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Fases y tratamiento del VIH

El VIH ataca y destruye los linfocitos CD4, debilitando el sistema inmunitario y haciendo que la persona sea más susceptible a otras infecciones. El documento describe las diferentes etapas de la infección por VIH y cómo el virus afecta el organismo.

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Fases y tratamiento del VIH

El VIH ataca y destruye los linfocitos CD4, debilitando el sistema inmunitario y haciendo que la persona sea más susceptible a otras infecciones. El documento describe las diferentes etapas de la infección por VIH y cómo el virus afecta el organismo.

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​ l VIH o Virus de la Inmunodeficiencia Humana es un retrovirus que ataca al sistema inmunitario de

E
la persona infectada. El sistema inmunitario es la defensa natural de nuestro cuerpo frente a los
microorganismos infecciosos, como las bacterias, virus y hongos capaces de invadir nuestro
organismo.

En concreto, el VIH ataca y destruye los linfocitos CD4, que son un tipo de células que forman parte
del sistema inmune y que se encargan de la fabricación de anticuerpos para combatir las infecciones
causadas por estos agentes externos.

ESTRUCTURA DEL VIH

¿Cómo se manifiesta la infección?

Una vez que el VIH entra en el organismo se producen una serie de fases:

Etapa 1: Infección aguda o precoz:

Dentro de las 2 a 4 semanas al principio de la infección por el VIH, en algunos casos, las personas
pueden sentirse enfermas como si tuvieran la gripe y esto puede durar algunas semanas. Esta es la
respuesta natural del cuerpo a la infección. Cuando una persona tiene una infección aguda por el
VIH, tiene una gran cantidad de virus en la sangre y se puede transmitir la infección con mucha
facilidad. Pero las personas con infección aguda a menudo no saben que están infectadas porque
podrían no sentirse mal de inmediato.

Etapa 2: Fase intermedia o crónica:

Durante esta fase, el VIH sigue activo, pero se reproduce a niveles muy bajos, y las personas
podrían no tener ningún síntoma ni sentirse enfermas. En las personas que no están tomando ningún
medicamento para tratar el VIH, esta fase podría durar varios años; sin embargo, otras personas
pueden pasar más rápido por esta etapa. Las personas que toman medicamentos para tratar el VIH,
Tratamiento Antirretroviral de Gran Actividad, (TARGA) de la manera correcta, todos los días,
pueden estar en esta etapa por varias décadas y no desarrollar sida. Es importante recordar que
todavía se puede transmitir el VIH durante esta fase, aunque quienes que usan y mantienen una
carga viral inhibida (o sea, que tienen un nivel de virus muy bajo en la sangre) tienen muchas menos
probabilidades de transmitir el virus que aquellas que no tienen una carga viral controlada.

Etapa 3: Fase avanzada o de sida:

En esta fase, como consecuencia del grave deterioro del sistema inmunológico, la CV es elevada,
los CD4 están por debajo de 200 copias y surgen las enfermedades oportunistas y/o neoplasias. En
esta fase el VIH está venciendo la batalla y si la persona no es tratada desarrollará enfermedades
que le pueden provocar la muerte.

¿QUÉ LE PASA A TU ORGANISMO CUANDO TE INFECTAS?

Los virus no son capaces de reproducirse por sí mismos, necesitan utilizar a otros seres vivos para
poder multiplicarse y sobrevivir. Cuando te infectas, el VIH se dirige a sus células diana, los CD4.
Cuando encuentra un CD4, el virus se fija a la membrana de la célula y fusiona su cápside con la
membrana celular, de modo que ahora puede introducir su material genético para que esta célula se
ocupe de reproducirlo (multiplicarlo). Una vez ha comenzado la replicación, sale a sangre y se
propaga por todo el cuerpo infectando otras células que también usarán para que multipliquen su
material genético.

Cuando esta multiplicación se produce, hay copias del virus circulando por la sangre (el número de
copias del virus es lo que se conoce como Carga Viral) y se reduce la cantidad de células CD4 del
organismo, que acaba produciendo una deficiencia inmunitaria. En este momento el organismo
pierde capacidad defensiva, provocando que la persona que lo sufre tenga más probabilidades de
contraer otras infecciones o de desarrollar enfermedades relacionadas con el VIH, conocidas como
enfermedades oportunistas. Están provocadas por agentes que, ante sistemas inmunes que
funcionan con normalidad, no causan ninguna enfermedad. Solamente cuando el sistema inmunitario
está muy debilitado, aprovechan la “oportunidad” para desarrollar infecciones

Se habla de inmunodeficiencia cuando el sistema inmunitario ya no puede cumplir su función de


combatir las infecciones u otras enfermedades.

