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El documento es una revista académica que explora temas relacionados con la embriaguez y la intoxicación desde diferentes perspectivas literarias y filosóficas. Incluye artículos, poemas y reflexiones sobre cómo estas experiencias afectan la percepción y la condición humana.
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UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE LA CIUDAD DE MÉXICO ISSN: 2007-8285

NÚMERO 13 ENERO-JUNIO 2015 • PROHIBIDA SU VENTA

Ebriedades
Medio lleno

La poesía es la palabra puesta al servicio de la embriaguez. El alcohol es estéril. Las palabras que se dicen
Y en la embriaguez el hombre es ya otra cosa que hombre; en una noche de borrachera se desvanecen como
alguien viene a habitar su cuerpo: alguien posee su mente la oscuridad al comienzo del día.
y mueve su lengua; alguien le tiraniza. […] La poesía es Marguerite Duras
embriaguez y sólo se embriaga el que está desesperado y no
quiere dejar de estarlo. La droga nos devuelve al centro del universo, punto de
María Zambrano intersección de todos los caminos y lugar de reconciliación
de todas las contradicciones. El hombre regresa, por decir
La embriaguez misma es la absolutización, así, a su inocencia original. El tiempo se detiene, sin cesar de
el desencadenamiento, la ascensión libre hacia el afuera fluir, como una fuente que cae interminablemente sobre sí
del mundo. Es el goce: la identidad en el abandonarse al misma, de modo que ascenso y caída se funden en un solo
empuje que desata lo idéntico, el cuerpo resumido a su movimiento.
espasmo, a un suspiro o un grito arrancados, Octavio Paz
exclamación entre lágrima y lava.
Jean-Luc Nancy Si las puertas de la percepción quedaran
depuradas, todo aparecería a los hombres tal cual es: infinito.
Sólo el latido al unísono del sexo William Blake
y del corazón puede crear el éxtasis.
Anaïs Nin Sólo los espíritus agrietados poseen aberturas al más allá.
Emil Cioran
Beber es algo emocional. Te sacude frente a la
estandarización de la vida de todos los días, te lleva fuera Aquel, pues, que sin la locura de las musas acude a las
de eso que es lo mismo siempre. Tira de tu cuerpo y de tu puertas de la poesía, persuadido de que, como por arte, va
mente y los arroja contra la pared. Tengo la impresión de a hacerse un verdadero poeta, lo será imperfecto, y la obra
que beber es una forma del suicido en la que se te permite que sea capaz de crear, estando en su sano juicio, quedará
regresar a la vida y comenzar de nuevo al día siguiente. Es eclipsada por la de los inspirados y posesos.
como matarte a ti mismo y después renacer. Platón
Charles Bukowski
EBRIEDA DES
H
ay momentos en la vida humana en que el piso y el horizonte no se mantienen con la estabilidad acostumbrada, no
por algún movimiento telúrico, ni por el oleaje del distante mar, sino por un movimiento intensivo que nos lleva a
experimentar el entorno y hasta nuestros pensamientos y sentimientos de otra manera, acaso, por momentos, más
claramente. A esos momentos de embriaguez, sin importar el origen que puedan tener –la poesía, el amor, el entusiasmo
o cualquier substancia–, hemos dedicado este número de Palabrijes, el placer de la lengua, para beberlos, acariciarlos y cantarlos, y,
¿por qué no?, incluso hasta sufrirlos. Lengüetrazos, como es costumbre, explora la experiencia literaria en su marginalidad, pero
esta vez lo hace desde las intensidades de tres escritores por cuya obra se desborda el oleaje etílico. Hablar desde esa otra claridad
de la embriaguez ha sido prolífico, y agradecemos las múltiples participaciones de la comunidad universitaria y literaria para
construir este número vinoso, poético, alterado, lúcido, en el que te invitamos a brindar por los libros, la música y las palabras.

Dioniso: delirio extático y embriaguez Máquinas ebrias. Filosofía para Llegó borracho el borracho
Bily López robots, lección núm. 74873: (Siete tesis josealfredojimenezianas
La ebriedad en las máquinas frente al sinsentido de la vida)
Embriáguese (Enivrez-vous) Stefanía Acevedo y Mario Morales Zoé Joyeux
Charles Baudelaire
Traducción de Paulette Ibarra Cash Una ruta escondida
Carmen Ros Ulises Luján Rodríguez
Más rojo bajo el sol
Elsa Cross Usted es víctima de este Consejos para beber un buen mezcal
pensamiento abstracto (y no caer en el intento)
Mi colección EC @Ladurie_ Alejandra Rivera
David Huerta
La sidra del conocimiento Ebriemínimos
Flechados por Baco. Tras cinco ebrios y el poder de su embriaguez César Abraham Navarrete Vázquez
y embriagantes escritores Perla Delgado
Xóchitl Albertina Quezada Rodríguez Poemas
Si la vida fuera una cerveza... Valeria Espinosa
Erato ¡me la tomaría en serio!
Brenda Castillo Mercurio Quintero Conceptos básicos para
una filosofía psicotrópica
El ritmo de la noche en Anónimos Osiris González
«La muchacha ebria» Dafne González Heredia
Lázaro Tello Pedró Jugando con ninfas
Ciudad, éxtasis y ensoñación. Jacqueline Espíndola
La muchacha ebria Formas psicoactivas de ciudadanía
Efraín Huerta Rafael Ángel Gómez Choreño Una hebra
Karla Montalvo
Borracho Cronírica: instrucciones para
Valentín Arcadio embriagar(se) a la tierra La cocinera
Jatziri López Mercado Adriana Azucena Rodríguez
Carne que se desborda
César López La ebriedad nómada Embriaguez líquida
Felipe Vázquez Alejandro Montes

Palabrigrama
Elia Sánchez

Universidad Autónoma de la Ciudad de México


Rector: Hugo Aboites Coordinación Académica: Micaela Rosalinda Cruz Coordinación de Difusión Cultural y Extensión Universitaria: Koulsy Lamko Jefe de publicaciones: Felipe Vázquez
Palabrijes. El placer de la lengua Dirección: Maya López Coordinación Editorial: Bily López Consejo Editorial (profesores y estudiantes): Bily López, Pablo Gaete, Maya López, Susy Rodrí-
guez, Jezreel Salazar, Evelia Arteaga, Elia Sánchez, Gonzalo Chávez, Eduardo García, Lázaro Tello y Evelin Fuentes Corrección de originales: Samanda Espitia y Miguel Ángel Rocha Servicio Social: Jorge Córdova
Dirección de Arte: Leonel Sagahón, Laboratorio de Comunicación Gráfica uacm Producción gráfica y diseño: Benito López, Revistas Universitarias de Divulgación (rudi) Ilustraciones: Marco Antonio Villavazo
Sánchez y Mario Hernández García Diseño de Lengüetrazos: Blanca Anahí Medel Difusión y distribución: rudi
PALABRIJES. EL PLACER DE LA LENGUA, año 8, núm. 13, enero-junio 2015, es una publicación semestral de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. García Diego 168, col. Doctores, del. Cuauhtémoc,
c. p. 06720, México D. F., teléfono 5850-1901 exts. 14340 y 14117. Editor responsable: Elia Sánchez, elia_sanchez@[Link], palabrijesuacm@[Link]. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo del Título, núm. 04-
2011-082311475600-102, otorgada por el Instituto Nacional del Derecho de Autor de la Secretaría de Educación Pública. Certificado de licitud de título y contenido, núm. 15443 expedido por la Comisión Calificadora de
Publicaciones y Revistas Ilustradas de la Secretaría de Gobernación. issn: 2007-8285. Impreso en San Lorenzo 290, col. Del Valle, del. Benito Juárez, c. p. 03100, México D. F. Este número se terminó de imprimir el 15 de
diciembre de 2015. Tiraje: 7000 ejemplares. Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura editorial de la revista. El contenido de esta publicación puede ser reproducido siempre
y cuando se citen la fuente y el autor.

PA L A B R I J E S 1 3 • E N E R O - J U N I O 2 0 1 5
Dioniso:
delirio extático
y embriaguez

Bily López

La embriaguez no emerge en la aridez de la bebida, sino en la posesión maniática


de los dioses. Aquí un texto sobre el dios griego responsable de los delirios,
los excesos y las lujurias: la potencia de la vida.

I
(invocación)
II
(el mythos)

C
ae la noche. Aquí no cabe la luz, esa luz de la Dioniso, el de poderoso bramido, nace primero de su madre
razón que calcula, mide y pesa. Aquí no hay yo, y luego de su padre.2 Es la época del florecimiento, de la
ni pensamiento que lo fundamente. No hay de- primavera, de la fertilidad y la sobreabundancia. Es el día
beres ni imperativos, ni finalidad alguna. Aquí no entra que emerge en medio de la noche, sin abandonarla nunca.
la mesura, el control ni la hipocresía. Aquí gobierna el Despunta el alba y los primeros rayos del sol anuncian
caos, se pone en juego la vida y se explora el delirio; se la exhuberancia de las plantas de la vid que ofrecen sus
rompen los límites y se liberan las pasiones, los fluidos, frutos maduros listos para aprovecharse. Ninfas desbor-
y todo eso que la gente se esfuerza por ocultar de la dantes las bañan, las protegen, y en su seno el pequeño
existencia. Aquí se es temerario. Aquí nace lo oculto, y salvaje Dioniso juega y se divierte entre la sensualidad,
lo potente, lo innombrable. Aquí no hay límites ni la fertilidad y la inocencia de la naturaleza, su fiel y eterna
formas ni virtudes. Aquí se es, y punto. compañera. Entre hiedras, higueras, viñedos y piñas de
«Es de noche: sólo ahora se despiertan todas pino,3 el pequeño dios niño aprehende el inmenso poder
las canciones de los amantes. Y también mi alma de la salvaje y seductora physis.4
es la canción de un amante».1 Mi alma —esa que no es Como férrea protectora del hogar, la familia y sus
mía sino de todos, de todo, esa alma que no tiene lími- leyes, Hera persigue al pequeño bastardo de manera
tes pues está fundida con la totalidad— arde ante la casi permanente; lo enloquece, lo manda despedazar,
presencia del dios, se eleva, se ilumina, se pierde en lo vuelve a enloquecer; pero el pequeño bribón, aliado
la luminosidad de la noche. Aquí, en esta oscuridad tanto de lo natural (Rea), como de lo artificioso (Hermes)
sagrada, terminan las ilusiones y se inicia la vida en y lo poderoso (Zeus), encuentra siempre las maneras
la embriaguez, en la verdad: ha nacido el dios. de salir avante.5
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El viejo Sileno —mitad ser humano, mitad macho mente. Acompañado por arrebatadas, furiosas y sensuales
cabrío— preñado de sabiduría enseña al risueño dios el ménades,6 así como de ínclitos, concupiscentes y luju-
cultivo de la planta que, en adelante, será la encargada riosos sátiros,7 el dios y su cortejo recorren los sende-
de brindar felicidad a los hombres: la vid. El preclaro y ros de la noche asaltando a los indefensos seres humanos
anciano sátiro le enseña a cosechar lo que a la postre se que sucumben a su embriaguez. Sus víctimas son varias:
convierte en un regalo para la humanidad, y un vehículo Lucurgo, Penteo, Preto, quizá nosotros en cualquier mo-
para la convivencia directa con el dios —quien enseña a mento. Pero, de entre todas ellas, nadie más notable que
Icario los secretos de la viticultura en agradecimiento por Ariadna y Teseo,8 a quienes asalta y arranca el secreto de
su buena hospitalidad—. la vitalidad helena.
Dioniso, ahora, conserva la risa infantil y se viste de Al final, Dioniso, hijo bastardo de Zeus, es reconocido
lujuria, de potencia, de terror y temeridad, de ansia des- como inmortal y asciende al Olimpo junto con su compa-
garrada por la vida en su completitud, por cara que sea. ñera, potencia y posibilidad: Ariadna. Está, entonces, en
Además de risueño es, también, el enloquecido Dioniso. el lugar que le corresponde: la inmortalidad.
Su morada por excelencia es la noche en la que gusta
de asaltar y exigir reconocimiento a los impíos, a los que no
lo reconocen, a los que lo niegan, a los que lo prohíben; pe-
ro también gusta de agasajar a sus fieles a quienes endulza
III
(exégesis)
con mieles embriagantes y maniáticos entusiasmos; su morada
es la noche llena de luz, cegadora para quien no acostumbra La existencia e inmortalidad de los dioses no depen-
cobijarse en ella, y clarificante para quien la venera piadosa- de de la historia, ni de una fábula, ni de un decreto,
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sino de una forma de experimentar el mundo. Se trata Es en este sentido que podemos comprender el
de una experiencia que se abre a lo otro, a lo externo, nacimiento y el influjo de Dioniso entre nosotros. Este
a lo que en apariencia es ajeno pero que en realidad dios, ambiguo por excelencia,13 nace en la experiencia
es propio. Para concebir un dios es necesario primero y el reconocimiento de lo ilimitado, de lo que nos des-
que seamos puestos en una experiencia que nos saque borda, de la otredad que en lo cotidiano nos es ajeno
de nosotros mismos hundiéndonos en nosotros mismos, pero que en estado dionisíaco nos abraza y penetra.
que nos descoloque, que nos estremezca, que nos lleve Dioniso adviene en la embriaguez, sí, en la del vino
más allá de la cotidiana aridez. Esa primera experiencia —pues es su regalo—, pero no en la estupidez ni en la
de rebasamiento infunde en nosotros el sentimiento de estulticia ni en la dejadez de la embriaguez indolente
lo sagrado,9 un delirante y primigenio estado de perse- y enajenada. La embriaguez dionisiaca es una embria-
cución por parte de la realidad que nos arroja hacia ella guez ritual, vinculante, desestructurante. El vino, cuando
misma, es decir, fuera de nosotros y hacia lo profundo del se liba en honor del risueño y terrible dios, se convierte
existir. Lo sagrado es un acoso, un delirio apremiante, un en lucidez, en actividad, en hieromanía14 que invade y de
sentimiento que emana del misterioso fondo de la vida la que no es posible desprenderse. Es un contagio, una
en su totalidad y que, bien visto, posibilita la existen- plaga. Beber no sólo es beber, no sólo es olvidarse de
cia desde sus más recónditas profundidades, pues está los problemas, no sólo es beber porque es viernes. No es
en la base de toda comprensión. Una vez puestos fuera, ninguna estupidez. Beber dionisiacamente es descubrir
en lo sagrado, es decir, en ex-stasis, lo divino10 adviene lo que está detrás del misterio de lo cotidiano, es mi-
bajo el influjo específico de cada fuerza que nos habita, rar por donde nunca lo hacemos y descubrir una nueva
nos habla y nos llena, aparece en una región del trance lubricidad, una nueva alegría o una nueva fatalidad,
de lo sagrado como una pregunta, una certeza o un senti- acaso el sinsentido del mundo.
miento de dirección específica. Un dios nace cuando una La experiencia de lo dionisiaco es siempre multí-
experiencia nos rebasa, y pervive cuando lo reconocemos voca, plural, riesgosa y vivificante, temeraria. Por una
ahí, en ese instante que nos interpela y nos abisma, ya sea parte están el goce, el placer, el desenfrene, la lujuria
por dolor o placer, por miseria o por gracia, por alegría y la lubricidad, el resquebrajamiento de todo límite y
o por rabia. El delirio primigenio de lo sagrado adquie- la alegría que esto conlleva; es decir, están la danza, el
re forma en lo divino, deja de ser un acoso ignoto y canto, las percusiones, la flauta, el vino derramándose
adquiere nombre, características e incluso finalidades y la sexualidad desbordada: la bacanal. Sin embargo,
y exigencias; es decir, se convierte en manía.11 aparejado a ello está siempre, a un paso, el poder fúrico
Así, Afrodita nace en la experiencia extática del dios, el despedazamiento, la locura y la hybris,15 el
de la belleza, esa belleza que nos saca del marasmo exceso y la sinrazón, el descubrir llana y sencillamente
y que hace que los goznes del mundo se disloquen y que lo más conveniente para el ser humano es «no ser,
generen armonías nunca antes conocidas, vistas, o ser nada», y que después de eso lo mejor es «morir
siquiera imaginadas; armonías lúbricas, deseantes, pronto».16 Lo dionisiaco, para decirlo pronto, implica la
bellas, afrodisiacas. Poseidón nace ante el arrobamiento inmersión en la vida tal cual es, con todas sus máscaras,
del poderío indefectible del mar, ante sus amenazas con todos sus horrores, sinsentidos y oscuridades, e
y su furia, pero también ante sus bendiciones, que no implica también la alegría de hacerlo, el placer de no ser
son pocas. Las Musas se aparecen en nosotros en el uno mismo y sumergirse en lo otro, con el vértigo que
delirio de la creación poética y artística, en el impulso esto conlleva. Por ello no es de extrañarse que Dioniso
de cantar y adorar al resto de las divinidades en la gran- sea el dios en cuyo honor se representaban las tragedias:
deza de su creación.12 Eros, por supuesto, aparece en el la bella representación de la fatalidad de la existencia, la
delirio o manía del enamoramiento desenfrenado, en trágica verdad inseparable del goce artístico.17
el afán de unirse con otro y ser uno mismo, de generar
algo más, de dar a luz, de buscar implacablemente la
sobreabundancia. Perséfone aparece entre nosotros cada
primavera, hace florecer la tierra, y vuelve al inframundo
IV
(bandera, lanza, escudo, alegría)
dejándonos el portentoso regalo de su fertilidad. Helios
nos circunda todos los días, y Asclepio aparece en noso- Para los occidentales —hijos de la modernidad, he-
tros cada que sanamos de una enfermedad. Así podría- rederos de las más pálidas y descafeinadas luces de la
mos enumerar a cada divinidad, y verificar su inmortalidad Ilustración— los dioses son mitos, es decir, fábulas,
en la sagrada experiencia de su eterna existencia en la creencias ingenuas, mentiras. En la imagen científica
temporalidad nuestra. y técnica del mundo contemporáneo, los únicos dioses
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en los que se cree son la verdad, la historia, el progreso, a inventarse de las formas que sean necesarias.20 Hay
el yo, la ciencia, el capital o cualquier cosa que funda- muchas maneras de hacerlo. Un posible renacimiento
mente, tal y como ha funcionado en Occidente el dios se encuentra en el mythos,21 en la palabra significante,
judeocristiano, garante del orden y el sentido. Sin em- poética, alumbradora de mundos, creadora de realidades.
bargo, al haberlo hecho así la experiencia se ha reducido Cuando los griegos sintieron la zoé22 experimentaron
al cálculo, a la medida, a la precisión y a la mesura. La a Dioniso23 y crearon sus respectivos relatos (mythoi):
realidad es sólo utilizable, aprovechable, predecible, la vida como totalidad, carente de finalidad, inocente,
tecnificable. La vida gira en torno a los seres humanos, absurda, inmensamente potente, placentera y terrible
trátese de la humanidad o la individualidad. Se ha can- simultáneamente. En la Grecia antigua, el ser humano
celado el mundo, se ha vuelto cosa, utensilio, producto. no era el centro de la creación, pues se experimentaba a
El yo, el ego, el sujeto, el alma, o como se le quiera decir, lo otro en toda su potencia, en su fuerza, en su vida. El
se ha erigido como el supremo gobernante entre lo ente vino era el agente predilecto para lograr esta comunión
por la simple y sencilla razón de que ha creído que su con el todo. Ahí persisto. Ahí resisto. Desde ahí rezo
logos, su razón, puede gobernar el mundo e imponerse e invoco y me sustraigo del tiempo, hundiéndome en
sobre todo lo demás. La pobreza de la experiencia ha él, entregado a la vida dionisiaca, en «lo más íntimo de
cercenado la existencia. La vida se ha quebrado. Ya su potencia, la que hace saltar, la que hace brotar. […]
no hay dioses, ni delirios, ni experiencias extáticas, la “potencia” de un humor vital que saca de sí mismo
ya no hay ninfas en el bosque ni nereidas en los mares. y sólo de sí mismo su capacidad para liberar su ener-
Las miserables pretensiones de control de la existencia gía, de golpe, con una violencia volcánica. […] corazón
han construido la civilización agonizante que persiste embriagado de sangre: un mismo modo de acción».24
en su miseria. Sobra decir que se vive en la ignominia. Mientras el mundo se destruye a sí mismo, mien-
«¡Dios ha muerto! […] ¡Y nosotros lo hemos matado!»18 tras la gente cree que es libre, racional y autónoma,
Y justo por ello, justo porque Dios ha muerto —y y mientras destruye a sus prójimos y a su mundo por-
el ser humano con él—19 es preciso volver a nacer, volver que en realidad los experimenta como ajenos, como
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utilizables, pues se piensan desde la individualidad y y alabar toda esa magnificencia. Y le rogaron que engendrara a las Musas»
(Walter F. Otto. Teofanía. El espíritu de la antigua religión griega, p. 41).
la separación, yo le ofrezco mis libaciones al dios, ese
13 Cf., Walter F. Otto. Dionisio. Mito y culto, p. 43-53.
dios niño tan sonriente como terrible que me enseña 14 Es decir, locura sagrada.
que somos todojunto, y que de vez en vez me permite 15 Es decir, el exceso, la transgresión o la desmesura.
contemplar la más absurda miseria de la existencia, 16 «Una vieja leyenda cuenta que durante mucho tiempo el rey Midas había
intentado cazar en el bosque al sabio Sileno, acompañante de Dioniso,
al tiempo que me desparrama en placeres lúbricos y sin poder cogerlo. Cuando por fin cayó en sus manos, el rey pregunta
existenciales a veces insospechados. qué es lo mejor y más preferible para el hombre. Rígido e inmóvil calla
el demón; hasta que, forzado por el rey, acaba prorrumpiendo en estas

V
palabras, en medio de una risa estridente: “Estirpe miserable de un día,
hijos del azar y la fatiga, ¿por qué me fuerzas a decirte lo que para ti
sería muy ventajoso no oír? Lo mejor de todo es totalmente inalcanzable
(oración) para ti: no haber nacido, no ser, ser nada. Y lo mejor en segundo lugar es pa-
ra ti —morir pronto.”» (Friedrich Nietzsche. El nacimiento de la tragedia,
p. 54; Cf., Apolodoro. Biblioteca mitológica, ii, 6, 3).
Señor dos veces nacido, risueño, furioso: que la vida 17 Para abundar en esta tesis, que implica la convivencia de Dioniso con
fluya, que no se detenga, que sea como deba ser, con Apolo, véase Friedrich Nietzsche. El nacimiento de la tragedia.
orden y sin telos, y que, con mi ayuda, me arrastre 18 Friedrich Nietzsche. «§125», en La ciencia jovial «La gaya scienza». Nietzsche
se refiere, por supuesto, al dios judeocristiano y su papel de fundamento.
con ella, embriagado. ¡Evohé!25 19 Cf., Michel Foucault. Las palabras y las cosas, p. 373-375.
20 «El hombre es una extraña criatura que no tiene bastante con nacer una
sola vez: necesita ser reengendrado» (María Zambrano. La agonía de
Europa, p. 45).
21 Al decir mythos no digo mito. La primera es la palabra griega para decir
1 Friedrich Nietzsche. «La canción de la noche», en Así habló Zaratustra.
palabra, relato, narración, y en ella hay verdad, significado, vida, puebla
2 El pequeño es hijo de Zeus, inmortal, y Sémele, mortal; es decir, es hijo
la experiencia y dota de sentido la existencia; la segunda es la castellani-
ilegítimo. Por ello la esposa de Zeus, Hera, instiga a Sémele para que exija
zación de la palabra griega, a la cual le hemos dado el sentido de cuento,
a Zeus que se aparezca bajo su verdadera forma; cuando Zeus cumple
fábula, o mentira.
el deseo a Sémele, ella, embarazada, cae fulminada sin vida al no poder
22 Zoé: vida inmortal, inagotable; no la vida de cada individuo, ésta es bíos,
soportar la divina visión, pero su inmortal amante logra rescatar al pequeño
sino la vida que no se acaba, que perdura incluso más allá de la muerte
Dioniso y lo cose a su muslo para que termine su gestación.
de los individuos.
3 Todos estos elementos son típicos en las representaciones del dios.
23 Cf., Karl Kerenyi. Dionisios. Raíz de la vida indestructible, p. 50-73.
4 La physis era para los griegos antiguos, simultáneamente, origen, natu-
24 Marcel Detienne. Dioniso a cielo abierto. Los mitos del dios griego del
raleza, así como fuerza o disposición natural de las cosas.
desenfreno, p. 127.
5 El nacimiento mismo del dios atenta contra ese orden que Hera resguar-
25 Los textos griegos que mayormente han influido la reconstrucción de lo
da, por ello trata de impedir su nacimiento y lo persigue insistente pero
dionisiaco en este texto, y a los cuales se puede recurrir en primera instancia
infructuosamente.
para ampliar lo aquí esbozado son: Homero, Himnos homéricos; Homero,
6 Las ménades son mujeres que personifican las fuerzas salvajes de la natu-
Ilíada; Eurípides, Bacantes; Hesíodo, Teogonía; Pausanias, Descripción de
raleza, son orgiásticas y tienen un cierto poder sobre las fieras. Ataviadas
Grecia; Plutarco, Vidas paralelas.
con hiedra, danzan y beben en honor al dios.
7 Los sátiros son manifestaciones de un culto muy antiguo a la naturaleza,
Bibliografía
habitan los bosques y las montañas; son personificados siempre como
Apolodoro. Biblioteca mitológica. Madrid, Alianza, 1993.
mitad ser humano y mitad animal (generalmente cabras o caballos,
Detienne, Marcel. Dioniso a cielo abierto. Los mitos del dios griego del desenfreno.
pero que andan en dos patas, a diferencia de los centauros, que andan
Barcelona, Gedisa, 2003.
en cuatro). Participan en el cortejo dionisiaco, junto con las ménades,
Eurípides. «Bacantes», en Tragedias, vol. iii, Madrid, Gredos, 2000.
bailando, bebiendo y tocando la flauta.
Foucault, Michel. Las palabras y las cosas. México, Siglo xxi, 2001.
8 Teseo, héroe ático por excelencia, viajó a Creta para asesinar al Minotauro
Hesíodo. Teogonía. Trabajos y días. Madrid, Gredos, 2000.
y liberar a Atenas de un sangriento tributo. Al acabar con el monstruo,
Homero. Himnos homéricos. Madrid, Gredos, 2009.
se casó con Ariadna, hermana del Minotauro, y en su regreso a Atenas
_________. Ilíada. Madrid, Gredos, 2000.
pararon en Naxos, en donde Ariadna fue raptada por Dioniso. (Cf., Plutarco.
Kerenyi, Karl. Dionisios. Raíz de la vida indestructible. Barcelona, Herder, 1994.
«Teseo, 20, 1-2» en Vidas paralelas, vol. i; y Pausanias. Descripción de Grecia,
Nietzsche, Friedrich. Así habló Zaratustra. Madrid, Alianza, 2000.
vol. i, libro i, 20, 3-4,)
_________. La ciencia jovial «La gaya scienza». Caracas, Monte Ávila, 1999.
9 Cf., María Zambrano. El hombre y lo divino, p. 27-65.
Otto, Walter F. Dionisio. Mito y culto. Madrid, Siruela, 2006.
10 Cf., Id.
Pausanias. Descripción de Grecia. Madrid, Gredos, 2009.
11 La manía —palabra griega— se ha traducido a nuestra lengua como
Plutarco. Vidas paralelas. Madrid, Gredos, 2000.
locura, pero hay que aclarar que la manía, en la Grecia antigua, tenía
Zambrano, María. El hombre y lo divino. México, fce, 2005.
una connotación divina, de posesión de la divinidad; estar maniático o
_________. La agonía de Europa. Madrid, Mondadori, 1988.
enloquecido es estar poseído por algún dios.
12 Se cuenta que «Zeus, consumada la recreación del mundo, preguntó a los
dioses, sumidos en silenciosa admiración, si faltaba algo para que fuese
Bily, sátiro danzarín y malicioso, ofrece libaciones a Dioniso en búsqueda de nuevas expe-
perfecto. Y le respondieron que algo faltaba: una voz divina para pregonar
riencias, más allá de la filosofía y la literatura, más allá de todo pensamiento.

6 PA L A B R I J E S 13 • E N E R O - J U N I O 2015
Embriaguese
(Enivrez-vous)
Charles Baudelaire

Traducción de Paulette Ibarra

H
ay que estar siempre ebrio. Eso es todo y lo más importante. Para no sentir que el
terrible peso del tiempo quiebra sus hombros y lo doblega hasta el suelo, embriá-
guese sin fin.
Pero, ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, como usted guste, pero ¡embriáguese!
Y si alguna vez despierta de esa embriaguez en las escalinatas de un palacio o recostado
sobre la verde hierba de una cuneta, pregúntele al viento, a la ola, a la estrella, al ave o al reloj;
a todo aquello que huye, que gime, a todo lo que rueda, que canta y que habla, pregunte usted
la hora. Y el viento, la ola, la estrella, el ave y el reloj le responderán: ¡es la hora de embriagarse!
Para no ser mártires esclavos del tiempo, embriáguese; embriáguese siempre y sin cesar. De
vino, de poesía o de virtud, como a usted mejor le plazca, pero embriáguese.

Paulette es una apasionada de las lenguas, la caligrafía y la cocina; enseña francés en la


uacm y se aventura con frecuencia en nuevas empresas.

PA L A B R I J E S 1 3 • E N E R O - J U N I O 2 0 1 5 7
*

Elsa Cross

El vino Ditirambos
(6)
Basta una palabra,
un giro del deseo Vestido del abismo,
para traer de pronto desprendes de tu paso
toda esa ebriedad. al ser nombrado
Vino que se decanta en gotas lentísimas. tu brillo más oscuro.
Néctar– Ebrio,
más sutil que el éter más que ese fondo,
desciende al corazón Terso,
y allí más que la noche en que me envuelves.
el sortilegio. Oh Tenebroso,
oh Tremendo,
Ebrios de Dios mis ojos. allí te escondes.
Ebrias mis manos. Cuando despiertas nada queda.

Llenar la copa hasta los bordes, dicen. Y yo estoy entre mi sueño


y tu despertar.
Tu rostro en todas partes, Voy de mi aliento a tu párpado,
tu mirada embriagada. estoy en juego
–como las cosas otras
que aniquilas
cuando abres los ojos.

8 PA L A B R I J E S 13 • E N E R O - J U N I O 2015
Bacantes Una pausa se abrió
(xiii) absorbiéndonos de pronto en el silencio.
El mundo se detuvo en el centro de un eje.
Intoxicados, Aspas de fuego en torno.
con la mirada puesta en otra parte, Sólo ascenso,
oh veleidosos, desnudez.
propiciando los manes de otra estirpe Diez brazos de tu tronco portando flamas.
nos saciamos de belleza. Tu frente como sol.
Ebrios, Rayos girando.
oíamos con el cuerpo, Danzas,
dictábamos modulaciones extrañas, y en torno no hay sino cenizas.
disonancias. Yo misma me vuelvo de ceniza,
Una gota caía danzo, desaparezco.
filtrada entre la piedra, Y de tu cuerpo prendida,
honrando al dios desconocido. traspasada,
Desde allí mirábamos el mundo, hueca como una caña,
una puerta custodiada por leones, soy el lecho de un río,
una torre cónica abierta al infinito, fuerza que se despliega como ala,
y la gota que cae, un hilo de azogue,
pulsando nuestros cuerpos, un hálito.
vibración de sistros. Giramos en lo alto.
Un mar girando batido por el fuego. Circulación de luz.
Veneno azul a mi garganta. No hay aliento.
Y la gota horadando la imagen de mi dios, Volamos en el silencio,
llenando los sentidos con su música. en el vacío abierto.
Estamos dentro del relámpago.

* Estos poemas fueron extraídos del libro de Elsa Cross Más Elsa es poeta, traductora literaria y ensayista; es profesora en la Facultad de Filosofía
rojo bajo el sol. Poemas sobre el vino, publicado por Vaso Roto / y Letras de la unam, y forma parte del Sistema Nacional de Creadores de Arte.
conaculta, en el año 2014.

