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Termorregulación y temperatura corporal

La Temperatura Corporal (termorregulación, homeostasis, insolación, efectos de fiebre y diabetes, etc).

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República Bolivariana de Venezuela

Ministerio del Poder Popular para la Educación

U.E Colegio "María Auxiliadora"

Coro, Edo - Falcón

TEMPERATURA CORPORAL

Asignatura: Biología.

Santa Ana de Coro; mayo 2019


OBJ 2: Saberes populares y ancestrales sobre la temperatura corporal en la
comunidad.

1) Regulación de la temperatura y relación con los termostatos y la


retroalimentación o realimentación

Termorregulación en el ser humano

El ser humano es un organismo homeotermo y endotermo, lo cual implica


que, a pesar de grandes variaciones en la temperatura ambiental, la producción de
calor interna equilibra la pérdida de calor dando como resultado una temperatura
corporal estable. Este equilibrio se conoce como balance calórico o flujo calórico.
Su control es efectuado eficazmente a través de la modulación del
comportamiento (como, por ejemplo, cambio de ropa) y de mecanismos
fisiológicos (como, por ejemplo, sudoración, etc.)

La temperatura considerada regular de organismo humano varía


dependiendo de su sexo, su actividad reciente, el consumo de alimentos y
líquidos, la hora del día y, en las mujeres, de la fase del ciclo menstrual en la que
se encuentren. Tradicionalmente la Medicina considera que la temperatura
corporal normal —tomada oralmente— oscila entre 36,5 y 37,5 °C en el adulto
saludable; el valor promedio viene a ser 37 °C.

El modelo termorregulador humano más simple divide al cuerpo en dos


compartimentos: la zona central o núcleo que produce calor y la zona superficial o
periférica que regula la pérdida de calor. En condiciones de reposo, la producción
de calor depende especialmente de la actividad metabólica de los órganos
internos como el cerebro y los órganos de las cavidades abdominal y torácica
como, por ejemplo, el hígado, los intestinos, el riñón y el corazón. La sangre,
impulsada y distribuida por el sistema cardiovascular, es el principal medio que
transporta el calor (por convección) del núcleo a la región cutánea. La temperatura
del núcleo, especialmente la del cerebro, está regulada cerca de los 37 ºC, y la
superficial es más bien poiquilotérmica y, por lo tanto, depende principalmente de
la temperatura ambiental.

Respuestas homeostáticas en la regulación de la


temperatura

Si se tiene mucho calor o mucho frío, sensores en la periferia y el cerebro le


dicen al centro de regulación de la temperatura en tu cerebro —una región
llamada hipotálamo— que tu temperatura se ha desviado de su punto fijo.

Por ejemplo, si has hecho mucho ejercicio, tu temperatura corporal puede


elevarse sobre su valor de referencia y tendrás que activar mecanismos para
refrescarte. El flujo sanguíneo hacia tu piel aumenta para acelerar la pérdida de
calor con tu entorno y además puedes empezar a sudar de forma que la
evaporación del sudor en la piel puede ayudar a enfriarte. Jadear también puede
aumentar la pérdida de calor.

Cuando la temperatura corporal es demasiado alta, se dilatan los vasos


sanguíneos, las glándulas sudoríparas secretan líquido y se pierde calor del
cuerpo. Conforme el calor se pierde al ambiente, la temperatura corporal regresa a
la normalidad.

Alteraciones en la retroalimentación alteran la


homeostasis.

La homeostasis depende de ciclos de retroalimentación negativa; por lo


tanto, todo lo que interfiera con los mecanismos de retroalimentación puede alterar
la homeostasis, ¡y generalmente lo hará! En el caso del cuerpo humano, esto
puede conducir a enfermedades.

La diabetes, por ejemplo, es una enfermedad causada por un circuito de


retroalimentación descompuesto en el que participa la hormona insulina. El ciclo
de retroalimentación que se descompuso hace que sea difícil o imposible que el
cuerpo disminuya una glucemia alta hasta un nivel saludable.

