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Siria 1789-1906: Contexto Político y Social

El documento describe el contexto histórico político de Siria durante el período de 1789-1906, cuando estaba bajo el dominio del Imperio Otomano. Explica que Siria estaba dividida en provincias bajo gobernadores otomanos y experimentó estancamiento económico y político, así como una pérdida del control otomano con el tiempo. También cubre brevemente el gobierno egipcio de Siria entre 1831-1841.

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Siria 1789-1906: Contexto Político y Social

El documento describe el contexto histórico político de Siria durante el período de 1789-1906, cuando estaba bajo el dominio del Imperio Otomano. Explica que Siria estaba dividida en provincias bajo gobernadores otomanos y experimentó estancamiento económico y político, así como una pérdida del control otomano con el tiempo. También cubre brevemente el gobierno egipcio de Siria entre 1831-1841.

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"Año del Diálogo y la Reconciliación Nacional"

UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRUJILLO


FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS
ESCUELA DE CIENCIA POLÍTICA Y GOBERNABILIDAD

SIRIA DURANTE EL PERIÓDO DE 1789-1906

INTEGRANTES:
1. ALVARADO CARBONEL, ARELI.
2. PAREDES SALDAÑA, JOSELIN.
3. SANCHEZ SANCHEZ, DORALIZA.
4. VALLADOLID MARTINEZ, JUCYLA.
5. VASQUEZ SÁNCHEZ, ANYHELY.

ASIGNATURA: ESTADO Y POLÍTICA EN EL MUNDO CONTEMPORÁNEO


UNIDAD: I
CICLO: VI
DOCENTE: ORDOÑEZ GANOZA, SILVIA.

Trujillo-Perú
2018
ÍNDICE

I. INTRODUCCIÓN ......................................................................... 2

II. CONTEXTO HISTÓRICO POLÍTICO ...................................... 3

III. ASPECTO ECONÓMICO ............................................................ 8

IV. ASPECTO SOCIAL..................................................................... 11

V. ASPECTO POLÍTICO ................................................................ 14

VI. ANÁLISIS POLÍTICO DE LOS HECHOS ............................... 16

VII. CONCLUSIONES………………………………………………..22

VIII. BIBLIOGRAFÍA…………………………………………………23
I. INTRODUCCIÓN

En el presente informe titulado siria durante el período de 1789 – 1906, damos a conocer

diversos aspectos que caracterizaron a siria durante esa primera época del mundo

contemporáneo. Como sabemos, dentro de esa época la mayor parte de países del continente

americano estaban declarando su independencia y otros luchando para conseguirla, sin

embargo, los países árabes como lo es Siria (materia de nuestra investigación) todavía no

estaba consolidado como un estado en sí. Este país desde la antigüedad ha sido conquistado

por los grandes imperios como el imperio romano y el imperio otomano. De estos imperios,

el otomano es en él que nos enfocamos por considerarse dentro del período de 1789 hasta

1806. Este imperio llegó a conquistar siria en 1516, dividiéndolo en provincias (eyalatos),

cabe resaltar que durante ese período Siria incluía los actuales países como la misma

Siria, Líbano, Israel, Palestina, Jordania, y partes de Turquía e Irak. A pesar de mostrarse

como un imperio fuerte y estable en siria, esto no duró mucho tiempo, pues empezaron a

presentarse estancamientos económicos y políticos, lo cual explica el débil control y

administración que tenía el imperio otomano y que requirió de influencias europeas para

sobresalir de la crisis terminando endeudado. Pero a pesar de ello, en las provincias de siria

si bien los gobernadores estaban perdiendo el control, en cuanto a la economía era próspera

todavía en algunas de sus provincias como lo eran Alepo y Damasco.

En el presente informe daremos a conocer el contexto histórico político de Siria, en el cual

explicamos la situación y los diferentes sucesos que se presentaron en siria durante el imperio

otomano. En cuanto al aspecto económico, explicamos el desenvolvimiento económico de

siria. En el aspecto social, se explica todos hechos sociales como culturales. En el aspecto

político, se muestra la organización política del imperio otomano y de las provincias de siria.
Y en el análisis político de los hechos, se identifica la situación de las diferentes tribus que

estaban dentro del territorio sirio y su debida organización. Finalmente culminamos con

nuestras conclusiones.
II. CONTEXTO HISTÓRICO POLÍTICO

En primer lugar, es necesario resaltar que alrededor del siglo XV, el poder de Mamlūk Siria

se iba disminuyendo poco a poco, mientras que una nueva potencia crecía en el norte, la del

sultanato otomano turco en Asia menor. Habiendo ocupado Constantinopla y los Balcanes ,

comenzó a mirar hacia el sur. En el año 1516 el Sultán Selim I derrotó a los Mamlūk en La

batalla de Marj Dābiq y ocupó la totalidad de Siria ese año y Egipto la siguiente. Si bien

algunas partes de Siria gozaban de cierta autonomía local, el área en su conjunto permaneció

durante 400 años como una sección integral del Imperio Otomano. En este sentido, Siria

durante el periodo de 1789 hasta 1906, estaba conquistada por el imperio otomano, es decir,

era una colonia.

