LA QUIMICA DEL AMOR
Esa especie de fascinación que hace que dos seres se queden "enganchados"
con gran necesidad de interactuar y conocerse más se le llama "La química del
amor".
Se refiere a un conjunto de reacciones emocionales en donde hay descargas
neuronales(electricidad)) y hormonales(sustancias químicas como dopamina y
norepinefrina y bajos niveles de serotonina) además de ácidos, gases y
[Link] ellos se mezclan creando una revolución interna que convierte lo
racional en irracional, la prudencia en torpeza y la serenidad en nerviosismo.
Son reacciones que explican buena parte de los signos del enamoramiento.
DE LA EMOCIÓN DEL ENAMORAMIENTO
Los hombres, son los que parecen ser más susceptibles a la acción de las sustancias asociadas al
amor. Ellos se enamoran más rápida y fácilmente que las mujeres.
El verdadero enamoramiento parece ser que sobreviene cuando se produce en el cerebro la
FENILETILAMINA, compuesto orgánico de la familia de las anfetaminas que tiene la capacidad de
aumentar la energía física y la lucidez mental.
El cerebro responde a tal compuesto con la secreción de dopamina(inhibe el apetito),
norepinefrina y oxitocina, provocando que los enamorados puedan permanecer horas
conquetéandose, haciendo el amor o conversando sin sensación alguna de cansancio o sueño.
Estos compuestos ayudan a forjar lazos permanentes entre la pareja tras la primera oleada de
emoción y por si fuera poco hasta fortalecen el sistema inmunológico. En caso contrario, a las
personas que tienen menos receptores cerebrales de los que se necesitan para recibir la
oxitocina, se les dificulta establecer lazos permanentes con su pareja.
Lamentablemente el período de enamoramiento no es eterno, perdura de 2 a 3 años, incluso a
veces más, pero al final la atracción bioquímica decae. Con el tiempo el organismo se va
haciendo resistente a los efectos de estas sustancias.
Es entonces cuando comienza una segunda fase donde están presentes otro tipo de sustancias
químicas como las endorfinas de estructura similar a la de la morfina y otros opiáceos; los que
confieren la sensación común de seguridad, comodidad y paz, dando lugar a la etapa del apego.
LA QUIMICA EN EL SEXO
La química también interviene cuando la persona se siente atraída
sexualmente por otra. Su cerebro envía una señal química a la hipófisis,
provocando la liberación de hormonas sexuales (estrógenos y
progesterona, por ejemplo). En consecuencia la respiración aumenta 30
ciclos por minuto, la sangre se "alborota" y acumula en sitios como los
labios, las mejillas, la vagina y el pene, facilitando la excitación. El ritmó
cardiaco aumenta hasta 100 pulsaciones por minuto, los pezones se ponen
firmes y la glándula del timo segrega timina en mayor cantidad elevando el
estado de ánimo.
Una relación sentimental donde el factor pasión es preponderante, dura
entre los 90 y 180 días como máximo.
EL TERMINO DE UNA RELACIÓN INVOLUCRA QUÍMICA}
Tras la bajada de FEA, las personas pueden sentirse cada vez menos
enamoradas, pero si a esto le agregamos que se han dejado llevar por el
sentimiento sin darle el espacio que se merece al raciocinio, seguramente
experimentarán insatisfacción, frustración, separación e incluso el odio.
Cuando la relación de pareja se rompe, se involucra ciertas sustancias
químicas; el nivel de feniletilamina se derrumba y el cuerpo experimenta
una especie de "síndrome de abstinencia" que coincide con el ansia de
comer chocolate (rico en feniletilamina) que sienten muchas personas tras
una ruptura.
Hace apenas 13 años, se planteó el estudio del amor como un proceso
bioquímico que se inicia en la corteza cerebral, pasa a las neuronas y de
allí al sistema endocrino, dando lugar a respuestas fisiológicas intensas.
Científicamente entonces, existe una química interna que se relaciona con
nuestras emociones, sentimientos y conductas; ya que hasta el más
sencillo de ellos, está conectado a la producción de alguna hormona.
Sin embargo, si queremos conservar aquella pareja que nos ha hecho
liberar una gran cantidad sustancias químicas y ha provocado que nos
comportemos y sintamos de manera diferente, es necesario buscar formas
efectivas de convivencia y luchar para que el proceso deje de ser
meramente químico.
Fases de la química del amor
FASE DE ATRACCION Desde el punto de vista de la química, son tres las
sustancias responsables por el amor: LA DOPAMINA, LA FENILETILAMINA
Y LA OXITOCINA.
Todas ellas son relativamente comunes en el cuerpo humano, pero
solamente se encuentran juntas en las etapas iniciales de la conquista.
Lamentablemente, el período de enamoramiento no es eterno, perdura de 2
a 3 años, incluso a veces más, pero al final la atracción bioquímica decae.
