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Introducción a la Filosofía Crítica

La filosofía se define como el amor por la sabiduría y como un saber racional totalizante. Es un conocimiento general y crítico que emplea las aportaciones de otras disciplinas para ofrecer explicaciones sobre temas generales mediante la razón. Algunas áreas principales de la filosofía son la ontología, la epistemología, la lógica, la ética y la estética. A lo largo de la historia, filósofos como los sofistas, Platón, Aristóteles y Santo Tomás de Aquino han debatido sobre
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Introducción a la Filosofía Crítica

La filosofía se define como el amor por la sabiduría y como un saber racional totalizante. Es un conocimiento general y crítico que emplea las aportaciones de otras disciplinas para ofrecer explicaciones sobre temas generales mediante la razón. Algunas áreas principales de la filosofía son la ontología, la epistemología, la lógica, la ética y la estética. A lo largo de la historia, filósofos como los sofistas, Platón, Aristóteles y Santo Tomás de Aquino han debatido sobre
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ESCUELA NORMAL SUPERIOR MARÍA AUXILIADORA

Granada Meta

Asignatura: Filosofía Grado: 9° ° A Febrero 28 de 2019 Período I Valoración 50%


Actividad en Clase: Análisis de lectura

FILOSOFÍA

Filosofía, término derivado del griego, que significa ‘amor por la sabiduría’. Esta definición clásica convierte a la
filosofía en una tensión que nunca concluye, en una búsqueda sin término del verdadero conocimiento de la
realidad.

Es posible, sin embargo, ofrecer una descripción de la filosofía como “saber racional totalizante”. La filosofía es
una forma de conocimiento que pretende ofrecer explicaciones de los temas que analiza empleando la razón y
los argumentos racionales (a diferencia de la fe o la autoridad). En segundo lugar, la filosofía es un saber de tipo
general y totalizante, pues pretende ofrecer respuesta a cuestiones de tipo general y mantiene siempre una
perspectiva totalizante sobre las mismas. En tercer lugar, la
filosofía es un saber crítico, pues analiza los fundamentos
de todo lo que considera y nunca se limita a aceptarlos de
forma ingenua. Finalmente, la filosofía es un saber de
segundo grado, que emplea los datos y contribuciones de
las ciencias, que son siempre un conocimiento de primer
grado sobre la realidad.

La filosofía es un saber eminentemente interdisciplinar, ya


que emplea las aportaciones de diferentes disciplinas
científicas y de distintos tipos de saber, sin limitarse a
ninguno de ellos; en este sentido, la filosofía va más allá de las habituales especializaciones del saber científico.
Este rasgo es una derivación de su carácter general y crítico. Debe señalarse que en filosofía posee un gran valor
la actitud interrogativa, y se ha dicho que en ella son más importantes las preguntas que plantea que aquellas
respuestas que pueda ofrecer: tal consideración es consecuencia del carácter crítico que caracteriza a la filosofía.

Aunque suele afirmarse que todo hombre o mujer es un filósofo, la filosofía ha desarrollado a lo largo de su
historia un conjunto de conceptos y métodos que conforman una técnica y una sensibilidad conceptual muy
determinada; de ahí que sea necesario destacar el carácter técnico que posee gran parte del trabajo filosófico. Es
éste un rasgo que no ha hecho sino aumentar en los dos últimos siglos, cuando el análisis filosófico se ha visto
enriquecido con un elevado nivel de complejidad, que exige un conocimiento especializado.

Es evidente que muchos de los análisis que se realizan en filosofía mantienen una cierta conexión con la sociedad
y la época en la que esos análisis se han realizado. Sin embargo, muchos de los problemas filosóficos poseen un
carácter general que sobrepasa el marco histórico y social en el que han surgido. Esto es lo que explica, en cierto
modo, el carácter intemporal de algunas de las cuestiones filosóficas más relevantes, como es la pregunta por el
ser, el sentido del cambio, el concepto de sujeto, la estructura de la trascendencia o el alcance del conocimiento.

Es posible distinguir varias áreas de investigación filosófica: ontología y metafísica (análisis crítico de la estructura
de la realidad); teoría del conocimiento, epistemología o gnoseología (análisis del origen, estructura y alcance del
conocimiento); lógica (estudio del razonamiento o argumento válido); ética (teoría de la acción humana y de sus
valores); estética (teoría de la belleza y del arte); y, por supuesto, la historia de la filosofía, en cuanto ésta no se
limita a una exposición de las distintas doctrinas filosóficas, sino que pretende reconstruir críticamente
determinadas argumentaciones o sistemas filosóficos. Cabe señalar, asimismo, la existencia de una variedad de
análisis filosóficos de determinadas ramas de la ciencia o de la actividad humana, que constituyen áreas
especializadas como son la filosofía de la historia, la filosofía de la ciencia, la filosofía del derecho o la filosofía de
las ciencias sociales, entre otras.

Durante el siglo V a.C., los sofistas griegos cuestionaron la posibilidad


de que hubiera un conocimiento fiable y objetivo. Por ello, uno de los
principales sofistas, Georgias, afirmó que nada puede existir en
realidad, que si algo existe no se puede conocer, y que si su
conocimiento fuera posible, no se podría comunicar. Otro importante
sofista, Protágoras, mantuvo que ninguna opinión de una persona es
más correcta que la de otra, porque cada individuo es el único juez de
su propia experiencia. Platón, siguiendo a su ilustre maestro Sócrates, intentó contestar a los sofistas dando por
sentado la existencia de un mundo de “formas o ideas”, invariable e invisible, sobre las que es posible adquirir un
conocimiento exacto y certero. En el famoso mito de la caverna, que aparece en uno de sus principales diálogos,
La República, Platón mantenía que las cosas que uno ve y palpa son sombras, copias imperfectas de las formas
puras que estudia la filosofía. Por consiguiente, sólo el razonamiento filosófico abstracto proporciona un
conocimiento verdadero, mientras que la percepción facilita opiniones vagas e inconsistentes. Concluyó que la
contemplación filosófica del mundo de las ideas es el fin más elevado de la existencia humana.

Aristóteles siguió a Platón al considerar que el conocimiento abstracto es superior a cualquier otro, pero discrepó
en cuanto al método apropiado para alcanzarlo. Aristóteles mantenía que casi todo el conocimiento se deriva de
la experiencia. El conocimiento se adquiere ya sea por vía directa, con la abstracción de los rasgos que definen a
una especie, o de forma indirecta, deduciendo nuevos datos de aquellos ya sabidos, de acuerdo con las reglas de
la lógica. La observación cuidadosa y la adhesión estricta a las reglas de la lógica, que por primera vez fueron
expuestas de forma sistemática por Aristóteles, ayudarían a superar las trampas teóricas que los sofistas habían
expuesto. Las escuelas del estoicismo y del epicureísmo coincidieron con Aristóteles en que el conocimiento nace
de la percepción pero, al contrario que Aristóteles y Platón, mantenían que la filosofía debía ser considerada
como una guía práctica para la vida y no como un fin en sí misma.

Después de varios siglos de declive del interés por el conocimiento racional y científico, santo Tomás de Aquino
(máximo representante del escolasticismo) y otros filósofos de la edad media ayudaron a devolver la confianza en
la razón y la experiencia, combinando los métodos racionales y la fe en un sistema unificado de creencias. Tomás
de Aquino coincidió con Aristóteles en considerar la percepción como el punto de partida y la lógica como el
procedimiento intelectual para llegar a un conocimiento fiable de la naturaleza, pero estimó que la fe en la
autoridad de la Biblia era la principal fuente de la creencia religiosa.

Fuente: [Link]

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