No existe una cura definitiva, por lo que el VIH se ha convertido en una enfermedad crónica. Con la
atención médica adecuada y tratamiento el VIH se puede controlar.

Los medicamentos contra el VIH impiden que el virus se reproduzca (se replique), lo que reduce la
carga viral. Al tener menos concentración del VIH en el organismo el sistema inmunitario tiene más
posibilidad de recuperarse y aunque no se llega a eliminar del todo el virus del cuerpo, el sistema
inmunitario está lo suficientemente fuerte como para combatir las infecciones y ciertos tipos de
cáncer relacionados con el VIH. El tratamiento además reduce el riesgo de transmisión del VIH.

El hecho de tratar la enfermedad lo antes posible y la gran evolución que han experimentado los
fármacos para el VIH, ha hecho que la esperanza de vida de estos pacientes sea cada vez mayor.
Por el contrario, las personas que no reciben tratamiento permitirán que el virus se extienda por su
cuerpo, debilitando gravemente el sistema inmunitario y pudiendo llegar al estadio sida. Además, la
carga viral en sangre es elevada y pueden propagar el virus.

VIH y sida no son sinónimos, tener VIH no significa tener sida. Estar infectado por el VIH significa
que el virus está en tu organismo multiplicándose, lo que provoca que tu sistema inmunológico se
debilite, pero no necesariamente que desarrolles una enfermedad.

El sida (síndrome de la inmunodeficiencia adquirida) es un conjunto de manifestaciones clínicas que


aparecen cuando la inmunodeficiencia que provoca la infección del VIH es muy acusada, y nuestro
sistema inmune es incapaz de defender a nuestro organismo. En la historia natural de la infección
por VIH, el sida es la etapa más grave, y se caracteriza por la presencia de ciertas enfermedades
oportunistas o neoplasias que pueden amenazar la vida del paciente.

¿Cómo actúa el sistema inmunitario?

El cuerpo dispone de un sistema propio para defenderse del ataque de organismos extraños y
ajenos a él. Es el sistema inmunitario, compuesto por un conjunto de células y sustancias generadas
por el propio cuerpo.

Estas células en concreto son los glóbulos blancos o leucocitos, que a su vez se dividen en varias
familias: linfocitos, eosinófilos, basófilos y fagocitos.

El VIH infecta principalmente a los linfocitos T colaboradores, aunque también a algunas variedades
de los fagocitos que, como su propio nombre indica, son células capaces de fagocitar (absorber)
microorganismos. Lo que tienen en común estas células es la presencia en su superficie de unas
proteínas en forma de antena, denominadas receptores CD4, que el virus necesita para poder
introducirse y reproducirse en su interior.

La función principal de los linfocitos T CD4 es la de activar el propio sistema inmune, ya que le avisa
de la presencia de elementos extraños (patógenos) o de que las células humanas están
reproduciéndose de una manera errónea. La finalidad es que el cuerpo pueda revertir esta situación.

El VIH tras introducirse en los linfocitos-T CD4, sus células diana, los neutraliza, lo que impide que
hagan su función de defensa del organismo. Esta es la causa por la que, ante esta situación de
debilidad, pueden aparecer otras enfermedades oportunistas.

Pero el VIH, además, manipula genéticamente los linfocitos-T CD4 de tal manera que logra que haga
copias de sí mismo, es decir, los vuelve replicantes, hace que se dediquen a hacer copias del VIH.

Por ello, en la actualidad para conocer el estado de salud de una persona con el VIH se le hace una
prueba de medición en la sangre de la cantidad de ​células CD4​ que tiene. Cuantas más mejor,
porque indica que el virus no está provocando grandes daños al sistema inmunitario y, por el
contrario, si baja de 200 células/mm, existe riesgo de sufrir infecciones oportunistas.
Otra prueba que se realiza también en sangre para saber el efecto que el VIH está teniendo en el
cuerpo es medir la ​carga viral​, es decir, la cantidad de VIH que hay en una gota de sangre. Lo ideal
es tener la menor cantidad posible

Qué hace el VIH en el organismo


El VIH se reproduce dentro de las células y debilita el sistema inmunológico.

