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Génesis

Arturo Soria y Mata
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GENESIS° 1. Doctrina seereta de los pitagdrices. —9. Genesis de Ia cantidad. — 3. Génesis de la nmidad. La perfoccién, ol bion y !a belleza, —4. Genesis del infinite. ~ 6. Géuesis de la Naturaloza. Lua evelucion ds las formas. Ei primer étomo centro de figara del universo. Prodacciéa jnce- sante de itomos emanados del primero. La nebulosa central; su fraccionamiento on nebulosay parciales que so alejan cada vez mas dol centre del anivarso. Lia tétraia (detraedro regular). La santa década (combinactin de dies tetracdras repilures 6 dodecaedro). La gran tetracthys fconbinucitén de cual dadecusdros;. Todos tas ntimers son decddicos (fodas tas formas de la uatnvaleca son ayregados veyuluses de dodveedvas ragudares}, 6. No hay enerpos simples; todos son compuostes, todos son ecmbinaciones mateméticamente posibles del primer étomo consis mismze. Procedimionto do formaciéa de les Jlamados cuerpos simples, y descripeién de gus formar geométricas rogulares. ~ 7. Alquimia, Posibilidad racional de conocer 4 prior! todas ins formas posibles, y de divigic, dentre de ciertos mites, su evolucién. A evolucién, el conjunto de las transformaciones de la Naturaleza, es, L ante todo y sobre todo, y principalmente, un fendineno geométrico. El que no vea que la evolucién principia en la goometria, que el cambio do una especie en otra es un cambio de forma, y por lo tanto, un fondmeno geométrico, est ciego. Tan luego coino nos persuadimus de que todas las cosas son cantida- des, y las cantidades formas geuinétricas de determinada clase de geome- tria, y de que cada cosa aparcee creada por la combinacién de dos formas (1) Las tras obras publicadas por D. Artnro Soria y Mate, acerca del origer polisirico do las especies, Ilamaron extracrdiuariamente uvestra atouci6n , porque coinciden cor, las onsefianzas del Oenitisnio. y mas ax cuando nos euteramos de que su aater ni procedfa de} campo teoséfico, nt tenta la menor idea del gran moviiento intelectual de quo somos on Espaiia representantes. Consideramos dichas obras como el principio de wna tendencia de las hipétasis cientificas modernas ile fecundisimos resultados, y que on definitiva significard la coufirmacién elocuente de les doctrinas teosdiicas; per lo cal, no didamos un momento em recomendarlas 4 los estadisntes de ocultisrne, pues tal os au importaaeia, que el segundo libro ya se ha publicada en francés, ¥ fos dos dltimos so estan tradnciendo al inglés por personas versaias en ¢] ocaltismo, y que hau sabido apreciar los trabajos dol Sr, Soria Nos complace ol ver que hombres como el Sr. Soria, completamente identificados antes con el positivisino F el materialisiao de evtos viempes, salgan de su error, se desliguen del fanatinmo Yentllico Imperante, mucha mas fuerte en realisad ue el fanatismo roligioso, y principien 4 vor que en ol idealismne esta la verdad. Bllos conctuiréa por ver y contesar que ontre tedes los sistemas filoséileos ideulistas debe prevalecer el idealismo teoséiico. Toila la cieucia moderua se extrella anto ostas preguntas: {Qué es el Atomo? {Qué es a] éier? Bn qué consiste la fuerza? Sin embargo, en ostas y otras tales inedgnitas, se fundan las cieucias pxkacias. Los cientifices menos faniticos conlisen que uada saben. Otros como el Sr. Soria tratan de despejar esas incdgnitas, y al hacerlo, so persuaden de que ol tomo macizo es una ilusién, de que la materia no exisic, de que uo hay was quo ideas, 1897 | GENESIS 191 gocmnétricas antericres mas sencillas, nos colocamos cn ce] mismo camino en qucse pusicron los grandes lilésofos-geometras anteriores 4 Pitagoras; yasi, deshaciende punly por punto el proceso evolucionista, llegamos como ellos 4 descomponer torlos lox cuerpoy en décadas (dodecaedros) y en oubos, y las décadas y los cubos en tclvaedros regulares, y éstos en planos, en Hincas y en dlomos, y éstos on puntos matematicos inextensos; de suerie que tenemos que rendirnos 4 la evidencia matematica de que de la nada del punto malemiticn sule odo, sale el intinite de todas las canti- dades posibles. La creaeiin del universo ex-nihilo, es un hecho matenatico indudable, ed un fendinend geométrico que debe ser aceptado por todos, lo misino por los quc crean que la evolucién comienza por decreto soberano de una yoluntad omnipolente, como por los que crean que ta virtualidad de Ja combinaciin existe por sf misma en la nada del punto atematico; lo mismo por los que crean que Divs existe antes del mundo y fuera de 6, como por Jos que ereen que el hombre asciende indefinidamente hacia la divinidad desde la nada, porque no afecta a la esencia del problema me- tafisica. E] aspect darwiniano de la evolucién, es el primero que se ofrecis, sin duda, & los geémetras prehistorieos, antes de comprender que la evo- lucién es pura geometria, y que todas las formas de Ja Naturaleza son derivadas de lag combinaciones regulares matemalicamente posibles con el tetracdro regular. Tay que retroccder veinticuatro siglos, hay que abandonar Ja falsa En el terreno puramente cientifico ortodoxo, 9] Sr. Soria iin establecido que si la geometria del tridngato, hoy tan on boga, es importante, la geometzfa del tetraedro lo es mucho mds, tanto, que Ia considera, con razéu, como la hase fundamental de Ii géometris do la Nataraleza; y ha descabierto maltitnd de formas gcométricas, interesantisimas para Ia ciencia matematiea, qae han sido acogidas con dosdén 6 iudiferoncia inoxplicable. Un el tarreno de la indsecidn « conjetaral que para la ciencia ortodoxa no tiewe valor alguno, os donde procisameute hallamos aosotros Lo mas estimable de las trabajas del Sr. Soria. Mas pres- cindiondo de sus atrevidas hipétesis concorduates vou las afirmaciones ocultistas, es indudable que ol fanatismo cientifico impersnte no puede rechazar seriamente algunas como les da la nebulosa central dai Universo, formada por una produecisn incesante de Atomes, de la cual sn desprenden nebiclosas parciales cada vox més complejas y mas alejadaz del puuto central del Universo; la de que todas las formas de la Naturaleza sen agregados regulares do formas poliédricas regulares; 6h procediraiento de formacién de los euerpos simples, y ofras varias hipétosis ne menos diguas de sstiadio. Nosotros estimames quo la teorla poliédries del Sr. Soria sofala ¢] comienzo da una honda revoluciéu, y mioutras In prensa cientifica la rechaza. aunque sin atreverss 4 combatirla, y no juzga dignos de Jn publicidad los escritos de D. Arturo Soria, nosotros tenemos la satisfeccion de daries cabida on las columnas de nuestra revista, porque le demostracién ce muchas vordades diel ocultismo por ino que tio es teosofsta, tiene para nosoiros un valor inapreciable. La Repacorén, 192 YSOOIA {Justo pista que la ciencia signe, y continuar los sccretos trabajos pitagéricos sobre la geometria del tetraedro, mil veees mas importante que la geome- tria del triangulo, que es la moda, cientilica de estos tiempos. Mi deseubrimiento de que las combinaciones del tetraedro engendran & los otros cuatro puliedros regularos pitagérioos, es ta demostracién visl- ble y palpable de que todas las formas son unas y trinas al mismo tiempo, y de que oxiste la evoluciénen geometria. De la evolucién geométrica se deduce la evolucién quimica, y de ésta Ia cvolueién de las nebulosas, de Jos minerales, de los vegetalex, dco los animales y do los hombres. ‘Todo es gcometria: desde log fendmenos quimicos hasta los psiquicos é histéricos, lodos son fensmenus geoinétricos, expresidn de una geome- tria cada vex ms complicada, una serie indefinida de unidades pitagéri- cas que, combinindose eonsigo mismas y con las demas anteriores, en- gondran nuevas unidades mis porfectas, sin término ni fin, hasta llegar a una humanidad cada vez mas perfecta. De donde’se infiere que la esperanza de los antiguos en la aparicién de un hombre perfectisimo, de un hombre-Dios, tenia una hase racional solidisima, wa fundamento matematice, cl mismo que ticnen en nuestros tiompos el instinto del progreso, Ia esperanza vaga de una honda revolu- cidn social, la teadencia & entrogar en manos de un dictador politico, reli- gioso 6 vientilion, todos los tesoros de nuestras ilusiones. Yo rechazo la dictadura cientifica de Darwin; acepto la mas alta de Pitégoras, cifra y compendio de la sabiduria histérica y prehistérica, ¥ a ella me someto. La doctrina pitagérica, ¢ ingjor dicho, la parte que de ella ha llegado hasta nosotros, deja en el dnimo una profunda impresién de grandeza envuelta entec nicblas. Ex un jeroglifico 4 primera vista indescifrable, se adivina, se presiente que alli debajo late algo grande, pero no pode- mos ni precigar sus contornos, ni aquilatar la belleza de sus propor- ciones. Conceptos que nos parccen desde Tiego disparatados 6 sin funda- mento, nos inspiran, sin embargo, wn inexplicable. respeto. 1.0 impar eb perfecto, lo par imperfect; la uuidad es par & impar al mismo tiempo; cn 1807 | GENESIS 198 Ja unidad se confunden los cuntrarios, etc., ete. No nos alrevemos 4 reir- nus de estas -y otras muchas parecidas afirmaciones, si bien no Yalla quien we hava reido de ellas y calificddolas de fatilezas, porque tina vaga, intni- cién nos inclina 4 presumir que la ensonanza pitagorica cs obscura por ineampleta, y que si conociésemos toda la verdad, si vidsemos eserita la onsehanza oral de Pitagoras, si nos iniciasen en lus secrelos del pitagu- risme, entonces apareceria clara y esplendorosa & nuestva vista. Yo creo haher descifrado buena parte del jeroglifico; yo tengo la pre- tension de haber visto descorvido el velo que encabria los impenctrables misterios pitagdvicos, cn su parte esencial al menos. La solucién que yo doy, podra no set cierta, pero lo que nadie podra. negar, es que con ella todas las dudas ge disipan, las contradiccicmes sé justifican, y lo que parecia dudoso y obscuro, aparece repentinamente iluminado con Ios divinos resplandores de la. verdad. Nos hallamos en presencia del criterie (iloséfico mas vigarose y mas profundo. En 6 la ciencia filosofica y la ciengia mateindtica, se confunden en ima sola ciencia, y por esto sus ensenanzas filosdficas biencn Jos caracteres de intalibilidad de las alirmaciones matemiticas. No he descubierto el misterio pitagérico ailrede, oun propé ito delibe- rado, en virtud de esfuerzos dirigidos con tal fin; el hecha no tiene, por lo tanto, mérito alguno, porque ha sido mera coineidencia, Al descubrir varios s6lides geométicos, desconocides para los modernos geonetras, ysingularmente uno que yo Hamé dobic pentatetracdro, que es la combi- nacién regular de diez tetraedros regulares iguules, al adlimirar las singu- lares circunstancias que concurren en tan exbvaria figura, recordé la vene- racién de los pitagéricos por su ddcada, ¢ imaging, sin cl menor esfuerz0 intelectual, que mi doble pentatetraedro puilicra ser la santa década ce los pitagoricos, y con tan sencilla clave se vé clara toda Ta doctrina pita- goriea, y divisamos con asombro lola su aloance extraordinario. Asi es, on verdad, sin género alyuno de dada, porque la protija consi- deracion de esta hipdtesis eselarcce, cada vez mas, las leorias pitagoricas, y nos eevela el profundo sentido de su concepto de Ja unidad, el por qué la unidad es conciliaeion de los contearios, el por qué ly impar es perfecto y lo par imperfecto. Una voz entendida rectamente Ja [ilosolia pilagérica, se advierle su inmensa superioridad sobre todos Jos demas sistemas. Quien Hega 4 per- 14 YOMIA [Jeno suadirse de lo que es Ia unidad, posee un criterio infalible para juzgar todas las cosas, tiene en su mano el inmenso poder de la verdad, vé con claridad en qué consisten el bien, Ja perfeccion y Ja helleza; penolra mas adentro que log demas en cl conovimiento de la génesis de jas cosas. La coincidencia de muchas de mis investigacioncs con las doctrinas pitagéricas conocidas 6 cxobdricas, me hace creer en virlud de ity legi- tima induccién, que coinciden también con las docirinas secretas, reserva- das 6 esotéricas. ‘Al cabo de veinticuatro siglog, reaparecen Jas ideas y los propdsitos de Pitagoras con nuevo vigor. Su suelo tealdgico y politico ha sido realizado en bucna parte por Ja iglosia catélica. La instauracion de las castas sabiamente establecidas por el brahmanismo india, leva trazas de consolidarse en el Occidente, alir- mando el predominio de la virtud y dei saber sobre & las multitudes democraticas, y la importancia de Ios organisinos colectivos, imper/ecciones de con relaciin 4 las células aisladas del cuerpo de la Humanidad, porque no es posible negar que existen las caslas con caracteres bien delinidos: la sacerdotal-cientilica, la gucrrera-politica y Ia casta agricuitora, industrial y cotnerciante, con sus correspondientes parias. Su suciio cientifico no ha tenido 1a misma fortuna, La geometvia que para él era, con razén, la base mis firme para cl conocimiento exaclo de la Naturaleza, ha sido menospreciada y olvidada, de donde resulta que todas las ciencias, incluso ias matematicas, hasta cierty punto, son hoy ciencias inexaclas tanteos, la aproximacién sobre puco mas 6 inenos. En el terreno teolgico-politico no pudo sonar con mas alto intérprete A un criterio de infulibilidad hemos sustituido los y continuador que Santo Tomas de Aquino, ni con diseipulos mas aprove- chados que los miembros de Ja iglesia catélica. Pero en ol terreno cicntifieo, su desventura ha sido inmensa, porque en rigor todos los grandes filésofvs son discipulos suyos, y pocos han reconocido rectamente su indiscutible jefatura. Discipulos suyos son Platén, San Agustin, Raimundo Lulio, Leibnits y Hegel, sobre todo las dos tltimos, que son los legitimos herederos del inmenso caudal cientifico de Pitégoras, los verdaderos dis Pitagoras. Las ménadas de Leibnitz no son otra, cosa que los unos pitagoric ipulos de Quizd no se atreviera Leibnitz 4 proclamarse francamente discipulo de 1897 | GENESIS 195. Pitigoras, porque su fino olfato politico le hiciese creer que la lena verde de Ja hoguera de Jovdang Bruno no se habia apagado todavia; Raimundo Lulio fué un clarividente de Ja importancia colosal cle la ley combinatoria, pero ho vid que exla ensenanza venia de Pitigoras. Plaion procuré conocer toda Ja doclrina pitagdrica, pero no pudo, sin duda, averiguar la parte seereta transmitida de palabra, Platén nos parece un discipulo divulgador de parte de Ia dovetrina del divino Pitagoras, mas alin que maestro con personalidad independiente. San Agustin representa ja tradicion del pitagorismo cientitico dentro de Ja Iglesia, asi como los gnosticos la representan fuera de la Iglesia, porque los gnésticos son los verdaderos protestuntes de la iglesia catd- lica, puesta que no protestan de la conducta humana de Is casta sacerdu- tal, sino de la pureza en la interpretacién de Ia doctrina pitagérica. Santo Tomas representa, dentro de la Iglesia, la mas alta afirmacién pitagdrica, la del priines unc, definicién de Dios, la mds clara posible, 4 nuestro juicio, para ser entendida por Ja razén, Tlegel, el gigantesco Heyel, representa fuera de la [glesia la més im- portante alirmacion pitago: va; porque al deci : «la nada es el ser», coin- cide con la esencia fundamental de Ja doctrina secreta de Pitagoras, la cual demuestra cientiliea y experinentalmente, racionalmente, que de la nada, del cero de cada clase de cantidad, pucdo salir, y sale en efecto, por virtud dela combinacién, algo, mejor dicho, sale todo lo posible, cl infinito cle la cantidad. . Y como el actual pretendido divorcio entre !a ciencia y la religién, consiste precisamente en que si la fé asegura que Dios hizo el mundo de la nada, la razdn, al crear que de la nada no puede salir algo, quita todo valor a las intuiciones de la fé, es evidentc que si puedc haber concordan- cia perfecta entre las verdades religiosas y las cientifices, no puede ser es- tablecida sino por la tendencia lilosdfico-cientilica de Pitagoras, la que demucstra que de la nada puede salir algo, que al combinar cualquier cosa consigo misma, aparecen cosas nucvas que antes no existian, La filosofia de Santo Tomas, Ia de Hegel y la do Pitdgoras, son tres aspectos distintos de 1ma misma verdad, manifestaciones hipostiticas de una verdad trina y una al mismo tiempo. Cada una de cllas es sintesis de las otras dos, tomadas como tesis y como antitesis, La niebla de los sofisinas kantianos, difundida por Ja atmosfera inte- lectual de nuestro siglo, nox tiene sumidos en la tristeza y en la desespe- 196 LOMIS [Jotio racién de Ja duda. Laboremes por dar 4 nucstro espiritu las sanas alegrias que engendra Je, poxesion de fa verdad. Esperernos que Juzea al fin, y por los sizlos de los siglos, cl sol esplendoroso de las indestructibles verdades pitagoricas, porque ya no hay razdn alguna para «que scan secrelas y reservadas para un corto ntunero de clegidos. Yo, que veo la gran escuela pitagorica solitiurin, abandonada por la ciencia, oficial, sin que los grandes prestigios cientificos de nuestro tiempo se dignen honrarla y honvarse con su granceza, acudy como el mas hu- milde de cuantos disefpulos puedan avercarse & clla a proclamar sus ver- dades y 4 divulgar sus onsehanzas. ‘Aun cuando no creo en Ia metompsicosis ni en olros simbolos de pro- tundas verdades, ni me abstengo de comer carne, ni visto blanca trinica, me considero discipulo de Pitagoras, y como tal, pretendo demostrar que log métodos experimentales de Ta ciencia moderna, son empiricas, no tionon base racional, y que la verdadera experimentacion es la geomé_ trica, porque siendo Todos los objetos de la Naturaleza combinaciones vegulares de poliedros regulares, esto es, wos pitagoricos, pndemos cono- todas lag formas y torlos los fenémendos posibles, si efectuamos cor a prion la serie graduada de las combinaciines posibles con los poliedros regula- reg, pasando de las mis sencillas 4 las més complejas, de fas cansas 4 los efectos, desde le nada hasta el infinite. Al exponer, pues, mi teoria, creo ser fiel intérprele y voceru dela doctrina secreta de los pitagdéricos. . La evolucion darwiniana de que fanto se envancec la ciencia moderna, ¢s un aspecto parcial, contuso é insignificante de la verdadera evolucion, que os Ja que se deriva de las grandes onsefianzas de la Glosofia pitagd- el inundo, en virbud de una experimenta- rica. Aquélla pretende conoc vién empirica divorciada, é algjada cuandy menos, de Ta ciencia matema” tica; ésta procede por Ja Unica expcrimentacion yacional, por la que se identifica, por completo con fas eternas verdades matematicas que rigen el mundo y camina por consiguiente con absoluta seguridad, juzgando todas lag cosass con el crilerio de Ja infalibilidad matematica. Fate criterio ha estado oculto hasta hoy, porque convertido on ruinas el soberbio palacio cientifico lovantado por Pitagoras, no se ven mas que algunas piedras esparcidas sin orden ni concierto. Yo he tenido Ia fortuna de advertir como unas piedras se enlazan con otras, ¥ do reconstruir una buena parte de la construccion pitagorica, y al udnirar sus colosales 1897 | GENESIS 197 proporciones y su inmortal hellcza, incomparablemente superior 4 ia de Jas ostatuas de Fidias y Praxiteles, Mena el alma de la innensa alegria del hallazgo, deseo contribuir 4 la felicidad y al progreso del género humano, divulgando Jas maravillas de las ensefianzas pitagoricas. Autuso SORIA y MATS (Se continunra.) > GENESIS DE LA UNIDAD waMos ahora coin, dentro de una clase cualquiera de cantidad, sar- V ge do la nada la unidad, y tras ella todos ies ntineros pusibles hasta el infinite, La combinavién de un cero cualquiera consign mismo, 6 lo que es igual, del inlinito wnidad y cero de Ia clase anterior consigo misnio, puede clectuarse de infinilus modos, ya en cl cspacio extenso, ya cn el espacio metafisicn, y cada uno de estos modos tiene otro exactamente igual simé- tricamente colocado. Adenis de estas intinitas combinaciones doble: hay una combinacién especialisina ue no tiene otra igual y simétrica enfrente, que es tnica, yue no tiene pareja, que es la unidad, que eg un uno pitagorico, que es la perleccion absahite dentra del género de eom- binacivnes de que se trate. Hjemplos. — Ki cero de la extensién, el punto inextenso en la posicion Acombinandose consigo mismo en ia posicion P, engendra la relacion entre las posiciones Ay # de infinitos modus, porque infinitas caminos 6 lineas se pueden seguir para principiar 4 moverse en A y¥ coneluir de moverse en 2, Podemos caninar siguiendo up poligono de dos Jados, de tres, de cuatro, de innumerables lados iguales 6 desigualos; podemos 232 SOola | SkercenaRe T seguir un arco de circulo, de elipse, de hiperbol: de paribolas pulemos raeada una de vary seguir imumerables Tineas curvas reguktres iy estas Jineas 6 caininos, para ir desde A Hagki [, carrespunde oben lgue ra geomdtrioa esactanente igual, y simétricanente colocada respecte: de lus puntos Ay # en el pliny en que supungamos culevadas dich fign- ra y los puntos Ly i, y cm los indinitos planos que pasan por los pun- tos Ay 8. En cada uno de los infinitos planes y en cada una de fas infinitas sue pericies que pasen por lox puntos Ay £2, habed siempre infinilis lineas dobles y siudlricas para relacionar lugs punlus inexlensos A y #; pero al inismy tiempo, y en medig de esta infinita dualidad, bay una relecion es- pecialisima, inica que, por no tener pareja pusible, ex Ja mas perfevta de todas las relaciones posibles: la inva recta. Hsu solucion Unica es 1a uni- dad, La linea recta es la unidad de la canfidad divea; os la perfeccion absuiuta dentro de la eantidad linen. Aj dolinir La linea recta por la mas corta, Lomamos el accidente y deja- mus la esencia, porque lo esencial en fa linea reota es cl ser cumbinacion tmica, el sor unidad. Elser as corta obedece al principio de la menor accion, que os vunsecucneia 6 atrilaile de la waidad. Hsta verdad de la geometria elemental 6 mas sencilla, Jo es Lambién en la geumetria mas cumplicada 6 de clase de reguluridad mas clevada, y en general, cn todas las clases de geomelria posibles. Jen vez de un punta matematico inexteuse moyiéndose desile wie posi- cidn d otra siguiente en of tiempo y diferente en el espasia, pungamus el punto mas complejo, el hombre meviénduse desde un instante de su vida 4 ole posterior. Este movimiento, 6 sea la condusta lisica, intelecbual 6 moral que cl humbre sigue, puede efvetuarse dle intinitos muidos, ofveci- sdlo dus su libre elecci’m. Estos mudus son todos dobles y simeétricus hay imo que no tiene pareja la linen recta metafisica del bien, que es Yinica, que es periccta y bella, poryne Is perfeceion, fa regubuidad, la simetrla, el eqnilibrio y la belleza, sun aspectos varios y atvibutus cle be unidad, de Ja cumbinacicin tenica. Alhablar, podemos hacerlo en voz demasiado alla 6 exvesivunente baja; silo hay un modu dnico de hablar: nc muy alo ui muy yet, gue es ol que clige ¢! artista de Ja palabra. Al andar podermos hacerlo con presumida alectacicn 6 arrasteande los pies y con turpes movimientos; salou hay an modo fnice de andar: ef que 1897 | Gévesis 258 clige, pongo por caso, en cada momento una mujer disereta, graciosa y clegante. Al defendernos de una agresitn, pudemos huir cobardemente 6 dar crus! y pronla muerte 4 nuestro agresor; sdlu hay un inodo tinieo, perfee- to y bello, y pur consiguiente, bueno: cl de rechagar Ta acometida causan- do el menor daio posible 4 nuestro agresor. Obrar bicn, es clegir cn cada momento de nuestra vida cl acto fisico, intelectual 6 mora} que es més perfecto, y por lo tanto, mas preferente en aquel instante que todos los demas, y en ejecutar dicho acto eligiendo en- tre los infinitos modos de hacerlo el tnico que no tiene pareja, porque en él hallaremos Ja simetria, el equilibrio, la belleza, el bien, la perfeceidn absoluta dentro do las circunstancias relativas 6 condicionantes de la combinacién. En suma: cl bien es una linea recta metafisica trazada entre dos ins- tantes de nuestra vida; una linca recta de la geomelria transcendental, en la cual Ia perfoccidn absoluta de Ia divinidad puede compararse con un espacio metafisico inextenso, con una esfera, metafisica, lugar geométri- co de todas las infinitas combinaciones posibles con la linea recta del bien. Movamos una linea recta poligonal 6 curva de fodos los modos posi- bles; de esta eambinacién de cada linea consigo misma, resultan infinitas superficies todas ellas dobles, porque 4 cada una corresponde necesaria~ mente otra superticie simétrica 6 conjugada. Dentro de la infinita dualidad de las superticies dobles cngendradas por ef movimiento de las lineas curvas y poligonales, existen combinacio- ncs tinicas 6 sin pareja que son las suporticies regladas, limites de todas las superficies irregulares posibles, y dentro de Ia, infinita dualidad de las superficies regladas hay una sola superficie, unica 6 sin pareja: Ja super- ficie plana, BI plano es Ja unidad de la cantidad superficie, la perfeccién alsoluta dontro de esta clase de cantidad , y resulta de mover una linea alrededor de otra, permancciendo constantemente ambas en posicién perpendicular a eruz! en forma de uno pitagorico. Movamos dos planos, 6 lo que es lo mismo, combinemos un plano consigo mismo. Resultan infinitas posiciones dobles y una sola sin pareja; aquélla en que se cortan perpendicularmente jen eruz! El movimiento de tres planos ofrece también, entre infinitas combina- 234 TOPIA [SEprinwrer ciones dobles, una sola 1] pareja: aquella en que se cortan perpendicu- Javinente dos a dos ; lainbién en eru: La combinaciém de cuatro planos engendra el tetraedro, forma ele- mental del volumen. .\ cada posicidn de tos cuatro v6) otra simétrica. tices corresponde Entre las infinilas parejas de tetracdros posibles, hay un solo tetraedro que no tiene pareja; el tetraedro regular, el cual es la unidad de la can- tidad volumen, la perfeecion absoluta de lox veldimenes. Sewn el criterio pitagérice , cada unidad se deriva por Ja combinacion armoniosa, portecta 6 regular de otra unidad anterior 6 mas sencilla con- siga misma; por lo tanto, todas las unidades siguientes, todas las for- mas de ila Naturaleza, seran combinaciones regulares del tetraedro regular. Combinando dos tetracdros regulares iguales, observamos que entre Ja infinidad de posiciones dobles posibles hay una sin pareja; aquella en que coincidienda sus centros se cortan lus aristas perpendicularmente jen. eruz! Esta nueva unidad es el betatetraedro regular, euyos vértices exte- viores engendran el cuba, y cuyos vértices interiores engondran el o¢- taedro. Combinando un cubo con un octaedvo de convenionte tamarjo, de modo que sus centros coincidan y xis aristas se corten perpendicular- mente ene! punto medio jen cruz!, pasando las aristas del cubo y del octaedro 4 converte en diagonales de rombo, del mismo modo que las aristas del tetraedro so transformaron en diagonales de las caras del cubo, aparece una nueva especie superior de formas, wna neva unidad, e} dode- caedro romboidal. Combinando cinco tetracdros regulares, de suerte que sus centros coincidan y sus yértices s¢ separcn todo lo més posible, resultan dos figuras simétricas: el pentatetraedra dextrorsun y el pentatetraedro si- nistroksum. En ainbas Jos vertices exteriores engendran el dodecaedro, ¥ los vértices interiores el icosaedro. Compenetrando estas dos figuras opuestas y simétricas, de suerte que coincidan sus centros y sus vértices, y Jas aristas de la una corten a las de Ia. otra perpendicularmente jen cruzi, resulta, una combinacién tnica 6 sin paroja, de diez tetraedros regulares iguales, la década pitagorica, que yo he Iamado al redesoubrirla, doble pentatetraedro, unidad supe- rior en la jerarquia de las formas 4 Ia unidad anterior tetraedro 6 tétrada. 