"Año del Diálogo y la Reconciliación Nacional"
UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRUJILLO
FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS
ESCUELA DE CIENCIA POLÍTICA Y GOBERNABILIDAD
SIRIA DURANTE EL PERIÓDO DE 1789-1906
INTEGRANTES:
1. ALVARADO CARBONEL, ARELI.
2. PAREDES SALDAÑA, JOSELIN.
3. SANCHEZ SANCHEZ, DORALIZA.
4. VALLADOLID MARTINEZ, JUCYLA.
5. VASQUEZ SÁNCHEZ, ANYHELY.
ASIGNATURA: ESTADO Y POLÍTICA EN EL MUNDO CONTEMPORÁNEO
UNIDAD: I
CICLO: VI
DOCENTE: ORDOÑEZ GANOZA, SILVIA.
Trujillo-Perú
2018
ÍNDICE
I. INTRODUCCIÓN ......................................................................... 2
II. CONTEXTO HISTÓRICO POLÍTICO ...................................... 3
III. ASPECTO ECONÓMICO ............................................................ 8
IV. ASPECTO SOCIAL..................................................................... 11
V. ASPECTO POLÍTICO ................................................................ 14
VI. ANÁLISIS POLÍTICO DE LOS HECHOS ............................... 16
VII. CONCLUSIONES………………………………………………..22
VIII. BIBLIOGRAFÍA…………………………………………………23
I. INTRODUCCIÓN
En el presente informe titulado siria durante el período de 1789 – 1906, damos a conocer
diversos aspectos que caracterizaron a siria durante esa primera época del mundo
contemporáneo. Como sabemos, dentro de esa época la mayor parte de países del continente
americano estaban declarando su independencia y otros luchando para conseguirla, sin
embargo, los países árabes como lo es Siria (materia de nuestra investigación) todavía no
estaba consolidado como un estado en sí. Este país desde la antigüedad ha sido conquistado
por los grandes imperios como el imperio romano y el imperio otomano. De estos imperios,
el otomano es en él que nos enfocamos por considerarse dentro del período de 1789 hasta
1806. Este imperio llegó a conquistar siria en 1516, dividiéndolo en provincias (eyalatos),
cabe resaltar que durante ese período Siria incluía los actuales países como la misma
Siria, Líbano, Israel, Palestina, Jordania, y partes de Turquía e Irak. A pesar de mostrarse
como un imperio fuerte y estable en siria, esto no duró mucho tiempo, pues empezaron a
presentarse estancamientos económicos y políticos, lo cual explica el débil control y
administración que tenía el imperio otomano y que requirió de influencias europeas para
sobresalir de la crisis terminando endeudado. Pero a pesar de ello, en las provincias de siria
si bien los gobernadores estaban perdiendo el control, en cuanto a la economía era próspera
todavía en algunas de sus provincias como lo eran Alepo y Damasco.
En el presente informe daremos a conocer el contexto histórico político de Siria, en el cual
explicamos la situación y los diferentes sucesos que se presentaron en siria durante el imperio
otomano. En cuanto al aspecto económico, explicamos el desenvolvimiento económico de
siria. En el aspecto social, se explica todos hechos sociales como culturales. En el aspecto
político, se muestra la organización política del imperio otomano y de las provincias de siria.
Y en el análisis político de los hechos, se identifica la situación de las diferentes tribus que
estaban dentro del territorio sirio y su debida organización. Finalmente culminamos con
nuestras conclusiones.
II. CONTEXTO HISTÓRICO POLÍTICO
En primer lugar, es necesario resaltar que alrededor del siglo XV, el poder de Mamlūk Siria
se iba disminuyendo poco a poco, mientras que una nueva potencia crecía en el norte, la del
sultanato otomano turco en Asia menor. Habiendo ocupado Constantinopla y los Balcanes ,
comenzó a mirar hacia el sur. En el año 1516 el Sultán Selim I derrotó a los Mamlūk en La
batalla de Marj Dābiq y ocupó la totalidad de Siria ese año y Egipto la siguiente. Si bien
algunas partes de Siria gozaban de cierta autonomía local, el área en su conjunto permaneció
durante 400 años como una sección integral del Imperio Otomano. En este sentido, Siria
durante el periodo de 1789 hasta 1906, estaba conquistada por el imperio otomano, es decir,
era una colonia.