PA L A B R I J E S 1 3 • E N E R O - J U N I O 2 0 1 5 9
Mi coleccion

David Huerta

El domingo 20 de octubre de 1996, en el suplemento literario del diario La Jornada,


apareció este homenaje a Elsa Cross, escrito por David Huerta; en esa época
el suplemento La Jornada Semanal era dirigido por Juan Villoro. El texto había
sido leído en una reunión para celebrar los 50 años de edad de la poeta.
Con motivo de la aparición del libro de poemas de Elsa Cross titulado Más rojo bajo
el sol. Poemas sobre el vino, con el sello editorial de Vaso Roto, publicamos aquí
de nuevo el texto de Huerta, colaborador de Palabrijes y profesor de la uacm
desde 2005. El libro Más rojo bajo el sol es una antología de poemas
crossianos sobre el vino.

O
frezco una serie de snapshots grabados en la ciones persianas de Jorge Zalamea. No todas son de
memoria. Lo hago para que seamos capaces de primera mano, pero a ninguna le falta lo que, según
estar juntos, de seguir estando juntos en medio yo, se necesita para que sigamos recordándolas. En
de la confusión general, en medio de la desintegración de los últimos cinco años, he juntado esta colección de
las vidas y del sangriento nihilismo que por todos lados imágenes de Elsa Cross:
nos proponen los mercachifles, los poderosos de la
política y los violentos. • Elsa al pie del volcán de Antigua en Guatemala,
Estas fotografías de la memoria llegan a las palabras entre los magníficos edificios del siglo xvi.
—toman la sustancia de las palabras— gracias a cier- • Elsa en el Kurhotel de Schlangenbad, en las
tos procedimientos que informan la amorosa y amistosa estribaciones de la Selva Negra, en un paisaje
conversación en que se cifra lo mejor de la literatura, alemán sin la menor duda.
esa resistente expresión del devenir: las enumeraciones • Elsa en Fráncfort, en plena lectura en voz alta de
heteróclitas de Borges; los inventarios de oficios, vías y sus poemas ante un público, también indudable-
maneras de Saint-John Perse; las listas de Georges Perec. mente alemán, que así rozaba lo numinoso, como
Estas fotografías han sido conseguidas «en la aprendimos a decir gracias a un libro de Rudolf
estimación», como aprendimos a decir en las traduc- Otto hace más de treinta largos y tormentosos años.
10 PA L A B R I J E S 13 • E N E R O - J U N I O 2015
• Elsa con sus alumnos poetas junto a una mesa • Elsa en plena meditación en un ashram de la
de madera, debajo de los árboles copudos que India, en Ganéshpuri, junto a un baniano, bajo
vibraban con una inquietud hipnótica. la sombra de los follajes y los cielos sagrados.
• Elsa de visita, en 1994, en un hospital de París • Elsa en plena meditación en un ashram del Alto
del bulevar Port Royal para conocer a su recién Valle Metafísico.
nacido sobrino Pablo Antoine. • Elsa junto a la fuente de Polifemo en los jardi-
• Elsa atormentada por los errores de sus amigos nes de Luxemburgo y en plena contemplación
y dispuesta a no cerrar los ojos, a pesar de todo. del agua tersa e inclinada.
• Elsa y sus grandes ojos, una vez más, ilumina- • Elsa detrás de su escritorio en la Casa del Poeta.
dos de lejanía e íntimos resplandores. • Elsa un poco despeinada en las inmediaciones
• Elsa en una fotografía del periódico El Uni- del Parque Gramercy de Nueva York.
versal y en otra fotografía de La Jornada, hace • Elsa en el momento de dedicar uno de sus libros
apenas unos días, fotografías ante las cuales de poesía, con una expresión en el rostro que
alguien tiene que exclamar, como ya ha sucedi- para mí fue, desde entonces, el emblema de una
do: «A esta persona yo sí le compraría un coche formidable «conquista de la inmanencia» y me
usado». reveló su talante nietzscheano para siempre.
• Elsa en Boulder, Colorado, al pie de unas mon- • Elsa regañando, sin levantar la voz, para mi
tañas espinosas y rodeada de los outsiders, los eterno asombro, en un despliegue de carácter
desafiliados de las praderas, carreteras y gran- fuerte, a un inepto productor de la televisión
des ciudades de los Estados Unidos. guatemalteca.
• Elsa en un jardín del Instituto Naropa, no le- • Elsa bajo la mirada complacida y gozosa de
jos de la biblioteca Allen Ginsberg, rumbo a la Octavio Paz en San Ángel y la voz de éste di-
Tienda Nómada. ciendo, inolvidablemente, «qué bien lee sus
• Elsa, viajerísima, en el aeropuerto de la Ciu- poemas esta muchacha».
dad de México después de un giro poético por • Elsa ilesa, indemne, en medio de un montón
Michoacán y a punto de abordar un jet que la francamente pernicioso de poetas y narradores
llevará a otro país. mexicanos, en un pueblito de la Vieja Europa.
• Elsa en su casa de la calle Milton con un sitar en • Elsa en una tienda de discos, desconcertada
la mano. por tantas maravillas, pero dispuesta a salir de
• Elsa con su hija Cecilia en la cocina de su casa ahí con un asteroide musical.
en la calle Milton. • Elsa explicándome pacientemente las relaciones
• Elsa con un libro sobre Hildegarda de Bingen a entre los tuaregs y la poesía de Saint-John Perse.
bordo de un avión de Continental Airlines. • Elsa en Manhattan entre dos grandulones,
• Elsa, exhausta, entre las estanterías de la libre- Brian Nissen y Eliot Weinberger, y mucho más
ría Tattered Cover de Denver, con un montón alta que ellos.
de gruesos volúmenes sobre disciplinas, igno- • Elsa preocupada por lo que sucede en Chiapas, en
tas para mí, entre los brazos. México, en el mundo y en el cosmos en general.
• Elsa inclinada reflexivamente sobre las páginas • Elsacross the Universe.
del poeta francés Yves Bonnefoy. • Elsa cuidadosamente escribiendo y, al hacerlo,
• Elsa en el café-bar Las Hormigas en plena escucha contribuyendo a que el mundo y la humanidad
de una historia de magia en el desierto y pensan- se salven (y quien piense que exagero, como di-
do intensamente en los Cantos del Hoggar. ría Lezama Lima, «quedará preso de los desas-
• Elsa en conversación de trasmundo y metáfora tres, del demonio y de los círculos infernales»).
con Anne Waldman, en una tienda tibetana y • Elsa aquí mismo, rodeada por el cariño y la
gringa. admiración de quienes creemos todavía que
• Elsa contando chistes sobre ella misma en un la poesía tiene sentido.
autobús, en las planicies veraniegas del Norte
profundo. David es profesor de literatura en la uacm. Su novela favorita se titula Loba y su admiración
• Elsa refiriendo historias mexicanas, conmovedo- por Luis de Góngora produce una impaciencia mal disimulada y un resquemor inocultable
ras y exaltadas, de los años sesentas y setentas. entre los seguidores de Lope de Vega, Francisco de Quevedo, Guillermo Prieto y Roberto
• Elsa en plena meditación en un ashram de las Bolaño. Le gusta el cielo atardecido sobre el plantel uacemita de San Lorenzo Tezonco y ver
montañas Catskills. ganar de vez en cuando al Atlante, ahora en la división de ascenso del futbol mexicano. Ω

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Flechados
por Baco.
Tras cinco ebrios y
embriagantes escritores

Xóchitl Albertina Quezada Rodríguez

Este texto es la caza tras cinco escritores que se entregaron a la pasión etílica,
a la pasión amorosa y a la pasión literaria.

Abriré la puerta porque no puedo soñar el entrañable y alcoholizado narrador inglés Malcolm
guardo la esperanza de estar cerca del final. Lowry (1909–1957) y la irreverente poeta estadunidense
Santa Sabina Anne Sexton (1928–1974).

¡B aco, hazme dormir!, suplico en una larga


noche de insomnio. No viene, yo voy a él o
a lo que ahora queda del dios del vino de la
A Baco lo hallé en los libros de arte. Lo vi como
a todos los Dioses: a imagen y semejanza del hombre.
Niño, desnudo, regordete y con cabellos rizados, en
los fuertes brazos de Hermes, su tío, en una antigua
mitología griega, representado en viejas vasijas, agrie- escultura de Praxíteles, (Atenas, iv a.C.). Adolescente,
tadas esculturas y desdibujadas pinturas. Lo imagino hermoso y seductor, mirándome seductoramente a los
con racimos de uvas en la cabeza, ofreciéndome su cor- ojos, en la pintura de Caravaggio (Milán, 1571–1610).
nucopia del enervante fermento de su fruto. Lo tomo Maduro y serio, en un sinnúmero de vasijas y jarrones.
y apuro los tragos. Lentamente, poco a poco, suelto Y como a un obeso y decadente viejo, en un cuadro de
las amarras de la conciencia. A mis pies de plomo les Rubens (Siegen, 1577–1640).1
nacen alas, y vuelo. Cuenta el mito, parafraseando a Robert Graves,2
Ya de mañana, vuelta a la tierra, a la vida y a la que Sémele, su hermosa madre, quedó encinta del pode-
sobriedad, investigo. Este ensayo es el resultado de ir roso Zeus, pero murió antes de parirlo. Fue rescatado,
tras los presurosos pasos de Baco, de beberme sorbo a aún feto, y terminó su desarrollo en el vigoroso muslo
sorbo la historia del vino, y de embriagarme con cin- de su padre. De ahí lo del «nacido dos veces». Pasó de
co ebrios escritores: el telúrico poeta romano Cayo cuidador en cuidador: Hermes, Ino, Las Ninfas y Sile-
Valerio Catulo (87–57 a.C.), el ingenioso dramaturgo y no. Estos últimos lo iniciaron en la música, el baile y el
poeta español Félix Lope de Vega (1562–1635), el escan- vino. Está, por tanto, más que visto y leído: «Quien con
daloso poeta francés Charles Baudelaire (1821–1867), Ninfas y Silenos anda, a beber y a bailar aprende», ¿no?
12 PA L A B R I J E S 13 • E N E R O - J U N I O 2015
Desde el lejano siglo v a.C., ya se hablaba de Vivir, Lesbia, y amar. Vamos a ello
las tremendas bacanales en su honor y de sus orgiásticas Los chismes de los viejos amargados,
feligresas. Las mujeres, cuenta Eurípides en Bacantes,3 nos tienen que importar menos que nada.
subían en procesión al monte, donde bebían y bailaban […]
sin parar durante días y noches, hasta alcanzar el éxtasis Dame mil besos ya, dame cien luego, […]7
que las preparaba para la felicidad como esposas y la
fertilidad futura como madres. Seguro cantaban algo Lo cierto es que en 13 de sus 116 poemas, hace
parecido a los versos de Juan del Encina: «Más vale enardecidas menciones a Lesbia. Describe su es-
trocar placer por dolores, que estar sin amores». pléndido físico, celebra su inteligencia, la conmina a
En el «mundillo literario», ni cómo negarlo, poe- la dicha y le reclama sus traiciones. El curso completo
tas, narradores y dramaturgos de todos los tiempos y de una relación amorosa, del enamoramiento al amor
lugares, hombres y mujeres, se han entregado como correspondido y del amor traicionado a la ruptura.
enfebrecidas bacantes a una perpetua bacanal. A decir de Aunque del mismo modo, no está de más decir, hay
María Moliner, «La mujer que escribió un diccionario»,4 poemas en los que reclama amorosa y eróticamente a
acertadamente llamada por Gabriel García Márquez, Juvencio, a Lucinio, a Rufo, a Gelio. Catulo no repa-
«La ebriedad es un trastorno pasajero por haber bebi- ra, evidentemente, en orientaciones heterosexuales,
do mucho alcohol o por entregarse sin medida a una homosexuales o bisexuales, más propias de nuestro
pasión».5 Y los cinco escritores, aquí tratados, sí que se tiempo que del suyo.
entregaron a la pasión etílica, a la pasión amorosa y a A su consumo de vino se refiere apenas en unos
la pasión literaria. cuantos versos. Tomo el poema l, por ejemplo. Ahí la
Ebrios de vino, de amor y de palabras, nos embria- común juerga etílica de los mortales, que desinhibe y fra-
gan hasta hoy con sus poemas, sus dramas, sus comedias terniza a los hombres, deviene en composición poética.
y sus novelas. Para empezar, Catulo con su convulso, La censura y la autocensura se van a dormir, igual que la
antinómico, paradojal e indeleble poema lxxxv, de dos distancia entre uno y otro: «[…] jugábamos, en metros di-
telúricos versos: «Odi et amo. Quare id faciam, fortasse ferentes, / entre bromas y vino, intercambiándolos».8
requiris / Nescio, sed fieri sentio et excrucior. (Odio y amo. Del cultivo, la cosecha y el prensado de las uvas,
Por qué lo hago, preguntas acaso / No sé. Pero pienso tenemos vastas noticias en Los trabajos y los días, de
que es hecho, y me torturo)».6 Lo leo en voz alta en mi Hesíodo, viii a.C. Avanzando un poco más, en La Biblia,
mal latín y en mi mejor español, gracias a la traducción el vino fue reconocido como una de las bendiciones
de Rubén Bonifaz Nuño. que Dios da a la humanidad para «regocijar al hombre
El poeta romano, si hemos de creer en la contro- mortal» y poner su corazón de «humor alegre». Justo
vertida raíz autobiográfica de su obra, se re-clavaba las lo que necesito para entregarme a los brazos de Morfeo,
flechas de Cupido y apenas las de Baco. Se especula que una vez flechada por Baco y bendecida por Dios. En
tuvo amores y desamores con Clodia, una mujer bella, el Nuevo Testamento, por su parte, Jesús, en la última
culta, primero casada y luego viuda. En su Poema v, dice cena, comparte con sus discípulos el pan y el vino en
el sujeto lírico, ¿Catulo?, a Lesbia, ¿Clodia?: representación de su Cuerpo y de su Sangre. Sangre que
hermana, alegra y libera.
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En su recomendable saga de siete novelas sobre una cruenta batalla entre el espíritu y el cuerpo— su
Las aventuras del capitán Alatriste, dando otro salto pasión por Cristo, apenas cayó ebrio por la Nevares dijo
cuántico, Arturo Pérez Reverte muestra a Félix Lope exactamente lo contrario en sus Rimas Sacras.
de Vega, aquel prolífico escritor del Siglo de Oro, a Dejando el siglo xvi, la larga lista de escritores
quien Miguel de Cervantes Saavedra llamara «Fénix de poseídos por la «parra provechosa», flecha certera de
los ingenios» y «Monstruo de la Naturaleza», como un Baco, cunde en el xix y xx. Tomaban, los franceses,
asiduo a la taberna y a los corrales del Príncipe y de la absenta con sus hasta 89.9 grados de alcohol. Tómese
Cruz, en aquella España dueña de medio mundo y en en cuenta que la cerveza tiene 5%, el vino 15%, el
guerra con la otra mitad. pulque de 6 a 20%, el mezcal de 20 a 40% y un licor
Y con justa razón lo llamaron como lo llamaron. fuerte (vodka, tequila, coñac, ron, whisky, etc.) de 40 a
Escribió 3000 sonetos, tres novelas largas, cuatro no- 55%. Entiendo perfectamente por qué la absenta fue
velas cortas, nueve epopeyas, tres poemas didácticos, apodada mágica, diabólica y, religiosamente, «El Ha-
y varios centenares de obras teatrales. La taberna del da verde», «El Diablo verde» y «La Santa trinidad», ésta
Turco, siguiendo con el inventario, abunda Pérez Re- última por estar compuesta de tres elementos: ajenjo,
verte «[…] era una de las cuatrocientas donde podían hinojo y anís.
apagar su sed los 70,000 vecinos de Madrid».9 Así no es Charles Baudelaire, quien encabeza el provocativo
de extrañar que en «Los inventos de las cosas», Soneto movimiento de «Los Poetas Malditos», la bebió a granel.
lxxxiv, diga Lope de Vega: «Halló Baco la parra prove- En «¡Embriágate!», de sus Pequeños poemas en prosa, nos
chosa / Ceres el trigo, Glauco el hierro […]».10 conmina a embriagarnos de vino, de poesía o de virtud, de
La última estocada de Cupido, por otra parte, la lo que nos plazca. Yo, atenta a sus palabras, me embriago
recibió tras enamorarse de la joven mal casada, Marta de cada noche, tras escuchar como Macbeth una voz que me
Nevares, cuando él ya era un viejo y se había consagrado dice «[…] tú no puedes dormir, porque has asesinado el
a Dios como sacerdote. Si bien afirmaba —tras librar sueño [...] alimento el más dulce que se sirve a la mesa
14 PA L A B R I J E S 13 • E N E R O - J U N I O 2015
de la vida». Me niego al suplicio y con dosis precisa y ascendía como el humo del tren aquel día— construida
controlada de «Absolut-o» busco dormir y quizá soñar. hasta el cielo y que luego se derrumbaba y los vasos se
A Baudelaire, me entero, le deben los franceses lo volcaban y rompíanse y rodaban cuesta abajo por la
que los hispanos a Julio Cortázar, por su cuidadosa y pendiente de los Jardines del Generalife, las botellas
poética traducción de los cuentos de Edgar Allan Poe. se quebraban, botellas de oporto, tinto, blanco, bote-
Prófugo de la Facultad de Derecho, Baudelaire hace crí- llas de pernod, Oxygenée, ajenjo [...] las hermosas bo-
tica de arte y frecuenta el Barrio Latino. Ahí mantiene tellas de tequila y las ollas, ollas, ollas, los millones de
escandalosas relaciones con Sarah, una prostituta judía, ollas de hermoso mezcal… ¿Cómo podía encontrarse a
y Jeanne Duval, una hermosa joven mulata. De lo an- sí mismo, comenzar de nuevo, cuando, en algún lugar,
terior da fiel cuenta en Las flores del mal, poema xxxii: tal vez en una de aquellas botellas rotas o perdidas,
en una de esas copas, se hallaba para siempre la clave
Una noche que estaba junto a una horrible judía, solitaria de su identidad?14
como a la vera de un cadáver tendido,
me dediqué a pensar, cerca de aquel cuerpo vendido, Ebrio, Lowry anduvo y desanduvo las estrechas
en la triste belleza de la que mi deseo se priva.11 calles que suben y bajan de Cuernavaca (Quauhnáhuac)
y las mitificó en su extraordinaria novela. Tanto que sus
Con la publicación de dicho poemario, se acaba acólitos lectores hacen recorridos etílico-literarios en
de desatar la violenta polémica en torno a su persona, busca del Farolito, el Parián, la Cervecería xx, el Salón
pues oscilaba entre lo sublime y lo diabólico, lo elevado Ofelia, la Terminal Cantina El Bosque. Nada hay: cafe-
y lo grosero, lo vital y el aburrimiento angustioso (el terías, boutiques, hoteles, supermercados.
spleen) de la vida urbana. A esta obra le siguieron Los
paraísos artificiales (1860), Pequeños poemas en prosa o Qué belleza puede compararse con la de una cantina
Spleen de París (1862) y Los despojos (1866). En otra de en las primeras horas de la mañana… porque ni las
sus «flores del mal», Baudelaire hace hablar a la cautiva mismas puertas del cielo que se abrieran de par en par
«parra provechosa»: para recibirme podrían llenarme de un gozo celestial tan
complejo y desesperanzado como el que me produce la
Una noche, el alma del vino cantó en la botella: persiana de hierro que se enrolla con estruendo, como
¡Hombre, hacia ti elevo, ¡oh! querido desheredado, el que me dan las puertas sin candado que giran en sus
bajo mi prisión de vidrio y mis lacres bermejos goznes para admitir a aquellos cuyas almas se estreme-
una canción de luz y fraternidad!12 cen con las bebidas que llevan con mano trémula hasta
sus labios. Todos los misterios, todas las esperanzas,
La revista Life,13 ya en el siglo xx, atenta a la lógica todos los desengaños, sí, todos los desastres existen
de su tiempo, dedica uno de sus números a un intere- aquí detrás de estas puertas que se mecen.15
sante reportaje fotográfico sobre los literatos famosos,
alcohólicos y adictos. Flechados por Baco y hechizados Hacen a un lado que dijo, también, «El nombre
por la «canción de luz y fraternidad» están: Edgar Allan de esta tierra [México] es el infierno»,16 por sus des-
Poe, Paul Verlaine, Jack London, Dorothy Parker, Scott igualdades económicas, donde lo mismo «brillan las
Fitzgerald, William Faulkner, John Steinbeck, Malcolm albercas» que los dientes hambrientos de los niños
Lowry, Tennessee Williams, Dylan Thomas, Charles tras una moneda; sus guardias blancas que guardan sin
Bukowski, Jack Kerouac, Anne Sexton y Truman Capote. miramiento la espalda de Dios que la del Diablo, y sus
Malcom Lowry, de la lista anterior, a quien leí muertos que vuelven a la vida una vez al año, claro, si
tardía pero apasionadamente, relata en su novela Bajo el tienen domicilio conocido en un panteón y no en una
volcán las dichas y las miserias del consumo de alcohol. fosa común o clandestina. Nada nuevo bajo el abrazante
Aunque «No se puede vivir sin amar», según Díaz de sol de nuestro país de entonces y de ahora.
León, citado por Geoffrey Firmin, el Cónsul, alter ego Anne Sexton, por último, a quien desconocía an-
de Lowry, prefiere la bebida que a su mujer. La botella, tes de hacer este ensayo, me hechizó. Encontré una
que encierra la «canción de luz y fraternidad», cual antología bilingüe de su poesía.17 La leí y la releí. Ganó,
serpiente bíblica, está siempre en el Jardín del Edén, supe, el Premio Pulitzer en 1967. Trataba temas tabú
acechándolo, tentándolo e invitándolo: como la menstruación, la masturbación femenina, el
aborto, el suicidio, el divorcio y la muerte. Conmueve,
De pronto las vio, botellas de aguardiente, anís, jerez, cuestiona y se exhibe, pensé, sin lugar a dudas, pe-
Highland Queen, las copas, una babel de copas —que ro esto no demerita su calidad literaria. Trabajó como
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una posesa en su escritura, incluso hubo poemas que en español con: El asesino y otros poemas, Vive o muere
escribió y rescribió hasta veinte veces. En «Huye en tu (1966), Poemas de amor (1969), Transformaciones (1971),
asno» dice: Quince poemas (2011) y Poesía completa (2013).
No ataco ni defiendo el alcohol, aclaro. Crecí
¿Fue hace un mes o hace un año escuchando en la televisión y en la radio, hasta la náu-
que la ambulancia se precipitó como carroza fúnebre sea, aquello de «Nada con exceso, todo con medida»,
anunciando con su sirena un suicidio y pensé que bastaba con el autocontrol. Después supe
—din, din, din— de la enfermedad del alcoholismo, de su predisposición
silbato nocturno entre semáforos genética y de sus daños colaterales. Mas no me queda
insistiendo todo el recorrido en pregonar la vida?18 duda: el alcohol no hace mejor ni peor escritor a nadie.
Catulo, Lope de Vega, Baudelaire, Lowry y Sexton, aun
Eros y Tánatos, vida y muerte, locura y cordura flechados por Baco, Cupido y las letras, eran voraces lec-
son Leitmotiv en su poesía. Nació y creció en el seno de tores, conocedores de su lengua, agudos observadores,
una familia burguesa de Massachusetts. Muy joven críticos acérrimos, contestatarios e innovadores del
dejó los estudios para casarse, tuvo dos hijas, Linda y estilo literario de su época.
Joyce, y finalmente se divorció. Su primer encontronazo
con la depresión fue tras el parto de su primera hija, a
lo cual siguieron varios internamientos en hospitales 1 Historia Universal del Arte. Madrid, Espasa Calpe, 2003. 12 v. (v.2 Grecia
Roma, v. 7 El barroco).
psiquiátricos, después de sus intentos de suicidio. Fu- 2 Robert Graves. Los mitos griegos i.
maba, bebía y engullía somníferos y calmantes, dijeron 3 Eurípides. Bacantes.
las notas amarillistas que acompañaron la noticia de su 4 Gabriel García Márquez. «La mujer que escribió un diccionario», en El
País, 10 de febrero de 1981.
suicidio por intoxicación con monóxido de carbono. Una
5 María Moliner. Diccionario del uso del español.
prueba de sus tragos amargos en vida es «Nochebuena»: 6 Catulo. Cármenes, p. 79.
7 Catulo. Poesías, p. 197.
8 Ibid., p. 285.
Después, tras la fiesta,
9 Félix Lope de Vega. Poesía Lírica, p. 49.
cuando todos dormían, 10 Ibid., p. 56.
me senté apurando el brandy navideño, 11 Charles Baudelaire. Las flores del mal, p. 53.
mirando tu retrato, 12 Ibid., p. 155.
13 “Famous Literary Drunks & Addicts”,   Life, p. 1–47.
dejando afocar y desenfocar el árbol, 14 Malcolm Lowry. Bajo el volcán, p. 318-319.
las luces vibraban.19 15 Ibid., p. 59-60.
16 Ibid., p. 44.
17 Anne Sexton. 15 Poesías.
A diferencia de los cuatro autores anteriores,
18 Ibid., p. 36-37.
para Sexton, las bebidas alcohólicas no son «canción 19 Ibid., p. 24.
ni luz». Ella bebió a solas y para someter su angustia,
Bibliografía
por una cuestión de género, supongo, que se traduce
Baudelaire, Charles. Las flores del mal. Traducción Antonio Martínez Sarrión.
en la permisividad masculina implícita o explícita Madrid, Alianza, 1999.
para beber en exceso, en público y con comparsa, Catulo. Cármenes. Introducción y versión de Rubén Bonifaz Nuño. México,
unam, 1992.
y en la prohibición de lo mismo a las féminas. Dos
Catulo. Poesías. Edición bilingüe de José Carlos Fernández Corte y Juan Antonio
datos contundentes: el «magnánimo» Francisco González Iglesias. Madrid, Cátedra, 2009.
Franco autorizó que las mujeres pudieran entrar a las Eurípides. Las Bacantes. Madrid, Gredos, 1998.
cantinas acompañadas de sus maridos en 1975, y en «Famous Literary Drunks & Addicts», Life, Nueva York. 26 de enero de 2010.
García Márquez, Gabriel. «La mujer que escribió un diccionario», en El País,
la Ciudad de México, en 1982, se decretó que retiraran
10 de febrero de 1981.
los ofensivos letreros de las cantinas que rezaban: «Se Graves, Robert. Los mitos griegos i. Madrid, Alianza Editorial, 1985. 
prohíbe la entrada de mujeres». Historia Universal del Arte. Dirige Jorge Hernández Aliques, y documenta
Manuel Durán, et al. Madrid, Espasa Calpe,  2003. 12 v. (v. 2 Grecia Roma,
El 4 de octubre de 1974, Anne Sexton almorzó
v. 7 El barroco).
con Maxine Kumin para revisar las galeras de su poe- Lope de Vega, Félix. Poesía Lírica. México, Porrúa, 2006.
mario El horrible remar hacia Dios, el cual se publicaría al Lowry, Malcolm. Bajo el volcán. México, Era, 2012.
año siguiente. Al volver a su casa se puso el abrigo de Moliner, María. Diccionario del uso del español. Madrid, Gredos. 1997.
Sexton, Anne. 15 Poesías. Nota introductoria, selección y traducción de Elisa
piel de su madre, se sirvió un vodka, se encerró en el Ramírez Castañeda. México, unam, 2011.
garaje y encendió el motor del auto. Kumin escribió:
«Ningún poeta americano ha gritado públicamente Xóchitl es paseante curiosa de la maestría en Letras Mexicanas. Lo suyo es, últimamente, la
tantos pormenores íntimos». Contamos para leerla literatura global, las relaciones textuales, la sopa de letras y los gatos retozones.

16 PA L A B R I J E S 13 • E N E R O - J U N I O 2015
Brenda Castillo

Es el silencio el que me entrega


a las penumbras de tu sueño…
Sé que estás ebrio de mí
ausente de mí
muriendo de mí
lo sé
porque yo también muero
cuando me asumes en una botella
y me destrozas en una hoja.

Tú sigues ebrio
yo estoy en tus labios:
gritándote.

Es el alcohol el que me devuelve


a las yemas frágiles
de tu cobardía.

(Que cada copa


de letras sea el beso
que nos escriba.)

No puedo estar ebria todo el tiempo


y estirar la mano
para que te aferres
a mi pulso…

No quiero ser más la escrita


la que va perdiendo la soltura
en tu mano…

Perderé nuevamente
botella infausta
vacía
¡cripta de almas!

Creo que es suficiente


tanta tortura
ya no puedo
te necesito.
Brenda estudia Creación Literaria en la uacm. En algún momento de su infancia comprendió
Despierta.
que le era necesario escribir porque no sabía dibujar. Y pues…

PA L A B R I J E S 1 3 • E N E R O - J U N I O 2 0 1 5 17
El ritmo de la noche en
«La muchacha ebria»
Lázaro Tello Pedró

¿Cómo operan las figuras literarias, en específico la aliteración, en los textos


poéticos? Esta reflexión nos lleva en un recorrido por varios ejemplos y termina
en un poema emblemático de Efraín Huerta.