3897 | GENESIS 238 El tetraedro es el numero cuatro, con relacién 4 la unidad &toma, yelndmero unc 6 unidad con relacion 4 la década, [sta es la razén de ta buportancia excepeional que dsban los pitagéricos 4 los ntimeros |, hy LO. Combinando un dodecacdro con un icosiedro de conveniente tamano, de modo que coincidiendo sus centros, se corten sus aristas jen cruz! en sus punlos medios, aparces una especie superior de formas, un poliedro de 30 caras romboidales qne me permitn hautizar con el nombre griego de Ericontaedro. La ley de las diagonalos, quiza cdesconocida de los antiguos, cs una ley amportantisima en la génesis de Jas formas, como que representa el lazy de unidn entre Ja geometria y Ja mecani La ley de Ia cruz, que es la esencia misma de la unidad, era induda- blemente conocida de los antiguus, y siendo el signo geométrice de la cruz simbolo abreviado de la géne: de las formas, es posible que sirviera como sefial para reconvcerse lus iniciadus en los secretos de la religién, de la ciensia y de la politica, cuando estas albas cosas eran scercto patri- moniv de uy pocos, de Ja misma suerte que el pentagono estrellade aE 6 pentalfa (signo abreviado de la cara del peatahexacdro, otra década pitagorica compuesta de 5 cubos, y por consiguiente, de 10 tetraedros), servia para reconocerse los atiliados 4 las doctrinas secretas del pita- gorismo. Sospechamos que la idea y lu importancia idle la cruz en diferentes religiones, Lengan por fundamento yeométrico ¢! cruce de planos y de lineas en Ja posicion minica de la perpendicularidad, come simbolo de fa perfeccién absoluta de la unidad y de la divinidad. Kn virtud de may legilima induecién, suponian les pitagorious que todas las demas formas de la Naturaleza cran combinaciunes de la déca- da, y por eso decian, sin duda, que (adi nimero era decddico. Asi también lo creo yo; pero dande mas amplitud 4 la coimbinacion de los sicte sdlidus regulares convexos, de caras iguales, igualmente in- clinadas entre si, tetracdro, cubo, vctaedro, dodevaedro, icosaedro, du- decaedvo romboidal y tricontacdro, consigo mismos y entre si, esto es, nu linitands las combinaciones exclusivamente @ Ja década. La linea (recta 6 no recta) ex también infinity de la cantidad punte, y ademas cero de la cantidad superficie. Esta trinidad de formas, en virtud de fa cual cualquier forma ex 236 SOSIA [ Sepruwsze simultéaneamente cero de una clase de cantidad, infinito de otra clase de cantidad y anidad de otra clase de cantidad distinta de Jas anterivres, conticne {fa clave para leer de corride en el gran libro del mundo invisible y del mundo visible. Podemos delinir es general la unidad, diciende: La unidad de una clase de cantidad os, entve las intinitas combinaciones dobles posibles del cero Pexpcctivo Gonsigo Mmisine, Ja (niga que no es doble, y por esta razon, la combinavidn was perfocta du todas, la vinica completamente regular, equilibrada, bella y buena. Decir unidad es lo mismo que decir regulavidadl, simetria, perfeccién, belleza, bion, linea recta de una determinada clase de geometria, combi- nacion fmica dentro de un género determinado de combinaciones; son términos equivalentes con lox que dans & entender una sola cosa vis- jumbrada confusamente, y que podemos expresar can relativa claridad, diciendo: ta combinaci’n de dos 6 mas intinitos de una clase determinada 6 la combinacidn ile dos 6 mas ceros, puesta que ya hemos dicho que el infinito de una cantidacd es el cero de fa cantidad siguiente, puede elec- tuarse de infinitos modus dobles de sexualidad contraria, apareados 6 sy- zigias, opuestos y contrarios; silo hay un modo tnico de combinacion en ue no hay par en el que se han unido y confundide lox términos I Fl y opuestos y contrarios, en el que las dos soxualidudes de todas las formas se confunden para formar la especie. La unidad e que une y limita al propio tiempo ala dialidad de las intinitas combina- quella combinacion de infinilus que sirve de frontera ciones posibles. La unidad es Ia perfeccion absoluta dentro de cada elase de oantidad, el cero de la misma en movimiento del unico mod perlecto posible Entre las combinaciones dobles las hay de dos clases de dualidad: una do imperfeceidn 6 irregularidad relativa, y dentro de esta imperfescién yelativa hay una combinacién que es completamente regular, perlecta y tunica dentro del grado de imperfeccisn que examinemos, igjemplos, --- La linea recta, segiin hemos visto; es la perfeecién abso- Juta para enlazar dos puntos: 4 y B. Si los eplazamos por medio de un poligono de dos Jados, 6 sca por dos rectas que pasen por un leveer punto C, la solucion may perfecta de todas (dentro de la imperfeceioa relativa supuesta) cs la de un tridngulo equilatero, limite de una infinidad de triangulos isésceles interiores al | 1897 } GENESIS 237 triingulo A, B,C, y de otra infinidad de triangulos isdsecles. exteriores al tridugulo A, B, €. Del propio modo, cada tridngulo isisceles es una forma relatlvamente perfecta, forma limite de una infinidad de tridngulas escalenos, irregula- tex, interiores y de otra infinidad de tridngulos irregulares exteriores. Si cnlazamos los puntos A y J por medio de un poligona de 2 lados, cuando éstos son iguales, el puligano ex el mas perfecto posible; es un poligono limite de una infinidad de poligons irregulares interiores y de otra infinidad de poligonos irregulares exleriores. Si los cnlazainos por medio de curvas, 1as secciones eénicag son for- mas relativamente perfectas, mites de una infinidad de curvas menos perfectas interiures, y de otra infinided de curvas menos perlectas exte- riores. Por manera que entre los infinitos modos de enlazar dus puntos, A y&, 6 sea de combinar tin punto consigo mismo, hay uno solo que es Ja per- feccién alsoluta, y entre los demas infinitos modos imperfectos hay una serie de arquetipos de perfeccion relativa, cada uno de los cuales es uni- dad de perfeecién absoluta, como limite que es de las formas menos regulares comprendidas en el grado de perteceidn inmediatamente infe- rior. Es decir, que entre Ia perfeccion absoluta y la imperfeceién absolu- ta, 6 sea entre ol infinito de la perfeecion y el cero de Ja perfeccion, hay una scrie graduada de perfecciones relutivas, de unos pitagdricos, de niimeros, de arquetipos de perieecién que sirven de limites de todas las formas imperfectas posibles. Los posimistas no yen mas que cstas ulti- mas, no ven la unidad. La antedicha definicién de la unidad es ademas un guia segurisimo para caminar por el laberinto de las infinitas clases de cantidad que el mundo nos ofvece y distinguirlas unas de otras, averiguande cual es la unidad de cada una, el uno pitagorico que expresa la suma perfeevion on cada clase de formas. Supongamos, pongo por vasu, que quercmos averiguar qué nuevas clases de cantidades-crea la combinacion de la linea recta consigo misma, y cuales son las unidades respectivas. Para ello basta con examinar cuales san las combinaciones posibles y elegir en cada clase de combinaciones la mas regular y equilibrada, Ja nica que no tenga pareja, la mas perfecta y esa sera la unidad. Una linea A ..__..B de Iongitud dada, combinada consigo misma en 238 eOoTA [ Sepriesspre un plang, 6 lo que es ly mismo, dus posiciones distintas de dicha recta, forman una infinidad de cuadrilateros, de combinaciones de cuatro puntos. Pues bien; cf robo de lados iguales ex una forma limite de todus los cuadrilateros irregulares posibles. Dentro de Ta forma regular equilibrada linioa y perfecta del rambo de lados iguales, hay une infinidad de rumbos posibles, cuyy limite es el cuadrado. Ademiis, si las dos posiciones de la linea A _..8 tienen el punto 4 comdn y el punto 6 en su nacva posicion, dista tanto de la primera posicidn, comp del punto A, resulta el Lriangulo equilitero como caxe particular del rambo y del cuadradu, y cumo forma limite de las combi- naciones posibles en un plano de dos Hincas rechas iguales, 6 de una linea consigo misma y como forma limite de los tridingulos escalencs. Si colocamos lax dos lineas de modo que no estén en un mise plano, resultan infinilas parejas de tetracdvos irregulares interiores y exteriores y un solo tetraedro sin parejat el tetraedro regular,’ aquel en el que las dos lincas estan en cruz, aunque sin tocarse. Es decir, que la combinavida de una linea reeta de longitud dada con- sigo misma, ha engendrado cuatro nuevas cJases de cantidad, cuyas uni- dades respectivas son el trianguly equilatero, elrombo de lados iguales, el cuadrady, y por Ultimo, el tetraedro regular. Gn suma: entre las infinitas combinaciones pusibles de dos lineas, 6 sea de] cero de Ia extension superficial consigo misiny, hay una, el tetrae- dro regular, gue es la perfeccién absoluta, la unidad por excelencia de esta clase de vantidad, y bay olros unos, obras unidades de perfeccion relativa, el tridngulo equilatero, el rombo y el cuadrade gue son esbozos 6 formas embvionarias del tetracdro regular, que potencialmente contie- non al tctraedro regular. Fa resolucién, cualquior cosa que examinemos cs simultaneamente cero, infinity y unidad; es una forina trina, algo & modo de hipdstasis de tres distintas clases de cantidad estrechamente unidas por el lazo fortis mo de la ley combinatoria. Axture SORIA y MATA. {Se continuara.) _3ee-— Q ENESIS (CONTINUACION) 8, por tanto, indiferente considerar la serie indefinida de las clases de cantidad, la serie de lineas horizontales de la tabla pitagérica como una serie de ceros 4 como una serie de infinitos, 6 como una serie de unos 4 la usanza pitagérica, 6como la repeticién constante, en varie dad infinita de tonus, de las tres notas fundamentales de todas las cosas posibles: cero, la unidad y el infinito. Todas cuantas cosas nos muestra la Naturaleza y todas cuantas ideas consideramos dentro del espacio metafisico inextenso, son unos pitagéri- cos, son perfecciones absolntas y relativas, son unidades, porque la uni- dad es el término fatal y neccsario de la ley combinatoria, como resulta- do que es de una especie de seloccién darwiniana, que lo mismo se cum- ple dentro de la Naturaleza que cn el mundo anterior de las idoas. Claro es que ai dificil es precisar en Jas especies quimicas, en las ver getales 6 en las animales ¢l transito de unas 4 [Link]-es. mucho mas todavia si pretendemos éstablecer [Link]én de‘ una especie. metalisiea 1897 | Genasis 261 ala siguiente; pero esta evolucién es cierta, indudable y se puede com- probar en muchos casos que en las transformacionea de las especies me- tafigicas sucede lo que con las especies materiales, 4 saber: que la com- binacién regular de una especie consigo misma, engendra otras especies superiores. En esto consiste, A nuestra juicio, el mérito colosal de Pitagoras; en haber visto y precisado el proceso evolucionista y transformista, lo mis- mo en el mundo visible que en cl invisible, de donde resulta que Darwin, el Dios 6 demiurgo de la ciencia moderna, no es inds que una mala y mal dibujada copia de Pitdgoras, sin que por esto pretendamos negar sus mé- ritos extraordinarios é indiscutibles. La direccién equivoecada que siguen en sus razonamientos los fildsofos, los matematicos y los artistas posteriores 4 Pitagoras, consiste precisa- mente en que desconocen 6 menosprecian la eyolucién de las especies metafisicas. Hasta tal punto domina hoy en los espiritus tal aberracién, que tenemos por cierto que la mayor parte de los matemAticos contempo- raneos se reirdn al decirles que la idea del triangulo equildtero es una especie metafisica anterior 4 la idea del cuadrado y del pentagono regu- lar, 6 lo que es lo mismo, quo el pentagono y el cuadeado se derivan y son engendrados por el triangulo, 6 que la especie metafisica dodecaedro es posterior 4 1a especie metafisica cubo, y ésta 4 su vez posterior 4 la especie metafisica tetraedro. Entiéndase bien, que al decir posterior lo decitnas como sindnime de efecto, de cantidad mas perfecta que la canti- dad anterior 6 causa, no como cosa dependiente del tiempo. Y, sin embar- go, nada mas cierto y evidente. Combinemos dos tetraedros regulares iguales de la unica manera perfecta posible, esto es, coincidiendo sus centros de figura; dentro de las infinitas posiciones posibles, dada Ja coincidencia de Jos centros, elijamos la posicién tnice perfocta, aqudila en que las aristas de los tetracdras so cortan perpendicularmente, 6 sca del tinico modo que no admite figura simétrica 6 pareja; resulta de la combinacidn el betatetraedro, contenido 6 limitado por el cubo exteriormente y por el octaedro interiormente. Antes de Ja combinacion existia el tetraedro; después de la combina- cién existe el cubo. Y como no bay modo alguno de combinar el cubo consigo mismo de suerte [Link] el tetraedro, deducimos que la idea 6 especie metafisica tetraedro es anterior 4 la especic cubo, 6 lo que es lo mismo, que el tetraedro es causa y el cubo su efecto. 262 LO@IA [ Ocrurrr De! mismo modo deducimos, que si antes de Ia combinacién habia triangulares y dospué el enadrado es posterior al tridngulo; la especie metafisica tridngulo es de clla aparecen ¢ us cuadrangulares, anterior, es causa, y la especie metalisica cuadradu es posterior, es ofecto. Jombinemos ciney cubos iguaies de la tinica manera regular posible ta el pentaexaedro contenido y limitade por el dodecaedro exteriorniente y par el icosaedro interiormente. evincidiendo sus centros; res Como no hay combinacidn de dodecacdros de la que resuite ef cubo, deducimos que la especie metafisica cubo cs anterior 4 la especie metafi- sica 6 idea del dodecacdro, y como antes de la combinacién habia caras cuadrangulares, y después de la combinacién aparecen pentigonos regu- lares, deducimos que Ia idea del pentagono se deriva de la idea del cua- drado. Es decir, que el tetraedro regular es una forma padre que contiene potencialmente a las especies metafisicas hijas, el cubo y el dodecae- dro; y la especie netatisica tridngulo engendra 4 las especies cuadrado y pentagono. Nitese que en ta evolucifn de las especies nictatisivas, s6lo ex posible el transito de una menos compleja 4 otra mas compleja, 4 condi- cidn de que asi la especie generadora, como Ja especie cngendrada, scan unidades, unos pitagéricos, combinaciones unieas, perfecciones absolutas. De todo osto infirid, sin duda alguna, Pitagoras, que la evolucion en ja Naturaleza es copia fiel y consecucncia de la ovolucién anterior de las especies metafisicas independiente del ticmpo y de! espacio, sintetizada hipostaticamente on el Primer uno. Tenemos, pues, que todas las cormbinaciones regulares posibles con los cinco xdlidos platénicos, esto es, los cuerpos simples, las especies qui- micas, los minorales, los vegetales, los animales y los hombres son com- binaciones tinicas 6 sin pareja, unos pitagéricos, 6 lo que es lo mismo, perfecciones absolutas; figuras remilares simétricas y equilibradas, cosas hellas. Hemos llegado al dtomo mas complejo de todos, 4 la forma mas per- fecta: al hombre. ara hallar nuevas unidades mas perlectas, sigamos el mismo proce- diiniento, y combinando al hombre consigo mismo, observaremos que los interesos materiales, intelectuales y morales, ofrecen 4 nuestro examen una dualidad infinita de combinaciones, y en medio de ellas, y como sin- 1897] GENESIS 263 tosis de todas cllas, una combinacion sin pareja, una combinacion unica, la justicia, cl derecho. La misién del juez y la del legisledor coinciden con la del ar tista, puesto quo todas se reducen & buscar Ja unidad, Ia combinacion tice may perfecta y bella. La unidad no es sdlo reguiaridad, perf justicia y el derecho. Mn la clase elevadisima de cantidadl yue podermos Hamar voluntad, su- in _y bollexa, es también la cede lo propio. Entre las infinitas combinaciones dobles que podemos que- rer en cualquier momento de nuestra vida, hay una, sdlo una, gin pareja, la nica perfecta: el bien. La unidad es el bien. Lo bello, to bueno y lo verdadero, son aspectos distintos de la unidad que es preciso considerar hipostaticamente. En definitiva, la divinidad es la expresién mas alla, completa y perfee- ta de Ja unidad. No hay para la razon demostracién mas clara y concluyente de la exis teneia de Dive que la pitagdérica, porque nu hay deiinicién mag profunda, més hermosa y mas exacta que la de El primer Wno, esto es, cl urigen y fundamento de todas las cantidades posibles, Ia inte- gral de todas las integrales, el conjunto indivisible de todas las perfeceio- nes posibles. El hombre en sus obras busca siempre instintivamente la unidad y concluye por realizarla. Innumerables ejemplos hay de esta, La balanza es un simbolo perfecto, claro y svncillo de Ix unidad pita- y de la trini- gorica, de la dualidad intinita de las combinaciones posibles dad de todas las formas Ja posicién en qne cl platille A sube 15 milimetros y el platilio # baja otro tanto, corresponcle oira posicién pareja, simétrica 6 conjugada en que cl plafillo 4 baja 15 milimeteos y el platilio 6 sube otro tanto. Cada posicién de Jos platillos es reversible, cada posicién tiene su pa- veja. Solo hay una posicion sin pareja, dniea, no reversible, aquélla en que el ficl de la, balanza esta vertical, La unidad es el equilibrio. = 264 EO@IA [ Ocrusre Quien quiera que fucse el primero que compara la balanza con Ta jus- srivo, un talento orienlado hacia ¢] norte de ticia, cra sin dada un pitag las ensefanzas pilaydricas. Todo tribunal, todo juez no hace otra cosa que pesar el pro y el con- tra, esto es, examinar una de las infinitas combinaciones dobles que todas las cosas ofrecen, pasar de aguclia combinacién deble, y por Io tanto, irregular 6 imperfecta 4 otra menos imperfecta, después & olra menos imperfecta todavia, haciendo de esta suerte diferentes tanteos, hasta que por fin llega 4 la combinacién (mica en que se equilibran Jos contrarics parcceres. En definitiva, el jucz ao hace otra cosa que la operacién geométrica y matomatica de buscar la unidad, porque la unidad es la justicia. 1 Un failo justo os una forma trina compuesta de los dus platillos de la balanza y de su sintesis representada por ol fiel on posicién vertical; es la unidad bolla y Juminosa del sien surgiendo en Ia mente del juez, del cacs tenebroso de las imperfecciones dobles de la acusacién y de Ja defensa. La doctrina pitagérica nos proporciona el criterio infalible para juzgar Jas creacionos humanas del arte. Toda obra artistica de cualquior clase que sea, ex combinacién de ideas, es una determinada clase de cantidad, puesto que las cantidaides son ideas cn movimienty; y como ante la criti. ca pitagérica, unidad, perfeccion, bien y belleza, se confunden, son una misma cosa, 6 mejor dicho, son cosas distintas, que por ser inseparables dobemos considerar simultanea 6 hipostaticamente, nuestra regla critica infalible es data: Tal cosa, tal obra artistica es, dentro de las infinitas combinaciones dobles y simétricas de un detorminado nuinero de cola- res, de formas, de sonidos, de signos, palabras 4 ideas, que el artista ha podlido elegir, la combinacién tinica, la que no tiene pareja? ,Es un uno pitagérico? Pues es cosa perfecta, buena y bella, es una obra de arte, y é] hombre que la rcaliza en el momento en que tal hace, es hombre per- fecto, es un hombre bueno, es un artista. Asi aseguramos, sin temor de ser desmentidos, que los unos pitagort- cos elomentales, la linea recta, los poligonos reguiares y sus combinacio- nes, ef circulo, la csfera, los poliedvos regulares y sus Infinitas combina- ciones posibles, que constituyen la Naturaleza, son todas cosas bellas, porque son perfecciones absolutas, porque son combinaciones tnieas, porque son unos pitagdvicos. Son el substratum indispensable para toda oreacion del arte, son el patrimonio comin de todos tos artistas, la tierra 1897] GENESIS 288 sobre Ja cual andan, de la que se nutren y cuya eterna substancia trans- forman en cosas mas bellas todavia, de la misma suerte que los v gransforman el} cieno en porfumadas y pintadas flores y en exqu frutas. El arte es Ja clase mAs clevada de geometria, la construccién mas complicada, el conjunto de cantidades cada vez mas complejas que el hombre va creando, sacando de la nada, del feeundisime inagotable seno de la Ley combinatoria. Critico verdadero es ef geémetra que construye sucesiva y l4gicamen- te toda la serie de unidades, hasta llegar 4 la quo hace objeto de su exa- mon, con toda la facilidad y la rapidez propias de su talento. Artista, supremo artista es el que verifica instantancamente, por in- taicién, esta serie de construcciones, esta cadena de silogismos que el critica gesnieta hace con paso lento pera seguro; supremo artista es cl que a Ia lua de estos relampagos do la intnicién divisa una superior clase de cantidad desconocida para los demas hombres, y en medio de Ja. infi- nita dualidad de las combinaciones posibles, descubre la combinacién sin pareja, la combinacidn unica, la que no admite la mas leve alteracion porque es la unidad, es decir, una perfeccidn absoluta, un equilibrio esta- ble, un género de simetria, una pelleza cterna. Aplicando nuestra teoria y el procedimiento pitagdérico 4 las cantida- des inextensas, hallamos el camino mas seguro que jamas tuvo la meta- fisica. Ejemplo. — ia voluntad, la tibertad y el bien son los tres términos cero, infinito y unidad, de la cantidad bien. La voluntad en potencia, en reposo, es cero de esta clase de cantidad, que Hamamos bien. Al moverse puede clectuarlo do infinitos modos, todos dobles y simétricas, porque 4 cada uno de nuestros actas corres- ponde otro contrario 6 conjugado. El conjunto de estos infinitos modos dobles de movimiento de Ja yoluntad es la libertad, e! libre albedrio. En medio de esta infinita dualidad hay en In cantidad voluatad, como en todas, un modo do movimionto énizo, sin paroja, que es concilincién y sintesis de todas Ios contrarios. Este movimiento unico, y por lo tanto, perfecto, es el Bien. Deducimos, pucs, con el criterio pitagérico: que la libertad es ef infi- nito de la-cantidad voluntad; que el bicn es la unidad de la voluntad, y de la libertad, un uno pitagérico, una perfeccién absoluta. 266 LOCA [ Ocromr Todas las voluntades tienden, pues, por morlo fatal y necesario, Area lizar el Bien, y después de infinitas oscilaciones 4 uno y otra lado de la linca recta metafisicn del Bien, conciuyen por cuincidir con ela, por rea- lizar la mnidad, por coustenir la anidad, por construir la clase inmediata- snente superior de cantidad cn Ia evolucién 6 jerarquia de las cantidades. Tenemos, pues, en ta ovelucién de las cantidades inextensus tres expe- cies metafisioas consecutivas, Ia espec voluntad y las especies siguien- tes, la fibevtad y el bien, } dicho de otro mudo, sin relacién alguna con el tiempo, la voluntad es causa de la libertad, y el bien es efecto dela voluntad y de la libertad, Por el mismo procedimiento podremos inquirir cudles son las especies metafi riores 6 derivadas rle Ia cantidad bien. La justicia y el derecho no son mas que formas parciales de la cantidad bien. Un tribunal, al decidir un caso sumetide 4 su examen, va sucesiva- mente desechando today Jas infin’ tricae, hasta que halla 6 cree hallar la solucién tmica, ja que no tiene pa- s 6 cantidades anteriores 4 la especie voluntad, y cnales poste- 8 parejas de suluciones dobles 6 simé- reja, la que esti on el fiel de la balanza de la justicia, cl 220 pitagérico, la unidad de la clase de cantidad sometida 4 su estudio. El amor es una cantidad superior 4 la cantidad voluntad, Nuestro libre albedrfo, deutro de la cantidad de amor consiste en la posibilidad de elegir para nuestro amor cualquicra de las infinitas combi- naciones dobles y simétricas que se pueden hacer con un ndmero deter- minado cle colores, de sonidos, de formas 6 de ideas. La belleza es la combina¢ién tnica, la que no tiene parcja, la linea recta metafisica del amor, la belloza os la unidad de la cantidad en amor. Arrvro SORIA y MATA. --- Se (Se continaard. GENESIS (GONTINUACION) a belleza, unidad de la cantidad amor, se deriva del bien y del amor, L del mismo modo que el bien se deriva. de la libertad y dela volun- tad; es decir, que un ser humane 6 sobrehumano que pudiere elevarse 4 las alturas del bien, 6 lo que es lo mismo, que por las condiciones mate- indticas. y metafivicas de su cxistencia se viere obligado 4 practicar constantemente el bien, encontraria un mimero infinite de modos dobles y simétricos de praoticar cl bien, y en medio dc esta infinita dualidad de cosas buenas, do este infinite que designaimos con ia palabra amor, halla- ria una combinacion sin pareja, Gnica, gue es la belleza, la linea recta metafisica del amor. in la tabla pitagén a de Jas cantidates inextensas, hay, pues, una linea, cuyos tres términos cer infinite unidard son veapectivamente dn voluntad. eb Libre atbedrio. et hien. y siguiendo la ley constants y general del proceso evolutivo ef bien, es, & 3u vox, ef cero de la siguionte clase de cantidad, en Ja cual aparecerin, como en todas, cosas nucvas que antes no existian, 6 mejor dicho, cusas 280, SOPLA [ Noviemere que existian poteneialmente contenidas y ocultas on la unidad 6 especie anterior. Los términos de la cantidad bien cero infinite weniduet son respoctivamente el bien ef nor la bellesa. El bien cn reposo, es cl cero de la ¢ ntidad-belleza, El movimiento 6 ejercicio dul bien, pucde efectuarse de infinitos mo- dos, dobles y simétricos. El conjunto de todos estos modos dables en mimero infinito es cl amor, Fl modo taico de todos estos movimientos dobles, Ja unidad pitagérica del amor, es la bedleza. La belleza eg la Ultima clase de cantidad yue el hombre puede consi- derar, entendiendo por hombre, cl twinbre-arlista, poryue suponemos que el lector ha establecidy esta escala: El animal. El humbre-pensaimientn. El hombre-voluntad. El hombre-bien, que procura cjecutar siempre cosas buenas. El hommbre-belleza, ¢] artista, cl hombre bueno que procura ejecutar siempre cosas bellas. El actist. es un semidios durante Jos brevisimos instanles de su ingspiracion. Un ser sohre humane que pudicse ser un artista en estado de inspira- eién permanente, que cstuviese obligado por las necesi- dades metafisioas y mateindlicag do su condicidn 4 ejo- cutar constantemente cosas bellas, ese hallonga ante si una infinidad de bellezas, todas dobles y siméiricas, y en medio de esta inlinita dualidad de la belleza, de esta clase de infinito correspondiente y jerarquicamente supe- rior al infinite del libre albedriv husnano y al infinito del amor, una combinacién tinica y sin pareja, la divinidad, la unidad suprema, BL PRomER UNO de los pitagoricos que sierra y principia el circulo de la evolucion. 1897] OENESIS 281 Los tres términos de la cantidad belleza cero infinite unidad ta bedlezer, ed universe, infinito de todas las cosas Dias. bolus posiblos, dobles y simétricas. son respectivamente Resumen: las tltimas Ineas de la tabla pitagorica, pueden, por lo tanto, ser expresadas de este mado: cEROS INFEN| UNIDADES. reposo no hallo nombre para el conjunto de movimionto las infinitas combinaciones dobles y simétricas del roposo cuya unidud esel movimiento, como no sea el de ostitica. movimiento las infinitas formas del movimiento Ia atraceién, el mag- tienen por unidades, netismo, ia alec tricidad, ef calor y Ja luz. faerzas flsicas, mag- sus inflnias combinuciones constitu la sensibilidad. uctismo, ete, yon cl mundo fenomenal, y tienen por unidad la sunsibilided sus infinitas combinacianes tienen por el pensamionto. unidad el pensamiento sus infinitas eombinacionos tienen por la volantad. unidad Ja voluntad. ol libre albodrio el bien el bion el amor la belleza Ia belleza ol uni verso Dios. Las primeras lineas de la tabla pitagériea, cerrando el cireuito de las limas, serian dskas: 282 ZOOTA [Novienpre CEROS FSFINITOS UNIDADES Dios El espacio motafisieo, conjunto de fo ef punto mateméti- nacional hegeliano, de los wiimeros eo inextenso, pitgéricos, de das ideas platonieas y de los arguedipos eacolastivos. el punto e] espacio Ja esfera la esfora e] capacia en movimiento el dtomo central el déomo contral —_—la nebulose central formada por la pro- ol protoplasma duecisn ineesanie de dtomosemana- — conjunte de 4 dos del atomo central del universo. atomos vivos on forma de tetrae- dro regular. el tetracdro las infinitas combinaciones posiblesdel el cubo. tetraedre en las nebulosas pareiales disgregadas de ia nebulosa central. Del cubo salen después todas las formas que en él eslAn potencial- mente contenidas y ocultas: primero cl grupo de 7 cubos 6 hidrdgeno, después el grupo de 8 hidrégenos 1 oxigeno, el grupo de 6 hidrégenos 6 carbono y el grupo de 14 hidrégenos 6 azoe. Después todas las demas combinaciones poliédricas regulares, deriyadas de cstas cuatro combina- ciones elementales del cubo, esto es, todas fas formas inorganicas y orga- nicas hasta el hombre El que no estudie profundamente la geometria del tetraedru regular, carece de competencia para negar la certoza de mi teoria de la evolucion. Por algo puso Pitagoras en el frontispicio de su escuela: «No entre aqui nadie que no sca gedémetra.» En definitiva, la divinidad os ta unidad de la belleza; la belleza, la uni- dad del bien; el bien, la unidad de la voluntad; Ia voluntad, la unidad del pensamiento; cl pensamiento, la unidad de la sensibilidad; la sensibilidad, Ja unidad de las fuerzas fisicas, calor, luz, clectricidad y magnetisino; las fuerzas fisicas son nnidades derivadas cn no sabenios qué orden de la atraccibn; la atraccién es la unidad de los movimientos de expansién y condensacién del alomo al convertirse de punto inextenso en espacio 6 esfera de radio sin cesar erecicnte, y de espacio 4 reducirse al tamaio cero del punto matennitico; el atomo es Ja unidad del punto matemitioa en movimiento. 1897 | tnests 288 Fl punto inextenso es la frontera que une y divide las dos porciones simétricas del universo visible y del universo invisible 6 inextenso; es como una lente de dos diferentes convexidades, por la cual mirando desde el mundo inextenso, vemus las formas todas de la naturaleza, y mirando desde ef lado opuesto, vemos jas figuras geomeétricas conjugadas de las formas de ta naturaleza, Jas formas inexiensas de lo racional lamense ideas platonicas, arquetipos escoldsticos 6 ntimeros pitagéricos. Si representamos el] mundo inextenso contenide dentro del punto matematico, como una esfera (figura reomélrica conjugada del infinite espacio) el centro del punto matematico, cl centro del espacio imeta- fisico, es In nada absoluta, es el cero comin de todas las cantidades que contiene potencialmente ct infinito de todas las cantidades y las per- fecciones posibles, es el contenido hipostatico de todas las perfecciones del ser, Ese espacio metafisico, esa esfera (Ilavémosla asi para hacerla ase- quible 4 nuestra razon), cuyo centro es la nada absoluta, y cuya superfi- cie ea la nada de la extension, el punto matemético, es Dios, la reunién hipostatica del primer cero, del primer infinito y¥ do la primera unidad; en una palabra, «El primer una», el primer término de la evolucién, de donde nacen sucesivamente la unidad de la hbelleza, Ia unidad del bien y la de Ja voluntad, y la del pensamiento, y todas las unidades metafisicas 6 arquetipus racionales que ticnen por ultima expresion el punto matema- tico, del cual, al moverse, conyirtiéndose cn espacio 6 esfera de radio jnlinito, van saliendo 6 manifestandose todas las formas que en é] estan potencialmente contenidas, todas las combinaciones posibles del espacio consigo mismo, cl Atomo, el tetraedro, el cubo, ol dodecaedra y todas las sucesivas fransformaciones poliédricas que constituyen la naturaleza, que en nuestro planeta termina on el hombre dotado de yoluntad evolucio- nando hacia el bien. En otros imundos de evolucién mas adclantada, mas perfectos, mas alejados del punto central del universo, trono y mansion de la divinidad, habré especics superiores 4 nuestra especie hunana; humanidades com- puestas de hombres que, por las contliciones nocesarias de su existencia, no sélo tengan el din divino de Ja voluntad, sino que estén obligados 4 practicar constantemente cl bien. En nuestro propio planeta, eg probable que los hombres fuesen mejo- ros slo con aumentar la duracién de su vida; porque un hombre que 284 SOPIA [Novreware viviesc unas cuantos millones de afios podria ser mais sablio y concluivia por ser mas bueno. 