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Derechos de los Niños y su Protección

Este documento describe la importancia del Día Universal del Niño y la Convención sobre los Derechos del Niño. La Convención establece una serie de derechos para los niños como el derecho a la vida, la salud y la educación. Todos los miembros de la sociedad desempeñan un papel clave en promover el bienestar de los niños. El objetivo del Día Universal del Niño es promover el bienestar de los niños según lo establecido en la Declaración Universal y la Convención sobre los Derechos del Niño.

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Derechos de los Niños y su Protección

Este documento describe la importancia del Día Universal del Niño y la Convención sobre los Derechos del Niño. La Convención establece una serie de derechos para los niños como el derecho a la vida, la salud y la educación. Todos los miembros de la sociedad desempeñan un papel clave en promover el bienestar de los niños. El objetivo del Día Universal del Niño es promover el bienestar de los niños según lo establecido en la Declaración Universal y la Convención sobre los Derechos del Niño.

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Promover el bienestar de todas las niñas y niños

El 20 de noviembre es un día importante para la infancia: se celebra el Día Universal del Niño y
se conmemoran los aniversarios de la adopción de la Declaración Universal de los Derechos del
Niño (1959) y de la aprobación de la Convención de los Derechos del Niño (1989).

Esta Convención, el más universal de los tratados internacionales Disponible en inglés,


establece una serie de derechos para los niños y las niñas, incluidos los relativos a la vida, la
salud y la educación, el derecho a jugar, a la vida familiar, a la protección frente a la violencia y
la discriminación, y a que se escuchen sus opiniones.

Todos los miembros de nuestra sociedad —padres y madres, personal docente y sanitario,
dirigentes gubernamentales, líderes religiosos, personalidades de la política, el mundo
empresarial, la sociedad civil y los medios de comunicación— desempeñan un papel clave en
promover el bienestar de la infancia.

Estudiantes de la Escuela Internacional de las Naciones Unidas. Foto ONU/Mark Garten.

¿Por qué un Día dedicado a la infancia?


El objetivo del Día es promover el bienestar de la infancia, establecido en las leyes
internacionales como la Declaración Universal, que establece: «El niño gozará de una
protección especial y dispondrá de oportunidades y servicios, dispensado todo ello por la
ley y por otros medios, para que pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y
socialmente en forma saludable y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad.
Al promulgar leyes con este fin, la consideración fundamental será el interés superior del
niño».
Al proclamar el Día Universal del Niño , en 1954, la Asamblea General invitó a todos los
países a celebrarlo como una jornada de fraternidad y entendimiento entre los niños del
mundo, así como una fecha para promover el bienestar de los niños. También recomendó
que se dedicara esta fecha a la promoción de los ideales y objetivos de la Carta de las
Naciones Unidas. El 20 de noviembre sirve para marcar el día en el que se adoptó
la Declaración de los Derechos del Niño , en 1959, y la Convención sobre los Derechos
del Niño , en 1989.
Las preguntas más frecuentes
En estas páginas se puede encontrar una selección amplia de recursos, entre ellos publicaciones de
UNICEF, hojas de datos relacionadas con la Convención sobre los Derechos del Niño y sus Protocolos
Facultativos, enlaces a otras páginas útiles en Internet, y respuestas a las preguntas más frecuentes
sobre la Convención y sus Protocolos Facultativos.

¿Qué es la Convención sobre los Derechos del Niño?


La Convención sobre los Derechos del Niño es un tratado internacional que reconoce los derechos
humanos de los niños y las niñas, definidos como personas menores de 18 años. La Convención
establece en forma de ley internacional que los Estados Partes deben asegurar que todos los niños y
niñas —sin ningún tipo de discriminación— se beneficien de una serie de medidas especiales de
protección y asistencia; tengan acceso a servicios como la educación y la atención de la salud; puedan
desarrollar plenamente sus personalidades, habilidades y talentos; crezcan en un ambiente de felicidad,
amor y comprensión; y reciban información sobre la manera en que pueden alcanzar sus derechos y
participar en el proceso de una forma accesible y activa.

¿Cómo se decidió el contenido de la Convención sobre los Derechos del Niño?


Las normas que aparecen en la Convención sobre los Derechos del Niño fueron negociadas durante un
periodo de 10 años por gobiernos, organizaciones no gubernamentales, promotores de los derechos
humanos, abogados, especialistas de la salud, asistentes sociales, educadores, expertos en el desarrollo
del niño y dirigentes religiosos de todo mundo. El resultado es un documento consensuado que tiene en
cuenta la importancia de los valores tradicionales y culturales para la protección y el desarrollo armonioso
del niño. Refleja los principales sistemas jurídicos del mundo y reconoce las necesidades específicas de
los países en desarrollo

¿De qué manera protege la Convención estos derechos?


La Convención constituye un punto de referencia común que sirve para analizar los progresos alcanzados
en el cumplimiento de las normas en materia de derechos humanos infantiles y para comparar los
resultados. Al haber aceptado el cumplimiento de las normas de la Convención, los gobiernos están
obligados a armonizar sus leyes, políticas y prácticas con las normas de la Convención; a convertir estas
normas en una realidad para los niños y niñas; y a abstenerse de tomar cualquier medida que pueda
impedir o conculcar el disfrute de estos derechos. Los gobiernos están también obligados a presentar
informes periódicos ante un comité de expertos independientes sobre los progresos alcanzados en el
cumplimiento de todos los derechos.

