Usufructo y Derecho de Superficie en Perú
Usufructo y Derecho de Superficie en Perú
Usufructo es el derecho real a disfrutar completamente una cosa ajena, sin alterar su modo de ser.
Es un derecho real sobre cosa de otro, el poder del usufructuario no es una parte del dominio de la
cosa sobre que recae, de modo que pudiera decirse que dueño y usufructuario comparten la
propiedad de esta. Sólo de modo impropio se le puede clasificar de pars dominii, en el sentido de
que transitoriamente atribuye al usufructuario parte de las facultades, las de uso y goce, que
corresponderían sobre la cosa a quien fuere su propietario pleno. La jurisprudencia salvo alguna
sentencia insiste expresamente en que no es una parte del dominio, sino un derecho real en cosa
de otro. Y no siendo una parte del dominio, el usufructuario no es condueño, es decir, no hay
comunidad entre dueño nudo y usufructuario e el derecho de propiedad, ni, por tanto se producen
las consecuencias que se producirían si la hubiese. El usufructuario está autorizado a poseer y usar
la cosa, y hace suyos los frutos que produzca, pero debe conservarla sin alteración y carece de
facultad de disponer de ella. Facultad que corresponde al propietario al que sigue perteneciendo la
cosa usufructuada, quien, mientras que el usufructo dura se denomina propietario nudo, por
quedarle sola y escuetamente la propiedad desnuda, vacía del goce y disfrute de la cosa. En
conclusión, se trata de que el usufructuario se halla investido de poder de usar la cosa y obtener
sus rendimientos; y el propietario conserva la expectativa de readquirir el uso y goce cuando el
usufructo cese. Siendo el de usufructo derecho de disfrute de cosa ajena, por definición de esta
recaen dos derechos, el del usufructuario y el del dueño nudo. Derechos que, entre los dos
recomponen el dominio pleno. Para expresar esa idea cabe decir que el usufructo no se puede dar
sin una nuda propiedad simultánea. Lo que es cierto, ya que como la cosa está sometida a señorío
total y parte de éste no corresponde al usufructuario, necesariamente constituye otro derecho el
de nuda propiedad.
I. USUFRUCRO
DEFINICIÓN Y CARACTERES
1. DEFINICIÓN
Justiniano lo define como “el derecho de usar y disfrutar de las cosas ajenas dejando a salvo la
sustancia. El usufructo es el derecho de usar y disfrutar mas o de disponer”. El código Civil de 1884
lo definía en su artículo 865 como “el derecho de disfrutar de los bienes ajenos sin alteras su
forma ni su sustancia” definición que como veremos es incompleta ya que en la actualidad el
artículo 980 del Código Civil lo define como el “derecho real y temporal de disfrutar los bienes
ajenos” Esta última definición resulta mas extensiva al hacer énfasis de que en primer término es
un derecho real, no personal y en segundo al determinar que está sujeto a un tiempo
determinado. Este tiempo determinado no forzosamente hace referencia a una condición expresa
de temporalidad pactada entre las partes, sino a la naturaleza intrínseca del usufructo; autores
como Planiol, por ejemplo dicen que el usufructo es un derecho real de goce sobre un bien que
necesariamente se extingue con la muerte, lo cual ha llevado a otros autores a depurar más aún la
definición, ya que al mencionar que se trata de un derecho de goce resulta un pleonasmo el
establecer que se extingue con la muerte. De las anteriores definiciones podemos extraer los
elementos comunes que deben estar presentes en el usufructo:
Un bien
El usufructuario
La voluntad del propietario de ceder al usufructuario el goce, más no la propiedad del bien
Si bien el Código Civil peruano no contiene en su articulado una definición de usufructo, podemos
decir que el usufructo es un derecho real de duración limitada que permite usar y disfrutar de una
cosa ajena sin alterar su sustancia. Ahora bien, tal y como lo señala BORDA, y de acuerdo con lo
que hemos esbozado como definición de este derecho, el usufructo se encuentra dentro de lo que
la doctrina considera servidumbres de tipo personal, es decir, aquellos derechos reales, temporales
(en el sentido, por ser inherentes a las personas, se extinguen con ellas) sobre un bien ajeno, en
virtud del cual se puede usar de él o ejercer ciertos derechos de disposición. Desde el punto de
vista de su función económica, como bien señalan DEZPICAZO y GULLÓN, el usufructo se
constituye, por lo general, para atribuir plenas facultades de disfrute a una persona con la finalidad
de que estas vuelvan a la propiedad al cabo de un periodo de tiempo. En este sentido, por lo antes
expuesto, uno de los supuestos en que la figura alcanza su mayor utilización es en situaciones de
naturaleza sucesoria cuando el testador desea favorecer a una persona vitaliciamente, pero no así
a los herederos de esta. En este sentido, con la finalidad de esclarecer el concepto de usufructo, es
importante identificar aquellos caracteres de la institución bajo comentario, los mismos que, en su
mayoría, se desprenden de la definición antes esbozada.
