en su
“destape”.
611
¿Esto Para Dónde Va?, Editorial, El [Link], 23 de Enero de 2007, Tomado de:
[Link]
612
Sobre la para-economía quizás la delación más escandalosa fue la de Mancuso a Chiquita Brands. Por
el domicilio principal de la Empresa – Estados Unidos- el impacto no sólo fue en Colombia, sino en la
prensa internacional. La discusión en las editoriales de la prensa nacional giró en torno a la reparación
que se le debía exigir y a la responsabilidad que se le debía imputar a la empresa. Sobre el acuerdo que
propuso en Estados Unidos para que los ejecutivos de Chiquita Brands pagaran 25 millones de dólares a
las víctimas pro no se abrieran caros penales contra ellos, la prensa dijo que estando de acuerdo con la
víctimas este era un “pacto de impunidad.” “Una historia de impunidad”, El espectador, 23 de septiembre
de 2007
Las delaciones por para-política empezaron antes de las versiones libres. Una vez se
expidió la Ley de Justicia y Paz y el panorama político parecía vaticinar que la Corte
Constitucional convertiría la norma en un mecanismo de sometimiento a la justicia
donde la exposición de la verdad sería el principal requisito para acceder a los
beneficios en la pena, los paramilitares desde las cárceles empezaron a dar entrevistas
en las que denunciaban la colaboración de políticos con las AUC.613

Una vez comenzaron las versiones, el interés de los medios, pero quizás en mayor
medida, el de las Ongs defensoras de derechos humanos fue el “destape” de esta verdad
sobre la corrupción del Estado. Lo que más se destacaba en las noticias que cubrían las
versiones antes y después de ocurridas, era la información revelada sobre el vínculo de
los políticos con los paramilitares. Inclusive en el escenario judicial el interés de las
Ongs por el destape de las alianzas entre políticos y funcionarios con paramilitares era
evidente. Elba Beatriz Silva, directora actual de la Unidad de Justicia y Paz de la
Fiscalía le contó a Memoria Histórica qué ocurría en las primeras versiones libres.
Según ella, “Era terrible. Algunas Ongs se metían en las versiones diciendo que eran
representantes de la humanidad. Uno sabe como maneja su audiencia. Las Ongs
alborotaban a la gente. En esa medida los representantes de las Ongs a obstaculizar (…)
Las Ongs preguntaban por parapolítica y se estaba hablando de un hecho concreto.”614

Pero la para-política no era nueva. Antes de Justicia y Paz ya existían investigaciones


sobre vínculos de gobernantes y políticos con los paramilitares, las cuales, sin embargo,
durante años habían permanecido paralizadas. 615 Los medios nacionales publicaban
historias sobre la participación de las elites regionales en redes de corrupción alentadas
por estos grupos armados. Pero en general la prensa de las regiones donde se estaba
capturando al Estado no podía informar sobre el asunto porque la violencia la silenciaba
a través de amenazas, atentados u homicidios. El proceso de Justicia y Paz permitió que,
en hombros de la prensa nacional –mucho más independiente de los poderes fácticos
locales- estos procesos se reabrieran y que una avalancha de delaciones implicaran a
funcionarios a toda suerte de representantes del Estado, así como a elites sociales y
económicas, con el paramilitarismo.

Después de expedida la ley de Justicia y Paz, el “destape” de la para-política provino


de filtraciones a los medios por parte de jueces y fiscales. Quizás la que empezó la para-
política fue la filtración de la información que había en el computador de Jorge 40.616 El
computador tenía información fragmentaria y desordenada e implicó una labor de
613
“Por líos con paras van a la cárcel la mitad de los congresistas de Sucre.”, El Tiempo, 10 de noviembre
de 2006; “El escándalo para político puso al ‘gordo’ tras las rejas”, El Tiempo, 27 de diciembre de 2006;
Marta Soto, “La otra verdad del expediente de la parapolítica” El Tiempo, 27 de diciembre de 2006;
“Fiscalía pide a jefes de partidos datos de políticos con nexo ‘para’”, El Tiempo, 21 de enero de 2006;
Los casos son apenas la punta del iceberg de la infiltración para. “Purga destapa nuevos nombres”, El
Tiempo, 22 de enero de 2006.
614
Reunión con la Unidad de Fiscalías de Justicia y Paz por el Grupo de Memoria Histórica, Diciembre
17, 2010
615
Al respecto se pueden ver los Informes de casos emblemáticos del Grupo de Memoria Histórica que
hacen un recuento de las investigaciones judiciales que se siguieron en casos después bordados por
Justicia y Paz. En particular ver: La masacre de El Salado: Esa guerra no era nuestra, Taurus, Bogotá,
2009.
ampliación, de verificación y de constatación en terreno de todo lo que allí estaba
contenido. Pero de acuerdo con Marta Ruiz, una de las periodistas de Semana encargada
del tema, “Lo que encontramos era explosivo.” En efecto esta prueba dio para mostrar
cómo el DAS, órgano de inteligencia del Gobierno, le pasaba a los paramilitares las
listas de personas –generalmente sindicalistas, periodistas o en todo caso opositores-
que luego eran asesinados por sicarios en las calles. Además mostraba cómo los
paramilitares se habían robado la contratación pública. A través de testaferros obligaban
a que contrataran a las firmas que ellos señalaban, y pedían también un porcentaje
generalmente del 10% de las obras. En el computador había prueba de que existía una
nómina con militares, policías y miembros de la justicia, a los que les pagaban
mensualmente por su silencio. Entre otras cosas, también el computador dio para probar
irregularidades en el sistema de salud y robo de tierras. Finalmente, el computador
permitió reseñar a una cantidad de políticos y acuerdos con políticos, lo que revelaba
que hubo en 2002 y 2003 una sofisticada estrategia electoral entre paramilitares y
políticos para desbancar a los contrincantes.617

Fue así como, de la mano de la información del computador de Jorge 40 y de las


declaraciones que hicieron los paramilitares a los medios antes de las versiones libres,
se investigó por vínculos con el paramilitarismo a concejales, alcaldes, gobernadores, y
a casi el 60% del Congreso. Las noticias vaticinaban un nuevo proceso 8.000 aunque en
ocasiones aseguraban que se había superado el número de imputaciones hechas en ese
proceso.618

Iniciadas las versiones, la expectativa de la verdad que estas podían contar estaba
puesta en la posibilidad de destapar todo el fenómeno de la para-política y de las demás
infiltraciones del paramilitarismo en el Estado619. Por eso en las noticias sobre el
cubrimiento de las versiones se destaca principalmente las delaciones que el paramilitar
hizo.620

El interés de informar sobre las delaciones no sólo provenía de los medios y de las
víctimas y sus representantes. A pesar del testimonio de la fiscal Elba Beatriz, todo
parece indicar que éste también es el interés de la Fiscalía. Cuando le preguntamos a un
grupo de fiscales de Justicia y Paz ubicados en Bogotá qué era lo que se debía informar
al público sobre las versiones, nos respondieron: “Hay unos aspectos que sí se deben
transmitir. La información que ha salido sobre servidores públicos, sobre la
participación de la fuerza pública en masacres, lo que compromete a los empresarios. El

616
Ver: Claudia López ed., Y refundaron la patria… De cómo mafiosos y políticos reconfiguraron el
estado colombiano. Bogotá, 2010.
617
Marta Ruiz, “El caso de la para-política en Colombia”, En: Investigative journalism, access to public
information and Media Corporate Governance: Is there anything new?, 13 International Anti-Corruption
Conference, Atenas, Noviembre 2 de 2008
618
“El computador de ‘Jorge 40’ puede ser el inicio de un nuevo proceso 8.000”, Semana, 10 de octubre
de 2006. Tomado de: [Link]
8000/[Link]; El plan de ’40’ para tomarse la Costa, El Tiempo, 8 de octubre de 2006.
619
“Para- política y lo que falta”, El Tiempo, 22 enero de 2007
620
“33 exparamilitares de 16 bloques distintos han denunciado a políticos, militares y miembros de
agencias del Estado”, El Colombiano, 23 de junio de 2009
proceso no debe ser tan público, ni tan privado y reservado.” 621 En Medellín en
entrevista con el jefe de la unidad de Justicia y Paz allá, Hector Eduardo Moreno
Moreno, también confirmamos que aunque las versiones tuvieran que tener algún tipo
de reserva judicial, era muy importante que después de ser verificadas las noticias sobre
los vínculos del Estado con el paramilitarismo fueran expuestas al público.622

A pesar de las críticas que se le hace al proceso de Justicia y Paz en cada aniversario, el
logro que siempre se le reconoce es quizás el que no tiene que ver con su ámbito de
competencia. Las 9616 copias que han sido compulsadas a justicia ordinaria en lo que
va del proceso es la cifra, que casi siempre “salva” a Justicia y Paz. 623 La Unidad de
Justicia y Paz publica la cifra en su página de inicio de Internet. Representantes del
Estado encargados de “vender” el proceso enuncian que éste es uno de los grandes
aportes a la verdad que ha hecho el mecanismo judicial de Justicia y Paz. Inclusive
informes de Ongs críticas de los logros del proceso hablan del fenómeno de las
delaciones como lo único rescatable del proceso.624

Sin embargo algunas Ongs de derechos humanos y defensores de las víctimas opinan
que la verdad mediática sobre las delaciones que se han dado en el marco del proceso de
paz no ha contribuido al reconocimiento de la responsabilidad del Estado en la
violencia. Argumentan que las delaciones son mostradas como la vinculación con el
paramilitarismo de casos aislados, no como una política estatal de apoyar a estos
criminales. De acuerdo con la Comisión Colombiana de Juristas, “Esa verdad mediática,
repetida y entresacada de los expedientes, deja de profundizar en la responsabilidad del
Estado. Olvida mostrar que las operaciones de tipo paramilitar solamente han sido
posibles gracias a la tolerancia, a la complacencia, unidad de actuación con estructuras
regulares de organismos estatales - DAS, Fuerzas Militares, Policía Nacional- sus
blancos militares han sido líderes de la oposición, sindicalistas, defensores de derechos
humanos, líderes de organizaciones sociales, de desplazados. Se muestra a lo paramilitar
como infiltración en lo institucional, como si lo uno deriva en lo otro, y no al revés.”625

Al lado de las delaciones otro tema muy publicitado en el cubrimiento de las


versiones libres es el de la barbarie de los mecanismos del terror utilizados por los
paramilitares.626 Porque, según los medios, esto rebasa “la imaginación del ciudadano

621
Reunión con la Unidad de Fiscalías de Justicia y Paz por el Grupo de Memoria Histórica, Diciembre
17, 2010
622
Entrevista a Héctor Eduardo Moreno Moreno por el Grupo de Memoria Histórica, abril de 2011.
623
Junto a esta cifra se suele mencionar el número de delitos confesados que eran desconocidos por la
justicia ordinaria. Estadísticas publicadas en la página web de la Fiscalía. Tomado de:
[Link]
624
International Crisis Group. Rectificar el curso: Las víctimas y la Ley de Justicia y Paz en Colombia.
Informe sobre América Latina N°29. Octubre de 2008. Ver también, Diana Esther Guzmán, Nelson
Camilo Sánchez, Rodrigo Uprimny Yepes. “Colombia”. En: Las víctimas y la justicia transicional. Op
Cit.
625
“La verdad periodística sobre Jorge 40”, 18 de octubre de 2006. Tomado de:
[Link]
626
“Informe Especial: La Barbarie que no vimos”, Semana, Diciembre 10 de 2007; “Los espejos de la
guerra (editorial)” Semana, Diciembre 10 de 2007
común”627, las descripciones que han hecho los paramilitares de las masacres y las
torturas que han cometido llegan a ser noticia.628 El interés en el horror de la guerra,
puede estar relacionado con que este puede convertirse en una historia bomba pues tiene
los elementos de morbo que capta el interés del lector o el televidente rápidamente.

Por eso y porque acaso nada suscita tanto interés por parte de los medios y de sus
públicos como aquello que se trata de ocultar, la historia de los desaparecidos y de las
fosas comunes ha sido, dentro del relato de la barbarie, recurrente en los medios. No por
casualidad, la identificación de las fosas comunes y de los restos ha sido el otro logro
que se destaca de Justicia y Paz. 629 Hasta el momento han sido exhumadas 3135 fosas
comunes, se han encontrado más de 3800 cadáveres, de estos se han identificado 1459,
y se le han entregado a sus familias 1356.630

De acuerdo con Glemis Mogollón, funcionaria de la CNRR – seccional Medellín, la


entrega de restos a familiares es uno de los eventos que más presencia mediática ha
tenido en lo que va del proceso de Justicia y Paz.631 Según ella, las entregas de los restos
a las víctimas tiene dos etapas que requieren grados distintos de publicidad. La primera
etapa es el acompañamiento psicosocial que precede la entrega de los restos. Para este
momento no se permite la presencia de medios, debido a la naturaleza de la actividad.
La segunda etapa es la propia entrega, y para eso convocan los medios con anticipación
para que asistan. Dice que los medios han mostrado mucha disposición y hasta
compromiso para asistir a las entregas. En muchos casos, han tenido que atravesar por
campos minados y los periodistas han asumido todos los riesgos para poder cubrir el
evento.

La sobre-exposición que han tenido las delaciones y la barbarie de los


mecanismos del terror ha favorecido sin embargo la minimización de la actividad
antisubversiva de las Autodefensas, reconocida como una de las fuentes principales del
origen del paramilitarismo. Acaso porque había que evitar la apología del delito
expuesta por los jefes paramilitares desde la etapa de negociaciones, las “operaciones”
antisubversivas de los paramilitares, que son la confesión recurrente de mandos medios
y patrulleros, no logran llegar a los medios, sino en muy contadas ocasiones. Los
discursos heroicos de los jefes paramilitares han sido excluidos de las narrativas
627
“Viaje a las tinieblas”, Semana, 10 de diciembre de 2007
628
Entre los métodos descritos por los paramilitares uno de los más horrorosos que han reseñado los
medios fue la “crucifixión”. De acuerdo con la revista Semana, este “era un método eficaz para recabar
información entre los infiltrados. La crucifixión consiste en taladrar de lado a lado un punto en la
coyuntura del hombro, por allí se pasa un alambre que permite elevar a la persona y "cuando está así
guindada, se le taladra de a poco todo el cuerpo, menos la lengua, para que pueda hablar. Al final se
muere ahí adolorido y desangrado." Ibid.
629
“Los desaparecidos de Cundinamarca” El Tiempo, 4 de julio de 2006; “Por información de jefes
paramilitares, Fiscalía tiene ubicadas 4000 fosas comunes”, El Heraldo, 31 de enero de 2007; “En
Colombia se han encontrado más fosas comunes que durante la dictadura de Pinochet en Chile.” El
Tiempo, 19 de diciembre de 2006; “La Fiscalía exhumó en Chocó 19 cuerpos de víctimas de FARC y
AUC”, El Colombiano, 11 agosto de 2009
630
Los datos fueron tomados de la página de inicio de la Unidad de Justicia y paz de la Fiscalía General
de la Nación. [Link]
631
Entrevista con Glemis Mogollón. – Coordinadora del área de comunicación y prensa de la CNRR
Medellín por el Grupo de Memoria Histórica, 11 de abril de 2011
judiciales y mediáticas, pero los paramilitares –a pesar de dicha exclusión o quizás
debido precisamente a ella- parecen no haberse deslegitimado. Se ha dicho que los
discursos no son pertinentes porque el paramilitarismo hace rato que no es o acaso
nunca fue un grupo de Autodefensas, y que se trata más bien de un grupo de
delincuentes comunes que ha infiltrado el Estado en casi todos sus ámbitos y que rotuló
como actividad antisubversiva la ráfaga de barbarie que desató contra una población
civil sin ningún vínculo con las guerrillas.

Así las cosas y como el presente inventa el pasado, cabe afirmar que el destape de la
para-política en estos últimos años, dio lugar a una re-significación de la historia del
fenómeno paramilitar mostrándolo como si éste siempre hubiera operado sin una
verdadera dimensión contrainsurgente y movido por el interés dominante si no
exclusivo de construir y estabilizar órdenes políticos regionales fundados en la
corrupción.

La preferencia de la opinión pública por el descarte del relato heroico de la lucha


antisubversiva y a favor del privilegio de la representación de los excesos del
paramilitarismo así como por la representación de las víctimas como población civil
siempre inocente y sin ningún vínculo con la guerrilla –o en su caso con los
paramilitares-, ha dificultado, sin duda, el reconocimiento de la existencia de víctimas
políticas complejas632 . En este sentido resulta importante dejar claro que si bien la
mayoría de los procesos de victimización que han tenido lugar en nuestro largo
conflicto se han producido en blanco y negro y en ese sentido en circunstancias en que
el victimario ha tenido el monopolio de la culpabilidad y la víctima el de la inocencia,
se ha presentado sin embargo un número muy importante de casos en los cuales los
roles del victimario y la víctima se han colapsado en mayor o menor grado, dando lugar
a la aparición de figuras de zona gris, como las denomina Primo Levy, cuya
comprensión y visibilización son importantes tanto en clave de verdad como de
reconciliación.

El Derecho Internacional Humanitario, a pesar del fuerte deslinde de los roles del
victimario y la víctima implicada en el principio de distinción, está edificado en una
medida importante sobre una noción compleja de la víctima, inclusiva de la muy difícil
pregunta por la culpa de la víctima. En los términos del DIH, en caso de duda se asume
que la víctima es víctima porque es indefensa y no porque es inocente 633. Ello significa,
por lo pronto, reconocer la diferencia de fuerzas y poder entre victimarios y víctimas
donde es claro que las segundas son víctimas en tanto indefensas, pero permite al
mismo tiempo reconocer nexos afectivos pero también y acaso sobre todo, los intereses
políticos, sociales y económicos que ambos tienen y que pueden llegar, inclusive a
cuestionar en múltiples casos la inocencia de las víctimas.634
632
Erica Bouris, Complex Political Victims. Kumarian Press, Estado unidos de América, 2007.
633
Obsérvese, en este sentido, que mucho más que el DIH el discurso más ortodoxo de los derechos
humanos en cuanto concebido para vigilar sobre todo estados poderosos que monopolizan la violencia y
maltratan a su indefensa población, tiende a extremar la separación de los campos y de los roles de los
victimarios y las víctimas.
634
Iván Orozco, Justicia Transicional en tiempos del deber de memoria, Temis, Bogotá, 2009.
De cara a nuestro ya largo pasado de barbarie, la exclusión de la figura de la víctima
política compleja de las grandes narrativas humanitarias es perjudicial no sólo para la
historia y la memoria que se pueda construir a partir de lo que se “destape” en Justicia y
Paz, sino que además dificulta porque lo invisibiliza, que se deslegitime el origen del
paramilitarismo en los grupos de Autodefensa. Es sin duda loable la intención de
quienes para proteger y contribuir a empoderar a las víctimas del paramilitarismo se las
representan siempre como víctimas inocentes y sin ninguna responsabilidad en su
desgracia. Pero es alto el precio que se debe pagar por la invisibilización sistemática de
fenómenos como el de la culpa de la víctima, por cuanto ello implica entre otras
muchas cosas que la autodefensa no pueda ser entendida. Descartar el origen heroico
reivindicado por los paramilitares en sus versiones pero sin poder deslegitimarlo sobre
la base del entendimiento de las razones de quien se confiesa, genera un sinsentido que
podría contribuir a explicar los escandalosos resultados de la encuesta que publicó
semana en el 2007, y a la que ya nos referimos. La encuesta muestra que aunque la
opinión conozca las atrocidades y las complicidades escandalosamente corruptas del
paramilitarismo, justifica sin embargo la autodefensa y considera que los paramilitares
son apenas los terceros o cuartos responsables de la violencia después de las guerrillas,
los políticos corruptos y el narcotráfico.635

Uno de los editoriales del diario El Heraldo relata cómo el proceso dio cuenta de los
excesos del paramilitarismo desconociendo la ilegalidad e ilegitimidad de las
“operaciones antisubversivas”: “Cada audiencia que se lleva a cabo en la ciudad en el
marco de los procesos de la ley de justicia y paz nos revela las pavorosas dimensiones
que tuvo el paramilitarismo en la región. Los detalles de esos actos de la peor calaña son
analizados por las autoridades judiciales, para establecer las responsabilidades penales
que haya lugar. Al margen de las investigaciones penales que se adelantan en desarrollo
de la ley de Justicia y Paz, de las declaraciones y confesiones que dentro de ellas han
hecho varios jefes paramilitares va surgiendo una realidad que no podemos minimizar.
Una realidad que deberá ser analizada por sociólogos, antropólogos, y hasta siquiatras.
Tienen, pues, las mentes lúcidas de la región el reto de abordar el paramilitarismo como
un fenómeno que fue más allá de una defensa inicial contra la guerrilla y devino en una
barbarie que nadie se imaginó.”636

Privilegiar de tal manera la importancia de las delaciones parece haber beneficiado la


legitimidad de los paramilitares. Su estrategia de diseminar la responsabilidad para
incluir en la “verdad” sobre la violencia al Estado y a las elites políticas, parece haber
disminuido en la opinión pública su responsabilidad. Después de que se filtró la
información del computador de Jorge 40 sobre los vínculos políticos con paramilitares
635
En cuanto a los principales responsables de las violaciones a los derechos humanos y de los delitos en
el marco del conflicto armado, la población encuestada considera que los principales responsables son las
guerrillas, en segundo lugar, los políticos que han apoyado a los grupos armados ilegales. En tercer lugar,
para la población no afectada se encuentran los grupos paramilitares, y para la población afectada se
encuentran los sectores económicos y sociales que han apoyado dichos grupos. Iris Marín. Los retos de la
justicia transicional en Colombia. Percepciones, opiniones y experiencias. Panorama cualitativo y
cuantitativo nacional con énfasis en cuatro regiones: Antioquia, Valle del Cauca, Montes de María y
Meta. Bogotá. Fundación Social y Comisión Europea, 2009.
636
“Un reto intelectual”, El Heraldo, 1 de octubre de 2007
El Tiempo reseñó que, por ejemplo, el secuestro que el jefe paramilitar había hecho al
ex senador José Eduardo Gnecco en vísperas de la instalación de la mesa de negociación
en Santa Fe de Ralito había sido, según Jorge 40 para llamar la atención “sobre las
actividades de delincuentes de cuello blanco.”637 La cita del jefe paramilitar no es
cuestionada, sino más bien afirmada por la cantidad de delaciones que se habían hecho
hasta el momento.