De esta manera, Siria se dividió en provincias, cada una bajo el dominio de un gobernador,

denominados bajás, los cuales eran líderes administrativos y militares. Las provincias por las

que estaba conformada siria son las siguientes: Damasco, Aleppo , y más tarde Trípoli

y Ṣaydā , o Sidón, cuyo centro administrativo se trasladó más tarde a Acre. De estas,

Damasco, el más grande, tuvo especial importancia como el lugar desde el cual se

organizaba la peregrinación a La Meca todos los años. El gobernador de Damasco dirigió la

peregrinación cuando fue posible, y la mayoría de los ingresos de la provincia se destinaron

a sus gastos. Cada provincia contaba con una minoría religiosa.

Si bien Siria próspero durante un tiempo bajo la administración otomana en cuanto a la

agricultura y el comercio, al pasar de los tiempos todo fue lo contrario, pues Siria se

caracterizó por el estancamiento económico y político. En este sentido la administración

otomana en Siria fue cada vez disminuyendo. Además Se caracterizó por tener un sistema
impositivo, cobro de distintos impuestos, el cual era la denominada ley musulmana. Sin

embargo, más adelante este sistema decayó.

Conforme pasaba el tiempo, si bien el dominio otomano fue en general estable y efectivo

hasta el final de ese siglo XVII. Después de eso disminuyó rápidamente, tanto en Siria como

en otros lugares. El control por parte del gobierno central se debilitó; el estándar de

administración se hundió; y los jenízaros (las tropas de élite del sultán) perdieron

su disciplina y se convirtió en una amenaza para ordenar.

El Imperio Otomano comenzó a mostrar signos de declive en el siglo XVIII. Durante este

siglo, cabe destacar que Damasco fue gobernado por gobernadores pertenecientes a la

familia'Aẓm, leales al sultán pero con más independencia de la que hubieran permitido los

sultanes anteriores. Controlaban a los jenízaros, mantenían la seguridad y, a veces, extendían

su autoridad a otras provincias. En la provincia de Sidón, el poder se mantuvo en términos

similares por un gobernador bosnio despiadado y capaz, Aḥmad al-Jazzār (1775-1804), y su

grupo de Mamlūks.

Por otro lado, a comienzos del siglo XIX, el sultán otomano en Estambul perdió el control

de las tierras interiores y las tribus beduinas de los desiertos árabes entraron para llenar el

vacío. A pesar de que Siria tenía algunas islas de prosperidad como Aleppo y Damasco (cada

una con aproximadamente 100.000 habitantes) que mantuvieron su seguridad y riqueza, las

ciudades y pueblos periféricos fueron presa de los merodeadores beduinos. El país estaba en

decadencia y el dominio otomano en el país estaba en su punto más débil. En Damasco y

Alepo, los gobernadores apenas podían controlar la población de la ciudad o el campo.


Las potencias europeas habían comenzado a aprovechar la debilidad otomana a través de la

penetración militar y política, incluida la invasión de Egipto por parte de Napoleón, la

posterior intervención británica y la ocupación francesa del Líbano.

En el año 1831, los otomanos fueron expulsados de la Gran Siria por las fuerzas del

gobernante pachá ("líder") Muhammad Ali. El gobernante de Egipto ,Muḥammad'Alī , envió

a su hijo Ibrāhīm Pasha a la cabeza de su ejército moderno en Palestina . Ayudado por Bashīr

y otros líderes locales, Ibrāhīm conquistó el país y avanzó hacia Asia Menor. Él gobernó Siria

por casi 10 años. Todo el país fue controlado desde Damasco . Allí y en los centros

provinciales los gobernadores eran egipcios, pero fueron asistidos por consejos que

representaban a la población. Este gobierno trajo un gobierno centralizado, una reforma

judicial y una tributación regular. Sin embargo en asuntos políticos Ibrāhīm se basó en

Bashīr.