a) Se trata de un derecho subjetivo en tanto otorga a su titular una situación de potestad respecto
de ciertos bienes y, en este sentido, otorga una situación oponible a terceros. b) Es un derecho
real perteneciente a la categoría de los llamados derechos reales limitativos de dominio. En este
sentido, es un derecho que el titular ejerce directamente sobre la cosa, sin intermediación alguna
del propietario. Se trata de un derecho limitativo de dominio en tanto no atribuye a su titular las
mismas facultades que el propietario tiene y en tanto constituye, de esta manera, una
desmembración del derecho de propiedad. Asimismo y en este mismo orden de ideas, se trata de
un derecho real principal, en tanto tiene vida y autonomía propia.
c) Confiere el derecho de usar y gozar de una cosa, no así el derecho de disponer (salvo en el caso
de la figura del cuasiusufructo).
d) El bien sobre el cual recae el usufructo debe ser ajeno. De esta manera, queda claro que no
tendría sentido hablar de usufructo sobre un bien propio en tanto en dicho supuesto se
consolidarían en una sola persona los derechos del usufructuario y los del nudo propietario, es
decir, todos los derechos que caben sobre una cosa, con lo que estaríamos ante un caso perfecto
de propiedad.
e) El usufructo es un derecho limitado y por lo tanto debe ser ejercido de forma tal que el uso y
disfrute de la cosa no acarree ninguna modificación sustancial del bien o de su uso, tal y como lo
señala el artículo 1009 del Código Civil. Asimismo, en este mismo sentido, la explotación del bien
deberá llevarse a cabo de la formal normal y acostumbrada.
f) Es un derecho temporal, lo que constituye otra manifestación del carácter limitado del derecho.
De esta forma, su máxima duración es la vida del usufructuario, en el caso de que se trate de una
persona natural, de treinta años si se trata de una persona jurídica, o de noventa y nueve años en
caso de que los bienes dados en usufructo sean bienes inmuebles de valor monumental de
propiedad del Estado que sean materia de restauración con fondos de personas naturales o
jurídicas.
g) El derecho de usufructo es un derecho divisible en tanto puede ser constituido a favor de varias
personas simultáneamente
a) Con la propiedad.-
En este caso la diferencia es básica: el derecho de propiedad, que es el más amplio que se puede
tener sobre un bien, incluye la facultad de disponer de él, facultad que no tiene el usufructuario
aunque este, en la práctica, se comporte respecto del bien como lo haría el propietario. Por otro
lado, ia propiedad es perpetua mientras que el usufructo, como lo señaláramos a propósito de los
caracteres de este derecho, tiene una naturaleza esencialmente temporal. Asimismo, tenemos que
incluso la facultad de usar y disfrutar de la cosa que tiene el usufructuario no tiene los mismos
alcances que la del propietario, en tanto el primero solo puede explotar la cosa "en la forma
normal y acostumbrada" y sin realizar ninguna "modificación sustancial del bien o de su uso",
limitación que no recae sobre el propietario, quien puede usar y disfrutar ilimitadamente del bien
bajo su dominio.
b) Con el arrendamiento.-
Ahora bien, con relación a los bienes sobre los cuales puede recaer el derecho de usufructo, el
artículo bajo comentario señala que pueden ser objeto del mismo toda clase de bienes no
consumibles, con excepción de lo dispuesto por los artículos 1018 a 1020. De esta manera,
tomando en cuenta las excepciones contenidas en los artículos 1018 a 1020 que regulan el
usufructo sobre dinero y sobre un crédito, tenemos que pueden ser objeto de usufructo toda clase
de bienes, ya sean muebles o inmuebles, consumibles o no consumibles, siempre que se trate de
cosas apropiables, que estén dentro del comercio y sean susceptibles de utilización y disfrute.
Como bien señala ROMERO ROMAÑA, se acepta así, en todas las legislaciones, que el usufructo
recaiga sobre bienes consumibles, en cuyo caso tiene una modalidad especial que recibe el
nombre de cuasi usufructo o usufructo imperfecto. Cabe señalar que el cuasiusufructo o usufructo
imperfecto antes mencionado se diferencia del usufructo en que, al recaer sobre bienes
consumibles, el uso y disfrute de los mismos consiste precisamente en disponer de ellos o
consumirlos. En este sentido, la diferencia con el usufructo perfecto consiste en que en el
usufructo perfecto el usufructuario adquiere solo un derecho de uso y disfrute de la cosa pero no
su propiedad, mientras que en el cuasiusufructo en cambio si adquiere el dominio de la cosas y
puede disponer de ella libremente, es más, el cuasiusufructo se constituye exclusivamente con la
finalidad de que el usufructuario disponga de la cosa. En este sentido, al término del
cuasiusufructo, el usufructuario no estará obligado a devolver la misma cosa, como si ocurre en el
caso del usufructo perfecto, sino que deberá devolver otra de la misma especie y cantidad.
Finalmente, es pertinente destacar que el usufructo puede recaer tanto sobre el total de la cosa,
sobre una parte de la misma, o sobre una cuota si la propiedad es de una pluralidad de personas.