3, DO Y habra otros inundas mas dichosus todavia, en que los hombr slo sean santos y buenos, sino que pur las necesidades matemiticas y inctafisieas de su condivién, se vean obligados & nu hacer mas que cosas hellas, cosas que sin ser divinas, se aproximen bastante 4 la divinidad. Mas alla de estos mundas, habitados por semidiases, por housbres artistas y buenos y sabios, habra otros mundus de imposible representa cidn en nuestra imaginacion, los infinitos gracdos que hay entre la belleza finita humana y la belleza infinita divina. en resuinen, el concepto de la unidad es la rafz comin de la ciencia filoséfica y de la ciencia, matematica; la ovolucicn es una serie matemi- tica de wnos pitagéricos, de unidades de diferentes clases, derivadas unas de otras por la ley combinatoria, 4 virtud de la cual aparcoen en cada \nidad cosas nuevas potencialente contenidas en las unidades anterin- res; ¢l telracdre regular, compuesto de cuatro dtomos vivos equidistantes, es ol verdadero protoplasma, Ia primera unidad de los volimenes; las combinaciones regulares del tetraedro regular son las unidades suye- riores que Hamamos minerales, vegetiles, aniinales y hombres, El primer término de esta serie matematiea es cero, 6 lo que es lo mismo, ef primer uno, que contiene potencialmente 3 todos y cada uno de log términos, en nimero infinito, de la serie, 4 todas las siguientes unidades. El gran seoreto pitagérico consiste en afirmar que el cero es [a inte- geal de la serie, que la nada no oxiste, porque la nada es algo, y no silo eg algo, sino que es Lolo, porque la nada es el ser; que cada término de Ja serie contiene en acto A log anteriores y en potencia 4 los posteriores; que todas lag cosas se reduccn 4 nimeros, 4 lormas matométicas; que éstas son lodas doubles, simétricas, conjugadas, ying y yanys en una pa- labra, masculinas y feaicninas, adicidin y sustracctén, multiplicacién y divisin, élevacién 4 potencias y extraccin de raices, integracion y dife- ny que en medio de esta inflnita dualidad de tudas las cosas, renciaci existe la unidad, la sintesis de las dos sexualidades, en que coinciden y la forma andrégina 6 bise- se confunden todas las parejas de contrari xual que representa Ia perfeccién absoluta; que asi como ja sexualidad es la apariciin del ntimere primo 2, todas las concepciones trinitarias representan la aparicién del niimero 3, Ja antigua coctrina de Jos cince y a 1897} Caras A UN SACRRDOTR CaTOLICO elementos fa aparicién del numero 5, y en general, [a serie matematiea de la evolucion, cs la aparicién 6 manilestacién de los niimeros primos as y metafisicas que 4 ye fas formas geométricas , mecdnicas, biokig cada uno coreesponden. El concepto de Ja unidad es la brtjula indisponsable en toda investiga- vida cientilica, y la experimentacién geométrica, 6, sua, el estudio de las transfurmaciones poliédricas, Ia vordadera experimentacién, la unica yacional para descubrir los misterios de la naturaleza, sometiéndolos al criterio de las mateniiticas, que cs infalible 4 exacto cuando el calculo se funda en oe] coneeto pitagdrica de la unidad. (Sa eoutinuaré.) Asruno SORTA y MATA. eI (CONTINUA CION) GENESIS DEL INFINITO nada clase de cantidad hay una 6 varias formas de combinacién E consigo misma, de cada una de las tres nofas 6 aspectos fundamen- tales cero, la unidad y el infinito. Hl conjunto de todas las combinaciones posiblos de la unidad consigo misma, es un inlinito. El cero, forma perfecta simplicisima, combindndose consigo mismo, ongendra la unidad, forma de perfeccién superior; la unidad combinan- dose consigo misma, esto os, moviéndose, orca innumerablos formas de superior clase de perfeccidn, multitud inagotable de nimeros, cuya tota- lidad es una inlegral, una perfeccién transcendental, un infinito, conjunto de todas las combinaciones posibles, Este infinito, & su yez, os cero de otra clase do cantidad, engendra una nueva unidad y ésla un nucvo inlinito; y asi continia indefinidamente la cadena de la evolucién, cuyos eslabones todos son formas perfcctas, limites de las formas imperfectas. Lo que complica y dificulta fa leotura de corride del libro de la géne-. sis de las formas, es que al combinarse un cero consigo mismo, no apa- rece creada una sola clase nueva de cantidad, sino una pareja 6 varias parejas de clases de cantidades nucy 304 SOTA (Dicuere Por ejemplo: al moverse el cero de Ja extension, ef punto inatematico tla pareja sino dos parejas de cantidacdes nueva no erea solo el espacio, espacio — pensamiento, y la pareja tiempo — fuerza, Toros los infinitos son, pues, formas y aspectos varios de la cantidad perfeccidn, integrales parciales de esta clase de cantidad, que contiene en si 4 todas las dems. Todas estas integrales de cantidades inextensas, ¢ fen dentro del punto matematico sin ceupar espacic ni tiempo, yiyen y se mucyen dentro del mundo de lo inextenso 4 invisible, con vida propia, con personalidad independiente, como actores que ensayan lo que después ha de ser repre- sentado en cl escenario del mundo visible. Todo lo vacional que cunsideramos en repose dentro del punto mate- matico inextenso, nos parece inmovil, porque su movimienta cs de dis- tinta clase del moyimiente que observamos en ef mundo del espacio, porque no nos podemos fornia idea de tal movimiento como ao le coms paremos al movinienbs de las ideas dentro de nuestro cerebro, movimicn- to que, al parecer, es independiente del espacio. Pues bien; si todas esas cantidades inextensas viven y se inucven, si todas esas integrales estén encadenadas entre si por una eveluciin, dela que os copia y resultancia la evolucién on el mundo extenso 6 visible, habra una integral de todas las integrales, un infinito de todos los infini- tus inextenyos posibles, una perfeccién absoluta, resamen de todas Ie del mnismo modo que en el mundo de la perfecciones inextensas posibles extension existe Ia naturaloza como integral de todas las integrales de todas lax cantidades extensas posibles. Entendemos, pues, que la oyoluciin principia en Ia cantidad perfeceiin absoluta, la cual, combindndose consigo misma, ongendra otras clases de cantidades no menos dificiles de comprender para nosotros, tales como amor, voluntad y movimiento. Pov ejemplo: creemos que ta evolucién de las cantidades inextensas concluye cn el punto matematicu inextense nino, cl cual contiene en acto toda la virtualidad de lo racional, y en potencia Lodo lo real, todo el mundo de Ja extensién con las infinitas com- binaciones del espacio consigo mismo que constituyen la naturaleza. Eniendemos que la primera linea de la tabla pitagérica de todas las cosas posibles, esti ocupada por la cantidad perfeceiin, esto es, por la y todos los demas siguiente serie de términos cere, la unidad 2, 3, 4 niimeros de la perfeceién y el infinito. 1897] GHNESIS 305 Lal cero de la porfeccién absoluta es cl cero comin de todas las canti- dades, el no ser. 1a combinacion del no ser consigo mismo, 6 sea Ia relacisn entre dos distintas posiciones del na ser, es la linea recia metafisica, la perfeecién absoluta de todas las combinaciones posibles cel no ser consigo mismo, la unidad por excelencia, ¢1 ser. Las eombinaciones del ser consigo mismo, del primer uno consigo mismo, de la linea recta metafision consigo misma, son los infinitos ntime- wow de Ta cantidasl peefeccién, los arquetipos de todas las cosas perfectas posibles, formas limites de todas las formas imperlectas imaginables, aunque impasibles. La sintesis de todos los arquetipos de perleccién posibles, el espacio metafisico qite los contiens, el conjunto de todos los nimeros de Ja canti- dad porfeccién, la integral de todas lag integrales posibles, es el infinito de Ja perfeccién, es Dios. La simoetrfa entre el mundo inextenso invisible y el mundo extenso ble, es tan perfecta, que hay ecuacién entre los términos del uno y log términos del otro. El mundo de lo invisible contenido dentro del punto matematico inextenso, podemos imaginarlo como una nueva clase de espacio inex- teusv metico dentro de la inextensién del punto matematico. Dios es, respecte de log arquetipos de todas las cosas perfectas posibles, de Ja unislad del sev y de la nada el no ser, lo que el espacio extenso es respecto de la naturaleza, del dtomo, primera unidad material, y dei punto matematico, es la superioridad que tiene la esfera sobre su radio y centro, El no ser es al ser lo que e! punto matemsticn es al dtomo. BI no ser es & Dios lo que el punto matematico es al infinito espacio. Log astros, los minerales, los vogctalos, los animales, los hombres, las 6 Vii humanidades siderales, son al espacio lo que los arquetipos de las perfec- ciones de lo racional son 4 Dios. El ser es & Dios Io que el atomo es & la nataraleza. Como la cantidad perfeccién es tan independiente del tiempo como del espacio; como lo racional, conjunto do todas las verdades matematicas, no necesita para existir ni del espacio, ni del tiempo, todos los términos de Ja cantidad perfeccién, csto es, el cero, Ja wnidad, los nimeros y el infinito, no se engendran sucesivamente sogiin ol tiempo, sino que coexis- ten, son cocternos. 308 YOOIA [ Dicrewnee, Fs decir, que la nada absoluta 6 no ser; el ser 6 primer uno; los niime- ros de la cantidad perfeccién, 6 sea las ie: a; y la perfeccién infinita 6 absoluta 6 ss dela ciencia matemitica arquetipos de la filosutia escolisti Dios, existen pov si mismos; son cosas distintas y son una misma cosa; tienen una existencia hipostitica que no cs incempatible con Ja jerarquia. ‘Todas las ley ss inulematicas son imperfecciones con relaciin a la per feceiin absoluta de Dios, pero son perfeceiones absolutas, con relacién & los gradog inforiores de perfeccion; Son formas limites de una infinita dualidad de formas imperfectas, de la, misma suorte que el triangulo equi- latero, ios poligonos de lados igualos y las secciones cénicas, como modos de relacidn entre dos puntus, son formas de perleccibn relativa con rela- cidn @ la linea recta, y formas de perleccién absoluta con relacion a las forinas irregulares & que sirven de limite. En definitiva, todas las cantidades son manifestucioncs, términos y procesos de una sola cantidad, la cantidad perleccién que aparece 4 nues- tra contemplacion dividida en dos grandes partes simétricas, reciprocas, conjugadas 6 de sexualidad contraria, de este modo: Cantidad espacio Cantidad tiempo. \ Cantidad ponsamiento Cantidad fuerza. El medio mas aproximado de expresar la relacién entre estas cinco clases de cantidad, es comparando su conjunto 4 un tetraedro metalisico, cuyos vértices sean el cspacio, el tiempo, el pensamiento y la fuerza, acu- pando el centro la cantidad perfeccién. 1897 | GivesIs 307 Estas cinco cantidades se corresponden término 4 término en cada uno de sus elementos componentes cero, la unidad, los nimeros y el inti- nito, como expresa, la siguiente tabla: Elementos de 1a cantidad Cantidad per- feeelon. Cantidad es- pacio Cantidad pen- samiente. Cantidad tiem- po. Cantidad fuer- 28. Cero El ao ser BL panto La idea del noser, cel trode igu- radel pun- to imax- tense ‘EL instante indivisible. El pnnte ine xtenxso moviéndo- se, al &to~ wo La unidad El ser El atomo Elprimor silogisme: premisa miyor ct ser, al punto mia- temético, convir- tiéndese en esfe~ ra; premisa me- or, eb 20 sur, In osferacontrayén- dose hasta con- vortinse en pun- tojla conclusion, al egar db ser, el primar atoma, que tiens por contro de figura el yume mate- miftico. La plaralidad 6 los nineros: Las leyes miutematicas arquetipos de tolas Jas casas posibles Las fernias geométricas do Ix natuvaleza, agregados de sto- mos. Lo real. Las ideas platénieas, combinationes posi- bles de silogismos, correspondientes 4 Ins relaciones mate- maticas antre los contros do Sgura de los poliedyos parcia- les, cuyn agregacién constituye betas las formas de la natura- lezs, Las almas, cen- tos de lay fignras geométricas de Jos cuerpos. Lo racional. EI infinito. Dios Hl expucio. El gran silogismo, ia iden méxima de la divinidad centro de fignra éel infinito es- pacio 7 del universe, La vida, elinterva- Formas posibles de la La eteruilad. Jo entre dos tantes, linea rec- ia del tlempo La diagotl del pa- raletégrama de dos fuerzas, que es la couclusién del silogismo de Is fuerza. vida, combinaciones biolégicas 6 musica- les de. lanatoraleza. Formas posibles del equilibrio 6 vida, las formas tolas do la naturaloza comom6- quinas equilibradas en movimiento, co- mo combinacionesrs- gulares de diagona- les de paralelégra- mos. Lafnerza, enorgia infi- nite emauando cons- tantemonte de la na- da del punto central del aniverso, del pri- mer 4tomo que en- gendea sin cesur on caila instante un wi- mero iulinite de ato- mos que forman la uebnlosa central del 308 ZO@IA [Dicreseer universo, de la sual se van segregate rebalosas pareiales, do lag wualey van sa- Tiendo soles y plane- tas, formas tanto ads perfectns, cuan- to mas alejadas det centro defigura y de graveded del univer. so, cuanto més diste su temperatura de fa del Mego central pitagdrico (que se pareve bastante al infiere cristiano}, evante més comple- jasea su forma po- liédrica, En general, puede decirse del intinita de cualquier clase de cantidad, gue cs el conjunto de todas jas ecombinaciones posibles de la unidad respettiva oonsigo misma, una oglera, conjunto de todos Ios radios posi- bles emanados del mismo centro. Scparando de estas cuatro grandes divisiones de la eantidad, Ja pri- mera quo les es cumin, deberomos leer el primer renglin de Ja tabla pi- tagérica de todas Jas cosas, de este modu: Cantidad perfeccién absoluta, integral de todas las integrales posibles; el no ser, el ser, las ley términos deben ser Jeidos, no uno después de otro, sino simulianeamente, hipostaticamente. La cantidad perleceién, inextensa, intempoval, inteligible é inmévil, s matematicas, Dios; advirticndo que eslos cuatro tiene por forma corporal, exterior 6 envolvente, el punto matematioa in- extenso, el cero de la siguiente cantidad, es decir, que el punto es To que habitual mente entendemos por fa nada, pero es con relacion 4 Jas demas formas siguientes, porque en cuanto a si misma, os algo, material é inma- torial juntamente. Comparando al espacio-universo como conjunto de as- peclos varios de un gas sutilisimo, este gas condensado hasta su Hmile crigtaliaa, digdmoslo asi, en el punto, en el conjunto de todas las eyes matematicas existentes sin causa. Comparando al espacio con un gas-idea, que es lo mismo quo una édeu-fuerza, se empieza a entender el misterio. La primera letra del segundo renglon de la tabla pitagorica es cf pun- 1897] ceNusis 309 tu inextenso; mas al combinarse cansigo mismo, al moverse convirtién- dose on esfera de radio, sin cesar ereciente, indefinida, no aparece crea- da una eantidacl nueva, sino cuatro clases nuevas de cantidad, osto es, cuatro renglones distintos que hay que leer bipoxtiticamente como un solo renglén. Estas cuatro cantidivles son las gute THanamos espacio, tiem- po, pensainicnto y fuerza. En rigar, en cste segundo reng!in termina Is lubla pitagérica, porque Jo que sucede es que cada una de las cuatro chases ile cantidad que ¢om- ponen ol segunde renglén al combinarse consigu misma y con Jas otras tres, engendra un cierto ntimerp de clases nacvas cle cantidad, que seria preciso leer simultaneamenty, hipostalicamente. Tagase como quiera la Ieetura, cs preciso no olvidar que cntre el cero la unidad hay siempre una intinidat de conbinaciones dobles, cayo limite os una combinacion sin pareja, que es unica y mds perfecta que todas las demas; que entre la unidad y cada niimero, lo mismo que entre dos nimeros cualesquicra, hay una intinidad de combinaciones imperfec- las, y que cada ntimero impar es un limite de estas combinaciones im- perfectas: y que el cunjunto, la sittesis, la integral de todas Jas cumbina- ciones posibles de lay perfecciones parciales de Jos ntimeras, es un limite de estas misinas perle ciones relativas, es un infinito, una perfeccién ab- soluta, la clase de regularidad mas elevada posible de la clase de perfec- cidn que consideromos. De suerte que entre ef cere de cualquicr clase de cantidad y el inlinito de esa inisina clase de cantidad, hay una serie no interrumpida de eombi- naclones, la contighidad que en definitiva no es més que la aparicncia del movimiento, ya consideremos como movil un astru, una bala 6 un punta matematico inextenso. En esta scric no interrumpida de combina- ciones, en esta contigitidad, que en rigor es une vida en que luchan por vivir infinitas combinaciones dobles 6 simétricas, sdlo triunfa, s6lo vive la combinicién que no tiene pareja, la unidad; y porque no tiene pareja es por lo que es indivisible. Entre la perfeceidn relativa dol cero, y la perfeceién velativa también, del infinita, hay contigividad, hay contacta no interrumpicle ; pero en esa linea hay puntos nolales, puntos espovialisimos de perfecciones relativas, que son los ntancros, y como cntre cada dos espacios de la naturaleza, 6 sea, dos ntiacevos de perfeccién, hay un infinito especial, una clase de- tomninaila de infinite, resulta que el salto brusco de un numero & otro es 310 VOOIA | DictemaRE el transito brusco (al parecer) de una clase de infinite 4 otra clase de in- finito. Mas decir clase de infinito, equivale 4 decir sistema de numeracion, clase de caniidad; de suerte que al pasar de un numero 4 otro, saltamos un abisme infinito, y al pasar al ntimcro siguiente saltamos otro abismo infinito, pore lo saltamos do diferente modo, con otro sistema de namera- cién, como si cscribiévemos la serie de lox ntimeros naturales, poniendo cada miunero en un sistema de numeracién distinto. Pues bien; cuando consideramos una cantidad cualquicra un uno dun ntimero cualquiera de Ia naturatoza le podemos medir de dos modos dis- tintos: 6 con un solo sislema de numeracion, en Cuyo Caso Nos pareve calle tidad continua 6 le traducimos simultaneamente a varios sistemas de nu- meracién, en Cuyy caso se NOs aparece COMO Cosa discontinna, como can- tidad discreta. (Se continnaré.) Apres SORIA y HATA. GENESIS GENESIS DE LAS CANTIDADES DE LA NATURALEZA EOMETRICAMENTE, todas las formas, asi las regulares como las irre- gulares, son posibles, Mecinicamente, solo son posibles las figuras equilibradas, los unos pitagéricos, las especies de los naturalistas, esto es, las figuras regulares y por regulares, perfectas. La geometria. es el caos de todas las cosas extensas posibles, la Idea platénica de todas las cosas posibles, asi perfectas como imperfectas. La mecanica es el conjunto de todas las cosas perfectas posibles, la perfeccién dentro de la geometria, la geometria perfecta, la unidad de la geometria, el primer uno cientifico desde el punto de vista pitagérico, la Idea de todas las cosas perfectas extensas, desde el punto de vista platé- nico, la geometria elevada a las alturas de la belleza. La geometria es el conjunto de todas las combinaciones posibles con las cantidades extensas. : La mecanica es la seleccién darwiniana de las combinaciones regula- res equilibradas y perfectas, esto es, de las unidades de cada clase de cantidad, de los unos pitagéricos, entre la innumerable dualidad de las cosas imperfectas, irregulares y desequilibradas. Reciprocamente, 6 lo que es lo mismo, simétricamente, Ja geometria metafisica, es el conjunto de todas las combinaciones posibles con las cantidades inextensas 6 independientes del tiempo. La mecanica metafisica es la seleccién darwiniana, dentro de la geome- tria metafisica; la separacién, la eleccién de las cosas perfectas, del caos 1898 ] GENssis 9 de las imperfectas, la idea platénica del Bien, la serie evolutiva de los unos pitagdricos, inextensos, correspondiente, término 4 término 4 la serie evolutiva de los unos pitagéricos cxtensus, esto es, los objetos que nos muestra la naturaleza. Supongamos que todas las formas de la naturaleza, conservando la proporcionalidad de Jas lineas y de [as superticies que las constituyen, disminuyen de volumen indefinidamente, hasta confundirse todas con el punto matematico inextenso, cero comtn de todas las cantidades exten- sas, que potencialmente las contiene 4 todas. Supongamos la vida de todas las formas de la naturaleza, abreviando el ritmo musical que caracteriza 4 cada una hasta confundirse todas las vidas en el instante indivisible del tiempo, cero comtin de todas las canti- dades biolégicas, que potencialmente las contiene 4 todas. Hagamos coincidir el cero del espacio y el cero del tiempv en el cero comtin de todas las cantidades de la naturaleza, esto es, en el centro de ligura y de gravedad del universo, alrededor del cual giran soles, pla-' netas y nebulosas; este cero, este punto inextenso, esta nada incompren- sible para los materialistas, contiene dentro de si, completamente sepa- rado del mundo 6 fuera del mundo, el infinito de las cantidades inexten- sas é intemporales. Para materializar esta hipotesis y colocarnos en el principio de la nesis de las formas, representemos 4 la naturaleza por una de las obras ig maravillosas del hombre, por un reloj en movimiento. Parémosle; ya estan inmoviles las manecillas, las ruedas y el resorte que las movia; el tiempo que tiene para nosotros existencia indudable, ya, no existe para el reloj. El reloj ha dejado de vivir, para convertirse en idea materializada, cristalizada tan sdlo en el espacio, sin vida. De cosa mecdnica ha pasado 4 ser cosa puramente geométrica, Quitémosle el espacio como le hemos quitado el tiempo; disminuyamos su tamafio indefinidamente, conservando siempre la proporcionalidad geométrica de sus partes componentes; de esta suerte concebiremos una serie inacabable de relojes infinitamente pequeios, hasta que al llegar al tamanio cero, el reloj que ha muerto, que ha desaparecido como cantidad extensa y viva, como Ménada, sigue viviendo como cantidad leibniziana inextensa, como Idea platonica, como Namero pitagdrico, como Noumeno kantiano, como Arquetipo escolastico. Al considerar el punto matematico inextenso é inmdvil, cero comtin 10 ZOMIA : [Evzro del espacio y del tiempo, nos colocamos en el principio de la génesis de todos los relojes posibles, de todas las cosas de la naturaleza, combina- ciones del tiempo y del espacio. Para que de esta nada del espacio y del tiempo surja algo nuevo, es preciso que se combine consigo misma, que se mueva. Por qué se ha movido y se esta moviendo el punto matemético? ,Por qué el mundo, conjunto de todas las combinaciones posibles del punto matematico consigo mismo, existe? Aesta pregunta contesta cada sistema filoséfico con una hipdtesis diferente. El criterio pitagorico no admite duda alguna; afirma con abso- luta seguridad que las hipdtesis posibles, como cantidades de pensamiento que son, en tal concepto son infinitas en numero; que son dobles, esto es, simétricas, conjugadas, dle sexualidad contraria (ormuzd y ahriman) (ying y yang), etc., efc.; y afirma, por ultimo, que s6lo hay una. hipotesis tmnica, la del primer uno, que es la mas perfecta de todas las hipdtesis posibles, por ser unica, por no tener pareja; todas las hipstesis filosoficas posibles son dobles, son reversibles, ofrecen un punto de vista simétrico y opuesto; Ja hipotesis del primer uno es tinica, no tiene pareja; la hipdtesis de una perfeccién absoluta manifestada por un amor infinito y por una voluntad omnipotente, es el verdadero non plus ulira, no hay otra, hipétesis més alta; ges Ja solucién unica, la solucién sin pareja? Luego es la mas per- fecta, la tinica posible y verdadera. Si todas Jas ideas viven por si mismas y tienen existencia propia é independiente; sila seleccién darwiniana se yerifica en el mundo de lo racional, la idea de una perfeccion absoluta, de un Dios omnipotente, debe triunfar y prevalecer sobre todas las demas. El primer uno de Pitagoras, aparte de todo simbolismo es la expresién matematica de el Dios de Santo Tomas, y del devenir de Hegel; primer uno == cero, es la ecuacin de la perfeocién absoluta. Todos los demas cri- terios filoséficos son aspectos parciales, incompletos y confusos de la verdad. Lo que hace falta es restablecer la ensefhanza esotérica de Pitigoras, dar al idealismo pitagérico su profundo sentido geométrico y matematico, que Platén reservo, sin duda, para su ensefianza oral, 6 desconocié en la parte esencial, que Aristételes relego al olvido, y que los escolasticos menospreciaron 6 ignoraron. El criterio pitagérico de la unidad, como equivalente de perfeccion 1898] GENESIS un absoluta 6 relativa, como combinacién tinica, sin pareja, en medio de infi- nitas combinaciones dobles menos perfectas, arroja una luz extraordina- ria sobre cuantos asuntos examinemos. Veamos a esta luz la génesis de las formas. Alrededor del punto inextenso, todas las formas extensas posibles son dobles, simétricas 6 conjugadas. El punto matematico es un limite de esta infinita dualidad, es una forma nica, es una unidad, un uno pitagérico, término en acto de todas las cantidades inextensas, y potencia 6 principio de las extensas. Puesto en movimiento el punto matematico por obra de una voluntad omnipotente, segiin el criterio tomista, 6 por leyes matematicas necesa- rias, segiin el criterio pitagérico, podré moverse de infinitos modos, dobles 6 simétricos, y de uno especialisimo que no tendra pareja. Este modo unico de moverse sera el mas perfecto de todos, sera, por consiguiente, el que existira en la naturaleza. Ya hemos visto que la linea recta es la perfeccién absoluta del movi- miento de un punto 4 otra posicién del mismo punto. El infinito de esta perfeccién absoluta de la linea recta, sera una serie de combinaciones y de formas dobles, cuyo limite sera una forma unica, una perfeecién abso- luta de orden superior. Pues bien; si el punto matematico al moverse (saliendose de si mismo y reproduciéndose sin perder nada de su esencia, como si los nuevos pun- tos matematicos engendrados fuesen antorchas encendidas en un fuego central inextinguible), se mueve en linea recta simultéreamente de todos los modos posibles, engendra la esfera de un radio determinado, forma de perfeccién absoluta, al lado de la cual la linea recta es una perfeccién relativa. La esfera es la forma geométrica de la pluralidad, el conj unto integral 6 sintesis de la serie de los ntimeros enteros. En vez de decir una linea recta, dos lineas rectas, tres Iineas rectas, cuatro, cinco, seis. hasta el infinito, todas las posibles de la misma longitud y nacidas del mismo cero 6 punto central; en vez de expresar esta pluralidad de la manera vaga con que la concibe nuestra, inteligen- cia, la naturaleza la expresa por modo elocuente y perfecto diciendo: esfe- ra, dtomo, espacio. ’ Toda pluralidad es representable con exactitud por una esfera. El cen- tro es el cero de la cantidad, la nada que por el hecho de moverse se re- produce y se convierte en algo. 12 SO@IA [Enero E] radio es la linea recta, la perfeccién absoluta, la forma mica mas perfecta de combinacidn del cero consigo mismo, la unidad, La esfera es la pluralidad del infinito, una unidad de orden superior. Por esto, sin duda, toda multitud, toda muchedumbre de cosas tiende 4 Ja forma esférica globular. Por esto el huevo es simbolo exacto de la gé- nesis de todas las cosas. El punto matematico convirtiéndose en esfera por la combinacién con- sigo mismo de todos los infinitos modos perfectos posibles, ¢s, por consi- guiente, la primer forma perfecta de la naturaleza, mas perfecta que la linea recta. Sobre la perfeccién absoluta de la esfera de radio finito, hay una per- feecién absoluta de orden superior, la del punto, convirtiéndose en esfera de radio sin cesar creciente, 6 sea en el conjunto de todas las infinitas es- feras posibles, es decir, en cl infinito espacio. Esta perfeccion absoluta del punto matematico convirtiéndose en es- fera-espacio, no es la ultima 6 superior perfeccidn absoluta, no es un une pitagorico, puesto que tiene pareja, puesto que puede existir la forma si- métrica opuesta y contraria del espacio convirtiéndose en punto matema- tico, esto es, en esfera de radio decreciente hasta llegar 4 cero. La forma perfecta, tnica y superior 4 todas, la perfeccién absoluta del movimiento del punto matematico, sera algo intermedio, equidistante en- tre ambos _modos de movimiento, la sintesis resultante de coexistir simul- taneamente el movimiento del punto convirtiéndose en infinito espacio, y el movimiento del espacio convirtiéndose en punto matematico. Este mo- vimiento, este ritmo doble incesante, opuesto y simultaneo, semejante, como ya observaron los pitagéricos, 4 la respiracién del cuerpo humano, es el tomo, es el primer uno de las cantidades geométricas y mecanicas extensas, una unidad, una combinacién wnica, sin pareja, una perfeccion absoluta superior 4 las perfecciones absolutas 4 ella subordinadas, y con relacion della perfecciones relativas, del infinito espacio, de la esfera de radio finito, de la linea recta y del cero 6 punto matematico. El Atomo, asi entendido, es la combinacién mas perfecta, posible del punto matematico en movimiento consigo mismo? 4 Es combinacién tnica, que no tiene pareja? ;Es una unidad, es un uno? Pues esa combinacidn existe, es la tinica que existe, sin género al- guno de duda; esa combinacion es Ia forma primera elemental de la na- turaleza, la primera trinidad de las formas extensas. 