De esta manera, Siria se dividió en provincias, cada una bajo el dominio de un gobernador,
denominados bajás, los cuales eran líderes administrativos y militares. Las provincias por las
que estaba conformada siria son las siguientes: Damasco, Aleppo , y más tarde Trípoli
y Ṣaydā , o Sidón, cuyo centro administrativo se trasladó más tarde a Acre. De estas,
Damasco, el más grande, tuvo especial importancia como el lugar desde el cual se
organizaba la peregrinación a La Meca todos los años. El gobernador de Damasco dirigió la
peregrinación cuando fue posible, y la mayoría de los ingresos de la provincia se destinaron
a sus gastos. Cada provincia contaba con una minoría religiosa.
Si bien Siria próspero durante un tiempo bajo la administración otomana en cuanto a la
agricultura y el comercio, al pasar de los tiempos todo fue lo contrario, pues Siria se
caracterizó por el estancamiento económico y político. En este sentido la administración
otomana en Siria fue cada vez disminuyendo. Además Se caracterizó por tener un sistema
impositivo, cobro de distintos impuestos, el cual era la denominada ley musulmana. Sin
embargo, más adelante este sistema decayó.
Conforme pasaba el tiempo, si bien el dominio otomano fue en general estable y efectivo
hasta el final de ese siglo XVII. Después de eso disminuyó rápidamente, tanto en Siria como
en otros lugares. El control por parte del gobierno central se debilitó; el estándar de
administración se hundió; y los jenízaros (las tropas de élite del sultán) perdieron
su disciplina y se convirtió en una amenaza para ordenar.
El Imperio Otomano comenzó a mostrar signos de declive en el siglo XVIII. Durante este
siglo, cabe destacar que Damasco fue gobernado por gobernadores pertenecientes a la
familia'Aẓm, leales al sultán pero con más independencia de la que hubieran permitido los
sultanes anteriores. Controlaban a los jenízaros, mantenían la seguridad y, a veces, extendían
su autoridad a otras provincias. En la provincia de Sidón, el poder se mantuvo en términos
similares por un gobernador bosnio despiadado y capaz, Aḥmad al-Jazzār (1775-1804), y su
grupo de Mamlūks.
Por otro lado, a comienzos del siglo XIX, el sultán otomano en Estambul perdió el control
de las tierras interiores y las tribus beduinas de los desiertos árabes entraron para llenar el
vacío. A pesar de que Siria tenía algunas islas de prosperidad como Aleppo y Damasco (cada
una con aproximadamente 100.000 habitantes) que mantuvieron su seguridad y riqueza, las
ciudades y pueblos periféricos fueron presa de los merodeadores beduinos. El país estaba en
decadencia y el dominio otomano en el país estaba en su punto más débil. En Damasco y
Alepo, los gobernadores apenas podían controlar la población de la ciudad o el campo.
Las potencias europeas habían comenzado a aprovechar la debilidad otomana a través de la
penetración militar y política, incluida la invasión de Egipto por parte de Napoleón, la
posterior intervención británica y la ocupación francesa del Líbano.
En el año 1831, los otomanos fueron expulsados de la Gran Siria por las fuerzas del
gobernante pachá ("líder") Muhammad Ali. El gobernante de Egipto ,Muḥammad'Alī , envió
a su hijo Ibrāhīm Pasha a la cabeza de su ejército moderno en Palestina . Ayudado por Bashīr
y otros líderes locales, Ibrāhīm conquistó el país y avanzó hacia Asia Menor. Él gobernó Siria
por casi 10 años. Todo el país fue controlado desde Damasco . Allí y en los centros
provinciales los gobernadores eran egipcios, pero fueron asistidos por consejos que
representaban a la población. Este gobierno trajo un gobierno centralizado, una reforma
judicial y una tributación regular. Sin embargo en asuntos políticos Ibrāhīm se basó en
Bashīr.
El gobierno de Ibrāhīm se hizo impopular con los terratenientes limitando su influencia, y
con los campesinos porque él impuso conscripción e impuestos, así sus impuestos eran
pesados y además trató de desarmar y reclutar a la población.
Las potencias europeas (excepto Francia) también se opuso al gobierno egipcio en Siria
porque era una amenaza para el Imperio Otomano, cuya debilidad o desintegración podría
causar una crisis europea. En 1839 estalló la guerra entre Muhammad Alí y su soberano, el
sultán. Ibrāhīm derrotó al ejército otomano, pero en 1841 las potencias europeas
intervinieron, ayudando a los ejércitos otomanos a obligar a los egipcios a retirarse de Siria.
