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Rol: 2314-2010
Ministro: Oyarzún Miranda, Adalis
Ministro: Muñoz Gajardo, Sergio
Ministro: Araya Elizalde, Juan
Ministro: Silva Gundelach, Guillermo Enrique
Redactor: Medina Cuevas, Jorge
Abogado integrante: Medina Cuevas, Jorge
Tribunal: Corte Suprema Primera Sala (Civil)(CSU1)
Partes: Jenny Cortes Morgado c. Fernando García Brito
Fecha: 12/09/2011
Cita Online: CL/JUR/7587/2011
Hechos:
Demandante interpone recurso de casación en el fondo contra la sentencia de la Corte de Apelaciones, que
revocó el fallo de primer grado y rechazó la demanda de indemnización de perjuicios por incumplimiento de
contrato de prestación de servicios médicos. La Corte Suprema actuando de oficio invalida el fallo impugnado y
dicta sentencia de reemplazo
Sumarios:
1. En las sentencias de primera o única instancia y las de segunda que modifican en su parte dispositiva las de
otros tribunales, el artículo 170 del Código de Procedimiento Civil ordena que contendrán las consideraciones
de hecho y derecho que le sirven de fundamento, las que en el caso de autos se encuentran ausentes en la
decisión adoptada, en los términos expresados en el apartado anterior. Tal omisión configura una causal de
nulidad formal, cual es la prevista en el artículo 768 N° 5 del Código de Procedimiento Civil, en relación con lo
dispuesto en el artículo 170 N° 4 del mismo Código que, por tener influencia substancial en lo dispositivo del
fallo, resulta indispensable corregir, ejerciendo las facultades que le permiten a esta Corte intervenir de oficio
Texto Completo:
Santiago, doce de septiembre de dos mil once.
VISTO:
En estos autos Rol N° 7.512-2005 del Vigésimo Juzgado Civil de Santiago, doña Jenny Cortes Morgado,
dedujo demanda de indemnización de perjuicios por incumplimiento de contrato de prestación de servicios
médicos en contra de don Fernando García Brito, médico cirujano plástico.
Basó su pretensión diciendo que, a comienzos del año 2004, consultó al demandado a objeto de hacer una
corrección en la nariz y borrar una cicatriz que tenía en el abdomen; sin embargo el médico en mención descartó
la cirugía de la nariz, por innecesaria y, en cambio, le sugirió que, además de borrar la cicatriz abdominal,
realizar un implante de glúteos.
Sostuvo la demandante que inquirió al demandado sobre los riesgos de la operación y la bondad del
implante sugerido y que éste siempre se sintió seguro del resultado, por lo que con fecha 20 de mayo de 2004,
se llevaron a efecto ambas cirugías.
Expresó que el post operatorio transcurrió con mucho dolor y complicaciones, resultando que el implante
efectuado fue defectuoso y antiestético y que, de hecho, al mes siguiente, ante las evidencias, el demandado
reconoció su mal trabajo, argumentando que los implantes no eran los adecuados, pese a que él los había ele
gido.
Según la actora, consultó a otros dos médicos cirujanos, quienes coincidieron en que el trabajo del
demandado había sido defectuoso y que era imperioso remover las prótesis instaladas, en tanto que la técnica
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usada en la resección de la cicatriz del abdomen no era la adecuada para su tipo de piel.
Señaló que, en agosto de 2004 otro cirujano retiró los implantes que había puesto el demandado, quedando
dos bolsas de piel muy sueltas, que era necesario llenar con otros dos implantes de menor volumen, pero no fue
posible por las condiciones en que había quedado el área del cuerpo intervenida, por lo que requería de
rehabilitación, que no ha podido hacer hasta la fecha de la demanda, como tampoco someterse a una nueva
operación, debido a la falta de recursos económicos.
En cuanto a la intervención en la cicatriz abdominal, manifestó que, finalmente, tuvo que taparla con un
tatuaje.