1898} oHNESIS 18 Cero Unidad Infinito ate | , . punto matematico atomo espacio Acostumbramos 4 considerar el dtomo como un infinitamente peque- fio 6 como cero, y en rigor debemos mirarle como siendo simultaneamente tres cosas: la nada del punto, el infinito del espacio y la copulacién 6 com- binacién de ambas cosas. El dtomo es una forma hijo que contiene los caracteres de la forma madre 6 punto matematico, los caracteres de la forma padre 6 espacio, y ademas otros nuevos que antes no existian. Para comprender bien el 4tomo, no debemos mirarle por uno solo de sus tres agpectos, sino hipostaéticamente, simultaneamente, como cero, como unidad y como infinito; hay que mirarle como una personalidad cualquiera, trina y una al mismo tiempo, como un hombre cualquiera, por ejemplo, Antonio Lopez Garcia, el cual Antonio es un uno pitagérico que no se puede confundir con ningun otro uno de la naturaleza, y al mis- mo tiempo es una forma trina, puesto que en ella existen Ia forma padre Lépez, la forma madre Garcia, y la nueva forma hijo creada por la combi- nacién de ambas, con caracteres nuevos que antes no existian. El nombre y los dos apellidos son la definicién hipostatica de la trinidad de formas que cada persona, cada objeto de la naturaleza, cada uno pitagorico, contiene dentro de si. Al decir 4tomo, sobreentendemos y omitimos sus dos apellidos: espa- cio y punto. No deberemos, pues, olvidar nunca, que cada uno de los dtomos que forman un mineral, un vegetal, un animal 6 un hombre, es un centro de vibraciones incesantes, principio de una ondulacion interminable que tras- pasa los limités de nuestro planeta, y los confines del universo revelado por el telescopio, 6 invade el infinito espacio; y que al propio tiempo cada tomo esté en comunicacidn constante con todos los dtomos del universo, cuyas ondulaciones recibe. Estas ondulaciones nos son bien conocidas en sus formas calorifica, luminosa, eléctrica 6 magnética; en su forma espacial 6 etérea y en su forma psiquica, estan envueltas en profundo misterio, diga lo que quiera la vanidad de los sabios que proclaman que ya no hay misterios. i YOMIA [Evzro EI problema de la contigitidad, al parecer insoluble, depende de que confundimos 6 0 acertamos 4 separar dos cosas contrarias: cl reposo y el movimiento. Somos unos viajeros en perpetuo movimiento, tan suave, que llega 4 hacer perfecta la ilusién del viajero del ferrocarril, cuyos ojos le dicen: «tt estas quieto, esos drboles, esos postes del telégrafo, aquellas casas, se mueven.» \ Lo mismo les acontece 4 los ojos de nuestro entendimiento. Una mano hace girar répidamente una cuerda que tiene en su cabo una luz, un cuerpo en ignicién; los ojos de nuestra cara ven un circulo luminoso, ven Ja continuidad, esto es, el movimiento con las apariencias del reposo; los ojos de nuestro entendimiento ven un solo punto luminoso, y rechazan la ‘engaiosa apariencia del circulo; pero en aquellos casos en que nou yen la mano ni la cuerda, ni se percatan del aceleradisimo movimiento, sufren el mismo error que los ojos de Ja cara, y afirman que hay volimenes y superficies y lineas, cuando en rigor no hay mas que puntos matematicos en movimiento, combinaciones del espacio consigo mismo, puras apa- riencias, ideas impalpables que por el hecho de moverse parecen cosas extensas y macizas. La contigiiidad es una mera apariencia, es la nada que al moverse parece algo, es el punto matematico que al moverse de todos los infinitos modos posibles, engendra todas las cosas de Ja naturaleza, que 4 un tiem- po mismo son apariencias y son realidades, porque son manifestaciones hipostaticas del reposo y del movimiento, y por consiguiente, del ser y del no ser. La divisibilidad indefinida de la materia es incomprensible mientras nos obstinemos en ver contradiccién entre el punto matematico en reposo y el punto matematico en movimiento. El espacio es esta aparente contradiccién realizada, es un uno pitago- rico, es una unidad en que se, juntan y confunden dos términos opuestos y contrarios: el reposo y el movimiento. El espacio, y juntamente con 6] todas las formas de la naturaleza, son un circulo aparente luminoso; en realidad, no hay mas que un solo punto enignicién: el primer atomo, el primer uno. El principio de contradiccién es el gran error que hay que desvanecer, es Ja Bastilla condenada 4 desaparecer por la revolucién filosdfica del siglo xx. Es preciso convencerse de que todas las cosas son y no son al 1898] GENESIS 15 mismo tiempo, esto es, de que simultaneamente son cero, son infivito y son unidad. Como en el movimiento ritimico del atomo, la expansién debe preceder forzosamente 4 la contraccién, 6 sea, en el movimiento respiratorio del atomo, la expiracién es necesariamente anterior a la inspiracién, puesto que para ser posible que una esfera disminuya de yolumen hasta confun- dirse con su centro, es preciso que antes el punto centro se haya conyer- tido en esfera; siguese de aqui que entre Ja expiracién y la inspiracién, hay siempre una diferencia a favor de la expiracidn, es decir, que la fuerza 6 energia creada al convertirse el punto céntrico del universo en esfera espacio, aumenta sin cesar constantemente. Dicho de otro modo, al encon- trarse la ondulacin engendrada por el punto, al convertirse en esfera, con Ja ondulacidn en sentido inverso de la esfera, al convertirse en centro, este choque se verificara en una determinada superficie esférica cuyos tos puntos son otros tantos dtomos nacidos 4 imagen y semejanza del primero, del cual se alejardn cada vez mas 4 virtud del incesante im- pulso expiratorio engendrador en cada, instante del tiempo de una nueva oleada de atumes, en niimero infinite, porque el infinito de la cantidad esté perpetuamente saliendo de la nada. Estas innumerablss legiones de atomos formaran alrededor del primer atomo central una inmensa primera nebulosa de fa cual se irdn desgajan- in do 6 separando nebulosas parciales, 4 medida que las combinaciones de los atomos entre si vayan sicndo mas conplejas. Se desprenderan prime- ro de la nebulosa central, del fuego pitagérico central del universo, la: nebulosas parciales en las que los atomos se hayan unido dos 4 dos for- de cada una de éstas nebulosas parciales se desprenderén otras en que las aristas se combinen dos 4 dos formando tetraedros regu- mando aristas; lares; sucesivamente apareceran otras nebulosas pa diferenciadas, compuestas primero de combinaciunes de dos tetraedros, y por consiguiente, de grupos de datomos dispuestos en forma de cubos y de ules, cada vez mas octaedros; después de combinaciones de cinco tetraedr s, Y por lo tanto de dodecaedros y de icosaedros; y finalmente, por las co nbinaciones re- gulares de los cinco poliedros regulares iran aparecicndo en las nebulo- sas los cuerpos simples, al mismo tiempo que cada nuevo cuerpo mds complejo producido, sirve de nticleo 4 la pluralidad 6 muchedumbre de los cuerpos simples mas sencillos, y 4 virtud de este incesante trabajo de diferenciacién de lo menos complejo 4 lo mas complejo, de Io menos per- 16 LOOIA [ Evero fecto 4 lo mas perfecto, se inician dentro de las nebulosas todas las for- mas estelares y planetarias posibles. Esta hipdtesis no es reversible, no es doble, no es una forma geométri- ca que puede tener pareja; por consiguiente, segiin el criterio pitagérico, es cierta, porque es una combinacién tinica: es un uno, (Se continuaré.) Anturo SORIA y MATA. SS GENESIS (CONTINUACION) Dediicese de este modo [Link] la forma total del universo: 4.° Que es una forma esférica 6 globular equilibrada alrededor de un Atomo central, centro de gravedad y de figura, y al propio tiempo, alma, del inmenso ser viviente dela naturaleza toda. 2° Que la idea que el vulgo tiene del infierno, es un simbolo bastante exacto del fuego central, de la nebulosa central, origen y fuente de todas las energias, de todas las fuerzas naturales. 3.° Que & cada nebulosa y 4 cada sistema planetario correspondera, para conservar el equilibrio, otra nebulosa semejante y otro sistema pla- netario parecido, en el punto del universo equidistante del centro y en el mismo eje de simetria colocado. Esto es lo que indudablemente querian significar los pitagéricos, al asegurar que si hay un planeta tierra, es for- zoso que haya otro planeta antitierra, al que no podremos ver por estar oculto tras del fuego central. 4° Que las formas nebulosas y planetarias se van alejando del centro 4 medida que su forma es mds compleja 6 perfecta, esto es, el movimien- to irresistible y fatal hacia la perfeccién indeffnida, las aleja del infierno del fuego central, y las acerca al cielo del infinito espacio no conquistado todavia. 5.° Por analogia podemos suponer que los planetas mas alejados del 26 ZO@LA [ Frprero sol, mas frios 6 apagados hace mas tiempo son los mas perfectos, los que tienen condiciones’mas adecuadas para la aparicién de formas superiores. 6.° Que la cantidad de energia total del universo que los fisicos moder- nos suponen constante sin aducir prueba alguna, aumenta sin cesar é in- definidamente. 7.° Que aun cuando ignoremos en qué consiste este movimiento res- piratorio del atomo, este ritmo logico y mecanico, esta transformacién de lo inteligible en espacio, tiempo, pensamiento y fuerza que tomamos por base de todos los fendmenos de Ja naturaleza, debemos admitirle como cierto, porque tal hipdtesis explica todos los fendémenos; asi como sin sa- ber en qué consiste la atraccién, no dudamos de que las leyes de Kepler son ciertas y con ellas predecimos los eclipses, 8.° Que la nebulosa de Laplace como ei protoplasma de los bidlogos modernos son soluciones incompletas, eslabones intermedios de la cadena evolucionista, y que el dtomo central es la raiz comin de la nebulosa y del protoplasma. 9.° Que la tierra, 6 mejor dicho, el sistema planetario 6 nebulosa de que forma parte, ocupa una posicidn bastante alejada del punto central del universo. 10.° Que debemos tener confianza plena en la experimentacién geomé- trica hecha con el cerebro por los antiguos gedmetras filésofos, porque no hay telescopio, bisturi, fermometro, microscopio ni instrumento algu- no que alcance la exactitud, la delicadeza, la perfeccién extraordinaria de nuestro cerebro cuando posee el criterio infalible de la unidad pitagorica. La atracciOn newtoniana es el resultado de la concentracién del espa- cio en el centro del atomo; la repulsion contraria y equivalente es el re sultado de la espansién del centro del atomo al convertirse en esfera- espacio. Al diferenciarse estos dos términos contradictorios 6 de sexualidad opuesta, resultaran dos clases de atomos; los que representan la atrac- cién y ocupan los centros de las formas poliédricas, y los que representan la repulsién y ocupan los vértices de las formas poliédricas. Por esta raz6n, al copular dos tetraedros regulares iguales, los dos centros se atraeran y se confundiran en un. solo punto matematico, y los vertices se separardn todo lo mas posible, y resultara el betatetraedro, forma especifica que contiene la nueva forma macho, el cuby, y la nueva forma hembra, el octaedro. yes] “obsiesis ot Los atomos centros, de las figuras poliédricas, son almas; los 4tomos vertices, son los cuerpos. [il dtomo centro vepresenta la idea platénica del cuerpo de que forma parte, y claro es que cuanty mas compleja sea la combinacién de formas poliédricas regulares, el tomo central del cuerpo de que se trate, inextenso siempre, serd mas G uaplejo porque represénta- ra la coincidencia en cl mismo punto natematicu del o: pacio cde muchos atomos centrales. El alma y el cuerpo son, por lo tanto, dos formas simétricas de sexua: Idad opuesta; el cucrpo es la forma masculina, y el alma Ia forma fe- menina, . La unidn de ambas formas cs un poliedro regular vivo de clase x de regularidad, una forma especifica, un uno pitagdrico, una unidad; es la personalidad humana. La unién substancial del alma y del cuerpo, de Jos escolasticos, es equivalente desde cl punto de vista geométrico & ¢o- locar la forma femenina alma en el centro de figura de la forma mas- culina cuerpo, esto es, cn algiin punto de nuestro cerebro, situado en el plano de simetria. Tenemos, pues, que la génesis de las formas principia asi: Primer uNo de las cantidades extensas: el punto matematico. 2.° No; la linea recta. 3." oxo, su pluralidad infinita, Ia esfera, forma tunica de la totalidad de las combinaciones posibles con lag Iineas rectas radios, 6 sea una linea que se mueva de todus los modos posibles, permaneciendo fijo uno de sus puntos. Una linea recta limitada por dos puntos, inoviéndose ambos de los in- finitos modos posibles, engendra un ntunero infinito de superficics todas ellas dobles, esto es, divisibles cn dos partes simétricas conjugadas, de sexualidad contraria. En medio de esta infinita dualidad, hay una superficie, una sola, que no tiene pareja, la superficie plana, que es un limite en donde se juntan y confunden todas las parejas de superficies, todas las parejas de con- trarios. El plano es un uno pitagdrico, es Ja perfeccién absoluta de las super- ficies, os la unidad de la cantidad superficie. EI plano y la esfera son clases distintas de cantidad, engendradas ‘por la combinacién de la linea recta consigo misma. 28 ZLOOIA [ Feprero El plano es el limite de todas las superticies dobles posibles, es la uni- dad, la perfeccién absoluta de la cantidad superficie. La esfera es el limite de todas las combinaciones dobles posibles de las formas poliédricas regulares, es la unidad, la perfeccién absoluts de Ja cantidad volumen. 4.° uvo. La pluralidad infinita de la esfera, Ja esfera de todos los ta- matios posibles, 6 sea el infinito espacio, 610 que es lo mismo, un flujo incesante partiendo del centro como fuente perdurable de vida, el infinito de la cantidad emanando constantemente de la nada, el primer uno en perpetuo ejercicio, ereando y conservando, 5.° uno. El dtomo central, el primer atomo, el cual, reproduciéndose y engendrando 4 su imagen y semejanza infinitos atomos en cada instan- te, gobierna y preside co no centro que es de gravedad y de figura del Universo, las infinitas combinaciones de Jos atomos entre si que constitu- yen la Naturaleza. 6.° uno. Combinacién de dos dtomos, linea recta, primer iman 6 arista. 7.° uo. Moviendo la linea recta formada por dos atomos de todos los modos posibles, resultaron todas las superficies regladas imaginables, todas ellas dobles, simétricas, conjugadas. La unidad de estas superficies, la superficie sin pareja, es el plano, mas no el plano de log geémetras, cosa puramente ideal, sino un plano cuyos puntos todos estan en moyi- miento incesante, un plano vivo, digdmoslo asi. Si en vez de ser una linea recta la que se mueve, es otra linea cual- quiera 6 una combinacién de lineas, resultardn también infinitas parejas de superficies simétricas 6 conjugadas, que tendran por limites las diferen- tes superficies regladas regulares posibles, las cuales son perfecciones absolutas con relacién 4 las superficies que resultan del movimiento de lineas no rectas 6 poligonales, y al propio tiempo son perfecciones relati- yas, es decir, unos pitagoricos menos perfectos, con relacién 4 la super- ficie plana, perfeccion absoluta 6 unidad de todas las superficies posibles. Las superficies regladas son al plano lo que el triangulo equilatero y los triangulos isésceles son 4 Ja linea recta. Una diferencia andloga existe entre los vegetales y los animales; estos Ultimos tienen como sello genérico comun de su construccion geométrica, como timbre de perfeccién nobiliaria, el plano de simetria, de progresién. y de sexualidad que los divide en dos partes iguales; y por esto, porque son una clase especial de planos, son perfecciones absolutas con relacién 1898] GENesIs 29 A los vegetales que no son en puridad otra cosa que superficies regladas, conos, cilindros, hiperboloides y paraboloides, es decir, superficies menos perfectas que la superficie plana. 8.° uno. Combinemos el plano consigo mismo. Moviendo dos pianos, resulta, como siempre, de toda combinacién, una infinidad de figuras do- bles y simétricas; y en medio de esta infinita dualidad, una figura sin pa- reja, tinica, un uno pitagérico, la unidad de Ja clase de cantidad que pu- diéramos Ilamar plano doble, aquella en que los dos planos vivos se cor- tan perpendicularmente, 9.° uno. La combinacién de tres planos vivos ofrece asimismo una infinidad de figuras dobles y simétricas, y una sola figura sin pareja, aquella en que los tres planos se cortan dos 4 dos perpendicularmente. El sistema ortogonal es, pues, un uno pitagérico, una perfeccién abso- luta, la unidad de la cantidad que pudiéramos Hamar plano triple. 10.° ono. La TETRADA. La coinbinacién de cuatro planos engendra el tetraedro, una nueva cla- se de cantidad, la cantidad volumen, esto es, el espacio indefinido, reduci- do 4 términos concretos, el verbo principiando 4 tomar carne, la primera aparicion de la belleza y de la perfeccidn en el mundo de la extensidn 6 vi- sible. Los tenues hilillos de las ideas, invisibles 4 nuestros ojos, y casi invi- sibles también 4 los ojos de nuestro entendimiento, se han agrupado en masas tan considerables y compactas, y de tal suerte, que las manos pal- pan la figura del tetraedro y certifican la verdad que anunciaron la vista y el discurso. Este prodigio genésico no se comprende bien, mientras no recordemos que la virtud propia de la ley combinatoria, consiste en que al combinar dos cosas cualesquicra (dos 6 mas perfecciones, absolutas por supucsto, porque si no lo son, no resultan figuras fecundas 6 suscep- tibles de reproducirse indefinidamente} aparecen creadas cosas nuevas, perfecciones nuevas y superiores que antes no existian. Los cuatro planos, cuya combinacién forma el tetraedro, pueden ser combinados de infinitos modos dobles y simétricos, porque con relacién & los tres vértices de una cara cualquiera y al centro del poliedro, el cuar- to vértice puede ocupar parejas de posiciones simétricas. Es decir, que 4 cada tetraedro irregular, corresponde siempre otro contrario, semejante 4 él, conjugado, de sexualidad contraria. Entre esta infinita dualidad hay, como siempre, una combinacién uni- ca: el tetraedro regular. 80 YO@IA [ Frereno Por consiguiente, el tetraedo regular es un uno pitagdorico, una perfec- cién absoluta, la unidad de la cantidad volumen. Obsérvese como van apareciendo los caracteres distintivos de la unidad. “La unidad es regularidad, simetria y equilibrio. Es también Ia belleza. La comparacién entre cl tetraedro regular y un tetraedro irregular cual- quiera, sometida al juicio de todos los hombres, sin distincién de razas, _edades ni sexos, produce cl fallo undnime de que el tetraedro regular es mas bello que el irregular. El juicio critico de la belleza no es mas que el instinto de la unidad; la unidad descubierta por la intuicién. A medida que la clase de cantidad sometida 4 la critica es mas compleja, es mas reducido el nvinero de hombres capaces de separar la unidad de la duali- dad inlinita de las combinaciones posibles, esto es, de apreciar Ia belleza. Antes de proseguir, es bien hacer notar las dos leyes genéticas impor- tantisimas, que se acvierten ya cn estos primeros pasos de la génesis de las formas, y que siguen constantemente en todo el proceso evolutivo: 1." Sélo las unidades, sdlo los unos pitagdricos tienen la virtud de crear, de engendrar nuevas y mas perfectas cantidades por el hecho de combinarse consigo mismas. Las formas dobles irregulares son incapaces de reproduccisn indefinida é impotentes para engendrar cantidades mas perfectas, Estén condenadas jor las leyes eternas é inflexibles de la geo- metria, 4 la infecundidad y 4 la muerte. Dos formas dobles conjugadas, al unirse, forman una unidad superior y son susceptibles de reproduccién, porque cada una de ellas de por si es un uno pitagoérico. 2." El caracter distintivo de la unidad consiste en su capacidad de po- der llegar al infinito, permaneciendo constantemente idéntica 4 si misma. El punto matematico origen del infinito espacio, es constantemente igual 4 si mismo en donde quiera que consideremos un punto. La linea recta es siempre la misma cualesquiera que sean los dos pun- tos con que la limitemos. El plano es siempre idéntico 4 si propio, cualesquiera que sean las tres lineas con que le limitemos. E] tetraedro regular cs constantemente idéntico 4 si propio, cualquiera que sea su magnitud 6 distancia de los cuatro planos al centro de figura. La facultad de reproducirse indefinidamente y de engendrar cantida- des mas perfectas, 6 lo que es lo mismo, la serie de los nimeros de per- feccidn 1, 2, 3, 4, etc., esta rescrvada exclusivamente 4 las unidades de cada cantidad, 4 los unos pitagsricos, 6 lo que es lo mismo, 4 las perfec- 1898] GENESIS 31 ciones absolutas. De modo que lo perfecto triunfa siempre de Io imper- fecto. Lo perfecto tiende 4 vivir eternamente en el tiempo, en el espacio, en el pensamiento y en la fuerza, y lo imperfecto, por necesidad geomé- trica y mecdnica, es infecundo, y como tal, condenado 4 la desapari Ala muerte, 4 los abismos del no ser. Toda la teoria darwiniana no es mas que la exposicién inexplicada de estos hechos geométricos-conocidos indudablemente desde los tiempos de Zoroastro, porque no es posible la visiin clara y razonada de la dualidad, de la unidad y de la trinidad ‘simultinea 6 hipostatica de todas las formas -perfectas posibles, sin el conocimiento concreto, definido y preciso de estos hechos geométricos que yo he redescubierto, y que divulgo en la intima conviccién de que, no sdlo no son una novedad del presuntuoso si- glo xix, sino que son la doctrina mas antigua, mis profunda y verdadera, tenida secreta por las conveniencias politicas de todas las teocracias. 11.° uno; perfeccidn absoluta de la combinaci‘n de dos tetraedros, el betatetraedro regular. 12.° uno; perfecciones relativas de la combinacién de cinco tetraedros régulares; el pentatetraedro destrorxum y el pentatetraedro sinestrorxum. 13.° uno; perfeccién absoluta de la combinacidn de 10 tetraedros regu- lares, 6 sea de un pentatetraedro destrorxum, con un pentatetraedro si- nistrorxum, LA DECADA pitagérica 6 doble pentatetraedro. 14.° y 15.° unos; el cubo y el octaedro son perfecciones relativas con relacién al bétatetraedro y perfecciones absolutas, combinaciones tmicas 6 unos pitagéricos con relacién 4 las infinitas formas irregulares dobles 4 que sirven de limite. Son también ceros con relacién 4 las formas deriva- das por combinacidn de dichos poliedros consigo mismos y entre si. 16.° y17.° unos. El dodecaedro y el icosaedro, forman otra pareja de for- mas conjugadas 6 sexos, que si son perfecciones relativas con relacién & la década, son perfecciones absolutas, ceros, respecto de las-formas crea- das por 1a combinacién de dichos poliedros consigo mismo y entre si. GENESIS (CONTINUACION) “sopos los demas unos, esto es, todas las formas posibles de la Natura- leza, nacen por el mismo procedimiento pitagérico de combinar cada, forma consigo misma y con las demas; de elegir entre las infinitas formas dobles que resultan de la nueva clase de combinacién, Ja combinacién tinica, la que no tiene pareja, el uno pitagérico; y este nuevo uno asi ob- tenido, esta nueva forma regular equilibrada y perfecta, esta especie dis- tinta de todas las demas, combinandose consigo misma y con las demas, engendraré 4 otras muchas especies nuevas, otros muchos unos pita- goricos. Es decir, que cada forma de la Naturaleza tiene un alma sui generis y un libre albedrio especial que necesariamente concluye por elegir Ia uni- dad, esto es, la perfeccién absoluta que esta 4 su alcance. Fécilmente se comprende que, dada la fecundidad del procedimiento combinatorio, el mimero y Ia complejidad de las combinaciones seran tales, que obscurezcan el proceso légico, mecdnico y geomsétrico de la gé- nesis de todas las formas 4 un examen superficial. Mas el criterio pitagérico es un guia tan seguro, tan infalible, que siguiéndole tenemos la absoluta seguridad de construir @ priori todas las formas posibles, todos los unos pitagéricos imaginables, desde los cuer- 50 LO@TA [Marzo pos simples hasta el hombre, desde las formas regulares, equilibradas, bellas y perfectas de la Naturaleza, hasta las formas: regulares, bellas y buenas del espacio metafisico, desde el primer uno hasta el Ultimo, si pu- diera haber ultimo. Asi, pues, si combinamos de todos los modos posibles los cinco polie- dros regulares, en cada modo obtendremos infinitas parejas de formas irregulares conjugadas, y en medio de cada grupo de parejas una combi- nacién regular sin pareja, tnica, perfecta. Por consiguiente, todas las combinaciones regulares que imaginemos con dichos cinco poliedros, son unos pitagéricos, son combinaciones tni- cas, y por lo tanto, seres reales y positivos de la Naturaleza, de existencia indudable. Por medio de esta experimentacién geométrica, la tica racional diri- gida por el procedimiento pitagérico, conoceremos @ priori todas las for- mas, diga lo que quiera Kant, el gran filésofo y gran paralogista. Nosotros no vemos mas que tres modos principales de combinar con regularidad los poliedros regulares: 4.° Por invaginacion 6 metimiento de unos poliedros dentro de otros, en posicién de perfecto equilibrio, de donde nacen los meta elementos 6 cuerpos simples elementales. 2.° Por adosamiento, 6 sea, uniendo alrededor de un poliedro central por las caras, por las aristas 6 por los vértices, tantos otros poliedros iguales al primero como sea posible; génesis de los que hoy Iamamos cuerpos simples, y que en realidad son especies quimicas en proporciones definidas y multiplas, derivadas de los meta elementos. 3.° Por copulacion, esto es, por coincidencia de centros de dos formas iguales 6 conjugadas, y disposicién simétrica y equilibrada de cada forma copulada respecto de la otra. Génesis de las especies vegetales, animales, y humanas. Claro es que, en rigor, todos los procedimientos son de copulacién, es decir, que son clases de copulacién lo que indica que para la creacién de nuevas formas es absolutamente precisa la fusidn de sus respectivas al- mas, la coincidencia de los centros de figura en un mismo punto matema- tico inextenso. Esta es una de las primeras y principales leyes de la evo- lucién que mas adelante resefiaremos. Copulando cada poliedro regular consigo mismo cuantas veces sea po- sible efectuarlo con regularidad, resultan nuevas y mas perfectas figuras, 1898] GENESIS, 51 y como es consiguiente, de estructura, cada vez mas compleja y mas dificil de comprender. Entendemos que este trabajo basta para Ienar la vida de un hombre muy laborioso; por lo tanto, sera forzoso que nos limitemos & un corto numero de las figuras de cuya existencia estamos ciertos, y que el lector sepa que los huecos 6 lagunas que advirtiere, son obras proyectadas por nosotros, y no ejecutadas todavia. 18." uno. El pentaoctaedro, combinacién regular de cinco octaedros re- gulares iguales, poliedros cuyos 30 vértices exteriores coinciden con los 30 puntos medias de las 30 aristas de un dodecaedro 6 de un icosaedro. 19.° uno. EL DOBLE PENTAHEXAEDRO. — El pentahexaedro, combinacién regular de cinco cubos iguales, poliedro cuyos vértices exteriores forman un dodecaedro regular. El pentahexaedro no es un uno pitagérico, puesto que hay otra figura conjugada. Para ver ésta, téngase 4 la vista un pentahexaedro; fijese la atencién con preferencia en uno de los cinco cubos componentes, obsérvese que el grupo de los otros cuatro cubos, con relacién 4 Ja cara del otro cubo que consideramos como fijo, puede colocarse de dos modos distin- tos, en dos direcciones perpendiculares entre si. Hay, pues, un pentahexaedro que podemos Namar dextrorsum, y otro pentahexaedro que podemos lamar sinistrorsum; y hay también un polie- dro resultante-de la copulacién de ambos, la unidad de esta clase de can- tidad. Este uno pitagérico, este doble pentahexaedro no nos ofrece la completa coincidencia que se advierte en el doble pentatetraedro de to- dos los vértices de las dos figuras copuladas. Aqui coinciden los ocho vértices de un cubo del pentahexaedro sinis- trorsum con los ocho vértices de un cubo del pentahexaedro dextrorsum; pero los doce vértices restantes del pentahexaedro dextrorsum no coinci- den con los doce vértices restantes del pentahexaedro sinistrorsum. Re- sulta un poliedro de treinta y dos vértices exteriores, en que el trabajo ge- nésico aparece mas complejo, superior 6 mas diferenciado; esto es, una unidad superior 4 la década, de donde infiero que, 6 los pitagéricos no Iegaron 4 conocer estas figuras geométricas aungue estaban en el cami- no propio para descubrirlas, 6 que al efectuar las combinaciones consigo mismas de las figuras de la década, del dodecaedro y demas ya conoci- das, emprendieron otro rumbo distinto del mio. Lo que desde luego tengo por indudable y cierto es que los pitagéri- 52 LOOTA {Marzo cos que habian Hegado 4 las alturas geométricas de la década, debian co- nocer las combinaciones mas sencillas 6 elementales que engendran a los poliedros arquimédicos descritos por Pappus. O Arquimedes era un pita- gorico sin saberlo, cosa probable dado su gran talento, 6 conocié por al- gtin pitagorics sus combinaciones poliédricas. El doble pentahexaedro (no construido todavia) es en rigor una doble década 6 agregado regular de yeinte tetraedros regulares iguales, puesto que cada pentahexaedro, sca dextrorsum 6 sinistrorsum, es 4 su vez una clase de década, esto es, un agregado regular de diez tetraedros regula- res iguales. Esto nos ofrece un ejemplo practico de que las expresiones aritméticas 6 analiticas son imagenes obscuras y deficientes de las cosas; son foto- grafias muy bien hechas, pero fotografias al fin, de los objetos de la naturaleza. Para la aritmética, 2 multiplicado por 5 es lo mismo que 5 multipli- eado por 2. No sucede asi para la geometria, la cual toma por unidad de volumen fundamental 6 primera el tetraedro regular. El ntmero 2 es el betatetraedro, combinacidn regular de dos tetraedros regulares iguales, que tiene por forma envolvente el cubo. El nimero 5 es el pentatetraedro, combinacién regular de cinco te- traedros regulares iguales , que tiene por forma envolvente el dodecaedro. Multiplicar 5 por 2 equivale 4 combinar el mimero 5, el pentatetrae- dro, consigo mismo, es decir, con otro pentatetraedro de sexualidad contraria, como si dijéramos el nimero 5 macho con el numero 5 hem- bra; el resultado de esta multiplicacién 6 combinacién por copulacién, es la década pitagérica, la combinacién regular de diez tetraedros regula- res iguales, cuya forma exterior envolvente es el dodecaedro. Pues bien; multiplicar 2 por 5 es una cosa completamente distinta, puesto que equivale 4 combinar el nimero 2, es decir, el cubo, cinco veces consigo mismo, 6 lo que es lo mismo, 4 copular cinco eubos de donde resulta el pentahexaedro, que tiene también por forma envolvente el dodecaedro, pero que es completamente diferente de la década, puesto que viene 4 ser una primera envoltura de la década, siendo el dodecaedro Ja segunda envoltura comin 4 la década y al pentahexaedro. Es decir, que el ntimero 10, el numero perfectisimo de los pitagéricos, equivale siempre Ala combinacién arménica de diez unidades tetraedros; 1898} GENESIS 53 pero esta combinacién se puede hacer de dos modos: 6 combinando dos grupos de cinco tetraedros y resulta Ia década pitagorica, 6 combinando cinco grupos de dos tetraedros , en cuyo caso resulta el pentahexaedro, lo que yo Hlamé mi década mientras crei que los pitagéricos no la habian conocido. Hoy estoy persuadido de que por este camino que yo sigo hay muchas pisadas de los pitagdricos; porque al descubrir el significado de la gran tetracthys, no es posible dudar. Aquellos seiscientos gedmetras guiados por Pitagoras poseyeron, sin duda, tantos y tales tesoros cientificos, que ha de costar mucho trabajo su redescubrimiento; y cuando esto se haya logrado, se vera que la des- truccién de la escuela pitagérica ha sido el mas infausto acontecimiento en la vida de la humanidad, y la principal causa retardatriz de su pro- greso. > En general, podemos decir que la serie de los ntimeros y la serie de las formas de la naturaleza son dos series correspondientes, término término, y que 4 la descomposicién de un ntiimero en sus factores primos, corresponde la descomposicién de la forma arquitecténica de un mineral, de un vegetal 6 de un animal en las formas poliédricas, regulares, elc- mentales, correspondientes 4 cada niimero primo. 