Con el tiempo el organismo se va haciendo resistente a los efectos de
estas sustancias. El verdadero enamoramiento parece ser que sobreviene
cuando se produce en el cerebro la feniletilamina, compuesto orgánico de
la familia de las anfetaminas, que tiene la capacidad de aumentar la energía
física y la lucidez mental. El cerebro responde a tal compuesto con la
secreción de dopamina (inhibe el apetito), norepinefrina y oxitocina,
sustancias que provocan que los enamorados puedan permanecer horas
coqueteándose. Estos compuestos ayudan a forjar lazos permanentes
entre la pareja tras la primera oleada de emoción y, por si fuera poco, hasta
fortalecen el sistema inmunológico.
LA FENILETILAMINA
La feniletilamina controla el paso de la fase del deseo a la fase del amor. Es
un compuesto químico con un efecto poderoso, tan poderoso que puede
tornarse adictivo. Los dependientes de feniletilamina tienden a saltar de un
romance a otro, abandonando su pareja tan pronto como el coctail químico
inicial se desvanezca.
Al inundarse el cerebro de esta sustancia, éste responde mediante la
secreción de:
LA DOPAMINA
Dopamina: Comúnmente se asocia con el sistema de placer del cerebro,
dando lugar a sentimientos de placer y refuerzo que nos motivan a hacer
ciertas actividades. Se libera a través de experiencias naturales
placenteras, tales como el sexo o la comida. Algunos estudios indican que
cuando se inyecta dopamina a roedores hembra en presencia de un roedor
macho, la hembra lo escogerá más tarde entre una multitud.
LA NOREPINEFRINA
Norepinefrina: otro neurotransmisor que induce euforia en el cerebro,
excitando al cuerpo dándole una dosis refuerzo de adrenalina natural. Esto
causa que el corazón lata más fuerte y la presión sanguínea aumente. Por
ello parece que se nos sale el corazón o nos sudan las manos cuando
vemos a alguien por quién nos sentimos atraídos.
LA OXITOCINA
Se la conoce en ocasiones como "la sustancia química del abrazo". Esta
hormona es mejor conocida por su papel en la inducción del parto
estimulando las contracciones. Pero recientemente se ha observado que
puede influenciar además en nuestra habilidad para unirnos a otros, dado
que ambos géneros liberan esta hormona cuando se tocan y se abrazan,
teniendo lugar un aumento máximo del nivel de oxitocina durante el
orgasmo.
Se ha observado que las personas que vivieron una desilusión amorosa,
buscarían compensar la disminución de feniletilamina a través del
consumo de chocolate, golosina especialmente rica en ésta sustancia.
FASE DE PERTENENCIA
Con el tiempo el organismo se va haciendo resistente a los efectos de
estas sustancias y toda la locura de la pasión se desvanece gradualmente,
la fase de atracción no dura para siempre y comienza entonces una
segunda fase que algunos llaman de pertenencia, dando paso a un amor
más sosegado. Se trata de un sentimiento de seguridad, comodidad y paz.
Dicho estado está asociado a otra DUCHA QUÍMICA. En este caso son las
endorfinas -compuestos químicos naturales de estructura similar a la de la
morfina y otros opiáceos- los que confieren la sensación común de
seguridad comenzando una nueva etapa, la del apego. En conclusión, esta
clase de amor está dirigida por las siguientes hormonas:
OXITOCINA: Que como lo decíamos anteriormente s conocida como "la
sustancia del abrazo de la química del amor ".
VASOPRESINA: también llamada "la sustancia química de la monogamia".
Ciertos investigadores han observado que la supresión de vasopresina
puede provocar que los machos abandonen su nido de amor y busquen
nuevas compañeras.
ENDORFINAS: son compuestos bioquímicos que potencian nuestro
sistema inmunitario, bloquean la lesión de los vasos sanguíneos, tienen
propiedades anti-estrés y anti-envejecimiento, alivian el dolor y también
ayudan a mejorar la memoria.
Niveles altos de oxitocina y vasopresina pueden interferir con los caminos
de la dopamina y la norepinefrina, lo cual puede explicar por qué con el
tiempo la sensación de apego crece mientras que la locura apasionada del
amor decae.
Síntomas de la química del amor
¿Corazones acelerados, mejillas ruborizadas, manos sudadas, falta de
apetito, mariposas en el estómago? Los síntomas son muy variados, pero
la causa es siempre la misma: hormonas y neurotransmisores, armas
químicas que llevan al flechazo y mantienen el sentimiento de apego que
denominamos amor.
Las personas más sensibles ante la persona amada reaccionan con
sudoración, pulso acelerado, tartamudeo, aumento de la presión arterial,
risa floja, taquicardia, alteración de la percepción del tiempo, dolor o
ansiedad en el estómago.