Los siguientes 20 años fueron un período de crisis crecientes. Líbano se convirtió en el
escenario de una lucha por el poder entre Drusos y Maronitas , con trasfondo de conflicto
social. En Siria, se intentó aplicar el nuevo sistema administrativo otomano, Pero el nuevo
sistema de impuestos y conscripción causó muchos disturbios.
Debido a la presión europea así como al descontento del pueblo sirio, los sultanes otomanos
promulgaron algunas reformas. Dichas reformas tuvieron cierto éxito con los kurdos y
turcomanos en el norte y con los alauíes alrededor de Latakia, pero fracasaron con los drusos,
que vivían en Jabal Druze (ahora conocido como Jabal al Arab ), una zona montañosa en el
suroeste de Siria que conservaron su autonomía administrativa y judicial y exención del
servicio militar.
Aunque en general fracasaron los intentos de reforma, algunos de los más exitosos perduran.
Entre ellos están la colonización de las fronteras de Siria, la supresión de las incursiones
tribales, la apertura de nuevas tierras para el cultivo y los comienzos del asentamiento de las
tribus beduinas.
Por otro lado, se generalizó más la tensión que con más fuerza estalló en 1860 cuando una
guerra civil de drusos y maronitas en el Líbano desencadenó una masacre de cristianos por
parte de los musulmanes en Damasco . El gobierno otomano envió un comisionado especial
para castigar a los culpables y reprimir el desorden, y para establecer firmemente la autoridad
de Estambul. Francia envió una fuerza expedicionaria, y una comisión europea discutió el
futuro del país, llegando a la conclusión, bajo un Estatuto de 1861, por primera vez, el Monte
Líbano (la montaña misma pero no las ciudades costeras) debería ser un distrito autónomo
(mutaṣarrifiyyah), de manera que se separó oficialmente de Siria, sin embargo se aclaró que
no debería hacerse ningún cambio en Siria.
Durante los últimos 25 años del siglo XIX y la primera década del siglo XX, el Imperio
Otomano fue gobernado por el sultán Abdulhamid II (1876-1909). Cuando llegó al poder, el
Imperio se encontró en bancarrota.
Bajo el sultán Abdülhamid II, los árabes musulmanes de Siria estaban razonablemente
contentos. Los árabes sirios desempeñaron un papel principal en la corte del sultán y
Abdülhamid prodigó el patronazgo en las órdenes sufíes. Su énfasis en la solidaridad islámica
fomentó la obediencia al sultán como un deber religioso. También apareció una corriente
disidente de la reforma islámica salafista aliada al movimiento constitucional otomano. Los
salafistas favorecieron el retorno al prístino Islam como una forma de purificar el ritual y
permitir una adaptación flexible a los avances políticos y tecnológicos modernos.
Desde entonces (incluyendo el período de 1789 a 1906) hasta el colapso del Imperio
Otomano , Siria continuó siendo gobernada como un grupo de provincias otomanas. Desde
1888 hubo tres: Damasco, Alepo y Beirut. El nuevo sistema administrativo y legal se aplicó
con más cuidado, y un nuevo tipo de funcionario educado elevó gradualmente sus
estándares. La introducción de ferrocarriles y telégrafos hizo posible un control más
estricto. Un ferrocarril construido en Francia unía Beirut y Damasco, con una extensión
posterior que se extiende al norte de Alepo, y en 1908 el Ferrocarril Hejazfue abierto para
llevar a los peregrinos de Damasco a Medina.
El gobierno otomano abrió escuelas, y los jóvenes de las grandes familias árabes de las
ciudades comenzaron a asistir a las escuelas superiores en Constantinopla y continuar al
servicio civil o militar.
III. ASPECTO ECONÓMICO
En general la economía Siria no prosperó bajo el poder de los otomanos. Si bien se hicieron
intentos para reconstruir el país, esto no duró mucho. En este sentido Siria, seguía siendo
pobre.
Sin embargo, la economía Siria estuvo basada en la agricultura, la cual mejoró por un tiempo
en algunas partes de Siria estando bajo la administración otomana, y Alepo prosperó como
centro de comercio con Europa, pues los mercaderes franceses e ingleses habían reemplazado
en gran parte a los italianos, además de que creció una clase de comerciantes sirios cristianos
y judíos que desarrollaron contactos con Egipto , Italia y Francia..
