“AÑO DE LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCION E IMPUNIDAD”
ALUMNAS:
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DOCENTE:
GRADO Y SECCION:
CURSO:
TEMA:
PAUL HARRYS – ROTARY CLUB
Chiclayo, 2019
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DEDICATORIA
Dedico este trabajo a todos los alumnos del
colegio Paul Harris ya que con esmero y
constancia he logrado esta monografía.
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AGRADECIMIENTO
Agradezco a dios todo poderoso quien nos ha
guiado y acompaña día a día a nuestros padres por
apoyanos incondicionalmente para seguir adelante
y también agradecer a nuestra profesora por darnos
una enseñanza motivadora y una orientación
profesional.
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INDICE
I. PAUL HARRIS – BIBLIOGRAFIA ........................................................................................ 5
II. EL NACIMIENTO DE ROTARY ........................................................................................... 11
III. RECONOCIMIENTO SOCIO PAUL HARRIS ............................................................... 12
2.1 CÍRCULO PAUL HARRIS.................................................................................................. 12
2.2 A QUÉ SE DESTINAN LAS CONTRIBUCIONES ........................................................ 14
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I. PAUL HARRIS – BIBLIOGRAFIA
La trayectoria de vida de un hombre excepcional siempre despierta nuestro
interés. Y cuando ese hombre ha dejado como legado una obra, un movimiento
mundial por la paz y el mejoramiento de los seres humanos, nos intriga mucho más.
En el caso de Paul Harris, se sabe que fue el fundador de Rotary, pero poco se
habla de su vida, sus motivaciones, sus ideas, a pesar de que su pensamiento es
expresado por sí mismo, con precisión y claridad, en el estilo llano y directo que lo
caracterizó. Eso me llevó a intentar una semblanza de su vida según el método
arquetípico, es decir, insertándola en un ámbito mítico.
En el comportamiento del hombre primitivo observamos subordinación a una
visión sagrada del mundo, mientras que el hombre moderno encuentra la
justificación de los fenómenos en el orden racional, no interpreta mágicamente el
mundo. Sin embargo, situaciones o actitudes del hombre de todos los tiempos
reviven mitos tradicionales aunque aparezcan desprovistos de connotaciones
religiosas. Según lo expresara Mircea Eliade, no se refieren únicamente a historias
remotas: son parte constitutiva del ser humano. Así se explican a través de la teoría
del inconsciente colectivo de Jung, el movimiento “hippie” (versión moderna del
retorno al estado natural) o la sociedad sin clases y comunitaria (expresión de la
“edad dorada”). Frecuentemente, cuando los poetas o escritores interpretan la
realidad con símbolos míticos, se ven limitados al mundo de la creación estética. No
obstante, ciertos motivos o rasgos en el comportamiento del hombre
contemporáneo nos llevan a comprobar la existencia de estructuras míticas.
Siguiendo a Joseph Campbell en El héroe de las mil caras es dable señalar, en las
circunstancias de una vida, los pasos de los ritos de iniciación: “Separación del
mundo, penetración en alguna fuente de poder y un regreso a la vida para vivirla
con más sentido”.
Esta aventura mitológica es aplicable al no mítico transcurso de la vida del
hombre moderno, siempre que puedan comprobarse estas tres instancias
prescindiendo de su contenido mítico. Tales instancias son: abandono de una forma
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de vida que es considerada insatisfactoria, en lo que Campbell llama la búsqueda
de la fuente de poder. En esa experiencia debe enfrentar situaciones desconocidas:
es el camino de las pruebas donde puede encontrar amigos que le ayuden a superar
dificultades.
Por último, la etapa del retorno a la vida de la que se había alejado; es
nuevamente el cruce del umbral, llevando un bien preciado. Es el esquema de vida
del héroe clásico: Edipo, Orfeo, Ulises, Prometeo. Al referirnos a la vida de Paul
Harris, comprobaremos que se corresponde con estas tres etapas. Paul nació en
1868 en Racine, Wisconsin. A los tres años, como consecuencia de problemas
económicos, Paul fue llevado por sus padres a la casa de sus abuelos en la pequeña
aldea de Wallingford, pintoresco valle de las Montañas Verdes en el estado de
Vermont, Nueva Inglaterra, donde los Harris se habían afincado tras el desembarco
del Mayflower.
