Píndaro, nacido hacia el 522 o 518 a.C.
, fue probablemente el mayor poeta lírico que haya visto
nacer la Grecia clásica. Vivió en una época de exaltación no solo de la comunidad sino también del
individuo representado a través de obras de arte firmadas y de la lírica.
El más alto representante de la mélica coral es Píndaro. Como representantes de la mélica
monódica sobresalen Safo y Anacreonte, entre otros muchos poetas insignes.
Es así como Píndaro canta, no los sentimientos personales, sino los sentimientos de toda una
colectividad; mientras que Safo y Anacreonte, los sentimientos propios del poeta. Ambas mélicas
se acompañan de música y danza.
Los dialectos de la lírica son: para la mélica coral, el dorio; para la mélica monódica, el eolio.
En sus Odas, Píndaro se manifiesta como devoto creyente de la religión homérica; sin embargo,
característica principal de su obra es la relevancia a los dioses, de quienes piensa que solo se
deben relatar “acciones bellas”, cuando, así, las violentas pasiones que de ellos narra la mitología
homérica. De esta manera, su “ideal religioso” ya altera y modifica el mito.
En la era romana, Horacio describe el estilo de Píndaro como inimitable y Quintiliano le llama el
gran maestro de los poetas líricos.
El dialecto poético de Píndaro es un producto literario nacido del resultado de la combinación de
la lengua de la época homérica, con elementos dóricos y eólicos, siendo el dialecto dórico el
predominante.
El estilo de Píndaro es peculiar y difícil. Se caracteriza por proceder con la materia poética a saltos,
estableciendo asociaciones bruscas e imprevistas entre diferentes elementos. El lenguaje, muy
elevado, procede de una mezcla artificiosa de diferentes dialectos y se satura de elementos
retóricos, en especial de imágenes.
Píndaro fue un poeta que, como la mayoría, actuaba y escribía por encargo, toda vez que también
competía exaltando sus creencias y las virtudes de su patria, igual que hacía el resto. Pero de la
obra que ha llegado hasta nosotros, donde más destacó fue en la composición de sus Epinicios.
Estos eran poemas compuestos a la gloria de los vencedores en las pruebas atléticas de los juegos,
y que le eran encargados por los mismos vencedores para su mayor gloria y exaltación.
Escribió para los vencedores de los cuatro grandes juegos panhelénicos: Olímpicos, Píticos,
Nemeos e Istmícos.