Lo anterior explica que los primeros gobernadores otomanos prestaron mucha atención a la
agricultura, y su sistema fiscal fue diseñado para fomentarlo. Además aparte de los cereales
para el consumo local, se producían algodón y seda para la exportación.
Por otro lado, Alepo y Damasco no solo eran importantes centros de artesanía, sino que
también servían como ciudades de mercado para el desierto y el campo, y como etapas en las
rutas del desierto hacia el Golfo Pérsico y Persia.
Cabe destacar que la economía local empezó a alterarse un poco debido a la gran influencia
Europea, ya que sus bienes comenzaron a inundar la región. De manera que muchos
musulmanes se resentían contra los comerciantes cristianos y judíos que habían establecido
acuerdos comerciales con los europeos.
A medida que la economía otomana fue sometida cada vez más a la dominación europea, el
sultán adoptó el panislamismo, una amplia ideología que aboga por la unificación de todas
las tierras musulmanas.
Los problemas financieros que se habían ido acumulando durante décadas dentro del Imperio
se aceleraron como resultado de la costosa guerra de Crimea con Rusia. Fue financiado a
través de préstamos europeos que continuaron después de la guerra y finalmente acumularon
una carga de deuda asombrosa. En este sentido, se creó una oficina de deuda administrada
por Europa que administraba el pago de la deuda y estaba a cargo de recaudar impuestos y
supervisar los ingresos en algunas provincias otomanas.
Por su parte el sistema impositivo continuó, en principio, como el de la ley musulmana: un
impuesto a la tierra, un impuesto a las urnas para cristianos y judíos y aranceles
aduaneros. Pero los otomanos, también dieron el derecho de recaudar y mantener el impuesto
sobre la tierra a cambio del servicio militar. Más tarde, se permitió que este sistema decayera,
y la recaudación de impuestos se transfirió a los agricultores tributarios, que se convirtió en
el transcurso del tiempo en casi una clase terrateniente.
Aunque el imperio otomano estaba empobrecido por los problemas financieros a los que se
estaba enfrentando, Siria siguió atrayendo a los comerciantes europeos, que durante siglos
habían transportado especias, frutas y textiles desde el Medio Oriente hacia el oeste.
El débil control y administración del gobierno otomano y el abuso de poder por parte de los
soldados de la élite, trajo como resultado una contracción de la producción agrícola, ya que
las aldeas sufrieron las depredaciones de los soldados y los recaudadores de impuestos y de
las incursiones de los beduinos.
Sin embargo, todavía había una vida comercial vigorosa; el nivel de la artesanía era alto, y la
gran tradición de la arquitectura islámica se continuó bajo el patrocinio de dignatarios
provinciales y gobernadores.
Se aplicaron los impuestos adicionales, lo cual deprimió aún más la condición de los
campesinos. Por el lado de la agricultura, esta floreció en los distritos montañosos, que
estaban virtualmente fuera del control otomano, libres de ataques beduinos, y supervisados
por fuertes gobernantes locales que protegían la agricultura e hicieron de Acre un próspero
centro de comercio.
Cabe destacar que el desarrollo económico de Siria a través del uso del capital europeo -por
ejemplo, ferrocarriles construidos en gran parte con dinero francés- trajo nuevas incursiones.
Durante el dominio de Egipto en siria, se introdujeron nuevos impuestos y se recaudaron
estrictamente, se alentó a la agricultura y los beduinos retrocedieron. Después de un intento
frustrado de introducir monopolios comerciales, Ibrāhīm alentó a los comerciantes europeos
manteniendo una mayor seguridad.
Cuando los otomanos desplazaron a los egipcios de siria, se aplicó un nuevo sistema de
impuestos y conscripción; lo que causó diversos disturbios, entre ellos económicos.
Los productos europeos inundaron el mercado y reemplazaron algunos de los productos de
los artesanos locales. Esto disminuyó la prosperidad de la clase artesanal, en gran parte
musulmana, pero aumentó la de los comerciantes de importación, principalmente cristianos
y judíos.
Finalmente, los ferrocarriles y una mayor seguridad fomentan la agricultura. Aleppo
(población alrededor de 200,000) y Damasco (250,000) ambos tenían un comercio
floreciente, pero las artesanías disminuyeron, y las rutas del desierto sufrieron por la apertura
del Canal de Suez .