18° uno: La gran TETRACTHYs. Presumo que sea la combinacién regular de cuatro dodecaedros regu- lares iguales, de Ia cual resulta un poliedro de 80; vértices exteriores, coincidiendo los cuatro centros y colocando alrededor de un dodecaedro fijo log otros tres equidistantes, de suerte que cada vértice del dodecaedro fijo equidiste de los tres vértices andlogos de Ios otros tres dodecaedros. Esta forma debio ser el limite 4 que legaron los conocimientos geométri- cos de Pitagoras, puesto que el juramento de guardar secreto sobre la gran tetracthys, indica que este era el objeto de su mayor estimacion. Deduzco de esto que ignoraban quizas la existencia de otra combina- cién regular de seis dodecaedros regulares iguales, superior 4 la de cuatro dodecaedros. La gran tetracthys es, geométricamente, la combinacién de cuatro décadas, es decir, de cuatro grupos de diez tetraedros cada uno, 6 sea de 40 tetraedros. Deduzco de aqui, considerando que son ramas del tron- co pitagérico, asi la ciencia cristiana como los trabajos de los alquimis- tas, y las especulaciones de gnésticos y kabalistas, que la baraja es la 54 : ESOOIA [Marzo expresion simbdlica de la gran tetracthys; los cuatros palos 6 dieces, son los cuatro grupos de diez tetraedros, y las combinaciones de la baraja la expresién simbélica y abreviada de todas: las formas de la naturaleza. Hay, pues, 4 mi juicio, entre las absurdas y aun estupidas y dispara- tadas consecuencias deducidas de las cdbalas hechas con las cartas, un fondo positivo de verdad, un profundo sentido geométrico, cuya filiacion arranca de la gran tetracthys pitagérica, y del supuesto de que las suce- sivas formas que nos ofrece la evolucién son combinaciones cada vez mds complejas de tetracthys. La baraja es el simbolo imperfecto y prostituido de las grandes con- cepciones pitagéricas , de la gran doctrina de la evolucién explicada geo- métricamente. De nuestro propio procedimiento , que consiste en tomar la aritmética como guia para descubrir las formas geométricas regulares, deducimos que, asi como hay dos décadas, habra varias tetracthys: tantas como combinaciones de factores primos producen el nimero 40. Habra una gran tetracthys 20 > 2, la verdadera & nuestro juicio, la que es tinica, la que es uno pitagérico, la que resulta de combinar un grupo dextrorsum de veinte tetraedros, con otro grupo sinistrorsum de otros veinte tetraedros. Habra una tetracthys que resultaré de combinar ocho pentatetrae- dros, esto es, de multiplicar 5 ocho veces. Habra otra tetracthys que quizds es la que los pitagoricos lamaban gran tetracthys, producto de multiplicar el namero 10, la década cuatro veces, 6 lo que es lo mismo, el resultado de copular con regularidad cuatro dodecaedros , puesto que el dodecaedro es la forma envolvente de Ja década. Habra otra tetracthys, otra combinacién de 40 tetraedros, producto de 8><5, esto es, resultado de la copulacién de cinco figuras, cada una compuesta de ocho tetraedros. En resumen, el ntim. 10 estd representado geométricamente por una forma tnica 6 sin pareja, la década pitagorica, resultado de copular un pentatetraedro dextrorsum con otro sinistrorsum. El nim. 20 esta repre- sentado geométricamente por Ja copulacién de un pentahexaedro dex- trorsum (10 tetraedros) con otro pentahexacdro sinistrorsum (otros 10 tetraedros), forma también tnica, uno pitagdrico. Fl nim. 40 estard representado geométricamente ‘por otra forma uni- 1898] céNesis, 5B ca 6 sin pareja, resultante de copular un grupo de dos décadas 6 dode- caedros (20 tetraedros) con otro grupo de otras dos décadas (otros 20 te- traedros) 6 Io que es lo mismo, resultante de copular un grupo de dos dodecaedros iguales copulados, de suerte que seis aristas del uno se cor- ten perpendicularmente en el punto medio con otras seis aristas del otro dodecaedro, con otro grupo simétrico de otros dos dodecaedros de la misma. suerte copulados. El origen de nuestro sistema decimal de numeracién no es arbitrario; arranca, sin duda alguna, del conocimiento de estos hechos geométricos. La ciencia secreta de los pitagdricos aconsejaba el sistema decimal como el mas perfecto, y el sistema decimal fué adoptado. Magister dixil; y Jo que dijo un maestro fué aceptado, porque cuando un maestro {esto es, uno que 4 la luz de los relampagos de la intuicién ve una unidad cual- quiera desconocida para los demas hombres), llimese filésofo, gedmetra, artista 6 mago, afirma una verdad, hay que creerla, sin perjuicio de com- probarla y demostrarla, porque la fe eh el maestro no debe impedir que ejercitemos la duda cartesiana, hasta que perfeccionando nuestro enten- dimiento, nos elevemos 4 su altura y Heguemos 4 saber tanto como él. Regumiendo todo loexpuesto anteriormente, digo que, A mi entender, la substancia de la doctrina pitagérica consiste en afirmar que los niime- ros rigen el mundo, lo cual quiere decir que la evolucién dentro del mun- do inextenso 6 invisible concluye por transformar lo inteligible, lo racional, en niimeros, en expresiones analiticas, en formas inextensas matematicas; y quiere decir también que al pasar del mundo inextenso al extenso, esto es, al convertirse lo racional en espacio y en tiempo, y al transformarse el espacio en el eter de los fisicos modernos, tos niimeros se transforman en formas geométricas regulares, permaneciendo indisolublemente unidos 4 ellas, rigiéndolas, siendo su alma, es decir, que toda Ia naturaleza esta, sujeta 4 las leyes matematicas, porque éstas representan en la cadena sin fin de la evolucidn, el eslabén que une y separa el mundo racional, inteli- gible, espiritual 6 inextenso del mundo real, material 6 extenso. Estos unos pitagoricos, estas figuras geométricas son en rigor Ja con- tinuacién de la obra de Euclides, el cual, al poner 4 los cinco sélidos regulares como término de sus esfuerzos, trazaba con vigorosa mano el proceso de la evolucién, y sefalaba para lo porvenir el verdadero camino de la ciencia, la experimentacién geométrica, tinica racional, en virtud de la cual, las combinaciones regulares posibles de los poliedros regulares 56 BOOIA [ Marzo nos daran 4 conocer 4 priori todas las formas y todos los fendmenos de Ja naturaleza, de complejidad creciente indefinida. El mundo, segiin la doctrina pitagérica revelada en parte por Platon y por Euclides, y después por la Iglesia catélica, por los gndsticos, kabalis- tas y alquimistas, es una serie matematica de formas de perfeccién, cada una de las cuales es Ja manifestacién en acto de todas las anteriores, y contiene en potencia 4 las posteriores; de suerte que transformandose lo inteligible inextenso en espacio (no vacio, sino leno de ideas, vivo), y el espacio transformandose en atomos (mas vivos todavia que el espacio mismo, si asi puede decirse) y los 4tomos, combinandose en formas po- liédricas, en minerales, en vegetales y en animales, en las cuales la vida se va manifestando con caracteres mas visibles cada vez, es evidente que todo cuanto nos muestra la Naturaleza es transformacion de lo inteligible, manifestacién de lo racional, ideas en movimiento, cantidades que nos Pparecen cosas (como nos parece que el sol gira alrededor de la tierra) pero que no son mas que ideas. Los paralogismos kantianos nacen de no entender rectamente el idea- lismo transcendental de los pitagéricos, cuya expresién mas aproximada 4 la verdad es la doctrina de Hegel. Estudiemos, pues; volyamos al buen camino en mal hora abandonado sigamos estudiando la geometria de Euclides, la geometria del tetraedro regular, porque de ella se derivan todas las ciencias. Para facilitar dicho estudio y como principio de él acompaiiamos dos laminas, por las cuales se viene en conocimiento de la génesis de una parte de las numerosas formas que directamente se deriyan del tetraedro regular. DESCRIPCION DE LA LAMINA PRIMERA Fig. 1." abcde pentagono cara del dodecaedro en que se hallan inseritos los polie- dros pentatetraedro, pentahexaedro, pentaoctaedro y doble pentatetraedro 6 decate~ traedro. Fia. 2.° Construccién de la plantilla para ¢l pentatetraedro. Se constraye un triangalo equilitoro enyo lado sea igual 4 dos veces el lado del pen- tagono a b ede (fig. 1.*) mas la diagonal de este mismo pentagono, bd, por ejemplo, con lo cualse obtendrd el tridngulo 4 2 C (fig. 2.*) Desde cada uno de los vértiées 4, I! y C, y sobre las rectas que forman los lados del triangulo, se toma una vez la longitud del lado ‘del pentagono abe Ze de la fig. 1.%, obteniendo asi los puntos b,d,c’, e,ay ¢ que unidos eld con el c’, el ¢ con el 6, y el acon ele forman los tridngulos equilateros Bed, Cade’ y A ea, Unidos entre si los puntos b, d,e’,¢ a yc se forman los trlangulos también equildteros ab c’ y dc e, mAs las rectas ad. bé y cc’ que unen entre si los vérti- cos de estos dos tridngulos, limitando las superticies er pq rs, bp’ y's’ y apg’ rs” que estan rayadas y son las caras del pentatetracdro. Por tanto, los tridngulos abc’ y dce son caras de los tetraedros que forman el pen- tatetraedro. 1998] CENESIS 57 En la fig. 1." puede verse el lado de estos triangulos, le recta b av cuya longitud se obtiene del siguiente modo. Con un radio igual al lado del pentagono abcde (fig. 1."), y haciendo centro en uno de los vértices, por ejemplo, en el vértice d se traza el arco de cireulo e ¢” tomandose del mismo una longitud correspondiente 4 48° y uniondo este punto a” con el extremo opues- to b de Ia diagonal que parte de d, la recta da” es el lado de los triangulos abc’ ye de de la fig. 2." y la arista de los tetraedros que forman el pentatetraedro. Fig. 3.8 El desarrollo de cada uno de los 20 vértices que forman el pentatetraedro se consigue uniendo tres caras iguales 4 cualquiera de lasrayadas en la fig. 2." y en la for- ma que se ve en Ja fig, 3.° Fig. 4." Construccion de lu plantilla del pentahexaedro. Fl lado del cuadrado ad ad (fig. 4") es la diagonal del pentagon abcde (fig. 1.*). Este cuadrado es la cara de los hexaedros que forman el pentahexaedro; por tanto, las diagonales de la cara del dodecaedro son las aristas del pentahexaedro En eada uno de los lados del cuadrado adad se situan los puntos fg determinados en ln Bg. 1.", por el encuentro de las diagonales ae y ec con la bd. Unase estos puntos y los vértices del cuadrado segiin se representa en 1a fig. 4.", y se obtendran las superts ties 7, 2, 3 y 4 que se encuentran repetidas y rayadas en dicha fig. 4.", y son las distintas caras del pentahexaedro. Fic. 5,". El desarrollo de cada uno de los 20 vértices que forman el pentahexaedro se obtiene colocando unas A continuacién de las otras las superficies 1, 2, 3 y 4, segtn estan dispuestas en la fig. 5." Fic. 6." Trazado de la plantilla para el pentaoetaedro. Previamente en la fig. 1." se unen los puntos medios de dos tados opuestos del penté- gono abe de, con lo que tendremos la reeta h 7. También se unen los dos puntos medios de dos lados adyacentes y se tendra la longitud hj. Para construir el tridngulo equilatero jj’ que se ve on la fig. 6." se toma como lado dos veces la longitud 4 j, mas una ver la hi. Luego desde los vértices j, f yj’ y sobre los lados del tridngulo se lleva una vez la longitud 4 J, obteniéndose asi los puntos h 6 ique se ven en los lados dichos. Unidos estos puntos seg tin lo estan en la fig. 6.*, se limitan las superficies no hy noi iguales, que estin rayadas y son las earas del pentaoctaedro. Fic. 7." Para obtener el desarrollo de uno de los 30 vértices que forman el pentaoc— taedro, se dispondran cuatro caras del mismo, segtin se han obtenido en la fig. 6.", con— forme se ve en la fig. 7.", uniendo siempre entre si los lados que tienen letras iguales. DESCRIPCION DE LA LAMINA SEGUNDA Fig. 8° Construccién de la plantilla para el doble pentatetraedro 6 decatetraedro. Para oste trazado so construye la fig. 2." (14m. 1.") como se hace para hallar la plan— tilla del pentatetraedro, yuna véz concluida, se trazan las lineas aq’, 09, ¢4") 6 4%) dV" ¥ eq, que limitan, con las antes trazadas, las superficies rayadas, 6 sean las caras del doble pentatetraedro. Si se hace pasar una cireunferencia por los puntos a, L, ¢, ¢’, dy ¢, las prolongaciones de las rectas aq’,bq',¢9",0'q", dq’ ¥ eq al cortar a esta cireunferencia en los puntos figvh, i,j y k limitan los arcos d f,b g, eh,’ i, ak y cf iguales 4 los arcos ae, de’ yb que como sabemos tienden cuerdas iguales al lado del pentégono abcde dela fig. 1. (lam. 1.2) y que es la cara del dodecaedro en que se halla inscrito este cuerpo. Por tanto, los puntos n. 0,7’, 0", n” y o” en que se cortan las reetas ¢’j y bh, dk ¥ eg bhy af, ciy dk, afy ej, y eg con la ci, al mismo tiempo que con los lados res- peetivos de los triangulos ab ¢”’y ¢d ¢ son los puntos medios de esos lados. Vic. 9.* Para formar el desarrollo de una de las 12 estrellas pentagonales que forman el doble pentatetraedro se uncn las superficies J, 2 y 3 de Ja fig. 8.* en la forma en que lo estan en la fig. 9.". Las superficies 2 y # son izuales pero estan invertidas. Las letras que se indican en la fig. 9." sirven para tnir las 12 piezas que constituyen el desarrollo del doble pentatetraedro, haciendo que los lados de una pieza eorrespondan con los de otra coincidiendo las letras. Por Ja recta 0 de la cara 2, que coincide con lab a hay que cortar el papel. Arturo SORIA y MATA. —_-28e-— enlosangitos déadros concaves, con a las desarritias se hiege: converiertiem \ Un ejemplo visible y palpable de emo el procedimiento de copulacién engendra nuevas formas hijos en que aparecen caracteres geoméiricas nuevos, ademas de conservarse Ios de las formas padres, y de cémo las nuevas formas hi jos son formas unas, dobles y trinas al mismo tiempo, como las formas padres que las engendran A AB B Pontatecracdro sinistrorsim, euy0s vér La santa década de los pitagsrices, do~ Pentatotraedro dextrorsum cugos vérti- tices exteriores forman au dodeeaedro, y ‘ble pentateteaedro obtenido por la cops "ces exteriores forman um dodecasaro, y et cugos vértives inteviores forman un ico laci6n elas figuras Ay B. yos vértieos Interiores forman un ico saedro. suedro. Forma padre Forma hijo, Forma madre, Copulando las formas A y B de modo que eoincidan sus centros 6 almas y se coloquen sus aristas ex cruz cor- tindoso dos & dos porpendicularmente en sus puntos medios, resulia que coinciden sus yértioes exteriores y aparece cl mismo dodecaedro; coinciden sus vértices interiores, y aparece el mismo icosaedeo; y los 20 planos de Ia figura A coineiden con los 20 planos de ta figura B; y sin embargo, de estas tres coincidencias surge una figura completamente nueva, quo es en lo que consiste el secreto de In evolucién, figura 6 forma hijo que ostenta todos los earacteres geométricos de su padre, todos los de su madre, y ademas, ofvos necos exelusivamente suyos. Vor esto las especies varian y aparecen especies nuevas; porque en la scrie matemitioa de las formas, que prin cipin en el tetraedro regular y concluye en el hombre, por ahora, cada término es resultado de combinaciones regu aves de los términos anteriores, y on él aparocon cosas nuevas que estaban poten Gstos. Por esto eada futo reproduce toda Ia serie matomitica de los términos preeedentes, y en esto me fundo para afirmar quo los primeros fenémenos de la embriogenia que jamas sorprenders el microscopio de nuestro tiempo, son estas combinaciones rogulares del tetraedro regular que yo aqut sefialo como ejemplo, y que indudablemente cono~ fan los pitagérieos. La forma A B es una combinacién tiniea, os un wo, una unidad; es también nina forma doble, porque es A y es B al mismo tiempo que es lo que querfa significar Platén, al devie que en Ia figura humana hay un hombre y una mu. Jer enlazados; es, por iltimo, una forma trina ademis de forma doble y forma una, porque en dicha figura coe hipostéticamente combinadas tres formas juntas y separadas: la forma A, Ia forma B, y la forma A B distinta de ambas. Imente contenidas i ocultas en Obstinanso los tedlogos en querer explicar los misterios trinitarios con sutilezas alambicadas y obscure firrago -te-incomprensibles couceptos, cuando tienen on estos ejomplos goométricos domostraciones visibles y palpables con escaso esfuerzo de reflexida, ain para las inteligoncias mas rudas. EL betatetraedro es otro ejemplo de la trinidad y unidad do las formas, porque por sus vértives extoriores os cubo, por sus vértices interiores es octaedro, y es ambas cosas & la ver. BI pontatotraedro y la década son cada uno de por af ejemplo do formas trinas y unas, porque son dodecaodros, son icosaedros y son ambas cosas 4 Ie yer. NOTA, Las plantilias pars constrain de relieve las formas A, By AB, pueden verse on el ndmero de SOPHIA corespoudiente at raee de Marto de 1 uel " GENESIS (OONTINUACION) 1 descubrimiento de las figuras geométricas cuya construccién pue- E de hacerse por las plantillas que contiene e] numero precedente de esta Revista, ha sido el punto de partida de estos trabajos geométricos y filosdficos. Para explicar el resultado de nuestras investigaciones, forzoso es po- ner algin orden en el caos de hechos y de razonamientos que pudiéramos aducir, estableciendo una clasificacién provisional, 41a que no damos va- lor absoluto de principio cientifico inconcuso y rigurosamente demostra- do, sino el valor relativo de una observacién, de un método de estudio, & fin de que nuestras exploraciones por estos desconocidos territorios de la geometria y de la quimica, puedan ser facilmente comprobadas por otros, y Areserva de que ulteriores trabajos determinen si mi clasificacién es 6 no exacta, en todo 6 en parte. Yo creo, 6 mas bien presumo, que la génesis de las formas y su cre- ciente complejidad, son obra de una serie de sencillas leyes que sucesiva- mente van apareciendo y actuando sobre las formas antes realizadas, sin que por ello pierdan su eficacia las leyes que con anterioridad sirvieron para moldear las formas precedentes. Auna serie infinita de combinaciones regulares del tetraedro regu- lav corresponde la aparicion de nuevas formas poliédricas regulares en 4 ZOOIA [ Amen. serie infinita también; y 4 esta serie infinita de formas geométricas nue- vas, corresponde otra serie de cosas nuevas cn que lo inteligible se trans- forma, mecdnicas, luninosas, calorificas, eléctricas, magnéticas, bioldgi- cas y psiquicas. Voy & ocuparme casi exclusivamente, por ahora, de las transforma- ciones poliédricas, de la aparicién 6 creacién de nuevas formas geomé- tricas, 6 sea del concepto geométrico de la evolucién que es el fundamen- tal de la teoria transformista, tal como lo concibid, sin duda alguna, la filosofia pitagérica. Las combinaciones del tetraedro regular , engendradoras de todas las formas de la naturaleza, pueden hacerse por tres procedimientos princi- pales: 1.° Por invaGINacION, es decir, por metimiento de unos poliedros re- guwares dentro de otros, de modo que sus atomus centros de figura 6 al- mas, coincidan en el misino punto inextenso, y sus atomos vértices se co- loquen en posicidn simétrica 6 de perfecto equilibrio. Debemos advertir que nosotros consideramos Atomos, es decir, scres inextensos vivos, donde los geémetras modernos no consideran mas que puntos matematicos sin vida, De suerte que donde ellos estudian tan sdlo la anatomia, yo estudio la anatomia y la fisiologia. 2.° Por copuLacion, es decir, por cruzamiento 6 compenetracion re- gular de dos formas poliédricas regulares, de modu que ninguna de ellas esté completamente dentro de la otra, coincidiendv sus dos centros 6 almas. 3.° Por aposamrenro, es decir, considerando un poliedro cualquiera 6 combinacion de poliedros (cristal, semilla 6 embrién) como centro, y ado- sdndvle otros iguales 6 desiguales hasta la saturacidn, tantos como sea posible, de modo que el centro de figura de la agrupacién coincida con el centro del poliedro 6 combinacién poliédrica que bemos tomado como nucleo. Examinaremos los tres procedimientos genéticos, y veremos cémo los tres engendran series de formas, cuyo numero de vértices 6 atomos coin- cide 6 puede coincidir con las cifras de los pesus atomicos de los cuerpos simples, de donde inferiremos que la forma geoiétrica de éstos hay que buscarla por estos caminos. | 1898] céwesis ® FORMAS POLIEDRICAS OBTENIDAS POR EL PROCEDIMIENTO DE INVAGINACION Obedeciendo & la necesidad del cquilibrio y 4 la ley de simetria, con- secuencia de esta necesidad, las primeras formas elementales, son siete, Punto, dtomo....... beeen eens Doble punto, linea 6 arista. Doble arista 6. Tetraedro. Doble tetraedro 6 Cubo. Triple arista U..........-. Octaedro. Triple arista doble 6 séxtuple arista 6. Tcosaedro. Doble arista quintuple 6 quintuple tetraedro 6 ae. Dodecaedro. cuple arista 6. Estas siete formas pueden ser clasificadas en cuatro grupos: 1. grupo... Atomo ° 2.°grupo,derivado , del anterior por duplicacién, la} Arista. °. ° arista compues- ta de dos atomos 3.°° grupo, deriva- ; 2 Aristas 4 Atomos — Tetraedro. do del segundo \ 2 Tetraedros = 4 Aristas == 8 Atoinos = Cubo. por duplicacién | 3 Arvistas = 6 Atomos = Octaedro. | 2 Octaedros = 6 Aristas = 12 Atomos = Icosaedro. y triplicacion... . 4.° grupo, derivado del tercero por | 5 Tetraedros=10 Aristas=20 Atomos=Dodecaedro. quintuplicacién . Por consiguiente, los verdaderos cuerpos 6 voltimenes simples son cin- 0, euyos pesos atémicos correspondientes 4 los cinco poliedros regulares 6 de regularidad de primera clase, seran respectivamente: 4, 6, 8, 12, 20. Agregando y combinando estas cifras de todos los modos posibles, é invaginando unas dentro de otras las formas geométricas correspondien- 6 ZO@IA [ Apri tes, obtendremos dos series paralelas 6 correspondientes, una de formas geométricas regulares como resultado de la agregacién de poliedros re- gulares alrededor de un centro comun, y otra de pesos atémicos 6 niime- ro de atomos de cada forma. Claro es, que la invaginacién de una forma poliédrica dentro de otra supone un esfuerz0 mecanico, un gasto de energia, y que este gasto de energia debe guardar cierta proporcionalidad con la intensidad y clase de la invaginacién y con el nimero de atomos 6 peso atémico invaginado; pero en la creacién de las formas hay un problema metafisico, un proble- ma mecanico, un problema geométrico y un problema aritmético, y yo prescindo de los dos primeros y me ocupo tan solo de los tiltimos. Los pesos atémicos que resulten de combinar de todos los modos po- sibles los nimeros 4, 6, 8, 12 y 20, corresponderdn 4 una segunda serie de cuerpos simples. . De esta segunda serie de cuerpos simples 6 de formas, naceran otras series de formas por multiplicacién. Una serie por duplicacién. Otra serie por triplicacion. Otra por quintuplicacién , y asi sucesivamente, siguiendo la serie de los numeros primos. ‘Antes de examinar la serie de las combinaciones aritméticas de los numeros 4, 6, 8, 12 y 20, correspondientes 4 las invaginaciones de los cinco poliedros regulares convexos, conviene formar idea aproximada si- quiera, y lo més clara posible, de la invaginacion de poliedros, y ejercitar la imaginacin en una especie de gimnasia de movimiento de poliedros parecida 4 la que hacen los jugadores de ajedrez, gimnasia que es abso- lutamente imprescindible para ver con los ojos cerrados las formas de los cuerpos simples, que son de dificilisima 6 imposible representacion por ey dibujo. Para ahorrar molestias al lector benévolo que guste de practicar estos ejercicios, indicaré los que 4 mi me han parecido mas sencillos y efica- ces. Hay que acostumbrarse: 1.° 4 ver en un poliedro nada mas que los yértices, figurandoselos como pequeitisimas esferas iguales todas en peso y volumen; 2.° 4 imaginar el movimiento simultaneo de todos los vértices acercandose al centro 6 separandose de él 4 lo largo de los ejes de sime- tria, de modo que ningtin dtomo se acerque 6 separe mas que los demas; 3.° 4 borrar la idea del volumen del poliedro como cosa maciza, y la de las 1898] céwests : 7 caras y aristas como cosas materidles, hasta formar juicio claro del vacio en el cual existen separados 4, 6, 8,12 6 20 atomos, y con algun es- fuerzo mds ver, en vez de 4tomos sueltos, grupos de dos atomos 6 aristas, en Jas que no se vean mas que los extremos, en mimero de dos aristas para el tetraedro; de tres aristas para el octaedro; de cuatro para el cubo; de seis para el icosaedro, y de diez para el dodecaedro; 4.° quitar y poner aristas y caras 4 voluntad, esto es, suponerlas penetrables 6 impenetra- bles 4 nuestro capricho. Como segundo ejercicio mas importante de invaginacién de poliedros, procuraremos explicar con la menor confusién posible un procedimiento de formacién de los poliedros regulares, derivandolos del tetraedro, y al mismo tiempo que averiguamos que el octaedro y el cubo, el icosaedro y el dodecaedro son engendrados por el tetraedro por modo distinto de el de la duplicacién y quintuplicacién que nos conducen al betatetraedro y al pentatetraedro, quedaremos preparados j:ara comprender con menos trabajo intelectual las diferentes combinaciones de poliedros que corres- ponden 4 los pesos atémicos de los cuerpos simples. Aquel cuyo talento no necesite estas indicaciones, téngalas por no es- critas, puesto que sdlo se dirigen 4 los que, como yo, no tengan facilidad de imaginar las combinaciones de formas poliédricas sin hacer considera- ble esfuerzo, 6 por falta de costumbre no hagan estos ejercicios con rapidez. Imaginemos un tetraedro, 6 lo que es lo mismo, cuatro dtomos coloca- dos en los vértices, y que aun cuando no exista nada dentro ni fuera de este grupo de atomos, entre si estén unidos por dos fuerzas de atraccién y de repulsién en equilibrio, y tan indisolublemente unidos, que adonde yaya uno de los 4tomos vayan los otros tres, conservando la posicién re- lativa de la figura del tetraedro, unidos sobre todo por el atomo central, Atomo director 6 alma. del poliedro, 4tomo de otra clase que suponemos que no pesa, el Angel rector de los planetas, de Kepler; y si dicho tetrae- dro forma parte de una combinacién quimica, el esfuerzo, el calor, la ener- gia necesaria para deshacer la combinacién quimica, no sera bastante para separar unos de otros los cuatro dtomos, deshaciendo la figura del tetraedro. . Los cuatro dtomos, colocados en forma de tetraedro, estan enlazados entre si por seis lineas 6 aristas inmateriales. Si en cada uno de los pun- tos medios de estas seis aristas ponemos un atomo, resultara un octaedro 78 TOOIA [ Ape. invaginado 6 metido dentro del tetraedro en posicién de perfecto equili- brio. La reunién de estas dos formas, y la conjuncién de sus dos 4tomos centrales en el mismo punto inextenso, el conjunto de estos diez dtomos, constituye una nueva personalidad, digdmoslo asi, de tal suerte, que si formase parte de una combinacién quimica, el calor necesario para sepa- rar de ella 4 este grupo de diez Atomos, seria mucho menor que el preciso para separar el octaedro del tetraedro en que esté invaginado. Tenemos, pues, al tetraedro, y engendrado por sus aristas, como si dijéramos, por sus costillas, el octaedro; pues bien, si en el centro de cada una de las ocho caras inmateriales del octaedro colocamos un Ato- mo, resultaré un cuby invaginado 6 metido dentro del octaedro en posi- cidn de perfecto equilibrio, y coincidiendo los tres Atomos centrales en un mismo punto. De donde resulta una nueva personalidad, una nueva clase de equilibrio de tres formas regulares, cada una de ellas equilibrada de por si, y en equilibrio con relacién 4 cada una de las otras dos. Esto equi- vale 4 decir que la conjugacién de las formas del cubo y del octaedro tie- ne una extensién no sospechada hasta ahora, puesto que se deduce de lo expuesto, que el tetraedro y el cubv son formas conjugadas, y el tetraedro y el octaedro también. : Dentro del cubo se puede invaginar un icosaedro, haciendo que las seis aristas que forman el icusaedro (1) y contienen sus doce vértices; es- tén colocadas en las seis caras del cubo, de tal suerte, que cada arista sca paralela 4 dos lados de la cara en que se coloque, y el centro de cada arista del icosaedro coincida con el centro de Ja cara respectiva del cubo. Por consiguiente, los doce vértices del icosacdro estan colocados dos 4 dos en las seis caras del cubo envolvente, y resulta un icosaedro invaginado dentro de un cubo en posicidn de perfecto equilibrio, y coincidiendo los cuatro atomos centrales en uno solo, for mando una nueva alma mas com- pleja, las cuatro almas parciales componentes. Dedticese también una nue- va extensidn del concepto de la conjugacién de las formas, puesto que aparece el icusaedro como forina conjugada de cada una de las tres que la envuelven: el cubo, el octaedro y el tetraedro. (1) Véase eContribucién al origen poliédrico de las especies», primera parte, pégina 33. (Se continuara). Anruno SORIA y MATA. GENESIS (SONTINUAGION) ESULTA también una nueva personalidad del perfecto equilibrio de cuatro formas equilibradas de por si, yen relacién cada una con los grupos equilibrados, que con las otras tres se pueden formar tomandolas dos 4 dos 6 tres a tres. Los treinta dtomos forman, pues, una figura perfectamente equilibrada que resulta de los equilibrios parciales de seis atomos, de ocho y de doce atomos, sumados y combinados entre si. Los treinta 4tomos forman un poliedro regular, si bien de una clase de regularidad distinta de la regularidad parcial de los poliedros regulares convexos, componentes. Es de advertir que en el cubo pueden ser invaginados dos icosaedrus del mismo tamano, que tengan los centros de seis aristas comunes, y las aristas que se tocan perpendiculares entre si; el dodecaedro puede tam- bién ser inscripto en el cubo de modo que seis aristas de las treinta estén situadas en las seis caras del cubo, del mismo modo que las seis aristas del icosaedro; pueden estar inscriptos dos dodecaedros del mismo tama- fio enlazados de suerte que cuincidiendo sus centros, seis aristas del uno corten perpendicularmente a seis del otro en sus puntos medios; también es inscriptible simultaneamente un dodecaedro enlazado con un icosaedro, y por lo tanto, el tricontaedro, envolvente de esta combinacién, de dos modos diferentes, y ademas un doble tricontaedro; pero estas particulari- 100 ZO@LA [Mavo dades que pueden ser principio de nuevos estudios, no podemos exami- narlas sin separarnos demasiado del objeto principal que perseguimos. Dentro del icosaedro es sabido que se puede invaginar un dodecaedro colocando un atomo en el centro de cada una de las -veinte caras del ico- saedro, resultando, por consiguiente, una figura compuesta de cinco ato- mos centrales, de cinco almas confundidas en una sola, y de cincuenta Atomos en perfecto equilibrio, afectando al exterior la forma del tetraedro enel cual estan invaginados sucesivamente, y en posicién de perfecto equilibrio, los otro cuatro poliedros regulares convexos, el octaedro, ea cubo, el icosaedro y el dodecaedro, imdxima forma cuya admirable ar- quitectura no admite, al parecer, aumento de perfeccidn entre las con- vexas. Mas, si continuamos el estudio de las formas que se pueden obtener por el procedimiento de invaginacion, adquirimos el conyencimiento de que la serie de las formas, no solo no se detiene en el dodecaedro, sing que es infinita por el ntimero y por la complejidad, de tal suerte, que si hu- biese un gedmetra tan portentoso que pudiese efectuar las infinitas de- ducciones geométricas derivadas del dodecaedro, de la niisma suerte que del tetraedro hemos derivado los otros cuatro poliedros regulares, veria dibujarse en el centro del tetraedro tomado como punto de partida, las dos formas conjugadas del hombre y de la mujer, ¥ entre esta pareja de formas y la figura del dodecaedro, todas Jas demas, minerales, vegetales y animales de la naturaleza. Coloquemos un atomo en cada uno de los puntos medios de las trein- ta aristas del dodecaedro, y resulta un pentaoctaedro (que tiene por forma exterior envolvente un policdro de veinte caras triangulares y doce pen- tagonales) invaginado dentro del dodecaedro en posicion de perfecto equilibrio. Resulta una nueva personalidad geométrica compuesta de seis figuras regulares en equilibrio, y cuyo peso atomico sera 80 atomos. Si colocamos un dtomo en el centro de cada una de las treinta y dos caras (veinte triangulares y doce pentagonales) del poliedro enyolvente del pentaoctaedro, obtendremos su forma conjugada que es un policdro de treinta y dos vérticcs, sesenta aristas y treinta caras rombvidales que he bautizado con el nombre de tricontaedro. Resulta un conjunto equilibrado de 142 Atomos, cuya forma exterior es un tetraedro regular, dentro del cual hay un octaedro que tiene dentro un cubo, el cual contiene un icosaedro , dentro del cual hay un dodecae- 1898] GENESIS s . 