El gobierno de Ibrāhīm se hizo impopular con los terratenientes limitando su influencia, y

con los campesinos porque él impuso conscripción e impuestos, así sus impuestos eran

pesados y además trató de desarmar y reclutar a la población.

Las potencias europeas (excepto Francia) también se opuso al gobierno egipcio en Siria

porque era una amenaza para el Imperio Otomano, cuya debilidad o desintegración podría

causar una crisis europea. En 1839 estalló la guerra entre Muhammad Alí y su soberano, el

sultán. Ibrāhīm derrotó al ejército otomano, pero en 1841 las potencias europeas

intervinieron, ayudando a los ejércitos otomanos a obligar a los egipcios a retirarse de Siria.

Los siguientes 20 años fueron un período de crisis crecientes. Líbano se convirtió en el

escenario de una lucha por el poder entre Drusos y Maronitas , con trasfondo de conflicto
social. En Siria, se intentó aplicar el nuevo sistema administrativo otomano, Pero el nuevo

sistema de impuestos y conscripción causó muchos disturbios.

Debido a la presión europea así como al descontento del pueblo sirio, los sultanes otomanos

promulgaron algunas reformas. Dichas reformas tuvieron cierto éxito con los kurdos y

turcomanos en el norte y con los alauíes alrededor de Latakia, pero fracasaron con los drusos,

que vivían en Jabal Druze (ahora conocido como Jabal al Arab ), una zona montañosa en el

suroeste de Siria que conservaron su autonomía administrativa y judicial y exención del

servicio militar.

Aunque en general fracasaron los intentos de reforma, algunos de los más exitosos perduran.

Entre ellos están la colonización de las fronteras de Siria, la supresión de las incursiones

tribales, la apertura de nuevas tierras para el cultivo y los comienzos del asentamiento de las

tribus beduinas.

Por otro lado, se generalizó más la tensión que con más fuerza estalló en 1860 cuando una

guerra civil de drusos y maronitas en el Líbano desencadenó una masacre de cristianos por

parte de los musulmanes en Damasco . El gobierno otomano envió un comisionado especial

para castigar a los culpables y reprimir el desorden, y para establecer firmemente la autoridad

de Estambul. Francia envió una fuerza expedicionaria, y una comisión europea discutió el

futuro del país, llegando a la conclusión, bajo un Estatuto de 1861, por primera vez, el Monte

Líbano (la montaña misma pero no las ciudades costeras) debería ser un distrito autónomo

(mutaṣarrifiyyah), de manera que se separó oficialmente de Siria, sin embargo se aclaró que

no debería hacerse ningún cambio en Siria.


Durante los últimos 25 años del siglo XIX y la primera década del siglo XX, el Imperio

Otomano fue gobernado por el sultán Abdulhamid II (1876-1909). Cuando llegó al poder, el

Imperio se encontró en bancarrota.

Bajo el sultán Abdülhamid II, los árabes musulmanes de Siria estaban razonablemente

contentos. Los árabes sirios desempeñaron un papel principal en la corte del sultán y

Abdülhamid prodigó el patronazgo en las órdenes sufíes. Su énfasis en la solidaridad islámica

fomentó la obediencia al sultán como un deber religioso. También apareció una corriente

disidente de la reforma islámica salafista aliada al movimiento constitucional otomano. Los

salafistas favorecieron el retorno al prístino Islam como una forma de purificar el ritual y

permitir una adaptación flexible a los avances políticos y tecnológicos modernos.

Desde entonces (incluyendo el período de 1789 a 1906) hasta el colapso del Imperio

Otomano , Siria continuó siendo gobernada como un grupo de provincias otomanas. Desde

1888 hubo tres: Damasco, Alepo y Beirut. El nuevo sistema administrativo y legal se aplicó

con más cuidado, y un nuevo tipo de funcionario educado elevó gradualmente sus

estándares. La introducción de ferrocarriles y telégrafos hizo posible un control más

estricto. Un ferrocarril construido en Francia unía Beirut y Damasco, con una extensión

posterior que se extiende al norte de Alepo, y en 1908 el Ferrocarril Hejazfue abierto para

llevar a los peregrinos de Damasco a Medina.

El gobierno otomano abrió escuelas, y los jóvenes de las grandes familias árabes de las

ciudades comenzaron a asistir a las escuelas superiores en Constantinopla y continuar al

servicio civil o militar.


III. ASPECTO ECONÓMICO

En general la economía Siria no prosperó bajo el poder de los otomanos. Si bien se hicieron

intentos para reconstruir el país, esto no duró mucho. En este sentido Siria, seguía siendo

pobre.