En ese lugar paradisíaco, Paul vivió experiencias enriquecedoras que lo
marcaron para siempre. Por un lado, lo que significó para su ser sensible el contacto
con una naturaleza virgen y pródiga que le permitió escalar los picos más elevados,
pescar, recoger frutos del bosque y practicar en invierno los deportes que más le
atraían: patinaje en los lagos helados o deslizamientos en las laderas. Imborrables
recuerdos que lo llevaron a respetar la naturaleza, el paisaje y los seres vivos, bajo
la guía amorosa de sus abuelos. Por el otro, pudo conocer, de labios del abuelo, su
primer maestro, el espíritu anglosajón y una ética y filosofía de vida consustanciada
con los ideales de los fundadores de la Nueva Inglaterra y con el pensamiento de la
época.
Por entonces regía aún el espíritu del Romanticismo, no solo por la exaltación
del sentimiento y la comunión con la naturaleza, sino a través de los filósofos
alemanes e ingleses, y del trascendentalismo del bostoniano Ralph Emerson;
sistemas de pensamiento que permitieron mitigar el racionalismo y la estrictez del
s. XVIII y del calvinismo, sosteniendo la fe en la dignidad del hombre y el respeto a
todo ser humano.
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En esa primera etapa de su vida, el espíritu del fundador de Rotary se estaba
preparando. Con este bagaje, y ya fallecidos sus abuelos, se graduó en leyes en la
Universidad Estatal de Iowa. Allí despertó su interés por conocer en profundidad al
ser humano.
Ya había visitado la ciudad de Chicago, advirtiendo su vitalidad y también los
conflictos y mezquindades de sus habitantes. Empezó a plantearse cuáles serían
los móviles de esos seres, qué los atraería, cuestionando la validez de los preceptos
de su abuelo. Así fue naciendo en él la necesidad de conocer la vida, otros mundos,
los hombres, sus conductas.
Un objetivo que parecía inalcanzable. Hasta que una circunstancia, “una
voz”, lo decide. En el acto de graduación de la universidad, un disertante aconseja
una aparente locura: divertirse durante cinco años antes de establecerse e iniciar la
actuación profesional. La propuesta es para Paul “un auténtico llamado”, una
necesidad imperiosa. Decide alejarse de su mundo.
Un peregrinaje de cinco años sería su trayectoria mítica, un camino de
intenso aprendizaje que “no es nunca la mera traslación en el espacio, sino la
tensión de la búsqueda y de cambio que determina el movimiento y la experiencia
que se deriva del mismo”. (Cirlot, 1969. Diccionario de Símbolos). Recorre
California.
Comienzan las pruebas del viaje iniciático como reportero de un periódico y
desempeñando distintas tareas: en una granja frutera, en una industria
empaquetadora de uva, como profesor en un college, como actor de teatro o como
cuidador de ganado en un rancho.
Lo que importa es el aprendizaje y la experiencia. Hasta que en Florida
ocurre un episodio decisivo, y se convierte en el representante del dueño de un
negocio de mármol y granito, George Clark, quien ejercería una importante
influencia en su vida. Muy pronto sería su amigo y, con el tiempo, también su apoyo
y organizador del Rotary Club de Jacksonville. Pero el camino debe continuar.
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Su propósito es cruzar el océano; su sueño, conocer Londres. En Filadelfia
consigue embarcar como cuidador de ganado llevando reses a Inglaterra. Los
sufrimientos y las privaciones llegan al extremo. El mar siempre agitado y la
suciedad, los parásitos, las carencias (de buenos alimentos, de colchón, de
sábanas), se agravaban con la conducta de seres primitivos y siniestros; para él,
inimaginables.
Fue la experiencia de la noche. Solo logra llegar a Baltimore. Finalmente, en
un nuevo viaje, conoce Londres. El Museo Británico, la Abadía de Westminster, la
Torre, la Catedral de San Pablo. Eran parte de su sueño. Sigue su periplo: ya en su
país, en Nueva Orleans, le esperaba una experiencia trágica. Mientras trabaja como
encargado de recoger y empacar naranjas, estalla de pronto un huracán que pone
en peligro la vida de todos. Junto a sus compañeros, fueron los héroes salvadores
que socorrieron a mujeres y niños, rompiendo el dique y permitiendo que el agua
llegara al río Misisipi. Quedaron grabados en él el horror y el sufrimiento. Regresa
a Jacksonville a trabajar con George Clark.