De acuerdo con lo establecido por el artículo bajo comentario, podemos señalar que él .usufructo
nace de un negocio jurídico o de una disposición legal. El usufructo negocial, como señalan DIEZ-
PICAZO y GULLÓN puede constituirse mortis causa (es el caso del usufructo testamentario) o inter
vivos, ya sea a título oneroso o gratuito.
a) Por ley.-
El usufructo puede surgir de una disposición legal que confiere a ciertas personas el derecho de
uso y disfrute, ya sea sobre algunos bienes particulares, ya sea sobre una universalidad. Nuestro
ordenamiento contempla únicamente dos casos de usufructo legal, a saber, el caso del usufructo
concedido por el artículo 423 a favor de los padres sobre los bienes propios de sus menores hijos
hasta que cumplan la mayoría de edad y el del cónyuge sobreviviente sobre la casa-habitación en
la que existió el hogar conyugal en el caso de que aquel no tuviera recursos suficientes para
sostener los gastos de la casa-habitación, de acuerdo con lo contemplado en el artículo 732 del
Código Civil.
En este caso la fuente del derecho vendría a ser la voluntad, ya sea de una sola parte en el caso de
un acto jurídico unilateral o de dos o más partes, en el caso del contrato. De esta manera, la
constitución del usufructo puede resultar de un acto a título oneroso como la compraventa o la
permuta, o de un acto a título gratuito, es decir, sin que exista contraprestación a cargo del
beneficiario de la cesión de la nuda propiedad o del usufructo. Ahora bien, un contrato puede
crear un derecho de usufructo de dos maneras: ya sea por la vía de la constitución directa o
enajenación, caso en el cual el constituyente atribuye al adquirente el derecho de usufructo y
conserva la propiedad; o por la via de la detracción o reserva, en cuyo caso el constituyente
enajena la propiedad y se reserva el usufructo.
c) Testamento.-
El usufructo también puede establecerse por testamento, siendo este el modo de constitución
utilizado con mayor frecuencia. Esto ocurre cuando el testador lega solamente el goce del bien,
reservando la propiedad a los herederos o cuando lega a alguno la nuda propiedad y a otro el uso y
disfrute de la cosa. Valiéndose de este medio, el testador puede favorecer a una persona sin que el
bien salga definitivamente de la esfera patrimonial de su familia, en este sentido, a la muerte del
usufructuario, los herederos del testador recobrarán la plena propiedad del bien.
El usufructo, tal y como lo señala su definición, es un derecho real de duración limitada que
permite usar y disfrutar de una cosa ajena sin alterar su sustancia. En este sentido, una de las
principales características de este derecho radica en su temporalidad, la misma que constituye una
de las razones por la que el usufructo es considerado un derecho real limitativo de dominio. Es en
este sentido que los diferentes ordenamientos jurídicos limitan legalmente el plazo de duración
del derecho de usufructo, con la finalidad de impedir un desmembramiento demasiado
prolongado del derecho de propiedad.
De esta manera, tenemos que nuestro Código Civil establece como plazo máximo para el caso de
personas jurídicas beneficiarias del derecho de usufructo, el de treinta años. Por otro lado, en el
caso de bienes inmuebles de valor monumental de propiedad del Estado que sean materia de
restauración con fondos de personas naturales o jurídicas, el artículo bajo comentario establece
claramente que el usufructo que constituya el Estado a favor de estas personas podrá tener un
plazo máximo de noventa y nueve años, siendo, a nuestro parecer, la principal razón que justifica la
mayor extensión de este plazo, la inversión realizada por el titular del derecho en la restauración
del bien materia del usufructo. Ahora bien, aunque parece evidente dadas las características del
usufructo, es importante mencionar que, en el caso que el beneficiario del derecho deje de existir
-ya sea por fallecimiento en el caso de personas naturales o por extinción de la personalidad
jurídica en el caso de personas jurídicas- antes del cumplimiento del plazo previsto para la cesión
del usufructo, el derecho quedará extinguido, supuesto que se dará en el caso de bienes
monumentales en los que el derecho haya sido otorgado a favor de personas naturales. Por otro
lado, para el caso de personas naturales titulares del derecho de usufructo de bienes distintos de
los monumentales señalados en los párrafos precedentes, el plazo máximo de dicho derecho,
aunque no lo señala expresamente el presente artículo, es - por la naturaleza misma del derecho-
la vida del usufructuario, razón por la cual no podrá constituirse un usufructo a favor de una
persona y sus herederos. Finalmente, cabe señalar que cualquier derecho de usufructo constituido
por un plazo mayor a los señalados líneas arriba, será indefectiblemente reducido a los máximos
establecidos por ley. Asimismo, y en el mismo orden de ideas, cualquier derecho de usufructo
constituido sin término expreso se entiende que es por los plazos máximos antes señalados, en
atención a la vocación de la ley de incentivar la consolidación, en un solo titular, de todos los
atributos de la propiedad.