El virus ataca preferentemente al sistema inmunitario, ​destruyendo las defensas del organismo​. El
organismo cada vez tiene más dificultades para defenderse, por lo que ​aparecen
infecciones​ -producidas por gérmenes, parásitos o virus- o algunas variedades de cáncer que en
condiciones normales no se producirían.

En una primera fase el VIH se reproduce multiplicándose activamente en las células infectadas. Para
defenderse, ​el organismo crea anticuerpos específicos pero no consigue eliminar el VIH​: disminuye
la presencia de virus en la sangre, pero no impide que los virus sigan presentes y continúen su
actividad en otros órganos.

Durante varios años el organismo permanece en una situación de aparente equilibrio, pero el VIH se
sigue multiplicando de forma activa en las células e infectando otras nuevas.

Linfocitos​ CD 4 (o T4): El VIH puede infectar a distintos tipos de células pero tiene especial
atracción por los linfocitos CD4 (o T4), que dirigen el funcionamiento del sistema inmunológico.

Desde el primer momento en que se produce la infección por el VIH, el virus se encuentra activo y se
replica (multiplica) constantemente generando nuevos virus. Los linfocitos CD4, luchan contra esta
proliferación viral, produciéndose una auténtica guerra entre el VIH y los linfocitos CD4. Como
resultado el número de linfocitos CD4 va disminuyendo progresivamente y, si no se interviniera con
el tratamiento, tras una media de 8-10 años la cifra de linfocitos habría descendido de tal manera que
el paciente podría sufrir graves infecciones y tumores.
Uno de los indicadores para medir las defensas es precisamente ​el recuento de CD4 (CD4/mm3).

Anticuerpos:​ son elementos fabricados para luchar contra cualquier cuerpo extraño (contra agentes
infecciosos o no infecciosos). Los anticuerpos son específicos: se sintetizan o fabrican anticuerpos
específicos para luchar contra cada agente -antígeno- concreto.

Se estima que ​los anticuerpos frente al VIH empiezan a aparecer entre la 2ª y la 8ª semana​ desde
que el virus entra en el organismo. Así, la presencia de anticuerpos indica que ha habido infección.
Pruebas de detección como el test Elisa, buscan precisamente la presencia de anticuerpos. Por eso,
para que el resultado de estas pruebas sea concluyente, deben realizarse transcurrido un tiempo
desde el último contacto de riesgo.

El tratamiento ayuda a que el VIH no se multiplique, frenando el desarrollo de la enfermedad.

El VIH
VIH – el virus de inmunodeficiencia humana – ataca el sistema inmunológico, el que precisamente está
encargado de defender al cuerpo de las infecciones.

El virus ataca un tipo de células blancas en particular llamadas células CD4+. Secuestra dicha célula,
implanta sus propios genes en el ADN de la célula, y la utiliza para fabricar más partículas del virus.
Éstas, a su vez, infectan otras células.

Las células CD4+ huésped eventualmente muere, aunque los científicos no saben exactamente cómo
sucede esto.

La capacidad del cuerpo para combatir las enfermedades aminora a medida que el número de CD4+ se
reduce, hasta llegar a un punto crítico en el que se establece que el paciente sufre de SIDA – el síndrome
de inmunodeficiencia adquirida.

El VIH es un tipo especial de virus llamado retrovirus. Aunque más sencillos que los virus ordinarios, los
retrovirus tienden a ser más difíciles de combatir.

Implantan sus genes en el ADN de las células que atacan, de manera que la célula huésped se reproduce
en células que también contienen el virus.

Los retrovirus hacen réplicas de sus genes en las células atacadas con un alto nivel de errores. La
velocidad a la cual se reproduce el VIH resulta en un acelerado ritmo de mutación del virus a medida que
se disemina.

Más aun, el revestimiento que envuelve la partícula del VIH está compuesto del mismo material que
algunas células humanas, lo que dificulta que el sistema inmunológico pueda distinguir entre las partículas
virales y las células saludables.
VIH/sida
El virus de inmunodeficiencia humana (VIH) es el virus que causa el sida. Cuando una persona se
infecta con VIH, el virus ataca y debilita al sistema inmunitario. A medida que el sistema inmunitario
se debilita, la persona está en riesgo de contraer infecciones y cánceres que pueden ser mortales.
Cuando esto sucede, la enfermedad se llama sida. Una vez que una persona tiene el virus, este
permanece dentro del cuerpo de por vida.