Postulando que el demandado se comprometió a cumplir obligaciones de resultado en virtud de la cirugía
plástica y correctiva contratada, demandó la indemnización de perjuicios en los rubros de daño emergente, lucro
cesante y daño mora, por los montos que se pormenorizan en el libelo pretensor.
El demandado, contestando, solicitó el rechazo de la demanda dirigida en su contra, argumentando al efecto
que en autos faltó la etapa de mediación dispuesta en la Ley Nº 19.966, circunstancia que ya había
fundamentado una excepción dilatoria opuesta por este litigante, pero rechazada por el tribunal.
Reconoció el demandado la cirugía plástica contratada por la actora, en los aspectos por ella descritos. Sin
embargo, afirmó haberle explicado sobre los riesgos, complicaciones y reacciones del organismo a los implantes
y otros efectos, como también, haberle informado acerca del tamaño de prótesis más acorde a su anatomía, no
obstante lo cual, la demandante quiso cambiarlas por otras de distinta forma y mayor volumen, explicándole que
el resultado podría resultar indistintamente correcto, pero la diferencia radicaba en la apariencia estética en
cuanto a la dimensión, circunstancia que, según la paciente le expuso, era el motivo de su nueva elección de
implantes. Afirmó que, también, describió a la contraria la técnica utilizada para la operación de la cicatriz
abdominal.
Narró el demandado que la paciente, ahora demandante, evolucionó favorablemente, con las molestias
propias del procedimiento, pero que ésta manifestó su disconformidad respecto a lo "poco natural" que lucían
los glúteos y, aunque ello respondía a una apreciación subjetiva de la paciente, ofreció retirar implantes, sin
costo, respondiendo aquélla que lo evaluaría, pero no tuvo más contacto con él.
En concepto del demandado, las obligaciones contraídas por su parte fueron de medios, no de resultado y, en
el caso de autos se logró el objetivo inicial y esperable de la intervención, dentro de los parámetros médica y
estéticamente esperables, los que fueron explicados a la paciente, sujetándose en su proceder, en todo momento,
a la lex artir, sin incurrir en incumplimiento o cumplimiento imperfecto de sus obligaciones contractuales.
Enfatizó que las expectativas iniciales y subjetivas de la paciente no guardan relación con lo correcto o
incorrecto de la técnica y del procedimiento médico utilizado.
Motivos todos esos, que llevaron al demandado a aseverar que no concurren en la especie los requisitos de
la responsabilidad contractual, del mismo modo, que hizo presente la improcedencia de indemnizar el daño
moral en régimen de responsabilidad contractual y, en subsidio, que el valor solicitado por la contra parte,
importa una pretensión de enriquecimiento injustificado.
Por sentencia de veintiséis de septiembre de dos mil siete, escrita a fojas 398, dictada por la señora Juez
titular del tribunal aludido en el primer párrafo, se acogió parcialmente la demanda, en cuanto se ordenaba al
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demandado para a la actora una indemnización ascendente a la suma de $3.782.883, más reajustes, por concepto
de daño emergente.
Recurrido de casación en la forma y apelado ese fallo por la demandada y, del mismo modo, apelado por la
demandante, una de las Salas de la Corte de Apelaciones de esta ciudad, en sentencia de veinte de enero del año
pasado, lo revocó, decidiendo, en su lugar, que la demanda queda rechazada.
En contra de esta última decisión, la parte demandante ha deducido recurso de casación en el fondo.
Se ordenó traer los autos en relación.
CONSIDERAND O:
PRIMERO: Que la nulidad sustancial que se postula se sustenta en la vulneración que en concepto de quien
recurre se ha producido en la sentencia impugnada de lo dispuesto en las "normas reguladoras de la prueba", en
el artículo 384 del Código de Procedimiento Civil y artículos 1547, 1556, 1700, 1702 y 1703 del Código Civil.