La norma, admitida por nuestro Código Civil y presente en las legislaciones consultadas, tiene
como finalidad evitar que esta institución sea desvirtuada permitiendo que el usufructo se
perpetúe en el tiempo, entendiéndose que se trata de una figura eminentemente temporal. Sin
embargo, creemos que hubiera sido conveniente introducir una precisión al respecto, tal como lo
hace el Código Civil argentino en la parte final de su numeral 2870, según el cual los contratos que
celebre el usufructuario terminan al fin del usufructo. De otro lado, cabe advertir que el artículo
1002 no solo contempla el caso de la transferencia del usufructo, sino también la posibilidad de
gravarlo, es decir de imponer un gravamen o una garantía (como podrá ser, por ejemplo, la
constitución de una hipoteca), debiendo dejar constancia de que -al igual que en el caso de la
transferencia- el gravamen no recaerá evidentemente sobre los bienes usufructuados en sí
mismos, sino sobre el derecho de uso y disfrute que temporalmente ha sido conferido al
usufructuario en virtud del usufructo. Evidentemente, el gravamen se sujetaría a las mismas reglas
que el artículo 1002 impone para la transferencia del usufructo, es decir no procederá para el
usufructo legal, tampoco cuando es personalísimo y menos cuando hay prohibición expresa. Pero
lo más relevante es que el mencionado gravamen estaría sujeto, en cuanto a su duración, al plazo
original del usufructo y no podrá extenderse más allá, habida cuenta que de acuerdo a la norma
comentada, debe respetarse dicho plazo original. Esto último nos lleva a afirmar que si bien es
perfectamente posible constituir una hipoteca sobre el derecho de usufructo (en caso que éste
recaiga sobre un inmueble, artículos 1097 Y 885 inciso 10), al parecer esto no será muy eficiente,
debido al carácter temporal del derecho de usufructo, lo que hará que la garantía se extinga
también al cumplirse el plazo del usufructo, lo que pondrá en desventaja al acreedor a favor de
quien se constituyó la hipoteca sobre el derecho del usufructuario. Un último aspecto que merece
comentario, es que la norma del artículo 1002 no exige el asentimiento o intervención del
propietario (constituyente del usufructo) para efectos de la transmisión o gravamen del mismo, de
modo que el usufructuario podrá realizar estos actos sin aviso previo a aquél. Sobre este punto, el
segundo párrafo del artículo 213 del Proyecto de 1982 establecía que la cesión debía ser notificada
al nudo propietario y mientras no se cursara dicha notificación respondían solidariamente tanto el
usufructuario como el cesionario (nuevo usufructuario).
El precepto se origina en el artículo 937 del Código Civil de 1936. Introduce, sin embargo, una
novedad, al impedir que el propietario que tenga herederos forzosos pueda eximir al
usufructuario de la obligación de hacer inventario y tasación. La norma es acertada, pues busca
proteger a los herederos forzosos otorgándoles un mecanismo de control sobre los bienes muebles
dados en usufructo por el causante. Empero, se le objeta porque no se justificaría el trato distinto
del heredero forzoso de quien no lo es, fuera de que se está proponiendo que el heredero
legitimario pueda también recibir su legítima por legado u otro título. Por otra parte, tanto la
actual norma como su antecedente se refieren a la facción de inventario y a la realización de
tasación solo cuando el bien o los bienes dados en usufructo son muebles, excluyendo de esta
regla a los bienes inmuebles. Sobre este último punto, y considerando la afirmación de Beatriz
Areán (p. 509) en el sentido de que el inventario y la tasación tienen una fundamental importancia
para los fines de la determinación del objeto que se da en usufructo (que es lo que en definitiva el
usufructuario debe devolver al término del mismo), lo más conveniente es que la regla se extienda
también a los bienes inmuebles, como ocurre en la legislación argentina. En efecto, el artículo 2846
del Código Civil argentino dispone que el usufructuario debe hacer un inventario de los bienes
muebles y un "estado" de los inmuebles, con presencia del propietario o su representante. Esta
fórmula fue también propuesta en el Proyecto de Código Civil de 1982, cuyo artículo 224 inciso 1)
disponía la formación del inventario haciendo tasar los muebles y dejar constancia del estado en
que se hallen los inmuebles. Sin embargo, en el texto final de lo que es el actual artículo 1006 se
omitió la referencia a los inmuebles, manteniéndose la solución del artículo 937 del Código
derogado. Claro está que en el inventario constará la enumeración y la descripción detallada de los
muebles, y en el estado de los inmuebles se describirán las condiciones físicas en que son
entregados; todo esto con la finalidad de tener documentación que permita luego constatar el
estado de los bienes al momento de la devolución. Otro aspecto que cabe destacar del artículo
1006 bajo comentario es el relativo a la oportunidad en que debe realizarse el inventario y la
tasación. La norma dice "al entrar en posesión", es decir cuando el usufructuario ya se encuentra
en posesión de los bienes usufructuados, pudiendo advertirse que tal obligación no se exige "antes
de entrar en posesión", como un requisito previo. De este modo, la falta de inventario o tasación
no deberían impedir al usufructuario la toma de posesión de los bienes, consecuentemente, de
acuerdo a la norma, podría concluirse que el constituyente no estaría facultado para oponerse a la
entrega en caso que el inventario o la tasación aún no estuvieren hechos. En el caso del usufructo
convencional, si después de entregados los bienes, el usufructuario no cumpliera con esta
obligación, el constituyente no tendría otra salida que exigirlo por vía judicial, la misma que de
todas maneras debe emplearse para el inventario y tasación de bienes en caso de usufructo legal y
testamentario. Sobre este tema, el Proyecto de Código Civil de 1982 contenía una fórmula más
favorable para los intereses del propietario, pues en cuanto a la oportunidad del inventario y
tasación el artículo 224 establecía que el usufructuario debla cumplir con esta obligación "antes de
entrar en el goce (léase posesión) de los bienes"; agregando que en caso de tomar la posesión sin
inventario y sin oposición del nudo propietario, podía ser obligado a hacerla en cualquier tiempo.