Causas
El virus se propaga (transmite) de una persona a otra a través de ciertos fluidos corporales:

● Sangre

● Semen y líquido preseminal

● Fluidos rectales

● Fluidos vaginales

● Leche materna

El VIH se puede diseminar si estos fluidos entran en contacto con:

● Membranas mucosas (dentro de la boca, el pene, la vagina, el recto)

● Tejido dañado (tejido que ha sido cortado o raspado)

● Inyección en el torrente sanguíneo

El VIH no se puede diseminar a través del sudor, la saliva o la orina.

En los Estados Unidos, el VIH se disemina principalmente:

● A través del sexo anal o vaginal con alguien que tenga VIH sin usar un condón o que no tome
medicamentos para tratar o prevenir el VIH

● Por medio de compartir agujas u otro equipo usado para inyectarse drogas con alguien que tiene VIH

Con menos frecuencia, el VIH se disemina:

● De la ​madre al hijo​. Una mujer embarazada puede propagar el virus a su feto a través de la
circulación sanguínea compartida o una mamá lactante lo puede pasar a su bebé por medio de la
leche materna. La evaluación y el tratamiento de las madres que son VIH positivas ha ayudado a
disminuir el número de bebés que tienen VIH.
● A través de agujas o de otros instrumentos filosos que estén contaminados con VIH (principalmente
trabajadores de la atención médica).

El virus NO se disemina por:


● Contacto casual, como un abrazo o besos con la boca cerrada

● Mosquitos o mascotas
● Participación en deportes

● Tocar cosas que hayan sido tocadas por una persona infectada con el virus

● Comer alimentos manipulados por una persona con VIH

El VIH y la donación de sangre u órganos:

● El VIH no se transmite a una persona que done sangre u órganos. Las personas que donan órganos
nunca entran en contacto directo con las personas que los reciben. De la misma manera, alguien que
dona sangre nunca tiene contacto con el que la recibe. En todos estos procedimientos se utilizan
agujas e instrumentos estériles.

● Si bien es poco frecuente, en el pasado el VIH se ha transmitido a la persona que recibe sangre u
órganos de un donante infectado. Sin embargo, el riesgo es muy pequeño debido a que los bancos
de sangre y los programas de donación de órganos hacen chequeos (exámenes) minuciosos a los
donantes, la sangre y los tejidos.

Los factores de riesgo para contraer el VIH incluyen:

● Tener sexo anal o vaginal sin protección. Recibir sexo anal es el más riesgoso. Tener parejas
múltiples también incrementa el riesgo. Usar correctamente un condón nuevo cada vez que tenga
relaciones sexuales ayudará enormemente a disminuir este riesgo.

● Consumir drogas y compartir agujas o jeringas.

● Tener una pareja sexual con VIH que no esté tomando medicamentos para el VIH.

● Tener una enfermedad de transmisión sexual (ETS).

Síntomas
Los síntomas relacionados con la infección aguda por VIH (cuando una persona se infecta por
primera vez) pueden ser similares a la gripe u otras enfermedades virales. Estas incluyen:

● Fiebre y dolor muscular

● Dolor de cabeza

● Dolor de garganta

● Sudoración nocturna

● Úlceras bucales, incluso infección por hongos (candidiasis)

● Ganglios linfáticos inflamados

● Diarrea

Muchas personas no tienen síntomas cuando sucede la infección con VIH.


La infección aguda por VIH progresa durante unas semanas hasta meses para convertirse en una
infección por VIH asintomática (sin síntomas). Esta etapa puede durar 10 años o más. Durante este
período, la persona podría no tener ninguna razón para sospechar que porta el virus, pero puede
transmitirlo a otras personas.

De no recibir tratamiento, casi todas las personas infectadas con el VIH contraerán el sida. Algunas
personas desarrollan sida en un período de pocos años después de la infección. Otras permanecen
completamente saludables después de 10 o incluso 20 años.