IV. ASPECTO SOCIAL
El sistema no era particularmente oneroso para los sirios porque los turcos respetaban el árabe
como el idioma del Corán y aceptaban el manto de los defensores de la fe. La religión no era
impuesta por el imperio otomano, pues existían diferentes tipos como la musulmana chiita,
ortodoxa griega, maronita, armenia y judía.
Damasco se convirtió en el principal centro de distribución de La Meca, y como tal adquirió
un carácter sagrado para los musulmanes debido a la baraka (fuerza espiritual o bendición)
de los innumerables peregrinos que pasaron por el Hach, la peregrinación a La Meca.
Sin embargo, la influencia europea en Siria siguió creciendo, con poblaciones locales
católicas y ortodoxas colocado bajo las protecciones de Francia y Rusia, respectivamente.
Debido a tanta influencia europea, el sultán adoptó dentro de siria la filosofía del
panislamismo, como una herramienta para consolidar el apoyo interno dentro de lo que
quedaba de su imperio, fue adoptada voluntariamente por muchos en esta región
mayoritariamente musulmana. Es por ello que a pesar de que la mayoría de los imperios
europeos tenían tierras musulmanas dentro de sus áreas de control; temían la agitación que
podría ocurrir si los sujetos captaban sus identidades étnicas o religiosas, y presionaron por
la nacionalidad sobre esta base, creándose movimientos nacionalistas.
Dentro del marco de la ley, orden e impuestos, las comunidades locales tenían que regular
sus propias vidas. En el desierto, las tribus beduinas estaban controladas hasta cierto punto
por los regalos, el aliento de las facciones y ocasionales expediciones militares, pero por lo
demás no fueron interferidos. Los'Alawites y los Ismā'īlīs que moran en las montañas Al-
Anāsariyyah fueron vigilados por los gobernadores otomanos, pero no fueron interferidos
mientras pagaran sus impuestos.
En la región de Jabal Al-Durūz, al sur de Damasco, creció
una comunidad autónoma de agricultores drusos que no pagaban impuestos a las autoridades
otomanas.
Al pasar el tiempo, la autoridad de los patriarcas cristianos sobre sus comunidades fue
reconocida. En el cuerpo de'ulamā'(musulmanes eruditos con nombramientos del gobierno)
la mayoría de los puestos, excepto el más alto, pertenecían a miembros de familias locales
que tenían una tradición de aprendizaje religioso. Siguieron siendo, como bajo los Mamlūk,
voceros y líderes de los ciudadanos musulmanes.
En este sentido, la posición de los cristianos mejoró. En cuanto a las misiones católicas,
protegidas por Francia, ampliaron las comunidades católicas de ritos latinos y orientales,
fundaron escuelas y difundieron el conocimiento de las lenguas europeas. Los colegios en
Roma produjeron un sacerdocio educado, y las comunidades cristianas en Alepo y Líbano
produjeron eruditos. La cultura árabe musulmana de la época produjo al teólogo'Abd al-
Ghanī al-Nābulusī , así como aIbrāhīm al-Ḥalabī , un jurista sistemático.
En cuanto a la población, esta disminuyó en casi un 30 por ciento y cientos de aldeas
prácticamente desaparecieron en el desierto. A fines del siglo XVIII, solo una octava parte
de las aldeas que anteriormente estaban en el registro del Alepo pashalik (dominio de un
pasha) todavía estaban habitadas. Solo el área ahora conocida como Líbano logró el progreso
económico, en gran medida como resultado del gobierno relativamente independiente de los
emires drusos.
Cuando los otomanos empezaron a debilitarse, fue un periodo de actividad en el desierto
sirio, y las tribus beduinas, que se desplazaban al noroeste desde Arabia, extendieron su
control hasta la tierra firme. En las ciudades también hubo un declive. Las rutas del desierto
no eran seguras, y las colonias mercantes europeas se estaban reduciendo.
En este contexto, Egipto logró conquistar a Siria. Luego de la dominación egipcia, en las
ciudades hubo un cambio considerable en la vida social. Las clases altas y medias adoptaron
la vestimenta y las costumbres sociales de Europa occidental, y florecieron las escuelas de
estilo occidental. En 1866, la Misión Protestante Americana abrió en Beirut el Colegio
Protestante Sirio (más tarde el American University of Beirut ), y en 1881 los jesuitas
franceses abrieron la Université Saint-Joseph en la misma ciudad.
cada comunidad no musulmana vestida según su costumbre, hablaba sus propios idiomas y
vivía de acuerdo con su patrón cultural único; designó o eligió a sus propios funcionarios,
que dividieron los impuestos que le debía al imperio, administraba sus escuelas y
proporcionaba los servicios de salud y asistencia social que creía conveniente o podía
pagar. Dado que este sistema fue descrito en el Corán y las tradiciones (hadices) del Profeta,
respetarlo era legalmente obligatorio para los musulmanes. En consecuencia, cuando el
estado sirio tomó forma, heredó una tradición social rica, diversa y tolerante.