No obstante lo expresado sobre este punto, nada impide que en el título constitutivo del usufructo
se pacte o disponga que el inventario y la tasación deben efectuarse antes de la entrega de los
bienes.
La norma reproduce el numeral 939 del Código derogado, instituyendo la obligación de prestar
garantía que tiene el usufructuario, cuando así lo establezca el título constitutivo de su derecho. La
obligación existirá también cuando así lo determine el juez, si encuentra que puede peligrar el
derecho del nudo propietario. Nótese sin embargo que la obligación de prestar garantía no es
generalizada, sino que surge únicamente en las dos hipótesis antes referida. Esta garantía,
evidentemente, se constituye con el fin de asegurar que el bien será restituido en buenas
condiciones al momento de la extinción del usufructo. A diferencia de otras legislaciones como la
argentina, por citar un caso, que solo admiten la constitución de fianza (artículo 2851), para
nuestro ordenamiento la garantía a que se refiere la norma bajo comentario puede revestir
cualquier modalidad, de acuerdo con el título constitutivo o a criterio del juez que la imponga. En
ese sentido, puede tratarse de una garantía personal o real, en cualquiera de las clases y
modalidades permitidas por el ordenamiento jurídico. Por último, es claro que el monto de la
garantía exigida por la norma, como señala Beatriz Areán (p. 510), debe ser suficiente para cubrir,
según el caso, el valor del bien mueble o el importe de los eventuales deterioros que el
usufructuario podría causar al inmueble objeto de usufructo. Y con respecto al tiempo de la
garantía, se entiende que debe cubrir todo el plazo del usufructo. No obstante lo señalado, puede
ser que en estas materias (monto y tiempo de la garantía) se acuerde algo distinto.
El precepto busca preservar una de las características más importantes del usufructo, cual es la
obligación de devolver el bien al propietario, conservando su naturaleza y sustancia.
Evidentemente, cualquier explotación del bien que fuese contraria a la naturaleza del mismo
podría determinar que éste sufra perjuicios que atenten contra los derechos del nudo propietario.
Lucrecia Maisch von Humboldt ha criticado la excesiva parquedad del precepto, pues se limita a
tratar sobre la explotación del bien, sin pronunciarse sobre otros aspectos igualmente importantes
para su adecuada conservación cuando se produzcan perturbaciones en el derecho, asegurar el
bien y, fundamentalmente, restituirlo con sus accesorios y mejoras al término del usufructo. En
efecto, la norma se limita a reproducir el texto del artículo 929 del Código derogado, por lo que en
un intento de salvar esta insuficiencia, en la propuesta contenida en el Proyecto de 1982 se
complementó la fórmula sobre la base de lo dispuesto en los artículos 2863, 2870, 2871 Y 2872 del
Código argentino, el artículo 999 del Código italiano, y los artículos 993 y 1002 del Código
mexicano. En ese sentido, el artículo 217 del Proyecto establecía, además, que el usufructuario
podía usar el bien por sí mismo o por interpósita persona, administrarlo y arrendarlo, precisando
que tenía derecho a servirse de los bienes que se gastan o deterioran de acuerdo a los usos a que
están destinados, debiendo devolverlos en el estado en que se encuentren al término del
usufructo, pero con la obligación de indemnizar el deterioro sufrido por dolo o negligencia.
Asimismo, el artículo 225 del mencionado Proyecto agregaba complementariamente que el
usufructuario debía usar y explotar el bien como lo haría su propietario, empleándolo para el
destino al cual se encontraba afectado antes del usufructo; y restituyéndolo al término de su
derecho con todos sus accesorios, mejoras y accesiones.
Nos encontramos aquí con otra norma tendente a preservar el derecho del nudo propietario,
salvaguardando la restitución del bien en condiciones de adecuado uso. A decir el usufructuario
"no podrá hacer un uso irracional que perjudique a la cosa misma, en su sustancia material, ni al
nudo propietario cuando éste vuelva a tener el dominio perfecto sobre la cosa ...".
1.- Cumplimiento de los plazos máximos que prevé el artículo 1001 o del establecido en el acto
constitutivo.
2.- Prescripción resultante del no uso del derecho durante cinco años.
3.- Consolidación.
6.- Abuso que el usufructuario haga de su derecho, enajenando o deteriorando los bienes o
dejándolos perecer por falta de reparaciones ordinarias.
En este caso el juez declara la extinción. A diferencia del Código derogado, que dedicaba varios
artículos a las causales de extinción del usufructo, el nuevo cuerpo legislativo le consagra un solo
numeral, pero sistematizando todas esas causales y añadiendo algunas nuevas que pasaremos a
analizar.