Idealización de la persona.
Deseo de hacer planes futuros con la persona, planear viajes,
acontecimientos o futuras acciones juntos.
Admiración de la persona.
Atribución de cualidades positivas evitando la crítica.
Necesidad de estar con la persona.
Agradar a la persona amada se convierte en la mayor ilusión.
Distorsión en la percepción del tiempo. La ansiedad da la idea de un paso
más lento y el júbilo, de un paso más rápido.
Cualquier situación o circunstancia le recuerda la persona amada.
Ansiedad de estar junto a ésta y al estarlo, no querer separarse.
Pensar a cada momento en la persona amada, volviéndose una obsesión
La droga del amor: ¿por qué es adictivo el amor?
La química del amor es capaz de hacerte sentir en pleno subidón, hacerte
sufrir un bajón o hacerte sentir el mono por alguien. Que el amor es como
una droga es totalmente cierto, y tiene ciertos efectos secundarios
realmente curiosos.
Tal y como señala un estudio del Colegio de Medicina Albert Einstein,
cuando el amor se rompe, igual que cuando una persona es adicta a la
droga, las consecuencias de la adicción son tan fuertes que pueden
desembocar en graves conductas depresivas y obsesivas. Tal como hemos
visto en un artículo reciente, el amor puede provocar dependencia
emocional. En las siguientes líneas sabréis por qué.
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perderte"
Los compuestos químicos y las hormonas que genera el amor
El amor libera dopamina, serotonina y oxitocina, por eso que cuando nos
enamoramos nos sentimos excitados, llenos de energía y nuestra
percepción de la vida es magnífica. Pero los neuroquímicos del
enamoramiento vienen a chorros y al cabo del tiempo, al igual que pasa
cuando alguien consume drogas durante un período largo de un dilatado
período, llega la tolerancia o lo que comúnmente se conoce como
habituación.
Cuando la cascada química desciende, hay muchas personas que lo
interpretan como una pérdida de amor (MacDonald & MacDonald, 2010). Lo
que realmente sucede es que los receptores neuronales ya se han
acostumbrado a ese exceso de flujo químico y el enamorado necesita
aumentar la dosis para seguir sintiendo lo mismo. Eso puede convertir una
fluctuación natural en una crisis, y puede llegar la bonita frase: “Ya no
siento lo mismo”. Pero dejar una relación no siempre es tan simple.
El cerebro necesita un proceso de recuperación para volver a los niveles
normales de flujo químico y hace falta dejar pasar el tiempo para recuperar
la estabilidad.
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perderte"
La oxitocina: un abrazo vale más que mil palabras
La cascada química puede hacernos perder la razón, pero, ¿por qué ocurre
esto?
Neurólogos expertos como Gareth Leng creen que la oxitocina ayuda a
forjar lazos permanentes entre amantes tras la primera oleada de emoción.
La hormona actúa "cambiando las conexiones" de los miles de millones de
circuitos neuronales. Esta hormona es conocida como el neurotransmisor
de la confianza o de los abrazos y se libera en cantidades grandes durante
el orgasmo y en cantidades más pequeñas cuando te cogen de la mano o
cuando los animales lamen a sus bebés.
La oxitocina es una sustancia endógena (segregada por el cuerpo) y actúa
como una droga (sustancia exógena introducida en el cuerpo desde el
exterior), liberando transmisores como la dopamina, la noradrenalina
(norepirefrina) o la serotonina. Estos neurotransmisores permiten inundar
el cerebro de feniletilamina. Este compuesto químico es de la familia de las
anfetaminas, y tiene una duración en el cerebro de unos 4 años según la
teoría de Donald F. Klein y Michael Lebowitz surgida en la década de los 80.
El chocolate es rico en este compuesto, por eso es habitual que durante el
“mal de amores” se consuman cantidades excesivas.
Los reptiles liberan oxitocina durante el acto sexual, pero los mamíferos la
producen todo el tiempo. Es por eso que los reptiles se mantienen alejados
de otros reptiles excepto cuando se aparean, mientras que los mamíferos
forman apegos con los familiares, las camadas o los rebaños. Cuanta más
oxitocina se libera, más unido te sientes a la otra persona. Pero hay que
tener en cuenta, que los niveles de segregación de neurotransmisores u
hormonas, también dependen de nuestras creencias y de nuestra
percepción de las cosas. Las ideas, los prejuicios, los valores, las
experiencias, las expectativas, o las fantasías que tengamos, pueden hacer
que liberemos más o menos químicos. Este proceso sigue una pauta fija:
más contacto, más oxitocina, más confianza (más fortalecimiento de las
conexiones neuronales). Las expectativas o la imaginación, también
actúan como una forma de contacto y siguen esa pauta.
