En el libro titulado “¿La construcción social del qué?
” Hacking plantea cierta problemática en relación a la
idea de construcción social. Piensa que es una idea que esta cristalizada, que ha sido producto de una
importación metafórica. Es un término que muchas veces los teóricos o los autores utilizan de una manera en
la cual no se le da un contenido propio, sino que se sobreentiende. Una manera muy simplista establece que
algo es construido socialmente sin decir cuáles son sus mecanismos de construcción. El uso de la palabra
“construcción social” se divulgó tanto que fue perdiendo sentido, ya que se ha convertido en parte del
mismo discurso que pretende desmontar.
A partir de ello titula el capítulo 4 de dicho libro “Locura: ¿Biológica o construida?”, plantea cierta tensión
entre lo “real” y lo “construido”, en donde se orienta a visualizar si la locura es construida o es real. Es decir,
si hay elementos del orden orgánico/biológico que lo determinan o si es puramente una construcción, y en
qué términos hablamos de esa construcción que muchos teóricos proponen que es de orden social. Durante
mucho tiempo la locura como fenómeno de estudio estaba ligada con cuestiones místicas o de un orden que
el hombre no podía explicar y se la atribuía a entidades, y con el desarrollo por ejemplo de la medicina, se
fueron dando explicaciones más del tipo biológica de estos fenómenos.
Cuando hablamos de la construcción social, no sólo hablamos de la construcción social de categorías, sino
que también se hace énfasis que estas categorías hacen gente, en algún sentido es la construcción social del
mundo. Con “categoría” se hace referencia a una forma de clasificación para CONOCER el objeto
clasificado.
Hacking ante esta disyuntiva, plantea una posición intermedia entre los realistas (los que plantean que
las categorías refieren a objetos de la realidad) y el programa fuerte de los construccionistas
(plantean que todo es construcción social). Va a plantear que no hay una relación directa con el objeto de la
realidad, ni todo es construcción; hay un punto intermedio. Tomar partido nos llevaría a hablar a las
consecuencias del dualismo, a saber, nos imposibilitaría la vinculación de lo orgánico y psíquico.
En un punto menciona que se trataría de enfermedades que algunos les atribuyen la propiedad de reales y
otras que dicen que se deben a un constructo social. Uno de los defectos del discurso de la construcción
social es que sugiere una vía con una sola dirección: la sociedad constituye el trastorno.
El autor no toma partido, sino crea un espacio en que ambas ideas se puedan desarrollar sin entrar en una
confrontación inmediata. Introduce la idea de clase interactiva para dejar claro que lo que tenemos es una vía
de doble sentido. Distinguirá entre dos tipos de clases: interactivas e indiferentes.
El término “clase” el autor lo utiliza para llamar la atención sobre el principio de clasificación. Cuando los
filósofos hablan de clases naturales dan por supuesta la indiferencia de éstas. Las cosas clasificadas no
tienen conocimiento de cómo son clasificadas y no interactúan con sus clasificaciones. Por otro lado, las
clases interactivas son aquellas que pueden influir en lo que se clasifica, y debido a que las clases pueden
interactuar con lo que se clasifica, la misma clasificación puede ser modificada o reemplazada.
Para Hacking, la diferencia entre clasificar cualquier objeto y clasificar humanos es que estos últimos tienen
autoconsciencia; es decir que se dan cuenta de si una determinada clasificación les afecta positiva o
negativamente según los valores sociales porque ser clasificado con una determinada etiqueta siempre tiene
connotaciones sociales.
En relación a las clases interactivas se trata de clasificaciones que, cuando son conocidas por las personas o
por quienes están a su alrededor y usadas en instituciones, cambian las formas en que los individuos tienen
experiencia de sí mismos; pueden llevar a que los sentimientos y conducta de las personas evolucionen, en
parte, por ser clasificadas así. A la vez, lo que se sabía sobre las personas de una clase puede convertirse en
falso porque las personas de esa clase hayan cambiado lo que creen de sí mismas en virtud de cómo han sido
clasificadas o debido a cómo han sido tratadas por ser clasificadas así. Hay un efecto bucle.
Para Hacking las clasificaciones cambian a los clasificados, lo que las personas clasificadas piensan sobre sí
mismas, su valoración de sí, su conducta, su futuro y su pasado y estos a su vez cambian la clasificación.
También cambia la forma en que otras personas piensan respecto de esta clase de persona ya que con
interacción no se refiere sólo a la reacción autoconsciente de un individuo aislado respecto a cómo se le
clasifica sino, más bien, a las consecuencias que tiene ser clasificado de esa manera para el conjunto entero
de individuos y las otras personas con las que están íntimamente relacionados. (“¿qué sucede con las clases
humanas en las cuales las personas clasificadas no pueden registrar cómo son clasificadas?” Según Hacking,
en tal caso el efecto bucle se genera de forma social, y no individual.).