Explicando cómo se habrían producido las infracciones normativas que denuncia, la demandante expone
que, al apreciar la prueba testimonial como lo hace, la Corte de Apelaciones comete un evidente error en la
forma como se ha empleado el criterio, al aceptar testimonios en desmedro de otros, sin reparar que las pruebas
comparadas no se refieren a los mismos puntos.
Aduce que el equipo médico que declara, lo hace señalando que la operación y el post operatorio se
desarrollaron normalmente, o dentro del ámbito propio de toda operación, circunstancia que su parte no ha
negado, pues no alega por los resultados de una operación mal realizada, ni una infección intra-hospitalaria, sino
que el problema planteado gira en torno a que el resultado de la operación provocó un daño estético a la
paciente o no significó un mejoramiento estético en ella y, es ahí donde se verifica el incumplimiento, pues el
médico estaba obligado a un resultado.
Hace presente que tres de los cuatro testigos del demandado forman parte de su equipo médico, aspecto
refrendado por el propio demandado al absolver posiciones, motivo por el que cabe preguntarse si aquéllos
habrían declarado en otra forma.
A su vez " prosigue quien recurre -, las testigos presentadas por la demandante declaran acerca del daño que
ésta tuvo en su anatomía, punto sobre el cual son absolutamente coincidentes, dado que ambas reconocieron las
fotografías acompañadas a la causa y, además, el tribunal de segundo grado ha desoído el resto de la prueba
rendida en autos, desde luego, por las fotografías acompañadas, con las que es coincidente la testimonial de la
actora.
Se expresa en el recurso que tampoco fue valorado el informe médico del doctor Alexei Franulic, de 2 de
febrero de 2005, quien certifica, entre otras cosas, que atiende a la actora desde mayo de 2004 y describe el
cuadro psicológico en que se encontraba por causa de "una intervención quirúrgica (i mplante de glúteos) el cual
notoriamente no tuvo el resultado esperado, por haber problemas relacionados con un error en la prótesis
escogida que visiblemente se veían mal instalados"; antecedente que unido a la confesión del demandado en
cuanto a que la operación no tenía un fin en la medicina curativa y el hecho q las prótesis fueron removidas tres
meses después por otro médico, todo lo cual permite afirmar que existe prueba suficiente en orden a sostener
que la operación no cumplió con el resultado esperado.
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Según quien recurre, no basta, como considera el tribunal de alzada, señalar que el ideal estético no es
absoluto y que de las fotografías no se aprecia un desastre en la implantación de las prótesis, sino que es
necesario que el sentenciador respalde sus afirmaciones en toda la prueba rendida o bien refute dicha prueba.
Seguidamente, manifiesta que en el caso de cirugías estéticas o plásticas no reconstructivas o reparadoras,
no puede aplicarse el mismo criterio de las obligaciones de medios, pues la finalidad perseguida no es el
restablecimiento de la salud, sino que el mejoramiento estético y que, aun cuando en el caso de autos, todo
aquello que comprendía obligaciones de medios se encuentra cumplido, el resultado de la operación fue, en
palabras de una testigo: "horroroso, traumante, impactante", siendo ese resultado una parte del contenido
contractual, constitutivo de la causa que motivó a la actora a contratar.
Sobre esto último, agrega que el demandado confesó que publica fotos de un "antes" y un "después", y la
razón de ello es que el motivo del negocio para el acreedor es que exista un antes, estéticamente desfavorable y
un después, estéticamente favorecido, circunstancia que evidencia que el resultado de la cirugía plástica se
encuentra en el contenido de la obligación.
Afirma que, precisamente, su parte contrató con el demandado porque se le ofreció un mejoramiento y, en
ese contexto, era carga de la paciente probar que el médico cumplió con el encargo en forma negligente. Sin
embargo - prosigue la recurrente -, al tribunal de alzada no le importa el resultado, aunque en rigor, en este tipo
de contratos, el resultado es lo más relevante, dado que es el motivo de la contratación y, es por ello, que asigna
a la actora que no probó la insuficiencia de los medios o las infracciones a la técnica o las reglas de la profesión.