Sin embargo, la economía Siria estuvo basada en la agricultura, la cual mejoró por un tiempo

en algunas partes de Siria estando bajo la administración otomana, y Alepo prosperó como

centro de comercio con Europa, pues los mercaderes franceses e ingleses habían reemplazado

en gran parte a los italianos, además de que creció una clase de comerciantes sirios cristianos

y judíos que desarrollaron contactos con Egipto , Italia y Francia..

Lo anterior explica que los primeros gobernadores otomanos prestaron mucha atención a la

agricultura, y su sistema fiscal fue diseñado para fomentarlo. Además aparte de los cereales

para el consumo local, se producían algodón y seda para la exportación.

Por otro lado, Alepo y Damasco no solo eran importantes centros de artesanía, sino que

también servían como ciudades de mercado para el desierto y el campo, y como etapas en las

rutas del desierto hacia el Golfo Pérsico y Persia.

Cabe destacar que la economía local empezó a alterarse un poco debido a la gran influencia

Europea, ya que sus bienes comenzaron a inundar la región. De manera que muchos

musulmanes se resentían contra los comerciantes cristianos y judíos que habían establecido

acuerdos comerciales con los europeos.

A medida que la economía otomana fue sometida cada vez más a la dominación europea, el

sultán adoptó el panislamismo, una amplia ideología que aboga por la unificación de todas

las tierras musulmanas.


Los problemas financieros que se habían ido acumulando durante décadas dentro del Imperio

se aceleraron como resultado de la costosa guerra de Crimea con Rusia. Fue financiado a

través de préstamos europeos que continuaron después de la guerra y finalmente acumularon

una carga de deuda asombrosa. En este sentido, se creó una oficina de deuda administrada

por Europa que administraba el pago de la deuda y estaba a cargo de recaudar impuestos y

supervisar los ingresos en algunas provincias otomanas.

Por su parte el sistema impositivo continuó, en principio, como el de la ley musulmana: un

impuesto a la tierra, un impuesto a las urnas para cristianos y judíos y aranceles

aduaneros. Pero los otomanos, también dieron el derecho de recaudar y mantener el impuesto

sobre la tierra a cambio del servicio militar. Más tarde, se permitió que este sistema decayera,

y la recaudación de impuestos se transfirió a los agricultores tributarios, que se convirtió en

el transcurso del tiempo en casi una clase terrateniente.

Aunque el imperio otomano estaba empobrecido por los problemas financieros a los que se

estaba enfrentando, Siria siguió atrayendo a los comerciantes europeos, que durante siglos

habían transportado especias, frutas y textiles desde el Medio Oriente hacia el oeste.

El débil control y administración del gobierno otomano y el abuso de poder por parte de los

soldados de la élite, trajo como resultado una contracción de la producción agrícola, ya que

las aldeas sufrieron las depredaciones de los soldados y los recaudadores de impuestos y de

las incursiones de los beduinos.

Sin embargo, todavía había una vida comercial vigorosa; el nivel de la artesanía era alto, y la

gran tradición de la arquitectura islámica se continuó bajo el patrocinio de dignatarios

provinciales y gobernadores.
Se aplicaron los impuestos adicionales, lo cual deprimió aún más la condición de los

campesinos. Por el lado de la agricultura, esta floreció en los distritos montañosos, que

estaban virtualmente fuera del control otomano, libres de ataques beduinos, y supervisados

por fuertes gobernantes locales que protegían la agricultura e hicieron de Acre un próspero

centro de comercio.

Cabe destacar que el desarrollo económico de Siria a través del uso del capital europeo -por

ejemplo, ferrocarriles construidos en gran parte con dinero francés- trajo nuevas incursiones.

Durante el dominio de Egipto en siria, se introdujeron nuevos impuestos y se recaudaron

estrictamente, se alentó a la agricultura y los beduinos retrocedieron. Después de un intento

frustrado de introducir monopolios comerciales, Ibrāhīm alentó a los comerciantes europeos

manteniendo una mayor seguridad.

Cuando los otomanos desplazaron a los egipcios de siria, se aplicó un nuevo sistema de

impuestos y conscripción; lo que causó diversos disturbios, entre ellos económicos.

Los productos europeos inundaron el mercado y reemplazaron algunos de los productos de

los artesanos locales. Esto disminuyó la prosperidad de la clase artesanal, en gran parte

musulmana, pero aumentó la de los comerciantes de importación, principalmente cristianos

y judíos.