En el editorial de la revista Semana cuando publicó el especial sobre la barbarie


paramilitar con un interés de sensibilizar a la ciudadanía sobre lo que se estaba
descubriendo en Justicia y Paz, pero una vez más descartando la ilegitimidad de la lucha
antisubversiva se dice: “Lejos estamos de considerar que la culpa de la barbarie es
colectiva, y de sustraer a los paramilitares que están ante la justicia de sus
responsabilidades como criminales de guerra que son. Se pueden entender las
circunstancias que los llevaron a tomar las armas, pero no la sevicia con la que actuaron
(…)”638

El problema de la invisibilización sistemática del componente contra-insurgente de la


lucha paramilitar es el que rompe la posibilidad de encontrar el vínculo entre los
excesos de la guerra y el sentido del conflicto.639 Privilegiando el cubrimiento de los
excesos se ha podido deslegitimar en alguna medida, y por lo menos en el discurso
mediático de la prensa, la corrupción de un Estado que ha sido infiltrado por el
paramilitarismo. Como lo afirmó la Comisión Colombiana de Juristas, acaso se ha
desaprobado el actuar de una cantidad considerable de funcionarios individualizados,
pero no se ha reconocido la responsabilidad parcial histórica del Estado como cuerpo
colectivo. También el cubrimiento del exceso de la barbarie ha permitido deslegitimar el
uso de mecanismos extremos del terror.

Pero, lo que no se ha podido vincular con los excesos es la autodefensa y la lucha


contra las guerrillas en manos de ejércitos privados en ocasiones coordinados por la
fuerza pública. Este aspecto del paramilitarismo ha determinado que el proceso de
Justicia y Paz no haya podido cumplir con uno de sus objetivos cual es el de operar
como mecanismo pedagógico, para que la sociedad colombiana pueda dar cuenta sobre
la violencia que ha vivido. El editorial de Semana antes citado, terminaba invitando a la
sociedad a mirarse por dentro, a asumir sus responsabilidades, a involucrase. El
problema es que esto no puede lograrse si no se deslegitima aquello que en lo cotidiano
de la mayoría de los colombianos nos identifica con los paramilitares, que es
precisamente el reconocimiento de la necesidad de la autodefensa.

4. La exportación de la verdad: El momento de las extradiciones masivas en mayo


de 2008

637
“Jorge 40: el gran elector”, El Tiempo, 22 de enero de 2006
638
“Los espejos de la guerra (editorial)” Semana, Diciembre 10 de 2007
639
Ver el capítulo sobre orígenes del paramilitarismo en este mismo Informe.
Con el fin del 2007 -“año de la verdad”- el cubrimiento mediático de las versiones
libres cayó considerablemente. El agotamiento de un proceso reservado que se nutría de
declaraciones repetitivas incidió sin duda en la caída del número de noticias dedicadas a
dar cuenta de lo que ocurría en el proceso. Junto a este agotamiento, el efecto producido
por las extradiciones masivas de 2008 terminó por lograr el desinterés de los medios y
con ellos de la opinión pública. Las víctimas también dejaron de asistir a las versiones y
se empezó a manejar la hipótesis de acuerdo con la cual una vez extraditados los
grandes jefes no se podría conseguir la verdad sobre lo ocurrido a ellas y a sus
familiares. De acuerdo con la base de datos construida por Memoria Histórica para
registrar el impacto de las extradiciones en el cubrimiento de las versiones libres desde
diciembre de 2006 hasta noviembre de 2010, la mayor cantidad de noticias sobre las
versiones se concentró en el año de 2007 registrándose una baja muy importante desde
principios de 2008, incluso antes de que empezaran las extradiciones. La caída en
número de noticias fue más o menos constante hasta junio de 2010, momento en el cual
se empezó a registrar un ascenso en el número de noticias sobre las versiones libres de
los paramilitares.640

Siguiendo la estructura del proceso judicial el cubrimiento mediático de las versiones


libres se concentró en el relato hecho por los ex paramilitares. En particular, a partir de
las primeras audiencias, los medios cubrieron las de los principales jefes del
paramilitarismo que eran los que denunciaron la corrupción del Estado en los niveles
640
La base de datos fue construida a partir de las noticias publicadas por [Link] y El Colombiano
sobre las versiones libres de 15 de los postulados extraditados en el primer semestre del 2008 a Estados
Unidos y las versiones libres de 6 postulados al proceso que permanecieron en Colombia. Mientras los
extraditados realizaron la mayor cantidad de sus versiones libres en Colombia antes de 2008, el número
de las versiones de los que se quedaron en el país han sido constantes en el tiempo.
local, regional y nacional delatando la colaboración de políticos y fuerza pública con los
diferentes bloques de las Autodefensas. Probablemente por esta razón cuando se
extraditó a varios de los grandes jefes que habían recibido la mayor atención mediática,
que se concentró en sus delaciones, en la prensa se defendió la hipótesis de que con
ellos se exportaba la verdad, y que por lo tanto el proceso se encontraba en grandes
apuros.641 A pesar de las promesas del gobierno que desde los Estados Unidos los
extraditados podrían seguir versionando y colaborando con la justicia colombiana, la
continuación de las audiencias fue muy difícil por problemas logísticos y de voluntad
política, su retrasmisión se limitó a pocas ciudades de dificil acceso para la mayoría de
víctimas y a los medios no se les autorizó el ingreso de manera sistemática. De esta
manera, el cubrimiento que hubo de los testimonios de los extraditados no pudo suplir el
“vacío” que según algunas de las víctimas, sus organizaciones y defensores y los medios
dejaron cuando se fueron de Colombia. Por eso, el momento de las extradiciones
masivas de varios de los jefes paramilitares junto al agotamiento de un proceso
reservado y volcado hacia el marco de la justicia ordinaria, fue una de las principales
causas por las que las víctimas, los medios y con ellos la opinión pública perdieron
interés en el proceso de Justicia y Paz.

El 7 de mayo del 2008 fue extraditado a los Estados Unidos para responder por cargos
relacionados con el narcotráfico, Carlos Mario Jiménez, alias ‘Macaco', ex jefe y
miembro representante del Bloque Central Bolívar. Macaco fue el primero de veinte y
nueve postulados al proceso de Justicia y Paz que fueron extraditados sin que hubiesen
terminado de rendir versión libre y entregado sus bienes para la reparación de las
víctimas.642 Seis días después de su extradición, el 13 de mayo, de forma imprevista, el
ex Presidente Álvaro Uribe anunció que se había extraditado a otros catorce postulados.
Estos incluyeron a Salvatore Mancuso, Rodrigo Tovar Pupo alias 'Jorge 40' ex jefe del
bloque Norte y Diego Fernando Murillo, 'Don Berna', inspector general de las AUC.
Desde entonces también se han extraditado catorce postulados de forma individual;
entre los que se encuentran los ex jefes paramilitares José Éver Veloza, alias “H.H”, jefe
del Bloque Bananero y Víctor Manuel Mejía Múnera, alias ‘Pablo Arauca o El Mellizo’,
jefe del Bloque Vencedores de Arauca.

Las extradiciones de postulados para responder por cargos relacionados con el


narcotráfico se frenaron, cuando el 19 de agosto de 2009, la Corte Suprema negó la
extradición de Luis Edgar Medina Flórez, alias “Comandante Chaparro”. En su
providencia, la Corte antepuso el derecho de las víctimas a la verdad y la primacía de la
Ley de Justicia y Paz sobre el juzgamiento de estos individuos por la justicia
estadounidense. Según la Corte, “La experiencia reciente demuestra que extradiciones
641
Como veremos más adelante una de las respuestas que dio el gobierno y la Fiscalía a esta afirmación
fue que con la extradición de los grandes jefes, se liberó a los mandos medios y patrulleros que pudieron
revelar aspectos cruciales del conflicto relacionados con el tipo de víctimas, la procedencia de las armas,
los métodos del terror, etc, puesto que fueron ellos quienes dirigieron los operativos y por ello conocían
mucho mejor que las cúpulas lo que ocurrió. Las víctimas que después de las extradiciones han podido
encontrara los cuerpos de sus seres queridos gracias a la confesión de mandos y medios y patrulleros han
corroborado la opinión del gobierno y la fiscalía frente a los efectos de la extradición masiva.
642
Esta es la cifra presentada por la Matriz del Comité Interinstitucional de Justicia y Paz coordinado por
el Ministerio del Interior y de Justicia en Febrero de 2011.
concedidas y ejecutadas por el Estado han permitido que en los procesos de Justicia y
Paz se paralice el conocimiento de la verdad, dado que los postulados extraditados no
han podido seguir confesando los crímenes cometidos. Y así, las víctimas están
quedando sin saber la verdad y la sociedad sin garantías de no repetición.”643 Después
de ese pronunciamiento la Corte Suprema también emitió conceptos desfavorables para
las extradiciones de otros tres ex jefes y ex comandantes de bloques paramilitares
postulados al proceso de Justicia y Paz: Edwar Cobos Téllez, alias “Diego Vecino”, ex
comandante del Bloque Montes de María; Fredy Rendón Herrera, alias “El Alemán”,
ex jefe del Bloque Élmer Cárdenas; y Daniel Rendón Herrera, alias “Don Mario”,
también ex comandante del Bloque Élmer Cárdenas.

Para dar cuenta del impacto que tuvieron las extradiciones en el cubrimiento del
proceso de Justicia y Paz a continuación daremos cuenta de cómo el énfasis que le
dieron los medios a la voz del victimario determinó lo que se decía sobre el proceso y su
éxito en los primeros años de recepción de las versiones. Por eso, entre otras razones,
cuando esas voces privilegiadas en el relato del proceso fueron extraditadas, el debate
público se concentró en cómo se iba a cumplir con el derecho a la verdad de las
víctimas y de la sociedad sin el testimonio de los principales protagonistas de la
barbarie. Adicionalmente contaremos brevemente cómo ha sido el cubrimiento de las
versiones que los extraditados han dado desde los Estados Unidos. De acuerdo con el
relato construido en los medios y por las organizaciones y defensores de las víctimas,
las transmisiones han tenido problemas logísticos y de acceso que no han permitido que
el vacío dejado en el proceso por los extraditados se haya llenado.

a. La voz del victimario en los medios

El primer año de versiones libres fue altamente cubierto por la prensa. Las noticias por
lo general se concentraron en las delaciones que hicieron los postulados sobre la
colaboración de políticos, elites y fuerza pública con el paramilitarismo. Las delaciones
provenían en primera instancia de los grandes jefes que, desde noviembre de 2006
anunciaron que si lo que les exigía la ley de Justicia y Paz era decir la verdad, que “por
favor todos los que les hubieran colaborado no se extrañaran al aparecer en sus
testimonios.” Además, para las víctimas, más que para los medios las confesiones de los
jefes eran las más importantes porque estos serían los que por cadena de mando
reconocerían su responsabilidad sobre un mayor número de crímenes. Salvatore
Mancuso, por ejemplo, llegó a tener más de 10.000 víctimas registradas en Justicia y
Paz644, 'Jorge 40' más de 11.000 y 'Don Berna', tuvo entre 13.000 y 32.000. 645 Fue así
como el rango de los postulados fue, y aún hoy sigue siendo un criterio muy importante

643
“Corte Suprema frena extradición de paras”, Verdad Abierta, 20 de agosto de 2009, Tomado de:
[Link]
644
“Calculo dramático”, Revista Cambio, 3 septiembre de 2009
645
“Víctimas de Don Berna ya superaron a las de Jorge 40”, El [Link], 15 de julio de 2007; “El
silencio de 'don Berna'”, Revista Cambio, 23 julio de 2009.
para que el público (tanto las víctimas como los medios) decida a cuáles versiones libres
asistir y a cuáles no.
De los 29 extraditados por lo menos 12 eran jefes y comandantes paramilitares. Por su
rango, pero además por su participación en las mesas de diálogo de Ralito muchos eran
bien conocidos por los medios de comunicación nacionales que le habían hecho
seguimiento a sus primeras versiones libres. En ese sentido concentrarnos en el
cubrimiento mediático que se le hizo a las versiones libres de los extraditados nos puede
dar luces al mismo tiempo de cómo era el cubrimiento de los medios en esta primera
etapa del proceso y cuál fue el impacto de las extradiciones en su cubrimiento.

Con estos objetivos, Memoria Histórica diseñó una base de datos donde se
sistematizaron todas las noticias que se publicaron en [Link] y en la versión
impresa de El Colombiano sobre las versiones libres rendidas por los 15 ex jefes
paramilitares extraditados en los primeros meses de 2008, en el periodo comprendido
entre diciembre de 2006 y noviembre de 2010. En este periodo los quince ex jefes
paramilitares que fueron extraditados realizaron un total de 144 días de versión libre.
De estas sesiones, 103 (72%) se realizaron antes de su extradición y 41 (28%)
después.646

De acuerdo con esta base de datos desde el inicio de las versiones libres hasta sus
respectivas extradiciones, en [Link] se publicaron 288 noticias, mientras que en
El Colombiano, se publicaron 127, que se concentraron sobre todo en el período
anterior a las extradiciones. Fue así como siguiendo el porcentaje de las versiones libres
realizadas antes y después de mayo de 2008, el 78% de las noticias en [Link]
sobre las versiones de los jefes paramilitares extraditados se publicaron antes de sus
extradiciones. Por su parte, en El Colombiano con un porcentaje más alto del 89%
también se publicaron más noticias antes que después de ocurridas las extradiciones. De
la mano del impacto que las extradiciones tuvieron en la escena judicial reflejado en un
número menor de versiones libres rendidas por algunos de los jefes que hasta el
momento de su extradición habían estado colaborando en diferentes medidas con la
justicia, las estadísticas del cubrimiento mediático replicaron lo ocurrido en los
despachos de los respectivos fiscales.

No obstante, la base de datos también mostró que aunque la mayoría de ellos


versionaron varias veces, en los diarios revisados se privilegiaron las versiones de muy
pocos de esos jefes extraditados. Mientras que en [Link] el 70% de las noticias
646
De los quince postulados extraditados: Dos nunca han rendido versión libre, ni en Colombia, ni
después de su extradición. Estos son: Edwin Mauricio Gómez, 'Mello Pobre'; Manuel Enrique Castro, 'El
Chang'. Seis que habían estado confesando en Colombia no volvieron a realizar versiones libres. En
paréntesis se presenta los días de versión libre que estos habían realizado antes de su extradición: Carlos
Mario Jiménez, ‘Macaco‘(10); Rodrigo Tovar Pupo, 'Jorge 40'(14); Hernán Giraldo Serna, 'El Patrón’
(15); Martín Peñaranda, 'El Burro‘(3), Nodier Giraldo, 'Cabezón' (6); Eduardo Enrique Vengochea, 'El
Flaco' (3). Uno, que nunca había realizado una versión libre en Colombia, empezó a rendir audiencias
desde los [Link]. Diego Luis Arroyave, 'El Primo' (9). Seis continuaron sus audiencias de versiones libre
desde los [Link] tras su extradición. En paréntesis se presenta los días de versión libre que estos habían
realizado antes/después de su extradición: Guillermo Pérez Álzate, 'Pablo Sevillano' (6/9), Salvatore
Mancuso, 'Triple Cero‘(19/10); Diego Fernando Murillo, 'Don Berna' (5/1), Francisco Javier Zuluaga,
'Gordo Lindo' (3/3); Ramiro Vanoy, 'Cuco Vanoy‘(12/5); Juan Carlos Sierra, 'El Tuso' (7/4).
fue sobre sólo cuatro de los ex jefes: Mancuso, Jorge 40, Hernán Giraldo Serna y
Macaco, el 80% de las noticias de El Colombiano sobre las versiones libres de los
extraditados se concentraron en Mancuso, Macaco, Cuco Vanoy y Don Berna. Por lo
menos 7 de los 15 extraditados nunca fueron mencionados en las noticias.

Adicionalmente, a los casos de los 15 extraditados en la base de datos también se


incluyó el cubrimiento hecho por El [Link] y El Colombiano, de las versiones
libres realizadas por 6 postulados que nunca fueron extraditados y que también
rindieron versiones libres durante el periodo de estudio. De los 6 postulados, tres fueron
escogidos por ser considerados ex Mandos Medios y tres por ser ex Patrulleros. Los
Mandos Medios escogidos fueron: Uber Enrique Banquez Martínez alias “Juancho
Dique” perteneciente al Bloque Montes de María; Juan Francisco Prada Márquez alias
“Juancho Prada” miembro del Frente Héctor Julio Peinado Becerra; y Edwar Cobos
Téllez alias “Diego Vecino” también perteneciente al Bloque Montes de María. Por su
parte, los tres patrulleros escogidos fueron: Wilson Salazar Carrascal alias “El Loro” del
Frente Héctor Julio Peinado quien fue el primer postulado en rendir versión libre y
cuyas imputaciones fueron objeto de la primera sentencia del proceso, posteriormente
revocada por la Corte Suprema de Justicia; Giancarlo Gutiérrez Suarez alias “El Tuerto”
del Bloque Calima; y John Mario Salazar Sánchez alias “El Pecoso” del Bloque
Catatumbo.

En el periodo comprendido en la base de datos estos seis postulados realizaron


aproximadamente la mitad de sus sesiones de versión libre antes de las extradiciones y
la otra mitad después. Sin embargo, al igual que para el caso de los extraditados la
mayor parte de las noticias sobre sus audiencias se concentraron en el año 2007 antes de
las extradiciones. Entonces, se comprobó que para estos casos el mayor interés de la
prensa revisada estuvo en el denominado “año de la verdad”. 647 Parecería entonces que,
por lo menos en estos seis casos, las extradiciones de los jefes paramilitares y la demora
para que estos continuaran sus confesiones desde los Estados Unidos, no implicó un
mayor cubrimiento de las audiencias de los postulados que siguieron rindiendo versión
libre desde Colombia.

La comparación entre el cubrimiento de tres jefes extraditados, los tres mandos medios
escogidos y los tres patrulleros demostraron que en la prensa revisada un criterio de
selección muy importante para el cubrimiento de las versiones fue el rango del
postulado. Mientras que de las noticias incluidas en la base de datos (292), más del 67%
se trataron sobre las versiones de los tres jefes escogidos para hacer la comparación
(Jorge 40, Don Berna y Macaco)648, sólo el 12% se trataron sobre las versiones de los
tres mandos medios y 20% sobre las de los tres patrulleros. La mayor cantidad de

647
Por ejemplo de alias Juancho Prada, el mando medio cuyas versiones recibieron el mayor interés de la
prensa, en [Link] no apareció noticia alguna sobre las 21 sesiones de versión libre que realizó
después del 2007. En El Colombiano, por su parte, no se publicaron artículos sobre las versiones libres de
los patrulleros después del 2007 que desde entonces han tenido 25 días de versión libre.
648
Para realizar esta comparación se escogieron a estos tres jefes porque aunque tuvieron el interés de la
prensa escogida en tal medida que aparecieron en un gran porcentaje de las noticias no habían sido sus
versiones las que habían recibido mayor cubrimiento.
artículos sobre las versiones de los patrulleros fueron sobre alias El Loro. Puesto que
este fue el primer postulado en versionar y sobre quien se trató la primera sentencia del
Tribunal de Justicia y Paz, la mayor cantidad de artículos sobre los patrulleros que sobre
los mandos medios puede ser explicada por la novedad que suponía el proceso contra El
Loro. Con la excepción de las versiones de El Loro, las de los otros dos patrulleros no
captaron el interés de los diarios revisados. Mientras alias El Pecoso apareció sólo en 27
artículos (9%) de la muestra, alias El Tuerto no apareció en ninguna.

Ahora bien, en las noticias sobre las versiones, por lo general se privilegió el
testimonio de los paramilitares. Aunque el mayor número de artículos revisados fueron
publicados en el 2007, año en el que las políticas de reserva impidieron el ingreso de los
medios a las salas de la Fiscalía, en muy pocos casos se citaron otras fuentes. 649 Si en
efecto como le dijeron a Memoria Histórica varios periodistas y funcionarios de la
Fiscalía y de la CNRR, en las primeras versiones libres los medios recurrieron a las
personas involucradas en los diferentes procesos que sí pudieron ingresar a las
audiencias para construir sus noticias, el hecho de que en pocos artículos aparezcan
citadas fuentes distintas a los postulados se puede deber por lo menos a dos razones.
Podría ser que, por lo general, se omitió citar a otras fuentes distintas a los postulados
para protegerlas. Como vimos en el acápite anterior las amenazas a víctimas y a sus
defensores se concentraron en los primeros años de implementación de la Ley de
Justicia y Paz. No obstante, parecería más plausible que se prefirió citar al versionado
aunque fuera de oídas, puesto que como lo hemos dicho, en esta etapa del proceso el
objetivo fue que la verdad construida girara en torno a las confesiones de los
paramilitares. Esta última razón es confirmada por el interés mostrado en las noticias
por describir lo que llevaban puesto los postulados y su actitud, por sobre la descripción
de las demandas de las víctimas que asistieron a las versiones. Por ejemplo, en las
noticias sobre las primeras versiones de Mancuso se leen párrafos en los que los
periodistas describieron los trajes de marca usados por el líder paramilitar y la claridad
de su exposición.