¿De qué manera la comunidad internacional verifica y apoya los avances en la aplicación de la
Convención?
El Comité de los Derechos del Niño, un organismo compuesto por expertos independientes elegidos
internacionalmente, con sede en Ginebra, desde donde verifica la aplicación de la Convención, exige a
los gobiernos que han ratificado el tratado a que sometan informes periódicos sobre la situación de los
derechos de los niños en sus países. El Comité analiza y comenta estos informes y alienta a los estados a
que tomen medidas especiales y establezcan instituciones especiales para la promoción y protección de
los derechos de la infancia. Cuando es necesario, el Comité solicita asistencia internacional a otros
gobiernos y asistencia técnica a organizaciones como UNICEF. Para obtener más información, véase la
página “Aplicación” bajo “Uso de la Convención de la Infancia”.

¿Cuál es la nueva perspectiva de la infancia en la Convención?


La Convención presenta una serie de normas universales a las que todos los países pueden prestar su
adhesión. Refleja una nueva perspectiva sobre la infancia. Niños y niñas no son ya ni la propiedad de sus
padres ni los beneficiarios indefensos de una obra de caridad. Son seres humanos y los titulares de sus
propios derechos. Según la perspectiva que presenta la Convención, el niño es un individuo y un miembro
de una familia y una comunidad, con derechos y responsabilidades apropiados para su edad y su
madurez. Reconocer los derechos de la infancia de esta forma permite concentrarse en el niño como un
ser integral. Si en una época las necesidades de los niños se consideraron un elemento negociable, ahora
se han convertido en derechos jurídicamente vinculantes. Debido a que ha dejado de ser el receptor
pasivo de una serie de beneficios, el niño se ha convertido en el sujeto o titular de sus derechos.

¿Por qué es especial la Convención?


La Convención:
 Se aplica en prácticamente toda la comunidad de naciones, con lo que ofrece un marco ético y
jurídico común que permite formular un programa dedicado los niños. Al mismo tiempo, constituye un
punto de referencia común según el cual es posible valorar los progresos alcanzados.
 Representa la primera vez en que se realizó un compromiso formal para asegurar el cumplimiento de
los derechos humanos y verificar los progresos alcanzados en favor de la infancia.
 Indica que los derechos de los niños y niñas son derechos humanos. No son derechos especiales,
sino más bien los derechos fundamentales integrales a la dignidad humana de toda las personas,
incluidos los niños y niñas. Los derechos de la infancia no pueden considerarse por más tiempo
como una mera opción, como si fuera un favor o una gentileza dedicada a los niños, o una obra de
caridad. Los derechos generan obligaciones y responsabilidades que todos debemos cumplir y
respetar.
 Fue aceptada incluso por entidades no estatales. El Ejército Popular de Liberación del Sudán, un
movimiento rebelde en el sur del Sudán, es un ejemplo.
 Es un elemento de referencia para muchas organizaciones que trabajan con los niños o en favor de
ellos, incluidas las ONG y las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas.
 Reafirma que todos los derechos son importantes y esenciales para el desarrollo pleno del niño y la
importancia de dirigirse a todos y cada uno de los niños y niñas.
 Reafirma la noción de que el Estado es responsable por el cumplimiento de los derechos humanos, y
los valores de transparencia y escrutinio público asociados con ella.
 Promueve un sistema internacional de solidaridad diseñado para alcanzar el cumplimiento de los
derechos de la infancia. Utilizando como punto de referencia el proceso de presentación de informes
que establece la Convención, se exhorta a los países donantes a que ofrezcan su asistencia en
aquellas esferas en que se han definido necesidades concretas; asimismo, los países beneficiarios
tienen que encauzar hacia estas esferas la asistencia al desarrollo que reciben del exterior.
 Subraya y defiende la función de la familia en las vidas de los niños y niñas.
¿De qué manera define la Convención a los niños y las niñas?
La Convención define como "niño" o "niña" a toda persona menor de 18 años, a menos que las leyes
pertinentes reconozcan antes la mayoría de edad. En algunos casos, los Estados tienen que mantener
una coherencia a la hora de definir las edades de referencia, como la edad para trabajar y la edad para
terminar la educación obligatoria; pero en otros casos, la Convención no deja equívocos cuando se trata
de establecer los límites, como ocurre en el caso de la prohibición de condenar a la pena capital o la pena
de muerte a una persona menor de 18 años.

¿Cuántos países han ratificado la Convención?


Ha habido más países que han ratificado la Convención que cualquier otro tratado de derechos humanos
en la historia: hasta el mes de noviembre de 2005, un total de 192 países se habían convertido en
Estados Partes de la Convención.

¿Quién no ha ratificado y por qué no?


La Convención sobre los Derechos del Niño es el tratado de derechos humanos más amplia y
rápidamente ratificado de toda la historia. Solamente dos países, los Estados Unidos y Somalia, no han
ratificado este celebrado acuerdo. En la actualidad, Somalia no puede avanzar hacia la ratificación debido
a que carece de un gobierno reconocido. Al firmar la Convención, los Estados Unidos han indicado su
intención de ratificarla, pero todavía no lo han hecho.

Como ocurre con otras muchas naciones, los Estados Unidos llevan a cabo un examen y un escrutinio
exhaustivos de los tratados antes de ratificarlos. Este examen, que incluye una evaluación sobre el grado
de armonización entre el tratado y las leyes y prácticas vigentes en el país en los ámbitos estatal y
federal, puede durar varios años, o incluso más tiempo si se considera que el tratado es controvertido o si
el proceso de análisis se politiza. Por ejemplo, los Estados Unidos tardaron más de 30 años en ratificar la
Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, y la Convención sobre la eliminación
de todas las formas de discriminación contra la mujer, que fue firmada por los Estados Unidos hace 17
años, todavía no ha sido ratificada. Además, por lo general el gobierno de los Estados Unidos solamente
considera un tratado de derechos humanos al mismo tiempo. Actualmente, la Convención sobre la
eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer se considera como la prioridad principal
de la nación entre todos los tratados de derechos humanos.