Finalmente, los ferrocarriles y una mayor seguridad fomentan la agricultura. Aleppo

(población alrededor de 200,000) y Damasco (250,000) ambos tenían un comercio

floreciente, pero las artesanías disminuyeron, y las rutas del desierto sufrieron por la apertura

del Canal de Suez .


IV. ASPECTO SOCIAL

El sistema no era particularmente oneroso para los sirios porque los turcos respetaban el árabe

como el idioma del Corán y aceptaban el manto de los defensores de la fe. La religión no era

impuesta por el imperio otomano, pues existían diferentes tipos como la musulmana chiita,

ortodoxa griega, maronita, armenia y judía.

Damasco se convirtió en el principal centro de distribución de La Meca, y como tal adquirió

un carácter sagrado para los musulmanes debido a la baraka (fuerza espiritual o bendición)

de los innumerables peregrinos que pasaron por el Hach, la peregrinación a La Meca.

Sin embargo, la influencia europea en Siria siguió creciendo, con poblaciones locales

católicas y ortodoxas colocado bajo las protecciones de Francia y Rusia, respectivamente.

Debido a tanta influencia europea, el sultán adoptó dentro de siria la filosofía del

panislamismo, como una herramienta para consolidar el apoyo interno dentro de lo que

quedaba de su imperio, fue adoptada voluntariamente por muchos en esta región

mayoritariamente musulmana. Es por ello que a pesar de que la mayoría de los imperios

europeos tenían tierras musulmanas dentro de sus áreas de control; temían la agitación que

podría ocurrir si los sujetos captaban sus identidades étnicas o religiosas, y presionaron por

la nacionalidad sobre esta base, creándose movimientos nacionalistas.

Dentro del marco de la ley, orden e impuestos, las comunidades locales tenían que regular

sus propias vidas. En el desierto, las tribus beduinas estaban controladas hasta cierto punto

por los regalos, el aliento de las facciones y ocasionales expediciones militares, pero por lo

demás no fueron interferidos. Los'Alawites y los Ismā'īlīs que moran en las montañas Al-
Anāsariyyah fueron vigilados por los gobernadores otomanos, pero no fueron interferidos

mientras pagaran sus impuestos.

En la región de Jabal Al-Durūz, al sur de Damasco, creció

una comunidad autónoma de agricultores drusos que no pagaban impuestos a las autoridades

otomanas.

Al pasar el tiempo, la autoridad de los patriarcas cristianos sobre sus comunidades fue

reconocida. En el cuerpo de'ulamā'(musulmanes eruditos con nombramientos del gobierno)

la mayoría de los puestos, excepto el más alto, pertenecían a miembros de familias locales

que tenían una tradición de aprendizaje religioso. Siguieron siendo, como bajo los Mamlūk,

voceros y líderes de los ciudadanos musulmanes.

En este sentido, la posición de los cristianos mejoró. En cuanto a las misiones católicas,

protegidas por Francia, ampliaron las comunidades católicas de ritos latinos y orientales,

fundaron escuelas y difundieron el conocimiento de las lenguas europeas. Los colegios en

Roma produjeron un sacerdocio educado, y las comunidades cristianas en Alepo y Líbano

produjeron eruditos. La cultura árabe musulmana de la época produjo al teólogo'Abd al-

Ghanī al-Nābulusī , así como aIbrāhīm al-Ḥalabī , un jurista sistemático.

En cuanto a la población, esta disminuyó en casi un 30 por ciento y cientos de aldeas

prácticamente desaparecieron en el desierto. A fines del siglo XVIII, solo una octava parte

de las aldeas que anteriormente estaban en el registro del Alepo pashalik (dominio de un

pasha) todavía estaban habitadas. Solo el área ahora conocida como Líbano logró el progreso

económico, en gran medida como resultado del gobierno relativamente independiente de los

emires drusos.
Cuando los otomanos empezaron a debilitarse, fue un periodo de actividad en el desierto

sirio, y las tribus beduinas, que se desplazaban al noroeste desde Arabia, extendieron su

control hasta la tierra firme. En las ciudades también hubo un declive. Las rutas del desierto

no eran seguras, y las colonias mercantes europeas se estaban reduciendo.