Dentro de un proceso de justicia transicional reproducir la voz de los victimarios


directamente, sin edición y sin contrastarla con la voz de las víctimas, con la de otras
organizaciones sociales refractarias a sus discursos, ni siquiera con la voz del Gobierno
que tiene su propia versión del porqué de la violencia, resulta, a juicio de algunos
expertos consultados, perjudicial para la sociedad. Omar Rincón, analista de televisión,
le dijo a Memoria Histórica, haciendo una evaluación del cubrimiento del proceso de
Justicia y Paz, “es que mientras no se les quite la voz a los paramilitares los vamos a
seguir legitimando.”650

649
En casi el 60% se usó como fuente al postulado; en un poco más del 15% se usó como fuente a las
víctimas, mientras que a la Fiscalía se le citó en un 13% de los artículos. Finalmente, en un 10% de las
veces se citó a representantes de ONG de derechos humanos. Muy pocas veces se citó a los defensores de
los postulados y a otros funcionarios públicos, como el procurador o miembros de la Comisión Nacional
de Reparación y Reconciliación, aunque fueran actores permanentes en las audiencias.
650
Entrevista a Omar Rincón por el Grupo de Memoria Histórica, diciembre de 2010.
En entrevistas concedidas a Memoria Histórica, varios seguidores del cubrimiento del
proceso de Justicia y Paz coincidieron en afirmar que las víctimas han tenido muy poca
voz no sólo dentro de los despachos de fiscales y jueces, sino también en los medios. Un
funcionario de la Mapp-Oea encargado entre otras cosas de preparar informes diarios
sobre los que se dijo en los medios acerca del proceso le dijo a Memoria Histórica
cuáles podían ser los problemas de privilegiar la versión del victimario, inclusive en la
escena mediática. “Al corto plazo eso fortalece el imaginario colectivo entre las
víctimas y sectores de la sociedad de que este es un proceso pensado para los
victimarios, para su beneficio…una percepción muy notable. Al mediano plazo, este
cubrimiento tiene graves implicaciones en la construcción de la estructura de la verdad,
que excluye la posibilidad de confrontación o triangulación de la información, y se
conforma con la versión del postulado, quienes naturalmente llenan muchos vacíos con
sus propias especulaciones, y el peligro es que este es el discurso que sobrevivirá.”651

b. La exportación de la verdad

A finales del 2007 los medios ya habían perdido el interés en Justicia y Paz, pero con
las extradiciones el cubrimiento del proceso, mas no de las versiones que otros
postulados estaban realizando, revivió por algunos meses. Solo en el mes de abril de
2008 se publicaron 37 artículos en 16 medios nacionales sobre la dura controversia
jurídica que se abrió por la decisión de extraditar a alias “Macaco.” 652 En las noticias
publicadas por la prensa nacional se presentaron al mismo tiempo las razones del
Gobierno colombiano para autorizar el envío de los 15 postulados al proceso de Justicia
y Paz a Estados Unidos, así como las denuncias de los mismos paramilitares, las Ongs
de derechos humanos y demás organizaciones, en contra de la medida tomada por el
Ejecutivo. Fue así como en la opinión pública se debatió sobre si las extradiciones
representaban la exportación de la verdad o no.

A través de los medios el ex presidente Álvaro Uribe anunció como motivo para las
extradiciones masivas, el hecho de que “algunos (postulados) habían reincidido, otros
no colaboraban con la justicia y todos incumplían con la reparación de las víctimas.” 653
Ante las críticas que ya habían comenzado sobre cómo la medida tomada por el mismo
presidente afectaría el proceso de paz, Uribe ofreció públicamente garantías para que la
justicia de Colombia tuviera acceso a los extraditados encarcelados en los Estados
Unidos. Esta afirmación fue respaldada ante los medios por el embajador
norteamericano en Bogotá, William Brownfield, a pesar de que menos de un mes antes
El Colombiano le había citado advirtiendo al país que no había como garantizar verdad
651
Entrevista con Alexis del Pozo - Coordinador. Unidad de Comunicación, MAPP/OEA por el Grupo de
Memoria Histórica, Diciembre 2010
652
“El proceso de extradición de los ex jefes paramilitares (abril-mayo 2008)”, Observatorio de Procesos
de Desarme Desmovilización Y Reintegración (DDR), pp. 11-14
653
“Paras extraditados seguían delinquiendo e incumplían compromisos de ley de Justicia y Paz: Uribe”,
El Tiempo, 13 de mayo de 2008
y reparación a víctimas de extraditados. 654 Algunos sectores acusaron al Gobierno de
haber extraditado a los ‘ex paras’ “para salvar a salpicados por Parapolítica”, teoría
sustentada por muchos de los extraditados, ubicando de esta forma la motivación para
las extradiciones en el centro de un debate público en los medios de comunicación y en
la opinión pública.

Unos de los primeros en pronunciarse en contra de las extradiciones fueron los mismos
postulados que declararon que las acusaciones del gobierno sobre su reincidencia eran
falsas y que las extradiciones representaban una “traición” al proceso de paz por parte
del gobierno Uribe, que quizo silenciar las alianzas entre los políticos nacionales y
locales con el paramilitarismo. Mancuso, por ejemplo, envió una carta a la Corte
Suprema de Justicia donde advirtió que el Gobierno había faltado a su palabra, por lo
que él no había podido cumplir con su compromiso de confesar. “...cuando empecé a
contar las verdades tal como me exigen la ley y mi consciencia, y éstas empezaron a
tocar varios intereses políticos y económicos de la vida nacional, me volví incomodo y
por todos los medios han tratado de deslegitimarme e impedirme que reconstruya la
verdad.”655

Afirmó, inclusive, que un año después de su extradición, el entonces Fiscal General,


Mario Iguaran, y el jefe de la Unidad de Justicia y Paz, Luis González, se reunieron en
Washington con funcionarios de la justicia estadounidense y les dijeron que a pesar de
la extradición por parte del Gobierno colombiano, ellos no conocían los motivos por los
cuales se produjo esta decisión y que no tenían pruebas de que Mancuso hubiera
delinquido luego de su desmovilización. Respondiendo a las declaraciones de Mancuso
el propio fiscal Iguarán confirmó que no había razones para extraditar a los jefes
paramilitares.656 En manifestaciones parecidas a las de Mancuso, los extraditados
cuestionaron la falta de evidencia y la ausencia de procesos judiciales en su contra para
los hechos delictivos de los que se les acusabay que supuestamente habían generado sus
extradiciones. A pesar de su descontento, y seguramente movidos por el sentimiento de
traición, en ese momento, algunos de los ex jefes y ex comandantes paramilitares
expresaron su disposición para seguir colaborando con el proceso de Justicia y Paz, y
los casos penales de parapolítica que adelantaba la Corte Suprema.657

Junto a los postulados sus defensores, aún hoy, incomunicados con sus clientes, por las
dificultades de acceso que han tenido a las cárceles de los Estados Unidos afirman que
definitivamente el interés con las extradiciones fue callar a los paramilitares. En un foro
sobre las extradiciones realizado por el Movimiento de las Víctimas de Estado
(Movice), la Consejería de Proyectos, la Corporación Colectivo de Abogados José
Alvear Restrepo y la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, la defensora de Diego
654
“A trabajar por la justicia de las víctimas,” El Colombiano, 16 abril de 2008.
655
“Gobierno ha puesto trabas para impedir que confiese: Mancuso”, El Universal, 29 agosto de 2009.
“Mancuso dice que lo quieren silenciar”, El Pais, 29 agosto de 2009
656
“Fiscal dice que no había razones para extraditar a jefes paramilitares”, Verdad Abierta. Tomado de:
[Link]
extraditar-a-jefes-paramilitares
657
“Dispuestos a hablar con la justicia colombiana a pesar de extradición están Mancuso y 'Jorge 40'”, El
Tiempo, 19 de mayo de 2008
Fernando Murillo, alias Don Berna dijo: “La extradición fue la mordaza que le puso el
gobierno a la verdad.” Fue así, como defendiendo posiciones como esta algunos
defensores de los postulados coordinados con defensores de víctimas han denunciado el
impacto negativo de las extradiciones en la protección del derecho a la verdad de las
víctimas.

Desde los rumores de la posible extradición de algunos jefes paramilitares a principios


de 2008, las organizaciones de víctimas y sus defensores argumentaron que esta era una
medida nefasta en contra del proceso de Justicia y Paz, puesto que significaba la
“exportación de la verdad”. Aunque varias de estas organizaciones interpusieron
diferentes recursos legales en los que alegaron que la extradición iba en contra de la
verdad y la justicia, logrando unos compromisos puntuales del Gobierno colombiano,
estas medidas sólo aplazaron la extradición de los jefes paramilitares unas cinco
semanas. Indignadas por la imposibilidad que han tenido las víctimas de acceder a los
jefes paramilitares después de ser extraditados lo que ha implicado, por ejemplo que en
algunos casos se paralice la búsqueda de los cuerpos de sus familiares, las víctimas y
sus representantes siguen intentando por todas las vías jurídicas nacionales,
estadounidenses e internacionales lograr repatriar a los paramilitares o que sean
juzgados por las graves violaciones de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad
desde la justicia gringa.658

Tres años después de las extradiciones, según documentos de Wikileaks publicados por
[Link] el verdadero motivo de las extradiciones masivas de 2008 pareció ser una
combinación de factores. En primer lugar la presión del gobierno de Estados Unidos
para que Uribe demostrara su mano firme y extraditara a los jejfes paramilitares fue
cada vez más creciente. Segundo, la tesis de las organizaciones de víctimas sobre el
impacto negativo que tendrían las extradiciones en el proceso de Justicia y Paz y sus
derechos a la verdad, a la justicia y a la reparación “empezaba a coger fuerza en el
mundo jurídico, y le preocupaba a Uribe, según le contó a la Embajada el secretario
jurídico de Palacio, Edmundo del Castillo.” Tercero, “la desconfianza que el presidente
les tenía a las Cortes en medio del célebre 'choque de trenes' acorralaron al presidente. Y
fue así como Uribe concluyó que la mejor opción era extraditar de una vez a todos los
jefes paramilitares.”659

En ocasiones la posición de las organizaciones de víctimas fue respaldada por las


voces de diferentes instituciones encargadas de la ejecución del proceso de Justicia y
Paz. Edgardo Maya, el procurador general de la Nación consideró que con las
extradiciones “el frente de víctimas quedaba un poco en el limbo por la información

658
La estrategia múltiple fue expuesta por Gustavo Gallón, director de la Comisión Colombiana de
Juristas en el foro: La Extradición de Líderes paramilitares: tomado el pulso tres años después convocado
por el Movimiento de las Víctimas de Estado (Movice), la Consejería de Proyectos, la Corporación
Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo y la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz en Junio 29 y
30 de 2011.
659
“El ajedrez de la extradición”, [Link], 7 mayo de 2011. Tomado de:
[Link]
valiosa en la memoria que hay de estas personas” 660; Luis González de la Unidad de
Fiscalías para la Justicia y la Paz manifestó que los fiscales enfrentarían, como
consecuencia de las extradiciones, nuevos obstáculos para obtener información, en
virtud de que los sospechosos más importantes ya no tenían un incentivo claro para
colaborar. Por su parte Eduardo Pizarro, presidente de la Comisión Nacional de
Reparación y Reconciliación, declaró que “si los ex jefes paramilitares seguían con
actividades delictivas, debieron ser despojados de los beneficios legales y pasar a manos
de la justicia ordinaria, y, de manera excepcional, ser extraditados.” Aclaró que la
extradición era una sanción, que “no puede ir de ninguna manera en detrimento de los
derechos de las víctimas a la verdad y a la reparación.’ ” Con Pizarro coincidieron
públicamente el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice),
además de Redepaz y otras ONG. En particular, el Movice afirmó que "La extradición
de los jefes paramilitares es un elemento adicional que revela el fracaso de la Ley de
Justicia y Paz, y constituye una nueva afrenta contra las víctimas.”661

c. La continuación del proceso desde los Estados Unidos

Una vez los jefes fueron extraditados y se empezaron a expedir sentencias en su contra,
el descontento por las extradiciones no se mitigó. En la práctica el compromiso verbal
de Brownfield y de Uribe no fue efectivo.662 Puesto que los problemas logísticos para
permitir que los extraditados versionaran desde Estados Unidos no pudieron ser
resueltos se profundizó la opinión entre organizaciones de víctimas y en los mismos
medios de que la verdad que tenían por contar estos jefes paramilitares se quedó en
promesas. A las dificultades por el desplazamiento de los postulados, los fiscales de
Justicia y Paz y de las propias víctimas para poder realizar audiencias desde los Estados
Unidos, se sumaron las denuncias de los extraditados de estar amenazados, negándose
muchas veces a hablar cuando en alguna ocasión se logró coordinar a funcionarios de
ambos países para que efectivamente se llevaran a cabo las audiencias. Por ejemplo,
finalmente cuando se logró coordinar que alias Don Berna pudiera versionar desde los
Estados Unidos, al parecer se le canceló la visa de turista a su defensora y no se le
concedió la visa al Fiscal encargado de la versión. La audiencia entonces no se pudo
realizar porque el postulado que se veía desde una pantalla no podía tener acceso directo
a su defensora ni al fiscal.

Fue así como durante el 2009 y el 2010 las noticias de varios medios de comunicación
repitieron el descontento de las víctimas. “Cuando se enteraron de la extradición de los
jefes de AUC, las familias de las victimas sintieron que jamás conocerían lo que pasó
660
Procurador dice que los derechos de las víctimas quedan en el limbo con las extradiciones de los
paramilitares, EFE, Tomado de: [Link]
661
“La extradición otra maniobra para la impunidad”, Comunicado de prensa del Movice, Mayo 13 de
2008. Tomado de: [Link]
662
Entre mayo de 2008 y noviembre de ese mismo año no se realizó ninguna audiencia de versión libre
desde los Estados Unidos. Entre Noviembre de 2008 y octubre de 2009 sólo se realizaron 22 días de
versión libre y desde ese momento hasta Noviembre de 2010, no se registró ninguna sesión de versión
libre por parte de alguno de los 15 paramilitares extraditados en mayo de 2008.
con sus seres queridos. Con las dificultades que ha tenido el proceso, esa sensación es
hoy una realidad. La verdad no llega con las teleconferencias.” 663 De acuerdo con
Glemis Mogollón, funcionaria de la CNRR en Medellín, en las pocas ocasiones en que
se realizaron teleconferencias de las versiones realizadas por los extraditados, los
lugares escogidos para las transmisiones no correspondieron a la zona donde operó el
postulado en cuestión y eso “tuvo un impacto importante en cuanto se limitó que las
víctimas tuvieran acceso a estas versiones que tanto habían esperado.”664 Periodistas
entrevistados por Memoria Histórica denunciaron, además, que a estas teleconferencias
no les permitieron asistir.

Ante el fracaso de la colaboración entre ambos Estados, y la generalizada opinión de


que las extradiciones habían impactado negativamente el proceso de Justicia y Paz, el
gobierno empezó a manejar la hipótesis de acuerdo con la cual las extradiciones habían
permitido que los jefes no extraditados que antes de la exportación de los máximos jefes
no estaban hablando, lo hicieran una vez se vieron liberados de su presión. Al respecto,
Frank Pearl dijo que había “554 ex paramilitares que están cumpliendo las audiencias de
Justicia y Paz y que ellos saben qué fue lo que pasó. Antes los de arriba (los jefes
paramilitares) querían callar a los de abajo, y los de abajo tenían miedo de hablar. Desde
que extraditamos hemos avanzado más. ”665 En ese mismo sentido, el fiscal Iguarán dijo
que “a partir de la extradición se dio una fluidez en las versiones de los (jefes) que no
fueron extraditados.”666

Sin embargo, de acuerdo con Ongs como la Comisión Colombiana de Juristas (CCJ),
la hipótesis del gobierno no es cierta. “Después de las extradiciones hay versiones libres
pero los paras no dicen nada. Los jefes en USA no confiesan nada entonces los
subalternos que están acá no confiesan por miedo.” 667 Además de la percepción de Ongs
como la CCJ, en la Revista Cambio se afirmó que cuando alias Don Berna se negó a
seguir declarando desde los Estados Unidos, los investigadores de Justicia y Paz se
enfrentaron a una compleja situación porque fuera de 'don Berna' no había un
comandante de bloques bajo su mando que pudiera dar pistas sobre los crímenes. 668 En
todo caso algunos funcionarios de la Fiscalía afirmaron que aunque la hipótesis del
gobierno fuera cierta o no, lo preocupante era que después de las extradiciones las
víctimas dejaron de asistir a las versiones y en general el interés en el proceso se había
perdido.669

663
“La verdad se fue en avión de la DEA: victimas”, El Colombiano, 9 de mayo de 2009
664
Entrevista con Glemis Mogollón, Coordinadora del área de comunicaciones y prensa de la CNRR-
regional Medellín.
665
“Solo tres jefes 'paras' han vuelto a responder ante Justicia y Paz un año después de su extradición”,
[Link], 4 de mayo de 2009. Tomado de: [Link]
5133135
666
Ibid.
667
Entrevista a Gustavo Gallón y Omaira Gómez por el Grupo de Memoria Histórica, 11 de abril de 2011
668
“El silencio de ‘Don Berna’ ”, Revista Cambio, 23 de julio de 2009
669
Entrevista con funcionario de la Fiscalía – Unidad de Justicia y Paz por el Grupo de Memoria
Histórica.
Las dificultades para que los extraditados continuaran colaborando con el proceso de
Justicia y Paz desde los Estados Unidos trataron de resolverse en julio de 2010 cuando
el gobierno colombiano anunció un acuerdo judicial con los Estados Unidos para
facilitar las audiencias de Justicia y Paz para los ex paramilitares extraditados. El
acuerdo de cooperación internacional entre el Ministerio de Interior y la Fiscalía de
Estados Unidos, que aún en el 2011 está esperando para ser implementado busca que los
jueces y fiscales colombianos tengan más acceso a los extraditados reagrupándolos en
sólo dos establecimientos carcelarios. Con este fin, se anunció que se juntarían en una
cárcel en Miami (Florida) a los cinco ex paramilitares extraditados que ya habían sido
condenados por la justicia en los Estados Unidos y que habían expresado su intención
de continuar colaborando con la justicia colombiana. 670 Por su parte, seis de los otros
postulados, cuyos casos se encontraban en estado de fallo, fueron agrupados en una
cárcel en Northern Deck (Virginia).671 La selección se hizo priorizando a los ex jefes y
ex comandantes que manifestaron su disposición de seguir participando en el proceso.
En caso que el plan resulte exitoso, se anunció que también serían agrupados, de forma
similar, a los demás ex paramilitares extraditados interesados en participar una vez
fuesen condenados por narcotráfico. Hasta el momento, el traslado de los paramilitares
ha sido visto como una medida positiva, aunque algunas víctimas siguen preocupadas
por el acceso que pueden tener a las retransmisiones y la posibilidad de que sus
preguntas sean resueltas por los extraditados estando tan lejos.672

5. Más publicidad para las víctimas en un proceso en crisis

Después del cubrimiento mediático que tuvo el proceso en el 2007, el número de


noticias que registraron las versiones libres de los ex paramilitares cayó
sustancialmente. El interés de los medios y de las víctimas en el proceso fue aún menor
después de la catástrofe que significaron las extradiciones para la deslegitimación del
proceso. El descontento era general. Periodistas que habían logrado asistir regularmente
a las versiones contaron que “la gente había dejado de ir. Es que aquí estaban los
grandes jefes. Ahora ni el de prensa de fiscalía va a las audiencias.” 673 Los informes y
balances que hicieron ONG nacionales e internacionales a finales de 2008 y principios
de 2009 denunciaban la crisis de legitimidad que vivía Justicia y Paz. En su informe
titulado “Rectificar el curso”, el International Crisis Group denunciaba que de las más

670
Estos extraditados eran Guillermo Pérez Alzate, alias “Pablo Sevillano”, Diego Ruiz Arroyave, Ramiro
“Cuco” Vanoy, Diego Fernando Murillo, alias “Don Berna” y Francisco Javier Zuluaga, alias “Gordo
Lindo”.
671
En este grupo de extraditados se incluyó a Salvatore Mancuso, Hernán Giraldo, Juan Carlos Sierra,
alias “El Tuso”, Miguel Angel Mejía, alias “el mellizo”, José Greforio Terán y Norberto Quiroga, alias
“Beto”. Sobre la selección de los extraditados ver: Carta Lanny A. Breuer, Assistant Attorney General,
U.S. State Department of Justice, 1p, junio de 2010, p. 1. Tomado de: [Link]
para-descargar/category/77-general?download=778%3A
672
Traslado de 'paras' no da esperanza de verdad, El Colombiano, 29 agosto de 2010
673
Entrevista con periodista en Medellín por el Grupo de Memoria Histórica, Abril 12 de 2011
de 155.000 víctimas del conflicto armado colombiano registradas hasta la fecha en la
Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía, la gran mayoría eran sobre todo observadoras y
no participantes activos en un proceso de justicia transicional. 674 Así las cosas, cabe
decir que la percepción generalizada de los observadores expertos en el proceso sobre el
desinterés del Gobierno y de gran parte de la sociedad política y civil, sumada a la baja
participación de las víctimas, anunciaba el fracaso del proceso judicial.

