Sobre Sol Lewit
NUEVA YORK.- El escultor y dibujante estadounidense Sol LeWitt, uno de los máximos exponentes del arte
conceptual, murió el 8 de abril a los 78 años en Nueva York a causa del cáncer que padecía. En sus trabajos, el
artista jugaba cada vez con diferentes variantes y quitaba así a sus obras el aura de lo único.
Nacido el 9 de septiembre de 1928 en Hartford (Connecticut), este artista minimalista y conceptual apostaba
por el relativismo. "La idea se convierte en una máquina que hace arte", afirmaba LeWitt como lema de su
actividad creadora, que llegó a su fin a su muerte este domingo.
Los críticos se burlaban a veces de que el artista viajaba a ver sus exposiciones para enterarse él también
de cómo habían quedado sus obras. Lo que ocurría era que muchas veces LeWitt sólo realizaba los bocetos,
pero la pieza en sí la elaboraba su equipo de ayudantes. De acuerdo a cómo lo hacían, resultaba una obra
distinta.
LeWitt comenzó su carrera a principios de los 60, cuando se buscaba crear un "arte nuevo". Este dibujante y
grabador se caracterizó por sus estrictas formas geométricas de diversos colores y la creación de cubos de
acero o con barras o en forma de jaula. Este fue el tema central de sus primeras exposiciones.
A fines de los años 60 se convirtió en un importante representante del arte conceptual, que subraya que la
idea, y no su forma física, es lo fundamental. En la obra 'The Location of 6 Geometric Figures' (1975) quería
transmitir el centro de sus formas geométricas a través de pensamientos, bocetos y cálculos. La búsqueda de lo
absoluto quedaba una vez más en segundo plano frente a la experimentación y el pluralismo.
LeWitt desarrolló entonces también una forma particular de murales, que llamó 'Wall Drawings'. El sistema de
pintura se fundaba en los colores básicos amarillo, rojo, azul y gris, que eran aplicados de forma directa en la
pared con movimientos circulares en capas transparentes. Los dibujos debían ser interpretados no como un
cuadro individual, sino como parte de la arquitectura de la sala.
Una obra de LeWitt expuesta en el Metropolitan. (Foto: AP)
Los cuadros de la serie '100 Cubes' (1991), que realizó posteriormente, retoman la idea de lo geométrico pero
de forma más delicada que en los murales.
Junto con sus cuadros, LeWitt realizó muchas esculturas geométricas de diferentes materiales, como madera,
acero o plexiglás. Algunos ejemplos son 'Structures' (1973), una especie de escalera formada por una serie
de cubos de madera huecos, hechos sólo de marcos blancos, o '122 Variations of Incomplete Open Cubes'
(1974), formada por 122 esculturas de madera pintadas de blanco, combinada con 131 dibujos enmarcados
colgados en las paredes.
LeWitt, que vivía alternativamente en Conneticut y en la localidad italiana de Spoleto, experimentó también con
litografías y aguafuertes y organizó la venta de libros de arte.
Durante toda su vida se mantuvo fiel al concepto de que, "como con la música", sus diseños podían ser
"presentados por el intérprete mejor o peor", sin perder su auténtico carácter.
Artista estadounidense considerado como el máximo exponente del minimalismo y del arte conceptual.