Pero no nos damos cuenta de que evidentemente, los enamorados no
siempre llegan a cumplir las expectativas que tienen el uno del otro, sean
éstas realistas o no. Eso puede llevar a un estado de frustración. Además,
el contacto con una ex-pareja puede revivir esa pauta o conexión entre las
neuronas, y es por eso que la mayoría de psicólogos expertos en el amor
recomiendan una terapia de todo o nada para superar una ruptura. Al dejar
de mantener contacto con la persona amada, las conexiones se debilitan, y
con el paso del tiempo, las recaídas son cada vez menos frecuentes.
La oxitocina, también juega un factor importante en los celos. Para el
cerebro de los mamíferos, cualquier pérdida de confianza es una
emergencia potencialmente mortal. Cuando una oveja se separa de su
rebaño, los niveles de oxitocina descienden y los de cortisol aumentan. El
cortisol es la sensación que experimentamos como miedo, pánico o
ansiedad. Funciona para las ovejas motivándolas a volver a conectar con
su rebaño antes de que se la coman viva. En los seres humanos, el cortisol
convierte expectativas frustradas o falta de confianza en situaciones de
emergencia.
La serotonina: el neurotransmisor de la felicidad
Conseguir respeto sienta bien ya que estimula la liberación de serotonina
(Cozolino, 2006). En el mundo animal, la dominancia social trae consigo
más oportunidades de apareamiento y más descendencia. Los animales no
dominan por objetivos conscientes a largo plazo, dominan porque la
serotonina les hace sentir bien.
Esto lo podrá ver en muchas personas, y en sí mismo, debe admitir que la
atención romántica por parte de una persona de mayor estatus,
desencadena sentimientos fuertes y hace que se sienta bien. El problema
surge porque su cerebro siempre quiere más respeto para obtener más
serotonina. Su pareja puede darle esa sensación al principio y puede darle
el respeto que necesita o ayudarle a sentirse respetado por los demás.
Pero su cerebro da por sentado el respeto que ya tiene, y con el paso del
tiempo, quiere más y más para conseguir una dosis más grande de buenos
sentimientos. Es por eso que algunas personas siempre hacen más
demandas a sus seres queridos, y otras, constantemente buscan parejas o
amantes de mayor estatus. La autoestima juega un papel importante en
este aspecto y para no caer en el error, ayuda entender mejor los orígenes
de nuestros impulsos neuroquímicos.
La serotonina actúa sobre las emociones y el estado de ánimo. Es la
responsable del bienestar, genera optimismo, buen humor y sociabilidad y
es conocida por representar un papel importante en la inhibición de la ira y
la agresión. Niveles bajos de serotonina están asociados con la depresión
y la obsesión (síntomas del desamor). Los fármacos antidepresivos, se
encargan de aumentar los niveles de serotonina para corregir el déficit
neuroquímico, y es por eso que al Prozac (el antidepresivo más famoso del
planeta) le llaman la droga de la felicidad. Las experiencias positivas
constantes y los pensamientos positivos, también aumentan los niveles de
serotonina. En cambio los pensamientos desagradables, las malas
noticias, hablar de cosas tristes y preocupantes o enfadarse, inhiben
completamente la activación de la serotonina.
La dopamina: adictos al amor
La dopamina está relacionada con el placer, y es el neurotransmisor que
desempeña un papel importante en los juegos de azar, el uso de drogas, y
también en el amor. Cuando nos enamoramos, la dopamina se libera,
haciendo que las parejas se sientan eufóricas y enérgicas. “Sí alguien es
único en su vida y se centra en esa persona, es porque el sistema de la
dopamina se ha activado", dice Helen Fisher (2004), antropóloga biológica.
La dopamina es importante ya que está implicada en el sistema de
recompensa. El placer hace que nos sintamos bien, que tengamos
relaciones sexuales, que comamos alimentos, y que hagamos cosas que
nos permitan sobrevivir. Pero tanto en la droga como en el amor, cuando el
estímulo externo (droga) o intero (oxitocina) desaparecen, puede crear
problemas serios para una persona. Entonces aparece el mono y la
obsesión.
Noradrenalina: la dosis de adrenalina
La noradrenalina o norepirefrina es el neurotransmisor que induce a la
euforia en el cerebro, excitando el cuerpo y dándole una dosis de
adrenalina natural. Esto hace que el corazón lata más rápido, la presión
arterial se eleve y hace que respiremos más pesadamente para que llegue
más oxigeno a la sangre. Provoca el síntoma de las palmas sudorosas y de
los rubores de las primeras etapas del enamoramiento.