En 1860 El levantamiento druso en la provincia siria del Líbano. A medida que la revuelta
avanzaba hacia el sur, hacia los territorios donde los terratenientes eran drusos, la
conflagración adquirió un carácter intersectorial y los drusos masacraron a unos 10.000
maronitas.
V. ASPECTO POLÍTICO
5.1. ORGANIZACIÓN POLÍTICA
SULTÁN
BAJÁS
IMPERIO
OTOMANO JENÍZAROS
CADA
PROVINCIA DE
SIRIA
MIJOS
PUEBLO
En primer lugar, es necesario resaltar que no había una Siria en el sentido de un Estado-
nación, sino más bien provincias, que estaban centradas en las ciudades antiguas. Los más
importantes de estos fueron Damasco, que puede ser la ciudad más antigua del mundo
actualmente asentada de forma permanente, y Aleppo. El concepto de estado, y mucho menos
de nación-estado, no entró en el pensamiento político hasta el final del siglo XIX.
El imperio otomano estaba bajo el dominio de un sultán, el cual era la máxima autoridad de
todas sus colonias y tenía tanto el control de la vida religiosa como la del poder del estado.
Siria fue una colonia otomana, estaba dividida en provincias y cada una de ellas estaba regida
por un gobernador. Los gobernadores, denominados bajás, eran líderes administrativos y
militares, que gobernaron con autoridad sobre la tierra teniendo todo bajo su control.
En cuanto a los jenízaros, ellos eran soldados de la élite del gobierno. Durante el imperio
otomano se dedicaron a abusar de sus poderes y a reprimir a la población de las provincias
de siria.
Un mijo, representaba cada minoría religiosa, Los jefes religiosos de cada comunidad
administraron las leyes del estado y también desempeñaron ciertas funciones civiles.
La jerarquía religiosa oficial de jueces, jurisconsultos y predicadores sirvió de intermediario
entre el gobierno y los súbditos, al igual que los maestros de gremios y los jefes de las órdenes
místicas locales ( sufíes ).
El pueblo, eran los habitantes de cada provincia (los musulmanes) y estaban sometidos al
dominio de los sultanes que gobernaban, de los bajás y de los jenízaros. El pueblo
mayormente se dedicaba a la agricultura y a la artesanía.
Por otro lado, cabe resaltar que a lo largo de sus siglos de gobierno, el Imperio Otomano
generalmente se contentaba con que sus súbditos vivieran según sus propios códigos de
conducta; ya que no tenía los medios o el incentivo para entrometerse en sus vidas diarias. De
esta manera los musulmanes, el pueblo, ya sean turcos o árabes o kurdos, compartían con el
gobierno imperial costumbres y leyes islámicas. Otras "naciones" étnicas / religiosas se
autogobernaron, excepto en asuntos militares y de relaciones exteriores.
VI. ANÁLISIS POLÍTICO DE LOS HECHOS
Se analiza a partir de las diversas tribus que existían dentro del Imperio Otomano y como
estos estaban organizaron o la influencia dentro del ámbito político.
6.1. LOS DRUSOS
Los drusos eran una comunidad de agricultores que fueron formándose al sur de Damasco.
Cabe resaltar que los drusos no se volvieron políticamente influyentes hasta que se aliaron
con los turcos otomanos contra los mamelucos egipcios en el siglo XVI. Es así que en el
siglo XII, un principado druso tomó forma en el Líbano.
Los drusos gozaron de una considerable autonomía (aunque desde el siglo XVI – XIX hubo
una influencia política de los señores feudades) y no pagaban impuestos bajo el Imperio
Otomano y a menudo se rebelaron contra ella, protegidos del control otomano directo por el
terreno montañoso de sus tierras natales. Posteriormente la expansión drusa que siguió generó
un conflicto con los otomanos y los drusos huyeron a áreas más pequeñas dentro del Levante,
incluida la región siria de Hawran, conocida como la montaña Jabal al-Duruz o drusa.