Para apreciar cómo ocurre la diabetes, veamos rápidamente los


fundamentos de la regulación del azúcar en la sangre. En una persona sana, dos
hormonas controlan la glucemia: la insulina y el glucagón.

La insulina disminuye la concentración de glucosa en la sangre. Después


de comer, tu concentración de glucosa en sangre aumenta, lo que provoca que las
células β del páncreas secreten insulina. La insulina actúa como una señal que
activa a las células del cuerpo, como las células adiposas y musculares, para que
tomen la glucosa y la usen como combustible. La insulina también provoca que el
hígado convierta la glucosa en glucógeno, una molécula de almacenamiento.
Ambos procesos retiran azúcar de la sangre, con lo que disminuye la
concentración de azúcar sanguínea, se reduce la secreción de insulina y todo el
sistema vuelve a la homeostasis.

Si la concentración de glucosa en sangre aumenta por encima del rango


normal, se libera insulina, y como consecuencia las células del cuerpo extraen
glucosa de la sangre. Si la concentración de glucosa sanguínea cae por debajo de
este rango, se libera glucagón, que estimula a las células del cuerpo a liberar
glucosa en la sangre.

El glucagón hace lo contrario: aumenta la concentración de glucosa en la


sangre. Si no has comido durante un rato, tu concentración de glucosa en sangre
cae, lo que provoca que otro grupo de células pancreáticas, las células α, liberen
glucagón. El glucagón actúa sobre el hígado, provoca que el glucógeno se
descomponga en glucosa y la liberación de esta hacia el torrente sanguíneo, lo
que vuelve a aumentar la concentración de azúcar en la sangre. Esto reduce la
secreción de glucagón y devuelve el sistema a la homeostasis.

2) Estrés, enfermedades y su relación con el mantenimiento del equilibrio interno:


la diabetes y la fiebre.

La diabetes

La diabetes ocurre cuando el páncreas de una persona no produce


suficiente insulina o las células del cuerpo dejan de responder a la insulina, o
ambas situaciones. En estas condiciones, las células del cuerpo no toman
fácilmente la glucosa, por lo que la concentración de azúcar en la sangre
permanece elevada por un largo periodo de tiempo después de una comida. Esto
es por dos razones:

Las células adiposas y musculares no reciben suficiente glucosa, es decir,


combustible. Esto puede hacer que la gente se sienta cansada e incluso causar la
pérdida de tejido muscular y adiposo.

Una glucemia alta produce síntomas como sed, aumento de la micción e


incluso deshidratación. Con el tiempo, puede conducir a complicaciones más
seria.

La diabetes tipo II es una enfermedad originada por un desequilibrio


sistémico. El organismo constantemente se encuentra en un estado llamado
homeostasis, en el cual se busca un equilibrio entre el medio externo variante,
como el clima, la temperatura, la luz, la noche, y el interno, como la presión
arterial, la frecuencia cardiaca, el funcionamiento de riñones, hígado, páncreas y
pulmones.

Cuando existe un desequilibrio de la homeostasis y de la angiostasis


(alteración en los sistemas inmunológico y hormonal) tan importante que el cuerpo
no puede adaptarse a él, se generan las enfermedades; en el caso de la diabetes
tipo II es la elevación de glucosa en la sangre la causante del estrés.

Al haber estrés, la homeostasis se puede ver afectada, sobre todo si es


constante y no se le da al cuerpo el tiempo necesario para volver a adaptarse y
llegar al punto neutro.
El estrés

El estrés es útil para enfrentarse a los problemas cotidianos o más graves,


pero cuando se vuelve crónico provoca enfermedades autoinmunes como la
diabetes de tipo II. Así lo atestiguan expertos médicos de México, donde se está
empezando a enseñar la enfermedad en las facultades de forma holística,
teniendo en cuenta todo el cuerpo y no las pequeñas partes de cada especialidad.