¿De qué manera utiliza UNICEF la Convención?


El Secretario General de las Naciones Unidas ha solicitado la incorporación de todas las cuestiones
relativas a los derechos humanos en todas las esferas de las operaciones de las Naciones Unidas; por
ejemplo, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (OACNUR) en su
mandato relativo a los niños y niñas refugiados, o la Organización Internacional del Trabajo en su
compromiso para eliminar el trabajo infantil. En el caso de UNICEF, la Convención se ha convertido en
algo más que un punto de referencia, y ha pasado a ser una directriz sistemática de las labores de la
organización. Tal como se expresa en la Declaración de la Misión, UNICEF tiene la misión de "promover
la protección de los derechos del niño" y "se esfuerza por conseguir que esos derechos se conviertan en
principios éticos perdurables y normas internacionales de conducta hacia los niños." UNICEF promueve
los principios y las disposiciones de la Convención y la incorporación de los derechos de la infancia de
una forma sistemática en sus tareas de promoción, programación, verificación y evaluación.

La Convención sobre los Derechos del Niño sirve a UNICEF de guía sobre las esferas que tiene que
valorar y abordar y es un instrumento que permite a UNICEF analizar los progresos que se alcancen en
estas esferas. Integrar un enfoque basado en los derechos humanos en todas las actividades de UNICEF
es un proceso de aprendizaje en marcha que incluye una ampliación del marco del programa de
desarrollo de UNICEF. Además de concentrarse en la supervivencia y el desarrollo de la niñez, UNICEF
debe considerar la situación de todos los niños y niñas, analizar mejor el entorno económico y social,
establecer alianzas para fortalecer la respuesta (incluida la participación de los propios niños y niñas),
apoyar intervenciones sobre la base de la no discriminación y actuar considerando siempre el interés
superior del niño.

¿Qué medidas tienen que tomar los gobiernos por indicación de la Convención sobre los
Derechos del Niño y el Comité de los Derechos del Niño?
Por medio del análisis de los informes de los países, el Comité exhorta a todos los sectores del gobierno a
que utilicen la Convención como un punto de referencia en la elaboración y aplicación de políticas para:

 Formular un amplio programa nacional para la infancia.


 Establecer organismos o mecanismos permanentes para promover la coordinación, la verificación y
la evaluación de las actividades de todos los sectores gubernamentales.
 Velar por que todas las leyes sean plenamente compatibles con la Convención.
 Aumentar la presencia de los niños y niñas en los procesos de formulación de políticas de todos los
sectores del gobierno mediante la introducción de una evaluación de los efectos de las medidas
sobre la niñez.
 Realizar un análisis presupuestario adecuado para establecer la proporción de fondos públicos que
se emplean en la infancia y asegurar que estos recursos se utilicen de una forma efectiva.
 Asegurar que se recopila una cantidad suficiente de datos y se utilizan para mejorar la situación de
todos los niños y niñas en todas las jurisdicciones.
 Incrementar la toma de conciencia y difundir información sobre la Convención mediante programas
de formación destinados a todas las personas que participan en la formulación de políticas
gubernamentales y que trabajan con niños o para ellos.
 nvolucrar a la sociedad civil —incluidos los propios niños y niñas— en el proceso de aplicación y en
la concienciación de la opinión pública sobre los derechos de la infancia.
 Establecer por ley oficinas independientes —defensores del pueblo, comisiones u otras
instituciones— para promover y proteger los derechos de la infancia.
Además de apoyar los programas de país, ¿de qué manera asiste UNICEF a los gobiernos en la
promoción de los derechos de la infancia?
Las labores de UNICEF incluyen tareas de promoción, cooperación y asistencia técnica.

 UNICEF realiza actividades de promoción —mediante publicaciones, campañas de concienciación y


la participación en las principales conferencias internacionales y declaraciones públicas— y colabora
con las personas responsables de la formulación y la aplicación de leyes y políticas públicas.
 UNICEF coopera con los gobiernos donantes y los gobiernos del mundo en desarrollo. Los
programas que reciben asistencia de UNICEF procuran garantizar los derechos sociales y
económicos de la infancia mediante la prestación de servicios esenciales como la salud y la
educación y la mejora del acceso a una buena nutrición y a la atención. UNICEF también concentra
sus esfuerzos en el presupuesto del gasto público, que alienta a los gobiernos a asignar un 20% de
sus presupuestos a los servicios básicos. Además, UNICEF apoya todos los esfuerzos destinados a
corregir las prácticas desiguales y la discriminación, que son las causas directas e indirectas de la
privación que padecen los niños y las mujeres.
 UNICEF coopera con otras organizaciones internacionales —sobre todo con las que integran el
sistema de las Naciones Unidas, tal como lo ilustra el proceso del Marco de Asistencia para el
Desarrollo de las Naciones Unidas— y las instituciones financieras internacionales.
 UNICEF trabaja para establecer alianzas con las organizaciones de la sociedad civil, en las que
participen niños, familias y otros miembros de las comunidades.
 UNICEF ofrece apoyo y asistencia técnica al Comité de los Derechos del Niño.
 UNICEF se concentra en los recursos sostenibles y alienta la verificación y la evaluación constantes
de los programas.
¿Cuáles son las esferas en que la Convención sobre los Derechos del Niño ha sido más eficaz?
La Convención ha inspirado en todas las regiones del mundo un proceso de aplicación nacional de sus
normas y de cambio social, mediante:
 La incorporación de los principios de los derechos humanos en la legislación;
 El establecimiento de organismos interdepartamentales y multidisciplinarios;
 La creación de programas nacionales para la infancia;
 La ampliación de las alianzas en favor de la niñez;
 La promoción de defensores o comisionados encargados de los derechos de los niños y niñas.
 El análisis de las consecuencias de las medidas sobre la niñez;
 La reestructuración de las asignaciones presupuestarias;
 El enfoque en la supervivencia y el desarrollo de la infancia;
 La aplicación del principio de la no discriminación;
 La voluntad de escuchar las opiniones de los niños y niñas; y
 El establecimiento de sistemas de justicia para la niñez y la juventud.
El marco de los derechos humanos

