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Usufructo y Derecho de Superficie en Perú

El documento define el derecho de usufructo como un derecho real y temporal que permite disfrutar de bienes ajenos sin alterar su sustancia. El usufructuario puede usar y obtener frutos de la cosa, pero no disponer de ella. El propietario conserva la propiedad y la expectativa de recuperar el uso completo cuando finalice el usufructo. El documento luego describe los caracteres del derecho de usufructo, como que es un derecho subjetivo y real sobre una cosa ajena, de duración limitada y que debe ejercerse sin modificar sustancialmente la

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Usufructo y Derecho de Superficie en Perú

El documento define el derecho de usufructo como un derecho real y temporal que permite disfrutar de bienes ajenos sin alterar su sustancia. El usufructuario puede usar y obtener frutos de la cosa, pero no disponer de ella. El propietario conserva la propiedad y la expectativa de recuperar el uso completo cuando finalice el usufructo. El documento luego describe los caracteres del derecho de usufructo, como que es un derecho subjetivo y real sobre una cosa ajena, de duración limitada y que debe ejercerse sin modificar sustancialmente la

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INTRODUCCIÓN

Usufructo es el derecho real a disfrutar completamente una cosa ajena, sin alterar su modo de ser.
Es un derecho real sobre cosa de otro, el poder del usufructuario no es una parte del dominio de la
cosa sobre que recae, de modo que pudiera decirse que dueño y usufructuario comparten la
propiedad de esta. Sólo de modo impropio se le puede clasificar de pars dominii, en el sentido de
que transitoriamente atribuye al usufructuario parte de las facultades, las de uso y goce, que
corresponderían sobre la cosa a quien fuere su propietario pleno. La jurisprudencia salvo alguna
sentencia insiste expresamente en que no es una parte del dominio, sino un derecho real en cosa
de otro. Y no siendo una parte del dominio, el usufructuario no es condueño, es decir, no hay
comunidad entre dueño nudo y usufructuario e el derecho de propiedad, ni, por tanto se producen
las consecuencias que se producirían si la hubiese. El usufructuario está autorizado a poseer y usar
la cosa, y hace suyos los frutos que produzca, pero debe conservarla sin alteración y carece de
facultad de disponer de ella. Facultad que corresponde al propietario al que sigue perteneciendo la
cosa usufructuada, quien, mientras que el usufructo dura se denomina propietario nudo, por
quedarle sola y escuetamente la propiedad desnuda, vacía del goce y disfrute de la cosa. En
conclusión, se trata de que el usufructuario se halla investido de poder de usar la cosa y obtener
sus rendimientos; y el propietario conserva la expectativa de readquirir el uso y goce cuando el
usufructo cese. Siendo el de usufructo derecho de disfrute de cosa ajena, por definición de esta
recaen dos derechos, el del usufructuario y el del dueño nudo. Derechos que, entre los dos
recomponen el dominio pleno. Para expresar esa idea cabe decir que el usufructo no se puede dar
sin una nuda propiedad simultánea. Lo que es cierto, ya que como la cosa está sometida a señorío
total y parte de éste no corresponde al usufructuario, necesariamente constituye otro derecho el
de nuda propiedad.

La jurisprudencia en numerosísimas sentencias ha venido poniendo de relieve tal idea.


Principalmente para resaltar que cuando, establecido el usufructo en testamento, el testador
designa sólo la persona del usufructuario, pero no dice a quien deja la nuda propiedad, ésta,
siendo la parte de poder sobre la cosa que juntamente con el usufructo completa el poder total
sobre aquella que es el que tenía el testador, no se esfuma, sino que existe y corresponde a
quienes pertenezcan los derechos de que el testador no dispuso. El derecho real de superficie es
una figura legal que en los ordenamientos jurídicos modernos reviste cada vez mayor importancia
por la función económica que está llamada a cumplir. El derecho real de superficie permite
construir sobre suelo ajeno, generalmente a cambio de una contraprestación, sin necesidad de
comprar el terreno sobre el cual se asienta la construcción. Se pretende así, disminuir los costos de
las construcciones, frente a los altos precios que pudiera tener el suelo. También posibilita que,
quien no tiene los fondos necesarios o no quiere emprender nuevas obras sobre su terreno pueda,
sin desprenderse del mismo, darlo en superficie para que el superficiario realice negocios que
necesiten de grandes inversiones o de una organización empresarial, que no están al alcance del
propietario. Al término de la superficie, dicho propietario recuperará el dominio pleno sobre su
suelo, tal vez enriquecido, pues hará suyo lo construido. El funcionamiento del derecho real de
superficie tiene que ver también con la cultura moderna que, ordinariamente, no da espacio en su
seno para obras perdurables. A una gran empresa hotelera, por ejemplo, puede interesarle
construir y poseer su edificio en superficie, sabiendo que a su término la construcción será
obsoleta y, de esa manera, abonar un precio menor por el uso del terreno. Es un lugar común en la
doctrina comparada, recordar que la Alemania devastada de la posguerra tuvo en el derecho de
superficie uno de los sustentos fundamentales para posibilitar su sorprendente reconstrucción.
Asimismo, son bien conocidos los monumentos edilicios que se constituyeron en París en función
de este derecho. Igualmente, se puede traer a colación el caso del palacio de las Naciones Unidas,
en Ginebra, levantado en superficie, y el caso de algunas ciudades, como Berna, asentadas sobre
ese derecho. En el presente trabajo de investigación se estudiará el Derecho de Superficie de
conformidad con el Código Civil peruano

USUFRUCTO, USO, HABITACION Y SUPERFICIE

I. USUFRUCRO

DEFINICIÓN Y CARACTERES

1. DEFINICIÓN

Justiniano lo define como “el derecho de usar y disfrutar de las cosas ajenas dejando a salvo la
sustancia. El usufructo es el derecho de usar y disfrutar mas o de disponer”. El código Civil de 1884
lo definía en su artículo 865 como “el derecho de disfrutar de los bienes ajenos sin alteras su
forma ni su sustancia” definición que como veremos es incompleta ya que en la actualidad el
artículo 980 del Código Civil lo define como el “derecho real y temporal de disfrutar los bienes
ajenos” Esta última definición resulta mas extensiva al hacer énfasis de que en primer término es
un derecho real, no personal y en segundo al determinar que está sujeto a un tiempo
determinado. Este tiempo determinado no forzosamente hace referencia a una condición expresa
de temporalidad pactada entre las partes, sino a la naturaleza intrínseca del usufructo; autores
como Planiol, por ejemplo dicen que el usufructo es un derecho real de goce sobre un bien que
necesariamente se extingue con la muerte, lo cual ha llevado a otros autores a depurar más aún la
definición, ya que al mencionar que se trata de un derecho de goce resulta un pleonasmo el
establecer que se extingue con la muerte. De las anteriores definiciones podemos extraer los
elementos comunes que deben estar presentes en el usufructo:

Un bien

El propietario de dicho bien

El usufructuario

La voluntad del propietario de ceder al usufructuario el goce, más no la propiedad del bien

Si bien el Código Civil peruano no contiene en su articulado una definición de usufructo, podemos
decir que el usufructo es un derecho real de duración limitada que permite usar y disfrutar de una
cosa ajena sin alterar su sustancia. Ahora bien, tal y como lo señala BORDA, y de acuerdo con lo
que hemos esbozado como definición de este derecho, el usufructo se encuentra dentro de lo que
la doctrina considera servidumbres de tipo personal, es decir, aquellos derechos reales, temporales
(en el sentido, por ser inherentes a las personas, se extinguen con ellas) sobre un bien ajeno, en
virtud del cual se puede usar de él o ejercer ciertos derechos de disposición. Desde el punto de
vista de su función económica, como bien señalan DEZPICAZO y GULLÓN, el usufructo se
constituye, por lo general, para atribuir plenas facultades de disfrute a una persona con la finalidad
de que estas vuelvan a la propiedad al cabo de un periodo de tiempo. En este sentido, por lo antes
expuesto, uno de los supuestos en que la figura alcanza su mayor utilización es en situaciones de
naturaleza sucesoria cuando el testador desea favorecer a una persona vitaliciamente, pero no así
a los herederos de esta. En este sentido, con la finalidad de esclarecer el concepto de usufructo, es
importante identificar aquellos caracteres de la institución bajo comentario, los mismos que, en su
mayoría, se desprenden de la definición antes esbozada.

