EL REY MIDAS
En un lejano país vivía un rey que lo que más deseaba era ser
rico, sumamente rico. Se llamaba Midas.
Aunque en su palacio tenía muchas riquezas, el rey Midas
siempre se lamentaba de no tener más.
Cuando comía, miraba el plato y pensaba: “Me gustaría que fuera
de oro!”. Cuando escribía una carta, decía:
Un rey como yo debería tener un lápiz de oro puro.
Tocaba los muebles con deprecio diciendo:
¡Sólo son de madera!
Un día en que se estaba quejando, como de costumbre, se le
apareció un hada que le dijo:
De ahora en adelante, todo lo que toques se convertirá en oro.
Y desapareció.
El rey Midas. Loco de alegría, empezó a transformar en oro
todo lo que tenía a su alrededor: sillas, mesas, lámparas, y hasta
los zapatos que llevaba puestos.
De tanto trabajar, empezó a sentir hambre. Tocó una campanita de
oro y de inmediato le trajeron de comer. Eran sus pasteles
preferidos. El rey Midas se los llevó a la boca pero, ¡que espantoso!
Se convirtieron en oro.
Todos los sirvientes corrieron a cambiarle los alimentos, pero todo
fue inútil. Apenas el rey los tocaba, se transformaban en un duro
pedazo de oro.
El rey tenía hambre y sed. No podía comer ni beber, porque el
agua también se convertía en oro apenas sus labios la tocaban.
Muy triste, el rey comenzó a llorar, pero lloraba lágrimas de oro.
Buscó un gran pañuelo para sonarse, pero el género se convirtió en
oro.
En ese momento, entró corriendo su hijita a abrazarlo. El rey
gritó:
¡No, hijita, no!
Pero era tarde. La niña se había convertido en una estatua de oro.
Desesperado, el rey empezó a llamar al hada con grandes gritos.
El hada apareció y le dijo:
Ahora que eres tan rico, seguramente serás más feliz.
Pero el rey le suplicó que le quitara ese poder y le devolviera a
su hijita.
El hada le dijo:
Volverás a ser un hombre común y corriente.
El rey contestó:
Eso es lo único que quiero.
El hada así lo hizo, y desde entonces el rey Midas fue feliz.
Podía comer y beber, y tenía a su lado a toda su familia. Sin
embargo, había una cosa que no soportaba. ¿Sabes qué era? La
palabra “oro”.