Imagen del UNICEF

© UNICEF/ HQ05-1469/Pirozzi

El marco de los derechos humanos muestra que los miembros de cualquier familia, como ésta
de Pakistán, tienen derechos. Todo el mundo, en todas partes, tiene los mismos derechos
como resultado de la humanidad que compartimos.

Los derechos humanos son normas básicas necesarias para vivir como un ser humano, sin las
cuales las personas no pueden sobrevivir ni desarrollarse con dignidad. Son inherentes al ser
humano, inalienables y universales.

Las Naciones Unidas establecieron una serie de normas comunes sobre los derechos humanos
cuando aprobaron en 1948 la Declaración Universal de Derechos Humanos. Aunque esta
Declaración no forma parte de la ley internacional vinculante, su aceptación por parte de todos
los países del mundo supone un apoyo moral al principio fundamental de que todos los seres
humanos, ricos y pobres, fuertes y débiles, hombres y mujeres, de todas las razas y religiones,
deben ser tratados con igualdad y es preciso respetar su valor natural como seres humanos.

Desde entonces, las Naciones Unidas han aprobado muchos instrumentos internacionales
vinculantes sobre derechos humanos. Estos tratados se utilizan como marco para debatir y
aplicar los derechos humanos. Por medio de estos instrumentos, los principios y derechos que
definen se han convertido en obligaciones jurídicas para los Estados que deciden vincularse a
ellos. El marco también establece mecanismos legales y de otro tipo para responsabilizar a los
gobiernos en caso de que vulneren los derechos humanos.

Los instrumentos del marco internacional de derechos humanos son la Declaración Universal
de Derechos Humanos y los seis tratados fundamentales sobre derechos humanos: el Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos; el Pacto Internacional de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales; la Convención sobre los Derechos del Niño; la Convención contra la
Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes; la Convención internacional
sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial; y la Convención sobre la
eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer. Todos los países del mundo
han ratificado por lo menos uno de estos tratados, y muchos han ratificado la mayoría de ellos.
Estos tratados son documentos importantes para responsabilizar a los gobiernos del respeto,
la protección y la realización de los derechos de los individuos de sus países.

Como parte del marco jurídico de derechos humanos, todos los derechos humanos son
indivisibles, están mutuamente relacionados y son interdependientes. Comprender este marco
es muy importante para promover, proteger y dar cumplimiento a los derechos de la infancia,
porque la Convención sobre los Derechos del Niño —y los derechos y obligaciones que se
describen en este documento— forman parte del marco.
Antecedentes sobre los derechos humanos
© UNICEF/
HQ04-
1169/LeMoyne

Los
derechos
humanos
son
inalienables:
no es
posible
privar a las
personas
desplazadas
de sus
derechos.

Los derechos humanos son normas que reconocen y protegen la dignidad de todos los seres humanos.
Los derechos humanos rigen la forma en que los individuos viven en sociedad, así como su relación con
los gobiernos y las obligaciones que los gobiernos tienen para con ellos.

La ley de derechos humanos obliga a los gobiernos a tomar una serie de medidas, y les impide tomar
otras. Los individuos tienen también responsabilidades: al hacer uso de sus derechos humanos, deben
respetar los derechos de los demás. Ningún gobierno, grupo o persona individual tiene derecho a llevar a
cabo ningún acto que vulnere los derechos de los demás.

Inherentes, inalienables y universales

Los derechos humanos son inherentes; nosotros simplemente nacemos con ellos y nos pertenecen como
resultado de nuestra humanidad común. Ningún grupo selecto de gente es propietario de los derechos
humanos, ni se conceden como una dádiva. Son inalienables; los individuos no pueden renunciar a ellos y
nadie puede privarles de ellos, incluso en los casos en que los gobiernos no los reconocen ni los
protegen. Son universales; todo el mundo tiene derechos en todas partes, independientemente de la
edad, el sexo, la raza, la religión, la nacionalidad, el nivel de ingresos u otra situación o condición en la
vida. Los derechos humanos pertenecen igualitariamente a todos y cada uno de nosotros.

Iguales, indivisibles, mutuamente relacionados a interdependientes

Todos los derechos son iguales y ninguno es superior a otro; no hay derechos "menores". Los derechos
humanos son indivisibles y están mutuamente relacionados, con un enfoque en el individuo y la
comunidad como un todo. Aunque los derechos humanos se dividen a menudo en dos categorías —
derechos civiles y políticos y derechos económicos, sociales y culturales— no es posible tratar los
derechos separadamente o colocarlos en distintas categorías porque el disfrute de un derecho depende
por lo general del cumplimiento de otros derechos. Quienes carecen de derechos civiles y políticos, como
la participación política, no tienen ningún instrumento para proteger sus derechos económicos, sociales y
culturales, que abarcan necesidades como la educación y la atención de la salud. Igualmente, en aquellos
lugares donde no se satisfacen las necesidades básicas de supervivencia, los derechos civiles y políticos
pueden llegar a no tener ningún sentido debido a que la gente está sobre todo preocupada por la
obtención de alimentos y vivienda adecuados. Por tanto, no es posible considerar los distintos derechos
aisladamente.
El camino hacia la Convención sobre los Derechos del Niño

Imagen del UNICEF

© UNICEF/HQ91-0241/Toutounji

Unas mujeres reciben capacitación para enseñar a los niños y niñas a leer y escribir en un
proyecto apoyado por UNICEF en Yemen.