En este contexto, Egipto logró conquistar a Siria. Luego de la dominación egipcia, en las

ciudades hubo un cambio considerable en la vida social. Las clases altas y medias adoptaron

la vestimenta y las costumbres sociales de Europa occidental, y florecieron las escuelas de

estilo occidental. En 1866, la Misión Protestante Americana abrió en Beirut el Colegio

Protestante Sirio (más tarde el American University of Beirut ), y en 1881 los jesuitas

franceses abrieron la Université Saint-Joseph en la misma ciudad.

cada comunidad no musulmana vestida según su costumbre, hablaba sus propios idiomas y

vivía de acuerdo con su patrón cultural único; designó o eligió a sus propios funcionarios,

que dividieron los impuestos que le debía al imperio, administraba sus escuelas y

proporcionaba los servicios de salud y asistencia social que creía conveniente o podía

pagar. Dado que este sistema fue descrito en el Corán y las tradiciones (hadices) del Profeta,

respetarlo era legalmente obligatorio para los musulmanes. En consecuencia, cuando el

estado sirio tomó forma, heredó una tradición social rica, diversa y tolerante.

En 1860 El levantamiento druso en la provincia siria del Líbano. A medida que la revuelta

avanzaba hacia el sur, hacia los territorios donde los terratenientes eran drusos, la

conflagración adquirió un carácter intersectorial y los drusos masacraron a unos 10.000

maronitas.
V. ASPECTO POLÍTICO

5.1. ORGANIZACIÓN POLÍTICA

SULTÁN

BAJÁS

IMPERIO
OTOMANO JENÍZAROS
CADA
PROVINCIA DE
SIRIA
MIJOS

PUEBLO

En primer lugar, es necesario resaltar que no había una Siria en el sentido de un Estado-

nación, sino más bien provincias, que estaban centradas en las ciudades antiguas. Los más

importantes de estos fueron Damasco, que puede ser la ciudad más antigua del mundo

actualmente asentada de forma permanente, y Aleppo. El concepto de estado, y mucho menos

de nación-estado, no entró en el pensamiento político hasta el final del siglo XIX.

El imperio otomano estaba bajo el dominio de un sultán, el cual era la máxima autoridad de

todas sus colonias y tenía tanto el control de la vida religiosa como la del poder del estado.
Siria fue una colonia otomana, estaba dividida en provincias y cada una de ellas estaba regida

por un gobernador. Los gobernadores, denominados bajás, eran líderes administrativos y

militares, que gobernaron con autoridad sobre la tierra teniendo todo bajo su control.

En cuanto a los jenízaros, ellos eran soldados de la élite del gobierno. Durante el imperio

otomano se dedicaron a abusar de sus poderes y a reprimir a la población de las provincias

de siria.

Un mijo, representaba cada minoría religiosa, Los jefes religiosos de cada comunidad

administraron las leyes del estado y también desempeñaron ciertas funciones civiles.

La jerarquía religiosa oficial de jueces, jurisconsultos y predicadores sirvió de intermediario

entre el gobierno y los súbditos, al igual que los maestros de gremios y los jefes de las órdenes

místicas locales ( sufíes ).

El pueblo, eran los habitantes de cada provincia (los musulmanes) y estaban sometidos al

dominio de los sultanes que gobernaban, de los bajás y de los jenízaros. El pueblo

mayormente se dedicaba a la agricultura y a la artesanía.

Por otro lado, cabe resaltar que a lo largo de sus siglos de gobierno, el Imperio Otomano

generalmente se contentaba con que sus súbditos vivieran según sus propios códigos de

conducta; ya que no tenía los medios o el incentivo para entrometerse en sus vidas diarias. De

esta manera los musulmanes, el pueblo, ya sean turcos o árabes o kurdos, compartían con el

gobierno imperial costumbres y leyes islámicas. Otras "naciones" étnicas / religiosas se

autogobernaron, excepto en asuntos militares y de relaciones exteriores.


VI. ANÁLISIS POLÍTICO DE LOS HECHOS

Se analiza a partir de las diversas tribus que existían dentro del Imperio Otomano y como

estos estaban organizaron o la influencia dentro del ámbito político.

6.1. LOS DRUSOS

Los drusos eran una comunidad de agricultores que fueron formándose al sur de Damasco.

Cabe resaltar que los drusos no se volvieron políticamente influyentes hasta que se aliaron

con los turcos otomanos contra los mamelucos egipcios en el siglo XVI. Es así que en el

siglo XII, un principado druso tomó forma en el Líbano.

Los drusos gozaron de una considerable autonomía (aunque desde el siglo XVI – XIX hubo

una influencia política de los señores feudades) y no pagaban impuestos bajo el Imperio

Otomano y a menudo se rebelaron contra ella, protegidos del control otomano directo por el

terreno montañoso de sus tierras natales. Posteriormente la expansión drusa que siguió generó

un conflicto con los otomanos y los drusos huyeron a áreas más pequeñas dentro del Levante,

incluida la región siria de Hawran, conocida como la montaña Jabal al-Duruz o drusa.