De esas 155000 víctimas registradas en septiembre de 2008, menos del 1% había


asistido a las versiones y sólo algunas cuantas habían hecho preguntas.675 Todavía no se
contaba con una sola sentencia, y parecía faltar mucho tiempo para que eso pasara. De
acuerdo con los resultados de una encuesta publicada en 2009, a estas cifras del proceso
se le podían añadir que 51% de la población encuestada no conocía las razones,
circunstancias y responsables del caso que les había afectado. Alrededor de la mitad de
los encuestados afectados por la violencia no quería que la verdad de su caso fuera
revelada públicamente. Sin embargo, el 61% del total de encuestados consideraba que
era importante recordar los hechos relacionados con el conflicto armado y las
violaciones a derechos humanos.676 Todo esto demostraba que incluso en el momento en
que era más bajo el interés de los medios y de sus audiencias, existía una demanda de
las víctimas porque les fuera satisfecho su derecho fundamental a conocer la verdad
sobre los hechos que las afectaron, y una demanda aún más grande de las víctimas y de
la sociedad para que se construyera una narrativa más general sobre las causas y
consecuencias del fenómeno paramilitar y de la violencia.

Para ese momento, tanto las políticas de acceso a la información como las de
divulgación del proceso parecían estar fracasando, y la escasa publicidad había sido
determinante en su deslegitimación. “Las víctimas desconocen a qué tienen derecho. No
saben a dónde dirigirse, con quién hablar, cuáles son las limitaciones de la ley, ni mucho
menos cuando el victimario se referirá a los hechos que les interesan.” 677 El camino a la
verdad se había convertido en una “búsqueda costosa y decepcionante.” Se necesitaba
un cambio con urgencia. Fue así como el acceso a las versiones empezó a ser menos
restringido y se implementaron medidas para lograr que las audiencias de versión libre
llegaran a más víctimas. Junto a la apertura de la escena judicial, se diseñó una
estrategia de re-legitimación del proceso a partir del reconocimiento de los derechos de
las víctimas como la medida principal para decidir la eficacia de Justicia y Paz,
privilegiando en todo caso el derecho a la reparación. La verdad que había estado en el
centro de las discusiones en los primeros años de implementación de la ley de Justicia y
Paz pasó a ser reconocida como un derecho en cabeza principalmente de las víctimas
íntimamente relacionado con la posibilidad de que fueran debidamente reparadas. Tanto

674
International Crisis Group. Rectificar el curso, Op Cit.
675
De acuerdo con las estadísticas publicadas en la página web de la Unidad de Justicia y Paz de la
Fiscalía a febrero de 2011, 60929 víctimas han participado en versiones libres, 25601 víctimas han
realizado preguntas a los postulados en versión libre. Tomado de:
[Link]
676
Iris Marín, Los retos de la justicia transicional en Colombia. Op Cit.
677
“La verdad: una búsqueda costosa y decepcionante”, El Heraldo, 2008. Tomado de:
[Link]
instituciones públicas como los medios de comunicación redirigieron el cubrimiento de
Justicia y Paz, tratando de poner a las víctimas como el centro de la noticia. Sin
embargo estos esfuerzos, si bien no tuvieron que remontar ya el obstáculo de la reserva,
no parecieron traducirse en la efectiva re-legitimación del proceso judicial y las
estrategias de divulgación de las instituciones encargadas de la implementación de la
Ley 975 no pudieron coordinarse para cumplir con este objetivo.

a. La apuesta de la Fiscalía por la publicidad de la investigación

La ley de Justicia y Paz está edificada sobre el privilegio del derecho a la verdad. Así
se explica que haya establecido una fuerte reducción de la pena para los excombatientes
a cambio de su confesión. Por eso, entre sus objetivos centrales se cuenta la
construcción de la verdad histórica en torno al fenómeno paramilitar a partir de la
verdad judicial. Entendida así, la verdad sin embargo sólo podría alcanzarse de manera
plena en la etapa de juzgamiento del proceso cuando las versiones libres de los
postulados pudieran contrastarse con la investigación hecha por la Fiscalía, lo cual
permitiría una decisión ponderada de los jueces.

Sin embargo, a finales de 2008, desde aquella primera versión libre de alias “El Loro”
habían transcurrido dos años y todavía no existía la primera sentencia en firme. La
verdad judicial se estaba demorando mucho en llegar y los límites al acceso de la
información en la etapa investigativa, no ayudaban a la legitimación del proceso. Y este
de El Loro era el caso más avanzado. No es pues de extrañar que en los balances del
proceso se hayan dicho cosas como la siguiente: “Si se sigue el ritmo actual, la Fiscalía
tardaría unos 60 años para juzgar a los paramilitares cobijados por la ley. La ley de
Justicia y Paz es un caos. Tanto, que la Fiscalía General de la Nación está pensando en
la posibilidad de modificar el esquema del proceso y dejar de lado las audiencias
individuales para pasar a juzgar a los paramilitares en grupo (…) y plantear otras salidas
urgentes para salir del atolladero en el que se encuentra.”678

El volumen de la información sin resultados tangibles en imputaciones y sentencias,


acompañado por la fragmentación de la escena judicial – había alrededor de 29
versiones libres ocurriendo al mismo tiempo en por lo menos tres ciudades distintas -, y
la extradición de los grandes jefes, impidieron que la evaluación del proceso fuera la
mejor. Estas condiciones del proceso, además, de las políticas de acceso a las versiones
libres que hasta al momento, se habían regido por la lógica de un proceso judicial con
altos niveles de reserva en la etapa investigativa, habían impedido y hasta cerrado las
puertas a los medios, e inclusive a las víctimas. Por eso, en mirada retrospectiva, Luis
González afirmó a finales de 2010 que “uno de los grandes retos del proceso fue el tema
de la publicidad.”

678
“Preocupante diagnóstico de Fiscalía a Ley de Justicia y Paz”, El Espectador, 9 de septiembre de 2007
Para salir de la crisis de legitimidad desde la Fiscalía se optó por abrir un poco las
puertas de las versiones en vista de que las audiencias ante los jueces y magistrados de
Justicia y Paz tardarían un poco más. Luis González, quien en el debate sobre la
publicidad de las versiones a principios de 2007 se había declarado como partidario de
la reserva, años después reconocía que “Para lograr la reconciliación (…) hay que decir
algunas cosas”. Por eso desde 2008, aproximadamente, afirmaba que “el asunto
elemental que deben resolver los fiscales es ¿qué se publicita, en qué momento y qué
información se mantiene bajo reserva?”679

De esta manera se supeditaba el acceso a las versiones a la discrecionalidad de los


fiscales, mediando, en ocasiones, la aprobación del Coordinador de la Unidad. En
Medellín, en este mismo sentido, un funcionario de la Unidad de Justicia y Paz nos
aseguró que: “No hay una política sobre lo que se dice, es de cuidado y se ha construido
sobre la marcha (…)”680 Los periodistas que después de un primer año de barreras de
acceso habían logrado entrar a las versiones también aseguraron que hubo un cambio en
la política de acceso. De un momento a otro los fiscales, en cada caso, empezaron a
decidir a qué versiones se podía entrar y a cuáles no; qué copias de versiones se podían
entregar y cuáles no.681

El cambio de la vigilancia estricta de la reserva judicial, a la discrecionalidad de los


fiscales en decidir a qué diligencias se podía tener acceso y a cuales no, probablemente
tuvo que ver con que las medidas de estricta reserva no estaban siendo cumplidas, ya
que la información se filtraba con mucha facilidad. Y en las filtraciones la información
podía tergiversarse, pero además las puertas cerradas impedían que los medios dieran
cuenta a la opinión pública del trabajo monumental que estaban teniendo que hacer los
fiscales. De acuerdo con periodistas entrevistados por Memoria Histórica el problema
era que los medios no sabían cómo funcionaba el proceso desde el interior y criticaban
el trabajo de los fiscales, diciendo cosas como que “ellos solo formulaban preguntas
genéricas a los postulados y los dejaban decir lo que les daba la gana” cuando
afirmaciones como estas requerían de muchos matices, puesto que las estrategias
utilizadas por los fiscales eran pensadas previamente y la actitud tomada por lo general
correspondía a la necesidad de que los postulados efectivamente colaboraran con la
justicia. Por esta situación, para la fiscal Elba Beatriz Silva abrir las puertas del proceso
“permitía que hubiera revuelo. La gente está más pendiente. Están pendientes que se
prenda la novela.”682 Y este revuelo, finalmente, podía repercutir en que se reconociera
la labor hecha por los fiscales y que a la vez se conociera algo de la cantidad de
información sobre el pasado violento que estaban confesando los paramilitares.
679
Reunión con la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía con el Grupo de Memoria Histórica, Diciembre
de 2010.
680
Entrevista con funcionario de la Fiscalía en Medellín realizada por el Grupo de Memoria Histórica,
Abril 11 de 2010.
681
Entrevista con Glemis Mogollón. – Coordinadora del área de comunicación y prensa de la CNRR
Medellín, 11 de abril de 2011; Entrevista con el equipo de Verdad Abierta en Bogotá realizada por el
Grupo de Memoria Histórica, Febrero de 2011; Entrevista con el equipo de la página Paz y Derechos
Humanos de El Colombiano realizada por el Grupo de Memoria Histórica, Abril 12 de 2011.
682
Reunión con la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía cpor el Grupo de Memoria Histórica, Diciembre
de 2010.
“¿Cómo puede ser que los fiscales que se están matando, realizando un trabajo tan
difícil, solos, y que no tenga ningún impacto? Qué extraditan los grandes jefes y el
proceso se pone en segundo plano y a nadie le importa? ¡Entonces quién cubre su
trabajo?”683

De acuerdo con algunos periodistas entrevistados por Memoria Histórica, que asisten
regularmente a las versiones libres, la discrecionalidad de los fiscales corresponde a una
serie de intereses. En consecuencia de la necesidad de legitimar el proceso, por lo
general los fiscales permiten el ingreso de los medios a las versiones para hacer pública
la titánica labor de la Unidad de Justicia y paz. En ocasiones, sin embargo, los intereses
de los fiscales son más puntuales. Por ejemplo, cuando piden la presencia de los medios
en versiones determinadas porque se va a declarar sobre la participación de políticos o
militares importantes y su presencia permite que la delación sea conocida por la opinión
pública, lo que en últimas puede asegurar que el proceso no muera cuando la copia del
testimonio llegue a justicia ordinaria. “Lo que hacen los fiscales entonces, para que se
cubran ciertos aspectos que les interesa, los asuntos en los que hayan avanzado en el
proceso o revelaciones de mayor interés público, es que sacan las preguntas dirigidas a
eso en los primeros 20 minutos de la audiencia. Digamos que es una versión más
comprimida de la versión antes de seguir normalmente de forma más suave.” 684 Otras
veces, los fiscales requieren de la presencia de los medios para su propia protección,
pensando que la publicidad puede ayudar a su seguridad personal. Algunas veces, con
intereses más turbios, parece que algunos fiscales piden la presencia de los medios en
las versiones en las que los postulados declaran sobe el contexto de una región
particular antes de que hubiera incursionado el poder paramilitar. En estas versiones, por
lo general, el postulado habla de la caracterización de la población civil del lugar
descrito como guerrillera o simpatizante de las guerrillas. Algunos periodistas
interpretaron esta invitación como la necesidad de justificar a los paramilitares y hablar
de la mayor responsabilidad de las guerrillas en la violencia nacional.

Por otro lado, los periodistas atribuyeron la discrecionalidad en las políticas de


publicidad a la relación profesional o personal que cada uno construyó con el fiscal y
equipo de policía judicial. Por ejemplo, los periodistas de Verdad Abierta nos dijeron
que por ser un medio especializado ellos podían quedarse en las sesiones de versión
todo el día y que esto les ayudaba a construir confianza con el fiscal y los demás
asistentes a la audiencia. Nos aseguraron que aunque la puerta de entrada a las versiones
había sido la aprobación general de Luis González, una vez cada periodista empezó a
asistir a distintas versiones, lo determinante fue la relación de confianza construida con
el fiscal. Algunos periodistas nos dijeron, además, que la mejor manera de construir
confianza era intercambiando información. Los fiscales, muchas veces, podían usar la
ayuda de periodistas con más experiencia en la investigación del conflicto armado para
que les prestaran expedientes de justicia ordinaria que a veces era más fácil encontrar

683
Entrevista con funcionario de la Fiscalía realizada por el Grupo de Memoria Histórica, Abril 11 de
2010.
684
Entrevista con el equipo de Verdad Abierta en Bogotá por el Grupo de Memoria Histórica, Febrero de
2011
por intermedio de ellos que a través de los conductos ordinarios de la justicia. Los
periodistas, especialmente los más veteranos, podían también acordarse de la manera
como los medios habían cubierto hechos confesados por los paramilitares y eso les
podía ayudar a contrainterrogar a los postulados. En Barranquilla, algunos periodistas,
incluso nos contaron que en ocasiones la fiscal encargada les permitía hacer preguntas a
los postulados.

A pesar de la apertura que, todos los periodistas reconocen que tuvo el proceso,
muchos nos indicaron que todavía hay restricciones de acceso. Principalmente hay dos
razones para que se niegue la entrada de periodistas a las versiones: 1) porque el tema
que se va a tratar es delicado como es el caso del reclutamiento de menores y de
violencia sexual, o 2) porque el coordinador de la unidad, en cualquiera de las ciudades
donde se realizan versiones dé la orden de prohibir el ingreso de los periodistas. Esto
último, sobretodo nos lo contaron para referirse a la excusa recurrente que los fiscales
les han dado últimamente para impedir su ingreso a las versiones: “es que hubo cambio
de administración”.

El acceso de las víctimas a las versiones también cambió con el tiempo. Las
principales críticas que se hicieron a esta etapa del proceso fueron tres: 1) que las
víctimas no tenían maneras adecuadas de enterarse de la ocurrencia de las versiones y
de los derechos que tenían y podían ejercer en la audiencia; 2) que no existían
mecanismos de protección adecuados para la seguridad de las víctimas; y 3) que las
víctimas no podían desplazarse hasta las tres ciudades –Bogotá, Medellín, Barranquilla-
donde se estaban desarrollando las versiones libres. Para responder a las tres críticas se
implementaron medidas que aunque ayudaron, no han sido suficientes para satisfacer
los derechos de la totalidad de las víctimas del paramilitarismo.685

Frente al primer problema, la Fiscalía y cada fiscal para su propio caso decidió ampliar
los recursos ordinarios – edictos emplazatorios por televisión e internet- para
comunicarles a las víctimas sobre la existencia de la Unidad de Justicia y Paz, las
próximas versiones libres y las jornadas de víctimas encaminadas a conocer los hechos
por los que las habían victimizado. Elba Beatriz Silva y Deicy Jaramillo, ambas fiscales
de la Unidad de Justicia y Paz, la primera encargada del Bloque Centauros en los Llanos
Orientales y la segunda del Bloque Norte en la costa Caribe recurrieron a los medios
locales para hacer llegar su mensaje. Nos contó Elba Beatriz que: “Lo primero que hice
fue irme a las emisoras. Me dieron 10 minutos al aire que terminaba siendo una hora y
media explicando los objetivos y el procedimiento de la ley. Incluso empezaron a llamar
los oyentes. Nos dieron los horarios de la mañana (de 6 a 7 de la mañana). Eso lo
685
“El documento de diagnóstico de la Fiscalía sobre la ley de justicia y paz tiene un capítulo aparte para
las víctimas y señala que las mayores dificultades del proceso tienen que ver con su desplazamiento a los
sitios donde se entregan las versiones libres, los temores y amenazas, el asesinato de algunos de sus
líderes, el desconocimiento de la Ley y hasta la manipulación de abogados inescrupulosos. Se recomienda
adelantar una investigación para establecer el porqué algunas víctimas han desistido de las denuncias y
definir lo más pronto posible el programa de protección de víctimas del proceso de justicia y paz, con
base en un estudio realizado por Planeación Nacional. El panorama es desolador y el balón está en el
terreno del Gobierno Nacional.” “Preocupante diagnóstico de Fiscalía a Ley de Justicia y Paz”, El
Espectador, 9 de septiembre de 2007
hicimos en los Llanos, en Yopal. Fue estupendo. A través de los medios podíamos decir:
Justicia y Paz llegó, está aquí. Las víctimas me decían: es que escuchamos a la doctora
en la radio. Uno de los programas que recuerdo es ‘Marco Antonio Franco
informando’. El, por ejemplo, es el popular. El que se escucha en la vereda. Lo que
decíamos era sobre todo pedagógico, sobre cómo funciona Justicia y Paz.”686 Al parecer
esta estrategia fue recurrente en todo el país.687 Manuel Marulanda, encargado de prensa
de la Fiscalía en Medellín nos contó que para hacer los emplazamientos de Justicia y
Paz tenía que hacer de todo. “Lo que pasa es que en este proceso de Justicia
Transicional la prioridad son las víctimas, eso es la gran diferencia. Se convoca las
victimas por teléfono, se hace transmisiones, hasta se lleva las victimas a las
transmisiones en ciertos casos. Lo que sea necesario.”688

El uso de los medios locales para informar sobre las fechas y horas de versiones
también ha sido utilizado para hacer pedagogía de derechos a las víctimas. En
ocasiones, las radios comunitarias realizan programas especiales para explicar en qué
consiste Justicia y Paz y cuáles son los derechos que las víctimas pueden ejercer.
Inclusive en medios escritos regionales como El Colombiano, se incluyen con alguna
frecuencia recuadros sobre pedagogía en derechos.

Pero estos esfuerzos no han sido suficientes para asegurar el acceso de las víctimas a
las versiones. Resulta que las fechas y horarios que se comunican, muchas veces no
coinciden con los que efectivamente programa la Fiscalía, porque ésta no actualiza su
página web. Otras veces lo que pasa es que la audiencia se cancela a última hora y las
víctimas pierden el viaje. Esto genera la inasistencia para posteriores audiencias. Glemis
Mogollón, funcionaria de la CNRR en Medellín le explicó a Memoria Histórica que en
una ocasión ella intentó llevar el registro de las versiones libres para ayudar a la
divulgación de la información. Sin embargo hacer el registro fue imposible. La
información que se tenía en la página web de la fiscalía es, muchas veces, equivocada, y
ni a través de llamadas, siendo la Coordinadora del área de comunicación y prensa de la
CNRR Medellín, lograba esta información. Cuando pasaba repetidamente que las
versiones libres se cancelaban, muchas veces sin aviso, las victimas se enojaban y eso
afectaba el buen nombre de la CNRR así que tuvieron que abandonar esta iniciativa tan
importante. “Ahora, imagínese, si es complicado para nosotros enterarnos de las fechas
de las versiones libres, tiene que ser mas difícil para los periodistas, y aun más para las
víctimas.”689

En lo que atañe a la seguridad, como vimos en la segunda parte de este capítulo, desde
las primeras versiones libres muchas de las víctimas que asistieron fueron amenazadas y
algunas fueron asesinadas. Ante esta situación, el Comité Interinstitucional de Justicia y
Paz decidió implementar un sistema especial para la protección de las víctimas de
686
Reunión con la Unidad de Fiscalías de Justicia y Paz por el Grupo de Memoria Histórica , Diciembre
17, 2010
687
Ibid.
688
Entrevista con funcionario de la fiscalía por el Grupo de Memoria Histórica, Abril 11 de 2011
689
Entrevista con Glemis Mogollón. – Coordinadora del área de comunicación y prensa de la CNRR
Medellín, 11 de abril de 2011
Justicia y Paz que es coordinado por el Ministerio del Interior. Este sistema cuenta sin
embargo con muy pocos recursos económicos y su diseño ha sido muy difícil. De
acuerdo con Evelio Henao, funcionario del Ministerio del Interior y de Justicia entre
2006 y 2008, la única referencia que se tenía para elaborar el diseño era el sistema de
protección de testigos de la Fiscalía. Pero este era inadecuado para suplir las
necesidades de las víctimas de Justicia y Paz.690

Finalmente, para ampliar el cubrimiento de las versiones libres se han hecho


retransmisiones en directo y en diferido de las versiones en ciudades más cercanas a las
localidades de las víctimas, e inclusive en los mismos corregimientos donde ocurrieron
los hechos confesados por el postulado, y donde está ubicado el mayor número de
víctimas. Aunque la asistencia a las transmisiones es mucho mayor que a las versiones
en su escenario original, todavía falta mucho camino por recorrer.

El 24 de mayo de 2007, más de cinco meses después de que se iniciaron las versiones
libres se comenzó el plan piloto de videoconferencia en el municipio de Briceño. Con
las versiones libres de Jesús Higinio Arroyo Ojeda, alias “Caballo“, “Ocho Cinco” o
“Julián”, se puso a prueba la iniciativa que buscaba que las víctimas de municipios o
veredas apartadas de las ciudades, donde se llevan a cabo las audiencias, pudieran
participar sin tener que desplazarse.691 Después de esta iniciativa, el proyecto ProFis de
la Agencia Alemana de Cooperación Internacional GTZ y la Organización Internacional
para las Migraciones (OIM) empezaron a hacer la transmisión satelital o por cable de
las versiones libres a diferentes municipios, veredas y corregimientos de difícil acceso
del territorio nacional. Fue así como la primera transmisión se llevó a cabo en julio de
2008. Esto permitió que el proceso de Justicia y Paz se descentralizara a la vez que se
fragmentó más la escena judicial. Lo judicial ya no sólo ocurría en las tres ciudades sede
de Justicia y Paz en la sala de la versión y la sala de víctimas, sino además en las salas
de víctimas donde llegaba la retransmisión.