2. CARACTERES DEL DERECHO DE USUFRUCTO

a) Se trata de un derecho subjetivo en tanto otorga a su titular una situación de potestad respecto
de ciertos bienes y, en este sentido, otorga una situación oponible a terceros. b) Es un derecho
real perteneciente a la categoría de los llamados derechos reales limitativos de dominio. En este
sentido, es un derecho que el titular ejerce directamente sobre la cosa, sin intermediación alguna
del propietario. Se trata de un derecho limitativo de dominio en tanto no atribuye a su titular las
mismas facultades que el propietario tiene y en tanto constituye, de esta manera, una
desmembración del derecho de propiedad. Asimismo y en este mismo orden de ideas, se trata de
un derecho real principal, en tanto tiene vida y autonomía propia.

c) Confiere el derecho de usar y gozar de una cosa, no así el derecho de disponer (salvo en el caso
de la figura del cuasiusufructo).

d) El bien sobre el cual recae el usufructo debe ser ajeno. De esta manera, queda claro que no
tendría sentido hablar de usufructo sobre un bien propio en tanto en dicho supuesto se
consolidarían en una sola persona los derechos del usufructuario y los del nudo propietario, es
decir, todos los derechos que caben sobre una cosa, con lo que estaríamos ante un caso perfecto
de propiedad.

e) El usufructo es un derecho limitado y por lo tanto debe ser ejercido de forma tal que el uso y
disfrute de la cosa no acarree ninguna modificación sustancial del bien o de su uso, tal y como lo
señala el artículo 1009 del Código Civil. Asimismo, en este mismo sentido, la explotación del bien
deberá llevarse a cabo de la formal normal y acostumbrada.

f) Es un derecho temporal, lo que constituye otra manifestación del carácter limitado del derecho.
De esta forma, su máxima duración es la vida del usufructuario, en el caso de que se trate de una
persona natural, de treinta años si se trata de una persona jurídica, o de noventa y nueve años en
caso de que los bienes dados en usufructo sean bienes inmuebles de valor monumental de
propiedad del Estado que sean materia de restauración con fondos de personas naturales o
jurídicas.

g) El derecho de usufructo es un derecho divisible en tanto puede ser constituido a favor de varias
personas simultáneamente

3. DIFERENCIAS CON OTRAS INSTITUCIONES


Es pertinente diferenciar el derecho de usufructo de otras instituciones jurídicas con las que
guarda cierta similitud o con las que incluso puede llegar a confundirse, a saber:

a) Con la propiedad.-

En este caso la diferencia es básica: el derecho de propiedad, que es el más amplio que se puede
tener sobre un bien, incluye la facultad de disponer de él, facultad que no tiene el usufructuario
aunque este, en la práctica, se comporte respecto del bien como lo haría el propietario. Por otro
lado, ia propiedad es perpetua mientras que el usufructo, como lo señaláramos a propósito de los
caracteres de este derecho, tiene una naturaleza esencialmente temporal. Asimismo, tenemos que
incluso la facultad de usar y disfrutar de la cosa que tiene el usufructuario no tiene los mismos
alcances que la del propietario, en tanto el primero solo puede explotar la cosa "en la forma
normal y acostumbrada" y sin realizar ninguna "modificación sustancial del bien o de su uso",
limitación que no recae sobre el propietario, quien puede usar y disfrutar ilimitadamente del bien
bajo su dominio.

b) Con el arrendamiento.-

En lo que respecta al arrendamiento tenemos que la diferencia fundamental consiste en que el


usufructo es un derecho real, mientras que el arrendamiento es un derecho personal o de crédito
del arrendatario contra el arrendador. En este sentido, el arrendador está obligado frente al
arrendatario a hacerla gozar de la cosa, es decir, a garantizar el uso y disfrute del bien, mientras
que en el caso del nudo propietario, este cumple con su obligación con el solo hecho de entregar
el bien al usufructuario. Por otro lado, tenemos que el usufructo es vitalicio mientras que el
arrendamiento, de acuerdo con lo señalado por nuestro Código Civil, tiene un plazo máximo de 10
años. Asimismo, constituyen caracteres distintivos ente ambas figuras el hecho de que el
arrendamiento siempre sea contractual mientras que el usufructo pueda ser constituido también
por testamento o por disposición de la ley. Por otro lado, el arrendamiento es siempre oneroso,
característica que no comparte con el usufructo, el mismo que puede ser, y por lo general es
gratuito.

4. OBJETO DEL DERECHO DE USUFRUCTO

Ahora bien, con relación a los bienes sobre los cuales puede recaer el derecho de usufructo, el
artículo bajo comentario señala que pueden ser objeto del mismo toda clase de bienes no
consumibles, con excepción de lo dispuesto por los artículos 1018 a 1020. De esta manera,
tomando en cuenta las excepciones contenidas en los artículos 1018 a 1020 que regulan el
usufructo sobre dinero y sobre un crédito, tenemos que pueden ser objeto de usufructo toda clase
de bienes, ya sean muebles o inmuebles, consumibles o no consumibles, siempre que se trate de
cosas apropiables, que estén dentro del comercio y sean susceptibles de utilización y disfrute.
Como bien señala ROMERO ROMAÑA, se acepta así, en todas las legislaciones, que el usufructo
recaiga sobre bienes consumibles, en cuyo caso tiene una modalidad especial que recibe el
nombre de cuasi usufructo o usufructo imperfecto. Cabe señalar que el cuasiusufructo o usufructo
imperfecto antes mencionado se diferencia del usufructo en que, al recaer sobre bienes
consumibles, el uso y disfrute de los mismos consiste precisamente en disponer de ellos o
consumirlos. En este sentido, la diferencia con el usufructo perfecto consiste en que en el
usufructo perfecto el usufructuario adquiere solo un derecho de uso y disfrute de la cosa pero no
su propiedad, mientras que en el cuasiusufructo en cambio si adquiere el dominio de la cosas y
puede disponer de ella libremente, es más, el cuasiusufructo se constituye exclusivamente con la
finalidad de que el usufructuario disponga de la cosa. En este sentido, al término del
cuasiusufructo, el usufructuario no estará obligado a devolver la misma cosa, como si ocurre en el
caso del usufructo perfecto, sino que deberá devolver otra de la misma especie y cantidad.
Finalmente, es pertinente destacar que el usufructo puede recaer tanto sobre el total de la cosa,
sobre una parte de la misma, o sobre una cuota si la propiedad es de una pluralidad de personas.