Lo más conocido de su obra son sus esculturas realizadas con cubos abiertos o rejillas y sus dibujos sobre
pared (esquemas geométricos dibujados o pintados directamente sobre la pared). Ambos expresan la
noción de LeWitt de que la esencia del arte radica en el concepto y no en el objeto, lo cual parte
lógicamente de la distinción conceptual entre la idea artística y la obra en sí. Nació en Hartford,
Connecticut. Entre 1945 y 1949 estudió en la Universidad de Syracuse, en el estado de Nueva York, y
entre 1964 y 1967 dio clases en la Escuela del Museo de Arte Moderno, también en Nueva York. En 1965
comenzó a realizar sus esculturas de cubos abiertos en las que trata la sencillez estructural de tal modo
(están hechas con barras de aluminio esmaltado) que hace que sea el espectador el que interrelacione las
formas para obtener una visión propia de la obra. Por ejemplo, el modo de yuxtaponer los dos cubos de
Two Open Modular Cubes/Half Off (1972, Tate Gallery, Londres) genera una gama de formas
geométricas y relaciones espaciales que cambia según el ángulo de observación. En las obras compuestas
por un número mayor de cubos, los cambios producen un complejo contrapunto de relaciones. Algunas de
ellas (por ejemplo, Obra de pared/suelo nº 4, 1976, colección particular) son instalaciones del tamaño de
una habitación. Comenzó a hacer dibujos sobre pared en 1968, año en que expuso el primero de ellos en
la Galería Paula Cooper de Nueva York. Los dibujos sobre pared consisten en formas geométricas, tales
como cuadrados dentro de otros cuadrados o triángulos contiguos, así como en composiciones de franjas
de colores alternados. Las realizaban los ayudantes de LeWitt siguiendo una serie de instrucciones muy
precisas que a veces escribía sobre la propia pared. La importancia de estos dibujos sobre pared radicaba
en que podían hacerse, borrarse y rehacerse siguiendo las instrucciones del artista, independientemente de
su participación directa. Eran el reflejo de la afirmación de LeWitt de que “la idea del concepto constituye
el aspecto más importante de la obra” y que “la realización es un asunto superficial”. Sol LeWitt también
colaboró con la bailarina Lucinda Childs y con el compositor Philip Glass en la producción de Dance 1,
una obra de arte tripartita que reunía filmación, danza y música, en la que las estructuras de rejilla
características de LeWitt desempeñan un papel fundamental.
12/04/07
Sol LeWitt, arte modular y código abierto
La relación entre el arte y el código abierto es incierta, compleja, y por el momento
escasamente desarrollada más allá de aquellos creadores que utilizan de una u otra
forma herramientas o soportes digitales (como ya discutimos aquí y aquí). Pero, la idea
es en realidad mucho más antigua de lo que pudiese parecer y fue ya desarrollada antes
por algunos pioneros con formatos y métodos de producción “analógicos” como la
escultura o la pintura mural. El trabajo de Sol LeWitt, fallecido el pasado domingo, es
posiblemente el mejor ejemplo en esa dirección. Aunque él nunca denominase a su
trabajo código abierto, deberíamos reconocerlo como uno de sus creadores.
Sol LeWitt (obra) fue uno de los padres del arte conceptual y del minimalismo. En este
post no vamos a comentar su obra (que sin duda lo merece, pero que se está haciendo
mucho mejor en otros sitios), si no llamar la atención sobre su método de trabajo.
LeWitt fue en realidad un pionero al separar el “código” del producto final de una obra
de arte, y al abrir el código para que otros pudiesen reproducirla sin necesidad de la
participación del creador original.
LeWitt diseñó esculturas modulares y murales sistemáticos compuestos por conjuntos
de instrucciones pecisas, logicas o matemáticas, que cualquiera podría ejecutar
(“compliar”) posteriormente para construir la obra (tal como lo describen en LA Times).
Su idea era que la verdadera creación artística se situaba en la gestación de la idea y en
el diseño, mientras que el proceso de producción era una cuestión de artesanía o
ingeniería. Tal como recoge El País, la historiadora J. Fiona Ragheb definió así su
trabajo en el catálogo de la colección del Museo Guggenheim:
"LeWitt desarrolló un método de trabajo para crear obras de arte basadas en simples
direcciones, obras que pueden ser ejecutadas por otros en lugar del artista. Rechazó la
noción de arte como un objeto único y precioso"
No parece que nadie hasta el momento haya utilizado las instrucciones de LeWitt para
construir nuevas obras, pero la oportunidad parece clara y muy probablemente LeWitt
vería con interés el experimento. Pero, puede que el mundo de la pintura y la escultura
sean aun demasiado conservadores para aventurarse por estas formas de creación y
expresión, y uno de sus mayors innovadores contemporáneos acaba de desaparecer. El
mismo artículo, de hecho, explica la obsesión de LeWitt por despojar la creación
artística de sus secretos (romper los códigos cerrados) y convertirla en un proceso
abierto, al menos en su dimensión de reducción a sus partes fundamentales:
Sol LeWitt se singularizó entre los otros representantes de aquella tendencia por su
deseo de desvelar las estructuras, es decir, los patrones lineales subyacentes a las
formas. No era la suya la obsesión de un matemático puro, sino la de un dibujante que
ha de visualizar en superficies planas formas geométricas tridimensionales: se trazan
entonces los contornos, con un tiralíneas, o con un lápiz muy afilado, y aunque no se
rellenen con color los planos, el espectador los ve y reconstruye mentalmente los
cuerpos creados. Pues bien, Sol LeWitt llevó literalmente ese procedimiento al espacio
real, haciendo esculturas de formas cúbicas modulares que se definían solamente por
los contornos angulares. Se trataba de líneas en el espacio, por parafrasear una
expresión utilizada hace ya muchos años para ciertos trabajos de Picasso. No era
cuestión de colocar juntos varios cuerpos repetidos, como hacían otros minimalistas
(Donald Judd o Morris Louis, por ejemplo), sino de jugar con la multiplicación
modular de una misma estructura en el interior de una malla lineal muy compleja,
aunque comprensible.