La publicidad de las retransmisiones también se hizo de maneras inusuales. De acuerdo


con Daniel Millares, quien estuvo presente en varias de estas audiencias, “se definía el
cronograma interinstitucionalmente y en la semana que precedía la transmisión se hacía
promoción a través de la Pastoral social, la Procuraduría, con líderes comunitarios y
hasta en Misa!”692 Esto y la facilidad de no tener que trasladarse incidían en que la
asistencia de víctimas fuera mucho mayor en las retransmisiones que en la escena
judicial original.693

El momento de las transmisiones permitía, en ocasiones, que las víctimas aprendieran


de Justicia y Paz, se registraran e hicieran conocer su verdad. En la retransmisión de la
versión libre de alias “El Alemán” en Bojayá, la revista Semana registró lo siguiente:
“De repente, y mientras continuaba la retransmisión, un hombre se puso de pie y
690
Evelio Henao, El fin de las AUC ¿Verdad o ficción? Op Cit.
691
Anascas del Río, ProFis: Dos años de transmisiones satelitales (2008-2010), GTZ. Tomado de:
[Link]
692
Entrevista con Daniel Millares por el Grupo de Memoria Histórica, Febrero de 2011
693
Entrevista con Daniel Millares por el Grupo de Memoria Histórica, Febrero de 2011
preguntó indignado al grupo de fiscales: "¿Para qué nos trajeron a este señor?... el es un
monstruo. Mi papá fue uno de los que murieron allí y yo no voy a permitir que una
persona de esta calaña venga y nos diga estas mentiras". Gerardo Vega, miembro de la
Comisión de Reparación, cogió el micrófono y trató de calmarlo. Le explicó la
necesidad de que ellos conocieran ese relato y que también dieran el suyo: "La verdad
del país -dijo Vega- es como un vidrio quebrado: hay que reconstruirla pedacito a
pedacito, y ustedes tienen uno de esos pedazos" A partir de ese momento, más hombres
y mujeres solicitaron el micrófono para contar sus verdades. "El 'Alemán' es un falso, es
inhumano y embustero -dijo una joven-. Él debería estar aquí presente para decirle que
por su culpa aún tengo pesadillas con muertos o que estoy corriendo por el pueblo como
una loca... ".”694

El impacto de esta retransmisión para el caso de las víctimas de la masacre de Bojayá


fue tal que antes de ocurrida sólo tres personas de Bojayá se habían inscrito como
víctimas del bloque Élmer Cárdenas, después se inscribieron casi 300 personas. El
acceso a las versiones fue determinante para que la ampliación del número de víctimas
fuera posible.

b. Intento de Relegitimación del proceso a partir de construir un público privilegiado:


las víctimas

La legitimación del proceso sufrió no sólo por la comprobada poca participación de las
víctimas y las barreras que le pusieron a los medios para poder tener acceso a las
versiones libres, sino porque de acuerdo con una evaluación de cuál había sido el
resultado del proceso de Justicia y Paz en la opinión pública, se estableció que se había
estado privilegiando al victimario sobre la víctima. “Son, efectivamente, más visibles
ante los ojos del país los jefes paramilitares que los cientos de sus víctimas. Y el
Gobierno, y los partidos que lo apoyan, más diligentes en tratar de resolverles a aquellos
sus problemas jurídicos, que en tratar de aliviarles el dolor a los familiares de las
víctimas.”695 En las discusiones en el Congreso antes de la creación de la Ley de Justicia
y Paz y en el debate público antes de que se iniciara su implementación, se había
establecido como uno de los objetivos del proceso y de sus instituciones, en especial de
la recién creada Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, que llevaría al
centro del discurso y del debate público el tema de las víctimas. 696 Pero esto no había
sucedido.

Justificada en la necesidad de mayor difusión derivada de los principios de una nueva


conciencia humanitaria que había llegado incluso a aquellos funcionarios judiciales para
quienes antes primaban los principios del derecho penal liberal según el cual lo más

694
“Rabia en Bojayá”, Semana, 31 de mayo de 2008.
695
“No más burlas”, El Heraldo, 3 de octubre de 2007
696
Francisco Gutierrez, “Verdades”. En: El Espectador, semana del 9 al 15 de octubre de 2005
importante en un proceso judicial eran los derechos del sindicado, no los de las
víctimas, la información se hizo más pública con lo cual, además se le dio un “nuevo
respiro”697 al proceso, a través de una estrategia diseñada para llevarlo a su público
privilegiado: las víctimas. En 2009, hacia el mismo momento en que la Fiscalía decidió
reforzar las políticas de publicidad de las versiones libres para que más víctimas
participaran en el proceso, las distintas entidades encargadas de la implementación de
Justicia y Paz también reforzaron sus estrategias de comunicación en el mismo sentido,
aunque, como veremos, de manera descoordinada.

Este cambio en la estrategia se debió en gran medida a la protesta constante,


incansable, y aun insatisfecha de las víctimas, pero sobretodo de sus representantes y las
ONG de derechos humanos. “Nunca antes se ha hablado tanto en Colombia de los
derechos de las víctimas como en estos últimos años. A su vez, esa labor de los grupos
locales de derechos humanos y de las organizaciones de víctimas se vio fortalecida por
los apoyos que han recibido en la lucha contra la impunidad de parte de otras
organizaciones no gubernamentales internacionales (como Human Rights Watch o
Amnistía Internacional), o de ciertas instituciones internacionales de derechos humanos
(como la Comisión IDH o la OACNUDH) o incluso de ciertos gobiernos, con lo cual se
formó una no despreciable red transnacional de activismo en contra de la posible
impunidad de los crímenes de los paramilitares.”698

Fue así como tanto la justicia como algunas instituciones del Ejecutivo se tornaron a
favor de las víctimas. Para el sistema penal esto significó su “humanización efectiva
cierta y real, no meramente formal y declarada” como lo llamó la misma Corte Suprema
de Justicia. En este sentido, los mismos fiscales de Justicia y Paz, aunque con algunas
excepciones, se dieron cuenta de que la legitimidad de su labor dependía de poner a la
víctima primero, más que de privilegiar el respeto por los derechos de los postulados.
Ahora, cobijados por los principios de la justicia transicional, entendieron por fin que su
trabajo no lo podían justificar exclusivamente en la lógica de la justicia ordinaria, a la
que estaban acostumbrados. Para facilitar el acceso de las víctimas a las versiones
libres, se concibieron entonces medidas extremas, más bien ignorantes del principio de
reserva y que implicaron la necesidad de hacerles conocer sus derechos y de tenerlas
presentes en la investigación. El caso de la fiscal 15 de Justicia y Paz encargada del
Bloque Mineros resulta ilustrativo de esto último. Como iniciativa propia decidió hacer
un simulacro o teatro de la versión libre con las víctimas y miembros de policía judicial
que actuaban como postulados, Procuraduría y los otros asistentes a la audiencia para
que las víctimas se familiarizaran con el proceso y se prepararan para su intervención.

Para el Ejecutivo poner en el centro a las víctimas significó, por un lado diseñar un
sistema de reparación administrativa, y por otro, aumentar las herramientas de
divulgación hechas por la CNRR para la pedagogía de las víctimas. La tardanza en
llegar a las audiencias ante el Tribunal de Justicia y Paz no sólo significó que la verdad

697
“Proceso de paz con ex AUC halla nuevo respiro”, El Colombiano, 16 de junio de 2009
698
Diana Esther Guzmán, Nelson Camilo Sánchez, Rodrigo Uprimny Yepes. “Colombia”. En: Las
víctimas y la justicia transicional. Op Cit. p. 102
judicial se demoraría, sino que además implicó que la reparación para las víctimas sería
muy lejana. Por eso, el Ministerio del Interior diseñó un sistema de reparación
administrativa que supliera las necesidades de la reparación judicial por un tiempo. “No
fue fácil concertar este programa, pues hubo radicalización en las posturas de algunos
de los comisionados, lo mismo que en el costo fiscal, que se estimó en ese momento en
7 billones de pesos; al final, sin que todos estuvieran de acuerdo en el articulado
completo, se logró concretar la iniciativa mediante la expedición del decreto 1290 de
2008 por medio del cual se crea el Programa de Reparación Individual por Vía
Administrativa para las víctimas de los grupos armados organizados al margen de la
ley.”699 Este programa fue muy criticado por lo menos por dos razones: 1) La reparación
en cabeza del Estado no era reconocida como una responsabilidad sino como mera
solidaridad, 2) La reparación administrativa no incluyó a las víctimas de Estado. Esto
creó una enorme diferencia entre víctimas, puesto que mientras las víctimas de grupos
armados organizados al margen de la ley podían acceder al sistema, en principio más
expedito diseñado por el gobierno, las víctimas de crímenes de estado tendrían que
esperar el largo proceso judicial para recibir algún tipo de reparación.

Desde su conformación el área de comunicaciones de la CNRR tuvo como objetivos:


a) Producir informaciones y realizar actividades que fortalecieran la dimensión
pedagógica sobre paz, justicia y reconciliación como parte de una nueva cultura de la
información, y 2) Definir marcos y líneas de acción que convirtieran al área de
comunicaciones en un instrumento para la incidencia política sobre los temas
vinculados a su mandato, en el Estado, la sociedad organizada y la opinión pública en
general.700 Para lograr sus objetivos diseñaron varias campañas de divulgación. Desde
finales de 2008 tuvieron un programa radial titulado la “Hora de las Víctimas” que tenía
dos secciones, una de las cuales estaba dirigida a narrar cómo iba el proceso de justicia
y paz, y qué se había confesado en las versiones libres. Para introducir testimonios de
las mismas víctimas se creó además una serie radial titulada “Las víctimas cuentan.” Se
hizo una serie documental titulada “Nunca Más” que hasta diciembre de 2010 había
tenido dos temporadas. Ambas temporadas fueron trasmitidas por el Canal Institucional
en estreno los domingos a las 10 de la noche y con retransmisión los lunes a las 11 de la
mañana. También se trasmitieron en todos los canales regionales, menos en Tele-
Antioquia. Y el Canal Señal Colombia re-trasmitió toda la producción durante el 2008
los domingos a las 9 de la noche. El año anterior se habían convertido los capítulos a
formato web para subirlos a través de “you tube” donde todavía pueden ser vistos. Pero
también fueron hechas campañas de bajo costo y que implicaron la publicación de
cartillas pedagógicas sobre los derechos de las víctimas, se establecieron los
procedimientos que se debían cumplir para acceder al mecanismo de reparación
administrativa, así como la ruta que se debía seguir tanto en el proceso de Justicia y Paz
como en el de la restitución de tierras, entre otras. 701 Basta revisar brevemente su
699
Evelio Henao, El fin de las AUC ¿verdad o ficción? Op Cit.
700
Entrevista con Marta Martínez, Coordinadora del área de comunicaciones de la CNRR hasta diciembre
de 2010 por el Grupo de Memoria Histórica, Enero de 2011
701
Adicionalmente se publicaron noticieros escritos como “Caminos” para hablar sobre los resultados de
Justicia y Paz. Este tipo de publicaciones estaba dirigido a los medios de comunicación y demás
enunciado para concluir que la mayoría de estas herramientas comunicativas estaban
dirigidas a las víctimas, o a posicionarlas en la opinión pública.

La estrategia de la CNRR, desarticulada con la de otras instituciones, como con la de la


Defensoría que tenía su propio registro de víctimas y su estrategia de pedagogía, no
tuvo el suficiente impacto. Por eso, desde 2008, bajo el liderazgo del Programa de las
Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), se está diseñando una estrategia de
comunicaciones dentro del Programa de Promoción de la Convivencia. Este Programa
de acuerdo con su misión, “busca fortalecer las capacidades nacionales y territoriales
para promover la convivencia pacífica sobre la base del reconocimiento de los derechos
humanos y el restablecimiento de los derechos de las víctimas, y la promoción de la
reintegración social, económica y cultural de la población desmovilizada con un
enfoque comunitario y diferencial.”702 La centralidad de las víctimas y el
reconocimiento de sus derechos constituyen el criterio inspirador de la propuesta y por
eso, promover una mayor sensibilidad de los medios de comunicación sobre los
derechos de las víctimas y su difusión a la sociedad en general resulta fundamental para
su labor. Para ello el Programa ha desarrollado, durante un año, una serie de encuentros
regionales trabajando con directores de espacios periodísticos y de opinión, para
incentivarlos en la construcción de una agenda informativa centrada en los derechos de
las víctimas y la reintegración social. En ellos, han participado 197 medios de
comunicación locales, comerciales y/o comunitarios, tres agencias de noticias, nueve
asociaciones de periodistas, dos redes regionales de comunicadores populares y tres
colegiados de periodistas.

El lema del Programa, con el que se hizo la primera campaña publicitaria, fue: “Ellos
ya son víctimas no los hagas también víctimas de tus prejuicios. Sin importar de dónde
vengan, las víctimas son ciudadanos que tienen derecho a recuperar todos sus derechos.
Uno de cada diez colombianos es víctima de la violencia; tienen derecho a la verdad,
justicia y reparación.” Se hicieron 30600 cuñas radiales emitidas en 15 departamentos,
dos subregiones (Montes de María y Magdalena Medio) y Bogotá, a través de espacios
y medios radiales de carácter local, comunitario, regional y nacional. Así mismo, los
comerciales de televisión se han visto a través del Código Cívico que adjudica la
Comisión Nacional de Televisión acompañado de la emisión de 200 mensajes por Señal
Colombia. La campaña está compuesta por 17 piezas comunicativas entre cuñas
radiales, comerciales de televisión e impresos. En cualquier caso, la necesidad de re-
legitimar el proceso a partir de la selección de un público privilegiado, como era el de
las víctimas, hizo que se olvidaran los grandes públicos y la satisfacción del derecho
colectivo a la verdad.

La víctima que se puso en el centro de los cambios a las políticas de publicidad fue la
víctima promedio “inocente”, vale decir, sin ninguna culpa en su victimización. Tanto
interesados en evaluar la gestión de las instituciones involucradas en el proceso. Entre las publicaciones
escritas periódicamente también se cuenta el Boletín CNRR que después de 15 ediciones, desde enero de
2011 se cambió para incluir más columnas sobre asuntos políticos, que, por lo general incluyen al Vice-
Presidente, director actual de la CNRR.
702
Tomado de la página web del PNUD: [Link]
en la campaña del PNUD como en las declaraciones de la Fiscalía, y en los mismos
informes de la CNRR y en particular del Grupo de Memoria Histórica a favor de las
víctimas, se reconoce personas que se encontraban “en el momento y en el lugar
equivocados” cuando llegaron las máquinas de guerra –incluida la maquina estatal- a
visitarlos en sus pueblos y en sus veredas. En este sentido la hipótesis cierta de que los
ejércitos regulares e irregulares que transitan por Colombia funcionan en buena medida
como ejércitos de ocupación y con ello, como máquinas sin arraigo social ni político
entre las poblaciones triunfó en esta nueva manera de divulgar el proceso de Justicia y
Paz y sus resultados. Así las cosas, cabe pensar que la re-legitimación del proceso a
partir de volcarlo hacia las víctimas como personajes principales supuso cada vez más
una fuerte separación de los campos del victimario y de la víctima, ganando la idea de
que lo que se ha vivido en Colombia es una guerra contra la población.703

Aunque, por un giro en el proceso se haya intentado y en cierta medida logrado poner
en el centro del discurso público los derechos de las víctimas y su dignificación, el
resultado no ha sido la relegitimación del proceso. Aunque las historias contadas por las
víctimas podían tener que ver con lo que estaba ocurriendo en la escena judicial, los
especiales y notas investigativas, no amarraron la legitimidad de las víctimas como
fuente de información, con el proceso judicial. Y es que mientras todo esto pasaba, la
estrategia estatal de divulgación del proceso era muy descoordinada y no había logrado
unir los esfuerzos individuales de las instituciones por redefinir su labor en torno a la
satisfacción de los derechos de las víctimas con la relegitimación del proceso de Justicia
y Paz.

Como hemos dicho, la implementación de la ley de Justicia y Paz implicó el trabajo de


muchas instituciones públicas. En desarrollo de la norma aparecieron en efecto nuevas
agencias como la CNRR, pero también instituciones pre-existentes como la Fiscalía
General de Nación que debieron crear unidades especiales como la Unidad Nacional de
Justicia y Paz. Se crearon además los Tribunales de Justicia y Paz, cuyos magistrados
son competentes para conocer de las imputaciones y acusaciones, así como del incidente
de reparación integral que debe promoverse al final del proceso penal. También la
Defensoría Pública creó una unidad de justicia y paz que tiene como función principal
representar los intereses de las víctimas en el proceso. La Procuraduría delegó algunos
de sus procuradores judiciales para que intervinieran en estos procesos en
representación del interés de la sociedad y como garantes de los derechos humanos.
Finalmente otras instituciones como el Ministerio del Interior crearon sobre la marcha
unidades especiales para encargarse directamente del tema, como lo es la dirección de
Justicia Transicional.

Previendo que todas estas instituciones debían coordinar su trabajo de alguna manera,
la misma ley creó el Comité interinstitucional de justicia y paz, conformado por los
representantes de cada institución involucrada. Una de las primeras labores de
coordinación que tuvo que enfrentar el comité fue para resolver un tema de publicidad.
En el 2008 el comité recibió quejas reiteradas de las víctimas y de algunas asociaciones
703
Ver: Daniel Pecaut, Guerra contra la sociedad, Espaza, Bogotá, 2001.
de víctimas en el sentido de que se las remitía de un lugar a otro sin darles información
completa sobre sus solicitudes y derechos, confundiéndolas a tal punto que preferían
abstenerse de seguir participando en el proceso. El Comité decidió entonces crear un
Subcomité de atención integral que diseñó e implementó el “Modelo de Atención
Integral.”704 Sin embargo, lo que pretendía ser integral no lo ha sido. Empezando por las
páginas web de cada una de las instituciones se puede notar que ni siquiera citan el
mismo concepto de víctima.

A partir de ese momento, y durante ya tres años, se ha intentado unificar la estrategia


de divulgación de los resultados y servicios asociados al proceso, pero no se ha podido.
Las razones que se dan varían. La más recurrente es los celos institucionales que hacen
que cada agencia involucrada se rehúse a compartir información. Esta razón a veces es
argumentada bajo el principio de la reserva legal o judicial. La otra razón que justifica la
descoordinación es la falta de recursos. En la medida en que la mayoría de las
estrategias requiere para su implementación la asignación de los recursos propios, la
falta de ellos es alegada muchas veces para argumentar el incumplimiento. Pero cómo
cumplir con las estrategias de coordinación mediática no es obligatorio, las instituciones
no pueden ser sancionadas por no acogerlas. Finalmente, algunas instituciones
argumentan que las estrategias propuestas son inadecuadas por lo que creen que
aplicarlas implica una pérdida de dinero y tiempo.

Dice María Eugenia Pinto, Alta Comisionada de Paz encargada que antes de que se
creara la Dirección de Justicia Transicional en el Ministerio de Interior, los asuntos
sobre comunicaciones del proceso de paz con las Autodefensas eran del resorte del Alto
Comisionado, pero así mismo que el tema era “un hoyo negro en términos de impacto”.
Dice también la funcionaria que una vez inició el proceso judicial, las definiciones de
política en torno a las comunicaciones le correspondieron a la Fiscalía y que sigue
siendo así. Según Pinto, sin embargo, en marzo de 2009 y para responder a la crisis de
legitimidad que sufría el proceso, se encargó al recién nombrado comisionado de paz,
Frank Pearl, para que fuera él quien coordinara una estrategia de comunicaciones que
relegitimara el proceso. La crisis de ese momento, la cual se venía incubando desde las
días de las extradiciones masivas, pareció llegar a su climax con la suspensión de
versiones que habían declarado los paramilitares y coincidió con la golpiza que le
estaban dando los medios a Justicia y Paz como mecanismo de verdad, justicia y
reparación. La labor de gerencia, como ella califica el nuevo cargo de Pearl, consistió de
un lado en buscar soluciones puntuales a los problemas que aquejaban al proceso, y del
otro, en encargarse de la administración del tema de la comunicación del proceso, es
decir, de “vender positivamente y mandar un mensaje positivo a nivel nacional y en el
exterior.”705 Para cumplir su segunda misión Pearl emprendió una labor que tenía tres
componentes principales: 1) Trabajo pedagógico con los medios de comunicación y la
provisión directa de documentos insumos para su publicación. “Frank no solo se reunía
con los editores de los medios sino también con sus unidades investigativas para
704
Evelio Henao, El fin de las AUC ¿verdad o ficción? Op Cit. p. 343
705
Entrevista con María Eugenia Pinto de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz por el Grupo de
Memoria Histórica, Febrero 2011
explicar el proceso, y les entregaba cartillas sobre la ruta del proceso.”706 2) Cumplir un
itinerario de viajes por Europa haciéndole publicidad al proceso, y 3) Crear espacios de
discusión nacional sobre Justicia y Paz.