El sistema inmunitario de una persona con sida ha sido dañado por el VIH. Estas personas tienen un
riesgo muy alto de contraer infecciones que son poco frecuentes en personas con un sistema
inmunitario saludable. Estas infecciones se denominan oportunistas. Pueden ser causadas por
bacterias, virus, hongos o protozoos y pueden afectar cualquier parte del cuerpo. Las personas con
sida también tienen un riesgo más alto de padecer ciertos tipos de cáncer, especialmente linfomas y
un tipo de cáncer de piel llamado ​sarcoma de Kaposi​.
Los síntomas dependen del tipo de infección particular y de la parte del cuerpo que esté infectada.
Las infecciones pulmonares son comunes en casos de sida y normalmente causan tos, fiebre, y
dificultad para respirar. Las infecciones intestinales también son comunes y pueden causar diarrea,
dolor abdominal, vómito, o problemas para tragar. La pérdida de peso, fiebre, transpiraciones,
erupciones, y ganglios inflamados son comunes en personas con infecciones de VIH y sida.

Pruebas y exámenes
PRUEBAS DE DIAGNÓSTICO
Estas son pruebas que se hacen para revisar si usted ha resultado infectado con el virus. En general,
las pruebas están compuestas por un proceso de 2 pasos:

● Pruebas de detección. Existen muchos tipos de pruebas. Algunas son pruebas de sangre, mientras
que otras son exámenes de líquidos de la boca. Estos buscan ​anticuerpos​ contra el virus del VIH,
el ​antígeno​ del VIH o ambos. Algunos exámenes de detección pueden ofrecer resultados en 30
minutos o menos.
● Pruebas de seguimiento. También se denominan pruebas de confirmación. A menudo se lleva a
cabo cuando la prueba de detección tiene un resultado positivo.

Están disponibles pruebas caseras para detectar el VIH. Si planea utilizar una, revise para corroborar
que esta ha sido aprobada por la FDA. Siga las instrucciones en el empaque para asegurarse de que
los resultados sean tan precisos como sea posible.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (​Centers for Disease Control and
Prevention,​ CDC) recomiendan que todas las personas de entre 15 y 65 años de edad se sometan a
una prueba de detección de VIH. Las personas que tienen comportamientos de riesgo deben
realizarse pruebas regularmente. Las mujeres embarazadas también deben someterse a pruebas de
detección.
PRUEBAS LUEGO DE UN DIAGNÓSTICO DE VIH

Las personas con sida generalmente se hacen análisis de sangre periódicos para verificar su conteo
de células CD4:
● Las CD4 son las células sanguíneas que el VIH ataca. También se llaman células T4 o "linfocitos T
cooperadores".

● Conforme el VIH daña el sistema inmunitario, el conteo de CD4 disminuye. Un conteo normal de
CD4 es de 500 a 1,500 células/mm3 de sangre.

● Las personas normalmente presentan síntomas cuando su conteo de CD4 desciende por debajo de
350. Las complicaciones más graves ocurren cuando el conteo de CD4 desciende a 200. Cuando el
conteo está por debajo de 200 se considera que la persona tiene sida.

Otros exámenes incluyen:

● Nivel de ARN para VIH, o carga viral, para verificar la cantidad de VIH que está en la sangre

● Una prueba de resistencia para ver si el virus tiene resistencia a los medicamentos utilizados para
tratar el VIH

● Conteo sanguíneo completo, química sanguínea y pruebas de orina

● Exámenes de otras infecciones de transmisión sexual

● Prueba de tuberculosis

● Citología vaginal (prueba de Papanicolaou) para detectar el cáncer de cuello uterino

● Prueba de Papanicolaou anal para detectar cáncer de ano

Tratamiento
El VIH/sida se trata con medicamentos que evitan que el virus se reproduzca. Este tratamiento se
denomina terapia antirretroviral (TARV).

En el pasado, las personas infectadas con VIH comenzaban el tratamiento antirretroviral luego de
que su conteo de CD4 descendía o de que desarrollaban complicaciones relacionadas con el VIH.
Hoy en día, el tratamiento para el VIH se recomienda para todas las personas infectadas, incluso si
su conteo de CD4 aún es normal.

Son necesarios exámenes de sangre regulares para asegurarse de que el nivel de virus en la sangre
(la carga viral) se mantenga bajo, o suprimido. El objetivo del tratamiento es reducir el virus de VIH
en la sangre a un nivel que sea tan bajo que una prueba no pueda detectarlo. Esto se denomina
carga viral indetectable.

