PELICULA MAR ADENTRO
Nos relata la historia de este hombre el cual lucha por la legalización de la eutanasia, ya que
28 años atrás el sufre un accidente que lo deja tetrapléjico, inmovilizado del cuello a los
pies. Todo esto lo llevo a la idea de querer practicar un suicidio asistido, lo que en ese
momento estaba prohibido en su país, Pero como en ese momento no se podía hacer
efectiva tal petición.
Esta película es basada en hechos reales, se basan en la vida de ramón Sampedro el cual fue
un marinero y escritor español el cual sufría de tetraplejia, enfermedad que le paralizaba las
piernas y otras partes del cuerpo Ramón Sampedro no tiene ganas de vivir. Su tetraplejia
hace que los últimos 30 años de su vida hayan transcurrido tumbado en una cama viendo
como pasaba el mundo a través de la ventana de su habitación. Un destino cruel para
alguien como él, una persona viajera, optimista, y con ganas de vivir al máximo su vida.
Se pudo observar distintos valores interpretados en la película a través de la decisión de la
vida y la muerte de este personaje.
El respeto es un valor que pocos personajes poseen en la película, en general está ausente
en algunos familiares de Ramón y principalmente en las autoridades. Respeto significa
mostrar el aprecio por el valor de alguien o de algo, considerando los derechos y la
dignidad de todas las personas. En la película se refleja la falta de este valor, ya que
algunos no aceptan que el protagonista sienta el deseo de morir porque día a día tiene que
vivir atrapado en su propio cuerpo. El hermano de Ramón no le permite ni apoya esta
decisión, es un hombre conservador y no logra ponerse en los zapatos de él a pesar que ve
como sufre en la condición de parapléjico. Por otra parte, el gobierno y las autoridades solo
respetan el derecho a la vida, pareciera no importarles si ésta es digna o no. Ellos
desaprueban la eutanasia, esto hace que los derechos y autonomía de toda persona que
quiera optar por la muerte se vean disminuidos.
La amistad es el afecto o estimación entre personas que les permite establecer vínculos más
estrechos de convivencia. Después del accidente, Ramón conoce a Julia, una abogada que
apoya su lucha y su deseo, pasa a ser un apoyo incondicional dentro de su vida ya que no
solo cumplirá un rol como profesional sino también como amiga. Otra amistad importante
es la que se da con Rosa quién confía muchos aspectos de su vida a Ramón. Es ella quien lo
ayuda a concretar su deseo de morir.
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Estás relaciones se ven fortalecidas ya que se apoyan mutuamente, las personas nombradas
aceptan la voluntad del Ramón sin cuestionarla, saben que el hecho de morir significa la
propia liberación del protagonista.
Paz es un estado de tranquilidad que se caracteriza por la no permanencia de conflictos
violentos. Este valor moral se encuentra algo ausente por el hecho de que Ramón no vivía
tranquilo, era un hombre que pasaba sus días pensando en la muerte, no se sentía feliz al
depender cien por ciento de los cuidados de su familia.
Para sentirse vivo solo podía cerrar sus ojos e imaginaba que volaba sobre su ciudad.
Muchas veces despertaba llorando desesperado por la forma en la que debía vivir sin poder
hacer algo al respecto. Finalmente, pudo encontrar esa paz interior al momento de morir.
Valentía es la cualidad que nos permite enfrentar una decisión y todos los actos de nuestra
vida. La decisión que quiere tomar Ramón causa impacto entre alguno de sus familiares, sin
embargo la lleva a cabo para acabar con su sufrimiento y el de los demás. El dar un paso de
esas características requiere de fortaleza no solo de la persona que sufre directamente por su
condición sino también de su familia y la aceptación que ella debe poseer al dejar cumplir
el deseo de la persona afectada.
Libertad es el valor moral que sustenta y avala la decisión de Ramón al querer terminar con
su vida. Este valor se define como la capacidad de los individuos para controlar sus propias
acciones. El protagonista durante años no pudo hacer uso real de esto, debido a que su
condición de parapléjico no le permitía más que estar acostado en su cama, imposibilitado
de valerse por sí solo. No fue hasta el final de la película donde logra hacer un uso claro de
su libertad sin prestar mayor atención a sus detractores, y con ayuda de sus amigos
consigue la ansiada muerte que había planeado durante más de veinte años.
Creo que en estos casos simplemente debemos tratar de apoyar a la persona afectada, para
que de esta manera se sienta protegida, y se sienta a gusto, con lo que tiene en su vida, y a
los que tiene.
En esta película también podemos ver denotados, aspectos como la compasión, por la
manera en como trataban los familiares a ramón, y algunas personas que estaban alrededor
de su vida. Además, podemos ver diferentes grados de confianza tanto con sus familiares y
las personas que lo cuidaban, las cuales velaban por su bienestar, por el estado en el que el
se encontraba.
Ramón tenía muy claro que quería morir de una manera dulce, por eso, solicitó la eutanasia.
Morfológicamente, la palabra eutanasia significa "buena muerte" y te permite morir sin
dolor ni sufrimiento. Ramón pensaba que con su enfermedad lo único que suponía era una
carga para su familia sin embargo conseguir que le aceptaran la petición no era fácil. Pasó
cerca de 30 años luchando en tribunales para conseguir la eutanasia, pero finalmente se la
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rechazaron. Ramón acabó muriendo, pero no de una forma dulce precisamente, tomó 200
mg de cianuro y tuvo una muerte de lo más angustiosa.