Mientras que los drusos de Líbano y Siria mantuvieron lazos comunales y transregionales,

cada uno desarrolló un carácter distinto con los drusos sirios más aislados que sus

correligionarios libaneses.

Cuando en Siria se dio el reclutamiento general que se basó en un censo inexacto que

comenzó en 1850. Los habitantes de las provincias sirias se negaron a servir en el ejército

por temor a no ser capaz de regresar a casa y el recuerdo de la cruel política de reclutamiento

del gobierno egipcio, de manera que reaccionaron con una resistencia armada violenta a los

intentos de reclutamiento.
En este sentido, los oficiales otomanos hicieron un segundo intento de llevar a cabo un censo,

muchos sirios volvieron a huir a las montañas o fuera de la región, muchos otros mostraron

resistencia armada, y algunos de las comunidades consultadas ayudaron a los consejos

británicos y franceses. En un caso, cuando los otomanos decidió implementar la política de

reclutamiento entre los drusos en 1852. Los drusos que se enteró de la próxima política de

reclutamiento huyeron a las tierras altas de Wadi al-Taym y declaró rebelión. El gobierno

otomano no rompió la resistencia de los drusos, por lo que decidieron incitar a los maronitas

a luchar contra los drusos. En ese período de tiempo, los drusos fueron apoyados por Gran

Bretaña, mientras que los maronitas estaban protegidos por Francia. Debido al apoyo de Gran

Bretaña para los drusos, el gobierno otomano no implementó la política de conscripción.

6.2. LOS BEDUINOS

Los beduinos a menudo eran despiadados invasores de comunidades establecidas en el

desierto, en una conquista interminable de saqueo y riqueza material. Igualmente, practicaron

una generosa hospitalidad y valoraron la virtud de la castidad en sus mujeres, que fueron sus

embajadoras de la generosidad y la hospitalidad. Siguieron su código de honor

religiosamente, gobernado por jefes tribales, o Sheikhs, que fueron elegidos por los ancianos

tribales.

Las guerras incesantes causaron gran conflicto y descontento entre los líderes tribales, y

como tales decidieron expandirse en sus viajes hasta Siria, Palestina, Egipto, Irak y Persia, a

menudo sorprendidos por la excesiva riqueza de las civilizaciones que encontraron en toda

Arabia Sin embargo, cuando los mongoles tomaron la ciudad de Bagdad en 1258 C.E., los

beduinos fueron sometidos a aceptar la presencia y autoridad otomana.


La tradición beduina establece condiciones para la atracción (liderazgo) como el ser jeque

salud, fuerte y un héroe ejemplar. Por lo tanto, él es una especie de comandante militar de la

tribu, solo si no tiene el talento adecuado, otra persona elegida para ocupar el puesto de

liderazgo del las fuerzas de la tribu en tiempo de guerra. También necesita ser un juez

conocido, pero en los casos en que el jeque no puede juez y había una persona más

experimentada que él el trabajo de juicio fue confiado en las manos de esa persona. La

persona que responde a las condiciones se convierte en cabeza de la tribu, pero desde un

punto de vista práctico, la mayoría de las atracciones pasarían en sucesión y, en casos

excepcionales, persona fuerte de los miembros de la tribu dominada El jeque es considerado

como representante de la tribu externamente, tanto otras tribus como también hacia el

gobierno. Interiormente juzga a los miembros de su tribu según los beduinos tradicion.

También se ocupó de que la tradición se cumpliera en su totalidad y le estaba prohibido

cambiarla o manipularla, pero solo para comportarse y juzgar de acuerdo con ella. Y por lo

tanto no era posible que él tomara casos solitarios y los manejara solo esto contradiría la

tradición

6.3. ALAWITES

Los alewites son un grupo religioso de siria que ha desempeñado un papel fundamental en

la historia de ese país. La historiadora Ayse Baltacioglu-Brammer describe la historia de esta

comunidad poco conocida y describe cómo se convirtieron quizás en el bloque de poder más

importante de Siria después de los años setenta. Ella nos recuerda que no podemos entender

la guerra civil que asola a Siria sin entender a los alauitas.


Los alauitas constituyen el 12-15% de la población de Siria, o alrededor de 2 millones de

personas. Viven principalmente en las zonas montañosas de Latakia, en la costa noroeste,

donde constituyen casi dos tercios de la población.