El camino hacia la Convención sobre los Derechos del Niño ha sido largo y lento. En 1945, la
Carta de las Naciones Unidas estableció las bases de la Convención al exhortar a todos los
países a promover y alentar el respeto por los derechos humanos y las libertades
fundamentales "para todos". La Declaración Universal de Derechos Humanos fue aprobada
tres años después, y en ella se hizo un mayor hincapié en que "la maternidad y la infancia
tienen derecho a cuidados y asistencia especiales " y se definió a la familia como "el elemento
natural y fundamental de la sociedad”. Durante el siglo XX se aprobaron varias Declaraciones
de los Derechos del Niño, la última de ellas en 1959, donde se reconocía que "la humanidad
debe al niño lo mejor que puede darle".

Las declaraciones son manifiestos con intención moral y ética, pero no son instrumentos
jurídicamente vinculantes. El marco internacional de derechos humanos se fortaleció por tanto
para que contara con pactos (o Convenciones) que tuvieran todo el peso de la ley
internacional. En 1986, los primeros dos pactos —el Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos y de Derechos Económicos, Sociales y Culturales— se convirtieron en instrumentos
vinculantes para los Estados parte. Estos dos Pactos se basaron en los derechos y principios de
la Declaración Universal de Derechos Humanos, y como tales supusieron una obligación
jurídica y moral para que los países respetaran los derechos humanos de todos los individuos.

Los derechos de la infancia siguieron después el mismo camino. En 1978, la víspera del Año
Internacional del Niño, patrocinado por las Naciones Unidas, se propuso un borrador de la
Convención sobre los Derechos del Niño. Sobre la base de la Declaración Universal de
Derechos Humanos; el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; y el Pacto
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, un grupo de trabajo de las
Naciones Unidas revisó el borrador, y llegó finalmente a un acuerdo sobre lo que se convertiría
en la Convención sobre los Derechos del Niño.

La aprobación final de los Estados miembros de las Naciones Unidas se produjo después de
que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobara unánimemente el texto de la
Convención sobre los Derechos del Niño el 20 de noviembre de 1989. La Convención se
transformó en un documento jurídicamente vinculante en septiembre de 1990, después de su
ratificación por 20 Estados. Muchos países ratificaron la Convención poco después de su
aprobación y otros la han ratificado o se han adherido a ella posteriormente, hasta convertirla
en el tratado de derechos humanos más ratificado de la historia. Casi todos los Estados forman
parte del tratado ahora. Los Estados Unidos y Somalia todavía no han ratificado la Convención,
pero la han firmado, una medida que denota su apoyo.

l papel de las Naciones Unidas en favor del respeto de los derechos humanos

Imagen del UNICEF

© UNICEF/ HQ02-0144/Susan Markisz

En mayo de 2002, la Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas en favor
de la Infancia centró su atención en la necesidad de lograr avances en pro de los niños y las
niñas y de invertir en ellos, dos elementos clave para promover la paz y la seguridad en todo el
mundo.

Las Naciones Unidas han hecho hincapié repetidas veces en la necesidad de integrar los
derechos humanos en la amplia gama de sus actividades. Es esencial reconocer el potencial de
casi todos los mecanismos y procedimientos de derechos humanos de las Naciones Unidas
para contribuir a la protección y promoción de los derechos de la infancia.

Tratados de derechos humanos

La creación de un régimen de derecho internacional en materia de derechos humanos es uno


de los grandes logros de las Naciones Unidas. Este organismo ha contribuido a negociar más de
70 tratados y declaraciones de derechos humanos, muchos de ellos centrados en los derechos
de grupos vulnerables como las mujeres, la infancia, las personas con discapacidades, las
minorías y los pueblos indígenas. Juntos, estos tratados y declaraciones han contribuido a
establecer en todo el mundo una "cultura de los derechos humanos", y han proporcionado un
instrumento poderoso para promover y proteger todos los derechos. Sobre la base de estos
tratados, los Estados partes han establecido órganos creados en virtud de tratados, cuyos
comités pueden exhortar a los Estados a responder a cualquier tipo de alegaciones, adoptar
decisiones y publicarlas junto con críticas y recomendaciones. Para obtener el texto completo
de los tratados fundamentales sobre derechos humanos, consultar los enlaces que aparecen a
la derecha.

Conferencias y cumbres mundiales

Las normas que se articulan en los pactos y convenciones internacionales han sido reforzadas
por medio de declaraciones y planes de acción que han surgido como consecuencia de una
serie de Conferencias Mundiales organizadas por las Naciones Unidas. Estas conferencias
tienen cada vez mayor importancia como foros donde se deciden políticas nacionales e
internacionales relacionadas con temas mundiales como el medio ambiente, los derechos
humanos y el desarrollo económico. Sirven para concentrar la atención del mundo en estos
temas y para colocarlos directamente en el temario mundial.