Eran creaciones diáfanas, jaulas conceptuales. Nada está oculto. Su accesibilidad
óptica nos parece como una metáfora de su penetrabilidad conceptual. Esta abolición
radical del secreto tiene muchas consecuencias: morales, desde luego, pues revelaría la
larga persistencia en el arte contemporáneo de la ética protestante; pero también esto
influye en la curiosa sensación de inmaterialidad que tienen unos trabajos que podrían
ser lo mismo maquetas en miniatura que gigantescos monumentos urbanos. Sólo el
contexto humano puede darles una dimensión física, porque la transparencia y su rigor
conceptual los sitúan en un ámbito no contingente. Las obras tridimensionales de
LeWitt, en realidad, no envejecen, pues al estar hechas industrialmente, siguiendo sólo
las instrucciones del autor, son renovables indefinidamente, como las piezas de un
motor.
Y esto mismo sucede con sus dibujos o pinturas de pared. Sol LeWitt enviaba los
bocetos o proyectos, y otras personas ejecutaban las obras en el lugar correspondiente
(muros de museos y centros de arte, generalmente). Los mismos planos (como los
realizados para un edificio por cualquier arquitecto) podían servir para repetir la
pintura en ese sitio, años más tarde tal vez, o en cualquier otra parte. Su producción
pudo así ser inmensa (se dice que hizo unos 1.200 trabajos de este tipo). Pero lo
singular es que los dibujos de pared estaban destinados a su destrucción en un plazo de
tiempo que nunca ha sido muy dilatado. Y eso, aunque parezca extraño, es lo que les
garantiza su eternidad: al no poder llegar a sentir el paso del tiempo, no les ha llegado
el momento de la degradación; son cosas físicas, que se pueden ver (y hasta tocar),
pero pertenecen al ámbito
de las ideas. Aunque Sol
LeWitt, el hombre, haya
fallecido, su obra
pertenece literalmente a la
inmortalidad. ¿Una
paradoja? Respondamos
con sus propias palabras:
"Los artistas son místicos
más que racionalistas.
Llegan a conclusiones que
la lógica no puede
alcanzar".
Curiosamente, la filosofía
LeWitt se está
convirtiendo en la mejor garantía de la pervivencia de su trabajo. Así por ejemplo, se
acaba de anunciar el próximo derribo de un edificio que aloja el Wall Drawing #652 (vía
Archinect):
644 Pacific Street is in the footprint of Bruce Ratner's proposed "Atlantic Yards"
project, specifically in the footprint of the arena itself. In that building, once occupied
by one of Mr. LeWitt's studio assistants, are at least two wall paintings by the artist. The
building is in the list of the first round of demolitions the developer intends to begin in
the coming weeks.
Yesterday we spoke with Sol LeWitt's art business manager who told us that the works
need not be preserved but really should be photographed. So, these wall paintings
should be photographed for historical documentation and the Sol LeWitt catalogue.
La preservación fotográfica de esta obra, junto con las instrucciones originales, hará
posible su replicación en otro lugar. De hecho, ese es el objetivo de una exposición que
está organizando la Yale University Art Gallery y que se cita en el artículo que Los
Angeles Times le dedica a Sol LeWitt:
In 2004, LeWitt began discussions with the Yale University Art Gallery about
committing a large number of wall drawings and his archive to the teaching museum.
That arrangement led to plans for a long-term exhibition, "Sol LeWitt: A Wall Drawing
Retrospective," which will feature 50 monumental works created between 1968 and
2007 and will be shown in an abandoned factory building being refurbished at the
Massachusetts Museum of Contemporary Art in North Adams.