No obstante lo anterior, en concepto de la impugnante, conforme a lo dispuesto en el artículo 1547 del
Código Civil, el demandado se encuentra en el deber de probar su diligencia, tratándose de una obligación de
resultado, razón por la que, en definitiva, la Corte de Apelaciones ha alterado la regla de responsabilidad,
poniendo de cargo del acreedor la prueba de la negligencia del deudor, materia sobre la cual la carencia de
prueba del demandado es notable y, por lo tanto, no existe motivo que lleve a concluir que procede exonerarlo
del cumplimiento contractual.
Por último, se expresa en el libelo de casación que, siendo la obligación de implantar prótesis una de
resultado, el cumplimiento no se satisface con el hecho de haber observado la técnica al haber puesto los
implantes, sino que dicho cumplimiento será perfecto cuando el resultado sea equivalente a lo que se
comprometió el médico y no siendo así, se infracciona el artículo 1556 del Código Civil, por cuanto ha existido
un cumplimiento imperfecto de lo convenido.
SEGUNDO: Que el fallo objeto del recurso asienta como hechos de la causa, que entre las partes ha existido
una relación contractual, entre médico y paciente, en virtud de la que el primero de los aludidos se obligó a
realizar un implante de glúteos y la corrección de una cicatriz ubicada en el abdomen de la última referida,
intervención que fue realizada con fecha 20 de mayo de 2004 y, que la demandante obtuvo un resultado
antiestético con ocasión de la intervención efectuada.
En seguida, los sentenciadores del tribunal de alzada destacan que la parte demandada rindió testimonial de
cuatro personas, quienes, dando muestras de conocer los antecedentes y razón de sus aseveraciones, contradicen
las afirmaciones de la demandante, afirmando que la evolución postoperatoria de ésta fue sin complicaciones de
importancia.
A juicio de estos magistrados, la calidad de esos atestados los hace merecedores de crédito, por ser veraces e
imparciales. En cambio, las declaraciones de los tres testigos presentados por la demandante son imprecisos y
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revelan desconocimiento acerca de los hechos, como por ejemplo, al ignorar los términos del c ontrato
convenido entre las partes, la época de la intervención, como tampoco aluden al estado o características físicas
de la actora previas a la operación, en términos que el tribunal pueda convencerse de que a raíz de ella, su físico
quedó estéticamente defectuoso.
En todo caso, agregan los jueces de segundo grado, conviene tener presente que el ideal estético de la
demandante no es absoluto y el resultado de las intervenciones, según se aprecia en las fotografías
acompañadas, no alcanza un grado que permita calificar la operación como un fracaso que autorice una acción
indemnizatoria, sino que, para acoger la demanda era menester que en la intervención quirúrgica el médico no
haya observado el procedimiento, la técnica y las reglas generales de su profesión, es decir, que el profesional
no haya actuado según la lex artis, conclusión a la que no es posible arribar con la prueba rendida en autos.
TERCERO: Que en las sentencias de primera o única instancia y las de segunda que modifican en su parte
dispositiva las de otros tribunales, el artículo 170 del Código de Procedimiento Civil ordena que contendrán las
consideraciones de hecho y derecho que le sirven de fundamento, las que en el caso de autos se encuentran
ausentes en la decisión adoptada, en los términos expresados en el apartado anterior. Tal omisión configura una
causal de nulidad formal, cual es la prevista en el artículo 768 N° 5 del Código de Procedimiento Civil, en
relación con lo dispuesto en el artículo 170 N° 4 del mismo Código que, por tener influencia substancial en lo
dispositivo del fallo, resulta indispensable corregir, ejerciendo las facultades que le permiten a esta Corte
intervenir de oficio.
Tales circunstancias, en definitiva, devienen del motivo que falta en el fallo el fundamento que se hiciese
cargo de la razón específica por la cual se alegó la inadmisibilidad de la demanda de cobro de pesos.
CUARTO: Que los tribunales, conociendo de un proceso por la vía de la casación en la forma y en el fondo
pueden invalidar de oficio las sentencias, cuando los antecedentes del recurso manifiesten que ellas adolecen de
vicios que dan lugar a la casación en la forma, oyendo a los abogados de las partes, según lo autoriza el artículo
775 del Código de Procedimiento Civil, exigencia esta última que fue satisfecha en parte, por cuanto no
concurrió el letrado del demandado a estrados para hacer valer su defensa oral.
Por estas consideraciones y de conformidad, además, con lo dispuesto en las normas legales citadas y en los
artículos 766, 768, 775 y 806 del Código de Procedimiento Civil, se casa en la forma de oficio la sentencia
recurrida y en consecuencia, se invalida la sentencia de veinte de enero de dos mil diez, escrita a fojas 461, la
que se reemplaza por la que se dicta acto continuo, sin nueva vista y en forma separada.
En razón de lo antes resuelto, ténganse por no interpuesto el recurso de casación en el fondo deducido por el
abogado señor Juan Enrique Prieto Urzúa, en representación de la demandante doña Jenny Cortés Morgado, en
lo principal y primer otrosí del escrito de fojas 466.
Regístrese.
Redacción del Abogado Integrante señor Jorge Medina Cuevas.
N° 2314-2010.
Pronunciado por la Primera Sala de la Corte Suprema, por los Ministros Sres. Adalis Oyarzún M., Sergio
Muñoz G., Juan Araya E., Guillermo Silva G. y Abogado Integrante Sr. Jorge Medina C.
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No firma el Abogado Integrante Sr. Medina, no obstante haber concurrido a la vista del recurso y acuerdo
del fallo, por estar ausente.
Autorizado por la Ministra de fe de esta Corte Suprema.
En Santiago, a doce de septiembre de dos mil once, notifiqué en Secretaría por el Estado Diario la
resolución precedente.
Sentencia de reemplazo
Santiago, doce de septiembre de dos mil once.
De conformidad con lo dispuesto en el artículo 785 del Código de Procedimiento Civil, acto seguido, se
dicta la siguiente sentencia de reemplazo.
VISTO:
Se reproduce la sentencia de primera instancia de veintiséis de septiembre de dos mil siete, con excepción de
sus motivos 8°, 9°, 14°, 15°, 17° y 18° que se eliminan.
Y SE TIENE, ADEMÁS, PRESENTE:
PRIMERO: Que, como se advierte de la demanda de autos, la pretensión de la actora en orden a que se le
indemnicen perjuicios, se fundamenta en el incumplimiento del contrato pactado con el demandado, por cuanto
éste no logró, mediante la intervenci 3n quirúrgica de implantes de glúteos convenida, el resultado de mejorar su
apariencia física, o obstante haberla asegurado la bondad del procedimiento de cirugía plástica y un buen
resultado en su operación;
SEGUNDO: Que al efecto, la demandante agregó a fojas 175 un aviso publicado en el Suplemento "De
Mujer a Mujer", servicios estéticos que promociona "Clínica de Cirugía Plástica", que otorga el demandado,
doctor Fernando García Brito y, además, acompañó copias de la propaganda que a nombre del demandado se
ofrece en internet en la página "http:/[Link]/" en que destaca cirugía plástica, dirigido a las mujeres,
para mejorar su apariencia, afirmando que cuenta con vasta experiencia, excelente formación académica en
constante especialización. Agrega que en su consulta entregará la información necesaria y brindará una cálida y
cercana atención post operatoria;
TERCERO: Que de lo anteriormente expuesto, aparece como indubitado que el contrato celebrado entre las
partes, no obstante puede catalogarse como prestación de servicios médicos, su finalidad no consistía en un
ofrecimiento de servicios destinado a causar un mejoramiento en la armonía corporal de la paciente o un
embellecimiento o mejoramiento de su aspecto físico;
CUARTO: Que lo estético dice relación con la percepción o apreciación de la belleza y esteticista es aquel
profesional que se dedica a prestar atención, cuidados y procedimientos empleados al embellecimiento de sus
clientes o pacientes.
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Cabe derivar de lo expresado que la obligación contraída por el demandado iba más allá de aplicar con
rigurosidad la técnica y arte de la profesión médica dado que debía asesorar, recomendar y aún insistir en la
elección del injerto que debía implantar en su cliente para obtener el resultado que ésta esperaba, de la operación
contratada;
QUINTO: Que a los testigos de la demandante les consta que la operación la dejó sumamente
desproporcionada impidiéndole continuar con su trabajo. Además, la reconoce en las fotografías acompañadas
en el punto 2 del primer otrosí del escrito de demanda de fojas 3 en que se demuestra el resultado de la
operación.
En correspondencia con estos testimonios a fojas 160 rola documento extendido por el Dr. Antonio
Troncoso Rigotte en que expresa que Alejandra Cortés Monroy le consultó por el retiro de unos implantes de
glúteos colocados por otro médico, operación que realizó el 26 de agosto de 2004, esto tres meses después de su
injerto, describiendo la operación que para tal efecto realizó.
También se encuentra agregado a los autos, informe del Dr. Alexei Franulic M. señalando que atendió a la
demandante de autos que presentaba sintomatología de tipo ansioso y depresivo, reactivas a situaciones
específicas presentado aspectos de inseguridad y débil autoestima causados por el implante de glúteos el cual
notoriamente no tuvo el resultado esperado por error con la prótesis escogida que visiblemente se veían mal
instalados.
A lo anterior debe agregarse el certificado extendido por doña Iza Hassam quien asegura que la actora formó
parte de su ballet Las Perlas del Oriente y que a partir del 2004 debió poner término a su partición debido a sus
reiteradas ausencias motivada por licencias médicas provocada por una cirugía de implantes de glúteos;
SEXTO: Que estos antecedentes probatorios apuntan derechamente a lo demandado en autos, esto es,
incumplimiento del contrato de cirugía plástica que convinieron los litigantes, quedando en evidencia que el
resultado de los implantes de glúteos no satisfizo las expectativas de la paciente por cuánto más que realzar y
mejorar su aspecto físico, lo desmejoraron notablemente de manera que debieron serle extraídos posteriormente;
SÉPTIMO: Que el profesor don Enrique Paillás en su obra Responsabilidad Médica expone: "La cirugía
plástica estética, destinada a corregir defectos físicos que no constituyen enfermedad, impone en principio al
profesional experto en esta ciencia y arte una responsabilidad de resultado" y que "En tales situaciones la
persona consultante busca seguridad de éxito en el resultado"" (Páginas 21-22 Editorial Conosur 1999); y en
consecuencia, al haber ocurrido un resultado negativo en la intervención realizada en su paciente, el médico
tratante debe responder de los daños provocados;
OCTAVO: Que lo anteriormente expuesto se encuentra acorde con lo estipulado en el artículo 1546 del
Código Civil que expone que todo contrato debe ejecutarse de buena fe, y por consiguiente obliga no sólo a lo
que en ellos se expresa, sino a todas las cosas que emanan precisamente de la naturaleza de la obligación, o que
por la ley o la costumbre pertenecen a ella;
NOVENO: Que el demandado, precisamente en lo que constituía su obligación, no ha rendido prueba
suficiente, pues siempre estimó que, limitando su responsabilidad, sólo debía acreditar haber cumplido su
cometido sujetándose a las normas de la Lex Artis de la ciencia médica, restringiendo a ese punto el
cumplimiento del contrato sin rendir prueba a cerca del resultado prometido, esto es, lo que precisamente
motivaba a contratar a la demandante, es decir, el hermoseamiento, embellecimiento o mejora estética de
aquella;