Pero la “cabeza visible del proceso”, como se llamó a Frank Pearl mientras estuvo en
el cargo, no pretendía unificar la estrategia de divulgación de todas las instituciones. La
Dirección de Justicia Transicional del Ministerio del Interior parecía ser la entidad con
mayor facultad para generar la integración entre instituciones. De acuerdo con Andrea
León, asesora jurídica del Ministerio, actualmente se está trabajando en los términos de
referencia para crear una página web unificada con los resultados y servicios de Justicia
y Paz. Los términos todavía no han sido decididos porque falta que varias entidades
aporten la información requerida.707

Desde 2008 existe una matriz inter-institucional que se debería actualizar cada mes y
que consolida los datos entregados por cada una de las instituciones involucradas en la
implementación de la Ley de Justicia y Paz, a manera de informe de gestión. Pero a
veces la actualización no puede hacerse porque existen instituciones que no envían los
reportes o los envían tarde.708 Al tiempo que se intentó mantener al día la información,
desde el Ministerio del Interior se creó, mediante el Decreto 299 de 2010, un Sistema de
Información Interinstitucional de Justicia y Paz. “El objetivo del sistema es mantener la
información oficial consolidada y en tiempo real de todos los componentes de la
aplicación y desarrollo de la Ley 975 de 2005; información que servirá como fuente
fidedigna al Comité de Coordinación Interinstitucional de Justicia y Paz para hacer
seguimiento, evaluar y definir la política de Justicia Transicional.” De acuerdo con el
artículo 9 del decreto, “La Fiscalía General de la Nación, a través de la Oficina de
Informática, será el ente encargado de la Administración General del SIIJYP” y cada
institución involucrada deberá designar un encargado que pueda mantener actualizado el
sistema y coordine la entrega de la información con el Administrador del sistema. El
SIIJYP reflejará: 1. Registro de Personas. 2. Registro de Grupos Armados. 3. Registro
de Gestión de Postulaciones. 4. Registro de Bienes. 5. Registro de Hechos. 6. Registro
de Administración de Bienes. 7. Registro de estado Socioeconómico. 8. Registro de
Exhumaciones. 9. Registro de Gestión Procesal. 10. Registro de Atención Integral a
Víctimas. 11. Registro de Protección a Víctimas y Testigos de la Ley de Justicia y Paz.
12. Registro de Beneficios Jurídicos de la Ley 782 de 2002 y demás normas que la
prorroguen, modifiquen o adicionen. 13. Registro de Extradiciones.

Por entrevistas hechas con varios funcionarios que han asistido a las reuniones
preparatorias para la implementación del sistema se puede vaticinar que no va a tener
resultados efectivos. Muchos manifestaron que no asisten a las reuniones y que cuando
lo hacen siempre concluyen que es una pérdida de tiempo.

706
Ibid.
707
Entrevista con Andrea de león, asesora de Justicia Transicional del ministerio del Interior por el Grupo
de Memoria Histórica, enero de 2011
708
Entrevista con Jose Rafael Quijano del Ministerio del Interior ingeniero encargado de recoger los datos
para la matriz interinstitucional por el grupo de Memoria Histórica, Marzo de 2011
En síntesis, como respuesta a la crisis de legitimidad del proceso de Justicia y Paz en
cuanto ejercicio pedagógico orientado hacia la deslegitimación del paramilitarismo de
cara al conjunto de la sociedad, derivada de los excesos caprichosos de la reserva, de las
filtraciones distorsionantes, pero también del cansancio de los medios y de los públicos,
abrir y ampliar las audiencias en nombre de los derechos de las víctimas fue una salida
promisoria, pero que llegó tarde y de manera muy descoordinada.

c. De cómo las víctimas empezaron a ser una fuente para los Medios

A finales de 2007, el diagnóstico que hicieron los propios medios de su cubrimiento


del Proceso de Justicia y Paz fue devastador. Después del foro “Verdad, memoria
histórica y medios de comunicación” dirigido a periodistas, editores y hasta dueños de
medios, se afirmó que “Cuando se evalúa lo que hasta ahora han hecho los medios de
comunicación frente a las confesiones de los exjefes paramilitares, sale a flote una
realidad inquietante: el país tendría hacia el futuro muy poca memoria histórica de lo
que realmente ocurrió durante el dominio de los grupos ‘paras’.” 709 Continuaban
diciendo que debido a la manera como estaba concebido el proceso judicial, en los
relatos noticiosos se terminaba dando prevalencia a los victimarios y a las
informaciones que ellos entregaban, dejando casi de lado a las víctimas y sus historias.

Si el proceso judicial se estaba redefiniendo para poner en el centro de atención a las


víctimas el relato mediático también debía hacerlo, más si pensamos que este era el
relato que le iba a quedar a la sociedad sobre lo que había pasado en Justicia y Paz.

Precisamente, fue de ese foro que salió la iniciativa de crear un medio o una sección en
un medio que se especializara en el cubrimiento de Justicia y Paz. [Link],
una alianza entre la Revista Semana y la Fundación Ideas para la Paz (FIP) empezó a
funcionar en enero de 2008, un poco antes de la primera gran desmovilización de los
jefes paramilitares a Estados Unidos. El objetivo del sitio en internet era aportar a la
construcción de la verdad y la memoria histórica del conflicto armado colombiano a
709
“Juicio a ‘paras’, sin memoria”, El Tiempo, 29 de noviembre de 2007; “Otra de las principales
falencias que arrojó este estudio se visibilizó en la falta de cubrimiento que se estaba haciendo de las
víctimas, pues se estaba tomando en cuenta sólo las versiones de los paramilitares como único argumento
de verdad y de construcción de la historia. Esta información descontextualizada desde los victimarios
formaba una narrativa que no permitía que la gente entendiera lo que había pasado. Había una sola
versión de los hechos, y los periodistas solo tomaban esto. Posibilidades y tratamiento periodístico de la
información derivada del proceso de Justicia y Paz.” [Link]
El 8 de julio de 2009 se llevó a cabo en la Universidad Nacional de Colombia el evento DDR y medios de
comunicación: hallazgos y retos, organizado por el ODDR, con el apoyo de la Embajada de Suecia y la
participación de entidades nacionales gubernamentales y no gubernamentales, representantes de la
comunidad internacional y algunos medios de comunicación regionales. El objetivo fue abordar los
modos como los medios de comunicación informan sobre esos procesos en Colombia, los efectos y retos
que de allí se derivan.
partir del cubrimiento del proceso de Justicia y Paz y de historias investigativas que
complementaran las versiones de los paramilitares, que hasta ese momento era lo que
privilegiaba la justicia. Creado un año después del que la misma revista Semana había
titulado el año de la verdad, el portal en Internet no estaba detrás de la “chiva”. Su
misión era de más largo aliento. Podría pensarse que si la verdad de la que hablaba
Semana en el 2007 se refería más a los “destapes”, la verdad del portal quería ser más
contrastada y decantada. Esta verdad buscaba servir a los periodistas que cubrieran
Justicia y Paz para que contrastaran fuentes y contextualizaran sus noticias, y aunque no
lo habían planeado así, incluso terminó sirviéndoles a los fiscales para que encontraran
datos que pudieran complementar sus investigaciones. Por el impacto que ha tenido el
portal convirtiéndose en referencia obligada de las personas interesadas en Justicia y
Paz, entre las que por supuesto se encuentran algunas víctimas, después de un tiempo
se diseñó una sección especial para que las víctimas también publicaran sus testimonios.

Por su labor, los periodistas de Verdad Abierta se han convertido en asistentes


regulares de las versiones libres. Cuando uno le pregunta a los fiscales por el papel de
los medios en el cubrimiento de Justicia y Paz, por lo general nombran al periodista de
Verdad Abierta que ya sea en Medellín, Bogotá o Barranquilla, está temprano, juicioso
tomando nota en las audiencias. Periodistas de otros medios también nos preguntaban si
ya nos habíamos ido a entrevistar con tal o cual persona de Verdad Abierta. Lo cierto es
que, de acuerdo con lo que nos dijeron ellos mismos, a un periodista de Verdad Abierta
“le toca ir a todo”. Como no tienen que cubrir más temas, algo que sí tienen que hacer
los reporteros de Justicia y Paz de otros medios, pueden quedarse todo el día en una
sesión por más que no pase nada y después demorarse más de un día en redactar su
historia.

Teniendo presente la experiencia de Verdad Abierta, con el interés de responder a las


preocupaciones que surgieron en el foro del 2007, y por supuesto con la idea de
relegitimar el proceso de Justicia y Paz, desde 2008 varias fundaciones de periodismo,
instituciones estatales y de cooperación internacional empezaron a realizar una serie de
talleres para mejorar las prácticas de los periodistas en el cubrimiento de Justicia y Paz.

Por un lado, se realizaron y aún hoy se realizan talleres dirigidos por fundaciones de
periodismo que se concentran sobre todo en las prácticas del periodismo investigativo y
la historia del cubrimiento del conflicto armado en Colombia. Con su vasta experiencia
en el tema, Medios para la Paz ha realizado una serie de talleres enfocados en el proceso
de Justicia y Paz. En estos talleres ofrecen un marco histórico de lo que ha sido la
violencia así como el surgimiento de los actores armados. La Fundación Nuevo
Periodismo y la Fundación AVINA junto con el Programa de Estudios en Periodismo de
la Universidad Javeriana y el PNUD también han hecho talleres enfocados en
periodismo investigativo y acceso a la información y su aplicación en la Ley de Justicia
y Paz y el proceso de desmovilización.

Por otro lado, las instituciones encargadas de la implementación de la ley de Justicia y


paz diseñaron sus propios talleres que aún hoy realizan y que se han enfocado en la
explicación del funcionamiento del proceso, y sus particularidades jurídicas. Con este
propósito la CNRR, con la ayuda del proyecto Profis de la GTZ y la MAPP/OEA, desde
2008 han hecho una serie de talleres para periodistas en diferentes ciudades del país.
En la primera etapa de los talleres que correspondió al año 2008, se priorizaban tres
áreas: 1) profundización en la ruta del proceso de Justicia y Paz, 2) las cuestiones de
Género y, 3) el asunto de la reconciliación. La segunda etapa de los talleres (2009) fue
mucho más extensa. Se adaptaron los talleres de acuerdo con la región y la realidad que
esta vivía en relación con el proceso de Justicia y Paz. En esta etapa los temas que se
priorizaron fueron: 1) DDR y, 2) Restitución de bienes. También, en ciertas regiones se
empezó a preparar a los periodistas para los incidentes de reparación. Finalmente, en la
tercera etapa (2010) se hicieron 15 talleres, en los cuales se priorizaron una vez más los
incidentes de reparación y el proceso de restitución de tierras.710

En ambos tipos de talleres el tema del tratamiento de las víctimas, sus derechos y su re
dignificación como ciudadanos fue recurrente. Al parecer en estos talleres los
periodistas manifestaron que al principio del proceso les preocupaba entrevistarlas por
lo que preferían no incluir sus versiones. En los talleres se intentó resolver casos
prácticos, y en algunos, incluso, se invitó a víctimas del conflicto para que fueran ellas
mismas quienes les dijeran a los periodistas como preferirían ser abordadas.

Aunque los que condujeron los talleres aseguren que han sido efectivos, el cubrimiento
de las versiones libres ha cambiado muy poco. Después de la creación del portal de
Verdad Abierta, los periodistas contextualizan más sus noticias usando la información
publicada en internet. Aunque casi nunca citen la página electrónica en forma apropiada,
hablando con algunos de ellos, reconocieron que en muchas ocasiones redactan sus
noticias usando Verdad Abierta. Las víctimas, sin embargo, no están siendo utilizadas
con más frecuencia como fuente de información para construir las noticias sobre las
versiones libres. Esto se puede deber a que el formato de cubrimiento de las versiones
sigue estando centrado en el acontecimiento y deja por fuera las reacciones que otras
fuentes como ONG, delatados y hasta las mismas víctimas tienen al respecto.

Es quizás en el periodismo investigativo y en reportajes especiales donde mejor se


contrasta la versión del victimario sobre el pasado violento con otras fuentes. En este
sentido se citan expertos en temas de violencia, desde historiadores y sociólogos hasta
sicoanalistas.711 Pero también es en este otro tipo de historias en las que la prensa cuenta
con la voz de las víctimas. “El objetivo: enfocar la mirada de la sociedad en la
dramática situación de las víctimas. No se trata pues de realizar un recuento sobre las
cifras y los costos humanos y económicos del conflicto armado. Se promueve, en
cambio, la presentación de la víctima como ciudadano sujeto de derecho, como ser
humano con un rostro, una historia de vida, un pasado y un presente.”712
710
Entrevista con Ayda Martínez por el Grupo de Memoria Histórica, Noviembre 2010
711
“Víctimas de la violencia ¿Es posible la reparación para personas que han sufrido traumatismos por la
guerra?” El Heraldo, 28 mayo de 2009
712
“Las víctimas tienen la palabra” (editorial), El Espectador, 29 de mayo de 2009. Ver también: “En
Aquitania el retorno es fiesta” El Colombiano, 17 agosto de 2009; “Hay que oir a las víctimas”
(editorial), El Colombiano, 29 de mayo de 2009; “Voces de dolor y esperanza”, El Colombiano, 30 de
Los premios que se ganó el periódico El Heraldo con las dos series que hizo sobre
historias de víctimas de la violencia son un buen ejemplo del tipo de historias que se
empezaron a redactar en la prensa para darles voz a las víctimas. La primera serie se
tituló “Contra el olvido”. Para realizar la serie, los periodistas de El Heraldo se
desplazaron a diferentes comunidades de la Costa Caribe que habían sufrido masacres, o
desplazamientos forzados. Dentro de las historias contadas en la serie se encuentran la
masacre de Mejor Esquina, la de Playón de Orozco, y los hechos de Macayepo, Bolívar,
lugar donde la población prácticamente desapareció como consecuencia del
desplazamiento masivo que se registró luego de una masacre que convirtió el devastado
asentamiento en un “pueblo fantasma”. Esta serie fue especialmente reconocida porque
además de ser un reportaje muy bien contado, mostró cómo los directores de un medio
pueden apoyar este tipo de noticias que en el gremio son tildadas como poco
productivas. El Director de ese momento, Gustavo Bell Lemus, no sólo apoyó la serie,
sino que escribió una de las historias. El año siguiente El Heraldo volvió a ganar
premios con otra serie de historias del conflicto armado donde se destacaban los
testimonios de las víctimas. La segunda serie se tituló “Por el Retorno”, una vez más el
paquete narrativo agrupó el trabajo de un número amplio de periodistas. El equipo
siguió durante varias semanas la historia de las víctimas de masacres y desplazamientos
forzados del Caribe colombiano cuando regresaban a sus comunidades.

En estos reportajes e historias más extensas, al igual que en las nuevas estrategias de
divulgación de las diferentes instituciones encargadas del proceso se reconoció a las
víctimas como la población civil indefensa que fue torturada, masacrada y desplazada
por grupos de paramilitares que decidían sus operaciones tildando como guerrilleras a
comunidades inocentes. Al mismo tiempo, en varias de estas historias se logró mostrar
el interés vengativo y antisubversivo de las autodefensas que por excesivo terminaba
asesinando a víctimas inocentes, sin ninguna relación con la guerra. La “equivocación”
alegada por los postulados en sus versiones también logró calarse en los relatos
mediáticos de la violencia.

Así por ejemplo, las historias de masacres que ocurrieron durante fiestas comunitarias
tuvieron como centro los testimonios de las víctimas sobrevivientes que contaron cómo
a sus seres queridos los mataron mientras bailaban o reían. Alrededor de este relato el
nacimiento del grupo paramilitar culpable del crimen era atribuido a la barbarie
guerrillera que ya fuera por tragedias personales o por inconformidades generales frente
a la desprotección en la que se encontraba la población civil, se convirtieron en las
justificaciones de las autodefensas para combatir a la subversión. Frases como, “La
alegría colectiva se convirtió en una noche de muerte y horror (…) dispararon contra
hombres, mujeres y niños que participaban en el fandango del domingo de
resurrección”713 fueron recurrentes para desvirtuar la idea generalizada, entre los que de
alguna manera respaldaron o justificaron a los grupos de autodefensa, que las masacres
mayo de 2009; “Las víctimas constituyen un primer lugar de la agenda nacional: Uribe”, El Informador,
31 de mayo de 2009; “Historias distantes con un dolor compartido”, El Colombiano, 31 de mayo de 2009;
“Las victimas ahora tienen voz”, El Colombiano, 22 noviembre de 2009; Las dos tragedias de Bojayá, El
Colombiano, 21 de noviembre de 2010.
le ocurrieron a los que eran guerrilleros o los apoyaban. Traer al público urbano la
experiencia de las víctimas, por lo general del campo, que no se sienten parte de ningún
bando y que no obstante sufrieron el dolor de la guerra fue muy importante para
empezar a contrastar el testimonio del victimario que era el que se había privilegiado y
aún hoy se privilegia sobre lo que se dice del proceso de justicia y paz.

No obstante en los relatos de masacres como la ocurrida en Villanueva en 1998, en el


día de las velitas cuando un grupo de paramilitares bajo órdenes de alias “Jorge 40”
asesinaron a niños y jóvenes diciendo que este era un pueblo de guerrilleros, vemos una
vez más cómo en los medios se intentó deslegitimar, con algún éxito, los excesos del
paramilitarismo, pero no su justificación antisubversiva. La labor de reportaje,
acertadamente, está dirigida a demostrar por qué las víctimas de estas masacres no eran
guerrilleras, como lo creían y aún hoy lo creen muchos colombianos, pero lo que no
hace el periodista, en parte porque tampoco se está haciendo en la escena judicial, es
decir que inclusive en caso de que en ciertas poblaciones que sufrieron masacres y
desplazamientos existiera cierta colaboración con las guerrillas, ya fuera por el temor de
las armas o por afiliaciones políticas, la actividad antisubversiva de los paramilitares era
ilegítima.

Mientras que en las historias sobre masacres por lo general se olvida tildar de ilegítimo
el interés antisubversivo de los paramilitares y en esa medida se rompe la posibilidad de
que el público se identifique con el victimario reconociéndose un poco “paraco” y
avergonzándose de esta identificación, en los reportajes sobre homicidios selectivos
llamados “limpieza social” o ”limpieza moral”, aunque estos sean muchos menos sí se
nota un intento del periodista por establecer un vínculo más estrecho entre la culpa del
paramilitarismo y la del público. Es el caso de la historia también presentada en la
primera serie premiada de El Heraldo titulada: “La bruja que un pueblo creó y los paras
asesinaron.” En este reportaje se establece como Mangones Lugo alias “Carlos Tijeras”
asesinó a una jóven por peticiones de la “gente decente” del pueblo que la creían bruja e
inadecuada para vivir en la comunidad. “El ex para pretendía demostrar que asumió con
sentido patriótico las funciones que el Estado había abandonado en estas tierras. Lo más
triste en la zona bananera es que ese poder desbordado terminó sirviendo para
aterrorizar a un grupo de muchachos a quienes la ignorancia del pueblo señaló como
practicantes de brujería, y cuyo único pecado era pensar y querer portarse diferente: oír
rock en vez de vallenato y llevar el pelo largo en lugar del corte castrense de los paras.”

Pero inclusive en estas historias que denuncian actividades como la “limpieza social”
argumentando que más que un error era un propósito ilegítimo de los paramilitares y de
la comunidad que los instigó, el fenómeno paramilitar es deslegitimado por sus excesos,
por su “poder desbordado”, más no por lo que alegaron que era su actividad principal:
acabar con la guerrilla.

713
“El fandango de la muerte”, El Heraldo, 2008. Ver también, “Con sangre apagaron las velitas en
Villanueva”, El Heraldo, 2008
362

6. Audiencias públicas pero ignoradas

Mientras que después de un intento de re-legitimación del proceso la Fiscalía pareció


arrepentirse de su celo inicial, y querer gritar a los cuatro vientos la verdad de las
versiones libres y de las investigaciones adelantadas, a pesar de seguir amordazada por
el principio de reserva; cuando la ley permitió por fin que el proceso fuera
absolutamente público a los jueces encargados pareció no interesarles la divulgación de
sus actuaciones. Algo similar pero de signo contrario sucedió con los medios. Si al
principio quisieron pero no se les permitió el acceso, hasta el punto que la escena
mediática se estructuró como un sustituto por lo menos parcial de la escena judicial,
cuando llegaron las audiencias públicas que los medios legalmente podían cubrir parece
que no quisieron hacerlo. Es así como la escena judicial abrió sus puertas para que nadie
se asomara a ver qué estaba pasando.

No sólo por su carácter público sino además porque las audiencias ante el Tribunal de
Justicia y Paz sólo ocurren en Bogotá y no corren con la suerte descentralizada de las
versiones, el nuevo escenario de Justicia y Paz ha debido favorecer a su interés
mediático. Sin embargo, aunque las audiencias públicas, centralizadas, permiten que la
escena judicial de Justicia y Paz pueda ser cubierta integralmente, en la práctica, la
centralización que le serviría a los medios se pierde por el poco interés que ahora tiene
el proceso. Adicionalmente, para las víctimas directas la participación en las audiencias
públicas ha revivido problemas de acceso, en la medida en que una vez más, como antes
de las transmisiones, las víctimas están ante la dificultad de movilizarse.714

Las audiencias públicas, además, están llamadas a ser el resultado de un proceso de


investigación que finalmente puede dar cuenta de una verdad judicial contrastada con
más fuentes y por lo tanto más completa. Normativamente, al menos, en esta etapa del
proceso “la exposición de los funcionarios judiciales debe abarcar la historia, estructura
y organigrama del GAOML( Grupos Armados Organizados al Margen de la Ley), sus
áreas de operación e influencia, fuentes de financiación, alianzas con otros sectores
políticos, militares o económicos y su modus operandi. La participación de otras
instituciones, como el grupo de memoria histórica de la CNRR, centros investigativos
de instituciones académicas, organizaciones no gubernamentales o asociaciones de
víctimas (como testigos expertos), durante esta parte de contextualización de los hechos
objeto de imputación podría contribuir a garantizar mediante los procesos penales tanto
el derecho individual de las víctimas y familiares a la verdad, como también el derecho
colectivo a la verdad por parte de la sociedad.” 715 Esta exposición más interesada en dar
714
Mientras que la realización de las versiones libres se extendió paulatinamente a varias ciudades en todo
el país, las audiencias preliminares de formulación de imputación, solicitud y medidas de aseguramiento,
imputación y medidas cautelares sobre bienes se realizan solo en Bogotá, Barranquilla y Medellín ante
Magistrados de control de garantías. Las audiencias de control de legalidad de la aceptación de cargos,
del incidente de reparación y de sentencia se llevan a cabo exclusivamente en la única Sala de
Conocimiento del Tribunal de Justicia y Paz en Bogotá.
715
Kai Ambos, Procedimiento de la Ley de Justicia y Paz (Ley 975 de 2005) y Derecho Penal
Internacional, Temis, Bogotá, 2010, p. 317
363

cuenta de un relato en torno a cómo funcionó el fenómeno paramilitar, cuáles fueron sus
causas y consecuencias se parece más a aquello que identificamos como la contribución
que un proceso de justicia transicional le puede hacer a la memoria histórica de una
sociedad.716

Sin embargo, el resultado ha sido otro. Las audiencias públicas en la práctica no son
tan públicas. Una vez que la obligación de comunicación del proceso judicial pasó de la
Fiscalía al Consejo Superior de la Judicatura, lo poco o mucho que se ganó en
estrategias efectivas de publicidad para las víctimas y los medios, se ha perdido.
Además el desgaste que implica el proceso para los funcionarios judiciales, para
aquellos que nos toca analizarlo, y por supuesto también para los medios ha significado
la pérdida de interés y de cubrimiento de esta etapa procesal, por lo que a las audiencias
terminan yendo unos cuantos observadores del proceso, muy pocas víctimas y uno que
otro periodista especializado.