El usufructo se extinguirá por el vencimiento del plazo estipulado en su constitución. Así, podrá
instituirse usufructo por un plazo establecido en días, meses o años, o determinado, por ejemplo,
por la edad de una persona. Sería el caso que A constituyese usufructo de un inmueble a favor de
B, hasta que éste cumpla los sesenta años de edad. Es importante señalar que la fijación del plazo
no es enteramente libre tratándose del usufructo constituido a favor de personas jurídicas. En tal
caso nuestra legislación impone un máximo de treinta años, que pueden extenderse a
noventinueve en la hipótesis prevista por el segundo párrafo del numeral 1 001 del Código Civil
(inmuebles monumentales de propiedad del Estado, restaurados con fondos de personas
jurídicas). Es importante anotar, asimismo, que el vencimiento del plazo estipulado es un supuesto
de extinción del usufructo que bien puede verse superado por el advenimiento de otras causal es
que prevalecen sobre éste. En otras palabras, el plazo fijado no es absoluto.
2. Prescripción
El usufructo finaliza también por prescripción extintiva, cuando el usufructuario deja de hacer uso
de su derecho durante cinco años. Se trata de una solución que toda la doctrina consultada
admite, aunque existan variaciones en cuanto al plazo requerido. Naturalmente, la forma de
apreciar el "no uso" dependerá de las circunstancias y de las características del bien. Cabe precisar
que este supuesto se trata, evidentemente, de un caso de caducidad, pues lo que se extingue es el
derecho y no solamente la acción, y su acogida se justifica plenamente si tenemos en
consideración que no tendría sentido mantener una desmembración del derecho de propiedad si
no es aprovechada por el usufructuario.
3. Consolidación.
Otra novedad en cuanto a las causas de extinción es la de consolidación, que se produce cuando se
reúnen en una misma persona las calidades de usufructuario y nudo propietario, sea cual fuere el
motivo. En ese caso, evidentemente, se consolida la propiedad. Ello ocurre por adquirir el
usufructuario la nuda propiedad del bien, en cuyo caso desaparece el "desdoblamiento"
característico del usufructo y esta institución se extingue. La situación no ofrece mayor
inconveniente, ya que es fácil imaginar que el beneficiario del usufructo pueda adquirir los
derechos del nudo propietario bien sea por compraventa, donación, o cualquier acto jurídico inter
vivos. Tampoco resulta difícil suponer que la adquisición se realice mortis causa, por resultar el
usufructuario heredero o legatario del nudo propietario, por ejemplo. Un tanto más compleja es la
hipótesis contraria: es decir, la adquisición de los derechos del usufructuario por el nudo
propietario, determinando la consolidación en la persona de éste. Se discute en doctrina si tal
supuesto es viable o si, por el contrario, se encontraría siempre inmerso en alguna otra causal de
extinción. Así, algunos autores afirman que si el usufructuario transfiere sus derechos al nudo
propietario nos encontraríamos en realidad con una renuncia, como causal de extinción.
Cualquiera sea la posición adoptada al respecto, lo relevante es destacar que la consolidación
produce siempre la extinción del usufructo, ya que los derechos de uso y goce pasarán a ser
ejercitados por el propietario en su calidad de tal, y como atributos de su pleno dominio sobre el
bien.
Como se sabe, el usufructo es esencialmente temporal y, por tanto, en todo caso finalizará con la
vida del usufructuario. Es importante señalar que esta causal se antepone a las demás, de manera
que si el usufructuario fallece antes del vencimiento del plazo estipulado se extinguirá de todos
modos el usufructo, sin necesidad de esperar hasta la conclusión del plazo. De lo dicho se deriva
que los derechos del usufructuario no son transmisibles a título de herencia o legado, puesto que
se extinguen a su muerte.
El beneficiario del usufructo puede renunciar a sus derechos, en cuyo caso éstos se extinguen.
Entendemos que la renuncia deberá ser expresa, ya que la tácita podría asimilarse al no uso que,
como hemos visto, es causa de prescripción extintiva.
Si la destrucción del bien ocurre por dolo o culpa de un tercero, el usufructo se transfiere a la
indemnización debida por el responsable del daño. Si se destruye el bien dado en usufructo,
estando asegurado por el constituyente o el usufructuario, el usufructo se transfiere a la
indemnización pagada por el asegurador. Este numeral constituye una novedad, ya que el Código
derogado no contemplaba la hipótesis de destrucción del bien por dolo o culpa de un tercero.
En tal caso, al no haber culpa del usufructuario, es justo que éste no sufra perjuicios. Del mismo
parecer es Lucrecia Maisch von Humboldt, para quien en cualquiera de los casos a que se refiere la
norma se perjudica el interés del usufructuario, por lo que resulta justo y lógico que el usufructo se
transfiera a la indemnización pagada por el responsable o por el asegurador.
PÉRDIDA O DESTRUCCIÓN PARCIAL DEL BIEN
Articulo 1024
Si el bien sujeto al usufructo se destruye o pierde en parte, el usufructo se conserva sobre el resto.