La tarea de UNICEF en la esfera de los derechos de la infancia se basa en la Cumbre Mundial en


favor de la Infancia (1990), así como la Conferencia Mundial sobre Educación para Todos
(1990), la Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos (1993), la Cumbre Mundial sobre
Desarrollo Social (1995), la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (1995), la Cumbre del
Milenio (2000), y la Cumbre Mundial y Sesión Especial en favor de la Infancia (2005). La
Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos de 1993, en particular, reconoció que los
derechos humanos de la infancia constituyen una prioridad de acción en el sistema de las
Naciones Unidas. En la Sesión Especial en favor de la Infancia, celebrada en 2005, los Estados
miembros se comprometieron a mejorar la situación de la niñez.

Otros mecanismos para proteger los derechos humanos

Las Naciones Unidas promueven el respeto de la ley y la protección de los derechos humanos
mediante otros mecanismos, entre ellos:

Supervisar el historial de derechos humanos de los países: Los comités de los órganos creados
en virtud de tratados reciben apoyo técnico, logístico y financiero de las Naciones Unidas. Este
organismo tiene también una Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos, cuyo
mandato es promover y proteger el disfrute y la realización plena de los derechos humanos.

Establecer "procedimientos especiales" para abordar la situación concreta de cada país o


cuestiones más amplias: las Naciones Unidas podrían nombrar también expertos
(denominados a veces relatores especiales, representantes o expertos independientes), para
abordar una cuestión específica de derechos humanos o un país concreto. Estos expertos
suelen llevar a cabo estudios, visitar países específicos, entrevistar a las víctimas, realizar
llamamientos concretos y presentar informes y recomendaciones.

Estos procedimientos incluyen una serie de medidas relacionadas concretamente con la


infancia y otros procedimientos más amplios que se refieren cada vez más a los derechos de la
infancia. Entre los procedimientos relacionados concretamente con la niñez se encuentran el
nombramiento del Relator Especial sobre la venta de niños, la prostitución infantil y el uso de
niños en la pornografía; y del Representante Especial del Secretario General sobre las
repercusiones de los conflictos armados sobre la infancia.
Muchos procedimientos más amplios incluyen cada vez con mayor frecuencia referencias a los
derechos de la infancia en el contexto de sus mandatos particulares. Estos procedimientos
incluyen el nombramiento de Relatores Especiales sobre el derecho la educación; sobre la
tortura; sobre las ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias; sobre la violencia contra
la mujer; sobre la libertad de religión o de creencias; y sobre las formas contemporáneas de
racismo, discriminación racial, xenofobia y otro tipo de comportamientos intolerantes; y
también el nombramiento de un Experto Independiente sobre derechos humanos y pobreza
extrema.

Los Relatores Especiales dedicados a un país en particular —que se centran en la situación en


materia de derechos humanos que se da en países y regiones concretos, y que pueden recibir
quejas individuales— y el Representante del Secretario General sobre Personas Internamente
Desplazadas, han denunciado también violaciones a los derechos de la infancia. Otros
mecanismos importantes incluyen los Grupos de Trabajo sobre desapariciones forzadas o
involuntarias, o sobre la detención arbitraria.

Proteger y convertir en realidad los derechos de la infancia

Imagen del UNICEF

© UNICEF/HQ93-1356/Roger LeMoyne

Los niños y niñas, como este niño pequeño de China, necesitan el apoyo de sus familias y de
todos los miembros de la sociedad.

Los derechos humanos se aplican a todos los grupos de edad; los niños y niñas tienen los
mismos derechos humanos en general que los adultos. Pero como son especialmente
vulnerables, es necesario que tengan derechos concretos que reconozcan su necesidad de
recibir una protección especial.

La niñez en el marco de derechos humanos

La Convención sobre los Derechos del Niño establece los derechos que es preciso convertir en
realidad para que los niños y niñas desarrollen su pleno potencial y no sufran a causa del
hambre, la necesidad, el abandono y los malos tratos. Refleja una nueva visión sobre la
infancia. Los niños y niñas no son la propiedad de sus familias ni tampoco son objetos
indefensos de la caridad. Son seres humanos y son también los titulares de sus propios
derechos. La Convención ofrece una visión del niño como un individuo y como miembro de
una familia y una comunidad, con derechos y responsabilidades apropiados para su edad y su
etapa de desarrollo. Al reconocer los derechos de la infancia de esta manera, la Convención se
centra firmemente en todos los aspectos del niño y la niña.
La Convención y su aceptación en tantos países han servido para defender la dignidad humana
fundamental de todos los niños y niñas y la necesidad urgente de asegurar su bienestar y su
desarrollo. La Convención deja muy clara la idea de que una calidad básica de vida debe ser el
derecho de todos los niños y las niñas, en lugar de un privilegio que disfrutan solamente unos
cuantos.

De derechos abstractos a realidades concretas

A pesar de la existencia de toda esta serie de derechos, los niños y las niñas sufren a causa de
la pobreza, la falta de hogar, los malos tratos, el abandono, las enfermedades que se pueden
prevenir, la desigualdad en el acceso a la educación y la existencia de sistemas de justicia que
no reconocen sus necesidades especiales. Estos son problemas que ocurren tanto en los países
industrializados como en aquellos que se encuentran en desarrollo.

La ratificación casi universal de la Convención refleja el compromiso del mundo con los
principios que sustentan los derechos de la infancia. Al ratificar la Convención, los gobiernos
indican su intención de convertir en realidad este compromiso. Los Estados parte están
obligados a enmendar y promulgar leyes y políticas que pongan plenamente en práctica la
Convención, y deben asegurar que todas las medidas se tomen en consonancia con el interés
superior del niño. La tarea, sin embargo, debe contar con la participación no sólo de los
gobiernos sino de todos los miembros de la sociedad. Las normas y los principios que se
articulan en la Convención solamente pueden convertirse en realidad cuando sean respetados
por todos, en la familia, en las escuelas y en otras instituciones que proporcionan servicios a la
niñez, en las comunidades y en todos los niveles de la administración pública.