La droga del amor versus la razón
Los animales son sorprendentemente exigentes con quien se juntan. El
amor libre no es algo natural. En cada especie, el sexo, tiene algo de
preliminar. Los animales solo tienen relaciones sexuales cuando la hembra
es activamente fértil, excepto los bonobos (que lo hacen por la
alimentación y para resolver conflictos). Los chimpancés hembra sólo
tienen relaciones sexuales cada cinco años. El resto del tiempo están
embarazadas o en lactancia, y sin la ovulación, los machos no están
interesados. Cuando la oportunidad llama, es un evento importante. La
selección natural produjo en los humanos un cerebro que evolucionó para
maximizar la reproducción, y los neuroquímicos de la felicidad
evolucionaron para promover conductas reproductivas. Eso no tiene
mucho sentido en un mundo con control de la natalidad y las presiones de
sostenibilidad. Pero en la naturaleza, había que centrarse en reproducir
muchos bebés. Por lo tanto, la selección natural ha creado un cerebro con
sustancias químicas felices para que recompensen el comportamiento
reproductivo.
El amor promueve la reproducción, lo que provoca una gran cantidad de
sustancias químicas que producen felicidad. El sexo es sólo un aspecto de
la conducta reproductiva. El amor motiva a recorrer el mundo con tal de
estar a solas con esa persona especial. Por supuesto, que la razón está por
encima de esas banalidades biológicas pero los neuroquímicos de la
felicidad, hacen que sienta tan bien estar enamorado, que el cerebro busca
la manera de conseguir más. Los neuroquímicos hacer su trabajo sin
palabras, y nosotros buscamos palabras para explicar la locura de
nuestras motivaciones. A veces es más simple engañarse o manipular que
intentar entenderlo.
En resumen, queremos ser felices y tener el máximo de neuroquímicos de
la felicidad. Esperamos eso del amor y de otros aspectos de la vida. Pero
no importa cuántos neuroquímicos consigamos, a la larga, el cerebro se
habitúa al enamoramiento como cuando existe tolerancia a la droga. Saber
por qué sucede esto, puede ayudarle a manejar su comportamiento a pesar
de las señales neuroquímicas confusas.
Hay buenas noticias. No se culpe a sí mismo si no está igual que el primer
día con su pareja. Hay que saber distinguir el amor del enamoramiento. El
amor tiene que ver con las creencias y los valores, y el enamoramiento,
son una serie de reacciones químicas producidas en diferentes regiones
cerebrales que nos hacen tener una percepción idílica de una persona. Aun
y así, no es nada malo, simplemente le ha tocado vivir con el sistema
operativo que ha mantenido a los seres humanos vivos durante millones
de años.
Fundamento de la atración hacia determinadas personas
Aunque nos atraen las personas con rasgos similares a los nuestros
tendemos a elegir el olor de aquellas que tienen un sistema inmunológico
muy distinto. Y por un lado es una suerte porque evita que nos
enamoremos de nuestros familiares. Nuestra biología nos guía para
encontrar un compromiso entre la igualdad y la diferencia y siempre
encontramos el equilibrio perfecto, no sólo cuando elegimos las caras y
los olores. La llamada teoría de la correspondencia puede resumirse en la
frase: "cada cual busca la pareja que cree merecer". Parece ser que antes
de que una persona se fije en otra ya ha construido un mapa mental, un
molde completo de circuitos cerebrales que determinan lo que le hará
enamorarse de una persona y no de otra. Además, incluso influye el tipo
sanguineo (A, B, AB, O), provoca atracción con las personas del mismo
tipo y no de las demás.
Mecanismo biológico que guía la vida amorosa
Después del orgasmo el sistema líbico del cerebro libera una hormona
especial llamada oxitocina. Esto sucede en una parte del cerebro en la que
sentimos el placer emocional. La oxitocina hace que la pareja se sienta
más vinculada y cercana emocionalmente, pero también existen algunas
diferencias entre el cuerpo del hombre y el de la mujer. Algunos científicos
creen que cuando la oxitocina se combina con una determinada hormona
femenina, los estrógenos, la mujer se siente muy cariñosa y conversadora.
Pero cuando la oxitocina se mezcla con una hormona masculina, la
testosterona, puede provocarle al hombre una necesidad incontenible de
dormir. El cuerpo hace lo posible por unirnos a nuestra pareja, pero eso
precisamente lo convierte en una gran adicción. Todo aquello que tiene
que ver con el amor, desde el maternal hasta el curioso hecho de que
algunos logren permanecer felices por décadas con la misma pareja, o que
otros sean incapaces de jamás forjar una relación duradera, es culpa de
una hormona. Al parecer, las cosas del amor no son tan caprichosas como
aparentan. Según el experto en el cerebro de la Universidad de Edimburgo,
Gareth Leng, la hormona oxitocina ayuda a forjar lazos permanentes entre
amantes tras la primera oleada de emoción. La hormona actúa "cambiando
las conexiones" de los miles de millones de circuitos cerebrales.