101 dro y wn poliedro de veinte caras triangulares y seeps que su vez conticne un pentaoctaedro, dentro del cual h: Négicontaedro que a su vez contiene entre otras formas una serie de Beli jettnps de 60 aristas, de 120 aristas, (le 240 aristas... de 30 <2” ari istae”? ‘y o, Aqui hay para la juventud estudiosa que quiera continuar Sta, éxperi- mentacion geométrica, una mina inagotable de deseubri imientos. < 5 La costumbre china de construir series de estuches unos dentro de. otros, quizis sea el simbolo del procedimiento genético de invagina- clon. Clasificando las formas geométricas por su sexualidad 6 conjugacion, tenemos: 1.* forma, asexuada, el punto matematico. 2.2 forma, sin sexo, el infinito espacio. 3." forma, hermafrodita, la esfera. 4.* forma, hermafrodita, el tetraedro regular, 1." pareja de formas conjugadas, macho y hembra, el cubo yel octaedro. 2." pareja, forina enyolvente macho, y forma envuelta hembra, de la copulacion de tres octaedros seniregulares; la primera es un poliedro de seis caras cuadradas y ocho triangulures resultante de unir entre si los puntos siedios dle las doce aristas de un cubo y la segunda el dode- caedro romboidal cuyas caras tienen por diagonales el lado de un cuadra- do y su diagonal. 3.* pareja, el dodecaedro, forma masculina envolvente de la copulacién de cinco tetraedros, y el icosaedro forma femmenina envuelta. 4.8 pareja, forma envulvente 6 masculina y forma envuelta 6 femenina dela copulacisn de cinco oetaedros 6 pentaoctaedro; la primera es un po- liedro de doce caras pentagonales y veinte triangulares que resulta de unir entre si los puntos medios de las treinta aristas del dodecaedro; la segunda es el tricontaedro, poliedro de treinta caras romboidales cuyas diagonales son el lado de un pentagouo y su diagonal. n.* pareja, el cubo de clase de regularidad m obtenido por adosamien- 102 EO@IA [Mayo to, que Hamamos hidrégeno, y el octredro de clase de regularidad m’, ab- tenido por adosamiento que Iamamos carbono. Las demas pi jas formalas por los ener pos simples, cubos cuyos pe- 0s aténicus son 8, 16, 82, 6, 128... y octaedros cuyos pesos atomicos son 3, 6, 12, 24, 48, 96, 192... Dolecaedvos cle clase de rogularidact m 6 icosnedros de clase de regu- Tavidad a‘. Las demas parejas formadas por las especies quimicas caracterizatas entre otras cosas por desviar Ja luz polavizada A la derecha y 4 la iz- quierla, por cristalizar en cubus y en octacdrus, efc., ete., etc. Las demas parejas quimicas, minerales, vegelales y animales en las que la sexualidad 6 conjugacién ge acentia cada vex mas. Ultima pareja, el hambre y la mujer. {nfiérese de aqui, que entre todas Jas formas de la naturaleza existe un estrecho parentesco geoméirico y matematicn, puesto que dos cualesquie- ra gon, en cierto modo, canjugadas entre si: y sc deduce otra consecuen- cia mas importante todavia, la de que la forma superior es ja mujer, puesto que es Ja ultima y estd envuclta por la forma maseulina del hom- bre, de tal suerte, que si pudiésemos conocer al detalle esta ultima pareja 1898] GENESIS 103 de formas conjugadas, veriamos que, dado el poliedro espermatozoo, for- ma de un hombre, poniendo en el centro de cada una de sus caras un ato- mo, obtendriamos la forma femenina conjugada del hombre, inferior & 61; y que si colocabamos un atomo en cada uno de los puntos medios de las aristas del poliedro mascu jugada del hombre superior Si esto es lo que quiere simbolizar la afirmacion de que Eva ha salido de las costillas de Adan, hay en la Biblia mucha geometria que estudiar. Dentro del dodecaedro interior del poliedro de los 50 Atomos, se pue- de colocar un tetraedro de cinco moos distintos, y por consiguiente, otro poliedro mas pequeno de cincuenta atomos, también de cinco modos distintos colocados, 6 sea cinco poliedros de 50 Atomos cada uno. De esta suerte podeimos iniaginar una seric de invaginaciones regula- res hasta el infinito, una multitud inacabable do formas, en todas las cua- les los atomos centrales, las almas coinciden, formando un Atomo central suma de todos los parciales, mucho mas complejo. 0, obtendriamos otra forma femenina con- él Resulta de esta serie de invaginaciones, 4 virtud de las cuales el tetrae- dro engendra en sti cuarta generacién al dodecaedro, en la quinta al pen- taoctaedro, en Ja sexta al tricontaedro y en las siguientes 4 otras formas desconocidas, una nueva extensién del concepto de conjugacién de las formas, 6 sca del principio fundamental de la diferenciacién 6 sexualidad de las formas, por Ja que deducimos que la forma de cualquiera de los cinco poliedros regulares convexos es conjugada de la de cualquiera de los otros cuatro. Es de advertir que en. el cubo pueden ser invaginados, no sdélo dos icosaedros, sino dos dodecaedros 4 ellos correspondientes. Créase, por Ultimo, una superior personalidad del conjunto equilibra- do de cinco formas, cada una de por si equilibrada, de grupos parciales equilibrados también, resultantes de la combinacién dos 4 dos, tres 4 tres y cuatro 4 cuatro de las referidas cinco formas. (Se continuara). Anrono SORIA y MATA. (CONTINU ACION) De estos grupos parciales, de las nuevas formas que por duplicacién de ellos resultan, y de la combinacién entre si de las formas todas de esta suerte engendradas, nacen 4 mi ver los mal Ilamados cuerpos simples que, en puridad, son las combinaciones quimicas elementales de la mate- ria tinica, 6 sea formas poliédricas producidas por invaginacion de otras mas elementales 6 anteriores, las cuales, para ser deshechas en sus ele- mentos componentes, necesitarian estar sometidas 4 presiones y tempe- raturas inmensamente superiores 4 las que hoy estan al alcance de los experimentadores. Haremos notar, sin embargo, que no es éste el unico modo de efectuar la invaginacién de unos poliedros dentro de otros. Cuando menos hay uno menos perfecto que el sefalado y por eso prescindimos de él, puesto que es posible sefalar sobre los cuatro planos del tetraedro, los ocho vértices de un cubo, los doce de un icosaedro y los veinte de un dodecaedro. Por manera «ue el tetraedro puede contener dentro de sus caras y de sus aris- tas Alas otras cuatro formas regulares. También podemos anadir, en corroboracién de este multiple y estre- cho parentesco de las formas poliédricas elementales, que en las caras del cubo se pueden marcar doce puntos vértices de un icosaedro y vein- te de un dodecaedro, y que otro tanto podemos decir del octaedro (1). Prescindamos de estos aspectos secundarios; consideremos nada mas que la forma de invaginacién que representa un equilibrio mas estable, y yeamos coino de este poliedro, suma de los cinco regulares, de este con- junto equilibrado de cincuenta atomos, cuya forma exterior es la de un tetraedro, pueden nacer Jus cuerpos simples. (2) Sin dada euando escribt estos dos pirrafos vi eon elaridad lo que en ellos indico; hay al co- rregir tas pruebas no lo veo, y,en la dude y ante la difcultad do esclarecerlo en poco tiempo, con- Signo el caso como ejemplo de las diffcultades que se encuentran en estos estudios. 1898) GENESIS 197 Para ello combinemos dos 4 dos, tres 4 tres, cuatro 4 cuatro, de todos los modos pasibles, los niimeros de los atomos 6 vértices de los cinco po- liedros regulares. 4, 6, 8, 12 y 20, y al propio tiempo hagamos con la imaginacién el principal de aquellos ejercicios gimnasticos 4 que antes nos referiamos. Por ejemplo, cuando digamos aritméticamente 6 + 8, se sobreentiende que queremos decir geométricamente, aunque no lo digamos, que del po- liedro de los cincuenta atomos hemos separado los cuatro del tetraedro, los doce del icosaedro y los veinte del dodecaedro, sin alterar la disposi- cién que entre si tienen los seis atomos del octaedro con los ocho del cubo que dentro de él] esta invaginado; y cuando digamos 4 +- 6 + 12, debera entenderse implicitamente dicho, que del poliedro de los cincuenta atomos hemos quitado los ocho del cubo y los veinte del dodecaedro, sin alterar la posicién respectiva de los veintidés atomos que forman el tetraedro, den- tro del cual estan sucesivamente invaginados un octaedro y un icosaedro, y asi en cualquier otro caso. Tendremos, por tanto, una Primera serie de cuerpos simples cuyos pesos atomicos 6 nimeros de ‘atomos componentes seran: 4, 6, 8, 412, 20, yuna Segunda serie de cuerpos simples, pero de estructura mas compleja que Ja de los anteriores, en la que los pesos atomicos seran: 4+ 6=10 44 8412=04 44 8=:12 4+ 8+20=82 441216 | 4412 +20 = 36 44-20 = 24 | 6+ 841 6+ 8=14 | 6+ 8+20 6+ 12=18 | 6+ 12-+20=38 6+ 20 = 26 8+ 12+ 20=40 8+ 12=20 | 446-+ 8+12=80 8+ 20 = 28 | 446+ 84+20=38 12+ 20= 82 | 44-64 12-4 20= 42 4+ 6+ 8 4+8+412+20= 44 4+ 6412=22 648+ 12+20=46 4+ 6+20= 30 4+64+8+12-+20=50 ~ 128 EO@IA [Justo es decir, veintiséis formas geométricas representadas aritméticamente por sdlo veinte nameros distintos, puesto que las cifras 18, 24, 26, 30, 32 y 38 corresponden cada una 4 dos combinaciones geométricas diferentes, y por tanto, 4 cuerpos 6 combinaciones de Atomos facultados para presentarse con dos aspectos que dependeran, como es natural, de las condiciones mecanicas que concurran en la formacién de los cuerpos simples, y de que aqui no nos ocupamos. Cada uno de estos veinte cuerpos simples de la segunda serie produ- cira por duplicacién, esto es, por metimiento dentro de él de otra forma igual de menor tamaiio, y mas probablemente porque en la serie de las transformaciones poliédricas, al cambiarse aristas en vértices, y los vér- tices en caras, aparece duplicade uno de estos elementos en las formas posteriores, la siguiente indefinida serie de formas representadas arit- méticamente por sus pesos atomicos, de este modo: 10, 20, 40, 8. . 2... 12, 2%, 48, 96, 192 . . Antes de completar la serie, haremos observar que las cifras anotadas hasta ahora, se obtienen tomando por unidad y tipo de comparacisn el atomo. Si el tipo [Link]én es el tetraedro, claro es que deberemos di- vidir todas las cifras por 4; si el octaedro, por 6; si el cubo, por 8; si el icosaedru, por 12, y si el dudecaedro por 20. Y sila unidad de comparacion es un cuerpo compuesto de dos 6 mas poliedros regulares, deberemos dividir por la suma de los atomos de los poliedros componentes. . En cualquier caso, dividiendo sucesivamente por hasta Hegar 4 un numero impar, tendremos fa seguridad de representar en cada serie obte- nida por duplicacién, todos los primeros términos. Por ejemplo, del nu- mero 14, un betatetraedro 6 un cubo dentro de un octaedro, se obtienen cuerpos que tendran, por expresion de sus pesos atomicos, los ntimeros 28, 56, 112, 224, etc.; y segtin el cuerpo simple que hayamos tomado por unidad, tendremos que dividir por 2, por 4, por 8 6 cualquier otra poten- cia de 2, y la serie completa seré7, 14, 28, 56, 112, ete , en la que el nu- mero 7 no indica que el cuerpo tenga siete atomos, sino un multiplo de catorce, cuya cifra depende de que se haya tomado por unidac cle compa- 1398 ] citvesis 129 racién un tetraedro, un cubo 6 un dodecaedro, 6 una combinacién cual- quiera de los cinco poliedros regulares; esto es, que hay que dividir cuan- do menos por 2 para tener la serie completa resultante de la duplicacion. Los cuerpos simples de la segunda serie sergn, pues, éstos: 10, 12, 16, 24, 14, 18, 26, 20, 28, 32, 22, 30, 36, 34, 38, 40, 42, 44, 46, 50, y los de las dos, los siguientes: sries 4 ellos covrespondientes por duplicacion y division por ul 2| lio tk 9) 1, 19 a| 11 23 14) 4) 22] 30/18) a4] as 10, 42) 22, 46 50 288 “ 60, 36 68 76 20 st! a 921 100 56, 16) 88/120. 72/196 192 40 163) 84 184 200 2G) A xo 176 Suprimiendo de estas veinte series de pesos atomicos, siete repetidas y correspondientes 4 cuerpos que pueden presentarse bajo dos aspectos geométricos diversos sin variar de peso atomico, quedan las trece expre- ot sadag 4 continuacion por orden de menor 4 mayor: 1} 2 3) | 7 so u[ 8) 1] 19) 21) 28] a 4° 6) 10) 14) 18 92) 26) B0| a4] a8 42) 46. 50 / 12) 20) 28 36 44| 52! 60 68 7) 84) 92, 100 16 os | aol s0| a2! av; 104| ae 2) 168 82) 48 | so | 112 | 184 176 | 208 | 240 | os! 96 | 160 | 224 | : ' | 198 | 192 | 14 bo Combinando cada serie con todas y cada una de las restantes, obten- dremos varias tablas pitagoricas, las cuales contendrén los pesos atémi- cos de los cuerpos simples que se pueden construir por invaginacién de po- liedros, 6 mejor dicho, contendran los pesos atémicos de las combinacio- nes quimicas posibles por invaginacién con los cinco cuerpos simples co- 130 LOOTA [Juxro rrespondientes como forma y como numero de dtomos 4 los cinco polic- dros regulares. Examinando como se ha obtenido cada cifra, deduciremos comu se ha obtenido, por invaginacion de formas parciales la total correspondiente. En todos los casos resultard queéodos los cuerpos simples conocidos y desconocidos son, 6 pueden ser, grupos equilibrados de formas regu- lares que tienen por forma exterior envolvente la de uno de los cinco po- liedros regulares convexos. De suerte que bajo la forma exterior de cualquiera de los cinco polic- dros regulares puede haber una infininad de combinaciones equilibradas de formas poliédricas, y cada una de éstas, considerada como unidad, puede contener dentro de si otra igual de menor tainafio que con la. pri- mera forma el niunero 2, y dentro de estas dos iguales otra igual, que con sucesiva é indefinidamente todos los niime- ellas forma el nimero 3, y as ros posibles. (Se continuaré). Anroro SORIA y MATA. St gc GENESIS (CONTINUACION) Combinando los niimeros de una de estas trece columnas con los de otra cualquiera en forma de tabla pitagérica, obtendremos todos los pesos atémicos de los cuerpos simples posibles, y conoceremos sus formas geométricas, haciendo en cada caso, con la mente 6 con el compas, los ejercicios de invaginacién de formas poliédricas que correspondan 4 las dos cifras combinadas. En este nttmero acompatia, como ejemplo, una de las tablas. pitagé- ricas 4 que nos referimos: Un principio de duplicacién 6 dicotomico, parece presidir 4 la génesis de las formas. Dificil es determinar la causa inmediata de tal principio, pero su existencia aparece mas evidente cuanto mas se reflexiona en el modo de producirse y propagarse las formas organicas 6 inorganicas. En cuanto a las formas primeras 6 poliédricas regulares, es indudable que dentro de cualquier policdro regular, es posible colocar otro de igual clase y de menor tamafo; y dentro de una combinacién cualquiera de poliedros invaginados, unos dentro de otros, en forma equilibrada, otra combinacidn igual de poliedros idénticos 6 invaginados en el mismo orden, pero siendo esta combinacién del tamano menor adecuado. También es evidente que esta duplicacién resultante de invaginar combinaciones de poliedros, puede repetirse sucesiva 6 indcfinidamente, ya aumentando de tamaiio, ya disminuyendo; pero en este ultimo caso, hasta. el limite que determine la magnitud de los atomos, Por ejemplo: si una combinacion de poliedros, un octaedro dentro de un cubo, esta compuesta de 14 vértices, 6 lo que es lo mismo, de 14 dtomos en cllos colocados, habra otras formas 6 combinaciones de poliedros cuyos nuimeros de atomos seran respectivamente de 28, de 56, de 112, de 224 y asi sucesivamente, siempre duplicando la ultima forma producida, es 152 EO@IA [Juuo decir, invaginando dentro de ella otra igual y de menor ta:naio, 4 modo de una serie de estuches. Cualquiera que sea cl ntimero de dtomos de una forma regular, de ella se deriva una serie de form pectivanente los productos del admero de dtomos de la primera forina s, cuyos mimeros de dtomos seran res: por las potencias de 2. La combinacion de una forma consigo misma, es causa de generacion de nuevas formas. Lo que equivale 4 decir que el ovigen de los ntimeros y elde las formas de la materia, es el mismo. Tal suceide, por ejemplo, al combinar la unidad consigo misma engen- drando el ntumero 2, y al copular dos tetracdros iguales, de cuya copula- cién nacen las distintas formas del betatetraedro, del cubo y del octaedro, esto cs, formas distintas de la forma generatriz del tetraedro, de la propia suerte que el namery 2 esta engendrado por la unidad, y es distinto de ella Admitimos, pues, el principio de duplicacién 6 dicotmnia de las for- mas, como causa fundamental de fa génesis de nuevas formas, como hecho observado y cumo légico resultado del razonamiento; como hecho geomé- trico que corresponde con el hecho aritmético de la serie de los ntime- ros 1, 2, 4, 8, 16, 82, ete. Por tanto, una vez que conozcamos una forma geométrica cualquiera, y el naémero de ato2os que la forman, admitiremos como posible la serie de formas derivadas de la primera por sucesivas invaginaciones, la cual corresponderé con la serie de duplicaciones sucesivas del namero de tomos 6 peso atémico. Es decir, que si hay una forma cuyo peso atd- mico es 27, habra otra cuyo peso sea de 54, y otra de 108, y otra de 216. Por ley de duplicacién se producen las primeras formas, pasando del punto 6 tomo 4 la linea 5 avista; de ésta dla doble arista 6 tetraedro, y de éste al doble tetraedro 6 cubo. Esta ley de duplicacién, la primera que preside a la apari idn de nue- yas formas, se co ubinaré sucesivamente con obras leyes genéticas, tanto mas dificiles de concer, cuanto mayor sea la co:mplejidad en la serie ascendente de formas. La relacién entre las series de formas y de nimeros aparece eviden- ciada en el siguiente cuadro: 1898) : cenesis 153 Totraedre | | Cubo. |__| Betatetraedro ~~ | Octaedro. 7 1 2 W 4 28 8 56 6 ue 32 : 64 . Ag2 128 : Dodecaedro |_| Pentatetraedro. |— Icosaedro. 5 1 3 10 2 6 20 4 BR 40 8 24 Bo 16 48. 4160 3 6 128 1 Las tres formas geomeétricas del tetraedro, del cubo y del pentatetrae- dro, estan representadas por la misma serie nimerica 1, 2, 4, 8, ete, y las del uctaedvo y del icosacdro por la 3, 6, 12, 24, etc. Suprimiendo las series repetidas, puede representarse el cuadro ante- rior de este modo: 154 LOMIA [Jouto Betatetraedro. Oztaedro Tetraedro, Cubo Dodecaedro. y 6 Pentatetraedra Icosacdro. 3 1 3 10 2 20 4 40 8 80 16 160 32 96 : 6i a2 423 y designando cada serie } or los cuerpos simples, tipos de la misma, de este otro: Betatetraedro serie del dzoe, del silicin ydel hierro. 12 224 1398 } GENESIS 155 Tetraedio y Cabo Octaedro Dodecaedro serie del hidrégeno, serie del carbono, serie del calcio y y 6 del boone, Pentatetraedro Ieosaedro seriedel acigeno. serie del mugaesio 3 1 3 10 2 6 20 4 2 40 8 24 80 16 48 160 32 96 6t 192 198 . No hay cuerpos simples, sino combinaciones regulares de dtomos iguales. Tu:mando cualquier combinacién por unidad, se obtiene comy sla serie natural de los nimeros; érica de todas ella representacién nm pero sdlo se ofrecen & nuestra vista 6 sc ofrecen con mas frecuencia, aquellas combinaciones cuyo ntunero de dtomos permaneciendo inyaria- ble, es susceptible de mayor cantidad de combinaciones regulares distin- tas. Por ejemplo, 32 dtomos pueden presentarse en forma regular de nvu- chos modos, entre ellos éstos: Un pentatetraedro. Un dodecacdro y un icosacdro enlazados. Los poliedros funiculares 6 estrellados descritos en el «Origen Polié- dvico de las Especies.» Cuatro cubvs invaginados unos dentro de otros. Ocho tetraedros [Link] dentro de otros. Un cubo y cuatro octaedros invaginados unos dentro de otros. Un cubo y dentro de él otros dos sélidos: 1.° el icosaedro que tiene dos vértices en cada cara del cubo; 2.° el sdlido que tiene por vértices los puntos medios de las 12 aristas del cubo, cte., ete., etc. Un examen atento de las combinaciones regulares que se pueden for- mar invaginando y copulando poliedros regulares, denota desde luego que el mayor nimero de combinaciones corresponde 4 32 atomos, y cn segun- do término 4 14 atomos, esto es, al pentatetraedro y al betatetraedro, y 156 XO@IA [Jutto ee por consiguiente, 4 sus multiplos y submiiltiplos, es decir, 4 las series de numeros 1. . 4. 8 . 16°. 82. 64 2 128.....¥ 1. 7. 1h. 2B. BB. AND eee eee ry Dediicese, pues, de estas consideraciones geométricas, que Ja familia mas importante de lus cuerpos que hoy lamamos simples, es la del pen- tatetraedro, 6 sea aquella en que estan el hidrégeno, el oxigeno, el azu- fre y el iodo, con pesos atdmicos de 4, 16, 32 y 128; que la familia si- guiente en orden de importancia es la del betatetraedrvo, 6 sea aquella en que estan el litio, et dzoe, el silicio, el hierro, el cadmio, con pesos atomicos de 7, 14, 28, 56 y 112. Esto hace presumir que las combinaciones mas frecuentes son las mas: perfectas geométricamente, y que si los seres mas perfectos estan com- puestos principalmente de oxigeno, de aoe, de carbono y de hidrégeno, es precisamente porque dichos cuerpos simples son los que afectan for- mas de regularidad geométrica menos complicada. stoy. conforme con Ja intuicién que asignd al oxigeno una Asi, pues, _posiciin central en la quimica, pero afadiendo yue el segundo puesto co- rresponde al azoe, y que ambos, sobre todo el primero, son verdaderos Proteos susceptibles de multitud de formas. Paréceme también que de aqui arranca el principio darwiniano de la seleccién, puesto que el oxigeno es el cuerpo mas importante de la quimi- ca; porque siendo cl resultado de un nimero de atomos susceptible de mAs combinaciones geoinétricas que otra agrupacién de atomos, tiene mas condiciones de vida, mas facilidades de unién, casamicnto 6 enlace con los demas cuerpos 6 combinaciones. Pitagoras tenia razon al decir que las cosas son ntimeros; son los ntimeros algo mas que imitavidn de las cosas segtin decia Pascal. El mimero es la cualidad inseparable primera, el espiritu de las cosas. Platén y Aristoteles han desconocido 5 interpretado equivocadamente el inuy profundo sentido de las afirmaciones del gran maestro. (Se continuars). Antuxo SORIA v MATA a 0.25 0,50 1 2 4 8 16 32 64 128 0.0 Poo ob bot \ 7 . . . . . . ns 1,25 1,75 2,75 4,25 «8,75 16,75 82,75 64,75 Pe TNE ec ane 150 ++ 1,75 2-850 -83,50 5,50 9,50 17,50 38,50 65,50 ESD gee Ceo HEE EEE aE 3 325 85004 5 7 nh 19 3567 PGE 6 625 6507 8 10 4 2 38 70 : NN NNN NN XX 2 1 19,25 12,5018 4 16 0 = 84 76 40 see eee NSEC eee eee Moss 2425245086 % 32 40 56 See eae $8 sees 48,25 48,5049 5082 5B 6480 tee NCEE See eee eee CUE 9% +++ 96,25 96,50 97 9810004 88D wwe See EEC Cee CEC Cee 192 ses 192,25 192,50 193. 194 196 200 208 224 256 Pere GENESIS Asi como la invaginacién del dodecaedro y del icosaedro se hace mez- clando, entrelazando 6 copulando de un modo regular un sistema de diez ejes de simetria. con otro sistema de seis ejes de simetria, la invaginacién del cubo y del octaedro se hace copulando un sistema de cuatro ejes de simetria con otro sistema de tres ejes de simetria, y la invaginacién del tetraedro dentro de si mismo, se hace copulando un sistema de dos ejes de simetria con otro sistema de dos ejes de simetria. De modo que los numeros 4, 7 y 16 correspondientes 4 la cifra total de ejes de simetria de las formas geométricas del tetraedro, del betatetrae- dro y del pentatetraedro, son ntimeros fundamentales en la génesis de las formas. Por donde venimos 4 averiguar que la preocupacién del sep- tenario 6 la creencia en el influjo del nimero 7, tiene raiz légica, no es tan vana como la presuntuosa ciencia de nuestros tiempos supone. Es curioso advertir que Ja invaginacién de los cinco poliedros, unos en otros, en el poliedro de los 50 atomos se verifica, aprovechando, digamos- lo asi, los ejes de simetria todo lo mas posible, 6 dicho de otro modo, co- 174 VOOTA [ Acoara locéndose 6 enhebrandose en los 16 ejes de simetria del dodecaedro y del icosaedro interiores, los vértices del octaedro, del cubo y del tetraedro exteriores 6 envolventes, 6 sea enhebrandose en los 16 ejes de simetria del pentatetraedro, los siete del betatetraedro, y los cnatro det tetraedro; y ademas, colocandose 6 enhebrandose en los siete ejes de simetria del cubo y del octaedro, 6 lo que es lo mismo, del betatetraedro, los cuatro ejes de simetria del tetraedro. Es decir, que 16 4tomos 6 un miultiplo de 16 dtomos, moviéndose de todos los modos posibles 4 lo largo de estos 16 ejes de simetria y siete Atomos, 6 un miultiplo de siete atomos, moviéndose 4 lo largo de los siete ejes de simetria del betatetraedro, pueden engendrar mayor numero de formas, y de combinaciones de formas que otros cualesquicra nuimeros de atomos, 6 lo que es lo mismo, los cuerpos mas importantes de la quimica, los que ocupan una posicion central preeminente, seran los que corres pondan como forma 4 la serie principal y superior del pentatetraedro, y como ntimero 4 la serie de lo ntimeros 4, 2, 4, 8, 16 y 32, que también corresponde 4 las formas del tetraedro y del cubo. Esta triplicidad de formas concordante con una sola serie numérica ha sido la mayor dificultal que he yencido en estos trabajos; y la serie de cuerpos inmediatamente siguiente en orden de importancia, corresponde- rA como forma geométrica al betatetraedro, y como peso atémico 4 la se- rie de los niimeros 7, 14, 28, etc. De suerte que si clasificamos los cuerpos simples por parentesco geo- métrico y aritmético, la primera familia en orden de importancia es la correspondiente al pentatetraedro, al cubo y al tetraedro, 4 sea la del hi- drogeno (1, 2 y 4 triple forma que puede explicar la valencia, Ja bivalen- cia y Ja cuadrivalencia), del oxigeno (8 y 16}, del azufre (32), del iodo (128); la segunda familia es la correspondiente al betatetraedro, 6 sea Ja del litio (7), 4zoe (14), silicio (28), hierro (56), cadmio {112}; la tereera familia, es la correspondiente 4 las formas femeninas del octaedro y del icosaedro como forma geométrica y como peso atomico 4 la serie de los numeros 3, 6, 12, 24, etc.; 6 sea. la del carbono (3, 6 y 12, segtin la valen- cia, bivalencia 6 cuadrivalencia); Ja del magnesio (24), del-titano (48), del molibdeno (96), del osmio (192); la ewarta familia, la correspondiente ala forma geométrica masculina del dodecaedro, y & la serie de pesos atémi- cos 5, 10, 20, 40, ete., 6 sea la del argon, la del calcio (5, 10, 20.6 40, se- gan{Ja valencia), y el bromo (80). 1888 ] GENESIS . 