Si el conteo de CD4 ya ha descendido antes del inicio del tratamiento, normalmente aumentará de
forma gradual. Las complicaciones por VIH a menudo desaparecen conforme el sistema inmunitario
se recupera.

Grupos de apoyo
Unirse a un ​grupo de apoyo​ donde los miembros comparten experiencias y problemas en común con
frecuencia puede ayudar a disminuir el estrés emocional de tener una enfermedad crónica.
Expectativas (pronóstico)
Con tratamiento, la mayoría de las personas que presentan VIH/sida puede llevar una vida normal y
saludable.

Los tratamientos actuales no curan la infección. Los medicamentos solo funcionan siempre que se
tomen todos los días. Si estos se suspenden, la carga viral aumentará y el conteo de CD4
descenderá. Si los medicamentos no se toman regularmente, el virus puede volverse resistente a
uno o más de los fármacos y el tratamiento puede dejar de funcionar.

Las personas que están tomando el tratamiento deben consultar a sus proveedores de atención
médica regularmente. Esto se hace para asegurarse de que los medicamentos estén funcionando y
buscar efectos secundarios.

Cuándo contactar a un profesional médico


Solicite una cita con su proveedor si tiene cualquiera de los factores de riesgo para la infección por
VIH. Llame igualmente si presenta síntomas de sida. Por ley, los resultados de las pruebas para el
VIH deben ser confidenciales (privados). Su proveedor revisará los resultados con usted.

Prevención
Prevenir el VIH/sida:

● Hágase pruebas de detección. Las personas que no saben que están infectadas con VIH y que se
ven y se sienten saludables son más propensas a transmitirlo a otras personas.

● NO use drogas ilícitas y no comparta agujas ni jeringas. Muchas comunidades tienen programas de
intercambio de jeringas, donde usted puede desechar las jeringas usadas y recibir jeringas nuevas y
estériles. El personal de estos programas también puede remitirlo a un tratamiento de la adicción.

● Evite el contacto con la sangre de otra persona. En lo posible, use ropa protectora, una máscara y
gafas de seguridad cuando atienda a personas lesionadas.

● Si usted obtiene un resultado positivo en el examen para VIH, puede transmitirle el virus a otros. No
debe donar sangre, plasma, órganos ni esperma.

● Las mujeres VIH positivas que podrían quedar embarazadas deben hablar con su proveedor sobre
los riesgos para el feto. También deben analizar métodos para evitar que el bebé resulte infectado,
como tomar medicamentos antirretrovirales durante el embarazo.

● La lactancia materna se debe evitar para prevenir la transmisión del VIH al bebé a través de la leche
materna.

Las ​prácticas sexuales con precaución​, como el uso de condones de látex, son efectivas para
prevenir la transmisión del VIH. Sin embargo, existe el riesgo de contraer la infección incluso con el
uso de condones (por ejemplo, los condones se pueden desgarrar).
En gente que no está infectada por el virus, pero que están en alto riesgo de contraerlo, tomar un
fármaco llamado Truvada puede ayudar a prevenir la infección. Este tratamiento se conoce como
profilaxis preexposición o PrPEP. Hable con su proveedor si piensa que la PrPEP podría ser
adecuada para usted.
Las personas VIH positivas que estén tomando medicamentos antirretrovirales y no tienen el virus en
la sangre no lo transmiten.

El suministro de sangre en los Estados Unidos está entre los más seguros del mundo. Casi todas las
personas infectadas con VIH a través de transfusiones de sangre recibieron esas transfusiones antes
de 1985, año en el que comenzaron las pruebas para el VIH para toda la sangre donada.

Si usted cree que ha estado expuesto al VIH, busque atención médica de inmediato. NO se demore.
Empezar los medicamentos antivirales inmediatamente después de la exposición (hasta 3 días
después) puede reducir las probabilidades de que resulte infectado. Esto se denomina profilaxis post
exposición (PPE). Se ha utilizado para prevenir la transmisión en trabajadores de la salud lesionados
por medio de punciones con agujas.

Nombres alternativos
Infección por VIH; Infección - VIH; Virus de inmunodeficiencia humana; Síndrome de
inmunodeficiencia adquirida

Instrucciones para el paciente


● Administración en bolos y sonda de gastrostomía
● Manejo de problemas de alimentación por sonda nasogástrica en niños
● Mucositis oral
● Sonda de yeyunostomía

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