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DÉCIMO: Que lo anterior lleva a concluir que el demandado incumplió o cumplió imperfectamente el
contrato debido a la falta de cuidado con que se desenvolvió en el transcurso pre y post operatorio lo que deriva
en que debe responder de los perjuicios causados;
UNDÉCIMO: Que en relación con el daño emergente demandado, no obstante la enumeración de ellos y los
comprobantes respectivos adjuntados por el actor dan cuenta de una suma superior, su monto debe limitarse a lo
reclamado en la demanda, esto es, a la cantidad de $4.800.000 (cuatro millones ochocientos mil pesos);
DUODÉCIMO: Que, también se ha demandado el daño moral sufrido por la actora, teniendo como
fundamento las angustias y padecimientos sufridos luego de la intervención de implantes de glúteos que la llevó
a un estado depresivo y angustiante que ha debido superar, en primer término, extirpando los implantes y luego,
sometiéndose al tratamiento de los médicos Sr. Alexei Franulic M. (fojas 161) e Italo Sigala R. (fojas 425) para
superar su sintomatología de depresión y baja autoestima motivados por el implante de que se trata, a lo que se
sumó dificultades laborales y conflictos de pareja;
DECIMOTERCERO: Que la testigo Jimena Francisca Covarrubias a fojas 113 expresa que en una
operación como la que se trata en esta causa, se juega la autoestima de la paciente y es así como después de la
intervención médica la percibió desilusionada, desmoralizada y choqueada, pues se percibía perjudicada
profesion almente a causa de no poder continuar su trabajo de bailarina de danza árabe y en términos similares
se plantea la declaración de Claudia Alejandra Díaz a fojas 117, al expresar que la operación fue muy rara,
refiriéndose al resultado estético, que tenía todo hinchado y no se podía sentar, reconociendo las fotografías
acompañadas en la demanda, añadiendo el efecto psicológico que provocó en la demandante, debido a que lo
desproporcionado de los implantes le impidió continuar con su trabajo de bailarina.
Deviene de lo analizado que el demandado debe responder por daño moral en la forma que se dirá en la
parte resolutiva de la sentencia;
DECIMOCUARTO: Que en relación con el lucro cesante para desecharlo debe admitirse que este no fue
probado en forma alguna por la demandante;
Y visto además, lo dispuesto en los artículos 1545, 1547, 1556, 1558 del Código Civil y 160, 170, 341, 342
y 384 del Código de Procedimiento Civil, se declara:
Que se confirma la sentencia apelada de veintiséis de septiembre de dos mil siete, escrita a fojas 398 y
siguientes, con las siguientes declaraciones:
a).- Que por concepto de daño emergente, la demandada queda condenada al pago de $4.800.000 (cuatro
millones ochocientos mil pesos) más reajustes legales desde el 20nde mayo de 2004 y;
b).- Que se acoge la demanda por daño moral, en cuanto el demandado queda obligado al pago de
$7.000.000 (siete millones de pesos) más reajustes desde que este fallo quede ejecutoriado;
c).- Ambas sumas con intereses legales, igualmente desde que este fallo quede ejecutoriado.
Regístrese y devuélvase, junto a su agregado.
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Redacción del Abogado Integrante señor Jorge Medina Cuevas.
N° 2314-2010.-
Pronunciado por la Primera Sala de la Corte Suprema, por los Ministros Sres. Adalis Oyarzún M., Sergio
Muñoz G., Juan Araya E., Guillermo Silva G. y Abogado Integrante Sr. Jorge Medina C.
No firma el Abogado Integrante Sr. Medina, no obstante haber concurrido a la vista del recurso y acuerdo
del fallo, por estar ausente.
Autorizado por la Ministra de fe de esta Corte Suprema.
En Santiago, a doce de septiembre de dos mil once, notifiqué en Secretaría por el Estado Diario la
resolución precedente.
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