Entonces, experimenta un cambio importante: sabiendo que el viajero
incansable lo dejaría nuevamente, el amigo y dueño de la empresa de mármol
decide enviarlo a Europa en un viaje de negocios. Así visitó las regiones de
producción de granito en Escocia y las de mármol en Irlanda. Luego Bélgica e Italia.
Semanas, meses, por todos los países europeos: Gran Bretaña, Francia, Suiza,
Alemania. Inicia el retorno. Se instala en Chicago, listo para desempeñarse como
abogado, dejando atrás una enriquecedora aventura. Había cumplido un rito, ya que
ese viaje no significó huida, sino crecimiento y evolución. Las vicisitudes pueden
interpretarse como pruebas a modo de ritos de iniciación.
Paul visitó ciudades, se mezcló con muchos hombres, meditó, sufrió
privaciones, conoció el dolor humano, el cansancio, hasta resolver el gran problema:
ponerse de acuerdo consigo mismo para descubrir el ideal, el sentido de su vida.
Superó situaciones límite, lo que en todo peregrinaje iniciático se conoce como “el
descenso a los infiernos o la experiencia de la noche”: el viaje en alta mar hasta
Baltimore y el devastador huracán en el río Misisipi. Paul salió airoso. En la
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experiencia contó con personajes guías, protectores que lo ayudaron a realizar su
destino y a ver el camino: su abuelo, el primer iluminador y maestro; el amigo
George Clark, que le abrió nuevos rumbos. Psíquica y espiritualmente, el joven
había adquirido instrumentos para la vida. Era el año 1896 cuando se instaló
definitivamente en Chicago.
Advirtió las carencias esenciales de la sociedad: incomunicación, soledad,
mutua desconfianza, falta de consideración y de respeto por el otro. La antítesis de
su filosofía de vida y de sus principios. Asistía los domingos a oficios religiosos de
distintos credos: católicos, cuáqueros, teosóficos, judíos, presbiterianos, bautistas.
Su solución no fue egoísta o personal. Después de lo experimentado, y a razón de
sus vivencias en esos primeros tiempos de su vida profesional, se inspiró y fue
movido a la acción. Debía cumplir su destino de iluminador culminando la victoriosa
trayectoria del héroe. Con tres amigos –siempre los amigos en su vida– iniciaron las
reuniones que se extenderían por todo el mundo, más allá de lo que alcanzaba su
imaginación.
Así nacía Rotary, en Chicago, entre hombres de negocios y profesionales,
“por razones de compañerismo y mutuo beneficio”, “procurando hacer de este
mundo un lugar mejor para vivir”, según él mismo expresara. Era el año 1905. Como
organización internacional, Rotary cumplió 112 años el 23 de febrero de 2017 Los
rotarios nos preguntamos: ¿hacia dónde marchamos y por qué? Tal como se
preguntara Paul Harris en la Convención de 1928 en Mineápolis. Su respuesta es
simbólica: «Vamos hacia la montaña.
El Creador debe haber tenido en su mente el bienestar humano cuando dio
al hombre cumbres para escalar. Los niveles bajos son monótonos, y aun ellos
tienen su parte en el eterno esquema de las cosas: sirven para destacar el relieve
de las montañas que tenemos que ascender.» Los espíritus disconformes con los
chatos planos de la vida cotidiana miraron con fervor hacia la altura ellos lucharon
para que hubiera más fe, más esperanza y una más abundante caridad. ¿Hacia
dónde marchamos y por qué? Vamos hacia la cumbre, porque el creador tuvo en
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su mente el bienestar del hombre cuando, para su ascenso, creó para él las
montañas eternas.