Los alawitas están compuestos por varias tribus principales con numerosas subtribus. Los

alawitas de Siria también están divididos en dos grupos distintos: miembros más

conservadores de la comunidad, que viven principalmente en las regiones rurales como

campesinos y valoran los aspectos tradicionales y rituales de la creencia, y los alauits urbanos

de clase media, educados que han sido asimilado en Twelver Shi'ism ayudado por la

propaganda iraní y libanesa.

Si bien, durante el imperio otomano, en el siglo XVIII, los otomanos emplearon a varios

líderes alauíes como recaudadores de impuestos bajo el sistema iltizam (forma de impuesto

de explotación) y algunos alawitas que apoyaron la participación otomana en las guerras

egipcio-otomana de 1831-1833 y 1839-1841. Los alewites en su mayoría eran oprimidos por

el Imperio Otomano y no solo carecían de posiciones políticas en los gobiernos otomanos,

sino que se vieron privados de sus derechos civiles, sociales y religiosos básicos.

Es por ello que a finales del siglo XIX, los Alawis se levantaron (exigiendo su autonomía)

contra los otomanos en varias ocasiones, y de esa manera mantuvieron su autonomía en sus

montañas. Sin embargo, la regla del sultán otomano Abdulhamid II (1876-1908) hizo poco

para disminuir estos deseos, a pesar de que permitió que algunos alauitas hicieran carreras en

el ejército o como gobernadores otomanos.

Pero a pesar de ello, los alauitas disfrutaron de pocos beneficios del gobierno otomano

centralizado y sus políticas basadas en gran medida suníes que intentaron convertir a los
locales al islamismo sunita a través de la construcción de mezquitas en aldeas alauitas y la

formación sunita de niños alauitas.

6.4. LOS ISMAELITAS

El clima político difícil y divisivo de la época hizo que los primeros imanes ismaelitas, por

temor a la persecución, mantuvieran el anonimato. Según fuentes históricas de Ismaili,

vivieron durante este tiempo en Salamiyya en el centro de Siria. Fue de Salamiyya que los

Imams secretamente guiaron las actividades de sus seguidores desde el norte de África hasta

Khurasan y Asia Central. Durante este período inicial, que data de mediados del siglo IX, la

comunidad llegó a organizarse a través de la institución conocida como da'wa. Aunque el

término no se limitó a los ismaelitas, su hábil organización y comunicaciones efectivas le

dieron un carácter único en el momento. Se sabía que los individuos que representaban a los

da'wa llevaban vidas éticas ejemplares y poseían un profundo conocimiento de las ciencias

intelectuales más elevadas del momento. Conocidos como da'is, también combinaron el

conocimiento de la diplomacia y las relaciones públicas. Su papel era convocar a las personas

a la causa del Islam y de los imanes de Ismaili y promover el bienestar social, moral y

espiritual de la comunidad y las regiones en las que vivían.

Los esfuerzos combinados de los miembros de los da'wa crearon un fuerte apoyo para los

imanes en el norte de África, Yemen y Siria. Sin embargo, fue desde Siria que los imanes

guiaron las actividades de sus seguidores en estas diferentes regiones. Incluso después de que

los imanes de Ismaili comenzaran a gobernar como califas fatimíes en El Cairo, Siria

continuó siendo una región importante para sus actividades da'wa, que también comprendía

uno de los dominios del estado fatimí. Por lo tanto, los ismaelitas sirios han constituido una

parte importante de la comunidad ismaelita a lo largo de su historia.


VII. CONCLUSIONES
 Siria gozaban de cierta autonomía local, el área en su conjunto permaneció durante

400 años como una sección integral del Imperio Otomano.

 Las potencias europeas habían comenzado a aprovechar la debilidad otomana a través

de la penetración militar y política, incluida la invasión de Egipto por parte de

Napoleón.

 Los árabes sirios desempeñaron un papel principal en la corte del sultán y

Abdülhamid prodigó el patronazgo en las órdenes sufíes. Su énfasis en la solidaridad

islámica fomentó la obediencia al sultán como un deber religioso.

 Los productos europeos inundaron el mercado y reemplazaron algunos de los

productos de los artesanos locales.

 Damasco se convirtió en el principal centro de distribución de La Meca, y como tal

adquirió un carácter sagrado para los musulmanes debido a la baraka (fuerza

espiritual o bendición) de los innumerables peregrinos que pasaron por el Hach, la

peregrinación a La Meca.

 No había una Siria en el sentido de un Estado-nación, sino más bien provincias, que

estaban centradas en las ciudades antiguas.

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