Mientras que los drusos de Líbano y Siria mantuvieron lazos comunales y transregionales,
cada uno desarrolló un carácter distinto con los drusos sirios más aislados que sus
correligionarios libaneses.
Cuando en Siria se dio el reclutamiento general que se basó en un censo inexacto que
comenzó en 1850. Los habitantes de las provincias sirias se negaron a servir en el ejército
por temor a no ser capaz de regresar a casa y el recuerdo de la cruel política de reclutamiento
del gobierno egipcio, de manera que reaccionaron con una resistencia armada violenta a los
intentos de reclutamiento.
En este sentido, los oficiales otomanos hicieron un segundo intento de llevar a cabo un censo,
muchos sirios volvieron a huir a las montañas o fuera de la región, muchos otros mostraron
resistencia armada, y algunos de las comunidades consultadas ayudaron a los consejos
británicos y franceses. En un caso, cuando los otomanos decidió implementar la política de
reclutamiento entre los drusos en 1852. Los drusos que se enteró de la próxima política de
reclutamiento huyeron a las tierras altas de Wadi al-Taym y declaró rebelión. El gobierno
otomano no rompió la resistencia de los drusos, por lo que decidieron incitar a los maronitas
a luchar contra los drusos. En ese período de tiempo, los drusos fueron apoyados por Gran
Bretaña, mientras que los maronitas estaban protegidos por Francia. Debido al apoyo de Gran
Bretaña para los drusos, el gobierno otomano no implementó la política de conscripción.
6.2. LOS BEDUINOS
Los beduinos a menudo eran despiadados invasores de comunidades establecidas en el
desierto, en una conquista interminable de saqueo y riqueza material. Igualmente, practicaron
una generosa hospitalidad y valoraron la virtud de la castidad en sus mujeres, que fueron sus
embajadoras de la generosidad y la hospitalidad. Siguieron su código de honor
religiosamente, gobernado por jefes tribales, o Sheikhs, que fueron elegidos por los ancianos
tribales.
Las guerras incesantes causaron gran conflicto y descontento entre los líderes tribales, y
como tales decidieron expandirse en sus viajes hasta Siria, Palestina, Egipto, Irak y Persia, a
menudo sorprendidos por la excesiva riqueza de las civilizaciones que encontraron en toda
Arabia Sin embargo, cuando los mongoles tomaron la ciudad de Bagdad en 1258 C.E., los
beduinos fueron sometidos a aceptar la presencia y autoridad otomana.
La tradición beduina establece condiciones para la atracción (liderazgo) como el ser jeque
salud, fuerte y un héroe ejemplar. Por lo tanto, él es una especie de comandante militar de la
tribu, solo si no tiene el talento adecuado, otra persona elegida para ocupar el puesto de
liderazgo del las fuerzas de la tribu en tiempo de guerra. También necesita ser un juez
conocido, pero en los casos en que el jeque no puede juez y había una persona más
experimentada que él el trabajo de juicio fue confiado en las manos de esa persona. La
persona que responde a las condiciones se convierte en cabeza de la tribu, pero desde un
punto de vista práctico, la mayoría de las atracciones pasarían en sucesión y, en casos
excepcionales, persona fuerte de los miembros de la tribu dominada El jeque es considerado
como representante de la tribu externamente, tanto otras tribus como también hacia el
gobierno. Interiormente juzga a los miembros de su tribu según los beduinos tradicion.
También se ocupó de que la tradición se cumpliera en su totalidad y le estaba prohibido
cambiarla o manipularla, pero solo para comportarse y juzgar de acuerdo con ella. Y por lo
tanto no era posible que él tomara casos solitarios y los manejara solo esto contradiría la
tradición
6.3. ALAWITES
Los alewites son un grupo religioso de siria que ha desempeñado un papel fundamental en
la historia de ese país. La historiadora Ayse Baltacioglu-Brammer describe la historia de esta
comunidad poco conocida y describe cómo se convirtieron quizás en el bloque de poder más
importante de Siria después de los años setenta. Ella nos recuerda que no podemos entender
la guerra civil que asola a Siria sin entender a los alauitas.
Los alauitas constituyen el 12-15% de la población de Siria, o alrededor de 2 millones de
personas. Viven principalmente en las zonas montañosas de Latakia, en la costa noroeste,
donde constituyen casi dos tercios de la población.