No obstante, los dos primeros incidentes de reparación, última etapa del proceso antes
de proferir sentencia, pero sobre todo el primero, despertaron por lo menos por un
instante la mirada abúlica de los medios, a pesar del autismo comunicacional de los
jueces.717 El proceso de Justicia y Paz contra alias “Diego Vecino” y alias “Juancho
Dique” por su responsabilidad en la masacre de 11 campesinos en la vereda de las
Brisas, el secuestro de 7 personas en Isla Múcura y el desplazamiento de la comunidad
de Mampuján, fue el primero en desplegarse plenamente y culminar con una sentencia
definitiva. La colaboración que finalmente reinó entre postulados y fiscalía contrastó
con el enfrentamiento entre víctimas y victimarios en los incidentes de reparación.
Frente a la etapa investigativa aunque por orden de la Corte Suprema se debía procurar
contrastar la versión del postulado con el mayor número de pruebas conseguidas por el
propio ente acusador, en la práctica la primera sentencia en firme demostró que lo que
se podía imputar era lo que los mismos paramilitares confesaran. Cosa distinta sucedió,
sin duda, con las víctimas cuando llegó el incidente de reparación que, acaso
favorecidas por el empeño postrero de la Fiscalía de llegar hasta ellas y de acercarlas a
la escena judicial, se hicieron presentes, de distintas maneras, en la sala. La
adversarialidad que, en términos generales, había estado ausente de buena parte del
proceso judicial de Justicia y Paz se desplegó de repente, en forma concentrada y
dramatizada por la estrechez del espacio físico compartido, de manera que las víctimas

716
Aunque los fiscales cada vez más han entendido por qué sus escritos de imputación deben incluir un
contexto más parecido a la labor de sociólogos e historiadores, de acuerdo con funcionarios del Proyecto
Profis de la GTZ, que en particular se han encargado de colaborarle a los jueces en su función de
construir un contexto para contribuir a la memoria histórica, los jueces todavía son muy reticentes a
incluir en su análisis este tipo de elementos. Nos contaron los de Profis que los funcionarios argumentan,
no sin razón que ellos son funcionarios jurídicos y no son historiadores, cuestionando así tanto su propia
capacidad como su responsabilidad y hasta la disponibilidad de tiempo para satisfacer este derecho de la
sociedad. Por ejemplo, para la preparación del fallo del caso de Mampuján, se contrató una politóloga del
CERAC quien había trabajado en la región para construir el contexto, pero su escrito terminó siendo
utilizado por el Tribunal como un aporte a la prueba de reparación colectiva. Entrevista con (GTZ):
Alejandro Potes Jiménez, Jefe de comunicaciones y Alejandro Guerrero Torres, Asistente Jurídico. Ambos
trabajan para el proyecto PROFIS
717
Sobre las etapas del proceso judicial de Justicia y Paz ver el capítulo II de este informe.
364

pudieron por fin confrontar, cara a cara, a sus victimarios, en relación con las tres
grandes asuntos que rigen las orientaciones de la justicia transicional, los mismos que
como vimos marcaron el cubrimiento mediático: el castigo, la verdad y la reparación. Y
esta adversarialidad fue, al parecer, la que despertó a los medios y permitió que por esta
ocasión Justicia y Paz fuera otra vez noticia de última hora.718

a. “Las imputaciones son públicas pero en la práctica hay restricciones.”719

Cuando uno pasa por la Secretaría de la Sala del Tribunal de Justicia y Paz en Bogotá,
donde no entra la señal del celular se siente incomunicado. Esta es la misma sensación
que se tiene frente al proceso, ahora que finalmente llegaron las audiencias públicas.
Habíamos contado que la programación de las versiones libres que aparecen en la
página web de la Fiscalía no siempre se cumple y que en más de una ocasión las
sesiones eran canceladas sin previo aviso. Pues las audiencias públicas no aparecen
siquiera programadas en la web, aunque a veces la Fiscalía las anuncia en su página, no
sin el disgusto del Tribunal. A diferencia de la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía
que cuelga en su portal los edictos emplazatorios, las cifras del proceso, y una
recopilación de normas y sentencias, el Tribunal de Justicia y Paz todavía no cuenta con
una página web propia. Esto se puede deber a problemas de presupuesto o de falta de
personal que administre el portal.

En todo caso parecería que en esta última fase, los funcionarios judiciales encargados,
por lo menos en términos de acceso al proceso, vuelven a cobijarse con los principios de
reserva de la justicia ordinaria. El miedo de caer en los problemas de legitimidad de una
justicia espectáculo puede ser una de las razones por las cuales el Tribunal ha optado
por la poca publicidad. La comunicación de las audiencias, en efecto, se hace por los
métodos tradicionales de la publicación del edicto en el estado de la secretaría, es decir
en la cartelera que está en la Sala, en uno de los pisos subterráneos del edificio de los
Tribunales de Bogotá y Cundinamarca. A las víctimas se les comunica, además, por
otros medios. Se intenta, por lo menos, llamar a la mayoría para contarles que la
audiencia va a ocurrir, qué durará varios días, que probablemente su caso se tratará en
determinada fecha y que su presencia en la sala, en todo caso no es indispensable. A los
medios no se les dice nada, o por lo menos no lo hace el Tribunal directamente. La
Fiscalía y otros sujetos procesales que sí son comunicados de la fecha se encargan de
decirles a los periodistas, para que asistan a ciertas audiencias.

718
Los títulos de las notas periodísticas que cubrieron el primer incidente de reparación hacen evidente la
importancia del “cara a cara”. “Paras y víctimas negocian cara a cara”, [Link], 26 de abril de 2010
[Link] ; “Cara a cara de Vecino y víctimas”,
[Link], 27 de abril de 2010 [Link]
719
Reunión con el equipo de la página de Paz y derechos humanos de El Colombiano por el Grupo de
Memoria Histórica, Abril 12 de 2011
365

Una vez en la audiencia, por lo general, no se pueden tomar fotos ni hacer filmaciones.
Algunos periodistas a los que entrevistamos nos dijeron que si se enteraban de la
ocurrencia de una audiencia, iban y casi siempre los dejaban entrar. El problema estaba
cuando sacaban una cámara. Un señor se acercaba y les decía que las fotos no eran
permitidas. La razón probablemente sea la seguridad de los magistrados. En un país
donde en promedio cada semana es victimizado un funcionario judicial, es probable que
a los magistrados les preocupe que su imagen salga en televisión o en prensa. En
Medellín, algunos nos dijeron que otra razón podía ser que en la medida en que a lo
largo del proceso se crea una “camaradería entre funcionarios judiciales y postulados,
nadie quería que eso saliera fotografiado.”720

La conclusión, de acuerdo con la opinión de muchos, es que a las audiencias “No va


nadie, que el debate, que es el que se produce en las audiencias no le interesa a
nadie.”721 “Las audiencias se han vuelto puro paisaje. La sala sin nadie adentro. 722” A
pesar del panorama, ha habido interés de ciertas instituciones por hacer más públicas
estas audiencias. En el 2008, en Medellín, la CNRR junto con la Fiscalía, la Secretaría
de Gobierno de la Alcaldía de Medellín, la Alcaldía de Apartadó y la Universidad de
Antioquia gestionaron la transmisión por televisión de la primera audiencia de
imputación de cargos de alias “H.H”. La audiencia fue transmitida en directo por el
canal local Telemedellín y por varias emisoras.723

b. El desgaste que implican las audiencias ante el Tribunal

La opinión generalizada entre los periodistas que cubren Justicia y Paz y de muchos
seguidores del proceso es que “La arquitectura de Justicia y Paz está hecha para
desgastar a todo el mundo.” Y no les falta razón. El proceso judicial dispuesto por la
Ley 975, diseñado alrededor del cumplimiento del derecho de defensa y demás
garantías para el postulado y para las víctimas, supone la repetición hasta el cansancio
de lo que desde las versiones libres vienen diciendo los postulados. Las audiencias
preliminares ante el juez de garantías, y las de imputación y legalización de cargos ante
el Tribunal, suponen la repetición de los delitos confesados por los paramilitares en las
versiones y los pocos que se hayan descubierto en la investigación de la Fiscalía para
presentarlos ante la defensa y los jueces.724

720
Entrevistas con periodistas en Medellín, Abril de 2011
721
Reunión con la Unidad de Fiscalías de Justicia y Paz por el Grupo de Memoria Histórica, Diciembre
17, 2010
722
Entrevista con Glemis Mogollón por el Grupo de Memoria Histórica, Abril de 2011
723
“Haber cometido 192 asesinatos reconocerá el desmovilizado paramilitar H.H”, El Tiempo, 27 de
octubre de 2008
[Link]
724
Ver capítulo II del Informe.
366

La noticia que El Tiempo registró de la audiencia de imputación de alias H.H, que,


porque iba a ser televisada, era esperada por los medios y por las víctimas, narra:

“Con la presencia de diez víctimas comenzó esta tarde en Medellín la imputación


parcial de cargos al ex jefe paramilitar de los bloques 'Bananero' y Calima Ever Velosa
alias 'HH' o 'Carepollo'. El fiscal 17 de la Unidad de Justicia y Paz empezó a
mencionar la responsabilidad que 'HH' habría tenido en 97 hechos con 192 víctimas,
pero está previsto que esta diligencia vaya hasta el viernes. Entre los cargos figuran
desaparición forzada, homicidio agravado en persona protegida y reclutamiento de
menores. Todos estos crímenes ya fueron aceptados por éste en las 15 jornadas de
versión libre a las cuales ha asistido hasta ahora. La audiencia comenzó a la 1:15 p.m.,
con 15 minutos de retraso, en el edificio de justicia Rodrigo Lara Bonilla, en pleno
centro de Medellín.”725

Lo rescatado por la noticia, que seguramente fue lo que el periodista encargado pudo
resumir de horas de lectura de los delitos cometidos por el postulado fue la cantidad de
crímenes. Aunque esto puede ser importante, los números no dicen mucho sobre el
cómo y el por qué de la violencia, preguntas que supuestamente iban a ser respondidas
en esta parte del proceso después que la versión de los postulados fuera contrastada con
más fuentes. Un funcionario de prensa de la misma Fiscalía nos contó: “Se está
repitiendo mucha información en las audiencias públicas que se ha dicho en las
versiones libres, y eso ya no llama la atención de los medios. No es un problema de
interés sino de infraestructura. La Judicatura no tiene la logística, infraestructura o la
visión para hacer publicidad.”726 Pero es que aunque quisieran hacer una audiencia más
mediática, los procedimientos jurídicos requieren de la repetición para ser legítimos. Lo
que pasa con el interés de los medios es que, habiendo transcurrido más de cuatro años
desde la primera versión libre, la información que se produce en las audiencias públicas
deja de ser apetecible para los periodistas. Ya no hay posibilidad de exclusividad en lo
que salga de las audiencias. La lista de delitos ya ha sido dicha en otras oportunidades.
Además en estas audiencias, con excepción del incidente de reparación, por lo general
no existe la intervención de otros actores que permitirían enriquecer el relato que se ha
contado. Arturo Guerrero, periodista y tallerista de Medios para la Paz cree que
precisamente por la estructura del procedimiento judicial no se encuentran historias
sobresalientes que cubran las audiencias como tales, sino que las que sobresalen son las
investigaciones independientes que surgen a partir del proceso. “(…) hay un gran
desbalance en el cubrimiento de información relacionada al proceso de Justicia y Paz.
Hay mucha más información que se produce por cuenta propia (investigación) que la
que proviene y se aprovecha directamente de las audiencias.” 727 Eso podría obedecer,
argumenta, a criterios de redacción periodístico. Los periodistas buscan información

725
“Haber cometido 192 asesinatos reconocerá el desmovilizado paramilitar H.H”, El Tiempo, 27 de
octubre de 2008
[Link]
726
Entrevista con funcionario de la Fiscalía por el Grupo de Memoria Histórica, abril de 2011
727
Entrevista con Arturo Guerrero – Tallerista de Medios por la Paz por el Grupo de Memoria Histórica,
16 Diciembre 2010
367

reveladora/desconocida, “no hay ninguna gracia en escribir sobre hechos que ya se


conocen o que se repiten en los demás medios, como suele pasar con Justicia y
Paz.”728En efecto, la mayoría de los premios que se han ganado periodistas relacionados
con Justicia y Paz son por investigaciones que resultan en historias como las series que
ha publicado El Heraldo sobre las víctimas de la Costa Caribe. El caso de la multimedia
del incidente de reparación de Mampuján que hizo Verdad Abierta es una excepción. 729
Y es que como veremos en seguida, quizás son los incidentes de reparación los que
dentro de la cadena de audiencias cambian de formato y permiten que Justicia y Paz
vuelva a ser noticia.

c. Los incidentes de reparación

Contrario al resto de audiencias públicas, los incidentes de reparación son el momento


en que el proceso incluye la participación directa de más instituciones y de las víctimas.
Hasta julio de 2011 sólo se han realizado dos incidentes de reparación: El primero fue el
incidente contra Edwar Cobos alias “Diego Vecino” y Uber Banquéz alias “Juancho
Dique” en abril de 2010. El incidente trató sobre el desplazamiento de Mampuján, la
masacre a 11 campesinos en la vereda de las Brisas y el secuestro de varias personas en
Isla Múcura. El segundo fue contra Jorge Iván Laverde alias El Iguano en julio de 2010
y trató sobre 32 casos de homicidios a funcionarios públicos de Cúcuta y a población
del barrio Juan Atalaya también en Cúcuta.730 Ambos incidentes fueron retransmitidos
en directo a las comunidades afectadas. Mientras, el primero se transmitió en Cartagena,
Santa Rosa de Mampuján y San Cayetano, el segundo se transmitió en Cúcuta.

Aunque los hechos delictivos presentados en el incidente puedan ser los mismos
dichos, hasta la saciedad, en audiencias previas, lo particular y lo que en últimas ha
generado el despertar del interés mediático en el proceso, se encuentra en su puesta en
escena. El incidente de reparación es el momento en el cual las víctimas logran
presentar sus pretensiones de reparación, es decir, manifiestan qué es lo que quieren y
consideran qué deben obtener de los ex paramilitares. En palabras de la presidenta del
Tribunal, la magistrada Uldi Teresa Jiménez, el sentido de la audiencia es garantizar los
derechos de las víctimas y restablecer su dignidad.731 Probablemente por este objetivo es
que los incidentes de reparación se parecen tanto a los juicios que vemos en televisión
donde hay confrontación entre las partes, en este caso entre las víctimas y los
victimarios. Este encuentro permite poner en escena no sólo las luchas por la
728
Entrevista con Arturo Guerrero – Tallerista de Medios por la Paz por el Grupo de Memoria Histórica,
16 Diciembre 2010
729
Especial: La primera condena de Justicia y Paz, [Link], 29 de junio de 2010. Tomado de:
[Link]
730
Este último incidente de reparación está reseñado en detalle en el capitulo II de este informe en lo que
toca a la Talanquera de Justicia y Paz.
731
Citado por, Michael Reed, “Sobre las reparaciones en el caso Mampuján”, El Colombiano, 29 de abril
de 2010.
368

reparación, sino que se vuelve a las disputas por la verdad y la justicia. Es en este
momento del proceso judicial cuando las víctimas, que han estado por lo general
calladas en las demás etapas del proceso, se pueden oír. Discusiones sobre los hechos,
acompañadas de peticiones y aceptaciones o negaciones de perdón hacen del incidente
un lugar lleno de emociones. Sobretodo en el cubrimiento del primer incidente de
reparación fueron estas emociones las que captaron la atención de los periodistas.

De acuerdo, con Ayda Martínez funcionaria del Área de Comunicaciones de la CNRR,


“Algo que el área de reconciliación – de la misma institución- ha visto con mucha
preocupación en el cubrimiento de las versiones libres desde el inicio, pero luego
también con los incidentes de reparación ha sido la representación de hechos/incidentes
simbólicos, como es un abrazo entre víctima y victimario, o la entrega de una biblia a un
victimario por parte de una víctima, por la reconciliación. Estos hechos simbólicos son
muy vendedores para los medios y aunque no necesariamente sea la intención del
medio, le hacen pensar a la audiencia que hay reconciliación y por ende este ha sido un
proceso exitoso, cuando en la realidad es que la reconciliación es un proceso mucho
más complejo que eso. ”732 Insiste la funcionaria en que este tratamiento atenta contra la
dignidad de las víctimas y por eso este ha sido un tema recurrente en los talleres a
periodistas ofrecidos por la CNRR.

Aunque este sea un riesgo siempre implicado en el cubrimiento de los incidentes,


quizás sea en el encuentro discursivo entre víctimas y victimarios en torno a episodios
de la verdad, y a la posibilidad del perdón y de la reconciliación, donde se pueda ubicar
un momento de catarsis y el lugar donde la sociedad pueda aprender más sobre el
proceso. Por eso, aunque no se ha vuelto a discutir sobre la posibilidad de transmitir
por televisión las audiencias, quizás valga la pena hacer el esfuerzo institucional de
transmitir los incidentes de reparación.

A pesar de los retos investigativos de la Fiscalía, de los debates sobre la credibilidad


que han tenido las versiones de los paramilitares y de las profundas crisis de legitimidad
del proceso, finalmente ha sido en los incidentes de reparación y en las respectivas
sentencias que los han sucedido en donde ha culminado y se ha sustentado la verdad que
Justicia y Paz ha develado sobre el paramilitarismo.

La sentencia conocida como la de Mampuján fruto del primero de los incidentes de


reparación de la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia 733 que en
términos generales ratificó la sentencia de primera instancia de la Sala de Justicia y Paz
del Tribunal Superior de Bogotá es la primera que hace tránsito a cosa juzgada,
transcurridos casi ocho años desde cuando comenzó el muy accidentado y cuestionado
proceso de la ley de Justicia y Paz. Se trata con ello de una sentencia que tiene una
importancia especial por cuanto concentra la mirada vigilante de muchos y da la medida

732
Entrevista Ayda Martinez – Comunicaciones y Prensa CNRR (Encargada de los talleres para
periodistas sobre JP) por el Grupo de Memoria Histórica, Diciembre 2010
733
Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, Sentencia de 27 de abril de 2011, Proceso 34547,
Postulados: Edgar Cobos Téllez y Uber Banquez Martínez.
369

de lo que la sociedad colombiana puede esperar a futuro de su aparato de justicia


transicional.

Pues bien, tanto en la escena judicial como en la escena mediática, la sentencia de


Mampuján fue tan necesaria como problemática, necesaria porque, después de abortada
la sentencia de “el Loro”, de ella dependía la legitimidad de todo el proceso de Justicia
y Paz, y aún del proceso de negociaciones entre el Gobierno Uribe y las AUC, y
problemática porque en ella resulta tanto o más importante lo que se calla que lo que se
dice en ella y sobre ella. Tumbar la sentencia de primera instancia en el caso de
Mampuján habría tenido costos enormes. Al fin y al cabo se trataba del primer caso
entre casi un millar que habiendo sorteado todos los obstáculos de un macro-proceso
judicial lento y pobre en resultados por lo menos en lo que atañe a número de sentencias
definitivas. Por eso, la presión silenciosa para que la Corte le dijera sí al Tribunal era
enorme.

En ese sentido, resulta explicable que asuntos como el hecho que en el incidente de
reparación, el juez de primera instancia no haya llamado al Estado como litisconsorte
necesario, a pesar de que le habría de corresponder a éste, por lo menos de manera
subsidiaria, indemnizar a las víctimas, o como el hecho que la Sala de Justicia y Paz
haya decidido tazar las indemnizaciones judiciales siguiendo criterios subsidiarios de
equidad y no criterios principales de ley, hayan sido calificados como defectos no
sustanciales y subsanables. Era la única manera de preservar la sentencia. Había que
salvar el proceso de Justicia y Paz, para, con el cambio de Gobierno y después de
hacerle alguna reingeniería que lo des-ordinarice y le devuelva su carácter
extraordinario, le otorgue un segundo aire y le permita rendir sus frutos. Y es que si bien
el proceso de Justicia y Paz ha alcanzado una peculiar y muy importante legitimidad no-
intencional en clave de verdad, en la medida en que las revelaciones de los postulados
confesos han permitido desplazar el centro focal desde la iluminación exclusiva de las
responsabilidades de los actores armados no estatales, pero sobre todo de los
paramilitares, hacia la iluminación de la zona de la responsabilidad parcial histórica del
Estado, ello no es suficiente. El país, a pesar del cansancio de los años, sigue a la espera
de que se haga una justicia punitiva menguada y ciertamente compensada con verdades
y reparaciones, pero justicia al fin y al cabo.