Comprender la Convención sobre los Derechos del Niño

La Convención se aplica a todos por igual, con protecciones especiales para grupos
especialmente vulnerables, como los niños y niñas de las minorías étnicas.

Los principios que se señalan en el marco internacional de derechos humanos se aplican tanto
para los niños como para los adultos. La infancia está mencionada concretamente en muchos
de los instrumentos de derechos humanos; las normas se modifican o se adaptan
específicamente cuando las necesidades y preocupaciones en torno a un derecho se aplican
concretamente a la niñez. La Convención sobre los Derechos del Niño reúne los derechos
humanos de la infancia que estaban articulados en otros instrumentos internacionales. Esta
Convención articula los derechos de un modo más completo y proporciona una serie de
principios rectores que conforman el concepto fundamental que tenemos de la infancia.

Esta recopilación y clarificación de los derechos humanos de la infancia establece el entorno y


ofrece los medios necesarios para permitir que todos los seres humanos desarrollen su pleno
potencial. Los artículos de la Convención, además de establecer los principios básicos que
sirven de base a la realización de todos los derechos, exigen la prestación de recursos,
aptitudes y contribuciones específicos, necesarios para asegurar al máximo la supervivencia y
el desarrollo de la infancia. Los artículos también exigen la creación de mecanismos para
proteger a la infancia contra el abandono, la explotación y los malos tratos.

Todos los niños y niñas tienen los mismos derechos. Todos los derechos están mutuamente
relacionados y tienen la misma importancia. La Convención hace hincapié en estos principios y
se refiere la responsabilidad de los niños y niñas de respetar los derechos de los demás,
especialmente sus progenitores. Por el mismo motivo, la comprensión que tienen los niños de
los temas que se suscitan en la Convención depende de su edad. Ayudar a la niñez a
comprender sus derechos no significa que los progenitores deben obligarles a tomar
decisiones cuyas consecuencias no puede asumir aún debido a su edad.

La Convención reconoce expresamente que la función principal en la crianza de los niños recae
en sus progenitores. El texto alienta a padres y madres a abordar con sus hijos cuestiones
relacionadas con sus derechos "en consonancia con la evolución de sus facultades" (artículo 5).
Los progenitores, que conocen intuitivamente el nivel de desarrollo de su hijo, llevan a cabo
esta tarea de forma natural. Los temas que debatan, la forma en que respondan a las
preguntas, o los métodos disciplinarios que utilicen, dependerán de si el niño o niña tiene 3, 9
o 16 años.

Derechos bajo la Convención sobre los Derechos del Niño

Un hombre abraza a su nieto en Togo, un Estado parte de la Convención sobre los Derechos
del Niño.

La Convención sobre los Derechos del Niño fue el primer instrumento que incorporó toda la
escala de derechos humanos internacionales, entre ellos los derechos civiles, culturales,
económicos, políticos y sociales, así como aspectos de la legislación humanitaria.

Los artículos de la Convención pueden agruparse en cuatro categorías de derechos y una serie
de principios rectores. Al pulsar en cualquiera de las categorías que aparecen más abajo es
posible enlazar con una explicación sencilla sobre los correspondientes artículos de la
Convención. Otras provisiones de la Convención (artículos 43 a 54) analizan la aplicación de
medidas relacionadas con la Convención, y explican la manera en que los gobiernos, y
organizaciones internacionales como UNICEF, colaboran para asegurar la protección de los
derechos de la infancia. Al pulsar en el enlace que aparece en el recuadro de la derecha es
posible obtener el texto completo de la Convención.

Principios rectores (pdf - en inglés): Los principios rectores de la Convención incluyen la no


discriminación; la adhesión al interés superior del niño; el derecho a la vida, la supervivencia y
desarrollo; y el derecho la participación. Estos principios son la base para que todos y cada uno
de los derechos se conviertan en realidad.

Derechos a la supervivencia y el desarrollo (pdf - en inglés): Estos son derechos a los recursos,
las aptitudes y las contribuciones necesarias para la supervivencia y el pleno desarrollo del
niño. Incluyen derechos a recibir una alimentación adecuada, vivienda, agua potable,
educación oficial, atención primaria de la salud, tiempo libre y recreación, actividades
culturales e información sobre los derechos. Estos derechos exigen no solamente que existan
los medios para lograr que se cumplan, sino también acceso a ellos. Una serie de artículos
específicos abordan las necesidades de los niños y niñas refugiados, los niños y niñas con
discapacidades y los niños y niñas de los grupos minoritarios o indígenas.

Derechos a la protección (pdf - en inglés): Estos derechos incluyen la protección contra todo
tipo de malos tratos, abandono, explotación y crueldad, e incluso el derecho a una protección
especial en tiempos de guerra y protección contra los abusos del sistema de justicia criminal.

Derechos a la participación (pdf - en inglés): Los niños y niñas tienen derecho a la libertad de
expresión y a expresar su opinión sobre cuestiones que afecten su vida social, económica,
religiosa, cultural y política. Los derechos a la participación incluyen el derecho a emitir sus
opiniones y a que se les escuche, el derecho a la información y el derecho a la libertad de
asociación. El disfrute de estos derechos en su proceso de crecimiento ayuda a los niños y
niñas a promover la realización de todos sus derechos y les prepara para desempeñar una
función activa en la sociedad.