175 Las demas familias pueden ser clasificadas también siguiendo el orden de importancia geométrica, resultante de la combinacién de estas series de cuerpos consigo mismas y con otras. La importancia excepcional del hidrégeno, del oxigeno, del azoe, del carbono y del calcio, deducida de su forma geométrica, me parece una confirmaciéu concluyente, una prueba. plena de la exactitud de mi teoria, y ademas una prueba también 6 indicio vehementisimo, por lo menos, de que las propiedades quimicas de los cuerpos son funciones derivadas de sus formas geométricas, y por ende de sus pesos atémicos. Resumen del procedimiento de creacién de formas por invaginacién. Asi como lo inteligible, lo racional, contiene implicitamente la nada del punto matematico, y la nada del punto matematico contiene implicita- mente el infinito espacio, y éste contiene la esfera-atomo (cero 6 infinito al propio tiempo), y la esfera contiene implicitamente al tetraedro regular, éste contiene dentro de si 4 todas las formas posibles de la Naturaleza, desde los cuerpos simples hasta el hombre y la mujer; es su poliedro en- volvente. La evolucién de las formas puede compararse con una serie de estu- ches metidos unos dentro de otros. Lo racional, conjunto de todas las ideas de realizacién posible 6 impo- sible, es el principio de la evolucién, el estuche mayor que 4 modo de es- pacio metafisico contiene 4 todas las formas. Son las ideas, formas autogenas que existen por si mismas y en este mundo de las ideas independiente del tiempo y del espacio, s6lo son sus- ceptibles de transformacién las ideas perfectas, aquellas que pueden transformarse en ntimeros, las ideas fuerzas, 6 lo que es lo mismo, el con- junto de las leyes matematicas posibles. La afirmacién de Hegel, todo lo racional es real, no es completamente exacta. Admitiendo la evolucién en el mundo inextenso y una especie de selec- cién natural que afirma el predominio de las ideas mas fuertes 6 matema- ticas sobre las ideas débiles 6 no matematicas, diremos: todo lo racional, no matematico, no es real, no puede Jlegar 4 ser. Por ejemplo, 3+-2=8, es una idea, una parte de Jo racional, que jamas llegara 4 ser real. Todo lo racional matematico, es real, 6 puede serlo. Las ideas fuerzas 6 ideas matematicas, son el segundo estuche de la evolucién. 176 LOOIA [ Acosro La divinidad es la idea-fuerza maxima, la mas alta expresidn matema- tica, el primer uno de los pitagéricos. Todo lo racional, desde el no ser hasta el ser, desde la nada de las ideas no matematicas hasta Dios, infinito de las ideas fuerzas matemati- cas, todo el mundo inteligible est contenido en la nada del punto mate- miatico. El punto es el tercer estuche de la evolucisn; y al convertirse el punto en esfera de radio sin cesar creciente (la creacién) surgen y se manifiestan las ideas-fuerzas en el punto matematico contenidas, & saber: la idea del espacio, la idea de Ja fuerza y la idea del tiempo, pasan, de ser cosas racio- nales, 4 ser cosas reales; de ser ideas transfurmadas en nimeros en repo- so, 4 ser ideas convertidas en niimeros en movimiento, en niimeros vivos. El dtomo central del universo, la primera combinacidn del espacio, del tiempo y de la fuerza, es el cuarto estuche de Ia evolucién. La nebulosa central formada por los imumerables atomos emanados constantemente del atomo central, es el quinto estuche de la evolucién. El protoplasma, grupo de cuatro dtomos dispuestos en forma de te- traedro regular, es el sexto estuche de la evolucion. Las combinaciones irregulares del protoplasma tetraecdro no son posi bles, no se realizan porque pertenecen 4 lo racional no matematico. Las combinaciones regulares del tetraedro regular son las Wnicas via- bles y posibles, porque son las gnicas susceptibles de ser expresadas por formulas matematicas. Estudiandolas, conoceremos a priori todas las for- mas de la naturaleza, y podremos dar su justo valor 4 los servicios empi- ricos del bisturi y del microscopio. Un parentesco matematico enlaza entre si 4 todas las formas, y el pro- ceso de la evolucién no es mas que la serie de transfor-naciones en virtud de las cuales pasamos de unas formas geométricas 4 otras. Lo que llama- mos légica es, en realidad, geometria; y las leyes del pensamiento, leyes dela geometria, las leyes que presiden a las transformaciones polié- dricas, porque el espacio y el tiempo no son formas aprioristicas, como afirma Kant, sino formas intermedias, eslabones de la cadena de la evo- lucién que enlazan lo racional mateméatico con to real, porque la evo- lucién viene desde el mundo de Io inextenso 6 inteligible. El espacio y el tiempo son engendrados por lo inteligible, y 4 su vez engendran 4 todas las formas de la naturaleza, que no son mas que combinaciunes del espa- cio, del tiempo y de la fuerza. 1998} FILOSOFiA SANKHYA WT La evolucidn consiste en que las ideas se transforman en nuineros, los niimerus en espacio, tiempo y fuerza, de donde nacen los atomos y de ellos la Naturaleza. Ya hemos visto como por el procedimiento de invaginacion se deducen del tetraedro regular otras formas poliédricas regulares. Pues bien; de cada forma se deducen otras dos: una por la unidn entre si de los centros de las caras del poliedro que se toma como punto de partida de la evolu- cidn de las formas, y otra por la union de los puntos medios de las aristas. Como el proceso de la evolucion es simultanea 6 hipostaticamente me- tafision, mecanico, geométrico y aritmético, al mismo tiempo que apare- cen las formas poliédricas regulares y sus combinaciones aparecen taim- bién, inseparablemente unidos 4 ellas, los nimeros primos, sus poten y las combinaciones de sus potencias. Cuatro atomos-esferas iguales y tangentes, determinan la aparicion del tetraedro regular, esto es, 2%. Los cuatro centros de estos atomos, que son al propio tiempo vértices del tetraedro, relacionados entre si, tres 4 tres, determinan la existencia de cuatro caras, entendiendo por cara el lugar geométrico de las especialisimas cumbinaciones de undulaciones que convierten el plano geométrico de tres atomos-vértices en plano vivo. La relacién, dos 4 dos, de estos cuatro planos vivos del tetraedro, de termina la existencia de las seis aristas del tetraedro como lineas de exis- tencia mecanica, como lineas vivas. (Se continuara). Anroxo SORIA y MATA. GENESIS (CONTINUACION) Vemos, pues, que con el tetraedro aparecen los ntimeros primos 2 y 3, y sus combinaciones 2 >< 3 (aristas), 2° (vertices), 2° (vértices + caras;. De estos ntumeros 4, 6 y 8 caracteristicos del tetraedro, se derivan las cifras de los pesos atémicos de los cuerpos simples, al propio tiempo que de las combinaciones regulares del tetraedro surgen todas las formas po- liédricas regulares de los cuerpos simples. En las sucesivas transformaciones poliédricas se manifiesta una ley de duplicacién del niunero de los elementos poliédricos, vértices, caras y aristas, coincidiendo con la mudanza de caras en vértices y en aristas, la de yértices en caras y en aristas, v la de aristas en caras y en vértices; de modo que partiendo del ntimero 4 de los vértices del tetraedro, conside- rando 4 los vértices como los verdaderos elementos constitutivos de un poliedro, habra un poliedro de 8 caras, otro de 16, otro de 32, otro de 64, otro de 128, ete.; habré también otro poliedro regular de 8 vértices, otro de 16, otro de 32, ete., ete.; habré. también otra serie de puliedros de 16 aristas, de 32, de 64 etc., etc. Las caras de estos poliedros son poligonos de varias clases, triéngulos cuadrados, rectangulos, rombos, pentagonos, poligonos de 7 lados, de 11, etcétera Ademas, en cada clase de poligonos (tridngulos por ejemplo), es un fendmeno constante la duplicacién de sus lados, resultando poligonus de 6, de 12, de 24. . . lados, siendo los triangulos cuyo entrelazamiento los engendra de diferente tamafio. La serie de los nimeros 4, 8, 16, 32, 64, 128, ete. , equivale 5 corres- ponde a tres series de formas poliédricas que, para facilitar el estudio ele- mental de estas cuestiones, debemos considerar como una sola serie, pues- to que son transformables unas en otras. Por consiguiente, al decir 32, entendemos cuerpo simple que pesa 32 Atomos, porque es un poliedro que tiene 32 atomos-vértices, aun cuando hay ademas otro poliedro que tiene 32 caras y otro que tiene 32 aristas. Partiendo del numero 6 de las aristas del tetraedro, podemos afirmar 200 LO@IA .. [ Seprietsee que habra una serie indefinida de poliedros regulares inscriptibles todos s concéntricas, que tendran por caras poligonos re- gulares del mismo ntunero de lados, 6 de diferentes nimeros de lados de en una 6 varias esfer 12 aristas, de 24, de 48, de 96, de 192, etc., etc.; y en virtud de la trans- formacién de aristas en ecaras y de caras en vérlices, habra otra serie de poliedros de 12 caras, de 24, de 48, etc,, ete.; y otra serie de poliedros regulares de 12 vértices, de 24, de 48, etc. Como en las transformaciones poliédricas, el primer fendmeno que se observa mas importante después de el de la duplicacién, es el de la suma de los ntimeros de caras, vértices y aristas de un poliedro, apareciendo esta suma 6 estas sumas convertidas en otros poliedros de orden supe- rior, en vértices, en caras y en aristas, la cifra 6 de las aristas del tetrae- dro, mas las cifras de vértices y de caras 8, 6 sea 14, determina la exis- tencia de una serie de poliedros regulares de 14 caras, de 28, de 56, de 112, ete.; y otra serie de poliedros de 14 vértices, de 28, de 56, etc., ete.; y otra serie de poliedros de 28 aristas, de 56, de 112, ete., etc. Considera- mos estas tres series como una sola en virtud de lo antes dicho. Ejemplo. Del tetraedro que tiene 6 aristas nacen de muchos modos por duplicacién el cubo que tiene 12 aristas, el icosaedro, poliedro en el cual las 12 aristas se han convertido en 12 vértices, y el dodecaedro que tiene 12 caras. Cada cifra de peso atémico corresponde a tres formas geométricas distintas, que por ser transformables unas en otras, pueden ser consideradas como una sola forma. Resulta de todo lo expuesto, que si al primer tetraedro le Hamas hidrégeno, y le atribuimos el peso atémico 4, de esta forma geométrica, y de este ntimero 4, se derivan: 1.° Una, serie de oxigenos que tienen pur pesos atémicos las cifras 8, 16 (oxigeno), 32 (azufre}, 64, 128, etc.; y por formas geométricas, polie- dros regulares formados por aristas, caras 6 vértices en niimero de 8, 16, 32, 64, etc. 2.° Una serie de carbonos que tienen por pesos atémicos 6, 12, 24, 48, 96, 192, etc.; y por forma geométrica la de poliedros de vértices, 6 de ca- ras, 6 de aristas, en numero de 12, 24, 48, 96, etc. 3.°. Una serie de nitrégenos cuyos pesos atémicos serain 14, 28, 56, 112, ete., y tendrdn por forma la de poliedros, que tendran por mimero de vértices, 6 de caras, 6 de aristas, 14, 28, 56, 112, etc., etc. La primera serie de los oxigenos, 4 serie de Ins ockos, puede ser con- 1898) ‘GENESIS 201 siderada como una serie de octaedros de distintas clases, puesto que todos ellos son susceptibles de adosamiento , con regularidad de ocho po- liedros iguales al que se tome como niicleo. La segunda serie de los carbonos, 6 serie de los seises, puede ser con- siderada como una serie de cubos, puesto que cada carbono es suscepti- ble de que le adosen con regularidad otros seis poliedros iguales al que se toma como nucleo. La tercera serie de los nitrogenos, 6 serie de los catorces, puede ser considerada como una serie de cubo-octaedros, (1) como formas que de- ben ser consideradas simulténeamente como cubos, 6 sea como carbonos y como octaedros, 6 sea como oxigends; como seises y como ochos al pro- pio tiempo, esto es, como catorces. Del examen de estas s ries se deduce que cuando la quimica posea medios de descomponer el silicio, se vera que esta compuesto de 16 par- tes de oxigeno por 12 de carbono, y que el hierro se compone de 32 par- tes de azufre por 24 de magnesio. Dediicese también, que asi como entre los términos de dichas series hay analogias de forma y proporciones arit- méticas, debe haber analogias y proporcionalidades entre las propiedades ‘fisicas y quimicas de los mismos. Un estudio comparativo de dichas pro- piedades, confirmara quiza la legitimidad de nuestra induccién. En tanto que experimentalmente se demuestra la unidad de substan- cia, consideramos que todos los cuerpos son-compuestos de moléculas de hidrdgeno: el oxigeno seria un conjunto de 8 moléculas de hidrégeno equilibradas en forma de octaedro; el magnesio una clase de cubo forma- do por 24 moléculas de hidrégeno, y asi de todos los demas. Las combinaciones de una serie consigo misma y con las demas, y las de las nuevas series resultantes entre si, nos dan los pesos atomicos de los cuerpos que hoy Ilamamos simples porque no sabemos descomponerlos, y los de aquellos que consideramos como compuestos, porque hemos lugrado averiguar su composicién. [ndicaremos entre los compuestos nada mas que el agua, por via de ejemplo, omitiendo los demas para concretarnos 4 los cuerpos simples, objeto especial de nuestra investiga- cidn, pero sin olvidar que cuerpos simples y cuerpos compuestos forman una, sola y misma serie general, (L) Liamamos cubo-octaedro al poliedro que resulta de unir los puntos medios de las aristas de tun cubo que por tener 6 caras cnadradas es cubo, y por tener 8-caras triangulares es octaedro. 202 TOGA || SEPTIEMBRE En resolucién; yo creo que 4 partir del tetraedro regular se obtiene la serie de formas superiores en cada grado de la evolucidn, poniendo un Atomo en los puntos medios de las aristas de la forma anterior, por cuyo procedimiento de invaginacién, del tetraedro {6 aristas), sale el octaedro (12 aristas), de éste un poliedro de seis caras cuadradas y ocho triangu- lares, el cubo-octaedro (24 aristas), envolvente del twioctaedro, de que mas adelante nos ocuparemos, el cual, 4 su vez, envuelve al dodecaedro romboidal, del cual se deduce otro poliedro de 48 aristas, y suponemos que sucesivamente otros de 96, de 192, etc., hasta la forma, humana que debemos considerar como una forma poliédrica, cuyo numero de aristas sera, 4 no dudarlo, divisible por un mimero entero comprendido bajo la formula 3 >< 2%. Y si consideramos que el dodecaedro y el icosaedro se derivan tam- bién del tetraedro, del octaedro y del cubo; que ambos tienen 30 aristas 3><5 <2, y que de ellos se derivan los poliedros de 60 aristas, de 120, de 240, etc., el poliedro humano tendra por aristas una cifra exactamente divisible por el numero entero 3 >< 5 >< 2". gLa forma y la vida del hombre estan sometidas & leyes matematicas? Si esto es cierto, por el camino abierto por Pitagoras y cuntinuado por Euclides y Arquimedes, que es de donde arrancan las conjeturas de Des- cartes, Newton, de Clifford y de otros, de que los poliedros regulares son la base de la arquitectura del mundo en suma, por el estudio profundo y prolijo de las transformaciones poliédricas sera posible, aunque dificil, descubrirlas; pero divorcidndose de la geometria, y ateniéndonos con pre- ferencia A los imperfectisimos y empiricos datos suministrados por el mi- croscopio de vanidosos histdlogos, jamas, jamas sera bien entendida la antiquisima doctrina transformista. Para entenderla rectamente, demos preferencia 4 Euclides sobre Aristételes, A San Agustin sobre Santo To- mas, 4 la geometria sobre la quimica, al compas sobre el microscopic. Agtuzo SORIA y MATA. ENESIS (CONTINUACION) FORMAS POLIEDRICAS UBTENIDAS POR EL, PROCEDIMIENTO DE COPULAGION Me parece necesario y conveniente exponer al mismo tiempo que los resultados adquiridos definitivamente cn el curso de mi investigacion, las impresiones personales experimentadas durante el trabajo de exploracion. El dar rienda suelta 4 la imaginacién en materia cientifica, sin hechox que hagan probable 6 posible lo imaginado, juzgolo, si no se persigue un fin literario, trabajo de poca estimacién. Tampoco me parece digno de aplauso el omitir en trabajos de esta indole, en que andan confundidos los aciertos con las dudas, los datos de observacion interior 6 psico-fisica; porque si es titil consignar lo ayeri- guado y visto, también puede tener utilidad para los siguientes explora- dores del inconquistado terreng cientifico, cl conocer lo que ha vislumbra- do 6 presumido el que Jes ha precedido en Ja tarea ingrata de disipar tinicblas, escoger sendas y caminos y abrirse paso, tanteando las dificul- tades, retrocediendo y vacilando 4 cada momento. Herschel aconsejaba, para arrancar secretos 4 la naturaleza, no tener timidez para conjeturar, ni tampoco dar rienda suelta a la fantasia. He procurado seguir el consejo y ponerme en el fiel de la balanza. Si no lo he conseguido, ciertamente que no me he cafdo del lado de la timidez. Al comenzar mi trabajo se hallaba mi espiritu 4 mil leguas de toda investigacién metafisica, de que jamas me ocupé. A medida que iba pro- fundizando en el estudio, y hallando cosas que no he visto en libro alguno, idn absolu- ta, deben ser parte esencial en cl plan de armonia del universo, y estar , hasta que logué 4 persuadirme de que los policdros regulares, formas ‘necesa sentia que las formas de los poliedros regulares, por su perfec cerea de los principios fundamentales de las cosa as y tnicas de equilibrio, estan intimamente unidos, indisolublemente unidos con los 1898) GENESIS 223 primeros principios, con los incomprensibles comienzos de la génesis de las formas. ‘Tras de meditacion intensa y prolija, he legado & la conclusion de que la metafisica y la geometria deben tener una raiz comin. y por tanto, que en todo problema de las ciencias exactas, fisicas y naturales, que en resu- midas cuentas gon vamas de la geometria, hay también un problema me- talisico. El que crea que con saber que 3 y 2 son 5 sabe todo lo que hay que stber en dicho sencillisimo problema aritmético, esta muy lejos, pero muy Iejos del cabal conoimiento de tal verdad. Conocerd una parte mindscula de la verdad, mas no la verdad entera. Tal sucede con todos los problemas resueltos 6 estudiados por la cien- cia moderna, 4 veces un tanto pedantesca, cuando niega sistematicamente todo valor Ja intuicién, que en rigor es el primer instrumento, y en oca- siones el mas valioso de cuantos puede emplear el cerebro humano en la investigacion cienlifica. . La clasificacién de los procedimientos gene regulares es bastante dificil, porque & los inconvenientes propios de toda os de formas poliédricas clasificacin, se agregan los de imaginar cl gran nimero de confusas y complicadas formas que se trata de clasificar. Y como si esto no be aparece la tiltima y grave dificultad de expresar con Ja palabra 6 con el lapiz los puntos, las Iineas y los planos vistos con la imaginacién. ase, ‘a tal ciimulo de formas, hubiera necesilado efectuar un trabajo material du- Para traducir por los procedimientos de la geometria cescript aumentaria la confusion en vex rante varios aiios, que en muchos ca de esclarecer lo que se desea ver, 6 haber contado con un crecido nttmero de auxiliares inteligentes y de buena voluntad. Ejemplo. Yo veo que en el doble pentatetraedo, las aristas de uno de los pentatetraedros son perpendiculares en fos puntos medios 4 las aristas del otro pentatetraedro componente. Lo afirmo cn Ja seguridad de que nadie ha de desmentirme ni probarme lo contravio, y Yeo esto en menos tiempo del invertido en escribirlo; y sin embargo, para persuadir & los de- mas de esta verdad por los procedimicntos de la geometria descriptiva, necesitaria un dia entero, Otro ejemplo: el policdro regular formady por 3) rombos, resultado de la copulaciou de und dad, que creo no equivocar su forma y cualidades; mas para teazar la seaedro y do un icusacdvo, lo veo con tal clari- 22d SOMA [Octumer plantilla necesaria para su construccidn y efectuar ésta, calculo que nece- sitaria tres dias cuando menos. Yo dedicaria de buen grado mi vida enti mi fortuna me lo permitiera, 6 hubiese alguna entidad cientifica & quien importasen tanto como yo deseara. Por medio de la palabra es imposible expresar el detalle de las combi- s sin abusar de la pacien- & estas especulaciones si ‘naciones y movimientos de las formas poliédr cia del lector; la clasificacion de dichas formas si puede ser representada por medio de la palabra, mas no sin vacilaciones, EI procedimiento de copulacién es el procedimiento genético mas im-' portante. Para atisbar siquiera sus excelencias, es menester llevar el cs- fuerzo intelectual 4 su maximo limite, preparandose para los violentos ejercicios de esta gimnasia cerebral, como pudiéramos prepararnos para una lucha fisica cualquiera. He aqui lo que yo instintivamente hice, sin darme cuenta de ello , para pasar de la intuicién de que todas las formas de la naturaleza se derivan del tetraedro regular 4 su demostracién, descubriendo y clasificando los diferentes principales modos de combinacidn del tetraedro consigo mismo, y de las formas que de él se derivan entre si. A medida que advertia las dificultades de la enpresa, concentraba mas mi pensamiento; cada dia acentuaba la higiene corporal, cada ve absteniéndome de todo exceso, aumentando un poco la alimentacién ord naria y graduando la dosis de café, que hacia meses no tomaba, desde una taza hasta tres diarias al cabo de un mes. Llegué 4 sentir tal seguri- dad y confianza en mis brios intelectuales, acompafiada de una joie de vivre intensa, que muchas mafianas, al bajar & mi jardin, antes de poner- me 4 pensar en la geometria, estaba ciertisimo de que pocos momentos después descubriria algo nuevo, y de que Henaria las cuartillas que tenia delante con el resultado de experimentos geométricos hechos en mi cere- bro y desconocidos para Jos demas hombres. Y asi en efecto sucedia, Sin saber por qué, durante los meses en que estuve entregado en cuer- po y alma 4 estos amores por la ciencia, toda idea relacionada con los demas asuntos de la vida, que no fuese muy elevada, de una pureza mo- ral extraordinaria, cra rechazada por mi mente, como si un secreto in tinto inexplicable me advirtiese que tales ideas me impedirian ahonda en la labor que reclamaba todas mis energias. Hoy, al darme cuenta de lo pasado, considerando 4 mi personalidad 1898 } CeNESIs de entonces como actora, y 4 mi personalidad actual como espectadora imparcial, afirmo que para descubvir nuevas verdades cientificas es con- venientisimo, si no es absulutamente necesario, que nuestro espiritu esté orientade hacia el bien; que si la produccién cientifica ha de salir del oculto seno de nuestro cerebro, es preciso que esté concebida, durante bre- ves instantes siquiera, cn un ambiente cle santidad. Afirmo también que si el trabajo intelectual en busca de verdades geo- métricas tiene una representacién material en nuestro cerebro, en él debe aparecer una forma cénica que antes no existiera, porque lo que yo he sentido muchas veces, es como si la hipdtesis examinada ‘convertida den- tro de mi cerebro en algo material 6 con forma espacial) fuese avanzando 4 modo de tornillo, recorricndo una espiral trazada en un cono may afila- - Valga do hasta tocar en la etispide del cono y ver confirmada la hipstesi: por lo que valiere, como dato experimental lo consigno, advirtiendo que ista. ILoy, por la virtud eficacisima del era yo entonces furibundo materi estudio de la geometria, soy espiritualista profundamente convencido de que la materia maciza no existe, de que todas estas cosas que vemos y tucamos son transformaciones de lo inteligible en espacio y en tiempo y de éstos, combinados entre si, en fuerza, combinaciones de lo inteligible consigo mismo, en las cuales van apareciendo cosas nuevas, en serie ma- tema tica ordenadas, tanto mas complejas, cuanto mis avanzamos en la serie sin fin de‘las combinaciones posibles. La verdadera dificultad para nuestro enlendimicnlo, consiste en que lo nuevo que aparece creado en cada combinacidn, oculta los factures que se han combinado, y que el espacio y el tiempo son. cosas nuevas, en las cuales los factores inteligibles que las engendran estan mucho mas ocul- tos que cualesquiera otras formas padres lo estan en la forma hijo resul- tante: los dos tetraedros regulares iguales vcultos dentro del cubo, por ejemplo. Lo primero que se necesita para avanzar en estas especulaciones geo- métricas, es tener el don de hacerse cargo de lo que es la geometria, por- que es muy posible, y aun frecuente, que un individuo conozca y sepa todo cuanto se haya escrito acerca de esta ciencia, y esté 4 mil leguas de ser geometra. ie] que no vea con cierta claridad que cada eslabén de la cadena sin fin de la evolucién es efecto de los anteriores, y que en él aparecen mani-~ festadas las cosas potencialinente contenidas y ocultas en ellos; el que no 226 LOMITA { Ocrenre xe persuada de que los niimeros rigen el mundo, esto es, que Jo inextenso es eslabén anterior y causa de lo exten 5 que los niimeros son antes que las formas, y cue en éstas aparceen manifestadas las cosas que dentro de den potencia, ese no es, en verdad, los nimeros estan contenidas, oculta gedmetra, aunque sepa mucha geometria; ese no se hace cargo, como los gedmetras griegos, de que es casa necesaria, fatal, ineludible 6 ligica, el sucesivas formas de la naturaleza que en el tetraedro regular, y en la que de 61 matematicamente se derivan, vayan apart eciendo en ordenada serie en los vértices, en las aristas, en los poligonos y caras de las formas poliédricas elementales, y cn sus combinaciones posibles, los miiltiplos de 2, los mlltiplos de 8, los de 5 y los de los demas ntimeros primos. Supongo, pues, que el lector se ha hecho cargo de que la forma del tex tracdro es producto necesario 6 consecuencia ligica del nvimero | (punto), del ntimero 2 (linea) y del ntimero 3 (tridngulo 6 superficie’, y por consi- gniente, de que en las sucesivas transformaciones poliddricas debemos e perar la aparicién, en los diferentes clementos de log poliedres, de los mi- meros 4, 6, 8, 10, 12, 14, 16... 3, 6, 9, 12, 15, 18. 10, 1b, 20, %, Bee Ty 14, VL, W, 35... ele., ete. : Dado el tetracdro regular como protoplasma de todas las formas y de todog log seres vives, la combinacién mis sencilla es la de un tetracdro con otro del mismo tamaiio. De tres modos principales puede hacerse tal combinacidn de un tetrae- dro con otro, dentro del procedimiento de gopulacion, y en cada modo aparecen dos nuevas formas: una envolyente 6 masculina, determinada por la posicién de los vértices de las formas copuladas, y otra enyuelta 6 fenenina, determinada por las intersecciones de los planos de las caras constitutivas de los poliedros copulados. Cada pareja de formas conjugadas con la forma especifica polié estrellada, ubtenida por copulacidn, que es un término medio geométrico entre ambas, constituye una forma trina y una al mismo tiempo. Cada una de estas tres formas sirve de puente para pasar a las otras dos, y de andamio para construirlas; y como caila forma conjugada pertenece tam- bién A otra trinidad anterior de formas, y @ otra trinidad posterior 6 mas compleja de formas, resulta un encadenamiento matematico y geométrico de todas las formas, que permite vislumbrar el parentesco matematico de todas las formas de Ia naturaleza, desde la esfera-dtomo hasta la, de belli- sima doncella, que siendo representacisn mas alta de la raza humana su- rica, 1898} GENESIS re re ts perior enim momento dado, contenga potencialnente en su virginidad la posible aparicién de formas superiores de la humanidad, si la copula- rica de tan alta jevarquia en la es- cidn se yerifica con otra forma poli cala de la evolucién, que permita obtener un policdru hijo, de forma nueva'superior y desconocida, en ver de obtcner un policdro hijo de forma ya conocida inferior. ‘fal como yu yeo la evulucion, consiste cn tres series intimamente en- lazadas entre si, y que para facilitar su estudio debemos considerar sepa- paclamente: 1° Seric de nameros 6 de Wronsky, y no formulada todavia. 2.* Serie mecanica de la fue presiunes analiticas entrevista por Huine que, comenzando por Ia transforma- cidn de lo inteligible (el logos de los gnésticus y lo racional de Hegel) en domo, sigue por la transformacién de los movimientos de expansién y condeusacién del Atomo en atracciin universal, y después cn calor, luz, electricidad y magnetismo, y sucesivamente en afinidades quimicas y en movimientos celulares, en inslintos, cn pensamiento, cn voluntad, y por ultimo, en el amor, que cs la mag alta expresién de la fuerza que nos es altas todavia que el amor. dado concebir, si es que hay otras fuerzas né 3." Serie geométrica de trinidades de formas. Designemos por los ni- meros 1, 2,3, 4 las formas espevili nucyas obtenidas por copula- cidn; representemos cada trinidad de formas por tres signos, colocando en medio las formas especificas, y ponicndo como primer signo Ja forma en- volyente 6 masculina, y como fercero la forma femenina 6 envuelta; ylisculas para las for- designemos por letras las formas conjugadas, ma as inasculinas, y mintisculas para Jas femeninas, y teniendo en cucnta que una misma forma que hace oficios de forma feimenina en una trinidad de formas, sirve de forma masculina 6 cnvelvente en la siguiente trinidad de formas, podremos representar la serie de las formas trinas de la evolu- cidn, de este modo: : Vcc cece eee b Dive c eee eee eee e rn wees a Dee e eee e ene e SOLA [ Octurre, ro > B Cada forma especifica es engendrada de dos modos: 6 copulando dos formas conjugadas (el cubo y el octaedro para formar cl hetatetraedro, por ejemplo), 6 copulando consigo misma una forma cualquiera ante- rior especifica 6 conjugada (el tetraedro consigo mismo para formar el betatetraedro). Si amamos { al tetraedro, 2 al betatetracdro, 3 al doble pentatctrac- dro 6 década, los siguientes nimeros 4, 5, 6..... representaran la serie de formas de mayor perfeecidn posible en la serie sin fin de Ja evolucién, hasta el altisimo nimero desconocido que representa la copulacion geo- métrica de un dvulo femenino y de un espermatozoo masculino, de cuya forma poliédrica nueva saldra por adosamiento, yustaposicion 6 serie com- plicacisima de cristalizaciones, la forma hijo, que forzosamente tendra parecido geométrico con las formas padres que le engendraron, pero que tendra caracteres geométricos nucvos, suyos exclusivainente, que estaban ocultos y potencialmente contenidos-en las furmas padres, pero que sdlo se manifiestan en la forma hijo. (Se continnaré. ) Arturo SORIA y MATA. GENESIS (CONTINUAGION) Las tres series aritmética, geométrica y mecanica, deben ser conside- radas simultanea é hipostaticamente, si hemos de comprender bien el pro- ceso de Ia evolucion; mas para ol estudio podemos examinar una de las series, la geométrica, por ejemplo, con independencia de las otras dos. Dentro de la serie geométrica, cxaminemos el caso mas sencillo, el de la copulacion de dos tetraedros regulares iguales, que, como anterior- mente deciamos, puede verificarse de tres modos distintos: 1.