INTRODUCCION
Para diseñar una cimentación que soporte adecuadamente una estructura, un ingeniero
debe conocer el tipo de depósitos de suelo que la soportan. Además, los especialistas de
cimentaciones deben recordar que el suelo, en cualquier sitio, con frecuencia no es
homogéneo, es decir, el perfil del suelo puede varia. Las teorías de la Mecánica de
Suelos contienen condiciones idealizadas, por lo que la aplicación de esas tesis a la
Ingeniería de Cimentaciones implica la evaluación inteligente de las condiciones de
sitio y de los parámetros de suelo. Hacerlo así, requiere algún conocimiento de los
procesos geológicos por los cuales el deposito del suelo fue formado, complementado
por una exploración de subsuelo. El buen juico profesional constituye una parte esencial
de la Ingeniería Geotécnica y este se adquiere solo con la práctica.
Las teorías de la Mecánica de Suelos contienen condiciones idealizadas, por lo que la
aplicación de esas tesis a la Ingeniería de Cimentaciones implica la evaluación
inteligente de las condiciones de sitio y de los parámetros de suelo.
DEPÓSITOS NATURALES DE SUELO
Origen del suelo.
La mayoría de suelos están formados por intemperismo
Existen dos tipos de intemperismo.
Intemperismo mecánico: Esté suelos se debe cuando las rocas se fracturan en
partes más pequeñas bajo fuerzas físicas, como la corriente de los ríos, océanos,
glaciares, etc.
Intemperismo químico: Estos materiales puede transformarse en otros
diferentes, otros pueden permanecer donde se forma y cubrir la superficie de la roca.
Los suelos son producidos por el intemperismo, por la fractura y rompimiento de
diversos tipos de rocas en partes cada vez más pequeñas mediante procesos
mecánicos y químicos. Algunos suelos permanecen donde se forman y cubren la
superficie rocosa de la que se derivan y se llaman suelos residuales. En contraste,
algunos productos intemperizados son arrastrados y transportados por medio de
procesos físicos a otros lugares y depósitos. Ésos se llaman suelos transportados.
Los suelos transportados se pueden subdividir en tres categorías principales con base
en su agente de transportación:
Aluviales o fluviales: depositados por agua en movimiento (ríos, riachuelos)
Glaciales: depositados por acción glaciar
Eólicos: depositados por acción del viento
Suelos residuales.
Estos tienen generalmente una capa superior de material arcilloso o arcilla limosa.
Estos suelos residuales son derivados de intemperización de rocas calizas y todas son
casi de color gris.
Los suelos residuales inmediatamente arriba del lecho rocoso están normalmente
consolidados. Las cimentaciones de gran tamaño con grandes cargas sobre ellas son
susceptibles a grandes asentamientos por consolidación en esos suelos.
Suelo transportado por gravedad
Los suelos residuales sobre una pendiente natural se pueden mover hacia abajo.
Cuando los suelos residuales se mueven por una pendiente natural muy lentamente,
al proceso suele referírsele como cedencia. Los flujos son movimientos descendentes
de tierra que se parecen a un fluido viscoso y llegan al reposo en una condición más
densa.
Depósitos aluviales.
Los depósitos aluviales se derivan de la acción de corrientes y ríos, se divide en dos
partes:
Depósitos de corriente interconectadas: Las corrientes interconectadas son
corrientes de flujo rápido y con alto gradiente que son muy erosivas
y transportan grandes cantidades de sedimento.
Depósitos de cinturones meándricos: Las corrientes maduras en un valle se
curvan hacia delante y hacia atrás. Al piso de un valle en el cual un río serpentea
se le refiere como cinturón meandrico.
Depósitos lacustres.
El agua de ríos y manantiales fluye hacia los lagos. En regiones áridas, las corrientes
transportan grandes cantidades de sólidos en suspensión. En el lugar donde las corrientes
desembocan en un lago, las partículas granulares se depositan en el área que forma un
delta. Algunas de las partículas más gruesas y las partículas más finas (es decir, limo y
arcilla) se depositan en el fondo del lago en capas alternadas de partículas de grano grueso
y fino.
Los deltas formados en regiones húmedas suelen tener depósitos de suelos de grano más
fino en comparación con los de las regiones áridas.