Las categorías pueden entablar interacción con otros factores, por ejemplo al Autista, que le digan autista
no le va a influir en nada, pero le influye a la familia, a las instituciones, donde se van a poner en
juego una serie de prácticas sociales alrededor de ese sujeto categorizado que lo va a afectar a él. Lo
mismo pasa con los locos, prejuicio: el loco es peligroso y por lo tanto hay que encerrarlo.
Una cuestión importante es: ¿Qué pasa si algo es a la vez una clase interactiva y una clase indiferente? La
psicopatología proporciona candidatos obvios: el retraso mental, el autismo infantil, la esquizofrenia. Hay un
tema que perturba a muchas personas prudentes, la idea de que algo puede, aparentemente, ser a la vez
socialmente construido, y pese a todo, “real”. Al final, la tensión “real frente a construcción” resulta ser una
cuestión técnica relativamente menor. Los términos de clases interactivas se aplican a seres humanos y su
comportamiento. Interactúan con las personas a las que clasifican. Son términos-clase que presentan un
efecto bucle, esto es, que tienen que ser revisados porque las personas clasificadas de cierta manera cambian
en respuesta a ser clasificadas. Por otra parte, alguna de estas clases interactivas puede identificar genuinas
propiedades causales, clases biológicas, que, como todas las clases indiferentes no son afectadas por lo que
sabemos sobre ellas.
¿En qué sentido una categoría interactúa? Por ahí el chico no interactúa con el rótulo directamente, pero sí
cambian las prácticas que tenemos con él en la escuela, en la casa, nuestras prácticas cambian, por eso habla
de las categorías indiferentes, una cebra no interactúa con su rótulo “cebra”, a ella le da lo mismo ser un
caballo blanco con rayas negras que ser un caballo negro con rayas blancas; en cambio para alguien que sea
designado con una categoría de ese tipo hay un tipo de interacción porque si no interactúa directamente con
el rótulo lo hace sí con las prácticas diferentes que los demás tienen con él.
De alguna manera nos estamos refiriendo a la idea de que la construcción social del qué no es únicamente
construcción social de las categorías, sino que en algún sentido es la construcción social del mundo.
Cuando habla que la interacción con la categoría se produce en la práctica es porque uno aprende ciertas
reglas del juego del lenguaje que implica ser categorizado de una manera y las juega. Uno de los ejemplos
que propone Hacking es el autismo, en donde la categoría la suele poner el profesional, pero a veces hay
gente que está jugando el juego del lenguaje de la categoría sin tener la categoría, hasta que llega alguien y
realiza la práctica de diagnosticar y le da el nombre. Esta idea de que el lenguaje hace a las personas, implica
una interacción, de forma tal que así aprendemos el mismo juego de lenguaje, a partir del seguimiento de
reglas. Por lo tanto, las reglas y las prácticas se van a dar en tanto uno interactúe con las categorías. Hay una
relación directa entre acción y lenguaje; acá también, un sujeto categorizado implica acciones que lo
van a afectar.
Hacking dirá que existe, no obstante, otro fenómeno sustancialmente diferente. Es posible llamarlo también
interacción con toda propiedad y que debe mantenerse completamente separado del efecto bucle. Se sabe
que nuestros estados físicos afectan a nuestra sensación de bienestar, y es más muchos creen que sus estados
mentales pueden tener un cierto efecto sobre su condición física. Cambios en nuestras ideas pueden llevar a
cambios fisiológicos. El yoga es la técnica que más concluyentemente enlaza mente y cuerpo y sirve como
modelo para las nociones de biorrealimentación que significa habitualmente un control bastante consciente
de los procesos orgánicos. Este fenómeno, bien establecido pero no comprendido, es distinto del efecto
bucle de las clases interactivas. A falta de mejores etiquetas, lo llamaré efecto biobucle mente/cuerpo, por
analogía con biorrealimentación. El otro es el bucle clasificatorio.
Es muy razonable suponer que el biobucle y el bucle clasificatorio podrían estar funcionando ambos a la vez
en algunas psicopatologías y reforzándose mutuamente.
La categoría arma la realidad, arma un mundo de determinada forma que genera un mundo de la vida. Esto
lo podemos pensar con esto de que la categoría hace gente, en este sentido, ordena la realidad de
determinada forma. Lo que no significa que todo sea construcción, Hacking tiene una posición respecto a
esto. ¿Por qué no es todo construcción? ¿Qué hay además de la categoría que fabrica gente, que genera un
mundo de la vida? ¿En dónde está sustentado eso? Con la realidad. Hay algo de la realidad que por más que
haya una construcción (por ejemplo el autismo) hay algo en el plano de la realidad, en el plano de lo
biológico que es real. Existe la sintomatología, existe el sujeto, no es que lo construimos socialmente. Hay
algo de lo real que refiere a eso. Por eso Hacking va a decir que para él ni todo es realidad ni todo
construcción, hay categorías que son interactivas e indiferentes a la vez y las categorías psicopatológicas son
un claro ejemplo de ello.
La construcción social de categorías y la aplicación de categorías a los sujetos son factores que constituyen
la mirada que el sujeto tiene de sí mismo, su identidad, su conducta y las prácticas sociales que se derivan de
estas relaciones.