Si dejamos la chatura y tratamos de alcanzar la cumbre, por alta que ella sea,
habremos comprendido el legado de Paul Harris
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II. EL NACIMIENTO DE ROTARY
Tras comenzar a ejercer la abogacía en Chicago, Harris concibió una
organización para que los profesionales del medio se reunieran para disfrutar del
compañerismo y la mutua colaboración. Propuso tal idea a varios empresarios
conocidos y el 23 de febrero de 1905, celebraron lo que posteriormente se conoció
como la primera reunión de un club rotario.
En febrero de 1907, Harris fue elegido tercer presidente del club de Chicago,
cargo que desempeñó hasta el otoño de 1908. Durante su presidencia formó el
Comité Ejecutivo, posteriormente denominado Comité de Medios y Procedimientos,
el cual se reunía a la hora de almorzar, tradición que se hizo extensiva durante
mucho tiempo a las reuniones de los clubes rotarios.
Hacia finales de su presidencia, Harris ya buscaba extender la presencia de
Rotary más allá de Chicago, contra las objeciones de algunos socios que temían
que tal expansión implicase gastos adicionales. Harris y otros rotarios insistieron y
en 1910 Rotary ya funcionaba en otras de las principales ciudades de Estados
Unidos.
Harris reconoció la necesidad de formar una junta directiva y una asociación
nacional. En agosto de 1910, principalmente debido a la labor de Harris, los rotarios
celebraron su primera Convención, en Chicago. Los 16 clubes en existencia
formaron la Asociación Nacional de Clubes Rotarios. La nueva asociación eligió
presidente a Paul Harris por unanimidad.
Al final de su segundo mandato, Harris renunció por problemas de salud,
necesidad de dedicar tiempo a su esposa y a su profesión. La Convención lo
designó presidente emérito, cargo que conservó hasta su muerte.
A mediados de los años 20, Harris retornó a la actividad rotaria, volvió a asistir
a las Convenciones y visitó clubes de todo el mundo . Descargue los discursos de Paul
Harris.
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III. RECONOCIMIENTO SOCIO PAUL HARRIS
El reconocimiento Socio Paul Harris constituye una expresión de
agradecimiento a aquellas personas que contribuyen o en cuyo nombre se realizan
contribuciones por un importe de US$ 1.000 a La Fundación Rotaria de Rotary
International.
El reconocimiento fue instaurado en el año 1957 para demostrar el
agradecimiento de la organización por las contribuciones al Fondo Anual, el Fondo
PolioPlus o una subvención autorizada de La Fundación Rotaria.
2.1 CÍRCULO PAUL HARRIS
El Círculo Paul Harris brinda reconocimiento a los socios y amigos de La
Fundación Rotaria quienes cada año contribuyen US$ 1.000 o más al Fondo Anual,
PolioPlus o subvenciones globales autorizadas de la Fundación.
El propósito del Círculo es agradecer públicamente a los donantes por su
constante generosidad hacia La Fundación Rotaria.
Los distritos rotarios, por lo general, aprovechan una ocasión especial o
evento para dar la bienvenida a los nuevos integrantes del Círculo Paul Harris,
entregándoles el correspondiente certificado y distintivo.
2.2 LOS 4 PRIMEROS ROTARIOS
Paul P. Harris (1868-1947) era abogado de Chicago en 1905 cuando él tenía
una idea para un club en quien los profesionales podrían compartir la "cooperación
mutua y la amistad informal tal como todo el tenido sabido una vez en nuestras
aldeas." En la tarde de jueves, el 23 de febrero 1905 Paul Harris recolectó a tres
conocidos del negocio para formar a un grupo que hizo el club rotatorio de Chicago,
iniciando la primera organización de servicio del mundo. Harris sintió bien al primer
presidente de qué se convirtió en más adelante internacional rotatorio, la asociación
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de clubs rotatorios alrededor del mundo con 1,2 millones de miembros unidos bajo
servicio del lema sobre uno mismo.
Silvester Schiele (1870-1945) era distribuidor del carbón y un cliente de Paul
Harris en 1905. Llevado en Indiana rural, Schiele tuvo gusto de decir a Harris
anécdotas interesantes de su boyhood "pionero" joven. Durante el curso de sus
reparticiones del negocio, Harris primero compartió la idea con Schiele para una
nueva clase de club para los profesionales. El 23 de febrero 1905 de Harris invitó a
Schiele para que la cena que desarrolle sus ideas de un club de la beca y del
aumentador de presión. Además del primer presidente que se convertía del club
rotatorio de Chicago, Schiele desarrolló una amistad de por vida cercana con Harris.