El estrés es la capacidad del ser humano para luchar o huir ante problemas
o situaciones que le afectan. Mediante cambios en el organismo se logra la
adaptación a diversas condiciones físicas, quemaduras, golpes, hemorragias o al
entorno psicosocial, así como a tragedias naturales o accidentes, que son igual de
importantes, ya que químicamente producen el mismo daño en el organismo.

En los periodos de estrés, las glándulas suprarrenales, situadas sobre los


riñones, liberan un tipo de hormona llamada cortisol.

 El exceso de adrenalina y cortisol liberados en sangre día tras día es


perjudicial. Por eso muchas molestias comunes están provocadas por el
estrés, entre las que destacan las siguientes:

1. Dolor de cervicales

Casi un 50% de las personas con estrés crónico sufren este síntoma. Y es
que la zona cervical, cuando se vive bajo una tensión continuada, tiende a
agarrotarse ante cualquier situación: una discusión, un pequeño contratiempo...
También ocurre con otros músculos de la espalda. De hecho, el estrés provoca
que muchas personas vivan “eternamente" contracturadas.

2. Caída del pelo

El estrés altera la absorción de oligoelementos y aminoácidos básicos y


estrecha las arterias, limitando la circulación en el cuero cabelludo.

3. Problemas digestivos

A través del aparato digestivo pasan muchos nervios, por lo que este es
muy sensible a cualquier trastorno emocional.

También aumenta la acidez del estómago, porque se segrega un exceso de


jugos gástricos. Por otro lado, la presión constante también hace que comas más
rápido, provocando gases de forma indirecta.

4. Alteraciones del sueño

Unos niveles altos de cortisol te mantienen en un estado de alerta tal que


dificultan la relajación y, por tanto, te cuesta dormirte. De hecho, el estrés está
detrás del 85% de los casos de insomnio, y las mujeres de entre 40 y 49 años son
las más afectadas.

5. Mayor irritabilidad

Esto se debe a que el estrés constante hace que generes menos dopamina,
la hormona del bienestar. En esa situación, casi cualquier contratiempo puede
hacer que perdamos un poco el control.

6. Problemas en la piel

Un eccema o una urticaria también puede ser una respuesta a una


situación de tensión mal controlada. Y es que el exceso de cortisol en el cuerpo
estimula la liberación de histamina, que puede acabar provocando estos trastornos
dermatológicos.

Además, reduce la producción de colágeno y elastina, las fibras que dan


elasticidad a la piel, provocando mayor flacidez. La adrenalina también provoca
que empeore el acné.

7. Se te olvidan más cosas

El cortisol que se genera con el estrés reduce la actividad del hipocampo


del cerebro, el área donde se “gestionan y se consolidan los recuerdos.

Maneras de combatir el estrés:

 Inicie un régimen de ejercicio o únase a un equipo de deportes.

 Tome lecciones de baile o únase a un club de baile.

 Adopte un pasatiempo o aprenda a hacer alguna manualidad.

 Hacer cualquier otra actividad recomendada de tiempo libre.

La fiebre

Los animales homeotermos han desarrollado mecanismos fisiológicos que


les permiten tener una temperatura corporal constante. Sin embargo, el equilibrio
calórico de un organismo se puede perder con gran facilidad y ocasionar
alteraciones como la fiebre.

La fiebre es una alteración del «termostato» corporal, ubicado en el


hipotálamo, que conduce a un aumento de la temperatura corporal sobre el valor
normal.
Estos pueden ser causados por:

 Enfermedades infecciosas bacterianas: es el caso de las


bacterias que generan toxinas que afectan al hipotálamo, aumentando el
termostato. Esto afecta a los mecanismos de ganancia de calor, los cuales
se activan mediante compuestos químicos llamados pirógenos.

 Lesiones cerebrales: esta alteración ocurre también por tumores


que crecen en el cerebro, específicamente en el hipotálamo, de manera que
el termostato corporal se daña, desencadenando estados febriles graves.
Cualquier lesión a esta importante estructura puede alterar el control de la
temperatura corporal ocasionando fiebre permanente.

