FACULTAD DE CIENCIAS EMPRESARIALES
ESCUELA PROFESIONAL DE ADMINISTRACIÓN
ENSAYO
“ABUSO SEXUAL INFANTIL”
Autor(es):
Asesora:
Chimbote - Perú
2019
INDICE
I. INTRODUCCIÓN
Al hablar del Abuso sexual infantil, tocamos un tema que actualmente ha tomado
fuerza e interés social, hoy en día esta problemática se va volviendo punto de estudio
para comprender su expansión y que posibles soluciones se pueden plantear para
erradicarla. Según diversos autores y estudios realizados se comprende que existen
diversos factores que pueden llevar a un individuo a realizar este tipo de conducta,
entre ellos puede destacar que el agresor derive de una familia disfuncional y caótica
o en ocasiones habre sido el mismo la víctima de abuso sexual en su infancia, ahora
bien ¿Cómo afecta esta problemática a la sociedad?.
El presente ensayo fundamentalmente esta dirigido a los lectores interesados en poder
analizar y comprender cómo el Abuso sexual infantil afecta directamente a la
sociedad, ya que es una problemática que produce incontables secuelas en la victima,
tanto físicas, psicológicas y hasta comportamentales tras sufrir dicho suceso.
Así mismo, por medio del presente ensayo conoceremos con mayor entendimiento lo
que abarca el Abuso sexual infantil, tales como su etimología, causas, consecuencias
o secuelas en la victima y las posibles propuestas a esta problemática expuestas por
autores basados en estudios realizados, como bien lo afirma Pauluzzi, (2003). En su
articulo llamado “El abuso sexual infantil”, lo define como un suceso dónde el sujeto,
para su propio interés sexual, se aprovecha de la búsqueda de atención y afecto que
un niño suele necesitar”.
Es de vital importancia indagar sobre los daños que la problemática del Abuso sexual
infantil produce, sin embargo, es determinante conocer el perfil habitual del agresor,
el análisis de esta variable proporcionará un aporte a futuras investigaciones. Por
tratarse de un tema que a nivel estadístico va en auge, el ensayo se justifica como una
base teórica que expande el conocimiento del lector, sirviendo como herramienta para
comprender la magnitud de dicha problemática y asi generar recursos de apoyo e
información.
II. DESARROLLO
El Abuso sexual infantil según las investigaciones realizadas, un metanálisis con 65
estudios conteniendo información sobre dicha problemática en 22 países, Pereda,
Guilera, Forns y Gómez-Benito (2009) encontraron una prevalencia media de dicha
problemática en varones del 7.4% y del 19.2% en mujeres. Además, su presencia se
ha documentado tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo (Pereda et
al., 2009), aunque las tasas de prevalencia encontradas en los diferentes países y
culturas varían considerablemente.
La definición de Abuso sexual infantil según la Organización Mundial de la Salud
(OMS, 2004) define el maltrato infantil como un conjunto de abusos y desatenciones
que suelen ser objetos los menores de 18 años de edad, incluyendo diversas
situaciones tales como maltrato de tipo físico o psicológico, sexual, carencia de
atención, negligencia y hasta explotación laboral o de otro tipo que llegasen a generar
un daño a la salud, desarrollo o integridad del niño, o en todo caso pongan en peligro
su supervivencia, en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder
emitido. Pero, ¿cómo afecta esta problemática a la sociedad? Para Sanmartín, (2005)
el abuso sexual infantil refiere a cualquier tipo de conducta o acción sexual suscitada
entre dos personas, al menos una de ellas un niño o infante, dónde existe una clara
asimetría entre ambos pares, ya sea por diversos motivos tales como la edad o el poder
de uno de los sujetos y en la que habitualmente el niño suele ser usado como un objeto
para la estimulación sexual de la otra persona en mención. Sanmartín, (1999) refiere
que la comprensión de lo que implica la violencia sexual nos lleva obligatoriamente
a una explicación de tipo sistémica la cual considera una conglomeración de factores
que se articulan para originar los abusos como tal, familiares, sociales, culturales,
entre otros. Siendo difícil decidir cuál tiene mayor implicancia, debido a que
funcionan como subsistemas que se van articulando entre sí.
Para Perrone, (1997) El entorno familiar juega un papel vital para generar una
probabilidad mayor de que existan algún tipo de abuso sexual.
Según dicho autor, existen dos tipos de estructuras familiares asociadas a
la mayor incidencia en los abusos sexuales:
La primera conocida como Familia multiparentales o reconstruidas, suelen
darse por separaciones de los padres biológicos del menor o por el
fallecimiento o incapacidad de uno de los cónyuges. El progenitor con que
el convive el menor en ocasiones lo desatiende, en la mayoría de los casos
lo deja al cuidado de terceros (tíos, hermanos mayores, primos, abuelos,
etc), el cuál asume la responsabilidad paternal del niño, en otras ocasiones
el progenitor con quien convive el menor entabla nuevas relaciones
afectivas o estructura un nuevo matrimonio, conllevando así a la
deslegitimación del concepto de responsabilidad por el niño. Perrone en su
análisis realizado en un estudio encontró que el hecho de tener padrastro o
que un tercero asuma el rol paternal, representa un factor de riesgo hasta
cinco veces más alto para el niño que si vivirá con su padre natural. Así
mismo, Rusell (citado en Glaser y Frosh, 1997) encontraron tras
investigaciones que una de cada ocho mujeres con padrastro había sufrido
abuso sexual durante la infancia, también hay riesgos asociados tales como
la delegación del rol cuidador del niño en personas no calificadas y sin
ningún tipo de supervisión, lo cual hace que los menores que conviven con
un tercero que asume uno de los roles parentales sean cinco veces más
susceptibles de ser abusados por amigos cercanos o personas allegadas de
quien asume dicho rol.