Intervención del cerebro en el amor
Al explicar cómo se enamora el cerebro, Leng señala que la oxitocina
ayuda a afianzar el vínculo entre una madre y su bebé, y se produce tanto
durante un parto como un orgasmo. Mientras que el instinto de
reproducirnos nos hace sentir la pasión del amor, en el caso contrario,
cuando lo perdemos, podemos acabar sintiéndonos deprimidos.
Produciendo nuestras propias drogas el cerebro, movido por las
emociones, produce sustancias químicas que hacen que la persona eleve
su autoestima, experimente sensación de euforia, se sienta animada,
alegre y vigorosa. Estas sustancias que produce el cerebro, denominadas
hormonas endógenas (ya que se producen en la corteza cerebral) bien
podrían llamarse "drogas de la felicidad". Algunas de ellas son:La
oxitocina, que se produce cuando existe un amor pasional y se relaciona
con la vida [Link] dopamina, que es la droga del amor y la [Link]
finilananina, que genera entusiasmo y amor por la [Link] endorfina, que
es un trasmisor de energía y equilibra las emociones, el sentimiento de
plenitud y el de depresió[Link] epinefrina, que es un estímulo para el desafío
de la realización de [Link] hay abundancia de estas hormonas
endógenas, hay inteligencia emocional e interpersonal; la persona se
siente ubicada, sabe quién es, a dónde va; controla sus emociones,
conoce sus habilidades y sus talentos y se siente dueña de sí misma.
Producción de drogas internas
Se han realizado descubrimientos como estos:Cuando una mujer va a dar
a luz, se vuelve altamente dopamínica; es decir, genera una cantidad
enorme de dopamina (la droga del amor y la ternura).Cuando estamos
enamorados, la dopamina aumenta 7000 veces su cantidad, acompañada
de la oxitocina, responsable de la pasión sexual y de las fenilananinas,
responsables del entusiasmo, bloqueando el aspecto de la lógica y la
razó[Link] los recién casados, se produce gran cantidad de oxitocina, que
es responsable del amor pasional. Por eso ellos irradian felicidad, se
sienten plenos, alegres y motivados.
Definición de felicidad
La felicidad no es algo vago e impreciso, ni una sensación nebulosa: es el
efecto de un flujo correcto de sustancias químicas que proporcionan al ser
humano su equilibrio físico y psíquico.
Actividades que incrementan la felicidad
La felicidad se puede incrementar por medio de las siguientes actitudes o
actividades, todas productoras de estas "drogas" internas:
Amar y disfrutar apasionadamente lo que hacemos.
Tener relaciones con personas que nos motivan y enriquecen nuestra
fuerza vital.
Tener una autoestima positiva y un sentido del valor personal.
Trabajar y lograr pequeñas o grandes metas.
Descansar y dormir profundamente.
Manejar adecuadamente el estrés.
Hacer ejercicios regularmente: "mente sana en cuerpo sano".
Recordar los momentos felices de nuestra vida, ya que en esos momentos
la mente no distingue entre lo real y lo imaginario.
Fundamentación de por qué "el amor es ciego"
La ciencia ha descubierto que ante la visión del ser amado se activan
determinadas zonas del cerebro, entre ellas el córtex anterior cingulado,
que también responde al estímulo de drogas sintéticas produciendo
sensaciones de euforia; pero lo sorprendente del nuevo estudio es que
además, las áreas encargadas de realizar juicios sociales y, por tanto, de
someter al prójimo a valoración, se inactivaban. Ante nuestro amor, nos
volvemos "ciegos" o, por lo menos, bajamos la guardia. Pero es que el ser
humano, como todos los animales, ha tenido que encontrar los
mecanismos evolutivos para perpetuar la especie. Y el enamoramiento está
entre estos mecanismos, un proceso bioquímico que se inicia en el
cerebro, y que tras la desbordante secreción de neurotransmisores, activa
glándulas y respuestas fisiológicas a velocidad de vértigo, con la finalidad
de que acabemos reproduciéndonos.
Causas y efectos del amor
Hasta ahora se sabe, por ejemplo, que la feniletilamina (FEA), una
anfetamina que segrega el cuerpo humano, es una de las principales
sustancias implicadas en el enamoramiento. Este compuesto activa la
secreción de dopamina (un neurotransmisor implicado en las sensaciones
de deseo y que nos hace repetir lo que nos proporciona placer) y de
oxitocina (ésta implicada, entre otras funciones, en el deseo sexual). Al
inundarse el cerebro de esta sustancia, éste responde mediante la
secreción de dopamina (neurotransmisor responsable de los mecanismos
de refuerzo del cerebro, es decir, de la capacidad de desear algo y de
repetir un comportamiento que proporciona placer), norepinefrina y
oxiticina (además de estimular las contracciones uterinas para el parto y
hacer brotar la leche, parece ser además un mensajero químico del deseo
sexual), y comienza el trabajo de los neurotransmisores que dan lugar a
los arrebatos sentimentales, en síntesis: se está enamorado. Estos
compuestos combinados hacen que los enamorados puedan permanecer
horas haciendo el amor y noches enteras conversando, sin sensación
alguna de cansancio o sueño. En definitiva, nos sentimos bien con nuestro
amor, estamos sumamente eufóricos y excitados, necesitamos a la
persona con la que estamos, como si de una droga se tratara, porque nos
proporciona placer, y nuestra capacidad para juzgarla se reduce hasta la
nada.
