ATRÉVETE A LUCHAR
¿Nos dejamos arrastrar por los acontecimientos sin remedio, o ¿los enfrentamos?
Es momento de detenerse, de tomar la
dirección de nuestra propia vida y de hoy en
adelante decidir cada una de mis acciones.
Ante los conflictos, preguntémonos qué
resultados desearía obtener y entonces
decidamos para lograrlos. Ante la indecisión
busquemos dentro de nosotros lo que más
valoramos y apreciamos, y actuemos de
acuerdo con nuestras más profundas
convicciones, con lo cual obtendremos
coherencia existencial que nos dará la seguridad de haber hecho lo adecuado.
No permitamos, a partir de hoy, que otro decida por nosotros; que el mal humor, el
maltrato, el desprecio que recibamos, no sean los reactivos de nuestra conducta,
elevémonos por encima de ellos y seamos quienes deseemos ser, no lo que los otros
han decidido hacer con nosotros.
Recordemos siempre que las decisiones implican renuncia y aunque sea doloroso
busquemos siempre "un bien por un bien mayor". Todos los días, al despertar,
decidamos ser felices, vivir con optimismo, con alegría y entusiasmo, decidamos la
calidad de vida que deseamos tener. La felicidad es una decisión consciente que implica
una férrea voluntad, que venza adversidades, los agresivos y los desagradables
contratiempos, pero si tenemos la suficiente fe diariamente la alcanzaremos.
Y finalmente, tengamos presente que lo que nos daña no son los acontecimientos, sino
nuestra respuesta ante ellos, por lo que nuestra íntima decisión dispone hasta dónde
nos deben afectar; somos el único dueño y responsable de nuestra vida,
conquistémosla diariamente al ejercer nuestra libertad de decidir.