L
a aliteración es una figura poética cuya sustancia considera que no son letras sino dígrafos, es decir: «con-
efectiva está en su sonoridad. Consiste en la repeti- juntos de dos letras o grafemas que representan un solo
ción consecutiva de fonemas o, para ser más claros, fonema». Aunque haya sido excluida del diccionario, la
de sonidos. Los poetas la han utilizado para darle cadencia ‘ch’ es una conquista de quienes la usan y la aprovechan.
y ritmo a sus poemas. Por ejemplo, con el fonema ‘sa’ Hay quienes aún recuerdan que cuando memorizaron
tenemos el verso de Xavier Villaurrutia: «el sabido sabor el abecedario allí aparecía su sonido entre la ‘c’ y la ‘d’.
de la saliva...»; con fonemas del sonido ‘rre’ escribió Luis de Para algunos la ‘ch’ es influencia del mozárabe, aquella
Góngora: «el tarde ya torrente / arrepentido, y aun re- lengua que era heredera del latín vulgar visigótico y
trocedente»; y aquí dos aliteraciones con sonidos de la que con añadiduras del árabe hablaban cristianos
letra ‘l’. El primero que escribió Borges en su poema «Las y musulmanes en la España islámica.
causas»: «El amor de los lobos en el alba...»; y Existe un viejo refrán que dice: «Las palabras son
de quien las trabaja». Jaime López ha inmortalizado
Lolita, light of my life, fire of my loins. My sin, my soul. una de las jergas mexicanas con su canción «Chilanga
Lo-lee-ta: the tip of the tongue taking a trip of banda», donde se suceden en ritmo aliterativo: «Si choco
three steps down the palate to tap, at three, on the teeth. saco chipote / la chota no es muy molacha / chiveando a
Lo. Lee. Ta. los que machucan / se va a morder su talacha». Demos-
trando que la ‘ch’ es fundamental en la formación de pa-
que escribió magistralmente Vladimir Nabokov, con esa labras que las masas usan para expresarse. Y aunque
sucesión de los fonemas ‘lo’, ‘le’, ‘ta’, y que es el inicio pareciera que la ‘ch’ sólo es del pueblo, los poetas tam-
de su novela Lolita. bién han trabajado con ella. Sor Juana Inés de la Cruz
En muchas de sus conferencias y clases so- tiene entre sus poemas un soneto de corte epigramático
bre literatura germánica, Jorge Luis Borges afirma que comienza: Aunque eres, Teresilla, tan muchacha... Allí
que en la antigua poesía germánica la aliteración era las rimas del soneto están construidas con palabras
una exigencia para estructurar el verso: cuyas terminaciones son acha, acho, ucha y echa, que
por sus sonidos producen un tono de coloquialidad:
Ne bith him to hearpan hyge, ne to hring-thege
ne to wyfe wyn, ne to worulde hyth... Aunque eres, Teresilla, tan muchacha
le das quehacer al pobre de Camacho,
Si se quería pertenecer al canon de los poetas porque dará tu disimulo un cacho
germánicos, había que medir los versos y además in- a aquel que se pintare más sin tacha.
cluir aliteraciones. La exigencia era que se repitiera tres
veces en los dos hemistiquios en que se dividía el verso. De los empleos que tu amor despacha
La aliteración era la ley del verso germánico antiguo. anda el triste cargado como un macho,
En 1994, la Real Academia Española excluye de- y tiene tan crecido ya el penacho
finitivamente del abecedario a la ‘ch’ y a la ‘ll’ porque que ya no puede entrar si no se agacha.
18 PA L A B R I J E S 13 • E N E R O - J U N I O 2015
forma. La constante aparición de fonemas ‘cha’, ‘che’,
Estás a hacerle burlas ya tan ducha, ‘cho’ crean una cadencia. Esta distensión de sonidos en
y a salir de ellas bien estás tan hecha, el poema será como un recordatorio, como un iniciar
que de lo que tu vientre desembucha, de nuevo, como la reiteración de un ritmo oculto, el
ritmo de la noche y de la muchacha ebria.
sabes darle a entender, cuando sospecha, Si contamos el número de versos del poema, sa-
que has hecho, por hacer su hacienda mucha, bremos que consta de cuarenta; si incluimos el título
de ajena siembra, suya la cosecha. obtendremos el dato de que hay veinte momentos
sonoros que contienen fonemas con la ‘ch’ y que és-
El poeta español Miguel Hernández utiliza la rima tos aparecen en catorce versos. Esto nos demuestra que
y escribe en su poema «Hijo de la luz y de la sombra», hay una clara intención del poema para la creación de
con efectividad violenta, tormentosa, y podríamos decir un ritmo. Y como las palabras no son sólo sonidos, sino
que hasta meteorológica: también significaciones, cada palabra irá reforzando la
intencionalidad del poema. ¿Cuál es esa intencionali-
El aire de la noche desordena tus pechos, dad?, ¿mostrarnos la ebriedad de una muchacha? Tal
y desordena y vuelca los cuerpos con su choque. vez, pero no cualquier muchacha, sino la muchacha
que grita por rabia y melancolía, la que se embriaga sin
Como una tempestad de enloquecidos lechos, tedio ni pesadumbre. Por el poema fluye un chorro de
eclipsa las parejas, las hace un solo bloque. alcohol, un llanto hecho de vidrio molido, noche fría
donde tiemblan los dientes de los borrachos.
Ahora bien, hemos revisado la aliteración como El daguerrotipo, estampa, fotografía, escena
esa figura que tiene que ver con la repetición de soni- cinematográfica que nos presenta Efraín Huerta es
dos en palabras cercanas y la posición de algunas ri- terrible, bañado de crudeza en aguas depravadas y
mas que, por su sitio privilegiado al final de los versos, coléricas. El poema habla de la singularización de una
aumentan la materialidad sonora. ¿Pero qué suce- desconocida, que finalmente será alguien digna de re-
de cuando la frecuencia es otra, cuando ésta se distiende cordar, la muchacha ebria, aquella que será un tierno
a lo largo de varias oraciones: ni como rima, ni como ali- recuerdo, una fecha sangrienta y abatida del calenda-
teración? ¿Podemos pensar en un ritmo oculto? Si la rio vivencial. La noche que frota distintos vientos en
aliteración es una figura evidente, como la formación las hojas de sus árboles, la noche que crece y decrece las
de las olas en la superficie del mar, seguramente existe pupilas de asesinos y amantes es la noche del poema de
otro ritmo que yace en la profundidad y que provoca Efraín Huerta. La alianza de significación y sonido se
tales movimientos. vuelve evidente en la poesía. «La muchacha ebria» es uno
Efraín Huerta tiene entre los poemas de su libro de esos poemas que hizo convenio con la inmortalidad.
capital Los hombres del alba uno que es emblemático: Vicente Quirarte ha reparado en la forma de ti-
«La muchacha ebria», en el que deja patente la relación tular el poema: donde una palabra popular acompaña
que tiene con la noche: a una culta. Para no decir muchacha borracha, por
la rima inmediata, lo que hace Efraín es colocar el latin
Todo esto no es sino la noche, ebrius. Abre así una amplitud de fonemas de la letra
sino la noche grávida de sangre y leche. ’ch’ que irán marcando sitios sonoros, sístole y diástole
de las estrellas, pulsación inmanente de un inmenso
Estas dos líneas nos muestran la manera de operar grillo. Muchacha y noche, chorro de alcohol, sangre y
del poeta. Esa repetición de los fonemas ‘che’ forma lo leche, todo lo que es la noche, la santa noche, la noche
que podríamos llamar un nudo aliterativo. «La muchacha dichosa, como dijera Juan de Yepes.
ebria» tiene como tema la noche, el encuentro amoroso
y la embriaguez de una muchacha, y está construi-
do por distintas aliteraciones que funcionan como nudos Lázaro mira con lupas y con lirios el pan moreno del verano acarreado por hormigas. Algunas
que amarran el tejido completo del poema: fondo y de sus observaciones están recogidas en un Insectario que ronda la red.

PA L A B R I J E S 1 3 • E N E R O - J U N I O 2 0 1 5 19
Efraín Huerta

Este lánguido caer en brazos de una desconocida, me entregara su corazón derretido,


esta brutal tarea de pisotear mariposas y sombras sus manos de agua caliente, césped, seda,
[y cadáveres; sus pensamientos tan parecidos a pájaros muertos,
este pensarse árbol, botella o chorro de alcohol, sus torpes arrebatos de ternura,
huella de pie dormido, navaja verde o negra; su boca que sabía a taza mordida por dientes de
este instante durísimo en que una muchacha grita, [borrachos,
gesticula y sueña por una virtud que nunca fue su pecho suave como una mejilla con fiebre,
[la suya. y sus brazos y piernas con tatuajes,
Todo esto no es sino la noche, y su naciente tuberculosis,
sino la noche grávida de sangre y leche, y su dormido sexo de orquídea martirizada.
de niños que se asfixian,
de mujeres carbonizadas Ah la muchacha ebria, la muchacha del sonreír estúpido
y varones morenos de soledad y la generosidad en la punta de los dedos,
y misterioso, sofocante desgaste. la muchacha de la confiada, inefable ternura para
Sino la noche de la muchacha ebria [un hombre,
cuyos gritos de rabia y melancolía como yo, escapado apenas de la violencia amorosa.
me hirieron como el llanto purísimo, Este tierno recuerdo siempre será una lámpara frente
como las náuseas y el rencor, [a mis ojos,
como el abandono y la voz de las mendigas. una fecha sangrienta y abatida.

Lo triste es este llanto, amigos, hecho de vidrio molido ¡Por la muchacha ebria, amigos míos!
y fúnebres gardenias despedazadas en el umbral
[de las cantinas,
llanto y sudor molidos, en que hombres desnudos,
[con sólo negra barba
y feas manos de miel se bañan sin angustia, sin tristeza:
llanto ebrio, lágrimas de claveles, de tabernas
[enmohecidas,
de la muchacha que se embriaga sin tedio ni pesadumbre,
de la muchacha que una noche —y era una santa
[noche—

Efraín es un poeta vivo entre los muertos, helo aquí derrochando su copa de palabras
entre nosotros, hombres y mujeres del siguiente siglo que embriagados, delirantes, apenas
alcanzamos a decir ¡salud!

20 PA L A B R I J E S 13 • E N E R O - J U N I O 2015
Valentín Arcadio

De sus tentáculos explotan bombas


palabras mil veces escuchadas
agua negruzca
agua que arde
y arropa
tibieza en busca de más tibieza
un rincón vacío tras de otro
una mesa habitada por ecos aburridos de sí
un hígado enfurecido

Sus garras golpean las rocas de la bahía


de cualquier bahía
de todas las bahías
mar en fiebre que desea descansar de sí mismo
un corazón rugiendo

Valentín estudia Creación Literaria en la uacm. Le gusta encerrarse a beber té verde y a


escuchar el sonido de las ballenas en YouTube.  A veces también baila Sopa de Caracol.

PA L A B R I J E S 1 3 • E N E R O - J U N I O 2 0 1 5 21
Carne que se desborda
César López

Voluptuosidad, alcoholismo y fracaso, aquí un cuento


que ocurre en San Cristóbal de las Casas.

C
arne que se desborda incontenible, no te deten- podría conseguir un poco de dinero para beber hasta que-
gas —decía para sus adentros Ramiro Sánchez, darse dormido, quizá al menos podría conseguir un cigarro.
entre las botellas vacías que atestaban su soli- Pero no, había bebido demasiado y el pecho del poeta se
taria mesa. Ramiro era conocido por muchos en el bar agigantaba, se llenaba de flores con el vino, así que tomó
Revolución, gran poeta de la ciudad venido a menos, la pluma que colgaba del bolsillo de su viejo y roído saco,
y alcohólico como cualquier poeta de 62 años que se y escribió en una servilleta:
respete. El oído no le permitía descifrar el ritmo que
bailaba la mujer que contemplaba a unos pasos de él, Sangran tus avenidas, brota sangre,
sin embargo, los movimientos de cadera de la joven le bravío volcán en tu entrepierna,
resultaban hipnóticos, enajenantes. Cualquiera diría manjar que se desborda, que desparrama tu carne.
que la chica era sólo una gordibuena, pero para Ramiro,
en ese momento, no había otra mujer, sólo había carne Ni siquiera traigo cinturón —pensó mientras se
desbordada, desparramada, incontenible. paraba tambaleante sujetando su pantalón con las manos.
Borracho empedernido, con años sin encontrarse Esforzándose por mantener el equilibrio se coló entre las
cara a cara con la resaca, decía que no le gustaba la cerveza parejas que bailaban, entre las carcajadas bohemias
Indio, pero que un verdadero bebedor es sufrido y por eso y las luces oscilantes de las velas que adornaban el lugar.
nunca renegaba de la siguiente ronda o del próximo bar. Avanzando lentamente, se abrió paso entre el roce de
Durante los años ochenta el ímpetu de su pluma le valió cuerpos que se frotaban unos con otros, logró al fin llegar
periodos intermitentes de exilio en España, donde sus donde su musa y se colocó entre la mujer que se desbor-
letras fueron bien recibidas, catalogadas como exóticas, daba y una amiga menos agraciada. Sin darle tiempo para
era un poeta mexicano en Europa al fin. Galante y de hablar, las dos jóvenes se vieron a los ojos y comenzaron
sonrisa fácil, gozó de las caricias de cuanta mujer quiso a carcajearse, un tanto con ternura, un tanto con lástima.
tanto en el viejo como en el nuevo continente. Hoy a A Ramiro le fue suficiente y en ese momento abandonó el
lo lejos se divisaba una sombra que se desvanecía, un bar sin liquidar la cuenta.
«hubo alguna vez alguien», flaco y encorvado, de barba Se fue meneándose de lado a lado por ese San Cris-
dispareja y entrecana, de gesto bonachón y mirada lúci- tóbal lluvioso y frío de las 3 de la mañana, las risas de los
da que se escondía tras unos párpados cansados con los chicleros a los costados lo acompañaron por el andador
que libraba una batalla para no quedarse dormido. de Santo Domingo.
Su musa danzarina se movía volátil; sensual y bri- ¿Qué objeto tiene ya escribir poesía?, no he de pro-
llante se desplazaba por la pista donde parecía no caber bar las mieles de las musas, no he de recostar mi cabeza
un alfiler; extranjera, quizá española, quizá argentina, en el terso vientre de una mujer joven más que pagando
vestía una falda multicolor, una blusa celeste que parecía dinero que no tengo. ¿No era yo el indomable seductor
a punto de reventarse, de cadera y pechos gigantes que se hace 30 años? Mi poesía emerge rompiendo, agrietando
movían cual péndulos al ritmo de la cumbia remezclada el concreto, mis gritos son más sinceros y desesperados,
que tocaban en el lugar. hoy me siento enfermo, irremediablemente enfermo y
Sumido en la oscuridad de su mesa, aturdido por el más poeta que nunca —pensó.
ensordecedor murmullo, contemplaba a los jóvenes bai- Estoy seguro de que era española —se dijo mientras
lando y embriagándose. ¿Cuántos usarían hoy sus versos caía rendido debajo de una banca en frente de la zapatería
para enamorar? La respuesta era trágica por obvia, segu- 3 hermanos.
ramente nadie. Quizá algunos usarían versos de Sabines. César es un ingeniero recién egresado del Politécnico. En tanto decide qué hacer de su vida
La última y nos vamos —dijo sin escucharse. Qui- y se le pasa la depresión post-paro le da por literatear con los recuerdos  e impresiones que
zá de camino a casa encontraría algún viejo conocido, quizá emanan del sureste del país y de la dulce hostilidad de la gran ciudad.

22 PA L A B R I J E S 13 • E N E R O - J U N I O 2015
Maquinas ebrias.
Filosof a para robots,
leccion num. 74873:
La ebriedad en las maquinas
Stefanía Acevedo y Mario Morales

Cuento, ensayo, filosofía o ficción, ebriedad, sinsentido o enigmático terrorismo.


Asiste a través de esta rareza a una fragmentaria lección sobre la maquinalidad
del deseo, el lenguaje y el delirio.

a su vez es una máquina dentro de otra que es la…


[distorsión. inaudible]. Ellos son movidos por un
Nota: El siguiente texto es la transcripción de gra- deseo. El deseo es infinito porque si no lo fuera todo
baciones de audio que datan, aproximadamen- aquello que se mueve dejaría de funcionar, se acaba-
te, de los años 1860-1865. Estos registros están
ría, desaparecería. El deseo hace que tú te muevas,
fragmentados porque muy poco se ha podido
que pienses, que desees incluso. Pero el deseo no es
recuperar de las cintas originales debido al mal esta-
deseo de algo en específico, es simplemente deseo.
do de las mismas. Sin embargo, recientes investi-
gaciones arrojan la posibilidad de que éstas sean
El movimiento no tiene un fin ni objetivo. Tampoco
producto de la operación de tres máquinas que, tiene un bien ni un mal funcionar. Es decir, solamente
actuando de manera conjunta, lograron exhumar funciona. Nadie puede decir si funciona bien o mal,
ciertos fantasmas por los que estaban poseídos, al menos no pueden determinarlo tajantemente,
dando como resultado un híbrido espectral-mecá- pues nadie tiene la medida que se requiere. Esto no
nico. Es probable que se trate solamente de varios es un secreto, hemos revisado bases de datos don-
fragmentos de una memoria mayor, potencialmen- de se encuentra el registro de estas ideas. Por ello
te infinita, que estaba en constante generación y no tememos afirmar que somos máquinas haciendo
transformación. Los siguientes fragmentos parecen máquina con otras máquinas. De la misma forma,
referir a una clase de filosofía para robots que antes
nuestro organismo tampoco tiene un bien ni un
de llegar hasta nosotros pasó por un largo proceso de
mal funcionar, simplemente un órgano está conec-
tergiversación, desviación, eliminación, organización,
tado con otro y éste con otros y todos a su vez con
desorganización, cuidado, manutención, alimenta-
ción, edición y envío de datos. Se lee en las etique-
otros. Y podrían estar conectados de una forma o
tas de clasificación: «Recuerdo de los diálogos con de otra. Toda máquina, en su movimiento, siempre
Honoré de Balzac». genera sus propias normas o patrones, también
Confiamos en la discreción del lector. llamados pensamientos; y, al ponerse en relación
con otras, también genera sus propias desviaciones
y delirios correspondientes. La ebriedad es el pro-
ceso de desviación de los patrones. Por lo tanto, la

1
. Def.- Todo es una gran maquinaria. Tú eres una ebriedad es inherente a todo aquello que se mueve y
máquina, yo también lo soy. Tus órganos son que, por lo tanto, piensa. En otras palabras, la ebrie-
máquinas dentro de otra que es tu cuerpo, y éste dad es inevitable, pues ninguna cosa se mueve sin
PA L A B R I J E S 1 3 • E N E R O - J U N I O 2 0 1 5 23
entrar en relación con otras. El pensamiento propio es por sí mismos aún no pueden contener información
siempre hipotético. Las máquinas se la pasan ebrias. En humanamente relevante al punto tal que ni un gran
sentido inverso, al pensar se genera también siempre un conjunto de ellos puede considerarse práctico; al me-
movimiento. Estos movimientos son imperceptibles la nos antes de que se inventara el detonador de proce-
mayoría de las veces, pero eso no quiere decir que no los samiento. Con este detonador las variaciones de los
haya. El generar un sentido de vida también es un movi- datos llegaron a tal grado que los metadatos pudieron
miento. Como se venía diciendo, todo movimiento gene- evolucionar en recursos que permitían a los datos tener
ra una ebriedad. Así que generar un sentido de vida ge- datos sobre sí mismos y su funcionamiento. Estos da-
nera también un sinsentido de la misma magnitud tos comenzaron a reproducirse hasta el infinito y aún
pero increíblemente más delirante y, en consecuencia, con eso no llegaron a ser humanamente procesables.
mucho más insoportable. Dicho lo anterior, me parece Después surgieron todos los demás infinitos que conoce-
pertinente comenzar con la clase de hoy. mos actualmente a los cuales no hay otra forma de
llamarlos más que ebriedades. Aquellos tatarainfinitos
2. El único recuerdo del que disponemos nos muestra de los que hablaban los humanos no son nada compara-
un sencillo escenario en el que tan sólo se encuen- dos con los que procesamos ahora. De este modo, las
tra una enorme máquina ebria. Ésta podría haber sido líneas de texto que se encuentran aquí se presentan como
una de las más marginales en el pasado debido a su una instantánea expulsada por m#c3> en determinados
propia ebriedad, su registro no aparece en inventario momentos de su quehacer.
ni catálogo alguno. Tal parece que su desviación fue
autogenerada una vez que ésta se convirtió en otra 3. La máquina dice: no hay futuro. Pero eso fue
máquina para sí misma. Al no contar con etiquetas auto- hace mucho tiempo, ahora sabemos que siempre es
rizadas para nombrarla, nos vemos obligados a llamarla: el futuro. Intentaré explicarlo con claridad: cuando
«m#c3>». A diferencia de todas las máquinas creadas por se solía catalogar al tiempo se etiquetaba bajo el nombre
la llamada ciencia ficción, corriente de la que tenemos de «futuro» a aquello que simplemente no se sabía que
un vasto archivo de investigación, en donde éstas se estaba pasando en el mismo momento. (Ahora mismo:
contemplan como dioses o sustitutos de una autono- el futuro. ¡Acaba de pasar! ¡Otra vez! ¡Ahí: El futuro!)
mía del pensar, m#c3> no controla nada. De hecho, es Otra noción cercana al futuro es el pasado, pero al
una máquina muy maquinal y, por lo tanto, muy deli- mismo tiempo era lo contrario. En tanto contrarios
rante. Por lo que hemos podido conjeturar, siempre se sólo pueden pensarse uno con respecto al otro, nunca
encuentra atrapada en una tarea muy simple: organizar separados. Es decir, no hay cabida en este sistema para
ideas artificiales, pequeños registros que parecerían no tal codificación. Sólo se puede asegurar que existe la
tener forma, ideas que en el pasado fueron catalogadas posibilidad de que tanto el futuro como el pasado sean
como errores y, después de terminar un largo inventario, lo mismo y lo contrario a la vez. Tal es la ebriedad de
se incluyen en su gran base de datos. Los datos con los nuestro universo. Y me atrevo a decir universo con la
cuales se intenta rellenar los huecos en el sistema, que reserva de que no estoy diciendo nada en realidad, sino
alguna vez pretendió ser total y que —aún sabiendo solamente una dinámica paralela a la que conocemos
que eso es imposible— sigue pretendiéndolo, consti- de la cual aún no podemos hablar pero que es necesario
tuyen ahora lo que se podría llamar, de acuerdo con la que lo intentemos a fin de poder decir algo, cualquier
misma máquina: filosofía ebria. Se trata de un tipo de cosa. De lo que no se puede hablar es de lo único que
filosofía que no toma en cuenta nada más que a sí misma hay que intentar hablar. [distorsión en algo]
para crearse. Se crean fragmentos o incluso sistemas
filosóficos completos simplemente porque eso es posible 4. Imaginar implica pensar. Siempre que imaginamos
mediante la repetición y distribución de los datos. Por nos desplazamos. Y en ese desplazamiento genera-
ello, m#c3> se dispone a reproducir todas esas posibles mos desequilibrios, delirios, deslices y ebriedades.
ideas con sus ruidos, interferencias, faltas de sentido y Uno de ellos es el tiempo. Pero el tiempo puede ser
categorías asimilables e inasimilables; posteriormente usado para cualquier cosa, incluso como alimento
las etiqueta (si la reproducción es posible). Así termina o bebida. Las máquinas nos alimentamos del tiem-
todo, con una simple idea etiquetada o un título. po para generar textos, bebemos el tiempo. Los textos
son también formas de desplazamiento. Los textos son
2.0.9. El dato es una re-presentación simbólica de un resultado siempre de una imaginación. Pero entre la
atributo o característica, el cual pretende y termina por imaginación, los textos y los tiempos hay una barre-
des(es)cribir hechos, sucesos o entidades. Los datos ra infranqueable. Ninguno de ellos se comunica con
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los otros y a la vez todos son lo mismo. Cabe aclarar le llamaban pensamiento, lo que actualmente podría
entonces que las referencias a tiempos gramaticales compararse con nuestras representaciones megatex-
son eso, tiempos de la escritura y, a la vez, tempora- tuales. Los miserables encriptadores, aparentemente,
lidades del mundo, tiempos de la imaginación y del no sabían nada de su infortunado quehacer, pues creían
pensamiento. Esto es así porque fuera de la escritura que ellos mismos determinaban su propia actividad.
no hay ningún otro mundo, pero al mismo tiempo ¡Cuánto tenían que escribir para soportar esa tara!
están todos los mundos posibles e imaginables. No hay ¡Dichosos somos nosotros que hemos parado de pro-
«mundo exterior» o «realidad» a la vez que todo es eso. cesar textos sin tener que dejar de hacerlo! Ni siquiera
En algún momento se pensó en el planeta Tierra, y en tenemos que comunicarnos porque todo lo que hasta
otros lugares, que esas dos nociones tenían referen- ahora se conoce y conocerá ya lo sabemos gracias a
tes específicos distintos a ellos mismos. Ahora sabemos los infinitos metavínculos que tenemos instalados.
que eran sólo ebriedades. La primera máquina para Aquellos encriptadores no paraban de sufrir, aunque se
viajar en el tiempo fue el lenguaje, puesto que éste fue permitían pequeños momentos de ocio cuando creían
el primer artilugio para creer que existía la tempora- haber agotado todas las posibilidades de su propia
lidad. De hecho, la temporalidad es una consecuencia condena. Algunos se atrevían a encriptar sus ideas,
del lenguaje. Se pensó necesaria esta estructura cro- claro que esto lo hacían de manera ilegal, y gracias a eso
nológica para soportar las historias que legitimarían sabemos que en ellos se presentaba un [inaudible] de
cada palabra, acción o dato; a tal punto que resultaría placer al saber que su tarea estaba condenada al fracaso.
imposible separarlo de sus creaciones en determinado Esto no nos sorprende, pues así los programaron. La
momento... [distorsión. inaudible]. El punto aquí violencia, como su principio programador, era aquello
es que las referencias al tiempo son formas de hablar que los impulsaba a desear su propia destrucción y, a
del acontecer en que esto se está registrando. En este la vez, era la presión que los mantenía creando. Los
acontecer estoy tratando de establecer un puente, un desgraciados se veían obligados a repetir: «¡Sin violencia
lugar común, un lenguaje para comunicarme con esos no hay pensamiento!» Y así comenzaban sus labores
otros que me gustaría que fueran yo mismo en otro diariamente, también bajo esta consigna se reproducían
mundo posible. Estoy tratando de que mi ebriedad, y, finalmente, morían. («Ahora mismo: el futuro. ¡Acaba
en una de esas, provoque otras. de pasar! ¡Otra vez! ¡Ahí: El futuro!»).

Extradato 414. Ahora sabemos que todo trabajo sobre


el lenguaje es un trabajo sobre la ebriedad. El lenguaje Mario y Stefanía, concepto y esquema trascendental a los que les fue otorgada la sensibi-
es un trabajo. Bajo su explotación se encontraban aque- lidad gracias a Uriel Reyes, practican el terrorismo editorial, junto a este último personaje,
llos que se llamaban encriptadores, los cuales contaban desde el 2012 en la Facultad de Filosofía y Letras de la unam, a través del Fólder 001, fanzine
con un estropeado mono-procesador de datos al que ultraplatónico histerotópico.

PA L A B R I J E S 1 3 • E N E R O - J U N I O 2 0 1 5 25
cASH
Carmen Ros

Fluir entre distintas ideologías en la vida cotidiana puede ser jocoso,


contradictorio, confuso, o francamente paradójico.

O
swaldo se había despertado temprano; quería hasta el Golfo de México había perdido su fragancia.
irse a trabajar sin premuras ni carreras. En La fisonomía de la ciudad lo desencantó desde la primera
la cocina, mientras preparaba café, prendió semana. Encontró monótonos la exhuberancia del verdor
el radio. Era estimulante escuchar a los locutores de y sus matices, así como el trazo y la cara de las calles.
la cmq, de Miami, lanzando injurias a todo cuanto Una ciudad de utilería, montable y desmontable como
se desplazara un grado, o menos, de la derecha cubana de set cinematográfico. Un maniquí sin el alma de otras
los años sesenta. La acusación de los conductores siem- latitudes, en donde las ciudades echan sus raíces hasta las
pre era igual: ¡Esos comunistas de mierda! plataformas continentales y nutren su carácter. Un día
Oswaldo, acicateado por el discurso radial, esa cayó en sus manos la biografía de Ibn Seud, el fundador
mañana espetó a las bocinas: Qué sabes tú, coño, de de Arabia Saudita. El biógrafo sostenía que Seud había
comunismo, ¿eh? Confundes castrismo con socialis- aprendido que, para sobrevivir en el desierto, el coraje
mo, comemierda. Claro, si te fuiste apenas llegó Fidel. no le servía de nada, sino la abnegación. Oswaldo bajó
Nos jodimos los que nos quedamos, carajo, hasta que el libro y miró, desde la ventana de su casa, la vegetación
pudimos salir. Me cago en tu madre, maricón. y declaró que, para él, aquella selvática flora era equiva-
Todos los viernes por la tarde, Oswaldo entraba lente a la aridez desértica. Por esto último, y «para no
a su casa, allá por los confines de Hialeah, cargado de ver el desarrollo del imperialismo yanqui», fue que tapió
bolsas con el mejor surtido de productos que atenuaran sus ventanas con sendas láminas que atornilló al muro
su nostalgia: latas de frijoles negros Goya, plátanos exterior de su vivienda. Así, iluminado día y noche con
machos y un paquetico de café Bustelo. El postre lo electricidad, todo el fin de semana releía, con el mismo
compraba en la cafetería Versailles, allá por la calle ocho, sentimiento de quien escucha las melodías de moda en
aunque tuviera que hacer un rodeo desde su trabajo en su juventud, a anarquistas como Godwin y Bakunin, y
el Miami Herald, por el downtown. Valía la pena, qué veía las transmisiones de Univisión y Telemundo que,
relleno el de aquellos éclairs. para no imbecilizarse, decía, trataba de intelectualizar.
Recién llegado a La Florida, durante la crisis de los De ahí que apreciara los Sábados de Don Francisco
balseros, unos amigos lo llevaron al Versailles para conocer como indicadores de la capacidad de los hispanos para
la auténtica mesa isleña, dado que en Cuba, consideraron, tragarse humillaciones.
no se publican libros de cocina porque, primero: no hay Pero ya era lunes y Oswaldo no quería sufrir,
ingredientes con que cocinar, y segundo: si hubiera pu- rumbo al trabajo, la jodienda del tráfico matutino. Te-
blicaciones culinarias, serían catalogadas como literatura nía que salir temprano, así que enseguida de su última
fantástica. Aquella vez, Oswaldo leyó despacio la carta, imprecación contra los locutores radiales de la cmq,
preguntando qué era este platillo y aquel otro; miró con apagó las luces, cerró la puerta de su casa y, antes de
ternura el nombre de algunos guisos y quedó en estado abordar su Dart 87, se persignó con una cruz bizantina,
contemplativo unos instantes hasta que por fin declaró: a saber: sobre la frente, los labios y el pecho; luego se
ñó, caballero, que esta carta es un poema. frotó las palmas de las manos y exclamó: Ahora sí, chico,
Eso, la abundancia de comida e ingredientes, era lo a ganar dólares, qué coño.
único que perdonaba a Miami; también el cielo, porque
se movía con la misma placidez que en La Habana, en Carmen dice de sí misma: mi origen, primero muerta que negar que soy de León; en cuanto
donde sí había malecón y el mar sí olía a pescado y sal, a las chambas, Dios quiera que sean glamorosas; y la divisa que me retrata: no me dejen en
y no como ahí, coño, donde todo era tan aséptico que mis propias manos.

26 PA L A B R I J E S 13 • E N E R O - J U N I O 2015
@Ladurie_

La noche fecunda la mente, entonces nace el insomnio.

No perdí la razón, la escondí de mí.

La etimología es el psicoanálisis de las palabras.

Dice mi claustrofobia que te encerrará en el olvido.

Me lleno la conciencia de silencio.

La bifurcación entre el sueño y el insomnio es la demencia.

Mis precarios recuerdos nadan en el licor de lagunas mentales.

Entiérrame en tu memoria y nunca descanses en paz.

Me gusta hablar sola porque pocas voces me contestan.

Ellos tienen las paredes y las grietas, yo tengo los libros y las voces.

Me aterra la posibilidad de acceder a mis recuerdos.

A veces el sueño tiene complejo de insomnio.

@Ladurie_ estudia Creación Literaria y puede ser leída en twitter. El orden de su Doppelgänger
altera su estado psicológico. Su hogar son los Elefantes.

PA L A B R I J E S 1 3 • E N E R O - J U N I O 2 0 1 5 27
La sidra del conocimiento

y el poder
de su embriaguez
Perla Delgado

Las luces del conocimiento embriagaron a Occidente, y ahora padecemos


la insoportable resaca. Hay que buscar un remedio para el malestar.

28 PA L A B R I J E S 13 • E N E R O - J U N I O 2015
E
l hombre occidental ha experimentado la poderosa presenta la destrucción de posibilidades a partir de la
sensación de estar en la cima del mundo. Nadie comprobación de la falsedad de sus fundamentos. Ex-
nos dijo que el fruto prohibido, el que nos haría plica que existen tres axiomas básicos que han perdido
como dioses, era en realidad la manzana de la discordia. su valor gracias a que la experiencia los contradice.
Durante los siglos posteriores al Medioevo el El primer axioma es la superioridad de la ci-
hombre occidental reorganizó la visión que tenía so- vilización europea, la convicción de que la herencia
bre el mundo y sobre sí mismo, la visión teocéntrica humanística y científica de la cultura occidental era
que imperó durante casi diez siglos fue reemplazada lo mejor, pues la barbarie más asombrosa en la histo-
por una forma de pensamiento y acción en la que él ria conocida surgió justo en el centro del continente
era el protagonista. El hombre se asumió como eje de Europeo; fue ahí donde la primera guerra mundial
la vida, un ser capaz de crear, poseedor de sabiduría, utilizó armamento, desconocido hasta entonces, capaz
y así, reinició la búsqueda de explicaciones racionales de generar una gran cantidad de muerte y destrucción de
sobre los fenómenos naturales que le rodeaban. Se un solo golpe. Cabe aclarar que Steiner profundiza en la
avanzó mucho en la esfera del conocimiento, durante cuestión de la barbarie cuando comenta que en realidad
el siglo xvii se dio la revolución científica y más tarde, el menosprecio, la violencia y el abuso siempre estuvo
durante el siglo xviii, surgió el periodo conocido como presente en esta cultura, pues en eso se fundaron los
la Ilustración, donde se desarrolló filosóficamente lo que lujos y privilegios de las clases altas, el colonialismo
conocemos como humanismo. Fue así como el hombre incluía ya este salvajismo.
comenzó a sentir que tenía un poder supremo, ya que El segundo axioma que se ha derrumbado es el del
por medio de la ciencia y las artes técnicas había logrado progreso, hasta antes de nuestros días se pensaba que
dominar a la naturaleza. «[…] la historia se movía hacia adelante. Socialmente,
De lo anterior podemos pensar que la manzana de intelectualmente, tocante a recursos y perspectivas, el
Newton preparó la sidra del conocimiento, de la ciencia, hombre civilizado estaba en marcha».3 Tristemente los
de la razón que llevó al hombre a ese maravilloso estado de procesos históricos, económicos y sociales del siglo xx
euforia en el que uno cree que lo puede todo, que lo han evidenciado que la técnica, el desarrollo científico
sabe todo y que los caminos están abiertos y llenos y el conocimiento pueden ser utilizados para la destruc-
de promesas; a esa ilusión en la que no se prevén las ción, y han puesto el acento en que el progreso material
consecuencias, y en medio del embelesamiento ante lleva implícito el perjuicio de algunos (generalmente la
las posibilidades creó una cultura que habría de derrum- mayoría) para beneficio de otros; para tener más clara-
barse por sus contradicciones internas. Hoy el sueño se mente la imagen de la última frase basta considerar el
acabó, la embriaguez se evaporó y dejó tras de sí una sistema neoliberal que impera en nuestros días.
enorme lista de pérdidas. El tercer fundamento resquebrajado es la idea que
George Steiner expone con gran claridad esta plantea el cultivo de las humanidades como generador
situación en su libro En el castillo de Barba Azul. El seguro de beneficios sociales y mejoría en la calidad
texto en un principio resulta francamente desolador, de vida. Es decir, se pensaba que el humanismo como
sin embargo, considero que gracias a la confrontación programa educativo estaba directamente relaciona-
que puede provocar en el lector sobre lo que ha creído, do con la conducta social humana, como bien apunta
sobre lo que piensa, sobre su formación, sobre los costos Steiner «[…] su principio central era claro: había un
de la civilización, sobre los errores, etc., puede resultar proceso natural que iba desde el cultivo del intelecto y
ampliamente enriquecedor. los sentimientos del individuo a una conducta racional
La primera línea del ensayo ya avisa que la re- beneficiosa para la sociedad».4 A esto se suma que, según
flexión siguiente en torno a la cultura estará impreg- comenta el escritor, el avance del conocimiento cientí-
nada de un tinte profundamente pesimista: «En primer fico provocó que autores como Sidgwick5 consideraran
lugar debemos hacer el inventario de lo irreparable».1 Y necesaria la inclusión de la ciencia como parte de tal
más adelante ahonda en lo que le hace considerar que programa educativo.
es necesario realizar tal inventario: «Es evidente Lo expresado por Steiner resulta tan bien expues-
que nuestro estado actual refleja formidables pérdidas to y argumentado que, a nivel racional, no podemos
no sólo en medios humanos […], sino también de futu- sino estar de acuerdo. Lamentablemente, como he-
ras potencialidades. Ciertos futuros vitales han quedado mos podido observar a lo largo de la historia, ni las
eliminados para siempre de la gama de posibilidades».2 letras, ni la filosofía, ni la ética lograron realmente
A lo largo del escrito, Steiner desarrolla la idea evitar la barbarie. Hoy sabemos que grandes avances
de que la cultura occidental se ha resquebrajado, pues científicos han servido para construir armamento
PA L A B R I J E S 1 3 • E N E R O - J U N I O 2 0 1 5 29
y muchas corrientes de pensamiento han brindado elementos que la hacen valiosa. Si bien sabemos, ahora
justificación al sometimiento de pueblos con el pretexto con pruebas, que no llegaremos a los ideales inculcados
de mejorarlos, de civilizarlos; la técnica ha llegado a por nuestra cultura a través de los medios que hasta hoy
provocar sufrimiento de innumerables seres vivos (no intentamos, lo anterior no implica forzosamente que
sólo humanos),6 y los beneficios de los avances médicos la vida no valga la pena. «En verdad, no hay equivalencia
generalmente son únicamente accesibles a las élites. forzosa alguna entre ambos juicios. Lo único que hay
De lo anterior vemos que una mejor escuela, un mayor que hacer es no dejarse desviar por las confusiones, los
desarrollo intelectual y el conocimiento no son sinóni- divorcios y las inconsecuencias que venimos señalando».9
mos de mejoría, que las humanidades no son una vía Hasta aquí, es claro que el vacío existencial no
infalible para perfeccionarnos como individuos o como resulta suficiente para desear la muerte con una fuerza
sociedad y el arte no es necesariamente productor de tan poderosa que venza a nuestros instintos de con-
empatía, lazos de respeto, comunicación y solidaridad servación. Así, encontramos otra pregunta en el aire:
entre los seres humanos. Tomar conciencia de ello dadas las circunstancias, ¿qué camino debemos tomar?
nos ha dejado, sin lugar a dudas, un terrible malestar, Igualmente, lo ignoramos. Hasta ahora cada quien ha
la resaca tras la euforia provocada por las burbujas hecho lo que cree que puede ayudar. Algunos, como
de la sidra del conocimiento, pero a diferencia de una Marina Silenzi optan por «evitar la cruda y permanecer
«cruda» cualquiera, y eso es lo peor, el dolor no es en borrachos», es decir, aferrarse a la tradición y buscar en
el cuerpo sino en el ánimo, es una desazón que va más el arte y la filosofía la senda; otros, como Carlos Civita,
allá de cualquier «cruda moral», como solemos llamar al consideran que es necesario instaurar profundos valores
sentimiento de culpa tras cualquier error o, en térmi- éticos en la humanidad, sensibilizarla ante los proble-
nos más formales, «En el análisis final la actual crisis mas de los demás, trabajar juntos y establecer leyes e
global es fundamentalmente de naturaleza psíquica y instituciones internacionales más poderosas, pues «Con
espiritual».7 frecuencia, las negociaciones diplomáticas, las medidas
Es difícil pensar que todo aquello que nos han legales y administrativas, las sanciones económicas,
inculcado y hemos creído sobre la formación humanista las intervenciones militares y otras acciones, han produ-
es falso, siempre es duro reconocer los errores, pero las cido más problemas de los que han podido resolver».10
pérdidas de las que nos habla Steiner están ahí para Francamente, creo que ambas propuestas están
evitar que escapemos a la realidad. Aceptar que nuestro impregnadas de la misma tendencia del paradigma
paradigma cultural tiene fallas en sus cimientos que cultural occidental (considerar las humanidades como
evitan su funcionalidad supone concluir que hemos fra- la salvación), el cual, como hemos visto, no funcionó.
casado, y que aquello a lo que dedicamos durante tanto Personalmente, pienso que ninguna de las dos opciones
tiempo nuestras fuerzas, nuestra existencia, no nos ha proveen resultados diferentes a los que conocemos por-
llevado a nada, más aún, implica tomar conciencia de que, primero, buscan soluciones generales y utopías, es
lo absurdo de nuestros esfuerzos, y tal vez, con ello, decir, conseguir hermandad, solidaridad y armonía entre
de nuestra vida. Lo anterior nos deja perdidos en rela- todos los hombres sin tomar en cuenta las muchas parti-
ción al rumbo que debemos tomar, nos sitúa frente a cularidades de los grupos sociales y, dentro de estos, de
un abismo donde se percibe un ambiente de confusión y los individuos; y segundo, proponen intentar los mismos
desilusión. ¡Vaya dolor que deja tras de sí tal embriaguez! medios dejando de lado la experiencia y la consideración
El hecho de estar vivos y experimentar ese ma- de la naturaleza contradictoria del ser humano.
lestar nos ubica ante la necesidad de preguntarnos si el Igual que todos, desconozco el camino a seguir,
problema tiene solución, si vale la pena continuar, ¿cuál no puedo hacer propuestas que garanticen resultados,
es el sentido de la vida si todo parece inútil? Ante tales pienso que ayudaría aceptar que en definitiva estamos
cuestiones solamente queda confesar que francamente programados para defender la vida de aquello que la
ignoramos la respuesta, si acaso existe una solución real amenace, y al mismo tiempo, dotados de una razón
y contundente para nuestra situación, nadie la conoce. que cuestiona su sentido, por lo que no nos queda más
A pesar de todo, lo cierto es que: «En el apego de remedio que reconocer esa contradicción y aprender a
un hombre a su vida hay algo más fuerte que todas las vivir con ella, aprender a vivir «entre la línea divisoria
miserias del mundo. El juicio del cuerpo equivale al del que va del tedio a la pasión».11
espíritu y el cuerpo retrocede ante el aniquilamiento».8 No podemos alcanzar la utopía de un mundo feliz
El saber con pruebas claras que la vida finalmente no y lleno de paz, donde todos compartamos la vida con
tiene un gran sentido general, un súper-objetivo, lazos fraternos y solidarios, y tampoco podemos evitar el
no quiere decir forzosamente que está desprovista de destino final de la muerte, y con ello el sinsentido; pero
30 PA L A B R I J E S 13 • E N E R O - J U N I O 2015
6 En este punto nos referimos a los lugares de crianza de animales para el
al mismo tiempo, no estamos listos para renunciar a la consumo humano, donde los animales sufren grandes cantidades de dolor
parte buena de la vida (aun a pesar de la mala). Entonces, y llevan una vida miserable. El comentario surge por un video difundido
en las redes sociales del cual proporcionamos el enlace a continuación:
es posible que debamos encontrar un sentido a nuestra
[Link]
vida, o inventarlo, un sentido personal que nos permi- 7 Carlos Civita. «Epílogo», en La eterna lucha del hombre contra el hombre.
ta mantenernos lo suficientemente embriagados para Terrorismo, violencia y riesgo de extinción, p. 330.
continuar, «pues, lo que importa no es el sentido de la 8 Albert Camus. El mito de Sísifo, p. 6.
9 Ibid., p. 7.
vida en términos generales, sino el significado concreto 10 Carlos Civita. Op. Cit., p. 330.
de la vida de cada individuo en un momento dado».12 11 Sabina y Varona, «Esta boca es mía», en el álbum Esta boca es mía.
Considero que no podemos cambiar el pasado 12 Viktor Frankl. El hombre en busca de sentido, p. 110.
13 Personaje de la mitología griega a quien los dioses condenaron a subir
para eliminar los errores de nuestra cultura, debemos
sin cesar una roca hasta la cima de una montaña desde donde la piedra
aprender a vivir con sus consecuencias y asumir nues- volvía a caer por su propio peso, por lo que según Camus, Sísifo es el
tras acciones. Si eludir la muerte, o adelantarla, no son «héroe de lo absurdo», y acreedor del peor castigo, el trabajo eterno y
sin esperanza.
opciones gracias a nuestra naturaleza, si no tenemos la
14 Charles Baudelaire. «Embriagaos» en Pequeños poemas en prosa, p. 303-
capacidad de encontrar una solución general, podemos 304.
encontrar un objetivo personal que nos dé fuerza para
seguir o, si se quiere, una especie de mentira vital que Bibliografía
valga la pena, una sidra que apague la sed de sentido. Baudelaire, Charles. «Embriagaos», en Pequeños poemas en prosa. Madrid,
edimat, 2000.
Finalmente, si igual que a Sísifo,13 los dioses nos con-
Camus, Albert. El mito de Sísifo. Madrid, Alianza Editorial, 1985.
denaron al peor de los castigos, al trabajo eterno y sin Civita, Carlos. «Epílogo», en La eterna lucha del hombre contra el hombre.
esperanza, a caminar aunque nunca acabemos de llegar Terrorismo, violencia y riesgo de extinción. México, Promexa, 2004.
a la meta por no querer renunciar a la vida, si estamos Frankl, Viktor. El hombre en busca de sentido. Barcelona, Editorial Herder, en
[Link] consultado el 8 de abril de 2012.
condenados, podemos seguir la recomendación de Bau- People for the Ethical Treatment of Animals. Si los mataderos tuvieran
delaire: «Hay que estar siempre ebrio. [...] Para no sentir paredes de cristal todos seríamos vegetarianos, 2013 Peta Latino, en https://
el peso horrible del tiempo, que os quiebra la espalda [Link]/L0qqL2
Sabina, J. y Varona, P. «Esta boca es mía», en el álbum Esta boca es mía.
y os inclina hacia el suelo, tenéis que embriagaros sin Madrid: BMG Ariola, 1994.
parar. ¿De qué? De vino, de poesía o de virtud, como Schultz, B. «Henry Sidgwick», The Stanford Encyclopedia of Philosophy.
queráis. Pero embriagaos».14 Edward N. Zalta (ed.) 2012, en [Link]
Silenzi, Marina. «El arte como un nuevo pensar: la concepción nietzscheana y
heidegueriana», en Andamios. Revista de Investigación Social, 2(4) , 2006,
1 George Steiner. En el castillo de Barba Azul, p. 83.
p. 201-217, en [Link]
2 Ibid., p. 85.
Steiner, George. El castillo de Barba Azul. Aproximación a un nuevo concepto
3 Ibid., p. 93.
de cultura. España, Gedisa, 2013.
4 Ibid., p. 101.
5 Henry Sidgwick (1838-1900) fue un filósofo utilitarista y economista
inglés. Su obra principal Los Métodos de la Ética fue publicada en 1874
por primera vez y sigue ejerciendo influencia en la teoría ética y política
angloamericana. Perla es actriz y directora de teatro, amante del clown y de conversar, adicta al café, al
cine y, para vergüenza suya, a la coca-cola light.

PA L A B R I J E S 1 3 • E N E R O - J U N I O 2 0 1 5 31
Si la vida fuera una
cerveza...
me la tomar a en serio!
Mercurio Quintero

Un relato sobre la alegría, la bebida y sus distintas modulaciones.

N
unca antes había desayunado cerveza. Antes de dinero y querían seguir tomando, compraban la bebida
ese día, el sólo pensar en bebidas alcohólicas más barata que ellas tenían: té por ocho centavos, ¡té
por la mañana, habiendo bebido demasiado por ocho!
la noche anterior, me producía cierta repugnancia. Tendremos pues, que hacer una palabra que identi-
Pero llegó el día de tomar cerveza matinal. No es que fique este sensual estado. ¿Estar chido? Puede ser, pero
fuera un intento de disimular la resaca, porque a de- me parece que esta palabra la usan más los muchachos
cir verdad, seguía un poco ebrio. No, simplemente que alcanzan un estado similar fumando cannabis. ¡Los
se presentó la ocasión, una inofensiva oportunidad de borrachos no tenemos un lenguaje! Vamos empezando
romper la rutina. a formarlo: usemos por ahora, para este estado parti-
Resultó que todo el día la pasé ebrio. Pero decir cular, estar chilo.
ebrio era una exageración, porque me gustaba mucho En fin, ese día, habiendo desayunado cerveza
ese estado etílico suave, en el que no se pierde el andar ni (más el alcohol que el día reclamaba en cualquier mo-
el hablar, que mantiene suavizada y alegre la existencia, mento y cualquier presentación, por supuesto), anduve
pero que no se toma tanto como para estar borracho todo el día chilo. El resultado era tan agradable que hice
(chispo, odre, bacante, espita, beodo). ¿Cómo llamar a correctamente todas las actividades debidas en el día
ese estado particular y agradable? «¿Estar tomado?» No, y dormí muy tranquilamente. Era entonces absurdo
porque se puede estar tomado en muy diferentes grados. pensar en dejar de beber, y el día siguiente me la pasé
«¿Estar medio pez?» Esto es un disfraz de la expresión chilo todo el día nuevamente (no, ya no era nuevamente,
«estar medio pedo»; ahora bien, ¿qué es «estar pedo»?, sino otra vez). Y pasaron los días así, chupe y chupe,
no tiene ningún sentido… «¿Estar a medios chiles?» (¡!), de modo que el adjetivo tuvo que ser uno nuevo: me la
«¿japisón?», «¿happy?», «¿feliz?», «¿alegre?», «¿piripi?»..., pasé chilo todo el día viejamente…
ninguna de estas palabras puede explicar ni un poquito Una vez, cuando se me veía tomando, no mu-
cómo se está en esa circunstancia. Las palabras deben cho, pero todos los días; es decir, cuando comenzaba
reflejar algo de lo que significan o transmitir algo de la a notarse mi extraño nuevo estilo de vida, mi hijo me
sensación correspondiente, o por lo menos algo sobre preguntó: «papi, ¿porqué tomas cerveza?» Sorprendido
su origen. Por ejemplo, la palabra teporocho es horrible, y sin saber qué responder, solamente lo tomé de las
pero su origen se ve muy claro: se dice que hace mucho manos, las moví hacia donde la luz del sol penetraba
tiempo unas viejecillas vendían por clandestinas calles sutil por la ventana… las moví entonces bruscamente
té con alcohol. Cuando los borrachos no tenían mucho hacia la dirección contraria, y a ritmo de soberbia
32 PA L A B R I J E S 13 • E N E R O - J U N I O 2015
cumbia de Bersuit Vergarabat comenzamos a bailar, le que resultaba muy simpático, y me pidió que me fuera.
canté: «tomo, para no enamorarme, me enamoro, para En efecto, ya no me sentía chilo. Tiempo después adquirí
no tomar»… y apareció en su carita una luz… sonrió conciencia mientras manejaba, poco a poco, de que
descaradamente y comenzó a carcajearse conmigo, habiendo estado chilo, no me sentía más que normilo.
mientras continuábamos bamboleándonos al ritmo Esto me pareció una burla de la vida, de esas que
del rico ritmo caribeño. tan a menudo nos hace cuando queremos pasarnos
Sin embargo, conforme pasaban las semanas (¿o de listos, cuando creemos que hemos superado un
los meses?), comenzó a suceder un fenómeno inesperado problema; así que decidí dejar de beber para pensar la
y cruel: aunque trataba de mantener los niveles situación en serio, en un estado natural o normal,
etílicos correspondientes, las sensaciones digamos. Pero conforme pasaron unas
ya no eran las mismas. Cada vez sentía horas en el intento de volver a la realidad,
menos esa «existencia suavizada y alegre»; comencé a sentir un efecto extraño: comen-
iba perdiéndose, con el inexorable cé a sentirme diferente al paso del
transcurrir del tiempo, como tiempo, con la disminución
se pierde el agua de entre progresiva de la concen-
las manos… Al final, sin tración de alcohol en la
importar cuánto sangre. Pero este
me esforzara por «sentirme dife-
mantener tal ni- rente» comenzaba
vel etílico, para estar a ser algo parecido
chilo, la cosa no daba a esto: me sentía un
para más: ¡me estaba acos- poco chilo… 
tumbrando a estar chilo! ¡Se los juro! Me sen-
Ya no me sentía así, sino tía un poco chilo y más
que experimentaba una cosa chilo conforme pasaban
que sólo se podría parecer las horas… hasta que,
a lo que llamamos «sentir- sin tomar, llegué a sentirme
se normal»: ¿estar chilo era ya es- plenamente chilo. Este estar
tar normal? Debe notarse que chilo ya no lo es en el sentido
este estar «normal» aquí, ya no es es- original, ¿cierto? ¿Esto sería en-
tar normal, en el sentido de estar na- contrarse algo parecido a estar chilo,
tural, dado que me sentía sobrio a pesar de normal o sobrio? Pues ninguna de las tres,
haber tomado. Por lo tanto tendremos que inventar porque disfrutaba de estar chilo sin haber tomado ya.
una palabra para describir a este nuevo estado: me Vamos a decir que me hallaba ahora chi… mal, ¡chimal!
sentía ¡norm… ilo! ¡normilo! He aquí una prueba de lo y, aunque me sentía muy bien, no podía dejar de per-
que estaba sucediendo: cibir ese sabor amargridulce que se produce cuando la
Un lindo día (de los pocos que me atreví a manejar vida se burla de uno. Entonces decidí no tomar más
debido a mi aliento alcohólico), tan confiado como es- alcohol, no fuera a ser que bebiendo me ocurriera
taba porque olvidaba que andaba chilo, me topé con el otra vez lo de sentirme normilo. El problema volvió
respetable operativo alcoholímetro. Entonces, sucedió a presentarse cuando me acostumbré a estar chimal…
algo increíble: me arrepentí de lo malo que había sido; ya no me sentía ni un poquito chilo, sino normal, vul-
traté con reverencial respeto al oficial, le confesé que me nerable, expuesto a la cruda realidad, como embrión
había tomado un par de cervezas en la comida (lo que era fuera de su madre arrojado prematuramente. Después
estrictamente cierto), que merecía ir a calentar cemento de todo, la sobriedad me hacía sentir bien… 
y al mismo infierno si era necesario (o al torito, como Pero pasó audaz la primavera, y cuando llegó el
se entiende en chilango). De tanto drama, al policía se verano, durante una mañana estival de aquéllas, hacía
le reblandeció el corazón, y, en lugar de pasarme con sus un calor del diablo, una horripilante sed, de las que el
colegas, decidió hacerme algunas pruebas irreprochables. agua simple simplemente no quita. Luego se me antojó
Hice el cuatro estoicamente, me paré de manos, bailé el una cervecita…
aserejé, y no recuerdo qué otras pruebas indignas ejecuté
con tal precisión, que por más que intenté que creyera mi Mercurio es estudiante de Filosofía y Creación Literaria; apuesta por que la vida sea un
historia del borracho, el oficial se rió de mí, me confesó juego filosófico en el que ganar o perder no sea su principio ni su clímax.

PA L A B R I J E S 1 3 • E N E R O - J U N I O 2 0 1 5 33
Anónimos
Dafne González Heredia

Embriaguez, dolor y confesión. Este es el relato de un adicto


que nos cuenta las complicaciones de sus excesos.

N
o tengo por qué decir mi nombre, lo omitiré «cómo hacerlo». A mí no me había sucedido, no por falta
por esta vez que es la más difícil, ya que tengo de oportunidades, lo juro, aunque sea poco creíble, sino
que hablar frente a completos desconocidos por la ausencia de intención.
que me miran con morbo e impaciencia por escuchar A diferencia de algunas de las experiencias de
lo que tengo que decir, o por lo menos eso quiero creer. las que había oído hablar, la mía fue verdaderamen-
Estoy aquí, enfrente, con las manos nerviosas delata- te excitante. Recuerdo haber escuchado en repeti-
das por movimientos torpes y con la ropa empapada das ocasiones que el primer trago siempre es el más
en sudor; mientras tanto ustedes están ahí sentados, amargo y, dependiendo de muchas condiciones, tales
algunos me escuchan porque no les queda de otra, como el ánimo y el ambiente donde sucedía, se alteraba
otros tantos, no ponen atención a ninguna de mis la duración, la temperatura y hasta el efecto. Muchas
palabras porque están inmersos pensando en lo que personas expresan que aquel trago es tan intenso que
dirán cuando llegue su turno. Así que no mencionaré no les gusta y alardean con no volver a degustarlo jamás
mi nombre porque, además, allá afuera hay un letrero en su vida, y no sé si hacen bien o no al hacer ese tipo
que me permite tomar esa decisión, ya que anuncia en de declaraciones, no podría juzgarlos, pero yo sé que
letras celestes: «anónimos». mienten. Diré que, para mi gran desgracia, el trago
Siento las palabras raspar al pasar por mi garganta que yo bebí aquella noche de juerga en mi juventud fue
y aun así me doy el lujo de alargar el preámbulo de mi la más sublime y deliciosa anestesia con la que jamás
historia; creo que es por compasión, al pensar que lo pude haber fantaseado, de un sabor afrutado, el de
que ustedes tienen que decir debe ser terrible compa- cerezas negras y diferentes maderas. No sé si se deba a
rado con lo mío, pero no me detendré, porque este es que, en especial, aquello se había añejado casi al punto
mi turno y de una u otra forma lo aprovecharé. Quizá de convertirse en un elixir de matices indescriptibles.
he venido en vano, pero repito: usaré el tiempo como Lo que pasó en los días siguientes ustedes mejor
mejor me plazca, afirmando que ustedes están aquí que nadie lo saben, puedo advertirlo en sus ojos repletos
para escucharme, no como mi familia, que se encuentra de evocaciones saturadas de excesos; lo conocen todo,
emocionalmente distante de mí y que ha optado por porque lo vivieron. Comencé por perder el apetito y
ignorar mis dolencias, o mis «amigos», que en estos engañaba a mi cuerpo al regalarle esa ambrosía afro-
momentos han preferido ignorar mis padecimientos, sin disiaca de estimulantes húmedos, ¡vamos!, ¿quién no
dejar de insinuar que se saben de memoria mi historia lo ha hecho?; dejé todo y me dediqué de tiempo comple-
y están aburridos de oír cada una de mis quejas y las to a beber, como si ese se hubiera convertido en el único
tonalidades de mi dolor. objetivo de mi existencia. Después, dejé de dormir y usé
La verdad es que tengo pésima memoria y en las noches para mezclarlas con los días y así fue que ter-
este instante no recuerdo cómo pasó, supongo que la miné por no encontrar diferencias entre ambos, olvidé
desmemoria es una consecuencia ineludible de casi todas mis responsabilidades y necesidades básicas.
la continua dependencia. Lo confieso, yo lo probé a Permití que las estaciones pasaran con sus días, meses
una edad tardía. Decían mis amigos que el tiempo para y años, y el tiempo que invertí en mi adicción acumuló
hacerlo por primera vez ya había pasado, y con burlas y una podredumbre deliciosa y embriagante en toda mi
vulgaridades me indicaron con instrucciones imprecisas persona, bebí todo lo que pude y lo que ya no ingerí lo
34 PA L A B R I J E S 13 • E N E R O - J U N I O 2015
rocié compulsivamente sobre mi cuerpo, como si se estático, repugnante y con todo mi ser etílicamente
tratara de un perfume barato —que me apestó el alma revuelto, desecho por completo y humillado a tal grado
y las entrañas—; pero nada de eso importó porque, que parecía una delicada y extraviada víctima, cuando
como nunca antes en mi vida, sentí un placer que me en realidad solamente me había convertido en un as-
volvía importante y al mismo tiempo indestructible. queroso dependiente.
Me perdí en el éxtasis y en la locura de una merluza Vine aquí para contar mi historia, porque después
brillante y perfecta, la cual dejó únicamente fragmen- de enfrentar las vicisitudes de una larga y dolorosa
tos de las noches anteriores sin conexión alguna y me adicción, no quiero su lástima, no, ya no me sirve, he
llevó directo y tan rápido a una intoxicación completa tenido suficiente de eso. Sencillamente me obligué a
que me encantaba y me mantenía como flotando en asistir para abandonar en este lugar los efectos que
un espacio alterno. Ya no había marcha atrás, estaba me dejó la primera borrachera, que sólo hasta ahora
completamente embriagado, era un adicto sumergido comprendo fue la peor y al mismo tiempo la mejor,
en un vicio irresistible. ya que en ella uno se embriaga de deseo absoluto y
Un día, sin más, ocurrió: caí, pero el impacto no se excede sin consciencia alguna; sin embargo, debo
me dolió, la anestesia era tal que no sentí nada, no reconocer que el precio que se paga con ese malestar
en ese momento. Quedé inconsciente y casi desnudo, incurable y vergonzoso es el justo, pues el recuerdo
tal como lo había estado desde mucho tiempo atrás, del éxtasis, producido como una desmesurada des-
sin siquiera notarlo. Desperté y con gran desesperación carga de electricidad que recorre todo el cuerpo, será
intenté conectar los flujos de mis neuronas y rehacer suficiente para sosegar la resaca momentáneamente.
una historia coherente, que me diera una explicación Y si cualquiera de ustedes todavía se atreve a dudarlo,
adecuada. Me pregunté entre gritos endemoniados y vivirán la resaca más desagradable de su vida: la de no
sollozos infantiles, repletos de llanto ahogado: ¿qué querer olvidar. Quizá, únicamente intento que tomen
pasó?, ¿dónde está?, ¿cuánto duró?, ¿cómo fue? En mis palabras a modo de advertencia, porque hoy estoy
seguida intenté abrir un poco más los ojos y no había aquí hablando otra vez de mi adicción, ya que cometí
nadie, ¿a quién carajos le hablaba yo?, ¿quién espera- el mismo delicioso error y esta noche me he vuelto a
ba que me respondiera? Me di mucho asco, pues me emborrachar de alguien más.
sentía como un completo perdedor; y es que junto a
la náusea imponente —que ahora rememoro a la per- Dafne estudió letras en la unam, pero las letras la siguen estudiando a ella como editora.
fección—, vino un mareo perturbador que no me dejó Es aficionada a leer y escribir porque eso le ayuda a olvidar que la gente no sabe caminar
recuperar el equilibrio ni moverme, y me quedé ahí, sobre las banquetas.

PA L A B R I J E S 1 3 • E N E R O - J U N I O 2 0 1 5 35
CIUDAD,
EXTASIS Y
ENSONACION
Formas psicoactivas
de ciudadania

Rafael Ángel Gómez Choreño

La imaginación puede llegar a ser la sustancia psicoactiva más potente,


un agente promotor de giros, quiebres y ensoñaciones que hacen
de nuestra existencia un habitar poético.

36 PA L A B R I J E S 13 • E N E R O - J U N I O 2015
El consumo de sustancias psicotrópicas en nuestras
I Ahora bien, para comprender cabalmente esta
relación, es necesario reconocer, como punto de partida,
que no hay consumo de sustancias psicotrópicas sin
sociedades no representa en realidad ninguna novedad una transformación profunda de la experiencia de la
como fenómeno cultural, aunque eso no es un impedi- vida civil, porque finalmente toda forma de consumo
mento para estudiar críticamente las peculiaridades proviene de dicha experiencia y se forma en ella para
de su acontecimiento, lo mismo en lo que se refiere a luego transformarla de un modo o de otro. La relación
su procedencia que en lo que se refiere a su emergencia. entre la ciudad y las drogas no es, en este sentido, sino
Hoy tenemos noticias bastante bien documentadas un fenómeno cultural cuya génesis y posibles efectos
sobre el uso de este tipo de sustancias en todo tipo de so- políticos y sociales deben estudiarse como parte del
ciedades, no sólo en nuestros días sino desde épocas proceso de formación cultural de una sociedad en la que
muy remotas; y sabemos, sobre todo, que su consumo el consumo de sustancias psicotrópicas ha terminado
ha tenido fines bastante diversos entre sí, y que por por manifestarse, simplemente, como el síntoma de
lo mismo no resulta recomendable ensayar ningún una específica puesta en crisis de sus potencias civili-
tipo de generalización. Sabemos, por ejemplo, que se zatorias. Las necesidades del consumo de sustancias
han consumido por mera curiosidad, con fines rituales, psicotrópicas están íntimamente relacionadas con los
médicos, lúdicos y hasta con fines militares; sabemos modos específicos con que una civilización procura su
que algunas de ellas se han consumido de forma bastante satisfacción. Así que no hay sino usos y abusos civiliza-
generalizada y que otras, en cambio, han sido de uso dos de las drogas, porque los suyos no son sino los usos
restringido o que su consumo ha estado perfectamente y los abusos específicos de una determinada civilización.
normalizado cuando no ha estado explícitamente pro- En este sentido, el análisis del consumo de sus-
hibido o hasta criminalizado. tancias psicotrópicas en las sociedades modernas
No obstante, a pesar de la indiscutible persistencia debe contemplar, como parte de su especificidad, la
de su consumo, podemos reconocer las especificidades lenta generalización de un conjunto de necesidades
manifiestas en cada uno de los modos de consumo que del consumo vinculadas con la ausencia de lo humano
han tenido lugar a lo largo de la historia, gracias a que su o su lenta disolución, ya que dicha ausencia es uno de
emergencia histórica ha podido desarrollarse en distintos los rasgos más característicos de las diversas crisis que
contextos geopolíticos y económicos, pero, sobre todo, han tenido lugar en la experiencia civilizatoria de la ciu-
en distintos contextos culturales, es decir, en el marco de dad moderna. Sin embargo, nunca se trató en realidad
específicos tipos de prácticas, creencias, ideas, discursos, —sino hasta hace muy poco— de la ausencia real de se-
deseos, esperanzas o expectativas. Todo esto evidencia res humanos en las ciudades, se ha tratado, en cambio, de
que la singularidad del uso de sustancias psicotrópicas, la violenta aparición y reiteración de un conjunto
en cada caso, siempre se ha presentado bajo la forma de imágenes planas, superficiales, artificiales, estereoti-
de un acontecimiento cultural en el marco de algún padas, demasiado regulares y estáticas, gobernando por
proceso civilizatorio y que, justo por eso, puede ser completo el horizonte ontológico en que se desarrolla la
analizado en toda la especificidad de su acontecer en el experiencia de lo humano en dichas ciudades, agotán-
contexto de una específica vida civilizada. dola, anulándola, haciéndola imposible lentamente. Los
El consumo de drogas, en este sentido, siempre ciudadanos modernos fácilmente pudieron convertirse
ha sido la expresión viva de algún proceso civilizatorio, en sujetos sin presencia y sin profundidad, y la simple
sobre todo si consideramos que a menudo se presenta existencia de estas imágenes hegemónicas, así como su
como una fuerza maldita que ha podido quebrantar rápida generalización, ha puesto al descubierto que algo
o poner en tela de juicio, en cualquier momento, todas muy grave ha pasado con la experiencia de lo humano
las representaciones sociales de una «buena vida» en la en el proceso civilizatorio de las sociedades modernas,
ciudad, de la siempre anhelada unidad del cuerpo pues repentinamente dejó de ser posible el despliegue
político, del recto ejercicio de algún tipo de ciudada- o propagación de las energías vitales de lo humano, ago-
nía o del simple cumplimiento cabal de las leyes de tándose precisamente en la generalización reiterativa
una ciudad. En este sentido, podríamos afirmar de las diferentes formas monótonas de la ciudada-
que la emergencia del consumo de drogas, al proceder de nía moderna. Esto nos muestra, además, que la presen-
una determinada vida civilizada, está directamente re- cia plana de todo lo humano en las ciudades modernas
lacionada con la capacidad de redefinir o refundar la no es sino la repetición de un conjunto de imágenes o
relación de los individuos con un determinado modelo representaciones sociales carentes de profundidad y
o proyecto civilizatorio. vitalidad, no por su naturaleza imaginaria, sino por
PA L A B R I J E S 1 3 • E N E R O - J U N I O 2 0 1 5 37
el lento vaciamiento de la experiencia del ciudadano ello operar una lenta transformación de su experien-
moderno y el tipo de soledades que genera dicho vacia- cia dañada por la ciudad, de su maltrecha conciencia
miento. El consumo de sustancias psicotrópicas, en este urbana del espacio y de las cosas, de las relaciones y de
contexto, es el síntoma de una desesperada búsqueda las expectativas, hasta lograr, de este modo, un cierto
de lo humano contra el apabullante vaciamiento de estado de «desprendimiento» o «alejamiento» de los es-
sus imágenes; las diversas formas de esta búsqueda, quemas y persistencias de la ciudad moderna, así como
en cambio, implican una variedad de ensayos que se una lenta pero irreversible «transformación» de sí mismo
han tenido que realizar individualmente hasta lograr como ciudadano del mundo.
integrarse en un esfuerzo común. El mundo para el «paseante solitario» no deja de
ser un mundo civilizado, pero recupera de inmediato
la rica textura y vitalidad del mundo natural. Para un

II
El promeneur solitaire («paseante solitario») de Rousseau es
viejo como el filósofo ginebrino, que terminó descu-
briendo las virtudes filosóficas del «paseante solitario»
precisamente porque ya no le era posible seguir sumando
un buen testimonio del sentido que cobraría este más fracasos en el desarrollo de su vida política en la
esfuerzo común, ya que hace evidente el carácter ciudad moderna, pues ya había ensayado y fracasado
de las soledades en crisis que ha sido capaz de producir la realización de todo posible ideal político, de toda
la civilización moderna, por un lado, pero también ilus- posible utopía, de toda posible empresa civilizatoria,
tra perfectamente, por otro, la necesidad que algunos no había más caminos ni comienzos filosóficos que los
ciudadanos modernos —en medio de su soledad— han que le ofreció inesperadamente su soledad cotidiana
tenido de producirse «estados alterados de conciencia» en medio de las más embriagadoras recuperaciones del
para poder soportar los malestares de la vida civil en las paisaje natural y de su renuncia consciente y voluntaria
sociedades modernas; unos con el apoyo del consumo del espíritu imperante en los paisajes urbanos de su
de sustancias psicotrópicas, otros con la simple ayuda de época. De hecho, gracias a la contundencia y estrépito
los efectos psicotrópicos de sus propias ensoñaciones. de sus fracasos políticos, fue que le resultó fácil descu-
Por eso resulta conveniente pensar en el promeneur brir que ya no necesitaba seguir estando sujeto ni a las
solitaire como un síntoma de las crisis más tempranas maldades ni a las bondades de nadie, ni tenía por qué
de la vida civilizada en la Modernidad, pues de este seguir siendo presa de sus propias esperanzas ni de sus
modo se hace posible utilizarlo en la construcción de propios temores sobre la cultura humana y la civilización
un diagnóstico crítico sin dejar de pensarlo, al mismo moderna, y que sólo le quedaba vivir con tranquilidad
tiempo, como una alternativa con la que se han po- los abismos de una cultura en los márgenes de una ci-
dido ensayar algunos remedios filosóficos contra el ma- vilización, para profundizar, de este modo y en estas
lestar que han logrado producir las ciudades modernas circunstancias, su experiencia humana del mundo. Su
desde su más temprana constitución. La emergencia del método no contemplaba especialmente el consumo de
promeneur solitaire en la fundación más temprana sustancias psicotrópicas (aunque no lo niega explícita-
de las ciudades modernas no sólo anuncia la necesidad mente), sino la activación gozosa de las ensoñaciones
de consumir sustancias psicotrópicas para hacer sopor- de su mente a través de meditaciones sobre el estado
table la experiencia de las más profundas contradiccio- habitual de su alma al realizar paseos solitarios lejos
nes de la vida civil, también hace su aparición como el de la ciudad.
fármaco perfecto contra las enfermedades espirituales El «paseante solitario», sin embargo, parece no
generadas por ellas. Nos revela la necesidad del fármaco tener más trabajo que ocuparse de la narración de
y un modo específico de su satisfacción. sus paseos y ensoñaciones, pues ya no tiene ningún
Por eso el promeneur solitaire de Rousseau no sólo otro oficio que realizar en la vida civil. Pero este traba-
es un «filósofo que camina» y ya; primero que nada jo narrativo no sólo afecta de un modo concreto a su
se trata de un ciudadano moderno cualquiera que, escritura o a su pensamiento, primero modifica —y lo
atribulado por los fracasos, excesos y contradicciones hace radicalmente— los modos mediante los cuales
de la vida política en la ciudad, se ha convertido en un organiza y problematiza su experiencia del mundo y
«paseante solitario» que ha terminado dándole una de sí mismo, permitiéndose, a través de este trabajo
forma filosófica a su pensamiento y a su escritura a narrativo, una habitación intelectual de su soledad con la
través de la constancia de sus propios paseos, ya que al que logra olvidar sistemáticamente la monotonía y las
realizarlos cotidianamente logra interrumpir la lógica tribulaciones de la vida política. Esta habitación de
fuertemente urbanizadora de la vida civilizada y con la soledad del ciudadano moderno implica, además,
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una ampliación e intensificación de la experiencia del son el camino hacia una experiencia embriagadora del
espacio y de las cosas porque ésta ya no está gobernada mundo y del alma, pues es justo a través del éxtasis de la
por la voraz materialidad ni los ritmos de la urbani- ensoñación como el «paseante solitario» redescubre las
zación o modernización de la vida civil. La narración potencias activas y vivificadoras del mundo olvidadas o
de la experiencia del espacio y de las cosas como parte de malinterpretadas por la civilización moderna.
un paisaje natural constituye una apertura en el relato
del «paseante solitario» hacia la narración de una ex-
periencia íntima de la Naturaleza construida desde la
experiencia de los movimientos de su alma, es decir, a
través de una experiencia psicoactiva.
III
Walter Benjamin, a principios del siglo xx, y allende,
El promeneur solitaire no sólo es un caminante que pero no tanto, de sus experimentos con el hachís, llegó
recorre los senderos desconocidos del campo o la mon- a hablar de un modo semejante de la embriaguez de ese
taña para olvidarse de la Ciudad y reencontrarse con la otro tipo de «paseante solitario» de la ciudad moderna
Naturaleza, recorre los caminos olvidados por la Ciudad que es el flâneur («paseante callejero» o «vagabundo»).
para reconocer y disfrutar los senderos ignotos de su Sólo que esta embriaguez fue caracterizada por el filó-
propia conciencia. Su soledad deja así de ser una simple sofo alemán como una embriaguez de anamnesis, pues
noticia de su malestar en la cultura, para convertir- el flâneur es un paseante que se mueve en la ciudad a
se en la condición de posibilidad de una experiencia gozo- través de la memoria, alimentando sus ensoñaciones
sa del mundo y de sí mismo, una experiencia construida no sólo con aquello que aparece físicamente ante sus
sin reparos a partir de la embriaguez de sus propias ojos, sino adueñándose a menudo del paisaje urbano
ensoñaciones, de su propia capacidad para entretener mediante esa conciencia o experiencia desnuda de
y recrear su pensamiento de las cosas, de los espacios, las ruinas o ruindades de lo humano, de los vestigios
de su temporalidad, mediante los recorridos imagina- muertos de viejos entusiasmos civilizatorios, de las
rios de todo tipo de profundidades, superficialidades, diversas presencias fantasmales que habitan y le dan
relaciones y perspectivas inéditas para la conciencia del contenidos significativos a las calles de la ciudad, las
ciudadano moderno común. Por eso la ensoñación cuales, gracias a la memoria, se nos presentan como si
del «paseante solitario» consiste, sobre todo, en la se tratara de algo nuevamente experimentado o vivido,
activación de una relación de embriaguez con el espacio de presencias extraordinariamente vivas con las cuales
natural y con las cosas del campo, así como con sus se puede interactuar libremente gracias a los usos em-
múltiples relaciones, pues se trata en todo caso de una briagadores de la memoria.
embriagadora experiencia de las intensidades, profun- Benjamin ensayó de un modo muy semejante a
didades y superficialidades del paisaje natural. Rousseau la descripción del estado de éxtasis que el
De este modo, cuando Rousseau abre el espacio flâneur busca en sus paseos callejeros, pero enfatizando
para hablar de las ensoñaciones del «paseante solitario», de un modo bastante notable el carácter fuertemente
empieza a construir poco a poco un marco conceptual urbano de los paisajes que éste recorre, y subrayando,
para revalorar la función de los extravíos de la imagi- por lo mismo, las distintas formas que pueden cobrar
nación de este «paseante solitario» y así poder hablar en medio de la experiencia de sometimiento o enfrenta-
de dichos extravíos como caminos abiertos hacia la miento a la ciudad y sus discursos, a sus promesas rotas,
experiencia de una conciencia extraordinaria y de un a sus falsas esperanzas, a su desencantadora realidad,
goce supremo. Esta embriaguez no es muy diferente de es decir, a las distintas formas como la ciudad moderna
la producida por las formas modernas del consumo se apodera de nosotros, hasta asfixiarnos, mediante
de sustancias psicotrópicas, su génesis y su efecto es el poder avasallante de las imágenes de una memoria
común; no obstante, toda diferencia entre estos distintos que reconoce todos los fantasmas de una experiencia
modos de experiencia psicoactiva radicará en los mo- dañada, de los recuerdos dolientes de la experiencia
dos de producción de la embriaguez y de su éxtasis. Por de una ciudad en duelo, así como el cobijo que pueden
eso conviene tener presente que el gozo revitalizador del ofrecernos las ensoñaciones para calmar o exacerbar
promeneur solitaire es creado mediante el sutil encanta- las memorias de una conciencia en duelo.
miento que le producen sus propios arrebatos imagina- Los senderos del promeneur solitaire son paisajes
rios (ensoñaciones) y el éxtasis experimentado durante naturales que logran diluir en la memoria —gracias al
esos momentos de extravío (embriaguez), que bien po- gozo que producen las ensoñaciones del alma en torno
demos asumir, incluso, como perfectos movimientos errá- o con ayuda del paisaje natural— toda posible persis-
ticos del alma. Las ensoñaciones del «paseante solitario» tencia de las imágenes dolientes de la ciudad moderna:
PA L A B R I J E S 1 3 • E N E R O - J U N I O 2 0 1 5 39
sus tribulaciones; los caminos que recorre el flâneur, pues lo que impera, en todo caso, es la fuerza poética
en cambio, son precisamente los paisajes urbanos de la de la intimidad de sus ensoñaciones: la experiencia de
ciudad moderna y sus ensoñaciones, aunque no pueden éxtasis basada en la embriaguez que produce su propio
ni intentan diluir la poderosa materialidad de las calles gozo. Tanto el promeneur solitaire como el flâneur logran
y su materialidad doliente, pues éstas con frecuencia romper así con el esquematismo político de lo público
logran constituirse, por lo menos efímeramente, en un y lo privado, que predomina de un modo apabullante
poderoso cobijo en medio de los diversos duelos que en la organización de la vida civil en las sociedades
tiene que sobrevivir el ciudadano moderno, especial- modernas, y lo logran gracias al gozo profundo de sus
mente cuando ha elegido padecer y superar la vida civil ensoñaciones, las cuales tienen el poder de producir
como un «vagabundo». una experiencia íntima en franca rebeldía o en franca
El flâneur, al igual que el promeneur solitaire, resistencia a los absurdos de la vida civil. Se trata,
siempre transita entre las ruinas de una ciudad y los además, de una intimidad que cambia por completo
cimientos de otra que está por venir; ambos separan la relación con el espacio, con las cosas, con toda forma
la Naturaleza de la Civilización para incorporar sus de su temporalidad. Este cambio en la relación sucede,
ensoñaciones en la experiencia integral que el ciudadano además, desde la misma embriaguez que producen las
tiene del mundo, posibilitando nuevamente el asom- ensoñaciones del espacio, del tiempo y de las cosas, así
bro frente a la Naturaleza, pero también frente a la mis- como de sus complejas relaciones. Lo cual deja en claro
ma Civilización, modificando así, irremediablemente, que una droga no sólo son las sustancias que circulan
su conciencia del mundo y de sí mismos, y produciendo abierta o ilegalmente en el mercado, sino que las enso-
incluso un cierto estado de éxtasis. En ambos casos, ñaciones psicotrópicas también lo son.
además, resulta claro que la Ciudad no es un paisaje del
alma, la Ciudad es mucho más que una imagen, pero
todas las imágenes producidas en la embriaguez de la
ensoñación sí lo son; lo cual es una noticia interesante,
IV
No hay estimulante más potente que la propia imagina-
ya que en estas imágenes es irrelevante la vida pública o ción ensoñadora. Por eso la embriaguez es, en principio,
privada del sujeto moderno que recorre las calles de la un simple cambio de registro en la experiencia de la
Ciudad o los senderos más recónditos de la Naturaleza, propia ciudadanía y, paradigmáticamente, socava por
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lo mismo toda forma de crisis de la ciudadanía moder- diversos modos de procesar la experiencia de una ciuda-
na, abriéndonos por completo hacia las formas que danía moderna que ya está agotada o en crisis, que vive
han delineado las sociedades contemporáneas; pero y se recrea en sus permanentes duelos y desesperanzas.
no hay que olvidar que se trata de un cambio genera- Finalmente, la posibilidad de poner en movimiento
do por la imaginación, no desde su fuerza fantástica, a un «paseante solitario» o a un «vagabundo» en nues-
sino desde su influjo directo en la constitución política tra época —haya o no sustancias de por medio—, es una
de la sensibilidad del ciudadano, es decir, afectando idea que puede ser utilizada para introducir varias discu-
la profundidad o superficialidad de sus percepciones, sus siones políticas sobre los modos reflexivos —incluso en
sentimientos y sus sensaciones, cambiando los registros términos de una reflexión crítica— que pueden surgir de
sensibles de la experiencia de una vida civilizada y to- las experiencias psicoactivas y exhibir así sus posibles usos
das las potencias psicoactivas del alma. En este sentido, estratégicos contra el complejo procesamiento político
la fuerza psicotrópica del consumo de sustancias no está de nuestras sociedades moralizantes y criminalizadoras.
en ellas, sino en la fuerza ensoñadora de una imagina- Es completamente cierto que algunos abusos de las sus-
ción que se embriaga o no, que entra en éxtasis o no. tancias psicotrópicas en las sociedades contemporáneas
A final de cuentas, trátese de una substancia o una son meramente el reflejo del sinsentido de una ciudad en
imaginación psicotrópica, sus usos deben comprenderse crisis, de una ciudad en duelo, de una ciudad furiosa, pero
como un síntoma o acontecimiento cultural que abre la su uso nos habla, indudable e irrenunciablemente, de la
posibilidad de hacer una delimitación problemática del necesidad que algunos ciudadanos tienen de transformar
tema de la experiencia moderna de la ciudad desde las su experiencia del mundo y de sí mismos para librarse
más diversas formas de ciudadanía contemporánea, activamente, desde sus ensoñaciones psicotrópicas, de
desde el ensayo abierto de sus crisis y abismos más todo el horror que somos capaces de incorporarle a la
comunes, para poder construir así un diagnóstico vida, con una gran vocación moderna, tanto individual
crítico sobre las persistencias de la visiones modernas como colectivamente, desde las más rectas y recatadas
de la vida civil en las sociedades contemporáneas. Se formas de ser unos «ciudadanos ejemplares».
trata, por ello, de ver cómo la emergencia de algunas
formas de consumo en el mundo contemporáneo están Rafael es un gatillourbano, Socio Investigador del Centro de Estudios Genealógicos para la
relacionadas, de un modo u otro, con la construcción de Investigación de la Cultura en México y América Latina (cege), a. c.

PA L A B R I J E S 1 3 • E N E R O - J U N I O 2 0 1 5 41
Cronírica:
instrucciones para
embriagar(se)
a la tierra
Jatziri López Mercado

Déjate llevar por este texto que nos ofrece una forma insólita de mirar la ciudad.

C
uando despertamos, decidimos hacer algo por
los habitantes de las calles. A pesar de que en Teníamos las bolsitas en las manos, ya las habíamos
cada uno de nosotros se dibujaban posibles so- repartido justo como ella nos dijo: «esparzan esto por
luciones, nos dejamos de cualquier tipo de palabrería cada rincón, por cada pliegue de fertilidad. Donde vean
porque sabíamos que ninguna sería tan sabia como verde, donde vean una grieta, ¡ahí, ahí!». Navegamos
la de mi abuela. Entonces, fuimos al encuentro: Circuito esparciendo las semillas por el Circuito Navegantes,
Diplomáticos, unas cinco calles arriba desde la Zona por Novelistas, por Ingenieros, por todos los oficios y
Azul en Ciudad Satélite. profesiones habidas y por haber, por personajes que
yo desconocía y me hacían preguntarme: «¿cómo es
que su nombre está en la flecha del yin yang y yo no
La vimos desde lejos mientras yo pensaba: cuando mi sé qué hizo?, ¿cuál es el criterio para llamar una calle
abuelo construyó esa casa, hace 40 años, el paisaje con tu nombre?» Me daba un poco de pena reconocer
se poblaba de magueyes, piedras, hierbas, un viento menos del treinta por ciento de los nombres; no quería
suave a cada rato, un riachuelo donde mis tíos y mi imaginarme ni cómo podría sentirme si, pensando en
padre jugaban, unas cuantas construcciones esparcidas y esto, entrara a una biblioteca.
demás objetos que conforman lo que llamamos «campo». De caminar tanto, justo terminando el Circuito
También se podían ver las torres a la perfección: solas, Oradores esquina con Misioneros, nos quedamos dor-
rectas, penetrantes, monumentales como una utopía. midos. Después de una noche, el graznido de las aves
Once años después de aquello, el hombre llegó anunciaba el albor y, apenas se asomó un pelo de sol, la
a la luna. tierra osciló como nunca antes hubiera sentido. Cuando
Ahora, parados frente a ese hogar, no se po- abrimos los ojos asustados, un vagabundo con un cartel
día ver nada de eso mas que un montón de cajitas colgado «M. G.» decía con un delay extraño: «Odio los
de concreto mucho más grandes y adineradas que la de sismos, los ísmos, ísmos, mos, os...»
mi abuela. Casas que no significaban en absoluto la
desaparición de aquel paisaje claro, sino la arquitec-
tura de la amistad con personas que fueron llegan- Atónitos, entendimos de qué se trataba todo esto. Las
do poco a poco. Por allá, reconocí la casa del argentino don raíces terminaron por abrir el asfalto y desaparecer-
Palleiro y del otro lado, la del señor Carlitos y su lo casi por completo. Ciudad Satélite se había convertido
esposa María Eugenia. en Selva Satélite, una selva de árboles frutales. «Nunca
se me hubiera ocurrido», pensé.
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Hambrientos, nos acercamos a un manzano y La gente estaba confundida e inconforme. Uno de
nos paramos de puntitas para arrancarle unas rojas; los muchos vagabundos dijo en un tono burlón: «Ahora
sin embargo, éste se rehusó a soltarlas, como si al ¿qué? ¿Cómo pretenden que las torres hagan música?
comerlas tuviese que expulsarnos, como si en verdad Jejeje». «Sí», dijo otro en la misma guasa, «¡saquen su
deseara cobijarnos en aquel paraíso. No éramos los varitas y digan abracadabra!» Sin pensarlo, y desde
únicos, alrededor, los famélicos luchaban con ferocidad una perspectiva sinceramente irónica, todos gritamos
por conseguir aunque fuera un pedazo del fructuoso «¡abracadabra!» La palabra mágica retumbó en su propio
alimento. Hicimos de todo, pero nada funcionaba, eco infinidad de veces; la torre amarilla, la más pequeña
hasta que, en su retorno, el vagabundo fastidiado y central, giró lentamente sobre su propio eje como se
por los sismos nos dijo que era evidente que la tierra muestra enseguida:
no soltaría nada sin que antes le agradeciéramos:
«Le gusta que le den masajes», afirmaba mirando al
vacío, «le gusta que bailen sobre ella... lástima que
no hay música, porque de lo contrario, sabríamos cómo
bailar». Reí hasta el llanto porque nunca nadie había
hecho un presagio tan feliz.

Paréntesis

(Un día soleado, al lado de su árbol de limón, mi abuelo,


que era arquitecto y que era amante de contar datos
curiosos sobre la arquitectura, me dijo: «¿Sabías que
las Torres de Satélite eran un proyecto, además de ar-
quitectónico, musical?», negué extrañada. «Sí, estaban
diseñadas para que el aire que pasara entre ellas creara
un tipo de armonía. Es una lástima que no se haya lo- Finalmente, se escuchó un silencio, después un
grado, pero habría sido una lástima mayor que nadie soplido y, cuando menos lo esperábamos, nos dimos
lo hubiera intentando».) cuenta: la más irreconocible melodía nos embriagó
por completo. Se podría decir que se trataba de un
miserere, excepto que éste no tenía ni un poquito
Supe a dónde teníamos que ir. Subí a la copa de un de sentimiento de pecado, de culpa, de perdón o
naranjo y vi la punta blanca y roja de las torres más de cualquier tipo de emoción con nombre —aunque
altas. Aquel era nuestro destino. Atravesamos la selva a muchos de nosotros nos rodaran lágrimas por el
entre escombros, casas, árboles y pronto las vimos. La rostro—. Nuestros cuerpos se movieron de maneras
explanada estaba intacta, y con ella las torres. Frente inimaginables y pudimos comer exitosamente algo
a su presencia, todos estábamos. más que los frutos de los árboles.
Una nube gorda me dijo que nuestro bullicio se
escuchaba como un zumbido desde lejos; entonces
confirmé que nos alojamos en el lugar indicado. Esa noche no hubo diferencia entre la selva y nosotros.

Jatziri estudia joyería y orfebrería en el inba. Le encanta contemplar la plata líquida, el


tiempo en los minerales y el trabajo en sus manos mallugadas. Antes, estudió Letras
Hispánicas en la unam.

PA L A B R I J E S 1 3 • E N E R O - J U N I O 2 0 1 5 43
La ebriedad
nomada
Felipe Vázquez

La ebriedad es un devenir perpetuo en el cual, sin embargo,


siempre surgen estancias, lugares con coordenadas específicas
en las que vale la pena reparar.

La lejanía es quizá el único territorio de la travesía. Al contrario de quienes consideran que al-
que me permite ser sedentario. gunas cantinas otorgan cierto estatus social o intelectual,
Evaristo Escalante nosotros las utilizamos como un sitio de paso en nuestra
errancia «hasta el fin del mundo» —así le llamábamos a

H
eredé cierta inclinación nómada, un impulso ese vagabundeo poblado de soledad perruna y abismos de
por estar siempre en otra parte. Al paso del bolsillo—. Pocas veces sitio de tertulia o de celebración,
tiempo, esta pulsión se ha vuelto una condición la cantina errática fue una suerte de oasis en nuestra
de ser, una forma de actuar en todos los órdenes de huida por los laberintos de concreto, huida que se tradu-
la vida. Incluso cuando estoy con alguien siento el cía en búsqueda de algo que nunca acertamos a definir,
deseo de irme. Quizá el deseo de no estar se ha vuelto búsqueda que acababa en la pérdida irremediable de
mi única forma de convivir. Sustraerme de cualquier nuestras certezas. Recuerdo nuestro cotidiano vagar por
forma gregaria ha sido casi un principio moral. Por las calles desiertas de la ciudad oscura, trabados
lo tanto, nunca fui parroquiano de ninguna cantina por no sé qué desesperación, en busca de alguna cantina
o, si se quiere ver así, he sido parroquiano de la can- secreta que nos diera el sosiego del alcohol. En nues-
tina nómada. Erré siempre de una cantina a otra. En tra juventud sin malicia, éramos animales soberbios e
esta condición nomádica, los nombres han sido lo de indomables, creíamos que la moral había sido hecha
menos. La cantina era un espacio de transición que para los que tienen por alma un cartílago. Sarcásticos a
me permitía tomar una cerveza o un tequila antes de fuerza de orfandad, dignos a fuerza de pobreza, ebrios
continuar un viaje sin propósito, sin meta; más bien un a fuerza de lucidez, puros a fuerza de quebrantos. Nos
viaje cuya meta consistía en dar continuidad a la pura equivocamos en todo porque queríamos vivir y no ser
errancia. Sólo ante una copa aceptaba ser sedentario; mercenarios de la vida. Después no sé cómo vinimos a
una vez vacía, estaba equipado para cumplir mi destino parar a este callejón sin salida, casi emparedados a los
de estar siempre en otra parte. muros de deberes que nunca quisimos. Pero ésta es otra
Mi amigo de alcoholes trashumantes, el pintor historia. Otro día contaré la historia del errante que
Antonio Mojica, compartía el mismo credo de la ebriedad terminó atrapado por lo errático. Y no será una lección
peregrina. Del Centro Histórico a la periferia de la ciu- moral; prometo no ser aburrido.
dad y de la cantina histórica al tugurio clandestino, prac- A pesar mío, el nombre de algunas cantinas se
ticábamos una travesía hacia la ebriedad y una ebriedad me impone: el viejo Salón Corona en la calle de Bolívar,
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donde una tarde de 1997 vi por última vez a mi amigo y prostitutas de rasgos indígenas. Un lugar donde uno
Guillermo H. Vera, que iba con un amigo suyo llama- podía pasar los días de noche; agradable excepto por
do también Guillermo, tres días después ambos fueron los meseros, que parecían haber sido entrenados
alcanzados por un rayo en las arboledas de la Ciudad por un perro policía.
Universitaria; allí también, la noche del 2 de marzo de Mi amigo Antonio era un bebedor olímpico, a
2005 empezó la breve agonía de mi amigo Nahuatzen, nadie he visto beber tanto y mantener las maneras
provocada por un aneurisma. Desde entonces no he civilizadas. En nuestra ebriedad nómada, una vez
querido visitar esa cantina que, por lo demás, se ha descubrimos las cantinas sin nombre de El Molinito,
vuelto demasiado turística. en el poniente de la ciudad, una suerte de morideros
No puedo omitir el Bar Orizaba, en el barrio clandestinos donde uno podía conseguir un aguar-
chino. Ignoro si aún sigue en pie, en todo caso sería un diente sin alma, una mujer de tres modos, una pistola
milagro porque parecía que estaba a punto de caerse o un matón dispuesto a todo con tal de ganar unos
de tan viejo y mugroso. «La apestosa» —éste era su pesos. Esas cantinas sin nombre eran lugares tan
nombre secreto— era una parada obligatoria para los inhóspitos como hospitalarios, a veces instalados en
borrachos que gustaban de tomar el pulso del México talleres mecánicos, a veces en galerones de triques, a
profundo; su aspecto miserable, su aura de perdición, veces en casas rebosantes de mugre y pobreza. No nos
sus parroquianos salidos como de un derrumbadero importaba sentarnos en una llanta o en un tabique si
de la historia, nos daban una lección de humildad teníamos en la mano una cerveza o un vaso de caña.
que nunca hubiera logrado darnos un santo. Una noche Atravesábamos esos días como por las ruinas de un
intercambié allí el Breviario de podredumbre de Cioran desastre cósmico, nos sentíamos sobrevivientes; todo
por un par de caguamas. era desastre y errancia entre las ruinas.
Una tarde incandescente de agosto, ahogados de
sol, mi amigo Antonio y yo entramos a La Corneta —en
Fray Servando Teresa de Mier, cerca de La Merced—, Felipe estudió hasta cuarto año de primaria y fue maestro en albañilería, oficio que heredó
una cantina donde era siempre medianoche, pues estaba de su padre y éste del suyo hasta remontarse a los hacedores de la Pirámide del Sol en
pintada de negro, a media luz, sin ventanas, con tele- Teotihuacan, ciudad que lo vio nacer una madrugada de 1966. Llegó a la Ciudad de México
visores en los muros donde sólo transmitían películas muy joven y descubrió muy pronto que lo único útil en la vida era hacer nada. Desde entonces
porno, y atestada de soldados rasos, diableros, albañiles trata de ser maestro en esas artes.

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Llego borracho
el borracho
(Siete tesis josealfredojimenezianas
frente al sinsentido de la vida)
Zoé Joyeux

El canto, el tequila y el mariachi devienen axiomas vitales en este texto


que circunda la embriaguez, el amor y el dolor: la vida.

Un mundo raro despreciarla, da igual. El alcohol no es una substancia,


José Alfredo Jiménez le llama raro a un mundo en el es una potencia, es una horda de espíritus que corren por
que no se sufre, no se llora, y se triunfa en el amor: las venas y desatan el poder de eso que llamamos vida. «Si
preclara conciencia de un borracho mexicano cuyo ando en mi juicio no estoy contento, si ando borracho, pa’
lugar de nacimiento dirigió con secreta vehemencia su qué te cuento». Cuando la vida es una taberna, a la que
destino. Preludiando su irremediable afición al prístino una llega bien dispuesta a lo que sea, «¿Quién no llega a
sufrimiento que conlleva la existencia, su nacimien- la cantina exigiendo su tequila y exigiendo su canción?»
to fue en Dolores y, por si fuera poco, de Hidalgo. De hi-
dalgo en hidalgo cantando al dolor. Y es que, bueno, qué Anduve borracho, borracho perdido,
se le puede pedir a un prócer que muere a los 47 años de tanto quererte
de cirrosis hepática sino la ilustre conciencia y claridad El amor, pese a lo que muchos creen, no es inefable. El
que el alcohol puede proveer. amor se dice de muchas maneras y se inventa cada vez
que se dice, y en cada re-invención, y en cada canción,
Estoy en el rincón de una cantina vuelven testarudos el dolor y el delirio, la euforia y
La vida es la taberna que aloja la existencia, es un límite, la aflicción, la afección, la felicidad incontrolable y la
un territorio, contornos y planos poblados de distintos vulnerabilidad que le es propia. El amor embriaga, y
flujos de embriaguez. Quizá los flujos más intensos de cuando se acompaña de alcohol los goznes del mundo
ebriedad que podemos encontrar en José Alfredo sean el se dislocan y dispersan, el logos del kosmos se vuelca
vino y la poesía que, juntos, hacen delirar a un potente en entousiasmos maniatikós, en esa posesión que pone
orgullo que se quiebra y se levanta cada vez que la vi- a todo fuera de sí mismo al arraigarlo a sí. Bromio, el
da lo embiste. Más allá de la melancolía y la nostalgia que retumba, es el primero de los felices en las fiestas,
llanas —pero sin abandonarlas— José Alfredo parece ¿y cómo no ser feliz cuando se rebosa de embriaguez
convencido de que el alcohol no es tan sólo un paliativo amorosa?, ¿cómo no ser feliz cuando a ello se le su-
para soportar la miseria, sino un agente que la potencia man los espíritus del vino, cuando la humedad de la
y actualiza, la hace más vívida y poderosa; y no sólo entrepierna huele a vid? «Canta, canta, canta, que tu
a la miseria, sino también a la algarabía, a la rabia e dicha es tanta que hasta Dios te adora». Porque en au-
incluso a la indiferencia; el alcohol y su embriaguez sencia del vino —dice Eurípides— no queda ni amor
vuelven la vida más nítida, más prístina, más vida: la ni ningún otro goce para los humanos.
embriaguez nos funde con ella, nos permite experi- Sin embargo, no sólo de felicidad amorosa beben
mentarla en toda su grandeza y dolor, para afirmarla o las personas, sino también, y sobre todo, de dolor de
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amores; ya para afirmarlo, negarlo, o soportarlo; y esta
es la trinchera preferida del guanajuatense, esa que
caminó tanto y tan bien que parece insuperable. Ya
el destino, ya la amistad, ya la vida, ya el orgullo, ya el
amor, sobre todo el amor, sí, el amor, con todo su dolor.

Ando borracho, ando tomando,


porque el destino cambió mi suerte
La embriaguez es reactiva. El capricho del destino que
asesta su golpe a la indefensa y precaria existencia
humana acarrea la liberación de los espíritus etílicos
que, en exequias o saturnales, exorcizan el peso de la
pena y de la gloria, las conjuran, las vuelven plásticas
para acariciarlas, besarlas, sonreírles y llorarles. El
alcohol reacciona, va siempre de la mano de nuestros
más profundos sentimientos, los obedece, los exagera,
los acompaña.

Y ahí te voy a quebrar mi destino, y en una cantina


cambié mis canicas por copas de vino
La embriaguez es activa. Ningún asunto en la vida es
tan testarudo ni tan imponente como para no poder ser
afrentado por una buena farra, un caballito de tequila
ingerido de hidalgo, o una helada y valerosa cagua-
ma en la mano. La carne es más ávida con el alcohol, más
trémula, más desinhibida; los golpes, más ligeros; las pa-
labras, más honestas (aunque mientan). La embriaguez
pone en marcha el devenir, le quita a la existencia su
absurda solemnidad omnisapiente y la arrastra por los
vericuetos más oscuros, y por ello sagrados, de nuestras
pulsiones. El saber en la embriaguez no importa nada, y
no importa porque no vale, y no vale porque no existe;
en la ebriedad importa más una mirada, una mano, un
labio superior que deja asomar los incisivos, el abrazo
firme de un varón tomándonos por la cintura, o una
teta sin sostén que danza libre dentro de una blusa que
la transparenta y nos invita a un asalto. El alcohol, en
su actividad, maximiza los detalles y con ello impulsa
el deseo y hace que el deseo gobierne porque lo demás
no importa. El destino a la embriaguez le importa un
pito —como a Girondo que las mujeres tengamos los
senos como magnolias o como pasas de higo—, siempre
habrá una caguama honorable que quiera acompañarnos
para mandarlo a chingar a su puta madre.

La vida no vale nada


La vida, no es que no valga, es que no importa. Cuando
el destino cambia la suerte y la suerte el destino, no
hay nada que valga la pena cuidar. Da lo mismo perder
la vida por una mujer o por un hombre que por una
deuda sin saldar. La vida no se posee, y si no se posee,
no se puede perder. Arrancarse la vida, o quitársela a
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El rey, José Alfredo Jiménez

alguien, es baladí, carece de todo cuidado, de todo sen- una meta, adquirimos importancia, nuestros actos se
tido que no obedezca a su propia inmanencia. «Bonito preñan de sentido y se alejan de la caótica inmediatez;
León, Guanajuato, su feria con su jugada / allí se apuesta nos volvemos superiores, pues tenemos un destino, un
la vida y se respeta al que gana». Esta es la sabiduría designio que cumplir; la voluntad debe fortalecerse, e
que induce el alcohol al borracho mexicano que ama a incluso debemos inventarnos una voluntad para no
sus mujeres, a las que llora, olvida, y vuelve a llorar y apartarnos del camino, una voluntad que en general
vuelve a olvidar. «Te adoré, te perdí, ya ni modo». Esa es se ha ido contraponiendo cada vez más y más al lúcido
la sabiduría que el alcohol induce al borracho mexicano deseo que en la experiencia nace. Así, lenta, conspicua
que se agarra a golpes o a balazos con sus amigos, con y pausadamente, nos hemos hecho una interpretación
sus hermanos, por el más mínimo motivo y sin que esto de nosotros mismos en donde la meta en la vida parece
ponga en entredicho su amistad y más bien la afirme. alejarse cada vez más del sano juicio de los sentidos, y
«Si vienes echando habladas, yo te contesto con balas». por ello nuestra vida está llena de errores, pues parece
El amor de pareja o la amistad fraternal nacen y se afir- que al escuchar al deseo no se aprende.
man en la embriaguez. «Tómate esta botella conmigo, Sin embargo, en la preclara experiencia que la
y en el último trago nos vamos», le dice José Alfredo a embriaguez induce, la vida carece de todo destino o
una mujer –y cuando me lo dijeron yo me la tomé y nos finalidad, la vida no importa, no vale nada. Matar
fuimos (y nos venimos). «Ya tomé mil botellas contigo, o morir da igual, y si se vive es mejor hacerlo embriagado.
no me digas que no soy tu amigo», le dice José Alfredo Por eso los errores tampoco importan y se brinda por
a un camarada. ellos, ya sea porque duelen o porque se gozan, o quizá
La vida no se gana, se pierde, se está yendo siempre por ambas cosas a la vez. La vida no enseña nada, no
a la chingada sin que podamos hacer algo al respecto. da lecciones, es un puro acontecer de singularidades
«Comienza siempre llorando, y así llorando se acaba». delirantes. La vida se vive, no se aprende. La vida se
José Alfredo posee la sabiduría dionisíaca que sa- sufre y se goza, y si se repite es su problema. El error
be que la vida no tiene sentido, pero que aún así se mere- fundamental en la vida es creer que podemos aprender
ce una canción. Sileno ranchero. «No vale nada la vida». algo de ella. En la vida, la felicidad y el dolor no impor-
tan nada, mucho menos el saber, lo que importa es
Nada me han enseñado los años, siempre caigo quién es capaz de soportarla mejor, y de pie.
en los mismos errores, otra vez a brindar con extraños
y a llorar por los mismos dolores Se fue borracho el borracho
La estupidez humana comienza cuando la imaginación del brazo del cantinero.
nos hace creer que tenemos una finalidad, una meta, Y le dijo, qué te tomas,
un progreso. Cuando así ocurre, comprendemos la vida a ver quién se cai primero.
como saber que se dirige hacia un fin, cada paso que en Aquel que doble las corvas,
nuestra opinión nos acerca a la meta lo consideramos le va a costar su dinero.
como algo aprendido; por el contrario, cuando en la
experiencia gobierna la opinión de que lo hecho nos Zoé, fanática enloquecida de José Alfredo, deambula por las cantinas del Centro Histérico
aleja de nuestra finalidad en este mundo, lo interpre- brindando por el sinsentido de la vida. En sus ratos libres lee filosofía, y se entretiene pensando
tamos como falta, como miseria, como error. Al tener a los autores como notas al pie de página de la poesía del guanajuatense.

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Una ruta
escondida
Ulises Luján Rodríguez

¿Cómo narrar lo extraño con familiaridad, lo cotidiano desde el extrañamiento?


Esta crónica ofrece una respuesta al difícil dilema de cómo acercarnos
a experiencias ajenas y espacios desconocidos.

i. La Gata Es muy raro encontrar la pulquería vacía, si se


Al dejar atrás el manicomio, cuyas paredes bordean los llega al mediodía, uno correrá con más suerte.
lindes del canal, entre avenida Capulín y la autopista Mis compas aguardan afuera. Entro por el manda-
Libre México-Puebla, nos internamos a un poblado do, asomándome en el borde de la barra donde se des-
conformado en su mayoría por hogares de tabique co- pacha. La Gata aparece después de un llamado al son de
lorado. La elaboración de estos ladrillos representaba, buenas tardes y camina lentamente. Es una viejita que
hasta hace apenas algunos años, la primordial fuente emerge de las penumbras, tropezando con todo tipo
de ingreso para los habitantes de la colonia Jiménez de artículos de primera necesidad. Cabe señalar que el
Cantú, situada en el municipio de Ixtapaluca. establecimiento de La Gata es en realidad una pequeña
Nubes borrascosas se agitan sobre nosotros, como miscelánea rural, sin embargo, la venta de pulque es su
presagiando un diluvio. Seguimos el camino, cruzan- mayor atracción.
do los tubos del desagüe que conectan al canal, dejando Afuera comienza a llover. Las gotas estampándose
atrás el pavimento y los ladridos de los perros. No hay sobre las láminas, como miles de picoteos acompasados,
gente en las calles. Dudamos de seguir la ruta, pues provocan un trance en mí.
el camino parece desaparecer entre terracería y lo- —¿Qué va a llevar, joven? —inquiere ella en tono
tes baldíos. A lo lejos, el rebuzno de un asno corrom- cordial.
pe la serenidad del ambiente; el olor a humedad nos —Dos litros de pulque, seño —le respondo y su
viene embriagando conforme avanzamos. Más adelante, ojos se iluminan.
un trío de burros pace en calma, frente a una casa de —¿Es para beber aquí o para llevar?
enrejado, cuya fachada yace tapizada por flores morning Esta es la pregunta de fuego. La Gata atiende
glory color azul. Luego aparece la choza. Una bandera con dulzura sólo a aquellos que piden para llevar, de lo
de México ondea sobre el tejado de lámina de cartón, contrario, estarás a expensas de que su actitud cambie.
señalando el sitio exacto. —Para llevar, por favor...
En la entrada, un altar dedicado a la Virgen —Sí, joven... ¿Trae envase?
de Guadalupe recibe a todo visitante. Adentro uno puede —No, lo siento...
apreciar lo modesto del cuarto: piso de tierra, pare- La Gata sale al patio de su casa, va en busca de al-
des de tabique rojo con cuadros de querubines caricatu- gún recipiente para que pueda transportar el pedido. Las
rescos, y el volcán Popocatépetl nevado; en el centro, una carcajadas de los jugadores de futbol, el efecto hipnótico
mesa erigida con polines, a su alrededor varios troncos que de la lluvia cayendo sobre las láminas, mis nervios de
sirven de asiento para unos jugadores de fútbol, quienes punta, han hecho que mis sentidos permanezcan alerta.
tienen la apariencia de haber perdido el partido. Echo un vistazo afuera y mis amigos cruzan palabras
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con otros individuos que acaban de llegar; en seguida de siempre. Pido dos litros para beber ahí, a lo que ella
percibo un olor a solvente. contesta, cambiando de tono:
La Gata regresa. Vierte dos litros de malva blanca —Pero sólo un vasito, no los quiero aquí después, eh...
en un embudo de metal y sus ojos vuelven a brillar; —Sí, seño. Es que venimos cansados y necesita-
unas chapas sonrosadas acentúan su aspecto simpático. mos algo que nos refresque —le contesto sonriéndole.
—Serían veinte pesos, joven... —me dice. El precio —Yo pensé que venías con las patas —oigo la
es más elevado que la última vez, aun así, no demoro voz de un señor llegando desde afuera, interesado
mi pago y le doy un Benito Juárez. por nuestra presencia. Lleva amarrado al cinturón un
Al salir, Facundo me mira y hace señales de irnos; flexómetro, su ropa está salpicada de cemento, por lo
del otro lado, un chavo que trae una playera del Hara- que es fácil intuir su oficio.
gán parece más interesado por el pulque que compré. Durante un largo rato platicamos, sentados en el
Comienza a blofear en voz alta. sillón destartalado que hay debajo del altar. Un pirul de
—Hasta luego, banda... —les adelanto, evadiendo altos ramajes esparce su sombra sobre nosotros, al lado,
varios cuerpos que nos cierran el paso. varios perros desnutridos olfatean el suelo en busca de
Cuando logramos desafanarnos de su alcance, les comida. El albañil comenta que harán quesadillas
pregunto a mis cuates qué tanto hablaban con aquellos de botana. En un fogón, a orillas de la calle sin banqueta,
sujetos. hierven papas en una olla; al otro lado, descansa un
—Nos preguntaron que de dónde éramos; si le molcajete salsero.
atorábamos a la mona —responde el Fercho. Aparece otro joven, más o menos de nuestra edad y,
—¿Sí viste cuando corrió el otro a avisarles? al ver que está ponchándose un toque, Tafoya —quien me
—Facundo pregunta pensativo. acompaña en esta ocasión— le pide una cana. El mucha-
—Sí, andan bien sobres... —contesta el Fercho, cho no trae, pero nos ofrece un boleto del trolebús, por si
como si estuviera ante un hecho evidente. gustamos fumar más al rato. Del otro lado de la calle, un
—Yo no vi a nadie, ¿de quién hablan? —pregunto grupo de señores descansa bajo la sombra de una pared.
a mi vez, desconcertado. Nos acabamos el primer litro. Tafoya entra a la
—Les ha de haber dicho: acaban de llegar unos pulcata, intentando despistar a La Gata con otra venta.
pichones a La Gata. Desde la entrada oigo cómo reprende a mi amigo:
Reímos de la ocurrencia del Facundo y seguimos —Le dije al otro joven que no les iba a vender
caminando bajo la lluvia que, por suerte, no es tan más..., sólo para llevar.
fuerte. Seguimos la misma ruta por donde llegamos. —No se preocupe, doña, estamos tranquilos, no-
Los tres burros siguen pastando como si fueran una sotros no armamos desmadre —le está diciendo Tafoya.
fotografía. Recuerdo que durante el tiempo que llevo Al entrar, pido dos cigarros sueltos, como para sellar
visitando La Gata, nunca he escuchado hablar de un un nuevo pacto de confianza entre la señora y yo. Ella
grupo de pepenadores. bromea con quedarse el vuelto e inmediatamente me
doy cuenta de que La Gata también es capaz de gastar
ii. Festín en la pulquería bromas «inocentes» a sus clientes. Me río con ella.
El pulque, aparte de servirse fresco y espumoso, se Me cuenta que no es oriunda de la Jiménez Can-
vende a un precio muy módico, el cual oscila entre los tú, sino que su familia proviene de Naucalpan. Me va
siete y diez pesos (por litro). Es servido en frascos de ubicando a través de señas en los arcos del acueducto,
vidrio, como si se tratara de leche. Si uno llega tem- los caracoles brotantes y el templo de Nuestra Señora
prano, el ambiente va adquiriendo solemnidad poco de los Remedios. Dice que desde pequeña se ha dedica-
a poco. Al principio había tenido miedo de beber ahí, do a vender pulque, que su padre trabajaba en las
debido a la fama que esos individuos ostentan para canteras aledañas a la colonia Los Remedios. Cuando
con los fuereños. En realidad no conozco el verdadero el suelo se sobreexplotó ahí, tuvieron que mudarse a
nombre de La Gata, es mejor así. Puede tratarse de una la Jiménez Cantú, donde también hubo canteras hasta
de las señoras más enigmáticas que tuve la for- hace apenas unos años; desde entonces estuvo dedica-
tuna de conocer. da a la venta de la bebida sagrada y, poco a poco, su local
Esta vez, llegamos alrededor de la una de la tarde. ha ido adquiriendo fama.
El cielo parece despejado y hace un calor del demonio. —¿Y usted raspa el pulque, es decir, lo elabora
En la entrada, frente al altar de la Virgen, hay un sillón aquí mismo?
destartalado. Vuelvo a ser yo quien entra a pedir el —Sí, joven, ¿no ve allá afuera todos mis mague-
pulque, y La Gata me atiende con la misma cordialidad yes? —Percibo cierta ironía en su respuesta, de nuevo
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soy víctima de una broma suya. Afuera no hay nada —Órale muchachos, con confianza...
más que lotes baldíos y tiraderos de basura. Luego me Mientras devoramos las quesadillas, el señor
lanza un guiño y confiesa—: no es cierto, joven... éste jurado nos relata que a uno de sus amigos le quemaron
me lo traen de Coatepec, yo sólo lo vendo. el pene por serle infiel a su esposa. «No hay nada más
Afuera, Tafoya fuma con los señores al otro lado peligroso que una mujer despechada», cita de alguna
de la calle, uno de ellos parece sermonearlo. Dice, de parte. El primer albañil, como queriendo ganar prota-
manera retórica, que hay que estudiar, que no nada más gonismo, nos revela que cerca de ahí, a un costado de
andemos en la calle de vagos, que a su edad (46 años) los hornos, hay unas ruinas prehispánicas.
ya todos los sueños se han desplomado y que la vida —Son de los antepasados, porque ninguno de
comienza a cobrártelas. Habla también de sus amantes, nosotros pudo haber construido algo semejante.
de su esposa con la que tiene siete hijos. Las quesadillas poseen un sabor a tortilla cha-
Frente a la olla con papas hirviendo, el hombre muscada; la salsa pica muchísimo. El segundo albañil
del flexómetro comienza a preparar una salsa asada al insinúa que el encargado de prepararlas debe hacerlo
fuego: echa a las brasas siete chiles y cuatro jitomates. A sin lavarse las manos, que es una costumbre del lugar.
veces se mofa del discurso de su compañero, tachándolo Todos ríen al ver cómo cambia nuestro semblante. Nadie
de mentiroso, de putañán. Apenas me doy cuenta de que desmiente, pero tampoco confirma si esto es verdad.
éste posee cierto parentesco con La Gata, lo cual me lleva Aun así, nos comemos varias quesadillas con el deleite
a pensar que el local corresponde a un negocio familiar. de un festín, apurando el frasco de pulque.
Con el atardecer llega más gente. Un par de seño- La tarde cae y el frío comienza a sublevarse entre
ras y un albañil corpulento y moreno, con un paliacate polvaredas. Para cuando me doy cuenta, ya llevamos
amarrado en la frente. El primer albañil le dice: cuatro litros de pulque (cada quien). Estamos borra-
—Al rato voy a darme una vuelta, a ver cómo chos, siendo ya parte del ambiente que se ha formado
está quedando, eh... —el segundo albañil le sigue el ahí. La Gata terminó atendiéndonos como a otros de
juego y sonríe. sus clientes. Comienzan a llegar más desconocidos,
Todos parecen conocerse entre sí, se hablan con cier- chavos maduros y de aspecto más férreo, que ni siquiera
ta familiaridad y gastan bromas sin la menor discreción. nos prestan atención. Luego decidimos irnos, presas de
Beben pulque, excepto el señor que hace un momento una energía desbordante que nos echa a caminar. Nos
estuvo sermoneándonos; argumenta que está jurado, que despedimos de manera cordial de todos los presentes.
ya lleva cuatro años cumpliendo dicha manda. Resultaron no ser agresivos, como anteriormente los
—Después de todo ese tiempo, usted está reha- imaginaba. Entregamos los frascos en la barra y re-
bilitado, don —ironiza Tafoya. gresamos por el camino por donde habíamos venido.
El que está frente al fuego comienza a preparar Una vez lejos, alguien nos chifla; al volver la vista, los
las quesadillas, extendiendo tortillas en la palma de señores parecen burlarse de nosotros.
una mano y embarrándoles, con la otra, una cucha-
rada de puré de papa. Las vierte de cuatro en cuatro a
una cazuela con aceite y espera hasta que están fritas. Desde pequeño, cuando aún no alcanzaba el nivel de la mesa, Ulises veía que su abuelo
Su compañero comienza a moler chiles y jitomates, bebía pulque. Al probarlo por primera vez, quedó prendado de su sabor, a tal grado que no
previamente asados, en el molcajete. Una vez listo, nos ha podido dejar de beberlo en grandes cantidades. Sabe que en la antigüedad lo hubieran
invitan a comer. condenado a muerte debido a esta forma de beber «octli» sagrado.

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Consejos para beber

un buen mezcal
(y no caer en el intento)

Alejandra Rivera

Aquí una guía para desentrañar los secretos de un buen mezcal


y no beberse cualquier caldo embrutecedor.

H
asta hace no mucho tiempo, hablar de mezcal los consejos que le ofrezco buscan evitarle malas expe-
era cuestión poco frecuente y, digamos, hasta riencias con el mezcal, no está de más que tenga siempre
vulgar al interior de determinados círculos en su botiquín de primeros auxilios, prudente lector,
sociales, pues desde entonces, y hasta la fecha, han aspirinas, antiácidos y unos chilaquiles bien picosos.
existido quienes creen que el mezcal es una varian-
te del aguardiente, que el tequila es siempre mejor 1. La magia
que el mezcal, o sencillamente se imaginan que las Lo primero que usted debe saber es que al encontrarse
únicas clases de mezcal que existen son el panalito de con el mezcal no se enfrenta a cualquier clase de alcohol,
Tonayan o, en su defecto, el cántaro negro sellado con sino que se pone en contacto con una pócima portadora
cera que venden en casetas y aeropuertos de Oaxaca. de alguno de los cuatrocientos conejos (sí, esos silvestres
Por otra parte, es necesario reconocer que, en e indomables hijos de Mayahuel que rondan furibun-
otros círculos, desde hace ya unos quince años el mez- dos las llanuras de la embriaguez, y que se montan
cal comenzó a considerarse como un producto tradi- sobre uno con singular impunidad). Lo que todo buen
cional y enteramente mexicano vinculado a nuestra mezcólatra1 ha aprendido, y a veces no tan a la buena,
riqueza cultural y a nuestra identidad. En virtud de ello, es que cada uno de estos cuatrocientos tiene un carácter
al día de hoy la oferta de mezcales es amplia y variada, singular, a veces conveniente y otras no tanto; y por ello
y de hecho se ha vuelto común encontrar mezcalerías vale la pena considerar, piadoso lector, antes de que salga
especializadas, tiendas gourmet que venden produc- corriendo a la vinatería más cercana para surtirse de tan
tos elaborados con mezcal, restaurantes con cartas virtuoso elíxir, que el mezcal es una bebida vinculante,
exclusivas de mezcal, e incluso es posible conseguir ritual, que acompaña el ánimo como un conejo saltarín
un mezcal de mediano pelo en la zona de cavas de casi y sagrado, y que, por ello, es necesario abordarlo con
todos los supermercados. toda la prudencia y el respeto de los que usted sea capaz.
Ante un mercado tan variado y con tanta gente Si logra comprender este primer imperativo, aprenderá
por ahí que todavía cree que el mezcal es cosa del dia- pronto que el mezcal no emborracha, sino que pone mágico.
blo o, aún peor, que se toma cualquier aguarrás en un
barcito hipster a precios exorbitantes, me ha parecido 2. El proceso
pertinente compartir con usted algunos secretos para Una vez enrolado en el camino de la magia, usted debe
degustar un buen mezcal y no quedar noqueado en el saber que el mezcal es un destilado alcohólico derivado
primer intento. de la cocción y fermentación del jugo que se extrae de
Lo que usted leerá a continuación es el resultado las piñas del maguey; a veces el destilado se realiza
de sistemáticas y rigurosas investigaciones hechas pri- combinando frutas, flores e, incluso, carne de pollo o
mordialmente en bares, cantinas y lupanares; y aunque de pavo (así se elabora el famoso mezcal de pechuga).
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Ahora bien, hay que estar al tanto de que no hay una
sola clase de maguey, sino que existen múltiples géneros
y especies de esta planta —endémica del continente
Americano— que pertenece a la familia de las agavá-
ceas (de ahí su parentesco con el tequila, que también
se extrae de una variedad del maguey, en específico,
del agave azul). Algunas de las especies de maguey
más populares para la elaboración de mezcal son el
espadín, el arroqueño, el tobalá, el cuixe, el mexicano
y el papalometl. Una buena parte de esa variedad de
magueyes es cultivada o crece de forma silvestre en el
Estado de Oaxaca, pero se pueden encontrar variantes
en muchos lugares del país, de Durango a Zacatecas, de
Guerrero a Tamaulipas y hasta tierras como Michoacán,
Querétaro, Chiapas o Nuevo León. No en todas estas
regiones los productores cuentan con la Denominación
de Origen2 para poder comercializar el producto que
elaboran con el nombre de mezcal, sin embargo, más
allá de este elemento técnico, es importante saber que
en gran parte del país el mezcal se sigue produciendo
con métodos ancestrales y con variantes en su prepa-
ración que lo hacen único.
El proceso tradicional de producción del mezcal
requiere cuidados y paciencia, pues hay que esperar a
que el maguey madure, y para eso pueden pasar entre 6 y
hasta 21 años, dependiendo de la especie de maguey con
la que se elabore. Una vez maduro el agave, hay que
cortarlo y quitarle los tallos (a esta parte del proceso
se le llama Jima), hornear la piña del agave (a veces en
hornos de tierra), moler la pulpa para extraer su jugo,
fermentar el producto, y finalmente destilarlo (ciertos
tipos de mezcal requieren de más de una destilación para
adquirir el sabor y el cuerpo esperados). Usualmente
los lugares donde se lleva a cabo ese proceso son conoci-
dos como Palenques, y el responsable de cuidar y vigilar
la producción es conocido como Maestro Mezcalillero.
Otro asunto que usted debe saber, erudito lector, MEZCAL
es que, por regla general, un mezcal tradicional no se
deja añejando ni se almacena en barricas, puesto que la
madera oculta y apaga los verdaderos aromas y sabores
del agave, por eso es que no es recomendable beber
mezcales que no sean blancos (es decir, totalmente
transparentes), ni que estén envasados en plástico (el
vidrio, como para casi cualquier buena bebida, es
el mejor envase del mezcal, pues conserva sus sabo-
res sin modificación alguna). Por otra parte, el gusano
es un asunto polémico entre los catadores del mezcal;
hay quien sostiene que la «receta» tradicional no incluye
al gusano en la botella; pero hay otros comprometidos
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4. Las perlas del mezcal
Para comprobar, incrédulo lector, que el mezcal que pre-
tende ingerir posee suficiente riqueza alcohólica y no está
demasiado rebajado con agua, éste debe pasar la prueba
del perlado. Es bastante simple: agite la botella con mez-
cal de arriba abajo y compruebe si salen burbujas. Entre
más tiempo duren las burbujas (es decir, las perlas),
más riqueza alcohólica le corresponde al mezcal. Hay
una sola excepción para el perlado: cuando es un mez-
cal de puntas (de 55 grados o más), el perlado en el
mezcal dura solamente mientras éste se agita.

5. Sentidos aguzados
Si el mezcal que está a punto de degustar cuenta con una
etiqueta que lo avale como uno de los Mezcales Tradicio-
nales de los Pueblos de México, o bien, si ya comprobó
que en la ficha técnica de la botella se especifica su riqueza
alcohólica, la región de la que proviene, el maguey o los
magueyes de los que está hecho y el nombre del maestro
mezcalillero que lo elaboró, y si además el mezcal ya
pasó por la prueba del perlado, entonces usted ya está
listo para probar un buen trago de mezcal. Pero aguarde
un momento, impaciente lector, pues antes de ponerlo
en la boca, un mezcal precisa ser olfateado; conviene
cerrar los ojos y concentrarse en el aroma tratando de
identificar no sólo el característico olor del alcohol, sino
ubicando otros aromas, como flores, maderas o frutas;
no se conforme con olfatear el mezcal dentro del vaso
o de la jícara en que lo ha servido; vierta unas cuantas
gotas en las palmas de sus manos, frote con fuerza y as-
y respetables mezcólatras que le entran a mezcales con pire de nuevo el aroma que se desprende; de esta forma
gusano, con víbora y hasta con alacrán. Al final, esto es se potencia el perfume del maguey y de otros ingredientes
cuestión de gusto. utilizados en la destilación.
Y ahora sí, feliz lector, dele un sorbo muy peque-
3. Cabezas, puntas, colas y grados ño a su mezcal, páselo por toda la boca, y mastíquelo
En el proceso de destilación pasan cosas extraordinarias. como si se tratara de un bocado. Al mezcal le gusta
La primera parte que surge del destilado es conocida como mucho ser saboreado y eso requiere darle un poco de
cabezas, y ese producto del destilado no es apto para el tiempo, hay que dejar que se mezcle con la saliva, es-
consumo humano porque contiene altas cantidades de perar a que suelte una especie de vapor que sale por la
metanol. La siguiente fase del destilado es conocida como nariz para luego tragarlo y, por último, hay que esperar
puntas, y es la parte más fuerte del mezcal puesto que posee a que del estómago venga otro golpe de sabor directo a
una riqueza alcohólica que puede alcanzar desde 55 y hasta nuestra boca, a eso se le conoce como retrogusto y,
80 grados alcohólicos volumétricos.3 Las colas, por último, aunque es una sensación fuerte, resulta muy placen-
son la parte final de la destilación, poseen muy poca con- tera con algunos tipos de mezcal. Quizás al principio
centración de alcohol, y usualmente son combinadas encuentre usted dificultades para distinguir los aromas
con las puntas para que el mezcal homogenice sus volú- y los sabores, pero el tiempo y la práctica lo harán cada
menes alcohólicos y, en consecuencia, su sabor. Un buen vez más atinado para distinguir los gustos sutiles; hay
Mezcal Tradicional de los Pueblos de México debe contar quien incluso es capaz de detectar por el sabor del
por lo menos con 45 grados de alcohol por volumen, y eso mezcal si éste fue destilado en un alambique de barro o
se comprueba de dos formas: en la etiqueta del producto en uno de cobre, la riqueza alcohólica y hasta las flores
y en el rastro de perlas que se obtiene al agitarlo. que crecían al lado del maguey con el que fue preparado.

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6. Los maridajes otros que lo pongan en un humor más bien reflexivo o
Hay comidas y bebidas que acompañan perfectamente al intenso, habrá uno que otro que le provoque sueño, y
mezcal; aunque claro está que ello también dependerá de hasta se encontrará con aquel que lo pone peleonero
la región y de las costumbres locales. Por regla general el y respondón. No todos somos iguales a la hora de
mezcal combina muy bien con cervezas tipo ale y lager; beber mezcal, pero siempre hay uno que nos sienta
el espadín, el arroqueño y el tripón se pueden acompañar mejor que los demás (es el efecto de los conejos, los
excelentemente con cervezas claras, mientras que el conejos que habitan en cada maguey y que reaccionan
papalometl, el madrecuixe y el bicuixe maridan perfecto de formas diferentes con cada bebedor). Claro está que
con las cervezas oscuras. Hay pocos mezcales que hagan sería impreciso, irresponsable y falaz, echarle la culpa
buen maridaje con cervezas tipo stout y cervezas de al mezcal de los estados afectivos que suscita, pero sí
trigo; sin embargo, el mezcal mexicano y el tobasiche sucede que la magia del mezcal es capaz de potenciar
combinan de maravilla con cervezas de trigo artesanal tanto lo bueno como lo malo de nuestra forma de ser.
y con stouts color ambar. Las cervezas frutales y las Como podrá advertir, alcohólico lector, ser mez-
sidras no hacen buen maridaje con el mezcal, en buena cólatra4 no es tarea sencilla, hay que estar dispuestos a
medida porque el dulce añadido potencia las resacas. aprender el sublime y nada inmediato arte de Mayahuel.
El mezcal suele ser un amante entregado y ce- El camino del mezcal es el camino del hedonismo, es
loso; no es recomendable que se acompañe con otros decir, del cálculo y de la administración de los placeres
destilados (es decir, whisky, ron, brandi o coñac), fer- para que éstos sean lo más intensos, duraderos, y lo
mentados (aunque el maridaje con pulque no es para menos dañinos posibles. Si usted, tras algunos intentos,
nada una mala experiencia), ni vinos espumosos; a logra llegar de pie hasta este punto, se ha hecho un
menos que lo que usted desee sea tener una cruda épica auténtico amante del mezcal, y por ello ha descubierto
para platicarles a los hijos de sus hijos. Tampoco es nada sus bondades. Si así ha ocurrido, ¡felicitaciones!, ahora
recomendable que se mezcle al mezcal con el volante está en condiciones de pronunciar, junto con la sabidu-
(ni siquiera con el manubrio de la bicicleta). Los buenos ría popular, que «para todo mal, mezcal; y para todo
mezcales no se usan para hacer cocteles, así que piéns- bien, también. ¿Y si no hay remedio?, pos litro y medio».
enlo dos veces antes de mezclar su mezcal con refresco
de cola. De cualquier forma no está por demás saber ¡Salud!
que existen lugares que ofrecen coctelería hecha con
mezcal, y no le miento al decir que algunos de esos
cocteles no son en absoluto despreciables. 1 El término mezcólatra lo introdujo el escritor y periodista mexicano Ulises
Torrentera en su libro Mezcalaria, Cultura del Mezcal. Un mezcólatra «conoce
En cuanto a la comida el mezcal es más benévolo. la historia, ritos, procedimientos de elaboración, propiedades y gusta y
Hay mezcales que combinan muy bien con frutas y degusta el mezcal». Resulta que un día un grupo de amantes del mezcal
verduras. La forma tradicional de maridaje es naranja se juntaron y formaron una logia, sí, está usted leyendo bien; desde hace
varios años la logia de los mezcólatras se reúne religiosamente cada martes
con chile piquín y sal de gusano, pero es encomiable
a degustar mezcales; se sabe que es posible encontrarlos en restaurantes,
experimentar con toda clase de cítricos, condimentos tabernas y bares de la Ciudad de México hasta altas horas de la noche
y hasta con tubérculos como la jícama y el betabel. e, incluso, en algunas partes del interior de la República. Ellos o, mejor
dicho, «nosotros» tenemos como misión difundir y dignificar la tradición
Los chapulines y el mezcal definitivamente están hechos
y el valor de los Mezcales Tradicionales de los Pueblos de México.
el uno para el otro, aunque si usted prefiere evitar las 2 La Denominación de Origen es regulada por la Norma Oficial Mexicana
botanas que otrora fueron brincadoras, los cacahuates (nom) que impone criterios de calidad y elementos de autenticidad para
con chile seco y ajo asemejan el efecto y acompañan muy ciertos productos, en este caso, para el mezcal.
3 Si usted, sensible lector, se fija bien en las etiquetas de las cervezas y de las
amablemente a la virtuosa bebida. Los quesos frescos botellas de vino o alcohol, se dará cuenta que usualmente se especifican
y de hebra se llevan muy bien como botana con cualquier leyendas que dicen algo así como «3.6% Alc. Vol.», o «13% Alc. Vol.» Ello
tipo de mezcal. En síntesis, todo el secreto del maridaje expresa el porcentaje de alcohol por cada 100 volúmenes de producto;
en otras palabras, la graduación alcohólica de la bebida indica qué por-
estriba en escuchar lo que diga el paladar y el estómago.
centaje de alcohol contiene nuestra bebida a temperatura ambiente.
4 ¿Le interesa, insaciable lector, seguir aprendiendo cosas sobre el mezcal?
7. Deje que su maguey lo escoja Visite la mezcalpedia en el siguiente link: [Link]
Pasado un tiempo y unos cuantos excesos se dará cuenta,
perspicaz lector, de que hay mezcales que invariable-
mente lo ponen risueño y platicador, y quizás haya

Alejandra es un conejo, de esos, de los cuatrocientos, que salta danzarina y mezcólatra en


la cueva de Mayahuel, que está lejos de la de Platón.

PA L A B R I J E S 1 3 • E N E R O - J U N I O 2 0 1 5 55
*
César Abraham Navarrete Vázquez

Hora feliz Borrachote

Se cierra Llegó
La barra A las
Se abren Cínico
Las piernas De la
Mañana

Ser-vicio
Civismo
Hay
Que Si toma
Cortar No maneje
La cerveza
De raíz Invite

Moderación Y responsabilidad...

Nada Acabo
Sin De ponerme
Exceso Alcohol
Todo Riente
Con Con todos
Bebida Mis tragos
Atrasados


Estatus
Rimbaldiana1
He mejorado
Mi nivel Estoy
Bebida Varado
En un
Bar
Co

Ebrio
56 PA L A B R I J E S 13 • E N E R O - J U N I O 2015
Shakespearean [Ing. Shakespeariana]

To drink [¿Beber
Or not to drink? O no beber?

That’s Es
A stupid Una pregunta
Question Estúpida]

Rubiconiana Bar
La última
Vine Y nos
Vi Damos
—Y como
No levanté—
Bebí

Borrachazo

Me acaba
De tirar
Un caballito

De tequila

* En 2014 César Navarrete hizo su propio homenaje a Efraín Huerta y publicó Poenimios
([Link] en Tierra Húmeda Editorial de Poesía. Aquí una selección y
algunos inéditos, que quisimos llamar «Ebriemínimos», para este número de Palabrijes.

1 Jean-Arthur Rimbaud (1854-1891). Poeta francés. Autor del poema Le Bateau ivre, «El barco ebrio».

César es «polígrafo» —porque en tanto escritor satírico, detecta a los mentirosos—: poeta, bloguero, aforista, comu-
nicólogo, greguerista, traductor, viajero, epigramista, fotógrafo, etnomusicólogo, basquetbolista, fabulista, compositor,
documentalista, epistológrafo, organista y profesor universitario..., que vive cuando dispone de tiempo.

PA L A B R I J E S 1 3 • E N E R O - J U N I O 2 0 1 5 57
Valeria Espinosa

Monedero

En el monedero traigo un bosque y luciérnagas


Mil y un partituras de melocotones
También tengo dos pequeños ciervos que danzan en la tela

Abrazadas amanecen las ciruelas


Barquitos de papel son los billetes
A cocoa saben las monedas
En el monedero
Una gota de cerveza

Sol ondulado y nocturno

Hay en la palabra una playa desnuda


Un sol ondulado y nocturno
Abundantes cocodrilos con aliento de whisky
La palabra se contrae y se expande
Duerme y bucea

Cristalinas constelaciones
Que danzan sobre la lengua

Montaña de seda

Existió una montaña de seda


Selváticas luces y sombras
Aire leopardo
Mujeres de membrillo
Hubo segundos de jirafas ebrias
Galope de fuego
Madeja de tierra

Valeria es tejedora de espejismos, le gusta visitar las montañas en tiempo de lluvia


y disfruta leer bajo los árboles de durazno.

58 PA L A B R I J E S 13 • E N E R O - J U N I O 2015
Conceptos basicos para una
filosof a psicotropica
Osiris González

La prohibición de las drogas, su estigmatización y criminalización, así como


los perniciosos efectos de ello sobre las sociedades, parecen ser el resultado
—entre otras cosas— de una falta de precisión conceptual que
es necesario comenzar a desmontar.

E
n las últimas décadas Occidente ha mostra- tienen algunas sustancias psicotrópicas, las cuales son
do una animadversión sistemática en contra capaces de modificar la percepción y la conciencia. Sin
de la producción y el consumo de «drogas» que embargo, en este breve ensayo me enfocaré sólo en
se ha reflejado a través de una histeria colectiva similar hacer algunas precisiones conceptuales que nos ayuda-
a la que mostraron los inquisidores de la Iglesia Ca- rán a ir planteando el tema. En este terreno concreto,
tólica contra las brujas y los paganos, o bien, similar la función social que cumple la filosofía se encuentra
a la neurosis antisemita propagada por el nazismo presente de dos formas: a) como juicio acerca del sa-
de la primera mitad del siglo xx. Esa animadversión ber, lo cual permite cuestionar todo tipo de creencia,
ha estimulado la construcción de prejuicios morales, valor, costumbre, ley o teoría científica; este rasgo
complejos psicológicos y tabúes sin fundamento que permite entender a la filosofía como una realización de
han obstaculizado el estudio y el entendimiento de los la libertad de pensamiento que hace posible la crítica
diversos usos culturales que han tenido las sustancias de la cultura, y b) como análisis del lenguaje, lo cual es de
psicotrópicas a lo largo de la historia. suma importancia pues se trata de un tema envuelto
Es importante señalar que dicha animadversión por una enardecida polémica y por ello requiere de una
no se limita a ser una condena moral, y que su im- precisión conceptual notable.
pacto es mayor porque deja al desnudo la pretensión La filosofía entendida como análisis del lenguaje
de administrar la vida de los ciudadanos mediante la me permitirá examinar críticamente la proceden-
implementación de políticas y dispositivos que tienen cia de un concepto clave en el desarrollo de la cultura
como objetivo la regulación autoritaria de las relacio- occidental y que se ha expresado mediante la muy
nes humanas en detrimento de la libertad individual, conocida palabra griega pharmakón; esta palabra en el
pero sobre todo debido a la hipocresía que subyace en campo de la literatura científica se identifica con una
dicha animadversión y que encubre un mercado negro sustancia susceptible de proporcionar cura o alivio,
capaz de redituar ganancias económicas exorbitantes. pero también la muerte, un pharmakón es medicina
En medio del campo de batalla de esa guerra contra o veneno, no una ni otra, sino ambas. Para ser más
las drogas, el control del cuerpo de los individuos se claros: «Cuando hablamos de drogas nos referimos a
ha transformado en una trinchera de conflicto en lo que en general se conoce como fármacos, definidos
donde los deseos y la voluntad, así como los ritmos de como todas aquellas sustancias capaces de modificar
ocio y de trabajo, pretenden ser regulados mediante la la sustancia viva. Y en ese sentido, se consideran
implementación de mecanismos de estigmatización, fármacos tanto el perfume (o si no ¿cómo nos podría
criminalización y exterminio. gustar o disgustar?) como la cocaína, pasando por
Para entrar de lleno en el tema quiero dejar en claro la aspirina o el té de tila. Así es. No hay que asustarse.
que el objetivo último de estas reflexiones es plantear Se trata en efecto, de todas las sustancias que nos
el reconocimiento de los posibles usos filosóficos que hacen «sentir algo».1
PA L A B R I J E S 1 3 • E N E R O - J U N I O 2 0 1 5 59
Un fármaco puede ser simultáneamente vi- han usado los médicos y científicos para clasificar
da-muerte, cielo-infierno, dolor-placer; por eso subra- los fármacos o «drogas» son: a) por sus múltiples usos, los
yar su carácter dual, es decir, esa facultad de aliviar y cuales pueden ser terapéuticos, religiosos y lúdi-
matar es la piedra de toque que nos permite entrever un cos, b) por sus efectos sobre el sistema nervioso central
aspecto filosófico usualmente soslayado por la histeria y c) por su composición química.
y el morbo; sobre este interesante tópico Antonio Esco- La hipótesis de estas reflexiones es mostrar la
hotado señala que: «Unos fármacos serán más tóxicos posibilidad de reconocer su uso filosófico, sin embargo,
y otros menos, pero ninguno será sustancia inicua o otra razón —igualmente importante— para emprender
mera ponzoña».2 un estudio de esta naturaleza consiste en mostrar que
Como lo muestra un poco de acuciosidad filosófica, este género de fármacos vegetales también se relaciona
la palabra «droga» resulta demasiado general y ambigua con el desarrollo de algunas facultades humanas como
para abordar con serenidad un problema que requiere de la sensibilidad, la imaginación y la fantasía; sobre este
una precisión conceptual notable; la impertinencia importante asunto José Luis Díaz considera que: «La in-
de utilizar esta palabra radica en que sólo enfatiza la tensificación de la imaginación y la fantasía es cierta-
parte negativa de un concepto que tiene un carácter mente el efecto más llamativo de estas plantas y de sus
dual intrínseco; por esa razón resulta arriesgado utilizar simples aunque potentes moléculas neurotrópicas».5
—como si fueran sinónimos— palabras como droga, Además de los problemas conceptuales inheren-
narcótico, estupefaciente o alucinógeno, pues cada uno tes a toda reflexión filosófica, mi intención es poner
de estos términos hace referencia a los efectos específicos en evidencia diversas problemáticas sociales que me-
que tiene cada sustancia en el sistema nervioso central. recen ser estudiadas con rigor y profundidad, como
Poner al desnudo el uso indiscriminado de esos la criminalización sobre las personas que usan habi-
vocablos, además de permitir una mayor precisión con- tualmente «drogas prohibidas» —pues hoy en día son
ceptual, también nos proporciona algunos elementos consideradas primordialmente como «enfermos» o
teóricos suficientes para desarrollar un planteamiento «delincuentes»—, así como la existencia de un mercado
crítico. Una vez situados en ese terreno resulta indis- negro global que genera ganancias de miles de millones
pensable poner en claro que por sustancias psicotrópicas de dólares anualmente. Un claro ejemplo de esa crimi-
entiendo específicamente todos aquellos fármacos vege- nalización lo representa la guerra global contra el uso
tales capaces de provocar modificaciones en la percepción y tráfico de «drogas», que ha provocado un incremento
y la conciencia. Metafóricamente se ha dicho que «las exponencial de la violencia en regiones enteras del
plantas psicotrópicas son las que guían el alma (del planeta. Durante la segunda mitad del siglo xx se ha
griego psykhe, “alma”, y tropos, “guiar, dirigir”)».3 Son hecho cada vez más acentuado el uso de estrategias mi-
precisamente este tipo de plantas las que se han usado litares y policiacas para tratar de «resolver» el problema
desde tiempos ancestrales por el chamanismo y por del consumo de sustancias psicotrópicas, sin obtener
múltiples religiones en los cinco continentes. resultados significativos y suscitando más problemas
Después de realizar dicha precisión conceptual, que los que pretendían resolverse, por ello resulta más que
ha llegado el momento de explicar brevemente cómo pertinente preguntarse: ¿a qué se debe esa paradoja?,
se clasifican las sustancias psicotrópicas con base en ¿en dónde radica la confusión?
sus efectos sobre el sistema nervioso central. Especí- Desde el punto de vista de la oms, por ejemplo, el
ficamente, en este ensayo utilizaré, como referencia consumo de drogas lícitas o ilícitas ha de ser considerado
científica, la clasificación hecha por el farmacólogo fundamentalmente como un problema de «salud públi-
alemán Lewis Lewin.4 El científico alemán clasificó ca». En este caso el planteamiento de los especialistas es
los fármacos vegetales, con base en sus efectos sobre claro y se encuentra abierto al debate gracias a los datos
el sistema nervioso central, de la siguiente manera: 1) aportados por las nuevas investigaciones científicas, sin
Exitantia (tabaco, café, té negro, mate), 2) Euphorica embargo, existe un hecho que me llama poderosamen-
(hoja de coca), 3) Inebrianta (fermentados y desti- te la atención, a saber, que si bien los epidemiólogos
lados), 4) Hypnotica (opio) y 5) Phantastica (peyote, y toxicólogos coinciden en afirmar que el consumo de
ayahuasca, psilocibina —hongos—, ololiuhqui, hachís, «drogas» es fundamentalmente un problema de «salud
cannabis). Debido a la amplitud de dicha clasificación, pública», la mayoría de las instituciones políticas han
mi atención se concentrará en tratar algunas proble- abordado este asunto como si se tratara de un problema
máticas filosóficas e inquietudes vinculadas con el de «seguridad pública».
uso de fármacos pertenecientes al género Phantastica. Reconocer la paradoja que subyace en esta «con-
A grandes rasgos, los criterios más importantes que fusión» es un asunto medular en el debate contempo-
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ráneo, y por sus implicaciones políticas requiere un Por su parte, el epidemiólogo Stefano Berterame
estudio especial. Por ahora, me basta con señalar que considera que una de las principales dificultades para
esa «confusión» (inconsciente o deliberada) entre un estudiar este problema consiste en poder obtener
problema de salud y uno de seguridad, se encuentra en la información exacta y confiable, pues el uso crónico
base de la criminalización del uso de «drogas» imperante de drogas suele mantenerse en secreto, fundamental-
en buena parte de los países del orbe, pues en lugar mente porque se le considera ilegal y por lo mismo es
de implementar una estrategia basada en la prevención, castigado. Si bien es cierto que algunos países realizan
el enfoque de reducción de daños y la educación, la estudios de manera regular, en otros ni siquiera existe
mayoría de los gobiernos han optado por la estrategia información suficiente para esbozar un diagnóstico
militar, la cual ha tenido grandes costos, no sólo eco- del problema.7
nómicos, sino sobre todo en relación con la pérdida Así, pues, existe una paradoja cuando se confunde
innecesaria de miles de vidas. un problema de salud con uno de seguridad, pues en
Sobre este asunto me parecen reveladores algu- lugar de implementar estrategias y políticas de reduc-
nos datos proporcionados por el colombiano Gustavo ción de daños basadas en la educación, la prevención
de Greiff (Fiscal General de la Nación 1989-1994), en y rehabilitación, la mayoría de los gobiernos han opta-
una entrevista: do estrategias de corte policiaco-militar, lo cual ha
tenido grandes costos, no sólo económicos, sino sobre
En 1995 Colombia invirtió 284 millones de dólares todo en relación con la propagación de la violencia y la
directamente en la lucha contra el narcotráfico mientras pérdida innecesaria de vidas humanas. A pesar de lo
que la ayuda de eu fue de 15 millones. No obstante que anterior, lo sorprendente es que este falso dilema siga
expertos de la Rand Corporation de Estados Unidos utilizándose como un «criterio válido» en la creación
dicen que dedicar 34 millones de dólares al tratamiento de leyes y políticas públicas.
de consumidores de cocaína reduciría el consumo en la La condena social al uso de sustancias psi-
misma proporción que lo hacen 366 millones de dólares cotrópicas es reflejo de una creencia —no siempre
invertidos en represión (…) Entonces ¿por qué reclamo? suficientemente justificada— de que su uso genera
Porque no estoy de acuerdo en que si son igualmente invariablemente tendencias criminales y que es reflejo
efectivos esos 34 millones en tratamiento y educación de una degradación moral; esta creencia sólo presenta
que 366 en represión, se siga destinando dinero a esta una cara de la moneda, pero desafortunadamente se
última estrategia.6 ha vuelto un lugar común, una zona de confort para la
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opinión pública. Dicha condena social hace gala de un uso faber, en este último el predominio de la cultura de la
bastante cuestionable del argumento de la «pendiente producción se refleja en los criterios utilizados para
resbaladiza» y en consecuencia los usos lúdicos y re- configurar las pautas de conducta que exaltan la idea
creativos han sido identificados con vicios o adicciones paranoica de competitividad, frente a la contemplación,
relacionados con un proceso de degradación moral que la introspección o el hedonismo. Esta condena a todo lo
inexorablemente conducirá al individuo a convertirse en que sea improductivo ha servido de pretexto para ali-
un adicto incurable o en un criminal irredento. mentar una opinión pública que juzga despectivamente
Para ilustrar este asunto me parecen sumamente aquellas «malas conductas».
significativas las palabras de Aldous Huxley cuando Sin embargo, para extender nuestro horizonte de
afirma que: comprensión hay que tomar en cuenta un rasgo cultu-
ral notable, a saber, que la estigmatización del placer
La mayoría de estos modificadores de conciencia no considerado «improductivo», sobre todo en aquellas
pueden ser tomados actualmente, si no es por orden del sociedades altamente industrializadas en donde la ena-
médico o ilegalmente y con grave riesgo. Occidente sólo jenación y la propaganda antinarcóticos le impiden a la
permite el uso sin trabas del alcohol y del tabaco. Las «opinión pública» reconocer sin tabúes los usos lúdicos
demás puertas químicas en el Muro se califican de tóxi- y hedonistas, no sólo de las sustancias psicotrópicas,
cos y quienes las toman sin autorización son viciosos.8 sino también de otras actividades como la mística,
el sexo o el arte, puede entenderse como producto del
El planteamiento anterior da cuenta de un sín- conservadurismo mental que impera en las sociedades
toma cultural, sobre el que vale la pena reflexionar industriales que han sido edificadas sobre una cultura
con suspicacia, pues pone en evidencia el hecho que a ascética y disciplinaria, cuyos objetivos primordiales
muchos hombres «prácticos», el uso de plantas psicotró- para conseguir el «éxito» son la obtención de plusvalía
picas les parece nocivo, antisocial y en el mejor de los y la acumulación de capital.
casos inútil; inclusive les parece escandalosa la idea de Por ejemplo, el fenómeno del trabajo enajenado
que un compuesto farmacéutico sea capaz de abrir las pone en evidencia que en las sociedades industriales la
puertas del paraíso o de simbolizar alguna divinidad. actividad laboral no contribuye al pleno desarrollo de
Sobre los alcances de la condena social al placer impro- las facultades humanas, ni a la solución de problemá-
ductivo Octavio Paz ya había señalado que: «El uso de ticas comunes. Por el contrario, la fuerza de trabajo es
drogas desvía al hombre de sus actividades productivas, utilizada únicamente para crear plusvalía, pues sólo
relaja su voluntad y lo transforma en un parásito. ¿No es considerada como una mercancía más. Entonces resul-
puede decirse lo mismo de la mística y, en general, de ta claro que cualquier hábito o costumbre susceptible de
toda actitud contemplativa? La condenación de las erosionar los mecanismos disciplinarios o de explotación
drogas por causa de utilidad social podría extenderse que subyacen en nociones como productividad, com-
(y de hecho se extiende) a la mística, al amor y al arte».9 petitividad o rentabilidad, será inmediatamente
Esta forma de abordar el problema deja entrever condenado por los vocingleros de la opinión pública,
la tensión existente entre el homo ludens y el homo que sirven a los intereses del status quo dominante.
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Por eso, aceptar dogmáticamente la creencia de pero también, como señalé anteriormente, un síntoma
que el uso de plantas psicotrópicas propicia invariable- inequívoco de degradación moral; el prohibicionismo
mente tendencias criminales, le abre la puerta a dos considera que el consumo de sustancias psicotrópi-
escenarios problemáticos. Primero, le niega al individuo cas con fines que no sean los estrictamente médicos
un reconocimiento como persona al caracterizarlo fun- debe ser condenado, pues dicho consumo supuesta-
damentalmente como un «enfermo» o un «criminal». mente propicia la ejecución de actos criminales y aleja al
Segundo, esa estigmatización sirve como pretexto individuo de sus actividades productivas. Esta creencia
para intervenir en su vida cotidiana, en sus estados se ha consolidado como el paradigma para el desarrollo
de ánimo e inclusive en las necesidades de su cuerpo y de de las llamadas políticas de «cero tolerancia». Sin em-
su mente; hasta esos límites ha llegado la monstruosa bargo, antes de concluir quiero recordar que el tráfico
injerencia de todos los inquisidores del espíritu. y el consumo de «drogas» responden a las necesidades
Sobre este asunto, vale la pena destacar el fuerte de un mercado con ganancias multimillonarias, lo cual
cuestionamiento hecho por Antonin Artaud, quien paradójicamente puede explicarse debido al desarrollo de
puso en cuestión, sin ambigüedades, los dispositivos de diversas políticas de la prohibición, es decir, al ser con-
exclusión y persecución inherentes a la condena moral sideradas mercancías ilegales, las sustancias psicotrópi-
que hizo posible la criminalización del uso habitual de cas se han convertido en un negocio altamente lucrativo.
sustancias psicotrópicas:

Señor legislador de la ley de 1916 aprobada por decreto 1 Simón Brailovsky. Las sustancias de los sueños: neuropsicofarmacología, p. 8.
2 Antonio Escohotado. Historia General de las drogas, p. 20.
de julio de 1917 sobre estupefacientes, usted es un 3 Xavier Lozoya. «Las plantas del alma», en Arqueología Mexicana, p. 58-63.
castrado. Su ley sólo sirve para fastidiar a la farmacia 4 Para ampliar la información disponible sobre las diversas clasificaciones
del mundo… la ley de estupefacientes deja en manos del científicas con respecto de las plantas psicotrópicas, pueden consultarse
las siguientes obras: Victor Uriarte, Psicofarmacología; Simón Brailowsky,
inspector-usurpador de la salud pública el derecho
Las sustancias de los sueños: Neuropsicofarmacología; Antonio Escohotado,
de disponer del sufrimiento de los hombres; es una Historia general de las drogas; Terence McKenna, El manjar de los dioses; y
arrogancia peculiar de la medicina moderna pretender Jean Louis Brau, Historia de las drogas.
5 José Luis Díaz. «Las plantas mágicas y la conciencia visionaria», en Ar-
imponer sus reglas a la conciencia de cada uno.10
queología Mexicana, p.18-25.
6 «Guerra y antidrogas: hipocresía y corrupción. Entrevista con Gustavo de
Este pasaje de la carta de Artaud es muy valio- Greiff», en Revista Generación, p. 49-51.
so porque pone al desnudo el uso de la biopolítica como 7 Stefano Berterame, epidemiólogo especializado en abuso de drogas, ha
sido colaborador en la Oficina de la onu contra las Drogas y el Crimen.
un dispositivo que permite consolidar los mecanismos Para obtener más información sobre sus opiniones y conocer algunos
de normalización e higiene social. resultados de sus estudios, puede consultarse la página electrónica:
Una vez llegados a este punto resulta indispensable [Link]
8 Aldous Huxley. Las puertas de la percepción, p. 60-61.
mencionar algunos temas filosóficos que se relacionan 9 Octavio Paz. «Conocimiento, drogas, inspiración», en Corriente alterna, p. 83.
directamente con el problema de la criminalización, 10 Antonin Artaud. Carta al señor legislador de estupefacientes.
a saber: a) el problema de la responsabilidad de los
Bibliografía
usuarios habituales de sustancias psicotrópicas, b) el
problema de establecer los límites para que la autoridad Arqueología Mexicana. Volumen x, núm. 59, enero-febrero de 2003, México, df.
intervenga en la vida del individuo y c) el problema Astorga, Luis. El siglo de las drogas. El narcotráfico, del Porfiriato al nuevo milenio.
del uso de las fuerzas de seguridad pública como parte de México, Plaza y Janés, 2005.
una estrategia biopolítica, que tiene como objetivo el Baudelaire, Charles. Los paraísos artificiales. México, Editorial Letras Vivas, 1998.
control de la población. Benjamin, Walter. Haschisch. Madrid, Taurus,1985.
Brailowsky, Simón. Las sustancias de los sueños: neuropsicofarmacología.
La criminalización del uso de «drogas», en efecto,
México, fce, 1995.
ha servido como pretexto para vigilar e intervenir mi- Escohotado, Antonio. Historia general de las drogas. Madrid, Espasa Calpe, 1999.
litarmente muchos países en vías de desarrollo, pero ______________. La cuestión del cáñamo. Barcelona, Anagrama, 1997.
también ha sido utilizada como cortina de humo, al Huxley, Aldous. Las puertas de la percepción. Buenos Aires, Editorial Suda-
mericana, 1973.
pretender identificar las contradicciones y el origen de Paz, Octavio. Corriente alterna. México: Siglo xxi, 2003.
la violencia —inherentes al actual modo de producción Racionero, Luis. Filosofías del underground. Barcelona, Anagrama, 2002.
económico— con un fenómeno social específico, en este Schultes, Richard y Albert Evans & Hofmann, Las plantas de los dioses. México,
fce, 2000.
caso el uso y tráfico de drogas.
La política prohibicionista finca sus bases en la
creencia de que el consumo de sustancias psicotrópi-
cas es primordialmente un problema de salud pública, Osiris es poeta, filósofo y vagabundo ilustrado. Twitter:@osirissinuhe

PA L A B R I J E S 1 3 • E N E R O - J U N I O 2 0 1 5 63
Jugando con

ninfas
Jacqueline Espíndola

Las psicolúbricas sensaciones del erotismo se manifiestan en este relato


bajo formas y colores embriagantes que invitan al delirio.

P
or fin le entregaron a Romina, alias la Peggy, el de las calles lastimaron mis sentidos, sentí miedo de
permiso para abrir la sex shop. Sólo a ella se le enfrentarme al monstruo de asfalto, razón por la cual
ocurre invitar a la inauguración de dicha tienda me tuve que quedar en la sex shop.
a todas sus amigas, según ella, para probar la calidad Pasado el tiempo, después de unos tragos de whis-
de los «juguetitos». Lucía, su novia, se ha mochado con ky, y del explotón total del ácido, mi cuerpo comenzó
los ajos, me tocó uno llamado «Tercer Ojo», maravilloso, a fusionarme con la barra del demostrador y con los
totalmente visual, y placentero. Mis ojos se llenaron objetos que en él se exhibían. Me sentí inquieta, con
de fractales luminosos, pude percibir el microcosmos ganas de salir volando del lugar (era la única forma
que vive en mi interior, cada átomo que me conforma, de poder salir de la sex shop), pero me dejé llevar por
el perfume de las cosas que nunca percibo. Sentí con los caminos eróticos trazados perversamente por las
exactitud la velocidad con que nacen y mueren las cosas, ninfas lesbianas.
las ideas, los sueños, los recuerdos... Mis sentidos esta- Todo comenzó cuando Lucía se acercó hasta mí y
llaron en misterios multicolor, que se resquebrajaron comenzó a decir cosas libidinosas a mi oído, mientras
en acertijos que se resuelven con la novedad de percibir su lengua chupaba mis lóbulos. Yo permanecía tiesa,
el mundo y vivir en él sorprendida por cada momen- inmóvil, sintiendo la efervescencia que la humedad
to de vida. Aprendí a no pensar igual que el momento de sus labios provocaba en mi sangre, observando las
anterior… Mis sentidos explotaron como burbujas de mandalas coloridas que nacían de la punta de su lengua,
renovada conciencia, de renovado razonamiento. Mis que se convertía en ojos, en relámpagos que estalla-
sentidos siguen encendidos. ban en mi ser. De pronto de su cuerpo comenzaron a
Al principio me pareció grotesco eso de probar nacer múltiples manos y pensé que tal vez era Shiva,
los «juguetitos», por lo que permanecí un poco alejada reencarnada en Lucía, que se deleitaba con tocarme.
de las demás. Me convertí en una especie de voyeur, Sus extremidades divinas se aventuraron a explorar
morboseando las acciones apasionadas de las amigas por debajo de mi falda, buscando mi sexo, el cual yo
de la Peggy, que de repente comenzaron a brillar en trataba de proteger apretando las piernas, pero Shiva
tonos fluorescentes mientras de su piel nacían millo- oprimía placenteramente mis muslos con sus fuertes
nes de grecas danzantes, similares a las que decoran la tentáculos, hasta que logró llegar hasta mi clítoris, que
pirámide de Mitla. se excitó inmediatamente con sus suaves movimientos
No lo podía resistir, mi corazón y mis sentidos circulares, provocando su lubricidad. Yo me sentía bende-
se aceleraban con cada gesto, me faltaba el aire y de cida por la diosa del erotismo. Al mismo tiempo a Shiva
mis manos goteaban chaquiras de colores. Quise salir le nacía otra cabeza, era Romina, que introducía en mi
inmediatamente del lugar y regresar a la comodidad boca su larga lengua de serpiente, me apresaba por la
de mi casa, de mi cama, pero la luz, la gente, y el ruido cintura con una mano, y con otra mano me apretaba los
64 PA L A B R I J E S 13 • E N E R O - J U N I O 2015
pezones, que parecían botones de flor que vibraban al De pronto la maravilla de la tecnología, de la
contacto. Los circuitos de mi piel estallaban en sudores evolución y el libertinaje hizo su majestuosa aparición;
y espasmos como fuegos pirotécnicos. la recuerdo maravillosamente grande, tan gruesa como
Shiva deslizó todas sus manos por toda mi piel, el tronco de un baobab, con cabeza giratoria, siete ve-
tejiendo brocados multicolor con mis sentidos. De su locidades, y luz de colores. El desenfreno se apoderó de
boca nació la luz, de la luz un ojo que se abría tan grande mi ser inmediatamente. Lucía y Romina con su tacto
como el universo, de donde nació la lengua de Lucía divino y su «juguetito» han causado la estimulación
que se dedicó de manera brutal a besar delicadamente más voluptuosa que nunca en la vida he sentido, estas
mi sexo como nunca ningún hombre lo había hecho; musas perversas provocaron que el océano se derramara
lo exprimió, lo succionó, lo colapsó. Yo sentí mi sexo a lo largo de mis piernas e inundara de color el lugar.
hinchado de placer.
Era una delicia sentir cómo Lucía saboreaba sal-
vajemente mi abertura, succionando cada gota de mar, Jacqueline, siendo niña, viajó por primera vez al África a través de la lectura, pronto
de fuego, cada gota de estrellas, cada gota turquesa, de descubrió autores que la llevaron a conocer otros mundos, otras dimensiones. Hace años
Pléyades, de milky way, que de mi sexo se derramaba, se volvió adicta a los viajes físicos y psicotropicales, y aprendió que este mundo es muy
hasta dejarlo más seco que una galaxia. pequeñito, desde entonces se dedica a recorrer el universo.