Los alawitas están compuestos por varias tribus principales con numerosas subtribus. Los
alawitas de Siria también están divididos en dos grupos distintos: miembros más
conservadores de la comunidad, que viven principalmente en las regiones rurales como
campesinos y valoran los aspectos tradicionales y rituales de la creencia, y los alauits urbanos
de clase media, educados que han sido asimilado en Twelver Shi'ism ayudado por la
propaganda iraní y libanesa.
Si bien, durante el imperio otomano, en el siglo XVIII, los otomanos emplearon a varios
líderes alauíes como recaudadores de impuestos bajo el sistema iltizam (forma de impuesto
de explotación) y algunos alawitas que apoyaron la participación otomana en las guerras
egipcio-otomana de 1831-1833 y 1839-1841. Los alewites en su mayoría eran oprimidos por
el Imperio Otomano y no solo carecían de posiciones políticas en los gobiernos otomanos,
sino que se vieron privados de sus derechos civiles, sociales y religiosos básicos.
Es por ello que a finales del siglo XIX, los Alawis se levantaron (exigiendo su autonomía)
contra los otomanos en varias ocasiones, y de esa manera mantuvieron su autonomía en sus
montañas. Sin embargo, la regla del sultán otomano Abdulhamid II (1876-1908) hizo poco
para disminuir estos deseos, a pesar de que permitió que algunos alauitas hicieran carreras en
el ejército o como gobernadores otomanos.
Pero a pesar de ello, los alauitas disfrutaron de pocos beneficios del gobierno otomano
centralizado y sus políticas basadas en gran medida suníes que intentaron convertir a los
locales al islamismo sunita a través de la construcción de mezquitas en aldeas alauitas y la
formación sunita de niños alauitas.
6.4. LOS ISMAELITAS
El clima político difícil y divisivo de la época hizo que los primeros imanes ismaelitas, por
temor a la persecución, mantuvieran el anonimato. Según fuentes históricas de Ismaili,
vivieron durante este tiempo en Salamiyya en el centro de Siria. Fue de Salamiyya que los
Imams secretamente guiaron las actividades de sus seguidores desde el norte de África hasta
Khurasan y Asia Central. Durante este período inicial, que data de mediados del siglo IX, la
comunidad llegó a organizarse a través de la institución conocida como da'wa. Aunque el
término no se limitó a los ismaelitas, su hábil organización y comunicaciones efectivas le
dieron un carácter único en el momento. Se sabía que los individuos que representaban a los
da'wa llevaban vidas éticas ejemplares y poseían un profundo conocimiento de las ciencias
intelectuales más elevadas del momento. Conocidos como da'is, también combinaron el
conocimiento de la diplomacia y las relaciones públicas. Su papel era convocar a las personas
a la causa del Islam y de los imanes de Ismaili y promover el bienestar social, moral y
espiritual de la comunidad y las regiones en las que vivían.
Los esfuerzos combinados de los miembros de los da'wa crearon un fuerte apoyo para los
imanes en el norte de África, Yemen y Siria. Sin embargo, fue desde Siria que los imanes
guiaron las actividades de sus seguidores en estas diferentes regiones. Incluso después de que
los imanes de Ismaili comenzaran a gobernar como califas fatimíes en El Cairo, Siria
continuó siendo una región importante para sus actividades da'wa, que también comprendía
uno de los dominios del estado fatimí. Por lo tanto, los ismaelitas sirios han constituido una
parte importante de la comunidad ismaelita a lo largo de su historia.
VII. CONCLUSIONES
Siria gozaban de cierta autonomía local, el área en su conjunto permaneció durante
400 años como una sección integral del Imperio Otomano.
Las potencias europeas habían comenzado a aprovechar la debilidad otomana a través
de la penetración militar y política, incluida la invasión de Egipto por parte de
Napoleón.
Los árabes sirios desempeñaron un papel principal en la corte del sultán y
Abdülhamid prodigó el patronazgo en las órdenes sufíes. Su énfasis en la solidaridad
islámica fomentó la obediencia al sultán como un deber religioso.
Los productos europeos inundaron el mercado y reemplazaron algunos de los
productos de los artesanos locales.
Damasco se convirtió en el principal centro de distribución de La Meca, y como tal
adquirió un carácter sagrado para los musulmanes debido a la baraka (fuerza
espiritual o bendición) de los innumerables peregrinos que pasaron por el Hach, la
peregrinación a La Meca.
No había una Siria en el sentido de un Estado-nación, sino más bien provincias, que
estaban centradas en las ciudades antiguas.
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