Este artículo también es novedoso, estableciendo que la pérdida parcial del bien determina que el
usufructo continúa sobre la parte no perdida, dado que solo la pérdida total produce extinción del
usufructo (artículo 1021 inciso 5 del Código Civil). En el Proyecto del Código Civil de 1982 se
proponía también la posibilidad de que el usufructo continúe en caso de destrucción parcial del
bien sobre el que estuviera recayendo. Sin embargo, la regulación propuesta se advertía
incompleta, toda vez que se refería solo a inmuebles. En efecto, la última parte del inciso 9) del
artículo 237 establecía que "si la destrucción del inmueble no es total el derecho de usufructo
sigue sobre lo que haya quedado del bien". Esta restricción a los inmuebles llamaba la atención,
más aún si en el mencionado inciso se iniciaba el tratamiento de la causal de pérdida o
destrucción del bien aludiendo al "bien fructuado" en general. Por último cabe precisar, siguiendo
a Areán, que si bien, en caso de destrucción parcial, el usufructo sigue sobre lo que queda de la
cosa y sus accesorios, esto solo será posible si es que se puede continuar cumpliendo con el
destino por el cual el usufructuario tenía derecho a utilizarla.
En la época clásica del derecho romano en lo que corresponde al derecho real del uso, se le
atribuyo solo la facultad de usar las cosas ajenas, no así, la facultad de disfrutar o gozar o de hacer
suyos los frutos percibidos por el usuario
EL USO Y LA HABITACION
El derecho de usar o de servirse de un bien no consumible se rige por las disposiciones del título
anterior, en cuanto sean aplicables
El uso y la habitación. Estos son derechos reales que a la vez son desmembraciones de la
propiedad, de menos importancia que el usufructo. En realidad, el uso constituye un usufructo
parcial o restringido dado que en la actualidad faculta al usuario para percibir algunos frutos.
Antiguamente estos derechos reales como; el usufructo, el uso y la habitación se denominaban
como servidumbres personales, por oposición a las servidumbres prediales o formales.
Podemos definir el uso indicando que es un derecho real, temporal y por naturaleza es vitalicio,
para usar de los bienes ajenos sin alterar su forma ni substancia y que también es de carácter
intrasmisible, ya que este derecho real se puede distinguir del usufructo por los siguientes puntos;
Es restringido solo para el uso y en algunos casos para percibir ciertos frutos. En el carácter
intransferible, peculiar al uso y la habitación, que no existe en el usufructo, porque, como hemos
visto, el usufructuario puede enajenarse, puede gravarse o trasmitirse; en cambio el usuario y el
habituarlo no puede trasmitir su derecho ya que son personalísimo en un doble aspecto tanto por
que se extinguen por la muerte.
El derecho real de la habitación en realidad es un derecho del uso sobre una finca urbana para
habitar gratuitamente algunas piezas de una casa ya que nos e distingue en rigor por fuera de esta
circunstancia especialísima, en cuanto al contenido, pues también es un derecho real intrasmisible,
temporal, por naturaleza vitalicio, para usar algunas piezas de una casa sin alterar su forma ni
substancia, en cambio el uso se extiende como el usufructo tanto a los bienes muebles como a los
inmuebles
DIFERENCIAS,
2. Por su objeto.
El usufructo y el uso pueden recaer sobre toda clase de bienes Los derechos reales de uso y
habitación se constituyen de igual manera que el derecho de usufructo, es decir, de la siguiente
manera:
a) Por ley
b) Por testamento
d) Por prescripción
HABITACION
DERECHO DE HABITACIÓN
Cuando el derecho de uso recae sobre una casa o parte de ella para servir de morada, se estima
constituido el derecho de habitación. (Art: 1027.C.C.)El derecho de habitación es aquel derecho
real que otorga a su titular el derecho a ocupar en un inmueble la parte necesaria para él y su
familia, con la finalidad de satisfacer sus necesidades de vivienda. El derecho de habitación
consiste en el derecho a ocupar el apartamento y los anejos correspondientes por toda la vida del
adjudicatario adquiriente, adquiere mediante precio, debiendo utilizarse por el adjudicatario el
alojamiento exclusiva-mente como domicilio habitual y permanente, no pudiéndose el derecho de
habitación ni vender, ni ceder, ni arrendar, ni traspasar a otro por ninguna clase de título, tampoco
se puede hipotecar.
Los gastos serán por, adjudicatario durante el tiempo que dure el derecho de habitación:
a) Los gastos de notaría, registró, incremento, tanto de la constitución de este derecho, como de su
cancelación y extinción.
b) Las reparaciones como consecuencia de los deterioros que pueda sufrir el alojamiento y garaje.
POR SU NATURALEZA.
Por su naturaleza, sólo puede recaer sobre un bien raíz y, al igual que en el derecho de uso, los
derechos y obligaciones se regulan por lo dispuesto en el título constitutivo y, a falta de éste, por lo
que establezca la legislación que lo regule. Únicamente pueden ser titulares del derecho de
habitación las personas físicas y no puede ser objeto de enajenación o arrendamiento. El que tiene
el derecho de habitación no puede servirse de la casa sino para habitar él y su familia, o para el
establecimiento de su industria o comer-cio, si no fuere impropio de su destino; pero no puede
ceder el uso de ella ni alquilarla Los derechos de uso y habitación no se pueden arrendar ni
traspasar a otro por ninguna clase de título.