En sus respectivas sentencias sobre el caso de Mampuján, tanto la Corte como el


Tribunal, se la jugaron por representarse la violencia de acuerdo con lo que hasta el
momento se había tomado como la verdad del paramilitarismo. Volvieron a poner sobre
la mesa cómo la justicia y la sociedad identificarían a los victimarios, pero sobre todo a
las víctimas. En este sentido el caso de las masacres y demás atropellos injustificables
que padecieron las comunidades de la región de los Montes de María, a manos de
distintas estructuras militares del llamado bloque Norte de las AUC, fue muestra de la
tragedia humana que padeció Colombia y que aún hoy padece. Pero detrás del recuento
de la barbarie de acuerdo con el cual existieron unas personas inocentes cruelmente
victimizadas por un grupo de sanguinarios asesinos –lo que sin duda tiene mucho de
cierto-, las sentencias del Tribunal y en mayor medida la de la Corte no presentaron las
370

situaciones de colapso de los roles del victimario y de la víctima que casos como el de
Mampuján también permiten ilustrar. Al mismo tiempo los recuentos mediáticos que se
hicieron de las sentencias reprodujeron los hallazgos de la justicia y reafirmaron la
representación en blanco y negro del conflicto armado. Inclusive cuando los mismos
medios publicaron testimonios que permitirían dar cuenta de las diferentes formas en las
que los papeles jugados por las víctimas y los victimarios se confunden en la guerra
colombiana las interpretaciones de los periodistas optaron por darle la razón a la
justicia.

Fue así como la denuncia que algunas víctimas, no sin razón, hicieron en ese primer
incidente de reparación de acuerdo con la cual exigieron que se reconociera su
inocencia y se “limpiara” su nombre a través de la retractación de los postulados, de
algunos miembros del estado y de algunos medios sobre su calidad de guerrilleros, se
convirtió en uno de los asuntos que más atención mediática recibió. A la gran pregunta
de las víctimas, relatada por los medios cómo “¿Por qué dijeron que todos eramos
guerrilleros?”, las respuestas dadas en el proceso judicial y repetidas en el relato
mediático giraron en torno a la idea de que todo había sido un error. 734 Al lado del azar y
la ceguera producida por la misma guerra, justificaciones argumentadas por los mismos
postulados, se reafirmó la idea de que el fenómeno paramilitar había sido un exceso de
barbarie y de corrupción. Una vez más, como vimos anteriormente la política
antisubversiva de los paramilitares fue obviada para mostrar que sus actividades habían
sido producto de un gran error que demostraba que el actuar paramilitar nunca fue de
autodefensa sino de empresa criminal, en la cual las diferencias entre víctimas y
victimarios eran claramente reconocibles. Y con este hilo argumentativo se dejó de un
lado una vez más la pregunta por la legitimidad de las autodefensas y con esta la
deslegitimación del paramilitarismo en todas sus facetas.

Aunque los “grises” en la violencia son situaciones que resultan difíciles de reconocer
ignorarlas puede implicar desconocer una parte muy importante de la verdad de lo
ocurrido en el país, impidiendo la opción de que el paramilitarismo sea deslegitimado
no sólo por sus excesos de corrupción y de barbarie sino también por su propósito
antisubversivo. En últimas invisibilizar la posible condición de algunas víctimas que
aunque indefensas también son parte en el conflicto, imposibilita reconstruir la verdad
del conflicto armado en todas sus esferas y etapas. Esto puede resultar muy
contraproducente para el fin último de reconciliación momento en el cual la sociedad
tendrá necesariamente que identificarse no sólo con las víctimas, sino lo que pueda ser
más importante con el victimario. Sólo cuando esto ocurra podrá pensarse en términos
de responsabilidades colectivas.
734
“Para los campesinos de Mampuján, que vieron a los suyos masacrados y abandonaron sus tierras, lo
que más daño les hace es que aún los señalen como guerrilleros a pesar de que en Mampuján ni ‘paras’ ni
fuerza pública encontraron campamentos de las Farc. En estos diez años han tratado de limpiar su
nombre, de rescatar su honra, y esa tal vez ha sido la prueba más difícil. Por eso uno de los puntos más
importantes es que la justicia, los ‘paras’ y el Estado rechace esas acusaciones y que así se restablezca la
verdad.”
En: “Especial: La primera condena de Justicia y Paz”, [Link], 29 de junio de 2010
[Link]
371

Sin duda exageraban y mentían los paramilitares que se hicieron presentes en San
Cayetano, Mampuján, Isla Múcura, y comunidades aledañas cuando obnubilados por su
odio ideológico a la guerrilla, y para justificar la saña y la crueldad con las cuales se
volcaron sobre ellos como bestias salvajes, alegaban que las comunidades campesinas
de los Montes de María eran comunidades de apoyo a las guerrillas que circulaban por
la región y que se trataba de lugares de descanso y de refugio en los cuales habitaban
sobre todo los padres, los hermanos y las novias de los guerrilleros. No cabe duda de
que la inmensa mayoría de las víctimas del terror paramilitar que asoló la región fueron
gentes sin ningún tipo de culpa en su propia victimización. No es, sin embargo,
completamente cierto que las guerrillas, debido a su inserción más bien tardía, y a su
falta de arraigos políticos y sociales en la zona, y sobre todo a su carácter de máquina
militar auto-contenida y trashumante, no tenían sino relaciones coactivas con la
población.

La sentencia de Mampuján reproduce y refuerza la idea de que en casos como los


vividos por esta comunidad, los campos y los roles de los victimarios y las víctimas
estuvieron completamente separados, de manera que las víctimas que padecieron los
atropellos de la máquina paramilitar no sólo eran víctimas indefensas sino además
completa y unánimemente inocentes. Tanto los relatos humanitarios que circulan como
la sentencia, se refuerzan recíprocamente en su representación de las víctimas y de los
victimarios como figuras talladas en blanco y negro, y sin rastros de gris.

Y sin embargo, se sabe, más por rumores que por declaraciones, que no todo era tan
perfecto y que tanto entre los victimarios como entre las víctimas hubo figuras de las
que Primo Levy habría llamado de “zona gris”, verdaderos innombrables, o nombrables
solamente después de haber sido purificados y exaltados a la condición de “víctimas
perfectas”.735

Pues bien, la sentencia de Mampuján, y los relatos mediáticos que acompañaron el


proceso, sin duda sin proponérselo, cumplieron para la pequeña y atribulada comunidad
de los Montes de María esa función purificadora. Durante el incidente de reparación que
finalmente condujo a la sentencia que condenó a los comandantes del bloque Montes de
María y del frente Canal del Dique de las autodefensas, víctimas y representantes de
víctimas reclamaron una y otra vez que la justicia, como parte de la reparación
simbólica y de la dignificación a la que tenían derecho, protegiera su buen nombre,
limpiándolo de toda sospecha de culpa en su propia victimización. Esa reivindicación
les fue concedida por el tribunal de primera instancia, y les fue ratificada por la Corte
Suprema. Así, en el parágrafo 11 de la parte resolutiva de la Sentencia, se proclama,
como una verdad normativa, estabilizada contra-fácticamente a través de la cosa
juzgada contra maledicencias y rumores abusivos: “Adicionar a la sentencia recurrida
para indicar que en este trámite no obra elemento alguno de juicio a partir del cual
puedan atribuirse antecedentes penales como integrantes de organizaciones guerrilleras
o por tener vínculos con ellas, a quienes para el 10 y 11 de marzo de 2000 habitaban los

735
Primo Levi, Deber de Memoria, Libros del Zorzal, Buenos Aires, 2006.
372

corregimientos de Mampuján y San Cayetano, en especial respecto de las once víctimas


del delito de homicidio en la vereda Las Brisas.”736

Y sin embargo, contaba hace unos meses un alto funcionario del Gobierno Uribe, quien
por razón de su oficio conversó muchas veces y entabló una relación de alguna
confianza con alias Diego Vecino mientras éste estuvo preso en la cárcel de la Picota a
la espera de que se le resolviera su situación jurídica, que en alguna ocasión el jefe
paramilitar le dijo, palabras más palabras menos, Dr. Fulano, es verdad que yo autoricé
que contingentes paramilitares se abalanzaran a sangre y fuego sobre la comunidad de
Mampuján, pero lo hice porque a mí me habían tenido secuestrado en ese lugar. 737 Decía
nuestro funcionario que días después tuvo la oportunidad de reunirse con las víctimas de
dicha comunidad y que les preguntó si era verdad lo que decía Vecino. Y que algunas de
ellas, con mucho coraje y honestidad, le contestaron que sí, que era verdad y que
estaban dispuestas a pedir perdón. Pues bien, cómo pasaban los días sin que el Dr.
fulano hubiera vuelto a saber de la oferta, le preguntó a las “víctimas arrepentidas” que
en que había parado la cosa, y la respuesta que recibió esta vez fue que habían
consultado con sus abogados y que éstos, sin duda con muy buen criterio jurídico, les
dijeron que pedir perdón sería una forma de auto-incriminarse y que mejor guardaran
silencio. Y como era de esperarse después de aquella explicación, el asunto paró allí. A
pesar de que el DIH enseña que finalmente las víctimas son víctimas porque son
indefensas y no porque son inocentes, el riesgo de que el derecho penal, encarnado en
algún funcionario acucioso, las pudiera perseguir por su responsabilidad en su propia
desgracia, determinó que para mejor protegerlas contra una suerte de “segunda
victimización”, esta vez judicial, y en cualquier caso, contra toda justificación del
victimario, se quedaran calladas.

En general y no solamente en el ámbito judicial, sino también en la escena mediática,


los discursos humanitarios están estructurados sobre la imagen de una víctima inocente
y perfecta, y sobre el ocultamiento concomitante de lo que Erika Bouris denomina “una
víctima política compleja”.738 Y la explicación para ello es la misma, se cree y en parte –
pero sólo en parte- con razón, que esa es la mejor manera de protegerlas, pero así
mismo, de establecer quién es el malo. Para que las figuras ambivalentes de la zona gris
puedan dar un paso adelante y salir de la oscuridad a que las condena la buena voluntad
de los activistas humanitarios y de los litigantes, sería necesario que el derecho
estableciera, como un mecanismo de compensación de culpas como los que suelen
acompañar los modelos de co-responsabilidad propios de las situaciones de “riña”, que
se trata ciertamente de víctimas que han tenido alguna culpa en su desgracia, pero que la
han pagado con su sufrimiento. Infortunadamente esa fórmula únicamente sobrevive
-para las víctimas- en el mundo de las pequeñas causas de la justicia restaurativa, pero
736
Punto 11 de la parte resolutiva de la sentencia. Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,
Sentencia de 27 de abril de 2011, Proceso 34547, Postulados: Edgar Cobos Téllez y Uber Banquez
Martínez.
737
Después del incidente de reparación alias Diego Vecino le alcanzó a decir a Memoria Histórica que
entre las personas que asistieron a las retransmisiones del incidente en Santa Rosa de Mampuján y San
Cayetano había reconocido a algunos de los que los guerrilleros que lo mantuvieron secuestrado.
738
Erica Bouris, Complex political victims, Kumarian Press, Bloomfield, 2007.
373

fue expulsada del derecho formal –para los victimarios- mediante la expulsión –
interesada- de la defensa de tu quoque en los grandes juicios de Nuremberg.

El caso de la violencia bélica en la región de Montes de María no solamente nos habla,


desde los silencios narrativos que lo circundan, del colapso existencial de los roles del
victimario y de la víctima, sino también de la cercanía social entre ambos. En el marco
de una escena asombrosa en la cual los asistentes pudimos observar de todo, incluidas
víctimas que biblia en mano atravesaron de repente las barreras invisibles que marcan
los espacios dentro de los cuales se despliegan los roles judiciales en la sala de
audiencias de Justicia y Paz en Bogotá, para acercarse a sus victimarios y abrazarlos,
después de haberlos inquirido hasta la desesperación para que confesaran delitos todavía
inconfesados, sucedió que a través de múltiples acusaciones, unas presenciales y otras
mediante video-conferencia, víctimas y representantes de víctimas, pusieron a alias
Diego Vecino contra los palos. Habiéndole exigido una y otra vez que confesara que él
era el encapuchado que durante la masacre de “Las Brisas”, en San Cayetano, había
señalado a las personas que fueron sacrificadas, Alias Diego Vecino, acaso más que
arrepentido –a pesar de que hay quienes dicen que se trata de un hombre profundamente
arrepentido- aterrado de que su confesión estuviera siendo puesta en duda de forma
sistemática por las víctimas de manera que pudieran los jueces caer en la tentación de
querer sacarlo de Justicia y Paz en las postrimerías del proceso, les contestó que no que
no era él y que por favor tuvieran en cuenta que entre las tropas paramilitares que
habían incursionado en la región habían muchos lugareños que no queriendo ser
reconocidos por los suyos, usaban pasamontañas. La guerra en la zona parece haber
sido, por lo menos en parte, un asunto de vecinos contra vecinos y de parientes contra
parientes.

El caso de Mampuján da lugar a que por lo menos se llame la atención sobre dos tipos
de víctimas complejas. En la sentencia se reconoció como víctimas, sin ningún reparo, a
seis lugareños que fueron secuestrados por los mismos paramilitares a los que se les
exigió como pago para su libertad que señalaran el camino a la comunidad de Las
Brisas. Seguramente por la coacción vivida y por su misma desgracia estos seis
informantes fueron catalogados como víctimas e indemnizados sin distingo de
condiciones. No corrió la misma suerte el individuo que después del incidente de
reparación fue llamado “la víctima número doce”.

En el entendido de que sobre la base de imputaciones parciales los jueces condenarían


a alias Diego Vecino y a alias Juancho Dique por apenas once homicidios, en el
incidente de reparación se discutió sobre la existencia de “la víctima número doce”. Por
lo avanzado del proceso la misma Fiscalía decidió no incluir a los familiares de esta
persona en la lista de víctimas arguyendo que para hacerlo habría que surtir las demás
etapas procesales. Esta nueva víctima se trataba de un miembro de la comunidad de
Mampuján que operó como “señalador” de los suyos y que habiéndose presentado ante
los paramilitares para cobrar la recompensa que le debían por haber cumplido con su
promesa, fue sumariamente asesinado. Este caso nos pone ante las preguntas de si
estamos frente a un victimario a una víctima. Sin duda frente a lo uno y lo otro. Y por
374

ello en el sentido más fuerte del término, frente a un innombrable. Haberlo listado como
víctima en el marco del proceso de Justicia y Paz habría significado una afrenta contra
las víctimas inocentes que muy seguramente fueron la inmensa mayoría. Pero haberlo
tratado como simple victimario habría implicado igualmente un contra-sentido desde el
punto de vista del derecho humanitario. En suma, hasta el momento de la sentencia, no
existió.739

La sentencia de Mampuján nos confirma que al derecho penal le cuesta trabajo lidiar
con las figuras de la zona gris. Su lógica binaria prefiere las narrativas en blanco y
negro. En cualquier caso, la idea de que la violencia que asoló Montes de María fue
apenas una doble violencia vertical, una simple guerra de guerrillas y de paras contra la
población civil no le hace honor, por lo menos no del todo, a la realidad. Representarse
lo sucedido en los términos de una separación tajante de los campos de los victimarios y
de las víctimas tiene algo de ficción ¿Cuánto? Difícil saberlo. Así las cosas, no tiene por
qué extrañarnos que durante el incidente de reparación, en medio de la audiencia a la
cual ya hicimos alusión cuando dijimos que las víctimas y sus representantes lo
pusieron entre los palos a punta de preguntarle que si él había sido el encapuchado de
“Las Brisas”, Vecino haya terminado por decir, después de reiterar en vano y hasta el
cansancio que no era él, pero que si con ello contribuía a darles tranquilidad de espíritu
y sosiego, él estaba dispuesto a decir que sí, que él era el encapuchado. Fue un momento
impresionante. Quienes hasta ese momento habíamos estado observando las reacciones
de un asesino confeso y que se revolvía en su silla como bestia enjaulada, estuvimos de
repente frente a una suerte de “Cristo” dispuesto a cargar, sin sombra de culpa pero
lleno de una voluntad redentora, con todos los pecados del mundo. Hasta la magistrada
que dirigía la audiencia pareció sentir pudor religioso e intervino rápidamente para
decirle que no era para tanto. Así, la confesión mentirosa de Vecino se superpuso al
cuadro parcialmente ficcional de lo sucedido.

Hay quienes afirman, no sin esgrimir algunas buenas razones, que aquello de que
existen figuras de zona gris es verdad, pero que es parte de una periferia
representacional que puede legítimamente ser ignorada si la narrativa central de la
verdad y la memoria transicionales están ocupadas por un relato justo y que ponga en
blanco y negro los buenos y los malos, y que permita con ello una suerte de “revolución
judicial” que demuestre que no haya sido en vano la sangre derramada por las víctimas
de los crímenes de Estado y que contribuya a través del empoderamiento de los más
débiles revertir por lo menos en parte injusticias estructurales como la representada en
739
Al respecto, de acuerdo con la entrevista realizada por el Grupo de Memoria Histórica a la fiscal del
caso, Yolanda Gómez, para el momento del incidente de reparación esta persona no representaba un
problema puesto que era claro que por lo avanzado del proceso no se podía incluir a última hora entre la
lista de víctimas. Su caso habría que tratarlo en otra ocasión. En la misma entrevista se habló de la
dificultad de establecer el carácter de víctima o victimario de esta persona. Mientras se dijo que la misma
comunidad de víctimas quiso incluir a los familiares de esta persona como parte de la reparación por
razones de solidaridad con sus vecinos, los investigadores de Memoria Histórica y la misma Fiscal
arguyeron que este individuo no podía ser considerado una víctima, que más bien había que evaluarse su
participación en el delito ya fuera como coautor o copartícipe. Precisamente por esta certeza de su calidad
de victimario concluyeron los asistentes que la mejor opción era excluir este caso del incidente puesto que
hubiera repercutido negativamente en lo que se probara sobre la comunidad de víctimas de Mampuján.
375

la espantosa contra-reforma agraria y en la contra-revolución triunfante de derecha que


nos legó la guerra. La verdad, sin embargo, es que una memoria histórica oficial que
parta de la premisa de una separación tajante de los campos de los victimarios y las
víctimas acaso tiene que ver más con la continuación de la guerra por otros medios que
con la verdad de lo sucedido y muchísimo menos con la paz y la reconciliación, y que
puede resultar, en consecuencia y a la postre, polarizante.

Puesto de esta manera, resulta comprensible, de cara una violencia paramilitar que en
parte se puso el traje mentiroso de la ideología anti-subversiva para despojar de sus
tierras a campesinos indefensos –no siempre inocentes-, que uno se diga “no importa
que se invisibilicen las simpatías y colaboraciones de algunos de ellos con la guerrilla y
en general, que se oculte cualquier vestigio de culpa de la víctima. Mientras más
claramente separados queden los campos del victimario y la víctima en las narrativas
sobre lo que sucedió y por qué sucedió, mejor se sustenta la causa de las víctimas,
mayor puede ser su empoderamiento –vía purificación y sacralización- y en
consecuencia mayor también la debilidad de la posición del victimario.” Y lo que es
finalmente más importante, “el relato en blanco y negro y sin grises que le hagan ruido a
la justicia de la causa, deberá conducir, en último término, en que se incremente por lo
menos un poco la probabilidad de éxito de los procesos de restitución y de reparación,
en general. Ello, con mayor razón, en un mundo hostil donde los testaferros y demás
beneficiarios de los despojadores están haciendo todo lo que está en sus manos –
inclusive seguir matando- para preservar las tierras que se robaron a mano armada
contra la voluntad gubernamental de regresarlas a sus legítimos propietarios y
poseedores.”

La gran pregunta es entonces, ¿tiene sentido, o resulta contraproducente poner la verdad


al servicio de una causa justa, y no simplemente al servicio de sí misma? Abrirle la
puerta a la instrumentalización de la verdad en servicio de la justicia es peligroso. Acaso
se trata de un agujero que tiende a convertirse en una tronera. Volver del todo
inexplicable al victimario a través de la invisibilización de las culpas de sus víctimas
puede favorecer que, contrario a lo que se espera, la gente que se identifica con el
victimario no tenga oportunidad de ver destruidas en un diálogo argumentativo con la
sociedad, sus razones para identificarse con él y lo siga viendo con convicción reforzada
por la injusticia del silenciamiento de sus razones, como el bueno de la película.
Invisibilizar del todo la culpa de la víctima –donde la hay- favorece sin duda que los
victimarios que le han apostado a un proceso como el de Justicia y Paz con alguna
lealtad sientan que con ellos se está perpetrando una injusticia, de manera que sigan en
pie de guerra y no de reconciliación con sus víctimas ni con la sociedad. Y lo peor, ocho
años de cárcel no son gran cosa, de manera que dentro de poco tiempo la sociedad
tendría que recibir en su seno gente profundamente resentida a la cual el proceso de la
justicia transicional no le enseñó el valor de la justicia y en general, no le sirvió para
nada.
376

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