 Golpes de calor: el límite de calor que puede tolerar el ser humano


está relacionado con la humedad ambiental. Así, si el ambiente es seco y
con viento, se pueden generar corrientes de convección que enfrían el
cuerpo. Los cambios físicos que conducen a esta aclimatación son: el
aumento de la sudoración, el incremento del volumen plasmático y la
disminución de la pérdida de sal a través del sudor.

Hipertermia e hipotermia

 Hipertermia (Mecanismo fisiopatológico)

La hipertermia es un aumento de la temperatura corporal por encima de los


niveles considerados como normales, aquí ocurre un trastorno en los mecanismos
de disipación de calor, tanto por la producción exagerada de calor como por la
eliminación insuficiente del mismos generalmente estos dos factores se suman.
Después de fallar la regulación térmica, se origina una hipertermia pasiva con
aumento de la temperatura del cuerpo. Se habla de insolación cuando el aumento
de la temperatura corporal se origina por la acción directa e intensa de los rayos
solares sobre la cabeza. Cuando dicho aumento se debe simplemente a la
excesiva temperatura circundante, sin intervención directa de los rayos solares se
habla de golpe de calor.

 Hipotermia (Mecanismo Fisiopatológico)

La hipotermia es una disminución anormal de la temperatura corporal por


debajo de los límites normales de fluctuación. Se observa hipotermia cuando
aumentan las pérdidas de calor o disminuye su producción con baja de la
temperatura corporal como son los casos de hipoglucemia. Los descensos
térmicos morbosos, independientes de las condiciones externas pueden ser
causados por disminución en la producción de calor en la excitación del centro de
frío, en la disminución de la excitabilidad en el centro de calor (como también
después de la administración de antitérmicos) en la parálisis de toda la regulación
térmica central y asimismo por hacerse más lenta la irrigación sanguínea en los
órganos productores de calor. Muchas veces las causas indicadas obran
conjuntamente.

Lo que hay que hacer en un caso de hipotermia o de hipertermia es bien


simple: en la hipotermia hay que calentar al sujeto (abrigándolo, colocándolo cerca
de un radiador) y en la hipertermia enfriarlo (mojándolo con agua fría o aplicándole
hielo).

Insolación

El cuerpo puede tolerar una caída de la temperatura corporal interna de 10


grados centígrados (ºC) y un aumento de sólo 5ºC. Los descuidos en la
termorregulación corporal pueden provocar importantes problemas e incluso, en el
peor de los casos, la muerte. El cuerpo es como un gran mecanismo regulador de
calor y si aumenta la temperatura debido a la realización de ejercicio o por calor
excesivo se produce la sudoración.

La glándula pituitaria segrega la hormona antidiurética para permitir que los


riñones reabsorban el agua, por lo que la orina se concentra más. Si persisten el
calor o el esfuerzo físico, la máquina del cuerpo se satura y dejan de ser efectivos
los sistemas de termorregulación. Es entonces cuando pueden aparecer
numerosas patologías relacionadas con los excesos de temperatura, como la
insolación o el golpe de calor.

Las insolaciones se producen porque los sistemas para bajar la


temperatura se muestran insuficientes. Asimismo, pueden producir en el enfermo
desvaríos, delirios o estados comatosos y sudoración excesiva. También son
frecuentes los síntomas de desmayo estando de pie, ya que la sangre se acumula
en los vasos sanguíneos de las piernas. El ritmo cardiaco se vuelve más lento y
débil, la piel se enfría y se humedece. Si la presión arterial desciende mucho
puede llegar el colapso o el desmayo.

En casos de calor sofocante, se recomienda beber líquidos más allá de lo


que la propia sed impone para equilibrar la pérdida de líquidos. También es
aconsejable el aletargamiento físico o la reducción de la actividad diaria, y
condimentar las comidas con sal, aunque sin rebasar unos límites. Además, no
olvide protegerse del sol con un sombrero y situarse siempre en la sombra o
debajo de una sombrilla.

En casos de insolación o golpe de calor grave los baños de agua gélida y


rodear el cuerpo con bloques de hielo pueden evitar daños neurológicos
irreversibles o incluso la muerte.

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