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Epigramas de Ernesto Cardenal

Este documento contiene cuatro epigramas cortos. El primero trata sobre la pérdida del amor entre dos personas. El segundo advierte a Claudia que sus acciones podrían ser recordadas por siglos. El tercero discute la maternidad de Sor Juana Inés de la Cruz. El cuarto señala que hacer el mal conlleva consecuencias aunque sea fácil de hacer.
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Este documento contiene cuatro epigramas cortos. El primero trata sobre la pérdida del amor entre dos personas. El segundo advierte a Claudia que sus acciones podrían ser recordadas por siglos. El tercero discute la maternidad de Sor Juana Inés de la Cruz. El cuarto señala que hacer el mal conlleva consecuencias aunque sea fácil de hacer.
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EPIGRAMAS

Al perderte yo a ti, tú y yo hemos perdido:


yo, porque tú eras lo que yo más amaba,
y tú, porque yo era el que te amaba más.
Pero de nosotros dos, tú pierdes más que yo:
porque yo podré amar a otras como te amaba a ti,
pero a ti no te amarán como te amaba yo.
(Ernesto Cardenal)

Cuídate, Claudia, cuando estés conmigo,


porque el gesto más leve, cualquier palabra un
suspiro
de Claudia, el menor descuido,
tal vez un día lo examinen eruditos,
y este baile de Claudia se recuerde por siglos.
Claudia, ya te lo aviso.

(Ernesto Cardenal)

El no ser de padre honrado


fuera defecto, a mi ver,
si como recibí el ser
de él, se lo hubiera yo dado.

Más piadosa fue tu madre,


que hizo que a muchos sucedas
para que, entre tantos, puedas
tomar el que más te cuadre.

(Sor Juana Inés de la Cruz)

El que del mal ajeno bien espera, cualquier mal que


le venga ha merecido, y más quien hace lo que no
debiera con pérdida de algún bien conocido. El hacer
mal es fácil a cualquiera, mas a su salvo a nadie es
permitido. Muéstranlo las abejas cuando hieren, que
dan algún dolor, mas ellas mueren
(Juan de Horozco)

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