CONSTITUCIÓN DEL USUFRUCTO

De acuerdo con lo establecido por el artículo bajo comentario, podemos señalar que él .usufructo
nace de un negocio jurídico o de una disposición legal. El usufructo negocial, como señalan DIEZ-
PICAZO y GULLÓN puede constituirse mortis causa (es el caso del usufructo testamentario) o inter
vivos, ya sea a título oneroso o gratuito.

a) Por ley.-

El usufructo puede surgir de una disposición legal que confiere a ciertas personas el derecho de
uso y disfrute, ya sea sobre algunos bienes particulares, ya sea sobre una universalidad. Nuestro
ordenamiento contempla únicamente dos casos de usufructo legal, a saber, el caso del usufructo
concedido por el artículo 423 a favor de los padres sobre los bienes propios de sus menores hijos
hasta que cumplan la mayoría de edad y el del cónyuge sobreviviente sobre la casa-habitación en
la que existió el hogar conyugal en el caso de que aquel no tuviera recursos suficientes para
sostener los gastos de la casa-habitación, de acuerdo con lo contemplado en el artículo 732 del
Código Civil.

b) Contrato o acto jurídico unilateral.-

En este caso la fuente del derecho vendría a ser la voluntad, ya sea de una sola parte en el caso de
un acto jurídico unilateral o de dos o más partes, en el caso del contrato. De esta manera, la
constitución del usufructo puede resultar de un acto a título oneroso como la compraventa o la
permuta, o de un acto a título gratuito, es decir, sin que exista contraprestación a cargo del
beneficiario de la cesión de la nuda propiedad o del usufructo. Ahora bien, un contrato puede
crear un derecho de usufructo de dos maneras: ya sea por la vía de la constitución directa o
enajenación, caso en el cual el constituyente atribuye al adquirente el derecho de usufructo y
conserva la propiedad; o por la via de la detracción o reserva, en cuyo caso el constituyente
enajena la propiedad y se reserva el usufructo.

c) Testamento.-

El usufructo también puede establecerse por testamento, siendo este el modo de constitución
utilizado con mayor frecuencia. Esto ocurre cuando el testador lega solamente el goce del bien,
reservando la propiedad a los herederos o cuando lega a alguno la nuda propiedad y a otro el uso y
disfrute de la cosa. Valiéndose de este medio, el testador puede favorecer a una persona sin que el
bien salga definitivamente de la esfera patrimonial de su familia, en este sentido, a la muerte del
usufructuario, los herederos del testador recobrarán la plena propiedad del bien.

PLAZO DEL USUFRUCTO

El usufructo, tal y como lo señala su definición, es un derecho real de duración limitada que
permite usar y disfrutar de una cosa ajena sin alterar su sustancia. En este sentido, una de las
principales características de este derecho radica en su temporalidad, la misma que constituye una
de las razones por la que el usufructo es considerado un derecho real limitativo de dominio. Es en
este sentido que los diferentes ordenamientos jurídicos limitan legalmente el plazo de duración
del derecho de usufructo, con la finalidad de impedir un desmembramiento demasiado
prolongado del derecho de propiedad.
De esta manera, tenemos que nuestro Código Civil establece como plazo máximo para el caso de
personas jurídicas beneficiarias del derecho de usufructo, el de treinta años. Por otro lado, en el
caso de bienes inmuebles de valor monumental de propiedad del Estado que sean materia de
restauración con fondos de personas naturales o jurídicas, el artículo bajo comentario establece
claramente que el usufructo que constituya el Estado a favor de estas personas podrá tener un
plazo máximo de noventa y nueve años, siendo, a nuestro parecer, la principal razón que justifica la
mayor extensión de este plazo, la inversión realizada por el titular del derecho en la restauración
del bien materia del usufructo. Ahora bien, aunque parece evidente dadas las características del
usufructo, es importante mencionar que, en el caso que el beneficiario del derecho deje de existir
-ya sea por fallecimiento en el caso de personas naturales o por extinción de la personalidad
jurídica en el caso de personas jurídicas- antes del cumplimiento del plazo previsto para la cesión
del usufructo, el derecho quedará extinguido, supuesto que se dará en el caso de bienes
monumentales en los que el derecho haya sido otorgado a favor de personas naturales. Por otro
lado, para el caso de personas naturales titulares del derecho de usufructo de bienes distintos de
los monumentales señalados en los párrafos precedentes, el plazo máximo de dicho derecho,
aunque no lo señala expresamente el presente artículo, es - por la naturaleza misma del derecho-
la vida del usufructuario, razón por la cual no podrá constituirse un usufructo a favor de una
persona y sus herederos. Finalmente, cabe señalar que cualquier derecho de usufructo constituido
por un plazo mayor a los señalados líneas arriba, será indefectiblemente reducido a los máximos
establecidos por ley. Asimismo, y en el mismo orden de ideas, cualquier derecho de usufructo
constituido sin término expreso se entiende que es por los plazos máximos antes señalados, en
atención a la vocación de la ley de incentivar la consolidación, en un solo titular, de todos los
atributos de la propiedad.

TRANSMISIÓN Y GRAVAMEN DEL USUFRUCTO

El Código Civil de 1936 incurría en una importante omisión al no pronunciarse sobre la


transmisibilidad del usufructo. El numeral bajo comentario constituye pues una novedad, y no
hace sino recoger lo que en doctrina venía admitiéndose de manera mayoritaria. No existe ningún
inconveniente para la transmisibilidad del usufructo, salvo cuando se hubiese prohibido en forma
expresa o cuando se haya constituido con carácter personalísimo. Según la norma. Tampoco será
transferible cuando se trate de un usufructo nacido del imperio de la ley, pues este último es
evidentemente de carácter personal. No está de más mencionar, aunque resulte obvio, que lo que
es objeto de transferencia es el derecho de usar y disfrutar temporalmente los bienes ajenos y no
éstos en sí mismos, razón por la cual en el Proyecto del Código Civil de 1982 se denominaba a esta
figura como "cesión del usufructo", estableciéndose en el artículo 213 que el titular del usufructo
podía "... ceder su derecho...". Por otro lado, es preciso señalar, no obstante, que la duración del
usufructo originalmente pactada debe ser siempre respetada, sin que puedan excederse sus
límites. Es decir, que en el acto por el cual se conviene la transmisión del usufructo no puede
pactarse un plazo de duración mayor al original, lo cual supondría una ampliación de dicho plazo,
que es precisamente lo que la norma rechaza. El artículo, sin embargo, no regula el caso de que al
momento de la transmisión se establezca en efecto un plazo mayor, lo que genera la interrogante
de si en ese supuesto el acto de transferencia es nulo o si cualquier exceso en el plazo se reduce al
límite temporal constituido por el plazo original. Esta última es una solución plausible, pues el
optar por la nulidad entorpecería la circulación de la riqueza. Cabe precisar. por otra parte, que la
transmisión a que se refiere el artículo 1002 es una transmisión por acto inter vivos, lo que resulta
obvio, pues desde el punto de vista sucesoral el usufructo es un derecho intransmisible. En otras
palabras, la muerte del usufructuario original en todo caso pone fin al usufructo, por mandato de
la ley (artículo 1021 inc. 4), sin que éste pase a sus herederos. No hay, pues, transmisión mortis
causa

La norma, admitida por nuestro Código Civil y presente en las legislaciones consultadas, tiene
como finalidad evitar que esta institución sea desvirtuada permitiendo que el usufructo se
perpetúe en el tiempo, entendiéndose que se trata de una figura eminentemente temporal. Sin
embargo, creemos que hubiera sido conveniente introducir una precisión al respecto, tal como lo
hace el Código Civil argentino en la parte final de su numeral 2870, según el cual los contratos que
celebre el usufructuario terminan al fin del usufructo. De otro lado, cabe advertir que el artículo
1002 no solo contempla el caso de la transferencia del usufructo, sino también la posibilidad de
gravarlo, es decir de imponer un gravamen o una garantía (como podrá ser, por ejemplo, la
constitución de una hipoteca), debiendo dejar constancia de que -al igual que en el caso de la
transferencia- el gravamen no recaerá evidentemente sobre los bienes usufructuados en sí
mismos, sino sobre el derecho de uso y disfrute que temporalmente ha sido conferido al
usufructuario en virtud del usufructo. Evidentemente, el gravamen se sujetaría a las mismas reglas
que el artículo 1002 impone para la transferencia del usufructo, es decir no procederá para el
usufructo legal, tampoco cuando es personalísimo y menos cuando hay prohibición expresa. Pero
lo más relevante es que el mencionado gravamen estaría sujeto, en cuanto a su duración, al plazo
original del usufructo y no podrá extenderse más allá, habida cuenta que de acuerdo a la norma
comentada, debe respetarse dicho plazo original. Esto último nos lleva a afirmar que si bien es
perfectamente posible constituir una hipoteca sobre el derecho de usufructo (en caso que éste
recaiga sobre un inmueble, artículos 1097 Y 885 inciso 10), al parecer esto no será muy eficiente,
debido al carácter temporal del derecho de usufructo, lo que hará que la garantía se extinga
también al cumplirse el plazo del usufructo, lo que pondrá en desventaja al acreedor a favor de
quien se constituyó la hipoteca sobre el derecho del usufructuario. Un último aspecto que merece
comentario, es que la norma del artículo 1002 no exige el asentimiento o intervención del
propietario (constituyente del usufructo) para efectos de la transmisión o gravamen del mismo, de
modo que el usufructuario podrá realizar estos actos sin aviso previo a aquél. Sobre este punto, el
segundo párrafo del artículo 213 del Proyecto de 1982 establecía que la cesión debía ser notificada
al nudo propietario y mientras no se cursara dicha notificación respondían solidariamente tanto el
usufructuario como el cesionario (nuevo usufructuario).

EXPROPIACIÓN DEL BIEN SOBRE EL QUE RECAE EL USUFRUCTO

El Código derogado, en su artículo 946, establecía que el "valor de la indemnización" remplazaría


al bien dado en usufructo. El artículo 947 del mismo cuerpo legal disponía que la indemnización se
distribuirla proporcionalmente entre el propietario y el usufructuario, extinguiéndose el usufructo.
Por su parte, el Proyecto de Código Civil de 1982, dispensaba a este supuesto una regulación más
puntual y adecuada, estableciendo que si el bien usufructuado fuere expropiado por causa de
utilidad pública, el nudo propietario estaba obligado a sustituirlo con otro bien de igual valor y en
análogas condiciones, o a abonar al usufructuario el interés legal del importe de la indemnización
por todo el tiempo que había debido durar el usufructo de no haber sido expropiado el bien
(artículo 221). Se desprendía de esta disposición que la elección correspondía al nudo propietario,
quien de optar por la segunda alternativa, estaba obligado a afianzar el pago de los réditos, En
opinión de Lucrecia Maisch von Humboldt, esta regulación -que tenía como fuente el artículo 1043
del Código Civil mexicano- era más apropiada que la fórmula de los artículos 946 y 947 del Código
de 1936, pues según ella, la idea central no era un remplazo automático del usufructo por la
indemnización, sino la obligación que tenía el nudo propietario quien como dueño del bien
expropiado recibía la indemnización y, en consecuencia, debía compensar al usufructuario por la
extinción de su derecho sobre el bien. No obstante lo expresado, esta solución no parecía
coherente con lo normado en el artículo 237 del mismo Proyecto que, en cuanto a las causales de
extinción del usufructo, señalaba que el mismo se extinguía por expropiación del bien, en cuyo
caso el usufructuario tenía derecho a una parte proporcional en la respectiva indemnización. Del
texto del artículo 1003 del actual Código se aprecia, sin embargo, que se ha omitido la referencia a
la distribución de la indemnización y tampoco se pronuncia sobre el destino de dicho valor.
Asimismo, el artículo 1021 que se ocupa de las causas de extinción del usufructo, no contempla
entre éstas a la expropiación del bien.

En ese sentido, de una interpretación sistemática de estas normas y de lo establecido por el


artículo 1018, se podría concluir que en el supuesto de expropiación del bien objeto del usufructo,
lo que ocurre es la conversión de éste en un cuasiusufructo. En efecto, como quiera que el artículo
1003 dispone que en tal supuesto el usufructo recaerá sobre el valor de la expropiación
(indemnización) y el artículo 1021 no lo menciona como causal de extinción, se advierte que el
usufructo continúa (no se extingue), pero ahora recaerá sobre el dinero obtenido por concepto de
indemnización (valor de la expropiación), lo que en buena cuenta sería un cuasi usufructo a tenor
de lo regulado por el artículo 1018, según el cual el usufructo sobre dinero da derecho a percibir la
renta. De este parecer es también un sector de la doctrina, pues tal como señala Beatriz Areán (p.
511), teniendo en consideración que la expropiación por causa de utilidad pública importa un
hecho que por lo general escapa a la previsión de las partes o del testador, en tal caso el objeto del
usufructo deja de ser el bien para recaer en la indemnización, por lo que se convierte en un
cuasiusufructo. Si esto no es lo que ha querido el legislador, entonces la norma del artículo 1003
resulta a nuestro juicio incompleta, pudiendo dar origen a situaciones conflictivas; por lo que
habría sido más adecuado mantener un precepto similar al del artículo 947 del Código de 1936 o
recoger la propuesta del Proyecto de 1982.

DEBERES Y DERECHOS DEL USUFRUCTUARIO INVENTARIO Y TASACIÓN DE LOS BIENES DADOS EN


USUFRUCTO

El precepto se origina en el artículo 937 del Código Civil de 1936. Introduce, sin embargo, una
novedad, al impedir que el propietario que tenga herederos forzosos pueda eximir al
usufructuario de la obligación de hacer inventario y tasación. La norma es acertada, pues busca
proteger a los herederos forzosos otorgándoles un mecanismo de control sobre los bienes muebles
dados en usufructo por el causante. Empero, se le objeta porque no se justificaría el trato distinto
del heredero forzoso de quien no lo es, fuera de que se está proponiendo que el heredero
legitimario pueda también recibir su legítima por legado u otro título. Por otra parte, tanto la
actual norma como su antecedente se refieren a la facción de inventario y a la realización de
tasación solo cuando el bien o los bienes dados en usufructo son muebles, excluyendo de esta
regla a los bienes inmuebles. Sobre este último punto, y considerando la afirmación de Beatriz
Areán (p. 509) en el sentido de que el inventario y la tasación tienen una fundamental importancia
para los fines de la determinación del objeto que se da en usufructo (que es lo que en definitiva el
usufructuario debe devolver al término del mismo), lo más conveniente es que la regla se extienda
también a los bienes inmuebles, como ocurre en la legislación argentina. En efecto, el artículo 2846
del Código Civil argentino dispone que el usufructuario debe hacer un inventario de los bienes
muebles y un "estado" de los inmuebles, con presencia del propietario o su representante. Esta
fórmula fue también propuesta en el Proyecto de Código Civil de 1982, cuyo artículo 224 inciso 1)
disponía la formación del inventario haciendo tasar los muebles y dejar constancia del estado en
que se hallen los inmuebles. Sin embargo, en el texto final de lo que es el actual artículo 1006 se
omitió la referencia a los inmuebles, manteniéndose la solución del artículo 937 del Código
derogado. Claro está que en el inventario constará la enumeración y la descripción detallada de los
muebles, y en el estado de los inmuebles se describirán las condiciones físicas en que son
entregados; todo esto con la finalidad de tener documentación que permita luego constatar el
estado de los bienes al momento de la devolución. Otro aspecto que cabe destacar del artículo
1006 bajo comentario es el relativo a la oportunidad en que debe realizarse el inventario y la
tasación. La norma dice "al entrar en posesión", es decir cuando el usufructuario ya se encuentra
en posesión de los bienes usufructuados, pudiendo advertirse que tal obligación no se exige "antes
de entrar en posesión", como un requisito previo. De este modo, la falta de inventario o tasación
no deberían impedir al usufructuario la toma de posesión de los bienes, consecuentemente, de
acuerdo a la norma, podría concluirse que el constituyente no estaría facultado para oponerse a la
entrega en caso que el inventario o la tasación aún no estuvieren hechos. En el caso del usufructo
convencional, si después de entregados los bienes, el usufructuario no cumpliera con esta
obligación, el constituyente no tendría otra salida que exigirlo por vía judicial, la misma que de
todas maneras debe emplearse para el inventario y tasación de bienes en caso de usufructo legal y
testamentario. Sobre este tema, el Proyecto de Código Civil de 1982 contenía una fórmula más
favorable para los intereses del propietario, pues en cuanto a la oportunidad del inventario y
tasación el artículo 224 establecía que el usufructuario debla cumplir con esta obligación "antes de
entrar en el goce (léase posesión) de los bienes"; agregando que en caso de tomar la posesión sin
inventario y sin oposición del nudo propietario, podía ser obligado a hacerla en cualquier tiempo.
No obstante lo expresado sobre este punto, nada impide que en el título constitutivo del usufructo
se pacte o disponga que el inventario y la tasación deben efectuarse antes de la entrega de los
bienes.

OBLIGACIÓN DE PRESTAR GARANTÍA

La norma reproduce el numeral 939 del Código derogado, instituyendo la obligación de prestar
garantía que tiene el usufructuario, cuando así lo establezca el título constitutivo de su derecho. La
obligación existirá también cuando así lo determine el juez, si encuentra que puede peligrar el
derecho del nudo propietario. Nótese sin embargo que la obligación de prestar garantía no es
generalizada, sino que surge únicamente en las dos hipótesis antes referida. Esta garantía,
evidentemente, se constituye con el fin de asegurar que el bien será restituido en buenas
condiciones al momento de la extinción del usufructo. A diferencia de otras legislaciones como la
argentina, por citar un caso, que solo admiten la constitución de fianza (artículo 2851), para
nuestro ordenamiento la garantía a que se refiere la norma bajo comentario puede revestir
cualquier modalidad, de acuerdo con el título constitutivo o a criterio del juez que la imponga. En
ese sentido, puede tratarse de una garantía personal o real, en cualquiera de las clases y
modalidades permitidas por el ordenamiento jurídico. Por último, es claro que el monto de la
garantía exigida por la norma, como señala Beatriz Areán (p. 510), debe ser suficiente para cubrir,
según el caso, el valor del bien mueble o el importe de los eventuales deterioros que el
usufructuario podría causar al inmueble objeto de usufructo. Y con respecto al tiempo de la
garantía, se entiende que debe cubrir todo el plazo del usufructo. No obstante lo señalado, puede
ser que en estas materias (monto y tiempo de la garantía) se acuerde algo distinto.

EXPLOTACIÓN DEL BIEN DADO EN USUFRUCTO

El precepto busca preservar una de las características más importantes del usufructo, cual es la
obligación de devolver el bien al propietario, conservando su naturaleza y sustancia.
Evidentemente, cualquier explotación del bien que fuese contraria a la naturaleza del mismo
podría determinar que éste sufra perjuicios que atenten contra los derechos del nudo propietario.
Lucrecia Maisch von Humboldt ha criticado la excesiva parquedad del precepto, pues se limita a
tratar sobre la explotación del bien, sin pronunciarse sobre otros aspectos igualmente importantes
para su adecuada conservación cuando se produzcan perturbaciones en el derecho, asegurar el
bien y, fundamentalmente, restituirlo con sus accesorios y mejoras al término del usufructo. En
efecto, la norma se limita a reproducir el texto del artículo 929 del Código derogado, por lo que en
un intento de salvar esta insuficiencia, en la propuesta contenida en el Proyecto de 1982 se
complementó la fórmula sobre la base de lo dispuesto en los artículos 2863, 2870, 2871 Y 2872 del
Código argentino, el artículo 999 del Código italiano, y los artículos 993 y 1002 del Código
mexicano. En ese sentido, el artículo 217 del Proyecto establecía, además, que el usufructuario
podía usar el bien por sí mismo o por interpósita persona, administrarlo y arrendarlo, precisando
que tenía derecho a servirse de los bienes que se gastan o deterioran de acuerdo a los usos a que
están destinados, debiendo devolverlos en el estado en que se encuentren al término del
usufructo, pero con la obligación de indemnizar el deterioro sufrido por dolo o negligencia.
Asimismo, el artículo 225 del mencionado Proyecto agregaba complementariamente que el
usufructuario debía usar y explotar el bien como lo haría su propietario, empleándolo para el
destino al cual se encontraba afectado antes del usufructo; y restituyéndolo al término de su
derecho con todos sus accesorios, mejoras y accesiones.

MODIFICACIONES AL BIEN DADO EN USUFRUCTO

Nos encontramos aquí con otra norma tendente a preservar el derecho del nudo propietario,
salvaguardando la restitución del bien en condiciones de adecuado uso. A decir el usufructuario
"no podrá hacer un uso irracional que perjudique a la cosa misma, en su sustancia material, ni al
nudo propietario cuando éste vuelva a tener el dominio perfecto sobre la cosa ...".

Se entiende de la prohibición contenida en el numeral comentado, que el usufructuario no debe


realizar las referidas modificaciones sustanciales aun cuando éstas supongan mejorar o aumentar
la utilidad que se pueda obtener del bien. El precepto reproduce el numeral 940 del Código Civil de
1936, suprimiendo la segunda parte relativa a las "plantaciones del fundo", posiblemente por
considerarse que la referencia era necesaria al estar dicha hipótesis cubierta por la regla general,
en ausencia de una norma sobre propiedad rústica.

EXTINCIÓN Y MODIFICACIÓN DEL USUFRUCTO CAUSALES DE EXTINCIÓN DEL USUFRUCTO

Según el Artículo 1021 del Código Civil


El usufructo se extingue por:

1.- Cumplimiento de los plazos máximos que prevé el artículo 1001 o del establecido en el acto
constitutivo.

2.- Prescripción resultante del no uso del derecho durante cinco años.

3.- Consolidación.

4.- Muerte o renuncia del usufructuario.

5.- Destrucción o pérdida total del bien.

6.- Abuso que el usufructuario haga de su derecho, enajenando o deteriorando los bienes o
dejándolos perecer por falta de reparaciones ordinarias.

En este caso el juez declara la extinción. A diferencia del Código derogado, que dedicaba varios
artículos a las causales de extinción del usufructo, el nuevo cuerpo legislativo le consagra un solo
numeral, pero sistematizando todas esas causales y añadiendo algunas nuevas que pasaremos a
analizar.

1. Vencimiento del plazo

El usufructo se extinguirá por el vencimiento del plazo estipulado en su constitución. Así, podrá
instituirse usufructo por un plazo establecido en días, meses o años, o determinado, por ejemplo,
por la edad de una persona. Sería el caso que A constituyese usufructo de un inmueble a favor de
B, hasta que éste cumpla los sesenta años de edad. Es importante señalar que la fijación del plazo
no es enteramente libre tratándose del usufructo constituido a favor de personas jurídicas. En tal
caso nuestra legislación impone un máximo de treinta años, que pueden extenderse a
noventinueve en la hipótesis prevista por el segundo párrafo del numeral 1 001 del Código Civil
(inmuebles monumentales de propiedad del Estado, restaurados con fondos de personas
jurídicas). Es importante anotar, asimismo, que el vencimiento del plazo estipulado es un supuesto
de extinción del usufructo que bien puede verse superado por el advenimiento de otras causal es
que prevalecen sobre éste. En otras palabras, el plazo fijado no es absoluto.

2. Prescripción
El usufructo finaliza también por prescripción extintiva, cuando el usufructuario deja de hacer uso
de su derecho durante cinco años. Se trata de una solución que toda la doctrina consultada
admite, aunque existan variaciones en cuanto al plazo requerido. Naturalmente, la forma de
apreciar el "no uso" dependerá de las circunstancias y de las características del bien. Cabe precisar
que este supuesto se trata, evidentemente, de un caso de caducidad, pues lo que se extingue es el
derecho y no solamente la acción, y su acogida se justifica plenamente si tenemos en
consideración que no tendría sentido mantener una desmembración del derecho de propiedad si
no es aprovechada por el usufructuario.

3. Consolidación.

Otra novedad en cuanto a las causas de extinción es la de consolidación, que se produce cuando se
reúnen en una misma persona las calidades de usufructuario y nudo propietario, sea cual fuere el
motivo. En ese caso, evidentemente, se consolida la propiedad. Ello ocurre por adquirir el
usufructuario la nuda propiedad del bien, en cuyo caso desaparece el "desdoblamiento"
característico del usufructo y esta institución se extingue. La situación no ofrece mayor
inconveniente, ya que es fácil imaginar que el beneficiario del usufructo pueda adquirir los
derechos del nudo propietario bien sea por compraventa, donación, o cualquier acto jurídico inter
vivos. Tampoco resulta difícil suponer que la adquisición se realice mortis causa, por resultar el
usufructuario heredero o legatario del nudo propietario, por ejemplo. Un tanto más compleja es la
hipótesis contraria: es decir, la adquisición de los derechos del usufructuario por el nudo
propietario, determinando la consolidación en la persona de éste. Se discute en doctrina si tal
supuesto es viable o si, por el contrario, se encontraría siempre inmerso en alguna otra causal de
extinción. Así, algunos autores afirman que si el usufructuario transfiere sus derechos al nudo
propietario nos encontraríamos en realidad con una renuncia, como causal de extinción.
Cualquiera sea la posición adoptada al respecto, lo relevante es destacar que la consolidación
produce siempre la extinción del usufructo, ya que los derechos de uso y goce pasarán a ser
ejercitados por el propietario en su calidad de tal, y como atributos de su pleno dominio sobre el
bien.

4. Fallecimiento del usufructuario

Como se sabe, el usufructo es esencialmente temporal y, por tanto, en todo caso finalizará con la
vida del usufructuario. Es importante señalar que esta causal se antepone a las demás, de manera
que si el usufructuario fallece antes del vencimiento del plazo estipulado se extinguirá de todos
modos el usufructo, sin necesidad de esperar hasta la conclusión del plazo. De lo dicho se deriva
que los derechos del usufructuario no son transmisibles a título de herencia o legado, puesto que
se extinguen a su muerte.

5. Renuncia del usufructuario

El beneficiario del usufructo puede renunciar a sus derechos, en cuyo caso éstos se extinguen.
Entendemos que la renuncia deberá ser expresa, ya que la tácita podría asimilarse al no uso que,
como hemos visto, es causa de prescripción extintiva.

6. Destrucción o pérdida total del bien

. En la norma materia de comentario se dispone expresamente que el usufructo se extinguirá por


la destrucción o pérdida total del bien, lo cual no estaba especificado en el Código derogado. La
regla general es, pues, que desaparecido el bien sobre el cual recaía, el usufructo se extingue. No
obstante ello, al analizar esta causal debemos distinguir las distintas hipótesis que pueden
producirse. En primer lugar, la destrucción o pérdida total pueden ocurrir por causas atribuibles a
un tercero que obrase con dolo o culpa. En tal caso, el usufructo continuará sobre la indemnización
debida por el tercero (artículo 1023, primer párrafo). En segundo lugar, debe contemplarse el caso
que el bien se encontrase asegurado. En tal supuesto, el usufructo se establecerá sobre el importe
pagado por el asegurador (artículo 1023, segundo párrafo). A diferencia de legislaciones como la
española, por citar un caso, nuestra ley no distingue entre la hipótesis que las primas del seguro
hayan sido satisfechas por el nudo propietario o el usufructuario. La solución es la misma en
cualquier caso.

En tercer lugar, si la destrucción total fuera imputable al usufructuario, evidentemente el usufructo


se extinguiría sin perjuicio de la responsabilidad que le cabría a aquél frente al nudo propietario,
ante la imposibilidad de restituirle el bien. Cabe anotar que la destrucción o pérdida parcial del
bien dado en usufructo no determina su extinción, y éste continúa sobre la parte no destruida
(artículo 1024), nuevamente sin perjuicio de la responsabilidad que pudiese caber al usufructuario
por tal destrucción o pérdida parcial.

7. Por declaración judicial.


Por último, se permite al juez declarar la extinción en caso de abuso, deterioro o perecimiento del
bien. Ello es de gran importancia, pues protege al nudo propietario contra abusos del
usufructuario, permitiéndole acudir al juez para solicitar que se declare extinguido el usufructo, sin
necesidad de esperar a que concluya el plazo originalmente pactado. La norma incluye, dentro del
concepto del abuso, la "enajenación" del bien por el usufructuario. Lucrecia Maisch von Humboldt
cuando sostenía que la referencia no es jurídicamente exacta, ya que el usufructuario no puede
"enajenar" los bienes que no le pertenecen, y en consecuencia sería un acto nulo ipso jure (en
REVOREDO, p. 224). Los autores coinciden en señalar que la extinción del usufructo se produce de
modo automático, por lo que el nudo propietario está facultado para entrar en posesión y disfrute
de la cosa de manera inmediata. El usufructuario deberá por tanto devolverla tan pronto como se
produzca la causal de extinción. Pese a lo dicho, debe tenerse en cuenta que en aplicación de las
normas sobre reembolso de mejoras, el usufructuario tendrá derecho a retener el bien hasta que
no se le abone su importe (artículo 918 del Código Civil). Evidentemente, deberá procederse
también a liquidar la situación existente entre el nudo propietario y el usufructuario, en lo relativo
a los frutos pendientes, a las reparaciones y, en general, al estado de conservación del bien que se
devuelve, o la indemnización consiguiente si la devolución no pudiera llevarse a cabo por culpa del
usufructuario.

DESTRUCCIÓN DEL BIEN USUFRUCTUADO

Según el Artículo 1023 del Código civil.

Si la destrucción del bien ocurre por dolo o culpa de un tercero, el usufructo se transfiere a la
indemnización debida por el responsable del daño. Si se destruye el bien dado en usufructo,
estando asegurado por el constituyente o el usufructuario, el usufructo se transfiere a la
indemnización pagada por el asegurador. Este numeral constituye una novedad, ya que el Código
derogado no contemplaba la hipótesis de destrucción del bien por dolo o culpa de un tercero.

En tal caso, al no haber culpa del usufructuario, es justo que éste no sufra perjuicios. Del mismo
parecer es Lucrecia Maisch von Humboldt, para quien en cualquiera de los casos a que se refiere la
norma se perjudica el interés del usufructuario, por lo que resulta justo y lógico que el usufructo se
transfiera a la indemnización pagada por el responsable o por el asegurador.
PÉRDIDA O DESTRUCCIÓN PARCIAL DEL BIEN

Articulo 1024

Si el bien sujeto al usufructo se destruye o pierde en parte, el usufructo se conserva sobre el resto.
Este artículo también es novedoso, estableciendo que la pérdida parcial del bien determina que el
usufructo continúa sobre la parte no perdida, dado que solo la pérdida total produce extinción del
usufructo (artículo 1021 inciso 5 del Código Civil). En el Proyecto del Código Civil de 1982 se
proponía también la posibilidad de que el usufructo continúe en caso de destrucción parcial del
bien sobre el que estuviera recayendo. Sin embargo, la regulación propuesta se advertía
incompleta, toda vez que se refería solo a inmuebles. En efecto, la última parte del inciso 9) del
artículo 237 establecía que "si la destrucción del inmueble no es total el derecho de usufructo
sigue sobre lo que haya quedado del bien". Esta restricción a los inmuebles llamaba la atención,
más aún si en el mencionado inciso se iniciaba el tratamiento de la causal de pérdida o
destrucción del bien aludiendo al "bien fructuado" en general. Por último cabe precisar, siguiendo
a Areán, que si bien, en caso de destrucción parcial, el usufructo sigue sobre lo que queda de la
cosa y sus accesorios, esto solo será posible si es que se puede continuar cumpliendo con el
destino por el cual el usufructuario tenía derecho a utilizarla.

DESTRUCCIÓN DEL EDIFICIO

La norma es también novedosa, y se coloca en dos hipótesis distintas. La primera es que el


usufructo se haya establecido sobre un fundo, y un edificio situado en el mismo, se destruya por
vetustez o accidente. Se trata, en realidad, de un caso de pérdida parcial del bien, que conforme al
numeral 1 024 del Código Civil determina que el usufructo continúe sobre la parte no perdida. La
segunda parte, evidentemente, se refiere a un caso de pérdida total, en cuya hipótesis el usufructo
se extingue por mandato del inciso 5) del artículo 1021 del Código Civil. En efecto, si el usufructo se
estableció solo sobre el edificio y éste se destruye, no podemos considerar desmembrado al
edificio que el nudo propietario pudiese edificar en reemplazo del destruido. La Subcomisión de
Derechos Reales de la Comisión de Reforma, ha propuesto reemplazar la palabra "fundo" por
"predio". Además, y esto es aplicable a otros casos, la regla sería propia de una ley de predios
rústicos y no del Código Civil.

II. USO Y HABITACIÓN


ANTECEDENTES HISTORICOS

En la época clásica del derecho romano en lo que corresponde al derecho real del uso, se le
atribuyo solo la facultad de usar las cosas ajenas, no así, la facultad de disfrutar o gozar o de hacer
suyos los frutos percibidos por el usuario

(uti potestfrui non potest);

pero la finalización de la época señalada, y posiblemente a partir de Justiniano, el contenido de


derecho de uso es ampliado, facultándose al usuario una leve participación en los frutos del bien
ajeno. Pero limitado únicamente a las necesidades del usuario y de su familia. Este cambio con la
aplicación al derecho de disfrutar en beneficio personal del usuario con la limitación indicada,
pueda que sea el fundamento del uso de los bienes que no tienen edificaciones o que no rinden
una real utilidad.

EL USO Y LA HABITACION

Régimen legal del derecho de uso.(Art 1026. C.C.)

El derecho de usar o de servirse de un bien no consumible se rige por las disposiciones del título
anterior, en cuanto sean aplicables

DERECHOS Y OBLIGACIONES DEL USUARIO

El usuario y el que tiene derecho de habitación en un edificio, no pueden enajenar, gravar, ni


arrendar en todo ni en parte su derecho a otro, ni estos derechos pueden ser embargados por sus
acreedores. Los derechos y obligaciones del usuario y del que tiene el goce de habitación, se
arreglarán por los títulos respectivos y, en su defecto, por las disposiciones siguientes. Las
disposiciones establecidas para el usufructo son aplicables a los derechos de uso y de
habitación).El que tiene derecho de uso sobre un ganado, puede aprovecharse de las crías, leche y
lana en cuanto baste para su consumo y el de su familia. Si el usuario consume todos los frutos de
los bienes, o el que tiene derecho de habitación ocupa todas las piezas de la casa, quedan
obligados a todos los gastos de cultivo, reparaciones y pago de contribuciones. El usufructuario;
pero si el primero sólo consume parte de los frutos, o el segundo sólo ocupa parte de la casa, no
deben contribuir en nada, siempre que al propietario le quede una parte de frutos o
aprovechamientos bastantes para cubrir los gas-tos y cargas. Si los frutos que quedan al
propietario no alcanzan a cubrir los gastos y cargas, la parte que falte será cubierta por el usuario,
o por el que tiene derecho a la habitación.

EFECTOS JURIDICOS QUE PRODUCE EL USO Y LA HABITACION

El uso y la habitación. Estos son derechos reales que a la vez son desmembraciones de la
propiedad, de menos importancia que el usufructo. En realidad, el uso constituye un usufructo
parcial o restringido dado que en la actualidad faculta al usuario para percibir algunos frutos.
Antiguamente estos derechos reales como; el usufructo, el uso y la habitación se denominaban
como servidumbres personales, por oposición a las servidumbres prediales o formales.

EFECTOS JURIDICOS QUE PRODUCE EL USO.

Podemos definir el uso indicando que es un derecho real, temporal y por naturaleza es vitalicio,
para usar de los bienes ajenos sin alterar su forma ni substancia y que también es de carácter
intrasmisible, ya que este derecho real se puede distinguir del usufructo por los siguientes puntos;
Es restringido solo para el uso y en algunos casos para percibir ciertos frutos. En el carácter
intransferible, peculiar al uso y la habitación, que no existe en el usufructo, porque, como hemos
visto, el usufructuario puede enajenarse, puede gravarse o trasmitirse; en cambio el usuario y el
habituarlo no puede trasmitir su derecho ya que son personalísimo en un doble aspecto tanto por
que se extinguen por la muerte.

EFECTOS JURIDICOS DE LA HABITACION

El derecho real de la habitación en realidad es un derecho del uso sobre una finca urbana para
habitar gratuitamente algunas piezas de una casa ya que nos e distingue en rigor por fuera de esta
circunstancia especialísima, en cuanto al contenido, pues también es un derecho real intrasmisible,
temporal, por naturaleza vitalicio, para usar algunas piezas de una casa sin alterar su forma ni
substancia, en cambio el uso se extiende como el usufructo tanto a los bienes muebles como a los
inmuebles

EL DERECHO DE USO EL DERECHO DE HABITACIÓN

Son derechos reales de características comunes. Si bien suelen regularse conjuntamente,


constituyen derechos diferentes. Ambos son derechos personalísimos, intransferibles, y que se
otorgan por razón de la persona (normalmente por vínculos familiares o emocionales). El derecho
de uso es derecho real que consiste, generalmente, en la facultad de gozar de una parte limitada
de las utilidades y productos de una cosa. Si refiere a una casa y la utilidad de morada en ella, se
llama derecho de habitación El derecho de uso puede constituirse sobre cualquier tipo de bien
susceptible de uso, ya sean muebles o inmuebles, y pueden ser titulares del derecho de uso tanto
personas físicas como jurídicas, si bien en este último caso es necesario establecer un límite
temporal. Es un derecho personalísimo, que no puede ser enajenado ni tampoco arrendado. En el
derecho español se establece la imposibilidad de ser objeto de hipoteca. Es más limitado que el
usufructo, dado que no da derecho al disfrute o goce (obtención de los frutos) de la cosa. Por ese
motivo, un usufructuario podría arrendarla cosa, pero no tiene ese derecho el que ostenta un
derecho de uso. El uso da derecho a percibir de los frutos de la cosa ajena los que basten a las
necesidades del usuario y de su familia, aunque ésta se aumente. La habitación da a quien tiene
este derecho la facultad de ocupar en una casa ajena las piezas necesarias para sí y para las
personas de su familia.

DIFERENCIAS,

1. Usufructo. Y uso y habitación

a) Por su constitución. El usufructo puede ser legal o voluntario. b) El uso y la habitación no


suelen ser legales.

2. Por su objeto.

El usufructo y el uso pueden recaer sobre toda clase de bienes Los derechos reales de uso y
habitación se constituyen de igual manera que el derecho de usufructo, es decir, de la siguiente
manera:

a) Por ley

b) Por testamento

c) Por donación, venta u otro acto entre vivos.

d) Por prescripción
HABITACION

DERECHO DE HABITACIÓN

Cuando el derecho de uso recae sobre una casa o parte de ella para servir de morada, se estima
constituido el derecho de habitación. (Art: 1027.C.C.)El derecho de habitación es aquel derecho
real que otorga a su titular el derecho a ocupar en un inmueble la parte necesaria para él y su
familia, con la finalidad de satisfacer sus necesidades de vivienda. El derecho de habitación
consiste en el derecho a ocupar el apartamento y los anejos correspondientes por toda la vida del
adjudicatario adquiriente, adquiere mediante precio, debiendo utilizarse por el adjudicatario el
alojamiento exclusiva-mente como domicilio habitual y permanente, no pudiéndose el derecho de
habitación ni vender, ni ceder, ni arrendar, ni traspasar a otro por ninguna clase de título, tampoco
se puede hipotecar.

Los gastos serán por, adjudicatario durante el tiempo que dure el derecho de habitación:

a) Los gastos de notaría, registró, incremento, tanto de la constitución de este derecho, como de su
cancelación y extinción.

b) Las reparaciones como consecuencia de los deterioros que pueda sufrir el alojamiento y garaje.

c) Los gastos derivados de los suministros (agua, electricidad, gas).

d) Los gastos comunes (luz de escalera, ascensor).

POR SU NATURALEZA.

Por su naturaleza, sólo puede recaer sobre un bien raíz y, al igual que en el derecho de uso, los
derechos y obligaciones se regulan por lo dispuesto en el título constitutivo y, a falta de éste, por lo
que establezca la legislación que lo regule. Únicamente pueden ser titulares del derecho de
habitación las personas físicas y no puede ser objeto de enajenación o arrendamiento. El que tiene
el derecho de habitación no puede servirse de la casa sino para habitar él y su familia, o para el
establecimiento de su industria o comer-cio, si no fuere impropio de su destino; pero no puede
ceder el uso de ella ni alquilarla Los derechos de uso y habitación no se pueden arrendar ni
traspasar a otro por ninguna clase de título.

Habitación:

Consiste en la prerrogativa que tiene su titular de favorecerse el y su familia con el uso de un local
o parte del que se destina a la vivienda familiar

EXTENSIÓN DE LOS DERECHOS DE USO Y HABITACIÓN

Los derechos de uso y habitación se extienden a la familia del usuario, salvo disposición distinta.
(Art: 1028)

SE EXTINGUEN:

a) Renuncia de la persona titular del derecho.

b) Por muerte del usuario.

c) Por la resolución del derecho del constituyente.

d) Por consolidación del derecho de uso

e) habitación con la propiedad.

f) Por prescripción.

g) Por renuncia al derecho ya sea de uso o habitación.

CARÁCTER PERSONAL DEL USO Y HABITACIÓN

Los derechos de uso y habitación no pueden ser materia de ningún acto jurídico, salvo la
consolidación. (Art: 1029)Contrato con partido en días no continuos. La Ley establece que tienen

Carácter real
A los derechos adquiridos por contratos de tiempo compartido fijo y flotante. El tiempo
compartido sobre espacio flotante y mixto tiene

Carácter personal

La ley define a la multipropiedad como el derecho indiviso, por el cual se adquiera propiedad
sobre una parte conveniente de una unidad residencial vacacional o recreacional de carácter
turístico conjuntamente con los bienes muebles que en ella se encuentran así como sobre las
instalaciones y servicios conexos y áreas. Consolidación.- dar firmeza, solidez a un predio
domínate.

CONCLUSIONES

Derecho de uso y habitación. El derecho de uso y el derecho de habitación son derechos reales de
características comunes. Si bien suelen regularse conjuntamente, constituyen derechos diferentes.
Ambos son derechos personalísimos, intransferibles y que se otorgan por razón de la persona.

Derecho de uso

Se entiende por derecho de uso todo aquel derecho real que legítima pera tener y utilizar una
cosa o bien ajeno de acuerdo con las necesidades del usuario y, en su caso. Su familia. Los
derechos y obligaciones del usuario se definen en el titulo constitutivo y, a falta de este, se regulan
por lo que la legislación establezca al respecto. El derecho de uso puede constituirse con respecto
a cualquier bien susceptible de uso, ya sean muebles o inmuebles, y pueden ser titulares de
derecho de uso tanto personas físicas como jurídicas, si bien en este último caso es necesario
establecer un límite temporal. Es un derecho personalísimo, que no puede ser enajenado ni
tampoco arrendado. Es más limitado que el usufructo, dado que no dad derecho al disfrute o goce
de la cosa. Por este motivo, un usufructo podría arrendar la cosa, pero no tiene ese derecho el que
ostenta un derecho de uso.

Derecho de habitación

El derecho de habitación es aquel derecho real que otorga a su titular el derecho de ocupar en un
inmueble la parte necesaria para él y su familia, con la finalidad de satisfacer sus necesidades de
vivienda. Por su naturaleza, solo puede recaer sobre un bien raíz y, al igual que el derecho de uso,
los derechos y obligaciones se regulan por lo dispuesto en el titulo constitutivo y, a falta de este,
por lo que establezca la legislación que lo regule. Única-mente pueden ser titulares del derecho de
habitación las personas físicas y no puede ser objeto de enajenación o arrendamiento

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Si el bien es expropiado, según el Proyecto de Código Civil de 1982, el nudo propietario debe sustituirlo con otro bien de igual valor o compensar al usufructuario proporcionalmente con la indemnización .

El usufructo se extingue por: cumplimiento de plazos máximos; prescripción por no uso durante cinco años; consolidación; muerte o renuncia del usufructuario; destrucción o pérdida total del bien; y abuso del derecho del usufructuario .

El derecho de uso, a diferencia del usufructo, no permite el disfrute o goce de los bienes y su titularidad es únicamente posible para personas físicas o jurídicas bajo un límite temporal, sin posibilidad de arrendamiento o enajenación .

El artículo 1002 no requiere el consentimiento o intervención del propietario para transferir o gravar el usufructo, permitiendo al usufructuario realizar estos actos sin previo aviso al propietario .

El usufructo para personas jurídicas tiene un límite máximo de 30 años, extendible a 99 años solo para inmuebles monumentales del Estado restaurados con fondos de personas jurídicas, según el Código Civil .

El derecho de uso se limita a disfrutar parcialmente de las utilidades de una cosa, mientras que el usufructo permite el pleno uso y disfrute. El derecho de habitación otorga ocupación en un inmueble para satisfacer necesidades de vivienda, sin enajenación u arrendamiento posible. Ambos derechos son personalísimos e intransferibles .

No se puede pactar un plazo mayor al original ya que supondría una ampliación, lo que la norma rechaza. Cualquier exceso se reduciría al plazo original, evitando nulos y favoreciendo la circulación de la riqueza .

El Código Civil de 1936 presentaba una omisión en cuanto a la transmisibilidad del usufructo. Según las normas actuales, el usufructo no puede ser transmisible si se prohibió expresamente, si es de carácter personalísimo, o si deriva de un usufructo legal, ya que este último es personal .

Según el Código Civil argentino en su numeral 2870, los contratos que celebre el usufructuario terminan al fin del usufructo .

El gravamen puede ser ineficiente porque al ser el usufructo temporal, la garantía de un gravamen como una hipoteca se extinguiría al cumplirse el plazo del usufructo, lo que pone al acreedor en desventaja .

INTRODUCCIÓN
Usufructo es el derecho real a disfrutar completamente una cosa ajena, sin alterar su modo de ser.
Es un derecho
construir sobre suelo ajeno, generalmente a cambio de una contraprestación, sin necesidad de
comprar el terreno sobre el cual
determinado. Este tiempo determinado no forzosamente hace referencia a una condición expresa
de temporalidad pactada entre la
real perteneciente a la categoría de los llamados derechos reales limitativos de dominio. En este
sentido, es un derecho que
Es pertinente diferenciar el derecho de usufructo de otras instituciones jurídicas con las que
guarda cierta similitud o con
consumibles, con excepción de lo dispuesto por los artículos 1018 a 1020. De esta manera,
tomando en cuenta las excepciones c
la que existió el hogar conyugal en el caso de que aquel no tuviera recursos suficientes para
sostener los gastos de la casa-
De esta manera, tenemos que nuestro Código Civil establece como plazo máximo para el caso de
personas jurídicas beneficiarias
evidentemente de carácter  personal.  No está de más mencionar, aunque resulte obvio, que lo que
es objeto de transferencia e
lo más relevante es que el mencionado gravamen estaría sujeto, en cuanto a su duración, al  plazo
original del usufructo y no

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