En el segundo tipo de estructura familiar de riesgo se refiere a la estructura
monoparental. En este tipo de familia, surge de la ruptura de los padres
biológicos del niño, sin embargo, el progenitor con quien se convive no
entabla algún tipo de relación afectiva con terceros y formalmente no
delega el rol parental a nadie. Sin embargo, el progenitor a cargo del menor
no para mucho tiempo en el hogar, al contrario frecuentemente para fuera
de casa por situaciones laborales, produciendo así que el niño quede al
cuidado de vecinos, empleadas, allegadas o familiares, o en muchos casos
se quede solo sin cuidado alguno. Resultado de este distanciamiento a nivel
físico y afectivo con el progenitor, por lo general expone al menor a
relaciones interpersonales de alto riesgo con terceros, los cuales le brindan
atención y afecto a cambio de acceder a ser abusado sexualmente.
Según Lameiras, (2002) existen patrones sintomáticos típicos de cada etapa evolutiva tras
sufrir un abuso sexual
Durante la infancia los principales efectos que aparecen, suelen ser
problemas somáticos (Enuresis, encopresis, dolores de cabeza y dolores
estomacales), también retrasos en el desarrollo propiamente dicho,
problemas internalizantes (predominación en presencia de ansiedad y
retraimiento) y especialmente trastorno de estrés post- traumático y
conducta sexualizada (masturbación en exceso o en lugares públicos;
diversos autores coinciden en que las víctimas de abuso sexual en la
infancia, predomina la conducta sexualizada. Dicho comportamiento se ve
reflejado en la edad preescolar, dicha conclusión se ha encontrado por
medio del uso de instrumentos de evaluación, utilización del juego libre
con muñecos anatómicos y la evaluación de figuras humanas por medio
del dibujo.
Características del abuso, víctima, agresor y revelación del abuso según el punto de
vista de diversos autores
El abuso sexual infantil tiene un impacto de gran magnitud, esto suele deberse al
menor en parte, debido a sus características como tal, diversos estudios a las
diversas variables como son el tipo de abuso, frecuencia y duración, también
influye la relación que se tiene con el agresor y en ocasiones el uso de la fuerza
usada. Los resultados demuestran que las consecuencias son de mayor implicancia
cuando los abusos se han producido con mayor frecuencia y el tiempo de la
agresión es prolongado, el agresor ha sometido a su víctima por medio de la fuerza
bruta, se han realizado actos más graves y cuándo existe una relación más próxima
entre la víctima y el victimario, sobre todo si se trata de una relación incestuosa
que suele ser con el padre o el padrastro. (Hébert et al., 2006; Lemieux y Byers,
2008; Ullman, 2007)
Por su lado, Sheffield et al. (2013) tras los resultados de su investigación
Se encontró en una muestra de pacientes psicóticos que aquellos que además de
haber sufrido abuso sexual en la infancia habían sufrido de maltrato físico y
psicológico, presentaban síntomas más graves de su trastorno (relacionados con
alucinaciones auditivas) que aquellos que habían sufrido únicamente abuso
sexual. Dichos estudios se centraban en investigar las diferencias de géneros de la
víctima, sugieren que es menos probable que los hombres que han sufrido de
abuso sexual infantil sufran ansiedad y depresión.
Por lo tanto, concluimos que la vivencia de experiencias fuertemente estresantes, como
es el Abuso sexual infantil, genera al posible desarrollo de diversos problemas de tipo
emocional, físico, psicológico y conductual. Dichas consecuencias suelen estar ligadas a
factores como el momento evolutivo en el que se encuentra la víctima, así mismo, para
poder dar una explicación sobre la gravedad de la sintomatología presente en la victima,
son las características del agresor, del abuso y de la misma víctima. Finalmente, las
características mencionadas pueden ayudar a identificar cuáles son las víctimas con
mayor riesgo de dificultades de adaptación, al ser fijas y no dar pie a ser objeto de
intervención. Por otro lado, los factores ambientales y particularmente las variables
cognitivas que la víctima posee que correlacionan con su nivel de resiliencia (tales como
estrategias de afrontamiento, atribuciones de responsabilidades, sentimientos producto
del abuso y el estilo de apego que puede llegar a presentar) suelen ser de mayor utilidad
para diseñar una intervención eficaz para generar una recuperación progresiva en la
victima y en la familia.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS