"Reaparición de la esposa gorda"
"Reaparición de la esposa gorda"
6 Personajes:
1. Nico: Niño de unos 8 años. Es quién va a darle una lección a su familia, siendo el menor de todos.
2. Mónica: Es la madre de la familia.
3. Hugo: Padre de la familia.
4. Luis: Hermano de Nico. Niño de unos 10 años.
5. Camila: Hermana de Nico. Adolescente de unos 13 años.
6. Jorgelina: Hermana de Nico. Adolescente de unos 17 años.
ACTO I
Personajes que intervienen en este acto: Mónica, Jorgelina, Camila, Luis, Nico y Hugo.
Escenario: Una cocina muy amplia, típica de una familia con muchos integrantes: cosas y utensilios por todas partes,
una gran encimera, una mesa grande con seis sillas, un refrigerador, una lavadora de ropa y un cesto con ropa al lado.
Introducción: Es un típico día en la casa de esta familia, en la que es una costumbre de todos criticarse y acusarse.
Hugo, Camila y Luis están en la mesa: Hugo lee una revista, Camila y Luis desayunan. Mónica prepara comida en la
encimera. Entra Jorgelina furiosa.
–Jorgelina: ¡Camila devolverme ya mi suéter verde!
–Camila: ¿Qué decís nena? ¡Yo no tengo nada tuyo!
–Jorgelina: ¡Mamá! decidle que me lo dé, siempre me saca la ropa sin permiso.
–Camila: ¡Yo no te saqué nada!
–Jorgelina: Estoy segura de que fuiste vos.
–Luis: (Contribuyendo a que siga la pelea) Si Jorgelina, fue Camila, yo la vi.
–Camila: No mientas Luis. ¡Mamá, qué no mienta!
–Luis: Yo te vi. Ayer lo estabas sacando a escondidas de su habitación.
–Jorgelina: ¡¿Viste?! ¡Yo sabía que habías sido vos!
–Mónica: ¡Bueno, basta, la cortan! (Tomando un suéter verde del canasto de ropa sucia) ¿esto estás buscando?
–Jorgelina: (Avergonzada) Si.
–Mónica: Lo dejé acá hace una semana. Si me hubieras obedecido cuando te dije que lavaras la ropa lo habrías
encontrado antes.
–Camila: (A Luis) ¿Así que me viste sacarlo a escondidas ayer? ¿Ves que sos un mentiroso?
–Mónica: Bueno, basta.
(Entra Nico a punto de llorar con una cajita vacía en la mano.)
–Nico: ¡Mamá, alguien sacó el anillo que me regaló la abuela!
–Mónica: ¿Quién sacó el anillo?
–Jorgelina: (Mirando a Luis) Mmm… por acá alguien estaba buscando cosas para vender y comprarse una Play.
–Luis: Ayer la vi a Jorgelina en actitud sospechosa revisando tus cosas Nico.
–Hugo: Chicos, es serio, ¿quién agarró el anillo?
–Nico: (Con rostro triste) Mamá, es el recuerdo más importante que tengo de la abuela…
–Mamá: No te preocupes, cuando vuelvas de la escuela lo vamos a buscar. Ahora todos a la escuela que se hace tarde.
ACTO II
Personajes que intervienen en este acto: Mónica, Hugo, Jorgelina, Camila y Luis.
Escenario: La misma cocina del Acto I.
Camila y Jorgelina conversan en la mesa.
–Jorgelina: Pobrecito Nico, está re triste desde que desapareció su anillo… Yo estoy segura de que fue Luis; está como
desesperado por conseguir plata para esa consola de juegos y todos sabemos que el anillo de la abuela vale mucha
plata.
–Camila: Para mí más que por el valor económico, desapareció por el valor sentimental.
–Jorgelina: ¿Qué queréis decir?
–Camila: ¿Viste lo nerviosa que se puso mamá cuando Nico dijo que el anillo había desaparecido? Enseguida cambió de
tema y nos mandó a la escuela.
–Jorgelina: ¿Decís que mamá se lo robo?
–Camila: No diría robó, pero mamá nunca entendió por qué la abuela le dejó el anillo a Nico y no a ella que era su hija.
–Jorgelina: Papá tampoco estuvo nunca de acuerdo con que un nene tan chiquito tenga algo tan valioso.
–Camila: Por ahí se pusieron de acuerdo y decidieron guardárselo hasta que sea más grande.
–Jorgelina: No sé, para mí fue Luis… ¿Buscamos en sus cosas?
–Camila: Vamos.
(Jorgelina y Camila salen de escena. Luego de un momento, entran Hugo y Mónica charlando.)
–Mónica: … es que cuando mamá vivía, Jorgelina siempre le pedía ese anillo cuando tenía una fiesta, y viste lo coqueta
que es, le encantan los anillos, los aros, las pulseras… Por ahí le combinaba con algún vestido y lo sacó para usarlo.
–Hugo: Aunque es verdad que Luis está obsesionado con esa Play, a mí me pidió plata varias veces para comprarla. Para
mí que lo sacó a escondidas y se lo vendió a al…
(Entra Luis y Hugo se calla abruptamente)
–Luis: (Notando la incomodidad de sus padres) ¿Estaban hablando de mí? Ya sé, piensan que yo me robé el anillo. Les
juro que yo no fui, pueden revisar todas mis cosas; van a ver que no encuentran ni anillo, ni plata, ni nada raro… Seguro
que fue Camila, ella tiene la costumbre de sacar las cosas de los otros sin pedir permiso.
ACTO III
Personajes que intervienen en este acto: Mónica, Hugo, Luis, Nico, Jorgelina y Camila.
Escenario: La misma cocina del acto anterior
Todos los integrantes de la familia están sentados a la mesa.
– Mónica: Ya todos saben por qué estamos acá.
–Hugo: Pasaron días desde que el anillo desapareció y todavía no hay novedades. Por lo tanto, le vamos a dar la
oportunidad a quien lo sacó de devolverlo sin que sepamos quién fue.
–Camila: O quienes fueron.
–Jorgelina: Sí, quizás fue más de una persona.
–Mónica: Bueno, voy a apagar la luz y quién lo tenga lo va a dejar en la mesa sin que nadie lo vea. Cuando prendo la
luz, Nico lo vuelve a guardar y fin del asunto.
(Mónica apaga la luz, espera un momento considerable y la vuelve a encender. Todos miran a la mesa, pero el anillo
no está)
–Luis: ¿Y el anillo?
FIN
Título: “El problema de prejuzgar”
6 Personajes:
1. Verónica: Adolescente de 15 años. Es la chica nueva del barrio. Parece agresiva y antisocial, pero en realidad trata
de protegerse del sufrimiento.
2. Camila: Es la primera en conocer a Verónica en la escuela y en contarles a los amigos del barrio su impresión
sobre ella.
3. Pablo: Adolescente de 15 años. Forma parte del grupo de amigos del barrio. Su personalidad es conciliadora.
4. Francesca: Adolescente de 15 años. Forma parte del grupo de amigos del barrio.
5. Rafael: Adolescente de 15 años. Forma parte del grupo de amigos del barrio.
6. Doña Paula: Vecina del barrio de los adolescentes. Es la tía con la que ha llegado a vivir Verónica.
ACTO I
Personajes que intervienen en este acto: Pablo, Camila, Francesca, Rafael y Verónica.
Escenario: La calle de un barrio tranquilo.
Introducción: Pablo, Camila, Francesca y Rafael son amigos del barrio desde la infancia. Como acostumbran, están
reunidos conversando y pasando el tiempo.
–Pablo: ¿Conocieron a la chica nueva?
–Francesca: ¿Cual?
–Pablo: La sobrina de doña Paula, se mudó con ella hace unas semanas. Tiene nuestra edad, quizás quiera ser nuestra
amiga.
–Camila: ¿Verónica?
–Pablo: Sí, creo que así se llama.
–Camila: ¡Imposible! Esa niña no puede ser amiga de nadie. Vá conmigo a la escuela y es la persona más antipática del
mundo.
–Francesca: ¿De veras? Pero si doña Paula es la persona más amable.
–Camila: No sé por qué es, pero en la escuela casi ni logramos que nos responda el saludo y eso que hemos tratado de
integrarla.
(Verónica se acerca)
–Francesca: ¿Es ella?
–Camila: Sí, (irónica) mira la cara de simpática que trae.
(Camila y Rafael se ríen.)
–Pablo: Shhh, no sean groseros.
(Verónica llega a una distancia cercana a los adolescentes)
–Pablo: (A Verónica) Hola.
(Verónica no responde y sigue caminando.)
–Camila: Disculpa, creo que no escuchaste el saludo, mi amigo acaba de decirte hola.
–Verónica: (Molesta) Déjenme en paz.
–Rafael: Sólo queremos ser tus amigos.
–Verónica: No me interesa ser amiga de ustedes, prefiero estar sola.
(Verónica sigue su camino.)
–Camila: ¿Vieron?, les dije. Esta chica es lo más antipática y antisocial.
–Francesca: Si, Camila tiene razón. Si hasta tiene cara de agresiva.
–Pablo: No sé, a mí más bien me parece cara de tristeza.
ACTO II
Personajes que intervienen en este acto: Pablo, Camila, Rafael, Francesca y Doña Paula.
Escenario: La misma calle del ACTO I.
(Los amigos están reunidos. Se acerca Doña Paula con las bolsas de las compras.)
–Francesca: Buenos días Doña Paula.
–Doña Paula: Buenos días mis niños.
–Rafael: ¿La ayudo con las bolsas, Doña Paula?
–Doña Paula: No es necesario Rafita. Sí voy a pedirles otro favor aprovechando que los encuentro aquí.
–Camila: Díganos, ¿qué necesita?
–Doña Paula: Supongo que ya se enteraron de que hace un tiempo tengo una sobrina viviendo en mi casa, ella no
conoce a nadie de aquí y como tiene más o menos la edad de ustedes, pensé que quizás podrían invitarla a hacer
cosas para que se haga de amigos.
(Camila, Francesca, Pablo y Rafael se miran entre sí, ninguno se atreve a decir nada y se produce un silencio incómodo
que Doña Paula advierte.)
–Doña Paula: (Entendiendo el silencio de los adolescentes) Mmm, veo que ya la conocieron. Verónica puede parecer
muy cerrada, pero es solo una fachada, una forma de protegerse.
–Camila: ¿Protegerse de quién, si nosotros no le hemos hecho nada?
–Francesca: ¡Camila!
–Doña Paula: Protegerse de la vida mi chiquita, esa niña ha tenido que pasar por tanto… Su madre era una buena
mujer, pero no estaba lista para ser madre, así que la abandonó cuando tenía unos pocos años.
–Rafa: No teníamos idea.
–Camila: No, no lo sabíamos.
–Doña Paula: Su padre no pudo sólo con ella, de modo que unos años después también él se marchó. Verónica quedó
al cuidado de unos parientes que por cuestiones de dinero ya no pudieron mantenerla y por eso vino a vivir conmigo.
–Pablo: Por eso tiene esa cara de tristeza.
–Doña Paula: Si, es por eso. Y el motivo de que sea antipática es que intenta protegerse. Yo sé que le gustaría mucho
ser amiga de ustedes, pero le da miedo encariñarse con alguien, no soportaría otro abandono.
–Camila: No se preocupe Doña Paula. No tendríamos que haberla juzgado sin conocer su historia, pero lo vamos a
remediar.
ACTO III
Personajes que intervienen en este acto: Verónica, Camila, Pablo, Francesca y Rafael.
Escenario: La calle de los Actos anteriores.
(Los amigos están parados en la puerta que simula ser la entrada de la casa de Verónica. Llega Verónica.)
– Camila: Hola Verónica.
–Verónica: (Fastidiada) ¿Qué quieres?
–Camila: Van a inaugurar una sala de juegos en el centro comercial, ¿quieres venir con nosotros?
–Pablo: Va a ser divertido.
–Verónica: No, no quiero.
–Rafael: Pero ¿qué vas a hacer todo el día sola y encerrada, más que aburrirte?
–Verónica: Asunto mío y ya déjenme en paz… ¿Mi tía les pidió que se hagan amigos míos, ¿verdad? Pues no es
necesario.
–Francesca: No, fue idea de nosotros invitarte.
–Pablo: No Fran, no le mintamos, entre nosotros siempre hablamos con la verdad y también podemos hacerlo con
ella. (A Verónica) Sí Verónica, Doña Paula nos pidió que seamos tus amigos, pero nosotros aceptamos porque
queremos hacerlo.
–Camila: Si, queremos ser tus amigos y si necesitas tiempo para conocernos y confiar en nosotros, lo entendemos.
–Francesca: Y mientras tanto podemos divertirnos.
–Rafael: Yendo al centro comercial, por ejemplo.
–Verónica: No lo sé, es que tengo tarea de la escuela. Además, no me gusta el centro comercial.
–Rafael: Bueno, no queremos presionarte.
–Verónica: (Titubeante) Igual… gracias por la invitación.
(Los adolescentes empiezan a marcharse)
–Verónica: ¡Oigan! Mañana tengo que salir a comprar unas cosas y como no conozco bien la ciudad, quizás puedan
acompañarme si quieren.
–Camila: ¡Claro!
–Pablo: No hay problema.
–Verónica: Adiós.
–Francesca: Adiós.
–Rafael: Hasta mañana.
(Verónica sale de escena)
–Pablo: ¿Es un inicio, ¿no?
–Camila: Si, es un buen inicio.
FIN
Título: “El gordito”
6 personajes:
1. ALFREDO. - 14 años, tímido y reservado. Vive amenazado por unos compañeros del colegio, que se ríen de él
por ser gordo.
2. QUINO. - 17 años, repetidor, es un mal estudiante que abusa de los compañeros, aunque tiene especial fijación
con Alfredo.
3. JUAN GABRIEL. - 16 años, amigo y vasallo de Quino.
4. MADRE DE ALFREDO. - 36 años, madre de Alfredo, tiene que criarlo a él, ella sola.
5. LIDIA. - 46 años, profesora de Alfredo. Mujer preocupada por sus alumnos.
6. POLICIA.
ACTO I
Colegio Santo Julio Ponce, cinco de la tarde, un grupo de cinco niños apelotonados en el pasillo no pierden detalle de la
acción.
Quino tiene agarrado por las solapas de una camisa a Alfredo, este lo zarandea de un lado a otro mientras Alfredo
suplica entre sollozos.
QUINO: Venga, hazlo y te suelto.
ALFREDO: Por favor Quino, suéltame ya.
QUINO: Venga
ALFREDO: Por favor, hace un rato que tendría que estar en mi casa.
QUINO: Sino lo haces no te vas a ir a ninguna parte.
Los otros cinco niños en el pasillo no dejan de reírse viendo la situación.
JUAN GABRIEL: Quino humíllalo de una vez.
Quino vuelve a zarandear a Alfredo con violencia
QUINO (Con una sonrisa socarrona en los labios): Tranquilo querido público, tranquilo. Parece que no tenía también
domada a la morsa como yo pensaba. Pero…
Quino le suelta un bofetón a Alfredo que los enmudece a todos. Alfredo empieza a llorar desconsoladamente.
QUINO: ¿Ves? Si es que me obligas a ser malo contigo, ¿te crees que no me duele pegarte?, pero claro no me obedeces
y tengo que hacerlo.
Todos en el pasillo permanecen en silencio.
QUINO: Venga Alfredo, voy a darte una última oportunidad sino…
Quino alza la mano en señal de amenaza.
ALFREDO (sin dejar de llorar): Está bien, Quino, no me pegues.
Alfredo se tira al suelo, se alza sobre sus rodillas y empieza a chocar los brazos imitando a una foca mientras imita el
sonido. El pasillo vuelve a inundarse de carcajadas.
JUAN GABRIEL: Ja jajá, muy bueno Quino, muy bueno.
La profesora Lidia entra en el pasillo.
LIDIA: ¡Eh!, ¿qué estáis haciendo?
El grupo de niños y Quino salen corriendo y desaparecen. Alfredo intenta incorporarse torpemente y Lidia lo alcanza.
LIDIA: Ey, Alfredo, ¿qué estabais haciendo?
Ésta sujeta la cara de Alfredo para mirar más de cerca la marca enrojecida, de la mano de Quino, que Alfredo tiene sobre
su rostro.
LIDIA: ¿Quién te ha hecho eso Alfredo?, dímelo.
ALFREDO: Nada, no ha sido nadie. Déjeme que me vaya por favor, mi madre me está esperando.
Alfredo se desengancha de Lidia y sale corriendo torpemente entre lágrimas del colegio.
ACTO II
Casa de Alfredo, es un salón humilde donde una pequeña y solitaria bombilla ilumina con dificultad la habitación.
La Madre de Alfredo plancha la ropa mientras Alfredo juega con un perro en el salón. Llaman al timbre. La Madre sale
a atender la puerta y entra en la habitación la profesora Lidia.
MADRE DE ALFREDO: Buenas, no la esperaba. Alfredo, ¿cómo no me dijiste que tu profesora iba a venir?
ALFREDO: No lo sabía
LIDIA: No se preocupe señora, Alfredo no lo sabía. He venido para hablar con usted. Alfredo podrías dejarnos a solas a
tu madre y a mí un momento.
MADRE DE ALFREDO: Ya has oído Alfredo, ve a tu habitación con Cobo y ahora vienes cuando te llame.
ALFREDO: Sí, mamá.
Alfredo sale de la habitación con el perro siguiéndolo.
LIDIA: Mire he venido rápidamente después del colegio porque he visto algo que me ha asustado mucho.
MADRE DE ALFREDO (con el rostro sorprendido): ¿Qué sucede?
LIDIA: Mire, sabe usted si su hijo está bien en el colegio o si tiene algún problema con un compañero.
MADRE DE ALFREDO: Pues no la verdad, que yo sepa está bien.
LIDIA: ¿Entonces no ha notado nada raro en él?
MADRE DE ALFREDO: No. Aunque bueno ahora que lo dice, la verdad es que está un poco encerrado en la casa, yo le
animo a salir a la calle a jugar, pero nada no hay quien lo saque de aquí.
LIDIA: Si fuera otro niño, no sería raro, ya sabe hoy en día con las consolas y los ordenadores los niños no salen a la calle,
pero de Alfredo me extraña.
MADRE DE ALFREDO: ¿Usted sabe si le ha pasado algo en el colegio a Alfredo?
LIDIA: Pues mire hoy he presenciado una situación rara en el colegio. Ya habían terminado las clases, y se oía mucho
algarabío en el pasillo. Al principio pensé que serían unos chicos que se había quedado jugando en el pasillo después de
las clases, pero después cuando me acerqué todos salieron corriendo. Alfredo se estaba levantando del suelo con los
ojos enrojecidos como si hubiera estado llorando y tenía la marca de un guantazo en la cara.
MADRE DE ALFREDO: ¿A mi niño?, ¿Quiénes eran los otros niños? A lo mejor era parte de un juego.
LIDIA: ¿Qué le parece si llamamos a Alfredo y entre las dos le sacamos alguna información?
MADRE DE ALFREDO: Sí, será lo mejor. ¡Alfredo ven!
Alfredo entra en la habitación.
LIDIA: Alfredo, por qué no nos cuentas a tu madre y a mí, qué te ha pasado esta tarde en el colegio.
ALFREDO (con la cabeza agachada): Será mejor que no.
MADRE DE ALFREDO: Y eso ¿por qué lo dices? No estamos enfadadas contigo.
LIDIA: Si nos dices que todo era un juego, no va a pasar nada, no nos vamos a enfadar, ¿era un juego?
Alfredo niega con la cabeza
ALFREDO: Es que se va a enfadar.
MADRE DE ALFREDO: ¿Quién?
ALFREDO: Quino y va a ser peor.
La madre de Alfredo se acerca a su hijo para ponerle la mano en el hombro, pero este la aparta corriendo dolorido.
MADRE DE ALFREDO: ¿Qué te sucede? A ver levántate la camiseta.
Alfredo se levanta la camiseta y su torso está lleno de moratones. La Madre de Alfredo y Lidia miran horrorizadas.
ACTO III
Entrada del colegio. Los niños se agolpan, suena el timbre y todos suben. Quino y su amigo Juan Gabriel se detienen en
la entrada. Mientras todos entran hasta quedarse solos.
JUAN GABRIEL: Vamos Quino, que nos van a cerrar la puerta.
QUINO: ¿Y qué más da? Pues se entra después
JUAN GABRIEL: También es verdad. Por cierto, ¿qué le tienes preparado hoy a la foquita?, ¿vas a hacer algún número
nuevo con él?.
QUINO: No lo sé, puede que hoy simplemente le pegue y ya está, no estoy hoy motivado.
Lidia está escuchándolos sin ser vista detrás de ellos.
LIDIA: ¿Cómo podéis ser tan animales?
Quino y Juan Gabriel se giran sorprendidos
LIDIA: Ahora atrévete a negarlo.
QUINO: ¿El qué?
LIDIA: Todo lo que estabas hablando de Alfredo.
QUINO: No sé de lo que me habla.
LIDIA: Ah, ¿no? Tranquilo igual estos señores te ayudan a recuperar la memoria. Adelante.
De la puerta del colegio salen un policía.
POLICIA: ¿Quino?
QUINO (con voz temblorosa): ¿Sí?
POLICIA: Nos vas a acompañar
LIDIA: Tú Juan Gabriel te has librado por hoy, así que márchate antes de que me arrepienta.
Juan Gabriel entra en el colegio rápidamente.
POLICIA: Así que te gusta pegarles a los compañeros.
Quino empieza a llorar desconsoladamente, por las ventanas del colegio empiezan a asomarse todos los niños para ver
cómo se llevan a Quino.
LIDIA: Espero que ahora te lo pienses mejor antes de pegarle a un compañero por ser diferente.
FIN
Título: “La joven pareja”
6 personajes:
FRAN. - 17 años, inteligente y maduro para su edad. Novio de Laura va a ser padre con Laura y acuden a la
casa de ambos padres para contarles la noticia.
LAURA. - 17 años, novia de Fran. Está embarazada de Fran
PADRE DE FRAN. - 43 años. Tiene ideas más antiguas que su esposa.
MADRE DE FRAN. - 40 años.
PADRE DE LAURA. - 45 años. Junto con su mujer son un matrimonio de ideas muy conservadoras
MADRE DE LAURA. - 42 años.
ACTO I
Casa de los padres de Fran. Es de noche sentados en el comedor se disponen a cenar los padres de Fran, este y su novia
Laura.
Fran interrumpe la cena golpeando su plato con un tenedor.
FRAN: Perdonad, pero tengo algo que contaros.
PADRE DE FRAN (El padre con tono socarrón): ¿Te has hecho vegano?
MADRE DE FRAN: ¡Shh!, calle y deja que hable.
FRAN: Cómo iba diciendo, pues Laura y yo estamos muy bien juntos, la verdad que llevamos ya dos años saliendo…
MADRE DE FRAN: ¿Os vais a casar?
FRAN: Por favor, dejadme terminar.
PADRE DE FRAN: Eso.
FRAN: Lo que decía es que…
Laura sentada al lado de Fran le mira, este le devuelve la mirada y ambos se dan la mano.
PADRE DE FRAN: Pues si no os vais a casar, ¿qué pasa?
MADRE DE FRAN: ¿Os vais a vivir juntos?
FRAN: Tampoco… bueno sí, sí que nos vamos a vivir juntos, pero no era esa la noticia.
MADRE DE FRAN: ¿Entonces?
Fran respira hondo y aprieta la mano de Laura
FRAN: Pues… que Laura está embarazada, que vamos a ser papás. Bueno y vosotros abuelos.
Se hace el silencio en la habitación los padres de Fran se miran el uno al otro.
MADRE DE FRAN: Pero… cómo…
PADRE DE FRAN: ¿Estáis locos?, a ver que un bebé no es ningún juguete que cuesta mucho criarlo.
FRAN: Ya lo sabemos papá. No somos tontos
PADRE DE FRAN: Pues no lo parece, porque vaya una manera de desgraciarse la juventud.
MADRE DE FRAN: A ver, que no es malo, pero es que sois muy jóvenes, quizás más adelante cuando seáis un poco
más mayores.
PADRE DE FRAN: Cómo que no es malo, es muy malo.
FRAN: A ver que no somos tontos, yo ya he empezado a trabajar en el híper no es mucho, pero puedo ascender poco
a poco, Laura va a seguir estudiando mientras el embarazo lo permita.
LAURA: Sabemos que va a ser difícil, pero nos queremos mucho y eso es importante, ¿no?
PADRE DE FRAN: Sí que es importante Laurita, pero… es que tenéis toda la vida por delante.
FRAN: ¿Con cuántos años me tuvisteis a mi vosotros?
MADRE DE FRAN: No es lo mismo
PADRE DE FRAN: Desde luego, eran otros tiempos.
LAURA: Nosotros sabemos que será muy difícil.
FRAN: Pero estamos muy ilusionados.
PADRE DE FRAN: Os equivocáis, en serio, cometéis un grandísimo error. Pero bueno.
El padre de Fran sale de la habitación, se quedan en silencio por un momento.
MADRE DE FRAN: Disculpadle, en el fondo se alegra.
FRAN: Sí, pero muy en el fondo.
ACTO II
Casa de los padres de Laura. Fran y Laura han ido a comer para contarles la noticia a ellos también.
PADRE DE LAURA: Lo que yo os diga, a ese taller no vuelvo a llevar más mi coche, vaya un mecánico y vaya manera de
atender a los clientes. Pero claro me pillo fuera y no podía traer el coche más cerca.
Fran y Laura comen de sus platos casi sin mirar al Padre de esta.
MADRE DE LAURA: Y dinos Fran, ¿has encontrado ya algún curso de postgrado para después del Instituto?
FRAN: Pues no todavía no, es más queríamos hablaros de eso.
PADRE DE LAURA: ¿Qué sucede?, ¿has encontrado algún curso en el extranjero, es eso de lo que nos queréis hablar
que os vais fuera?
MADRE DE LAURA: La verdad que no nos haría mucha gracia que os fuerais a vivir fuera juntos, pero supongo que
sería mejor.
LAURA: No exactamente. Os queremos contar una cosa y antes de que digáis algo, dejadnos terminar y sobretodo
pensad que somos adultos y sabemos lo que hacemos.
PADRE DE LAURA: Empezamos bien, mira como sea lo que me imagino que es, la vamos a tener.
MADRE DE LAURA: Bueno deja que hablen.
LAURA: Fran y yo vamos a ser padres.
PADRE DE LAURA: ¿Perdón?, es una broma, ¿verdad?
Fran y Laura niegan con la cabeza.
MADRE DE LAURA: ¿Estás segura hija mía?
LAURA: Sí
Todos permanecen en silencio por un momento.
LAURA: ¿No decís nada?
PADRE DE LAURA: ¿Qué quieres que te digamos? ¿Que sois unos irresponsables y que acabáis de arruinaros la vida?
LAURA: O también podrías darnos tu opinión y apoyarnos.
PADRE DE LAURA: Yo no puedo apoyar un acto de inmadurez. Acabáis de fastidiar vuestro futuro. Y lo peor es que sé
cómo va a acabar todo esto. Tú…
(Señalando a Fran)
… te cansarás en unos meses y el niño o niña acabaremos cuidándolo y criándolo tu madre y yo, y me niego.
FRAN: Se equivoca y se acabará dando cuenta de su error.
PADRE DE LAURA: Sólo puedo deciros una cosa, si esperas que nosotros acabemos ocupándonos de tus problemas,
estás muy equivocada, porque vivirás aquí porque eres nuestra hija, pero no pagaremos todos tus platos rotos.
LAURA: Pues tranquilo que todo eso tiene solución. Nosotros somos una pareja, lo hemos pensado muy seriamente y
sabemos que será difícil. Nos vamos a ir a vivir juntos y sí lo aceptas bien y sino tranquilo que no te molestaremos
más.
ACTO III
Casa de Fran y Laura, la casa está casi vacía tiene solo los muebles imprescindibles como un par de sillas y una mesa.
Fran y Laura entran en la casa, Fran porta una caja encima y un macuto colgado del hombro. Ella se sienta en una de
las sillas se acerca a la mesa con el semblante muy serio.
FRAN: Dejo la caja aquí y vamos colocando el interior en su sitio poco a poco esta tarde.
Fran se detiene y mira a Laura.
FRAN: ¿Qué te ocurre pequeña?
LAURA: Nada.
De los ojos de Laura empiezan a brotar lágrimas que se escurren por sus mejillas.
FRAN: ¿Pasa algo?
LAURA: ¿Y si estamos equivocados?
FRAN: ¿Con qué?
LAURA: Con nosotros, el niño, la casa. ¿Y si nuestros padres llevan razón?
FRAN: Pues sabes qué, que puede que lleven razón.
LAURA: ¿Sí?, ¿tú también lo piensas?
FRAN: Pues claro, que clase de descerebrado sería si no tuviera miedo. Pero es normal
LAURA: ¿Cómo normal?
FRAN: Pues normal, tener miedo significa que estamos preocupados. Y es normal porque es algo muy complicado.
Pero tú y yo juntos, seguro que lo conseguimos.
Laura sonríe.
FRAN: Y puede que cometamos errores y tengamos muchos más problemas de los que pensábamos, pero no se me
ocurre ninguna compañera mejor para llevar a cabo esta aventura.
LAURA: Te quiero.
FRAN: Lo sé.
Ambos se ríen y se besan.
FIN
Título de la obra: “Lecciones de Escuela”
6 PERSONAJES:
1. Elvira (una jirafa)
2. BooBoo (un chimpancé)
3. Kiko (un mono capuchino)
4. Sandy (una osa hormiguera)
5. Mary (una osa parda)
6. Moto (un gorila grande)
AMBIENTACIÓN: Hora de jugar en el patio de la escuela animal. Un patio amplio con un enorme árbol en todo el
centro.
INTRODUCCIÓN: El patio de la escuela se encuentra lleno de todos los pequeños animales del bosque jugando, vemos
todo tipo de animales.
BooBoo, Kiko y Sandy parecen divertirse mucho jugando al fútbol con una pelota autografiada por el mejor jugador de
todo el continente. Observamos a Sandy y a Mary sentadas en una banca, animando el juego.
BooBoo: ¡Soy el mejor pateador de esta escuela Kiko! ¡Jamás podrás ganarme!
Kiko: ¡Tal vez seas el mejor pateando la pelota BooBoo, pero yo sigo siendo el más veloz de los dos!
Sandy: ¡Ustedes son los mejores jugadores de futbol de esta escuela! ¡Y sin duda Mary y yo somos las más bonitas!
Mary: ¡Ni que lo digas, Sandy! ¡Debe haber muchas en esta escuela que ya quisieran ser como nosotras!
Elvira: (tocándole el hombro a Sandy y Mary) Hola! ¿Puedo sentarme con ustedes?
Mary: (Con tono odioso y mirando hacia arriba) Pero ¿quién eres tú?
Sandy: (en tono burlón) Woow! ¡Qué largo cuello tienes!
Elvira: ¡Si! Es porque soy una jirafa. ¡Soy la especie más alta entre todos los animales terrestres!
Mary: ¿Y siendo tan alta cómo crees que podremos contarte secretos? ¡Tendríamos que escalar en ti para poder
contártelos y nos llevaría una eternidad, sí que se vería ridículo! ¡Jamás podrás ser nuestra amiga! ¡No eres de
nuestro tamaño!
BooBoo y Kiko dejan de jugar estallando en risas y acercándose a Mary, Sandy y Elvira.
Elvira: (con lágrimas en los ojos) Eso que dices es muy hiriente.
Elvira se aleja llorando de ellos y se ubica en una esquina.
De pronto se escuchan unos pasos grandes y secos. BooBoo y Kiko dejan de reírse y quedan paralizados de miedo.
Moto: ¡Pero miren quienes están aquí! ¡Si son los autoproclamados “Mejores jugadores de la escuela” y miren
quienes están con ellos! ¡Las también autollamadas “Mas lindas de la escuela” Veamos qué hacen sin su pelota
autografiada!
Moto le arranca la pelota a Kiko y la lanza al árbol más alto de todo el patio.
Moto: ¡Y ahora veamos que hacen sin su pretenciosa Sandy! (Moto agarra a Sandy y la monta en lo más alto del
mismo árbol en donde puso la pelota autografiada)
Moto: (alejándose) ¡Ja, ja, ja! ¡Vamos a ver si alguien los ayuda, cosa que no creo!
Sandy no deja de gritar de miedo desde lo más alto del árbol. Kiko y BooBoo se ven desesperados al no saber qué
hacer para ayudar a Sandy y bajar la adorada pelota. Mary en estado de shock, se ve pensativa. Todos los animales de
la escuela los miran y se ríen. Ninguno demuestra ganas de ayudarles.
Mary: Creo que hay alguien que nos puede ayudar a bajar a Sandy y a la pelota. Alguien a quien desearía no tener que
pedírselo.
Vemos a Mary acercarse a Elvira, quien sigue llorando sentada en una banquita de espaldas. No se ha percatado de lo
sucedido.
Mary: Querida Elvira. Sé que haberme burlado de tu largo cuello hace unos segundos junto con mis amigos, no estuvo
bien, y te quiero pedir disculpas. Ahora tu largo y fuerte cuello es lo único que puede ayudarnos en estos momentos.
Elvira: (secando sus lágrimas y con voz emocionada) ¿Para qué podría ser buena, Mary?
Mary señala hacia el árbol. Elvira no puede creer lo que ve. Sale corriendo hacia el árbol.
Elvira: ¡Baja por mi cuello Sandy! ¡Sujétate bien de él y desciende poco a poco, no me harás daño y no podrás caerte,
estaré protegiéndote!
Sandy, llorando, logra bajar del enorme árbol. Al tocar tierra le entrega la pelota autografiada a BooBoo y abraza
fuertemente a Mary. Elvira se ve alegre.
Mary: Me siento terriblemente apenada contigo Elvira.
Sandy: Elvira, me has salvado. Y no debiste hacerlo pues hace un rato me burlaba de ti. Tienes un gran corazón, no sé
cómo agradecértelo.
BooBoo: ¡Yo sí sé cómo agradecer este enorme gesto! Kiko y yo queremos regalarte nuestra pelota autografiada en
manera de disculpas!
Elvira: ¡No puedo aceptarlo, es su preciada pelota!
Kiko: ¡Si no la quieres aceptar, entonces que esta pelota se convierta en el símbolo de nuestra amistad que comienza
desde ya!
Elvira se nota realmente emocionada y baja su cuello haciendo que Mary, Sandy, Kiko y BooBoo se monten en él.
Elvira (grita emocionada): Será el comienzo de una divertida y muy diferente amistad!
De pronto, se vuelven a escuchar unos enormes y secos pasos en el piso. Vemos entrar a Moto y todos se quedan
congelados.
Moto: Espero que esto les haya servido como una gran lección. Todos somos diferentes, pero muy importantes a
nuestra manera. Si no hubiese sido por la gran altura del cuello de Elvira, Sandy no hubiese podido bajar. Debemos
respetarnos y aceptar a los demás tal cual son. Si alguien es distinto a nosotros, no quiere decir que él sea mejor ni
peor que nosotros. Todos somos iguales por dentro.
FIN.
Título: “Problemas de juventud”
6 personajes:
1. PEPE- 16 años, atrevido, intenta ser más popular y se deja llevar por su mejor amigo El Kinki.
2. EL KINKI. - 18 años, rebelde y repetidor, se busca la vida y se salta toda norma establecida es una mala
influencia para Pepe.
3. PROFESOR LORENZO. - 38 años, Profesor de Pepe y El Kinki.
4. MADRE DE PEPE. - 45 años, sufre apenada como su la conducta de su hijo no es buena.
5. PADRE DE PEPE. - 47 años, se irrita al ver como su hijo se está haciendo malo por las malas compañías.
6. AGENTE DE POLICÍA. - 36 años.
ACTO I
(Personajes que intervienen en este acto Pepe, El kinki y el Profesor León)
Pepe y El Kinki esperan en el aparcamiento del colegio. Ambos están apoyados en un coche viejo.
Pepe: Y que lo digas, el León me tiene harto, ayer tuvo la brillante idea de llamar a mi casa para decir que llevaba sin ir
a su clase dos semanas. Total, para qué, si siempre dice las mismas cosas y siempre me acaba suspendiendo lo haga
como lo haga.
El Kinki: Que tío, te lo dije desde el principio, es gentuza. Yo lo tengo calado desde el primer día, sólo hay que ver cómo
nos mira cuando nos ve en los pasillos, no puede ni vernos. A mí, desde que un día se la líe en clase me la tiene guardada.
Pero vaya que se va a enterar el tío este.
Pepe: ¿Y eso?, ¿Qué piensas hacerle?
El kinki: ¿Yo?, Nada de nada.
Pepe: ¿Entonces?
El kinki: Entonces nada, lo vas a hacer tú
(Dice El Kinki entre risas)
Pepe: ¿Yo?, ¿Qué se supone que voy a hacerle?
El Kinki golpea con una mano el coche sobre el que están apoyados los dos. Pepe mira el coche sorprendido.
Pepe: ¿Qué ocurre con el coche?
El kinki: ¿No sabes de quién es?
Pepe: No fastidies, es el coche del León.
El kinki: Bingo.
Pepe: Y ¿qué quieres, que le raye el coche?
El kinki: Mejor.
El Kinki saca una navaja del bolsillo
El kinki: Toma. Para que le quites presión a sus ruedas, que las veo muy hinchadas.
Pepe: Pero tío, y ¿si nos ve alguien?
El kinki :A esta hora no nos ve nadie. Además, no le tienes tanta rabia al León. Venga va, hazlo ya.
El kinki le pone la navaja en la mano a Pepe. Este la mira dubitativa. Tras un momento se agacha y pincha una de las
ruedas del coche.
Profesor león: ¡Eh!, ¡Alto!, ¿Qué hacéis?
Pepe se asusta, deja caer la navaja al suelo y sale corriendo con El Kinki.
El kinki: Corre Pepe, jajá. Pásate esta noche detrás del híper.
ACTO II
(Personajes que intervienen en este acto Pepe, La Madre y El Padre)
Pepe asustado, entra corriendo en el salón de su casa. Su madre tiene el teléfono en la mano. Su padre al lado mira
furioso a Pepe.
Madre: Acaba de llegar. Sí, Sí y vuelvo a repetirle lo lamentamos mucho. Por supuesto, nosotros correremos con los
gastos de su coche, sí.
El Padre y la Madre miran enfadados a Pepe, que permanece temeroso en la puerta.
Padre: Estarás contento, ¿no? ¿Sabes quién era? Tu profesor, no te puedes hacer una idea de la vergüenza tan grande
que hemos pasado.
Madre: Se puede saber qué te pasa. ¿Qué te hemos hecho?
Pepe: Nada. No me pasa nada.
Madre: Entonces, ¿qué te ocurre?
Padre: Yo te diré lo que le ocurre, que es tonto. Que tiene malas juntas y hace todo lo que hacen los demás.
Pepe: Eso no es así.
Padre: Ah, ¿no? Pues desde que te juntas con el niñato ese del Kinki, no haces más que tonterías.
Pepe: Papá déjalo ya.
Padre: No, no lo dejo, porque si sigues así. Vas a acabar fatal
Pepe: Claro, claro, porque tú lo sabes todo. No hay nada que tú no sepas. Siempre igual.
Padre: Pues sí, algo más que tú sí que sé. Y si no acabas en la cárcel, acabarás muerto con esas juntas.
Madre: Por Dios.
Pepe: Estoy harto de que siempre estéis controlándome. Dejadme tranquilo.
Pepe sale corriendo dando un portazo.
Madre: ¡Pepe!, ¡Pepe!, no te vayas hijo.
ACTO III
(Personajes que intervienen en este acto Pepe, El Kinki y el Policía)
Callejón trasero de un hipermercado. El sonido de un disparo rompe el silencio, a lo lejos se oye una sirena de policía.
El Kinki herido en el estómago entra en el callejón jadeante hasta echarse en el suelo apoyado en la pared.
El kinki: Joder, que mierda.
Pepe entra en el callejón asustado. Se acerca rápidamente a El kinki.
El kinki: Pepe, menos mal que has venido, ayúdame a ponerme de pie.
Pepe: Kinki no te muevas, estás herido, tenemos que llamar a una ambulancia, pedir ayuda.
El kinki: No, espérate. Si llamas me pillarán.
Pepe: Y qué más da, estás herido, necesitas ayuda.
El kinki: Si la dependienta, me hubiera dado el dinero, sino hubiera llamado a nadie no habría pasado nada. No tendría
que haberla herido.
(El Kinki se queja de la herida, cada vez jadea más)
Pepe: Kinki la policía está cerca deja que hable con ellos para que te ayuden.
El kinki: ¿Ayudarme?, no me hagas reír.
(Cada vez le cuesta más hablar)
Un policía entra en el callejón.
Policía: ¡Quietos!, no os mováis.
Pepe: Por favor ayúdenos, él está herido.
El Kinki fallece. El policía se acerca a El Kinki y le toma el pulso.
Policía: Lo siento chico, no tiene pulso.
Pepe: No, no, no puede ser.
Policía: La chica del Híper también ha muerto. Él la había apuñalado en el robo. Acompáñame hijo, llamaremos a tus
padres.
Pepe se va llorando con el policía.
Fin.
Título de la obra: “Nehru en Samaria” La Solidaridad
6 Personajes:
1. Nehru: un niño de 9 o 10 años, vivaz, inteligente
2. El sabio del desierto: un hombre muy anciano, de larga barba y vestido con una túnica de colores ocre y
terracota
3. Azafrán: un perro (puede ser un perro real o un muñeco)
4. Osmar: un filósofo
5. Un sacerdote
6. Un gerente
ESCENA I
Nehru camina por el desierto arrastrando una bicicleta con la rueda pinchada. A su lado camina un perro
Nehru: (al perro) dicen que los pájaros no vuelan, sino que flotan en el cielo y el aire se mueve a su alrededor, crees tú
que es cierto?
El perro lo mira y camina
No digas eso Azafrán, ja jajá, no sé por qué se me ocurrió que Azafrán podía ser un buen nombre para un perro, qué
opinas Azafrán, ¿no preferirías llamarte Orégano?, o Newton….
Se detiene
¿Dónde estará esa flor?
Según los adivinadores debería preguntarle al gran sabio del desierto, es el único que sabe dónde encontrarla, pero aquí
no veo a nadie
El perro se sienta
Nehru: sí, Azafrán ya sé que es lo único que va a curar a mi padre de su enfermedad, por eso la estamos buscando
(señala a lo lejos) Mira allí hay alguien
ESCENA II
A lo lejos se ve una figura sentada y cubierta de pies a cabeza
Nehru va a subirse en la bicicleta, cuando es rebasado a toda velocidad por Osmar, que va en patines
Nehru: ¡ey!, cuidado
Osmar sigue sin mirarlo y llega cerca de la figura sentada. Se detiene. Nehru mira desde lejos
Osmar: permiso está usted interrumpiendo el camino
Le figura se descubre con lentitud, es un hombre viejo, trata de moverse, pero se desvanece
Osmar: entiendo que no te puedas mover, con este calor. Soy Osmar, el filósofo
El viejo se desploma. Al mismo tiempo llega Nehru
Osmar: (a Nehru) ese hombre es mi padre, le dije mil veces que no se sentara en el desierto, pero él quería ver la luna
Nehru: ¿la luna?
Osmar: la luna del desierto, yo venía a lo mismo, porque me llama la atención la luna, es un cuerpo celeste que recuerda
los orígenes de la locura, tú me entiendes
Nehru: tu padre necesita agua
Osmar: no, no, no, lo que necesita es una lección y la vida le está dando una lección de humildad
Nehru: pero necesita agua
Osmar: no, no, las cosas tienen su ciclo, si ese ciclo debe cumplirse lloverá y él tendrá agua. Me voy
Nehru: ¿antes una pregunta, sabe usted dónde encontrar la flor que lo cura todo?
Osmar: ninguna flor lo cura todo
Osmar se aleja y Nehru comienza a buscar su cantimplora. Desde atrás entra un sacerdote en patineta
Sacerdote: (llegando junto al hombre desvanecido) qué haces muchacho?
Nehru: busco mi cantimplora, este hombre necesita agua
El perro lo mira
Nehru: el sol es abrasador, creo que está muriendo
Sacerdote: espera, te dijo Dios en un sueño que debes darle agua
Nehru: no, pero…
Sacerdote: entonces no puedes interrumpir el plan de Dios para ese hombre (saca un enorme recipiente y toma un largo
trago de agua) si Dios decide que se salve, se salvará, deja que obre la providencia
Nehru: pero….
Sacerdote: la providencia, hijo, la providencia….
Nehru: pero….
Sacerdote: ¿pretendes saber más que Dios?
Nehru: no, claro que no, pero y si la providencia decidió que yo era el destinado a salvar a este hombre
Sacerdote: mmmm, interesante perspectiva, preguntaré en el concilio, mientras tanto no muevas un músculo… bueno,
tal vez solo uno: el corazón, pero ningún otro
Nehru: ¿antes una pregunta, sabe usted dónde encontrar la flor que lo cura todo?
Sacerdote: ninguna flor lo cura todo
Se va
El perro mira a Nehru, Nehru mira al perro
Saca su cantimplora y se agacha dispuesto a darle un sorbo de agua al viejo
Gerente: (entrando) espera, qué vas a hacer
Nehru: le doy agua a este hombre
Gerente: sí algo así sabía, pero debes esperar, el agua es un recurso no renovable que debe conservarse… y pagarse
Nehru: pero, el agua está ahí, para todos
Gerente: así es, pero todo eso ha sido un lamentable error que ya hemos solucionado, desde ayer, el agua de este
desierto es mía
Nehru: ¿cómo?
Gerente: tengo propiedad sobre ella, mira (saca un enorme papel) y lo muestra, la he comprado, tiene todas las firmas
Nehru: pero este hombre necesita beber agua
Gerente: sí, claro, con todo gusto, tenga usted (le extiende al viejo una botellita) son dos monedas
El perro aúlla
Nehru: pero… pero
Gerente: pero, pero, pero, nada. Dos monedas es un precio justo, puede diferirlo
Nehru: pero… pero, de donde va a sacar dos monedas
Gerente: ¿no hay problema, yo se las doy, pero como no sería justo que tenga toda el agua, yo tomaré un poco (se toma
casi toda a la botella) dado que yo le estoy prestando, no es cierto?
Nehru: supongo que sí
Gerente: sí, exacto, entonces ahora tiene menos agua, pero tiene las dos monedas, ten, tú serás el albacea, toma las
dos monedas, y el agua. Firma aquí
Nehru: (firmando) ¿qué es esto?
Gerente: ah, es una constancia, yo le di dos monedas, él obtuvo su agua gracias a mí y cuando pasé el plazo establecido
me pagará las dos monedas y media
Nehru: eran dos monedas
Gerente: claro, pero hay intereses
Nehru: claro
Gerente: qué tienes en esa cantimplora
Nehru: comida
Gerente: ah, qué bueno, porque en este desierto solo se puede tener mi agua. Adiós, fue un placer hacer negocios con
ustedes
Nehru: antes una pregunta, ¿sabe usted dónde encontrar la flor que lo cura todo?
Gerente: ninguna flor lo cura todo
El Gerente se va
ESCENA III
El perro ladra
Nehru: ¿qué hacemos Azafrán? Tal vez deberíamos esperar para saber cómo se resuelven las cosas
Se sube en su bicicleta y avanza unos centímetros, enseguida vuelve la mirada hacia el anciano
Nehru: ¿Azafrán, no sé de naturalezas, providencias o negocios, pero si alguien tiene sed, hay que darle de beber, no es
así? De lo contrario, morirá
Regresa y le da de beber al viejo, le limpia la cara, lo refresca y lo levanta
Nehru: vamos hombre, suba a la bicicleta, lo voy a llevar conmigo
Viejo: gracias hijo mío, ¿cómo te llamas?
Nehru: Nehru, y este es mi perro Azafrán
Viejo: ¿Azafrán?, que raro, tiene cara de Orégano
Nehru: sí, es lo que he pensado
Viejo: gracias, me has salvado la vida
Nehru: lamento no tener nada más, estoy de viaje y busco algo importante
Viejo: ¿y qué es eso?
Nehru: la flor que lo cura todo, pero nadie sabe dónde está.
Viejo: (empieza a reír a carcajadas) yo sé
Nehru: no, no, no, solo el gran sabio del desierto sabe dónde está
Viejo: ríe a carcajadas
Nehru: (asombrado) ¿usted. ¿usted? ¿usted es el gran sabio del desierto?
Viejo: (ríe a carcajadas) tal vez lo soy, tal vez, no lo soy
Nehru: lo encontramos, Azafrán, lo encontramos
Suben a la bicicleta y se alejan por el desierto riendo
El perro se queda en el escenario y aúlla.
FIN
Título: “Confía en tu talento”
7 Personajes:
1. Pedro: Es un pintor muy talentoso e inconformista que no logra reconocer su talento.
2. Miguel: Dueño de una galería de exposición de arte. Es amigo de Pedro y admira mucho su trabajo. Es quien lo
anima a reconocer la belleza de su obra.
3. Asistente 1: Es parte del grupo que asiste a la exposición y admira el cuadro de Pedro.
4. Asistente 2: Es parte del grupo que asiste a la exposición y admira el cuadro de Pedro.
5. Asistente 3: Es parte del grupo que asiste a la exposición y admira el cuadro de Pedro.
6. Asistente 4: Es parte del grupo que asiste a la exposición y admira el cuadro de Pedro.
7. Asistente 5: Es parte del grupo que asiste a la exposición y admira el cuadro de Pedro.
ACTO I
Personajes que intervienen en este acto: Pedro y Miguel.
Escenario: Taller de pintura de Pedro. Cuadros hermosos por todas partes, pinturas. En el atril, un lienzo sin terminar
cubierto por una suave tela.
Los amigos conversan en el taller
–Miguel: Cada vez que vengo, sigo sorprendiéndome por las maravillas que pintas.
–Pedro: Me parece que el aprecio que me tienes te nubla la objetividad.
–Miguel: También me sigue sorprendiendo que no puedas reconocer tu talento, que no puedas ver la belleza en lo que
creas.
–Pedro: No es talento amigo, es dedicación. Lo que pasa es que tú estás condicionado por el cariño que me tienes.
–Miguel: Si te decidieras a compartir tu obra con otros, a exponerla; verías que generarías lo mismo en otros que no te
conocen.
(Miguel se acerca al atril y observa la tela que tapa a la pintura.)
–Miguel: ¿No me vas a dejar verla?
–Pedro: No hasta que esté terminada.
–Miguel: Que intriga. Nunca habías tardado tanto en una pintura.
–Pedro: Es que en ésta sí tenía esperanzas. Pensé que iba a lograr al fin crear algo extraordinario. Aunque una vez más
empiezo a perderlas. Quizás finalmente deba asumir que no tengo talento para esto.
ACTO II
Personajes que intervienen en este acto: Pedro y Miguel.
Escenario: El taller de pintura de Pedro.
–Miguel: (Entusiasmado) ¿Entonces ya está lista?
–Pedro: Sí, pero no te emociones. Solo te la muestro porque te prometí que lo haría cuando estuviera terminada y la
verdad, ya no puedo hacer más.
(Se acercan al atril. Pedro quita la tela y la pintura queda a la vista: la figura de una mujer intentando salir de un denso
remolino, con su mano señalando al cielo y una delicada expresión de súplica en su rostro.)
–Miguel: (Maravillado y conmovido) Es maravilloso.
–Pedro: No lo sé, hay algo que no termina de estar bien.
–Miguel: Es que su mirada conmueve… (Contempla a la mujer en silencio) Tienes que exponerlo.
–Pedro: No lo sé, hay algo que no termina de estar bien. Es… plana. Es una pintura plana.
–Miguel: Sé de lo que te hablo: yo también pinto y expongo arte. Créeme, nunca vi algo igual.
–Pedro: Gracias amigo, pero no puedo ver lo que tú ves.
ACTO III
Personajes que intervienen en este acto: Pedro, Miguel y Asistentes 1, 2, 3, 4 y 5.
Escenario: La galería de arte de Miguel. Paredes claras, buena iluminación y cuadros expuestos.
Pedro entra y se dirige al fondo de la galería. Ve un grupo de gente alrededor de un cuadro. A medida que se acerca más,
observa los rostros maravillados de las personas que contemplan la pintura como hipnotizados. Hablan de ella sin
reparar en la llegada de Pedro.
– Asistente 1: Es conmovedor.
–Asistente 2: La mezcla de los colores es tan sutil que parece tener relieve.
–Asistente 3: La mujer parece tener vida.
–Asistente 4: Parece querer salir de la pintura. ¡Bellísimo!
–Asistente 5: Realmente bellísimo.
–Pedro: (Se acerca a Miguel que está con el grupo) Es extraordinario. ¿Lo has pintado tú inspirado en el cuadro que te
mostré? No me molesta porque es maravilloso. Yo no he sabido plasmarlo así pero es la idea que tenía en mente cuando
pinté la mujer que te mostré. Es la pintura que hubiera querido crear.
–Miguel: Es la pintura que has creado. Me tomé el atrevimiento de sacarla de tu taller porque sabía que tú no lo harías.
–Pedro: Pero… se ve diferente.
–Miguel: Solo le puse otro fondo, un marco y la iluminación apropiada. La diferencia más grande es que esta vez antes
de analizarla con tu mirada crítica has visto como conmovía a otras personas.
FIN
Título de la obra: “Sin Mirar”
7 personajes:
1. NACHO- Joven de 28 años, nació invisible lo que le dificulta mucho a la hora de encontrar el amor,
pero las redes sociales le abren una puerta para participar. Tiene que vestir con el cuerpo cubierto
de vendas y una gabardina que le oculte de los demás.
2. IVÁN- Joven de 28 años, amigo de la infancia de Nacho, es el único que cree a Nacho y lo trata.
3. MARISA- 24 años, es una de las chicas con las que chatea Nacho.
4. ELENA- 25 años, es una de las chicas que chatea Nacho.
5. EVA- 26 años, es una de las chicas que chatea Nacho.
6. JULIA- 28 años, chica ciega con la que Nacho encuentra a su media naranja.
7. CHICO 1.- Hombre de 30 años que se sienta al lado de Julia en el cine.
ACTO I
Nacho de 26 años es un chico invisible, ataviado con vendas, una gabardina y unas gafas de sol, está cubierto
totalmente de ropa para no asustar a la gente.
(Personajes que intervienen en este acto Nacho, Iván y Marisa)
Nacho y su amigo Iván esperan sentados en una mesa esquinada de una cafetería, apartados del resto de los clientes.
NACHO: No va a venir. Estoy seguro y casi mejor que no venga, no quiero que otra escena en la que se ríen de mí o
salen corriendo asustadas.
IVÁN: Relájate Nacho, eso solo ha pasado una vez.
NACHO: Una vez detrás de otra, querrás decir, ¿no?
IVÁN: Pero no te pongas en lo peor, además ¿por qué iba a reírse de ti?
NACHO: ¿Perdona?, Mírame, si no me pongo estas vendas y este ropaje no podrías verme. ¿Cuantas chicas crees que
me toman en serio?
IVÁN: Yo te tomo en serio Nacho.
NACHO: Ya, pero eres el único. Y porque te conozco desde que eramos niños.
Marisa entra en la cafetería, busca con la mirada y se sienta sola en otra mesa. Nacho se esconde tras la carta de la
cafetería.
NACHO: Mírala, acaba de entrar.
IVÁN: Pues es guapa. Bueno, ¿te acercas?
Nacho niega con la cabeza.
NACHO: Mejor acércate tú, y habla con ella.
IVÁN: ¿Yo?, pero si él que tiene que hablar con ella eres tú
NACHO: Por favor.
IVÁN: De acuerdo. Voy a tantear el terreno.
Iván se levanta y se acerca a la mesa de Marisa, esta sonríe al verlo. Él se sienta al lado de ella y se ponen a hablar.
NACHO: Qué envidia, él no tiene que esconderse ni nada, así yo también podría conocer gente.
(Nacho los observa desde su mesa, ve como se ríen.)
Va a salir mal, lo sé, cuando me presento nunca sale bien. Nadie se cree que sea invisible. Seguro que ahora se acerca
y se ríe de mí, eso si no sale corriendo asustada, o se enfada porque cree que es una broma.
(Iván señala a Nacho y ambos le miran.)
Tengo que salir de aquí.
Nacho sale corriendo de la cafetería, mientras todos le siguen con la mirada.
ACTO II
(Personajes que intervienen en este acto Nacho, Elena, Eva y Julia)
Nacho en su habitación, escribe frente a un ordenador. Un foco en mitad de la escena va a ir iluminando a las chicas
que chatearán con él.
NACHO: Siempre he estado solo, un chico invisible, imposible acercarme a la gente sin asustarla. Pero las redes
sociales me han dado la oportunidad de poder acercarme a las chicas. Primero fue Elena.
(Se da media vuelta y se pone a escribir en un ordenador)
Jajaja, tienes razón. Estaría muy bien que nos conociéramos, pero tienes que saber una cosa de mí.
Elena entra en escena, un foco la ilumina, con un móvil en la mano. Chatea con Nacho
ELENA: Y ¿qué cosa es? No me irás a decir que eres un hombre de 50 años que me ha estado engañando todo este
tiempo.
NACHO: Que va, que va. Mira no te asustes, pero soy invisible, nací así.
ELENA: Ya claro, y yo soy wonder woman. Jajaja, venga ya.
NACHO: No, va, en serio Elena. Estoy siendo sincero contigo.
ELENA: Es decir, que eres un graciosillo. Mira chico vete a reírte de otra.
Elena sale de escena. Nacho se da media vuelta y deja el ordenador.
NACHO: Elena fue de las que se enfadaron, también las había que se reían de mí.
Nacho vuelve a ponerse al ordenador. Entra en escena Eva.
EVA: ¿Invisible?, pero ¿no se te ve nada de nada?
NACHO: Nada en absoluto.
EVA: Que chulo, ¿no? Y aprovechas para robar todo lo que quieras o asustar a la gente, jajaja.
NACHO: Bueno, no siempre, es como todo.
EVA: Y tu ropa también es invisible.
NACHO: Obviamente no. Voy casi siempre con unas vendas para no asustar a la gente.
EVA: ¿Vendas? Qué ridículo más grande. Jajaja.
Eva sale de la escena. Nacho se da media vuelta y vuelve a dejar el ordenador.
NACHO: Y así muchas otras. Yo pensaba que iba a estar solo siempre, hasta que encontré a Julia.
Julia entra en escena. Nacho vuelve al ordenador.
NACHO: ¿En el cine?, ¿ahí quieres que nos conozcamos?, pero si no nos vamos a poder ver.
JULIA: Bueno, tú eres invisible, ¿no? Tampoco iba a poder verte entonces.
NACHO: Y ¿no te molesta?
JULIA: ¿El qué?
NACHO: Lo de ser invisible.
JULIA: Todos tenemos algo Nacho.
NACHO: Pero que es verdad, eh. No estoy de broma.
JULIA: Y te creo.
ACTO III
(Personajes que intervienen en este acto Nacho, Julia y Chico 1)
Una sala de cine a oscuras. Julia sentada en una butaca mira la pantalla. Nacho entra en escena la busca con la
mirada hasta encontrarla y sentarse a su lado.
NACHO: (Susurrando) Hola.
JULIA: (Sin despegar la mirada de la pantalla, susurra hacía el lado de Nacho) Hola.
NACHO: Y ¿qué tal?, ¿Qué te parece?
JULIA: Muy bien, la película es muy bonita.
NACHO: Me refería a mí.
JULIA: Pues no sé, dímelo tú. ¿Estás bien?
NACHO: Digo con lo mío, lo de ser invisible, que si te parezco bien, si no vas a salir corriendo asustada.
JULIA: Tú sí que sabes venderte bien, jeje. Relájate Nacho, ya te dije que todos tenemos nuestras cosas. A lo mejor soy
yo la que tiene algo que te hace huir de mí.
Una pareja se acerca al asiento de Julia.
CHICO 1: Perdona, ¿está ocupada?
JULIA: No, no, está libre.
Julia agarra su bolso y un bastón de invidente que está encima del asiento libre de su lado y se lo pasa a Nacho.
JULIA: Por favor, Nacho, ¿puedes ponerlo por ahí?
NACHO: Claro.
(Nacho agarra el bolso y observa con detenimiento el bastón de invidente. Sonríe)
JULIA: Bueno, ¿por dónde íbamos?
NACHO: Estaba a punto de invitarte a cenar después de la película. Si quieres claro.
JULIA: Me encantaría.
Julia sonríe.
FIN.
Título de la obra: “¿Y si el de color te enseña una lección?”
Tema: Obra de teatro pequeña, especialmente dirigida a estudiantes de Secundaria. Está enfocada en el tema de
Bullying por discriminación racial, tiene como propósito transmitir un mensaje de “NO” al Bullying, además de mostrar
cómo podríamos enseñar a través del ejemplo.
7 Personajes:
1. Narrador: el narrador por momentos es solo un narrador observador, y en otras ocasiones participa a través
de sus comentarios, que pudieran ser un poco jocosos, satíricos, o chistosos.
2. Juan (Joven de piel morena)
3. Pedro (Amigo de Juan)
4. Julio (Joven agresor)
5. Carlos (Amigo de Julio)
6. Srta. Martina (Profesora)
7. Personajes extras (sin participación directa) (Dos chicas con edad contemporánea a los jóvenes)
Nota: Entre paréntesis () se encuentran sugerencias de expresiones no verbales, (Acotaciones)
AMBIENTE
Una mañana cualquiera en el colegio, entre el patio y el aula de clases de estudiantes de secundaria.
Narrador:
Juan estaba desayunando tranquilo en el patio de su colegio, disfrutando el tiempo de descanso mientras compartía
con su amigo Pedro acerca de dos niñas que, según ellos eran las más lindas del colegio y que desayunaban también
frente a ellos, pero a cierta distancia, por lo que sabían que no podrían escucharlos.
De pronto Pedro quiso comer un helado y se levantó para ir por él.
Acto 1
Ambiente. El patio del colegio.
Espacio – Escenario. Se necesita un pequeño espacio donde haya un banco de grada o una simulación del mismo, o una
mesa y silla de plástico con dos sillas, con una mesa enfrente con dos sillas también.
Pedro: – ¿Juan, iré por un helado, quieres uno?
Juan: (comienza a organizar su vianda mientras responde) – No, no quiero por ahora, ve tranquilo mientras termino el
desayuno. (Y continúa haciendo lo suyo, por lo que saca un envase que contiene jugo)
(Pedro se retira del lugar y sale de escena en búsqueda del helado)
Narrador: – Pero cuando todo está tranquilo siempre deben aparecer personas indeseables.
(Entran en escena Julio y Carlos conversando entre ellos, sin que esto se escuche por la audiencia. Julio y Carlos son
jovencitos un poco arrogantes y tienen complicidad entre ellos, siempre se están riendo de forma burlona por algo)
(Cuando pasan por el frente de Juan, Carlos le hace señas a Julio indicando el lugar donde se encuentra Juan, luego
Carlos le indica a Julio que se acerquen. Ambos tienen un plan entre manos)
Julio: (Dirigiéndose a Juan) – Ey, niño negro.
Juan: (Trata de ignorarlos, pero no puede evitar mirarlos de reojo, aunque no dice nada)
Julio: (Se acerca a Juan y rápidamente le tumba al suelo el envase con el jugo)
(Carlos no dice nada, pero muestra agrado de lo que está haciendo su amigo y se ríe de forma burlesca)
Juan: (Separa de su asiento y dice) – ¿Qué te pasa? ¿Por qué hiciste eso?
Julio: (Lo mira con altivez y responde) – Porque quise niño negro. Ejerce tu profesión de negro y limpia el piso.
(Al decir esto ambos (Julio y Carlos) deciden retirarse de escena, hablando entre ellos y riéndose de su travesura)
Juan: (Se da cuenta de la necedad y tontería de sus compañeros de clase por lo que decide ignorar la ofensa y recoger
su envase del suelo, sin embargo, se siente un poco ofendido y muestra una expresión de molestia y tristeza al mismo
tiempo)
Narrador: -Con el tiempo, las personas discriminadas se acostumbran a recibir insultos, ofensas y agresiones, y deciden
callar para, según ellos, continuar su vida en paz mientras siguen permitiendo que sus agresores disfruten sus prácticas
de violencia verbal y física.
(Entra en escena Pedro comiendo su helado y se da cuenta de que algo ha sucedido, puede intuirlo y muestra señales
leves de molestia e impotencia)
Pedro: (Dirigiéndose a Juan) – Otra vez los “cabeza hueca” de Julio y Carlos molestando no?.
Juan: (terminando de recoger sus pertenencias y acercándose a Pedro para retirarse del lugar, Responde) – Si, bueno,
ya no les prestó atención, creo que ahora sí voy por un helado.
Pedro: (se ríe ligeramente) (y ambos caminan y salen de escena).
(Se debe realizar un cambio de escenario)
Narrador: (Mientras realizan el cambio de escenario dice) – El tiempo de recreo terminó y todos se fueron a sus aulas
de clase respectivas. Estaban ansiosos porque la Srta. Martina, la profesora de Matemáticas entregaría los resultados
de las evaluaciones realizadas la semana pasada.
Acto 2
Ambiente. Aula de Clases.
Espacio – Escenario. Se necesita un pequeño espacio donde haya seis pupitres organizados en forma de aula, en filas
perpendiculares al público. Una mesa en el lugar de la maestra que servirá de escritorio.
(La escena comienza con todos entrando al aula de clases y tomando sus asientos respectivos)
Srta. Martina: (entra en el aula con los exámenes en su mano, con cara seria y preocupada y dice): -Buenos días
(Todos se levantan en señal de reverencia y contestan a una voz) – Buenos días Srta. Martina (Todos se sientan y quedan
atentos a la Profesora)
Srta. Martina: (Dirigiéndose a los alumnos) -He corregido sus evaluaciones y estoy muy preocupada por sus resultados.
La mayoría reprobó la evaluación con algunas excepciones puntuales. (Una Pausa y continúa) – Debo hacer un
reconocimiento especial a uno de ustedes que obtuvo la calificación perfecta. (Una pausa y los observa a todos para
generar el suspenso) – Juan, ponte de pie.
(Juan sorprendido se levanta de su asiento y todos siguen atentos a lo que sucede)
Srta. Martina: (Lo observa con una expresión de orgullo y reconocimiento en su rostro) – Juan, obtuviste la máxima
calificación en tu examen de Matemáticas, quiero reconocer públicamente tu dedicación y responsabilidad durante
todo el año de clases. Eres un estudiante estupendo, estoy muy orgullosa de ti. (Le entrega su examen) (Hace una nueva
pausa y se regresa a tomar el resto de las evaluaciones de su escritorio (mesa))
Srta. Martina. (Se dirige de nuevo a todos) – Aquí están su evaluación
(Pasa por cada uno de los asientos y cada estudiante toma su examen sin hacer mayor expresión, solo resignación, luego
regresa al frente y se dirige a ellos nuevamente)
Srta. Martina: – Tengo una propuesta que hacerles. (Hace una nueva pausa) He pensado que, por los próximos días, los
estudiantes con mejores calificaciones pueden ayudar a sus compañeros que no lograron alcanzar su nota aprobatoria,
estudiando con ellos y preparándose juntos para las próximas evaluaciones. Les permitiré que puedan elegir ustedes
mismos al compañero que deseen ayudar acercándose a su pupitre ahora mismo. (Hace una nueva pausa y se regresa
a su escritorio dando un espacio para que puedan conversar entre ellos)
(Los estudiantes intercambian sus exámenes, conversan entre ellos, y luego todos regresan a sus asientos)
Srta. Martina: (Dirigiéndose a Juan le dice) – Juan, por ejemplo, tú que has sido la mayor calificación, a quién elegiste
para ayudar. (Hace una nueva pausa)
Juan: (Se levanta de su asiento y voltea a ver a Julio y dice) – Profesora, yo elijo a Julio, se mueve hacia el pupitre de
Julio y le da la mano.
(Julio sorprendido se muestra un poco apenado y le da la mano a Juan chocando los puños en señal de amistad mientras
todos los demás aplauden el gesto de Juan)
Narrador: -Ese día, Julio y todos sus compañeros aprendieron que el color de piel no representa menos valor en una
persona.
Ese día, Juan demostró que la nobleza, la amabilidad, la excelencia y el don de perdonar no dependen de la apreciación
social ni de los prototipos físicos, sino de la esencia del ser humano y de la decisión que cada persona tome todos los
días en cuanto a cómo actuar frente a lo que su alrededor le ofrece.
Ese día Juan se ganó el afecto y respeto de todos en su colegio, porque pronto se corrió la noticia de que el “Niño
Negro”, ayudó a estudiar para sus exámenes de Matemáticas a quién lo agredió por mucho tiempo en los pasillos.
Esta es una forma de eliminar el Bullying, no devolviendo mal por mal, sino demostrando que el cambio comienza por
nosotros mismos y nuestro ejemplo de conducta, respeto y cooperación con los que consideramos más débiles. FIN….
Título de la obra: La conducta inapropiada de Jesse
7 Personajes:
1. Narrador (Voz en off)
2. Jesse (adolescente de 13 años mala conducta)
3. Ryan (amigo de Jesse)
4. Ronald (niño nuevo)
5. Charles (Papá de Jesse)
6. Damián (Joven de 17 años estudiante de secundaria)
7. Daniel (Joven de 16 años estudiante de secundaria)
Acto I
Narrador: Jesse, un adolescente rebelde especialista en humillar y golpear a los niños de su escuela. Inesperadamente
en un abrir y cerrar de ojos transformará su vida.
(Jesse saluda a su amigo Ryan, chocando la parte posterior de sus palmas, para luego chocar sus manos empuñadas)
Ryan: ¿Qué hay amigo? ¿Cómo estás?
Jesse: ¡Genial!, esperando a ver qué niño nuevo llega para molestar un rato.
(Ryan y Jesse se ríen al unísono)
Narrador: Como todo primer día de clases, las caras nuevas se hacen notar; mientras Jesse busca como fastidiar.
Jesse: ¡Ey tú!, el de la gorra azul, dame lo que traes de merienda.
Ronald: pero… ¿Por qué?
Jesse: ¡Cállate niño!, solo dámelo.
(Camina una bella chica por el pasillo y seguidamente ignora a Jesse y a Ryan)
Ryan: Amigo, ¡Que linda es esa chica!
(Jesse con cara de enamorado)
Jesse: Sí, que hermosa es.
Acto II
Narrador: Daniel y Damián, dos hermanos que por años vieron la conducta inapropiada de Jesse, tomaron la decisión
de investigar la razón por la cual se la pasaba maltratando y golpeando a los niños injustamente. Por ende, al finalizar
la clase procedieron a inmiscuirse para lograr su cometido.
(Daniel y Damián escondidos en los arbustos cercanos a la casa de Jesse)
Daniel: ¡Mira!, acaba de llegar Jesse luego de su entrenamiento de Soccer.
Damián: ¡Vamos a ver qué hace tan pronto entre a casa!
(Daniel y Damián espiando el interior de la casa con binoculares, mientras Jesse entra.)
Jesse: ¡Hola papá! ¿Cómo estás?
Charles: Quítate de ahí, en vez de estar saludando, dime ¿dónde está mi dinero de hoy?
Jesse: éste…
(Charles agarra a Jesse por la camisa)
Charlas: ¡Que me des mi dinero te dije!
(Charles golpea a Jesse, el cual cae bruscamente en el suelo)
Narrador: Al ocurrir tan abrumador hecho, Jesse en un instante quiso llorar, pero luego la rabia lo consumió por dentro
por el maltrato constante de su padre, el cual yacía en su hogar desde varios años atrás.
(Daniel y Damián se miran el uno al otro con cara de susto)
Daniel: ¡No puedo creer lo que acabo de ver!
Damián: Estoy tan sorprendido como tú.
Daniel: Ahora ya sabemos la verdadera razón, del por qué Jesse actúa así en la escuela. Vámonos Damián.
Narrador: Al ver ese panorama tan degradante para cualquier niño, Damián y Daniel se unen con el propósito de
encontrar una solución.
Acto III
(Damián se dispone a saludar a Jesse, según lo acordado)
Damián: ¿Qué hay Jesse?
Jesse: Nada nuevo, ¿por qué lo preguntas? (con tono serio)
(Daniel se acerca a Damián y a Jesse sorprendiéndolos por la espalda)
Daniel: ¡Chicos, que gusto verlos! Justo quería invitarlos a jugar una partida de Soccer
(Jesse mira sorpresivamente a Daniel y a Damián, pero aun así acepta la invitación)
Jesse: Claro, ¡estupendo!, vamos.
Narrador: Luego de terminar el partido, los tres muchachos se disponen a descansar. Pero antes, Daniel busca la forma
de sacarle provecho a la situación.
Daniel: ¿En serio? Muchachos saben que tengo algo que confesarles. ¡Mis padres son adoptivos!
Jesse: Y ¿cómo te tratan?
Daniel: Bien, aunque a veces me regañan, pero dentro de lo normal, cuando me porto mal. (Risas).
Jesse: Que bien, y te comprendo. En mi caso, desde que mamá nos abandonó hace cinco años, mi papá suele regañarme
frecuentemente además de golpearme de vez en cuando.
(Jesse, coloca cara de tristeza, recordando el frecuente maltrato de su padre)
Daniel: Pero eso no está bien Jesse.
Jesse: ¡lo sé!
(Damián escuchando la conversación de Jesse y Daniel decide intervenir)
Damián: La justicia siempre llega, solo trata de ser tú el mayor ejemplo, sin cometer el mismo error de tu padre. Pues
no hay nada mejor que marcar la diferencia.
FIN.