La Convención señala la igualdad y la mutua relación que existe entre los derechos. Además de
las obligaciones de los gobiernos, los niños, las niñas y sus progenitores tienen la
responsabilidad de respetar los derechos de los demás, especialmente los de cada uno de
ellos. La comprensión que tengan los niños y niñas de los derechos dependerá de su edad y los
progenitores deben adaptar los temas que conversan con ellos, de la misma manera en que
responden a sus preguntas o emplean métodos de disciplina adaptados a la edad y la madurez
de cada niño.

Utilización de la Convención y los Protocolos en


favor de la infancia
Los instrumentos internacionales de derechos humanos como la Convención sobre los Derechos del Niño
y sus Protocolos Facultativos se negocian entre los Estados miembros de las Naciones Unidas y son
jurídicamente vinculantes para cada uno de los Estados que sean parte del instrumento. Hay dos
maneras en que un Estado puede llegar a ser parte: mediante la firma y ratificación o mediante la
adhesión.

Al ratificar la Convención o un Protocolo Facultativo, un Estado acepta la obligación de respetar, proteger,


promover o satisfacer los derechos enumerados, incluida la adopción o el cambio de leyes y políticas que
pongan en vigor las disposiciones de la Convención o Protocolo. La Convención considera que todos los
derechos de la infancia tienen la misma importancia. No existe ningún derecho "menor", ni ninguna
jerarquía entre los derechos humanos. Estos derechos son indivisibles y están mutuamente relacionados,
y se centran en todos los aspectos del niño. Las decisiones de los gobiernos con respecto a cualquiera de
los derechos deben hacerse a la luz de los otros derechos de la Convención.

Los gobiernos que ratifiquen la Convención o uno de sus Protocolos Facultativos deben presentar
informes al Comité de los Derechos del Niño, el organismo de expertos encargados de supervisar la
aplicación de la Convención y los Protocolos Facultativos por parte de los Estados. Estos informes
describen la situación de la infancia en el país y explican las medidas que ha tomado el Estado para
convertir estos derechos en realidad. Al analizar los informes de los Estados, el Comité exhorta a todos
los niveles del gobierno a utilizar la Convención como una guía en la elaboración y aplicación de las
políticas. Y debido a que la protección de los derechos humanos es por naturaleza un proceso
permanente, siempre hay posibilidades para realizar mejoras.
Protocolos facultativos de la Convención sobre los Derechos del Niño

Unos niños sentados encima de una pila de ladrillos fabricados por ellos en Iraq. La Convención
protege a la niñez contra el trabajo peligroso y los protocolos facultativos ofrecen una mayor
protección contra las peores formas de explotación.

Proporcionar a la infancia protección jurídica contra las peores formas de explotación

La Convención sobre los Derechos del Niño, una serie de normas y obligaciones irrevocables
aceptada universalmente, ofrece protección y apoyo a los derechos de la infancia. Al aprobar
la Convención, la comunidad internacional reconoció que, a diferencia de los adultos, las
personas menores de 18 años necesitan una atención y protección especiales. Para contribuir
a eliminar los abusos y la explotación cada vez mayores de los niños y niñas en todo el mundo,
la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó en 2000 dos Protocolos facultativos de la
Convención que refuerzan la protección de la infancia contra su participación en los conflictos
armados y la explotación sexual.

El Protocolo facultativo sobre la participación de los niños en los conflictos armados establece
los 18 años como la edad mínima para el reclutamiento obligatorio y exige a los Estados que
hagan todo lo posible para evitar que individuos menores de 18 años participen directamente
en las hostilidades.

El Protocolo facultativo sobre la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de los


niños en la pornografía llama especialmente la atención hacia la criminalización de estas
graves violaciones de los derechos de la infancia y hace hincapié en la importancia que tiene
fomentar una mayor concienciación pública y cooperación internacional en las actividades
para combatirlas.

Los protocolos facultativos deben interpretarse siempre a la luz del tratado original como un
todo, que en este caso se rige por los principios de la no discriminación, el interés superior del
niño y la participación infantil.

Utilizar los protocolos facultativos para aumentar los instrumentos de derechos humanos

Después de la aprobación de un tratado de derechos humanos se suelen añadir “protocolos


facultativos”, mecanismos jurídicos que complementan y añaden provisiones al tratado. Un
protocolo puede versar sobre un tema relacionado con el tratado original y se utiliza para
profundizar sobre cuestiones que aparecían en el tratado original, abordar una preocupación
nueva o añadir un procedimiento para la aplicación y puesta en marcha del tratado, como por
ejemplo incluir un procedimiento para la presentación individual de quejas. Los protocolos
facultativos a la Convención sobre los Derechos del Niño ofrecen más detalles y amplían las
obligaciones del tratado original.

Un protocolo es “facultativo” porque no vincula automáticamente a los Estados que ya han


ratificado el tratado original. Estas obligaciones en el protocolo son adicionales y pueden ser
más exigentes que las que aparecían en la Convención original, por lo que los estados deben
escoger de manera independiente si quieren vincularse o no al protocolo. Por tanto, un
protocolo facultativo dispone de sus propios mecanismos de ratificación independientes del
tratado que complementa. Por lo general, solamente los Estados que ya han aceptado
vincularse al tratado original pueden ratificar sus protocolos facultativos. Los protocolos
facultativos a la Convención sobre los Derechos del Niño permiten sin embargo a los Estados
que no son parte ratificarlos o adherirse a ellos. Por ejemplo, los Estados Unidos, que no han
ratificado la Convención, han ratificado ambos protocolos facultativos. Los Estados deben
ratificar cada uno de los protocolos siguiendo el mismo procedimiento que utilizaron cuando
ratificaron la Convención. (Véase “Utilizar la Convención para proteger a la infancia” a la
izquierda).

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