16 de abril de 2016 00:00
La última teja, el ritual ancestral que da energía a la flamante casa
Lugareños como Pedro Criollo mantienen la tradición de instalar una teja decorada, con figuras de animales y papel brillante,
tras finalizar la construcción de un inmueble. Foto: Francisco Espinoza / EL COMERCIO José Luis Rosales. Redactor (F-
Contenido Intercultural)
Una teja, decorada con un burro y papeles de colores brillantes, adornará la cubierta de la casa de Sairy Túpac Carlosama, en
el sur de Ibarra. La colocación de la última teja es parte de un antiguo ritual que en el mundo indígena es conocido como
wasipichai (limpieza de la casa, en español). Las tejas anaranjadas resaltan en las mayoría de viviendas de la zona rural de
Imbabura. Es por eso que este tipo de ceremonia se realiza periódicamente, durante la inauguración de un inmueble nuevo.
Sobre los tejados también resaltan figuras de toros, gallos, santos, entre otros, que contrastan con el cielo celeste. Según
Laura Criollo, vecina de la comunidad de Puwnku Huayco, cantón Ibarra, cada diseño tiene un significado. “El burro representa
el trabajo. El toro la buena energía y el coraje. Mientras que el gallo la fortuna y la prosperidad para las personas que habitarán
en la nueva vivienda”, explica. Fernando Núñez es uno de los últimos constructores de esta variedad de tejas llamadas
alichirkarni(compuesta). El artesano tiene un local en el mercado Amazonas, de la capital imbabureña. Ahí ofrece el producto,
cuyas imágenes son elaboradas con resina. La tarea incluye la pintura con esmalte. La mayoría de sus clientes son
campesinos de Ibarra, como Laura Criollo. Otros vienen de Otavalo, Cotacachi, Pimampiro y Antonio Ante, en busca de las
reliquias. La colocación de la última teja es una fiesta comunitaria. El dueño del inmueble recibe a sus familiares, amigos y
vecinos, que casi siempre llegan sorpresivamente con la singular teja y comida. En la primera, a más de flores de papel, se
acostumbra a colocar billetes. Así lo hará Criollo con la teja que adornará la casa de su hijo. Sin embargo, no toda persona
puede instalar la última teja. La tradición dicta que el indicado es el maestro mayor, como se le denomina al albañil que dirige la
construcció[Link] vez que coloca la pieza de cerámica, el maestro mayor toma los billetes y, cuando desciende del tejado,
entrega el dinero a los dueños de casa.A cambio recibe un plato con papas, pollo y cuy, llamado mediano. Este ritual va
acompañado de música andina, como los sanjuanitos, mientras todos los invitados bailan en círculo. También, se lanzan
voladores y más pirotecnia al aire, por cada teja compuesta que se lleva para concluir la cubierta de la vivienda. Julio Saransig,
catedrático de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica, de Ibarra, considera que el rito de wasipichai tiene una
fuerte carga espiritual. “La teja simboliza una mancomunidad de convivencia entre los nuevos huéspedes y los ayas o espíritus
que existen en el contexto natural”. Se considera que el ritual de bendición y de petición de permiso a los espíritus incluye un
barrido de todos los rincones del inmueble con una especie de escoba, armada con ramas de mora, marco y chilca. Las
anteriores son hierbas aromáticas a las que se consideran poseedoras de poderes curativos y energizantes. Antes de que
lleguen los familiares, amigos y vecinos, el dueño de casa o una persona cercana aromatiza la nueva construcción utilizando
palo santo e incienso. Según Saransig, esta actividad garantizará que los habitantes del la casa nueva cohabiten con armonía.
Su criterio se sustenta en la cosmovisión andina, que considera que, incluso, los inmuebles tienen una gran carga energética.
La unión, la fiesta y la simbología de la teja aportan hacia ese fin. Intercultural En comunidades indígenas de Imbabura, en la
inauguración de una vivienda nueva se desarrolla el ritual denominado wasipichai La colocación de la última teja es una
tradición indígena que se mantiene”.Fernando Núñez, fabricante imbabureño de las tejas compuestas. La quillucaca es opción
para construir Las piedras de la etnia tsáchila también se usan en construcción Ancestralidad e identidad andinas educan
desde vitrales
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