La película, profundamente humana, contribuye a consolidar la idea de que el caso de
Ramón Sampedro, un hombre rodeado de seres que lo aman y de muchas más posibilidades
materiales que tantos otros paralíticos, es bastante atípico, a pesar de lo cual surgen dudas
sobre cómo tratar legalmente casos así. Pero pensar que la legislación debiera modelarse en
función de ellos, o permitir que se creara jurisprudencia matando a Ramón, serían pasos de
mucha gravedad. Pensemos solamente en las implicaciones de las siguientes palabras de
Sampedro en una carta a los jueces de 1996: Con una sentencia favorable, tal vez no se
volviera a obligar a otro ser humano a sobrevivir como tetrapléjico, si ésa no es su
voluntad.
A pesar de momentos como la escena un tanto necrofílica del suicidio (escena en la que un
maestro del lenguaje cinematográfico como Amenábar podría haber recurrido a la elipsis),
muchos momentos de la película invitan a vivir la vida a pesar de las circunstancias más
adversas. Una de las secuencias visualmente más destacables es aquella en la que Ramón
decide salir de casa (algo a lo que se resistía habitualmente), para asistir al juzgado a
defender su causa. Desde la furgoneta en la que viaja puede contemplar escenas que
simbolizan la vida y el tiempo: una pareja paseando por el campo, un ciclista a la carrera,
dos perros copulando, una madre riñendo a su hijo… En ese momento parecería que el
contacto con la existencia, con el propio paisaje (bellísimos travelings), insuflara nuevos
ánimos al personaje. Uno querría que el hombre con quien nos hemos encariñado
absorbiera esos momentos y renovara su deseo de vivir. Pero comprobamos con tristeza que
nada puede borrar la determinación de acabar con su vida. Y, a pesar del tono en general
sereno de la película, comprobamos cómo el drama se torna tragedia: la fatalidad de quien
conoce su destino, lo ha asumido, y no cederá ante nada ni nadie que lo aparte de él. Ni
siquiera ante el amor de una mujer, a la que él también quiere, y que está dispuesta a dar
todo por él. Mujer que desaparece del film tras la muerte de Ramón, mujer a cuyo
sufrimiento no podemos asistir, quizá porque su dolor hecho explícito mostraría con
demasiada contundencia la tragedia absurda del suicidio.
En sí creo que la película trata muchos valores, los cuales debemos poner en practica la
sociedad en muchas situaciones, como esta, debemos tener el valor de respetar las
decisiones que tomen las otras personas ante una situación en específico, pero que si
podemos ayudar a que no cometa dicho acto lo hagamos, aunque sin obligarlas u oprimirlas
de ninguna manera, para que ellas no se sientan aturdidas o afectadas por lo que nosotros le
estamos diciendo.
Desde mi punto de vista, es una muy buena película por una razón esencial: la
interpretación de los actores. A pesar de las críticas y los comentarios poco aduladores que
se le hacen con frecuencia a Javier Bardem, para mí es innegable que sus actuaciones son,
por norma general, brillantes. Y dejo al margen su vida personal o su actitud ante los
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periodistas. Me atrevería a decir que es una de las mejores estrellas que ha dado el cine
español. Esto es extensivo a su compañera de reparto Belén Rueda, también destacable por
ésta y otras interpretaciones que ha realizado.
Para ser breves, diré que la película está perfectamente ambientada, que los personajes son
ciertamente realistas (no olvidemos que se trata de una historia basada en hechos reales), y
que se refleja con exactitud un tema que aún hoy en día es fuente de debate: la eutanasia.
. Por tanto, ¿Podemos justificar éticamente como futuros médicos la Eutanasia? L la
Respuesta, en mi opinión, es que no. En primer lugar debería existir sería un marco legal
que amparara a los enfermos que, voluntariamente y con motivos justificados, quisieran
acabar su vida mediante una muerte digna. Ahora bien, en el caso de que el marco legal
existiera y el paciente quisiera terminar con su vida de manera asistida el sanitario no
tendría obligación de ayudarle si por su moral no considerara éticamente correcta la acción
de la Eutanasia. Hay que recordar que, además del paciente, el médico también es un ente
autónomo y no se le puede forzar a realizar una acción que en su opinión puede ser inmoral
En conclusión desde un punto de vista ético, nos podemos dar cuenta de la importancia que
toman los valores, constructos éticos y del cuidar, al relacionarse con personas. Son
fundamentales a la hora de enfrentarse a un paciente valores como la dignidad, el respeto y
la libertad; así como lo son la beneficencia, compasión, confianza, competencia y
confidencialidad, en el caso de los constructos éticos del cuidar. Los cuales al ser
vulnerados ponen en riego el fin más significativo: el bien del paciente.
Al estar involucrados en el tratamiento de personas, debemos tener siempre presente lo que
ésta desea. Se tiene que considerar la opinión, valores y sentimientos de la persona con la
cual nos estamos relacionando. De esta forma, aportar sin pasar a llevar para una potencial
mejora y felicidad del individuo, el cual pone su confianza en nosotros.
Es así, como reflexionar sobre estas prácticas nos hace formarnos una opinión y un posible
modo de actuar al momento de vernos ante un futuro “conflicto” profesional. Todo esto
para ser un fonoaudiólogo íntegro, que al momento de realizar alguna terapia ésta sea
consecuente a las potencialidades del paciente y lo que éste desea.