‘ comprnacton. Por coincidencia de centros y colocacién en cruz de sus aristas. Sabido es que los elementos de un tetraedro son 6 aristas, 4 caras y 4 vértices. Si la suma geométrica pudiera ser comparada con Ja aritmética, y no fuese, como es, un caso general del que cs caso particular la suma arit- meética, la suma de dos tetraedros daria por resultado un poliedro com- puesto de 12 aristas, 8 caras y 8 vértices. Las aristas, en efecto, aparecen sumadas en cl cubo, y en el octaedro forma envolvente 6 masculina la primera, y forma envyuelta 6 femenina la segunda; mas como en virtud de la ley de Euler, caras + vértices = aris- 1808 ] cEnesis 245 tas +2, forzoso es que si se suman los vértices, sean 6 las caras y qué si se suman las caras sean 6 los vértices. Suma geométrica de dos tetraedros. Aristas. Caras, ‘Vertices, Suma aritmética de dos tetraedros 12 8 8 Cubo, forma masculina. . 12 6 8 Octaedro, forma femenina. 12 § 6 Betatetraedro, forma hermafrodita 366") 24(12+12) 14 (8+ 6) Resulta, pues, de Ja {.* combinacidn la siguiente trinidad de formas: Cubo. Betatetrnedzo. Octaedro. Forma envolvente 6 mas- Forma intermedia, espe- Forma envuelta 6 feme- culina. cifica 6 bisexual. nina. 2." comBinaciOn. Coléquense los dos tetraedros de modo que el centro de una de las caras de cada tetraedro coincida con un vértice del otro te- traedro. En esta posicién un eje de simetria de un tetraedro coincide con un eje de simetria del otro tetraedro, y las dos caras perpendiculares 4 los respectivos ejes de simetria resultaran, como es consiguiente, pa- ralelas. . Pues bien; si permancciendo fijo uno de los tetraedros, que supondre- mos apoyando una de sus caras sobre la mesa de estudio, hacemos girar el otro alrededor del eje de simetria citado, hay una posicién en que los tres vértices de Ja cara paralela al plano base de la mesa de estudio pro- yectados sobre dicho plano, forman un tridngulo enlazado con regulari- dad con el tridngulo base del tetraedro fijo, es decir, la figura conocida con el nombre de «Sello de Salomén», abreviatura y signo de reconoci- miento entre los sabios de la antigitedad que, sin duda, queria decir: chasta tal punto Hegan mis conocimicntos 6 mi saber en ta ciencia oculta los profanos». En esta posicién representada graficamente por el sello de Salomon, de los ocho vértices de los dos tetraedros combinados, dos vértices que- dan ocultos en los centros de las caras paralelas y los otros seis vértices forman un octaedro regular. ° Esto ha sido descubierto por un gedmetra inglés teosofista de muy pe- regrino ingenio, Mister A. M. Glass. Yo confieso que desde el comienzo de mis trabajos tuve la intuicién de que el octaedro regular podia ser engen- drado por una combinacién regular de dos 6 mas tetraedros; pusée en el 246 SOOIA [Novienore empetio de descubrir esta combinacién todas las energias de mi entendi- miento muchisimas veces, y siempre me declaré vencido. Mister Glass re- solvié este problema. con ingenio muy superior al mio, del modo sencillisi- mo, y para él facil, que dejo expuesto. Pensando cn esta solucién vi que la figura determinada por los scis planos que se cruzan, 6 envuelta por ellos, es la de un hexaedro romboi- dal, y que de la 2." combinacién resulta la siguiente trinidad de formas: Octaedro, Otro betatetraedro, Hexaedro ronboidal. Forma envolvente 6 mas- Distinto del anterior, po- Forma envuelta 6 feme- culina. liedro de 18 aristas, for- nina. ma especitica 6 bise- xual. 3." comptnactOn. Supuestos los dos tetraedros en la posicién imaginada por M. Glass, hagamos girar al tetraedro superior 6 movible hasta que los vértices de la cara horizontal se proyecten sobre los vértices de la cars. base del otro tetraedro. Resulta la siguiente trinidad de formas: Prisma triangular recto. (tro hotutetraedvo. Hexnedro triangular. Forma envolvente mas- Poliedro de 15 aristas, Yorma envaelta 6 feme- culina. forma especifica 6 bise- nina. xual. Notese que el hexaedro triangular, regular 6 de triangulos equilateros compuesto, esta formado por el adosamiento por una cara de dos tetrac- dros regulares iguales; y para convencerse de que esta figura es conju- gada 6 de sexualidad contraria del prisma triangular recto,*obsérvese que los centros de las caras del hexaedro triangular determinan la figura de un prisma triangular recto, y que los centros de las cinco caras del pris- ma triangular recto determinan Ia figura y son vértices de un hexaedro triangular, es decir, que entre ambas figuras hay la misma clase de paren- tesco geométrico que entre el cubo y el octaedro. El prisma recto de cier- tas dimensiones y el hexaedro triangular, son poliedros regulares, pero de una clase de regularidad que se resisten 4 ver los gedmetras modernos. La cara rectangular del prisma recto tiene por lado mayor la arista del tetraedro regular que lo engendra, y por lado menor la perpendicular bajada desde un vértice del tetraedro 4 la cara opuesta. Colocando estas dos magnitudes de modo que se corten en cruz en sus 1898} GENESIS 247 puntos medios, queda construido el rombo que sirve de plantilla para construir al hexaedro romboidal. Obsérvese que el rombo y el rectingulo son dos figuras conjugadas, macho y hembra, como el cubo y el octaedro, como el prisma triangular recto y el hexaedro romboidal, 6 como el dodecaedro y el icosaedro; en suma, como el hombre y Ia mujer, porque si marcamos los puntos medios de los lados del rectangulo, avarece el rombo, y si marcamos los puntos medios de los lados del rombo, aparece el rectangulo. O lo que es lo mis- mo, de las costillas del rombo sale su forma conjugada, el rectangulo, y de las costillas 6 lados del rectangulo sale la forma de sexo contrario, el rombo, cosa equivalente 4 decir 4 los profanos que de las costillas de la forma Adan sale la forma Eva, todo Io cual sefiala, para los geédmetras que se hacen [Link] lo que es la geometria, el rastro que deja en la geometria plana la evolucién de las formas; los poligonos regulares equi- lateros son formas asexuadas 6 de sexualidad no diferenciada todavia, esto es, formas inferiores 6 menos perfectas. La sexualidad, dualidad, aparicién del numero 2 6 conjugacién de las formas, aparece en el cuadrado desde el momento en que variamos uno de sus elementos componentes; si variamos los Angulos aparece el rombo, y si variamos los lados aparece el rectingulo; de modo que si el rombo y le rectangulo son formas conjugadas nacidas del cuadrado, macho y hem- bra, como el cubo y el octaedro, como el hombre y la mujer, es porque lados y 4ngulos son, 4 su vez, formas conjugadas, macho y hembra, 6 sea la sexualidad mas rudimentaria, el verbo inextenso, el logos contenido en el ntimero 2, verificando su aparicién en el mundo de la extensién; y ras- treando asi esta pista del proceso evolutivo de las formas, llegamos 4 ver con claridad relativa que la evolucién en el mundo visible, es continuacién de la evolucién que existe en el mundo inextenso 6 invisible, en donde las formas son independientes del espacio y del tiempo, y que espacio y tiempo son formas conjugadas, las primeras formas conjugadas, los dos sexos de lo inteligib!e, de lo racional matematico. Debemos, pues, considerar al rectangulo y al rombo como figuras conjugadas, y ademas como poligonos regulares de un grado mas elevado en la jerarquia cle la evolucién. La aparicién de la serie matematica de las formas, desde el tetraedro regular hasta el hombre, se verifica por nuevas y mas complejas copula- ciones. 248 YO@IA [Noviewnee Veamos los primeros pasos de este camino. Copulando un cubo y un octaedro como ha significado M. Glas, esto es, coincidiendo sus centros y cortandose las 12 aristas del uno con las 12 aristas del otro, dos & dos perpendicularmente en los puntos medios,.4 condicién de que la arista del octaedro tenga por dimensidn una longitud igual 4 la diagonal del cuadrado cara del cubo, aparece el dodecaedro romboidal, figura geométrica, cuyo significado esencial es el de ser hijo del cubo y del octaedro, que contiene Jos caracteres geométricos del cubo padre, los del octaedro madre y otros suyos exclusivos nuevos. En efecto; trace quien quiera en un dodecaedro romboidal Jas diagonales menores, y vera cl cubo; trace con lineas de otro color las diagonales mayores, y vera el octaedro. Copulando un dodecacdro y un icosaedro del mismo modo, 4 condicion de que la arista del icosaedro tenga por dimensién una longitud igual 4 Ja diagonal del pentagono cara del dodecaedro, aparece el poliedro de treinta caras romboidales que Namo tricontaedro, el hijo que contintia la evolucién de las formas hasta conyertirse en hombre, al cabo de un nime- ro enorme y desconocido de transformaciones. - Una de las mas notables particularidades que en el tricontaedro con- curren, es la de ser una especie de sintesis de las dos parejas de formas derivadas del tetraedro, que establece, por modo bastante claro, la seri principal en la evolucion de las formas superiores, de tal suerte, que si consideramos al tetraedro como forma padre y primer término de la serie, cuyo ultimo término sea el hombre mas perfecto del tiempo en que esto se lea, Ilamaremos hijos al cubo y al octaedro, nietos al dodecaedro y al icosadro, y biznieto al tricontaedro, forma superior en excelencias y per- fecciones geométricas que conserya los rasgos de la fisonomia geométrica de sus antecesores, y tiene ademas otros nuevos exclusivamente suyos. El tricontaedro es cubo, porque si- prolongamos dos caras opuestas.y paralelas y las otras dos cuyos planos son perpendiculares 4 los de las caras anteriores, y prolongamos también los dos planos de caras parale- las que forman con. los anteriores un sistema ortogonal, aparece un cubo; y haciendo lo mismo con las restantes caras, aparecen cinco cubos entre- lazados, un pentahexaedro. El tricontaedro es octaedro, porque si: prolongamos las aristas hasta que se reunan cuatro 4 cuatro formando una pirdmide encima:de cada cara, resultan cinco octaedros entrelazados. 8981] NUESTROS ANTECESORES TROSOFICOS 249 El tricontacdro, ademas de parecerse 4 sus abuelos el cubo y el octae- dro, conserva bien visibles los caracteres del dodecaedro y del icosaedro, formas padres de cuya copulacién resulta. En efecto; si razamos en las 30 caras con tinta negra las 30 diagonales menores, bien claramente se ve que estas 30 lineas son Jas 30 aristas de un dodecaedro. Si trazamos las 30 diagonales mayores con tinta roja, se ve, sin gran esfuerzo, que estas 30 lineas son las 30 aristas de un icosaedro. De modo que en el tricontaedro aparecen armoniosa y elegantisi mente enlazados los caracteres geométricos de la pareja cubo-octaedro y los de la pareja dodecaedro-icosaedro. El que mirando 4 un tricontaedro ejercite muchas veces consecutivas su imaginacién en ver alternativamente el dodecaedro y el icosaedro, haciendo desaparecer los 12 vértices de las diagonales largas, y después hacerlos reaparecer ante Ja imaginacién borrando los 20 yértices de las diagonales cortas, el que tal haga se hace cargo de cémo por la copula- cién del dodecaedro y del icosaedro, resulta la nueva forma hijo del tri- contaedro, esto es, de cémo aparece Io nuevo en Ia evolucién de las for- mas, de como varian las especies, descubrimiento del que me siento orgu- lloso y aun inclinado, para solemnizarlo, 4 sacrificar, como el gran maes- tro Pitagoras, cien bueyes 6 cosa tal. (Se concluird. ) Ansugo SORIA v MATA. — > Shee (CONTINUACION) Lo que no se ve con tanta facilidad, es que para que resulte el tricon taedro, es preciso que las aristas del dodecaedro y del icosaedro copula- dos, tengan por dimensiones respectivas las del Jado del pentigono regu- lar y su diagonal. Lo que es todavia mas dificil de ver, es la relacién estrechi: existe entre la miisica y el tricontaedro, porque la relacién de 15 4 16 de ciertas notas, es la de 30-4 32, 6 sea la de las vibraciones de los 30 Atomos ma que 272 YOTA | Dictrmne colocados en el centro de cada rombo del tricontaedro, con Ja de las vibra- ciones de los 32 atomos colocados en lus vértices de dicho poliedro. Esta relacién es la que yo instintivamente, 6 por intuicién que yo mis- mo no me explico, adiviné en mi primer libro cuando empecé 4 sondear estas profundidades de la geometria, cuya enseiianza mds importante es la de establecer con absoluta seguridad, los primeros términos de Ja serie de las formas superiores, de este modo: Tetraedro, cubo, dodecaedro, tricontaedro... hasta el hombre. Para ave- riguar cudles son las figuras siguientes, podemos seguir varios caminos, Uno de ellos, por ejemplo, teniendo en cuenta que las 6 aristas del tetracdro se transforman en las 6 caras del cubo; y que las 12 aristas del cubo se transforman cn las 12 caras del dodecaedro; y que las 30 aristas del dodecaedro se transforman en las 30 caras del tricontaedro, deducire- mos que las 60 aristas del tricontaedro se transformaran en 60 caras, y que, por Io tanto, la figura inmediatamente superior al tricontaedro es un poliedro de 60 caras. Otro camino. Si pasamos un plano convenicntemente inclinado por cada una de las aristas de un tetraedro, y obtenemos el cubo; si pasamos de un modo analogo un plano por cada una ‘le las 12 aristas del cubo, y obtenomos el dodecacdro; y si pasando un plano por cada una de las aristas de un dodecaedro obtenc:nos la forma superior del tricontaedro, es de creer que obtengamos la forma siguicnte, pasando por cada una de las 60 aristas del tricontacdro un plano probablemente perpendicular al formado por la arista y el centro del poliedro. Si csta induccién es correc- ta, las caras de dicho poliedro son cuadrangulares irregulares, 6 mejor dicho, de una clase de regularidad que no sabemos apreciar, y que con- siste on la union de dos tridngulos isdsccles diferentes por una base comin, tres 4 [Link] unos vértices, curtro 4 cuatro en otros y cinco a cinco en otros. Es curiosa Ia circunstancia de que formando las diagonales de cada cara el signo de la cruz tT un sistema de 60 cruces puestas en contacto con regularidad, forma el poliedro de que se trata. Puesto que dentro de los 4 4tomos de un tetraedro regular pueden co- locarse en posicién de perfecto equilibrio los 6 de un octaedro, los 8 de un cubo, los 12 de un icosaedro y los 20 de un dodecaedro, y que dentro de cada una de estas formas parciales poliédricas pueden colocarse innu- merables combinaciones de formas de extraordinaria complejidad, es in- 1898 ] GENESIS. 273 dudable que el tetraedro regular puede ser la envoltura 6 cubierta de to- das las referidas complejisimas formas colocadas en posicién de perfecto equilibrio respeeto de los 4 vértices y del centro. Dedticese de aqui una consceuencia muy importante, 4 saber: que si copulamos 5 tetraedros iguales, conteniendo dentro de si 4 uno de los otros 4 poliedros regulares, resultara un pentatetraedro como forma ex- terior envolvente, y como forma interior envucita una combinacién equili- brada de 5 octaedros, 6 de 5 cubos (formas ya descubiertas por mi) 6de5 icosaedros 6 de 5 dodecaedros, formas que desconozco, pero que es facil definir con precisién, También se deduce que si hay un pentatetraedro dextrorsum y un pen- tatetraedro sinistrorsum, y una década combinacién de ambos, habra, sin género alguno de duda, una combinacioén dextrorsum de 5 octaedros, y otra combinacidn sinistrorsum de otros 5 octaedros, y una década de 10 octaedros, resultado de la copulacién de ambas; y de la propia suerte habra otra década de cubos, otra década de icosaedros y otra década de dodecaedros, cada una de las cuales resulta de la copulacién de dos com- binaciones de 5 unidades, una dextrorsuin y otra sinistrorsum, 6 lo que es lo mismo, de una forma macho con una forma hembra, y habra en cl feto humano una década complejisima resultado de la copulacién del pen- tatetraedro dextrorsum engendrador de la mano derecha, con el pentate- traedro sinistrorsum engendrador de la mano izquierda, y otro tanto po- dremos decir de las demas partes cel cuerpo y de su conjunto. Si dentro de cada tetraedro culocamos en vez de un solo poliedro re- gular, una combinacién de policdros tan complicada como queramos, y aun una combinacidn distinta dentro de cada uno de los tetracdros que vamos & copular, nos resultaraé en cada caso un pentatetraedro dextror- sum, como forma envolvente, y dentro una forma complejisima; otro pen- tatctracdro sinistrorsum como forma exterior cnvolyente, y dentro una forma complejisina también y conjugada de la anterior; y por tiltimo re- sultara una década pitagérica como forma especifica envolvente, y dentro el embrién de una cualquiera de las especies, minerales, vegetales, ani- males y humanas posibles. El procedimiento geométrico de ia generacién puede ser siempre el mismo, 4 saber: la copulacidn de un pentatetraedro macho con un yenta- tetracdro hembra, para formar una década pitagérica, forma neutra her- xualidades en equilibrio, pero en cada mafrodita que contiene las dos s 274 TOOIA [Dicremmre caso variar hasta lo infinito la complejidad geométrica de las formas contenidas dentro de cada uno de los 10 tetraedros componentes, siendo, por supuesto, todas estas formas parciales y totales unos pitagéricos, combinaciones wmicas, unidades de las respectivas clases de cantidad, esto es, perfecciones absolutas, términos de la serie matematica del pro- greso indefinido, anillos de la serpiente ouroboros de lus gnésticos. CONCLUSION La serie matematica de las formas esta dividida en dos partes simé- tricas: cl mundo inextenso, invisible, de las ideas, y cl mundo extenso, vi- sible, de las cosas. Cada término de la serie, cada idea del mundo invisi- ble, so corresponde con otro del mundo visible. Las ideas y las cosas son formas conjugadas, cuyo parentesco mate- matico podemos significar, aunque muy imperfectamente, diciendo que las ideas son algo asi como los logaritmos de las cosas; que la creacién cs operacién de unas matemiticas yerdaderamente sublimes que no conoce- m0s, Y (UC EL PRIMER UNO, cl Dios de los pitagéricos, visto con espiritu cientifico ajeno 4 toda pasién y 4 toda irreverencia, es la tabla de todos lus logaritmos posibles, la integral de todas las integrales, lo racional ma- toméatico, contenido en el centro del dtomo central del universo, cuyas ondulaciones son el instrumento de la eterna creacién y conservacién del mundo visible, porque establecen la comunicacién incesante entre el cen- tro y cada uno de los puntos de la esfera, como si cl universo fuese el aura de Dios. 4Cémo y de qué clase son estas ondulaciones? Quizé no lo sepamos nunca; pero cl estudio de los fendmenos de telepatia 6 transmisién del pensamiento 4 distancia, puede ser util para este propésito. Erratas. — Pagina 247, linea 5.", dice hexaedro romboidal y debe decir hexaedro triangular. Omisién. — Pag. 246. Antes de Ia tillima linea debe decir: «Sean el lado de un tridngulo cquilatcro y la Iongitud doble de la per- pendicular hajada 4 dicho lado desde cl vérlice opuesto.» Anruno SORIA y MATA. —> Bria re tlie GENESIS PROCESO GHOMETRICO DE LA EVOLUCION DE TODAS LAS FORMAS ARTURO SORIA Y MATA 1898 RESUMEN DE LOS ARTICULOS PUBLICADOS EN LA REVISTA «SOPHIA» Y DE OTROS INEDITOS ‘ Uniendo el principio ¥ el final de este escrito, resulta algo semejante al simbolo OUROBOROS \. Ejo principal de simetria y de sexualidad de todas las formas. Serie matematica dle todas las unidades posibles, 6 sea de las formas oermafroditas 6 bisexuales. Cada unidad se subdivide en dos formas macho y hembra, de cuya copulacién resulta una nueva unidad, en fa cual aparecen cosas nuevas potencialmente contenidas en las uni- dades anteriores. Cada unidad nueva se subdivide A su vez en otras dos nuevas también, macho y hembra, 6 conjugadas. <—_____] ae Eje secundario de si- metria de Ias formas maseulinas. Lo racional matemitico, conjun- to de todas las ideas que pueden Hegar & ser, por ejemplo, 3+-2=5, ¥ que son reales, término de 1a serie matemétioa de las formas, forma masculina de la expresin matemética de la creacién ‘del universo, serie deriva- da de Ia erie de la fuerza. LO RACIONAL de Hegel, conjunto de todas las ideas existentes por si mismas aun cuando no haya cerebro que las piense, equivalente al Logos 6 Verbo de los gnésticos. La copulacién incesante del ser y del no ser engendra EL ATOMO CENTRAL. del universo, término final-de Ia serie matematica representativa de la evolucién del mundo inex- tenso, y primer término de la evolucién del universo, esto es, Ja substancia inteligible conteni- dan la nada del punto matemé- tico convirtiéndose en esfera de radio sin cesar creciento, y la esfera contrayéndose hasta su eéntro. Bate ritmo del no ser al ser y reoiprocamente, 6 sea del punto transformandose en esfe- ray de la esfera transformén- dose en punto, es la cosa nueva, la gran incégnita que lamamos LA FUERZA Eje sécuftdario devsi- metria de las femeninas. Lo racional no matemético, por ajomplo, 8-+ 28, que no puede término de Ja serie matemética de las formas, forma femenina de la fuerza, expresién matematioa de le consorvacién del universo, serie do- rivada de la serie de la fuerza y LA NEBULOSA CENTRAL emanando sin cesar del dtomo central; esta transformacién de las ideas matematicas en fuer za, esta produceién continua de la fuerza es, sin duda, equiva- lente al flujo de Herdclito. El conjunto de Atomos 6 seres vivos elementales que constitu- ye la nebulosa central, se frac- ciona & medida que aumenta de volumenen nebulosas parciales, y en cada una de éstas se reali- zan todas las combinaciones po- sibles de los atomos esferas. Sea un cubo que tenga por diago- nal do sus caras una longitud igual ala arista del tetraedro padre i origen. Onvneneenmnno E] doble atomo 6 arista, com- binacidn mas sencilla de dos Ato- mos mantenidos"a distancia constante en virtud del equili- brio de la atraccién ‘y de la ro- pulsién. engendradas por sus ondulaciont Copulando dos aristas iguales tesulta in forma hermafrodita del TETRAEDRO REGULAR, que es el verdadero protoplasma, ¥ como signos abreviados de esta operacion fundamental de'la gé- nesis de Ias formas, aparecen Ja éruz + y el tridngulo .-., abrevia- turas quo quieren decir que todos Jos cuerpos estén compuestos de tetraedros regulures, y por tanto de triingulos, y que las formas poliédricas nuevas aparecen colo- cando en cruz determinadas aris- tas de las anteriores 6 mas senci+ las formas. Copulando dos tetraedros regu- ares iguales, resulta la forma her mafrodita del BETATETRAEDRO, de la cual salen In forma padre, eubo, y Is forma madre, octnedro. Las formas superiores colocadas en el eje principal de simetria de la ereacién, son for- nias hermefrodites que costienen ealazadas las dos sexsalidades, y que pueden preten- tatse indistintamente como machos é como hembrzs, Copulando el eubo y el octacdro de modo que coincidiendo sus cen- tros, Iss aristas so dorten perpen- dicularmente, en los puntos me- dios aparece In forma hijo stipe- wior del DODECAEDRO. ROMBOIDAL, Sea. un octaedro que tenga por arista una longitud igual 4 la arista dot tetraedro padre i origan. Sea un dodecaedro que tenga por diagonal de lag pentégonos caras la arista del oubo anterior, 6sea un dodecaedro engendrado por la co- pulacién de cinco cubos iguales al primero. Laristas, Copulando dos pentatotraedros de modo que sus aristas se corten perpendicularmente en los puntos mmedios, resulta la forms herma- frodita del doble pentatetraedro 6 DECADA, de Iacual salen Ia forma macho, dodeesedro, y In forma hembra; feosaedro: . abdivisiéa 18 forma hermafrodita en dos formas conjagadas y de copulacién de estes formas ajugads, parece ser Ia causa del progreso Copulando et dodecacdro y ol feosaedro de modo que sus aristas se corten perpendicularmente en sus puntos medios resulta el TRICONTAEDRO , - Poliedro de 80 caras romboidales, sintesis de I pareja eubo-octaedro Yo In pareja dodecaedro-icosae- dro. BETATETRAEDRO i aristas. Copulacion del cubo y del vetac- dro que engendra dos formas: una maseulina, el dodecaedro romboi- dal, por la union de los vértices exteriores, y otra femenina, no estudinda por la union de los vér- tices interiores. Sea un icossedro que tenga por arista una Iongitud igual 4 la dia gonal de las caras del dodecacdro, 6 sea 4 Ia artista del cubo anterior. OCTAEDRO 22 arislas, Forma femenina conjngada del dodecaedro romboidal. Dodecaedro romboidal. Serie de paliedros especificos, re+ Oo iss sultantes de nuevas copulaciones, or. : : de 48 aristas, : do 96 > : : do192 > 5 serio de poliedros masculinos : serie de poliodros femeninos de 48 aristas : do 48 aristas de 9% > : de 96 > de 192» : ae 192» : La copulacton de cinco tetrae- . dros engendra dos pentatetracdros : + diferentes, : 80 aristas. : Pentatetraedro sinistrorstum Pentatetraedro dextrorsum : Copulacion del percatetraedro Wextrorsum y del pentatetraedro sinistrorsum que engendra el do« Blo pentatetraedro 6 década pita- | gorica, do Ia cual sale por Ia union de yértices oxteriores la forma masculina del dodecaedro, y por Ia union de los vértices interiores 1a forma femenina del icosaedro. 60 aristas Dodecaedro pentagonal Jo aristas Copulacion del dodecaedro y dol fcosaedro, de modo que se corton en cruz las aristas que engendra dos formas: una masculina por Ia union de los yértices exteriores, el tricontacdro, y una fomonina, ‘no estudiada por la union de los vértices interiores, 120 aristas : Tricontaedro, poliedrs de 8C eax ras romboidales rcunidas 8 4 8 en Jos vértices de las diagonales meno- 08 y 5 4 5 en los vortices de las dia- Zonales mayores. Hste poliedro es al dodeonedro pentagonal lo que el Aodecaedro romboidal es al oubo. ' 1 1 ' i 1 ' i ' i ' i { Goaristas ‘ Serle de poliedros masculinos Serie de poliedros especifteas 5 de 120 aristas hermafroditas resultantes de nue- do 240 > ‘yas copulaciones do 480 > do 240; aristas : { do4s0 > : de 960 Sea un grupo de 7 oubos iguales, uno central 6 micleo y 6 adosados 4 las caras do ésto. Cubo de 2.* cla~ so de regularidad, Copulando el grapo de 7 cubos eee $$. Teosaedro Jo aristas | Forma conjugada del tricont j dro, que, aunquo no estudiada,, | guramente tiene 60 aristas, Serio de poliedros femeninos d 120 aristas de 240 de 480» Sea un grupo de 9 octaedros igu: les, uno central y 8 adosados & at caras. Octaedro de 2.* clase de re gularided. remos DODECAEDRO ROMBOIDAL DE 2." CLASE. Sea un grupo de 13 dodecaedros iguales, uno central y 12 adosados Asus caras que Hamaremos dode- 0 de 2.* clase de regularidad. Sea un grupo de 21 icosnedros iguales, uno central y 20 adosador 4 sus caras, que lamaremos icoste- to de B.* clase dv rogularidad, po Copulando ¢l grupo de 13 dode+ eaviros con ¢l grupo de 21 ico saedros, de modo que el dodecas= dro micleo ¥ el icosaedro micleo formen un tricontaedro, fosulta una compleja forma poliédtica equilibreda que Hamaremos TRICONTAEDRO ROMBOIDAL DE 2." CLASH Todas las sucesivas y cada vez mas complejas trinidades de for- mas obienidas por copulacién de una forma masculina con un poliedro femenino, por desdoblamiento de una forma hermafrodita colocada en el eje de simetria de la genesis 6 creacién de las formas en otras dos, asi_como de las obtenidas por copulacién combinada con el adosa- miento hasta la saturacién geométrica alrededor de un poliedro nu- cleo, todas conservaran los caracteres geométricos de las formas ante- riores 6 padres, ademas de los suyos nuevos que en ellas aparecen: todas reproducen y muestran al observador atento todo el proceso evolutivo anterior, la embriologia completa de las formas precedentes. Asi, pues, calificaremos las formas todas masculinas de cubos y dode- caedros; las femeninas de octaedros icosaedros, y las hermafroditas de dodecaedros romboidlales y de tricontaedros romboidales, y la serie matemitica de las formas tendra por expresién abreviada las siguien- tes trinidade ' Cubos de 8.* clase de regulari- dad, do 4.4, 52, 6.4, 74... 6 sea minerales masculinos y espe- cies qufmicas masculinas, Detaedros de BA, 6 mm, 6 sea minerales fomeninos ceepecies quimicas femoninas. Dodecaedros romboidalos de 3." ESPECIES QUIMICAS Y MINE- Dodecacdros de 8." clase de re~ gularidad, de 4 m., for mas vegetales y animales masculi- nas. ESPECIES QUIMICAS Y MINE. RALES HERMAFRODITAS. | Tcosaedros de 3.* clase, de 4.*, Betsee mt, formas vegotales y ani- males femoninas, Tricontacdros rombeidates de 18.4, 4.t.. ... me! elase de regulari= dad, formas hermafroditas o-bi xuales VEGETALES Y ANIMALES obtonidas en oi acto do Ta copula cion geométriea, operacion con- sistente ex In coincidencia de los dos ceniros ¢ almas y la perpendi- determinadas aristas Dodecaedro de m aristas HOMBRE Sea un espermatozéo poliedro complejisimo, reproduecién panto. gvéfica, vértica por vértice, en pe- quekio tamaiio, dol poliedre micleo que por adosamiento de una serie ‘dros ‘produce la juatemética de p forma de un hombre, 6 sea Ia semi- Mia del vegetal semoviento que lia- mamos hombre, Tricontaedro de 2m aristas 0 a0, especie dé formas nuevas, superior al término medio de las dos for- mas copuladas. Copatande #1 dotecsedro con el icocaedro évalo, resulta el comple rontaedto, en el que conservind los carcteres geométricos de las formas pa res, aparecen otras nuevas exclusiva snyse, spermatorso imo tel Do m+n aristas & genios, De m-1-n-+p aristas 6 santos, Do min+tp +g aristas 6 ar~ tistes. Raza do los GENIOS de 2 (m +n) aristas. Raza do los SANDOS do 2 (m+n +p) aristas. Tcosnedro de m aristas 6 “MUJER Sea un évulo reproduceién on pequoiia escala del complejisimo icosaedro que Iamamos mujer , como el espermatozoo es un dode- caedro complefisimo, De m+n aristas 6 gonios De m-tntp-+¢ aristaa 6 at tistas. ARTISTAS do 2 (men -+p +) aristas. Trinidad ideal superior y limite matematico de todas las trinida- des de formas, la mes sublime intuicién de los gnosticos, de los pita- goricos y quizd también de Zoroastro (Zarathustra). Dios padre 6 CREADOR Dios madre 6 ‘VIRGEN Dios hijo 6 ORISTO

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