Habitación:
Consiste en la prerrogativa que tiene su titular de favorecerse el y su familia con el uso de un local
o parte del que se destina a la vivienda familiar
Los derechos de uso y habitación se extienden a la familia del usuario, salvo disposición distinta.
(Art: 1028)
SE EXTINGUEN:
f) Por prescripción.
Los derechos de uso y habitación no pueden ser materia de ningún acto jurídico, salvo la
consolidación. (Art: 1029)Contrato con partido en días no continuos. La Ley establece que tienen
Carácter real
A los derechos adquiridos por contratos de tiempo compartido fijo y flotante. El tiempo
compartido sobre espacio flotante y mixto tiene
Carácter personal
La ley define a la multipropiedad como el derecho indiviso, por el cual se adquiera propiedad
sobre una parte conveniente de una unidad residencial vacacional o recreacional de carácter
turístico conjuntamente con los bienes muebles que en ella se encuentran así como sobre las
instalaciones y servicios conexos y áreas. Consolidación.- dar firmeza, solidez a un predio
domínate.
CONCLUSIONES
Derecho de uso y habitación. El derecho de uso y el derecho de habitación son derechos reales de
características comunes. Si bien suelen regularse conjuntamente, constituyen derechos diferentes.
Ambos son derechos personalísimos, intransferibles y que se otorgan por razón de la persona.
Derecho de uso
Se entiende por derecho de uso todo aquel derecho real que legítima pera tener y utilizar una
cosa o bien ajeno de acuerdo con las necesidades del usuario y, en su caso. Su familia. Los
derechos y obligaciones del usuario se definen en el titulo constitutivo y, a falta de este, se regulan
por lo que la legislación establezca al respecto. El derecho de uso puede constituirse con respecto
a cualquier bien susceptible de uso, ya sean muebles o inmuebles, y pueden ser titulares de
derecho de uso tanto personas físicas como jurídicas, si bien en este último caso es necesario
establecer un límite temporal. Es un derecho personalísimo, que no puede ser enajenado ni
tampoco arrendado. Es más limitado que el usufructo, dado que no dad derecho al disfrute o goce
de la cosa. Por este motivo, un usufructo podría arrendar la cosa, pero no tiene ese derecho el que
ostenta un derecho de uso.
Derecho de habitación
El derecho de habitación es aquel derecho real que otorga a su titular el derecho de ocupar en un
inmueble la parte necesaria para él y su familia, con la finalidad de satisfacer sus necesidades de
vivienda. Por su naturaleza, solo puede recaer sobre un bien raíz y, al igual que el derecho de uso,
los derechos y obligaciones se regulan por lo dispuesto en el titulo constitutivo y, a falta de este,
por lo que establezca la legislación que lo regule. Única-mente pueden ser titulares del derecho de
habitación las personas físicas y no puede ser objeto de enajenación o arrendamiento
BIBLIOGRAFIA
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ARA, LIMA, 1990.
Si el bien es expropiado, según el Proyecto de Código Civil de 1982, el nudo propietario debe sustituirlo con otro bien de igual valor o compensar al usufructuario proporcionalmente con la indemnización .
El usufructo se extingue por: cumplimiento de plazos máximos; prescripción por no uso durante cinco años; consolidación; muerte o renuncia del usufructuario; destrucción o pérdida total del bien; y abuso del derecho del usufructuario .
El derecho de uso, a diferencia del usufructo, no permite el disfrute o goce de los bienes y su titularidad es únicamente posible para personas físicas o jurídicas bajo un límite temporal, sin posibilidad de arrendamiento o enajenación .
El artículo 1002 no requiere el consentimiento o intervención del propietario para transferir o gravar el usufructo, permitiendo al usufructuario realizar estos actos sin previo aviso al propietario .
El usufructo para personas jurídicas tiene un límite máximo de 30 años, extendible a 99 años solo para inmuebles monumentales del Estado restaurados con fondos de personas jurídicas, según el Código Civil .
El derecho de uso se limita a disfrutar parcialmente de las utilidades de una cosa, mientras que el usufructo permite el pleno uso y disfrute. El derecho de habitación otorga ocupación en un inmueble para satisfacer necesidades de vivienda, sin enajenación u arrendamiento posible. Ambos derechos son personalísimos e intransferibles .
No se puede pactar un plazo mayor al original ya que supondría una ampliación, lo que la norma rechaza. Cualquier exceso se reduciría al plazo original, evitando nulos y favoreciendo la circulación de la riqueza .
El Código Civil de 1936 presentaba una omisión en cuanto a la transmisibilidad del usufructo. Según las normas actuales, el usufructo no puede ser transmisible si se prohibió expresamente, si es de carácter personalísimo, o si deriva de un usufructo legal, ya que este último es personal .
Según el Código Civil argentino en su numeral 2870, los contratos que celebre el usufructuario terminan al fin del usufructo .
El gravamen puede ser ineficiente porque al ser el usufructo temporal, la garantía de un gravamen como una hipoteca se extinguiría al cumplirse el plazo del usufructo, lo que pone al acreedor en desventaja .