Duración de la pasión
La síntesis de FEA no puede prolongarse durante mucho tiempo, entre
otras cosas porque moriríamos de extenuación, y tras dos o tres años sus
efectos desaparecen, sin apenas dejar rastro. Es entonces cuando nos
enfrentamos a la tremenda realidad y, sobrevienen los defectos que otrora
no vimos. Con el tiempo el organismo se va haciendo resistente a los
efectos de estas sustancias y toda la locura de la pasión se desvanece
gradualmente, la fase de atracción no dura para siempre y comienza
entonces una segunda fase que podemos denominar de pertenencia dando
paso a un amor más sosegado. Se trata de un sentimiento de seguridad,
comodidad y paz. Dicho estado está asociado a otra DUCHA QUÍMICA. En
este caso son las endorfinas,compuestos químicos naturales de estructura
similar a la de la morfina y otros opiáceos, los que confieren la sensación
común de seguridad comenzando una nueva etapa, la del apego. Por ello
se sufre tanto al perder al ser querido, dejamos de recibir la dosis diaria de
narcóticos.
Efectos de un abrazo
Acariciar a una mascota logra disminuir la tensión arterial, la ansiedad e
incluso la depresión. Para los humanos, el contacto físico es una
necesidad, una fuente de bienestar que los hace sentir protegidos, amados
y reconocidos por el otro. Tan sólo un abrazo desencadena sustancias
químicas que ayudan a reducir el estrés y a entablar lazos emocionales. La
piel posee receptores sensitivos que envían señales a la corteza cerebral.
Al recibir un abrazo, un apretón de manos o una caricia, el cerebro libera
oxitocina, también conocida como hormona del cariño, la cual permite el
apego y que los seres humanos se busquen los unos a los otros. Cada
zona del cuerpo está representada en la corteza cerebral: párpados, orejas,
pies, órganos sexuales, piernas, nuca. Por eso donde nos toquen vamos a
sentir, aunque hay partes, como manos y labios, que ocupan mayor
espacio en la corteza cerebral, por tanto, son más sensibles al estímulo.
Con ayuda de la resonancia magnética (que permite hacer imágenes del
funcionamiento del cerebro), los científicos han observado que al recibir
un abrazo, un apretón de manos o una caricia se libera oxitocina. Esa
sensación de bienestar con un amigo, los padres o la pareja se logra
gracias a la oxitocina y a la vasopresina, que se parecen mucho. La
segunda aparece más en hombres y la oxitocina la produce más el sexo
femenino. Eso explica por qué las mujeres pasan gran parte del tiempo con
amigas y por qué les gusta ser abrazadas constantemente. Para que un
abrazo produzca oxitocina suficiente para una mujer debe durar cuando
menos un minuto.
Es hielo abrasador. Es fuego helado. Es herida que duele y no se siente".
Con estas grandilocuentes palabras, Francisco de Quevedo trataba de
explicar, a principios del siglo XVII, la esencia del amor, un sentimiento
universal, profundo y contradictorio, al que cuesta tanto renunciar, como
resistirse. Si a día de hoy, el escritor de Villanueva de los Infantes levantara
la cabeza, descubriría, sin embargo, asombrado que esa pulsión, ese
"fuego helado" en el que se consumía esperando el favor de su amada
estaba provocado por algo tan físico como la dinámica química que
arrastran varios tipos de hormonas que se producen en el cerebro, como
las feromonas, la dopamina, la serotonina o la oxiticina, entre otras.
"Los sentimientos no se generan en el corazón, sino en el cerebro", explica
Javier Cudeiro, catedrático de Fisiología Humana y director del grupo de
Neurociencia y Control Motor de la Universidade da Coruña (Neurocom),
quien asegura que el amor actúa como una droga, puesto que "produce el
mismo efecto sobre el organismo" y que, además, es ciego, porque
"suprime la actividad en áreas del cerebro que controlan el pensamiento
crítico". "Varios estudios científicos han demostrado que, cuando los seres
humanos se enamoran, la parte frontal del cerebro, que es donde se
generan los juicios de valor, reduce su capacidad de evaluar el carácter y
la personalidad del ser amado", señala Cudeiro, y va un paso más allá:
"Tanto el llamado amor romántico como el amor maternal producen el
mismo efecto sobre esa región cerebral, suprimiendo la actividad neuronal
asociada a la evaluación crítica del prójimo y a las emociones negativas",
destaca el experto.