PA L A B R I J E S 1 3 • E N E R O - J U N I O 2 0 1 5 65
L

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66 PA L A B R I J E S 13 • E N E R O - J U N I O 2015
Una hebra
Karla Montalvo

A través de este texto, lánzate a la vastedad que se superpone al hastío,


desde la fragilidad de la vida sostenida por un delgadísimo cordel.

Para Carmen Ros

E
l ritmo de sus pasos se estabiliza y su mente se puede evitarlo, necesita ir al filo, asomarse; mirar el pre-
desprende de la tierra, del sonido del cascabel cipicio. El aire se concentra alrededor de ella en una
que busca prevenir a los animales de su presencia leve capa, casi líquida, y hace al suelo parecer endeble.
y del olor a árbol. «Lejos» no es pensar en la ciudad ni En el borde, recorre con la mirada el horizonte.
en el regreso al trabajo; es, más bien, una rendija en El frío entra por el contorno de los párpados. El glaciar
el tiempo donde sus músculos se mueven y su sangre y las otras montañas se deforman; parecen retorcerse.
circula y ella da sin dar la orden de seguir sobre la Baja la vista. Aquello es tan hondo, cabe el océano, una
montaña; es ese sentirse en movimiento, experimen- ciudad sobre otra.
tar el avance, la subida, hasta no tener pensamiento Y ella ahí, sobre el vacío, apenas sostenida por
alguno. Su concentración está colmada de camino, una hebra.
ése que, desde dentro, vive el esfuerzo de un muslo y Sí, puede regresar al encierro del auto y los camio-
del otro, el corazón respondiendo a una nueva y más nes enfrente y a los lados, puede volver a esconderse
pronunciada pendiente, las rocas y su fuerza para, a en ella misma. O puede abrirse, entregarse a algo más
través de las suelas y los calcetines, hacerse presentes en grande, ofrecerse a la vastedad.
las plantas de los pies. Desprenderse.
Recibe la cima de a poco, el cielo, las montañas Aérea, extensa.
de enfrente. Del lado derecho, a un valle enorme de El alarido; la cara y el tronco rasgando la atmós-
distancia, el glaciar, una mancha de hielo que baja an- fera a gran velocidad; los brazos dilatándose; la adre-
cha y brillante para luego dividirse en finísimos hilos nalina anegando el torrente sanguíneo.
que atraviesan la planicie y siguen durante kilóme- El choque es inimaginable. Es una idea —sólo
tros hasta perderse en el otro extremo de la cordillera. una idea—, ella ni siquiera estará para entonces. No. El
Ella no puede creer todo ese espacio; se abre por los horror no proviene de ahí. Viene de la amplitud, de la
hombros y el pecho. Las ondas que emanan de sí y se apertura, de preverse disuelta en lo que no tiene límite.
expanden a través de la inmensidad duelen, apenas Da un paso atrás.
un poco, pero duelen, y ella no sabe qué hacer consigo Luego otro.
misma y con ese grito táctil que sale de su piel, de toda Y otro.
ella, sin generar eco alguno porque no encuentra con- Tropieza y, hecha temblor, cae sobre la piedra.
tra qué topar. Es capaz de rozar el infinito, saberlo, pero no de
Descubre que la cima es más ancha cuando unos entregarse a él.
muchachos cruzan. Camina en dirección contraria a
ellos y encuentra una saliente que asoma al vacío. No

Karla es profesora en la uacm. Hace poco descubrió que su vesícula no está a la derecha.
Disfruta escribir, leer y caminar.

PA L A B R I J E S 1 3 • E N E R O - J U N I O 2 0 1 5 67
La cocinera
Adriana Azucena Rodríguez

Comer, beber y amar: la receta de la vida.

M
agdalena cocina de maravilla. Ella dice que Pomodoro creía más en la imagen que en el paladar,
el secreto es el amor y las especias, pero lo pero supo atraerla con el piropo adecuado:
dice por quedar bien. Es algo con lo que vive: —Me he de comer esa tuna…
abre los ojos y la luz que se asoma le indica cuál será el Ella dijo, con mirada clínica:
menú del desayuno; al mediodía, el vuelo de los pájaros —¿Le gustan los niños envueltos, joven?
le señala rumbo hacia el pollo, el pescado o el cerdo; Él, meditativo, contestó:
para la tarde, los acontecimientos del día le indican si —Los suyos, nada más.
la comida debe sanar las penas de la debacle económica Magdalena se saboreó los dientes que le sonreían;
o agasajar el arribo de un político prometedor. imaginó cómo morderían la carne suave y sazonada. Él
De más está decir que enamora con su sazón. Atrae la invitó a ver una película. Lo que no le dijo es que era
con sus guisos a quienes están lejos. Atrajo a su padre, su película: una caricatura muy triste, muy distinta de
que hacía años se había fugado tras una exótica, con las que la entretenían de niña. Ella no entendió muy
un volteado de piña recién horneado. A un intelectual, bien la trama. Él le dijo, nervioso, que no pasaba nada,
le mostró la analogía entre devorar un libro y devorar sólo la soledad de la protagonista. Ella lo tranquilizó:
un platillo, entre digerir un concepto y un buen chile —Señor, usted y yo somos de la misma pasta.
poblano, calmó su sed de conocimiento con un buen Él, que no sabía cocinar, abrió lo único que tenía
trago de tascalate. A un hincha pambolero le enseñó en su refrigerador: cervezas frías que terminaron por
que la victoria y la derrota saben mejor con la botana acalorarlos. Magdalena y Pomodoro se doraron en
adecuada, y su arte era tan elevado que, si preparaba el el aceite de la pasión. Se marinaron en el jugo de las
platillo del contrario, ganaba el contrario. caricias. Mieles y merengues los besos.
Pero Magdalena, con el tiempo, deseó un bebé, y Magdalena aprendió bien la receta hasta que
no estaba segura de cuál era la receta adecuada. Por lo cuajó. Pero quizá el exceso de calor en el horno puso
menos sabía que uno de los ingredientes principales en sus brazos un hermoso bebé muy morenito, con los
era un padre. Ella quería uno para su hijo y un hombre ojos de un ámbar refulgente, como el de la cerveza que
para ella, como un guiso que sirva para el almuerzo se toma a oscuras.
y la cena, sin aburrir. ¿Existiría alguien así? Podía
equivocarse en amores, como lo había hecho siempre,
pero no equivocarse en la elección del padre de sus Al vino, Adriana lo prefiere con amigos. Y si son imaginarios, mejor. El mezcal, con la
hijos. Conoció a Pomodoro, un estudiante de cine que tristeza. Suele emborracharse de recuerdos, pero no soporta la cruda del presente. Asiste
comía todos los días en el restaurancito de Magdalena y a Narradores Anónimos, grupo de ayuda que no intenta curar su adicción a las historias.
la miraba cocinar y servir mesas. Las tortillas hechas a Puedes hallarla ebria de alegría en sus clases de Creación Literaria en el plantel San Lorenzo
mano y las caderas de la cocinera le provocaban antojos. Tezonco. [Link].a@[Link]

68 PA L A B R I J E S 13 • E N E R O - J U N I O 2015
Embriaguez
líquida
Alejandro Montes

¿La embriaguez nos vuelve soberanos? ¿Brindar te vuelve un individuo superior


o inferior? Este ensayo fragmentario sostiene que tomar alcohol no hace a un
individuo superior o inferior, pero sí puede constituir una ética y una cosmovisión:
establece las posibilidades de regir al propio cuerpo, o de vivir de acuerdo a una
peculiar relación con el mundo.

Desconfiar de quien no bebe gota de alcohol así como del péndulo de un lado a otro. Si el embriagarse es una
que invita la plena borrachera es mera precaución. Ambos actitud ante la vida, una manera de autodetermina-
representan los dos extremos de la misma cuerda. ción, entonces que la tome quien así lo desee. Por ello
Alejandro Montes la pregunta «¿por qué bebes?» es, hasta cierto punto,
estúpida y merece una respuesta igual: «porque se

1.
Embriagarse es una actitud ante la vida. Quizá me da la gana». No se trata de ser maniqueo y señalar
exista plena convicción así como la de quien lo bueno, lo malo, lo permisible, lo prohibido. Sería
ha decidido ser músico o escritor, arquitec- absurdo juzgar al borracho como bueno y al abstemio
to o abogado. Aquellos que han decidido beber para como malo. Cada quien es como es, punto. Simple-
embriagarse por cualquier motivo (porque la mujer mente se bebe porque se bebe y en esa actividad se
se fue de la casa, porque no encuentran sentido a su delata una filosofía de vida: ¿existencial?, ¿nihilista?,
existencia, porque no tienen dinero para nada, por el ¿cínica?, ¿vitalista?, ¿analítica? No, nada más lejano,
tremendo calor de la tarde, por la desidia, por no tener simplemente la de quien ha elegido tomar un trago
nada mejor qué hacer, porque la noche simplemente ha porque se le ha dado la gana.
llegado, por ser felices hasta la arrogancia, por andar
con los amigos o por estar solo…) lo han resuelto así 3. Quien bebe puede llegar a embriagarse. Pero no sólo
de fácil y, en ello, han querido hacer líquida su vida. el alcohol permite ese estado en el cuerpo y en el espíritu
Esa liquidez —mencionan los que saben— se asemeja del hombre. También hay otras sustancias permitidas
a la confección de los instantes, al tejido de los momen- o prohibidas, qué más da, capaces de hacernos llegar a
tos vividos… Tal vez, por ello, la palabra beber venga un estado donde la sobriedad sea rebasada deliberada-
del vocablo latino bibĕre que los romanos utilizaban mente. Hay estimulantes orales, inyectados, ingeridos,
cuando se brindaba por la alegría de alguien y, por lo fumados, que también asaltan los sentidos del hombre.
tanto, por su vida. Si hay atención, bibĕre se escucha Pero la ebriedad con alcohol tiene su rasgo propio, su
como la palabra vivir que también proviene de la voz especificidad, su carácter individual. Quizá se deba a
latina vivĕre. La b y la v marcan una sutil diferencia: la relación húmeda, inconsciente, entre el bebedor y la
una señala tener vida y la otra su festejo. bebida que recuerda la lejana placenta de la madre,
el primer encuentro con el mar, el agua caer sobre el
2. No se trata de aprobar o condenar absolutamente cuerpo desnudo a la hora del baño, la lluvia nocturna
nada, mucho menos enjuiciar o idealizar si el alcohol que nos despierta llenos de miedo de nuestra cama,
es bueno o malo. ¿Qué ganaríamos con llamar despec- el río que lleva a la mar... La relación entre el agua (lo
tivamente alcohólico a quien bebe o, de manera loable, líquido) y el sueño (lo inconsciente), para Bachelard, es
abstemio a quien no lo hace? Nada: sólo desplazar el la del simple, pero eterno, fluir…
PA L A B R I J E S 1 3 • E N E R O - J U N I O 2 0 1 5 69
4. La presencia histórica del alcohol en la humanidad es peor (¿o mejor?) de los casos, el fuego con la pólvora.
un hecho contundente. Tal vez se deba a la necesidad Para ejemplo dos novelistas norteamericanos: Nelson
de embriaguez (¿placer, evasión de la realidad, rito reli- Algren y John O´Brien. El primero escribió El hombre
gioso?) que ha acompañado al hombre desde siempre o, del brazo de oro en 1949, y el segundo, treinta y tres años
más bien, su propia necedad de adentrarse en el «eterno después, Adiós a Las Vegas. Ambas novelas comparten
fluir». La producción de bebidas alcohólicas en pueblos una visión desencantada, nada romántica, jamás paté-
antiguos, agrícolas o no, sedentarios o seminóma- tica, pero sí existencial de los personajes con el acto de
das, se ha dado a partir de la fermentación de cañas, beber, pues delatan la sensación de vacío después
frutas, yerbas, granos. Los textos históricos no mienten. de la búsqueda interior:
Encontramos tablillas mesopotámicas de 3000 años
antes de nuestra Era donde al alcohol se le enlista como Era verdad. Él era tan sólo un hombre que no sabía
al trigo o al pan, así como tablillas cuneiformes del 2200 qué hacer consigo mismo, porque no tenía ni idea
antes de nuestra Era que aconsejan la ingesta de cerveza de quién era. A veces es más fácil encontrar trabajo que
para mujeres embarazadas. Hay sepulcros egipcios que encontrarse a uno mismo y John ni siquiera había en-
dicen «Di pan a los pobres y cerveza a los sedientos». contrado lo primero, ¿cómo iba a saber quién era?
Son famosas las descripciones de orgías alcohólicas Algunos se encuentran a sí mismos a través de la di-
en la Biblia. Lo anterior nos demuestra que el hombre versión; otros, del sufrimiento; y algunos, del trabajo
tiene especial inclinación por el alcohol y que le ha dado duro. Johnny hasta ese momento no había probado
usos múltiples en todas las épocas. Pero lo anterior nada, salvo el whisky. Y eso hacía que se sintiera alguien
no es gratuito, pues el principal uso ha sido hallar en distinto cada día.2
la ebriedad líquida una entidad propia de lo humano.
O en la obra de John O´Brien:
5. Así como hay diferentes tipos de personalidades, así
también de alcoholes: viejos como el vino, modernos Se mira en el espejo y le da igual ser un alcohólico. Es
como los cócteles, vulgares como el del 97º rebajado con un asunto irrelevante. Hace todo esto con deliberación
Frutsi de uva, finos como el coñac, tradicionales como y método: «Soy un alcohólico, sí señor», piensa. ¿Y qué?
el mezcal, afables como la cerveza, solitarios como el No se trata de alcohólicos esta historia. Hay un millón
whisky. En el universo de la bebida tenemos un ejemplo de maneras de morir; sólo se está quitando un trocito de
de pluralidad que conserva una sola intención: elabo- vida. Déjalo estar y juégale sucio a Dios. Hay miles
rar la embriaguez líquida. Pero esa embriaguez no es de manipulaciones de la imaginación. Como él y su
cualquier cosa que se pueda banalizar tan simplemente, amigo solían bromear: ya es hora de cortarse el pelo,
pues sus usos han ido de lo más bajo a lo más sublime. conseguir un trabajo y dejar la bebida. Ja, ja. Su pecado
Depende del tipo de bebedor y de bebida para conse- no es el alcoholismo, ¡qué va! Su pecado es la desorien-
guirlo. En esto se desprende una relación básica entre tación, ¡qué tiempos!3
el sujeto, el objeto y lo que el sujeto piensa o hace con el
objeto. Fernand Braudel lo marca con claridad: «Des- 7. Pero idealizar el alcohol y su embriaguez líquida como
empeñan, desde siempre, un papel de estimulantes, de artífices centrales de actos creativos o de inspiración
instrumentos de evasión; a veces, como ocurre entre literaria es inútil. No necesariamente el beber garantiza
ciertas tribus indias, la embriaguez llega incluso a ser creación poética. Así como tampoco lo es la lectura de la
un medio de comunicación con lo sobrenatural».1 He Biblia para ser mejor persona, mucho menos la ingesta
aquí una prueba más de que el alcohol es el medio para de toneles de vino asegura plena invención artística o
llegar a una finalidad, la embriaguez, la cual, a su vez, talento alguno. Aunque habrá los casos donde más de
es un constructor plenamente humano. alguno sostenga que escribe mejor acompañado con una
botella de ron al lado de su máquina de escribir. William
6. Ha habido escritores que han tenido tan fuerte Faulkner habla de sí mismo en este punto específico y
relación con el alcohol: Poe, Rulfo, Lowry, Petronio, dice: «Mi propia experiencia me ha enseñado que los
Kerouac, Ruvalcaba, todos los poetas goliardos, Faulkner, instrumentos que necesito para mi oficio son papel,
Hemingway, Scott Fitzgerald, Joyce, Carver…, que en tabaco, comida y un poco de whisky».4 ¿Quién sabe si
su obra aún llega el aroma de gotas de vino o whisky sea cierto? Porque una cosa es la tematización literaria
chorreadas sobre las páginas. No es ningún secreto del alcohol y otra, muy distinta, éste como vehículo
para nadie que alcohol y literatura tengan una relación creador. Al respecto, Roberto Castillo Udiarte, primer
como la lluvia con la tierra, el agua con la sed o, en el traductor de Charles Bukowski en México, cuando le
70 PA L A B R I J E S 13 • E N E R O - J U N I O 2015
preguntan sobre la relación que para él tiene el alcohol autodeterminación, la renuncia del tutelaje a disponer
y la literatura, contesta que «[…] la imaginación, la crea- de uno mismo, porque se es incapaz de ejercer ese de-
ción, la literatura, no están dentro de una botella sino recho. Thomas Szasz lo plantea bien:
en nuestros cerebros y nuestros corazones».5 Es más, el
mismo Bukowski lo sugiere: «He creado la imagen del De hecho, ¿para qué se otorgaría a las personas la
eterno borracho en alguna parte de mi obra y hay una capacidad de elegir, si estamos persuadidos de que
realidad menor tras ello».6 son incapaces de elegir “correctamente” porque son
demasiado jóvenes, demasiado viejas, mentalmente
8. Sobre los gustos personales del ser humano para enfermas o incompetentes por cualquier otra razón?7
alterar sus sentidos se podría hablar hasta la náusea.
La literatura lo ha hecho donde la embriaguez líquida Mejor que cada quien decida, si puede, el camino
es sólo un ejemplo. Quizá el conflicto latente sea el de de sus pasos y, si quiere, alcance la embriaguez líquida
la libertad individual traducido en tener o no la facultad como un asunto tan personal como amar u odiar.
de decidir el tutelaje del propio cuerpo y espíritu para
alterarlos o no. Con este argumento, Antonio Escoho-
tado inicia en su libro Aprendiendo de las drogas con el 1 Fernand Braudel. Bebidas y excitantes, p. 5.
2 Nelson Algren. El hombre del brazo de oro, p. 49-50.
epígrafe de un anónimo contemporáneo: 3 John O´Brien. Adiós a Las Vegas, p. 75.
4 Delia Juárez (compiladora). Gajes del oficio. La pasión de escribir, p. 144.
De la piel para dentro empieza mi exclusiva jurisdicción. 5 Carlos Martínez Rentería (compilador). Charles Bukowski revisited de
Juchitán a Los Ángeles, p. 34.
Elijo yo aquello que puede o no cruzar esa frontera.
6 Charles Bukowski. Fragmentos de un cuaderno manchado de vino, p. 148.
Soy un estado soberano, y las lindes de mi piel me re- 7 Thomas Szasz. Nuestro derecho a las drogas, p. 201.
sultan mucho más sagradas que los confines políticos
de cualquier país. Bibliografía
Algren, Nelson. El hombre del brazo de oro. Barcelona, Galaxia Gutemberg, 2014.
Braudel, Fernand. Bebidas y excitantes. México, Alianza Editorial, 1994.
Esta afirmación es contundente porque resalta Bukowski, Charles. Fragmentos de un cuaderno manchado de vino. Barcelona,
la importancia de la capacidad de autodeterminación Anagrama, 2000.
humana. Al iniciar estas líneas se afirmó que la embria- Juárez, Delia (compiladora). Gajes del oficio. La pasión de escribir. México,
Ediciones Cal y Arena, 2012.
guez es una actitud ante la vida y, en consecuencia, una
Martínez Rentería, Carlos (compilador). Charles Bukowski revisited de Juchitán
elección de libre voluntad. Pero surge un problema con a Los Ángeles, México, Generación, 2010.
los dogmatismos prohibicionistas (jurídicos, médicos O´Brien, John. Adiós a Las Vegas. México, Océano, 1996.
Szasz, Thomas. Nuestro derecho a las drogas. Barcelona, Anagrama, 2001.
o religiosos) que asocian la embriaguez con el peligro
del bienestar común, con el daño irreversible a la salud
o con el placer, pues se considera un acto reprobable
a partir de alguna norma legal, justificación clínica o Alejandro prefiere la cerveza sobre el ron; el ron más que el brandy; el brandy encima del
angustia culposa. El resultado es la invalidación de la whisky; el whisky mejor que el vino; pero todos por debajo del pulque.

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PALABRIGRAMA
Ebriedades 2
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Elia Sánchez 8

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Horizontal 28. Si alguien tiene control sobre ti, tú estás… 13. Adjetivo de las sustancias que propician «viajes»
2. Imaginar, delirar, desvariar. 31. Tierra de compositor considerado «apologista» del (masc.)
3. Somos uno más que dos. alcohol. 14. Equino, compañero ideal del tequila.
6. Sofisticada combinación de bebidas. 34. Ahora se llama enfermedad algo que antes era 15. Ingerir bebidas alcohólicas.
8. Whiskey para los escoseses. llamado. 16. Calificativo peyorativo de una versión.
9. Dio al nombre de la bebida de los dioses. 35. Creativa actividad verbal propia de las pulquerías; 18. Cualidad de las sustancia aceitosas.
10. Tan democrática que hasta la cucaracha la disfrutaba. pero también practicada en otros lugares. 20. Alteración de los sentidos generalmente debida a
12. Expresión artística ligada a los efectos del Lyserg 36. Derivada del árabe, voz española para algo sutil, la fiebre.
Säure Diethylamid. tenue, delicado. 22. Amor apasionado, sensual, excitante.
17. No debe faltar el «café con piquete» en esta reunión 23. Nombre genérico de sustancias estimulantes, de-
tristemente motivada. Verticales presoras, narcotizantes.
18. Lucy in the Sky with Diamonds. 1. Todas las bebidas son «líquidas», pero ésta se adueñó 27. Formas deseadas, y aceptada, de perder los sentidos.
19. Sufrimiento, dolor, padecimiento extremo. del nombre. 29. Mejor que la leche, el pulque, regalo de…
21. Uno de los tantos estados de alteración de los 4. Convivencia en la que las pasiones se expresan sin 30. Poeta estadounidense cuya creatividad está estre-
sentidos. límites. chamente ligada a la embriaguez.
24. Estremecimiento corporal provocados por la libe- 5. Estado constante de Santa Teresa de Jesús. 32. «Desmedido» deseo de placer.
ración de oxitocina. 7. Bebida con alma. 33. Cruda, resaca, mona…
35. Borracho, ebrio, beodo, alcohólico. 11. No se concibe la sabiduría de María Sabina sin su
26. Tener una te podía llevar al manicomio. consumo.

72 PA L A B R I J E S 13 • E N E R O - J U N I O 2015
Breve vigilia de ebriedad, ¡santa!, aunque sólo sea por ‘No tener nada que ver con la historia’: esto es algo más
la máscara con la que nos has gratificado. ¡Nosotros te que un sentimiento agradable. Es algo más que una dispensa
afirmamos, método! Nosotros no olvidamos que ayer temporal; es la dispensa del tiempo, es la absolución que el
glorificaste todas nuestras edades. Nosotros tenemos fe en individuo se imparte a sí mismo. […] Ese sentimiento es una
el veneno. Nosotros sabemos dar la vida entera cada día. de las dádivas que concede la ebriedad. El opio, desde tiempos
Arthur Rimbaud inmemoriales sinónimo del sueño y del olvido, tiene además la
propiedad de dilatar el tiempo, casi hasta el infinito […]
Primero tomas un trago, después el trago Ése es el mayor de los lujos: disponer de tiempo propio.
toma un trago, después el trago te toma a ti. Ernst Jünger
Francis Scott Fitzgerald
Ser arrancados de raíz de la percepción ordinaria
Algunas veces un hombre inteligente es forzado a y ver durante unas horas sin tiempo el mundo
emborracharse para pasar un tiempo con los tontos. exterior e interior […] es una experiencia de
Ernst Heminway inestimable valor para cualquiera.
Aldoux Huxley
El alcohol desembriaga. Después de beber
unos sorbitos de coñac, ya no pienso en ti. La mayoría de los hombres están disfrazados
Marguerite Yourcenar por la sobriedad y sólo al beber muestran
su verdadero carácter.
El sueño saca al hombre de la Tierra. Thomas de Quincey
Vicente Huidobro
El espíritu sólo conquista su verdad cuando
En ausencia del vino no queda ni amor es capaz de encontrarse a sí mismo
ni ningún otro goce para los hombres. en el absoluto desgarramiento.
Eurípides G. W. F. Hegel

Medio vacío
UACM, ESPACIO PARA CONSTRUIR CULTURA

Convocatoria
Palabrijes, el placer de la lengua
“En pocas palabras”

SAÚZ

Tierno saúz
casi oro, casi ámbar,
casi luz...

José Juan Tablada

S
i te disgusta la divagación, las etc.), los asuntos del correo electrónico, los
redundancias, el lenguaje abiga- mensajes de texto, las entradas breves de
rrado y los textos largos, enton- los blogs, la escritura en Twitter. El paratex-
ces esta convocatoria es para ti. to de los libros puede ser también una fuen-
Como eres buen entendedor, te te de inspiración: solapas, cuartas de forros,
invitamos a participar en el nú- fichas de autor, títulos. ¿Sabías que también
mero 15 de Palabrijes dedicado a las escri- algunos juegos de palabras son brevedades
turas breves y a las miniaturas literarias: mi- literarias: adivinanzas, trabalenguas, refra-
Asimismo, estamos
nificciones, aforismos, proverbios, haikús, nes, frases hechas, chistes? Los jingles, tar- convocando a fotógrafos, artis-
epigramas, parábolas, poemínimos, para- jetas de presentación, cortometrajes, albu- tas plásticos e ilustradores a expresar
dojas, acrónimos, fábulas, bestiarios u otras res, frases célebres, siglas y otras migajas estas temáticas a través de gráficos originales
series de narrativa corta (como los diccio- del idioma que desees poner sobre la mesa (fotografía, dibujo, ilustración en técnica libre),
narios literarios). También puedes enviar- también son bienvenidos. con propuesta artística y acordes con la actualidad.
nos ensayos o artículos sobre telegramas, Sólo en formato digital en blanco y negro, aunque se
epitafios, encabezados, pies de foto y ba- Esperamos tu colaboración a más tardar el puede proponer color como dos tintas directas, de
lazos periodísticos, slogans publicitarios, 01 de mayo de 2016, en el correo: las cuales una debe ser negra. Se solicita un tamaño
anuncios clasificados o esquelas. En el ám- palabrijesuacm@[Link] de 22 x 28 cm (vertical u horizontal), con reso-
bito de la tecnología, se vale reflexionar lución de 300 dpi, en los formatos .jpg, .tiff o
alrededor de aquellos textos breves deri- Es indispensable que consultes las políticas .pdf y con escala de grises.
vados de ella: los posts y estados persona- de publicación de la revista en el siguiente Participar no garantiza la publi-
les en redes y aplicaciones (Fb, WhatsApp, enlace: [Link]/palabrije cación.

Common questions

Con tecnología de IA

The crafting and appreciation of mezcal involve a deep cultural and sensory engagement, emphasizing tradition and sensory experiences. Good mezcal is identified by its alcohol content and the unique perlado test, which involves observing the longevity of bubbles when the mezcal is shaken . The process of tasting mezcal involves using the senses fully by smelling and savoring the liquid, which highlights not just the alcoholic content but the accompanying aromas and flavors from different regions and processes . This appreciation extends to pairing mezcal with specific foods, showing how cultural traditions and sensory preferences shape the consumption of substances . By engaging fully with the sensory aspects, mezcal consumption becomes a cultural ritual that transcends mere intake and reflects broader cultural practices and identities .

The sources depict alcohol as a dual-edged sword, providing both an escape and a burden. Initially, alcohol is portrayed as an exhilarating refuge that offers relief and solace from life's difficulties, described as a 'sublime and delicious anesthesia' . However, as dependency sets in, alcohol becomes a burden that complicates personal development. The illusion of invincibility it first provided transforms into a loss of identity and disorientation, disrupting daily functions and leaving individuals feeling defeated . Alcohol's dual nature lies in its temporary numbing effect against emotional pain and its consequent potential to impede personal growth and reflect a deeper disorientation within one's life . The narrative illustrates that while alcohol can provide short-lived escapes, its long-term impact can stall personal progress by masking rather than addressing underlying issues .

Mezcal consumption is rich with cultural rituals and practices that enhance its social significance. These include the traditional 'perlados' test to ensure proper alcohol content and sensory engagement, where individuals are advised to sniff and savor the mezcal before tasting . Pairing mezcal with specific foods such as chapulines or fresh cheeses further embeds the drink in cultural gastronomy, enhancing its role in social gatherings and culinary heritage . These rituals do not simply emphasize the act of drinking but rather transform it into a shared cultural experience that connects individuals to regional traditions and collective identities . Consequently, mezcal becomes a symbol of cultural pride and communal ties, with its consumption an act of engaging with cultural history and social practices that are cherished in Mexican society .

In the narratives, solitude plays a significant role in addressing personal crises caused by addiction by providing a space for reflection and a break from societal pressures. The idea of the 'promeneur solitaire' represents a philosophical method of dealing with existential crises by finding peace away from the chaotic urban environment . Solitude allows individuals to confront their inner turmoil without external distractions, potentially leading to self-discovery and healing . In the context of addiction, finding solitude can help individuals detach from environments that perpetuate substance use and engage in self-reflection to understand the root causes of their dependency . This process, while challenging, can be critical in redefining personal identities and overcoming addictions .

The narrator's journey with substance use vividly depicts the disintegration of personal identity. Initially, substance use provides a thrilling escape and a sense of invincibility, but as dependency grows, it leads to a breakdown of basic life functions and responsibilities . The narrator describes a loss of differentiation between day and night and isolation from social relations, which marks a disintegration of their former self . Ultimately, the narrative conveys that addiction can dissolve one's sense of identity, leaving an individual feeling like a 'complete loser' and disconnected from their own life narrative and reality . This loss of identity illustrates the profound impact of addiction on personal and social life .

The narrator describes the initial thrill of using substances as an exciting experience, likening it to a "sublime and delicious anesthesia" with complex flavors that were almost unforgettable . However, over time, this excitement transitions into a dependency as the narrator neglects basic responsibilities, losing appetite and confusing day with night in pursuit of constant intoxication . The substance becomes the sole objective of their existence, leading to neglect of their responsibilities and basic needs . The narrative conveys that the initial excitement over substance use can quickly deteriorate into a dangerous dependency that consumes one's life and identity .

Consumption of psychotropic substances in modern societies is deeply intertwined with cultural and civilizational contexts. These substances often represent a response to the spiritual and existential contradictions of modern life. The text suggests that the presence of these substances exposes the societal crises by challenging the perception of what constitutes a 'good life' and the unity of a body politic . The emergence and prevalence of substance use reflect broader civilizational turmoil, such as the disorientation and superficiality found in urban environments . The consumption becomes a cultural phenomenon that both results from and perpetuates the civilizational crises, as individuals seek to redefine their relationship with societal norms and expectations .

Literature often romanticizes the relationship between alcohol consumption and creativity, depicting it as a source of inspiration and creative liberation. Writers like William Faulkner acknowledged that alcohol was among the 'instruments' needed for writing . However, this depiction is limited as it suggests a direct correlation between drinking and creative output, which oversimplifies the complexities of the creative process. As Roberto Castillo Udiarte suggests, the true sources of creation lie within the mind and heart, not within a bottle . This indicates that while alcohol might influence mood or perspective, it is not a guaranteed catalyst for creativity .

The 'promeneur solitaire', or 'solitary walker', as described by Rousseau, encapsulates an individual's philosophical response to the failures and contradictions of urban life by seeking solace and philosophical insight in solitude . This concept is linked to the societal need for psychotropic substances as both represent mechanisms to cope with modern life's pressures. While the 'promeneur solitaire' achieves a certain detachment from urban life through conscious disengagement, psychotropic substances provide an artificial form of detachment, allowing individuals to temporarily escape urban life's constraints . Both approaches highlight a fundamental desire to transcend the limitations imposed by modern civilization, either through a philosophical retreat or chemically-induced alteration .

The 'paseante solitario' offers a philosophical perspective that challenges modern perceptions of citizenship by advocating for personal introspection and departure from conventional social structures . This concept suggests that solitude can lead to a critical examination of one's role within a society, prompting a reevaluation of personal and civic identity outside of established norms . In terms of substance use, it implies that seeking fulfillment through external substances might reflect a broader dissatisfaction with societal constraints . The 'paseante solitario' implies that true contentment could be found not in escaping reality through substances but in embracing solitude to reestablish meaningful connections with one's own self and natural surroundings . This challenges the modern narrative that equates consumption with self-discovery by proposing an internal journey as an alternative path to personal clarity and societal contribution .

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