Estimados maestristas y docente.
¿Cuál sería para Usted, la mejor forma de identificar
un área de investigación e hipótesis para iniciar una tesis?
Encontrar un tema supone un acto de búsqueda intencionado.
Es decir que el tema no es una elección dentro de un montón de
variables que nos presenta el campo, sino que es una
construcción del investigador sobre los factores investigables
dentro de una disciplina. Los temas no están definidos de
antemano, no son factores dados por el campo en el que nos
inscribimos, aunque sin duda las trayectorias y tradiciones de
un campo de saberes o de una institución permiten predefinir o
visualizar algunos temas con mayor o menor especificidad. La
primera cuestión para alcanzar la definición de un tema tiene
que ver con la especificación del área de interés en el cual se
desea investigar. La construcción del tema le corresponde
necesariamente al investigador, por lo que es necesario que
éste tenga en claro sus propias motivaciones e inquietudes
sobre el campo de estudio. El interés se presenta aquí como el
prisma desde el cual debería producirse la definición de
nuestros primeros pasos en la investigación.
Para dar este paso inicial en cualquier investigación puede
partirse del interés personal, que se define en la relación entre
los gustos, las intuiciones, las ideas que se creen correctas, los
prejuicios, el propio recorrido académico, entre otros. Pero
además, la mirada personal se desarrolla en el seno de
demandas colectivas, pues el conocimiento científico toma
sentido y relevancia en la compleja trama de los procesos
sociales.
Así, puede identificarse un interés que halle sustento o razón de
ser no necesariamente en la academia, pues muchos
interrogantes tienen origen en actividades, relaciones o
pensamientos que hasta el momento no pudieron ser vinculados
con precisión a los contenidos de un campo disciplinar. Suele
ocurrir que pensamos en una idea que parece imposible de ser
abordada por el campo desde el que trabajamos, pero es
necesario no descartar ninguna posibilidad de antemano.
Las áreas temáticas, en general, ya están definidas de
antemano por la política académica de cada casa de estudios,
cuestión que puede facilitar nuestra delimitación.
Junto con las líneas de investigación que desarrolla cada
programa, se proponen diversos objetos posibles de ser
abordados dentro de cada una de estas áreas temáticas. El
crecimiento, revisión y actualización en la investigación de la
comunicación —como en cualquier otro campo de la
investigación social y de las ciencias en general— va
redefiniendo tanto los Programas como los objetos y líneas que
cada uno de estos incluye. A diferencia de las áreas temáticas,
los temas, como fue señalado, no están previamente definidos
por las unidades académicas, sino que son construcciones
conceptuales a las que el tesista arriba según el camino
trazado.
El factor ineludible en la definición de un tema es
su pertinencia con el campo de saberes dentro del cual estamos
trabajando. Los temas que se construyen deben contener la
posibilidad de ser abordados por los conceptos, las nociones,
las miradas propias del campo. Los debates en torno a qué es o
qué no es una problemática de la comunicación (en tanto
objeto, proceso o saber) sin dudas calan hondo en el desarrollo
de las investigaciones en el grado académico. La confusión más
corriente se presenta al creer que todo hecho social puede ser
observado e interpretado como un hecho de comunicación. De
esta forma se sobreestima la capacidad del campo para dar
respuesta a cualquier problema de investigación. (Palazzolo,
2011)
En relación a la hipótesis, esta es una declaración tentativa
sobre la relación entre dos o más variables Es una predicción
específica y comprobable sobre lo que se espera que suceda en
un estudio.
El proceso puede describirse a través de los siguientes pasos:
Comenzar con una pregunta amplia
Precisar la pregunta, ganar enfoque
Operacionalizar (los constructos)
Observar
Analizar los datos
Sacar conclusiones
Generalizar, volver a la pregunta inicial
La mayoría de las veces, la hipótesis comienza con una
pregunta que luego se explora a través de la investigación de
antecedentes. Es sólo en este punto que los investigadores
comienzan a desarrollar una hipótesis comprobable.
Recuerda, una hipótesis de investigación no tiene porqué ser
verdadera. Si bien la hipótesis predice lo que tu como
investigador/tesista esperas ver, el objetivo de la investigación
es determinar si esta suposición es cierta o falsa.
En muchos casos, los investigadores pueden extraer una
hipótesis de una teoría específica o construir sobre
investigaciones previas. En otros casos, los investigadores
pueden considerar las creencias comunes o la sabiduría
popular. Al tratar de proponer una buena hipótesis para una
investigación o experimento, hazte las siguientes preguntas:
¿La hipótesis se basa en tu investigación acerca de un
tema?
¿Tu hipótesis puede ser probada?
¿Esa hipótesis de investigación incluye variables
independientes y dependientes?
Antes de pensar en una hipótesis específica, dedica un tiempo a
realizar una investigación de antecedentes sobre tu tema. Una
vez que hayas completado esa revisión de la literatura,
comienza a pensar en posibles preguntas que aún tengas.
Presta atención a la sección de discusión en los artículos de
revistas que lees. (Godoy, 2018)
Palazzolo, F. (2011) El tema de investigación: claves para
pensarlo y delimitarlo. Recuperado de:
[Link]
claves-para-pensarlo-y-delimitarlo/
Godoy, C. (2018) Cómo formular una hipótesis de investigación
sin complicaciones. Recuperado de:
[Link]
investigacion-sin-complicaciones/