¿Conoce usted a personas orgullosas, altivas,
egoístas, engreídas?
Casi todos nosotros conocemos algunas.
Pero, ¡cuanto más preferimos asociarnos con
personas Humildes.
Si, de mente humilde, modestos, mansos, sencillos!
De hecho la cualidad de humildad es algo que a todos
los cristianos se les anima a cultivar.
No sólo nosotros encontramos que la humildad es una
cualidad deseable y atrayente, sino también Nuestro
Creador Jehová y Él recompensa a los que la poseen.
Queremos tener la aprobación de Dios, ¿verdad?
Por eso sería provechoso considerar seriamente este
asunto de la humildad.
Puesto que la Biblia dice que las cosas escritas en ella
“fueron escritas para nuestra instrucción”, ¿podemos
hallar un relato en las escrituras que nos instruya sobre
la humildad?
Uno digno de consideración es el de María la madre de
Jesús.
¿De qué manera ella mostró que fue humilde?
Analicemos Lucas 1:38.
¿Cómo fue humilde María?
Primero que nada debemos saber que la humildad
es la virtud que consiste en el conocimiento de la
propia inferioridad, es una virtud contrapuesta al
Orgullo.
Por ejemplo ¿cómo responde María cuando el Ángel
pone ante ella un privilegio sumamente especial?
El Ángel le anuncia que va a dar a luz a un niño el cual
llegaría a ser la persona más importante de todos los
tiempos.
María dice: “Mira la esclava de Jehová” Efectúese
conmigo según tu declaración”
María se considera una esclava.
Las esclavas jóvenes eran las siervas de más baja
condición; su vida estaba completamente en manos de
su amo.
Eso era lo que sentía María hacia su amo, Jehová.
¡Que muestra de humildad!.
Analicemos ahora Lucas 1:46-55
Podemos sacar muchas lecciones de lo que mencionó
María, pero centrémonos en cómo mostró su humildad.
Por ejemplo, era una joven agradecida, lo reflejan sus
expresiones de alabanza Jehová, por concederle el
privilegio de ser la madre del Mesías.
Sus palabras también muestran la profundidad de su fe,
pues se refirió a Jehová como aquel que humilla los
altivos y poderosos, pero ayuda a los pobres y humildes
que desean servirle.
Y algo más que muestra su humildad es que en vez de
expresar sus propias ideas, con toda humildad prefirió
que fueran las Escrituras las que hablarán por ella.
Pues se calcula que hizo más de 20 referencias a las
escrituras hebreas.
Al enseñar a otras personas, ¿demostramos ese
mismo respeto y referencia por la palabra de Dios?
¿o preferimos basarnos en nuestras opiniones
personales?
Sin duda haremos bien en imitar el excelente ejemplo
de María.
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