Gustavus H. "Gus" Loehr (1864-1918) era un ingeniero de explotación minera
de Chicago que prestó su oficina en el séptimo piso del edificio de la unidad en la
calle de 127 Dearborn en Chicago para la primera reunión de los fundadores de
rotatorio el 23 de febrero de 1905. Loehr invitó Hiram Shorey a esta reunión. Su
salud deterioró más adelante y él a la izquierda el club, pero seguía siendo un
partidario de rotatorio hasta su muerte en la edad 53 años.
Hiram E. Shorey (1862-1944) era sastre mercantil en 1905. Uno de los cuatro
miembros de fundación del club rotatorio de Chicago, él no seguía siendo un
Rotarian por solamente un tiempo corto antes de mover de nuevo a su estado
casero de Maine. Sobre el suyo vuelva más adelante a Chicago, él contestó por un
breve tiempo antes de dimitir otra vez. A pesar de su breve calidad de miembro,
Shorey era siempre de apoyo del club rotatorio de Chicago y del orgullo expresado
en su asociación temprana con rotatorio.
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2.3 A QUÉ SE DESTINAN LAS CONTRIBUCIONES
Gracias a tus generosas aportaciones cada año, mejorarás las condiciones
de vida de numerosas familias. Mediante las contribuciones al Círculo Paul
Harris, se financian iniciativas como:
Capacitación de maestros para el establecimiento de un centro de educación
preescolar en Sudáfrica
Distribución de filtros de agua, baterías de servicios higiénicos y capacitación
sobre hábitos higiénicos para prevenir la fluorosis en una comunidad de la
India
Estudios de investigación para profesionales médicos para encontrar
métodos para reducir la tasa de mortalidad entre los bebés prematuros en
Italia
Seminarios sobre la paz para 200 maestros y 1.300 estudiantes de Uganda
Distribución de mosquiteros tratados con insecticida y servicios médicos
orientados a la prevención del paludismo en Malí.
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IV. CONCLUSION
. Sorprende que el pensamiento de Paul Harris se haya quedado circunscripto solo
al ámbito de Rotary. Su pensamiento es tan alto, sus reflexiones de un valor tan
superlativo que quienes hemos tenido a un poco de su sabiduría nos sentimos que
hemos descubierto un tesoro. La importancia de Paul Harris también reside en la
excelente simbiosis que hay entre sus ideas y sus obras. En varias oportunidades
expresa que es importante ser ordenado en la vida, o el equilibrio que ha de tener
la inteligencia, el cuerpo y la emoción. Eso demuestra que Paul Harris, poseedor de
un espíritu siempre joven, aunque era inquieto y permanentemente activo, sabía
manejar con mano de hierro sus emociones, logrando un equilibrio que sin lugar a
dudas ha sido una de las claves de su destino. Ponernos en contexto, antes que
nada es primordial antes de intentar abordar una “reflexión” de la vida de Paul Harris
y de él mismo. Paul Harris, como fundador tenía cierto “plus” a la hora de
determinadas decisiones, sin embargo su palabra no era “palabra santa”. Fue luego
de pasados muchos años que se lo nombró Presidente Emérito de Rotary
International. El dejó su carrera de abogado para evangelizar sobre Rotary, para
hablar en convenciones, conferencias, reuniones hasta en su peregrinación, que lo
hizo visitar Sudamérica, y cómo el mismo dice “muchos de mis sueños
desaparecieron”. Ese fue el precio que él eligió pagar, para dejarnos el legado de
una institución, una filosofía de vida que raya lo más alto del pensamiento humano.
Desde los comienzos, el debió convencer y utilizar todas sus herramientas sociales
para que se aprobara la creación de un segundo club rotario (creado en San
Francisco). Desde su madurez, se lo nota permanentemente preocupado por el
desprendimiento del Yo, del egoísmo y la actitud de servir, como único camino a la
felicidad y el éxito. Las Etapas de Paul Harris En la formación de nuestro fundador.
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ANEXOS
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