Pero ¿qué otro tipo de alteraciones produce el amor sobre la actividad
cerebral de los seres humanos? Según un reciente estudio realizado por el
University College de Londres, el amor puede provocar reacciones
químicas similares a las que generan las drogas e, incluso, la velocidad. "A
quienes comparan el amor con una droga no les falta razón, porque
cuando se está en compañía de la persona amada se segrega una
hormona, la dopamina, que produce sentimientos de satisfacción y de
placer y que, por lo tanto, es la causante del enamoramiento y de que se
sienta la irremediable necesidad de volver a ver a ese hombre o a esa
mujer", apunta el catedrático de Fisiología Humana de la Universidade da
Coruña.
El diccionario de la Real Academia Española (RAE) define el amor como
"un sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia
insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser". Para los
investigadores del University College de Londres es, no obstante, algo más
simple. "Una adicción química entre dos seres humanos", señalan los
expertos londinenses, quienes aseguran que, cuando existe
enamoramiento de verdad se dan, en mayor o menor medida, una serie de
circunstancias comunes, como la atracción física, el apetito sexual o el
afecto y el apego duradero.
A este último aspecto contribuyen, sobremanera, dos hormonas, la
oxiticina y la vasopresina, que se liberan para que el útero se contraiga
durante el parto y que, también, intervienen en la química del
enamoramiento.
"Varios estudios han demostrado que personas que llevan más tiempo
enamoradas poseen también zonas ricas en oxiticina y vasopresina, dos
hormonas que se liberan, generalmente, durante el orgasmo y que se
vinculan con las relaciones a largo plazo y con la monogamia", explica
Javier Cudeiro, quien además indica que, sobre este último aspecto, se ha
realizado un experimento en ratones con resultados "muy interesantes".
"Una investigación con dos especies de ratones, los de la pradera y los del
pantano, ha desvelado que la monogamia puede tener una base genética,
ya que la implantación de un único gen de ratones monógamos en el
cerebro de ratones promiscuos, consigue cambiar su comportamiento y
convertirlos en fieles a sus parejas", apunta el catedrático de Fisiología
Humana y director del grupo de Neurociencia y Control Motor de la
Universidade da Coruña, e inmediatamente añade: "Este estudio podría dar
una orientación para explicar por qué algunos seres humanos no se
comportan igual que otros en sus relaciones de pareja".
El experimento al que se refiere el catedrático coruñés -realizado por
científicos de la Universidad de Emory, en Atlanta (Estados Unidos), y
publicado en la prestigiosa revista Nature-, es bastante explícito. Los
investigadores estudiaron el comportamiento de dos tipos diferentes de
ratones, unos muy sociables (de la pradera) y otros comportamientos más
individualistas (los del pantano). Los primeros son monógamos, forman
parejas para toda la vida y se encargan, conjuntamente, de cuidar a sus
crías. Los segundos, por el contrario, son promiscuos, se desentienden de
su descendencia y después de fecundar a una hembra, buscan
inmediatamente otra.
Transferencia de genes
Los ratones monógamos poseen en su cerebro muchos receptores de
vasopresina, por lo que son capaces de recordar los momentos buenos
que han pasado con su pareja y crear un vínculo más fuerte con ella. Los
promiscuos, sin embargo, carecen de esos receptores, por lo que son
incapaces de recordar la unión con la hembra.
Lo que hicieron los investigadores de la Universidad de Emory fue
transferir un único gen del cerebro de un ratón macho monógamo al
cerebro de otro ratón macho, aunque en este caso, de los de la especie
promiscua. Así consiguieron que el animal promiscuo abandonara la
poligamia para mantener relaciones exclusivas con una pareja.
El gen transferido por los científicos estadounidenses al cerebro del ratón
promiscuo fue, precisamente, el que codifica los receptores de la
vasopresina, de ahí el cambio de actitud sexual del animal en cuestión.
Javier Cudeiro insiste en que ese experimento en ratones ha despertado
"un gran interés" por el significado que pueda aportar a las relaciones
humanas, donde la infidelidad afecta a entre un 15% y un 75% de las
parejas estables, según han demostrado diversos estudios.
"Si se extrapolan los resultados del experimento realizado por los
investigadores de la Universidad de Emory a las relaciones humanas,
descubrimos que la variación de genes apreciada en esas dos especies de
ratones puede ser similar a las variaciones que se aprecian en los seres
humanos", apunta el catedrático coruñés.
La investigación llevada a cabo por los científicos estadounidenses podría
explicar, además, algunos trastornos del comportamiento como, por
ejemplo, el autismo -en el cual también podría estar implicado el gen
transferido a los ratones promiscuos- o influir, incluso, en ciertos rasgos
del carácter como la timidez o la extroversión.